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Características y problemas de la actividad agraria en
 

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    Características y problemas de la actividad agraria en Características y problemas de la actividad agraria en Presentation Transcript

    • Características y problemas de la actividad agraria en España.
      La conformación de las estructuras agrarias en Castilla y León.
    • Terminología básica
      Actividad agraria (agropecuaria): Conjunto de actividades realizadas por el ser humano sobre la superficie terrestre para obtener recursos de origen vegetal o animal.
      Se integra junto a la pesca dentro de las actividades del sector primario.
      Incluye tres subsectores: agricultura + ganadería + explotación forestal. Las dos primeras han estado históricamente muy relacionadas, de forma que todavía hoy se utiliza el término de sector agroganadero o agropecuario.
      La superficie de un territorio según los usos que soporte o su utilización se puede clasificar en:
      S.A.U.: Superficie agraria útil (o utilizada). Incluye las tierras de cultivo junto a los barbechos y a las tierras agrarias no utilizadas por diferente razones. Incluye asimismo los cultivos leñosos: frutales, olivares … En España suma el 39’7 % aprox. de la superficie.
      Prados naturales y pastizales: los prados pueden ser segados , mientras que los pastizales no se siegan, se aprovechan «a diente». 14,8 % de la superficie.
      Terrenos forestales: bosques y montebajo. 35 % de la superficie.
      Otras superficies: eriales, espartizales, terrenos improductivos, superficie no agrícola (suelos urbanos y/o urbanizables, infraestructuras) y aguas superficiales. 18 % de la superficie
      En la actualidad la población activa en el sector primario, excluida la pesca, supone el 4,1 % del total y su aportación al PIB es del 2,3 %. Se puede concluir pues que se trata de una actividad poco productiva en cuanto a la aportación global al PIB nacional, en una apreciación meramente económica.
      Pero la agricultura y la ganadería aportan otros beneficios que es difícil medir en valores de productividad: contribuyen a mantener la población en las áreas rurales; es un importante agente en la conservación del medio natural; ayudan al autoabastecimiento y a evitar la dependencia económica de un país respecto a un importante número de recursos.
    • Evolución de la actividad agraria en España
    • Factores físicos de la actividad agraria
      A pesar de que los avances tecnológicos contribuyen a limitar los efectos de los factores geográficos en la agricultura, estos todavía siguen condicionando en cierta medida la actividad. De forma tanto negativa como positiva en el caso de España.
      Estos factores son:
      Relieve:
      Elevada altitud media (660 m.). La altitud optima para la agricultura de 0 a 200 m. A más altura las temperaturas se ven más afectadas y se incrementa el riesgo de heladas en los climas templados.
      Abundancia de pendientes (solo un 12 % de la superficie nacional tiene pendientes inferiores al 5 %). Esto afecta dificultando la mecanización, aumentando la erosión y perdida de suelos por escorrentía y aumentando la necesidad de más trabajo debido a la necesidad de abancalar las pendientes.
      Cordilleras montañosas periféricas. Impiden la entrada de masas de aire marítimo más húmedo hacia el interior. Se aumente así la aridez y la continentalidad de las zonas interiores de la península, particularmente de la meseta.
      Diferencia de rendimientos agrícolas y tipos de cultivo entre vertientes: solana y umbría; sotavento y barlovento.
      Clima:
      Escasez e irregularidad de las precipitaciones. Lo óptimo serían precipitaciones regulares superiores a 800 l. anuales; estas condiciones solo se dan en la zona de clima oceánico.
    • Temperaturas que tienden a los extremos tanto en las altas como en las bajas, especialmente en el interior de la península. Afecta al crecimiento vegetativo. Los valores óptimos deberían estar entre los 5 y los 20 º C.
      Presencia de otros elementos meteorológicos y climáticos adversos o positivos para la actividad agraria. Entre los adversos: heladas (especialmente las tardías), granizo, pedrisco, lluvias torrenciales o vientos fuertes. Entre los positivos: elevado número de horas de insolación.
      El clima subtropical de las Canarias y de algunas zonas del sur de España favorece los cultivos como el plátano o las producciones extratempranas (tomate y hortalizas) que se benefician de más mercado y de mejores precios.
      La gran diversidad climática y de relieve de la península favorece una gran diversidad de cultivos agrarios.
      3. Suelos.
      Suelos neutros, ni demasiado ácidos (como en las regiones de roca silicea como el granito), ni en exceso básicos (regiones calcáreas).
      Lo mejor son los suelos profundos. Por el contrario en España predominan los suelos poco profundos y demasiado pedregosos.
      Suelos permeables. Si los suelos son muy impermeables, por ejemplo en zonas arcillosas, tienen menos capacidad de retención del agua, y esto contribuye a la escorrentía y a la pérdida de suelos.
      Ricos en humus, materia orgánica en descomposición. Esta característica presenta valores desiguales en España.
