Código de policía

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Código de Policía Colombiano

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  • 1. NUEVO CODIGO DE POLICÍA DE BOGOTÁ Manual para pensar en los demásIntroducciónDespués de mucho camellarle Bogotá finalmente logró reformar el Código de Policía.Esta es una norma que afecta profundamente la vida de la ciudad, la cual está hecha deinfraestructura, de cosas que se dejan atrapar fácilmente en fotografías, pero tambiénestá formada por el comportamiento de las personas y por la manera en que éstas serelacionan entre sí. Me refiero a la ciudad que cumple las normas, es decir, al respetoque tiene un ciudadano por otro cuando le cede el paso o cuando espera a que cambie elsemáforo para cruzar. Se podría decir que el Código de Policía es la aplicación de laLey y de la Constitución a las actividades propias del día a día: regula los ámbitoscotidianos del vecindario, del espacio público, de la movilidad, de la plaza de mercado,de la seguridad, de la solidaridad con los niños y con personas con limitaciones. Dichode otro modo, el Código recoge y actualiza lo que al ciudadano común y corriente leordenan muy diversas leyes. En términos generales, se trata de una herramienta de granutilidad para los municipios porque facilita la interpretación y la aplicación de la ley deacuerdo a sus necesidades específicas, poniendo al alcance de la ciudadanía una lecturade las normas que sea más afín a la cotidianidad y a los problemas de la ciudad.Por el Acuerdo 68 de 2002 con el Concejo, Bogotá fue declarada como territorio de pazy todos los 20 de enero como día de la vida y dignidad humanas. Por una bellísimacasualidad, la promulgación del Código de Policía tuvo lugar el 20 de enero de 2002,constituyéndose en algo así como un primer mojón para comenzar a delimitar elterritorio de paz. A este respecto una pequeña digresión: la palabra ‘país’ proviene dellatín ‘pagus’ que significaba mucho tiempo atrás ‘mojón’, ‘palo’ o ‘roca’, algo que sirvepara marcar límites, para diferenciar lo que es nuestro de lo que les pertenece a losvecinos. La relación de vecindad aparece alrededor de los mojones; más allá de éstosestá lo extraño. En este sentido el lenguaje tiene una memoria que a veces olvidamos: lamisma raíz de ‘país’ es la raíz de ‘paz’, de ‘pacto’. Poner este primer mojón delterritorio de paz será una manera de ejecutar y de cumplir con ese Acuerdo del Concejoy será también una manera de reconocer que la ciudad se caracteriza por una relaciónmuy impersonal, donde el pluralismo radical (la libertad de pensar distinto, de tener 1
  • 2. religiones, ideologías o perspectivas políticas distintas) es posible porque existenderechos y deberes claramente delimitados, más allá de los cuales cada uno tiene unavida libre. Cuánta más cercanía física haya, decía Max Weber, habrá más distanciamoral. Esto quiere decir que en lo moral podemos ser muy distintos, pero para ellomuchos temas tienen que ser estrictamente reglados y aplicar a todas las personas. Lasreglas impersonales permiten evitar los abusos de unos ciudadanos contra otros y son labase de la convivencia en la gran ciudad.Una nueva etapa de Cultura CiudadanaEn noviembre de 1994, durante el proceso de empalme con la Administración de JaimeCastro, se llevó al Concejo de Bogotá por primera vez el modelo de Cultura Ciudadana.En esa primera solicitud de recursos para implementar el programa se habló delmejoramiento de contextos urbanos siguiendo una idea muy sencilla: es más fácilintroducir reglas nuevas en espacios nuevos. Los que investigan el comportamientohumano, estudian los repertorios de conductas según su asociación con ciertos ámbitos:dicho en otras palabras, con andenes embellecidos y protegidos y con un sistema detransporte moderno y funcional, es más fácil promover nuevos comportamientos.Entonces lo acumulado durante la última década en mejoramiento de infraestructurafísica, construcción de parques y bibliotecas, etc., constituye la base para una nuevaetapa de transformación del comportamiento. En una ciudad más amable y generosa esposible pedirle a la gente comportamientos más amables y generosos. Cuando seescribió el anterior código no existían las ciclorrutas ni Transmilenio; disponer denormas sobre el uso de esta nueva infraestructura es algo que podemos y debemos haceren el nuevo Código de Policía.Además de los avances en construcción de infraestructura, durante los últimos diez añosBogotá ha tenido una importante transformación en términos del comportamientociudadano. Gracias a lo anterior ha aumentado considerablemente el cumplimientovoluntario de la ley y la comprensión de los derechos y deberes ciudadanos. En estesentido el Código pretende reunir y consolidar los principales logros que ha tenidoBogotá en materia de cultura ciudadana y cultura democrática, y en la construcción deconvivencia. En pocas palabras, la sociedad ya está preparada para reconocer y afianzarsus logros pedagógicos y de comportamiento ciudadano en un nuevo código de policía. 2
