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L respeto y cuidado de mi cuerpo
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L respeto y cuidado de mi cuerpo

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  • 1. RESPETO<br />EL RESPETO Y CUIDADO DE MI CUERPO<br />Una vida saludable no solo implica el cuidado que los jóvenes deben tener a la hora de alimentarse o llevar a cabo algún tipo de deporte, sino que también el respeto para su cuerpo y la debida higiene que necesita para desarrollarse bien. Junto con la ducha diaria y una adecuada limpieza de dientes, es preciso preocuparnos de nuestros órganos sexuales. Esto es válido tanto para las damas como para los varones.El cuerpo representa nuestra existencia en sí, por lo que debemos atesorarlo. Ello considera estar alertas a cualquier anomalía que presente y acudir a un especialista si ello así lo requiere.Hay que recordar que nuestro aparato reproductor y, por ende, los genitales tienen un carácter de privacidad y deben ser respetados. Este concepto se aplica en todas las culturas del mundo, desde las más antiguas hasta las más modernas.¿Y por qué alrededor de este tema existe el concepto de privacidad? Porque el aparato reproductor -en ambos sexos- se guarda y cuida como un tesoro debido a que es muy sensible y representa la base de la multiplicación de la especie; de la reproducción humana, de la población y de nuestras futuras generaciones, y no porque sea algo ”feo“, ”sucio“ o ”pecaminoso“. Asimismo, no cualquier persona puede ver o tocar nuestro cuerpo. Cuando pequeños nuestros padres nos ven desnudos para bañarnos o vestirnos, como también el pediatra para revisarnos. Cuando llega la época de la pubertad nos duchamos solos y nos ponemos más pudorosos. Eso es normal. Como también lo es compartir duchas después del deporte. Lo que no es correcto es que un pariente, amigo y menos un extraño nos vea desnudos o nos quiera tocar. Si ello ocurriera, debemos contarles a nuestros padres para que intervengan. HIGIENE FEMENINA En el caso de las mujeres es importante el adecuado aseo de los genitales (labios mayores y menores), pero debe realizarse de manera suave y no refregándolos, porque –además- existe una secreción normal que sale del cuello uterino que los limpia en forma natural, produciendo una cierta humedad en éstos. Inclusive las denominadas “duchas teléfonos” no deben ser utilizadas en forma directa a los genitales, porque ello puede arrastrar infecciones hacia el interior.Por otra parte, cuando la adolescente (o la mujer en general) va al baño y orina, la limpieza debe hacerse por delante y sólo untando el papel higiénico en la parte específica y no restregándola. Asimismo, cuando ocupa un baño ajeno, la persona debe tener mucho cuidado al sentarse y como precaución es bueno cubrir la tapa del WC con confort y luego sentarse. Esto último es válido también para los varones.En el caso de la defecación, las jovencitas deben tener un cuidado especial al limpiar su ano. Esto debe efectuarse por la parte trasera hacia atrás; nunca de atrás para adelante, porque si se hace de esa forma el papel higiénico arrastra gérmenes que están en las deposiciones y prácticamente ”siembran“ el aparato genital externo de la mujer, causando infecciones.La menstruación es otro tema importante al hablar de higiene. Cuando ello sucede la joven debe saber que esto es algo natural y que la sangre que mensualmente fluye hacia el exterior de su cuerpo es limpia y que lo único que se debe hacer es cambiar varias veces al día su toalla higiénica, además de la ducha diaria en la mañana y un lavado nocturno antes de dormir. HIGIENE MASCULINA En los hombres, en tanto, es necesario que al lavar su aparato reproductor echen bien hacia atrás (suavemente) el prepucio, dejando al descubierto el glande o la cabeza del pene, porque en el interior se acumulan -a veces- secreciones o simplemente suciedad transmitidas por las propias manos, lo que puede causar una infección.Respecto de la circuncisión -sin entrar a un tema de carácter cultural o religioso- es necesario mencionar que un pene circuncidado es más aseado, ya que el prepucio es puesto totalmente hacia atrás y mantiene en todo momento el glande al descubierto, por lo que es más fácil su limpieza y no se acumulan secreciones. Sin embargo, no es indispensable someter a los varones a esta cirugía si la persona mantiene un aseo constante en esta zona. La ropa interior de los adolescentes o jóvenes debe ser holgada, por lo tanto aquellos calzoncillos bien apretados no son saludables, porque en algunos casos alteran la circulación sanguínea a nivel testicular.Las prendas interiores tanto para mujeres como para hombres debería ser de algodón, ya que la lycra o fibra –solamente- no permite la adecuado ventilación de los órganos, por lo que esta zona no se seca fácilmente al transpirar, produciéndose mayor cantidad de acumulación de secreciones y transformándose en un verdadero caldo de cultivo para los gérmenes. Al mismo tiempo, la ropa íntima debe ser lavada con un detergente suave y muy bien enjuagada para que no se produzcan irritaciones. Algo muy importante es que los genitales –tanto los