    • Factores humanos de la actividad agraria
      • Son muy diversos y a su vez dependen de una gran cantidad de circunstancias: evolución histórica, población, nivel tecnológico, estructura de la propiedad y de la tenencia, sistemas de explotación, mercado y decisiones políticas.
      Población:
      Fuerte disminución de la población activa agraria en los últimas décadas. Aunque existen grandes diferencias entre unas regiones y otras: Madrid (menos del 1 %) y Galicia (18 %).
      Poco nivel de cualificación. La actividad agraria se aprende de la experiencia y en la propia explotación familiar. Resistencia a las innovaciones.
      Envejecimiento de la población. Más del 50 % tiene entre 40 y 64 años.
      Cierre por falta de continuidad generacional de muchas explotaciones familiares.
      Ligero aumento de la agricultura a tiempo parcial o como 2ª actividad (jubilación anticipada, desempleo).
      Estructura de la explotación agraria.
      La unidad básica de la actividad agraria es la parcela, que es la superficie agraria contenida en una «linde». Las parcelas se distinguen por su tamaño medido en Has., su forma (regular o irregular) y su cierre («bocage» o cerradas u «openfield» o abiertas.
      Se considera «explotación agraria» al conjunto de parcelas trabajadas por el mismo explotador o agricultor (empresa), aunque estén físicamente separadas entre sí e independientemente del régimen de tenencia. Se trata de un concepto económico.
    • El número de parcelas por explotación es bastante elevado (unas 8) debido al predominio del minifundio. Esto dificulta la mecanización, reduce el espacio para los cultivos y obliga a pérdidas de tiempo en traslados.
      Gracias a la concentración parcelaria desde los años 60 se ha reducido bastante el número de parcelas por explotación.
      El tamaño medio de las explotaciones ha crecido llegando a 21 Has de media, bastante superior al tamaño medio de las propiedades (7 Has.)
      3. La estructura de la propiedad agraria.
      La propiedad es un concepto jurídico que hace referencia al dueño de la tierra, sea una persona física, una empresa, una colectividad o el estado. España se caracteriza por el predominio de propiedades o muy grandes (latifundio) o muy pequeñas (minifundio).
      Latifundio (más de 100 Has.):
      • Más del 50 % de las tierras pertenecen al 0,8 % de los propietarios. Predomina en el centro y sur del estado: Andalucía, Extremadura, Castilla – La Mancha, Aragón y Baleares.
      • Se originó durante la Reconquista (siglos XII – XV) y se consolidó en los procesos de desamortización del XIX.
      • Tiene problemas como: el absentismo de los grandes propietarios, el cultivo extensivo de bajos rendimientos, la necesidad de gran número de jornaleros con bajos salarios y alto nivel de desempleo estacional …
      • En la actualidad muchos de ellos están en manos de grandes empresas del sector agroalimentario.
    • Minifundio (menos de 10 Has.):
      • El 52,3 % de los propietarios lo son de tan sólo el 10,5 % de las tierras. Predomina en Galicia, Asturias, Cantabria, Canarias, Valencia y parte de Castilla y León.
      • Es resultado de las sucesivas particiones de la tierra con el paso del tiempo y de la imposibilidad para los campesinos españoles de acceder a la compra de tierras en la desamortización. En el norte el problema se agrava con la excesiva dispersión parcelaria.
      • Entre otros problemas: impide la competitividad, dificulta la mecanización y la modernización y fomenta la agricultura a tiempo parcial o como segunda actividad.
      Mediana propiedad (de 10 a 100 Has.):
      • Predomina en el País Vasco, Navarra, Murcia, Granada, Almería y algunas zonas de Castilla y León y Cataluña.
      • Sería la extensión adecuada para gran número de explotaciones agrarias en España. De hecho el tamaño medio de las explotaciones se encuentra en este intervalo. Los explotadores agrarios con propiedades menores de 10 Has. completan sus tierras con otras de las que no son propietarios por medio de diferentes fórmulas de tenencia.
    • La propiedad agraria en España
    • 4. El régimen de tenencia.
      Es el grado de dominio sobre la tierra. En el caso de que el propietario sea el explotador se dice que la tenencia es directa y absoluta. La tenencia es indirecta y limitada cuando las tierras no pertenecen al explotador y el propietario le cede el uso de la tierra por medio de diferentes tipos de contratos:
      • Aparcería: se pacta la cesión al propietario de una parte o porcentaje de la cosecha. Es una fórmula que ha ido en retroceso, aunque históricamente tuvo mucha importancia.
      • Arrendamiento: El explotador le paga al propietario una renta establecida previamente.
      El problema principal del régimen de tenencia indirecta es que los aparceros o arrendatarios pueden no tener incentivos suficientes para mejorar la tierra que trabajan, puesto que nunca van a acceder a su propiedad. Por eso existen otras fórmulas de tenencia a largo plazo o con opción a conseguir la propiedad.