  • 3. Autorregulación y mutua regulaciónEn este nuevo Código las sanciones jurídicas y policivas son vistas como el últimoremedio, cuando no funcionan otros mecanismos como la voz de la conciencia y laregulación social. El cumplimiento de las normas debe partir de la propia convicción yno del temor al castigo. Esa es la base, ese es el piso, ese es el mojón del territorio depaz. De este modo, el Código favorece la autorregulación personal que se da cuandocada cual sigue la norma por coherencia con sus principios (y al no hacerlo sienteculpa), y promueve la mutua regulación cultural que se produce cuando los ciudadanos,mediante su reconocimiento o su censura, impulsan pacíficamente el cumplimiento denormas por parte de los demás (generando vergüenza en el incumplido). Este último esun instrumento de suma importancia para corregir amablemente el comportamientociudadano, con el que uno le puede decir al vecino, “la basura no se pone así, la basurano se riega por ahí”. Pedagógicamente no sólo importa el cumplimiento, importatambién –y mucho– las razones por las que las personas cumplen. En la medida en quelas cuentas con la ley, las cuentas con la conciencia y las cuentas con la comunidad secomplementan, fluye más fácilmente la convivencia. En este sentido el nuevo Códigoestablece con especial énfasis sanciones pedagógicas e instrumentos para la formaciónciudadana, con el propósito de activar todos los mecanismos que promueven elcumplimiento de los deberes ciudadanos. En resumen, lo que queremos es educar a lagente para que no sea necesario sancionarla.CorresponsabilidadEl Código de Policía es un código de ciudadanía, por eso lleva el subtítulo “Normas deConvivencia Ciudadana”. ‘Policía’ proviene de la palabra griega ‘politeia’ quesignificaba precisamente ‘ciudadanía’. Posteriormente se utilizó en un sentido másrestringido para designar a la administración civil y eso derivó hacia la acepciónmoderna de orden público. Existe pues una relación estrecha entre ciudadanía,administración y policía. Lo anterior, sumado a la gran diversidad moral, filosófica yreligiosa de una ciudad, es lo que se articula en este código para la convivenciaciudadana. Es necesario tener en cuenta que el cumplimiento del Código depende tantode la acción de las autoridades como de la adhesión de la ciudadanía: el grado decumplimiento de las normas y el logro mismo de los objetivos de la ciudad es tareaconjunta de ciudadanía y autoridades. Dicho de otra manera, la convivencia es uncompromiso compartido, es un compromiso de corresponsabilidad. 3
  • 4. SolidaridadBuscamos también que el Código fortalezca las relaciones entre los diversos actores dela ciudad. Ustedes verán artículos que tienen que ver con el comportamiento solidario,con el manejo de las situaciones de emergencia, con el apoyo al menor de edad. Todosestos son desarrollos de la idea de que existen ciertos deberes ciudadanos entredesconocidos. El Código está basado en la capacidad de adherir a los derechos del otro,valorar incluso sus intenciones y proyectos con un gran respeto. Hay gente que piensaque los únicos deberes son con la familia y eso no es cierto, los deberes ciudadanos vanmucho más lejos. Por ejemplo, los comportamientos que favorecen la seguridad de lospeatones y los conductores (art. 90 y siguientes) comienzan por aprender a cruzar lascalzadas por los lugares adecuados (puentes peatonales, cebras, etc.). Para losconductores uno de los comportamientos favorables es “no salpicar a los peatones alpasar por los charcos” y “no parar a curiosear en los accidentes”. Al transporte públicose le prohíbe, entre otras cosas, desvarar el vehículo mediante inyección manual decombustible.El fundamento siempre es el mismo: pensar en los otros, es decir, respeto y solidaridad.Por ejemplo, el deber tributario genera en el fondo un sistema de solidaridad transversal,donde las personas que tienen mayor capacidad económica les ayudan a los menosfavorecidos y lo hacen de una manera que no está sesgada por ningún criterioideológico, filosófico o familiar. El que paga impuestos no tiene control sobre a quién leserán destinados esos recursos. Al hablar de los temas que trata el Código de Policía sepueden identificar los dilemas morales que suelen entrar en juego en la decisión decumplir o no la correspondiente norma. Por ejemplo en el tema de tranquilidad lapregunta “¿qué volumen prefieres?” invoca la coexistencia de dos posiblesdestinatarios: quien organiza la fiesta y quien intenta dormir en la casa de al lado.Aprender a pensar en el otro, aún en su ausencia, o de antemano: este es el retosolidario. Todo el Código está escrito en clave de solidaridad. Hay solidaridad cuandonos cuidamos todos: cualquier ciudadano debe buscar la manera de ayudar al ciudadanoaccidentado y cualquier servicio de urgencias tiene la obligación, so pena de sanción, debrindarle atención inicial incondicional. 4
