Estudio diagnóstico y evaluativo de las percepciones y condu

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  • 1. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA METROPOLITANA VICERRECTORIA DE TRANSFERENCIA TECNOLOGICA Y EXTENSION DIRECCION DE TRANSFERENCIA TECNOLOGICA CENTRO DE DESARROLLO SOCIAL PROGRAMA DE PUEBLOS INDIGENAS E INTERCULTURALIDAD Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónHan Gundermann K.Joaquín Bascopé J.Alejandro Clavería C.Temístocles Lizama A. 2
  • 2. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónINDICE INTRODUCCIÓN 7I. RESUMEN DEL INFORME VIII Región del Bío Bío 10 IX Región de la Araucanía 14 X Región de Los Lagos 20II. INFORME FINAL VIII REGIÓN DEL BÍO BÍO 27 Presentación 281. La población mapuche regional y en las tres comunas consideradas, características generales 292. El Estado y su institucionalidad regional y comunal respecto a la población mapuche 353. Interacciones entre agentes estatales y sujetos indígenas 383.1 Los agentes estatales 383.1.1 La agencia estatal y la programación culturalmente diferenciada dirigida hacia los sujetos mapuches. 383.1.2 Tensiones entre agentes estatales considerados institucionalmente: la problemática de la intersectorialidad 413.1.3 La programación étnica estatal y la lógica de proyectos: la externalización a través del contingente paraestatal 463.1.4 Agentes estatales: las personas 493.1.4.1 Del rescate cultural a la instalación de capacidades 493.1.4.2 Caracteriología de lo mapuche, convergencia entre distintos funcionarios: el caso evangélico 523.1.4.3 Caracteriología de lo mapuche, divergencia entre distintos funcionarios: el “carácter situacional mapuche” 533.1.4.4 Percepciones “periféricas” sobre lo mapuche, funcionarios ajenos a la agencia pública indígena 553.1.5 Mapuches Funcionarios 593.2 Los agentes mapuches 643.2.1 Entre la imposición y el reconocimiento 653.2.2 El posicionamiento carenciado de los sujetos mapuchea frente a la agencia pública 693.2.3 El recurso de la presión frente a la agencia pública 733.2.4 Percepción de los funcionarios mapuches 773.2.5 Comparación funcionarios públicos-agentes privados 783.3 Interacciones agentes estatales-agentes mapuches 813.3.1 La acción de agencias y funcionarios públicos sobre fisuras pre existentes en 3
  • 3. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región las comunidades mapuches 813.3.2 La conciencia de los sujetos mapuches de ser objeto de la acción estatal, algunas de sus manifestaciones en las interacciones con los funcionarios públicos 843.3.3 Las disputas dirigenciales mapuches y el logro de la interlocución con la agencia pública a través de las interacciones 873.3.4 Interacciones entre funcionarios públicos mapuches y agentes comunitarios mapuches 903.3.4.1 La “identificación étnica” a la luz de la personalización de los vínculos 903.3.4.2 Las brechas relacionadas con la profesionalización de los funcionarios Mapuches. 93III. INFORME FINAL IX REGIÓN DE LA ARAUCANÍA 97 Introducción 981. La Región de la Araucanía y el estudio en tres comunas 1011.1 La IX Región de la Araucanía 1011.2 Aspectos de la situación mapuche 1021.3 Las comunas consideradas en el estudio 1032. Agencias estatales y puntos de relación con lo mapuche 1092.1 Panorama general 1092.2 Algunas agencias estatales y su acción en comunas y comunidades mapuches 1103. Los agentes estatales 1153.1 Caracterización general 1153.2 Agentes estatales y agentes en el Estado 1173.3 Reclutamiento y movilidad en los agentes estatales, características y problema 1183.4 Hombres y mujeres del/en el Estado trabajando con mapuches 1193.5 Mujeres mapuches trabajando en el Estado 1203.6 La condición de agente estatal mapuche 1223.7 Locales y afuerinos, antiguos y nuevos 1224. Interacciones: tipos y escenarios 1244.1 Tipos genéricos de interacción y variantes 1244.2 Los escenarios de la interacción 1275. Tensiones, nudos y problemas en la interacción agentes estatales e indígenas 1335.1 El personal del Estado en la Araucanía: categorías contractuales, heterogeneidad y relaciones con los mapuche 1335.2 Funcionarios locales y de organismos sectoriales del Estado en la relación con mapuches 1365.3 Lo interno y lo externo en las agencias públicas: visiones y prácticas encontradas 141 4
  • 4. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región5.4 El prejuicio hacia los indígenas como elemento modelador en las interacciones 1435.5 Los funcionarios públicos mapuches y la visión interna 1475.6 Continuidad, rotación y personificación 1515.7 La interacción mapuche diferenciada y selectiva con agentes públicos 152IV. INFORME FINAL X REGIÓN DE LOS LAGOS 1541. Presentación 1562. Política pública y realidad indígena regional y local 1592.1 Actividad estatal comparada en Panguipulli y San Juan de la Costa 1612.1.1 Agencias presentes y orientación de la inversión 1623. La agencia estatal 1653.1 Etnificación y focalización 1653.2 Regímenes institucionales. Continuidades, cambios, alcances y objeto de aplicación 1663.3 Algunas tensiones en torno a la coordinación interinstitucional 1693.3.1 Trayectorias personales: el desplazado 1703.3.2 El problema de las expectativas y la movilización de los recursos 1713.3 3 La dilución de la responsabilidad y la sobrecarga de trabajo 1723.4 Omnipresencia y supervisión estatales: la asesoría externa y la lógica del proyecto 1733.4.1 Acción estatal rutinaria y clientelismo 1744. De la institución a la persona: el agente estatal 1774.1 Viejos y jóvenes: ¿del asistencialismo a la autogestión? 1784.2 El funcionario ante la dicotomía cultural 1814.2.1 El funcionario cultural 1824.2.2 El anti-funcionario 1845. El agente indígena en tensión 1875.1 Características locales de la agencia indígena 1905.2 Posiciones de agente 1925.2.1 El funcionario-institución 1925.2.2 Acción individual, acción colectiva y diferencia de género 1945.2.3 Tensiones internas 1986. La interacción en escena 2076.1 Secuencia típica de interacción 2076.1.1 Convocatoria (motivaciones) 2076.1.2 Fechas (cuándo) 2086.1.3 Lugares (dónde) 2096.2 Ejemplos analíticos de interacción 2126.2.1 En la nueva oficina 2136.2.2 Silencios y reclamos 2146.2.3 De la reunión técnica a la reunión étnica 216 5
  • 5. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región6.2.4 La tierra en el imaginario de la interacción 2216.2.5 Lo étnico desborda(n)do 2236.3 Grupos interaccionales 2297. Conclusiones 232V. CONCLUSIONES GENERALES 239VI. ANEXO: ENTREVISTAS Y OBSERVACIONES VIII Región del Bío Bío 250 IX Región de la Araucanía 254 X Región de Los Lagos 258 6
  • 6. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónINTRODUCCIÓNEste informe final contiene cuatro secciones: tres informes regionales y un documento introductorioque integra todo lo anterior en un resumen de los principales antecedentes y resultados alcanzadosen el trabajo realizado en la VIII, IX y X Regiones.Los informes regionales siguen un esquema general común que considera las siguientes secciones:a) una caracterización somera de cada región en cuanto a su población mapuche: cantidad,localización, situación social, etc., y el Estado y su institucionalidad en la región respecto de losindígenas; b) una caracterización somera de las comunas estudiadas en que se focalizó el estudioen cuanto a la población mapuche comunal y sus características, y el Estado y su institucionalidad,de manera semejante a lo regional. Luego se pasa, c) a caracterizar las interacciones entre agentesestatales y sujetos indígenas, consignando en cada caso las principales complejidades de esasinteracciones.Algunas precisiones y delimitaciones respecto del estudio deben hacerse. Ellas informan laestrategia de investigación seguida en este estudio. Primero, no se investiga aquí las determinantesestructurales de las formas de dominación hacia el pueblo mapuche presentes en las regionesconsideradas, aun cuando deben tenerse siempre en cuenta por su importancia para elconocimiento y caracterización de las relaciones sociales de los mapuches con otros sujetossociales regionales. El análisis que emprendemos se dirige a la caracterización de actores o agentesen situación de interacción, a las formas de interacción que les son características y a susdeterminaciones sociales, políticas y culturales. No se aborda entonces un análisis de tipo sistémico,de sistemas o estructuras sociales globales. No obstante, ellos se suponen y se traen a colacióntoda vez que sea necesario.Segundo, es un estudio dirigido a caracterizar relaciones sociales y no políticas públicas hacia lospueblos indígenas. No son las lógicas ni los cursos de acción que se siguen en la implementación delos programas y proyectos estatales hacia los pueblos indígenas lo que aquí interesa principalmente,aun cuando es en su despliegue que tienen lugar las interacciones que son materia del estudio. Elestudio supone prestar atención a programas y proyectos, además de muchas otras actividades másconvencionales y difusas para poder hacer efectiva la observación de interacciones.Tercero, no todas las instituciones del Estado, ni todos los tipos de agentes estatales regionalespodrán ser considerados de igual manera. Ello por razones de capacidad de cobertura, accesibilidady orientación de la acción del Programa Orígenes, mandatario del estudio. En cuanto a esto último,se privilegian aquellos organismos que son co-ejecutores de la acción del Programa Orígenes y quefocalizan su acción en la prestación de servicios, la asistencia y el desarrollo (por ejemplo, INDAP,CONADI, Servicios de Salud, Servicios de Educación, municipios). Quedan fuera de estafocalización otras entidades estatales con clara presencia regional, por ejemplo Carabineros deChile, Instituto de Normalización Provisional, Registro Civil, por alejarse de la orientación genérica deOrígenes, aun cuando su presencia y efectos puedan ser gravitantes en la vida de la gente mapucheregional. 7
  • 7. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónSe trata de un estudio diagnóstico y evaluativo de las percepciones y conductas de los actoresinvolucrados en la interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región. Tiene entoncespor finalidad conocer de manera sistemática la interacción social que se realiza entre agentes delEstado – sujetos indígenas, sus principales aspectos y determinantes. Para estos efectos, seincluyen las percepciones mutuas y medio ambiente circundante de los actores involucrados en lasactividades de capacitación (funcionarios públicos e indígenas). Ello supuso la caracterización deprogramas de servicios públicos e instituciones privadas relacionados con el pueblo mapuche Lainformación obtenida es permitió delimitar y caracterizar la oferta actual de programas y proyectoshacia la población mapuche. También se abordó, como segundo aspecto, las condiciones ypercepción de la relación con el Estado que experimenta la población indígena mapuche de lasregiones VIII, IX y X. El estudio buscó explorar las percepciones que mantiene la población indígenaacerca de los servicios públicos que implementan programas y proyectos de los cuales son usuarios,beneficiarios y/o clientes. Se dirige a estudiar percepciones, conciencia y valoraciones de la relacióncon las distintas reparticiones públicas. Corresponde con dimensiones subjetivas de la relación entreel pueblo mapuche y las agencias estatales. Se debe entender por “percepciones” no unamanifestación meramente sensorial o cognitiva de algún aspecto de la realidad, sino,fundamentalmente, la forma en que simbólicamente, a través del lenguaje, se representaactivamente dicha realidad. Se parte del supuesto de una preformación simbólica o cultural delmundo, que se manifiesta en los individuos, pero tiene siempre un carácter colectivo; y que ellenguaje es la expresión fundamental de esta estructuración, aunque no necesariamente en formaconciente. Adicionalmente, se debe buscar recuperar, en la mayor medida posible, las manerasespontáneas en que los sujetos en estudio intercambian verbalmente formas simbólicas consignificados pertinentes para el estudio.Complementario a lo anterior, se estudiaron las percepciones de las instituciones públicas acerca delPueblo Mapuche. Se trató en este caso de obtener una perspectiva definida de la percepción queexiste en las instituciones públicas regionales acerca de la situación del pueblo mapuche, lanaturaleza de los sujetos mapuche y las formas de interacción que caracterizan su relación con losservicios públicos. Resultó de interés, asimismo, caracterizar los espacios en que se da lainterrelación servicios del Estado – comunidades. Los componentes indicados permitieron configurarlas principales características de los espacios (institucionales y comunitarios) en que se da lainterrelación entre la población indígena y los servicios públicos, tanto al interior de estos servicioscomo en las localidades y comunidades en que residen los mapuches. La actividad contempla,entonces, una caracterización objetiva y subjetiva de dichos espacios, así como un análisis crítico delas brechas que en estos se presentan para una relación fluida entre ambos actores. Por ende, sebusca, por un lado, confrontar las visiones de indígenas y funcionarios públicos, intentandoestablecer no sólo la forma en que describen sus relaciones entre sí, sino fundamentalmente lasvaloraciones y expectativas que existen acerca de dichas relaciones.El estudio de las interacciones podría haberse abordado regionalmente, pero se optó por situarlo ycontextuarlo comunalmente tomando el trabajo de servicios estatales y grupos indígenas en comunasparticulares. Hacerlo de otro modo habría limitado la observación y el conocimiento de la acciónestatal en el nivel municipal al alcanzarse sólo información muy disgregada. Se recordará queaspectos relevantes de la acción estatal hacia la población indígena se realiza a través de losmunicipios (ciertas inversiones, asistencia social, asistencia productiva, servicios de salud yeducación, etc.). Para estos efectos, entonces, se determinó tomar a lo menos dos comunas de cada 8
  • 8. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónuna de las tres regiones consideradas. Se prefirió aquellas o algunas de aquellas con más poblaciónindígena relativa y con, correspondientemente, una acción estatal visible en ellas. En la VIII Regióndel Biobío se abordó la comuna de Tirua y, complementariamente, se tomaron antecedentes de la deCañete en la Provincia de Arauco. En la provincia del Biobío se tomó la reciente comuna de AltoBiobío para incluir el núcleo mapuche pehuenche de la cordillera andina regional. En la IX Región dela Araucanía se seleccionó las comunas de Lumaco y Galvarino y la de Melipeuco en la precordilleraandina. En la X Región de los Lagos, a su vez, se consideraron dos de los núcleos comunales másimportante de población Hulliche: San Juan de la Costa den la Provincia de Osorno y la comunacordillerana de Panguipulli en la de Valdivia.AgradecimientosEl equipo de investigación del estudio desea dejar expresa constancia de su agradecimiento por eltiempo y las facilidades prestadas para el desarrollo de sus actividades por comuneros mapuches ydirigentes, así como por funcionarios y directivos de agencias públicas, sectoriales y municipales,que residen, laboran o se vinculan a las comunas de Tirua y Alto Biobío en la VIII Región, Lumaco,Galvarino y Melipeuco en la IX Región y Panguipulli y San Juan de la Costa en la X Región. Dedistintas maneras y en diversas circunstancias, unos y otros prestaron su colaboración aceptandoentrevistas y también como sujetos de observación en eventos de interacción social. Agradecemostambién la posibilidad dada por el Programa Orígenes y la Universidad Tecnológica Metropolitana(UTEM) a través de su Programa Pueblos Indígenas e Interculturalidad para abordar el estudio denuevos temas antropológicos, social y políticamente relevantes en las regiones con presenciaindígena importante de nuestro país. 9
  • 9. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónI. RESUMEN DEL INFORMERESUMEN INFORME VIII REGION DEL BIOBIOEl régimen de relaciones Estado Pueblos Indígenas inaugurado por la ley indígena de 1993, abrió elcauce para que se direccionara desde el Estado una programación específica basada en elreconocimiento de la diferencia cultural de las poblaciones indígenas del país. Con centro en lo quepodríamos denominar la agencia pública indígena (CONADI, y más recientemente el programaOrígenes), este empeño se ha ido difundiendo hacia el resto del aparataje estatal, hacia agenciascomo INDAP, CONAF, los Ministerios de Salud, y Educación, entre otros. Esto se está produciendono sin notorias dificultades y resistencias. Entre las principales de éstas se cuentan la falta deintersectorialidad (confluencia en los objetivos y en las metodologías) en las múltiples líneas deacción que se ejecutan entre diferentes agencias; lo que se grafica en las diferentesconceptualizaciones con que cada agencia aborda el objeto de su programación: usuario obeneficiario rural (INDAP), beneficiario-paciente (Salud), alumnos (Educación), mujeres (SERNAM yProdemu), entre otras. Conceptualizaciones a las que se agrega una categoría transversal a todo elentramado estatal: la de pobres, o pobres-rurales.Vinculado a esto aparece otra dificultad atávica en el desempeño estatal, el centralismo con que, engeneral, se definen los programas sociales también afecta a la programación estatal étnicamentediferenciada. Ambas situaciones (el déficit de intersectorialidad y la persitencia del centralismo en ladefinición de programas y proyectos públicos) fueron elementos resaltados por los diferentesfuncionarios públicos regionales considerados en este estudio.A pesar de lo anterior, en los funcionarios regionales entrevistados se constata, discursivamente almenos, una valorización de la importancia que reviste la existencia de políticas públicas depromoción de un objeto étnico, asociada en algunos casos a la idea de preservación de unaidentidad cultural específica, la que debe ser reconocida en su alteridad por el Estado. En sí, estopuede considerarse como uno de los logros de la programación estatal étnica o culturalmentediferenciada.Paralelamente este direccionamiento y empeño etnificador de la programación estatal con foco en elreconocimiento de la diferencia cultural se conjuga con otra característica predominante en la actualfisonomía estatal, la externalización de muchas de las funciones y servicios tradicionales del aparatopúblico dirigidos hacia los diversos nichos de población beneficiaria. En el caso de la programacióndirigida hacia la población mapuche regional esta realidad aparece concentrada en las agencias quecuentan con más recursos para ello, Orígenes, INDAP, y CONADI (básicamente a través de suFondo de Tierras y Aguas). Esta externalización de servicios, asociada al predominio del régimenoperativo vía proyectos, enfrenta resistencias en algunos de los funcionarios de la agencia indígena,fundadas en la sangría que implicaría para una efectiva participación de los comuneros y dirigentesmapuches en la definición y ejecución de las diversas iniciativas públicas que les atañen.Este estudio consideró tres comunas de la VII Región, Cañete y Tirúa en la Provincia de Arauco, yAlto Bio Bío en la Provincia de Bio Bío. En ellas se concentra el grueso de la población mapucheregional, población que en el contexto regional es muy marginal (representa el 2.86 % del total 10
  • 10. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónregional según el censo de 2002). Esta población mapuche se concentra fundamentalmente enlugares periféricos de la región, en rincones de ella (que es donde se encuentran las tres comunasconsideradas), por lo cual, con respecto a la realidad regional presenta las características deenclaves. Si, en principio, los agentes municipales ostentan un mayor conocimiento y cercanía conlos habitantes mapuches de sus jurisdicciones, en comparación con los funcionarios de las agenciassectoriales, esto se matiza a la luz de las características distintivas de cada una de las comunasconsideradas. En estas comunas la tematización de la diferencia cultural como vector de la acciónmunicipal hacia la población mapuche es disímil. El municipio de Cañete no operacionaliza taldistinción. En cambio, los otros dos sí. Éstos comparten la relevante característica de serencabezados por alcaldes mapuches, Adolfo Millabur en Tirúa y Félix Vita en Alto Bio Bío.Particularmente en el caso tiruano, el alcalde y su equipo de confianza (compuestofundamentalmente por mapuches) definen la gestión municipal como un ejercicio al servicio delincremento de la autonomía territorial de las comunidades tiruanas. En el caso de Alto Bio Bío estepropósito aparece a nivel de discurso en el alcalde, y también en los pocos funcionarios pehuenchesdel municipio, pero de una manera mucho más difusa y menos estructurada en comparación con elmunicipio tiruano. En ambos casos sin embargo, la concreción de dicho propósito se confunde con lapromoción e incremento de la autoridad personal de ambos alcaldes.Tanto en los funcionarios que se desempeñan en la agencia pública indígena, como en aquellosque, en agencias más tradicionales, laboran en unidades especialmente implementadas pararelacionarse con los mapuches (en base a su condición étnica específica), se ha socializado unaimagen o construcción de un objeto étnico que, en la mayoría de los casos, aún responde a la ideade una identidad cultural “tradicional”, fundamentalmente preservada en la fuente oral, la que esnecesario rescatar, revalorizar. Imbricándose con lo anterior, se acusa un posicionamiento de losagentes estatales con respecto a los agentes mapuches sustentado en la perspectiva de considerarel desempeño funcionario como un ejercicio que estimula procesos de cambio (valorados comopositivos) en las comunidades mapuches. La consigna de instalar capacidades resume estaposición.La sistematización que la programación culturalmente diferenciada ha ido efectuando de su objetoétnico, se ha ido plasmando en una caracteriología de la “identidad mapuche”, que incide claramenteen las interacciones que los funcionarios públicos establecen con los dirigentes y comunerosmapuches. Algunos rasgos de tal caracteriología se encuentran muy difundidos entre elfuncionariado regional. Uno de ellos es la distancia, por no decir rechazo, con que los funcionariospúblicos (particularmente de aquellos que se desempeñan en las agencias indígenas) enfrentan lapresencia del mundo evangélico en las comunidades mapuches de la región. Lo perciben como unobstáculo importante para los propósitos de reforzamiento de una identidad cultural situada en lascoordenadas de una tradicionalidad esencializante.Existen, en cambio, otros ámbitos de las relaciones entre los agentes mapuches y los agentespúblicos, que generan discrepancias interpretativas entre los funcionarios públicos. Uno de estasdiscrepancias recae en lo que podríamos denominar el carácter situacional de los sujetos mapuchesen lo que hace a las vinculaciones que establecen con las agencias públicas. Por caráctersituacional se entiende la adecuación discursiva y conductual de los sujetos beneficiarios a losdiferentes escenarios y requerimientos que plantean las diversas agencias públicas (y tambiénprivadas), en vistas de una optimización de la obtención de los recursos vehiculados por dichas 11
  • 11. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónagencias. Algunos de los funcionarios que remarcan esta situación, sitúan tal conducta en unasuerte de esencia mapuche. Para otros en cambio, tal conducta es una respuesta adaptada (yacotada) de los agentes mapuches ante la política organizacional y la lógica proyectual imperante enla programación étnica nacida al alero de la ley indígena de 1993. Respuesta adaptada qua nocoparía la totalidad de la vida organizacional mapuche y, menos aún, tendría una índole esencial.Centrándonos en la agencia indígena, en las tres comunas consideradas existe un total de 96comunidades jurídicamente constituidas (50 en Cañete, 23 en Tirúa y 11 en Alto Bio Bío). Ademásexiste una gran variabilidad de asociaciones funcionales vinculadas a diversos ámbitos y quehaceresproductivos, tanto urbanas como rurales (artesanía -que agrupa a la mayoría de las organizacionesfemeninas mapuches-, turísticas, de pesca y recolección, agrícolas). Junto a ellas existen algunasasociaciones más inclusivas que mezclan este perfil funcional con uno más territorial, es decir, seasientan en una base supracomunitaria que integra una amplia gama de intereses productivos, peroarticulados en una representación y vocería que se perfila, o pretende establecerse, en lascoordenadas de la autogestión y de un diálogo más general con las agencias públicas. Algunas delas organizaciones territoriales más destacadas son, en Arauco, la Asociación Pu Lafkenche (10comunidades de Tirúa Sur), la Rayinche Leubu Lafken (9 comunidades tiruanas ribereñas del LagoLleu Lleu), la Asociación Provincial Lautaro (11 comunidades principalmente de Cañete). Y, en AltoBio Bío, la Asociación de Lonkos y Comunidades Pehuenches (que agrupa a las 11 comunidadesrepresentadas por 34 dirigentes y lonkos).Junto con apuntar los problemas de representación que suelen presentar estas organizaciones, esimportante notar que su interlocución frente a las agencias públicas en muchos casos se haformalizado a través de la utilización de los espacios que la institucionalidad pública ha abierto en suprogramación especialmente dirigida hacia la población mapuche. Así por ejemplo, el ComitéProvincial de Salud Intercultural de Arauco, dialoga con representantes de estas organizaciones enel marco de una Mesa de carácter participativo y resolutivo. Por otra parte, muchos de estos mismosrepresentantes interlocutan con el resto del aparataje público (Intendencia, Gobernaciones,Programa Orígenes, CONADI), con un grado de fluidez aceptable, lo que por cierto no indicaausencia de conflictos.Es importante señalar la diferencia que se marca entre el mundo organizacional mapuche de Araucoy el de Alto Bio Bío. En el primer caso, debido a un mayor desarrollo histórico de sus organizaciones,tempranamente vinculadas al sindicalismo de la minería del carbón, se han generado orgánicas deaglutinación supracomunitarias que, en la última década, han articulado un discurso de autonomíaterritorial mapuche. Este grado de aglutinación ha estado ausente en el mundo pehuenche, donde elaccionar de los dirigentes, aún hoy, aparece más bien circunscrito a intereses comunitarios;situación que, no obstante, muestra visos de cambio gatillados por los drásticos cambios generadosen Alto Bio Bío por el impacto asociado a todo el proceso de construcción de las centraleshidroeléctricas Pangue y Ralco.Dentro de la recepción que los actores mapuches regionales dan a la oferta programática estatalétnicamente diferenciada, se aprecia el claro reconocimiento de una mejora en el trato de parte delos funcionarios públicos. Mejoría en el trato que puede resumirse en mejor disposición y prontitudde los funcionarios para atender los diversos requerimientos y necesidades de los comuneros, y queencuentra en la figura del diálogo con los funcionarios y directivos de reparticiones un buen 12
  • 12. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regióncompendio. Esto, que sin dudas admite excepciones y relativizaciones, generalmente es interpretadocomo una consecuencia del nuevo régimen de relaciones inaugurado por la ley indígena.Especialmente de parte de los dirigentes comunitarios se valoran algunos espacios de participacióny decisión abiertos por las agencias públicas en ámbitos específicos de la programación estatal.Dichos espacios suelen ser interpretados por los dirigentes como el resultado de la lucha dada porlas comunidades por lograr el reconocimiento de parte del Estado. Sin embargo al indagar en lasrazones de esta valoración emergen consideraciones que cabe calificar de paternalistas, y quecuestionan el posicionamiento de contraparte ante las agencias estatales con que suelenpresentarse los dirigentes comunitarios y supracomunitarios.Lo anterior cuestiona también el empeño etnificador de la programación estatal, ya que si bien, éstaapela a los agentes indígenas en base al reconocimiento de su identidad cultural específica, laoperacionalización de dicha apelación se realiza bajo los apremios de la carencia. Concibe a losagentes mapuches como sujetos carenciados: en términos tradicionales los sitúa como carenciadossocialmente, lo que en la práctica subsume a los mapuches bajo la clásica categoría decampesinado pobre. Y en términos más actuales los sitúa como sujetos carentes de identidadcultural. Emerge como un discurso reiterado en muchos funcionarios de la agencia pública indígena,el diagnóstico de que los agentes y comunidades mapuches acusan un agudo déficit de identidadcultural. Frente a lo cual, asumen su cometido funcionario como un esfuerzo por resarcir talsituación.Análogamente, de parte de los agentes mapuches opera un mecanismo de acoplamiento a dichaoperacionalización. Interlocutan con la agencia pública situándose en la dimensión de la carencia,para lo cual se apoyan en una condición étnica específicamente adaptada para tal interlocución. Talcondición étnica (distinta a una identidad o conciencia étnica) es un producto de la relación con elEstado, y su base de legitimidad, para ambas agencias, se sustenta en el régimen dereconocimiento abierto por el Estado.A la luz de esta situación, las interacciones que los actores mapuches establecen con losfuncionarios públicos acusan una clara personalización. La valoración que efectúan de los avances oretrocesos en sus relaciones con las agencias públicas descansa prioritariamante en elenjuiciamiento de la conducta personal de los funcionarios con los que se vinculan. Y en esto, noconstituye un elemento diferenciador el hecho de que algunos de estos funcionarios sean mapuches.Los funcionarios, independiente de su condición étnica, son evaluados con el mismo rasero.Por otra parte, desde los actores mapuches suele emitirse una crítica genérica en el sentido de quelos programas y proyectos vehiculados hacia ellos por las agencias públicas indígenas, generandivisión en las comunidades. Esto, por el exacerbamiento de tensiones y competencia que seproduce en las comunidades ante la (relativamente considerable) inyección de recursos quesuponen los programas de la agencia indígena. Algunos funcionarios apuntan que esta situación esatribuible a la lógica proyectual y organizacional con que opera la programación estatal direccionadahacia los indígenas. Ésta, al permitir la creación de varias asociaciones al interior de una comunidadjurídica, con miras a la obtención y administración de diversos proyectos, estaría generando unefecto formalizador, institucionalizador de fisuras preexistentes en las comunidades. Lo cual, podríaconsiderarse un efecto concreto de la actual programación estatal étnicamente diferenciada. 13
  • 13. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónRESUMEN: IX REGIÓN DE LA ARAUCANÍALa Región de la Araucanía reune la mayor población indígena del país, y es la región donde laacción del Estado hacia los mapuche es más intensa y diversificada. Integran esta región dosprovincias, Malleco y Cautín con un total de 32 comunas, considerando la nueva comuna deCholchol. La población regional total según el Censo Nacional de Población de 2002, alcanza a867.351 habitantes. La concentración urbana es de un 61,3% y del 38,7 % restante es rural. LaAraucanía es una región con alta ruralidad relativa en el país. El porcentaje de la población indígenaregional asciende, según el último Censo, a 204.195 personas, correspondiente con un 30,79%. Laregión es quizá la única del país en que las relaciones interétnicas son social y políticamentegravitantes por la envergadura de sus tensiones y conflictos.La Araucanía es la región con mayores índices de pobreza e indigencia del país. Ello explicado portécnicos, políticos y planificadores con base en la preeminencia de actividades económicas primariasde baja productividad, por la alta ruralidad existente y por la extrema subdivisión de las propiedadesagrícolas. Esto afecta principalmente a la población mapuche y es por tanto en ella que semanifiestan tales restricciones generales.Esta realidad social, cultural y económica orienta la acción pública en algunas líneas estratégicas deacción regional que pudieran ayudar a superar los índices de pobreza. Una de esas orientaciones sedirige hacia la ruralidad y el mundo indígena. Para ello el sistema estatal se organiza en un nivelcentral regional (Seremías, Direcciones Regionales; Servicios), un nivel local (Oficinas, Áreas) deservicios centrales y el Estado local, los municipios y sus servicios. Importancia operativa adquierenen este empeño la Corporación Nacional de Desarrollo Agropecuario (CONADI), el Instituto deDesarrollo Agropecuario (INDAP), la Corporación Nacional Forestal (CONAF), el Ministerio de ObrasPúblicas (MOP) y el Instituto Nacional de Normalización Provisional (INP), además de la acción dela Intendencia Regional, las Gobernaciones y Municipios, estos últimos básicamente en laadministración de recursos y programas de la red subsidiaria del estado. El Programa ORÍGENESde reciente creación es también relevante.Las comunas estudiadas en la IX Región tres: Galvarino, Lumaco y Melipeuco; más precisamente, lainteracción entre agentes públicos y sujetos indígenas en esas comunas en un marco de tiempobreve de unos 3 meses. En cuanto a las fuentes de información, se privilegió en un caso testimoniosy experiencias de actores indígenas y agentes estatales Se acudió también a documentos y registrosescritos y se asistió a eventos en que interactuaban agentes públicos (estatales y para estatales)con sujetos mapuche. Esas comunas gozaban de accesibilidad para los investigadores y porrepresentar situaciones distintas en cuanto a la estructuración y actividad de los actores mapuches.También se consideró de interés la intensidad de la acción estatal.La comuna de Galvarino, se localiza en el denominado secano interior de la región de la Araucanía,en la provincia de Cautín. Ocupa parte de la vertiente oriental de la cordillera de Nahuelbuta y de ladepresión intermedia, al noroeste de la capital regional, Temuco. La población comunal es de12.596 habitantes, de la cual es rural un 71,90 % (INE 2002). La población mapuche repre4senta un59,7% (INE, 2002). En la comuna de Galvarino está presente un gran número de organizaciones 14
  • 14. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región(102 de mujeres, 85 deportivas, 68 de iglesias, 18 de adultos mayores, 15 de jóvenes). Respecto delas mapuches, están presentes 68 comunidades y 10 asociaciones indígenas.Las comunas estudiadasLa comuna de Lumaco pertenece a la provincia de Malleco y está ubicada en el denominado SecanoCostero, al sur de Angol la capital provincial. Prevalecen en la comuna, por lo tanto, las formasmontañosas abruptas, con quebradas ocupadas por ríos y esteros. Según el Censo de 2002 lapoblación es de 11.335 habitantes, de los cuales un 37,78% es mapuche. Los mapuches ocupan,como es característico de la IX Región, terrenos con escasa capacidad productiva y con fuertedegradación, por efecto de la sobreexplotación, los monocultivos y la deforestación agresiva.Lumaco es una de las áreas más claramente identificadas como epicentro o foco de conflictos ydemandas étnicas durante la última década. Allí se reclama y litigan terrenos que manifiestan lesfueron usurpados, generándose un largo proceso de negociación con la intermediación de CONADI,que ya ha ido resolviendo algunos asuntos. Como es general a todas las comunas de la región,están presentes en Lumaco numerosas organizaciones territoriales (Juntas de Vecinos,agrupaciones de mujeres, clubes deportivos, grupos de iglesia, agrupaciones de jóvenes, comités dediverso tipo) que elaboran y gestionan una diversificada demanda hacia el municipio y las agenciasestatales con presencia en la comuna. La demanda propiamente mapuche es levantada en lacomuna por la Asociación Comunal Mapuche que reúne a un grupo numerosos de las 58comunidades indígenas constituidas con arreglo a la Ley Indígena ( N° 19.253). Este mismo cuerpolegal ampara un grupo de 8 Asociaciones Indígenas.La Comuna de Melipeuco se ubica en una zona precordillerana de la provincia de Cautín, al norestede Temuco. Esta comuna fue fundada en 1981 siendo parte del proceso de regionalizaciónimpulsado por el gobierno de la época, con la intención de dotar a este apartado rincón de la regiónde elementos de administración propios, potenciando el desarrollo de la población local. Por suscaracterísticas y ubicación geográfica precordillerana, tiene la mayor parte de su superficiecompuesta por cerros y cordones montañosos, con pocas áreas cultivables. La zona basa suactividad económica en la explotación forestal y en la ganadería de ovinos, caprinos y vacunos. Enel último tiempo ha surgido con cierta fuerza la actividad turística, teniendo en consideración losrecursos naturales de la comuna. La población comunal es mayoritariamente rural: 5.578 personas,según el Censo de 2002 de los cuales un 37,68% se declara mapuche. Esta población se asientabásicamente en los sectores rurales y convive en plenitud con los denominados colonos “chilenos”.Las organizaciones mapuche de la comuna están integradas por asociados descendientes omiembros de familias agrupadas según títulos de merced y por lo común expresan demandaslocales productivas, lo que no dista de las características de otro tipo de organismos como lostalleres laborales y grupos de pequeños productores al cual acceden indistintamente mapuches y nomapuches y, de manera más amplia, el conjunto de la población local. Dada la escasa diferenciaciónde propuestas, en relación a grupos de no mapuche, se evidencia en Melipeuco una débilorientación desde las bases indígenas hacia reivindicaciones más amplias en un sentido étnico,territorial o cultural, lo que sí está presente en comunas como las de Lumaco y Galvarino.Según lo descrito, destaca el pequeño tamaño, el carácter prevalecientemente rural de las trescomunas, las altas tasas de pobreza y el alto porcentaje mapuche relativo de su población:mayoritaria en Galvarino, de algo más de un tercio en Lumaco y Melipeuco. En relación con esta 15
  • 15. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regióncaracterización se puede desde ya anotar que la acción del Estado, visto en perspectiva, se dirige demanera general hacia la ruralidad indígena, su pobreza característica y los esfuerzos para lasuperación de la misma, más que a abordar el carácter étnico de esa población.Agencias públicas y agentes estatalesTodas las agencias estatales deben en principio llegar a las comunas de una región; aunque no entodos los casos es procedente. El modo en que se estructura su presencia en las comunas seorigina en una acción centralizada desde las cabeceras regionales, o provinciales, para desde allíbajar a las localidades y familias campesinas según líneas programáticas. En algunos casos seestablecen oficinas de acción local con fines operativos. A lo anterior se agregan los convenios deresponsabilidad compartida con los gobiernos comunales. Algunos organismos lo hacen conexclusividad o con importantes programas dirigidos a los indígenas, enfatizando una focalización ytrato preferencial hacia ellos: la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI), elPrograma Orígenes, el Programa de Recuperación Ambiental y Desarrollo Socio Productivo enÁreas Campesinas e Indígenas Araucanía Tierra Viva y el Ministerio de Bienes Nacionales. Estánpresentes también agencias que cubren realidades regionales de pobreza y ruralidad. Algunas deellas introducen acciones específicas para abordar la población indígena, pero sin que ello supongametodologías y foco de trabajo nítidamente diferenciados: Instituto de Normalización Previsional(INP), la Corporación Nacional Forestal (CONAF), el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y elServicio de Cooperación Técnica (SERCOTEC). También el Ministerio de Obras Públicas (MOP). Enotros tantos, los cursos de acción no consideran lo indígena y este tema no recibe algún tipo detratamiento especial.Visto en perspectiva, resulta notable el aumento de agencias creadas para abordar específicamentelos pueblos indígenas indígena o que se han abierto a la formulación de programas y accionesfocalizadas a estos grupos, como nunca antes en la historia moderna del país. Se privilegió elestudio de dos formas de estructuración de las instituciones y la acción estatal. Una es la local omunicipal, correspondiendo a ello un repertorio bastante amplio de agentes y acciones que sonprivativos, se organizan y ejecutan a nivel comunal. Otra es sectorial y su organización es regional,aunque con llegada local, con o sin participación o coordinación cercana con el municipio.Principales distinciones en los agentes estatalesVarias distinciones son pertinentes a los fines de caracterización de los agentes públicos. Una deellas es la que reconoce diferencias entre agentes estatales y agentes en el Estado. Corresponde,por una parte, a sujetos a contratos de planta, con una serie de privilegios como estabilidad laboral,posibilidad de organización, restricciones a las acciones arbitrarias de superiores, etc. Y también unnumeroso contingente de personas sometidas a contratos por honorarios y otros tantos que ejecutanacciones para el Estado. En especial en el área social del Estado, dentro de la que caben buenaparte de las agencias y programas hacia los indígenas, se mantienen plantas reducidas, un buennúmero de contratas y relaciones extensas con entidades ejecutoras. 16
  • 16. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónOtra de ellas se refiere a la rotación, movilidad y circulación de los funcionarios públicos, muchos delos cuales desempeñan labores con población mapuche. En las agencias nacionales la rotación serelaciona con la carrera funcionaria, según la cual el personal busca destinaciones con mejorescondiciones laborales, remuneraciones y ascensos. En los municipios está presente también lacarrera funcionaria, pero adquiere igualmente importancia la rotación por afinidades políticas yconfianzas de la autoridad local. La transitabilidad por las comunas obstaculiza su visualizacióncomo agentes realmente interesados por la situación local.La gran mayoría del personal de terreno y de oficina de las agencias estatales y municipalesproviene de la misma región, o de las inmediatamente aledañas. Profesionales de alta calificación y,a veces, algunas jefaturas son originarias de la capital u otras regiones más distantes. Pero, esepersonal está sujeto a altas tasas de rotación en razón de los periódicos cambios de jefaturas yautoridades locales, por interrupciones, cambios o términos de programas y proyectos y, también,por movilidad asociada a carreras funcionarias y mejoramiento de ingresos y destinaciones. Unafracción importante de los agentes implicados en la acción pública no son del Estado, sino que están"en el Estado" y lo que caracteriza su presencia allí es una alta movilidad y rotación. Poco quedaentonces de ese antiguo personal de la administración pública regional y municipal, originario de lasmismas comunas y provincia, o con proyectos de vida allí, partícipe íntimo y directo de un sistema derelaciones de poder locales y relaciones entre grupos en cuyo balance lo indígena se encontraba enposición de subordinación y en el lugar más bajo de la escala social. Y en el interior de esta nuevacamada encontramos antecedentes y tomas de posición sobre lo étnico muy heterogéneas que nocorresponde con la vieja configuración del sistema estatal en la región. Con todo, siguen siendo hijosde la región y portadores, en mayor o menor grado, de una cultura regional de las relacionessociales. Participan de las formas de sentir, pensar y actuar, viejas o nuevas, hacia lo rural yagrícola, lo campesino y lo mapuche. Una parte de ellos mantiene fuertes relaciones locales por susorígenes familiares o por una prolongada permanencia y estabilidad en el lugar, con ubicacionesdefinidas en el sistema de relaciones sociales (de clase y étnicas locales): por lo común integrantesde estratos socio-económicos medios, usualmente distantes de lo indígena y de visiones solidariascon ellos.La relación de hombres y mujeres, mapuches y no mapuches con comunidades y grupos indígenasestá también cruzada por factores de personificación, reconocimiento de capacidades para ejercerlas funciones asignadas y aceptación, o cuestionamiento, de la condición de experto o del nivel dedecisiones en el que participa. Con todo, suele ser más fuerte la evaluación a la que se somete a losagentes mapuche y mucho mayor entre estos a las mujeres.No hay segregación, en principio, por género, edad, origen social o geográfico y condición étnicapara la incorporación al Estado. Para los mapuches que buscan incorporarse al Estado no existentrabas explícitas y tampoco preferencias especiales. Esto debe matizarse de dos maneras. Una esdiscriminatoria y excluyente, no pública, velada, no reconocida pero existente. Razones de prejuicio,cálculo o expectativas llevan a desestimar candidatos indígenas (así como también a mujeres,personas mayores, según atributos físicos, etc.), a la manera de una plantilla de evaluación presenteen el substrato de las decisiones. Otra es solidaria y positiva. Por razones éticas (opción por unaacción afirmativa y de igualación, en un municipio con mayoría de indígenas, por ejemplo), políticas(aplicación de criterios de igualación, pero también por conveniencias para no recibir críticas dediscriminación) o funcionales (mediadores, facilitadores, etc.) se eligen mapuches. 17
  • 17. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónEscenarios e interaccionesLa interacción entre agentes públicos y sujetos mapuches se realiza en escenarios característicos,en espacios sociales donde tiene lugar la concurrencia de unos y otros, individual o colectivamente,y en donde se realizan interacciones. Por otra parte, estas interacciones son más heterogéneas delo que pudiera pensarse y guardan una relación de correspondencia no mecánica con los escenariossociales.Los escenarios propios a las relaciones mapuches-funcionarios y agentes públicos del tipo queestamos aquí tratando son las reuniones de trabajo en la comunidad y espacios propios mapuches oen dependencias de los organismos públicos. Tenemos luego la entrevista, una modalidad deinteracción empleada preferentemente por los funcionarios públicos y asociada con la etapa dediseño de las acciones o intervenciones estatales, sean estas de carácter local (municipal), osectorial. En la visita de terreno, por su parte, se puede diferenciar aquella de tipo técnico profesionalque corresponde a prácticas de capacitación, monitoreo, seguimiento y control de acciones enmayor medida radicadas en el campo productivo. Desde el municipio tenemos, además, a losdirectivos de la alcaldía (encargados del Área Social, Jefe de Obras, Director de Planificación) y enespecial el Alcalde quienes realizan visitas a terreno. A su vez, el “trámite” representa una forma deinteracción por lo general efímera, centrada en la gestión o trámite breve de entrega de documentoso solicitudes y de recepción de certificados, papeles, depósitos, subsidios de dinero, obtención deatención en establecimientos escolares o de salud, etc. La entrega- recepción de “beneficios” es delos momentos más felices y efusivos de las interacciones entre organismos estatales y comunidadeso grupos mapuches. Por último, las “gestiones personales” designan un tipo de interacción que se daentre miembros individuales de grupos mapuches (comuneros o dirigentes) y agentes públicos (enalguno de los niveles de la jerarquía burocrática, pero de preferencia en aquellos que mantienennexos directos con mapuches) sobre asuntos personales o individualizados y de mutua convenienciaa propósito o al amparo de relaciones entre instituciones y comunidades indígenas.En cuanto a los escenarios, de manera característica estos son, primero, la “oficina” de la reparticiónpública. Es inevitable su concurrencia a ellas para la gestión de proyectos colectivos, búsqueda debeneficios individuales, obtención de información, hacerse de documentos y certificaciones dediversa índole, etc. De otra parte, es el lugar donde una manera más fuerte los mapuches hanexperimentado los maltratos que los funcionarios estatales solían y suelen todavía prodigarles:rehuyendo recibirlos, y cuando los tienen delante, mantener una postura de ascendencia. Luego,tenemos La “ventanilla” o el “mesón”. Con mayor frecuencia en las últimas décadas la relación decampesinos y pobladores mapuches y no mapuches con el Estado está mediada por trámites ydocumentación que se resuelven en escenarios de relación tipificados por la figura de la cajapagadora o el mesón de atención para la solicitud de certificados y la entrega de documentos.La “sede social” es el espacio en que la organización local mapuche (comunidad indígena,asociación indígena, junta de vecinos, comité de agricultores) converge y se reúne. Aquí es dondese recibe información de funcionarios públicos, donde se dialoga con ellos, donde se acuerdaimpulsar iniciativas de trabajo (proyectos), donde la organización adopta resoluciones, donde sellevan a efecto las conversaciones y confrontaciones críticas, internas o hacia un organismo estatal, 18
  • 18. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónetc. El "salón de reuniones” es lo opuesto de la “sede social” por el lado de las agencias estatales yhan empezado a abrirse para los mapuches cuando grupos de dirigentes o delegaciones mapuchesse reúnen con autoridades locales o regionales y con funcionarios públicos. Y en estos eventos eltono de las relaciones también ha ido cambiando hacia modalidades más horizontales, a vecesconfrontacionales y otras con el tinte de la autoridad que logran seguir imponiendo los agentespúblicos.La “ruka” mapuche puede considerarse como el escenario antitético de la “oficina”. Todas lasvalencias se invierten. Los poderes y autoridad del funcionario quedan momentáneamente ensuspenso, abriéndose la relación hacia el trato distendido y familiar. El campo, a su vez, designa elespacio rural inmediato con sus casas e instalaciones, parcelas y terrenos, espacios sociales ypúblicos como construcciones escolares y canchas, cementerio, etc., que conforma la localidad yalberga la comunidad. La “parcela demostrativa” puede entenderse como un predio o instalacióncampesina donde se lleva a efecto una acción de tipo técnico, por lo común técnico productiva, quese constituye como el escenario para acciones de enseñanza, capacitación y evaluación. “Toparseen la calle” es una expresión que ejemplifica la situación o escenario en que se dan varias formas derelación entre sujetos mapuches y funcionarios públicos. Ellas se realizan de manera usualmenteinformal y más o menos casual, que dependen para su realización de un conocimiento previo yrelaciones de confianza. A veces están implicados compromisos personales (de amistad), secomparten intereses en común (políticos o económicos, por ejemplo) o hay vínculos profesionales(asesoría, asistencia). Por último, el celular también llegó al campo mapuche simbolizando lasformas de interacción no basadas en la copresencia, mediadas por formas escriturales, orales y entecnologías de comunicación (correspondencia, telefonía fija o celular, Internet y correo electrónico).No constituyen propiamente escenarios de interacción. 19
  • 19. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónRESUMEN X REGION DE LOS LAGOSLa historia de las interacciones, de encuentros y desencuentros, entre el Estado y los mapuche-huilliches de la actual Región de Los Lagos tiene matices respecto a lo que ocurrió en el resto de laantigua Araucanía (desde el Toltén al Bío-Bío), aunque, al igual que en esas zonas, por más de 400años el motivo que las ordenó fue la tierra: de un lado su apropiación, de otro su pérdida. Con eltiempo, sin embargo, algunos de esos matices han persistido, otros se han intensificado yconstituyen verdaderas diferencias, mientras que otro tanto señalan importantes similitudes. Noobstante, continuidades y cambios no son ajenos a la transformación estructural de la relaciónacaecida con la Ley Indígena de 1993. En efecto, desde ese momento el Estado se da por tarea lapromoción y desarrollo de las etnias del país e inicia, con el reconocimiento de “otros”, la vía haciaun “nuevo trato” con ellos. Éste comprende no sólo un reconocimiento abstracto de la diferencia(reconocimiento legal) sino una transformación efectiva de la política pública y sus agentes, de lasformas de intervención y cursos de acción sobre / con los usuarios indígenas. Es así, con este“nuevo trato”, como la denominada “interculturalidad” ha venido a permear las estructurasfuncionariales de todos los servicios, afectando sustantivamente los espacios y dinámicas deinteracción. Por su parte, los agentes indígenas, a ratos desbordados por el nuevo escenario y sumultiplicación de recursos, de reuniones, de proyectos, ofrecen también respuestas ante estaformalización estatal de lo indígena, diseñando sus propias estrategias de acción y aprovechandolos resquicios para decidir crecientemente sobre los asuntos que los afectan.Política pública y realidad indígena regional y localLa orientación de la política pública sectorial encuentra su horizonte en la proyección hecha por elGobierno Regional de Los Lagos al 2010 en la denominada Estrategia Regional de Desarrollo. Allíencontramos que la planificación política, social, medioambiental, etc., tiene por meta la integraciónde la región en las redes globales del mercado con un claro énfasis en el crecimiento económico.Pese a ello, la Décima se piensa como una región plural, aunque las manifestaciones de esadiversidad interesan en la medida en que contribuyan a la unidad de una zona marcada, noobstante, por los contrastes geográficos, económicos, políticos y culturales. Por otra parte, se apuntaal aumento de la participación ciudadana. En líneas generales, los planes comunales de desarrollo(PLADECO) de las comunas seleccionadas en el estudio, a saber, Panguipulli y San Juan de laCosta replican el modelo de la ERD. Los matices y énfasis respectivos vienen dados en parte por laespecificidad socioproductiva de cada comuna (mayoría de población rural, riquezas paisajísticaspara el turismo) y en parte por la orientación de los gobiernos locales (en San Juan el componente“Identidad y Cultura” no tiene tanto peso como en Panguipulli).S.J. de la Costa y Panguipulli albergan el 15,4% de la población mapuche de la región (5,2% y10,2%, respectivamente), siendo los puntos más importantes tras los centros urbanos (Valdivia6,9%, Osorno 12,5% y Puerto Montt 8,2%). A diferencia de éstos, donde la población espreferentemente urbana, en las comunas estudiadas la tasa de ruralidad alcanza el 86,4%. Ambasocupan asimismo los últimos lugares regionales y nacionales en el ranking de desarrollo humano(PNUD). 20
  • 20. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónPero estos elevados índices de ruralidad tienen matices locales: si bien S.J. de la Costaprácticamente no cuenta con poblados urbanos, Panguipulli, capital comunal, es un importantecentro urbano provincial, impulsado por el creciente turismo. Así, mientras en S.J. de la Costa elreferente urbano es extra comunal (Osorno), puesto que Puaucho, la capital, alberga únicamente elmunicipio, una escuela, la biblioteca, la posta, la oficina del PRODESAL y un par de kioscos, enPanguipulli existe una infraestructura urbana considerable y tienen allí oficina los principalesservicios públicos (INDAP, CONADI, CONAF, INP, Registro Civil, además del municipio dos bancos,tres consultoras, así como supermercados, cafés y restoranes) haciendo menos urgentes y másocasionales los trámites en Valdivia. De este modo, podemos afirmar que mientras que en S.J. de laCosta la comuna no pasa de ser una mera delimitación administrativa (de hecho, en Puaucho nohabita prácticamente nadie –la imagen de los funcionarios municipales siendo trasladadosdiariamente en bus a Osorno es ejemplificadora), en Panguipulli tiene un correlato territorial concierta autonomía política.La agencia estatalAbandonaremos aquí los análisis que abordan el Estado como entidad uniforme en su constitución yhomogénea en su actividad. Por el contrario, consideramos que en su interior (distinción que para elcaso indígena es problemática) es posible rastrear una serie de instituciones, programas, agentes yprácticas distintas entre sí que reconducen el análisis hacia un modelo multiforme sujeto aconstantes reordenamientos ocurridos ya no en la planificación sino en la interacción. Observamosun cierto desfase entre los distintos niveles –Institución, Agente, Beneficiario–, lo cual deriva en que,en el paso de un nivel a otro, la acción estatal ve afectado su carácter institucional adaptándose alas particularidades locales de interacción. Son los agentes en interacción (entre ellos y con losbeneficiarios, y éstos entre ellos) los que definen en gran medida “en qué consiste el programa” (fijanexpectativas, disponen medios, obtienen resultados).A este esquema debemos incorporar el impacto de la Ley Indígena (1993) sobre los distintosservicios públicos y sus funcionarios introduciendo el paradigma intercultural en la acción estatal.Con el aumento creciente de la intervención en localidades indígenas, la Ley, en el transcurso de sutraducción e implementación como proyectos y programas, ha contribuido definitivamente a visibilizar(o “promocionar” como establece el texto) lo indígena –el Programa Orígenes desde 2001 marcó unhito en tal sentido. Las consecuencias de este nuevo horizonte de acción se advierten claramente enlos agentes estatales ahora “sensibilizados” o en proceso de sensibilización respecto de la“diferencia étnica” e influyen decisivamente en las relaciones con los usuarios.Lo indígena hoy, comonunca antes vuelto objeto de política pública, deberá entenderse como el conjunto de las complejasrelaciones entre “agentes estatales” y “usuarios indígenas” en constante proceso de definición desus posiciones y con el marco culturalista como telón fondo.Pero el arribo del indigenismo de Estado, si bien afecta, no suprime todo un conjunto dedisposiciones para la acción sedimentadas históricamente en los regímenes institucionales. Así elalcance de los servicios (sectorial / local) así como su carácter (especialización indígena, semi-especialización, etc.), su objeto de aplicación (“indígena”, “paciente”, “alumno”, “campesino”, “pobre”,“emprendedor”), sus cursos de acción (proyectos, programas, concursos, acción rutinaria), susdinámicas internas o “culturas institucionales” (filiaciones políticas, formas de reclutamiento y 21
  • 21. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónmovilidad de funcionarios, clientelismo), entre otras, constituyen las condiciones estructurales de larelación entre agentes y a la vez distinciones analíticas para una lógica de la interacción Estado-Indígena.De la institución a la persona: el agente estatalLa experiencia en terreno nos enseñó, sin embargo, que si bien el diagrama institucional y suespecificidad según cada servicio, determinan, a partir de cierta “cultura inter e intrainstitucional”, unperfil de funcionario (sea éste hombre, mujer, mapuche o no mapuche), se ven alterados o invertidos(según cada caso) y no alcanzan a dar cuenta de la heterogeneidad de interacciones entre agentes.Ello puesto que la influencia del personalismo en las relaciones tanto horizontales (entrefuncionarios) como verticales (entre funcionarios y beneficiarios). Veremos que esto es tambiénaplicable a la agencia mapuche. Este régimen personalista vuelve difusa la distinción entre losagentes (considerados como entidades previamente constituidas) y el espacio de interacción al queconcurren, donde se encuentran, interactúan y transforman mutuamente. Una expresión de unfuncionario de la UEZ-Orígenes sirve para comprender los alcances de este esquema: “yo no trabajocon la Intendencia, trabajo con el intendente”.Dicho esto, la tipología que organizamos aquí arranca de una primera diferenciación, a la vezgeneracional y operativa, que distingue a los antiguos funcionarios arraigados en el patrónasistencialista de intervención, es decir, un tipo de relación paternal y una visión pesimista delbeneficiario mapuche, de un grupo de jóvenes profesionales en expansión que trabajan con laautogestión como horizonte, esto es, un vínculo más participativo, menos vertical y jerárquico, con elahora “usuario” indígena.A esta distinción inicial debemos, sin embargo, superponer otra derivada del ingreso del paradigmaculturalista a la agencia estatal. No sólo ha habido un incremento en el número de funcionariosmapuches en cargos de responsabilidad y en la toma de decisiones, sino en gran parte de losfuncionarios no indígenas, el discurso de la diferencia a cuajado, al menos como noción de “dosmundos”. Esta dicotomía cultural instalada en el seno de los servicios públicos que trabajan conpoblación indígena, ofrece al menos tres perfiles de agente, desde aquél que concibe una diferenciaétnica aunque siquiera sospeche su sentido, hasta el funcionario subversivo o anti-funcionario que,pese a trabajar para el Estado, rechaza la forma en que este concibe lo mapuche y conduce suspolíticas. Un tipo intermedio describe a aquél que se ha interiorizado en el “mundo indígena” y, sibien reconoce las carencias del modelo intercultural actual, comulga con gran parte del trabajoestatal (“su” trabajo, al fin y al cabo). Estos perfiles atraviesan a los agentes estatales mapuche y nomapuche, sin ser exclusivo de uno u otro.El agente indígenaSan Juan de la Costa y Panguipulli destacan por el gran número de organizaciones mapuche quealbergan. Sólo remitiéndonos a las estadísticas de CONADI (es decir, Asociaciones y Comunidades,sin contar los sindicatos o empresas colectivas), suman un total de 257. Estamos hablando de 6.639 22
  • 22. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónsocios con sus respectivas familias, según las últimas actualizaciones de CONADI, lo que da unaidea de la gran cantidad de población que pretendemos tipificar.Cabe diferenciar a Panguipulli y San Juan de la Costa según los entramados en que se constituyen yubican las respectivas agencias. Ambos territorios comparten historias de violencia más o menosrecientes que conservan aún las huellas de la discriminación en la vida cotidiana. Coinciden tambiénen la distribución geográfica de sus poblaciones, con periferias marcadas respecto a los centrosurbanos, pese a que en el caso de S.J. de la Costa podríamos hablar de una periferia más profundapuesto que el centro urbano pertenece a otra comuna (Osorno). Se repite un tipo de distribución queha significado un acceso desigual a las instituciones públicas con el consiguiente reconocimientodiferencial de comuneros y dirigentes (se advierten relaciones distintas cuando los sujetos sonconocidos, es decir, con contacto institucional fluido). Existen además en ambas comunas periferiaspolíticas (que en el caso de Panguipulli se traslapan con las geográficas) lo cual implica un régimende visibilidad entre los agentes indígenas que favorece las desigualdades de poder internas1.Ahora bien, la agencia indígena de Panguipulli presenta características organizacionales diferentes alas de S.J. de la Costa. Probablemente ligado a las vinculaciones de cierta élite dirigencial con lasorganizaciones de Temuco, en Panguipulli se observa una dinámica política interna más intensa, conimportantes conflictos entre viejos y nuevos líderes, entre estos entre sí y entre dirigentes y bases,todo lo cual repercute en los vínculos con las instituciones. Lo anterior difiere notablemente de larealidad en S.J. de la Costa, donde la mayor parte de la organización está sujeta a estasinstituciones, pues se ha constituido a su alero. De ahí que la interacción asuma otra forma. Sinembargo, y contra lo que podría suponerse, en Panguipulli es mayor la dispersión organizacional,aunque más fuertes los liderazgos, mientras que en S.J. de la Costa las organizaciones son –relativamente– más estables, no obstante sus líderes aún no alcanzan posiciones de interlocuciónfuertes como sucede en Panguipulli.Podría definirse un tipo predominante de acción indígena en S.J. de la Costa como “cultural”, esdecir, donde los agentes negocian una profundización de las políticas indigenistas, que enconsideración de su alteridad, se traduzcan en inversión y desarrollo. Su expresión interna es eldilema tradición / modernidad. En cambio en Panguipulli, si bien el tipo cultural tiene presencia,posee un carácter “político” marcado, es decir, en las relaciones entre los distintos agentespredomina la disputa por mayores cuotas de poder. Los dos tipos –el cultural y el político– seentrecruzan también con un tipo más general aún presente en ambas comunas: el desarrollista. Losdiscursos y prácticas en torno al desarrollo (aunque no existan todavía criterios compartidosrespecto al camino y sentido de este proceso) son hoy quizás las más comunes para un ampliosector de población campesina, indígena y no indígena.Con grados de tensión y efectividad dispares, estos perfiles se componen de bases clientelares,semi clientelares o bien de relaciones horizontales. En general, cuanto más político2 es el perfil al1 Las comunidades seleccionadas por el Programa Orígenes, cuyos dirigentes resultan ser los más“conocidos” por la autoridad, reproducen este mapa político.2 Incluimos aquí a la “cultura” cuando ésta es motivo de disputas políticas. Tal es el caso de gran parte de las“demandas culturales” de los pueblos indígenas actualmente: una lucha de poderes que busca el 23
  • 23. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónque responde un determinado agente, mayores posibilidades tenemos de encontrar allí relacionesclientelares clásicas (“favores a cambio de lealtad”). Como dijimos más arriba, con el ingreso delparadigma neo-desarrollista, y su brazo proyectológico, se habría producido un tránsito haciarelaciones semiclientelares (intermediación y negociación) que favorecerían el empoderamiento deciertas élites mediadoras (los brokers) cuyo poder, sin embargo, no estaría garantizado más que acondición de renovar constantemente su apoyo en las bases. Bajo estas distinciones, diremos quelas formas semiclientelares se encuentran más desarrolladas en Panguipulli que en S.J. de la Costadonde las encontramos en una fase inicial. En cambio, en S.J. de la Costa se conservan todavía lasrelaciones tanto horizontales como las clientelares clásicas.Finalmente, a los tipos esbozados habría que incorporar una última dimensión: las formas de acciónde los agentes mapuche-huilliches se actualizan ante un determinado público (que en ocasiones sonlos propios actores) en una circunstancia específica de interacción. En otros términos, suactualización depende de la continua capacidad de los agentes de representar la diferencia étnica,de representarse a sí mismos como étnicamente distintos, ante públicos diversos. En síntesis, esteesquema ejemplifica el rango en el que fluctúan no sólo las posiciones de las élites políticas,insistimos, cuya relación al poder podría confundirnos, sino cualquier agente que entre eninteracción. Ésta comprende en sí, e independiente de la institución y los agentes que involucre, unjuego de reconocimientos mutuos.La interacción en escenasLos agentes, sus posiciones y sus relaciones se actualizan o transforman en diversos escenariosinteraccionales. Éstos reúnen un conjunto de circunstancias que, en tanto condiciones de producciónde la interacción, constituyen su infraestructura. Distinguimos en este nivel tres dimensiones:a) Convocatoria: La convocatoria a un encuentro (entendido como cualquier reunión de agentes,independiente del lugar y concurrencia que se trate) surge la mayor parte de las veces del agenteindígena. Sólo en casos excepcionales tales como la presentación de alguna institución proyecto oprograma, aviso de alguna información urgente, entrega de algún beneficio o la necesidad depresencia indígena para ciertos eventos institucionales, sucede al revés. En cambio, los motivos porlos que el agente indígena solicita la presencia de, o se desplaza hacia, un funcionario-instituciónvarían notablemente según el sector (desde posicionar demandas hasta la mera búsqueda de,pasando por beneficios, negociaciones / acuerdos, reclamos y trámites personales).b) Fechas: en ciertos períodos se acumulan un mayor número de interacciones en relación a unaestructura programática. Tales períodos se acoplan, en general y de manera creciente (en desmedrode la acción rutinaria), a la lógica de los proyectos, a su temporalidad , su metodología (cronogramasprecisos de trabajo) y sus metas. Se trata principalmente de los períodos de postulación, iniciación ycierre de proyectos.reconocimiento de formas tradicionales de vida, formas que son a la vez motivo de discusiones internas antela invasión de prácticas “no tradicionales” en el seno de “la” tradición. 24
  • 24. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónc) Lugares: el mayor número de interacciones se da en contextos urbanos (oficinas, ventanillas omesones de edificios públicos) e implica el desplazamiento del agente indígena desde lascomunidades hasta los centros comunales. Esto último favorece la interacción preferencial de lasdirectivas de comunidades y asociaciones. Sólo ocasionalmente se dan interaccionesdescentralizadas (de preferencia en la sede comunitaria, la “parcela demostrativa” junto al técnico) ofuera del circuito de líderes locales (la visita al hogar del asistente social o el médico), aunque en loscasos de interacción rutinaria local (Salud, Educación) el esquema se invierte. Últimamente laexpansión de la tecnología comunicacional (telefonía celular e internet) ha favorecido el aumento delas interacciones no presenciales y transformado en gran medida su relación temporo-espacial (lavelocidad y el “no-lugar” de una conversación teléfónica o un mail) .Una vez descritos los elementos espaciales es preciso organizar los contenidos de la interacción.Según cuatro criterios-marco surgen cuatro grupos interaccionales no exclusivos ni excluyentesentre sí, que presentan, sin embargo, una relativa regularidad en su ocurrencia.a) Generacional: enfrenta tanto a agentes estatales modernos v/s tradicionales o asistencialistas v/sautogestores pero también se aplica a la relación entre los lonkos y los nuevos dirigentes. Creemos,en este último caso, que la diferencia generacional, como grupo de interacciones, no se limita a ladirigencia mapuche sino que, en tanto diferencia de poderes, es pertinente para entender lavinculación de los nuevos y antiguos funcionarios con los nuevos y antiguos beneficiarios.b) Étnico: son aquellas interacciones cuyo motivo gira en torno al propio marco que las haceposibles, esto es, lo mapuche en sus diversas manifestaciones. La forma que asume el tópico étnicoes también amplio y se expresa igualmente en ambas comunas: desde la Salud hasta la Tierra,desde la Educación hasta el Medioambiente. De preferencia, diremos que el grupo de interaccionesétnicas se presenta bajo la forma de reuniones ampliadas, con participación de agentes estatales eindígenas diversos en número y jerarquía, en general, al alero de CONADI, el Programa Orígenes y /o las instituciones articuladas a ambas.c) Clientelar y / o personalista: en las relaciones clientelares prima un tipo de relación asimétricadonde se reproduce el fenómeno extendido de “favores a cambio de lealtad”. Se trata de una formaconocida y aceptada de interacción entre los agentes huilliches, especialmente en las capas conmenor contacto institucional. Sin embargo, hemos dicho, el clientelismo ha sufrido una derivación enformas semiclientelares con la emergencia, por una parte, de las consultoras y la lógica del proyecto,y por otra, aunque íntimamente ligada a lo anterior, de la figura del broker o intermediario. Estaintermediación si bien equilibra en parte la asimetría política, refuerza, por otra parte, el peso(histórico) del personalismo en la interacción “inter” e “intra” étnica –de los liderazgos carismáticos,de las relaciones basadas en la confianza, de los modos de presentación de los agentes–, y con ellode su determinación escénica.d) Rutinarias: son aquellas interacciones asociadas a oficinas, mesones de atención, salas deespera, aulas, consultorios, etc., aunque también a las reuniones técnicas de bajada o recolecciónde información. Entran aquí todos los agentes estatales no abocados específicamente a lo indígena(INP, Registro Civil, aunque también la plana más antigua de INDAP o CONAF). El contenido de lasinteracciones tiene que ver con trámites burocráticos tales como el relleno de formularios o larespuesta a una encuesta. Por ello, por la aparente “naturalidad del proceso” que lleva adjunta, este 25
  • 25. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regióntipo de interacciones carece de muchos diálogos y tiende a ser instructiva. Es el campo donde aúnpersisten los prejuicios y donde la dicotomía cultural institucional, o etnificación de los agentesestatales, aún no penetra consistentemente. Junto con una tendencia preferentementeasistencialista, en las interacciones rutinarias se da asimismo una mayor asimetría de posiciones, enla medida en que el control de la escena está del lado del agente estatal en posesión del know howde los procedimientos. 26
  • 26. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región II. INFORME FINAL VIII REGIÓN DEL BIOBÍO Informe regional redactado por Alejandro Clavería 27
