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1 La Fiesta Deltocororo

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  • 1. René Batista Moreno Premio Memoria 2009 Ediciones La MemoriaCentro Cultural Pablo de la Torriente Brau La Habana 2010
  • 2. Prólogo René o la magia de la fabulaciónRené Batista Moreno (Camajuaní, 1941-2010) fue un seguidor y fiel amigo de SamuelFeijóo, infatigable investigador del folclor campesino. Pero René, con su olfatoguajiro, sabía con certeza hacia dónde enrumbar sus pasos, ya que, además, conocíala zona de Camajuaní, Vueltas, Remedios y los alrededores desde pequeño. Comenzósus andanzas en octubre de 1963 hasta marzo de 2003, no solo en la antiguaprovincia de Las Villas, sino también en alejadas provincias de las regionesoccidentales y orientales. Iba, con una libreta escolar en el bolsillo trasero delpantalón, un bolígrafo o un lápiz y su inseparable gorrita en la cabeza, lomas arribay abajo, por trillos y senderitos, sin que le importara que de pronto irrumpiera uninsolente aguacero, pues él continuaba su ruta hasta donde sabía qe iba a encontrarcuentos, fábulas, leyendas, refranes, acertijos y de cuanto puede inventar laimaginación humana. Así fue escribiendo en innumerables libretas y, pasado eltiempo, comenzó su etapa de inicio como escritor. Pero no le bastaron a René susoficios de investigador y escritor, sino que, años después del fallecimiento de Feijóo,asumió el cargo de editor de la revista Signos, fundada por Samuel, y le infundió elperfil feijoseano de sus principios. Desde pequeño, según confesaba, le encantaban y atemorizaban los cuentos que elabuelo contaba en las noches campesinas, a la luz de un quinqué, sentados en bancosy taburetes, mientras los cocuyos cruzaban con su luz cerca del portal y losmosquitos los atacaban con ferocidad. Entre manotazo y manotazo y el terror quesentía aquel niño, comenzaron sus inquietudes por conocer las fabulacionescampesinas. Años después, conversar con René era no saber qué era de verdad lo realy cuáles, invenciones. Sus amigos tuvimos la oportunidad de disfrutar susexageraciones y reír a carcajadas con su persistente e inagotable imaginación.Suponemos que en La fiesta del tocororo también haya incluido alguna de susacostumbradas quimeras, siempre dislocadas y deliciosas... Este bestiario cubano, cuyo origen, según su autor, fue Cuentos de guajiros parapasar la noche, es nuestra mitología, que la oralidad ha ido enriqueciendo yrescatando. Según sus palabras: «Tenemos un bestiario sano, humildísimo, creadopor una imaginación igual. Y adquirido, casi en su totalidad, en entrevistasrealizadas por zonas campesinas». Pero en la actualidad, por la emigracióncampesina hacia pueblos y ciudades, hay que buscar nuestro folclor campesinotambién en las zonas urbanas. Para lograr esta obra, Batista Moreno utilizó, aparte de algunos mitos de Cuentosde guajiros..., seis leyendas aborígenes, otras de Remedios, y el resto de diversasregiones del país y veintiséis obras de autores cubanos y extranjeros, para un total demás de cien bestias imaginarias, que dieron lugar a esta memoria folclórica rica,interesante y en su mayoría desconocida. Comenzó con El Diario de navegación, deCristóbal Colón, y también encontró algunas de «...las primeras bestias autóctonas,[...] en las obras de los frailes Bartolomé de Las Casas, Guadalupe de Santiesteban,Ramón Pané. Pero de esas etapas del llamado descubrimiento y la colonización,hemos podido salvar pocas», según señaló el propio autor. Si importancia tiene la recopilación del bestiario cubano, trascendental es lainteresante evidencia de topónimos aborígenes, tal vez la más rica que hemosencontrado en obras no especializadas en el tema aborigen. Entre otros toponímicos
  • 3. aparecen Guanabacoa, Guainabo, Baracoa, Yuraguana, Guayarusa, Ocujal, Birán,Caonao, Barajagua, Bamburanao, Jibacoa, Guaracabulla, Taguayabón, Camajuaní,Guajabana, Macaguana, Caibarién, Guanajay, Jurá, Guaisí, Guanabanabo,Cuyaguateje, Camaco, Manicaragua y Jinaguayabo. ¡Qué embriaguez de nombres deuna musicalidad deliciosa, legada por aquellos indios nuestros! Es lástima que Batista Moreno haya omitido los lugares donde están las fincas desus entrevistados, porque tal vez, aparte de conocer su ubicación geográfica,aparecerían más topónimos aborígenes que engrandecerían esta valiosa muestra denombres de los primeros habitantes de nuestra Isla, quienes dejaron sus huellas endisímiles sitios geográficos, árboles, alimentos, ríos, etcétera. Aparecen criaturas fantásticas que, según la oralidad, existían desde la época de losconquistadores, como el babujal, acerca del cual manifestó Andrés Leiva, un ancianoguantanamero de ciento seis años, que Siempre le oí decir a mi abuelo que cuando los españoles penetraban en los montes a buscar indios, se les metían los babujales en el cuerpo y los mataban. Los babujales durante muchos años protegieron a los indios. Al que se metía en terrenos de babujales, los babujales lo cogían. Son muy simpáticos los testimonios, al parecer muy serios pero en realidadinciertos, acerca de jigües, güijes, madres de agua... Por ejemplo, el cagüerio, segúnRené, «Es el ser más transmutante de la zoología fantástica cubana. También es unmito dualista, como muchos otros que tenemos por acá. Se dice que es un ladrón quetiene la facultad de convertirse en el animal que desee (un chivo, un ratón, unagallina…) o en un objeto inanimado (una piedra, un yugo, un taburete…) para poderrealizar sus fechorías o escapar de sus perseguidores». Y la historia de MarcelinoGuerra, de ochenta y cinco años, pero que no sabemos donde reside, es la siguiente: A Juan Ferreira, un vecino de esta zona, siempre le estaban robando los animales, y unos amigos míos y yo juramos que íbamos a coger a los ladrones. Nos emboscamos en el camino que iba a su casa, eso fue como a las cinco de la tarde; lo hicimos a esa hora para que la noche nos cogiera allí. Entonces, poco después, vimos tres hombres con sacos y unos machetes en las manos. Les dimos el alto, y desaparecieron delante de la vista de nosotros. Corrimos hacia el lugar donde habían desaparecido, miramos bien, buscamos, pero yo vi tres piedras y no les hice caso. Cuando caminé un poco, me dije: «Pero si son cagüeiros», porque los cagüeiros tienen la facultad de convertirse en un animal, en un árbol, en una piedra… Regresamos al lugar donde estaban las piedras y ni rastro de cagüeiros. Entonces miramos para el monte y vimos a los tres hombres meterse en él. El lector se enfrentará a seres mitológicos como los hombres peste, las bolas decarne, los sapos de las tinajas, las brujas, las sirenas, el grillo de Guajabana, elmajadrilo, el júa, la mujer puerca, la ciguapa y muchos otros, simpáticos algunos,terribles o detestables otros. Batista tuvo la gracia de incluir algunos poemas acerca de diversos animalesmitológicos de la Isla, como el que escribió Alexis Castañeda Pérez de Alejo dedicadoal ave de la cueva La Boca, que cuenta, como narró René, que «...Iniciaba suconcierto a las seis de la mañana, y los animales de la zona, incluyendo a agrestescomo la jutía, los perros jíbaros, y los venados, acudían para oírla.[...]». El canto en la caverna
  • 4. Sitio que llama, canora ave que clama su pena, llanto cautivo, alacena donde la voz enamora. Burla la luz, edulcora la manada en el paisaje su suerte, como de encaje es el trillo en la espesura; miente la voz y factura en lágrimas su plumaje. Otra de las criaturas imaginarias se dice que surgió en los años cincuenta en lasregiones de Carmita, Vega Alta y la Luz, y se comentaba que embestía sexualmente alas mujeres: era el catraco, un gato con cuatro pies de altura y cabeza de pulpo. Lasiguiente décima, simpática y descriptiva, es de un poeta anónimo, supuestamente deaquellas zonas. Catraco: animal cinqueño, con figura de felino y pulpo, de olfato fino, que viola durante el sueño. A las damas, muy risueño, embobece y acaricia. Las viola con tal pericia y con tanta sutileza que a la que el bicho endereza, se cura, pero se envicia. Los testimoniantes tienen edades que oscilan entre los veintiseis y los ciento seisaños, residentes en diversos lugares de nuestro país. Ha sido una tarea de inagotable paciencia y de largos años de trabajo, pero Renéera laborioso y perseverante. Si por cañadones, montes, ríos y sabanas no lodetuvieron los inconvenientes e inesperados aguaceros de los trópicos, menos se iba adejar vencer por años más o menos de ardua investigación y lento proceso decreación en su vieja máquina de escribir, y continuó fiel a su inseparable Remington,pues para redactar sus textos en Word, enviar y recibir mensajes, siempre estuvo suhijo Alejandro –ahora su cuidadoso y severo albacea–; fue un hombre humilde,bondadoso, extraordinario amigo, chistoso –disfrutaba inventando graciosos apodos alos conocidos, colaboradores, seres muy queridos y algún que otro que no fuera de suagrado– y orgulloso de ser campesino hasta la médula, a quien le agradecemos obrasde incalculable valor folclórico que legó para la cultura cubana, como Los bueyes deltiempo ocre, Ese palo tiene jutía, Éditos e inéditos, Fieras broncas entre chivos y saposy Limendoux. Leyenda y realidad, entre otros. La fiesta del tocororo no solo la disfrutará nuestro pájaro nacional, sino que serámás bien un guateque para las aves, los insectos y los otros animales de nuestraszonas rurales y urbanas; guateque campesino que también disfrutará cada lector quetenga la oportunidad y el regocijo de deleitarse con estas fabulaciones que nos haregalado René Batista Moreno. DULCILA CAÑIZARES 22 de septiembre de 2010
  • 5. Nota de la EditorialEdiciones La Memoria tiene el honor de publicar el último libro escrito por RenéBatista Moreno, quien falleció el 2 de mayo de 2010. Ya enfermo, Batista Moreno participó en la edición del 2009 del Premio Memoriaconvocado por el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau. Su proyecto resultóganador y hoy nos llega, ya concluido, en este libro.Sirva, pues, la publicación de La fiesta del tocororo como tributo a quien tanto hizo a favor denuestra identidad.
  • 6. A Jesús Díaz Rojas,el animal más fabuloso de nuestro bestiario. La zoología de los sueños es más pobre que la zoología de Dios. JORGE LUIS BORGES Presentación
  • 7. Muy pocas bestias de la mitología cubana conocí en mi juventud. Sin embargo, meeran muy conocidas las de otras partes del mundo. Este es el caso del centauro, elminotauro, el unicornio, el dragón, la sirena, por mencionar algunas. Luego, cuando realizaba investigaciones por zonas campesinas del país –que sematerializaron en el libro Cuentos de guajiros para pasar la noche–, pude conocermuchas más, y comprendí que nuestro bestiario era muy rico y que con una laborpaciente, que contemplara también la búsqueda bibliográfica, podría salvar, sino sutotalidad, parte de una obra monumental de la imaginación popular cubana,desconocida, insospechada hasta entonces. En El Diario de navegación, de Cristóbal Colón, aparecen las primeras bestiasautóctonas, y otras en las obras de los frailes Bartolomé de Las Casas, Guadalupe deSantiesteban, Ramón Pané. Pero de esas etapas del llamado descubrimiento y lacolonización, hemos podido salvar pocas. Nuestras pesquisas nos llevaron a San Juan de los Remedios, donde cronistas,historiadores y folcloristas dejaron registros de un copioso bestiario en sus libros yen la prensa periódica local de finales del siglo XIX, y de las primeras décadas del XX.Y contactamos a personas que conocían otras criaturas fuera de los contextosmencionados. Esta región, que de 1672 a 1696 se vio involucrada en una pelea contra losdemonios, generó un estallido de bestias y mitos que se prolongó hasta finales delpasado siglo, fenómeno que no ocurrió en otros asentamientos del país, ni aun en losfundados en los primeros momentos de la emigración. Ningún acontecimiento histórico nutrió más al bestiario cubano que esta pelea.Fue ella la que le dio vida a La gritona de El Seborucal, al sapo de El Boquerón, alcucubá, a la animita, al carbunclo, al perdizón y muchas otras criaturas. Es lógico que una región infectada de miles de legiones de demonios y con la bocadel infierno bajo la güira de Juana Márquez la Vieja, en Tesico, viviera aterrorizadapor sus propios miedos y fantasías, y que estos estimularan la creación de unbestiario tan abundante. Por otras regiones del país la imaginación popular creó también sus propiasbestias. Se movieron con las emigraciones internas y se fueron enriqueciendo connuevas versiones. La mayoría de las que aquí aparecen, se vienen a conocer al calor de estasinvestigaciones. Otras ya eran demasiado famosas. Así ocurrió con el güije, el jigüe,la madre de agua, el cagüeiro, cuya movilidad constante hizo que de la simple reseñapasaran al mito. Todas son mitos en definitiva, pero la diferencia está en que unasson figuras decorativas dentro de una mitología, mientras que otras, lascarismáticas, están sujetas a un proceso creativo que no se detiene. Todos los pueblos poseen un bestiario (algunos lo ignoran), pero si no se leinvestiga, si no se le rescata, no puede ser demostrado. Un país como el nuestro,donde la cifra sobrepasa el centenar, debe ser considerado uno de los más ricos delmundo, aunque sus bestias no han alcanzado la fama universal de otras. Sabemos que muchas han escapado a nuestra búsqueda, que no ha sido suficienteni la investigación de campo ni la bibliográfica para compilar más, y que el sujetofolclórico, fabulador y de gran potencial imaginativo, ha ido desapareciendo con eltiempo. Pero de aquello con lo que pudimos trabajar, además de las referenciasescritas con las que contábamos, hemos podido rescatar una cantidad considerable. Tenemos un bestiario sano, humildísimo, creado por una imaginación igual. Yadquirido, casi en su totalidad, en entrevistas realizadas por zonas campesinas. Unbestiario esparcido por toda la Isla, agrupado en este texto por primera vez, y que alleerlo, nos dará la oportunidad de participar de una gran fiesta: sonora, colorida, decubanía desbordante. ¿Y qué otra fiesta puede ser, sino la del tocororo?
