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Antología de relatos de terror escritos por los alumnos de 3º de la ESO del instituto San Isidro de Azuqueca de Henares (España)

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    • ATERRORIZATE IES S. ISIDRO CURSO 2010-2011 3º ESO
    • 2ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO Dedicado a Eva, nuestra bibliotecarIa, que con sus trabajos y desvelos nos descubre nuevas experiencias lectoras y nos acerca al mundo del cuento y del libro. MIL GRACIASPRÓLOGO¿Cuál es el resorte escondido en lo más profundo de nuestro cerebro que noshace sentir una atracción inevitable hacia lo terrorífico?Desde pequeños nos apasiona escuchar relatos de misterio y terror que nostransportan, a veces a mundos lejanos y desconocidos, mientras que en otrasocasiones nos hacen dudar de los objetos más cotidianos de nuestro entorno.Un animal doméstico, una casa en ruinas, una ancianita o nuestro mejor amigose pueden transformar por obra y magia de la imaginación en elementoscapaces de desencadenar las sensaciones más terroríficas.Quizás Freud tuviera razón y el eros y el tantos dominan nuestra psique, quizássea el gusto por huir de lo habitual, de lo prosaico, lo que nos hace fantasearcon mundos en los que las leyes lógicas y la razón no lo explican todo.Poe, Lovecraft, Guy de Maupassant, Mary Shelley, Emilia Pardo Bazán,Horacio Quiroga, Bécquer… se convierten en traductores de nuestras ficciones,de nuestros desvelos…Ahora, nosotros, alumnos de 3º de ESO y PCPI, tomamos la palabra ytraducimos nuestros miedos y horrores en esta humilde colección de relatosque os ofrecemos. En ellos encontraréis los típicos psicópatas asesinos,también las casas encantadas, los objetos malditos, las leyendas macabras, losanimales míticos o los clásicos vampiros. Esperamos provocar más de unacrepitación en vuestros corazones y algún que otro escalofrío.Se recomienda la lectura de estos relatos en lugares oscuros, al llegar a lamedianoche.DISFRUTAD Y ATERRORIZAOS
    • 3ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO SHAMAIN Rodrigo Plaza Serrano31 de Octubre de 2010Eran las ocho y media de la tarde, paré mi coche en los aparcamientos delreformado castillo, ahora convertido en casa rural en el pequeño pueblo deCastellterçol, a las afueras de Barcelona. Hoy habíamos quedado en reunirnospara celebrar la noche de Halloween Sara, Jordi, Daniela y yo, Leo. Éramosamigos de toda la vida y habíamos estudiado juntos, las últimas noches deHalloween las habíamos pasado juntos por lo que ya lo habíamos convertidoen una tradición.Habíamos elegido esta casa rural porque tenía un oscuro pasado, antaño eraun castillo. Cuentan las leyendas que en la época de la Reconquista, laprincesa se enamoró de un general árabe; el rey, padre de la princesa, seenteró del romance y no lo toleró. Encerró a la princesa y a su amado en unahabitación del castillo y tapió la puerta y en su interior los dejó morir. Dicen quetodavía pueden escucharse los lamentos de la princesa y su amadoagonizando. Por ese motivo decidimos alquilar una habitación en aquella casarural, pensamos que era un buen sitio para pasar Halloween.Salí de mi coche, hacía frío, abrí la gran puerta y entré en la recepción de lacasa, allí estaban esperando Sara y Jordi, pero no había ni rastro de Daniela.Sara tenía veintiséis años, era de baja estatura y tenía el pelo castaño, uncarácter muy extrovertido y la conocía desde hacía más de veinte años, desdepequeños, fuimos al mismo colegio. A Jordi lo conocía desde hacía diez añosmás o menos, coincidimos en el instituto y desde entonces éramos muy buenosamigos, fuimos vecinos durante unos años pero me mudé; él era alto y rubio ytenía rasgos nórdicos, le apasionaban los temas esotéricos. - Hola, ¿Qué tal? - Bien, contestaron al unísono. - ¿Qué? ¿Preparados para una noche terrorífica? - Sí, verás tengo una sorpresa, dijo Jordi con tono misterioso.Entonces apareció por la puerta Daniela, venía vestida completamente denegro, llevaba un vestido corto que resaltaba con su pelo rubio platino, laconocía desde hacía mucho tiempo, sus padres eran amigos de los míos por loque desde niños habíamos tenido mucha relación. - Hola chicos, bueno, ¿Vamos a nuestra habitación? - Venga vamos.Nuestra habitación estaba al fondo de un largo pasillo en la segunda planta dela casa, según las indicaciones de la recepción, cuando aún era un castillo esahabitación correspondía a un torreón.La decoración de la casa era medieval, tenía paredes de piedra y vigas demadera, también había armaduras y ventanas pequeñas.Nuestra habitación, aunque realmente eran tres habitaciones contiguas,estaba decorada acorde al resto del reformado castillo, aunque contaba contodas las comodidades de las que se pueden disponer en pleno siglo XXI, teníachimenea, luz eléctrica, un baño, calefacción…
    • 4ATERRORIZATE. IES S. ISIDROA las once en punto comenzamos a hacer las típicas cosas de una noche deHalloween, por ejemplo a contar relatos de terror. Daniela fue la primera enromper el hielo, contó la tradicional historia del Monte de las Ánimas.“… Desde entonces dicen que cuando llega la noche de difuntos se oye doblarsola la campana de la capilla, y que las ánimas de los muertos, envueltas enjirones de sus sudarios, corren como en una cacería fantástica por entre lasbreñas y los zarzales. Los ciervos braman espantados, los lobos aúllan, lasculebras dan horrorosos silbidos, y al otro día se han visto impresas en la nievelas huellas de los descarnados pies de los esqueletos. Por eso en Soria lellamamos el Monte de las Ánimas, y por eso he querido salir de él antes quecierre la noche...”Esa historia siempre me había gustado y Daniela era una experta a la hora decontra relatos de terror. Luego la sucedieron las historias de los demás.Cerca de la medianoche Sara tuvo una idea, hacer una queimada, había traídode su casa los ingredientes, por lo que no tuvimos ningún problema.Recitamos al unísono el conjuro: Búhos, lechuzas, sapos y brujas. Demonios maléficos y diablos, espíritus de las nevadas vegas. Cuervos, salamandras y meigas, hechizos de las curanderas. Podridas cañas agujereadas, hogar de gusanos y de alimañas. Fuego de las almas en pena, mal de ojo, negros hechizos, olor de los muertos, truenos y rayos… - Ésta es la sorpresa que tenía preparada, dijo Jordi mientras nos mostraba a todos un tablero de ouija. - No se… no me parece una buena idea, advirtió Sara. - ¡Venga! Si no pasa nada…, insitió Jordi.Después de un pequeño debate acabamos aceptando realizar la ouija, en fin,qué podía ocurrir…Había traído el equipamiento esotérico entero, velas, incienso, el tablero, elvaso. Con las luces apagadas y solamente alumbrados con la luz de las velasnegras y el aroma de los inciensos empezamos.Nos situamos en círculo alrededor del tablero, Jordi nos dijo que repitiéramosestas palabras antes de comenzar la sesión: Este es mi tablero y mi mentedomina sobre él, adquiero este tablero para ejercitar mi mente, usaré estetablero con respeto, sin devoción ni dogma, usaré este tablero con finespositivos, este tablero nunca será negativo para mí. Durante la sesión nodebíamos tener las piernas cruzadas. Colocamos los dedos índice y corazónsobre el vaso de cristal. El ambiente estaba en tensión, los nervios meinundaban… nunca había creído en estos temas, pero aun así tenía reparos.Jordi comenzó la sesión. - ¿Hay alguien ahí?, preguntó - … No hubo respuesta.En aquel instante el vaso comenzó a moverse, yo me quedé anonadado, elvaso quedó sobre el “SÍ” del tablero. No me lo podía creer, debía de ser unabroma de Jordi, no podía ser cierto. Nos quedamos mirándonos los unos a losotros. - ¿Hay alguno de nosotros que te moleste con su presencia?, preguntó.
    • 5ATERRORIZATE. IES S. ISIDROY el vaso de nuevo comenzó a moverse, no podía ser cierto, no podía estarpasando, debía de ser autosugestión. El vaso se situó sobre el “NO”. - ¿Eres un espíritu maligno o benigno?No se produjo ningún movimiento. La tensión era cada vez mayor. Me dio laimpresión de que la temperatura había descendido. Jordi repitió la pregunta. - ¿Eres un espíritu maligno o benigno?El vaso comenzó a moverse, M-A-L-I-G-N-O, todos lanzamos una exclamación.Sara retiró el dedo del vaso inmediatamente. - Parar ya, dejarlo, en serio, no me gusta nada, joder, dijo Sara. - Joder, Sara, si no quieres participar no lo hagas, pero no cortes el rollo, amenazó Jordi.En aquel instante un cuadro se descolgó de la pared y cayó rompiéndose elcristal. Las velas titilantes se apagaron y el tablero comenzó a arder, todosretiramos las manos mientras que el tablero se consumía entre las llamas. Elfuego comenzó a dibujar letras en el suelo, ponía: C-I-N-C-O-D-Í-A-S. Entonceslas llamas se apagaron pero escrito en letras cenicientas sobre el suelo poníaCINCODÍAS. Mientras, todos gritábamos aterrorizados y muertos de miedo.Cuando todo se quedó en calma nosotros estábamos de pie pegados a unapared. - ¿Qué ha pasado? ¡Jordi si esto lo tenías preparado dilo porque no me hace ni pizca de gracia!, dije. - ¡Qué yo no he hecho nada, joder!, espetó enfadado Jordi. - Ves, os dije que no lo hiciésemos, que no era buena idea, pero claro no me hicisteis caso, recordó Sara. - ¿Y ahora qué hacemos? Porque yo después de esto no me duermo… -advirtió Daniela. - En serio, no puede ser cierto, no, no tiene ninguna lógica… -dije yo incrédulo. - Los espíritus no son cosa de lógica, por eso os supliqué que no lo hicierais, pero claro, a mí no me hacéis caso…, insitió Sara.Así continuamos durante varias horas con esa estúpida discusión que nollevaba a ninguna parte, ya que lo hecho, hecho estaba. Aquella noche nosmetimos en nuestras camas pero ninguno durmió, por mi mente rondaban lasimágenes del tablero en llamas… y el mensaje, cinco días, ¿Cinco días paraqué? Lo había visto con mis propios ojos y Jordi nos juró que él no habíatenido nada que ver con esto… ¡Ojala lo hubiera planeado él y todo esto fueraun truco! Pero no… esto que había sucedido era real… por mucho que nospesara.1 de Noviembre de 2010. Primer día.La claridad del nuevo día entró por el hueco de las cortinas, por fin era de día…había pasado una noche terrible, nadie durmió, normal. Bajamos a desayunaral gran comedor situado en la planta baja, al lado de la recepción.Después de desayunar decidimos volver cada uno a su casa, ya que al díasiguiente teníamos que trabajar. - Bueno, yo ya me voy, tengo que hacer bastante trabajo. –dijo Sara
    • 6ATERRORIZATE. IES S. ISIDROSe la notaba enfadada, normal, ella dijo que no hiciéramos la ouija pero nadiele hizo caso…Sara:Me subí en mi Opel Corsa, yo vivía en el pueblo de Calders, antes vivía enBarcelona, pero la ciudad me agobiaba, por lo que decidí trasladarme a estepequeño pueblo. Como siempre me gustó la naturaleza, monté un vivero, ytenía mucho éxito, ya que la principal actividad económica allí era la agricultura.Me despedí de ellos agitando la mano y comencé el trayecto, para llegar teníaque ir en dirección contraria a Barcelona. Era una carretera comarcal por lo quesolo tenía un carril para cada sentido. Alrededor solo había un tupido y oscuropinar. Mientras conducía comencé a pensar en lo que había ocurrido la pasadanoche, me estremecí de miedo, había cosas que era mejor no jugar con ellas,pero claro, a mí no me hacen caso, y mira que se lo repetí, pero nada, luegovienen las consecuencias. Cinco días… dudaba que pasara algo, pero teníamiedo. Iba tan absorta en mis pensamientos que no vi como un gran ciervo seacercaba corriendo hacia mi coche, cuando lo vi ya era demasiado tarde, elchoque fue fulminante, se estrelló contra la luna del coche que comenzó aderrapar, giró sobre sí mismo y me salí de la carretera, comenzó a rodarbarranco a bajo y mi cuerpo comenzó a ser zarandeado con violencia. Al finalel coche se paró en el fondo del barranco, quedé sepultada entre los pinos ylos matorrales, tenía el cuerpo muy magullado y sangraba por la cabeza, medolía al respirar. Me miré el pecho y vi que una barra de hierro me habíaatravesado el pecho, este era mi fin. La sangre salía a borbotones y las únicaspalabras que podía articular eran unos suspiros inaudibles. Entonces morí.2 de Noviembre de 2010. Segundo día.Jordi:Llegué puntual al trabajo, era ingeniero en las obras del AVE en Barcelona,estábamos acabando el proyecto, el túnel principal ya estaba completado,quedaba por terminar la nueva estación. Aparqué mi coche en el parkingsubterráneo de la empresa y me dispuse a supervisar las obras. Tuvimosmuchos problemas durante la construcción de la línea del AVE, perocompletamos la construcción en los plazos fijados y ya solo quedabaterminarlo, las obras iban a buen ritmo; en dos meses lo vería acabado.Todavía pensaba en lo que ocurrió el domingo con la Ouija, pero no lo queríadar mucha importancia, lo mejor con estas cosas es no obsesionarse. Siempreme habían gustado estos temas pero nunca había vivido una experiencia tanparanormal.Ya eran las nueve de la noche, ya acababa mi jornada de trabajo, tomé elascensor que bajaba al parking. Mientras bajaba el ascensor se quedó parado,las luces empezaron a titilar y a mí me comenzó a entrar el pánico. Pulséreiteradas veces el botón del sótano dos y a los pocos instantes el ascensor sevolvió a poner en marcha. El sótano estaba completamente vacío, se oía elgoteo del agua en alguna parte, me vino a la mente el tablero de ouija ardiendoy sentí miedo, hacía frio.Me dirigí hacia mi coche, un Audi t4, intenté abrir la puerta con el mando adistancia pero no funcionó, de repente sentí un aliento pútrido y el frío heló mishuesos. Me iba a girar cuando un golpe en la cabeza me lanzó contra el suelo,intenté levantarme pero las extremidades no me respondían, una fuerza
    • 7ATERRORIZATE. IES S. ISIDROdesconocida me levantó y me estampó contra una columna del parking, sentí lasangre correr sobre mi piel, estaba muy dolorido, mis ojos se fueron cerrandomientras mi vida se escapaba poco a poco.3 de Noviembre de 2010. Tercer día.Daniela:Yo estudiaba pintura en la Facultad de Bellas Artes de la UniversidadPolitécnica de Cataluña por la mañana y por la tarde trabajaba en un bar en elpueblo costero de Calella. Acababa de salir de la facultad, me metí en unaboca de metro, y me dirigí a la estación de Sants. La estación estaba llena degente, no cabía ni un alfiler.Saqué un ticket de cercanías y me senté en un banco en el andéncorrespondiente. Calella estaba situado a unos 50 kilómetros de Barcelona yera allí donde vivían mis padres.El tren se iba llenando de gente, por lo que me quedé de pie, el trayecto durabauna hora por lo que me puse a escuchar música. Ahora ya estaba mástranquila, desde que pasó lo de la ouija había tenido los nervios a flor de piel,pero poco a poco me había ido calmando, pensándolo fríamente, era unaestupidez; además, no había recibido malas noticias de los demás, por lo quesupuse que no les habría pasado nada malo, lo mejor era olvidar lo sucedido yya está.“Próxima parada, Calella” Me quité los auriculares y guardé mi iPod en el bolso,a lo lejos vi el pueblo, la gente se apelotonó alrededor de la puerta.La puerta se abrió, la gente comenzó a salir en tropel y yo me esperé a quesalieran todos, cuando estaba saliendo la puerta se cerró y pilló mi pelo y michaqueta, grité e intenté apretar el botón de apertura de la puerta, pero noconseguí alcanzarlo. El tren comenzó a andar y yo gritaba cada vez con másfuerza, una señora trató de liberarme pero el tren ya estaba saliendo de laestación, comenzó a arrastrarme por el suelo, el dolor era insoportable, se mesaltaban las lágrimas y gritaba cada vez más, tenía los pantalones empapadosde sangre. La chaqueta se rajó y empecé a rodar sobre la vía, no me podíamover, estaba sangrando y me dolía todo el cuerpo, especialmente la pierna,seguramente me la habría roto, iba a morir. A lo lejos escuché el ruido de otrotren, ya estaba, este era mi final. Cuando me quise dar cuenta el tren pasósobre mí, llevándome por delante.4 de Noviembre de 2010. Cuarto día.Leo:Fui como todos los días a trabajar a pie, es la ventaja de vivir cerca del trabajo.Era programador informático, trabajaba en una conocida compañía deordenadores.Desde que hicimos la ouija no había dormido realmente bien y estaba de peorhumor, seguramente era una tontería, no había recibido malas noticias de ellos,por lo que supuse que estarían bien, lo mejor era olvidar lo sucedido y nopensar en ello.Mientras iba absorto en mis pensamientos mi teléfono móvil comenzó a vibrar,miré la pantalla, era Alejandro, un compañero de universidad que vivía enMadrid. Lo descolgué. - ¿Hola? - Hola tío ¿Qué tal?
