El idioma japonés basa su escritura en dos alfabetos silábicos (hiragana y katakana) y en un número muy elevado de ideogramas, o caracteres kanji, que son quizás la parte más difícil del aprendizaje de este idioma. De los más de 3.000 kanji que un japonés adulto puede manejar en su vida diaria, 1.945 son de estudio obligatorio a lo largo del sistema educativo. Esta lista se conoce como "Kanji de uso común" (常用漢字jouyou kanji). A esta lista se suma otra que recoge los kanji que se pueden utilizar para nombres y apellidos (人名漢字jinmeiyou kanji). Existen además kanji que, no perteneciendo a la lista oficial, se utilizan a menudo en la vida diaria. Estos caracteres se suelen acompañar de su pronunciación mediante furigana con el fin de que el lector que no los conozca pueda dirigirse a un diccionario para su consulta. Ante tal amplitud de ideogramas, quizás la más difícil de las barreras a superar en el estudio del japonés sea la del aprendizaje de los kanji, por lo que se hace evidente la necesidad de disponer de un método efectivo para el aprendizaje de kanji y de una obra que permita la consulta de cada carácter aportando la mayor información posible sobre el mismo. En cuanto al método para estudiar los kanji, me temo que poco puedo aportar de forma generalizada, ya que cada estudiante de japonés habrá probado varias formas de memorizar tan complejos caracteres hasta encontrar la que más se ajusta a su forma de estudio: la repetición del kanji en papel, la asociación de su forma con alguna idea o historia, la lectura de textos en japonés y su uso en contexto son algunos de los métodos que todos hemos usado alguna vez. Por otra parte, seguro que todos hemos recurrido innumerables veces a un diccionario para buscar el significado de un kanji, esperando encontrar información adicional que nos permita conocer más de cada carácter de cara a dejarlo fijado en nuestra mente. less
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