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Enseñanzas del papa francisco no 39
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Enseñanzas del papa francisco no 39

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  • 1. Enseñanzas del Papa Francisco. No.39
  • 2. El 2 de diciembre dijo: Prepararse para la Navidad con la oración, la caridad y la alabanza: con un corazón abierto a dejarse encontrar por el Señor que todo renueva: es la invitación hecha por el Papa Francisco en la Misa presidida en la Casa de Santa Marta en este primer lunes del Tiempo de Adviento.
  • 3. En estos días "comenzamos un camino nuevo", un "camino de Iglesia… hacia la Navidad". Vamos al encuentro del Señor, "porque la Navidad no es sólo una conmemoración temporal o un recuerdo de una cosa bella":
  • 4. "La Navidad es algo más: nosotros vamos por este camino para encontrar al Señor. ¡La Navidad es un encuentro! Y caminamos para encontrarlo: encontrarlo con el corazón, con la vida; encontrarlo viviente, como es Él; encontrarlo con fe. Y no es fácil vivir con la fe.
  • 5. Leemos en el Evangelio, como Jesús se maravilló con la fe del centurión: se maravilló de la fe que él tenía. Había emprendido un camino para encontrar al Señor, pero lo había hecho con fe. Por esto no solamente él ha encontrado al Señor, sino que ha sentido la alegría de ser encontrado por el Señor. Y este es precisamente el encuentro que queremos: ¡el encuentro de la fe!".
  • 6. Y más que ser nosotros los que encontramos al Señor, es importante "dejarse encontrar por Él". "Cuando solamente somos nosotros los que encontramos al Señor, somos nosotros –entre comillas, digámoslo– los dueños de este encuentro; pero cuando nos dejamos encontrar por Él, es Él que entra dentro de nosotros, es Él que
  • 7. Porque ésta es la venida, aquello que significa cuando viene Cristo: renovar todo, renovar el corazón, el alma, la vida, la esperanza, el camino. ¡Nosotros estamos en camino con fe, con la fe de este centurión, para encontrar al Señor y principalmente para dejarnos encontrar por Él!".
  • 8. Para esto es necesario un "¡Corazón abierto, para que Él me encuentre! Y me diga aquello que Él quiera decirme, que no siempre es aquello que yo quiero que me diga! Él es el Señor y Él me dirá lo que tiene para mí.
  • 9. Porque el Señor no nos mira a todos juntos, como a una masa. ¡No, no! Nos mira a cada uno en la cara, a los ojos, porque el amor no es un amor así, abstracto: ¡es amor concreto! De persona a persona: El Señor, persona, me mira a mí, persona. Dejarse encontrar por el Señor es justamente esto: ¡dejarse
  • 10. En este camino hacia la Navidad, nos ayudan algunas actitudes: "la perseverancia en la oración, rezar más; laboriosidad en la caridad fraterna, acercarse más a aquellos que tienen necesidad; y la alegría en la alabanza del Señor". Por lo tanto: "la oración, la caridad y la alabanza", con el corazón abierto "para que el Señor nos encuentre".
  • 11. El 13 de diciembre dijo al recibir a delegación que le obsequió el árbol de Navidad para la Plaza de San Pedro: Éste simboliza la luz divina que "disipa las tinieblas del error y del pecado". "resuena en todos los lugares el alegre anuncio del ángel a los pastores de Belén… que fueron envueltos en una gran luz".
  • 12.   "hoy también Jesús sigue disipando las tinieblas del error y el pecado para traer a la humanidad la alegría de la resplandeciente luz divina, de la que el árbol navideño es signo y recuerdo. Dejemos que nos envuelva la luz de la verdad porque la alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran
  • 13.   El 10 de diciembre dijo: “La Navidad es el encuentro con Jesús. Dios siempre ha buscado a su pueblo, lo ha guiado, lo ha custodiado, ha prometido que le estará siempre cerca. En el Libro del Deuteronomio leemos que Dios camina con nosotros, nos guía de la mano como un papá con su hijo. Esto es hermoso. La Navidad es el encuentro de Dios con su pueblo. Y también es una consolación,
  • 14.   "Muchas veces, después de la misa de Nochebuena, pasé algunas horas solo, en la capilla, antes de celebrar la misa de la aurora, con un sentimiento de profunda consolación y paz. Para mí la Navidad siempre ha sido esto: contemplar la visita de Dios a su pueblo".