  • 5. Deberes y derechos ciudadanosUna manera de ver el Código de Policía es como una puerta de entrada al Estado deDerecho. Se hizo una correspondencia cuidadosa entre derechos y deberes ciudadanos,y se intentó mostrar la interrelación de ambos, es decir, el hecho de que el cumplimientode los deberes es fundamental para garantizar la validez de los derechos. Esto tiene quever, de nuevo, con la idea de corresponsabilidad, en el sentido en que el Estado nopuede garantizar plenamente los derechos sin el acompañamiento y el apoyo de laciudadanía. En el tema de seguridad, por ejemplo, el deber de colaborar con lasautoridades es fundamental para prevenir actos violentos y criminales y, por tanto, parafortalecer el derecho a la seguridad y a la convivencia pacífica. Se trata de reconocerque los objetivos trazados por la sociedad sólo pueden ser alcanzados mediante laacción eficiente de las autoridades estatales y un comportamiento ciudadano acorde alos deberes. Dicho de otro modo, el cumplimiento de deberes es una manera decuidarnos los unos a los otros.El Código promueve una opción por la civilidad que se expresa en que por educación opor formación moral las personas pueden respetar ciertos límites de manera voluntaria,es decir, sin depender de la acción correctiva. Uno puede encontrarse con gente querespeta la mayoría de las normas del Código sin haberlo leído nunca, porque le aplica asus relaciones de vecindad cierto sentido común y un alto sentido ético y de respeto porlos demás. Se trata del respeto por los derechos ajenos y de la autoimposición de límitespara no abusar de los propios. Más que de la Policía, la sanción debería venir de lapropia persona y de los demás ciudadanos. La Policía es como un complemento de laconciencia y del control social: “Si tu conciencia no se pronunció a tiempo la Policíainterviene.” El ideal sería que esa intervención sólo se diera cuando es estrictamentenecesaria para enderezar los comportamientos. En este contexto también opera lacensura social, que puede ser expresada con la pregunta “¿qué nos pasa?”, que ademásde facilitar la mutua ayuda para ser más consistentes también puede despertar laconciencia cuando ésta empieza a adormecerse. Las 1.500 estrellas pintadas en las callesde Bogotá, en los lugares donde peatones murieron cruzando una vía sin utilizar puenteso cebras, recuerdan las consecuencias –en este caso muy dolorosas– de tomar atajos.Estas estrellas tienen un signo de interrogación en el centro con el cual se invita a lareflexión sobre los costos que pagamos cuando se adormece la conciencia eincumplimos las normas. 5
  • 6. Mínimos legales y máximos éticosEn el Código se hace una distinción entre deberes y comportamientos que favorecen laconvivencia. Estos últimos son considerados como mínimos éticos y legales, es decir,como lo mínimo que cualquier ciudadano debe hacer, y su incumplimiento da lugar amedidas correctivas acompañadas de sanciones pedagógicas como la asistencia aprogramas educativos o trabajo en obras de interés público. Los deberes generales, porotro lado, son máximos éticos, son el fundamento para la construcción de convivencia yconstituyen las bases para la solidaridad. La exposición de los deberes tiene unafinalidad pedagógica y su cumplimiento depende de la conciencia de cada cual. Sondeberes generales, por ejemplo, auxiliar a víctimas y colaborar con las autoridades ensituaciones de emergencia (art. 8). En este caso se le pide al ciudadano que ayude, ysiempre que se tenga la oportunidad se le aclara cómo hacerlo, es decir, “no suba decualquier manera al herido al carro porque puede agravar su estado”. Son deberes parafortalecer la solidaridad mediante los cuales se le dice al ciudadano “no pase derecho,no se desentienda”, pero cómo decide la persona actuar sigue siendo un problema de laética individual. Si el ciudadano pasa derecho, no hay sanción, pero lo que sí hay es unincumplimiento de un deber moral. En cambio, sobre el mismo tema, cualquier hospitalde la ciudad tiene la obligación –como comportamiento favorable a la solidaridad– derecibir al herido que necesita atención de urgencias (art.29). Si un hospital no atiende aun herido, sí hay sanción. Entonces en cada capítulo del Código se incluyen amboselementos: un listado de deberes generales y un listado de comportamientos quefavorecen la convivencia. Sólo el incumplimiento de estos últimos constituyecontravención y da lugar a medidas correctivas.Razones y motivaciones para cumplir la ley: la lógica de la acción colectivaUn dispositivo elemental –aunque limitado en su alcance– para hacer cumplir lasnormas es diseñarlas de la mejor manera posible y aplicar un sistema de castigoseficiente. Pero al mirar la relación entre norma jurídica y norma social se descubre quemuchas normas son obedecidas por razones diferentes al castigo.El cumplimiento de normas es parecido a los procesos de acción colectiva. Bogotá tienedesde 2001 un proceso de acción colectiva bellísimo con la tributación voluntaria:63.000 ciudadanos –el 3% de los contribuyentes– han decidido contribuir 6