  • 8. RENÉ BATISTA MORENO Camajuaní, 16 de marzo de 2009 BESTIARIO ABORIGENLos hombres cabeza de perro
  • 9. Los aborígenes cubanos le dijeron a Colón que allí habitaban hombres con cabeza deperro, pero al Almirante no le fue nueva la noticia. Ya en su exploración por la islaLa Isabela,1 el 21 de octubre de 1492, donde mató una sierpe (iguana) de siete palmosy prometió a los reyes que llevaría su cuero para mostrárselo, unos grumetes lecomunicaron que habían visto hombres con cabeza de perro, que le parecieron degran ferocidad, por lo que había que andar con grandes precauciones por esosparajes.1 Actualmente Crooked Island, perteneciente a la mancomunidad de Las Bahamas. El coabaySegún fray Guadalupe Santiesteban –quien vivió durante los primeros años de lacolonización española en Cuba y acompañó al Padre Las Casas en su labor deevangelización y protección de los indios, además de estudiar sus lenguas, suscreencias e idolatrías–, el coabay era un murciélago gigante que salía de su esconditeen las primeras horas de la noche, adoptaba la figura de una persona recién fallecida,y salía a visitar a sus familiares. Esto causaba tanto terror entre los aborígenes, quelos hacía deambular por los bosques para evitar los asientos comunitarios. El coabay es el primer metafísico y transmutante de nuestra zoología. El babujalEs un lagarto que castiga a todos aquellos que penetran en su territorio. Es unduende protector de los bosques. Se convierte en aire, le penetra al intruso por laboca o la nariz y le causa dolores, fiebres, convulsiones. La víctima muere si no acude
  • 10. rápido a un exorcista que, mediante sus conjuros, le saque al babujal del cuerpo. Estaes la versión más auténtica y la más antigua que se conoce sobre este ser. Luegoresultaron unas criaturas que, al igual que el güije, eran juguetonas y lascivas, y aveces con una crueldad terrible. A los chichiricús les ocurrió lo mismo, los dotaron deestos atributos y los sumaron a los mitos dualistas. En la actualidad es sinónimo de brujería. Se dice que es originario de las provincias orientales, sobre todo de Guantánamo. SIEMPRE le oí decir a mi abuelo que cuando los españoles penetraban en los montes a buscar indios, se les metían los babujales en el cuerpo y los mataban. Los babujales durante muchos años protegieron a los indios. Al que se metía en terrenos de babujales, los babujales lo cogían. ANDRÉS LEIVA, 106 años Guantánamo El papagayo de oro
  • 11. Se dice que un papagayo de oro macizo apareció en la costa de una de lascomunidades aborígenes que habitaba al suroeste de la villa de Nuestra Señora de laAsunción de Baracoa. Cuentan que fue recogido por ellos y que lo situaron en el centro del batey con elfin de adorarlo, ya que el ave les había proporcionado alimento seguro durantemuchos años. Se dice también que, al enterarse, los españoles fueron por ella con lafinalidad de robarla; y que el dios Huracán, dios del viento, de las aves y de latempestad, le dio vida para que escapara volando de allí. Este es uno de los mitos más bellos de nuestra zoología, y tiene su versión en lajutía de oro. YO IBA para San Lorenzo de Las Mercedes, serían como las diez de la mañana, y vi una cosa en un árbol que brillaba mucho, y como estaban sus ramas muy tupidas, me escondí en unos arbustos para mirar bien aquello, y era el papagayo. Voló y se posó en otro árbol; al poco rato voló de allí y se me perdió. Yo siempre dije, cuando me contaban lo del papagayo, que era mentira; pero no; era verdad. Era un papagayo grande, más grande que lo normal, y sí, era amarillo todo, muy brilloso, y destellaba cuando el sol le daba en el cuerpo. BENITO AVELLÉ, 68 años Finca La Coneja El cobo de la bahía de JaguaLos indios que se asentaban en las márgenes de la bahía de Jagua condenaban losdelitos graves con la pena de muerte. Llevaban a los condenados hasta el lugar másprofundo de la bahía y los echaban al agua para que fueran devorados por el cobogigante: un molusco de antenas descomunales y dientes de saurio. Pero la bestia se acostumbró a comer carne humana, y resultó que todo el que seadentraba en la bahía era atacado por el cobo. Esto hizo que abandonaran el lugarpor algún tiempo y fueran a vivir en las proximidades de río Arimao. El jigüe
  • 12. Es un duende de las aguas como los hay en muchos países. Es un indito de cabellosnegros y largos, un comedor de frutas que vive en los ríos. Es juguetón, y hacetravesuras a quienes se bañan en sus charcos. En sus primeros momentos no seconoció que haya tenido poderes para hacer daño a las personas, como ocurrió muchodespués, cuando lo convirtieron en un mito dualista. UNA TARDE andaba yo por la orilla del río, como a las cinco y pico más o menos, y vi en el charco —ese que queda cerca del cacahual de Felipe Cordero— unos jigües que estaban por la orilla opuesta buscando frutas y raíces para comer. Entonces vi que venían por el río unos manatíes, y que los jigües se les montaban arriba, paseaban por el charco, se tiraban, se les montaban otra vez, y los manatíes no hacían nada para librarse de aquel juego. Sí, porque eso era un juego. ¿Qué otra cosa podía ser? Yo los vi muchas veces, pero nunca le dije nada a nadie por temor a que fueran a lastimarlos. Era muy bonito ver a los jigües y los manatíes jugando en el charco. OTILIO VARA, 78 años Jobabo Jigües Por la orilla de los ríos pasan los niños de prisa: vigilan muertos de risa los jigües de dientes fríos. Tensa el caballo sus bríos cuando se crispan las manos. Montes de miedo, cercanos, se agitan de extraño viento. Taimado el caguayo atento se mueve a troncos lejanos. RODOLFO DE LA FUENTE ESCALONA
  • 13. BESTIARIO REMEDIANO El cencerro del arria
  • 14. El diablo hizo todo lo que estuvo a su alcance, a finales del siglo XVII, para hacer huirde Remedios a sus moradores. Por entonces la villa era un poblado de 613habitantes, 85 casas, una plaza, una iglesia de piedra y mampostería, varias calles ysolares yermos. Cuando oscurecía, quedaba en poder de los demonios, y no eraextraño que los vecinos, desde sus casas, oyeran un arria de mulos que hacía sonarsu cencerro mientras recorría las calles. Nadie los vio, pero sus pisadas, el sonar desus aditamentos y algunos que otros rebuznos, los identificaban de inmediato. CUANDO yo vine a vivir a esta zona, los vecinos decían que de noche se oía un arria de mulos andando por estos caminos; no se veía, solo se oían sus pasos y sus cencerros. Decían que salía de La Luisa, cruzaba el río por el paso El Aguacate, continuaba y cogía las lomas. Esa arria caminando, sonando sus cencerros, tú la oías venir, acercarse, te pasaba por el lado y no veías nada. Eso espantaba a cualquiera. La oyeron mi tía Trina, Alfredo Méndez, Anastasio Cabrera y Tomasa la Comadrona, y lo contaban mucho. RODOBALDO PÉREZ, 78 años Finca Los Ramones La gritona de El Seborucal
  • 15. Se cuenta que en uno de los ataques de piratas a la villa, que además de ser saqueadae incendiada se pretendía raptar a sus mujeres para llevarlas a la isla de La Tortuga,1una de ellas no solo se resistió a ser atrapada, sino que golpeó a uno de losdepredadores con un madero. Este, enfurecido, le asestó un tajo con su espada, lecortó la cabeza y abandonó el lugar. La mujer se arrastró hacia su cabeza y se lacolocó en el tronco; luego, tambaleándose, llegó a la zona de El Seborucal y se ocultóen una de sus grutas. El hecho fue asumido por la tradición oral y transmitido ageneraciones posteriores. Ya en las primeras décadas del siglo XVIII, la gritonacomienza a salir de su gruta, y lo hace cuatro veces al año. El primer viernes deenero, el Viernes de Dolores, el viernes Santo y el viernes antes de la natividad delSeñor. Recorría las calles de la villa, preferentemente las del barrio San Salvador, ElCarmen, La Bermeja, El Corojo. Sus gritos eran horrorosos; los enfermos que la oíanse agravaban o se morían; las mujeres embarazadas abortaban, y el que la veía decerca moría o quedaba paralítico o ciego. Arrojaba la cabeza, la tomaba en susmanos, y su tronco, con sangre fresca aún, crecía hasta alzarse sobre los balcones ylos techos; luego recobraba su tamaño natural, daba varios gritos y volvía a repetirsu ascenso y descenso. Este mito duró cerca de tres siglos y es uno de los másespantosos de nuestro bestiario. La gritona Hubo un tiempo en que salía en Remedios la gritona y en consternación la zona de «la laguna» ponía. Una cadena se oía en que un perro iba arrastrando, una gallina cantando, todo por la madrugada; hoy se oye una cencerrada y «duende y brujas» saltando (DEL FOLCLOR CUBANO) El cucubá
  • 16. A esta oleada de demonios se sumó el cucubá, una bestia que por las noches recorríalas calles de Remedios, croaba como un sapo, aullaba como un perro y solo se le veíandos ojos grandes de una luz muy intensa que producía la muerte a todos aquellos quese atrevían a mirarlo. El perdizónEra una paloma perdiz de más de un metro de altura. No volaba y se le veía por lassitierías aledañas a la villa; devoraba los sembrados de cereales, las frutas, y atacabaal ganado y a las personas. Esto hizo que los campesinos, aterrorizados, abandonaransus tierras y se refugiaran en la villa. El perdizón fue nuestro primer gigante. Es la génesis de los que vendrían después yque han hecho tan rico nuestro bestiario. La cangreja giganteEra muy grande, por cada lado tenía veinte patas terminadas en garras, y susantenas soportaban dos grandes ojos. La seguían tantos cangrejos que solían tapizarlas calles. Llegaban a la villa muy temprano en la noche y, luego de recorrerla, laabandonaban para darles paso a otras criaturas. Los gatos parleros
  • 17. Aurora Vázquez vio un gato que llegó a su lado mientras comía, y en jarana lepreguntó si quería un pedazo de carne. El gato le respondió que ya había comido y ledio las gracias. Aterrorizada, salió a la calle gritando, y a partir de ese momento lavilla se vio invadida por cientos de gatos parleros, que no pudieron ser expulsados apesar de los exorcistas que acudieron ni por las manos de palo que recibían a diario. Los gatos voladoresSobrevolaban la villa para luego posarse en los techos de las casas y saltar sobreellos, pero a veces estos cedían bajo su peso y caían en las habitaciones de losmoradores, quienes los sacaban utilizando lo que tuvieran a su alcance. Se dice quevenían de la zona de Tesico, y que al despuntar el alba regresaban a ese lugar. El caimán de JinaguayaboGran sorpresa tuvieron los habitantes de la villa cuando presenciaron seis yuntas debueyes que arrastraban un enorme caimán y lo depositaban al pie de la IglesiaMayor. Había sido pescado en la playa de Jinaguayabo por el negro Juan Motera,quien junto a unos amigos procedió a descuartizarlo de inmediato. Luego guardócinco costillas y varias vértebras para mostrarlas a todos aquellos que se negaran acreer la historia. El caimán de La Laguna
  • 18. Los que lo vieron dejaron de transitar por el callejón de La Laguna. Según ellos, eraun hombre alto, de piel escamosa, con cabeza de caimán, y cuando iba a atacar a unapresa, se tiraba al suelo y se movía como un saurio. El pajarracoVenía de en vuelta de Tesico para volar por la barriada de San Salvador. Era unpájaro negro de pico desmesurado y graznaba como un cuervo. Se posaba en lostechos de las viviendas y atacaba a todo el que veía por las calles; le picaba la cabezay le daba fuertes aletazos en el pecho. Esto hizo que los remedianos se refugiaran ensus casas antes de las diez de la noche, que era la hora en que llegaba el ave. La Virgen del BuenviajeTres pescadores llegaron a la playa de Tesico, vieron una embarcación destruida apoca distancia, y una caja de madera en la arena. La abrieron, y contenía una virgenMaría de más de un metro de altura y la llamaron La Virgen del Buenviaje. La montaron en un mulo e iniciaron el regreso a la villa, pero al pasar por el bohíodel negro Tomás, anciano paralítico, el mulo cayó muerto. Llevaron la imagenadentro, la colocaron en una mesa, y fueron a darle las buenas nuevas al curapárroco de la Iglesia Mayor, quien junto a un grupo de feligreses fue por ella y lacolocaron en el altar del templo. La virgen apareció al día siguiente en el bohío de Tomás, fue llevada al templonuevamente, pero volvió; lo hizo en varias oportunidades. Y se comentó que escapabaalumbrada cerca de la medianoche, y que al andar parecía que no ponía los pies en elsuelo. Mientras que el carbonero José Triana decía que, cerca de la medianoche y deregreso a la villa, vio a unos hombres blancos como la leche, de orejas grandes ypuntiagudas, y con alas en los pies, que descendieron llevando a la virgen en susbrazos y la dejaron en casa de Tomás. Y se acordó, luego de muchas discusiones, hacer una ermita de adobe y guano en ellugar donde se encontraba el bohío y dejarla allí. El majá del Buenviaje
  • 19. Los vecinos del Buenviaje presenciaron esa mañana cómo sus animales domésticoshuían espantados, y cómo seguidamente un majá de más de cien metros de largo, tanancho que apenas cabía por las callejuelas, causaba grandes destrozos en su andar.Corrieron a refugiarse en las barriadas de La Bermeja, Camaco, El Carmen y SanSalvador. Pensaban regresar y construir los inmuebles dañados; pero la bestia volvióal día siguiente y devastó lo poco que quedaba. Por aquellos años los remedianos decían que el majá salía de una cueva de labarriada y que ella era otra boca del infierno, como las tantas que había en la villa. Los hombres rabudosEran unos hombres de más de siete pies de altura, de cuerpos velludos y abundantescabelleras, que no usaban ropas y tenían una cola gruesa y muy larga. Salían por lasnoches de la zona de Tesico, en grupos de veinte o treinta, y deambulaban por lascalles de Remedios para regresar antes del amanecer. Las mujeres con patas de pájaroSe abrió la puerta de la Iglesia Mayor y salió muy asustado el cura párroco JoséGonzález de la Cruz, comisario de la Santa Inquisición, y se dirigió a la plaza parapedirles a los que estaban allí que huyeran, pero no tuvieron tiempo de hacerloporque del templo salieron cerca de veinte mujeres con patas de pájaro que losatacaron, hirieron a muchos de ellos y volcaron las tarimas donde se ofertabancarnes y vegetales. Luego se dirigieron a la calle La Mar, para ganar el camino queconducía a Tesico. Los hombres peste
  • 20. Por las calles de Remedios también se pasearon los hombres peste. No tenían ojos,solo cuencas verdosas por donde les brotaban grandes cantidades de gusanos. Amedida que caminaban se les iba cayendo la piel podrida de su cuerpo, y elloproducía un hedor que inundaba la población. Eran muchos y caminaban con pasosque no podían escucharse. Abandonaban el poblado cerca del amanecer, y se llevabansus pestes y sus gusanos para darles paso a otras bestias. POR los años 20 yo compraba tabaco por la zona de Mabujina y, como era tan conocido, me quedaba adonde me agarraba la noche. Yo recuerdo que estando en casa de Mario Rubio, entró por aquella casa una peste insoportable, a podrido, a cadáver descompuesto. Entonces la vieja Paulina gritó: «Cierren las puertas y las ventanas», y los hijos las cerraron. Como estaba acabado de comer, casi me vomito. Cuando fue desapareciendo la peste, lo abrieron todo, y cuando pregunté el motivo, me dijeron que era un hombre que vivía en un rancho por las lomas, que nunca nadie se había encontrado con él, que lo habían visto de lejos y que salía de noche. Pero cuando fui al año próximo, me encontré que el hombre de la peste había desaparecido, y que durante un año y dos meses vivió en ese lugar. Cuando terminé de comprar tabaco por allí, fui a comprar a la zona de Mataguá, y resultó que esa noche, estando en casa de Antolín González, volvió la peste. No había ser humano que la aguantara, y sacaron trapos con alcohol para olerlos y así evitarla. Desde hacía unos meses aquel hombre vivía por allí, y como es natural, nadie lo había visto de cerca. Le oí decir a Antolín que era un muerto que andaba podrido por ahí y no quería morirse. ROBERTO PIÑÓN, 87 años Manicaragua Los sapos bulleros
