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Una presentacion de la Pascua de resurrecion

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    Tomas Tomas Presentation Transcript

    • La confesión de fe pascual La fe de los primeros creyentes fue proclamada concisamente mediante el binomio muerte – resurrección. Las cartas de Pablo recogen algunas de estas expresiones que él recibió por tradición:
      • “ Si creemos que Jesús murió y que resucitó, de la misma manera Dios llevará consigo a quienes murieron en Jesús" (1 Tes 4,14)
      • "se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre" (Flp 2,8-9)
      • “… constituido Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por su resurrección de entre los muertos, Jesucristo Señor nuestro" (Rom 1,3-4)
      • "entregado por nuestros pecados, y resucitado para nuestra justificación" (Rom 4,25)
      • "Cristo murió y volvió a la vida para eso, para ser Señor de muertos y vivos" (Rom 14,9)
      • "recibí que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas y luego a los Doce" (1 Co 15,3-5)
      Más tarde los cuatro Evangelios desarrollarán narrativamente esta confesión de fe. II Domingo de Pascua « Felices los que creen sin haber visto »
    • Los relatos de aparición del Resucitado
      • El núcleo de fe de estos relatos es la presencia del Resucitado y su relación con los discípulos.
      • Más tardíos y secundarios son los relatos del sepulcro vacío: en ellos cada Evangelio presenta una escena muy variada donde se testifica la ausencia del Crucificado. Son de carácter negativo y por eso no constituyen una prueba suficiente. La ausencia del cuerpo de Jesús en el sepulcro podría explicarse de otro modo sin afirmar la resurrección.
      Los Evangelios no relatan la resurrección de Jesús, sino que muestran al Resucitado haciéndose visible en varias ocasiones. Los elementos comunes a todos los relatos de aparición son:
      • Aparición del Resucitado en medio de los discípulos reunidos
      • el reconocimiento por parte de ellos
      • el envío por parte del Resucitado
      II Domingo de Pascua « Felices los que creen sin haber visto »
    • Los relatos del Evangelio de Juan En el Evangelio de Juan los relatos pascuales están orientados a describir el proceso que conduce de a poco a los discípulos a la fe. Este proceso consta de cuatro escenas:
      • Visita al sepulcro de María Magdalena, seguida por Pedro y el discípulo amado .
      • Manifestación a María Magdalena en el sepulcro.
      • Manifestación a los discípulos reunidos.
      • Manifestación los discípulos reunidos y a Tomás .
      II Domingo de Pascua « Felices los que creen sin haber visto »
    • I - Los discípulos en el sepulcro
      • En la primera escena María Magdalena visita el sepulcro de Jesús y lo encuentra vacío. Su reacción no es de fe, sino de preocupación por el destino del cuerpo de Jesús. Se dirige hacia los discípulos, pero no transmite una Buena Noticia. Expresa un contraste entre lo que "ellos" (¿judíos-romanos?) habrían hecho con el cuerpo de Jesús y la angustia de "nosotros" por no saber dónde lo pusieron. Es un toque de dualismo propiamente joánico.
      • Simón entra primero al sepulcro, a pesar de haber llegado detrás del discípulo amado. Éste « vio y creyó » (Jn 20,8).
      • No vio al Resucitado. Contempló un orden de las vendas que se transforma en signo. Lázaro había tenido que ser desatado de sus vendas. Jesús, en cambio, ha vuelto a tomar su vida, con el poder que tiene para hacerlo (Jn 10,17-18).
      II Domingo de Pascua « Felices los que creen sin haber visto »
    • I - Los discípulos en el sepulcro
      • El relato joánico es para nosotros «Escritura», pero Pedro y el discípulo amado son en él actores, no lectores.
      • Nosotros no podemos entrar en la tumba y ver las vendas, pero tenemos la Escritura que habla de la resurrección. Disponiendo de ella el Espíritu Santo, que el Padre envió en nombre de Jesús, nos lo enseña todo y nos recuerda todo lo que él nos ha dicho (cf. Jn 14,25-26).
      • Por eso, hasta el retorno de Jesús, podemos « creer sin haber visto », como el discípulo amado.
      « Hasta entonces no habían comprendido que según la Escritura Jesús debía resucitar de entre los muertos » (Jn 20,9) II Domingo de Pascua « Felices los que creen sin haber visto »
    • II – María escucha a Jesús
      • A diferencia del discípulo amado, de María Magdalena no se dice que "ve y cree“; sino que "oye y reconoce“.
      • Hay un eco del discurso del buen Pastor y de las ovejas que escuchan la voz de Jesús y lo siguen (Jn 10,27). María escuchó la voz de Jesús, llamándola por su nombre, y lo reconoce.
      [María Magdalena] se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré». Jesús le dice: «María». Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní» - que quiere decir: «Maestro» (Jn 20,14-16). II Domingo de Pascua « Felices los que creen sin haber visto »
    • II – María escucha a Jesús
      • María recibe una misión. Ella debe decirles que Jesús está por finalizar el ciclo de su propio envío:
        • « Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre» (Jn 16,28).
      • Pero este retorno crea una nueva situación. Si Jesús los había llamado «amigos» (Jn 15,15), desde ahora son sus «hermanos» (20,17). Dios ya no es sólo su Padre , sino también el Padre de ellos .
      • Se realiza lo prometido en el Prólogo: « a los que creen en su nombre les dio poder de hacerse hijos de Dios » (Jn 1,12).
      Dícele Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios». Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras (Jn 20,17-18). II Domingo de Pascua « Felices los que creen sin haber visto »
    • III – Los discípulos reunidos
      • Jn 14,18-19: « No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero vosotros si me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis » .
