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3. teología del ezequiel 37
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3. teología del ezequiel 37

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  • 1. Teología del Ezequiel 37,1-14<br />Al realizar un acercamiento a la teología de Ezequiel del texto 37, 1-4, se hace necesario como primer momento para la aproximación tener una visión panorámica de la teología en el libro, de manera que como segundo momento se pueda realizar una profundización más objetiva del texto que interesa.<br />De modo que lo primero que se debe señalar en la teología de Ezequiel, es que él con su palabra y silencio observa a Israel y lo acusa de su rebeldía y pecado continúa, de modo que la idea de pecado es vista como la ofensa a la santidad de Dios y a su orden sagrado que él ha implantado, el profeta ve la realidad por ejemplo que “Después de degaollar a sus hijos en honor de sus ídolos, entraron a mi santuario profanándolo” (Cf. Ez 23, 39; 20,39; Am 2,6-8).<br />El profeta ve que el mundo estaba dividido para el hombre hebreo en dos: la impureza del pecado y la santidad de Dios o el de lo impuro y lo puro, lo santo y lo profano; donde lo santo es aquello que ayuda al hombre ha acercarse al Dios vivo (Lv 19, 2; 20,26) y lo impuro es lo que Dios vivo abominaba (Lv 18,22-30; Ez 8, 6-17), pero surge un problema y es el de poder ver y conocer había donde corría cada época, es decir cual camino han tomado, si el de lo santo o lo profano.<br />Y frente a una realidad concreta que vive el pueblo de supervivencia, la labor del sacerdote es la de velar por la santidad de su pueblo, de modo que la purificación está al servicio de la santificación. Ezequiel se va mostrar un acusador implacable de Israel, pues él no se constituye en un simple predicador moralizante, no proclama meras costumbres, sino santidad y lo que ello implica, así para que el pecador se pueda purificar es necesario que primero conozca las impurezas y justamente estas son las que el profeta descubre en el pueblo de Israel.<br />Aunque Ezequiel no dispone de criterios públicos para reconocer cuales eran las trasgresiones de Israel que lo había hecho culpable de su pecado y de su castigo por el mismo, Ezequiel si estaba en capacidad de realizar la separación entre lo que le es justo a Dios y le agrada y en lo que le desagrada y condena. Gracias a los conocimientos de la ley y los requisitos para acercarse a Dios, le permiten a Ezequiel realizar un diagnostico del estado en que se encuentra Israel.<br />El resultado del examen al pueblo de Israel de frente a Dios, arroja como resultado “comunicarle la destrucción a la ciudad sanguinaria por estar toda ella contaminada”.<br />“¡Ciudad que se encamina a si término, derramando sangre dentro de sí, y que se ha contaminado fabricándose ídolos! La sangre que derramaste te condena, te han contaminado los ídolos que fabricaste. Has precipitado tu hora y se avecina el fin de su existencia” (Cf. Ez 22, 3-4).<br />De este modo es visto como la gloria de Yahvé abandona el santuario (Ez 9, 11; 24,21) y así el profeta que acusa anuncia la ruina del templo, pero ello va abre el horizonte de comprensión, pues la gloria de Dios ya no va a limitarse a estar en un lugar determinado, la gloria de Dios ya estará habitando en medio del pueblo para darle vida (Is 10,17), pero frente a la sentencia que ha hecho el profeta de condenación queda la pregunta de ¿qué hará Yahvé, si él colocara termino al destierro que experimenta el pueblo y a su pecado? Frete a la cual la respuesta es esperanzadora, pues Yahvé purificara a Israel, lo santificara y lo renovará (Ez 32, 22-27; 20,40-41; 28,22-25; 36, 4-5; Is 43, 22-25). Es necesario resaltar ahora que la purificación el arrepentimiento del hombre son los efectos producidos por el perdón.<br />Ahora al poseer esta visión panorámica de la teología profeta Ezequiel se realizara el acercamiento al texto (Ez 37, 1-14) que interesa en este momento, sin obviar que en el contexto donde se encuentra ubicado el texto al final del libro, los capítulos 33-48 predominan los oráculos de salvación para el nuevo Israel, de modo que estos oráculos son pronunciados en torno a la destrucción del reino de Judá.