  • 7. voluntariamente con un 10% sobre los impuestos distritales. Pero, ¿cuáles son las motivaciones y las razones para cumplir normas o para contribuir en una acción colectiva? Altruismo: las ciencias sociales nos enseñan que algunos ciudadanos lo hacen por altruismo. Hay personas que colaboran en una iniciativa desinteresadamente o que cumplen una norma aun si nadie más la cumple; hay personas que siempre llegan a tiempo, aun si ninguno de los demás lo hace, y que llevan la tarea bien hecha aun si otros no lo hacen. Estas personas pueden comportarse así por altruismo, simplemente porque quieren hacerle el bien al otro.Utilitarismo: mucha gente sigue las normas porque comprende que el beneficio inmediato al hacerlo es mayor que el costo que esto implica. Las filas se organizan relativamente rápido porque todos comprendemos que es la manera más ordenada y eficiente de establecer turnos. Hoy en día casi no hay que vigilar el Pico y Placa para transporte público porque los propios transportadores regulan su comportamiento y se regulan mutuamente. Ellos comprenden que es mejor trabajar por turnos y entonces consideran que es un foul irrespetar la norma: aquel que se le mete a uno en el turno sin tocarle es un aprovechado, un colinchado, que se beneficia al no restringir sus horas de trabajo mientras la mayoría sí lo está haciendo. En este caso existe un mecanismo de regulación social muy claro. Equidad: Existen otros casos en donde sucede algo diferente. Se trata de la gente que dice, “yo cumplo la norma si todos la cumplen”. Este tipo de cumplimiento –que algunos llaman de honestidad o de justicia– varía de persona a persona. Hay quienes dicen, “si la mitad de la gente cumple la norma yo también lo hago”, otros esperan a que el 90% cumpla y otros dicen “qué vergüenza, si ya 10% de la gente cumple la norma, entonces yo también la voy a cumplir”. Deber: Otras personas cumplen por un razonamiento muy interesante: “me gustaría una sociedad en donde todo el mundo se comportara de esta manera, y aunque por mi propia cuenta no puedo transformar la sociedad, sí está en mis manos cumplir la norma (algo así como poner mi granito de arena)”. Eso es lo que algunos autores llaman el kantiano 7
  • 8. cotidiano, el cual diría, “es deseable una sociedad en la cual nadie anduviera armado ypor lo tanto yo no voy a portar armas”.En resumen, las razones para hacer acciones colectivas y para cumplir normas son unpoco diversas y lo destacable de las sociedades desarrolladas es que las diferentesmotivaciones se van alineando y a la larga deja de importar la razón específica por lacual la persona decidió cumplir la norma. En un proceso de estos lo importante espromover el cumplimiento o la colaboración desde los diferentes puntos de vista,activando los diversos mecanismos que llevan al individuo a participar.Avances en cumplimiento y cooperación: “la legalidad paga”El resultado final de una acción colectiva es la obtención de enormes beneficiosderivados de que todo el mundo cumpla o de que todo el mundo aporte. Sin embargo,en el camino de la construcción de un proceso de este tipo siempre hay vivos,colinchados. La estructura de la acción colectiva es la misma que la de la tributación: “atodos nos conviene que los bogotanos tributemos generosamente, porque eso repercuteclaramente en el nivel de vida de todos”. Pero en términos del actor económico, deaquél que únicamente busca maximizar la ganancia individual, lo más conveniente esque todos los demás paguen y él chupe rueda, obteniendo los beneficios colectivos sinningún costo. Esa parecería ser la mejor jugada, pero si todo el mundo sigue eserazonamiento y nadie paga, al final tenemos una deplorable situación colectiva.Con las normas sucede algo similar: lo óptimo para el sujeto egoísta y oportunista esque todos los demás cumplan y él no. Hoy en día comprendemos mejor la lógica de laacción colectiva y comprendemos la relación entre esta lógica y la del cumplimiento denormas. Estamos en una ciudad que aprendió a ahorrar agua y que está aprendiendo arespetar la vida. A este respecto hemos dado un salto significativo en el cumplimientode ciertas normas específicas. Si hace diez años me hubieran dicho que más de la mitadde los conductores en Bogotá cumpliríamos con la norma de usar el cinturón deseguridad, porque entendemos su beneficio, y que incluso nos produciría incomodidadsubirnos a un carro sin amarrarnos, les confieso que yo me hubiera reído. Hace diezaños yo hubiera dicho “de aquí a que los bogotanos utilicemos el cinturón de seguridad,o dejemos de armar nudos ciegos en los cruces, o respetemos la cebra, va a pasar muchotiempo...”. En la ciudad ya hay ejemplos claros de que podemos comprender las 8
