Epicteto ---manual de vida

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Epicteto ---manual de vida

  1. 1. MANUAL DE VIDA Epicteto www.upasika.com
  2. 2. MANUAL DE VIDA Epicteto (35 d.C - 135 d.C.) Versión de Sharon LebellSaber lo que puedes controlar y lo que noLa felicidad y la libertad comienzan con la claracomprensión de un principio: algunas cosas están bajonuestro control y otras no. Sólo tras haber hecho frentea esta regla fundamental y haber aprendido a distinguirentre lo que podemos controlar y lo que no, seránposibles la tranquilidad interior y la eficacia exterior.Bajo control están las opiniones, las aspiraciones,los deseos y las cosas que nos repelen. Estas áreasconstituyen con bastante exactitud nuestra preocupación,porque están directamente sujetas a nuestra influencia.Siempre tenemos la posibilidad de elegir los contenidosy el carácter de nuestra vida interior.Fuera de control, sin embargo, hay cosas como el tipode cuerpo que tenemos, el haber nacido en la riquezao el tener que hacernos ricos, la forma en que nos venlos demás y nuestra posición en la sociedad. Debemosrecordar que estas cosas son externas y por ende noconstituyen nuestra preocupación. Intentar controlar ocambiar lo que no podemos tiene como único resultadoel tormento.
  3. 3. Recordemos: las cosas sobre las que tenemos poderestán naturalmente a nuestra disposición, libres de todarestricción o impedimento; pero las cosas que nuestropoder no alcanza son debilidades, dependencias, ovienen determinadas por el capricho y las acciones delos demás.Recordemos, también, que si pensamos que podemosllevar las riendas de cosas que por naturaleza escapana nuestro control, o si intentamos adoptar los asuntosde otros como propios, nuestros esfuerzos se verándesbaratados y nos convertiremos en personasfrustradas, ansiosas y criticonas.Ocúpate de tus propios asuntosPresta atención únicamente a tus verdaderaspreocupaciones y da por sentado que lo que pertenecea los demás es asunto suyo y no tuyo. Si obras así, serásimpermeable a la coacción y nadie te podrá retener.Serás auténticamente libre y eficaz, pues darás buenuso a tus esfuerzos en lugar de malgastarlos criticandou oponiéndote a los demás.Si conoces y prestas atención a tus verdaderaspreocupaciones, nada ni nadie te hará actuar contratu voluntad; los demás no podrán herirte, no ganarásenemigos ni padecerás ningún mal.Si tienes el propósito de vivir siguiendo estos principios,recuerda que no será fácil: deberás renunciar por
  4. 4. completo a algunas cosas y posponer otras por ahora.Es probable que debas privarte de la riqueza y el podersi quieres asegurarte de alcanzar la felicidad y lalibertad.Reconoce las meras aparienciasA partir de ahora debes ejercitarte en decirle a cualquiercosa desagradable: «Eres sólo una apariencia y enmodo alguno lo que aparentas ser». Entonces consideraconcienzudamente el asunto en cuestión de acuerdo conlos principios que acabamos de mencionar. En primerlugar, ¿atañe esta apariencia a las cosas que están bajomi control o a las que no? Si atañe a cualquier cosa queesté fuera de tu control, aprende a no preocuparte porella.El deseo reclama ser satisfechoNuestros deseos y aversiones son soberanos veleidososque reclaman satisfacción. El deseo nos ordena correry coger lo que queremos. La aversión insiste en queevitemos las cosas que nos repelen.Es bastante común que nos decepcionemos cuandono conseguimos lo que queremos y que nos aflijamoscuando logramos lo que no queremos.En cambio, si evitas sólo las cosas indeseables queson contrarias a tu bienestar natural y que están bajo tucontrol, nunca te verás envuelto en algo que no quieras
  5. 5. realmente. No obstante, si tratas de evitar fatalidadescomo la enfermedad, la muerte o el infortunio, sobre loscuales no tienes un control real, sufriréis tú y quieneste rodean.El deseo y la aversión, aunque poderosos, no son másque hábitos. Y podemos ejercitarnos en tener mejoreshábitos. Restringe el hábito de verte rechazado portodas esas cosas que escapan a tu control y céntrate, encambio, en las cosas nocivas que sí puedes combatir.Haz todo lo que esté en tu mano para refrenar eldeseo. Pues si deseas algo que escapa a tu control,seguramente acabarás decepcionado; mientras, estarásdescuidando las cosas que están bajo tu control y queson merecedoras de deseo.Por supuesto, hay ocasiones en las que por razonesprácticas debemos ir tras unas cosas y regir otras,pero debemos hacerlo con elegancia, discernimiento vflexibilidad.Veamos las cosas tal como son en verdadLas circunstancias no se presentan para satisfacernuestras expectativas. Las cosas suceden por sí mismas.La gente se comporta tal como es. Aprovecha lo querealmente obtienes.Abre los ojos: tienes que ver las cosas tal como son yasí te ahorrarás el dolor de los falsos vínculos y de ladecepción evitable.
  6. 6. Piensa en lo que te deleita, las herramientas con las quecuentas, las personas a quienes quieres. Pero recuerdaque tienen su propio carácter específico, el cual poco onada tiene que ver con la forma que tenemos de verlo.A modo de ejercicio, piensa en la cosa más insignificantea la que te sientas vinculado. Pongamos, por ejemplo,que tienes una copa favorita.Al fin y al cabo, no es más que una copa, de ahí que sise rompe puedas soportarlo. A continuación toma unacosa o una persona para con quien tus sentimientos ypensamientos de apego sean más intensos.Recuerda, por ejemplo, cuando abraces a tu hijo, a tumarido, a tu esposa, que estás abrazando a un mortal.Así, si uno de ellos muriera, podrías soportarlo conentereza.Cuando algo acontece, lo único que está en tu mano esla actitud que tomas al respecto; tanto puedes aceptarlocomo tomarlo a mal.Lo que en verdad nos espanta y desalienta no sonlos acontecimientos exteriores por sí mismos, sino lamanera en que pensamos acerca de ellos. No son lascosas lo que nos trastorna, sino nuestra interpretaciónde su significado.¡Deja de asustarte a ti mismo con ideas impetuosas, contus impresiones sobre el modo en que las cosas son!Las cosas y las personas no son lo que deseamos quesean ni lo que parecen ser. Son lo que son.
