Universidad Antonio Ruiz de Montoya
Comunicación y Expresión II
Oscar Paz
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tienen acceso casi ilimitado a esos recur...
2010 Página web de la congresista Martha Hildebrandt.
(http://www.congreso.gob.pe/congresista/2006/mhildebrandt/_hoja-vida...
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Hilaria Supa y Martha Hildebrandt: dos mujeres dos culturas
Por Rodrigo Montoya Rojas
18 de setiembre del 2010
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La discriminación cultural en el artículo de prensa “Hilaria Supa y Martha Hildebrandt: dos mujeres dos culturas” de Rodrigo Montoya. Paz, Oscar. 2010-12-04

  1. 1. Universidad Antonio Ruiz de Montoya Comunicación y Expresión II Oscar Paz 04-12-2010 La discriminación cultural en el artículo de prensa “Hilaria Supa y Martha Hildebrandt: dos mujeres dos culturas” de Rodrigo Montoya El trabajo intenta analizar la discriminación cultural en el artículo de prensa “Hilaria Supa y Martha Hildebrandt: dos mujeres dos culturas” de Rodrigo Montoya. Para tal fin, se utilizan algunos conceptos del análisis crítico del discurso. Asimismo, se toman en cuenta investigaciones contemporaneas en ciencias sociales, y algunas ideas de la antropología cultural Nuestras fuentes principales son las siguientes: “El análisis crítico del discurso” de Teun A. van Dijk, “Discriminación en el Perú” de Rocío Moscoso, “Discriminación y desarrollo” de Patricia Oliart, “ Pitucos para unos, cholos para otros” de Sandro Venturo, “El concepto de cultura” de Leslie White. En seís secciones ha sido dividido el trabajo. En la primera, .”La definición del concepto de discriminación de Liuba Kogan y los aportes desde el psicoanálisis de Luis Herrera respecto a la relación entre discriminación, identidad y prejuicio”, se define el concepto de discriminación desde la sociología y se consideran algunos aportes desde la psicología al estudio de la discriminación. En la siguiente sección, “Los tipos y la organización de la discriminación en la sociedad peruana”, se explican los tipos de discrimnación y la forma en la que la discriminación se manifiesta en la sociedad peruana. En la próxima, “La definición del concepto de cultura desde la antropología cultural”, se establece la definición del término cultura de Leslie White. En la siguiente sección, “La definición de discriminación cultural y la crítica de Leslie White de la noción de la cultura como rasgos característicos”, se establece una definición de discriminación cultural y, al mismo tiempo, se consideran sus problemas. En la sección que sigue, “Método: algunos conceptos del análisis crítico del discurso para el análisis de la discriminación cultural en el artículo de prensa ‘Hilaria Supa y Martha Hildebrandt: dos mujeres dos culturas’ de Rodrigo Montoya”, se citan o parafrasean algunos fragmentos de “El análisis crítico del discurso” de Teun A. van Dijk a fin de definir un grupo de conceptos seleccionados para el análisis de la discriminación cultural en el artículo de prensa de Rodrigo Montoya. La última sección, “La discriminación cultural en el artículo de prensa “Hilaria Supa y Martha Hildebrandt: dos mujeres dos culturas” de Rodrigo Montoya”, intenta aplicar los conceptos seleccionados del análisis crítico del discurso en el análisis de la discriminación cultural en un artículo periodístico. La definición del concepto de discriminación de Liuba Kogan y los aportes desde el psicoanálisis de Luis Herrera respecto a la relación entre discriminación, identidad y prejuicio ¿Qué significa la palabra discriminación? Si buscamos en el diccionario de la Real Academia Española, encontramos que discriminación es “dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, etc.” (RAE 2010). Entonces solamente faltaría buscar en la familia de palabras de ese verbo para encontrar el significado del sustantivo discriminación. Pero esa definición no es funcional en
