Zini, Malisa

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Malisa Zini was an actress of Argentine theater and cinema during de 40s and the 50s.
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Zini, Malisa

  1. 1. 1 MALISA ZINI “Malisa Zini comenzó maravillosamente bien, después no sé por qué se quedó” Raymundo Calcagno (1974) ” “En oportunidad del Otelo, Luis Arata contó con el aporte inestimable de una brillante actriz de nuestro teatro: Malisa Zini”. Andrés Romero (1969) Nacida en Buenos Aires en 1921, María Luisa Zambrini era hija de un maestro del ciclo primario. Tenía las características de la precocidad y resultaba hiperkinética. Concluido el sexto grado la enviaron a estudiar declamación con Blanca de la Vega y Alfonsina Storni -Teatro Infantil Lavardén-. Siguió después las huellas de otra de sus condiscípulas, Delia García -Delia Garcés-, e ingresó al Conservatorio Nacional a mediados de los años 30. Los jóvenes -incluidos Oscar Valicelli y Daniel Belluscio- soportaban con gusto al inflexible Antonio Cunill Cabanellas. “Malisa nos sorprendía a todos”, recordó Valicelli, “porque su vocabulario no era el común en una jovencita y, además, no se callaba nada: no había para ella temas que fueran tabú. Además, era muy suelta en los ejercicios y tenía una simpatía arrolladora”. La adolescente no quería limitarse al teatro y, además, necesitaba ganarse la vida. En 1936 y en Parque Centenario debutó en un vehículo de Luis Sandrini para la SIDE -SOCIEDAD IMPRESORA DE DISCOS ELECTROFÓNICOS-. La manufactura se llamaba DON QUIJOTE DEL ALTILLO (Manuel Romero-1936). Apareció también como extra en JUAN MOREIRA (Nelo Cosimi-1936) Al propio tiempo, Chas de Cruz las ayudó, a ella y a Delia Garcés, para que se llegaran hasta Bulnes 31, los viejos estudios de la SONO en Boedo-Almagro, para intervenir en SEGUNDOS AFUERA (Chas de Cruz y Alberto Etchebehere-1937). Era un Pedro Quartucci por duplicado -el boxeador fanfarrón y el muchacho de barrio-. En aquella película se encontró con una famélica Eva Durante -luego Duarte- y una adolescente de otra condición social: Tilda Thamar. En realidad, las cuatro tuvieron muy poco que hacer, ya que la dama joven era Amanda Varela - hermana de Mecha Ortiz-. Fue poco más que una extra en MELGAJERO (Luis José Moglia Barth1937), donde también asomó Delia Garcés. Por esta época se produjo su debut teatral, por encima de la comparsa. Entre los primeros títulos se encuentra el Cyrano de Bergerac. Pedro Marzialetti la recuerda en las puertas de LUMITON como “una adolescente morocha y de ojos verdes muy achispados, con una soltura singular. Tuvimos que jugarle a Romero una mala pasada porque él siempre quería actores de técnica segura. El papelito de Malisa era el de una niñera, pero tenía dos escenas importantes en FUERA DE LA LEY (1937)”. No era exótica como Tilda
  2. 2. 2 Thamar, aunque estaba dispuesta a no pasar desapercibida. También en LUMITON, el ahora conforme Romero le dio un parlamento en el paseo donde toca la banda: se filmaba LOS MUCHACHOS DE ANTES NO USABAN GOMINA (1937). De acuerdo con algunas versiones, Zini escuchó que Ángel Magaña hablaba con Delia Garcés para cubrir un rol en VIENTO NORTE (Mario Soffici1937). Con una audacia que la caracterizaba se adelantó esa misma noche y el director se encontró, en Bulnes 41, con García y Zambrini. La versión de Garcés difiere notablemente: “Es verdad que Magaña me habló de VIENTO NORTE y de la necesidad de una morocha para un papelito. Había que rodar las escenas de noche y, como yo tenía miedo, Malisa se ofreció a acompañarme. Eso sí, me aclaró que pensaba conseguir un papel. Recuerdo que, cosas de chicas jóvenes, me burlé de ella y le dije que con los ojos claros, ¿qué clase de chinita iba a ser? Muy suelta me respondió que iba a trabajar con los ojos cerrados. Con Malisa había que reírse. Y yo, de veras, la admiraba”. Soffici vio en ella mayores posibilidades: “Se mostraba muy suelta, muy despierta. En cambio vi a Delia como avergonzada. Eran dos criaturas”. El metraje que le concedió en VIENTO NORTE es considerable. Fue por esta época en que pasó a llamarse Malisa Zini. En un film en el que sus protagonistas femeninas aportaban muy poco, se encargó de otorgar vivacidad a una criollita de ojos claros, con una voz que se juzgó desde el vamos como muy particular. La dicción era clara, pero los matices extraños. Hizo pensar a sus colegas y a los críticos que su carrera delante de aquellas Mitchell estaba asegurada. Su relación con la cámara fue por completo armónica. La SONO decidió retenerla para integrar su galería de damas jóvenes. “En el I.F.T. Adela Gleyzer, Yordana Fain y yo, casi todos mis compañeros, pensábamos que el cine era una mala palabra. Lo despreciábamos pero sabíamos que se ganaba dinero, algo que el teatro no nos daba”, declaró luego Golde Flami. “Delia y Malisa querían vivir de su profesión. Yo trabajaba en una fábrica de hilo y me pasaba ocho horas de pie, bien derechita. Fue mi escuela de expresión corporal”. La manera de disparar las líneas en CON LAS ALAS ROTAS (Orestes Caviglia-1938) delata una mente alerta y una inteligencia nada común. Ella y Ángel Magaña conformaron la parejita a cargo de las pausas, en un folletín de Emilio Berisso que resultó un fiasco de boletería. Ni siquiera la supervisión de Mario Soffici pudo salvar el envejecido guión. Estas imágenes frescas de Magaña y Zini serían tenidas en cuenta años más tarde por alguien a quien todavía asustaba el cine argentino: Carlos Schlieper. Era innegable que entre ellos había química. MADRESELVA (Luis César Amadori-1938) tuvo gran repercusión en la época. Era una manufactura Lamarque con la potente presencia de un frívolo Hugo del Carril -cualidad a la que no se le sacó el suficiente partido-. Dentro del juego amadoriano se encuentra la Delia de Zini. Hay un momento en que la cámara se encarga de encerrar el triángulo -es la primera vez que Delia ve al cantante- y la luminosidad de su presencia opacó a la muy rotunda canora. El guión quiere que Delia concurra a una de esas orgías según las imaginaba el
  3. 3. 3 cine y no Natalio Botana. Su hermana mayor, Blanca-Lamarque, se encarga de salvarla y se sacrifica -algo común en ella-. Frente a un padre imposible de rescatar que encarna Julio Traversa, Zini, del Carril y Miguel Gómez Bao se encargaron de agilizar el tableteo del diálogo mediante una suerte de stacatto muy bien llevado. La zumbona y díscola Zini consigue una interpretación atemporal, porque es cine en estado puro. De acuerdo con Jorge Miguel Couselo “Malisa comenzó a mostrar su temperamento ya en MADRESELVA, porque no vacilaba en decirle a quien quisiera escucharla qué pensaba de Lamarque. En el ambiente esto no puede hacerse porque, tarde o temprano, el perjudicado se entera”. Escuchadas ahora, líneas tales como la dedicada a Lamarque: - Vos cantando vas primera. contienen una ironía que no supo detectarse entonces, aunque Amadori debió estar en el asunto. El hecho es que Lamarque no quiso ni siquiera recordarla y cuando la RCA editó tres larga duración, en las fotografías aparecen los nombres de todos los que allí figuran, menos el de Zini. Su inusual presencia cinematográfica, de gran sentido lúdico, no la hacía intercambiable con otras acartonadas damas de la época. Su singularidad residía