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Credo5

  1. 1. Credo 5
  2. 2. Como Dios existe desde la eternidad. Como hombre comenzó a existir. Este momento, cuando Dios comienza a ser también hombre, se llama la Encarnación. Jesucristo es una persona que es verdadero Dios y verdadero hombre.
  3. 3. En el momento establecido por Dios, el Verbo eterno, segunda persona de la Santísima Trinidad, se hizo carne: sin perder la naturaleza divina, asumió la naturaleza humana. La fe en la verdadera encarnación del Hijo de Dios es el signo distintivo de la fe cristiana.
  4. 4. La Iglesia expresa el misterio de la Encarnación afirmando que Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre. Con dos naturalezas, la divina y la humana, no confundidas, sino unidas en la Persona del Verbo. Por tanto, todo en la humanidad de Jesús, milagros, sufrimientos y la misma muerte, debe ser atribuido a su Persona divina, que actúa a través de la naturaleza humana que ha asumido.
  5. 5. El acontecimiento único y totalmente singular de la Encarnación del Hijo de Dios no significa que Jesucristo sea en parte Dios y en parte hombre, ni que sea el resultado de una mezcla confusa entre lo divino y lo humano. El se hizo verdaderamente hombre sin dejar de ser verdaderamente Dios.
  6. 6. Dios no sólo toma apariencia de hombre, sino que se hace hombre y se convierte realmente en uno de nosotros, se convierte realmente en «Dios con nosotros»; no se limita a mirarnos con benignidad desde el trono de su gloria, sino que se sumerge personalmente en la historia humana, haciéndose «carne», es decir, realidad frágil, condicionada por el tiempo y el espacio.” Dice Benedicto XVI: “No se trata de un simple revestimiento, de una apariencia mudable, como se creía que sucedía a las divinidades de la cultura grecorromana: la realidad de Cristo es divina en una experiencia auténticamente humana.
  7. 7. Jesús fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Significa que la Virgen María concibió a Jesús en su seno por obra del Espíritu Santo y sin la colaboración de varón. «El Espíritu Santo vendrá sobre ti» (Lc 1, 35), le dijo el ángel en la Anunciación.
  8. 8. Jesús es Hijo del Padre celestial según la naturaleza divina, e Hijo de María según la naturaleza humana; pero es propiamente Hijo de Dios según las dos naturalezas, al haber en Él una sola Persona, la divina.
  9. 9. Para formar el cuerpo y crear el alma de Jesucristo concurrieron las tres Personas divinas. “En general, debemos tener como norma de Fe cristiana: todo lo que Dios opera fuera de sí en las criaturas, es obra común de las tres Personas. Una no opera más que la otra, ni una sin la otra”.
  10. 10. Se dice que fue concebido del Espíritu Santo porque la Encarnación del Hijo de Dios es obra de bondad y de amor, y las obras de bondad y de amor se atribuyen al Espíritu Santo.
  11. 11. Se encarnó verdaderamente y no en apariencia. Pues si la encarnación fue falsa, también lo sería la salvación humana..
  12. 12. El evangelio de san Lucas nos narra lo que sucedió momentos antes de encarnarse el Verbo divino. Fue en una pequeña ciudad de Galilea llamada Nazaret. Allí vivía una virgen, desposada con José, de nombre María.
  13. 13. Se presenta un enviado de Dios, un ángel que la saluda: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”.
  14. 14. Ella se turba; pero el ángel la tranquiliza: “No temas”. Y le dice el motivo de su embajada: “”Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús”. Y dice muchas alabanzas del que va a ser su hijo.
  15. 15. María confía, pero quiere una aclaración: “¿Cómo será eso pues no conozco varón?” Conociendo las costumbres locales y el lenguaje religioso, venía a decir que, aunque estaba comprometida con José, ella pensaba seguir siendo virgen.
  16. 16. El ángel se lo aclaró: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios”. Para los seres humanos es imposible; pero Dios lo puede hacer todo, si es para su gloria y nuestro bien. Y para que quedara más tranquila María, el ángel le dice lo que Dios ha hecho en su pariente Isabel: poder ser madre en la vejez.
  17. 17. María se entrega a Dios: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra”.
  18. 18. El ángel se retira porque ha cumplido su embajada. Y por la acción del Espíritu Santo se realiza la maravilla de las maravillas: el Verbo eterno, el Hijo de Dios se hace hombre en el seno de María.
  19. 19.  La Anunciación  a María inaugura  "la plenitud de  los  tiempos"(Ga 4,  4), es decir, el  cumplimiento de  las promesas y  de los  preparativos. 
  20. 20.  El Hijo único del Padre, al ser  concebido como hombre en el  seno de la Virgen María, es  "Cristo", es decir, el ungido por  el Espíritu Santo desde el  principio de su existencia  humana, aunque su  manifestación no tuviera lugar  sino progresivamente: a los  pastores, a los magos, a Juan  Bautista, a los discípulos. Toda  la vida de Jesucristo  manifestará "cómo Dios le  ungió con el Espíritu Santo y  con poder" (Hch 10, 38). 
