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Altar de muertos

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elementos de un altar de muertos tradicional

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  1. Los retratos [editar]De los difuntos que se colocan en la parte más destacada del altar por ser los celebrados, hay quienes acostumbran poner los retratos de espalda y frente a ellos un espejo, para que así el fallecido sólo puedan ver el reflejo de su deudo y lo mismo a contrario, y recordar que pertenecen a diferentes mundos. Las ánimas del purgatorio [editar]Se coloca una imagen o cromo de las benditas ánimas del purgatorio, para facilitar la salida del difunto, sí se encontrara en el purgatorio o infierno por portarse mal. La cruces [editar]Se acostumbra a colocar una cruz, pequeña de sal en la base del altar que representa la pureza de las almas o una cruz de ceniza que le ayudará a salir del purgatorio. El Agua [editar]El agua es de suma importancia y tiene múltiples significados, un vaso de agua clara y fresca permitirá a los muertos refrescar sus labios después del viaje desde el inframundo, también refleja la pureza de sus almas y el amor que por ellos siente el deudo, es asimismo, el reflejo del ciclo continuo de la regeneración la vida y la muerte, promesa de fertilidad; también le permite al fallecido limpiar su reflejo al llegar a la casa del convite, por lo que hay quienes acostumbran colocar un pequeño aguamanil o jícara con agua, junto a un jabón y una toalla para el aseo de los muertos. Las flores [editar]La tradicional flor de zempazuchitl es uno de los elementos más típicos de los altares, además de colocarla en ramos que adornan el recinto, con sus pétalos se delimita el especio del altar y se hace un camino que indicará la ruta a los muertos. La Luz [editar]El inframundo es un espacio oscuro y el camino hacía nuestro mundo necesita de una guía, por ello las veladoras y cirios son primordiales y su significado, distribución cuentan con múltiple variantes, se prefieren las veladoras de color morado (color de luto en la liturgia católica) o blancas. Hay quienes colocan al centro cuatro cirios que indican los cuatro puntos cardinales; también se puede hacer un camino con veladoras o delimitar el altar con ellas. Se acostumbra asimismo poner una veladora frente a los retratos, una por cada difunto, al encenderlas se susurra su nombre, lo que invoca su presencia. También se acostumbra colocar candeleros con velas moradas; una tradición indica que siempre se coloquen las veladoras en número par. Las calaveras [editar] calavera de azúcarColocar las coloridas calaveras de azúcar con adornos de colores, de fuerte influencia barroca, representando a los vivos recuerdan de forma festiva la irremediable muerte, los niños acostumbran “pedir calaverita” cantando versos a cambio de monedas para comprar una calavera con su nombre, que se coloca en el altar y al término del festejo se come; hay quiénes colocan tres grandes calaveras que representan la santísima trinidad. Algunos versos para pedir calavera dicen: Ya murió la cucaracha Ya la llevan a enterrar Entre cuatro zopilotes Y un ratón de sacristán. Calavera vete al monte No señora, porque espanto Pues, ¿A dónde quieres irte?
