BIBLIOTECA MUNDO HISPANOBIBLIA   REINA-VALERA ACTUALIZADA                         NUEVO TESTAMENTO       EDITORIAL MUNDO H...
SANTA BIBLIA  ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTOS    VERSIÓN REINA-VALERA ACTUALIZADABasada en la Reina-Valera de 1909 y cotejada ...
MATEO                             Capítulo 1    1      Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraha...
22él salvará a su pueblo de sus pecados.” Todo esto aconteció para que se                                                 ...
16       Entonces Herodes, al verse burlado por los magos, se enojó sobremaneray mandó matar a todos los niños varones en ...
13        Entonces Jesús vino de Galilea al Jordán, a Juan, para ser bautizado por     14él. Pero Juan procuraba impedírse...
18       Mientras andaba junto al mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: aSimón, que es llamado Pedro, y a su hermano A...
13       “Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con quéserá salada? No vale más para nada, s...
31   “También fue dicho: Cualquiera que despide a su mujer, déle carta de          32divorcio. Pero yo os digo que todo aq...
4lo que hace tu derecha, de modo que tus obras de misericordia sean ensecreto. Y tu Padre que ve en secreto te recompensar...
25        “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comero qué habéis de beber; ni por vuestro cue...
12        “Así que, todo lo que queráis que los hombres hagan por vosotros, así                                           ...
nadie; pero vé, muéstrate al sacerdote y ofrece la ofrenda que mandó Moisés,para testimonio a ellos.    5      Cuando Jesú...
28       Una vez llegado a la otra orilla, a la región de los gadarenos, le vinieron alencuentro dos endemoniados que habí...
13 que están enfermos. Id, pues, y aprended qué significa: Misericordia quiero yno sacrificio. Porque yo no he venido para...
35       Jesús recorría todas las ciudades y las aldeas, enseñando en sussinagogas, predicando el evangelio del reino y sa...
18   Seréis llevados aun ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar                                    19testimonio ...
vaso de agua fría solamente porque es mi discípulo, de cierto os digo que jamásperderá su recompensa.”                    ...
21porque no se habían arrepentido: “¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida!Porque si se hubieran realizado en Tiro y en S...
una oveja, que si ésta cae en un pozo en sábado, no le echará mano y la         12sacará? Pues, ¡cuánto más vale un hombre...
35 de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno del buentesoro saca cosas buenas, y el hombre malo del mal ...
4parábolas, diciendo: “He aquí un sembrador salió a sembrar. Mientras élsembraba, parte de la semilla cayó junto al camino...
acercaron los siervos al dueño del campo y le preguntaron: ‘Señor, ¿no                                                    ...
50Saldrán los ángeles y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán                                          ...
15 ellos, y sanó a los que entre ellos estaban enfermos. Al atardecer, susdiscípulos se acercaron a él y le dijeron: — El ...
Capítulo 15     1      Entonces se acercaron a Jesús unos fariseos y escribas de Jerusalén,          2diciendo: — ¿Por qué...
25a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Entonces ella vino y se postró                                              ...
5      Cuando los discípulos cruzaron a la otra orilla, se olvidaron de tomar              6consigo pan. Entonces Jesús le...
27 el hombre en rescate por su alma? Porque el Hijo del Hombre ha de venir enla gloria de su Padre con sus ángeles, y ento...
discípulos se acercaron en privado a Jesús y le dijeron: — ¿Por qué no pudimos                        20nosotros echarlo f...
10   Mirad, no tengáis en poco a ninguno de estos pequeños, porque os digo quesus ángeles en los cielos siempre ven el ros...
33   ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, así como también                             34yo tuve mise...
16        He aquí vino uno a él y le dijo: — Maestro, ¿qué cosa buena haré para                      17tener la vida etern...
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reina valera actualizada nuevo testamento

  1. 1. BIBLIOTECA MUNDO HISPANOBIBLIA REINA-VALERA ACTUALIZADA NUEVO TESTAMENTO EDITORIAL MUNDO HISPANO © 2003
  2. 2. SANTA BIBLIA ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTOS VERSIÓN REINA-VALERA ACTUALIZADABasada en la Reina-Valera de 1909 y cotejada con diversas traducciones y con los mejores textos en los idiomas originales hebreo, arameo y griego EDITORAL MUNDO HISPANO
  3. 3. MATEO Capítulo 1 1 Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.2 Abraham engendró a Isaac; Isaac engendró a Jacob; Jacob engendró a Judá y 3a sus hermanos; Judá engendró de Tamar a Fares y a Zéraj; Fares engendró a 4Hesrón; Hesrón engendró a Aram; Aram engendró a Aminadab; Aminadab 5engendró a Najsón; Najsón engendró a Salmón; Salmón engendró de Rajab a 6Boaz; Boaz engendró de Rut a Obed; Obed engendró a Isaí; Isaí engendró al 7rey David. David engendró a Salomón, de la que fue mujer de Urías; Salomón 8engendró a Roboam; Roboam engendró a Abías; Abías engendró a Asa; Asa 9engendró a Josafat; Josafat engendró a Joram; Joram engendró a Uzías; Uzíasengendró a Jotam; Jotam engendró a Acaz; Acaz engendró a Ezequías;10 Ezequías engendró a Manasés; Manasés engendró a Amón; Amón engendró 11a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos en el tiempo de la 12deportación a Babilonia. Después de la deportación a Babilonia, Jeconías 13engendró a Salatiel; Salatiel engendró a Zorobabel; Zorobabel engendró a 14Abiud; Abiud engendró a Eliaquim; Eliaquim engendró a Azor; Azor engendró 15a Sadoc; Sadoc engendró a Aquim; Aquim engendró a Eliud; Eliud engendró 16a Eleazar; Eleazar engendró a Matán; Matán engendró a Jacob. Jacobengendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo.17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David soncatorce generaciones, y desde David hasta la deportación a Babilonia soncatorce generaciones, y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo soncatorce generaciones. 18 El nacimiento de Jesucristo fue así: Su madre María estaba desposadacon José; y antes de que se unieran, se halló que ella había concebido del 19Espíritu Santo. José, su marido, como era justo y no quería difamarla, se 20propuso dejarla secretamente. Mientras él pensaba en esto, he aquí un ángeldel Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temasrecibir a María tu mujer, porque lo que ha sido engendrado en ella es del 21Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo; y llamarás su nombre Jesús, porque
  4. 4. 22él salvará a su pueblo de sus pecados.” Todo esto aconteció para que se 23cumpliese lo que habló el Señor por medio del profeta, diciendo: He aquí, lavirgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarán su nombre Emanuel, que 24traducido quiere decir: Dios con nosotros. Cuando José despertó del sueño, 25hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer. Pero nola conoció hasta que ella dio a luz un hijo, y llamó su nombre Jesús. Capítulo 2 1 Jesús nació en Belén de Judea, en días del rey Herodes. Y he aquí unos 2magos vinieron del oriente a Jerusalén, preguntando: — ¿Dónde está el rey delos judíos, que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en el oriente y hemos 3venido para adorarle. Cuando el rey Herodes oyó esto, se turbó, y toda 4Jerusalén con él. Y habiendo convocado a todos los principales sacerdotes y a 5los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le 6dijeron: — En Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta: Y tú,Belén, en la tierra de Judá, de ninguna manera eres la más pequeña entre losgobernadores de Judá; porque de ti saldrá un gobernante que pastoreará a mi 7pueblo Israel. Entonces Herodes llamó en secreto a los magos e indagó de 8ellos el tiempo de la aparición de la estrella. Y enviándolos a Belén, les dijo: —Id y averiguad con cuidado acerca del niño. Tan pronto le halléis, hacédmelosaber, para que yo también vaya y le adore. 9 Ellos, después de oír al rey, se fueron. Y he aquí la estrella que habíanvisto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo sobre donde 10 11estaba el niño. Al ver la estrella, se regocijaron con gran alegría. Cuandoentraron en la casa, vieron al niño con María su madre, y postrándose leadoraron. Entonces abrieron sus tesoros y le ofrecieron presentes de oro, 12incienso y mirra. Pero advertidos por revelación en sueños que no volviesen aHerodes, regresaron a su país por otro camino. 13 Después que ellos partieron, he aquí un ángel del Señor apareció ensueños a José, diciendo: “Levántate; toma al niño y a su madre, y huye a Egipto.Quédate allá hasta que yo te diga, porque Herodes va a buscar al niño para 14matarlo.” Entonces José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se 15fue a Egipto. Y estuvo allí hasta la muerte de Herodes, para que se cumplieselo que habló el Señor por medio del profeta, diciendo: De Egipto llamé a mi hijo.