  21. 21. Al ser concebido  Jesús “por obra y  gracia del Espíritu  Santo”, nos está  diciendo la Iglesia  que María fue  virgen.
  22. 22. Jesús no tiene como Padre  más que a Dios. "La  naturaleza humana que ha  tomado no le ha alejado  jamás de su Padre;  consubstancial con su  Padre en la divinidad,  consubstancial con su  Madre en nuestra  humanidad, pero  propiamente Hijo de Dios en  sus dos naturalezas". La virginidad de María manifiesta la iniciativa  absoluta de Dios en la Encarnación.
  23. 23.  Desde las primeras  formulaciones de la fe, la  Iglesia ha confesado que  Jesús fue concebido en el  seno de la Virgen María  únicamente por el poder  del Espíritu Santo,  afirmando también el  aspecto corporal de este  suceso: “sin semilla de  varón”, como decía el  Concilio de Letrán en el  año 649.
  24. 24. En la generación de  Jesús no intervino  ningún varón, sino el  poder trascendente del  Espíritu Santo, Señor y  Dador de vida. No se  trata de que Dios  “supliese” el papel que  le correspondería a un  varón. La intervención  del Espíritu Santo es  divina. Dios actúa  como Dios, no como  hombre. 
  25. 25. Jesús  es  engendrado  «por  el  Padre  antes  de  todos  los  siglos»  y se hace hombre,  siendo  engendrado  en  María  por  la  acción  trascendente  del  Espíritu de Dios.  El Espíritu Santo no es el Padre de Jesús.
  26. 26. Otro suceso interesante, para reafirmar la virginidad de  María es lo que nos narra el evangelio de san Mateo  cuando san José se dio cuenta de lo que sucedía.
  27. 27. Habían pasado  unos meses.  María había ido a  visitar a su  prima Isabel y  había vuelto tres  meses después.  José, con  espanto, se  entera que María  va a ser madre.  Es posible que hasta le felicitara algún vecino.
  28. 28. José podía  denunciarla. Él  sabe que María es  muy buena, pero no  lo entiende.  Entonces, en vez de  acusarla a ella,  prefiere quizá  que  le culpen a él.  Porque piensa  abandonarla.
  29. 29. Aquí es donde  viene Dios a  consolarle por  medio del ángel:  “No temas acoger a  María, tu mujer,  porque la criatura  que hay en ella  viene del Espíritu  Santo”. Además le  encarga que haga  las veces de padre.
  30. 30. Sería un día muy dichoso  para san José, quien  pronto llevó a María a su  casa. Y termina el pasaje  diciendo: “Y sin haberla  conocido, María dio a luz  un hijo a quien puso por  nombre Jesús”. “Sin haberla conocido”  está traducido literalmente  en lenguaje bíblico. Otros  lo traducen directamente:  “Y sin haber tenido  relaciones sexuales”…
  31. 31. La fe de la Iglesia en la  concepción virginal de  Jesús ha encontrado  viva oposición, burlas  o incomprensión por  parte de los no  creyentes, judíos y  paganos. 
  32. 32. El sentido de este  misterio no es  accesible más que a  la fe que lo ve en ese  "nexo que reúne  entre sí los  misterios" dentro del  conjunto de los  misterios de Cristo,  desde su  Encarnación hasta su  Pascua. 
  33. 33.  La profundización de  la fe en la maternidad  virginal ha llevado a la  Iglesia a confesar la  virginidad real y  perpetua de María.    La liturgia de la  Iglesia celebra a  María como la  "siempre-virgen“.  
  34. 34.  A esto se objeta a  veces que la Escritura  menciona unos  hermanos y hermanas  de Jesús. La Iglesia  siempre ha entendido  estos pasajes como no  referidos a otros hijos  de la Virgen María.  Se trata de parientes próximos de Jesús, según  una expresión conocida del Antiguo  Testamento.  
  35. 35. De María podemos  decir que era  Virgen y   Desposada para  que fuese estimada  la virginidad y no se  despreciase el  matrimonio; fue  elegida la virginidad  para la santificación,  y el desposorio para  dar inicio a las  nupcias cristianas.. 
  36. 36. La concepción virginal  es una obra divina que  sobrepasa toda  comprensión y toda  posibilidad humana. No  se trata de indagar por  medio de suposiciones  inútiles, sino de  contemplar y reconocer  la acción de Dios. Sólo  desde esta base se abre  camino la comprensión  que brota de la fe. 
  37. 37. “Cristo, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios, sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo, haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz”. San Pablo tiene una formulación hermosa sobre la Encarnación (Fil 2, 6-8):
  38. 38. se rebajó Automático
  39. 39. se rebajó
  40. 40. a pesar de su condición divina
  41. 41. se despejó de su rango
  42. 42. pasando por uno de tantos
  43. 43. pasando por uno de tantos.
