Alimentacion mediterranea
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Alimentacion mediterranea Alimentacion mediterranea Presentation Transcript

  • 1
    DIETA MEDITERRANEAfrancastejón
    Dieta mediterranea
  • Las carnes rojas, al igual que los embutidos y las carnes curadas tienen un alto contenido de grasas saturadas y de sal, es por esto que la carne de pescado (azul) es mejor como alimento habitual.
    Este consumo mínimo de carne roja se reserva para obtener los buenos elementos de ellas, como son la vitamina B12, que solo se obtiene de alimentos de origen animal y promueve la formación de hemoglobina y ayuda a combatir la anemia.
    Otro elemento importante de la carne son sus proteínas que están formadas por aminoácidos que son imprescindibles para la vida y que solo se pueden obtener a través de los alimentos.
  • Uno de los alimentos  característicos de la dieta mediterránea es el pescado, el cual reina por encima de las otras carnes ya que contiene bioproteínas de mayor valor nutritivo que éstas últimas, además de aminoácidos y ácidos grasos como el omega 3.
    Una de las mejores muestras de los beneficios del pescado está en la población esquimal de Groenlandia, aunque lejos del Mediterráneo, estos asiduos consumidores de pescado presentan una incidencia casi nula de enfermedades cardiovasculares.
    Según un estudio realizado, en este grupo la presencia de lipoproteínas de baja densidad  (LDL o colesterol malo) es súper baja en comparación con la de lipoproteínas de alta densidad (HDL o colesterol bueno), lo cual se explica por su alto consumo de pescado.
    El pescado posee un alto contenido de grasos poliinsaturados de la serie omega-3, componentes fundamentales de los  fosfolípidos de las membranas celulares que favorecen los intercambios químicos.
    El pescado de preferencia en la dieta mediterránea es el pescado azul, como la caballa, el atún y la sardina, que es el que contiene las grasas poliinsaturados que ayudan a prevenir las enfermedades cardiovasculares por sus propiedades antiinflamatorias y vasodilatadoras, que facilitan el flujo sanguíneo hacia el corazón.
  • Los individuos fueron asignados a tres grupos diferentes. Así, mientras que uno fue instruido para tomar una dieta baja en calorías, los otros dos grupos recibieron información sobre la dieta mediterránea. De estos últimos, uno de ellos recibió un litro de aceite de oliva a la semana y el otro un paquete de 30 gramos de frutos secos al día.
    Beneficios para la salud
    Después de un año de seguimiento, los investigadores comprobaron que todos los grupos habían mejorado en el control de sus factores de riesgo cardiovascular, aunque los mayores beneficios se observaron en el grupo que había estado tomando habitualmente frutos secos.
    La prevalencia del síndrome metabólico cayó un 13,7% en estos últimos individuos, mientras que descendió en un 6,7% entre quienes habían tomado aceite de oliva y en un 2% entre los participantes que tomaron una dieta baja en grasas.
    Los investigadores también comprobaron que aunque el peso de los participantes no varió durante el estudio, en el grupo de los frutos secos sí disminuyó –y de forma considerable- el número de individuos con una circunferencia abdominal elevada, niveles altos de triglicéridos e hipertensión.
    Esto, según explican los autores de este trabajo, sugiere la existencia de un efecto beneficioso propio de los frutos secos. "Los frutos secos son ricos en grasas insaturadas. Al ingerir estas grasas se reemplazan otras fuentes de lípidos e hidratos de carbono de mala calidad y ello comporta posiblemente una mejoría de los procesos de inflamación y oxidación en el organismo", explica Salas-Salvadó a elmundo.es.
    Este experto recuerda que, probablemente, estos beneficios de los frutos secos se obtengan sólo si se acompañan de una dieta mediterránea. "Aunque no ha sido estudiado, el consumo de frutos secos en el contexto de una dieta no saludable, rica en grasas de origen animal y grasas trans, pierda su papel protector", remarca.