no sólo en la mirada burlona y divertida, sino también en una matemática precisión corporal. Domingo Di Núbila considera que la voz frenó un tanto sus posibilidades. No obstante, y frente a tanto chillido esperpéntico, resultaba un bálsamo. Poseía una voz singular y ningún actor que se precie carece de ella. Era precisamente esa voz la que ya denotaba compulsividad y un nerviosismo anómalo distintivo. La fonogenia de la que habla Chion le cabe a ella de manera perfecta. Su intervención en ALAS DE MI PATRIA (Carlos Borcosque-1939) continuó mostrándola como una muchacha independiente y agresiva. La secuencia del baile en la que María Flores -su personaje- aparece en la planta alta observando a Alberto Ademar es digna de verse. Se halla ubicada junto a Lydia Lamaison -Lidya en los créditos- y vemos de qué manera mueve su cabeza hasta dar con la presa codiciada. Es capaz de otorgar al espectador varios movimientos internos al mismo tiempo y de ofrecer, a la vez, una luminosidad que ya se le había observado en MADRESELVA. Si se compara su presencia en esta cabalgata sobre la aviación con la de Delia Garcés, se encontrarán dos estilos opuestos y efectivos. Ninguna de las dos es intuitiva. Es posible ver, también, que Garcés se mantiene en un discreto segundo plano depresivo. Si Zini se entrega por completo, la morocha elige prestarse de a poco. “No teníamos escenas juntas”, diría Delia Garcés, “y a mí me pareció muy bien que ella se destacara tanto porque se lo merecía. Estábamos todos al final, y me acuerdo que era una mañana de frío. Luego, ya no compartimos ninguna película. Aunque ella vino a verme muchas veces al teatro. No era en absoluto competitiva y se alegraba con el éxito de los demás”. Muy distinto fue su rol en...Y MAÑANA SERÁN HOMBRES (Carlos Borcosque-1940). Aquí debió ocultar su capacidad para la coquetería y, como
  4. 4. 4 pareja de Daniel Belluscio, demostró que también podía recorrer el camino del folletín, con iglesia y arrepentimiento incluidos. En 1939 debió haber intervenido en EL LOCO SERENATA (Luis Saslavsky), pero no soportaba a Pepe Arias. Cuando Enrique Muiño se retiró del proyecto, ella lo imitó. En su momento, se habló de una enfermedad y fue suplantada por Alita Román. Años más tarde, se comprobaría que al capocómico ella tampoco le resultaba muy agradable. Sea como fuere, los Mentasti la hicieron aparecer por última vez en HUELLA (José Luis Moglia Barth-1940), en el rol de la unitaria Mercedes Ruiz. Lo que se desprende de la creación de este personaje es una buena dosis de angustia y está muy bien marcada para demostrar su horror ante el asesinato de una criatura. En un reparto poblado casi exclusivamente por grandes nombres -Enrique Muiño, Orestes Caviglia, Ada Cornaro-, ella y Daniel Belluscio se encargaron de dar vida a una pareja que, por diferencias políticas, no arribará a buen puerto. El excelente guión de Homero Manzi y Hugo MacDougall tuvo en el elenco sólidas interpretaciones. Con HUELLA se comprobó que, por fin, había llegado y hasta recibió un premio de la Municipalidad. Se casó con Rodolfo Traverso y comenzaron sus problemas personales. “Malisa decía, sin pensar, todo lo que le pasaba por la cabeza”, admitió Silvana Roth. “Por ejemplo, refiriéndose a su primer marido, insistía en que nunca la había tocado. Yo me burlaba y le respondía que la hija era del Espíritu Santo. Entonces ella se reía y contestaba: “No, esa vez me tocó”. Siguió actuando en teatro y, algo menos, en radio. Asomó en 1942 en una multiestelar de Luis Saslavsky para BAIRES, CENIZA AL VIENTO. Su intervención en el episodio que protagoniza Berta Singerman, en su única intervención para el cine argentino, fue discutida por el investigador con Saslavsky. El realizador nos dijo que Zini era “atrevida, lanzada, y yo la veía con posibilidades de expresar angustia”. Cuando insistimos en el juego contemporáneo de la actriz por comparación con Berta Singerman, el director replicó que había diferencia de escuelas y de estilos.”Debió haber trabajado conmigo en EL LOCO SERENATA, donde yo la veía como una muchacha capaz de una cierta rebeldía”. La joven que irrumpe en la habitación de la famosa recitadora para pedir consejo -su familia se opone a que se dedique al teatro- estuvo jugada de manera impecable. Este episodio, por lo demás, remeda al de John Barrymore en CENA A LAS OCHO (George Cukor-1933). Confundida, desorientada, Zini rindió examen otra vez, logrando que su presencia no pasara desapercibida entre tantos nombres. “Malisa optó por el teatro”, añadió Couselo. “No se hallaba bajo contrato con ninguna productora y, además, aunque era muy profesional, había llegado la era de las ingenuas. Ella no entraba en esa categoría”. A esto hay que añadirle que se vio obligada a empezar de nuevo en cine. Había desaprovechado su gran momento en 1940. Es posible que hacia 1943 comenzaran sus picos psoriáticos y su consumo de corticoides. Firmó contrato con los Machinandiarena en SAN MIGUEL para un rol secundario en LOS HIJOS ARTIFICIALES (Antonio Momplet-1943), en pareja con Pedro Quartucci, para total lucimiento de un cuarteto de expertos integrado por Francisco
  5. 5. 5 Álvarez, Felisa Mary, María Santos y Raymundo Pastore. Poco pudo hacer como la muchacha que viene a Buenos Aires a legalizar su título de maestra y encuentra un novio. Siguió en circulación con LAS SORPRESAS DEL DIVORCIO (Roberto Ratti1943), rodada antes que LOS HIJOS ARTIFICIALES. El estudio era E.F.A. -ESTABLECIMIENTOS FILMADORES ARGENTINOS- y lo más interesante ocurrió fuera cámara debido a un entredicho entre Marcos Caplán y Esteban Serrador por cuestiones de cartel. En NUESTRA NATACHA (Julio Saraceni1944) -en SAN MIGUEL- acompañó a Amelia Bence, Esteban Serrador y Juana Sujo. Su nombre fue tercero en el reparto, pero esta película con libro de Alejandro Casona no le brindó otra posibilidad que la de lamentarse por haber dado el mal paso. Está incómoda e inexpresiva en el rol de Marga. Otras dos perdularias fueron Perla Mux y Elina Colomer. “Reformar los reformatorios”, según propone Natacha-Bence es una intención puramente cinematográfica. Era ya muy aburrida cuando se estrenó. En LA PRÓDIGA (Mario Soffici, Leo Fleider, Ralph Pappier-1944) acompañó, en un rol insignificante, a Eva Duarte, Juan José Míguez y Alberto Closas. La película recién se estrenó en 1984 y nadie puede estar orgulloso de haber colaborado en ella. Así y todo, comenzó en este rodaje su amistad con quien sería Eva Perón. “Malisa adhirió al peronismo de inmediato”, señaló Silvana Roth. “En su caso, no se trataba de una cuestión emotiva. Estaba segura de que se hallaba ante un movimiento que acabaría con la injusticia en Argentina. Hasta su ex marido, Traverso, la acompañaba a las manifestaciones”. . Que le costaba reintegrarse al medio lo demuestra su participación en un vehículo de Alí Salem de Baraja titulado CORAZÓN DE TURCO (Lucas Demare-1945), uno de los puntos bajos de su carrera cinematográfica, confeccionado en PAMPA. En este mismo sello había comenzado en 1944 la conflictiva LAURACHA, una película que tuvo cuatro directores: Ernesto Arancibia, Enrique Cahen Salaberry, Antonio Ber Ciani y Arturo García Buhr. Terminó de rodarse en 1946 y ella fue ajena al pleito que SAN MIGUEL entabló con Olegario Ferrando por Amelia Bence. Como la novia convencional de García Buhr su trabajo fue, simplemente, discreto. Si de algo le sirvió este rodaje fue para cimentar su amistad con Amelia Bence, una mujer no muy querida por sus colegas debido a su competitividad. Zini carecía de prejuicios. A los problemas de salud ya existentes, se agregó ahora el del sobrepeso. Se sometía a regímenes fulminantes que, en ocasiones, incluían anfetaminas. ARTISTAS ARGENTINOS ASOCIADOS, en su etapa final, la contrató para NUNCA TE DIRÉ ADIÓS (Lucas Demare-1947). En este melodrama -alcanza categoría de tal a pesar de un guión afiebrado- su rol de Mercedes es lo mejor que le había ocurrido en años, aún cuando se halla bocetado con abundante cursilería. Se trata de una muchacha que comienza a creer en la vida luego que se produce el intento de suicidio y la llegada a Médanos del personaje de Magaña. Es él quien figura primero en los créditos, antes que Zully Moreno. Zini va cuarta, luego de Orestes Caviglia. Es curioso hoy día estudiar su personaje, ya que ella tenía sólo un año menos que Moreno y se las ingenia
