Primera Lectura: de la primera carta del apóstol san Pablo                                                   a los Corinti...
Primera lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (3,1-9):• Hermanos, no pude hablaros com...
Salmo 32,12-13.14-15.20-21      R/.Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad• Dichosa la nación cuyo Dios es ...
Evangelio  Lectura del santo evangelio según san Lucas (4,38-44):• En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró e...
Oración• Señor, yo también estoy buscándote en mi interior. Ayúdame a  ver qué es lo que necesito cambiar para que aprecie...
Meditación• El Evangelio nos presenta a Jesús que cura a los enfermos:  primero a la suegra de Simón Pedro, que estaba en ...
Reflexión•   Es admirable el trabajo de los médicos. Nunca tienen un rato de descanso, porque allí donde    van, aunque se...
Propósito• Consolar a una persona enferma, más que con palabras, con mi  cercanía serena y sincera.               Diálogo ...
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¡Qué grande es el Corazón de Cristo!

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¡Qué grande es el Corazón de Cristo! Qué paciente, las veinticuatro horas del día, sin pedir nada a cambio. La Palabra ablanda cualquier corazón, aunque sea más duro que las piedras.. Le apasionaba su misión. Sabía que tenía que aprovechar los tres años de vida pública y no se permitió ni un momento de reposo.

Esto nos enseña a tomarnos en serio nuestra vida. El tiempo que Dios nos ha concedido no puede tirarse a la basura con entretenimientos estériles. Hay mucho que hacer, y algún día nos pedirán cuentas de lo que hayamos hecho. Seguro que tienes varias tareas pendientes que están esperando su momento. ¿Y cuando llegará? Quién sabe.

Un abrazo y que Dios nos bendiga.

Luis J. Balvín Díaz

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¡Qué grande es el Corazón de Cristo!

