Arquitectura islámica

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Arquitectura islámica

  1. 1. ARQUITECTURA YCONSTRUCCIÓN ISLÁMICA HISTORIA DE LA CONSTRUCCIÓN. ESCUELA UNIVERSITARIA DE ARQUITECTURA TÉCNICA. UPV. ISIDRO MARTINEZ COSTA. Profesor de Historia de la Construcción. Valencia, 1998.
  2. 2. ARQUITECTURA ISLÁMICATIPOLOGÍASLa MEZQUITA Es el modelo más representativo de la construcción islámica; edificiodestinado a la oración comunitaria de los musulmanes que puede variar entamaño y tipología arquitectónica. Debe tener la amplitud suficiente como parapoder albergar en la plegaria de los viernes a todos los fieles (jami). Losejemplos más importantes de este tipo de edificios se construyeron entre elsiglo VII, poco tiempo después de la aparición del islám en Arabia, y el sigloXVI. Una teoría supone que la primera mezquita estaba constituida por elpatio y la propia casa de Mahoma en Madinat-al-Nabi, Ciudad del Profeta; oMadinat Rasul Allah Ciudad del apóstol de Dios), ciudad del oeste de ArabiaSaudí, situada en la región de al Hiyaz. (622). El muro del patio que miraba endirección a La Meca —conocido como quibla— disponía de un santuario cubiertodesde el que se recitaban las oraciones, mientras que el resto de los murosestaban flanqueados por soportales de arquerías para proporcionar sombra en elcaluroso desierto. Esta tipología se trasmitió a las mezquitas posteriores. Entender la facultad islámica necesaria para interpretar un edificio,donde oración y aforo fuesen condicionantes obligatorios para una soluciónespiritualmente coherente, es compleja. Esta nueva religión arrastra una falta detradiciones arquitectónicas y constructivas, puesto que los primeros creyentesproceden, en su mayoría, de tribus nómadas. El programa de usos propios de lamezquita esbozó una organización espacial basada en el precepto coránico queobliga a los creyentes a rezar con el cuerpo en dirección a la Meca. En lassociedades islámicas, las mezquitas no sólo se emplearon con fines religiosos,sino también políticos y sociales, llegando a convertirse en un auténtico foro paramúltiples cometidos, como tribunales de justicia, escuelas, salas de asambleas eincluso como lugar de desfiles. El esquema básico se constituye mediante dos elementos simples(derivados de los preceptos coránicos de la oración), que se mantendránconstantes independientemente de la tipología utilizada. Estos elementos son: elmuro de la “Quibla “ que sirve como referencia en el interior de las mezquitas,para que los fieles puedan rezar en dirección a la Meca y el “Mirhab”, que tienecomo fin la guarda de los Textos del Corán y la distinción de este muro de losrestantes; se encuentra situado en el centro del muro de la Quibla y tiene forma
  3. 3. de hornacina o nicho, de tamaño variable según la mezquita. Además de estoselementos, hay otros que también participan en todas las mezquitas como elMimbar, situado a la dercha, que es el púlpito desde donde el imán o jefereligioso predica el sermón y dirige la oración de los viernes. El proceso de expansión del Islám fue rápido y amplio. Las mezquitasque se construyeron en los nuevos territorios incorporaban elementos propios dela arquitectura local existente en la zona conquistada. Sirva como ejemplo laMezquita Mayor de Damasco (siglo VIII), construida sobre una antigua iglesiabasilical cristiana edificada sobre un anterior edificio pagano. Esta trayectoriacondicionó la arquitectura religiosa islámica que buscó como nueva tipología labasílica romana, adoptando un origen clásico. La diferencia que incorpora lamezquita basilical es la equivalencia de sus tres naves, tanto en anchura comoen altura, que produce un efecto espacial más parecido al de las salas hipóstilasdotando a todo el espacio de la misma jerarquía.
  4. 4. CONSTRUCCIÓN ISLÁMICA Almagro Gorbea e Ignacio Arce, en su artículo titulado “El alcazar omeyade Amman, crisol de técnicas constructivas”1, apuntan que las técnicas y modosconstructivos han estado siempre ligados a tradiciones culturales condicionadaspor los recursos materiales del área geográfica en que se han desarrollado. Lacultura islámica, como ya hemos leído anteriormente, se expresa desde laPenínsula Iberica hasta la Índia. Un ámbito geográfico consolidado portradiciones culturales locales: visigodas, romanas, bizantinas, sasánidas, etc yrecursos materiales del área geográfica: ladrillo –arcilla-, madera, piedra –mampostería, sillarejo, sillares, etc.- que definirán la calidad constructiva y delespacio arquitectónico de cada una de las tipologías. En dicho artículo, merced a las excavaciones arqueológicas por ellosrealizadas, describen las técnicas constructivas del alcarzar de Amman, granconjunto aúlico construido en época omeya en la colina de ésta ciudad. En élaprecian claros testimonios del mestizaje cultural y técnico existente a comienzosdel periódo islámico. Éste edificio se levantó entre las ruinas de monumentalesconstrucciones romanas, destacando la omeya por la inclusión de nuevas formasy especialmente de nuevas técnicas constructivas. La construcción romana estárealizada mediante opus quadratum –es difícil la utilización del opuscaementicium, probablemente porque la obtención de buena cal estuvo limitadapor la falta de combustible abundante-. Aprovechando los restos romanos ybizantinos, los omeyas planificaron el palacio siguiendo modelos arquitectónicossasánidas y utilizaron un nuevo material, el yeso. A pesar de todo, siguieronmanteniendo técnicas constructivas locales características de épocas romana ybizantina, -muros de sillería, y la mayor parte de los muros y estructuras serealizaron con mampotería similares en aparejo de las precedentes-. La utilización de materiales y técnicas constructivas tradicionalesobligaba a los gobernantes a contratar operarios de disitinta procedencia, comose demuestra en determinados textos. Sirva relacionar el alcazar de Amman; elconcepto de palacio, tipología de la mayor parte de los edificios y estancias y lageneralidad de las disposiciones estructurales y decorativas demuestran el origenoriental del arquitecto. Junto a él debieron trabajar operarios que conocíanmateriales y formas de construir distintas a la romana y bizantina imperantehasta ese momento en Siria. Las técnicas de la tradición local servían como medio para conseguirconstrucciones novedosas, por ejemplo, la fábrica de cantería utilizada en laconstrucción de las trompas de tipo sasánida que se encuentran en la gran sala1 Actas del Primer Congreso Nacional de Historia de la Construcción. Madrid, del 19 al 21 deseptiembre de 1996.
  5. 5. de ingreso del palacio. Los modelos persas de este tipo de trompas seconstruyeron con mampostería y yeso, enluciéndose después. Almagro y Arceapuntan que “ésto provocó la falta de rigor en su definición geométrica que pasóde ser medio cono a una forma indeterminada y moldeada directamente in situ;cuando se intentaba repetir las mismas formas en cantería, la falta de unacorrecta definición geométrica impide la resolución satisfactoría de suestereotomía, obteniéndose finalmente una solución en que la cara exterior tuvoque ser, sin duda, labrada in situ.” También se resuelven con técnicas locales las nuevas formas y tipologíasde origen oriental, como por ejemplo el arranque de los arcos y bóvedas que seinician con un ligero saliente de escasos centímetros mancando así una impostamuy por debajo del inicio real de la curvatura de los arcos y bóvedas. Quizás, lo más notorio de este edificio sea la utilización de las técnicasconstrutivas de origen persa y mesopotámico, donde aparece el uso de unconglomerante prácticamente desconocido en construcciones anteriores en lazona y que tuvo gran expansión en el arte islámico: el yeso, que se empleó deforma puntual en determinda elementos constructivos del palacio.MATERIALESYeso: El punto de referencia a considerar en la expansión de las técnicasconstrutivas basdas en el uso del yeso por el mundo islámico, tal y como otrosedificios de época omeya ya lo eran en su utilización como material para realizardecoraciones lo encontramos en el Alcazar de Amman. En determinadas zonas su aparición servirá como testigo para conocer siuna obra es islámica o cristiana. Por ejemplo, tras la conquista musulmana de lapenínsula ibérica, el uso del yeso llegó a ser casi exclusivo en amplias zonas,como el Valle del Ebro y el sur de Aragón, donde se utiliza como conglomeranteen fábricas de mampostería pétrea y de ladrillo y en tapiales. En el alcazar de Amman, el yeso aparece utilzado en elementos querequerían una puesta en carga inmediata: dinteles de puertas formados porpiedras irregulares dispuestas con forma de tosco dovelaje, y en las columnas yarcos de los patios, construidos igualmente con mampostería irregular. Sonelementos realizado al mismo tiempo que el resto puesto que solo se apreciasolución de continuidad en el mortero que se utilizado para asentar las piedras y
  6. 6. que se encuentra extendido por todo el espesor del muro, no pudiendo portanto, corresponder a operaciones de reparación. Dato interesante en el uso del yeso es su utilización para la realizaciónde elementos prefabricados que permitiesen una construcción más rápida ycon menos medios auxiliares.Prefabricados: Algunos de estos elementos, encontrados en el alcazar de Amman,estaban realizado con yeso y lo componen placas cuadradas de 80 cm de lado y4 o 5 cms de espesor, usados a modo de capitel sobre las columnas cilíndricas.Servían como elemento de transición de la sección circular de la columna a lasección cuadrada de las impostas de los arcos. Como el material utilizado es siempre piedra irregular, estas piezasservían no solo para dar un perfil regular a las aristas, sino como elemento desoporte auxiliar, pero perdidos luego en la propia obra, sobre los que apoyar lasprimeras piedras de los arcos. Las piezas presentan una cara bien alisadamientras que la otra aparece rugosa. Será la cara alisada la que esté en contactocon el fuste. Su fabricación pudo ser sencilla, por medio de un molde de maderasobre un lecho de arena en el suelo. La cara superior, que luego era colocadaboca abajo para quedar parcialmente aparente, se alisaba con cuidado,seguramente con una llana o instrumento similar. La cara inferior, sobre la queluego se iniciaba la construcción de los arcos, quedaba rugosa con la forma dellecho, facilitando una mejor adherencia del yeso y la mampostería.Mortero de Cal: El mortero de cal, en el alcazar de Amman, se utilizó para laconstrucción de los muros de las fábrica de mampostería y los enlucidos. Parael asiento de los muros se usó uno de escasa calidad y con abundancia decenizas vegetales; el de mejor calidad y consistencia se empleó en losenlucidos, siguiendo en ambos casos la tradición local. En el asiento de la sillería
  7. 7. del vestíbulo y en los enlucidos, sobre todo de los elementos hidráulicos(cisternas y canalizaciones), la cal es de gran calidad y dureza. La cal de los morteros de asiento de la mampostería es escasa en laporporción en que se integra en éste y la adición de cenizas no mejora elfraguado. La inclusión de las cenizas pudo tener dos objetivos: espojar elmortero en muros de gran espesor permitiendo la entrada de anhídridocarbónico para facilitar la carbonatación a costa de reducir la compacidad delmortero y funcionar como aditivo para dar mayor hidraulicidad al mortero,aunque su origen vegetal plantea serias dudas.EjemplosCristo de la luz, Iglesia-mezquita del, la mezquita Bab al-Mardum, situadaen la ciudad deToledo (España), y convertida en templo cristiano bajo elnombre de iglesia del Cristo de la Luz, es una hermosa muestra de laarquitectura califal tardía toledana de finales del siglo X, más entroncada con elarte de los llamados reinos de Taifas en que se disgregó el califato cordobés.La fecha exacta de su terminación, según reza en una inscripción, data del año999. La planta de este diminuto oratorio, al margen de la cabecera mudéjarque se añadiría después en 1187, es un cuadrado con cuatro columnasexentas centrales que dividen con arcos de herradura el espacio en nuevepequeños compartimentos de dos por dos metros, más alto el central quebusca una tenue iluminación superior. Cada uno de ellos está cubierto con unacaracterística bóveda califal de nervaduras y plementería. Todas son distintas,marcando un cierto empeño decorativo en su conjunto. La estructura en plantaes bizantina, con una tipología que se encuentra también en las iglesias de ladinastía de los Commenos. Los soportes, con capiteles muy toscos, son restosde obras visigodas. La mezquita del Cristo de la Luz es representativa de loque luego fue rasgo fundamental de la arquitectura mudéjar en España: elempleo del ladrillo como elemento constructivo y decorativo. En la parteinferior de los muros se emplea el aparejo mixto de ladrillo y mampostería. Lafachada a la calle principal lleva sobre las puertas una elegante arquería ciegade arcos entrecruzados y sobre ella un paño con decoración geométrica derombos, coronado todo ello con una inscripción cúfica a la maneramesopotámica.