  • 27. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónPresentaciónLa necesidad de determinar con grados suficientes de certeza el efecto y recepción que estáteniendo la programación que el Estado está direccionando hacia los sujetos mapuches, a partir delreconocimiento a su condición cultural específica, deriva en esfuerzos por precisar la incidencia queen este proceso tienen aspectos que podrían aparecer más alejados de las prioridades que enprincipio apremian a los diversos programas y proyectos de inversión y desarrollo dirigidos hacia lapoblación mapuche.El juego de percepciones y conductas entre los agentes públicos y los agentes mapuches, de cara alespacio de interacción que los conjuga es uno de tales aspectos. Éste determina y caracteriza enbuena medida las relaciones que en el marco de la citada programación deben establecer,ostentando en consecuencia una capacidad demarcadora relevante en las interpretaciones que lossujetos involucrados en dicha interacción hacen tanto de sus propias posiciones relativas, como delmarco programático que los involucra. Este marco se asume, por una parte, tanto como la expresiónactual de una relación histórica entre el Estado y el Pueblo Mapuche, encarnada en sus respectivosagentes --relación caracterizada por el desconocimiento y la desconfianza mutua-- y, por otra, comoun esfuerzo conciente por superar cualitativamente dichas brechas en la dirección de entablar unnuevo trato, se supone igualitario, en el que los actores mapuches tenderían a ser concebidos (yautoconcebirse) como usuarios concientes de los servicios estatales en provecho de sus propiosprocesos de autogestión, característica, esta última, atribuible al empeño etnificador de la actualprogramación estatal.Ciertas problematizaciones de estos supuestos se vislumbran en el propio campo de lasinteracciones agentes estatales-agentes indígenas, de sus conductas y percepciones mutuas, asaber, qué tanto desconocimiento ha existido entre ambos mundos y agentes. O si más bien no seha ido produciendo, sedimentándose al fragor de la relación histórica, un conocimiento apropiado,discreto, pertinente al espacio de interacción agentes estatales-agentes mapuches, que desde estosúltimos podríamos considerar como la potenciación rescilente de su condición de sujetosinterculturales a la fuerza, expresada en la elaboración de una condición étnica (distinta por ejemploa una conciencia étnica) adecuada a la comparecencia al espacio interacción; y, ligado a lo anterior,qué tan pertinente es ese mismo espacio interacción (con su carga histórica) para avanzar en lospropósitos que el énfasis etnificante le ha impuesto a la actual programación estatal, la que buscaríaimpulsar procesos que se relacionan con aspectos vinculados a la conciencia étnica de los sujetosmapuches, pero en un diálogo permanente con una condición étnica ad hoc al espacio interacción.Esta condición étnica (que la programación estatal, al reconocerla, ayudaría a generar, a potenciar),podríamos decir que se ancla en la referencia a una identidad étnico-cultural mapuche, para desdeahí encarar a los agentes estatales desde otras dimensiones, por ejemplo desde la dimensión de lacarencia-pobreza.Para abordar el estudio-diagnóstico de esta realidad en la VIII Región, nos focalizamos en trescomunas en las que se concentra la población mapuche y, en consecuencia se concentran losprogramas estatales direccionados hacia ella. Estas comunas son Cañete y Tirúa en la Provincia deArauco, y la recién creada comuna de Alto Bio Bío, en la Provincia de Bio Bío. La pesquisa de estasituación se asentó en un exhaustivo trabajo de terreno que implicó la entrevista a un número 28
  • 28. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regióncreemos considerable de actores, tanto funcionarios públicos como agentes mapuches, con unapreponderancia en este último caso de dirigentes comunitarios y supracomunitarios, como asítambién la observación de sus patrones de percepción y conducta a través de nuestracomparecencia a un número relevante de eventos y situaciones de interacción entre ambos tipos deagentes.Desde la consideración de algunas de las características relevantes de la programación étnicaestatal a nivel de las instituciones públicas, y su conjugación con particularidades regionales (asícomo los grados de variabilidad que se marcan entre las situaciones de la Provincia de Arauco y lade Alto Bio Bío); la forma en que este marco se pormenoriza en las personas de diversosfuncionarios públicos; la recepción de los sujetos mapuches a la apelación estatal desde elreconocimiento de su especificidad cultural; los diversos posicionamientos frente a las agenciasestatales que de dicha recepción se derivan; la forma en que estos posicionamientos se expresan enlas relaciones con las personas de los funcionarios, hasta divisar las posibilidades de confluencia oinadecuación entre las expectativas y valoraciones de ambas clases de agentes, que de todo esto,en la fragua de las interacciones, se van señalando, amén de las insinuaciones que de esto puedenestablecerse de cara a aspectos que escapan al campo mismo de las interacciones, este informe irácircunstanciando la problemática que se manifiesta en el (y a propósito del) espacio de la interacciónentre agentes públicos y agentes mapuches de la región, procurando conformar una visión queayude a una mejor comprensión de tal espacio.1. LA POBLACIÓN MAPUCHE REGIONAL Y EN LAS TRES COMUNAS CONSIDERADAS, CARACTERÍSTICAS GENERALESSegún el censo de 2002 la población mapuche de la VIII Región alcanza a 53.104 personas, lo querepresenta el 2,86 % de la población regional (1.859.546). Este solo dato refleja el peso marginalque la realidad mapuche tiene en la región. Esta situación tiene un correlato en la distribucióngeográfica de esta población, la que aparece bajo las características de enclaves, concentrándoseprincipalmente en dos zonas periféricas, en dos rincones del mapa regional (y alejadas de losprincipales centros de decisión política), en la Provincia de Arauco, principalmente en el sector sur,llamado también el “cono sur”, y que comprende a las comunas de Cañete, Tirúa y Contulmo, y en lazona cordillerana denominada Alto Bio Bío, que corresponde a la jurisdicción que abarca larecientemente creada comuna del mismo nombre, en la Provincia de Bio Bío, ámbitos y espacioshistóricos de los lafkenches en el primer caso y de los pehuenches en el segundo3.Esta misma distribución quizás sirva como parábola de la histórica situación social desmejorada dela población mapuche regional. Tradicionalmente asimilada al campesinado regional, esta población3 Existe además una porción relativamente significativa de población mapuche en las comunas de Lebu(3.164 de un total comunal de 25.013 habitantes) y en Los Alamos (2.429 de un total comunal de 18.535habitantes), ambas en la Provincia de Arauco). 29
  • 29. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónha enfrentado constantes problemas de acceso y de tenencia-propiedad de la tierra4, lo que se havisto agravado por el aumento demográfico, que derivó en una temprana busqueda de trabajoasalariado en los fundos de la zona (en el caso de Arauco) y en un movimiento migratorio de loselementos más jóvenes, tanto a las faenas de extracción de carbón (nuevamente en Arauco) como acentros urbanos regionales o a la capital. Actualmente las huellas de este movimiento aún puedenpercibirse en la asaliarización y temporización de hombres jóvenes mapuches en las faenasforestales (Arauco), o en la salida periódica y transhumante de pehuenches a faenas agrícolas yforestales tanto en la misma región, como en las que están ubicadas más al norte.Situados como campesinos con poco tierra, o ganaderos menores en el caso de las comunidadespehuenches (y pescadores recolectores de orilla en el caso de varias comunidades costeras deArauco), con una baja escolaridad aún persistente, su vinculación con las agencias públicas haestado marcada, aún hoy, por el signo de la reparación y solución de necesidades sociales yeconómicas básicas, marcando en algunas zonas la persistencia de una relación paternalista con unEstado asistencialista, como en Alto Bio Bío, donde los directivos comunales señalan que lapoblación pehuenche “no tiene salarios”, y que los ingresos provienen fundamentalmente desubsidios estatales (el “subsidio familiar” y la pensión asistencial). La superación de esta situación esuna idea dominante que está presente tanto en las agencias públicas, como en los representantes yorganizaciones mapuches (algunos de ellos imbricados con administraciones municipales: Tirúa yAlto Bio Bío). Más allá de la fuerza discursiva de esta idea, pareciera que esfuerzos concretos, comolas compras de tierras de CONADI, unidos a ciertas vinculaciones virtuosas con circuítos de laeconomía regional, están marcando algunos despuntes de reversión o superación de la situacióndescrita, lo que se marca en fenómenos y lugares acotados, como el retorno a las comunidades dejóvenes emigrados, en Tirúa Sur por ejemplo (vinculado a una mayor disponibilidad de tierra). Porotra parte, la emergencia de un acotado estamento de jóvenes profesionales mapuches(particularmente en Arauco), y que están copando puestos laborales en las instituciones yprogramas que dirigen su accionar hacia la población mapuche, señala otra vía de superación de latradicional condición de desmejoría social.Además de su conformación en comunidades y asociaciones indígenas al alero de la ley indígena de1993, el perfil organizacional de esta población puede establecerse hoy como el resultado de undesplazamiento desde una organicidad vinculada o derivada a organizaciones o movimientosmapuches de alcance y pretensiones de representación generales, que tenían su centro operativo yrepresentativo en la novena región, y que fue una de las características de las manifestacionesorganizacionales durante el siglo XX, hacia el surgimiento (desde mediados de la década de losnoventa), predominio y podríamos decir actual “estancamiento” de referentes anclados en larealidad regional. Este situación la podríamos graficar en el paso desde organizaciones como Ad-Mapu y los Centros Culturales5 de los ochentas, al movimiento Identidad Lafkenche, que emergiócon fuerza en el segundo lustro de los noventas.4 Hay que recordar que el ingreso de esta población a la vida reduccional, a principios del siglo XX, fue muyparcial, y que algunos de los títulos de merced entregados en Arauco están entre los más reducidos de todoel proceso de radicación.5 Algunas voces regionales le otorgan a los Centros Culturales un origen e idiosincracia más bien regional(Arauco), por sobre una variante organizativa de un referente con cabeza en la IX Región. 30
  • 30. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónCon todo, la vinculación o articulación entre manifestaciones organizativas mapuches regionales yextraregionales (aquí, el referente principal sigue siendo la IX Región) ha seguido presentándose, loque se evidencia, por ejemplo, en el accionar en Alto Bio Bío (no así en Arauco) de una organizacióncon sede en Temuco como el Consejo de Todas las Tierras, esto fundamentalmente entre 2000-2004; y en la emergencia de un referente derivado de Identidad Lafkenche, la Coordinadora AraucoMalleco, que, como su nombre lo indica ha surgido con una pretensión de coordinación entrecomunidades de la VIII y IX regiones, dentro de una estrategia más radicalizada de demandaterritorial con una perspectiva autonómica que se perfila claramente enfrentada al Estado Nacional.Volviendo a la dimensión de la asociatividad vinculada a la ordenanza jurídica de la ley indígena,cabe anotar la gran variabilidad de asociaciones funcionales vinculadas a diversos ámbitos yquehaceres productivos, tanto urbanas como rurales (artesanía -que agrupa a la mayoría de lasorganizaciones femeninas mapuches-, turísticas, de pesca y recolección, agrícolas), junto aasociaciones un poco más inclusivas que mezclan este perfil funcional con uno más territorial, lo quese traduce en que se asientan en una base supracomunitaria que integra una amplia gama deintereses productivos, pero articulados en una representación y vocería que se perfila, o pretendeestablecerse, en las coordenadas de la autogestión y de un diálogo más general con las agenciaspúblicas. Algunas de las organizaciones territoriales más destacadas son la Asociación PuLafkenche (10 comunidades de Tirúa Sur), la Rayinche Leubu Lafken (9 comunidades tiruanasribereñas del Lago Lleu Lleu), la Asociación Provincial Lautaro (11 comunidades principalmente deCañete), y la Asociación de Lonkos y Comunidades Pehuenches de Alto Bío Bío (11 comunidades y34 dirigentes y lonkos). Junto con apuntar los problemas de representación que suelen presentarestas organizaciones, es importante notar que su interlocución frente a las agencias públicas enmuchos casos se ha formalizado a través de la utilización de los espacios que la institucionalidadpública ha abierto en su programación especialmente dirigida hacia la población mapuche. Así, elComité Provincial de Salud Intercultural de Arauco, dialoga con estas organizaciones en el marco deuna Mesa de carácter participativo y resolutivo, en la que están presentes, además de talesorganizaciones territoriales, representantes de otros territorios (Contulmo Alto, Cayucupil y Antiquinaen Cañete, por ejemplo) que ejercen una vocería supracomunitaria de su territorio que aún no se haformalizado a nivel de Asociación Territorial. Por otra parte, muchos de estos mismos representantesinterlocutan con el resto del aparateje público (Intendencia, Gobernaciones, Programa Orígenes,CONADI), con un grado de fluídez aceptable, lo que no indica por cierto la ausencia de conflictos.Esta imagen de confluencia en torno a los espacios generados por las agencias públicas hacia losmapuches, señala un cierto grado de procesamiento de un nivel de la demanda mapuche asociadoparticularmente a las dimensiones productivas, lo que siempre se efectúa bajo la plataformadiscursiva de la profundización de la participación de los sujetos mapuches, punto tematizado aestas alturas tanto por ellos mismos como por la agencia pública como una de sus principalesdemandas. Sin embargo las demandas de los colectivos mapuches vinculadas el ámbito productivo(y que en su presentación, nuevamente, tanto por parte de los actores colectivos mapuches comopor la agencia pública, se asocia a dimensiones culturales y religiosas de una identidad culturaltradicional) no siempre son adecuadamente procesadas a través de la interlocución con la agenciapública. En esto incide determinantemente la falta de intersectorialidad de las políticas yprogramación estatal dirigida hacia la población mapuche. 31
  • 31. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónEsto puede llegar a traducirse en fuertes conflictos, como el producido en torno a la otorgación yadministración de las áreas de manejo de pesca y recolección de orilla establecidas por la ley depesca de 1992. En este caso se han generado agudos conflictos entre comunidades costeras a lolargo de la provincia de Arauco, y, sobretodo, entre algunas de éstas y sindicatos de pescadores, yaún entre todos estos actores colectivos con SERNAPESCA, la entidad pública destinada a fiscalizarel cumplimiento de dicha ley. Algo similar ocurre frente la demanda mapuche más tradicional, laampliación de tierras, o recuperación de espacios territoriales, también por cierto presente en elplanteamiento de los colectivos y organizaciones mapuches de la región. El procesamiento delEstado de esta demanda a través de CONADI --que, con su Fondo de Tierras y Aguas dedica laprincipalísima parte de su presupuesto a las compras de tierra para comunidades y familiasmapuches--, genera como efecto añadido una serie de cuestionamientos de parte de los actoresmapuches, que recaen en los criterios de priorización y selección, los procedimientos, y algunosdaños colaterales que las compras generarían incluso a los mismos beneficiarios. El desborde departe de algunas organizaciones mapuches del procesamiento estatal de la demanda derecuperación de tierras, ha generado conflictos puntuales pero intensos6 en algunas zonas de TirúaSur, o Lleu Lleu en Arauco, o conflictos más sistemáticos y abarcadores como el que se vivió entre2000-2004 en algunas comunidades pehuenches asociado al accionar del Consejo de Todas lasTierras en Alto Bio Bío.Según el censo de 2002, la población mapuche en las comunas estudiadas corresponde al 20% enel caso de Cañete (6.511 mapuches de un total de 31.463) y de 49% en el caso de Tirúa (4.625mapuches de un total de 9.646). Para el caso de la nueva comuna de Alto Bio Bío las cifras delcenso nos presentan la dificultad de que en 2002 no existía esta comuna, por lo cual los datosaparecen en relación a la comuna madre de Santa Bárbara, indicando que de un total de 19.262habitantes de esa comuna, 2.474 son mapuches, y se infiere que éstos últimos corresponden a lapoblación pehuenche de Alto Bio Bío, que entonces pertenecía a dicha comuna; esta cifra aparececomo notoriamente inferior a la que nos entregaron diversos funcionarios, tanto sectoriales comomunicipales, que sitúan la población de la nueva comuna en cerca de 7.000 personas, de las cuales5.000 serían pehuenches. Una característica relevante es que dos de estas comunas estáncomandadas por alcaldes mapuches, en el caso de Tirúa por Adolfo Millabur (en ese puesto desde1996), y en el de la flamante comuna de Alto Bio Bío, por el dirigente pehuenche Félix VitaManquepi.Según los registros de cada una de estas municipalidades, la cantidad de comunidades yasociaciones indígenas existentes en cada una de ellas es la siguiente: Cañete: 50 comunidades y23 asociaciones (destacando entre estas últimas una considerable proporción de asociacionesurbanas); Tirúa: 35 comunidades y 18 asociaciones indígenas; y Alto Bio Bío con 11 comunidades yuna asociación (la Asociación de Lonkos y Comunidades Pehuenches, que agrupa a las 11comunidades). Para entregar un boceto que contextualice esta información, haremos unacomparación entre las situaciones y algunas de las características de la vida organizacional y elliderazgo mapuche que se presenta en Cañete y Tirúa (agrupadas bajo la denominación deArauco), por una parte, y en Alto Bio Bío (ABB) por otra.6Desde otra perspectiva esos desbordes son la expresión, una consecuencia, visible hoy día, del conflictobasal, asociado a la deuda histórica. 32
  • 32. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónLa diversidad del perfil organizacional que se presenta entre estos territorios marca un contrasteclaro entre la situación existente en Cañete y Tirúa y la de ABB. A causa del mayor desarrollohistórico, comparativamente hablando, del movimiento organizacional mapuche en la Provincia deArauco, vinculado primeramente a una mayor conexión con movimientos políticos y reivindicativosde alcances más nacionales (una temprana vinculación, nítida desde la década de 1940,.de lasorganizaciones mapuches con los movimientos políticos nacionales, a través del influjo de la fuertecultura sindical de la cercana cuenca carbonífera, lo que en las décadas del 1960-70 se imbricó conel agudo perfilamiento de la demanda campesina presionando por la concreción de la reformaagraria, proceso éste último que dejó su marca en las comunidades mapuches hasta la zona delLago Lleu Lleu y Tranaquepe (en lo que hoy se denomina Tirúa Norte). Todo lo que llevó alsurgimiento de un estrato de dirigentes mapuches vinculados a los partidos de izquierda tradicional -principalmente el comunista y socialista- que señaló claramente la fisonomía de las organizacionesmapuches hasta los discontínuos pero notorios actos de protesta contra la dictadura militar en ladécada del 80, y que, podríamos decir, tuvo su canto del cisne en su confluencia en las propuestasque se recogieron en el Pacto de Nueva Imperial, y en los primeros años de marcha de la nueva leyindígena y de la CONADI. Cuadro que desde la década del 90 se ha ligado al surgimiento yperfilamiento, con foco primordialmente en el hasta entonces periférico (políticamente hablando)territorio tiruano, de un movimiento mapuche que se alejaba de la izquierda tradicional para abrazarun discurso autonomista mapuche conectado con los impulsos y debates del movimiento indígenainternacional, y que tuvo en el movimiento Identidad Lafkenche su principal referente (junto hay quedecir, al vástago más redicalizado de ese movimiento, la Coordinadora Arauco Malleco), y en sulider, el actual alcalde de Tirúa, Adolfo Millabur, a su máxima figura.Por todo ello decimos, las características de la organización y liderazgo mapuche en Arauco difierenclaramente de las del mundo pehuenche. La mayor tradición de asociatividad supracomunitariaaraucana, vinculado además al manejo de contenidos y demandas que exceden el ámbitoestrictamente comunitario, y aún mapuche, ha posibilitado la conformación de un panoramadirigencial que se estructura en un gradiente de niveles que asciende desde el dirigente comunitariode base, pasando por los líderes de organizaciones supracomunitarias o territoriales, hasta llegar aaquellos dirigentes (con mayor o menor peso histórico) que ostentan una representación (precaria enmuchos casos), que no descansa en el ejercicio directo de contacto con las bases, tal comotradicionalmente se entiende este tipo de ejercicio representativo, sino más bien en una alusiónoblicua, velada, sugerida, implicada, a una potencial comunión de voluntades (y de redes decontacto) que se pretende referida por el sólo accionar del dirigente. Estamos hablando de aquellosdirigentes a los que les cabe el calificativo de mediadores, brookers, o más tradicionalmente deoperadores políticos. Los escenarios típicos de acción de éstos últimos (y de socialización eincrementación de contactos y traspaso de infornación) son por una parte lo que podríamos calificarde “clubes”, o escuelas políticas, círculos de relación de varios de este tipo de dirigentes, en algunosde los cuales participan funcionarios públicos mapuches (y en otros, agentes vinculados al alcaldede Tirúa, con vinculaciones a movimientos o agrupaciones similares de otras regiones), y, por otra, lainterpelación e interlocución ante las agencias públicas. Pensamos que este estrato dirigencial se hadesarrollado en Arauco gracias a los antecendentes históricos que hemos resumido, y es uno de loselementos cooperantes a que en la agenda mapuche de Arauco, junto a las demandas yrequerimientos de base comunitaria e intercomunitaria, se haga presente una articulación discursivaque apela a contenidos más globales e inclusivos (mayor o menormente relacionados con eldiscurso autonómico mapuche). 33
  • 33. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónEl dirigente mediador ostenta un alto grado de independencia con respecto a la vida organizacional,su accionar inmediato y cotidiano no está determinado por la vida orgánica de comunidades yasociaciones, y en algunos casos podría decirse que las asociaciones son en realidad los dirigentesmismos. Pero no todo se reduce a esta fantasmagoría directiva. En los dos primeros niveles, losdirigentes comunitarios y los supracomunitarios o territoriales, existe una genuina, pero no por ellomenos problemática, conexión con la vida organizacional de sus propias colectivos y con el resto delas organizaciones. Si bien, en general, esta dirigencia acusa una precaria línea de flotación en loque se refiere a la representatividad que sustenta su posición (algo común pensamos a lageneralidad de las organizaciones mapuches), han logrado construir y mantener una posición decontraparte frente a la agencia pública en los mismos escenarios que ésta ha abierto en su oferta departicipación hacia los mapuches (en las vocerías territoriales de comunidades frente al ProgramaOrígenes, en el Comité Provincial de Salud, también con representantes territoriales que agrupan avarias comunidades, y cuyos representantes en algunos casos son los mismos que interlocutan anteOrígenes, por ejemplo). Todo lo que se ha logrado, a pesar del alto grado de dispersión quepresentan las organizaciones mapuches (los recurrentes quiebres internos por ejemplo, asociados aconflictos de liderazgo).La ausencia del tercer tipo de dirigente que acabamos de presentar, el mediador u operador político,es una de las características que resalta al comparar Alto Bio Bío con Arauco (Cañete y Tirúa). Entrelas once comunidades en que se distribuye la población pehuenche de ABB (comunidades que porlo demás poseen un arraigado sentido de pertenencia, y aún podría decirse de identidad, lo que laslleva a diferenciarse nítidamante entre ellas), predominan los dirigentes comunitarios, resaltando elpapel activo que como dirigentes juegan los lonkos (algunos de ellos muy jóvenes, 43 años porejemplo), emergiendo como figuras en las que se ha condensado una suerte de traslapación entre elrol tradicional del lonko y el del nuevo dirigente, marcando un nuevo contraste con Arauco, dondelos lonkos aparecen en su rol más tradicional, y desplazados frente a los agentes externos, incluídoslos agentes públicos, por la figura preponderante de los dirigentes (en todos sus niveles).El mayor grado de aislamiento en que se ha desenvuelto la vida organizacional pehuenche, encomparación a la realidad lafkenche, lo que se refleja en el extendido manejo del chedungun quetodavía existe entre sus habitantes, explica estas características. Sin embargo, la zona estásometida desde hace poco más de una década a cambios traumáticos; las consecuencias, aún nodel todo claras, asociadas al proceso de construcciones de las centrales Pangue y Ralco, como lacreación del ADI (y la masiva llegada de programas de desarrollo y asistencia públicos), el arribocompensatorio de los programas de la Fundación Pehuén, y la abundante presencia de miembros deorganizaciones de diverso tipo que llegaron a la zona para oponerse a la construcción de lascentrales (destacando entre ellas, por las consecuencias que aún registra su presencia en ABB, elConsejo de Todas las Tierras), se están conjugando con el relativo aislamiento en que sedesenvolvían las organizaciones y liderazgo pehuenches.Uno de los aspectos más notorios, resaltado reiteradamente por muchos funcionarios de diversasagencias públicas, es el relativo “retraso” del panorama organizacional pehuenche al compararlo conel de Arauco. Acusándose el predominio de una dirigencia que vehicula preferentemente demandasde alcance comunitario, y aún familiares, y que no logra integrarse en una serie de demandasagregadas. Por otra parte los dos intentos de agrupación supracomunitaria más relevantes que se 34
  • 34. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónhan registrado en la zona en el último tiempo no han logrado conformarse como contraparteestructurada de las comunidades. El Consejo de Lonkos, asociado al Consejo de Todas las Tierras,se encuentra desactivado, y por lo demás nunca logró erigirse como referente inclusivo de unamayoría del mundo pehuenche en razón de la polarización que generó el accionar de suorganización matriz, el Consejo de Todas las Tierras; por otra parte, la actual Asociación de Lonkosy Comunidades, surgida como reacción al Consejo, y que sirvió de plataforma dirigencial para elactual alcalde Félix Vita (por lo que muchos la consideran una organización funcional a su actualdesempeño edilicio), presenta hoy notorios problemas de representación y de funcionamiento.2.. EL ESTADO Y SU INSTITUCIONALIDAD REGIONAL Y COMUNAL RESPECTO A LA POBLACIÓN MAPUCHELa institucionalidad pública regional dirigida específicamente hacia la población mapuche aparececoncentrada en las agencias y programas que vieron la luz bajo el régimen inaugurado por la leyindígena 19.253, a saber, CONADI y el Programa Orígenes.La Corporación, que tiene su sede regional en la ciudad de Cañete, cuenta con 23 funcionarios, delos cuales 17 son mapuches. Como en el resto del país su accionar se divide en tres unidades: deTierras y Aguas, Desarrollo, y Cultura y Educación. La Unidad de Tierras concentra la mayor partede la inversión que la Corporación realiza en programas y proyectos, llevándose poco más del 95%del presupuesto 2005 del capitulo regional de la Corporación (ascendente a 3.443 millones depesos). La mayor parte del presupuesto de esta Unidad se insume en el subsisio a la compra detierras, principalmente a través de su mecanismo de “letra a” (compras familiares), y en menormedida a través del dispositivo “letra b” (compras a comunidades en conflictos por recuperación detierras), y por último en subsidios para obras de riego (nuevamente prioritariamente para familias, yen menor medida para comunidades).La Unidad de Desarrollo implementa dos programas: uno es el denominado Apoyo a la GestiónSocial Indígena, a través del cual se desarrollan proyectos que van desde la promoción yfortalecimiento del liderazgo juvenil indígena (en Arauco), la promoción de la ciudadanía yparticipación de la mujer mapuche (esto en Alto Bio Bío, en coejecutoría con PRODEMU),fortalecimiento de organizaciones mapuches para “la planificación territorial y contraloría socialindígena”, hasta el financiamiento de ferias de promoción de bienes y servicios interculturales. Elsegundo es el denominado Fomento a la Economía Urbana y Rural, que ejecuta proyectos a travésde dos fondos concursables: uno es el Programa de Apoyo Predial PAP, en coordinación conINDAP, que contempla la entrega de equipamiento básico (cercos, arados) y apoyo en elapotreramiento para familias beneficiarias con subsidio de tierra (letra A), y el otro es el apoyo a“Emprendedores Mapuches”, operativo sólo en Arauco, y que financia diversas iniciativasproductivas familiares (artesanía, turismo, elaboración de productos deshidratados, gastronomía,etc.).La Unidad de Cultura y Educación, realiza acciones de capacitación y especialización de profesoresy prefesionales mapuches en la implementación del programa de Educación Intercultural Bilingüe enestablecimientos de enseñanza preescolar y básica (esto en coordinación con MINEDUC, INTEGRAy JUNJI), y recientemente ha estructurado, en coordinación con la Universidad de Concepción, una 35
  • 35. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónComisión para el Rescate del Chedungun, integrada por diversos dirigentes mapuches tanto deArauco como de Alto Bio Bío. Además participa en el otorgamiento de becas para estudiantesmapuches de enseñanzas básica, media y superior (que hoy administra JUNAEB), y entregasubsidios a la Residencia Estudiantil para Alumnos Indígenas de Educación Superior, enConcepción.En la región CONADI ha implementado dos Areas de Desarrollo Indígena (ADI), una en Alto Bio Bio,que coincide con el territorio de la nueva comuna, y que agrupa a las 11 comunidades pehuenchesde ese territorio, y otra en el Lago Lleu Lleu, en la Provincia de Arauco, que reúne a lascomunidades ribereñas de dicho lago, y que se se reparten entre la comuna de Tirúa (Tirúa Norte),Contulmo (“Contulmo Alto”) y Cañete (3 comunidades del deslinde sur de dicha comuna.Con respecto al Programa de Desarrollo Integral de Pueblos Indígenas, u Orígenes, en su primerafase de ejecución (2001-2005), éste se ha implementado o focalizado en 58 comunidades tanto enArauco (en Tirúa: 27; Contulmo: 13; Cañete: 3, Los Alamos: 3) como en Alto Bio Bío (12comunidades). Actualmente el programa está entrando en la etapa denominada de interfase, en lacual se intenta superar la forma de intervención comunitaria, mediante la agrupación de un conjuntode comunidades en un territorio, operacionalizado como nuevo eje de focalización. Este cambio seacometió asumiéndose que así se permitirá una mejoría en los resultados de la implementación delos diversos proyectos productivos familiares, de salud y educación intercultural, de fortalecimientoorganizacional y comunitario que caracterizan al Programa. Así, están entrando al Programa en estaetapa de interfase 36 comunidades de Cañete (agrupadas en 4 territorios), 8 de Tirúa (agrupadas enel territorio Ponotro-Quidico), 8 de Los Alamos, 7 de Lebu y tres pequeñas comunidades moluchesde Mulchén, todas agrupadas en sendos territorios.Asociado al énfasis focalizador que caracteriza a Orígenes y a CONADI (manifestado en laimplementación de los ADI), desde estas dos agencias han emanado impulsos de coordinaciónintersectorial hacia el resto de las agencias públicas para abordar diversas áreas de la programaciónestatal especialmente direccionada hacia la población mapuche. Igual que en el caso de CONADI,algunos organismos públicos operan como coejecutores del programa Orígenes. INDAP por ejemplo,ha ejecutado diversos servicios de asistencia técnica agropecuaria en las comunidades en que se hadesarrollado el Programa, amén de la construcción de galpones, proyectos de riego, mejoramientode praderas, bono ganadero (Alto Bio Bío), entre otros proyectos. Por otra parte el Ministerio deSalud, a través de los Servicios de Salud de Arauco y Bio Bío ha articulado, desde 2003, los ComitésProvinciales de Salud Intercultural, en los que participan representantes mapuches de los diversosterritorios y comunidades y representantes de los servicios públicos relacionados con Salud(hospitales, consultorios, FONASA). En estos Comités, mediante una operativa de resoluciónparticipativa de los representantes mapuches, se procesan y generan diversas iniciativas depromoción de la medicina tradicional mapuche y de sus agentes (habilitación de servicios socialesbásicos para que atiendan las machis (luz, agua), implementación de un sistema de derivación entrelos hospitales y consultorios y los agentes de medicina tradicional mapuche, entre otras). Hay queseñalar que el Ministerio de Salud implementa desde 2000 el Programa Salud y Pueblos Indígenas,que ha venido a complementarse con las iniciativas y dinámicas de decisión que se generan en losComités de Salud Intercultural. De esta manera, en dichos Comités se resuelven la metodología yprocedimientos de aplicación de proyectos como el programa denominado FONASA en MiComunidad (presencia ambulante en el terreno de las comunidades de diversos especialistas 36
  • 36. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónmédicos, fundamentalmente dentistas y oftalmólogos), e iniciativas como la contratación de asesoresculturales mapuches en los consultorios y hospitales de ambos territorios.A su vez el MINEDUC opera como coejecutor de Orígenes en el desarrollo del Programa deEducación Intercultural Bilingüe, el que se aplica en escuelas de la Provincias de Arauco y Alto BioBío. En Arauco se aplica en 40 escuelas, algunas de ellas localizadas en comunidades que no estánfocalizadas en Orígenes (sólo la escuela está focalizada), y otras en ciudades (como Lebu). Paradesarrollar este programa se imparten capacitaciones a los profesores y se procura alcanzar unmayor involucramiento de las comunidades en la planificación y evaluación de dicho programa através de la contratación de asesores culturales, los cuales son miembros de las comunidades, y sedesempeñan en las escuelas apoyando la enseñanza del chedungun y de elementos de la culturamapuche. Estos asesores son elegidos por las propias comunidades, los directores y profesores delas escuelas no intervienen en su elección.CONAF es otro de los coejecutores de Orígenes, y en ese marco desarrolla tanto proyectosproductivos con pino y eucaliptus, como programas de recuperación y manejo de bosque nativo,además de algunos programas de empleo para comuneros, por ejemplo en la habilitación desenderos de penetración (Alto Bio Bío).Los ADI han operado como marco para diversos esfuerzos y compromisos estatales de coordinacióne intensificación de inversión pública. Así, nuevamente el MINEDUC y los Servicios de Salud handesarrollado en dichas áreas tanto programas especiales de becas y ampliación de cobertura deenseñanza pre-básica y básica en el primer caso, y ampliación de postas y de rondas médicas en elsegundo. Indap por su parte ha destinado fondos de su Programa de Rehabilitación de SuelosDegradados para recuperación de suelos en estas áreas. El SERVIU ha concentrado en las mismasáreas programas especiales de subsidio habitacional rural (contemplan un calendario especial depostulación, un mayor monto en UF para cada beneficiario en comparación al subsidio normal y lascasas tienen un mayor metraje). A todo lo anterior se suman iniciativas de diversas SEREMIS comolas de Obras Públicas (Dirección Regional de Vialidad) en la ampliación y mejoramiento de caminos,de Transporte y Telecomunicaciones (ampliación de red telefónica pública), entre otros compromisosde agencias públicas.La extensión de la coordinación intersectorial ha alcanzado, de manera menos sistemática, haciaotras agencias públicas que implementan proyectos más acotados en relación a la poblaciónmapuche, como es el caso de SERNATUR y FOSIS que han desarrollado proyectos y circuítosturísticos en Alto Bio Bío; y SERCOTEC, que ha apoyado diversas iniciativas productivas en Arauco(proyectos de secado de algas y apoyo a iniciativas turísticas familiares en Arauco: en Tirúa Sur,Huentelolén, Paicaví) y apoyo a grupos de pescadores en la explotación de Áreas de Manejo depesca y recolección en comunidades de la costa centro y norte de la Provincia de Arauco (Morhuilla,Yani, Tubul).Junto a esto, la acción de muchas de estas agencias públicas subsume su atención a la poblaciónmapuche en el marco de un lineamiento dirigido más gruesamente hacia la población campesina,que no tematiza la diferencia cultural como criterio rector de su programación. Así por ejemplo,INDAP y PRODEMU co-ejecutan el programa Capacitación y Formación para Mujeres Rurales, elque en Arauco se desarrolló durante 2005 en 9 talleres, algunos de los cuales se implementaron en 37
  • 37. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regióncomunidades mapuches; FOSIS desarrolla programas tanto de Apoyo a Unidades EconómicasFamiliares, como de Habitabilidad, en que aparecen algunas familias mapuches beneficiadas. Algosimilar ocurre en el caso de CORFO (a través de su programa PROFO) y en el de SENCE (a travésde su programa de Capacitación Laboral).Muchos de estos programas, casi todos, se operacionalizan a través de las municipalidades, endonde, en medidas variables, se determinan ciertos aspectos de la administración y asignación delos mismos. Es el caso de la beca indígena, donde a través de las DIDECO, se hacen lasinscripciones, postulaciones y renovaciones de dicha beca, cuya selección final le compete aJUNAEB. Algo similar ocurre con el Programa Puente (Chile Solidario) de FOSIS que atiende a lasfamilias más pobres de las comunas (en base a la ficha CAS), entre las que están muchos núcleosfamiliares mapuches, y con el Programa de Desarrollo Local PRODESAL, financiado y normadofundamentalmente por INDAP (por ejemplo el beneficiario no puede ser deudor moroso del Instituro),a través del cual se entrega asesoría técnica a diversos proyectos productivos agropecuariosfamiliares, muchos de los cuales corresponden por cierto a apoyos a familias mapuches. Lasmunicipalidades de las comunas que hemos considerado en este estudio operacionalizan estosprogramas de manera variable en lo que hace al factor étnico, la de Cañete por ejemplo no hace dela distinción étnica un factor de su implementación, trata a los mapuches como campesinos-pobres.En cambio las de Tirúa y Alto Bio Bío si operacionalizan la distinción étnica al aplicar estosprogramas, aunque esto es más claro en lo discursivo que en lo práctico, pero de hecho, lajustificación étnica aparece en los agentes municipales de ambas comunas como argumento parafortalecer la priorización ante el Fondo de Desarrollo Regional de iniciativas que involucran un mayorvolumen de inversión (camimos, construcción de escuelas, postas).3. INTERACCIONES ENTRE AGENTES ESTATALES Y SUJETOS INDÍGENAS3.1 LOS AGENTES ESTATALES3.1.1 La agencia estatal y la programación culturalmente diferenciada dirigida hacia los sujetosmapuchesLa implementación de la ley indígena en 1993, con la institucionalización del organismo públicoespecíficamente condicionado para dirigir y priorizar políticas públicas hacia el sujeto étnico que pordicha ley fue reconocido por el Estado, la CONADI, cristalizó un cambio en la acción estatal hacia lapoblación indígena cuya marca y señales perduran hasta la actualidad. Esto, sin embargo,enmarcado en una matriz estatal que presenta, históricamente, una multiplicidad de intereses ycursos de acción, muchos de ellos contradictorios entre sí, y algunos de estos intereses con muchomayor peso específico que lo indígena (la conclusión del conflicto de Ralco, con el incontrastablepredominio de la ley eléctrica por sobre la ley indígena da cuenta de ello). De tal forma que lainstitucionalidad indígena del Estado aparece como un matiz que se difumina, y aún se pierde en elentramado estatal. El desencantamiento de la dirigencia indígena que desde fines de la dictaduramilitar pujó y colaboró en la elaboración de la ley indígena y en el nacimiento de su vástagoinstitucional, ante la reducción de su institución híbrida (la CONADI, mitad agencia pública y mitad 38
  • 38. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónrepresentación de lo indígena) a la mera ejecución de programas y proyectos, giro sancionadotambién por el cierre del citado caso Ralco, describe esta misma situación.Empero, la nueva realidad política del país desde los noventa ha permitido que la atención estatalhacia lo indígena (equilibrándose en los umbrales e implicancias del reconocimiento), con los límitesya insinuados, continúe desplegándose hasta ahora. El desembarco del Programa de DesarrolloIntegral de Pueblos Indígenas u Orígenes, desde 1999 es la más clara constatación de este diseñoestatal. Pero también esto se plasma en la implementación de programas específicamente abocadosa la población indígena en agencias estatales tradicionales, como el programa de EIB en elMINEDUC o el Programa Salud y Pueblos Indígenas de la cartera de Salud, con la correspondientecreación de unidades especializadas para administrarlos.En la VIII región, cuya realidad indígena podemos considerarla bajo las características de enclaves,con un total de la población que se declara mapuche que no alcanza el 3% de la población regional,y que geográficamente se concentra en sectores periféricos, en rincones de la región (principalmenteen el cono sur de la Provincia de Arauco, y en el Alto Bio Bío), esta programación estatal, con lamarca del discurso intercultural, vino a complementarse, o superponerse, a la acción más genérica ytradicional de las agencias estatales que dirigían su acción hacia un campo de políticagubernamental tradicional, la ruralidad, donde lo mapuche se subsumía genéricamente comocampesinado (con el INDAP como epítome de esta visión). No obstante la tematización de lo étnicobajo los pivotes de las nuevas agencias estatales indígenas ha logrado, al menosprogramáticamente, cuajar líneas de acción específicamente basadas en el reconocimiento de ladiferencia cultural (desarrollo con identidad como consigna) a las que se han acoplado diversasagencias estatales tradicionales, si quisiéramos desde un ángulo técnico, por ejemplo, CONAF,SERVIU, SERCOTEC, FOSIS, SAG, Direcciones de Vialidad, SEREMI de Transportes/Telecomunicaciones, entre otros. Esto ha sido posible gracias a la intensificación de la inversión derecursos en determinadas áreas mapuches (la creaión de los dos ADI en la región, el de Lleu Lleuen Arauco, y el de Alto Bio Bío; y la operativa de Orígenes al focalizar conjuntos de comunidades), loque no deja de relacionarse con los sobresaltos que el “conflicto mapuche” ha producido en estacomo en otras regiones.Esta focalización ha generado una demanda por mayores grados de intersectorialidad entre laspolíticas y programas (amén de las metodologías y procedimientos) que los diversos serviciospúblicos condensan en áreas mapuches, demanda que por cierto, se ve contrastada con losvariados escenarios de inadecuación que se presentan tanto en el diseño de los diversos programasy proyectos, como en la ejecución de éstos, y en sus evaluaciones. Las diversas maneras en lasagencias estatales conceptualizan al objeto de sus políticas, desde el indígena en CONADI yOrígenes, que se traslapa con las categorias más “clásicas” de algunas de las agencias que operancomo coejecutoras de Orígenes por ejemplo, INDAP/ usuario rural; Salud /usuario-paciente;Educación /alumnos; hasta categorías más específicas como pescadores (SERNAPESCA), omujeres carenciadas-rurales (PRODEMU), da cuenta de estas inadecuaciones. Además deconsiderar la presencia transversal en el tejido institucional estatal de categorías como beneficiario(“beneficiario mapuche”, por ejemplo, en algunos documentos de Orígenes), y la categoría de pobre-pobre rural, que se inscribe aún en el discurso de agentes de los organismos indígenas, como en elcaso del director regional de CONADI, quien expresa que uno de sus objetivos al asumir el cargo fuemodificar la operatoria del Fondo de Tierras y Aguas de la Corporación, para complementarlo con 39
  • 39. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónprogramas de desarrollo, porque sin tales programas “las compras de tierra de CONADI lo únicoque han logrado es hacer pasar a los mapuches de mapuches pobres sin tierra a mapuches pobrescon tierra”..La engranaje de las políticas públicas encuentra en la institucionalidad pública local o municipal unainstancia de concreción relevante (sólo basta recordar que desde principios de la década del 80estas entidades administran áreas básicas de la política social del Estado como son la salud primariay la educación pública). La incidencia de esta realidad en los agentes municipales que se relacionancon políticas públicas dirigidas hacia los indígenas se pormenoriza en una gama de variables,algunas de carácter evidente (presentes en cualquier municipio) como la orientación política queostente el jefe comunal, y que determina el sello de la administración comunal, lo que remite al cicloelectoral que atraviesan estas entidades, determinando en buena medida la permanencia o cambiode sus agentes, particularmente de los que ocupan cargos de jefaturas. Otras en cambio serelacionan con características y procesos más específicos, como el desarrollo y circunstancias de lasorganizaciones mapuches. Si en principio podemos caracterizar a los agentes municipales de lastres comunas en que hemos investigado, como sujetos que poseen un contacto y conocimiento máscotidiano con la realidad social de sus respectivas jurisdicciones comunales, lo que los diferencia delos funcionarios sectoriales (en principio nuevamente), para realizar un dibujo más certero de losagentes municipales tendríamos que desagregarlos por cada una de las comunas en cuestión.En Cañete, que desde 2004 cuenta con un alcalde de RN, sus funcionarios no tematizan niinstrumentalizan la diferencia étnica como vector de la acción municipal. La atención hacia lapoblación beneficiaria de los diversos programas sociales que se implementan o vehiculan a travésdel municipio (Programa Puente, PRODESAL, incluso las becas indígenas) no reconoce en lomapuche un factor diferenciador (a pesar de que algunos de estos programas se han desarrolladoespecíficamente en zonas con alta concentración de población mapuche, como una etapa delPRODESAL en Huentelolén). Los funcionarios municipales entrevistados fueron claros en señalaresta situación. Con respecto a las políticas hacialas organizaciones comunitarias ocurre otro tanto,los funcionarios encargados de este tema no desarrollan una promoción o vinculación especial conlas comunidades y asociaciones mapuches de la comuna, en comparación con el resto de lasorganizaciones, y si se nos licencia para prestar oídos a los descontentos, agregaríamos que desdeque asumió el nuevo jefe comunal ha habido una progresiva desvinculación con el mundoorganizacional comunal, vinculaciones que se habían cultivado, de manera bastante personalista,por el anterior alcalde.Las otras dos comunas comparten una característica relevante, ambas son comandadas poralcaldes mapuches. En Tirúa, la gestión de Adolfo Millabur, que ya se extiende desde 1996, se havinculado de modo preferente con las comunidades y organizaciones mapuches (si bien, esimportante apuntar que no con todas ellas), lo que desde el municipio se plantea como unaconcreción del objetivo de transformar el poder municipal en un agente catalizador en el sentidogenerar y desarrollar mayores grados de autonomía en las comunidades mapuches. Junto aMillabur, son sus funcionarios de confianza (la mayoría mapuches) los que desarrollanpreferentemente esta vinculación estrecha con las comunidades y organizaciones mapuches, lo quese concreta en un cercano seguimiento (y podríamos decir supervigilancia) de los diversos proyectosestatales que se implementan en las comunidades. Sin embargo la realidad tiruana no se restringe almundo mapuche, de hecho aunque éste es muy preponderante, representa como vimos, cerca del 40
  • 40. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región50% de la población comunal, lo que explica las declaraciones de algunos funcionarios (mapuches)de ella en el sentido de que la municipalidad no puede tener en la distinción étnica una orientaciónde su gestión, lo que nos desliza a la consideración de que la vinculación estrecha que en la prácticamantiene la cabeza comunal y su equipo cercano con el mundo mapuche comunal (que no estáexenta de tensiones) se desplaza por la vía del personalismo de la autoridad. Por otra parte, resultacontrastante constatar el dato de que del total del personal municipal (44), apenas 10 son mapuches,si bien éstos ocupan cargos de relevancia o de confianza del alcalde (Jefes de Gabinete,“Encargados Territoriales”, en Desarrollo Rural, y en DAEM, por ejemplo).En Alto Bio Bío (ABB), debido a la reciente constitución de su municipalidad (fines de 2004), a cargodel dirigente pehuenche Félix Vita Manquepi, los diferentes proyectos y programas están en fase deimplementación. Los principales cargos de nueva municipalidad (SERPLAC, DIDECO,Administración Municipal, DAEM) fueron cubiertos con profesionales venidos de otrasmunicipalidades y de organismos sectoriales de la región, algunos de ellos, respondiendo a lamovilización que el partido por el que postuló el alcalde (PPD) hizo de sus cuadros municipales. Lapresencia de funcionarios pehuenches es escasa, destacando la Jefa de Gabinete del alcalde, y elencargado de EIB del DAEM, siendo este un aspecto crítico en la constitución de la planta municipal,debido a la expectativa que generó entre la población pehuenche la posibilidad de llenar tal plantacon funcionarios pehuenches, propósito que en definitiva chocó con la escasa calificaciónprofesional y técnica de los habitantes de la zona. La carrera dirigencial que Vita desarrolló en ABB,y que lo llevó a ser elegido alcalde se cimentó sobre una clara oposición al accionar del Consejo deTodas las Tierras entre las comunidades pehuenches, lo que aún hoy repercute en las relaciones (oausencia de éstas) que el alcalde, y con él, el personal municipal, mantienen con aquellos sectores ydirigentes pehuenches que aún adscriben, o están cercanos a dicha organización.3.1.2 Tensiones entre agentes estatales considerados institucionalmente: la problemática de laintersectorialidadEl predicamento de la intersectorialidad como eje de la acción entre las diversas agencias públicasque están focalizando programas e inversión en la población mapuche, y que tiene en Orígenes a suprincipal promotor, está sometido a constantes tensiones y desajustes producto, entre otrasrazones, de que no pasa de ser una intencionalidad que choca con la inercia de los serviciospúblicos mantenida al alero de la tradición sectorialista y centralista que tiñe el aparato estatal.Ambas característiscas, centralismo (leyes, reglamentaciones, normativas, orientaciones) ysectorialismo (lo ya apuntado sobre la conceptualización que cada agencia construye del objeto desu accionar, que se operacionaliza en metodologías y procedimientos característicos), emergieroncomo quejas frecuentes de varios de los funcionarios públicos (sectoriales y municipales)entrevistados. Algunos de ellos señalan que desde la dimensión centralista, los diferentes programasy orientaciones del accionar hacia los indígenas, han comenzado últimamente a “bajar” vestidos conlos ropajes del discurso intercultural, lo que no alcanza para superar la sectorialización. “Aunar esoen la base es muy difícil” como un diagnóstico compartido por muchos funcionarios podría servirnoscomo arranque para abordar diferentes tipos de tensiones que se producen entre agentes públicos apropósito de la implementación de una programación étnicamente orientada, y de la recepción,administración y circulación de su correlato discursivo: la interculturalidad. 41
  • 41. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónSi bien la tematización de lo indígena (reconocimiento de la alteridad como objeto de política pública,que procura preservarla, pero buscando siempre una inserción adecuada en el marco o modelo dedesarrollo nacional) se ha logrado introducir, discursivamente, en las diversas agencias públicas dela región, los pliegues y contradicciones que se producen en los procesos de concreción,operacionalización y aún de presentación, de visibilización del tema indígena como un rasgodistintivo de la gestión estatal, se acusan en una serie de dimensiones. Si tomamos como referenciala visión que desde CONADI se tiene del devenir y estado de situación del tema indígena en el restodel aparato estatal (regional para nuestro objetivo, pero puede extrapolarse a un nivel más inclusivo),surge la percepción de un aislamiento o un confinamiento de dicho tema en las institucionesespecíficamente mandatadas para abocarse él, lo que se manifiestaría por ejemplo en la pocavisibilidad, o resonancia que tendría el accionar de la Corporación en los diseños de planificaciónregional que se han emprendido bajo los impulsos de las instancias de representación del podercentral (la Intendencia, Gobernaciones). Esto es lo que ocurre en el caso de la elaboración ypresentación del Plan de Desarrollo Territorial (PDT) de la región, el que a su vez se desagrega ensiete planes territoriales correspondiendo dos de ellos, a los territorios de Arauco y Alto Bio Bío.“Dentro del aparato público somos discriminados por trabajar con los discriminados”, comoconstatación, diríamos subjetiva, de una reproducción de la discriminación al interior del aparatoestatal de la discrimación general que afecta a los mapuches dentro de la sociedad chilena, apareceen boca de algunos funcionarios de la Corporación para marcar esta visión. Si asumiéramos estavisión, quizás tendríamos que atribuir este déficit de resonancia al ya citado escaso peso de “lomapuche” en la realidad regional, al que designamos con características de enclaves, lo que seimpondría como una elemento determinante en el entramado estatal, y esto a pesar delprotagonismo que ha adquirido el denominado “conflicto mapuche” en algunas zonas de la región.El esfuerzo de coordinación interinstitucional entre los dos organismos públicos dedicadosexclusivamente a lo indígena (CONADI y Orígenes) tropieza con el hecho de que las vinculacionesentre ambas entidades están marcadas por una cierta distancia, que arranca desde que laimplementación del segundo fue interpretada por los funcionarios de la primera como una pérdida deinjerencia y peso específico en la administración de la política indígena. Aunque en la actualidad seproduce una coordinación entre ambas instituciones en ámbitos relativamente acotados7, porejemplo, en el desarrollo de proyectos productivos no agrícolas en las comunidades focalizadas porOrígenes, el cuestionamiento que funcionarios de la Corporación hacen a Orígenes en el sentido deque la lógica de éste busca inducir iniciativas de desarrollo (con identidad) que instalen capacidadesen las comunidades receptoras, indicando en cambio que lo apropiado es potenciar el despliegue decapacidades que ya existen en ellas, da cuenta de la persistencia de la percepción de paralelismoque en muchos funcionarios de CONADI produjo la instalación de Orígenes como un programaautónomo de dicha Corporación.Por otra parte, desde el conjunto de estas dos entidades, como los modelos de agencia públicaindígena, se visualizan con nitidez las brechas persistentes que se distinguen en el inacabado (eincipiente) proceso de inclusión de la diferencia étnica como eje programático efectivo al interior de7La actividad principal de CONADI se concentra en abordar soluciones para las demandas de tierra de lascomunidades, sólo un dato para confirmar esto: del presupuesto 2005 de la sección regional de laCorporación, se destinan al Fondo de Tierras y Aguas 3. 280 millones de pesos, contra los 93 millones que sedestinan a la Unidad de Desarrollo, y los 70 para la de Cultura y Educación. 42
  • 42. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónlas agencias no étnicamente orientadas. Como dijimos más arriba, la conceptualización que cadaagencia pública hace del objeto de sus políticas marca la inadecuación que enfrenta la demanda deintersectorialidad entre los diversos esfuerzos programáticos dirigidos hacia la población mapuche.Un ejemplo de esto nos lo brinda el programa CONADI-PRODEMU “Fomento de la ciudadanía yparticipación de la mujer mapuche”, el que estuvo operativo hasta el año pasado en la Provincia deArauco, y sobre el que funcionarios de CONADI hacen una mala evaluación, atribuyéndolo a quedesde la Fundación para la Promoción y Desarrollo de la Mujer “no hicieron un buen trabajo”. Lademanda o expectativa de especificidad cultural que desde la Corporación se proyecta a suscoejecutores chocó en este caso con la óptica de la Fundación, la cual no reconoce en la diferenciacultural una dimensión pertinente para estructurar su trabajo, la subordina claramente a un enfoquede género solidario con el diagnóstico de la carencia. En una entrevista con la Directora Provincialde PRODEMU, ella señala que su institución no establece una diferencia entre mujeres mapuches yno mapuches, en cuanto al vínculo que establecen con su servicio, dice que PRODEMU trabaja conmujeres carenciadas, y que en eso el ser mapuche no influiría distintivamente, todas las mujeres conque inician contactos y trabajos se sienten, y están, muy desvalorizadas en lo público y en loprivado, eso las iguala. Afirma que ahondar o problematizar esa dasvalorización básica de lasmujeres pobres, carenciadas, con elementos de diferenciación cultural (discriminación étnica positivao “negativa”), es algo que posiblemente esté en la mente de algunos funcionarios, pero queescencialmente no alteraría el núcleo del problema, tal como ella (PRODEMU) lo ve.Enmarcadas en este tipo de desajustes entendemos también las críticas que desde funcionarios dela agencia pública indígena se dirigen por ejemplo a la orientación del accionar INDAP, la que seenjuicia como inserta en una lógica desarrollista con poca pertinencia no sólo étnica, sino tambiénlocal, y agravada por la discontinuidad de sus iniciativas y priorizaciones, lo que se concretaría enuna seguidilla de proyectos productivos “que llegan y se terminan como modas” y que no cuentanpreviamente con adecuados estudios sobre mercados (hoy son las flores, mañana las hortalizasbajo plástico, después ¿los berries?….), dejando como excedentes a sucesivos conjuntos decampesinos-mapuches (junto a otros no-mapuches) en la categoría de morosos frente al Instituto.Otra dimensión de la inadecuación la podemos establecer a propósito de la acción eminentementefiscalizadora (y en términos ideales también preventiva) que desarrollan agencias de alcancenacional como el SAG, SERNAPESCA y, en menor medida hoy día, CONAF. (que ha comenzado aoperar como co-ejecutor del programa Orígenes). Por cierto este mandato fiscalizador no reconoceen la especificidad étnica un criterio diferenciador para su aplicación, el que al concretarse generaconflictos de variada intensidad y alcance entre los agentes fiscalizadores y los colectivos mapuchesobjeto de la fiscalización, como las más bien acotadas fricciones entre el personal del SAG ycomuneros pehuenches en Alto Bio Bío por los controles de ingreso de ganado desde Argentina enprevención de la fiebre aftosa, o el más generalizado conflicto que se ha producido en amplias zonasde la costa de Arauco entre comunidades mapuches entre sí, y entre éstas y sindicatos de buzos,por el usufructo y explotación de áreas de manejo de pesca y recolección de orilla (un fruto de la leyde pesca de 1992). Esta situación ha llevado a algunos funcionarios, a partir de su personal interésy empuje, a promover e implementar iniciativas, limitadas, que buscan establecer una mejor relacióncon los fiscalizados mapuches, tratando de ampliar, de superar así, en la práctica, la misiónfiscalizadora de sus instituciones (en los sectores altos del Valle del Queco en ABB, en lascomunidades de Trapa Bajo y Butalelbun, funcionarios del SAG han establecido con los comunerosprogramas de prevención de la fiebre aftosa y desparasitación del ganado, contando con la 43
  • 43. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónparticipación de un par de técnicos de las propias comunidades; y SERNAPESCA en Arauco hadesarrollo un par de programas de capacitación en liderazgo y cultivos marinos, en coordinación conCONADI, entre comunidades pescadoras de la costa de la comuna de Arauco, en El Yani porejemplo). En ambos la inadecuación se produce al interior de la propia agencia, con los jefes ysuperiores de los funcionarios, ya que las iniciativas tendientes a superar el mandato fiscalizador noestán reconocidas ni promovidas por las respectivas instituciones, de tal manera que su concrecióndepende del grado de compromiso y sensibilidad que los superiores tengan ante estas temáticas.Pero en el caso de la fiscalización de SERNAPESCA (garantizando la exclusiva explotación de unárea de manejo al colectivo asignatario de ella), por la envergadura e intensidad que ha alcanzado elconflicto, se dibuja además una contradicción con el discurso de promoción del desarrollo conidentidad y de fomento de la interculturalidad que promueve la agencia pública indígena (y tambiénalgunas autoridades como el Gobernador Provincial, quien en reuniones con comunidades costerasexcluídas de un área de manejo -o afectadas por la escasez de recursos marinos que ha producidola sobreexplotación- ha instado a las comunidades a “luchar organizadamente por recuperar el bordecostero”).La articulación entre la agencia indígena y los municipios se inscribe en un terreno en el que debenconciliarse (o se contraponen) los objetivos e intereses propios de cada actor institucional, dentro delo cual las inadecuaciones se manifiestan tanto en el plano más bien delimitado de la coordinación (ofalta de ella) en el diseño e implementación de programas e iniciativas, como en el nivel másabarcativo de las visiones diríamos estratégicas que cada actor tiene. En el primer caso, las comprasde tierra que hace CONADI para comunidades mapuches, o familias dentro de ellas, resultanejemplificadoras. Tales acumulan quejas de funcionarios municipales porque se diseñan eimplementan sin consultar a los municipios, los que, caricaturizando, se enterarían por el trasladomismo de los comuneros a terrenos de su jurisdicción, generando luego presión sobre el municipioreceptor al recurrir a él los trasladados en busca de soluciones a necesidades sociales básicas(vivienda, agua potable, electricidad, caminos)8.En el plano de las visiones estratégicas, las características propias de cada municipio –en generalcelosos guardianes de sus prerrogativas en sus jurisdicciones, lo que en la práctica muchas vecesse confunde con el ejercicio y resguardo de las atribuciones y el poder local del alcalde-- adquierenrelieve y se presentan como un rasgo demarcador. Ejemplificaremos esto con algunasobservaciones referentes a relaciones entre el agentes municipales de la comuna de Tirúa y agentessectoriales. Como ya apuntamos el alcalde mapuche de esta comuna, y su equipo colaborador,conciben y presentan discursivamente el ejercicio de ese espacio de poder local como un catalizadoral servicio de la generación de mayores grados de autonomía y empoderamiento de lascomunidades mapuches de su jurisdicción (y no sólo de la comuna, la visión de un espacio terriroriallafkenche sobrepasa con mucho los estrechos límites comunales). Bajo este predicamento seplantea que todo programa o proyecto (público o privado) que esté destinado a las comunidades yorganizaciones mapuches de la comuna, debe ser solidario con ese objetivo, para garantizar lo cualel municipio ejerce un cercano seguimiento de los diversos proyectos que efectivamente llegan a8 Tendríamos que agregar la queja que el encargado de organizaciones sociales de la Municipalidad deCañete dirige a CONADI por que, en su experiencia, la Corporación delega en la municipalidad actividadesque debería realizar aquella, como derivar a solicitantes mapuches a la municipalidad a averiguar losprocedimientos para la constitución de comunidades y asociaciones indígenas. 44
  • 44. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regióndesarrollarse, acompañamiento que se presenta como un apoyo en beneficio de las comunidadesmás que para el municipio en sí. Por lo cual, en principio para las agencias públicas (y privadas) quedesean o deben implementar programas o proyectos en dichas comunidades el municipio setransforma en un actor clave, ineludible, con el que deben concordar9.La concreción de esta definición municipal, que ha posicionado en la práctica a la municipalidadcomo contraparte de las agencias públicas, en un proceso en el cual los beneficiarios mapuches ysus organizaciones aparecen como representados por aquella, requiere que la legitimación de estarepresentación sea reafirmada ante las comunidades y ante las agencias públicas. Para lo cual, losmomentos de presentación de programas ante las comunidades son una instancia apropiada, lo queda lugar a situaciones en las que, por ejemplo, ante una asamblea de comuneros, los agentescomunales se presenten como contraparte crítica de la labor encarnada por los agentes sectoriales,definición que éstos asumen, o deciden no cuestionar, al menos durante dichas presentaciones. Envisitas a las que concurrimos en algunas comunidades de Tirúa, a propósito de la puesta en marchadel programa Orígenes en ellas, uno de estos funcionarios municipales (mapuche) plantea de unamanera muy pedagógica ante el silente auditorio de comuneros que su labor como representante dela municipalidad será acompañar a la comunidad en la supervigilancia del desarrollo del programa.Habla a favor del alcalde, lo presenta como el impulsor de que Orígenes -“un proyecto delgobierno”- llegue a la comunidad. Su discurso aparece claramente como contrapeso del programa, ydesde esa posición explica porqué es necesario este acompañamiento, “porque ahora a ustedes lesvan a hablar mucho, les van a dar mucha información, pero las cosas son distintas en la práctica acomo se presentan”, les dice, concretando más, que la comunidad debe ser patrona de la consultoraque escojan para implementar el plan de desarrollo comunitario (o territorial), y no al revés.Sin pretender ahondar en el proceso de construcción, ni en los mecanismos de sostenimiento deeste acompañamiento/representación de la municipalidad hacia las comunidades, lo cierto es quelos múltiples escenarios que abren el diseño y la implementación de los planes y proyectos públicosque se concretan en las comunidades tiruanas, operan, desde el municipio, como instanciaslegitimadoras del poder municipal (“el alcalde es el impulsor de que Orígenes, un proyecto delGobierno, llegue a la comunidad”). Esto a través del discurso de autonomía municipal al servicio dela construcción de una autonomía territorial que integre e incluso supere la lógica y la delimitacióncomunitaria (el mensaje a los comuneros es: la autonomía del municipio es la autonomía de lascomunidades). Por lo cual este discurso se reviste ante los comuneros con un perfil deindependencia y suspicacia: el “proyecto del Gobierno”, es decir un proyecto ajeno, se va adesarrollar bajo la mirada rectificadora del municipio (el alcalde y su equipo), para lo cual esnecesario un municipio fuerte, para lo cual a su vez, es necesaria la actualización permanente deuna relación estrecha entre éste y las comunidades. En la trastienda de este andamiaje, el modo enque recepcionan e interpretan los comuneros tiruanos este discurso municipal, parece estar marcadopor el reconocimiento del poder del alcalde y su equipo, más que por una solidaria concurrencia aldiscurso de construcción autonómica, si bien ésta en algunas casos puede existir, los comuneros ydirigentes están más pendientes de los beneficios y mejoras que pueden obtener de los diversosprogramas públicos.9Lo que contrasta notoriamente, por ejemplo, con la actitud de la municipalidad de Cañete, que mantiene unaposición más bien prescindente frente a los programas que se direccionan hacia las comunidades mapuchesde su jurisdicción. 45
  • 45. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónPor lo demás la personalización del poder municipal se expresa en la variable cualidad de lasrelaciones que el alcalde mantiene con las comunidades y organizaciones mapuches de la comuna.No todas las comunidades gozan del cercano acompañamiento del poder municipal mapuche,algunas distantes del alcalde aseguran que tuvieron que luchar contra la oposición que éste haejercido para que ingresaran a la actual etapa de interfase del programa Orígenes. Estapersonalización se imprime también en los esfuerzos desplegados por el municipio por imponer sumediación en las interlocuciones directas que se han establecido entre las comunidades y lasautoridades regionales y provinciales, a propósito de conflictos de tierras por ejemplo.3.1.3 La programación étnica estatal y la lógica de proyectos: la externalización a través delcontingente paraestatalLa ejecución y direccionamiento de una programación étnicamente diferenciada por parte del Estadoes un proceso que corre paralelo a otra característica del rasgo estatal contemporáneo, lacontracción progresiva de éste a funciones de coordinación y supervisión de políticas públicas, loque se traduce en la externalización de la operatividad de la gestión de programas públicos a unconjunto de agentes externos (consultoras, ONGs, Universidades). Aunque más apropiado que ladenominación de agentes externos, cabría presentarlos como la configuración de un contingenteparaestatal para la ejecución de proyectos públicos-sociales. Este movimiento genérico del Estado,que es cubierto por la denominación de Modernización (la conjugación del Estado “tradicional” con lahegemonía del mercado), arranca de procesos y cambios estructurales muy profundos, y de largadata ya, de modo que hoy día presenta una fuerza demarcadora que caracteriza el perfil actual delEstado-Gestor, Estado-Actor (estaríamos mucho más cerca de la realidad si caracterizamos alEstado actual como “moderno”- externalizado- coordinador, que si nos aventuráramos a describirlocomo intercultural). La acción vía proyectos, como paradigma operativo de este diseño, se haimpuesto como un rasgo predominante en la fisonomía de la agencia pública. En ella el agentepúblico aparece más circunscrito a labores de coordinación y administración, y el contingenteparaestatal a la implementación y desarrollo de los múltiples y sucesivos proyectos. Los esfuerzosprogramáticos culturalmente diferenciados, con foco en la agencia pública indígena, que paraejecutarlos integra a agencias públicas no indígenas, se conjugan también con esta realidad.Todo lo que nos lleva a considerar a las consultoras como actores muy relevantes en lo que serefiere a las interacciones con los agentes mapuches. Son ellas las que detentan un contactoestrecho y diríamos cotidiano con los dirigentes y familias mapuches destinatarias de los diversosprogramas10. En la ejecución del programa Orígenes por ejemplo, los funcionarios estatales se10 La implementación focalizada de programas especialmente diseñados y dirigidos hacia sectores depoblación mapuche, desde la agencia pública indígena, en esfuerzos de coordinación con la agencia públicatradicional, también se operacionaliza bajo la modalidad de proyectos o programas de duración acotada enalgunos servicios públicos no étnicamente orientados, proyectos que posibilitan que los funcionarios que losimplementen establezcan una interacción sistemática con los miembros de las comunidades donde se aplicael programa, durante el tiempo de duración de éste. La concentración de inversión pública en lascomunidades del ADI Lleu Lleu por ejemplo, generó la puesta en marcha en el SERVIU, desde 2001, de un 46