  6. 6. 6 para brindar una cuota de frescura. En el guión de Ulyses Petit de Murat y Homero Manzi, su personaje es el que decide el destino final de la pareja en aquel cementerio de Médanos. Si por momentos Magaña aparece demasiado encendido y Moreno cae en el almíbar, Zini juega con técnica y en contra del galán Ricardo Duggan, su novio en la ficción. Hay un momento en que ella y la señora de Wembley -Moreno- contemplan al moribundo. Es interesante observarlas en cuadro para establecer la diferencia en cuanto a técnica y mera presencia. René Mugica nos diría por teléfono que Demare “no tuvo ningún problema con Malisa aunque, como siempre, a veces él gritaba demasiado. Creo que ella tenía plena conciencia de que su personaje era importante”. Y lo era de veras: obtuvo su segundo premio de la Municipalidad como Actriz de Reparto. Hay un olvidable producto titulado CUMBRES DE HIDALGUÍA (Julio Saraceni-1949) en el que formó un triángulo con Roberto Airaldi y Ricardo Passano. En verdad es una manufactura B que tuvo mala distribución y hoy día resulta por completo anodina. Es un vehículo para Roberto Airaldi, quien figura antes del título. El conflicto es más de él que de los jóvenes. No convence en su rol de Adriana, una muchacha con padre inválido a cargo de Carlos Perelli. Es evidente que le hacía falta un realizador. Todavía hoy se rescata la fotografía de Gumer Barreiros. Fue de nuevo a SAN MIGUEL para secundar a María Duval y Jorge Rigaud. A ella le tocó Francisco Martínez Allende como pareja. El producto se llamó EL EXTRAÑO CASO DE LA MUJER ASESINADA (Boris Hardy). El guión se basaba en una obra de Miguel Mihura y Eloy de la Iglesia y hubiera podido resultar más entretenida si Hardy hubiese continuado en la línea disparatada del comienzo. Ocurre que las escenas entre Duval y Rigaud -Norton, el hombre de las grandes praderas- resultan en extremo edulcoradas. Zini, como Raquel, la amante que impulsa al exacto Martínez Allende al envenenamiento se comporta muy bien, dando los tonos justos. Sin embargo, no hay buen clima y se establecen corrientes no siempre cálidas. Era, además, la última película de Duval y se supone que se hizo a las corridas. Zini figura en cartel francés, algo que no consiguieron los dos galanes. El momento en que la pareja homicida se halla en el escritorio -él se esfuerza por dictar una carta y la temperatura va subiendo- es todavía digno de verse. El timing de Zini es perfecto. Había llegado a rodar en 1948 TIERRAS HECHIZADAS (Emilio Guerineau) junto a Carlos Cores, película de la que no tenemos noticia alguna. Lo que ella había demostrado en LOS HIJOS ARTIFICIALES, LAS SORPRESAS DEL DIVORCIO y EL EXTRAÑO CASO DE LA MUJER ASESINADA la habían convertido en una boulevardier sobresaliente. Este hecho no debió de haber pasado desapercibido para Carlos Schlieper. La persona Zini asoma en el ingenioso prólogo de PIANTADINO (Francisco Mugica-1950). La cámara entra a los estudios EMELCO y sorprende a quienes allí trabajan. Se nos muestran las películas que se están rodando. Ella aparece estudiando el libro, sentada. Le preguntan cómo marcha la filmación de CUANDO BESA MI MARIDO y se establece un diálogo convencional. Este fragmento, supuesta realidad dentro de la ficción, nos otorga la imagen de una mujer insegura y cumplimentando el pedido sin demasiada voluntad.
  7. 7. 7 Nada de lo que muestra ese reportaje, en apariencia improvisado, es visible en las primeras dos que rodó con Schlieper: CUANDO BESA MI MARIDO es una adaptación de Sexteto de Ladislao Fodor, con Ángel Magaña, Juan Carlos Thorry, Amelita Vargas, Marga Landova y Alberto de Mendoza en los estelares. La adaptación corrió por cuenta de Ariel Cortazzo y del propio realizador. “Nadie estaba seguro sobre la suerte que correría la película”, dijo años más tarde Nélida Romero. “A Schlieper le interesaba mostrar una forma de vida, la que él conocía por educación y crianza. Eran seres disparatados pero no sabíamos cómo iba a tomarlos el público. Malisa y Magaña se mostraron con una capacidad hasta el momento insospechada para la comedia. Es cierto que ambos ya la habían encarado en teatro por separado, pero se pusieron de muy buena gana a las órdenes del director. Con Thorry hubo más problemas, porque en esa etapa Schlieper no podía contenerle las muecas. Magaña aceptó el cartel francés debido a que su situación en la industria era insegura. En este aspecto, su encuentro con Schlieper resultó providencial”. En el rol de Luisa, la mujer que no resiste el llamado de amor indio, estuvo realmente muy bien. Compone un ama de casa dislocada y proclive a perder la cabeza cuando descubre que el amigo -Magaña- de su marido -Thorry- no es, precisamente, un ingenuo. Para el Schlieper de celuloide, el sexo no guardaba ninguna relación con la fidelidad. Y, según Nélida Romero, en la vida real tampoco. Su criterio era que había que distinguir entre lealtad y fidelidad, tanto para los hombres como para las mujeres. Si hoy CUANDO BESA MI MARIDO se ha caído un tanto -aunque hay investigadores que creen lo contrario-, esto no ocurre con ARROZ CON LECHE, también estrenada en 1950. Suplantando a Thorry por Esteban Serrador y conservando a Zini, Magaña y Amelita Vargas, el director adaptó, en colaboración con Ariel Cortazzo una obra de Carlos Noti. Mónica Vieytes -el apellido no es casual- es un personaje que sigue deleitando hoy día. Desde la secuencia inicial en la que, vestida de novia, se niega a dar el “sí” en la iglesia por su exagerada superstición, el disparate cobra vida gracias a los actores. Mónica supone que debe conseguir un marido a cualquier precio. Con un elenco de apoyo en el que se destacan el eterno valet Carlos Enríquez, la histérica María Esther Podestá y Héctor Calcaño como el psiquiatra -ambos padres de Mónica- y una serie de muchachas que incluye a Susana Campos, Schlieper no dio resuello al público. Zini y Vargas encarnan la tónica femenina del momento, una agresividad que, en la batalla de los sexos, no era común en los productos de los viejos estudios. Estas dos películas la ofrecen hoy día como una de las mejores comediantes con que contó el cine argentino y dentro de la línea inaugurada por Paulina Singerman. Schlieper la utilizó como actriz y no como personalidad, transformándola en la encarnación fílmica de la mujer burguesa de los años 40 y 50, un título que, naturalmente, conlleva las contradicciones de rigor. Si bien poseía antecedentes en la comedia, sobre todo en teatro, la confección de este emblema de una burguesía que ostentaba el carpe diem como bandera es, sin duda, obra de Carlos Schlieper. Si Legrand es un símbolo dentro de la comedia en categoría de farseuse, Zini es solicitada por
