Siete palabras de Cristo en la Cruz
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Las ultimas Siete Palabras de Cristo antes de morir en la Cruz

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    Siete palabras de Cristo en la Cruz Siete palabras de Cristo en la Cruz Document Transcript

    • LAS SIETE PALABRAS DE JESÚS EN LA CRUZ Pbro. Dr. Manuel Ceballos García Jesucristo en la cruz pronunció siete palabras, tal como lo han testimoniado loscuatro evangelistas. Siete palabras, tres recogidas por san Lucas, tres por san Juan y unamisma por san Marcos y san Mateo. Palabras muchas veces leídas, meditadas, predicadas,memorizadas, quizá desvigorizadas por la rutina y la monotonía… Palabras profundas, lasúltimas palabras de un ‘moribundo’, que, siendo Dios, se despojo de su rango y se hizo entodo igual a nosotros menos en el pecado. Las palabras sobre las que vamos a reflexionar no envejecen. Son palabras parasiempre. ¡Sí!, estas palabras históricas pronunciadas desde la Cruz son palabraseternamente nuevas, y hacen a quienes las acogen y las viven, personas también nuevas. Primera palabra “PADRE, PERDÓNALOS, PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN” “Cuando llegaron al lugar llamado La Calavera, crucificaron allí a Jesús y también alos malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús decía: ‘Padre, perdónalos,porque no saben lo que hacen’” (Lc 23, 33-34). Jesús es el ‘Siervo de Yahvé’ El contexto en el que San Lucas coloca esta primera palabra de Jesús trae a lamemoria la figura del Siervo de Yahvé tal y como la presenta Isaías en los cuatro cantos. Elmismo evangelista nos muestra a Jesús al inicio de su misión presentándose en la sinagogade Nazaret como el siervo de Yahvé cuando afirma que cumple en sí mismo el texto deIsaías 61, 1-2: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar alos pobres la Buena Nueva; me ha enviado a proclamar liberación a los cautivos y la vista alos ciegos, para dar la liberación a los oprimidos; para proclamar un año de gracia delSeñor” Y en su discurso de adiós, durante la Última Cena de nuevo dirá que es necesarioque se cumpla en él la profecía sobre el siervo sufriente de Yahvé, que aún siendo inocentefue contado entre los malhechores (Is 53,12). El contexto del pasaje de Isaías presentatambién la muerte del siervo como un sacrificio expiatorio a favor del pueblo (cf. Is 53,4.6.8.12) y toda la pasión de Jesús tiene como telón de fondo la figura de este siervo. Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” Lo primero que es necesario decir acerca de esta primera palabra de Jesús es que,en los momentos importantes de su vida él invoca a Dios como Padre: en 10,21 lleno delEspíritu Santo eleva a Dios una oración de agradecimiento y por dos veces lo llama Padre;en 22,42 lo invoca de nuevo encontrándose de frente a la pasión para reafirmar su decisiónde aceptar la voluntad del Padre; aquí (23,34) para pedir el perdón de los pecados yfinalmente en 23,46 para entregar su vida, su persona y su obra en las manos del Padre, dequien la había recibido. San Lucas, al presentarnos la relación de Jesús con su Padre, no sólo quieremanifestarnos la extraordinaria intimidad e identificación de Jesús con Dios sino que buscaademás decirnos que nosotros también somos llamados a experimentar lo mismo. Existenvarios pasajes en los que Jesús menciona también a Dios como ‘padre de los hombres’ (Lc6, 36; 11, 13; 12, 30.32), pero es en la oración del Padre Nuestro (Lc 11, 2-4) donde El se 1
    • reconoce como hermano nuestro y nos enseña a llamar y a reconocer a Dios como Padre.Pues en realidad, nosotros somos hijos de Dios, ya que el mismo espíritu que guiaba aJesús y lo impulsaba a dirigirse a Dios como a su Padre lo hemos recibido tambiénnosotros. Dicho en palabras de San Pablo hemos “…recibido un espíritu de hijos adoptivosde Dios que nos hace exclamar: ¡Abbá, Padre!. El mismo Espíritu se une a nuestro espíritupara dar testimonio de que somos hijos de Dios” (Rm 8, 15-16). Con su oración de perdón, Jesús no hace otra cosa que llevar a la práctica lo que yahabía enseñado: “A ustedes que me escuchan, yo les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien alos que los odien, bendigan a los que los