El Club de las Excomulgadas            Agradecimientos     Al Staff Excomulgado: Mdf30y por la   Traducción, a Kiti08, por...
El Club de las Excomulgadas                               ArgumentoLa Biblioteca pública de Boston estaba vacía en medio d...
El Club de las Excomulgadas                                Capitulo 1Hayden Thomas se movió en la silla de madera, tratand...
El Club de las Excomulgadas“Las luces de esta sección se apagan temprano, señor. En alrededor de veinteminutos.”El guarda ...
El Club de las Excomulgadas“No lo imprimirían, si no fuera verdad.” El tipo dobló el periódico y lo metió denuevo, en su b...
El Club de las ExcomulgadasHayden levantó la tapa, y dejó el libro en la superficie de acristalada, comenzandoa hojear, ex...
El Club de las Excomulgadasduro como una roca, como distracción. Él lo asió y lo movió bajo la cremallera desus caquis.La ...
El Club de las Excomulgadasbastante desesperado para estar en la biblioteca en medio de una tormenta. O, másprobablemente,...
El Club de las Excomulgadasdejaba partes de su piel expuestas. Una vez que ella estuvo totalmente fuera de laventana y de ...
El Club de las Excomulgadas“¿No tienes frío?”, le preguntó, contemplando el rojo material que se ajustabaalrededor de su t...
El Club de las Excomulgadasmedias de rejilla. No tenía necesidad, de verdad. No se olvidaría a corto plazo deningún detall...
El Club de las Excomulgadas“Nada grande. Sólo una prueba de que los zombis son reales. Al igual que algunaimagen, sabes. E...
El Club de las Excomulgadasparándose cuando sintió la curva de su pecho. Antes de que él pudiera sentir ellatido de su cor...
El Club de las ExcomulgadasSe impulsó, llenándola justo como sabía que lo haría, y gimió. Las paredes de suapretada vagina...
El Club de las ExcomulgadasHayden se rió un poco mientras levantaba suavemente a sus calzoncillos ypantalones, tratando de...
El Club de las Excomulgadas                                 Capitulo 2La vibración del teléfono despertó a Hayden, y aún m...
El Club de las Excomulgadasenmarañado estaba enredado alrededor de sus hombros, sus ojos brillaban de unmodo inconfundible...
El Club de las Excomulgadas“Sí. Pero todavía estoy enojada.”Se desplazó más abajo, nuevamente. Era una imagen de la cara d...
El Club de las ExcomulgadasSi deseas saber más de Nuestros Proyectos o          ayudarnos a realizarlos               Visí...
Isabelle drake   deshecho por los no muertos -  colección naughty nooners - las ex 91
Upcoming SlideShare
Loading in …5
×

Isabelle drake deshecho por los no muertos - colección naughty nooners - las ex 91

1,687 views
1,610 views

Published on

0 Comments
1 Like
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

No Downloads
Views
Total views
1,687
On SlideShare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
325
Actions
Shares
0
Downloads
17
Comments
0
Likes
1
Embeds 0
No embeds

No notes for slide

Isabelle drake deshecho por los no muertos - colección naughty nooners - las ex 91

  1. 1. El Club de las Excomulgadas Agradecimientos Al Staff Excomulgado: Mdf30y por la Traducción, a Kiti08, por la Corrección,Diagramación y Lectura Final de este Libro para el Club de Las Excomulgadas… Isabelle Drake – Desecho Por Los No Muertos – Colección Naughty NoonersA las Chicas del Club de Las Excomulgadas, quenos acompañaron en cada capítulo, y a NuestrasLectoras que nos acompañaron y nos acompañan siempre. A Todas…. Gracias!!! 2
  2. 2. El Club de las Excomulgadas ArgumentoLa Biblioteca pública de Boston estaba vacía en medio de una tormenta de nieve,pero Hayden no iba a ir a ninguna parte, hasta conseguir la información que puedautilizar en el artículo para periódico tabloide en el que escribe. Un artículo sobre losrituales del sexo zombi parece que ser justo lo que necesitaba para complacer a sujefe, que está convencido de que los muertos vivientes vagan por las calles.Hayden ha estado enterrado en su búsqueda durante tanto tiempo, que no puede Isabelle Drake – Desecho Por Los No Muertos – Colección Naughty Noonersresistir los urgentes avances sexuales de una muchacha de ojos borrosos y mediashechas jirones, que trepa por la ventana de la biblioteca. ¿Pero es humana, algoconjurado por su imaginación… o un zombi con necesidad de carne humana? 3