  8. 8. 8 el imaginario colectivo como una mujer de armas llevar, alguien que no pierde tiempo cuando debe enfrentarse con un hombre que le gusta. Es, en este aspecto y con un estilo muy diferente, menos complicada y ambigua que Legrand. Nos estamos refiriendo siempre a la imagen que necesitaba aquella usina que era la audiencia histórica. Por otra parte, ella conspiró contra su existencia como emblema ya que no resignaba a ser -nada menos- que una de las comediantes con técnica más segura que tuvo el cine de la época. Debió haber continuado en teatro con Luis Sandrini en aquel éxito que se llamó Cuando los duendes cazan perdices, obra de Orlando Aldama que se convirtiera en uno de los mayores éxitos de boletería del teatro argentino. La suplantó Malvina Pastorino. De acuerdo con Golde Flami “yo creo que hizo bien en dejar esa obra porque, para empezar, no le gustaba. Malisa era una persona que tenía pretensiones intelectuales y que yo ubicaría, desde mi posición, en la vanguardia. Creía en otro tipo de teatro. No hubo ningún problema con Sandrini. Simplemente se cansó; y nadie puede culparla. Era curioso verla en los estrenos de compañías extranjeras. Pensaba que para que una obra le llegara, si los actores eran buenos, no necesitaba del lenguaje oral”. Para esta época se había convertido en la mujer del Jefe de Policía Roberto Pettinato. “Malisa tenía una faceta que muchos consideraban snob pero yo no. Estaba al tanto de las novedades en literatura y teatro. Era gran lectora y siempre andaba prendida en asuntos culturales. Recuerdo que le gustaba mucho la poesía. Ahora que, a veces, asustaba”, recordó Silvana Roth. “Cierta vez me contó que le había puesto un tremendo revólver en la cabeza a Pettinato y había jurado matarlo si la engañaba”. Su tormentosa relación con Pettinato -quien no aprobaba sus amistades- no finalizaría en buenos términos, como era de esperarse. También en 1950 apareció en LA CULPA LA TUVO EL OTRO (Lucas Demare), un vehículo de Luis Sandrini donde participó con su nombre en solitario luego del título. Ella, como Nelly, y Florindo Ferrario, en el rol de Trujillo, se encargaron de demostrar que la frivolidad bien puede ser divertida. El momento en que se reencuentra con Ferrario y pasa por sobre un Sandrini que se ha desmayado del susto, resulta inolvidable. Sin mirar siquiera el cuerpo del bufo, Zini abre una puerta corrediza y extiende los brazos hacia Ferrario mientras exclama: - ¡Trujillo, qué alegría! Merece destacarse su recorrida por la casa de la que se ha adueñado intentando poner orden -su particular sentido del orden-, o derritiéndose frente a la galanura de Eduardo Sandrini -el ladrón- quien la invita a una fiesta que ella, de ningún modo, está dispuesta a perderse. Que había impuesto una imagen resulta evidente cuando entre el falso Víctor -a quien Nelly llama Vickyy su personaje se establece el siguiente diálogo: - ¿Te gusta este anillo? Es hueco.
  9. 9. 9 - Hay tantas cosas lindas que son huecas... Ella, naturalmente, no se da por aludida. Patricia Castell recordaría que”Malisa pasaba por un gran momento. No teníamos escenas que compartir pero daba gusto verla trabajar con Sandrini porque se mantenía por completo ajena a la improvisación y era muy rápida. No actuaba y su frivolidad aparecía como absolutamente natural. Demare nos tenía muy sujetos, pero era imposible no sonreír cuando ella y Sandrini se movían delante de la cámara. Creo que él le tenía un poco de miedo porque ella era imprevisible, siempre dentro de lo que se marcaba en los ensayos. Mucho después volví a verla en teatro -estaba haciendo La mujerzuela respetuosa- y aunque valía la pena, me pregunté por qué razón no se había mantenido en la frivolidad que le iba tan bien. No era nada superficial. Al contrario. A mí, que siempre me ha costado mucho la comedia, Malisa me provocaba admiración en ese género”. Con SAN MIGUEL y EMELCO fusionadas, había rodado en 1949 VOLVER A LA VIDA (Carlos Borcosque-1951). Formó pareja con el itálico, famoso e inexpresivo Amedeo Nazzari en lo que trató de ser una pintura de la pequeño burguesía porteña bajo el peronismo. El hombre rechazó unos cuantos guiones y durante parte de 1948 y marzo de 1949 su nombre estuvo sentimentalmente ligado al de Zini, quien no temía el escándalo, ajena al ambiente pacato en el que se movía. Este episodio ocurrió antes de su unión con Pettinato. Como la vendedora de tienda, Mónica, que, junto con su compañera Yuki Nambá, escucha las palabras dirigidas por el marino italiano al adolescente Juan Carlos Barbieri, da muestras de una auténtica rebeldía. Estamos dentro de un costumbrismo ramplón que defienden, y cómo, los actores. Ella fue capaz de otorgar a su vendedora una serie de matices que hasta el momento no habían sido aprovechados en cine. Resulta evidente, además, que se encuentra cómoda en la película. Cuando Nazzari le propone tomar un taxi, ella responde: - Para conocer Buenos Aires hay que viajar en colectivo. Por supuesto que en ese colectivo de Borcosque se halla teñido de un pintoresquismo que se filtra hasta en LOS CHANTAS (José Martìnez Suárez1975) y ha seguido casi hasta el momento en que esto se escribe. No sabemos si, por aquellos años, las empleadas iban al paraíso del Colón o si se trata de una superchería de celuloide. Lo importante es que Zini la torna verosímil. También ocurre lo propio con su indefinición y su inseguridad frente al extranjero que va a irse y al que no quiere perder. Porque, a pesar del costumbrismo rasante, los diálogos poseen una agilidad que hoy día convierten al artefacto en un aceptable entretenimiento no apto para antiperonistas. Las fotografías de Perón y Eva Perón, las leyendas pintadas en las paredes, la alegoría en la voz over de Eduardo Rudy al comienzo de la película, la vuelven algo indigesta. Por otra parte, nadie se hace responsable del guión, no al menos en la copia que revisamos. Simplemente, hay un salto. “No teníamos escenas en común porque yo hacía otra de mis habituales marginadas”, recordó Golde Flami. “Sólo podía observarla en el pasillo de un hospital. Ahí vi