  • 46. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónrelacionan con las comunidades, y dentro de esto principalmente (si no exclusivamente) con susdirigentes, durante momentos específicos del desenvolvimiento de los proyectos (las reuniones depresentación del inicio del programa en una comunidad, la presentación de las consultoraspostulantes a ejecutarlos, la resolución de algún problema o incidencia que se presente en eltranscurso de éste, y en el cierre de los diversos proyectos, con la clásica escena de la busca de lafirma de parte de los miembros de la directiva comunitaria). La mayor parte de su labor se consumeen actividades administrativas, o de seguimiento de oficina del conjunto de los proyectos. En cambio,los agentes paraestatales de los consultoras que ejecutan los diversos proyectos del programa,mantienen durante el desarrollo de los mismos un contacto estrecho no sólo con los dirigentes sinocon las diversas familias beneficiarias, llegando a interiorizarse, y por cierto a intervenir (aunque ladeclarada prescindencia de su labor no lo reconozca) en múltiples conflictos comunitarios, y aúnfamiliares, que se presentan en el devenir de los proyectos.La relevancia que los agentes paraestatales adquieren en relación a la interacción con actoresmapuches, queda ratificada por la importancia que los beneficiarios mapuches asignan a lasvinculaciones con las consultoras. De hecho para muchos de aquellos la evaluación de un programapúblico se funde con la evaluación del trabajo de la consultora que lo ejecuta, en donde lapermanencia y seguimiento permanente en terreno deviene en factor crítico de la evaluación (engeneral podríamos decir que las consultoras mejor evaluadas son aquellas que efectivamentemantienen una presencia permanente en terreno de sus agentes). Incluso algunos beneficiariosmapuches diluyen la diferencia entre funcionario público-agente paraestatal: un comunero y exdirigente de una comunidad del sector Ponotro en Cañete, junto con valorar un proyecto conhortalizas que INDAP realizaba en su comunidad, recalca que los miembros de la consultora que loejecutaba “hacían lo que sus jefes decían (INDAP)…..ellos dependían de INDAP”. Decimos diluir ladiferencia funcionario público-agente paraestatal no porque no se perciba o conciba (de hecho losbeneficiarios mapuches manejan la distinción), sino porque no resultaría pertinente. El comunero dePonotro al resaltar ese vínculo de dependencia está diciendo que en lo concreto, en el trabajo en sucomunidad, los agentes de la consultora operaban como empleados de INDAP.Esta relación de dependencia de las consultoras, o ejecutores, con respecto a las agencias estatalesmandantes, subrayada por beneficiarios mapuches, sirve para relevar las fricciones y tensiones quese producen en la relación entre ambos tipos de agencias. Las relaciones entre estas empresas, yentre su conjunto con el Estado-Licitador se insertan en la lógica de funcionamiento del mercado(licitaciones-postulaciones, mejores ofertas, eficiencia en la administración de los recursos,obtención de logros-productos en plazos acotados), lo que define la intensa competencia que seobserva entre las consultoras, todo ello, en términos puros, en un marco de transparencia. Algunosagentes consultores se quejan de la frecuencia con que las agencias estatales modifican lostérminos de referencia y de procedimientos bajo los cuales se ejecutan los proyectos, señalando queprograma especial de postulación al subsidio rural dirigido exclusivamente para las comunidades del ADI; lafuncionaria de este servicio encargada de implementar este programa refiere que éste le ha permitidodesarrollar una historia de relaciones y un conocimiento más profundo con las diferentes familias beneficiadasy con los dirigentes de las comunidades (ella se encarga de la presentación del programa en cadacomunidad, y del acompañamiento a cada una de las familias de la comunidad beneficiadas durante granparte del proceso de postulación), esto en claro contraste con su labor rutinaria en el subsidio rural normal,donde ella ve, a lo más, un par de veces durante todo el proceso a cada familia beneficiaria (mapuche o no). 47
  • 47. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónellos (las consultoras) deben adaptarse a tales cambios, lo que muchas veces repercute endesencuentros con los beneficiarios mapuches, desencuentros que estos agentes paraestatalesdeben absorber. Algunos de estos cambios responden a la necesidad de la agencia pública deoptimizar la ecuación recursos-resultados, traspasando al contingente paraestatal el cometido deemprender un conjunto de tareas diversas en una misma asesoría.En este fluído marco de competencia, existe un predominante tópico de sospechas yrecriminaciones que recorre el mercado de la consultoría, denunciado como un elemento alteradorde las bases de la competencia: la determinación que tendría la adscripción política tanto de losdiferentes agentes (y directivos) estatales, como de las cabezas de las distintas consultoras (yeventualmente también la de algunos dirigentes mapuches) en la adjudicación y mantención deasesorías a tal o cual consultora en determinados proyectos. La trastienda de las instancias depostulación y adjudicación de una determinada asesoría, constituyen uno de los momentos álgidosen este aspecto, con los notables encuentros de presentación y seducción de las consultoras antelos dirigentes comunitarios, todo ello bajo la mirada arbitral de los funcionarios estatales de laagencia licitadora: éstos últimos en una sala (de una municipalidad, de la agencia licitante, en unasede comunitaria) van presentando ante los dirigentes una a una a las consultoras postulantes, lasque van respondiendo las preguntas de los dirigentes, en un diálogo con mayor o menordireccionamiento por parte de los funcionarios estatales. Mientras, los encuentros y contactosparalelos, ex ante, durante y ex post, a la presentación, van creciendo en intensidad (agentesparaestatales-dirigentes; dirigentes-funcionarios municipales; agentes estatales-agentesparaestatales, y todas sus posibles combinaciones, lo que incluye consultas y recados de algúnalcalde, y llamadas urgentes y reiteradas a Concepción y Santiago).Si bien, como hemos expuesto acá, este mecanismo de externalización se encuentra ya muyinstaurado como operativa de funcionamiento de la agencia pública, es un proceso que enfrentaresistencias. Uno de ellas es la escasez presupuestaria, el recurso al contingente paraestatal seposibilita en aquellas agencias públicas que cuentan con medios suficientes para sostenerlo (paranuestro objetivo, este sería el caso de Orígenes e INDAP), en otras agencias este mecanismo seconcentra en áreas específicas (como el Fondo de Tierras y Aguas de CONADI, en desmedro de laUnidad de Desarrollo que por escasez de fondos no convoca a consultorías, sino que asigna unaparte de su presupuesto directamente a los beneficiarios). Por otra parte en ciertos segmentos de laagencia pública indígena, sus funcionarios declaran una resistencia diríamos de principios a laarticulación con el contingente paraestatal, y esto básicamente por dos tipos de causa. Por una partepor un rechazo genérico a la lógica proyectológica, tanto por lo que tiene de mercado (con suscriterios de eficiencia, obtención de logros, criterios de evaluación), y derivado de ello, porque se laconcibe en antagonía con una esencia cultural mapuche definida como objeto de su programación; ypor otra, porque se interpreta el recurso a la consultoría como una cortapisa a la efectivaparticipación de los actores mapuches en los programas y proyectos que los involucran, como unacto de imposición. En este caso se argumenta preferir el trabajo y contacto directo agencia pública-agencia indígena, como si en la concreción y profundización de ese contacto se diluyeran losfantasmas de verticalismo en la relación. La agentes de la Unidad de Salud Intercultural del Serviciode Salud de Arauco responden a este perfil. 48
  • 48. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región3.1.4 Agentes estatales: las personasA partir del juego de tensiones descritas entre diversas agencias estatales a propósito o referentestanto a la circulación y manejo del discurso estatal de la promoción de la diferencia étnica, como a laejecución de la programación específica que a dicho discurso se asocia, acometeremos ahora lapresentación del cuadro que se conforma desde la perspectiva de la personalización de la agenciapública en los diversos funcionarios entrevistados y observados en nuestra investigación de campo.Cuadro conformado a partir de sus percepciones sobre los sujetos mapuches3.1.4.1 Del rescate cultural a la instalación de capacidadesSi partiéramos desde los funcionarios que se ubican en los agencias específicamente orientadashacia la población mapuche (Orígenes, CONADI), o de aquellos que estando en un servicio públicogenérico se desempeñan en programas o unidades étnicamente orientadas (salud, educación),podríamos constatar la recurrencia de un discurso que asume el cometido funcionario como parte deun esfuerzo por rescatar, por revalorizar una cultura tradicional mapuche, que alude implícitamente ala perviviencia de una identidad cultural tradicional (que incluye a las autoridades tradicionalesmapuches), básicamente preservada en la fuente oral, y que es solidaria con el planteamiento de ladeuda histórica del Estado Nacional frente a la población mapuche.La encargada de la Unidad de Salud Intercultural del Servicio de Salud Arauco (el resto del equipo loconforman un pehuenche, y un joven psicólogo que llegó a trabajar ahí por el Servicio País) resaltael esfuerzo del equipo de su Unidad por vincularse y rescatar la cultura tradicional mapuche,particularmente a las autoridades tradicionales mapuches: lonkos, machis. Dice que si se hace unaactividad en un territorio, lo primero que hacen es hablar con el lonko, “esa decisión no la toma eldirigente (representante en el Comité Provincial de Salud Intercultural que funciona en Cañete, y enel que participan 18 representantes mapuches de la Provincia de Arauco)….los dirigentes hayalgunas decisiones que no las toman acá (en el Comité), que la toman con su lonko y si el lonkodice que sí, se hace, incluso con la machi también, si la machi dice que sí, se hace, si la machi diceque no, entonces no”. Puntualiza que este papel de los representantes como canales de lasautoridades tradicionales cobra vigencia especialmente cuando hay que tomar decisiones queincidan en el ámbito territorial, ejemplificando, dice que cuando fue el Presidente Lagos a Elicura (enel otoño de 2005) “lo recibió el lonko, no los dirigentes”. Afirma que esto lo han ido aprendiendo en lapráctica, “la misma gente nos ha enseñado”.El equipo regional compuesto por tres profesionales mapuches (profesores) que trabaja en elprograma de Educación Intercultural Bilingüe regional (MINEDUC-ORIGENES), por cierto, seinscribe en esta óptica en que la labor funcionaria es vista como una herramienta al servicio delrescate de la identidad cultural tradicional mapuche (lafkenche y pehuenche). Desde la concienciade su situación de mapuches trabajando para mapuches, este rescate aparece, en susdeclaraciones (y también en las de otros funcionarios mapuches) como la concreción de uncompromiso personal y social con su pueblo. 49
  • 49. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónEsta mirada etnificada-etnificante (que, por cierto, también se acusa en ciertos funcionariosmunicipales mapuches) a la vez es conciente de la posición institucional que la posibilita y sustenta,el Estado mismo. Uno de los integrantes de este equipo en una jornada con los asesores culturalesdel programa EIB de Arauco y Bio Bío, realizada en junio en Concepción, resaltaba el hecho de quedesde el Estado “se estaban dando espacios de participación para el rescate y reforzamiento de lacultura mapuche”, llamando en consecuencia a los asesores a copar, a apropiarse de dichosespacios. Lo que lleva a estos funcionarios a situarse en una intersección que se equilibra entre elreconocimiento a este empeño estatal y la crítica hacia los desajustes y contradicciones que sevisualizan en la operacionalización del discurso promotor de la interculturalidad. Aquí es donde laconcepción de los espacios estatales en los que se desenvuelven como ámbitos de acrecentamientode la participación de los mapuches, y esto como un elemento cooperante al empoderamiento de lascomunidades, se contrapone con los rasgos de verticalidad y asistencialismo que advierten en lageneralidad del aparato estatal.Pero este empeño etnificador estatal, del que estos mismos funcionarios son una herramienta, llevaen sí la doble señal del reconocimiento y del verticalismo. La expresión clara de esta situación laencontramos en la concepción presente en muchos funcionarios (algunos de los cuales tambiéncomulgan con la visión primordial del rescate cultural) de su labor como parte de un cometido quecontribuye a generar cambios positivos, que modifican y enriquecen a los sujetos mapuches(modificando su mentalidad incluso). A partir del predicamento del reconocimiento como política delEstado hacia los mapuches, se concibe a los sujetos mapuches (individual y colectivamenteconsiderados) como carentes o inhábiles para desarrollar sus potencialidades, frente a lo cual laacción estatal se presenta como el catalizador necesario para desplegar las potencialidadesdormidas. Esto claro, en una visión de integración al marco del desarrollo general de la sociedadnacional. La consigna de “instalar capacidades” (asociada al objetivo de incrementar la autogestiónentre los sujetos mapuches) cobija esta visión, y aquí abarcamos un haz de funcionarios que militanen la agencia pública indígena (Orígenes) y en la agencia pública tradicional, incluyendo en esta alos municipios.La base desarrollista que sustenta esta visión evidencia el sesgo vertical desde el que se concibe lapromoción de la participación y el potenciamiento de los sujetos mapuches. La funcionaria mapucheencargada del programa de EIB en la Provincia de Arauco establece una distinción clara entre las 40escuelas con programa EIB que ella atiende: por una parte las que están ubicadas en comunidadesque están focalizadas en Orígenes (Ejemplo: Casa de Piedra, Primer Agua, Ranquilhue, Choque,Calebu) y por otra las que están ubicadas en comunidades que no están focalizadas en Orígenes,sólo la escuela está focalizada (Ponotro). Ella atribuye al hecho de que el primer grupo decomunidades lleve un tiempo de trabajo focalizadas en Orígenes (en proyectos productivos, enfortalecimiento de liderazgos en dirigentes) el hecho de que sean en general “más activos”,participativos, que “manejen más información”, que sean más propositivos, más contraparte, “y suspropuestas van mucho más allá que la escuela”. En el segundo caso, dice, su trabajo es máscomplejo, “en ellas recién tenemos que establecer el lazo de que la gente hable por ejemplo, quediga lo que piensa”. Afirma que las personas se muestran más pasivas, menos críticas, menoscontraparte, “y las tratamos como diferentes (a las comunidades en Orígenes) porque tiene que vercon el crecimiento de las mismas personas”. Declara que su trabajo consiste también en modificaresa situación “con el tiempo vamos viendo eso, colocando una mentalidad más crítica porque la 50
  • 50. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónidea es generar cambios también, cambios positivos, o sea, cambiar lo que está malo y fortalecer loque está bueno, en las escuelas”. Ella asume que en su trabajo con las comunidades vadepositando “conceptos nuevos”, que las enriquecen (por ejemplo, “la socialización de la misma ideade EIB”), a través de una “comunicación respetuosa” (característica ésta que atribuye al accionar delprograma Orígenes, del que ella forma parte), comunicación que para ser efectiva o pertinente debedarse en un plano de igualdad, para lo cual ella entiende que tiene que “bajar” a la realidad de loscomuneros “y yo entrar en el mundo del otro….soy yo la que tengo que bajar”.El punto de vista que dibuja este testimonio, decidor por revelar la visión de una profesionalmapuche con respecto a los actores mapuches objeto de la programación estatal (este aspectoespecífico lo tocaremos más adelante), ostenta el poder de visibilizar el pecado original de laprogramación estatal étnicamente diferenciada: surge de un Estado que se abre, a partir de la basedel reconocimiento, a la incorporación de la diferencia cultural, abre un espacio para la promoción ypreservación del “nuevo” sujeto social visibilizado y relevado en el régimen inaugurado por la leyindígena, pero lo mantiene constreñido por las definiciones de la carencia o de déficit (que abarcandesde la definición de sujetos pobres hasta la de sujetos diferenciados culturalmente pero con déficitde identidad cultural). Una programación estatal que procura reparar o solucionar estas dimensionespero en un horizonte de confluencia hacia el desarrollo de la sociedad nacional.El alcance de esta visión “superacionista” (que abarca a un conjunto de funcionarios de diversasedades), revela el hecho de ser tributaria de las concepciones desarrollistas que primaron (y priman)en el escenario y debate de las políticas públicas de las últimas cuatro décadas, enfoque que ahorade dirige sobre la población indígena bajo el apremio de la diferencia cultural reconocida. Esto seacusa en el empeño que deben hacer funcionarios que se desempeñan en agencias tradicionalespor conjugar la ecuación entre diferencia e impulsos de superación. El Director de la SECPLAN dela nueva municipalidad de Alto Bio Bío (un ingeniero en administración de 51 años) define la actitudque los pehuenches acusan ante los diversos proyectos e iniciativas de la municipalidad como“pasiva” (o indiferente, una caracterización más detallada de esta impresión se expone másadelante). Explica esta actitud fundándose en una doble causalidad. Lo primero que dice es que lospehuenches son así porque “han sido tan postergados y tan engañados que ya no creen en nada nien nadie”, ya que las intervenciones en el Alto Bio Bío, tanto públicas como privadas, han sidomuchas, pero todas ellas, sostiene categórico, “han sido para sacar una mascada, no para instalarcapacidades”. Por esto, explica, los pehuenches serían desconfiados, reticentes con todos losnuevos proyectos e inversiones que llegan a la zona (estatales o no), y frente a los funcionarios quelos implementan, “no se ilusionan con nada”. Pero luego señala que esta actitud pasiva que lospehuenches muestran, esta resistencia a las intervenciones, a los proyectos de desarrollo dirigidoshacia ellos, responde a una “estructura cultural pehuenche que es difícil de cambiarla….que hay quemejorarla, potenciarla”.El hecho de que los funcionarios acusen esta percepción (y como vimos recién, identificándosealgunos como mapuches comprometidos) claramente puede atribuirse a su profesionalización, hansido formados en universidades estatales que promueven y propagan esta visión. Sin embargo esteelemento operaría como un vigoroso reforzamiento sistematizador de una perspectiva predominanteaún hoy día en el aparato estatal, reproduciéndose en las diversas escalas de la administraciónpública y en los distintos niveles de la educación y formación ténico-profesional. La joven funcionariadel programa PRODESAL en la municipalidad de Alto Bio Bío (técnico en asistente social, 32 años), 51
  • 51. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónquien lleva trabajando 13 años con las comunidades pehuenches (en INDAP, PRODEMU y con suconsultora), fundamentalmente con grupos de mujeres en proyectos de fomento productivo(particularmente en artesanía). Al enjuiciar su experincia laboral a la luz de las resistencias quedebió vencer en los comuneros, tanto para desarrollar “los temas de género y derechos de la mujer”,como para “capacitar a las mujeres para tratar de desarrollar una mentalidad más comercial”, laevalúa positivamente, como asimismo los resultados de ella ( en su apreciación, mayor participacióny organización de las mujeres, y ciertos resultados económicos en la comercialización de laartesanía). Inserta su experiencia en un marco mayor al afirmar que “hoy los pehuenches hablanmás, especialmente las mujeres……porque a los pehuenches se les han dado más oportunidadesde parte del gobierno…..reconociéndoles sus derechos”. Lo que la hace concluir que hoy “lasmujeres (pehuenches) se valoran más…ellas reconocen que son capaces de hacer otras cosas,pero que por falta de oportunidades no se puede”.3.1.4.2 Caracterología de lo mapuche, convergencia entre distintos funcionarios: el caso evangélicoEl empeño etnificador de la actual programación estatal culturalmente diferenciada ha terminado pordefinir una caracteriología de lo mapuche (a nivel colectivo primeramente y luego individual) comoobjeto de programación, que se ha encarnado en el funcionariado público, particularmente enaquellos que trabajan en la agencia pública indígena. El predominio de esta concepción en losfuncionarios se ha ido asentando por el reforzamiento que años de trabajo y funcionamientoinstitucional conjunto han producido, y que se ha cuajado en un conjunto de preconceptos queoperan como marco diríamos ideológico sobre lo mapuche. La adecuación de este marco aldesenvolvimiento real de su objeto de programación (los procesos de largo alcance que lo afectan ysus manifestaciones coyunturales) es, por cierto, problemática y está sembrada de inadecuacionesque emergen como brechas que conflictúan y problematizan las interacciones agente público-agentemapuche, sin llegar a obstaculizarlas completamente (la evidenciación al fragor de las interaccionesde notorios desfases entre la visión del objeto mapuche –desde la perspectiva funcionaria- y suconcreción en los sujetos mapuches con los que debe interactuar no impide la ejercitación de lasmismas). Los desfases entre el objeto étnico preconcebido y su concreción en el sujeto alterno de lainteracción se van sedimentando como un inclasificable producto excedentario que parece reclamaruna corrección que siempre se posterga (en espera de su disolución progresiva) en virtud de lavoluntad de cambio y fe en los resultados que siempre impera en las políticas públicas.Evidentemente es en la dimensión cultural donde más nítidamente se presentan laspreconcepciones funcionarias sobre lo mapuche, ya que es esta dimensión la que diferencia (yjustifica) a la agencia y la programación pública indígena del resto del aparataje estatal. Aquíconstatamos que las definiciones en torno a una identidad cultural tradicional mapuche, la que debeser preservada y revalorizada a través del ejercicio del cometido funcionario, se han extendido desdela agencia pública indígena hacia el resto de las agencias estatales. Y, si hay un aspecto de la actualvida mapuche (individual-familiar y comunitaria) donde con mayor fuerza se deja sentir un juicio muyconsolidado asociado a esta idea o concepto de identidad cultural tradicional mapuche y que, engeneral, constituye un rasgo que se proyecta nítidamente en la cultura funcionaria observada, esfrente a la presencia evangélica en las comunidades. 52
  • 52. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónLa distancia con que muchos funcionarios enfrentan el tema evangélico en las comunidades es algoque en mayor o menor intensidad se percibe en sus declaraciones y relaciones con los mapuches.Se podría decir que lo ven, lo sienten, como un obstáculo a superar. Para muchos funcionariospareciera ser que el ideal de comunidad mapuche sería aquella en la que no hay presenciaevangélica, o mejor aún, aquella en la que si hubo tal presencia, esta se contrarrestó a través deprocesos de revalorización y rescate de la cultura tradicional mapuche (algunos de estos procesosdirigidos desde el Estado, como el caso de la EIB, y los Programas de Salud Intercultural). Claro, elargumento para este rechazo es que el discurso y la práctica evangélica atenta, mina, conceptos yprácticas esenciales de la cultura mapuche, emanados desde su dimensión religiosa o cosmovisiónancestral (este argumento presente en la encargada de la Unidad de Salud Intercultural Arauco, lostres profesionales mapuches del programa EIB regional (MINEDUC-ORIGENES), promotores –mapuches y no mapuches- de ORIGENES en ambas provincias, encargados de área de CONADI,por ejemplo). Tendríamos que apuntar que tal visión sobrevalora la importancia de lo religioso comoel principal y casi único ámbito o dimensión donde radicaría y se perpetuaría la quintaesencia de unacultura, desestimando todas las otras dimensiones (económicas, sociales, familiares, políticas etc.)donde también se regenera una cultura. Sin embargo, algunos de los funcionarios que laboran en losámbitos educacionales y de salud realizan esfuerzos por no excluir de su accionar a los comunerosevangélicos. En boca de la encargada de EIB en Arauco: “no podemos estar siempre diciendo ‘esun problema’, tenemos que enfrentarlo, buscar soluciones”, y resalta actividades como la realizacióndurante el último Wetripantu de mesas de conversación sobre “cultura mapuche” en las escuelas dealgunas comunidades, en las que participaron comuneros evangélicos. Pero siempre parece haberun reparo de los funcionarios frente a este tema, lo dijo el encargado de desarrollo de CONADIregional al referirse a las mujeres de la directiva de la comunidad de Cuyimpalihue (al norte deCañete), destacando lo pujantes que son como microempresarias, eso sí, añadiendo un pero: “peroellas lamentablemente han tenido problemas para rescatar su cultura tradicional….”. Claro, sonevangélicas.3.1.4.3 Caracterología de lo mapuche, divergencia entre distintos funcionarios: el caráctersituacional mapuche”Podríamos decir que la incompatibilidad que se concibe entre lo que se define como una identidadcultural mapuche y la presencia del mundo evangélico como un factor aglutinante y otorgador desentido a colectivos importantes de sujetos mapuches, diagnóstico asociado a las preconcepcionesconstruidas sobre el objeto étnico como destinatario de la programación estatal, se presenta comoun rasgo relativamente homogéneo en el contingente funcionarial. Sin embargo existen otrasdimensiones distintivas de dicha programación que generan una mayor divergencia de puntos devista y de criterios de evaluación entre diversos agentes estatales. Situación que da cuenta de laexistencia de aspectos en que la construcción del objeto étnico por parte del Estado no ha logradogenerar un cierre que consolide una caracterización de tal objeto, que luego la repreoduzca comointerpretación predominante en el tejido funcionarial. Son áreas donde la definición del objeto estáinacabada para la agencia pública. Quizás el mismo sesgo etnificador que se ha desarrollado ensectores de funcionarios de la agencia indígena contribuye a profundizar espacios que podríamoscaracterizar como de debate en torno a estos campos en definición. 53
  • 53. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónLas relaciones que los sujetos mapuches establecen con los programas y proyectos de asistencia ydesarrollo que el Estado está direccionado hacia ellos abren uno de tales espacios de divergenciainterpretativa entre diversos funcionarios públicos.Así, la percepción de distinciones entre dirigentes mapuches y comuneros de base que manejanalgunos de los funcionarios públicos que ejecutan su trabajo directa y cotidianamente con lascomunidades (a saber, que los dirigentes, especialmente los más jóvenes, se muestran mucho másconfrontacionales con los agentes estatales al presentar demandas; que los dirigentes mostraríanuna tendencia bastante más acentuada a dividirse, a pelearse entre ellos, que los comuneros),encuentran una suerte de objetivación en la brecha que un Director de Servicio establece entredirigentes y comuneros. Este directivo afirma que los dirigentes siempre están más prestos ydispuestos a criticar a las instituciones públicas porque esta actitud formaría parte de algo así comouna profesión dirigencial, sostiene en cambio, que los comuneros de base que han recibido apoyoconcreto de las instituciones estatales estarían más satisfechos y acordes con la labor de dichasinstituciones, pero tienen menos voz, menos presencia. Estableciendo entonces a los dirigentes y superfilamiento público en base a una actitud crítica frente a las organismos estatales, en una suertede libreto dirigencial, señala que las agencias públicas toleran las criticas de muchos dirigentesmapuches (aún cuando, obviamente, consideren que muchas de estas críticas no tienen sustento) apesar de que contarían con elementos para desacreditar públicamente a algunos de esos mismosdirigentes, por las malas prácticas y los problemas de ética de que adolecerían.La asociación entre problemas de ética y la dirigencia mapuche aparece también en lasdeclaraciones de algunos otros funcionarios (problemas de ética consistentes básicamente en quealgunos dirigentes aprovecharían la representación que ostentan - “o que algunos dicen ostentar”apunta un funcionario especialmente crítico en este aspecto- para obtener beneficios personales ofamiliares). Esta constatación se vincula, en la percepción de estos funcionarios (aunque sonaspectos claramente distintos), a la facilidad que evidenciarían los dirigentes mapuches paraadecuarse discursiva y prácticamente a las diferentes situaciones o requerimientos que les presentael Estado (y también entidades privadas, ONGs, etc.), con el fin de obtener recursos.Comportamiento que podría denominarse carácter situacional, atribuido como vimos, particularmentea los dirigentes mapuches, pero que algunos funcionarios extienden a los mapuches en general: unaasistente social de la Municipalidad de Cañete caracteriza a los comuneros mapuches comooportunistas “ellos son oportunistas, sacan a sus hijos de la escuela municipal, sabiendo que esmejor, y los inscriben en una escuela particular, aunque sea más mala, porque ahí les dan loscuadernos, no les exigen uniformes, y ellos saben que es más mala”.Generalmente los funcionarios que acusan este carácter situacional mapuche, con lainstrumentalización que supone de las relaciones con los organismos estatales y sus agentes, selimitan a constatarlo, pero al verbalizarlo lo escencializan, es decir lo enuncian como si esecomportamiento situacional fuera parte del ser mapuche, como si se radicara en una esenciamapuche, dicen: “los mapuches son situacionales, son instrumentales, son oportunistas….”. Hayalgunos funcionarios que rebaten esta enunciación y caracterización de dicha situación. Laencargada de la Unidad de Salud Intercultural Arauco al señalar el empeño por lograr elreconocimiento, la revaloración del rol de las autoridades tradicionales mapuches, como una de lasprincipales motivaciones de la labor de su Unidad, lo resalta como un esfuerzo por superar la lógica 54
  • 54. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónorganizativa instrumental y proyectual que según ella impera en la actual política organizacionalpromovida desde el Estado chileno hacia los mapuches, la que a su juicio “ha ido en desmedro de lacultura mapuche”. Desde aquí critica la orientación y los resultados que ha tenido la políticaorganizacional promovida desde los noventas por el Estado hacia los pueblos indígenas, y hacia losmapuches en particular. Señala que la ley indígena obligó a los mapuches a organizarse en unaforma huinca, ya que, por ejemplo. “la comunidad CONADI tiene presidente, secretario, tesorero,etc.”, es decir no habría respetado ni las estructuras, ni los cargos y sus mecanismos dedesignación, del sistema de autoridad tradicional mapuche, lo que importaría un debilitamiento deeste sistema de autoridad. Entonces, sigue, “los mapuches postularon a proyectos Orígenes, seorganizaron en comunidades CONADI de manera instrumental, porque el Estado se los impuso”.Por lo tanto, para ella, el carácter situacional acusado por los mapuches sería algo así como larespuesta adaptada que éstos habrían dado ante la lógica organizativa instrumental y proyectual queel Estado chileno les habría impuesto. Una herramienta adaptada para obtener los recursosestatales; lo que no significa necesariamente, sigue, que los mapuches abandonen y desactiven susorganizaciones y autoridades tradicionales (lo que en principio contradice su afirmación de que lalógica organizativa instrumental estatal atenta contra la cultura mapuche). Sería una expresióncontemporánea de un mecanismo adaptativo histórico frente a la dominación que han sufrido “esigual que en la medicina, van a la posta pero eso no significa que no recurran a su propia medicina,los mapuches han sido interculturales siempre, obligados” . Para ella el carácter situacionalmapuche, comprendido como una herramienta adaptada, por lo tanto acotada, discreta, hermana alos mapuches con otros sectores sociales carenciados: “claro, yo creo que es estrechez de mentepensar que (los mapuches son así), porque eso mismo yo te puedo decir pasa en las familias pobresde este país, o pasa en los pescadores, o pasa…. me entiendes, no es un tema de un pueblo, es untema de alguien que tiene necesidad y que se adapta para conseguir solucionar esa necesidad, yocreo que ahí es donde está el punto”.3.1.4.4 Percepciones “periféricas” sobre lo mapuche, funcionarios ajenos a la agencia públicaindígenaJunto a las definiciones más cuajadas y predominantes en el entramado funcionarial respecto alobjeto étnico de la programación estatal, y a aquellos espacios en los que estas caracterizacionesestán en proceso de configuración y están sometidas a las tensiones interpretativas que el propioimpulso etnificador a abierto en la agencia pública indígena, aparecen, con un mayor nivel dedispersión, un conjunto de percepciones y juicios de los funcionarios públicos sobre los sujetosmapuches, que, podríamos decir, escapan al efecto sistematizador de la programación culturalmentediferenciada. Nos encontramos aquí con agentes que en general no pertenecen a la agenciaindígena, sino que se desenvuelven en el resto del aparataje estatal, y que en virtud de los apremiosde coordinación intersectorial que los programas direccionados hacia los mapuches han requerido,fruto de la focalización intensiva como metodología, han debido interactuar de manera más o menossistemática con sujetos mapuches, constituyendo esto, en general, una experiencia nueva en sudesempeño laboral.Estamos entonces en los márgenes de la programación étnica en el resto de la agencia pública, ylos juicios y conceptos (y sus variaciones) acusados por estos funcionarios bien podrían 55
  • 55. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónconsiderarse como la constatación de algunas de las fronteras en las que el proceso de construccióndel objeto étnico estatal se configura o se disuelve en una cultura pública institucionaltradicionalmente ajena a la diferencia cultural como vector de programación, lo que pensamosreleva, al concentarse en un objeto “nuevo”, el mayor peso del personalismo en la conformación delos juicios sobre los sujetos mapuches.A continuación presentamos una selección de opiniones sobre diversos aspectos de los sujetosmapuches emitidos por funcionarios posicionados en los citados márgenes.La implementación de programas especialmente focalizados hacia los mapuches en serviciospúblicos que no están étnicamente orientados, posibilita que los funcionarios que se desempeñan enellos generen una interacción sistemática con los comuneros mapuches que en sus funcioneslaborales habituales resultaría imposible. La encargada de subsidio rural del SERVIU provincial deArauco a quien le encomendaron desarrollar un programa especial de subsidio rural en el marco delADI Lleu Lleu, valora positivamente los vínculos que a partir de esto ha establecido con loscomuneros, porque esto le ha permitido “generar confianzas con los mapuches”, a pesar decalificarlos en general como “cerrados y desconfiados”. A pesar de su positiva valoración de estaexperiencia sistemática de trabajo e interacción con las comunidades del ADI, es insoslayable lasensación de prejuicio que destilan muchos de sus comentarios, como cuando dice que después detoda esta experiencia “ahora, hasta los entiendo (a los mapuches)”. O como cuando afirma que aveces los mapuches (generalizando) cuando les entregan una casa magnifican un problemapequeño que ésta tiene (una gotera en el lavatorio), “son escandalosos para reclamar” , con lo queestá calificando a los mapuches no sólo de escandalosos, sino también de flojos (porque no reparangotera). Esto evidenciaría que la forma -genuina- en que un funcionario público valora positivamentesu experiencia de interacción laboral con los mapuches, no implica una superación de sus prejuiciosfrente a ellos. Y este fondo puede ocultarse (incluso para él mismo) bajo las formas de un discursodel buen decir, de lo políticamente correcto, que se despliega cuando él habla del tema, cuando losocializa. El funcionario asumiría que cuando comparte estas experiencias debe hacerlo en términospositivos, aprobatorios, porque, por ejemplo, entendería que eso es lo que domina en el discursopúblico actual, en la “sensibilidad pública”.Por otra parte, la concepción previa que muchos funcionarios públicos poseen sobre “comunidadmapuche” suele verse fuertemente modificada luego de interactuar con los comuneros. Nuevamenteesto es especialmente evidente en funcionarios que hasta la destinación de parte de sus servicios aun trabajo específico con los mapuches, no habían tenido un mayor contacto con ellos. Un ejemplode los cambios de percepción en este sentido lo entrega una de las dos asistentes sociales delSERVIU de Bio Bío que desarrollan programas de subsidio rural con comuneros pehuenches.Refiere que cuando se abocaron al proceso de otorgar el subsidio a los comuneros de Los Guindos,lo primero que pensaron (ella y algunos otros colegas) fue en presentarles un programa depostulación colectiva, pensando que esto era lo más compatible con el “espíritu y caráctercomunitario” atribuido a los pehuenches, pero éstos, para la sorpresa de ella y de su jefe,expresaron tajantemente que preferían un tipo de subsidio individual para cada familia, porque “ellosdecían que aunque eran comunidad, les gustaba tener su propio espacio….porque reconocían quetenían diferencias, discrepancias entre ellos, eran comunidad pero a cada cual le gustaba conservarsu espacio individual”. Los comuneros prefirieron la modalidad individual a pesar de que el programade postulación colectiva implicaba el otorgamiento de mayores recursos. Esta adecuación de la 56
  • 56. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónnoción de comunidad, caracterizada ahora como un espacio con mayores y claras delimitacionesinternas, se correlaciona con un desplazamiento, en la percepción de algunos funcionarios, haciauna mayor individualización del “carácter colectivo” atribuido a los mapuches.El mismo equipo de dos asistentes sociales que trabajan en el subsidio rural con las comunidadespehuenches entrega una opinión reveladora del afinamiento que se produce en la propiaautopercepción de los funcionarios (en su visión del rol que cumplen y de algunos de los supuestosque guían su acción) a partir de la interacción con comuneros mapuches. Ambas (entrevistadas porseparado) refiriéndose a lo muy difícil que les ha resultado motivar a los comuneros para quecumplan con el ahorro previo que exige el subsidio para postular (10 U F por familia) y, en general,para respetar los plazos del proceso, llegan a la misma conclusión: “ellos son relajados, y dicen queno tienen plata nomás…pero son relajados…….yo creo que la vivienda, el tema habitacional, es unrollo más de mí, de los servicios públicos que de ellos mismos” “los viejos no tienen mentalidad deahorro, yo tuve que sacarles libretas de ahorro a muchos…. nosotros les generamos la necesidad deahorro, de vivienda…..uno dice, ‘¿pero cómo no tienen la necesidad de tener una casa mejor, unbaño mejor?’, al final ése es un rollo de uno ….. por eso ellos ven la vida desde una perspectivadistinta, al final no van a cumplir (los requisitos de postulación), no porque sean flojos, sino porqueson distintos, por eso a lo mejor el tema habitacional no funcionó, porque se hizo desde laperspectiva nuestra”.En marcado contraste con este giro en la autopercepción del rol del funcionario público a partir desus interacciones con sujetos mapuches, nos encontramos con la situación que se presenta en elcaso de la Directora de SERNATUR de la Provincia de Bio Bío. Ella sufrió una desilusión la primeravez que subió y vio a los pehuenches, en 2002. Los comuneros pehuenches se le aparecieronvestidos como cualquier campesino pobre, como pobres normales, pobres estándar, no leparecieron “típicos”, no tenían vestimentas ni otros signos étnicos exteriores, llamativos o distintivos,fácilmente destacables en folletos turísticos. Carecían de encanto turístico. Desde esa desilusiónhasta ahora sus interacciones con los pehuenches parecen haber cuajado percepciones, digamosnegativas, sobre la actitud que los pehuenches mostrarían ante las distintas iniciativas turísticas enAlto Bio Bío, actitudes que ella pondera como barreras de los pehuenches frente al accionar defuncionarios que, como ella, implementan tales iniciativas: “ellos sienten, y te hacen sentir, que unose está metiendo en sus terrenos…..ellos no perciben que uno los está ayudando, sino que uno seestá metiendo en su territorio”. Desde la interpretación de su accionar funcionario como una ayuda,resiente la actitud que ante esa ayuda expresarían los pehuenches “tienen una actitud como de queel Estado, y todas las instituciones públicas se están preocupando de ellos, y de que el Estado tieneel deber de hacerlo” (algo que la molesta sobremanera, cuando relataba esto en la entrevista, unnítido disgusto dominó su expresión). Puntualiza sí que las actitudes descritas se presentanfundamentalmente en los dirigentes y lonkos, no así en los comuneros de base, lo ejemplifica: enuna reunión a que ella asistió, en julio pasado (2005) un lonko interpeló a los de SERNATURdiciéndoles que ellos (Sernatur, y los funcionarios que intervinieran en los proyectos turísticos)deberían saber chedungun, frente a lo cual ella se pregunta “¿pero, qué gano yo con eso?”, surespuesta es categórica: “nada”.La percepción presente en varios funcionarios de los mapuches (especialmente de sus dirigentes)como “muy peladores entre ellos”, es decir, que les costaría aglutinarse, generar asociatividad paratrabajar conjuntamente, se concreta para algunos funcionarios en lo que conceptúan como 57
  • 57. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regióndificultades para desarrollar su trabajo. La encargada de subsidio rural del SERVIU provincial deArauco se enfrentó a casos como el de 4 comunidades tiruanas del ADI Lleu LLeu (Cura, El Malo,Choque y Ranquilhue) que no quisieron (o no pudieron) reunirse entre ellas para recibirla, y tuvo quehacer 4 reuniones distintas, una en cada comunidad. Esto mismo le ha ocurrido además con las trescomunidades cañetinas del ADI (Caupolicán, Nicolás Carbullanca y Pascual Coña).Y esto ha sido“un tema” para ella, en la medida en que ha dificultado su sistema de trabajo habitual, o más bien,aunque esto ella no lo dice, y al parecer no ha llegado a considerado así, la ha obligado a trabajar deotra manera. El hecho de que todavía lo considere en términos negativos (aunque lo valoregenéricamente como experiencia) como una dificultad en su trabajo, y no en términos positivos comoel aprendizaje de una nueva forma de trabajar, podría considerarse como una manifestaciónconcreta de los límites que operan en algunos funcionarios públicos que interactúan con mapuches,aunque declaren, y genuinamente, su cercanía e incluso su identificación con el pueblo y lasdemandas mapuches.Superar el límite de considerar, por parte de los funcionarios, este tipo de “dificultades” sólo desde eldesgaste que implica para su trabajo, desarrollar una apreciación que logre vincularlas a otroscampos de valoración, es un rasgo que se presenta en el hincapié que algunos funcionarios hacensobre la participación mapuche. La encargada de la Unidad de Salud Intercultural del Servicio deSalud Arauco, valora precisamente que en el Comité Provincial de Salud Intercultural la granmayoría de las decisiones sobre los diversos proyectos, actividades, cursos de capacitación, etc., seresuelven participativamente con los representantes mapuches, aunque sea más lento ydesgastador “las comunidades no funcionan como mono con el reloj, ¡ya vamos!, no, ellos funcionancon un ritmo distinto, con una reflexión distinta, tú podís tener un acuerdo hoy día, y llega la otrareunión y a alguien se le ocurrió que era otra cosa, y vamos de nuevo, y volvemos pa’ atrás, y denuevo seguir avanzando, yo creo que son trabajos desgastadores, pero que finalmente tú puedesdecir, a lo mejor no en un cien por ciento, yo estoy consciente de eso, pero de que existen canalesparticipativos”.Similarmente, el Director SECPLAN de la Municipalidad de Alto Bio Bío, parte caracterizando laactitud que los comuneros pehuenches evidencian frente a los proyectos e iniciativas de laMunicipalidad, como pasiva, indiferente. Para ejemplificar relata que cuando recién se instaló lamunicipalidad (diciembre 2004), él y otros miembros del nuevo equipo municipal decidieron, comouna señal simbólica de inicio de una nueva etapa, pintar los postes de luz de Villa Ralco “con loscolores pehuenches….azul y amarillo”; luego les preguntaron a los lonkos pehuenches qué lesparecía la idea, y los lonkos no dijeron nada, permanecían callados, o respondían con monosílabos.El Director interpreta esto como que a los lonkos “les daba lo mismo” “al final yo no sabía, y todavíano sé, si les gusta o no les gusta….daban ganas de decirles que se pronunciaran, si les parecíahorrible o muy bonito, pero nada”. En principio su valoración de esta actitud es que representa unobstáculo para el desarrollo de los proyectos municipales, fundamentalmente por la dilatación queéstos sufren, “un programa que debía desarrollarse en tres meses, se extiende seis meses o más”.Pero precisamente estas dilataciones han acarreado como contrapartida, en su mismo juicio, elbeneficio de permitir un involucramiento, una participación más concreta y permanente de lascomunidades, a través de sus representantes, en las iniciativas municipales.Como otros de los aprendizajes surgidos de la experiencia acumulada en la interacción con loscomuneros mapuches, vinculados el buen desempeño y éxito de los diversos proyectos que los 58
  • 58. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónfuncionarios implementan o dirigen, aparece la pertinencia de incorporar a promotores, facilitadoreso técnicos de las propias comunidades en el desarrollo y seguimiento de estas iniciativas, como unaforma de lograr una mejor inserción y sustentabilidad. En este mismo sentido surge una valoraciónde parte de los funcionarios de la figura del lonko como un elemento que facilita la inserción de losprogramas en las comunidades, y también como un agente mediador de las tensionesintracomunitarias, “la figura del lonko yo no puedo cuestionarla, porque es una figura ancestral,cultural, pero sobretodo porque es alguien que media en los conflictos internos de la comunidad, alpresidente de la comunidad yo lo puedo cuestionar, al lonko no” (esta declaración en boca delmismo Director SECPLAC, y con él un funcionario FOSIS de la provincia de Bio Bío, y el DirectorZonal del SAG de Mulchén). Si bien esto aparece como una revalorización de una figura culturaltradicional mapuche, el acento está puesto en una dimensión más práctica, más operativa, como elreconocimiento, o el descubrimiento de un elemento que beneficia la eficacia de la interacciónfuncionario-comunidad, y con ello la eficiencia de los proyectos que los funcionarios ejecutan. Estose diferencia de la visión que tienen aquellos funcionarios para quienes el rescate y reconocimientode las autoridades tradicionales mapuches es un propósito pre-inserto en un discurso de “rescate deidentidad cultural”, que aparece guiando su accionar funcionario.3.1.5 Mapuches FuncionariosEl notorio ingreso de funcionarios mapuches (profesionales o no) a la administración públicavinculada a la programación étnica, acaecido desde la vigencia de la ley indígena, ha terminado pordejar su marca en la agencia pública indígena. En la división regional de CONADI por ejemplo, elpredominio de los funcionarios mapuches es abrumador, de 23 funcionarios de dicha repartición, 17son mapuches, incluyendo al director regional. Si la programación estatal ha ido diseñando un objetoétnico sobre el cual aplicarse diferenciadamente, ha avanzado también, merced a políticas dediscriminación positiva, hacia la incorporación de agentes mapuches en su planta funcionaria comouna forma de visibilizar, de evidenciar, la nueva base de acción inaugurada con la política delreconocimiento hacia la población indígena. En esto se ha producido una concordancia, no exentade múltiples tensiones, con una parte del movimiento mapuche para el cual la “única manera” de quelos reales intereses y prioridades del pueblo mapuche sean atendidas por el Estado es a través de laincorporación de los propios mapuches en las áreas de administración pública que dirigen suprogramación, o parte de ella, hacia la población mapuche.La predominancia de funcionarios mapuches se da por cierto en las agencias indígenas, muyparticularmente en el área cultural, organizacional, y también en la de proyectos productivos dirigidoshacia las comunidades, amén de la presencia de funcionarios mapuches en puestos de relevanciaen dos de las municipalidades que hemos considerado en este estudio (Tirúa y Alto Bio Bío).Pero, ¿hay algo que diferencie al funcionario mapuche del que no lo es? Como hemos expuesto másarriba, muchos funcionarios mapuches de la agencia indígena comparten las valoraciones opercepciones que son relativamente comunes en el funcionariado general de la agencia indígena,tanto sobre el objeto étnico al que se aplica la programación estatal, como sobre las característicasde ésta última (desde la visión de rescate cultural hasta su imbricación con la instalación decapacidades, ambas como sostenemos acá con un claro sello de verticalismo desde su concepción 59
  • 59. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónhasta su aplicación y evaluación). Los supuestos generales que predominan en la programaciónétnica estatal, que aquí hemos situado bajo la denominación múltiple de la carencia o el déficit(carencia material de los mapuches como sujetos pobres, y déficit de identidad cultural como sujetosétnicos), acompañan el desenvolvimiento de los funcionarios mapuches, particularmente de los queostentan un grado profesional, y en esto podemos ver que dicha programación ha logrado consolidarestos supuestos (al interior del entramado estatal) de una manera relativamente exitosa. Así, lavaloración de la política pública hacia los mapuches aparece en las declaraciones de variosfuncionarios mapuches, concentrándose en aspectos como el reconocimiento a los espacios que elEstado ha abierto para “rescatar la cultura mapuche”, esto en boca de uno de los integrantes delequipo regional (MINEDUC-Orígenes) que implementa el programa de EIB, o en la relevancia que sele otorga al hecho de que el citado programa Orígenes se halla operacionalizado de una manera tanexhaustiva en los diferentes aspectos de la vida comunitaria mapuche.Que los funcionarios mapuches, particularmente los profesionales, compartan en general lossupuestos de la carencia puede atribuirse a su formación técnico-profesional en diversasinstituciones de enseñanza, mayoritariamente públicas, que difunden estos supuestos. Por otra partealgunos de los funcionarios mapuches, particularmente en la Provincia de Arauco, pertenecen afamilias que desde el siglo pasado ostentan una trayectoria dirigencial vinculada a la vidaorganizacional de partidos políticos de la izquierda tradicional, los que también históricamente hancomulgado con ese diagnóstico. De ese modo tenemos que la visibilización del “nuevo” objeto étnicose conjuga o se expresa con lineamientos muy tradicionales arraigados tanto en el Estado como enla sociedad nacional.Por cierto, esto no implica la ausencia de tensiones y conflictos (discursivos o no) en los funcionariosmapuches, los que se expresan tanto en reparos a la naturaleza y características de los diferentesprogramas estatales en los que se desenvuelven, como en una visión crítica más global del accionarestatal con respecto a la programación étnica y a su objeto de aplicación. La Directora del MuseoMapuche de Cañete critica por ejemplo, la ingente, múltiple y descoordinada intervención estatal enlas comunidades (como una señal de la imposición estatal), a la que define como una cortapisa alproceso de acrecentamiento de la participación mapuche en los diversos programas que los atañen.Sin embargo sostenemos, como veremos más adelante, que los desajustes más evidentes seproducen no tanto en la relación que los funcionarios mapuches establecen con el entramadoadministrativo del que forman parte, sino más bien en las relaciones que los funcionarios mapuchessostienen con los agentes mapuches receptores de la programación pública. Y esto lo vemos así yaque para los efectos de este estudio, las brechas que se producen entre funcionarios mapuches v/sreceptores mapuches de programación estatal, aparecen como más significativas que las tensionesque les generan a los funcionarios mapuches su pertenencia al aparataje público (adelantándonos alas conclusiones podemos decir que para los beneficiarios mapuches la distinción funcionariomapuche/funcionario huinca no resulta determinante para modificar o diferenciar el corte másinclusivo agente público-agente (beneficiario) indígena).Situando al funcionario mapuche como un elemento integrante del empeño etnificador de laprogramación estatal que no establece de por sí una diferenciación significativa en la naturaleza dedicha programación, lo que lo homologa al funcionariado general de la agencia indígena, tenemosque apuntar que existe una dimensión donde la doble condición de mapuche-funcionario síestablece una marca que distingue a este agente del resto de los agentes públicos en lo que hace a 60
  • 60. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónlas interacciones con los sujetos mapuches. Esta es la autopercepción que la mayoría de losmapuches-funcionarios tienen de su doble condición como una cualidad que facilita y diríamosprofundiza el contacto y las relaciones con los mapuches receptores de la acción estatal, en virtuddel reconocimiento mutuo de la identidad social que serviría de base para dichas interacciones. Así,las vinculaciones que establecen con los comuneros y dirigentes mapuches aparecen en sustestimonios signadas por características como la cercanía, el compromiso, el respeto, la confianza.Quizás la dimensión de veracidad sea la que mejor integre las características enunciadas, la figuradel funcionario mapuche como un traductor veraz en sus interacciones con las comunidades. En untestimonio que deslinda por sí solo algunas de las diferencias, que dentro de esta auto percepción,se marcarían entre las interacciones que los mapuches establecen con un funcionario mapuche y lasque establecen con uno que no lo es, una funcionaria mapuche relata que muchas veces le haocurrido que después de que funcionarios huincas han explicado un programa en una comunidad,los comuneros se acercan a ella para preguntarle sobre lo que realmente implica tal programa “usteddígame la verdad, si se puede o no se puede”, los comuneros se acercarían a ella para confirmar,para validar la información que les fue entregada; en sentido contrario ella también opera para loscomuneros como una traductora veraz, le han dicho “lo que yo le quise decir al sr…(funcionario nomapuche) fue que….”Esta cercanía, también se especificaría formalmente, en las maneras de entablar y mantenercomunicaciones entre un funcionario mapuche y los comuneros y dirigentes mapuches. Laencargada del programa de EIB en la Provincia de Arauco (probablemente en un exceso deortodoxia, pero que, pensamos, no le resta validez a su testimonio) relata la forma en que ella sepresenta cuando llega a una comunidad con la que no ha establecido mayores contactos previos:afirma que “por un tema de trato y de respeto” a la primera persona que busca saludar es al lonko,“qué es lo que le va a interesar al lonko, estoy hablando de una comunidad lof, el lof, en el lof loprimero que si usted, bueno, ve un lonko, aparte de saludarlo, él va a querer saber quién es ustedprimero, antes de hablar de cualquier cosa, quién es usted, quién es usted, X X, pero quién es X X teva a preguntar, yo vengo de Tirúa, ah entonces ya se hace un panorama, mi papá X Y que viene deLebu, mi mamá Z X que viene de Tirúa, ¡ah, ya!, entonces ahí hay todo un tema familiar, cierto, sonmapuches los dos, y yo trabajo en tal parte, y vengo a hablar del tema educación. Entonces sehacen todo, ya un panorama, ¡ah, ya, usted es del lado de allá!, ahora conversemos”. Aún añadeque antes de conversar, ella le pregunta al lonko (y a cualquier comunero, dirigente, etc.) cómo estásu familia, cómo está la salud, se conversa en general de la comunidad, cómo está funcionando. Yrecién después de todo esto se conversaría sobre el tema específico que motivó la visita.Para ella “todo este tema de comunicación” es lo que le haría falta al funcionario huinca cuando secomunica con los comuneros, “el huinca siempre va así, a lo específico, el huinca llega, dispara,después ‘ya, listo permiso, terminó la reunión, estos son los compromisos, me voy’”. Estadespersonalización atribuida a la forma en que los funcionarios no mapuches se contactan con loscomuneros y dirigentes mapuches afectaría el nexo que busca establecerse con las agentesmapuches, ya que sería interpretada por comuneros y dirigentes mapuches como indiferencia, faltade compromiso.A través de esta auto percepción de mayor cercanía y confianza de los mapuches-funcionarios conrespecto a los agentes mapuches nos deslizamos a un plano en donde la personalización adquiereuna relevancia demarcadora, en donde, tanto la historia familiar, los lazos de parentesco y la 61
  • 61. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónbiografía de los mapuches-funcionarios establecerían vinculaciones previas, subyacentes con losagentes mapuches, vinculaciones que soportarían, contextualizarían la mera relación basada en losroles funcionario-beneficiario/usuario. Decimos personalización porque no en todos los casos elmero hecho de ser mapuche, ni aún el hecho de pertenecer al mismo mundo de las comunidades ylos territorios en los que desenvuelve el funcionario, facilitaría una relación de mayor cercanía yconfianza con los beneficiarios mapuches (por lo demás los mismos actores mapuches recalcan estepunto, el hecho de que se enfrenten a un funcionario mapuche no garantiza el surgimiento de unaconfianza y cercanía automática, éstas se van generando personalizadamente, caso a caso).Con todo, cuando este horizonte de vinculaciones previas entre funcionario y agente mapucheparece operar efectivamente como sustrato de la relación, permitiría el surgimiento de una fluidezque absorbería o procesaría las tensiones que eventualmente surgirían en esa relación. Unfuncionario mapuche de Orígenes-Indap de la provincia de Arauco al abordar las relaciones que hamantenido con algunas comunidades en conflicto en Tirúa Sur, señala que a pesar de haber tenidoalgunos desacuerdos y “encontrones” con ciertos comuneros, esto no ha dificultado el desarrollo desu trabajo, ni sus vinculaciones con las comunidades en general. Los episodios conflictivos giran,previsiblemente, en torno al reproche que algunos de estos comuneros le han hecho por ser parte dela maquinaria del gobierno, lo que se agravaría por su condición de mapuche. Le han enrostrado seryanacona. Frente a esto él reafirmaba su trabajo (haciéndoles ver de paso, lo paradójica que resultala actual postura que sostienen -que aparece muy intransigente frente al Estado- al compararla conla que tenían en los 70 y 80s, ya que esos mismos “viejos” que hoy aparecerían con la CAM, “en esaépoca apoyaban a Pinochet”). No se crea que episodios de esta especie son muy frecuentes, por lodemás él mismo funcionario señala que después de este tipo de intercambios, frecuentementeterminaba conversando amigablemente con sus “oponentes”. El funcionario citado nació en la mismaprovincia de Arauco, es hijo de un recordado dirigente, y fue el hombre que instaló la CONADI en laregión, fue su primer director regional, y ha sido asesor de la Intendencia Regional, desde dondeorganizó, por ejemplo, un encuentro entre el Intendente y todas las comunidades de Tirúa Sur.Acopiamos todos estos antecedentes para graficar el conocimiento, el historial de relacionesexistente entre un funcionario mapuche como éste y los comuneros de Tirúa Sur. Lo que ayudaría aexplicar que a pesar de las fricciones que tuvo, o tendrá, con ciertos comuneros de la zona, estasfricciones no imposibiliten el flujo de sus interacciones con ellos, ni en definitiva obstruyan su trabajo.El mal pronóstico que en principio tendría la interacción entre un funcionario público mapuche“yanacona” y comuneros de “comunidades en conflicto”, se desvanece en un entramado derelaciones, de historia conjunta, en la densidad y profundidad de interacciones historiadas.Si hiciéramos una mención tratando de especificar las características que asume el accionar de losfuncionarios mapuches municipales con respecto a las relaciones que establecen con los agentesmapuches de sus respectivas jurisdicciones, tendríamos que desagregar los comentarios en las dosmunicipalidades que cuentan con alcaldes mapuches, Tirúa y Alto Bio Bío. En el primer caso, comoya lo mencionamos más arriba, el empeño etnificador se confunde con el ejercicio y legitimación delpoder local del alcalde Millabur y de su equipo cercano. Como vimos, los funcionarios mapuches deesta municipalidad son pocos (10), pero la mayoría de ellos ocupan cargos de confianza yresponsabilidad en la administración municipal. Ellos mantienen vínculos estrechos y permanentescon la mayoría de las comunidades y organizaciones mapuches de la comuna, como parte de lavisión que tienen no sólo de su trabajo sino más ampliamente de la misión y objetivos de la gestiónedilicia. Digamos que ellos conciben estos vínculos con las comunidades como una concreción, una 62
  • 62. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónoperacionalización de dichos objetivos.(resumidamente y en sus propias palabras: “demostrar quelos mapuches pueden gestionar exitosamente un poder local”; “poner en valor la condición demapuches”; superar la lógica comunitaria en la construcción y defensa de un espacio cultural-territorial, entendido éste bajo el concepto de “territorio integral mapuche” (como horizonte), lo queimplica “generar poder de decisión política en los mapuches de Tirúa”), y también como unaconcreción de la relación participativa y horizontal que la municipalidad pretende establecer con losmapuches de la comuna. Para esto su propia condición de mapuches es asumida como herramientade trabajo “la relación es de mapuche a mapuche, nosotros somos parte de este territorio”. Estamosfrente a una operacionalización de la condición étnica al servicio de un ambiguo y no resueltomultipropósito que, por una parte enarbola el discurso del acrecentamiento de la autonomía política yterritorial de las comunidades turuanas, y por otro es funcional al reforzamiento del poder personalde la cabeza comunal.En el caso de la gestión municipal de Alto Bio Bío, por su condición de nueva comuna, y por lareciente conformación de su planta de funcionarios, en la que los funcionarios pehuenches sonescasos, y sólo un par de ellos ocupan cargos de cierta relevancia en la administración municipal, nose presenta una elaboración tan integrada y sistematizada sobre la gestión comunal al servicio, porejemplo, de una profundización de la autonomía comunitaria, como sí la enuncian los funcionariosmapuches tiruanos. En el caso de ABB, los discursos etnificadores de los funcionarios pehuenchesaparecen más bien acotados a las dimensiones de rescate de la una identidad cultural tradicional, loque los posiciona como exponentes del mandato genérico de revalorización cultural que caracterizaal impulso etnificador de la agencia pública indígena. Por ejemplo, la Jefa de Gabinete del alcaldede ABB, una joven pehuenche, desliza una crítica genérica a los dirigentes pehuenches ya queafirma que precisamente no dirigen a las comunidades, “no las orientan, no las rectifican…..(losdirigentes) se dejan llevar por la comunidad, por las necesidades económicas de la comunidad”,ejemplifica esto diciendo que frente a CONAF por ejemplo, los comuneros dicen que no quierenreforestar con pino y eucaliptus sino con especies nativas, pero en la práctica muchos se inscribenen programas de forestación con eucaliptus (en Cauñicú por ejemplo), y allí es donde ella echa demenos dirigentes rectificadores en un sentido de “cultura tradicional”. En este plano dirigir para ellaes sinónimo de rectificación, asumiendo que por necesidades económicas los comunerospehuenches están en la práctica (no tanto en lo discursivo) desviados o desviándose de su identidadcultural.Finalmente en este acápite sobre los funcionarios públicos mapuches, debemos exponer unaconstatación puntual sobre los funcionarios mapuches de la Provincia de Arauco. Aquí ha habidoexperiencias informales de aglutinación de algunos de estos funcionarios en redes de contacto, queoperan como grupos de discusión y sensibilización sobre aspectos relacionados con la identidadcultural mapuche, problematizándola en relación a la realidad provincial, regional, y a los programasestatales dirigidos a los mapuches, etc. Esto ha ocurrido específicamente con un grupo deprofesionales mapuches, la mayoría jóvenes, ligados al ámbito educacional (la mayoría sonprofesores), y que se desempeñan en diversas reparticiones públicas de la provincia (MuseoMapuche, Conaf, Conadi, Mineduc, Orígenes), los que por afinidad y amistad, en los hechosconstituyeron una red de esta especie, a la que se sumaron algunos dirigentes mapuches, pensandoincluso en un momento en formalizar esta situación creando un “grupo de prefesionales mapuches”,lo que hasta ahora no ha cuajado. Una de las integrantes de este grupo, la encargada del programade EIB en la provincia, dice que la socialización generada al interior de este grupo le sirvio mucho 63
  • 63. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónpara formar una idea de qué es lo que se espera del programa de EIB en general, para “estructurarmejor los discursos” , y sobre todo para “ser más abierta de mente” para adaptar el “paquete hecho”de EIB que “viene de arriba”, y que ella debe aplicar “sí o sí”, para que así “calce con la realidad dela gente”. En definitiva este grupo le ayudó a pulir la mirada y la práctica de su trabajo en EIB., y ellohabría beneficiado sus vinculaciones con las comuneros.Este tipo de experiencias, informales, incipientes, de asociaciatividad entre funcionariosprofesionales mapuches en Arauco, sirve para establecer otro contraste con la situación en Alto BioBío, donde no se han dado estas asociaciones, fundamentalmente porque allí existe un gran déficitde profesionales pehuenches, o aún de funcionarios pehuenches con cierta calificación, de hecholos tres funcionarios públicos mapuches no municipales que trabajan en Alto Bio Bío provienen de lanovena región. Las características de las relaciones que estos funcionarios mantienen con loscomuneros y dirigentes pehuenches se problematizarán más adelante.3. 2 LOS AGENTES MAPUCHESFrente a la impulso constructor estatal de un objeto étnico al que está diseccionando unaprogramación específica, como consecuencia de la persistencia (con todos sus altibajos ycontradicciones) de la política del reconocimiento, encarnada en la ley indígena, los sujetosmapuches acuden o responden anclándose en la auto inscripción social como sujetos caracterizadospor una condición cultural específica y distintiva. La concordancia entre ambas apelaciones oseñalamientos de definición es por cierto problemática y está plagada de desfases que marcan y asu vez abren sucesivos escenarios de desencuentro.El desenvolvimiento histórico de estos desencuentros Estado-Mapuches, se señala en la evoluciónde la noción y práctica de la figura jurídica de la comunidad indígena, impuesta por el Estado entrefines del siglo XIX y principios del XX. Desde entonces esa figura ha sido la matriz de las relacionesentre los mapuches y el Estado Nacional, hasta hoy, cuando los empeños de distintos sectores de loque se denomina el movimiento mapuche buscan superarla en miras a una consideración deterritorialidad solidaria con el discurso autonómico.La dimensión comunidad (para muchos una ficción en el mundo mapuche), pensamos, no puededesprenderse de la forma en que los sujetos mapuches se relacionan con el Estado (y con sudesagregación progresiva en las diversas agencias que lo componen, hasta llegar a lapersonalización en los múltiples funcionarios en que se encarna), ya que ha logrado establecerse ypermanecer aún como una referencia ineludible, dotada de un gran poder de apelación discursivocon respecto tanto a los propios comuneros mapuches, como hacia los sujetos externos a ella. Porlo demás, el propio Estado ha impelido históricamente a los mapuches a través de ella, creándolas,luego dividiéndolas y, últimamente, reconfigurándolas en un nuevo régimen jurídico dereconocimiento. Por esto, aunque la comunidad mapuche en su interior se diversifique en múltiples ycontradictorios intereses, impulsos y decisiones individuales, constituye el marco principal en que sesitúan de interacciones agentes públicos-agentes indígenas. Las agencias públicas apelan a lacomunidad para dirigirse a los mapuches, y éstos responden a la apelación apoyándose en la mismabase. 64
  • 64. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónLa comunidad se presenta así como el paradigma de valor instrumental de la relación (instrumentaldesde ambos polos, desde el Estado y desde los mapuches). La diferencia cultural sostenidaentonces en la referencia comunitaria, permite a los sujetos mapuches anclarse en ella para desdeahí apelar y demandar al Estado en otras direcciones y posicionamientos, hablando e interpelando alEstado como pobres por ejemplo, claro, pobres mapuches. El Estado los reconoce en tantoposeedores de una especificad cultural (sostenida e instrumentalizada en la noción de comunidad),los sujetos mapuches responden y demandan al Estado desde la dimensión de la carencia, peroremarcando siempre la referencia a la diferencia cultural reconocida y promovida como base delegitimación para los contenidos no culturales de la demanda (la pobreza), y el Estado les retrucatratando de solucionar las demandas de la carencia, pero añadiendo como excedente, apremios deetnificación adicionales sobre los sujetos mapuches.En este juego de posicionamientos y expectativas situaremos a los sujetos mapuches de la regiónen sus interacciones con los agentes estatales. A continuación presentaremos un diagnóstico desituación de las relaciones con los agentes públicos, desde la percepción recogida en los sujetosmapuches, y una descripción de sus principales posicionamientos frente a la agencia estatal, y dealgunos de los tipos de acción que de ellos se derivan.3.2.1 Entre la imposición y el reconocimientoEntrando crudamente a las percepciones desfavorables que los sujetos mapuches expresan conrespecto a las vinculaciones que establecen con los agentes estatales, y al comportamiento actualde éstos, convocaremos un aspecto resaltado en las opiniones de comuneros y dirigentesmapuches, y que se relaciona con una percepción crítica sobre la actitud impositiva que tendrían losfuncionarios públicos en su relación con los comuneros, especialmente los funcionarios que sedesempeñan en servicios que concretan su accionar hacia las comunidades vía proyectos y, dentrode éstos, a Orígenes en particular. Esta crítica, que lleva implícita una queja por la poca participaciónque les cabría a los comuneros en la definición y asignación de dichas iniciativas -y que en algunossujetos mapuches se enmarca en una crítica a la lógica de este tipo de programas más allá de susfuncionarios-, verbalizada como “los funcionarios imponen los proyectos (productivos), creen queporque uno es beneficiario de la ayuda del gobierno tiene que hacer lo que ellos dicen”, aparece confrecuencia en boca de dirigentes de comunidades. De hecho varios de los dirigentes de lascomunidades de Cañete que están incorporándose a la etapa de interfase de Orígenes explicitanuna actitud aprensiva a este respecto, basados en lo que dicen saber de experiencias similares enotras comunidades.La asimetría en los posicionamientos de la interacción que esta percepción revela, encuentra en elmanejo y distribución de la información uno de sus expresiones más evidentes. El déficit deinformación que muchos dirigentes comunitarios mapuches resienten frente a los funcionarios seplasma en quejas de que éstos no brindan suficiente y clara información sobre las características eincidencias de los diversos proyectos que se ejecutan en las comunidades, de que “nieganinformación”, o de que entregan informaciones contradictorias. Esto último lo apunta un dirigente deCañete al referir que en su comunidad, en una reunión el funcionario A dijo que una persona sola 65
  • 65. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regióndentro de la comunidad no es considerada familia y que por lo tanto no puede acceder a losproyectos del programa Orígenes, y luego, en otra reunión, el funcionario B dijo precisamente locontrario, que una persona sola si es familia, y por tanto, puede acceder a los proyectos.Vinculado a lo anterior emerge en las opiniones de dirigentes y comuneros mapuches la impresiónde los funcionarios públicos como sujetos poco comprometidos en sus vinculaciones con lascomunidades y con las implicancias que su accionar generaría en ellas, lo que se compendia en laimagen del funcionario como alguien que sólo le interesa hacer su pega y cobrar el sueldo. Ladimensión en que este rasgo se evidenciaría con mayor nitidez es en lo que los mapuches resientencomo la falta de seguimiento de parte de los funcionarios sobre los proyectos que implementan“hacen un proyecto y después hacen revisión de cuentas, ¡y ya!, chao….nunca hacen unseguimiento”. En una reunión en una comunidad tiruana que está en la fase final de ejecución deproyectos Orígenes, es decir en la etapa de rendición de gastos, y en la que los dirigentes actualesrecriminan a los anteriores porque éstos no habrían hecho un adecuado y transparente uso ydistribución de los fondos, algunos comuneros reprocharon al funcionario encargado del programa,que estaba presente en la cita, por no haberse preocupado de seguir, de supervisar el desarrollo delproyecto y el manejo de los fondos implicados durante los cerca de dos años en que éste se hadesarrollado, y esperar en consecuencia a que llegara el cierre del programa para encarar unproblema que, un seguimiento más cercano y dedicado de parte de su institución (representada porél ante los comuneros), posiblemente hubiera conjurado. El mismo funcionario reconoció ante laasamblea que era la primera vez que se reunía con toda la comunidad, que antes mantuvocontactos más bien puntuales sólo con los dirigentes.Por otra parte, esta crítica asoma, desde dirigentes y ex dirigentes mapuches mayores, queparticiparon en el proceso de reforma agraria en la Provincia de Arauco por ejemplo, como un rasgode continuidad en las agencias públicas, encarnado en la actuación laboral de sus funcionarios. Elpresidente de una comunidad cañetina, que fue dirigente de un asentamiento, señala que losentonces funcionarios de la CORA y los de la actual CONADI sólo se limitan a hacer su trabajo, “acobrar su sueldo”, sin involucrarse en el seguimiento de los procesos internos (divisiones,desorganización, etc.) que conllevarían los beneficios otorgados. Para ambos casos señala “faltacontrol de la administración de los beneficios otorgados”.Buscando contextualizar este conjunto de percepciones tenemos que señalar que en la actualidadlos sujetos mapuches se posicionan claramente frente a la agencia pública dentro de los parámetrosdel régimen de relación inaugurado por la ley indígena. Lo reconocen, lo han internalizado y loutilizan como el marco de referencia para sus vinculaciones con los agentes públicos. Ciertamenteopera también como marco interpretativo de dichas relaciones, y a partir de ahí como raseroevaluativo de los cambios que se han producido en ellas. Aquí las referencias a una situacióndiríamos atávica, que aún deja ver sus huellas en la percepción de los sujetos mapuches, y queopera como base memorable de las relaciones con el Estado y sus agentes, emergen comocomponente relevante del diagnóstico general de las interacciones, nos referimos al señalamientodel maltrato como una dimensión íntimamente asociada a la experiencia de la interacción con losagentes públicos.La evaluación desde los sujetos mapuches de las vinculaciones establecidas con los funcionariospúblicos como una experiencia de maltrato se establece directamente desde la misma condición 66