  • Se habla tanto de los beneficios de la dieta mediterránea que, a menudo, nos olvidamos en concreto de cómo seguirla. La clásica pirámide alimentaria ideal coincide con ella, y alude a la frecuencia con la que se deben ingerir los alimentos, hablando siempre, eso sí, de adultos. Los beneficios de la dieta mediterránea han sido estudiados y aprobados por expertos de la Organización Mundial de la Salud, la OldwaysPreservation And Exchange Trust y la FAO. Estos beneficios se explicitan concretamente en: la aportación del 50% de los hidratos de carbono diarios, a través de alimentos sanos de carbohidratos complejos, como las pastas, el arroz, las patatas, el pan y las legumbres; las frutas y las verduras aseguran una ingesta más que suficiente de minerales, vitaminas y fibra; las grasas o lípidos aportan el 15% de la energía total, prefiriendo las grasas vegetales y la de los pescados azules; las proteínas, que ayudan a regenerar el tejido del organismo, se consiguen adecuadamente a través de pescados, legumbres y cereales, que, bien combinadas, aportan una proteína similar a la animal, con la ventaja de no contener colesterol ni grasas saturadas.
    Dado que el arroz es un ingrediente fundamental en la cocina mediterránea, en Cataluña, la Comunidad Valenciana, las Islas Baleares y Murcia, contamos , además de con la consabida paella, con una amplia gama de variedades: el arroz de langosta, el arrósbrut (plato típico de Mallorca, caldoso y especiado, preparado originalmente con productos de la huerta, carne y caza, así como con embutidos de la zona, como la sobrasada o el butifarrón), arroz con costra, ( típico de las comarcas alicantinas, al que se le suele añadir salchichas, blanquito y morcilla de carne, todo ello cubierto con huevo, de ahí su nombre), arrósambfesols i nap ( arroz con guisantes y nabo), arroz al horno(típico de la Comunidad Valenciana, cuyo origen se encuentra en el aprovechamiento de los ingredientes del cocido, por lo que su preparación se basa en el tocino, los garbanzos y los diversos productos procedentes del cerdo, utilizados en su elaboración junto con el caldo obtenido), arrosejat( típico de pescadores, de origen muy humilde, lo preparaban a bordo de sus barcos para aprovechar el pescado que no se vendía), arroz huertano, arroz en caldero (típico del Mar Menor), etc. Por supuesto, hablando de dieta mediterránea, no podemos olvidar el famoso risotto italiano, uno de los modos más tradicionales de cocinar el arroz en Italia. Comida originaria de la zona noroeste del país, concretamente del Este de Piamonte y el Oeste de Lombardía, es uno de los pilares de la gastronomía turinesa y milanesa. Debido a su mimosa elaboración y a la variedad de ingredientes, incluyendo queso gorgonzola, hace las delicias de cualquier paladar.
    Así, pues, conociendo los innegables beneficios de la dieta mediterránea, no nos costará demasiado seguirla, ya que está plagada de recetas sabrosísimas, incluyendo, por supuesto, todas aquellas elaboradas a base de arroz.
  • La dieta mediterránea es el conjunto de hábitos alimenticios que han seguido, durante milenios, las poblaciones ribereñas del mar Mediterráneo. Consiste en una variada y sabia mezcla de alimentos, combinados de  modo tan  peculiar que proporciona todos los nutrientes necesarios para una vida sana. En este resultado final, es fundamental el protagonismo del aceite de oliva, eje fundamental en torno al cual se elaboran la mayoría de los platos de la dieta mediterránea.
    Esta importancia del aceite de oliva es indiscutible y depende de sus muchas virtudes, tanto gastronómicas como saludables. Nutricionalmente su mérito esta avalado por ser el aceite de oliva, el alimento que aporta más calorías a nuestra dieta, con lo que es el elemento clave que permite calificar de dieta mediterránea a las costumbres culinarias de países tan distintos como la península Ibérica o el Oriente próximo. Podríamos decir que  la dieta mediterránea no existiría sin el aceite de oliva,  ya que sin el no podríamos  elaborar la mayoría de los platos de la dieta mediterránea.   