  5. 5. 16 Entonces Herodes, al verse burlado por los magos, se enojó sobremaneray mandó matar a todos los niños varones en Belén y en todos sus alrededores,de dos años de edad para abajo, conforme al tiempo que había averiguado de 17los magos. Entonces se cumplió lo dicho por medio del profeta Jeremías, 18diciendo: Voz fue oída en Ramá; grande llanto y lamentación. Raquel llorabapor sus hijos, y no quería ser consolada, porque perecieron. 19 Cuando había muerto Herodes, he aquí un ángel del Señor apareció en 20sueños a José en Egipto, diciendo: “Levántate, toma al niño y a su madre, y véa la tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban quitar la vida al 21niño.” Entonces él se levantó, tomó al niño y a su madre, y entró en la tierra 22de Israel. Pero, al oír que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padreHerodes, tuvo miedo de ir allá; y advertido por revelación en sueños, fue a las 23regiones de Galilea. Habiendo llegado, habitó en la ciudad que se llamaNazaret. Así se cumplió lo dicho por medio de los profetas, que había de serllamado nazareno. Capítulo 3 1 En aquellos días apareció Juan el Bautista predicando en el desierto de 2Judea y diciendo: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.”3 Pues éste es aquel de quien fue dicho por medio del profeta Isaías: Voz delque proclama en el desierto: “Preparad el camino del Señor; enderezad sus 4sendas.” Juan mismo estaba vestido de pelo de camello y con un cinto de 5cuero a la cintura. Su comida era langostas y miel silvestre. Entonces salían a él 6Jerusalén y toda Judea y toda la región del Jordán, y confesando sus pecadoseran bautizados por él en el río Jordán. 7 Pero cuando Juan vio que muchos de los fariseos y de los saduceos veníana su bautismo, les decía: “¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la 8 9ira venidera? Producid, pues, frutos dignos de arrepentimiento; y no penséisdecir dentro de vosotros: ‘A Abraham tenemos por padre.’ Porque yo os digo 10que aun de estas piedras Dios puede levantar hijos a Abraham. El hacha yaestá puesta a la raíz de los árboles. Por tanto, todo árbol que no da buen fruto 11es cortado y echado al fuego. Yo, a la verdad, os bautizo en agua paraarrepentimiento; pero el que viene después de mí, cuyo calzado no soy digno dellevar, es más poderoso que yo. El os bautizará en el Espíritu Santo y fuego.12 Su aventador está en su mano, y limpiará su era. Recogerá su trigo en elgranero y quemará la paja en el fuego que nunca se apagará.”
  6. 6. 13 Entonces Jesús vino de Galilea al Jordán, a Juan, para ser bautizado por 14él. Pero Juan procuraba impedírselo diciendo: — Yo necesito ser bautizado 15por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: — Permítelo por ahora, 16porque así nos conviene cumplir toda justicia. Entonces se lo permitió. Ycuando Jesús fue bautizado, en seguida subió del agua, y he aquí los cielos lefueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma y venía 17sobre él. Y he aquí, una voz de los cielos decía: “Este es mi Hijo amado, enquien tengo complacencia.” Capítulo 4 1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por 2el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo 3hambre. El tentador se acercó y le dijo: — Si eres Hijo de Dios, di que estas 4piedras se conviertan en pan. Pero él respondió y dijo: — Escrito está: Nosólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.5 Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, le puso de pie sobre el pináculo 6del templo, y le dijo: — Si eres Hijo de Dios, échate abajo, porque escritoestá: A sus ángeles mandará acerca de ti, y en sus manos te llevarán, de modo 7que nunca tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: — Además está escrito: 8No pondrás a prueba al Señor tu Dios. Otra vez el diablo le llevó a un monte 9muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y su gloria. Y le dijo: — 10Todo esto te daré, si postrado me adoras. Entonces Jesús le dijo: — Vete,Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a él solo servirás.11 Entonces el diablo le dejó, y he aquí, los ángeles vinieron y le servían. 12 Y cuando Jesús oyó que Juan había sido encarcelado, regresó a Galilea.13 Y habiendo dejado Nazaret, fue y habitó en Capernaúm, ciudad junto al mar 14en la región de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliese lo dicho por medio 15del profeta Isaías, diciendo: Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del 16mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que moraba entinieblas vio una gran luz. A los que moraban en región y sombra de muerte, la 17luz les amaneció. Desde entonces Jesús comenzó a predicar y a decir:“¡Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado!”
  7. 7. 18 Mientras andaba junto al mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: aSimón, que es llamado Pedro, y a su hermano Andrés. Estaban echando una red 19en el mar, porque eran pescadores. Y les dijo: “Venid en pos de mí, y os haré 20pescadores de hombres.” Y de inmediato ellos dejaron sus redes y le 21siguieron. Y pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo deZebedeo y Juan su hermano, en la barca con su padre Zebedeo, arreglando sus 22redes. Los llamó, y en seguida ellos dejaron la barca y a su padre, y lesiguieron. 23 Jesús recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas de ellos,predicando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en 24el pueblo. Su fama corrió por toda Siria, y le trajeron todos los que teníanmales: los que padecían diversas enfermedades y dolores, los endemoniados, los 25lunáticos y los paralíticos. Y él los sanó. Le siguieron grandes multitudes deGalilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán. Capítulo 5 1 Cuando vio la multitud, subió al monte; y al sentarse él, se le acercaron sus 2discípulos. Y abriendo su boca, les enseñaba diciendo: 3 “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los 4cielos. “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.5 “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.6 “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán 7saciados. “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán 8misericordia. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a 9Dios. “Bienaventurados los que hacen la paz, porque ellos serán llamados hijos 10de Dios. “Bienaventurados los que son perseguidos por causa de la justicia, 11porque de ellos es el reino de los cielos. “Bienaventurados sois cuando osvituperan y os persiguen, y dicen toda clase de mal contra vosotros por mi 12causa, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestra recompensa es grandeen los cielos; pues así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.
  8. 8. 13 “Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con quéserá salada? No vale más para nada, sino para ser echada fuera y pisoteada por 14los hombres. “Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un 15monte no puede ser escondida. Tampoco se enciende una lámpara paraponerla debajo de un cajón, sino sobre el candelero; y así alumbra a todos los 16que están en la casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, demodo que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está enlos cielos. 17 “No penséis que he venido para abrogar la Ley o los Profetas. No he 18venido para abrogar, sino para cumplir. De cierto os digo que hasta quepasen el cielo y la tierra, ni siquiera una jota ni una tilde pasará de la ley hasta 19que todo haya sido cumplido. “Por lo tanto, cualquiera que quebranta el máspequeño de estos mandamientos y así enseña a los hombres, será considerado elmás pequeño en el reino de los cielos. Pero cualquiera que los cumple y los 20enseña, éste será considerado grande en el reino de los cielos. Porque os digoque a menos que vuestra justicia sea mayor que la de los escribas y de losfariseos, jamás entraréis en el reino de los cielos. 21 “Habéis oído que fue dicho a los antiguos: No cometerás homicidio; y 22cualquiera que comete homicidio será culpable en el juicio. Pero yo os digoque todo el que se enoja con su hermano será culpable en el juicio. Cualquieraque le llama a su hermano ‘necio’ será culpable ante el Sanedrín; y cualquiera 23que le llama ‘fatuo’ será expuesto al infierno de fuego. “Por tanto, si has traídotu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,24 deja tu ofrenda allí delante del altar, y vé, reconcíliate primero con tu 25hermano, y entonces vuelve y ofrece tu ofrenda. “Reconcíliate pronto con tuadversario mientras estás con él en el camino; no sea que el adversario te 26entregue al juez, y el juez al guardia, y seas echado en la cárcel. De cierto tedigo que jamás saldrás de allí hasta que pagues el último cuadrante. 27 28 “Habéis oído que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digoque todo el que mira a una mujer para codiciarla ya adulteró con ella en su 29corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo y échalode ti. Porque es mejor para ti que se pierda uno de tus miembros, y no que todo 30tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer,córtala y échala de ti. Porque es mejor para ti que se pierda uno de tusmiembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
  9. 9. 31 “También fue dicho: Cualquiera que despide a su mujer, déle carta de 32divorcio. Pero yo os digo que todo aquel que se divorcia de su mujer, a noser por causa de adulterio, hace que ella cometa adulterio. Y el que se casa conla mujer divorciada comete adulterio. 33 “Además, habéis oído que fue dicho a los antiguos: No jurarás 34falsamente; sino que cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo: No 35juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por latierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del 36Gran Rey. No jurarás ni por tu cabeza, porque no puedes hacer que un 37cabello sea ni blanco ni negro. Pero sea vuestro hablar, ‘sí’, ‘sí’, y ‘no’, ‘no’.Porque lo que va más allá de esto, procede del mal. 38 “Habéis oído que fue dicho a los antiguos: Ojo por ojo y diente por 39diente. Pero yo os digo: No resistáis al malo. Más bien, a cualquiera que te 40golpea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Y al que quiera llevarte 41a juicio y quitarte la túnica, déjale también el manto. A cualquiera que te 42obligue a llevar carga por una milla, vé con él dos. Al que te pida, dale; y alque quiera tomar de ti prestado, no se lo niegues. 43 “Habéis oído que fue dicho: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu 44enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, y orad por los que os 45persiguen; de modo que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos,porque él hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e 46injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tenéis? ¿No 47hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis solamente a vuestros 48hermanos, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen eso mismo los gentiles? Sed,pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Capítulo 6 1 “Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistospor ellos. De lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en 2los cielos. Cuando, pues, hagas obras de misericordia, no hagas tocartrompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles,para ser honrados por los hombres. De cierto os digo que ellos ya tienen su 3recompensa. Pero cuando tú hagas obras de misericordia, no sepa tu izquierda