  • 9. bondades de la acción colectiva y del respeto universal a las normas. Por eso creo quecon el Código tenemos una buena oportunidad para movilizar una nueva filosofía enrelación con las reglas y de aprovechar algunos de los avances de la ciudad en estesentido.A pesar de que en muchos auditorios me he encontrado con la idea pesimista de que losdemás obedecen la ley por temor al castigo, sigo creyendo que mucha gente en la ciudadobedece la ley porque la entiende. El Código establece, por ejemplo, que no se debenlavar los carros con jabón en sitios donde el agua fluya al sistema de alcantarilladopluvial o de aguas naturales (art.59). ¿Por qué no? Muchos de nosotros lo hemos hechoy además sin tener la más mínima idea de que estábamos haciendo algo indebido. Hastahace un tiempo esa agua jabonosa llegaba por el sistema de agua lluvia a los mismoscaños y salía al río Bogotá. Hoy en día en ya casi la mitad de la ciudad el agua lluvia esrecogida, separada y conducida a humedales. Entonces quien lave el carro sin tener estoen cuenta puede estar contaminando un humedal, en el cual, por lo demás, la ciudad hainvertido muchos recursos.Otro caso interesantísimo de respeto a las reglas es Transmilenio. Allí se tiene unanueva infraestructura y una nueva tecnología, pero también se ha desarrollado unproceso educativo que acompaña la implementación del sistema. La movilidad urbanano hubiera mejorado con Transmilenio como lo ha hecho, sin educación, sin losprocesos de acompañamiento, sin la labor del guardia cívico o del policía bachiller.Entonces ahí ha habido un proceso integral, donde uno ve la productividad de la ciudadaumentando gracias a la disciplina de la gente. Aprender a cumplir normas porconvicción no sólo nos hace mejores ciudadanos sino que nos hace también máseficientes y productivos. La experiencia de Bogotá en la última década ha mostrado,entre otras cosas, que la legalidad paga en el largo plazo. El hecho de que un policía notenga que vigilar constantemente el comportamiento del ciudadano es similar a que enel trabajo no sea necesario tener un capataz o un jefe inmediato dedicado a verificar queel empleado hizo el trabajo que debía hacer y con la eficiencia esperada. Si la sociedadpuede confiarle a uno como ciudadano que asuma sus responsabilidades, habrá sin dudamejores condiciones para la convivencia ciudadana y para la productividad. 9
  • 10. Bogotá: ejemplo de convivencia y pedagogíaAsí como la gente hoy en día admira Transmilenio, uno puede imaginarse que en elfuturo cercano y bajo el nuevo Código de Policía, Bogotá sea visitada, admirada yobservada internacionalmente por la manera en que reformuló la relación de la gentecon sus derechos más básicos. El nuevo Código tiene como principal objetivo promoverla convivencia en la ciudad y renovar el papel que juegan las autoridades en suconstrucción, fortaleciendo facultades como la “orden de policía” y otros correctivos endonde lo primordial no es sancionar sino enseñar y corregir el comportamiento. Se trataentonces de un intento por situarnos en la frontera entre la pedagogía y el derecho. Seríauna maravilla que esto se materializara y seguramente veremos que el esfuerzo que seha hecho en Cultura Ciudadana en los últimos siete años servirá como un calentamientopara implementar el Código de Policía con mayor madurez, cariño y generosidad porparte de la propia ciudadanía. No sobra recalcar que así como es importante podervisualizar orgullos materiales, de infraestructura, etc., también es muy importante que elmejoramiento de la educación se traduzca en un modelo de convivencia. Con lo anteriorse envía además una señal muy clara a una sociedad que puede caer en algún momentoen la tentación de creer que sólo a punta de garrote, sólo represivamente, se puedegobernar e implantar el orden en Colombia. Pretender que la gente obedezca las normassólo a través de castigos representa costos demasiado altos para la sociedad, es comoaumentar el costo a la desobediencia, en vez de mirar cómo se movilizan estosmecanismos de interés, de altruismo o de racionamiento inductivo para aprovechar de lamejor manera las diferentes motivaciones y regulaciones que llevan a las personas acumplir y a cooperar.Transformación de la ley en costumbreHay varias ciudades en el mundo que han desarrollado a fondo la filosofía de cerotolerancia a las transgresiones. Esto significa no dejar pasar ni siquiera las faltaspequeñas. Se podría decir que en parte estamos adoptando esa teoría, pero no en suversión represiva. Nuestra prioridad no es conformar una base de datos para irconstituyéndole una especie de prontuario al muchacho que fue encontrando bebiendocerveza en el espacio público. Lo que creemos es que si la norma adoptada es “noconsumir alcohol en espacio público” (art.27) es bueno que los muchachos entiendandesde temprano que es mejor cumplirla. Se trata de interiorizar la norma. En contrastecon modelos empleados en otras sociedades y haciendo una especie de caricatura 10