  10. 10. 10 a Nelly Panizza como extra, una enfermera. Me acuerdo de que Nazzari tomaba demasiado y jamás sabíamos en qué estado iba a llegar. Malisa era una excelente compañera y hablábamos sobre escritores rusos. A mí me habían educado con ellos, y me llamaba la atención que alguien, en apariencia superficial, tuviera tanta seguridad en literatura”. VOLVER A LA VIDA iba a llamarse CALLE ARRIBA cuando estaba en la fase de preproducción. En 1951 apareció en MUJERES EN SOMBRA (Catrano Catrani), una modesta producción del financista Otto Lamm Jarquín, donde ella abre y cierra la película. Que pasaba por una etapa difícil lo demuestran el sobrepeso y la inseguridad de las primeras escenas, en las que debe dar vida a una empleada que delinque por encubrimiento y presionada. Aunque la actuación de la bígama Olinda Bozán fuera muy festejada, Elisa Christian Galvé se llevó los honores del reparto. Volvió a la comedia en MARIDO DE OCASIÓN (Adelqui Millar-1952), donde compartió los estelares con Juan José Míguez en un doble papel. PORTEÑA FILM era un sello menor a través del cual Luis Landini aprovechaba figuras para obtener créditos del Banco Industrial. Aquella rubia tortuosa que se llamaba Renée Dumas aportó lo suyo y recibió el sopapo de Zini sin quejarse. A la ineficiente dirección de Millar que planta la cámara y deja que los actores hagan su numerito hubo que soportar la falta de timing de Míguez, para colmo por duplicado. En marzo de 1953 se vio involucrada en un escándalo político, luego de haber denunciado ante el presidente Juan Domingo Perón lo que ella consideraba un entorno pernicioso. Una de los responsables de varios negociados era Juan Duarte, a quien no vaciló en hundir. Algunos de los implicados gozan todavía de buena salud, de modo que no es posible extenderse al respecto. Silvana Roth considera la actitud de Zini como “un error mayúsculo, propio de quien no mide las consecuencias de sus actos. Juan Duarte hubiera sido descubierto de igual modo, porque no se cuidaba en absoluto”. Hasta el día de hoy, la muerte de este personaje no ha sido lo suficientemente aclarada, mal que le pese a algunos historiadores. “Malisa era simplemente una actriz”, siguió Roth, “y llevaba todas las de perder”. En ese año de 1953 su ductilidad para el teatro se vio puesta a prueba: bajo la dirección de Antonio Cunill Cabanellas actuó en la reposición de SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO de William Shakespeare, ofrecida en el Colón y con el mismo director al frente del Teatro General San Martín se encargó de diversos personajes en lo que se denominó la Fiesta del Género Chico Criollo. No obstante, había adquirido mala reputación en el negocio y crecían los rumores con respecto a su adicción al alcohol, un poco más que moderada. “Schlieper se dispuso a rodar LOS OJOS LLENOS DE AMOR y no pensaba en nadie que no fuera Malisa. Ella vino a casa y mantuvo con él una conversación en la que juró portarse como una profesional. Eso es lo que hizo”, aseguró Nélida Romero. Se sometió a un severo régimen y se tiñó el pelo de negro, porque iba a dar vida a una extra llamada Elena Zampagnotti y el rubio le daba excesivo glamour. La comedia de Abel Santa Cruz había tenido gran éxito en
  11. 11. 11 teatro y Schlieper le agregó lo necesario para que resultara otro de sus acostumbrados éxitos. Estrenada en 1954, la imagen de Zini es la adecuada, aunque tal vez no pueda dar los veintidós años que exige el guión. De todas maneras “formábamos ya una familia”, indicó Romero, “porque el equipo era el de siempre y nos entendíamos muy bien. Si ella estaba pasando por un mal momento, dejaba los problemas fuera del set”. Trabajó con la técnica requerida y, a pesar de las alambicadas situaciones de Santa Cruz, el elenco guiado por Schlieper en unos pocos decorados, consiguió lo que se proponía. Empeñada en atrapar a Aníbal Ferrán -el galán de los hogares, que es Magaña-, demuestra que no había perdido nada de su técnica segura. Mientras el resto de sus pares -incluyendo a Mecha Ortiz ya muy maduradefendía sus carreras con o sin socios capitalistas, ella pareció haber sido desbordada por innumerables contradicciones de origen desconocido para el público y para los de la industria. Se veían los síntomas pero no las causas. Su nueva pareja conocida, Mario Danesi, no ayudaba en lo más mínimo. En Radio Splendid se dedicó durante un mes al Radioteatro de las Estrellas con la versión de Mujeres casadas y un sábado por la noche en Radio El Mundo ofreció -junto a Santiago Arrieta y Lalo Harbin-, Caídos en el infierno. De nuevo para PORTEÑA FILM se metió en LA CUEVA DE ALÍ BABÁ (Mario Lugones-1954), con Gogó y Tono Andreu, más la presencia de Linda Cristal. Un periodista de la época encabezó la crítica con alarmante titular: “Malisa ¡Qué me hiciste!”. Aprovechando la vigencia de la ley 12.199 con respecto a la exhibición obligatoria de películas argentinas, surgieron múltiples jugadas que pensaron en la ganancia inmediata. El desastre pergeñado por Julio Porter no era excesivamente sutil: se tortura a un individuo haciéndole escuchar grabaciones de Nicola Paone. Como dueña de la boite que da título a la película, ella luce amplias faldas que disimulan su gordura y se pasea de un lado a otro del cuadro mientras la cámara se mantiene inmóvil. La audiencia histórica permanecía ajena a los avatares de Zini y, se suponía, era otro caso perdido para el cine pero ganado para el teatro. Después de todo, muchas figuras importantes se acercaban al medio si andaban escasas de fondos. Sin embargo, cuando ofrecía La señora presidenta en el Liceo hubo que suspender algunas funciones debido a su errático comportamiento. Posiblemente se hubiera hundido igual, sin necesidad de los extensos interrogatorios a los que fue sometida luego del golpe de Estado de 1955. Sufrió una aguda crisis depresiva y experimentó un severo pico psoriático que los corticoides no ayudaron a curar. Seguía, sin embargo, en la lucha. Cuando el Instituto Nacional de Cinematografía premió a Amelia Bence por su labor en ALFONSINA, protestó en voz alta. El entredicho hubiera pasado a mayores si Mecha Ortiz no hubiese retirado de la sala a las damas. El tiempo le ha dado la razón, aunque es innegable que había extraviado el sentido de la ubicuidad. La puta respetuosa, de Jean Paul Sartre, se había convertido en un gran éxito -teatro Comedia- y muchos años después David Viñas recordaría que era obligatorio para los intelectuales de la época ir a verla. La acompañaban Lautaro Murúa y Daniel de Alvarado. Fue invitada a ofrecer la
  12. 12. 12 obra en París, pero ella rechazó el ofrecimiento. Posteriormente y de manera pública se referiría a las preferencias sexuales de sus dos compañeros, provocando un entuerto considerable. Las peripecias de su vie sentimentalSSS pueden visitarse en las revistas de la época. Lo curioso del emblema Zini es que conoce su momento de esplendor cuando la burguesía flor de ceibo se hallaba en su apogeo, es decir, entre 1949 y 1951. No obstante, su contradicción reside en haberse negado a persistir siendo ese emblema, para caer en la cuenta de que no le quedaba otra solución. Tal como había ocurrido en 1940, no se hizo cargo, por cuestiones personales, de lo que la audiencia histórica le estaba pidiendo. Al menos en cine, cuando reaccionó era demasiado tarde y se vio sometida a quickies irrelevantes. Luego de septiembre de 1955, el cine le estaría vedado. La expulsaron de Canal 7 -su sola entrada había provocado las iras de Francisco Petrone, quien amenazó con renunciar en el caso de que se permitiera trabajar allí a Zini-. Intentó suicidarse. Luego publicó en los diarios una carta abierta dirigida a Petrone. En teatro continuaba su popularidad y llegó a ofrecer Lisistrata o la asamblea de las mujeres de Aristófanes, dirigida también por Alfredo Bettanín, quien ya lo había hecho en La mujerzuela respetuosa. La puesta -Marta Bianchi debutó en esta obra- causó revuelo entre los críticos. La temporada tuvo que suspenderse por un incendio de la sala, el Teatro del Lago –situado en el