¿Qué tipo de tierra eres tú?¿Qué tipo de tierra eres tú?
Domingo 15º del Tiempo Ordinario - Ciclo ADomingo 15º del Tiempo ...
La lluvia hará germinar la tierra.
Primera lectura
Lectura del libro del profeta Isaías 55, 10-11):Lectura del libro del p...
Salmo 6464,10.11.12-13.14,10.11.12-13.14
R/.R/.La semilla cayó en tierra buena y dio frutoLa semilla cayó en tierra buena ...
Toda la creación espera la revelación de la gloria de los hijos de Dios.
Segunda lecturaSegunda lectura
Lectura de la cart...
R/.Aleluya, aleluya.
La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo; todo aquel que lo
encuentra vivirá para si...
 En ellos se cumple aquella profecía de Isaías que dice: Oirán una y
otra vez y no entenderán; mirarán y volverán a mirar...
Oración
 Señor Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que
andamos extraviados para que podamos volver al buen camin...
Meditación del Papa Francisco
 Queridos hermanos y hermanas, vivir este "alto grado" de la vida
cristiana ordinaria signi...
Reflexión Salió el sembrador a sembrar...
Se cuenta que un cierto día un hombre recién convertido a la fe católica iba ca...
 Hasta aquí la parábola. La hemos escuchado tantas veces que tal vez ya no nos impresiona.
Sabemos también cuál es su sig...
 La Palabra de Dios brota en tu corazón, pero no echa raíces, y cuando sale el sol – una
dificultad cualquiera –, tu semi...
Propósito
 Esto es ser buena tierra. Y tú, ¿eres ya una buena tierra? ¿te has puesto a
trabajar tu tierra para recibir la...
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Meditación del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, vivir este "alto grado" de la vida cristiana ordinaria significa algunas veces ir a contracorriente, y comporta también encontrarse con obstáculos, fuera y dentro de nosotros.
Jesús mismo nos advierte: La buena semilla de la Palabra de Dios a menudo es robada por el Maligno, bloqueada por las tribulaciones, ahogada por preocupaciones y seducciones mundanas. Todas estas dificultades podrían desalentarnos, replegándonos por sendas aparentemente más cómodas. Pero la verdadera alegría de los llamados consiste en creer y experimentar que él, el Señor, es fiel, y con él podemos caminar, ser discípulos y testigos del amor de Dios, abrir el corazón a grandes ideales, a cosas grandes. "Los cristianos no hemos sido elegidos por el Señor para pequeñeces. Id siempre más allá, hacia las cosas grandes. Poned en juego vuestra vida por los grandes ideales" (S.S. Francisco, 16 de enero de 2014, Mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones).

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  1. 1. ¿Qué tipo de tierra eres tú?¿Qué tipo de tierra eres tú? Domingo 15º del Tiempo Ordinario - Ciclo ADomingo 15º del Tiempo Ordinario - Ciclo A Se nos reconocerá por las obras. No dejes de responder a esta pregunta que te dirige Cristo hoy. Primera Lectura:Primera Lectura: del profeta Isaías 55, 10-11): Salmo Responsorial:Salmo Responsorial: SalSal 64,10.11.12-13.1464,10.11.12-13.14 R/.R/. La semilla cayó en tierra buena y dio frutoLa semilla cayó en tierra buena y dio fruto Evangelio:Evangelio: san Mateo (13,1-23):san Mateo (13,1-23): Segunda Lectura:Segunda Lectura: de lade la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,18-23):carta del apóstol san Pablo a los Romanos (8,18-23): Autor: P. Sergio A. Córdova LC | Fuente: Catholic.netAutor: P. Sergio A. Córdova LC | Fuente: Catholic.net domingo, 13 de julio de 2014domingo, 13 de julio de 2014
  2. 2. La lluvia hará germinar la tierra. Primera lectura Lectura del libro del profeta Isaías 55, 10-11):Lectura del libro del profeta Isaías 55, 10-11):  Esto dice el Señor: "Como bajan del cielo la lluvia y la nieve y no vuelven allá, sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, a fin de que dé semilla para sembrar y pan para comer, así será la palabra que sale de mi boca: no volverá a mí sin resultado, sino que hará mi voluntad y cumplirá su misión". ¡Palabra de Dios! ¡Te alabamos Señor!¡Palabra de Dios! ¡Te alabamos Señor!