      Las técnicas de producción agraria.
      Desde la década de los 60 del pasado siglo se ha producido un progreso notable en todos los aspectos: mecanización, regadíos, sistemas de cultivo, uso de fertilizantes e incorporación de otros avances tecnológicos.
      Es verdad que esta modernización ha sido desigual según los tipos de cultivo y los productos, aumentando el contraste entre zonas agrarias muy modernizadas e intensivas (como los cultivos bajo plástico de hortalizas) y otras más extensivas y no tan desarrolladas tecnologicamente como la agricultura cerealística.
    • Mecanización:
      Aumento de la mecanización aplicada tanto a la agricultura como a la ganadería.
      Solo en el caso de la maquinaria más costosa, las cosechadoras, se prefiere su alquiler a la opción de compra.
      Esta poco desarrollado el cooperativismo agrario para el uso compartido de la maquinaria. Por eso gran parte de esta tecnología está infrautilizada, especialmente en las zonas de minifundio.
    • Consumo de fertilizantes.
      • Aumento fuerte del consumo de fertilizantes inorgánicos al tiempo que se ha reducido el uso de los orgánicos tradicionales y orgánicos como el estiercol.
      • Son más exigentes en fertilizantes las tierras de regadío que las de secano.
      • Los fertilizantes más utilizados son los nitrogenados (51 %), seguidos por los fosfatados (27 %) y potásicos (22 %)
      • Se ha reducido considerablemente el uso de enmiendas. La enmienda es el aporte de un producto fertilizante o de materiales destinados a mejorar la calidad de los suelos (estructura y composición), ajustando sus nutrientes, y su PH.
      • Las enmiendas pueden ser orgánicas como el mantillo, el estiercol o la tierra de brezo. Mejorar la estructura del suelo, su permeabilidad y aportan nutrientes, aunque esto último no sea el objetivo esencial.
      • O inorgánicas como la ceniza volcánica que se usa en Canarias. Para neutralizar suelos demasiado ácidos se utiliza cal. Para los suelos básicos, enmiendas acidificantes como el amonio y la urea. A los suelos excesivamente salinos o excesivamente ricos en sodio se les puede enmendar con yeso.
    • Evolución del uso de fertilizantes en España
      c) Regadíos.
      • Aumento constante desde 1920 gracias a las obras públicas.
      • El regadío permite una agricultura intensiva de alta productividad que en algunos cultivos se traduce en 2 o 3 cosechas anuales. Hace innecesario el barbecho.
      • Posibilita la adaptación de cultivos en zonas en principio inadecuadas, como los cultivos tropicales en zonas con altas temperaturas pero muy áridas.
      • Pero también plantea problemas: sobreexplotación de las aguas superficiales y de los acuíferos, necesidad de grandes obras de infraestructura hídrica (pantanos, canales, trasvases …), incremento en el consumo de fertilizantes, mayor consumo de energía (sobre todo en los equipos de extracción de agua subterránea) y conflictividad social por el uso del agua, tanto entre regiones (Trasvase del Tajo) como entre actividades: agricultura vs. turismo en la zona mediterránea.
    • La importancia del regadío en España
      • La distribución espacial del regadío en España es desigual: muy escaso en el norte por su clima húmedo; muy destacado en la zona mediterránea por la importancia de los cultivos hortofrutícolas y el arroz; con una importancia creciente en el interior, especialmente en las vegas de los grandes ríos (Ebro, Duero y Guadiana especialmente).
      • Aunque todavía predomina el riego por gravedad (por inundación o por surcos) muy costoso en agua, cada vez más se extienden sistemas más ahorrativos, como el riego por goteo o el hidróponico, especialmente en las áreas más secas de la zona mediterránea. En la zona interior predomina el riego por aspersión, bastante costoso.
      • En los últimos años el cierre de explotaciones y una orientación de la PAC en un sentido más “medioambientalista” han provocado un ligero retroceso de las hectáreas en regadío.
      • El Plan Nacional de Regadíos hace hincapié en la sustitución de los sistemas de riego más costosos, en la mejora del mantenimiento de las redes de distribución (con un 50 % de pérdidas) y en la reutilización del agua urbana reciclada para riego.
      • Hay que tener en cuenta que España es un país climáticamente irregular y que las previsiones sobre evolución climática nos señalan un futuro de mayor escasez y por tanto de mayor conflictividad social por el agua.
    • El barbecho.
      El barbecho es una práctica tradicional en la agricultura de secano que consiste en dejar una parte de la tierra en descanso durante un tiempo variable, generalmente un ejercicio agrario, pero pueden ser dos o más. Hay que arar el terreno a barbechar para contribuir a aumentar su humedad y el abonado natural de las “malas hierbas”.