  2. Yo señora, al camposanto. El pan [editar]El pan representa no sólo la generosidad del anfitrión, sino la generosidad de la tierra misma; existen múltiples variantes para su elaboración, cómo los panes en forma de “muertitos” de Páztcuaro o aquellos de la selva potosina, en el valle central se acostumbra el pan de anís en forma de domo, redondo con adornos en forma de huesos, espolvoreado de azúcar. El trago [editar]Muchas personas acostumbran colocar un caballito de tequila, un vaso de pulque, una copa de mezcal o la bebida alcohólica del gusto del difunto, que le indica al muerto que hay una celebración en su honor. El copal [editar]Un pequeño brasero con copal purifica el ambiente para recibir a los fallecidos, hay quienes lo sustituyen por incienso. El convite [editar]Colocar la comida que era del agrado de los fallecidos es una de las costumbres más íntimas y personales de este festejo, las mujeres cocinan desde días antes los platillos de su preferencia: tamales, mole, arroz, calabaza en tacha, etc. La comida no será únicamente para el alma visitante, sino además para los deudos quiénes departirán con ella. Se acostumbra preparar los platillos con especial alegría y más condimentados que lo normal para que los muertos puedan disfrutar de su esencia. La comida se coloca en el segundo nivel del altar (el de la tierra). Los recuerdos [editar]También se acostumbra colocar en el altar artículos pertenecientes a los difuntos como instrumentos de trabajo, lecturas preferidas, música, cigarros (sí fumaba) y todo aquello que amaban y acostumbraban en vida. Los adornos [editar] Monja coronada de barroEl arte popular mexicano produce una interminable colección de adornos relacionados con la festividad de muertos, hermosas miniaturas con cuadros de entierros, velorios o cementerios, o representando escenas de la vida cotidiana con esqueletos como personajes realizados en cartonería, barro o yeso son típicos de la ciudad de México, así mismo las figuras de alfeñique (piezas realizadas con azúcar, huevo, miel de maíz, almendras, etc.) realizadas por maestros artesanos del valle de Toluca y otras regiones del país (en realidad las calaveras de azúcar son piezas de alfeñique). Aunque también se acostumbran hacer figuras de ánimas y difuntos, hay hermosos arreglos frutales o florales de este material. Hay adornos realizados en madera como los esqueletos articulados. También reproducciones de las célebres calaveras del Maestro José Guadalupe Posada. Desgraciadamente muchos de estos adornos se confunden y se ven desplazados por los de la celebración anglosajona de Halloween. El Festejo [editar]Comienza cuando una persona de la casa (normalmente la madre) enciende las velas del altar susurrando los nombres de los difuntos, se reza pidiendo el favor de Dios para que los lleguen con bien, los familiares se sientan a la mesa (comunmente frente al altar) y comparten la comida preparada para el festín (aunque no se come el colocado a los muertos, por supuesto), se escucha la música que les agradaba, se les platica sobre las novedades de la familia, se recuerdan anécdotas de su paso por este mundo y se les pide su interseción ante Dios para obtener un milagro y consuelo para soportar los problemas cotidianos. Se trata de un festejo en el que se celebra un reencuentro, que aunque breve es feliz, con la promesa de alcanzarlos en el más allá, llegado su momento. En la noche se apagan las veladoras y se despide uno de los difuntos, deseándoles buen viaje de regreso al más allá, pidiéndoles su retorno el próximo año.
  3. Se retira el altar al día siguiente, y aunque muchas personas consumen los alimentos de la ofrenda coinciden en decir que no saben igual ya que los muertos se comieron la esencia y el sabor. El altar, como elemento tangible de tal sincretismo, se conforma de la siguiente manera. Se coloca en una habitación, sobre una mesa o repisa cuyos niveles representan los estratos de la existencia. Los más comunes son los altares de dos niveles, que representan el cielo y la tierra; en cambio, los altares de tres niveles añaden a esta visión el concepto del purgatorio. A su vez, en un altar de siete niveles se simbolizan los pasos necesarios para llegar al cielo y así poder descan- sar en paz. Este es considerado como el altar tradicional por excelencia. En su elaboración se deben considerar ciertos elementos básicos. Cada uno de los escalones se forra en tela negra y blanca y tienen un significado distinto. En el primer escalón va colocada la imagen de un santo del cual se sea devoto. El segundo se destina a las ánimas del purgatorio; es útil porque por medio de él el alma del difunto obtiene el permiso para salir de ese lugar en caso de encontrarse ahí. En el tercer escalón