  3. 3. Salmo 6464,10.11.12-13.14,10.11.12-13.14 R/.R/.La semilla cayó en tierra buena y dio frutoLa semilla cayó en tierra buena y dio fruto  Tú cuidas de la tierra, la riegas y la enriqueces sin medida; la acequia de Dios va llena de agua, preparas los trigales. R/. Riegas los surcos, igualas los terrones, tu llovizna los deja mullidos, bendices sus brotes. R/. Coronas el año con tus bienes, tus carriles rezuman abundancia; rezuman los pastos del páramo, y las colinas se orlan de alegría. R/. Las praderas se cubren de rebaños, y los valles se visten de mieses, que aclaman y cantan. R/. http://www.musicaliturgica.com/salmosyaleluyas/downloads/domingo15csalmo.mp3
  4. 4. Toda la creación espera la revelación de la gloria de los hijos de Dios. Segunda lecturaSegunda lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (8, 18-23):Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (8, 18-23):  Hermanos: Considero que los sufrimientos de esta vida no se pueden comparar con la gloria que un día se manifestará en nosotros; porque toda la creación espera, con seguridad e impaciencia, la revelación de esa gloria de los hijos de Dios. ¡Palabra de Dios! ¡Te alabamos Señor!¡Palabra de Dios! ¡Te alabamos Señor!  La creación está ahora sometida al desorden, no por su querer, sino por voluntad de aquel que la sometió. Pero dándole al mismo tiempo esta esperanza: que también ella misma va a ser liberada de la esclavitud de la corrupción, para compartir la gloriosa libertad de los hijos de Dios.   Sabemos, en efecto, que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto; y no sólo ella, sino también nosotros, los que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, anhelando que se realice plenamente nuestra condición de hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.
  5. 5. R/.Aleluya, aleluya. La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo; todo aquel que lo encuentra vivirá para siempre. R/. Una vez salió un sembrador a sembrar. Lectura del santo evangelio según san Lucas (10,25-37):Lectura del santo evangelio según san Lucas (10,25-37):  Un día salió Jesús de la casa donde se hospedaba y se sentó a la orilla del mar. Se reunió en torno suyo tanta gente, que Él se vio obligado a subir a una barca, donde se sentó, mientras la gente permanecía en la orilla. Entonces Jesús les habló de muchas cosas en parábolas y les dijo:  "Una vez salió un sembrador a sembrar, y al ir arrojando la semilla, unos granos cayeron a lo largo del camino; vinieron los pájaros y se los comieron. Otros granos cayeron en terreno pedregoso, que tenía poca tierra; ahí germinaron pronto, porque la tierra no era gruesa; pero cuando subió el sol, los brotes se marchitaron, y como no tenían raíces, se secaron. Otros cayeron entre espinos, y cuando los espinos crecieron, sofocaron las plantitas.  Otros granos cayeron en tierra buena y dieron fruto: unos, ciento por uno; otros, sesenta; y otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga".  Después se le acercaron sus discípulos y le preguntaron: "¿Por qué les hablas en parábolas?" Él les respondió: "A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los cielos, pero a ellos no. Al que tiene, se le dará más y nadará en la abundancia; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven y oyendo no oyen ni entienden.
  6. 6.  En ellos se cumple aquella profecía de Isaías que dice: Oirán una y otra vez y no entenderán; mirarán y volverán a mirar, pero no verán; porque este pueblo ha endurecido su corazón, ha cerrado sus ojos y tapado sus oídos, con el fin de no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni comprender con el corazón. Porque no quieren convertirse ni que yo los salve.  Pero, dichosos ustedes, porque sus ojos ven y sus oídos oyen. Yo les aseguro que muchos profetas y muchos justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron. ¡Palabra del Señor! ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!¡Palabra del Señor! ¡Gloria a Ti, Señor Jesús!  Escuchen, pues, ustedes lo que significa la parábola del sembrador.  A todo hombre que oye la palabra del Reino y no la entiende, le llega el diablo y le arrebata lo sembrado en su corazón. Esto es lo que significan los granos que cayeron a lo largo del camino.  Lo sembrado sobre terreno pedregoso significa al que oye la palabra y la acepta inmediatamente con alegría; pero, como es inconstante, no la deja echar raíces, y apenas le viene una tribulación o una persecución por causa de la palabra, sucumbe.  Lo sembrado entre los espinos representa a aquel que oye la palabra, pero las preocupaciones de la vida y la seducción de las riquezas la sofocan y queda sin fruto.  En cambio, lo sembrado en tierra buena representa a quienes oyen la palabra, la entienden y dan fruto: unos, el ciento por uno; otros, el sesenta; y otros, el treinta".
  7. 7. Oración  Señor Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que andamos extraviados para que podamos volver al buen camino, concédeme que esta oración me ayude a rechazar lo que impide que la semilla de mi fe crezca y fructifique en obras buenas. Petición  Jesús, aumenta mi fe, para que pueda ver todo como venido de tu mano.