labios inferiores femeninos como el pene-deben secarse muy bien, al igual que el pliegue que existe entre los órganos o el aparato y las piernas para que no se produzcan irritaciones. En tanto, en las relaciones íntimas -de quienes han asumido responsablemente su sexualidad- es muy importante que la pareja tenga las manos aseadas y las uñas cortadas antes de acariciarse o iniciar cualquier contacto, con el fin de que no se produzca ninguna contaminación. RESPETO A LA SOCIEDADEscuchar, realmente escuchar, puede mejorar la comunicación con nuestra familia y fomentar el respeto hacia otros. La comunicación empieza cuando escuchamos y luego indicamos que oímos lo que la persona está diciendo. Esto se demuestra atendiendo a la persona, manteniendo contacto visual, con el movimiento de nuestro cuerpo y usando escucha reflexiva.Atendiendo (Contacto visual)--Atender significa que usted está mirando directamente a la persona que está hablando, en lugar de ver hacia los lados o de hacer algo más mientras le hablan. Usted está concentrado en lo que se está diciendo; quien habla es el centro de atención. Escuchar con atención es esencial para una comunicación positiva.Escuchar sin interrupciones-- ¿Está su cuerpo indicando que usted está realmente escuchando? Use sonrisas y expresiones de entendimiento para comunicarle a la persona que habla que usted está escuchando. No es necesario que usted esté de acuerdo o en desacuerdo en ese momento. Es más importante para la persona que habla saber que sus palabras están siendo respetadas. Esto refuerza la comunicación.Escucha reflexiva-- Escuchar reflexivamente involucra oír los sentimientos y significados de la persona que habla. Es la confirmación (en otras palabras) de lo que la persona está diciendo. Usted, en esencia, refleja las palabras de quien habla y las dice en sus propias palabras para asegurarle a la persona que habla que fue entendida. Este proceso da seguridad a quien habla, muestra respecto y demuestra que usted entiende claramente el mensaje. A través de una reflexión cuidadosa de las palabras que quien habla, usted puede clarificar el mensaje y desarrollar entendimiento mutuo.A través de la escucha reflexiva y el intercambio cuidadoso de palabras, aprendemos que otras personas tienen sentimientos y opiniones importantes que necesitamos considerar. Aprender a entender la importancia de todas las ideas, no simplemente las nuestras, resulta en la resolución de problema sen forma exitosa y respeto mutuo.Una sociedad nueva desde la familiaLa familia como promotora y continuadora de la vida es el primer lugar donde se debe fomentar el respeto por la misma, sobre todo de sus integrantes. Es el lugar del amor y de la vida. Uno de los documentos más importantes del Concilio Vaticano II (la Constitución Gaudium et spes -Gozo y esperanza-, sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo) afirma: “El bienestar de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligado a la prosperidad conyugal y familiar. Por eso, los cristianos tienen en gran estima esta comunidad de amor que fomenta el respeto a la vida y que ayuda a los esposos y padres en el cumplimiento de su excelsa misión”. Este es el ideal que perseguimos como hijos de Dios, como miembros de una familia, todos aquellos que queremos un mundo mejor: una sociedad nueva fincada sobre sólidos valores, humanos y cristianos; un ideal en el que es imprescindible trabajar con fuerza y en unidad familiar para convertirlo en realidad.El ser humano, hoy vilipendiadoLa vida humana debe ser respetada y protegida absolutamente, en todos los sentidos y por todos desde el momento de la concepción, en su desarrollo y hasta la muerte. Tristemente en la actualidad ese respeto por la existencia del ser humano se ha ido perdiendo en diversos ámbitos de nuestra sociedad, de nuestro mundo moderno, tan dado a escuchar y atender las diversas campañas publicitarias y políticas que, por decirlo de alguna manera, “autorizan” para que se atente contra la vida desde ahí mismo: desde la concepción. La familia como núcleo, como célula fundamental de la sociedad debe luchar para que a toda costa se eliminen todas esas realidades de muerte que afectan a la misma sociedad, a la propia familia y que, de ninguna manera, contribuyen para la realización de una vida fructífera y feliz de sus miembros.Decisiva la responsabilidad de la familia¿Cuántos sobrellevan a veces, durante gran parte o toda su vida, las heridas producidas por una situación familiar difícil o dramática? ¿Cuántas veces la misma familia empuja a algunos de sus miembros a tomar decisiones equivocadas, buscando llenar el vacío que les ha dejado la falta de amor, de comprensión, de solidaridad, de respeto a la propia dignidad, a la vida?No en pocas ocasiones sabemos de situaciones nefastas que se experimentan en el seno de algunas familias como la violencia, el abuso sexual, la corrupción, la falta de responsabilidad en el cumplimiento de los deberes, etcétera. Contra estas tristes y a veces aterradoras realidades debemos luchar quienes queremos ser fermento de un mundo diferente, de familias unidas en la alegría, en la justicia, en la generosidad, en la fidelidad, en la solidaridad, en el amor.Es pues, decisiva la responsabilidad de la familia: es una responsabilidad que brota desu propia naturaleza (la de ser comunidad de vida y de amor, fundada sobre el Matrimonio), y de su misión de custodiar, revelar y comunicar el amor. Se trata del amor mismo de Dios, cuyos colaboradores y como intérpretes en la transmisión de la vida y en su educación, según el designio del Padre, son los padres. Es el amor que se hace gratuidad, acogida, entrega: en la familia cada uno es reconocido, respetado y honrado por ser persona y, si hay alguno más necesitado, la atención hacia él es más intensa y viva.