La prensa del siglo xix y dalías, tipografía de plomo y uvas miguel clement martín

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La historia de Dalías (Almería) durante el siglo XIX está muy condicionada por el devenir de dos de los sectores económicos que dieron peso a la provincia de Almería en el contexto económico mundial …

La historia de Dalías (Almería) durante el siglo XIX está muy condicionada por el devenir de dos de los sectores económicos que dieron peso a la provincia de Almería en el contexto económico mundial y que se han convertido en motivo de investigación pormenorizada desde ámbitos históricos, sociales y económicos. Me refiero, por concretar, a la extracción de mineral de plomo y a la producción de uva de mesa. Alrededor de ambas intervenciones humanas, para sacar rentabilidad a los recursos económicos naturales, se cimenta mi intervención, que pretende además ser un compendio que resuma las causas por las que Dalías fue protagonista en la prensa nacional durante el siglo XIX.

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  • 1. La prensa en Dalías en el siglo XIX: tipografía de plomo y uva. La historia de 1800 a 1900 interpretada a través de los papeles periódicos de la época. Miguel Clement Martín. Sociólogo. Periodista. Miembro del Grupo de Investigación “Estudios del Tiempo Presente”.
  • 2. ÍNDICE Introducción 3 La prensa y sus circunstancias históricas 7 El cambiante mapa del siglo XX 17 Producción minera 21 Producción uvera 32 Desastres naturales y enfermedades 39 Otras noticias 51 La prensa de Dalías en el siglo XIX: EL INDEPENDIENTE. 58 Noticias de los nuevos tiempos. 64 Conclusiones. 66 Bibliografía. 67 Internet. 68 2
  • 3. Introducción La historia de Dalías durante el siglo XIX está muy condicionada por el devenir de dos de los sectores económicos que dieron peso a la provincia de Almería en el contexto económico mundial y que se han convertido en motivo de investigación pormenorizada desde ámbitos históricos, sociales y económicos. Me refiero, por concretar, a la extracción de mineral de plomo y a la producción de uva de mesa. Alrededor de ambas intervenciones humanas, para sacar rentabilidad a los recursos económicos naturales, se cimenta mi intervención, que pretende además ser un compendio que resuma las causas por las que Dalías fue protagonista en la prensa nacional durante el siglo XIX. Cada uno de los dos sectores económicos escogidos para el título de mi intervención vivió su momento de esplendor y de decadencia. En el caso de la minería todo ocurrió durante el siglo XIX, mientras que en el caso de la uva de mesa perduró su riqueza hasta mediados del siglo XX. Ambos desarrollos atrajeron a miles de personas hasta el municipio y su decadencia marcó momentos de masivas migraciones. Ambos fueron bases sólidas para el crecimiento económico de Almería, y han sido estudiados con gran profundidad1. Y aquí introduzco la tercera variable que da título a este pequeño trabajo de investigación y que es el motivo de mi conferencia: la prensa, los medios de comunicación durante el siglo XIX y la relevancia de las informaciones que recogían y que tenían a Dalías como origen. Para mostrar de qué manera se hacía eco la prensa diaria del siglo XIX de las informaciones que tuvieron a Dalías como referente, he combinado la información histórica (en algunos casos supongo que de una forma limitada, ya que no es un estudio meramente histórico), de la manera más comprensiva posible, con reproducciones de los periódicos de la época, tanto publicados en Almería como en otras ciudades emisoras de “papeles periódicos”, como eran Madrid, Sevilla, Barcelona o Cádiz2. De la provincia de Almería he analizado un total de 209 páginas de varios periódicos publicados en nuestra provincia, en los que aparecían informaciones relacionadas con Dalías. Su pervivencia nos permite saber qué noticias eran las que gustaban a los lectores de aquélla época. Almería tuvo una enorme difusión de medios 1 Andrés SÁNCHEZ PICÓN. La integración de la economía almeriense en el mercado mundial (1778-1936). Cambios económicos y negocios de exportación. Instituto de Estudios Almerienses, Almería, 1992. 2 Actualmente esta documentación está a disposición del público en general, gracias a los medios electrónicos de digitalización y de intercambio. 3
  • 4. escritos a lo largo del siglo XIX. Pero no todos se nutrían de informaciones. Los medios en los que he encontrado referencia sobre Dalías son los 10 siguientes: La Crónica Meridional. El Eco de Berja. El Caridemo. El ferrocarril. El independiente (Dalías). El Minero de Almagrera. El noticiero. La Restauración. La Voz médica. La Revista de Almería. El mayor número de estas páginas corresponde a “La Crónica Meridional” (1860), ya que fue la cabecera de referencia del periodismo almeriense del siglo XIX (junto con “La Campana de la vela”, sin duda). En cuanto a la prensa nacional, he utilizado 140 referencias encontradas sobre Dalías, seleccionadas de diferentes medios de comunicación, que abarcan el periodo desde 1804 a 1899. No son las únicas que existen, pero son una buena muestra también de las noticias que se producían en Dalías y que eran trasladadas al resto de la nación. Todo ello sin olvidarnos que hablamos del siglo XIX. Los medios publicados en Madrid en los que he encontrado referencias informativas a Dalías son las 39 cabeceras siguientes: Heraldo de la industria. El Globo. Diario oficial de avisos de Madrid. La correspondencia militar. El progreso agrícola y pecuario. Anuario de la Electricidad. La época. La Correspondencia de España. El Día. La Iberia. El País. El Liberal. El heraldo de Madrid. La República. La Unión Católica. 4
  • 5. El Siglo futuro. Archivo diplomático y consular de España. El Imparcial. El Día. La Discusión. La Unión. La ilustración española y americana. La Esperanza. La Discusión. La Nueva Iberia. El Clamor público. La Gaceta de los caminos de hierro. El Observador. El Católico. La España. La posdata. La Revista española. El Eco del Comercio. El Diario de Avisos de Madrid. El Universal. Miscelánea de comercio, política y literatura. Correo de Sevilla (Sevilla). La Conviccion (Barcelona). El Conciso (Cádiz). ¿Cuáles eran los temas de interés de los lectores de prensa del siglo XIX? Sin duda ese interés se nutría de los intereses de aquéllos que editaban los “papeles periódicos”, como eran denominados. En ocasiones dependían de iniciativas de corte burgués y otras veces de características que permanecían ancladas en el Antiguo Régimen. En comunicación, el siglo XIX supone en España la explosión mediática más importante que se ha vivido nunca, ni en el siglo XX con la Dictadura de Primo de Rivera, ni con la República Española ni durante la etapa de la Transición política a partir de 1975, ni ya consolidado el régimen democrático actual. En la provincia de Almería llegaron a circular a lo largo del siglo XIX cerca de 300 cabeceras, lo que nos da la cifra aproximada de la aparición de una media de tres cabeceras diferentes por año en una provincia que ni tenía ferrocarril (aún no estaba 5
  • 6. creada la línea) ni ninguna otra vía de comunicación eficaz (un viaje entre Almería y Dalías podía suponer a los pasajeros de la diligencia siete u ocho horas de baqueteos y saltos). De todas estas cabeceras, la primera en aparecer fue “El Norte de Almería”, que comenzó a difundirse en 1823. No hay una cifra exacta y concreta de cabeceras que salieron a la luz, ya que de algunas no se conservan ejemplares, aunque son más de 300 las referencias de papeles periódicos que se conocen. A lo largo del siglo XIX, y sobre todo en la segunda mitad del mismo, se publicaron en Almería un total de 22 periódicos de tirada diaria, todo un éxito periodístico si tenemos en cuenta las vías de comunicación para su difusión y los medios técnicos utilizados para la composición periodística3. ¿Qué hizo especial ese siglo XIX para la proliferación de medios de comunicación en la provincia almeriense? La respuesta está, sin duda, en la posibilidad de comunicar que otorgaron las transformaciones políticas que nos llegan desde Francia, desde la Revolución Francesa. Es la libertad de imprenta, como se llamó en la Constitución de 1812, algo que no se podía hacer antes sin ser detenido o ejecutado. Aunque hay que tener en cuenta que la libertad de imprenta no fue permanente a lo largo de esos cien años, y se vivieron momentos de censura que impidieron la aparición de medios de comunicación. Quería aclarar que los medios de comunicación que se divulgaron en el siglo XIX no responden al esquema de mass media que tenemos actualmente. En aquel siglo existieron muchas publicaciones de carácter económico pero también gacetas culturales, satíricas, poéticas… y de carácter político o religioso. Incluso había publicaciones que mezclaban todos esos criterios de identidad. Repasando los ejemplares que han perdurado con el paso del tiempo, se puede observar que se configura ya una visión crítica hacia la clase política de uno u otro bando, y que los periódicos no son neutrales sino que toman postura ante la política. Dejo aquí una pregunta en el aire para que vayan sopesando la información en la que abundaré a lo largo de los próximos minutos: ¿Hasta qué punto los medios de comunicación reflejan las preocupaciones reales, la vida real de las personas en un momento determinado de la historia? Mientras llevaba a cabo esta investigación, he encontrado pocas referencias a la minería y a la uva y numerosas a cuestiones más del día a día: las plagas de langosta, las epidemias y enfermedades, la inseguridad provocada por los bandoleros, los sucesos más escabrosos y su relato, las inundaciones e incluso a crímenes políticos. 3 GEREZ VALLS, Francisco: Los diarios almerienses del siglo XIX. La prensa en la provincia de Almería, 1823-1900. Asociación de la Prensa de Almería. Almería, 2006. 6
  • 7. La prensa y sus circunstancias históricas La invención de la imprenta trajo en el siglo XV la regulación de la actividad. En principio se pretendió una regulación técnica, pero fue a partir de la pragmática de los Reyes Católicos en 1501 cuando se instauró la censura previa total. El poder se dio cuenta enseguida de la importancia que iba a tener la imprenta frente a los sistemas tradicionales de comunicación (aunque la regulación será diferente para la impresión de libros y para los periódicos). En el siglo XVIII la Ilustración trajo consigo la reivindicación de mejoras frente al Antiguo Régimen y el desarrollo cultural, literario y técnico, y esas reivindicaciones comenzaron a aparecer en los periódicos. De ahí que en 1791 se dictó una Real Resolución prohibiendo todos los periódicos excepto el “Diario de Madrid”. No era una decisión que afectara a la población, ya que en aquel tiempo el 80% de los españoles eran analfabetos y la prensa era leída por una minoría ilustrada y sectores concretos de la clase media. Antes de comenzar a abordar la información referente a Dalías, voy a hacer una introducción sobre la cuestión legal en la que se basó la edición de los medios de comunicación durante el siglo XIX, puesto que la prensa estuvo sometida al control del gobierno. No hay que olvidar que el derecho de imprenta se concedía a determinadas personas que aportaban capital privado, y su trabajo estuvo sometido al control de los gobiernos de turno. 7