    El aceite de oliva es un valioso alimento, debido a su riqueza en diversos componentes, entre los que destaca el ácido oleico, el ácido graso monoinsaturado más importante de la dieta. El aceite de oliva es el único producto natural sobre la tierra que está constituido, en su gran mayoría, por dicho ácido graso.
    Gracias a nuestro aceite, los menús de nuestra dieta son una equilibrada mezcla de productos, donde cada uno conserva sus propiedades nutritivas, aportando sus mejores fuentes calóricas, sus proteínas, vitaminas, minerales y otros micro nutrientes. Un  buen ejemplo  de esto es la tradicional y saludable costumbre de desayunar pan y aceite o la utilización de aceite de oliva en la preparación de la repostería tradicional.
  • Si  bien muchos especialistas concuerdan en lo beneficiosa que es la dieta mediterránea, en lo que no logran ponerse de acuerdo es en sus características. Por lo general, se considera que los pilares de la dieta mediterránea son las frutas y las hortalizas.
    Las primeras, que son el motivo de esta entrada, eran el acostumbrado colofón en tiempos de los romano de sus grandes orgías y comilonas. La fructuosa de las frutas hace que éstas ayudan a reducir el apetito.
    Los estudios sobre la dieta mediterránea apuntan a las frutas como agentes beneficiosos para la salud gracias a su alto contenido de vitaminas, minerales, agua y fibra. Su escaso o nulo consumo diario se asocia con a la aparición de enfermedades cardiovasculares, el cáncer y la diabetes.
    En realidad, el consumo de la fruta se aplica a cualquier régimen alimenticio, sea mediterráneo o no, la fruta es un alimento básico, del cual se deben comer 3 raciones diarias (en estado crudo, y con cáscara de preferencia) según recomendación de los nutricionistas.
  • Han modificado genéticamente la bacteria Lactobacilluscasei mediante técnicas de manipulación genética para que, a partir de la lactosa presente en el suero, sea capaz de producir diacetilo y acetoína, compuestos químicos de uso común en la industria como aditivos aromáticos.
    Para ello, los investigadores han introducido en la bacteria un gen procedente de la bacteria del queso Lactococcuslactis y, al mismo tiempo, han anulado por mutación dos genes propios de L. casei.“El trabajo actual se encamina hacia la mejora del rendimiento y la manipulación de esta bacteria para la síntesis de otros aditivos limentarios, como el sorbitol, un edulcorante muy utilizado debido a su escaso valor calórico”,ha concluido el investigador.
    Esta noticia nos deja sensaciones contradictorias: por una parte, sonreímos al ver que han conseguido transformar un residuo contaminante en productos aprovechables, al menos para las industrias farmacéuticas, alimentaria y cosmética. Por otra parte, observamos cómo, mientras se levantan muchas voces a través de los medios privados de comunicación problematizando el uso de transgénicos en la alimentación, por la puerta de atrás, el uso de estos elementos modificados genéticamente es muy habitual en la obtención de aditivos, que también forman parte de nuestra alimentación cotidiana.
  • El huevo es un alimento maravilloso. Aunque algunas culturas y estilos de alimentación como el veganismo lo rechazan, pero no así la dieta mediterránea.
    Proteico por excelencia, contiene casi todos los aminoácidos esenciales y las vitaminas, excepto la C. Es por esto que las dietas ovolactovegetarianas y ovovegetarianas lo incluyen su sus regímenes de alimentación.
    Por otro lado, otros le achacan al huevo ser peligroso por el colesterol, incluso los médico limitan su consumo en algunas personas. Al parecer el problema tendría que ver más con el organismo que con el huevo en sí, ya que el huevo aporta elementos que compensan la ingesta de colesterol (como el omega 3 del pescado).
    Como no está definida la relación entre el huevo y el colesterol, se ha determinado que lo adecuado es consumir de 4 a 5 huevos a la semana, y un mínimo de dos. Y en la dieta mediterránea, sobran las alternativas de platillos en los que puedes incluir huevos, preparados de diversas maneras.