  8. 8. Introducción General A partir del siglo VII la zona sur del Mediterráneo es conquistada porquienes siguieron el dogma del último profeta de Dios: Mahoma. Eran losportadores de una nueva cultura, de una nueva religión, la Islámica. Además delos paises mediterráneos, Arabia, cuna del Islám, Persia, Mesopotamia, la Indiafueron también conquistados durante los primeros siglos del nacimiento islámico.En su período de máxima expansión la zona de influencia musulmana se situabaentre los 20º y 45º de latitud, al sur y al este del mediterráneo, de tal maneraque el clima no variaba demasiado, manteniéndose del mismo modo invariableslos criterios arquitectónicos referidos a aspectos climáticos: huecos de luzpequeños, arquerías protectoras. Carentes de cualquier consideración artística, su Arquitectura responderámás a los preceptos religiosos del Corán que a la conciencia particular onacional; y aunque revela características peculiares locales en su modo deconstruir, expone un aire, entendamos familiar, que la hace fácilmentereconocible. Se basa en dos elementos fundamentales: la ornamentación, quetiene características propias como consecuencia de la reticencia del Corán al usode figuras humanas y animales, y el uso del arco en el que se encuentra implicitala idea del Dios único. Quienes emprendieron la conquista del Mediterráneo provenían de tribusnómadas sin ninguna tradición constructiva, por ello recogerán a lo largo y anchode sus regiones conquistadas las técnicas tradicionales constructivas paraadaptarlas posteriormente a sus nuevas tipologías arquitectónicas. Naturalmente,la primera gran civilización que encontraron fue la romana; de ella aprenderá yadoptará un gran repertorio, no solo de soluciones constructivas, sino tambiénarquitectónicas. La cronología básica de esta nueva arquitectura envuelta en un arteenvidiable comienza en el año 622, el de la Héjira, iniciando las conquistas diezaños después: Persia en el 641, Siria en el 639, Egipto en el 640, España en el711, Turquía fue ocupada en parte durante los siglos XI y XII, la India empezó aser invadida en el 1027. En 1453 acabaron su úlitma gran conquista medieval: elimperio Bizantino.LA OTRA GRAN RELIGIÓN El Islám es una importante religión basada en las enseñanzas deMahoma (570-632), llamado el Profeta. Originaria de la península de Arabia, seencuentra establecida en los continentes más poblados del planeta. Suarquitectura, presente en todo el mundo, es mestiza y pura, exuberante ydiscreta, sobria pero de enorme belleza. Bastaría recordar edificios tan
  9. 9. emblemáticos como la Mezquita de Córdoba, el palacio de la Alhambra y elGeneralife de Granada entre otras grandes construcciones arquitectónicaseuropeas, la Gran Mezquita de Samarra en Irak y el Taj Mahal, situado enAgra, que es el más famoso de todos los edificios antiguos de la India, y uno delos monumentos más emblemáticos del arte mogol, las mezquitas mediterráneasde Ibn Tulun y Mehmed Ali en El Cairo y la de Kairuán en Túnez. Islam, en árabe, significa “entregarse” y a través del Corán se establecesu sentido religioso; entregarse someterse a la voluntad de Dios. Para los sereshumanos, que tienen potestad de obrar por elección y reflexión, la práctica delislam no implica obediencia sino la aceptación libre de los mandamientos divinosde Dios.ISLÁM Y SOCIEDAD.
  10. 10. El proyecto de la sociedad islámica está basado en el concepto deTeocracia, que persigue un objetivo común fundado sobre el "gobierno de Diosen la Tierra", donde las actuaciones políticas están impregnadas con las leyescoránicas. Las autoridades religiosas han tenido una considerable influenciapolítica en ciertas sociedades musulmanas. La filosofía social islámica se basa en la creencia de que todos losniveles de la vida — social, religioso, político y económico— constituyen unaúnica acción dotada de todos los valores islámicos, inspira conceptos talescomo Derecho islámico y Estado islámico, y explica el acentuado énfasis delislám en la vida y en las obligaciones sociales. Incluso los deberes religiososfundamentales establecidos en los cinco pilares del islam tienen nítidasimplicaciones en lo que afecta a la comunidad.ISLÁM Y ARTE La rápida expansión islámica durante el siglo VII, desde la PenínsulaIbérica hasta la Índia, dió a conocer a esta naciente cultura religioso-políticaotras ya centenarias, llenas de una gran variedad de tradiciones: sasánida,bizantina, romana, visigoda, etc. Por supuesto, todas ellas eran ajenas a laislámica, con mayor experiencia y tradición en el campo de la arquitectura. El dominio islámico se consolida con los Omeyas (dinastía de califas quegobernó el califato árabe del islam desde el 661 hasta el 750 y la Españamusulmana desde el 929 hasta el 1031). Surgirá entonces la necesidad deconstruir edificios que manifiesten la realidad política y cultural vigente. Losnuevos gobernantes acudirán a las diversas culturas que se encuentran en susrecientes territorios en busca del modelo arquitectónico válido y de constructorescapaces de realizarlos. El Islám, a diferencia de la homogeneidad del mundo cultural romano,presenta una diversidad artística que dificulta su propia definición como arte. Sinos atenemos al aspecto monumental descubrimos que, cuando intentamosconcretar los perfiles que presentan las mezquitas u otras tipologías, existengrandes diferencias, no solo en el uso de materiales y técnicas constructivas,sino también en determinados aspectos formales que las definenarquitectónicamente. El carácter heterogéneo demostrado por el arte islámico es fruto demúltiples adquisiciones formales y técnicas que sirvieron de elemento modeladoren la inserción de los preceptos coranicos dentro de las actividades artísticas, apriori, carentes de expresión religiosa.
  11. 11. ISLÁM Y URBANÍSMO El desarrollo y evolución de la actividad urbanística no ha sidopreocupación hasta hace pocos años. Quizás esta despreocupación tenga algoque ver con la falta de referencias que existen en el Corán sobre esta materia.Excepcionalmente podemos encontrar ejemplos aislados
  12. 12. Islam Y Occidente La forma en la que la Cristiandad dominó el mundo occidental durante 1.500 años nos hace difícilrecordar que una vez estuvo seriamente amenazada por un rival formidable - el ferviente movimiento del Islam- que, después de la muerte del profeta Mahoma en el año 632 d.C.. barrió rápidamente desde Arabiacruzando el norte de Africa hasta España y en dirección este hasta lugares tan lejanos como India y China. Lapequeña banda de seguidores en Arabia, que veía a Mahoma como el último profeta de Dios, creció hastaconvertirse en un enorme ejército de creyentes. Guiados por el mandato del Profeta de llevar la nueva fe a losno creyentes, los intensamente religiosos mahometanos se pusieron en camino con la misión de convertirlos.Los países que sucumbieron ante ellos eran objetivos primordialmente porque estaban llenos de conversospotenciales al Islam, pero también porque poseían riquezas materiales y un rico pasado histórico en gran parteajeno d Arabia, un país árido y duro habitado por tribus nómadas. Cuando los ejércitos arábigos seencontraron por primera vez con otras civilizaciones, se dieron bastantes más cosas que botines y saqueos:encontraron las arquitectura monumentales que satisfacían las necesidades variadas de las sociedadesestablecidas y que eran un símbolo del prestigio, la autoridad y Id ideología. Los mdhon1etdnos estabancomprensiblemente impacientes por producir edificios propios que rivalizasen, si no superasen, aquellasestructuras que habían dejado las civilizaciones helenística, romana y sasánida, o las que habían erigido re-cientemente los cristianos. Los califas príncipes de las dinastías relacionadas con el Profeta, deseaban serreverenciados, vivir y adorar en monllmelltos que se ajustaran a su nuevo estatus rlque~cl y poder y quesimbolizaran la supremacia de su fé.Antes de sus primeras conquistas, los árabes nómadas no tenían tradiciones arquitectónicas indígenassignificativas. Uno de los muchos milagros de esta nueva civilización fue que, cuando los mahon1etallosempezaron a construir en los países conquistados, crearon casi inmediatamente una arquitectura nueva quesería identificable universalmente como Islámica y que resultó ser uno de los logros más brillantes de lahistoria de la arquitectura mundial. No es nuestro propósito estudiar esta vasta diversidad en este estudio de laedificación occidental: mas bien es estudiar la arquitectura del Islam como un desarrollo paralelo a Occidente.La arquitectura islámica es única en el mundo no occidental en el que sólo ella - ni la budista, ni la hindú ni laprecolombina - comparte muchas de las formas y preocupaciones estructurales de la arquitectura bizantina,medieval y renacentista. habiendo crecido a partir de raíces idénticas en el mundo antiguo. A diferencia de laarquitectura budista, de muros frágiles y tejados majestuosos, o las masas en forma de montaña y, a menudopiramidales, hindúes o precolombinas - estilos substancialmente externos. continuando la manera de construirde las pirámides egipcias del antiguo Oriente Próximo - la arquitectura islámica, como los estilos occidentales.es primordialmente una arquitectura de grandes espacios interiores, de cúpulas y techos. arcos y columnas,muros y bóvedas. y fachadas tipo muro. Pero lo importante aquí no es ver el paralelismo del Islam deOccidente. sino su divergencia: la manera en que creó un estilo. o panorama histórico de estilos. único ydiferente a través de muchas culturas y a lo largo de mil años, usando gran parte de las mismas formas ymateriales.Las primeras regiolles que invadieron los árabes mahometanos - y consecuentemente las primeras regionesdonde se creó un arte islámico reconocible - fueron la moderna Siria y Palestina, Iraq y Mesopotamia. Ya en elVI d.C. Damasco había sido capturada y antes del 640 también lo fueron Jerusalén y Cesarea. Por lo tanto, losmonumentos extranjeros a los que estuvieron expuestos inicialmente los mahon1etanos fueron las grandesfundaciones Cristianas constantinianas y postconstantinianas que marcaban los lugares sagrados de Cristo ysus seguidores martirizados en las ciudades de Tierra Santa; las iglesias en Siria; y los imponentes restos delos edificios construidos bajo el período helenístico y los emperadores romanos en ambas tierras. En Iraq yMesopotamia se encontraron con poderosos restos arquitectónicos que simbolizaban el poder imperial de lossasanidas. A pesar del impacto que todas estas estructuras debieron hacerles, los mahometanos sólo tardarondos generaciones en asimilar los lenguajes arquitectónicos de estas culturas y empezar a forjar una identidadartística tan individual y tan autoritaria que a partir de finales del siglo VII estaban preparados para construirsus propias casas monumentales de culto. tumbas v palacios: éstas rivalizarían con las grandes estructuras delos antiguos conquistadores v con las otras fes Entre los resultados más importantes de este proceso estaba lapercepción mahometana de las funciones rituales de la arquitectura imperial romana y su adaptación a lasambiciones políticas del cada vez más poderoso Califato Omeya (661-750) los primeros regentes dinásticos delIslam. En el palacio-villa. en Mshatta. Jordania (c. 744-750; fig. 332). construyeron con espacios claramentedefinidos dispuestos simétricamente dentro de un sistema diseñado regularmente. de muros de recinto contorrctas que su~erían una fortaleza militar. Las reconstrucciolles hipotétic ts de porciones de la villa en Khirbattl-Mafjar a las afuerts de Jericó. (7~9-744: fi ~3) revelan un a puerta monumental COIl arco (como un arco detriunfo romano) un~ sal~ de ctudiencias y unos espacios de asambleas con cúpula v abside y el lujo de Ullcomplejo de baños abovedado. Por lo tanto. hacia l a mitad del sialo VIII las formas macizas y espacios