  10. 10. 4lo que hace tu derecha, de modo que tus obras de misericordia sean ensecreto. Y tu Padre que ve en secreto te recompensará. 5 “Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que aman orar de pie en lassinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. De 6cierto os digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ores, entra en tuhabitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que 7ve en secreto te recompensará. Y al orar, no uséis vanas repeticiones, como 8los gentiles, que piensan que serán oídos por su palabrería. Por tanto, no oshagáis semejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéisnecesidad antes que vosotros le pidáis. 9 Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos: Santificado 10sea tu nombre, venga tu reino, sea hecha tu voluntad, como en el cielo así 11 12también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Perdónanos 13nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Yno nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, el 14poder y la gloria por todos los siglos. Amén. Porque si perdonáis a loshombres sus ofensas, vuestro Padre celestial también os perdonará a vosotros.15 Pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonarávuestras ofensas. 16 “Cuando ayunéis, no os hagáis los decaídos, como los hipócritas, quedescuidan su apariencia para mostrar a los hombres que ayunan. De cierto os 17digo que ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y 18lávate la cara, de modo que no muestres a los hombres que ayunas, sino a tuPadre que está en secreto. Y tu Padre que ve en secreto te recompensará. 19 “No acumuléis para vosotros tesoros en la tierra, donde la polilla y el 20óxido corrompen, y donde los ladrones se meten y roban. Más bien,acumulad para vosotros tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido 21corrompen, y donde los ladrones no se meten ni roban. Porque donde esté tu 22tesoro, allí también estará tu corazón. “La lámpara del cuerpo es el ojo. Así 23que, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz. Pero si tu ojo esmalo, todo tu cuerpo estará en tinieblas. De modo que, si la luz que hay en ti es 24oscuridad, ¡cuán grande es esa oscuridad! “Nadie puede servir a dos señores;porque aborrecerá al uno y amará al otro, o se dedicará al uno y menospreciaráal otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
  11. 11. 25 “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comero qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la 26vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves delcielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padrecelestial las alimenta. ¿No sois vosotros de mucho más valor que ellas?27 ¿Quién de vosotros podrá, por más que se afane, añadir a su estatura un 28codo? ¿Por qué os afanáis por el vestido? Mirad los lirios del campo, cómo 29crecen. Ellos no trabajan ni hilan; pero os digo que ni aun Salomón, con toda 30su gloria, fue vestido como uno de ellos. Si Dios viste así la hierba del campo,que hoy está y mañana es echada en el horno, ¿no hará mucho más por 31vosotros, hombres de poca fe? “Por tanto, no os afanéis diciendo: ‘¿Qué 32comeremos?’ o ‘¿Qué beberemos?’ o ‘¿Con qué nos cubriremos?’ Porquelos gentiles buscan todas estas cosas, pero vuestro Padre que está en los cielos 33sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Más bien, buscadprimeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán 34añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día demañana traerá su propio afán. Basta a cada día su propio mal. Capítulo 7 1 2 “No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que 3juzgáis seréis juzgados, y con la medida con que medís se os medirá. “¿Porqué miras la brizna de paja que está en el ojo de tu hermano, y dejas de ver la 4viga que está en tu propio ojo? ¿Cómo dirás a tu hermano: ‘Deja que yo saque 5la brizna de tu ojo’, y he aquí la viga está en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primerola viga de tu propio ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna del ojo de tu 6hermano. “No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante delos cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra vosotros y osdespedacen. 7 8 “Pedid, y se os dará. Buscad y hallaréis. Llamad, y se os abrirá. Porque 9todo el que pide recibe, el que busca halla, y al que llama se le abrirá. ¿Quéhombre hay entre vosotros que, al hijo que le pide pan, le dará una piedra?10 11 ¿O al que le pide pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendomalos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre queestá en los cielos dará cosas buenas a los que le piden?
  12. 12. 12 “Así que, todo lo que queráis que los hombres hagan por vosotros, así 13también haced por ellos, porque esto es la Ley y los Profetas. “Entrad por lapuerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la 14perdición, y son muchos los que entran por ella. Pero ¡qué estrecha es lapuerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y son pocos los que lahallan. 15 “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros vestidos de 16ovejas, pero que por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. 17¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así también, 18todo árbol sano da buenos frutos, pero el árbol podrido da malos frutos. Elárbol sano no puede dar malos frutos, ni tampoco puede el árbol podrido dar 19buenos frutos. Todo árbol que no lleva buen fruto es cortado y echado en el 20fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis. 21 “No todo el que me dice ‘Señor, Señor’ entrará en el reino de los cielos, 22sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos medirán en aquel día: ‘¡Señor, Señor! ¿No profetizamos en tu nombre? ¿En tunombre no echamos demonios? ¿Y en tu nombre no hicimos muchas obras 23poderosas?’ Entonces yo les declararé: ‘Nunca os he conocido. ¡Apartaos de 24mí, obradores de maldad!’ “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras y lashace, será semejante a un hombre prudente que edificó su casa sobre la peña.25 Y cayó la lluvia, vinieron torrentes, soplaron vientos y golpearon contraaquella casa. Pero ella no se derrumbó, porque se había fundado sobre la peña.26 “Pero todo el que me oye estas palabras y no las hace, será semejante a un 27hombre insensato que edificó su casa sobre la arena. Cayó la lluvia, vinierontorrentes, y soplaron vientos, y azotaron contra aquella casa. Y se derrumbó, y 28fue grande su ruina.” Y aconteció que cuando Jesús terminó estas palabras, 29las multitudes estaban maravilladas de su enseñanza; porque les enseñabacomo quien tiene autoridad, y no como los escribas. Capítulo 8 1 2 Cuando descendió del monte, le siguió mucha gente. Y he aquí vino unleproso y se postró ante él diciendo: — ¡Señor, si quieres, puedes limpiarme!3 Jesús extendió la mano y le tocó diciendo: — Quiero. ¡Sé limpio! Y al instante 4quedó limpio de la lepra. Entonces Jesús le dijo: — Mira, no lo digas a
  13. 13. nadie; pero vé, muéstrate al sacerdote y ofrece la ofrenda que mandó Moisés,para testimonio a ellos. 5 Cuando Jesús entró en Capernaúm, vino a él un centurión y le rogó6 diciendo: — Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, y sufre 7 8terribles dolores. Y le dijo: — Yo iré y le sanaré. Respondió el centurión ydijo: — Señor, yo no soy digno de que entres bajo mi techo. Solamente di la 9palabra, y mi criado será sanado. Porque yo también soy un hombre bajoautoridad y tengo soldados bajo mi mando. Si digo a éste: “Vé”, él va; si digo al 10otro: “Ven”, él viene; y si digo a mi siervo: “Haz esto”, él lo hace. CuandoJesús oyó esto, se maravilló y dijo a los que le seguían: — De cierto os digo que 11no he hallado tanta fe en ninguno en Israel. Y os digo que muchos vendrán deloriente y del occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de 12los cielos, pero los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera. Allí 13habrá llanto y crujir de dientes. Entonces Jesús dijo al centurión: — Vé, ycomo creíste te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella hora. 14 Entró Jesús en la casa de Pedro, y vio que su suegra estaba postrada en 15cama con fiebre. El le tocó la mano, y la fiebre la dejó. Luego ella se levantó y 16comenzó a servirle. Al atardecer, trajeron a él muchos endemoniados. Con su 17palabra echó fuera a los espíritus y sanó a todos los enfermos, de modo quese cumpliese lo dicho por medio del profeta Isaías, quien dijo: El mismo tomónuestras debilidades y cargó con nuestras enfermedades. 18 Cuando se vio rodeado de una multitud, Jesús mandó que pasasen a la 19otra orilla. Entonces se le acercó un escriba y le dijo: — Maestro, te seguiré a 20dondequiera que tú vayas. Jesús le dijo: — Las zorras tienen cuevas, y lasaves del cielo tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la 21cabeza. Otro de sus discípulos le dijo: — Señor, permíteme que primero vaya 22y entierre a mi padre. Pero Jesús le dijo: — Sígueme y deja que los muertosentierren a sus muertos. 23 24 El entró en la barca, y sus discípulos le siguieron. Y de repente selevantó una tempestad tan grande en el mar que las olas cubrían la barca, pero él 25dormía. Y acercándose, le despertaron diciendo: — ¡Señor, sálvanos, que 26perecemos! Y él les dijo: — ¿Por qué estáis miedosos, hombres de poca fe?Entonces se levantó y reprendió a los vientos y al mar, y se hizo grande bonanza.27 Los hombres se maravillaron y decían: — ¿Qué clase de hombre es éste, quehasta los vientos y el mar le obedecen?