se coloca la sal, que simboliza la purificación del espíritu para los niños del purgatorio. En el cuarto, el personaje principal es otro elemento central de la festividad del Día de Muertos: el pan, que se ofrece como alimento a las ánimas que por ahí transitan. En el quinto se coloca el alimento y las frutas preferidas del difunto. En el sexto escalón se ponen las fotografías de las personas ya fallecidas y a las cuales se recuerda por medio del altar. Por último, en el séptimo escalón se coloca una cruz formada por semillas o frutas, como el tejocote y la lima. Las ofrendas y su significado Las ofrendas deben contener una serie de elementos y símbolos que inviten al espíritu a viajar desde el mundo de los muertos para que conviva ese día con sus deudos. Entre los elementos más representativos del altar se hallan los siguientes: Imagen del difunto. Dicha imagen honra la parte más alta del altar. Se coloca de espaldas, y frente a ella se pone un espejo para que el difunto solo pueda ver el reflejo de sus deudos, y estos vean a su vez únicamente el del difunto. La cruz. Utilizada en todos los altares, es un símbolo introducido por los evangelizadores españoles con el fin de incorporar el catecismo a una tradición tan arraigada entre los indígenas como la veneración de los muertos. La cruz va en la parte superior del altar, a un lado de la imagen del difunto, y puede ser de sal o de ceniza. Imagen de las ánimas del purgatorio. Esta se coloca para que, en caso de que el espíritu del muerto se encuentre en el purgatorio, se facilite su salida. Según la religión católica, los que mueren habiendo cometido pecados veniales sin confesarse deben de expiar sus culpas en el purgatorio. Copal e incienso. El copal es un elemento prehispánico que limpia y purifica las energías de un lugar y las de quien lo utiliza; el incienso santifica el ambiente. Arco. El arco se coloca en la cúspide del altar y simboliza la entrada al mundo de los muertos. Se le adorna con limonarias y flor de cempasúchil.
  4. Papel picado. Es considerado como una representación de la alegría festiva del Día de Muertos y del viento. Velas, veladoras y cirios. Todos estos elementos se consideran como una luz que guía en este mundo. Son, por tradición, de color morado y blanco, ya que significan duelo y pureza, respectivamente. Los cirios pueden ser colocados según los puntos cardinales, y las veladoras se extienden a modo de sendero para llegar al altar. Agua. El agua tiene gran importancia ya que, entre otros significados, refleja la pureza del alma, el cielo continuo de la regeneración de la vida y de las siembras; además, un vaso de agua sirve para que el espíritu mitigue su sed después del viaje desde el mundo de los muertos. También se puede colocar junto a ella un jabón, una toalla y un espejo para el aseo de los muertos Flores. Son el ornato usual en los altares y en el sepulcro. La flor de cempasúchil es la flor que, por su aroma, sirve de guía a los espíritus en este mundo. Calaveras. Las calaveras son distribuidas en todo el altar y pueden ser de azúcar, barro o yeso, con adornos de colores; se les considera una alusión a la muerte y recuerdan que esta siempre se encuentra presente. Comida. El alimento tradicional o el que era del agrado de los fallecidos se pone para que el alma visitada lo disfrute. Pan. El pan es una representación de la eucaristía, y fue agregado por los evangelizadores españoles. Puede ser en forma de muertito d e Pátzcuaro o de domo redondo, adornado con formas de huesos en alusión a la cruz, espolvoreado con azúcar y hecho con anís. Bebidas alcohólicas. Son bebidas del gusto del difunto denominados “trago” Generalmente son “caballitos” de tequila, pulque o mezcal. El copal o incienso, para guiar por el olfato a las almas adultas al lugar en donde son esperadas. La flor del muerto o cempasúchil es para los "angelitos", los niños que han muerto antes de los 7 años; que, como son chiquitos, no conocen, y de este modo pueden saber a dónde los esperan. Se riega la mesa de ofrendas que llegan hasta la puerta de la casa. El cempasúchil tiene el color de la muerte, pero de la muerte alegre, amarilla, anaranjada. Ofrendas especiales, según el gusto y el estado del muerto. Si es adulto o es niño, se pondrán aguardiente, ropa, juguetes, etc., dulces de azúcar o alfeñiques, cráneos de azúcar, figuras de barro, sahumerios y viandas.. Las frutas son la ofrenda que nos brinda la naturaleza. Generalmente son cañas de azúcar, naranjas, tejocotes y jícamas. También debes considerar poner: Fotografía de la persona a quien se dedica el tributo. Un Cristo para que haya bendiciones. http://www.slideshare.net/zimoo354/altar-de-7-niveles

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