DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO     Tratamiento farmacológico de la hemorragia digestiva     por úlcera péptica                 ...
GISBERT JP. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DE LA HEMORRAGIA DIGESTIVA POR ÚLCERA PÉPTICA                                       ...
GISBERT JP. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DE LA HEMORRAGIA DIGESTIVA POR ÚLCERA PÉPTICA     en diversas variables clínicamente...
GISBERT JP. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DE LA HEMORRAGIA DIGESTIVA POR ÚLCERA PÉPTICAcamente los estudios en los que se habí...
GISBERT JP. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DE LA HEMORRAGIA DIGESTIVA POR ÚLCERA PÉPTICA     alto riesgo de resangrado; éste se...
GISBERT JP. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DE LA HEMORRAGIA DIGESTIVA POR ÚLCERA PÉPTICAriesgo (por la edad, la comorbilidad o ...
GISBERT JP. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DE LA HEMORRAGIA DIGESTIVA POR ÚLCERA PÉPTICA                                       ...
GISBERT JP. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DE LA HEMORRAGIA DIGESTIVA POR ÚLCERA PÉPTICA 9. Metz DC. Potential uses of intraven...
GISBERT JP. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DE LA HEMORRAGIA DIGESTIVA POR ÚLCERA PÉPTICA      62. Bustamante M, Stollman N. The...
GISBERT JP. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DE LA HEMORRAGIA DIGESTIVA POR ÚLCERA PÉPTICA115. Barkun AN, Herba K, Adam V, Kenned...
Upcoming SlideShare
Loading in …5
×

Tto farmacologico

931 views
857 views

Published on

Published in: Career
0 Comments
1 Like
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

No Downloads
Views
Total views
931
On SlideShare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
0
Actions
Shares
0
Downloads
29
Comments
0
Likes
1
Embeds 0
No embeds

No notes for slide

Tto farmacologico

  1. 1. DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO Tratamiento farmacológico de la hemorragia digestiva por úlcera péptica 119.506 Javier P. Gisbert Servicio de Aparato Digestivo. Hospital Universitario de la Princesa. Madrid. España. Se define como hemorragia digestiva alta la que se origina además fluctuante del pH intragástrico20-23. Los IBP, sin em- en una lesión situada por encima del ángulo de Treitz. Clíni- bargo, tienen una mayor potencia antisecretora, por lo que, camente se manifiesta en forma de hematemesis de sangre como a continuación se revisará, podrían desempeñar un fresca o en «poso de café», de melenas o, con menor fre- papel más relevante en el tratamiento de la hemorragia di- cuencia, como hematoquecia. La úlcera péptica gastroduo- gestiva por úlcera péptica. denal es la etiología más frecuente de la hemorragia digesti- va alta no varicosa, y es la causa de alrededor del 40-70% Potencia antisecretora de los inhibidores de la bomba de los casos1-6. Esta complicación representa una urgencia de protones médica frecuente, con una incidencia anual que oscila en- tre los 50 y 150 casos por 100.000 habitantes, lo que se Como se ha comentado previamente, el ácido gástrico es traduce en un elevado número de ingresos anuales y un capaz tanto de deteriorar los mecanismos de formación del consumo muy alto de recursos sanitarios1,3,7. coágulo como de favorecer su destrucción, y los antagonis- tas H2 no son capaces de incrementar el pH intragástrico lo suficiente como para no interferir con esos procesos hemos- Base racional del tratamiento farmacológico táticos. Por el contrario, la capacidad alcalinizante de los en la hemorragia digestiva IBP es considerablemente superior a la de los antagonistas La hemorragia que ocurre como complicación de una úlce- H2, lo que les permite reducir la acidez intragástrica hasta ra péptica se produce cuando ésta alcanza una estructura cifras de pH superiores a 6 y optimizar los mecanismos he- vascular. Ello pone en marcha una serie de mecanismos mostáticos en la lesión ulcerosa8,24-31. La ventaja terapéutica hemostáticos destinados a detener la hemorragia de forma de los IBP frente a los antagonistas H2, en cuanto al incre- inmediata y permanente1,3,8,9. El ácido gástrico y la pepsina mento del pH intragástrico, se ha demostrado no sólo en alteran el mecanismo normal de formación del coágulo en sujetos sanos, sino también, específicamente, en pacientes la lesión sangrante y aceleran el proceso de fibrinólisis8,10-14. con hemorragia digestiva32. Además, se ha descrito que el Un valor de pH gástrico de 6 prolonga el tiempo de forma- omeprazol cicatriza el 96% de las úlceras resistentes a rani- ción del agregado plaquetario y del coágulo de fibrina, tidina23 y se han publicado varios casos clínicos en los que mientras que a un pH inferior o igual a 5 estos procesos he- la administración de este fármaco por vía intravenosa ha mostáticos están completamente abolidos10-13. El empleo de sido capaz de controlar la hemorragia digestiva secundaria fármacos antisecretores se basa en su capacidad de au- a lesiones pépticas que no habían respondido previamente mentar el pH intragástrico –de forma ideal a un valor de pH al tratamiento con ranitidina33-37. superior a 6 de forma sostenida– para optimizar los meca- nismos hemostáticos en la lesión ulcerosa1,3,8,9. La necesi- Eficacia clínica de los inhibidores de la bomba dad de alcanzar este objetivo se basa no sólo en observacio- de protones nes realizadas in vitro, sino también en que algunos estudios han demostrado que la tasa de recidiva hemorrági- A continuación se revisan los estudios que evalúan el efecto ca en pacientes con hemorragia digestiva por úlcera péptica de los IBP en el episodio agudo de hemorragia digestiva, la tratados con antisecretores es mayor en los que el valor me- prevención de su recurrencia, la necesidad de cirugía y la dio de pH intragástrico es inferior a 615. mortalidad. Puesto que la demostración de un pequeño be- Por tanto, con intención de alcalinizar el pH intragástrico y neficio en una entidad clínica tan frecuente e importante controlar el episodio hemorrágico, se ha administrado diver- como la hemorragia digestiva puede ser relevante, los meta- sos fármacos antisecretores, entre los que destacan los an- análisis, que combinan los diferentes estudios e incremen- tagonistas H2 y los inhibidores de la bomba de protones tan por tanto la potencia estadística de éstos, tienen aquí un (IBP). Aunque los antagonistas H2 se han empleado clásica- interés especial. Debido a que la mayoría de los ensayos clí- mente en el tratamiento de la hemorragia digestiva alta, re- nicos que comparan IBP con placebo o antagonistas H2 tie- almente no hay evidencia científica sólida que demuestre ne un tamaño muestral relativamente pequeño –por lo que que tengan un efecto beneficioso en el control o la recidiva carecen de la potencia necesaria para demostrar diferen- hemorrágica, la necesidad de cirugía o la mortalidad16-19, lo cias estadísticamente significativas entre las comparaciones que podría deberse a que la administración intravenosa de efectuadas–, la aglutinación de los resultados de todos los estos fármacos causa un aumento que es sólo discreto y estudios en un metaanálisis nos puede proporcionar una estimación más precisa sobre el efecto terapéutico de estos antisecretores. Esta revisión se ha realizado en parte gracias a una beca concedida por el Instituto de Salud Carlos III (C03/02). Inhibidores de la bomba de protones frente a placebo Correspondencia: Dr. J.P. Gisbert. Playa de Mojácar 29. Urb. Bonanza. Recientemente se ha publicado una revisión sistemática y 28669 Boadilla del Monte. Madrid. España. un metaanálisis llevado a cabo por la Colaboración Cochra- Correo electrónico: gisbert@meditex.es ne38,39 en que se han incluido todos los ensayos clínicos ale- Recibido el 17-6-2005; aceptado para su publicación el 14-12-2005. atorizados en los que se comparaba el tratamiento con IBP66 Med Clin (Barc). 2006;127(2):66-75
  2. 2. GISBERT JP. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DE LA HEMORRAGIA DIGESTIVA POR ÚLCERA PÉPTICA IBP Control OR Peso OR Estudios (n/N) (n/N) (IC del 95%) (%) (IC del 95%) 01 IBP frente a antagonistas H2 Corragio 1998 5/24 5/24 4,19 1,00 (0,25-4,03) Desprez 1995 0/38 3/38 0,13 0,13 (0,01-2,64) Duvnjak 2001 1/31 4/31 1,90 0,23 (0,02-2,14) Fried 1999b 6/66 10/67 5,99 0,57 (0,19-1,67) Labenz 1997 3/20 2/20 2,54 1,59 (0,24-10,70) Lanas 1995 6/28 9/23 5,00 0,42 (0,12-1,45) Lin 1997 4/26 5/13 3,58 0,29 (0,06-1,36) Lin 1998 2/50 12/50 3,54 0,13 (0,03-0,63) Michel 1994 8/38 11/37 6,16 0,63 (0,22-1,80) Pérez Flores 1994 0/38 1/43 0,98 0,37 (0,01-9,30) Sheu 2002 5/86 13/89 5,97 0,36 (0,12-1,06) Villanueva 1995 11/45 9/41 6,52 1,15 (0,42-3,14) Subtotal (IC del 95%) 490 476 47,51 0,53 (0,35-0,78) Episodios totales: 51 (IBP), 84 (control) Prueba de la heterogeneidad χ 2 = 10,23, gl = 11 (p = 0,51), l2 = 0% 02 IBP frente a placebo Daneshmend 1992 58/246 70/257 13,17 0,82 (0,55-1,23) Hasselgren 1997 5/159 4/163 4,47 1,29 (0,34-4,90) Javid 2001 6/82 18/84 6,70 0,29 (0,11-0,77) Kaviani 2003 2/71 9/78 3,49 0,22 (0,05-1,07) Khuroo 1997 10/110 37/110 8,77 0,20 (0,09-0,42) Lau 2000 8/120 27/120 8,00 0,25 (0,11-0,57) Schaffalitsky 1997 9/130 17/135 7,89 0,52 (0,22-1,20) Subtotal (IC del 95%) 918 947 52,49 0,41 (0,23-0,72) Episodios totales: 98 (PPI), 182 (control) Prueba de la heterogeneidad χ 2 = 18,66, gl = 6 (p = 0,005), l2 = 67,8% Total (IC del 95%) 1.408 1.423 100,0 0,46 (0,33-0,64) Episodios totales: 149 (IBP), 266 (control) Prueba de la heterogeneidad χ2 = 28,91, gl = 18 (p = 0,05), l2 = 37,7% 0,1 0,2 0,5 1 2 5 10 Mejor IBP Mejor controlFig. 