Nina horwitz campos, la socialización del adolescente y el joven, el papel de la familia

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Nina horwitz campos, la socialización del adolescente y el joven, el papel de la familia

  1. 1. La socialización del adolescente y el joven: el papel I de la familia*Nina Horwitz Campos • IntroducciónLa edad juvenil constituye indudablemente un tema de interés generalizado einterdisciplinario. Yaen la década de 1960, José Medina Echavarría, el maestro español desociólogos latinoamericanos, atribuía a este interés dos raíces (1 ).** Mencionaba, porun lado, las formas de conducta relativamente excéntricas o diferentes de la juventud,que suscitaban preocupación social y una natural curiosidad intelectual por compren-derlas en sí mismas. Por otro lado, destacaba la voluntad de los adultos de apoyar eldesarrollo de las generaciones más jóvenes, ya sea por motivos prácticos, docentes o depolítica social. Esta clase de preocupaciones son las mismas que perduran hasta el día dehoy en relación con este grupo de edad. Es precisamente este segundo tipo de interésel que guía el espíritu del presente trabajo; es decir, la atención a los factores con-dicionantes del desarrollo o de la socialización del joven, que resultan cruciales para suadaptabilidad y plena participación social. En contraste con mucha de la producción bibliográfica actual en torno de la juventud,no interesa aquí tanto la "juventud-problema", como la problemática O el "problema de lajuventud". Referirse al problema de la juventud no significa necesariamente omitir el ca-rácter problemático de este grupo de edad o de este ciclo de la vida. El periodo prolonga-do y difícilde ajuste que experimentan los individuos durante la juventud es concordantecon las dificultades que tiene la sociedad para integrarlos y brindarles oportunidadesviables. El objetivo principal de este artículo es examinar, en su complejidad, el significa-do y las proyecciones del sector juvenil en nuestras sociedades, ya sea como un agrega-do estadístico, un grupo social o una dimensión permanente de la estructura de la vida. La situación de los jóvenes en las sociedades actuales es sumamente particular. Enefecto, en esta etapa de la vida se enfrentan y contraponen dos escenarios sociales demuy diferente conformación: el espacio relativamente cerrado y protegido de la unidadfamiliar, y el horizonte abierto, amenazador e impredecible de la sociedad mayor. Elpasode uno a otro tipo de escenario de relaciones sociales y su efecto se han convertido en* En Matilde Maddaleno et al. (eds.), 0 salud del adolescente y del joven, Washington, D. c.,Organización Panamericana de la Salud (Publicación Científica, 552), pp. 112-117.** Los números entre paréntesis remiten a los textos incluidos en el apartado "Referencias". 72
  2. 2. un problema crítico, tanto para la juventud como para las sociedades contemporáneas. Eneste marco, cobra renovada vigencia el análisis del papel de apoyo ~ue le cabe a la familia. Todas las sociedades disponen de instituciones o recursos que facilitan la integraciónde los individuos y el cumplimiento de las tareas psicosociales y, por ende, protegen lasalud física y mental. Configuran sistemas o redes de apoyo social que, tal como lo indicasu nombre, proporcionan la ayuda o el "soporte" que los individuos reciben de los diferen-tes grupos sociales a los cuales pertenecen (2). En la etapa adolescente y juvenil, loscomponentes fundamentales-de la red de apoyo social son la familia,el grupo de pares oamigos y la institución educativa (3). En la actualidad, la familia compite con otros mecanismos socializadores tradiciona-les y no tradicionales, tales como los medios masivos de comunicación y la organizaciónpública y privada de las actividades juveniles. Se plantea entonces la cuestión de la armo-nía o disonancia entre los diversos agentes de socialización y sus inevitables consecuen-cias para el desarrollo de la personalidad. Elejemplo siguiente resulta ilustrativo: 75% delos jóvenes chilenos considera que las relaciones sexuales prematrimoniales son acep-tables; de ellos, 50% declara mantenerlas; sin embargo, sólo uno de cada 20 de éstos Iseñala haberlo conversado con sus padres, ya que anticipan su desaprobación. Pese a verse obligada a compartir su