  • 11. simplificada, el Código está más cerca del camino que han seguido países europeos quedel camino norteamericano. El modelo norteamericano está fundamentalmente centradoen el castigo.Parte del esfuerzo de la pedagogía es transformar en rutina o en costumbre aquellasactividades que al principio nos cuestan mucho trabajo realizar. Tomar correctamente ellápiz, por ejemplo, es difícil al comienzo. Durante años yo lo tomaba incorrectamente eincluso me justificaba pensando, “bueno, si escribo bien qué importa si pongo mal eldedo; sólo después viendo el callo comencé a darme cuenta que hay mejores maneras deusar el lápiz”. Existe un proceso por el cual lo que era una imposición externa se puedeconvertir en algo natural y espontáneo, con la ayuda de quienes ya aprendieron lalección y la interiorizaron. El respeto a los derechos de los demás también se puede irvolviendo algo natural y espontáneo a través de este camino, convirtiendo a las normasen algo rutinario e incorporándolas al diario vivir.La Ley: una construcción colectivaPara que la sociedad se fije ciertos límites y establezca una serie de normas queconsidera razonables es muy importante contar con mecanismos participativos tal ycomo los que se implementaron para la elaboración del nuevo Código de Policía deBogotá. Legislar es bastante similar a diseñar edificaciones, en donde en vez desimplemente domesticar parcialmente un entorno, se establecen los lineamientos y guíaspara transformarlo o recrearlo según nuestras necesidades y objetivos comunes. Cuandoel ser humano vivía en la caverna se ocupaba básicamente de domar la naturaleza yaprovecharla, pero hoy en día tenemos la oportunidad de construir nuestro entorno.Gran parte de las sociedades modernas son sociedades construidas; la equidad de géneroduró mucho tiempo en construcción; la promulgación de los derechos de los niños esuna construcción más reciente; el reconocimiento de derechos plenos de las minoríasétnicas también lo es. Entonces habitamos en un mundo donde las reglas son en parteconstruidas.El nuevo Código de Policía es un producto colectivo como ninguno de los que he vistoaprobar en el Concejo de Bogotá. No hay un solo Acuerdo del Concejo que haya sido elresultado de tantas discusiones, deliberaciones y consultas a organizaciones ciudadanas.Participaron en la primera etapa, antes de que el proyecto llegara al Concejo, 86 11
  • 12. organizaciones no gubernamentales, 56 gremiales y sindicales, 122 colegios públicos yprivados, 15 universidades, 50 miembros de la Policía Nacional y las 42 entidadesdistritales. Durante el debate con el Concejo hubo decenas de organizaciones queintervinieron, pidieron la palabra y estuvieron atentas a la discusión. Se consultaron entotal 917 entidades y asociaciones y la ciudadanía tuvo el documento a su disposiciónen los sitios de Internet de la Alcaldía Mayor y la Veeduría Distrital.La importancia de las normas pequeñasCon respecto a la necesidad de corregir las faltas menores existen dos perspectivas. Porun lado, se puede sostener que mientras no reduzcamos a 5.000 o 4.000 los asesinatosen el país, y a 500 o 400 en la ciudad (actualmente tienen lugar cerca de 2.000homicidios en Bogotá), no nos debemos ocupar de los fouls pequeños. Por otra parte, yteniendo en cuenta estudios sobre cómo obedecen y porqué obedecen las personas, sepuede destacar la importancia que tiene la corrección y el cumplimiento de la normapequeña en la construcción de convivencia. En alguna oportunidad un concejal se quedómirándome porque yo no lo escuchaba, y ejerció de esa manera una presión moral osocial para que yo volviera a concentrarme en lo que él estaba diciendo. Eso puso enevidencia mecanismos de control social sobre pequeñas faltas –como no escuchar alotro– que aunque no atentan contra la vida siguen siendo fouls. Obviamente el Códigode Policía no llega hasta el punto de establecer un castigo para quien no escucha, lo quequiero decir con esto es que en ese mundo de pequeñas reglas se aprenden cosas que sonimportantes para la obediencia de otras reglas fundamentales. Dicho de otro modo, unasociedad débil en el terreno del Código de Policía puede ser una sociedad dondeflorezcan más fácilmente trasgresiones graves como aquellas previstas y castigadas enel Código Penal. Empleando una metáfora, la obsolescencia del Código de Policía enlos hábitos de la ciudad pondría a las autoridades de policía en la situación de un árbitrosin tarjeta amarilla o sin la posibilidad de pitar los fouls leves. En la literaturainternacional sobre seguridad es claro que el buen manejo de los fouls pequeños sirvepara prevenir y limitar la aparición de fouls grandes. Las riñas, por ejemplo, queeventualmente pueden llevar a homicidios, nacen de pequeños problemas deconvivencia. Estos son los problemas que pretende enfrentar el Código de Policía. 12