  14. 14. 28 Una vez llegado a la otra orilla, a la región de los gadarenos, le vinieron alencuentro dos endemoniados que habían salido de los sepulcros. Eran violentos 29en extremo, tanto que nadie podía pasar por aquel camino. Y he aquí, elloslanzaron gritos diciendo: — ¿Qué tienes con nosotros, Hijo de Dios? ¿Has 30venido acá para atormentarnos antes de tiempo? Lejos de ellos estaba 31paciendo un gran hato de cerdos, y los demonios le rogaron diciendo: — Si 32nos echas fuera, envíanos a aquel hato de cerdos. El les dijo: — ¡Id! Ellossalieron y se fueron a los cerdos, y he aquí todo el hato de cerdos se lanzó al 33mar por un despeñadero, y murieron en el agua. Los que apacentaban loscerdos huyeron, se fueron a la ciudad y lo contaron todo, aun lo que había 34pasado a los endemoniados. Y he aquí, toda la ciudad salió al encuentro deJesús; y cuando le vieron, le rogaban que se fuera de sus territorios. Capítulo 9 1 Habiendo entrado en la barca, Jesús pasó a la otra orilla y llegó a su propia 2ciudad. Entonces le trajeron un paralítico tendido sobre una camilla. Y viendoJesús la fe de ellos, dijo al paralítico: — Ten ánimo, hijo; tus pecados te son 3perdonados. He aquí, algunos de los escribas dijeron entre sí: — ¡Este 4blasfema! Y conociendo Jesús sus pensamientos, les dijo: — ¿Por qué pensáis 5mal en vuestros corazones? Porque, ¿qué es más fácil decir: “Tus pecados te 6son perdonados” o decir: “Levántate y anda”? Pero para que sepáis que elHijo del Hombre tiene autoridad para perdonar pecados en la tierra, — 7entonces dijo al paralítico — : ¡Levántate; toma tu camilla y vete a tu casa! Y 8se levantó y se fue a su casa. Cuando las multitudes vieron esto, temieron yglorificaron a Dios, quien había dado semejante autoridad a los hombres. 9 Pasando de allí más adelante, Jesús vio a un hombre llamado Mateo,sentado en el lugar de los tributos públicos, y le dijo: “¡Sígueme!” Y él se levantó 10y le siguió. Sucedió que, estando Jesús sentado a la mesa en casa, he aquímuchos publicanos y pecadores que habían venido estaban sentados a la mesa 11con Jesús y sus discípulos. Y cuando los fariseos le vieron, decían a susdiscípulos: — ¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?12 Al oírlo, Jesús les dijo: — Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los
  15. 15. 13 que están enfermos. Id, pues, y aprended qué significa: Misericordia quiero yno sacrificio. Porque yo no he venido para llamar a justos, sino a pecadores. 14 Entonces los discípulos de Juan fueron a Jesús y dijeron: — ¿Por quénosotros y los fariseos ayunamos frecuentemente, pero tus discípulos no ayunan?15 Jesús les dijo: — ¿Pueden tener luto los que están de bodas mientras el novioestá con ellos? Pero vendrán días cuando el novio les será quitado, y entonces 16ayunarán. Nadie pone parche de tela nueva en vestido viejo, porque el parche 17tira del vestido y la rotura se hace peor. Tampoco echan vino nuevo en odresviejos, porque los odres se rompen, el vino se derrama, y los odres se echan aperder. Más bien, echan vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan. 18 Mientras él hablaba estas cosas, he aquí vino un hombre principal y sepostró delante de él diciéndole: — Mi hija acaba de morir. Pero ven y pon tu 19 20mano sobre ella, y vivirá. Jesús se levantó y le siguió con sus discípulos. Yhe aquí una mujer que sufría de hemorragia desde hacía doce años, se le acercó 21por detrás y tocó el borde de su manto; porque ella pensaba dentro de sí: “Si 22solamente toco su vestido, seré sanada.” Pero Jesús, volviéndose y mirándola,dijo: — Ten ánimo, hija, tu fe te ha salvado. Y la mujer fue sanada desde aquella 23hora. Cuando Jesús llegó a la casa del principal y vio a los que tocaban las 24flautas y a la multitud que hacía bullicio, les dijo: — Apartaos, porque la 25muchacha no ha muerto, sino que duerme. Y se burlaban de él. Cuandohabían sacado a la gente, él entró y la tomó de la mano; y la muchacha se 26levantó. Y salió esta noticia por toda aquella tierra. 27 Mientras Jesús pasaba de allí, le siguieron dos ciegos clamando a gritos y 28diciendo: — ¡Ten misericordia de nosotros, hijo de David! Cuando él llegó ala casa, los ciegos vinieron a él. Y Jesús les dijo: — ¿Creéis que puedo hacer 29esto? Ellos dijeron: — Sí, Señor. Entonces les tocó los ojos diciendo: — 30Conforme a vuestra fe os sea hecho. Y los ojos de ellos fueron abiertos.Entonces Jesús les encargó rigurosamente diciendo: — Mirad que nadie lo sepa.31 32 Pero ellos salieron y difundieron su fama por toda aquella tierra. Mientras 33aquéllos salían, he aquí le trajeron un hombre mudo endemoniado. Y tanpronto fue echado fuera el demonio, el mudo habló. Y las multitudes se 34maravillaban diciendo: — ¡Nunca se ha visto semejante cosa en Israel! Perolos fariseos decían: — Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios.
  16. 16. 35 Jesús recorría todas las ciudades y las aldeas, enseñando en sussinagogas, predicando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda 36dolencia. Y cuando vio las multitudes, tuvo compasión de ellas; porqueestaban acosadas y desamparadas como ovejas que no tienen pastor.37 Entonces dijo a sus discípulos: “A la verdad, la mies es mucha, pero los 38obreros son pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a sumies.” Capítulo 10 1 Entonces llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad sobre los espíritusinmundos para echarlos fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.2 Los nombres de los doce apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro,y su hermano Andrés; también Jacobo hijo de Zebedeo, y su hermano Juan;3 Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Jacobo hijo de Alfeo, y 4Tadeo; Simón el cananita y Judas Iscariote, quien le entregó. 5 A estos doce los envió Jesús, dándoles instrucciones diciendo: “No vayáispor los caminos de los gentiles, ni entréis en las ciudades de los samaritanos.6 7 Pero id, más bien, a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y cuando 8vayáis, predicad diciendo: ‘El reino de los cielos se ha acercado.’ Sanadenfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad fuera demonios. De gracia 9habéis recibido; dad de gracia. “No os proveáis ni de oro, ni de plata, ni de 10cobre en vuestros cintos. Tampoco llevéis bolsas para el camino, ni dos 11vestidos, ni zapatos, ni bastón; porque el obrero es digno de su alimento. Encualquier ciudad o aldea donde entréis, averiguad quién en ella sea digno y 12 13quedaos allí hasta que salgáis. Al entrar en la casa, saludadla. Si la casa esdigna, venga vuestra paz sobre ella. Pero si no es digna, vuelva vuestra paz a 14vosotros. Y en caso de que no os reciban ni escuchen vuestras palabras, salid 15de aquella casa o ciudad y sacudid el polvo de vuestros pies. De cierto osdigo que en el día del juicio será más tolerable para los de la tierra de Sodoma yde Gomorra, que para aquella ciudad. 16 “He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos. Sed, pues, 17astutos como serpientes y sencillos como palomas. Guardaos de los hombres,porque os entregarán a los tribunales y en sus sinagogas os azotarán.