  3. 3. El Club de las Excomulgadas Capitulo 1Hayden Thomas se movió en la silla de madera, tratando sin éxito de aliviar larigidez de su columna vertebral. Quien quiera que seleccionara las sillas para laBiblioteca pública de Boston, obviamente, nunca se sentó en ellas. Las malditascosas, no tenían reposa brazos y estaban puestas una tan cerca de otra, que el BatesHall parecía una cafetería. Excepto por las lámparas en las mesas de color verde, ylas hileras de estanterías que cubrían las paredes revestidas de paneles de maderacuadrada enorme y desierta. Hayden se echó hacia atrás, colocando las palmas de Isabelle Drake – Desecho Por Los No Muertos – Colección Naughty Noonerssus manos en la parte baja de su espalda mientras se estiraba y mirando a sualrededor.Bien, realmente parecía una biblioteca. Y era lo que toda la ciudad decía ser,histórica, bien cuidada, y una joya arquitectónica de mierda. No quería estar allí,buscando entre los libros antiguos, de los que la gente cuerda no deberíapreocuparse. Como si estuviera sintonizado su teléfono se iluminó. Lo recogió yleyó el mensaje. Ese artículo estará terminado esta noche. ¿No? Obtendrás algo nuevo.¿Verdad?Hayden tecleó una respuesta, sí y sí, luego metió el teléfono en su bolsillo. No iba amirarlo de nuevo hasta que tuviera lo que necesitaba. Algo nuevo. ¿Qué demoniossignificaba eso de todos modos? Dinero. Eso era lo que significaba. Debido a queBob Keeler, el tipo para el que Hayden escribía, le prometió un sobresueldo sipudiera traer algo muy, muy nuevo.Por eso había venido a la biblioteca, para buscar en los libros que tenía delante. Noiba a encontrar nada nuevo en la red, el lugar donde todos los demás buscaban cosasfrescas.Venir a la biblioteca había sido una buena idea, sin embargo. Ya había hecho unpequeño vídeo del interior con su webcam. Podría ser capaz de usar eso en el sitioweb del periódico como parte de la serie. Una especie de tema con enfoqueacadémico para dar al artículo un aire de credibilidad. 4
  4. 4. El Club de las Excomulgadas“Las luces de esta sección se apagan temprano, señor. En alrededor de veinteminutos.”El guarda de seguridad se había acercado por detrás a Hayden y estaba de pie en elpasillo entre las filas de mesas de relucientes madera. Hizo un gesto hacia losventanales que comenzaban en la parte superior de las estanterías y llegaban hastaunos cinco metros del techo abovedado. “Snowmaggeddon1, hombre. Todo elmundo se va. También debería hacerlo usted.”Hayden se frotó sus cansados ojos. La nieve golpeaba contra el cristal, tan feroz ybrillante, que aunque el sol se había puesto hace una hora las ráfagas blancas Isabelle Drake – Desecho Por Los No Muertos – Colección Naughty Noonerstodavía eran visibles. Joder. Una tormenta. Como si no tuviera suficiente. Habíaprometido a Rachelle, una chica con la que había comenzado a salir, queterminaría el artículo esta noche, y luego podrían ‘hacer algo divertido, algo loco’mañana. Hayden echó un vistazo a la pila de libros que rodeaban su ordenadorportátil. ¿Podría llevarlos a través de la ventisca?“¿Tienen ustedes una máquina fotocopiadora?”, le preguntó, explorando el enormeárea detrás del guardia. Debería haber un vestíbulo detrás, en algún sitio.“Sí.” El guardia miró las pilas de libros, su boca se torció en un ceño fruncidocuando su mirada pasó rozando sobre los títulos. “¿Dónde ha encontrado esto?”“En la sección de monstruos aterradores, en la Z de zombis.”“No, en serio, amigo. Tengo que aprender cómo protegerme.” El hombre sacó unperiódico doblado de su bolsillo trasero y lo blandió. “Todo está aquí, los ZombisInundan las calles de Beantown, Hambrientos de Carne Humana.” El hombredesplegó el periódico y mostro el titular. Pero Hayden no tenía que mirar loimpreso porque lo había escrito la semana pasada cuando Bob Keeler insistió queescribieran artículos relacionados con la convención del libro cómics quecomenzaba el próximo fin de semana.“¿Usted cree lo que lee en The Boston Weekly?”1 Tormenta enorme de nieve y hielo. 5
