Trastornos de personalidad en fumadores, una revisi+¦n

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Trastornos de personalidad en fumadores, una revisi+¦n

  1. 1. REVISIÓN Trastornos de personalidad en fumadores: una revisión Personality disorders in smokers: a review ELENA FERNÁNDEZ DEL RÍO, ELISARDO BECOÑA IGLESIAS Unidad de Tabaquismo, Universidad de Santiago de Compostela Enviar correspondencia a: Elena Fernández del Río, Universidad de Santiago de Compostela, Facultad de Psicología, Departamento de Psicología Clínica y Psicobiología, Campus Universitario Sur, 15782, Santiago de Compostela, A Coruña. E-mail: elena.fernandez3@rai.usc.es. YLJPIPKV! THYaV HJLW[HKV! QUPV RESUMEN ABSTRACTLa relación entre psicopatología y dependencia de la nicotina en The association between psychopathology and nicotine dependence infumadores es un tema relevante en los últimos años. Sin embargo, smokers has been a relevant topic in recent years. Nevertheless, little ispoco se sabe acerca de los trastornos de personalidad en fumadores known about personality disorders in smokers. The aim of this article is tode cigarrillos. El objetivo de este artículo es revisar las investigaciones review research published nationally and internationally which analyzespublicadas a escala nacional e internacional, que analizan la relación the relation between tobacco use and personality disorders. Our reviewentre consumo de tabaco y trastornos de personalidad. La revisión permits us to affirm that research on the presence of Axis II disordersrealizada nos permite afirmar que la investigación sobre la presencia in smokers is rather scarce. Of 12 studies analyzed, it can be concludedde trastornos del Eje II en fumadores de cigarrillos es realmente escasa. that the prevalence of personality disorders in smokers is highly variableDe los 12 estudios revisados se puede concluir que la prevalencia de (between 9% and 45%), and that, in the majority of the studies, smokingtrastornos de personalidad en fumadores es muy variable (entre el 9% is associated first with the presence of cluster C disorders (dependent,y el 45%), y que el consumo de cigarrillos se asocia, en la mayoría de los avoidant and obsessive-compulsive), and second, with cluster B disordersestudios, en primer lugar con los trastornos del grupo C (dependiente, por (histrionic, narcissistic, borderline and antisocial). Finally, we note theevitación y obsesivo-compulsivo), y en segundo lugar con los trastornos various limitations of previous studies and stress the need to betterdel grupo B (histriónico, narcisista, límite y antisocial). Finalmente, se understand these disorders, given their relevance to the treatment ofapuntan distintas limitaciones que existen en los estudios realizados smokers.hasta el momento y la necesidad de conocer mejor estos trastornos porsu relevancia en el tratamiento de fumadores.Palabras clave: fumar, dependencia de la nicotina, trastornos depersonalidad, revisión. Key words: smoking, nicotine dependence, personality disorders, review.ADICCIONES, 2009 · VOL. 22 NÚM. 2 · PÁGS. 155-172 155
  2. 2. INTRODUCCIÓN el 40% y el 50% . Breslau et al. (1991) demostraron una asociación significativa entre ansiedad y dependencia de la F umar cigarrillos sigue siendo la primera causa evitable nicotina. En la misma dirección van los hallazgos de Covey, de enfermedad y muerte prematura en el mundo y es Hughes, Glassman, Blazer y George (1994) que encontraron responsable de 5.000.000 de muertes anuales, cifra que una relación significativa entre trastorno de ansiedad gene- podría duplicarse en el año 2030 (World Health Organiza- ralizada y consumo de tabaco, tanto en varones como en tion, 2008). En España, la mortalidad atribuible al consumo mujeres. Los fumadores con este tipo de trastorno de ansie- de tabaco es muy elevada, situándose entorno a las 50.000 dad tenían además una menor probabilidad de abandonar el personas por año (Montes, Pérez y Gestal, 2004). La última consumo de tabaco. Uno de los estudios más recientes sobre Encuesta Domiciliaria sobre consumo de Alcohol y Drogas la relación entre fumar y ansiedad y entre fumar y depresión (EDADES) 2007-2008 del Plan Nacional sobre Drogas (Minis- (Mykletun, Overland, Aaro, Liabo y Stewart, 2008) conclu- terio de Sanidad y Consumo, 2008), realizada a 23.715 indi- yó que la relación entre fumar y depresión se explicaba en viduos de población general, de entre 15 y 64 años, reveló gran parte por la presencia de ansiedad comórbida. Respecto que el 41,7% de los entrevistados había consumido tabaco en al trastorno de pánico, Breslau y Klein (1999) encontraron los últimos 12 meses, mientras que el 29,6% fumaba a diario, que fumar diariamente incrementaba el riesgo de presentar respecto al 32,8% de 2005. Aunque el número de fumado- posteriormente ataques de pánico o trastorno de pánico. res ha descendido en los últimos años, el consumo de tabaco Por otra aparte, Johnson, Cohen, Pine, Klein, Kasen y Brook entre la población femenina sigue una línea bastante estable, (2000) obtuvieron resultados semejantes al hallar que fumar en torno al 22-24%, lo que repercutirá no sólo en su salud más de 20 cigarrillos diarios durante la adolescencia incre- física sino también en su salud mental en los próximos años mentaba significativamente el riesgo de desarrollar un tras- (Mendoza, López Pérez y Sagrera, 2007). torno de pánico en la adultez temprana. Isensee, Wittchen, Stein, Höfler y Lieb (2003) encontraron que la prevalencia La nicotina, principal componente de los cigarrillos, tiene de ataques de pánico y de trastorno de pánico aumentaba un gran poder adictivo que explicaría porqué muchos fuma- según el estatus de fumador, alcanzando el pico máximo los dores que quieren dejar de fumar fracasan una y otra vez y fumadores regulares con dependencia de la nicotina. Aun- no lo consiguen. Es por ello que la dependencia de la nicotina que la asociación fue más fuerte en fumadores con una alta está reconocida como trastorno mental y del comportamien- dependencia de la nicotina, el riesgo era elevado fuese cual to, tanto en la Clasificación Internacional de Enfermedades fuese el consumo de tabaco, en contraste con los hallazgos de la OMS (CIE-10; Organización Mundial de la Salud, 1992), de Breslau et al. (1991) que sólo habían encontrado resulta- como en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastor- dos significativos en los fumadores dependientes. nos mentales de la APA (DSM-IV-TR; American Psychiatric Association, 2000). La prevalencia de fumar en personas dependientes del alcohol, estén abstinentes o no, se estima entre el 80 y el Además de su relación directa con patologías de tipo 90% (Bobo, McIlvain, Lando, Walder y Leed-Kelly, 1998). físico, el consumo de tabaco se vincula estrechamente con Esto constituye un fenómeno muy importante, ya que se varios trastornos psicopatológicos, entre los que desta- estima que en torno al 8% de la población española mantie- can el trastorno por dependencia del alcohol, los trastornos ne hábitos de consumo de alcohol abusivo o problemáticos del estado de ánimo y los trastornos de ansiedad (Becoña (Nieva, Gual, Ortega y Mondón, 2004). Además, las personas y Míguez, 2004; Breslau, Kilbey y Andreski, 1991; Breslau, que han dejado de beber tienen un mayor grado de depen- Peterson, Schultz, Chilcoat y Andreski, 1998; Humfleet, dencia de la nicotina (Kozlowski, Jelinek y Pope, 1986) y tie- Muñoz, Sees, Reus y Hall, 1999). La mayor parte de los estu- nen más dificultades para dejar de fumar (Humfleet et al., dios se han centrado en la relación entre fumar e historia 1999). Breslau, Peterson, Schultz, Andreski