  17. 17. 18 Seréis llevados aun ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar 19testimonio a ellos y a los gentiles. Pero cuando os entreguen, no os preocupéisde cómo o qué hablaréis, porque os será dado en aquella hora lo que habéis de 20decir. Pues no sois vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro 21Padre que hablará en vosotros. “El hermano entregará a muerte a su hermano,y el padre a su hijo. Se levantarán los hijos contra sus padres y los harán morir.22 Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre. Pero el que 23persevere hasta el fin, éste será salvo. Y cuando os persigan en una ciudad,huid a la otra. Porque de cierto os digo que de ningún modo acabaréis de 24recorrer todas las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del Hombre. “El 25discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. Bástale aldiscípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de familia 26le llamaron Beelzebul, ¡cuánto más lo harán a los de su casa! “Así que, no lestemáis. Porque no hay nada encubierto que no será revelado, ni oculto que no 27será conocido. Lo que os digo en privado, decidlo en público; y lo que oís al 28oído, proclamadlo desde las azoteas. No temáis a los que matan el cuerpopero no pueden matar al alma. Más bien, temed a aquel que puede destruir tanto 29el alma como el cuerpo en el infierno. ¿Acaso no se venden dos pajaritos porun cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin el consentimiento de vuestro 30 31Padre. Pues aun vuestros cabellos están todos contados. Así que, no 32temáis; más valéis vosotros que muchos pajaritos. “Por tanto, a todo el queme confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi 33Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de loshombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.34 “No penséis que he venido para traer paz a la tierra. No he venido para traer 35paz, sino espada. Porque yo he venido para poner en disensión al hombre 36contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Y los 37enemigos de un hombre serán los de su propia casa. “El que ama a padre o amadre más que a mí no es digno de mí, y el que ama a hijo o a hija más que a mí 38no es digno de mí. El que no toma su cruz y sigue en pos de mí no es digno de 39mí. El que halla su vida la perderá, y el que pierde su vida por mi causa la 40hallará. “El que os recibe a vosotros a mí me recibe, y el que me recibe a mí 41recibe al que me envió. El que recibe a un profeta porque es profeta, recibirárecompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, recibirá 42recompensa de justo. Cualquiera que da a uno de estos pequeñitos un
  18. 18. vaso de agua fría solamente porque es mi discípulo, de cierto os digo que jamásperderá su recompensa.” Capítulo 11 1 Aconteció que, cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce 2discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos. Ahorabien, cuando oyó Juan en la cárcel de los hechos de Cristo, envió a él por medio 3de sus discípulos, y le dijo: — ¿Eres tú aquel que ha de venir, o esperaremos a 4otro? Y respondiendo Jesús les dijo: — Id y haced saber a Juan las cosas que 5oís y veis: Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son hechos limpios, lossordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres se les anuncia el 6evangelio. Y bienaventurado es el que no toma ofensa en mí. 7 Mientras ellos se iban, Jesús comenzó a hablar de Juan a las multitudes:“¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?8 Entonces, ¿qué salisteis a ver? ¿Un hombre vestido de ropa delicada? He aquí,los que se visten con ropa delicada están en los palacios de los reyes.9 Entonces, ¿qué salisteis a ver? ¿Un profeta? ¡Sí, os digo, y más que profeta!10 Este es aquel de quien está escrito: He aquí yo envío mi mensajero delante de 11tu rostro, quien preparará tu camino delante de ti. De cierto os digo que no seha levantado entre los nacidos de mujer ningún otro mayor que Juan el Bautista. 12Sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él. Desdelos días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y 13los violentos se apoderan de él. Porque todos los Profetas y la Ley 14profetizaron hasta Juan. Y si lo queréis recibir, él es el Elías que había de 15venir. El que tiene oídos, oiga. 16 “Pero, ¿a qué compararé esta generación? Es semejante a los muchachos 17que se sientan en las plazas y dan voces a sus compañeros, diciendo: ‘Ostocamos la flauta, y no bailasteis; entonamos canciones de duelo y no 18lamentasteis.’ Porque vino Juan, que no comía ni bebía, y dicen: ‘Tiene 19demonio.’ Y vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: ‘He aquí unhombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.’ Pero 20la sabiduría es justificada por sus hechos.” Entonces comenzó a reprender alas ciudades en las cuales se realizaron muchos de sus hechos poderosos,
  19. 19. 21porque no se habían arrepentido: “¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida!Porque si se hubieran realizado en Tiro y en Sidón los hechos poderosos que serealizaron en vosotras, ya hace tiempo se habrían arrepentido en saco y ceniza.22 Pero os digo que en el día del juicio el castigo para Tiro y Sidón será más 23tolerable que para vosotras. “Y tú, Capernaúm, ¿serás exaltada hasta el cielo?¡Hasta el Hades serás hundida! Porque si entre los de Sodoma se hubieranrealizado los hechos poderosos que se realizaron en ti, habrían permanecido 24hasta hoy. Pero os digo que en el día del juicio el castigo será más tolerablepara la tierra de Sodoma, que para ti.” 25 En aquel tiempo Jesús respondió y dijo: “Te alabo, oh Padre, Señor delcielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas de los sabios y 26entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó.27 “Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre. Nadie conoce bien alHijo, sino el Padre. Nadie conoce bien al Padre, sino el Hijo y aquel a quien el 28Hijo lo quiera revelar. “Venid a mí, todos los que estáis fatigados y cargados, 29y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí,que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.30 Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.” Capítulo 12 1 En ese tiempo, Jesús pasó por los sembrados en sábado. Sus discípulos 2tuvieron hambre y comenzaron a arrancar espigas y a comer. Y al verlo losfariseos, le dijeron: — Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el 3sábado. El les dijo: — ¿No habéis leído qué hizo David cuando tuvo hambre él 4y los que estaban con él; cómo entró en la casa de Dios y comieron los panesde la Presencia, cosa que no les era lícito comer ni a él ni a los que estaban con 5él, sino sólo a los sacerdotes? ¿Tampoco habéis leído en la ley que en lossábados los sacerdotes en el templo profanan el sábado y quedan sin culpa?6 7 Pero os digo que uno mayor que el templo está aquí. Si hubierais conocidoqué significa Misericordia quiero y no sacrificio, no habríais condenado a los que 8 9no tienen culpa. Porque el Hijo del Hombre es Señor del sábado. Partió de 10allí y fue a la sinagoga de ellos. Y he aquí había un hombre que tenía la manoparalizada; y para acusar a Jesús, le preguntaron diciendo: — ¿Es lícito sanar en 11sábado? Pero él les dijo: — ¿Qué hombre hay entre vosotros que tenga
  20. 20. una oveja, que si ésta cae en un pozo en sábado, no le echará mano y la 12sacará? Pues, ¡cuánto más vale un hombre que una oveja! De manera que es 13lícito hacer bien en sábado. Entonces dijo a aquel hombre: — Extiende tumano. El la extendió, y su mano fue restaurada sana como la otra. 14 Pero saliendo los fariseos, tomaron consejo contra él, cómo destruirlo.15 Como Jesús lo supo, se apartó de allí. Le siguió mucha gente, y a todos los 16 17sanó. Y les mandó rigurosamente que no lo dieran a conocer, para que se 18cumpliese lo dicho por medio del profeta Isaías, que dijo: He aquí mi siervo, aquien he escogido; mi amado, en quien se complace mi alma. Pondré mi Espíritu 19sobre él, y anunciará juicio a las naciones. No contenderá, ni dará voces; ni 20oirá nadie su voz en las plazas. La caña cascada no quebrará, y la mecha que 21humea no apagará, hasta que saque a triunfo el juicio. Y en su nombre lasnaciones pondrán su esperanza. 22 Entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de 23manera que el mudo hablaba y veía. Toda la gente estaba atónita y decía: — 24¿Acaso será éste el Hijo de David? Pero al oírlo, los fariseos dijeron: — Esteno echa fuera los demonios sino por Beelzebul, el príncipe de los demonios.25 Pero como Jesús conocía sus pensamientos, les dijo: — Todo reino divididocontra sí mismo está arruinado. Y ninguna ciudad o casa dividida contra sí 26misma permanecerá. Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está 27dividido. ¿Cómo, pues, permanecerá en pie su reino? Y si yo echo fuera losdemonios por Beelzebul, ¿por quién los echan fuera vuestros hijos? Por tanto, 28ellos serán vuestros jueces. Pero si por el Espíritu de Dios yo echo fuera los 29demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. Porque, ¿cómopuede alguien entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes a 30menos que primero ate al hombre fuerte? Y entonces saqueará su casa. Elque no está conmigo, contra mí está; y el que conmigo no recoge, desparrama.31 Por esto os digo que todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, 32pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada. Y a cualquiera quediga palabra contra el Hijo del Hombre le será perdonado; pero a cualquieraque hable contra el Espíritu Santo no le será perdonado, ni en este mundo, ni en 33el venidero. O haced bueno el árbol y bueno su fruto, o haced malo el árbol y 34malo su fruto; porque el árbol es conocido por su fruto. ¡Generación devíboras! ¿Cómo podréis vosotros, siendo malos, hablar cosas buenas? Porque
  21. 21. 35 de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno del buentesoro saca cosas buenas, y el hombre malo del mal tesoro saca cosas malas.36 Pero yo os digo que en el día del juicio los hombres darán cuenta de toda 37palabra ociosa que hablen. Porque por tus palabras serás justificado, y portus palabras serás condenado. 38 Entonces le respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, 39diciendo: — Maestro, deseamos ver de ti una señal. El respondió y les dijo:— Una generación malvada y adúltera demanda señal, pero no le será dada 40ninguna señal, sino la señal del profeta Jonás. Porque así como Jonás estuvotres días y tres noches en el vientre del gran pez, así estará el Hijo del Hombre 41en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Los hombres de Nínive selevantarán en el juicio contra esta generación y la condenarán, porque ellos searrepintieron ante la proclamación de Jonás. ¡Y he aquí uno mayor que Jonás 42está en este lugar! La reina del Sur se levantará en el juicio contra estageneración y la condenará, porque vino de los confines de la tierra para oír lasabiduría de Salomón. ¡Y he aquí uno mayor que Salomón está en este lugar!43 Cuando el espíritu inmundo ha salido del hombre, anda por lugares secos 44buscando reposo, y no lo encuentra. Entonces dice: “Volveré a mi casa dedonde salí.” Cuando regresa, la halla desocupada, barrida y adornada.45 Entonces va y trae consigo otros siete espíritus peores que él. Y después deentrar, habitan allí; y el estado final de aquel hombre llega a ser peor que elprimero. Así también sucederá a esta perversa generación. 46 Mientras todavía hablaba a la gente, he aquí su madre y sus hermanos 47estaban afuera, buscando hablar con él. Y alguien le dijo: — Mira, tu madre y 48tus hermanos están afuera, buscando hablar contigo. Pero Jesús respondió alque hablaba con él y dijo: — ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?49 Entonces extendió su mano hacia sus discípulos y dijo: — ¡He aquí mi madre 50y mis hermanos! Porque cualquiera que hace la voluntad de mi Padre que estáen los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre. Capítulo 13 1 2 Aquel día Jesús salió de la casa y se sentó junto al mar. Y se le acercómucha gente, de manera que él entró en una barca para sentarse, y toda la 3multitud estaba de pie en la playa. Entonces les habló muchas cosas en
