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Tomado de Seis conferencias para el próximo milenio de Italo Calvino. Editorial Siruela, 2010.

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    El arte de empezar y el arte de acabar. Italo Calvino. ppt. El arte de empezar y el arte de acabar. Italo Calvino. ppt. Presentation Transcript

    • República Bolivariana de Venezuela
      Universidad del Zulia
      Facultad de Humanidades y Educación
      Instituto de Investigaciones Literarias y Lingüísticas
      Proyecto Lectura y escritura comprensiva para jóvenes: hacia la mejora de sus competencias comunicativas.
      Taller: Comprensión y creación de cuentos.
      El arte de empezar y el arte de acabar
      Italo Calvino
      Facilitadores:
      Lcdo. Adriano Camacho
      Lcdo. Marlon Rivas
      Maracaibo, Enero de 2011
    • Italo Calvino
      Escritor nacido en Santiago de las Vegas, Cuba, en 1923. Nace en Cuba cuando sus padres residían en la isla, dirigiendo una estación experimental de agricultura, pues eran investigadores del agro. Es autor de cuentos, novelas, ensayos.
      Entre sus novelas destacan:
      El sendero de los nidos de araña, 1946.
      Los jóvenes del Po, 1951.
      La especulación inmobiliaria, 1957.
      La nube de smog, 1958.
      La gallina de reparto, 1958.
      La Trilogía Nuestros antepasados, la cual incluye:
      El vizconde demediado, 1952.
      El barón rampante, 1957.
      El caballero inexistente, 1959.
      La jornada de un escrutador, 1963.
      El castillo de los destinos cruzados, 1969.
      Si una noche de invierno un viajero, 1979.
      Palomar, 1983.
      Entre sus libros de cuentos se pueden recordar:
      Por último, el cuervo, 1949.
      Marcovaldo, 1963.
      Las Cosmicómicas, 1965.
      Tiempo cero, 1967.
      Los amores difíciles, 1970.
      Las ciudades invisibles, 1972.
      La gran bonanza de las Antillas, 1981.
      Bajo el sol jaguar, 1988, (póstuma).
      Sus libros de ensayos:
      De fábula, 1980.
      Punto y aparte, 1980.
      Seis propuestas para el próximo milenio, 1985.
      Ermitaño en París. Páginas autobiográficas, 1990.
      Por qué leer los clásicos, 1992.
    • El arte de empezar y el arte de acabar
      Italo Calvino
      El texto El arte de empezar y el arte de acabar es el apéndice del texto Seis propuestas para el próximo milenio (reeditado en 2010), el cual recoge las conferencias que el autor daría en las “NortonLectures” de la Universidad de Harvard. Estas conferencias fueron escritas en 1985, pero Calvino jamás las leería, pues falleció en Siena antes de poder viajar a EU para cumplir con la invitación de la Universidad de Harvard.
      En El arte de empezar y el arte de acabar Calvino realiza un itinerario a lo largo de la literatura para analizar y comentar los rasgos que caracterizan y peculiarizan algunos inicios y finales narrativos, tanto de la literatura universal como de la literatura moderna. Asimismo es una reflexión acerca del momento previo a la escritura de ficción, es decir, el proceso se elección, previo a la escritura, en el que el escritor se distancia del mundo real para construir su mundo ficticio y delimitar la historia o el sentimiento concreto que desea expresar con su labor escrituraria.
      En el texto se percibe una taxonomía que el autor crea e ilustra a propósito de los inicios y finales de distintas obras de ficción narrativa.
      Su recorrido incluye a Homero, los cuentos de Las mil y una noches, El Decamerón, la Divina Comedia, los clásicos de la novela de los siglos XVII, XVIII y XIX: Don Quijote, Robinson Crusoe, Los viajes de Gulliver, Jacques el fatalista, TristamShandy, Almacén de Antigüedades, La educación sentimental, MovyDick; así como la novela y el cuento del siglo XX: El hombre sin atributos, El aleph, En busca del tiempo perdido, La letra escarlata, Lord Jim, El corazón de las tinieblas, La conciencia de Zeno, La montaña mágica, Ohio Impromptu, entre otras.