y Chilcoat (1996) de depresión mayor, y las tasas encontradas oscilan entre el encontraron que los fumadores tenían una mayor probabili- 25% y el 61% en muestras clínicas (Becoña y Míguez, 2004; dad de haber bebido alcohol al menos una vez al mes, duran- Wilhelm, Wedgwood, Niven y Kay-Lambkin, 2006). En la te un período de seis meses, que los no fumadores. Además, mayoría de los estudios realizados se ha encontrado que las la prevalencia de abuso o dependencia del alcohol fue signi- personas con historia de depresión tienen una mayor proba- ficativamente más elevada entre los fumadores que entre los bilidad de ser fumadores, de ser dependientes de la nicotina, no fumadores (38% vs. 16,3%). mayores dificultades para abandonar el consumo y un mayor riesgo de sufrir alteraciones en el estado de ánimo al dejar Poco se sabe acerca de la relación entre consumo de de fumar (Breslau, Kilbey y Andreski, 1992; Hughes, 2007; tabaco y trastornos de personalidad. Según el DSM-IV-TR Schmitz, Kruse y Kugler, 2003). (APA, 2000), los trastornos de personalidad se caracteri- zan por la presencia de rasgos inflexibles y desadaptativos, Por lo que respecta a los trastornos de ansiedad, las que causan un malestar subjetivo o un deterioro significa- tasas de prevalencia de consumo de tabaco entre las perso- tivo en el funcionamiento del sujeto. Debido a la dificultad nas que padecen algún trastorno de ansiedad oscilan entre que entraña su clasificación y diagnóstico, los trastornos156 Trastornos de personalidad en fumadores: una revisión
  3. 3. de personalidad siguen siendo actualmente uno de los pun- Van den Brink, Harteveld y Van der Wielen, 1993). Los tipostos más críticos de la psicopatología (Rubio y Pérez, 2003; más frecuentes en personas dependientes del alcohol son elCaballo, 2004). No obstante, se estima que en torno al 10% trastorno antisocial (Morgensten, Langenbucher, Labouvie yde la población general presenta un trastorno de persona- Miller, 1997; Zimmerman y Coryell, 1989), el paranoide (Nur-lidad (Moreno y Medina, 2006; Samuels, Eaton, Bienvenu, nberg, Rifkin y Doddi, 1993), el dependiente (Bravo de Medi-Brown, Costa y Nestadt, 2002; Torgersen, Kringlen y Cra- na, Echeburúa y Aizpiri, 2007; Echeburúa, Bravo de Medina ymer, 2001; Zimmerman y Coryell, 1989), mientras que en Aizpiri, 2005), el narcisista (Pettinati et al., 1999), el obsesi-pacientes psiquiátricos las cifras oscilan entre el 2 y el 30% vo-compulsivo (Echeburúa, Bravo de Medina y Aizpiri, 2007)según los distintos tipos de trastornos de personalidad y el trastorno de personalidad no especificado (Driessen, Vel-(DSM-IV-TR, APA, 2000). trup, Wetterling, John y Dilling, 1998). La escasez de investigaciones sobre la relación entre En el caso del juego patológico, la tasa de alteracionesconsumo de tabaco y trastornos de personalidad contrasta de personalidad en este trastorno oscila entre el 19,7% ycon la gran cantidad de estudios publicados sobre la rela- el 92,7% (Petry, 2005). En cuanto a los subtipos de tras-ción entre otras conductas adictivas y los trastornos del Eje tornos más frecuentes, destacan el trastorno antisocial deII (López, Becoña, Viéitez, Cancelo, Sobradelo, García et al., la personalidad (Steel y Blaszczynski, 1998), el esquizotípi-2008; Sanz y Larrazabal, 2002; Tenorio y Marcos, 2000). co (Bellaire y Caspaire, 1992, Steel y Blaszczynski, 1998),Respecto al consumo de opiáceos, se estima que entre el el trastorno de personalidad por evitación, el trastorno35% (Brooner, King, Kidorf, Schimdt y Bigelow, 1997) y el de personalidad por dependencia y el trastorno obsesivo-65% (Khantzian y Treece, 1985) de estos individuos pade- compulsivo de la personalidad (Blaszczynski y McConaghy,ce un trastorno de personalidad comórbido. El trastorno de 1994; Steel y Blaszczynski, 1998; Specker, Carlson, Edmon-personalidad más frecuente suele ser el trastorno antisocial son, Johnson y Marcotte, 1996).(Rodríguez-Llera, Domingo-Salvany, Brugal, Silva, Sánchez- Es evidente, por tanto, la relevancia de los trastornosNiubó y Torrens, 2006). Respecto a los grupos de personali- de personalidad en todas las conductas adictivas y el inte-dad, Fernández y Gutiérrez (2005) afirman que los trastornos rés que ha despertado en los últimos años esta relación; sinde personalidad del grupo B (histriónico, narcisista, límite y embargo, no ha sido publicada hasta el momento ningunaantisocial) y los del grupo A (paranoide, esquizoide y esqui- revisión centrada exclusivamente en el consumo de tabaco yzotípico) están más asociados a los trastornos por uso de los trastornos de personalidad. Este es el objetivo de la pre-opiáceos que los del grupo C (por evitación, por dependencia sente revisión.y obsesivo-compulsivo). En cuanto al consumo de cocaína, se estima que los tras-tornos de personalidad afectan del 40 al 96% de los consu-midores. Los tipos de trastornos que se asocian con mayorfrecuencia a la dependencia de la cocaína son el trastorno MÉTODOantisocial (Craig, 2000; Fernández-Montalvo, Lorea, López Se revisaron las revistas que aparecen en las basesy Landa, 2003), el trastorno límite (Kranzler, Satel y Apter, de datos de Medline y PsycInfo, así como las principales1994; Sanz y Larrazabal, 2002) y el pasivo-agresivo (López y revistas españolas sobre adicciones, desde el año 1985Becoña, 2006a). hasta el año 2008, ambos incluidos. La búsqueda en estas Por lo que respecta a la relación de los trastornos de bases de datos se realizó combinando varias palabraspersonalidad con el consumo de cannabis, las cifras oscilan clave: “tobacco”, “smoking”, “nicotine dependence”,entre el 17,7% (Arendt, Rosenberg, Foldager, Perto y Munk- “psychopathology”, “comorbidity”, “personality disorders”,Jorgensen, 2007) y el 90% (Watzke, Schmidt, Zimmerman y “paranoid personality disorder”, “schizotypy personalityPreuss, 2008). Los tipos más frecuentes son el esquizotípico disorder”, “schizoid personality disorder”, “histrionic(Bailey y Swallow, 2004; Williams, Wellman y Rawlins, 1996), personality disorder”, “antisocial personality disorder”,el trastorno antisocial (Comptom, Thomas, Conway y Colliver, “narcissistic personality disorder”, “borderline personality2005; Wittchen, Fröhlich, Behrendt, Günther, Rehm, Zimmer- disorder”, “avoidant personality disorder”, “dependentman, et al., 2007) y el trastorno límite (Chabrol, Massot y personality disorder”, “obsessive-compulsive disorder” yMullet, 2004). “review”. Además, se revisaron las referencias bibliográficas citadas en los ar tículos seleccionados. Después de Los estudios realizados hasta la actualidad sobre la revisar la amplia bibliografía que existe, únicamentecomorbilidad de trastornos de personalidad y la dependen- seleccionamos los artículos empíricos que de algúncia del alcohol señalan que existe una elevada prevalencia en modo han analizado la relación entre fumar cigarrillos yesta clase de personas, con tasas que oscilan entre el 30% trastornos de personalidad. De este modo obtuvimos sólo(Pettinati, Pierce, Belden y Meyers, 1999) y el 80% (De Jong, doce investigaciones. Éstas se dividieron en dos grupos:Elena Fernández del Río, Elisardo Becoña Iglesias 157