<br /> Como punto de partida hay que señalar que Jeremías, Ezequiel y Daniel son profetas del exilio Babilónico a. C. donde los israelitas sienten que su nación está destruida en Babilonia, se encuentran en la desesperanza total, Babilonia es la tumba de los pueblos que lentamente va consumiendo al pueblo de Israel. En este ambiente aparece el profeta Ezequiel portador de la profecía de Dios, donde se hace alusión a la “casa de Israel” que se encuentra muerta y sin ninguna esperanza, frente esta aparece la visión de los huesos secos para convertirse en una profecía de restauración de Israel, Dios sacará al pueblo elegido de esa tumba. <br />Hay que tener presente que el sentido de esta visión, Israel acaba de comprender que esta ciertamente muerto (11), pero ahora Yahvé anuncia que va restaurar, que Él soplara sobre ellos su Espíritu y los hará revivir. De modo que el revivir de los huesos muertos va a significar la esperanza en la restauración de Israel, donde todo depende del poder de Dios y es gracia de él, y como y se había misionado anteriormente en la teología de Ezequiel es claro que el pueblo es pecador e inicialmente la sentencia y su suerte era la destrucción total por sus iniquidades y el haberse apartado de los santo y divino de lo que agrada a Dios Ez 22, 3-4, pero la misericordia de Dios es mayor, ahora el profeta es enviado con la noticia de esperanza para Israel, el de la restauración espiritual.<br />Aquí el aliento que reciben los hueso va significar la nueva vida para los cadáveres gracias a la acción del Espíritu Santo, ahora la purificación el arrepentimiento en el hombre son los efectos producidos por el perdón. En este texto muchos intérpretes la han querido asemejar a la resurrección y contrastarlo con el texto neotestamentario, frente a lo cual se debe señalar que, aquí lo central no es la resurrección de los muertos, pues el propósito del t<br />exto es el de la visión de la restauración de Israel, donde el poder de Dios es soberano y solo él puede cambiar la suerte de una nación muerta y sin esperanza por una con nueva vida y esperanza.<br />Además se debe tener presente que el texto no es una presentación de lo que será el nacimiento de la nueva Iglesia neotestamentaria, aquí lo que el profeta imagina es como la tierra de Israel es transformada en los capítulos de Ez 36 y la resurrección de Israel en Ez 37. También hay que señalar que el pueblo al estar desterrado en Babilonia, lejos de su tierra y la relación con Dios que era la que daba sentido a su historia, ahora se ha convertido en un pueblo muerto y sin destino. Estas circunstancias son las que llevan a que Dios actué y haga presente su promesa en la que él quitará la loza de esa tumba para que el pueblo se levante, se anime y camine vitalizado por el espíritu del Señor.<br />En la profecía de Ezequiel el mensaje esperanzador que se quiere dar es el de una nueva vida, el de una liberación histórica, de un nuevo éxodo, el que un pueblo totalmente nuevo ahora camina unido con nueva vida gracias a la acción del espíritu de Dios, esta nueva comunidad se podría contrastar con la comunidad del Espíritu Santo. Esta visión del profeta se va convertir en parábola que da respuesta a las quejas del pueblo de Israel ante la opresión y destierro que viven por parte de los babilonios. <br />El profeta al ser transportado por el Espíritu, al igual que es trasportado Jesús al desierto, se enlazan dos realidades contrapuestas, huesos secos es decir solo muerte y frente a esto parece el ruah-espíritu-viento, frente a la realidad de muerte Dios se muestra como dueño de la vida y de la muerte y el profeta solo le queda refugiarse en su ignorancia frente al saber de Dios (Cf. Ez 37, 3). Así de da comienza a la acción e Dios como una irrupción apoteósica o una teofanía en el valle de la muerte donde Dios se muestra con poder soberano en medio de ellos como soplo de nueva vida infundida por él. Con esto Ezequiel deja claro el mensaje donde prevalece la vida sobre la muerte.<br /> <br />

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