    • El arte de empezar y el arte de acabar
      Italo Calvino
      El principio es siempre ese instante de distanciamiento de la multiplicidad de los posibles: para el narrador, supone desprenderse de la multiplicidad de las historias posibles para aislar y hacer narrable aquella historia que ha decidido contar en esta velada; para el poeta, desprenderse de un sentimiento del mundo indiferenciado, con objeto de aislar y lograr una armonía de palabras que coincidan con una sensación o un pensamiento.
      I. C.
      Al comentar sobre el inicio de una obra de ficción, Calvino dice lo siguiente:
      • Escribir una obra de ficción supone la inserción en un mundo verbal diferente al mundo fáctico.
      • El inicio de la obra literaria puede ser un acto ritual que no desconoce la pluralidad de las variantes.
      • Para los antiguos griegos la importancia del inicio comportaba la necesidad de la invocación a la musa, entendido esto como un homenaje a aquella que custodia y administra el gran tesoro de la memoria, de la que forman parte todos los mitos, todas las epopeyas, todos los cuentos.
    • El arte de empezar y el arte de acabar
      Italo Calvino
      • Menciona al teatro clásico griego y destaca la función inaugural del escenario fijo como el espacio en donde todas las tragedias y comedias pueden ser representadas. Un espacio que no es ningún espacio en particular, y por el mismo motivo, puede albergar la infinitud de espacios y tiempos representables. Un espacio de la potencialidad de espacios, que en el momento de la representación o interpretación de una obra actualiza un acto en particular, dejando de lado los demás actos potenciales. Esta es la razón por la que asocia el escenario fijo del teatro clásico con el arte de iniciar una obra literaria narrativa.
      Aquí tenemos una concepción de Calvino sobre la obra literaria:
      La obra literaria es una de estas mínimas porciones en las que el universo se cristaliza en una forma, en las que cobra un sentido, no fijo, no definitivo, no atenazado por una inmovilidad mortal, sino vivo como un organismo.
    • El arte de empezar y el arte de acabar
      Italo Calvino
      Los principios de obras narrativas
      El PRINCIPIO COMO RITO
      El principio de la invocación a la Musa de los clásicos griegos
      El principio de la identificación
      El principio biográfico
      El principio de identificación
      El principio de la indeterminación
      El principio generacional
      El PRINCIPIO DEJA DE SER UN RITO
      El principio in media res
      El principio aplazado
      El principio como conciencia cósmica
      El principio como cosmicidad antropológica: el sueño
      El principio enciclopédico
    • El arte de empezar y el arte de acabar
      Italo Calvino
      EL PRINCIPIO COMO RITO
      Dice Calvino que los rituales que marcan el inicio de la obra como tránsito de lo universal a lo particular están condicionados y son característicos “…de las épocas en las que predomina alguna inspiración religiosa, con independencia del nombre de la divinidad invocada en el umbral.”
      El principio de la invocación a la Musa de los clásicos griegos
      Se trata de inicios en los que el poeta o narrador suplica o pide a una divinidad la suficiente sabiduría y maestría para recordar la narración que se propone contar. Le implora al dios que le “cuente” o le “cante” el camino seguido por el héroe de su historia. El poeta está bajo la protección del dios invocado, y ese dios sirve de mediador entre el poeta, el héroe y otros dioses. Es un inicio típico en las obras de Homero, La Ilíada y La Odisea. Se trata de una aproximación del poeta a la fuerza de un creador, o un daimón.
    • El arte de empezar y el arte de acabar
      Italo Calvino
      EL PRINCIPIO COMO RITO
      El principio de la invocación a la Musa de los clásicos griegos
      HOMERO (s. VIII a. C.)
      La Odisea
      Cuéntame, Musa, la historia del hombre de muchos senderos ,
      que anduvo errante muy mucho después de Troya sagrada asolar;
      vió muchas ciudades de hombres y conoció su talante,
      y dolores sufrió sin cuento en el mar tratando
      de asegurar la vida y el retorno de sus compañeros.
      Mas no consiguió salvarlos, con mucho quererlo,
      pues de su propia insensatez sucumbieron víctimas,
      ¡locas! de Hiperión Helios  las vacas comieron,
      y en tal punto acabó para ellos el día del retorno.
      Diosa, hija de Zeus, también a nosotros,
      cuéntanos algún pasaje de estos sucesos .