    • 8ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO - Bien jajaja ¿Y qué querías? - Pues decirte que mañana me voy a pasar a hacerte una visita, que hace una eternidad que no nos vemos. - ¿Mañana? Me parece genial. - Pues eso, dime dónde vives. - Vale, Carrer de la Unió número 40 segundo A. - Muy bien, llegaré por la mañana temprano. - ¿Y cómo vienes? - Pues en avión, espero que me enseñes la ciudad, que yo nunca he estado en Barcelona. - Sí, te la enseñaré. - Bueno hasta mañana. - Adiós.Me entusiasmó la visita de Alejandro, por lo que me puse a pensar en loslugares de Barcelona que le iba a enseñar, empezaríamos con el parque Güell,luego visitaríamos la Sagrada Familia, la rambla, el puerto, el estadio del Barça,el puerto, la playa… para terminar la visita en el monte del Tibidabo, tiene ungran atractivo turístico ya que desde arriba se ve una panorámica total de laciudad de Barcelona, además tiene un parque de atracciones. Para subir alTibidabo hay que utilizar el funicular, que es un tipo especial de ferrocarrilutilizado para las grandes pendientes, va enganchado con raíles y con un cablede acero. Supuse que le gustaría la visita.5 de Noviembre de 2010. Quinto día.Me levanté a las siete de la mañana, ya que tenía que ir a recoger a Alejandroal aeropuerto. Estaba tomando el desayuno cuando el teléfono fijo comenzó asonar, supuse que sería mi madre, ya que era la única que me llamaba al fijo,pero no, en la pantalla ponía Sara. Lo cogí. - ¿Sí? –pregunté. - …(respiración) - ¿Quién es? - Soy…Sara… no…no…vayas al tibi…Tibidabo. –se la escuchaba entrecortada, con la voz quebrada y como a lo lejos, era un susurro. - ¿Sara estás bien? ¿Por qué no voy a ir al Tibidabo? - … - ¿Sara?No hubo respuesta. Colgué el teléfono y la llamé yo, nada, tenía el móvilapagado… me empecé a preocupar… hoy era el quinto día… no quería pensaren ello, cuanto más pensara más predispuesto estaría a que algo me ocurriera,pero aun así hice caso a mi amiga y decidí no ir al Tibidabo, más vale prevenirque curar.Recogí a Alejandro en el aeropuerto, hablamos de cómo nos iba y nos pusimosal día.Pasamos todo el día visitando los diferentes lugares de la ciudad, exceptuandoel Tibidabo y comimos en un restaurante al lado del Parque Güell. Fue una
    • 9ATERRORIZATE. IES S. ISIDRObuena tarde. Cuando anochecía dimos un paseo por el paseo marítimo y luegovolvimos a mi casa.Cuando llegamos encendí la televisión y puse las noticias, me quedé helado.En Barcelona, 30 muertos y 20 heridos al descolgarse el funicular del Tibidabo,se desconocen las causas, aunque todo apunta a un fallo mecánico. Estasemana ha sido especialmente trágica en cuanto a muertes, se han encontradotres cadáveres que corresponden a Jordi Rodríguez Fuentes, Daniela SábatMartin y Sara Albert Ballet, el último cuerpo fue encontrado en avanzadoestado de descomposición dentro de su coche, un Opel Corsa, según lasinvestigaciones el coche se salió de la carretera y cayó barranco abajo ellunes, según los resultados de la autopsia. En todo caso esta semana ha sidouna de las más negras en la historia de Barcelona.Me quedé blanco como la tiza, ¡habían muerto los tres!, ¡Si hubiera ido alTibidabo yo también habría muerto! Sara no podía haberme llamado, estabamuerta… esto no podía ser una casualidad… esto era algo más… ¿Existiríanrealmente los espíritus?... Creo que sí, porque aunque no intenté contactar conel otro mundo, noté la presencia de Sara en más de una ocasión.
    • 10ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO ¿PELIRROJA O ROJO SANGRE? Sara García del CañoTenía por cabello una gran nube roja, los ojos marrones tan brillantes queparecían dos grandes avellanas, era pálida, como la luna llena y un puñado depecas adornaban sus mejillas. Casandra, Cassi para su mejor amiga, Sam, yCasandra Blood (sangre en ingles debido al color de su pelo) para todos losdemás.Ella lo odiaba, odiaba su pelo, se odiaba a sí misma, aunque Sam y su madreno hicieran más que repetirle lo contrario. Sam era el tipo de chica morena, altapálida y ojos negros azabache, con la que era mejor no meterse, le habíanechado del colegio más de dos veces por defender a Cassi. Sin embargo,Cassi no hacía nada por remediarlo, se limitaba a sacarse los estudios, llegar acasa y leer, esa era su mierda de vida, como ella se repetía una y otra vez a lolargo de las semanas.Era lunes y a primera hora Lisa y Sofí Sorenson, entraron por la puerta del aulade ciencias riéndose y mirando a Cassi. Eran gemelas, unas malvadas yodiosas gemelas, a las que todo el mundo aclamaba por meterse con los másdébiles.De pronto Lisa exclamó: -¡Parece que le han quitado la sangre de la cara y lehan empapado el pelo en ella!-, la mayoría de la clase se rió. A continuaciónSofí dijo: -Sí, ¡Incluida la del cerebro!-, la clase estalló en carcajadas. -¡Yo no leveo la gracia!- grito Sam apareciendo por la puerta. -Pues parece que el restode la clase sí, Samantha.- exclamó Lisa superficial, -¿Verdad que sí Cassi?-,preguntó maliciosamente Sofí. -¡Cállate! gritó Cassi fuera de sí, -¡Sois unasestúpidas niñas mimadas, que no tenéis nada más que hacer que meteros conla gente que es mejor que vosotras!-La clase se quedó atónita. -¡No sabes lo que dices, no me extraña que tu padrete abandonara al nacer, al ver tu asquerosa mata de pelo sangriento!-, gritóLisa. Cassi se abalanzó sobre ella agarrándole de los pelos y dándole unpuñetazo en la cara. -¡Para Cassi, ya es suficiente!-, gritó Sam agarrándole porlos brazos. -¡Está loca, profesora Newman!, exclamó Lisa, sangrando por lanariz, a la profesora que junto al marco de la puerta, se había quedado depiedra. Sofí ayudó a su hermana a levantarse del suelo mientras le tendía unpañuelo. -¡Señorita Casandra!, ¿Qué es todo este alboroto?, preguntó lasorprendida profesora. Cassi cogió su mochila y salió a todo correr del colegio.Empezaba a anochecer y Cassi vagaba por el parque, tenía varias llamadasperdidas, de Sam y de su madre, pero no tenía la menor intención de llamar.Se sentó en un banco, cuando de repente vio entre los arbustos dos sombrasque iban corriendo directamente a ella, cuando estuvieron un poco más cerca,pudo distinguir a las odiosas gemelas Lisa y Sofí. Cassi no lo podía creer, ¡llevaban un cuchillo! Se levantó del banco y echóa correr. Corrió y corrió sin mirar atrás, hasta que algo se le echó encima. Cassicayó rodando por una ladera de matorral, cuando paró de rodar, se levantódolorida y notó que algo la empujaba y cayó al suelo. Sofí le sujeto los brazoscomo pudo, mientras Lisa se ponía delante; -¡Nunca me volverás a humillar así,asquerosa pelo sangre!-,exclamó Lisa. Cassi empezó a dar patadas y a intentarsoltarse de su opresora, mientras Lisa, se dispuso a clavarle el cuchillo -¡No,por favor no!-, gritaba Cassi. Cuando de pronto, dio una patada a la mano de
    • 11ATERRORIZATE. IES S. ISIDROLisa y el cuchillo se clavó en su propio estómago, Lisa, cayó al suelo muerta.Sofí gritó de horror y comenzó a llorar -¡¡Tú, tú la has matado, tú...!!- gritabaentre sollozos. Cassi se cayó hacia atrás sobre la hierba y también comenzó allorar. A los pocos segundos, reaccionó, se levantó y se fue corriendo. Faltabantres calles para llegar a su casa, le flojeaban las piernas, cayó al suelo y sedislocó un tobillo, le entraron nauseas de correr tanto y vomitó. A los pocosminutos, se levantó y siguió corriendo, no sentía el dolor, estaba en unaespecie de shock, solo quería llegar a casa, meterse en la cama y despertarsabiendo que todo había sido un sueño.Entró en su casa, su madre, estaba dormida en el sofá, con el teléfono móvil enuna mano y un pañuelo en la otra, había estado llorando. Cassi se quitó loszapatos y vio el inflamado y amoratado tobillo, tenía heridas en ambas manos yarañazos en el cuerpo, incluida la cara. Se metió en la cama, repitiéndose a símisma que no había pasado nada de lo ocurrido, al fin se quedó dormida.De repente una extraña sensación de escalofrió, la despertó en mitad de lanoche, se incorporó alarmada y feliz, porque todo había sido un sueño. Selevantó y fue al baño, encendió la luz y durante unos segundos, creyó verreflejado en el espejo el horrible cuerpo sin vida de Lisa Sorenson, pálido y contodo el abdomen manchado de sangre. A Cassi le dio un fuerte dolor en elpecho que desapareció en unos segundos, aterrada se dio cuenta de que todohabía sido real. Decidió contárselo a su madre, pero tenía la cara manchada debarro, se inclinó para lavársela en el lavabo y cuando se levantó vio el horriblerostro de Lisa que sonreía diabólicamente y le acariciaba el pelo en el espejo.Dio un grito ahogado, se giro para mirar detrás. No había nada. Volvió a mirarel espejo y antes de que le diera tiempo a reaccionar, la horrorosa aparición leagarró el pelo y le golpeó con fuerza la cabeza contra el espejo. A Cassi lesangraba la frente. Intentó correr hacia el salón o llamar a su madre, pero nopudo. Los pies se le congelaban en un terror helado y no podía gritar. A medidaque el cadáver se le acercaba por el pasillo, el miedo se le clavaba como milesde agujas y le dolía. Sintió que se iba a desmayar, pero aún le quedaba unachispa cálida y brillante en su interior, por pequeña que fuera y logró dar trespasos, pero no fueron suficientes. La aparición la arrojó al suelo, se dejó caerencima de sus costillas con las rodillas, mientras ahorcaba a Cassi con su pelo.La chispa se apagaba, mientras se le clavaban las costillas en los pulmones yestos se llenaban de sangre. Comenzó a marearse, murió, ahogada con supropio pelo.
    • 12ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO UNA PIEZA DE COLECCIÓN Clara Onieva MartínAquella fría mañana de octubre ella salió de su casa, como siempre, hacia elinstituto. Una extraña sensación la invadió a penas pisar la calle. Algo extraño einquietante flotaba en el ambiente,… Un silencio gélido y penetrante abrumabael aire… solo sus pasos y su eco se escuchaban por la calle. La densa neblinano la dejaba vislumbrar el final de la calle, tan solo alcanzaba a ver un granperro negro que tenía la mirada clavada en ella. Al mirar los negros ojos delperro sintió un gran escalofrío, se quedó unos segundos paralizada y decidióseguir su camino. De pronto, el perro comenzó a correr tras ella, sin saber muybien qué hacer salió disparada hacia el sentido contrario del perro, intentandoque no la alcanzase. Se metió en pequeñas calles en las que nunca habíaestado se sentía desorientada y asustada no sabía dónde ir, cuando de repentesintió un fuerte golpe en la cabeza y se desmayó.Tenía un intenso dolor en la cabeza por el golpe. Todo estaba oscuro, parecíaestar en una furgoneta porque oía el sonido del motor y sentía como se movía.De repente la furgoneta se paró y abrieron las puertas. Vio a un hombre calvo yalgo rechoncho que tenía una cicatriz en la ceja. - Hola Cristina, al fin tengo elplacer de conocerte – dijo el hombre que al parecer conocía su nombre.Cristina se intentó incorporar, pero estaba maniatada, y soltó un grito ahogadopor la mordaza que tenía puesta. - No te resistas pequeña, aunqueconsiguieras huir no llegarías muy lejos, mejor estate tranquila, pronto acabarátodo.Cristina estaba aterrada, se le escapaban lágrimas solo de pensar lo que esehombre podría hacerle; el hombre la agarró por la cintura y la sacó de lafurgoneta. En el intento de huir, Cristina dio una patada al hombre y cayó alsuelo, empezó a arrastrarse, pero el hombre la agarró del pelo y la arrastróhasta una habitación pintada de blanco con una silla de dentista en el centro. Elhombre agarró a Cristina, la sentó y con cinta de embalar la empezó a atar a lasilla. Cristina no podía hacer nada, estaba totalmente inmóvil, aterrada por loque estaba pasando, no se lo creía. El hombre cogió unas tijeras de unabandeja y empezó a cortar la ropa de la chica dejándola en ropa interior, unavez acabo con la ropa, se fue de la habitación sin decir una palabra y cerro conllave…Cristina no dejaba de sollozar, se había quedado sola en aquella habitación, sinsaber dónde estaba, ni quién era aquel hombre, seguía con la mordaza puestay no podía decir absolutamente nada, solo podía esperar, sin embargo sequedó dormida… Al cabo de unas tres horas Cristina escuchó el sonido a metalque provocó la cerradura y se despertó e intentó gritar, pero había olvidado lode la mordaza. Miró a su alrededor y se dio cuenta de que estabacompletamente desnuda y que tenía marcas de rotulador por todo el cuerpo,como si se tratara de marcas para una operación.El hombre entró de repente con un bisturí, una especie de camisón lleno desangre y una mascarilla, entonces empezó a hablar: - ¡Oh! Cristina, veo que yate has despertado… no quiero ser descortés, me presentaré, mi nombre esAdam, llevo estudiándote desde hace ocho meses, eres una estudiantemodélica, una chica sana, con un buen físico, a tus dieciséis años no tienes
    • 13ATERRORIZATE. IES S. ISIDROninguna enfermedad y… he decidido, que serás mi próxima “muñeca…”-¡¿Cómo!? Usted está enfermo–interrumpió Cristina histérica que entre tanto se había quitado la mordaza-¡suélteme!- ¡Shhh!- dijo Adam poniéndole el dedo índice sobre los labios- no te doleránada, un pinchazo y no volverás a abrir los ojos pequeña…Sin pensarlo dos veces Cristina levantó la pierna y le asestó una patadafulminante a Adam en la cabeza y cayó, golpeándose contra la mesa yquedando así inconsciente, Cristina empezó a agitar las muñecas bruscamenteconsiguiendo soltarse de la cinta de embalar y se intentó incorporar. Laspiernas le fallaban y se cayó al suelo, pero le dio igual, se empezó a arrastrarconsiguiendo salir de la habitación. Cogió una toalla manchada de sangre y sela puso alrededor del cuerpo para así taparse. Se encontraba en una especiede taller vacío, aunque con herramientas en las paredes, aun había luz fuera;de repente, Cristina oyó un ruido en otra habitación contigua a la blanca, lapuerta estaba entreabierta y Cristina pudo ver una tez pálida, con unos ojosnegros y un pelo oscuro a través de una rendija. La puerta se abrióbruscamente y en un abrir y cerrar de ojos Cristina tenía a apenas cincocentímetros a una chica de aproximadamente su edad pero totalmente pálida.La mirada de aquella “cosa” se clavó en Cristina dejándola paralizada por elmiedo. Unos ojos tan bonitos y a la vez tan vacíos, la mirada perdida, Cristinase dio cuenta de que sus extremidades estaban cosidas a su tronco… algoestaba claro, no era humana. Cristina se incorporó como pudo y se puso acorrer sin mirar atrás. Salió de aquel taller y sin darse cuenta se hallaba ya aunos dos kilómetros de aquel lugar.se dio cuenta de que se encontraba aapenas tres manzanas de su casa, pero en un lugar donde ella pocas veceshabía estado. No había comido nada en todo el día, no tenía energías, peroaun así el miedo que tenía la obligaba a correr, empezaba a sentirse agotada,estaba a un kilómetro de su barrio. Cuando, de repente, delante suya, aparecióaquel perro grande y negro, se la quedó mirando y empezó a correr detrás deella. No entendía nada, estaba desorientada y confundida, se desplomó yquedó inconsciente…Cristina abrió los ojos, una intensa luz la cegaba y un aparato para respirar letapaba la boca, estaba tumbada, probablemente en una mesa de operacionesen un hospital, no escuchaba nada, estaba sedada y no podía moverse…- ¿Qué es esto? ¿Hay alguien ahí? –susurró Cristina con la voz temblorosa-Nadie le respondió… una mano gélida como el hielo le agarró de las piernas,algo se estaba subiendo a ella, intentó quitarlo, pero estaba atada a la mesa;se estaba subiendo por su torso. De repente, la luz se apagó y la cosa que seestaba subiendo paró de pronto… Una luz ultravioleta se encendió y Cristinapudo distinguir a la chica pálida, mirándola sádicamente, con una sonrisainhumana, descabellada. Cristina se quedó quieta, todo se le nubló, le habíanclavado una jeringuilla, notaba como el líquido se introducía en sus músculos yla paralizaba por completo. la chica de la piel blanca estaba inmóvil mirándola,todo pasaba muy rápido.La desconocida se apartó de Cristina cuando ya estaba totalmente paralizada ycuando estaba a punto de cerrar los ojos, escuchó unos pasos y una manoacariciándole la cabeza…- Volvemos a vernos… Cristina.