  22. 22. 4parábolas, diciendo: “He aquí un sembrador salió a sembrar. Mientras élsembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la 5devoraron. Y otra parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y 6brotó rápidamente, porque la tierra no era profunda. Pero cuando salió el sol, 7se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y otra parte cayó entre los espinos. 8Los espinos crecieron y la ahogaron. Y otra parte cayó en buena tierra y dio 9fruto, una a ciento, otra a sesenta y otra a treinta por uno. El que tiene oídos, 10que oiga.” Entonces se acercaron los discípulos y le dijeron: — ¿Por qué les 11hablas por parábolas? Y él respondiendo les dijo: — Porque a vosotros se osha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les 12ha concedido. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; pero al que no 13tiene, aun lo que tiene le será quitado. Por esto les hablo por parábolas; 14porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni tampoco entienden. Además, secumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oído oiréis, y nunca 15entenderéis; y mirando miraréis, y nunca veréis. Porque el corazón de estepueblo se ha vuelto insensible, y con los oídos han oído torpemente. Hancerrado sus ojos para que no vean con los ojos, ni oigan con los oídos, ni 16entiendan con el corazón, ni se conviertan. Y yo los sanaré. Pero¡bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen!17 Porque de cierto os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que 18veis y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron. Vosotros, pues, oíd la 19parábola del sembrador. Cuando alguien oye la palabra del reino y no laentiende, viene el maligno y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es 20el que fue sembrado junto al camino. Y el que fue sembrado en pedregales es 21el que oye la palabra y en seguida la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí,sino que es de poca duración, y cuando viene la aflicción o la persecución por 22causa de la palabra, en seguida tropieza. Y el que fue sembrado en espinos,éste es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de este mundo y el 23engaño de las riquezas ahogan la palabra, y queda sin fruto. Pero el que fuesembrado en buena tierra, éste es el que oye la palabra y la entiende, el que deveras lleva fruto y produce, uno a ciento, otro a sesenta, y otro a treinta por uno. 24 Les presentó otra parábola diciendo: “El reino de los cielos es semejante 25a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero mientras dormían 26los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando 27brotó la hierba y produjo fruto, entonces apareció también la cizaña. Se
  23. 23. acercaron los siervos al dueño del campo y le preguntaron: ‘Señor, ¿no 28sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?’ Y élles dijo: ‘Un hombre enemigo ha hecho esto.’ Los siervos le dijeron: ‘Entonces, 29¿quieres que vayamos y la recojamos?’ Pero él dijo: ‘No; no sea que al 30recoger la cizaña arranquéis con ella el trigo. Dejad crecer a ambos hasta lasiega. Cuando llegue el tiempo de la siega, yo diré a los segadores: Recogedprimero la cizaña y atadla en manojos para quemarla. Pero reunid el trigo en mi 31granero.’“ Les presentó otra parábola diciendo: “El reino de los cielos essemejante al grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su campo.32 Esta es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando crece, es la másgrande de las hortalizas y se convierte en árbol, de modo que vienen las aves del 33cielo y hacen nidos en sus ramas.” Les dijo otra parábola: “El reino de loscielos es semejante a la levadura que una mujer tomó y escondió en tres 34medidas de harina, hasta que todo quedó leudado.” Todo esto habló Jesús enparábolas a las multitudes y sin parábolas no les hablaba, 35 de manera que secumplió lo dicho por medio del profeta diciendo: Abriré mi boca con parábolas;publicaré cosas que han estado ocultas desde la fundación del mundo. 36 Entonces,una vez despedida la multitud, volvió a casa. Y sus discípulos se acercaron a éldiciendo: — Explícanos la parábola de la cizaña del campo. 37 Y respondiendo él 38dijo: — El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. El campo es elmundo. La buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del 39maligno. El enemigo que la sembró es el diablo. La siega es el fin del mundo, y 40los segadores son los ángeles. De manera que como la cizaña es recogida y 41quemada en el fuego, así será el fin del mundo. El Hijo del Hombre enviará asus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que causan tropiezos y a los que 42hacen maldad, y los echarán en el horno de fuego. Allí habrá llanto y crujir de 43dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de suPadre. El que tiene oídos, que oiga. 44 El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo,que un hombre descubrió y luego escondió. Y con regocijo va, vende todo lo 45que tiene y compra aquel campo. Además, el reino de los cielos es semejante 46a un comerciante que buscaba perlas finas. Y habiendo encontrado una perla 47de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró. Asimismo, el reinode los cielos es semejante a una red que fue echada en el mar y juntó toda clase 48de peces. Cuando estuvo llena, la sacaron a la playa. Y sentados recogieron 49lo bueno en cestas y echaron fuera lo malo. Así será el fin del mundo:
  24. 24. 50Saldrán los ángeles y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán 51en el horno de fuego. Allí habrá llanto y crujir de dientes. ¿Habéis entendido 52todas estas cosas? Ellos le dijeron: — Sí. El les dijo: — Por eso, todo escribainstruido en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia que saca desu tesoro cosas nuevas y viejas. 53 Aconteció que cuando Jesús terminó estas parábolas, partió de allí.54 Vino a su tierra y les enseñaba en su sinagoga, de manera que ellos estabanatónitos y decían: — ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros?55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus 56hermanos Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con 57nosotros? ¿De dónde, pues, le vienen a éste todas estas cosas? Seescandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: — No hay profeta sin honra sino en su 58propia tierra y en su casa. Y no hizo allí muchos milagros a causa de laincredulidad de ellos. Capítulo 14 1 2 En aquel tiempo, Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús y dijo a suscriados: “¡Este es Juan el Bautista! El ha resucitado de los muertos; por esta 3razón operan estos poderes en él.” Porque Herodes había prendido a Juan, lehabía atado con cadenas y puesto en la cárcel por causa de Herodía, la mujer 4de su hermano Felipe. Porque Juan le decía: “No te es lícito tenerla por mujer.”5 Y aunque Herodes quería matarlo, temió al pueblo; porque le tenían por 6profeta. Pero cuando se celebró el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodía 7danzó en medio y agradó a Herodes, por lo cual él se comprometió bajo 8juramento a darle lo que ella pidiera. Ella, instigada por su madre, dijo: “Dame 9aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista.” Entonces el rey se entristeció;pero a causa del juramento y de los que estaban con él a la mesa, mandó que se 10 11la diesen. Mandó decapitar a Juan en la cárcel. Y su cabeza fue traída en 12un plato y fue dada a la muchacha, y ella la presentó a su madre. Entoncesllegaron sus discípulos, tomaron el cuerpo y lo enterraron. Luego fueron y se locontaron a Jesús. 13 Al oírlo, Jesús se apartó de allí en una barca a un lugar desierto yapartado. Cuando las multitudes oyeron esto, le siguieron a pie desde las 14ciudades. Cuando Jesús salió, vio la gran multitud y tuvo compasión de
  25. 25. 15 ellos, y sanó a los que entre ellos estaban enfermos. Al atardecer, susdiscípulos se acercaron a él y le dijeron: — El lugar es desierto, y la hora yaavanzada. Despide a la gente para que vayan a las aldeas y compren para sí algo 16de comer. Pero Jesús les dijo: — No tienen necesidad de irse. Dadles 17vosotros de comer. Entonces ellos dijeron: — No tenemos aquí sino cinco 18 19panes y dos pescados. El les dijo: — Traédmelos acá. Luego mandó que lagente se recostara sobre la hierba. Tomó los cinco panes y los dos pescados, yalzando los ojos al cielo, los bendijo. Después de partirlos, dio los panes a sus 20discípulos, y ellos a la gente. Todos comieron y se saciaron, y se recogieron 21doce canastas llenas de lo que sobró de los pedazos. Los que comieron erancomo cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. 22 Y en seguida Jesús obligó a sus discípulos a entrar en la barca e ir delante 23de él a la otra orilla, mientras él despedía a las multitudes. Una vez despedidala gente, subió al monte para orar a solas; y cuando llegó la noche, estaba allí 24solo. La barca ya quedaba a gran distancia de la tierra, azotada por las olas, 25porque el viento era contrario. Y a la cuarta vigilia de la noche, Jesús fue a 26ellos caminando sobre el mar. Pero cuando los discípulos le vieron caminando 27sobre el mar, se turbaron diciendo: — ¡Un fantasma! Y gritaron de miedo. Enseguida Jesús les habló diciendo: — ¡Tened ánimo! ¡Yo soy! ¡No temáis!28 Entonces le respondió Pedro y dijo: — Señor, si eres tú, manda que yo vaya 29a ti sobre las aguas. Y él dijo: — Ven. Pedro descendió de la barca y caminó 30sobre las aguas, y fue hacia Jesús. Pero al ver el viento fuerte, tuvo miedo y 31comenzó a hundirse. Entonces gritó diciendo: — ¡Señor, sálvame! Deinmediato Jesús extendió la mano, le sostuvo y le dijo: — ¡Oh hombre de poca 32fe! ¿Por qué dudaste? Cuando ellos subieron a la barca, se calmó el viento.33 Entonces los que estaban en la barca le adoraron diciendo: —¡Verdaderamente eres Hijo de Dios! 34 35 Cuando cruzaron a la otra orilla, llegaron a la tierra de Genesaret. Ycuando los hombres de aquel lugar le reconocieron, mandaron a decirlo por 36toda aquella región, y trajeron a él todos los que estaban enfermos. Y lerogaban que sólo pudiesen tocar el borde de su manto, y todos los que tocaronquedaron sanos.