      La Ilíada
      1. Canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquiles; cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves ‑cumplíase la voluntad de Zeus‑ desde que se separaron disputando el Atrida, rey de hombres, y el divino Aquiles.
    • El arte de empezar y el arte de acabar
      Italo Calvino
      EL PRINCIPIO COMO RITO
      El principio de identificación
      Dice Calvino: “En los clásicos de la novela, en los siglos XVII, XVIII y XIX, los principios subrayan que la novela tratará de personas o hechos bien identificados en los planos temporal, geográfico y nominal”. Es decir, este tipo de inicio identifica al personaje, el tiempo y/o el lugar que enmarcan y dan vida a la historia. Se trata de desvelar la identidad del personaje sobre el cual va a versar la narración, dar a conocer la época o el lugar en donde sucede la acción. Esta identificación puede vincularse al nacimiento del héroe, su biografía, a la generación de la que forma parte, al contexto situacional o histórico, etc.
      La predilección de muchos escritores por el principio de identificación ha generado que otros crearan un comienzo al que, por contraposición al de identificación, llama Calvino, principio de indeterminación.
      Presenta algunas variantes:
      El principio de identificación
      El principio de identificación biográfica
      El principio de identificación generacional
      El principio de indeterminación
    • El arte de empezar y el arte de acabar
      Italo Calvino
      EL PRINCIPIO COMO RITO
      El principio de identificación
      «En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero…»
      Don Quijote de la Mancha
      Miguel de Cervantes
      (s. XVII)
      El principio de identificación
      El principio de identificación biográfica
      Nací en el año 1632 en la ciudad de York, de Buena familia, aunque no de aquella región, pues mi padre era extranjero, de Bremen, que antes se había afincado en Hull.
      Robinson Crusoe
      Daniel Dafoe
      (s. XVIII)
      Mi padre tenía una pequeña finca en Nottinghamshire; yo era el tercero de cinco hermanos. Me envió al Emanuel College de Cambridge cuando contaba catorce años.
      Los viajes de Gulliver
      Jonathan Swift.
      (s. XVIII)
    • El arte de empezar y el arte de acabar
      Italo Calvino
      EL PRINCIPIO COMO RITO
      Yo hubiera deseado que mi padre o mi madre, o mejor, ambos -ya que los dos fueron igualmente responsables- hubiesen tomado conciencia de lo que se proponían cuando me concibieron teniendo en cuenta mi estrecha vinculación con lo que hacían; que hubiesen sido conscientes de que al fin y al cabo no sólo estaba en juego la producción de un ser racional, sino también la feliz formación y temple de su cuerpo, de su genio tal vez, y el molde de su mente.
      Vida y opiniones del caballero TristramShandy
      LaurenceSterne
      (s. XVIII)
      El principio de identificación
      El principio de identificación
      generacional
      ¿Cómo se conocieron? Por azar, como todo el mundo. ¿Cómo se llamaban? ¿Qué os importa? ¿De dónde venían? Del sitio más cercano. ¿Adónde iban? ¿Sabemos acaso adónde vamos
      Jacques el fatalista
      Denis Diderot
      (s. XVIII)
      El principio de
      indeterminación
    • El arte de empezar y el arte de acabar
      Italo Calvino
      El PRINCIPIO DEJA DE SER UN RITO
      Expresa Calvino que los escritores se van a ir alejando cada vez más de los modelos clásicos, y terminan por convencerse de la inutilidad de los preámbulos al iniciar sus obras narrativas. Ese es el marco en el que introduce los siguientes tipos de inicios:
      Se comienza la narración en un momento cualquiera, a mitad de un diálogo, al comenzar el día o al caer la noche, etc.
      El principio in media res
      Durante muchos días consecutivos pasaron por la ciudad restos del ejército derrotado. Más que tropas regulares, parecían hordas en dispersión. Los soldados llevaban las barbas crecidas y sucias, los uniformes hechos jirones, y llegaban con apariencia de cansancio, sin bandera, sin disciplina.