  4. 4. ocho de ellas centradas en la relación entre consumo de tornos de ansiedad, trastornos psicóticos o trastornos de tabaco y trastornos de personalidad en general; y las cuatro personalidad). Por otro lado, se incluyeron en el estudio restantes centradas en tipos específicos de trastornos de dos grupos control, el primero de ellos formado por 1.140 personalidad. De cada una de las investigaciones revisadas personas residentes en Minnesota y el segundo por 17.000 se recogieron varios aspectos para la presente revisión: ciudadanos estadounidenses. autor y fecha de publicación, objetivos, características de la muestra (tamaño, variables sociodemográficas), Las principales variables del estudio fueron: el estatus instrumentos de evaluación utilizados, criterios de inclusión actual de consumo de tabaco (fumador/no fumador), sien- y exclusión empleados en la selección de la muestra y do fumador aquel sujeto que fumaba regularmente en ese principales limitaciones. momento (en este estudio no se diferenció entre fumadores dependientes y no dependientes de la nicotina) y, el diagnós- tico psiquiátrico, que se realizó según criterios DSM-III (APA, 1980). Esta información se obtuvo de una entrevista clínica de entre una hora y dos horas de duración. La información RESULTADOS sobre el estatus de fumador en los grupos control se obtuvo mediante una breve entrevista telefónica. Tras la revisión realizada sobre la prevalencia de trastor- La muestra clínica resultó ser más joven que el grupo nos de personalidad en fumadores de cigarrillos podemos control de Minnesota, con una edad media de 31,9 años dividir la misma según si se han centrado en general en los frente a los 43,7 de este último. Tenían una mayor proba- trastornos de personalidad en fumadores o si han analizado bilidad de estar casados, de pertenecer a grupos socioeco- la presencia de subtipos específicos. Las características prin- nómicos muy altos o muy bajos y de consumir alcohol. La cipales de dichos estudios se presentan resumidamente en distribución por género fue similar en ambos grupos. las tablas 1 y 2. De los resultados obtenidos, se concluyó que las personas con un trastorno mental fumaban más que los participantes control de Minnesota y de EE. UU. (52% vs. 30% vs. 33% Estudios sobre trastornos de personalidad en respectivamente), pero la prevalencia de consumo variaba fumadores en función del diagnóstico psiquiátrico y de la severidad del trastorno; así, los pacientes con esquizofrenia o manía y las Hughes, Hatsukami, Mitchell y Dahlgren (1986) compa- personas que habían sido hospitalizadas previamente por sus raron la prevalencia de consumo de tabaco en una muestra síntomas psiquiátricos, obtuvieron las mayores tasas de pre- de pacientes psiquiátricos y en dos grupos control. Hasta valencia de consumo de tabaco. Del total de la muestra, el ese entonces, estudios previos habían informado de una 21,2% presentaba un trastorno de personalidad, de los cua- alta prevalencia de fumadores entre la población psiquiá- les fumaba el 46% en el momento de la evaluación. trica (entre el 50 y el 84%, dependiendo del diagnóstico) frente a la población normal. Sin embargo, la validez de Hughes et al. (1986) concluyeron que, tras controlar dichos estudios se veía comprometida al no poder garan- estadísticamente la influencia de variables como la edad, el tizar que eran otros factores (bajo estatus socioeconómico, género o el estatus socioeconómico entre otras, era evidente consumo de alcohol, etc.), y no el propio trastorno mental, la elevada prevalencia del consumo de tabaco en pacientes los que disparaban el consumo de tabaco en este tipo de con un trastorno mental, que fue 1,6 veces mayor que en los población. Además, al haber utilizado muestras muy dife- grupos control. rentes, la generalización de los resultados resultaba impo- sible en la mayor parte de los casos. Por ello, Hughes et Dos de las limitaciones más importantes de este estudio al. (1986) controlaron a nivel estadístico variables como la son: en primer lugar, la validez cuestionable de los resulta- edad, el género, el estado civil, el estatus socioeconómico y dos, al no haberse empleado entrevistas diagnósticas estan- el consumo de alcohol. El objetivo final era garantizar que darizadas para evaluar presencia de patología psiquiátrica ni la presencia de un trastorno psiquiátrico se asociaba per se medidas objetivas del estatus de fumador (ej., evaluación de con un elevado consumo de tabaco. monóxido de carbono en aire espirado); y en segundo lugar que sólo se incluyeron aquellos pacientes con un diagnóstico La muestra la formaron 277 pacientes, evaluados en psiquiátrico simple, lo cual impide la generalización de los una clínica psiquiátrica del Centro Médico de la Universi- resultados a muestras de pacientes con más de un trastorno dad de Minnesota entre marzo de 1980 y agosto de 1982. mental. La exclusión de los pacientes psiquiátricos más seve- Los criterios de inclusión para poder participar en el estu- ros, es decir, aquellos con más de un trastorno mental, puede dio fueron: ser capaces de cubrir el cuestionario completo, haber repercutido significativamente en una menor prevalen- tener 18 años o más, y tener un diagnóstico psiquiátrico cia del consumo de tabaco, pues la severidad del trastorno simple (trastorno adaptativo, trastornos afectivos, tras- mental se asocia a un mayor consumo de tabaco y a una158 Trastornos de personalidad en fumadores: una revisión
  5. 5. mayor probabilidad de ser dependiente de la nicotina (Fiore, estaba inversamente asociada a la edad de los individuos,Jaén, Baker, Bailey, Benowitz, Curry et al., 2008). de manera que con el paso del tiempo dicha relación per- día fuerza. Entre las limitaciones de esta investigación está Black, Zimmerman y Coryell (1999), en la misma línea la baja prevalencia de algunos trastornos psiquiátricos y lade estudios previos, examinaron la relación entre el consu- dificultad de generalización de los resultados a otras pobla-mo de cigarrillos y un amplio rango de trastornos mentales, ciones, ya que la mayor parte de los participantes (97%) eranentre los que incluyeron los trastornos de personalidad, en de raza blanca y nacidos en Iowa (EE. UU.).una muestra de fumadores y no fumadores. Partieron de lahipótesis de que existía una fuerte asociación entre fumar y Gariti, Alterman, Mulvaney y Epperson (2000) realiza-comorbilidad psiquiátrica, y que además, esta relación estaba ron un estudio para examinar la respuesta a un tratamientoclaramente influida por la variable edad, siendo más fuerte para dejar de fumar en una muestra de fumadores con y sinen la cohorte de pacientes más jóvenes. Utilizaron una mues- historia de psicopatología en los Ejes I y II. Partieron de latra de 697 pacientes psiquiátricos e incorporaron un grupo hipótesis de que tener historial psiquiátrico estaría asociadocontrol de 360 individuos. El 56% eran mujeres, y la media a un abandono prematuro del tratamiento y a una peor res-de edad era de 41,7 años. puesta al mismo (a los dos, seis y doce meses). La muestra estuvo formada por 208 individuos que participaron en un La evaluación de los trastornos del Eje I la realizaron a estudio para dejar de fumar, en el que se comparaba la efi-través de la Diagnostic Interview Schedule (DIS; Robins, Hel- cacia de tres niveles distintos de intervención psicosocial.zer, Croughan y Ratcliff, 1981), en la que incluyeron una serie El tratamiento incluía también terapia sustitutiva de nico-de preguntas acerca del consumo de tabaco. Consideraron tina (parche de nicotina transdérmico). Los participantesfumador a aquella persona que había fumado diariamente, eran psicológicamente estables y con buena salud física (noalguna vez en la vida, durante como mínimo un mes. Las per- se incluyeron mujeres embarazadas), de edades comprendi-sonas que habían probado el tabaco pero que no se ajusta- das entre 19 y 65 años. Todos los fumadores cumplían cri-ban a este requisito se consideraron no fumadores. El 47,4 terios DSM-IV (APA, 1994) para dependencia de la nicotina.de la muestra eran fumadores y el 52,6% no fumadores. Los