  • 66. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónétnica de mapuches, es decir, el maltrato desde los funcionarios públicos es interpretado como unaexpresión de discriminación étnica. Por maltrato estamos entendiendo todas aquellas conductasfuncionarias que puedan ser cubiertas desde las calificaciones de desconsideración, prepotencia,indiferencia, falta deliberada de buena y pronta atención, entre otras. El maltrato funcionario comoexpresión de discriminación étnica se manifestaría en la postergación consuetudinaria de la atenciónhacia los mapuches, actitud que éstos percibirían gatillada por elementos como la apariencia físicade los mapuches y su dificultad para expresarse correctamente en español. Este último elemento esdestacado incluso por dirigentes comunitarios de Cañete, Contulmo y Tirúa, en la provincia deArauco, en donde el manejo del castellano está mucho, y más tempranamente extendido entre lapoblación mapuche11, en comparación con la población pehuenche del Alto Bio Bío.Así, estos testimonios revelan que los mapuches eran más mal tratados, menos considerados porparte de los funcionarios públicos que el resto de los campesinos porque “al mapuche le costabaexplicarse….por ser mapuches, a veces no nos entendían (los funcionarios) por no saber hablar bienespañol, nos discriminaban”. La oficina aparece como el espacio de interacción crítico donde parececoncentrarse (antes como ahora) la experiencia del maltrato desde los funcionarios públicos. Elvicepresidente de una comunidad de Tirúa Sur entregando una imagen muy viva al respecto, habladel endiosamiento del funcionario en la oficina “…porque ese es el endiosamiento del funcionario enla oficina…..la secretaria dice que él (funcionario) va saliendo y no puede atendernos, ¡y él está en laoficina!”. En un planteamiento cooperante al diagnóstico que da cuenta de la generalidad de estasituación, un funcionario mapuche de la municipalidad de Tirúa menciona que una de los primerosproblemas detectados por el equipo que asumió la gestión edilicia con Adolfo Millabur, en 1996, fue“la poca estima de los mapuches frente a los servicios públicos, no eran atendidos en las oficinas”,por lo cual, señala que se impusieron la tarea de “poner en valor la condición de mapuches”.Como puede verse estas opiniones se expresan mediante la utilización de formas verbales enpasado, lo que se corresponde con la percepción de un cambio relativamente generalizado en losfuncionarios públicos hacia actitudes más consideradas y hacia una “mejor disposición” frente a losmapuches. Cambio de actitudes que hoy posibilitaría el establecimiento de diálogos entrefuncionarios públicos y sujetos mapuches, como lo expresa una joven dirigenta comunitaria, quienseñala “antes (los funcionarios) se daban más importancia, porque andaban de corbata, y unoandaba….. entonces ahora no, por eso te digo yo que hubo un cambio, que hay un diálogo ahoraentre funcionario y dirigente, o cualquier persona que vaya, hay un diálogo ahora”.La figura del diálogo como superación cualitativa de la experiencia del maltrato en la relación, seconformaría como uno de los escenarios que los agentes mapuches proyectan a partir de larecepción y utilización que efectúan del horizonte del reconocimiento abierto por el Estado. Demanera coincidente, y con más o menos matices, este cambio en la actitud de los funcionarios (queadmite, aún en el juicio de los propios mapuches que lo apuntan, muchas excepciones yrelativizaciones que lo problematizan) se sitúa como una consecuencia o manifestación de estanueva apelación estatal, concretada en actos o hitos como la vigencia de la ley indígena desde1993, o a la implementación en las comunidades de programas públicos específicos e intensivos(algunos comuneros y dirigentes mencionan en esto especialmente a Orígenes). Esto constituiría en11 Con la consecuente pérdida del chedungun, proceso claramente agudizado desde la década del sesenta. 67
  • 67. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónsí mismo un logro del énfasis focalizador de la programación étnica12 . La opinión de una dirigentecomunitaria de Cañete sobre la ley indígena de 1993 serviría como epítome de esta recepción “hahabido un respaldo, un reconocimiento para las comunidades mapuches, y por eso que hoytenemos derecho de hablar, porque antes no había un derecho de tener que explicar nosotros lanecesidad…..ahora no, ahora nosotros pedimos, explicamos, nos escuchan, y si no nos escuchan,tenemos una ley que tiene el mapuche, de tener un derecho que reclamar. Y ese derecho estabaperdido, porque nadie lo reconocía…..que es una ley, que a nosotros, llegamos, y tenemos que seratendidos”.Los límites o pliegues de este posicionamiento mapuche ante la apelación estatal, estaríanseñalados por el planteamiento emitido por algunos dirigentes que resaltan el papel proactivo jugadopor los colectivos mapuches en la concreción de dichos actos de reconocimiento estatal. Presentantales actos como el resultado de la “lucha de las comunidades”, a través de la cual “nosotros tambiénnos hemos ganado espacios”, con lo que describen un movimiento de avance y apropiación de losagentes mapuches sobre ciertos espacios e instancias de participación generados en algunosámbitos de acción de la agencia pública indígena. Así, un dirigente comunitario, representante yvocero territorial de varias comunidades de Cañete, valora especialmente el trabajo desarrollado enel Comité Provincial de Salud Intercultural, porque lo considera un espacio de participación resolutivapara las comunidades mapuches (a través de sus representantes) “en el Comité las condiciones lasponemos los dirigentes mapuches”. Entre las medidas propuestas por los representantes mapuchesy concretadas en el marco del Comité menciona la mejoría en las condiciones sociales y sanitariasbásicas de las machis (habilitación de agua potable, luz eléctrica para ellas, construcción de rucasespeciales para que atiendan), y la contratación de asesores culturales mapuches en los hospitalesde Cañete y Contulmo y en el consultorio de Tirúa.Decimos sin embargo que en este tipo de planteamientos se marcan los límites del posicionamientomapuche ante la apelación estatal, ya que al trasladar (por parte del mismo dirigente-vocero) estabuena evaluación del Comité a los funcionarios de la Unidad de Salud que lo coordinan, llama laatención no un cambio en la evaluación, ya que se mantiene la valoración positiva, sino los términosen que ésta se concreta. El vocero manifiesta que se trata de funcionarios que demuestran voluntady paciencia para trabajar con el pueblo mapuche. Voluntad y paciencia para con los mapuchesrevelan una auto percepción y posicionamiento mapuche de desmejora, de minusvalía frente a losfuncionarios públicos, posicionamiento que contrasta, que diluye su otra declaración de que los actosde reconocimiento por parte del Estado hacia los mapuches (el programa Orígenes, el Comité deSalud Intercultural) son fruto de la lucha de las comunidades. Esta evidencia de paternalismomapuche frente a los funcionarios públicos nubla su declarado posicionamiento como contrapartefrente el Estado y sus agentes. Al evaluar la poca participación de miembros de institucionesestatales en el Comité (representantes de hospitales, FONASA, incluso de CONADI) recurre a lasmismas herramientas, ya que dice que si no asisten a las sesiones del Comité es porque “no tienenvoluntad con el pueblo mapuche”.12Añadidamente, algunos dirigentes mencionan como otro factor cooperante un recambio en el plantel defuncionarios que se vincula con los agentes y comunidades mapuches, que habría implicado la llegada defuncionarios nuevos, más jóvenes, mejor predispuestos “para atender” a los mapuches 68
  • 68. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónEstamos entonces ante la evidenciación de las brechas que se abren entre la apelación etnificanteestatal y la conciencia étnica de los propios sujetos mapuches, al concurrir éstos a los espacios departicipación abiertos por aquella e interpretarlos luego como producto de la puja colectiva porconcretarlos y apropiarse de los mismos. Lo que ilustra lo doblemente contradictorio de estaconfluencia, por una parte el Estado se percibe proactivamente cooperando a la conformación de unsujeto étnico en posesión y ejercicio de sus atributos y capacidades de contraparte, pero cosecha unsujeto entrampado en las redes de la domesticación étnica, que lo lleva a seguir posicionandoseante la agencia estatal desde la minusvalía. Y por otra, el agente mapuche responde a la apelaciónestatal concibiendo la profundización de su participación en tales espacios estatales como unejercicio que coadyuda al fortalecimiento de su conciencia étnica, pero que desnuda estemovimiento como un mero acoplamiento a un diseño estatal que imposibilitaría tal fortalecimiento.Pensamos que lo que se trasluce detrás de este múltiple desencuentro (y que ayudaría a explicarlo),es el deslave del maquillaje étnico con que ambos agentes concurren a este espacio, quedandoambos con un rostro que siempre es ocultado por el discurso intercultural que sustenta laprogramación étnica: el rostro sincerado de la carencia. La agencia estatal continúaoperacionalizando sus vínculos con los agentes mapuches bajo los mandatos de la carencia, y losagentes mapuches demandan al Estado prioritariamente desde esta misma dimensión.3.2.2 El posicionamiento carenciado de los sujetos mapuches frente a la agencia pública.El maquillaje étnico como condición necesaria para la interacción que supone y genera la apelaciónestatal abierta por los mandatos del reconocimiento, se releva como el producto de la construcciónde una condición étnica específicamente apropiada para dicha interlocución. Desde la perspectivade los sujetos mapuches, su recepción de la apelación estatal se articula en un movimiento quetrasviste su identidad o conciencia étnica (si quisiéramos, entendida ésta como una realidad, unantecedente, al margen o previo a los requerimientos de un agente externo) bajo su conformación enuna condición étnica elaborada en relación a las definiciones, características y procedimientos conque la programación culturalmente diferenciada estatal vehicula sus programas de asistencia ydesarrollo. Se dotan así del pasaporte (reconocido y co-elaborado por la agencia pública indígena)que habilita su plena comparecencia a la interacción, y que posibilita los escenarios para eldespliegue de su principal enunciación frente a la agencia pública: la demanda desde la condición desujetos carenciados13.13Las expectativas y definiciones arrancadas desde la carencia en que se posicionan los sujetos mapuchesen sus relaciones con los funcionarios estatales, encarados así como agentes dotados de capacidad parasuministrar recursos y soluciones, no se agotan por cierto en la dimensión más evidente o material de lacarencia, sino que se despliegan en aspectos más o menos intangibles de ésta. Así, los funcionarios públicostambién son valorados como agentes proveedores de conocimiento (y de tecnología), dotados de capacidadprofesional para desarrollar proyectos (y para “enseñar” a los comuneros a desarrollarlos), y de contactos,redes, que les permiten implementar tales proyectos. Bienes y valores de los que los comuneros se sabencarenciados. Aspectos todos en que se asemejan, en la percepción de los mapuches, los funcionariospúblicos y los agentes de consultoras, frente a los cuales algunos mapuches resienten un déficit de manejo ysuministración de información similar al que expresan en relación a los agentes estatales. 69
  • 69. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónLos rastros de esta situación los fuimos encontrando desde la tímida intervención de una comuneradel Valle de Cayucupil, en Cañete, quien en una sesión de un taller de capacitación en el marco delprograma-convenio entre INDAP y PRODEMU “Capacitación y Formación para Mujeres Rurales”,circunscribió exclusivamente la importancia de pertenecer a una comunidad indígena en dichosentido “es importante pertenecer a la comunidad indígena porque se pueden obtener recursos,postular a proyectos. Pasando por los esfuerzos del lonko de una comunidad pehuenche quien,creyéndonos funcionarios públicos con atribuciones y capacidad para resolver diversos problemas,nos pedía que elaboráramos una carta dirigida al Presidente Lagos, para que se dotara de luzeléctrica a un sector de su comunidad carente de ésta, petición que intercalaba con argumentos quebuscaban resaltar lo genuino de su condición étnica (y de su propia autoridad) en relación al Estado,en el hecho de ser descendiente del cacique a cuyo nombre se le entregó el título de merced a sucomunidad. Hasta el movimiento más generalizado que se manifiesta en la constitución de nuevascomunidades jurídicas indígenas, con el objetivo de acceder en plena forma a los beneficios que elEstado está direccionando hacia la población mapuche14.Una ejemplificación de esto último la encontramos en una comunidad nueva de Tirúa, conformadapor emigrados desde otras comunidades mapuches de la zona que se asentaron en un sectorcostero a partir de la década del 70. A dicha comunidad concurrimos acompañando a un funcionariomunicipal mapuche y a un concejal mapuche de la misma comuna, y consejero nacional de laCONADI. La comunidad se constituyó en 2003 con 13 socios y actualmente están enfrentandograves conflictos internos porque ha aumentado la presión de otras personas por ingresar comosocios. Las dificultades se han presentado sobre las decisiones y procedimientos para incorporar anuevos socios. En la reunión, el presidente de la comunidad reseña que esta situación ha generadotensiones fuertes, llegando en ocasiones a bordear las agresiones físicas (habla de reunionesprevias suspendidas por “falta de garantías”). Siguiendo con su exposición, puntualiza que cuandolos 13 socios fundadores constituyeron la comunidad, no integraron a más personas por simpledesconocimiento de los requisitos y procedimientos que CONADI tiene para constituir comunidades.No habrían operado con el objetivo de excluir a nadie. Que es lo que precisamente piensan laspersonas que desean ingresar.En el transcurso de la reunión queda claro que esta presión por ingresar está gatillada por el iniciode la implementación del programa Orígenes en la comunidad, para de esa manera acceder a losbeneficios que representarían sus proyectos productivos. Por lo demás, como nos informa elfuncionario municipal, la constitución misma de la comunidad, en 2003, habría tenido una motivaciónsimilar (acceder a beneficios estatales especiales para los comuneros indígenas, como algunosprogramas de atención de salud dental).El presidente de la comunidad requirió la presencia del funcionario municipal y del concejal para quesirvieran de testigos de la reunión (que se realizó en la casa de uno de los socios), la que tenía como14El encargado de organizaciones sociales de la Municipalidad de Cañete informa que entre 2004 y lo que vade 2005 se han constituido en la comuna al menos siete comunidades con el expreso objetivo, dice, deacceder a la etapa de interfase del programa Orígenes que se comienza a implementar en la mayoría de lascomunidades de la comuna (al menos en 36). 70
  • 70. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónobjetivo iniciar y clarificar el proceso de incorporación de nuevos miembros. Además los requeríanpara que los asesoraran sobre las características de tal procedimiento. Sin embargo lasintervenciones del funcionario y el concejal, si bien se hacen cargo de estos requerimientos de loscomuneros (aclaran detalles del proceso de ingreso de nuevos socios, por ejemplo cómo conseguirante CONADI el certificado de calidad indígena para aquellos que no tienen apellidos mapuches), sedeslizan principalmente hacia lo que califican como el agudo déficit de elementos de cultura ytradiciones mapuche que acusan estos comuneros (con los que por cierto han tenido muchoscontactos previos). Les recalcan la importancia de rescatar la cultura e identidad mapuches, “losmapuches de antes tenían los lonkos que eran las cabezas de las comunidades, impartían justicia yeran respetados….y ahora, aunque no es lo mismo, ¿cierto?, el presidente de la comunidad dirige, ytienen que respetarlo y respetarse entre ustedes”, llamando en consecuencia a los comuneros a nodividirse ni pelear entre ellos. Entregan además algunos rudimentos de la ley indígena y de lascaracterísticas del programa Orígenes. De manera que asistimos a una suerte de instrucción básicade etnificación, de parte del funcionario municipal y del concejal mapuches hacia el auditorio denuevos comuneros mapuches (ingresados y por ingresar) presentes en la reunión –principalmentemujeres-. Éstos permanecen en silencio, sólo el presidente acusa recibo y señala que si bien a ellosles importan los proyectos productivos de Orígenes, también poseen un interés especial por rescatarla cultura mapuche (menciona el chedungun y la artesanía). Al final de la reunión la participación delos comuneros vuelve a despertarse enfocándose casi con exclusividad en clarificar qué es lo queOrígenes entiende operativamente por familia beneficiaria, en vista de acceder a algún proyectoproductivo familiar del programa.Nos encontramos entonces ante el nuevo desplazamiento que se registra en la apelación de laagencia pública indígena hacia los sujetos mapuches. Una vez recepcionados los imperativos de lacarencia, se emite un esfuerzo etnificador adicional de parte de los funcionarios hacia el auditorio denuevos comuneros15, en un deslizamiento que los funcionarios interpretan como el paso de lourgente a lo importante.En contraparte, las posiciones que cabría calificar como etnificadas en sujetos mapuches enrelación a sus vinculaciones con los funcionarios públicos (y con el Estado por esta vía) son muyescasas. Podríamos constatar un par de casos en que emerge claramente (discursivamente) desdeuna posición etnificada mapuche (discursivamente), la apreciación de las motivaciones de la acciónestatal dirigida, a través de sus funcionarios, hacia los mapuches. Un lonko pehuenche asienta suvisión crítica de los funcionarios públicos en una clara oposición racial que determinaríacompletamente el desenvolvimiento de las interacciones. Al referirse a sus relaciones con losdiversos profesores que se han desempeñado en la escuela de la comunidad señala “nunca nosvamos a entender con los castellanos….nunca nos vamos a entregar la verdadmutuamente….nunca nos vamos a entregar la confianza con el huinca (y viceversa)”. Ergo, lavinculación con los profesores tradicionalmente ha sido mala “porque hay mucho racismo, sobretodoen los directores”. Cuando critica a los funcionarios por no entregar información a los comuneros lositúa como una manifestación de discriminación racial “los funcionarios niegan la información porquesomos pehuenches, no nos quieren dar información”. Esta oposición se amplía hacia una visión demundos incompatibles (mundo mapuche-pehuenche v/s mundo occidental, representado por el15Lo que reafirma la operacionalización, de parte de la agencia pública, desde la dimensión del déficit, déficitde identidad cultural, situación que se asume, el cometido funcionario debe ayudar a superar. 71
  • 71. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónEstado, el Gobierno) al evaluar por ejemplo, siempre negativamente, el accionar de los funcionariospúblicos mapuches que trabajan con las comunidades pehuenches “ése, a pesar de llevar la sangrenuestra trabaja para el Gobierno y no para las comunidades”, diagnóstico que revela su gravedad ala luz de su visión sobre las intenciones del Estado hacia los pehuenches “el Estado no quisiera queexistieran los pehuenches….quisieran eliminarnos”.Un joven dirigente pehuenche, integrante del Consejo de Todas las Tierras, y que ha desarrollado sucarrera dirigencial en lo que denomina el movimiento de recuperación de tierras del Queuco, noobstante ser concejal de la nueva comuna de Alto Bio Bío, señala que la creación de la comunarepresenta “un avance del modelo de organización occidental en Alto Bio Bío….es un avance brutaldel Estado que va en directo desmedro de la cultura pehuenche”. Sostiene que toda la intervenciónestatal en Alto Bio Bío “busca eliminar de manera progresiva la identidad pehuenche”, frente a locual visualiza su propio rol, como el de su organización, como el de anticipadores de esta amenaza“los pehuenches se tienen que dar cuenta de esta amenaza”. Justifica entonces su desempeñocomo concejal en la consideración que habrían hecho los miembros y comunidades vinculados a suorganización en el sentido de contar, ante lo inevitable que era la creación de la nueva comuna, conalguien que siguiera desde adentro este proceso16.Tendríamos que añadir aquí una constatación referente a una característica específica de laProvincia de Arauco. Se trata del matiz, diríamos de clase, que aparece adherido al posicionamientodesde la carencia, la pobreza, de los sujetos mapuches en relación a los funcionarios públicos.Restringido esto a un haz de dirigentes y ex dirigentes, mayores de 60 años, vinculados, algunos de16 Las visiones etnificadas en actores mapuches las encontramos más nítidamente presentes y estructuradasen ciertos funcionarios municipales mapuches –menos acusadamente en los funcionarios sectorialesmapuches-. Todos con cierta instrucción o calificación técnico profesional (técnicos en administración oplanificación, cursando diplomados de gestión municipal en universidades públicas regionales), jóvenes (almayor de ellos no sobrepasa los 37 años). Estos funcionarios municipales mapuches ocupan puestos derelevancia en las administraciones comunales de Tirúa y Alto Bio Bío (en los tiruanos este posicionamientoaparece más perfilado y estructurado discursivamente que en Alto Bio Bío, donde esto es más difuso). Uno delos funcionarios mapuches de la municipalidad de Tirúa menciona que entre las primeras tareas que seimpuso el equipo municipal que acompaña a Adolfo Millabur desde que éste resultó electo alcalde, fueconcordar con las comunidades y asociaciones mapuches de la comuna los valores en que se basaría larelación municipio-comunidades/asociaciones mapuches; valores que el define como “valores mapuches”(entre los que menciona la transparencia, la horizontalidad, la participación, el respeto). Señala que lograresta concordancia valórica mapuche era fundamental ya que “los valores mapuches son, o erandesconocidos por los propios mapuches…. nuestra gente hacía una defensa de sus valores de una formasincretizada, por la lógica mercantilista de los servicios públicos…..y el verticalismo de los partidos políticos ylas iglesias (evangélicas), y esto sesga mucho la visión.” .Desde este tipo de visiones arrancan apelaciones hacia los individuos y organizaciones mapuches dedistintas envergaduras o alcances. Así tenemos la iniciativa de los mismos funcionarios tiruanos de coordinara las comunidades costeras mapuches, desde Arauco hasta Chiloé, en un esfuerzo por derogar la ley depesca de 1992, ley que “busca acabar con las comunidades mapuches” ya que éstas, para acceder a un áreade manejo, “tienen que dejar de ser lo que son, conformándose en una organización (un sindicato) que estáen contraposición con la identidad mapuche”, en un proceso que las llevaría a la quiebra al no poder solventarlas regalías que les exigiría el Estado para explotar el borde costero. O la ya apuntada queja de unafuncionaria municipal pehuenche contra los dirigentes comunitarios pehuenches por no cumplir un rolrectificador sobre sus comunidades en un sentido de rescate de identidad cultural tradicional. 72
  • 72. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónellos aún hoy, a partidos políticos de izquierda (básicamente el comunista y socialista) que durante alsiglo XX tuvieron una presencia y actividad significativa en la Provincia (con representantes ydirigentes mapuches que ocuparon cargos de regidores en Cañete y Los Alamos en las décadas de1940-1960). Se trata de hombres que participaron como dirigentes locales de tales partidos en elproceso de reforma agraria en la zona, y posteriormente en la rearticulación de organizaciones en elmarco de la lucha contra la dictadura de Pinochet (por ejemplo en la resistencia contra el decreto2568 de 1979 que propiciaba la división de las comunidades reduccionales, promoviendo la“titulación interna”). En estos casos, y muy nítidamente en aquellos que aún son militantescomunistas, el posicionamiento social como sujetos carenciados no reconoce en la condición étnicaun elemento que determine su accionar. Un ex dirigente de una comunidad ribereña del Lleu Lleu,en Tirúa, lo resume “nosotros, ni mi padre (que fue lonko de su comunidad), nunca hemos luchadopor el mapuchismo, siempre hemos peleado por lo social, por la lucha social de las comunidades”.3.2.3 El recurso de la presión frente a la agencia públicaLa distribución del poder relacional (vínculos, contactos, influencias) y resolutivo de los funcionariospúblicos, asociado al rango que cada uno de ellos detenta, conforma un espectro de distinciones quelos sujetos mapuches manejan y que utilizan como recursos de acción en sus interacciones con laagencia pública17. Lo que puede establecerse como un umbral desde el que se abre un nuevoespacio que posibilita, de parte de los sujetos mapuches, el desborde del diálogo entablado entreambos agentes. El uso de la presión de los sujetos mapuches en relación a la agencia pública semanifiesta mayoritariamente en el recurso (o la amenaza de hacerlo) a autoridades políticas de pesoprovincial, regional o nacional (a veces también a un alcalde) para que apremien a los funcionariosde menor rango para que “cumplan compromisos” o rectifiquen determinadas conductas. Es lo queexpresa un presidente de comunidad al sentenciar que “a los funcionarios de CONADI hay quepresionarlos con el Gobernador para que hagan su pega”.El dominio de la expresión y articulación de este recurso aparece circunscrito al ámbito de losdirigentes, comunitarios y supracomunitarios o territoriales, y si bien, naturalmente se relaciona conel logro y el mantenimiento de una interlocución preferente con la agencia pública (anclada tambiénen la diferencia cultural reconocida por ésta), emerge principalmente como un recurso dotado de una17 Las distinciones que los mapuches hacen entre los diversos funcionarios públicos en base a su rango,manifestadas en situaciones de interacción, quedan claramente plasmadas en el relato de la funcionaria delServiu que trabaja en la asignación de subsidio habitacional para los comuneros pehuenches de Los Guindos.Ella ha registrado el claro y sensible corte, la distinción que los comuneros hacen entre los diversos niveles deautoridad que tienen u ostentan los diversos funcionarios públicos que los visitan. El Gobernadorrepresentaría una autoridad equivalente a un lonko, “o a lo mejor superior a eso”, y por eso mantienen unaactitud especialmente respetuosa y expectante frente a él. Ante al resto de los funcionarios de menor rangoque llegan a la comunidad, como ella misma, los comuneros se muestran más relajados, se lanzan bromasentre ellos, y significativamente, hablan chedungun entre ellos, estando el funcionario presente; señala quecuando ella les hace algún planteamiento o consulta, los comuneros lo discuten entre ellos en chedungun, yluego le comunican la respuesta en castellano. En cambio, cuando están frente al Gobernador, en lacomunidad, nunca hablan chedungun entre ellos. 73
  • 73. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónpertinencia de aplicabilidad específica al posicionamiento desde la carencia de los sujetos mapuchesfrente a la agencia pública, ya que es esta dimensión la que posibilita los mayores emplazamientosde aquellos a ésta18. Un lonko de Alto Bio Bío ilustra esto al comentar que las comunidadespehuenches “echaron abajo durante tres veces” los proyectos productivos del programa Orígenesporque los fondos que implicaban les resultaban muy insatisfactorios, hasta haber logrado proyectosproductivos por un monto de 300.000 pesos para cada familia beneficiaria. Refiere que para obteneresto formaron mesas técnicas entre todas las comunidades del ADI y los representantes deOrígenes, negociaciones que califica de difíciles “con discusiones”, en las que, dice, “hablamos sólocon los pescados grandes (el director regional del programa, incluso el Gobernador Provincial), nocon los técnicos o promotores”.Ciertamente relacionar el recurso de la presión frente a la agencia pública, prioritariamente alposicionamiento desde la carencia de los sujetos mapuches, no agota las explicaciones sobre lasposibilidades de emergencia y articulación de dicho recurso. Lo planteamos así, porque es lo queemergió mayoritariamente en nuestro trabajo de terreno. Sin embargo existen coyunturasexcepcionales que posibilitan la articulación de una estrategia de presión más sistemática ante lasagencias y autoridades públicas de parte de organizaciones mapuches, que sobrepasa los discretosmárgenes del posicionamiento carenciado, y esto, en miras de la captación de representatividadmapuche al servicio de objetivos que cabría calificar como políticos, para, a partir de allí, apuntar allogro de una interlocución preferente con los organismos y autoridades estatales.Reiteramos el carácter excepcional de estas situaciones con respecto al objetivo de nuestro estudioy frente a nuestra observación en terreno, a pesar de lo cual, debemos consignar una experiencia deeste clase; experiencia de la que puede decirse que está concluida (al menos en sus expresionesmás evidentes), pero cuyas consecuencias aún se dejan sentir fuertemente en una importante zonade la población mapuche regional. Nos referimos al accionar del Consejo de Todas las Tierras enAlto Bio Bío a partir de 2000.Esta organización, a través del Consejo de Lonkos (que llegó a reunir a ocho lonkos de Queuco yBio Bío) desarrolló una estrategia de recuperación y control territorial de diversos prediosdemandados históricamente por las comunidades pehuenches (particularmente en el Valle delQueuco). Estrategia que buscaba, según sus dirigentes, junto con resarcir la pérdida de dichosespacios, aumentar la autonomía de las comunidades pehuenches. Un dirigente de estaorganización señala “a medida que avanzábamos en la recuperación de tierras fortalecíamosalianzas con dirigentes comunitarios”. Desde esta misma óptica, este proceso de recuperación de18 Como contracara de esta posibilidad de desborde o emplazamiento, aparece el hecho de que muchas delas críticas que los sujetos mapuches dirigen hacia los funcionarios públicos, nuevamente quedan subsumidaspor la dimensión carencia, son reordenadas por ésta. Así ocurriría con el reproche que los sujetos mapuchessuelen lanzar sobre los funcionarios a raíz de su comportamiento “autoritario”, ya que el encarar a losfuncionarios públicos como agentes que llegan a las comunidades como portadores de la ayuda estatal,enmarca, contextualiza y diríamos subordina rasgos como el destacado (el “autoritarismo”). Un comunero y exdirigente mapuche refiere que los comuneros no reclaman ante lo que define como conducta autoritaria de losfuncionarios “porque la gente dice que ‘nos están ayudando’”. 74
  • 74. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regióntierras19, habría dejado como herencia en las comunidades donde se ha aplicado el desarrollo deuna llamada “conciencia territorial”, lo que habría generado como consecuencia añadida, unavalorización de los comuneros de su potencialidad organizativa y un aumento de su exigencia departicipación frente al Estado.Las medidas de presión que implicó este accionar del movimiento de recuperación de tierras en elQueuco, con su política de control territorial (la toma u ocupación de terrenos, y el consiguienteesfuerzo por mantener dicha ocupación, todo ello en una lógica progresiva, la idea por cierto eraavanzar en el control territorial), generaron conflictos intensos no sólo con los colonos no mapuchesque habitaban esos terrenos, o con los propietarios de ellos, sino también con amplios sectores decomuneros y dirigentes pehuenches que no compartían dicha estrategia. Estos conflictos derivaronen tensiones y enfrentamientos que llegaron incluso a cobrar vidas humanas, como ocurrió en 2002al producirse la muerte de dos comuneros de Cauñicú, ambos miembros del Consejo, comoresultado de una refriega con el resto de los miembros de dicha comunidad.A pesar de esto, o más propiamente habría que decir, no haciéndose cargo de esta situación, en laevaluación de los miembros del Consejo, el legado del movimiento de recuperación de tierras en elQueuco es positivo ya que ellos entienden que, con esta estrategia de presión, habrían logrado queel Estado comenzara a “considerar la opinión de los pehuenches”, y esto motivado por la mayorcapacidad de cuestionamiento (y de “exigencia de derechos políticos”) que dicho movimiento derecuperación habría desarrollado en ciertos sectores de los comuneros pehuenches. Lo dice undirigente pehuenche de esta organización: “nosotros sentamos las bases para que el gobiernocambiara su forma de intervención en Alto Bio Bío”.Más allá de la pretensión que encierra dicha frase, lo cierto es que las autoridades políticas,provinciales y regionales, interlocutaron durante un tiempo con el Consejo de Todas las Tierras,validándolo en la práctica como una organización representativa de las comunidades pehuenches. ElConsejo de Lonkos por ejemplo, llegó a gestionar proyectos Orígenes menores como construcciónde letrinas, y a ocupar una camioneta que la Intendencia le entregó en comodato. La crítica másrecurrente dirigida a las autoridades políticas, provinciales y regionales (y a sus asesores), porotorgar vocería y reconocimiento al Consejo de Lonkos, y a través de éste vicariamente al Consejode Todas las Tierras, como organización representativa de los pehuenches, consiste precisamenteen apuntar que no lo era. El Consejo sólo contaba con bases de cierta consideración en algunascomunidades (fundamentalmente en Malla Malla, hasta hoy día, también en Trapa Bajo, Butalelbun,y en menor medida Ralco Lepoy) y, en los hechos, las autoridades terminaban negociando conpersoneros del Consejo asentados en Temuco, no con dirigentes pehuenches. Y esto se posibilitóporque tales autoridades políticas, y sus asesores, ante la amenaza de la conflictividad en aumentoasociada al accionar del Consejo, se precipitaron a reconocerlo como contraparte siguiendo lapremisa de que es mejor tenerlos arriba de la mesa, que afuera armando incendios. Algunas vocesen la región sostienen que este reconocimiento otorgado por las autoridades al Consejo catalizó laestrategia más agresiva de recuperación de tierras y de conflictos con los colonos que selló elaccionar del Consejo entre 2001-2002.19Algunos de estos terrenos todavía permanecen en poder de los comuneros ocupantes, como sectores delfundo Queuco en poder de comuneros de Malla Malla, o algunas veranadas reposeídas hoy por comunerosde Trapa Bajo. 75
  • 75. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónLa declinación de la influencia del Consejo entre las comunidades pehuenches, y de suposicionamiento como organización con poder de interlocución ante las autoridades provinciales yregionales se registró entre 2003-2004. Esto ocurrió paralelamente al surgimiento de la Asociaciónde Lonkos y Comunidades Pehuenches, organización que claramente emergió como reacción a lapresencia del Consejo, y que en la actualidad agrupa a 34 dirigentes y lonkos de las oncecomunidades que existen en Alto Bio Bío, y que fue la base desde la cual el alcalde pehuenche de lanueva comuna de Alto Bio Bío, Félix Vita, construyó su rápido liderazgo, después de retornar en1999 al Alto Bio Bío luego de trabajar por mucho tiempo en la zona central del país.La captura, la obtención momentánea de la vocería, la interlocución ante las autoridades estatalespor parte de una organización poco representativa, a causa de la visibilidad, conflictividad (efectiva ypotencial) que adquirieron sus acciones, basadas en diversas medidas de presión, que se dibuja enla situación resumida en los párrafos precedentes, ilustra sobre la preponderancia que pueden llegara adquirir las imágenes en el juego de estos reconocimientos de interlocución, (y esto sindesconocer las consecuencias concretas, y trágicas por lo demás, que se generaron en esteproceso). Las imágenes se aducen como un justificativo para las acciones y evaluaciones quesurgen a partir de una determinada situación. Así, las autoridades provinciales y regionalesfundamentaron el reconocimiento como contraparte que le dieron al Consejo, en la amenaza dedesbordamiento que representaba la estrategia de dicha organización; así también, el actual lonkode una comunidad pehuenche funda su rechazo al Consejo de Todas las Tierras en que éste dio“una mala imagen de los pehuenches, de violencia”. Mismo recurso que esgrime el alcalde de AltoBio Bío, Félix Vita, al decir que uno de los principales objetivos de su gestión es cambiar “la imagende conflictividad que el Consejo dió al Alto Bio Bío”.Vita señala que cuando se constituyó la Asociación de Lonkos y Comunidades Pehuenches, en2000, de la cual él fue presidente,.una de las primeras medidas tomadas por la nueva Asociación fuellevar al Intendente Tohá a todas las comunidades del Alto Bio Bío, para que las autoridades vieranque los comuneros no estaban con el Consejo, y que “no eran violentos”; Vita señala que estamedida fue efectiva, ya que a partir de ahí las autoridades habrían dejado de prestar elreconocimiento que hasta ese entonces prestaban al Consejo como representante o portavoz de lascomunidades pehuenches. O sea, Vita y su equipo habrían logrado cambiar la vocería de la“representación pehuenche” ante las autoridades desde el Consejo hacia la nueva Asociación.Como es obvio, frente a esta visión de Vita sobre el surgimiento de la Asociación, hay voces muycríticas (pehuenches y no pehuenches) que señalan que, si bien los resultados de este proceso sonlos que el alcalde señala (y que buscaba: el declinar del accionar, de la presencia del Consejo enAlto Bio Bío), lo que estas voces reparan es el origen, (y con esto la intencionalidad de sus objetivos)de la Asociación de Lonkos y Comunidades Pehuenches. Ya que lo que Vita muestra como unmovimiento autónomo de las comunidades pehuenches por desbancar al Consejo, sería, en opiniónde estas voces, un movimiento digitado desde la gobernación provincial y la intendencia regionalpara lograr el mismo objetivo. La llegada de Vita en 1999 y su rápido ascenso dirigencial les resultansospechosos. 76
  • 76. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región3.2.4 Percepción de los funcionarios mapuchesComo vimos, desde los funcionarios públicos mapuches mayoritariamente surge una apreciaciónmás bien genérica de cercanía y veracidad con los comuneros y dirigentes mapuches. Desde estosúltimos, en cambio, este diagnóstico genérico tiende a diluirse.Ilustra esta situación la declaración de una funcionaria mapuche, quien aducía el mayor compromisoafectivo que sentirían los funcionarios mapuches para acometer, por ejemplo, una labor como lacompra de tierras para las comunidades a través del Fondo de Tierras de CONADI (esta funcionariano trabaja en la Corporación). Contrastando con lo anterior, diversos dirigentes de comunidadespara las que la Corporación ha negociado compras de tierras, señalan que la adscripción étnica delos distintos funcionarios encargados no es un elemento que incida, ni subjetiva ni objetivamente, enla consecución de tales compras “no hay diferencias, tienen que tener dedicación nomás”. Opiniónexpresada aún por dirigentes de comunidades que han mantenido conflictos de tierras.Así, desde los comuneros y dirigentes mapuches no emerge una visión abarcadora de losfuncionarios públicos mapuches, que resulte relativamente equivalente (equivalente por lo unívocano por la valoración que ostente) a la que éstos últimos esbozan en relación a aquellos. Tenemos encambio, una diversificación de juicios sobre tales funcionarios, que se abre en una gama devaloraciones donde las puntualizaciones críticas adquieren un mayor perfilamiento y presencia. Engeneral, podríamos decir que los juicios -particularmente los negativos- que los comuneros ydirigentes mapuches dirigen sobre los funcionarios mapuches tienden a personalizarse, y esto deuna manera que no difiere sensiblemente de como enjuician a los funcionarios no mapuches. Deeste modo, desde las quejas de comuneros mapuches por mal trato, tramitación y negligencia enoficinas públicas (dirigidas contra funcionarios (as) mapuches de CONADI por ejemplo), hasta lasdiversas críticas de dirigentes comunitarios hacia funcionarios mapuches de diverso rango, actualesy pasados: por no hacer su trabajo (por ejemplo, un presidente de comunidad que acusaba a unfuncionario mapuche porque “no mandaba los papeles” de una compra de tierras para sucomunidad); por no vincularse adecuadamente con toda la comunidad y sus autoridades; “por noquerer recibir a los mapuches en su oficina”; hasta llegar a algunas acusaciones de recepción desobornos; todos estos reparos decimos, aparecen personalizados, sin que se integren, en ningunode los comuneros y dirigentes que los expresan, en una imagen global de los funcionarios mapuchesque los diferencie de los funcionarios no mapuches.La cercanía, la confianza que manifiestan algunos funcionarios mapuches al referirse a susrelaciones con las comunidades, características que se harían más evidentes en momentos en queéstas atraviesan por tensiones y conflictos (con empresas forestales por ejemplo), al ponderarlasdesde la perspectiva de los dirigentes mapuches, también acusan esta personalización. Un jovendirigente supracomunitario mapuche del sector de Tirúa Sur, repara categórico que no todos losfuncionarios mapuches generan tal confianza, esto depende de cada caso, “porque hay mapuchesque han traicionado a su pueblo”.Por otra parte, las apreciaciones positivas de la labor de algunos funcionarios mapuches, y de lasvinculaciones que establecen con las comunidades y dirigentes mapuches, aparecen más bienderivadas de una apreciación mayor que supera la mera adscripción étnica de tales funcionarios. 77
  • 77. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónAsí, a partir de la percepción de una mejoría en el marco de la política de reconocimiento hacia losmapuches por parte del Estado, se deriva en buena medida, por ejemplo, la positiva evaluación deltrabajo de los asesores culturales mapuches de los hospitales de Cañete y Contulmo y delconsultorio de Tirúa, ya que esto se interpreta como una expresión del “reconocimiento que hallegado para los mapuches dentro de salud”. Algo similar se registra con la buena evaluación quealgunos dirigentes y comuneros de Tirúa tienen sobre la actual gestión alcaldicia de dicha comuna,evaluación que diríamos se trasiega a los funcionarios municipales de una manera bastante cabal,sin reconocer en la condición de mapuches de algunos de ellos un elemento determinante en dichaevaluación.3.2.5 Comparación funcionarios públicos-agentes privadosLas relaciones de los sujetos mapuches no se limitan por cierto al mundo de los organismos yagentes públicos, muchos de ellos mantienen relaciones con empresas privadas. En Cañete y Tirúaeste tipo de vinculaciones se da fundamentalmente con empresas forestales y, en Alto Bio Bío, conENDESA, básicamente a través de su fundación Pehuén. Estas relaciones se enraízan confrecuencia en la historia misma de la propiedad de la tierra de las comunidades (más precisamentecon la pérdida de ésta), ya que hoy las forestales por ejemplo, aparecen como propietarias demuchos terrenos reclamados como propios por las comunidades, lo que obvia y notoriamentedescribe una situación de tensión y crispación latente o manifiesta. Esto no obsta, sin embargo, paraque se mantengan entre algunas comunidades y las mismas empresas forestales, vinculacionesmás o menos puntuales de cooperación y ayuda.El presidente de una comunidad cañetina que ha tenido una vinculación digamos fluida conempresas forestales privadas que explotan los bosques vecinos (Mininco y Bosques Arauco, y estoa pesar de que hoy, Mininco aparece como propietaria de tierra reclamada como propia por sucomunidad), refiere que con Bosques Arauco y la municipalidad llegaron a un acuerdo, en 1996,para electrificación pública, la empresa instaló las luminarias públicas y la municipalidad paga lascuentas mensuales. Y en 1997, Mininco ripió el camino y reparó un puente de la comunidad, ante losreclamos de los comuneros por los daños que los camiones de la empresa estaban causando. Porotra parte, Mininco proporciona lana a un grupo de mujeres de la comunidad que tienen un taller detejido. A partir de estas vinculaciones, establece una comparación entre las interacciones, lasrelaciones que tienen con las empresas privadas y las que tienen con los organismos públicos. Diceque el vínculo con las empresas forestales, en general, es más directo, más expedito que con lasestatales, ya que cuando quieren tener algún beneficio, o más bien una reparación de una forestal(reparaciones como las descritas en este párrafo, naturalmente no estamos considerando aquídemandas más basales de las comunidades, como las de tierra en poder de forestales), afirma quesólo basta enviar un oficio a la empresa, y que “en un 90% (de los casos) respondenafirmativamente”. Con los organismos estatales en cambio, estos procesos son más engorrosos ylentos, hay más “trabas”, trámites, y además señala que en la actualidad los fondos estatales seasignan fundamentalmente vía proyectos, los que son concursables “por lo que no hay garantía deobtenerlos”. Todo lo cual, lo lleva a decir, en un momento, que su comunidad ha recibido mayoresbeneficios de las empresas forestales que de los organismos públicos. Con respecto a las 78
  • 78. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónvinculaciones, las interacciones directas, cara a cara, que establecen tanto con agentes privados,como con los públicos, afirma que en ambos casos son “correctas” y “directas” (fácil llegada ycomunicación), no establece diferencias entre un tipo de funcionario y otro.Esta vinculación, en principio, más expedita y fluida con las empresas privadas no implica,obviamente, ausencia de fricciones, el mismo dirigente señala que en ciertas ocasiones para llegar aacuerdos de solución con las forestales (como en los casos de reparaciones de caminos y puentes)los comuneros han tenido que llegar a medidas de presión, como tomarse el camino.El carácter comparativamente más expedito para la obtención de determinadas ayudas o recursosde parte de empresas privadas es resaltado también por la representante de la comunidad deCallaqui, en Alto Bio Bío, en el directorio de la Fundación Pehuén20. Claramente asume que lafundación es el instrumento de ENDESA para “contentar” a los pehuenches a partir, o frente a losmacroproyectos que desarrolló en Alto Bio Bío. Por lo anterior resiente la falta de coordinación quesegún ella existiría entre los 6 representantes pehuenches en el directorio para defender de mejormanera las demandas de sus comunidades (de las comunidades de Callaqui, Pitril, Quepuca Ralco,Ralco Lepoy, El Barco y Ayin Mapu).Los secuelas del proceso de construcción de las Centrales de ENDESA en Alto Bio Bío, semanifiestan en diversos problemas que aún aquejan a las comunidades (principalmente a las deQuepuca Ralco y Ralco Lepoy, y las comunidades de reasentados que surgieron a partir de éstas:El Barco y Ayin Mapu –esta última ubicada en El Huachi-), y en los que han intervenido algunosorganismos públicos como CONADI. El lonko de Ralco Lepoy refiere que las 30 familias de esacomunidad que fueron reasentadas en El Barco quedaron con un “saldo” de terreno (lo que no seinundó con el embalse) en Ralco Lepoy, y lo que él proyecta y rechaza es que esas 30 familias, apesar de que ya se fueron y constituyeron otra comunidad, van a seguir teniendo injerencia en RalcoLepoy a través de sus saldo de tierra, en circunstancias “que ya no aportan nada (a la comunidad)”.Señala que la mayoría de los comuneros de Ralco Lepoy está de acuerdo en que las 30 familias deEl Barco renuncien a dichos saldos en beneficio de la comunidad de Ralco Lepoy. Al parecer larelocalización en El Barco cristalizó una división, un quiebre drástico, ya que el lonko es categóricopara afirmar que no le interesa la suerte de los comuneros de El Barco: “ellos se lo buscaron”. Elproblema se agudizaría según el lonko porque CONADI, que debe intervenir para resolver esteproblema, “no se pronuncia claramente” sobre una solución al respecto, y esto lo personaliza en elencargado de la Corporación en Ralco.Por su parte, la presidenta de la comunidad de Quepuca Ralco menciona que tienen un punto nosolucionado con ENDESA, referido la inundación del cementerio de Quepuca Ralco. Todavía nollegan a acuerdo sobre la indemnización que debe pagarles la empresa. Según ella el problema esque “se metió el Gobierno, a través de la CONADI regional, como mediador, y se entorpeció hastaahora una solución”. Agrega decididamente que “si nos hubiéramos entendido directamente conENDESA ya tendríamos una solución”. La explicación que da a esta demora, que atribuye a laCorporación, se asienta en un juicio mucho más amplio sobre el carácter del Estado, sobre losintereses que se expresan o conjugan en él, ya que aduce que la acción del Estado es dilatoria,20Esta representante señala que la Fundación Pehuén cuenta con cuatro áreas de trabajo para lascomunidades representadas en ella: educación (becas), “social”, cultural, y “productiva. 79
  • 79. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónporque éste sería permeable a la acción, a la influencia de los privados. Concretando agrega que enel Estado hay altos funcionarios que a la vez son accionistas en empresas privadas (como ENDESAy las forestales), y por lo tanto operarían para beneficiar a tales empresas.Las experiencias que desarrollan algunos organismos vinculados a distintas iglesias, a través devariados proyectos de asistencia y cooperación en algunas comunidades, también da un matiz paracomparar las interacciones que los sujetos mapuches establecen con los agentes de talesorganismos, y las que establecen con agentes públicos. En Alto Bio Bío se están implementandodiversos proyectos a través de tales organismos, algunos en coejecutoría con agencias estatales. ElServicio Evangélico para el Desarrollo SEPADE, en conjunto con FOSIS, ejecuta en el Cajón delQueuco el proyecto “Wekintún”, que busca desarrollar un concepto de turismo participativo en lascomunidades. En Cauñicú, la iglesia anglicana dirige un grupo de autoconstucción que ha ejecutadodoce subsidios SERVIU. Por cierto, los comuneros que integran este grupo pertenecen a estaiglesia, como es el caso del mismo presidente de la comunidad, quien señala que los funcionariosdel SERVIU tuvieron muchas reticencias para “aceptar” a este grupo como ejecutores del subsidio,esto en contraste con el respaldo incondicional que afirma haber recibido de los representantes desu iglesia para desarrollar este empeño.Uno de los ejemplos más representativos de vinculación a través de proyectos de asistencia entre unorganismo de iglesia y miembros de una comunidad mapuche, lo encontramos en la mismacomunidad de Cauñicú, en el caso de la Cooperativa Cultrun Cura Ltda. Según nuestros datos, éstasería la única cooperativa mapuche vigente actualmente en toda la región, es la única en Alto BioBío, y en Arauco hoy no existiría ninguna21. La cooperativa se constituyó como tal en 2000, perotiene su origen en un Comité Apícola formado por 32 familias de comuneros en 1993. Actualmentecuenta con 32 socios, de los cuales 5 son colonos (“chilenos”) del vecino predio de Chichintague y elresto son comuneros de Cauñicú, -entre ellos el lonko Ramón Naupa- . La cooperativa se dedicafundamentalmente a la explotación apícola, y últimamente a la de rosa mosqueta, proporciona encondiciones favorables animales a sus socios, y además arriendan 22,5 hás en Quilaco dondesiembran trigo y avena para consumo de los socios. En el desarrollo de esta empresa ha sidofundamental el apoyo que desde 1993 hasta ahora les ha dado la Fundación para el Desarrollo delBio Bío (FUNDEB), dependiente del Obispado de los Los Angeles, entidad que hoy los apoya en lacomercialización –incluso hacia Europa- de la miel y la mosqueta. Además han aportado eldesarrollo de la cooperativa agencias públicas como el INDAP, FOSIS, CONADI (la construcción deun galpón), Orígenes (adquisición de un camión), esto último también con apoyo de la FundaciónAndes.El comunero que ejerce como vicepresidente de la cooperativa, y que es uno de sus sociosfundadores, valora especialmente el apoyo dado por FUNDEB para el desarrollo y mantenimiento deesta empresa, muy por sobre el apoyo que han recibido de parte de agencias públicas. Señala conrespecto a los funcionarios públicos en general, que le molesta el cambio de actitud que observaentre el comportamiento que tales funcionarios tienen en terreno, en las comunidades, y el quetienen en las oficinas. En terreno se muestran más cálidos y cercanos y en las oficinas más distantesy frios, esto último calificado por él como mal trato, mencionando especialmente al INDAP como21La última habría sido una que formalmente se terminó hace unos dos años en Tranaquepe (Tirúa Norte),pero que en realidad mantenía una pura existencia formal, como un resabio de la reforma agraria. 80
  • 80. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónejemplo de esto. Lo que lo lleva a comparar y decir que el trato en las oficinas públicas debería sercomo el que a ellos les dan en FUNDEB: “allá todos somos personas, nos escuchan”.3.3 INTERACCIONES AGENTES ESTATALES-AGENTES MAPUCHESEl dibujo que en las páginas precedentes hemos hecho de las características generales con que seposicionan, en sus percepciones y conductas, tanto los agentes públicos como los mapuches, decara a las relaciones que los conjuga, nos servirá de contexto para la presentación que acontinuación haremos de un puñado de problemas de interés que emergen, al fragor de lasinteracciones, como puntos relevantes cuya sola manifestación problematiza las relaciones agenteestatal-agente mapuche, y esto, con alcances que sobrepasan al ámbito mismo de las interacciones.La presentación la haremos en base al juego concordania/divergencia interpretativa entre agentes, ala luz de la descripción de situaciones seleccionadas de interacción.3.3.1 La acción de agencias y funcionarios públicos sobre fisuras pre existentes en las comunidadesmapuchesLa gama de planes y proyectos en que se pormenoriza la programación estatal culturalmentediferenciada recae sobre una realidad mapuche asentada en dinámicas históricas que marcan, alinterior y en las conexiones exteriores de la comunidad mapuche, una serie de movimientos desolidaridades, aglutinaciones, alineamientos, distanciamientos y quiebres (que por facilidadcomunicativa denominaremos aquí “internos”), que operan como factores perfilantes de lascaracterísticas que adoptan las interacciones entre los agentes comunitarios y los estatales. Loanterior incluye los contenidos en que dichas interacciones, en su enjuiciamiento, se problematizan ydebaten.Uno de estos contenidos, quizás el que más reiteradamente apareció en nuestros recorridos enterreno, tiene que ver con lo que los actores mapuches arguyen como efecto divisivo sobre lascomunidades de los programas de ayuda e inversión estatal. Como ya apuntamos, a pesar de queen la práctica la comunidad se descompone en una amplia gama de intereses individuales ofamiliares que operan como una dimensión más efectiva y demarcadora de la vida de los comunerosque la abstracción colectiva llamada comunidad, ésta, desde su seña como camisa de fuerza jurídicade fines del siglo XIX, hasta su redimensionamiento por parte de la ley indígena de 1993, no haperdido su fuerza apelativa como referente distintivísimo de la relación Estado-Pueblo Mapuche.Ambos polos la utilizan para dialogar y apelarse. Por lo tanto, plenamente asentados en estanaturaleza y razón fenomenológica, los actuales comuneros siguen respaldándose discursivamenteen ella para referirse a los efectos que, perciben, la acción estatal genera sobre sus vidas.Corroborada la legitimidad de la apelación comunitaria de los sujetos mapuches para enjuiciar elefecto divisivo de los programas públicos, para abordar tal reproche, no perderemos de vista los 81
  • 81. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónentresijos de aquella construcción, ni los resortes individuales o familiares de intereses, decisiones yalineamientos en que se desagrega, la ya denominada problemática “interna”22.Las múltiples compras de tierra que CONADI realiza para diversas comunidades suscitan confrecuencia en dirigentes comunitarios, y también en algunos comuneros, manifestaciones en elsentido de atribuirles un efecto divisivo para las comunidades (porque no considerarían la opinión detoda la comunidad; porque “debilitan” a la comunidad al comprarle tierra a algunos comuneros, losque deben trasladarse al sitio, a veces distante, donde están las tierras adquiridas; porque generanquerellas internas por los criterios de asignación del beneficio; porque los funcionarios no chequeanbien quienes realmente necesitan tierra, por ejemplo).Así tenemos que en el caso de la compra del terreno de Las Huellas (ubicado en el Cajón del AltoBio Bío, frente al embalse de la Central Pangue) que CONADI hizo para la comunidad de Callaqui,una parte de la comunidad, en voz de la representante de ésta en el directorio de la fundaciónPehuén, expresaba su oposición a la compra basándose en consideraciones similares a las emitidaspor el funcionario encargado de la oficina de CONADI en Villa Ralco. Ambos sitúan estas comprascomo una mera satisfacción de las demandas de tierra de los comuneros, sin estar insertas en unaestrategia de desarrollo más global. Puntualmente, en este caso, los comuneros descontentosaducen que el predio adquirido no tiene mayor valor en términos de aportar a una real mejoría en lacondiciones de vida de los comuneros, ya que no es apto para la agricultura, ni para turismo,solamente servirá para la crianza de algunos animales, señalando que la opción correcta habría sidocomprar un terreno más abajo, en Sta. Bárbara por ejemplo, que hubiese sido apto para laagricultura. La parte de la comunidad que aprueba la adquisición argumenta, en boca del presidentede la comunidad por ejemplo, que el terreno de Las Huellas es una real opción porque implicaseguir en territorio ADI, con todos los beneficios que eso implica, los que se habrían perdido si sehubiese comprado un predio en Santa Bárbara, lo que refuerza además, diciendo que lospehuenches “nunca han sido agricultores” por lo que haber adquirido un predio agrícola más abajotampoco hubiera sido lo apropiado.Durante la ceremonia de entrega del predio (a la que asistimos) uno de los comuneros descontentosentrega el dato de que la gran mayoría de las familias opositoras a la compra (unas 20) pertenecen alo que se denomina “Callaqui Alto”. Según la información entregada por la representante de lacomunidad en Pehuén la división entre Callaqui Alto y Callaqui Bajo arrancaría de los sucesosvinculados al golpe de estado de 1973 y sus secuelas. Los comuneros de Callaqui Alto habrían sidomás partidarios de la junta militar, y los de Callaqui Bajo opositores a ésta, aunque podríamos22 Por lo demás los mismos dirigentes y comuneros son conscientes de las dinámicas internas de suscomunidades que producen o contribuyen a producir estas divisiones. Un ex dirigente de una comunidadribereña del Lago Lleu Lleu, apunta una reflexión sobre un síntoma de desorganización y desinterés internoen su propia comunidad, como un factor que se conjuga con el espíritu divisionista (y autoritario) que élatribuye a los programas estatales dirigidos hacia los mapuches, para lograr el efecto de división y conflictointracomunitario asignado a tales proyectos. Se refiere a la escasa participación activa de los comuneros, elhecho de que no asistan a las reuniones donde se presentan y discuten estos proyectos, “y después quierenagarrar”, surgiendo recriminaciones internas, dirigidas especialmente contra los dirigentes, “antes había unordenamiento en las comunidades….(ahora) la gente tira pa’ un lado, tira pa’ otro, hay un descontrol grande”. 82
  • 82. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónsuponer que dichos sucesos políticos hayan servido como un escenario para expresar, cristalizaruna división o fisura comunitaria previa. Es decidor que la mayoría de las familias descontentas, sinotodas, son de Callaqui Alto, y que los dirigentes de la comunidad, incluido el lonko, que encabezan ala mayoría de la comunidad que está más de acuerdo con la compra sean de Callaqui Bajo, lo queda a entender que la división persiste, y que dicha fisura es bastante profunda y, aún hoy, sería unafuerza demarcadora en las relaciones intracomunitarias.Las críticas de la líder de los descontentos con la compra, se amplían al accionar general de ladirectiva comunitaria, en donde las vinculaciones preferentes que, a sus ojos, mantienen con losfuncionarios de la agencia pública indígena, casi connivencia (habla de la compra como un “arreglo”de los funcionarios públicos y los directivos comunitarios), devienen en nuevo cauce explicativo detal división (los funcionarios apoyando a un sector de la comunidad). En contraparte, los dirigentescomunitarios resienten el liderazgo asumido por aquella, el lonko de la comunidad expresa que ellase estaría extralimitando en su desempeño (representante de la comunidad en el directorio de laFundación Pehuén) y que buscaría “mandar en la comunidad”.De tal manera que tendríamos un ejemplo claro de fisuras, divisiones al interior de una comunidadque tendrían una larga data, enraizándose en quiebres protagonizados por generaciones anteriores,y que persistirían en el tiempo (manifestándose como vemos en competencias de liderazgos). Talesfisuras se reactualizan, encuentran nuevos momentos para desplegarse en los diversos escenariosque plantean las distintas intervenciones o estímulos externos que consecutivamente va enfrentandola comunidad. Así habría ocurrido con el quiebre nacional del 73, y así podría estar ocurriendo ahorafrente a la compra de Las Huellas.Frente a los proyectos productivos también surgen reparos similares. Especificándose en algunoscasos la crítica a los funcionarios (Orígenes por ejemplo) por producir divisiones intracomunitarias alfomentar la proliferación de diversas agrupaciones o asociaciones al interior de una comunidadjurídica. Por su parte, los funcionarios que implementan estos proyectos (Orígenes, las consultoras)asumen estas divisiones en las comunidades como algo dado, y, por lo general, frente a unasituación de división intracomunitaria adaptan tales proyectos a dicha situación. Ejemplos de estohay muchos, en la comunidad de Trapa Bajo, en Alto Bio Bío, Orígenes ha tenido que implementardos proyectos productivos similares (talleres de carpintería), uno para el grupo vinculado al Consejode Todas las Tierras, y otro para el sector “opuesto” a dicha organización liderado por el lonko y elpresidente de la misma.El vicepresidente de una comunidad de Tirúa Sur, señala que con la implementación de losproyectos productivos de Orígenes se produjo una división en la comunidad, ya que un grupo de 6familias no estaba de acuerdo en postular a proyectos comunitarios sino familiares, y además noquerían desarrollar nuevos cultivos (hortalizas), sino seguir con los tradicionales (papas, trigo,arvejas); añade incluso que “ellos querían comprar abarrotes (con las platas Orígenes)”. Esas 6familias se escindieron de la comunidad, y Orígenes y la consultora decidieron trabajar –hasta hoydía- a dos bandas, como si fueran dos comunidades distintas, que ya lo son (o probablemente antesde Orígenes ya lo eran). Pero el mismo dirigente claramente no atribuye a Orígenes en sí laresponsabilidad última de la división, sino que a los “secesionistas”. Lo que reafirma la idea de queeste tipo de divisiones en realidad ya existen en las comunidades, y que la llegada de nuevosproyectos estatales que implican inversión de fondos sirven para reactualizar tales divisiones, 83
  • 83. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónestablecen un nuevo escenario para que ellas se expresen. Las divisiones comunitarias coincidiríancon la llegada de fondos estatales, o más bien encontrarían en ellos la causa inmediata pero noúltima de su generación, o más bien de su manifestación, de su emergencia.Las consecuencias que los actuales planes y programas estatales orientados a los mapuches,vehiculados hacia éstos a través de la acción de los funcionarios públicos, tendrían sobre estasdivisiones o fisuras preexistentes en las comunidades habría que determinarlas con mayor precisión.Pero, por lo pronto, podríamos conjeturar (asumiendo tales fisuras como algo dado en lascomunidades), la emergencia de una mayor institucionalización de tales divisiones. Las fisurasexistentes al interior de las comunidades (basadas en divisiones familiares, de parentesco, de poder,o de diferencias en el acceso a recursos, y manifestadas como disputas de liderazgos)probablemente sean interpretadas consuetudinariamente por los comuneros como mayoresdistancias a observar en las relaciones intracomunitarias. Pero a la luz de la lógica de intervenciónestatal del último tiempo (la proyectual, que habría tenido como efecto la creación de variasasociaciones al interior de una comunidad mapuche histórica, para acceder así a diversos proyectos)estas divisiones preexistentes se cristalizarían, sufrirían una formalización, tomarían un cariz másinstitucional. Y esto es lo que los comuneros y dirigentes mapuches expresarían al decir “CONADI,Orígenes dividió a la comunidad”. Las fisuras que tradicionalmente existían en sus comunidades noaparecían a su mirada cuajadas, formalizadas como aparecerían ahora. Y, probablemente, esa sísea una consecuencia de la actual programación estatal, encarnada, a los ojos de los mapuches, enel desempeño de los funcionarios públicos en sus interacciones con los diversos agentescomunitarios.3.3.2 La conciencia de los sujetos mapuches de ser objeto de la acción estatal, algunas de susmanifestaciones en las interacciones con los funcionarios públicosDefiniendo aquella formalización de las fisuras intracomunitarias como una consecuencia de lalógica proyectual con que se vehicula la programación étnica estatal, tendríamos sin embargo queabrir un espacio para nuestra sospecha de que el propio sesgo que nos impone nuestro objeto deestudio (interacciones agentes públicos-agentes indígenas) nos haya desplazado hasta los límitesdel mismo, a partir del cual deformemos o sobre definamos situaciones que encontrarían otrasexplicaciones o dimensiones saliéndose de él. Más concretamente nos referimos a la posibilidad deque al considerar a los sujetos colectivos mapuches más allá de sus relaciones con el Estadoaparezcan otras respuestas, por ejemplo, al recién citado efecto formalizador de fisuras. Nopodemos claro, seguir dicho camino, pero lo apuntamos a la luz de reflexiones y consideraciones dealgunos funcionarios que han experimentado esos límites y avizoran esas sospechas.Un funcionario sectorial que trabaja en Alto Bio Bío plantea que las divisiones intracomunitarias seacrecientan o se exacerban con la llegada de proyectos estatales (que representan la llegada defondos). Grafica esto diciendo que si en una comunidad existe un grupo ligado al Consejo de Todaslas Tierras por una parte, y el de la comunidad jurídica por otro, al tenerse noticias de la llegada defondos estatales, surgen una serie de asociaciones ad-hoc, que pueden o no aliarse a uno u otrobando, pero que tienen como objetivo básico captar los recursos que llegarán. Añade que los 84
  • 84. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regióncomuneros que forman estas asociaciones lo hacen por la desconfianza de que los bandos“cristalizados” los excluyan. Señala que cuando los proyectos terminan, se cierran, ello no quieredecir necesariamente que tales asociaciones ad-hoc desaparezcan, sino que se desactivaríanaparentemente, permaneciendo en estado de latencia en la comunidad esa tendencia asociativainstrumental, potencialmente reactivable ante futuras llegadas de recursos. O sea, estaríamos anteuna reacción, una respuesta de las comunidades específicamente adaptada para hacer frente a laoferta de ayuda estatal, proceso que se exacerbaría en momentos de mayor abundancia de recursosestatales (como el que estaríamos viviendo actualmente). En sus palabras “esas divisiones sepresentan ante los funcionarios públicos”. Por esto se puede afirmar que en una primera mirada,son los programas estatales los que aparecen generando esta división, o más bien esta proliferaciónde asociaciones. Pero esto no quiere decir necesariamente, que estas divisiones preexistentes enlas comunidades, y como nos atrevimos a plantear, formalizadas, institucionalizadas por la acciónestatal, definan completamente la “vida comunitaria”. Su manifestación más exacerbada ante lallegada de recursos estatales, concretados en las interacciones con los funcionarios públicos, essólo una forma de lograr una obtención más eficiente de ellos, es decir, sería una suerte derespuesta específica que se relaciona con un aspecto de la vida comunitaria. Aspecto que nosincluye ahora a nosotros como observadores.De hecho en Trapa Bajo y en otras comunidades del Queuco, Orígenes ha implementado proyectosproductivos para mujeres en los que participan sin problemas comuneras tanto de sectores adscritosal Consejo de Todas las Tierras, como de los sectores que se oponen a esta organización. Y en lacomunidad de Butalelbun, a pesar de contar con varias asociaciones en su interior (nueve), y variosgrupos de diversas “orientaciones políticas” (nuevamente la presencia o la sombra del Consejo) -loque podría interpretarse como una expresión de tendencias divisivas-, todo lo que se manifestaría enel surgimiento de líderes con proyección comunal (el alcalde Vita, Jacinto Manquepi), a pesar deesto decimos, la comunidad se mantiene unida bajo la autoridad tradicional de un lonko, y delpresidente de la comunidad.Volviendo a nuestro mandato, podríamos considerar esta tendencia asociativa instrumental comouna expresión de la clara conciencia de los sujetos mapuches de ser objeto de la acción estatal, esdecir, una manifestación del posicionamiento carenciado de los actores mapuches, sustentado en larecepción-instrumentalización que elaboran de la diferencia cultural reconocida con la que el Estadolos convoca y apela. Con lo cual nos situamos en la contracara de las definiciones que realizanalgunos funcionarios del comportamiento manifestado por los sujetos mapuches como situacional enlo que hace a sus relaciones con la agencia estatal.En un movimiento este posicionamiento del sujeto mapuche opera bajo un simulacro, unenmascaramiento prácticamente perfecto a las definiciones carenciadas con las que lo aborda laagencia pública. Es el caso de las integrantes de un taller laboral femenino existente en unacomunidad cañetina, en el que se dedican al cultivo de hortalizas y la elaboración de alimentosdeshidratados, emprendimiento en el que han contado tanto con ayuda de agencias públicas(incluyendo a la municipalidad) como de una ONG que en la actualidad las están apoyando enmejorar la comercialización de los productos. Este taller tiene cuatro años de existencia, sin embargoalgunas de sus integrantes elaboran deshidratados desde hace por lo menos treinta años. Este es elcaso de una de las integrantes del taller, quien valora la asesoría técnica que les han dado, “nosprepararon”, y esto, a pesar de que ella misma afirma que las técnicas que estos organismos les 85