  13. 13. perflados. Ias bóvedas de cañón sostenidas por piltres y lcls cúpul~s sobre pechin~ls de kl ~rquit~ctur~ t~r-do-rom tn t imperial se h ~bí tn pucsto ¿tl scr~ icio dc los califas mahometallos. que tambiéll se apropiaron desus alusiolles ceremolli tles ~ las usaron como emblemas de 1~ sober tní~ y poder del Islam. Junto a estas impresionalltes instal tciones ruralcs, 4UC estan entl e los ejemplos m~ís ~alltiauos de la arquitectul a secular isl imic a ~ reflej¿lll las ~tmbiciones principescas. militarcs c imperiales de losmahometallos. tpareció Cll Jerus¿tléll una m allifest~ción polític a y monulllelltal del ideal mahometallo pal asus cstructuras s~r~d ls Los martyri a acupulados y de plallt~l centl al de nnales del mundo aIltiguo y delperíodo p tleocristiallo dieron a los mahometanos un modelo p~ra el gralldioso salltuario que constl-u~el-oll enun lugar sagrado par t el Judaíslllo y en Ull t escala COIl la que proclamaball la uald ~d de SU religión COIl lade los cristiallos y judíos en 1~ Tierra Santa. Un comp~cto octó~ono exterior ~lue encerrdba un núcleocilíndrico dCUpUlddO. Id Cupula dc la Roct (691-69; ~lg ~4). represellt~b a en su geometrí a y en sus partes- form ~to octogonal abovedado. columllas. pilares. arcos. irol ts~ ric t decoración de mosaico ~ cúpula fe-nestrad a dc m tder a dorada. reconstruid ~ en el siglo Xl - 1¿l adquisición de un programa romanO-hiZ¿lntinOC¿lSi completo, evocando estructuras eclesiastic¿ls como la de Sta. Costanza, del siglo IV, en Roma (fig. 232) y1¿l de S. Vitale, del siglo Vl, en Ravenna (fig. 256), no solamente en un sentido formal, sino también por su es-tatus como fundaciones soberanas (algo importante par¿l el Califato Omeya). Sin embargo, la Cúpula de la Roca es una estructura religiosa islamic¿t atípica en su forma aislad¿ttipo santu¿trio. La mezquita del Oriente Próximo m¿ts característica - siendo un ejemplo primitivo la GranMezquita Omeya (706-715; fig. 336) construida dentro de, e incorporando las ruinas de los muros del recintode un templo romano en la ciudad de Damasco - estab¿t des¿trroll¿td¿t para funcionar, como lo h¿tbí¿t estadola basílic¿t roman¿t, como un enorme lugar dc reuniones. Se usab¿t para la oración, par¿t la instrucciónreligiosa y algun¿ts veces como un tribunal real. Su rasgo litúrgico m¿ts importante era la orientación dc laplant¿t hacia el lugar de nacimiento de Mahoma, La Meca, y un nicho de oración (mihrab), ad¿tpt¿tdo del¿tbside romano y cristiano, para articul¿tr el muro que dab¿t h¿tci¿l L¿t Mec¿l (qibl¿l). El recinto ¿tmur¿llladode esta mezquit¿t, de traz¿tdo rectangular, incluía un patio abierto, a mcnudo rodeado por galerías conarcadas (en Damasco eran de un estilo exccpcionalmcnte cl~isico, fig. 335) y, abriéndosc en un ktdo del patio,un santuario cuyo techo plano dc madera estaba sostenido por numerosas hileras de columnas dispuestasregularmente (la llamada mezquita tipo hipóstilo). Pero la distribución multicolumnar de una mezquita como la de Damasco, por muy relacionada queesté a estructuras de naves de occidente, representaba una marcada diferencia con el concepto antiguo ypaleocristiano de espacio arquitectónico: en vez de un volumen estáticot formado racionalmente por una masaque lo cerca, el espacio es algo que se mueve lateralmente, hacia adelante y hacia atrás, se funde, y flota deforma impredecible hasta perderse de vista. La basílica cristiana, con sus tres o cinco naves dispuestaslongitudinalmente, formaba túneles separados de espacio claramente dirigido que servía a sus funcioneslitúrgicas, pero la expansión horizontal de las naves en la mezquita hipóstila daba como resultado un efectoenteramente diferente; el espacio flota libremente a través de innumerables intercolumnios hasta extensionesindefinidas e invisibles, en una forma que sugiere la naturaleza metafísica de la fe islámiea. Ineluso el mihrab,que debe su forma a los ábsides semieilíndrieos de Roma y el período paleoeristiano, era usado por los maho-metanos de una manera metafóriea y fundamentalmente no oeeidental. El ~ibside romano-eristiano era unmareo formal para euerpos tangiblcs - animados o inanimados -; eontenía las cortes judiciales romanas;albergaba la silla de un obispo y los asientos para su comunidad clerical; enmarcaba un altar; su orientaciónera hacia dentro. a la nave o el presbiterio que lo precedía. El mihrab isl~imico, por el contrario, era unametáfora para indicar la dirección de la oración (La Meca), un lugar fuera de la mezquita. Era una parte delinterior físico del edificio, pero, casi vacío, estaba orientado hacia el exterior y operaba como un símbolo querecordaba el liderazgo del Profeta en la comunidad que oraba. Aunque la arquitectura romana prestó algunas de sus formas a la mahometana, su naturalezaceremonial y enfocada no tenía nada que ver eon el car~icter no jérarquico de la religión islamica. Ni tampocolas prioridades litúrgicas de la arquitectura cristiana - procesiones y un lugar para la misa- no tenían ningunapcrtinencia para las estructuras religiosas isl~imicas, que estaban construidas alrcdedor de la idca de la oracióncomunal y la dirección de La Meca, y servían como centros comunales. Más cerca de los ideales del Islamestaba la arquitectura más "mística" dc la Cristiandad Oriental, aquellas estructuras bizantinas que en unaépoca tan tcmprana como el siglo Vl se habían desviado - por medio de sus complicados efectos espaciales ysu reflejo de color y luz que enmascaraba el peso- del racionalismo basado en el ritual de la basílicapaleocristiana. Los arquitectos mahometanos se adueñaron de aquellos efectos irracionales de los edificiosbizantinos que mejor sirvieran a su propia visión traseendental y luego las llevaron a su mayor extremoposible.
  14. 14. En Mshatta, Khirbat al-Mai~ar, Jerusalén y en Damaseo la arquiteetura islámiea, menos de eien añosdespués de la eonquista de Oriente Próximo, ya había eneontrado una sintaxis segura de forma y estrueturaque se eorrespondía eon la del Oeeidente histórieo, pero que servía a todos los requisitos pragmátieos yestéticos de la vida seeular mahometana y, lo que es más importante, a las neeesidades espirituales de la vidareligiosa islámiea. En eontraste eon esa dinámiea aetividad construetiva en el Este Islámieo, la arquiteetura en la Europaoeeidental estaba en una especie de paralizaeión, después de Justiniano y antes de Carlomagno, eon undesarrollo eultural que oseilaba del Mediterraneo al norte de Europa. Irónieamente la aetividad arquitectónicamás vigorosa durante el renacimiento carolingio y el período otoniano era mahometana. ya que en Espana,durante los siglos VIII, IX y X. algunos de los ejemplos arquitectónieos mahometanos m~is espléndidosestaban en proceso de realizaeión. Los arabes, después de la eonquista de la España romana, se eneontraron cara a cara otra vez con laantiguedad y se enfrentaron a la cultura loeal y usaron su arquiteetura como base para el desarrollo de supropios monumentos. El sistema de pilar y arco. Ias columnas con capiteles naturalistas y la monumentalidadde la arquiteetura romana se eonvirtieron en rasgos programátieos de la arquitectura islámica mahometana.Se usaron numerosas formas romanas para articular el espaeio del santuario de la estruetura m~is bella deloeeidente islámico - la Gran Mezquita de Córdoba, que se empezó en el 786 y se amplió en varias etapas a lolargo del siglo X (fig. 337). La Gran Mezquita se ajustaba a la mezquita de trazado rectangular con patioabierto y santuario de naves que se había establecido en el este sirio, que ahora se transportaba al occidentehispánico, y su diseño se prestaba fácilmente a las diversas etapas de su expansión por medio de un simpleproceso aditivo, evitando la preocupación occidental por la regularidad planif1cada. Entre los rasgos únicos del enorme santuario de Córdoba está su sistema de arcos de dos pisos (fig.331), apoyados por miríadas de columnas, sobre el que descansaban los techos originales de madera(sustituidos ahora por bóvedas de piedra). En la primera hilera los arcos (sostenidos por columnas procedentesdel saqueo de estructuras romanas existentes) tenían la singular forma de herradura que se apartaba del arcode medio punto romano y que probablemente era una invención visigoda adaptada por los mahometanos apartir de los restos de la arquitectura visigoda que había en España antes de la conquista árabe. (Los visigodoseran invasores teutónicos que habían fundado un reino en España en el siglo V.) A partir de este punto, estaforma de arco se convirtió en un rasgo distintivo de la arquitectura islámica en España y en el norte de Africa(arquitectura morisca). En Córdoba el arco de herradura tenía por encima, en la segunda hilera, un arcoredondo mas pequeño sostenido por pilares que descansaban en las columnas más bajas. La distribución endos hileras era un patrón poco habitual en la estructura religiosa. Puede que haya sido una concepción original,o posiblemente se derivaba del diseño de los acueductos romanos, que se veían en España. Pero el diseñosencillo y utilitario del acueducto se transformó, en manos de los mahometanos, en una jaula ligera, que consus repetidos lazos y entrelazados, enriquecidos por materiales usados de forma decorativa- alternando elladrillo rojo con la piedra blanca-, sugería algo abstracto y en absoluto práctico, algo visionario y enconsonancia con el espíritu místico de la religión del Islam. Como había ocurrido en Damasco, el espacio enCórdoba se había vuelto misterioso y aparentemente ilimitado, deslizándose hacia regiones invisibles a travésde los proliferantes huecos de la estructura poliarqueada. Tras este efecto yace la influencia de los rasgosnuevos desarrollados en los edificios helenísticos tardíos de Oriente Próximo y en las provincias norteafricanasen la última época del Imperio Romano: cortinas de columnas en frente de lúminosos nichos que generancaparazones secundarios y terciarios de espacio; el fluido movimiento del espacio boyante a lo largo y entreuna variedad de formas abiertas y contornos curvos. Las ampliaciones del siglo IX y X en Córdoba no sólo añadieron más área a la fábrica original, sinotambién más trozos elaborados al diseño, sobre todo la extraordinaria cúpula que cubre el espacio cuadradoque precede al mihrab (962-966; fig. 338), con sus celosías, arcos entrelazados y con su rica decoración deestuco y mosaico. En la Cúpula de la Roca de Jerusalén, la alta cúpula era un símbolo exterior del poder delIslam y una imagen icónica única. La cúpula que está cerca del mihrab en Córdoba es un rasgo mahometanomás representativo, en donde el programa formal y decorativo está restringido al interior. Desde el períodom~is temprano de la arquitectura Omeya. Ios constructores mahometanos se apropiaron de la construcción decúpulas romanas, e incluso más de la bizantina, tanto por su forma como por su simbolismo. En los prototiposromanos la cúpula había servido para dar forma a una burbuja de espacio en el interior, para definir unvolumen. Para los mahometanos el potencial geométrico. decorativo y simbólico de la cúpula les condujo abrillantes invenciones que eran únicamente islámicas y muy diferentes a las de los romanos. La mayoría de lascúpulas islámicas (la Cúpula de la Roca es siempre una excepción), como las de las estructuras bizantinas, seelevaban sobre plantas cuadradas, no circulares, de manera que las esquinas del cuadrado tenían que ser