criterios de exclusión fueron los siguientes: padecerExaminaron la presencia de 11 trastornos del Eje I: manía, alguna enfermedad médica que impidiese el uso del par-depresión mayor, distimia, abuso/dependencia del alcohol, che (enfermedad cardiovascular inestable, alergia al parche,trastorno obsesivo-compulsivo, agorafobia, fobia social, úlcera péptica), mostrar síntomas evidentes de un trastor-fobia simple, trastorno de pánico y bulimia. no cognitivo serio (delirium, demencia), tener un trastorno Para evaluar los trastornos del Eje II recurrieron a la psicótico actual (esquizofrenia, trastorno delirante) o pre-Structured Interview for DSM-III Personality Disorders (SIDP; sentar ideación suicida u homicida, no cumplir los sínto-Stangl, Pfohl, Zimmerman, Bowers y Corenthal, 1985), una mas de dependencia de la nicotina y estar utilizando en elentrevista semi-estructurada formada por 160 preguntas, momento del tratamiento bupropión u otros productos paraque proporciona información relativa a los 11 trastornos de dejar de fumar. Antes de ser incluidos en el tratamiento,personalidad del DSM-III. Los autores siguieron la clasifica- los fumadores tenían que pasar un examen médico paración por grupos: grupo A (paranoide, esquizoide y esquizo- comprobar su estado de salud física, una entrevista diag-típico), grupo B (antisocial, histriónico, narcisista y límite) nóstica semi-estructurada (SCID- I/P o Structured Clinicaly grupo C (dependiente, evitativo, compulsivo y pasivo- Interview for DSM-IV axis I disorders Patient edition; First,agresivo). Spitzer, Gibbon y Williams, 1995) y un análisis de orina para confirmar que no existía consumo de otras drogas (alcohol, Los resultados obtenidos señalaron que el 47% de las cocaína, anfetaminas, benzodiacepinas, barbitúricos, opioi-personas que habían fumado cigarrillos de manera regular des y cannabis). La evaluación de los trastornos de perso-durante al menos un mes en algún momento de su vida. Los nalidad se realizó mediante la SCID-II o Structured Clinicalfumadores presentaban una mayor probabilidad de haber Interview for axis II DSM-IV disorders (First, Gibbon, Spitzer,sufrido algún trastorno mental, siendo los trastornos más Williams y Benjamin, 1996).frecuentes la depresión mayor, abuso/dependencia de alco-hol y drogas, agorafobia, y trastornos de personalidad de los El 46,6% de la muestra eran mujeres y la media de edadgrupos B y C (9,6% vs. 3,8% en fumadores y no fumadores era de 41,4 años. Los participantes llevaban una media derespectivamente, para el grupo B; 12,9 % vs. 7,4% en fuma- 20 años fumando y habían hecho unos cinco intentos pre-dores y no fumadores respectivamente, para el grupo C). Sin vios de abandono. La media de consumo fue de 27,1 ciga-embargo, la asociación entre fumar y trastornos de persona- rrillos al día y obtuvieron una puntuación media de 6,8 enlidad únicamente resultó significativa en los dos grupos más el Test de Dependencia de la Nicotina de Fagerström o FTNDjóvenes (28 años o menos, y entre 29 y 37 años). (Heatherton, Kozlowski, Frecker y Fagerström, 1991). Los fumadores fueron asignados al azar a los tres grupos de Black et al. (1999) concluyeron que, efectivamente, tratamiento, que iban de menor a mayor intensidad de lala relación entre psicopatología y consumo de cigarrillos, intervención psicosocial (grupo 1: baja intensidad más unaElena Fernández del Río, Elisardo Becoña Iglesias 159
  6. 6. sesión de video guiada por la enfermera del centro; grupo de este estudio son, por un lado, la falta de datos prospec- 2: intensidad moderada más cuatro sesiones de video guia- tivos que clarifiquen la relación entre trastornos de per- das por la enfermera del centro; y, grupo 3: alta intensi- sonalidad y consumo de drogas y, por otro, el uso de un dad más 12 sesiones de tratamiento cognitivo-conductual instrumento de autoinforme para la evaluación de los tras- en formato individual con la enfermera del centro), si bien tornos de personalidad. todos recibían un tratamiento con parche de nicotina de Grant, Hasin, Chou, Stinson y Dawson (2004) presenta- ocho semanas de duración. ron el primer estudio en EE. UU., conocido como NESARC Los resultados indicaron que el 16,3% de los fumado- (National Epidemiologic Survey on Alcohol and Related Con- res presentaba un trastorno de personalidad, aunque no ditions), sobre la prevalencia y la co-ocurrencia de depen- se especificó la distribución por grupos. Sin embargo, no dencia de la nicotina y los trastornos de personalidad. La se encontraron diferencias en el resultado del tratamien- muestra que utilizaron estaba formada por 43.093 perso- to en función de la existencia o no de psicopatología pre- nas residentes en EE. UU., incluyendo Alaska y Hawai, de 18 via, tanto del Eje I como del Eje II. Este hallazgo va en la años de edad en adelante. Los diagnósticos de dependencia misma línea de lo apuntado anteriormente por Breslau et de la nicotina (y otras sustancias) y de trastornos de per- al. (1998), que encontraron que el porcentaje de abandono sonalidad se realizaron mediante la entrevista AUDADIS-IV del consumo de tabaco era similar en fumadores con y sin (Alcohol Use Disorder and Associated Disabilities Interview historia de depresión mayor; o los resultados encontrados Schedule-DSM-IV Version; Grant, Dawson y Hasin, 2001). por Humfleet et al. (1999), según los cuales el haber teni- La AUDADIS-IV incluye una extensa lista de cuestiones do problemas de abuso de sustancias no influía significa- que evalúan separadamente dependencia de la nicotina y tivamente en el resultado de un tratamiento para dejar de dependencia de alcohol y otras drogas (sedantes, tranquili- fumar. Otros estudios en cambio, sí que encontraron que zantes, opioides distintos a heroína y metadona, estimulan- tener historia de psicopatología previa influía negativamen- tes, alucinógenos, cannabis, cocaína, inhalantes y heroína). te en el curso del tratamiento (Lasser, Wesley, Woolhandler, Para poder realizar un diagnóstico de dependencia de la Himmelstein, McCormick y Bor, 2000). nicotina en el último año, era necesario que los individuos respondiesen positivamente a al menos tres de los siete cri- Sussman, McCuller y Dent (2003) evaluaron la relación terios recogidos en el DSM-IV. Estos autores enfatizaron entre autocontrol social, trastornos de personalidad y con- el hecho de que los criterios generales de dependencia de sumo de sustancias, entre las que incluyeron tabaco, en sustancias no pueden ser aplicados o al menos necesitan una muestra de 1.207 estudiantes estadounidenses. El 59% ser modificados en el caso de la nicotina. Así, por ejemplo, de la muestra eran varones y la media de edad era de 16,8 el criterio de “utilización de la nicotina para paliar o evi- años. Para evaluar los trastornos de personalidad utilizaron tar el síndrome de abstinencia” se operacionalizó a través el Personality Diagnostic Questionnaire (PDQ, Hyler, 1994), de los 4 síntomas siguientes: 1) consumo de nicotina nada un cuestionario de 98 ítems, con formato de respuesta de más levantarse, 2) consumo de nicotina tras haber estado verdadero o falso, que evalúa varios patrones conductuales en una situación en la que se haya restringido el mismo, 3) asociados a los trastornos de personalidad tal y como los consumo de nicotina para evitar el síndrome de abstinencia, define el DSM-IV. Este cuestionario está formado por doce y 4) levantarse en mitad de la noche para consumir tabaco. subescalas (paranoide, esquizoide, esquizotípica, histriónica, El criterio diagnóstico que hace referencia a “dejar de reali- narcisista, límite, antisocial, evitativa, dependiente, obsesivo- zar