  • 85. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónvinieron a enseñar, ellas, en lo esencial, ya las conocían, lo explica: “pero era como interna nuestra(forma de deshidratar)…, pero como las otras (las monitoras) son profesionales para eso, entonces,y le reconocen a ellas, su trabajo, para eso son….claro que, muchas veces nosotros nosadaptábamos a lo que ellas nos decían ‘háganlo así, acá’, y nosotros teníamos otra experienciaporque nosotros hemos hecho y sabíamos realmente, porque lo hacíamos, lo hicimos nosotros en,manualmente, sabemos cómo, y ellas no creían nomás, entonces, pero nosotros hemos hecho ya,claro, que hemos trabajado con la tierra, porque trabajando con la tierra es otra cosa…”En otro movimiento, en cambio, el mismo posicionamiento del sujeto mapuche marca los caucespara el desborde de las definiciones de la apelación estatal, dirigiendo su mirada, discursivamente,más allá de los márgenes de interlocución y programación vislumbrados por la agencia estatal. Enuna sesión de un taller desarrollado en una comunidad cañetina, dentro de un programa de INDAP-PRODEMU, a la que asistieron 10 comuneros (ocho mujeres y dos hombres), se entregaba unacapacitación sobre desarrollo organizacional. La exposición estaba a cargo de una monitora muyjoven, quien realizaba una presentación con papelógrafos, muy esquemática y plana, condefiniciones muy de manual, extensas. El grupo parecía atento, aunque la participación era casinula. En un momento realizan una actividad consistente en dividirse en dos grupos para trabajarsobre las fuerzas externas e internas que afectan a una organización. Cuando comienza laexposición de los grupos, por el primer grupo expone uno de los hombres, quien repitecorrectamente la “lección” aprendida y quien, sorprendentemente, en un momento se refiere a lamonitora como “la tía”. En el segundo grupo (sólo mujeres) se reparten la exposición, que versasobre las fuerzas externas. Como al grupo le cuesta bastante expresarse, cada vez interviene más lamonitora detallando las diversas fuerzas externas (económicas, políticas, culturales), de tal maneraque la exposición del grupo deviene en una disertación de la monitora, con la aprobación a modo deeco de los integrantes del taller a los diferentes puntos tocados por ella.Esta actitud de rebaño es sin embargo muy engañosa, ya que cuando viene nuestra presentación yla monitora nos pide que planteemos lo que andamos estudiando (interacciones entre actoresmapuches y agentes estatales), después de hablarles y pedirles alguna opinión al respecto, elprimero en hacerlo es el mismo comunero que expuso por el primer grupo repitiendo tanmecánicamente lo dicho por la monitora. Ahora en cambio, expone un discurso mucho más crítico yglobal sobre las vinculaciones de los mapuches con el Estado. Si pudiéramos resumirlo: si bien hahabido un cambio positivo en ciertas actitudes de los funcionarios públicos hacia los mapuches,asociado a una mayor oferta de programas sociales hacia los mismos, eso está muy lejos de lo queellos buscan, que es el reconocimiento como pueblo. Esto lo visualiza como una meta a largo plazo,y como resultado de una lucha y trabajo de los mapuches, es decir lo plantea como el fruto (o lafrustración de todo ello) del esfuerzo casi exclusivo que deben hacer los mapuches, ante lo cual,acciones más o menos, el Estado chileno no tiene mucho que hacer. La consecución de sureconocimiento como pueblo es algo que ocurrirá (o se frustrará) a pesar, o más bien, paralelamenteal Estado, parafraseando la capacitación PRODEMU, dependería exclusivamente de fuerzas yvariables internas del movimiento mapuche. Eso fue lo que dijo, ni más ni menos, en una simpleopinión, agregando que lleva varios años de trabajo comunitario en ese sentido, y que actualmenteopera como asesor del presidente de su comunidad. 86
  • 86. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región3.3.3 Las disputas dirigenciales mapuches y el logro de la interlocución con la agencia pública através de las interaccionesQue la interacción agente público-agente indígena se configure como un cauce explicativo quepermita la redefinición, de parte de los diversos sectores existentes en las comunidades, de lasfisuras o distancias que determinan sus posiciones relativas, releva el papel crítico que lasinteracciones juegan en la puja que se establece entre los diversos liderazgos (que asumimosencarnan tales posiciones relativas) en el empeño por lograr y preservar una interlocución preferenteante la agencia pública. Si las interacciones permiten darle una redefinición de tales posicionesrelativas, también ayudan a redefinir y legitimar los liderazgos en que dichas posiciones suelenexpresarse. Las fracturas a nivel de las organizaciones supracomunitarias o territoriales mapuches,con base en la siempre problemática aglutinación y mantención de la representatividad, yexpresadas en las frecuentes rupturas organizacionales y disputas de liderazgos, impulsan a susdiversos dirigentes a buscar la captura de la interlocución con funcionarios públicos, particularmentecon los directivos de servicios públicos y autoridades políticas provinciales, como una herramientapara definir o redefinir las cuotas o niveles de influencia al interior de las comunidades.La Corporación de Desarrollo del Lago Lleu Lleu, en la Provincia de Arauco, que se constituyó afines de los noventa vinculada a la creación del ADI del Lago Lleu Lleu, organización presidida hastahoy por el dirigente Santos Reinao, y que agrupó, según información dada por uno de susfundadores, a un conjunto de 13 comunidades ribereñas del lago, sufrió en 2002 un quiebre alretirarse nueve comunidades. Según algunos de los dirigentes que se retiraron lo que motivó laruptura fueron discrepancias agudas con el presidente de la Corporación, recaídas principalmente enel manejo de los fondos y proyectos que administraba la organización. Las nueve comunidadesdisidentes constituyeron la asociación Rayinche Leubu Lafken.Las tensiones entre los directivos de ambas organizaciones subsisten en la actualidad. La disputapor la representatividad de las comunidades ribereñas del lago, asociada a la búsqueda delreconocimiento y la interlocución con agencias públicas y autoridades estatales, se expresa porejemplo en que ambas organizaciones tienen a sus presidentes como representantes de suscomunidades en el Comité Provincial de Salud Intercultural. Pero esta disputa llega a manifestarseen la vida organizacional interna de algunas de estas comunidades. El actual secretario (y expresidente) de una de las comunidades adscritas a la Rayinche, enfrentaba al vicepresidente de sucomunidad, a propósito de un malentendido sobre el término de unos proyectos productivos deOrígenes en la comunidad, ya que el vicepresidente había citado, según el secretario sin elconocimiento del resto de la directiva, a una reunión comunitaria extraordinaria donde habríaexpuesto que la consultora encargada de ejecutar los proyectos estaba sobrepasada en los plazosde ejecución, y que por lo tanto debía llamarse a una reunión con el Gobernador, los directivos deOrígenes y CONADI, y el Presidente de la Corporación de Desarrollo, Santos Reinao, para que sebuscara una solución. El diagnóstico del secretario fue que tenía “un hombre trabajando paraReinao” en la directiva, y que debía contactarse con los directivos mencionados, más el Gobernador,el alcalde de Tirúa y la consultora para desenmascarar esta situación.A propósito de lo expuesto más arriba, sobre el accionar del Consejo de Todas las Tierras en AltoBio Bío como ejemplo del desarrollo de una búsqueda y captura de interlocución con la agencia yautoridades públicas (que tenía como correlato una estrategia de presión) de parte de una 87
  • 87. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónorganización supracomunitaria mapuche, podemos plantear la reproducción de ese patrón, a nivelcomunitario. Lo que se registra como irradiación de un conflicto de mayor envergadura, el que comosecuela delimitada, continúa incidiendo en los vínculos con la agencia pública.Como ya esbozamos, el accionar del Consejo de Todas las Tierras en Alto Bío Bío (particularmenteen las comunidades de Trapa Bajo, Butalelbún, Malla Malla, en el Queuco, y en Ralco Lepoy en elBio Bío) generó intensos conflictos con amplios sectores de comuneros pehuenches que nocompartían su estrategia y sus métodos. Los testimonios actuales de estos comuneros señalan a losmiembros de dicha organización como “gente de afuera”, “gente de Temuco que vino a agitar lascomunidades”. Hoy día, diversos funcionarios y comuneros pehuenches coinciden en apuntar que esen la comunidad de Malla Malla donde la división comunitaria heredada del accionar del Consejo esmás profunda y definitiva. Allí la comunidad está dividida prácticamente en dos, con un sectorliderado por un lonko que pertenece al Consejo de Todas las Tierras, y que dirige a las familias queviven (y demandan) en “terrenos en recuperación” que pertenecen o pertenecían al fundo Queuco, yotro sector liderado por otro lonko y que se mantienen en los terrenos “tradicionales” de Malla Malla(los del título de merced). En este caso la expansión territorial, o la posibilidad de recuperaciónterritorial, serviría como base de expresión, como cristalización de una fisura comunitaria.En conversaciones sostenidas por dichos lonkos con algunos funcionarios se dejaban ver algunasde las herramientas que utilizan en la puja por conseguir interlocuciones preferentes con losfuncionarios públicos, y también por conseguir recursos para sus sectores. El lonko del sector“tradicional”, que goza de mejor llegada en la administración municipal de Félix Vita, funda ante losfuncionarios (y eventualmente ante cualquier otro interlocutor) su pretensión de legitimidad, de ser elrepresentante de la comunidad auténtica o histórica, en el hecho de ser bisnieto del cacique al cualel Estado chileno le otorgó el título de merced de la comunidad, y en el hecho de mantenerse en talespacio. De tal forma deslegitima al lonko consejero como un simple “dirigente que se dice lonko”de las familias que están “en terremos en recuperación”.Esta delimitación no tiene mayor significación para los funcionarios en lo que hace a sus relacionescon el lonko consejero de Malla, ya que reconocen el hecho básico de que éste representa a por lomenos la mitad de los comuneros. En su caso las vinculaciones con los servicios públicos parecenestar más determinadas por la mediación de ciertos elementos de presión23. Lo que no implica quetodas sus vinculaciones con los funcionarios públicos estén teñidas por tales elementos, como lodemuestra el caso de la funcionaria del SERVIU que implementa los subsidios en el ADI, quienafirma no haber tenido mayores inconvenientes en ninguno de los sectores de Malla. Aún así, elfuncionario de CONADI en Ralco afirma que con la única comunidad con la cual la Corporación noha podido trabajar expeditamente ha sido con Malla Malla. Por otra parte, las relaciones del sectorconsejero de Malla, y de su cabeza, con la administración municipal de Félix Vita, y por lo tanto conel conjunto de funcionarios municipales, son previsiblemente malas (lo que se explica por lo ya23En un viaje hacia el Queuco, dos funcionarios de Orígenes e INDAP hablaban sobre problemas menorescon algunos proyectos -botiquines para animales- que se están implementando en Malla Malla, y que hanrepercutido en malentendidos con el lonko consejero, uno de estos funcionarios, que parece haber tenidoalgunos problemas previos con este lonko, preguntaba si las cosas en Malla estaban tranquilas como paraemprender el viaje. Por datos obtenidos posteriormente nos enteramos de que grupos del sector consejero deMalla habían atacado con piedras, a mediados de julio, una camioneta del INDAP. 88
  • 88. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónexpuesto sobre la construcción del liderazgo de Félix Vita en Alto Bio Bío en base a una oposiciónclara al accionar del Consejo de Todas las Tierras).Por otra parte, como ya lo señalábamos, en este, como en otros casos, los funcionarios queimplementan programas productivos, Orígenes particularmente, adaptan tales proyectos a estasituación, desarrollando proyectos equivalentes en ambos sectores. Pero más allá de esta operativa,y en lo que constituye la contrapartida funcionarial a la puja dirigencial por la interlocución con laagencia estatal, los funcionarios públicos, que en principio asumen estas divisiones y conflictos entrelos liderazgos mapuches como una situación “dada” y declaran la prescindencia de su accionar anteella, en ciertos casos, a lo menos, intervienen en los juegos de poder existentes entre dirigentesmapuches. A nivel comunitario las declaraciones de dirigentes mapuches dando cuenta de quedeterminados funcionarios públicos intervienen decididamente para favorecer a ciertos dirigentes porsobre otros, particularmente en comunidades que enfrentan conflictos tanto externos (porrecuperación de tierras por ejemplo) como internos, aparecen con cierta regularidad.Las relaciones entre funcionarios y dirigentes, encuentran en la elección de autoridades comunitariasun momento propicio para que se produzcan este tipo de situaciones. En una comunidad de Alto BíoBío que estaba por realizar el cambio de lonko existía una pulsada entre el actual lonko y un jovencomunero con un liderazgo emergente. La tensión entre ambos, particularmente la animadversióndesde el lonko, y su familia, hacia el nuevo líder era intensa, lo pudimos comprobar en una visita a lacomunidad cuando ambos estaban presentes. El lonko fundamentó posteriormente su actitud alcalificar al líder emergente como “vivo, mañoso y ladrón” (por la sumaria información que pudimosrecoger, al parecer, esta oposición entre ambos se fundamentaría en antiguas diferencias familiaresy posiblemente también religiosas). A raíz de esta situación, luego supimos que un funcionariosectorial, pocos días antes, le había avisado al lonko sobre una reunión de una parte de losmiembros de la comunidad que buscaba justamente aglutinar consenso en torno al emergente paraser el elegido. Lo que, obviamente, alertó al clan familiar del lonko y les permitió mover sus fichas,en una estrategia que al parecer incluía el desprestigio del nuevo líder ante los funcionarios públicos,hecho de lo cual fuimos testigos. Posteriormente, y a propósito de esta misma situación, otros dosfuncionarios de Orígenes comentaban su notoria preferencia por que el elegido sea el líderemergente basándose, en principio, en la mejor disposición y mayor involucramiento quemanifestaba con respecto a los problemas de la comunidad, pero agregando luego una razón alparecer más determinante en su preferencia: el nuevo líder no era evangélico como el lonko enejercicio, lo que les hacía pensar que a la cabeza de la comunidad tendría una actitud “más abierta”para tratar temas como el rescate cultural. Comentario que en sí mismo es una expresión elocuentede la concreción operativa que alcanza la predominente caracteriología sobre el objeto étnico, en elfuncionariado de la agencia pública indígena. 89
  • 89. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región3.3.4 Interacciones entre funcionarios públicos mapuches y agentes comunitarios mapuches3.3.4.1 La “identificación étnica” a la luz de la personalización de los vínculosLas declaraciones más bien genéricas de identificación y confianza que emiten los funcionariosmapuches al referirse a sus vinculaciones con las comunidades mapuches y sus actores, se venconfrontadas en las interacciones mismas, con las diferentes realidades o escenarios que segeneran, por una parte, a la luz de la personalización con que los agentes mapuches tienden aevaluar el desempeño de los funcionarios mapuches (como el de los funcionarios en general) y, porotra, frente a las dinámicas más específicas de las vinculaciones e interlocuciones de losfuncionarios con las organizaciones y dirigentes mapuches. Para ilustrar esta situación expondremosun breve análisis de las relaciones que tres funcionarios públicos sectoriales mapuches (elencargado del Programa de EIB en Alto Bio Bío, un funcionario INDAP-Orígenes, y el funcionarioencargado de CONADI en Ralco) han establecido con las comunidades del Alto Bio Bío en las quese desempeñan.El encargado del programa de Educación Intercultural Bilingüe en la provincia de Bio Bío, quetrabaja relacionándose especialmente con las escuelas de las comunidades pehuenches de Alto BioBío, declara tener agudos y persistentes problemas de relación y de aceptación de parte de lospehuenches entre los que tiene que trabajar. La descripción y diagnóstico, incluyendo atribución decausas, que él hace de su propia situación podría resumirse así:El primer elemento que lanza para explicar (explicarse) este rechazo es que algunos pehuenchesresentirían el hecho de que él no sea pehuenche (es un mapuche de la novena región). Agrega queeste rechazo es especialmente acentuado en cierto tipo de dirigentes, que él rotula como “políticos”(entre los que incluye al alcalde Félix Vita, quien manifestaría la misma actitud). Atribuye esta actituda la envidia de los pehuenches porque un mapuche no pehuenche ocupe un puesto como el suyo,elemento que se reforzaría por la pobreza de la zona, y esto con un añadido específico ydeterminante: el alcoholismo. Esta situación ha llegado hasta las agresiones físicas en su contra almenos en dos ocasiones; relata, para abundar en el plano de las agresiones, que son especialmentecríticos los viajes en bus hacia y desde las comunidades.Introduciendo un nuevo elemento afirma que aquellos dirigentes “políticos” le enrostrarían ademásser un yanacona (se lo han dicho en varias ocasiones) por trabajar en las políticas y programasgubernamentales dirigidos hacia los mapuche-pehuenche. Sostiene que desde que empezó adesempeñarse en esta labor, en 2001, la situación descrita (particularmente la hostilidad desde losdirigentes) no ha mejorado. En este problemático marco declara que el único sector de la vidacomunitaria pehuenche donde ha logrado establecer mejores relaciones, incluso habla dereconocimiento, es en las escuelas mismas y los centros de padres.Coincidente con este autodiagnóstico, los otros dos funcionarios sectoriales mapuches tambiénmanifiestan, con matices, haber enfrentado rechazo de parte de sectores de las comunidades 90
  • 90. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónpehuenches de Alto Bio Bío. Y todos tienen un elemento en común, son de afuera, los tres provienende la novena región24.Centrándonos en los citados tres funcionarios sectoriales, y dando por establecido este elemento derechazo hacia ellos (pehuenches rechazando a funcionarios públicos mapuches no pehuenches), seproduce una segunda coincidencia en sus declaraciones, este rechazo es particularmente fuerte enlos dirigentes de las comunidades, no en los comuneros de base. Como vimos, el encargado EIBagrega el adjetivo de “políticos” a los dirigentes que lo rechazan. El funcionario INDAP-Orígenes(quien es más drástico para radicar el rechazo sólo en dirigentes pehuenches, no en los comuneros)acopia una razón plausible para esta actitud de algunos dirigentes pehuenches. Afirma que éstosactúan así porque resentirían un eventual perfilamiento político dirigencial de parte de losfuncionarios mapuches no pehuenches. Observación muy atinada refiriendose a él mismo (precandidato a alcalde de la nueva comuna de Alto Bio Bío, disputa en la que se enfrentó al actualalcalde Félix Vita) y al encargado de CONADI, también con apetitos electorales (y ambos bastanteenfrentados y distantes con el alcalde). Pero el que ha tenido mayores problemas con dirigentespehuenches es el encargado de EIB, quien está muy lejano de ambiciones dirigenciales oelectorales. Este funcionario, que maneja con fluidez el chedungun, ha tenido problemasfundamentalmente en la comunidad de Malla Malla, los que al parecer se remontan (o se habríanacentuado) al cierre de la escuela de esa comunidad. Los comuneros lo habrían culpado de ello, sinhaber tenido, al parecer, ninguna injerencia en dicho cierre.Coincidentemente el funcionario de CONADI también ha tenido que enfrentar resistencias y seriosaltercados con dirigentes pehuenches del Consejo de Todas las Tierras, particularmente con los deMalla Malla. Pero .él mismo señala, refiriéndose a los dirigentes del Consejo, que desde hace un parde años hasta hoy día, la tensión con los consejeros ha disminuido notablemente, incluso dice que“últimamente algunos de los bravos (del Consejo) han estado acá (en la oficina CONADI en Ralco)conversando sin problemas”. Por otra parte, en nuestro recorrido por las comunidades pehuenchesaparecieron repetidas quejas contra este funcionario, las que se centraban más bien en sudesempeño funcionario, sin que se puedan relacionar con un rechazo hacia él por ocupar ese puestosin ser pehuenche.El dato indicativo de que estos tres funcionarios sectoriales mapuches en Alto Bio Bío, sean deafuera, habla de una situación dada, concreta, que es la falta de calificación laboral existente en lapoblación del Alto Bio Bío. De hecho ese ha sido uno de los temas críticos en la instalación y puestaen marcha de la nueva municipalidad: la escasa calificación y preparación técnico-laboral de lospehuenches. El propio funcionario encargado de EIB al referirse a esto, comentaba que él esperabaque esta situación (la marginación de pehuenches de puestos en la nueva municipalidad) estimularaa los jóvenes pehuenches a estudiar, a profesionalizarse, para poder luego acceder a tales puestosen “su municipio”.Podríamos distinguir entonces dos elementos en una primera dimensión del rechazo.(radicado ya encierto tipo de dirigentes pehuenches más “politizados”) Esta primera dimensión tiene que ver con el24En la nueva municipalidad de Alto Bío Bío hay unos pocos funcionarios pehuenches, algunos de los cualesentrevistamos (uno se negó) Por lo recogido en esas entrevistas y en la observación en terreno, éstos nosufrirían este rechazo. 91
  • 91. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónhecho de que estos tres funcionarios públicos sectoriales mapuches, sean mapuches extranjeros,no pehuenches, y son, 1) el hecho que representarían la irrupción en el “panorama políticopehuenche”, de una potencial competencia “mapuche-externa” por el liderazgo político25, y a estasalturas electoral (por la nueva comuna), lo que se reforzaría (2) por la carencia de la calificaciónlaboral necesaria de parte de los dirigentes pehuenches para ocupar tales puestos.¿Pero qué pasa con la segunda dimensión del rechazo, que es la acusación que le hacen algunosdirigentes pehuenches al encargado de EIB de ser un “yanacona”?Para abordar esto recordemos lo apuntado más arriba al referirnos a las relaciones que en laprovincia de Arauco mantenía un funcionario mapuche de INDAP-Orígenes con los miembros dealgunas comunidades en conflicto de Tirúa Sur. Resumiendo: allí resaltamos que dicho funcionariomapuche (unos 45 años, que pertenece a una familia de la misma Provincia de Arauco -es hijo de undestacado dirigente mapuche que resaltó en la época de la reforma agraria-, y que además hatenido una conocida carrera pública vinculada a las políticas indígenas en la provincia) comentabaque en sus visitas a terreno en comunidades en conflicto solía tener enfrentamientos ásperos(algunos al borde de los golpes) con comuneros que le enrostraban ser yanacona por trabajar,siendo mapuche, en la implementación de programas gubernamentales para los indígenas.Imputaciones a las que él contestaba, por ejemplo, aludiendo a lo paradójica que resultaba la actualde esos comuneros, tan radical frente al Estado, al compararla con el apoyo que durante la dictadurale daban a Pinochet. Pero estos conatos, por desagradables que fueran, no impedían su relacióncon los comuneros, ni el desarrollo de su labor, no paralizaban ni dominaban su trabajo. Eran sóloun aspecto de su relación con los comuneros. Incluso comentaba que muchas veces, luego deestos encontrones, terminaba conversando amigablemente con sus “oponentes”. Y concluíamos, apartir de esto, que el hecho de que este funcionario mapuche compartiera una historia de relaciones,una densidad de vinculaciones con los comuneros de Arauco (densidad que sería incluso anterior aél mismo, por pertenecer a una familia mapuche de la zona, por su padre, etc.) permitía absorber,procesar este tipo de conflictos, de diferencias, sin que se bloquearan las relaciones, no alterabaesencialmente la fluidez de éstas26.Pero en el caso de nuestros tres funcionarios mapuches no pehuenches de Alto Bío Bío, comoninguno es nativo de esa zona, obviamente no cuentan con esta densidad de relaciones dadas oimplicadas por el hecho de pertenecer o ser parte del territorio en el que se desenvuelvenlaboralmente. Con esto como base, apuntamos que el desarrollo de las experiencias tanto delfuncionario de INDAP-Orígenes como el de CONADI se diferencian notoriamente de la del25 Esto es un rasgo muy general, en Arauco por ejemplo, durante el desarrollo del movimiento IdentidadLafkenche -segundo lustro de los 90, principios del 2000- a uno de los ideólogos del movimiento, LuisLlanquilef, muchos lafkenches le reprochaban no ser de la provincia, sino ser huilliche, y con estudioseuropeos, un advenedizo en las tierras de Arauco.26 Hay que recordar sí, que al comparar la situación de Arauco con la de Alto Bio Bío, resalta el mayordesarrollo organizacional histórico del primer territorio, acompañado por una mayor capacitación y calificaciónlaboral y “política” de algunos de sus representantes mapuches. Como este caso hay varios profesionales oténicos mapuches, o más bien lafkenches, trabajando en la agencia pública indígena (Orígenes, CONADI,INDAP; CONAF, MINEDUC, SEREMI de SALUD, municipalidades). Esto hace posible, en importante medida,la situación descrita. 92
  • 92. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónfuncionario de EIB. Los dos primeros, a pesar de los problemas que enfrentaron, y enfrentan, hanlogrado vincularse, de alguna o varias maneras, con la vida comunitaria y también con los dirigentespehuenches, sino con todos, con parte importante de ellos. De suerte tal, que si enfrentancuestionamientos o rechazos, éstos no copan, no dominan la totalidad de sus interacciones con lascomunidades. En visitas a las comunidades pudimos ver al funcionario INDAP-Orígenesmanteniendo una interacción fluida, relajada, se diría cómplice con algunos lonkos y dirigentes. Y,como ya apuntamos, el funcionario encargado de CONADI, hoy por hoy, conversa tranquilamentecon los bravos del Consejo, los mismos que le decían, o todavía le dicen “yanacona”, en su casa-oficina CONADI en Ralco. .En cambio, variados testimonios que recogimos en nuestro terreno dicen que el funcionario EIB nose vincula con la comunidad, con sus dirigentes, sólo se relaciona con el mundo de las escuelas (élmismo lo dice, sólo tiene buena recepción en los centros de padres). Ha mantenido un vínculohiperespecializado con las comunidades. Los testimonios a este respecto de lonkos o dirigentes, ytambién de comuneros, tenían en la mayoría de los casos un tono de reproche, de molestia, y en laminoría, de indiferencia.Ni el funcionario INDAP-Orígenes ni el de CONADI pertenecen al Alto Bío Bío, carecen de vínculossubyacentes que soporten y contextualizen sus relaciones con los pehuenches, pero a pesar detodas las resistencias y tropiezos han logrado de una forma u otra vincularse con la vida comunitaria,con sus dirigentes, y al lograr esto, naturalmente han ampliado, superado, su estricto cometidofuncionario. La conclusión clara de esto es que para desarrollar una interacción apropiada,pertinente con las comunidades, el funcionario debe involucrarse en la dinámica comunitaria ydirigencial, y esto implica superar el estricto desempeño de su labor funcionaria.En el caso de los funcionarios públicos mapuches, si no pertenecen a la zona donde sedesempeñan, y carecen por tanto de vínculos primordiales, el establecer y desarrollar estos lazosmás amplios con la vida comunitaria, particularmente con la dirigencia, les permite absorber,procesar, acusaciones del tipo “yanacona”. Estas acusaciones o percepciones pueden existir departe de algunos comuneros, pero no copan, no tiñen la totalidad de sus vínculos con los agentesmapuches, son sólo un aspecto de ellas.El problema del funcionario mapuche de EIB no es que lo perciban como “yanacona”, su problemaes que está aislado.3.3.4.2 Las brechas relacionadas con la profesionalización de los funcionarios mapuchesLa profesionalización de ciertos funcionarios mapuches constituye una realidad con respecto a lacual se evidencian divergencias entre las apreciaciones, distinciones y priorizaciones de loscomuneros mapuches y las de los citados funcionarios. Situación que se revela en diversosdesajustes valorativos que se manifiestan en, y a propósito de, las interacciones que establecenambos tipos de agentes. 93
  • 93. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónUna jornada de capacitación para los asesores culturales del programa de EIB (MINEDUC-Orígenes)de toda la región (es decir de las provincias de Arauco y de Alto Bio Bío) permite apreciar estaconstatación.El equipo de funcionarios que dirige la jornada lo conforman los tres profesionales mapuches quedirigen y ejecutan el programa en la región (los tres son profesores y la coordinadora regional tieneestudios de magister en EIB). A la jornada asistieron 28 asesores culturales.La primera exposición de la jornada, a cargo del funcionario encargado del programa de EIB en laProvincia de Bio Bío, versa sobre el tema: “El kimün mapuche y su integración al proceso deenseñanza aprendizaje”.La exposición es principalmente en chedungun, y en menor medida en castellano. Lo más llamativoen principio es el ambiente de cercanía, de comunicación estrecha y fluida entre el expositor y suauditorio. En términos un tanto esquemáticos se puede decir que la situación es mucho más informaly menos rígida de lo que suelen ser este tipo de exposiciones de capacitación. El expositor operafundamentalmente como un estimulador, un catalizador al servicio del despliegue participativo porparte de los asesores del conocimiento que poseen. Pero si dijimos que la fluidez de lacomunicación era resaltante, es porque el expositor no necesita esforzarse en demasía para lograrla participación, ya que desde el inicio y en forma muy frecuente los asesores intervienenverbalmente (principalmente en chedungun), no sólo para responder o preguntar, sinomayoritariamente para apoyar, respaldar, reforzar, ampliar o ejemplificar ciertos puntos que toca elexponente (los asesores que permanecen callados siguen con notoria atención todo el desarrollo dela situación).Como para reforzar la conciencia del ámbito desde el que se permite esta estimulante participación,el expositor afirma que el Estado “esta dando espacios de participación” para el rescate yreforzamiento de la cultura mapuche, y llama en consecuencia a los asesores a apropiarse de dichosespacios.En la segunda parte de la exposición, se busca que entre todos se pongan de acuerdo sobre loscontenidos o temas que los asesores abordarán en cada año del ciclo básico. A cada tema debe irasociada una estrategia de abordaje, la que debe concretarse a su vez, en una serie de actividades.Cuesta ponerse de acuerdo. Algunos de los asesores que hasta ahora no habían habladointervienen contando sus experiencias de enseñanza.Partiendo del contenido sobre “quién soy” vinculado al entorno, que busca que el niño se identifiquecomo mapuche en relación a conceptos o dimensiones como familia, lof, tugun, etc., se despliega undebate (fundamentalmente en chedungun siempre) sobre una serie de contenidos a transmitir a losniños. Lo llamativo, para alguien de “fuera de la EIB”, es que esos contenidos se vinculanexclusivamente con una cultura y vida cotidiana mapuche rural y “tradicional” (agricultura, ganadería,trabajos de huerta, “o en la ruca”, conocimiento sobre un entorno rural o una naturaleza primordial o“en equilibrio”, cosmovisión, religiosidad, la machi, artesanía, etc.). Esta visión “tradicional”, genera lainquietud sobre las consecuencias que esto puede tener sobre el concepto de cultura mapuche quese busca “rescatar” y transmitir: un concepto cultural escencialista, cuyos contenidos o dimensionesya han sido definidos y acotados por la “tradición”, la que se preservaría fundamentalmente en lafuente oral. Esto plantea necesariamente la duda sobre lo que ocurre con los cambios culturales, laevolución cultural, las fracturas culturales, ¿cómo la EIB se hace cargo de eso? Lo que lleva a 94
  • 94. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónpreguntarse sobre su pertinencia y efectividad. Estas reflexiones al parecer no son exclusivas de unneófito en EIB, puesto que uno de los propios asesores culturales, a propósito del debate que habíasobre el concepto “hacer fuego en la ruca, el fogón” comentó a un compañero (en castellano) “perosi eso no sirve, ahora los niños prenden un fósforo en la cocina y prenden el gas, están ahuincados”.Habría que recordar, por ejemplo, que en la propia “naturaleza de Alto Biobío” ya se instalaron dosmegarepresas que implicaron, entre otras muchas consecuencias, la relocalización de muchasfamilias pehuenches. Y también habría que citar como ejemplo al propio equipo que dirige estajornada, todos mapuches profesionales, punto sobre el que un asesor comentó que le parecía bienque todos fueran mapuches, pero reprochó que una de ellos no hablara chedungun, lo que “dificulta”el trabajo.Ligado a lo anterior, entre dos asesores se da un intercambio de opiniones (en español) sobre siellos les deben enseñar a los niños sólo en chedungun, o si deben hacerlo mezclando el chedunguncon el castellano. Uno dice que ésta debe ser la opción, ya que estamos hablando de educaciónintercultural, la idea es que los niños manejen ambos mundos de significación, además de que haymuchos niños que aún siendo mapuches no manejan el chedungun. El otro asesor rebateargumentando que los asesores deben enseñar sólo en chedungun, ya que la enseñanza“occidental” (lo que incluye al castellano) es responsabilidad de los profesores.Es llamativo que ambos conjuntos de observaciones (tanto la discusión sobre el bilingüismo, como elcomentario del fósforo en la cocina), apuntando ambas a aspectos críticos para la temática de lajornada, se mantengan a nivel de intercambio entre asesores, ya que ninguno de los asesoresopinantes, ni de los que escuchaban, planteó estos temas al auditorio para motivar una discusión enla sala. Por otra parte, ni el expositor ni el resto de los asesores presentaron estos puntos, u otrossemejantes, como elementos críticos de discusión, como una base de debate. De tal suerte queestos asuntos se perdieron como meras opiniones entre algunos asesores, restándole a la jornadauna base de debate más amplia y quizás más crucial.Quizás a este tipo de intercambio de opiniones se refería el encargado de educación intercultural dela nueva municipalidad de Alto Bio Bío (un pehuenche), cuando al segundo día de la jornada, alpresentar una evaluación del encuentro, dijo que por lo que pudo conversar con otros asesores, éstaha sido muy positiva, de mucho provecho, sobretodo por las conversaciones de pasillo entre losasesores, los contactos, las interacciones establecidas entre ellos a propósito de este encuentro,más que por las exposiciones mismas. Además, reafirmando la necesidad de dejar documentosescritos con las propuestas educativas de los asesores culturales de EIB, presenta un esquema quees un esfuerzo de sistematización de la enseñanza de EIB, en el marco del diseño de enseñanzaque se quiere implementar en la nueva comuna de Alto Biobío. La idea es que el esquema seasuscrito y complementado por todos los asesores culturales de la región. El contenido del esquemaes muy semejante a lo discutido el día anterior.Luego, la coordinadora regional del programa EIB (antes de presentar un trabajo práctico para crearuna metodología de aprendizaje vinculado a los contenidos discutidos el día anterior), sin quereralude al tema de los intercambios entre los asesores, al llamar la atención sobre lo tarde que sequedaron conversando los asesores la noche anterior. Esto, dice, marca una diferencia entre elinterés por el tema EIB que muestran los asesores culturales, y el que muestran “los llamadosprofesionales”. Diferencia importante declarada por una profesional mapuche, que resulta indicativa 95
  • 95. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónde las brechas que la cultura funcionaria y el timming de los servicios públicos imponen a lasinteracciones establecidas entre profesionales mapuches y los miembros de las comunidades, eneste caso los asesores culturales.Otra manifestación de estas brechas la entrega la misma funcionaria al decir, con energía, ante losasesores, que no está de acuerdo con lo manifestado por el encargado de educación intercultural dela municipalidad de Alto Bío Bío, en el sentido de que se sacó más provecho de las conversacionesinformales entre los asesores, que de las exposiciones. En su opinión ambas cosas sonprovechosas, ya que subraya que se aprende tanto en las interacciones, las conversacionesinformales, como en las exposiciones.Esta divergencia en la interpretación de “qué fue lo más provechoso” de la jornada de capacitación,como expresión de las brechas que se abren a partir del desajuste entre el diseño etnificador de laprogramación culturalmente diferenciada de la agencia pública indígena y las priorizaciones de losagentes comunitarios mapuches (valoración de las exposiciones v/s importancia de las vinculacionesy transmisiones informales que se generan a propósito de tales jornadas), desnuda algunas de lastrampas del énfasis participativo con que la agencia pública apela a los sujetos mapuches,revelándose más bien en su carácter de impulso de disciplinamiento de aquella sobre éstos. Lafisonomía que reviste al equipo organizador (a la que han cooperado en gran medida eladoctrimaniento, profesionalización y su inmersión en la cultura y timming funcionarial), más allá desu condición étnica, como expresión de la sistematización que la programación étnica estáelaborando de su objeto, despliega su predigerido espacio de rescate cultural tradicional, frente a unauditorio identificado como idóneo para recepcionarlo y profundizarlo. Pero la rápida contención porparte del equipo de los desbordes que produce en los entresijos y márgenes de dicho espacio lainserción de los asesores culturales comunitarios (como excedentes de su entusiasta participaciónen él), revela la inadecuación de la programación estatal para acoger y profundizar losplanteamientos de los sujetos mapuches que superan la dimensión de la carencia. 96
  • 96. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región III. INFORME FINAL IX REGIÓN DE LA ARAUCANÍA Informe regional redactado por Hans Gundermann y Temístocles Lizama 97
  • 97. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónINTRODUCCIÓNEs de importancia señalar algunas precisiones y delimitaciones respecto del estudio. Ellas dan formaa la estrategia de investigación seguida en este estudio. Primero, no se investiga aquí lasdeterminantes estructurales de las formas de dominación hacia el pueblo mapuche presentes en lasregiones consideradas, aun cuando deben tenerse siempre en cuenta por su importancia para elconocimiento y caracterización de las relaciones sociales de los mapuches con otros sujetossociales regionales. El análisis que emprendemos se dirige a la caracterización de actores o agentesen situación de interacción, a las formas de interacción que les son características y a susdeterminaciones sociales, políticas y culturales. No se aborda entonces un análisis de tipo sistémico,de sistemas o estructuras sociales globales. No obstante, ellos se suponen y se traen a colacióntoda vez que sea necesario.Segundo, es un estudio dirigido a caracterizar relaciones sociales y políticas públicas hacia lospueblos indígenas. No son las lógicas ni los cursos de acción que se siguen en la implementación delos programas y proyectos estatales hacia los pueblos indígenas lo que aquí interesa principalmente,aun cuando es en su despliegue que tienen lugar las interacciones que son materia del estudio. Elestudio supone prestar atención a programas y proyectos, además de muchas otras actividades másconvencionales y difusas para poder hacer efectiva la observación de interacciones.Tercero, no todas las instituciones del Estado, ni todos los tipos de agentes estatales regionalespodrán ser considerados de igual manera. Ello por razones de capacidad de cobertura, accesibilidady orientación de la acción del Programa Orígenes, mandatario del estudio. En cuanto a esto último,se privilegian aquellos organismos que son co-ejecutores de la acción del Programa Orígenes y quefocalizan su acción en la prestación de servicios, la asistencia y el desarrollo (por ejemplo, INDAP,CONADI, Servicios de Salud, Servicios de Educación, municipios). Quedan fuera de estafocalización otras entidades estatales con clara presencia regional, por ejemplo Carabineros deChile, Instituto de Normalización Provisional, Registro Civil, por alejarse de la orientación genérica deOrígenes, aun cuando su presencia y efectos puedan ser gravitantes en la vida de la gente mapucheregional. En estos últimos casos se buscará, de todos modos, no perder de vista su existencia,acción e impacto.Las comunas estudiadas fueron tres: Galvarino, Lumaco y Melipeuco. Para ser más precisos seestudió la interacción entre agentes públicos y sujetos indígenas en esas comunas en un marco detiempo relativamente pequeño (unos 3 meses). Esa interacción podría haberse abordado de manerano situada o contextuada comunalmente, tomando el trabajo de servicios estatales y gruposindígenas de cualquier lugar, pero habría limitado la observación y el conocimiento de las acciónestatal en el nivel municipal al alcanzarse sólo información muy disgregada. En cuanto a las fuentesde información, se privilegió en un caso testimonios y experiencias de actores indígenas y agentesestatales respecto de si mismos y de los otros en situación de interacción social. En otros se acudióa documentos y registros escritos y también, como un procedimiento relevante de obtención deinformación y control de la misma, se asistió a diversos eventos en que convergían e interactuabanfuncionarios públicos o agentes para estatales con gente mapuche. 98
  • 98. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónSe seleccionaron esas comunas en particular debido a la accesibilidad que tenían para losinvestigadores. También por representar situaciones un tanto distintas en cuanto a la estructuracióny actividad de los actores mapuches (más organización y proactividad hacia el Estado en un caso, ymenos en otro). También interesó tomar en cuenta la intensidad de la acción estatal (Presencia deOrígenes, focalización de la acción estatal sobre áreas conflictivas, etc.). Más específicamente secontempló criterios de mayor o menor presencia de población indígena con base en laautoidentificación censal (media en Melipeuco, más alta en Lumaco y Galvarino), la presencia o node instituciones e inversiones públicas, la existencia y acción de organizaciones mapuches, laexistencia e intencionalidad de programas estatales locales que consideren a la población mapuche.La tabla siguiente resume los valores asignados: Instituciones Acción de Programas Nº Comuna Población o Inv. Publica organizaciones locales hacia Indígena mapuches lo mapuche 01 Galvarino Alta Media a alta Alta Limitado 02 Lumaco Media Alta Alta Relevante 03 Melipeuco Media Media Baja LimitadoTomamos como punto de partida, la hipótesis de que la interacción entre agentes del Estado ysujetos Mapuches se ha caracterizado por múltiples trabas o nudos de conflicto, que operan en dosdirecciones contrapuestas. Por una parte, los funcionarios del Estado mantienen estereotipos yprejuicios sobre la capacidad de los mapuche para procesar (recibir, integrar, aportar, etc.) lasdistintas iniciativas que se dirigen a su beneficio (plano subjetivo) y, al mismo tiempo, no disponende conocimientos suficientes de la cultura mapuche, de su sociedad e historia, de su realidad comogrupos regional, o de herramientas metodológicas para incorporar su participación en las distintasetapas de la intervención (plano objetivo).Por otro lado, los mapuche tienen una visión del Estado como un conjunto heterogéneo de agentessociales dotados de poder que pueden, de manera ambigua, tanto proporcionar productos yservicios valorados y necesarios, como favorecer despojos y su disolución como grupo social ycultura (plano subjetivo). De allí entonces la coexistencia inestable y tensionada (una dialéctica) desentimientos de atracción-desconfianza respecto de sus intervenciones. Pero, a la vez, mantienenun conocimiento insuficiente –salvo quizá una capa de dirigentes crecientemente informados- de loque pueden esperar del Estado, de la lógica de funcionamiento de las burocracias estatales, de losmomentos y procesos políticos de cada época y de las formas (metodologías, procedimientos, etc.)a través de las que pueden participar de manera más activa en las intervenciones del Estado en losespacios sociales indígenas (plano objetivo). 99
  • 99. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónEn este campo de interacción se han generado distintas posiciones (institucionales o no, explícitas ono) de los agentes estatales acerca de su relación con la población mapuche, a la que a veces hapuesto en condición de beneficiario (población pasiva que recibe un bien o servicio), clientela(población que en una posición de menor poder relativo recibe un bien o servicio a cambio de apoyopolítico o, al menos, que supone una reciprocidad inmediata o diferida), o usuario como ha queridorecientemente orientarse (población activa que usa los servicios del Estado para generar su propioproceso de desarrollo). A la inversa, existe una correlativa toma de posiciones mapuche, a vecescorrespondientes con las estatales y en otras reactivas o de posicionamiento estratégico ante ellas.En la gran mayoría de los casos esta pluralidad de formas subjetivas (visiones y perspectivas),formas y ambientes de interacción objetiva, están intervenidas por desconfianzas y desconocimientoen dos direcciones. Las relaciones se enmarcan entonces en un contexto en que no hay horizontescognitivos y valorativos comunes, y tampoco un proyecto o imagen de sociedad que los integre. Anteello, cada uno (Estado y Pueblo Mapuche o una parte de este) operan con una lógica de negacióndel otro. 100
  • 100. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región1. LA REGIÓN DE LA ARAUCANIA Y EL ESTUDIO EN TRES COMUNAS1.1 La IX Región de la AraucaníaLa Novena Región de la Araucanía, concentra la mayor cantidad de población indígena del país, yes allí donde la acción estatal hacia los mapuches es más intensa y diversificada. Esa presenciamapuche masiva y el antiguo anhelo de contar con un servicio estatal especializado más cercano, esla razón por la cual en Temuco (capital de la Araucanía), se establece la Dirección Nacional de laCorporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI), organismo estatal que resulta de lapromulgación de la Ley Indígena Nº 19.253, del 28 de Septiembre de 1993. La organizaciónadministrativa de esta región la integran dos provincias, Malleco y Cautín concentrando una totalidadde 32 comunas, cifra que considera la nueva comuna de Cholchol, recientemente creada ydesprendida del territorio originalmente administrado por Imperial, destacándose además en estanueva comuna la administración de un alcalde (electo), de origen Mapuche.La Región de la Araucanía cuenta con una superficie total de 31.859 Km2 y su población total, deacuerdo al Censo Nacional de Población de 2002, alcanza a 867.351 habitantes. La concentraciónurbana llega a un 61,3% y del 38,7 % restante es rural. Cabe señalar que la Araucanía es una de lasregiones con más alta ruralidad en cifras relativas y absolutas del país. En esa población rural deaproximadamente 335 mil habitantes está presente un alto porcentaje mapuche que se distribuyeespacialmente en todo el territorio regional; en parte del valle central, la costa, y la cordillera. Elporcentaje de la población indígena regional asciende, según el último Censo, a 204.195 personas,correspondiente con un 30,79%. De ella un 99,52% es mapuche. Aunque manteniendo presencia entodas las comunas, las concentraciones mapuches más importantes están en el valle central y ladepresión del río Cholchol (Lumaco, Galvarino, Chol Chol e Imperial). Se destaca también el grannúmero de población indígena en comunas cordilleranas como Currarrehue, Melipeuco y Lonquimay,así como en la costera comuna de Puerto Saavedra. La región es quizá la única del país en que lasrelaciones interétnicas son social y políticamente gravitantes por la envergadura de sus tensiones yconflictos.La Araucanía es la región con mayores índices de pobreza e indigencia27 del país. Ello explicadopor técnicos, políticos y planificadores con base en la preeminencia de actividades económicasprimarias de baja productividad, por la alta ruralidad existente y por la extrema subdivisión de laspropiedades agrícolas. Esto afecta principalmente a la población mapuche y es por tanto en ella que27 Los hogares pobres son aquellos cuyos ingresos no alcanzan para satisfacer las necesidades básicas desus miembros, ($43.712 en la zona urbana, y en $29.473 en las zonas rurales).; la indigencia a su vez sedefine como aquel hogar donde sus miembros aun cuando destinaran todos sus ingresos a la satisfacción delas necesidades alimentarías de sus miembros, no logran satisfacerlas adecuadamente ($21.856 en lo urbanoy en $16.842 en lo rural). La diferencia de líneas de corte urbano y rural se deben a la diferencia dedisponibilidad de ingresos monetarios en ambas zonas que le permitan obtener el acceso a igual canastabásica. 101
  • 101. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónse manifiestan tales restricciones generales. Los mapuches desarrollan actividadessilvoagropecuarias en pequeña escala como los cultivos de subsistencia, pequeñas plantacionesforestales, pesca artesanal y labores de recolección. La población indígena y por extensión la noindígena rural es diagnosticada en una situación de “marginación cultural”, la primera, y condeficientes condiciones de vida, ambos categorías. Se reconoce que los problemas que afectan aeste grupo indígena han sido provocados por el proceso reduccional a que fueron sometidos,sumado al crecimiento vegetativo de la población, junto a la formación sostenida de nuevos núcleosfamiliares, lo que los ha llevado a transformarse mayoritariamente en “propietarios minifundistas”. Alestar imposibilitados de ampliar la cabida de sus predios y dificultados de cambiar la gestión de losmismos tienen dificultades estructurales de crecimiento. Un aspecto de lo anterior es la calidad ycobertura insuficiente del apoyo estatal (Estrategia Regional de Desarrollo, IX Región de laAraucanía, 2000-2010)Todo lo anterior es puesto en relación con una dimensión sociopolítica, la del movimiento mapuche,relevante durante los últimos años en la zona. Se señala que “la debilidad institucional y la falta depolíticas con pertinencia, disminuye la capacidad de acción del Gobierno en la solución de losproblemas más urgentes que debe atender”. De lo anterior se deriva, entonces que de no mediartransformaciones estructurales al respecto se “mantendrán así, por largo tiempo, las condiciones desustentación de la demanda de las comunidades y, por ende, las posiciones ideológico-culturalesque han dado origen a las tomas de fundos y a movilizaciones de los últimos años, incrementadaspor la existencia de una plataforma básica de acción de las organizaciones mapuche en torno a lademanda por tierra y a la exigencia de un -Nuevo Trato con el Estado de Chile-, anunciado por losactores políticos e institucionales regionales y nacionales (Gobierno Regional de la Araucanía 2005).Esta realidad social, cultural y económica orienta la acción pública en algunas líneas estratégicas deacción regional que pudieran ayudar a superar los índices de pobreza. Una de esas orientaciones sedirige hacia la ruralidad y el mundo indígena. Para ello el sistema estatal se organiza en un nivelcentral regional (Seremías, Direcciones Regionales; Servicios), un nivel local (Oficinas, Áreas) deservicios centrales y el Estado local, por así decirlo, los municipios y sus servicios. Importanciaoperativa adquieren en este empeño la Corporación Nacional de Desarrollo Agropecuario (CONADI),el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), la Corporación Nacional Forestal (CONAF), elMinisterio de Obras Públicas (MOP) y el Instituto Nacional de Normalización Provisional (INP),además de la acción de la Intendencia Regional, las Gobernaciones y Municipios, estos últimosbásicamente en la administración de recursos y programas de la red subsidiaria del estado. ElPrograma ORÍGENES de reciente creación es también relevante.1.2 Aspectos de la situación mapucheEl “problema” mapuche no se produciría por efecto de la cantidad de su población, sino porque en laRegión de la Araucanía el grueso de la población mapuche vive en el sector rural (69%),conservando tradiciones y cultura (lo que en general se considera positivo), pero que para algunosautores, o actores políticos sociales, junto con ello también se conservan y potencian actitudes quelos marginan de la modernización en las actividades económicas y sociales, constituyendo factoresque impiden la necesaria integración de todos los actores regionales hacia objetivos comunes dedesarrollo. La imagen oficial asociada al mapuche rural de la región esta muy relacionada con 102
  • 102. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónpobreza dura persistente y marginalidad. En términos concretos esta situación se manifiesta en unagran extensión de tierras dedicadas a cultivos de subsistencia, aumento de la venta de fuerza detrabajo campesina, y en definitiva, aumento de la pobreza rural. La situación social precaria de laRegión de La Araucanía en relación al contexto nacional, se explica entonces por la preeminencia deactividades económicas primarias de baja productividad, por una alta ruralidad y por la extremasubdivisión de las propiedades agrícolas. Nos encontramos ante una numerosa población que sededica a cultivos de subsistencia, de la cual el pueblo mapuche presenta la situación de mayormarginalidad social. Esta incapacidad de satisfacción de las necesidades básicas de los pequeñospropietarios crea una corriente migratoria hacia centros urbanos, produciéndose un trasplante ytransformación de los pobres rurales en habitantes de cordones de miseria.Las condiciones de infraestructura, si bien han mejorado notablemente en los últimos 10 años(particularmente en energía eléctrica, caminos secundarios y servicios básicos), aún presentaconsiderables carencias en agua potable rural y saneamiento básico; no obstante la importancia deesas carencias, el factor que determina su nivel de marginalidad social, es el ingreso real de lafamilia. En general, la familia rural pobre tiene pocas expectativas de fortalecimiento productivo, porsu carencia de capital, dependencia de las actividades de subsistencia, atraso tecnológico y bajavinculación a los mercados de productos agropecuarios. l resultado de esta conjunción desituaciones se expresa en frustración y malestar social frente a la sociedad chilena.1.3 Las comunas consideradas en el estudioComuna de GalvarinoLa comuna de Galvarino, se localiza en el denominado secano interior de la región de la Araucanía,en la provincia de Cautín. Ocupa parte de la vertiente oriental de la cordillera de Nahuelbuta y de ladepresión intermedia, y dista a 66 Km. al noroeste de la capital regional, Temuco. Su superficietotal es de 568,2 Km2., limita al norte con las comunas de Lumaco y Traiguén; al sur con lascomunas de Temuco y Chol Chol; al este, con las comunas de Lautaro y Perquenco; y al oeste conlas comunas Lumaco y Chol Chol.Esta comuna tiene la ventaja de situarse en la parte media de la cuenca hidrográfica del río Imperial,lo que le permite un potencial de uso y manejo del recurso hídrico para fines productivos. Sinembargo, su desventaja en consideración al desarrollo de la actividad silvo agropecuaria tiene quever con la topografía, de carácter ondulada a quebrada con presencia de cerros y quebradas, quecondicionan, además, una adecuada comunicación vial entre los distintos sectores (localidades ocomunidades) del espacio comunal. Galvarino basa su economía local, en la explotación de lapequeña propiedad campesino mapuche en rangos de subsistencia; la explotación forestal yactividades relacionas; la mediana explotación campesina y ganadera desarrollada por colonos asícomo por campesinos no mapuche; el comercio y los servicios.La población comunal es de 12.596 habitantes (Censo 2002) que representa solo el 1.5% de lapoblación regional. La población rural de Galvarino es de un 71,90 %, cifra que es muy superior al32,36 % de la región y al 32,86 % de la provincia de Cautín (INE 2002) . En general, estacaracterística de ruralidad de Galvarino la comparte con la mayoría de las comunas de la región, 103
  • 103. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regióncuestión que está estrechamente ligada a la presencia de población mapuche (59,7% según elCenso 2002), complementada con población campesina que en términos censales no se declaramapuche.El estado en la comuna de Galvarino esta representado por el municipio local, que ejecuta planes yacciones programáticas establecidas en la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades (Nº18.695). Esta misma institución ejecuta convenios de colaboración con CONADI, quien mantieneuna oficina de atención indígena una vez por semana, con Bienes Nacionales para atenciónpreferencial de demandas de saneamiento de títulos indígenas y con INDAP por medio delPRODESAL. Estas últimas son acciones técnicas que no tienen particularidad de atención indígena,pero que por su intervención productivo rural tocan e intervienen extensivamente la realidadcampesino mapuche. En la comuna existe también una oficina de INDAP, una sucursal del Bancodel Estado, y un hospital tipo 4, aparte de la operación local de cajas pagadoras del INP coordinadasmensualmente con el municipio.La actividad de las organizaciones mapuches en la comuna de Galvarino tiene algunasparticularidades interesantes de abordar. Desde los centros culturales (de mediados de los ochenta),que posteriormente originaron Admapu y desde allí el Consejo de Todas las Tierras se puede asistira una actividad de demanda y acción reivindicativa ininterrumpida en la comuna. Las zonas deBoyero y Pangueco se las reconoce como las más activas, sitios donde hasta hoy actúanimportantes líderes mapuche. El movimiento se expandió también a las zonas conocidas comoRaimán y Rucatraro Alto (en el Límite Con Lumaco), para en la actualidad estar distribuido porvarios otros puntos del el territorio comunal. Estas comunidades y sus dirigentes mantienen unaactiva relación con las acciones de protesta y reivindicación en un marco regional, cambiando elmodo de acción en la comuna y con sus autoridades locales. Esta diferencia se entiende cuando esexplicada por Manuel Santander (miembro del directorio del Consejo): “la pelea es con el Estado ycon el poder económico usurpador, por tanto no sacamos nada con protestar en la Municipalidad sial final el que nos va comprar las tierras es otro”. Esta fuerte definición grafica plenamente el cursode acción de las organizaciones indígenas de tipo reivindicativas de Galvarino. En línea con esto, laactuación de las 11 comunidades de la Comuna miembros del Consejo de Todas las Tierras haestado marcada por relaciones de colaboración con el gobierno local. Un aspecto de ellos son losconvenios para la ejecución de las propuestas financiadas por Orígenes, siendo todas estascomunidades incorporadas desde un principio a los planes de este programa. Este aspecto resalta alconstatar que son 19 el total de las comunidades de la comuna involucradas con este Programa.En la comuna de Galvarino está presente un gran número de organizaciones (según ley deorganizaciones territoriales Nº 19.418). Entre ellas 102 de mujeres, 85 deportivas, 68 de iglesias, 18de adultos mayores, 15 de jóvenes (Dir. De Desarrollo Comunitario de Galvarino). En cuanto a lasorganizaciones indígenas (regidas por la Ley Nº19.253), en Galvarino existen 68 comunidadesconstituidas y 10 asociaciones indígenas. Como ya se señaló también opera en la comuna elConsejo de Todas las Tierras. De las asociaciones está presente la Asociación Trawun Folil (decarácter Comunal), que ha mantenido relaciones con el Estado y el municipio local y algunos otrosorganismos externos que han financiado sus propuestas. Es el caso tambien de Trawun Mapu (decarácter Territorial incluyendo los sectores de Curaco, Ranquil y Pelantaro) (datos obtenidos de laDirección de Desarrollo Municipal). 104
  • 104. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónComuna de LumacoLa comuna de Lumaco tiene una superficie de 1.119,0 Km2 y pertenece a la provincia de Malleco.Está ubicada en el denominado Secano Costero, a 28 kilómetros de Traiguén, distante 93 kilómetrosde Angol la capital provincial y a 123 kilómetros de Temuco, la capital regional. El relieve de lacomuna de Lumaco lo caracteriza una serie de cuencas y serranías que avanzan hacia el centro, enlas faldas orientales de Nahuelbuta. Prevalecen en la comuna, por lo tanto, las formas montañosasabruptas, con quebradas ocupadas por ríos y esteros. Por tamaño, Lumaco ocupa el 6º lugarprovincial y el 7º por población. Limita al norte con las comunas de Purén y Los Sauces; al W con laprovincia de Arauco (VIII Región del Biobío); al sur, con las comunas de Carahue, Nueva Imperial yGalvarino y al este con la comuna de Traiguén. Es importante destacar que dos centros poblados dela comuna alcanzan la categoría de pueblo: Capitán Pastene y Lumaco, la capital. El poblado dePichipellahuén es un villorrio rural que no tiene categoría urbana. La comuna presenta un alto índicede ruralidad (72%), por lo que la actividad económica predominante es la silvoagropecuaria conalrededor de un 60% de población activa empleada.Los resultados del censo 2002 indican un total poblacional de 11.335 habitantes, habiéndosedeclarado como mapuche una cantidad de 4.282 personas, es decir un 37,78% del total. Esrelevante entonces realizar algún comentario sobre la situación general de esta población queconvive y subsiste en un territorio compartido además con “chilenos” y algunas familias de “colonos”de origen italiano y alemán. Al respecto, los mapuches ocupan, como es característico de la IXRegión, terrenos con escasa capacidad productiva y con fuerte degradación, por efecto de lasobreexplotación, los monocultivos y la deforestación agresiva.El Estado en la comuna de Lumaco esta presente a través del municipio local, con la operación deplanes y acciones programáticas contempladas en la Ley Orgánica Constitucional deMunicipalidades (Nº 18.695), y en sus propios planes, programas y proyectos. El municipio tambiénejecuta convenios de colaboración con CONADI, quien mantiene una oficina de atención indígenados días por semana y cuyo funcionario también atiende la vecina comuna de Galvarino; con laSeremía de Bienes Nacionales para resolver demandas de saneamiento de títulos indígenas y conINDAP por medio del PRODESAL. Mensualmente se coordina la operación de Cajas Pagadoras delINP. Permanece aquí por mas de 20 años la Fundación Instituto Indígena (FII) organismo de lasociedad civil vinculado a la Iglesia Católica. Originalmente operaba con recursos propios de laIglesia Católica y la Cooperación Internacional, manteniéndose hoy ejecutando programas dedesarrollo territorial, con financiamiento estatal por el medio de CONADI, además de la operacióncomo consultora del Programa Orígenes.Lumaco es una de las áreas más claramente identificadas como epicentro o foco de conflictos ydemandas étnicas durante la última década. Allí se reclama y litigan terrenos que manifiestan lesfueron usurpados, generándose un largo proceso de negociación con la intermediación de CONADI,que ya ha ido resolviendo algunos asuntos. En relación con las movilizaciones y conflictos sonoriundos de allí líderes como Aucan Huilcaman del Consejo de Todas las Tierras y Galvarino Raimán 105
  • 105. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónde la Asociación Ñancucheo. Un protagonismo visible ha tenido también la Unión de ComunidadesIndígenas y las llamadas identidades territoriales. Su expresión se ve a veces disminuida por laacción de grupos mapuches organizados y constituidos como Pequeños Agricultores y Comités(s/ley Nº 19.418), los que han generado vínculos con el Estado y con el municipio local por medio y através de los programas productivos.La intervención del programa Orígenes ha estado concentrada en los grupos con mayor acciónpolítico reivindicativa, por un protocolo y acuerdo de iniciar (en todas las comunas), con aquellascomunidades que mayor disconformidad planteaban hacia el gobierno nacional. Por su parte, esteaspecto no ha sido relevado en la instalación del Programa Araucanía Tierra Viva, que pretende unaarticulación con grupos de productores interesados en buenas prácticas de usos, más que conmovimientos indígenas propiamente tal.Como es general a todas las comunas de la región, están presentes en Lumaco numerosasorganizaciones territoriales (Juntas de Vecinos, agrupaciones de mujeres, clubes deportivos, gruposde iglesia, agrupaciones de jóvenes, comités de diverso tipo) que elaboran y gestionan unadiversificada demanda hacia el municipio y las agencias estatales con presencia en la comuna. Lademanda propiamente mapuche es levantada en la comuna por la Asociación Comunal Mapucheque reúne a un grupo numerosos de las 58 comunidades indígenas constituidas con arreglo a la LeyIndígena ( N° 19.253). Este mismo cuerpo legal ampara un grupo de 8 Asociaciones Indígenas.Comuna de MelipeucoLa Comuna de Melipeuco se ubica en una zona precordillerana de la provincia de Cautín, entre los38ª 35´ hasta los 39ª 00´ De latitud sur y los 71ª 24´ y los 71ª 51´ de longitud W, distante a 97 km. alnoreste de Temuco, su superficie total es de 1.107, 3 km2., limita al norte con las comunas deCuracautín y noreste con Lonquimay (Provincia de Malleco); al sur con las comunas de Curarehue yPucon; al este con la Republica de Argentina, y al oeste con las comunas de Cunco y Vilcún . Estacomuna fue fundada en 1981 siendo parte del proceso de regionalización impulsado por el gobiernode la época, con la intención de dotar a este apartado rincón de la región de elementos deadministración propios, potenciando el desarrollo de la población local. Y dado lo que en esostiempos se pensaba: “era de vital importancia como el de sentar y fortalecer soberanía en estacomuna limítrofe con la República de Argentina” (José Relmucao Dirigente Comunidad IndígenaJuan Meli de Melipeuco).Por sus características y ubicación geográfica precordillerana, tiene la mayor parte de su superficiecompuesta por cerros y cordones montañosos, con pocas áreas cultivables. Posee gran cantidad derecursos turísticos, dentro de los cuales sobresale el Parque Nacional Conguillío, distante a 27 kmsde Melipeuco. La zona basa su actividad económica en la explotación forestal y en la ganadería deovinos, caprinos y vacunos. En el último tiempo ha surgido con cierta fuerza la actividad turística,teniendo en consideración las recursos naturales de la comuna.La población comunal es mayoritariamente rural. El último Censo de Población y Vivienda de 2002arroja una cantidad de 5.578 personas, de los cuales un total de 2.102 se declararon mapuches; esdecir, un 37,68% de la población comunal. Esta población se asienta básicamente en los sectores 106
  • 106. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónrurales y convive en plenitud con los denominados colonos “chilenos”. Las organizaciones mapuchede la comuna están integradas por asociados descendientes o miembros de familias agrupadassegún títulos de merced y por lo común expresan demandas locales productivas, lo que no dista delas características de otro tipo de organismos como los talleres laborales y grupos de pequeñosproductores al cual acceden indistintamente mapuches y no mapuches y, de manera más amplia, elconjunto de la población local. Dada la escasa diferenciación de propuestas, en relación a grupos deno mapuche, se evidencia en Melipeuco una débil orientación desde las bases indígenas haciareivindicaciones más amplias en un sentido étnico, territorial o cultural, lo que sí está presente encomunas como las de Lumaco y Galvarino. Se realizan durante la última década encuentros ycelebraciones culturales con apego a la tradición, a modo de revitalización cultural, así comotambién la coordinación de dirigentes e intelectuales locales que intentan difundir planteamientos ydemandas más propiamente mapuches.Dada la lejanía de otros centros poblados y de los servicio regionales, la acción de respuestamunicipal a estas demandas es aquí de primera importancia. El municipio local ejecuta planes yacciones programáticas, establecidas en la LOC de Municipalidades. (Nº 18.695). Esta mismaentidad ejecuta convenios de colaboración con INDAP por medio del PRODESAL y mantiene fluidasrelaciones con otros organismos de relevancia para las necesidades locales, como SERVIU, MOP elINP. Es también relevante destacar la acción de organismos como la ONG Gestión y Desarrollo(GEDES), que ha estado operando con recursos de la Cooperación Internacional italiana y de lacomunidad Europea en los ámbitos productivos y organizacionales; orientándose hoy a la operaciónde programas estatales de desarrollo; actúa también como institución de enlace los profesionales delServicio País.La situación organizacional de la comuna de Melipeuco puede verse según dos categorías. Unocorresponde a organizaciones sociales y productivas, potenciadas por los gobiernos comunales ypor los requerimientos de operación en planes y proyectos productivos, como por ejemplo losproyectos holandés y español de principio de los 90, cuya principal población objetivo deintervención fueron las pequeñas unidades campesinas. En estos grupos se concentraindistintamente población indígena y no indígena. También deben incluirse aquí a los grupos debase constituidos para pequeños proyectos de riego y agua para consumo humano, como tambiénlos comités de pequeños agricultores potenciados por programas productivos locales, y los gruposde mujeres, que participan de redes productivas como la “Red RUF”, cuya principal atención seconcentra en mejorar los ingresos prediales por medio de la comercialización de productos ymanufacturas con un sello de identidad y con alto contenido organizativo, experimental y decomercio justo. En estos grupos también participan indistintamente mapuche y no mapuche.Una segunda categoría e la de agrupaciones exclusivamente mapuches, que en esta comuna sehan conformado ante requerimientos de proyectos, más que por un proceso de reivindicaciónpropiamente tal. En esta comuna se expresa mediante la existencia y acción de 25 comunidades y 3asociaciones indígenas. De las asociaciones indígenas, una de las más visibles es la AsociaciónComunal Mapuche Folil Cayun. 107
  • 107. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónCuadro comparativo de población, distribución, composición y pobreza en las tres comunasestudiadas ÍNDICECOMUNA SUPERFICIE POBLACIÓN % % % POBREZA URBANO RURAL MAPUCHE (INCLUYE INDIGENTES)Galvarino 568,2 km2 12.596. 28,10 71,90 59,7% 30.58% Lumaco 1.119 km2 11.405 37,23 63,77 37,78% 39,42% 1.107 km2 5.628 41,45 58,55 37,68% 41.86%MelipeucoFuente Elaboración Propia S/g Datos Censales y CASEN.Del cuadro comparativo destaca el pequeño tamaño, el carácter prevalecientemente rural de las trescomunas, las altas tasas de pobreza y el alto porcentaje mapuche relativo de su población:mayoritaria en Galvarino, de algo más de un tercio en Lumaco y Melipeuco. En relación con estacaracterización se puede desde ya anotar que la acción del Estado, visto en perspectiva, se dirige demanera general hacia la ruralidad indígena, su pobreza característica y los esfuerzos para lasuperación de la misma, más que a abordar el carácter étnico de esa población. También anotemosla imagen sobredimensionada de la presencia mapuche adquiere la comuna de Lumaco en razón dela visibilidad que allí han tenido movilizaciones y conflictos de indígenas con el Estado y lasempresas forestales. En esta la población mapuche autodeclarada como tal llega a sólo un 37,78%del total. 108
  • 108. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región2. AGENCIAS ESTATALES Y PUNTOS DE RELACIÓN CON LO MAPUCHE2.1 Panorama generalPor mandato institucional y de gobierno todas las agencias estatales deben llegar a las comunas deuna región. Por las características de la región o la especificidad de algunas de ellas no siempre esprocedente su presencia y acción en todas y cada una. Por ejemplo, el Servicio nacional de Pesca(SERNAPESCA), el servicio Nacional de Geología y Minas (SERNAGEOMIN) o el Servicio deAduanas. El modo en que se estructura su presencia en las comunas es a través de líneasprogramáticas que suponen una acción centralizada desde las cabeceras regionales, o provinciales,para desde allí bajar a las localidades y familias campesinas. En algunos casos se establecenoficinas de acción local con fines operativos, pero sujetos a responsabilidad y decisión centraliza. Alo anterior se agrega la acción local organizada a través de convenios de responsabilidad compartidacon los gobiernos comunales u otros organismos estatales.Algunos organismos operando en esta región lo hacen con exclusividad o con importantesprogramas dirigidos a los indígenas, enfatizando una focalización y trato preferencial hacia losmapuche. Por definición se encuentran aquí la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena(CONADI), el Programa Orígenes, el Programa de Recuperación Ambiental y Desarrollo SocioProductivo en Áreas Campesinas e Indígenas Araucanía Tierra Viva y el Ministerio de BienesNacionales. Está presente luego un conjunto de agencias dirigidas a cubrir realidades regionales depobreza y ruralidad. Algunas de ellas introducen acciones específicas para abordar la poblaciónindígena, pero sin que ello suponga metodologías y foco de trabajo nítidamente diferenciados. Es elcaso del Instituto de Normalización Previsional (INP), la Corporación Nacional Forestal (CONAF), elServicio Agrícola y Ganadero (SAG) y el Servicio de Cooperación Técnica (SERCOTEC). También elMinisterio de Obras Públicas (MOP). Este ultimo mantiene un departamento encargado de lasmediaciones y la negociación de expropiaciones, junto a un programa de mejoramiento de caminosindígenas, pero las soluciones son indistintas respecto de los no indígenas. En otros tantos, loscursos de acción centrales no consideran lo indígena y este tema no recibe algún tipo de tratamientoespecial; según lo constatado el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), el Fondo deSolidaridad de Inversión Social (FOSIS).Así y todo, de manera especial y durante los últimos años se han venido dando conveniospropiciados por CONADI con varios de estos organismos para la ejecución de convenios. Porejemplo con INDAP en un concurso de proyectos productivos (que se mantuvo hasta 2003), conCONAF para la difusión y manejo de bosques, y con Bienes Nacionales para la regularización de lapropiedad y la transferencia de sitios de significación cultural hoy en propiedad del Estado de Chile.La instrucción e intención expresa en todos estos esfuerzos interinstitucionales es la orientaciónpreferencial hacia población indígena. Se manejan indicadores de gestión pertinentes a este objetivoy mayoritariamente incorporan funcionarios o ascendencia mapuche en la gestión y ejecución dedichas acciones.Visto en perspectiva, resulta notable el aumento de agencias creadas para abordar específicamentelos pueblos indígenas indígena o que se han abierto a la formulación de programas y acciones 109