  5. 5. El Club de las Excomulgadas“No lo imprimirían, si no fuera verdad.” El tipo dobló el periódico y lo metió denuevo, en su bolsillo. “O podría ser verdad.”No era nada extraordinario que Bob Keeler tuviera el dinero suficiente para vivir enChestnut Hill2.“¿La fotocopiadora?”El hombre señaló a un pasillo que había entre dos librerías. “Está por allí abajo.Pero como le dije, mejor se va.” Caminó legándose y luego se volvió, su miradasaltó de un libro al siguiente antes de posarse finalmente en la cara de Hayden. Isabelle Drake – Desecho Por Los No Muertos – Colección Naughty Nooners“Snowmaggeddon. Zombis. Tenga cuidado, el artículo dice que se eviten lugaresaislados y que te quedes entre la gente.”“Lo entiendo”, le aseguró Hayden, usando su voz de profesor estricto, que habíaperfeccionado siendo un asistente graduado en el Boston College3.El tipo observó a Hayden una vez más, con la duda y preocupación aún marcandosu rostro cuando se dio la vuelta, agitó el periódico doblado a Hayden mientras semarchaba.Aquella voz de profesor era muy útil, pero según Rachelle, la usaba demasiado, y laactitud que venía con ella. Sólo habían salido un par de veces, pero ya se quejaba desu acérrima ética de trabajo y la forma en que ellos necesitaban tener la más locadiversión.¿Cómo se suponía que iba a tener cualquier tipo de diversión cuando le quedanaños por pagar el préstamo estudiantil que tuvo que hacer y sólo una páginaCurriculum Vitae para tratar de pagarlo? Una vez que encontrara un trabajo real,este tipo de cosas serían parte de su pasado. La parte que olvidaría.Se balanceó en la silla, agarrando los tres libros en los que no se había puesto aún, ysalió de la sala. La fotocopiadora estaba situada debajo de una ventana rectangular,zumbando en un espacio poco iluminado.2 Barrio Residencial en Boston3 Universidad de Boston 6
  6. 6. El Club de las ExcomulgadasHayden levantó la tapa, y dejó el libro en la superficie de acristalada, comenzandoa hojear, explorando, buscando el capítulo que necesitaba para su investigación.Investigación. Cierto. No era un eufemismo. Pasó a través de las páginas, prestandoatención a las caras maltratadas y las ropas andrajosas que parecían antiguas. Por elamor de Dios. Zombis. ¿Por qué gastaba la gente su tiempo en este tipo de cosas?Pero Bob Keeler estaba convencido de que, debido a que Rodney McKinnon,protagonista de Ritos Zombis, venía a la convención de comics, si en el periódico seescribiera algo sobre zombis, venderían miles de copias. Sobre todo si hubiera algonuevo. El hombre estaba loco. Claro, Boston sería invadido por monstruos de Isabelle Drake – Desecho Por Los No Muertos – Colección Naughty Noonerscómic, pero esas personas eran cultas, ¿no? No creerían objetivamente que loszombis eran reales. Así que, ¿por qué iban a querer leer sobre ellos?Hayden se detuvo en el dibujo hecho por un testigo ocular, un llamado rastreadorde zombis. Al parecer, el testigo pasó todo un verano espiando a una tribu que creíaque participaban en rituales de iniciación que incluían un montón de sexo. Eldibujo mostraba a dos hombres, con el torso desnudo y vistiendo zahones de cuero.Uno de ellos, con una cuerda atada alrededor de la cintura, estaba apoyado contraun árbol mientras que el otro extremo de la cuerda estaba atado al árbol,asegurándolo como a un perro, para que no se escapase. No llevaban nada bajo loszahones. Y el hombre amarrado tenía una enorme erecciónHayden volvió la página. Más dibujos. El tipo atado al árbol, sosteniendo el culo deuna mujer y golpeando en ella su erección. Por lo visto el testigo habíadocumentado el ritual entero. Había cinco dibujos más, cada uno mostrando alhombre apareándose con una mujer diferente mientras los demás miraban. Y todaslas mujeres parecían muy satisfechas. Y complacientes.La polla de Hayden se puso rígida.Bien, así que eran personas a las que les iba el sexo en grupo, pero, ¿dónde estabala prueba que eran zombis? La prueba de que eran zombis verdaderos. Se rió. Estosería fresco, así que era justo lo que necesitaba. Y lo que no necesitaba, de su pene 7