  15. 15. llenadas por las pechinas inventadas y usadas expansivamente por los arquitectos bizantinos para crear unabase octogonal o circular para la cúpula. En Córdoba los mahometanos idearon unos puentes de esquina,hechos de arcos lobulados, que alternaban con arcos que enmarcaban las ventanas y construían un dibujogeométricamente complicado y de nervaduras transversales que formaban una base octogonal para la cúpula.La complejidad de este diseno abstracto, en combinación con su superficie ricamente ornamentada, desvía laatención del observador lejos de las cuestiones de estructura y estática. Lo que llama la atención es la configu-ración desmaterializada y aparentemente irracional de las formas y los dibujos; las cúpulas descansando sobrepuentes o pechinas, por medio de sus efectos misteriosos, se ajustaban más al Islam que las romanas, con suclaridad y tangibilidad material. La Mezquita de Córdoba está situada en una posición histórica estratégica. Es la primera construcciónreligiosa monumental en el occidente islámico y se puede ver como el monumento culminante del períodoislámico antiguo. Las ampliaciones de los siglos IX y X ya pertenecen a la arquitectura islámica medieval en Oc-cidente - la de la España morisca y el norte de Africa. De hecho, el tipo de estilo morisco anunciado enCórdoba maduraría de forma más poderosa en los siglos XIII y XIV ( usto antes del ~Inal del gobierno islamicoen la península Ibérica en el 1492) en el Palacio de la Alhambra en Granada. En el mundo cristiano, ésta es laépoca de la arquitectura gótica; aunque la Alhambra es primordialmente una estructura secular, es interesantesopesar los paralelismos obvios entre algunos de los aspectos trascendentales de los edificios moriscos como laAlhambra y los de las iglesias góticas. La Alhambra, situada en una colina que domina Granada, es un extenso palacio-ciudadela quecomprendía los alojamientos residenciales reales, los complejos de la corte flanqueados por camaras oficiales,un bano y una mezquita. La empezó en el siglo XIII Ibn al-Ahmar, fundador de la dinastía Nasrid, y lacontinuaron sus sucesores en el siglo XIV. Sus partes mas célebres - una serie de patios rodeados dehabitaciones - presentan un repertorio variado de formas moriscas de arcos, columnas y cúpulas. Ha cautivadola imaginación romántica de siglos de visitantes por la especial combinación de esbeltas arcadas, fuentes yestanques donde se refleja el agua que se encuentra en estos patios - el Patio de los Leones en particular (fig.339)-; hay inscripciones que dicen que esta combinación es una realización física de las descripciones delParaíso en la poesía islámica. La ascendencia morfológica, no la literaria, de estos patios puede ser la antiguacultura occidental, en particular el patio peristilo, derivado de los griegos, de la parte trasera de las casasromanas, compuesto de columnas, jardines y fuentes y reservado para la vida privada familiar. Occidentalesson también los artilugios ingenieriles góticos que, como a menudo se observa, proveían una base estructuralpara el sistema de soportes de las pesadas arcadas sobre fustes excepcionalmente delgados. Pero también seencuentra en la Alhambra, y sin precedentes en Occidente, una de las grandes contribuciones mahometanas ala historia de la arquitectura y que tiene su origen en algunas estructuras norteafricanas del siglo XI - el trabajode muqarnas (mozárabes) en las bóvedas en forma de estrella de la Sala de los Abencerrajes (fig. 340), queestá junto al Patio de los Leones. Es un tipo de decoración arquitectónica tridimensional formada por estuco, oalgunas veces madera, creando una red múltiple de celdas abiertas. Las muqarnas se parecen a la seccióntransversal de un panel de abejas, con estalacticas suspendidas. Cubren enteramente la organizaciónestructural de debajo de la superficie de un muro o una bóveda, que dan la apariencia de haber sido"ahuecados" en el proceso de formar esta incrustación celular extraordinarlamente rica. Las muqarnas eran sólo otro, aunque sumamente elaborado, aspecto de la ubicua decoración nofigurativa, que era uno de los rasgos de la arquitectura islámica y la separaba totalmente de la de Occidente.Desde las estructuras más antiguas, la Cúpula de la Roca por ejemplo, la decoración de las superficies seconvirtió en un componente esencial en el concepto total del edificio mahometano. Los materiales usados en elinterior de los edificios raramente se dejaban en su estado natural, sino que, como en las estructuras romanas,paleocristianas y bizantinas, se enriquecían con color de mosaico o baldosa, disuelto por medio de celosías orelieves de estuco y revocado con la caligrafía ornamental de inscripciones del Corán, ejecutada en una varie-dad aparentemente infinita de dibujos trenzados y geométricamente laberínticos. En la Mezquita de Jerusalén,y en las muchas y variadas mezquitas que la siguieron en Oriente Próximo, las superficies de los murosestaban revestidas de una capa de mosaico, los entablamentos y cornisas estaban incrustados con relieves, loscapiteles estaban tallados y la caligrafía coránica estaba integrada en la estilizada imbricación ornamental.Incluso cuando las superficies eran de ladrillo común, como en los edificios islámicos persas (Seljuk) del sigloXI, éste estaba trabajado de forma tan delicada y exquisita como el estuco y la madera por artesanos de unamaestría excepcional. En la Cámara Norte de la Cúpula de la Gran Mezquita de Masjid-i-Jami en Isfahán (1088;f1g. 341), uno de los ejemplos más bellos de la arquitectura Seljuk, el rutinario ladrillo está transformadomágicamente en algo casi sutil. Las pechinas están ahuecadas formando concavidades ondulantes y el tamborestá articulado por medio de arcadas ojivales en bajorrelieve que tienen unos contornos tan delicados que lacúpula de encima parece una tienda lle-
  16. 16. na de aire hecha de una fábrica suave y anclada por medio de frágiles cuerdas. El contraste entre la aparienciade esta cámara y cualquier porción de una estructura románica contemporánea en Occidente (la Catedral deWinchester, por ejemplo, fig. 326) es asombroso. En el edificio occidental se acentúa la sustancia física, elmuro es como un caparazón de piedra macizo que rodea un hueco inerte. En la mezquita de Isfahán, lacámara norte de la Cúpula no está mitigada por revestimientos o ningún otro material que no sea su ladrillo;pero el muro, aunque grueso, parece como si lo hubieran pelado en finas capas, lo hubieran excavadoformando pequeñas cavidades y lo hubieran disuelto por medio de una variedad de capas de ladrillo or-namental para finalmente parecer una tela flexible tejida formando dibujos textiles y formada por el espaciofluido que encierra. La arquitectura romana también había sido una arquitectura de ornamento y revestimiento, peromientras que paneles de mármol, capas de mosaico, órdenes adosados, ricas molduras y frisos talladoscubrían las superficies de ladrillo y hormigón de un edificio romano, el sistema estructural nunca se ocultaba.Por el contrario, estaba subrayado y expuesto a propósito. Las junturas, los puntos de arranque, las superficiesque dan forma al espacio, los entablamentos, las bóvedas, el sistema de peso y soporte, todo ello estabaexpuesto o acentuado para llamar la atención sobre la armadura estructural y la aguda definición de las partesde un edificio. Incluso los casetones de las cúpulas romanas, aunque separadas de la superficie y comparablesa este respecto a las muqarnas islámicas, servían para extender de forma ilusionista el espesor y solidez de lamasa de la cúpula en vez de borrarlos. El visible racionalismo estructural de la arquitectura del antiguo occidente no fue preservado por susdescendientes en el mundo islámico (al menos en el Islam preotomano) porque una de las funciones de laomnipresente decoración ornamental en los edificios mahometanos era oscurecer intencionadamente esaclaridad de forma y organización tectónica y lograr a través de la repetición de formas entrelazadas - que lo cu-bren todo y sin una interrupción rítmica o una definición de las partes - un ánimo hipnótico, parecido al trance,de éxtasis espiritual que favorece la oración y la meditación comunal en la naturaleza inmaterial del Islam. Laarquitectura religiosa islámica, no menos que la cristiana, especialmente la cristiana oriental (bizantina) y lagótica, era de hecho el símbolo material y la encarnación física de una visión espiritual. En ambas culturas, seincitaba a "olvidar" la estructura, a ignorar cualquier evidencia de peso y soporte, para que la fábrica sepudiera presentar como una encapsulación, aparentemente ingrávida, de una fuerza espiritual. Pero aunque sepudiera hacer caso omiso o ignorar los contrafuertes y otros soportes de la catedral gótica, éstos nunca estánocultos; pero las junturas y apuntalamientos, las vigas y tabiques que hay detrás de las muqarnasprofundamente rebajadas, por ejemplo, no sólo funcionaban para disfrazar, sino para negar la sólida sustanciamaterial de una estructura mahometana. No importa que la masa de un muro gótico esté vaciada formandouna red de elementos lineales, ya que el sistema racional de sus elementos verticales y horizontales, la lógicade sus bóvedas de nervios brotando de soportes columnares, la secuencia rítmica de sus paños, siempre eranvisibles, comprensibles y estaban claramente definidos. Irónicamente, una serie de elementos que ayudaron adar a la arquitectura gótica su especial naturaleza lineal y vertical, tales como el arco apuntado, los nervios yelementos adoptados en su tracería, como los arcos lobulados y algunos dibujos de entrelazado,probablemente vinieron a Occidente a través del contacto con el Islam. Pero la explícita lógica estructural de laarquitectura medieval occidental era ajena a los objetivos espirituales del edificio mahometano, incluso aunqueambas tradiciones crecieran a partir de las mismas raíces formales y a través del tiempo ejercieranmutuamente cierta influencia. El vigor de la arquitectura morisca clásica en España no continuó después del siglo XIV. La Alhambraf~le la última gran estructura en el occidente islámico y coincidió con la lase final de ia dominación isiámica enEspaña. La arquitectura europea gótica tardía y renacentista subsumió entonces los logros arquitectónicosmahometanos. Los elementos góticos y renacentistas se infiltraban cada vez más en los edificios moriscos y seañadían a unos programas ya excesivamente decorativos, por lo que la antigua integridad del estilo sedestruyó. Pero en Oriente Próximo - especialmente en El Cairo después de su fundación por el Califa al-Muizzen el 969 floreció aproximadamente en una época contemporánea a la edad dorada islámica occidental (siglosX a XIV) un período excepcionalmente brillante de edificación mahometana, que tiene algo que ver con larelación del Islam y la arquitectura occidental. Numerosas mezquitas y madrasas (escuelas de instrucciónreligiosa), al igual que edif1cios seculares tales como mausoleos, palacios y ciudadelas, dotaron a El Cairo,primero bajo los Fatimitas y luego con los Mamelucos de lo que ha permanecido como una de lasconcentraciones más ricas del mundo de estructuras islámicas bien conservadas. No sólo en Egipto, sino enPersia, Siria e Iraq proliferaron mezquitas, madrasas y tumbas de una calidad de construcción y diseño quehan hecho de ellas unos hitos en la arquitectura mundial.