  • 13. Principios del nuevo Código de PolicíaEl texto del Código busca ser consecuente con los siguientes principios:• El valor de la vida y dignidad humanas.• El respeto a los derechos de los niños y las niñas: se trata de una innovación para ajustarse a lo establecido en la Constitución. La tesis constitucional sobre la prevalencia de los derechos de los niños no estaba en el Código anterior y conviene introducirlo e implementarlo a través del nuevo.• La libertad y la autorregulación. Aunque la libertad se puede leer desde la perspectiva de los derechos, también se puede comprender desde el punto de vista de la autorregulación, es decir, “entre más me autorregulo más libre puedo ser, porque la sociedad tendrá menor necesidad de someterme a la presión de las sanciones”. La ampliación de la autorregulación y de la mutua regulación gracias a la cual la gente se comporta bien –por su propia iniciativa o por control social– es una ampliación de la libertad.• La igualdad de todos ante la ley.• El respeto mutuo dentro del respeto por la diversidad: hemos encontrado que jóvenes con mayor respeto a la diversidad tienen menor probabilidad de sufrir o de infligir violencia, tanto como para llegar a acuerdos como para resolver problemas.• La primacía del interés general sobre el interés particular.• El sentido de pertenencia a la ciudad: si todo esto funciona bien debería producirse en el país una emulación en la expedición de códigos de policía para lograr niveles muy detallados de convivencia y de respeto a la ciudad.• La solidaridad y la confianza: estos son fundamentos para la convivencia y la seguridad ciudadana.• La solución de conflictos mediante el diálogo y la conciliación.• La responsabilidad de todos en la conservación del ambiente, el espacio público y el patrimonio cultural.• El fortalecimiento de los estilos de vida saludable. Con lo anterior damos un paso adelante en lo que son las políticas mundiales de salud pública. Cada vez más los organismos de salud pública consideran que son los municipios, por su cercanía a la gente, los que pueden impulsar estilos de vida saludable.• La vocación de servicio de las autoridades de policía. Esto debe reflejarse en la aplicación de sanciones –tanto en la parte más represiva como en la parte 13
  • 14. preventiva– a través de la “orden de policía” que es la manera de corregir el comportamiento ciudadano a través de una orden directa que imparte la autoridad de policía y que el ciudadano debe obedecer de inmediato.Innovaciones y otras actuacionesLa tarjeta de compromiso de convivencia ciudadana (Libro IV, Título III) es una de lasprincipales innovaciones que trae el nuevo Código. Se trata de una tarjeta con la que lagente puede resolver sus diferencias mediante acuerdos. De este modo, se promueve laresolución pacífica de conflictos a través de la firma de un compromiso en donde laspersonas involucradas se van con su tarjeta, comprometiéndose a ciertas cosas. Estatarjeta es parte de la tendencia reciente en Bogotá de promover los mecanismos deconciliación a través de mecanismos como las comisarías de familia, los centros deconciliación y mediación, y con los jueces de paz a partir del año 2003. La tarjeta decompromiso hace parte de un esfuerzo que se ha realizado en la ciudad para generaralternativas a la cárcel y a la idea de que la gente sólo entiende por las malas. El famosodicho de “la letra sólo entra con sangre” no es sólo un problema del sistema educativo,lo es también para el Estado y la forma en que éste promueve el cumplimiento de la ley.Dentro del Libro IV, y como se mencionó anteriormente, también se establece lainnovación de los estímulos a los comportamientos que favorecen la convivenciaciudadana (Título II). Se trata del reconocimiento y estímulo por parte de lasautoridades distritales a comportamiento ejemplares dentro de la construcción de culturaciudadana y en el fortalecimiento de la solidaridad. Normalmente un Código es uncatálogo de deberes, obligaciones, reglas y sanciones. Aquí cabe la posibilidad, almenos en ciertos casos, de generar estímulos y hacer reconocimientos a los buenosciudadanos, es decir, de activar procesos de reconocimiento social desde la ley.Con el Código también se ha aumentado la discrecionalidad de la autoridad de policíaen sus decisiones para imponer medidas correctivas. En varias de las faltas actuales yaexistía un rango de sanciones, pero con el nuevo Código se ha ampliado. Otrainnovación es que la multa siempre se acompaña de alguna medida de carácterpedagógico. También se ha previsto una sanción más fuerte para los actos contra laconvivencia que afectan a menores de edad. Por otra parte, se ha introducido un nuevoelemento que de acuerdo a la capacidad económica del sancionado permite conmutar 14