  • 15. la ternura y de la esperanza. Dios, al encontrarse con nosotros, nos dice dos cosas. La primera: tengan esperanza. Dios siempre abre las puertas, no las cierra nunca. Es el papá que nos abre las puertas. Segunda: no tengan miedo de la ternura. Cuando los cristianos se olvidan de la esperanza y de la ternura se vuelven una Iglesia fría, que no sabe dónde ir y se enreda en las ideologías, en las
  • 16. A la pregunta sobre la Navidad en medio del sufrimiento y la miseria, el Santo Padre dijo: "la Navidad no fue una denuncia de la injusticia social, de la pobreza, sino un anuncio de alegría. Todo lo demás son conclusiones que sacamos nosotros. Algunas correctas, otras menos y otras más ideologizadas. La Navidad es alegría, alegría religiosa, alegría de Dios, interior, de luz, de
  • 17.   "Cuando no se tiene la capacidad o se está en una situación humana que no te permite comprender esta alegría, se vive la fiesta con alegría mundana. Pero entre la alegría profunda y la alegría mundana hay mucha diferencia".
  • 18. "Dios nunca da un don a quien no es capaz de recibirlo. Si nos ofrece el don de la Navidad es porque todos tenemos la capacidad para comprenderlo y recibirlo. Todos, desde el más santo hasta el más pecador, desde el más limpio hasta el más corrupto. Incluso el corrupto tiene esta capacidad: pobrecito, la tiene un poco oxidada, pero la tiene".
  • 19.    El 18 de diciembre del 2013 dijo en su catequesis de la audiencia general: La Navidad de Jesús, fiesta de la confianza y la esperanza, que supera la incertidumbre y el pesimismo. Y la razón de nuestra esperanza es ésta: ¡Dios está con nosotros y confía en nosotros otra vez!
  • 20. ¡Dios está con nosotros y Dios se fía todavía de nosotros! Es generoso este Padre Dios ¿eh? Dios viene a morar con los hombres, elige la Tierra como su casa para estar junto al hombre y encontrarlo allí donde el hombre pasa sus días en la alegría y en el dolor.
  • 21. Por lo tanto, la tierra ya no es sólo un ‘valle de lágrimas’, sino es el lugar donde Dios mismo ha puesto su tienda, es el lugar de encuentro entre Dios y el hombre, de la solidaridad de Dios con los hombres.
  • 22. Dios ha querido compartir nuestra condición humana hasta el punto de llegar a ser uno con nosotros en la persona de Jesús, que es verdadero Dios y verdadero hombre. Pero hay algo aún más sorprendente. La presencia de Dios en medio de la humanidad no se ha realizado en un mundo ideal, idílico, sino en este mundo real, marcado por tantas cosas, buenas y malas, marcado por divisiones, maldad, pobreza, opresiones y
  • 23. Él ha elegido habitar nuestra historia tal como es, con todo el peso de sus limitaciones y de sus dramas. Al hacerlo, ha demostrado de manera insuperable su inclinación misericordiosa y llena de amor por las criaturas humanas.
  • 24. Él es el Dios-con-nosotros; Jesús es Dios-connosotros, ¿creen ustedes esto? (responden sí) ¿pero hacemos juntos esta confesión? Jesús es Dios con nosotros, ¡todos!: ¡Jesús es Dios con nosotros! Otra vez: ¡Jesús es Dios con nosotros!, Muy bien, ¡Gracias! ¡Jesús es Dios con nosotros!
  • 25. Desde siempre y para siempre con nosotros en los sufrimientos y en los dolores de la historia. El nacimiento de Jesús es la manifestación de que Dios "toma partido" una vez por todas por el hombre, para salvarnos, para levantarnos del polvo de nuestras miserias, de nuestras dificultades, de nuestros pecados.