  1. 1. Primera Lectura: de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (3,1-9): Salmo Responsorial: Sal 32,12-13.14-15.20-21 R/. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad Evangelio: san Lucas (4,38-44): Curación de la suegra de Pedro Tiempo Ordinario. Cristo te cura de las enfermedades del alma, siempre está atento...solo tienes que pedirlo.Autor: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net
  2. 2. Primera lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (3,1-9):• Hermanos, no pude hablaros como a hombres de espíritu, sino como a gente carnal, como a niños en Cristo.• Por eso os alimenté con leche, no con comida, porque no estabais para más.• Por supuesto, tampoco ahora, que seguís los instintos carnales.• Mientras haya entre vosotros envidias y contiendas, es que os guían los instintos carnales y que procedéis según lo humano.• Cuando uno dice «yo soy de Pablo» y otro, «yo de Apolo», ¿no estáis procediendo según lo humano? En fin de cuentas, ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Ministros que os llevaron a la fe, cada uno como le encargó el Señor.• Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer; por tanto, el que planta no significa nada ni el que riega tampoco; cuenta el que hace crecer, o sea, Dios.• El que planta y el que riega son una misma cosa; si bien cada uno recibirá el salario según lo que haya trabajado. Nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros campo de Dios, edificio de Dios. ¡Es palabra de Dios! ¡Te alabamos Señor !
  3. 3. Salmo 32,12-13.14-15.20-21 R/.Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad• Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad. El Señor mira desde el cielo, se fija en todos los hombres. R/.• Desde su morada observa a todos los habitantes de la tierra: él modeló cada corazón, y comprende todas sus acciones. R/.• Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo; con él se alegra nuestro corazón, en su santo nombre confiamos. R/.
  4. 4. Evangelio Lectura del santo evangelio según san Lucas (4,38-44):• En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron que hiciera algo por ella. Él, de pie a su lado, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose en seguida, se puso a servirles. Al ponerse el sol, los que tenían enfermos con el mal que fuera se los llevaban; y él, poniendo las manos sobre cada uno, los iba curando.• De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios.» Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.• Al hacerse de día, salió a un lugar solitario. La gente lo andaba buscando; dieron con él e intentaban retenerlo para que no se les fuese. Pero él les dijo: «También a los otros pueblos tengo que anunciarles el reino de Dios, para eso me han enviado.»• Y predicaba en las sinagogas de Judea. ¡Es palabra del Señor! ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!
  5. 5. Oración• Señor, yo también estoy buscándote en mi interior. Ayúdame a ver qué es lo que necesito cambiar para que aprecie y valore más tu presencia en mi vida. Yo también estoy enfermo, te pido que en esta oración te dignes hacer algo por mí. Creo en Ti, confío en Ti y te amo. Petición• Jesús, dame la humildad para saber reconocer tu presencia en mi vida.
  6. 6. Meditación• El Evangelio nos presenta a Jesús que cura a los enfermos: primero a la suegra de Simón Pedro, que estaba en cama con fiebre, y Él, tomándola de la mano, la sanó y la levantó; y luego a todos los enfermos en Cafarnaúm, probados en el cuerpo, en la mente y en el espíritu; Él "curó a muchos... y expulsó muchos demonios".• Los cuatro evangelistas coinciden en testimoniar que la liberación de enfermedades y padecimientos de cualquier tipo, constituían, junto con la predicación, la principal actividad de Jesús en su vida pública. De hecho, las enfermedades son un signo de la acción del mal en el mundo y en el hombre, mientras que las curaciones demuestran que el Reino de Dios -y Dios mismo-, está cerca.• Jesucristo vino para vencer el mal desde la raíz, y las curaciones son un anticipo de su victoria, obtenida con su muerte y resurrección. (Benedicto XVI, 5 de febrero de 2012.)
  7. 7. Reflexión• Es admirable el trabajo de los médicos. Nunca tienen un rato de descanso, porque allí donde van, aunque sea a una fiesta, todo el mundo se acerca para hablarles de sus padecimientos y enfermedades.• Así me imagino también a Jesús. No había llegado todavía a casa de su amigo Pedro cuando ya le piden un milagro. Y por la tarde vinieron a suplicarle que sanara a otros enfermos. Y al salir el sol le seguían buscando incluso en el desierto.• ¡Qué grande es el Corazón de Cristo! Qué paciente, las veinticuatro horas del día, sin pedir nada a cambio. La Palabra ablanda cualquier corazón, aunque sea más duro que las piedras.. Le apasionaba su misión. Sabía que tenía que aprovechar los tres años de vida pública y no se permitió ni un momento de reposo.• Esto nos enseña a tomarnos en serio nuestra vida. El tiempo que Dios nos ha concedido no puede tirarse a la basura con entretenimientos estériles. Hay mucho que hacer, y algún día nos pedirán cuentas de lo que hayamos hecho. Seguro que tienes varias tareas pendientes que están esperando su momento. ¿Y cuando llegará? Quién sabe.• Es cuestión de organizarse bien, de tener el día programado para rendir al máximo, aun sacrificando el tiempo dedicado a la televisión. Debemos ser exigentes con el uso de las horas. No pueden desperdiciarse, porque nunca más volverán.• Primero es necesario establecer una jerarquía. ¿Qué es lo más importante para mí? No hay que descuidar el trabajo, ni la familia, ni los momentos para Dios, ni las actividades que enriquezcan a los que viven en la misma ciudad o país. Sepamos sacarle el jugo a la vida que Dios nos ha regalado.
  8. 8. Propósito• Consolar a una persona enferma, más que con palabras, con mi cercanía serena y sincera. Diálogo con Cristo• Señor, gracias por venir a mi casa en esta oración. Estoy agradecido por la atención personal que me das, especialmente cuando estoy enfermo y necesitado de tu gracia. Quiero corresponder rápidamente, como lo hizo la suegra de Pedro, sirviendo con alegría y prontitud a todos mis hermanos. El mundo está enfermo, muchos tienen una gran necesidad de Ti. Te ofrezco ser generoso y compartir la fuerza de tu presencia en mi vida.

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