función socializadora, la familia sigue desempeñan-do un papel decisivo en la formación del adolescente y del joven. Existen pruebas abun-dantes y bien conocidas de la relación entre la disfunción familiar y las conductas riesgosasde los jóvenes. Entre las transformaciones más significativas que ha experimentado la vidafamiliar, se encuentra el cambio de papel de los adolescentes. A lo largo de la mayor partede la historia de la humanidad, la transición de la infancia a la edad adulta fue ur procesoestable, gradual y acumulativo, en el cual a los miembros más jóvenes de la sociedad se lesiba asignando progresivamente tareas que tenían una clara concordancia con las responsa-bilidades futuras de su vida adulta. Pero luego de que la revolución industrial trasladó losroles laborales fuera del escenario familiar,éstos dejaron de ser tan fácilmente observa-bles por los niños y los jóvenes.Junto con ello, los requisitos educacionales cada vez máscomplejos y exigentes contribuyeron a que emergiera el periodo de la adolescencia conuna situación específica y por derecho propio (4). De manera que hoy en día, las exigen-cias, riesgos y oportunidades de esta etapa contienen un alto componente de ambigüedadpara muchos adolescentes y jóvenes. La familia con hijos adolescentesA la luz de las transformaciones sociales de fines del siglo XX,y de sus profundos efectossobre la familia, uno de los retos cruciales que ésta enfrenta es el de satisfacer losrequisitos básicos para el desarrollo sano de los adolescentes y jóvenes. Para enfrentar1Información comunicada por el Instituto Nacional de la Juventud en un foro de la tele-visión chilena, febrero de 1992. 73
  3. 3. este reto de manera eficaz es conveniente revisar las funciones familiares que son im-portantes para la socialización, el desarrollo y el bienestar de los adolescentes, así comode sus familias. Al respecto, Alvy (5) señaló las siguientes cinco funciones y r~ponsabili-dades familiares relacionadas entre sí: a) la provisión de los recursos básicos para lasubsistencia, b) el cuidado del hogar, c) la protección de los jóvenes, d) la orientación ypromoción del desarrollo físico y psicológico de los jóvenes y e) la defensa y apoyo dela causa juvenil ante la comunidad o la sociedad mayor. Sobre la base de las categorías anterlbres, Small (6) introdujo algunas modificacionesy elaboró un marco de referencia para la mejor comprensión de las funciones de lafamilia con adolescentes, con el propósito de diseñar programas preventivos para apo-yarla y fortalecerla. Algunos elementos de este marco de referencia, considerados deespecial interés, se comentan a continuación. Provisión de los recursos básicosEsta función incluye la obtención del conjunto de recursos que son indispensables parasatisfacer las necesidades básicas para la sobrevivencia del grupo familiar, tales como untecho seguro, la alimentación y nutrición adecuadas y la posibilidad de acceder a servi-cios médicos, dentales y de salud mental. Abarca también el cuidado de los hijos porparte de los padres, dimensión que supone un resguardo psicosocial que trasciende laobtención de recursos materiales. La falta de recursos básicos puede resultar más amenazadora para los hijos menoresque para los más grandes, cuya capacidad de valerse por sí mismos es mayor; sin embar-go, la función de proporcionarlos sigue siendo trascendental para las familias con ado-lescentes. Los padres cuyos medios son insuficientes ven disminuida su capacidad paradesempeñar otras funciones familiares. Protección de los jóvenesAl llegar a la etapa de la adolescencia, una serie de funciones de protección básica de loshijos frente a las amenazas provenientes del ambiente físico, de otras personas, grupos oinstituciones, antes cumplidas por los padres, pasan a ser asumidas por los hijos. Noobstante, los padres deben seguir vigilando algunas áreas fundamentales como la salud yla nutrición. Además, en este periodo de la vida, los hijos toman importantes responsabilidadesnuevas, tales como el desempeño de un trabajo, la participación en agrupaciones socia-les de diversa índole, el manejo de cantidades variables de dinero y, en los segmentossociales de mayores recursos económicos, la conducción de vehiculos. Estas situacionesexponen a los jóvenes a un abanico creciente de influencias culturales y riesgos psi-cosociales, como el abuso de bebidas alcohólicas, el consumo de drogas, la actividadsexual y, en general, la presión de los pares, que son lógicamente fuente de conflictos 74