  44. 44. Y así actuando como un hombre cualquiera
  45. 45. se re- ba- jó incluso a la muerte
  46. 46. y a una muer- te Hacer CLICK
  47. 47. Les propone ahora, como acicate, un formidable ejemplo: la humillación de Cristo que desemboca en su glorificación. Con ello Jesús nos da un ejemplo de humildad: pero es para glorificación. San Pablo está urgiendo a la comunidad de Filipos la unidad eclesial, cuyo presupuesto básico es la humildad.
  48. 48. La palabra “se anonadó” deriva del griego, “vaciarse”, y San Pablo la utiliza para referirse a la renuncia voluntaria hecha por Cristo a su derecho de privilegios divinos al aceptar humildemente el estado humano en la encarnación. También se utilizan otros términos para referirse a este hecho: se despojó, se entregó, se dio, se humilló.
  49. 49. El Apóstol lo explica diciendo: “No consideró esta igualdad como algo que debía guardar celosamente”, sino que "siendo de condición divina“, como verdadero Dios-Hijo, Él asumió una naturaleza humana privada de gloria, sometida al sufrimiento y a la muerte, en la cual poder vivir la obediencia al Padre hasta el extremo sacrificio. Primero dice:"Se despojó de sí mismo“. No significa que cesó de ser Dios: ¡Sería un absurdo!
  50. 50. En el primero, Cristo Jesús, desde el esplendor de su divinidad, que le pertenece por naturaleza, elige descender hasta la humillación de la «muerte de cruz». Así se hace realmente hombre y nuestro redentor, con una auténtica y plena participación en nuestra realidad humana de dolor y muerte. El segundo movimiento, ascendente, revela la gloria pascual de Cristo que, después de la muerte, se manifies- ta de nuevo en el esplendor de su majestad divina. Comenta Benedicto XVI: El texto tiene un movimiento descendente y otro ascendente.
  51. 51. “La encarnación de nuestro Salvador representa la más elevada realización de la solicitud divina en favor de los hombres. Después de unir a sí la naturaleza del hombre ya vencida, la lleva a la lucha y la prepara para reparar la derrota, para vencer a aquel que un tiempo había logrado inicuamente la victoria, para librarse de la tiranía de quien cruelmente la había hecho esclava y para recobrar la libertad originaria». Comenta Teodoreto de Ciro:
  52. 52. Pudo haber manifestado exteriormente la gloria, que desde siempre poseía, y, por lo tanto, aparecer glorioso en su humanidad. Pero no lo hizo así. Hecho hombre, asumió la condición puramente humana, como uno de tantos, cargando con las debilidades comunes a los mortales, excepto el pecado. Su humillación culminó en la obediencia a la muerte de cruz. Como Hijo de Dios, tenía por esencia todos los atributos divinos.
  53. 53. Exclama San Alfonso: ¡Dios salió de sí a causa de tanto amor!, Disponiendo de tantos medios para ofrecernos la salvación, escogió el camino del dolor para demostrarnos a qué punto llegaba su amor hacia nosotros. Ese anonadamiento fue por amor a nosotros.
  54. 54. "El Verbo se encarnó para salvarnos reconciliándonos con Dios". "Por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María Virgen y se hizo hombre". El hombre, alejado de Dios, necesitaba un salvador que le diese a conocer el designio amoroso de Dios y sanase la naturaleza humana caída.
  55. 55. "El Verbo se encarnó para que nosotros conociésemos, así, el amor de Dios". La iniciativa de abajamiento, de humildad radical de Cristo, con la que contrasta la soberbia humana, es realmente expresión del amor divino; a ella le sigue esa elevación al cielo a la que Dios nos atrae con su amor.
  56. 56. "El Verbo se encarnó para ser nuestro modelo de santidad". "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí". (In 14, 6) La encarnación de Cristo es la epifanía del amor de Dios al hombre pecador. Siendo Él la vida «bajó del cielo para dar vida al mundo» (Jn 6,33-63), para hacernos partícipes de la «vida eterna» (Jn 3,16.36; 10,10), «pasándonos de la muerte a la vida» (Jn 5,24).
  57. 57. El Verbo se encarnó para hacernos partícipes de la naturaleza divina", de su filiación divina. La humanización de Dios inauguró la divinización del hombre. «Admirable comercio», dirá san León Magno, entre Dios y el hombre. El nos entregó su divinidad haciéndose hombre, para hacer a los hombres Dios.
  58. 58. El Hijo de Dios hecho hombre sigue siendo el “Amén” del Padre, reflejo de su bondad, y principio y fin de nuestra felicidad.
  59. 59. Automático
  60. 60. A M É
  61. 61. Amén Amén
  62. 62. Cristo es el AMÉN del Padre;
  63. 63. de las divinas promesas que se realizan en Él.
  64. 64. El Amén nos une a Cristo,
  65. 65. por Él, con Él y en Él. (Por obra y gracia del Espíritu Santo)
  66. 66. Que la Virgen María, que supo decir Amén
  67. 67. siempre a la voluntad de Dios
  68. 68. ASÍ ES nos enseñe a encontrar a Cristo, el Amén del Padre.

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