ActualidadMaradona: la salud, la droga y la hipocresíaCUANDO LOS AMIGOS SON LOS PEORES ENEMIGOSLa imbecilidad es una potes...
Alfredo Cahe, conocido como “el médico de las estrellas”, no ha estado a la altura delas circunstancias respecto al cuidad...
El caso del “Morsa” Espósito es más puntual. Y es que en el marco de la causaCóppola él mismo admitió que proveía de cocaí...
De más está aclarar que Barreiro Laborda ya está al tope del ranking de indeseablesque imaginariamente traza y actualiza C...
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Maradona la salud, la droga y la hipocresia

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Maradona la salud, la droga y la hipocresia

  1. 1. ActualidadMaradona: la salud, la droga y la hipocresíaCUANDO LOS AMIGOS SON LOS PEORES ENEMIGOSLa imbecilidad es una potestad que no conoce limites. En general se presenta ensituaciones en las que reina el desconocimiento y el desorden, y ahí es donde mejorpasa desapercibida.Lo que le ha sucedido a Diego Maradona es el ejemplo perfecto de lo antedicho. Hanreaparecido en estas horas los idiotas de siempre a decir las imbecilidades másincreíbles y a desinformar al público general. Lamentablemente, algunos de ellos están“disfrazados” de periodistas.Pero también hay irresponsables amparados en su condición de “profesionales” o“amigos de Diego” que creen estar en la obligación de opinar, aunque no tengan nadaimportante que decir.Alfredo Cahe tal vez sea el paradigma más cabal de lo que representa lairresponsabilidad profesional. Y es que, sin titubear un momento, aseguró que lainternación del astro del futbol no tenía relación alguna con su adicción a lasdrogas.¿Hace falta ser médico para saber que el consumo a largo plazo de cocaínaresiente el corazón de una persona?¿Hace falta ser médico para saber que la droga hace estragos con la presión de unapersona y produce síntomas similares a los que padeció Maradona en sus primerashoras de descompostura?¿Hace falta ser inteligente para intuir que Cahe miente?Me importa mucho, poquito, nada
  2. 2. Alfredo Cahe, conocido como “el médico de las estrellas”, no ha estado a la altura delas circunstancias respecto al cuidado de Diego Maradona. Quienes rodean al “Diego”,aseguran que Cahe no mantiene un control demasiado riguroso sobre el astro defutbol.Tal es así que, en una entrevista al diario Clarín del 24 de septiembre de 2000, elirresponsable médico aseguró que ya no le preocupaba el corazón de Maradona,sino su melancolía (??). Ese mismo corazón es el mismo que ahora no responde comodebe, pero ya nadie recuerda las palabras de Cahe.Posteriormente, el 2 de febrero de 2001, el mismo “profesional” manifestó al diariobrasileño O Globo, que Maradona consumía “cocaína circunstancialmente” y que, pesea la adicción, si el futbolista se mantenía en tratamiento podía “vivir hasta los 70años”.Esas irresponsables palabras deberían ser el inevitable disparador para replantear loque los medios nunca terminan de profundizar: las insanas relaciones del ex futbolistacon un entorno de innombrables, tales como Ferro Viera, su propio cuñado Gabriel“el Morsa” Espósito, Omar Suárez (dueño del boliche Cocodrilo), el Turco Abdala yOldemar Barreiro Laborda, entre otros.No olvidemos que dos de los nombrados han sido (junto a otros personajes, comoGuillermo Cóppola), quienes proveyeron de cocaína a Maradona a diestra y siniestra.Amigos son los amigosLos primeros días del año 2000 encontraron a Diego Maradona descompuesto en tierrauruguaya: le faltaba el aire, transpiraba y tenía la cara más hinchada que nunca. Latensión le había subido y su ritmo cardíaco estaba descompensado. Casi igual que enestos momentos. Lo cierto es que el astro podría haber muerto: el resultado de losanálisis de sangre y orina no sólo mostraban rastros de cocaína en exceso, tambiéndetectaban una elocuente intoxicación producto de un cóctel de barbitúricos ysedantes.Aunque Cóppola trató de imponer a la prensa una historia light –aseguró que Maradona“nunca se había portado tan bien”-, pronto se supo que todo era mentira. Las miradasse dirigieron no sólo hacia su persona, sino también a la de Carlos Ferro Viera, unpseudoempresario que se acercó al “grupo” de Maradona después de conocer aCóppola en la cárcel de Dolores, donde ambos compartían la prisión.No es casual que haya sido –justamente- en el departamento de Ferro Viera dondeMaradona se enteró de que le había dado positivo el control antidoping en agosto de1997 cuando jugaba para Boca. Fue después de esa caída que Diego abandonódefinitivamente el fútbol.
