Las Meninas Milton Henao

2,441 views
2,218 views

Published on

Texto acerca de las Meninas

0 Comments
0 Likes
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

  • Be the first to like this

No Downloads
Views
Total views
2,441
On SlideShare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
168
Actions
Shares
0
Downloads
18
Comments
0
Likes
0
Embeds 0
No embeds

No notes for slide

Las Meninas Milton Henao

  1. 1. Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (1599-1660) Conocido como Diego Velázquez, fue un pintor barroco, considerado uno de los máximos exponentes de la pintura española y figura indiscutible de la pintura universal. Su catálogo consta de 120-125 obras. El reconocimiento como pintor universal se produjo tardíamente, hacia 1850. Alcanzó su máxima fama entre 1880 y 1920, coincidiendo con los pintores impresionistas franceses para los que fue un referente. Manet se sintió maravillado con su pintura y lo calificó como «pintor de pintores» y «el más grande pintor que jamás ha existido».
  2. 2. Las Meninas (La familia de Felipe IV) Diego Velázquez, 1656 Óleo sobre lienzo - Barroco 310 cm × 276 cm
  3. 3. Cuadro de la familia real que representa a la infanta Margarita con sus damiselas de honor y una enana, de Velázquez. Con el título de La familia de Felipe IV aparece en el inventario del año 1794. Más tarde, aparece catalogado en el Museo del Prado en 1843 por su director José de Madrazo, con el nombre de Las Meninas, título que tuvo un gran éxito literario y que ha perdurado hasta nuestros días. Dicho título se le puso al cuadro en referencia a dos personajes que aparecen en él y apoyándose en la descripción que hace de la obra el pintor y escritor Antonio Palomino de Velasco (1653-1726) en su obra Museo pictórico. La pintura se terminó en 1656, fecha que encaja con la edad que aparenta la infanta Margarita (unos cinco años). Según el inventario redactado tras la muerte de Felipe IV (1665), el cuadro se hallaba entonces en su despacho, lugar para el que fue pintado. Estaba colgado junto a una puerta, y a la derecha se hallaba un ventanal. Se ha conjeturado que el pintor diseñó el cuadro expresamente para dicha ubicación, con la fuente de luz a la derecha, e incluso que lo pensó como un truco visual: como si el salón de Las Meninas se prolongase en el espacio real, en el sitio donde el cuadro se exponía. En el incendio que destruyó el Alcázar de Madrid (1734), este cuadro y otras muchas joyas artísticas tuvieron que rescatarse apresuradamente; algunas se recortaron de sus marcos y arrojaron por las ventanas. A este percance se atribuye un deterioro (orificio) en la mejilla izquierda de la infanta, que, por suerte, fue restaurado en la época con buenos resultados por el pintor real Juan García de Miranda.
  4. 4. 1- La infanta Margarita, la primogénita de los reyes, es la figura principal. 2- Doña Isabel de Velasco, es la menina que está en pie a la derecha, vestida con la falda o basquiña de guardainfante, en actitud de hacer una reverencia. 3- Doña María Agustina Sarmiento de Sotomayor, es la otra menina, la situada a la izquierda. La Infanta ha pedido un poco de agua para beber y doña María Agustina le ofrece una bandeja con un búcaro. 4- Mari Bárbola, siempre en su séquito, «con paga, raciones y cuatro libras de nieve durante el verano. 5- Nicolasito Pertusato, enano italiano, está a su lado y aparece golpeando con su pie a un mastín. 6- Doña Marcela de Ulloa era la Camarera Mayor (o guarda mayor de la princesa). 7- El personaje que está a su lado, medio en penumbra, es un guardadamas. 8- Don José Nieto Velázquez (tal vez pariente del pintor) es el personaje que se ve al fondo del cuadro, en la parte luminosa, atravesando el corredor. 9- A la izquierda y delante de un gran lienzo, el espectador ve al autor de la obra, Velázquez. Está de pie y mantiene en sus manos la paleta y el pincel, en una actitud pensativa. 10 y 11- Felipe IV y su esposa Mariana de Austria, en la lejanía del cuadro, se reflejan en un espejo detrás del pintor. Los reyes están entrando en el aposento o quizá Velázquez está pintándolos.