  • 8. El gráfico anterior recoge la estadística de la publicación de periódicos que se realizó en Almería durante el siglo XIX4. Los papeles periódicos del siglo XIX reflejan de forma mimética el estado político de cada momento. Los contenidos, la importancia que se le da a una información u otra… todo aparece ligado al tiempo que le toca vivir al editor, quien muchas veces es partícipe de los procesos políticos en los que está inmersa la sociedad, apoyándolos o criticándolos. Espero no dejarme ningún suceso político importante en el tintero, pero de forma resumida se puede decir que el siglo XIX comenzó para España siendo un reino clásico del Antiguo Régimen, pasó por una invasión, la francesa, que propició la organización liberal y después vivió la vuelta al absolutismo. De ahí nació el carlismo, llegaron los pronunciamientos militares, la primera república y el periodo de la restauración borbónica. Y estos acontecimientos marcaron, por encima si cabe que el propio proceso de la Revolución Industrial, el tiempo que les tocó vivir a los españoles del XIX. Los periódicos no fueron ajenos a los traqueteos de la política. De hecho, su aparición o no dependía del sistema político que tocaba en cada ocasión. El XIX es sin duda el siglo de las constituciones, y también el de la “libertad de imprenta” –como se denominaba antes a la libertad de prensa-. Estas constituciones alternarán entre la tradición y la modernidad, entre el conservadurismo y el liberalismo y entre el antiguo y el nuevo régimen. Y de esas constituciones surgirán las legislaciones que controlen a la prensa, que digan qué pueden contar y qué no, y quién puede ser el editor de un periódico o no. Hasta nueve textos constitucionales y asimilados se conocen del siglo XIX. Cronológicamente, la relación es la siguiente: la Constitución de Bayona (1808), la Constitución de Cádiz (1812), el Estatuto Real –la carta otorgada de José I- (1834), las constituciones de 1837, 1845, 1856 (ésta no promulgada), 1869, la constitución republicana de 1873 y finalmente la de 1876. De la coyuntura histórica en que se promulga cada texto constitucional se puede comprender que la regulación de la información fue durante el siglo XIX una prioridad para los gobernantes. En mayor o en menor medida, porque bien es cierto que la libertad de información (como conocemos hoy a la libertad de imprenta) alternó entre periodos de libertad absoluta y periodos de férreo control gubernamental. Este control supuso la alternancia de periodos en los que la única prensa autorizada es aquella que no aborda cuestiones políticas (de contenido literario o científico) y los periodos en los que el contenido es básicamente político. Así sucedió 4 GEREZ VALLS, Francisco. Obra citada. 8
  • 9. durante la primera mitad del siglo XIX, mientras que en la segunda comenzaron a aparecer diarios informativos o de noticias. Haciendo una división en función de la mayor o menor libertad de imprenta que los gobiernos permitían, se puede dividir el siglo XIX en tres periodos históricos en relación a los medios de comunicación5: ÉPOCA De las Cortes de Cádiz a la AÑOS SITUACIÓN DE LA PRENSA 1808-1833 Fases de censura y libertad absolutas 1833-1874 Normalización de la actividad muerte de Fernando VII De la Regencia de María Cristina a la Primera periodística con periodos de represión República De la Restauración borbónica 1874-1900 al fin de siglo Desarrollo de los periódicos con normativa legal estable El siglo XIX comenzó con la limitación de la libertad de información, pero la invasión francesa y la organización política a través de las Cortes de Cádiz devolvieron la libertad de imprenta.6 El levantamiento de 1808 supuso la proliferación de periódicos e impresos en general. En 1810 se aprobó en las Cortes de Cádiz un decreto (proyectado por Agustín Argüelles) por el que se reguló la libertad de expresión (la publicación sin necesidad de aprobación), y la Constitución de 1812 recogió dicha libertad en su articulado (371). Algunos de los periódicos de aquella época aparecerán más adelante, como fue el caso de “El conciso”. En 1814 con el regreso de Fernando VII se restauró la censura previa y se suprimió un año más tarde la libertad de imprenta. En 1820 con el pronunciamiento de Riego volvió la libertad de prensa, junto con la Constitución de 1812. Las limitaciones para los periódicos eran mayores que las fijadas con la Pepa, pero las autoridades del Trienio fueron blandas en su aplicación. De esta etapa datan los primeros periódicos conocidos de Almería, entre ellos “El Norte de Almería”. La intervención de la Santa Alianza en España terminó en 1823 con el Trienio Liberal. Reaparece la censura y tan sólo se autoriza la publicación de dos, ya conocidos: la “Gaceta” y el “Diario de Madrid”. En los últimos años de la “Década Ominosa” el 5 Elaboración propia. Tanto en la Constitución de Bayona como en la de Cádiz se regula la libertad de imprenta, aunque el gobierno francés de la ocupación no la aplicó. 6 9
  • 10. absolutista Fernando VII suavizó la situación de impresión, pero se mantuvo el control político sobre los periódicos que no desapareció hasta la muerte del rey y que dejó en Almería la reacción liberal que terminó con el suceso de los “Coloraos”. Entramos en el segundo periodo que he señalado, el que abarca desde la Regencia de María Cristina a la Primera República (1833-1874). Durante la regencia de María Cristina y Espartero se dieron pasos para el resurgimiento de los periódicos, al calor de la nueva burguesía naciente. Sin embargo, debido al estallido de la primera guerra carlista (1833-1839) se mantuvo la censura previa (excluyendo de esta censura a las publicaciones científicas, artísticas y literarias) y se estableció la figura del editor responsable, que identificaba a una persona física como tal. Aparecieron publicaciones como el Boletín Oficial de la Provincia, El Pensil (1835) y El Correo Urcitano (1836). Superado el tercio de siglo aún asomaban a los periódicos noticias sobre la Guerra de la Independencia, como ésta publicada en 1833 que nos habla de los restos de un soldado originario de Dalías fallecido como prisionero de guerra. Incluido en una relación de 80 muertos que fue remitida en 1833 por el embajador español en Madrid, eran prisioneros de guerra que fallecieron en Francia entre 1808 y 1813. En ella se encontraba un vecino de Dalías, que falleció en 1811: Dalías también fue escenario de la confrontación política nacional de cada periodo. En el siguiente caso, se trata de la formación de un grupo de lucha para llevar a cabo un pronunciamiento militar por parte de Juan Lucas Arráez, de Berja, como recogió “La revista española” en mayo de 18347: 7 Al sacar esta publicación, el 7 de noviembre de 1832, su fundador y director, el periodista y dramaturgo José María Carnerero, la considera como la “Serie segunda” de la que ha estado publicando hasta el día uno con el título Las cartas españolas (1831-1832). Ocupará un papel importante en la prensa política del periodo, incorporando también el periodismo noticioso, así como los artículos de costumbres y de viajes y la reseña y la crítica teatral, literaria y artística. Entre otros columnistas contó con Mariano José de Larra. 10
  • 11. El Motín de la Granja (1836) favoreció la restitución de libertades y aperturismo de la Constitución de 1812, condicionado por la guerra carlista. Pero será con la Constitución de 1837, que mantuvo los principios de la gaditana, cuando avanza el liberalismo hasta dar con el nacimiento de una nueva de Ley de Prensa (22 de marzo de 1837). Con ella se suprimió la censura previa pero se mantuvieron restricciones y medidas de control, motivadas por la guerra. Hay una característica que marca la aparición de cabeceras: hay más libertad pero los propietarios debían depositar una fianza (de 10 a 40.000 reales en función del tamaño de la población), lo que exigía tener grandes recursos económicos. Finalizó la primera guerra carlista y comenzó la regencia de Espartero (18401843), que intentó una represión informativa que acabó al final de su mandato incluso con la orden al servicio de Correos de no admitir para su entrega los periódicos que no fueran oficiales o adictos a Espartero. Y llegamos finalmente al reinado de Isabel II, el comienzo del último periodo. De 1843 a 1854 se vivió la denominada “Década moderada” y se proclamó una nueva Constitución (1845). Los gobiernos moderados limitaron la labor de la prensa mediante 11
  • 12. dos decretos: el de 10 de marzo de 1844 y el de 6 de julio de 1845. Con ellos buscaban controlar el periodismo restableciéndose cierta censura, la clausura de periódicos y el pago de cantidades como depósito previo. La información seguía estando controlada por la monarquía y mostraba su adhesión a la misma ante cualquier intento de protesta. Así lo recogió en 1844, con información sobre Dalías, el periódico “La esperanza”8: A pesar de las limitaciones, en esta época comenzó el periodismo de noticias e información a través de periódicos de Almería (El Deseo, 1844; El Correo de avisos, 1845; El Caridemo (1846); El Capricho (1847); Biblioteca literaria de Almería (1849); El Eco de Almería y El Clamor público (1853). En el final de esta década apareció un medio de gran relevancia para Almería, el primer diario de información general de la provincia, La Campana de la vela (1854). La reacción a la política moderada llevó en el ámbito nacional a la Vicalvarada (pronunciamiento de O’Donnell y Dulce) en 1854, lo cual permitió el restablecimiento de la Ley de 1837 y un considerable aumento del número de periódicos, propio de las etapas revolucionarias. Este paréntesis progresista continuó con un bienio moderado en el que se reimplantó la Constitución de 1845. A ese bienio le sucedió la etapa de la Unión Liberal (coaligación entre moderados y progresistas). Sin embargo, en 1857 se publicó una nueva ley de prensa, la auspiciada por el Ministro de Gobernación Cándido Nocedal. Vuelta a la censura previa y elevación de los depósitos previos así como las sanciones. Con el subtítulo de “Periódico monárquico”, es la más importante cabecera de la prensa absolutista española del siglo XIX, como órgano oficioso del carlismo. Con una larga vida, nace tras ser vencidas las tropas carlistas con el “abrazo” de Vergara, el 10 de octubre de 1844, en pleno proceso de incorporación de amplios sectores ultracatólicos a la legalidad isabelina emanada de la Constitución de 1845, al ejército, a la administración y al propio Partido Moderado, en ese momento en el poder, pero sin renunciar a sus principios ideológicos como combatiente del régimen liberal y parlamentario. 8 12
  • 13. La guerra de Marruecos (1859-1860) permitió respirar al gobierno, que se vio apoyado desde los medios de comunicación por cuestiones patrióticas. En 1863 los progresistas abandonaron la Unión Liberal y comenzó una etapa que duró cinco años en los que se sucedieron reformas de libertad de prensa aperturistas (como las puestas en marcha por Cánovas en junio de 1864). Estos periodos aperturistas permitían la inclusión de comunicados como el que sigue, que enviaron los demócratas de Dalías en 1863 mostrando adhesión a las tesis democráticas frente a otras ideologías, y fue publicado en el periódico La discusión9 de Madrid: 9 Periódico fundado y dirigido en sus primeros años por el célebre jurisconsulto y político José María Rivero (18141878), quien desde 1851 venía presidiendo el Partido Democrático, fundando en 1848 de una escisión del Partido Progresista. 13
