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Actividad fisica en_personas_con_sobrepeso_obesidad
 

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    Actividad fisica en_personas_con_sobrepeso_obesidad Actividad fisica en_personas_con_sobrepeso_obesidad Document Transcript

    • Algunas consideraciones sobre actividad física en personas con sobrepeso y obesidad
    • Algunas consideraciones sobre actividad física en personas con sobrepeso y obesidad Víctor Hugo Arboleda Serna Elkin Fernando Arango Vélez Fredy Alonso Patiño Villada Editores Medellín 2011
    • Víctor Hugo Arboleda Serna. Elkin Fernando Arango Vélez Fredy Alonso Patiño Villada, Eds. Algunas consideraciones sobre actividad física en personas con sobrepeso y obesidad Medellín: Funámbulos Editores. 2011, p. 89 (Serie Expomotricidad; 4) 978-958-8709-92-5 Algunas consideraciones sobre actividad física en personas con sobrepeso y obesidad Editores Víctor Hugo Arboleda Serna Elkin Fernando Arango Vélez Fredy Alonso Patiño Villada Profesores Universidad de Antioquia, Instituto de Educación Física. © Universidad de Antioquia Instituto universitario de Educación Física Funámbulos Editores Ciudadela Robledo Carrera 75 65-87. of. 110 Medellín, Colombia tel. (57-4) 219 92 50 fax. (57-4) 219 92 61 Código Postal: 050034 funambulos@edufisica.udea.edu.co Michel Andrés García Otálora María Mónica Valencia Ana María Berrío María Alexandra Rivera Johan Enrique Ortiz Darío Mendoza Romero Adriana Urbina Germán Augusto Baquero Sastre Hilario Moreno Bolívar Santiago Ramos Bermúdez Iván Gonzalo Martínez Pedro J. Benito Peinado Rocío Cupeiro Coto Dolores Susana Andrade Tenesaca Angélica María Ochoa Aviles Silvia Johana Ortiz Ulloa Rosendo Iván Rojas Reyes Jorge Luis García Álvarez Silvana Patricia Donoso Moscoso 978-958-8709-92-5 Primera edición: noviembre de 2011 Impreso y hecho en Medellín - Colombia Apoyan: Universidad de Antioquia Vicerrectoría de Extensión Instituto Universitario de Educación Física Gobernación de Antioquia Secretaría de Educación para la Cultura Indeportes Antioquia Coldeportes Comité olímpico Colombiano Diseño y revisión de textos Hernán Giraldo/Soluciones Editoriales soleito@gmail.com Tel. 333 54 31 Medellín, Colombia. Ilustración y diseño de portadas Maestra en artes Plásticas María alejandra Sepúlveda Echeverri graffito85@hotmail.com Impresión Todográficas Ltda. Cra. 72 45E-128. Tel. 412 86 01 Medellín, Colombia. La responsabilidad de los ensayos es de los autores y no comprometen ni a la Universidad de Antioquia ni al instituto
    • universitario de Educación física ni a funámbulos Editores. Todos los derechos reservados. Este libro no podrá ser reproducido, ni total ni parcialmente sin previo permiso escrito de los autores.
    • TABLA DE CONTENIDO Presentación 8 Pautas de actividad física para el entrenamiento en personas con sobrepeso y obesidad 10 Análisis de los componentes espectrales de la variabilidad cardíaca en hombres jóvenes: efecto del sobrepeso y la inactividad física 26 Relación del sobrepeso y la obesidad con problemas de flexibilidad, resistencia muscular y alteraciones posturales lumbopélvicas 39 Asociación entre el sobrepeso y obesidad con la aptitud física (EUROFIT) y el nivel socioeconómico en alumnos de 8º a 10o grado de educación básica. Cuenca- Ecuador (2008-2009) 51 Hábitos de ejercicio físico y su relación con la composición corporal en adultos mayores activos 62 Funámbulos Editores 78
    • Presentación Los cambios en el estilo de vida, producto de los desarrollos tecnológicos que se dan de una manera vertiginosa desde hace más de 50 años, han mejorado de una manera clara las comodidades de las personas, pero a su vez traen como consecuencia el aumento del riesgo de padecer algunas condiciones que pueden afectar su salud. Dentro de estas condiciones se encuentra la epidemia mundial de obesidad, que afecta sin distingos de clase social, sexo o creencias religiosas; incluso son cada vez más las personas que se ven afectadas por la obesidad a edades tempranas de su ciclo vital, durante la niñez. Cada vez es más contundente la evidencia de que padecer obesidad deteriora la calidad de vida, aumenta la incidencia y prevalencia de trastornos como la hipertensión arterial, la Diabetes Mellitus, las dislipidemias, las artrosis, la depresión, algunos tipos de cáncer (colon, endometrio, próstata), la apnea del sueño, la ateroesclerosis y otras más, condiciones que son causa de gran discapacidad y mortalidad en casi todas las poblaciones del mundo. En Colombia y particularmente en el departamento de Antioquia, este fenómeno es cada vez más frecuente, lo que amerita abrir el debate permanente sobre las consecuencias que se derivan de ser obeso, y sobre las mejores formas de enfrentar dicha epidemia, tanto desde el punto de vista individual como colectivo, e identificar los vacíos que la investigación aún no llena, con el fin de proponer estudios que aborden el problema desde nuestro propio contexto. Como una contribución a lo anteriormente dicho presentamos este libro, que contiene una serie de artículos de gran interés académico y práctico, escrito por autores iberoamericanos, producto de sus investigaciones originales en el tema. En el primer capítulo, los profesores Iván Gonzalo Martínez, Pedro J. Benito Peinado y Rocío Cupeiro junto con su Grupo de Investigación PRONAF, resaltan la importancia del trabajo multidisciplinar para el tratamiento idóneo de la obesidad y analizan las pautas más recomendables para la prescripción de ejercicio físico orientado a la disminución de la grasa corporal, tomando como referencia diversos estudios clínicos publicados en los últimos años.
    • En el segundo capítulo, el médico Michel Andrés García Otálora y cols. muestran un estudio propio sobre el comportamiento de la variabilidad de la frecuencia cardíaca en personas, de acuerdo a su nivel de entrenamiento aeróbico y su índice de masa corporal, interesante trabajo por su indicación de la variabilidad de la frecuencia cardíaca como factor predictor de la morbimortalidad por enfermedades cardiovasculares. Posteriormente, el magíster Germán Augusto Baquero presenta los resultados de un estudio transversal desarrollado con 494 hombres asistentes al Centro de Investigación de Cultura Física de la Escuela Militar de Cadetes General José María Córdova en el año 2008, en el cual se estableció la relación del sobrepeso y la obesidad con alteraciones de las capacidades físicas (flexibilidad y resistencia muscular) y el desencadenamiento de alteraciones posturales lumbo-pélvicas. Los resultados mostraron que las personas que presentan esta condición tienen una importante reducción en su flexibilidad y potencia musculares, lo cual genera imbalances que reducen las posibilidades de estabilización dinámica articular y de preservación en situaciones de morfología y alineación postural vertebral. En el cuarto capítulo, la doctora Andrade y sus compañeros de investigación, en un trabajo realizado en Cuenca (Ecuador), determinaron la asociación del sobrepeso y la obesidad con la aptitud física (componente cardiovascular y muscular) y el nivel socioeconómico en adolescentes. Los resultados encontrados mostraron que dicha condición se asocia con el desempeño en la prueba de carrera de 20 metros y ligada al estrato socioeconómico. Por tanto, es importante considerar las capacidades físicas y el nivel socioeconómico de los adolescentes al diseñar y poner en marcha programas de intervención y prevención. Finalmente, los profesores Hilario Moreno Bolívar y Santiago Ramos Bermúdez identificaron la frecuencia semanal, el número de horas de ejercicio físico y los años de práctica deportiva en relación con el índice de masa corporal, porcentaje de grasa, perímetro abdominal y perímetro de cadera, en un grupo de adultos mayores participantes en programas de ejercicio físico. Entre sus resultados más importantes encontraron que la frecuencia y número de horas semanales de ejercicio físico presentaron una correlación negativa con el porcentaje de grasa corporal, aunque la mayoría de los evaluados adolecían de exceso de peso, de grasa corporal y riego cardiovascular y metabólico aumentados. Esto resalta la importancia de incentivar la práctica del ejercicio físico en la población mayor como una forma de contrarrestar el impacto negativo que el sobrepeso y la obesidad ocasionan sobre la salud.
    • Pautas de actividad física para el entrenamiento en personas con sobrepeso y obesidad Iván Gonzalo Martínez1 Pedro J. Benito Peinado 2 Rocío Cupeiro Coto3 Grupo de investigación PRONAF Resumen La obesidad es una enfermedad sistémica que supone un factor de riesgo para un cuadro múltiple de otras patologías, aparte de reducir la esperanza y calidad de vida de las personas que la padecen. El tratamiento idóneo de la obesidad implica un enfoque multifactorial que debería ser efectuado por un equipo multidisciplinar. Uno de los pilares fundamentales, tanto del tratamiento como de la prevención de esta enfermedad, es la actividad física. En el presente trabajo se analizan las pautas más recomendables para la prescripción de ejercicio físico orientado a la disminución de la grasa corporal. Palabras clave: obesidad, sobrepeso, ejercicio, actividad física Introducción El sobrepeso y la obesidad comienzan a ser considerados como una epidemia en todo el mundo, tal y como lo manifiesta la Organización Mundial de la Salud (OMS) 1 Docente de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte-INEF- de la Universidad Politécnica de Madrid, Madrid, España. Correo electrónico: ivan600@gmail.com 2 Secretario del Departamento de Salud y Rendimiento Humano de la Universidad Politécnica de Madrid, Madrid, España. Correo electrónico: pedroj.benito@upm.es 3 Docente del Departamento de Salud y Rendimiento Humano de la Universidad Politécnica de Madrid y del Instituto de Ciencias del Deporte, Universidad Camilo José Cela, Madrid, España. Correo electrónico: rocio.cupeiro@gmail.com
    • que “considera la obesidad como la gran epidemia del siglo XXI” (Pereira-Cunill & García-Luna, 2005). Se calcula que actualmente en Estados Unidos el 66% de los adultos tiene sobrepeso u obesidad (Ogden et al., 2006), porcentaje que se incrementará en menos de cinco años hasta afectar a dos tercios de la población (Wang & Beydoun, 2007), lo que conlleva unos gastos sanitarios asociados muy elevados (cercano al 7% en países desarrollados) (González Gross, Benito Peinado & Meléndez, 2008, p. 279). La preocupación por la salud y la estética en relación al sobrepeso y la obesidad en nuestra sociedad es una realidad ampliamente extendida. Sin embargo, hoy en día parece que el diseño de intervenciones que se basan en la actividad física plantea diferentes dudas, fundamentalmente en cuanto al tipo de ejercicio (cardiovascular, entrenamiento con cargas o combinaciones) y a las intensidades recomendadas de ejecución. El principal objetivo del presente trabajo es dilucidar algunas de estas cuestiones, ofreciendo al lector las pautas básicas de prescripción de ejercicio orientado a la pérdida de grasa corporal, tomando como referencia diversos estudios clínicos publicados en los últimos años (Donnelly et al., 2004; Lazzer et al., 2005; Loucks, 2004; Volek, 2004). Definición de obesidad Tradicionalmente el umbral del sobrepeso y la obesidad se marca en función del índice de masa corporal, siendo de 25-29,9kg·m-2 La obesidad se define como un exceso de grasa corporal, que en el caso de varones está por encima del 25% del peso corporal, y en mujeres por encima del 32% (Tabla 1). El gran problema derivado de la obesidad es el mayor riesgo de mortalidad y de padecer diversos trastornos, como el síndrome metabólico, la diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, algunos tipos de cáncer o dificultades del aparato locomotor (Donnelly et al., 2009; Hainer, Toplak, & Mitrakou, 2008). Todo ello provoca que la obesidad suponga la segunda causa de muerte prevenible en países desarrollados (González Gross et al., 2008, p. 279). Tabla 1. Porcentajes de referencia de grasa corporal en hombres y mujeres (Tomado de American Council on Exercise, 2008). Clasificación Mujeres (% Grasa) Varones (% Grasa) Grasa imprescindible 10-13 % 2-5 % Deportistas 14-20 % 6-13 %
    • Personas activas físicamente 21-24 % 14-17 % Aceptable 25-31 % 18-24 % Obesidad > 32% > 25% Parece ser que el exceso de grasa no es el principal responsable de la comorbilidad asociada a la obesidad, siendo más relevante la distribución antropométrica de la misma y la realización de actividad física. La distribución localizada de grasa en la zona visceral y abdominal es la distribución adiposa que más incrementa el riesgo de padecer resistencia a la insulina, una enfermedad cardiovascular o de sufrir síndrome metabólico (Canoy, 2010). Respecto al nivel de actividad física, se ha comprobado que una buena condición física en los adolescentes, incluso entre los que presentan un porcentaje mayor de grasa corporal, da lugar a iguales o incluso mejores indicadores de salud que en los delgados pero sedentarios (Ortega et al., 2005). Teoría del balance energético El cuerpo humano tiende a acumular en forma de tejido adiposo toda la energía que se le facilita y que no utiliza en ese momento. Aunque existen excepciones en las cuales la obesidad está producida por problemas metabólicos o genéticos severos (Ochoa, Martí, & Martínez, 2004), en la gran mayoría de los casos esta situación es debida a un desequilibrio entre el aporte energético de la dieta y el gasto energético debido a las actividades físicas diarias. Tradicionalmente, en relación al aporte energético, se han considerado tres situaciones: a.Que sea igual al gasto, en cuyo caso el peso corporal en principio se mantendrá estable. b.Que sea mayor que el gasto. El peso corporal y el porcentaje de grasa aumentarán. c.Que sea menor que el gasto. Éste es el caso que nos interesa, puesto que es así como podemos inducir una reducción de la grasa y del peso corporal. En la Figura 1 se ilustran los fundamentos de la teoría del balance energético.