  2. 2. sociología. Para la socióloga Liuba Kogan, la discriminación no es solamente la construcción de juicios de inferioridad, sino también de superioridad (Cfr. Moscoso 1998-1999:32). Desde el psicoanálisis, los estudios sobre la discriminación describen la relación de la discriminación con el prejuicio y la identidad. La contribución de Luis Herrera, psicoanalista formado en el Instituto de la Sociedad Peruana de Psicoanálisis, es importante para entender aquello que motiva la discriminación. La coexistencia de discursos y prácticas contradictorios, le lleva a plantear la existencia de un vínculo formulado de la siguiente manera entre el prejuicio y la discriminación: “No es posible desligar la discriminación del prejuicio (…). El pre-juicio es la posición a priori que uno asume sin tener una idea clara de lo que está juzgando. No es una actitud racional sino emotiva; por eso es tan frecuente la escisión entre el discurso tolerante y la actuación discriminadora” (Moscoso 1998-1999: 32). Así, la discriminación es motivada por algún prejuicio asumido sin cuestionar su correlación con la cosa o acontecimiento que lo ha generado. De manera similar, el sociólogo y comunicados Sandro Venturo reconoce una “continuidad” entre el prejuicio, que define como predisposición favorable o desfaborable hacia algo, y la discriminación, que es considerada como conducta (Cfr. Venturo 2001:109-110). Sin embargo, los aportes de Herrera no solamente se limitan a describir la relación entre la discriminación y el prejuicio, sino también la de identidad y discriminación: “Cuando el grupo discrimina, continúa Herrera, se siente más cohesionado. Necesita al otro no sólo para depositar en él rasgos que considera amenazadores o negativos (…), sino también para sentirse más seguro, hermanado frente al intruso, al enemigo común” (Moscoso 1998-1999:32) La discriminación es un medio para definir una identidad cuando no se la tiene: se discrimina para establecer los límites entre un “nosotros” y un “ellos”. Por otro lado, no se debe identificar discriminación con racismo, porqué, como dice Kogan, “(…) la frecuente identificación entre racismo y discriminación –como si ésta se redujera sólo a lo racial- constituye una trampa que impide apreciar la complejidad del problema. La discriminación puede producirse por múltiples factores; en determinado momento, unos pueden ser más relevantes que otros. Referirse a una sola de sus manifestaciones –raza, género, situación económica, etcétera- es una simplificación que no contribuye a entender la realidad, señala” (Moscoso 1998-1999: 34). Me sitúo lejos de esa “trampa”. Creo que el racismo es discriminación, pero que la discriminación no es racismo. El racismo es solamente una manera en la que se construyen los juicios de superioridad e inferioridad. Los tipos y la organización de la discriminación en la sociedad peruana En el artículo “Pitucos para unos, cholos para otros”, Sandro Venturo describe los “tipos y la organización de la discriminación en la sociedad peruana. Por una parte existe la discriminación estamental (Cfr. Venturo 2001:112). Uno de los ejemplos de este tipo de
  3. 3. discriminación es el que relata Patricia Oliart, directora del Proyecto Indígena/ Fundación Ford – Oxfam América: “En otra ocasión, en 1998, cerca de Ocongate, un dirigente campesino me dijo a propósito de los reclamos de su comunidad para lograr el nombramiento de una plaza docente en la escuela de su pueblo: «Si yo voy con ojotas a la USE no me van a atender». En igual o mayor situación de vulnerabilidad frente al maltrato se sienten las mujeres que se visten de acuerdo a las tradiciones de sus comunidades. Tan claro lo tienen, que evitan ir y delegan a sus dirigentes varones esta tarea, quienes no siempre pueden cumplirla, pues a veces, luego de viajar por muchas horas, no son recibidos por ningún funcionario. Al parecer, cualquier persona no indígena merece ser atendida antes y mejor que ellos” (Oliart 2002:44). La discriminación estamental es, pues, aquella que se da entre grupos con una identidad definida por características geográficas, étnicas, económicas, etcétera. Por la otra está la discriminación interpersonal, la cual depende de “la combinación de distintas categorías sociales” (Cfr. Venturo 2001:112-113). En otras palabras, es aquella entre, por ejemplo, una congresista de Cusco y otra de La Libertad, y no los habitantes de uno y otro departamento. Además, para describir la organización de la discriminación utiliza la analogía de la cadena: “(…) las formas de discriminación se organizan más o menos así. Una especie de cadena en la cual en un extremo hay uno, más grande, al que nadie le puede jalar la oreja y al final uno pequeño que no le puede jalar la oreja a nadie. Pero los que están en medio se jalan la oreja los unos a los otros” (Venturo 2001:110-111). Pues bien, los dos tipos de discriminación se ubican en los eslabones de esta cadena. En los extremos, se sitúa la discriminación estamental, mientra que la interpersonal en los que están en el intermedio. Por ejemplo, la palabra ‘cholo’ pronunciada en los últimos eslabones sería sinónimo de ‘pobre’; pero su significado