  • 109. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónfocalizadas a estos grupos, como nunca antes en la historia moderna del país. La cuantía derecursos financieros, la diversidad y complejidad de acciones, la cantidad de profesionales, laincorporación de personal indígena a estas agencias es inconmensurablemente mayor que, porejemplo, los modestos alcances del Instituto de Desarrollo Indígena (IDI) de la década de 1960.Las instituciones estatales no asentadas en las comunas y que llegan a ellas proceden con criteriosestablecidos diseñados de manera centralizada y con escasa adecuación a las realidades locales,salvo que por mandato central estén obligadas a hacerlo. Es el caso de las oficinas o servicio deturismo, cuya fortaleza esta centrada en el definir y potenciar la particularidad de los atractivos yesfuerzos turísticos locales. El funcionario que participa como agente de estos organismos rara vezgenera lazos o relaciones que requieran un involucramiento mas allá de lo convenido o lo solicitadoen la función especifica a realizar. Su propia presencia suele ser efímera. Aquellos organismos quese asientan en las comunas y espacios locales tienden, por el contrario, a generar una identificaciónterritorial y buscan potenciar esta característica mediante planificaciones diferenciadoras yespecificas. Esto se constata en la identificación de funciones, tiempos, logros, transformaciones ytambién en la percepción de los intentos frustrados que como oficina hayan experimentado en eltiempo. Estas diferencias son de dominio común entre los funcionarios entrevistados integrantes quese encuentran en esta situación.2.2 Algunas agencias estatales y su acción en comunas y comunidades mapuches.A continuación se describirá someramente la acción que algunas reparticiones públicas importantesdespliegan hacia la población mapuche de la región. En el capítulo referido a los sujetos mapuchestendremos ocasión de conocer percepciones y opiniones acerca de ellas. En su conjunto dan cuentadel quehacer gubernamental de los últimos años en materia de política indígena de desarrollo en laRegión de la Araucanía ("desarrollo con identidad" es el lema) tal como esta baja hacia losmunicipios y localidades donde los agentes públicos traban relaciones con las organizaciones y lagente mapuche. Se incluyen entonces agencias orientadas a desplegar la red de protección a lossegmentos sociales pobres, aquellas dirigidas a fomentar el desarrollo material (infraestructura,producción) y las específicamente creadas para abordar problemas de los pueblos indígenas. Caenfuera de consideración aquellas entidades especializadas en el control social, disciplinamiento,represión y castigo (en lo principal, fuerzas policiales, tribunales, gendarmería).La Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) es el organismo público creado pormandato de la Ley N°19253 o Ley Indígena de 1993, descentralizado y bajo la supervisión delMinisterio de Planificación y Cooperación (MIDEPLAN), que aborda a través de los instrumentos a sudisposición los profundos problemas sociales y culturales de los pueblos indígenas del país. Con susede central en Temuco, capital de la región con mayor número de indígenas en Chile, organiza suactividad a través de subdirecciones nacionales y oficinas en las zonas con más densa presencia delos pueblos originarios. La Subdirección Nacional Sur de impulsa la intermediación, y transferenciade terrenos, la inscripción de derechos de agua, el fomento a la microempresa mapuche, programasde difusión y fortalecimiento cultural, algunos proyectos de estudio y convenios de acción ydesarrollo, la administración de hogares estudiantiles, y la capacitación y posicionamiento del temaindígena en otros organismos estatales. 110
  • 110. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónEl Programa de Desarrollo Integral de Comunidades Indígenas, o Programa Orígenes, desarrolladodurante los últimos años tiene sus antecedentes en los Diálogos Comunales, un proceso de consultaa comunidades y grupos mapuches efectuado en 1999 en todas las comunas rurales de la Regiónde la Araucanía. A su vez, el impulso para que el Ministerio de Planificación (MIDEPLAN) llevara aefecto los Diálogos con la participación de CONADI y las autoridades de los distintos municipios,debe buscarse en las movilizaciones y demandas mapuches de 1997, 1998 y 1999. Esos años seelaboran demandas mapuches de gran alcance -de manera menos visible también en otros pueblosindígenas- que son promovidos por organizaciones indígenas nacionales, coordinaciones regionalesy agrupaciones comunales. Es el momento, también, de la eclosión de movilizaciones mapuches contomas de fundos, ocupación de bosques de empresas forestales, barricadas en caminos, entre otrosrecursos de acción28. El objetivo principal del Programa es “mejorar las condiciones de vida ypromover el desarrollo con identidad de los pueblos aymara, atacameño y mapuche en el área rural,en los ámbitos económico, social, cultural y ambiental” (documento Interno BID, 2001, p. 9). Para ellogro de esta intención, se pretendía: mejorar las capacidades y oportunidades de los beneficiariosen el ámbito productivo, educativo y de salud; fortalecer las Áreas de Desarrollo Indígena (ADI) y lascomunidades indígenas beneficiarias del Programa en materia de desarrollo integral con identidadmediante una gestión participativa, e institucionalizar la temática indígena en distintos sectores,creando capacidades en los organismos públicos para que la atención a las poblaciones indígenassea articulada, adecuada y con pertinencia cultural.Este programa que tiene un carácter integral, multisectorial y participativo; además, definecomponentes como: “el fortalecimiento de las comunidades indígenas e instituciones públicas”; “eldesarrollo productivo”; “la educación y cultura”; “la salud intercultural”. Un ingredientecomplementario es la elaboración de líneas comunicativas orientadas a distintos públicos, para deesta manera difundir y posicionar una opinión informada de los participantes del programa y susentornos sociales. Orígenes se concibe como innovador y complejo. Un aspecto de ello es ladefinición de acciones a realizar por distintos agentes públicos que incorporan competencias yrecursos de contraparte. Por otra parte, procede en su ejecución por ciclos, lo que define suoperación en multifaces.La instalación del Programa consideró una serie de vías para establecer un "nuevo trato" del Estadocon los indígenas, un aspecto de lo cual es el diseño de acciones de desarrollo considerando laconsulta y participación de los interesados indígenas. Esta metodología efectivamente se ha estadodesarrollando y estableciendo en el curso de la ejecución del Proyecto. Acciones de formación,capacitación, ejecución de proyectos concretos y transferencia de recursos del Programa Orígenes alas comunidades seleccionadas en la primera etapa son una realidad.Se previeron condiciones, obstáculos y riesgos para el logro de objetivos de desarrollo indígena,acción con sentido cultural y modificación de las prácticas de las agencias y agentes públicos hacia28 Este vínculo entre demandas, movilizaciones y Diálogos Comunales como antecedente inmediato delPrograma Orígenes permite sostener la pretensión del Consejo de Todas las Tierras que respecto del Créditodel Banco Interamericano de Desarrollo (BID) era “derecho propio el que todas las comunidades coordinadaspor ellos así como otras vinculadas a distintos movimientos reivindicativos, fuesen focalizadas en primerainstancia, mas aun si habían recibido tierras o estaban en proceso de hacerlo”. 111
  • 111. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónlos indígenas. Por lo pronto, "el éxito de este programa esta sujeto ala voluntad del gobierno chilenode construir una mejor relación y comunicación con las poblaciones indígenas, reconociendo laespecificidad de su cultura y sus problemas además, de otorgarle una continuidad en el tiempo”(op.cit., p.58). Se entiende entonces que existe el riesgo de que algunos sectores no respeten o nopromuevan adecuadamente los principios sustentadores de este programa, es decir “la participación,articulación intersectorial, transparencia e información a nivel individual” y con ello afectar el “nivel departicipación y de confianza de los beneficiarios”. Entre las medidas consideradas se encuentranactividades de sensibilización y capacitación de los funcionarios públicos en el proceso y el trascursodel programa y, sobre todo, se promovió desde la etapa de diseño un alto nivel de involucramiento ycompromiso.Otro de los riesgos que se perfilaban desde inicios de la operación de Orígenes, guarda relación conel carácter de “intersectorialidad del programa, lo cual implica que la ejecución sea compleja, conuna alta participación de diversas entidades publicas, que tienen practicas institucionales distintas”(p.59). Este riesgo debería ser mitigado por el compromiso expreso de las entidades participantes,que tendría que estar reflejado en los convenios que firmaría cada una de ellas con el MIDEPLAN,“así como en el trabajo de coordinación intersectorial al interior de los comités del Programa”.Y porultimo se asume una fuerte fragmentación de la organización social especialmente “en la poblaciónmapuche”, “existiendo el riesgo de que no se logre una articulación efectiva entre los nivelesdescentralizados del Estado y esta organización social tradicional indígena, lo que dificultaría laejecución del Programa” (p. 59). Para minimizar este riesgo, el programa debía ofrecer actividadesde capacitación y de fortalecimiento de las organizaciones indígenas que enfatizarían la creación deuna institucionalidad efectiva, por ejemplo a nivel de las ADI.La Corporación Nacional Forestal (CONAF) ha reorientado en los últimos años su labor centradaantes en el despliegue de la aplicación del Decreto N°700 de fomento forestal, instrumento queestimuló la expansión forestal del sur de Chile con especies exóticas y el control de la explotación debosques. Ahora agrega algunas acciones de capacitación y recuperación ambiental.El Fondo de Solidaridad e Inversión Social (FOSIS) cumplió un rol fundamental en la década de los90 en la asignación directa de recursos sobre problemáticas identificadas por los propios afectados,y en áreas sociales, productivas, ecológicas y culturales. Asignaba los recursos en el nivel central,sectorial o regional con una clara focalización territorial y trabajo directo con localidades pobres, aveces la contratación de intermediadores y convenios específicos con gobiernos locales. En elpresente es el mismo organismo quien realiza la intervención y operación directa por medio deprofesionales en jornada parcial (con asiento comunal) y equipos centrales para la administracióntécnica de recursos e intervenciones en el Programa Puente Sistema Chile Solidario. En este nuevoenfoque el rol del colectivo (organizaciones, grupos de beneficiarios, comunidades) está ausente. Lametodología de intervención difundida por este organismo enfatiza técnicas sico-sociales carentesde particularidades regionales y locales, con una preocupación por la tecnología de captura yorganización de datos en un soporte computacional que permite el monitoreo desde distintasinstancias sobre el avance de las familias insertas en una estrategia destinada a trabajarprincipalmente la pobreza dura y la indigencia. La relación que hoy establece el Fosis con losusuarios indígenas no tiene factores diferenciadores. Solo se les considera en cuanto pobres yaislados de la red estatal para lo cual ha de tenderse “un puente entre las familias y sus derechos”.En esta medida, no integra en su planificación y evaluación aspectos culturales y locales. 112
  • 112. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónEl Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) opera en la totalidad de las comunas de laAraucanía, y su ámbito de acción se orienta a la producción campesina, por medio de instrumentoscrediticios de fomento productivo. Esta también encargado de la bonificación a planes derecuperación ambiental. Establece convenios con Conadi para la operación de proyectosproductivos. INDAP es además el financista de los convenios PRODESAL de los MunicipiosEl Instituto de Normalización Previsional (INP) opera en la totalidad de las comunas de la Región dela Araucanía y tiene una competencia reconocida en la atención de poblaciones carenciadas, lo queconcuerda en la mayoría de los casos con sujetos campesinos y mapuche. Mantienen unaperiodicidad de atención y se traslada a comunas, coordinándose con los municipios. Es eldepositario del Estado para el pago de pensiones y la atención / orientación de los usuarios. Lasoficinas del gobierno local o de otras agencias con sedes en las cabeceras comunales se preparanpara la recepción de usuarios, puesto que saben del aumento de afluencia. La norma general esampliar por estos días la apertura a público, lo mismo ocurre con otros organismos locales y algunasinstituciones regionales que planifican actividades de difusión o atención para estas fechas. A pesarde su muy puntual y periódica presencia en las comunas, los recursos que traspasa tienen unagravitación importante en la vida económica y social local. Una población campesina e indígenapobre y crecientemente de más edad muchas veces depende de pensiones asistenciales yjubilaciones para la obtención de dinero fresco; con ello hacen posible un abastecimiento regular y laactivación del comercio local. A la vez, también se desarrolla un comercio informal ambulante,llegando vendedores de otras comunas y regiones que deambulan por los distintos pueblos de laAraucanía atraídos por los flujos de población con dinero en estos “días de pago”.El Ministerio de Bienes Nacionales a través de su Secretaría Regional Ministerial opera básicamentepor medio de convenios con las alcaldías para la regularización, subdivisión, saneamiento y entregade títulos de propiedad en comunidades indígenas y terrenos que no se encuentren condicionadospor la escasez de superficie, o por conflictos de tenencia (Programa de Regularización de TerrenosIndígenas PRTI). Se observa un cambio en los últimos cinco años, desde cuando los tramites eransubvencionados en la totalidad por el gobierno con la consecuente gratuidad para los beneficiarios,al presente, en que los costos son compartidos (beneficiario - Municipio - Bienes Nacionales). LaSEREMI de Bienes Nacionales se preocupa además de la capacitación de funcionarios municipalespara otorgar asistencia en las mismas comunas a quienes requieran la participación del gobierno enestos temas. Procura la entrega de información a las familias que acceden al beneficio por mediosde comunicación regional y órganos locales, monitorea los avances y encarga a sus funcionarios ydependencias una especial atención a los convenios indígenas. La acción de este organismo toca aun muy sensible tema de la historia moderna mapuche: la tenencia y propiedad del sistema deparcelas circunscrita por los antiguos títulos reduccionales.Durante el año 2004, por otro lado, se inician esfuerzos interinstitucionales dirigidos por BienesNacionales para otorgar títulos de propiedad colectivos sobre terrenos comunitarios. A pesar deestar emplazados en las propias comunidades indígenas y muchos de ellos ser utilizadosactivamente la propiedad de los mismos corresponde a organismos del gobierno (asignados a ellosdurante las últimas entregas de título en la década de los ochenta). Se pretende la regularización deestas propiedades mediante la solicitud de transferencia y los decretos que respalden estasacciones para sitios destinados a acciones de rogativa (Nguillatue, Palihue), deportivas y fúnebres 113
  • 113. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región(Cementerios), que a la fecha permanecen en propiedad del Ministerio de Educación y Digeder(hoy Chile Deportes).El Registro Civil e Identificación se encuentra presente en todas las comunas de la región yconstituye un servicio importante para una gama muy amplia de gestiones, tanto algunas privadascomo muchas de las que los mapuches realizan ante oficinas estatales. Como este servicio hallevado a efecto una importante modernización en sus trámites, destaca hoy por la eficiencia de lamayoría de sus servicios. Se puede mencionar, asimismo, que la mayoría de los funcionarios deestas oficinas en los niveles locales ha permanecido durante mucho tiempo en las comunas, yalgunos de ellos conocen casi a toda la gente o las familias de la zona, habiendo casado a varios denuestros entrevistados, en la situación particular de Galvarino y Lumaco.El Banco del Estado de Chile (Banco Estado actual) se encuentra presente en las principalesciudades y comunas de la región y otorga una importante cobertura de servicios en la región. Noobstante, carece de orientación distintiva en localidades con alta concentración campesina eindígena 114
  • 114. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región3. LOS AGENTES ESTATALES3.1 Caracterización generalLos agentes públicos son en primer lugar burócratas, entendidos no en el sentido peyorativo de laexpresión que es usual entre nosotros, sino en una más técnica, como personal especializado de lasagencias estatales, capacitados para ejercer de manera eficiente –idealmente- los mandatosinstitucionales que justifican la existencia de esas agencias. Esas capacidades provienen de laformación profesional y técnica que reciben en institutos superiores y universidades antes deincorporarse a un organismo público y, también o alternativamente, de la experiencia y dominio quealcanzan en el desempeño de las funciones que se les asignan. El dominio se alcanza a través de laejecución de prácticas burocráticas donde aplican conocimientos previos externos, el saber hacerque congrega la agencia y su cultura institucional. Las competencias y grados de responsabilidadestán claramente definidos según estructuras jerárquicas formalizadas. Cada funcionario conoce consuficiente nitidez cuáles son sus funciones, sus atribuciones y responsabilidades, qué tipo deacciones debe emprender, cuáles son los límites en que puede moverse, etc. Los organismospúblicos adquieren capacidad de agencia precisamente en virtud del encadenamiento y coordinaciónde múltiples acciones de individuos y grupos que los integran. Las orientaciones y metodologías queen cada época adopten las instituciones del Estado están en función de los proyectos de gobierno yvisiones de país vigentes. Ello modifica cursos de acción, prioridades, asignaciones, etc., pero noaltera lo más básico de la acción burocrática rutinaria de los agentes públicos. Independientementede cuáles sean sus preferencias personales y opciones políticas y ideológicas, se espera quecumpla con estricto apego a reglas e instructivos las acciones institucionales encomendadas.Los detalles normativos de la figura del funcionario público se encuentran para el caso chileno en laley 18.575 (Ley Orgánica Constitucional de Bases Generales de la Administración del Estado). Allíse destaca como perfil caracterizador el respeto de los principios de “responsabilidad, eficiencia,eficacia, coordinación, impulsión de oficio del procedimiento, impugnabilidad de los actosadministrativos, control, probidad, transparencia y publicidad administrativa”. Deben garantizar,además, la independencia de los grupos con quienes se relacionan para que estos puedan lograrsus propios fines, siendo entonces el agente estatal un colaborador en dichos objetivos. Se dicetambién que “los funcionarios de la administración del estado estarán afectos a un régimenjerarquizado y disciplinado. Deberán cumplir fiel y esmeradamente sus obligaciones para con elservicio y obedecer las ordenes que les imparta el superior jerárquico” (Art. 7º ley 18.5785). Para laconsecución de esta intención el agente cuenta con respaldo institucional y con la posibilidad deinversión o administración de recursos que son parte del presupuesto nacional, distribuido yasignado a las distintas carteras (Ministerios) de los cuales en última instancia dependenadministrativamente los servicios de los cuales son funcionarios y agentes. La acción más menosdirecta dependerá también de la condición de servicio centralizado o descentralizado.El agente estatal debe cumplir una serie de requisitos al ingresar a los servicios públicos, situaciónque esta normada y regulada, lo que en teoría opera en todos los niveles de la administración delEstado y al que cualquiera que cumpla las condiciones de entrada puede acceder., la situación de“obediencia” que se establece al funcionario no es menor al momento de intentar comprender lasdinámicas de interacción, la capacidad de propuesta, las facultades de resolución y el compromiso 115
  • 115. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónque pueden o no expresar algunos agentes frente a las poblaciones de contacto, para nuestro casoen particular con los mapuche.Dicho lo anterior, debemos abrirnos a varias especificaciones que contextualizan socialmente laacción de los agentes públicos en la Región de la Araucanía. Señalemos algunas hipótesis detrabajo que se irán sustentando. Primero, asumimos que las acciones estatales dirigidas hacia lospueblos indígenas en parte condicionan a las formas de interacción que tienen lugar entre agentesdel Estado y sujetos mapuches. Y esto puede darse, en principio, de dos maneras: como modelosde interacción explícitos que forman parte del diseño de programa o proyectos determinados; ensegundo lugar, como una forma implicada o implícita en el tipo de acción y que resulta de las propiascaracterísticas que el programa o proyecto asume.Sin embargo, como otro aspecto a considerar, los sujetos implicados en la interacción Estado –pueblo mapuche están situados socialmente en localidades y regiones (muchos allí nacieron, seformaron y aprendieron a vincularse con la gente mapuche o viceversa) y, por lo tanto, tambiéntenderán a ser influidos en su acción por los patrones característicos de interacción social en esaszonas y regiones. Aun si no pertenecen por origen a esas regiones, tenderán a ser influidos en suacción y disposiciones a la acción por los códigos y convenciones allí vigentes. Se trata entonces dehacer algo más de claridad acerca de ellos.No obstante, como tercer aspecto, se debe igualmente prestar atención a las formas rutinarias de lainteracción entre agentes estatales y sujetos mapuches. Esta formas rutinarias no dependen de unprograma o proyecto que por su propia definición están acotados temporalmente (más bien lostraspasan ampliamente), sino que de otras dos fuentes. Por una parte, lo que bien puede calificarsecomo cultura institucional; es decir, las modalidades de relación que en los servicios del Estado sehan establecido con sus usuarios, destinatarios o clientes. Con ello postulamos que la acción de losagentes estatales no es homogénea, sino que se especifica institucionalmente. Resulta de lasorientaciones de la acción sectorial, del tipo de personal característico de una repartición pública yde su historia institucional. Por otra parte, proviene de la condición de agente estatal, del hechogenérico de ser un agente del Estado respecto de la población de una localidad o región.Corresponde a un conjunto de supuestos de la acción de difícil identificación por su condición deimplícitos y no cuestionados, que toman la forma de representaciones acerca del Estado y susagentes (su papel, su valor, sus prerrogativas, su posición relativa) respecto del público en general.Luego, es necesario hacer una distinción en los agentes estatales, entre el “Estado en terreno” y losagentes estatales cuyas relaciones con la población indígena está mediada por la acciónadministrativa burocrática, la dirección de servicios, etc. Se puede agregar que esta distinción en uncierto número de casos es correlativa con la jerarquía de los funcionarios en los servicios públicos:técnicos y profesionales de “terreno” o ejecutores normalmente están subordinados a jefes osuperiores que tienen una relación esporádica, no inmediata con la gente mapuche. Por otro lado,como quinto aspecto, se debe considerar también la dinámica del reclutamiento y la movilidad de losagentes estatales. Estos experimentan procesos de recambio, circulación, o movilidad que lostransforma en sujetos bastante ubicuos y que no se puede contar con ellos como que vayan aocupar ubicaciones y posiciones idénticas o similares a mediano y largo plazo. Tampoco haygarantías de estabilidad del personal y más bien debe contarse con que hay rotación tanto comopermanencia. La definición de las formas de interacción debe contar con este hecho. 116
  • 116. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónUna sexta cuestión deriva de la constatación que la interacción a estudiar tiene lugar entre agentesubicados en posiciones sociales relativas y, por lo tanto, ocupando posiciones de poder. Estasposiciones de poder dependen de los recursos, prerrogativas y funciones que están adscritos a lossujetos en relación. Los recursos de unos son servicios, asistencia técnico-profesional, enseñanza,promoción, ayuda social y financiamiento, en grados y con características variables. Los de los otros,indígenas, quedan más bien signados por la ausencia, la carencia. A unos correspondenprerrogativas de distribución y asignación. A los otros, la posición de receptores en calidad debeneficiarios, clientes o usuarios. Pero esta posición en principio desventajosa, soporta también lacapacidad de demanda y presión con base en el papel ambiguo del Estado: dotado de poder, perosujeto también a la acción de los agentes de la sociedad. Las funciones de unos se dirigen a laayuda social, la asistencia, la educación y el desarrollo; las de los otros a la interlocución, larecepción, la validación y la legitimación de la acción del Estado.Dadas las delimitaciones previas, como séptimo aspecto, se privilegia el estudio de dos formas deestructuración de las instituciones y la acción estatal. Una es la local o municipal, correspondiendo aello un repertorio bastante amplio de agentes y acciones que son privativos, se organizan y ejecutana nivel comunal. Otra es sectorial y su organización es regional, aunque con llegada local, con o sinparticipación o coordinación cercana con el municipio. En este último caso no es posible prestar unaatención especial al plano de la gestión política y de gobierno regional, pues escapa de lasposibilidades del estudio. Se requiere, no obstante, mantener una atención suficiente a su posibleinfluencia sobre las relaciones estudiadas, especialmente por el carácter dinámico y por momentosconflictivo de las relaciones entre organizaciones mapuches y sectores o segmentos de la sociedadregional y algunas reparticiones públicas.3.2 Agentes estatales y agentes en el EstadoLa distinción es de importancia. Desde el punto de vista del régimen laboral encontramos personaldel Estado sujeto a contratos de planta, con una serie de privilegios como estabilidad laboral,posibilidad de organización, restricciones a las acciones arbitrarias de superiores, etc. Y también unnumeroso contingente de personas sometidas a contratos por honorarios y otros tantos que ejecutanacciones para el Estado, autónomos en los casos individuales, o integrantes de empresasconsultoras de distinto tipo si se trata de grupos. Si a los primeros cabe calificar como funcionarios"del Estado", a los otros debe sólo señalárseles como agentes "en el Estado". La precariedad es elsello característico de la relación, independientemente de si un funcionarios a contrata lograsostenerse por largo tiempo laborando o si una consultora es exitosa en mantener una carteraestable de contratos con agencias públicas y, de esta manera, es capaz de dar continuidad detrabajo e ingresos a sus integrantes. Agencias especializadas como el Programa Orígenes, o lapropia CONADI tienen en sus filas un gran número de contratos temporales, en tanto que parte desu acción se desarrolla a través de entidades particulares o, a veces, otros organismos públicosmediante acuerdos de complementación. 117
  • 117. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónEn especial en el área social del Estado, dentro de la que caben buena parte de las agencias yprogramas hacia los indígenas, se mantienen plantas reducidas, un buen número de contratas yrelaciones extensas con entidades ejecutoras. Esto es válido para las agencias centrales, como lasdescentralizadas, así como para las nacionales y las municipales. Una tal composición de losagentes del/en el Estado se origina en la reducción drástica del tamaño del Estado realizada durantela dictadura, en la continuidad de tal diseño del Estado con el retorno a la democracia, y a la vez enel reforzamiento de la acción social hacia los sectores de la población afectados por estados depostración económica, desigualdad social y discriminación. La fórmula para resolver estaincompatibilidad ha sido el aumento de la focalización y la eficiencia en la acción del Estado (comodemandan los tecnócratas de derecha), pero también incorporando personal de manera extensivasin comprometer el tamaño del Estado. A estos fines sirve el tipo de vinculación con las agenciasestatales y funciones que prestan consultoras y personal a contrata.3.3 Reclutamiento y movilidad en los agentes estatales, características y problemaLa rotación, movilidad y circulación de los funcionarios públicos es un dato relevante de la dinámicade las agencias públicas y de las relaciones de estas con la gente mapuche. En las agenciasnacionales la rotación se relaciona con la carrera funcionaria, según la cual la experiencia,antigüedad, evaluaciones y ciclos de capacitación son antecedentes para destinaciones con mejorescondiciones laborales, remuneraciones y ascensos. En los municipios está presente también lacarrera funcionaria, pero adquiere igualmente importancia la rotación por afinidades políticas yconfianzas de la autoridad local.En efecto, el movimiento de funcionarios esta establecida en el caso de las oficinas comunales deorganismos gubernamentales centrales por tiempos de permanencia, ascensos y otrasdesignaciones. También por el término de funciones, convenios, o variación de las estrategias detrabajo, las orientaciones regionales y el cierre de tales oficinas. En el nivel municipal se producerotación de funciones y se mantiene algunos agentes, pero más bien aquellos con funciones deadministración -precisamente aquellos que no hacen terreno y menos contacto relativo tienen conmapuches-, lo que se asocia con movilidad al interior de escalafones técnicos, administrativos yauxiliares. Esta rotación de funciones es atribución de la autoridad político administrativa, el alcalde.Habitualmente se realiza cada cuatro años. Si es que además cambia la autoridad comunal conocasión de elecciones municipales, entonces la continuidad de los funcionarios se da con seguridaden aquellos casos de contratos de planta, quedando diversos otros cargos a disposición y criteriosde la presidencia local.Los cambios pueden ser drásticos en especial en los escalafones directivos que dirigen losProgramas de Desarrollo Rural, Desarrollo Comunitario, Educación, Salud y Planificación Comunal,que son precisamente quienes toman decisiones y asesoran a la autoridad local en la definición deuna estrategia local de desarrollo y cursos de acción en esta materia, la generación de convenios yla inversión de los recursos de acuerdo a necesidades propias de operación o demandas de laspoblaciones locales. La frecuencia de esta circulación queda marcada por los cuatrienios de 118
  • 118. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regióngobierno municipal. Puesto que se trata de cargos de exclusiva confianza del alcalde, las nuevasautoridades confirman, redestinan o prescinden de ellos y de otras contratos de menor importancia aobjeto de conformar o reajustar los equipos de trabajo según sus planes y preferencias. Estosmismos momentos son también la ocasión para que técnicos y profesionales migren en búsqueda deotras alternativas con mayores prestaciones o remuneraciones. Bajo estas mismas consideracionescae el personal municipal que trabaja en contacto directo con la población mapuche comunal,entendiendo que corresponden a líneas de trabajo en ejecución de planes, programas o proyectos,con poca o eventual ingerencia en la planificación y dirección de tales programas.Los funcionarios de organismos públicos con asiento comunal por tónica general aprecian susituación como transitoria y en tránsito a un estado de cosas mejorado en los niveles de áreaprovincial o regional mediante futuras asignaciones y cargos. No se percibe en ellos una opción ovocación por la comuna, salvo lo expresado por algunos funcionarios antiguos que al no seroriginarios de la zona se establecieron permanentemente en ellas. Situación similar estos casos esla de algunos agentes municipales.La transitabilidad por las comunas obstaculiza su visualización como agentes realmente interesadospor la situación local. Si a lo anterior se agregan los cambios en programas, proyectos, planes,metodologías, la percepción de una acción estatal poco estable, sujeta a vaivenes, interrupciones yfrecuentes reajustes se hace más aguda.3.4 Hombres y mujeres del/en el Estado trabajando con mapuchesPara las mujeres indígenas el trabajar con mujeres, sobre todo en reuniones técnicas o decapacitación, se hacia mas productivo y “se aprende mas que con los hombres, porque las chiquillasse lo pasan puro molestando... se pasa mejor, pero se aprende menos”... (Verónica Carrasco Marivil,Comunidad Antonio Liempi, Galvarino). Cuando existe conocimiento y confianza, el contacto entremujeres se presta, además, para realizar consultas particulares y recibir información sobre temasque consideran de mujeres y privadas o comunicables sólo en círculos muy reducidos de ellas:sexualidad, salud reproductiva, medicaciones y otros de tipo doméstico. Tal parece, entonces, que elpersonal femenino de terreno de las agencias estatales logra por lo común comunicación y empatíacon mujeres mapuches, en especial aquellas de su generación (por lo común mujeres jóvenes oadultas jóvenes).El contraste es notorio, sin embargo, cuando estas relaciones entre mujeres se trasladan deescenario desde la casa campesina, la sede social, una sala de la escuela o, más genéricamente, elcampo, para realizarse en la oficina o la repartición pública. Las evaluaciones toman en este casootros signos: demoras, trato distante, ausencia de calidez y tonos de informalidad. El oficioburocrático se impone. Las mujeres mapuche, en especial con niños pequeños, esperan un mínimode trato preferencial, habida cuenta de las dificultades que enfrentan para manejar gestiones ytrámites con niños a cuestas. Una queja moral se hace sentir: si "todas somos iguales" (mujeres ymadres), entonces por qué tan pocos gestos de sororidad. Vale entonces el siguiente testimonio. Alconsultar sobre la formulación de un pequeño proyecto de juegos infantiles que se pretendíaemplazar en el espacio sociocomunitario (sede social, bodegas, talleres productivos y áreasverdes), se obtuvo una respuesta afirmativa contrastando las ventajas del proyecto respecto de la 119
  • 119. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónatención en la municipalidad: “aquí venimos todos los martes a trabajar en el taller, además de otrosdías que nos toca reunión, y casi todas tenemos hijos, por lo que se podrán entretener mientrasnosotros estamos ocupadas... a mi hija, le gusta venir para acá, acá sí, pero una vez me acompañóa la muni, a la Asistente Social y se aburrió, y la ... se enojo cuando la Geraldin le tomo un lápiz,parece que la ... no fuera mamá” (Eliana Liempi Inal, Socia Taller Laboral, Comunidad AntonioLiempi, Galvarino).Consultando porqué si sentían esa actitud como poco adecuada no hacían notar inmediatamente elmalestar. Se nos respondió que solo algunas de ellas lo hacían pero eran consideradas comoconflictivas, y como se debe seguir pidiendo ayuda, mejor quedarse calladas, pero “así se conoce ala gente”. Este desencuentro entre mujeres, provoca aceptación o rechazo para las intervencionesfuturas, llevándose la mujer mapuche una impresión desfavorable generada por la falta deconsideración; es posible que los contactos con esa otra mujer estarán en el futuro mediatizadas porla experiencia poco favorable. Observaciones y relatos de experiencias negativas de este tipo no sonraras, pero parecen menudear más con funcionarias de oficina que con gente que cumple labores deterreno y de gabinete. Por otra parte, estas sensibilidades y encuentros o desencuentros entremujeres normalmente no son muy tomadas en cuenta por los hombres, según se pudo constatar, ytampoco se interesan mayormente de tales asuntos.Afirmaciones y comentarios mapuches masculinos coinciden en la evaluación favorable de la acciónde funcionarias de terreno en oposición a hombres, pero matizado con actitudes de género. Desimilar manera que en el caso de las mujeres mapuches con capacitadores y monitores hombres, loshombres de la comunidad introducen una dimensión informal y de coqueteo, como bien quedareflejado en el siguiente testimonio: "los hombres siempre andan mas apurados”,... “los hombres seenojan mas y nos retan y nosotros no aceptamos retos de nadie, pero cuando te reta una mujer loechamos a la talla, y además las mujeres son encachas...” Más allá de estos humanos tonos derelación, hay evidencia consistente para sostener que la convocatoria realizada por mujeres haciahombres mapuches (en el ámbito productivo), eran muy acudidas y el trabajo se realizaba conprontitud, participando en estos eventos tanto las extensionistas o monitoras, como los usuarios delservicio (PRODESAL, por ejemplo). Y, por otra parte, en el caso de los técnicos hombres susconvocatorias eran menos acudidas, salvo los operativos de desparasitación y vacuna de animalesmayores (por lo demás, es una buena ocasión de reunión y conversaciones en medio de una faenaconjunta). Se comenta, asimismo, que en las relaciones con los agentes estatales varones, estos porlo común sólo instruían y asignaban tareas, estableciendo fechas o tiempos de ejecución, sin realizardemostraciones participativas, ni menos aun trabajos prácticos, como habitualmente sí lo hacían lasmujeres.3.5 Mujeres mapuches trabajando en el EstadoSi introducimos ahora la condición étnica de los agentes estatales mujeres, se constata una suertede doble exigencia para aquellas que siendo mapuches se desempeñan como instructoras,capacitadoras, monitoras o técnicas con mujeres. Una como mujeres con conocimientos ycapacidades; otra como mapuches. En casos conocidos pudieron escucharse expresiones como: 120
  • 120. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región"deberían entender mejor -la situación y necesidades de las receptoras-porque son mapuche y sonmujeres también". De esta manera, la aceptación de funcionarias en el nivel técnico es más durapara aquellas de ascendencia mapuche frente a las que no lo son, más aun si las capacitadoras otécnicas corresponden a familias, o se vinculan familiarmente con las comunidades y las localidadesen que actúan (mismo lugar de procedencia y trabajo). De poco sirven los esfuerzos de ganarempatía a través de la socorrida identificación étnica: “yo soy mapuche,... vengo también de unafamilia como la de ustedes así que entiendo lo que me dicen y se que las cosas son difíciles paraustedes”.La evaluación de estas personas puede cuestionar la condición de “experta” en los temas,presentándose observaciones y críticas a sus capacidades: “esta –señora- se consiguió esa pegapor andar haciendo política y sabe menos que yo misma, y es mas creída. Dice que si no nosponemos a trabajar no esperemos nada de ella. Si ella no es la jefa, ....que se cree y ni siquieraconoce lo que hemos hecho en el taller”, (comentario crítico a monitora productiva municipal,Galvarino). Y junto con ello, como se advierte del comentario citado, se allegan elementos de suhistoria, introduciendo una dimensión biográfica y familiar común en la sociedad mapuche paravalorar o tomar distancia de otros. Estos “cuestionamientos”, según lo registrado de la entrevista auna monitora mapuche del municipio de Galvarino, son tanto o mas fuertes si las funcionariascorresponden a los niveles locales municipales puesto que, de acuerdo a su experiencia de habertrabajado en otro organismo que atendía distintas comunas: “las mujeres nos recibían bien por venirde otras partes a enseñar, criticando y comparándonos, hasta pelando a funcionarios locales”. Estamisma entrevistada agrega que le es muy difícil trabajar en la comuna, siendo mucho mas pesadopara ella interactuar con mujeres que con hombres.Según podemos advertir, la situación para mujeres mapuche profesionales (es decir, con alto nivelde calificación), es menos cuestionada por mujeres mapuche. Se les concede mayor conocimiento,mayor capacidad de decisión y se les evalúa en posición de poder ("la jefa", "la señorita, "laencargada"). Por lo común se les otorga un buen trato, su desempeño es menos cuestionado y laevaluación de ellas acude menos a detalles de índole personal (no se la critica y no disminuye sucapacidad aparente el hecho de ser conocida o “demasiado joven”). Es poco frecuente que se lescuestione a fondo o que un grupo determinado resuelva no seguir participando29. Lo que en suconjunto hablaría, más allá de las contingencias prácticas del proceso de trabajo de un profesionalcon un grupo de base, acerca del valor otorgado a la profesionalización como instrumento demovilidad social.La relación de hombres y mujeres, mapuches y no mapuches con comunidades y grupos indígenasestá también cruzada por factores de personificación, reconocimiento de capacidades para ejercerlas funciones asignadas y aceptación, o cuestionamiento, de la condición de experto o del nivel dedecisiones en el que participa. Con todo, suele ser mas fuerte la evaluación a la que se somete a losagentes mapuche y mucho mayor entre estos a las mujeres.29 Como sí puede ocurrir con hombres y mujeres de origen no mapuche, a veces no mediante una críticafrontal para no enfrentar posibles consecuencias ulteriores, pero sí siguiendo la estrategia de dejar de acudir alas convocatorias y participar. 121
  • 121. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región3.6 La condición de agente estatal mapucheEs difícil pronunciarse por la existencia de un solo tipo de relación y evaluación de los funcionariospúblicos mapuches por parte de la gente mapuche con la que trabajan y atienden. Como acaba deverse para el caso de las mujeres, una cosa son las relaciones e evaluaciones de mujeresmapuches de alta calificación y otra es la de personal de terreno (monitoras, capacitadoras). Si estasson locales no es exactamente lo mismo que si son de fuera de la comuna. Estamos aquí enpresencia de relaciones dependientes del nivel de formación profesional y de códigos locales deaceptación/rechazo. En ambas circunstancias la común condición étnica es plenamente conciente,pero no parece representar el eje a partir del cual se establecen las tomas de posición en la relaciónagente estatal mapuche - usuario o beneficiario indígena. En otro tipo de situación que pasamos acomentar ahora, lo étnico adquiere valores sobresalientes cuando se asocia agencias del Estado awinka o no mapucheLa de funcionario público es una designación cómoda que encubre una gran heterogeneidad deindividuos diferenciados funcional y jerárquicamente. Las personas que se incorporan lo hacen adistintos escalafones (auxiliares, técnicos, profesionales, directivos, cargos de confianza ydesignación son las categorías y niveles más claros) y a prestar funciones relativas a esosescalafones y a los que son privativos de cada servicio en particular. No existen normativas que, enprincipio, segreguen esa incorporación por género, edad, origen social o geográfico y condiciónétnica. Para los mapuches que buscan incorporarse al Estado no existen trabas explícitas y tampocopreferencias especiales. Esto según un principio de meritocracia: las calificaciones y experienciarelativas de las personas constituyen el criterio principal para aceptar o rechazar una incorporación.Pero esto que puede ser válido en lo general debe matizarse de dos maneras. Una esdiscriminatoria y excluyente, no pública, velada, no reconocida pero existente. Razones de prejuicio,cálculo o expectativas llevan a desestimar candidatos indígenas (así como también a mujeres,personas mayores, según atributos físicos, etc.), a la manera de una plantilla de evaluación presenteen el substrato de las decisiones. Otra es solidaria y positiva. Por razones éticas (opción por unaacción afirmativa y de igualación, en un municipio con mayoría de indígenas, por ejemplo), políticas(aplicación de criterios de igualación, pero también por conveniencias para no recibir críticas dediscriminación) o funcionales (mediadores, facilitadores, etc.) se eligen mapuches. Un caso especialestá representado por programas o servicios del Estado especializados en el trabajo con indígenas:CONADI, Orígenes, Salud y Educación Intercultural, entre otros. Aquí se presenta una combinaciónde criterios para preferir o al menos asegurar una presencia mapuche importante. Directores,subdirectores o jefes de programa mapuches son una opción ante todo política, pero no cabe dudarde las competencias profesionales de esos sujetos; la elección de un facilitador intercultural en saludes en primer lugar funcional, pero también pueden estar implicados otros criterios.3.7 Locales y afuerinos, antiguos y nuevosLa gran mayoría del personal de terreno y de oficina de las agencias estatales y municipalesproviene de la misma región, o de las inmediatamente aledañas. Profesionales de alta calificación y,a veces, algunas jefaturas son originarias de la capital u otras regiones más distantes. Pero, comohemos dicho, ese personal está sujeto a altas tasas de rotación en razón de los periódicos cambiosde jefaturas y autoridades locales, por interrupciones, cambios o términos de programas y proyectos 122
  • 122. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regióny, también, por movilidad asociada a carreras funcionarias y mejoramiento de ingresos ydestinaciones. Cabe recordar, asimismo, que una fracción importante de los agentes implicados enla acción pública no son del Estado, sino que están "en el Estado" (aquellos sujetos a contratosprecarios y, sobretodo, profesionales, técnicos y personal de consultoras que prestan servicios alEstado) y lo que caracteriza su presencia allí es una alta movilidad y rotación. Pueden permanecerpor muchos años en el Estado, pero moviéndose y cambiando de locaciones de trabajo y funciones.Es en el grupo de los funcionarios municipales de planta donde encontramos reflejada la imagentradicional del pequeño funcionario público del sur de Chile, nacido en el lugar, con una profusa redde relaciones locales, que por opción o necesidad ha optado por quedarse en el pueblo o pequeñaciudad y allí ha logrado formar parte del cuerpo estable del municipio. Se reconoce, asimismo, quees un personaje cada vez más escaso dadas las transformaciones en los regímenes laborales,incluidos los del Estado (reducción del Estado, sistema de contratas, transferencia de funciones aprivados, etc.), pero también que un cierto número de ellos proviene de la reforma municipalrealizada por el gobierno autoritario a inicios de la década de 1980. Como se indica en otrosegmento del informe, en su gran mayoría cumplen funciones administrativas y mantienencomparativamente menos contacto con la población rural de sus comunas.Poco queda, de ese antiguo personal de la administración pública regional y municipal, originario delas mismas comunas y provincia, o con proyectos de vida allí, partícipe íntimo y directo de unsistema de relaciones de poder locales y relaciones entre grupos en cuyo balance lo indígena seencontraba en posición de subordinación y en el lugar más bajo de la escala social. La mayor partede los integrantes de la administración pública regional de hoy, municipios incluidos, son genterelativamente joven, llegada o promovida allí durante la última década y media de democratizacióndel país. Mismo movimiento que ha ido desplazando esa vieja guardia de funcionarios y personal delEstado atrapada y participante en el sistema de dominación clasista y étnica regional tradicional. Yen el interior de esta nueva camada encontramos antecedentes y tomas de posición sobre lo étnicomuy heterogéneas que sería un error vincularlas sin más con la vieja configuración del sistemaestatal en la región.No debe quedar la impresión, sin embargo, de que estamos ante un cuerpo de agentes estatalescompletamente nuevo por relación al pasado. Junto con las reformas del Estado, reemplazan a untipo general desahuciado por edad y capacidades (a veces también por razones políticas), perosiguen siendo hijos de la región y portadores, en mayor o menor grado, de una cultura regional delas relaciones sociales. Conviene recalcar, entonces, que los agentes estatales son también agentesregionales y en esa medida participan de las formas de sentir, pensar y actuar, viejas o nuevas,hacia lo rural y agrícola, lo campesino y lo mapuche. También, que una parte de ellos mantienefuertes relaciones locales por sus orígenes familiares o por una prolongada permanencia yestabilidad en el lugar, con orientaciones y posiciones políticas diversas, pero en cualquier caso conubicaciones definidas en el sistema de relaciones sociales (de clase y étnicas locales): por lo comúnintegrantes de estratos socio-económicos medios, usualmente distantes de lo indígena y de visionessolidarias con ellos. 123
  • 123. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región4. INTERACCIONES: TIPOS DE INTERACCIONES Y ESCENARIOS4.1 Tipos genéricos de interacción y variantesReunión de trabajoDe manera característica esta se da en dos escenarios de interacción: en la comunidad y espaciospropios mapuches, o en oficinas y salones de las agencias públicas. En el primer caso algún oalgunos funcionarios se desplazan al campo para sostener un encuentro con una comunidad ogrupos y sus dirigentes. De preferencia concurren aquí los funcionarios que realizan labores deterreno, más excepcionalmente algún jefe o autoridad. Los municipales por lo común con algúntiempo disponible mayor que los de organismos sectoriales. El segundo obliga al traslado dedirigentes o representantes a las sedes de alguna institución. La masividad que puede adquirir laprimera variante se reemplaza por una asistencia más selectiva en la segunda; no es raro que losjefes de oficina o subdirectores se hagan presentes y traten asuntos con implicaciones mayores quelas que pueden tratarse en el campo.Estos encuentros tienen un carácter formal, siguen temarios, programaciones y pautas por lo comúnbien definidas y, alrededor de tales asuntos de mutuo interés para la repartición pública y el colectivoindígena se intenta llegar a acuerdos y compromisos de acción y trabajo relacionado. Los contenidospueden centrarse en una gama amplia de aspectos y etapas de la acción del organismo con losmapuche o en algún momento definido de un proceso de trabajo (acuerdos iniciales de trabajoconjunto, cierre de un proyecto, evaluación de avances, desarrollo de una programación de trabajo,etc.). No es ajeno a estas ocasiones el que las asambleas comunitarias encomienden a dirigentes orepresentantes calificados la asistencia y, además, la interlocución en las reuniones estando o noella presente, buscando maximizar resultados a través de sus conocimientos, claridad de exposicióny capacidades retóricas.En todos los casos se acostumbra a llevar registros de lo tratado y de los compromisos alcanzados.Los dirigentes apelarán en futuros encuentros a tales registros como testimonio de los términos enque se trataron asuntos y se alcanzaron acuerdos. Los problemas de cumplimiento, las dificultadespara llevar registros escritos detallados y la ausencia de actas de reunión como instrumentos válidospara unos y otros, han llevado a un empleo extensivo de las grabaciones magnetofónicas. Estasintroducen un elemento de presión considerable a las reuniones ya que los agentes públicos sonperfectamente concientes de que tales registros pueden ser utilizados en su contra poniéndolos enevidencia y en incómodas posiciones, por lo que deben ser mucho más cuidadosos en lo quecomprometen. Pero tampoco pueden dejar, por presión y/o misión, de explicitar una contraparte(recursos monetarios, profesionales, materiales) que poner sobre la mesa. Pasaron los tiempos enque se podía sin mayores consecuencias deslizar promesas y adornar la presencia del organismopara después arreglar su acción a límites más efectivos. 124
  • 124. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónLa entrevistaEs una modalidad de interacción empleada preferentemente por los funcionarios públicos y se leasocia con la etapa de diseño de las acciones o intervenciones estatales, sean estas de carácterlocal (municipal), o sectorial. También se dan pero en menor medida para evaluar la marcha, alcancey resultados de un determinado proyecto. Quedan circunscritas a funcionarios y representantesindígenas. Ellos intercambian información, coordinan, establecen acuerdos de operación, definen yprecisan cursos de acción, evalúan la acción estatal o el desempeño comunitario. Los propiosmapuches ocasionalmente también emplean este modo de relación cuando acuden a tratar temasespecíficos con funcionarios calificados o autoridades de servicios. En este último caso el lugarobligado son las oficinas, en tanto que en el primero es el domicilio del dirigente mapuche, a veces lasede social o algún lugar intermedio concordado para reunirse. Si el interés acerca de un tema caepor el lado de la organización mapuche, las entrevistas tenderán a darse en las oficinas de servicios;si es al revés, entonces los mapuches requeridos deberán buscarse en la comunidad.La visita de terrenoPodemos diferencias dos grandes variantes en la “visita a terreno” (a las localidades y predioscampesinos indígenas) que periódicamente efectúan los agentes del Estado. Aquella que llevan aefecto miembros de organismos sectoriales suele seguir un patrón distintivo, diferente del queejecutan el grupo directivo de los municipios. La primera es más bien de tipo técnico profesional ycorresponden a prácticas de capacitación, monitoreo, seguimiento y control de acciones en mayormedida radicadas en el campo productivo. El actor fundamental aquí es el “extensionista” o técnicoque transfiere conocimientos, instruye acerca de procedimientos técnicos y registra el curso de lasacciones en desarrollo. Una parte de su trabajo se remite a los pequeños agricultores mapuches, laotra se dirige al estamento de directivos y jefes de servicio. La visita a terreno también se empleacon fines demostrativos por comparación en acciones productivas, o para la evaluación dealternativas de solución a problemas claramente definidos y dimensionados. Es frecuente en estoscasos realizar visitas con representantes o dirigentes de algunos grupos donde es relevante generarcomparaciones prácticas a partir de experiencias establecidas.Desde el municipio, además de los individuos vinculados a labores en el campo productivo, cuyasacciones se asimilan a la primera variante, son los directivos de la alcaldía (encargados del ÁreaSocial, Jefe de Obras, Director de Planificación) y en especial el Alcalde quienes realizan visitas aterreno. La mayoría de las veces se acude por invitación de las comunidades, interesadas en llevar aterreno a las autoridades locales y generar una situación de comunicación propicia para que susituación sea revisada, diagnostica y, ojalá, priorizada para su solución.El “trámite”Representa una forma de interacción por lo general efímera, centrada en la gestión o trámite brevede entrega de documentos o solicitudes y de recepción de certificados, papeles, depósitos, subsidiosde dinero, obtención de atención en establecimientos escolares o de salud, etc. Es una modalidadbásicamente burocrática: impersonal, especializada, codificada, específica, de alta concurrencia e 125
  • 125. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónidealmente rápida y expedita. Se lleva a efecto en las sedes u oficinas de las agencias estatales enla localidad (alcaldía, oficinas de enlace, sedes provinciales o regionales). Por su propia naturaleza ymasividad, no existen posibilidades de introducir matices a la definición estrictamente impersonal dela relación. Para el indígena que no cuenta con experiencia en ello es fuente de azoramiento einseguridad; cuando se maneja mejor, se conforma en una gestión especial manejable o en unarutina periódica de traslado, gestión del asunto y retorno. Bajo esta modalidad es que los hogares eindividuos obtienen subsidios y beneficios de la red de apoyo social estatal; red de una relevanteimportancia material en la vida mapuche actual (becas de estudio, asignaciones familiares,pensiones y jubilaciones, etc.). Por efímera que sea esta interacción, suele tener una importanciadecisiva y la reproducción cotidiana de la vida rural mapuche. Por otra parte, para los dirigentes debase mucho de la vida dirigencial consiste hoy, habida cuenta de la afluencia de recursos estataleshacia los indígenas por distintas y diversas vías, en una serie y sucesión de trámites en oficinaspúblicas. Una condición indispensable hoy para cualquier dirigente es el conocimiento y la destrezapara moverse oportuna y diligentemente en una miríada de oficinas públicas haciendo avanzarproyectos o respondiendo a requerimientos burocráticos estatales.Entrega- recepción de “beneficios”Es de los momentos más felices y efusivos de las interacciones entre organismos estatales ycomunidades o grupos mapuches. Normalmente toman la forma de rituales y, como tales, siguencierta pauta y secuencia definidas, con contenidos discursivos y simbólicos también recurrentes. Seentrega y se recibe el cheque de un proyecto, se distribuyen materiales de construcción o algúnequipo, se hace entrega de semillas e implementos agrícolas, se entrega un bono asistencial, etc.,etc. Los que entregan no son agentes técnicos o promotores de campo, sino autoridades locales oregionales, jefes de servicio o de secciones importantes dentro de un servicio, a vecesrepresentantes del gobierno central. En esta medida, son también agentes políticos interesados enganar para sí visibilidad, publicidad, credibilidad, reconocimiento, poder de interlocución ysentimientos de deuda o gratitud en los receptores. Y para los servicios, el gobierno al que sirven y asu plataforma política valores equivalentes (legitimidad, credibilidad frente a compromisos, interéspor los indígenas, su cultura y pobreza, etc.).Por el lado de los grupos y comunidades es una ocasión de compartir de manera festiva (suelehaber comida y bebida), consagrar por este rito político un momento, fase o proceso de trabajo y aveces disputa con agencias públicas y autoridades. No es raro que también se consagre el momentoy los logros que lo justifican con algún componente religioso. Es también un momento de ostentaciónhacia los demás de las capacidades de la comunidad en la competencia, más o menos explícita, porla atención y los recursos estatales. Es la ocasión también en que el colectivo a través de lasalocuciones y actos de los dirigentes y asistentes entregan señales de reconocimiento, pero tambiénse aluden a otras necesidades, se insinúan aspectos menos luminosos de la experiencia; es decir,también se hace sentir a la manera de un subtexto la decisión y el poder de la comunidad. Para losdirigentes es un momento político y simbólico crucial pues es allí donde se verifican suscapacidades, su visibilidad ante las autoridades, el reconocimiento que recibe de estos, elcompromiso para con sus representados, la tenacidad y fuerza para llevara a buen fin un proyecto oproceso de demanda ante el Estado. El o ellos también esperan señales de aprobación y validaciónpor parte de la asamblea allí reunida para la ocasión, por lo general en un alto número. Es también 126
  • 126. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónel momento en que las críticas de unos respecto de otros e internas momentáneamente se acallan,los eventuales resquemores y las violencias simbólicas recibidas se ponen en suspenso, esperandoexpresarse donde mejor corresponda (en la privacidad de la vida institucional o en los nudos de lavida colectiva).“Gestiones personales”Con esta noción designamos un tipo de interacción que se da entre miembros individuales de gruposmapuches (comuneros o dirigentes) y agentes públicos (en alguno de los niveles de la jerarquíaburocrática, pero de preferencia en aquellos que mantienen nexos directos con mapuches) sobreasuntos personales o individualizados y de mutua conveniencia a propósito o al amparo derelaciones entre instituciones y comunidades indígenas. Es en estas relaciones personalizadas y nopúblicas donde se pueden explicitar y concordar entendidos para concluir y cerrar lo no cumplido, lotapado, las desviaciones de plata, los recursos no entregados; aquí es donde se procesan favores yfavoritismos. Estos tratos puede ser individuales (favoreciendo a un dirigente que busca aseguraruna cuota extra o una mejor asignación personal, por ejemplo) o tomar un sentido colectivo (acordarcierta acción del dirigente, dar por resuelta una etapa pendiente, desviar algunos recursos de unproyecto para cubrir algún otros problema, etc.). Otra modalidad es también la de los acuerdos deapoyo político por ayuda desde las oficinas estatales a iniciativas y proyectos comunales, enparticular durante periodos eleccionarios (un dirigente políticamente afín puede aceptar o proponeruna acción proselitista más o menos encubierta o abierta en su comunidad con la promesa de untrato favorable en la distribución de asignaciones estatales). En este último caso estamos enpresencia de una triangulación política con claros tintes clientelistas. Pero también pueden serparalelos a las relaciones institución-comunidad y consistir en arreglos y transacciones puramenteindividuales y sobre aspectos no relacionados con proyectos o alguna otra modalidad de relaciónestado-comunidad: negocios y emprendimientos económicos encuentran aquí lugar junto a lasrelaciones institucionales sin confundirse con ellas.4.2 Los escenarios de la interacciónLa “oficina” de la repartición públicaEsta puede ser local, provincial o regional; más o menos grande y más o menos concurrida. Desdela relativamente modesta sede de organismos, un proyecto o programa en un pueblo retirado, hastalas bullentes oficinas de un organismo como INDAP en la capital regional, la “oficina” reúne visionesy sentimientos encontrados. Por una parte, es inevitable su concurrencia a ellas para la gestión deproyectos colectivos, búsqueda de beneficios individuales, obtención de información, hacerse dedocumentos y certificaciones de diversa índole, etc. De otra parte, es el lugar donde una maneramás fuerte los mapuches han experimentado los maltratos que los funcionarios estatales solían ysuelen todavía prodigarles: rehuyendo recibirlos, y cuando los tienen delante, mantener una posturade ascendencia evidente, alzar la voz, interrumpir, corregir, amonestar, imponer un punto de vista(síndrome, acertadamente descrito por un dirigente, como el “endiosamiento” del funcionario). Y, encuanto a los servicios, estos podían ser tardíos, de mala calidad, menores en proporción, porque…son “mapuches”. 127
  • 127. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónLa “oficina” esta organizada y condicionada para el mapuche concurrente por horarios, días ynormas de atención. Con frecuencia, carece de privacidad y exclusividad para llevar a efecto un máscómodo intercambio con los funcionarios. Estos, a su vez, están sujetos por tiempos limitados, esfrecuente la interrupción de otros agentes públicos, se debe atender el teléfono y es normalestablecer barreras físicas como un escritorio o mesas de reunión entre los intervinientes. Paraacudir a la oficina, se debe invertir tiempo y recursos en los desplazamientos y lo que encuentran allínos es por lo general muy amigable o al menos suficientemente compatible con los términoscampesino-indígenas de interacción. Es común que la propia distancia entre el problema y suverbalización ante el agente público en la oficina dificulte una recepción más apropiada o motivar alinterlocutor para calibrar su importancia. El azoramiento, la frustración y una molestia profunda sonparte de la experiencia de la oficina de cualquier representante o dirigente de base mapuche.La “oficina” es donde se hacen más evidentes los implícitos, y algunos explícitos, de una relaciónentre sujetos diferentes y desiguales en términos institucionales, sociales y étnicos. La que seestablece es una relación burocrática basada en posiciones de requirente (“usuario”, “beneficiario”) yrequerido (práctico, técnico o profesional de una institución pública), este último dotado de un triplepoder: tecnocrático con arreglo a un saber especializado, institucional basado en la capacidad demovilizar y distribuir recursos de distintas índole y económico con sustento en beneficios y productosmateriales. Dado lo anterior es que el lenguaje de esta relación sea uno tecnocrático, y no coloquialcon apertura hacia los temas y argumentos del mapuche. Por ello es que el escenario de la “oficina”esté espacialmente estructurado, dispuesto para significar esta relación burocrática y paraestablecer las debidas mediaciones: espacios de recepción y secretarias, el espacio del requirente yel espacio del requerido como algo separado en el propio cubículo del funcionario.A veces, la relación también se tiñe de diferencias y distancias sociales, haciéndose sentir sucondición de campesinos pobres, de aspecto rústico, sin manejo urbano, y étnicas (“indio”). Losfuncionarios pueden, amparados en las condiciones indicadas, expresar aquí mejor que en cualquierotra parte, señales de su animadversión, su rechazo, su enorme distancia respecto de losmapuches. Por mucho que hoy esta relación se plantee discursivamente entre igualesfuncionalmente distintos, de todos modos es una relación recorrida por la asimetría, por posicionesde poder desiguales.Puede sostenerse que en la actualidad hay un cambio de cierta importancia en estos patrones deconducta característicos –por lo menos si se compara con el periodo autoritario anterior-, tantoporque de manera creciente los propios mapuches exigen relaciones y servicios de mejor calidad,como porque las plantas de funcionarios o cuerpos de profesionales que trabajan para el Estado sehan ido renovando y entre ellos hay mejores disposiciones de relación y tratos con la gentemapuche. Como también porque hay un ambiente institucional menos permisivo respecto de actosagresivos, vejatorios o displicentes. Cabe preguntarse, sin embargo, cuánto de este cambio esrelativo a la modificación de un ambiente de las interacciones, el que puede llegar a involucionar, ycuánto a cambios más de fondo en las propias instituciones y en las convicciones y conductas deagentes estatales y sujetos mapuches.Otra fuente de variación del patrón de relaciones asimétricas que de manera privilegiada puedeadvertirse en la “oficina” son las que se dan entre localidades y pueblos y la gran ciudad. En un caso 128
  • 128. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónhay mayor familiaridad, contacto y conocimiento; mayor anonimato, frialdad, distancia intelectual yemocional en el otro. Se recordará que es en los pueblos y ciudades pequeñas que tienen asientolas empresas y profesionales consultores, los funcionarios de terreno y los agentes municipales. Aellos se les aprecia con mayor proximidad y la posibilidad de tratos más familiares, a veces se lesconoce desde hace mucho tiempo y se sabe qué esperar de cada quién.La “ventanilla” o el “mesón”Por ejemplo, el mesón que en los gimnasios y salones municipales de los pueblos de la Araucaníainstala mensualmente el Instituto de Normalización Previsional (INP), o las “ventanillas” del Bancodel Estado de Chile, o el despacho de certificados del Registro Civil e Identificación dispuesto encada cabecera municipal y pueblo de la región. Con mayor frecuencia en las últimas décadas larelación de campesinos y pobladores mapuches y no mapuches con el Estado está mediada portrámites y documentación que se resuelven en escenarios de relación tipificados por la figura de lacaja pagadora o el mesón de atención para la solicitud de certificados y la entrega de documentos.La “sede social”La gran mayoría de las comunidades indígenas o juntas de vecinos de una zona mapuche poseen ymantiene bajo su control una “sede social”. Este es el espacio en que la organización local mapuche(comunidad indígena, asociación indígena, junta de vecinos, comité de agricultores) converge y sereúne. Es un lugar de objetivación de la organización. Es un espacio colectivo propio y sujeto a unaorganización. Aquí es donde se recibe información de funcionarios públicos, donde se dialoga conellos, donde se acuerda impulsar iniciativas de trabajo (proyectos), donde la organización adoptaresoluciones, donde se llevan a efecto las conversaciones y confrontaciones críticas, internas ohacia un organismo estatal, donde se evalúa el trabajo o la relación con un organismo público,donde se reciben las buenas noticias y donde hay que absorber las malas, donde se enfrenta a losdirigentes (se los elige, acepta, felicita, rechaza y critica) y donde estos proponen, dan cuenta,manipulan y encaran a su colectivo, etc. Con todo, la participación no es homogénea (no todos losmiembros del grupo compartan dominios de información o capacidades de interlocución o tienenniveles de motivación suficientes. Como sea, es el escenario propio de la relación interna (asamblea)y externa con las agencias públicas.Lo anterior define una posición para la interacción con agentes estatales ciertamente favorable a lossujetos indígenas. Los funcionarios públicos, técnicos y profesionales de terreno tienen en la “sedesocial” un ámbito ajeno en que se debe confrontar a una colectividad organizada, con voceros ydirigentes a los que corresponde por mandato Desde este punto de vista, es un sitio en el que lasposiciones de autoridad, los intentos autoritarios o los pasos arbitrarios de un agente público puedenser cuestionados y rechazados. Suele ser elegido como lugar para reaccionar y enfrentar a losservicios públicos o incluso para implementar posiciones de fuerza frente a estos como unaestrategia dirigida a ganar respeto, atención o posiciones preferentes.Sin embargo, también se debe atender al hecho, anterior a la condición de lugar propio y colectivoque favorece una mejor relación mapuche-funcionario, de un poder burocrático y tecnocráticobasado en el control recursos materiales y en la posesión de saberes especializados desde el que 129
  • 129. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónse reproducen posiciones de autoridad. La disposición de las reuniones con agentes estatales en lassedes sociales ejemplifica bien este precedente. La distribución es escolar: un grupo de comunerosy otros asistentes de cara a un funcionario dispuesto tras una mesa en el otro extremo, a vecessolos y en otras junto con la directiva local.El "salón de reuniones”El opuesto de la “sede social” por el lado de las agencias estatales es la “sala de reuniones” de larepartición pública, la gobernación provincial o la municipalidad del lugar. Estos espacios, antaño deuso interno o para circunstancias especiales (reuniones de autoridades, recepción de visitantesdestacados, actos solemnes, etc.), han empezado a abrirse para los mapuches cuando grupos dedirigentes o delegaciones mapuches se reúnen con autoridades locales o regionales y confuncionarios públicos. Y en estos eventos el tono de las relaciones también ha ido cambiando haciamodalidades más horizontales, a veces confrontacionales y otras con el tinte de la autoridad quelogran seguir imponiendo los agentes públicos.La “ruka” mapuchePuede considerarse como el escenario antitético de la “oficina”. Todas las valencias se invierten. Nocabe y resultan extraños y extemporáneos actos de violencia simbólica como los descritos para eseescenario. Los poderes y autoridad del funcionario quedan momentáneamente en suspenso,abriéndose la relación hacia el trato distendido y familiar. Aquí no prevalece, pasa a un segundoplano o incluso desaparece, una interacción burocrática. Es el espacio de la relación de confianza,del trato recíproco cariñoso y con afectos. Es también un espacio de reunión en torno a la mesa ycon ocasión de los tiempos de compartir. Los requisitos de su inicio son exigentes: el desarrollo derelaciones personales de confianza y amistad. Los mapuches establecen una separación bastantefuerte entre el afuera de la casa (para recibir momentáneamente y despachar con prontitud alextraño) y el adentro de la “ruka” familiar.Estas relaciones pueden en el extremo, ser claramente instrumentales y, en ese caso, a adquirirmatices más formales; o en el otro, a ser expresivas y en ese caso se despliega mejor lainformalidad y la compenetración recíproca. Lo usual sería que estén presentes ambos aspectos dela relación con grados y matices diversos. La expectativa de una conducta favorecedora comoimplicación de una relación de hospitalidad, comensalidad, celebración, de un “compartir”,posiblemente no abandona la relación, por el simple hecho de que uno es un funcionario oprofesional y otro es un hogar o familia mapuche. Difícilmente una situación de relación puede enestos casos desligarse de los antecedentes y posiciones de poder relativo de unos y otros.Si bien el llegar con familiaridad a la casa de un dirigente o autoridad mapuche puede ser unademostración del agente estatal de un gran capital social, este uso puede acarrear dificultades alanfitrión. Una relación muy centrada en una sola persona o en unos pocos actores mapuches “sepresta para que los demás, piensen mal, crean que uno se esta acomodando, y que se enojen conlos dirigentes o los amigos del funcionario” (Salvador Rain P. Comuna de Lumaco). 130