1. Metaanálisis de los estudios que comparan inhibidores de la bomba de protones (IBP) con antagonistas H2 (panel superior) o con placebo (panel infe-rior) en la prevención de la recidiva hemorrágica por úlcera péptica. OR: odds ratio; IC: intervalo de confianza.frente a placebo. Se incluyó 7 estudios que cumplieron es- tagonistas H2. Al analizar conjuntamente los 11 estudios in-trictamente los prerrequisitos establecidos, con un total de cluidos25-27,31,33,50-55 se constató la persistencia o la recurren-1.865 pacientes evaluados40-46. En resumen, como se repre- cia de la hemorragia en el 13% de los pacientes tratadossenta gráficamente en la figura 1 (panel inferior), el trata- con antagonistas H2 y tan sólo en el 6,7% de los que reci-miento con IBP se asoció con una reducción de la tasa de bieron IBP (OR = 0,4; IC del 95%, 0,27-0,59). El empleo derecidiva hemorrágica (el 1,7 frente al 19,2% con placebo; IBP se asoció igualmente con una disminución en la necesi-odds ratio [OR] = 0,41; intervalo de confianza [IC] del 95%, dad de cirugía y en la mortalidad, aunque en estos casos0,23-0,72). De igual modo, también se demostró una me- las diferencias no alcanzaron significación estadística.nor necesidad de cirugía (el 8,7 con IBP frente al 13,5% Más recientemente, el metaanálisis publicado en la Libreríacon placebo; OR = 0,52; IC del 95%, 0,32-0,84). Sin em- Cochrane previamente mencionado38,39 ha actualizado estosbargo, no se pudo demostrar efecto alguno en la mortali- resultados, incluido un total de 1.050 pacientes, en los quedad. Otros metaanálisis18,47, uno de ellos publicado en el se comparó IBP y antagonistas H225-27,31,33,50,53-60. De nuevo,año 2005, han confirmado la superioridad de los IBP frente no se pudo demostrar diferencias significativas entre los dosal placebo en cuanto a la reducción de la recidiva hemorrá- grupos al evaluar la mortalidad y la necesidad de cirugía,gica y la necesidad de tratamiento quirúrgico48. pero el empleo de IBP sí que se asoció con una menor tasa de hemorragia (el 10 frente al 18% con antagonistas H2; OR = 0,53; IC del 95%, 0,35-0,78), como se representa gráfi-Inhibidores de la bomba de protones frente camente en la figura 1 (panel superior). Otros metaanáli-a antagonistas H2 sis47, el último de ellos publicado en 200548, han confirma-Se han publicado diversos estudios aleatorizados en los que do estos resultados.se ha comparado el tratamiento con IBP y con antagonistas A pesar de su indudable utilidad, es conveniente señalarH2, con resultados contradictorios. Hasta época muy recien- que todos los metaanálisis previamente mencionados pre-te, no se había llevado a cabo un metaanálisis que valorara sentan importantes limitaciones metodológicas. En primerconjuntamente estos estudios. Así, Gisbert et al49 realizaron lugar, la notable variabilidad existente entre los estudios in-en 2001 una revisión sistemática y un metaanálisis de los cluidos hace que la combinación de sus resultados no seaensayos clínicos aleatorizados que comparaban IBP con an- sencilla. Por ejemplo, hay una importante heterogeneidad Med Clin (Barc). 2006;127(2):66-75 67
  3. 3. GISBERT JP. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DE LA HEMORRAGIA DIGESTIVA POR ÚLCERA PÉPTICA en diversas variables clínicamente relevantes, como la defi- el momento del diagnóstico67. La clasificación endoscópica nición de recidiva hemorrágica, la comparación con placebo de la úlcera péptica basada en los estigmas de hemorragia o con antagonistas H2, la localización de la úlcera (gástrica –generalmente evaluados mediante la clasificación de Fo- o duodenal), la dosis y el esquema de administración de los rrest68– podría ser útil para seleccionar qué pacientes se be- IBP (bolos o perfusión continua), la clasificación endoscópi- neficiarían más del tratamiento con IBP. Así, los pacientes ca de la úlcera sangrante o el empleo de tratamiento endos- con lesiones de bajo riesgo (úlceras con fondo fibrinoso o cópico adyuvante. En segundo lugar, el número de estudios con coágulo negro «embebido», es decir, Forrest IIc o III) relativamente reducido (y de pacientes en cada estudio) in- suelen evolucionar favorablemente aun sin tratamiento es- cluido en los metaanálisis impide la realización fiable de su- pecífico y tienen, por tanto, un riesgo de resangrado muy banálisis en función de algunas variables. Por último, la de- bajo que no es probable que ningún tratamiento pueda re- ficiente calidad metodológica de algunos estudios incluidos ducir todavía más. Es en las lesiones de alto riesgo de re- en los metaanálisis hace que las conclusiones finales de és- sangrado en las que es más probable que el tratamiento an- tos deban tomarse con cautela. tisecretor potente desempeñe un papel más relevante. En En resumen, a partir de los estudios previamente revisados este sentido, en uno de los metaanálisis previamente men- se puede concluir que los IBP son más eficaces que el pla- cionados49 se observó que el beneficio de los IBP frente a cebo y que los antagonistas H2 para prevenir la recidiva he- los antagonistas H2 era mayor cuando únicamente se consi- morrágica de la úlcera péptica o para evitar la cirugía. Sin deraban las lesiones endoscópicas de alto riesgo, es decir, embargo, cabe destacar que los IBP no hayan demostrado las clasificadas como Forrest Ia, Ib y IIa (hemorragia activa una reducción de la mortalidad8,18,38,39,47-49,61. En este senti- o vaso visible no sangrante). De modo similar, en otro meta- do, una reciente revisión cualitativa sobre los estudios aleato- análisis se comprobó el beneficio de los IBP únicamente en rizados que han comparado la eficacia de los IBP con diver- las lesiones ulcerosas clasificadas como de alto riesgo de sos tratamientos (antagonistas H2, somatostatina y otros) o resangrando48. No obstante, un metaanálisis adicional ha placebo en pacientes con hemorragia digestiva debida a úl- demostrado que la ventaja terapéutica de los IBP (frente al cera péptica evidenció que 4 de los 16 estudios incluidos placebo o a los antagonistas H2) parece mantenerse incluso demostraban una reducción significativa en la tasa de recidi- en las lesiones con un menor riesgo de recidiva hemorrági- va hemorrágica, 4 estudios constataron también una reduc- ca38,39. ción en la necesidad de cirugía, pero ninguno de ellos pudo En resumen, las úlceras clasificadas endoscópicamente demostrar una disminución significativa en la mortalidad62. como de alto riesgo de resangrado son las que con más La ausencia de efecto en la mortalidad de los pacientes con probabilidad se beneficiarán del tratamiento con IBP, mien- hemorragia digestiva puede deberse sencillamente a la esca- tras que la ventaja terapéutica de estos fármacos en las le- sa potencia estadística (y el consiguiente error tipo beta), siones de bajo riesgo (que suelen evolucionar favorable- consecuencia del reducido tamaño muestral de los estudios. mente de forma espontánea) es más controvertido. Así, debido en parte al limitado número de pacientes inclui- dos en cada estudio y a la reducida incidencia del episodio Asociación de tratamiento endoscópico e inhibidores –mortalidad–, es posible que diferencias pequeñas pero clí- de la bomba de protones nicamente relevantes en esta variable no alcancen significa- ción estadística. De este modo, se ha estimado que un estu- Al plantearse la existencia de una sinergia entre el tratamien- dio debería incluir al menos 1.000 pacientes de alto riesgo to endoscópico y los IBP es importante tener en cuenta el (en el grupo de tratamiento y en el grupo control) para poder efecto de confusión que puede existir si no se valora separa- demostrar diferencias estadísticamente significativas en la damente la influencia de la gravedad de la lesión endoscópi- mortalidad63. Apoyando esta hipótesis, Barkun et al64 han re- ca y la del tratamiento endoscópico hemostático; aunque ac- visado el registro canadiense de pacientes con hemorragia tualmente este último se emplea rutinariamente en los casos digestiva alta y el de endoscopia, con un total de 1.869 pa- de alto riesgo, esto no era así hace relativamente poco tiem- cientes incluidos, y han demostrado que el consumo de IBP po5,69,70. A modo de ejemplo, en el estudio de Villanueva et y el tratamiento endoscópico hemostático se asocian de for- al53 se realizó el tratamiento endoscópico en las lesiones de ma independiente con un descenso en la mortalidad; este alto riesgo (Forrest Ia, Ib y IIa) y no se logró demostrar un último estudio es especialmente interesante porque tiene la beneficio del omeprazol frente a los antagonistas H2, lo que particularidad de evaluar en la práctica –en el mundo real– contrasta con los hallazgos descritos por otros autores (en la utilización y los beneficios de los IBP64. los que no se había realizado un tratamiento endoscópico Por último, es posible que la mortalidad dependa funda- adyuvante). Así, algún otro estudio ha puesto de manifiesto mentalmente de la edad y de la comorbilidad del paciente, que la adición del tratamiento farmacológico con IBP a la es- como se ha demostrado en múltiples estudios3,65,66. Así, se clerosis endoscópica no se asocia con beneficio alguno71. ha estimado que más de dos tercios de las muertes de los Más aún, la ventaja terapéutica de los IBP frente a los anta- pacientes con hemorragia digestiva se deben a las enferme- gonistas H2 demostrada en uno de los metaanálisis previa- dades asociadas, mientras que tan sólo un tercio sería con- mente mencionados se observó fundamentalmente en au- secuencia de la recurrencia hemorrágica per se48. De este sencia de esclerosis endoscópica concomitante, por lo que modo, algunos autores han demostrado que el tratamiento se ha llegado a sugerir que cuando se realiza tratamiento en- con IBP se asocia con una disminución de la mortalidad de- doscópico la eficacia de éste es tan alta que deja poco mar- bida específicamente a las complicaciones hemorrágicas de gen de mejora adicional al tratamiento antisecretor49. la úlcera péptica, aunque este efecto no es suficiente para Sin embargo, otros autores han evaluado el efecto de los IBP modificar la mortalidad global de los pacientes48. frente a los antagonistas H2 o del placebo en pacientes con hemorragia digestiva por úlcera péptica tras conseguir la he- mostasia con el tratamiento endoscópico y han demostrado Clasificación endoscópica de la lesión y eficacia una disminución significativa en la incidencia de recidiva he- de los inhibidores de la bomba de protones morrágica26,45,46 y en la necesidad de cirugía45,46. De este El factor pronóstico más importante para predecir el resan- modo, al efectuar un subanálisis a partir de la revisión siste- grado de una úlcera péptica es su aspecto endoscópico en mática de la Colaboración Cochrane38,39,48, y considerar úni-68 Med Clin (Barc). 2006;127(2):66-75