  7. 7. Armoniza tus actos con la vida tal como realmente esNo intentes establecer tus propias normas.Compórtate siempre, en todos los asuntos, grandes ypúblicos o pequeños y privados, de acuerdo con lasleyes de la naturaleza. La armonía entre tu voluntad yla naturaleza debería ser tu ideal supremo.¿Dónde practicar este ideal? En los pormenores dela vida cotidiana, en las tareas y deberes personales.Cuando lleves a cabo una tarea, como darte un baño,hazlo tan bien como puedas, en armonía con lanaturaleza. Cuando comas, hazlo tan bien como puedas,en armonía con la naturaleza, y así sucesivamente.No se trata tanto de qué estás haciendo como de cómo loestás haciendo. Mientras comprendamos correctamenteeste principio y vivamos con arreglo al mismo, aunquesurjan dificultades (pues también forman parte delorden divino), la paz interior seguirá siendo posible.Los acontecimientos no nos hacen daño, pero nuestravisión de los mismos nos lo puede hacerLas cosas, por sí mismas, no nos hacen daño ni nosponen trabas. Tampoco las demás personas. La formaen que veamos las cosas es otro asunto. Son nuestrasactitudes y reacciones las que nos causan problemas.Por consiguiente, ni siquiera la muerte tiene granimportancia por sí misma. Es nuestro concepto dela muerte, nuestra idea, lo que es terrible, lo que nos
  8. 8. aterroriza. Hay formas muy distintas de pensar sobrela muerte. Examina a fondo tus conceptos sobre lamuerte y sobre todo lo demás. ¿Son realmente ciertos?¿Te hacen algún bien? No temas a la muerte y al dolor;teme al temor a la muerte y al dolor.No podemos elegir nuestras circunstancias externas,pero siempre podemos elegir la forma de reaccionarante ellas.Ni vergüenza, ni culpaSi lo que sentimos acerca de las cosas es lo que nosatormenta, más que las cosas en sí mismas, resultaabsurdo culpar a los demás. Por consiguiente, cuandosufrimos un revés, una molestia o una aflicción, no lesechemos la culpa a los demás, sino a nuestra propiaactitud. La gente mezquina suele reprochar a los demássu propio infortunio. La mayoría de la gente se loreprocha a sí misma. Quienes se consagran a una vidade sabiduría comprenden que el impulso de culpar aalgo o a alguien es una necedad, que nada se gana conculpar, ya sea a los demás o a uno mismo.Uno de los signos que anuncian el alborear del progresomoral es la gradual extinción de la culpa. Vemos lafutilidad de la acusación. Cuanto más examinamosnuestras actitudes y trabajamos sobre nosotros mismos,menos susceptibles somos de ser barridos por reaccionesemocionales tormentosas en las que buscamos
  9. 9. explicaciones fáciles a sucesos espontáneos.Las cosas son sencillamente lo que son. Los demásque piensen lo que quieran; no es asunto nuestro. Nivergüenza, ni culpa.Crea tu propio méritoNo dependas nunca de la admiración de los demás.No tiene ningún valor. El mérito personal no puedeproceder de una fuente externa. No lo encontrarás enlas relaciones personales, ni en la estima de los demás.Es cosa probada que las personas, incluso quienes tequieren, no estarán necesariamente de acuerdo con tusideas, no te comprenderán ni compartirán tu entusiasmo.¡Madura! ¡A quién le importa lo que los demás piensende ti!Crea tu propio mérito.El mérito personal no puede alcanzarse mediante larelación con personas de gran excelencia. Te ha pidoencomendada una labor que debes llevar a cabo. Pontemanos a la obra, hazlo lo mejor que puedas y prescindede quien pueda estar vigilándote.Lleva a cabo un trabajo útil manteniéndote indiferenteal honor y a la admiración que tus esfuerzos puedansuscitar en los demás. El mérito ajeno no existe.Los triunfos y excelencias de los otros sólo a ellospertenecen. Asimismo, tus posesiones pueden serexcelentes, pero tu persona no adquirirá excelencia a
  10. 10. través de ellas.Piénsalo: ¿qué es realmente tuyo? El uso que haces delas ideas, recursos y oportunidades que se te presentan.¿Tienes libros? Léelos. Aprende de ellos. Aplica susabiduría. ¿Tienes conocimientos especializados?Empléalos a fondo y a buen fin. ¿Tienes herramientas?Sácalas de la caja y construye o repara cosas. ¿Tienesuna buena idea? Profundiza en ella y llévala a cabo.Saca el mayor provecho de lo que tienes, de lo que esrealmente tuyo.Puedes estar razonablemente a gusto y contento contigomismo si armonizas tus actos con la naturaleza medianteel reconocimiento de lo que es en verdad tuyo.Céntrate en tu deber principalHay un momento y un lugar para la diversión y elentretenimiento, pero no deberías permitir nunca queéstos pasaran por encima de tus auténticos propósitos.Si vas de viaje y el barco echa el ancla en un puerto,puedes bajar a tierra en busca de conchas o plantas.Pero ten cuidado; estate atento a la llamada del capitán.Presta atención al barco. Distraerse con fruslerías esla cosa más fácil del mundo. En cuanto el capitánllame a bordo, debes estar listo para abandonar dichasdistracciones y acudir prontamente, sin siquiera volverla vista atrás.Si eres anciano, no te alejes demasiado del barco o
  11. 11. tal vez no consigas presentarte a tiempo cuando tellamen.Acepta con calma los acontecimientos tal comoocurrenNo exijas que los acontecimientos sucedan comodeseas. Acéptalos tal como son realmente. Así te seráposible la paz.Tu voluntad está siempre bajo tu poderEn verdad nada te detiene. Nada te retiene realmente,puesto que tu voluntad está siempre bajo tu control.La enfermedad puede desafiar a tu cuerpo. ¿Pero acasoeres sólo cuerpo?La cojera puede afectarte las piernas. Pero no eressólo piernas. Tu voluntad es mayor que tus piernas. Tuvoluntad no tiene por qué verse afectada por ningúnincidente, a no ser que tú lo permitas. Recuérdalo cadavez que te ocurra algo.Utiliza plenamente lo que te sucedeCada dificultad con la que tropezamos en la vida nosofrece la oportunidad de volvernos hacia dentro einvocar a nuestros recursos íntimos. Las pruebas quesoportamos pueden y deben darnos a conocer nuestrafuerza.La gente prudente mira más allá del incidente e intenta
  12. 12. crearse el hábito de sacarle provecho.Con ocasión de un suceso accidental, no debes limitartea reaccionar a la buena de Dios: recuerda que debesvolverte hacia dentro y preguntarte con qué recursoscuentas para hacerle frente. Profundiza. Posees fuerzasque a lo mejor aún no conoces. Encuentra la másapropiada. Utilízala.Si tropiezas con una persona atractiva, el dominio deti mismo será el recurso necesario; ante el dolor o ladebilidad, el aguante; ante los insultos, la paciencia.A medida que pase el tiempo y vayas consolidando elhábito de emparejar el recurso íntimo más apropiado acada incidente, dejarás de tender a dejarte llevar por lasapariencias de la vida. Dejarás de sentirte abrumadocon tanta frecuencia.Ocúpate de lo que tienes, no hay nada que perderEn verdad nada nos puede ser arrebatado. No hay nadaque perder. La paz interior comienza cuando dejamosde decir, a propósito de las cosas, «lo he perdido», y ensu lugar decimos «ha regresado al lugar de donde vino».¿Ha muerto tu hijo? Él o ella ha regresado al lugar dedonde vino. ¿Tu marido o tu esposa han muerto? Élo ella ha regresado al lugar de donde vino. ¿Te hanarrebatado posesiones y propiedades? Éstas tambiénhan regresado al lugar del que vinieron.Tal vez estás enfadado porque una mala persona
  13. 13. ha robado tus pertenencias. ¿Pero por qué deberíapreocuparte quién devuelve tus cosas al mundo que telas dio?Lo importante es ser muy cuidadoso con las cosas quetienes mientras el mundo te permite tenerlas, tal comoun viajero cuida de su habitación en una posada.La buena vida es la vida de la serenidad interiorEl signo más claro de una vida superior es la serenidad.El progreso moral tiene como resultado liberarse de laconfusión interior. Puedes dejar de preocuparte poresto y aquello.Si buscas una vida superior, absténte de emplear pautasde pensamiento habituales como éstas: «Si no trabajomás duramente, nunca me ganaré bien la vida, nadieme tomará en consideración, seré un don nadie» o«si no critico a mi jefe, se aprovechará de mi buenavoluntad».Es mucho mejor morir de hambre libre de pesaresy temores que vivir en la abundancia acosado porla preocupación, el pavor, el recelo y el deseodesenfrenado.Emprende en seguida un programa de autodominio.Pero empieza con modestia, por esas pequeñas cosasque te molestan. ¿Tu hijo ha derramado algo? ¿Noencuentras la cartera? Debes decirte a ti mismo: «Hacerfrente con calma a este inconveniente es el precio que
  14. 14. pago por mi serenidad interior, por verme libre de todaperturbación; nadie consigue algo a cambio de nada».Cuando llamas a tu hijo, debes estar preparado paraque no te responda, y si lo hace, tal vez no haga lo quele pides. En tal caso, tu inquietud en nada le ayuda.Tu hijo no debería tener la facultad de causarte ningúntrastorno.No prestes ninguna atención a las cosas que no teatañenEl progreso espiritual nos exige hacer hincapié enlo esencial y hacer caso omiso de todo lo demás,ya que sólo se trata de trivialidades que no merecennuestra atención. Además, en verdad es bueno que nosconsideren estúpidos e ingenuos en relacióncon los asuntos que no nos atañen. No te preocupespor la impresión que causes en los demás. Estándeslumbrados y engañados por las apariencias. Sé fiela tu objetivo. Sólo así reforzarás tu voluntad y daráscoherencia a tu vida.Absténte de intentar granjearte la aprobación y laadmiración de los demás. Tu camino va más arriba. Noanheles que te consideren sofisticado, único o sabio. Dehecho, debes recelar cuando los demás te vean comoalguien especial. Ponte en guardia contra la presuncióny la vanidad.Mantener la voluntad en armonía con la verdad y