      Existen diferentes modalidades de barbecho, como el “semillado” o medio barbecho que permite sembrar en primavera en lugar de en otoño.
      Históricamente el barbecho estaba en retroceso por la creciente importancia del regadío y por la mejora de las cualidades del suelo gracias a la fertilización inorgánica y a las enmiendas.
      Pero en los últimos años, las ayudas de la PAC a los cultivos herbáceos excedentarios, como los cereales predominantes en las áreas de secano del interior, exigen mantener los barbechos e incluso priman su extensión.
      La distribución del barbecho en España es desigual. Prácticamente inexistente en la cornisa atlántico – cantábrica y el valle del Guadalquivir. Muy escaso en la zona mediterránea, donde las áreas de secano se suelen dedicar más a cultivos arbóreos y arbustivos (almendro, olivar, vid) que a herbáceos. Tiene su máxima extensión en las tierras del interior, especialmente en el tercio oeste de suelos más pedregosos y pobres (Extremadura, gran parte de las dos Castillas y parte de Aragón.
    • ,
    • Avances tecnológicos:
      • Se ha extendido la práctica de la selección de semillas en la agricultura y de la selección de razas ganaderas para la mejor adecuación a las condiciones de suelo, clima, producto o mercado.
      • Cada vez son más frecuentes los cultivos transgénicos (por ejemplo el maíz), manipulados geneticamente para hacerlos más resistentes o productivos. A pesar de sus ventajas competitivas, tienen también aspectos negativos que han sido remarcados por asociaciones conservacionistas y ecologistas: - Posibles efectos en la salud;
      - Reducción de la biodiversidad por la progresiva desaparición de las especies y subespecies silvestres;
      - Falta de información para los consumidores finales;
      - Dependencia de los agricultores respecto a las grandes empresas multinacionales fabricantes de transgénicos;
      • Utilización cada vez más extendida de pesticidas y plaguicidas. También muy cuestionado por los conservacionistas que proponen el uso alternativo de controles naturales de plagas e insectos.
      • Mejora de los piensos ganaderos. Asimismo con polémica por la incidencia poco discutible a estas alturas de los piensos compuestos en la enfermedad de las “vacas locas” (encefalopatìa espongiforme bovina).
      • Utilización de nuevas técnicas de cultivo muy sofisticadas que reducen al mínimo la influencia de los aspectos negativos del medio, como la falta de agua, de suelo o de temperaturas adecuadas. Estas técnicas son:
      • El acolchado (mulching): consiste en cubrir el suelo con bandas de plástico para modificar las condiciones climáticas locales. En concreto para retener el calor del suelo, evitar la evaporación e impedir por falta de luz, la proliferación de malas hierbas. Es una técnica asociada a la llamada agricultura sin arado y a la permacultura.
      • El enarenado: Consiste en la preparación del terreno con una capa de estiercol, bajo otra de arena. Se utiliza en zonas con escasez de agua, para hacer más eficaz la gestión de la humedad y de los nutrientes.
      • Los invernaderos: Estructuras fijas cubiertas de plástico, que crean bajo ellas un microclima artificial muy cálido y húmedo, acelerando la maduración de los productos. Aprovechan las condiciones térmicas muy favorables del SE y permiten ignorar la falta de agua.
      • Cultivos hidropónicos o sin suelo: Se utiliza grava, arena o cenizas para sujetar las raíces. La alimentación se aporta con el agua por medio de sales inorgánicas.
      acolchado
      enarenado
    • Invernaderos para el cultivo del tomate.
      Cultivo hidropónico en productos de jardinería
      Mar de plástico en Almería
    • El resultado de todos estos avances ha sido la progresiva intensificación y el aumento de los rendimientos agrarios, que han barrido los sistemas agrarios tradicionales basados en el policultivo de subsistencia y autoconsumo, muy adaptado al medio y con poca apertura al mercado, típico de España hasta mediados del siglo XX, por un sistema agrario muy especializado, muy modificador del medio, basado en la especialización extrema y en la vocación comercial.
      Pero los resultados del procesos han sido por un lado desiguales y por otro, han generado nuevos problemas. Desiguales por que no todos los subsectores agrarios se han beneficiado por igual. En general ha mejorado mucho la rentabilidad de los cultivos de regadío característicos de la zona mediterránea, especialmente los hortofrutícolas y los subtropicales o los de cosecha temprana.
      Por el contrario los cultivos de secano de interior y especialmente los cereales, la vid y el olivo solo han visto aumentar su producción pero no su competitividad.
      Entre los nuevos problemas destacan: la mayor presión sobre los recursos hídricos; el abuso de pesticidas, plaguicidas y abonos inorgánicos con efectos perniciosos sobre el suelo y las aguas tanto superficiales como subterráneas.
      Y el problema de los excedentes. Gran parte del incremento de la producción se centra en productos que sobran en Europa y para los que la PAC ha tenido que establecer una política de recortes.