    • 14ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO SCARED? Yuliana ArrateaMarshall, Kristen, Andrés Sean y yo éramos los mejores amigos, nosconocíamos relativamente hace poco tiempo pero era como si fuésemosamigos desde parvulitos, para cuando terminásemos el instituto teníamosplaneado un viaje a Ohio, queríamos participar en un concurso de televisión, nosabíamos si iban a aceptarnos o no pero no perderíamos nada intentándoloademás serían unas vacaciones merecidas.Tal y como lo planeamos al día siguiente de terminar el instituto, viajamos aOhio. Al llegar nos hospedamos en un hotel barato, no pensábamos quedarnosallí mucho tiempo. Andrés se puso en contacto con la productora del programa“Scared?”, (¿asustad?). Después de muchas llamadas dijeron que nos haríanuna entrevista. Como éramos menores de edad teníamos que ir con un adulto,así que Kristen llamó a su hermana, Rachel, que vivía cerca de allí. Al díasiguiente Rachel se presentó en el hotel y nos felicitó por conseguir laentrevista, nos pusimos lo más presentables y partimos hacia el canal.La idea de participar en el programa fue mía. Yo convencí a mis amigos dehacerlo, no fue difícil cuando les dije que había una recompensa final.Cuando llegamos al estudio nos entrevistaron de uno en uno. Andrés fue elprimero en entrar, salió después de 30 largos minutos un poco aturdido.Cuando le preguntamos qué tal había ido todo, nos miró sin expresión alguna ysolo dijo “le toca a Marshall” se sentó y permaneció callado a pesar de todaslas preguntas que hicimos. Marshall no tardó menos, volvió prácticamente igualque Andrés. Empecé a preocuparme pero estaba tan entusiasmada que no diimportancia a lo que estaba pasando. “Alex, Alex, ¡Alex! Te llaman”. Estabanerviosa no sabía que esperarme, llamé a la puerta y pasé. “Buenas querida,toma asiento”, me dijo un hombre trajeado con una extraña simpatía. Me sentéy empezaron los típicos: ¿Cómo te llamas? ¿Cuántos años tienes?...Pero pocoa poco iban haciéndose más y más raras. “Sí desaparecieras, ¿tus padres teecharían mucho de menos?”. Esta pregunta terminó de desconcertarme. Noentendía que tenía que ver eso con el programa pero respondí con un “Sí, porsupuesto, ellos me quieren y se preocupan por mí”. El entrevistador frunció lacara y me dijo “¿Hasta qué punto?”. Me quedé callada, no sabía que debíaresponder, qué se supone que uno debe responder a eso. Antes de quepudiese abrir la boca y responder, alguien interrumpió la entrevista súbitamentey al darse cuenta de que estaba yo allí pidió disculpas y dijo que tenía unproblema y necesitaba hablar con el hombre del traje, así que me informó deque la entrevista había terminado, podía retirarme. Prácticamente me echaronde allí y cerraron la puerta. Antes de irme pude oír que tenían un problema conuna familia, no escuché más por lo que no le di mucha importancia al tema.Me reuní con mis amigos, cuando llegué Marshall y Andrés tenían mejor cara yaunque no hablaban podías saber que te oían porque respondían conmonosílabos. Las chicas se me acercaron y les conté lo que me pasó, ellastambién parecían extrañadas por las preguntas. Después de esperar casi doshoras salió una señorita con una gran sonrisa, de las que asusta, a decirnosque su jefe no podía atendernos hoy y que volviésemos mañana. Fue unadecepción pero al menos así pudimos visitar un poco la ciudad. La hermana deKristen no podía quedarse, tenía que cuidar a su hija. Al día siguiente no volvió,
    • 15ATERRORIZATE. IES S. ISIDROsu pequeña estaba enferma y tenía que cuidarla. No pensamos que fuese muygrave ir sin un adulto, por lo que partimos de vuelta al estudio. Mientras nossentábamos en la sala de espera, apareció otra vez la secretaria de la sonrisaaterradora, dijo “No tenemos mucho tiempo, ahora pasaréis los dos quequedáis, señorita Kristen y joven Sean acompáñenme”. Marshall se acercó amí y me susurró “Vámonos”, yo no le miré extrañada, y me advirtió “No creoque sea buena idea participar en esto, ayer Andrés y yo estuvimos sobre lascosas que nos preguntaron y nos parecieron muy sospechosas, ¿es que a tino?”. Marshall tenía razón pero yo no iba a dejar pasar la oportunidad. Comono podíamos participar sin ellos intenté convencerles de que se quedaran.Tengo un gran poder de persuasión y no dudo en usarlo cuando es necesario.Después de protestar aceptaron quedarse. Kristen y Sean salieron muycontentos, al preguntarle el por qué de su felicidad dijeron que habíamospasado el casting y que en dos días participaríamos en el concurso. Todosempezaron a gritar de la emoción. De pronto Andrés se levanto y espetó “¿quécasting? ¿Ves a alguien más aquí a demás de nosotros? Estáis locos sipensáis en entrar en este concurso, yo paso”, Kristen lo miró con ojitos y dijo “Andrés, cariño, si nos dejas no podremos concursar”. Andrés estaba colado porella desde hacía mucho por lo que se dejó convencer. Es increíble lo que unapersona enamorada llega a hacer por amor.Para celebrarlo nos fuimos a un matiné, éramos jóvenes aún, no teníamos otrolugar donde ir. Bailamos hasta que no sentimos los pies. Al día siguientellamamos a casa para contarles las buenas noticias, compartieron nuestroentusiasmo y nos desearon mucha suerte.Justo antes de que entrásemos a la casa, me declaré a Marshall, por suertepara mí, yo también le gustaba. La casa era antigua o eso parecía daba laimpresión de tener 50 años o más, la decoración corroboraba mi versión, elsalón, la cocina, un servicio y un estudio en la planta baja; las habitaciones yotro servicio en la primera planta; y por último un sótano al que nos prohibieronentrar sin su permiso. Había tres habitaciones, por lo que uno tendría quedormir solo, como nadie se atrevía a hacerlo decidimos que dormiríamos unoempezando cada noche, empezando por el mayor; a Sean le pareció bien y sefue a la última habitación del pasillo. Yo dormiría con Kristen en la primerahabitación y Marshall con Andrés en la segunda. Como ninguno estabacansado bajamos al salón y jugamos al uno, las cartas del uno fueron de laspocas cosas que nos dejaron llevar a la casa. Estaba anocheciendo yempezaron a oírse ruidos extraños. Al principio no nos dio miedo pero segúniban pasando las horas se iban incrementando, aullidos de animales salvajes,golpes secos como si algo cayese al suelo, puertas que se abrían y cerrabanincluso pasos que provenían del sótano. Kristen estaba aterrorizada. Yo intentécalmarla, no había pasado más de un par de horas y teníamos que estar ahíuna semana, yo también tenía miedo pero me mostraba segura paratranquilizarla. Como los ruidos extraños no cesaban pensamos que estaríabien dormir todos en una habitación, al menos por esta noche. Todos entramosa la primera habitación, nuestra ropa estaba dispersa por todo el suelo y habíandesaparecido las mantas. De pronto a hacer frío, no teníamos con queabrigarnos, nos abrazamos y pasamos así nuestra primera noche.Al día siguiente no estaba Sean, lo buscamos por toda la casa, pero no habíarastro de él. Después de forzar la puerta de entrada pudimos abrirla, al otrolado no había nada, estábamos en algún lugar, perdidos. Empecé a asustarme,
    • 16ATERRORIZATE. IES S. ISIDROcómo se supone que habíamos llegado allí, nadie recordaba nada. Con elmiedo en el cuerpo nos sentamos en el salón, Kristen empezó a llorar sin parar,Andrés la consolaba, Marshall estaba preocupado por Sean y yo podía pensarque no había comido desde la mañana del día anterior. Fue entonces cuandosentí un olor de comida recién hecha que venía de la cocina, entré y allí estabaun apetitoso estofado, todos teníamos hambre, nos sentamos y cominos todolo que había. Me llamó la atención ver solo cuatro platos pero tenía hambre ycon el estómago vacío no puedo pensar bien, estaba delicioso. Al terminar decomer oímos una voz por los altavoces, “¡Bienvenidos nuevos concursantes deScared! Os habréis preguntado qué ha sido de vuestro amigo”, en el programanunca se había oído una voz que interactuara con los habitantes, o esocreíamos, “¿Os ha gustado la comida?”, prosiguió, espero que sí porque fuepreparada esta mañana con carne fresca, muy fresca”, hizo una pausa, “¿Oshacéis ahora una idea de lo que ha pasado con vuestro amiguito?”. Al deciresto se oyó una voz entrecortada que chillaba pidiendo auxilio, mis ojos sellenaron de lágrimas, allí no cesó el audio, pudimos oír como gritaba de dolorhasta murió. Estaba aterrada, yo había metido a mis amigos en esto, ¿quépensaban hacer con nosotros? Me aferré a Marshall y no lo solté, sentí unpánico que nunca antes había experimentado. Kristen no pudo más y devolvió,André me miró con desaprobación, de “te lo dije”. Me sentí aún peor. Teníamosque tener cuidado no debíamos separarnos si queríamos sobrevivir. Marshalldijo que él y Andrés se turnarían por las noches para hacer guardia. Esta erauna de las muchas razones por las que lo quería, era listo y mantenía la calmacuando cualquier otro chico habría perdido los papeles. Esa noche los ruidosextraños volvieron, subimos a la habitación, pedí a Marshall que vinieratambién pero no me hizo caso dijo que tenía que quedarse abajo a vigilar. Yono quería separarme de él me sentía segura a su lado, le dije que si no subíame quedaría abajo con él, aceptó a la fuerza. Esa noche no paso nada raro,menos mal. Al día siguiente el salón estaba manchado con sangre, lolimpiamos con asco. La noche siguiente, Andrés pensó que sería buena ideabloquear la puerta por si decidiesen volver no pudiesen volver a entrar.Movieron casi todos los muebles de la habitación para bloquear la puerta,estaban exhaustos, se les cerraban los ojos, Andrés no pudo más y cayótendido al suelo, Marshall me acurrucó entre sus brazos y me dormí.Me desperté con los chillidos de Kristen, quería ir al baños y no podía moverlos muebles, Marshall y Andrés estaban al otro lado, no entendía nada. Kristenhabía intentado mover los muebles pero eran demasiado pesados, yo la ayudé,sí que pesaban y hacía mucho calor, no paraba de sudar. No pudimos moverlos muebles por completo, pero si lo suficiente para salir de allí. Nada más salirKristen corrió al baño, los chicos y yo bajamos al salón, Marshall habíapreparado tostadas. Mientras las comíamos Andrés se percató de que habíapasado bastante tiempo y Kristen no bajaba. Decidimos subir a ver quépasaba, intentamos abrir la puerta pero fue imposible, gritamos su nombre perono obtuvimos respuesta. Andrés, desesperado, bajó a la cocina y subió con uncuchillo y empezó a apuñalar la puerta gritando su nombre, entonces se oyó unsollozo: “¿Chicos? ¿Sois vosotros? Sacarme de aquí por favor”. Andrésagotado soltó el cuchillo y llorando prometió a Kristen que la sacaría de allí.Marshall y yo abrazamos a Andrés. Kristen se calló y de pronto empezó a gritarpidiendo que la sacáramos, todos nuestros intentos fueron en vano, lo últimode dijo fue “Andrés querido, te quiero”. Se oyó una moto sierra y sangre
    • 17ATERRORIZATE. IES S. ISIDROempezó a salir por debajo de la puerta. Si a algo tenía verdadero terror era a lasangre. Andrés no podía más, cogió el cuchillo del suelo y se cortó las venas.Al darse cuenta Marshall le arrebató el arma blanca de las manos. Andrés leordenó que se lo diese e intentó pegarle, Marshall lo inmovilizó y Andrésrompió en llanto. En ese momento me acerqué a una cámara y empecé agritar, llorando de impotencia estaban matando a mis amigos y no podía hacernada para pararlo. Se oyó otra vez esa voz, me estremecí: ¿Chicos, no osmatéis entre vosotros pare eso estoy yo aquí”, rió, “Andrés, tranquilo ya llegarátu momento”. Andrés se dirigió a mí y me echó en cara todo lo que estabapasando: “¡Debes estar contenta, todo lo que está pasando es culpa tuya, sí, túeres la que nos está matando, P****!”. En cualquier otro momento me hubiesedefendido, pero Kristen era mi mejor amiga y estaba dolida, Marshall medefendió, empezaron a pelearse: “¿Es que no os dais cuenta de que esto es loque él quiere? Tenemos que estar más unidos que nunca”, dije entre sollozos.“Tienes razón, es culpa mía pero echándomelo en cara no solucionamos nada¿no crees? Tenemos que buscar una salida”. Se hizo el silencio.Desperté y estaba atada, en frente estaba Marshall atado a la pared al igualque yo y en medio tumbado en una mesa de madera estaba Andrés.Intentamos zafarnos pero fue inútil. Grité hasta quedarnos sin voz. Estábamosen el sótano. Percibí movimiento eran dos hombres vestidos completamentede negro, solo se podían ver los huecos blancos, de los ojos. Traían consigo uncarrito como el que llevan las azafatas en los vuelos, pero en vez de comidallevaban todo tipo de armas y objetos de tortura. Uno a uno fueron utilizándoloscon Andrés mientras él pedía clemencia, Marshall y yo lo vimos todos; vimoscómo le cortaron las manos, se las arrancaron completamente de los brazos; lecortaron la lengua para que dejase de grita; le cortaron electricidad a lospezones; le clavaron agujas en todo el pecho y mientras agonizaba le echaronaceite caliente a los ojos, ese fue su fin. Nuestros gritos no sirvieron de nada,Andrés estaba muerto. ¿Quién sería el siguiente?Oí un fuerte ruido, era una bocina, intenté pararme pero no tenía fuerzas, sentícomo unos brazos me alzaban mientras me decían: “¡Felicidades, habéisdemostrado que no tenéis miedo! ¡Sois los nuevos ganadores de Scared?!”.Forcé los ojos para intentar ver lo que estaba pasando, vi a mi familia sentadosentre el público, ¿público? Y a Marshall sentado en el mueble a mi lado, loabracé y grité con las pocas fuerzas que aún me quedaban, “¡Estamos vivosMarshall!”. El presentador rió forzadamente, “Claro que estáis vivos, chicos”,nos miró con desdén. “Muy bien querido público, todos habéis visto lo valientesque han demostrado ser esta pareja, un fuerte aplauso y que traigan elcheque”.Contamos todo lo que nos había pasado, pero nadie nos creyó, a Marshall y amí nos metieron a un psiquiátrico un mes hasta que dejamos de contar laverdad. Fue entonces cuando pensaron que estábamos <recuperados> y nossoltaron. Ahora vivimos en Acapulco, aquí hemos empezado una nueva vida,pero aún cuando cierro los ojos oigo los gritos de mis amigos.¿Fin?
