Modernismo

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El Modernismo latinoamericano

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Modernismo

  1. 1. Para entender a qué se refiere con esta palabra debemos definir qué son períodos literarios. Los Movimientos Literarios o Periodos literarios son una forma de estudiar la literatura, dividiéndola en períodos o corrientes, según características de los autores que componen cada uno de esos períodos, formas de pensar y de sentir del hombre, y con la condición de que hayan compartido una misma época histórica. En otras palabras son tendencias artísticas que surgen en diferentes épocas, de acuerdo con los acontecimientos históricos circundantes y los estudios filosóficos del momento.
  2. 2. Ejemplos Literatura Clásica Literatura Griega ( Homero) La Ilíada y La Odisea (Homero) Literatura Latina La Eneida (Virgilio) Literatura Medieval El Mío Cid (Anónimo) Literatura Renacentista Romeo y Julieta ( Shakespeare) Literatura Barroca El Quijote (Cervantes) Neoclasicismo Himnos Romanticismo Martín Fierro ( José Hernández) Realismo El sí de las niñas ( Leandro de Moratín) Naturalismo / Criollismo Cuentos ( Horacio Quiroga) Modernismo Sonatina – Lo fatal – (Rubén Darío) Vanguardias y generaciones posguerra Novismos y posnovismos Sábato – Cortázar – Borges – Benedetti – Neruda – Vargas Llosa, I. Allende, etc Literatura Precolombina Cronistas de Indias (Colón- Inca Garcilaso de la Vega) Redondillas (Sor Juana Inés de la Cruz)
  3. 3. Redondillas, Sor Juana Inés de la Cruz REDONDILLAS Hombres necios que acusáis a la mujer, sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis; si con ansia sin igual solicitáis su desdén, por qué queréis que obren bien si las incitáis al mal? Combatís su resistencia y luego, con gravedad, decís que fue liviandad lo que hizo la diligencia. Parecer quiere el denuedo de vuestro parecer loco, al niño que pone el coco y luego le tiene miedo. Queréis, con presunción necia, hallar a la que buscáis para prentendida, Thais, y en la posesión, Lucrecia. ¿Qué humor puede ser más raro que el que, falto de consejo, él mismo empaña el espejo y siente que no esté claro? Con el favor y el desdén tenéis condición igual, quejándoos, si os tratan mal, burlándoos, si os quieren bien. Opinión, ninguna gana, pues la que más se recata, si no os admite, es ingrata, y si os admite, es liviana. Siempre tan necios andáis que, con desigual nivel, a una culpáis por cruel y a otra por fácil culpáis. ¿Pues como ha de estar templada la que vuestro amor pretende?, ¿si la que es ingrata ofende, y la que es fácil enfada? Mas, entre el enfado y la pena que vuestro gusto refiere, bien haya la que no os quiere y quejaos en hora buena. Dan vuestras amantes penas a sus libertades alas, y después de hacerlas malas las queréis hallar muy buenas. ¿Cuál mayor culpa ha tenido en una pasión errada: la que cae de rogada, o el que ruega de caído? ¿O cuál es de más culpar, aunque cualquiera mal haga; la que peca por la paga o el que paga por pecar? ¿Pues, para qué os espantáis de la culpa que tenéis? Queredlas cual las hacéis o hacedlas cual las buscáis. Dejad de solicitar, y después, con más razón, acusaréis la afición de la que os fuere a rogar. Bien con muchas armas fundo que lidia vuestra arrogancia, pues en promesa e instancia juntáis diablo, carne y mundo.