  7. 7. El Club de las Excomulgadasduro como una roca, como distracción. Él lo asió y lo movió bajo la cremallera desus caquis.La última página del capítulo perfilaba la teoría del rastreador de zombis, sobre lasexualidad de estos. Los zombis podían permanecer ‘vivos’ gracias a la carnehumana que comían o por el sexo frecuente. El método sexual funcionaba muybien, porque los humanos vivos se desmayaban después, dando la oportunidad alzombi para escaparse. Los rituales de iniciación sexuales estaban concebidos paraenseñar a los nuevos zombis habilidades de supervivencia, para usar comoinstrumentos si no pudieran comer carne humana. Isabelle Drake – Desecho Por Los No Muertos – Colección Naughty NoonersViviendo de sexo. ¡Buen Dios!, era la teoría de Hugh Hefner4. Pero le parecíafamiliar. ¿Tenía Ritos de Zombi una especie de protocolar sexual?Arriba una ventana chirrió al abrirse. Las ráfagas de nieve llegaron volando. Unosdedos arañaron en el alféizar, agarrándose al marco de madera. Una manocompleta apareció, cubierta de un mitón5 negro. Después otra mano. Luego unantebrazo, envuelto en lana roja, un codo, la piel desnuda entre las tiras de colorrojo. Hayden contuvo el aliento, ¿Lo estaría viendo de verdad? ¿Era posible teneralucinaciones por leer demasiada basura?Una masa de pelo enmarañado, una mezcla de castaño y rojo, apareció en laabertura. Una de las manos lo alcanzó, apartando el pelo lejos. Dos ojos marronesbordeados de maquillaje corrido miraron detenidamente hacia abajo.“¿Me echas una mano?”, dijo ella, su voz áspera, probablemente por haber subidopor el lateral del edificio. Una de sus manos comenzó a deslizarse y usó el codopara anclarse al marco. “¿Por favor?” La nieve y el viento soplaron, haciendoresbaladizo el alfeizar y su codo comenzó a deslizarse. “Date prisa.”Hayden miró al pasillo, pero estaba rodeado de un denso silencio. El guardia deseguridad posiblemente seguía peinando las filas, en busca de alguien más lo4 Hugh Marston Hefner (n. 9 de abril de 1926), también conocido coloquialmente como Hef, es el fundador y editor jefe de la revista Playboy. Se ha convertido en un carismático icono y defensor de la revolución sexual y la libertad personal.5 Guante sin dedos. 8
  8. 8. El Club de las Excomulgadasbastante desesperado para estar en la biblioteca en medio de una tormenta. O, másprobablemente, tratando de encontrar la sección de monstruos aterradores. Nohabía moros en la costa, por lo que él tiró de una silla y se subió al asiento.Extendió el brazo. “Dame tu mano.”Nubarrones de nieve cegaron a Hayden, pero llegó hasta arriba, sujetó a la chica.Sus manos se unieron con algo huesudo y frío, tal vez los brazos, y él rodeó susdedos alrededor de ellos.“Creo que te tengo”, dijo, tratando de alzar la vista, pero logrando que su cara se Isabelle Drake – Desecho Por Los No Muertos – Colección Naughty Noonersllenara de nieve.“Méteme dentro.”Hayden dio un fuerte tirón hasta que oyó un grito.“Muy bien, detente. Ya puedo bajarme de aquí.”“¿Estás segura?”, preguntó, todavía aferrando sus miembros huesudos.“Sí. Sal de mi camino.”“No estoy seguro que me guste tu tono.” Hayden se estremeció. Sonaba como supadre.La voz de la chica llegó otra vez, la duda completamente desaparecida. “¡Fuera demi camino o aterrizaré sobre ti!”“Haz lo que quieras”, dijo Hayden, bajándose de la silla.Entre ráfagas de viento y nieve, apareció un cuerpo. De alguna manera ella habíalogrado girarse en la ventana, dando la vuelta primero piernas, cubiertas de unasandrajosas medias de rejilla negra, estas bajaron primero. Las botas aterrizaron enla parte superior de la fotocopiadora. Una diminuta falda azul de medianocheapenas cubría su culo. Su torso estaba envuelto en una especie de suéter rojo que 9
  9. 9. El Club de las Excomulgadasdejaba partes de su piel expuestas. Una vez que ella estuvo totalmente fuera de laventana y de pie encima de la copiadora, se puso de puntillas, cerró la ventana y sevolvió.Hayden miró su falda y alcanzó a ver la piel. Las redes no eran pantis. Esosignificaba que sus muslos estaban desnudos. ¿Y si no llevaba ropa interior? Sucoño se…“¿Siempre tienes esa actitud cuando alguien te pide ayuda?” Ella puso sus manosen sus caderas, sus largos dedos blancos destellaban entre sus mitones, y lo miró. Suespalda arqueada que hacía que sus senos se vieran más grandes. Isabelle Drake – Desecho Por Los No Muertos – Colección Naughty NoonersEn vez de esperar una respuesta, ella se sentó en la fotocopiadora, y luego saltó alsuelo. Corrección. Sus pechos eran enormes. Dignas de porno, seguro.Joder. Su dura polla la había evocado.Hayden parpadeó, tratando de aclarar su cabeza. Tratando de pensar en otra cosa,qué en eso de tiras que utilizaba como suéter y en cuantos tirones se necesitaríanpara conseguírselo quitar. “No llevas abrigo.”Ella levantó sus manos para sacudir la nieve de su pelo, sus grandes pechostemblando con el movimiento. ¿Tal vez el suéter caería sin ayuda?