  4. 4. "familiares y de intensos temores y angustias para los padres en general. Diversos auto-res (6-8) consideran que un modo eficaz de cumplir con la función familiar de protec-ción de los hijos adolescentes es a través de la vigilancia de su conducta y la enseñanzade estrategias de autoprotección. Vigilancia por parre de los padresEsta función se refiere al conocimiento, la toma de conciencia y la supervisión de laconducta y de los acontecimientos que tienen lugar en la vida de los hijos. Se ha encon-trado que estas condiciones familiares se asocian con menores tasas de actividad sexual,abuso de alcohol y drogas, deserción escolar y delincuencia juvenil. La vigilancia de los padres debe traducirse en un interés activo por la vida de sus hijosy en la disposición tanto de hacer cumplir las reglas familiares básicas como de discutircon amplitud los temas que les preocupan. Esto no significa que los padres deban estarsiempre presentes o que se entrometan exageradamente en la vida de sus hijos. En las sociedades contemporáneas, esta función familiar es cada vez más difícil decumplir. En las familias en que ambos padres están presentes, las obligaciones laboralesde éstos son una fuente de competencia. El aumento de hogares con la presencia de unsolo padre -por lo general la madre- también se refleja en una proporción cada vezmayor de niños que no tienen posibilidades de contar con la supervisión descrita. Orientación y promoción del desarrolloEsta función comprende la guía y el cuidado de todos los componentes del desarrollode los hijos, incluso los aspectos cognoscitivos, sociales, emocionales, físicos y espiritua-les. La mejor manera de llevar a cabo estas tareas es que los padres compartan informa-ción y fijen claramente los límites de la conducta de los hijos por medio de estímulos ysanciones, de la comunicación verbal y no verbal, y del modelaje del comportamiento ylas orientaciones éticas que consideran importantes de transmitir. La orientación y pro-moción del desarrollo de los hijos continúa siendo una importante función de los pa-dres, aun cuando otras personas, como los pares, los profesores y otros adultos sin unarelación de parentesco, ejerzan influencia en la vida de los jóvenes. Se ha demostrado que esta función se logra mejor en un ambiente familiar caracte-rizado por una relativa calidez o cercanía emocional en la relación padre o madre-hijo,fundamentalmente porque ello fomenta un sentimiento de confianza mutua (9, 10). Tam-bién es beneficioso que los padres comuniquen con claridad sus exigencias y expectati-vas a los hijos, manteniendo un cumplimiento consistente de las reglas, y dentro de unambiente participativo o democrático; es decir, que respeten la opinión de los jóvenes ylos consulten en cuestiones específicas y explicitadas de la vida familiar. Debido a que la constitución y el funcionamiento familiar son fenómenos muy varia-bles, es natural que el estilo en que estas funciones familiares se ejecuten muestre 75
  5. 5. diferencias tanto intra como transculturales. En algunos casos, las tareas analizadas pue-den ser compartidas por ambos padres; en ·otros, en que está presente uno solo deellos, éste queda a cargo de todas las funciones. A veces son otros adultos los quepueden satisfacer las necesidades comentadas, por ejemplo los abuelos, los hermanosmayores, los vecinos o amigos. Nótese además que la mera observación de la experien-cia colectiva demuestra una natural jerarquía entre las categorías de funciones familia-res que protegen el desarrollo de los hijos. Los padres apremiados por satisfacer lasnecesidades básicas de sobrevivencia tienen menos tiempo, energía y opciones cultura-les para preocuparse intencionadamente por las funciones relacionadas con la orienta-ción, el establecimiento de límites conductuales o la vigilancia apoyad ora de sus hijosadolescentes. Es por eso que los comentarios anteriores deben interpretarse en unsentido paradigmático, y ajustarse de acuerdo con los requerimientos y posibilidadessocioculturales específicos. Los efectos del cambio familiar sobre el desarrollo