    • La política agraria
      La política agraria hasta la entrada en la Comunidad Europea.
      • Las desamortizaciones del siglo XIX pusieron a la venta las tierras amortizadas del clero y de comunales (municipales). Además se permitió la desvinculación de los mayorazgos de la nobleza, para que esas tierras pudieran ser vendidas. Consecuencias:
      Incremento la concentración de la propiedad pues las nuevas tierras no pudieron ser compradas por pequeños y medianos propietarios, sino fundamentalmente por burgueses y por grandes propietarios.
      Al eliminarse las propiedades comunales se llevó a la ruina a muchos campesinos que hasta entonces podían sobrevivir con el trabajo de la tierras municipales.
      El estado no obtuvo los fondos que buscaba pues las pujas por la tierra alcanzaron precios bajos, eso sí, muy por encima de lo que podían pagar los pequeños propietarios.
      Se pusieron en roturación nuevas tierras, pero en ocasiones de mala calidad (humedales) y se perdieron por tala indiscriminada una gran cantidad de bosques y montebajo.
      • La reforma agraria de la 2ª República (1932 – 1936). Se pretendió una redistribución de la tierra para resolver el grave problema agrario de España en aquellos años, especialmente en el centro y sur de España, donde había grandes masas jornaleras, analfabetas y mal pagadas.
    • Sin embargo la oposición de los grandes propietarios al proceso de expropiaciones, la lentitud y dificultad de sus aplicación y el inicio de la Guerra Civil con el posterior triunfo de Franco y sus apoyos oligarquicos puso fin a la experiencia.
      • Durante el franquismo la política agraria tuvo muchas iniciativas, pero con éxito muy desigual:
      En 1939 nada más terminada la guerra, se crea el INC (Instituto Nacional de Colonización) para roturar y sobre todo poner en regadío grandes extensiones de tierras a cargo del Estado. En parte de las tierras (20 – 22 %) se iban a instalar colonos en régimen de arrendamiento o aparcería pero con opción a optar a la propiedad de la tierra. Se cometió el error de distribuir la tierra en lotes pequeños, para fomentar la colonización de los más desfavorecidos, cosa que no ocurrió, pero en cambio esta medida perjudicaría la posterior mecanización.
    • Se crea también el SNT (Servicio Nacional del Trigo), para que el estado franquista pudiera intervenir sobre el precio de los cereales panificables. Dada la situación ruinosa del país, el aislamiento político y económico del régimen y la fuerte demanda de alimentos (años del hambre 1940 – 1946), el estado mantuvo artificialmente precios muy bajos, con lo que se fomentaba el contrabando.
      La concentración parcelaria (1952). Creación del SNCP (Servicio Nacional de Concentración Parcelaria). Pretendía disminuir el minifundio fomentando la agrupación de parcelas en manos de cada propietario y dar más fácil acceso a las parcelas desde las vías de comunicación (caminos de concentración). El proceso era complejo pues tenía en cuenta las diferencias en calidad de la tierra y además era de carácter voluntario, aunque se incentivaba mucho la participación de los propietarios. Tuvo efectos desiguales:
      Pueblo de colonización creado por el INC
      • Se redujo el número de parcelas aumentando su tamaño y su regularidad, lo que favorecía extraordinariamente la mecanización que se estaba iniciando en España.
      • Disminuyó el número de lindes y se creó una red de accesos agrarios más racional, lo que contribuyó a un importante aumento de la productividad por ha.
      • Pero se aplicó mucho mejor en las áreas de monocultivo cerealístico, más bien de mediana propiedad, mientras que tuvo poco éxito en las zonas eminentemente minifundistas como el norte.
      • Desde 1985 la política de concentración parcelaria se ha traspasado a las comunidades autónomas.
    • La ley de ordenación rural (1964). Trató de favorecer el cooperativismo agrario por un lado y por otro, dotar de servicios sociales al mundo rural. Tuvo un éxito escaso puesto que coincidió con el inicio del fuerte éxodo rural desde el campo a la ciudad.
      Regulación de los precios agrarios, con la creación del FORPA en 1968.
      Creación del IRYDA (Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario) en 1971 por fusión del INC y del SNCP. Su objetivo era fomentar las infraestructuras agrarias, especialmente las obras de regadío en las zonas de Planes Especiales, y las agroindustrias (industrias de transformación de productos agrarios).
      Nueva legislación sobre latifundios con la Ley de Régimen de Fincas manifiestamente mejorables, que obligaba a los propietarios a establecer planes de mejora en las fincas que estuviesen total o casi totalmente incultas, bajo amenaza de expropiación. En la práctica la ley no se aplicó.
      Obras del Canal de Calanda – Alcañiz, actuación del IRYDA
      • Con la llegada de la democracia en 1978 y hasta 1986, fecha de entrada en la CEE, se toman algunas medidas:
      • Generalización de los seguros agrarios (1978).