  15. 15. preocuparse de lo que escapa al propio control sonacciones que se excluyen mutuamente. Cuando estésabsorto en una, descuidarás la otra.Conforma tus deseos y expectativas a la realidadPara bien o para mal, la vida y la naturaleza se rigenpor leyes que no podemos cambiar. Cuanto antes loaceptemos, más tranquilos estaremos. Serías un necio sidesearas que tus hijos o tu esposa vivieran para siempre.Son mortales, igual que tú, y la ley de la mortalidadestá completamente fuera de tu alcance.De modo semejante, es estúpido desear que un patrono,un pariente o un amigo no tengan tacha. Ello supondríacontrolar cosas que en verdad no podemos controlar.Bajo nuestro control está que no nos decepcione eldeseo si nos ocupamos del mismo de acuerdo con loshechos, en lugar de dejarnos llevar por él. En el fondoestamos controlados por aquello que otorga o suprimelo que buscamos o evitamos. Si lo que buscas es lalibertad, no desees ni rehúyas nada que dependa de losdemás, o siempre serás un esclavo desvalido.Comprende en qué consiste realmente la libertad y cómose alcanza. La libertad no es el derecho o la capacidadde hacer lo que te venga en gana. La libertad viene decomprender los límites de tu propio poder y los límitesnaturales establecidos por la divina providencia. Alaceptar las limitaciones y las inevitabilidades de la
  16. 16. vida y trabajar con ellas en lugar de combatirlas, noshacemos libres. Si, por el contrario, sucumbimos ante eldeseo pasajero por cosas que escapan a nuestro control,perdemos la libertad.Tómate la vida como si de un banquete se trataraPiensa en la vida como si se tratara de un banquete enel que te comportases con cortesía. Cuando te pasenlas bandejas, extiende la mano y sírvete una porciónmoderada. Si una fuente te pasa de largo, disfruta delo que tienes en el plato. Y si un manjar aún no te hasido ofrecido, espera pacientemente a que te llegue elturno.Mantén esta misma actitud de educada moderacióny gratitud con los hijos, la esposa, la profesión y lasfinanzas. No hay ninguna necesidad de ansiar, envidiaro apropiarse de nada. Obtendrás la porción justa cuandollegue el momento.Las vidas de Diógenes y Heráclito fueron modelosimpecables del seguimiento de estos principios.Propónte seguir su valioso ejemplo.Evita adoptar los puntos de vista negativos de losdemásLos puntos de vista y los problemas de los demás puedenser contagiosos. No cometas sabotaje contra ti mismoinconscientemente adoptando actitudes negativas e
  17. 17. improductivas fruto de tu trato con terceros.Si te encuentras con un amigo descorazonado, unpariente afligido o un colega que ha sufrido un revésde fortuna, procura no verte superado por el aparenteinfortunio. Acuérdate de discriminar entre los hechosen sí y la interpretación de los mismos. Recuérdateesto: «Lo que hace daño a esta persona no es el sucesoen sí mismo, puesto que otra persona podría no sentirseen absoluto oprimida por la misma situación. Lo queestá haciéndole daño es la respuesta que él o ella haadoptado sin ningún sentido crítico.»Contribuir a dar rienda suelta a obstinados sentimientosnegativos no constituye una demostración deamabilidad o amistad para con las personas por quienesnos interesamos. Seremos de mucha más utilidad,tanto para los demás como para nosotros mismos, sipermanecemos al margen y evitamos las reaccionesmelodramáticas.Con todo, si te encuentras conversando con alguienque está deprimido, lastimado o frustrado, muestraamabilidad y escúchale con compasión, pero nopermitas que termine por desanimarte a ti también.Interpreta siempre bien el papel que te hanasignadoSomos como los actores de una obra. La voluntad divinanos ha asignado papeles en la vida sin consultarnos
  18. 18. nada. Algunos de nosotros actuaremos en un dramabreve; otros, en uno largo. Puede que nos asignen elpapel de pobre, de tullido, de distinguida celebridad,de dirigente o el de ciudadano normal y corriente.Aunque no podemos controlar el papel que se nosasigna, nuestro afán debe ser interpretar el papelasignado tan bien como sea posible y abstenernos dequejarnos del mismo. Sea donde fuere y en cualesquieracircunstancias, ofrece una actuación impecable. Sitienes que leer, lee; si tienes que ser escritor, escribe.Todo sucede por una buena razónDime lo que piensas y te diré quién eres. Evitasupersticiones que te lleven a conferir a losacontecimientos unos poderes o significados de los quecarecen. No pierdas la cabeza. Nuestras ajetreadas mentessiempre andan sacando conclusiones, manufacturandoe interpretando signos que no existen.Piensa, en cambio, que todo lo que te sucede, sucedepor algún bien. Que si has decidido ser feliz, eres feliz.Todo acontecimiento conlleva algún beneficio para ti;basta con que lo busques.La felicidad sólo puede hallarse en el interiorLa libertad es la única meta que merece la pena en la vida.Se consigue prescindiendo de las cosas que escapan anuestro control. No podemos tener un corazón alegre
  19. 19. si nuestras mentes son un afligido caldero de temor yambición.¿Quieres ser invencible? Entonces no entables combatecon aquello sobre lo que no tienes un control real.La felicidad depende de tres cosas, y las tres estánbajo tu poder: la voluntad, las ideas respecto a losacontecimientos en los que estás envuelto y el uso quehagas de esas ideas.La auténtica felicidad siempre es independiente de lascircunstancias externas. Practica la indiferencia paracon las circunstancias externas. La felicidad sólo puedehallarse dentro.Con cuánta facilidad nos deslumbran y nos engañanla elocuencia, los cargos, los títulos, los honores, lasposesiones, la ropa cara o un porte afable.No cometas el error de dar por sentado que lascelebridades, los personajes públicos, los líderespolíticos, los ricos o quienes poseen grandes dotesintelectuales o artísticas son necesariamente felices.Hacerlo es dejarse desconcertar por las apariencias ysólo hará que dudes de ti mismo.Recuerda: la esencia real de la bondad sólo se halla entrelas cosas que están bajo tu control. Si no olvidas estapremisa, no te encontrarás en falso sintiendo envidiao desolación, comparando lamentablemente tus logroscon los de los demás.Deja de aspirar a ser otro que tú mismo, pues esto está
  20. 20. bajo tu control.Nadie puede hacerte dañoLa gente no tiene la facultad de hacerte daño. Incluso site denigran a voz en grito o te golpean, si te insultan, tuyaes la decisión de considerar si lo que está ocurriendo esinsultante o no. Cuando alguien te irrita, lo único quete está irritando es tu propiarespuesta. Por consiguiente, cuando te parezca quealguien te está provocando, recuerda que lo únicoque te provoca es tu propio juicio del incidente. Nopermitas que tus emociones se enciendan ante merasapariencias.Intenta no limitarte a reaccionar al instante. Tomadistancia de la situación a fin de tener una perspectivamás amplia. Sosiégate.El progreso espiritual pasa por hacer frente a lamuerte y a las calamidadesEn lugar de apartar la vista de los acontecimientosdolorosos de la vida, míralos de frente y piensa en ellosa menudo. Al hacer frente a las realidades de la muerte,la enfermedad, la pérdida y la decepción, te liberasde falsas ilusiones y esperanzas, al tiempo que evitaspensamientos desdichados y envidiosos.
  21. 21. Inculca en tu mente los ideales que debes abrigarManténte unido a lo que es espiritualmente superior,prescindiendo de lo que hacen y dicen los demás. Séfiel a tus verdaderas aspiraciones pase lo que pase a tualrededor.Quienes busquen una vida en la prudencia seránobjeto de burlaQuienes buscan una vida superior en la prudencia,quienes aspiran a vivir fieles a sus principios espirituales,deben estar preparados para ser objeto de burla ycondena.Muchas personas que bajan progresivamente ellistón de sus aspiraciones personales en un intento deganar aceptación social y más comodidad en la vidaterminan amargamente resentidos con quienes tieneninclinaciones filosóficas y se niegan a comprometersus ideales espirituales en su búsqueda por mejorarsea sí mismos. Nunca vivas en función de estas almasdesdichadas. Compadécete de ellas al tiempo que temantienes firme en lo que tú sabes que es bueno.Cuando inicies tu programa de progreso espiritual, esprobable que las personas que te rodean se mofen de tiy te acusen de arrogancia.Tu cometido es comportarte con humildad y serconsecuente con tus ideales morales. Aférrate a lo queen el fondo de tu corazón sabes que está bien. Así, si
  22. 22. eres constante, las mismas personas que se burlaban deti terminarán por admirarte.Pero si permites que las opiniones malintencionadaste hagan titubear en tus propósitos, incurrirás en unadoble falta.Querer agradar a los demás es una trampapeligrosaCuando intentamos agradar a los demás, nos encontramosmal dirigidos hacia lo que está fuera de nuestra áreade influencia. Al hacerlo perdemos el dominio sobre elpropósito de nuestra vida.Confórmate con ser un amante de la prudencia, unbuscador de la verdad. Regresa una y otra vez a lo quees esencial y valioso.No trates de parecer sabio a los ojos de los demás. Siquieres llevar una vida en la prudencia, vívela en tustérminos y con tus propios ojos.El carácter importa más que la reputaciónLa preocupación y el temor son una pérdida de tiempoy no suponen un buen ejemplo. Esto es especialmentecierto en lo concerniente a tu reputación e influencia.¿Por qué vivir con temor a cosas como si obtendrásreconocimiento público en tu profesión o comunidad,o si conseguirás las oportunidades y gratificaciones queotros consiguen?