  • 21. Otras de las bestias que sufrió la comunidad remediana en su lucha contra losdemonios fueron los miles de sapos de cerca de un metro de altura, vestidos conchaqueta de pana roja, sombreros emplumados, de andar erecto y distinguido, queentraban a la villa en horas tempranas de la noche, tocando flautas, tamborines ypanderetas, y provocaban una bulla de mil demonios. Pero por suerte para losvecinos, se retiraban cerca de la medianoche y no volvían hasta la semana siguiente. Sabemos que el diablo, en sus trasmutaciones zoomórficas, siempre tuvopreferencia por los sapos, y por aquellos tiempos no había un caso de hechiceríadonde no estuviera involucrado uno de ellos. «Eso también es cosa del diablo», decíanlos remedianos, y decían bien. Los enanos peludosNo era necesario que fuera de noche para que cientos de enanos desnudos y peludosentraran a la villa y pasearan por sus calles, soltando unas pedorretas apestosas quehacían que los vecinos corrieran a sus casas y cubrieran sus narices para evitar aquelolor a carne podrida, el cual se recordó por varios años. El caballo de Santiago Apóstol
  • 22. Era un caballo blanco, de crin negra muy copiosa. Se apareció en la ciudad deRemedios, y corrió desbocado por sus calles y lo hizo durante algunas horas. Por latarde se sintió un viento que soplaba del oeste, y que luego hizo volar los árboles ylos techos de las casas, y se vio el caballo parado en sus patas traseras, mientras conlas delanteras golpeaba el aire. Pero por muy fuerte que soplaba este, no pudoarrastrarlo ni arremeterlo contra las edificaciones. Y cuando la tormenta amainó,cerca de las ocho de la noche, el caballo abandonó la ciudad. Como los remedianos comprendieron que la intención del caballo era la dealertarlos y protegerlos, cuando se apareció años después, se trancaron en sus casas ytomaron todas las precauciones esperando lo peor, y cerca de las dos de la tardecomenzaron a caer granizos, seguidos de un viento muy fuerte, también del oeste,que los azotó durante unas horas, mientras la bestia hacía lo mismo que la vezanterior, y relinchaba de tal manera que se podía oír en las zonas cercanas. Se le vio nuevamente, pero esta vez correteando por el cielo, relinchando, ygolpeando a veces el viento con sus patas delanteras. El caballo de Santiago Apóstol –así lo llamaron los remedianos– es el primer animalpreventivo de la zoología fantástica cubana. La gallina de la Plaza del CristoEra una gallina que siempre andaba acompañada de doce pollitos sin cabeza, yrecorría por las noches la barriada de la Plaza del Cristo. La vieron muchos, cientos.Desapareció por algún tiempo y resurgió a principios del siglo XX, pero ya en eseentonces la gallina era gigante, sus pollos también habían crecido, y de sus pescuezosles brotaba mucha sangre. Esto hizo que los habitantes de la barriada no salieran denoche de sus casas, y que de las zonas aledañas no se atrevieran a visitar a familiaresy amistades que vivían allí. El sapo de El Boquerón
  • 23. Habitaba en una cueva de El Boquerón, cerca de Tesico. Era enorme y sus rugidosaterrorizaban a los vecinos de la villa. Se decía que era un diablo como los tantos quehabían invadido la región, que los vecinos salieron en muchas oportunidades en subúsqueda y nunca pudieron encontrarlo. Luego resultó que sus rugidospronosticaban la lluvia; y así, guiándose por este animal, mantuvieron los vecinos yel sapo una complicidad de varios siglos. Pertenece a la fauna de los animales filántropos, como el carbunclo, la iguanaserenatera, el gallogato, y en sus primeros momentos, los chichiricús y los babujales. El sapo de El Boquerón Su voz, delgada lámpara de aceite, se extinguía. De nuevo la ceguera y fueron muchas las luciérnagas y las voces y las interrogantes. Los ojos; los temibles ojos del sapo interpretaron la fábula y en cámara lentísima prefirió la cueva al canto del Augur. JESÚS DÍAZ ROJAS Los hombres cocodriloAlfredo Urrutia cazaba majás, freía su grasa y la vendía para uso medicinal. En unaocasión, estando en esos menesteres, vio cómo unos hombres con patas y rabos decocodrilo, se adentraban en una cueva en El Boquerón y, por el tamaño de suentrada, pensó que era la morada del sapo. Vigiló la cueva durante varias horas, y alver que no salían, abandonó el lugar y se encaminó a la villa; y allí, en la taberna ElCorsario, contó lo sucedido. Los cabezudos de Jinaguayabo
  • 24. El capitán Bartolomé del Castillo, en una parte de la carta que escribe a Severino deManzanera, gobernador general de la Isla, con fecha 18 de junio de 1691, le dice queyendo en partida al caserío de Jinaguayabo, y ya próximos, se encontraron conhombres que no excedían en tamaño de cuatro palmos; sus pies eran garras, sustroncos eran grandes cabezas con ojos muy abultados, y que a pesar de haber vistotantos monstruos por esos años, quedaron paralizados y muy asustados, mientrasque ellos continuaban camino a la villa. La tintorera del muelle de GarordoDiez muchachos se bañaban esa mañana en el muelle. De repente apareció unatintorera gigante y se los tragó. Luego arremetió contra el muelle y lo hizo trizas, ysalió sorteando los canales hacia mar abierto. Desde entonces la vida de lospescadores del lugar se convirtió en una pesadilla. Cada vez que salían con susembarcaciones, desaparecían, y muchos desde la costa vieron cómo eran atacados porla tintorera. Acosados por el hambre y desesperados, muchos de ellos acudieron aGarordo, un viejo marino que había formado parte de la tripulación del pirataFrancisco Nau (el Olonés), quien en una incursión a la villa decidió quedarse en lazona. El marino fue solícito a la petición de sus convecinos, buscó los mejoresarponeros de la región, y con ellos y en un barquichuelo reforzado y de dos velas, fueen busca de la bestia. Varias semanas estuvieron navegando y no encontraron se ñales de ella, pero cuando regresaban la encontraron y ocurrió una lucha dealgunas horas, hasta que la tintorera murió arponeada. Como no podían echarla enla embarcación porque era muy grande, decidieron llevarla a remolque, y ya en elmuelle, donde tantos aplausos, chiflidos y gritos de alegría recibieron, como nopudieron subirla, decidieron cortarla en grandes trozos y llevarla a la villa cargadapor cerca de cincuenta personas. Los ciempiés de Guanabanabo
  • 25. Esa mañana los vecinos del caserío de Guanabanabo fueron sorprendidos por unaoleada de ciempiés gigantes, a los que les brotaba un cuerno recto como el de ununicornio. Huyeron a la desbandada, y fueron a refugiarse en la villa, mientras lasbestias arrasaban las cosechas y las casas, y se dirigían a la zona de Camaco. La jutía gigante de GüeivaLos que se adentraban en la cueva Los Veinte, cerca del caserío de Güeiva, le servíande comida a la jutía gigante. Veinte personas murieron allí, quizás de ahí le venga elnombre. Se cuenta que una partida de vecinos le dio candela a la cueva, y cuando la bestiaescapaba dando grandes saltos, se le vio por primera vez. Era del tamaño de uncaballo, cubierta de grandes púas, con garras y dientes afilados, y con un rabo largomuy grueso. Fue a refugiarse en un bosque de la finca El Cundeamor, propiedad deChano Martínez. En sus salidas nocturnas llegó a comerse a todos los animales de lazona, de los alrededores, y dio muerte a varias personas más. Esto hizo que loshabitantes del lugar, impotentes ante la voracidad de este animal, abandonaran sustierras, fueran a vivir a pueblos cercanos y dejaran los campos inactivos. El lagarto de El JiquibúEl Jiquibú era uno de los tantos ríos que bañaban la comarca remediana. Quedaba alnoroeste, cerca del caserío de Rojas. Se dice que allí vivía un lagarto que ahogaba atodos los que pescaban en sus charcos, que comía sus cuerpos y luego llevaba suscabezas a la orilla. Tenía grandes colmillos, piel cubierta de escamas, dos aletasdorsales, las patas delanteras en forma de garras, y las traseras semejaban las de unpalmípedo. El monstruo de la Zanja de los Chinos
  • 26. Se dice que unos piratas franceses enterraron, cerca de la zanja del río Jinaguayabo,un tesoro que procedía del ataque que sufrió la villa en 1660 y dejaron como custodiaa un animal que por entonces era un cachorro. Años después muchos piratasconocedores del entierro iban por el botín, y el animal los mataba. En una ocasión,uno de ellos escapó, aunque muy mal herido, y lo describió como una bestia grande,parecida a un buey, con melena de león, de color negro, con escamas rojas, demovimientos rápidos, resbaladiza, y que echaba humo por la nariz, además de teneruna lengua muy fina terminada en punta, consistente como una roca, la que hundíaen el cuerpo de sus víctimas. Se cuenta que a finales del siglo XIX tres chinos fueron a la zanja con el pretexto depescar unas biajacas para la fonda Dos Hermanos, situada en la calle Amargura; peroen realidad iban en busca del tesoro, y no regresaron a la villa. Días después, ungrupo de personas fueron en su búsqueda y encontraron, a la orilla de la zanja, dospicos, una pala, un garfio, una soga y una bolsita llena de perlas. A partir deentonces se le llamó al lugar por el nombre con que hoy se le conoce. Esta animal es uno de los más multiformes de nuestro bestiario. El carbuncloSegún se cuenta, era un gato gigante que tenía incrustado en la frente un diamanteun poco más grande que el puño de una persona. Deambulaba por las noches entreTesico y el asentamiento actual de la villa, y con la joya alumbraba el camino a losque transitaban por esos parajes oscuros. Se dice que vivía en una cueva; que cuando salía de ella, poco después de lamedianoche, iba dejando a su paso una cantaleta de sapos, grillos, lechuzas, perrosjíbaros y otros animales, lo que advertía de su presencia. Se cuenta que cuatro connotados tránsfugas, los que se hacían llamar Jaiba,Cometa, Tampico y Atarraya de Guasasas, y que participaron en la quema ydestrucción de la villa el 12 de enero de 1691, le tendieron una emboscada, y cuandolo vieron venir le lanzaron una red, porque el propósito era capturarlo vivo y quitarlela prenda, pero quemó la red con un destello del diamante. Dicen que Jaiba, portemor a que escapara, le disparó con un trabuco, y pese a que el tiro no le tocósiquiera, el carbunclo le dio muerte con su luz, y con una de sus garras destrozó eldiamante; pero sus fragmentos no llegaron al suelo, se incendiaron y desaparecieron,y el resto de los cazadores huyó. Ese fue el fin del carbunclo, dicen unos; otros dicenque continúa vivo. La tortuga de Guaisí
  • 27. Muchas embarcaciones piratas que navegaban por esas aguas fueron hundidas por latortuga gigante. También hundió embarcaciones pesqueras. Durante siglos se hablóde su tamaño, de su agresividad; pero fue Félix Rodríguez, que se encontraba en ellugar, el que tuvo el privilegio de verla a menos de cincuenta metros. Había bajado lamarea y pudo ver cómo una montaña de arena iba buscando aguas profundas ydescubrió que era la tortuga gigante. Eso ocurrió por el año 1940, y aún hoy lospescadores temen un encuentro con la bestia. OTRAS BESTIAS, OTRAS REGIONES El manatí llorón del Cuyaguateje
  • 28. Se dice que unos cazadores de jutías caminaban por la orilla de uno de los charcos delrío Cuyaguateje y vieron un manatí que nadaba paralelo a ellos, y quedaron muysorprendidos cuando lo oyeron gritar. Cuentan que huyeron a la desbandada, ycuando narraron lo que les había sucedido, nadie les creyó, hasta que después, otrosque tuvieron la misma experiencia se les sumaron. Sabemos las causas por las que lloraban las gritonas de El Seborucal, de La Yaya,de Jibacoa y otras muchas; pero, ¿por qué lloraba este manatí? Quizá la versión más«coherente» la encontramos en la imaginería popular, que dice que era la mujer deun rico hacendado de la zona que, por celos, fue transformada por una bruja, ylloraba para que la devolvieran a su estado original. El Pegaso de San Juan y MartínezLos campesinos de esa región tuvieron que convivir durante unos años con unabestia mitad pájaro y mitad caballo. Como su parte de pájaro era más grande,mientras caminaba movía las alas para mantener el equilibrio; y cuando queríavolar, emprendía una veloz carrera, saltaba, ayudado siempre de las alas, y levantabael vuelo. Se alimentaba de los frutos maduros del cafeto, lo que provocó, además delterror que causaba, mucho malestar entre los cosecheros. Ese es el Pegaso de nuestro bestiario, aunque se diferencia del original, no solo enla manera de andar y de levantar el vuelo, sino también en los elementosdesproporcionados que componen su cuerpo. El Pegaso De alas enormes el caballo que era además un pájaro, unas veces devorando frutas, sueños, y otras, veloz al trote para emprender el vuelo. Un pájaro o un caballo asomado a las almas de unos hombres del campo y sin adivinarlos, el ruido del corazón, el susto. La vida puede ser también otra cosecha que no podemos recoger, sino en el levante de los pies sobre la tierra, en el equilibro sobre el aire. JUAN CARLOS RECIO MARTINEZ La araña con cabeza de mujer
  • 29. Era una araña gigante con cabeza de mujer. Se supo de su presencia en la década de1890, en la Sierra del Rosario. No tendía sus redes para atrapar a sus víctimas, sinoque las emboscaba, saltaba sobre ellas y les chupaba los fluidos. Era muy voraz. Enuna suplicatoria de los vecinos al gobierno colonial de la provincia, hacían conocerque la araña había matado a diez personas, cincuenta terneros, catorce potricos ymiles de aves de corral. Esto hizo que fueran enviadas a la zona dos compañías deguardias civiles para acabar con la bestia, que fue acosada y se le dio muerte cercadel arroyo Jurá. La bola de carneMuchos campesinos de la zona central de Mantua la describen como una bola decarne con muchos ojos, boca descomunal llena de dientes, y con dos pequeños brazos. Se desplaza como una pelota y derriba todo lo que se interponga. Se le conoce desdefinales del siglo XIX. Es una criatura esférica, escasa en nuestra zoología y en la del continenteamericano, y abundante en el europeo. SUBIENDO la loma que hay antes de llegar a los Cuatro Caminos, con rumbo a Camajuaní, sentí un ruido como de una cosa fofa que se desprendía. Miré hacia la punta de la loma y vi una bola grande que venía rodando. Entonces me puse en una de las orillas del camino, y como la noche estaba muy clara, miré bien cuando aquello pasó: era una bola de carne, llena de ojos, bocas y dientes, dientes muy grandes. JUAN MORENO, 67 años Finca Ofelia La jicotea con plumas
  • 30. Habitaba en el arroyo El Tranque, en Bahía Honda. Era una jicotea que tenía cabezay plumas de gallo; cantaba al salir de uno de los charcos, siempre a las seis de lamañana; sacudía sus plumas para secarse y luego de comer algunas hierbas de laorilla, regresaba al agua y se sumergía. El ave de la cueva La BocaNunca se supo cómo era el ave que cantaba en la cueva La Boca, en Guanajay.Iniciaba su concierto a las seis de la mañana, y los animales de la zona, incluyendo aagrestes como la jutía, los perros jíbaros y los venados, acudían para oírla. PepeRiestra, en una oportunidad, conducía unas reses al poblado, y al oír estas al ave,abandonaron su ruta a pesar de los sogazos y los insultos que este les propinaba, yfueron hasta la cueva, donde cientos de brutos, quietos y callados la oían. El canto en la caverna Sitio que llama, canora ave que clama su pena, llanto cautivo, alacena donde la voz enamora. Burla la luz, edulcora la manada en el paisaje su suerte, como de encaje es el trillo en la espesura; miente la voz y factura en lágrimas su plumaje. ALEXIS CASTAÑEDA PÉREZ DE ALEJO El taguayo