Jardín Botánico-, que nunca fue aclarado. Bianchi recuerda hoy que la actriz atravesaba un momento particularmente difícil. No obstante, le siguieron otros dos éxitos: Proserpina y el extranjero de Omar del Carlo –libreto que se convertiría en una ópera- y Narcisa Garay, mujer para llorar de Juan Carlos Ghiano, estrenada en 1959 con Hilda Suárez en el protagónico. En aquel 1959 y en cartel francés había actuado en Maribel y la extraña familia de Miguel Mihura, en la compañía de Amelia Bence-Juan Carlos Mareco y obtuvo buenas críticas. Volvió, no obstante, a declarar por radio que trabajaba en ese pasatiempo mientras aguardaba entregar al público teatro de vanguardia. El hecho de que en 1960 ofreciera Lisistrata hizo creer que opinaba con cierta coherencia. Tenía, sin embargo, más enemigos de los que ella suponía y, además, su comportamiento no resultaba estrictamente profesional. Finalmente, se volcó hacia un repertorio menor acompañada por Mario Lozano. Su paso por la escena se fue haciendo cada vez más esporádico hasta que en mayo de 1970 y en la Botica del Ángel, Bergara Leumann la presentó, por orden alfabético, en Setenta pecados siete, con autores y directores varios. En el elenco había nombres valiosos como los de José María Gutiérrez, Cipe Lincovsky, Mecha Ortiz, Eva Dongé y otros. Su físico se encontraba ya en tales condiciones como para que pudiera protagonizar La Gula. Hubiera continuado trabajando, porque sus intenciones no eran las de abandonar su profesión. La década del 60, con un muy inseguro perfil de relumbre, había encontrado en ella a una mujer siempre dispuesta a nuevas emociones. Se la vinculó al por
  13. 13. 13 entonces gobernador de Tucumán, Celestino Gelsi, y su nombre aparecía en titulares que muy poco tenían que ver con su trabajo específico. “Creo que Malisa estaba muy mal acostumbrada”, reflexionó Golde Flami. “Tenía muchos problemas personales, incluyendo los de salud, pero podría haberse convertido en una sólida figura de reparto. Al fin y al cabo, en teatro se precisan actores con toda clase de físico. La desgracia es que, según parece, una vez que se ha sido primera figura, cuesta mucho acostumbrarse a integrar los elencos”. José María Gutiérrez, a su vez, añadió que “Malisa fue siempre muy extrovertida y, mientras estuvimos en la Botica del Ángel nunca le pesqué un mal gesto. Por el contrario, en más de una ocasión tenía la broma justa para despertar la sonrisa. En cuanto a su relación con el alcohol, la desconozco. Además, en teatro eso no puede hacerse. Recuerdo que hablamos bastante de lo difícil que nos resultaba a ambos la técnica televisiva. Por supuesto, su cambio físico asombraba a los espectadores. Esa temporada fue muy breve por falta de público. Creo que para 1970 y aunque las intenciones de Bergara Leuman fueran loables, la gente buscaba otra clase de teatro. Años después, cuando se estreno YO MATÉ A FACUNDO, me llamó por teléfono para felicitarme. Son actitudes que no se olvidan”. . Quienes fueron testigos de cómo prestaba su nombre para diversos negocios pensaron que algo andaba muy mal. Nuestra teoría es que ella se ofreció con gusto a quienes la remataban en la feria de partes pudendas de los años 60 como a un ícono sexy de la industria, algo que jamás había sido pero que le convenía creer. Luego del golpe de Estado de 1966 y hasta el espectáculo en la Botica del Ángel la descartaron como a un montón de grasa sin talento alguno. Alejandro Romay, hacia 1972 y con la resurrección del peronismo se encargó de colocarla en un programa de Canal 9. No consiguieron hacerla actuar. También obtuvo su último papel en cine en una triste despedida que se llamó EL SÁTIRO (Kurt Land-1970). Nathán Pinzón recordó que “estaba muy deprimida, aunque nunca delante de la cámara. Se reencontró con Pedro Quartucci y como era una persona querible, creo que todos la tratamos bien. No hubo incidente alguno, pero el rol era muy breve para ella. Estaba desconocida, muy avejentada”. Fue curioso observar cómo, en los shows televisivos de comienzos de los años 70 que la tenían como figura central, la actriz no había perdido nada de su desbordante simpatía. Necesitaba convertirse en el eje y núcleo para que volviera a aparecer su habitual desparpajo. Entre 1973 y 1975 ocupó el cargo de Directora del Departamento de Desarrollo y Renovación Urbana de la Comisión Municipal de la Vivienda. Luego del golpe de Estado de 1976 se hundió definitivamente. Nélida Romero recuerda haberla visto por última vez “cuando ya se había extraviado. Murmuraba incoherencias y hablaba de nuestro posible regreso al teatro con una comedia. Era difícil entender qué quería decir”. Su muerte, ocurrida el 25 de febrero de 1985, dio motivo a la agencia Noticias Argentinas para ofenderla una vez más. El cable comenzaba de este modo: “María Luisa Zambrini, una mujer de vida azarosa que alcanzó fama como actriz con el nombre de Malisa Zini y cobró notoriedad política por su amistad con Eva Perón, murió anteanoche a los 64 años, de cáncer”. Por
  14. 14. 14 teléfono, Olga Zubarry tuvo para los periodistas palabras exactas y no muy halagüeñas. Únicamente La Nación -y esto importa decirlo- se limitó a reseñar su carrera. De todas las figuras del cine y del teatro fue ella quien recibió el insulto definitivo. Resulta inquietante que las necrológicas dedicadas a gente de la TV, envueltas en asuntos más que turbios, se muestren delicadamente elusivas. Dichas marionetas gozan de una impunidad que delata su integración a las reglas del juego. Malisa Zini tenía 34 años cuando el golpe de Estado de 1955 y por veinte de expresión personal tuvo que soportar treinta de represión impuesta por una sociedad y un medio que no la ayudaron en lo más mínimo. Concedamos que ella colaboró para que la destrucción se llevara a cabo. Nunca tuvo un texto-estrella, tal como ocurre con estas damas y, sin embargo, fue mejor actriz que varias de ellas. Se la recordará siempre por sus roles en HUELLA, NUNCA TE DIRÉ ADIÓS y, en especial, por sus tres películas con Carlos Schlieper. Se transformó en digna sucesora de Paulina Singerman y quien quiera observar de qué va la comedia debe, por fuerza, estudiar a este verdadero emblema de aquella burguesía. A la hora del ajuste de cuentas, es necesario decir que ni Singerman ni ella fueron consideradas relevantes porque en Argentina todo es melodrama. La comedia, el género más difícil, pareciera no tener importancia. Esta mujer, que padeció la locura antes de que un cáncer se apiadara de ella, es una prueba más de que este país se da el lujo de tirar a la basura a gente con talento, como si abundara. Si es cierto que existían en ella impulsos autodestructivos, no lo es menos que los mismos fueron cuidadosamente alimentados por una sociedad nada envidiable. Al fin y al cabo, los golpes de Estado del 55, 66 y 76 hablan claramente de una precaria estabilidad que no favorecía a quienes no tuvieran la piel dura. En cuanto a sus compañeros, fueron muy pocos los que intentaron saber qué le había ocurrido a esta mujer que, según Delia Garcés, “era realmente extraordinaria”. FILMOGRAFÍA 1936 Don Quijote del Altillo – Producción SIDE – D y G: Manuel Romero. F: Francis Boeniger. M: Alberto Soifer. E: Juan Manuel Concado. Mtj: Daniel Spósito. Intérpretes: Luis Sandrini, Nury Montsé, Eduardo Sandrini, Roberto Blanco, Mary Parets, Aurelia Musto. ssff Malisa Zini y Tilda Thamar. 1937 Melgarejo – Producción ARGENTINA SONO FILM – D: José Luis Moglia Barth. G: Moglia Barth según obra homónima de Florencio Parravicini. F: Alberto Etchebehere. M: Francisco Lomuto. E: Raúl Soldi. Mtj: Carlos Rinaldi. Intérpretes: Florencio Parravicini, Mecha Ortiz, Santiago Gómez Cou, Orestes Caviglia, Blanca del Prado, Rufino Córdoba. ssff Malisa Zini y Delia Garcés