  23. 23. No te preocupes por cuestiones como «La gente no tieneuna buena opinión de mí, soy un don nadie». Inclusosi tu reputación fuera una cuestión de importancia, noeres responsable de lo que los demás piensan de ti. ¿Quédiferencia real supone para tu carácter y bienestar quegoces de una posición ventajosa o que te inviten a fiestaselegantes? Ninguna. Entonces, ¿qué descrédito puedehaber en no ser un agente del poder ni una celebridad?¿Y por qué deberías preocuparte de si eres un don nadiecuando lo que importa es ser alguien en las áreas de lavida sobre las que tienes control y en las cuales puedesmarcar una diferencia real?«Pero sin poder y reputación no podré ayudar a misamigos», podrías decir. Es cierto que no les darásacceso al dinero ni a los pasillos del poder. ¿Pero acasoalguien espera realmente este tipo de ayuda de ti y node algún otro? ¿Cómo pueden esperar que des algoque no tienes? «Aun así, sería estupendo tener podery dinero para compartirlos con mis amigos». Si puedohacerme rico y poderoso conservando mi honor, lalealtad a la familia, los amigos, los principios y el amorpropio, dime cómo se hace y lo haré. Pero si tengo quesacrificar mi integridad personal, es estúpido y ridículoque me sigas animando. Por otra parte, si tuvieras queelegir entre una determinada cantidad de dinero o tenerun amigo leal y honorable, ¿con qué te quedarías? Esmejor que me ayudes a ser una buena persona en lugar
  24. 24. de incitarme a hacer cosas que amenazan a mi buencarácter.«Bueno, ¿y qué hay de mis obligaciones para conla patria?» ¿Qué quieres decir? ¿Acaso te refieres aefectuar grandes donativos a instituciones benéficas oa levantar exorbitantes edificios, acaso se trata de eso?Un obrero metalúrgico no hace zapatos y un zapaterono fabrica armas. Basta con que cada cual haga bienlo que tiene que hacer. «¿Y qué pasa si hay alguienmás que hace lo mismo que yo?» No pasa nada, nopor ello tu contribución será menos valiosa. «Pero, ¿ymi posición en la sociedad?», preguntas. Cualquierposición que puedas mantener conservando el honory la fidelidad a tus obligaciones está bien. Pero si tudeseo de contribuir en la sociedad compromete turesponsabilidad moral, ¿cómo puedes servir a tusconciudadanos si te has convertido en un irresponsablesinvergüenza?Más vale ser una buena persona y cumplir con tusobligaciones que tener renombre y poder.Todo tiene un precio¿Alguien disfruta de privilegios, oportunidades uhonores que tú deseas? Si los privilegios que hanconseguido son buenos, deléitate con el goce de quienlos posee. Es su momento de prosperidad. Si losprivilegios son malos, no debe preocuparte que no te
  25. 25. pertenezcan.Recuerda: nunca obtendrás las mismas recompensasque los demás si no empleas los mismos métodos einviertes el mismo tiempo que ellos. No es razonablepensar que podemos obtener una recompensa si noestamos dispuestos a pagar su precio. La persona que«gana» en algo no tiene ninguna ventaja real sobre ti,puesto que tuvo que pagar el precio de la recompensa.Siempre está en nuestras manos decidir si queremospagar o no el precio de las recompensas de la vida. Ycon frecuencia nos conviene más no pagarlo, pues dichoprecio podría comprar nuestra integridad. Podríamosvernos forzados a ensalzar a alguien por quien nosentimos ningún respeto.Haz tuya la voluntad de la naturalezaDescubre la voluntad de la naturaleza. Estúdiala,préstale atención y hazla tuya.La voluntad de la naturaleza nos es revelada medianteexperiencias comunes a todos. Por ejemplo, si el hijode un vecino rompe un tazón o algo por el estilo,decimos de buen grado: «Estas cosas pasan». Cuandoel tazón que se rompa sea el tuyo, deberías responderde la misma forma en que lo haces cuando se rompe untazón ajeno.Traslada esta premisa a asuntos de mayor importanciaemocional y material. ¿Que muere el hijo, la esposa u
  26. 26. otro ser querido de otra persona? En tales circunstancias,cualquiera puede decir: «Es el ciclo de la vida. La muertetarde o temprano llega. Hay cosas inevitables».Pero cuando quien muere es nuestro hijo o nuestro amor,tendemos a exclamar: «¡Ay de mí! ¡Qué desgraciadosoy!»mismo a otra persona. Transfiere ese sentimiento atus circunstancias actuales. Aprende a aceptar losacontecimientos, incluso la muerte, con inteligencia.El dominio de uno mismo es el objetivo al que lavoluntad divina desea que aspiremosEl mal no reside de forma natural en el mundo, enlos acontecimientos ni en las personas. El mal esconsecuencia del descuido, la pereza o la distracción:aparece cuando perdemos de vista el verdaderopropósito de nuestra vida.Cuando recordamos que el propósito es el progresoespiritual, volvemos a esforzarnos en dar lo mejor denosotros mismos. Así es como se alcanza la felicidad.Valora tu mente, aprecia tu razón, mantente fiel atu propósitoNo entregues tu mente.Si alguien pretendiera ofrecer tu cuerpo a cualquiertranseúnte sin darle mayor importancia, naturalmentete pondrías furioso.
  27. 27. Entonces, ¿por qué no tienes ningún pudor en prestartu valiosa mente a cualquier persona que deseeinfluenciarte? Piénsalo dos veces antes de entregartu mente a alguien que puede injuriarte, dejándoteconfundido y trastornado.Considera lo que viene en primer lugar, luego lo quele sigue, y entonces actúaCultiva el hábito de estudiar y examinar una acciónfutura antes de emprenderla. Antes de obrar, retrocedepara tener una visión más amplia, para no actuar a laligera obedeciendo a un impulso. Determina lo que sucede primero, considera adóndeconduce y entonces actúa de acuerdo con lo que hayasaprendido.Cuando actuamos sin prudencia, podemos iniciar unatarea con gran entusiasmo; luego, cuando aparecenconsecuencias imprevistas o indeseadas, nos retiramosvergonzosamente y llenos de pesar: «Habría hechoesto; podría haber hecho lo otro; debería haberlo hechode otro modo».Supongamos que quieres conseguir una medalla enlos Juegos Olímpicos. Eso está muy bien, pero debestomar en consideración en qué te estás involucrando.¿Qué conlleva un deseo como este? ¿Qué es lo primeroque debes hacer? ¿Y luego? ¿Qué te van a exigir? ¿Yqué se deriva de ello? Esta línea de acción, ¿te será
  28. 28. realmente beneficiosa? Si lo es, adelante.Si deseas ganar en los Juegos Olímpicos, para preparartecomo es debido tendrás que seguir un programa estrictoque te llevará al límite de tu resistencia. Tendrásque someterte a normas muy exigentes, seguir unadieta adecuada, olvidarte de los dulces y los postres,entrenar concienzudamente y con regularidad hagafrío o calor, y dejar de beber. Tendrás que obedecer lasinstrucciones de tu entrenador como si fueran las deun médico. Luego, una vez que ya estés compitiendo,hay bastantes posibilidades de que te tiren a la cuneta.Puedes lastimarte un brazo, torcerte el tobillo, caer debruces al barro; y tras pasar por todo esto, puede quefracases.Después de contemplar todas estas posibilidades,prestando atención a todas las cosas que pueden sucedery a sus consecuencias, si tu resolución se mantienefirme, debes ejercitar tu juicio. Si en conjunto siguespensando que te conviene, participa en los Juegos, yhazlo de todo corazón.Al ver las cosas con perspectiva estableces la diferenciaentre tú mismo y el diletante, la persona que juega acualquier cosa mientras resulte cómodo o interesante.No es esa una postura noble. Piensa detenidamente enlas cosas y comprométete de pleno. De otro modo seráscomo un niño que a veces se figura que es un luchador,otras un soldado, otras un músico y otras el actor de
  29. 29. una tragedia.A no ser que nos entreguemos por completo a nuestrosesfuerzos, seremos personas vacías y superficiales ynunca desarrollaremos nuestros talentos naturales.Todos hemos conocido personas que, cual monos, imitancualquier cosa que parezca novedosa y llamativa en unmomento dado. Pero poco después su entusiasmo y suesfuerzo decaen; abandonan sus proyectos en cuantoles resultan demasiado familiares o exigentes.Un espíritu poco entusiasta no tiene ningún poder. Losesfuerzos vacilantes conducen a resultados vacilantes.La gente suele lanzarse a una empresa de cabeza ysin reflexionar. Tal vez se encuentren con una figuraejemplar como Eufrates y reciban inspiración parasuperarse a sí mismos. Está muy bien actuar así, peroantes debes examinar la verdadera naturaleza de tusaspiraciones y medirlas con tus capacidades.Sé sincero contigo mismo. Valora claramente tus fuerzasy debilidades. ¿Tienes lo necesario para competir?Para ser un luchador, por ejemplo, se requiere unaextraordinaria fuerza en los hombros, la espalda y losmuslos. ¿Tienes la habilidad y la agilidad físicas paraestar entre los mejores de esta disciplina? Una cosa esdesear ser un campeón y hacer algo con destreza; otra esserlo realmente y hacerlo con una habilidad consumada.Cada cual está hecho para una cosa distinta.Así como se precisan determinadas capacidades para
  30. 30. tener éxito en un campo específico, también se requierenciertos sacrificios. Si anhelas llegar a ser diestro en elarte de vivir con prudencia, ¿crees que puedes comer ybeber en exceso? ¿Crees que puedes seguir sucumbiendoa la ira y a tus hábitos de frustración e infelicidad? No.Si la auténtica sabiduría es tu objetivo y eres sincero,tendrás que trabajar contigo mismo. Tendrás que superarmuchos antojos nocivos y muchos actos reflejos.Tendrás que reconsiderar con quién tratas. ¿Merecenla pena tus amigos y compañeros? ¿Contribuye suinfluencia (sus hábitos, valores y comportamiento) aelevarte o más bien refuerza tu dejadez ante los hábitosde los que quieres desprenderte? La vida de la sabiduría,como cualquier otra cosa, tiene un precio. Siguiéndolapuedes ser objeto de burla e incluso acabar por llevartela peor parte en todos los aspectos de la vida pública,con inclusión de la profesión, la posición social y laposición legal ante los tribunales.Una vez que has examinado como es debido todos losdetalles que conlleva el esfuerzo por disfrutar de unavida superior, aventúrate con el mayor encono posible.Realiza los sacrificios necesarios que constituyen elprecio del más valioso de los objetivos: la libertad, laecuanimidad y la tranquilidad. No obstante, si al valorartu temple te das cuenta de que no estás capacitadoo dispuesto, libérate del engaño y toma un caminodistinto, más realista.