      Bola de Sebo
      Guy de Maupassant (s. XIX)
      Durante una pausa en el proceso Melvinski, en el vasto edificio de la Audiencia, los miembros del tribunal y el fiscal se reunieron en el despacho de Iván YegorovichShebek y empezaron a hablar del célebre asunto Krasovski. FyodorVasilyevich declaró acaloradamente que no entraba en la jurisdicción del tribunal, Iván Yegorovich sostuvo lo contrario, en tanto que PyotrIvanovich, que no había entrado en la discusión al principio, no tomó parte en ella y echaba una ojeada a la Gaceta que acababan de entregarle.
      La muerte de Iván Ilich
      León Tolstói (s. XIX)
    • El arte de empezar y el arte de acabar
      Italo Calvino
      El PRINCIPIO DEJA DE SER UN RITO
      Este tipo de inicio se caracteriza, según Calvino, por el hecho de que “…el narrador no tiene prisa por entrar en materia, se explaya, y entonces la multiplicidad de lo narrable se asoma por un instante a esta rendija”.
      El principio aplazado
      Viejo como soy, tengo predilección por los paseos nocturnos, aunque (¡gracias a Dios!) adoro la luz y bendigo —como todas las criaturas— la saludable influencia que ejerce sobre la Tierra. En verano, cuando estoy en el campo, suelo salir tempranito por la mañana y vagar todo el día y, a veces, aun semanas enteras; pero cuando estoy en una ciudad, pocas veces salgo a pasear de día.
      Almacén de antigüedades
      Charles Dickens (s. XIX)
    • El arte de empezar y el arte de acabar
      Italo Calvino
      El PRINCIPIO DEJA DE SER UN RITO
      El principio como conciencia cósmica
      Se trata del comienzo de la narración en el que la presencia de la vastedad del cosmos de lo narrable o la multiplicidad de posibles historias se evidencia hasta irse cerrando para circunscribir los límites de la historia que se va a narrar.
      En el Atlántico, un mínimo barométrico avanzaba hacia el este contra un máximo que amenazaba a Rusia, sin mostrar, de momento, ninguna tendencia a esquivarlo desplazándose hacia el norte. Las isotermas y las isóteras se comportaban debidamente. La temperatura del aire guardaba una relación normal con la temperatura media anual, con la temperatura del mes más cálido y con la del mes más frío, así como con la oscilación mensual aperiódica. La salida y la puesta del sol y de la luna, las fases de la luna, de Venus, del anillo de Saturno y muchos otros fenómenos importantes se sucedían conforme a las previsiones de los anuarios astronómicos. El vapor líquido del aire tenía la máxima presión, y la humedad atmosférica era escasa. En definitiva, por decirlo con una frase que, aunque algo antigua, resume perfectamente los hechos: era un bonito día de agosto del año 1913.
      El hombre sin atributos
      RobertMusil (s. XX)
      La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita.
      El aleph
      Jorge Luis Borges (s. XX)
    • El arte de empezar y el arte de acabar
      Italo Calvino
      El PRINCIPIO DEJA DE SER UN RITO
      El principio como conciencia cósmica incluye al inicio como cosmicidad antropológica mediante el sueño.
      Esto quiere decir que el universo o el cosmos en su vastedad narrable, en su infinitud de historias potenciales, en su variedad y riqueza, se busque y se lo encuentre en el interior del propio ser humano. Calvino lo expresa como sigue: “…El cosmos puede buscarse también dentro de cada uno de nosotros, como caos indiferenciado, como multiplicidad potencial. El sueño pertenece a una cosmicidad antropológica…”
      Mucho tiempo he estado acostándome temprano. A veces apenas había apagado la bujía, cerrábanse mis ojos tan presto, que ni tiempo tenía para decirme: «Ya me duermo».
      1. Por el camino de Swan (En busca del tiempo perdido)
      Marcel Proust (s. XX)
    • El arte de empezar y el arte de acabar
      Italo Calvino
      El PRINCIPIO DEJA DE SER UN RITO
      El principio enciclopédico
      Según Calvino, el inicio enciclopédico trata de emular la entrada de un tema en una enciclopedia para luego ilustrarla mediante la narración que se cuenta. Dice Calvino: “Consiste en partir de una información general, como de una voz de enciclopedia o del capítulo de un tratado, o de la descripción de una usanza, de un tipo de ambiente o de una institución: y para ejemplificar esta información general, se empieza a contar la historia concreta.”