“No eres muy amable. ¿Hay alguien más aquí?”, preguntó, dirigiendo sus manos através de sus brazos y piernas, extendiendo la nieve en el suelo y salpicándolo.Obviamente, él no la había evocado, porque si hubiera sido así no buscaría a nadiea su lado, y seguro como el infierno no usaría ese tono.“Está un poco nevoso ahí fuera. Creo que la tormenta podría mantener a la genteen sus casas.” Si ella noto su sarcasmo, no respondió. No parecía notar su groserafija mirada, tampoco, por lo que él siguió. Si ella no iba a molestarse en ser cortés,él tampoco lo sería.Sus tensos pezones habían alcanzado su punto máximo, rozando contra la tela roja. 10
  10. 10. El Club de las Excomulgadas“¿No tienes frío?”, le preguntó, contemplando el rojo material que se ajustabaalrededor de su torso. No era realmente un suéter; parecía más bien una tira de telaenvuelta alrededor de ella como una venda gigante elástica.Ella finalmente consiguió quitarse la última gota de nieve de encima, pero su ropaestaba empapada y pegada. Aún así, no temblaba. Parecía incluso que no tuvierafrío. O estaba preocupado por la rareza de la escalada a través de una ventana de labiblioteca en medio de una tormenta de nieve. Hayden se enderezó, un pocoasustado, ahora que había superado el hecho de que ella llegase simplemente en suvida. Isabelle Drake – Desecho Por Los No Muertos – Colección Naughty NoonersElla pasó junto a él y fue hasta la mitad del camino por el pasillo, su falda rozandocontra sus muslos, y Hayden comenzó a preguntarse de nuevo sobre sus bragas.Definitivamente parecía el tipo de chica que iría sin ellas. ¿Tal vez se le habríandeslizado?Cuando llegó al final del pasillo, miró a un lado y al otro, y luego desfiló de nuevo,viniendo directamente hacia él.“Tienes razón sobre la tormenta, y las calles también están vacías. Por eso entréaquí”, dijo, su voz dulce mientras seguía. “Eres la única persona por losalrededores.”“Hay un guarda de seguridad.”“No suena a una buena idea. No es la clase de hombre que busco.” Se adelantó,balanceándose de un modo que el dobladillo de su falda subió, mostrando la partede arriba de sus medias.Obviamente, esta chica era un problema con P mayúscula, y Hayden había pasadosu vida entera evitando los problemas, jugaba con cosas seguras y que podíanhacerse. El se mantuvo, alcanzando la pila de libros que había dejado encima de lafotocopiadora. No le importaba las copias, sólo las comprobaría. Metió los librosbajo su brazo y pasó delante de ella. Ni siguiera dio una última mirada a susmagníficos pechos redondeados, a sus sensuales labios y a las piernas cubiertas de 11
  11. 11. El Club de las Excomulgadasmedias de rejilla. No tenía necesidad, de verdad. No se olvidaría a corto plazo deningún detalle.“¡Espera!”, lo llamó, y oyó el ruido sordo de sus botas cuando lo siguió. Incluso elritmo lo siguió hasta la mesa donde había dejado sus cosas. Dejó los libros ycomenzó a meter sus papeles en unas carpetas.Ella vino por detrás y envolvió sus brazos alrededor su cintura. Era demasiado bajapara hablarle al oído, por lo que metió la cabeza bajo su brazo y le sonrió.“Um, ¿hola?”, dijo, sus ojos manchados con un brillo desesperado. “A propósito, Isabelle Drake – Desecho Por Los No Muertos – Colección Naughty NoonersMe llamo Mattie.”“Encantado de conocerte, Mattie.” Hayden se movió alejándose de ella, tratandode dar salida a la actualización del correo electrónico que había estado escribiendopara Bob Keeler, y así podría cerrar su ordenador. Sus manos se deslizaron pordebajo de su cintura, por encima de su culo y alrededor de sus muslos, la ligerapresión calentó fácilmente la gruesa tela a través de sus pantalones. Tratando de nohacer caso a ella y a su lujuria, tecleó en la portátil, golpeando todo lo que pudieraalcanzar. Tenía que salir pitando de allí antes de que comenzaran a afectarle lasfantasías que parpadeaban en su mente. Esta chica iba a meterlo en problemas, dealguna manera. Sólo lo sabía. “Tengo que irme.”“Pero, Yo…” Mattie rodó alrededor de él, saltando sobre la mesa, y envolviéndolocon sus piernas. Alcanzando detrás para subirse sobre la mesa, pero su manoaterrizó sobre uno de sus libros. Ella miró a sus espaldas, quedándose congeladadurante unos segundos, luego se echó del todo hacia atrás. “¿Lees sobre zombis?”Hayden aclaró su garganta. “Es una investigación.”“¿Qué has averiguado?”“Nada.”Ella se meneó, sus pechos rebotaron. “Tal vez puedo ayudarte. ¿Qué necesitas?” 12