  31. 31. Si intentas ser algo que no eres o te esfuerzas en conseguiralgo que está más allá de tus posibilidades, terminaráscomo un patético diletante que habrá intentado primeroser un hombre prudente, luego un burócrata, luego unpolítico y luego un dirigente municipal. Estos papelesno son coherentes. No puedes emprender el vuelo eninfinitas direcciones, por más atractivas que sean, y almismo tiempo vivir de forma íntegra y fructífera.Sólo puedes ser una persona, ya sea buena o mala. Tienesdos elecciones básicas. O te dispones a desarrollar larazón, siendo fiel a la verdad, o ansías bienes externos.La elección es única y exclusivamente tuya. Puedesemplear tus cualidades en untrabajo interior o perderte en lo exterior, o lo que es lomismo, ser una persona prudente, o seguir las trilladassendas de la mediocridad.Las relaciones con los demás nos revelan nuestrosdeberesNo eres una entidad aislada, sino una parte única eirreemplazable del cosmos. No lo olvides. Eres unapieza esencial del rompecabezas de la humanidad.Todos formamos parte de una comunidad humanavasta, intrincada y perfectamente ordenada. ¿Masdónde encajas en esta telaraña de humanidad? ¿A quiénle estás obligado?Busca cuáles son y comprende tus relaciones con las
  32. 32. demás personas. Al reconocer las relaciones naturalese identificar los deberes definimos nuestra situación enel esquema cósmico. Los deberes resultan naturalmentede relaciones tan fundamentales como la familia, elvecindario, el lugar de trabajo y el estado o la nación.Debes adquirir el hábito de examinar regularmente tusfunciones (padre, hijo, vecino, ciudadano, líder) y losdeberes naturales que conllevan. Una vez que sepasquién eres y a quién estás vinculado, sabrás lo quetienes que hacer.Si un hombre es tu padre, por ejemplo, deberássatisfacer determinadas exigencias emocionales yprácticas. El hecho de que sea tu padre implica unvínculo fundamental y duradero entre vosotros dos. Pornaturaleza estás obligado a cuidar de él, a escuchar suconsejo, a tener paciencia con sus opiniones y respetarsus indicaciones.Sin embargo, supongamos que no es un buen padre. Talvez sea necio, ignorante, grosero o sostenga opinionesmuy distintas de las tuyas. ¿Acaso la naturaleza le da acada uno el padre ideal, o siquiera un padre? Cuando setrata del deber fundamental como hijo o hija, el carácter,la personalidad y los hábitos de tu padre, sean cualessean, son secundarios. El orden divino no diseña laspersonas ni las circunstancias a nuestro gusto. Tanto site resulta agradable como si no, ese hombre es, al fin yal cabo, tu padre, y debes cumplir con tus obligaciones
  33. 33. filiales.Supongamos que tienes un hermano o una hermanaque te trata mal. ¿Qué más da? Sigue existiendo elimperativo moral de reconocer y mantener tus deberesfundamentales para con él o ella. No te centres en lo queél o ella hace, sino en seguir tu elevado propósito. Tupropósito debería buscar la armonía con la naturaleza.Pues éste es el verdadero camino hacia la libertad.Deja que los demás actúen como quieran; de todosmodos eso escapa a tu control y por consiguiente no teconcierne. Comprende que la naturaleza en conjuntoestá ordenada de acuerdo con la razón, pero que notodo en la naturaleza es razonable.Cuando pones empeño en llevar a cabo accionespropias de una persona sabia y prudente, intentandoconformar tus intenciones y actos a la voluntad divina,no te sientes víctima de las palabras o las acciones delos demás. En el peor de los casos, esas palabras yacciones te parecerán divertidas o lamentables.Salvo en el caso de malos tratos físicos extremos,los demás no pueden hacerte daño, a no ser que se lopermitas. Y esto sigue siendo cierto aunque la personaen cuestión sea tu padre, hermano, hermana, maestroo patrono. No consientas que te hagan daño y no te loharán. Sobre esta elección sí tienes control.La mayor parte de la gente tiende a engañarse a símisma pensando que la libertad consiste en hacer lo
  34. 34. que te hace sentir bien o lo que favorece el bienestary la tranquilidad. Lo cierto es que quien subordina larazónala sensación del momento, de hecho es esclavode sus deseos y aversiones. Está mal preparado paraactuar con eficacia y nobleza cuando se presentandesafíos inesperados, cosa que inevitablemente se da.La auténtica libertad exige mucho de nosotros. Sólosi descubrimos y comprendemos nuestras relacionesfundamentales y cumplimos con entusiasmo connuestro deber, la verdadera felicidad, a la que todo elmundo aspira, será efectivamente posible.La esencia de la fidelidadLa esencia de la fidelidad reside ante todo en sosteneropiniones y actitudes correctas con respecto a loabsoluto. Recuerda que el orden divino es inteligentey fundamentalmente bueno. La vida no es una seriede episodios fortuitos y sin sentido, sino un todoordenado y elegante que obedece a leyes en el fondocomprensibles.La voluntad divina existe y dirige el universo conjusticia y bondad. Aunque no siempre lo parezca—si nos limitamos a ver la superficie de las cosas—,el universo en el que vivimos es el mejor universoposible.Toma la resolución de esperar justicia, bondad y orden,y se te irán revelando progresivamente en todos tus
  35. 35. asuntos. Confía en que existe una inteligencia divinacuyas intenciones dirigen el universo. Haz que tuobjetivo supremo sea gobernar tu vida de acuerdo conla voluntad del orden divino.Cuando te esfuerces en conformar tus intencionesy acciones al orden divino, no te sentirás acosado,indefenso, confundido o resentido ante las circunstanciasde tu vida. Te sentirás fuerte, decidido y seguro.La fidelidad no es creencia a ciegas; consiste enpracticar con constancia el principio de rehuir lascosas que no están bajo nuestro control, dejandoque se resuelvan de acuerdo con el sistema naturalde responsabilidades. Deja de intentar anticiparte ocontrolar los acontecimientos. Acéptalos, en cambio,con gracia e inteligencia.Es imposible mantenerse fiel a un propósito ordenadosi tiendes a imaginarte que las cosas que escapan a tupoder son inherentemente buenas o malas. Cuando estosucede, se establece sin más el hábito de culpar a losfactores externos por nuestra suerte en la vida, y nosperdemos en una espiral negativa de envidia, discordia,disgusto, ira y reproche. Pues por naturaleza todas lascriaturas rechazan las cosas que les harán daño y buscany admiran las que parecen buenas y provechosas.El segundo aspecto de la fidelidad es la importanciade observar prudentemente las costumbres de nuestrafamilia, nuestro país y nuestra comunidad local.
