• Share
  • Email
  • Embed
  • Like
  • Save
  • Private Content
7 sacramentos (1)
 

7 sacramentos (1)

on

  • 418 views

 

Statistics

Views

Total Views
418
Views on SlideShare
418
Embed Views
0

Actions

Likes
1
Downloads
7
Comments
0

0 Embeds 0

No embeds

Accessibility

Categories

Upload Details

Uploaded via as Microsoft PowerPoint

Usage Rights

© All Rights Reserved

Report content

Flagged as inappropriate Flag as inappropriate
Flag as inappropriate

Select your reason for flagging this presentation as inappropriate.

Cancel
  • Full Name Full Name Comment goes here.
    Are you sure you want to
    Your message goes here
    Processing…
Post Comment
Edit your comment

    7 sacramentos (1) 7 sacramentos (1) Presentation Transcript

    • Marcia Martínez Sánchez
    •  Bautismo  Confirmación  Eucaristía  Penitencia  Unción de los Enfermos  Matrimonio  Orden Sacerdotal
    •  Sacramentos de Iniciación Cristiana. - Bautismo - Confirmación - Eucaristía  Sacramentos de la Curación. -Penitencia -Unción de los Enfermos  Sacramentos al Servicio y Mision de los fieles. -Matrimonio -Orden Sagrado
    •   ¿Qué es el Bautismo? Es un sacramento instituido por la iglesia, el cual se ofrece a las personas para hacerlas miembros de ella, hermanos de Jesús, hijos de Dios y herederos del cielo. Es la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos ya que por este somos liberados del pecado y así mismo preparados para recibir a Cristo, a la iglesia y a su misión, haciéndonos parte de ella. La Iglesia Católica empieza a bautizar desde el día de Pentecostés. ¿Por qué celebramos la fiesta del Bautismo? Dios quiere que formemos parte de un gran equipo, LA IGLESIA; que seamos diferentes al otro equipo, el mal; que seamos buenos, cariñosos, bondadosos y llenos de amor y paz para compartir con los demás. Así como para entrar al colegio necesitamos que nuestros padres nos inscriban y debemos usar un uniforme que nos distinga como estudiantes de este colegio, para ser miembros de este equipo necesitamos un pase y un distintivo también, y esto lo conseguimos mediante El Bautismo.
    •  ¿Cual es el significado del sacramento de la confirmación?  El sacramento de la Confirmación constituye el conjunto de los "sacramentos de la iniciación cristiana", cuya unidad debe ser salvaguardada. La recepción de este sacramento es necesaria para la plenitud de la gracia bautismal. En el Antiguo Testamento, los profetas anunciaron que el Espíritu del Señor reposaría sobre el Mesías esperado (cf. Is 11,2) para realizar su misión salvífica (cf Lc 4,16-22; Is 61,1). El descenso del Espíritu Santo sobre Jesús en su Bautismo por Juan fue el signo de que él era el que debía venir, el Mesías, el Hijo de Dios (Mt 3,13-17; Jn 1,33- 34). Habiendo sido concedido por obra del Espíritu Santo, toda su vida y toda su misión se realizan en una comunión total con el Espíritu Santo que el Padre le da "sin medida" (Jn 3,34). Ahora bien, esta plenitud del Espíritu no debía permanecer únicamente en el Mesías, sino que debía ser comunicada a todo el pueblo mesiánico (cf Ez 36,25-27; Jl 3,1-2). En repetidas ocasiones Cristo prometió esta efusión del Espíritu (cf Lc 12,12; Jn 3,5-8; 7,37-39; 16,7-15; Hch 1,8), promesa que realizó primero el día de Pascua (Jn 20,22) y luego, de manera más manifiesta el día de Pentecostés (cf Hch 2,1-4).  En los primeros siglos la Confirmación constituye generalmente una única celebración con el Bautismo, y forma con éste, según la expresión de S. Cipriano, un "sacramento doble. Entre otras razones, la multiplicación de los bautismos de niños, durante todo el tiempo del año, y la multiplicación de las parroquias (rurales), que agrandaron las diócesis, ya no permite la presencia del obispo en todas las celebraciones bautismales. En Occidente, por el deseo de reservar al obispo el acto de conferir la plenitud al Bautismo, se establece la separación temporal de ambos sacramentos. La práctica de las Iglesias de Oriente destaca más la unidad de la iniciación cristiana