  • 14. Sin embargo, en noviembre de 1864 Narváez dictó una Orden restrictiva para los medios. Fue este un momento frenético en el establecimiento de normas en contra de la libertad de prensa: En mayo de 1866 se aprueba nueva ley que es endurecida en julio (González Bravo prohíbe la lectura de la prensa en los cuarteles) y que desembocó en una nueva ley en marzo de 1867. Sin embargo, la prensa era ya imparable en su evolución. En esa etapa, de 1854 a 1868, se publican una veintena de cabeceras en Almería, entre otras El Urcitano (1860), El Eco del mediodía (1864) pero sobre todo La Crónica meridional (1860). En octubre de 1868 es depuesta Isabel II y comienza el denominado Sexenio Democrático, que fue el primer ensayo republicano en España. Práxedes Mateo Sagasta aprobó en octubre de 1868 un decreto restituyendo la libertad de prensa y la Constitución de 1869, “La Gloriosa”, lo incluyó en su articulado. Comenzó entonces un periodo de proliferación de la prensa ya que desapareció la censura previa y los altísimos depósitos previos. De esta etapa destacar la represión contra los periódicos republicanos y carlistas tras el asesinato del General Prim y la designación de Amadeo I de Saboya en 1871, respectivamente, que provocó la prolongación de la tercera guerra carlista hasta 1876. De la primera república destacar a los tres primeros presidentes de gobierno, Figueras, Pi y Margall y el almeriense Nicolás Salmerón, y una constitución republicana que quedó en proyecto y que iba a legitimar la libertad de prensa. La década de los 60 fue pésima para Almería: epidemias de cólera, viruela y sarampión y decadencia de la actividad minera se sumaron a la situación política. Durante el Sexenio Democrático se publicaron una decena de periódicos en Almería: La Voz republicana (1873), El Observador (1868) y La lealtad (1870). De esta misma época datan revistas políticas satíricas, religiosas o comerciales. El tercer periodo en que he dividido el siglo XIX comenzó con la rebelión de Martínez Campos en diciembre de 1873 y el golpe de estado del general Pavía a comienzos de 1874. Estas circunstancias dieron lugar a doce meses de fuertes restricciones a los periódicos: todos los opuestos al régimen fueron suprimidos. Cánovas, el artífice del régimen de la Restauración, dictó normas muy estrictas para salvaguardar la monarquía, a la que se considera intocable. La ley de 31 de diciembre de 1875 persiguió especialmente a los detractores del rey y a los portavoces del carlismo. Esta ley suprimió la censura previa pero mantuvo los controles previos para folletos que tratasen sobre temas políticos. Además, se volvió al establecimiento de depósitos previos y la suspensión de periódicos no adictos al régimen. 14
  • 15. Hay que esperar a la Constitución de 1876 para ver suprimida la censura previa. La responsabilidad vuelve a ser de los editores, no de los directores. Tras varios años de estabilidad, en 1881 Sagasta llega a la presidencia de un gobierno liberal y proclamó una amnistía casi general para los delitos de prensa y otorgó libertad a los periódicos. En esta década se publican una decena de periódicos en la provincia (El Minero de Almagrera –Cuevas-; El Horizonte –Huércal Overa- El Eco del Almanzora –Cuevas-, El Ferrocarril, El Independiente, El liberal-conservador, La Crónica Meridional, el Boletín Oficial de Almería y La Revista de Almería). Del segundo gobierno Sagasta cabe destacar la famosa Ley de Policía de Imprenta (de 26 de julio de 1883), que estuvo vigente hasta 1939 y, al menos en teoría, hasta ser derogada por la Ley Fraga de 1966). La Ley de 1883 fue una ley moderna, que permitía una amplia libertad de prensa política, facilitando por fin a los periódicos españoles un adecuado y estable marco legal en la que poder desarrollar su labor. En esta ley se estableció la igualdad de la autoridad y de los particulares en el derecho de réplica. Para la publicación de periódicos se obligaba a lo habitual: una licencia previa, pie de imprenta, entrega de ejemplares a la autoridad y contar con un responsable legal. A partir de la Constitución de 1876, las cuestiones políticas pasaron a un segundo lugar en la escala de importancia para los lectores, de ahí que los medios buscasen fórmulas para obtener apoyo económico (es decir, aparece la publicidad como forma de conseguir recursos). Surgen así nuevos motivos de publicación y desde 1874 se vivió en Almería una creciente actividad periodística. De esta década son, además de los clásicos La Crónica Meridional y El Diario de Almería, La Izquierda Almeriense (1882), Ya veremos (1884), La lealtad (1884), Las Noticias (1885), Almería (1890), El Sur de España (1891), La República (1891), La República Ibérica 1891), El Adalid (1894), La Restauración (1895) y La Provincia (1896). Mención especial merece en este trabajo la noticia de la aparición a mediados de 1885 de “EL INDEPENDIENTE”, único medio de comunicación, documentado, que se elaboró y difundió desde Dalías en el siglo XIX, y al que más adelante me referiré de manera un poco más extensa. 15
  • 16. Para terminar el siglo, España enfrentó la pérdida de las colonias, etapa en la que los periódicos mantuvieron en mayor medida un secretismo cómplice con el gobierno sobre la evolución de la guerra. En Almería el final de siglo aún vio aparecer nuevos medios: La patria (1899) y El Regional (1899). En el panorama informativo, no aportó grandes cosas a la información que recibieron los almerienses a través de sus periódicos. 16
  • 17. El cambiante mapa del siglo XIX Este mapa histórico procede de Alemania y data de 1799, cambiando el siglo hacia el que es nuestro interés en este trabajo, y me sirve para situar en el espacio la narración de aquí en adelante puesto que la historia a caballo entre las divisiones administraciones hizo que las informaciones de Dalías aparecieran en periódicos de Almería a partir de 1833, pero hasta entonces (e incluso después por la dinámica existente, que es parecida a que hoy todavía se hable de Campo de Dalías para referirse al municipio de El Ejido) las informaciones sobre Dalías aparecerán relacionadas con informaciones de Granada y las poblaciones de aquélla división. Como pueden comprobar, Dalías comenzó el siglo XIX en el Reino de Granada y terminó la centuria siendo almeriense. Fíjense si cambiaron las cosas en ese periodo. Y con ese dato se pueden dar cuenta del juego que pueden dar a los periodistas noticias como las que vamos a repasar de manera muy rápida en los próximos minutos. Avanzamos diez años. Continuamos con el mapa de divisiones en prefecturas que puso en marcha el reinado de José I, durante la ocupación francesa. Esta división data de 1810. El territorio del Reino de Granada se había desgajado pero Dalías seguía estando en el territorio con capitalidad en Granada. 17
  • 18. Las Cortes de Cádiz aprobaron varias modificaciones apareciendo las provincias (el nomenclátor de Floridablanca, de Felipe Bauzá… El regreso de Fernando VII devuelve los límites a los tradicionales del Antiguo Régimen, con una división en 29 intendencias y 13 consulados en 1817. Durante el Trienio Liberal (1820-1823) se promueve una nueva división provincial, en base a la concepción del Estado Liberal, aprobándose entonces la aparición de 52 provincias, entre ellas Granada y Almería. Con lo cual Dalías iba a pasar a estar integrada en esta segunda provincia. Digo “iba” porque la caída del gobierno liberal llevó a la restauración del Absolutismo y a la vuelta a la antigua división, la de 1817, la típica del Antiguo Régimen. El mapa que hoy conocemos fue aprobado en 183310. Se trata de la Reforma de Javier de Burgos y en la misma vuelve a aparecer dividido en dos el territorio de 10 El proyecto liberal de reorganización territorial de España, ya planteado en la Constitución de 1812, vera al fin la luz en 1833. Durante el Trienio Liberal (1820-1823), se estableció una nueva división provincial, que fue suprimida por 18
  • 19. Granada, y Almería comenzó, entonces sí, su existencia como demarcación administrativa propia. Así lo recogió el periódico “Eco del comercio”11 en 1834. Fernando VII. La división provincial de 1833 se inscribe dentro del proyecto político de los liberales de cambiar de raíz la estructura política y administrativa del país, desterrando para siempre las estructuras del Antiguo Régimen. En 1833, el ministro de Gobernación, Javier de Burgos, propuso una nueva división provincial, la misma que ha llegado hasta nosotros con algunos ajustes, en la línea planteada en 1812 y 1820, o por José I Bonaparte en 1810. El proyecto pretende hacer tabla rasa de los reinos históricos peninsulares implantando el centralismo en la nueva demarcación administrativa. Pero el peso de la tradición era importante y no se pudo ignorar, por eso, las 49 provincias resultantes del proyecto de Javier de Burgos recordaban las antiguas demarcaciones de los reinos peninsulares. Se simplificaron sus trazados, se suprimieron enclaves y la superposición de administraciones. La nueva división provincial es el soporte básico de la reorganización administrativa, judicial, fiscal y militar de la nación. Cada provincia tendrá su gobernador civil (jefe político) y militar, delegación de Hacienda y Audiencia judicial. Es por tanto, la base del Estado liberal del siglo XIX y de buena parte del XX. En el capítulo 2 del Real Decreto de 30 de noviembre de 1833 sobre la división civil de territorio español en la Península e islas adyacentes en 49 provincias, se indica que: “La Andalucía, que comprende los reinos de Córdoba, Granada, Jaén y Sevilla, se divide en las ocho provincias siguientes: Córdoba, Jaén, Granada, Almería, Málaga, Sevilla, Cádiz y Huelva.” 11 El Eco del comercio nace el uno de mayo de 1834. Con la muerte de Fernando VII y el final del Absolutismo, y la asunción de la Regente María Cristina del título de Reina Gobernadora por la minoría de edad de Isabel II, se iniciará la transición hacia el Estado liberal al mismo tiempo que se produce un “nacimiento” de la prensa española al estilo de la europea que, en su tratamiento formal y carácter político, durará todo el siglo XIX. El Eco del comercio será el modelo más destacado de esa prensa informativa y política que, en este caso, se convertirá en el más cualificado órgano del liberalismo avanzado a través del cual se formará el Partido Progresista. 19
  • 20. Por supuesto, durante el resto del siglo XIX hubo intentos de modificar esta configuración, pero ninguno prosperó: ni la que se propuso durante la primera república (1873) ni la de Segismundo Moret (1884) ni la de Francisco Silvela (1891). Como nota anecdótica indicar que todas ellas contemplaban una división de Andalucía en dos territorios, uno occidental y otro oriental en el que estuvieran incluidas las provincias de Granada, Jaén, Málaga y Almería. Como ven, Dalías pasó el primer tercio del siglo XIX perteneciendo al Reino de Granada y después a la delimitación territorial de Granada, dependiendo de Ugíjar, si no me equivoco. Desde 1833 será, de todas todas, territorio almeriense administrativamente. Cuando veamos las informaciones publicadas se darán cuenta de la identificación de Dalías con el territorio de Granada durante el primer tercio de siglo. Siglo XIX. Estamos hablando de una etapa que en el plano doméstico va desde la Guerra de la Independencia, el final del Antiguo Régimen, la proclamación de la primera república, la restauración borbónica y la desaparición del imperio colonial español. Y seguro que me dejo por el camino algunos acontecimientos históricos de vital importancia que si quieren podemos ampliar incorporando alguno entre todos. ¿Se les ocurre alguno? 20