  36. 36. Participa en los rituales de tu comunidad con el corazónpuro, sin avaricia ni extravagancia. Haciéndolo, teunes al orden espiritual de tu pueblo y favoreces lasaspiraciones esenciales de la humanidad.La fidelidad es el antídoto de la amargura y la confusióny nos confiere la convicción de estar preparados paracualquier cosa que la voluntad divina nos destine.Debemos aspirar a ver el mundo como un todo integral,inclinar fielmente todo nuestro ser hacia el bien supremoy adoptar la voluntad de la naturaleza como si fuera lapropia.Los acontecimientos son, por si mismos, impersonalese indiferentesCuando contemples el futuro, recuerda que todas lassituaciones se desenvuelven del modo en que lo hacensin tener en cuenta cómo nos hacen sentir. Nuestrasesperanzas y temores ejercen influencia en nosotros,no en los acontecimientos.Las personas indisciplinadas, llevadas por sus antipatíasy simpatías personales, siempre andan en busca designos para construir o reforzar sus irreflexivos puntosde vista y opiniones. Mas los acontecimientos, porsí mismos, son impersonales, aunque las personasjuiciosas sin duda pueden y deben responder a dichosacontecimientos de forma provechosa.En lugar de personalizar una situación («es mi triunfo»,
  37. 37. «fue su metedura de pata» o «es mi amargo infortunio»)y sacar conclusiones mordaces sobre ti mismo o lanaturaleza humana, busca el modo de hacer un buenuso de ciertos aspectos del acontecimiento. ¿Hay algúnbeneficio, no evidente, encerrado en ese acontecimiento,que un ojo ejercitado pueda discernir? Presta atención;sé un detective. Tal vez extraigas una lección quepodrás aplicar a un caso similar en el futuro.En ningún acontecimiento, por horrible que parezca,no hay nada que nos impida buscar esa oportunidadescondida. No hacerlo supone un fallo de laimaginación. Pero buscar la oportunidad en ocasionesrequiere armarse de mucho valor, pues la mayor partede la gente que te rodea persistirá en interpretar losacontecimientos en los términos más groseros: éxitoo fracaso, bueno o malo, bien o mal. Estas categoríassimplistas y polarizadas eclipsan otras interpretacionesmás relativas (y útiles) de acontecimientos que sonmucho más ventajosos e interesantes.El hombre prudente sabe que es infructuoso proyectar laspropias esperanzas y temores en el futuro. Hacerlo sóloconduce a elaborar representaciones melodramáticasmentales y a perder el tiempo.Paralelamente, uno no debería mostrar una aquiescenciapasiva ante el futuro y lo que éste encierra. Limitarse a nohacer nada no evita el riesgo, sino que lo acrecienta.Hay un momento para planear con prudencia y hacer
  38. 38. provisiones para las situaciones venideras. Prepararsecomo es debido para el futuro consiste en adoptarbuenos hábitos personales. Esto se hace persiguiendoactivamente el bien en todos los aspectos de la vidacotidiana y examinando regularmente las razones quete mueven, para asegurarte de que están libres de lastrabas del miedo, la avaricia y la pereza. Si lo haces,los acontecimientos externos dejarán de zarandearte.Ejercita tus intenciones en lugar de engañarte a ti mismopensando que puedes manipular los acontecimientosexternos. Si la oración o la meditación te sirven deayuda, practícalas. Pero el consejo divino búscalosolamente cuando la aplicación de tu propia razón noproduzca ninguna respuesta, cuando hayas agotado losdemás medios.¿Qué es un acontecimiento «bueno»? ¿Qué es unacontecimiento «malo»? ¡Tales cosas no existen! ¿Quées una buena persona? La que alcanza la tranquilidadtras adoptar el hábito de preguntarse en toda ocasión«¿qué es lo correcto?».No reprimas nunca un impulso generosoLleva a cabo todos tus impulsos generosos. No loscuestiones, especialmente si un amigo te necesita;actúa en su nombre. ¡No dudes!No te entretengas con especulaciones sobre los posiblesproblemas o peligros. Mientras dejes que la razón te
  39. 39. muestre el camino, estarás a salvo.Tu deber es estar dispuesto a prestar ayuda a tus amigosen los momentos de apuro.Define claramente la persona que quieres ser¿Quién quieres ser exactamente? ¿Qué clase de personaquieres ser? ¿Cuáles son tus ideales personales? ¿Aquién admiras? ¿Cuáles de sus rasgos característicos tegustaría hacer tuyos?Ya va siendo hora de dejar de ser un vago. Si deseasconvertirte en una persona extraordinaria, si quieres sersabio, tienes que identificar explícitamente el tipo depersona que quieres ser. Si llevas un diario, escribe loque estás intentando ser, de modo que puedas utilizaresa autodefinición como referencia. Describe conprecisión la conducta que quieres adoptar, de formaque puedas observarla tanto cuando estés a solas comocon más gente.Habla sólo con buena intenciónSe presta mucha atención a la importancia moral de losactos y sus consecuencias. Quienes aspiran a una vidasuperior también llegan a comprender el con frecuenciaignorado poder moral de las palabras.Uno de los signos más claros de vida moral es hablarcorrectamente. Perfeccionar el modo de hablar es unade las piedras angulares de todo programa espiritual
  40. 40. que se precie.Ante todo, piensa antes de hablar para asegurarte deque hablas con buena intención. Irse de la lengua esuna falta de respeto hacia los demás. Descubrirte a laligera es una falta de respeto a ti mismo. Mucha gentese siente obligada a expresar cualquier sentimiento,pensamiento o impresión que tenga. Vierten al azar elcontenido de su mente indiferentes a las consecuencias.Esto es peligroso tanto en sentido práctico comomoral. Si cotilleamos sobre cada una de las ideas quese nos ocurren, sean grandes o pequeñas, podemosdesperdiciar fácilmente, en el trivial curso de una charlahuera, ideas que tienen verdaderas cualidades.Hablar desenfrenadamente es como ir dando bandazosen un vehículo sin control destinado a caer en lacuneta.En caso de necesidad, manténte callado o habla conmoderación. El habla en sí misma no es buena nimala, pero se emplea tan a menudo con negligencia,que debes ponerte en guardia. La charla frívola es unacharla hiriente; además, es impropio ser un charlatán.Entra en discusión cuando una ocasión social oprofesional así lo requiera, pero sé cauto y asegúratede que el espíritu y el propósito de la conversación,así como su contenido, siguen mereciendo la pena.La cháchara es seductora. No te dejes atrapar por susgarras.
  41. 41. No es preciso limitarse a temas elevados o filosóficostodo el tiempo, pero ten cuidado de que el parloteocomún que pasa por ser una discusión que vale la penano tenga efectos corrosivos sobre tu elevado propósito.Cuando decimos tonterías sobre cosas triviales, nosotrosmismos nos volvemos triviales, pues la atención quedaabsorta en trivialidades. Nos convertimos en aquello alo que prestamos atención.Nos volvemos mezquinos cuando entablamos unaconversación sobre terceros. En especial, evita acusar,alabar o comparar a la gente.Si te das cuenta de que la conversación en la que estásinmerso decae hacia la palabrería, intenta, siempreque sea posible, conducirla de nuevo, sutilmente,hacia temas más constructivos. No obstante, si teencuentras entre extraños indiferentes, puedes limitartea permanecer callado.Conserva el buen humor y disfruta de unas carcajadascuando sea apropiado, pero evita la risa floja de cantinaque suele degenerar en vulgaridad o malevolencia.Ríete con, pero nunca de.Siempre que puedas, evita hacer promesas ociosas.Apártate de los entretenimientos popularesCasi todo lo que se acepta como legítimo entretenimientoes inferior o ridículo y sólo atiende o explota lasdebilidades de la gente. Procura no formar parte de la
  42. 42. multitud que se entrega a semejantes pasatiempos. Lavida es demasiado corta y tienes cosas importantes quehacer. Sé juicioso con las imágenes e ideas que permitesen tu mente. Si no eliges tú mismo a qué pensamientose imágenes te expones, lo hará algún otro, y susmotivos pueden no ser los más elevados. Lo más fácilde este mundo es deslizarse imperceptiblemente haciala vulgaridad. Pero no es necesario que esto suceda sitomas la determinación de no desperdiciar tu tiempo ytu atención en tonterías.Cuidado con las compañíasAl margen de lo que los demás pretendan, puede que enrealidad no vivan siguiendo valores espirituales. Vigilacon quién te relacionas. Imitar los hábitos de quienestratamos es humano. Sin advertirlo, adoptamos susintereses, opiniones, valores y manera de interpretar losacontecimientos. Hay mucha gente que, aun con buenaintención, sigue teniendo una influencia perjudicialsobre ti porque no sabe distinguir entre lo que merecela pena y lo que no.El mero hecho de que la gente sea amable contigo nosignifica que debas pasar el tiempo con ellos. Que tebusquen y se interesen por ti v tus asuntos no quieredecir que debas relacionarte con ellos. Sé selectivo a lahora de hacer nuevos amigos, colegas y vecinos. Todasesas personas pueden tener efectos sobre tu destino.