dependerá, cuando sea pronunciada desde los eslabones intermedios, de la ubicación del destinatario y del emisor en la cadena, y de su disposición para escalar hasta el extremo en el que puede jalar la oreja a alguien y no tiene que soportar que alguíen se la jale (Cfr. Venturo 2001:110). Aparte de ello, la historiadora Emma Mannarelli señala que el espacio privado es el lugar en que se ejerce la discriminación de manera más evidente y violenta, debido a que el poder no es normado en él (Cfr. Moscoso 1998-1999:33). Pero el espacio privado no es solamente el lugar donde la discriminación se ejerce violentamente. De hecho, el espacio público es aquel en que la discriminación se ejerce, aunque menos evidente, de igual manera con violencia como, por ejemplo, en la adopción en 1993 de una nueva Constitución, excluyente de los derechos de los indígenas, durante el gobierno de Alberto Fujimori (Cfr. Dijk 2003:187) o la renuncia de la congresista Martha Hildebrandt a la Comisión de Educación del Parlamento el 8 de setiembre de 2010 porque Hilaria Supa es la presidenta de esa comisión. La definición del concepto de cultura desde la antropología cultural Hay muchísimas definiciones del término cultura en Ciencias Sociales. Ni cada teoria o escuela parece tener una sola definición de él. De hecho, cada ciéntifico social lo define
  4. 4. para que sea operativo en su teoría. Leslie White, ciéntifico social estadounidense, agrupa algunas definiciones de cultura: “Para algunos la cultura es tan sólo conducta aprendida. Para otros no se trata de cultura en absoluto, sino de una abstracción de la conducta –sea esto lo que fuere. Ciertos antropólogos opinan que la cultura se compone tan sólo de hachas y vasijas de cerámica; otros, sin embargo, son de la opinion de que ningún objeto material puede ser considerado cultura. Hay antropólogos que piensan que la cultura existe tan sólo en el intelecto; para otros, en cambio, consiste en cosas y acontecimientos del mundo exterior. Hay también algunos antropólogos que representan la cultura como consistiendo unicamente en ideas, pero difieren entre sí sobre si tales ideas deben concebirse como existentes en el espíritu de los pueblos estudiados o como surgidas de la mente del etnólogo(…)” (White 1959: 12) Sin embargo, los científicos sociales están de acuerdo en que “(…) la cultura no es lo que se obtiene estudiando a Shakespeare, escuchando música clásica o asistiendo a clases de historia del arte”(Harris 2000:17). Aparte de este consenso, no se sabe qué es cultura. La definición del término cultura hecha por Leslie White es una de las que me parecen más interesantes. Para White, la cultura es la totalidadad de los simbolados considerados en un contexto extrasomático. Los simbolados son las cosas y los acontecimientos que dependen del simbolizar; pueden ser ideas y actitudes, acciones manifiestas y objetos materiales. Se manifiestan en tres lugares: en los organismos humanos, en el proceso de interacción social entre los organismos humanos y en los objetos materiales que rodean a los organismos humanos integrados en el proceso de interacción social. (Cfr. White 1959:132-141). La definición de discriminación cultural y la crítica de Leslie White de la noción de la cultura como rasgos característicos Como fue visto, la discriminación es la contrucción de juicios de inferioridad y de superioridad, y la cultura es la totalidad de simbolados considerados en un contexto extrasomático. Pero, ¿qué es la discriminación cultural? Pilar Arroyo, en el artículo “Discriminación: violencia permanente y cotidiana” sostiene que la discriminación cultural sucede cuando “(…) tendemos a aceptar abierta o solapadamente la ‘superioridad’ de la cultura occidental y cristiana. Y miramos, y tratamos, a los portadores de las numerosas etnias y vertientes culturales presentes en nuestra patria como seres inferiores o a lo más folklóricos’” (Arroyo 1997: 49). El problema que esta definición plantea está delimitado por la crítica de Leslie White de la noción de la cultura como rasgos característicos: “(…)si llamamos cultura a los rasgos que caracterizan el grupo, ¿cómo llamaremos a los que no lo caracterizan?” (White 1959:152). Aceptar que la cultura es un conjunto de rasgos que caracterizan a un grupo humano, como cultura occidental o cultura cristiana, implica negar la condición de cultura de los rasgos que no caracterizan al mismo grupo humano. Pero no es posible decir que los rasgos que caracterizan a un grupo son cultura, mientras que los rasgos que no lo hacen no lo son.