  8. 8. Meditación del Papa Francisco  Queridos hermanos y hermanas, vivir este "alto grado" de la vida cristiana ordinaria significa algunas veces ir a contracorriente, y comporta también encontrarse con obstáculos, fuera y dentro de nosotros.  Jesús mismo nos advierte: La buena semilla de la Palabra de Dios a menudo es robada por el Maligno, bloqueada por las tribulaciones, ahogada por preocupaciones y seducciones mundanas. Todas estas dificultades podrían desalentarnos, replegándonos por sendas aparentemente más cómodas. Pero la verdadera alegría de los llamados consiste en creer y experimentar que él, el Señor, es fiel, y con él podemos caminar, ser discípulos y testigos del amor de Dios, abrir el corazón a grandes ideales, a cosas grandes. "Los cristianos no hemos sido elegidos por el Señor para pequeñeces. Id siempre más allá, hacia las cosas grandes. Poned en juego vuestra vida por los grandes ideales" (S.S. Francisco, 16 de enero de 2014, Mensaje del Santo  Padre para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones). 
  9. 9. Reflexión Salió el sembrador a sembrar... Se cuenta que un cierto día un hombre recién convertido a la fe católica iba caminando a toda prisa, mirando por todas partes, como buscando algo. Se acercó a un anciano que estaba sentado al borde del camino y le preguntó: – "Por favor, señor, ¿ha visto pasar por aquí a algún cristiano?" El anciano, encogiéndose de hombros, le contestó: – "Depende del tipo de cristiano que ande buscando". –"Perdone –dijo contrariado el hombre–, pero yo soy nuevo en esto y no conozco los tipos de cristianos que hay. Sólo conozco a Jesús". Y el anciano añadió: –"Pues sí amigo; hay de muchos tipos y los hay para todos los gustos: hay cristianos por tradición, cristianos por cumplimiento y cristianos por costumbre; cristianos por superstición, por rutina, por obligación, por conveniencia; y también hay cristianos auténticos..." –"¡Los auténticos! ¡Esos son los que yo busco! ¡Los de verdad!"-exclamó el hombre emocionado. – "¡Vaya!" –dijo el anciano con voz grave–. "Esos son los más difíciles de ver. Hace ya mucho tiempo que pasó uno de esos por aquí, y precisamente me preguntó lo mismo que usted". –"¿Cómo podré reconocerle?" –le preguntó. Y el anciano contestó tranquilamente: –"No se preocupe amigo. No tendrá dificultad en reconocerle. Un cristiano de verdad no pasa desapercibido en este mundo de sabios y engreídos. Lo reconocerá por sus obras. Allí donde van, siempre dejan una huella".  Tal vez esta sencilla historia nos puede ayudar a comprender lo que nos dice hoy nuestro Señor en el Evangelio del día de hoy. Jesús comienza el discurso de las parábolas con la del sembrador: "Salió el sembrador a sembrar..."–nos cuenta– y al sembrar parte de la semilla cayó junto al camino; otra parte cayó en terreno pedregoso; otra cayó entre espinas; y el resto cayó en tierra buena...". Y nos narra qué sucedió con cada tipo de semilla: una no fructificó porque se la comieron los pájaros; otra se secó; a otra la ahogaron las espinas; y la sembrada en tierra buena dio una cosecha abundante.