  • 31. El pirata Alexandre Olivier Esquemeling se adentró con sus hombres en uno de losbosques de Isla de Pinos. Tenía el propósito de obtener algunas de las reses que,según le habían informado, los españoles tenían por esos lugares, y quedó asombradoal ver un rebaño tan grande. Ordenó que sacrificaran veinte de ellas, que dejaran algunas para comer allí ycomenzaran a salar el resto para utilizarlas como provisiones de mar. Y no dijo más,porque cientos de animales con cuerpos de monos y cabeza de caimán se lesabalanzaron con mucha ferocidad y dieron muerte a varios de ellos. Ripostaron laagresión con rapidez y se entabló un combate que duró cerca de una hora, porquedebido a la superioridad numérica de los atacantes, los piratas se vieron en lanecesidad de retirarse hacia la playa, tomar sus botes y dirigirse a la embarcación;pero las bestias los siguieron hasta allí, subieron a cubierta, se entabló un nuevocombate, y aunque los hijos del mar mataron a muchos de ellos, no pudieronrecuperar ninguno de sus cuerpos, porque acudían de inmediato y se los llevaban. Ya libres de esta amenaza, emprendieron rumbo a Jamaica donde a su llegadacontaron lo sucedido. Pero un indio del Cabo de Gracias a Dios, que los habíaescuchado, les dijo que esos animales eran taguayos, y que los islotes y los cayos delsur de Cuba estaban infestados de ellos. Los carneros doradosEn la finca La Ceiba, en Nueva Gerona, la familia de Paco Estévez observó unrebaño de carneros que pasaba cerca de su casa. Su lana era muy abundante y decolor dorado, y hubo un momento en que el sol la hizo destellar y quedaron ciegospor unos minutos. Cuando recuperaron la vista, habían desaparecido, y sus balidosse oían cada vez más lejanos. La trucha de tres cabezasSe dice que varios campesinos fueron a pescar al río Las Casas; al tirar uno de ellosla pita, fue tragada por un pez que para sacarlo fuera del agua hubo necesidad deaunar fuerzas. Cuando lo lograron vieron una trucha enorme con tres cabezas: unaera de perro, la otra de carnero, la otra de caballo, y todas las cabezas comenzaron aladrar, a balar y a relinchar. Espantados, los campesinos huyeron de allí, sin sabercuál fue el final de aquel animal monstruoso. La lechuza de Llanura Roja
  • 32. Se le comenzó a ver a partir de 1890 en la zona de Llanura Roja. Era tan grande quesu cabeza sobresalía por encima de los cañaverales. Nunca anduvo a campo abierto,sino por guardarrayas, lo que hizo que los campesinos no las transitaran y que loscarreteros, en tiempo de zafra, fueran a los transbordadores por rutas más alejadas. Un día la ubicaron y le dieron candela al cañaveral; pero ella escapó volando, y apartir de ese momento no se le vio más. Se dice que sus plumas eran rojas; que tenía un moco como el de los guanajos, dosgrandes espuelas, y sus ojos inmensos destellaban en la oscuridad. El gigante de Monte AltoPepe Robaina y su hijo Armando araban no lejos de su casa. De repente sintieron untemblor de tierra, y un pie enorme aplastó el arado y los bueyes. Muy asustados serefugiaron en una barranca, y desde allí vieron que un gigante entraba a unavaquería cercana y aplastaba la casa de vivienda y el ganado, y cómo al caminar dabapasos de más de cien metros. Los mitos de hombres gigantes son muy escasos en el continente americano, y estees el único que tenemos por acá. La PericotaSe le recuerda como una perra de cabellera abundante, de andar bípedo y con dossenos muy erectos en el pecho. Dicen que a fines del siglo XIX merodeaba por lospuentes de la ciudad de Matanzas en las noches de luna llena. Luego, la imaginaciónpopular la enriqueció hasta dotarla de zapatos de tacones, boca pintada y una carterade charol. La culebra lactante
  • 33. Las parturientas de las fincas aledañas a Jagüey Grande, descubrieron, con tristeza,cómo sus mamas se secaban y no podían alimentar a los críos. Y entonces fue lacomadrona Virgen Leiva, quien se encontraba de visita en casa de una de ellas, laque presenció, una madrugada, cómo una culebra blanca, de pintas amarillas, leextraía la leche. Lo contó a la familia, luego a los vecinos; de inmediato, los quetenían hijos lactantes se pusieron en vela, mientras que otros salieron en busca delanimal para matarlo. El sapo de la tinajaEra un sapo un poco más grande que los conocidos, que le gustaba vivir en las tinajasde los campesinos y hacía que el agua bajara de temperatura; si no era descubierto,permanecía en el lugar de uno a dos meses. Luego, sin ser visto, al igual que cuandose introdujo en la vasija, la abandonaba y el agua adoptaba la temperaturaambiental. Se le conoce desde finales del siglo XIX en la región central de la provincia deMatanzas. PAPÁ compró una tinaja y, como era costumbre en el campo, la pusimos en una esquina del comedor y la cubrimos con cocoa. Durante unos días, el agua era fresca, pero luego comenzó a enfriarse como si estuviera en un refrigerador. Nosotros no nos explicábamos el motivo, y se lo achacábamos a la cocoa, pensábamos que fuera un tipo de cocoa especial. Una noche estábamos hablando con unos vecinos y la tapa cayó al suelo, y salió un sapo que era el más grande que yo había visto en mi vida, ¡y mira que yo he visto sapos! Corrimos por temor a que nos cayera arriba, y salió por la puerta dando unos saltos enormes. Al otro día le hicimos una buena limpieza a la tinaja, porque no la íbamos a botar, y el agua volvió a ser fresca, parecía que se enfriaba tanto por el sapo. CATALINA TRIANA, 77 años Finca La Plata El calamar escorpión
  • 34. Tiene cabeza, tenazas y rabo de escorpión. Su aguijón está lleno de un veneno muyletal, y su tinta es altamente irritante, por lo que resulta muy peligroso para laspersonas y los animales marinos. Algunos pescadores de la zona norte de la provincia de Matanzas dicen que hancapturado a varios de ellos. El diabloEl diablo es, según la tradición cristiana, un ángel devenido espíritu del mal, pero laimaginación popular le inventó un cuerpo, lo hizo un multiforme. Esa es la razón porla que lo incluimos en este bestiario. Quienes se encontraron con él, aquí en la Isla,dicen que tenía piel, barbas, cuernos y patas de caprino, alas de murciélago, un rabolargo y fino como un ratón, y que, cuando se encolerizaba, echaba fuego por la boca. Así se le conocía desde mucho antes de la Edad Media. Así lo tomó el poeta DanteAlighieri y lo llevó a su Divina comedia en 1307; y así lo asumieron pintores,escultores, arquitectos y teatristas, e hicieron de él una imagen que resultó clásica enla cultura universal. Fueron los europeos lo que lo trajeron a Cuba, y se esparció por ella hasta loslugares más apartados. Todo el que lo ha visto lo describe de la forma comentada,con muy pocas variantes, porque en la imaginación cubana no se concibe al diablo deotra manera. El diablo tiene semejanza con Pan, dios griego de los rebaños y los pastizales, unbiforme con barbas, cuernos y rabo de caprino, cuya diferencia con el diablo consisteen que es alegre, juguetón, un danzante que toca la siringa (flauta de su invención) ysolo se molesta cuando alguien le interrumpe la siesta. No sabemos si la imagen del diablo fue inspirada en el dios Pan, si fue todo locontrario, o si fue concebido en distintas geografías, como una muestra deimaginación propia. TUVE unas malacrianzas con mi mamá esa tarde y me dijo que me iba a salir el diablo. «¡Qué diablo, ni qué diablo!», le dije, y me fui a jugar pelota al potrero de Los Dorta. Pero para llegar allí, había que coger un cañadón seco. Cuando bajé y fui a subir, vi al diablo sentado en una mata de guayaba. Me morí, ¡qué susto, el peor de mi vida, y mira que yo he pasado sustos! Como no podía correr, ni gritar, sino solo mirarlo, vi que tenía cuerpo de chivo, cara de persona, tarros, orejas estiradas para atrás, muy colorado, alas como de un murciélago y tenía un rabo que movía mucho. De la manera que me miraba comprendí que se encontraba muy molesto conmigo, pero no me habló y me señaló con un dedo (tenía uñas muy largas) que regresara a la casa, y corrí gritando para allá: era una veleta lo que iba para la casa. ANTONIANO CASTRO, 82 años Finca Colmenar
  • 35. Las brujasSon mujeres diabólicas, servidoras del diablo, a quienes este les dio poderes paracrear tormentas, hacer mal de ojo, arruinar cosechas y desatar epidemias. Les dio, también, una forma mágica de convertir la sangre de los niños reciénnacidos en un ungüento que, frotado en los sobacos, las hacía volar a grandesdistancias, además de darles poderes transmutantes para convertirse en animales. Ya en el siglo XV los pintores de las escuelas flamenca y germánica habían diseñadoa la bruja tal como las conocemos hoy: una anciana corcovada, de nariz ganchuda,que acudía a los aquelarres montada en una escoba. En Cuba resultaron más temidas que el diablo, y por sus prácticas hechiceras,veinte de ellas fueron sancionadas en 1610 por el Tribunal del Santo Oficio. Desaparecieron por algún tiempo, y años después se avivaron con losasentamientos canarios. «Lugar de muchos canarios: lugar de muchas brujas», sedecía. Continuaron aterrorizando al campesinado durante varios siglos, y ya para ladécada de 1960, se encontraban en plena decadencia. Las brujas –como los diablos– se convirtieron en grandes mitos, importados comomuchos otros, y hoy se encuentran dentro de los de mayor riqueza imaginativa y sonclásicos de nuestra mitología. AQUÍ vivía un viejo, de apellido Falcón, que era lechero; se levantaba muy de mañana a ordeñar las vacas y dejaba los cubos de leche en la mesa. Luego se iba a hacer otros quehaceres, hasta que llegaba la hora de ir al pueblo a venderla. Pero empezó a notar que se estaban tomando la leche, todos los días se tomaban más de un cubo de leche, y se puso en vela. Y vio cuando dos gatos se estaban tomando la leche. Le dio un machetazo a uno de ellos, y al otro no lo pudo coger porque dio un salto y desapareció en el aire. El que estaba en el suelo, herido, también desapareció. Al otro día se supo que una vieja isleña que vivía en la zona tenía una herida en una pierna. La gente decía que era una bruja y resultó ser verdad. Falcón poco después se mudó de allí para la Prudencia; eso fue en el año 1919. MANOLO RAMOS, 89 años Finca Marina La sirena
  • 36. Eran ninfas de las aguas, pero la diosa Deméter las transformó en seres con cuerpode ave y cabeza de mujer por no haber impedido a Hades el rapto de Perséfone.Fueron asumidas por otras mitologías, y con el tiempo resultaron mitad mujer ymitad pez. En lo que corresponde a su forma humana, es una mujer de cabellos rubios ylargos, de ojos verdes, senos turgentes, piel rosada, y que utiliza la belleza de sucanto para atraer a los navegantes, a los que ahoga o destroza con su cola. Es unsímbolo de que la crueldad y la belleza pueden vivir juntas. Solo Ulises y Orfeo salieron con vida de sus encuentros con ellas. El primerotaponeó con cera los oídos de los remeros de la nave y se hizo amarrar a uno de susmástiles para escucharlas, mientras que el otro las hizo enmudecer con el tañer de sulira. A Cuba llegó con los descubridores, y su versión más clásica es la del Canal de losBarcos, en los mares de Caibarién. NOSOTROS salimos a pescar en un barco de velas. Éramos tres personas. Llegamos al Canal de los Barcos, un estrecho de mar de unos cincuenta metros de ancho que está entre los cayos Francés y Santa María. Cuando fuimos llegando a la punta de Cayo Francés, que es un lugar muy rocoso, vimos unas sirenas que se lanzaron al mar. Venían hacia nosotros, pero como yo tenía una escopeta de dos cañones, hice al aire varios disparos. Se asustaron y regresaron al cayo; volvieron a sentarse en las rocas; eran como ocho o diez. Nos alejamos buscando la cayería de Yaguajay, que era nuestro objetivo, y las dejamos allí gritando y moviendo mucho los brazos. Por aquellos tiempos se hablaba de las sirenas del Canal de los Barcos; muchos decían que las habían visto, y la desaparición de pescadores se les achacaba a ellas. Con esa prueba que tuvimos nos bastó para conocer que no eran comentarios, que eran reales. ROGELIO PERDOMO, 82 años Caibarién Breve letanía con sirena Triste pez, mujer serena cuánto mar en ti se advierte. Tu dualidad no revierte tanta sombra. Ser sirena –ser asfódelo en la arena– suprime un leve rumor, una pérdida, un clamor de barcos que en alta mar tienden redes al pasar para escindir tu dolor. GEOVANNYS MANSO SENDÁN
  • 37. La madre de aguaCasi todas las mitologías del mundo tienen grandes serpientes. Las hay terrestres,marinas, subterráneas, voladoras… De la mitología escandinava conocemos el kraken y la jürmunsandr. La primeratenía milla y media de largo, mientras que la segunda se enroscaba en la tierra y semordía la cola. Pero también las hay mágicas, como los nagas, capaces de adoptarapariencias humanas; estas pertenecen a la mitología indostana. La serpiente dekosch, de los mitos cosmológicos del Japón, es otra de las grandes: tiene ochocabezas, ocho colas, y al reptar abarca ocho valles y ocho colinas. La coluber hale deEgipto era tan grande que se alzaba y amenazaba con su cabeza a aquellos que seacercaban al país. La gokerir persa era tan grande que podía hacer un puente desdela Luna a la Tierra. El leviatán, serpiente mística semita, tenía cabeza de cocodrilo,habitaba en las profundidades marinas, y causaba tempestades y maremotos. Y así,infinidades de ellas. Los tripulantes de las embarcaciones de Cristóbal Colón, conocedores de muchos deestos mitos, viajaron a tierras del Nuevo Mundo aterrorizados por la gran serpientemarina que era capaz de embestir un barco con la cabeza, y destrozarlo o envolverlocon su cuerpo y llevarlo a las profundidades. Muchos países del continente americano tenían serpientes en su bestiario, y Cubano era la excepción. No tenemos noticias de que hubiera serpientes gigantes ennuestros ríos, pero sí se decía que una de ellas, de gran dimensión, barba copiosa,grandes tarros, y a la que los indios llamaban macaguana, cuidaba las costas deincursiones enemigas. Las madres de agua que conocemos de las mitologías latinoamericanas y africanas,no eran serpientes; eran seres mágicos: en Brasil, una mujer de piel muy blanca, deojos azules y cabellos rubios largos; en Colombia, una niña de cabellos blancos,fulgurantes, ojos grises y con poderes hipnóticos; en África, una anciana que vive enlas aguas y es bondadosa y de carácter apacible. La madre de agua nuestra, como el güije, goza de gran popularidad. Es un mito enel que se ha volcado la más rica imaginería popular: es grande y gorda como unapalma; tiene cuernos, barbas; da fiebre a quien le mire a los ojos; donde vive no seseca el charco; sale a calentarse al sol; unas veces silba, otras canta como un gallo; esinofensiva; pero a veces resulta agresiva y ataca a las personas, a los animales. Ycuando es vieja va a morir al mar. Es un mito elaborado con piezas de otros mitos para crear una bestia másenriquecida. HACÍA dos o tres años que no llovía, el río estaba casi seco y las madres de agua se habían refugiado en los charcos a los que todavía les quedaba mucha agua como El Borbollón, El Recodo, El Güije… Las madres de agua pedían una tromba, se pasaban el día pidiéndola; eso se conoce porque hace mucho remolino, y uno lo ve. Ellas saben que las trombas limpian los ríos, les vacían toda el agua que traen, los llenan hasta desbordarlos; esa fue la razón por la que aquí en Camajuaní, en el año 32, pasó una tromba que mató a muchas personas, hirió como a doscientas, acabó con el barrio de La Ceiba, y se deshizo en la finca Garabatos, no llegó al río.