  5. 5. Método: algunos conceptos del análisis crítico del discurso para el análisis de la discriminación cultural en el artículo de prensa “Hilaria Supa y Martha Hildebrandt: dos mujeres dos culturas” de Rodrigo Montoya Maneras en las que niveles diferentes del análisis social pueden relacionarse: a) Miembro de un grupo. “Los actores sociales, y por tanto también los usuarios del lenguaje, se involucran en el texto y en el habla al mismo tiempo como individuos y como miembros de variados grupos sociales, instituciones, gentes, etc. Si actuan en tanto miembros de un grupo, es entonces el grupo el que actúa a través de uno de sus miembros” (Dijk 1999: 25). b) Relaciones entre acción y proceso. “(…) Las acciones de los niveles más bajos pueden conformar directa o indirectamente procesos sociales o relaciones sociales globales entre grupos” (Dijk 1999: 25). c) Contexto y estructura social. “Los participantes actúan en situaciones sociales, y los usuarios del lenguaje se implican en el discurso dentro de una estructura de constreñimientos que ellos consideran o que hacen relevante en la situación social, esto es, en el contexto. Pero la situación social (…) es ella misma parte de un «entorno» social más vasto, tal como las instituciones, los periodos cronológicos, los lugares, las circunstancias sociales, y los sistemas” (Dijk 1999: 25-26). d) Representaciones sociomentales. “Consiste en las creencias que poseemos en común con otros miembros del mismo grupo o cultura(…)”(Dijk 1999: 30). Esta dimesión hace posible los anteriores vínculos. “Los actores, las acciones y los contextos son tanto contractos mentales como constructos sociales. Las identidades de la gente en cuanto miembros de grupos sociales las forjan, se las atribuyen y las aprehenden los otros, y son por tanto no sólo sociales, sino también mentales. Los contextos son constructos mentales (modelos) porque representan lo que los usuarios del lenguaje construyen como relevante en la situación social. La interacción social en general, y la implicación en el discurso en particular, no presuponen únicamente representaciones individuales tales como modelos (p.e. experiencias, planes); también exigen representaciones que son compartidas por un grupo o una «cultura», como el conocimiento, las actitudes y las ideologías” (Dijk 1999: 26). Contexto. “(…)Estructura (mentalmente representada) de aquellas propiedades de la situación social que son relevantes para la producción y comprensión del discurso” (Dijk 1999: 27). Poder social. Conseguir poder significa controlar en interés propio los actos y las mentes de los miembros de otros grupos. Esto presupone acceder a recursos sociales escasos, tales como la fuerza, el dinero, el estatus, la fama, el conocimiento, la información, la cultura, o incluso varias formas del discurso público y de comunicación (Cfr. Dijk 1999: 26). Dominio. “(…) Modos en que se abusa del control sobre el discruso para controlar las creencias y acciones de la gente en interés de los grupos dominantes”(Dijk 1999: 26).