    • 18ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO LA VENGANZA DE LOS CAÍDOS Paula BenavidesMe llamo Arya. Vivo en una pequeña casa a las afueras de Ansyra, unpueblecito al sur del Reino de Genève, con mis dos hermanos y mi perro, Nitid.Mis padres eran soldados voluntarios del pueblo, pero habían muerto hace yavarios años a manos de los mercenarios del Rey, en una lucha por defender alos campesinos. Para mí todo había acabado ese día, pero un halo devenganza me recorrió de arriba abajo haciéndome seguir adelante cuidando demis hermanos y jurando que un día acabaría con ellos… y así lo hice.Todo comenzó una preciosa noche de otoño. El cielo estaba salpicado pormiles de estrellas, como cientos y cientos de luciérnagas pegadas en elfirmamento, mientras el vaho que salía de mi boca parecía ser la únicaexistencia de vida en todo el bosque. La luz de la luna era mi única guía, puesme había olvidado de coger un candil al salir de casa y era difícil vislumbrar elcamino por el que andaba. Yo era bastante pobre y no podía permitirmecomprar un trozo de carne en la carnicería de Flaín, así que cada noche salía acazar lo que podía. Pero esa noche fue diferente…Caminaba por un sendero muy estrecho sobre las doce de la noche, cuando derepente vi a mi derecha una serpenteante hoguera que lucía vigorosa entre laarboleda. Me acerqué lo más sigilosamente que pude y me escondí tras unárbol para poder escuchar lo que aquella gente decía, pero cuando me dicuenta de quienes eran empecé a correr de vuelta a casa lo más rápido quepude…eran los mercenarios del Rey. Yo quería vengarme de ellos por lo que lehabían hecho a mis padres, pero también les tenía un miedo horrible. Mientrascorría oí un ruido de lo más extraño, pues no se asemejaba a ninguno quehubiera oído antes, así que me paré e intenté escuchar lo más atentamenteque pude. Como si de cosa de magia se tratase, de entre unos arbustosapareció un hombre altísimo, tanto, que se hubiera camuflado perfectamentecomo un árbol. Tenía el cabello largo y negro, unos ojos grandes color azulceleste y una boca grande y profunda como la de un lobo. Tenía la faz redonday acabada en pico como si fuera un escudo, las extremidades bastante largas yunos músculos bien tonificados. Vestía una túnica adornada con esmeraldas yrubíes, unas botas negras como el carbón y un cinturón lleno de armas deguerra. Era él el que hacia ese ruido que tanto me había fascinado y se mepresentó con el nombre de Alan. Estuvimos hablando largo rato, en el cualdescubrí que era un Templario que vagaba por el Reino de Genève en buscade mercenarios, pues ellos habían matado a su familia de la misma forma en laque habían acabado con la mía. Yo me ofrecí voluntaria para ayudarle en sucaptura y, aunque a regañadientes, tuvo que aceptar, pues yo no hubieraaceptado un “no” por respuesta. A partir de aquí, mi vida cambió de dirección.Alan me llevó a casa en caballo y me dijo que a la mañana siguiente, bientemprano, vendría a buscarme. Entre. Mis hermanos estaban durmiendo, pueseran pequeños y necesitaban largas horas de sueño, mientras que yo ya teníadiecinueve años recién cumplidos. Me lavé la cara en una pila de madera queteníamos en uno de los cuartos y me mire en su reflejo. Mi cabello rubio metapaba la cara y no me dejaba ver los ojos, verdes y claros, que habíaheredado de mi madre. La nariz respingona salía por entre unos pocos pelitosdejando ver la mitad de mi pequeña boca, de la cual estaba muy orgullosa,
    • 19ATERRORIZATE. IES S. ISIDROpues mis padres se preocupaban mucho por mí y me cuidaban todo lo mejorque podían haciendo que todas las partes de mi cuerpo brillaran con la luz dela Luna y el Sol. Era bastante alta para ser una muchacha y mis miembros,blancos como la nieve, eran muy largos pero también hábiles y rápidos. Estabaorgullosa de mi, pues mis padres querían que fuese una mujer hecha y derechaque supiera cuidar de sus hermanos hasta la edad adulta, más estaba a puntode decepcionarlos…Salí del cuarto y me dirigí a la habitación en donde preparaba la comida. Cogíun trozo de pergamino que tenía guardado en un cajón y con un carboncilloescribí un mensaje para mis pequeños: “Queridos hermanos: Me marcho. Sabéis que cuando Padre y Madremurieron juré que algún día me vengaría de los mercenarios del Rey, y hallegado la hora de que cumpla mi promesa. En cuanto leáis este mensaje, porfavor, dirigíos a casa de Gertrude, pues a partir de ahora ella cuidará devosotros. No me esperéis, pues no sé si volveré. Os quiere, Arya”.Lloré largo rato, pero no valía la pena. Salí de casa y me dirigí a casa deGertrude para advertirla de la carga a la que la había condenado, pero no mequedaba otro remedio. Ella lo entendió, pues había sido mi vecina desde quetengo memoria y sabía que tarde o temprano me iría a cumplir mi destino, asíque a la primera luz del alba partí con Alan hacia Lanta, la ciudad másimportante del Reino. Durante el camino charlamos de nuestras vidas y decomo habían cambiado las cosas desde que los mercenarios empezaron ainvadirlo todo por orden de Volzarén, el Rey dictador del Reino de Genève.Volzarén había sido el primer ministro del antiguo Rey durante muchísimosaños, hasta que un día, este lo encontró retozando con su mujer. Seenzarzaron en un combate a muerte en el cuál Volzarén mató al Rey máspoderoso y bondadoso que Genève había visto nunca, para después imponersu poder y someter a su antojo a toda la población. Desde entonces, el Reinono había vuelto a ser el mismo, todo eran robos, guerras, violaciones…Volzarén había corrompido a todo el mundo.Recorrimos largos caminos por montes y montañas, bosques, pequeñosdesiertos, lagos y lagunas y hasta paseamos a la orilla del mar. Durante eltrayecto nos encontramos, además, con muchos soldados que patrullaban susrespectivos pueblos para evitar que los mercenarios del Rey acabaran con suscosechas o se bebieran sus vinos, mientras que en los caminos, los raterosintentaban atracarnos o estafarnos, intentando vendernos sacos de trigo muybonitos por encima pero podridos por debajo. Después de varias semanas de largo caminar llegamos a la gran ciudadde Lanta, donde el Rey Volzarén tenía su corte y de la cual salían todos loscomerciantes que intentan expandir su negocio. Esta ciudad estaba habitada,mayoritariamente, por burgueses, nobles y comerciantes adinerados que nadaquerían saber del mundo exterior que se hallaba tras las murallas. Cuando yasolo nos quedaban un par de millas para llegar, Alan se paró y me dijo quedebíamos pensar algo para acabar con el Rey así como con la esclavitud quepor su culpa reinaba. Entonces, se nos ocurrió un plan tan ingenioso, que ni elmás listo de los hombres podría hacerlo fracasar, pero para ello tendríamosque esperar al anochecer para entrar en la ciudad. Y así lo hicimos…Cuando la noche empezó a caer, y la luz de la Luna llena lo iluminó todo,saltamos las murallas gracias a un montón de cajas que había apiladas junto aella y nos escondimos tras unas casas. Desde allí, intentamos seguir la ruta
    • 20ATERRORIZATE. IES S. ISIDROmás corta hacia el castillo para encontrarnos con los menos mercenariosposibles y así no llamar la atención. Al llegar a la mismísima puerta de lafortaleza, la rodeamos hacia la derecha y trepamos por los ladrillos salientes deuno de los muros que la protegían, dando a parar a una de las ventanas delsalón principal, la cual cortamos con un canto afilado y abrimos metiendo lamano por el agujero resultante. Desde ahí, nos fuimos camuflando tras laslargas cortinas que colgaban de cada ventanal hasta que llegamos a unapuerta en la que ponía “Dormitorio Real”. Entramos con el sigilo de un gatohambriento que está a punto de cazar un ratón. Yo, con la máxima cautelaposible, apoyé la mano sobre la boca de la esposa del Rey y la presioné contrami pecho, impidiendo que pudiera gritar para alertar así a los mercenarios,mientras Alan, al mismo tiempo que yo, sacó un cuchillo de su cinturón y sindar tiempo al Rey a darse cuenta se lo clavó en mitad del corazón matándoloen el acto. A partir de ese momento, mi promesa quedó saldada y el Reinosalió de su esclavitud.En los días que sucedieron, los campesinos de todo el Reino de Genèvecelebraron fiestas en honor a los caídos vengadores, Alan y yo, que para elloshabíamos sido la llave que abría la puerta de la libertad.
    • 21ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO AQUEL SER…. José Mª ArroyoUna noche Blade, un muchacho de unos dieciséis años, regresaba a su casacon la bicicleta después de ir a la biblioteca. En el camino tenía que pasar porel cementerio que había inspirado tantas historias de miedo. Pasó rápido pordelante de sus puertas cuando vio como a un ser transparente… ¡cómo unfantasma! Blade se quedó inmóvil por el terror, pero retomó su camino sin miraratrás. Cuando salió del camino del cementerio, se paró intentando recuperar elaliento y miró hacia atrás aterrorizado. Al girarse de nuevo se encontró frente aél al fantasma que vio antes en el cementerio. Blade marchó a toda prisamientras miraba hacia atrás despavorido, así fue como le atropelló un coche.Blade entró en coma al llegar al hospital. Al principio a Blade no se le pasabanada por la cabeza, pero, de repente , se le apareció en sueños la horrorosavisión del fantasma. Le pudo ver bien, era un ser con larga melena grasienta,ojos inyectados de odio y dientes que parecían sierras; las duras uñas erancomo garras bestiales y vestía con harapos sucios y putrefactos.Blade que estaba en coma vivía como una segunda vida, lo que le ocurría en elsueño, le sucedía a él en ese espacio del coma parecido a la realidad. Cuandoel fantasma se le apareció, él se encontró a sí mismo en su subconsciente. Notenía que permitir que le tocara porque eso podía suponer su aniquilación. Enese extraño mundo subconsciente que había creado, Blade comenzó a caminarpor un onírico bosque donde, era noche cerrada, las inquietantes sombras lollenaban todo. De repente, de una de las sombras más siniestras salió Calel, elser fantasmal; le intentó cortar con una afilada guadaña, adelantando una desus manos hacia el estómago de Blade. Blade comenzó a correr desesperado,el fin podía estar próximo; dejó de caminar al descubrir que salía de lassombras. Blade halló un lugar donde poder pasar la noche y superar susmiedos. Allí se encontró con dos chicos más, Jek y Alan, que eran dosmuchachos que llevaban dos años encerrados por Calel. Solo cuando lomataran podrían escapar del sueño.Al día siguiente, todo fue muy extraño porque en ese sitio nunca habían visto laluz ya que Calel era quien controlaba el día y la noche. Blade y los muchachossalieron de la caseta donde habían pasado la noche. Súbitamente, empezarona oír unos ruidos extraños, Alan fue el primero en desaparecer.Unos meses después seguían vivos Jek y Blade pero un día cuando Bladedespertó Jek no estaba. Calel lo había encontrado y matado. Solo quedaba él.Una noche de intensa luna llena, Blade le espero con agua bendita. CuandoCalel apareció Blade le echó el líquido milagroso, pero Calel a su vez leatravesó con sus garras, dejando caer el cuerpo inerte del muchacho al suelo.El fantasma se desvaneció ya no regresaría, ni tampoco lo harían Calel niBlade. En el hospital los médicos firmaron la defunción de Blade.
    • 22ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO LA VENGANZA Alexandru FaraonA lo largo de los años, en un pueblo llamado Nafaría, la gente sigue contandohistorias de espíritus, pero la mayoría de las personas creen que solo sonleyendas.Cerca del cementerio del pueblo, vivía la familia Hernández. Carlos Hernándezy Elisa Hernández estaban casados desde hacía unos veinte años. Tenían unhijo, llamado Pablo. Era un chico de dieciséis años, de gran fortaleza y altura.Tenía los ojos azules como el cielo y llevaba el pelo corto. Era muy valiente yestudiaba en el instituto Melton, el único instituto del pueblo. Faltaban dossemanas para el cumpleaños de Pablo y sus padres ya estaban organizandosu fiesta de su cumpleaños. Pasó una semana y solo quedaban siete días parala celebración, pero algo la impidió: sus padres tenían que regresar al pueblode origen, Charles, para resolver unos asuntos.Al día siguiente el chico se despidió de sus padres y se quedó solo en la casa.A medianoche, quiso salir a dar un paseo y visitar a su amigo Jack. Miró por laventana y vio que estaba nevando y había una densa niebla. El pueblo estabacubierto de nieve y las calles vacías en silencio absoluto y sumergido en unaextraña bruma. Se puso el abrigo, cogió los guantes, la linterna y, olvidando lashistorias de espíritus del pueblo, salió. Mientras caminaba, había oído una vozde una niña que estaba gritando y empezó a tener alucinaciones. A pesar delmiedo que empezó a invadirle siguió caminando. Llegó a casa de su amigoJack, pero no estaba. Después de unos diez minutos, Pablo llegó a un parque yvio que había una chica muy extraña y atractiva sentada en el banco. Era muydelgada y tenía un largo cabello ondulado que flotaba al viento.Pablo se sentó a su lado y le preguntó que estaba haciendo a esa hora en elparque. Ella no contestó nada. Estaba absorta, mirando en una sola direcciónsin mover la cabeza. Pablo le preguntó cómo se llama pero la chica no dijonada. Cogió sus manos y observó que las tenía muy frías. Después de unoscuantos minutos, la chica se levantó del banco y se fue corriendo.Pablo regresó a su casa, pensando en esa chica que parecía escondermuchos misterios.Al día siguiente, Pablo llamó a su amigo Jack y le refirió todo sobre aquellamuchacha. Jack también le contó una historia de una chica que fue asesinaday cómo su espíritu busca en el pueblo al culpable y le dijo que esa chica delparque podría ser la chica de la historia. Pablo empezó a reírse y le dijo queesa joven era muy real para ser un espíritu. A la siguiente noche, Pablo se fueal parque y allí encontró nuevamente a la chica. Era una noche de luna llena yella le reveló su identidad. Su nombre era Ana. Hablaron un rato y después sedespidieron. Al volver a su casa, Pablo sintió un escalofrío y empezó a teneralucinaciones. De repente, notó una mano en el hombro. Su corazón comenzóa latir agitadamente y sin pensar un segundo se dio la vuelta y vio a Ana.Estaba sorprendido de verla, pero no sabía qué es lo que estaba pasando ypreguntó: -¿Pero qué estás haciendo aquí?, ¿Por qué me seguiste? -Te seguí porque quería saber tu nombre, se me olvidó preguntárteloantes…contestó Ana.
    • 23ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO - ¡¿Sólo por eso?...”¡Qué tontería¡ pensaba Pablo.Ana no contestó nada. Pablo le dijo su nombre pero suponía que algo raroocurría.Al final se despidieron.Pasados unos días, ya era el 6 de noviembre, llegó el cumpleaños de Pablo.Invitó a sus mejores amigos incluso a Ana. Pablo empezó a sentir algo especialpor ella. Hicieron una gran fiesta y después de unas cuantas horas, la fiestaacabó y la gente se fue. Jack se quedó dormido en una habitación en la casade su amigo Pablo, pero él se fue a buscar a Ana y la encontró en el mismoparque. La invitó a su casa. Al llegar, Pablo encendió la tele y vio la noticia deque un padre y su hija habían sido asesinados por alguien que la policíatodavía no había encontrado. Sintió un escalofrío por todo el cuerpo y después,agotado, cayó en la cama en los brazos de Ana. Pasada una media hora, lachica apagó las luces. En la oscuridad, ella se levantó y se dirigió lentamentehacia la cocina donde empezó a buscar algo…un cuchillo, un cuchillo degrandes dimensiones y muy afilado. Regresó a la habitación donde seencontraba Pablo y se sentó la cama. Se acercó a sus oídos y empezó a decir:-¡Lo siento…pero tengo que vengarme!Después le clavó el cuchillo en el pecho. Pablo no había muerto, pero estabaagonizando. Abrió los ojos, mirando a Ana le preguntó llorando: -¿Por qué mehiciste esto…? ¿Por qué a mí?La chica cerró los ojos y desapareció como la niebla.Al día siguiente, un vecino llamó a la policía porque pensaba que algo malohabría pasado en la casa de Pablo. Los policías llegaron allí, entraron en lacasa y vieron que el chico había sido asesinado. Después inspeccionaron lacasa y en el baño encontraron un cadáver. Pero ¿de quién era ese cadáver?Era el cadáver de Jack el amigo de Pablo que también fue asesinado por Ana.En la pared, la chica dejó un mensaje:”Mi venganza no acaba”. Esa noticia dejóa todos los habitantes del pueblo aterrorizados por el miedo. La mayoría de lagente se mudó de ese espantoso pueblo.Los padres de Pablo habían recibido la noticia y regresaron rápidamente aNafaría sumidos en el dolor, para enterrar al único hijo que tenían….Pablo.
    • 24ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO LA MARCA Judith BravoHoy era el día.El día en el que el propio Lucifer se cobraba el pacto que hacía tantos años mispadres habían firmado…Mi nana hace muchos años me contó que cuando yo nací, mis padres, eranpobres. Vivíamos en una chabola a las afueras de la ciudad y que para ellos yosolo era un gran estorbo, todos los días lo pasaban muy mal; solo lo justotenían para llevarse a la boca. Hubo una temporada que estuvieron comiendo abase de los desechos que se encontraban en la calle pues le cerraron elnegocio a mi padre. Pero un día cuando yo cumplí seis años, apareció unhombre en la puerta de nuestra casa, vestido con una gran capa negra de laque solo asomaban los zapatos, unos mocasines. Tenía la piel muy pálida,llevaba un gran sombrero negro, pero nunca se me fueron de la cabeza esospenetrantes ojos teñidos en sangre que me miraban de una manera que nuncapude descifrar. Al día siguiente nos mudamos a una gran mansión, tenía todolo que quería, lo que no sabía era de donde podrían haber sacado mis padrestanto dinero. Mi nana que era muy supersticiosa me dijo que mis padres habíanhecho un pacto con Lucifer y que todo eso se iba a pagar con mi alma cuandoyo cumpliera los dieciséis años y que ese mismo día me saldría una marca enla muñeca… la estrella de David.Cuando mi nana me contó la historia no me la creía mucho, pero hoy mismome he encontrado en la muñeca con la marca, la marca que ha sellado mi vida,la marca que me va a mandar a las tinieblas… la marca que me ha quitado lavida.Me levanté esperando a que llegara la hora y dejar todo atrás. Hace años mehice inmune al miedo y al dolor, era algo que mi cuerpo rechazaba. Bajé alcomedor y me encontré que la mesa estaba llena de víveres para alimentar aun regimiento.-Amy no has probado la comida; anda come un poco, mi madre me pidió.-No me interesa comer, ¿para qué?, Le contesté con ira y acto seguido melevanté de la mesa.Salí de la casa para así despejarme y fui al lago que había en el bosque, ahíme senté como otros tantos días y me puse a leer. Cuando llevaba media horaleyendo, algo me llamó mucho la atención, elevé la cabeza y ahí estaba él, elmismo demonio que se llevaría mi vida; tan endemoniadamente hermoso quedaba hasta miedo con esas dagas ensangrentadas que acaparaban miatención. A paso lento se acercó a mí y se sentó a mi lado.-¿Qué hace una niña como tú, sola en estos peligrosos bosques?, me preguntóen un tono dulce que escondía esa oscura bestía dentro de sus entrañas.-No creo que me pase nada malo, además tampoco es de su incumbencia. Ledije con un tono desafiante.Estuvo un rato callado pero de repente preguntó:-¿Cómo te llamas?, yo sabíamuy bien que él lo tenía todavía en su mente.-Amy.- ¿Y tú sabes qué significa tu nombre?, me dijo en un tono burlón como si seestuviera riendo de mí.-No.-
    • 25ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO-Es el de uno de los ángeles caídos, en un tiempo perteneciente al Coro de losÁngeles y al Coro de los Poderes. Esta entidad enseña los secretos de laAstrología y las Artes y le reveló a Salomón, que volverá a su gloria en el cielo,dentro de 1200 años.-¿Me estás diciendo que soy un demonio?, le pregunté con tono de burla.-No, te estoy confirmando que te convertirás en uno.-Me giré para mirarle pero ya no había nadie.Me levanté y fui para mi casa. Cuando entré por la puerta, se escuchaba unamelodía de piano por toda la casa, serían mis padres pensé. Me dirigí a mihabitación, fui a encender la vela pero un frío viento la apagó. La ventanaestaba abierta de par en par, la cerré, pero al momento se volvió a abrir. Notécomo si algo me observara, pero de repente sentí algo frío y afilado contra laespalda y vi en mi pecho un gran borbotón de sangre que salía sin parar. Mecaí al suelo mientras me apretaba la herida. Se abrieron las puertas del armarioy cayeron los cadáveres de mis padres a mi lado. Lo único que podía hacer eraretorcerme de dolor…Algo me agarró el pelo, me levantó la cabeza y me dijo: -Amor te dije queserías mía, pero primero debes morir para estar conmigo.