    • Figura 1. Elementos que intervienen en la teoría del balance energético. A partir de Donnelly et al., 2004; Hunter, Wetzstein, Fields, Brown, & Bamman, 2000. Las razones de que hoy en día exista un desequilibrio energético son de sobra conocidas, y entre ellas podemos destacar las siguientes: - El cambio en los hábitos nutricionales, con dietas de mayor densidad energética, pobres en frutas y verduras, así como ciertos comportamientos erróneos (no desayunar, dietas agresivas de adelgazamiento, etc.) contribuyen a la ganancia progresiva de masa grasa (González Gross et al., 2008, p. 281). - La falta de práctica de ejercicio físico regulado, el aumento del tiempo dedicado a las actividades sedentarias, el número de horas que se está viendo la televisión o el empleo del transporte motorizado en los desplazamientos, son factores independientes de riesgo para sufrir obesidad y sobrepeso (Hu, Li, Colditz, Willett & Manson, 2003). Actualmente encontramos bastantes usuarios que han vivido una situación muy prolongada de sedentarismo, en muchas ocasiones de décadas, lo que conlleva un cambio en el comportamiento fisiológico de su organismo (Poirier & Despres, 2001). Esta situación ha provocado que diversos investigadores comiencen a hablar de una “fisiología del sedentarismo” (Tremblay, Colley, Saunders, Healy & Owen, 2010). - Por último debemos tener en cuenta también factores genéticos. El cuerpo humano genéticamente está “diseñado”, en la mayoría de los casos, para acumular energía debido a las épocas de hambruna existentes en el pasado. Hoy en día, este diseño hace que entre el 30 y el 80% de la variación en el peso corporal se relacione con factores genéticos, y que más de 430 regiones cromosómicas se relacionen con la regulación del peso corporal (Clement,
    • 2006; Ochoa et al., 2004). Dados los continuos avances en esta materia, remitimos al lector interesado a la página web http://obesitygene.pbrc.edu, donde anualmente se publica el mapa genético de la obesidad (Perusse et al., 2005). Por tanto, son diversos los factores que determinan el depósito de grasa corporal del organismo y éstos condicionan también que no todas las personas respondan por igual cuando se trata de perder grasa corporal. Sin embargo, la teoría general sobre la que descansan los principios fisiológicos para perder peso o grasa corporal, se basa en crear un desequilibrio energético negativo que nos obligue a utilizar la grasa de reserva (Donnelly et al., 2004; Hunter et al., 2000). Estrategias para la disminución del peso graso Los tratamientos propuestos para disminuir los efectos del sobrepeso y la obesidad se encuentran divididos fundamentalmente en quirúrgicos, farmacológicos y no farmacológicos (Hainer et al., 2008). El tratamiento esencial de la obesidad se fundamenta en una dieta hipocalórica y baja en grasas, combinada con ejercicio físico y con la implementación de estrategias de cambios cognitivos conductuales en el estilo de vida (González Gross et al., 2008, p. 291; Hainer et al., 2008; Ross et al., 2009). El objetivo de la presente comunicación es analizar, dentro de las estrategias no farmacológicas, cuyos pilares fundamentales son la intervención nutricional, el apoyo psicológico y la actividad física. El ejercicio físico es un componente importante porque, con tan solo 30 minutos de actividad moderada diaria, mejora la pérdida inicial de peso, previene las ganancias una vez finalizado el programa (Phelan, Wyatt, Hill, & Wing, 2006), protege contra la pérdida de masa magra y, por tanto, contra el descenso de metabolismo basal asociado a las dietas de restricción calórica, mejora el rendimiento cardiorrespiratorio, reduce los riesgos cardiometabólicos asociados a la obesidad y favorece las sensaciones de bienestar en el paciente (Hainer et al., 2008; Jakicic & Otto, 2006). Pautas para el diseño de programas de actividad física orientados a la pérdida de peso El objetivo de pérdida de peso es quizá uno de los más solicitados en los centros de salud y deportivos, y cuya consecución depende mucho de la adherencia de los
    • usuarios al entrenamiento, pues cualquier programa efectivo para la disminución de grasa corporal pasa, ineludiblemente, por un mínimo de regularidad en los estímulos de entrenamiento, que la mayor parte de los autores sitúan en al menos 5 días de actividad moderada a la semana (Jakicic & Otto, 2006; Poirier & Despres, 2001). Es por ello que debemos ser cuidadosos en el diseño de estos programas, para que los esfuerzos invertidos obtengan los mejores resultados. En la Tabla 2, en función de la última revisión realizada por un panel de expertos del Colegio Americano de Medicina Deportiva, podemos consultar los niveles de evidencia sobre los posicionamientos de esta organización en relación a la actividad física y la pérdida de peso en adultos. Tabla 2. Niveles de evidencia sobre la importancia de la actividad física en la pérdida y el mantenimiento del peso en adultos (Donnelly et al., 2009). Posicionamiento Categoría Evidencia AF para prevenir la ganancia de peso. 150-205min/sem de AF, con un equivalente energético de 1200-2000 kcal/sem prevendrá una ganancia de peso mayor del 3% en la mayoría de adultos. A AF y pérdida de peso. AF<150min/sem promueve una pérdida mínima de peso; AF>150min/ sem origina una pérdida de 2-3 kg; AF>225-420 min/sem provoca una pérdida de 5-7,5 kg. Existe una relación dosis-respuesta. B AF para el mantenimiento de peso tras la pérdida del mismo. Algunos estudios sustentan que 200-300 min/sem de AF reducen la reganancia de peso tras un programa de pérdida de peso, y parece que “más es mejor”. B Estilo de vida físicamente activa. Es un término ambiguo y debe ser cuidadosamente definido para evaluar la literatura existente. Teniendo en consideración esta limitación, parece que un estilo de vida físicamente activo puede ser útil para contrarrestar los pequeños disbalances energéticos responsables de la obesidad en la mayor parte de adultos. B AF y restricción nutricional. La AF incrementará la pérdida de peso en dietas moderadamente restrictivas, pero no en dietas con restricción calórica severa. A Entrenamiento con cargas (EC) para la pérdida de peso. La evidencia científica indica que el EC no es tan efectivo para la pérdida de peso como el cardiovascular, con o sin restricción dietética. Existe una evidencia limitada en que el EC promueve el mantenimiento o ganancia de la masa magra y la pérdida de la masa grasa durante períodos de restricción energética. Existen algunas evidencias de que el EC mejora factores de riesgo de enfermedad crónica (p. e. HDLC, LDL-C, resistencia a la insulina, presión arterial). B Para empezar deberíamos realizar una valoración del sujeto antes del comienzo del programa. Dados los riesgos asociados a la obesidad, debemos solicitar una historia clínica para tener en cuenta todas las patologías que puedan presentarse. Además de la historia clínica y deportiva, podemos solicitar también información sobre sus gustos y preferencias, para poder diseñar una programación lo más amena posible.
    • No olvidemos que el programa de pérdida de peso más efectivo es aquel que más perdura en el tiempo. Por otro lado, también es recomendable establecer no solo el objetivo general del programa, sino también objetivos a corto-medio plazo con la misma orientación, más observables y cuantificables (por ejemplo, reducción en perímetros de cintura y cadera). Para la persona que se ejercita, estas mediciones serán referencias tangibles de su avance y le servirán como refuerzo positivo para continuar. Para los especialistas en ejercicio, serán parámetros de control para re-diseñar el entrenamiento si vemos que los objetivos esperados no se cumplen. El entrenador no solo es responsable de la idoneidad en la planificación del entrenamiento, sino que debe ir educando al sujeto para la modificación de sus hábitos diarios, ya que es la única forma de que la pérdida de peso sea duradera. Deberá hacer ver al cliente que la utilización del ejercicio físico tiene ventajas añadidas en comparación con la utilización de la dieta de forma aislada, como el aumento del tono muscular, el incremento del consumo máximo de oxígeno, mejora de la flexibilidad y mejor desempeño en las actividades de la vida diaria. Por último en relación al aspecto educacional, el entrenador deberá también hacer entender que no es lo mismo perder peso que perder grasa. En las variaciones observadas en la balanza no solo influye la pérdida de grasa, sino también la pérdida de líquidos y la ganancia de masa muscular. De hecho, los estudios que han comparado los cambios en la composición corporal asociados a la dieta aislada, o a la utilización de dieta y ejercicio, han observado pérdidas similares en ambos grupos. Sin embargo, el ejercicio físico parece que produce mayor pérdida de masa grasa ya que se da una ganancia de masa muscular, mientras que con la dieta lo que se produce es una pérdida de masa magra a consecuencia de la degradación de las proteínas musculares que eran utilizadas para mantener los niveles de glucosa sanguínea (Ballor, Katch, Becque & Marks, 1988). Para que un programa de tratamiento de la obesidad tenga éxito, la pérdida de peso semanal debería situarse entre 0,5 y 1 kg (Sharkey, 1990), aunque algunos autores prefieren ser más precavidos todavía, sugiriendo reducciones semanales de 0,25-0,5 kg (Poirier & Despres, 2001). Recordemos que una reducción del 5-10% del peso corporal reduce significativamente los riesgos para la salud asociados a la obesidad (Donnelly et al., 2009; Hainer et al., 2008), beneficios que pueden obtenerse aun sin apenas perder peso, siempre que se implemente un cambio en el estilo de vida a través de un programa de ejercicio y una dieta equilibrada (Ross & Bradshaw, 2009).
    • Tomemos, por ejemplo, el caso de un varón, que mide 180cm y pesa 90 kg de peso (IMC=27,7), y que, por lo tanto, se podría clasificar como una persona con sobrepeso. Planteando el objetivo de bajar su peso corporal hasta tener un IMC=25, supondría que tendríamos que bajar 9kg (de masa grasa preferiblemente). Teniendo en cuenta que el equivalente energético de un gramo de tejido adiposo es de 7,7 kcal (González Gross et al., 2008, p.294), la pérdida de 0,5-1kg de grasa corporal supondría crear un déficit de 3.850-7.700 kcal, déficit que puede ser obtenido mediante la dieta, el ejercicio físico o la combinación de ambos. Si con esta persona pragramásemos la pérdida de ese peso en un período conservador algo mayor de cuatro meses (18 semanas), un planteamiento asequible sería buscar un déficit energético de 3.850 kcal semanales, o lo que es lo mismo, 550 kcal diarias. En la Tabla 3 podemos observar esta progresión, y cómo se podría distribuir el déficit calórico objetivo en función de una progresión en los días de entrenamiento y la aclimatación al programa de actividad física. Tabla 3. Evolución para la programación en la pérdida de peso en un cliente de 90 kg de peso inicial y el objetivo de conseguir un IMC de 25 Kg/m2. Semana Peso (kg) TALLA (m) IMC (kg/m2) Calificación Déficit energético objetivo Días de entreno Déficit diario debido a la dieta y el ejercicio Dieta* Comienzo 90 1,74 27,7 Sobrepeso 1-2 89 1,74 27,5 Sobrepeso 3-4 88 1,74 27,2 Sobrepeso 5-6 87 1,74 26,9 7.700kcal/ Bloque AF** 550kcal/día 400 150 3 350 200 4 Sobrepeso -------- 3 3.850 kcal/ Semana ----- 300 250 7-8 1,74 26,5 Sobrepeso 4 275 275 85 1,74 26,2 Sobrepeso 4 250 300 11-12 84 1,74 25,9 Sobrepeso 4 250 300 13-14 83 1,74 25,6 Sobrepeso 4 225 325 15-16 82 1,74 25,3 Sobrepeso 4 225 325 17-18 * 86 9-10 81 1,74 25 Normopeso 4 200 350 Los días en que no se realice actividad física, el déficit previsto debería conseguirse exclusivamente a través de la dieta. ** El papel del ejercicio físico va cobrando importancia a lo largo del programa, pues se ha comprobado que la realización de actividad física hace que los efectos logrados con el programa de adelgazamiento se mantengan mejor a largo plazo (Bray, 1988).
    • ¿Qué tipo de ejercicio resulta apropiado? Todos los investigadores que han comparado el entrenamiento de resistencia aeróbica con el de cargas, coinciden en afirmar que el primero afecta casi exclusivamente al componente graso, mientras que el trabajo con cargas, además del graso, también modifica el componente muscular de manera significativa (Braun, Hawthorne, & Markofski, 2005; Donnelly et al., 2004; Foster et al., 2004; Kraemer et al., 2001; Loucks, 2004; Poehlman et al., 2002). Sin embargo, aunque quizá sean necesarios más estudios en este sentido, hoy por hoy podemos afirmar que para que los programas de pérdida de peso resulten efectivos, la clave está en aumentar el gasto energético dentro de lo posible. El ejercicio debe ser vigoroso, del tipo de resistencia aeróbica, pero sobre todo debe ser prolongado, para que al realizarse aumente el gasto energético (Borsheim & Bahr, 2003), ya que si bien es posible conseguir mejorar la composición corporal con ejercicios de musculación, resulta difícil la cuantificación del gasto en ellos (Kang et al., 2005; Thornton & Potteiger, 2002). Utilizando ejercicio aeróbico nos aseguramos de utilizar grandes masas musculares, trabajando de forma dinámica, cíclica y prolongada, lo que induce un gasto energético mayor que las actividades de musculación. No obstante, cabe resaltar la conveniencia de incluir dos o tres sesiones semanales de entrenamiento con cargas. Aunque las estimaciones de los posibles efectos post metabólicos resulten moderadas, el hecho de que aumenten la masa muscular, y con ello el gasto metabólico basal, tienen mucha importancia en el mantenimiento de la pérdida conseguida, y en la sensación de competencia motriz incrementada del cliente obeso. En principio, actividades tales como, andar, correr, nadar, acuafitness, bicicleta, máquinas elípticas, actividades coreografiadas, son actividades muy apropiadas para estos fines (Wing, 1999). No obstante, conviene señalar que las posibles complicaciones asociadas a la obesidad contraindicarían las actividades aeróbicas que produzcan alto impacto. Además es conveniente que se pueda cuantificar el programa para realizar una buena progresión (Meléndez, 1995). Si se quiere aumentar la intensidad sin necesidad de dejar de andar, bastaría con realizar la marcha cuesta arriba o con subir la inclinación del tapiz rodante. ¿Qué intensidad resulta apropiada?
    • Al referirnos a la intensidad del ejercicio, debemos distinguir entre lo que es un programa de entrenamiento aeróbico para obtener una mejora cardiorrespiratoria y un programa de pérdida de peso. Resulta común confundirlos. En ambos casos, al no estar tratando con atletas muy entrenados, el factor determinante de los resultados es el gasto energético acumulado. Es decir que la intensidad y la duración están interrelacionadas. Una mayor intensidad requiere una menor duración para conseguir un gasto energético determinado y viceversa. No obstante, es común en los programas de entrenamiento cardiorrespiratorio trabajar sobre las bases de una intensidad umbral que debe ser superada para obtener efectos de entrenamiento. A este respecto también podemos señalar que siempre que sea seguro el entrenamiento, y habida cuenta de la limitación de tiempo que se dedica a estos programas, una mayor intensidad significaría un mayor gasto energético en un tiempo dado. De hecho, algunos estudios han descrito ya cómo intensidades de entrenamiento relativamente elevadas (10 MET o intensidad superior al umbral aeróbico) son más eficaces a la hora de reducir la grasa abdominal o el peso corporal (Irving et al., 2008; Ohkawara, Tanaka, Miyachi, Ishikawa-Takata & Tabata, 2007). Por tanto, en el caso de querer compaginar los beneficios cardiorrespiratorios con el programa de pérdida de peso, y asumiendo que la persona que comienza posee una condición baja, podría recomendársele una intensidad regulada por su frecuencia cardíaca. A modo orientativo podríamos señalar una intensidad correspondiente a un 60% de la frecuencia cardíaca máxima como apropiado para la mayoría de las circunstancias, y sobre todo en los estadios iniciales del programa. Una vez superado el lógico período de adaptación al programa de ejercicio, a tenor de los estudios mencionados en el párrafo anterior, y con la finalidad de optimizar el tiempo de entrenamiento de nuestros clientes, es recomendable la progresiva introducción a entrenamientos de mayor intensidad. En este sentido, recomendamos que se tengan muy en cuenta los entrenamientos de tipo interválico, donde se suelen bordear intensidades más elevadas. Uno de los protocolos que sugerimos es el utilizado con buenos resultados en población con síndrome metabólico por Tjønna y colaboradores (Tjonna et al., 2008): Caminar/correr cuesta arriba en cinta, 3 sesiones/semana durante 16 semanas. Calentamiento: 10´ x 70% FCmáx. Parte principal: 4 x (4´ x 90%FCmáx + 3´ x 70%FC máx). Vuelta a la calma: 5 minutos caminando.
    • Al referirnos al EC, debe comenzarse con ejercicios que permitan repeticiones moderadas-elevadas. En el caso de querer conseguir mejoras de fuerza y resistencia musculares, pueden utilizarse un mínimo de 8 a 10 ejercicios con los principales grupos musculares (brazos, hombros, pecho, abdomen, espalda, caderas y muslos) y puedan repetirse de 10 a 15 veces en un circuito en el que se cambie de estaciones y de ejercicios. Este circuito deberá repetirse dos ó tres veces por sesión si se quiere conseguir un mayor gasto energético. Otra alternativa, sería utilizar ejercicios con la carga del propio cuerpo en circuitos como los que pueden encontrarse en parques e instalaciones deportivas desplazándose de una a otra estación. No poder realizar las repeticiones previstas en las indicaciones, es un signo de que la intensidad es demasiado elevada. Figura 2: Ejemplos de circuitos de entrenamientos para la pérdida de peso. Es más que recomendable el calentamiento adecuado no incluido, con al menos cinco min de cardiovascular y trabajo de cintura, además de los estiramientos pertinentes. En esta línea de trabajo, cabe destacar a nivel internacional las últimas publicaciones aportadas por el grupo de investigación PRONAF (Programas de Nutrición y Actividad Física para el tratamiento de la obesidad). Los primeros resultados ofrecidos muestran que: 1) Un EC en circuito puede provocar un %VO2 de reserva como el propuesto por el ACSM para la mejora del consumo de oxígeno; 2) La intensidad en mujeres debe ser más alta que en hombres para conseguir un mismo VO2 durante el circuito; 3) El circuito que combina ejercicios con peso libre intercalando estaciones cardiovasculares es el que significativamente provoca un mayor VO2 (Benito, Álvarez, Díaz, Peinado, & Calderón, 2010; Benito, Morencos et al., 2010). ¿Qué frecuencia semanal resulta apropiada?