  • 130. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónUna excepción a lo descrito son las visitas de funcionarios que se originan de las demandas socialesde individuos o del grupo familiar para informes socioeconómicos o evaluación de la necesidadmanifiesta. Una variante de esto son las encuestas socioeconómicas propias del quehacer municipalde orientación a la familia y de la estratificación social CAS.El campoDesigna de modo un tanto genérico el espacio rural inmediato con sus casas e instalaciones,parcelas y terrenos, espacios sociales y públicos como construcciones escolares y canchas,cementerio, etc., que conforma la localidad y alberga la comunidad. Es notorio por parte de loscomuneros y sus dirigentes un mayor dominio y seguridad en la relación con los agentes públicos;es más fácil, por tanto, que muestre o exprese la problemática o el asunto de interés que convoca laconcurrencia de unos y otros en el campo. Son relaciones entre pocas personas o al menos ungrupo no muy numeroso, avocado con exclusividad a los asuntos de interés y con un intercambioexpedito. Los asuntos abordados pueden cubrir una variedad de cuestiones, pero por lo generalgiran en torno a la infraestructura, los servicios y el desarrollo campesino local.La “parcela demostrativa”La parcela demostrativa puede entenderse como un predio o instalación campesina donde se lleva aefecto una acción de tipo técnico, por lo común técnico productiva, que se constituye como elescenario para acciones de enseñanza, capacitación y evaluación. Es una versión especializada deltipo más genérico de ámbito de interacción que podemos denominar como la “parcela campesina”.Esta locación de relaciones tiene dos características definitorias y en cierta medida opuestas. Poruna parte, es un lugar de enseñanza donde el agente estatal (funcionarios tipo “extensionistas”rurales o técnicos calificados) se embiste en una posición de docente, agente de transmisión deconocimientos y habilidades técnicas. Desde este punto de vista, establece una relación con unreceptor campesino individual (pequeño productor agropecuario) o colectivo (grupo o comité deagricultores) en función del traspaso de información y capacidades técnicas. Desde otro, se trata deun ámbito propio, de un lugar sujeto a control y dominio campesino donde la innovación o replicacióntécnica se ha puesto en el espacio de trabajo agropecuario del campesino mapuche. Es menosprobable que aquí la interacción se tiña de la violencia simbólica que se experimenta en la “oficina” olugares equivalentes. No obstante, desde un lenguaje tecnocrático también queda definida por laautoridad y el ascendiente de la posición de agente de enseñanza (“técnico”, “ingeniero”) y dereceptor indígena que “no sabe”, que “le falta”, por lo que no carece de paternalismo, por mucho queeste lenguaje se reformule para ganar en comprensión. No obstante, es también común que seagreguen tonos de informalidad, distensión, compenetración y cercanía personal que por otra partesirve bien a los propósitos de sostener esa relación de autoridad basada en un saber técnico.Si la parcela esta situada en la misma comunidad comparte con el campo y la sede, la ventaja deahorro de tiempo para los concurrentes campesinos, la posibilidad de interactuar de manera directay sin mayores barreras con los profesionales y técnicos. En el Caso de que esta parcela se ubique 131
  • 131. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónen otra comunidad, comuna o región, se ha de invertir tiempo y recursos en los traslados, pero conel atractivo del desplazamiento, el rompimiento de rutinas, y el “paseo” que conlleva.“Toparse en la calle”La expresión ejemplifica la situación o escenario en que se dan varias formas de relación entresujetos mapuches y funcionarios públicos. Ellas se realizan de manera usualmente informal y más omenos casual, que dependen para su realización de un conocimiento previo y relaciones deconfianza. A veces están implicados compromisos personales (de amistad), se comparten interesesen común (políticos o económicos, por ejemplo) o hay vínculos profesionales (asesoría, asistencia).Una variante de interés son las “conversaciones aparte” entre dirigentes y representantes confuncionarios y gestores de proyecto. Una u otra modalidad representa el escenario de los arreglosinformales, los favores, los acuerdos que escapan de la lógica de interacción burocrática. Abren unextenso campo de relaciones simultáneas y paralelas a la relación formal, plenas de sobrentendidosy también de algunos bien-entendidos.El celular llegó al campo mapucheCabe consignar formas de interacción no basadas en la copresencia, mediadas por formasescriturales, orales y en tecnologías de comunicación (correspondencia, telefonía fija o celular,Internet y correo electrónico). No constituyen propiamente escenarios de interacción. Es unamodalidad de relación que ha aumentado en importancia y que puede apreciarse como unatransformación de la interacción hacia modalidades más impersonales, más específicas ofocalizadas, deslocalizadas (sin escenario físico), más racionalizadas en suma, a medida que lascompetencias de lecto escritura aumentan y que las tecnologías de comunicación van llegando a losmedios populares rurales y urbanos. Un uso intensivo de estas tecnologías se observa en losdirigentes mapuches, en especial aquellos más jóvenes, con experiencia urbana y relativamentealtos niveles educacionales. Ofrece ventajas como forma de comunicación a distancia para fines deinformación y coordinación de las relaciones entre funcionarios y técnicos con las comunidades ypersonas mapuches. Puede, por otra parte, tener un impacto en otro segmento mapuche que nodomina tales medios y que acude sólo a estrategias más directas y a veces personalizadas derelación con agentes estatales. 132
  • 132. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región5. TENSIONES, NUDOS Y PROBLEMAS EN LA INTERACCIÓN AGENTES ESTATALES E INDÍGENAS5.1 El personal del Estado en la Araucanía: categorías contractuales, heterogeneidad y relacionescon los mapuchesLa temática indígena ha llegado a ser de importancia en la región y en esa medida es tambiénamplio el contingente de personal del Estado que trabaja directa o indirectamente, de maneraexclusiva o parcial, en el tema y con mapuches. En las agencias se presenta una granheterogeneidad de condiciones. Por lo común se posee una planta de funcionarios relativamentepequeña y claramente jerarquizada, luego algunas personas sujetas a contratos y un número por locomún mayor por honorarios, con variaciones notorias de magnitud según los servicios y losprogramas o proyectos de que se trate. Y también, en algunos servicios más que en otros, se da latransferencia a terceros (unidades consultoras) de ciertas funciones, para lo cual estas entidadescontratan, a honorarios y por plazos limitados, los técnicos, profesionales y operadores de esasacciones traspasadas. Orígenes en la región es un ejemplo quizá extremo de este estado de cosas:orientado completamente hacia los indígenas del país, en sí mismo es un Programa sujeto a laSubsecretaría del Ministerio de Planificación (MIDEPLAN) y carece de una planta oficial; peroademás desarrolla un buen número de sus acciones a través de contratos individuales ad hoc y porhonorarios y mediante empresas consultoras. Por su parte, la sede nacional de CONADI y lasubdirección nacional sur de la misma, combina una planta estable con un numeroso personal acontrata que viene a suplir una expansión e intensidad de su acción que de otra manera no podríaimplementar. No se dispone de cifras oficiales sobre esta materia para la región.Las agencias públicas son instituciones estratificadas y altamente formalizadas y ello imprime unsello característico a las relaciones internas, por mucho que en su interior se produzcan espacios devigencia de subculturas institucionales y de informalidad. Para el caso de los servicios públicosregionales, a estos corresponden Direcciones Regionales, Departamentos, Subdepartamentos,Secciones u Oficinas. Entre estos niveles se establecen relaciones jerárquicas entre y al interior deellos, lo que se expresa también en los cargos funcionarios: directores, subdirectores, jefaturas(técnicas, de administración, de personal), administrativos, técnicos y auxiliares. La interrelaciónentre agentes del Estado esta normada por las facultades administrativas inherentes y relacionadasa cada cargo (en la Ley Nº 18.575 u Orgánica Constitucional de Bases Generales de laAdministración del Estado). Esas normas exigen un alto grado de formalización mediantedocumentación, instructivos, oficios, providencias, memos, acuerdos, contratos, cronogramas. Loque no está así instruido no existe en el plano de lo formal. La comunicación verbal se activa paralograr acuerdos de acción, las instrucciones desde las jefaturas a los subalternos o el flujo deinformación desde subalternos a jefaturas. Esto en reuniones, llamados telefónicos, conversaciones.Pero, en definitiva todo se debe formalizar con documentación siguiendo procedimientos, de talforma que queden establecidos responsabilidades, tiempos y coberturas. El equivalente para losmunicipios se encuentra vertido en la Ley Nº 18.695 o Ley Orgánica Constitucional deMunicipalidades, con características propias, pero sin salirse de estas exigencia burocráticas deformalidad y apego a reglamentos, jerarquías y procedimientos instituidos. 133
  • 133. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónLos funcionarios estatales en régimen de contrata mantienen condiciones contractuales similares alos de planta. Están afectos a derechos previsionales, las remuneraciones son similares, tienenderechos sindicales, están afectos a posibilidades de capacitación, y tienen acceso a incentivos,puesto que se les asimila a la condición de planta. La obligatoriedad de atenerse a losprocedimientos fiscales, la posibilidad de ser sancionados mediante sumarios, la ejecución decalificaciones, la existencia de hojas de vida y las anotaciones en ellas son también comunes. Por lotanto, la distinción entre los funcionarios de planta y los asimilados a planta es, primero, la duraciónde los contratos.El crecimiento de funcionarios a contrata y honorarios es el resultado de la modernización del Estadoy la necesidad de incluir profesionales y personal para implementar programas y proyectos en unescenario de retorno a la democracia. Los gobiernos de la Concertación se percatan a principios delos años 90 que no tienen mayores posibilidades de contratar nuevo personal puesto que las plantasestaban ya completas desde finales de la década anterior. Esa conformación de planta la avalabanactos administrativos y su modificación no era posible, como tampoco adecuar la carrera funcionariaa nuevos requisitos. Mediante modificaciones a la ley de presupuestos y a las asignacionesperiódicas (anuales) que debían ser aprobadas por el Congreso Nacional, el gobierno comienza amejorar las posibilidades de incorporación de personal que cubriera la ejecución de nuevosprogramas, o ante la creación de servicios y reparticiones que anteriormente no existían. Fue útil elrecurso a las comisiones de servicios de personal de confianza a estos nuevos departamentosestatales, supliendo los cupos con contratas y honorarios. También se utiliza con cierta frecuencia eltraspaso de recursos mediante contratos y convenios directos con las consultoras, cuyo régimencontractual habitual es el de honorarios.Como podemos apreciar, el desarrollo de este tipo de contratos más precarios es una respuesta a laimposibilidad de generación de nuevas plantas que se agreguen a las heredadas de lasadministraciones anteriores. A lo anterior podemos agregar el hecho que el gobierno militar nodesarrolló una opción de trabajo diferenciado para abordar los asuntos indígenas (salvo en INDAP).Con el retorno a la democracia, los compromisos políticos con los indígenas y las presiones de éstosexigen respuestas estatales ampliadas. En esta dinámica podemos encontrar la explicación delporqué la dotación de funcionarios con que se vincula el indígena en la Araucanía es básicamenteaquel en régimen de honorarios, en menor medida a contrata y, de manera también visible, aqueldependiente de consultoras.El personal contratado a honorarios no tiene el carácter de funcionario propiamente tal. Por tanto, sudesempeño no está afecto a las disposiciones establecidas en la ley 18.575 en tanto actosadministrativos. Los demás tipos de agentes, en especial el de planta, están por su relacióncontractual sujetos a instructivos, normativas de operación, calificaciones y evaluaciones,escalafones, ascensos y carreras funcionarias. Una de sus implicaciones es el de generar unexcesivo apego a los procedimientos, tendencia a disminuir factores de riesgo y una clarajerarquización de las relaciones interpersonales. Otra es que el imperio de las relaciones jerárquicasdisminuye también la capacidad de resolución o respuesta de algunos agentes que pueden estar enniveles menores en el organigrama o estructura institucional. A su vez, para los vinculados mediantehonorarios esta es una situación de poca estabilidad (precariedad) laboral, pero por otro lado lasagencias en donde se aplica este esquema son quizá buenos ejemplos de optimización de la acciónestatal desde el punto de vista de los planificadores. 134
  • 134. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónUna de las consecuencias de todo esto en la región es una visible movilidad circular de personas.Más o menos la misma gente, sin un gran recambio es la que se está hoy moviendo, en un momentopostdictatorial avanzado, entre contratos en los servicios públicos y contratos en organizaciones queprestan servicios a esas mismas agencias con sede en la Región de la Araucanía. Factores quefavorecen esta rotación circular son, por una parte, capacidades técnicas y profesionales; por otra,conocimiento y experiencia; y, en una tercera, razones de afinidad y relaciones político partidarias. Sien las agencias sectoriales estas afinidades y opciones ideológicas corresponden con los gruposoficialistas, en los municipios la situación es mucho más matizada por la influencia de grupos dederecha. Esta dinámica corresponde, después de un proceso de recambio y expansión muy activodurante la década de 1990, a la conformación de un nuevo cuerpo de agentes estatales yparaestatales implicados en la acción hacia los mapuches.Puede establecerse un perfil aproximado de funciones hacia los indígenas según regímeneslaborales. Los funcionarios de planta tanto en los gobiernos locales como en los organismossectoriales no tienen contacto con la población mapuche o esta es, salvando casos y agencias,esporádica, breve y específica. Sus funciones son administrativas o bien de jefaturas regionales,intermedias o locales. Los regímenes a contrata soportan también una variedad de situaciones. Unaes la de los asesores y cargos auxiliares de dirección o jefatura tales como “jefe de gabinete”,“encargado comunicacional”, “jefe de personal”, “subdirector” que caen bajo el rubro de cargos yfunciones de confianza, y a lo que no es ajeno la reciprocidad política y los vínculos personales. Unasegunda es la de las comisiones de servicio en otras dependencias. Funcionarios con régimen decontrato, cuya dependencia administrativa es de MIDEPLAN, o el Ministerio de Agricultura cumplenfunciones en comisión de servicios en algunas agencias estatales como CONADI, CONAF o elPrograma Orígenes. Resulta de lo anterior que la proporción de funcionarios sujetos a contrata y concontacto directo continuo con los indígenas es bastante reducida. Más numeroso sería elcontingente de aquellos que se mantienen según un régimen a honorarios. La respuesta de losservicios a la demanda mapuche, la obligatoriedad de operar algunos convenios interinstitucionaleso programas de pertinencia obliga a suplir mediante estas alternativas contractuales la falta en lasplantas de suficiente personal calificado.La existencia de escalafones (auxiliares, técnicos, directivos) genera otras diferencias en los tipos ycalidades de los contactos con los usuarios mapuches. Por ejemplo, el personal auxiliar cumplefunciones administrativas menores (de oficina, choferes, auxiliares), teniendo también una menorcapacitación y menor sensibilidad en temas indígenas. Pero ellos en la mayoría de los casos son los“porteros” (los que median el acceso mapuche a los niveles técnicos y directivos, los que entreganinformación), con las consecuencias que son de prever en la percepción problemática de losmapuches acerca de las agencias estatales y su personal. Una vez traspasadas estas porterías, seaccede por lo común a agentes más calificados técnicamente y, eventualmente y según lasagencias, más sensibilizada con los indígenas y sus problemas. En contrapunto a lo anterior, losescalafones técnicos y directivos –cuando no se ha derivado a particulares esas tareas como las decapacitación, seguimiento y monitoreo- son los que se vinculan con los mapuches en espacios deinteracción diferentes a la oficina, correspondiendo con que son los que están mayormenteinformados y a veces los que pueden decidir o influir en las decisiones de distribución de recursosestatales. 135
  • 135. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónLas empresas consultoras están directamente vinculadas o adecuadas a la operación con el Estadoy sus programas, pero por su condición de particulares se hace posible una organización internamenos jerarquizada, normada y regulada. Aquí el concepto de trabajo y responsabilidad colectiva enlas acciones, permite una mayor fluidez de compromisos, y aportes. La única diferenciación que seobserva es la que separa a los directivos (habitualmente los dueños o socios de la consultora),profesionales que diseñan y ejecutan acciones con mayor responsabilidad metodológica yadministrativa, de los técnicos y monitores que básicamente operan en terreno.La interrelación entre agentes estatales y operadores de consultoras, esta definida básicamente enlos contratos, acuerdos operativos, y esferas de operación de los proyectos o planes concretos quemandata el Estado y ejecuta el privado. Es entonces limitada la posibilidad de los agente deconsultora de proponer, ser atendido o realizar acciones correctivas distintas a lo planteado en losacuerdos iniciales. O no se corre el riesgo, o no corresponde a “lo exclusivamente contratado”; ellono quita que la consultora busque elementos metodológicos y de acción que contribuyan a mejorarlas intervenciones. En la práctica no existe una percepción sobre la utilidad de estas “indicaciones”que en la mayoría de los casos están vertidas en informes que duermen en las estanterías, archivoso bibliotecas de las instituciones. El Estado necesita nutrirse de indicaciones y evaluaciones a suaccionar porque así esta diseñado en el proyecto o acuerdo inicial de los programas, mas que por lanecesidad y posibilidad real de modificar sus acciones o planes de acción.5.2 Funcionarios locales y de organismos sectoriales del Estado en la relación con mapuchesUna distinción relevante para fines de caracterización de los agentes públicos es aquella quediferencia entre funcionarios públicos locales (municipales o con asiento local), respecto de aquellosque integran organismos cuyas sedes son regionales y provinciales e intervienen de maneraespecializada sobre las comunas y espacios indígenas. Tipificar sus tiempos y marcos de acciónpuede ayudarnos de inicio.Las actividades de unos suelen ser, o lo intentan, muy estructuradas, con tiempos definidos ymárgenes de variación estrechos, durante días de semana, en horarios de oficina. Los segundos esprobable que acudan en horarios y días distintos a los estrictamente encuadrados por las jornadasde trabajo, se le ve menos restringido en sus horarios (o tiempo disponible). Estos últimos conocen ydominan más el lugar, sus gentes y las mil particularidades de la gente mapuche de uno u otro sitio,los problemas de las comunidades en la zona (por lo menos desde una cierta visión local) y “se leconoce mas”; por lo común es reconocido por parte de los indígenas y no indígenas con que sevincula. Los segundos en cambio, tienen a la vez un conocimiento y aproximación más genérico ymás especializado: genérico en cuanto a que actúan con arreglo a mismos encuadres yespecializado dada las funciones específicas de que se ocupan (crédito, fomento productivo,vialidad, etc.). La familiaridad con las comunidades y sus miembros le permite a unos realizar unapresencia con base a invitaciones y reuniones concertadas, tanto como con base a requerimientosde reunión y entrevista por ellos impulsados. Por el encuadre de trabajo con que se mueven losfuncionarios de agencias nacionales, frecuentemente buscan crear días y horarios de reuniónconvenientes; a veces, por sus funciones especializadas y las dificultades para su acceso puedenser invitados por comunidades y grupos mapuches. Otro punto de diferencia que suele mencionarse 136
  • 136. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónes el del apego de unos a sus funciones y la ejecución de las mismas enmarcadas en las normativasy metodologías propias de su servicio, por diferencia del municipal quien además suele ser másflexible y acomodaticio. Se destaca a veces en el funcionario de servicios centrales sus acciones deseguimiento y fiscalizaciones (verbalizadas ocasionalmente como persecuciones), poco sensible alas flexibilidades que podrían considerase en los entornos locales, más aun cuando en este caso laplanificación de intervenciones o proyectos son diseñadas de manera centralizada.Cabe precisar, no obstante, que en los funcionarios de gobierno de alguna de las reparticionespúblicas que operan en el ámbito de lo local comunal, y específicamente con población indígena,son reconocibles dos categorías: aquellos con asiento local y los que no tienen asiento localpermanente. Los unos están representados por delegados en las oficinas de INDAP, SAG, CONAF,Aduanas (en comunas cordilleranas y limítrofes con Argentina) establecidas en las cabecerascomunales. Ellos pueden mantener un cierto dominio y conocimiento territorial, así como tambiénuna percepción de las dinámicas de poder, de decisión organizacional, de los conflictos y pugnasdirigenciales que se reproducen en las comunidades. Por lo demás, interactúan con los indígenas enbase a programas y acciones preestablecidas, concordadas, y planificadas con antelación: susvisitas son de asistencia técnica, monitoreo, evaluación, seguimiento y diagnósticos para nuevasacciones programáticas. A pesar de sus restricciones funcionarias, que le hacen operar en tiempos einstancias distintas a los tiempos y espacios propios del comunero mapuche y su modo de vida, sepresentan como mas cercanos y con mejor comunicación, de tal forma que los usuarios conocenlos ámbitos de acción y los tipos de soluciones o problemáticas que pueden demandar a cada unosde estos organismos. El desplazamiento de estos funcionarios por las localidades campesinas ymapuche es habitual; la población conoce o ubica los vehículos y a pesar de transitar con "discofiscal" esto no genera mayor impacto, expectativas, ni disrupciones al interior de los colectivosmapuche.Los otros, sin asiento permanente en lo local, son rápidamente vistos como externos, comoautoridad, como “enviado de gobierno”, y como eventuales portadores de soluciones. La formalidaddefine las relaciones con estos agentes. Llegados por iniciativa del servicio o por invitación expresa,raramente los encuentros se desarrollan en espacios informales, menos aun en días y horarios nohábiles (entiéndase, fuera de los establecido como “de atención”). A la gente mapuche del comúncausa cierto impacto, interrogantes y expectativas el verles transitar por las localidades,desplazándose en vehículos fiscales claramente distintos a los municipales o los de funcionarios deservicios con oficinas locales (advierten, además, que en la mayoría de las ocasiones son vehículosde gran tamaño y alto costo). Este último punto puede entenderse mejor si se repara en que para elcomunero que tiene que desplazarse a pie, en vehículos de alquiler o de locomoción colectiva y queraramente accede a estos lujos (vehículos modernos), a los que solo ve pasar por el lado, cuando sele presentan los percibe como signos de opulencia, riqueza y poder. La formalidad en el vestir, o laestudiada informalidad (igualmente ostentosa), también son símbolos de opulencia para loscomuneros.El agente estatal local por excelencia es el funcionario municipal o también "el municipal". De este,la población comunal conoce un poco mas, sabe dónde encontrarlo, qué demandarle, y los alcancesde las soluciones que se puede obtener de ellos. No es raro verle transitar (a los que hacen terreno),en días y horarios especiales, no causa expectativa ni extrañeza su presencia cuando se lesencuentra en la localidad o en transito por alguna de ellas. No se les siente como ajenos a la 137
  • 137. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónlocalidad, por lo cual raramente se le limita el tránsito, salvo en situaciones de conflicto con tomas deterreno y clausura de caminos. Pero, al ser conocidos y reconocidos por las partes (gobierno local,comunidad “en conflicto”) la interlocución suele ser deferente y cercana. Estos agente municipalesactúan a veces como mediadores con las fuerzas de seguridad, dado que no se le exige ni lesresponsabiliza por la situación que ocasiona la manifestación: “el problema con los terrenos es conlas empresas, los empresarios y el Estado, nada tiene que ver la municipalidad...”, (Fernando PérezHuilcaleo, Comunidad Pangueco Soto Lincoñir, Miembro Aukin Wallmapu Ngulam, Galvarino).Es notorio el dominio de lo local por parte de los agentes públicos municipales que salen al campo ylos técnicos y extensionistas de agencias centrales con asiento en la comuna. Su tránsito habituallos hace conocidos y más fácilmente reconocidos, sus oficinas y personas son accesibles de maneraexpedita, conocen las rutas de acceso a los distintos hogares y localidades, manejan las rutinas dela vida campesina, identifican la mayoría de los conflictos y los principales factores asociados,conocen también de los liderazgos y el ejercicio de la autoridad y el poder en las organizacionesmapuches, perciben con mayor o menor claridad los tonos y los umbrales para las relaciones segúnla ocasión. Manejan con cierta fluidez los protocolos de interacción y comunicación. En estostérminos, los tratos suelen ser mucho más personalizados. A juicio de los mapuches aparentementemas comprometido. A la inversa con los agentes externos o aquellos que siendo locales sonextraños más allá de los límites de los pueblos y pequeñas ciudades cabeceras municipales. Poseenun menor conocimiento de las comunidades y localidades, saben generalidades de las realidadesproductivas, culturales, de las carencias materiales, etc. Tienen escasa claridad de los factores deconflicto, de los liderazgos y facciones, generalmente no considerando ni ponderando estosantecedentes en su intervención.Con todo, están también presentes variantes de desempeño que nos ayudan a profundizar en lacaracterización de esta categoría de sujetos. Primero, el funcionario de oficina, aquel agentemunicipal que su accionar es básicamente desde el ámbito de la administración o de los servicioscomunales, raramente se desplaza fuera de su sitio habitual de trabajo y dadas sus funciones tienepoco contacto con los mapuches. De darse este contacto, tampoco difiere sustancialmente de losfuncionarios de escritorio que dependen de organismos sectoriales. Solo lo referido a lapermanencia en el cargo por largo tiempo hace la distinción, lo que por lo demás también generaalgún tipo de “calcificación" conductual o del perfil funcionario (burocrático) en su relación con losrequirentes de la comuna. El comunero que toma contacto con ellos debe por lo general someterse ahorarios de atención, trámites, espera y el contacto es claramente menos personalizado: "se debellenar o llevar formularios, esperar harto rato y a veces ni te atienden..... lo mismo aquí en Galvarino,y en Temuco también, menos todavía” (Cecilia Torres Pinchulef , Sector Ñielol Galvarino). Elfuncionario de terreno o que realiza trabajo de campo en la comuna se desplaza fuera de su lugarfísico de trabajo, conoce el territorio, es conocido por los usuarios y tiene un trato maspersonalizado. Los compromisos de palabra son frecuentes y tienen una expectativa razonable decumplimiento, aunque compromisos de este tipo suponen un claro consentimiento previo oconocimiento mutuo de las posibilidades de cumplirse. Conocimiento recíproco y vigencia desanciones sociales están mucho mas presentes por una a veces prolongada experiencia decontactos y relaciones: “la mayoría atiende bien en su oficina... y tiene tiempo para conversarcuando va al campo...” (Cecilia Torres Pinchulef, Sector Ñielol Galvarino). 138
  • 138. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región La importancia de las relaciones locales y los compromisos implicados pueden ejemplificarse bien con el dilema de subir o no subir pasajeros a los vehículos fiscales. Los funcionarios municipales transitan por las localidades o comunidades y habitualmente se detienen para trasportar pasajeros, en el interior de los vehículos o en el exterior de estos, situación que... “nunca hacen los otros funcionarios que vienen de Temuco... a mi sí pero porque me conocen” (Arsoindo Painen, Sector Calbuco, Comuna de Lumaco). Ambos tipos de agentes, local y externo o del gobierno central conocen la normativa y la inconveniencia de transportar pasajeros no contemplados en las rutas iniciales de viaje, por las dificultades en la tramitación de los seguros, los sumarios administrativos y sanciones en eventuales accidentes de transito, aspectos que recomiendan no transportar pasajeros. Pero, el agente local tiene un mayor contacto con las poblaciones usuarias y como ya lo hemos destacado esta mayormente expuesto a la evaluación, y sanción comunitaria. Por lo tanto, está habituado a ponderar los inconvenientes de ambas sanciones (administrativa y judicial vs. Social) y, frecuentemente, opta por el traslado: “el dirigente o el peñi te conoce y uno sabe que espera que lo lleven, pero al que viene de afuera ni siquiera se espera que paren y algunos ni siquiera se preocupan de no tirar agua o tierra a la gente, cuando pasan por el lado” (Fernando Pincheira Vega, PRODESAL Galvarino). El siguiente cuadro pone en relación tipos de agentes estatales, su presencia local y la variación de las condiciones y modalidades con que enfrentan las interacciones con los sujetos mapuches. Cuadro: Tipos de agentes estatales en la relación con comunidades mapuches Factores de AGENTE EXTERNO AGENTE LOCAL comparación Gubernamental Con Asiento Local Ámbito MunicipalConocimiento del Habitualmente no conoce bien Conoce la zona y locaciones Conoce la zona y locaciones deespacio comunal la comuna, no ubica rutas de de trabajo, las rutas de trabajo, las rutas de acceso y pory comunidades acceso. Conocimiento acceso y por lo mismo lo mismo organiza mejor las genérico de la realidad social y organiza mejor las itinerarios itinerarios y visitas tecno-productiva de la comuna y visitas y comunidadesConocimiento de No conoce las dinámicas Conoce algo más de las Conoce las dinámicas de poder,dinámicas sociopolíticas mapuches: no dinámicas sociopolíticas utilizando este conocimiento ensociales locales identifica a los dirigentes, mapuches. Preocupación por beneficio de la intervención (semapuches desconoce los conflictos y sus no cometer errores, evitando respeta y no se interviene en los factores, las pugnas, compromisos y vínculos que asuntos propios de las liderazgos, competencias, limiten recepción y márgenes comunidades). tensiones, faccionalismos, de acción estilos de acción colectiva mapuche en la zona, etc.Permanencia en Solo transita por la comuna, no Su lugar de trabajo esta Su lugar de trabajo estable es ella comuna hay apegos diferentes por una situado en las comunas. territorio comunal. Habitualmente en relación a otra de las 32 Relaciones continuas con reside también en la comuna. Es 139
  • 139. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región comunas de la región. sedes centrales (por su común que se generen vínculos y dependencia, pero también apegos con la comuna y su viajes, estadías, seminarios, gente. Existe rotación según los reuniones). Rotación y avatares de los gobiernos locales traslados a otras comunas son comunes según ciclos y cambios en proyectos y programas. Con permanencias prolongadas generan algunos vínculos de identificación local.Sedes, oficinas y Sedes y oficinas situadas en Ubicadas en las cabeceras También en la cabecera comunal,proximidad física capitales provinciales o comunales. Acceso a ellas emplazada en dependencias regionales, generalmente dependiente de distancias y municipales o de delegaciones alejadas de la comuna y condiciones de traslado. A municipales localidades mapuches. veces espacios compartidos con los municipios u otros organismos públicos locales. Usualmente viste y se Se presenta como práctico, Relativamente mayor capacidadModalidad de presenta de manera formal o técnico o profesional de ajuste en la presentaciónpresentación con cierta informalidad (autoridad técnica), emplean- según ocasiones y tareas, en “ostentosa” de autoridad. do vestuario y equipo concordancia con desempeños Desconocen los protocolos de accesorio ad hoc para sus polifuncionales. Conocen proto- interacción, y de saber algo, funciones y el entorno de colos de interacción, y los utilizan intentan utilizarlos. Trato poco campo. Por lo común de manera menos forzada. >Con comprometido (distancia conocen los protocolos de frecuencia trato personalizado y formal). interacción que pueden sostenido por experiencias utilizar. El trato más cercano compartidas y personalizado Horarios definidos, con poca Horarios definidos, con Horarios definidos y flexibles enCondiciones de flexibilidad y en días hábiles. alguna flexibilidad y en días días hábiles. Tambiéndesempeño Tiempos restringidos y hábiles. Con más facilidad los ocasionalmente días horarios. regresos apurados. Por lo tiempos se adecuan a las Los tiempos se adecuan mejor a común desarrollan acciones necesidades y posibilidades las necesidades. Pueden informativas. Interacciones en mutuas. Es común la postergar los objetivos puntuales general ejecutivas. Escasas ampliación de tiempos de de contacto, con el fin de resolver posibilidades de nuevos trabajo para evitar futuros otros asuntos que surjan como encuentros en plazos breves regresos por los mismos prioritarios. Posibilidad de volver para el desarrollo de asuntos asuntos. Establece solo los en otras ocasiones para continuar proyectados. Raramente acuerdos par los que esta lo proyectado. Intenta no establecen compromisos, y facultado, y cuya operatoria establecer compromisos y de menos aun los suscribe en esta claramente definida. hacerlo solo aquellos referidos a documentos que no sean lo que pueda cumplir, a veces de posteriormente redactados y manera personal. profusamente revisados. 140
  • 140. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región5.3 Lo interno y lo externo en las agencias públicas: visiones y prácticas encontradasLos funcionarios estatales locales municipales o de agencias nacionales se mueven en un campo derelaciones de competencia, posicionamiento y poder con varios puntos de condensación política.Uno de ellos es el gobierno local. Al respecto, es evidente el control establecido por los alcaldessobre los funcionarios de su dependencia para que realicen bien su trabajo y respondan a lasexpectativas de los usuarios, pero quedando siempre clara la dependencia jerárquica del Alcalde,quien es el que tiene la posibilidad inmediata de restringir o imponer cursos de acción y aprobar losresultados. Los técnicos y profesionales suelen actuar con la cautela necesaria ante la vigilancia dela “autoridad máxima del servicio”, para que “ningún funcionario se le dispare y después le trate decompetir, no olvidís que el alcalde es el jefe y el debe ser el político por excelencia; los demás, atrabajar...” (Fernando Pincheira Vega, PRODESAL, Galvarino). Estos hechos explican también porqué el técnico o agente municipal evita estructurar compromisos por su cuenta, ante el temor deparecer demasiado personalista y sufrir la sanción de su jefe (retiro de apoyo para la implementaciónde una iniciativa, hasta el relevo de su cargo o responsabilidad). De esta manera, es difícil que quienreemplace en un cargo resalte sustancialmente de los anteriores. Por lo común, realiza unacontinuidad que “rara vez se plantea en discordancia o critica directa al anterior”, salvo el que sehubiesen constatado fracasos, malos resultados, cambios de la política y énfasis locales dedesarrollo o el eventual cambio de la autoridad electa, que comúnmente desecha los lineamientosanteriores. Pero, en lo sustancial las funciones seguirán siendo más o menos las mismas.Por similares razones es también evidente una marcada cautela en el trato de los agentesmunicipales con los usuarios y en especial para con la dirigencia indígena comunal. Unos y otrosbuscan tener una llegada directa y preferente con los alcaldes y concejales y no es extraño un tratofluido e informado de unos a otros. En estas circunstancias, los dirigentes y representantesmapuches suelen sentirse con la autoridad de fiscalizar a los funcionarios municipales, puesto queestá más cercana la posibilidad de interpelarlo frente a su jefe directo. En una razón por la que losagentes municipales buscan en mayor medida los consensos y acuerdos y se muestran menosdrásticos frente a discordias y conflictos con y entre la gente mapuche. Aceptan con mayor facilidadlas propuestas y recomendaciones de los beneficiarios, incluso elementos técnicos de algunas obras(entre los casos conocidos, el refuerzo de caminos, la instalación de tuberías de desagüe –“cantarillas”-, y la construcción de garitas peatonales).Por contraste, los agentes estatales externos provenientes del gobierno u organismos nacionalesresuelven mas tajantemente en casos complejos, amparados en sus atribuciones, normativas ycondición de externos a los vericuetos de la vida política y social local. De esta manera, rara vezaceptan o consultan a los actores locales en las soluciones técnicas desarrolladas, y tampoco sepondera mucho el tipo de resultados anexos a la intervención, o la manera en que se puedendesarrollar o incidir en conflictos presentes o ulteriores: "cuando supimos que .... se había quedadocon dinero del proyecto, fuimos primero a la Muni, para ver si nos ayudaban para que se devuelvanlas platas, porque si íbamos al tiro a Temuco, de seguro que este gallo hasta iba preso...” (MarioNahuel Aylla, Dirigente Comunidad Colpi Sur, Galvarino). 141
  • 141. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónLas diferencias de visión, estrategias y criterios de acción entre agencias y agentes externos einternos se aprecia bastante bien en un terreno en que ambos convergen y en donde se expresanconsiderables dificultades de relación recíproca. Nos referimos a los módulos PRODESAL deasistencia a pequeños productores silvo-agropecuarios, entre ellos los mapuches. Los mandantesson por un lado INDAP y por otro, en convenio, los gobiernos locales. El financimiento proviene delMinisterio de Agricultura por intermedio de INDAP y la mayoría de los municipios -los PRODESALpueden también ser ejecutados por empresa consultoras-, quienes además realizan aportes propios.Los módulos persiguen objetivos de desarrollo productivo con indicadores claramente establecidos.Pero, en los hechos deben dar respuesta a una demanda local rural por mejorar condiciones socio-organizativas y de subsistencia familiar. Los receptores de la asistencia siempre se quejan de losescasos o nulos resultados de las experiencias con el PRODESAL si de comercialización yempresas rurales se refiere, pero reconocen el aporte técnico de los funcionarios que los visitan. Esnormal, además, que estos se tomen su tiempo para requerimientos muy distintos, ajenos a loagrícola o lo pecuario, ayudar a confeccionar proyectos, redacción de cartas y solicitudes, laencomienda de recados o favores, etc.Para los municipios la operación de estos programas tiene importancia pues contribuyen a mantenerpresencia en el sector rural y, en muchos casos, representan un recurso político interesante. Losalcaldes consultados concuerdan en que la dificultad de este programa-convenio está en lasevaluaciones y exigencias por parte de la institución estatal que presiona fuertemente sobre elpersonal contratado para la ejecución de los módulos. Para el INDAP, en cambio, la dificultad noesta en las exigencias planteadas por ellos sino que en la “escasa seriedad de los técnicos y dealgunos municipios en lo referido al cumplimiento de las metas y objetivos que claramente se defineny establecen en los acuerdos operativos de cada convenio”. El Programa de Desarrollo AgrícolaLocal (PRODESAL) esta expresamente orientado a la generación de resultados en ámbitosproductivos que generen un impacto en los agricultores y que sustenten la inversión; para nada esen su definición un programa asistencialista.Las intenciones de los gobiernos locales son los de desarrollar planes que ayuden al cumplimientode sus objetivos como gobierno local, necesariamente más amplios, adecuándose a las realidadesen que les toca intervenir. Este programa esta diseñado para generar impulsos de desarrollo en lolocal, pero obedece a lineamientos generales y presupuestos tecno productivos determinadoscentralmente que a INDAP le interesa alcanzar. Con un diseño de este tipo es poco frecuente laadecuación de la intervención una vez acordados los convenios de ejecución. Para los municipios encambio conviene una acción más flexible, acomodaticia, sensitiva y política, lo que los hace másabiertos a la posibilidad de realizar ajustes y cambios.Las tensiones entre estos intereses contrapuestos son percibidas por los campesinos mapuches. Aveces se genera una complicidad permisiva por parte de la dirigencia y los beneficiarios de losmódulos en épocas de evaluación, cuando por temor a perder la asistencia y el favor de losfuncionarios, no expresan indicaciones reales al evaluador contratado o mandatado por INDAP. Aveces defienden los escasos resultados del programa concertándose para ello con los funcionariosPRODESAL y preparando respuestas favorables... “don... nos aviso que nos iban a evaluar y quedespués habría reunión para lo mismo. Nosotros estábamos enojados con él pero igual loevaluamos bien... ahora esperamos que las cosas se mejoren”, (dirigente de una comunidadindígena de Galvarino, socio del grupo de productores del programa). 142
  • 142. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónPara los campesinos receptores de estos servicios resulta a fin de cuentas preferible mantenerlos.Están concientes de que en lo productivo se requiere mas ayuda siendo difícil lograr grandesavances sin recursos de inversión (pero a la vez mantienen un gran temor al endeudamiento).También reconocen que cuando van a la municipalidad casi siempre pueden encontrar a los técnicosy a veces les sirve para que los orienten y apoyen en otras gestiones dirigidas a la esfera de loestatal. Para los municipios, más allá de las dificultades de evaluación y de una especie de dobledependencia: administrativamente de la Alcaldía y sus departamentos (Desarrollo Comunitario,PRODER, o Desarrollo Económico), y técnicamente del INDAP con sus oficinas, este programa essuficientemente importante -institucional y políticamente- como para sostenerlo. Se aspira aperfeccionarlo, permitiendo algunas flexibilidades que den mayor cuenta de las realidadesparticulares de cada comuna, pero su continuidad no está en discusión. Consideración aparte es eltema presupuestario que a pesar de ser un significativo aporte a la comuna para la operación, estedebe suplementarse con recursos propios al presupuesto municipal, no solo en lo referido a recursostécnicos administrativos y humanos, sino que también en la transferencia y de insumos y hastamaquinaria, para muchas de las faenas requeridas.Este programa local es el ejemplo por excelencia de una especie de terreno donde los comunerosdeben operar no solo en aspectos técnicos, sino también moverse en las esferas de lasnegociaciones y la defensa de esfuerzos muchas veces infructíferos. Deben evaluar como buenoalgo que seriamente parece no serlo. Concientes de la doble dependencia ajustan interacciones conel gobierno local y con el INDAP, defendiendo una presencia de agentes estatales fin de cuentasaceptable, pero sin creer completamente los alcances de esta intervención productiva, sus idealistasmetas o siquiera en una evolución de sigo positivo.5.4 El prejuicio hacia los indígenas como elemento modelador en las conductas de la interacciónEn la Araucanía es frecuente encontrar expresiones como las de “indio” (en el sentido de personasde inferior calidad social), “mapuche flojo” (aludiendo a una supuesta tendencia a la inactividad ypasividad de los mapuches), “todos son curaos” (alcohólicos), “están así porque quieren”(responsables del estado de postración económica y social en que se encuentran); "jodidos yenredosos" (de trato difícil y poco expedito), "cara de indio" (en sentido desvalorizante, aludiendo alcolor de la piel y tipo de rasgos faciales, con evidentes implicaciones racistas). Con poco que seincite expresiones espontáneas acerca de los mapuches por parte de personas de cualquiercondición social en la región empiezan a surgir términos y apelaciones de este tipo. Ciertamente, laexpresión de ellas es contextual y van a hacerse presentes con mayor o menor facilidad en lamedida que los concurrentes a los ambientes sociales compartan, o así se crea, estas visionesnegativas. Representaciones de este tipo se reproducen cotidianamente en mucha gente que no sevinculan directamente con los indígenas. Entre los que sí lo hacen pueden incluso aparecer conmayor virulencia, haciéndose presente en todo tipo de agente social y sectores de población. Sontambién verbalizaciones ampliamente difundidas en sectores populares. No escapan, asimismo, a lavida escolar, los recintos deportivos, los espacios festivos y de esparcimiento. 143
  • 143. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónPor sobre y más recientemente de este viejo cuerpo de prejuicios, se percibe una disputa por laimposición de visiones de realidad de amplio alcance, apreciable a través de los medios decomunicación nacionales y regionales, que contrapone nociones como la de “violencia indígena”,"violentismo"; "delincuencia mapuche", con los de “usurpación”, “represión”, “lucha por los derechos”,que en estos mismos medios comentan o exponen los indígenas implicados en acciones ymovilizaciones sociales, sus representantes o su dirigencia. La contienda por las definiciones y lasvalores es sin embargo desigual: siempre en los encabezados de titulares y las bajadas de losmismos la denotación o connotación de “violencia” es la más usada. Consultando profesionales ypersonas ligadas a los medios obtuvimos algunos resultados interesantes. En uno de los mediosescritos de mayor difusión regional se ha empezado a emplear el concepto de "conflicto" en mayormedida que el de “violencia”, pero sus imágenes de entrada siempre muestran vestigios de casas ovehículos quemados, o los enfrentamientos que tienen lugar en la zona. El mismo periodistaentrevistado nos comento que ellos eran oriundos de la zona y conocían que los conflictos no erantan graves, por lo que en un acuerdo editorial con Santiago se les permite obviar la palabra violenciaen el discurso, supliéndolo con las mejores imágenes que lo expresen. En la misma línea: “un titulares el que tiene que vender y de esta manera tenemos que capturar los intereses” y visiones que sehan construido sobre el movimiento mapuche. Y que ya forman parte del sentido común, de lossupuestos no cuestionados con que se describe, define y valora lo mapuche en las nuevascircunstancias. Representación que participa de una más amplia paleta de definiciones negativascomo las señaladas.Las representaciones acerca de los mapuches se hacen más complejas y variadas. A la tradicionalvertiente del indio postrado en la carencia y la degradación se agrega más recientemente la delmapuche agresivo y violento. Se puede contextualizar lo anterior diciendo que la Araucanía es laregión étnica del país en que de manera más fuerte y persistente las fronteras étnicas son unarealidad. Los sujetos operan en estas regiones con autodefiniciones cotidiana o recurrentementeconfirmadas de pertenencia cultural y étnica. Ello es así dado un sistema de relaciones mapuche –“chilenos” (y “colonos” en algunas zonas) de más de un siglo de formación y reproducción en el quelos códigos de relación, las fronteras sociales y étnicas, el manejo de las distancias sociales, etc.,colectiva e individualmente está bastante bien definido. O, por lo menos, lo está más que encualquier otra parte del país. Y ello, cabe agregar, no por ausencia de relaciones, sino precisamentepor un sistema de distribución espacial de los segmentos sociales y étnicos, así como por susrelaciones funcionales y de poder, que incide en tasas de interacción relativamente altas30. Pero conlímites bien definidos en cuanto a las transitividades en uno u otro sentido. El conflicto es una de lasrelaciones que mayores consecuencias tiene sobre las identificaciones y sentidos de pertenencia alobligar a los sujetos colectivos a definir, revisar, confirmar, etc., juicios, visiones e inscripcionessociales de sujeto. Existiría en esta región, por lo tanto, un sistema de clasificaciones socialesantiguo y sólido que interviene en las definiciones, valoraciones y disposiciones a actuar hacia ydesde mapuches y "chilenos". Y esas clasificaciones deben entenderse en el seno de una estructura30 Compárese, por ejemplo, con la distribución espacial de mucha de la población rural aymara o atacameña,especialmente hasta hace unas tres o cuatro décadas atrás, en que las interacción más continua con los k’ara(“blanco” en aymara), se limitaba a profesores primarios, a veces policías, más escasamente algúnfuncionario del Estado y más raramente otros visitantes; los viajes a centros urbanos eran esporádicos y lasmigraciones laborales, que existían, tampoco eran generalizadas. 144
  • 144. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónde relaciones sociales y culturales que favorece la reproducción de límites y fronteras sociales ysubjetivasDicho lo anterior, ¿qué podemos decir de los funcionarios públicos? Todos o la gran mayoría secuida de emitir opiniones y juicios que pudieran ser interpretados por mapuches comodescalificadores y prejuiciosos, por cierto para no perjudicar su propio trabajo y para no exponerse areacciones personales o institucionales que los perjudiquen. Un número seguramente numerososmantiene perspectivas y sentimientos más bien neutros hacia los indígenas y no faltan hoy los quehacen notar prejuicios positivos. Dependiendo del contexto, en la institución estatal de manarainformal, en el ámbito privado, en las relaciones entre colegas y funcionarios tenemos indicios devigencia en las formas de tipificar y evaluar a los mapuches que señaláramos más arriba. Durante eltrabajo de campo realizado no se manifestaron expresamente conceptos, prejuicios o estereotiposnegativos y descalificadores, enunciados por algún medio oral, escrito o grafico de parte de losagentes estatales con los que nos relacionamos. Tampoco se pudo establecer claramente y demanera puntual versiones de estos hechos por parte de nuestros entrevistados mapuche, o losinformantes con quienes nos relacionamos.En las condiciones de mayor restricción a este tipo de manifestaciones (en las agencias públicas ypor parte de los propios mapuches) estereotipos y prejuicios se manifiestan de manera abierta encontextos más específicos o bien, de manera más oblicua o sutil, inadvertidas muchas veces por susemisores. Con poco que se converse con agentes públicos se presentan frases como: “hoy hayharta ayuda para los mapuche, y la mayoría de estos proyectos no resulta..." deslizando junto conello una responsabilidad no en el diseño metodológico o técnico, que por lo general consideransuficiente para los objetivos y metas buscadas, sino en los receptores de esa ayuda. La propianoción de "ayuda" puede arrastrar implicaciones negativas y prejuiciosas, según como se la empleeo contextualice. Por lo común se la posiciona en una lógica de la carencia (pobreza) a la queresponde una acción de asistencia, usualmente con ausencia de cualquier implicación de derecho; laasistencia aparece más bien como gracia o dádiva y no como reparación, igualación, justicia oderecho, lo que posiciona de un modo muy distinto a los sujetos de la acción estatal. Más explícitaes una expresión como: “aquí siempre se han intentado hacer cosas pero estas no resultan porqueellos mismos no se ponen de acuerdo”, la que con más claridad descarga las responsabilidadessobre la atomización y conflicto interno mapuche. Ambas cuestiones existen, pero de ahí a darle esaenvergadura y efectos ya es otro asunto. Abundan crecientemente las frases que destacan y criticanla acción afirmativa estatal, por ejemplo en materia de educación: "los mapuche tienen másposibilidades de estudiar y hay un montón de becas”, y nuevamente, deslizando la idea de que apesar de ello no se utiliza bien tales privilegios. Lo que pudiéramos denominar como implicaciones de declaraciones y comentarios de margen sonlos indicios que nos muestran la vigencia de juicios y prejuicios negativos antiguos y nuevos, por locomún imbricados. Allí están, como un subtexto o infradiscurso de los esfuerzos de superación de lapobreza, de las iniciativas de resolver problemas de ruralidad, con agentes estatales cuyo rostro (aveces sin mayor conocimiento ni interés por la realidad cultural) intenta mostrar atención especial yuna vocación al indígena como usuario o “cliente” diferenciado.Los programas estatales en gran parte son transferidos para la ejecución a intermediadores delámbito privado, como consultoras, empresas, unas pocas Ongs supervivientes, o universidades que 145
  • 145. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónraramente critican las intervenciones Los miembros de estas entidades también adoptan el discursoestatal operando básicamente en la frecuencia de criterios del gobierno o la institución mandante,con muy escasa posibilidad o voluntad de definir énfasis diferentes. No nos fue posible constatar conellos expresiones prejuiciadas abiertas y directas, siendo muchos de estos agentes de origen yadscripción mapuche; pero cuando se les consultó específicamente sobre los estereotipos yprejuicios todos nos reconocieron la existencia de los mismos en los agentes del/en el Estado, tantoen la relación hacia los indígenas por parte de los que no lo eran, como también por aquellos deorigen mapuche. Nuevamente, surgen por implicación: varias veces al intentar responder o justificaralguna eventualidad desagradable o contraria a las intenciones de la intervención realizada con unprograma o proyecto (un fracaso), se lo adjudicaban a que la mayoría de aquellos con quienestrataban eran irresponsables, flojos o hasta “curados”.No obstante lo anterior, también están presentes representaciones y discursos hacia lo indígena conun claro signo positivo. Lo expresan universitarios, intelectuales, profesionales, estudiantes omiembros de algunas corrientes políticas progresistas. Son pocos; la mayoría mantiene indiferenciaque en coyunturas dadas puede transformarse en la injuria, la denostación o el prejuicio, siguiendola corriente de opinión más extendida y “encarnada” en la sociedad “chilena” regional y manifestandolo que muchos en la zona portan en su interior de negación de lo indígena, sin propiamente percibirlocomo tal. Se refiere a la injusticia social, a la deuda histórica del país con sus pueblos indígenas, alvalor de la diferencia cultural y su promoción, a la validez de un diseño político regional queconsidere las autonomías, etc. Los halos de romanticismo (mapuche y naturaleza; mapuche y luchaancestral) no están ausentes. Ello está relacionado y es correlativo con un cambio en la propiapercepción mapuche acerca de si mismos como grupo social. En efecto, señalemos brevemente quela consideración como grupo pobre, discriminado y diferente (“raza”), ha dado paso progresivamentea una representación como pueblo originario y, para algunos, como nación originaria. Las fuentesculturales y políticas globales de esta apertura todavía en franco proceso –y sin direcciónpreestablecida- son relativamente comunes a mapuches y al segmento de no indígenas que en laregión mantiene una visión positiva y a veces solidaria con ellos.El extendido recambio de personal en las agencias estatales y su apertura a Ongs y consultorasdesde inicios de la década de 1990 en adelante ha permitido que un segmento de personal mássensibilizado con los mapuches y sus demandas esté presente en o relacionado con el Estado. Elloha contribuido a instalar, mal que bien, el tema indígena en las agencias públicas en términos algomás remozados. La propia Ley Indígena, su institucionalidad y sus derivaciones en las distintasagencias públicas contribuye a la incorporación de profesionales, técnicos y funcionales másabiertos a los nuevos términos en que se empieza a tratar la cuestión indígenas regional. Años másadelante, la creación de nuevas líneas de trabajo estatal con mapuches encuentra ya un ciertonúmero de personas con adiestramiento y experiencia de trabajo con temas indígenas vistos ahoracon nuevos conceptos. Tal remozamiento nos permite sostener que, al igual que con los pueblosandinos del norte del país, en los grupos indígenas (o una parte de ellos), en un segmento de losagentes públicos y de manera más difusa en la población regional está teniendo lugar unacomplejización de paradigmas semánticos con los que se piensa y se actúa con los indígenas. Sepercibe la incorporación (más que el reemplazo) de un paradigma del “indio” (postrado, pobre,explotado; en otras versiones más conservadoras y regionalmente extendidas “flojo”, “borracho”,“resentido”) que empieza a ser discutido por otro al que podemos calificar de la multiculturalidad. Porlo demás, el paradigma semántico de la multiculturalidad ha reemplazado, al menos en las ideas 146
  • 146. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónetno-políticas de los intelectuales mapuches, a aquellas del indigenismo integracionista que fuecaracterístico entre sus predecesores hasta la década de 1970. Constituye un conjunto de ideasreferidas a la relación política por construir entre los pueblos concurrentes en la formación de losestados latinoamericanos y el chileno en particular.En suma, podemos percibir una mayor heterogeneidad de los agentes estatales y, en paralelo, unamayor complejidad en las representaciones y visiones acerca de lo indígena.5.5 Los funcionarios públicos mapuches y la visión internaLos mapuches funcionarios del Estado son una realidad visible en la IX Región de la Araucanía. Estamayor presencia y visibilidad tiene varias fuentes de origen. La figura del "funcionario mapuche" noes atribuible sólo al surgimiento de instituciones y programas que tratan con los pueblos indígenas ysus problemas en el marco de la redemocratización del país. Allí pueden representar una notoriamayoría, pero lo que cabe entender desde una doble consideración. Por una parte, es el resultadode una acción afirmativa que se lleva a efecto hacia la población mapuche, como también hacia elpersonal del Estado que realiza esa acción afirmativa o discriminación positiva. La selección defuncionarios indígenas para atender asuntos indígenas forma parte entonces de un conjunto decriterios –a los que podría denominarse como “política”- de reconocimiento de la diferencia, la étnicaen este caso. Una parte de los intelectuales y líderes mapuches de la región ha racionalizado supresencia en el Estado como una manera de viabilizar cambios desde dentro. Muchos otros hanllegado simplemente porque se abrían posibilidades de trabajo y existían preferencias paramapuches.Pero, también se debe prestar atención a un amplio proceso de recambio generacional que se havenido dando en las agencias públicas. Recambio natural (por reemplazos de gente que se va) yapertura de programas y cupos nuevos que pueden ser llenados por personas mapuches o con eseorigen. En paralelo, se advierte un aumento de los niveles de formación y profesionalizaciónmapuche, lo que genera un cuerpo de técnicos y profesionales disponible para engrosar las filas delas agencias públicas.Así como no hay una sola visión acerca de los funcionarios mapuches por parte de los usuarios -beneficiarios o aliados - clientes de sus servicios, de la misma manera una considerable variación sepresenta en las disposiciones y formas de acción de los agentes estatales mapuches. En cuanto a loprimero –las disposiciones-, cabe destacar sensibilidades distintas según si se trata de mapucheslocales u originarios de otras zonas y también si tienen una formación y capacidades de nivel técnicoo si se trata de profesionales de más alto nivel de calificación (universitaria, por ejemplo). Esto quepuede ser válido en lo general para la Araucanía, encuentra también excepciones. Por ejemplo, elvisible celo pehuenche respecto de funcionarios mapuches provenientes de la IX Región, pero enuna circunstancia de ausencia de profesionales y técnicos pehuenches con niveles de formaciónadecuados.Tres variantes podrían destacarse en la visión mapuche de los funcionarios públicos indígenas (eneste caso, la gran mayoría de los mapuches): el "yanacona", el “indiferente” y los “solidarios”. La 147
  • 147. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónexpresión "yanacona" designa a los sujetos "entregados", "dóciles", "cómplices" con el enemigo (los"winkas", la “sociedad occidental”, los “chilenos”, el Estado nación chileno), visto esto desde los queadhieren a posiciones ideológicas étnicas radicales o, de manera más contextual y por quienesconocen la expresión, al que actúa o se dice que actúa en contra de los intereses de un grupomapuche en particular, a pesar de su condición de mapuche. Es una noción que emerge y tienesentido en el marco de una toma de posición ideológica dicotómica y polarizada, aunque su uso seamplía paulatinamente a una gama más amplia de situaciones de relación entre mapuches yagentes públicos mapuches.La segunda es la de la indiferencia. Constituiría la perspectiva o visión más generalizada. En estecaso, no se destaca una preferencia notoria o especial por técnicos, capacitadores o profesionalesmapuches para el trabajo que las agencias desarrollan con hogares y comunidades indígenas de laregión. Una excepción la constituye, sin duda, la enseñanza cultural, donde monitores y facilitadoresmapuches son indispensables. Distinto es que los capacitadores y técnicos mapuches apelen confrecuencia a sus supuestas mejores capacidades de comprensión de los asuntos mapuches y decomunicación con ellos. Dada la generalizada realidad de monolingüismo castellano y la muchasveces escasa experiencia de vida campesina y comunitaria indígena, esas eventuales capacidadessociales y de traductibilidad cultural representan más un criterio de autoridad de los agentesmapuches respecto de los que no lo son, que un instrumento de acción efectivo. Distinto es tambiénel que de manera instrumental los propios mapuches busquen ganar alguna ventaja cuandoadvierten el origen étnico del agente estatal. La gente mapuche discrimina con bastante precisiónquien tiene o no voluntad, compromiso y adiestramiento efectivos para el trabajo con ellos, así comolos que mejor comunicación y empatía logran, cuestión que no está per se definida por líneasétnicas; las que, por otra parte, también perciben con claridad.Los mapuches no esperan que los funcionarios públicos sean comprometidos y solidarios con ellos,aunque aprecian con claridad las ventajas de una relación planteada desde una toma de posición deese tipo. Un exceso de adhesión puede incluso representar un problema, por los riesgos asociadosal voluntarismo de personas que posiblemente no midan bien las posibilidades y alcances de lo queestán buscando impulsar con una comunidad o grupo mapuche. Se espera que los funcionariosmapuches tengan una postura de solidaridad con ellos, mayor que la de un agente no mapuche.Pero, están conscientes que ello no siempre es así y que tampoco van a obtener en todos los casosuna respuesta favorable a sus requerimiento de solidaridad. Como sea, es un recurso a la mano quese emplea en búsqueda de mejores resultados en el trabajo con una agencia pública. Ello encuentrapor lo general eco, dado el aumento de agentes públicos mapuches y, en estos, la ampliación deuna comprensión étnica de la relación entre agencias estatales y los mapuches.Lo anterior puede entenderse mejor a condición de recordar la extendida tendencia en la sociedadmapuche a la personalización de las relaciones sociales en general. Las divisiones étnicas y lasidentificaciones o especificaciones de diferencia son una realidad en la vida social mapuche. Pero,ello no anula la fuerza social de las relaciones personalizadas basadas en el conocimiento y laconfianza mutua, cuestión que no se organiza necesariamente según líneas étnicas. Llevado loanterior a las relaciones con agentes estatales, se puede verificar que muchas veces la calidadbuena o mala de ellas depende de una historia de relaciones previas de conocimiento y construcciónde confianzas, o distancias sociales, que no se rige por los orígenes o la manifestación deposiciones respecto de lo étnico. Habría que decir, entonces, que una batería de razonamientos y 148
  • 148. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regióncriterios están implicados en la construcción de relaciones entre agentes estatales y sujetosmapuches: algunos históricos, otros muy contextuales, a veces institucionales, en otros muypersonalizados. Resulta entonces difícil suscribir en abstracto alguna fórmula rectora de talesrelaciones; ellas están afectas a un grado de contingencia que debe tomarse en consideración.Respecto de lo segundo –las formas de acción-, la variación de las tomas de posición y formas deacción es de considerable amplitud. Los siguientes tipos cubren la dispersión encontrada y quepasamos a describir:a) El agente étnico en la agencia estatal. Surgidos de la confluencia entre una política de etnificacióny una activa etnogénesis mapuche, los agentes étnicos insertos en las agencias estatales concibeny actúan desde el Estado en función de la expansión de un más o menos explícito proyecto desociedad multicultural Es decir, y hasta ahora, la demanda y búsqueda de niveles de autonomíapolítica, territorialidades de algún tipo, reconstitución cultural, expansión de la costumbre yafirmación de modos de control y coordinación social propios. Están presentes en dos tipos deagencias: las municipales (algunas comunas con alcaldes mapuches) y aquellas especializadas enlo étnico indígena (CONADI, Orígenes y programas especiales de agencias centrales). Es allí dondeexisten posibilidades de establecerse y prosperar en una posición de militancia activa. En otras,resulta virtualmente imposible una postura de "rectificación" de la acción estatal en la dirección deuna transformación de la sociedad.b) El agente mapuche en la agencia estatal, con diversas variantes y matices. En este caso elagente estatal es mapuche, pero actúa con arreglo a criterios y metodologías de la agenciamandante (diseño, ejecución y evaluación prolija de una acción estructurada en términos deproyecto, por ejemplo; o prestaciones de asesoría técnica; o transferencia programada de unsubsidio) y no a una subversión del Estado. Podrá tener mayor o menor conciencia de sus orígenesindígenas y activar una pertenencia mapuche, pero se conduce con arreglo a los procedimientosestablecidos en la institución. Podrá estar en mayor o menor medida en desacuerdo con losprogramas y las modalidades de acción de su institución hacia los mapuches. Podría incluso tomarla iniciativa buscando generar cambios en las formas de acción y en aspectos negativos recurrentesde la interacción de los miembros de su servicio con los receptores indígenas. Pero, todo lo anteriorse realiza dentro de los márgenes institucionales, sin una postura de ruptura y transformacióninstitucional desde parámetros étnicos. En el pasado los funcionarios mapuches a lo más podíanexpresar de manera folclorizante sus orígenes culturales, cuando no simplemente mantener unsilencio prudente de aquello. Hoy las cosas han cambiado un tanto y, según el caso, el hecho de sermapuche es objeto de consideración y reconocimiento para el trabajo con mapuches. Con todo, lagama de opciones como agente público mapuche son amplias y representan un continuo en cuyopolo se sitúa la completa indiferencia o desinterés hacia lo mapuche y, en el otro, una activasolidaridad desde las posibilidades abiertas por los cauces de acción institucional.Mientras el agente étnico en el Estado suscribe un discurso étnico integrista desde los espaciosinstitucionales abiertos por la política indígena, con sus conflictos, dilemas y contradicciones, losagentes estatales mapuches en cambio se identifican con los discursos dominantes en el Estadoacerca de los sujetos étnicos y sociales del país. Dos ideas fuerza recorren estos discursos. Son lasantítesis del "desarrollo con identidad" y en esa medida la justifican: la pobreza material y la pérdidacultural que caracterizarían la historia y la realidad indígena nacional. El segundo tipo de agente 149
  • 149. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónmapuche participa, asimismo, de las metodologías, modos de definición y puesta en ejercicio de laacción estatal hacia los mapuches. Con sus ambigüedades, y muchos de sus problemas.Compartimos la idea que con más fuerza esa identificación se confirma y consolida en lasinstituciones que hospedan a estos funcionarios, dadas las culturas y los supuestos que rigen susmandatos institucionales, pero que también arranca de la formación tecnocrática de losprofesionales indígenas y no indígenas que integran las filas de los organismos públicos regionales.Asimismo, hay que decir, que esta mayor presencia mapuche en el Estado coexiste con algunoscambios en las sensibilidades sociales hacia los indígenas, cuestión que sólo muy tangencialmentees atribuible a esa mayor presencia indígena en las instituciones estatales. En efecto, algunaspersonas consultadas señalan que en el segmento de profesionales, más que en el del personal deservicio y auxiliar, aprecian un incremento de sensibilidad respecto de la diferencia cultural y deinterés por conocer y respetar esa diferencia. No obstante, ello no es generalizable ni mucho menos.Persisten juicios y prejuicios arraigados y otros nuevos; muchos, quizá la mayoría, hace manifiestauna posición de indiferencia ¿En qué puede consistir, cuando existe, tal conocimiento y respeto?Asumimos que no mucho más que un interés de entendimiento de la historia y la cultura mapuche yla manifestación, cuando ello es procedente, de señales de deferencia y aprecio. Son escasos ynormalmente mirados como curiosidad aquellos no indígenas en el Estado que hacen explícita unafuerte identificación con el ideario y la ideología étnica mapuche; más común es que en razón deideas políticas se comparta y valoren demandas y reivindicaciones indígenas (las tierras usurpadascon posterioridad a la radicación, por ejemplo), pero usualmente con límites definidos en cuanto asus implicaciones políticas últimas.Los dilemas de uno y otro tipo de agente son visibles. El activista étnico en el Estado vive y padeceel dilema irresoluble de a la vez integrar un organismo público y de recibir de éste sus medios desustentación material, en circunstancias que rechaza la acción institucional de la que es agente, quepuede criticar pero respecto de la cual tiene pocas o nulas posibilidades de modificar. Estácondenado, en principio, a padecer la contradicción entre sus convicciones y su lugar en el Estado.Ello lo expone a la crítica, el aislamiento y la exoneración en la institución huésped. Por su parte,aquel que se encuentra en las antípodas del anterior tiene otro tipo de problemas. Considera estarejerciendo una legítima forma de acción desde la institución que integra como funcionario, pero estáexpuesto a demandas de compromiso étnico con las cuales puede entrar en conflicto. De una parte,se expone al infamante apodo de "yanacona" por parte de quienes suscriben un punto de vistaétnico radical por el hecho de participar del Estado y ejecutar sus acciones, así como también porcautelar un modo de acción institucional ajeno a otras consideraciones y requerimientos queprovienen que provienen, dada su condición indígena, desde los propios mapuches con los que estátrabajando. Desde su posición, gana en coherencia personal con la institución que integra, pero estásiempre expuesto al reclamo de solidaridad y compromiso con su pueblo. Habrá una gama desituaciones intermedias, como la de aquel que a la vez se compromete con su gente y que buscamodificar la acción institucional para adecuarla mejor a necesidades y demandas mapuches; casoque lo expone y puede llevarlo, a la vez, a la ineficacia interna y a la crítica, externa, de suscongéneres. 150