      Cuento décimo
      TRAMPA POR TRAMPA
      Una siciliana le quita ingeniosamente a un mercader lo que ha traído a Palermo; éste, fingiendo haberse vuelto a marchar con mucho más género del que antes trajera, le pide dinero y le deja agua y borra.
      No hay que preguntar si el cuento de la reina hizo reír en distintos pasajes a las damas; ninguno hubo a quien de tanto reír no se le vinieran veinte veces las lágrimas a los ojos. Cuando ella hubo terminado, Dioneo, que sabía que a él le tocaba el turno, dijo:
    • El arte de empezar y el arte de acabar
      Italo Calvino
      El PRINCIPIO DEJA DE SER UN RITO
      El principio enciclopédico
      -Cosa manifiesta es, graciosas damas, que tanto más agradan las artes, cuanto más ingenioso es el artífice que es artificiosamente burlado por ellas. Y por eso, aun cuando todas habéis contado cosas preciosísimas, yo me propongo contar una tanto más agradable que cualquiera de las referidas cuanto que aquella que fue burlada, mayor maestra era en el arte de burlar a los demás, de lo de otro cualquiera de los burlados fueron en vuestros cuentos.
      Solía existir y tal vez existe todavía hoy en todos los países de la costa que tienen puertos, la costumbre de que los mercaderes que a ellos llegaban con mercancías, al hacerlas descargar, las pongan todas en unos lugares que en muchos sitios se llaman aduanas y que pertenecen al municipio o al señor de aquel país.
      El Decamerón (Jornada Octava, Cuento décimo)
      Giovanni Boccaccio (s. XIV).
    • El arte de empezar y el arte de acabar
      Italo Calvino
      Los finales de obras narrativas
      Italo Calvino al repasar su lista de comienzos narrativos, intenta elaborar una lista de finales narrativos análoga y simétrica al de sus inicios, es decir, aspira encontrar finales que correspondan, nominativa y funcionalmente, a su clasificación de los comienzos, pero al hacerlo, se da cuenta de que la taxonomía que ha creado para los comienzos no le va tan bien para los cierres narrativos.
      Por el motivo arriba expuesto, y sin pretensión taxonómica, Calvino ilustra los siguientes finales:
      • Un final que deshace la ilusión realista del cuento recordando que el universo al que pertenece es el de la escritura.
      • Un final cósmico.
      • Un final indeterminado.
      • Un final que pone en entredicho toda la narración (un final retrospectivo).
    • El arte de empezar y el arte de acabar
      Italo Calvino
      Los finales de obras narrativas
      • Un final que deshace la ilusión realista del cuento recordando que el universo al que pertenece es el de la escritura.
      Aquí Cervantes le cede la palabra a su álter ego CideHameteBenengeli, quien se dirige a su propia pluma:
      «Y el prudentisímoCideHamete dijo a su pluma: “Aquí quedarás, colgada desta espetera y deste el hilo de alambre, ni sé si bien cortada o mal tajada péñola mía…».
      (A continuación, la que habla es la propia pluma): «Para mí sola nació don Quijote, y yo para él; él supo obrar y yo escribir…».
      Don Quijote de la Mancha
      Miguel de Cervantes (s. XVII)
    • El arte de empezar y el arte de acabar
      Italo Calvino
      Los finales de obras narrativas
      En de La conciencia de Zeno, …que es una reflexión sobre la enfermedad, sobre la naturaleza contaminada del hombre, llegando hasta una profecía de la bomba atómica:
      • Un final cósmico.
      «Habrá una explosión enorme que nadie oirá, y la tierra, otra vez como nebulosa, errará por los cielos, desprovista de parásitos y de enfermedades».
      La conciencia de Zeno
      ItaloSvevo (s. XX)
    • El arte de empezar y el arte de acabar
      Italo Calvino
      Los finales de obras narrativas
      “Como final indeterminado, recordaré el de La montaña mágica. Tras el lentísimo sucederse de los meses en el sanatorio, de pronto nos vemos transportados, en las breves y convulsas páginas del final, al centro de una batalla de la Primera Guerra Mundial: Hans Castorp está en el fango, los proyectiles silban sobre su cabeza. Pero lo vemos sólo durante un instante; Thomas Mann se niega a decirnos si muere o si se salva”.