    •  DEFINICIÓN  Eucaristía es una palabra griega que significa acción de gracias. Es la consagración del pan en el Cuerpo de Cristo y del vino en su Sangre y es un sacrificio que actualiza ella misma sacramentalmente el sacrificio de Jesucristo en la Cruz.  Cristo se hace presente en la eucaristía:  a-. En el sacrificio de la misa.  b-. En el ministro que celebra.  c-. En las especies del pan y el vino.  Jesús instituyó la Eucaristía durante una cena mantenida con sus discípulos El relato de la última cena lo podemos encontrar en (Mt 26, 26-29; Mc 14, 22-25; Lc 22, 1-20; ICor 11, 2326). La institución de la eucaristía tiene lugar durante una autentica comida que es a la vez comida de carácter religioso, una cena pascual; las palabras de Jesús sobre el pan y el vino se insertan en una oración de alabanza y bendición a Dios, su Padre, y relacionadas con el hecho de que Jesús está a punto de dar su vida por la salvación de todos los hombres, supasión.  Jesús además hace un mandato a llamamiento durante la Ultima Cena: “Haced esto en memoria mía” mediante esto convierte esta comida en un signo que desde el principio y a lo largo de los siglos se repetiría en todas las comunidades cristianas: la Eucaristía es el memorial eficaz de la presencia de Cristo entre los suyos, y de su sacrificio ofrecido a Dios para la salvación de todos, y al mismo tiempo sería sacramento de la comunión(común unión) de los discípulos entre sí y con su Señor siempre vivo.
    •              EFECTOS DE LA EUCARISTÍA Los efectos más importantes de la eucaristía son tres: La eucaristía hace a la Iglesia. La comunión acrecienta nuestra unión con Cristo. Perdón de los pecados. La comunión acrecienta nuestra unión con Cristo: Recibir la eucaristía da como fruto principal la unión intima con Cristo Jesús. Él mismo nos dijo: “Quien come de mi carne y bebe de mi sangre habita en mí y yo en él”. (Jn 6, 57). Lo que la comida material produce en nuestra vida corporal, la comunión lo realiza de manera admirable en nuestra vida espiritual. La comunión con la Carne de Cristo resucitado conserva, acreciente y renueva la vida de gracia recibida en el Bautismo. 2. Perdón de los pecados: El cuerpo de Cristo que recibimos es entregado por nosotros y la Sangre que bebemos es derramada por muchos para el perdón de los pecados. Por eso la Eucaristía no puede unirnos a Cristo sin perdonarnos al mismo tiempo los pecados cometidos y preservarnos de los futuros pecados. Como el alimento corporal sirve para restaurar la perdida de fuerzas, la Eucaristía fortalece la caridad que en la vida cotidiana tiende a debilitarse; y esta caridad vivificada borra los pecados veniales. De la misma manera nos preserva de los futuros pecados mortales. 3. La eucaristía hace a la Iglesia: La eucaristía no es un sacramento más, sino el sacramento por excelencia. Sin la eucaristía no habría Iglesia. La Iglesia es convocada a la eucaristía por Jesucristo Al celebrarla muestra nuestra unidad y crece como pueblo de Dios y misterio de comunión con El y con todos hombres y mujeres del mundo. La comunión renueva, fortifica y profundiza esta incorporación realizada ya por el Bautismo
    •             SACRAMENTO a) INTRODUCCIÓN El sacramento de la reconciliación, al que también se le llama el sacramento de la reconciliación, es un rito que se celebra para la remisión de los pecados cometidos después del bautismo. El sacramento, que comprende determinados actos del penitente y la absolución de un sacerdote, se considera como una institución divina. Los actos del penitente abarcan la contrición (pena profunda y sincera por el pecado), la confesión de los pecados graves a un sacerdote, y la penitencia sacramental (oraciones u obras que debe realizar el penitente para reparar los pecados cometidos). b) PARTES o EXAMEN DE CONCIENCIA La propia conciencia de libertad que tiene el ser humano determina que sus actos sean susceptibles de recibir una calificación moral, es decir, que puedan ser juzgados como buenos o malos. De acuerdo con la práctica tradicional en la teología cristiana son tres las fuentes de la moralidad: el objeto elegido, el fin perseguido y las circunstancias. Aunque éstas no puedan cambiar por sí mismas la calidad moral de un acto, sí pueden aumentar o disminuir la bondad o malicia