  4. 4. GISBERT JP. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DE LA HEMORRAGIA DIGESTIVA POR ÚLCERA PÉPTICAcamente los estudios en los que se había aplicado algún tipo Teniendo en cuenta que estas bombas de protones se acti-de tratamiento endoscópico, se pudo demostrar igualmente van continuamente y que la vida media plasmática de estosuna reducción significativa en la tasa de resangrado y de in- fármacos es corta, teóricamente sería necesario mantenertervenciones quirúrgicas. En este sentido, como se ha men- una administración continuada del fármaco para conseguircionado previamente, algunos autores han revisado el regis- un aumento marcado y sostenido del pH intragástrico1,8.tro canadiense de pacientes con hemorragia digestiva alta y Así, diversos estudios farmacológicos llevados a cabo en in-han demostrado que el consumo de IBP y el tratamiento en- dividuos sanos y en pacientes con enfermedad ulcerosadoscópico hemostático se asocian de forma independiente han evidenciado que, en lo que se refiere a la capacidadcon un mejor pronóstico del episodio hemorrágico64. antisecretora, la infusión continua de IBP es superior a suUna de las pruebas más sólidas de la eficacia del tratamien- administración en forma de bolos30,74-76, si bien algún estu-to complementario con IBP, tras el tratamiento endoscópico dio ha indicado que se puede obtener cifras similares de pHde la hemorragia por úlcera gastroduodenal, es el estudio intragástrico con ambas pautas de omeprazol28.publicado recientemente por Lau et al45. En él se incluyó a Como se ha comentado previamente, si tenemos en cuenta la240 pacientes con hemorragia activa o vaso visible no san- base racional para el tratamiento farmacológico de la hemo-grante que, tras conseguir la hemostasia mediante inyec- rragia digestiva, nuestra meta debe ser conseguir un aumentoción de adrenalina asociada a termocoagulación, se los rápido y mantenido del pH gástrico hasta valores superiores aaleatorizó a recibir omeprazol (bolo inicial de 80 mg seguido 6. Diversos estudios han confirmado que el omeprazol pauta-de infusión intravenosa continua de 8 mg/h durante 3 días) do en forma de un bolo intravenoso seguido de una infusióno placebo a doble ciego. Se observó una menor incidencia continua consigue un pH superior a 6 durante más del 90%de recidiva hemorrágica en el grupo tratado con omeprazol del tiempo de administración23,29,31,77-80. Sin embargo, la pauta(el 4,2 frente al 20%), lo que se asoció a una menor necesi- intravenosa de bolos repetidos de omeprazol ocasiona un au-dad de transfusión y de cirugía, así como a una menor mor- mento variable y oscilante del pH que difícilmente alcanza va-talidad (aunque esta última diferencia no alcanzó significa- lores superiores a 4 durante 24 h79,81-86.ción estadística). Por su parte, Sung et al72 aleatorizaron a Además, la administración de IBP en forma de bolos pauta-un grupo de pacientes con hemorragia digestiva por úlcera dos se ha asociado con marcadas variaciones individualespéptica con estigmas endoscópicos de alto riesgo de recidi- en la respuesta del pH intragástrico81,83,87,88. Por el contrario,va (vaso visible no sangrante o coágulo adherido «protru- la perfusión continua parece compensar la variación interin-yente») a recibir omeprazol por vía intravenosa a altas dosis dividual en la masa de células parietales y la oscilación cir-o este mismo tratamiento asociado a hemostasia endoscópi- cadiana de estas células por el efecto de la acetilcolina, loca, y demostraron que esta última estrategia se seguía de que permite asegurar, prácticamente en todos los indivi-una menor tasa de recidiva hemorrágica. duos, un pH superior a 4 en cerca del 90% del día2,8. En unEn resumen, los datos previamente mencionados indican que estudio dosis-respuesta que comparaba diversos regímeneslos IBP reducen la incidencia de recidiva hemorrágica tanto de omeprazol intravenoso, se observó que la mejor pauta,en los pacientes a los que no se realiza tratamiento endoscópi- entre las ensayadas, para reducir la secreción ácida gástricaco adyuvante como en los que precisan hemostasia endoscó- era la que incluía un bolo inicial de 80 mg seguido de unapica por tener una úlcera péptica con alto riesgo de recidiva. perfusión continua a 8 mg/h, con la que se logró aumentar el pH gástrico a más de 6 en 20 min y mantenerlo así du- rante más del 80% del día24. Otros autores han demostradoAdministración oral frente a intravenosa de los inhibidores que la administración de un bolo de omeprazol o pantopra-de la bomba de protones zol seguido de su infusión continua es más eficaz que laEn el metaanálisis publicado en la Librería Cochrane previa- prescripción de estos fármacos en bolos repetidos paramente mencionado38,39, se realizó un subanálisis en función mantener el pH gástrico por encima de 6 más allá de lasde la vía de administración de los IBP, y se demostró que el primeras 12 h79,89. En consonancia con lo anterior, un meta-tratamiento oral –y no sólo el intravenoso– se asociaba tam- análisis que comparaba IBP con antagonistas H2 para el tra-bién con una reducción significativa en la tasa de resangra- tamiento de la hemorragia digestiva demostró, en uno dedo y de intervenciones quirúrgicas, observación que se ha sus subanálisis, que cuando ambos fármacos se prescribíanconfirmado en otros dos metaanálisis48,73. Por ello, se ha su- en forma de bolos seguía observándose una cierta ventajagerido que en las áreas geográficas donde no esté disponible de los primeros fármacos frente a los segundos en cuanto ala presentación intravenosa de los IBP, su administración la prevención de la recidiva hemorrágica, aunque esta dife-oral podría representar una alternativa válida38,39. También se rencia ya no alcanzaba significación estadística49.ha propuesto que podría ser apropiado el uso oral de los IBP Por otra parte, sin embargo, algún ensayo clínico aleatoriza-en los pacientes en los que la endoscopia demuestre la pre- do ha comparado directamente la administración de IBPsencia de signos endoscópicos de bajo riesgo de recidiva y mediante perfusión continua y en forma de bolos y ha cons-que, por tanto, no requieran tratamiento endoscópico he- tatado resultados comparables con ambas estrategias90,mostático38,39. En resumen, la recomendación de administrar aunque es preciso destacar que en este estudio el 25% deIBP por vía intravenosa en todos los casos parece excesiva, los pacientes incluidos tenía estigmas endoscópicos de bajopero, puesto que aún no hay estudios publicados en forma riesgo (lo que podría dificultar la demostración de diferen-completa que comparen directamente ambas vías de admi- cias estadísticamente significativas). En este sentido, un re-nistración, no conocemos todavía con precisión cuándo pue- ciente metaanálisis ha demostrado que el efecto beneficiosode ser suficiente el empleo de estos fármacos por vía oral. –sobre el resangrado, la necesidad de cirugía o la mortali- dad– era semejante independientemente de la forma de ad- ministración (perfusión continua o bolos)91.Bolos frente a perfusión continua de inhibidores Estos resultados contradictorios probablemente indican quede la bomba de protones la administración de IBP en perfusión continua no es siem-Tras su administración oral o intravenosa, los IBP se unen pre necesaria. Más bien, esta forma de administración po-de forma irreversible a las bombas de protones que están dría reservarse para los casos en que fuera crítico conseguiractivas en ese momento en las células parietales gástricas. un efecto antisecretor potente, como en los pacientes de Med Clin (Barc). 2006;127(2):66-75 69
  5. 5. GISBERT JP. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DE LA HEMORRAGIA DIGESTIVA POR ÚLCERA PÉPTICA alto riesgo de resangrado; éste sería el caso, por ejemplo, mayor efecto antisecretor en presencia de este microorga- de los pacientes con hemorragia activa o un vaso visible no nismo98,99. Por último, ciertos polimorfismos del citocromo sangrante visualizado durante la gastroscopia, o con una P450 que caracterizan a los metabolizadores lentos de los puntuación elevada en el sistema de clasificación predictivo IBP se han descrito con más frecuencia entre la población que se haya empleado (p. ej., el de Rockall65,66). De este asiática100. modo, la pauta de perfusión continua de IBP se utilizaría en tan sólo aproximadamente un tercio de los pacientes con Experiencia con otros inhibidores de la bomba hemorragia digestiva por úlcera péptica. de protones, diferentes de omeprazol, administrados En resumen, aunque múltiples estudios farmacológicos han por vía intravenosa demostrado una mayor potencia antisecretora con la infu- sión continua de IBP en comparación con su administra- Hasta hace relativamente poco tiempo, el único IBP dispo- ción en forma de bolos, el beneficio clínico –en cuanto a la nible para su administración por vía intravenosa era el ome- prevención de la recidiva hemorrágica– de la primera pauta prazol, pero más recientemente se han publicado diversos con respecto a la segunda no se ha establecido claramente. estudios que confirman la potencia antisecretora y los bue- Por el momento, una opción razonable consistiría en reser- nos resultados con otros IBP administrados por esta vía, var la administración en perfusión continua para los pacien- como lansoprazol86,101,102, pantoprazol79,103-110 o esomepra- tes con alto riesgo de