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  • 1. Marisol Rey Castillo © MORENO FERNÁNDEZ, Francisco. (1998) “La variación en los niveles de la lengua” y “Variedades lingüísticas” en Principios de Sociolingüística y Sociología del Lenguaje, Barcelona. Ariel.En el primer capítulo Moreno Fernández nos habla de las nociones de v ariación, variable y variante lingüística, y de lavariación lingüística que sufren los niveles fonético fonológico, gramatical y léxico. El autor comienza afirmando que lalengua es variable y así se manifiesta. Las posibilidades de variabilidad son mucha s y pueden, en algunos casos,tener implicaciones semánticas. Pero hay ocasiones en que el uso de uno otro elemento del mismo nivel no suponealternativas semánticas, y eso es lo que el autor denomina variación lingüística. De allí, se desprenden las ideas devariable lingüística como el elemento, rasgo o unidad lingüística que puede manifestarse de modos diversos, yvariante lingüística como cada una de estas manifestaciones. Naturalmente, existen factores que determinan laaparición de las variantes lingüísticas. Cedergren y López Morales hablan de cuatro posibilidades: las variantesdeterminadas por factores estrictamente lingüísticos; las determinadas estrictamente por factores sociales; lasdeterminadas por factores lingüísticos y sociales en conjunto; y las determinadas por factores ajenos a lo lingüístico ylo social. La sociolingüística se encarga de la primera y la tercera. Dichos factores aparecen en una comunidad dehabla la cual es definida como un conjunto de hablantes que comparten lengua, norma s y valores de naturalezasociolingüística, a diferencia de la comunidad idiomática, que comparten una lengua histórica, y una comunidadlingüística, que comparten territorio y época. Moreno Fernández aclara que el concepto de comunidad de hablapresenta dos problemas: los límites y la heterogeneidad interna de las comunidades.Posteriormente el autor clasifica la variación en los distintos niveles de la lengua. En cuanto a la variación en el nivelfonético fonológico afirma que es la más estudiada y difundida por su comodidad y seguridad a la hora de demostrardatos de alternancia de elementos que no tienen implicaciones semánticas. También habla de las características quedetermina qué tipo de factores hacen que aparezca una u otra variante y que importanc ia cuantificativa tiene cadauna. Estas son: frecuencia (número de apariciones), integración en sistemas cerrados (relación con otros elementosdel sistema) y distribución estratificada social y estilísticamente (correlaciones de variante lingüística y fac toressociales y situacionales). El estudio de la variación fonológica presenta algunos inconvenientes entre los que secuenta el establecer clases o tipos de sonidos que van a ser considerados como variantes. López Morales señala quelos factores lingüísticos que pueden determinar la variación fonético fonológica son distribucionales (según su posiciónen la cadena hablada), contextuales (según los elementos en pre y post contexto) y funcionales (según la naturalezade la categoría gramatical).Al pasar al nivel gramatical (morfología y sintaxis) Moreno Fernández apunta que de acuerdo al plano morfológico osintáctico un estudio se complejiza: los planos más cercanos a lo fonético y lo fonológico son menos complejos quelos que se acercan al plano léxico. Según Silva―Corvalán la naturaleza de la variación sintáctica no se da del mismomodo que la fonética fonológica, ya que la primera es menos frecuente, más difícil al cuantificarla, sus contextos sonmenos identificables y definibles y plantea problemas semánticos. La variación sintáctica generalmente no estáestratificada socialmente, sino determinada por factores exclusivamente lingüísticos. Lo más difícil ha sido demostrarque las variantes son equivalentes semánticamente. Pedro Martín Butragueño hace una tipología de la variacióngramatical en la sociolingüística del español y propone la clasificación: variables de tipo morfológico (que afectanelementos de morfología y morfología gramatical que se delimitan por factores sociolingüística, estilísticos, his tóricosy geográficos), variables de tipo categorial (que afectan a la morfología y la sintaxis y pueden tener implicaciones designificado), variables de tipo funcional (que afectan a la sintaxis y parcialmente a la morfología) y variables de tipoposicional (que son relativas a la entonación).El último nivel, el de la variación léxica, presenta problemas de la misma naturaleza que la variación gramatical, unode ellos el polémico problema de la existencia real de la sinonimia. En este nivel, se explica e l uso alterno de formasléxicas en condiciones lingüísticas y extralingüísticas determinadas por origen geográfico y la demostración de suequivalencia.Finalmente el autor recalca que las variables extralingüísticas actúan donde la lengua lo permite y en el nivel léxico esmás evidente.A lo largo del capítulo cuarto, Variedades Lingüísticas, el autor define y caracteriza las variedades de las lenguasnaturales y su relación con el uso social. La primera dificultad se presenta al intentar definir el conc epto de variedad.De un lado, Hudson la plantea como una manifestación del lenguaje, definición demasiado amplia ya que allí quedanincluidas lenguas de un hablante, comunidad de habla etc. El problema principal de este planteamiento es el dedistinguir variedades de la misma clase y la delimitación de los diferentes tipos de variedades. Por otro lado, Ferguson