  12. 12. El Club de las Excomulgadas“Nada grande. Sólo una prueba de que los zombis son reales. Al igual que algunaimagen, sabes. Ellos peinando las calles, en busca de carne. ¿No has oído?”Ella sonrió, con sus ojos brillando de inconfundible lujuria. ¿Fue por los zombis opor él? “Pareces asustado”, dijo ella, levantando sus cejas.“Asustado es correcto. Si no consigo algo nuevo sobre los zombis para mi jefe,probablemente no me de ningún trabajo especial más.”Ella no dijo nada, simplemente se sentó allí balanceando los hombros,contemplándolo con sus ojos, con el maquillaje corrido, lamiéndose los carnosos Isabelle Drake – Desecho Por Los No Muertos – Colección Naughty Noonerslabios, y viéndose exactamente como una muñeca Barbie estropeada.¿Por qué estaba hablando con ella de todos modos? Hayden trató de liberarse, peroera más fuerte de lo que parecía. Mucho más fuerte. Se agachó para abrir suspiernas, pero las luces de las mesas se apagaron y quedaron en la oscuridad. Susojos comenzaron a adaptarse, por la luz de las farolas de la calle que entraba por lasventanas. Con el parpadeo de la nieve, aún era más difícil ver con claridad.Hayden dejo de intentar liberarse de sus piernas y la tomó de la barbilla, inclinandosu rostro para tratar de razonar con ella. “Creo que están cerrando esta sección, porlo qué…” Cuando sus miradas conectaron, sus palabras decayeron. Los ojos deMattie brillaban en la oscuridad, de un color verde brillante.Ella parpadeó, pero el brillo volvió tan pronto como su mirada lo encontró denuevo. No era la nieve lo que arrojaba esa luz en sus ojos. Era algo de su interior.Algo que explicaba por qué estuvo trepando en la noche, sin abrigo, y sin tener frío.Hayden deslizó su mano hasta su cuello, poniéndola en su garganta. Había pulso.Por supuesto.Estaba siendo totalmente ridículo.Sólo para estar seguro, deslizó su mano hacia abajo, parándola sobre su corazón.Las gruesas bandas estaban en su camino, por lo que metió sus dedos bajo ellas, 13
  13. 13. El Club de las Excomulgadasparándose cuando sintió la curva de su pecho. Antes de que él pudiera sentir ellatido de su corazón, ella puso su mano sobre la de él y la dirigió más abajo,rozando su palma a través de su pezón. El pico se tensó, y ella suspiró suavemente,el sonido fue una mezcla entre gemido y jadeo.Hayden trató de mover su mano más abajo para sentir el peso de su pecho en supalma, pero las correas estaban demasiado apretadas y su mano no las movía. Unhilo de pánico entró por sus nervios y tiró. Ella gimió otra vez, alcanzando paratirar de las correas del otro pecho y pellizcándose su propio pezón, y arqueándosecon la satisfacción. Su polla respondió, con un flujo repentino de sangre poniéndolo Isabelle Drake – Desecho Por Los No Muertos – Colección Naughty Noonersincreíblemente duro.Mattie dejó caer su mano y alcanzó su cinturón, sus dedos trabajaron rápidamentepara abrir la hebilla, el botón y la cremallera. Su pene erecto sobresaliódirectamente, preparado para empujar en su coño a pesar de la confusión yansiedad que se arremolinaban en él. El tiró de su mano de nuevo y finalmentequedó libre. Pero todavía estaba cautivo por sus piernas. Con fuertes y firmesmovimientos, ella lo tiró más cerca, apretando el agarre alrededor de su cinturamientras levantaba su falda.Las medias de rejilla negra terminaban cerca de la unión de sus muslos, y como lohabía imaginado, ella estaba, de hecho, sin bragas.La madera oscura de la mesa contrastaba con su piel clara, y los labios lisos de sucoño estaban resbaladizos y listos. La posibilidad de un problema todavía estabaallí, pero esta otra posibilidad, de hacer algo loco, era a la que estaba prestandoatención. Su polla estaba tan dura que podría meterse en ella de un solo empujón,estaba seguro de eso.Hayden agarró sus muslos, extendiendo sus piernas y la inclinó adelante, con loque su coño se abrió completamente. Se acercó más, por lo que la punta de su penetocó su húmeda piel.“Hazlo”, susurró ella. “Fóllame.” 14