  43. 43. El mundo está lleno de semejantes agradables y contalento. La clave es asociarse sólo con personas quete eleven, cuya presencia saque lo mejor de ti mismo.Pero recuerda que la influenciamoral es una calle de doble dirección, y por esodebemos asegurarnos de que nuestros pensamientos,palabras y actos constituyan una influencia positiva enaquellos con quienes tratamos. La verdadera pruebade la excelencia personal radica en la atención queprestamos a los pequeños detalles de la conducta, lacual con tanta frecuencia descuidamos.Debemos preguntarnos regularmente: «¿Cómo sonlos pensamientos, palabras y actos que afectan a misamigos, mi esposa, mi vecino, mi hijo, mi patrono, missubordinados, mis conciudadanos? ¿Estoy poniendoalgo de mi parte para contribuir al progreso espiritualde todos aquellos con quienes estoy en contacto?»Haz tuya la empresa de sacar lo mejor de los demáspredicando con el ejemplo.Cuida tu cuerpo, pero no hagas alarde del mismoRespeta las necesidades de tu cuerpo. Prodígale losmejores cuidados para promover su salud y bienestar.Dale absolutamente todo lo que necesite, coninclusión de comida y bebida saludables, ropa digna yun hogar cálido y confortable. Sin embargo, no utilicestu cuerpo como una ocasión para la exhibición o el
  44. 44. lujo.Absténte de defender tu reputación o tus intencionesNo tengas miedo de los insultos ni de las críticas.Sólo los moralmente débiles se sienten obligados adefenderse o explicarse ante los demás. Deja que lacalidad de tus actos hable en tu nombre. No podemoscontrolar la impresión que los demás se forman denosotros, y esforzarse por hacerlo sólo degrada elcarácter.Así pues, si alguien te dice que una persona determinadate ha estado criticando, no te molestes en excusarte odefenderte. Limítate a sonreír y responde: «Supongoque esa persona no conoce mis demás defectos. De noser así no habría mencionado sólo esos».Compórtate con dignidadEstés donde estés, compórtate siempre como si fuerasuna persona distinguida.Aunque el comportamiento de mucha gente vienedictado por lo que sucede a su alrededor, tú manténtefiel a un nivel superior. Procura evitar las fiestas ojuegos donde el jolgorio y la juerga irreflexivos son lanorma. Si te encuentras en un acontecimiento público,permanece arraigado en tus propósitos e ideales.
  45. 45. Materializa tus ideales personales emulando apersonajes ejemplaresUna de las mejores maneras de elevar el carácter deinmediato consiste en encontrar personajes ejemplaresque valga la pena emular. Si tienes la oportunidadde conocer a una persona importante, no te pongasnervioso. Invoca las características de la gente queadmiras más, adopta sus modales, su forma de hablar ysu comportamiento como si fueran tuyos. No hay nadafalso en ello. Todos llevamos dentro las semillas de lagrandeza, pero necesitamos una imagen como puntode referencia para que puedan brotar. Paralelamente,el hecho de conocer a una persona de gran mérito nosignifica que debas atemorizarte más de la cuenta. Laspersonas sólo son personas, a pesar de su talento oinfluencia.Ejercita la discreción al conversarLa presunción no es el estilo del auténtico filósofo.Nadie disfruta con la compañía de un fanfarrón. Porconsiguiente, no agobies a los demás con entusiastasrelatos sobre tus hazañas. A nadie le importan muchotus batallas y aventuras, y si te las consienten duranteun rato es por mera educación. Hablar con frecuenciay en exceso de los propios logros resulta cansado ypretencioso.No es preciso que seas el payaso de la clase. Ni tampoco
  46. 46. necesitas recurrir a otros métodos poco delicados paraconvencer a los demás de que eres listo, sofisticado oafable.La charla agresiva, fácil u ostentosa debe evitarse atoda costa. Pues disminuye la estima que te profesantus conocidos.Mucha gente aliña su discurso con obscenidades en unintento por dar fuerza e intensidad a lo que dicen opara incomodar a los demás. Niégate a seguir dichasconversaciones. Cuando la gente que te rodea empiezaa hablar de forma insustancial e indecente, si puedes,vete, o cuanto menos guarda silencio y deja que laseriedad de tu mirada muestre que te ofende lo groserode su lenguaje.Prefiere la satisfacción duradera a la gratificacióninmediataDeja que la razón sea suprema.Incúlcate el hábito de la deliberación.Practica el arte de probar si las cosas son efectivamentebuenas o no. Aprende a esperar y a evaluar en lugar dereaccionar siempre obedeciendo a un instinto inexperto.La espontaneidad no es una virtud por sí misma.Si te seduce la promesa de un placer cualquiera, da unpaso atrás y concédete algo de tiempo antes de ir a porél sin pensarlo. Desapasiónate y dale unpar de vueltas al asunto: ¿este placer me proporcionará
  47. 47. un deleite momentáneo o una satisfacción real yduradera? La calidad de vida y el tipo de persona enque nos convertimos cambian sustancialmente cuandoaprendemos a distinguir entre las emociones baratas ylas recompensas significativas y duraderas.Si al considerar con calma el placer en cuestión tedas cuenta de que en caso de abandonarte al mismote arrepentirás, absténte y disfruta del dominio sobretu persona. Refuerza el triunfo de tu carácter y tefortalecerás.Adopta una actitud firmeDespués de deliberar y determinar que una línea deacción es acertada, jamás pongas en duda tu juicio.Apoya tu decisión. Cabe la posibilidad de que hayagente que malinterprete tus intenciones y puedenllegar a censurarte. Pero si a tu juicio estás actuandocorrectamente, no tienes nada que temer. Adopta unaactitud firme. No seas cobarde y evasivo.La cortesía y la lógica tienen cada una su lugarEl decoro y la lógica son cosas distintas y cada unatiene una aplicación apropiada.La proposición «o es blanco o es negro» funciona muybien en un razonamiento disyuntivo, pero no tantoen una conversación entre amigos. Asimismo, en unbanquete tal vez tenga sentido servirse la porción de
  48. 48. comida más grande si se está realmente hambriento,pero hacerlo es de mala educación.Cuando compartas la mesa con otras personas, prestaatención no sólo a lo mucho que tu cuerpo aprecialas delicadezas que te son ofrecidas, sino tambiéna la importancia que tienen los buenos modales y elrefinamiento personal.El dominio de sí mismo depende de la honestidadcon uno mismoAnte todo debes saber quién eres y de qué eres capaz.Así como nada grandioso se crea en un instante, lomismo sucede con el perfeccionamiento de nuestrostalentos y aptitudes. Siempre estamos aprendiendo,siempre estamos creciendo. Lo correcto es aceptar losdesafíos. Así es como se progresa hacia el siguientenivel de desarrollo intelectual, físico o moral. Con todo,no te hagas ilusiones: si intentas ser algo o alguien queno eres, empequeñeces a tu verdadero yo y terminaspor no desarrollarte en campos donde podrías destacarde forma natural.En el orden divino cada uno tiene su vocación. Descubrela tuya y síguela fielmente.Protege la razónIgual que cuando caminas procuras no pisar un clavoni torcerte el tobillo, deberías poner sumo cuidado en
  49. 49. no deteriorar bajo ningún concepto la facultad supremade la mente. La vida virtuosa depende ante todo de larazón. Si proteges a la razón, ella te protegerá.Observa prudencia y moderaciónMediante la vigilancia podemos anticipar la tendenciaal exceso. Las posesiones de una persona deberían serproporcionales a las necesidades de su cuerpo, tal comoel zapato calza al pie.Sin una preparación moral, podemos vernos inducidosal exceso. En el caso de los zapatos, por ejemplo, muchagente siente la tentación de comprar zapatos selectosy exóticos cuando lo que en realidad necesita es uncalzado confortable y duradero de su número.Una vez que caemos, aunque sólo sea un poco, en lafalta de moderación, adquirimos impulso y podemosperdernos en los caprichos.La decencia y la belleza interior son más valiosasque la aparienciaLas mujeres cargan con el peso de la atención quese presta a que tengan un aspecto agradable. Desdesu primera juventud, los hombres las halagan o sonevaluadas sólo en términos de su apariencia externa.Desgraciadamente, esto puede conducir a que unamujer se sienta adecuada sólo para dar placer a loshombres, y sus verdaderos dones interiores se atrofian
  50. 50. tristemente. Puede sentirse obligada a emplear muchotiempo y esfuerzos en realzar su belleza exterior ydeformar su ser natural para gustar a los demás.Lamentablemente, mucha gente, tanto hombres comomujeres, ponen todo el énfasis en controlar el aspectofísico y la impresión que causan en los demás.Quienes buscan la sabiduría llegan a comprender queaunque el mundo nos otorgue recompensas por razoneserróneas o superficiales, tales como el aspecto físico,la familia de la que procedemos, y así sucesivamente,lo que realmente importa es quiénes somos en nuestrofuero interno y en quién nos estamos convirtiendo.La razón es más importante que el cuerpoQuienes carecen de preparación moral invierten unadesmesurada cantidad de tiempo en sus cuerpos.Realiza tus funciones animales incidentemente. Debesprestar la mayor atención al cuidado y desarrollo de larazón. Pues mediante la razón se llegan a comprenderlas leves de la naturaleza.Los malos tratos son fruto de las falsasimpresionesSi alguien te falta al respeto o habla mal de ti, recuerdaque él o ella lo hace teniendo la impresión de que escorrecto hacerlo.Es poco realista esperar que esa persona te vea como
  51. 51. te ves tú mismo. Quien saca conclusiones que sefundamentan en falsas impresiones es quien resultaherido, más que tú, puesto que es esa persona quien vadescaminada. Cuando alguien interpreta una proposiciónverdadera como si fuera falsa, la proposición en sí noresulta herida; la persona que sostiene el punto de vistaequivocado es quien sale defraudada y, por consiguiente,perjudicada. Una vez que hayas comprendido esto contoda claridad, será más difícil que te sientas insultadopor los demás, aunque te injurien. Puedes decirte a timismo: «A esta persona le parece esto, pero no es másque su impresión».Todo tiene dos asasTodas las cosas tienen dos asas: una con la que sepueden llevar, otra con la que no.Si, por ejemplo, tu hermano o hermana te trata mal, nocaptes la situación por el asa del dolor o la injusticia,o no serás capaz de soportarla y te amargarás. Haz locontrario. Capta la situación por el asa de los vínculosfamiliares. En otras palabras, céntrate en el hecho deque se trata de tu hermano o de tu hermana, de quehabéis crecido juntos y, por consiguiente, os une un lazoduradero e irrompible. Al contemplar la situación deeste modo, la comprendes correctamente v mantienesel equilibrio.