  • 26. De aquí viene el gran "regalo" del Niño de Belén: una energía espiritual Él nos trae, una energía que nos ayuda a no hundirnos en nuestras fatigas, en nuestra desesperación, en nuestras tristezas, porque es una energía que enardece y transforma el corazón. El nacimiento de Jesús, de hecho, nos trae la buena noticia de que somos amados inmensamente e individualmente por Dios, ¡y este amor no sólo nos lo hace conocer, sino que nos lo da, lo comunica!
  • 27. De la contemplación gozosa del misterio del Hijo de Dios nacido para nosotros, podemos sacar dos consideraciones: La primera es que si en Navidad, Dios se revela no como alguien que está en lo alto y domina el universo, sino como el que se abaja, ¡Dios se abaja! Desciende a la tierra, pequeño y pobre,
  • 28. significa que para ser como Él, no debemos ponernos por encima de los otros, sino más bien abajarnos, ponernos al servicio, hacernos pequeños con los pequeños y pobres con los pobres.
  • 29. Pero es algo feo cuando se ve un cristiano que no quiere abajarse, que no quiere servir. Un cristiano que se pavonea por todos lados, ¿es feo eso, no? ¡Ese no es un cristiano! ¡Ese es un pagano! ¡El cristiano sirve, se abaja! ¡Hagamos de tal modo que estos nuestros hermanos y hermanas nunca se sientan solos!
  • 30. En segundo lugar: si Dios, por medio de Jesús, se comprometió con el hombre para llegar a ser como uno de nosotros, quiere decir que cualquier cosa que hagamos a un hermano y una hermana lo hacemos a Él. Nos lo recordó el mismo Jesús: aquel que haya alimentado, recibido, visitado, amado uno de los pequeños y de los pobres entre los hombres, lo habrá hecho al Hijo de Dios.
  • 31. Confiémonos a la materna intercesión de María, Madre de Jesús y nuestra, para que nos ayude en esta Santa Navidad, ya cercana, a reconocer en el rostro de nuestro prójimo, especialmente de las personas más débiles y necesitadas, la imagen del Hijo de Dios hecho hombre.
  • 32. Que María nos sostenga en nuestro propósito de donar a todos nuestro amor, nuestra bondad y nuestra generosidad. De este modo seremos un reflejo y una prolongación de la luz de Jesús, que desde la gruta de Belén, sigue irradiando en los corazones de las personas, ofreciendo la alegría y la paz, a las que aspiramos desde lo profundo de nuestro ser.
  • 33. El 20 de diciembre dijo: "la Navidad es la celebración de la presencia de Dios que viene a estar entre nosotros para salvarnos. ¡El nacimiento de Jesús no es un cuento! Es una historia real, que sucedió en Belén hace dos mil años. La fe nos hace reconocer en ese Niño, nacido de la Virgen María, al verdadero Hijo de Dios,
  • 34. "Y es en el rostro del pequeño Jesús que contemplamos el rostro de Dios, que no se revela en la fuerza o en el poder, sino en la debilidad y fragilidad de un recién nacido. Así es nuestro Dios; se acerca mucho, en un niño. Este niño muestra la fidelidad y la ternura del amor sin límites con el que Dios rodea cada uno de nosotros".
  • 35. Por esta razón, hacemos una fiesta en Navidad, reviviendo la misma experiencia de los pastores de Belén. Junto a muchos papás y mamás que trabajan duro todos los días, afrontando muchos sacrificios, junto con los niños, los enfermos y los pobres, hacemos esta fiesta, porque es la fiesta del encuentro con Dios en Jesús".
  • 36. Realmente son conscientes de que Jesús los quiere mucho y quiere ser su amigo. "Si estáis convencidos de ello, seguramente sabréis transmitir la alegría de esta amistad por todas partes: en casa, en la iglesia, en la escuela, con los amigos … Y por los enemigos, rezad para que se acerquen a
  • 37. "Así sabréis dar testimonio con un comportamiento de verdaderos cristianos, dispuestos a echar una mano a los necesitados... y también a aquel que no te quiere mucho... sin juzgar a nadie y, sin hablar mal de nadie. No son buena gente los que hablan mal de los demás... porque las habladurías no son cristianas...