  15. 15. 15 ¡Segundos afuera! – Producción ARGENTINA SONO FILM – D: Chas de Cruz y Alberto Etchebehere. G: Rogelio Cordone y Carlos Goicoechea. F: Mario Fezia. M: Hans Diernhammer. E. Raúl Soldi. Mtj: no figura en la secuencia cero. Intérpretes: Pedro Quartucci, Amanda Varela, Pablo Palitos, Sussy Derqui, José Otal, Roberto Blanco, Ilde Pirovano, Eva Durante (luego Eva Duarte), Delia García (luego Delia Garcés), Tilda Thamar, María Luisa Zambrini (luego Malisa Zini). Fuera de la ley – Producción LUMITON – D. Manuel Romero. G: no figura en secuencia la cero. F: Gerardo Huttula (de acuerdo con lo declarado por técnicos Museo Lumiton). M: George Andreani. E: Ricardo J. Connord. Mtj: Alfredo Traverso. Intérpretes: Luis Arata, José Gola, Irma Córdoba, Sussy Derqui, María Esther Buschiazzo, Marcos Caplán, Pedro Maratea, Marcelo Ruggero, Martín Zabalúa. ssff Malisa Zini (niñera). Viento norte – Producción ARGENTINA SONO FILM – D: Mario Soffici. G: Soffici y Alberto Vacarezza según un relato de Lucio V. Mansilla. F: Antonio Merayo Utges. M: Andrés R. Domenech y Pedro Rubbione. E: Raúl Soldi. Mtj: Nicolás Proserpio. Intérpretes: Camila Quiroga, Enrique Muiño, Elías Alippi, Orestes Caviglia, Rosita Contreras, Ángel Magaña, Ada Cornaro, Juan Ruzzo, Malisa Zini, José Ruzzo, Delia García (Garcés). Los muchachos de antes no usaban gomina – Producción LUMITON – D y G: Manuel Romero. F. y Mtj: Francisco Mugica. E: Ricardo J. Connord. M: Alberto Soifer. Intérpretes: Florencio Parravicini, Santiago Arrieta, Mecha Ortiz, Irma Córdoba, Martín Zabalúa, Roberto Blanco, Niní Gambier, Alfonso Pisano, Mary Parets, Pedro Laxalt. ssff: Malisa Zini. 1938 Con las alas rotas – Producción ARGENTINA SONO FILM – D: Orestes Caviglia supervisado por Mario Soffici. G: Soffici y Pedro E. Pico según obra de Emilio Berisso. F: Antonio Merayo. M: Isidro Maiztegui. E: Ricardo Rodríguez Remy. Mtj: Nicolás Proserpio. Intérpretes: Mecha Ortiz, Miguel Faust Rocha, Ángel Magaña, Malisa Zini, Ernesto Raquén, Ilde Pirovano y la participación especial de Arturo García Buhr. Madreselva – Producción ARGENTINA SONO FILM – D: Luis César Amadori. G: Amadori e Ivo Pelay. F: John Alton (ASC). M: Hans Diernhammer. E: Raúl Soldi. Mtj: Carlos Rinaldi. Intérpretes: Libertad Lamarque, Hugo del Carril, Malisa Zini, Miguel Gómez Bao, Leo Rappoli, Perla Mary, Julio Traversa, Julio Renato, José Ruzzo, Amelia Lamarque. 1939 Alas de mi patria – Producción ARGENTINA SONO FILM – D y G: Carlos Borcosque. F: Alberto Etchebehere. M: Hans Diernhanmmer. E: Raúl Soldi. Mtj: Carlos Rinaldi. Intérpretes: Enrique Muiño, Malisa Zini, Delia Garcés, Alberto Ademar, Pablo Palitos, Oscar Valicelli, Daniel Belluscio, Ada Cornaro, César Fiaschi, Lydia Lamaison, Pablo Cumo, Ada Cornaro. … Y mañana serán hombres – Producción ARGENTINA SONO FILM – D: Carlos Borcosque. G: Borcosque y Jack Hall según argumento del Dr. Eduardo G. Ursini. F: Alberto Etchebehere. M: Mario Maurano. E: Raúl Soldi. Mtj: Nicolás Proserpio y Jorge Garate. Intérpretes: Sebastián Chiola, Malisa Zini, Daniel Belluscio, Oscar Valicelli, Pablo Palitos, Carlos Thompson, Tito Gómez. ssff: Carlos Cores, Alberto de Mendoza, Nathán Pinzón, Armando Bó. 1940 Huella – Producción ARGENTINA SONO FILM – D y G: José Luis Moglia Barth según argumento de Homero Manzi y Hugo MacDougall. F: Hugo Chiesa y Antonio Merayo. M: Mario Maurano. E: Raúl Soldi. Mtj: Jorge Garate. Intérpretes: Enrique Muiño, Orestes Caviglia, Malisa Zini, Daniel Belluscio, Froilán Varela, Ada Cornaro, José Otal, Emilio Gola, Héctor Méndez, Pablo Cumo, Eduardo Otero, Percival Murray. Corazón de turco – Producción PAMPA FILM – D: Lucas Demare. G: Hernán de Castro. F: Bob Roberts. M: Lucio Demare y Juan Ehlert. Mtj: Carlos Rinaldi.
  16. 16. 16 Intérpretes: Alí Salem de Baraja, Malisa Zini, Roberto García Ramos, Mario Román de Flores, César Fiaschi, Alberto Terrones, Marino Seré, Benita Puértolas. 1942 Ceniza al viento – Producción BAIRES-ALMAR – D: Luis Saslavsky. G: Alejandro Casona, Homero Manzi, Hugo MacDougall. F: José María Beltrán. M: Julián Bautista. E: Gregorio López Naguil. Mtj: Kurt Land. Intérpretes: Malisa Zini interviene en el episodio protagonizado por Berta Singerman. 1943 Los hijos artificiales – Producción SAN MIGUEL – D: Antonio Momplet. G: Homero Manzi según obra de J. Abati y F. Reparaz. F: José María Beltrán. M: Mario Maurano. E: Ralph Pappier. Mtj: Carlos Rinaldi y Emilio Murúa. Intérpretes. Francisco Álvarez, Felisa Mary, Pedro Quartucci, Malisa Zini, Raymundo Pastore, María Santos, Iris Portillo, Sara Olmos, Adrián Cúneo, Marcos Zucker, Olimpo Bobbio, Mecha López. Las sorpresas del divorcio – Producción EFA – D: Roberto Ratti. G: Ratti según obra teatral homónima de Alexandre Bisson y Anthony Mars. F: Roque Funes. M: Alberto Soifer. E: Juan Manuel Concado. Mtj: José Cardella. Intérpretes: Esteban Serrador, Marcos Caplán, Malisa Zini, Hilda Sour, María Santos, Adrián Cúneo, Enrique García Satur, Diana Mayer (Maggi). 1944 Nuestra Natacha – Producción SAN MIGUEL – D: Julio Saraceni. G: Alejandro Casona según su obra de teatro. F: José María Beltrán. M: Julián Bautista. E: Raúl Soldi. Mtj: Oscar Carchano. Intérpretes: Amelia Bence, Esteban Serrador, Malisa Zini, Juana Sujo, Homero Cárpena, Mario Medrano, Elina Colomer, Francisco López Silva, Carlos Castro (Castrito). 1945 La pródiga (estrenada en 1984) – Producción SAN MIGUEL – D: Mario Soffici, Leo Fleider. G: Alejandro Casona según novela de Pedro Antonio de Alarcón. F: Francis Boeniger. M: Alejandro Gutiérrez del Barrio. E: Gori Muñoz. Mtj: Oscar Carchano. Intérpretes: Eva Duarte, Juan José Míguez, Angelina Pagano, Ernesto Raquén, Enrique San Miguel, Alberto Closas, Malisa Zini, Lidia Denis, José Comellas. 1946 Lauracha – Producción PAMPA FILM – D: Arturo García Buhr, Ernesto Arancibia, Antonio Ber Ciani y Enrique Cahen Salaberry. G: Hugo Mac Dougall según novela de Otto Miguel Cione. F: Pablo Tabernero. M: Isidro Maiztegui. E: Saulo Benavente. Mtj: Kurt Land y Carlos Rinaldi. Intérpretes: Amelia Bence, Arturo García Buhr, Malisa Zini, María Santos, Ilde Pirovano, Nelo Cosimi, Pilar Gómez. NOTA: ver ficha técnica de esta película en filmografía Amelia Bence. 1947 Nunca te diré adiós – Producción ARTISTAS ARGENTINOS ASOCIADOS – D: Lucas Demare. G: Homero Manzi y Ulyses Petit de Murat. F: Francis Boeniger. M: Lucio Demare y Juan Ehlert. E: Germán Gelpi y Enrique Joly. Mtj: Atilio y Raúl Rinaldi. Intérpretes: Ángel Magaña, Zully Moreno, Orestes Caviglia, Malisa Zini, Ricardo Galache, Margarita Corona, José Ruzzo, Julia Sandoval, René Mugica, Alba Mugica, Ricardo Duggan. Cumbres de hidalguía – Producción ALAS FILMADORAS ARGENTINAS – D: Julio Saraceni. Y en exteriores, Edmo Cominetti. G: Luis Olivo Gallo, Eiffel Celessia. F: Gumer Barreiros. M: Alejandro Gutiérrez del Barrio. E: Ralph Pappier. Mtj: Rosalino Caterbetti.