  3. 3. El caso del “Morsa” Espósito es más puntual. Y es que en el marco de la causaCóppola él mismo admitió que proveía de cocaína a su cuñado. Pocos saben que,en esos días, Diego Maradona le había garantizado que lo iba a sacar de la cárcel,siempre y cuando no declarase contra -su entonces amigo- Guillermo Cóppola.En la indagatoria, el Morsa aseguró que la cocaína se la compraba “a Claudio Cóppola,más conocido como „Lechón‟. Lo llamaba previamente a su casa del barrio de Florestay cuando llegaba a su casa ya tenía preparado el encargue. Pagaba cien pesos labochita de cinco gramos”.Cuando el secretario del juzgado quiso saber quién era el que a su vez le vendía ladroga a Claudio Cóppola, el Morsa fue bien terminante: “Eso no se lo voy a decir”.Todos intuían ese nombre, pero nadie se animó a decirlo.Guillote, por su parte –y a pesar de tener el mismo apellido- había aseguradodesconocer a Claudio Cóppola. Sin embargo, había una escucha telefónica que lostenía a ambos como protagonistas: “Guille, yo tengo que conseguir un kilo cuandollegue mi primo. Yo te puedo asegurar que si ven los billetes te pongo la pelota conbotella de whisky de la mejor”, dice Claudio Cóppola, mientras en su casa suena eltimbre.Cuando regresa al teléfono le dice a Guillermo Cóppola: “Leo quiere merquita, dale,dale. Lujos y placeres conseguíme”.Guillote no duda: “Yo consigo, sí, no hay problema”.Finalmente, no podemos dejar de hablar de Oldemar “Cuqui” Barreiro Laborda, quienes el nuevo asesor comercial y espiritual de Maradona.Con 52 años, construyó un imperio de 32 empresas entre las que se destaca Lo Jack ytiene un prontuario de lo más elocuente.Y es que Barreiro Laborda es un habitué de los ámbitos tribunalicios. Fueperseguido por la Justicia por presunta defraudación cuando era titular de Lo Jack ytuvo siete causas en trámite en el juzgado de instrucción de Mariano Bergés. Entreéstas, se destaca la que le iniciaron por una supuesta estafa contra el Bank Boston por62 millones de dólares.Respecto a Maradona, aseguró en su momento que: “Soy su consejero y amigo, perono su representante. Lo que haremos será un control de gestión de los negocios deDiego (...) Diego sólo tiene 200 mil dólares en efectivo, aunque su patrimonio enpropiedades ascendería a siete millones. De todas maneras, si no genera nuevosnegocios, podría quedarse sin dinero en poco tiempo más, aunque tiene varioscontratos vigentes que, ordenándolos en su manejo, le permitirán salir adelante”.
  4. 4. De más está aclarar que Barreiro Laborda ya está al tope del ranking de indeseablesque imaginariamente traza y actualiza Claudia Villafañe y que, por carácter transitivo,comparte con sus hijas.ConcluyendoAunque la internación de Maradona no tenga que ver puntualmente con la adicción alos estupefacientes, es obvio que su cuerpo está duramente resentido a causa de estasy eso le juega en contra en este preciso instante.Es probable que el astro finalmente salga de su grave cuadro de salud, pero deberáreplantearse cómo será su futuro y quiénes serán los “hombres de confianza” que loacompañarán a partir de ahora.Y es que, hasta que el astro no se aleje de ese entorno de indeseables, no podrásuperar el estado lamentable de salud que lo aqueja de manera crónica.Esa decisión es potestad de su propia voluntad.De nadie, nadie más...Christian Sanzhttp://www.periodicotribuna.com.ar/553-maradona-la-salud-la-droga-y-la-hipocresia.html

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