de los adolescentes y de los jóvenesUno de los cambios sociales más impresionantes de la vida familiar en América, durantelos últimos años, ha sido la profundización de las diferencias entre las familias en condicio-nes de pobreza y el resto de la sociedad. Las carencias materiales y sus consecuenciaspsicosociales y culturales condicionan fuertemente el grado de apoyo que se puede brin-dar al crecimiento y desarrollo de los hijos. En el caso de las familias de estratos socio-económicos superiores, los cambios de mayor impacto sobre el desarrollo de los hijos engeneral, y de los adolescentes y jóvenes en particular, han sido de tipo sociodemográfico:la reducción en el tamaño promedio de los grupos familiares, el cambio en el papel socialde la mujer y madre, y el aumento de las separaciones conyugales (1 1). La pobreza está asociada con la desorganización familiar, el hacinamiento y la promis-cuidad, situaciones que atentan contra las funciones familiares de protección del desa-rrollo del niño y el adolescente. Estos factores configuran un marco social en el cual, engeneral, hay una mayor concentración de familias encabezadas por mujeres, así como deembarazos precoces, conductas violentas, abuso de drogas y alcohol en los adolescen-tes, maltrato y vagancia infantil. Eltamaño promedio de las familias en las sociedades occidentales ha experimentadouna reducción debida fundamentalmente a la disminución de la tasa de fecundidad. Porconsiguiente, en comparación con la antigua familia extendida, hoy el grupo familiar viveen un estado de carencia relativa de recursos internos para apoyar la crianza y el desa-rrollo de sus miembros más jóvenes, y depende más de la ayuda externa. El aumento delempleo remunerado de las mujeres contribuye con esta situación. En estudios interesa-dos en explorar el conflicto entre el mundo laboral y el familiar se destaca la discusiónde dos situaciones opuestas que originan tensiones en la vida del grupo familiar y un 76
  6. 6. impacto negativo sobre el desarrollo de los hijos adolescentes. Éstas son, por una parte, "-el desempleo del padre y, por otra, el empleo de la madre (12). Si no se toman losrecaudos debidos, la separación conyugal, fenómeno que también ha tenido un aumentoimportante, puede producir efectos negativos sobre los hijos, en quienes se ha observa-do desde retraimiento, tendencia regresiva y problemas de rendimiento escolar, hastauna mayor tendencia a repetir el modelo de separación conyugal en la edad adulta ( 13). El impacto del alcoholismo y la drogadicción de uno o los dos progenitores sobre elfuncionamiento de la unidad familiar es profundamente destructivo. En estas situacio-nes, la supervisión fracasa y están ausentes la orientación y el apoyo. El aspecto másmaligno es que la familia suele negar el problema y tiende a proteger al que lo padece,impidiendo o demorando de este modo su solución (14). La interacción familiar desde la perspectiva de los jóvenesPara los jóvenes, la familia también constituye una inquietud importante. En efecto, lasindagaciones grupales muestran que uno de los temas mencionados frecuentementecon especial preocupación, es el de las relaciones familiares, o, en particular, cómo me-jorar la comunicación con los padres. Un estudio comparativo de modalidades de atención de salud para adolescentes delOa 19 años, en el nivel primario de atención, en un sector de Santiago, Chile (15),contiene datos acerca del uso del tiempo libre y del grado de confianza de los jóvenesen las redes de apoyo social. Para una importante proporción de la muestra total (queincluyó a adolescentes escolares y a consultantes de los servicios de salud), el hogar y lafamilia constituyen elementos centrales de su realidad cotidiana, tanto en un sentidonegativo como positivo. Llama la atención que un tercio de los adolescentes mencionaratener problemas familiares, tendencia que se acentuó entre los consultantes mayores yen las mujeres, cualquiera fuera su edad. Por otra parte, la gran mayoría de los jóvenesque consultaban en los centros de salud (79%) manifestaron que al presentar un proble-ma de salud recurrían a sus padres. Para todos, la confianza en los demás se centra enlos padres, especialmente en la madre. El sistema familiar, sobre todo en los medios urbanos marginales y en las áreas