del mismo. Todas las religiones han desarrollado, de un modo u otro, un código de comportamiento respecto a sus fieles. Ello no impide que en la actualidad se reconozca de forma genérica que existe una autonomía de la moral, elemento que establece qué valores concretos, como la dignidad del individuo, su igualdad ante la ley o la igualdad de los sexos, no requieran una sanción especial por un precepto de naturaleza religiosa. o CONTRICCIÓN O DOLOR DE LOS PECADOS Es el arrepentimiento de haber pecado. Cuando los cristianos reconocemos que el, al pecar, nos separamos de Dios o nos desviamos del camino que nos lleva a El y nos damos cuenta de que Dios es digno de ser amado sobre todas las de este mundo, entonces brota en nuestro corazón el dolor, verdadero y santo, de los pecados. A veces el cristiano se arrepiente de haber pecado, acuciado más por el temor a Dios que por su amor de hijo. Esta actitud también es aceptada por Dios y dispone al pecador para poder recibir el perdón de en el sacramento de la reconciliación. La iglesia llama atricción a este modo de arrepentirse. o PROPÓSITO DE ENMIENDA Es la decisión de rechazar el pecado y de comenzar una nueva vida, con la ayuda del Espíritu Santo.
    •         o CONFESIÓN DE LOS PECADOS En ningún otro libro sagrado se encuentra tan desarrollado el sentido del pecado como en la Biblia. A través de las Escrituras, el pecado es el elemento que enemista a los seres humanos con Dios, lo cual exige que haya arrepentimiento para obtener su perdón. En el Nuevo Testamento, el pecado es la condición humana esencial que reclama la labor redentora de Cristo. En la Iglesia cristiana, sin embargo, hasta la controversia entre el monje británico Pelagio y san Agustín de Hipona, el gran padre y doctor de la iglesia, la doctrina del pecado no fue desarrollada por completo. Los primitivos padres griegos de la Iglesia consideraban el pecado como una oposición a la voluntad de Dios. Aún así, no afirmaban que la culpa del pecado del primer hombre, Adán, o la corrupción de su naturaleza alcanzara a toda la humanidad. El primitivo escritor eclesiástico cristiano Tertuliano, sostenía en su doctrina del traducianismo, que la realidad del pecado había sido transmitida desde Adán. Pero se reservó a Agustín la formulación de la doctrina del pecado original. Mantenía, en contra de Pelagio, que el pecado de Adán corrompía toda la naturaleza humana; que su culpa y su sanción pasarían a todos sus descendientes; que todos los seres humanos han nacido en estado pecado y que debido al pecado original de Adán, son incapaces de satisfacer a Dios y están por su propia condición dispuestos a seguir en el mal. Pelagio hizo hincapié en la voluntad libre y el esfuerzo moral individual, y negó el pecado original. La Iglesia ortodoxa ha continuado afirmando que la voluntad humana es tan libre como lo era la de Adán antes de su caída. En el siglo XIII, el filósofo escolástico escocés John Duns Scoto admitió que la humanidad había perdido, debido a la caída de Adán su justitia originalis (en latín, sabiduría original), pero subrayó el carácter libre de la voluntad. En la teología judía y cristiana, reconocimiento de los pecados ante Dios con el fin de obtener la absolución. La necesidad de la confesión se menciona con frecuencia en la Biblia, de forma especial en las exhortaciones de los profetas. En el judaísmo, Yom Kipur es un día de ayuno, de confesión y oración para alcanzar el perdón. En la tradición cristiana, la confesión ha tomado una de las dos formas siguientes: la confesión privada de los pecados ante un sacerdote, o auricular, y la confesión pública por parte de un individuo ante la congregación. En la enseñanza católica, la confesión auricular es considerada como parte esencial del sacramento de la penitencia. Se espera que los miembros de la Iglesia confiesen sus pecados graves a un sacerdote al menos una vez al año. La práctica de la confesión y la absolución se basa en Jn. 20, 22-23. El poder de atar y desatar, es decir, de perdonar los pecados, fue conferido sobre los apóstoles (Mt. 16, 19 y 18, 18). Aunque confesarse a un sacerdote tiene raíces antiguas, la práctica