      • Ley de fincas manifiestamente mejorable (1979): imponía mejoras a las grandes propiedades, que en caso de incumplirlas, podían ser objeto de arrendamiento.
      • Ley de Agricultura de Montaña (1982): intentaba retener a la población rural en áreas despobladas mediante ayudas.
      • A partir de 1986 España entra en la CEE y la actividad agraria se integra en la PAC (Política Agraria Común). La PAC se había puesto en marcha en 1962 y había pasado por diferentes fases:
      • En los primeros años el objetivo de la PAC era aumentar la producción agraria para reducir la dependencia alimentaria pues los estados miembros solo producían el 80% de la demanda de alimentos. También pretendía mantener el nivel de vida de los agricultores y evitar las fluctuaciones de precios.
      • Para ello se pusieron en marcha una serie de mecanismos:
      La Organización común de mercado (OCM) para cada producto agrario. Fijaba precios máximos “de orientación” para cada producción y garantizaba la compra de cualquier producto a un precio llamado “de intervención”, algo inferior al de orientación pero superior al precio mundial de mercado.
      El principio de preferencia comunitaria por el que los estados miembros daban preferencia a las compras agrarias a otros países comunitarios. Se imponían tasas de importación a terceros estados y las exportaciones de posibles excedentes se compensaba la diferencia de precio con cargo al FEOGA (Fondo Europeo de Orientación y Garantía Agraria).
    • AyudaS a la mecanización y la mejora de las explotaciones a cargo también del FEOGA.
      Los resultados de la PAC en esta primera etapa fueron contradictorios.
      • Se elevaron los costes de los precios de intervención, puesto que se fijaban no como media, sino teniendo como referencia los precios del país donde eran más elevados. Este significaba que el gasto del FEOGA se amplió, sobre todo en la compensación de las exportaciones a terceros, puesto que los precios mundiales se mantuvieron bajos o incluso descendieron.
      • Los precios garantizados y las mejoras de las explotaciones se tradujeron en un enorme incremento de las producciones con lo que se multiplicaron los excedentes sobre todo de cereales, vino, leche, mantequilla y vacuno. Aumento explosivo del peso financiero de la PAC respecto al total del presupuesto comunitario, en los años 80 superaba el 64 %.
      • Descenso de la demanda europea desde los años 70 por la reducción demográfica y la mejora de los niveles de vida que dirigieron el consumo hacia productos no europeos. Esto contribuyó a aumentar los excedentes agravando el problema de la competitividad de la agricultura europea respecto al precio mundial.
      • Deterioro del medio ambiente debido a la intensificación de la agricultura: mayor gasto de agua, de combustible, de pesticidas y plaguicidas y de otros insumos tecnológicos, en un momento en el que estaban creciendo los costes de la energía y la conciencia medioambiental.
      • Con estas dificultades y en pleno proceso de crisis del petróleo (1973 – 1980) la reforma de la PAC se hizo imprescindible, iniciándose en 1985 y concluyendo tras penosas negociaciones en una nueva PAC en 1992. Sus características:
      Rebaja de los precios para hacerlos más acordes con los del mercado internacional y por tanto más competitivos. Se compensaría a los agricultores mediante subvenciones directas, no ligadas a precios.
      Reducción de excedentes y disminución de gastos del FEOGA. Como:
      • Establecimiento de cuotas a productos muy excedentarios: cereales y lácteos.
      • Extensificación de la actividad agraria exigiendo una retirada anual del 15 % de las tierras de cultivo (excepto los agricultores con menos has.) dedicando esa extensión a silvicultura, turismo ecológico u otras actividades.
      • Limitar las ayudas a las inversiones tecnológicas a cambio de ayudas a zonas con atraso agrícola.
      • Reducción drástica de las ayudas a las exportaciones.
      • Fomento de las jubilaciones anticipadas.
      • Una política de ayuda a las producciones mejor adaptadas a las nuevas demandas: nuevos productos, mayor calidad, mayor cuidado ambiental o productos destinados a salidas industriales y/o energéticas (biocombustibles).
      Mayor atención a las medidas globales de promoción del desarrollo rural, para frenar el despoblamiento. Los principales campos de atención son el empleo rural y la mejora de las infraestructuras (transportes, servicios, electrificación …)
      Mejora medioambiental de la actividad agraria fomentando la agricultura biológica, la reducción de insumos tecnológicos agresivos (plaguicidas y abonos químicos, y aumentando las primas al abandono de superficies de cultivo y a la reforestación.
    • El resultado de esta primera reforma de la PAC, fue una reducción de los gastos del FEOGA que pasaron del 64 al 50 % entre 1988 y 1996. Aún así los gastos siguen siendo muy elevados y la presión de los estados menos agrarios impusieron una segunda reforma incluida en la Agenda 2000.