  4. 4. Características del MODERNISMO Primer movimiento literario que es auténticamente americano Rasgo distintivo Cuándo Ferrocarril S XIX Surgimiento de la Industrialización Teléfono Telégrafo Cine Avión Automóvil Surge especialmente como un sentimiento de disconformidad ante lo consagrado 1880 - 1916 Resultado
  5. 5. <ul><li>Dentro del Modernismo se </li></ul><ul><li>pueden apreciar tres </li></ul><ul><li>características fundamentales: </li></ul><ul><li>La estética literaria en la búsqueda de </li></ul><ul><li>la belleza, para escapar de la rutina y </li></ul><ul><li>mediocridad cotidiana… </li></ul><ul><li>Las evocaciones históricas y legendarias , carreras a través del tiempo y del espacio, viajes a civilizaciones perdidas y mundos inexplorados: el mundo Oriental, Edad Media, mitologías griega y romana, el Renacimiento , etc. Las principales aportaciones de la estética en las evocaciones son figuras tales como cisnes, princesas, ninfas y dioses mitológicos . Todo un mudo de refinada belleza que según los modernistas era totalmente opuesto a la vulgaridad de la vida burguesa. </li></ul><ul><li>La expresión de la intimidad personal , influenciado por el romanticismo. Se representa la melancolía , el hastío y la tristeza , caracterizados casi siempre por paisajes otoñales crepusculares, de jardines misteriosos en tardes grises y cerradas... </li></ul>
  6. 6. Orígenes del Modernismo El modernismo sintetiza varias cosas: 1 . Romanticismo 2. Parnasianismo 3. Simbolismo 4. Impresionismo Busca la belleza, valiéndose de sonidos, ritmos, capacidad sugeridora, es la literatura de los sentidos y de la renovación del lenguaje. Para ello se sitúan los autores en países exóticos o en épocas pasadas. La intimidad del escritor, su mundo interno, su estado anímico... y con frecuencia la melancolía y la tristeza. Del Romanticismo : el Modernismo toma la rebeldía, el individualismo, el sentimentalismo, la tendencia a la tristeza, el gusto por lo irracional, de lo fantástico, los ambientes nocturnos...
  7. 7. Del Parnasianismo , toma los mitos grecolatinos, los países exóticos y sobre todo la perfección formal y el lenguaje brillante y rotundo. Del Simbolismo : el gusto por lo oculto, las cosas del más allá y la capacidad que algunas palabras tienen de evocar. El empleo de un símbolo principalmente, que es el cisne, pero también el príncipe (el amor), la mariposa (la libertad)...
  8. 8. Del Impresionismo : toma el gusto por las sensaciones, por la impresión de los sentidos. El gusto que tenían los modernistas por los efectos sonoros y musicales influirá en la métrica con nuevos ritmos , distintas estrofas , también utilizan un léxico colorista, brillante en muchos adjetivos, sensaciones, metáforas, comparaciones .
  9. 9. Etapas del Modernismo Preciosista (1era etapa) Mundonovista (2da etapa) <ul><li>Búsqueda de la perfección formal </li></ul><ul><li>Musicalidad de las palabras. </li></ul><ul><li>Trasposiciones estéticas –arte combinatorio- </li></ul><ul><li>Inaccesible para el lector común </li></ul><ul><li>Vocabulario culto y sofisticado. </li></ul><ul><li>Actitud elitista y evasiva </li></ul><ul><li>Cosmopolita </li></ul><ul><li>Temas relacionados con los problemas de América y por la identidad latinoamericana </li></ul><ul><li>Ven a EE.UU como una amenaza. </li></ul><ul><li>Miran hacia el pasado aborigen y denuncian, protestan y critican </li></ul><ul><li>Más accesible para el lector común </li></ul>
  10. 10. La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa, que ha perdido el color. La princesa está pálida en su silla de oro, está mudo el teclado de su clave sonoro; y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor. El jardín puebla el triunfo de los pavos reales. Parlanchina, la dueña dice cosas banales, y, vestido de rojo, piruetea el bufón. La princesa no ríe, la princesa no siente; la princesa persigue por el cielo de Oriente la libélula vaga de una vaga ilusión. ¿Piensa acaso en el príncipe del Golconda o de China, o en el que ha detenido su carroza argentina para ver de sus ojos la dulzura de luz? ¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes, o en el que es soberano de los claros diamantes, o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz? SONA T I NA
  11. 11. ¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa quiere ser golondrina, quiere ser mariposa, tener alas ligeras, bajo el cielo volar, ir al sol por la escala luminosa de un rayo, saludar a los lirios con los versos de mayo, o perderse en el viento sobre el trueno del mar. Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata, ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata, ni los cisnes unánimes en el lago de azur. Y están tristes las flores por la flor de la corte; los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte, de Occidente las dalias y las rosas del Sur. ¡Pobrecita princesa de los ojos azules! Está presa en sus oros, está presa en sus tules, en la jaula de mármol del palacio real, el palacio soberbio que vigilan los guardas, que custodian cien negros con sus cien alabardas , un lebrel que no duerme y un dragón colosal.