  • 38. El 22 de diciembre en el ángelus, dijo: “Con María y José caminamos juntos hacia Belén”,   “Nos disponemos entonces a celebrar la Navidad contemplando a María y a José: María, la mujer llena de gracia que ha tenido el coraje de encomendarse totalmente a la Palabra de Dios; José, el hombre fiel y justo que ha preferido creer al Señor en lugar de escuchar las voces de la duda y del orgullo humano”.
  • 39. El Evangelio nos relata los hechos que precedieron al nacimiento de Jesús, y el evangelista Mateo los presenta desde el punto de vista de San José, el esposo prometido de la Virgen María”. “José y María vivían en Nazaret; aún no habitaban juntos, porque el matrimonio todavía no se había celebrado. Mientras tanto, María, después de haber acogido el anuncio del Ángel, estaba encinta por obra del Espíritu Santo. Cuando José se da cuenta de este hecho, permanece
  • 40. “El Evangelio no explica sus pensamientos, pero nos dice lo esencial: él trata de hacer la voluntad de Dios y está dispuesto a la renuncia más radical”. “en lugar de defenderse y de hacer valer sus propios derechos, José elige una solución que para él representa un enorme sacrificio. Y el Evangelio dice: ‘Como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto’”.
  • 41. “¡Esta breve frase resume un verdadero y propio drama interior, si pensamos en el amor que José tenía por María! Pero también en semejante circunstancia, José desea hacer la voluntad de Dios y decide, seguramente con gran dolor, despedir a María en secreto”.
  • 42. “Es necesario meditar sobre estas palabras, para entender cuál fue la prueba que José tuvo que sostener en los días que precedieron el nacimiento de Jesús. Una prueba semejante a la del sacrificio de Abraham, cuando Dios le pidió a su hijo Isaac: renunciar a lo más precioso, a la persona más amada”.
  • 43. “Pero, como en el caso de Abraham, el Señor interviene: ha encontrado la fe que buscaba y abre un camino diverso, un camino de amor y de felicidad: ‘José – le dice – no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo’”. “Este Evangelio nos muestra toda la grandeza de espíritu de San José”.“José estaba siguiendo un buen proyecto de vida, pero Dios reservaba para él
  • 44. “José era un hombre que escuchaba siempre la voz de Dios, profundamente sensible a su secreto deseo, un hombre atento a los mensajes que le llegaban de lo profundo del corazón y de lo alto. No se obstinó en perseguir su proyecto de vida, no permitió que el rencor le envenenara el ánimo, sino que estuvo listo para ponerse a disposición de la novedad que se le presentaba de modo desconcertante. Y así, ¡era un hombre bueno! No odiaba, y no permitió que el rencor le envenenara
  • 45. “¡Pero cuántas veces a nosotros el odio, también la antipatía, el rencor nos envenenan el alma! ¡Esto hace mal! No lo permitan jamás, él es un ejemplo de esto. Y de este modo José se volvió más libre y grande aún”.  
  • 46. La actitud de humildad y servicio. Van juntas: no se puede ser humilde sin cambiar el corazón al servicio, y resulta inimaginable un servicio carente de humildad. Por ello la persona que es realmente humilde está “al servicio de”. En cambio las personas suficientes y creídas de sí mismas tienen la tendencias a “servirse de”… servirse de los demás, servirse de la familia, servirse de las instituciones, para el propio provecho. Deseo que, en esta conmemoración de la Navidad, el Señor nos unja a todos con actitudes de
  • 47. En la contemplación del pesebre se nos habla de los pastores. Ellos están presentes con su sencillez y su corazón obediente a la invitación del Ángel.   Queridos amigos, les deseo una feliz y santa Navidad. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide, Y, por favor les pido que no se olviden de rezar por mí.
  • 48.   El 23 diciembre dijo: “María, siente en el corazón que quiere mirar el rostro de su Niño.  Nosotros como Iglesia, “acompañamos a la Virgen en este camino de espera” y casi “queremos apresurar este nacimiento" de Jesús.
  • 49.   El Señor viene dos veces, "aquella que conmemoramos ahora, el nacimiento físico” y aquella en que “ vendrá al final a cerrar la historia”. Pero, como afirma San Bernardo, hay también un tercer nacimiento.  