resangrado. zol111,112. A modo de ejemplo, y en pacientes con hemorra- gia digestiva en concreto, algunos autores han empleado pantoprazol con una pauta de administración en perfusión Dosis recomendada de inhibidores de la bomba continua similar a la evaluada previamente con el omepra- de protones zol107. Por su parte, Hsu et al110 incluyeron en su estudio a Como se ha comentado previamente, la pauta de IBP más pacientes con hemorragia digestiva (y hemorragia activa o eficaz para reducir la secreción ácida gástrica consiste en signos endoscópicos de alto riesgo) y, tras lograr la hemos- un bolo inicial de 80 mg de omeprazol seguido de una per- tasia endoscópica, administraron aleatoriamente pantopra- fusión continua a 8 mg/h24. Sin embargo, no está bien esta- zol o ranitidina y demostraron una mayor reducción de la blecido que el empleo de estas dosis tan elevadas suponga tasa de recidiva hemorrágica con el primero. un beneficio desde el punto de vista clínico. Así, por ejem- plo, en el metaanálisis de la Colaboración Cochrane38,39 se Coste-beneficio de la administración de inhibidores demostró que tanto las dosis elevadas referidas como otras de la bomba de protones en la hemorragia digestiva más bajas se asociaban con una reducción de la recidiva hemorrágica, si bien el beneficio en la necesidad de cirugía Diversos estudios han demostrado que la administración de sólo se observó con las dosis más altas de IBP. Por tanto, se IBP por vía intravenosa y a dosis elevadas es una estrategia podría concluir que, aunque la ventaja de emplear dosis al- coste-efectiva para reducir la recurrencia de hemorragia y la tas de IBP –típicamente en perfusión continua a 8 mg/h tras necesidad de cirugía en pacientes con hemorragia digestiva un bolo inicial de 80 mg– no está definitivamente aclarada, por úlcera péptica, tras haber obtenido la hemostasia ini- la evidencia proveniente de los estudios farmacodinámicos cialmente por métodos endoscópicos113-116. En otro estudio y el posible beneficio en alguna de las variables evolutivas en el que se comparó diversas estrategias terapéuticas en la (como la necesidad de cirugía) constituyen argumentos a hemorragia digestiva se demostró, a partir de un modelo de favor de su empleo, al menos en los pacientes con un ma- análisis de decisión, que la administración de tratamiento yor riesgo de recidiva hemorrágica. intravenoso con IBP (tras conseguir la hemostasia con mé- todos endoscópicos) era una estrategia coste-efectiva, a condición de que la tasa de recidiva hemorrágica con estos Duración del tratamiento con infusión continua fármacos fuera menor del 9% y el coste del tratamiento no de inhibidores de la bomba de protones sobrepasara los 10 dólares al día117. Puesto que la mayoría –entre el 80 y el 97%– de las recidi- Por último, diversos estudios han evaluado la relación coste- vas hemorrágicas tienen lugar durante los primeros 3 días beneficio de administrar sistemáticamente IBP (por vía in- tras el episodio de hemorragia inicial45,92, y que pasadas las travenosa) ante un episodio de hemorragia digestiva, antes primeras 96 h el riesgo residual de recidiva es menor del incluso de realizar una gastroscopia y confirmar con ella 1%93, parece sensato mantener, en los casos en que la le- que la causa de la hemorragia es una úlcera péptica118. Es sión causante de la hemorragia sea de alto riesgo, la perfu- ésta una práctica frecuente entre los médicos que atienden sión continua de IBP durante 3 días. las urgencias hospitalarias, entre otros motivos porque la ex- ploración endoscópica no está siempre disponible en el mo- mento inmediato, por lo que en no pocos casos debe diferir- Efecto de la etnia en la eficacia antisecretora se unas cuantas horas119,120. Parecería que, al menos de los inhibidores de la bomba de protones teóricamente, esta actitud no estaría claramente justificada, La realización de subanálisis en función del origen étnico de ya que la úlcera péptica es la causa aproximadamente de los pacientes ha permitido demostrar que los estudios lleva- sólo el 50% de los episodios de hemorragia digestiva y, de dos a cabo en países asiáticos evidencian un mayor benefi- éstos, sólo un tercio tendrá estigmas endoscópicos de alto cio de los IBP que los realizados en Europa, e incluso se ha riesgo3. Por tanto, a priori, menos de la mitad de los pacien- llegado a observar una reducción de la mortalidad en los tes que experimentan una hemorragia digestiva se benefi- primeros, a diferencia de los segundos38,39,94. Esta observa- ciarían del tratamiento intravenoso con IBP. A pesar de ello, ción se ha pretendido explicar por la menor masa de células diversos estudios han demostrado que esta estrategia de parietales gástricas de los pacientes asiáticos95, lo que per- prescripción temprana de IBP es coste-eficaz118,121, lo que mitiría una inhibición ácida (con los IBP) más profunda que apoya la recomendación de administrar empíricamente es- la observada en los europeos32,95-97. Por otra parte, la preva- tos fármacos por vía intravenosa a todo paciente con hemo- lencia de infección por Helicobacter pylori es más elevada rragia digestiva, especialmente cuando la gastroscopia no en Asia que en Europa y, como se sabe, los IBP inducen un pueda realizarse tempranamente o el paciente sea de alto70 Med Clin (Barc). 2006;127(2):66-75
  6. 6. GISBERT JP. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DE LA HEMORRAGIA DIGESTIVA POR ÚLCERA PÉPTICAriesgo (por la edad, la comorbilidad o la cantidad de la he- la luz, no han sido capaces de demostrar beneficio algunomorragia)3,5,8,122,123. Más adelante, una vez practicada la ex- del octreótido como tratamiento adyuvante –tras la obten-ploración endoscópica, y en función de sus hallazgos, se ción de la hemostasia por métodos endoscópicos– en pa-decidirá si debe mantenerse la vía intravenosa, se puede cientes con hemorragia activa o con estigmas de alto riesgoemplear ya la vía oral o si incluso es adecuado suspender de recidiva hemorrágica148. En otro estudio se concluyó quelos IBP por no estar indicados. En este sentido, es impor- la somatostatina era más efectiva que la ranitidina para con-tante recalcar que el mantenimiento de los IBP, cuando tras trolar el episodio de hemorragia en los pacientes con hemo-la realización de la gastroscopia se demuestra que no están rragia activa, pero no se asociaba con efectos beneficiososclaramente indicados, es una de las causas fundamentales en aquellos con lesiones clasificadas como Forrest II149.del uso inapropiado de estos fármacos, por lo que debe evi- En resumen, la utilidad de la somatostatina en el tratamien-tarse119,120. to de la hemorragia por úlcera péptica gastroduodenal es controvertido150, por lo que antes de poder recomendar su utilización de forma sistemática deberíamos disponer deSomatostatina y octreótido más estudios controlados y aleatorizados que incluyan unLa somatostatina se ha utilizado en el tratamiento de la he- número suficiente de pacientes y nos permitan obtener con-morragia digestiva por úlcera péptica por sus potenciales clusiones válidas.efectos beneficiosos desde el punto de vista fisiopatológico.Así, la somatostatina es un péptido endógeno con acción Agentes antifibrinolíticosantisecretora y vasoconstrictora de la circulación esplácni-ca, es capaz de inhibir la secreción ácida y la motilidad gás- El ácido tranexámico es un inhibidor del plasminógeno, y setrica, y tiene un efecto citoprotector124-128. El octreótido, un ha descrito la presencia de activadores del plasminógeno enanálogo sintético de larga duración de la somatostatina, po- la mucosa gástrica y duodenal151. Por otra parte, el ácidosee un perfil terapéutico similar129-132. Algunos estudios pu- tranexámico tiene la capacidad de inhibir la acción fibrinolí-blicados hace ya unos años han demostrado un efecto be- tica de la pepsina152. Un metaanálisis153 publicado hace yaneficioso de la somatostatina, ya sea por conseguir el más de 15 años evaluó seis estudios aleatorizados en loscontrol de la hemorragia133-139 o por reducir la necesidad de que el ácido tranexámico se comparaba a placebo en el tra-cirugía136,140 y transfusión134,137,139. No obstante, la mayoría tamiento de la hemorragia digestiva alta154-159. La mayoría dede ellos se caracterizan por incluir un número reducido de los pacientes incluidos en este metaanálisis tenía una úlcerapacientes y por presentar importantes limitaciones metodo- gástrica o duodenal como causa de la hemorragia. Este tra-lógicas, lo que dificulta la obtención de conclusiones váli- tamiento se asoció con un 20-30% de reducción en la tasadas. Otros estudios, con un número adecuado de pacientes de recidiva hemorrágica, un 30-40% de disminución en lao publicados más recientemente, no han mostrado diferen- necesidad de cirugía y un 40% de reducción en la mortali-cias entre la somatostatina y el placebo o los antagonistas dad153. No obstante, los estudios incluidos en el menciona-H2141-143. En este sentido, Somerville et al141 publicaron en do metaanálisis fueron bastante heterogéneos, lo que limita1985 el estudio que ha incluido un mayor número de pa- considerablemente sus conclusiones. Por ejemplo, el ácidocientes evaluables, de los que se trató a 265 con somatosta- tranexámico se administró, dependiendo de cada estudio, atina y 269 recibieron placebo. Los autores no pudieron de- una dosis que oscilaba entre 3 y 6 g/día por vía intravenosamostrar diferencias significativas en la incidencia de durante 2-3 días, seguido de su prescripción por vía oralrecidiva hemorrágica entre ambos grupos (el 23 frente al durante 3-5 días más153. Además, es posible que los resul-30%). tados de este metaanálisis estén sesgados (a favor del ácidoEn el año 1997 se publicó un metaanálisis de los 14 estu- tranexámico) por la inclusión de un estudio con un elevadodios controlados y aleatorizados133-146, que incluían un total número de pacientes en el que la mortalidad en el grupode 1.829 pacientes, que comparaban