    • El gasto energético total acumulado es la clave del programa: cuantas más veces se realice ejercicio, mayor será el gasto acumulado. Podemos señalar un mínimo de dos sesiones semanales de unos 45-60 minutos, que serían apropiadas para iniciar un programa de acondicionamiento físico. Si se pretende conseguir beneficios cardiorrespiratorios independientes de la pérdida de peso, pueden recomendarse tres sesiones semanales. Pero si lo que deseamos es incidir sobre la obesidad, deberíamos situar la frecuencia en realizar alguna de las actividades aeróbicas señaladas al menos cuatro/cinco veces por semana. No es necesario que el gasto energético diario que deseamos se dé únicamente en una sesión. Puede recurrirse a varias sesiones diarias para crear un déficit energético acumulado. Conclusiones Los programas de actividad física orientados a la pérdida de grasa corporal deberían tener en cuenta los siguientes puntos: 1. Deben permitir una progresión gradual desde bajos niveles de gasto energético a altos niveles. El tiempo de actividad y la distancia recorrida por ejemplo, son formas fáciles de usar cuando se quiere establecer una progresión andando o corriendo. El número de repeticiones de un ejercicio, o la carga utilizada, cumplirían la misma función en los ejercicios con cargas. 2. Debe protegerse a los participantes de lesiones óseas o de los tejidos conectivos en los primeros estadios del programa. Esto puede conseguirse estableciendo una progresión lenta, adaptando todos los tejidos, de entre cuatro y ocho semanas, en función del nivel y experiencia previas del cliente. No hay que apresurarse, si se continúa la progresión, muy pronto se podrá realizar una cantidad de ejercicio considerable. Una intensidad excesiva es un factor de riesgo que debería tenerse en cuenta. 3. El ejercicio debe ser lo suficientemente vigoroso como para que aumente la temperatura corporal, lo que se evidencia por el sudor, frecuencia cardíaca, etc. No obstante, hay que señalar que en relación a la pérdida de peso el factor fundamental es el gasto energético total conseguido, y no la intensidad del programa, aunque es posible que ésta, al igual que la mayor duración, aumente el efecto metabólico post-ejercicio. 4. La intensidad debe ser tal que se pueda mantener durante 30-60 minutos (o incluso más). Un gasto energético alto no se puede conseguir si la musculatura
    • se agota rápidamente, como en el caso de que se realicen carreras al máximo o ejercicios de musculación con repeticiones máximas (más del 85% de la 1RM). 5. Los ejercicios que implican trabajo anaeróbico de manera predominante no parecen ser tan efectivos como el trabajo aeróbico cuando lo que se trata es de perder peso corporal, ya que provocan una rápida fatiga. Los circuitos de pesas continuos de baja carga y altas repeticiones y duración podrían ser eficaces, ya que a la vez que se realiza la musculación permiten un trabajo cardiovascular relativamente elevado, aunque desafortunadamente no se conocen bien los resultados de este tipo de programas. 6. Después de conseguir un mínimo de condición física, el programa deberá configurarse con actividades agradables que sean motivantes. 7. Debe tenerse en cuenta que las personas obesas pueden experimentar dificultades para regular su temperatura corporal, ser diabéticas o prediabéticas, y tener un perfil de riesgo cardiovascular elevado. Además pueden sufrir problemas articulares o rozaduras que les dificulten la locomoción. Por tanto, hay que cuidar la hidratación durante el entrenamiento, que la ropa y el calzado sean cómodos y apropiados, y todos aquellos detalles que puedan hacer más cómodo el entrenamiento a nuestros clientes. Referencias American Council on Exercise. (2008). ACE Lifestyle & Weight Management Consultant Manual. 2. Retrieved 11 Enero 2011, 2011 Ballor, D. L., Katch, V. L., Becque, M. D. & Marks, C. R. (1988). Resistance weight training during caloric restriction enhances lean body weight maintenance. Am J Clin Nutr, 47 (1), 19-25. Benito, P. J., Álvarez, M., Díaz, V., Peinado, A. B. & Calderón, F. J. (2010). Aerobic energy expenditure and intensity prediction during a specific weight training: a pilot study. Journal of Human Sport and Exercise online, V (II), 134-145. Benito, P. J., Morencos, E., Álvarez, M., Díaz, V., Peinado, A. B., Butragueño, J., et al. (2010). Análisis descriptivo de la respuesta cardíaca a tres protocolos de entrenamiento con cargas. Paper presented at the en I Jornadas Andaluzas de la Industria del Fitness. Gestión y Salud en un mismo Sector. Borsheim, E., & Bahr, R. (2003). Effect of exercise intensity, duration and mode on postexercise oxygen consumption. Sports Med, 33(14), 1037-1060.
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    • Análisis de los componentes espectrales de la variabilidad cardíaca en hombres jóvenes: efecto del sobrepeso y la inactividad física Michel Andrés García Otálora4 , María Mónica Valencia5 , Ana María Berrío 6, María Alexandra Rivera7 , Johan Enrique Ortiz8 , Darío Mendoza Romero9, Adriana Urbina10 Resumen 4 Médico en Servicio Social Obligatorio, Unidad de Fisiología, Universidad del Rosario, Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud, Bogotá, Colombia. michel.garcia@urosario.edu.co 5 Estudiante de medicina Universidad del Rosario, Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud, Bogotá, Colombia. valencia.maria@ur.edu.co 6 Estudiante de medicina Universidad del Rosario, Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud, Bogotá, Colombia. berrio.ana@ur.edu.co 7 Estudiante de Medicina Universidad del Rosario, Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud, Bogotá, Colombia. riveralo.maria@ur.edu.co 8 Profesional en Ciencias del Deporte, Joven Investigador, Universidad UDCA, Colombia. johortiz@udca.edu.co 9 Docente Universidad INCCA y Servicio Nacional de Aprendizaje SENA, Colombia. mendoza.dario@ur.edu.co 10 Profesora Asistente de carrera, coordinadora unidad de Fisiología de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud, Universidad del Rosario. adriana.urbina@urosario.edu.co
    • Objetivo Analizar el comportamiento de la variabilidad de la frecuencia cardiáca (VFC) en reposo en tres grupos de hombres jóvenes con diferentes valores de índice de masa corporal y distintos niveles de condición física. Materiales y métodos Estudio analítico descriptivo de corte transversal. Se analizaron los componentes de dominio de tiempo, así como los de alta (AF) y baja frecuencia (BF) de la VFC en reposo a partir de registros cortos en hombres entre 18 y 25 años, distribuidos en tres grupos: a) 11 hombres físicamente inactivos y con peso normal, b) 10 hombres físicamente inactivos con sobrepeso u obesidad y c) 12 hombres con peso normal y entrenados aeróbicamente. Resultados Los sujetos entrenados aeróbicamente tuvieron una frecuencia cardíaca y cociente BF/AF menores, e intervalos RR y componentes de dominio de tiempo (rMSSD y pRR50) mayores que los sedentarios (p<0,05). En estos últimos, el índice de masa corporal (IMC) se correlacionó inversamente con la VFC (r=-0,5; p<0,05). En el grupo sedentario con sobrepeso, los componentes espectrales de AF y BF fueron significativamente menores que los observados en los entrenados (p<0,05). Conclusiones Los resultados sugieren que el entrenamiento aeróbico regular y a largo plazo se asocia a una VFC incrementada. En sujetos sedentarios, el IMC se relaciona inversamente con la VFC. La inactividad física y el sobrepeso tienen efecto negativo y al parecer sinérgico sobre la VFC. Palabras clave: sobrepeso, obesidad, variabilidad cardíaca, entrenamiento aeróbico. Introducción Tanto la inactividad física como el sobrepeso y la obesidad son factores que contribuyen al desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles, las cuales a su vez causan 35 millones de muertes cada año, lo que equivale al 60% de todas las muertes en el mundo (World Health Organization, 2008). La inactividad física es un problema de salud pública en aumento en el ámbito mundial (Vanhees et al., 2005). Estudios epidemiológicos indican que este estilo de vida contribuye al desarrollo de enfermedades cardiovasculares y al incremento del riesgo prematuro de muerte (Hallal et al., 2005). Razón por la que se ha propuesto que un aumento de actividad física aeróbica propiciaría ciertos beneficios en la salud y disminuiría el riesgo de mortalidad. Dentro de estos beneficios de la actividad
    • física se encuentra la prevención de enfermedades como la diabetes, la hipertensión, la obesidad, el cáncer y enfermedades cardiovasculares. La inactividad física afecta también a la población joven, como lo reflejan las cifras nacionales (ENSIN, 2005), con el agravante de que contribuirá en forma más temprana al desarrollo de enfermedades crónicas en la adultez (Seabra, Mendonça, Thomis, Anjos & Maia, 2008). Se ha informado que 72,3% de los colombianos presentan inactividad física en su tiempo libre (Ministerio de la Protección Social, 2009) y que la prevalencia de sobrepeso y obesidad es 46% (ENSIN, 2005). La variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC), medida como las oscilaciones en la frecuencia cardíaca que ocurren entre un latido y otro, permite estudiar de forma no invasiva la modulación autonómica de la función cardiovascular. La VFC se usa como indicador del estado de salud (Capdevila et al., 2008) y su disminución predice eventos cardíacos adversos y mortalidad, tanto en personas sanas (Huikuri et al., 1998) como en aquellas con enfermedad cardiovascular (Kleiger, Miller, Bigger Jr. & Moss, 1987; La Rovere, Bigger, Marcus, Mortara & Schwartz, 1998). Aunque diversos estudios han tratado de establecer el efecto de la actividad física y del entrenamiento deportivo sobre la VFC, los resultados han sido contradictorios (Aubert & Beckers, 2003). Recientemente se sugirió que la VFC puede estar más relacionada con el índice de masa corporal (IMC) que con estados de condición física, y parece existir relación inversa entre la modulación parasimpática de la FC y el IMC (Molfino et al., 2009). En personas con obesidad se observan menores valores de los componentes espectrales de la variabilidad cardíaca (Kim et al., 2005; Karason, Mølgaard, Wikstrand & Sjostrom, 1999), y estos se incrementan cuando los sujetos con obesidad pierden peso (Karason et al., 1999). El presente estudio tuvo como objetivo analizar el comportamiento de la VFC en reposo en tres grupos de hombres jóvenes con diferentes valores de índice de masa corporal y distintos niveles de condición física. Materiales y métodos Diseño Estudio analítico descriptivo de corte transversal, con muestreo por conveniencia. Sujetos
    • Los sujetos de estudio fueron hombres entre 18 y 25 años, distribuidos en tres grupos: a) 11 hombres físicamente inactivos y con peso normal, b) 10 hombres físicamente inactivos con sobrepeso u obesidad (índice de masa corporal ≥25kg/m2) y c) 12 hombres con peso normal y entrenados aeróbicamente (atletas de fondo y semi-fondo con una edad competitiva de 4 ± 2.97 años). No se realizaron cálculos del tamaño muestral porque los valores promedio y desviaciones estándar de los componentes espectrales de la VFC que se informan en la literatura para este grupo de edad son significativamente diferentes entre los estudios disponibles. Criterios de exclusión Para todos los sujetos fueron criterios de exclusión el consumo de medicamentos con efecto sobre el sistema nervioso autónomo en los últimos tres días, tabaquismo y antecedente de enfermedad cardiovascular. Para los sujetos entrenados, adicionalmente fueron excluidos aquellos que compitieran en pruebas de velocidad o combinadas, y quienes no estuvieran en proceso de entrenamiento al momento del estudio. Para el grupo control, se excluyeron quienes realizaran actividad física sistemática. Consideraciones éticas Se cumplieron las normas éticas para experimentación en humanos (Declaración de Helsinki, revisada en 1983). Los procedimientos realizados se clasifican como de riesgo mínimo, de acuerdo con las definiciones de la resolución 8430 de 1993. Todos los voluntarios otorgaron por escrito su consentimiento informado para participar en el estudio. Procedimiento Se utilizaron monitores inalámbricos de frecuencia cardíaca (Polar S810®, Polar Electro, Finlandia) y se tuvieron en cuenta las recomendaciones de la Sociedad Europea de Cardiología para el registro y análisis de variabilidad cardíaca. Se realizaron registros de frecuencia cardíaca en reposo, en posición decúbito dorsal, siempre en horas de la mañana (7:00 a 8:00 a.m.) y con una temperatura de la sala de 20-25˚. Los sujetos habían tenido un período de sueño la noche anterior al procedimiento de al menos ocho horas, habían ingerido alimento dos horas antes y no habían realizado actividad física moderada o intensa el día anterior. Durante los primeros cinco minutos se ubicó una banda torácica Polar® T31 y se ajustó la configuración del monitor. Durante los 20 minutos siguientes los sujetos estuvieron
    • en condición de completo reposo. Finalmente, se registraron y grabaron cinco minutos de actividad cardíaca. El procedimiento descrito se realizó una sola vez para cada voluntario. Análisis de datos Los registros de frecuencia cardíaca fueron depurados por medio del programa Polar Precision Performance® versión 4.01.029. Los análisis en el dominio de tiempo y en el de frecuencia (transformación rápida de Fourier FFT) se realizaron en los 180 segundos centrales de cada registro, con ayuda del programa HRV Analysis Software versión 1.1 sp1, del Grupo de Análisis de Señales Biomédicas de la Universidad de Kuopio, Finlandia (Niskanen, Tarvainen, Ranta-Aho, & Karjalainen, 2004). Se obtuvieron los componentes de baja (BF) y alta frecuencia (AF) (0,04 – 0,15Hz y 0,15 – 0,40Hz, respectivamente). A partir de los datos de BF y AF expresados en milisegundos al cuadrado (ms2) se calculó el cociente BF/AF y el poder fractal total (BF+AF) (Task Force of the European Society of Cardiology and the North American Society of Pacing and Electrophysiology, 1996). Análisis estadístico Para el análisis estadístico se utilizaron las variables de AF, BF y el índice entre ellas (BF/AF). Las características de distribución de los datos fueron evaluadas mediante la prueba de ShapiroWilk, y las comparaciones entre grupos se realizaron mediante análisis de varianza (ANOVA) o prueba de Kruskal-Wallis; cuando las diferencias fueron significativas, se empleó la prueba post hoc de Bonferroni. Se analizaron las asociaciones entre parejas de variables cuantitativas mediante gráficos de dispersión y coeficientes de correlación de Spearman. Se estableció un nivel de significancia p<0,05. Cada conjunto de datos se presenta como promedio y desviación estándar. Se utilizó el paquete estadístico SPSS® versión 19 (SPSS Inc., Chicago, licencia de la Universidad del Rosario). Resultados La Tabla 1 resume las variables de caracterización de los sujetos incluidos en el estudio. La edad y talla fueron similares entre los tres grupos; sin embargo, el peso e índice de masa corporal (IMC) fueron significativamente mayores en el grupo con sobrepeso con respecto al grupo control y al grupo entrenado aeróbicamente.
    • Tabla 1. Variables de caracterización de los sujetos incluidos en el estudio Variable Edad (años) Sobrepeso Aeróbico 11 N Control Valor p 10 12 21,36 DS 3,5 26,0 DS 1,5 21,2 DS 2,2 0,3 Peso (kg) 70,5 DS 8,4 90,8 DS 8,2 59 DS 4,7 <0,001 * Talla(m) 1,74 DS 0,04 1,80 DS 0,07 1,73 DS 0,05 0,064 23,2 DS 2,4 29 DS 2,5 20,0 DS 0,9 0,02 * IMC (kg/m2) IMC: índice de masa corporal; DS: desviación estándar. *Diferencia estadísticamente significativa entre el grupo control y con sobrepeso, y entre el grupo aeróbico y el grupo con sobrepeso. Tabla 2. Análisis en el dominio de tiempo de la variabilidad cardíaca en reposo en hombres jóvenes El análisis de la variabilidad cardíaca en el dominio de tiempo mostró que el grupo de entrenamiento aeróbico presentó una frecuencia cardíaca promedio significativamente menor (p<0,01) y un intervalo R-R (p<0,05) significativamente mayor con respecto a los grupos control y con sobrepeso. Además, la raíz cuadrada de las diferencias entre intervalos R-R sucesivos al cuadrado, conocida como rMSSD y el porcentaje de intervalos R-R sucesivos mayores de 50 ms (pRR50) también fueron significativamente mayores en ese grupo, en comparación con el grupo control y el grupo con sobrepeso (p<0,05).