  10. 10.  Hasta aquí la parábola. La hemos escuchado tantas veces que tal vez ya no nos impresiona. Sabemos también cuál es su significado porque el mismo Cristo nos la explica enseguida, a petición de sus apóstoles: Cristo es el sembrador, la semilla es la Palabra de Dios, y el terreno somos cada uno de nosotros. Y aquí viene lo más importante de todo: Si el Sembrador sembró la semilla a voleo, con gran generosidad en todas direcciones, ¿por qué sólo una cuarta parte produjo buena cosecha y el resto se echó a perder? ¿por qué no frutificaron todas las semillas, si eran de óptima calidad? Es en este momento cuando tenemos que aplicarnos el "cuentito"; aquí –como solemos decir–" tiene que caernos el veinte" a cada uno en particular. Cristo no nos está contando una historia simpática de la vida agrícola de Palestina por afán cultural o para divertirnos. Con esta imagen quiere interpelar a cada una de nuestras conciencias: La semilla da frutos sólo si cae en tierra buena. Y el fruto será tanto más abundante cuanto mejor sea el terreno en donde caiga. La semilla de la Palabra de Dios sólo es fecunda allí donde encuentra un alma bien dispuesta y unas condiciones espirituales adecuadas. Dios siembra todos los días a manos llenas en tu alma su gracia divina. ¿Cuántos frutos está dando esta semilla en tu vida? Pero aún hay más. Esa semilla no sólo representa la Palabra de Dios, sino todos los dones que Dios nuestro Señor te regala a diario, con tanta abundancia y generosidad: el don de la vida, la familia –unos padres, unos hijos, unos hermanos y familiares tan extraordinarios–, el vestido, el alimento, la educación, las vacaciones que ahora estás disfrutando... Esa semilla son también todos los regalos espirituales que Él te concede gratuitamente: el don infinito de la fe, los sacramentos, la redención, la Eucaristía, la Iglesia. Y si Dios está sembrando tanto en ti, ¿cuánto le correspondes tú? ¿cuántos frutos estás produciendo: al ciento por ciento? Dicho de otra manera: ¿Qué tipo de tierra eres tú? ¿Qué clase de cristiano eres: cristiano por conveniencia, por tradición, superficial, de nombre nada más? ¿o cristiano de verdad, convencido, demostrado con tus obras y comportamientos? Si no te preocupas de ir a tu Misa dominical o casi nunca haces oración, o si no te interesa recibir los sacramentos y formarte en la fe católica, es que eres un cristiano rutinario, "del montón", y eres de los que reciben la semilla junto al camino. No penetra en tu alma porque la tierra está endurecida por la indiferencia. Si eres una persona que sí se preocupa por formarse en su fe y se interesa por las cosas de Dios y de la religión; si quieres un colegio católico para tus hijos y de vez en cuando vas a reuniones de espiritualidad o a asistes a algunos retiros, pero eres inconstante; y si desistes de tus propósitos iniciales apenas te surge un plan más “divertido” o menos exigente, es que eres el terreno pedregoso.
  11. 11.  La Palabra de Dios brota en tu corazón, pero no echa raíces, y cuando sale el sol – una dificultad cualquiera –, tu semilla se seca. O tal vez seas una persona de buena voluntad, – como solemos decir – un "buen cristiano" (y solemos llamar "buen" cristiano a aquel que "cumple" con los requisitos elementales de su fe, que no mata ni roba, que es "buena gente", pero se abstiene de hacer el bien a los demás). Su fe es acomodaticia y poco exigente; y, además –nos dice Cristo – se deja arrastrar por los afanes de la vida y la seducción de las riquezas ahogan en él la Palabra de Dios. En el fondo, aunque es un "buenazo", es todavía muy materialista y está demasiado absorbido por las vanidades, los lujos, las comodidades, las cosas superfluas, y así Dios no entra hasta el fondo del alma. Éste es el tercer tipo de tierra: el espinoso. O, finalmente, podemos ser una tierra buena. O sea, cristianos convencidos, de los que tratan de vivir con coherencia su fe, que se esfuerzan de verdad por dar testimonio público de su ser cristiano – aunque también tienen debilidades y defectos, pues nadie es perfecto en esta tierra –; que buscan ayudar a los demás y ser apóstoles en su medio ambiente; que oran, que procuran vivir cada día más cerca a Dios a través de la gracia santificante y los sacramentos; que se esfuerzan por crecer en su fe y aman de veras a Jesucristo, a la Iglesia, al Papa, a la Santísima Virgen, y luchan para que otros también lo sean. Ése es un cristiano auténtico, que produce una buena cosecha: frutos al ciento por ciento, al sesenta o treinta por ciento. Si somos de éstos, no será difícil que nos reconozcan, porque un cristiano de verdad no pasa desapercibido en este mundo. Allí donde van, siempre dejan una huella. "Por sus frutos los conoceréis" – nos dijo Cristo –. Se nos reconocerá por las obras. No dejes de responder a esta pregunta que te dirige Cristo hoy: ¿Qué tipo de tierra eres tú? ¡Ojala que de esta última!
  12. 12. Propósito  Esto es ser buena tierra. Y tú, ¿eres ya una buena tierra? ¿te has puesto a trabajar tu tierra para recibir la semilla del evangelio? ¿quieres ser, a partir de hoy, una buena tierra para dar frutos del ciento por uno? Ojala que sí. ¡Haz esto y vivirás! Diálogo con Cristo  Señor, aumenta mi fe para que te pueda verte en cada persona que conozco. Fortalece mi esperanza para que pueda confiar firmemente en que Tú me darás todo lo que necesito para fecundar mi tierra. Incrementa mi caridad para que pueda experimentar la alegría que viene de dar sin esperar recibir. Ayúdame a hacer la experiencia de ser misionero de tu amor allí donde la Providencia me ha puesto, con humildad y valentía, sacando de la oración la fuerza de la caridad alegre y activa, para dar los mejores frutos.
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