  • 15. ciertas multas por trabajos en una obra de interés público. La otra innovación es que secreará un registro con fines estadísticos y también para trabajar sobre el tema de lareincidencia. Se trata de una especie de base de datos que simplemente permitereconocer reincidentes y que permite también hacerle un seguimiento estadístico a lasinfracciones, para evitar algo con lo que frecuentemente se encuentran las autoridadesde policía en la ciudad: por ejemplo, llevan a cabo el cerramiento de un establecimientopara encontrarlo abierto al día siguiente, sin que esto represente mayores sanciones parael propietario. En el nuevo Código de Policía se establece con toda claridad (art.173)que en casos como el anterior la reincidencia puede conducir al cierre definitivo delestablecimiento comercial. Por otra parte, de acuerdo con el Código de Policía no seexigen indemnizaciones por las contravenciones. De este modo, no se genera el circuitojurídico para enfrentar situaciones que no lo requieren. Se trata de justicia eficiente,acompañada de la invitación a reparar los daños ocasionados. Es decir, si alguienrompió una ventana, el policía tan sólo se acerca para advertir, “señor, usted debe pagarla ventana que rompió”, y se asegura que lo haga.Finalmente, se incluye un principio de justicia reparativa: el hecho de que alguiencumpla una medida correctiva o pague una multa no lo exonera de la obligación dereparar al lesionado el daño causado.ConclusiónEl Código en su conjunto es un reductor de la cultura del atajo en sus expresiones máscotidianas. Este manual de convivencia busca, mediante un esfuerzo pedagógico,corregir aquellos comportamientos en los que las personas le dan prioridad a laobtención rápida de resultados por encima de la obediencia a normas. La cultura delatajo es esa costumbre de perseguir metas u objetivos por el camino fácil. Cuando unalcalde local pone en las plazas de mercado de su localidad, como lo recomienda elCódigo, una balanza para facilitar el control de pesos y medidas, realiza una acciónconcreta contra el atajismo. Cuando la ciudad, con ayuda del Fondo Vial Nacional,marca estrellas en cada lugar donde en los últimos cinco años un peatón ha encontradola muerte al ser atropellado, indica claramente las consecuencias de lo que literalmentees coger por un atajo. No comprar y no vender en espacio público son también maneras,complementarias entre sí, de luchar contra la cultura del atajo. Al estudiar este tema condetenimiento se destaca lo siguiente: la venta en el espacio público no es una solución a 15
  • 16. los problemas de desempleo, al contrario, ocasiona perdidas en el comercio formal, elcual por lo demás sí paga impuestos y la seguridad social de sus empleados. Esnecesario encontrar soluciones a problemas como el del desempleo dentro del marco dela legalidad y en un respeto por lo público. Enfrentar la costumbre de tomar por elcamino más corto sin importar las consecuencias –comenzando por loscomportamientos más cotidianos– puede ser muy importante para luchar contra otrosatajos más graves como la violencia o la corrupción.La atención oportuna de fouls pequeños es un instrumento muy importante deconstrucción de seguridad y es fundamental para promover un respeto general a lasnormas más fuertes de convivencia. O sea, una sociedad que hace respetar su Código dePolicía probablemente es una sociedad que le queda más fácil respetar su Código Penal.Esa es la apuesta. Esto hace que sea muy valiosa la autonomía que tenemos comociudad para regular los comportamientos de la ciudadanía.Una ciudad que a lo largo de la última década ha mejorado visiblemente en sucomportamiento y que luego avanzó fuertemente en sus coberturas sociales y en laconstrucción de su infraestructura, es una ciudad que puede permitirse hacer el esfuerzode mejoramiento de la convivencia general que implica la reforma del Código dePolicía. Obviamente la información sobre éste y su apropiación por parte de lasautoridades de policía y de la ciudadanía es lo que lo hace a operativo. No se trataentonces simplemente de expedir un código sino de emprender un proceso educativo enel que prima la presunción de que cada persona puede comportarse correctamentevaliéndose de sus propias fuerzas y siguiendo su libre albedrío. Sabemos que nosiempre es así y por eso existe un Estado y un sistema de justicia, pero creemos que laautorregulación, la corresponsabilidad y la solidaridad son elementos indispensables deconvivencia. Llevar el optimismo pedagógico a las reglas pequeñas de la vida cotidiana,con el respaldo de la capacidad estatal de sancionar los fouls cuando sea necesario, nosayuda mucho a superar la complejidad del conflicto en que vivimos como sociedad. 16