    • Al analizar los componentes espectrales de la variabilidad cardíaca expresados en unidades normalizadas, se observan valores similares para los tres grupos. Aunque el grupo de sujetos entrenados aeróbicamente presentó los valores más bajos en el componente de baja frecuencia (BF) y los valores más altos en el de alta frecuencia (AF), estas diferencias no fueron estadísticamente significativas (Tabla 3). Cuando se analizan los componentes espectrales de la variabilidad cardíaca expresados en ms2 se observa que el cociente BF/AF fue significativamente menor en el grupo aeróbico en comparación con los grupos control y con sobrepeso. De otro lado, se observa que el grupo de sujetos entrenados aeróbicamente presenta valores significativamente superiores en los componentes de alta y baja frecuencia, cuando se le compara con el grupo con sobrepeso. Mediante análisis de correlación bivariados realizados con todos los sujetos físicamente inactivos se encontró una relación inversa aunque moderada del IMC con el componente de AF (ms2) (r= -0,448) y con el poder fractal total (r= -0,556) (Tabla 4). Tabla 4. Coeficientes de correlación de Spearman para las correlaciones del índice de masa corporal en hombres sanos no activos físicamente. Correlación de Spearman P -0,448 0,042 0,019 0,935 -0,536 0,012 AF (ms2) BF (ms2) Poder fractal total BF (ms2)
    • BF/AF 0,002 0,993 Discusión Este trabajo analizó el comportamiento de la VFC en reposo en tres grupos de hombres jóvenes con diferentes valores de índice de masa corporal y distintos niveles de condición física: un grupo control no activo físicamente y peso normal, un grupo no activo físicamente con sobrepeso/obesidad y un grupo de sujetos entrenados aeróbicamente. Como es de esperar por el diseño mismo del estudio, no hubo diferencias en la edad y la talla de los grupos, pero sí en el peso e IMC, siendo estas variables significativamente mayores en el grupo con sobrepeso. Aunque la edad promedio del grupo con sobrepeso estuvo por encima de la de los otros dos grupos (26 vs. 21 años), la diferencia no es ni estadística (p=0,3) ni clínicamente significativa, puesto que ambas edades se encuentran dentro del rango de los adultos jóvenes y no se han descrito diferencias ni el IMC ni en la VFC atribuibles únicamente a la edad dentro de este grupo etáreo. En el grupo de sujetos entrenados aeróbicamente, la frecuencia cardíaca promedio fue significativamente menor, y concordantemente, el intervalo R-R fue significativamente mayor con respecto a los grupos no activos físicamente. Este hallazgo es consistente con el fenómeno de bradicardia inducida por el ejercicio aeróbico (Aubert & Beckers, 2003; Martinelli et al., 2005; Yamamoto, Miyachi, Saitoh, Yoshioka & Onodera, 2001). Esta hace parte de un conjunto de adaptaciones que ocurren como consecuencia de la exposición al ejercicio de resistencia y que incluye también aumento de la masa y el volumen del ventrículo izquierdo e incremento del volumen sistólico, tanto en reposo como durante la actividad física (Pluim, Zwinderman, van der Laarse & van der Wall, 2000): un corazón que aún en reposo bombea más, se contrae con menor frecuencia. Así pues, la bradicardia en reposo hace parte de todo un espectro de adaptaciones “centrales” del músculo cardíaco al ejercicio de resistencia. En nuestros sujetos de estudio se observó también que aquellos entrenados aeróbicamente tienen una mayor variabilidad cardíaca, como lo demuestran valores significativamente superiores de rMSSD y pRR50, cuando se les compara con los individuos sedentarios. Es decir, que al menos en nuestro estudio la bradicardia inducida por el entrenamiento aeróbico puede explicarse también por cambios en el control autonómico de la frecuencia cardíaca.
    • Cuando las variables de dominio de tiempo se comparan con los rangos normales actualmente aceptados (Nunan, Sandercock & Brodie, 2010) se encuentra que todos los valores observados en los tres grupos están dentro de lo esperado a partir de registros de variabilidad cardíaca de corta duración, excepto el valor de rMSSD en el grupo aeróbico, el cual estuvo por encima del rango de referencia, hecho que corrobora que los sujetos entrenados poseen una mayor VFC que aquellos sedentarios (Aubert, Beckers & Ramaekers, 2001). De manera similar, el análisis de los componentes espectrales de la VFC (dominio de frecuencia) mostró que también existen diferencias significativas en el cociente BF/AF entre los entrenados aeróbicamente (0,3; DS 0,5) y los grupos de hombres sedentarios (1,5; DS 1,3 en los controles con peso normal y 2,0; DS 1,3 en los sujetos con sobrepeso). De hecho, el BF/AF en los individuos entrenados se ubica incluso por debajo del rango de referencia (Nunan et al., 2010), lo que sugiere que el ejercicio aeróbico crónico y de alta intensidad que ejecutan los atletas de competencia resulta en cambios en la relación recíproca entre los tonos simpático y vagal. Estos resultados contrastan con los de Leicht y colaboradores (2003a, 2003b), quienes no encontraron efecto del entrenamiento aeróbico sobre el cociente BF/AF; sin embargo, sus resultados pueden explicarse, por un lado, por la duración del entrenamiento, que en ese caso fue de solo 12 semanas, y en el de nuestro estudio es de más de cuatro años; y por otro lado, por posibles diferencias en la carga de entrenamiento, que aunque en el caso de los estudios de Leicht fue controlada, no lo fue en el nuestro. Por lo anterior, únicamente podemos especular que aunque a corto término el entrenamiento aeróbico no genera cambios en el cociente BF/AF, es posible que a largo término sí resulte en una disminución significativa del mismo. En cuanto a los componentes espectrales de AF y BF, se observó que los valores observados tanto en sujetos sedentarios como entrenados se encuentran dentro de los rangos normales (Nunan et al., 2010). Nuestros datos no muestran diferencias significativas en los componentes espectrales de la VFC entre los sujetos control de peso normal y los entrenados aeróbicamente, lo cual sugiere que el entrenamiento aeróbico a largo plazo no modifica los valores absolutos de los componentes de AF y BF sino su relación mutua, como ya se ha discutido en relación con el cociente BF/ AF. Debido a que nuestros sujetos entrenados son representativos del efecto crónico del ejercicio aeróbico, no es posible a partir de nuestros datos hacer sugerencias con respecto al efecto a corto término que este tiene sobre los componentes espectrales de la VFC, como sí lo han hecho Sandercok y colaboradores (2005). En relación con el efecto del IMC sobre la variabilidad cardíaca, se llevaron a cabo análisis de correlación bivariados únicamente con los sujetos sedentarios con el fin
    • de eliminar el efecto de interacción que existe entre el peso corporal y el entrenamiento aeróbico. Nuestros análisis revelaron que el IMC se correlaciona de manera inversa tanto con el componente de AF como con el poder fractal total. Estos hallazgos son similares, incluso en la magnitud de la correlación, a los reportados recientemente por Schmid y colaboradores (Schmid, Schönlebe, Drexler & MueckWeymann, 2010), quienes estudiaron una muestra considerable de hombres jóvenes (1.000 sujetos). Cuando se comparó el grupo de sujetos entrenados con el de sedentarios con sobrepeso, se observaron diferencias significativas en los componentes de AF y BF (ms2), lo que sugiere que la interacción entre inactividad física y sobrepeso tiene un efecto sinérgico y deletéreo sobre la regulación autonómica de la frecuencia cardíaca. Aunque los cambios en el tono simpático asociados a la obesidad son importantes en la fisiopatología de la hipertensión arterial (Davy & Hall, 2004; Hall, 2003), al parecer los cambios a nivel autonómico se relacionan de forma directa con la grasa corporal total y la grasa visceral abdominal (Álvarez, Ballard, Beske & Davy, 2004; Davy & Orr, 2009). Por lo anterior, sería interesante determinar la relación entre estas y la VFC. Limitaciones del estudio Este estudio utilizó un diseño analítico de corte transversal que en sí mismo no permite concluir acerca del efecto del sobrepeso y la inactividad física sobre la VFC, sino que solo permite analizar el comportamiento observado en los grupos de estudio. Aunque nuestro tamaño muestral es limitado, los datos aquí presentados pueden servir para la aplicación de cálculos muestrales con base en pruebas piloto. Se propone también para futuros estudios la determinación del porcentaje de grasa corporal total, grasa abdominal y perímetro abdominal, con el fin de analizar la relación entre estas variables y la VFC. Conclusiones Los resultados sugieren que el entrenamiento aeróbico regular y a largo plazo se asocia a mayor variabilidad cardíaca y cambios en la relación recíproca que existe entre el tono simpático y el vagal. En sujetos sedentarios el IMC se correlaciona de manera inversa aunque moderada con el componente espectral de AF. Las diferencias observadas en los componentes espectrales de la VFC entre los sujetos entrenados aeróbicamente y los sedentarios con sobrepeso sugieren que la
    • inactividad física y el sobrepeso tienen un efecto deletéreo y al parecer sinérgico sobre el sistema nervioso autónomo. Referencias Álvarez, G., Ballard, T., Beske, S. & Davy, K. (2004). Subcutaneous obesity is not associated with sympathetic neural activation. American Journal of Physiology - Heart and Circulatory Physiology, 287(1), H414-H418. Aubert, A. & Beckers, F. (2003). Heart Rate Variability in Athletes. Sports Medicine, 33, 889-919. Aubert, A., Beckers, F. & Ramaekers, D. (2001). Short-Term Heart Rate Variability in Young Athletes. Journal of Cardiology, 37(Suppl 1), 85-88. Capdevila, L., Rodas, G., Ocaña, M., Parrado, E., Pintanel, M. & Valero, M. (2008). Variabilidad de la frecuencia cardíaca como indicador de salud en el deporte: validación con un cuestionario de calidad de vida (SF-12). APUNTS. Medicina de l ´esport, 158, 62-69. Davy, K. & Hall, J. (2004). Obesity and hypertension: two epidemics or one? American Journal of Physiology - Regulatory, Integrative and Comparative Physiology, 286 (5), R803-R813. Davy, K. & Orr, J. (2009). Sympathetic Nervous System Behavior in Human Obesity. Neuroscience and Biobehaviour Reviews, 33 (2), 116-124. ENSIN. (2005). Encuesta nacional de la situación nutricional en Colombia (Catalina Borda Villegas ed. Vol. Primera Edición). Bogotá: Panamericana Formas e Impresos, S.A. Hall, J. (2003). The Kidney, Hypertension, and Obesity. Hypertension, 41(2), 625-633. Hallal, P. C., Matsudo, S. M., Matsudo, V. K., Araujo, T. L., Andrade, D. R. & Bertoldi, A. D. (2005). Physical activity in adults from two Brazilian areas: similarities and differences. Cadernos de Saude Publica, 21(2), 573-580. Huikuri, H., Makikallio, T., Airaksinen, J., Seppanen, T., Puukka, P., Raiha, I. et al. (1998). Power-Law Relationship of Heart Rate Variability as a Predictor of Mortality in the Elderly. Circulation, 97, 2031-2036. Karason, K., Mølgaard, H., Wikstrand, J. & Sjostrom, L. (1999). Heart rate variability in obesity and the effect of weight loss. The American Journal of Cardiology, 83, 1242-1247. Kim, J., Park, Y., Cho, K., Hong, M., Han, H., Choi, Y. et al. (2005). Heart Rate Variability and Obesity Indices: Emphasis on the Response to Noise and Standing. Journal of the American Board of Family Practice, 18 (2), 97-103.
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    • Relación del sobrepeso y la obesidad con problemas de flexibilidad, resistencia muscular y alteraciones posturales lumbopélvicas Germán Augusto Baquero Sastre11 Resumen Introducción Dentro de los deletéreos efectos que se pueden dar a partir del sobrepeso y la obesidad están los posibles compromisos en propiedades musculares de flexibilidad y resistencia que facilitarían las alteraciones posturales, llegando de esta manera a comprometer la estabilidad del sistema músculo-esquelético, su adecuada función, la eficiencia y eficacia del desempeño físico de las personas que están en estas condiciones. Objetivo Establecer la relación del sobrepeso y la obesidad con alteraciones de la flexibilidad, la resistencia muscular y el desencadenamiento de alteraciones posturales lumbopélvicas. Materiales y métodos Se realizó un estudio transversal con las personas asistentes al Centro de Investigación de Cultura Física de la Escuela Militar de Cadetes General José María Córdova entre los meses de marzo y agosto de 2008, en quienes se concretó su índice de masa corporal, condiciones musculares de flexibilidad, resistencia y posturales lumbopélvicas. Resultados 11 Miembro asesor del Grupo de Investigaciones del Centro de Investigación de Cultura Física de la Escuela Militar de Cadetes General José María Córdova, Bogotá, Colombia. gbaquer@yahoo.es
    • Participaron 494 personas, todas de género masculino, con una media de edad de 24 años; la prevalencia de sobrepeso y obesidad fue de 31.56% (n = 156, error estándar = 0.02); 97.41% (n = 151, error estándar = 0.00) de las personas con sobrepeso y obesidad tenían presencia de retracciones musculares; 54.19% (n = 84, error estándar = 0.03) de ellas realizó en la prueba de flexión de codos menos del valor de repeticiones de la mediana de la población, 58.06% (n = 90, error estándar = 0.02); de las personas con sobrepeso y obesidad estuvieron en sus valores de ejecución de la prueba de abdominales por debajo de la mediana de la población. Entre las personas con sobrepeso y obesidad el 10.32% (n = 16, error estándar = 0.07) registraron incrementos de la curvatura lumbar. Conclusiones Las personas con sobrepeso y obesidad tienen altas posibilidades de presentar compromisos de la flexibilidad y resistencia musculares que van a comprometer las posibilidades de un buen desempeño músculo-esqueletico en sus procesos funcionales con riesgos de lesiones y alteraciones posturales lumbopélvicas Palabras clave: sobrepeso, obesidad, alteraciones posturales, flexibilidad, resistencia muscular. Introducción El sobrepeso y la obesidad son actualmente asumidos como un problema de salud pública y una epidemia mundial, debido a que a nivel global existe más de un billón de adultos con sobrepeso y por lo menos 300 millones de estos son obesos, llegando a constituirse en la segunda causa de muerte prevenible, superada solo por el hábito de fumar cigarrillos. (Barquera, 2009; Gómez, 2009; Urek, 2007) En Colombia, la prevalencia del sobrepeso y la obesidad alcanza niveles alarmantes, pues se estima que su ocurrencia afecta a cerca de la mitad de la población del país, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (ENSIN), realizada por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF en el 2010. (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, 2010) Los impactos del sobrepeso y la obesidad repercuten sobre diversos sistemas orgánicos y generan diversas situaciones de morbimortalidad entre las que se cuentan el pulmonar, el metabólico con alteración en los niveles de elementos como el colesterol, los triglicéridos y la glicemia, siendo uno de los más importantemente comprometidos el cardiovascular, donde la ocurrencia de estas situaciones es factor de riesgo para el desencadenamiento de hechos como la enfermedad hipertensiva arterial, el infarto agudo del miocardio, y las enfermedades cardiocerebrovasculares, entidades que en su conjunto son los primeros factores de mortalidad en la población (Da Costa, 2010; Rentfro, 2010; Lawlor, 2010)
    • Las repercusiones nocivas que traen la ocurrencia del sobrepeso y la obesidad no se limitan únicamente a los sistemas citados con anterioridad, ni tienen tan solo características de un curso crónico-degenerativo, sino que sus impactos pueden darse en el corto plazo y comprometer dentro de este contexto de manera trascendental al sistema músculo-esquéletico que ve reducidas sus propiedades esenciales de potencia, flexibilidad, resistencia muscular, lo que lleva a que se dé un imbalance muscular que altera los principios de estabilidad dinámica articular, y para la regulación de los aspectos de morfología y alineación postural (Gilleard, 2007; Meakin, 2009) Los desequilibrios de las propiedades del sistema músculo-esquelético y las situaciones de imbalance biomecánico que traen el sobrepeso y la obesidad van a favorecer la aparición de casos de enfermedades articulares tempranas como la artrosis, problemas posturales lumbopélvicos, discopatías lumbares y radiculopatías, haciendo que los desempeños físicos de personas jóvenes se afecten de manera importante, con incremento en sus gastos de atención de salud e impactos para lograr niveles de satisfacción y bienestar en su proceso de vida al reducir sus acciones laborales, deportivas y recreativas (Oviedo, 2007) Hasta el momento la mayor parte de los estudios se han concentrado en ver los impactos del sobrepeso y la obesidad sobre enfermedades cardiovasculares y metabólicas, y los que han considerado los efectos de estas circunstancias sobre el sistema músculo-esquelético han tenido su interés en la relación del sobrepeso y la obesidad con ciertos hechos de morbilidad músculo-esquéletica, pero no son frecuentes estudios que caractericen las afecciones de las condiciones de flexibilidad, resistencia muscular y alteraciones posturales lumbopélvicas, que son las que van a llevar a que en las personas con sobrepeso y obesidad se incrementen los casos de morbilidad músculo-esquelética y se reduzca la eficiencia y eficacia en el desempeño físico (Da Costa, 2010; Rentfro, 201; Lawlor, 2010) Metodología Esta investigación corresponde a un diseño, observacional, de carácter transversal con fuentes secundarias de información (Hernández, 2000) Las personas que conformaron la población de estudio fueron sujetos de género masculino entre la segunda y la cuarta década de la vida, valorados en aspectos de su condición física en el Centro de Investigación de la Cultura Física de la Escuela Militar de Cadetes, entre los meses de marzo y agosto de 2008