      • Un final indeterminado.
      ¡Adiós! ¡Vivas o caigas, adiós! Tus probabilidades son pocas. El torbellino al que has sido arrastrado durará aún algún año más, y nosotros no nos atrevemos a decir que lograrás salir incólume. Hablando sinceramente, dejamos la cuestión sin resolver, y casi nos da igual. Aventuras del cuerpo y del espíritu, aventuras que refinaron tu sencillez, que te hicieron vivir en el espíritu lo que probablemente no vivirás en la carne. ¿De esta fiesta mundial de la muerte, de este terrible delirio que abrasa a nuestro alrededor la noche lluviosa, surgirá algún día el amor?
      La montaña mágina
      Thomas Mann (s. XX).
    • El arte de empezar y el arte de acabar
      Italo Calvino
      Los finales de obras narrativas
      • Un final que pone en entredicho toda la narración (un final retrospectivo)
      El final realmente importante es aquel que, como en La educación sentimental, pone en entredicho toda la narración, la jerarquía de valores que informa a la novela. A lo largo de cuatrocientas páginas, Flaubert cuenta la juventud de FrédéricMoreau casi con los «tiempos reales» de la vida: amores, vida parisina y revolución: al final, Frédéric recuerda, al hablar con un viejo amigo, un episodio que contiene en sí toda la torpeza y futilidad de la adolescencia: una visita al burdel donde la <fuerte> desenvoltura queda abrumada por la timidez, y que se resuelve en una fuga:
      –¡Allí es donde nos lo hemos pasado mejor!, –dijo Frédéric. –Sí, muy probablemente. ¡Allí es donde nos lo hemos pasado mejor! –dijo Deslauriers.
      La educación sentimental
      GustaveFlaubert (s. XIX).
      Es un final que se proyecta retrospectivamente sobre toda la novela, sobre su acumulación de días llenos de sentimientos, sucesos, esperas, esperanzas, vacilaciones, dramas, y todo se desmorona como una montaña de cenizas.
    • El arte de empezar y el arte de acabar
      Italo Calvino
      Para finalizar su conferencia, Calvino recuerda un cierre teatral que le sugiere el agotamiento de todas las historias.
      Para concluir el repaso de los finales, dice Calvino, recordaré una de las últimas pièces de Samuel Beckett, Ohio Impromptu, (1980). Dos viejos idénticos, con larga cabellera blanca, vestidos con largas capas negras, están sentados a una mesa. Uno sostiene un libro ajado y lee. El otro escucha, calla y de vez en cuando lo interrumpe con un golpeteo de los nudillos en la mesa. «Little islefttotell» [Queda poco por decir], y cuenta una historia de luto y soledad y de un hombre que seguramente es el hombre que escucha esa historia hasta la llegada del hombre que lee y relee esa historia, leída y releída quién sabe cuántas veces hasta la frase final: «Little islefttotell», pero quizá siempre quede algo por decir a la espera de esa frase. A lo mejor por vez primera en el mundo hay un autor que cuenta el agotamiento de todas las historias. Sólo que, por agotadas que estén, por poco que quede por contar, todavía se sigue contando.
    • Sobre los finales:
      Como quiera que acabe, cualquiera que sea el momento en que decidimos que la historia se pueda juzgar acabada, reparamos en que no es hacia ese punto adonde conducía el acto de narrar, que lo que importa está en otro lugar, en lo que ha pasado antes: está en el sentido que adquiere ese segmento aislado de sucesos, extraído de la continuidad de lo narrable.
      Sobre principios y finales:
      En cualquier caso, comienzo y final, por mucho que podamos considerarlos simétricos en un plano teórico, no lo son en el plano estético. La historia de la literatura abunda de principios memorables, mientras los finales que presentan una genuina originalidad como forma y como significado escasean más, o al menos no acuden a la memoria tan fácilmente. Esto es especialmente cierto para las novelas: es como [si] en el momento del principio la novela sintiese la necesidad de manifestar toda su energía. El comienzo de una novela es la entrada en un mundo distinto, con características físicas, perceptivas y lógicas del todo propias.
      Calvino con Borges en Roma, 1983.