  • 21. Producción minera. Nos adentramos ya en uno de los temas que forman parte del título de esta intervención, la minería de plomo. Toda la Sierra de Gádor fue taladrada para extraer el mineral. En el siglo XIX fue mayor, pero la extracción se venía produciendo desde hacía siglos. Hay numerosos estudios que nos hablan de la extracción minera en Almería, la riqueza relativa que dejó durante su permanencia y las repercusiones en la salud de aquellos que trabajaron en las minas. La extracción de minerales en todo este territorio se remonta, según los estudios, a la época romana. No nos vamos a ir tan lejos, ni siquiera a la época árabe ni a la Reconquista. Pero seguimos enfrascados en la extracción del mineral hasta el siglo XVIII. Será a partir de 1820, con la liberalización de la explotación minera, cuando se produjo una verdadera fiebre minera. La extracción minera no estuvo exenta desde entonces a los vaivenes políticos que acontecían en España. Esta situación terminó con un decreto publicado el 4 de julio de 1825 que supuso, definitivamente, la plena liberalización del sector y el renacimiento a gran escala de la minería privada, que fue muy potente de 1820 a 1840. En la Sierra de Gádor la extracción minera había continuado durante los primeros años del siglo XIX, y no costó relativamente mucho adaptarse a los requisitos de la nueva normativa, que incluía una fuerte presión fiscal todavía asumible debido al alto precio que tenía el mineral en los mercados. Hubo entonces una polémica en cuanto a la técnica utilizada para la extracción de mineral, mediante pozos verticales (de los expertos de la época se cuenta con Chastagenet en contra y con Ezquerra a favor). No eran minas como tenemos asociada a nuestro ideal, de galerías, elevadores, mineros con casco... Se habla de “pequeña minería”12. El laboreo de las minas era tan sencillo como eficaz: se reducía a la abertura de un pozo, o dos si daban resultado. El primero solía tener de 65 a 85 metros de profundidad, y el segundo algo menos. Al pie de los mismos, se abrían unas pequeñas galerías, sin atender a la dirección ni al nivel del piso, pues tan pronto se sube como se baja en ellas, según la menor dureza de la roca. En la superficie y junto a la bocamina estaba la caseta de los mineros, 6 u 8 normalmente por pozo, una sencilla construcción de piedra suelta con cubierta vegetal. En las minas trabajaban todos aquellos que podían hacerlo, desde edades muy tempranas. 12 SÁNCHEZ PICÓN, Andrés. La integración de la economía almeriense en el mercado mundial (1778-1936). Instituto de Estudios Almerienses. Almería, 1992. 21
  • 22. Las minas eran abandonadas en tiempos de cosecha, de julio a septiembre (en el llano que formaba el Campo de Dalías se cultivaban cereales, que eran atacados año tras año por una plaga, la langosta, de devastadoras consecuencias). Por el contrario, en invierno sobraba mano de obra a pesar de las inclemencias del tiempo. Los trabajos de explotación se dividían en varadas, periodos de unos dos meses que acababan en una fiesta señalada, cuando se pagaba el salario. El mineral se garbillaba (cernía) al pie de las explotaciones y por medio de recuas de mulos se transportaba a las fundiciones. Más adelante, en fundiciones más modernas y avanzadas, en Almería y Adra. Durante los primeros 20 años las minas se trabajaron sin ningún tipo de dirección técnica. A partir de 1840 se conoce la llegada de los primeros técnicos, que constataron en sus informes los destrozos que la extracción incontrolada había producido en los yacimientos. Las minas se explotaban a través de la constitución de sociedades, con el paso previo de la solicitud de registro de la mina. Eran pequeñas empresas que repartían su interés entre 25 ó 30 acciones (o partes de mina), que podían a su vez subdividirse en medios y cuartos. Para promover la confianza en estas sociedades, impulsadas o no por ciudadanos del terreno donde estaban ubicadas las minas, se solía incorporar a alguna personalidad influyente, para atraer fondos necesarios para la puesta en marcha. Desde los años 30 se popularizó también el arrendamiento de minas (contratos de partido), entregando al “partidario” la concesión de una o dos lumbreras de la mina. No hay una cifra exacta de minas en explotación 13 en toda la Sierra de Gádor. Se sabe que en 1841 una multitud de sociedades se repartían las más de 1.500 minas que se abrieron en la Sierra de Gádor. (La cifra es aproximada: Ezquerra cifra en 1.670 el número de minas en 1839, y el Diccionario de Madoz nos habla de 2.100 las minas que se explotaron). En cuanto a la mano de obra, el total de minas en la Sierra de Gádor tenía dedicados al laboreo a unos 18.000 obreros14. Hubo en Dalías una proliferación de puntos de extracción, aunque se identifica la existencia de explotaciones mineras de relativa calidad y seguridad en cuatro puntos: Cerro de las Minas, Hoya del Ciervo, Hoya de Gatos y Fuente Alta. En esos lugares, en total, había una veintena de yacimientos mineros. A la extracción del mineral de galena hay que unir la fundición para extraer el plomo. Según las fuentes consultadas, en los años 30 había en Dalías 23 fundiciones. Por supuesto, estas cifras no comprenden la relación de todas las fundiciones, y se conoce la existencia de varios más. 13 SÁNCHEZ PICÓN, Andrés. Obra citada. PÉREZ DE PERCEVAL, Miguel Ángel. La minería almeriense contemporánea (1800-1930). Zéjel Editores. Almería, 1989. 14 22
  • 23. La llegada del plomo de Almería a los mercados supuso en el periodo de 1823 a 1860 una bajada de los precios de hasta un 30%, y a partir de 1830 la pérdida de rentabilidad se incrementó. Esta dependencia llevó a principios de 1840 a la concentración empresarial para hacer rentable la labor de extracción y de fundición y a la contracción del modelo de “pequeña metalurgia” tan activo hasta entonces en la Sierra de Gádor dando paso a agrupaciones empresariales donde se unirán fundidores, propietarios de minas y empresas de distribución (hay casos aislados de intentos particulares que salieron adelante con capital procedente de otras provincias, como la fundición “Santa Engracia” en el paraje de La Balsilla en 1836, por parte de Francisco de Paula Enciso). 15 A la par que se reestructuró la extracción de plomo en la Sierra de Gádor, otras zonas mineras de Almería, como la de Almagrera, retomó la “minomanía” en aquella España de mediados del siglo XIX. En esta producción no entraré en más detalle. De 1860 a 1880 la rentabilidad de la minería de plomo mantuvo el interés de los accionistas, teniendo como centro de la burguesía minera a la localidad de Berja. Y continuaba el interés de inversores de renombre en las minas.16 Sin embargo, en la importancia de la minería almeriense pesaba más la producción de la zona del levante. A continuación, reproduzco algunas de las muchas referencias existentes en la prensa nacional de constitución de sociedades mineras. No son todas, ya que como he indicado en la década de los 70 se produjo una importante actividad de inscripción 17. 15 Idem. Por ejemplo, en 1859 Pascual Madoz, impulsor de la desamortización de 1855, poseía 4 de las 70 acciones de la mina “Cucaña de Díaz”, en el término de Dalías (SÁNCHEZ PICÓN, Andrés. Obra citada). 17 En “El Minero de Almagrera”, periódico dedicado a la información minera de la provincia, he recogido más de una treintena de estas inscripciones en dos años, 1874 y 1875. 16 23
  • 24. La legislación minera de 1868 supuso la proliferación en Almería de solicitud de concesiones o propiedades mineras que quedaban sin explotación a la espera de la captación de capital, principalmente extranjero (que no llegaba). Es decir: había muchas minas pero la proporción de las improductivas no hizo más que aumentar (en 1891, de las 940 minas concedidas, sólo 139 daban alguna producción). En las dos décadas finales del siglo XIX se producirá el control británico de los mercados, que llevará a la reducción del precio de compra del plomo. A finales del siglo XIX se produce una depreciación mundial del valor del plomo ante la superproducción. Almería ya fue sobrepasada en los años 80 en producción por otras provincias como 24
  • 25. Murcia, Jaén y Córdoba. A principios de siglo, la producción de plomo en barra era casi residual. La riqueza creada por las minas se convirtió en dinero para la mano de obra y los propietarios de los terrenos, pero también en deforestación de los terrenos ante la gran cantidad de leña necesaria para las fundiciones (algunos municipios pusieron arbitrios especiales a la exportación de plomo como compensación de los perjuicios de destrucción de montes) y la contaminación del medio ambiente). Fue un problema importante para toda Almería, y fue una causa de la deforestación que hoy existe en la provincia. Los ayuntamientos, el gobierno central… los diferentes organismos oficiales intentaron reducir el uso de leña, pero quedó tan sólo 25
  • 26. en el cobro de impuestos. No había otro criterio que el de concienciar para que no se usara leña ante el precio que se tenía que pagar. Sin embargo, se siguió utilizando. Por ejemplo, así lo recogió la “Revista mensual de agricultura” 18 en 1850, haciéndose eco de una decisión tomada por el gobernador civil de Almería. Pero también fue tratada y recogida en los medios de la época la repercusión en la salud de los que trabajaban en las minas, del conocido como el cólico del plomo (“mal del emplomamiento”). Era ésta la principal enfermedad profesional19 de los trabajadores de la minería, que se veía acrecentado por las prácticas extractivas que se utilizaron. Comienza a publicarse en enero de 1850 con el subtítulo “periódico de intereses materiales” por su propietario y director Augusto de Burgos (1813-), editor y periodista especializado en agricultura y ganadería, que había editado previamente Revista barcelonesa (1847) y fue autor de diccionarios y manuales sobre estas materias. En agosto de ese año absorbe a Semanario agrícola, del doctor en medicina y catedrático Antonio Blanco Fernández (-1873), que desde el siete de febrero al 18 de julio venía apareciendo el jueves en números de ocho páginas, estampado en la imprenta de los señores Andrés y Díaz. 19 La referencia más interesante sobre la enfermedad del plomo y su tratamiento, por ser un testimonio directo y experto, la ofreció Manuel Rodríguez Carreño, quien fuera médico en Dalías a mediados del siglo XIX a través de un documento, 18 26
  • 27. El estudio más conocido y también más divulgado, de hecho se ha reeditado hace pocas fechas, fue el documento firmado por un médico que estuvo trabajando en Dalías a mediados de siglo, Manuel Rodríguez Carreño. En su “Topografía médica y estadísticas de la villa de Dalías” se recoge información de gran valor para conocer la sociedad, la economía y la salud de aquella época. No será éste el único médico que se encargue de las enfermedades que afectaban a los mineros, ni la única publicación que se haga en esa época. A lo largo del siglo XIX son varios los estudios médicos que se llevaron a cabo, incluso el estudio de las enfermedades relacionadas con la minerías fueron objeto de tesis doctorales como lo atestigua la información del avance de un trabajo que fue publicada en 1851 por la “Gaceta Médica”20: “Topografía médico y estadística de la villa de Dalías, Almería”. RODRÍGUEZ CARREÑO, Manuel. Topografía médico y estadística de la villa de Dalías, Almería. Arráez Editores, Almería, 2007. 20 Periódico de medicina, cirugía y farmacia, así como de ciencias auxiliares, órgano oficial del Instituto Médico de Emulación, que aparece el diez de enero de 1845, bajo la dirección de su propietario y futuro marqués de Guadalerzas, el doctor Matías Nieto Serrano (1813-1902), que se centrará en ofrecer artículos e información de carácter científica y profesional. 27
  • 28. Conforme se fueron agotando las minas y haciéndose menos rentables, muchas se fueron cerrando. Por otra parte los avances técnicos y la modernización de las explotaciones hicieron disminuir la necesidad de mano de obra. Todo esto provocó la marcha de numerosas familias y la desestabilización social. El declive de las minas llegó a principios del siglo XX. En cuanto a la información sobre la minería, Dalías no llegó a contar con un periódico orientado a la información minera, como pasó con la cercana Berja, o con la cabecera más reseñable, “El minero de Almagrera”, a pesar de que existieran numerosas explotaciones en su territorio y a que un gran número de habitantes trabajaban en ellos. Un poco más tarde, con el hundimiento del mercado, miles de vecinos tuvieron que emigrar y lo hicieron hacia Orán, aunque esto después provocaría una crisis que obligó a recaudar fondos para ayudarles a su vuelta 21. Emigración. Incluyo este apartado dentro de la minería ya que fue a consecuencia del devenir de esta industria extractiva por la que se produjeron grandes oleadas migratorias desde Almería. Buena parte de los trabajadores mineros de Almería se traslababan a finales de siglo, en torno a 1870, hasta Orán, en el norte de África, pero otros irán a parar a las explotaciones mineras de la región de Murcia 22. En Almería se publicó incluso un periódico “Almería-Orán” en 1881. Fue un periódico publicado por una comisión de periodistas almerienses a beneficio de las víctimas de Saida, bajo la dirección de Francisco Llopis Pérez y J. Alcázar. 22 PEDREÑO CÁNOVAS, Andrés y HERNÁNDEZ PEDREÑO, Manuel (coords.).: La condición inmigrante. Exploraciones e investigaciones desde la Región de Murcia. Colección Aula Debate. Vicerrectorado de Extensión Cultural y Proyección Universitaria. Universidad de Murcia, 2005. 21 28