    • Los criterios de inclusión que se consideraron para ser parte de la población de estudio comprendían el ser sujeto de género masculino, con edades entre la segunda y la cuarta década de la vida, que no registraran antecedentes de problemas de columna, ni traumas músculo-esqueléticos en los dos años anteriores al proceso de evaluación, ni períodos prolongados de más de dos meses de inmovilización por afecciones de salud, como tampoco de enfermedades degenerativas musculares u oncológicas El mecanismo de selección de la población de estudio se realizó a través de un censo de todos los sujetos que, cumpliendo los criterios de inclusión y con información completa de los elementos de interés del estudio, fueron valorados en el Centro de Investigación de la Cultura Física de la Escuela Militar de Cadetes General José María Córdova entre los meses de marzo y agosto de 2008, llegando a un total de 494 personas. La determinación de la condiciones de flexibilidad muscular se realizaron a través de la prueba de sit and reach, y las de resistencia muscular mediante la ejecución del máximo número de repeticiones de flexión de codos, abdominales hasta los 30 grados de flexión de tronco desde el decúbito supino y de realización de barras en un minuto. En esta prueba el sujeto toma una barra horizontal sin apoyo de sus pies en la superficie y produce el elevamiento de su cuerpo hasta colocar su pecho a nivel de la barra, luego de lo cual desciende sin tocar la superficie de apoyo para nuevamente realizar un ascenso; mientras que para la detección de alteraciones posturales lumbopélvicas se cumplió un proceso de valoración fisioterapéutica con cuadrícula en vista lateral, estando el sujeto sólo con pantaloneta. Para los procesos de análisis de la información se trabajaron medidas epidemiológicas de frecuencia tipo prevalencias crudas y específicas, con su correspondiente nivel de error estándar, y estadísticas de tendencia central como de dispersión, empleando pruebas de Chi-Cuadrado con un grado de libertad y una p menor de 0.05 para concretar la relación del sobrepeso y la obesidad con reducciones de la flexibilidad y la resistencia muscular y la presencia de alteraciones posturales lumbopélvicas. Resultados En la realización del estudio participaron un total de 494 personas, todas de género masculino, valoradas en el Centro de Investigación de la Cultura Física de la Escuela
    • Militar de Cadetes General José María Córdova entre los meses de marzo a agosto de 2008. La media de edad de la población de estudio fue de 24 años, con una desviación estándar de 2.8 años; el 25% de sus miembros estaban por debajo de los 22 y el 75% se encontró por debajo de los 26 (Tabla 1). Tabla 1. Características de la población de estudio en el trabajo de relación del sobrepeso y la obesidad con problemas de flexibilidad, resistencia muscular y alteraciones lumbopélvicas El índice de masa corporal registró una media de 24.22, con una desviación estándar de 2.25; el 50% de la población de estudio tenía un valor de 24.05 para la variable; 31.56% (n = 156, error estándar = 0.02) de los miembros de la población de estudio se encontraron en situación de sobrepeso y obesidad (Tabla 1). 11.33% (n = 56, error estándar = 0.02) de la población de estudio registró en la valoración postural incrementos de la curvatura vertebral (Tabla 1). Entre las
    • personas con sobrepeso y obesidad el 10.32% (n = 16, error estándar = 0.07) de ellas se encontró en esta situación, mientras que en las que carecían de estas condiciones el 11.53% (n=39, error estándar=0.04) presentaba aumentos de la forma de la curvatura vertebral lumbar (Tabla 2). Un 3.87% (n = 6, error estándar = 0.06) de las personas con sobrepeso y obesidad presentaron situaciones de anteversión pélvica, mientras que en aquellas que no tenían sobrepeso u obesidad el 8.28% (n=28, error estándar=0.04) también tenían fenómenos de anteversión pélvica en la valoración postural (Tabla 2). 97.41% (n = 151, error estándar = 0.00) de las personas que tenían sobrepeso y obesidad tenían presencia de retracciones musculares en la prueba de sit and reach, mientras que en aquellas que no estaban en estas condiciones el 92.89% (n = 314, error estándar = 0.00) registraban también la ocurrencia de retracciones musculares (X2 = 4.42, p < 0.05, RM = 3.00 Intervalo de confianza 95% 1.04 – 8.49) (Tabla 2). La media de la resistencia de flexión de codos fue de 52 veces, el 50% de la población logró ejecutar un número de 51 repeticiones (Tabla 1). Entre las personas con sobrepeso y obesidad el 54.19% (n = 84, error estándar = 0.03) de ellas realizó en la prueba menos del valor de repeticiones de la mediana, mientras que en las personas sin sobrepeso el 50% (n = 169, error estándar = 0.02) se encontró en la misma circunstancia (X2 = 0.74, p > 0.05, RM = 1.18 Intervalo de confianza 95% 0.84 – 1.62) (Tabla 2). En la prueba de resistencia de abdominales la media de la población fue de 61 repeticiones, el 50% de sus miembros ejecutaron un número de 62 repeticiones (Tabla 1). El 58.06% (n = 90, error estándar = 0.02) de las personas con sobrepeso y obesidad estuvieron en sus valores de ejecución de la prueba por debajo de la mediana de la población, mientras que para el caso de las personas sin sobrepeso el 44.37% (n = 150, error estándar = 0.02) presentó las mismas características (X2 = 7.98, p < 0.05, RM = 1.73 Intervalo de confianza 95% 1.23 – 2.38) (Tabla 2). Finalmente, al mirar la resistencia muscular en las barras se encontró que la media de la población fue de seis repeticiones, el 50% de sus miembros logró realizar en la acción siete repeticiones. Entre las personas con sobrepeso y obesidad el 60% (n = 93, error estándar = 0.02) realizaron menos de siete repeticiones, mientras que las personas que no estaban en esta situación el 38.16% (n=129, error estándar=0.02) también ejecutaron menos de siete repeticiones (X2 = 20.5, p < 0.05, RM = 2.43 Intervalo de confianza 95% 1.73 – 3.35) (Tabla 2).
    • Tabla 2. Relaciones del sobrepeso y la obesidad con problemas de flexibilidad, resistencia muscular y alteraciones posturales lumbopélvicas Discusión El sobrepeso y la obesidad son hoy situaciones que por las prevalencias con que se presentan en la poblac0ión se convierten en preocupaciones de primer orden para la salud pública en sus intereses esenciales, y no solo por la magnitud con que se presentan estas prevalencias o porque ellas se den con cifras importantes en personas de ambos géneros y en las diferentes épocas del proceso vital, sino por las repercusiones negativas que generan con hechos de morbimortalidad que impactan deletéreamente sobre el bienestar de la población y los sistemas de salud, con grandes costos de atención por enfermedades agudas y crónico-degenerativas que se relacionan con estas circunstancias (Barquera, 2009; Gómez, 2009; Urek, 2007). Los enfoques de concentración para los impactos negativos del sobrepeso y la obesidad han enfatizado en la relación del sobrepeso y la obesidad con el desencadenamiento de enfermedades crónico-degenerativas de índole metabólica como la diabetes, o cardiocerebrovasculares, entre las que se cuentan el infarto
    • agudo del miocardio y la enfermedad cerebrovascular. Debe tenerse en cuenta que los impactos del sobrepeso y la obesidad no solo son de estas características ni únicamente se dan con un curso cronicodegenerativo, sino que dentro de los impactos negativos que se pueden derivar del sobrepeso y la obesidad están los que afectan al sistema músculo-esquelético y sus propiedades, relativas a su naturaleza de elemento efector para el movimiento humano, la actividad física y el ejercicio en las situaciones volitivas que el individuo quiera ejecutar (Da Costa, 2010; Rentfro, 201; Lawlor, 2010; Gilleard, 2007; Meakin, 2009). Con el sobrepeso y la obesidad el sistema músculo-esquelético experimenta una reducción en las condiciones de potencia muscular, se mengua la flexibilidad, lo que en conjunto genera imbalances musculares que reducen las posibilidades de estabilización dinámica articular y de preservación en situaciones de morfología y alineación postural vertebral, dando lugar a que en los elementos articulares se facilite más prontamente la aparición de procesos de desgaste, terminando en cuadros de artrosis y riesgos de lesiones en la integridad articular dentro de desempeños físicos y de ejercicio, junto al incremento de eventos de aumento de la curvatura lumbar, lesiones discales y radiculopatías. Los factores mencionados no solamente van a generar altos hechos de morbilidad músculo-esquelética temprana sino que van a reducir las posibilidades de movimiento de las personas en sus medios familiares, laborales, sociales y recreativos, interferiendo sus posibilidades de satisfacción y bienestar (Gilleard, 2007; Meakin, 2009; Oviedo, 2007). Las modificaciones del sobrepeso y la obesidad en el sistema músculo-esquelético no solo aumentan las posibilidades de morbilidad en la postura vertebral, sino que van a reducir las propiedades de fuerza, flexibilidad y resistencia, y en general los desempeños físicos y de ejercicio, tornándolos más lentos, propensos a la fatiga, con ejecuciones incompletas, altos gastos metabólicos y fisiológicos en las respuestas cardiopulmonares al intentar desarrollar actividad física. Todo lo anterior determinará un cuadro de poco grado de eficiencia, haciendo que la persona con sobrepeso no solo tenga más riesgo de enfermar sino de reducir sus niveles de rendimiento físico y por tanto sus desempeños laborales, familiares y recreativos. De manera que los impactos del sobrepeso implican costos psicosociales por incapacidad laboral, y favorecen incluso el aumento de indicadores como los años de vida potencialmente saludables perdidos (Cory, 2010; Ramsey, 2008). En los resultados de este estudio a partir de lo mencionado hasta el momento, preocupa que en una población de sujetos masculinos entre la segunda y la cuarta década de la vida se presente una prevalencia de sobrepeso y obesidad del 31.56% (n
    • = 156, error estándar = 0.02), ya que estas personas entrarían a tener riesgos de reducciones en las propiedades de su sistema músculo-esquelético que, como se viene anotando, las llevará a episodios de morbilidad y reducción en sus niveles de eficiente rendimiento físico (Gilleard, 2007; Meakin, 2009) Los resultados de este trabajo muestran que las personas con sobrepeso y obesidad tienen una importante reducción de sus propiedades de flexibilidad muscular con relación a aquellas que no los padecen, llegando a tener tres veces más riesgo de retracciones musculares. Este hecho es estadísticamente significativo en el valor de p < de 0.05 y el intervalo de confianza al 95% (1.04 – 8.49), respecto a lo cual debe recordarse que las reducciones de flexibilidad acortan biomecánicamente los brazos de palanca de la potencia, haciendo que se pierda eficacia en la contracción, lo que llevará a desequilibrios de agonistas y antagonistas. Estos no solo reducirán el poder de la contracción sino que afectarán las posibilidades de que en acciones de concentración den la estabilidad dinámica a los elementos articulares a fuerzas externas que inciden sobre ellos, haciendo que acontezca un soporte inequitativo de cargas que hacen que se den desgastes articulares y riesgos de lesiones como esguinces, o incluso musculares con desgarros (Duvigneaud , 2008). Al acortarse los brazos de palanca y reducirse la flexibilidad, en sus desempeños físicos la persona tendrá que ejecutar sustituciones musculares para tratar de desarrollar la actividad, lo que elevará el gasto metabólico y fisiológico a nivel de la respuesta cardiopulmonar, haciendo que los niveles anaeróbicos se den con mayor facilidad, presentándose fatiga y acumulación de ácido láctico, que traerá efectos crónicos en la fibra muscular y agudos en la fascia (Duvigneaud, 2008; Gómez, 2009) Además de las reducciones de la flexibilidad muscular en las personas con sobrepeso y obesidad, los resultados de este trabajo muestran con significancia en las medidas de asociación epidemiológica y estadística que la resistencia muscular se ve reducida en abdominales y barras principalmente, con lo cual es claro que las personas con sobrepeso tienen menos posibilidades de resistir actividades por períodos prolongados y entrarán más rápido en metabolismos anaeróbicos. Es importante anotar que estas reducciones en las capacidades de resistencia muscular —que para el caso de los abdominales será de 1.73 veces y en barras de 2.43—, generan situaciones que no solo van afectar la duración de la actividad en tronco o miembros superiores, sino que la reducción de la resistencia muscular hace que estas estructuras no guarden en el tiempo un adecuado equilibrio de agonistas y antagonistas, haciendo que con la fatiga muscular se reduzcan las posibilidades de
    • mantener la estabilidad articular y postural mientras se desarrolla una acción, precipitando cambios en las condiciones de la forma o alineación, sobre todo a nivel vertebral (Pescatello, 2007). A partir de la última consideración resulta llamativo que la prevalencia de incrementos de la curvatura vertebral lumbar haya sido de 10.32% (n = 16, error estándar = 0.07) para las personas con sobrepeso y obesidad, mientras que las que no tenían estas circunstancias fuera de 11.53% (n = 39, error estándar = 0.04), lo que hace pensar que los aspectos descritos sobre la frecuencia de aumentos de la curvatura vertebral lumbar nos ponen de manifiesto que si bien el sobrepeso y la obesidad pueden favorecer estos eventos, las alteraciones posturales son un fenómeno que tiene que ver con diversos factores, como aspectos ergonómicos, de cargas, condiciones laborales, y la actitud con que la persona maneje su postura en el reposo o la actividad (Gilleard, 2007; Meakin, 2009). Sin embargo, dentro de los resultados de este estudio debe tenerse presente que la resistencia muscular de los abdominales en las personas con sobrepeso y obesidad es 1.73 veces menor que en el caso de aquellos que no tienen sobrepeso, con un intervalo de confianza al 95% entre 1.23 y 2.38, con lo cual se debe reafirmar que esta circunstancia haría que los abdominales se fatigaran más pronto en su acción, llevando a un desequilibrio con los espinales bajos, lo que aumentaría el riesgo de alteraciones posturales lumbares con incrementos de la curvatura lumbar, concentrando las cargas ejercidas sobre ella en los segmentos posteriores, facilitando que el núcleo pulposo se desplace en sentido anterolateral (Oviedo, 2007). Los resultados de este estudio ponen de manifiesto que frente a las situaciones del sobrepeso y la obesidad no solo deben preocupar los efectos sobre el sistema cardiovascular sino también los que inciden sobre las propiedades músculoesquéleticas de flexibilidad y resistencia que van a generar riesgos de lesiones articulares, musculares y posturales, debido a la pérdida de condiciones para un buen balance entre agonistas y antagonistas, sin que estas sean las únicas situaciones negativas que se dan para las personas con sobrepeso, sino que a causa de ello aumentarán en sus actividades los gastos metabólicos y fisiológicos, teniendo menos rendimientos en sus actividades físicas en entornos laborales y recreativos, comprometiéndose su calidad de vida (Gilleard, 2007; Meakin, 2009; Duvigneaud, 2008). Los verdaderos programas integrales que buscan reducir el sobrepeso y la obesidad deben tener en cuenta que además de incidir en este factor se debe procurar en las
    • personas objeto de la intervenciones que trabajen en planes de mejoramiento de las propiedades del sistema muscular, recuperando sus condiciones de flexibilidad y resistencia, con vigilancia de sus condiciones posturales a nivel lumbopélvico, a fin de restaurar su biomecánica y contener el riesgo de morbilidad temprana, pero sobre todo para favorecer sus procesos vitales con todas las potencialidades, de tal modo que su actividad física tenga elementos que promuevan una eficacia tanto metabólica como fisiológica (Organización Mundial de la Salud, 2004). Referencias Barquera, S., Campos, I., Barrera, L. et al. (2009). Obesity and central adiposity in Mexican adults: results from the Mexican National Health and Nutrition Survey 2006. Revista de Salud Pública de México, 51, (Suplemento 4), 595 - 603. Cory, S., Ussery-Hall, A., Griffin-Blake, S,, Easton, A,, Vigeant, J. et al. (2010). Prevalence of selected risk behaviors and chronic diseases and conditions-steps communities, United States, 2006 – 2007. MMWR Surveill Summ, 59, 1 – 37. Da Costa, CD., Ferreira, MG., Amaral, R. (2010). Childhood Obesity. Acta Med Port, 23, 379 -384. Duvigneaud, N., Matton, L., Wijndaele, K., Deriemaeker, P., Lefevre, J., Philippaerts, R., Thomis, M., Delecluse, C., Duquet, W. (2008). Relationship of obesity with physical activity, aerobic fitness and muscle strength in Flemish adults. J Sports Med Phys Fitness, 48, (2), 201 – 210. Gilleard, W., Smith, T. (2007). Effect of obesity on posture and hip joint moments during a standing task, and trunk forward flexion motion. Int J Obes, 31, (2), 267 – 271. Gómez, L., Hernández, B., Morales, M., Levy, T. (2009). Physical activity an overweight/ obesity in adult Mexican population. The Mexican National Health and Nutrition Survey 2006. Revista de Salud Pública de México, 51, (Suplemento 4), 621 – 629 Hernández, B., Velasco, H. (2000). Encuestas Transversales. Revista de Salud Pública de México, 42, (5), 447 – 455. Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. (2010). Encuesta Nacional de Situación Nutricional ESIN 2010, documento disponible en www.icbf.gov.co Lawlor, DA., Benfield, L., Logue, J., Tlling, K. et al. (2010). Association between general and central adiposity in childhood and change in these with cardiovascular risk factors in adolescence: prospective cohort study. BMJ, 341. Meakin, JR., Gregory, JS., Aspden, RM., Smith, FW., Gilbert, FJ. (2009). The intrinsic shape of the human lumbar spine in the supine, standing and sitting postures:
    • characterization using an active shape model.Bone and Musculoskeletal Programme. J Anat, 215, (2), 206 – 211. Organización Mundial de la Salud (2004). Obesity and overweigth, Global strategy on diet, physical activity and healt. 31, 292-302. Oviedo, G., Marcano, M. et al. (2007). Overweight and associated pathologies in adult women. NutrHosp, 22, (3), 358 – 362. Pescatello, LS., Kelsey, BK. et al (2007). The muscle strength and size response to upper arm, unilateral resistance training among adults who are overweight and obese. J Strength Con Res 21, (2), 307 – 313. Ramsey, F., Ussery-Hall, A., Garcia, D., McDonald, G. et al. (2008). Prevalence of selected risk behaviors and chronic diseases-Behavioral Risk Factor Surveillance System (BRFSS), 39 steps communities, United States, 2005. MMWR Surveill Sum, 57, 1 – 20. Rentfro, AR., Nino, JC., Pones, RM., Innis-Whitehouse, W. et al. (2011). Adiposity, biological markers of disease and insulin resistance in Mexican American adolescents 2004-2005. Prev Chronic Dis, 8, (2). Urek, R., Crncevic-Urek, M., Cubrilo-Turek, M. (2007). Obesity – a global public health problem. Acta MedCruatica, 61, (2), 161 – 16.