  • 150. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región5.6 Continuidad, rotación y personificaciónLa rotación de técnicos, profesionales y personal de las agencias públicas que tratan con losmapuches es una constante y en ciertos momentos muy intensa. Para las plantas municipalesinciden los cambios en el gobierno local. Para las agencias centrales los términos de proyectos yprogramas, los inicios de otros, los cambios de política institucional y, desde luego, los cambios degobierno. La observación y la experiencia de los entrevistados les llevan a evaluar negativamente larotación de funcionarios de las agencias centrales y de las dotaciones municipales; en especial deaquellos que en uno y otro caso trabajan más directamente con las comunidades y hogaresmapuches. Junto con advertir alteraciones en los trabajos por ellos desempeñados, la continuidad dela asistencia, de las capacitaciones, de los tratamientos de casos, etc., también introducen unadimensión psico-social. Uno de los problemas de la rotación consistiría en que "se pierde laconfianza ganada".Este factor de personalización de las relaciones es ampliamente conocido por los funcionarios conexperiencia en la zona. Deben contar con que los sujetos indígenas realizan ponderaciones de unosy otros agentes incorporándolo en la relación y sus valencias tanto como las funciones que cumple.En situaciones de rotación, el agente de continuidad es cotejado por relación con quienes leantecedieron. Quienes están advertidos de estos aspectos de las relaciones con los mapuchesevitan cuestionar a sus antecesores, aunque tenga críticas fundadas acerca de sudesenvolvimiento. Con ocasión de la evaluación de un plan o programa de gobierno se hace usual,entonces “preguntar por el trabajo realizado por tal técnico, en ves que por el nombre del programadesarrollado [muchas veces no se conoce el nombre formal de los programas], con el inconvenienteque esto pudiera acarrear, al ser mala la experiencia de interrelación personal con el extensionista.Y que la respuesta no de cuenta de la apreciación real o los resultados del proyecto.” (ThomasMünzel, Coordinador Provincial Cautín Proyecto Bosque Nativo CONAF). Por el contrario, entonces,una buena apreciación del técnico pudiera ocultar una mala gestión del programa. En general, lasfunciones que desempeñan técnicos y profesionales parecen requerir de relaciones personalizadaspara tener mejores consecuencias.La rotación de funcionarios como característica de la presencia estatal y de los nexos de susagentes con los mapuches se encuentra en tensión con la personificación de los agentes estatales.En efecto, las relaciones basadas en el conocimiento personal y la confianza parecen gravitar confuerza en las relaciones sujetos mapuches - agentes estatales. Es frecuente entonces encontrarcriterios de evaluación de la gestión de dichos agentes en los términos de un código de relacionesinterpersonales profusamente entremezcladas con otros referidos al desempeño profesional y lasconsecuencias prácticas o de conocimiento de su acción.En el caso de los agentes municipales el mayor conocimiento y dominio mapuche de las funcionesprofesionales y técnicas que realizan, por la proximidad y la continuidad en el tiempo de algunas deellas, ayuda a que se tenga una percepción más afinada de los alcances y las restriccionesoperativas, presupuestarias y de acción de tales cargos. Las relaciones personales siguen contando,pero con una mejor perspectiva de qué efectivamente esperar o no de estos funcionarios. Este mejorajuste de expectativas nos pone sobre la cuestión de la credibilidad acerca de la acción estatal, suéxito, su continuidad, la efectiva y material llegada de beneficios a los hogares y las personas. Elpeso de las relaciones personales, además de ser una condición facilitadora de la formación de 151
  • 151. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónvínculos clientelares, también da señales de la relativamente baja confianza, genéricamentehablando, en el Estado y las instituciones que llegan con sus discursos de desarrollo, cambio,crecimiento, salida de la pobreza, etc.5.7 La interacción mapuche diferenciada y selectiva con agentes públicosLa relación que se establece entre los actores sociales indígenas y estatales está estructurada pordistintos factores, como el tipo de agencia, la posición (local, central, regional de los agentesestatales), la cercanía social entre los agentes y los conocimientos mutuos entre ellos. Por tanto, ydesde el punto de vista de los sujetos mapuches, el tipo de pertenencia al Estado o la relacióncontractual o de dependencia que presenta el funcionario es un importante factor de evaluación yvaloración sobre la oportunidad y utilidad de realizar o participar de interrelaciones con agentesestatales. Una lectura favorable por parte de los sujetos indígenas asegura para el Estado el tipo deacuerdos o logros a obtener en los programas de intervención diseñados, y para los indígenas lasposibilidades reales de manejar soluciones. En esta medida el mapuche tenderá a actuar según elinterlocutor estatal con el que se enfrente, dándole mayor importancia a quienes mas posibilidad deinfluir tienen sobre decisiones de interés, como los de asignación de recursos: autoridades políticas,jefes de servicios o de secciones, en primer lugar; funcionarios administrativos y técnicos, mássecundariamente. Para ser más precisos, entre los dirigentes y representantes mapuches en particular se tiene unapercepción bastante aguzada acerca de quiénes, en qué medida y respecto de qué asuntos dirigirsea las agencias estatales. Y lo ejercen activamente. Se aprecia entonces un aumento de laproactividad mapuche hacia el Estado y su creciente dominio acerca de las posibilidades(conocimiento, selectividad, recursos argumentales, manejo de estrategias de abordamiento ypresión). Ello puede leerse como un incremento de la racionalización instrumental de la relación conlas agencias estatales, que está morigerando y limitando posturas más pasivas y notoriamenteclientelistas que fueron comunes en el pasado. Insistimos en que estos fenómenos de cambioparecen presentarse más bien entre representantes, dirigentes y líderes. Por lo demás, lo señaladono sería posible sin el ambiente de mayor respeto de derechos civiles, políticos y sociales queacompaña la redemocratización del país. Y tampoco sin la experiencia y la memoria de la relaciónmapuche con el Estado de las últimas décadas.Los indígenas son entonces sensitivos y ponderan las distinciones entre tipos de agencias y tipos deagentes estatales para abordarlos o reaccionar y actuar frente a ellos. Buscan que la relación seamás fluida y las reuniones o encuentros suelen contar con mayor participación cuando se trata deautoridades y directivos. Pueden tener conductas mucho más distantes con otros. Un buen ejemplode esto último se encuentra entre los funcionarios municipales. Los mapuches saben y conocen dealgunos funcionarios municipales, en especial de aquellos que han permanecido largo tiempo en suscargos. Sobre algunos de ellos no tienen una buena percepción, pero no realizan mayor cuestión ointerpelación de estos pues también conocen que dado sus rango jerárquico no es mucho lo quedeciden (funcionarios administrativos de oficina). Se evita así acudir a los espacios de encuentro coneste “sujeto no grato”, porque también sabe que aparte del desagrado del encuentro no es mucho loque se puede conseguir con una queja personal. Muchos de estos agentes estatales permanecen y 152
  • 152. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónpermanecerán en el mismo lugar, independiente de los sujetos que tomen posición de los cargosdirectivos (lo que puede ocurrir con bastante frecuencia), situación muy visible durante los recambiosderivados de los resultados de las elecciones municipales que afectan a los niveles directivos yaquellos que no tienen contrato de planta. Son un lastre en los gobiernos locales con los que los quelos mapuches no pueden por lo general contar y así lo saben.La relación que se establece entre técnicos y promotores a honorarios y los usuarios mapuches eshabitualmente de mayor cercanía, colaboración e incluso “complicidad”, en particular respecto derendiciones y cumplimiento de acuerdos de trabajo o metas. De todos modos, la distinción entre loscontratados a honorarios o de consultoras que prestan servicios para el Estado y los agentesestatales propiamente tales no esta claramente delimitada, porque muchas veces ambos tipos deagentes se vinculan directa o indirectamente con estructuras de gobierno que deciden o inviertenrecursos en lo local indígena. Cabe recordar asimismo la circularidad que tendría el reclutamiento depersonal estatal y para estatal en la última década y media, lo que llevaría a cambios de posiciónsegún agencias y tipos de relación contractual de agentes por otra parte fluidamente relacionadospor razones profesionales, institucionales y políticas. Y esto es algo que no escapa a la percepciónmapuche. En general y con las salvedades expuestas, los sujetos mapuches conocen los alcancesreales de la acción de estos individuos y de las responsabilidades que tienen sobre los temas osituaciones problema que los afectan, por lo que tienden a ajustar sus expectativas respecto de ellosen esa misma medida. Así las cosas, con el personal de terreno a cargo de labores de promoción ycapacitación valorarán factores personales de cercanía y experiencias anteriores o compartidas,mas que su relativamente escaso poder de decisión. Con este ejemplo se puede, de paso, hacer unmentís a la impresión de una relación puramente pragmática y utilitaria implicada en la relación entremapuches y agentes estatales. 153
  • 153. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región IV. INFORME FINAL X REGIÓN DE LOS LAGOS Informe regional redactado por Joaquín Bascopé 154
  • 154. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónNOTA PRELIMINAREl presente informe es el resultado de un trabajo realizado en la X Región entre los meses de mayoy septiembre de 2005 que incluyó a más de 80 entrevistados y numerosas observaciones en terreno.Como informe regional, presenta matices respecto de los otros análisis regionales y el más generalrealizado por el director de la investigación sobre los patrones de interacción entre agentes estatalesy agentes mapuches. Se destacan aquí las circunstancias y particularidades locales de dicharelación.Debo agradecer el especial apoyo brindado por Ephraim Alarcón y Bernardo Toledo con quienessostuve intensas conversaciones que iluminaron muchos de los aspectos que a continuación setratan. Agradezco también a la familia Mosálvez de Panguipulli y a la familia Winkler de Frutillar porsu hospitalidad durante mi estadía en terreno.Por último, llenarían varias hojas los nombres de quienes generosamente interrumpieron susactividades para colaborar con la investigación. A todos ellos, espero, este trabajo les sea deutilidad. 155
  • 155. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región1. PRESENTACIÓNLa historia de las interacciones, de encuentros y desencuentros, entre el Estado y los mapuche-huilliches de la actual Región de Los Lagos tiene matices respecto a lo que ocurrió en el resto de laantigua Araucanía (desde el Toltén al Bío-Bío), aunque, al igual que en esas zonas, por más de 400años el motivo que las ordenó fue la tierra: de un lado su apropiación, de otro su pérdida. En LosLagos, pese a los dos siglos de vida libre tras la destrucción de Valdivia en 1598 (refundada 60 añosdespués), el denominado Futahuillimapu fue incorporado a la estructura de dominación colonialdesde mediados del siglo XVIII. Esta situación de colonización adelantada, de reconocimiento de lasoberanía del rey en sus tierras, se dio para los huilliches a cambio del mantenimiento de relacionespacíficas y del reconocimiento de porciones importantes de tierra donde la jurisdicción de loscaciques seguía prevaleciendo. Un hito marca hasta nuestros días la memoria indígena local: elfamoso Tratado de las Canoas firmado a orillas del río Rahue en 1793 por intermediación delgobernador O’Higgins. Previo a este evento poco se sabía de la vida al sur de Valdivia. EugenioAlcamán ha generado uno de los pocos trabajos existentes sobre la época31. En él destaca laexistencia de “agrupaciones zonales”, familias extendidas y aliados, que poseían una estructurasocial descentrada y poder político segmentado (cada agrupación tenía su propia “cabeza” o lonko,así como una variedad de jefes menores). Esto en un clima de beligerancia entre las agrupaciones loque facilitó la instalación de “terceros mediadores”: misioneros franciscanos y funcionarioscoloniales. De hecho, el Tratado es, por una parte, el resultado de las demandas de los lonkos por elapoyo de las armas españolas para el control de las guerras intestinas. Por otra, responde al temorde las autoridades coloniales ante el surgimiento de movimientos independentistas criollos en otrosrincones de América, lo que volvía urgente la tarea de consolidar la paz con los indígenas en el surpara asegurar una eventual “estrategia conjunta”. En tercer lugar, concretaba la anhelada aperturade una ruta que uniera Valdivia y Chiloé, cuando era cada vez más frecuente la amenaza de piratasholandeses e ingleses. Por estas razones, el Tratado de las Canoas se recuerda todavía como un“acuerdo” y un reconocimiento mutuo entre los grandes caciques del Futahuillimapu y la Corona todavez que se reconocía en la tierra la “propiedad” del indígena mientras que se cedía el “uso” al rey, entanto soberano de esos territorios. A mediados del siglo XVIII comienza desde Valdivia la lentaocupación colonial desde el río Bueno al sur, con la excepción de las zonas cordilleranas y lo quehoy es San Juan de la Costa, zona especialmente “blindada” de la ocupación española (salvo por eltrabajo misional) que tuvo su centro en Osorno. Allí, en la costa, se entregarían los títulos decomisario durante el primer tercio de República que deslindaban y reconocían la pequeña propiedadhuilliche.En adelante, el fenómeno que marca la tónica en la historia de estas poblaciones es su crecientearrinconamiento y la interminable serie de abusos y expropiaciones sufridas intermitentemente hastabien entrado el siglo XX. Esto no sólo implicó el cambio radical de su modo de producción (de unaeconomía agro-ganadera extensiva a una economía campesina intensiva) y de la estructura política,sino abiertamente una drástica disminución demográfica (migraciones a zonas de refugio en la31 Alcamán, Eugenio “Los mapuche huilliche del Futahuillimapu Septentrional: expansión colonial, guerrasinternas y alianzas políticas (1750-1792)”, disponible en:www.mapuche.cl/documentos/mapuches/eugalka.htm. Véase también, Vergara, Jorge Iván “La herenciacolonial del Leviatán. El Estado y los mapuche-huilliches (1750-1881)”, Tesis de Doctorado en Sociología,Universidad Libre de Berlín, publicado por CIHDE – ISLUGA (Universidad Arturo Prat), 2005. 156
  • 156. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónAraucanía y las pampas, así como el exterminio directo o indirecto). Entre 1883 y 1929 se dictan yejecutan las leyes de radicación que pretendían delimitar la propiedad indígena para efectuar elproceso de colonización de las “tierras baldías”, proceso que se hizo incontrolable ante lacolonización espontánea de nacionales y extranjeros y que hubo, entonces, de acomodarse al caosdesatado (incluida la guerra a muerte con la alianza hispano-mapuche) en la Araucanía tras el triunfodefinitivo de la República. En toda la actual Décima Región se habrían entregado alrededor de 530títulos de merced (Bengoa habla de 554, mientras Aylwin y Correa de 517) concentradosprincipalmente en la comuna de Panguipulli (199) seguida por Río Bueno (49) y San Juan de laCosta (32)32. En la provincia de Llanquihue, principal foco de colonización alemana, simplemente nose entregaron títulos y la población quedó a la deriva de la expansión latifundista germana. Y tantoantes como después de la radicación, siguió teniendo lugar la incursión de particulares acechandolas pocas tierras reconocidas.En Panguipulli, los misioneros franciscanos fueron testigos de estos despojos y violencias. El padreSigisfredo Schneider dejó constancia a principios del siglo XX de los abusos en su “Crónica de lamisión de San Sebastián de Panguipulli” y, por su intermediación, en el registro del famosoparlamento de Coz Coz en 1907. En San Juan de la Costa, verdadera reducción indígena durantetodos esos años, no fueron reconocidos los títulos de comisario entregados por la Corona por lo que,tras el fin de la radicación en 1930, quedaron en una situación de ocupación de hecho y no dederecho de sus tierras, lo cual fue aprovechado por especuladores para “comprar y vender papeles”.En 1913, 15 mapuches fueron muertos por carabineros en la localidad de Forrahue, hecho que setransformó en símbolo de los abusos de la época.En algún grado las usurpaciones lograron detenerse, precisamente por el apoyo de algunos sectoresde la Iglesia y del emergente movimiento obrero reunido en el FOCH (Federación Obrera de Chile),así como por el posicionamiento de las primeras organizaciones mapuche a nivel nacional. Respectode este último punto, un segundo hito marca la historia de la relación mapuche-huilliche con elEstado: en 1936 aparece el documento “Memorial de Proyecto de Ley” que sintetiza el malestar delos principales caciques de Valdivia, Osorno y Chiloé respecto a la situación de marginación ypobreza de los huilliches. Se solicitaba el respeto del tratado de 1793 y de los títulos de comisarios.El apoyo de la Sociedad Caupolicán y luego de la Federación Araucana, dio peso al documento y ladirigencia local inició una estrategia más ofensiva. Estrategia que oscilaría en intensidad durante ellargo período en que se mantuvo (durante la Reforma Agraria, por ejemplo, aumentaronsignificativamente las tomas de predios), pero que pondría mayor presión al statu quo de lapropiedad austral. Fue el comienzo de la demanda de tierras sostenida hasta nuestros días que tuvosu punto culminante, tanto por sus avances como por su violento retroceso, a principios de los 70,cuando se había iniciado un vertiginoso proceso de expropiación a particulares bruscamenterevertido con el gobierno militar y la Contrarreforma. A este revés se sumó el decreto 2.568 desubdivisión de tierras que vino a legitimar las usurpaciones de particulares, tanto de tierrasreduccionales como ancestrales.32 Estas últimas dos cifras han sido extraídas de Rupailaf, Raúl y Molina, Raúl, “El territorio MapucheHuilliche, la Historia de un despojo”, Documento realizado en el marco de un proyecto de capacitaciónjurídica a monitores huilliches, de la ONG Huilliche Mundo Kusovkien, 1989 p. 15. 157
  • 157. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónEn la década de los 80 resurge, con el apoyo de una joven dirigencia salida de San Juan de la Costay las inmediaciones de Osorno, la Junta de Caciques de la Butahuiillimapu y se suceden un conjuntode reuniones registradas bajo la forma de memoriales donde se recogen las principalespreocupaciones de los indígenas entre Valdivia y Chiloé. Pese a tener un carácter menosconfrontacional que las agrupaciones de Temuco, junto a éstas la Junta de Caciques y la jovendirigencia contribuyen de manera sustantiva a la generación del Acuerdo de Nueva Imperial el año89.Con la Ley Indígena las historia de interacciones entre los mapuche-huilliches de la Región de LosLagos y el Estado chileno ha cambiado radicalmente. A la tierra y sus circunstancias como telón defondo por más de 400 años, se agregan ahora la demanda por desarrollo, por participación política ypor reconocimiento como grupo culturalmente diferenciado al interior del país. Recientementetambién se exige el respeto por la especificidad huilliche33. A la “tierra” se ha intentado superponer la“cultura”, campo mucho más abierto y ambiguo que aquélla, lo que ha diversificado los espacios deinteracción. El multiculturalismo promovido desde el Estado a partir de la Ley ha posibilitado laemergencia de nuevos actores y también de nuevas tensiones. Sin duda, un conjunto de antiguasinteracciones rutinarias y de convivencia cotidiana entre los agentes estatales e indígenas subyace aeste giro de la política pública, sin embargo, estamos en presencia de transformaciones substantivasa todo nivel: políticas (emergencia de nuevos líderes mejor adaptados a un Estado neoliberalizado),económicos (hiper-explotación de rubros como la artesanía o el turismo), sociales (crecientevisibilidad de las mujeres mapuches que han traído a colación históricas subordinaciones degénero), etc.A diferencia de la realidad mapuche en la VIII y IX regiones, tanto por su extensión como por suheterogeneidad demográfica, la X región ofrece un panorama especialmente diversificado en cuantoa interacciones. En primer lugar, observamos zonas con muy dispares grados de organizaciónindígena y, a la vez, de muy diferente profundidad histórica. La densidad organizacional de lasprovincias de Osorno y Valdivia contrasta con el reciente “despertar” de Llanquihue o Palena.En segundo lugar, la región alberga también una desigual distribución y focalización de organismose inversiones públicas en población indígena. El norte de la región, entre Osorno y Lanco, concentrael mayor porcentaje de intervención estatal, potenciado desde el año 2001 con la selección de 124comunidades para la ejecución de la primera fase del Programa Orígenes. A esto se agrega ladelimitación de San Juan de la Costa y Panguipulli como futuras áreas de desarrollo indígenas locual ha intensificado la actividad estatal en la zona.Esta doble concurrencia, acoplada a la intensa historia de despojo que brevemente hemosrepasado, arroja una realidad rica y variada en situaciones de contacto entre agentes y agencias.Una topología disímil que el estudio pretende representar a partir de las comunas de San Juan de laCosta y Panguipulli.33 Esto es particularmente fuerte en San Juan de la Costa. La identificación como huilliche parece tener sunúcleo allí. En Panguipulli ha existido una histórica conexión con Villarrica y Temuco lo cual los desconectarelativamente de la especificidad huilliche. 158
  • 158. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región2. POLÍTICA PÚBLICA Y REALIDAD INDÍGENA REGIONAL Y LOCALLa X Región de Los Lagos se ubica entre los paralelos 39º 15’ y 43º 40’ latitud sur con una superficieaproximada de 67.013,1 km2 (la quinta del país, cerca del 10% del territorio nacional).Administrativamente, la región se divide en las provincias de Valdivia, Osorno, Llanquihue, Chiloé yPalena, subdividida a la vez en 42 comunas donde se distribuyen 1.074.663 personas. De entre ellasel 9,5% se identifica como mapuche (o mapuche-huilliche) representando el 16,7% (100.915personas) de los mapuches que habitan en Chile (tercera tras la IX y la Región Metropolitana).La orientación de la política pública sectorial encuentra su horizonte en la proyección hecha por elGobierno Regional de Los Lagos al 2010 en la denominada Estrategia Regional de Desarrollo34. Allíencontramos que la planificación política, social, medioambiental, etc., tiene por meta la integraciónde la región en las redes globales del mercado con un claro énfasis en el crecimiento económico. Serepiten constantemente palabras como “emprendimiento”, “competitividad” y “productividad”asociadas no sólo a los ejes económicos de la región, a saber, el sector acuícola, elsilvoagropecuario y el turismo, sino también a la infraestructura que debe sostener estas riquezasnaturales. Así, la educación, por ejemplo, apoyada en una alianza entre el sector público y privado,tiene un marcado énfasis “productivista”: “La población regional experimenta un aumento en elpromedio de escolaridad. La incorporación a los procesos de educación continua, permite laespecialización de los trabajadores, lo que incide en forma directa en el aumento de la productividad”(p.13). Según la proyección de la ERD, encarando de este modo la realidad local, la Región deberíacrecer a una tasa del 7% anual.La ERD piensa la región como un territorio plural, no obstante, al reconocimiento de diversasidentidades subyace la constante promoción de manifestaciones culturales que contribuyan a launidad: “la Región constituye una comunidad pluricultural en la cual cada grupo social encuentra elsentido de pertenencia a ‘un todo con el que comparte un pasado y un destino común’” (p.17). Deeste modo, la cultura es despolitizada, simplificada y reducida a la figura del sincretismo, “entendidocomo la conciliación de culturas distintas” (p.18). Dos rasgos se deben destacar en este esquema:por una parte, de esta diversidad cultural se privilegian especialmente a) las “políticas públicas depreservación del patrimonio; [así como una] cultura ciudadana de valoración del patrimonio” y b) el“fomento a la creación y difusión artístico cultural”. Por otra, a esta folklorización (la cultura limitada ameros rasgos), se contrapone el incentivo a la participación ciudadana “y la igualdad deoportunidades y, por consiguiente, el rechazo a toda forma de discriminación sea de origen étnico,religioso, político, de género, de edad, socioeconómico o por discapacidad” (p.17). Pese a que laorientación de esta participación se tiende a pensar en términos individuales y competitivos (“por lacentralidad de los mercados en la economía”) se reconoce una transformación política expresada en“la demanda por nuevos pactos en las relaciones de poder, participación y representación que sehan levantado principalmente para articular, por ejemplo: las relaciones entre las culturasdominantes y las etnias originarias, entre hombres y mujeres, entre los centros políticoadministrativos nacionales y las unidades subnacionales” (p.10). Se trata, en definitiva, de un34SEREMI de Planificación y Coordinación Región de Los Lagos, “Estrategia Regional de Desarrollo 2000 -2010”, disponible en www.subdere.gov.cl/1510/article-66692.html. 159
  • 159. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regióndesmarque del modelo de Estado omnipresente proyectando sustituirlo por otro “más abierto” dondepuedan establecerse alianzas entre el sector público, el mundo privado y la sociedad civil.En este esquema, se observa una disminución sostenida de la población rural, como efecto de lamigración de hombres y fundamentalmente de mujeres. Para el año 2010 se pretende habercontrolado o disminuido este flujo, a partir de diversas acciones sociales y productivas. “Construirviviendas e infraestructura con criterios locales. Regularizar la tenencia de la tierra. Mejorarcobertura de servicios básicos en el sector rural. Promover la inversión en infraestructura vial y detelecomunicaciones. Fortalecer la asociatividad del pequeño productor rural. Promover inversionesturísticas en el sector rural. Incentivar la autogestión de las organizaciones productivas rurales”(p.22).De este modo, podemos afirmar que la ERD fluctúa entre la intensa promoción y diversificación delas actividades económicas y un cambio de enfoque respecto de las formas en que este procesodebe darse35. En este punto la participación ciudadana se presenta como la forma de democratizarel acceso a los bienes públicos: “Para que el desarrollo regional sea un proyecto común, se requierela concurrencia de todos los ciudadanos, y de instancias de participación activa y pertinente dondese puedan interrelacionar desde sus competencias...” (p.21). Ahora bien, en ambos casos subyacela idea de una “integración regional” socio-territorial –no hay que olvidar el problema secesionistacon Valdivia–, que acomode a la curva de crecimiento económico los temas “sociales”:medioambiente (“producción limpia”), identidad (“comunidad pluricultural”) y ciudadanía (“educacióny formación”).La conciliación de ambas premisas pareciera radicar en un punto: “Racionalizar la gestión públicaprivilegiando los resultados sobre los procedimientos”. En efecto, se aspira a la modernización de lagestión pública “en un marco de transparencia, equidad y disciplina fiscal, que asegura una gestiónque prioriza la satisfacción de las necesidades de los clientes, la realización personal y profesionalde los funcionarios, la asignación eficiente de los recursos y la respuesta permanente a las nuevasdemandas de la comunidad regional y sus representantes” (p.38). No por casualidad este acápiteviene a cerrar el informe de la ERD. Cinco líneas de trabajo son las propuestas para este objetivo:gestión regional, descentralización y desconcentración, sistema de planificación y gestión,articulación público-privada y un sistema de control integral de gestión.Por último, desde la lógica operativa en la asignación de recursos desde el nivel central y de lapropia ERD, la unidad de inversión generalmente es la comuna. Esto se reproduce también en lasinstituciones promotoras de lo indígena, incluso en la más novedosa de las últimas iniciativas, losPlanes Territoriales de Desarrollo (PTD), que pese a introducir otras variables a la inversión pública,han sido elaborados tomando la comuna como delimitación. Por otra parte, la ERD ofrece líneasdivergentes y hasta contradictorias con las orientaciones generadas por otras instituciones, sobretodo con aquellas que se han dado por objeto específico lo indígena, aunque también con las queconservan una estructura y unas prácticas asistencialistas (ver cuadro anexado).35El primer apartado del texto es “Identidad y Cultura”, el segundo es “Social Demográfico”, el tercero“Medioambiente” y recién el cuarto “Economía y Producción”, lo que da una idea del cambio o intento decambio, al menos discursivo, en la administración regional. 160
  • 160. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónEn líneas generales, los planes comunales de desarrollo (PLADECO) tanto de Panguipulli como deSan Juan replican el modelo de la ERD. Los matices y énfasis respectivos vienen dados en parte porla especificidad socioproductiva de cada comuna (mayoría de población rural, riquezas paisajísticaspara el turismo) y en parte por la orientación de los gobiernos locales (en San Juan el componente“Identidad y Cultura” no tiene tanto peso como en Panguipulli).Pero el trabajo de planificación se monta sobre los resultados del trabajo de los servicios públicoshasta la fecha. A continuación presentamos un marco comparativo de la acción estatal en ambascomunas.2.1 Actividad estatal comparada en Panguipulli y San Juan de la CostaLa comuna de Panguipulli está situada al noreste de la Provincia de Valdivia con una superficie de3.292 Km2 (la más extensa de la provincia y la cuarta de la región). Su densidad poblacional es de9,1 hab/km2. Limita al norte con la comuna de Villarrica, al oeste con las comunas de Lanco y Máfil,al este con la República Argentina, y al sur y suroeste con las comunas de Los Lagos y Futrono.Según el último censo un 30,8% de la población es indígena (10.264 personas) de la cual el 82,8%reside en el campo. La tasa de escolaridad indica que el 64,9% tiene únicamente EducaciónPrimaria.La comuna de San Juan de la Costa (en adelante, S.J. de la Costa) está ubicada al noroeste de laprovincia de Osorno limitando al norte con La Unión, al noreste con San Pablo, al este con Osorno,al sur con Río Negro y al oeste con el océano Pacífico. Posee un extensión de 1.500 Km2 y unapoblación de 8.831 personas de las cuales el 59,4% se declara mapuche. De entre ellas un 93,6 %vive en el campo. Cabe destacar que la población rural en proporción es notablemente altacomparada con el país (13%), la región (32%) y la provincia (26%). Por otra parte, el 70,4% de lapoblación mayor de 18 años tiene sólo Educación Básica y Primaria.S.J. de la Costa y Panguipulli albergan el 15,4% de la población mapuche de la región (5,2% y10,2%, respectivamente), siendo los puntos más importantes tras los centros urbanos (Valdivia6,9%, Osorno 12,5% y Puerto Montt 8,2%). A diferencia de éstos, donde la población espreferentemente urbana, en las comunas estudiadas la tasa de ruralidad alcanza el 86,4%. Ambasocupan los últimos lugares regionales y nacionales en el ranking de desarrollo humano (PNUD).Pero estos elevados índices de ruralidad tienen matices comunales: si bien S.J. de la Costaprácticamente no cuenta con poblados urbanos (Puaucho, Bahía Mansa, Pucatrihue, Misión SanJuan y Maicolpué, son pequeñas islas), Panguipulli, capital comunal, es un importante centro urbanoprovincial, impulsado por el creciente turismo. Así, mientras en S.J. de la Costa el referente urbanoes extra comunal (Osorno), puesto que Puaucho, la capital, alberga únicamente el municipio, unaescuela, la biblioteca, la posta, la oficina del PRODESAL y un par de kioskos, en Panguipulli existeuna infraestructura urbana considerable y tienen allí oficina los principales servicios públicos (INDAP,CONADI, CONAF, INP, Registro Civil, además del municipio dos bancos, tres consultoras, así comosupermercados, cafés y restoranes) haciendo menos urgentes y más ocasionales los trámites enValdivia. De este modo, podemos afirmar que mientras que en S.J. de la Costa la comuna no pasade ser una mera delimitación administrativa (de hecho, en Puaucho no habita prácticamente nadie – 161
  • 161. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónla imagen de los funcionarios municipales siendo trasladados diariamente en bus a Osorno esejemplificadora), en Panguipulli tiene un correlato territorial con cierta autonomía política.2.1.1 Agencias presentes y orientación de la inversiónComo no pretendemos aquí detenernos en la diversidad de políticas públicas operandodetallaremos, brevemente las agencias existentes y la orientación de sus inversiones36. Siete son losprincipales organismos presentes en ambas comunas: Municipio, PRODEMU, CONADI, FOSIS,INDAP, CONAF y Orígenes. (Los datos recopilados no corresponden necesariamente a los mismosaños, cuestión que dificulta un análisis integrado de la inversión. Otra dificultad es la duplicidad definanciamiento, pues hay algunos programas que integran a de más de una institución. Pese a ello,se exponen los siguientes datos): • PRODEMU: el trabajo de esta institución consiste en capacitación laboral, artesanía y promoción del empleo. Destaca aquí un proyecto de empleo a mujeres en atención de locales comerciales en Osorno (donde existe una oficina de la institución), que pudiera ser una de las acciones que han facilitado la tendencia a la migración. En Panguipulli, no existe oficina, sin embargo, la actividad del servicio se canaliza a través de la Oficina de la Mujer (dependiente del municipio y dirigida por una mujer indígena), cuyos principal logro ha sido el fortalecimiento organizacional de las mujeres (mapuches y no mapuches), especialmente en asociaciones orientadas al desarrollo productivo. • FOSIS: al periodo 2000-2003 la inversión se orienta hacia el mejoramiento de la vivienda, aunque hay inversión menor en otros temas como conexión domiciliaria de agua, dormideros de ovinos, servicios etnoturísticos y equipamiento. • Municipio: aquí ocurren las principales diferencias. En San Juan de la Costa se han privilegiado los proyectos de tipo social y productivo. Sin embargo, el monto de estas inversiones ha ido disminuyendo sostenidamente desde el año 1998, así como el monto destinado a organizaciones indígenas que alcanza a representar un tercio del total. Llama la atención igualmente la cantidad de recursos destinados a centros de padres y apoderados con un porcentaje similar. En Panguipulli, en cambio, existe un marcado énfasis en la generación de acuerdos tendientes a promover el desarrollo indígena37 y una consideración especial a la deprimida realidad social que contrasta con el bullente mercado turístico. De ahí que la inversión, además de ser superior, tiene una planificación estratégica derivada de la ERD con un horizonte más amplio de desarrollo. A partir del turismo como elemento ordenador de la inversión productiva (capacitación en gestión turística) e infraestructural (mejoramiento de caminos, construcción de feria artesanal, habilitación de playas) se ha36 En el caso de S. J. de la Costa nos hemos servido del documento de la Consultora Vertiente, PlanTerritorial de Desarrollo-San Juan de la Costa Norte, documento final, junio 2005, pp-7-8.37 En el Plan de Desarrollo Comunal (PLADECO) para el período 2002-2006 se incluye todo un apartado paracaracterizar la situación indígena (su economía agrícola, sus índices de pobreza, su posibilidades dedesarrollo). 162
  • 162. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región incorporado el tema indígena, de género y medioambiental también como prioritarios. Del municipio dependen dos organismos en este sentido: la Oficina Comunal Mapuche y la Oficina de la Mujer. • CONADI: el 75% de la inversión se destina a proyectos de riego y derechos de agua, saneamiento y compra de tierras. En ambas comunas esto ha sucedido con resultados dispares. En Panguipulli han ocurrido sucesivas compras de tierra (de hecho en el período de la investigación se acordó (entre el Subsecretario y las comunidades Pullehue y Rita Lepileo) la compra de dos predios, aunque relativamente pequeños (en torno a las 200 hás), mientras que en San Juan los procesos han sido más lentos aunque con resultados importantes (compra del Fundo Huitrapulli: 17.118 hás, y del Fundo Pucatrihue 2.672 hás). • INDAP: es la institución con mayor antigüedad en ambas comunas (sin contar el municipio) y responsable de las inversiones más importantes, las cuales se articulan por una parte, a través de convenios con Orígenes, el municipio (PRODESAL) y PRODEMU, y por otra, con los propios programas como el de Desarrollo e Inversión (PDI) o el de Recuperación de Suelos Degradados o el mismo Programa de Crédito. El ganado y la agricultura (riego y cultivos) predominan por sobre proyectos de apicultura, forestación o turismo (que son los que le siguen en importancia). • CONAF: en ambas comunas, el grueso de la inversión se subdivide en forestación, agroforestación, manejo de bosque nativo y cortavientos, además de un incipiente apoyo al trabajo artesanal y turístico. • ORÍGENES: existen 25 comunidades focalizadas en San Juan de la Costa y 32 en Panguipulli. Del monto total a invertir, coordinado con INDAP, CONAF, MINSAL, MINEDUC y CONADI, al año 2004 aún restaba casi dos tercios por ejecutarse. El ítem principal de gastos es el Desarrollo Productivo específicamente en proyectos de riego (casi un tercio del total de la inversión), seguido de los cultivos tradicionales y el ganado. Notablemente inferiores son las inversiones en temas forestales y el resto de componentes (Cultura, Salud y Fortalecimiento Organizacional). • Instituciones asistenciales: el Registro Civil tiene, por su aislamiento un lugar particular en S.J. de la Costa: ubicado en el poblado de Misión San Juan es una histórica institución que destaca por el cercano contacto de sus funcionarios con los vecinos. En Panguipulli es parte de la trama de oficinas urbanas junto al INP, las comisarías, las postas y hospitales o las escuelas públicas y municipales, todas las cuales, en el caso de San Juan, se hallan disgregadas (por ejemplo, el consultorio está Bahía Mansa, el hospital en Misión San Juan y la posta en Puaucho) o, preferentemente, en Osorno. Las orientaciones de estas agencias se apegan a los lineamientos de políticas públicas nacionales de cada sector y, muy ocasionalmente (casi siempre por motivos extra institucionales tales como la celebración de alguna festividad), sus acciones tienen que ver con particularismos locales (no así sus agentes que, al igual que el resto de servicios, no escapan al campo de interacciones con los beneficiarios). En el caso de la Salud y la Educación, donde existen políticas interculturales (o al menos en camino de serlo), igualmente observamos pocos matices 163
  • 163. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región respecto al currículo EIB o al diseño del Programa de Salud y Pueblos Indígenas, a nivel nacional.Presencia religiosaAl margen de la presencia estatal, debemos agregar como actor relevante en ambas comunas laorden religiosa capuchina. Esta orden ha administrado desde principios del siglo XX no sólo lasiglesias sino también colegios y hospitales (como en el caso de S.J. de la Costa; el de Panguipulli lodirigen las monjas de la Santa Cruz) y realizan un trabajo misional que ha venido en retroceso tantopor problemas económicos como por la emergencia de otras iglesias en la zona. Pese a ello, elcatolicismo sigue primando en ambas comunas con 57% en S.J. de la Costa y un 61% enPanguipulli, mientras que los evangélicos abarcan un 30 y un 28 por ciento de la población,respectivamente. Al margen de estas escisiones, los altos porcentajes en ambos casos confirman laenorme importancia (histórica) de la agencia religiosa entre los huilliches. 164
  • 164. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región3. LA AGENCIA ESTATALAbandonaremos aquí los análisis que abordan el Estado como entidad uniforme en su constitución yhomogénea en su actividad. Por el contrario, consideramos que en su interior (distinción que para elcaso indígena es problemática) es posible rastrear una serie de instituciones, programas, agentes yprácticas distintas entre sí que reconducen el análisis hacia un modelo multiforme sujeto aconstantes reordenamientos ocurridos ya no en la planificación sino en la interacción. De ahí el altogrado de contingencia que lo recorre. Se complejizan, de este modo, los lineamientos generales delas políticas públicas, especialmente los de la denominada “planificación social”. Por un lado, unconjunto de agencias diseña programas y proyectos “en nombre” de un beneficiario, diseño que esaplicado por un segundo conjunto, ahora de agentes, que, al igual que el beneficiario, generalmenteno participan de ese sistema de decisiones. Esta diversidad de agentes se desperdiga por laslocalidades, ya sea “en oficinas” o “en terreno”, ejecutando dicho diseño. En tercer lugar, el conjuntode beneficiarios-objetivo asiste, más o menos pasivamente, al despliegue de agencias y agentes asu alrededor, en torno a su situación, constatando que el Estado y su institucionalidad se movilizanante ella. El desfase entre estos tres niveles –Institución, Agente, Beneficiario–, esta es nuestrahipótesis, consiste en que, en el paso un nivel a otro la acción estatal ve afectado su carácterinstitucional adaptándose a las particularidades locales de interacción. Son los agentes eninteracción (entre ellos y con los beneficiarios, y éstos entre ellos) los que definen, en último término,“en qué consiste el programa” (fijan expectativas, disponen medios, obtienen resultados). Ladistancia entre la planificación y su objeto es siempre suficiente para alterar e incluso invertir lostérminos de aquélla. No obstante, debe obrarse de manera que estas alteraciones no hagan desistiral planificador en su tarea, es decir, el Estado debe continuar “planificando” pese a estasperturbaciones. De ahí la importancia, en el marco de la interacción, del modo como se presenta laactividad estatal, por medio de sus agentes, de los efectos de esta mediación, y de la re-acción porparte de los beneficiarios. Es allí donde se pueden producir –y, por supuesto, alterar– las diferenciasentre el nivel institucional, el de los agentes estatales y el de los agentes indígenas.Este planteamiento no desconoce que el Estado arrastra una historia de vínculos con susciudadanos (aunque los indígenas hayan sido esta calidad mucho después que el resto), desde elclientelismo a la negociación, que han fijado determinadas formas de interacción. Sobre ellas y apartir de ellas, es que las nuevas (y viejas) relaciones entre el Estado y los mapuches se actualizan.3.1 Etnificación y focalizaciónEl advenimiento de la Ley Indígena el año 1993 redirecciona este esquema. El reconocimiento deuna alteridad, históricamente borrada de la narrativa nacional, cambia radicalmente el régimen devisibilidad de esos individuos, transitando de la oscuridad desde donde se reclamaba elreconocimiento étnico, a su hiper difusión como sujeto (de historia) y como objeto (de políticapública) en un trabajo de etnificación emprendido por el Estado que busca ahora constituir yadministrar una diferencia. Para ello se ha dado por programa el despliegue de todo un conjunto dedispositivos que financian (fondos derivados de la Ley, convenios con organismos internacionales),regulan (programas y proyectos) y legitiman (las ciencias sociales) la administración de estaalteridad. Contra la tesis que denuncia al Estado como segregador y divisionista de los mapuches, 165
  • 165. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónéste se afana en constituir una contraparte indígena donde se objetive toda la inversión38, aunque,por otra parte, arriesgue que este sujeto pueda demandar, eventualmente, mayores derechos. Perolejos de estar cerrado, el proceso etnificador alberga distintas multiplicidades –de líderes, deidentidades religiosas, de particularismos culturales, en fin, de beneficiarios– que parecieran trabar y/ o desbordar la “administración estatal de la diferencia”.Bajo este esquema, el Estado, abocado a los asuntos indígenas e inserto en el marco neoliberal depolíticas culturales, se exige a sí mismo (en el marco de la “deuda histórica”), a la vez que se leexigen (en el marco humanitario internacional que avala el multiculturalismo), productos y resultados.El Estado chileno, tras inscribir en la Ley la presencia de este Otro indígena, debe conservarlo ypromoverlo y, a la vez, evidenciar ese trabajo. La CONADI no cumplía cabalmente con esa tarea(por escasez de recursos principalmente) y, en parte por ello, el Programa Orígenes vino aprofundizarla por la vía de la focalización39. La idea de cubrir mil quinientas comunidades en sus dosfases –la mitad de las comunidades del país en alrededor de 10 años– ha articulado a las distintasinstituciones, que ya tematizaban lo étnico, en una dinámica intensificada de inversión y obtenciónde resultados, con efectos locales dispares, aunque unidos por la creación de fuertes desigualdades.Este proceso ha sido denunciado desde distintos lugares40 (dirigentes, organizaciones funcionarios,intelectuales). El objetivo de la focalización, plegado al trabajo de etnificación, consiste en concentrarel gasto público en una estrategia de desarrollo que permita la autogestión del beneficiario en elmediano plazo, es decir, acabar con el asistencialismo histórico que impide al pater-Estadodesprenderse, diferenciar-se del sujeto étnico en constitución. Y si existe un campo propicio para laobservación de ambos procesos, éste es el de la interacción entre el funcionario público y el sujetoétnico (diríamos, etnificado o en proceso de etnificación), terreno donde las determinaciones delprograma se actualizan, fortifican y / o tuercen. Sobre todo porque ambos agentes se resisten a serreducidos a tales determinaciones: responden a otras muchas identificaciones políticas, sociales,religiosas, que matizan los supuestos de la interacción (“funcionarios públicos atendiendo abeneficiarios indígenas”). Preliminarmente y en base a investigaciones previas y paralelas,consideraremos aquí que la tarea por delante consiste en dar cuenta del constante trabajo deadecuación entre el programa y el objeto étnico que supone y al que se aplica, de la incapacidad dela política pública de totalizarse en (y diferenciarse de) su nuevo beneficiario indígena.3.2 Regímenes institucionales. Continuidades, cambios, alcances y objeto de aplicaciónLa impresión general que se obtiene del recorrido por las diversas instituciones que trabajan conpoblación mapuche y de la entrevista a sus funcionarios presenta, en principio, dos caras, tal vez38 Y apacigüe los fantasmas de violencia que han circundado la historia de la “cuestión indígena” en Chile yque enturbian la transparencia de la memoria nacional.39 Tarea que había iniciado parcialmente la CONADI por la declaración selectiva de Áreas de DesarrolloIndígena.40 Véase entre otras lecturas Skewes, Juan Carlos (2003) Creando desorden: Orígenes, el Estado y laSociedad Mapuche en Chile, ponencia presentada en el seminario internacional “Derechos Humanos yPueblos Indígenas: tendencias internacionales y realidad local”, julio 2003 y más adelante el testimonio deSandra Cheuquepán. 166
  • 166. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónobvias, aunque nunca lo suficientemente explicitadas. Una primera distinción se sucede delcontraste entre organismos tradicionales con una larga historia en la zona (Salud, Educación,INDAP, municipalidad, CONAF) y organismos de instalación reciente que pese a no tener el aval delpasado, han transformado las condiciones de operación de los primeros. CONADI desde 1993 y enespecial el Programa Orígenes desde 1999 han instalado la especificidad étnica como objeto detrabajo que ha sabido reproducirse como temática al interior de la agencia tradicional y de susagentes, obligándolos no sólo a introducirla sino a salir de la autonomía operativa en que semantenían e iniciar tareas de coordinación. Es decir, podríamos distinguir un antes y un después deestas instituciones a partir de la Ley Indígena, al menos en lo que refiere a la ampliación de sucampo (Salud sobre las medicinas alternativas, Educación sobre un nuevo idioma y una cultura) asícomo su puesta en discusión (el doctor frente a la machi, el profesor frente al monitor cultural).Una segunda distinción deriva de una cuestión de alcance. CONADI y Orígenes, tanto como Salud oEducación, son instituciones que trabajan a nivel nacional. En tal sentido, la presencia de lamunicipalidad es, en principio, más ubicua en la vida comunal, y sus funcionarios más cercanos.Pero esta distinción es inseparable de otro conjunto de factores (el alcalde y su equipo, laorientación política de éste y, en definitiva, sus acciones) que como subdistinciones la complejizan.Los casos de Panguipulli y San Juan de la Costa reflejan dos tipos casi polares según susgobiernos. Alejandro Kohler (PS) y Javier Oyarzo (Independiente-Alianza por Chile), en Panguipulli yS.J. de la Costa respectivamente, trabajan y se vinculan de manera divergente con la población. Elprimero, siguiendo el esquema de promoción de la diferencia iniciado por la Concertación, haintentado vincular a la municipalidad de distintos modos con acciones relativas a ese objetivo, la másimportante de las cuales fue la creación de la Oficina de Asuntos Indígenas (a cargo de una de lasprincipales dirigentes locales). Oyarzo, por su parte, ejerce un gobierno de tipo populista (“somostodos araucanos”, “la mejor receta es saludar, compartir con ellos y pasar la mano”) que pone lapobreza (“que yo también viví”) como telón de fondo de sus actividades asistencialistas (“CONADI notiene que comprar tierras por aquí, las han vendido a las forestales; somos dejados”41). En el primercaso, existe una presencia, a partir de un trabajo y un diálogo (no exento de roces, por lo demás),del municipio en los asuntos indígenas, que en el segundo no pasa de la presencia decorativa delalcalde en funerales y celebraciones de clubes deportivos (donde, siguiendo el patrón clientelarclásico, cambia vacas por votos). A partir de esta diferenciación es posible caracterizar también elagente local y el agente sectorial: si bien ambos dependen del grado de jerarquía que ocupen y eldepartamento en que se encuentren en la institución respectiva, el primero tiene en general unconocimiento más acabado de la comuna, mientras que el segundo pierde en especificidad lo quegana en panorámica de la provincia o la región. Asimismo, en este segundo caso la contratación deasesorías externas ha reducido drásticamente el contacto en terreno de los funcionarios,concentrados ahora en labores administrativas.En seguida puede establecerse una tercera consideración a partir de la propia operatoria de lainstitución, esto es, el modo como se distingue el organismo del objeto sobre el que trabaja. Así, elINP trabaja con “pensionados”, INDAP con “usuarios”, Educación con “alumnos” y a veces con“alumnos-indígenas”, Salud con “pacientes” y en ocasiones con “pacientes-indígenas”, mientras queCONADI no opera más que una clase: “indígena”. Interesante resultan algunas transformaciones,como el caso de CONAF, tanto en Panguipulli como en San Juan, que pasó de ser un organismo41 Entrevista a Javier Oyarzo, Puaucho, 30-06-05. 167
  • 167. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónfiscalizador trabajando exclusivamente “áreas prioritarias de fiscalización” a incorporar el tema deldesarrollo en “áreas de manejo” donde generar proyectos productivos. Es decir, pasó de la infracciónal sujeto infractor y sus circunstancias42. Las consecuencias de trabajar una monoclase o unabiclase o más –por ejemplo el convenio INDAP-PRODEMU-CONADI– son diversas, no obstante,para efectos del presente análisis, nos interesa relevar que lo indígena opera aquí subordinando(aunque no anulando) otras distinciones –de poder, de género, internas por ejemplo– por ladiferencia cultural que las incluye y sobrepasa.A estas categorizaciones sectoriales habría que superponer o adjuntar una transclase que antecedea la noción de etnia y con la cual ésta compite ahora como categoría operativa base: el pobre, másespecíficamente, el “pobre-rural”. Consideramos que la penetración de “lo étnico”, de la idea de un“mundo mapuche” distinto al occidental y distinto al puramente campesino, ha perturbado lastipologías en torno al “pobre” con que han trabajado las instituciones púbicas hasta hace poco. El“pobre” unificaba, a partir de ciertas condiciones materiales (medibles), clases muy variadas desujetos, mientras que lo étnico, indiferente a cualquier determinismo económico, refiere la identidadal concepto de cultura (mucho más difuso). Ahora bien, lo anterior se complejiza cuando saltamos deestas categorizaciones operativas a su actualización práctica; en este salto muchas de esasclasificaciones son reordenadas, confundidas o ignoradas por los agentes estatales e indígenas enel mismo proceso de interacción.Por último, como una cuarta distinción analítica para el estudio de la interacción y las condicionesque la determinan, es pertinente separar las instituciones según el régimen que ordena elreclutamiento y rotación de sus funcionarios. Dos puntos deben destacarse aquí:a) El reclutamiento por filiaciones políticas: las plantillas municipales se renuevan cada cuatro años,cambios que, al margen de los cargos de exclusiva confianza del alcalde, afectan a un gran númerode funcionarios y pueden implicar incluso la creación de nuevos departamentos y oficinas, así comola ampliación o reducción de sus empleados43. El municipio es el espacio local donde latemporalidad del funcionario en su puesto está sujeta a la contingencia política. Pero los organismossectoriales, si bien deberían ser ajenos a estas contingencias, son también terreno para laconstitución de equipos políticos, antes que técnicos. Los efectos de este sesgo son intuibles:haciendo un pequeño sondeo constatamos que los funcionarios tienen conciencia plena del grado depolitización al que llega la definición de un cargo público. Los funcionarios entrevistados, tanto deOrígenes (con prevalencia del PPD en las dos comunas estudiadas) como de la CONADI (con lamarca de la DC), son conscientes y críticos del modo como muchos de sus colegas han llegado alpuesto. Un funcionario de Orígenes habla incluso de “dirigentes que han pasado a la concejalíamunicipal con financiamiento del BID” mientras que una importante dirigente regional nos trazó unmapa con las filiaciones mixturadas entre funcionarios (mapuches y no mapuches) y dirigentesmapuches, con la consiguiente formación de bloques opuestos (por ejemplo, las hermanas42 Tal es el caso de las comunidades costeras de la provincia de Osorno insertas en un programa dereconversión productiva impulsado por CONAF y apoyado por múltiples instituciones nacionales y extranjerasque pretende disminuir la tala de bosques a través del desarrollo de un proyecto etnoturístico conjunto (Redde Parques Mapulahual).43 En Panguipulli, por ejemplo, el ascenso del alcalde Köhler conllevó la contratación de funcionariosmapuches y la consiguiente instalación de la distinción étnica en la plantilla municipal. 168
  • 168. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X RegiónCheuquepán [DC, PPD] de Lago Ranco, frente a Emilia Nullado y Alicia Raillanca [ambas PS]). Encierto sentido, la movilidad de los funcionarios depende de determinadas contingencias (casisiempre al interior del bloque de gobierno) cuya expresión última (tal vez la más publicitada) es lareciente disputa entre el Subsecretario de MIDEPLAN (PS) y la directoria regional de CONADI (DC).Esta dinámica de reclutamiento de las plantillas funcionariales impacta directamente en ladisposición de la interacción, no sólo porque los agentes mapuches de manera creciente adviertenlas posibilidades y obstáculos que afiliación política implica, sino también porque el propiofuncionario “se debe” a la red política partidaria que lo sostiene, con lo cual está en alguna medidasobredeterminado, por ejemplo, ante las no poco frecuentes discrepancias con dirigentes ocomunidades (que muchas veces responden también a cierta línea político partidista). Este tipo deoposiciones es hoy, con la politización de los líderes, más frecuente.b) La temporalidad de los proyectos: si, en principio y sólo en principio, los perfiles técnicos tienenpreeminencia por sobre los políticos para la estabilidad del funcionario (así como todavía los años deservicio y la experiencia) en instituciones como INDAP, Salud o Educación, ésta vuelve a quedar,para efectos de la interacción funcionario-indígena, en la incertidumbre bajo el modelo“proyectológico”. El ingreso de las consultorías como asesores externos ciertamente ha restringido laestabilización de los actores interactuantes a la duración del proyecto. El caso de la Salud, essignificativo en este sentido puesto que las localidades rurales, como las que estudiamos, cuentancon un alto número de pasantías de médicos jóvenes y / o estudiantes cuya permanencia en la zonaes casi siempre fugaz. Demás estará decir que la rotación de los funcionarios afecta directamente larelación con los agentes indígenas al punto que, ésta debe reinaugurarse cada vez que se produceuna sustitución.El actual sistema ha introducido una volatilidad inédita. Hasta hace no mucho tiempo (probablementelos años 90 marcan la transición) la estabilidad del funcionariado era la tónica. INDAP, huella deaquellos tiempos no tan lejanos, conserva en su planta profesionales de entre 20 y 30 años deantigüedad (para algunos, como el encargado de los programas de San Juan de la Costa, su únicoempleo ha sido ése) que hoy parecen extemporáneos ante los tiempos actoados del consultor, cuyacontinuidad es siempre incierta.3.3 Algunas tensiones en torno a la coordinación interinstitucionalSi bien las fricciones y desajustes entre instituciones públicas tienen una larga historia, el relativoaislamiento que el sistema establece para cada una ha evitado, al menos para la cuestión mapuche,enfrentamientos significativos. Sin embargo, decíamos que si la llegada de CONADI habíasignificado una alteración considerable en algunos organismos sectoriales tradicionales, lainstalación del Programa Orígenes quiso romper con toda una manera vertical de entender la políticapública. Se tomaron medidas conducentes a una “coordinación interinstitucional” que, tanto por suefectiva aplicación como por su fracaso, generaron tensiones inéditas en distintos niveles que, sinduda, repercuten en la relación con la población mapuche. A continuación distinguiremos tresniveles, ejemplificados: 169
  • 169. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Región3.3.1 Trayectorias personales: el desplazadoBernardo Antriao pertenece a una generación que “se sacó la cresta luchando contra la dictadura,que estuvo en el borrador de la Ley Indígena, que apoyó la instalación de la CONADI”. Trabajó juntoa otros dirigentes emblemáticos (Raúl Rupailaf, Ponciano Rumián y Anselmo Nullado) en laasociación que éstos formaron en los 80, la Monko Kusobkien, pionera en la X Región en lamovilización y principalmente en el rescate y revaloración cultural mapuche. Ya desde el año 84trabajaba con los caciques, participó en el borrador de la Ley Indígena y luego en la CEPI. Colaborótambién en la radio La Voz de la Costa, tribuna emblemática de la cuestión indígena para San Juan.Ha formado parte, en fin, de una gran cantidad de otras organizaciones (Juntas de Vecinos,Enfermos Crónicos, intentó incluso armar una asociación de profesionales indígenas y fue candidatoa concejal por el PPD en Osorno) que cristalizan hoy en la generación de iniciativas mapucheurbanas facilitadas por su posición en la CONADI y como miembro del Consejo Regional de laCultura. Pero su trayectoria “indigenista” quedó sensiblemente marcada por la emergencia delPrograma Orígenes. Antriao había desarrollado diversas iniciativas culturales desde el año 94cuando entró a la CONADI (estaba a cargo de Salud, EIB y Cultura y de los dos primeros seconsidera gestor en la región). Sin embargo, se sintió profundamente desplazado y “deslegitimadoprofesionalmente” por el programa que, haciendo tábula rasa, no sólo lo desvinculó de su trabajocultural en CONADI (se cambió a la Unidad de Tierras) sino que también redujo drásticamente suvínculo con las comunidades (menos salidas a terreno). Se refiere a Orígenes como una instituciónparalela a CONADI, igualmente política, pero con más dinero (“aquí en Chile los servicios públicosse validan por la plata que tienen”) y cree que si ellos hubieran tenido los recursos podrían haberrealizado las cosas que Orígenes plantea: “Orígenes alejó a la CONADI, le quitó validez técnica ypolítica, del tema de salud porque vieron que la CONADI no era eficiente porque no tenía recursos,la gente decía para qué vamos a ir allá mejor vamos al Ministerio de Salud […] porque lascomunidades no valoran que un servicio público haga la gestión de coordinación, de armar uncuento”. Cree que el programa le quitó su función de coordinación y le afecta profundamente haberperdido atribuciones (“¡María Claudia Pérez, la coordinadora Orígenes de Educación y Cultura,llegaba aquí a mi oficina a mandarme!”). Se dio una dinámica de trabajo donde Antriao no eraconsiderado, o era avisado con retraso, para las reuniones de coordinación: “Perdí como profesionaly como persona”. Al poco andar optó por descolgarse del proceso. Desde su lugar victimal,considera, por otra parte, que Orígenes no ha cumplido en absoluto con su tarea de integracióninterinstitucional y le atribuye los mismos vicios que, criticándole a la CONADI, supuestamente vino aresolver. No obstante, reconoce un cambio en el programa a partir de su “mapuchización” (entradade Eugenio Alcamán y Raúl Rupailaf, y sus efectos en las planas inferiores), “me gusta más elOrígenes de los PTD que el de antes” (“antes eran planes productivos impertinentes porque no seinteresaban por el tema cultural, el eje productivo era INDAP”). Por último, respecto a cómo estoafecta la relación con los huilliches dice que “a la larga a las comunidades les importa un comino sila institucionalidad se coordina, les interesa que le llegue el proyecto” 44.El caso de Antriao, si bien lo hemos escogido por su dramatismo, es solidario de otras experienciasde desorientación y rechazo entre agentes estatales ante la llegada de la coordinacióninterinstitucional como concepto general y del Programa Orígenes en particular. Por una parte, da44 Entrevista a Bernardo Antriao, Osorno, 23-06-05. 170
  • 170. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regióncuenta del trastorno en la jerarquía y el verticalismo presentes en los servicios públicos ante laobligación de salir de su circuito (donde todo, en último término, se resuelve al interior de lainstitución), mientras que por otra, refleja el problema adaptativo de una estrategia cuando la basesocial a la que se aplica (los funcionarios públicos) opone resistencia. Creemos que se trata deperturbaciones frecuentes en el marco de los reajustes estatales hacia una mayor liberalización desus estructuras.3.3.2 El problema de las expectativas y la movilización de los recursosEl problema con los recursos se localiza principalmente entre Orígenes e INDAP, institución queaporta la mayor cantidad de dinero al Programa. Desde INDAP se critica que en un primer momentoOrígenes generó expectativas muy altas de las cuales tendría luego que hacerse cargo INDAP: El Programa Orígenes se ofreció a las comunidades como un ofertón, o sea, “oye aquí van a tener 4 millones de pesos cada uno”. Entonces qué pasó, por ejemplo, los primeros planes productivos, los 4 primeros que se empezaron a financiar el año 2002 [...] eran programas grandes, porque claro venía la gente de Orígenes y le decía: “Uds. tienen para pedir 3 millones por familia”, entonces a nosotros nos reconocían los agricultores que por ejemplo decían “yo quiero 2 vacas”, “pero para qué quiere 2, pida 5”, ya, claro de los promotores de Orígenes. Entonces qué se encontró el INDAP: el INDAP tenía una determinada cantidad de plata para poner en el Orígenes en estos 3 años: 300 y tantas comunidades en todo el país. Se encontró que en un año se habían gastado el 60% de esos recursos. Entonces qué dijo el INDAP, dijo: “el INDAP pone en planes productivos no más de 20 millones”45.Lisette Vera (coordinadora Orígenes-CONADI) desmiente que sea responsabilidad de lospromotores y dice que “aquí fuimos todos”, incluyendo a las consultoras, quienes generaron talesexpectativas cuyas huellas todavía se constatan en la decepción de algunos comuneros. El punto esque la estrategia de posicionamiento de Orígenes incluía un ítem de mercadeo que sigue siendoparte importante del programa46 pero que en su minuto rebotó en INDAP, denotando la falta de unaestrategia conjunta de instalación en las comunidades y el peso de la tradición institucionalverticalista.Pero así como se complicaba la distribución de los recursos ante el impulso inicial, y tras el controlde la situación desde el 2003 en adelante, emergió el problema de su “bajada” a las comunidades.Para ello se exigían ciertas condiciones (personalidad jurídica vigente, estado de morosidad, firmas)que hacían nuevamente topar a las instituciones. Los consultores son los que más resienten estetema. Para Jorge Ubilla (Consultora Agrocosta, Osorno) Orígenes “desde el punto de vistaadministrativo no ha logrado coordinarse, ha sido un desastre” refiriéndose a la cantidad de pasosintermedios, procesos demasiado largos, “tal vez bien intencionados” [transparencia] pero malestructurados y lentos, que deben darse para la liberación de recursos”. Agrega que “pueden pasar 345Entrevista a Víctor Romero (INDAP-Orígenes), Panguipulli, 25-05-05.46Basta recordar la reciente denuncia contra el Estado por uso indebido de imagen de una joven de Temucocuyo rostro figuraba en un cartel de promoción del Programa. 171
  • 171. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónmeses para que una comunidad tenga asesoría, desde que se inician las primeras reuniones hastaque se toman acuerdos, luego se vencen las directivas (porque duran sólo un año, cuando lasnecesitas no hay nadie quien firme), esperar que la nueva directiva la valide CONADI, que emita loscertificados. Después CONADI no tiene abogados porque no duran nada; es un puerta giratoria deabogados”47. Luis Cárdenas (CONAF-Osorno) considera que esto no es sino una nueva forma deburocracia camuflada, “nunca participamos en una reunión con los demás servicios públicos, nuncahubo esa coordinación, o sea el principal problema era el exceso de burocracia”. Se trata de nudosdonde se traban los recursos. Sin embargo, este caso junto al anterior son traducibles como (o seresuelven en) un problema de responsabilidad.3.3.3 La dilución de la responsabilidad y la sobrecarga de trabajoEl tercer nivel en que identificamos un alto grado de tensión, al menos durante la instalación deOrígenes, tiene que ver con el problema de la responsabilidad dentro de una lógica de lacoordinación interinstitucional. Sennet ha notado la ambigüedad que comportan el nuevo sistema detrabajo flexible y “coordinado” que “más que abolir las reglas del pasado, […] implanta nuevoscontroles, pero éstos tampoco son fáciles de comprender. El nuevo capitalismo es, con frecuencia,un régimen de poder ilegible” 48. Precisamente esta ilegibilidad es la que dio origen a ladescoordinación y a una reversibilidad de la culpa entre agencias y agentes. Se evidenció que había un atraso, pero en definitiva empezamos a darnos cuenta, a ver, pero por qué no está listo el contrato de la consultora, entonces y te están acusando, ¿Mandaste el contrato o no? Sí, lo mande hace tres meses. Ya, hace tres meses lo mandaste. ¿Tienes el oficio? Sí, sí lo tengo. Y por qué dice el INDAP que no tiene el contrato. A ver INDAP, ¿llegó hace tres meses? Sí me llego, bueno, ¿y por qué no está el contrato? Bueno porque resulta que ese contrato requiere de la firma de un peñi, y ese peñi tiene la directiva vencida, la comunidad. ¿Y entonces de quién es la responsabilidad?49Ephraim Alarcón atribuye este impasse al hecho de que “nadie nos estaba esperando” y que una vez“topando fondo” con la descoordinación (2001 y 2002, años muy lentos) se comenzó a remontar conun plan de emergencia que permitió la ejecución de al menos un 30% (cuando debería haber estadola mitad). Pero “lo importante de ese proceso es que nos permitió constatar que si la gente hacía lapega que tenía que hacer, la cosa podía funcionar. Yo creo que ahí se produjo este realacercamiento”.Pero este “real acercamiento” implicaba un esfuerzo que se tradujo en una sobrecarga de las tareassectoriales habituales. Así, recogimos muchos testimonios de funcionarios respecto de la saturacióna la que los expuso esta “nueva modalidad” de trabajo. Ubilla es uno de los más enfáticos ensubrayar que este sistema para INDAP se presenta “a contrapelo”, duplicando el trabajo por elmismo dinero. Antriao y Vera afirman que en CONADI ha sucedido lo mismo. Otro tanto, ha ocurrido47 Entrevista a Jorge Ubilla, Osorno, 24-06-05.48 Sennet, Richard, La corrosión del carácter, Barcelona: Anagrama, 2000, p.10.49 Entrevista a Ephraim Alarcón (UEZ-Orígenes), Panguipulli, 1-06-05. 172
  • 172. Estudio Diagnóstico y Evaluativo de las Percepciones y Conductas de los Actores Involucrados en la Interacción Estado - Pueblos Indígenas en la VIII, IX y X Regiónen Salud donde al Programa de Salud y Pueblos Indígenas del ministerio se le acopló la inversión deOrígenes como departamento separado. Sólo recientemente con la incorporación de nuevosprofesionales, (caso de Richard Weitra en CONAF o de Juan Licanqueo en CONADI-Educación) lascargas de trabajo se han dividido.Exponemos con detención estas tensiones interinstitucionales puesto que tienen que ver con elcambio de rumbo –en proceso– de las denominadas “políticas sociales” y con los nuevos escenariosinteraccionales que de este cambio se derivan. Todos los problemas señalados parecen coincidir,como lo señalan Antriao y Alarcón, en una cuestión de voluntades puesto que es el rol que cabe alas personas, antes que a los cargos institucionales, aquello que marca en definitiva el curso deproyectos y programas. En el caso particular de Orígenes, la descoordinación comienza por lossuperiores de cada institución que no se han mostrado dispuestos a salir del cuadro restrictivosectorial.3.4 Omnipresencia y supervisión estatales: la asesoría externa y la lógica del proyecto Sin nosotros esto no andaría Marcela Riedeman, Consultora VertienteEl “autismo institucional” (como denominamos al tipo de dinámica auto-referente donde un serviciopúblico se resiste a incorporar otras categorías y agentes que no sean los propios) no sólo seexpresa en su dimensión horizontal con el resto de organismos sino también en su dimensiónvertical con la población beneficiaria, especialmente en el triángulo CONADI-INDAP-Orígenes. Cadavez más el trabajo en terreno, es decir, la elaboración, ejecución y seguimiento de los distintosproyectos, es delegado en un grupo heterogéneo de ONG’s, universidades y empresas. Lasinstituciones restringen su labor a cuestiones administrativas; incluso los promotores Orígenes, cuyamisión por excelencia es estar en terreno (bajando información y recibiendo las inquietudes de lascomunidades), han debido asumir otras tareas50 (elaborar informes técnicos, rendir boletas). Elpropio Ephraim Alarcón nos confiesa que, efectivamente, “quienes tienen una mayor cercanía con lafamilia no son los funcionarios públicos, son las consultoras”. Pero, ¿cuáles son las diferencias entreunos y otros?En primer lugar, la lógica de la consultoría o asesoría externa se inscribe dentro de una más generalque podríamos definir como la “lógica del proyecto” o “proyectología”. Este modo de operar, a labase de la estrategia de desarrollo impulsada por el gobierno, recoge del mercado su modelo. Así,INDAP, por ejemplo, posee un listado de consultoras que van sumando puntaje con los años deexperiencia y los proyectos ejecutados, de donde se escoge según diversos criterios (para el caso50A estas cargas suplementarias debe agregarse que el régimen laboral del programa no contempla pagos deviáticos, salvo para los altos mandos. Los promotores se ven en la disyuntiva de gastar gran parte de sushonorarios en desplazamientos y alimentación o correr el riesgo de ser mal evaluados (puesto que lapresencia en terreno es muy valorada por las comunidades). 173