    • 26ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO DESESPERACIÓN Alfredo SanzIntenté abrir los ojos pero los párpados se oponían y ese olor tan extraño peroa la vez tan conocido se hacía cada vez más intenso.Si no hubiese acudido a esa cena quizás me costaría menos despertarme.Maldito whisky, anoche me pasé. Haré un último intento, seguro que ya esmediodía y Alicia tiene que estar furiosa. Por cierto, he dormido como unmuerto, no me enteré ni cuándo se levantó.¡Qué raro! La habitación está a oscuras. La dichosa lámpara tiene que estarpor aquí… ¡ya está! Hay veces que una imagen o una escena te hacen quedartotalmente de piedra o por el contrario te hacen reaccionar en cuestión demilésimas de segundos. En mi caso lo que estaba viendo me hizo pegar unsalto de la cama y llegar al otro extremo de la habitación. Desde allí, inmóvil yaturdido miraba la cama en la cual yacía Alicia. Estaba bañada por el colormás atractivo y a la vez el más temido. Ese color la cubría desde el mentónhasta la cintura. Sus ojos verdes estaban mirando fijamente el techo de nuestrahabitación sin inmutarse por nada. Su rostro pálido me hizo estremecer derepente.No podría creer lo que estaba viendo, tenía que tratarse de una pesadilla…¡una pesadilla horrorosa! Reaccioné, me acerqué a ella y la toqué la mano.Estaba fría, helada. Sentí como unas gotas frías me bajaban por las mejillascasi a la misma velocidad. No podía pensar, mi mente estaba completamenteen blanco.Le miré el rostro y esa herida monstruosa que tenía en el cuello me provocónáuseas. Me alejé dos pasos hacia atrás y de repente observé unas gotas desangre que conducían hacia la puerta. En un segundo me vino a la mente suangelical rostro y no tardé en apretar el manillar de la puerta y salir al pasillo.Miré hacia un lado y hacia el otro y me dirigí corriendo hacia la segunda puertaque tenía a mi derecha. En lo que tardé en abrir la puerta me dio tiempo a leerel cartel que estaba pegado a ella: “Carla”. Abrí la puerta y miré al fondo de lahabitación donde se hallaba la cama. Estaba cubierta de toda clase depeluches. Casi siempre le decía a Alicia que entre tantos juguetes algún día nola podríamos encontrar, y ella siempre me contestaba: “- Sólo tiene 5 años, asíse siente protegida.”Me acerqué a la cama y aunque otros días me costaba más darme cuenta de síestaba o no, hoy lo noté en seguida. Definitivamente no estaba. Un escalofríorecorrió mi cuerpo en cuestión de segundos. Miré alrededor y observé elarmario. Su armario cubierto de pegatinas de princesitas. Tiene que estarescondida en él, no puede estar en otra parte. Ella es mi pequeña, no puedepasarle nada. Cogí las puertas del armario y las abrí a las dos de par en par.Ella no estaba.Rápidamente pensé en buscarla por toda la casa pero un nuevo pensamientoirrumpió en mi cabeza: Alicia está muerta y quién la mató puede tener a Carla yestar en la casa. Tengo que llamar a la policía de inmediato, ellos laencontrarán y a quien hizo esto también.Uno de los teléfonos está en el dormitorio, tengo que entrar otra vez, tengo quevolver a verla.
    • 27ATERRORIZATE. IES S. ISIDRONo puedo hacer ruido, tal vez me escucha y huye ó tal vez… ¡sube a por mí!No… si me hubiese querido matar lo habría hecho igual que lo hizo con ella.Dios, ¡Alicia está muerta!, muerta.¿Por qué a mí no?, ¿quién es? ¡Tengo que llamar a la policía! La puerta estáabierta según la dejé, y Alicia sigue estando en la misma postura con su rostroapagado. El teléfono está en mi mesilla, junto a la lámpara. Lo cojo con rapidezy marcó el 112 sin pensarlo dos veces. Me atienden de inmediato, una señora.La voz me tiembla mientras le explico que mi mujer está degollada en mi propiacama y que mi hija no está en su habitación. La señora me pide la dirección yme explica que va mandar de inmediato a la policía pero que puede ser quetarde por lo alejada que está mi vivienda de la población más próxima. Meaconseja no salir de la habitación.Al colgar el teléfono me quedé durante un instante inmóvil pero no tardó enpasarme por la cabeza la idea de que tal vez mi hija está herida y necesita miayuda. También puede ser que el que nos hizo esto ni siquiera está en la casa.No, no puedo quedarme de brazos cruzados esperando en la habitación sinsaber dónde está mi hija. Y aunque esa persona, ese monstruo esté en la casayo puedo enfrentarme a él, tengo que buscar a mi hija. Todo me da igual, notengo miedo.Al salir otra vez al pasillo grité con todas mis fuerzas:-¡Carla!.. Carla, ¿dónde estás?Un silencio enorme inundaba toda la casa. Anduve hasta la habitación dehuéspedes que estaba al lado de la habitación de Carla y entré decididamente.No había nadie, todo estaba intacto. Salí de allí y me dirigí al baño, que estabaen frente. Abrí la puerta e igual, nada. Tiene que estar en la parte de abajo,seguro está allí.Bajé corriendo las escaleras y al llegar al pasillo me detuve y volví a llamar aCarla. Esperaba un movimiento, un ruido, algo. No se escuchaba nada. Entréprimero en la cocina y eché un vistazo rápidamente. No había nadie pero algome hizo estremecer por segunda vez: el cajón de los cuchillos estaba abierto.Me acerqué y cogí un cuchillo pero me costaba sujetarlo ya que mi mano noparaba de temblar. Me di la vuelta y salí al pasillo y de allí entré al salón.Empecé a mirar a mi derecha y a mi izquierda pero todo estaba en su sitiocuando de repente se escucha un golpe muy fuerte. Me quedé bloqueadopensando en dónde sonaba ese golpe pero al cabo de unos segundos seescuchan unas voces. Eran las voces de la salvación, la policía por fin llegó.-¡Policía!-¡Abran la puerta!Solté el cuchillo y salí corriendo hacia la puerta de la entrada. Pensé que nuncaiba a llegar. La llave estaba puesta asique sólo la giré y abrí la puerta.Había cuatro policías y sólo el primero me habló:-Soy el Inspector López, ¿llamó usted pidiendo ayuda porque se produjo unasesinato?-Sí, mi mujer… mi mujer está muerta, cuando me desperté la encontré así, y mihija Carla no está.El inspector hizo unas señas y los demás policías entraron en la casa con lapistola en mano.-¿Su hija se llama Carla?-Sí, y no está en su habitación, la busqué por toda la casa.-¡Carla! Somos de la policía, ¡sal!
    • 28ATERRORIZATE. IES S. ISIDROEmpezaron a llamarla…Yo estaba llegando al pasillo de arriba con el inspector cuando de la habitaciónde huéspedes sale un policía con Carla de la mano.No podía creérmelo, ella estaba bien, no tenía ni un rasguño.-Estaba debajo de la cama inspector.-Muy bien Ramírez.-Carla, ¡pequeña!-¡Fue papá! ¡Papá le hizo daño a mamá! yo lo vi, tenía un cuchillo.-Me olía a mí que se trataba de violencia de género nada más al recibir lallamada.-¡No, yo no fui! ¡Se lo juro! ¿Carla, por qué dices esto?“Eres una niña muy inteligente, sigue mis consejos y nunca se enterarán de laverdad. Recuerda, ellos no me pueden oír, sólo TÚ.”El único recuerdo macabro, que no consigo borrar, de todo lo que me pasó esedía fue la sonrisa de mi hija Carla cuando me llevaron preso.
    • 29ATERRORIZATE. IES S. ISIDROARRESTO MORTAL 3º ESOMaría González era una expresidiaria que fue encarcelada por el asesinato desu marido. María sufría maltrato todos los días por lo que lo denunció variasveces en la comisaría del pueblo, pero su marido trabajaba allí por lo que no lacreyeron. Su marido seguía maltratándola diariamente, hasta que un día, Maríadijo basta y cuando su marido iba a pegarle de nuevo, cogió un cuchillo y leapuñaló.María estuvo encarcelada durante un año y posteriormente fue juzgada. El juezla condenó a arresto domiciliario. María viviría en su casa pero no podría salirde ella. Para ser vigilada le implantaron una alarma en el pie, de modo quecada vez que intentara salir, sonaría en la comisaría. También era controladapor un policía, antiguo compañero de su difunto marido, que montaba guardiatodos los días en su portal.Un día fue a visitar a María un vecino, David. Empezaron a charlar, María lesuplicó que le hiciera la compra una vez a la semana. David le dijo que elsupermercado estaba muy cerca, entonces María le explicó lo que ocurría.David iba casi todos los días a ver a María, por lo que se hicieron muy amigos.Una noche, María oyó ruidos extraños en el interior de la casa, tenía muchomiedo, así que se encerró en su habitación e intentó dormir. Estaba a punto deconciliar el sueño cuando de pronto escuchó un ruido, giró la cabeza y ahíestaba, el espíritu de su marido, observándola. María dio un salto y saliócorriendo de la habitación, pero el espíritu de Carlos la seguía allí donde seencerrase. Al final el espíritu la cogió y la tiró por las escaleras. María salió decasa y enseguida aparecieron cinco policías y Andrés, el que siempre estabaen el portal.Todos le preguntaban a María por lo ocurrido, pero María no contó la verdadporque la tomarían por loca y podrían volver a encerrarla, así que contó unahistoria falsa.La noche siguiente, volvió a aparecer el espíritu de Carlos y volvió a maltratar aMaría igual que hacía cuando estaba vivo. Los maltratos se sucedían nochetras noche e incluso, algunas veces, también por el día después de las visitasde David. María buscó formas de expulsar los espíritus del lugar. Para elloinvestigó en varios libros. Una de las formas era eliminar todas las pertenenciasdel espíritu, y así hizo. También tiró su anillo, pero el espíritu seguíaapareciendo. María descubrió una oquedad bajo las tablas del suelo, allíencontró un saco de dinero de Carlos. María lo donó a la parroquia y pensóque todo había acabado. Pero, al caer la noche, cuando María fue a entrar enla habitación se encontró con el espíritu que la miraba desafiantemente. Maríaechó a correr, pero éste le cerró la puerta, le pegó más que nunca, y cuandopareció que paraba María le pidió que la matara, que no jugase más con ella,
    • 30ATERRORIZATE. IES S. ISIDROque acabase con todo de una vez, pero Carlos no quería maltratarla, queríahacerla sufrir.Una noche, mientras María era golpeada, llamó David, María le advirtió que nopodía entrar, pero David insistió hasta que se lo permitió. David pasó allí lanoche y el espíritu no apareció. Pero, por la mañana, María se miró la mano einexplicablemente, tenía puesto el anillo. Se dio la vuelta y vio cómo el espíritule retorcía el brazo y le discolocaba la mandíbula a David hasta matarlo. Maríagritó pidiendo que le dejara, pero lo único que consiguió con los gritos fue queAndrés entrase en casa. María escondió el cadáver bajo las tablas del suelodonde encontró el dinero de Carlos. Mientras hablaba con Andrésconvenciéndole de que no había sucedido nada serio, el techo no pudosoportar el peso del cadáver y cayó justo en los pies de Andrés. Fue justo enese momento, cuando el espíritu se mostró ante Andrés. Carlos empezó agolpear a María y a Andrés, lanzó a ambos por las escaleras hacía el sótano.Allí volvió a golpear a Andrés hasta dejarle inconsciente, cerró la puerta yprendió fuego. María intentó reanimar a Andrés, pero no pudo, consiguió salirpor una pequeña ventana, pero al huir escuchó la voz de Andrés y volvió pararescatarle. Lograron escapa. Andrés le sugirió a María que cambiase deidentidad ya que si contaba lo ocurrido, nadie la creería.María inició una nueva vida y juró no volver nunca a esa casa.
    • 31ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO CRÓNICAS VAMPÍRICAS Laura Aparicio ¿Habéis pensado alguna vez que vuestro mejor amigo o vuestra mejor amiga pudiera ser alguna de las criaturas míticas de la oscura y tenebrosa noche, como puede ser un vampiro? Esta historia va dedicada para aquellas personas que creen que sus amigos son como ellos, humanos.Voy al instituto IES San Isidro con todos mis amigos. Se acercaba el final delsegundo trimestre y mi amiga Sara y yo estábamos planeando qué íbamos ahacer en Semana Santa, aunque cómo no, también nos preocupaban losexámenes finales del trimestre.Los fines de semana que me quedo aquí en Azuqueca le digo a Sara que sevenga conmigo a dormir a mi casa, pero ella en seguida, sin preguntar a suspadre ni nada, dice que no la dejan. Siempre me he preguntado por qué pasaeso.Ese fin de semana logré convencerla y se vino a mi casa a dormir.No había anochecido y Sara ya se estaba poniendo el pijama, casi no hablaba,como si quisiera ocultar algo. Vimos la tele un rato y cuando el aburrimientonos pudo, nos fuimos a la cama a contar historias de miedo. Es curioso, Sarasiempre contaba historias de vampiros. Ella era mi mejor amiga, así que memostré muy interesada para no hacerle el feo con lo de la sangre, loscolmillos…los vampiros.Pasado un rato, me desperté a beber agua, estábamos solas ya que mi madrese había ido a Alcalá. Se me rompió el vaso en la mano haciéndome sangre.Fui al baño a curarme y cuando volví a la cama, Sara no estaba.La busqué por toda la casa, pero no la encontré y me empecé a asustar.Regresé a la cama y noté como algo que me agarraba el cuello y me mordió.Me desperté con un horrible dolor de cabeza, miré a mi derecha y Sara noestaba, me levanté y la vi en la cocina llorando, no paraba de decir: “Lo siento,lo siento mucho Laura, yo no quería…”. Le pregunté qué pasaba y ella me mirócon una mirada fría, estaba pálida y con voz temblorosa empezó a hablarme:“¿Recuerdas el corte de tu mano? Olí tu sangre y no pude resistirme, tuve quehacerlo, me daba rabia no poder compartir esto contigo y aproveché esemomento para hacerlo, lo siento, lo siento mucho…”. Yo no sabía de quéhablaba, lo último que yo recordaba era que me corté con un vaso, me fui acurar y cuando quise volver me desmayé.Fui al baño, me miré en el espejo y allí estaban, las marcas de dos colmillosclavados en mi cuellos; grite durante unos instantes.Ahora lo comprendía todo, su comportamiento, su manera de ver las cosas yporqué reaccionaba así cuando le decía algo para hacer por la noche, comodormir en mi casa o salir a tomar algo con más gente. Ella era una vampiro yahora yo también.Oímos un ruido, era mi madre, nos vestimos rápidamente y a la que ellaentraba, nosotras salimos. Nos fuimos al parque más cercano a hablar de loque había pasado.Llegué a la conclusión de que a pesar de lo que ella había hecho yo no lajuzgaba, no estaba enfadada con ella, yo solamente estaba confusa y un pocoasustada.
    • 32ATERRORIZATE. IES S. ISIDROLos primeros días fueron fantásticos, no estaba cansada, podía hacer detodo… el problema empezó cuando empecé a tener hambre. Me enervaba,todo me parecía mal y, claro, no podía decirle a mi madre lo que me estabapasando, así que pedí ayuda a Sara. Me dijo que para calmar mi necesidad decomer, tenía que beber sangre humana. Yo no quería hacerlo, pero teníamucha hambre y tenía que comer.Una noche, mi madre reunió a todas sus amigas con sus hijos, hice que losplomos se fundieran, en cuanto se apagaron las luces, ataqué a todos, losmaté.Mis ojos se volvieron de un azul claro y brillante, y mis colmillos se volvieronafilados y fueron manchados por la sangre de la gente que yo apreciaba.