actividades para consumir tabaco” se evaluó a través de compulsiva, negativista y depresiva). El consumo de sus- los siguientes ítems: 1) dejar de lado o restringir actividades tancias se evaluó preguntando a los participantes sobre el que eran importantes, como estar con amigos u otras rela- consumo de tabaco, alcohol, marihuana y otras drogas, en las cionadas con actividades sociales, porque en ellas no está que incluyeron cocaína, estimulantes, inhalantes, alucinóge- permitido el consumo de tabaco, y 2) abandonar o restringir nos, fenciclidina u opioides, en los últimos 30 días. actividades en las que la persona estaba interesada porque no se puede consumir tabaco mientras se realizan las mis- Los resultados indicaron que el consumo de tabaco en mas. El criterio “pasar mucho tiempo consumiendo taba- el último mes se relacionaba significativamente con el tras- co” se evaluó mediante un único síntoma relacionado con torno paranoide, con el trastorno límite y con el trastorno fumar un cigarrillo tras otro. El criterio de “consumir taba- antisocial de la personalidad. Además, estos tres trastornos co más tiempo del que se tenía previsto” se operacionalizó de personalidad predecían el consumo de tabaco en los 30 como un período en el que sujeto había consumido tabaco días previos a la entrevista. Por tipos de trastornos de per- durante más tiempo del que se había propuesto. sonalidad, y según la categorización de presencia/ausencia de trastorno, el 48% de la muestra tenía un trastorno para- Entre los individuos considerados “fumadores” (aquellos noide, el 41% un trastorno antisocial, el 24% un trastorno que habían fumado al menos 100 cigarrillos a lo largo de su límite, el 22% un trastorno evitativo y el 9% un trastorno vida), el consumo actual se definía en función de lo aconte- dependiente de la personalidad. Las principales limitaciones cido en los 12 meses previos a la realización de la entrevis-160 Trastornos de personalidad en fumadores: una revisión
  7. 7. ta. Así, el número total de cigarrillos consumidos durante el Moran, Coffey, Mann, Carlin y Patton (2006) en unaño anterior se determinaba en función de las respuestas que estudio realizado entre 2001 y 2003, examinaron la co-los fumadores daban a las siguientes cuestiones: a) ¿cuántos ocurrencia entre grupos de trastornos de personalidad ycigarrillos ha fumado normalmente durante el año pasado?, y trastornos por uso de sustancias en una muestra represen-b) ¿con qué frecuencia ha consumido cigarrillos el año pasa- tativa de 1.520 jóvenes adultos australianos. La media dedo? (ej., diariamente, cinco o seis días a la semana). edad de la muestra era de 24,1 años y el 51% eran muje- res. Para evaluar la presencia de psicopatología del Eje II La evaluación de los trastornos de personalidad la rea- utilizaron la Standardised Assessment of Personality (SAP,lizaron también mediante la AUDADIS-IV, y consistía en Pilgrim y Mann, 1990), versión CIE-10, una entrevistauna serie de cuestiones acerca de cómo se había sentido y semiestructurada que ha de ser administrada a alguna per-cómo había actuado la persona la mayor parte del tiempo sona que conozca al individuo desde hace al menos cincoa lo largo de su vida. Se les indicaba expresamente que no años. De los 1.520 individuos seleccionados inicialmente,tuviesen en cuenta aquellas situaciones en las que se hubie- 1.145 facilitaron los datos de una persona cercana a ellos, asen sentido deprimidos, ansiosos, en las que hubiesen bebido través de quienes se evaluó la presencia de algún trastornoexcesivamente o hubiesen consumido otro tipo de medicinas de personalidad. Respecto al consumo de sustancias, entreo drogas, situaciones en las que hubiesen padecido el sín- otras variables, se preguntó por el consumo de tabaco endrome de abstinencia de la nicotina o en las que hubiesen los últimos siete días y se empleó como instrumento prin-sufrido una enfermedad física. Para realizar un diagnóstico cipal el Test de Dependencia de la Nicotina de Fagerströmde trastorno de personalidad, los individuos tenían que cum- (FTND; Heatherton et al., 1991).plir los criterios exigidos por el DSM-IV para cada trastornoen particular, y al menos uno de los síntomas positivos debía Los resultados obtenidos señalaron que el 18,6% de lasser la disfunción social y/o laboral. personas presentaba un trastorno de personalidad, siendo los más prevalentes los que conforman el grupo C (9,8%), Los resultados señalaron que el 24,9% de la muestra respecto al grupo A (8,3%) y al grupo B (8,1%). Entre losfumaba regularmente, y que el 12,8% cumplían criterios hallazgos más relevantes de este estudio epidemiológico,de dependencia de la nicotina (14,1% varones vs. 11,5% destaca la fuerte relación encontrada entre los trastornos demujeres). Al evaluar la prevalencia de los trastornos de per- personalidad del grupo B y el consumo de cigarrillos, alcan-sonalidad, encontraron que el trastorno de personalidad zando una odd ratio de 2,7 en el caso de consumo diarioobsesivo-compulsivo era el más frecuente (7,9%), seguido de tabaco y de 2,8 para aquellos que presentaban ademásdel paranoide (4,4%), antisocial (3,6%), esquizoide (3,1%) y dependencia de la nicotina.evitativo (2,4%). Los trastornos de personalidad histriónico ydependiente fueron poco frecuentes en esta muestra (1,8% y Estos autores criticaron el estudio previo de Grant et al.0,5% respectivamente). (2004) por no haber utilizado un instrumento de evaluación de los trastornos de personalidad reconocido, mientras que Dentro del grupo de fumadores dependientes de la nico- ellos realizaron una evaluación fidedigna al contar con untina, el 22.8% presentó además un trastorno por consumo de amigo, un familiar o una persona cercana, elegida directa-alcohol, mientras que la prevalencia de padecer un trastor- mente por el participante en el estudio. Al utilizar un métodono de la personalidad siendo fumador dependiente, ascendió de evaluación de la personalidad más objetivo y realista con-al 31,7%. De nuevo, el trastorno de personalidad obsesivo- siguieron reducir significativamente el riesgo de error.compulsivo fue el más prevalente, alcanzando un porcentajedel 14,4%. Le siguieron el trastorno antisocial de la persona- No obstante, su estudio presenta algunas limitacioneslidad (12,2%) y el trastorno paranoide (11,7%). Las odds ratio como por ejemplo, el hecho de haber utilizado datos de con-referentes a la relación entre dependencia de la nicotina y sumo autoinformados, que siempre pueden haber sido falsea-trastornos del Eje II oscilaron entre 2,3 y 5,7. dos por los participantes; o la propia naturaleza transversal del estudio, que impide examinar las posibles relaciones etio- Grant et al. (2004) concluyeron que este subgrupo de lógicas entre los trastornos de personalidad y los trastornospoblación fumadora necesitaba una mayor atención por por uso de sustancias.parte de los profesionales, pues tenían una mayor probabili-dad de convertirse en personas dependientes de la nicotina. Goodwin, Keyes y Simuro (2007) examinaron la preva-Estos autores defendieron además la idea de que la industria lencia de trastornos mentales, entre los que incluyeron lostabaquera diseñaba productos específicos con el objetivo de trastornos de personalidad, en mujeres fumadoras durante elsatisfacer las necesidades psicológicas de cada fumador; por embarazo, comparada con un grupo de mujeres embarazadasello, era necesario conocer qué relación existe entre deter- no fumadoras en EE. UU. La muestra fue seleccionada delminadas características de personalidad y su relación con la estudio NESARC (Grant, Moore y Kaplan, 2003) y estuvo for-conducta de fumar (ej., cantidad consumida, profundidad de mada por 1.516 mujeres embarazadas. La evaluación de losla calada, etc.). trastornos mentales se realizó mediante la entrevista AUDA-Elena Fernández del Río, Elisardo Becoña Iglesias 161