  12. 12. ¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida! (La princesa está triste. La princesa está pálida) ¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil! ¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe (La princesa está pálida. La princesa está triste) más brillante que el alba, más hermoso que abril! ¡Calla, calla, princesa dice el hada madrina, en caballo con alas, hacia acá se encamina, en el cinto la espada y en la mano el azor, el feliz caballero que te adora sin verte, y que llega de lejos, vencedor de la Muerte, a encenderte los labios con su beso de amor!
  13. 13. SONATINA La/ prin/ce/sa es/tá/ tris/te/... ¿qué/ ten/drá/ la/ prin/ce/sa? 15-1= 14 Los/ sus/pi/ros/ se es/ca/pan/ de/ su/ bo/ca/ de/ fre/sa, 15-1= 14 que ha/ per/di/do/ la/ ri/sa/ , que ha/ per/di/do/ el/ co/lor. 16-2= 14 La/ prin/ce/sa/ es/tá/ pá/li/da/ en/ su/ si/lla/ de o/ro , 15-1= 14 es/tá/ mu/do el/ te/cla/do/ de/ su/ cla/ve/ so/no/ro ; 15-1= 14 y en/ un/ va/so, ol/vi/da/da/, se/ des/ma/ya u/na/ flor . 17-3= 14 El jardín puebla el triunfo de los pavos reales . Parlanchina, la dueña dice cosas banales, y, vestido de rojo, piruetea el bufón. La princesa no ríe, la princesa no siente; la princesa persigue por el cielo de Oriente la libélula vaga de una vaga ilusión. ¿Piensa acaso en el príncipe del Golconda o de China , o en el que ha detenido su carroza argentina para ver de sus ojos la dulzura de luz ? ¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes, o en el que es soberano de los claros diamantes, o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz ?
  14. 14. ¡Ay! La pobre princesa de la boca de r osa a quiere ser golondrina, quiere ser marip osa , a tener alas ligeras, bajo el cielo vol ar , b Aguda ir al sol por la escala luminosa de un r ayo , c saludar a los lirios con los versos de m ayo , c o perderse en el viento sobre el trueno del m ar . b Aguda Ya no quiere el palacio, ni la rueca de pl ata , a ni el halcón encantado, ni el bufón escarl ata , a ni los cisnes unánimes en el lago de az ur . b Aguda Y están tristes las flores por la flor de la c orte ; c los jazmines de Oriente , los nelumbos del N orte , c de Occidente las dalias y las rosas del S ur . b Aguda ¡Pobrecita princesa de los ojos azules ! Está presa en sus oros, está presa en sus tules, en la jaula de mármol del palacio real, el palacio soberbio que vigilan los guardas, que custodian cien negros con sus cien alabardas, un lebrel que no duerme y un dragón colosal.
  15. 15. ¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida ! (La princesa está triste. La princesa está pálida) ¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil ! ¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe (La princesa está pálida. La princesa está triste) más brillante que el alba, más hermoso que abril! ¡Calla, calla, princesa dice el hada madrina , en caballo con alas, hacia acá se encamina, en el cinto la espada y en la mano el azor , el feliz caballero que te adora sin verte, y que llega de lejos, vencedor de la Muerte, a encenderte los labios con su beso de amor! Félix Rubén García Sarmiento , conocido como Rubén Darío ( 1867 - 1916 ), fue un poeta nicaragüense , máximo representante del Modernismo literario en lengua española . Es posiblemente el poeta que ha tenido una mayor y más duradera influencia en la poesía del siglo XX en el ámbito hispánico. Es llamado príncipe de las letras castellanas .