  • 38. Entonces las madres de agua se fueron una noche, eran como ocho o diez, gordas ygrandes como palmas; llegaron al río Sagua y se fueron nadando hasta el mar. EUSEBIO ARGÜELLES, 81 años Finca Tarafa Madre de agua En el fondo de los charcos las madres de agua se enrollan como hilos. Entre las piedras profundas crece el río subterráneo. Las lleva a enredarse con el limo. Ya viejas se juntan en las afluencias, vestidas de jade. Paisaje invertido de palmas cabizbajas. Reflejos de vida que en el mar plantan trémulas su última morada. EDUARDO GONZÁLEZ BONACHEA El güije
  • 39. Fue traído por los esclavos africanos. Es la bestia más popular de nuestra zoologíafantástica, y ha sido llevada al cine, la televisión, la historieta, la literatura, elballet… También ha sido la más vista por los campesinos de las provinciasoccidentales, que es donde tiene su morada. Es simpático, juguetón y le gusta hacer bromas a las personas, así lo ven unos;mientras otros lo ven como una criatura que ahoga a los que se bañan en sus charcosy que posee una mirada que puede producir la muerte. Esa característica hace quesea otro de los tantos mitos dualistas que existen en la Isla. Se le atribuye una gran variedad física: un negrito con cola de pescado; un negritobarbudo, que fuma tabaco; un negrito con cabeza y patas de rana; un negrito conalas y pico de pájaro; un negrito con cuernos y rabo de iguana… En muchas partes del mundo existe el duende de las aguas, y África es una de ellas.¿Cómo sería en esa región? ¿Tendría otras características físicas? No lo sabemos,pero lo cierto es que la imaginación popular lo fue conformando a imagen ysemejanza del jigüe, hasta llegar a sincretizarlo, aunque las diferencias étnicas lomantienen distante. El jigüe es un indito de pelo largo, mientras que el güije es unnegrito de pelo ensortijado. El jigüe es un mito aborigen. El güije es un mito foráneoque se aplatanó en Cuba, como otros que nos llegaron de diferentes geografías. YO ME estaba bañando con unos amigos en un charco muy hondo que hay en el arroyo El Guanche, y en un momento en que miré para la barranca vi unos negritos desnudos, de ojos saltones, que en vez de manos tenían aletas como los peces. «¡Miren para allá, miren para allá!», les grité. Y cuando miraron, Tomasito Escalona dijo: «¡Esos son güijes, carajo!». Los güijes se lanzaron al charco, se nos subían en la cabeza, se tiraban al agua, nadaban por dentro de nuestras piernas, nos empujaban, nos cogían por los pies y nos hundían, nos soltaban y así. Estaban jugando con nosotros. Tratábamos de salir y no nos dejaban. Entonces vimos a un güije de mayor tamaño, con unas barbas blancas, que emitía sonidos como un pájaro. Cuando ellos lo vieron, subieron a la barranca y se fueron con él. AGAPITO LORENZO, 67 años Jutiero Balada del Güije ¡Ñeque, que se vaya el ñeque! ¡Güije, que se vaya el güije! Las turbias aguas del río son hondas y tienen muertos; carapachos de tortuga, cabezas de niños negros. De noche saca sus brazos el río, y rasga el silencio con sus uñas, que son uñas de cocodrilo frenético. Bajo el grito de los astros, bajo una luna de incendio,
  • 40. ladra el río entre las piedras y con invisibles dedos, sacude el arco del puente y estrangula a los viajeros. […] NICOLÁS GUILLÉN Las moscas de ViñasHabía tantas moscas que los vecinos del caserío decidieron echar azúcar en el patiopara que estas los dejaran comer con tranquilidad. Pero las que acudieron antes quelas otras, y ellos quedaron muy asombrados, fueron unas moscas azules con cabecitashumanas que se comieron el azúcar y luego volaron hacia las viviendas, hicieron huira sus moradores y depredaron todo lo que fuera comestible. El grillo de Guajabana
  • 41. Es el único animal de nuestro bestiario que fue reseñado por la prensa periódica. En El Criterio Popular, de Remedios, en la edición del 20 de marzo de 1879, se diceque es una bestia gigante cuyos chirridos prolongados no dejan vivir en paz a losvecinos. En El Faro, de Caibarién, en su edición del 12 de mayo de 1883, leemos que «losvecinos del lugar andan a la caza del grillo para darle muerte, sin que hasta elmomento lo hayan logrado». Luego, en el periódico La Hora, de Yaguajay, en la edición del 6 de agosto de 1924,se dice que «los vecinos de Guajabana han recolectado dinero para pagarle a uncazador de grillos gigantes que le dé muerte». Esta es la última referencia en la prensa periódica sobre el grillo, de la que tenemosinformación. Y cuando parecía que había desaparecido con aquellas generaciones,volvió a ser noticia; pero esta vez por medio de la tradición oral, que no solo nosaclara muchas cosas, sino que también nos habla del final de la bestia. Igual publicidad tuvo la peluda de la Ferte-Bernald, un terrible multiforme que lellegó a los franceses de la Edad Media; pero la peluda no tuvo un final tan elaboradocomo nuestro grillo. EN ESTA zona se vivía muy tranquilo, pero una noche, de ocho a nueve, se comenzó a oír el chirrido de un grillo, que fue aumentando y se llegó a oír a unas cuantas leguas de aquí. Esa noche no se pudo dormir, ni las noches posteriores. Cuando llevábamos así una semana, desesperados, comisionamos a tres vecinos: Enrique Quintero, y Mario y Juan Abreu, para que descubrie- ran dónde estaba metido el grillo. Varias noches estuvieron buscando, porque de día, como todos los grillos, no chirriaba. Hasta que lo localizaron, estaba metido en una cueva de la loma de Guajabana, no muy lejos de aquí. Por la madrugada nos llegó el aviso y partimos para allá como treinta personas. Esperamos que fuera de día y entramos unos pocos. ¡Qué cosa más horrorosa! Parecía un buey de lo gordo y lo grande que estaba. Y Chicho Torres, antes que fuera a chirriar, que esa era su intención, le disparó con la escopeta y lo mató, y de la barriga comenzaron a salir miles de grillos, miles de grillos. Salimos corriendo para ponernos a buen resguardo, y vimos cómo los grillos abandonaban la cueva y se metían en un cañaveral. Desde esa noche pudimos al fin dormir tranquilos. CARLOS PÉREZ, 86 años Rojas El majadrilo
  • 42. Majá de andar erecto, de unos cinco pies de altura, tiene cabeza y patas de cocodrilo.Habita en los ríos, arroyos y lagunas. Sale a cazar por las noches y devora todoanimal que encuentre. Muchas personas también han sido atacadas por el majadrilo. Se le conoce solamente en la zona central de la provincia de Villa Clara. AQUÍ comenzaron a perderse animales: a Juan Castro se le perdieron en una noche sesenta y cuatro gallinas; a José Estrada, tres terneros; a Manuel Muñiz, ocho guanajos y seis carneros. Nos reunimos un grupo de vecinos, porque aquello nunca había ocurrido entre nosotros, y recuerdo que Tomás Morales dijo: «Eso ocurre aquí porque hay un río cerca, si no hubiera río no ocurriría. Eso es un majadrilo». Y cuando le preguntamos qué cosa era un majadrilo, nos dijo: «Pónganse en vela y lo cogerán, ya ustedes verán lo que es un majadrilo». Y nos recomendó que lo emboscáramos en uno de los charcos hondos que había por allí. Nos movilizábamos y salíamos de recorrido por las noches, y dejábamos emboscadas en los charcos La Pomarrosa, Tres Palmas y Las Vacas. Una noche, como a las once, lo vimos: era un majá grande, tenía las patas y la cabeza de cocodrilo, andaba con la barriga muy abultada, se había comido un buey esa noche. Cuando fue a tirarse al río, Pepe Conde le disparó con la escopeta, lo hirió, y así se zambulló. Parece que murió, porque nunca más se perdió nada en aquella zona. REMBERTO GÓMEZ, 85 años Finca Mordazo El júa
  • 43. Es la versión nuestra del Ave Fénix. Se dice que es un hombre alto, delgado, de ojosredondos, y del centro de la cabeza le sale un mechón fino de pelo que le llega másallá de las rodillas. Dicen que el 24 de junio, día de San Juan, se aparece en loscaseríos y se autoenciende hasta reducirse a cenizas, y que de inmediato resurge,toma su forma original y desaparece. Es un hombre solitario que no tiene contactocon persona alguna. Se le conoce al noroeste de la provincia de Villa Clara y en la región central deMatanzas. MI HERMANO Remigio vivía en el caserío de Dolores, un caserío de catorce o quince bohíos, una tiendecita de víveres, y en el centro tenía una explanada no muy grande. Me parece que lo estoy viendo. Yo hacía tiempo que no veía a mi hermano, y fui a visitarlo. Eso fue por los años veinte, y una tarde, como a las dos, se apareció en la explanada un hombre envuelto en una capa negra, flaco, alto, de ojos grandes y saltones, y un pelo que le llegaba a la rodilla, y se autoincendió, se quemó todo; quedó hecho cenizas ante los ojos de muchas personas que quedamos paralizadas y sin voluntad de hacer nada. De repente volvió a tomar la misma forma que tenía, y con pasos muy lentos se fue y dejó una peste a carne quemada muy grande, y fue entonces cuando Tito Camacho, que sabía que estábamos muy intrigados, dijo: «Hoy es 24 de junio, y ese hombre es un júa». GONZALO QUEVEDO, 92 años Finca Gambao El júa Es el Día de San Juan y en medio del caserío resucitas como un Ave Fénix del campo cubano. Allí en tus ojos redondos el fuego puede advertirse, como la savia en el árbol, como la sangre en el hombre. Porque la mano que incendia tu cuerpo en acto de magia no es aquella que da muerte. Es la que renueva el sueño al hijo del campesino en el Día de San Juan. EDELMIS ANOCETO VEGA El oriló
  • 44. Solamente Evelio Ramos tuvo el privilegio de verlo. Nunca antes había ocurrido. Sedecía que era un pájaro que ponía un huevo al año, y «culeco». Por eso, cuandoRamos visitaba los caseríos y los bateyes de los centrales, se le acercaban muchaspersonas y lo oían con atención. Según él, tenía el tamaño de un aura adulta, plumas rojas, un penacho blanco ycola de pavo real. Lo vio una tarde descender en el monte La Coja y hasta allí losiguió. El pájaro depositó un huevo en las raíces de un bienvestido, luego alzó elvuelo, se remontó muy alto y se le perdió de vista. Fue hasta el huevo y lo rompiópara saber si estaba «culeco», y el pichón estaba muerto. La pluma de LaberintoFelipe Guerra, entonces vendedor ambulante, encontró cerca del camino queconduce a la finca Laberinto, en Sagua la Grande, una pluma verde de más de dosmetros de largo. Le habló a su compadre Benito Gómez del hallazgo, fueron al lugary mientras la observaban se preguntaban: ¿qué tamaño tendría el pájaro que habíabotado aquella pluma? Benito la llevó a su casa, murió poco después, y nunca se supodónde la había ocultado. La tatagua giganteJugaban dominó esa noche, y de repente entró una tatagua del tamaño de unguanajo, seguida por cientos más pequeñas. Se posó en el techo mientras que lasotras fueron a una lámpara de kerosén y se incendiaban. Bajó y la tumbó al suelo, ysalió de la casa seguida de sus iguales. Todo ocurrió con tanta rapidez –segúnLorenzo Padrón, uno de los presentes–, que quedaron pasmados y boquiabiertos. Hechos similares se fueron repitiendo en la finca Colmenar, Sabana, Pesquero yBejuco. Y esto hizo que al anochecer, los campesinos cerraran las puertas de suscasas para no ser sorprendidos por esta tatagua. El lagarto apagafuegos
  • 45. Los vecinos del caserío de Vega de Palmas acudieron a la casa incendiada, y cuandoiban por agua, vieron cómo un lagarto grande blanco y de piel muy lisa saltaba alfuego, se revolcaba en él, lo apagaba, y corría hacia un cañaveral. Más tarde, algunos de los allí presentes tuvieron noticias de que en varias zonascampesinas del norte de la provincia de Camagüey este lagarto había hecho cosassemejantes. El gallo de Las BreasUna madrugada, los poetas Amalio Guerra, Martín Espinosa y Felo García lo vieron.Dicen que era más alto que ellos, sus plumas eran negras, calzaba dos espuelaslargas y puntiagudas, y fumaba un tabaco que, a cada absorbida, le alumbraba elcamino. Y cuando el sol asomó sus primeros rayos, las plumas se hicieron blancas, eltabaco cayó al suelo, cantó tres veces, y después comenzó a reír a carcajadas. Juan Bulla y Flores Milián lo habían visto antes, lo habían comentado, y nadie lescreyó. El catracoEn la década de 1950 se apareció en la zona de Carmita, Vega Alta y la Luz, unanimal que atacaba sexualmente a las mujeres. Las poseía y las marcaba con unhematoma en la parte derecha del cuello. Se le llamó el catraco, y se dijo que era ungato de cerca de cuatro pies de altura, de andar bípedo, que su cabeza era la de unpulpo pequeño, y movía sus tentáculos con mucha insistencia. Un poeta del lugar dejó constancia de las apariciones de la bestia, con una décimaque aún se recuerda: Catraco: animal cinqueño, con figura de felino y pulpo, de olfato fino, que viola durante el sueño. A las damas, muy risueño, embobece y acaricia. Las viola con tal pericia y con tanta sutileza que a la que el bicho endereza, se cura, pero se envicia. El bicharraco
  • 46. Por los años 30 se le comenzó a ver por el barrio Sabana, en Camajuaní. Fue EstebanGallardo el primero, una noche en que se dirigía a casa de la novia. Lo vio parado enel tronco de una palma: era un camaleón que le superaba en tamaño, tenía piernas ybrazos de persona, y movía el rabo con mucha tranquilidad. Desde los primeros momentos se le llamó el bicharraco, y con ese nombre llegóhasta nosotros. La guanaja de ManajanaboEra muy diferente a otras no solo por su cuerpo, sino también por lo que hacía. Susplumas eran verdes, tenía pico de cotorra y un rabo de conejo por cola. Se decía que aveces hablaba. Nunca se le vio anidar en la finca de Máximo Mederos, que era sudueño. Desaparecía y regresaba luego con sus pichones. La vigilaron para aclarar elenigma, y la vieron tomar el tren que pasaba por allí, desmontarse en una sitieríacerca de Sancti Spíritus y regresar después con sus crías en el mismo tren. El guineo tamboreroEn Taguayabón, hace muchos años, entraba un guineo provisto de un tambor, el quevaqueteaba con mucha destreza. Era poco menos que un hombre, de plumas blancasy cresta alargada. Unos decían que venía de Salamanca o Lobatón, otros que deCarreño; pero, al llegar al poblado ganaba la única calle que tenía e iba a salir a laestación de ferrocarril. Los vecinos no sentían miedo de él, y cuando oían el tambor,salían de sus casas para verlo pasar. El niño sapoMuchos campesinos de las zonas del Colmenar, Sabana y Aguas Negras, dicen que esun recién nacido de cabellos rubios y encrespados, ojos saltones, patas de batracio, yal croar imita el mugido de un toro. La mujer puerca
  • 47. Es otro caso de animal biforme como el minotauro, la sirena, el centauro y muchosotros de la zoología fantástica universal. En el bestiario cubano también existenmuchas criaturas de este tipo. Se le describe como una puerca con cabeza de mujer,de cabellos largos y negros, de nalgas y senos voluminosos. Solo se le conoce en la región central de la provincia de Villa Clara. YO LLEVABA como dos días en casa de uno de mis tíos; él vivía en Beba, a unos cuantos kilómetros de aquí, de Camajuaní. Una madrugada me desperté porque había una puerca por la parte de afuera, «jociqueando» en la pared. Yo no podía dormir y aquella puerca estaba dale que te dale... Entonces me levanté con el propósito de sacarla de allí, de espantarla o de amarrarla en otro lugar. Cuando llegué y vi la puerca aquella me quedé frío: tenía cabeza de mujer, y un pelo largo y negro que le arrastraba por el suelo. Sentí miedo como carajo. La puerca se tiró en el suelo boca arriba y le vi las tetas, eran tetas de mujer. Cerré los ojos porque no quería ver más aquello, y cuando los abrí, la puerca había desaparecido. JOSÉ BRITO, 79 años Finca Mamey El canguro de San AndrésSe le comenzó a ver por esa zona, en las primeras décadas del pasado siglo. Se decíaque era un animal de la estatura de una persona, con grandes ojos, largos colmillos,de extremidades terminadas en garras, y se movía dando saltos como un canguro. La mujer vaca