  8. 8. DIS-IV (Grant et al., 2001). Clasificaron como “fumadoras” con edades comprendidas entre 25 y 78 años, que partici- a aquellas mujeres que habían fumado 100 cigarrillos o más paron en un tratamiento combinado (psicológico y farma- a lo largo de su vida, y como “fumadoras actuales” a las que cológico) para dejar de fumar, durante el período de un año. habían fumado durante el año previo. Se evaluó la presencia Además de características sociodemográficas (género, edad de trastornos del estado de ánimo, trastornos de ansiedad y nivel académico alcanzado) y de consumo (cantidad de y de varios trastornos de personalidad (trastorno de perso- tabaco consumida y edad de inicio) administraron el Inven- nalidad por evitación, trastorno de personalidad por depen- tario Clínico Multiaxial de Millon (MCMI-II, Millon, 1999). dencia, trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad, trastorno paranoide de la personalidad, trastorno esquizoide La muestra se formó con las personas que solicitaron de la personalidad, trastorno histriónico de la personalidad y voluntariamente ayuda para dejar de fumar en tres centros trastorno antisocial). de la provincia de Málaga. De los 105 participantes, el 26,6% cometieron deslices y el 16,2% recayeron. Se consideró que Los resultados encontrados mostraron que el 21,7% de el sujeto había recaído cuando, tras estar más de 24 horas sin las mujeres embarazadas eran fumadoras, y que el 12,4% fumar, hubo un patrón de consumo de al menos cinco ciga- presentaban dependencia de la nicotina. Entre el grupo rrillos al día y durante más de tres días. Se consideró “desliz” de fumadoras embarazadas, el 57,2% cumplía criterios de a la conducta de fumar que no llegó a un patrón de consumo dependencia de la nicotina. Aproximadamente, el 30% de para ser considerado recaída. El seguimiento se realizó a los las mujeres embarazadas que fumaban en el momento de seis meses de iniciar el abandono del tabaco, bien personal- la evaluación presentaban un trastorno mental, siendo los mente bien vía telefónica en caso de no acudir a la sesión trastornos de personalidad los más prevalentes (23,7% en semestral. mujeres fumadoras no dependientes). En mujeres fumado- ras dependientes la prevalencia de los trastornos del Eje II Los resultados encontrados mostraron que aquellos ascendió hasta el 41,8% . Todos los trastornos mentales, sujetos que habían cometido algún desliz o que habían incluyendo los trastornos de personalidad, fueron signifi- recaído a los seis meses obtenían mayores porcentajes en cativamente más frecuentes en mujeres embarazadas con los siguientes rasgos clínicos de personalidad (tasa base dependencia de la nicotina que entre mujeres embarazadas ≥ 75): evitativo (23,1% en grupo de recaída vs. 3,5% en no fumadoras; en concreto, la odd ratio (O.R.) del Eje II en grupo de abstinentes), autodestructivo (23,1% vs. 7% res- mujeres fumadoras dependientes fue de 4,15 respecto al pectivamente) y pasivo-agresivo (30,8% vs. 7% respecti- grupo de no fumadoras. vamente). En cambio, los sujetos con una tasa base igual o superior a 75 en la escala dependiente obtuvieron el 100% La principal limitación de este estudio es su naturaleza de éxito, es decir, ninguno de ellos cometió un desliz ni transversal, que impide determinar el mecanismo de asocia- recayó en el consumo de tabaco tras dejar de fumar. Ade- ción entre consumo de cigarrillos y los trastornos mentales. más, se encontró una relación estadísticamente significati- Además, no se utilizaron medidas biológicas del consumo va en los patrones esquizotípico y límite en los sujetos que de tabaco y existen imprecisiones en algunas de las medi- habían recaído o que habían cometido algún desliz en el ciones realizadas. Así, por ejemplo, no se tuvo en cuenta consumo de tabaco. que algunas mujeres dejaron de fumar al comienzo del embarazo. Es posible también que las mujeres fumadoras Entre las limitaciones de este estudio destaca el reducido mintiesen sobre su consumo real de tabaco por el estig- número de individuos que recayeron, lo que limita la genera- ma social asociado al consumo de tabaco durante la ges- lización de los resultados encontrados. Además, no se indica tación; y que aquellas fumadoras con trastornos del estado el nivel de consumo de tabaco pretratamiento ni si se realizó de ánimo infravalorasen su consumo real de tabaco, lo que verificación bioquímica de la abstinencia a los seis meses de puede haber afectado a la relación real entre el consumo haber finalizado el tratamiento. de cigarrillos y la presencia de psicopatología durante el embarazo. Perea, Oña y Ortiz (2009) evaluaron si los rasgos clíni- cos de personalidad correlacionaban con la probabilidad de recaída en sujetos que se sometían a un proceso de des- habituación tabáquica. Para ello, compararon la existencia de rasgos de personalidad en los grupos que mantenían la abstinencia y los que no durante el proceso de tratamien- to. También relacionaron los patrones graves de personali- dad según Millon (esquizotípico, límite y paranoide) con las recaídas en el proceso de dejar de fumar. La muestra estuvo formada por 105 sujetos (39,1% varones y 60,1% mujeres),162 Trastornos de personalidad en fumadores: una revisión
  9. 9. Tabla 1. Estudios sobre consumo de tabaco y trastornos de personalidad generales. ESTUDIO OBJETIVO MUESTRA INSTRUMENTOS RESULTADOS COMENTARIOS Hughes et al. (1986). Preva- Comparar la prevalencia 277 pacientes estadouni- - Entrevista clínica: cri- - Los individuos con Criterios de inclusión: lence of smoking among de consumo de tabaco en denses mayores de 18 años. terios DSM-III para el un trastorno mental - Ser capaces de cubrir el psychiatric patients. una muestra de pacientes Se incluyeron dos grupos diagnóstico de diferentes fumaban más que los cuestionario completo. psiquiátricos y en dos control: uno formado por trastornos mentales; participantes control de - Tener 18 o más años. grupos control. Analizaron 1.140 personas residentes cuestionario para cono- Minnesota y los residen- - Tener un diagnóstico la influencia de variables en Minnesota y otro forma- cer el estatus actual de tes en EE. UU. (52% vs. psiquiátrico simple (tras- como la edad, el género, do por 17.000 ciudadanos fumador. 30% vs. 33%). torno adaptativo, tras- el estado civil, el estatus estadounidenses. - En los grupos control el - La prevalencia del con- torno afectivo, trastorno socioeconómico y el consu- estatus de fumador se sumo varió en función de ansiedad, trastorno mo de alcohol. obtuvo mediante entre- del diagnóstico psiquiá- psicótico o trastorno de vista telefónica. trico: fumaban más los personalidad). pacientes con manía y Limitaciones: esquizofrenia. - No emplean entrevistas - El 21,2% de la muestra clí- diagnósticas estandariza- nica presentaba al menos das ni medidas objetivas un TP, de los cuales fuma- del estatus de fumador. ba el 46%. - Sólo incluyen pacientes con un diagnóstico psi- quiátrico simple. Black et al. (1999). Cigarette Examinar la relación entre el 1.057 individuos, de los - Evaluación Eje I: DIS. - El 47% de la muestra - Fumador: individuo que smoking and psychiatric consumo de cigarrillos y un cuales 697 eran pacientes Incluyeron preguntas había fumado de manera ha fumado cigarrillos dia- disorder in a community amplio rango de trastornos psiquiátricos y 360 eran acerca del consumo de regular durante al menos riamente