  16. 16. Sinfonía en gris mayor El mar como un vasto cristal azogado refleja la lámina de un cielo de zinc; lejanas bandadas de pájaros manchan el fondo bruñido de pálido gris . El sol como un vidrio redondo y opaco con paso de enfermo camina al cenit; el viento marino descansa en la sombra teniendo de almohada su negro clarín. Las ondas que mueven su vientre de plomo debajo del muelle parecen gemir. Sentado en un cable, fumando su pipa, está un marinero pensando en las playas de un vago, lejano, brumoso país .
  17. 17. Es viejo ese lobo. Tostaron su cara los rayos de fuego del sol del Brasil ; los recios tifones del mar de la China le han visto bebiendo su frasco de gin. La espuma impregnada de yodo y salitre ha tiempo conoce su roja nariz, sus crespos cabellos, sus bíceps de atleta, su gorra de lona, su blusa de dril. En medio del humo que forma el tabaco ve el viejo el lejano, brumoso país, adonde una tarde caliente y dorada tendidas las velas partió el bergantín...
  18. 18. La siesta del trópico. El lobo se duerme. Ya todo lo envuelve la gama del gris. Parece que un suave y enorme esfumino del curvo horizonte borrara el confín. La siesta del trópico . La vieja cigarra ensaya su ronca guitarra senil, y el grillo preludia un solo monótono en la única cuerda que está en su violín .
  19. 19. COLÓN ¡Desgraciado Almirante! Tu pobre América, tu india virgen y hermosa de sangre cálida, la perla de tus sueños, es una histérica de convulsivos nervios y frente pálida. Un desastroso espíritu posee tu tierra: donde la tribu unida blandió sus mazas, hoy se enciende entre hermanos perpetua guerra, se hieren y destrozan las mismas razas. Al ídolo de piedra reemplaza ahora el ídolo de carne que se entroniza, y cada día alumbra la blanca aurora en los campos fraternos sangre y ceniza.
  20. 20. Desdeñando a los reyes nos dimos leyes al son de los cañones y los clarines, y hoy al favor siniestro de negros reyes fraternizan los Judas con los Caínes. Bebiendo la esparcida savia francesa con nuestra boca indígena semiespañola, día a día cantamos la Marsellesa para acabar danzando la Carmañola. Las ambiciones pérfidas no tienen diques, soñadas libertades yacen deshechas. ¡Eso no hicieron nunca nuestros caciques, a quienes las montañas daban las flechas! .
  21. 21. Ellos eran soberbios, leales y francos, ceñidas las cabezas de raras plumas; ¡ojalá hubieran sido los hombres blancos como los Atahualpas y Moctezumas! Cuando en vientres de América cayó semilla de la raza de hierro que fue de España, mezcló su fuerza heroica la gran Castilla con la fuerza del indio de la montaña. ¡Pluguiera a Dios las aguas antes intactas no reflejaran nunca las blancas velas; ni vieran las estrellas estupefactas arribar a la orilla tus carabelas!
  22. 22. Libre como las águilas, vieran los montes pasar los aborígenes por los boscajes, persiguiendo los pumas y los bisontes con el dardo certero de sus carcajes. Que más valiera el jefe rudo y bizarro que el soldado que en fango sus glorias finca, que ha hecho gemir al zipa bajo su carro o temblar las heladas momias del Inca. La cruz que nos llevaste padece mengua; y tras encanalladas revoluciones, la canalla escritora mancha la lengua que escribieron Cervantes y Calderones.