  • 48. Se le describe como una mujer con el cuerpo cubierto de piel de ganado vacuno,extremidades terminadas en cascos, dos ubres en el pecho y con un rabo largo quearrastra por el suelo. Se le vio durante algunos años por la región de Guaracabulla. LA HIJA de Juan Muñiz tuvo una niña, la parió y la botó en la vaquería para que las vacas se la comieran; pero estas se acercaron a la criatura que lloraba mucho y comenzaron a lamerla, a lamerle todo el cuerpo, y la niña se durmió. Cuando Juan se enteró, recogió a la niña y se la llevó a la casa para criarla; sí, para criarla, porque su hija se fue no se sabe adónde. La niña comenzó a crecer, y a medida que crecía se convertía en una vaca. Él la escondía bien, pero a veces ella se escapaba y caminaba por la zona. Luego, cuando él murió, se quedó sola, y salía de noche por la sitiería dando mugidos muy lastimosos. ROBERTO ABREUS, 91 años Guaracabulla El hombre truchaHabita en los charcos profundos de los ríos del norte de la provincia de Villa Clara, yquienes lo han visto dicen que es un hombre con cabeza de trucha; en lugar debrazos tiene dos aletas, y de la cintura le brota una cola larga y revestida de púas. Es la versión cubana del tritón, pero con ligeras diferencias. YO IBA por la barranca del río. Miré, y vi una cosa prieta que nadaba por debajo del agua. Iba muy rápida. Cuando llegó a las piedras de la chorrera se trepó, porque quería ganar el otro charco y continuar río arriba. Yo vi aquello, me dio mucho miedo, porque era un pescado, un hombre, una cosa terrible. Y donde caía no dejaba ni guajacones. RAÚL PEDROSO, 72 años. Finca El Roble El hombre puerco
  • 49. Se le conoce en varias zonas campesinas de Encrucijada. Es un puerco que por lasnoches sube a las palmas para comer sus frutos, y luego de saciar su hambre, baja;pero en la medida en que lo hace se va convirtiendo en un hombre. YO REGRESABA a mi casa de un velorio de santo y me perdí, fui a dar a un palmar, y recuerdo que pasé por debajo de una palma y oí que estaban comiendo palmiche allá arriba. Me fijé bien, la noche estaba clarita, y vi un puerco encaramado, comiendo; me escondí para mirar bien, para convencerme de que era verdad lo que estaba viendo. Entonces lo vi bajar de la palma, y a medida que bajaba se convertía en un hombre. Cuando tocó tierra, encendió un tabaco y empezó a caminar. RAMÓN CUBILLAS, 82 años Finca El Camote El hombre gorilaSe le veía poco después de la medianoche, en el paso Los Díaz, del río Camajuaní.Esto hizo que los vecinos lo evitaran, y que solo los que desconocían la historia lointentaran y se llevaran un gran susto. Y fue Luis Rojas, comprador de ganado,quien al verlo lo alumbró con una linterna, y contó que era un gorila blanco muypeludo, con rabo de camaleón, colmillos muy afilados, y con un rugir que espantabade tanta violencia. Desde entonces se supo, con lujos de detalles, cómo era, gracias a la linterna deLuis Rojas, pues por la oscuridad del lugar no se podían apreciar detalles. El hombre tiburón
  • 50. Cuatro carboneros sancochaban unas langostas en la playa de Cayo Majá, y vieroncómo una bestia mitad hombre y mitad tiburón salía del agua y se adentraba en elmonte. Se oyó un perro ladrar, y mayor fue su sorpresa cuando vieron que el biformesalía perseguido por un perro con cola de pez que trataba de morderlo, y cómo seadentraban en el mar y desaparecían. Contaron lo sucedido muchas veces, y conocieron por otros carboneros que a ellosles había ocurrido lo mismo en aquel cayo. El sinsonte concertistaEl pescador Dionisio Gutiérrez llegó esa noche a Punta Arena, y fondeó suembarcación a menos de cien metros. Cuando se disponía a dormir, como a las doce,oyó el canto de un sinsonte y le extrañó que cantara de noche; su canto, pese a ser unave mimética, parecía que era propio. Cantó hasta muy de madrugada, y hubo unmomento en que le parecía una orquesta. Gutiérrez se quedó dormido, y por lamañana, como era poeta, escribió esta décima: Estando yo en Punta Arena en aquella soledad un sinsonte llegó allá para disipar mis penas. Eran días de Nochebuena cuando me encontraba allí y me sentía feliz aunque estaba tras del monte, más feliz cuando un sinsonte vino a consolarme a mí. Las mojarritas de plata
  • 51. Allá en Puerto Arturo, en Caibarién, algunos viejos marineros contaban que CheoUrbay fue a pescar una mañana. Se montó en el chapín y salió muelle afuera; tiró elanzuelo y pescó una mojarrita, y le dio tanta soberbia por ser tan pequeña la pieza,que la tiró contra la cubierta y esta comenzó a saltar hasta que quedó quieta,convertida en plata. Luego una mancha de peces iguales rodeó la embarcación, y fuetan grande su codicia, que comenzó a subirlos con un cubo, lo vaciaba, y seconvertían en plata también. Pero resultó tanto el peso, que la embarcación sehundió, y Urbay vino nadando hasta el muelle, bajando a todos los santos del cielo. Si el papagayo de oro fue convertido de un objeto inanimado en un ser biológico,con las mojarritas de plata ocurrió todo lo contrario. Que sepamos hasta el momento,son los únicos casos así en nuestro bestiario, y quizás en el del continente americano. La guasa de Punta PeriquilloEn las primeras décadas del pasado siglo comenzaron a desaparecer muchasembarcaciones de pescadores de Caibarién. Desaparecían cerca de Punta Periquillo,al sur de cayo Francés. Pero en una ocasión, y desde otra nave, los marinerosobservaron cómo una cachucha velera, tripulada por cuatro pescadores, fue víctimade un remolino que la arrastró hasta el fondo sin que ninguno de ellos saliera a lasuperficie. Luego, cuando se calmó, vieron la cabeza de una enorme guasa, que aldarse cuenta de la presencia de los marineros, se zambulló y se dirigió al barco.Entonces produjo un remolino más violento que el anterior, el que evadieron dándolemayor velocidad al navío para refugiarse en el cayo. El pez elefante de CaibariénCuando Roberto Castillo se iba a bañar vio cómo las olas dejaban en la arena un pezde piel negra, sin escamas, con trompa de elefante, cola de delfín y dos brazos quetenían más de veinte dedos en cada mano. Muy asustado corrió hacia el salón debaile del Yacht Club, y desde allí observó cómo un animal igual a aquel, perosuperior en tamaño, lo arrastraba hacia el agua y se lo llevaba. El gusano de la cayería
  • 52. Solo lo han visto los pescadores y los carboneros de la cayería de Caibarién. Solo elloshablan de él. Tiene cerca de una brazada de largo, dos alas que mueve con lavelocidad de un colibrí, y de su boca le brota un chorro de luz verde muy intensa. Abunda en Cayo Fragoso, Francés, Las Brujas, Punta Brava, Laguna de Judas, y setraslada de un lugar a otro en los palos de las embarcaciones. El caballo marino de Cayo FragosoMuy de madrugada llegaron a la costa de Cayo Fragoso, en un barco de buceo, elcapitán Pedro Soler, Juan Majúa y tres tripulantes más, con el propósito de buscarun galeón español lleno de riquezas que había sido hundido en esas aguas. Luego decolocársele a Majúa el traje y la escafandra, se sumergió, y ya en el fondo vio uncaballo negro que tenía el tamaño de una ballena, dos aletas muy extendidas, y sucrin y su rabo eran de algas. El caballo al verlo vino hasta él, lo observó, y luego huyócon mucha rapidez. La babosa de Isabela de SaguaSolo una vez pasó la babosa por este caserío y, según algunos ancianos que viven enel lugar, ello ocurrió poco antes de la Guerra del 95. Ellos cuentan que esa mañana llovía, y vieron una babosa del tamaño de una casade tabaco que entraba al caserío y aplastaba todo lo que se interponía. Dicen quehuyeron y fueron a refugiarse a una cueva que había cerca de allí; luego enviaron ados de ellos en busca de información, y al regreso contaron que el animal habíadesaparecido y dejado un rastro de baba fétida que hacía imposible la estancia en ellugar. Las cotorras de Palmar de Araña
  • 53. El cazador de cotorras Jesús Gutiérrez contaba que en una de las ocasiones en quefue a Palmar de Araña, vio que muchas de ellas eran más grandes que las comunes:tenían plumas blancas, crestas rojas, y se comunicaban entre sí con voces muyagudas. El makariacoPoco después de fundarse Manicaragua, se comenzó a hablar de una bestia que eramás objeto de curiosidad que de miedo. Tenía cuerpo de perro, pero su cabeza, suspatas y su cola eran de gato, y ladraba y maullaba a la vez, y se le veía siempre reñirconsigo misma. El makariaco tiene algo más de un siglo, y algunas personas aseguran que lo hanvisto hace poco cerca del caserío de La Jorobada. El oso con cabeza de perroLas pocas personas que lo vieron, siempre a distancia prudencial, dicen que sucuerpo, revestido de grandes y filosas púas, era muy parecido al de un oso, que teníacabeza de perro y una cabellera muy larga, y que atacaba a los animales y a laspersonas y mató a muchos de ellos. Cuentan que una madrugada arremetió contrauna carreta de caña que conducían al transbordador, que el carretero huyóespantado, y que la bestia se comió, sin antes darle muerte, a uno de los bueyes de layunta de guía. Fue tanto el terror que causó este multiforme entre los campesinos, que llegó aparalizar las labores agrícolas, en 1931, en Cifuentes. La pollita de Cifuentes
  • 54. Era una niña de cerca de un año de nacida. Por cabellos tenía plumas; por boca, unpico, y dos alitas que movía con insistencia y que la levantaban a poca altura delsuelo; piaba mucho. Se apareció en el entonces poblado de Cifuentes, y los niños quela oían salían de sus casas y la seguían alborozados; pero cuando estaban saliendo delperímetro urbano, se aparecieron los familiares y los regresaron. Sus visitas serepitieron, con escenas semejantes, por espacios de tres días, pero a partir del cuarto no se le vio más y, al quintouna epidemia de influenza dejó a muy pocos de ellos con vida. Los cifuentenses comprendieron que aquella niña, a la que llamaron la pollita, loshabía prevenido de la tragedia que se les avecinaba. El Polifemo de FeijóoSamuel Feijóo me contó que yendo por un camino estrecho y rodeado de árboles enlas montañas de Jibacoa, vio un campesino que venía a caballo y cuando ya estabapróximo a él, aunque no le dio miedo, quedó muy sorprendido al ver que tenía unacabeza descomunal, un ojo que le llegaba de lado a lado de la cabeza, un sombrero decopa muy alta, un machete que le arrastraba por el suelo, y que el caballo era debejucos. Cuando pasó por su lado, el Polifemo lo miró, y lo fue mirando hasta que seperdió por una curva del camino.11 Feijoo plasmó esta visión en su cuadro El Polifemo, uno de sus más famosos, y muchos dibujos con estetema aparecen en diferentes números de la revista Signos. La mujer con cabeza de venadoMuchos la vieron por la zona de Cordobanal, en Jibacoa, por los años treinta, y se ledescribe como una mujer con cabeza de venado, dos caracoles grandes por senos, ypiel cubierta de hojas de diferentes plantas. Sacaba frutas de un catauro que llevaba,las lanzaba sobre sus espaldas, y las aves comían de ellas con mucha avidez. El mulo de dos cabezas
  • 55. Por la zona de Pico Blanco se paseaba un mulo de dos cabezas. Tenía una en su lugary otra en la cola y rebuznaba y mordía por ambas, lo que hacía difícil escapar ileso deuno de sus ataques. Aparición del mulo de dos cabezas Se adueña el mulo del espacio en que conviven cielo y tierra, aguas dulces y montañas que expanden su húmedo verdor amazónico. Extraño animal que teme penetrar en el silencioso arco de la noche y no a enfrentar los brutales vientos, ni los resplandores desiguales que descienden del cielo para coronar las luminosas mañanas de Jibacoa. Aparece y desaparece a la orilla de cualquier camino, con torpes pasos que agujerean la tierra, marcando el ritmo de sus incomprensibles quejidos. Tal si quisiese escapar de su propia sombra se escuchan sus rebuznos como advertencia de que algo terrible sucederá. Domina con saña el norte y el sur de Pico Blanco, sus dos cabezas bastan para saber que no existe un solo camino en estas tierras en que hunde con estrépito insoportable sus plomizas patas de animal salvaje. ARÍSTIDES VEGA CHAPÚ El perro de BamburanaoNo podía faltar en este bestiario un perro. Un perro como el del cerro deBamburanao. Un perro mucho más grande que los conocidos, que se comía el ganadoy daba muerte a los de su misma especie. Un perro blanco, negro o pinto. Cambiabade color con mucha prestancia. Un perro que podía reducirse al tamaño de un ratóno crecer al tamaño de una palma. Un perro que espantó, aterrorizó, e hizo huir a losvecinos hacia pueblos cercanos. El venado de Santa Fe
  • 56. Cientos de cazadores fueron a las lomas de Santa Fe, en Camajuaní, para cazar elvenado. Le dispararon en muchas oportunidades, pero era tan rápido en su carreraque las balas no lo alcanzaban. Los que lograron verlo, decían que tenía ocho patas,alas, y rabo de zorra. El hombre ratónUnos decían que era un hombre con cabeza de ratón; otros, que era un ratón concabeza de hombre. Pero en lo que concordaban las opiniones era en que tenía cercade treinta pulgadas de altura, se apoyaba en un bastón, y nunca ocultaba su rabo. Sele veía por las noches rondar los almacenes de los muelles de Cienfuegos. En unaoportunidad, una pareja de guardias civiles le disparó, y desde entonces no se le viomás: unos dicen que huyó en la bodega de un barco; otros, que mal herido salió de laciudad y fue a morir a una de las grutas de los alrededores. El monstruo de Cayo Alcatraz
  • 57. Tres pescadores contaron que habían visto cerca de Cayo Alcatraz a un monstruogigantesco que saltó fuera del agua, y cuando cayó produjo una ola de más de cincometros de altura. Según ellos, era un reptil que tenía muchas cabezas y su cuerpoestaba cubierto de espinas. Poco después, otros pescadores contaron que lo habían visto, y lo describieron igualque los anteriores. También los pasajeros de la ruta Muelle Real-Cayo Carenas loobservaron, y dijeron que era un animal de gran ferocidad. A medida que transcurría el tiempo, se hacían más frecuentes sus apariciones. Sele vio por Punta Majases, Calicito, Júcaro, Cayo Ocampo, Corojo, Ratón… El pánico fue ganando a los pobladores de Cienfuegos, y llegó a su clímax cuando labestia se introdujo en Cayo Loco, atacó a unos militares que trabajaban en lainstalación, y ocasionó varios heridos. Y fue a partir de ese momento que se prohibióel tráfico marítimo, que los pescadores se hicieran a la mar y que las personas seacercasen a la costa. Las autoridades civiles le exigieron a la Marina de Guerra (para evitar que elmonstruo entrara a la ciudad) intervenir en el asunto, y esta envió una lanchatorpedera con el propósito de darle muerte. Recorrió la Bahía y las costas cercanasdurante más de dos meses, y no hicieron contacto con él. Era, según el capitán José Vergara, «como si el mismo diablo se lo hubiesetragado». Los huevos de BarajaguaComenzaron a aparecer unos huevos tan grandes que dos hombres no podíanabrazarlos. Aparecieron en la zona de Barajagua, en Cienfuegos. Se hicieron muchasespeculaciones al respecto, y solo el anciano Carlos Borges fue más convincentecuando dijo que los huevos los ponían unos pájaros que nunca nadie había visto, yque los indios les llamaban baricoba. Decía que ponían en el mes de mayo, y sialguien rompía sus huevos, a lo que no se habían atrevido al parecer, losencontraban vacíos. El mosquito de Yaguaramas
