Depresion En El Nino

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Ponencia: “Aportes desde la Psiquiatría Infantil al docente argentino del siglo XXI” Dr. Diego Martín Conci Magris, Médico Psiquiatra.

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Depresion En El Nino

  1. 1. Depresión en el Niño Dr. CONCI MAGRIS DIEGO M. ESPECIALISTA EN PSIQUIATRIA INFANTO-JUVENIL
  2. 2. Aclaremos…¿Depresión? <ul><li>Síntoma </li></ul><ul><ul><ul><ul><li>Tristeza </li></ul></ul></ul></ul><ul><ul><ul><ul><li>Duelo </li></ul></ul></ul></ul><ul><li>Síndrome: No es sólo la tristeza sino un conjunto de síntomas asociados entre sí de manera estable. DSM IV. CIE 10. </li></ul><ul><ul><ul><li>Primario </li></ul></ul></ul><ul><ul><ul><li>Secundario (organicas, psicologicas,sociales, etc.) </li></ul></ul></ul>
  3. 3. <ul><li>Enfermedad o Trastorno: cuadro clínico característico, duración, historia de la enfermedad, respuesta a tratamientos, fisiopatogenia, etc… </li></ul><ul><li>VALORACION </li></ul><ul><li>Duración, Intensidad, Repercuciones. </li></ul><ul><li>Relación con los momentos vitales del niño y la familia </li></ul>
  4. 4. <ul><li>Nissen (1971) estableció una correspondencia entre las distintas edades y los diferentes síntomas que caracterizan a la depresión en sus distintas etapas evolutivas: </li></ul><ul><li>— Edad preescolar. rechazo del juego, agitación, timidez, crisis de llanto, encopresis, insomnio, hiperactividad y dificultades para alimentarse. </li></ul><ul><li>— Edad escolar, irritabilidad, inseguridad, resistencia a jugar, timidez, dificultades en el aprendizaje, enuresis, encopresis, onicofagia, terrores nocturnos, crisis de llanto y gritos. </li></ul><ul><li>— Adolescencia: rumiación, impulsos suicidas, abatimiento, sentimientos de inferioridad y cefaleas. </li></ul>
  5. 5. Expresión semiológica de la depresión <ul><li>Depende de la evolución y desarrollo madurativo del niño </li></ul><ul><li>Episodio Depresivo </li></ul><ul><li>Enfermedad Depresiva </li></ul><ul><li>Equivalentes depresivos </li></ul><ul><li>Depresión Enmascarada </li></ul>
  6. 6. EPISODIO DEPRESIVO DEL NIÑO <ul><li>Aparece durante un acontecimiento que tiene valor de pérdida o de dolor (separación de los padres, muerte de un abuelo, de un hermano o de un pariente) o un hecho que puede parecer anodino a los adultos (mudanza, muerte de un animal doméstico familiar, alejamiento de un amigo) </li></ul><ul><li>El episodio depresivo se instala progresivamente pero el comportamiento del niño aparece notoriamente modificado en comparación a la situación anterior . </li></ul>
  7. 7. <ul><li>Enlentecimiento psicomotor e inhibición motriz , un aspecto casi de «pequeño viejo», un rostro poco expresivo, poco vivaz, poco sonriente. </li></ul><ul><li>Inhibición, el niño es descrito como bueno o incluso «demasiado bueno», sumiso a todo lo que se le propone. Pero lo más frecuente es que se constate cierta agitación o inestabilidad , sobre todo cuando se le piden ciertos esfuerzos o que preste atención: «no puede quedarse quieto», «no puede quedarse en su lugar», «se mueve todo el tiempo», «se enoja por nada», dicen los padres. </li></ul><ul><li>Esos momentos de agitación alternan frecuentemente con otros de repliegue o inercia : el niño, sentado en el sillón, delante del televisor, parece ausente, casi indiferente. </li></ul>
  8. 8. <ul><li>La irritabilidad toma, a menudo, la forma de cólera : «no se le puede decir nada», «está enojado, colérico, nervioso» y otras veces de oposición: rechaza todo», «a todo dice no», «jamás está de acuerdo». </li></ul><ul><li>Falta de interés se traduce frecuentemente como una interrupción de actividades lúdicas o culturales («no se interesa por nada», «nada le gusta») a veces, el niño expresa: «me aburro», «estoy harto». La pérdida de la autoestima se expresa, de forma casi sistemática, como: «soy nulo» o «no soy bueno para nada». </li></ul><ul><li>La desvalorización se manifiesta, «no sé», «no me sale», «no puedo». Mención especial merece la expresión: «mis padres no me quieren» o, en menor grado, «nadie me ama», «mis compañeros no me quieren»; todas estas expresiones traducen el sentimiento de pérdida de amor que en general enmascara un sentimiento de desvalorización y culpa . </li></ul>
  9. 9. <ul><li>La dificultad para pensar, para estar atento a una tarea o para concentrarse entraña a menudo una fuga, una evitación ó un rechazo al trabajo escolar llamado a menudo por los padres «pereza» y a veces también por el niño mismo, terminando en fracaso escolar . En algunos casos, al contrario, el niño pasa largas horas todas las tardes frente a sus libros y cuadernos pero es incapaz de aprender y, menos aún, de memorizar. </li></ul><ul><li>Pueden observarse problemas de apetito , siendo frecuentes los comportamientos anoréticos en el niño pequeño (pudiendo provocar a veces pérdidas ponderales) o bulímicos en el niño más grande o en el preadolescente. </li></ul>