  23. 23. Cristo va por las calles flaco y enclenque, Barrabás tiene esclavos y charreteras, y en las tierras de Chibcha, Cuzco y Palenque han visto engalonadas a las panteras. Duelos, espantos, guerras, fiebre constante en nuestra senda ha puesto la suerte triste: ¡Cristóforo Colombo, pobre Almirante, ruega a Dios por el mundo que descubriste!
  24. 24. A Roosevelt ¡Es con voz de la Biblia, o verso de Walt Whitman, que habría que llegar hasta ti, Cazador! Primitivo y moderno, sencillo y complicado, con un algo de Washington y cuatro de Nemrod. Eres los Estados Unidos, eres el futuro invasor de la América ingenua que tiene sangre indígena, que aún reza a Jesucristo y aún habla en español.
  25. 25. Eres soberbio y fuerte ejemplar de tu raza; eres culto, eres hábil; te opones a Tolstoy. Y domando caballos, o asesinando tigres, eres un Alejandro-Nabucodonosor. (Eres un profesor de energía, como dicen los locos de hoy.) Crees que la vida es incendio, que el progreso es erupción; en donde pones la bala el porvenir pones. No. Los Estados Unidos son potentes y grandes. Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor que pasa por las vértebras enormes de los Andes. Si clamáis, se oye como el rugir del león. Ya Hugo a Grant le dijo: «Las estrellas son vuestras».
  26. 26. (Apenas brilla, alzándose, el argentino sol y la estrella chilena se levanta...) Sois ricos. Juntáis al culto de Hércules el culto de Mammón; y alumbrando el camino de la fácil conquista, la Libertad levanta su antorcha en Nueva York. Mas la América nuestra, que tenía poetas desde los viejos tiempos de Netzahualcoyotl, que ha guardado las huellas de los pies del gran Baco, que el alfabeto pánico en un tiempo aprendió; que consultó los astros, que conoció la Atlántida, cuyo nombre nos llega resonando en Platón, que desde los remotos momentos de su vida vive de luz, de fuego, de perfume, de amor,
  27. 27. la América del gran Moctezuma, del Inca, la América fragante de Cristóbal Colón, la América católica, la América española, la América en que dijo el noble Guatemoc: «Yo no estoy en un lecho de rosas»; esa América que tiembla de huracanes y que vive de Amor, hombres de ojos sajones y alma bárbara, vive. Y sueña. Y ama, y vibra; y es la hija del Sol. Tened cuidado. ¡Vive la América española! Hay mil cachorros sueltos del León Español. Se necesitaría, Roosevelt, ser Dios mismo, el Riflero terrible y el fuerte Cazador, para poder tenernos en vuestras férreas garras. Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!
  28. 28. Lo Fatal Dichoso el á rbol, que es apenas sensitivo, y m á s la piedra dura porque esa ya no siente, pues no hay dolor m á s grande que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente. Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto, y el temor de haber sido y un futuro terror... Y el espanto seguro de estar ma ñ ana muerto, y sufrir por la vida y por la sombra y por lo que no conocemos y apenas sospechamos, y la carne que tienta con sus frescos racimos, y la tumba que aguarda con sus f ú nebres ramos, ¡ y no saber ad ó nde vamos, ni de d ó nde venimos!... Dichoso el á rbol, que es apenas sensitivo, y m á s la piedra dura porque esa ya no siente, pues no hay dolor m á s grande que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente. Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto, y el temor de haber sido y un futuro terror... Y el espanto seguro de estar ma ñ ana muerto, y sufrir por la vida y por la sombra y por lo que no conocemos y apenas sospechamos, y la carne que tienta con sus frescos racimos, y la tumba que aguarda con sus f ú nebres ramos, ¡ y no saber ad ó nde vamos, ni de d ó nde venimos!... Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo, y más la piedra dura porque esa ya no siente, pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente. Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto, y el temor de haber sido y un futuro terror... Y el espanto seguro de estar mañana muerto, y sufrir por la vida y por la sombra y por lo que no conocemos y apenas sospechamos, y la carne que tienta con sus frescos racimos, y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos, ¡y no saber adónde vamos, ni de dónde venimos!...

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