la somatostatina o el control fue sorprendentemente alta, lo que plantea la posibi-octreótido, por una parte, con el placebo o los antagonistas lidad de que las diferencias encontradas pudieran deberseH2, por otra, en el tratamiento de la hemorragia digestiva meramente al azar158. En este último estudio, el empleo depor úlcera péptica gastroduodenal147. Este metaanálisis de- ácido tranexámico se asoció con una disminución en lamostró un efecto beneficioso de la somatostatina, pues ésta mortalidad del 50%, pero, curiosamente, no se demostródisminuyó la persistencia o recurrencia de la hemorragia, una reducción paralela en la tasa de recidiva hemorrágicacon un riesgo relativo de 0,53 (IC del 95%, 0,43-0,63) en ni en la necesidad de tratamiento quirúrgico158.comparación con el tratamiento de control. Por otra parte, el Un inconveniente del ácido tranexámico es su ausencia deanálisis de subgrupos puso de manifiesto que la eficacia de efecto en la cicatrización ulcerosa, de modo que requeriría lala somatostatina quedaba limitada a la hemorragia debida a administración concomitante de un fármaco antisecretor conúlcera péptica (en cuyo caso el riesgo relativo era de 0,48, este fin. Por otra parte, su perfil de seguridad no está biencon un IC del 95%, 0,39-0,59)147. Es preciso destacar, no establecido, y se ha indicado que podría facilitar la apariciónobstante, que los resultados del mencionado metaanálisis de fenómenos tromboembólicos (en pacientes con hemorra-fueron heterogéneos y que la calidad metodológica de mu- gia subaracnoidea se ha asociado a la aparición de infartochos de los estudios incluidos fue deficiente. A modo de cerebral160).ejemplo, la duración de la infusión de somatostatina osciló En resumen, es evidente que se precisan más estudios yentre las 48 y las 120 h, según los diferentes protocolos. que se diseñen mejor antes de poder recomendar el empleoPor otra parte, al realizar un subanálisis en función de la ca- del ácido tranexámico como tratamiento sistemático de lalidad metodológica, se observó que, cuando únicamente se hemorragia digestiva por úlcera péptica.incluían los estudios con un diseño doble ciego, la eficaciade la somatostatina para prevenir la recidiva hemorrágica Resumen y recomendaciones prácticasera menor (aunque todavía era estadísticamente significati-va) y el efecto en la necesidad de cirugía no era ya demos- El empleo de fármacos antisecretores se basa en su capaci-trable. Finalmente, algunos estudios publicados muy recien- dad de aumentar el pH intragástrico para optimizar los me-temente, después de que el mencionado metaanálisis viera canismos hemostáticos en la lesión ulcerosa. Los antagonis- Med Clin (Barc). 2006;127(2):66-75 71
  7. 7. GISBERT JP. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DE LA HEMORRAGIA DIGESTIVA POR ÚLCERA PÉPTICA recidiva hemorrágica. Puesto que la mayoría de las recidi- vas hemorrágicas tienen lugar durante los primeros 3 días Hemorragia digesiva alta tras el episodio de sangrado inicial, parece lógico mantener, en los casos en que la lesión causante de la hemorragia sea de alto riesgo, la perfusión continua de IBP durante este pe- ríodo. Otros IBP diferentes de omeprazol, como lansoprazol, IBP i.v. empíricamente1 pantoprazol o esomeprazol, se han empleado también por vía intravenosa y han demostrado una potencia antisecreto- ra similar. La administración de IBP (por vía intravenosa y a dosis ele- vadas) es una estrategia coste-efectiva para reducir la recu- Gastroscopia rrencia de hemorragia y la necesidad de cirugía en pacien- tes con hemorragia digestiva por úlcera péptica, tras haber obtenido la hemostasia inicialmente por métodos endoscó- picos. La administración empírica de IBP (por vía intraveno- Riesgo de hemorragia Riesgo de nueva sa) ante un episodio de hemorragia digestiva, antes incluso reducido2 hemorragia elevado3 de realizar una gastroscopia y confirmar que la causa de la hemorragia es una úlcera péptica, es también una estrate- gia coste-efectiva, lo que apoya la prescripción sistemática IBP v.o. Tratamiento endoscópico de IBP en todo paciente con hemorragia digestiva, especial- (y alta hospitalaria temprana) hemostático mente cuando la gastroscopia no pueda realizarse precoz- + IBP i.v. mente o el paciente sea de alto riesgo. En la figura 2 se resume la estrategia de tratamiento farma- cológico ante una hemorragia digestiva. Tras la prescripción Fig. 2. Estrategia de tratamiento farmacológico ante una hemorragia digestiva empírica de IBP se debería realizar una gastroscopia lo an- no varicosa. IBP: inhibidores de la bomba de protones. tes posible, para así poder establecer con precisión el ori- gen de la hemorragia y el riesgo de recidiva hemorrágica. Si en la endoscopia se identifica una úlcera péptica y se esta- tas H2 no parecen ser suficientemente eficaces en el control blece que el riesgo de resangrado es muy bajo, tanto por de la acidez intragástrica y, por tanto, en el tratamiento de criterios endoscópicos (al tener estigmas de bajo riesgo, la hemorragia digestiva secundaria a úlcera péptica. Sin como un fondo ulceroso con fibrina o con coágulo negro embargo, la capacidad alcalinizante de los IBP es conside- «embebido») como clínicos (según el método de puntua- rablemente superior a la de los antagonistas H2, lo que esta- ción predictivo empleado), podría ser suficiente la adminis- blece la base racional para que estos fármacos sí puedan tración oral de IBP y el alta hospitalaria temprana o incluso ser eficaces en el tratamiento de la hemorragia digestiva. inmediata. Puesto que los estudios que han empleado IBP Así, diversos metaanálisis han confirmado la superioridad orales han utilizado estos fármacos a dosis más elevadas de los IBP frente al placebo y a los antagonistas H2 en que las habitualmente prescritas en la enfermedad ulcerosa cuanto a la reducción de la recidiva hemorrágica y la nece- no complicada, se recomienda que en caso de emplear la sidad de tratamiento quirúrgico. Aunque los IBP no han de- vía oral se prescriban los IBP a dosis doble. Por otra parte, mostrado, en general, una reducción de la mortalidad en los en el subgrupo de pacientes con elevado riesgo de resan- pacientes con hemorragia digestiva, esto puede deberse al grado (úlcera con hemorragia activa, vaso visible no san- reducido tamaño muestral de los estudios realizados o a grante o coágulo adherido «protruyente»), tras el tratamien- que la mortalidad dependa fundamentalmente de la edad y to endoscópico hemostático parece adecuado administrar de la comorbilidad del paciente. IBP por vía intravenosa, inicialmente en bolo (80 mg de Los pacientes con úlceras clasificadas endoscópicamente omeprazol o equivalente de otro IBP) y posteriormente en como de alto riesgo de resangrado son los que con más perfusión continua (8 mg/h) durante 3 días aproximada- probabilidad se beneficiarán del tratamiento con IBP, mien- mente. tras que la ventaja terapéutica de estos fármacos en las le- siones de bajo riesgo no está tan clara. Los IBP parecen ser eficaces para reducir la recidiva hemorrágica no sólo en los REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS pacientes a los que no se realiza tratamiento endoscópico, 1. Feu F, Brullet E, Calvet X, Fernández-Llamazares J, Guardiola J, More- sino también en los que precisan hemostasia endoscópica. no P, et al. Recomendaciones para el diagnóstico y el tratamiento de la hemorragia digestiva alta aguda no varicosa. Gastroenterol Hepatol. La administración de IBP por vía intravenosa en todos los 2003;26:70-85. pacientes con hemorragia digestiva parece excesiva y es 2. Bustamante Balena M, Ponce García J. Tratamiento antisecretor de la probable que en algunos casos sea suficiente el empleo de hemorragia digestiva por úlcera péptica: una aproximación a la eviden- cia disponible. Rev Clin Esp. 2004;204:161-8. estos fármacos por vía oral. En caso de que se decida em- 3. Huang CS, Lichtenstein DR. Nonvariceal upper gastrointestinal blee- plear la vía intravenosa, podría reservarse la administración ding. Gastroenterol Clin North Am. 2003;32:1053-78. en perfusión continua para los pacientes con alto riesgo de 4. Non-variceal upper gastrointestinal haemorrhage: guidelines. Gut. 2002;51 Suppl 4:iv1-6. resangrado, ya que esta estrategia ha demostrado una ma- 5. Barkun A, Bardou M, Marshall JK. Consensus recommendations for yor potencia antisecretora en estudios farmacológicos, si managing patients with nonvariceal upper gastrointestinal bleeding. bien su beneficio clínico no está claramente establecido. La Ann Intern Med. 2003;139:843-57. pauta de IBP más eficaz para reducir la secreción ácida 6. Palmer K. Management of haematemesis and melaena. Postgrad Med J. 2004;80:399-404. gástrica consiste en un bolo inicial de 80 mg de omeprazol 7. Higham J, Kang JY, Majeed A. Recent trends in admissions and morta- (o equivalente de otro IBP) seguido de una perfusión conti- lity due to peptic ulcer in England: increasing frequency of haemorrha- nua a 8 mg/h, aunque, una vez más, no está definitivamen- ge among older subjects. Gut. 2002;50:460-4. 8. Barkun AN, Cockeram AW, Plourde V, Fedorak RN. Review article: te aclarada la ventaja terapéutica de este régimen, que po- acid suppression in non-variceal acute upper gastrointestinal bleeding. dría reservarse para pacientes con un mayor riesgo de Aliment Pharmacol Ther. 1999;13:1565-84.72 Med Clin (Barc). 2006;127(2):66-75