  10. 10. <ul><li>Es difícil conciliar el sueño y existe con frecuencia oposición a acostarse, negativa que amplifica el conflicto con los padres, pudiendo suscitar medidas punitivas e incrementar la irritabilidad de unos y otros. Las pesadillas aumentan la ansiedad del mismo modo que los temores frecuentes , especialmente el temor de que los padres puedan tener un accidente.(fobias) </li></ul><ul><li>Son habituales el dolor abdominal y el dolor de cabeza y se añaden a la asociación frecuente de la ansiedad.(quejas somáticas inespecíficas) </li></ul>
  11. 11. <ul><li>No es raro que ideas de muerte y de suicidio sean expresadas por una carta escrita a los padres en la cual el niño declara «que no es querido y que se va a morir o que se va a matar». Esta carta o confesión es, a menudo, el motivo desencadenante de la consulta. </li></ul><ul><li>Se nota una sensibilidad exacerbada a las imperfecciones o a los juguete deteriorados: «está roto». Y, naturalmente, la temática del fracaso , de la incapacidad para realizar un dibujo, una tarea, un juego está en primer plano. </li></ul>
  12. 12. <ul><li>Evidentemente, cada uno de estos signos tomados de manera aislada no son necesariamente significativos de un episodio depresivo, pero su asociación (cinco a seis de estos síntomas), su permanencia temporal y la neta modificación del comportamiento que inducen son muy característicos. </li></ul><ul><li>No es raro que este conjunto sintomático típico sea ignorado (¿denegado?) por el entorno, incluso los padres, y el niño permanece así, durante semestres enteros, en estado de sufrimiento depresivo. </li></ul>
  13. 13. <ul><li>Este desconocimiento es grave porque, además del persistente sufrimiento del niño, los síntomas pueden provocar una desadaptación progresiva, particularmente escolar, que confirma, en un segundo tiempo, la desvalorización del niño. </li></ul><ul><li>Estas manifestaciones pueden poco a poco instalar al niño en la «enfermedad depresiva», que se parece, a menudo, a una reorganización en forma de denegación de la depresión. </li></ul>
  14. 14. <ul><li>Tristeza. Irritabilidad. </li></ul><ul><li>Anhedonia, pérdida de interés en actividades que previamente le entusiasmaban. </li></ul><ul><li>Modificación de hábitos o de parámetros biológicos (sueño, apetito). </li></ul><ul><li>Disminución de redimiento académico. </li></ul><ul><li>Pérdida de energía. Hipersensibilidad interpersonal. Tendencia al aislamiento, repliegue. </li></ul><ul><li>Síntomas somáticos. </li></ul><ul><li>Ideación suicida (a veces sin correlato anímico manifiesto). </li></ul>
  15. 15. ENFERMEDAD DEPRESIVA: <ul><li>¿EXPRESIÓN DE UN SUFRIMIENTO DEPRESIVO O DEFENSA CONTRA LA POSICIÓN DEPRESIVA (DENEGACIÓN DE LA DEPRESIÓN)? </li></ul><ul><li>Las manifestaciones de agitación, de inestabilidad, de irritabilidad corren el riesgo de ocupar poco a poco el frente de la escena, concluyendo en cuadros comportamentales o caracteriales. </li></ul><ul><li>Esto explica la muy frecuente «comorbilidad» descrita en la literatura anglosajona. </li></ul><ul><li>Así, Angold y Costello efectúan un metaanálisis de publicaciones epidemiológicas sobre la depresión infantil y sobre la frecuencia de la comorbilidad: 21 al 83 % para los trastornos de conducta y de oposición, del 30 al 75 % para los problemas de ansiedad y del O al 57 % para el déficit de atención. </li></ul><ul><li>Los autores concluyen este mismo artículo remarcando: «los mecanismos por los cuales aparece la comorbilidad siguen siendo oscuros». </li></ul>
  16. 16. <ul><li>La principal «complicación» de la depresión duradera reside en la repercusión escolar. </li></ul><ul><li>Las conductas fóbicas, en particular la fobia escolar, puede traducir el temor del alejamiento del ámbito familiar o del abandono y corresponder a un estado depresivo. </li></ul><ul><li>A nivel del cuerpo o de la apariencia física, se nota a veces una actitud de descuido </li></ul><ul><li>Muy próximos están los niños que pierden sin cesar sus objetos personales (ropas, llaves, juguetes). </li></ul>