<br /> RESPETO A LA FAMILIA<br />Ser una figura de autoridad no puede dar lugar a ser también una sombrilla para la incoherencia y la inconsistencia. Ser educadores nos obliga a modelar un comportamiento respetuoso hacia adentro y hacia fuera que sirva de guía para los más pequeños. Finalmente, el valor del respeto no es el individualismo pero sí la interdependencia. Está relacionado con la conjugación armoniosa de las propias emociones, los deseos y las expectativas de los demás. El concepto de respeto a veces se vuelve algo abstracto, pues ¿cómo sabemos que una conducta es respetuosa?, ¿quién lo determina?, ¿hasta dónde llegan mis posibilidades de hacer o no hacer, y dónde comienzan las posibilidades de los demás? Éstas son interrogantes especialmente difíciles de responder en el contexto social de la familia actual donde el individualismo se evidencia como una característica predominante. Para los fines de una educación sólida en valores no ayuda el actual relativismo cultural. Es un relativismo que sostiene que nada es totalmente malo ni absolutamente bueno, así, las normas de convivencia se definen a partir de la interpretación particular de las cosas. Sin embargo, se entiende como una convención ética general que el respeto se manifiesta cuando reconocemos nuestros límites frente a los demás. El respeto es una forma de reconocimiento, de aprecio y de valoración del otro, por sus atributos y por su valor como persona. Así, se suele tratar asociado a la admiración, al orden jerárquico, al parentesco y a la experiencia. Los padres y las madres que tienen la habilidad de combinar afecto, límites claros y una buena comunicación con sus hijos, posiblemente logren un respeto auténtico de parte de ellos. Sin embargo, a menudo este balance es muy difícil de lograr. Por lo general se oscila entre un excesivo legalismo que impregna el ambiente familiar de una tensión innecesaria (reproches, críticas o demasiadas órdenes) y una permisividad que raya en la negligencia y que deja a otros (escuela, personal de apoyo, medios de comunicación) el escenario que pertenece principalmente a los padres y a las madres. Es necesario guiar y amar al mismo tiempo, así como invertir mucho más en la vida emocional de los hijos y menos en sus necesidades y caprichos materiales. Los padres necesitan ser admirados y valorados por sus hijos, y esto sólo lo pueden lograr si se muestran asequibles, competentes y responsables de la vida familiar y evitan confundir la confianza y la cercanía con el irrespeto y la auto-descalificación.<br />Para comenzar los padres deben de orientar a sus hijos sobre la educación de los valores, no deben de intentar ser amigos, los padres son orientadores, guías, instructores, no van a mal aconsejar como algunos amigos, otro punto muy importante es que deben de comenzar con el ejemplo, respetarse entre ellos, respetar las opiniones y las reglas. “Los padres sólo pueden dar buenos consejos o ponerlos en el camino del bien, pero la formación del carácter de una persona reside en ella misma” A lo largo de las décadas los ideales de la familia han cambiado, ahora, las mujeres son madres solteras, divorciadas o separadas, trabajan arduas y largas jornadas, los padres en ocasiones están realizando las actividades del hogar o trabajando, esto implica que los padres estén descuidando a los hijos, por lo cual se pierde la comunicación, los valores y entre ellos uno esencial –El respeto-. Según Andrea Cornejo menciona la importancia de que “los padres no deben dar explicaciones sobre los valores y los principios, sino que dependiendo de la edad y del desarrollo del niño, se le puede dar una explicación del sentido” en este caso del respeto.El padre debe de hablar con su hijo a modo de aclaración, comentar que no se le dice solamente tienes que respetar a los otros, sino también a uno mismo; en otras palabras, se le explica el sentido del valor, pero no se le justifica por qué los padres le enseñan el principio. Esta es una diferencia muy importante de considerar. “Los padres deben de ser claros en manifestar lo que creen correcto”FinalEn base a la lectura la reflexión a la que he llegado es que los valores en la familia se han transformado, pero está en cada una -el valor- de ensañar la importancia de cada valor, principalmente el respeto, uno como padre de familia debe de ser ejemplo, concreto con sus reglas, ideas y al momento de dar orientaciones se debe de enfocar en fomentar los valores y dar las explicaciones necesarias para no crear la incertidumbre.<br />