  17. 17. Una de las estructuras más impresionantes de El Cairo en términos de tamaño, función y decoraciónes el complejo de edificios que pertenecen a la mezquita-madrasa (empezada en el 1356) del Sultán mamelucoHasan al-Nasir, que gobernó Egipto desde 1347 a 1351 y desde 1354 a 1362. El santuario de la mezquita consu muro qibla es una de las cuatro grandes salas abovedadas (iwans) que salen de un patio abierto a través deun enorme arco apuntado formando un diseño global cruciforme (fig. 342). Las otras tres cámarasfuncionaban como madrasas y en las esquinas de la cruz había cuatro madrasas similares, cada una con supropio complejo de habitaciones de estudiantes, un patio e iwans. Lo más majestuoso de todo es el mausoleomonumental cubierto con una cúpula, flanqueado por minaretes y adyacente ai santuario. La claridadgeométrica del diseño de esta estructura, y de todo el complejo, aparte de de los volúmenes cúbicos libres decolumnas, tiene como origen ciertas fuentes occidentales. Los martyria de planta central y acupuladospaleocristianos eran unos antecedentes del mausoleo en la mezquita del Sultán Hasan; a los precedentes de laarquitectura medieval bizantina se les debe los espacios muy definidos y las austeras formas cúbicas de laestructura de El Cairo. La contribución de la arquitectura bizantina a los edificios mahometanos explica uno delos estilos regionales más significativos de los diversos que se desarrollaron en el mundo islámico. Este estilo serealizó de forma más espectacular en Turquía después de que los otomanos conquistaran Constantinopla, sedede la cristiandad en Oriente, en el 1453. Allí, los arquitectos otomanos eligieron hacer sus mezquitas tomandocomo modelo las iglesias de Bizancio y primordialmente, por supuesto, Santa Sofía. La Mezquita de Suleyman(1550; fig. 344) en Constantinopla es un paradigma de la tipología, con su enorme área central acupuladaabriéndose a través de grandes arcos hacia espacios subsidiarios abovedados en dos lados por medio demedias cúpulas de refuerzo. Como la cúpula principal de Santa Sofía, la de la Mezquita de Suleyman - un he-misferio sobre un espacio cúbico elevándose sobre pechinas curvadas - parece flotar sobre un anillo de luzformado por las ventanas, muy cercanas unas a otras, que hay en su base. Como sus predecesores bizantinos,Sinan, el arquitecto favorito de Suleyman, pudo conseguir en su mezquita el efecto bizantino de superficieingrávida suspendida en una atmósfera hecha fluida por medio de las motas de luz y el color del ornamento.La luz difusa de un espacio interior era tanto para los mahometanos como para los cristianos un símbolo de locelestial o paradisíaco, y por lo tanto las mezquitas de la Turquía otomana compartían con las iglesias deBizancio los embellecimientos ricos y brillantes. Apartándose de ia tradición preotomana en materia demezquitas, por la que los exteriores de los edificios no estaban articulados estructuralmente, la Mezquita deSuleyman y otras estructuras otomanas, debiéndoselo una vez más a los arquitectos de Santa Sofía, integraronel diseño y la apariencia de las formas interiores y exteriores. Por lo tanto, el perfil típico de una mezquitaotomana del siglo XVI no es distinto a los edificios contemporáneos de planta central del Renacimientoeuropeo, en los que un grupo compacto de unidades subsidiarias acupuladas estaba subordinado a la cúpulacentral unif1cante. En contraste con está densa masa de formas arqueadas y acupuladas están los altos y afiladosminaretes que hay en cada esquina del recinto de la mezquita. La torre-minarete es una invención únicamentemahometana y se la considera, como al chapitel de una iglesia gótica, un símbolo religioso por su asociacióncon la mezquita. Aunque los minaretes llegaron a usarse como lugares desde donde se convocaba a los fieles ala oración, las torres en las mezquitas antiguas operaban sólo como indicadores de un lugar sagrado y comosímbolos del poder político de los califas. Los minaretes eran una de las pocas formas de la arquitectura ma-hometana que pusieran énfasis en lo vertical; incluso con el marcado cambio que representa la mezquitaacupulada turca con respecto a la antigua mezquita hipóstila de techos bajos, no se deseaba una gran altura ylas formas verticales audaces como metáforas del impulso hacia el cielo del espíritu, como ocurría en la ar-quitectura gótica. La relación entre el af1lado minarete y la cúpula curva quizás no se comprenda en ningún sitio deforma más poética que en el renombrado mausoleo del Taj Mahal (f1g. 345), de la última fase de laedif1cación mahometana. Una tumba de mármol blanco construida en el 1631-1648 en Agra, capital delImperio Mongol, por el Shah Jehan para su mujer, Arjuman Banu Begum. El monumento recapitula muchos delos temas formales que habían jugado un papel importante a lo largo de la arquitectura islámica. Su ref1nadaelegancia es un visible contraste tanto con la arquitectura hindú de la India pre-islámica, con sus gruesosmuros, arcos en voladizo y pesados dinteles, como con los estilos indo-islámicos, en los que los elementoshindúes están combinados con un ecléctico surtido de motivos de fuentes persas y turcas. La combinación dejardines y agua como una evocación del Paraíso Coránico es algo que uno reconoce que proviene de laAlhambra Euro-Islámica; el diseño a modo de cubo cubierto con cúpula alía el monumento con el tipo preferidode sepulcro islámico que hemos visto en el mausoleo del Sultán Hasan en El Cairo; sus cuatro iwans, con sularga tradición de uso en mezquitas y madrasas, son un rasgo tan mahometano como los minaretes; y lacúpula bulbosa es un reflejo de los orígenes persas de la dinastía Mongol y la nacionalidad del arquitecto delShah Jehan. Entre las características más célebres del mausoleo está el omnipresente ornamento de dibujosde piedra incrustada y las inscripciones coránicas; pero el ornamento está subordinado al perfecto equilibrio de
  18. 18. espacio y masa y a las armoniosas proporciones que, más que ningún otro monumento islámico, producen laadmiración universal. Si, de hecho, existe algún momento en la historia de la arquitectura donde se junten enarmonía las formas únicas de la tradición constructiva no occidental con los principios de congruencia yelegancia, simetría y nobleza en los que se basa el Clasicismo Occidental, ése es este ejemplo de la última fasede los diez siglos de milagro arquitectónico islámico realizado en India, uno de los puntos más lejanos de suenorme imperio.
  19. 19. ARQUITECTURA Y CONSTRUCCIÓN ISLÁMICA.INTRODUCCIÓN La arquitectura islámica podríamos entenderla como un manual o catálogo de recursosarquitectónicos y constructivos capaces de conformarse para acometer la función propuesta según lasnecesidades funcionales del edificio, basadas en la supeditación pragmática al carácter religioso cuyoorigen es abiertamente romano, paleocristiano, bizantino, sasánido, visigodo, etc. El Islam enfatiza la presencia omnipotente de Dios, a quien se reserva el poder de creación. De ahíque, la deliberada ausencia en la cultura islámica de imágenes creadas por el hombre haya que entenderlacomo un signo de respeto a Dios. La extensión de estas ideas a la arquitectura supuso el abandono de launidad y singularidad que caracterizaba a la arquitectura tradicional de Occidente y la aparición, comocontrapartida, de una arquitectura genérica y no particularizada. En ella la nueva idea de oración que lareligión islámica traía consigo podía encontrar la atmósfera que precisaba: la difusa presencia de Dios sematerializaba en la infinitud del artificial espacio de la mezquita. En otras palabras, tanto la axialidad ysecuencialidad como la imponente centralidad de las primeras iglesias y basílicas cristianas desaparecía delas mezquitas en aras de un espacio neutro y sin caracterizar. El foco del espacio cristiano –el altar- eraabsorbido por el todo. El nuevo foco fue la quibla, un muro de oración continuo, con un pequeño nicho –elmihrab- inspirado probablemente en los ábsides cristianos, pero sin la significación litúrgica de éstos. Elmihrab, sin embargo, implicaba la necesidad de la simetría, que, una vez más aparece como inevitableprincipio formal capaz de imponer un cierto orden, incluso bajo las circunstancias de abstracción eindiferenciación inherentes a la arquitectura de la mezquita. La iglesia cristiana, longitudinal y procesional,se transforma en un edificio con patio, a modo de ciudadela sagrada, en el que la transición al espaciocubierto debe entenderse como un paso adelante en la relación, individual y privada, que el Islamestablece con Dios.Rafael MONEO. La vida de los edificios: Las ampliaciones de la Mezquita de Córdoba. Revista ARQUITECTURA. Separata 1981-1985. La Mezquita de Córdoba fue construida por Abderrahmán I. Córdoba había sido una de las másnotables ciudades de la Península Ibérica, tanto durante la dominación romana como, más tarde, bajo ladominación visigoda. Era el último puente sobre el Guadalquivir y su importancia estratégica, comercial ypolítica siempre fue apreciada. Abderrahmán, príncipe Omeya, huyó de su patria por motivos políticosinternos y estableció en Córdoba la capital de un nuevo emirato. Cuando, tras guerrear durante añoscontra los reinos cristianos de la península, restableció la paz, Abderrahmán decidió erigir un temploproclamando así con él la solidez de su nuevo reino independiente. El emplazamiento escogido paralevantarlo fue, casi inevitablemente, el lugar sagrado por antonomasia de la ciudad, aquél donde loscristianos habían construido la iglesia de San Vicente, dominando el puente sobre el Guadalquivir (Laantigua iglesia de San Vicente era compartida por ambos cultos, cristiano y musulmán, tras la conquistaárabe. La mitad perteneciente a los cristianos se compró en 786. Probablemente, San Vicente fue unaiglesia importante, aunque no podemos conocer su aspecto; no obstante, Gómez-Moreno sugiere que “elempleo de sus materiales está fuera de duda y, probablemente, se realizó a gran escala”). Iniciada encircunstancias históricas bien precisas, con propósitos e intenciones a los que hoy podríamos calificar defundacionales, la nueva Mezquita de Córdoba era, para sus arquitectos, la ocasión adecuada pardesarrollar en ella una arquitectura modélica. Miembro de la familia Omeya, Abderrahmán se preocupó de que los arquitectos respetasen elprecedente de la vieja Mezquita de Damasco, aquella que había conocido en su juventud. La Mezquita deDamasco había sentado las bases tipológicas de la mayor parte de las mezquitas posteriores, al establecer,de una vez por todas, si bien sirviéndose de estructuras y elementos arquitectónicos cristianos, la idea deespacio religioso islámico, un espacio que refleja un nuevo modelo de entender las relaciones entre elhombre y Dios (fuerte relación entre arquitectura y teología: “Invariantes castizos de la arquitecturaespañola, Madrid 1947” donde se explican los nexos entre arquitectura y teología; niega y explica que el