  • 29. Desde 1830 las tierras argelinas, ocupadas por los franceses, reciben a españoles de diferentes regiones para trabajar recogiendo esparto. Las primeras migraciones económicas estaban sometidas casi a la ilegalidad, hasta su legislación mediante leyes en 1849, 1853 y 1856. Al legalizarse se aceleró la inmigración, haciéndose más fluida desde Almería alrededor de 1870.23 Así por ejemplo informaba “El siglo futuro” en su edición 1.481 de 23 de octubre de 1880, sobre una noticia de migración masiva recogida por el periódico “La Correspondencia”24: Sin embargo, los sucesos acaecidos en Saïda en 1881 provocaron una vuelta masiva de inmigrantes25 y la muerte de 190 españoles a manos de los rebelados (en 23 En el caso de Argelia, los españoles vieron regulada su llegada tras el convenio franco-español de 1862. Pero los solicitantes debían recibir la autorización del gobernador civil y hacer un depósito de 320 reales por persona, exigido a los armadores. En muchos casos, ese alto peaje llevaba a la emigración clandestina. Si hasta 1870 la emigración a Orán había sido mayoritariamente murciana, a partir de entonces es almeriense, tras la crisis de la minería alpujarreña y del Levante. La facilidad para buscarse la vida fuera de España se flexibilizó a partir de 1873, cuando se derogaron las facultades de los gobernadores y el depósito a los armadores, que recaía al final sobre los emigrantes. 24 “El siglo futuro” fue fundado por Cándido Nocedal (1821-1885), aparece el 19 de marzo de 1875 con el subtítulo de “diario católico” cuando la tercera guerra carlista (1872-1876) está en un momento enconado, pero no defenderá claramente esta causa hasta que, en 1879, aparezca El fénix, de Alejandro Pidal y Mon, y en 1881 La fe, el periódico de Vicente de Castro y Antonio Juan de Vildósola, con los que iniciará una enconada polémica en el seno del ultracatolicismo, que acabará años después en el cisma entre sus filas. “La correspondencia” a la que hace mención era un periódico republicano (en su primera etapa) surgido en 1877 y que desapareció en 1932, de ahí el pique que se adivina entre ambos medios. 25 Allí murieron cerca de 200 españoles, entre murcianos, alicantinos y almerienses que trabajaban en los atochares argelinos del Oranesado recogiendo esparto para la “Compañía Franco-Argelina”, tras una revuelta independendista contra los franceses. 29
  • 30. aquel año la población española en este territorio era muy elevado: 114.320 26 españoles trabajaban por aquel entonces. Provenían de varias provincias, aunque principalmente de Almería, Murcia y Alicante, y se habían desplazado hasta Orán con sus familias a recoger esparto. A su regreso a España tras los sucesos muchos tuvieron que ser auxiliados de forma extraordinaria a través de campañas de solidaridad al no poder hacer frente a las deudas contraídas. Las ayudas, sin embargo, no se entregaron a todos los que regresaron. Entre aquellos que volvieron a España se encontraban 163 vecinos de Dalías27 (más un número indeterminado que no quedó registrado ya que como he dicho la migración no estaba del todo sometida a la legalidad). En total, a causa de los sucesos de Saida, retornaron unos 12.000 españoles. De estas campañas de ayuda fueron partícipes los medios de comunicación, que en muchas ocasiones encabezaron y gestionaron los fondos recaudados. Por ejemplo, “El Imparcial”28, de 19 de julio de 1881, recogió extensas relaciones de retornados emigrados y las cantidades que les fueron entregadas. MONTES BERNÁRDEZ, Ricardo: “La matanza de almerienses, murcianos y alicantinos en Khalfalah (Saida, Argelia) en 1881”. Revista Murgetana. Págs.: 119-132. Número 124, 2011. 27 Idem. 28 Considerado como el periódico más influyente en España en el último tercio del siglo diecinueve y primeros años del veinte, es fundado por Eduardo Gasset y Artime (1832-1884), apareciendo su primer número el 16 de marzo de 1867, como diario vespertino (hasta abril de 1868 no será matutino) de carácter informativo alejado del doctrinarismo propio de los periódicos de partido y fuertemente ideologizados, que llegará a ser considerado como el principal periódico de los que iniciaron la gran transformación de la moderna prensa española. 26 30
  • 31. No fue la única vez ni el único periódico que publicó estas relaciones de ayudas, ya que durante los años siguientes siguió dándose constancia de la asignación de fondos de lo que hoy podríamos denominar “ayuda humanitaria”. A pesar del impacto temporal que tuvo la revuelta, la emigración hacia Argelia desde Almería siguió produciéndose durante el siglo XIX hasta mediados del siglo XX. Tres años después de los ataques, la Revista de Almería del 1 de septiembre de 1884 recogía este breve donde informaba de la salida que tenían los jornaleros cuando en Almería dejaba de haber trabajo en la cosecha: Los datos reflejan un aumento considerable de emigrantes desde Almería hacia el Oranesado en los años siguientes, a pesar de los sucesos. Esta circunstancia se hace más evidente al contemplar los siguientes gráficos29: 29 SÁNCHEZ PICÓN, Andrés. Obra citada. 31
  • 32. Producción uvera. Pasamos ahora al sector económico de la producción y comercialización de la uva de mesa. Menos estudiado que la producción minera supuso para Almería una importante entrada de divisas. No osaré extenderme en el cultivo de uva aquí, en Dalías, uno de los municipios donde tuvo mayor expansión. Pero voy a hacer un repaso de lo que significó este sector económico, a través del punto de vista de la información, a lo largo del siglo XIX. La “uva de embarque” fue, por sus características, un producto dedicado a la exportación en su gran mayoría. Ahí tenemos el primer factor que marcaba su precio. La faena daba mucha mano de obra. Otro factor a tener en cuenta. Y por último, el envasado también aportaba valor. La producción de uva se mantuvo desde el primer tercio del siglo XIX (está fijado el año 1830 como fecha de inicio de dicha producción, aunque antes, en 1820, están documentados envíos de uva hacia Gibraltar desde el Puerto de Almería)30 hasta los años 70 del siglo XX. Un periodo de tiempo largo, a lo largo del cual hubo fluctuaciones en su precio, dificultades en su cultivo, y en el que los vaivenes dejaron, con todo, un balance positivo para la economía almeriense. Por supuesto, no hablamos solo de la “uva de embarque”, sino también de la uva de secano. Antes de comenzar a cultivarse la uva de mesa, en distintos puntos de la geografía almeriense se cultivaba la uva de vino. La mayor extensión de este cultivo (hablamos de la primera mitad del siglo XIX) estuvo en los pueblos del medio Andarax, aunque también se conoce la existencia de viñedos en Adra, Berja y Dalías. Alrededor del año 1860 se vivió la primera gran expansión del negocio uvero, que se mantuvo hasta el año 1899. Este fue el periodo de desarrollo en Dalías, primero en el valle donde se ubicaba la ciudad para proyectarse después hacia el llano, hacia el Campo de Dalías. Para ello se proyectaron varias obras para traer agua (algunas de las cuales no germinaron) entre las que destaca el Canal de San Fernando y el Canal de Mediodía. Según los datos disponibles hacia 1930 había en producción unas 1.000 hectáreas de uva en el Campo de Dalías. Entre esos proyectos de traída de agua, destaco aquí los recogidos en 1847 en la edición de “El caridemo”, algunos de los cuales no verá la luz: 30 SÁNCHEZ PICÓN, Andrés. Obra citada. 32
  • 33. Sobre el Canal de Mediodía el periódico “La correspondencia de España” recogió la siguiente referencia el 24 de enero de 1869: En la década de los 70 del siglo XIX se considera que comenzó a implantarse el cultivo de uva de mesa en el municipio de Dalías. El primer parralero identificado como 33
  • 34. tal fue Don Bernardo Godoy Peralta y el primer parral, su finca en el pago de Soborro que desde entonces y por este motivo se llama Haza de las Parras31. Según se asegura, este señor estaba al frente de la parroquia de Terque donde comprobó los beneficios que reportaba este cultivo y queriendo implantarlo en su pueblo natal ordenó a su hermano que estaba aquí al cuidado de sus fincas que hiciera una plantación de parras. El ensayo dio óptimos resultados, por lo que en pocos años el cultivo se extendió por toda la vega, que también fue aumentada posteriormente hacia la llanura. Todo aquello fue el comienzo de una revolución económica que en pocos años transformó en profundidad, mejorándolo notablemente, el nivel de vida de la población. La peor crisis natural de los viñedos (tanto vid de secano como parra de riego) fue evidente a partir de 1883 (fecha en la que fue declarada oficialmente la epidemia de filoxera), y tuvo sus peores repercusiones a partir de 1890. En 1885 la plaga se hacía notar en el partido de Berja y la zona de Adra, en 1887 comenzó su aparición en la cuenca del Andarax y en 1889 llega a la comarca de Nacimiento-Gérgal, comenzando la destrucción de videño en el valle del Almanzora en 1892. Ya en el siglo XX se verá la infección en los Vélez y Huércal Overa. Hacia 1909 había quedado completamente arrasado el viñedo de pie europeo de la provincia de Almería (alrededor de 11.000 hectáreas, según el censo de 1880). La viticultura de 31 GARCÍA RUBIO, Francisco. Historia de Dalías y de su antiguo término municipal. Almería, 1989. 34
  • 35. secano desaparecerá casi por completo, quedando tan sólo a comienzos del siglo XX la producción de uva de mesa32. Tras la gran crisis filoxérica comenzó a buscarse remedio. Y se obtuvo por suerte rápido, ya que a finales de siglo comenzó a introducirse el pie americano (el portainjerto “riparia”) para contrarrestar su efecto. Sin embargo, no fue éste el único pie utilizado, ya que hubo otros que tuvieron mejores resultados. Entre ellos el “Rupestris de Lot”, un portainjertos más apto. Para asegurar el suministro de las nuevas parras americanas se instalaron viveros en diferentes lugares, entre ellos Dalías. Con todo, la infección no era vista como un problema, en aquella época, y en muchas ocasiones la propia dinámica hacía que los agricultores fueran reacios a cambiarlas. Así lo indicó “La Crónica Meridional” en noviembre de 1893: 32 VV AA: La uva de Almería. Dos siglos de cultivo e historia de la variedad Ohanes. Caja Rural Intermediterránea, Cajamar. Almería, 2006. 35
  • 36. Las quejas por las pérdidas son mayores, y así lo atestiguan las informaciones recopiladas para este trabajo, producidas por desastres naturales (vientos, lluvia…). E incluso hay tiempo para desmentir los daños en caso de desastre natural, como forma de evitar que echaran del mercado a la uva daliense antes de comenzar su venta. Así lo recogió “La Crónica meridional” en su edición de 23 de octubre de 1891: Venta de una partida de uva de Dalías para Nueva York, periódico La república noviembre de 1890. Las informaciones que se publicaban en el siglo XIX eran también una forma de dar a conocer la previsión de producto a las empresas que compraban las uvas, ya que las previsiones de cosecha permitían tranquilizar a los consumidores mundiales. El periódico La época, del día 29 de agosto de 1895, hacía la siguiente previsión: 36