  5. 5. Otros elementos Velázquez nos presenta en esta obra la intimidad del Alcázar de Madrid, y con su maestría nos hace penetrar en una tercera dimensión: el espacio, plasmado más con luces y sombras que con líneas de perspectiva. Se suele decir que Velázquez llegó a plasmar la perspectiva aérea: que «pintaba el aire». Esto es así, ya que conoció libros de óptica y además observó el efecto que las distancias, la luz y demás agentes ejercían sobre las formas y colores. Hay que precisar que con su actual ubicación e iluminación en el Museo del Prado, Las Meninas no muestra plenamente dicho efecto, pues requiere una luz más tenue y focalizada, la habitual en los salones palaciegos. Anteriormente la obra había estado en una pequeña sala bajo luces dirigidas, pero fue cambiada de lugar en atención al incesante flujo de turistas y grupos guiados. Por encima del espejo en el que se reflejan los reyes se ven dos cuadros. Son copias realizadas por Juan Bautista del Mazo de Minerva y Aracné, de Rubens, y Apolo y Pan, de Jacob Jordaens. Ambos cuadros se hallaban efectivamente en dicho salón, según documentos de la época; pero se cree que Velázquez los reprodujo porque esconden alusiones a la obediencia debida a los reyes y al castigo que acarrea incumplirla.
  6. 6. Minerva pegando a Aracné Autor: Peter Paul Rubens - Fecha: 1636 Apolo como el vencedor de Pan Autor: Jacob Jordaens - Fecha: 1637
  7. 7. Teorías La interpretación más fácil es describir la imagen como una escena habitual en palacio. Según Jonathan Brown, la escena representa el momento en que la infanta Margarita ha llegado al estudio de Velázquez para ver trabajar al artista. En algún momento antes de que suba el «telón» ha pedido agua, que ahora le ofrece la dama arrodillada a la izquierda. En el instante en que ésta le acerca a la princesa una pequeña jarra, el rey y la reina entran en la habitación, reflejándose en el espejo de la pared del fondo. Una a una, aunque no simultáneamente, las personas congregadas comienzan a reaccionar ante la presencia real. La dama de honor de la derecha, que ha sido la primera en verlos, empieza a hacer la reverencia. Velázquez ha notado también su aparición y se detiene en medio del trabajo. Mari Bárbola no ha tenido tiempo todavía de reaccionar. La infanta, que estaba mirando a Nicolasito Pertusato jugar con el perro, mira de repente hacia la izquierda, en dirección a los reyes, aunque su cabeza permanece todavía vuelta en dirección al enano. Esta es la razón del extraño efecto de dislocación entre la posición de la cabeza y la dirección de su mirada. Agustina Sarmiento, ocupada en servir agua a la princesa, no se ha dado cuenta todavía de la presencia de los reyes, lo mismo que le acontece a la señora de honor en conversación con el guardadamas, que acaba de percatarse. La presencia tan destacada de la Infanta Margarita se ha interpretado como una alusión política, pues ella era la única descendiente con opciones de heredar el trono. También se han interpretado algunos personajes como alegorías; así, la enana Mari Bárbola tiene una bolsa de monedas en las manos, elemento incongruente salvo que simbolizase la Codicia. El enano Nicolasito Pertusato, que molesta al perro, sería el Mal, importunando a la Fidelidad. Aunque esta interpretación parezca muy osada, es cierto que el Mal consta en tratados de iconografía como un personaje vestido de rojo, y el perro es símbolo de Fidelidad y de alerta ante los peligros. Hay que recordar, además, que Velázquez poseía libros de iconografía en su biblioteca, como el de Cesare Ripa;18 incluso se sabe con certeza la edición que poseía, ya que antes de que pintara Las Meninas se hicieron seis ediciones de este libro