  20. 20. dominio de los hombres es lo discontinuo. Por ello no existe en la mezquita de Córdoba un único punto devista como había en el espacio perspectivo continuo de la arquitectura tradicional de Occidente). Esevidente que los constructores de la Mezquita de Córdoba tuvieron presenta la de Damasco y que eranconscientes, por tanto, de las claras diferencias que median entre la teología islámica y la cristiana,diferencias que, naturalmente, iban a quedar relegadas en su arquitectura.No conocerINTRODUCCIÓN 1La lectura de este texto escrito por Rafael Moneo refleja de forma clara la evolución de la arquitectura yconstrucción islámica durante casi un milenio desde su origen. Hablar de la construcción Islámica plantea una serie de preguntas basadas en conceptos queparten de aspectos convergentes pero que ella misma se encargará de convertirlos en contradictorios: lacronología y la propia arquitectura y su construcción. Desde el inicio de la Construcción Paleocristiana hemos visto como la concepción del edificioresponde a unos planteamientos puramente religiosos basados en la liturgia. Para la arquitectura islámicano va a ser diferente esta forma de materialización de una inquietud y necesidad espiritual, puesdesarrollará su construcción identificada más con la religión que con el período cronológico. El nacimientode la arquitectura Islámica se produce a lo largo del siglo VII. d. C. y se extenderá con vigor, entorno almediterráneo, durante un milenio; por lo tanto podemos considerarla contemporánea de la CristianaBizantina hasta el siglo XVI. Esta contemporaneidad no está exenta de influencias y desavenenciasbasadas unas en el aspecto arquitectónico-constructivo y otras en el político-religioso. Observar elcomienzo de ambas nos servirá como ejemplo de la diferencia desmesurada del nivel arquitectónico yconstructivo que las separa. Si ya conocemos el antecedente y punto de partida de la arquitectura y construcción bizantinaestablecido en la construcción romana, la Islámica nacerá de una sociedad nómada, perdida en el desiertoy con una serie de necesidades domésticas mínimas, con creencias religiosas antiguas, que verá en suprofeta Mahoma un camino de unión entre pueblos, culturas y arquitectura. El Islam se “una nuevareligión” convincente y prosélita, en un período corto de tiempo, se expande por el flanco Sur y Este delmediterráneo.La ArquitecturaEl espacio cubierto de la Mezquita de Damasco estaba formado por tres naves paralelas orientadas haciala pared de la quibla. El espacio central, bajo una cúpula que subrayaba la presencia del mihrab, era todoun tributo a las iglesias cristianas orientales de planta central, herederas de la tradición tardorromana –bizantina-. Era evidente el deseo de relajar la tensión de las iglesias cristianas, debida, unas veces, a lapoderosa sensación de direccionalidad; otras, a la existencia de una centralidad absorbente. La pequeñacúpula es más un elemento arquitectónico que una imposición ideológica o ritual. En la Mezquita deBaalbeck y, más tarde, en algunas de las mezquitas egipcias, este espacio centralizado desaparece y losmuros paralelos se convierten en los elementos más importantes del edificio. La mezquita se consolidacomo un nuevo tipo arquitectónico que, a juzgar por los antecedentes citados, bien puede interpretarsecomo una transformación radical de la arquitectura basilical tardorromana. La introducción de una sintaxisdistinta, inspirada por una concepción del mundo diversa, es, en última instancia, responsable de taltransformación y poco importa que, tanto en Damasco como en El Cairo, se utilicen columnas y otroselementos directamente tomados de la arquitectura romana: la mezquita se presenta como un tipo biendefinido, pleno, y con ella toda una nueva arquitectura, la Islámica.
  21. 21. La Construcción Las técnicas y los modos constructivos han estado siempre ligados a tradiciones culturalescondicionadas por los recursos materiales del área geográfica donde se desarrollan. Pasemos a Córdoba. Quedo ya dicho que en la Mezquita de Abderrahmán se respetaron tipos establecidos, pero éstos sufrieron en ella tan profundos cambios que cabe el que la consideremos como un acontecimiento arquitectónico único y singular. El primer rasgo que la convierte en singular y única es, sin duda, el cambio en la orientación de los muros: perpendiculares a la quibla, no paralelos como era la costumbre. Parece lógico si se trata de favorecer la visibilidad de la quibla. Sin embargo, dicho cambio obedece a una compleja decisión estructural que fue, como se verá más adelante, definitiva en la ordenación espacial de la mezquita. Una descripción simple de esta estructura consistía en afirmar que los muros de carga han sido horadados sirviéndose de arcos sobre las columnas, pero eso significaría la reducción del problema constructivo que la mezquita implica a un problema de geometría en el plano. La razón por la que se habla de muros al describir la mezquita quizá se deba a que se identifican, metafóricamente, muros y acueductos. Así vemos cómo, en la Mezquita de Córdoba, el sistema de muros, que drena a un tiempo que cubre el área, se convierte en un ámbito del máximo interés espacial cuando los muros aceptan, con ingenua literalidad (el acueducto de los milagros de Mérida, un precedente de la Mezquita de Córdoba: los constructores islámicos debían mucho a los romanos; no cabe duda que los árabes conocían bien la arquitectura romana desde su paso por el norte de África camino de España.), su condición de acueducto. Pero a renglón seguido, tras de admitir el valor de la metáfora, hay que hacer constar que ésta es, simplemente, un punto de partida, ya que la técnica constructiva definitiva no fue desarrollada de acuerdo sólo con dicha “imagen”: el considerar la disponibilidad de los “elementos ya usados” iba a ser un dato clave para los arquitectos que hicieron de los mismos la base de su trabajo. Los materiales, pues, estaban dados; “elementos ya usados” eran columnas y capiteles procedentes tanto de edificios romanos como de primitivas iglesias cristianas y visigodas: su condición singular y completa les dotaba de un cierto aura intemporal. De hecho, se trataba de elementos que, en su radical soledad y autonomía, podían ser reutilizados sin atender al marco estilístico que los produjo (basas, columnas, capiteles y salmeres fueron tomados de diversos edificios de todo el país. El arquitecto los utilizó para definir una superficie horizontal sobre la que erigir el sistema de arcos y muros. Muy a menudo, al nivelar el suelo –horizontalmente- algunas basas quedaban enterradas.). Contando con ellos, y con una idea previa de la estructura como un todo, el arquitecto de la Mezquita de Córdoba definió la estereotomía de los arcos sobre los pilares y los arcos de herradura y acudió a la construcción tradicional en madera sustentada por muros de carga a la hora de resolver techos y cubiertas (Puede hallarse un análisis completo del arco de herradura en E., Camps y Cazorla, Modelo, proporciones y composición en la arquitectura califal cordobesa, Madrid. Una vez más Torres Balbás insiste en su origen romano). La construcción exigió la aparición de algunos elementos nuevos, tales como los cimacios, elementos que facilitaban el ajuste entre los “elementos ya usados” y la geometría a que obligaba la disposición de la mezquita. Una interpretación pragmática podría sugerir que el arquitecto, queriendo dar mayor altura al techo y no contentado con colocarlo sobre un muro sustentado por una cadena de arcos de herradura sobre las columnas, decidió incorporar una nueva cadena de arcos de medio punto –un segundo orden- para lograr la altura deseada. Por otra parte, la mayor anchura del arco superior podría explicarse por la presencia de un canalón de desagüe que obliga a un mayor espesor del muro y, por consiguiente, del arco. No obstante, si lo que buscamos es una explicación que nos permita entender los problemas formales de la mezquita, habrá de considerar un mayor nivel de complejidad para entender el modo de pensar de los arquitectos, modo de pensar que es responsable en último término de los principios formales que le permiten construir. Así, admitiendo la voluntad explícita de una mayor altura y ésta, por tanto, como el fin perseguido, podríamos entender la estructura como cadenas de arcos de medio punto sobre pilares esbeltos, atados éstos por un elemento transversal hipotético –el arco de herradura- incorporado al conjunto para garantizar la estabilidad del mismo. De este modo, la Mezquita de Córdoba pasaría a ser un
  22. 22. sistema formado por muros-acueductos que se produce perpendicularmente a la quibla y sonresponsables, en último término, de la experiencia espacial, la única dirección perceptible seríaentonces la perpendicular a la quibla.De la intersección de ambos sistemas, una intersección que, naturalmente, es virtual, pero que estambién irreductible, depende la estructura formal de la mezquita. En ella radica, en últimainstancia, la definición arquitectónica de la misma: tal “intersección virtual” es la que permite alarquitecto la construcción- De ahí que el espacio real de la mezquita contemple la supresión deambas direcciones y que la insistente y poderosa presencia de las columnas pueda ser entendidacomo el resultado de la intersección de dichos planos virtuales. El espacio definido por lascolumnas, la abstracta malla que forman, en la que toda alusión al pasado se disuelve, es unaclara expresión del nuevo espacio religioso, neutro e indiferente, que hemos descrito antes; perotambién cabe entenderla en términos estrictamente formales, en aquellos de los que el arquitectoha de servirse para poder sentar las bases desde las que construir sus obras (En una lecturapartiendo del techo, la mezquita de Córdoba podría entenderse claramente como un sistema depilares y arcos que definen un muro. Estos pilares han sido cortados y se apoyan sobre unasofisticada cadena de arcos y columnas, que los sostiene con impensable equilibrio; en estainterpretación, los arcos de herradura hacen de ligazón entre los pilares, garantizando laestabilidad. Sin embargo, si partimos del suelo, el frágil sistema de columnas y arcos aumenta degrosor, definiendo una cadena continua de arcos de medio punto que permite una cubiertahorizontal. Evidentemente, la razón de ser del complejo mecanismo formal que liga la columna almuro que caracteriza la mezquita de Córdoba no es el simple deseo de elevar el techo. Y en estapugna sutil entre el arco de herradura y el de medio punto, “el arquitecto de la mezquita deCórdoba prefirió el de herradura al de medio punto, acorde con la tradición visigótica, por razonesestéticas, ya que es difícil hallar otro motivo.” Gómez Moreno, op. Cit., pág 36).En cualquier caso, ya sea partiendo de análisis de la cubierta o bien siguiendo el orden cronológicocon que la construcción se produce, habrá que considerar otras intervenciones que, no por sermenores, pueden ser calificadas como secundarias. A ellas se confía, en algunas ocasiones, laarticulación de los diferentes elementos. En otras, subrayan, simple y eficazmente, la estructuraformal del edificio. Pero, tanto en unas como en otras, tales intervenciones deben entendersesiempre como acciones que propician al arquitecto la flexibilidad necesaria para trabajar con piezaspreexistentes. Así se explica el elemento que soluciona la parte superior del capitel, dondeconvergen el pilar, el arco de herradura y la columna-capitel. El arquitecto definió un nuevoelemento, tan simple como eficaz, que resolvía la conjunción de todos ellos. En otro orden decosas, la transición de la base cuadrada a la sección rectangular de los pilares fue solucionada conun elemento que con el tiempo adquiriría una singular relevancia en la arquitectura islámica ymozárabe: el llamado, por Gómez Moreno, modillón de rollos (Parece que este punto fue la clavepara toda la solución de la mezquita de Córdoba. La habilidad del arquitecto se hace evidente alconfiar la transición del pilar al salmer a un nuevo elemento, el “modillón de rollos”. El libro deGómez-Moreno Iglesias mozárabes españolas; el arte español de los siglos IX al XI, identifica unaserie de iglesias mozárabes en las que uno de los rasgos característicos –utilizado para describir unestilo peculiar- es el empleo de tales elementos. Más adelante, L. Torres Balbás publicó unartículo, Los modillones de lóbulos. Ensayo de análisis de la evolución de una forma arquitectónicaa través de dieciséis siglos.).Otro rasgo importante de la Mezquita de Córdoba la constituyen las dovelas coloreadas de losarcos. A menudo se ha comentado que ya habían sido utilizadas en la arquitectura siria, así comoen algunas obras romanas –el acueducto de los Milagros de Mérida-, insistiendo así en unaestrecha relación entre los ejemplos romanos y la mezquita de Córdoba (Ya en la mezquita deDamasco se había utilizado dovelas alternativas de mármol y basalto, lo que pudo influir en losarquitectos de la mezquita de Córdoba. No obstante, la mayoría de los historiadores prefierenestablecer una relación más estrecha con algunas obras tardorromanas, especialmente con elacueducto de los Milagros). Pero cabe, también, ver las dovelas coloreadas con una prueba másde la presencia del mecanismo formal antes descrito en Córdoba. Podría entenderse como elresultado de una íntima superposición: la forma arquitectónica es en la mezquita de Córdoba elresultado de una interacción entre formas simple y elementos, con significados autónomos ypropios, en muy diversos planos, que se pierden en el nuevo todo; la forma final es una formaintegrada, en las que los componentes que la constituyen desaparecen y pierden su respectivaidentidad singular, dando así lugar a una nueva lectura. El arco de herradura, por ejemplo, es un