  • 50. “Hay una tercera venida del Señor: aquella de cada día. ¡El Señor visita a su Iglesia cada día! Visita a cada uno de nosotros y también nuestra alma entra en esta semejanza: nuestra alma asemeja a la Iglesia, nuestra alma asemeja a María.
  • 51. Los padres del desierto dicen que María, la Iglesia y nuestra alma son femeninas y aquello que se dice de una, análogamente se puede decir de la otra. Nuestra alma también está en espera, en esta espera por la venida del Señor; un alma abierta que llama: '¡Ven, Señor!'”. “El Espíritu Santo nos mueve a hacer esta
  • 52. Durante los días de Adviento, “hemos dicho en el prefacio que nosotros, la Iglesia, como María, estamos vigilantes en la espera”. Y la vigilancia, “es la virtud” del peregrino. ¡Todos nosotros “somos peregrinos!”. “Y me pregunto: ¿estamos en espera o estamos cerrados? ¿Somos vigilantes o nos quedamos seguros en un albergue, a lo largo del camino y no queremos ir más adelante? ¿Somos peregrinos o somos errantes?
  • 53. invita a rezar este '¡Ven!', a abrir nuestra alma y que nuestra alma sea, en estos días, vigilante en la espera. ¡Vigilar! Qué cosa sucede en nosotros si viene el Señor o si no viene? i hay lugar para el Señor o hay lugar para fiestas, para comprar cosas, hacer barullo… ¿Nuestra alma está abierta, como está abierta la Santa Madre Iglesia y como estuvo abierta la Virgen? ¿O nuestra alma está cerrada y hemos puesto un letrerito en la puerta, muy educado,
  • 54. “El mundo no termina con nosotros, nosotros no somos los más importantes en el mundo: ¡es el Señor, con la Virgen y con la Madre Iglesia!”. “Nos hará bien repetir” la invocación: “¡Oh sabiduría, oh llave de David, oh Rey de los
  • 55. veces '¡Ven!', e intentar que nuestra alma no sea un alma que diga: 'Se ruega no molestar'. ¡No! Que sea un alma abierta, que sea un alma grande, para recibir en estos días al Señor y que comience a sentir aquello que mañana nos dirá la Iglesia en la antífona: ‘¡Sepan que hoy viene el Señor! ¡Y mañana verán su
  • 56.   El 25 de diciembre al presidir su primera Misa de Nochebuena como Pontífice, dijo: “La gracia que ha aparecido en el mundo es Jesús, nacido de María Virgen, Dios y hombre verdadero. Ha venido a nuestra historia, ha compartido nuestro camino. Ha venido para librarnos de las tinieblas
  • 57. ‘El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande’. Esta profecía de Isaías no deja de conmovernos, especialmente cuando la escuchamos en la Liturgia de la Noche de Navidad. No se trata sólo de algo emotivo, sentimental; nos conmueve porque dice la realidad de lo que somos: somos un pueblo en camino, y a nuestro alrededor
  • 58. Y en esta noche, cuando el espíritu de las tinieblas cubre el mundo, se renueva el acontecimiento que siempre nos asombra y sorprende: el pueblo en camino ve una gran luz. Una luz que nos invita a reflexionar en este misterio: misterio de caminar y de ver.
  • 59. Caminar. Este verbo nos hace pensar en el curso de la historia, en el largo camino de la historia de la salvación, comenzando por Abrahán, nuestro padre en la fe, a quien el Señor llamó un día a salir de su pueblo para ir a la tierra que Él le indicaría.
  • 60. Desde entonces, nuestra identidad como creyentes es la de peregrinos hacia la tierra prometida. El Señor acompaña siempre esta historia. Él permanece siempre fiel a su alianza y a sus promesas.
  • 61. Porque es fiel, ‘Dios es luz sin tiniebla alguna’. Por parte del pueblo, en cambio, se alternan momentos de luz y de tiniebla, de fidelidad y de infidelidad, de obediencia y de rebelión, momentos de pueblo peregrino y momentos de pueblo errante.