  52. 52. El pensamiento claro es vitalLa vida prudente está regida por la razón. Es importanteaprender a pensar con claridad. El pensamiento clarono es una empresa azarosa. Exige una preparaciónadecuada. Mediante un pensamiento claro somoscapaces de dirigir la voluntad, ser fieles a nuestroauténtico propósito y descubrir los vínculos que nosunen a los demás y los deberes que resultan de dichasrelaciones. Todos deberíamos aprender a identificar elpensamiento sensiblero y falaz. Estudia la legitimidad delas inferencias, de forma que evites sacar conclusionessin fundamento.Por ejemplo, he aquí unos casos de falsa lógica: «Soymás rico que tú; por consiguiente, soy mejor que tú».Nos encontramos continuamente ante afirmaciones tanabsurdas como ésta, pero son una falacia absoluta. Lainferencia válida que podría sacarse es ésta: «Soy másrico que tú; por consiguiente, tengo más posesiones odinero que tú».Otro ejemplo: «Hablo de forma más persuasiva que tú;por consiguiente, soy mejor que tú». De aquí sólo sepuede concluir: «Hablo de forma más persuasiva quetú; por consiguiente, mis discursos tienen más efectoque los tuyos».Pero recuerda: el carácter nada tiene que ver con laspropiedades o los discursos persuasivos.Dedica tiempo a estudiar asiduamente el pensamiento
  53. 53. claro y no te encontrarás con los ojos vendados. Unasólida formación lógica y las reglas de la discusióneficiente te serán de gran ayuda.Llamemos a las cosas por su nombreCuando llamamos a las cosas por su nombre, lascomprendemos correctamente, sin añadir juicios oinformación por nuestra cuenta. ¿Que alguien se duchadeprisa? No digamos que se lava poco, sino deprisa.Nombremos la situación tal como es; no la filtremospor nuestros juicios.¿Que alguien bebe mucho vino’ No digas que es unborracho, sino que bebe mucho. A no ser que estésperfectamente al corriente de su vida, -cómo sabes quees un borracho’No te arriesgues a dejarte seducir por las aparienciaspara construir teorías e interpretaciones basadasen deformaciones que son fruto de dar un nombreequivocado a las cosas. Da tu consentimiento sólo a loque sea efectivamente cierto.La prudencia se manifiesta actuando, no hablandoNo te presentes como persona prudente ni discutastus aspiraciones espirituales con gentes que no lasapreciarán. Muestra tu carácter y tu compromiso conla nobleza personal mediante tus actos.
  54. 54. Si deseas poner a prueba tu resistencia, hazlo por timismo, no por los demásNo estés henchido de orgullo si eres capaz de cubrirtus necesidades con un coste muy pequeño. La primeratarea de quien quiere vivir con prudencia es liberarsede los límites del ensimismamiento.Piensa en cuánto más frugales que nosotros son lospobres, cuánto mejor hacen frente a las dificultades. Siquieres desarrollar tu capacidad para vivir con sencillez,hazlo por ti mismo, hazlo quedamente, y no lo hagaspara impresionar a los demás.La prudencia depende de la vigilancia personalLa mayor parte de la gente no se da cuenta de que tantola ayuda como el perjuicio vienen de nuestro interior.En cambio miran a lo externo, hipnotizados por lasapariencias.La gente prudente, por otra parte, se percata de quesomos la fuente de cuanto nos es bueno o malo. Porconsiguiente, no recurre a culpar y acusar a los demás.No se siente empujada a convencer a nadie de que esrespetable, especial o distinguida.Cuando alguien prudente se enfrenta a un reto, se miraa sí mismo; cuando recibe alabanzas, sonríe para sí,impasible; cuando es objeto de calumnias, no sientenecesidad de defender su nombre.Pero se ocupa de sus actos con vigilancia, pensando
  55. 55. que todo está bien, aunque no perfectamente seguro.Armoniza sus deseos con la vida tal como es y tratade evitar solamente las cosas que le impedirían ejercersu voluntad correctamente. Ejercita la moderación entodos sus asuntos. Y parecer ignorante o simple, no esalgo que le concierna. Sabe que sólo tiene que vigilarsea sí mismo y a la dirección de sus deseos.Vivir la prudencia es más importante que serversado en ellaSi alguien intenta impresionarte afirmando quecomprende los escritos e ideas de grandes pensadorescomo Crisipo, recuerda que lo importante no es ser capazde hablar con fluidez de temas abstrusos. Lo esenciales comprender la naturaleza y alinear las intencionesy actos con la forma de ser de las cosas. Quienverdaderamente comprende los escritos de Crisipo olos preceptos de cualquier mente privilegiada es quienrealmente aplica las enseñanzas del filósofo. Hay unagran diferencia entre decir y hacer cosas valiosas.No otorgues demasiado peso específico a la meraerudición. Fíjate en el ejemplo de las personas cuyosactos son coherentes con los principios que profesan.Aprende a aplicar principios generales a casosconcretos de acuerdo con la naturalezaLa vida prudente empieza por aprender cómo poner
  56. 56. en práctica principios como «no hay que mentir». Elsegundo paso consiste en demostrar la verdad de esosprincipios, como las razones por las que no hay quementir. El tercer paso, que conecta los dos primeros,es indicar por qué las explicaciones bastan parajustificar los principios. Aunque el segundo y el tercerpaso son valiosos, el primero es el más importante.Pues es demasiado fácil y habitual mentir mientrasdemostramos ingeniosamente que mentir está mal.Empieza a vivir tus idealesHa llegado el momento de que te tomes en serio vivir tusideales. Una vez que hayas determinado los principiosespirituales a los que quieres servir de ejemplo, acataesas reglas como si fueran leyes, como si en efectofuera pecaminoso incumplirlas.No debe importarte que los demás no compartan tusconvicciones. ¿Cuánto más tiempo vas a ser capaz depostergar a quien realmente quieres ser? Tu yo másnoble no puede seguir esperando.Pon en práctica tus principios, ahora. Basta de excusasy dilaciones. ¡Esta es tu vida! Ya no eres un niño.Cuanto antes emprendas tu programa espiritual, másfeliz serás. Cuanto más esperes, más vulnerable serásante la mediocridad y te sentirás lleno de vergüenza yarrepentimiento, porque sabes que eres capaz de más.A partir de ahora, promete que dejarás de defraudarte
  57. 57. a ti mismo. Sepárate de la multitud. Decide serextraordinario y haz lo que tengas que hacer. Ahora.

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