    • 33ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO MISTERIOS DEL MÁS ALLÁ. CASA ABANDONADA Francisco LastresAquella tarde Janet Harcklis pensó que ya era hora de cambiar su vida, ahoraque tenía otro trabajo y ganaba más dinero que antes quería hacer realidad susueño, que era vivir en una casa de campo cerca de la ciudad. Trabajaba dedependienta en una tienda de antigüedades. Pocos días después fue a la casade campo y un agente de la inmobiliaria le enseñó la casa por dentro, le dijo elprecio y ella aceptó a comprarla.De día esa casa era muy agradable pero de noche esa casa escondía unterrible secreto. Cuando Janet llegó a la casa empezó a mirarla por dentrotranquilamente, mientras los de la mudanza sacaban cajas y cajas del camión ylas metían dentro del pasillo. Janet estaba asombrada y decía “¡qué casa tangrande!” Mientras subía las escaleras y se dirigía a la que iba a ser suhabitación, una sombra pasó detrás de ella y sin darle importancia abrió lapuerta y entró en la habitación, vio que era grande, estaba vacía y en ellaresonaba el eco de las pisadas. Había un gran espejo apoyado en el suelo,Janet se agachó y se miró en él, estaba sucio y con polvo por encima, le pasóla mano y vio algo muy raro detrás de ella, al lado de la puerta había una niñacon la cara ensangrentada y con un vestido blanco que le caía hasta la puntade los pies. Janet lanzó un grito y un hombre de la mudanza subió y lepreguntó que había pasado, ella se lo explicó y el hombre le dijo que a lo mejorhabría sido del cansancio; de todas formas se llevó el espejo y lo tiró. Cuandolos de la mudanza se fueron ya era de noche. A Janet no le apetecía dormir enesa casa esa misma noche por lo que había visto.Esa noche se fue a dormir a casa de su hermano Jake. Al día siguiente los dosfueron a la casa, pero Janet ya no tenía miedo, Jake le ayudó a colocar laplanta de abajo. Ya solo faltaba la parte de arriba, pero decidieron dejarla parala tarde, porque ya era la hora de comer. Al volver eran atardecía y al bajar delcoche Janet vio que la cortina de la ventana de arriba se movía y al entrar vioque un gato salió corriendo de allí. Su hermano le ayudó a colocar la camapara que en la noche Janet durmiera en su casa después se despidió y se fue.Janet empezó a colocar las cosas en los muebles, la tele, los libros, la cadenade música…etc. Se hizo de noche y a Janet le entró sueño, así que se fue a lacama.Esa noche tuvo una pesadilla: un hombre con una túnica negra se le ibaacercando con la palma de la mano señalándole y con el número seis grabadocon sangre en la mano, cuando estaba a su lado Janet se despertó asustada,pero ya era de día. Fue al baño a lavarse lacara y se encontró el grifo abierto,lo cerró, se quedó perpleja pero no le dio importancia y pensó que habría sidoella misma al anochecer. Bajó a desayunar, encendió la radio y puso música.Empezó a sonar el llanto de un bebé y a lo lejos una niña tarareaba unacanción. Después se oyó una voz grave decir “Ayúdame Janet ayúdame” ysiguió sonando la música. Asustada apagó la radio y subió a vestirse y pensóque era hora de colocar los muebles de la planta de arriba, situó un espejoenfrente de la cama de su habitación, luego puso una mesita de noche al ladode su cama y encima de ella una lámpara. Después de ordenar la planta dearriba llamó a Jake por teléfono. Cuando colgó oyó de nuevo esa extraña vozgrave decir “Ayúdame Janet ayúdame”.
    • 34ATERRORIZATE. IES S. ISIDROJake vino con la cámara de fotos y los dos se hicieron una foto para recordarese día tan especial. Llegó la noche y Janet se fue dormir. Sintió como sialguien le observara, miro atrás y no vio a nadie, se durmió y volvió a tener esapesadilla, un hombre que se le acercaba lentamente con una túnica negra yuna capucha que le tapaba el rostro, señalándole con la palma de la mano enla que tenía escrito con sangre el número seis.Al día siguiente empezó a plantar flores en el jardín y empezó a cuidarlo,mientras cortaba el césped vio que por la ventana había una niña con la caraensangrentada, mirándole fijamente con cara de odio, justo entonces llegó Jakepor detrás, ella se asustó pero a la vez se rió, Jake le dio las fotos rebeladas.Esa noche al irse a la cama empezó a mirar las fotos y vio que en la foto quesalía ella con su hermano y con la casa detrás había una sombra en la ventanade arriba y en la puerta de la entrada había un hombre, era el de su pesadilla,se asustó y se dio cuenta de que la sombra era la niña con la caraensangrentada. Se levantó corriendo y de las fotos empezó a salir sangre ymás sangre; la luz empezó a parpadear y en la cama se gravó con sangre elnúmero seis. Janet casi no respiraba, su corazón palpitaba con fuerza, algo seoía, era la niña tarareando una canción en la planta de abajo. Bajó rápidamentey la radio se encendió sola, empezó a oírse un bebé llorando y una voz graveque decía “ayúdame Janet ayúdame”. De repente el sonido cesó, luego seencendió la televisión y en ella se veía la pantalla en gris y al fondo se podíaobservar acercarse al hombre de su pesadilla. Súbitamente se apagó, la luz sefue y se volvió a encender y volvió a parpadear. De pronto se quedó todooscuro y Janet pudo ver en la oscuridad una niña con un vestido blanco y lacara llena de sangre que bajaba por las escaleras levitando sobre ellas ygirando el cuello. Janet cayó al suelo y quedó inconsciente.Al día siguiente Jake llamó por teléfono, pero nadie respondía, así que decidióir a su casa, al llegar no abría nadie pero la puerta estaba entornada y decidiópasar. Vio a su hermana tumbada en el suelo inconsciente y llamó a laambulancia y se la llevaron, después de dos días en coma despertó y le contótodo lo que pasó pero Jake no la creyó aunque se quedó con la intriga y fue allía ver si era verdad. Al llegar pensó que era una tontería, entró sin miedo. Todoestaba en absoluto silencio, de repente un susurro se oyó por toda la casadecía “ayúdame” y una sombra pasó por las escaleras, Jake gritó “¡quién andaahí!” Subió las escaleras y no había nadie, pero del techo salían unasescaleras y subió por ellas. Vio que era una buhardilla; al fondo entre todo losmuebles con polvo y antiguos vio a una niña con la cara ensangrentada y concara de odio que le miraba. Jake muy asustado salió de allí corriendo, hastadejó la puerta abierta.Al llegar al hospital Janet le contó todo con detalle, la pesadilla, la niñaensangrentada, la voz grave, el bebé llorando, los números seis. Justo esamañana le dieron el alta a Janet y empezaron a investigar, decidieron ir adonde trabajaba Janet, una tienda de antigüedades, allí había un libro de temasparanormales, vieron que el número seis significa contacto con el más allá yque si tienes pesadillas con ese número hay una presencia del mas allápersiguiéndote. Janet ya sabía por dónde iba la cosa, ahora solo le faltabaaveriguar que pasó en aquella casa y quiénes vivían allí. Al entrar en la casa seoía un bebé llorar en su habitación donde también estaba la niña con la caraensangrentada que le dijo con voz grave “Ayúdame Janet ayúdame de unavez”. Jake, que estaba a su lado, le cogió del brazo a Janet y se fueron
    • 35ATERRORIZATE. IES S. ISIDROcorriendo pero antes de bajar la escalera Jake se elevó hacia arriba; era la niñaquien lo hacía, y Jake cayó abajo y quedó desangrándose inconsciente. Janetbajo lo más rápido posible y llamó a una ambulancia. Cuando llegaron losenfermeros, ella les indicó donde estaba Jake y los enfermeros le dijeronenfadados que no llamara para gastar esas bromas. El cuerpo de Jake habíadesaparecido y Janet, llorando y muy asustada, empezó a buscarlo. Días después el cartero de la ciudad llegó con una cartapara Janet, no abría nadie, pero la puerta estaba entornada y decidió entrar, sequedó boquiabierto y casi sin respiración cuando vio aquello, Janet estaba a lasubida de las escaleras ahorcada y cubierta de sangre. Al fondo se oía a unaniña tararear una canción, las paredes estaban todas pintadas con el númeroseis con sangre. El cartero salió afuera y llamo desde su móvil a la policía, a laambulancia y a todo el mundo. Cuando llegaron todos, vieron que esa casaestaba abandonada y era muy tranquila y silenciosa. El cartero fue encerradoen un psiquiátrico y le tomaron por loco. Nunca más se volvió a saber nadamás de esa casa, es más no existía ninguna Janet Harcklis, solo se sabe queel número de esa casa era el número seis.
    • 36ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO INFIERNO EN LIFEDRAIN Alexandru BulcMe encuentro en un estado de locura interminable. Me aparecen infinitasfiguras demoníacas frente a los ojos, mi visión se debilita por la enormecantidad de años que llevo enterrado en oscuridad. Creo que me estoyvolviendo loco. Soy Jack Morrow, un simple humano cuya vida acabó hace yados años.Era un precioso día de primavera. Mi padre decidió llevarnos a la casa de laplaya para desconectar un rato de la rutinaria y estresante vida quellevábamos. Mi hermana Emilly era la típica adolescente que desde los catorceaños se quedaba atrapada en su habitación durante todo el día. Por supuestoella no estaba de acuerdo con la pequeña excursión que mis padres habíanorganizado así que su decisión fue quedarse en casa. Como mis padresconfiaban en ella, aceptaron su decisión aunque yo estaba bastantepreocupado porque era el único de la familia que conocía la verdadera facetade mi hermana. Así que, a la mañana siguiente, partimos hacia Miami. Los dos días quepasamos allí mi madre, mi padre y yo fueron geniales, aunque todo este tiemposentía una presencia extraña. Cuando regresamos a casa, Emilly, comosiempre nos miraba desde detrás de la cortina oscura de su habitación.Entramos en casa y de repente un olor nauseabundo a algo podrido nos inundólas fosas nasales. No podíamos ver nada por la oscuridad con la que mihermana había sumergido la casa, así que levantamos rápido las persianas y loque vimos a continuación nos marcó tanto que creímos que estábamos en elpropio infierno. La casa estaba llena de putrefactos cadáveres y deabominables bestias que comían su asquerosa carne. En un abrir y cerrar deojos todo desapareció. Mis padres y yo nos observamos, sudando y sin saberqué decir. Varios minutos después de poder movernos y de recuperarnos trasver una pequeña muestra del terror de las tinieblas, nos miramos en unpequeño espejo que había delante de nosotros. Nuestras caras presentabancicatrices y eran de color tiza, en nuestros ojos resaltaban unas venas rojas ehinchadas, nuestros labios estaban más secos que la piel de un cadáver y consu color gris parecían estar congelados. No sabíamos qué creer y en lo únicoque pensábamos era si Emilly estaba bien, así que los tres empezamos acorrer como locos por las escaleras de la casa hasta llegar a su habitación.No se oía nada. Un ambiente cementerial lo invadía todo. Cuando toqué elpicaporte de la puerta, un extraño escalofrío invadió todos mis sentidos y derepente oí una voz que decía:- Ven Jack, ven. No tengas miedo a tu hermana.Entonces una risa maligna resonó y se hundió en nuestros tímpanoshaciéndoles vibrar. Los tres nos miramos unos a otros y durante cinco largosminutos nos quedamos inmóviles. En ese momento, decidí entrar. Al girar elpicaporte la puerta se empezó a abrir sola.Una ráfaga de niebla se extendió sobre nosotros y una repentina sensación deasfixia nos ahogó. Decidimos adentrarnos en el posible lugar más terrorífico delmundo en ese momento. Al llegar al fondo de la habitación, las paredes seiluminaron por el color de tres velas encendidas. Durante unos instantes se nosvolvió a aparecer la imagen de los cadáveres aunque de esta vez, Emilly
    • 37ATERRORIZATE. IES S. ISIDROaparecía en medio de ellos, vestida con una capa negra. Llevaba una daga dela que goteaba sangre negra y sus manos estaban llenas de cicatrices y cortesmuy profundos de los que, al igual que de la daga, chorreaba sangre negra, lapropia sangre del diablo. Sus ojos eran completamente negros e infundíanterror.Estas terroríficas imágenes nos hicieron huir de la habitación aunque ya noéramos los mismos. Creímos que lo mejor que podíamos hacer era salir de lacasa. Una vez fuera vimos que ya era de noche. Miramos alrededor y vimosque nuestra casa era la única del vecindario. Ya no sabíamos qué creer.Queríamos despertarnos ya de esta infernal pesadilla. Entonces miles deimágenes de Emilly vestida con ese satánico traje se nos aparecían hasta que,de repente, una luz débil nos iluminó un camino. Era nuestra única esperanzaasí que lo seguimos. Este camino nos llevaba detrás de la casa donde seabrían tres caminos diferentes. Decidimos que lo mejor era que cada unosiguiera uno. Durante mi camino se me aparecieron varias sombras a cuyoterrorífico aspecto era casi inmune después de todo lo visto. Al final del caminola luz se iba apagando hasta que el último destello de luz me iluminó unapuerta. Sin más reflexiones giré la cerradura de la puerta y entré. Lo que vi mesorprendió muchísimo. Estaba en un campo soleado y lleno de flores y árboles.Avancé hasta un árbol gigante situado en el medio de ese maravilloso paisaje.Al acercarme vi a una chica rubia de ojos azules, pero con una cara pálida ymuchas cicatrices. Entonces me di cuenta de que era Emilly. Cuando meacerqué, mi hermana tenía lágrimas de sangre repartidas por la cara y alpreguntarle qué pasó, ella me susurró al oído: -Bienvenido hermanito. Este esel infierno!Entonces todo el paisaje se llenó de fuego y la luz se convirtió en oscuridad.Las plantas fueron tragadas por la tierra y miles de pinchos venenosos salieronde la tierra. Esto realmente era el infierno.Tras varios días de interminable oscuridad y asfixiante olor a cadáveresputrefactos un débil rayo de luz iluminó tres placas de roca en las que ponía:“R.I.P Jack Morrow” , “R.I.P Mary Morrow” y “R.I.P Peter Morrow”.Con eso lo entendí todo.
    • 38ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO SANGRE:EN LA VENGANZA Y EN EL AMOR. Karolina CyranMi nombré es Lain y os voy ha contar mi historia y la de mi familia.El nombre de mi madre era Coraline y el de mi padre Héctor, se conocieronbajo el sauce que dividía el territorio del clan de los vampiros y el de los brujos.Ambos solían pasar horas bajo ese sauce, mi padre de día y mi madre denoche. Una noche los dos coincidieron bajo sus ramas. Al verse sintieron algoque les empujaba a conocerse. Esa noche empezaron a hablar, al ver que sesentían a gusto empezaron a quedar en ocasiones y luego con más frecuenciahasta enamorarse.Pasaron muchas noches apasionadas juntos, hasta que fueron descubiertospor mi abuela Rousel. Desde esa noche no volvieron a verse en mucho tiempo.A pesar de que mi padre sabía que mi madre no estaría bajo el sauce, él laesperaba todas las noches, hasta que una noche volvieron a encontrarse. Unanoche mi madre le anunció a mi padre que estaba embarazada y él se sintió elhombre más feliz del mundo.Una noche que ambos estaban bajo el sauce, nací yo. Cuando mi padre vioque mi madre había perdido mucha sangre, la alimentó con la suya y sesorprendió de lo rápido que se recuperaba del parto. Inmediatamente preguntó,-¿Cómo la llamaremos? Entonces mi madre respondió: -Lain, la llamaremosLain.Cuando volvió mi madre al poblado del clan, su hermano y mi tío Victorius lallevaron hasta la casa y la metieron en la cama conmigo en sus brazos paraque descansara.Durante ocho años mi madre me llevaba todas las noche a ver a mi padre,fueron ocho años de tranquilidad hasta que un día fuimos descubiertos por ellíder del clan de los vampiros, Darkus. Él encerró a mi madre en la Torre de laSoledad, y a mí me expulsó del clan al descubrirme dos días despuésutilizando mis poderes para liberar a mi madre.Darkus me abandonó bajo el sauce y me ató a él para que no pudiera volver alpoblado.Cuando mi padre me encontró, me desató y me llevó a su poblado. Ahí pasediez años aprendiendo magia y lucha. Hasta que llegó el día de mi décimooctavo cumpleaños, el más importante ya que a partir de ese día cumpliría loque sería un año más cada cien años y empezaría a desarrollar mis dones devampiro y consumiría más sangre de lo normal.No sé porque, pero esa noche Darkus y sus amigos se adentraron en nuestropoblado y nos atacaron a mi padre y a mí mientras cenábamos.Sucedió tan rápido que no tuvimos tiempo para actuar.Mi padre intentó luchar pero eran más fuertes, entonces Darkus sacó una dagaclavándosela en el corazón; a mi padre le dijo: -Esto es por la hermana de mimejor amiga.Al ver la sangre de mi padre correr por el suelo, la rabia y el dolor empezaron acomerme por dentro. Entonces Darkus dijo: -Dejad a Lain, solo porque tieneparte de nuestra sangre en sus venas.Cuando se marcharon yo me quedé sin fuerza y rompí a llorar abrazada al
    • 39ATERRORIZATE. IES S. ISIDROcuerpo sin vida de mi padre, de la única persona que tenía cerca.Tardé un mes en afrontar lo que pasó. Tras un año de entrenamiento decidí queera la hora de mi venganza.Utilicé magia para que no me reconocieran, en concreto un conjuro detransformación. Me adentré en el poblado a media noche cubierta de sangre,llorando y con cortes en los brazos. De repente, encontré a Kira, el hijo deDarkus, un chico diferente a su padre. Me preguntó: -¿Quién eres ?¿Qué te hapasado? Yo le contesté entre lloros: -Mi nombre es Nila soy del país de LosBosques Oscuros del clan De Las Rosas Negras de vampiros de pura sangrede nuestro país. Nuestro poblado ha sido atacado por los hombres lobos, quenos robaron las armas y las usaron en nuestra contra.Él se acercó corriendo a mí, me cogió en brazos y dijo: -Te llevaré a mi casa yte curaré las heridas, luego le contaré a mi padre lo que os ha pasado, mientrastú te quedes descansando.Yo acepté; cuando me recuperé ya era una de ello. Pasaron noches, semanas.En solo un mes conseguí la confianza de todos. Kira y yo nos pasábamoshoras juntos, cada noche era más divertida hasta que me confesó que mequería y no solo como a una amiga si no como algo más. Yo no supe quehacer, me quedé quieta y él se acercó a mí y me besó dulcemente y con todala pasión. No sabía lo que hacer, si apartarme o no, así que no hice nada solole seguí besando, de repente me abrazó y me susurró al oído: -Nuca teperderé, porque te quiero más que a cualquier persona.Yo me fui a la cabaña de invitados que me ofrecieron como casa y pensé: -Nopuedo seguir con esto, tengo que actuar.Decidí que era el momento, cogí mis dos espadas japonesas y me dirigí a lamansión de Darkus, entré por la ventana del dormitorio de Darkus y su mujerEleonor; mientras estaba durmiendo le clavé una de mis espadas en el corazóncomo él hizo con mi padre. De pronto, su mujer se despertó al oler la sangre yllamó a los guardias y dijo, entre lloros: -La culpable de todo esto es Nila. La visaltando por la ventana.Fui corriendo a la casa de Kira que me preguntó: -¿Qué te ha pasado?¿Porqué estás llena de sangre?Le contesté: -Lo siento, pero tuve que vengarme, siento haberte mentido, minombre es Lain y no Nila, lo siento, sé que no me perdonarás.Súbitamente llegaron los guardias y rodearon la casa de Kira, derribaron lapuerta y James, el guardaespaldas del padre de Kira, le advirtió: -Ella acaba deasesinar a tu padre.Me intenté defender con bolas de fuego, electricidad estática, magia y todosmis poderes, pero eran demasiados. Kira se quedó estupefacto, no podíacreerse lo que habían escuchado sus oídos.A la noche siguiente sería mi ejecución. Cuando estaban a punto de cortarmela cabeza se oyó un grito: -¡Parad! Era Kira y dijo: -Me da igual que hayamatado a mi padre, yo la amo y ella solo ha hecho justicia .Todos me miraron y yo, con lágrimas en los ojos que me nublaban la vista, mequedé mirando cómo se acercaba hacia mí y luego se inclinó y me besó.Luego me desató y me abrazó. A continuación me susurró al oído: -Te hasolvidado, yo nuca te perderé porque te amo independientemente de lo quehagas o lo que digan de ti.Entonces Eleonor la mujer de Darkus y madre de Kira dijo: -Arrestadles, a ellapor asesina y a mi hijo por traidor.