  26. 26. Capítulo 15 1 Entonces se acercaron a Jesús unos fariseos y escribas de Jerusalén, 2diciendo: — ¿Por qué quebrantan tus discípulos la tradición de los ancianos? 3Pues no se lavan las manos cuando comen pan. El les respondió diciendo: —¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por causa de 4vuestra tradición? Porque Dios dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y El que 5maldiga a su padre o a su madre muera irremisiblemente. Pero vosotros decísque cualquiera que diga a su padre o a su madre: “Aquello con que hubieras 6sido beneficiado es mi ofrenda a Dios”, no debe honrar a su padre. Así habéis 7invalidado la palabra de Dios por causa de vuestra tradición. ¡Hipócritas! Bien 8profetizó Isaías de vosotros diciendo: Este pueblo me honra de labios, pero su 9corazón está lejos de mí. Y en vano me rinden culto, enseñando como doctrinalos mandamientos de hombres. 10 11 Entonces, llamando a sí a la multitud, les dijo: — ¡Oíd y entended! Loque entra en la boca no contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, esto 12contamina al hombre. Entonces se acercaron los discípulos y le dijeron: — 13¿Sabes que los fariseos se ofendieron al oír esas palabras? Pero él respondióy dijo: — Toda planta que no plantó mi Padre celestial será desarraigada.14 Dejadlos. Son ciegos guías de ciegos. Pero si el ciego guía al ciego, ambos 15caerán en el hoyo. Respondió Pedro y le dijo: — Explícanos esta parábola.16 17 Jesús dijo: — ¿También vosotros carecéis de entendimiento? ¿Noentendéis que todo lo que entra en la boca va al estómago y sale a la letrina?18 Pero lo que sale de la boca viene del corazón, y eso contamina al hombre.19 Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, losadulterios, las inmoralidades sexuales, los robos, los falsos testimonios y las 20blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre, pero el comer sinlavarse las manos no contamina al hombre. 21 Cuando Jesús salió de allí, se fue a las regiones de Tiro y de Sidón.22 Entonces una mujer cananea que había salido de aquellas regiones, clamabadiciendo: — ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es 23gravemente atormentada por un demonio. Pero él no le respondía palabra.Entonces se acercaron sus discípulos y le rogaron diciendo: — Despídela, pues 24grita tras nosotros. Y respondiendo dijo: — Yo no he sido enviado sino
  27. 27. 25a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Entonces ella vino y se postró 26delante de él diciéndole: — ¡Señor, socórreme! El le respondió diciendo: — 27No es bueno tomar el pan de los hijos y echarlo a los perritos. Y ella dijo: —Sí, Señor. Pero aun los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de 28sus dueños. Entonces respondió Jesús y le dijo: — ¡Oh mujer, grande es tufe! Sea hecho contigo como quieres. Y su hija fue sana desde aquella hora. 29 Cuando Jesús partió de allí, fue junto al mar de Galilea, y subiendo al 30monte se sentó allí. Entonces se acercaron a él grandes multitudes que teníanconsigo cojos, ciegos, mancos, mudos y muchos otros enfermos. Los pusieron a 31los pies de Jesús, y él los sanó; de manera que la gente se maravillaba al ver alos mudos hablar, a los mancos sanos, a los cojos andar y a los ciegos ver. Y 32glorificaban al Dios de Israel. Jesús llamó a sus discípulos y dijo: — Tengocompasión de la multitud, porque ya hace tres días que permanecen conmigo yno tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, no sea que se desmayen 33en el camino. Entonces sus discípulos le dijeron: — ¿De dóndeconseguiremos nosotros tantos panes en un lugar desierto, como para saciar a 34una multitud tan grande? Jesús les dijo: — ¿Cuántos panes tenéis? Ellos 35dijeron: — Siete, y unos pocos pescaditos. Entonces él mandó a la multitud 36que se recostase sobre la tierra. Tomó los siete panes y los pescaditos, yhabiendo dado gracias los partió e iba dando a los discípulos, y los discípulos a 37las multitudes. Todos comieron y se saciaron, y recogieron siete cestas llenas 38de lo que sobró de los pedazos. Los que comían eran cuatro mil hombres, sin 39contar las mujeres y los niños. Entonces, una vez despedida la gente, subió enla barca y se fue a las regiones de Magdala. Capítulo 16 1 Se acercaron los fariseos y los saduceos, y para probarle le pidieron que 2les mostrase una señal del cielo. Pero él les respondió diciendo: “Al atardecer 3decís: ‘Hará buen tiempo, porque el cielo está enrojecido’; y al amanecerdecís: ‘Hoy habrá tempestad, porque el cielo está enrojecido y sombrío.’ Sabéisdiscernir el aspecto del cielo, pero no podéis discernir las señales de los 4tiempos. Una generación malvada y adúltera pide señal, pero no le será dadaninguna señal, sino la señal de Jonás.” Y dejándolos se fue.
  28. 28. 5 Cuando los discípulos cruzaron a la otra orilla, se olvidaron de tomar 6consigo pan. Entonces Jesús les dijo: — Mirad, guardaos de la levadura de los 7fariseos y de los saduceos. Ellos discutían entre sí, diciendo: — Es porque no 8trajimos pan. Pero como Jesús lo entendió, les dijo: — ¿Por qué discutís entre 9vosotros que no tenéis pan, hombres de poca fe? ¿Todavía no entendéis, ni osacordáis de los cinco panes para los cinco mil hombres, y cuántas canastas 10recogisteis? ¿Ni tampoco de los siete panes para los cuatro mil y cuántas 11cestas recogisteis? ¿Cómo es que no entendéis que no os hablé del pan? 12¡Pero guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos! Entoncesentendieron que no les habló de guardarse de la levadura del pan, sino más biende la doctrina de los fariseos y de los saduceos. 13 Cuando llegó Jesús a las regiones de Cesarea de Filipo, preguntó a susdiscípulos diciendo: — ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?14 Ellos dijeron: — Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o uno 15de los profetas. Les dijo: — Pero vosotros, ¿quién decís que soy yo?16 Respondió Simón Pedro y dijo: — ¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios 17viviente! Entonces Jesús respondió y le dijo: — Bienaventurado eres, Simónhijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en 18los cielos. Mas yo también te digo que tú eres Pedro; y sobre esta roca 19edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti tedaré las llaves del reino de los cielos. Todo lo que ates en la tierra habrá sidoatado en el cielo, y lo que desates en la tierra habrá sido desatado en los cielos.20 Entonces mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Cristo. 21 Desde entonces, Jesús comenzó a explicar a sus discípulos que le erapreciso ir a Jerusalén y padecer mucho de parte de los ancianos, de losprincipales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día.22 Pedro le tomó aparte y comenzó a reprenderle diciendo: — Señor, ten 23compasión de ti mismo. ¡Jamás te suceda esto! Entonces él volviéndose, dijoa Pedro: — ¡Quítate de delante de mí, Satanás! Me eres tropiezo, porque nopiensas en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. 24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: — Si alguno quiere venir en pos de 25mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque el que quiera salvar su 26vida la perderá, y el que pierda su vida por causa de mí la hallará. Pues, ¿dequé le sirve al hombre si gana el mundo entero y pierde su alma? ¿O qué dará
  29. 29. 27 el hombre en rescate por su alma? Porque el Hijo del Hombre ha de venir enla gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno 28conforme a sus hechos. De cierto os digo que hay algunos que están aquí, queno probarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en sureino. Capítulo 17 1 Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan su 2hermano, y les hizo subir aparte a un monte alto. Y fue transfigurado delante deellos. Su cara resplandeció como el sol, y sus vestiduras se hicieron blancas 3como la luz. Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.4 Entonces intervino Pedro y dijo a Jesús: — Señor, bueno es que nosotrosestemos aquí. Si quieres, yo levantaré aquí tres enramadas: una para ti, otra para 5Moisés y otra para Elías. Mientras él aún hablaba, de pronto una nube brillanteles hizo sombra, y he aquí salió una voz de la nube diciendo: “Este es mi Hijo 6amado, en quien tengo complacencia. A él oíd.” Al oír esto, los discípulos se 7postraron sobre sus rostros y temieron en gran manera. Entonces Jesús se 8acercó, los tocó y dijo: — Levantaos y no temáis. Y cuando ellos alzaron los 9ojos, no vieron a nadie sino a Jesús mismo, solo. Mientras ellos descendían delmonte, Jesús les mandó, diciendo: — No mencionéis la visión a nadie, hasta que 10el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos. Entonces los discípulos lepreguntaron diciendo: — ¿Por qué dicen los escribas que es necesario que Elías 11venga primero? Y respondiendo dijo: — A la verdad, Elías viene y restaurará 12todas las cosas. Pero yo os digo que Elías ya vino, y no le reconocieron; másbien, hicieron con él todo lo que quisieron. Así también el Hijo del Hombre ha 13de padecer de ellos. Entonces los discípulos entendieron que les hablaba deJuan el Bautista. 14 Cuando llegaron a la multitud, vino a él un hombre y se arrodilló delante 15de él, diciendo: — ¡Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático ypadece gravemente. Pues muchas veces cae en el fuego, y muchas veces en el 16 17agua. Lo traje a tus discípulos, y no le pudieron sanar. Jesús respondió ydijo: — ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con 18vosotros? ¿Hasta cuándo os soportaré? Traédmelo acá. Jesús le reprendió, y 19el demonio salió de él; y el niño fue sanado desde aquella hora. Luego, los
  30. 30. discípulos se acercaron en privado a Jesús y le dijeron: — ¿Por qué no pudimos 20nosotros echarlo fuera? Jesús les dijo: — Por causa de vuestra poca fe.Porque de cierto os digo que si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a 21este monte: “Pásate de aquí, allá”; y se pasará. Nada os será imposible. Peroeste género de demonio sale sólo con oración y ayuno. 22 Estando ellos reunidos en Galilea, Jesús les dijo: “El Hijo del Hombre ha 23de ser entregado en manos de hombres, y le matarán. Pero al tercer díaresucitará.” Y ellos se entristecieron en gran manera. 24 Cuando ellos llegaron a Capernaúm, fueron a Pedro los que cobraban elimpuesto del templo y dijeron: — ¿Vuestro maestro no paga el impuesto del 25templo? El dijo: — Sí. Al entrar en casa, Jesús le habló primero diciendo: —¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran los tributos o 26los impuestos? ¿De sus hijos o de otros? Pedro le dijo: — De otros. Jesús le 27dijo: — Luego, los hijos están libres de obligación. Pero, para que no losofendamos, vé al mar, echa el anzuelo, y el primer pez que suba, tómalo.Cuando abras su boca, hallarás un estatero. Tómalo y dalo por mí y por ti. Capítulo 18 1 En aquel tiempo los discípulos se acercaron a Jesús diciendo: — ¿Quién es 2el más importante en el reino de los cielos? Jesús llamó a un niño, lo puso en 3medio de ellos y dijo: — De cierto os digo que si no os volvéis y os hacéis 4como los niños, jamás entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquieraque se humille como este niño, ése es el más importante en el reino de los cielos.5 Y cualquiera que en mi nombre reciba a un niño como éste, a mí me recibe.6 Y a cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeños que creen en mí,mejor le fuera que se le atase al cuello una gran piedra de molino y que se lehundiese en lo profundo del mar. 7 ¡Ay del mundo por los tropiezos! Es inevitable que haya tropiezos, pero 8¡ay del hombre que los ocasione! Por tanto, si tu mano o tu pie te hacetropezar, córtalo y échalo de ti. Mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que 9teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. Y si tu ojo tehace tropezar, sácalo y échalo de ti. Mejor te es entrar en la vida con un soloojo, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego.