  14. 14. El Club de las ExcomulgadasSe impulsó, llenándola justo como sabía que lo haría, y gimió. Las paredes de suapretada vagina se apoderaron de él, apretando su eje, haciendo que se pusiera másduro, más grande. Ella se agarró de sus hombros y se meció contra él, deslizando sudulce coño de arriba a abajo de su polla, tomando el control.Hayden se inclinó más abajo, alcanzando su pecho expuesto con su boca,queriendo sentirlo dentro de ella. Encontró el pezón, pero el montículo estabademasiado lleno, y sus movimientos eran demasiado frenéticos, por lo que tuvo queconformarse con lamer la dulce punta.Ella gruñó en respuesta, bombeando sus caderas mientras se balanceaba en su Isabelle Drake – Desecho Por Los No Muertos – Colección Naughty Noonerscontra, teniendo todo su eje en su interior y empujando sus pelotas en cadaoscilación hacia delante. Su saco se calentó, su cuerpo entero vibró ardiendo. Supolla estaba profundamente dentro de ella, envuelta en su dulce coño, pero esaconexión no era suficiente. Alzó la boca de su pecho, en busca de sus labios.Cuando rozó su boca contra la de ella, se puso rígida y jadeó.El presionó su boca contra sus labios frescos y húmedos. Ella contuvo el aliento porla fuerte sorpresa, intentando devolverle el beso, pero las ondas de liberación seapoderaron de su cuerpo. Ella se aplastó contra él, obligando a su polla a entrarprofundamente, mientras sus respiraciones se convertían en una serie de jadeoscortos. Hayden le dio un beso con los labios abiertos, luego se dejó ir, cayendo ensu propia explosión de felicidad. Apretado, el placer atravesó su columna cuandollegó a su propio orgasmo, duro y rápido.Se aferraron el uno al otro, con sus cuerpos recuperándose de la explosióncompartida.“Gracias”, dijo, después de una pausa, mirándolo por debajo de sus mechones.“Necesitaba esto.” Ella empezó a vestirse de nuevo, ajustando las correas paracubrir sus exuberantes pechos. 15
  15. 15. El Club de las ExcomulgadasHayden se rió un poco mientras levantaba suavemente a sus calzoncillos ypantalones, tratando de no rozar su polla, que todavía estaba semi-erecta. “No esnecesario que des las gracias. Yo también lo deseaba.”“¡Hey! ¿Hay alguien aquí?”Joder. El guardia de seguridad. Aún cerrando la cremallera de sus pantalones,Hayden contesto a la pregunta mientras trotaba por la oscuridad.“¿Todavía estás aquí, en la oscuridad?” El guardia miró por encima del hombro deHayden. “¿Todo bien?” Isabelle Drake – Desecho Por Los No Muertos – Colección Naughty NoonersHayden se acercó, bloqueando su visión. “Estoy bien, sólo recogiendo, a punto deirme de cabeza a casa.”El guardia pasó la luz de la linterna alrededor del cuarto, pero el pequeño rayo nohizo mucho para iluminar el enorme espacio. “La nieve está cubriendo todo, paraque lo sepas.”Tratando de parecer despreocupado, y no como un tipo que acabara de tener sexofrenético. Hayden metió las manos en sus bolsillos y se sentó con los hombroscaídos. “Genial, bueno es saberlo.”“Quedas seguro, amigo.”“De acuerdo. Gracias.” Hayden giró y se dirigió de nuevo atrás. Ella se había idoProbablemente volvió a subir a la ventana. O fue producto de su imaginaciónnuevamente encendida.Hayden manipuló su ordenador. El mensaje a Bob Keeler apareció. Añadió unanota rápida acerca de los rituales calientes de sexo de los zombis, adjuntó el videode la biblioteca, y dio a la tecla de enviar. En un minuto, reuniría todo y podría irse.Ese tipo de cosas nuevas, no iba a aparecerse de la nada. 16
  16. 16. El Club de las Excomulgadas Capitulo 2La vibración del teléfono despertó a Hayden, y aún medio dormido, buscó en subolsillo y contestó, con los ojos todavía cerrados.“Hayden. Eres un genio.”Luchando contra una seria contractura en su espalda, Hayden se abrió camino auna posición sentada. “Gracias, Bob”, dijo, aunque no tenía ni idea a lo que elhombre se refería. Isabelle Drake – Desecho Por Los No Muertos – Colección Naughty Nooners“La idea de unir una película ha sido impresionante. Perfecta. Ese accesorio,merece la pena. ¿Por qué no me dijiste que eras un mago del Photoshop?”Empezando a despertarse de verdad, Hayden miró alrededor. ¿La biblioteca? Sehabía dormido en la mesa mientras se suponía que debía estar leyendo esosmalditos libros sobre zombis. Joder. Imágenes nebulosas de una chica mojada conel pelo enredado y medias desgarradas brillaron en su mente. Sexo que te hacíaperder el sentido. Mierda santa. Que sueño.