rura-les, obedece en general a una estructura altamente jerarquizada en las relacionesinterpersonales. El autoritarismo en la relación de pareja se repite entre padres e hijos,y también entre los hermanos mayores y los menores (16). Esta asimetría puede derivaren abuso hacia los miembros más débiles del grupo familiar. Los jóvenes perciben clara-mente este riesgo implícito en la necesidad de ser mejor "comprendidos" por sus padres. En una experiencia reciente en la que se utilizó una metodología de investigaciónparticipativa con líderes adolescentes escolares, en una comunidad con altos indicadoresde pobreza, en Santiago (17), los participantes eligieron como tema de estudio lasrelaciones familiares de los jóvenes, por su importancia como condicionante de otrosproblemas. Los principales problemas o aspectos discutidos por los líderes y luego 77
  7. 7. incorporados al cuestionario para recoger información entre sus pares, se agrupan enlas siguientes categorías: Interacción entre los miembros de la familia, que privilegia la calidad de la relación. Seincluyen aquí las escasas muestras de afecto de los miembros de la pareja adulta entre síy hacia los hijos. Se subraya que las madres expresan cariño a sus hijos hasta su adoles-cencia y nunca en público, y que se les suele utilizar en los conflictos de pareja ("eresigual a tu padre"). Por otra parte, en cuanto a las consecuencias sobre su comporta-miento, a los adolescentes parece molestarles tanto la conducta sobreprotectora orepresiva de los padres como la excesivamente permisiva. Comunicación interpersonal, que hace hincapié en el contenido de la relación. Los jóve-nes sienten que hay diálogo, pero escasa comunicación real en el contacto con los padres,fundamentalmente porque éstos no enfrentan los temas más candentes en forma directasino con indirectas, cuando lo hacen. Los espacios de comunicación familiar son exiguos;se limitan por lo general a las horas de comida, y se relata que es muy frecuente que losmiembros de la familia tengan horarios diferentes. Estímulos y sanciones (castigos). Gran parte de las percepciones negativas de los jóve-nes estuvo centrada en los permisos. Las quejas preponderantes fueron la desconfianzade sus padres -que consideran injustificada-, la falta de claridad de las reglas y su incon-sistencia. Esto concuerda con la percepción de que los padres suelen abordar los pro-blemas relacionados con sus hijos de manera indirecta, y prefieren postergar o evitar lasdecisiones. Respecto de los permisos, señalaron que existe una marcada discriminaciónpor sexos, ya que el esquema de condiciones es mucho más variado y complejo en elcaso de las mujeres. Los jóvenes también objetaron la falta de estímulos positivos, y elhecho de que se recurra con demasiada frecuencia a la burla o a la comparación. Intimidad. En relación con este tema se percibe la falta de privacidad de los jóvenes,que va más allá de los problemas de espacio físico, cuya carencia es comprensible que sesienta en el caso de familias con recursos insuficientes. Se refiere más bien a un espaciode respeto por sus propios intereses y preocupaciones. En relación con la intimidad,también se menciona la de los adultos, reconociéndose que, en muchas ocasiones, losjóvenes se interiorizan de los problemas de los adultos sin querer hacerlo, por discusio-nes que ocurren en presencia de ellos. En síntesis, la importancia que los padres y los hijos le asignan a la interacción familiarcorrobora el valor de la familia como factor de apoyo a la socialización y el desarrollo deladolescente y el joven. El apoyo externo a la familia con adolescentes para que puedadesempeñar más satisfactoriamente su papel protector del desarrollo sano de los jóvenes,emerge como una tarea que se irá multiplicando y perfeccionando, al igual que los progra-mas dirigidos a prevenir y tratar conductas de riesgo específicas de los jóvenes. La abun-dante información que se produce en la actualidad puede ser utilizada, desde una perspec-tiva individual, por los profesionales de la salud o por los maestros que trabajan conadolescentes y jóvenes; desde una perspectiva colectiva, la información es aplicable a losprogramas preventivos y de promoción de la salud de este grupo de edad. 78

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