  8. 8. GISBERT JP. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DE LA HEMORRAGIA DIGESTIVA POR ÚLCERA PÉPTICA 9. Metz DC. Potential uses of intravenous proton pump inhibitors to con- 37. Gabbrielli M, Pennati P, Trallori G, Vannozzi G. Use of intravenous trol gastric acid secretion. Digestion. 2000;62:73-81. omeprazole in emergency cases of gastroduodenal hemorrhage. Am J10. Green FW Jr, Kaplan MM, Curtis LE, Levine PH. Effect of acid and pep- Gastroenterol. 1992;87:1229. sin on blood coagulation and platelet aggregation. A possible contribu- 38. Leontiadis GI, McIntyre L, Sharma VK, Howden CW. Proton pump inhi- tor prolonged gastroduodenal mucosal hemorrhage. Gastroenterology. bitor treatment for acute peptic ulcer bleeding. Cochrane Database 1978;74:38-43. Syst Rev. 2004:CD002094.11. Chaimoff C, Creter D, Djaldetti M. The effect of pH on platelet and coa- 39. Leontiadis GI, Sharma VK, Howden CW. Systematic review and meta- gulation factor activities. Am J Surg. 1978;136:257-9. analysis of proton pump inhibitor therapy in peptic ulcer bleeding.12. Patchett SE, Enright H, Afdhal N, O’Connell W, O’Donoghue DP. Clot BMJ. 2005;12:568-70. lysis by gastric juice: an in vitro study. Gut. 1989;30:1704-7. 40. Daneshmend TK, Hawkey CJ, Langman MJ, Logan RF, Long RG, Walt13. Patchett SE, O’Donoghue DP. Pharmacological manipulation of gastric RP. Omeprazole versus placebo for acute upper gastrointestinal blee- juice: thrombelastographic assessment and implications for treatment ding: randomised double blind controlled trial. BMJ. 1992;304:143-7. of gastrointestinal haemorrhage. Gut. 1995;36:358-62. 41. Hasselgren G, Lind T, Lundell L, Aadland E, Efskind P, Falk A, et al.14. Vreeburg EM, Levi M, Rauws EA, Deventer SJ, Snel P, Bartelsman JW, Continuous intravenous infusion of omeprazole in elderly patients with et al. Enhanced mucosal fibrinolytic activity in gastroduodenal ulcer ha- peptic ulcer bleeding. Results of a placebo-controlled multicenter emorrhage and the beneficial effect of acid suppression. Aliment Phar- study. Scand J Gastroenterol. 1997;32:328-33. macol Ther. 2001;15:639-46. 42. Javid G, Masoodi I, Zargar SA, Khan BA, Yatoo GN, Shah AH, et al.15. Hsieh YH, Lin HJ, Tseng GY, Perng CL, Wang K, Lo WC, et al. Poor Omeprazole as adjuvant therapy to endoscopic combination injection responders to intravenous omeprazole in patients with peptic ulcer ble- sclerotherapy for treating bleeding peptic ulcer. Am J Med. 2001;111: eding. Hepatogastroenterology. 2004;51:316-9. 280-4.16. Collins R, Langman M. Treatment with histamine H2 antagonists in 43. Kaviani MJ, Hashemi MR, Kazemifar AR, Roozitalab S, Mostaghni AA, acute upper gastrointestinal hemorrhage. Implications of randomized Merat S, et al. Effect of oral omeprazole in reducing re-bleeding in ble- trials. N Engl J Med. 1985;313:660-6. eding peptic ulcers: a prospective, double-blind, randomized, clinical17. Falk A, Darle N, Haglund U, Tornqvist A. Histamine2-receptor antago- trial. Aliment Pharmacol Ther. 2003;17:211-6. nists in gastroduodenal ulcer haemorrhage. Scand J Gastroenterol 44. Khuroo MS, Yattoo GN, Javid G, Khan BA, Shah AA, Gulzar GM, et al. Suppl. 1985;110:95-100. A comparison of omeprazole and placebo for bleeding peptic ulcer. N18. Selby NM, Kubba AK, Hawkey CJ. Acid suppression in peptic ulcer ha- Engl J Med. 1997;336:1054-8. emorrhage: a «meta-analysis». Aliment Pharmacol Ther. 2000;14: 45. Lau JY, Sung JJ, Lee KK, Yung MY, Wong SK, Wu JC, et al. Effect of in- 1119-26. travenous omeprazole on recurrent bleeding after endoscopic treat-19. Levine JE, Leontiadis GI, Sharma VK, Howden CW. Meta-analysis: the ment of bleeding peptic ulcers. N Engl J Med. 2000;343:310-6. efficacy of intravenous H2-receptor antagonists in bleeding peptic ul- 46. Schaffalitzky de Muckadell OB, Havelund T, Harling H, Boesby S, Snel cer. Aliment Pharmacol Ther. 2002;16:1137-42. P, Vreeburg EM, et al. Effect of omeprazole on the outcome of endosco-20. Reynolds JR, Walt RP, Clark AG, Hardcastle JD, Langman MJ. Intra- pically treated bleeding peptic ulcers. Randomized double-blind place- gastric pH monitoring in acute upper gastrointestinal bleeding and the bo-controlled multicentre study. Scand J Gastroenterol. 1997;32:320-7. effect of intravenous cimetidine and ranitidine. Aliment Pharmacol 47. Zed PJ, Loewen PS, Slavik RS, Marra CA. Meta-analysis of proton Ther. 1987;1:23-30. pump inhibitors in treatment of bleeding peptic ulcers. Ann Pharma-21. Peterson WL, Barnett C, Feldman M, Richardson CT. Reduction of cother. 2001;35:1528-34. twenty-four-hour gastric acidity with combination drug therapy in pa- 48. Khuroo MS, Farahat KL, Kagevi IE. Treatment with proton pump inhibi- tients with duodenal ulcer. Gastroenterology. 1979;77:1015-20. tors in acute non-variceal upper gastrointestinal bleeding: a meta-22. Merki HS, Witzel L, Kaufman D, Kempf M, Neumann J, Rohmel J, et analysis. J Gastroenterol Hepatol. 2005;20:11-25. al. Continuous intravenous infusions of famotidine maintain high intra- 49. Gisbert JP, Gonzalez L, Calvet X, Roque M, Gabriel R, Pajares JM. Pro- gastric pH in duodenal ulcer. Gut. 1988;29:453-7. ton pump inhibitors versus H2-antagonists: a meta-analysis of their ef-23. Merki HS, Wilder-Smith CH. Do continuous infusions of omeprazole ficacy in treating bleeding peptic ulcer. Aliment Pharmacol Ther. and ranitidine retain their effect with prolonged dosing? Gastroentero- 2001;15:917-26. logy. 1994;106:60-4. 50. Pérez Flores R, García Molinero MJ, Herrero Quiros C, Blasco Colmena-24. Brunner G, Luna P, Thiesemann C. Drugs for pH control in upper gas- rejo MM, Caneiro Alcubilla E, García-Rayo Somoza M, et al. Tratamiento trointestinal bleeding. Aliment Pharmacol Ther. 1995;9 Suppl 1:47-50. de la hemorragia digestiva alta de origen péptico: ranitidina intravenosa25. Lin HJ, Lo WC, Perng CL, Wang K, Lee FY. Can optimal acid suppres- versus omeprazol intravenoso. Rev Esp Enferm Dig. 1994;86:637-41. sion prevent rebleeding in peptic ulcer patients with a non-bleeding vi- 51. Orti E, Canelles P, Quiles F, Zapater R, Cuquerella J, Ariete V, et al. sible vessel: a preliminary report of a randomized comparative study. ¿Afecta a la evolución de la hemorragia digestiva alta el antisecretor uti- Hepatogastroenterology. 1997;44:1495-9. lizado? Rev Esp Enferm Dig. 1995;87:427-30.26. Lin HJ, Lo WC, Lee FY, Perng CL, Tseng GY. A prospective randomized 52. Uribarrena R, Bajador E, Simon MA, Sebastian JJ, Gomollon F. Ome- comparative trial showing that omeprazole prevents rebleeding in pa- prazol y cimetidina en el tratamiento de la hemorragia digestiva alta. tients with bleeding peptic ulcer after successful endoscopic therapy. Rev Esp Enferm Dig. 1994;86:878-83. Arch Intern Med. 1998;158:54-8. 53. Villanueva C, Balanzo J, Torras X, Sainz S, Soriano G, Gonzalez D, et27. Lanas A, Artal A, Blas JM, Arroyo MT, Lopez-Zaborras J, Sainz R. Ef- al. Omeprazole versus ranitidine as adjunct therapy to endoscopic in- fect of parenteral omeprazole and ranitidine on gastric pH and the out- jection in actively bleeding ulcers: a prospective and randomized study. come of bleeding peptic ulcer. J Clin Gastroenterol. 1995;21:103-6. Endoscopy. 1995;27:308-12.28. Artal A, Lanas A, Barrao ME, Moliner FJ, Blas JM, López J. Valoración 54. Cardi M, Muttillo IA, Amadori L, Barillari P, Sammartino P, Arnone F, et de ranitidina y omeprazol intravenosos por pH-metría gástrica de 24 al. Intravenous omeprazole versus ranitidine in the treatment of he- horas en hemorragia digestiva por úlcera duodenal. Rev Esp Enferm morrhagic duodenal ulcer: a prospective randomized study. Ann Chir. Dig. 1996;88:191-6. 1997;51:136-9.29. Netzer P, Gaia C, Sandoz M, Huluk T, Gut A, Halter F, et al. Effect of 55. Michel P, Duhamel C, Bazin B, Raoul JL, Person B, Bigard MA, et al. repeated injection and continuous infusion of omeprazole and ranitidi- Lansoprazole versus ranitidine in the prevention of early recurrences of ne on intragastric pH over 72 hours. Am J Gastroenterol. 1999;94:351- digestive hemorrhages from gastroduodenal ulcers. Randomized dou- 7. ble-blind multicenter study. Gastroenterol Clin Biol. 1994;18:1102-5.30. Ballesteros MA, Hogan DL, Koss MA, Isenberg JI. Bolus or intrave- 56. Coraggio F, Rotondano G, Marmo R, Balzanelli MG, Catalano A, Cle- nous infusion of ranitidine: effects on gastric pH and acid secretion. A mente F, et al. Somatostatin in the prevention of recurrent bleeding af- comparison of relative efficacy and cost. Ann Intern Med. 1990;112: ter endoscopic haemostasis of peptic ulcer haemorrhage: a preliminary 334-9. report. Eur J Gastroenterol Hepatol. 1998;10:673-6.31. Labenz J, Peitz U, Leusing C, Tillenburg B, Blum AL, Borsch G. Effi- 57. Desprez D, Blanck P, Bories JM, Pageaux GP, David XR, Veyrac M. cacy of primed infusions with high dose ranitidine and omeprazole to Acude upper gastrointestinal haemorrhage: a preliminary report of a maintain high intragastric pH in patients with peptic ulcer bleeding: a randomised trial comparing intravenous administration of ranitidine prospective randomised controlled study. Gut. 1997;40:36-41. and omeprazole. Gastroenterology. 1995;108 Suppl:A82.32. Li Y, Sha W, Nie Y, Wu H, She Q, Dai S, et al. Effect of intragastric pH 58. Duvnjak M, Supanc V, Troskot B, Kovacevic I, Antic Z, Hrabar D. Compa- on control of peptic ulcer bleeding. J Gastroenterol Hepatol. rison of intravenous pantoprazole with intravenous ranitidine in prevention 2000;15:148-54. of rebleeding from gastroduodenal ulcers. Gut. 2001;49 Suppl III:2379.33. Brunner G, Chang J. Intravenous therapy with high doses of ranitidine 59. Fried R, Beglinger C, Meier R, Stumpf J, Adler G, Schepp W. Compari- and omeprazole in critically ill patients with bleeding peptic ulcerations son of intravenous pantoprazole with intravenous ranitidine in peptic of the upper intestinal tract: an open randomized controlled trial. Di- ulcer bleeding. Gut. 1999;45 Suppl V:A100. gestion. 1990;45:217-25. 60. Sheu BS, Chi CH, Huang CC, Kao AW, Wang YL, Yang HB. Impact of34. Hetzel DJ, Bonnin M. Long term management of hemorrhagic esopha- intravenous omeprazole on Helicobacter pylori eradication by triple the- gitis with cimetidine and omeprazole. Aust N Z J Med. 1986;16:226-8. rapy in patients with peptic ulcer bleeding. Aliment Pharmacol Ther.35. Collier DS, Crampton J, Everett WG. Acute haemorrhagic gastritis con- 2002;16:137-43. trolled by omeprazole. Lancet. 1989;1:776. 61. McCarthy DM. Management of bleeding peptic ulcer: current status of36. Vezzadini P, Tomassetti P, Marrano D, Labo G. Life-threatening gas- intravenous proton pump inhibitors. Best Pract Res Clin Gastroenterol. trointestinal hemorrhage with omeprazole. Dig Dis Sci. 1988;33:766-7. 2004;18 Suppl:7-12. Med Clin (Barc). 2006;127(2):66-75 73