  17. 17. 17 Intérpretes: Roberto Airaldi, Ricardo Passano (h), Malisa Zini, Alba Castellanos, Jacinto Herrera, Cirilo Etulain, Manuel Alcón, Joaquín Petrosino y la actuación especial de Carlos Perelli. 1948 Tierras hechizadas (no estrenada y, en apariencia, perdida) – Producción MEG FILM de Tucumán – D: Emilio Guerinau. G: Delia Morín y Rafael B. Esteban sobre novela de Costa Du Rells. Intérpretes: Carlos Cores, Malisa Zini, Domingo Sapelli, Norma Giménez, Darío Garzay, Ernesto Bianco, Fernando Labat. 1949 El extraño caso de la mujer asesinada – Producción SAN MIGUEL – D: Boris H. Hardy. G: Alejandro Casona según la obra de Eloy de la Iglesia y Miguel Mihura El extraño caso de la mujer asesinadita. F: Mario Pagés. M: George Andreani. E: Gori Muñoz. Mtj: José Cañizares. Intérpretes: María Duval, Jorge Rigaud, Francisco Martínez Allende, Benita Puértolas, Alberto Contreras, Iris Portillo, Homero Cárpena y la participación especial de Malisa Zini. 1950 Cuando besa mi marido – Producción EMELCO – D: Carlos Schlieper. G: Ariel Cortazzo y Schlieper según la obra Sexteto de Ladislao Fodor. F: Humberto Peruzzi. M: George Andreani. E: Jean de Bravura. Mtj: Antonio Ripoll. Intérpretes: Juan Carlos Thorry, Malisa Zini, Amelita Vargas, Alberto de Mendoza, Marga Landova, Nélida Romero, Carlos Enríquez, Susana Campos y la actuación especial de Ángel Magaña. Arroz con leche – Producción EMELCO – D. Carlos Schlieper. G: Julio Porter y Schlieper según obra Noche en Viena de Carlos Notti. F: Humberto Peruzzi. M: George Andreani. E: Álvaro Durañona y Vedia. Mtj: Antonio Ripoll. Intérpretes: Ángel Magaña, Malisa Zini, Amelita Vargas, Nélida Romero, Héctor Calcaño, María Esther Podestá, Susana Campos y la participación especial de Esteban Serrador. La culpa la tuvo el otro – Producción INTERAMERICANA – D y G: Lucas Demare según obra de Carlos Llopis Con la vida del otro. F: Vicente Cosentino. M: Lucio Demare. E: Jean de Bravura. Mtj: Nicolás Proserpio. Intérpretes: Luis Sandrini, Eduardo Sandrini, Alita Román, Patricia Castell, Lalo Malcolm, Florindo Ferrario, Federico Mansilla y la participación especial de Malisa Zini. 1951 Volver a la vida – Producción SAN MIGUEL-EMELCO – D y G: Carlos Borcosque. F: Américo Hoss M: George Andreani. E: Gori Muñoz. Mtj: José Cañizares. Intérpretes: Amedeo Nazzari, Malisa Zini, Juan Carlos Barbieri, Golde Flami, Felisa Mary, Yuki Nambá, Enrique Abeledo, Nino Persello, Ada Cornaro, María Esther Buschiazzo, Rafael Salvatore. Mujeres en sombra – Producción OTTO LAM JARQUIM – D: Catrano Catrani. G: Abel Santa Cruz. F: Fulvio Testi. M: Alejandro Gutiérrez del Barrio. E: Nélida Lauría. Mtj: Oscar Carchano. Intérpretes. Elisa Christian Galvé, Malisa Zini, Olinda Bozán, Diana Ingro, Milagros de la Vega, Perla Mux, Gloria Ferrandiz, Aída Alberti, Jorge Closas, Oscar Valicelli, Ernesto Bianco. 1952 Marido de ocasión – Producción PORTEÑA FILM – D: Adelqui Millar. G: Millar, Ricardo Urrutia y Luis Merino Reyes. F: Enrique Walfisch. M: Juan Carlos Barbará y Argentino Galván. E: Jean de Bravura. Mtj: Jorge Garate. Intérpretes: Juan José Míguez, Malisa Zini, Renée Dumas, Gloria Ferrandiz, Pedro Laxalt, Rodolfo Onetto, Alfredo Almanza, Maruja Montes, José Comellas. 1954
  18. 18. 18 Los ojos llenos de amor – Producción MAPOL – D: Carlos Schlieper. G: Abel Santa Cruz según su obra homónima. F: Ricardo Younis. M: Anatole Pietri. E: Carlos T. Dowling. Mtj: José Cardella. Intérpretes: Ángel Magaña, Malisa Zini, Nélida Romero, Héctor Méndez, Carlos Enríquez, Chela Ruiz, Elcira Olivera Garcés, Alicia Bellán, María Aurelia Bisutti y la actuación especial de Felisa Mary. La cueva de Alí Babá – Producción PORTEÑA FILM – D: Mario C. Lugones. G: Julio Porter. F: Gumer Barreiros. M: Fernando M. López. E: Oscar Lagomarsino. Mtj: Antonio Rampoldi. Intérpretes: Malisa Zini, Tono Andreu, Gogó Andreu, Héctor Calcaño, Perla Cristal, Julio Renato. 1970 El sátiro – PRODUCCIONES CINEMATOGRÁFICAS (Marco Petrucci y Jorge Contreras). D: Kurt Land. G: Francisco García Guzmán según argumento de Gustavo Ghirardi. F: Miguel Rodríguez (EC). M: Lucio Milena. E: Carlos T. Dowling. Mtj: Remo Chiarbonello. Intérpretes: Jorge Salcedo, Juan Ramón, Mimí Pons, Nathán Pinzón y la presencia estelar de Malisa Zini,

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