  6. 6. La discriminación cultural en el artículo de prensa “Hilaria Supa y Martha Hildebrandt: dos mujeres dos culturas” de Rodrigo Montoya Los actores en el discurso son dos: Martha Luz Hildebrandt Pérez Trevino (MH) y Hilaria Supa Huamán (HS). Por un lado, MH nació en Chiclín, La Libertad, en 1925. Empezó sus estudios en la hacienda Paramonga. Terminó su educación secundaria en Lima, donde realizó estudios de piano y ballet. Obtuvo el grado de bachiller en Humanidades en 1948, el de doctor en Letras en 1949. Fue docente en la Universidad de San Marcos desde 1947. Estudió Lingüística en la Northwestern University en 1951 y en la State University of Oklahoma en 1952. Fue docente en Venezuela desde 1953 hasta 1961. Retomó la docencia en la Universidad de San Marcos desde 1962 hasta 1973. Desde 1972 hata 1978, formó parte del Instituto Nacional de Cultura del Perú, del Consejo Interamericano de Cultura de la OEA, y de la UNESCO. Desde 1993, es Secretaria Perpetua de la Academia Peruana de la Lengua. Fue elegida congresita en 1995 y reelegida en el año 2000. Es nuevamente congresista desde 2001 (Cfr.Hildebrandt 2010). Por otro lado, HS nació en Huallaccocha, Cusco, en 1957. En los años sesenta, creó comedores para niños y fue presidenta del Comité Micaela Bastidas en Anta. En 1991, fue Secretaria de Organización de la Federación de Mujeres de Anta (FEMCA). Ha participado en la VI Conferencia Regional sobre la Integración de la Mujer en el Desarrollo Económico y Social de América Latina y El Caribe en 1994, en la IV Conferencia Mundial de Mujeres en Beijing en 1995. Ha formado parte del Comité Latinoamericano y del Caribe de los Derechos de la Mujer-CLADEM, y del Movimiento Amplio de Mujeres Línea Fundacional (MAM Fundacioal). Es congresista desde 2006 (Cfr.Supa 2010). Ambos actores forman parte de varios grupos. HS forma parte de los siguientes grupos: el de los quechuahablantes, los cusqueños, las trabajadoras domésticas, los defensores de la mujer, el Congreso, el partido político Unión por el Perú y los bilingües que tienen competencia en una variedad adquisicional. Mientras que MH forma parte de otro conjunto de grupos: el Estado colonial, el académico, el congreso y el partido político fujimorista (Cfr. Montoya 2010). La acción de de MH fue producir un discurso que podemos descomponer en los siguientes enunciados: a) “(…)[Hilaria Supa es] una persona de tan bajo nivel cultural”(El Comercio 2010), y b) “No es porque sea indígena, si fuera indígena y graduada en Oxford yo no me opondría, no es porque sea quechuahablante, sino que no tiene la capacidad intelectual y académica” (El Comercio 2010). Ademas, esta acción conforma un proceso que se puede rastrear desde 2006. En agosto de 2010, Hilaria Supa fue nombrada presidenta de la Comisión de Educación, Ciencia, Tecnología, Cultura, Patrimonio Cultural, Juventud y Deporte del Congreso de la República del Perú. Días después de su nombramiento, MH renunció del cargo de titular de la misma comusión. En el año 2006, MH “pidió que las congresistas indígenas juramenten sus cargos en castellano; más tarde, indignada de oírles hablar en quechua, les exigió que aprendan castellano” (Montoya 2010). Entre las propiedades relevantes para la producción del discurso está la importancia social del cargo de presidente de la Comisión de Educación … y, en contraposición, la ausencia de una formación académica en la educación de HS, la condición de quechuahablante de HS y su nivel bajo de cultura. Además, también está implícito la condición de académico de MH. Esa propiedad es interesante, porque le dá al actor MH
  7. 7. mucho poder social: MH, además del acceso al discurso político, también tiene acceso al conocimiento, al discurso académico, la cultura –entendida como el conjunto cerrado de algunas artes–, estatus, es decir, un conjunto lleno de recursos sociales escasos. Por otra parte, ese contexto se encuentra dentro de una estructura social en la que las desigualdades son cada vez mayores: “El hecho que el grueso de los analfabetos en el Perú sean mujeres rurales, y mayoritariamente indígenas, no es una casualidad. Los organismos multilaterales han empezado a diferenciar en sus análisis a los grupos indígenas de los no indígenas, llegando a establecer correlaciones positivas entre etnicidad y bajos niveles de educación e ingresos y entre pertenencia étnica e incidencia de la pobreza. Así, el 79 % de la población que se encuentra por debajo de la línea de pobreza en el Perú habla una lengua vernácula. Los cinco departamentos del