era poco corriente en los primeros tiempos de la Iglesia (a veces era pospuesta hasta que la muerte se aproximaba) e implicaba una severa disciplina. La confesión también se prescribe en las iglesias ortodoxas, coptas y en otras orientales. La Iglesia anglicana y otras iglesias protestantes han retenido la doctrina general católica de la confesión. Aunque la práctica de la confesión auricular se revivió durante el Movimiento de Oxford del siglo XIX, muchos anglicanos prefieren la confesión general (pública) y que la absolución se imparta durante el servicio de la comunión. La confesión pública forma parte también del servicio luterano de culto y se practica en algunas iglesias pentecostales y fundamentalistas. El compromiso de la confesión obliga al confesor (sacerdote), al intérprete y al espectador que oye la confesión a no divulgar los secretos del confesado. Esta costumbre de secreto se remonta a los siglos IV y V, pero sólo adquirió rango canónico forzoso tras el IV Concilio de Letrán (1215). Con este término también se alude a las afirmaciones de fe, tales como la Confesión luterana de Augsburgo de 1530. Quien dice que ama a Dios, a quien no ve, y no ama a su prójimo, a quien ve, ese tal es un mentiroso" (1 Jn. 14,20).
    •   o ABSOLUCIÓN Término utilizado en teología cristiana para hacer referencia a una parte del sacramento de penitencia, mediante el cual el sacerdote, como ministro de Dios, garantiza, a los penitentes que se confiesan, el perdón de sus pecados. En las Iglesias católica y ortodoxa, la práctica se basa en Jn. 20, 22-23. Para ser real, eficaz, la absolución supone un verdadero arrepentimiento del pecado y un firme propósito de enmienda por parte del penitente. La absolución es también una parte del ritual anglicano, pero la penitencia no es considerada como uno de los sacramentos instituidos por Cristo. La mayoría de las denominaciones protestantes no consideran la penitencia como un sacramento y por lo tanto no admiten la necesidad de la absolución sacramental. Reconocen una interpretación más amplia de la absolución, es decir, la remisión de los pecados por parte de un pecador arrepentido. Creen que esta remisión se alcanza, no mediante un acto judicial de un ministerio o de un sacerdote, sino sólo a través del reconocimiento directo ante Dios de las transgresiones por el penitente y la humilde súplica para su perdón. Aunque el término absolución se limita a la teología cristiana, la práctica de súplica arrepentida y de petición del perdón a una deidad por las ofensas individuales es común en la mayoría de las religiones. En la Iglesia católica apostólica romana, la absolución también puede significar la liberación de la censura eclesiástica (castigo impuesto a aquél que comete cualquiera de los pecados serios graves condenados de forma específica como crímenes por el Código de Derecho canónico) o el rito que sigue, de forma inmediata, a la misa funeral en la que se implora la misericordia de Dios por el alma de los muertos.  o SATISFACCIÓN  Son obras de culto, caridad, misericordia o penitencia que el sacerdote propone al penitente y que éste, perdonado, acepta y se compromete a realizar como señal de su seria voluntad de convertirse a Dios y de enmendar su conducta. Caridad, se refiere de modo directo a Dios, lo mismo que ocurre respecto a la fe y la esperanza. "La caridad es la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas por Él mismo, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios", como se define en elCatecismo de la Iglesia Católica. Esa referencia a Dios es el factor fundamental que la diferencia de la filantropía.   Fue Jesús quien proclamó que el amor, sinónimo de la caridad, es el mandamiento nuevo que distingue a sus discípulos. La forma de amar también queda clara en el Evangelio según san Juan: "Amaos los unos a los otros como yo os he amado", precepto que llega al extremo en que incluso se ha de dar la vida por aquellos a quienes se ama. No sólo se trata de la señal distintiva del cristiano hacia los demás, sino de la prueba del verdadero amor a Dios. "Quien dice que ama a Dios, a quien no ve, y no ama a su prójimo, a quien ve, ese tal es un mentiroso" (1 Jn. 14,20).