  • 58. Muchas reses morían desangradas, y se desconocían las razones. Pero unamadrugada el machetero Ramón Cabrera vio cómo un mosquito enorme se posaba enuna vaca, y esta, poco después, se desplomaba; y el insecto apenas podía levantar elvuelo de tanta sangre que le había extraído. Así se conoció lo que les causaba la muerte, y fue a partir de ese momento que loscampesinos, para proteger su pobre masa ganadera, comenzaron a patrullar potrerosy corrales. El gallo de La JuanitaCuando Pedro Lemus llegó al Callejón de La Juanita, con la intención de dirigirse alpoblado de Rodas, un campesino le alertó de que en ese lugar habitaba un gallo decuatro patas, cabeza de sapo, espuelas grandes y agudas, que de pronto se acercabaal viajero, lo agredía, y luego se ocultaba. El majá perroMuchos campesinos de Caonao, en Cienfuegos, lo vieron. Era un majá con cabeza ypatas de perro, que se introducía en los potreros, perseguía y le ladraba al ganadocon insistencia, y sus ladridos se oían muy lejos. No se conoce que haya atacado apersona o a animal alguno. Un buen día desapareció y se le vio luego por Viñales,donde realizaba la misma acción de perseguir y ladrarle al ganado. El pájaro de Limpiolargo
  • 59. En el camino que va de Iguará a Limpiolargo, muchos campesinos vieron un pájaroque no identificaban con los que habían visto hasta ese momento. Era negro, decanto estridente, cola en forma de abanico; y a medida que lo miraban iba creciendohasta convertirse en un ave gigantesca; pero cuando dejaban de hacerlo, se ibareduciendo hasta tomar su tamaño original. El hombre ojoSu cuerpo era humano, cubierto de ojos que no se cerraban, y no tenía ni orejas, ninariz, ni boca. Se le vio algún tiempo por Guainabo, luego por Seibabo, JuanFrancisco y los montes de La Caridad. Se dice que ya con las primeras luces del díase ocultaba, para reanudar sus andanzas poco después de la medianoche. El conejo cornudo del JíbaroLos que estaban sentados en el parque, vieron cómo un conejo, con cuernos y cola deleón, subía a la instalación, y muy asustados, fueron a refugiarse en el portal de latienda de víveres de Tomás Morales. Después, cuando el animal hubo desaparecido,volvieron al parque y se entabló entre ellos una discusión: unos decían que lo vistono era cierto, otros que sí y que el animal había sido transformado por GracielaHernández, una bruja que vivía en las afueras del poblado. Y en el momento en quese tornó violenta la discusión, apareció el conejo nuevamente y subió al parque, loque hizo que ellos huyeran y fueran a refugiarse en sus casas. El caimán gigante
  • 60. Se cuenta que unos bucaneros fueron a refugiarse de una tormenta a Cayo Blanco deTunas de Zaza, y poco después sintieron el ruido de un animal que al entrar al cayodestrozaba los mangles y los árboles. Se pusieron a buen resguardo y vieron uncaimán de diez metros de largo, que al alzarse sobre sus patas alcanzaba tres dealtura, y luego de andar cerca de una hora por el cayo volvió al mar. NO HACE mucho pasamos pescando cerca de Cayo Blanco, y el viejo Ramón Sánchez nos dijo que nunca fuéramos allá, porque era la morada del caimán gigante, un animal que de una mordida era capaz de partir en dos a una persona. JULIÁN CARVAJAL MAYA, 26 años Camajuaní Las mujeres de la ensenada de GuayarusaEl carbonero Juan Alfonso se adentró en una faja de monte de la ensenada deGuayarusa. No había avanzado mucho cuando oyó unas mujeres que cantaban.Buscó con la vista de dónde venían las voces, y quedó muy sorprendido cuando vioque comenzaban a bajar de los árboles. Eran verdes (fáciles de confundir con lavegetación), delgadas, de cabellos tan largos que les llegaban a los pies; estabandesnudas e ignoraron su presencia a pesar de estar muy cerca de ellas, y seadentraron en el mar. MANUEL Pino y yo estábamos haciendo carbón en la costa. Habíamos cortado madera para un horno de doscientas o trescientas sacas, y cuando fuimos a encenderlo oímos el converseteo de muchas mujeres que venían del otro lado del monte. Cuando yo dije que iba para allá a ver qué hacían esas mujeres en un lugar tan apartado, y si les había ocurrido algo, me dijo: «No, no vayas, y vámonos de aquí; corre, huye». Y se fue. No solo de allí, sino que no lo volví a ver más. Las voces se venían acercando y yo no veía a nadie. Pero por el tono, eran muy violentas. Me mandé a correr; corrí mucho, y las voces detrás de mí, cada vez más cerca. Cuando salí del monte, no las oí más. Allí se quedaron varios días de trabajo y un horno a punto de encender. LUIS MANSO, 79 años Finca Guainabo Los lagartos de la piña
  • 61. Los colonos norteamericanos que llegaron a Ceballos en 1903, sembraron variascaballerías de piña. Pero ocurrió que cuando ya estaban próximos a recoger lasfrutas, estas comenzaron a secarse. Preocupados por la incidencia, ya que eran especialistas en la siembra de cítricos yaseguraban que la cosecha sería exitosa, se dieron a la tarea de investigar; pero nollegaron a conclusión alguna, hasta que dos campesinos del lugar les informaron quehabían visto, cerca del anochecer, cómo unos lagartos con cabeza y alas demurciélago, se adentraban en los sembrados y le chupaban el jugo a la piña. Al día siguiente se emboscaron armados de escopetas cerca de la siembra, y alverlos penetrar les hicieron varios disparos; pero no lograron darle muerte a ningunode ellos, porque las bestias al oír las primeras detonaciones, huyeron con mucharapidez. A partir de entonces, y para evitar nuevos riesgos, los colonos abandonaron elcultivo de la piña y se dedicaron a sembrar naranjas. La gata de María RamosMaría Ramos Urquía vivía en la finca La Rosa, en Florencia, por los años 20. Teníauna gata blanca que les tiraba piedras a quienes visitaban la casa. En una oportunidad, Yayo Fuentes fue a llevarle a María unos paquetes de café, ycuando le hacía entrega, vio cómo la gata –escondida detrás de un taburete– lelanzaba una piedra con tal fuerza que, al darle en la frente, lo derribó. Acto seguido,la agresora salió huyendo. La dueña se excusó con él y lamentó no haberle advertido que cuando viera a lagata, se pusiera a buen resguardo, porque ya había descalabrado a muchoscampesinos de la zona. La gata de María Ramos forma parte de un dicharacho que ya se conocía desde elsiglo XIX, pero gracias a la imaginación popular se convirtió en un animal que tirapiedras, lo que la trae a este bestiario. El chipojo de Caonao
  • 62. Los conquistadores llegaron a la aldea de Caonao, cerca de la actual ciudad deCamagüey, y se les agasajó con casabe y pescado. Pero ocurrió que a uno de ellos,mientras comía, le saltó un chipojo encima. Súbitamente, sacó su espada y les diomuerte a varios aborígenes. El resto lo imitó, y se inició la primera y una de las másgrandes matanzas que hayan ocurrido en Cuba, pese a la súplica del padre Las Casaspor contenerlos. Poco después, comenzó a verse un chipojo de gran tamaño que, mimetizado en losárboles y las rocas, acechaba a los conquistadores, les envolvía la lengua en suscuellos y los estrangulaba. Según el Padre Santiesteban, mató más que los indios asesinados en Caonao, que,se supone, fueron más de quinientos. Este chipojo vengador no es una bestia aborigen; es una bestia creada porconquistadores y colonizadores, para tratar de evitar tanta violencia. El chipojo Toda su gama desarrolla el verde en tu piel de lagarto estilizado que va del amarillo al olvidado oscuro, en gradaciones de aguaverde. Si te ronda un peligro, se te pierde de vista entre el follaje, transformado en otra rama, y pasa por tu lado sin descubrirte, el ave que te muerde. El látigo viscoso de tu lengua es del insecto la guadaña, y mengua de alimaña y de pájaros; y encanta la policroma gola que la ira, el amor, o el temor, pliega y estira, alternativamente, en tu garganta. FLORENTINO MORALES El aura de tres cabezas
  • 63. El poeta Alberto Soto escribió que en la mañana del 12 de enero de 1842, un aura detres cabezas sobrevoló a poca altura la ciudad de Camagüey; que se posó luego en elcampanario de la iglesia de La Merced, y permaneció allí por espacio de una horaante cientos de personas que la observaban. Luego levantó el vuelo y se dirigió haciael Occidente de la Isla. También por esa fecha se le vio pasar por la ciudad de Matanzas. El cotunto1 parlanchínEn la Sierra de Cubitas, habita el cotunto parlanchín, un animal cuya diferencia consus iguales consiste solo en que aparece cuando una persona está perdida en elmonte. Entonces vuela a poca altura de su cabeza y le habla constantemente,haciendo más llevadera la angustia y la soledad del desorientado. Deja de hablarcuando el caminante ha encontrado su ruta, y desaparece. Muchos mambises contaron, luego de terminada la guerra del 95, que gracias alcotunto parlanchín pudieron encontrar, en muchas oportunidades, el rumbo perdido. Pertenece a la fauna de los animales parleros, como el cocuyo de Las Mercedes, yfilántropos, como el carbunclo, el gallogato y la iguana serenatera. UNA VEZ le oí decir al veterano Benito Fusté que se adentró en el monte Las Breas, y que se perdió. Caminaba y caminaba y siempre volvía al mismo lugar. Que de repente apareció un cotunto y comenzó a volarle por arriba, a hablarle, y que se mantuvo así hasta que lo sacó del monte. FIDEL DELGADO, 85 años. Finca La Yamagua1 Cubanismo: Sijú, ave rapaz de Las Antillas. La hija del diablo
  • 64. Decía Pedro Quintero que por los años 20 trabajaba en una finca cerca de Banes.Que, de repente, una mañana comenzó a llover de manera torrencial, y vio en el cielouna mujer con cuerpo de majá, patas de camaleón, y que iba vestida con un traje deboda. Que la lluvia cesó, tan repentinamente como se había iniciado, y no la vio más. El majá gallo de la CarildaPepe Rojas, por los años 30, fue a vivir a la finca La Carilda, en Palma Soriano, ycuenta que poco después de instalarse en el lugar, vio cómo un majá con cresta ybarbas rojas se erguía sobre la punta de la cola y cantaba como un gallo. Que sucanto era agudo y muy prolongado, y que en otros lugares donde había vivido nohabía visto nada semejante. El caballeroEl caballero fue una criatura que aterrorizó a la villa de Nuestra Señora de laAsunción de Baracoa, a finales del siglo XVII. Era un hombre que vestía con mucha elegancia, que deambulaba por las calles másapartadas, y al ver un transeúnte no solo se detenía a saludarlo, sino que también lehacía una reverencia y se quitaba el sombrero, pero con el sombrero le iba la cabeza.Al colocársela, le quedaba en su lugar. Luego desaparecía. UNA NOCHE venía yo por el callejón de Las Breas, venía de casa de Pepe Marrero; fui a buscar una gavilla de tabaco que me habían prometido. La noche estaba muy clara, y cuando me faltaba poco para llegar a la tienda de Santa Fe, vi un hombre que venía de frente, vestido de blanco y con un sombrero de jipijapa. Cuando nos fuimos a dar cruce, le dije: «Buenas noches», y él se quitó el sombrero para devolverme el saludo; pero cuando lo hizo vi que la cabeza estaba dentro del sombrero; ¡se quedó sin cabeza!. Yo aquello no lo esperaba, y metí un «¡cojones!» que se oyó por todo aquello. ¡Coño, pasarme eso a mí! Me mudé para el pueblo, no quise saber más del campo y mucho menos de noche. ONOFRE JIMÉNEZ, 82 años Santa Clara La ciguapa
  • 65. Se le conoce en muchas regiones de las provincias orientales. Es una indita de senospequeños y puntiagudos, comedora de frutas, preferentemente guayabas ypomarrosas, y que habita en los charcos de los ríos. Es la versión hembra del jigüe,pero con una distinción: tiene los calcañales al frente y los dedos hacia atrás. Esjuguetona, traviesa y no hace daño a las personas. Se dice que es la mujer del jigüe,que es muy lasciva y le gusta tener relaciones sexuales con los hombres. No es unmito aborigen como el jigüe, el papagayo de oro, el babujal. La ciguapa fue creadamucho después por la imaginación de criollos y peninsulares. UNA VEZ llegué al paso La Bija, aquí en Contramaestre, y me dije: «Mientras el caballo toma agua, aprovecho y meo». Me desmonté, me abrí la portañuela, y de repente unas manitos frías se metieron y me sacaron el rabo para afuera; miré y era una ciguapa, y grité: «Ahí viene el jigüe», y ella se tiró al agua. Yo aproveché entonces, me monté en el caballo y salí de allí como una exhalación. La ciguapa se fue porque ella es la mujer del jigüe; parece que no le gustaba que él la viera haciendo esas cosas. AMADO ACOSTA, 93 años Buey Arriba La ciguapa Yo sé de una india guapa que traiciona a su marido, un jigüe, infiel, pervertido con celos en la solapa. La llaman por La Ciguapa bella, activa, inteligente y ante ese jigüe indolente (provocador de sus males) se puso los calcañales y los cuernos por el frente. Desde sus ansias desnudas y lascivo desafío, parte las aguas del río con sus tetas puntiagudas. Cuando la veas, la saludas en cualquier lugar del mapa; dile a esa india que empapa con su néctar de mujer que estoy loco por caer en brazos de una ciguapa. JOSÉ ANTONIO FULGUEIRAS El caballo sin cabeza
  • 66. Ningún animal de nuestro bestiario fue más andariego que el caballo sin cabeza. Enlas primeras décadas del siglo XIX se le vio galopar por las empedradas calles deBaracoa, por las llanuras de Camagüey, por los ejidos de Santa Clara, porGuanabacoa, por Mantua… Era un caballo de más de siete cuartas de alzada, negro ybrioso, al que se le veía pasar raudo; nunca nadie lo vio detenerse o alzarse sobre suspatas traseras. Luego se comentó que anunciaba la muerte. El reversibleNo se supo cuál era la bestia original, porque cuando José Ávila la vio cerca de Ojo deAgua, en Victoria de Las Tunas, era un caballo, luego se convirtió en un puerco, enun chivo, en un perro, en un aura y salió volando. Pasado unos meses, y a muchos kilómetros de allí, el colono Armando Peñate seencontró con un aura que primero se posó en un árbol; luego tocó tierra y deinmediato se convirtió en un perro; después, en un chivo, en un puerco y, por último,en un caballo. Este es el único animal de nuestro bestiario capaz de realizar tales cambioscorporales en presencia de humanos. La culebra de cabeza amarillaTodos los campesinos que subían a los altos de Palma Mocha, llevaban un gallo paraespantar con su canto a una culebra de cabeza amarilla y cuerpo emplumado, quecuando los mordía les producía un dolor tan intenso que les hacía perder elconocimiento y, de inmediato, se les inflamaba y amorataba la extremidad. A este reptil tan temido solo se le conoce en esta zona. El surugúEsta historia comienza poco después de que muchos hacendados franceses y susesclavos arribaran a la Isla, al producirse la Revolución Haitiana. Se asentaron en lazona de Dos Bocas, y allí se dedicaron a la siembra del café, el cacao y la caña.