  31. 31. 10 Mirad, no tengáis en poco a ninguno de estos pequeños, porque os digo quesus ángeles en los cielos siempre ven el rostro de mi Padre que está en los 11cielos. Porque el Hijo del Hombre ha venido a salvar lo que se había perdido.12 ¿Qué os parece? Si algún hombre tiene cien ovejas y se extravía una, ¿acasono dejará las noventa y nueve en las montañas e irá a buscar la descarriada?13 Y si sucede que la encuentra, de cierto os digo que se goza más por aquélla 14que por las noventa y nueve que no se extraviaron. Así que, no es la voluntadde vuestro Padre que está en los cielos que se pierda ni uno de estos pequeños. 15 Por tanto, si tu hermano peca contra ti, vé, amonéstale a solas entre tú y 16él. Si él te escucha, has ganado a tu hermano. Pero si no escucha, toma aúncontigo uno o dos, para que todo asunto conste según la boca de dos o tres 17testigos. Y si él no les hace caso a ellos, dilo a la iglesia; y si no hace caso a la 18iglesia, tenlo por gentil y publicano. De cierto os digo que todo lo que atéis enla tierra habrá sido atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra habrá 19sido desatado en el cielo. Otra vez os digo que, si dos de vosotros se ponende acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidan, les será hecha por 20mi Padre que está en los cielos. Porque donde dos o tres están congregadosen mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. 21 Entonces Pedro se acercó y le dijo: — Señor, ¿cuántas veces pecará mi 22hermano contra mí y yo le perdonaré? ¿Hasta siete veces? Jesús le dijo: — 23No te digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete. Por esto, el reino de loscielos es semejante a un hombre rey, que quiso hacer cuentas con sus siervos.24 Y cuando él comenzó a hacer cuentas, le fue traído uno que le debía diez mil 25talentos. Puesto que él no podía pagar, su señor mandó venderlo a él, junto 26con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, y que se le pagara. Entonces elsiervo cayó y se postró delante de él diciendo: “Ten paciencia conmigo, y yo te 27lo pagaré todo.” El señor de aquel siervo, movido a compasión, le soltó y le 28perdonó la deuda. Pero al salir, aquel siervo halló a uno de sus consiervos quele debía cien denarios, y asiéndose de él, le ahogaba diciendo: “Paga lo que 29debes.” Entonces su consiervo, cayendo, le rogaba diciendo: “¡Ten paciencia 30conmigo, y yo te pagaré.” Pero él no quiso, sino que fue y lo echó en la cárcel 31hasta que le pagara lo que le debía. Así que, cuando sus consiervos vieron loque había sucedido, se entristecieron mucho; y fueron y declararon a su señor 32todo lo que había sucedido. Entonces su señor le llamó y le dijo: “¡Siervomalvado! Toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste.
  32. 32. 33 ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, así como también 34yo tuve misericordia de ti?” Y su señor, enojado, le entregó a los verdugos 35hasta que le pagara todo lo que le debía. Así también hará con vosotros miPadre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a su hermano. Capítulo 19 1 Aconteció que, cuando Jesús acabó estas palabras, partió de Galilea y fue 2a las fronteras de Judea, al otro lado del Jordán. Grandes multitudes lesiguieron, y los sanó allí. 3 Entonces los fariseos se acercaron a él para probarle, diciendo: — ¿Le es 4lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier razón? El respondió ydijo: — ¿No habéis leído que el que los creó en el principio, los hizo varón y 5mujer? Y dijo: “Por esta causa el hombre dejará a su padre y a su madre, y se 6unirá a su mujer; y serán los dos una sola carne.” Así que ya no son más dos,sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre.7 Le dijeron: — ¿Por qué, pues, mandó Moisés darle carta de divorcio y 8despedirla? Les dijo: — Ante vuestra dureza de corazón, Moisés os permitió 9divorciaros de vuestras mujeres; pero desde el principio no fue así. Y os digoque cualquiera que se divorcia de su mujer, a no ser por causa de fornicación, y 10se casa con otra, comete adulterio. Le dijeron sus discípulos: — Si así es el 11caso del hombre con su mujer, no conviene casarse. Entonces él les dijo: —No todos son capaces de aceptar esta palabra, sino aquellos a quienes les está 12concedido. Porque hay eunucos que nacieron así desde el vientre de lamadre, hay eunucos que fueron hechos eunucos por los hombres, y hay eunucosque a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El quepuede aceptar esto, que lo acepte. 13 Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos 14sobre ellos y orase. Pero los discípulos los reprendieron. Entonces Jesús lesdijo: — Dejad a los niños y no les impidáis venir a mí, porque de los tales es el 15reino de los cielos. Y habiendo puesto las manos sobre ellos, partió de allí.
  33. 33. 16 He aquí vino uno a él y le dijo: — Maestro, ¿qué cosa buena haré para 17tener la vida eterna? El le dijo: — ¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno?Hay uno solo que es bueno. Pero si quieres entrar en la vida, guarda los 18mandamientos. Le dijo: — ¿Cuáles? Jesús respondió: — No cometeráshomicidio, no cometerás adulterio, no robarás, no dirás falso testimonio,19 20 honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo. El 21joven le dijo: — Todo esto he guardado. ¿Qué más me falta? Le dijo Jesús:— Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes y dalo a los pobres; y tendrás 22tesoro en el cielo. Y ven; sígueme. Pero cuando el joven oyó la palabra, sefue triste, porque tenía muchas posesiones. 23 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: — De cierto os digo, que 24difícilmente entrará el rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo que le esmás fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el 25reino de Dios. Cuando los discípulos lo oyeron, se asombraron en gran 26manera diciendo: — Entonces, ¿quién podrá ser salvo? Jesús los miró y lesdijo: — Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible.27 Entonces respondió Pedro y le dijo: — He aquí, nosotros lo hemos dejado 28todo y te hemos seguido. ¿Qué hay, pues, para nosotros? Jesús les dijo: —De cierto os digo que en el tiempo de la regeneración, cuando el Hijo delHombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido os 29sentaréis también sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. Ytodo aquel que deja casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer,o hijos, o campos por causa de mi nombre, recibirá cien veces más y heredará 30la vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos, y muchos últimos seránprimeros. Capítulo 20 1 Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, dueño de un 2campo, que salió al amanecer a contratar obreros para su viña. Habiendo 3convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Saliótambién como a la tercera hora y vio que otros estaban en la plaza 4desocupados, y les dijo: “Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea 5justo.” Y ellos fueron. Salió otra vez como a la sexta hora y a la novena hora, e 6hizo lo mismo. También alrededor de la undécima hora salió y halló que

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