    • 40ATERRORIZATE. IES S. ISIDRODe repente Kira sacó una de sus espadas y me la lanzó diciendo: -Creo quesabías manejarla.Se nos acercaban por todos los lados y espalda contra espalda luchamoscontra más de cincuenta guerreros, matamos a la gran mayoría y empezamosa correr. Eleonor dijo: -Dejadles, no huirán muy lejos.Corrimos hasta el sauce. Yo supliqué que parara. Él me preguntó: -¿Por qué?A lo que yo respondí:-Porque no lo entiendo, ¿por qué lo haces?¿Por qué me defiendes y por quéhuyes conmigo?Me miró a los ojos y confesó: -Porque te amo.Me quedé mirándole y cuando iba a decir algo, me agarró con sus fuertesbrazos y me besó, tras dar un suspiro dijo:-¿Qué hacemos, a dónde vamos?Le sugerí: -Nos subimos al sauce y descansamos un rato. Me subí y abrazandoa una de las ramas, cerré los ojos.Kira me abrazó y dijo: -Veo que este árbol es muy importante para ti, ya quemás de una noche la pasamos aquí así que dime ¿Por qué es tan importantepara ti? Le respondí con lágrimas en los ojos: -Porque aquí fue donde seconocieron mis padres y aquí nací yo.Durante un buen rato nos quedamos mirando las estrellas abrazados. Kira saltodel sauce y me dijo: -Salta que te cojo.Salté y nos fuimos a mi casa del clan de los brujos. Estaba a punto deamanecer, así que tapé las ventanas para que no le pasara nada a Kira.Después de coger todas las pociones explosivas decidí irme a incendiar lamitad del poblado de los vampiros pero antes dejé una nota de dónde y a quéhora esperaría a Kira.Era la hora de su llegada, ya había incendiado la mitad del poblado, estabacansada y no podía más. Kira me miró y me pidió acabar con esto de una vez.Era la medianoche, nos paramos cogidos de las manos delante de las gentesarmadas del poblado y Kira dijo:-¡Parad! No quiero que corra más sangre por mis manos y las de mi amadaLain ,solo quiero parar esto y acabar con las estúpidas fronteras. Así que losque estáis dispuestos a parar soltad las armas y los que no atacad.Solo cinco hombres seguían sosteniendo las armas, entre ellos, James el mejoramigo y guardaespaldas de Darkus. De repente, nos atacaron y en menos decinco minutos acabamos con ellos.Después Kira anunció: -Ahora soltaréis a Cornelia, la madre de Lain. Y soloquiero decir que a partir de este momento yo y Lain, mi amada, seremosvuestros líderes.En ese momento me agarró más fuerte de la mano y me besó, entonces dijo:-Ya ha terminado todo, no tienes que preocuparte por nada...Desde esa noche todo cambió, yo volví a ver a mi madre y me casé con Kira, lapersona a la que más quiero...Y hasta estos días no ha habido más sangre en mis manos, espero que estosiga así.
    • 41ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO LA CASA DEL ESPÍRITUEra de noche y Lucía iba de camino a casa, cuando de repente oyó un ruidoque venía de la casa por donde estaba pasando. Se acercó para ver qué era loque estaba sucediendo y se quedó mirando un rato. Dio la vuelta para irse,pero de nuevo oyó ese ruido, que era como si la estuviese llamando y atraídapor una extraña fuerza decidió entrar.Al abrir la puerta sonó un chirrido muy desagradable. Entró y la puerta se cerróde un golpe. Lucía estaba un poco asustada y quiso encender la luz, pero nofuncionaba, así que rápidamente sacó su móvil para poder ver. La casa eramuy vieja, sucia y llena de muebles rotos. Fue a la cocina para ver siencontraba alguna cosa para iluminarse y localizó una vela. El ruido extrañovenía de la primera planta y decidió subir. Al ascender por las escaleras, Lucíavolvió a oír ese ruido y le entró tanto miedo que huyó despavorida. Saliócorriendo y una calle más abajo se encontró con su amiga; Lucía estaba muyasustada y le contó lo ocurrido.Su amiga no le hizo mucho caso y acompañó a Lucía a su casa. Al llegar, suamiga le prometió que a la mañana siguiente la acompañaría a la casa para verlo que pasaba.Lucía ya estaba más tranquila y se fue a dormir pensando en el día siguiente.Esa mañana Lucía y su amiga fueron a la casa y un poco asustadas entraron,pero ya no se oían los ruidos. Las chicas se fueron sin haber visto ni oído nada.Estaba anocheciendo y Lucía quería volver otra vez a la casa para ver lo quesucedía. Algo extraño le atraía hacia allí.Cuando llegó oyó esos terribles ruidos, pero aún así entró. Llevaba con ella unalinterna para poder ver y subió las escaleras. Llegó arriba y había un pasillo.Abrió la puerta de la primera habitación, al parecer era de una niña ya queestaba llena de muñecas muy viejas y con polvo, cosa que le causaba unamala sensación. Cuando salió del cuarto, al fondo del pasillo, había algoparecido a la sombra de un niño. Por un momento pensaba que teníaalucinaciones, pero se acercó y quedó sorprendida por lo que vio.Lucía estaba tan aterrorizada que se quería ir, pero al bajar las escaleras oyóuna voz que decía : -“ Nunca saldrás de aquí “.Se dio rápidamente la vuelta y miró hacia arriba, y allí estaba la niña. Separecía a un fantasma o espíritu. Lucía empezó a correr, pero al llegar a lapuerta, no se podía abrir. Buscó otra salida, pero al parecer la niña no queríaque se fuese. Lucía se acercó a la niña, pero ésta desapareció. Estabadesesperada y sin saber qué hacer, así que subió al cuarto de la niña y vio algoraro. Era como si la niña estuviera invocando a los espíritus.De repente una luz muy potente alumbró todo el cuarto y en ese momentoLucía dio un grito. Nada más se volvió a saber de ella. Se dice que Lucía y laniña están en la casa pero nadie se atreve a entrar.
    • 42ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO LA SOGA ENSANGRENTADA Yazmín CorrochanoHace mucho tiempo Azuqueca era un pueblo muy pequeño y la mayoría de lasfamilias vivían de la agricultura y la ganadería. Los niños iban todos a la mismaescuela y por las tardes jugaban en la plaza del pueblo a las chapas, al fútbol,a las canicas, etc.Un día de verano, al ser los días más largos, decidieron jugar al escondite y porhacer algo distinto, todos decidieron que también valía esconderse por las eras,pajares, casas viejas, ...Luis fue el que la ligó ya que fue el último en llegar a la fuente, y empezó acontar. Los demás se fueron corriendo a esconderse, las chicas juntas y loschicos se escondieron en grupo, pero luego se dividieron. Santi y Juan sedirigieron a las eras del pueblo y se ocultaron dentro de los carros y detrás delos trillos.Cuando pasó un buen rato y nadie iba a buscarlos, Santi decidió salvarse ysalió, Juan, en cambio, se quedó escondido.Ya estaba oscureciendo mucho y empezaron a llamarlo desesperadamente agritos para que saliera porque tenían que marcharse a casa.Empezó a llover intensamente y al ver que no aparecía fueron a buscarlo.Santi les llevó donde estuvieron escondidos pero allí no había nadie. Estabanempezando a preocuparse, eso no era normal en Juan. Estaba claro: algohabía pasado. La noche cada vez se cerraba más y más, la densa lluvia nodejaba de caer fuertemente sobre ellos y, de repente, se hizo el silencio,notaron que algo se aproximaba hacia ellos y comenzaron desgarradamente agritar aterrorizados.No sabían qué era pero cada vez estaba más cerca. Todos se abrazaron paraestar juntos ya que estaban muertos de miedo y cuando pensaron que alguieniba a atraparlos y hacerles algo terrible....Anselmo, el herrero, se bajó de sucarro y les preguntó qué hacían tan tarde en las eras, lejos de casa y con laque estaba cayendo. Todos suspiraron aliviados al ver que era él y cuando setranquilizaron le contaron que Juan había desaparecido.Anselmo, preocupado, les ayudó a buscarlo. Gritaron su nombre durantemucho tiempo, pero Juan no apareció....solo encontraron sus desparramadaschapas, su desgarrada ropa y la roja camiseta que llevaba y, sobre todo, eso,¡había una soga ensangrentada!La cara de Anselmo se quedó pálida y solo salieron de su boca dos palabras:“Ha vuelto...” Los niños le sacudieron para que volviera en sí, pero él parecíano reaccionar estaba como hipnotizado y no paraba de repetir lo mismo una yotra vez, “Ha vuelto, ha vuelto...” Cuando volvió en si les dijo que corrieran allamar a sus padres y que se reunieran allí, era muy urgente.En el momento en que todos llegaron, Anselmo les explicó que la “sogaensangrentada” había regresado y que era muy urgente encontrar a Juan.Todo el pueblo buscó por los alrededores a Juan pero no apareció.La leyenda cuenta que si desaparecía un niño y encontraban la sogaensangrentada, jamás volverían a saber de él…
    • 43ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO LA SOMBRA Jorge Salgado SolteroAbrí los ojos, no reconocía ni un solo mueble de aquella extraña habitación,parecía abandonada. Me intenté levantar, pero me dolía todo el cuerpo yestaba enganchado a una espectacular máquina. Por el aspecto de aquelartilugio y de la habitación, creía que estaba en un hospital.Me incorporé contra el respaldo de la cama y examiné atentamente lahabitación. Era rectangular, con dos puertas, me imaginé que una era la delbaño y la otra la del pasillo. Allí no había mucho más, solo había dos camas,una de ellas en la que estaba yo y la otra estaba vacía, la habitación tambiéndisponía de un pequeño armario.No tenía la menor idea de cómo podía haber llegado hasta allí. Yo tan solo eraun chaval de dieciséis años, alto, con algún que otro grano y de una cortacabellera pelirroja. Mi ropa estaba sucia y rasgada, con algún agujero en elpantalón. ¿Qué había hecho yo para merecer esto? No había hecho nada anadie, yo era un chico normal como cualquier otro.El cuerpo aún me dolía pero me quité todas aquellas ventosas que meconectaban a la máquina y me levanté. Las piernas no me respondían bien,pero me mantenía en pie. Me dirigí hacia una de las puertas y la abrí, esta erala puerta que comunicaba con el pasillo. Aquel estrecho corredor estaba en lapenumbra, solo se iluminaba gracias a la leve claridad que surgía de mihabitación. Todo parecía estar en silencio, pero de vez en cuando se oía cadavez con más intensidad una honda y entrecortada respiración que rompía aquelsepulcral silencio.¿De quién sería aquella respiración? ¿Abría alguien más enaquel horroroso lugar? Son preguntas que me surgían, de las cuales no sé siquería saber la respuesta.El pasillo estaba lleno de puertas que llevaban a otras habitaciones. Laspuertas estaban arañadas, como si alguien hubiese intentado entrardesesperadamente.Cada vez la respiración era más fuerte, giré la cabeza hacia donde provenía elruido. Al final del pasillo había una pequeña silueta. Me dirigí hacia ellacorriendo mientras gritaba. La figura me hizo subir escaleras, pasar puertas,hasta llegar a la azotea donde me paré a descansar. Ahí arriba todo se veíamejor gracias a la luz del sol. Me sorprendí al saber que la silueta que habíaestado siguiendo era una pequeña niña.La pequeña muchacha me miró fijamente, clavando su penetrante mirada enmis ojos, después de un rato se dio la vuelta y salió corriendo hacia el salientepor el cual se arrojó. Intenté detenerla pero no pude, después de aquellacarrera no me podía ni mover.Cuando me pude recuperar, me acerqué al borde de la azotea. Miré haciaabajo y sorprendentemente no había nadie abajo. Cuando me di la vuelta, laniña estaba detrás de mí.¿Cómo podía haber sido posible aquello? Yo mismo la vi como se arrojaba alvacío.La niña me miró fijamente, se rió y me empujó por el precipicio.
    • 44ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO PARALIZADO Horas PopComo todos los viernes, me fui a dormir muy tarde. Me cambié y me lancédirecto a la cama. No podía conciliar el sueño y cuando conseguí dormirme, unruido me despertó, miré mi habitación, todo estaba calmado, como siempre.La puerta estaba abierta, vi una sombra. Pensé que era mi madre, que sehabía despertado como yo por el ruido, pero me equivoqué. Intenté llamarla, mivoz no se escuchaba, intenté moverme, no podía. Solo podía observar enaquel momento.La sombra se acercaba y no podía hacer nada, el sudor corría por mi frente,sentía escalofríos. Se abrió la puerta del todo y vi a una mujer, no podíadistinguir su cara, su pelo lo tapaba. Se acercaba a mí intenté gritar ymoverme, pero no lo lograba, estaba paralizado. Aquella horrorosa mujer devestido blanco se me acercaba, la miré a los ojos, eran negros. En esemomento sentí algo inexplicable, el frío recorrió todo mi cuerpo. Con sus uñasme arañaba la cara, intenté protegerme, gritar, pedir ayuda.Estaba en aquel cuarto, paralizado y con ese ser extraño que intentabamatarme.La mujer se acercaba y me susurró al oído Tu madre vendrá conmigo.Mi miedo aumentaba, la mujer desapareció y los gritos nerviosos de mi padrellamándome me despertaron.Sí, todo era un sueño por suerte estaba un poco más tranquilo, pero con unpoco de susto todavía. Mi padre me llamaba insistentemente, me levanté de lacama de un salto, fui donde mi padre estaba. Llegué a la habitación, habíamucha sangre, mi madre estaba tirada en el suelo, llena de arañazos y sin vida.Miré hacia mi pierna y... también estaba arañada.Miré hacia el espejo y en la pared aparecía la siniestra frase: Ya es mía y vi aesa mujer de vestido blanco. Volví a fijar mi vista, me di la vuelta pero ya nohabía nada.Se lo conté todo a mi padre, él no me creyó. Me metió en un hospital, estuvedoce años en él. Al principio juraba ver ese espeluznante personaje una y otravez pero luego me resigné y decidí callar.Hoy se cumplen doce años de aquella trágica noche.Nunca más logré dormir, siempre aparece en mis sueños aquella mujer. Trasun tiempo de investigación descubrí porqué.Unas noches antes de aquel suceso, había jugado con mis amigos al juego dela ouija y cortamos el juego sin terminarlo. El espíritu nos dijo que si no loacabábamos, iban a suceder hechos terribles. Era de una mujer que había sidoincineraba por su madre contra su voluntad. Aún me arrepiento de haberjugado.Por eso por favor, no juguéis con los espíritus, nunca se sabe lo que puedenhacer.