sur andino que tienen una población de habla predominantemente vernácula, y que reúnen al 55% del total de personas que aprendieron durante la niñez una lengua materna nativa, concentran los índices más elevados de pobreza a nivel nacional” (Oliart 2002: 45) Las mujeres indígenas son, pues, los actores que tienen menos poder y, por tanto, los actores que pueden ser objeto de dominación. Según los datos que presenta Oliart, las mujeres indígenas no tienen acceso a ningún recurso social escaso, tales como el dinero, el conocimiento, la cultura –entendida, como dijimos antes, como el conjunto cerrado de algunas artes–. Por tanto, son los actores más vulnerables al dominio. Hay varias representaciones sociomentales que se encuentran en el discurso de MH. En el enunciado a, “(…)[Hilaria Supa es] una persona de tan bajo nivel cultural”(El Comercio 2010), se encuentran las creencias de i) la cultura como algo a lo que se accede mediante el consumo en la academia, en los museos, por los literatura, a través de las películas, etc., ii) de la cultura como un entidad que tiene grados, y iii) de la cultura como algo externo al ser humano. Obviamente estas creencias sobre la cultura no son científicas; se sustentan en prejuicios. Y ya vimos como los prejuicios son la base de la discriminación. Por otro lado, en el enunciado b, “No es porque sea indígena, si fuera indígena y graduada en Oxford yo no me opondría, no es porque sea quechuahablante, sino que no tiene la capacidad intelectual y académica” (El Comercio 2010), están las creencias i) de que hay culturas y que unas son mejores que otras, y ii) de que los individuos letrados tienen destrezas congnitivas de un orden superior. Desde la definición de Leslie White del concepto de cultura, pensar en varias culturas no es posible. White califica esta forma de pensar como arbitraria (Cfr. White 1959: 151154). James Paul Gee, por su parte, explica los descrubrimientos de Scribner y Cole respecto de los efectos de la literacidad: “La literacidad no tiene efectos –de hecho, carece de sentido– fuera de determinados contextos culturales en los que se emplea y tiene efectos distintos en contextos distintos” (Gee 2004: 40). Conclusiones 1. Discriminar no es solamente el dar trato de inferioridad, sino al mismo tiempo de superioridad. El prejuicio y la identidad son las bases de la discriminación. No se debe identificar discriminación con racismo. 2. En el Perú actual hay dos tipos de discriminación que se organizan a lo largo de una escalera.en cuya longitud están, en un extremo, los que carecen
  8. 8. completamente de acceso a los recursos sociales escasos, en el otro extremo, los tienen acceso casi ilimitado a esos recursos y, en el medio, los que tienen un acceso relativo a los mismos. 3. Hay muchas efiniciones del concepto de cultura en Ciencias Sociales. Los antropólogos tienen sin embargo un consenso: para ellos cultura no es aquello que se aprende consumiendo un grupo reducido de artes. La definición del concepto de cultura de Leslie White es la que me ha parecido más interesante. 4. Definir la discriminación cultural es problemático. La definición del concepto de cultra de Leslie White choca con la definición de discriminación de Liuba Kogan y plantéa el siguiente problema: ¿cómo llamar a los rasgos que no caracterizan el grupo? 5. El discurso de MH forma parte de un proceso que se remonta al año 2006. El contexto del discurso de MH está incrustado en una estructura social en la que la mujer indigena es el actor social que tiene un acceso prácticamente nulo a los recursos sociales escasos, tales como el conocimiento y el dinero, que permiten obtener poder. Las representaciones sociomentales detrás del discruso de MH no son científicas. Bibliografía ARROYO, Pilar 1997 Discriminación: violencia permanente y cotidiana, pp. 46-53. En: Páginas. Lima, vol. XXII, n° 147-148. El Comercio 2010 Martha Hildebrandt: "No me opondría a que Hilaria Supa presida la Comisión de Educación si fuera graduada en Oxford". Lima, 08 de setiembre de 2010. (http://elcomercio.pe/politica/635863/noticia-martha-hildebrandt-no-meopondria-que-hilaria-supa-presida-comision-educacion-si-fuera-graduadaoxford). DIJK, Teun A. van 2003 Dominación étnica y racismo discursivo en España y América Latina. Barcelona: Gedisa. 1999 El análisis crítico del discurso, pp.23-26. En: Anthropos. Barcelona, n°186. GEE, James Paul 2004 Oralidad y literacidad: de El pensamiento salvaje a Ways with Words, pp. 23-50. En: Escritura y sociedad. Lima: Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú. HARRIS, Marvin 2000 Teorías sobre la cultura en la era posmoderna. Barcelona: Crítica. HILDEBRANDT, Martha