    • Asociación entre el sobrepeso y obesidad con la aptitud física (EUROFIT) y el nivel socioeconómico en alumnos de 8º a 10o grado de educación básica. Cuenca- Ecuador (2008-2009) Dolores Susana Andrade Tenesaca12 Angélica María Ochoa Aviles13 Silvia Johana Ortiz Ulloa14 Rosendo Iván Rojas Reyes15 Jorge Luis García Álvarez 16 Silvana Patricia Donoso Moscoso17 Resumen Objetivo Determinar la asociación entre el sobrepeso y la obesidad con dos de las pruebas de la batería EUROFIT que estiman el componente cardiopulmonar y muscular de la aptitud física y el nivel socioeconómico. 12 Docente Universidad de Cuenca, Cuenca, Ecuador. Correo electrónico: donaandrade@hotmail.com 13 D o c e n t e U n i v e r s i d a d d e C u e n c a , C u e n c a , E c u a d o r. C o r r e o e l e c t r ó n i c o : angelicamaria.ochoaaviles@ugent.be 14 Docente Universidad de Cuenca, Cuenca, Ecuador. Correo electrónico: joha.ortiz6183@gmail.com 15 Docente Universidad de Cuenca, Cuenca, Ecuador. Correo electrónico: rosendorojas@hotmail.com 16 Docente Universidad de Cuenca, Cuenca, Ecuador. Correo electrónico: jorge.garcia@ucuenca.edu.ec 17 Directora de la Escuela de Bioquímica y Farmacia de la Universidad de Cuenca, Cuenca, Ecuador. Correo electrónico: silvana.donosom@ucuenca.edu.ec, sildonoso@yahoo.es
    • Métodos Un estudio descriptivo transversal se llevó a cabo desde enero 2008 hasta abril de 2009 de una muestra aleatoria por clusters en 463 adolescentes (55.7% hombres y 44.3% mujeres) de 11 a 15 años que asisten a los colegios de la ciudad de Cuenca, Ecuador. El índice de masa corporal fue calculado por la fórmula de Quetelet. La definición de sobrepeso y obesidad se basó en los criterios de Cole. Las pruebas de la batería EUROFIT comprendieron: salto vertical y carrera de 20 metros. Resultados La prevalencia de sobrepeso fue de 19.1% y de obesidad 4.8%. Las medias del salto vertical y la carrera de 20 metros fueron significativamente mayores en el grupo de los hombres (p < 0.05). La media de la carrera de 20 metros fue significativamente mayor en los colegios públicos comparados con los privados. Después de ajustar el modelo de regresión logística, los adolescentes con un mal desempeño en la prueba carrera de 20 metros y que pertenecen al grupo no pobres tienden 2.3 veces más a tener sobrepeso que aquellos que tienen un buen desempeño. (IC 1.05-5.02). Conclusiones Los resultados sugieren que el sobrepeso y la obesidad están asociados con el desempeño de la prueba carrera de 20 metros, ligada al nivel socioeconómico. Por tanto, es importante considerar las capacidades físicas y el nivel socioeconómico de los adolescentes al diseñar y poner en marcha programas de intervención y prevención. Palabras clave: sobrepeso, adolescentes, EUROFIT, nivel socioeconómico Introducción El sobrepeso y la obesidad constituyen el quinto factor principal de riesgo de muerte a nivel mundial y se les ha atribuido la etiología de enfermedades como diabetes, cardiopatías y anomalías motoras. La OMS considera a la obesidad en niños y adolescentes como uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. Su causa es el desequilibrio energético a consecuencia del aumento en la ingesta de alimentos hipercalóricos y un descenso en la actividad física, hábitos que se han incrementado alarmantemente entre niños y adolescentes de países con ingresos bajos y medios, sobre todo en el medio urbano. Actualmente, mientras que la prevalencia de sobrepeso en adolescentes se ha incrementado, su actividad física ha tendido a disminuir, lo cual puede llevar a un complejo cuadro de morbilidad (Agazzi, Armstrong & Bradley-Klug, 2010; Mak et al., 2010). Una de las estrategias para revertir este fenómeno son los programas de prevención e intervención, para lo cual es esencial evaluar adecuadamente la condición física
    • (aptitud y actividad física) (Pollock, 1998). Se conocen tres tipos de métodos para evaluar la actividad física: de criterio, objetivos y subjetivos. Los métodos más exactos y confiables son los de criterio, (agua doblemente marcada, calorimetría indirecta y observación directa). Los métodos objetivos incluyen monitores cardíacos y monitores de actividad, como podómetros y acelerómetros. Los métodos objetivos proporcionan información sobre la frecuencia, intensidad y duración de la actividad física; sin embargo, su limitación es la subestimación de actividades estáticas como los ejercicios de resistencia (Corder et al., 2009; Martínez-Gómez et al., 2011). Los métodos subjetivos comprenden cuestionarios y registros diarios de actividad física, comúnmente conocidos como PAQ. Éstos constituyen el método de preferencia pues son económicos, no invasivos y permiten la medición de un gran número de personas; sin embargo, es necesario validarlos frente a métodos de criterio. Varios estudios reportan que la validación de los PAQ puede resultar limitada debido a que son ineficaces para evaluaciones a nivel individual y no proporcionan validez confiable para estimar las actividades diarias comunes diferentes a los ejercicios físicos (Agazzi et al., 2010; Corder et al., 2009; Neilson, Robson, Friedenreich & Csizmadi, 2008; Vanhees et al., 2005). Para la evaluación de la aptitud física (conjunto de atributos adquiridos con la habilidad para realizar todo tipo de actividad física) (Sauka et al., 2011), pueden realizarse pruebas de campo o de laboratorio. La batería Eurofit es un método estandarizado que incorpora pruebas de campo para la evaluación de diversos aspectos del desempeño muscular proporcionando un perfil multivariado de aptitud física (C Adam, V Kilssouras, Greece, & M Ravazzolo, 1988; Sauka et al., 2011). Además, este método está diseñado para evaluar el estado de salud asociado a la aptitud física a nivel individual y colectivo. La batería Eurofit consiste un conjunto de nueve pruebas de aptitud física que cubren flexibilidad, velocidad, resistencia y fuerza, lo cual puede agruparse como componente morfológico, muscular, motor y cardiopulmonar (Vanhees et al., 2005). De éstos, la prueba para el componente cardiopulmonar y muscular aporta con un importante valor diagnóstico para evaluar el estado general de salud del individuo (Vanhees et al., 2005; Vicente-Rodriguez et al., 2008). Además, la condición muscular se relaciona directamente con una vigorosa actividad física, la cual beneficia directamente a la salud (Martínez-Gómez et al., 2011). Varios estudios han documentado la eficacia y confiabilidad de medición de la aptitud física (conjunto de atributos adquiridos con la habilidad para realizar todo tipo de actividad física), esto es muy importante tomando en cuenta el hecho de que la condición física constituye un mejor predictor de parámetros de salud tales como
    • sobrepeso, obesidad abdominal y factores de riesgo cardiovascular (Hakkinen et al., 2010; Hurtig-Wennlof, Ruiz, Harro & Sjostrom, 2007; Mak et al., 2010; MartínezGómez et al., 2011; Ortega et al., 2007; Sauka et al., 2011). El objetivo del presente estudio fue determinar la relación entre el sobrepeso y la obesidad con la aptitud física de adolescentes escolarizados de la ciudad de Cuenca. Se seleccionaron dos de las pruebas de la batería Eurofit asociadas estrechamente al entrenamiento y adaptación al ejercicio. Así, la aptitud física se evaluó por medio de las pruebas de carrera de 20 metros y salto vertical, para medir el componente cardiopulmonar y muscular, respectivamente (Martínez-Gómez et al., 2011; Ozdirenc, Ozcan, Akin & Gelecek, 2005). El presente es parte de un estudio del proyecto ACTIVITAL®, que se lleva a cabo en el marco de la Cooperación Interuniversitaria Institucional VLRI-UOS con la colaboración de la Universidad de Gante (Bélgica) y la Universidad de Cuenca (Ecuador). El proyecto ACTIVITAL® busca mejorar los patrones de alimentación y actividad física en un grupo de adolescentes ecuatorianos mediante un programa integral de intervención. Materiales y métodos Un estudio descriptivo transversal se llevó a cabo desde enero 2008 hasta abril de 2009 de una muestra aleatoria por clusters en 463 adolescentes (55.7% hombres y 44.3% mujeres) de 11 a 15 años que asisten a los colegios de la ciudad de Cuenca, Ecuador. Para el cálculo del tamaño muestral se empleó el método aleatorio por clusters, considerando un error α de 0.05 y un poder del 80%. El protocolo fue aprobado por los comités de Bioética de Ecuador y Bélgica, y los datos fueron recolectados previo consentimiento escrito del representante legal o padre de familia, y asentimiento escrito de los adolescentes. Criterios de inclusión: adolescentes de 11 a 15 años de los 8vos-10mos grados de educación básica de los colegios de la ciudad de Cuenca que asisten regularmente a clases. Criterios de exclusión: todos los estudiantes que tuvieron una enfermedad concomitante, alguna discapacidad física o aquellos que decidieron no participar fueron excluidos.
    • Mediciones Las medidas antropométricas fueron tomadas por duplicado por encuestadores entrenados siguiendo un procedimiento estandarizado (Cogill, 2003). Los adolescentes vistieron ropas ligeras, sin zapatos y se aseguró su privacidad. El peso se midió y se registró con una precisión de 0.1 kg. La talla fue medida con una precisión de 1 cm. El índice de masa corporal fue calculado por la fórmula de Quetelet (Garrow & Webster, 1985), peso / talla2 (Kg/m2). La definición de sobrepeso y obesidad se basó en los percentiles promedios, y el estado nutricional se clasificó como peso normal, sobrepeso y obesidad de acuerdo a los criterios de Cole, (Cole, Bellizzi, Flegal & Dietz, 2000). Para evaluar la aptitud física se escogieron dos pruebas siguiendo el protocolo de la batería EUROFIT (C. Adam et al., 1988): el salto vertical (expresada en cm) y la carrera de 20 metros (expresada en segundos). Se calcularon percentiles de desempeño para cada una de las pruebas de acuerdo a edad y sexo, los resultados de cada prueba sobre el percentil 75th se definieron como buen desempeño y aquellos valores por debajo del mismo percentil se definieron como bajo desempeño (Bovet, Auguste & Burdette, 2007). El nivel socioeconómico fue determinado usando un cuestionario validado en Ecuador, que se basa en necesidades básicas insatisfechas; una familia es clasificada como pobre si tiene al menos una (Keane, Scott, Dugdill & Reilly, 2010) de 10 deprivaciones relacionadas con las condiciones de la vivienda, servicios básicos, trabajo y educación de los miembros de la familia, atención médica (SIISE, 2001). Métodos estadísticos Los datos fueron ingresados por duplicado utilizando el programa estadístico EpiData (EpiDataAssociation 2000-2010) y cualquier inconsistencia fue corregida utilizando los cuestionarios originales. Los datos fueron analizados utilizando STATA Statistical software Release 11.0 (CollegeStation, TX: StataCorporation). Los resultados se expresaron con medias y desviaciones estándar. La prueba del Chicuadrado se utilizó para comparar diferencias de frecuencias y la prueba t para comparar medias. Para los datos no homogéneos se utilizaron pruebas no paramétricas. Un modelo de regresión logística bivariado se utilizó para determinar las variables predictoras sobrepeso/obesidad. Los predictores con valores de p menores a 0.05 en los modelos bivariados fueron incluidos en el modelo ajustado, se
    • calculó el odds ratio (OR) para interpretar los resultados de la regresión logística. Un nivel de significancia de 0.05 se usó para todos los test estadísticos. Resultados Un total de 463 adolescentes se incluyeron en el estudio, (55.7% hombres y 44.3% mujeres). La distribución de la edad, el estado nutricional y las pruebas de aptitud física de acuerdo a sexo y nivel socioeconómico se muestran en la tabla 1. No se encontraron diferencias significativas por edad e índice de masa corporal en los grupos de sexo y nivel socioeconómico. Las medias del salto vertical y la carrera de 20 metros fueron mayores en el grupo de los hombres, encontrando una asociación estadísticamente significativa (P< 0.001). La media de la carrera de 20 metros fue mayor en el grupo pobres. (P=0.005). Tabla1. Estado nutricional y pruebas de aptitud física por sexo y nivel socioeconómico La prevalencia de sobrepeso fue de 19.1% y de obesidad 4.8%. En cuanto al desempeño de las pruebas, determinados mediante percentiles, no se encontraron diferencias significativas entre hombres y mujeres, ni por tipo de colegio en ninguna de las pruebas. Los resultados de las variables predictoras, sobrepeso/obesidad, se describen a continuación: al analizar los modelos bivariados, la prueba de la carrera de 20 metros y el nivel socioeconómico estuvieron asociadas significativamente con sobrepeso/obesidad (p < 0.001 y p = 0.0025 respectivamente); sin embargo no se encontró asociación significativa con el sexo y la prueba salto vertical. Por consiguiente, únicamente las variables nivel socioeconómico y carrera de 20 metros se incluyeron en el modelo de regresión logística. Al existir interacción entre el nivel socioeconómico y la carrera de 20 metros los resultados pueden ser interpretados de la siguiente manera: los adolescentes del grupo no pobres y con un bajo desempeño
    • en la carrera de 20 metros tienden 2.3 (IC 1.05-5.02) veces más al sobrepeso. Los resultados de los modelos bivariados se muestran en la tabla 2. Por lo tanto los resultados de los análisis de la regresión logística utilizando el modelo ajustado, señalan que los adolescentes con un mal desempeño en la prueba carrera de 20 metros tienden 3.5 veces más a tener sobrepeso comparados con aquellos que tienen un buen desempeño. Tabla 2. Predictores de sobrepeso/obesidad Predictor de sobrepeso/obesidad Modelo Bivariadoa ORb – ICc P Sexo 0.99 (0.68-1.44) 0.98 Nivel Socioeconómico Pobres y No pobres 1.97 (1.25-3.10) 0.0025 Salto Vertical Mayor al percentil 75th y menor al percentil 75th 1.55 (0.97-2.49) 0.06 Carrera de 20 metros Mayor al percentil 75th y menor al percentil 75th 3.55 (1.95-6.44) < 0.001 a Modelo con predictores P<0.05 del modelo bivariadob Odds Ratio cintervalo de confianza Discusión La prevalencia de sobrepeso (19.1%) y obesidad (4.8%) de los adolescentes cuencanos es similar a la reportada en otros países en desarrollo (Pérez-Cueto, Botti & Verbeke, 2009; Yepez, Carrasco & Baldeon, 2008). En este estudio se encontró que los adolescentes varones presentan un mayor desempeño del componente cardiopulmonar y del componente muscular de la batería Eurofit, lo cual concuerda con otros estudios realizados en el mismo grupo poblacional (Vanhees et al., 2005). Nuestra investigación indicó una diferencia significativa en la carrera de 20 metros de acuerdo al nivel socioeconómico, con ventaja para el grupo pobres; similares resultados han sido reportados en diferentes publicaciones (McMurray et al., 2000; Prista, Maia, Damasceno & Beunen, 2003). Dicha variabilidad podría ser explicada por el hecho de que quizá los jóvenes de bajo nivel socioeconómico invierten más tiempo en actividades domésticas y caminan más (Aktop, 2010), sin embargo es necesario estudiar con mayor profundidad las diferencias entre los grupos sociales.