    • 45ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO PRINCESITAS Ana RoperoNo me puedo creer que ya haya pasado un año desde la muerte de mi mejoramiga.Un día de Navidade Alicia estaba en mi casa comentando los regalos quehabíamos recibido. Sobre las ocho de la tarde se fue a la suya. Para llegar a sucasa tenía que cruzar un puente que estaba rodeado de altos y siniestrospinos. Al lado de él estaba el viejo cementerio.No supe nada de ella hasta la vuelta al instituto. Cuando la vi, estaba ida, rara,no sé, no era la chica de siempre. - Ali ¿qué te pasa? Te noto tan extraña - No me pasa nada, no te preocupes - ¿Qué no me preocupe? Eres mi mejor amiga. Desde aquella tarde en mi casa no he vuelto a saber nada de ti - Saray te he dicho que no me ocurre nadaAl verla con esa mirada de ira no la reconocí. No volví a hablar con ella hasta lasalida. - -Saray, perdona es que… - No te preocupes, soy tu amiga para lo bueno y para lo malo - Está bien, te lo contaré ¿te acuerdas de Marcos? - Como no me voy a acordar, intentó secuestrarnos, porque decía que éramos sus princesitas. En el mejor sitio en el que puede estar es donde está, en un manicomio - Ya no lo está. Aquella tarde, al llegar a las inmediaciones del cementerio, me pareció oír mi nombre entre susurros, me di la vuelta y no había nadie, pero al volverme… allí estaba. - ¡Qué! ¿Qué? No puede ser verdad - Sí, me dijo que se había escapado solamente para acabar lo que había empezado - Eso significa que nos quiere a las dos. - Así es pero no me hizo nada, me dijo que nos quería juntas.Asustada, llegué tan rápido como pude a mi casa. Intenté relajarme, puse latele y estaban dando la noticia de que aquel desgraciado se había escapadodel Centro Psiquiátrico Henares.Mis padres, los padres de Ali, la policía, todos estaban en mi casaprotegiéndonos para que Marcos no pudiera llegar a nosotras. Al levantarnos
    • 46ATERRORIZATE. IES S. ISIDROrecibimos la llamada de nuestra compañera de clase Olga. Nos dijo que habíanpintado en la puerta principal del instituto y que en ella ponía “He vuelto a pormis princesitas”. Él estaba rematadamente loco y nosotras absolutamenteasustadas. Al bajar vimos a todo el mundo alterado. - ¿Qué sucede? - Ha estado rondando por aquí. - Lo habréis cogido ¿no? - No hija, pero están tras él y queda muy poco para lograrlo.Aquel día se nos hizo eterno. Por la noche mis padres me dijeron que se teníanque ir al hospital por la abuela. Una noche más estábamos intranquilas. Alamanecer Ali me despertó y me dijo - Algo va mal.No le di importancia, pero al salir del cuarto y bajar las escaleras vimos… atodos muertos. En la nevera, dibujado con los imanes se podía leer:“Princesitas, ya estoy con vosotras”; subimos corriendo al cuarto y allí estabaél. - No, por favor, no nos hagas nada. - Como habéis crecido, estáis muy guapas. - ¡¡Saray, corre!!Nos metimos corriendo al baño y llamé a mis padres. - Mamá, están todos muertos y está en la habitación - Quedaos ahí, no os mováis. - ¡Aaaaaaaah!Tuvimos que movernos ya que reventó la puerta de una patada. Escapamospor la ventana y corrímos hacía el bosque. - Corre Saray está detrás de ti.Me defendí como pude y le dejé atrás. Alicia se cayó y se torció el tobillo. Laayudé a levantarse. Corrió agarrada a mi brazo. Ya llegaba la policía. En eseinstante, sacó un puñal, cogió a Ali y se lo clavó en el vientre. - ¡No, pedazo…!No me dejaron seguir, ya que mis padres me abrazaron y a él lo atraparon porfin. - Ali, Ali, no cierres los ojos, quédate conmigo. - Gracias por haber sido mi mejor amiga.Murió. Había perdido mucha sangre en muy poco tiempo. Tras la muerte de mimejor amiga no levantaba el ánimo, no iba al instituto… hasta que mis padres
    • 47ATERRORIZATE. IES S. ISIDROme dijeron que tenía que seguir con mi vida cotidiana. Regresé al instituto. Allítodo me recordaba a ella. Todo el mundo me daba ánimo, abrazos… Fui aclase y no tenía ni un libro. - Profe ¿puedo ir a la taquilla, para coger el libro? - Claro, claro ve.Mientras iba por los pasillos, lloraba por Ali y al mismo tiempo también tenía lasensación de que me vigilaban. En mi taquilla había muchas fotos de las dos,pero cogí los libros y me fui. Cerré la taquilla y… allí estaba. - ¡Hola, princesita!
    • 48ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO EL JUEGO DE LA MUERTE Lorena CapillaTodo empezó con una apuesta, y no una apuesta cualquiera en la que tejuegas unos caramelos o cosas con poco valor, si no una apuesta en la que tejuegas la vida.Ese día quedamos todos en un parque por la tarde, éramos seis personas,pero si lo llegamos a saber no hubiéramos ido ninguno. Eran las cinco, hacíaun poco de aire pero al estar en verano, el calor era agoiante. En la calle nohabía nadie y en el parque mucho menos. Nos dirigimos todos hacia un bancoque había debajo de la copa de un árbol, era un banco de esos de picnic asíque cabíamos todos. No sabíamos qué hacer, los tres chicos que había;Carlos, Daniel y Manu, querían jugar al fútbol y las chicas, Sandra, Jenny y yo,queríamos jugar a las cartas, y eso hicimos, los chicos fútbol y las chicascartas. Esa tardenoche no teníamos hora ninguna, teníamos ieciséis años y nonos dejaban entrar todavía a ninguna discoteca del pueblo, así que se nosocurrió contar historias de miedo. Empezó Daniel, seguido Jenny y así hastatodos. Cuando terminamos de contar todos nuestras historias era medianochey los chicos al ver que teníamos miedo, empezaron a inventarse apuestasridículas para darnos más miedo aún. Solo de recordarlo me dan escalofríos.Las primeras tres apuestas eran del tipo: “quien no suba al árbol tendrá quepasearse por el parque en ropa interior”, al estar en el parque a oscuras(apagaban las luces del pueblo a las once y cuarto para ahorrar) no se veíanada, así que si perdíamos nos daría igual. Pero lo peor fue cuando a Daniel sele ocurrió la mejor apuesta: entrar al matadero, que había a la entrada delpueblo y recorrérselo entero, y quien no lo hiciera tendría que pasar una nocheen el viejo cementerio del pueblo solo. Todos nos quedamos boquiabiertos.Una ráfaga de aíre nos provocó escalofríos, decidimos hacerlo. Llegamos a lamedia hora de proponer la apuesta, nadie quería quería quedarse una nochesolo en el cementerio, pero las leyendas que contaban acerca del matadero noeran una buena bienvenida a este sitio. El matadero estaba en un campo en la carretera qué te enviaba alpolígono y al pueblo. Bajamos por la carretera, pasamos las dos rotondas,subimos, volvimos a bajar por una carretera en S que pasaba enfrente deledificio, si seguías la carretera te llevaba a la autopista. Buscamos la entrada,ya que el matadero era un complejo de tres edificios juntos en ruinas pero deun piso solo. Al fin encontramos la entrada en la segunda parte del matadero.La puerta era grande, estaba medio rota y con un poco de color blanco paradar a conocer que antes era de ese color. Todos entramos en silencio y muydespacio. Había dos pasillos, los dos tenían las paredes llenas de baldosaagrietadas y con moho y unas perchas de metal parecidas a las del colegio. Nose veía hasta donde llegaban aquellos pasillos ya que todo estaba oscuro. ADaniel se le ocurrió hacer dos grupos, uno que fuera por el pasillo izquierdo yotro que fuera por el pasillo derecho. Daniel, Manu y yo fuimos por el izquierdo,mientras que Sandra, Carlos y Jenny fueron por el otro. No andamos mucho,
    • 49ATERRORIZATE. IES S. ISIDROcuando encontramos una habitación sin puerta a la derecha. Entramos, estabavacía, solo había algunos artilugios de cuando el matadero estaba activo. Depronto un grito nos estremeció, pensamos que seria una broma del otro grupopero por si acaso fuimos en su búsqueda. Fuimos a la entrada para ir por elotro pasillo, al correr nos encontramos de frente con Carlos y Sandra que sechocaron con nosotros.-¿Dónde esta Jenny?- preguntó Daniel alarmado.-No sé, se enfadó porque no queríamos irnos y se fue ella sola- contestóSandra-¿Y si la pasa algo? ¿Cómo se os ocurre dejarla sola?, ese grito venía deella...Hay que buscarla-dijo Manu La buscamos por todo el pasillo derecho presas del pánico y con losmecheros de los que fumábamos dando luz, no estaba. Nos fuimos al pasilloizquierdo y entramos a la primera sala donde estábamos cuando se escuchó elgrito, era imposible que estuviera allí, la hubiéramos visto pasar. Hay estabacon una sonrisa en su cara ensangrentada y colgada de un garfio en el techo.Tenía una nota en la mano, Daniel nervioso y aterrado se acercó, cogió la notallena de sangre y la abrió dando la espalda al cadáver de Jenny. Leyó la notaen voz alta: “NO…”. Todo corrimos hacia adelante sin darnos cuenta de queManu , que iba el último se había tropezado, cuando nos quisimos dar cuanta,no estaba…Salimos del matadero asustados no sabíamos que hacer. Hicimos el recuentohaber si estábamos todos y nos fijamos que faltaba Manu.-Yo me voy, paso de quedarme aquí, paso de morir- dijo Sandra-Tenemos que buscar a Manu, tú si quieres vete, pero yo voy a buscarle-replicóDaniel.Después de cinco minutos de gritos, lágrimas y enfados, Sandra se fue sola, yome quedé con Daniel y con Carlos. Entramos ahora estábamos más nerviososque nunca no sabíamos quien o que nos estaba siguiendo e intentandomatarnos. Lo primero que hicimos fue ir a buscar la estancia donde estaba elcadáver de Jenny. Caminamos con cautela, nos asomamos y ni rastro deManu. Seguimos caminando hasta llegar a una de las habitaciones másgrandes. Allí había de todo máquinas de matanza, cuchillos oxidados y… elcadáver de Manu con las cuencas de los ojos vacías por las qué caíanchorretones de sangre, su cuerpo en forma de cruz nos dejó impactados, enuna de sus manos había otra nota: “JUGUÉIS…”. Corrimos espantados haciala salida pero la puerta se nos cerró en la cara y no había forma de abrirla. Nosasomamos por una de las ventanas que hacia hilera en la pared del pasilloderecho. Los ojos se nos abrieron al compás de la boca cuando vimos aSandra vestida de blanco ahorcada en la copa de un árbol. En el tronco delárbol pudimos ver que ponía: “CON…”.Seguimos corriendo por el pasillo, este se comunicaba con la otra parte delcomplejo. No se diferenciaba mucho de la primera estancia. La primera puertaque nos encontramos daba a una habitación con una mesa vieja y dos hachasoxidadas y llenas de sangre clavadas en ella. Carlos pensó en coger una deesas hachas para estar más protegidos si nos encontrábamos con el culpable.
    • 50ATERRORIZATE. IES S. ISIDROPero al entrar la puerta se le cerró a las espaldas quedando él solo allí, en lapuerta se podía ver: “LA…” Carlos chilló mientras nosotros dábamos golpes eintentábamos abrir la puerta, no nos sirvió de nada. Daniel y yo no sabíamosque hacer, estábamos muy asustados.-Esto te pasa por hacer apuestas estúpidas- Le grité a Daniel.-Me pensaba que era una leyenda, no me eches las culpas- dijo él.-Yo me voy. No me voy a quedar ni un minuto más aquí- y camine hacía lasalida, mientras se escuchaba el chasquido de una de las puertas que había ami espalda. Llegué a la puerta de la salida dejando a Daniel solo allí, luego mearrepentí, pero ya no había marcha atrás. La puerta seguía cerrada. Esperesola, pensé en maneras de salir de allí. Hasta que de repente la puerta se abriósola. Al principio salí caminando, cuando me alejé un paco de aquella zonaempecé a correr del miedo, de la pena y de todos los sentimientos que se mejuntaron.-Esto es todo lo que sé. Más no puedo contarle. Salí corriendo hasta mi casa yles llamé- Le dije al inspector Martín.-Hemos estado allí, y hemos encontrado el cadáver de Daniel fuera delmatadero, al final puedo salir, tenía una nota, no sé si a ti te dirá algo… ponía“MUERTE”.- Me dice mucho- conteste yo bajando la cabeza.“NO JUGUEIS CON LA MUERTE”
    • 51ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO EL SECRETO DEL FUEGO Marco MayoralMe monté en el autobús después de que el conductor diera la última llamada,no podía pensar en otra cosa que marcharme, escapar, evadirme por unos díasde toda lo que dejaba atrás. Me senté en la parte posterior del autobús, podíaelegir pues una mujer mayor y un hombre con cara de pocos amigos, habíanmontado en él. Cuando por fin logré encajar la maleta de mano en uno de esoshuecos tan estrechos, me senté junto a la ventana. Me puse los cascos y cerrélos ojos.Un movimiento brusco del autobús me despertó y miré alrededor para ver loque podía reconocer, ya estaba llegando a mi destino. El autobús paró enmedio de la plaza del pueblo, cogí mi maleta y descendí las escaleras hastatocar el suelo. Para mí fue importante pues ese suelo era la libertad. Era otoño,las hojas cubrían el suelo tiñendo todo de naranja, rojo y amarillo, hacía frió, unfrió muy intenso que penetraba en el cuerpo y te congelaba los huesos, mesubí la cremallera hasta arriba, me ajusté la maleta bien al hombro y caminépor los callejones hasta llegar a la casa de mis padres.Estaba igual, tal y como la recordaba; un pasillo largo y amplio, unas grandesescaleras que subían hasta las habitaciones. Me acuerdo que de niño medeslizaba por la barandilla como si fuera un tobogán. La estancia siempreestaba bien iluminada por don grandes ventanales a los lados, pero ese día eracomo si le faltara luz, como si le faltara vida. Dejé caer la maleta al suelo y medirigí al salón para encender la chimenea; me costó un poco pero logréencenderla con un poco de leña y pastillas de encendido; colgué el abrigo en elperchero de la entrada y recogí mi maleta, no quería dormir en las habitacionesasí que regrese al salón y me senté en el sofá mirando al fuego. Poco a pocose me cerraban los ojos, por fin podría dormir después de dos díasinolvidables.Un frió me recorrió el cuerpo seguido de una sensación de liberación ybienestar; me incorporé, caminé hasta la cocina y me fijé en el reloj quecolgaba de la pared, eran las 2:15; pensé que había dormido décadas. Measomé por la ventana. La oscuridad cubría todo. Me agaché a coger un platodel armario de debajo de la ventana. Cuando me incorpore, vi apoyada en laventana, un cara vieja con los ojos negros, las manos negras, en ellas se veíanlos huesos apoyados junto a la cabeza, una en cada lado, como intentando verel interior. No podía respirar, me eché para atrás tropezándome con la silla delcomedor, dejando caer el plato al suelo.El sonido del crujido de la porcelana contra el suelo me hizo cerrar los ojos, porun segundo; cuando los abrí todo estaba igual, ni rastro de esa mujer; penséque todo habían sido imaginaciones mías por la falta de sueño. Intentétranquilizarme pero el fondo no podía, tenía grabada esa imagen. Ya no teníahambre, regrese al salón, pero al darme la vuelta, ahí estaba otra vez. En unossegundos me miró con mirada triste, me señaló y exploto en llamas gritando dedolor. Caí redondo al suelo arrastrándome debajo del perchero; se me cayó mi
    • 52ATERRORIZATE. IES S. ISIDROabrigo encima tapándome la vista, me lo quite rápidamente pero ya no quedabani rastro de la mujer, ni de las cenizas, ni una quemadura en la alfombra, nada,me quedé inmóvil mirando a todos lados esperando no volver a verla, se mesaltaron las lágrimas aunque intentaba contenerlas. No quería que ese ser meviera llorar; corrí hacia el salón cerrando la puerta y poniendo una silla en elpicaporte, me senté e intenté pensar en otra cosa.Llamaron al timbre, lo primero que hice fue mirar al exterior por la ventana yaera de día y me sentí más seguro, quité la silla del picaporte, abrí la puertapoco a poco, miré y me dirigí a la puerta. Eran unos amigos, me sentí aliviado yles invité a pasar, les conté todo lo sucedido esa noche. Casi todo. Iván, Elena,Nuria y Toni, se quedaran mirando como si no pudieran decir nada. Yo les pedíque se quedaran a dormir esa noche, ellos aceptaran solo para demostrarmeque no había nadie.Esa noche comenzó todo, unos nos quedamos en el salón a ver la tele, otrosen la cocina a preparar algo de cenar pero yo no estaba tranquilo, no tenía lasensación de cuando tienes miedo y alguien se queda contigo, esa sensaciónde que teniendo a alguien a tu lado no te puede pasar nada.Todos no quedamos a dormir, uno en cada habitación, menos yo que dormíaen el salón.Unos gritos me sobresaltaron y me levanté corriendo, subí a las habitaciones ylas puertas estaba cerradas; comprobé todas las puertas de las habitacionesde mis amigos; ninguna, por mucho que lo intentaba, se movía ni un ápice,pero los gritos y golpes de mis amigos aumentaban, lo único que gritaban era“No nos mates, no podemos salir, hay rejas en las ventanas”.Un denso humo subía por los escaleras, bajé y todo el salón estaba en llamas.Intenté extinguirlas pero ya era demasiado tarde, volví a subir a decirles a misamigos lo que sucedía; al oír lo que pasaba gritaban más, di patadas a laspuertas pero nada. Después de un rato intentando ayudarles, me fui a pedirayuda, corrí hacia la puerta y ahí estaba esa mujer, en medio de la puerta, mequedé quieto e hizo el mismo gesto que la última vez, me miró y me señaló.Una explosión me hizo caer al suelo; cuando me levanté ya no estaba, abrí lapuerta y llamé a los vecinos que estaban ya avisando a la policía porque elhumo se veía desde lejos. No tuve fuerzas para seguir de pie y caí al sueloinconsciente.El ruido de los bomberos, la policía y la gente gritar me despertó; estabatumbado en el salón de los vecinos, cuando oí abrirse la puerta y un policíaapareció en el salón explicándome que no habían conseguido rescatar a misamigos pero que encontraron un móvil que me entregó, después de darme elpésame. Era el móvil de Nuria estaba apagado pero recordé que apuntaba elnúmero PIN en la carcasa, lo encendí y recibió un mensaje un minuto después.Lo leí, ponía: “No saldréis vivos de esta casa, espero que no os de miedo elfuego”. Miré quién lo había enviado, no podía dar crédito, el nombre del emisorera yo, yo lo había enviado. Eso era imposible.Luego recordé como un flash que fui yo, yo cerré las habitaciones con llave, yorocié el salón con gasolina y saqué un tronco ardiendo de la chimenea, yo losmaté. Ahora entiendo lo que me quería decir esa mujer: yo era el asesino, yo ysolo yo.Me subí al autobús, después de que el conductor diera la última llamada, nopodía pensar en otra cosa que marcharme, escapar, evadirme por unos días detoda lo que dejaba atrás. Me puse los cascos y cerré los ojos…
    • 53ATERRORIZATE. IES S. ISIDRO