Estas imágenes de la Revolución Mexicana nos permiten identificar sus actores, sus vivencias, sus dificultades, la particularidad de la vida en el transcurrir de la Revolución, el valor que cada grupo social le otorga a la acción revolucionaria, etc.
Es un camino a través de la imagen que nos permite comprender que detrás de todo hecho histórico hay protagonistas de carne y hueso que viven, sufren, disfrutan, lloran o mueren en pos de una causa.
Antecedentes La situación de México a fines del siglo XIX
En la mayoría de los países de América Latina la situación social, económica y política de indígenas y mestizos (por lo general dedicados a la agricultura como campesinos) es la misma que en la época de los colonizadores cuando los europeos conquistaron la tierra y explotaron a los habitantes de América. Sobre fines del siglo XIX los explotadores del indio, del mestizo y de los campesinos en general fueron los poderosos estancieros, los grandes hacendados, los terratenientes locales o extranjeros; que impusieron su poder y marginaron en la pobreza y el desamparo a la gran mayoría de los sectores populares. La Oligarquía será el sector social que imponga el poder y deje a los sectores populares en una situación de total opresión. Hacia fines del siglo XIX los levantamientos de indígenas y campesinos dejaron de ser ocasionales y dispersos para tomar una gran fuerza y un empuje decisivo. Los levantamientos comenzaron a mostrarse como una fuerte oposición a un régimen que los explotaba y oprimía. “ Vendedoras de flores” de Diego Rivera
En México… … los campesinos e indígenas se levantaron en armas –a lo largo del siglo XIX- contra este poder que los marginaba y excluía, pero fueron dúramente reprimidos y callados por los criollos, grandes propietarios de tierras o la Iglesia. Recién entre los años 1910 y 1920 los campesinos, indios o mestizos decidieron llevar sus luchas hasta las últimas consecuencias y pelear por una sociedad más justa…
Antecedentes… A partir de 1857 el liberal Benito Juárez lleva a cabo una serie de cambios en la política del país orientados a organizar y “modernizar” el Estado Méxicano. Juárez promueve una serie de leyes conocidas como Leyes de Reforma (Ley Juárez, Ley Lerdo y Ley de Baldíos) en las cuales fueron expropiadas las tierras de la Iglesia y fueron despojadas las comunidades indígenas. De esta forma, y bajo el amparo del gobierno mexicano, los grandes hacendados y estancieros ocuparon las tierras de indígenas y campesinos para ponerlas al servicio de la producción exportadora en alianza con los capitales extranjeros. De esta forma se irá consolidando el poder y el privilegio de unos pocos sobre el hambre, la miseria, el despojo y la exclusión de la mayoría de la población. Hacia el año 1910 el porcentaje de familias sin tierras es del 69% en todo México. Benito Juárez – Mural de José Orozco Mural de Diego Rivera
El Porfiriato… El General Porfirio Díaz llega a la presidencia mediante un levantamiento armado en 1876 y se va a mantener en su cargo hasta 1910 con la excepción de cuatro años entre 1880 y 1884. El gobierno de Porfirio Díaz, heredero directo de las Reformas de Benito Juárez se va proponer modernizar el país para sacarlo del atraso y ponerlo definitivamente en la senda del progreso. Justamente, el progreso, será la consigna más importante del Porfiriato. Con una fuerte presencia del capital extranjero (principalmente norteamericano) México aceleró su capacidad exportadora de materias primas. Junto al avance del ferrocarril y la explotación de las minas de plata, la exportación de henequén, café, caucho, hule y chicle aumentaron de una forma considerable. Todos estos logros económicos se lograron gracias a la gran concentración de tierras que, producto del despojo a los indígenas y campesinos, lograron los poderosos terratenientes. El gobierno no controlaba el accionar de los empresarios –locales y extranjeros- que imponían un régimen de trabajo basado en la explotación y los bajos salarios. México crecía… a costa del despojo y la misería de los sectores populares y de la concentración de riquezas y privilegios por parte de ricos y poderosos hacendados. “ Sembradores” - Diego Rivera General Porfirio Díaz
La situación de los trabajadores… Las haciendas eran los lugares donde se realizaban las actividades productivas en México. Por lo general encontramos que en estas haciendas se combina la producción agrícola con la ganadera, se invierte muy poco en la tierra y se emplean importantes cantidades de mano de obra. Los trabajadores, en su mayoría indígenas, obtenían un permiso para cultivar una parcela de tierra para su subsistencia a cambio de trabajar en extenuantes jornadas para sus patrones. En ocasiones percibían un salario mínimo o vales que sólo podían cambiar en los almacenes del dueño de la estancia, también se les pagaba madera o con semillas para sembrar en sus terrenos. Los Explotadores – Diego Rivera En las haciendas existían escuelas, Iglesias, molinos, ferreterías, pulperías y hasta cárceles , de modo tal que la vida de los trabajadores se desarrollaban íntegramente en ellas. El temor a perder la ocupación –en realidad, no tienen donde ir- , llevó a que la mayoria de los trabajadores aceptara las condiciones de trabajo y el orden establecido violentamente por el hacendado.