  • 37. Aunque la llegada de agua suplementaria era considerada algo necesario desde hacía tiempo, para poner en regadío el Campo de Dalías y ampliar así los cultivos, no todos los proyectos salieron adelante. En la siguiente información se da cuenta del rechazo en un proyecto presentado en 1852 para la utilización de agua procedente de las Albuferas de Adra: 37
  • 38. El rechazo se produjo ante la falta de peso técnico del proyecto (algunos sí salieron adelante, como el Canal de Mediodía o Fuentenueva, esta última puesta en servicio entre 1894 y 1896). Medio siglo antes se daba cuenta del canal de regadío de Berja y Dalías, como recoge la publicación en el periódico “La revista española” de 1834: 38
  • 39. Desastres naturales y enfermedades. Esta exposición bien podría haber incluido en su título el de este apartado, puesto que son numerosos los desastres naturales y enfermedades que se produjeron a lo largo del siglo XIX y que sufrió la población daliense.33 La mayor repercusión en pérdidas humanas se produjo, sin embargo, en los tiempos de epidemia, que se sucedieron a lo largo de la centuria. Por ejemplo, durante la epidemia de viruela de 1858 (entre octubre de ese año y abril de 1859) fallecieron en Dalías 194 personas34. Las epidemias tuvieron una elevada mortandad, y aunque no tenía el mismo impacto en los medios de comunicación, al pasar la enfermedad dejaban cientos de vecinos fallecidos. DESASTRES NATURALES Y EPIDEMIAS EN DALÍAS DURANTE EL SIGLO XIX Inundaciones, Sequías Terremotos Epidemias Plagas riadas, tormentas 1849 1804 1829 – Viruela 1815 160 fallecidos 1843 Más de 350 Langosta fallecidos 1834 – Cólera 1816 547 fallecidos Langosta 1864 - 1844 – Viruela 1845 Inundación Sin datos Langosta 1850 – Tifus 1846 22 fallecidos Langosta 1855 – Cólera 1851 402 fallecidos Oidium 1858 – Tifus 1858 3 fallecidos Langosta 1858-1859 Viruela 1867 194 fallecidos Langosta 1882 - Huracán 1884-1885 Cólera Sin datos GUERRERO MONTERO, Miguel. “1898: el fin de un siglo de desastres en Almería”. ROZALÉN FUENTES, Celestina, y ÚBEDA VÍLCHES, Rosa María: La crisis de fin de siglo en la provincia de Almería: el desastre del 98”. Instituto de Estudios Almerienses. Diputación de Almería. Almería, 2004. 34 RODRÍGUEZ CARREÑO, Manuel. Topografía médico y estadística de la villa de Dalías, Almería. Arráez Editores, Almería, 2007. 33 39
  • 40. Como se puede comprobar, las epidemias formaron parte del triste panorama durante el siglo XIX en Dalías. Algunas de ellas, como las de viruela y cólera, fueron verdaderamente dramáticas. Más adelante volveré sobre el tratamiento informativo que recibieron estas epidemias y desastres naturales en la prensa. Terremoto. Pero esta relación no sería cronológica si no comenzara con el terremoto de 1804 y sus efectos. Más de 200 años nos separan del terremoto de 1804, donde murieron más de 160 dalienses y que se convirtió en el primer suceso contado con estructura periodística. Al menos es lo que he encontrado en el número 102 del “Correo de Sevilla”, correspondiente al 19 de septiembre de 1804.35 Este medio de comunicación apareció por primera vez el 1 de octubre de 1803, que “con facultad real saldrá dos veces en la semana”, aunque en la capital hubo un anterior diario, que salió en 1793. 35 40
  • 41. Enfermedades Como he indicado al principio de este apartado, el terremoto no fue la única causa de las sangrías de vidas humanas que se vivieron durante el siglo XIX. El cólera mató, en cada una de sus mortíferas apariciones, a muchos más dalienses que el terremoto, pero la normalidad con la que era asumida su presencia entre la sociedad de entonces impide contemplar en su plenitud el drama humano. Aquí reproduzco, por ejemplo, la noticia publicada en el diario periódico “La España”36 de Madrid del fallecimiento en Berja del marqués de Tuira, ocurrido en 1855 a causa del “cólera morbo”, en la que también se habla de la afectación de la enfermedad en Dalías. 36 A los dos días de la desaparición de El español, el gran diario del moderantismo que había fundado en 1835 Andrés Borrego, el 18 de abril de 1848 ocupará su vacío esta cabecera, con diferente empresa pero utilizando sus mismos bagajes, en concreto su cuerpo redaccional, pero quedando Borrego al margen. Sus artífices serán un hombre muy cercano personalmente a la ahora exiliada regente María Cristina, el empresario, político y fuerista alavés Pedro Egaña (1803-1895), y Francisco Navarro Villoslada (1818-1895), que había llegado a sustituir temporalmente a Borrego en la dirección de El español y que ahora tomará el mando de la nueva cabecera, pasándose más tarde a las filas del carlismo. 41
  • 42. Más adelante, esta misma cabecera describe así la situación que se vivía por entonces en la localidad de Dalías: Una situación de riesgo sanitario similar se produjo a finales de siglo, en 1885, según la opinión que recogió “La Crónica Meridional”37 de Almería en su número del 26 de agosto de 1885. La nota en cuestión plantea la situación de desolación que se vivía esos días en la localidad de Adra. Allí, cerca de 2.000 personas vivían en el casco urbano. En el artículo de opinión se reprocha que algunos de sus habitantes más pudientes abandonaran la ciudad ante el temor a contraer el cólera, y se alababa la actitud de otros habitantes así como de otros municipios. En el artículo firmado por 37 El 15 de marzo de 1860 aparecía el primer ejemplar de La Crónica Meridional. Se trata del periódico de referencia de la provincia de Almería en aquel momento. Se publicó durante 70 años y desapareció durante la Guerra Civil Española utilizándose su imprenta para poner en circulación el periódico “Yugo”, que más tarde pasará a denominarse “La Voz de Almería”. Tuvo salida diaria (salvo los lunes, como era habitual hasta mediados del siglo XX, un día en el que se ponían a la venta las denominadas “Hojas del lunes”, publicada por la Asociación de la Prensa de cada provincia). Se considera el periódico decano de la prensa almeriense, el más prestigioso y el de mayor difusión de todas las cabeceras informativas de la provincia. En 2010 el Instituto de Estudios Almerienses organizó una exposición de 150 de sus portadas. 42
  • 43. Eulogio Espinosa se reprocha la actitud del alcalde de Berja y se alaba la demostrada por el municipio daliense en una carta fechada el 22 de agosto de 1885: Las enfermedades afectaban entonces a todos por igual, personas bien situadas o trabajadores en la mina. En ese mismo número de 1885, “La Crónica Meridional” se hacía eco del fallecimiento de maestra de la Escuela de Niñas de Dalías 38, no ya en esta localidad sino en Almería capital. Plagas. Seguimos ahora hablando de otras catástrofes también recogidas en la prensa y que afectaron a Dalías. En este caso se trata de las plagas que devoraban las cosechas y las posibilidades de pasar con holgura los inviernos. 38 La Crónica Meridional. 43
  • 44. En este caso se trata de otra cabecera histórica, “La posdata”, 39 con sede en Madrid. No es que otros medios no recogieran este tipo de informaciones, sino que he intentado incluir el mayor número de referencias y cabeceras para constatar las repercusiones que tenían entonces las noticias. Se trata de la plaga de langosta de 1845, y en este caso se trata de la información en la que se hace una descripción de la evolución, casi en el periodo final de la plaga. Las langostas atacaban a la producción cerealista que se cultivaba en la zona del entonces Campo de Dalías. No podemos obviar esa unión territorial para hablar de este periodo histórico. 39 Dirigido por Antonio de Heras, conde de Sanafé, quizá el más duro batallador contra el general Espartero y su regencia (1840-1843), primero a través de El cangrejo, que tras ser denunciado 19 veces fue suspendido, y en su lugar sacó este diario vespertino (excepto los domingos) con el subtítulo de “periódico joco-serio” y, que tras caer el regente, el 15 de diciembre de 1845 pasó a subtitularse “periódico político y literario”. Apareció declarándose “imparcial”, siendo afín al partido moderado y cercano al absolutismo. Fue también denunciado hasta en 31 ocasiones. 44
  • 45. Las referencias a plagas de langosta fueron continuadas en las dos últimas décadas del siglo, aunque la relación anteriormente incluida tan sólo haga referencia a plagas a mitad del siglo XIX. Aquí reproduzco la referencia a la plaga en 1888. En este caso se trata de la cabecera “La república”40, pero haciéndose eco de la información aparecida en un medio provincia, “El Ferrocarril”41. Como digo, hay referenciadas más informaciones sobre plaga de langosta en publicaciones de 1889, 1891, 1897 y 1999. Sin duda que se producirían muchas más oleada de langosta durante este siglo, e incluso durante el siglo XX aunque ya entonces comenzaron a utilizarse los primeros métodos para controlarla. Con todo, aún seguía siendo un problema grave para los agricultores. En 1899 la langosta comienza a variar también su alimentación, aprovechando las parras. Así lo recogió “La Crónica meridional” en su edición de 28 de mayo de 1899: 40 Órgano del partido republicano federal español, creado y sostenido por Enrique Pérez de Guzmán, marqués de Santa Marta, uno de los aristócratas revolucionarios españoles del siglo XIX, e inspirado por Francisco Pi y Margall. Al aparecer, el uno de febrero de 1884, se hace cargo de las suscripciones de La vanguardia, y en su programa, además de proclamarse demócrata y federal, se muestra defensor de la mejora de la clase trabajadora, así como antimilitarista, iberista, anticolonialista y respetuoso con las diferentes lenguas españolas y favorable a la autonomía política y financiera de municipios, provincias y regiones, señalando que algunas de ellas fueron históricamente antiguas naciones. 41 Editado bajo el lema “Todo para Almería y por Almería”. Comenzó su aparición en 1879, tuvo varias interrupciones en su producción y se reanudó la misma en 1897. 45
  • 46. En esta última década se culmina la investigación de los métodos para combatir definitivamente a la langosta, dando buenos resultados el uso de la gasolina, lo que lleva a informaciones como ésta, aparecida en mayo de 1891 en “La Crónica Meridional” haciéndose eco una información en “El ferrocarril”. Creo que la provincia consiguió quitarse de encima la plaga con el cambio de siglo, y de hecho hubo iniciativas de gran calado para distribuir el producto necesario, incluso de manera gratuita, como recoge este anuncio de “La Crónica Meridional” publicado en el año 1899: 46
  • 47. Cuando llegamos a 1900 ya no hay duda de la efectividad del método. “La Crónica meridional” de 26 de abril de 1900 hace mención al remedio: Tormentas e inundaciones. Otro desastre natural que asolaba regularmente la zona eran las lluvias y las consecuentes inundaciones, que en muchas ocasiones acabaron con las cosechas y provocaban enormes daños materiales y pérdidas económicas. Como por ejemplo de la que se hizo eco en 1864 “El Clamor público”,42 42 Periódico progresista fundado en 1844 por Fernando Corradi, era de carácter agresivo y polemista, muy enfrentado a los gobiernos moderados. Cuando el progresismo alcanzó el poder, en 1854, decayó la influencia de este periódico, que pasó a órgano de la Unión Liberal, y su lugar lo ocuparía Las Novedades. En contraste con la prensa posterior de finales de siglo, los periódicos de mediada la centuria son poco vistosos y sacan escaso juego de la tipografía. Sus noticias son fundamentalmente políticas, buscando la “formación” frente a la “información”, no hay demasiados anuncios y el folletín ocupa un lugar destacado en la parte inferior. 47