  23. 23. elemento estructural que da estabilidad a las esbeltas pilastras sobre las columnas, pero, al mismo tiempo, cumple con una delicada función formal al subrayar la realidad espacial de las directrices paralelas a la quibla que se dibujan en interminable imagen perspectiva con su ayuda. Las dovelas coloreadas, a su vez, favorecen tal interpretación, al poner de manifiesto la colisión entre los arcos de herradura y las pilastras.Hemos llegado, pues, a un punto en el que cabe afirmar que los principios formales de la Mezquita deCórdoba estaban tan claramente establecidos desde su origen y eran, por otro lado, tan determinantesque las ampliaciones posteriores del edificio no supusieron transformaciones radicales del mismo. La futuravida de un edificio está implícita en los principios formales que lo han hecho nacer, y de ahí que suentendimiento nos proporcione una pista para comprender su historia. Tal haremos ahora al ver de quémodo están dichos principios presentes en la larga vida de la mezquita.Cuando Abderrahmán II quiso ampliar la mezquita, la cuestión era clara: la mezquita crecería hacia el Sur.El muro de la quibla fue parcialmente derribado para permitir el paso a través de él y se construyeronocho nuevas arcadas. Se conservaron los restos de la antigua quibla porque el suprimirlos hubiera sidoarriesgado, ya que era preciso contrarrestar el empuje horizontal de las cadenas de arcos. Pero lasensación de espacial no cambió, y el hecho de la nueva intervención fue absorbido por el espacioexistente sin que se produjeran cambios fundamentales; los restos de la vieja pared de la quibla iban aser, en el futuro, tan sólo un accidente en el continuo espacio de la mezquita. Curiosamente, se llevó acabo una importante modificación de los modillones de rollos –se simplificaron sus molduras-, lo quedemuestra que el constructor era consciente de los problemas formales. Mohamed I, hijo de Abderrahmán II, concluyó la obra iniciada por su padre levantando el muro occidental (Elie Lambert las dos naves laterales fueron remodeladas bajo su reinado; apoya su argumentación en unos documentos descubiertos por Levi-Provencal y en un análisis de los modillones de dichas naves. E. Lambert, “Etudes Médiévales”. Toulouse, 1956. Torres-Balbás muestra su desacuerdo en Los Modillones de Lóbulos.). A él se le atribuye la Puerta de San Esteban, donde, una vez más, es el mecanismo de superposición el que nos permite comprender el complejo sistema geométrico que rige su construcción. Sería muy difícil explicar una ornamentación tan intrincada si no acudiéramos a la idea de superposición como mecanismo formal básico. Sólo así puede entenderse cómo el plano del muro es trabajado como plano geométrico: en él se entrecruzan y traban diversos planos virtuales, definiéndose toda una serie de convenciones geométricas que hacen posible la construcción de la arquitectura. (Dibujos en “Módulo, proporciones y composición en la arquitectura califal cordobesa”. Madrid de E. Camps y Cazorla. subraya el carácter abastracto de tal sistema geométrico y nos proporciona un conjunto de dibujos muy interesantes que explora dichos mecanismos compositivos.) Bajo Abderrahmán III, en el apogeo del emirato, se realizaron pequeñas reeformas. Las obras continuaron y se levantó una segunda fachada, doblando la que ya existía y repitiendo el tema de las columnas unidas a pilastras. (a cominezos del siglo XVII la torre sería absorbida por otra torre nueva. La construcción de la segunda fachada fue probablemente motivada por razones estéticas; el empuje horizontal de los arcos de herradura había sido asumido por la fachada primitiva). Más adelante, en las ampliaciones posteriores, esta solución de la doble pared volvería a ser utilizada de nuevo, convirtiéndose lo que había sido específico y singular, dictado por la necesidad, en reproducible modelo. A través de la lectura de este texto podemos conocer las características más generalizadas que lleva implicita Plantas Tendrán las características de ausencia general de ejes de simetría, y una extrema sencillez en su composición. Al hablar de las tipologías comentaremos al detalle las características de cada una de ellas. Muros
  24. 24. Se construían valiéndose de los materiales locales y se revestían después, prolija ycuidadosamente con una decoración menuda de yesería, piedras de lujo y azulejos. O sea lozavidriada
  25. 25. La Mezquita Es el modelo más representativo de la construcción islámica; edificio destinado a la oracióncomunitaria de los musulmanes que puede variar en tamaño y tipología arquitectónica. Debe tener laamplitud suficiente como para poder albergar en la plegaria de los viernes a todos los fieles (jami). Losejemplos más importantes de este tipo de edificios se construyeron entre el siglo VII, poco tiempodespués de la aparición del islam en Arabia, y el siglo XVI. Una teoría supone que la primera mezquita estaba constituida por el patio y la propia casa deMahoma en Madinat-al-Nabi, Ciudad del Profeta; o Madinat Rasul Allah Ciudad del apóstol de Dios),ciudad del oeste de Arabia Saudí, situada en la región de al Hiyaz. (622). El muro del patio que miraba endirección a La Meca —conocido como quibla— disponía de un santuario cubierto desde el que se recitabanlas oraciones, mientras que el resto de los muros estaban flanqueados por soportales de arquerías paraproporcionar sombra en el caluroso desierto. Esta tipología se trasmitió a las mezquitas posteriores. Entender la facultad islámica necesaria para interpretar un edificio, donde oración y aforo fuesencondicionantes obligatorios para una solución espiritualmente coherente, es compleja. Esta nueva religiónarrastra una falta de tradiciones arquitectónicas y constructivas, puesto que los primeros creyentesproceden, en su mayoría, de tribus nómadas. El programa de usos propios de la mezquita esbozó unaorganización espacial basada en el precepto coránico que obliga a los creyentes a rezar con el cuerpo endirección a la Meca. En las sociedades islámicas, las mezquitas no sólo se emplearon con fines religiosos,sino también políticos y sociales, llegando a convertirse en un auténtico foro para múltiples cometidos,como tribunales de justicia, escuelas, salas de asambleas e incluso como lugar de desfiles. El esquema básico se constituye mediante dos elementos simples (derivados de los preceptoscoránicos de la oración), que se mantendrán constantes independientemente de la tipología utilizada.Estos elementos son: el muro de la “Quibla “ que sirve como referencia en el interior de las mezquitas,para que los fieles puedan rezar en dirección a la Meca y el “Mirhab”, que tiene como fin la guarda de losTextos del Corán y la distinción de este muro de los restantes; se encuentra situado en el centro del murode la Quibla y tiene forma de hornacina o nicho, de tamaño variable según la mezquita. Además de estoselementos, hay otros que también participan en todas las mezquitas como el Mimbar, situado a la dercha,que es el púlpito desde donde el imán o jefe religioso predica el sermón y dirige la oración de los viernes. El proceso de expansión del Islám fue rápido y amplio. Las mezquitas que se construyeron en losnuevos territorios incorporaban elementos propios de la arquitectura local existente en la zonaconquistada. Sirva como ejemplo la Mezquita Mayor de Damasco (siglo VIII), construida sobre una antiguaiglesia basilical cristiana edificada sobre un anterior edificio pagano. Esta trayectoria condicionó laarquitectura religiosa islámica que buscó como nueva tipología la basílica romana, adoptando un origenclásico. La diferencia que incorpora la mezquita basilical es la equivalencia de sus tres naves, tanto enanchura como en altura, que produce un efecto espacial más parecido al de las salas hipóstilas dotando atodo el espacio de la misma jerarquía.Mezquita, edificio destinado a la oración de los musulmanes, que puede variar en tamaño y tipologíaarquitectónica. Entre todas siempre destaca la mezquita de los viernes o jami, una especie de catedraldonde se reúne la comunidad de fieles para realizar la oración ritual de este día de la semana. Losejemplos más importantes de la historia se construyeron entre el siglo VII, poco tiempo después de laaparición del islam en Arabia, y el siglo XVI.La primera mezquita estaba constituida por el patio y la propia casa de Mahoma en Medina (622),situada en el territorio de la actual Arabia Saudí. El muro del patio que miraba en dirección a La Meca —conocido como quibla— disponía de un santuario cubierto desde el que se recitaban las oraciones,mientras que el resto de los muros estaban flanqueados por soportales de arquerías para proporcionarsombra en el caluroso desierto. Esta tipología se trasmitió a las mezquitas posteriores, en las que sedistinguen los mismos elementos: el patio de abluciones o sahn, el muro de la quibla y el espaciocubierto para la oración. En el centro de la quibla se situaba el mihrab, un nicho cuya única finalidad esdistinguir este muro de los restantes y enfocar así la oración hacia La Meca. A su derecha suele aparecer
  26. 26. el mimbar, púlpito desde el que el imán o jefe religioso predica el sermón y dirige la oración de losviernes.. En torno al espacio sagrado suelen aparecer otras habitaciones subsidiarias, que acogen en su senobibliotecas, hospitales o cámaras de tesoros.A medida que el islam se expandía fuera de Arabia, las mezquitas fueron incorporando elementos de laarquitectura de los países conquistados. Las tipologías basilicales, heredadas de la tradición cristiana,comenzaron su existencia con la mezquita mayor de Damasco (siglo VIII), construida sobre una antiguaiglesia cristiana que a su vez se asentó sobre un templo pagano. Siguiendo esta misma trayectoria, lanueva tipología musulmana tuvo su origen en la basílica romana, así que finalmente la tradiciónarquitectónica islámica hunde sus raíces en la clásica. La única diferencia que incorpora la mezquitabasilical es la equivalencia de sus tres naves, tanto en anchura como en altura, que produce un efectoespacial más parecido al de las salas hipóstilas. Las cubiertas planas de estos edificios se apoyan en dospisos de arcadas, el primero de ellos compuesto por grandes arcos de medio punto sustentados sobrecolumnas romanas, y el segundo, dispuesto para acrecentar la altura del espacio de oración, más pequeñoy transparente. Esta disposición propia de los califas omeyas se trasladó a la península Ibérica con la caídadel poder omeya en Damasco. Abd-al-Rahman I comenzó hacia el año 780 la mezquita de Córdoba, dondese incorporaron numerosas novedades, como la disposición de once naves perpendiculares a la quibla, enlugar de las tres paralelas de la tipología siria. Otra de las características emblemáticas de la arquitecturacalifal cordobesa fue el arco de herradura decorado con franjas rojas y blancas (véase Arco y bóveda), unmodelo constructivo heredado de los romanos que se conservó durante el periodo visigodo. El edificiocordobés se fue ampliando sucesivamente hasta el año 990, incorporando otras soluciones originales comola compleja estructura de pilastras sobre columnas, los arcos lobulados y entrecruzados, o las peculiarescúpulas de nervios entrecruzados que cubren las capillas junto al mihrab.La decoración en el mundo islámico se vio reducida a los motivos geométricos y vegetales, como losarabescos o los mocárabes, ya que el Corán prohibe cualquier representación religiosa de hombres oanimales para evitar los cultos idólatras. Sin embargo, la tradición oriental generó todo tipo deelementos ornamentales de gran riqueza, aplicados en las pinturas, bajorrelieves, tallas, estucos,taraceas, mosaicos, azulejos y revestimientos cerámicos de todo tipo.En las mezquitas primitivas, el almuédano llamaba a la oración de los fieles desde la azotea de la propiamezquita. Más tarde se comenzaron a edificar torres especiales para este fin, llamadas alminares ominaretes, la primera de las cuales aparece en la mezquita de Sidi Ocba en Kairuan (Túnez, siglo VIII).El origen de estas construcciones parece remontarse a las torres de planta cuadrada de las iglesiaspaleocristianas sirias. Su empleo se extendió por todo el mundo islámico, y todas las mezquitas acabaronincorporando uno o varios de estos elementos verticales, que pueden variar su forma desde la seccióncuadrada a la circular, espiral u octogonal, y su tamaño desde las bajas y planas a las altas y esbeltas,características del Imperio otomano.