  • 62. También en nuestra historia personal se alternan momentos luminosos y oscuros, luces y sombras. Si amamos a Dios y a los hermanos, caminamos en la luz, pero si nuestro corazón se cierra, si prevalecen el orgullo, la mentira, la búsqueda del propio interés, entonces las tinieblas nos rodean por dentro y por fuera.
  • 63. ’Quien aborrece a su hermano –escribe el apóstol San Juan– está en las tinieblas, camina en las tinieblas, no sabe adónde va, porque las tinieblas han cegado sus ojos’.
  • 64.   2. En esta noche, como un haz de luz clarísima, resuena el anuncio del Apóstol: ‘Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres’. La gracia que ha aparecido en el mundo es Jesús, nacido de María Virgen, Dios y hombre verdadero. Ha venido a nuestra historia, ha compartido nuestro camino.
  • 65.   Ha venido para librarnos de las tinieblas y darnos la luz. En Él ha aparecido la gracia, la misericordia, la ternura del Padre: Jesús es el Amor hecho carne. No es solamente un maestro de sabiduría, no es un ideal al que tendemos y del que nos sabemos por fuerza distantes, es el sentido de la vida y de la historia que ha puesto su tienda entre nosotros.
  • 66.     3. Los pastores fueron los primeros que vieron esta ‘tienda’, que recibieron el anuncio del nacimiento de Jesús. Fueron los primeros porque eran de los últimos, de los marginados. Y fueron los primeros porque estaban en vela aquella noche, guardando su rebaño.
  • 67.     Es condición del peregrino velar, y ellos estaban en vela. Con ellos nos quedamos ante el Niño, nos quedamos en silencio. Con ellos damos gracias al Señor por habernos dado a Jesús, y con ellos, desde dentro de nuestro corazón, alabamos su fidelidad: Te bendecimos, Señor, Dios Altísimo, que te has despojado de tu rango por nosotros. Tú eres inmenso, y te has hecho pequeño; eres rico, y te has hecho pobre; eres omnipotente, y te
  • 68.     Que en esta Noche compartamos la alegría del Evangelio: Dios nos ama, nos ama tanto que nos ha dado a su Hijo como nuestro hermano, como luz para nuestras tinieblas. El Señor nos dice una vez más: ‘No teman’. Como dijeron los ángeles a los pastores: "No teman". Y también yo les repito a todos: ‘No teman’.
  • 69.     Nuestro Padre tiene paciencia con nosotros, nos ama, nos da a Jesús como guía en el camino a la tierra prometida. Él es la luz que disipa las tinieblas. Él es la misericordia. Nuestro Padre nos perdona siempre. Y Él es nuestra paz. Amén”.
  • 70.     El 25 de diciembre el Papa Francisco dijo: “En este día, iluminado por la esperanza evangélica que proviene de la humilde gruta de Belén, pido para todos ustedes el don navideño de la alegría y de la paz: para los niños y los ancianos, para los jóvenes y las familias, para los pobres y marginados”.
  • 71.     “que Jesús, que vino a este mundo por nosotros, consuele a los que pasan por la prueba de la enfermedad y el sufrimiento y sostenga a los que se dedican al servicio de los hermanos más necesitados. ¡Feliz Navidad!”.
  • 72. En twitter dijo: Intentemos vivir la Navidad en coherencia con el Evangelio, poniendo a Jesús en el centro de nuestra vida.
  • 73. El Adviento es un camino hacia Belén. Dejémonos atraer por la luz de Dios hecho hombre.
  • 74. La Navidad suele ser una fiesta ruidosa: nos vendría bien estar un poco en silencio, para oír la voz del Amor.
  • 75. El Señor viene. ¡Recibámoslo con el corazón abierto!
  • 76. En Navidad Cristo viene entre nosotros: es el momento adecuado para un encuentro personal con el Señor.
  • 77. Ante el portal de Belén, recemos de modo especial por los que sufren persecución a causa de su fe.
  • 78. Si deseas recibir mails, relacionados con la Iglesia: que contienen diapositivas, vida de Santos, Evangelio del Domingo, . etc Escribe a: unidosenelamorajesus@gmail.com . con el título suscripciones .Servicio Gratuito .Que Dios te llene de bendiciones Y que permanezcamos unidos en el amor .a Jesús