“Lo bueno es que Rachelle es del tipo salvaje. La mayor parte de las tías noquerrían imágenes de sus chicos teniendo sexo con alguna otra mujer, incluso unzombi, y que lo publicara en la red.”Hayden se despertó de golpe. “¿Publicado?”“Absolutamente.” Bob rió entre dientes, y luego bajó la voz. “El video de sexo escaliente, Hayden, pero un poco excesivo. Incluso para nosotros. Entonces Chuck locortó en imágenes fijas, y nuestro contador de visitas está a que revienta.”¿Video sexual? “¿Reventar?”, dijo Hayden, comenzando a sudar. El agarró suordenador portátil y escribió la dirección del periódico. La página de inicio estaballena con la silueta oscura de una mujer, de piel pálida, de sus grandes pechosasomaba entre las envolturas rojas, la otra estaba tapada. Su pelo mojado, 17
  17. 17. El Club de las Excomulgadasenmarañado estaba enredado alrededor de sus hombros, sus ojos brillaban de unmodo inconfundiblemente verde, y el hombre colocado entre sus piernas eraobviamente él.Una línea azul neón pasaba en medio de la página: ¡El ritual de sexo zombi descubierto!¡Los hombres son a diario seducidos por los no-muertos!“Ese cheque de bonificación ya está en tu buzón de correo, Hayden. Realmente loconseguiste, hijo. Gracias.”“Por supuesto.” Hayden colgó, pero no dejó su teléfono. A pesar de que ellos sólo Isabelle Drake – Desecho Por Los No Muertos – Colección Naughty Noonershabían estado juntos un corto tiempo, Rachelle debería haber oído sobre sus fotos.Marcó su número y se acomodó para esperar, pero ella respondió de inmediato.“¿Qué demonios, Hayden?”“Ya lo sabes, ¿no?”, contestó, clickeado el vínculo para pasar de la página de inicio.“Sí. Y estoy enfadada.”La siguiente pagina era otra foto de él y la chica, sus dedos blancos se rizaban sobresu propio pecho mientras su mano estaba atrapada, obviamente, por las correas decolor rojo. “¿Cómo te enteraste?”“Bob.”“¿Bob?” Gracias Bob, por añadirla a mi lista de relaciones fracasadas.“Sí, quería asegurarse de que estaba de acuerdo conmigo antes de colgar las fotos.”Hayden se desplazó por el sitio, hacia abajo, a la siguiente fotografía mostraba elmuslo de Mattie, cubierto hasta la mitad por las andrajosas medias de rejilla, bienenvuelto alrededor de sus caderas. La diminuta falda cubriendo su pene,empujando dentro y fuera de ella. “¿Y estuviste de acuerdo con él?”, dijo, con suvoz casi chillona. 18
  18. 18. El Club de las Excomulgadas“Sí. Pero todavía estoy enojada.”Se desplazó más abajo, nuevamente. Era una imagen de la cara de Mattie, con susojos manchados, brillando y mirando directamente a la pantalla. Un escalofríarecorrió su columna vertebral. Directamente a su pene, que se puso duro de nuevo.“Es que yo…”“Siempre he estado pidiéndote hacer algo loco, tú teniendo ese lado perverso desdeel principio. Estoy cabreada porque lo guardaste en secreto.” Ella suspiró,impaciente y molesta. “¿Por qué Hayden? ¿No crees que me gustas por quién eresrealmente, no, porque estoy esperando que puedas hacerte de montones de Isabelle Drake – Desecho Por Los No Muertos – Colección Naughty Noonersdinero?”Hayden salió del sitio web. “Ah.”“Voy a tu apartamento esta noche. No llevaré, oh no, no te lo diré. Va a ser unasorpresa, una muy caliente y sexy. Y es mejor que estés preparado para follarmehasta perder el sentido. Este será el único modo en que te perdone por guardar esesecreto.”Otra vez, una noche loca. Pero Hayden estaba hecho para ser cauto y cuidadoso. Else puso de pie, se ajustó sus caquis, pero no había forma de ocultar su sólidaerección.Metió el portátil en su mochila y comenzó a caminar, dejando los libros de zombissobre la mesa.“No me hagas esperar”, dijo ella y colgó.Hayden marchó en la noche nevosa y no miró hacia atrás. FIN 19
  19. 19. El Club de las ExcomulgadasSi deseas saber más de Nuestros Proyectos o ayudarnos a realizarlos Visítanos!!! Isabelle Drake – Desecho Por Los No Muertos – Colección Naughty Nooners http://elclubdelasexcomulgadas.bogspot.com 20

×