      • Jn 14,27: « Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde ».
      • Jn 14,12: « En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre » .
      Los discípulos reunidos « ven y creen » . Se desarrolla en esta escena el cumplimiento de las promesas de los discursos de despedida durante la última cena:
      • El mundo queda fuera de esa experiencia, detrás de las puertas cerradas (20,19-20).
      • Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros» (cf. 20,21a).
      • Los discípulos, igual que Jesús, son enviados para continuar su obra (cf. 20,21b).
      II Domingo de Pascua « Felices los que creen sin haber visto »
    • III – Los discípulos reunidos
      • Jn 14,15-17; 25-26; 15,26-27; 16,7-15: Jesús promete el Espíritu Santo, que será junto a ellos «otro Paráclito». Jesús será el «Paráclito ante el Padre » (1 Jn 2,1).
      Los discípulos reunidos « ven y creen » . Se desarrolla en esta escena el cumplimiento de las promesas de los discursos de despedida durante la última cena:
      • Jesús entrega a los discípulos su Espíritu en orden al perdón de los pecados (20,22-23).
      • « Cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros » (Jn 14,3).
      • « Padre, los que tú me has dado, quiero que donde yo esté estén también conmigo, para que contemplan mi gloria » (17,24).
      Queda sin cumplir, por ahora, la promesa de estar con Jesús para siempre: II Domingo de Pascua « Felices los que creen sin haber visto »
    • II Domingo de Pascua « Felices los que creen sin haber visto » «Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!». El les respondió: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré». Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!». Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe». Tomas respondió: «¡Señor mío y Dios mío!. Jesús le dijo: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!» ( Jn 20,24-29) IV - La confesión de Tomás
    • « Tomás , uno de los Doce, de sobrenombre Dídimo ( Jn 20,24). Un discípulo detrás de un apodo
      • «Éstos son los dichos secretos que Jesús el Viviente ha dicho y ha escrito Dídimo Judas Tomás »
      • ( Evangelio de Tomás ).
      • «Después de la ascensión de Jesús, Judas, llamado Tomás , envió como apóstol [a Edesa] a Tadeo, uno de los setenta »
      • (texto siríaco citado por Eusebio, Historia Eclesiástica I,13,11).
      • Judas (Nombre propio)
      • Teoma (arameo)
      • Dídimos (griego)
      Apodo que significa « Mellizo » « cuando los santos apóstoles de nuestro Salvador y los discípulos fueron esparcidos por toda la tierra, Tomás , según sostiene la tradición, recibió Partia… » (Eusebio, HE III,1,1). El nombre de Tomás aparece en la tradición asociado a la evangelización de Siria oriental y Persia. Los cristianos de India también refieren su origen a él. II Domingo de Pascua « Felices los que creen sin haber visto »
    • Un discípulo con protagonismo Tomás tiene en el Evangelio de Juan un protagonismo mayor que en los otros Evangelios, donde solo es nombrado. Sus intervenciones a menudo contrastan con la comprensión más profunda que el Discípulo Amado tiene de Jesús:
      • [Dijo Tomás] «Vayamos también nosotros a morir con él» (Jn 11,16).
      • «Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?» (Jn 14,5).
      • «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré» (Jn 20,25).
      Esta presentación puede indicar contactos entre el cristianismo joánico y la tradición sapiencial desarrollada bajo el nombre de Tomás. Comparemos el siguiente dicho con Jn 14,5, que no tiene paralelo en ningún otro evangelio canónico: « Haznos conocer el lugar donde estás, pues es necesario que lo busquemos. El les dijo: ¡que oiga aquel que tenga oídos para oir! Hay luz en el interior de un hombre de luz y éste ilumina al mundo entero. Si no ilumina, son las tinieblas » (Evangelio de Tomás 24) . II Domingo de Pascua « Felices los que creen sin haber visto »
    • II Domingo de Pascua « Felices los que creen sin haber visto » Tomás no se opone a la posibilidad de la resurrección. Respeta la fe de sus compañeros. Pero impone unos criterios para aceptar personalmente esa fe: creeré si … Jesús se ofrece a cumplir las condiciones de Tomás, pero le ordena también ir más allá de su fe condicionada: Más allá de una fe condicionada «No seas incrédulo sino creyente» Tomás contestó: «Señor mío y Dios mío» (Jn 20,27-28). ¿Es una réplica cristiana a la fórmula de adoración del emperador romano, al que en la época del evangelista se llamaba Señor y Dios nuestro (Suetonio, Domiciano 13)? Más apropiado sería ver una invocación cultual como la expresada por el Salmista: « despiértate, levántate a mi juicio, en defensa de mi causa, Dios mío y Señor mío » (35,23). Tomás reconoce y espera de Jesús todo lo que sólo en Dios se puede encontrar.
    • II Domingo de Pascua « Felices los que creen sin haber visto »
      • Los creyentes que no hemos visto a Jesús estamos en una situación tan privilegiada como los discípulos fundacionales.
      • Los otros discípulos creyeron recién al ver a Jesús (20,20), quisieron aferrarse a él, como María Magdalena (20,17), o tocar sus llagas, como Tomás (20,25). Jesús los fue conduciendo a través de la duda a una fe auténtica.
      • Nuestra fe, en cambio, tiene como modelo la del discípulo amado de Jesús que, ante el sepulcro vacío, cree sin ver (Jn 20,8). Por eso somos dichosos. Hemos llegado a creer en ausencia de Jesús.
      Creer en ausencia de Jesús Dícele Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído» (Jn 20,29).