  27. 27. Las mezquitas de planta cruciforme se comenzaron a emplear en Irán durante el siglo XII, y lascupuliformes de planta centralizada se adoptaron en Turquía después de la caída de Constantinopla(Estambul a partir de entonces) en 1453 y el subsiguiente empleo para el culto musulmán de la iglesiade Santa Sofía de Constantinopla (532-537). En este modelo el espacio de oración se compone de unasala libre cubierta por una gran cúpula, flanqueada por salas subsidiarias cuyas semicúpulas o cupulillasdescargan los empujes de la cubierta central. Con este nuevo concepto espacial desaparece el patio deabluciones, que ya entró en desuso en las mezquitas iraníes. El constructor más importante del periodootomano fue el arquitecto Sinan, entre cuyas más de trescientas obras destaca la mezquita de Solimán(1550-1557) en Estambul, un edificio centralizado rodeado por cuatro esbeltos minaretes.Véase también Arte y arquitectura islámica.1 1"Mezquita", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 98 © 1993-1997 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.
  28. 28. INTRODUCCIÓNLa otra gran religión El Islám es una importante religión basada en las enseñanzas deMahoma (570-632), llamado el Profeta. Originaria de la península de Arabia, seencuentra establecida en los continentes más poblados del planeta. Suarquitectura, presente en todo el mundo, es mestiza y pura, exuberante ydiscreta, sobria pero de enorme belleza. Bastaría recordar edificios tanemblemáticos como la Mezquita de Córdoba, el palacio de la Alhambra y elGeneralife de Granada entre otras grandes construcciones arquitectónicaseuropeas, la Gran Mezquita de Samarra en Irak y el Taj Mahal, situado enAgra, que es el más famoso de todos los edificios antiguos de la India, y uno delos monumentos más emblemáticos del arte mogol, las mezquitas mediterráneasde Ibn Tulun y Mehmed Ali en El Cairo y la de Kairuán en Túnez.
  29. 29. Islam, en árabe, significa “entregarse” y a través del Corán se establecesu sentido religioso; entregarse someterse a la voluntad de Dios. Para los sereshumanos, que tienen potestad de obrar por elección y reflexión, la práctica delislam no implica obediencia sino la aceptación libre de los mandamientos divinosde Dios.Islám y Sociedad. El proyecto de la sociedad islámica está basado en el concepto deTeocracia, que persigue un objetivo común fundado sobre el "gobierno de Diosen la Tierra", donde las actuaciones políticas están impregnadas con las leyescoránicas. Las autoridades religiosas han tenido una considerable influenciapolítica en ciertas sociedades musulmanas. La filosofía social islámica se basa en la creencia de que todos losniveles de la vida — social, religioso, político y económico— constituyen unaúnica acción dotada de todos los valores islámicos, inspira conceptos talescomo Derecho islámico y Estado islámico, y explica el acentuado énfasis delislám en la vida y en las obligaciones sociales. Incluso los deberes religiososfundamentales establecidos en los cinco pilares del islam tienen nítidasimplicaciones en lo que afecta a la comunidad. La rápida expansión islámica durante el siglo VII, desde la PenínsulaIbérica hasta la Índia, dió a conocer a esta naciente cultura religioso-políticaotras, ya centenarias, llenas de una gran variedad de tradiciones: sasánida,bizantina, romana, visigoda, etc. Por supuesto, todas ellas eran ajenas a laislámcia, con mayor experiencia y tradición en el campo de la arquitectura. El dominio islámico se consolida con los Omeyas (dinastía de califas quegobernó el califato árabe del islam desde el 661 hasta el 750 y la Españamusulmana desde el 929 hasta el 1031). Surgirá entonces la necesidad deconstruir edificios que manifiesten la realidad política y cultural vigente. Losnuevos gobernantes acudirán a las diversas culturas que se encuentran en susrecientes territorios en busca del modelo arquitectónico válido y de constructorescapaces de realizarlos. El Islám, a diferencia de la homogeneidad del mundo cultural romano,presenta una diversidad artística que dificulta la definición del arte islámico. Sinos atenemos al aspecto monumental descubrimos que, cuando intentamosconcretar los perfiles que presentan las mezquitas u otras tipologías, existengrandes diferencias, no solo en el uso de materiales y técnicas constructivas,sino también en determinados aspectos formales que la definenarquitectónicamente.
  30. 30. Éste carácter diverso que nos enseña el arte islámico es fruto demúltiples aportaciones que servirán de vehículo de trasmisión y difusión detécnicas y estilos a todo el mundo islámico.Orígenes y características del arte y la arquitectura islámica. Dos rasgos dominantes del arte y la arquitectura islámicas, laimportancia de la decoración caligráfica y la composición espacial de lamezquita, estuvieron íntimamente ligados a la doctrina islámica y sedesarrollaron en los primeros tiempos de su religión.El profeta Mahoma fue un rico comerciante de La Meca que experimentó unaserie de revelaciones divinas a los 40 años y comenzó a predicar la nueva fe.Sus enseñanzas están contenidas en el Corán, libro sagrado de losmusulmanes, que recogió la herencia lingüística de la literatura árabe. Laposición esencial que este libro ocupa en la cultura islámica y la estética propiade la escritura arábiga, contribuyeron al desarrollo de los estilos decorativoscaligráficos en todos los campos del arte islámico. Con la palabra escrita,especialmente las inscripciones coránicas, se decoraron las mezquitas y susobjetos litúrgicos.En el año 622 d.C. Mahoma huyó de La Meca en dirección a Yatrib, la futuraMedina, en lo que se denomina la hégira, que supuso el inicio de la cronologíaislámica. En Medina, Mahoma reunió a un grupo de creyentes para celebrar laoración comunitaria. La casa de Mahoma consistía en un recinto cuadrado demuros de adobe abierto a un patio, rematado por un soportal o cobertizo en ellado sur. En el muro oriental se levantaron las habitaciones de las mujeres delProfeta, volcadas hacia el patio, donde se reunían los fieles para orar bajo lasdirectrices de Mahoma, que se subía en un estrado para dirigirles. En estadisposición se ha querido establecer el origen de las futuras mezquitas, quesuelen presentar un patio interior (sahn) rodeado de pórticos (riwaqs) y unespacio cubierto (haram), articulado mediante naves de columnas y delimitadopor la quibla, el muro que señala la dirección de La Meca.Los primeros seguidores de Mahoma fueron pueblos nómadas procedentes dela península Arábiga, con escasas tradiciones artísticas, en contraste de losimperios que conquistaron posteriormente. A medida que se expandió, el islamasimiló las distintas tradiciones culturales y artísticas de los pueblos sometidos,instaurando así un estilo artístico propio, que varía de acuerdo con las diversasáreas climáticas o los materiales disponibles. Algunos motivos adaptados deotras culturas se convirtieron en temas universales del mundo islámico.El arte islámico evolucionó a partir de muchas fuentes, como las romanas,paleocristianas o bizantinas, que se entremezclaron en su primera arquitectura,el arte persa Sasánida y los estilos del centro de Asia, incorporados a través de
  31. 31. las incursiones turcas y mongolas. El arte chino constituyó un ingredienteesencial de la pintura, la cerámica y las artes textiles.Desarrollo históricoEl desarrollo del arte islámico desde el siglo VII al XVIII se divide en tresperiodos. El periodo de formación, que coincide aproximadamente con elcalifato Omeya (661-750), bajo cuyo mandato el territorio islámico se extendiódesde Damasco (Siria) hasta España; el periodo medio que abarca la época delos califas Abasíes (750-1258), establecidos en Bagdad (Irak), hasta laconquista mongola, y el periodo que transcurre entre esta conquista y el sigloXVIII.Dentro de esta secuencia se pueden discernir, en las diferentes partes delmundo islámico, diversos estilos artísticos asociados a las correspondientesdinastías de gobernantes. Además de aquellos relativos a las grandes dinastíasOmeya y Abasí, cabe mencionar otros estilos, como el de los turcos Selyúcidas,que gobernaron Irán desde mediados del siglo XI a 1157; el de los kánidas,pueblo mongol que controló el este de Irán de 1256 a 1349; los Timuríes,grandes mecenas de la cultura iraní, instaurados al oeste de Irán entre 1378 y1502 y los Safawíes, gobernantes de la totalidad de Irán de 1502 a 1736. Elarte islámico también floreció bajo los turcos otomanos, que dirigieron Turquíade 1299 a 1922 y extendieron su imperio por Egipto y Siria en el siglo XVI. Enel noreste africano destacan estilos relacionados con el reinado de los fatimíes(909-1171) y con el de los mamelucos, que controlaron estos territorios desde1250, mientras que en el Magreb y el sur de la península Ibérica cabemencionar el apogeo de las tribus bereberes, los almorávides y los almohades,así como la dinastía Nazarí del reino de Granada.ArquitecturaEl escaso ritual del culto islámico dio lugar a dos tipologías de carácterreligioso: la mezquita (masjid), recinto donde la comunidad se reúne para orar,y la madrasa o escuela coránica. Dentro de la arquitectura civil destacan lospalacios, los caravasares y las ciudades, en las que se consiguió unplaneamiento racionalizado de acuerdo con las canalizaciones de agua y laprotección frente al calor. Otro edificio importante en el islam es el mausoleo,enterramiento de un gobernante y símbolo de su poder terrenal. Todos estosedificios religiosos y seculares tienen numerosos elementos estructurales ydecorativos en común. La arquitectura islámica podríamos entenderla como un manual ocatálogo de recursos arquitectónicos y constructivos capaces de conformarsepara acometer la función propuesta según las necesidades funcionales del

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