  • 2. Marisol Rey Castillo ©la define como un grupo de patrones lingüísticos homogéneos que operan en contextos normales de comunicación yque se pueden analizar con técnicas de medición sincrónica. En general, se podría decir que las variedades sonconjuntos de elementos o patrones lingüísticos asociaos con factores extralingüísticos.Posteriormente el autor pasa a definir y diferenciar los términos lengua y dialecto como vari edades lingüísticas. Al serdifícil una diferenciación lingüística entre lengua y dialecto, hay que apelar a criterios extra lingüísticos para tal efecto .Desde el siglo XIX autores como Paris, Meyer, Ascoli y Wenker entre otros, han estudiado el término dialecto, que seha visto como dependiente de una lengua y con relación a una territorialidad. El concepto de dialecto es en algunasocasiones confundido con los de habla regional y habla local los cuales son definidos por Alvar como peculiaridadesexpresivas propias de una región determinada cuando no tengan la coherencia que tiene el dialecto, y comoestructura lingüística dentro de una estructura regional, respectivamente. Aunque las definiciones son claras y ponenlímites entre unas y otras, es difícil categorizar una variedad como lengua, dialecto o habla.En cuanto a las clases de lenguas Moreno Fernández cita a Stewart y sus cuatro criterios de determinación detipología lingüística: estandarización, que es la codificación y aceptación dentro de una co munidad de hablantes;autonomía, que es el atributo de los sistemas lingüísticos únicos e independientes; historicidad, resultados del pasodel tiempo; y vitalidad, o uso real de la variedad por parte de una comunidad de hablantes nativos. De acuerdo con l apresencia o ausencia de los anteriores se puede catalogar una variedad como lengua estándar, lengua clásica, lenguaartificial, lengua vernácula, Dialecto, lengua criolla o lengua pidgin. No obstante, esta clasificación puede presentardificultades por la relatividad de los criterios mencionados.Después el autor pasa a definir dialecto, pero esta vez contrastado con sociolecto y nivel. Cita a Coseriu, que habla detres tipos de variedades dentro de las lenguas históricas: diatópicas, diafásicas y diastrá ticas. Cada una de ellastienen un tipo de sistemas: unidades sintópicas (dialectos), unidades sinfásicas (estilos de lengua), y unidadessintrásticas (niveles de lengua), respectivamente. A lo que Coseriu llama niveles, otros prefieren llamar sociolectos odialectos sociales, que se definen como manifestación de un dialecto en un grupo social, especialmente cuando éstese relaciona con nivel socioeconómico o sociocultural.Moreno Fernández habla de estilo y registro y los diferencia, pero para hacerlo, to ma las definiciones que hanpropuesto autores anteriores a él. Lefebvre agrupa las nociones de estilo en dos categorías: códigos diferenciados yestilo básico. Halliday relaciona los conceptos de dialecto y registro como manifestaciones lingüísticas depend ientesde los hablantes (dialecto) y de los usos que dan a la lengua (registro). Las variaciones de registro dependen de tresdimensiones: el campo del discurso, el modo del discurso y el tenor o estilo del discurso. Bell define la variaciónsociolingüística como un hecho interindividual y la variación estilística como un hecho intraindividual, así la selecciónde un supone adaptación de usos lingüísticos de alguna de las posibilidades sociolingüísticas que ofrece sucomunidad. Así el estilo sería una proyección de la dimensión sociolingüística. Labov afirma que los estilos seordenan en un solo parámetro que forma una escala con posibilidades intermedias con más o menos formalidad:informal o vernáculo, cuidada o formal, y espontánea. Moreno Fernández coincide con Labov en afirmar que el estilo,en el sentido de alternativas lingüísticas, no admite identificación y medición fácilmente. La formalidad o informalidaddel discurso depende de los factores comunicativos. Bell ha distinguido entre factores personal es y no personales.Entre los primeros tenemos: el hablante, que ejerce control sobre la producción lingüística y está sujeto a condicioneshistóricas, geográficas y sociolingüísticas; y la audiencia, el interlocutor (o interlocutores). Entre los factores nopersonales tenemos: el discurso, entre los que se encuentran el tema, el tipo de comunicación); y el contexto (lugar,momento, y tipo de actividad desarrollada).Para terminar el capítulo, el autor habla de una variedad especial: las jergas, definida co mo grupo de elementoslingüísticos específicos de un grupo de hablantes que comparten una actividad determinada, y con su uso se marcauna identidad sociolingüística.Desde nuestra perspectiva los capítulos de moreno Fernández son bastante claros y su mod o de ejemplificar ycaracterizar las diferentes definiciones es funcional y ordenado. Aun así, del primer capítulo nos gustaría señalar queel autor, al afirmar que el uso de uno u otro elemento en un nivel de la lengua podría tener implicaciones semántica s ya veces pragmáticas, no lo especifica ni lo muestra. Si Moreno Fernández dice que la variabilidad consiste en variasformas de decir lo mismo, y ese lo mismo se refiere a significado, sería bueno preguntarle al autor: ¿si decimos lomismo, estamos refiriéndonos realmente a lo semántico? ¿Y si es así, cómo se explicaría que en un nivel el uso deuna u otra forma, que cambia el significado, seguiría siendo lo mismo? Marisol Rey Castillo

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