    •           DEFINICIÓN: La unción de enfermos es uno de los siete sacramentos que da la Iglesia para atraer la salud del alma, espíritu y cuerpo al cristiano cuando éste está en estado grave o vejez. SIGNIFICADO: Es el sacramento a través del cual Dios nos demuestra que no se olvida de sus hijos enfermos o ancianos que estén en momentos difíciles. Consuela y anima al que lo recibe. EFECTOS: Don particular del Espíritu Santo: este sacramento es una gracia de consuelo, de paz y de ánimo para vencer las dificultades y sufrimientos propios del estado. Unión a la pasión de cristo; el enfermos es consagrado. Gracia eclesial; el enfermo contribuye a la santificación de la Iglesia. Preparación para el último tránsito. Puede remitir los pecados mortales.
    •         La alianza matrimonial por la que el varón y la mujer constituyen entre si un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los conyuges y a la generación y educación de la prole, fue elevada por Cristo nuestro Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados. EL MATRIMONIO EN EL ORDEN DE LA CREACIÓN: La íntima comunión de vida y amor conyugal, fundada por el creador y provista de leyes propias se establece sobre la alianza del matrimonio un vínculo sagrado, no depende del arbitrio humano. El mismo Dios es el autor del matrimonio. La vocación al matrimonio se inscribe en la naturaleza misma del hombre y de la mujer, según salieron de la mano del creador. El matrimonio no es una institución puramente humana a pesar de las numerosas variaciones que ha podido sufrir a lo largo de los siglos en las diferentes culturas, estructuras sociales y actitudes espirituales. Dios que ha creado al hombre por amor lo ha llamado también al amor, vocación fundamental e innata de todo ser humano, porque el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios que es amor. Habiéndolos creado Dios hombre y mujer, el amor mutuo entre ellos se convierte en imagen del amor absoluto e indefectible con que Dios ama al hombre. Este amor es bueno a los ojos del Creador. Y este amor que Dios bendice es destinado. ser fecundado y a realizase en la obra común del cuidado de la creación. Y los bendijo Dios y les Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla. La sagrada escritura afirma que el hombre y la mujer fueron creados el uno para el otro: “No es bueno que el hombre esté solo”. La mujer, “carne de su carne”, es decir, su otra mitad, su igual, la creatura mas semejante al hombre mismo, le es dada, por Dios como una “auxilio” representado así a Dios que es nuestro “auxilio”. “Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne”. Que esto significa una unión indefectible de sus dos vidas, el Señor mismo lo muestra recordando cual fue en el principio el plan del Creador. De manera que ya no son dos sino una sola carne.
    •    Es el sacramento gracias al cual la misión confiada por Cristo a sus apóstoles sigue siendo ejercida en la Iglesia hasta el fin de los tiempos: es, pues, el sacramento del ministerio apostólico. Está instituido para anunciar la Palabra de Dios y para restablecer la comunión con Dios mediante los sacrificios y la oración, quien recibe este sacramento es el mediador entre el Señor y los hombres, y transmite a éstos sus enseñanzas cuando se reúnen todos juntos en la oración al Padre. Pero no sólo el sacerdote tiene la función de presidir la asamblea de fieles cuando se reúnen para orar, sino que también actúa en nombre de toda la Iglesia cuando presenta a Dios la oración de la Iglesia y sobre todo cuando ofrecemos el sacrifico eucarístico. El ministerio de los presbíteros, por estar unido al Orden episcopal, participa de la autoridad con la que el propio Cristo construye, santifica y gobierna su Cuerpo. Por eso el sacerdocio de los presbíteros supone ciertamente los sacramentos de la iniciación cristiana. Se confiere, sin embargo, por aquel sacramento peculiar que, mediante la unción del Espíritu Santo, marca a los sacerdotes con un carácter especial. Así quedan identificados con Cristo Sacerdote, de tal manera que puedan actuar como representantes de Cristo Cabeza