    • Los resultados nos demuestran además que el bajo desempeño físico medido con la prueba de resistencia cardiorespiratoria es un factor de riego (OR=2.3, IC 1.05-5.02) del sobrepeso y obesidad, esto concuerda con otros estudios, en los que se ha encontrado una relación inversa entre los niveles de condición física con el sobrepeso. (Bovet et al., 2007, Martínez-Gómez et al., 2011; Wolfe, 2006), Casajús et al, encontró asimismo que en todas las pruebas que requieren de una elevación o propulsión del cuerpo (salto vertical, abdominales y carrera de 20 metros), las personas con peso normal tienen un mejor desempeño que aquellas con sobrepeso (Casajus, Leiva, Villarroya, Legaz & Moreno, 2007); la acumulación de grasa corporal podría explicar esto, pues ésta contribuye a una disminución continua de la capacidad cardiorespiratoria y la fuerza funcional de los adolecentes (Bovet et al., 2007). La influencia del nivel socioeconómico sobre el sobrepeso y la obesidad ha sido reportada en numerosas publicaciones, con una relación inversa, de modo que las personas de bajo nivel socioeconómico tienden más al sobrepeso (Aktop, 2010; McMurray et al., 2000; Monteiro, Moura, Conde & Popkin, 2004); estos resultados no concuerdan con los nuestros. Es necesario realizar más investigaciones que expliquen por qué el grupo no pobres presenta una mayor tendencia al sobrepeso y la obesidad. Conclusiones y recomendaciones Los resultados sugieren que el sobrepeso y la obesidad están asociados con el desempeño de la prueba cardio-respiratoria, ligada al nivel socioeconómico. Por tanto, es importante considerar las capacidades físicas y el nivel socioeconómico de los adolescentes al diseñar y poner en marcha programas de intervención y prevención. Bibliografía Agazzi, H., Armstrong, K. & Bradley-Klug, K. L. (2010). BMI and physical activity among at-risk sixth- and ninth-grade students, Hillsborough County, Florida, 2005-2006. Prev.Chronic.Dis., 7, A48. Aktop, A. (2010). Socioeconomic status, physical fitness, self-concept, attitude toward physical education, and academic achievement of children. Percept.Mot.Skills, 110, 531-546.
    • Bovet, P., Auguste, R. & Burdette, H. (2007). Strong inverse association between physical fitness and overweight in adolescents: a large school-based survey. Int.J.Behav.Nutr.Phys.Act., 4, 24. C Adam, F., V Kilssouras, Greece & M Ravazzolo (1988). EUROFIT. European test of Physical Fitness. Casajus, J. A., Leiva, M. T., Villarroya, A., Legaz, A., & Moreno, L. A. (2007). Physical performance and school physical education in overweight Spanish children. Ann.Nutr.Metab, 51, 288-296. Cogill, B. (2003). Anthropometric Indicators Measurement Guide. http:// www.fantaproject.org/publications/anthropom.shtml (On-line) fecha de consulta 05-05-2011. Cole, T. J., Bellizzi, M. C., Flegal, K. M. & Dietz, W. H. (2000). Establishing a standard definition for child overweight and obesity worldwide: international survey. BMJ, 320, 1240-1243. Corder, K., van Sluijs, E. M., Wright, A., Whincup, P., Wareham, N. J. & Ekelund, U. (2009). Is it possible to assess free-living physical activity and energy expenditure in young people by self-report? Am.J.Clin.Nutr., 89, 862-870. Garrow, J. S. & Webster, J. (1985). Quetelet’s index (W/H2) as a measure of fatness. Int.J.Obes., 9, 147-153. Bibliografía Hakkinen, A., Rinne, M., Vasankari, T., Santtila, M., Hakkinen, K. & Kyrolainen, H. (2010). Association of physical fitness with health-related quality of life in Finnish young men. Health Qual.Life Outcomes., 8, 15. Hurtig-Wennlof, A., Ruiz, J. R., Harro, M. & Sjostrom, M. (2007). Cardiorespiratory fitness relates more strongly than physical activity to cardiovascular disease risk factors in healthy children and adolescents: the European Youth Heart Study. Eur.J.Cardiovasc.Prev.Rehabil., 14, 575-581. Keane, A., Scott, M. A., Dugdill, L., & Reilly, T. (2010). Fitness test profiles as determined by the Eurofit Test Battery in elite female Gaelic football players. J.Strength.Cond.Res., 24, 1502-1506. Mak, K. K., Ho, S. Y., Lo, W. S., Thomas, G. N., McManus, A. M., Day, J. R. et al. (2010). Health-related physical fitness and weight status in Hong Kong adolescents. BMC.Public Health, 10, 88. Martínez-Gómez, D., Welk, G. J., Puertollano, M. A., Del-Campo, J., Moya, J. M., Marcos, A. et al. (2011). Associations of physical activity with muscular fitness in adolescents. Scand.J.Med.Sci.Sports, 21, 310-317.
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    • Hábitos de ejercicio físico y su relación con la composición corporal en adultos mayores activos Hilario Moreno Bolívar 18 Santiago Ramos Bermúdez19 Resumen Con el objetivo de identificar la frecuencia semanal, número de horas de ejercicio físico y años de práctica deportiva en relación con el índice de masa corporal, porcentaje de grasa, perímetro abdominal y perímetro de cadera en un grupo de adultos mayores participantes en programas de ejercicio físico, se realizó un estudio descriptivo y correlacional de corte transversal en 217 individuos (58 hombres y 159 mujeres) con edad promedio de 67,34 ±5,77 años, participantes en la Olimpíada Nacional del Adulto Mayor 2009. Se les midieron estatura, peso, pliegues de grasa y perímetros corporales y se les aplicó una encuesta sobre sus hábitos de ejercicio físico. Los resultados muestran que el 73,27% de la población realiza menos de cinco sesiones semanales de ejercicio físico, que el 81,1% se encuentra en riesgo de padecer algún tipo de enfermedad metabólica, que el 60,4% de mujeres y 41,4% de hombres está en sobrepeso y el 22% de las mujeres y el 46,6% de los hombres en obesidad, y que a partir del índice de masa corporal el 62,8% de los sujetos evaluados se encuentran con exceso de peso para la estatura. En conclusión, se aprecia que los hombres llevan más tiempo, frecuencia y horas practicando ejercicio físico que las mujeres y que la frecuencia y número de horas semanales de ejercicio físico presentan una correlación negativa con el porcentaje de grasa corporal, y que la mayoría de los evaluados tiene exceso de peso, de grasa corporal y riego cardiovascular y metabólico aumentados. Palabras clave: adultos mayores, ejercicio físico, composición corporal, IMC. Introducción El envejecimiento de la población es un fenómeno que se ha venido agudizando notoriamente en las últimas décadas a nivel mundial. Al respecto, existen datos estadísticos de diversos países que corroboran esta afirmación. Por ejemplo, en Alemania en 1900 el promedio de vida era inferior a 50 años, pasando a 70 años en 18 Docente investigador Grupo Cumanday Actividad Física y Deporte, de la Universidad de Caldas, Manizales, Colombia. Correo electrónico: hilario.moreno@ucaldas.edu.co 19 Docente y líder Grupo Cumanday Actividad Física y Deporte de la Universidad de Caladas, Manizales, Colombia. Correo electrónico: santiago.ramos@ucaldas.edu.co
    • 1980, siendo este aspecto aún superior en las mujeres, quienes vivían seis años más que los hombres (Robert & Robert, 2001). A estos acontecimientos demográficos no es ajena la población colombiana, pues en las últimas décadas se han generado notorios cambios en el promedio de vida de sus habitantes, lo que se refleja en el incremento anual del porcentaje de adultos mayores. De acuerdo a datos del Ministerio de Protección Social, el crecimiento poblacional anual entre 1990 y 2003 fue de 1,9%, mientras que el de los adultos mayores a 80 y 60 años, fue del 4 y de 2,8% respectivamente entre 1995 y el 2000. Actualmente el 6,3% de la población colombiana es mayor de 65 años y se estima que siguiendo la tendencia, para el año 2050 el porcentaje de personas mayores a 60 años será del 20% (Ministerio de Protección Social, 2007). El envejecimiento conlleva que se produzcan cambios inevitables en la estructura y funcionalidad del organismo humano. Éstos se presentan tanto en la parte física como mental, lo cual implica una disminución en el rendimiento físico, causado por el deterioro orgánico, aspectos que se convierten en una de las principales causas de morbilidad, mortalidad y discapacidad en este grupo etario (Arroyo et al, 2007). Es de suma importancia tener presente que si bien existe involución y deterioro estructural y funcional en el cuerpo humano con el paso de los años, la actividad física y el ejercicio físico en particular, repercuten positivamente en el dinamismo orgánico, al disminuir y contrarrestar dichas modificaciones, como lo plantean Daley y Warwick (2000), siendo estos aspectos altamente favorables para la salud y la funcionalidad de los ancianos. También hay evidencias sobre el beneficio del ejercicio físico en los adultos mayores en otras esferas de la dimensión humana, como la psicológica y la social, lográndose un favorecimiento de la autoestima, mejoría de la autonomía y control personal; genera mayor capacidad para relacionarse con otras personas de la misma y diferente edad; mejora la sensación de placer y diversión; ayuda a evitar pensamientos, emociones y conductas desagradables, y contribuye a que el individuo desempeñe un papel más activo y participativo en la sociedad, entre otros aspectos (Paz, 2006; González et al. 2006; Villalobos, Corrales & Robotham, 1995; Martinson et al, 2008; Schroll, 2003; Seco & Álvarez, 2009). De igual manera existen otra serie de características determinantes en la funcionalidad y calidad de vida de los adultos mayores, como son la resistencia aeróbica, la fuerza muscular, la flexibilidad, el equilibrio y la composición corporal,
    • según Camiña, Cancela y Romo (2001), ya que dependiendo del estado de las mismas, se facilita o dificulta la realización de actividades básicas de la vida diaria, como caminar, pararse de una silla, amarrarse los zapatos o subirse al bus, entre otras. La composición corporal de un adulto mayor tiene una connotación especial, por ser una de las características que presenta mayor incidencia en su salud. Si se analiza detalladamente, las alteraciones en el índice de masa corporal (IMC) en personas adultas, ya sean por exceso o por defecto, pueden estar relacionadas con la mortalidad. Cuando el IMC es muy bajo (<18,5 kg*m2), se relaciona con tuberculosis, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, cáncer de pulmón y de estómago; por el contrario, cuando éste es alto (>24,9 kg*m2), se asocia con enfermedades cerebrovasculares y diabetes, según Correa y Benjumea (2005), así como limitación funcional (Kikafunda, y Lukwago, 2005); Arroyo et al. (2007), como también con un potencial de mortalidad, según Dey, Rothenberg, Sundh, Bosaeus y Steen (2002); Janssen, Katzmarzyk y Ross (2005). Un elemento de la composición corporal es el porcentaje de grasa, el cual tiene de igual manera una valía importante en esta población, pues dependiendo de sus niveles, se pueden predecir problemas de inhabilidad funcional, de acuerdo con Honglei y Xuguang (2008). Se considera que el porcentaje de grasa corporal aumenta conforme el ser humano envejece. Este fenómeno se ocasiona principalmente a causa de tres factores: mayor ingesta de alimentos, menor realización de actividad física y menor capacidad del organismo para movilizar las grasas (López & Fernández, 2006; Wilmore, 2004). La realización de ejercicio programado y sistemático acompañado de una alimentación sana y balanceada, son los principales elementos para prevenir el sobrepeso y la obesidad (Woo, 2000). Por tanto, el presente estudio se realizó con el objetivo de identificar la frecuencia semanal, el número de horas de ejercicio físico y años de práctica deportiva en relación con el IMC, porcentaje de grasa, perímetro abdominal y perímetro de cadera, en un grupo de adultos mayores que participan en programas de ejercicio físico. Metodología Tipo de estudio Dentro del enfoque cuantitativo, el estudio tuvo un alcance descriptivo y correlacional de corte transversal.
    • Población y muestra El estudio se realizó en el marco de la celebración de la Olimpíada Nacional del Adulto Mayor, realizada en el municipio de Palestina, Caldas (Colombia), en el mes de agosto de 2009. La población participante fue de 814 individuos, dentro de los cuales asistieron 500 sujetos mayores de 60 años. La selección de la muestra probabilística fue hecha mediante el uso de tablas de números aleatorios, proporcional al número de participantes por sexo, la cual correspondió a 217 individuos (58 hombres y 159 mujeres) en representación de 11 regiones de Colombia. Técnica e instrumentos La técnica que se utilizó fue la observación directa de las dimensiones antropométricas, siguiendo los protocolos de la International Society for the Advancement of Kinanthropometry (ISAK), así como una encuesta sobre hábitos de ejercicio y datos sociodemográficos. Las variables antropométricas estudiadas fueron longitud de la pierna para calcular estatura, peso corporal, pliegues cutáneos, perímetros de cadera y abdominal; en cuanto a la actividad física se estimaron la frecuencia y el número de horas semanales de realización de ejercicio físico, así como los años que llevan practicándolos. Análisis de la información Con el programa SPSS v.15 se calcularon medidas de tendencia central (promedio), de dispersión (desviación típica), de correlación (Pearson y Spearman) entre las variables antropométricas y los hábitos de ejercicio físico, considerando como buena ≥0,5 ó ≤-0,5 y baja ≤0,5 ó ≥ 0,5. Para comparar medias entre dos grupos independientes se empleó el test T de Student para las variables que presentaron normalidad y el U de Mann-Whitney para las que no lo presentaron. Cuando se hizo la comparación para más de dos grupos independientes, se emplearon el Anova y Kruskal-Wallis para variables normales y no normales, respectivamente. Se consideraron como significativas las diferencias entre medias con un valor de p<0,05. Procedimiento
    • Los datos fueron recolectados durante la realización del evento mencionado. A cada uno de los evaluados se les hicieron las mediciones antropométricas, se les aplicaron las pruebas de condición física y se les realizó la encuesta, previa firma del consentimiento informado. Se contó con la colaboración de miembros del Grupo Cumanday Actividad Física y Deporte como evaluadores. Resultados Características sociodemográficas de la población evaluada Se encontró un mayor porcentaje de mujeres (73%). La distribución por grupos etarios tuvo forma de pirámide, con menos participantes a medida que aumentó la edad, la cual correspondió con la distribución de la población participante. El 49,8% de los evaluados presentaron algún tipo de vínculo afectivo o convivencia. La mayoría de la población tuvo por lo menos estudios de secundaria. La tabla 1 resume las características sociodemográficas de la población evaluada. Tabla 1. Características sociodemográficas de la población evaluada Variables Sociodemográficas Sexo n % Masculino Femenino Edad (años) 58 159 27,0 73,0 60-64 65-69 70-74 75 y más Estado civil 80 63 50 24 36,9 29,0 23,0 11,1 Soltero Casado Viudo Divorciado/separado Unión libre Escolaridad 35 102 64 10 6 16,1 47,0 29,5 4,6 2,8 Primaria incompleta Primaria completa S e c u n d a r i a incompleta 35 43 42 16,1 19,8 19,3 Secundaria completa Universitaria Todos 56 41 217 25,9 18,9 100
    • La distribución de la población según el lugar de procedencia mostró que el mayor porcentaje provino del eje cafetero, con un 47,1% y del altiplano cundiboyacense con el 23,9%. Hábitos de ejercicio físico Tabla 2. Distribución del número de veces semanales que realizan ejercicio físico Sesiones por semana Todos (n=217) Masculino (n=58) Femenino (n=159) Número Porcentaje Número Porcentaje Número Porcentaje 1a2 52 23,96% 10 17,24% 42 26,41% 3a4 107 49,31% 30 51,72% 77 48,42% 5 o más 58 26,73% 18 31,03% 40 25,15% El 73,27% de la población realiza menos de cinco sesiones semanales de ejercicio físico (Tabla 2), es decir, no cumplen con la recomendación de la OMS (2010) para mejorar la salud y la funcionalidad en los adultos mayores. La franja etaria con el mayor número de años de práctica de ejercicio físico fue la de 65 a 69 años, con una media de 17,7 años en hombres y 12 en mujeres; la de menor experiencia fue la de 75 o más años con 16,1 y 8,1 años respectivamente. Las diferencias entre franjas etarias del mismo sexo no fueron significativas (p>0,05), pero sí al comparar sexos. En cuanto a la frecuencia semanal de ejercicio físico, los hombres en general presentan valores superiores (entre 3,3 y 4,3 frente a 3,3 a 3,4 en las mujeres), aunque las diferencias no fueron significativas (p>0,05) entre sexos ni entre grupos etarios. En cuanto al número de minutos semanales de ejercicio físico (Figura 1), se cumple la recomendación de la OMS, en promedio por todos los grupos evaluados, de 150 minutos semanales de actividad física moderada o 75 de actividad vigorosa, o una mezcla equivalente de ambas.