  • 67. Ya en pleno laboreo, los esclavos comenzaron a desaparecer. Se pensó que huían, yse contrató a una partida de rancheadores para que fueran en su búsqueda; peroestos los encontraron muertos y con las cabezas cortadas en una cueva del lugar. Nunca se supieron las razones de los asesinatos, aunque se especulaba que fueronhacendados cubanos quienes lo hicieron para acabar con la fuerza de trabajo de losgalos y, así, evitar la competencia que les hacían. Se cuenta que de esa misma cueva comenzó a salir por las noches un alacrángigante con cabeza de negro, piernas humanas, que atacaba a las haciendas, y consus tenazas les cortaba la cabeza a sus víctimas, y que la bestia fue creada por losespíritus de los esclavos asesinados para que fueran vengados. El perro puerco de BiránLos habitantes de la zona de Birán sintieron tanto miedo de esta bestia quedeterminaron no salir de noche de sus casas. La describen como un perro con cabezade puerco y grandes dientes. Su rabo era un majá con muchas lenguas. El jabalí de Mar VerdeDos cazadores se internaron en los montes de Mar Verde, y se encontraron con unjabalí gigante que, de inmediato, se disponía a embestirlos. Le hicieron variosdisparos y le dieron muerte. Pero resultó que de las heridas comenzaron a salircientos de jabalíes que crecían y alcanzaban el tamaño de la pieza caída.Persiguieron a los cazadores, y estos, para salvar la vida, se subieron a un árbol yvieron desde allí cómo los jabalíes corrían en todas las direcciones y desaparecían. La iguana serenateraAl parecer es una iguana común, pero tiene la propiedad de que por las noches seacerca a las casas de los campesinos que no han podido conciliar el sueño y les cantahasta que estos quedan profundamente dormidos.
  • 68. Pertenece a la fauna terapéutica de la zoología fantástica universal, tan escasa enel continente americano y tan abundante en los países del Asia Central. Se le conoce solamente en la zona de Ocujal del Turquino. COMO a dos leguas de aquí vivía Rosalía Hernández. Tenía problemas de nervios y no podía dormir. Un día oí decir que se curó; que la curó una iguana; que esta llegaba al portal de la casa por la madrugada y le cantaba; se mantuvo así durante una semana, y la curó. AGUSTÍN BROCHE, 82 años. Finca San Blas El ovejo encendidoEs la versión cubana de Prometeo, Sísifo, Las Danaides… y como ellos, estabacondenado a realizar una actividad que nunca termina. Se le ve siempre corriendo y consumido por las llamas. Se acerca a los caseríos ypatios de viviendas campesinas para lanzarse a sus pozos y apagarse el fuego; luego,al salir, se enciende nuevamente. Algunos campesinos de la región sur de la antigua provincia de Oriente, dicen queya tenían conocimiento de este animal por boca de sus padres y abuelos. MAMÁ quería lavar ese día y yo fui a sacar agua del pozo; entonces hice así y tiré el cubo y esperé a que se llenara. Cuando fui a subirlo pesaba una barbaridad, no había quien lo sacara del pozo. Llamé a mi papá, y ni mi papá y yo podíamos subirlo, y llamamos a mis dos hermanos, y ocurrió lo mismo. Y decidimos sacar el cubo con una yunta de bueyes. Cuando aquello «jaló» para arriba, sentimos un calor grande que nos quemaba, y lo que salió fue un ovejo encendido: era candela por los tarros y por todos los lados. Salimos corriendo de allí y vimos aquella bola de candela meterse en el monte. PALMIRO MORENO, 65 años San Lorenzo de Céspedes El gallogatoGallo de plumas blancas y rojas, tiene cabeza y patas de gato, y espuelas largas ymuy punzantes. Maúlla por las noches, y sus maullidos se oyen a varios kilómetrosde distancia.
  • 69. Fue visto con mucha frecuencia por los vecinos de la región sur de la antiguaprovincia de Oriente poco antes del ciclón Flora; estos opinan que el gallogato queríaprevenirlos de la catástrofe. La mujer mariposaEstuvo lloviendo toda la semana en el caserío de Yuraguana, y cuando escampó,cerca de las diez de la mañana, los vecinos vieron llegar a una mujer con antenas yextremidades de insecto, que agitaba dos alas inmensas y de bellísimos colores, y leacompañaba un enjambre de mariposas blancas que por momentos la cubría, ladescubría, y a veces se le situaban detrás. Abandonó el lugar, ganó campo abierto, ydejó esparcido un olor a jazmín que se prolongó durante varias semanas. El cocuyo de Las MercedesSe dice que era de unas ocho o diez pulgadas de largo, que habitaba en los lugaresmás apartados y de vegetación tupida de la zona de Las Mercedes. Cuando alguien seperdía en la noche, este se le acercaba y encendía sus luces para que se alumbrara y,después de llegar a su destino, el cocuyo le pedía que lo devolviera al lugar donde lohabía encontrado. Los que se veían envueltos en esta aventura, se pasaban la noche en un ir y venir,hasta que los rayos del sol los liberaban del cocuyo. No es un animal filántropo. Es más bien una broma de la zoología fantásticacubana, aunque no podemos quitarle la cualidad de ser un parlero, como el cotuntoparlanchín. YO REGRESABA esa noche de una fiesta en Las Mercedes; era tarde y había mucha oscuridad; no se veía nada y perdí el camino, me había metido en el monte. Entonces vi una luz grande, y cuando llegué a ella era un cocuyo, grande también, y lo cogí y me fui alumbrando con él hasta que encontré el camino y llegué a mi casa. En eso sentí que el cocuyo me habló, y me dijo: «Por favor, déjame donde me tomaste». Fui a soltarlo y me tenía agarrado tan fuerte de la mano que no me lo pude quitar. Decidí llevarlo, más o menos hasta donde él estaba. Y cuando lo fui a dejar en el gajo de una mata, me dijo: «Ahora llévame para tu casa». Le di un tirón que él no esperaba y lo tiré al suelo, y salí huyendo de allí. URQUICIO RODRÍGUEZ, 58 años
  • 70. La Sierrita El cagüeiroEs el ser más transmutante de la zoología fantástica cubana. También es un mitodualista, como muchos otros que tenemos por acá. Se dice que es un ladrón que tiene la facultad de convertirse en el animal que desee(un chivo, un ratón, una gallina…) o en un objeto inanimado (una piedra, un yugo,un taburete…) para poder realizar sus fechorías o escapar de sus perseguidores. Junto al babujal, el jigüe y la ciguapa, goza de amplia popularidad en muchasregiones de las provincias orientales, donde se dice que es auténtico. A JUAN Ferreira, un vecino de esta zona, siempre le estaban robando los animales, y unos amigos míos y yo juramos que íbamos a coger a los ladrones. Nos emboscamos en el camino que iba a su casa, eso fue como a las cinco de la tarde; lo hicimos a esa hora para que la noche nos cogiera allí. Entonces, poco después, vimos tres hombres con sacos y unos machetes en las manos. Les dimos el alto, y desaparecieron delante de la vista de nosotros. Corrimos hacia el lugar donde habían desaparecido, miramos bien, buscamos, pero yo vi tres piedras y no les hice caso. Cuando caminé un poco, me dije: «Pero si son cagüeiros», porque los cagüeiros tienen la facultad de convertirse en un animal, en un árbol, en una piedra… Regresamos al lugar donde estaban las piedras y ni rastro de ca- güeiros. Entonces miramos para el monte y vimos a los tres hombres meterse en él. MARCELINO LEIVA, 85 años La Plata BibliografíaARMAS, JUAN IGNACIO DE: La zoología de Colón y de los primeros exploradores de América, Establecimiento Tipográfico, La Habana, 1888.
  • 71. ARREOLA, JUAN JOSÉ: Confabulaciones, Ediciones Casa de las Américas, La Habana, 1990.BATISTA MORENO, RENÉ: Cuentos de guajiros para pasar la noche, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2007.BONILLA Y SAN MARTÍN, ADOLFO: Los mitos de la América precolombina, [s.n.], Barcelona, 1923.BORGES, JORGE LUIS y MARGARITA GUERRERO: Manual de zoología fantástica, Fondo de Cultura Económica, México, 1957.BUENO, SALVADOR, comp.: Leyendas cubanas, Editorial Arte y Literatura, La Habana, 1978.CAILLOIS, ROGER: Medusa y CIA, Editorial Seix Barral S.A., Barcelona, 1962.CASAS, BARTOLOMÉ DE LAS: Historia de las Indias, t. I y II, [s.n.], Madrid, 1947.COLÓN, CRISTÓBAL: Diario de navegación, Comisión Nacional Cubana de la UNESCO, La Habana, 1961.ESPINOSA, TEODORO: Historia sobrenatural, Ediciones Unión, La Habana, 1988.Esquemeling, Alexander Olivier: América y luz a la defensa de las costas de las Indias Occidentales, Comisión Nacional de la UNESCO, La Habana, 1963.FEIJÓO, SAMUEL: Mitología cubana, Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1988.FLAUBERT, GUSTAVE: La tentación de San Antonio, Ediciones Cátedra, Madrid, 2004.GARCÍA CATARLA, OTTÓN: Tradiciones remedianas, [s.n.], Remedios, 1932.FRAZER, JAMES: La rama dorada, Editorial de Ciencias Sociales, t. I y II, La Habana, 1972.JOVER, FRANCISCO: Cosas de Remedios, [s.n.], Remedios, 1905.JUSTIZ CISNEROS, RAMÓN: Pequeño managüí de cosas nuestras, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1981.MARTÍNEZ-FORTÚN Y FOYO, CARLOS ALBERTO: El cacicato de Sabana o Sabaneque, Imprenta El Siglo XX, La Habana, 1956.MARTÍNEZ-FORTÚN Y FOYO, JOSÉ ANDRÉS: Anales y efemérides de San Juan de los Remedios y su jurisdicción, t. I, Imprenta Pérez Sierra, La Habana, 1930.
  • 72. MORA FERRER, YURI: «Cuentos Marinos de Caibarién», Revista Signos, no 44, Santa Clara, 1999.MORALES, SALVADOR: Conquista y colonización de Cuba. Siglo XVI, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1984.ORTIZ, FERNANDO: Historia de una pelea cubana contra los demonios, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975.______________: La santería y la brujería de los blancos, Fundación Fernando Ortiz, Instituto de Literatura y Lingüística y Sociedad Económica Amigos del País, La Habana, 2000.PANÉ, RAMÓN: Relación acerca de las antigüedades de los indios, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1990.Quintas Sánchez, José Gabriel y Manuel Toledo Alejo: El que de miedo se muere, Editorial Ávula, Ciego de Ávila, 2006TOPOROV, VLADIMIR N. y otros: Árbol del mundo. Diccionario de imágenes, signos y términos mitológicos, Ediciones Criterio, Casa de las Américas-UNEAC, La Habana, 2002.SECHI MESTICA, GIUSEPPINA: Diccionario de mitología universal, Ediciones Akal, Madrid, 1993.SEOANE GALLO, JOSÉ: Cuentos de aparecidos, Universidad Central de Las Villas, Santa Clara, 1963.SVET, YÁKOV: Cristóbal Colón, Editorial Progreso, Moscú, 1987. Índice Prólogo: René o la magia de la fabulación / 7 Nota de la Editorial / 13
  • 73. Presentación / 17BESTIARIO ABORIGEN / 19 Los hombres cabeza de perro / 21 El coabay / 22 El babujal / 23 El papagayo de oro / 24 El cobo de la bahía de Jagua / 25 El jigüe / 26BESTIARIO REMEDIANO / 29 El cencerro del arria / 31 La gritona de El Seborucal / 32 El cucubá / 34 El perdizón / 35 La cangreja gigante / 36 Los gatos parleros / 37 Los gatos voladores / 38 El caimán de Jinaguayabo / 39 El caimán de La Laguna / 40 El pajarraco / 41 La Virgen del Buenviaje / 42 El majá del Buenviaje / 43 Los hombres rabudos / 44 Las mujeres con patas de pájaro / 45 Los hombres peste / 46 Los sapos bulleros / 48 Los enanos peludos / 49 El caballo de Santiago Apóstol / 50 La gallina de la Plaza del Cristo / 51 El sapo de El Boquerón / 52 Los hombres cocodrilo / 53 Los cabezudos de Jinaguayabo / 54 La tintorera del muelle de Garordo / 55 Los ciempiés de Guanabanabo / 56 La jutía gigante de Güeiva / 57 El lagarto de El Jiquibú / 58 El monstruo de la Zanja de los Chinos / 59 El carbunclo / 60 La tortuga de Guaisí / 61OTRAS BESTIAS, OTRAS REGIONES / 63 El manatí llorón del Cuyaguateje / 65 El Pegaso de San Juan y Martínez / 66 La araña con cabeza de mujer / 67 La bola de carne / 68 La jicotea con plumas / 69 El ave de la cueva La Boca / 70 El taguayo / 71 Los carneros dorados / 72 La trucha de tres cabezas / 73
  • 74. La lechuza de Llanura Roja / 74El gigante de Monte Alto / 75La Pericota / 76La culebra lactante / 77El sapo de la tinaja / 78El calamar escorpión / 79El diablo / 80Las brujas / 82La sirena / 84La madre de agua / 86El güije / 89Las moscas de Viñas / 91El grillo de Guajabana / 92El majadrilo / 94El júa / 95El oriló / 97La pluma de Laberinto / 98La tatagua gigante / 99El lagarto apagafuegos / 100El gallo de Las Breas / 101El catraco / 102El bicharraco / 103La guanaja de Manajanabo / 104El guineo tamborero / 105El niño sapo / 106La mujer puerca / 107El canguro de San Andrés / 108La mujer vaca / 109El hombre trucha / 110El hombre puerco / 111El hombre gorila / 112El hombre tiburón / 113El sinsonte concertista / 114Las mojarritas de plata / 115La guasa de Punta Periquillo / 116El pez elefante de Caibarién / 117El gusano de la cayería / 118El caballo marino de Cayo Fragoso / 119La babosa de Isabela de Sagua / 120Las cotorras de Palmar de Araña / 121El makariaco / 122El oso con cabeza de perro / 123La pollita de Cifuentes / 124El Polifemo de Feijóo / 125La mujer con cabeza de venado / 126El mulo de dos cabezas / 127El perro de Bamburanao / 128El venado de Santa Fe / 129El hombre ratón / 130El monstruo de Cayo Alcatraz / 131Los huevos de Barajagua / 132El mosquito de Yaguaramas / 133
  • 75. El gallo de La Juanita / 134El majá perro / 135El pájaro de Limpiolargo / 136El hombre ojo / 137El conejo cornudo del Jíbaro / 138El caimán gigante / 139Las mujeres de la ensenada de Guayarusa / 140Los lagartos de la piña / 141La gata de María Ramos / 142El chipojo de Caonao / 143El aura de tres cabezas / 145El cotunto parlanchín / 146La hija del diablo / 147El majá gallo de La Carilda / 148El caballero / 149La ciguapa / 150El caballo sin cabeza / 152El reversible / 153La culebra de cabeza amarilla / 154El surugú / 155El perro puerco de Birán / 156El jabalí de Mar Verde / 157La iguana serenatera / 158El ovejo encendido / 159El gallogato / 160La mujer mariposa / 161El cocuyo de Las Mercedes / 162El cagüeiro / 163Bibliografía / 165