  • 48. En 1882, una tormenta destruyó la cosecha de uva. No fue la única vez, aunque noticias tan calamitosas eran habituales en los últimos meses de cada año. En este caso, en 1882. Información recogida en “El día” de 2 de mayo de 1893, que nos cuenta la muerte de un minero a consecuencia de una tormenta: A las inundaciones hay que unir los efectos de otro fenómeno meteorológico, como es el fuerte viento que siempre ha existido en el Campo de Dalías. Así contó los daños provocados por el temporal el periódico ”La Iberia”43 de 19 de mayo de 1882: 43 La cabecera del diario liberal progresista fundado en 1854 por Pedro Calvo Asensio (1821-1863), y que había dejado de publicarse en 1866, retoma su antiguo título tras el triunfo de La Gloriosa. 48
  • 49. Accidentes. En este caso, no se trató de un fallecimiento en Dalías, sino de un vecino de Dalías en Linares, según recogió el periódico “El liberal” de 5 de octubre de 1891: Inseguridad. El bandolerismo estuvo presente a lo largo de todo el periodo, con más o menor virulencia. La inseguridad acompañó a los viajeros y conductores de carrozas en todo el periodo. En este caso, se trata de una información publicada por el periódico El Español el 27 de diciembre de 1837: 49
  • 50. 50
  • 51. Otras noticias. Este apartado agrupa aquellas noticias que también fueron objeto de publicación en los medios de la época, aunque no corresponde incluirlas a ninguno de los apartados anteriores. Van desde la toma de postura ante las circunstancias políticas hasta las noticias de sucesos. La primera noticia que incorporo a este apartado recoge la felicitación por la aprobación de la Constitución de 1812 por parte de la villa de Dalías, que fue publicada en mayo de 1813 en “El conciso”44: El periódico La Esperanza, en su edición del 5 de septiembre de 184545, se hizo eco de la información del asesinato del alcalde de Roquetas a su paso por el municipio de Dalías. 44 Las Cortes de Cádiz, y su revolucionaria proclamación de la Libertad de Imprenta, supone un momento de auténtico furor editorial tras los años de prohibiciones anteriores. El Conciso, de Gaspar María de Ogirando, fue quizás el título más destacado de este período, y una importante fuente para seguir el desarrollo de los acontecimientos contemporáneos. Se trata de un periódico polemista, de pequeño tamaño, gran defensor de la libertad de imprenta. 45 Con el subtítulo de “Periódico monárquico”, es la más importante cabecera de la prensa absolutista española del siglo XIX, como órgano oficioso del carlismo. Con una larga vida, nace tras ser vencidas las tropas carlistas con el “abrazo” de Vergara, el 10 de octubre de 1844, en pleno proceso de incorporación de amplios sectores ultracatólicos a la legalidad isabelina emanada de la Constitución de 1845, al ejército, a la administración y al propio Partido Moderado, en ese momento en el poder, pero sin renunciar a sus principios ideológicos como combatiente del régimen liberal y parlamentario. 51
  • 52. La siguiente noticia nos habla de la decisión de trasladar muestras de mármol de Dalías a la exposición de Londres que se celebró en 1851. Esta información fue recogida por la cabecera “La España”46 del 1 de febrero de 1851: Avanzando en el siglo se produjo el asesinato de un vecino de Dalías, junto a su criado, en Motril en 1855, tal y como recogió “El nuevo observador”. 46 A los dos días de la desaparición de El español, el gran diario del moderantismo que había fundado en 1835 Andrés Borrego, el 18 de abril de 1848 ocupará su vacío esta cabecera, con diferente empresa pero utilizando sus mismos bagajes, en concreto su cuerpo redaccional, pero quedando Borrego al margen. Sus artífices serán hombres muy cercanos personalmente a la exiliada regente María Cristina. 52
  • 53. El carlismo también estuvo presente en la Sierra de Gádor. Así informó la prensa en 1869 de la existencia de una partida de carlistas en Dalías: 53
  • 54. En el Campo de Dalías está ubicado el emplazamiento de la ciudad romana de Murgi. En 1871 contaban así el descubrimiento de los restos a través del periódico “La convicción”: Así recogió el “Diario oficial de avisos de Madrid” 47 el 18 de febrero de 1883 el fallecimiento de un personaje ilustre en Madrid, que había nacido en Dalías y cuya muerte había acaecido diez años antes: 47 Se trata de la última etapa de la cabecera del primero diario español que fundara, en 1758, Francisco Mariano Nipho (1719-1803), con el título de Diario noticioso…, que en 1825 se convirtió en periódico semioficial, siendo la más longeva en la historia del periodismo español, si se exceptúa la Gazeta de Madrid, hoy Diario oficial del Estado. Seguirá siendo un periódico de cuatro páginas, que mantendrá prácticamente hasta su desaparición, en 1918, el mismo tipo de contenidos que venía incluyendo desde 1825, es decir, una parte oficial y otra de particulares. 54
  • 55. En 1885 un asesinato conmueve a la ciudad. Se produjo el 13 de julio de 1885, y así lo recogió “La Crónica Meridional”. Sin embargo, referencias posteriores recogidas por este medio hacen alusión a la cobertura por parte de “EL INDEPENDIENTE” de Dalías, aunque no se conserva ejemplar de la época. Sin embargo, sí se indican referencias en “La Crónica Meridional”. En la edición del 23 de julio, “La Crónica Meridional” hace mención a la información publicada por “EL INDEPENDIENTE” sobre el suceso, aportando más información: 55
  • 56. “La Crónica Meridional” pondrá fin a este intercambio de información publicando una nota, bajo el título “Gacetillas”, donde deja clara su postura de no entrar a valorar la agresión: Fallecimiento del canónigo de la catedral de Solsona en Dalías, según publicó “La Unión Católica”48 el 20 de agosto de 1889: Los asesinatos no eran muy habituales en la época, aunque cuando se producían eran motivo de difusión. Aquí reproduzco el suceso que apareció publicado en “La Iberia” el 3 de julio de 1892: Con el subtítulo “diario religioso, político y literario”, que mantendrá durante toda su existencia, aparece el seis de junio de 1887, como continuación, en parte, del también diario La unión (1882-1887), inspirado asimismo por Alejandro Pidal y Mon (1846-1913) y el partido político confesional del mismo nombre, que en 1881 había sido fundado al objeto de adherir al régimen de la Restauración a los sectores carlistas e integristas y que, en 1884, había terminado incorporándose al Partido Liberal-Conservador canovista. 48 56
  • 57. En la siguiente información se da cuenta de la despedida de soldados que fueron llamados para participar en la guerra de Melilla en 1893, y que fue publicada en La correspondencia de España. Afirmaba la publicación que acudieron a despedirlos 12.000 personas. Quizá sea una cantidad inflada, para dar ánimos. 57
  • 58. Prensa de Dalías en el siglo XIX: EL INDEPENDIENTE Dalías no tuvo prensa como tal hasta 1885, con la aparición de “El independiente”49. Dado que tuvo aparición semanal, se puede señalar su fecha de salida el 31 de mayo de 188550 aunque no se conservan todos los ejemplares ni la serie completa. Las investigaciones realizadas en la década de 1970 por los integrantes del Grupo Obda de Acción Cultural51 señalan como fundador y director al daliense José Giménez Lirola. Se apoyan en una referencia publicada en uno de los números conservados, donde se identifica al director del periódico como concejal del Ayuntamiento de Dalías, cargo que tenía José Giménez Lirola en enero de 1886. José Giménez Lirola se fue a Cuba en busca de fortuna. Cuando volvió a su pueblo llegó con sus dos hijos y con su mujer, cubana. El matrimonio tuvo dos hijos, Ramón y Gabriel Giménez Lamar (este último es también conocido escritor y que publicó en numerosos medios de comunicación de la época). El Independiente era de tendencia republicana. José Giménez Lirola era en 1886 Presidente Ejecutivo del Comité Republicano-Histórico de Dalías, y fue creado para “oponerse al caciquismo”, como recogió en su número de 27 de enero de 1886: 49 Este periódico será muy parecido en su composición a los existentes en ese momento (de hecho, las imprentas eran pocas, al igual que los técnicos cajistas. Técnicamente, cada ejemplar de cuatro páginas que se dividían en tres columnas y, aunque su administración y redacción estaba en Dalías, en la calle de Bailén número 1 (desconozco la denominación actual), se imprimía en el establecimiento de Mariano Álvarez de Almería. Pocos ejemplares se conservan de él, aunque los suficientes como para saber que se trataba de un periódico muy al uso del momento. Mezclaba en sus páginas una sección específicamente dedicada a la política, incluyendo contenidos internacionales y en la que no faltarán algunas posturas críticas con la administración, con secciones sobre religión, poemas y, por supuesto, contenidos locales en forma de noticias breves. La estructura de estas secciones tampoco presenta variedades, puesto que todas respetaban la columna como división intocable. A todo ello se unirán el tradicional folletín y un artículo que, a modo de editorial, abrirá cada número en tono opinativo y crítico. 50 Éstos son los periódicos del siglo XX en Dalías: “La Idea” (1907), “Juventud” (1921), “La Voz de Dalías” (1928), “La lanceta” (1934), “El cepo” (1936) –que se autorradicó en Dalías y El Ejido-. No todos fueron de información, sino que algunos tenían como tema principal la literatura. 51 CRIADO, Pepe. Entre la luz y el otoño. Antología poética en el Poniente de Almería. Adra, Berja, Dalías, El Ejido, Laujar y Vícar (1850-1930). Trabajo inédito. 58
  • 59. Este planteamiento fue corroborado más tarde con una nota del equipo de redacción del periódico52: “La redacción de El Independiente de Dalías la componen cuatro amigos honrados, decentes, que han pasado su vida sin hacer chanchullos, que tienen los oídos secos de oír los ayes lastimosos que se vienen hace años exhalando por los habitantes de esta villa en queja de la esclavitud en que viven efecto del caciquismo corruptor y corrompido de los Señorones de Berja”. En la Hemeroteca Provincial “Sofía Moreno Garrido”, así como en una colección en Dalías que ha sido trabajada en otros proyectos, como el que llevó a cabo el IES Ciudad de Dalías en 2011, se pueden consultar los siguientes ejemplares, correspondientes a las respectivas fechas de aparición: Número 13. 20 de septiembre de 1885. Número 14. 27 de septiembre de 1885. Número 27. 27 de enero de 1886. Número 29. 14 de febrero de 1886. Número 30. 21 de febrero de 1886. Número 33. 14 de marzo de 1886. Número 34. 28 de marzo de 1886. Número 35. 1 de abril de 1886. Salió a la calle una vez por semana, en su primera etapa los miércoles y trasladó posteriormente los domingos. Tenía un precio de suscripción de 2 pesetas si se compraba en Dalías o en el resto de la Península. En el extranjero el precio se elevaba a 3 pesetas y en ultramar (España todavía tenía colonias), 5 pesetas. 52 CRIADO, Pepe. Obra citada. 59