  9. 9. 2010 Página web de la congresista Martha Hildebrandt. (http://www.congreso.gob.pe/congresista/2006/mhildebrandt/_hoja-vida.htm) MONTOYA, Rodrigo 2010 Hilaria Supa y Martha Hildebrandt: dos mujeres dos culturas. En: La Primera. Lima, 18 de setiembre del 2010. (http://www.diariolaprimeraperu.com/online/columnistas/hilaria-supa-y-marthahildebrandt-dos-mujeres-dos-culturas_70403.html) MOSCOSO, Rocío 1998-1999 Discriminación en el Perú, pp.32-36. En: Debate. Lima, vol.20, n° 104. OLIART, Patricia 2002 Discriminación y desarrollo, pp. 44-48. En: Pobreza y desarrollo en el Perú: Informe anual 2001. Lima: Oxfam. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA (RAE) 2010 Diccionario de la lengua española. (http://buscon.rae.es/draeI/) SUPA, Hilaria 2010 Página web de la congresista Hilaria Supa. (http://www.congreso.gob.pe/congresista/2006/hsupa/_hoja-vida.htm) VENTURO, Sandro 2001 Pitucos para unos, cholos para otros, pp.109-113. En: Quehacer. Lima, n°128. WHITE, Leslie 1959 El concepto de cultura
  10. 10. Anexo Hilaria Supa y Martha Hildebrandt: dos mujeres dos culturas Por Rodrigo Montoya Rojas 18 de setiembre del 2010 La señora Martha Hildebrandt, congresista, renunció hace un par de semanas a la Comisión de Educación porque la señora Hilaria Supa, nueva presidenta de esa Comisión, “es una persona de tan bajo nivel cultural”. Dijo que “no se opondría” si la señora Supa “fuera una indígena graduada en Oxford”. En 2006, pidió que las congresistas indígenas juren sus cargos en castellano; más tarde, indignada de oírles hablar en quechua, les exigió que aprendan castellano. La señora Hilaria Supa es una mujer andina, quechua, cusqueña, que comenzó como doméstica e hizo un largo camino de defensa de las mujeres como ella, experiencia que le sirvió para llegar al Congreso. Habla muy bien el quechua y tiene dificultades con el castellano porque fue muy tarde a una escuela de primaria. Ambas señoras mujeres son congresistas y se supone que son “padres” o “madres de la patria”. La pregunta inevitable es ¿de qué patria estamos hablando? La república peruana formada en 1821, fue de los criollos herederos de españoles, que crearon un Estado a su medida, una nación con una lengua, (el castellano), una cultura, (occidental criolla), un Dios, además “verdadero” (Cristo). Los llamados indios de la época, que eran tres cuartas partes de la población, no tenían lugar alguno en esa nueva patria. Eran inquilinos en su propia tierra. Después de la derrota de Túpac Amaru la palabra Perú dejó de significar “País de los Incas”, cuya memoria debería ser borrada del mapa por orden del Rey de España. Hoy, la señora Hilaria Supa representa lo que debiera ser el futuro del país, un Estado plurinacional y un Congreso de todas las culturas y de todas las lenguas, donde el respeto y el diálogo sustituyan a la exclusión y discriminación. En la otra orilla, la señora Martha Hildebrandt reproduce la visión arcaica del Estado colonial. Su tiempo sigue siendo aquel de 1821. Pedir que las congresistas indígenas aprendan castellano quiere decir: este Congreso sigue siendo un coto de caza de los descendientes de Pizarro y está abierto sólo a los indígenas egresados de Oxford. Si la señora Supa tiene bajo nivel en cultura neoliberal criolla, en materia de su propia cultura su nivel es muy alto porque conoce como pocos el universo de la espiritualidad andina, el modo de sentir, pensar y dar sentido a los fragmentos de la realidad en que vivimos. Con su supuesto altísimo “nivel cultural” la señora Hildebrandt no ha aprendido nada de las otras culturas del país. Tiene un nivel cero en cultura quechua y también en materia de una elemental sensibilidad que le permitiría darse cuenta de lo racista que es. Desde su pedantería, su soberbia Fujimorista y la soledad en que vive, está bloqueada para aceptar las consecuencias políticas del pruralismo cultural del país y para aceptar que el propio neoliberalismo propone un elemental respeto y diálogo entre culturas. Como lingüista debiera tener particular tolerancia con quienes tratan de aprender el castellano. Pero, ni eso: su complicidad con el poder colonial es mucho más fuerte de lo que ella misma podría imaginar. La Primera(2010) (http://www.diariolaprimeraperu.com/online/columnistas/hilariasupa-y-martha-hildebrandt-dos-mujeres-dos-culturas_70403.html) (consulta: 03 de noviembre)

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