alguna vez en sample. mentales, incluidos los individuos control. tabaco. un mes en algún momen- su vida durante al menos trastornos de personalidad. El 56% eran mujeres, y la - Evaluación Eje II: SIDP to de su vida. un mes. Posible influencia de la media de edad de la mues- (clasificación por grupos - Los fumadores presenta- - Es uno de los pocos estu- variable edad. tra era de 41,7 años. de personalidad). ban una mayor proba- dios en los que se han El 97% eran de raza blanca bilidad de haber sufrido utilizado criterios diag- y nacidos en Iowa (EE. UU.). un trastorno mental nósticos e instrumentos en algún momento de estandarizados para su vida. evaluar los trastornos del - En el grupo de fumadores: Eje I y del Eje II. 9,6% presentaba un TP Limitaciones: del grupo B y el 12,9% del - Baja prevalencia de grupo C (vs. 3,8% y 7,4% algunos trastornos psi- respectivamente en el quiátricos. grupo de no fumadores). - Dificultad de generaliza- - La asociación entre fumar ción de los resultados a y TP únicamente resultó otras poblaciones. significativa en los grupos - El entrevistador no es de edad más jóvenes ciego al estatus de fuma- (menores de 28 años, y dor del individuo. entre 29 y 37 años). Gariti et al. (2000). The Examinar la respuesta a un 208 individuos estadouni- - Criterios DSM-IV para - El 16,3% de los fumadores Criterios de exclusión: relationship between tratamiento para dejar de denses, psicológicamente dependencia de la presentaba un TP (no se - Mujeres embarazadas. psychopathology and fumar en fumadores con estables y con buena salud nicotina. especificó la distribución - Padecer alguna enferme- smoking cessation historia de psicopatología física, de edades compren- - Examen físico. por grupos). dad médica que impida el treatment response. en los Ejes I y II. didas entre los 19 y los - SCID-I/P. - No se encontraron dife- uso del parche (enferme- Se comparó la eficacia de 65 años. - Análisis de orina para con- rencias en el resultado del dad cardiovascular ines- tres niveles distintos de El 46% eran mujeres, y la firmar si existía consumo tratamiento en función table, alergia al parche, intervención psicosocial media de edad era de 41,4 de drogas. de la existencia o no de úlcera péptica). + terapia sustitutiva de años. - SCID-II. psicopatología previa, - Mostrar síntomas evi- nicotina. tanto del Eje I como del dentes de un trastorno Eje II. cognitivo serio (delirium, demencia). - Tener un trastorno psi- cótico en la actualidad (esquizofrenia, trastorno delirante). - Presentar ideación suicida u homicida. - No cumplir criterios de dependencia de la nicotina. - Estar utilizando, en el momento del tratamien- to, bupropión u otros productos para dejar de fumar. Sussman et al. (2003). Evaluar la relación entre 1.207 estudiantes esta- - Consumo de drogas - El 48% de la muestra tenía Limitaciones: The associations of autocontrol social, tras- dounidenses. El 59% eran (incluido tabaco) en los un TPP, el 41% un TAP, el - Falta de datos prospec- social self-control, tornos de personalidad y varones, y la media de edad últimos 30 días. 24% un TLP, el 22% un tivos que clarifiquen la personality disorders, and consumo de sustancias. era de 16,8 años. - Escala de 10 ítems para TPE y el 9% un TDP. relación entre el consumo demographics with drug evaluar el autocontrol - El consumo de tabaco en de sustancias y trastornos use among high-risk youth. social. el último mes se relacionó de personalidad. - PDQ significativamente con el - Utilización de un cues- TPP, el TLP y el TAP. tionario de autoinforme para la evaluación de los TP.Elena Fernández del Río, Elisardo Becoña Iglesias 163
  10. 10. ESTUDIO OBJETIVO MUESTRA INSTRUMENTOS RESULTADOS COMENTARIOS Grant et al. (2004). Examinar la prevalencia y 43.093 individuos, residen- - AUDADIS-IV (para evaluar - El 24,9% fumaba regu- - Fumador: individuo que Nicotine dependence and co-ocurrencia de depen- tes en EE.UU., de 18 años de dependencia de la nico- larmente, y el 12,8% había consumido al psychiatric disorders in the dencia de la nicotina y los edad en adelante. tina y diversos trastornos cumplieron criterios menos 100 cigarrillos United States: Results from TP, además de otros trastor- mentales). de dependencia de la en algún momento de the National Epidemiologic nos mentales. nicotina. su vida. Survey on Alcohol and - El 7,9% de la muestra - Es el primer estudio nor- Related Conditions total presentaba un TOCP, teamericano que explora (NESARC). 4,4% un TPP, 3,6% un directamente la relación TAP, 3,1% un TEP y el entre dependencia de la 2,4% un TPE. nicotina y trastornos de - En el grupo de fumadores personalidad. dependientes: el 31,7% presentaba al menos un TP, siendo el TOCP el más prevalente (14,4%), seguido del TAP (12,2%) y el TPP (11,7%). - Relación dependencia de la nicotina- TP: O.R.: 2,3 – 5,7. Moran et al. (2006). Examinar la co-ocurrencia Muestra representativa - Eje II: SAP, versión CIE-10 - El 18,6% de las personas - Respecto a estudios pre- Personality and substance entre grupos de trastornos de 1520 jóvenes adultos (administrada a alguna presentaba un TP, siendo vios, como el de Grant et use disorders in young de personalidad y trastor- australianos, donde el 51% persona que conozca al los más prevalentes los al. (2004), aquí contaron adults. nos por uso de sustancias, eran mujeres, y la media individuo desde hace al del grupo C (9,8%) res- con un método de eval- incluyendo el tabaco. de edad era de 24,1 años. menos 5 años). pecto al grupo A (8,3%) y uación de la personalidad Se evaluó la presencia de - Consumo de tabaco en los al grupo B (8,1%). más objetivo y realista, algún TP en una submues- últimos siete días. - Se encontró una fuerte reduciendo el riesgo de tra de 1.145 individuos. - FTND relación entre los TP del error. grupo B y el consumo de Limitaciones: cigarrillos, alcanzando - Utilización de datos de una O.R. de 2,7 en los consumo autoinforma- fumadores diarios de dos, sin validación bio- tabaco, y de 2,8 en los química del mismo. que tienen dependencia - Naturaleza transversal de la nicotina. del estudio, que impide examinar las posibles relaciones etiológicas entre los TP y los TUS. Goodwin et al. (2007). Estimar la prevalencia de Muestra de 1.516 mujeres - AUDADIS-IV (para evaluar - El 21,7% fumaba regu- - Fumadora: mujer que Mental disorders and trastornos mentales en estadounidenses embara- dependencia de la nico- larmente, y el 12,4% había consumido al nicotine dependence among mujeres fumadoras emba- zadas, extraída del estudio tina y diversos trastornos presentaba dependencia menos 100 cigarrillos pregnant women in the razadas. NESARC. mentales). de la nicotina. durante su vida. United States. - El 30% de las fumadoras Limitaciones: embarazadas presentaban - La naturaleza transversal al menos un trastorno del estudio impide deter- mental, de las cuales el minar el mecanismo de 23.7% presentan un TP. asociación entre consumo - El 41,8% de las mujeres de cigarrillos y trastornos fumadoras dependientes mentales. de la nicotina presentaba - No utilizaron medidas al menos un TP. biológicas del consumo - La O.R. para Eje II en de cigarrillos. embarazadas fumadoras - Imprecisión en algunas dependientes fue de mediciones. 