      • Segunda reforma de la PAC en 1999 con el objetivo de reducir todavía más los costes, garantizando en lo posible los ingresos de los agricultores, fomentar el desarrollo rural con empleos alternativos a la actividad agraria y mejorar la calidad sanitaria y medioambiental de las producciones. Medidas:
      Reducir de nuevo los precios de intervención de cultivos herbáceos, lácteos y carne de vacuno, pero sin compensar en igualdad la pérdida de ingresos con ayudas directas, sino en proporción de 1 a 2.
      Aumentar las cuotas para estos mismos productos.
      Nuevos fondos para el desarrollo rural.
      • En la actualidad la PAC debe afrontar los siguientes desafíos:
      Adaptarse a los acuerdos que se van firmando en las sucesivas rondas del GATT, comenzadas en Uruguay en 1995, y que tienen como objetivo lograr una mayor liberalización del comercio internacional. Para ello se exigió a la UE que redujera las subvenciones a los productores, que redujera los niveles de proteccionismo (reducción de cuotas y derechos de aduana a terceros) y por ultimo, que limitara las restituciones a las exportaciones.
      Afrontar las ampliaciones de la UE en 1995 y en 2002. Particularmente estas últimas puesto que han entrado en el club europeo un gran numero de estados del centro de Europa, antiguos países bajo la influencia soviética y con sistemas económicos planificados. En algunos de ellos el peso del sector agrario es muy importante, como en Polonia.
    • Repercusiones de la PAC en la actividad agraria española.
      La integración de España en la CEE en 1986 se produjo después de un largo y difícil proceso de negociaciones en el que no fue un capítulo menor la agricultura española, sus necesidades y su inserción en un PAC que por esos momento requería una urgente remodelación.
      Se estableció un periodo de transición de 7 años (común) para los productos que pudieran integrarse en las OMC que en ese momento estaban en vigor en la Comunidad, y de 10 años, para las produciones que planteaban diferencias importantes en España respecto a Europa como las frutas, hortalizas y el sector vinícola.
      A lo largo de estos periodos la agricultura española debía adaptarse a las condiciones de la PAC, especialmente en la coordinación de precios, en la adopción de medidas de protección similares frente a los países terceros y en la coordinación de las ayudas oficiales.
      En la actualidad la agricultura española está plenamente incorporada a la PAC lo que ha supuesto ventajas e inconvenientes diversos que generalmente dependen de los sectores agrarios:
      Acceso a un mercado de casi 400 millones de consumidores con alto poder adquisitivo y que demandan productos de calidad. Esto ha favorecido mucho a algunas producciones particularmente del sector hortofrutícola. Pero también ha exigido fuertes inversiones en modernización, calidad, respeto al medio ambiente y mejora de la competitividad.
    • b) Otros sectores han sido muy perjudicados, ya que sus productos se han visto incluidos en el capítulo de excedentarios. Por eso se han visto afectadas por la reconversión de la PAC y muchos agricultores han tenido que abandonar sus explotaciones. Muchas regiones españolas han sido incluidas en el programa LEADER, que aporta subvenciones con el objetivo de crear en ellas empleos y empresas alternativas a la agricultura, evitando así el éxodo rural. Una buena parte de estas ayudas se han invertido en “turismo rural”, una actividad que ha tenido un importante desarrollo, casi desde cero, en los último 10 – 15 años.
      Adopción de las leyes y normativas comunitarias respecto a la protección del medio ambiente, al control de fertilizantes y plaguicidas y a la reforestación de antiguas parcelas cultivadas.
      La zona cantábrica (muy dependiente de la ganadería bovina) y la zona interior (predominio de los cereales y el viñedo) son las regiones que más han sufrido las consecuencias de la PAC.
      Por el contrario la zona litoral mediterránea especializada en el sector hortofrutícola se ha visto muy beneficiada por la apertura de un gran mercado en el que durante muchos años no han tenido competencia. En la actualidad los acuerdos con terceros países, por ejemplo Marruecos o Latinoamérica, suponen una mayor presión competitiva sobre estas producciones españolas.
      En Canarias, como región ultraeuropea, la PAC no comenzó a aplicarse con algunas particularidades debidas al clima y al paisaje agrícola, hasta 1991.
    • La conformación de las estructuras agrarias en Castilla y León
      Caracteres generales de la actividad agraria en Castilla y León.
      a) En Castilla y León como la quinta parte de la población activa trabaja en el sector agropecuario y aporta una décima parte del PIB autonómico; casi a partes iguales entre la ganadería y la agricultura.
      b) La agricultura domina en la llanura sedimentaria interior mientras que en el cinturón montañoso y en las penillanuras del oeste, por razones climáticas y edáficas la actividad ganadera es más importante, especialmente como actividad extensiva.