  9. 9. GISBERT JP. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DE LA HEMORRAGIA DIGESTIVA POR ÚLCERA PÉPTICA 62. Bustamante M, Stollman N. The efficacy of proton-pump inhibitors in 89. Laterre PF, Horsmans Y. Intravenous omeprazole in critically ill pa- acute ulcer bleeding: a qualitative review. J Clin Gastroenterol. tients: a randomized, crossover study comparing 40 with 80 mg plus 8 2000;30:7-13. mg/hour on intragastric pH. Crit Care Med. 2001;29:1931-5. 63. Langman MJ. Problems in assessing pharmacologic treatment of acute 90. Udd M, Miettinen P, Palmu A, Heikkinen M, Janatuinen E, Pasanen P, upper gastrointestinal bleeding. Hepatogastroenterology. 1990;37 et al. Regular-dose versus high-dose omeprazole in peptic ulcer blee- Suppl 1:29-30. ding: a prospective randomized double-blind study. Scand J Gastroen- 64. Barkun A, Sabbah S, Enns R, Armstrong D, Gregor J, Fedorak RN, et terol. 2001;36:1332-8. al. The Canadian Registry on Nonvariceal Upper Gastrointestinal Blee- 91. Andriulli A, Annese V, Caruso N, Pilotto A, Accadia L, Niro AG, et al. ding and Endoscopy (RUGBE): Endoscopic hemostasis and proton Proton-pump inhibitors and outcome of endoscopic hemostasis in ble- pump inhibition are associated with improved outcomes in a real-life eding peptic ulcers: a series of meta-analyses. Am J Gastroenterol. setting. Am J Gastroenterol. 2004;99:1238-46. 2005;100:207-19. 65. Rockall TA, Logan RF, Devlin HB, Northfield TC. Risk assessment after 92. Lin HJ, Perng CL, Lee FY, Lee CH, Lee SD. Clinical courses and pre- acute upper gastrointestinal haemorrhage. Gut. 1996;38:316-21. dictors for rebleeding in patients with peptic ulcers and non-bleeding 66. Gisbert JP, Pajares JM. Hemorragia digestiva por úlcera péptica. ¿Se visible vessels: a prospective study. Gut. 1994;35:1389-93. puede estimar con fiabilidad suficiente su pronóstico y evitar el ingreso 93. Hsu PI, Lin XZ, Chan SH, Lin CY, Chang TT, Shin JS, et al. Bleeding de algunos pacientes? Med Clin (Barc). 2001;117:227-32. peptic ulcer–risk factors for rebleeding and sequential changes in en- 67. Katschinski B, Logan R, Davies J, Faulkner G, Pearson J, Langman M. doscopic findings. Gut. 1994;35:746-9. Prognostic factors in upper gastrointestinal bleeding. Dig Dis Sci. 94. Leontiadis GI, Sharma VK, Howden CW. Systematic review and meta- 1994;39:706-12. analysis: enhanced efficacy of proton-pump inhibitor therapy for peptic 68. Forrest JA, Finlayson ND, Shearman DJ. Endoscopy in gastrointestinal ulcer bleeding in Asia - a post hoc analysis from the Cochrane Collabo- bleeding. Lancet. 1974;2:394-7. ration. Aliment Pharmacol Ther. 2005;21:1055-61. 69. Cook DJ, Guyatt GH, Salena BJ, Laine LA. Endoscopic therapy for acu- 95. Lam SK, Hasan M, Sircus W, Wong J, Ong GB, Prescott RJ. Compari- te nonvariceal upper gastrointestinal hemorrhage: a meta-analysis. son of maximal acid output and gastrin response to meals in Chinese Gastroenterology. 1992;102:139-48. and Scottish normal and duodenal ulcer subjects. Gut. 1980;21:324-8. 70. Adler DG, Leighton JA, Davila RE, Hirota WK, Jacobson BC, Qureshi 96. Khuroo MS, Verma SL. Gastric secretory pattern in normal subjects WA, et al. ASGE guideline: The role of endoscopy in acute non-variceal and duodenal ulcer patients in Kashmir. J Indian Med Assoc. 1974;63: upper-GI hemorrhage. Gastrointest Endosc. 2004;60:497-504. 185-7. 71. Sofia C, Portela F, Gregorio C, Rosa A, Camacho E, Tome L, et al. En- 97. Ahmed SZ, Khuroo MS, Ismail SM. Minimal dose of histamine acid doscopic injection therapy vs. multipolar electrocoagulation vs. laser vs. phosphate (H.A.P.) for maximal gastric acid secretion in subjects from injection + octreotide vs. injection + omeprazole in the treatment of Kashmir. J Assoc Physicians India. 1975;23:321-5. bleeding peptic ulcers. A prospective randomized study. Hepatogastro- 98. Van Herwaarden MA, Samsom M, Van Nispen CH, Mulder PG, Smout enterology. 2000;47:1332-6. AJ. The effect of Helicobacter pylori eradication on intragastric pH du- 72. Sung JJ, Chan FK, Lau JY, Yung MY, Leung WK, Wu JC, et al. The ef- ring dosing with lansoprazole or ranitidine. Aliment Pharmacol Ther. fect of endoscopic therapy in patients receiving omeprazole for blee- 1999;13:731-40. ding ulcers with nonbleeding visible vessels or adherent clots: a rando- 99. Verdu EF, Armstrong D, Fraser R, Viani F, Idstrom JP, Cederberg C, et mized comparison. Ann Intern Med. 2003;139:237-43. al. Effect of Helicobacter pylori status on intragastric pH during treat- 73. Bardou M, Toubouti Y, Benhaberou-Brun D, Rahme E, Barkun AN. ment with omeprazole. Gut. 1995;36:539-43. Meta-analysis: proton-pump inhibition in high-risk patients with acute 100. Caraco Y, Wilkinson GR, Wood AJ. Differences between white subjects peptic ulcer bleeding. Aliment Pharmacol Ther. 2005;21:677-86. and Chinese subjects in the in vivo inhibition of cytochrome P450s 2C19, 74. Heiselman DE, Hulisz DT, Fricker R, Bredle DL, Black LD. Randomi- 2D6, and 3A by omeprazole. Clin Pharmacol Ther. 1996;60:396-404. zed comparison of gastric pH control with intermittent and continuous 101. Freston JW, Pilmer BL, Chiu YL, Wang Q, Stolle JC, Griffin JS, et al. intravenous infusion of famotidine in ICU patients. Am J Gastroenterol. Evaluation of the pharmacokinetics and pharmacodynamics of intrave- 1995;90:277-9. nous lansoprazole. Aliment Pharmacol Ther. 2004;19:1111-22. 75. Ostro MJ, Russell JA, Soldin SJ, Mahon WA, Jeejeebhoy KN. Control of 102. Kovacs TO, Lee CQ, Chiu YL, Pilmer BL, Metz DC. Intravenous and oral gastric pH with cimetidine: boluses versus primed infusions. Gastroen- lansoprazole are equivalent in suppressing stimulated acid output in terology. 1985;89:532-7. patient volunteers with erosive oesophagitis. Aliment Pharmacol Ther. 76. Peterson WL, Richardson CT. Sustained fasting achlorhydria: a compa- 2004;20:883-9. rison of medical regimens. Gastroenterology. 1985;88:666-9. 103. Pisegna JR, Martin P, McKeand W, Ohning G, Walsh JH, Paul J. Inhibi- 77. Hasselgren G, Keelan M, Kirdeikis P, Lee J, Rohss K, Sinclair P, et al. tion of pentagastrin-induced gastric acid secretion by intravenous panto- Optimization of acid suppression for patients with peptic ulcer blee- prazole: a dose-response study. Am J Gastroenterol. 1999;94:2874-80. ding: an intragastric pH-metry study with omeprazole. Eur J Gastroen- 104. Metz DC, Pratha V, Martin P, Paul J, Maton PN, Lew E, et al. Oral and terol Hepatol. 1998;10:601-6. intravenous dosage forms of pantoprazole are equivalent in their ability 78. Wilder-Smith CH, Bettschen HU, Merki HS. Individual and group dose- to suppress gastric acid secretion in patients with gastroesophageal re- responses to intravenous omeprazole in the first 24 h: pH-feedback- flux disease. Am J Gastroenterol. 2000;95:626-33. controlled and fixed-dose infusions. Br J Clin Pharmacol. 1995;39: 105. Freston J, Chiu YL, Pan WJ, Lukasik N, Taubel J. Effects on 24-hour 15-23. intragastric pH: a comparison of lansoprazole administered nasogastri- 79. Brunner G, Luna P, Hartmann M, Wurst W. Optimizing the intragastric cally in apple juice and pantoprazole administered intravenously. Am J pH as a supportive therapy in upper GI bleeding. Yale J Biol Med. Gastroenterol. 2001;96:2058-65. 1996;69:225-31. 106. Pisegna JR. Switching between intravenous and oral pantoprazole. J 80. Kiilerich S, Rannem T, Elsborg L. Effect of intravenous infusion of ome- Clin Gastroenterol. 2001;32:27-32. prazole and ranitidine on twenty-four-hour intragastric pH in patients 107. Van Rensburg CJ, Hartmann M, Thorpe A, Venter L, Theron I, Luh- with a history of duodenal ulcer. Digestion. 1995;56:25-30. mann R, et al. Intragastric pH during continuous infusion with panto- 81. Walt RP, Reynolds JR, Langman MJ, Smart HL, Kitchingman G, So- prazole in patients with bleeding peptic ulcer. Am J Gastroenterol. merville KW, et al. Intravenous omeprazole rapidly raises intragastric 2003;98:2635-41. pH. Gut. 1985;26:902-6. 108. Armstrong D, Bair D, James C, Tanser L, Escobedo S, Nevin K. Oral esome- 82. Andersen J, Strom M, Naesdal J, Leire K, Walan A. Intravenous ome- prazole vs. intravenous pantoprazole: a comparison of the effect on intragas- prazole: effect of a loading dose on 24-h intragastric pH. Aliment Phar- tric pH in healthy subjects. Aliment Pharmacol Ther. 2003;18:705-11. macol Ther. 1990;4:65-72. 109. Maltz C. Dosage of intravenous pantoprazole. Am J Gastroenterol. 83. Baak LC, Biemond I, Jansen JB, Lamers CB. Repeated intravenous bo- 2003;98:2803-5. lus injections of omeprazole: effects on 24-hour intragastric pH, serum 110. Hsu PI, Lo GH, Lo CC, Lin CK, Chan HH, Wu CJ, et al. Intravenous gastrin, and serum pepsinogen A and C. Scand J Gastroenterol. 1991; pantoprazole versus ranitidine for prevention of rebleeding after endos- 26:737-46. copic hemostasis of bleeding peptic ulcers. World J Gastroenterol. 84. Cederberg C, Thomson AB, Mahachai V, Westin JA, Kirdeikis P, Fisher 2004;10:3666-9. D, et al. Effect of intravenous and oral omeprazole on 24-hour intragas- 111. Keating GM, Figgitt DP. Intravenous esomeprazole. Drugs. 2004;64: tric acidity in duodenal ulcer patients. Gastroenterology. 1992;103: 875-82; discussion 883. 913-8. 112. Wilder-Smith CH, Bondarov P, Lundgren M, Niazi M, Rohss K, Ahlbom 85. Inoue M, Nakamura M. Studies of various administration methods for H, et al. Intravenous esomeprazole (40 mg and 20 mg) inhibits gastric lansoprazole injection using 24-hour intragastric pH monitoring. J Clin acid secretion as effectively as oral esomeprazole: results of two rando- Gastroenterol. 1995;20 Suppl 2:S17-21. mized clinical studies. Eur J Gastroenterol Hepatol. 2005;17:191-7. 86. Aoki T. Intravenous administration of lansoprazole: a preliminary study 113. Lee KK, You JH, Wong IC, Kwong SK, Lau JY, Chan TY, et al. Cost-ef- of dose ranging and efficacy in upper gastrointestinal bleeding. Aliment fectiveness analysis of high-dose omeprazole infusion as adjuvant the- Pharmacol Ther. 1995;9 Suppl 1:51-7. rapy to endoscopic treatment of bleeding peptic ulcer. Gastrointest En- 87. Anderson W, Helman CA, Hirschowitz BI. Basophilic leukemia and the dosc. 2003;57:160-4. hypersecretion of gastric acid and pepsin. Gastroenterology. 1988;95: 114. Barkun AN, Herba K, Adam V, Kennedy W, Fallone CA, Bardou M. The 195-8. cost-effectiveness of high-dose oral proton pump inhibition after endos- 88. Lind T, Moore M, Olbe L. Intravenous omeprazole: effect on 24-hour copy in the acute treatment of peptic ulcer bleeding. Aliment Pharma- intragastric pH in duodenal ulcer patients. Digestion. 1986;34:78-86. col Ther. 2004;20:195-202.74 Med Clin (Barc). 2006;127(2):66-75