  8. 8. Otra hipótesis más arriesgada, avanzada por Ángel del Campo y francés en los años 70- 80, sugería que Velázquez había introducido acertijos de Astronomía, al ubicar los personajes de acuerdo con una constelación de estrellas ("Margarita Coronae") cuyo centro se llama Margarita (como la infanta situada en el centro)
  9. 9. Análisis de la obra El punto de fuga de la perspectiva está detrás de la puerta donde se encuentra José Nieto; precisamente, allí es donde va la vista en busca de la salida del cuadro; la gran luminosidad existente en este punto provoca que la mirada se fije en ese lugar. Velázquez utilizó los blancos de plomo sin casi mezclas en diversos puntos del cuadro, como en las camisas, los puños de Mari Bárbola o la manga derecha de Agustina Sarmiento; lo hizo con un toque rápido y decidido que consigue el reflejo de las vestiduras y adornos, como en el caso de la infanta Margarita o en la camisa del propio pintor. En los cabellos de la infanta y en sus adornos, también se aprecia el arte de la pincelada del maestro. En las cuatro figuras femeninas del primer término se observa un tratamiento similar; los vestidos denotan la categoría y la clase de tela de cada uno de ellos. En el caso de Nicolasito Pertusato, la definición queda más desdibujada. Velázquez empleó toques de lapislázuli sobre todo en el vestido de Mari Bárbola, y lo hizo con objeto de conseguir reflejos en el color profundo de este.
  10. 10. La estructura espacial y la posición del espejo están dispuestas de tal manera que parece que Felipe IV y Mariana, se encontraran delante de la infanta y sus acompañantes, con el observador del lienzo. Según Janson, no solamente la infanta y sus sirvientes están presentes para distraer a la pareja real, sino que la atención de Velázquez se concentra en ellos mientras pinta su retrato. Aunque sólo se pueden ver reflejados en el espejo, la representación de la pareja real ocupa un lugar central en la pintura, tanto por la jerarquía social como en la composición del cuadro. La posición del espectador en relación con ellos es incierta. La cuestión es saber si el observador de la pintura está cerca de la pareja real, o si los reemplaza y contempla la escena con sus propios ojos; es una cuestión que genera polémica. La segunda hipótesis es, para saber cuál es el objetivo de la atención de las miradas de Velázquez, de la infanta y de Mari Bárbola, que mira directamente hacia el observador de la pintura. En Las Meninas se supone que la reina y el rey están fuera de la pintura, y su reflejo en el espejo los sitúa en el interior del espacio pictórico. El espejo, situado sobre el triste muro del fondo, muestra lo que hay: la reina, el rey y, según las palabras de Harriet Stone, las generaciones de espectadores han venido a tomar el sitio que la pareja tiene en el cuadro.
  11. 11. Opiniones El filósofo Théophile Gautier en el siglo XIX a la vista de la pintura exclamó la famosa frase: « ¿Dónde está el cuadro?». Thomas Lawrence, uno de los mejores retratistas ingleses de la generación del siglo XIX, la calificó como la «filosofía de la pintura». El gran pintor del impresionismo Édouard Manet, después de una estancia en Madrid el año 1865 y visitar durante unos días el Museo del Prado, expresó su sorpresa delante la obra del pintor español con la que se identificaba por la sutileza de su cromatismo y la clave de arte moderno que se abre con su obra. Con esta impresión escribió a su amigo, el pintor Henri Fantin-Latour, realizando el siguiente comentario: «Velázquez, por si solo justifica el viaje. Los pintores de todas las escuelas que le rodean, en el museo de Madrid, parecen simples aprendices. Es el pintor de los pintores». Influencia de Las Meninas de Velázquez La familia del infante don Luis. 1784. La familia de Carlos IV. 1800. Francisco Goya.

×