      Pero esta división no es estricta: en las zonas del interior hay un gran número de explotaciones ganaderas, especialmente de producción de leche y huevos. Y en las zonas montañosas, en el fondo de los valles existen condiciones para la existencia de explotaciones agrarias hortofrutícolas.
      c) A pesar de los avances del regadío todavía una parte importante la agricultura castellano leonesa es de secano y los cultivos preferentes son los cereales y el viñedo. Entre los cereales el trigo ha ido perdiendo su antiguo predominio a favor de otros productos y actualmente las cebadas dominan al trigo en proporción de 3 a 1.
      El viñedo ha quedado restringido a las zonas con denominación de origen y producciones de calidad como la Ribera del Duero, Cigales, Rueda, Toro, El Bierzo …
      En las zonas de montaña, valles y laderas bien orientadas, la agricultura de secano es más promiscua y compleja con cultivos como el olivo, el viñedo, frutales, cultivos industriales como el tabaco.
    • d) El regadío ha ido aumentando se extensión y en la actualidad se extiende por casi 600.000 ha. En un principio el cultivo principal de los regadíos fue la remolacha azucarera, pero la reducción de las ayudas y el desmantelamiento de la red de transformación industrial en la región, han hecho descender drásticamente su producción en la última década.
      En la actualidad los regadíos se reparten entre los cereales (cebadas) junto a patata, trigo, leguminosas, maíz, girasol y plantas forrajeras. Estos productos se destinan cada vez más a la alimentación del ganado o a usos industriales y menos a la transformación agroalimentaria.
      e) Cerca de las ciudades y vinculadas a su demanda han ido creciendo zonas de cultivo hortofrutícola con distintas técnicas: libres, bajo acolchados, en invernadero, bajo plástico … Se cultivan productos como ajos, cebollas, pimientos, judías verdes, tomates, … durante todo el año, en rotación.
      En cualquier caso todavía son áreas muy limitadas a las periferias urbanas, muy en competencia con la creciente demanda en estas zonas de suelo urbanizable.
      f) Tradicionalmente la agricultura castellana de secano convivía con barbechadas largas, de año y vez o más extensas, para compensar las dificultades edáficas y climáticas de la región.
      La mejora tecnológica fue limitando estos sistemas a barbechos cortos, de medio año. Pero en la actualidad las imposiciones de la PAC a los cultivos excedentarios, y todos los cereales castellanos lo son, han fomentado un regreso a barbechos más largos.
    • 2. La concentración parcelaria en Castilla y León.
      En Castilla y León la concentración parcelaria ha sido una reforma técnica de importancia fundamental. Entre 1952 y finales de los años 80, en que fue transferida a la comunidad autónoma, la C. P. se aplicó a más de 3,5 millones de Has (casi un 70 % de la SAU regional), pero en otras zonas está todavía en ejecución o ha sido solicitada, lo que podría ampliar su ámbito de actuación al 90 %.
      Su aplicación sin embargo ha sido desigual en diferentes zonas y en diferentes momentos de los 40 años de su aplicación. Los máximos ritmos de concentración se lograron en los años 60, concretamente en los aplicados en los dos primeros Planes de Desarrollo, mientras que desde la formación del IRYDA (1971) y sobre todo, desde 1985, su ritmo se ha hecho mucho más lento.
      Espacialmente hay que destacar que las llanuras cerealísticas han sido concentradas prácticamente en su totalidad, con excepciones en las periferias de las ciudades o en localidades con aprovechamientos agrarios muy específicos, zonas en la que hubo una fuerte oposición de los propios agricultores.
      Las áreas de montaña, de agricultura más compleja, se comenzaron a concentrar más tardíamente y en general con más problemas y menor eficacia que en la llanura cerealística.
      Los resultados han sido muy positivos:
      Reducción del número de parcelas por propietario o explotador, de 16 a 1,94.
      Aumento del tamaño medio de las parcelas. De 0,3 ha. por parcela a 2,5 ha.
    • c) La concentración parcelaria ha incidido muy positivamente en la mejora tecnológica de las explotaciones (mecanización, abonado, regadío, reducción de barbechos) y además ha contribuido a reducir los tiempos de trabajo y la dedicación productiva.
      d) Obras asociadas a la concentración parcelaria, especialmente los caminos, han mejorado enormemente las posibilidades de la explotación agraria, reduciendo los costes de producción y transporte.
      e) El proceso de éxodo rural desde los años 60 con sus consecuencias de abandono de explotaciones y concentración de la propiedad ha contribuido a incrementar la eficacia de la C. P. dando lugar a propiedades más grandes o a la disposición de más tierras en otros regímenes de tenencia.
      f) Desde 1990 las competencias de la C. P. son gestionadas por la Junta de Castilla y León con la aprobación de una Ley de Concentración Parcelaria que incorpora novedades que antes no se contemplaban, como el cuidado de los impactos medioambientales.
    • Principales cultivos en España