  10. 10. GISBERT JP. TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO DE LA HEMORRAGIA DIGESTIVA POR ÚLCERA PÉPTICA115. Barkun AN, Herba K, Adam V, Kennedy W, Fallone CA, Bardou M. 138. Coraggio F, Bertini G, Catalano A, Scarpato P, Gualdieri L. Clinical, High-dose intravenous proton pump inhibition following endoscopic the- controlled trial of somatostatin with ranitidine and placebo in the con- rapy in the acute management of patients with bleeding peptic ulcers in trol of peptic hemorrhage of the upper gastrointestinal tract. Digestion. the USA and Canada: a cost-effectiveness analysis. Aliment Pharmacol 1989;43:190-5. Ther. 2004;19:591-600. 139. Tulassay Z, Gupta R, Papp J, Bodnar A. Somatostatin versus cimetidi-116. Erstad BL. Cost-effectiveness of proton pump inhibitor therapy for acu- ne in the treatment of actively bleeding duodenal ulcer: a prospective, te peptic ulcer-related bleeding. Crit Care Med. 2004;32:1277-83. randomized, controlled trial. Am J Gastroenterol. 1989;84:6-9.117. Spiegel BM, Ofman JJ, Woods K, Vakil NB. Minimizing recurrent peptic 140. Magnusson I, Ihre T, Johansson C, Seligson U, Torngren S, Uvnas- ulcer hemorrhage after endoscopic hemostasis: the cost-effectiveness Moberg K. Randomised double blind trial of somatostatin in the treat- of competing strategies. Am J Gastroenterol. 2003;98:86-97. ment of massive upper gastrointestinal haemorrhage. Gut. 1985;26:118. Enns RA, Gagnon YM, Rioux KP, Levy AR. Cost-effectiveness in Cana- 221-6. da of intravenous proton pump inhibitors for all patients presenting 141. Somerville KW, Henry DA, Davies JG, Hine KR, Hawkey CJ, Langman with acute upper gastrointestinal bleeding. Aliment Pharmacol Ther. MJ. Somatostatin in treatment of haematemesis and melaena. Lancet. 2003;17:225-33. 1985;1:130-2.119. Naunton M, Peterson GM, Bleasel MD. Overuse of proton pump inhibi- 142. Basso N, Bagarani M, Bracci F, Cucchiara G, Gizzonio D, Grassini G, tors. J Clin Pharm Ther. 2000;25:333-40. et al. Ranitidine and somatostatin. Their effects on bleeding from the120. Enns R, Andrews CN, Fishman M, Hahn M, Atkinson K, Kwan P, et al. upper gastrointestinal tract. Arch Surg. 1986;121:833-5. Description of prescribing practices in patients with upper gastrointesti- 143. Saperas E, Pique JM, Perez-Ayuso R, Fuster F, Teres J, Bordas JM, et nal bleeding receiving intravenous proton pump inhibitors: a multicen- al. Somatostatin compared with cimetidine in the treatment of bleeding tre evaluation. Can J Gastroenterol. 2004;18:567-71. peptic ulcer without visible vessel. Aliment Pharmacol Ther. 1988;2:121. Gagnon YM, Levy AR, Eloubeidi MA, Arguedas MR, Rioux KP, Enns 153-9. RA. Cost implications of administering intravenous proton pump inhibi- 144. Christiansen J, Ottenjann R, Von Arx F. Placebo-controlled trial with the tors to all patients presenting to the emergency department with peptic somatostatin analogue SMS 201-995 in peptic ulcer bleeding. Gastro- ulcer bleeding. Value Health. 2003;6:457-65. enterology. 1989;97:568-74.122. Cheng HC, Chuang SA, Kao YH, Kao AW, Chuang CH, Sheu BS. Incre- 145. Lin HJ, Perng CL, Wang K, Lee CH, Lee SD. Octreotide for arrest of ased risk of rebleeding of peptic ulcer bleeding in patients with comor- peptic ulcer hemorrhage–a prospective, randomized controlled trial. bid illness receiving omeprazole infusion. Hepatogastroenterology. Hepatogastroenterology. 1995;42:856-60. 2003;50:2270-3. 146. Galmiche JP, Cassigneul J, Faivre J, Tranvouez JL, Ouvry D, Colin R, et123. Erstad BL. Proton-pump inhibitors for acute peptic ulcer bleeding. Ann al. Somatostatin in peptic ulcer bleeding–results of a double-blind con- Pharmacother. 2001;35:730-40. trolled trial. Int J Clin Pharmacol Res. 1983;3:379-87.124. Zuckerman G, Welch R, Douglas A, Troxell R, Cohen S, Lorber S, et al. 147. Imperiale TF, Birgisson S. Somatostatin or octreotide compared with Controlled trial of medical therapy for active upper gastrointestinal blee- H2 antagonists and placebo in the management of acute nonvariceal ding and prevention of rebleeding. Am J Med. 1984;76:361-6. upper gastrointestinal hemorrhage: a meta-analysis. Ann Intern Med.125. Bosch J, Kravetz D, Rodes J. Effects of somatostatin on hepatic and 1997;127:1062-71. systemic hemodynamics in patients with cirrhosis of the liver: compari- 148. Nikolopoulou VN, Thomopoulos KC, Katsakoulis EC, Vasilopoulos AG, son with vasopressin. Gastroenterology. 1981;80:518-25. Margaritis VG, Vagianos CE. The effect of octreotide as an adjunct tre-126. Bloom SR, Mortimer CH, Thorner MO, Besser GM, Hall R, Gomez-Pan atment in active nonvariceal upper gastrointestinal bleeding. J Clin A, et al. Inhibition of gastrin and gastric-acid secretion by growth-hor- Gastroenterol. 2004;38:243-7. mone release-inhibiting hormone. Lancet. 1974;2:1106-9. 149. Okan A, Simsek I, Akpinar H, Ellidokuz E, Sanul AR, Aksoz K. Soma-127. Johansson C, Aly A. Stimulation of gastric mucus output by somatosta- tostatin and ranitidine in the treatment of non-variceal upper gastroin- tin in man. Eur J Clin Invest. 1982;12:37-9. testinal bleeding: a prospective, randomized, double-blind, controlled128. Saruc M, Can M, Kucukmetin N, Tuzcuoglu I, Tarhan S, Goktan C, et study. Hepatogastroenterology. 2000;47:1325-7. al. Somatostatin infusion and hemodynamic changes in patients with 150. Jenkins SA, Poulianos G, Coraggio F, Rotondano G. Somatostatin in the non-variceal upper gastrointestinal bleeding: a pilot study. Med Sci Mo- treatment of non-variceal upper gastrointestinal bleeding. Dig Dis. nit. 2003;9:PI84-7. 1998;16:214-24.129. Kutz K, Nuesch E, Rosenthaler J. Pharmacokinetics of SMS 201-995 151. Cox HT, Poller L, Thomson JM. Gastric fibrinolysis. A possible aetiologi- in healthy subjects. Scand J Gastroenterol Suppl. 1986;119:65-72. cal link with peptic ulcer. Lancet. 1967;1:1300-2.130. Krejs GJ. Physiological role of somatostatin in the digestive tract: gastric 152. Low J, Dodds AJ, Biggs JC. Fibrinolytic activity of gastroduodenal se- acid secretion, intestinal absorption, and motility. Scand J Gastroente- cretions–a possible role in upper gastrointestinal haemorrhage. Thromb rol Suppl. 1986;119:47-53. Res. 1980;17:819-30.131. Arnold R, Lankisch PG. Somatostatin and the gastrointestinal tract. Clin 153. Henry DA, O’Connell DL. Effects of fibrinolytic inhibitors on mortality Gastroenterol. 1980;9:733-53. from upper gastrointestinal haemorrhage. BMJ. 1989;298:1142-6.132. Lembcke B, Creutzfeldt W, Schleser S, Ebert R, Shaw C, Koop I. Effect 154. Cormack F, Chakrabarti RR, Jouhar AJ, Fearnley GR. Tranexamic acid of the somatostatin analogue sandostatin (SMS 201-995) on gastroin- in upper gastrointestinal haemorrhage. Lancet. 1973;1:1207-8. testinal, pancreatic and biliary function and hormone release in normal 155. Biggs JC, Hugh TB, Dodds AJ. Tranexamic acid and upper gastrointes- men. Digestion. 1987;36:108-24. tinal haemorrhage–a double-blind trial. Gut. 1976;17:729-34.133. Kayasseh L, Gyr K, Keller U, Stalder GA, Wall M. Somatostatin and ci- 156. Engqvist A, Brostrom O, Von Feilitzen F, Halldin M, Nystrom B, Ost A, metidine in peptic-ulcer haemorrhage. A randomised controlled trial. et al. Tranexamic acid in massive haemorrhage from the upper gas- Lancet. 1980;1:844-6. trointestinal tract: a double-blind study. Scand J Gastroenterol.134. Basile M, Celi S, Parisi A, Castiglione N, Parisi S. Somatostatin in the 1979;14:839-44. treatment of severe gastrointestinal bleeding from peptic origin. A mul- 157. Bergqvist D, Dahlgren S, Hessman Y. Local inhibition of the fibrinolytic ticentric controlled trial. Ital J Surg Sci. 1984;14:31-5. system in patients with massive upper gastrointestinal hemorrhage.135. Coraggio F, Scarpato P, Spina M, Lombardi S. Somatostatin and raniti- Ups J Med Sci. 1980;85:173-8. dine in the control of iatrogenic haemorrhage of the upper gastrointesti- 158. Barer D, Ogilvie A, Henry D, Dronfield M, Coggon D, French S, et al. nal tract. Br Med J (Clin Res Ed). 1984;289:224. Cimetidine and tranexamic acid in the treatment of acute upper-gas-136. Antonioli A, Gandolfo M, Rigo GP, Bianchi Porro G, Cheli R, Brancato trointestinal-tract bleeding. N Engl J Med. 1983;308:1571-5. F, et al. Somatostatin and cimetidine in the control of acute upper gas- 159. Von Holstein CC, Eriksson SB, Kallen R. Tranexamic acid as an aid to trointestinal bleeding. A controlled multicenter study. Hepatogastroen- reducing blood transfusion requirements in gastric and duodenal blee- terology. 1986;33:71-4. ding. Br Med J (Clin Res Ed). 1987;294:7-10.137. Torres AJ, Landa I, Hernandez F, Jover JM, Suarez A, Arias J, et al. So- 160. Vermeulen M, Lindsay KW, Murray GD, Cheah F, Hijdra A, Muizelaar matostatin in the treatment of severe upper gastrointestinal bleeding: a JP, et al. Antifibrinolytic treatment in subarachnoid hemorrhage. N multicentre controlled trial. Br J Surg. 1986;73:786-9. Engl J Med. 1984;311:432-7. Med Clin (Barc). 2006;127(2):66-75 75

×