  17. 17. <ul><li>Como máxima expresión aparecen ciertos comportamientos como manifestaciones directas de un sentimiento de culpa y de necesidad de castigo donde la relación, al menos temporal, con el episodio depresivo es evidente: heridas repetidas, actitudes peligrosas, incesantes castigos en la escuela,, etc. La aparición o reaparición de conductas directamente autoagresivas es igualmente posible. </li></ul><ul><li>Por último, se mencionan, sin desarrollar, las tentativas de suicidio del niño y sobre todo, del adolescente, señalando que no se debe establecer una equivalencia muy directa entre depresión y tentativa de suicidio. </li></ul>
  18. 18. <ul><li>Otras conductas aparecen como protesta o reivindicación frente al sufrimiento: </li></ul><ul><li>— las conductas de oposición, de cólera o de rabia; </li></ul><ul><li>— las manifestaciones agresivas (crisis clásticas, violencia con otros niños) y autoagresivas; </li></ul><ul><li>— los problemas de comportamiento, robos, fugas, conductas delictivas o toxicomaníacas. </li></ul>
  19. 19. <ul><li>Si la semiología del estado depresivo es, frecuentemente, de fácil observación y reconocimiento, no ocurre lo mismo con la expresión de curso prolongado. Los criterios diagnósticos de las clasificaciones más utilizadas, especialmente el DSM-IV, no solucionan esta dificultad. </li></ul>
  20. 20. <ul><li>Principales enfermedades médicas que pueden manifestarse con síntomas depresivos en adolescentes (según el DSM-IV-TR) </li></ul><ul><li>• Enfermedades endocrinas: hipotiroidismo, enfermedad de Addison </li></ul><ul><li>• Enfermedades neurológicas: síndrome poscontusión </li></ul><ul><li>• Enfermedades metabólicas: déficit de vitamina B12 </li></ul><ul><li>• Enfermedades autoinmunes: lupus eritematoso sistémico </li></ul><ul><li>• Enfermedades infecciosas: mononucleosis infecciosa, virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) </li></ul>
  21. 21. <ul><li>Principales fármacos asociados a síndromes depresivos (según el DSM-IV-TR) </li></ul><ul><ul><li>• Anticonceptivos orales </li></ul></ul><ul><ul><li>• Glucocorticoides sistémicos </li></ul></ul><ul><ul><li>• Neurolépticos </li></ul></ul><ul><ul><li>• Estimulantes </li></ul></ul><ul><ul><li>• Anticonvulsivantes </li></ul></ul>
  22. 22. <ul><li>Tóxicos asociados con síndromes depresivos </li></ul><ul><ul><li>• Alcohol </li></ul></ul><ul><ul><li>• Cocaína </li></ul></ul><ul><ul><li>• Opioides </li></ul></ul><ul><ul><li>• Anfetaminas </li></ul></ul>
  23. 23. Datos epidemiológicos <ul><li>Aproximadamente el 5% de los menores de 18 años sufren un trastorno depresivo de moderado a grave en algún momento de su crecimiento.___________ </li></ul><ul><li>Algunos trabajos epidemiológicos (6) revelan una prevalencia para la depresión del 0,9% para niños en edad preescolar, de 1,9% para niños en edad escolar, y del 4.7% en adolescentes. </li></ul><ul><li>Para la distimia, se estima una prevalencia de 0,6 a 1,7 % en prepúberes, y de 1,6 a 8 % en adolescentes (7). </li></ul><ul><li>Un estudio de prevalencia en niños españoles de 8 a 11 años (8) estableció rangos de 1,8 % para depresión mayor, y de 6,4 % para la distimia. </li></ul><ul><li>El comienzo de la pubertad parece establecer diferencias de género, con prevalencia 2:1 para la depresión en el sexo femenino con respecto al varón. Previamente la prevalencia es similar para ambos sexos. </li></ul>
  24. 24. <ul><li>La depresión en la infancia es significativamente más frecuente en hijos de padres depresivos (9). </li></ul><ul><li>La duración promedio de un episodio de depresión mayor en niños y adolescentes es de 7 a 9 meses. La probabilidad acumulativa de recurrencia es de 40 % a los dos años, y de 70% a los 5 años (7). </li></ul><ul><li>La prevalencia de depresión parece aumentar con la edad. </li></ul><ul><li>Luego de la pubertad el incremento en la frecuencia es más notorio. </li></ul>
  25. 25. Factores de riesgo <ul><li>Historia familiar de trastornos afectivos. Episodio depresivo previo. </li></ul><ul><li>Antecedente de episodios o síntomas subsindrómicos . </li></ul><ul><li>Depresión parental . Conflictos entre los padres/familiares. Violencia familiar. </li></ul><ul><li>Pérdida temprana de familiar significativo . Autoestima baja. Elevada autocrítica. </li></ul><ul><li>Dificultades de inserción social . </li></ul><ul><li>Despertar de la identidad sexual (cambios hormonales concomitantes). Dudas en la orientación sexual. </li></ul>
  26. 26. Comorbilidad asociada con la prevalencia elevada de d epresión: ________________________ <ul><li>a- Clínica </li></ul><ul><li>(diabetes infantojuvenil, asma, enfermedades crónicas, cáncer). </li></ul><ul><li>b- Psiquiátrica </li></ul><ul><li>(debilidad mental, abuso de sustancias, trastornos de la conducta alimentaria, distimia, trastornos de ansiedad, trastorno por déficit de atención con hiperactividad, etc). </li></ul>

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