4,15, respecto a las no fumadoras. Perea et al. (2009). Diferen- Evaluar si los rasgos clínicos 105 fumadores españoles - Hoja de datos sociode- - A los seis meses, el 26,6% Limitaciones: cias de rasgos clínicos de de personalidad se relacio- (39,1% varones, 61,9% mográficos y de consumo habían cometido deslices, - Escaso número de par- personalidad en el mante- nan con el mantenimiento mujeres), de entre 25 y 78 de tabaco. y el 16,2% había recaído. ticipantes en el grupo nimiento de la abstinencia y de la abstinencia y las recaí- años, que participaron en - MCMI-II (TB ≥ 75) - Los individuos que habían de recaída, lo que limita recaídas en tratamiento del das en un tratamiento para un tratamiento combinado, cometido algún desliz o la generalización de los tabaquismo. dejar de fumar. psicológico y farmacológico, que han recaído puntu- resultados encontrados. para dejar de fumar. aron significativamente - No se indica el nivel de más en las escalas evi- consumo de tabaco pre- tativa, autodestructiva y tratamiento. pasivo-agresiva. - No verificación bioquímica - Se encontró una relación de la abstinencia a los significativa entre los 6 meses de finalizado el patrones de personalidad tratamiento. más graves, esquizotípico y límite, en los sujetos que habían recaído o que habían cometido algún desliz en el consumo de tabaco. TP = Trastorno de personalidad DIS = National Institute of Mental Health’s Diagnostic Interview Schedule SCID-II = Structured Clinical Interview for Axis II DSM-IV disorders TAP = Trastorno antisocial de la personalidad SIDP = Structured Interview for DSM-III Personality Disorders MCMI-II = Millon Clinical Multiaxial Inventory-II TOCP = Trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad PDQ = Personality Diagnostic Questionnaire TB = Tasa Base TPP = Trastorno paranoide de la personalidad AUDADIS–IV = Alcohol Use Disorder and Associated Disabilities Interview Schedule-DSM-IV Version O.R. = Odd Ratio TEP = Trastorno esquizoide de la personalidad SAP = Standardised Assessment of Personality TPE = Trastorno de personalidad por evitación FTND = Fagerström Test for Nicotine Dependence TDP = Trastorno de la personalidad por dependencia SCID-I/P = Structured Clinical Interview for DSM-IV Axis I disorders. Patient Edition164 Trastornos de personalidad en fumadores: una revisión
  11. 11. Estudios sobre tipos específicos de trastornos de y cuyo buen estado de salud fue verificado antes de entrar apersonalidad en fumadores formar parte de la investigación. La evaluación del consumo de tabaco se centró única- Covey et al. (1994) realizaron un estudio cuyo objetivo mente en el estatus de fumador (si fumaban o no diariamen-general fue examinar la relación entre consumo de tabaco te) y en la cantidad consumida al día. El 43% de la muestray varios trastornos psiquiátricos (depresión mayor, distimia, fumaba, una media de 11,8 cigarrillos diarios. Para evaluartrastorno de ansiedad generalizada, fobia simple, fobia social, las características de esquizotipia y límite se emplearon lasagorafobia, trastorno de pánico, trastorno obsesivo-compul- escalas de “Esquizotipia” y “Límite” diseñadas por Claridge ysivo, abuso/dependencia del alcohol, esquizofrenia y trastor- Broks (1984). A los participantes se les administró también elno antisocial de la personalidad). EPQ (Eysenck Personality Questionnaire, Eysenck y Eysenck, Partieron de una muestra inicial formada por 2.980 indi- 1975), con el fin de evaluar las variables de psicoticismo yviduos residentes en Durham (Carolina del Norte), una de las neuroticismo.ciudades elegidas para formar parte del estudio Epidemiolo- Los resultados señalaron que ambas características degical Catchment Area (Regier, Farmer, Rae, Locke, Keith, Judd personalidad, esquizotipia y límite, correlacionaban con elet al., 1990). El 55% eran mujeres, con una edad media de estatus de fumador en adultos sanos (esquizotipia, ρ = 0,166;42,8 años. límite, ρ = 0,185; ambas con una p ,002), independiente- mente de variables como la edad, el género, el nivel educati- En su estudio, utilizaron como instrumento básico de vo, y las características de psicoticismo y neuroticismo. Estosevaluación una entrevista diagnóstica estructurada (Diag- hallazgos confirmaron los apuntados por estudios previos,nostic Interview Schedule, DIS; Robins et al., 1981), en la según los cuales estos tres instrumentos no medían exac-que incluyeron cuestiones referidas a la conducta de fumar. tamente los mismos aspectos de “propensión o tendencia aUn sujeto fue clasificado como fumador si había consumi- la psicosis” (Chapman, Chapman, Kwapil, Eckblad y Zinser,do tabaco diariamente durante como mínimo un mes a lo 1994). Williams et al. (1996) no encontraron resultados con-largo de su vida. Por otro lado, se consideró que un fuma- cluyentes acerca del mecanismo de asociación entre el con-dor había intentado abandonar el consumo si había logrado sumo de tabaco y los rasgos esquizotípico y límite; por lo quefumar menos de 10 cigarrillos diarios durante el año previo a sugieren analizar si la relación entre una puntuación alta enla entrevista. la escala de esquizotipia y el aumento del riesgo de desarro- llar un trastorno psicótico era independiente de la relación Respecto a los resultados obtenidos, el 2,4% de la mues- entre esquizotipia y el consumo de tabaco.tra total presentaba un trastorno antisocial de la personali-dad (1,8% en no fumadores vs. 2,7% en fumadores vs. 2,3% Una de las investigaciones más relevantes sobre comor-en fumadores que habían intentado dejar de fumar), pero no bilidad psiquiátrica es la que llevaron a cabo Lasser et al.se encontró una relación significativa entre fumar e inten- (2000), en la que utilizaron datos procedentes del estu-tos de abandono y este trastorno de personalidad, mientras dio NCS o National Comorbidity Study (Kessler, McGona-que sí se observó una asociación estadísticamente significa- gle, Zhao, Nelson, Hughes, Eshleman et al., 1994). Lassertiva, tanto en hombres como en mujeres, entre el trastorno et al. (2000) partieron de la hipótesis de que las personasde ansiedad generalizada y el abuso/dependencia del alco- con un trastorno mental fumaban una mayor cantidad dehol, y el consumo de tabaco. Uno de los puntos fuertes de cigarrillos que aquellas sin psicopatología; y que las prime-este estudio fue que, respecto al estudio ECA, se incorporó ras hacían menos intentos de abandono y suponían uno deel consumo de tabaco como una de las variables fundamen- los principales sectores de consumo a los que iban dirigidastales, al margen de que no se encontrase ninguna relación las campañas de la industria tabaquera, algo que más tardesignificativa entre fumar y el trastorno antisocial de la per- enfatizarían Grant et al. (2004).sonalidad. Los autores atribuyeron estos resultados a la baja El NCS fue el primer estudio que empleó una entrevis-prevalencia de este trastorno de personalidad en la muestra ta estructurada para evaluar patología psiquiátrica en unautilizada. muestra nacional representativa, siendo su objetivo funda- mental examinar la relación existente entre tipo y severidad Williams, Wellman, Allan y Taylor (1996) investigaron si del trastorno mental y la probabilidad de fumar, así como deel consumo habitual de tabaco en personas sanas se rela- abandonar el consumo de tabaco.cionaba con características del trastorno esquizotípico y eltrastorno límite de la personalidad, independientemente de La muestra, recogida entre septiembre de 1990 y febre-su relación con variables demográficas y otras variables de ro de 1992, estuvo formada por 8.098 individuos, de entrepersonalidad. La muestra empleada estaba formada por 100 15 y 54 años de edad, pertenecientes a población general,personas, con una media de edad de 23 años (50% mujeres no institucionalizada. Se utilizaron criterios DSM-III-R (APA,y 50% varones), reclutadas a través de anuncios en prensa, 1987) para el diagnóstico de los distintos trastornos menta-Elena Fernández del Río, Elisardo Becoña Iglesias 165

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