  • 60. Constaba de cuatro páginas que se dividían en tres columnas y, aunque su administración y redacción estaban en Dalías, se imprimía en el establecimiento de Mariano Álvarez Robles, de Almería53. Pocos ejemplares se conservan de él, aunque los suficientes como para saber que se trataba de un periódico muy al uso del momento. Mezclaba en sus páginas una sección específicamente dedicada a la política, incluyendo contenidos internacionales y en la que no faltaban algunas posturas críticas con la administración, con secciones sobre religión, poemas y, por supuesto, contenidos locales en forma de noticias breves. La estructura de estas secciones tampoco presenta variedades, puesto que todas respetaban la columna como división intocable. A todo ello se unirán el tradicional folletín y un artículo que, a modo de editorial, abrirá cada número en tono de opinión y crítico. En cuanto a su contenido, éste se dividía entre información proveniente de Madrid y de la vida política del momento, que tenía un espacio destacado, aunque también se incluían referencias a la vida local. Asimismo, El independiente publicaba colaboraciones literarias y textos legales de carácter municipal. La cabecera del periódico estaba rotulada al estilo de aquel periodo, ocupando la totalidad de la mancha de la publicación. Por encima de un doble filete (uno de trazo grueso y otro más fino) se recogía el nombre del periódico, EL INDEPENDIENTE, en letras mayúsculas y con tipografía menor y en negrita, debajo y centrado en el espacio, PERIÓDICO SEMANAL. La cabecera se completaba con una división de la caja en dos que incluía, a la izquierda, información sobre los precios de suscripción y a la izquierda información sobre las oficinas, tanto de elaboración como de impresión. La distribución era a tres columnas separadas de corondeles con un filete fino. Las secciones aparecían identificadas como tales, sin titulares, en letra mayúscula y continuadas una a continuación de otra (aún no se utilizaba la distribución de la información en “cajas”, y se diferenciaban las secciones por el título de la sección y por unas plecas de mayor grosor y artísticas, ocupando la medida de la columna): SECCIÓN LOCAL, SECCIÓN POLÍTICA, SECCIÓN ADMINISTRATIVA, SECCIÓN RELIGIOSA. Todas las páginas incluían un cintillo con el nombre del medio, EL INDEPENDIENTE, separado de las columnas por un filete. Los folletines a pie de página tenían corondeles ciegos, que dejaba grandes espacio y permitía, incluso, encuadernarlos como libro. 53 Mariano Álvarez, quien dominó la impresión en la provincia de Almería de aquella época, nació en Almería en el mes de diciembre 1815. Hasta su muerte en 1908, a la edad de 93 años y en extrema pobreza, Álvarez Robles va a poblar con sus textos las páginas de numerosas publicaciones. 60
  • 61. 61
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  • 63. La última página estaba dedicada a la publicidad. En ella se rompe el esquema de las tres columnas (aunque no del todo, ya que se sigue manteniendo pero el ancho de cada columna ocupa menos papel y se utiliza más la variedad tipográfica. El contenido es aquí más variado en el uso de tipografía, lo que le da más vistosidad ya que comienzan a utilizarse prácticas para llamar la atención de los lectores. No aparece ningún grabado (aunque algunos periódicos de la época ya los habían incluido)54. La cabecera, EL INDEPENDIENTE, aparece aquí también en letras mayúsculas pero en este caso utiliza una fuente tipográfica tradicional de aquella época. En cuanto a las firmas reconocidas que aparecen en EL INDEPENDIENTE, aunque también aparecen otros artículos con seudónimo (Canta Claro, J. Eso. Pero además de hablar de periódicos, tenemos que hablar en este apartado de periodistas dalienses del siglo XIX, ya que en 1871 nació en esta localidad Ramón Giménez Lamar, quien trabajó en diferentes medios de comunicación de tirada nacional55. Ramón Giménez Lamar nació en Dalías en 1867. Comenzó y no terminó la carrera eclesiástica. Se doctoró en Derecho por la Universidad de Granada y regresó a Dalías, desde donde publicó una colección de artículos en el madrileño periódico El Globo. También colaboró en otros periódicos madrileños, almerienses, granadinos y malagueños56. Fue también poeta y dramaturgo y murió, en Dalías, en 1918. Sus colaboraciones también aparecieron en El independiente. Gabriel Giménez Lamar, junto a su hermano y otros escritores, fundó en 1907 La Idea, donde publicaron, Gabriel y Ramón Giménez Lamar, Gabriel Alférez Lirola, Gabriel Baena Alférez, Antonio Baena Zamora, Luis López y López, Manuel Manzano López y José María Zabala Baena. 54 El grabado era la única forma de incluir imágenes en prensa, y existían grandes medios que lo hacían, desde los satíricos hasta semanarios como “La Ilustración Española y Americana”. Ni qué decir tiene la fotografía, que no se generalizará hasta comenzado el siglo XX. El antecedente más notable del uso de la fotografía en prensa en España es la publicación de un daguerrotipo en 1852 en el “Diario Mercantil”. Pero hasta la aparición de revistas como “Blanco y Negro”, en 1891, la fotografía no quedará integraa en la prensa española. 55 RUIZ FERNÁNDEZ, José y RUIZ GIMÉNEZ, Gema: “Apuntes para una biografía del poeta de Dalías Ramón Giménez Lamar (1867-1918)”. Revista Farua. . Número 13. Centro Virgitano de Estudios Históricos. Granada, 2010. 56 VALLES CALATRAVA, José R.: “Patria y poesía 1916): índices de una revista modernista almeriense de principios de siglo”. 63
  • 64. Noticias de los nuevos tiempos. Nuevos tiempos según iban pasando los años del siglo XIX y se acercaba el siglo XX. Algunas noticias que hoy en día pueden resultar chocantes, con novedades tecnológicas de uso cotidiano, eran entonces objeto de noticia en cuanto a la novedad que suponía. Por ejemplo, la llegada del primer molino de viento para extraer agua del subsuelo. En principio, este molino fue instalado en la zona de La Cañada de San Urbano, aunque ya entonces se apuntaba la posibilidad de crecimiento económico que supondría extraer agua para riego en otras zonas, como Dalías. Así lo recogía “La Crónica Meridional” del 23 de septiembre de 1893: Una de las mejoras en cuanto a medios de transporte se refiere era sin duda alguna el ferrocarril, para el cual hubo un proyecto que no llegó a completarse y que incluía una línea que pasaba por Dalías, tal y como recogió “La Crónica Meridional” en su edición de 5 de mayo de 1891: 64
  • 65. El “Diario Oficial de Avisos de Madrid” 57 de 5 de julio de 1878 informaba de la apertura de la estación telegráfica de Dalías58: Para terminar con una modernidad, de verdad, el “Anuario de la electricidad”. Fue editado en 1900 y recoge la relación de poblaciones almerienses que aún no poseen electricidad. En aquel año están todavía sin red eléctrica los municipios de Adra, Albox, Dalías, Huércal-Overa, Lubrín, Níjar, Oria, Serón, Sorbas, Tabernas, Vélez Blanco y Vélez Rubio. En el caso de Dalías, posiblemente se refería a la zona del Campo de Dalías59. 57 Se trata de la última etapa de la cabecera del primero diario español que fundara, en 1758, Francisco Mariano Nipho (1719-1803), con el título de Diario noticioso…, que en 1825 se convirtió en periódico semioficial, siendo la más longeva en la historia del periodismo español, si se exceptúa la Gazeta de Madrid, hoy Diario oficial del Estado. Seguirá siendo un periódico de cuatro páginas, que mantendrá prácticamente hasta su desaparición, en 1918, el mismo tipo de contenidos que venía incluyendo desde 1825, es decir, una parte oficial y otra de particulares. 58 A principios del siglo XIX comienzan en distintos lugares del mundo las investigaciones para transmitir señales a través de un cable metálico. Está aceptada la fecha de 1836 como el momento en que se inventa el telégrafo por parte de Samuel Morse. En España, el servicio telegráfico comenzó a implantarse en 1855. 59 La historia de la electricidad en España comienza tarde en España. En 1875 se instala una luz de arco en la Escuela de Ingenieros, a modo de muestra, y en 1881 se fundó la Sociedad Española de Electricidad en Barcelona, que comenzó la expansión de la nueva energía, con fines domésticos e industriales. Veinte años más tarde había 859 plantas por toda España. 65
  • 66. Conclusión El siglo XIX marcó numerosas líneas en el suelo del porvenir para el municipio de Dalías. De la mano de las grandes herramientas de crecimiento económico (la minería, el cultivo de la uva de embarque), los habitantes de aquel tiempo vivieron cada momento de la turbulenta historia que les tocó vivir. Los que integraban el sector social más acomodado lo hicieron unas veces borbónicos, otras veces republicanos, otras carlistas. Las dificultades económicas de aquellos que tenían menos recursos, unidos a los estragos que causaban los desastres naturales llevaban a la población a tomar decisiones dolorosas, que en alguna ocasión llegaron a pagar con su vida. Las enfermedades fueron algo habitual en esta centuria, y los resultados eran siempre mortales, aunque en este caso las infecciones no entendían de clases sociales. El municipio de Dalías pasó de ser granadino a almeriense, a sufrir el acoso de grupos de bandoleros y a poner en explotación cientos de hectáreas de cultivo en la zona del Campo de Dalías con la llegada del agua. Y de todos estos avatares fueron testigos los medios de comunicación. Limitados en su libertad casi en todo el siglo por cuestiones políticas así como las limitaciones que imponían los propios editores, pero siempre teniendo como objetivo atender las necesidades informativas de sus lectores, que eran sus clientes. Dalías tuvo siempre un lugar en la prensa nacional. Primero como zona minera y después como zona uvera. También con referencia a los movimientos políticos, donde también participaron vecinos de Dalías con su adhesión a la causa de cada momento. La información del siglo XIX es rehén del tiempo que le tocó vivir. En nada se parece a la que posteriormente se desarrollará en el siglo XX, y por supuesto no podemos mirar ese tiempo con ojos de ciudadano del siglo XXI. Pero gracias a la prensa nos enteramos de lo que sucede. Aunque sean otros los que nos cuenten su versión de lo que ocurre. De ahí la importancia de la libertad de prensa. Muchas gracias. 66
  • 67. BIBLIOGRAFÍA Pepe CRIADO. Entre la luz y el otoño. Antología poética en el Poniente de Almería. Adra, Berja, Dalías, El Ejido, Laujar y Vícar (1850-1930). Trabajo inédito. Francisco GERÉZ VALLS. Los diarios almerienses del siglo XIX. La prensa en la provincia de Almería, 1823-1900. Asociación de Periodistas-Asociación de la Prensa de Almería, Almería, 2006. Víctor HERNÁNDEZ BRU. Historia de la prensa en Almería (1823-1931). Instituto de Estudios Almerienses, Colección Historia, Almería, 2006 M. A. LÓPEZ-BURGOS (1982) "Las Aventuras de un Viajero Inglés por tierras de Almería", Anales del Colegio Universitario de Almería, Universidad de Almería, 1982. Y Almería Dorada. Relatos de Viajeros de habla inglesa, Consejería de Turismo, Comercio y Deporte, Junta de Andalucía, Sevilla, 2007. Miguel Ángel PÉREZ DE PERCEVAL. La minería almeriense contemporánea (1800-1930). Zéjel Editores. Almería, 1989. Manuel RODRÍGUEZ CARREÑO. Topografía médico y estadística de la villa de Dalías, Almería. Arráez Editores, Almería, 2007. Andrés SÁNCHEZ PICÓN. La integración de la economía almeriense en el mercado mundial (1778-1936). Cambios económicos y negocios de exportación. Instituto de Estudios Almerienses, Almería, 1992. VV. AA. Catálogo de prensa almeriense 1823-1939. Diputación Provincial de Almería, Almería, 1982. Juan Bautista VILAR. Los españoles en la Argelia Francesa (1830-1914). Centro de Estudios Históricos (Madrid) y Universidad de Murcia, 1989. 67
  • 68. INTERNET Biblioteca Digital Hispánica: http://www.bne.es/es/Catalogos/BibliotecaDigitalHispanica/Inicio/index.html Hemeroteca Biblioteca Nacional de España: http://hemerotecadigital.bne.es/index.vm Hemeroteca Provincial de Almería “Sofía Moreno Garrido”: http://www.bibliotecadiputacion.almeria.es/ Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Proyectos_de_división_territorial_de_España Biblioteca Virtual de Andalucía: http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/opencms Sobre el Oranesado: http://sosegaos.blogspot.com.es/2010/02/el-oranesado.html Página web con información sobre Dalías. http://www.ambrox.es/index.php Página de la Asociación Cultural “Talia”: www.asociaciontalia.org Centro de Profesores de El Ejido: www.cepejido.es La presencia española en Argelia: http://www.fichier-pdf.fr/2011/11/23/la-comunidad-espanola-en-argelia-18801930/preview/page/1/ Base de datos de trabajos de investigación histórica: http://dialnet.unirioja.es/ FONDOS Hemeroteca Provincial de Almería “Sofía Moreno Garrido”. Biblioteca Nacional de España. Material de prensa local aportado por Pepe Criado. 68