Diferencias entre el Norte y el Sur de México… Las relaciones de trabajo en el ámbito rural mostraban claras diferencias según las regiones. En el sur, donde los trabajadores escaseaban, la mayor parte de la fuerza de trabajo continuó siendo no asalariada. Las plantaciones de café en Chiapas o de henequén en Yucatán, empleaban trabajadores indígenas a quienes se les pagaba con bonos que sólo podían ser cambiados en los almacenes ubicados en el interior de las haciendas y que pertenecían a sus dueños. Allí, los precios de las mercaderías eran muchos más altos que en otros sitios, lo que obligaba a los campesinos indígenas a endeudarse constantemente, de modo tal que les resultaba difícil abandonar las fincas. Para reforzar el control y la disciplina de los trabajadores, las haciendas disponían, junto con los correspondientes capataces, hombres armados que hacían las veces de policía privada. Por su parte, para reprimir todo intento de protesta en el campo, el gobierno creó un cuerpo especial de policía denominado “los Rurales”. Pelotón de “Rurales”, cuerpo especial de la policia de Porfirio Díaz. Ciudad de México, 1904.
En el Norte y el Centro, la situación era distinta: las haciendas ganaderas de la región, que producían para la exportación, debieron modernizarse para competir – a partir de bajos precios y alta calidad – con la producción estadounidense limítrofe. De este modo, se incorporaron ciertos adelantos técnicos y se difundieron las formas asalariadas de contratación de mano de obra. Por otra parte, dado que muchos trabajadores agrícolas mexicanos intentaban emigra a los EEUU en busca de mejores condiciones de trabajo, los hacendados norteños buscaron retener su mano de obra aumentando los salarios o posibilitando, por ejemplo, que los campesinos tuvieran su propio ganado.
Las clases dominantes… Los hacendados constituían el sector dominante de la sociedad mexicana. Muchos de ellos, en base al capital obtenido de la explotación de sus haciendas pudieron ampliar sus actividades y dedicarse a la industria, el comercio o las finanzas. Su poder, en efecto, no proviene sólo de la propiedad de la tierra sino también de todas las actividades relacionadas con la exportación y el capital extranjero. Estos sectores lograron consolidar su poder económico y político detrás de la figura de Porfirio Díaz quien a través de un descarado “fraude electoral” imponía un régimen autoritario, con exclusión de la población en cuestiones de política, persecución a los partidos políticos opositores y represión a todas las voces que intentaban algún tipo de reclamo. En sucesivos fraudes y reformas a la Constitución Porfirio, Díaz se mantuvo en el gobierno y garantizó el ejercicio del poder por parte de terratenientes y hacendados. El sistema político de México durante el porfiriato puede ser graficado como una pirámide con una base compuesta por un 80% de campesinos sometidos al poder de los hacendados y en cuyo vértice se hallaba su máxima autoridad. El “jefe supremo” Porfirio Díaz. Mural que retrata a Porfirio Díaz acompañado por sus seguidores
El México previo a la revolución campesina… A comienzos del siglo XX, la sociedad mexicana presentaba una serie de particularidades que luego serían sumamente importantes para el desarrollo del proceso revolucionario. Más del 60% de la población habitaba en zonas rurales; eran indígenas que conservaban sus rasgos culturales y se hallaban en permanentes luchas para recuperar sus tierras. La mayoría de ellos trabajaban en haciendas, a las que no podían abandonar debido a las deudas contraídas con sus patrones. Los obreros eran muy pocos y, en general, trabajaban en empresas extranjeras del rubro textil (norteamericanas). El 65% de las tierras cultivables eran propiedad de unos pocos, que junto con el grupo de exportadores, controlaban el gobierno y sostenían el gobierno oligárquico de Porfirio Díaz. Existía una gran diferencia en el desarrollo de las economías entre los estados del norte (más modernas) y el sur del país; además, las empresas de capital extranjero poseían una enorme influencia en las decisiones de gobierno.
El crecimiento de la producción y de las exportaciones en México no se tradujo en una mejora en las condiciones de vida de la mayoría de la población. En este sentido, mientras que una pequeña franja de propietarios de haciendas y comerciantes acumulaba riquezas, la totalidad de los trabajadores mexicanos (mayoría absoluta de población), tanto urbanos como rurales, vivían rodeados de necesidades y sometidos a una explotación cada vez más intensa. Los salarios se hallaban por debajo de los niveles existentes en las primeras décadas del siglo. La menor producción provocó que aumentaran los precios de artículos tales como el maíz y los porotos, consumidos por sectores de menores recursos. La mortalidad infantil era sumamente alta. A principios del siglo XIX, 3 de cada 10 niños moría antes de cumplir el primer año de vida y aquellos que lograban sobrevivir eran explotados en haciendas o talleres textiles durante jornadas laborales de doce horas. El analfabetismo afectaba a más de las tres cuartas partes de la población y apenas un 24% de la misma, en edad escolar, asistía a clases. El tan difundido progreso económico de Porfirio Díaz mostraba su otra cara...
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