    • Figura 1. Minutos dedicados a la actividad física, por semana, por grupo etario Perímetro de cintura En cuanto al perímetro de cintura (Figura 2), los valores medios por grupo etario en los hombres variaron entre 92 y 94,5 cm, disminuyendo a medida que aumenta la edad, mientras en mujeres estuvieron entre los 87,4 y 88,4 cm. El 81,1% de la muestra evaluada se encuentra en riesgo de enfermedad metabólica (más de 80 cm para mujeres y 90 cm para hombres). Figura 2. Perímetro de cintura por sexo y grupo etario
    • No se encontraron diferencias significativas entre las diversas franjas de edad del mismo sexo, pero sí entre sexos para los grupos etarios de 60-64 (p=0,005) y 65-69 (p=0,003), mas no en las restantes 70-74 y ≥75 (p>0,05). Porcentaje de grasa No se presentaron diferencias estadísticamente significativas entre las diversas franjas etarias del mismo sexo (Figura 3). Por grupos etarios entre sexos, se encontraron diferencias significativas en las franjas de 65-69 (p = 0,000), 70-74 (p = 0,000) y ≥ 75 (p = 0,02), pero no así en el grupo de 60-64 (p = 3,582). Figura 3. Porcentaje de grasa por grupo etario y sexo El 67,8% de la muestra evaluada tuvo un porcentaje de grasa excesivo (Tabla 3). El 60,4% de las mujeres se encontró con exceso de peso, distribuidas en 38,4% sobrepeso y 22% obesidad. El 87,9% de hombres tuvo exceso de peso, el 41,4% sobrepeso y el 46,6% obesidad. Tabla 3. Distribución de los sujetos evaluados de acuerdo al porcentaje de grasa Clasificación del porcentaje de grasa*. TODOS (n=217) HOMBRES (n=58) Número 14 % 6,4% Número 0 Delgado 28 12,9% Normal Sobrepeso 28 85 12,9% 39,2% Muy poca grasa MUJERES (n=159) % 0% Número 14 % 8,8% 1 1,7% 27 17,0% 6 24 10,3% 41,4% 22 61 13,7% 38,5%
    • Obeso 62 28,6% 27 46,6% 35 22,0% * Según Bray, citado por Prado et al (2004). Índice de masa corporal A partir del IMC, el 53,9% de la población tuvo exceso de peso para la estatura (60,3% de los hombres y 17,6% las mujeres; con un 41,1% en sobrepeso y 12,9% en obesidad). Figura 4. IMC medio por grupo etario y sexo (kg/m2) En la valoración del IMC (figura 4), se presentó un descenso en los diversos grupos etarios en ambos sexos con el incremento de la edad, excepto en el segundo grupo de las mujeres, en el que existe un incremento de los valores promedio, pero pese a las diferencias en estos últimos, no alcanzaron a ser significativas (p>0,05). Tabla 4. Distribución de la población evaluada a partir del IMC Clasificación del peso para la estatura TODOS (n=217) HOMBRES (n=58) MUJERES (n=159) Número % Número % Número % Bajo 2 0,9 1 1,7 1 0,6 Normal 98 45,2 22 37,9 76 47,8 Sobrepeso 89 41,0 29 50,0 60 37,84 Obesidad 28 12,9 6 10,3 22 13,8
    • En las tablas 5 y 6 se presenta la comparación por sexos de las variables estudiadas, en las cuales se puede apreciar que hubo diferencia entre ambos sexos en todas las variables antropométricas, mas no así en lo concerniente a los hábitos de ejercicio físico, en los que solo se presentó diferencia significativa en el número de años de práctica deportiva. Tabla 5. Comparación de medias de las variables que presentaron normalidad. Significación estadística (prueba T de Student). VARIABLE HOMBRES (n=58) MUJERES (n=159) P valor Media Desvest Media Valor F Desvest Edad 68,4 6,0 67,0 5,7 0,110 0,331 Cintura 93,6 7,6 87,9 8,4 <0,001 0,779 Cadera 99,3 5,9 104,2 8,4 <0,001 5,968 % de grasa 19,4 5,0 27,7 5,9 <0,001 0,940 Tabla 6. Comparación de medias de las variables que no presentaron normalidad. Significación estadística (prueba U de Mann- Whitney). VARIABLE HOMBRES (n=58) MUJERES (n=159) Media Desvest Media P valor Valor Z Kolmogorov Desvest Años practicados 16,8 16,4 9,7 9,4 0,002 -3,056 Frecuencia semanal 3,8 1,4 3,4 1,3 0,058 -1,895 Número de horas semanales 5,6 4,1 4,5 2,2 0,096 -1,665 Correlaciones Fueron encontradas correlaciones fuertes entre el porcentaje de grasa y el pliegue graso del tríceps (r=0,979), como también entre el IMC y los perímetros de cintura (r=0,705) y cadera (r=0,705). Por su parte, los perímetros de cadera y cintura presentaron correlación positiva con el porcentaje de grasa corporal (r=0,581 y 0,211 respectivamente). También se presentó una asociación baja y negativa entre el porcentaje de grasa, número de veces (r = -0,147) y de horas semanales de ejercicio físico (r =-0,157). Discusión En cuanto al historial de hábitos de ejercicio físico se pudo apreciar que en cuanto al número de años de práctica deportiva, los hombres presentaron una marcada
    • superioridad respecto a las mujeres, con diferencias significativas (p<0,05). Lo mismo ocurrió en el estudio de Osorio et al. (2002) en el que los hombres también tuvieron un mayor historial atlético que las mujeres. Sobre estas diferencias entre hombres y mujeres que se evidencia en ambos estudios, una posible explicación es que las mujeres tienen menos posibilidades de realizar ejercicio físico, ya que gran parte del tiempo lo dedican a las labores domésticas, dentro de ellas el cuidado y crianza de los hijos, que demanda una gran parte de su tiempo. También se encontró en el estudio de Osorio et al. (2002), que las personas entre 60 y 69 años, tuvieron mayores antecedentes de ejercicio físico en la juventud respecto a la franja entre los 70 y más años, ya que el 66,6% de los primeros practicaron ejercicio físico cuando eran jóvenes, mientras que del grupo de mayores a 70 años lo realizó el 53,3%. Al comparar los resultados con los del presente estudio, se puede apreciar que hay marcadas diferencias, ya que en ésta no se presentaron diferencias significativas. Respecto a la frecuencia semanal de realización de ejercicio físico, se encontró que los encuestados de dicha publicación lo practicaban con una frecuencia semanal de 4,3 veces en promedio, teniendo presente que el 69% lo realizaba entre 4 y 7 veces y el 31% entre 1 y 4; de manera contraria, en el presente estudio el 73,27% realizaron ejercicio físico entre 1 y 4 veces semanales, es decir, tan solo una pequeña parte de la población cumplió los lineamientos de la OMS (2009) para prevenir enfermedades crónicas no transmisibles. En cuanto al tiempo semanal de ejercicio físico, el promedio de la población evaluada resultó adecuado, ya que superó los 150 minutos (mínimo) de actividad física moderada o 75 de actividad vigorosa, que plantea la OMS (2010). No hubo diferencias significativas por sexo. Al realizar una comparación de los resultados del perímetro abdominal, con la tabla de valores de referencia para el diagnóstico de la obesidad central o abdominal publicada por la Federación Internacional de Diabetes (2005), se encontró que todas las franjas etarias, tanto de los hombres como de las mujeres, tuvieron promedios por encima de los puntos de corte (80 cm las mujeres y 90 cm los hombres), es decir, se encuentran en riesgo de padecer enfermedades de tipo metabólico. En el trabajo de Arroyo et al. (2007), también los promedios del perímetro abdominal fueron superiores en ambos sexos con relación a la presente investigación, con 99,8 y 94,3 cm para hombres y mujeres respectivamente.
    • En la valoración de la grasa corporal, se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre sexos del mismo grupo etario, siendo éste un aspecto característico de la composición corporal del ser humano (Arroyo et al. 2007; Hughes et al. 2004; Rodríguez et al. 2009). De igual manera, se observó una variación en los valores promedio en las diversas franjas en ambos géneros; pese a ello, no hubo diferencias significativas al comparar grupos etarios del mismo sexo (p>0,05). En comparación con los resultados del trabajo de Arroyo (2007), los valores promedio del presente estudio fueron inferiores, con promedio para hombres de menos de 75 años de 24,9% y para los ≥75 años de 21,6% de grasa. También se encontró inferioridad respecto al trabajo de Díaz et al. (2006) en el cual hubo valores de 24,12% para los hombres y 37,32% para las mujeres. Respecto al estudio de Tabernero, Villa, García y Márquez (2001) desarrollado con mujeres españolas que realizaban ejercicio físico, el valor promedio de las mujeres mayores de 60 años fue de 27,2%, siendo inferior al de esta investigación. En comparación con el trabajo de Ramírez, Montaner y Gómez (2009), los valores promedio del presente estudio fueron superiores para el caso de las mujeres e inferiores para los hombres, ya que el promedio que presentó ese trabajo fue de 25,22% y 23,82% para mujeres y hombres respectivamente. Se encontró que el 60,4% de las mujeres tuvo exceso de grasa, distribuida en 38,4% sobrepeso y 22,0% obesidad. El 87,9% de hombres tuvo exceso de grasa, el 41,4% sobrepeso y el 46,6% obesidad. Éstas son cifras altamente preocupantes, ya que se trata de individuos que vienen realizando ejercicio físico de manera regular, lo cual crea un gran interrogante sobre la efectividad de los programas de ejercicio físico desarrollados por las entidades participantes en la Olimpíada del Adulto Mayor, sobre la composición corporal de los usuarios de sus programas, si bien, de acuerdo con Kyle et al (2001), la acumulación de grasa se produce antes de los 60 años, ya que después de esta edad el incremento es mínimo. Contrastando los resultados de las diversas franjas de edad con la tabla de valoración de la condición física que proponen Camiña et al. (2001), el segundo grupo de las mujeres se encuentra en un nivel bueno, ya que el autor propone valores del IMC para este rango entre 28,5 y 26.3 kg/m2, pero los dos últimos grupos se encuentran en la categoría “muy bueno”. En el caso de los hombres, el segundo y último grupo se clasifican como “muy bueno” y el tercero como “bueno”. Sin embargo, en comparación con los puntos de corte que tiene la OMS para los adultos mayores, los dos primeros fragmentos poblacionales del grupo de los hombres se clasifican dentro del parámetro de sobrepeso y los dos restantes dentro de la normalidad; en el caso de las mujeres, los cuatro grupos se clasifican con sobrepeso.
    • En cuanto a la correlación de variables, el pliegue graso que presentó mayor asociación con el porcentaje de grasa corporal fue el del tríceps, lo cual indica que para esta población en particular, dicho pliegue tiene gran capacidad predictiva para el porcentaje de grasa corporal (Velásquez et al. 1996). El porcentaje de grasa se asoció negativamente al número de sesiones y horas semanales de ejercicio físico, lo cual permite inferir que a mayor frecuencia semanal y número de horas de ejercicio físico, se reducen los niveles de grasa corporal, lo cual es coherente con los principios de la fisiología del ejercicio (López & Fernández 2006; Wilmore, 2004). El IMC presentó un coeficiente de correlación superior a 0,70 (p=0,000) con relación a los perímetros de cintura y abdominal, algo similar a lo hallado en el estudio de Velásquez et al. (1996) realizado con población mexicana. Por su parte, el porcentaje de grasa presentó correlación positiva con los perímetros de cintura y cadera, variables antropométricas relacionadas con la composición corporal, las cuales según Hughes et al. (2004), permiten predecir los cambios en la grasa a nivel general. Es importante resaltar, que tanto el IMC como el perímetro abdominal son predictores de riesgo de infarto y mortalidad en adultos mayores según los planteamientos de Janssen, Katzmarzyk y Ross (2005), Dey et al. (2002), lo cual indica que a mayor valor en las variables mencionadas, se incrementan las posibilidades de limitación funcional, algo que coincide plenamente con lo hallado por otros estudios como los de Arroyo et al, 2007; Enoki et al, 2007 & Kikafunda, JK. y Lukwago, FB. 2005. Conclusiones En cuanto al número de años practicados, frecuencia semanal y número de horas semanales de ejercicio físico, se encontraron grandes diferencias entre los participantes en función del sexo y grupo etario. En general, se aprecia que los hombres llevan más tiempo practicando, y dedican más horas y sesiones semanales al ejercicio físico que las mujeres. No se presentaron diferencias significativas en el porcentaje de grasa corporal al comparar grupos etarios del mismo género, pero sí al comparar sexos, entre los cuales hubo diferencias significativas, excepto para los integrantes de 60 a 64 años de edad.
    • A partir del perímetro abdominal, ocho de cada diez sujetos presentaron riesgo cardiovascular elevado y de padecer enfermedades metabólicas asociadas al sedentarismo. Se notó una tendencia a la disminución del mismo a mayor edad. A partir del IMC, se estableció que el 62,8% de la población tuvo exceso de peso para la talla, clasificados un 45,6% en sobrepeso y un 17,2% en obesidad. Con relación al porcentaje de grasa calculado, se encontró que el 60,4% de las mujeres tiene exceso de grasa, distribuidas en 38,4% de sobrepeso y 22% de obesidad. En el caso de los hombres, todos los grupos etarios presentan un promedio de grasa por encima de la normalidad; el 87,9% tiene exceso de peso, distribuidos el 41,4% con sobrepeso y el 46,6% con obesidad. La correlación más alta entre variables se presentó entre el pliegue del tríceps con el porcentaje de grasa corporal (r=0,98), lo cual indica que éste es el pliegue que puede predecir con mayor precisión la grasa total en adultos mayores y viejos. Los perímetros de cadera y cintura, presentan asociación positiva con los niveles de grasa corporal, lo cual índica que estas variables también pueden ser empleadas para predecir exceso de grasa corporal en este grupo poblacional. La frecuencia y número de horas semanales de ejercicio físico, presentaron una correlación negativa con el porcentaje de grasa corporal, es decir, a mayor continuidad en programas de ejercicio físico se presentó una disminución en los niveles de adiposidad corporal. Estos aspectos mencionados anteriormente, invitan a reflexionar sobre la pertinencia de crear programas de ejercicio físico con adultos mayores, que tengan una mayor frecuencia semanal a la que presenta la población evaluada, ya que este factor influye en la disminución del porcentaje de grasa corporal, que por ende contribuye favorablemente a tener menos riesgos de limitación funcional así como de enfermedades cerebrovasculares. Referencias Arroyo, P., Lera, L., Sánchez, H., Bunout, D., Santos, JL. & Albala, C. (2007). Indicadores antropométricos, composición corporal y limitaciones funcionales en ancianos. Revista Médica de Chile, 135, 846-854. Camiña, F., Cancela, CJ. & Romo, PV. (2001). La prescripción del ejercicio físico para personas mayores. Valores normativos de la condición física. Revista internacional de medicina y ciencias de la actividad física y el deporte, 1, 136-154.
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    • Funámbulos Editores Aproximaciones epistemológicas y pedagógicas a la Educación Física. Un campo en construcción Editores: Beatriz Elena Chaverra Fernández Iván Darío Uribe Pareja Funámbulos Editores Aprendizaje motor: elementos para una teoría de la enseñanza de las habilidades motrices Educación corporal y salud: Gestación, infancia y adolescencia Editor Rodrigo Arboleda Sierra Editoras: Diana del Pilar Cevallos Lugo Nery Cecilia Molina Restrepo Funámbulos Editores Gestión y economía del deporte. Aproximaciones teóricas y aplicaciones Educación física y discapacidad: Prácticas corporales inclusivas Editor Juan Francisco Gutiérrez Betancur Editor: Edgar Danilo Eusse Castro Funámbulos Editores Funámbulos Editores Funámbulos Editores Educación cuerpo y ciudad El cuerpo en las interacciones e instituciones sociales Editores: William Moreno Gómez Sandra Maryory Pulido Quintero Funámbulos Editores
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