maldigan, rueguen por los que los difaman… y asíserán hijos del altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los perversos. Seanmisericordiosos, como es misericordioso el Padre de ustedes” (Lc 6,27-36). Jesús dice: “Padre, perdónalos”, pero concretamente ¿quiénes son aquellos para losque Jesús pide el perdón del Padre? La oración de Jesús no debe ser referida sólo a lossoldados, los ejecutores materiales de la crucifixión, sino que se dirige sobre todo a aquellosque son los responsables de su muerte: 1) los sumos sacerdotes y los magistrados queestaban buscando la ocasión para deshacerse de él porque les estorbaba; 2) lamuchedumbre que pide la crucifixión de Jesús y la libertad de Barrabás; 3) Pilato, que aúnreconociéndolo inocente, lo entrega para que sea crucificado; 4) Herodes, que lo despreciay se burla de él; 5) todos aquellos que, viéndolo crucificado, le hacen burla,…etc., hastallegar a nosotros. Y Jesús concluye diciendo: … “porque no saben lo que hacen”. La ignorancia de lasautoridades judías y del pueblo en general respecto a la muerte de Jesús, es un tema queaparece sea en los Hechos de los Apóstoles que en san Pablo. San Pedro, después de lacuración del tullido en su discurso al pueblo afirma: “Ahora bien, ya se, hermanos, queobrasteis por ignorancia, los mismo que vuestros jefes” (Hch 3,17) y Pablo hablando a loscorintios de la locura de la cruz afirma: “hablamos de una sabiduría de Dios…desconocidade todos los jefes de este mundo, pues de haberle conocido no hubieran crucificado alSeñor de la Gloria”, (1 Co 2,7-8). “No saben lo que hacen” significa: no son capaces de poder comprender totalmentelo que están haciendo, no conocen la envergadura de la acción y su responsabilidad: losjefes del pueblo piensan en estar desembarazándose de un predicador molesto que vino aponer en entredicho el sistema religioso; Pilato piensa de conservar intacta su amistad conel César; Herodes, en darse cuenta de quién era realmente Jesús; el pueblo, de haberhecho la mejor elección en contra de los romanos; los soldados, que están cumpliendo conuna más de las tantas crucifixiones de condenados a muerte. Pero todos estánequivocados, están tan condicionados por sus logros, sus propias circunstancias, susmiedos, sus anhelos, que son incapaces de poder ver. Por eso Jesús dice: “Padre,perdónalos, porque no saben lo que hacen”. A diferencia de los que asistieron o participaron en la muerte de Jesús, nosotroshemos creído en él y sabemos que por su muerte hemos sido redimidos de nuestrospecados. Esta oración suya es un fuerte llamado a realizar en nuestra vida de creyentes loque él llevó a cabo en su vida terrena. San Lucas, para ilustrar esto nos ha dejado tambiénla historia de Esteban, asesinado por su fe en Jesús, que ora a Jesús, diciendo: “ Señor, noles tengas en cuenta este pecado” (Hch 7,60). 2
    • El reconocimiento de Jesús como Hijo de Dios, la conciencia de que todos somoshermanos y la enseñanza del Maestro sobre la misericordia nos ayude a entender mejor laoración que dirige a Dios Padre pidiendo por los que lo han conducido a la muerte. Segunda palabra YO TE ASEGURO QUE HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO. Unos de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo: ¿No eres tú el Mesías?Pues sálvate a ti mismo y a nosotros. Pero el otro intervino para reprenderlo, diciendo: ¿Nisiquiera temes a Dios, tú que estás en el mismo suplicio? Lo nuestro es justo, pues estamosrecibiendo lo que merecen nuestros actos, pero éste no ha hecho nada malo. Y añadió:Jesús, acuérdate de mí cuando vengas como rey Jesús le dijo: Te aseguro que hoy estarásconmigo en el paraíso” (Lc 23, 39-43). La última tentación de Jesús El insulto que hace a Jesús uno de los malhechores crucificados con él, es el últimode los ultrajes que le vienen infligidos. Constituye también la última tentación de Jesús. Sitenemos presente la narración de las ‘tentaciones’ de Jesús (según el evangelio de sanLucas), sabemos que termina diciendo: “Acabada toda tentación, el diablo se alejó de élhasta el tiempo propicio” (Lc. 4, 13). Los magistrados, los soldados y el ladrón lo interpelanpara que demuestre su verdadera identidad salvándose a sí mismo: tres veces vienetentado, como tres veces lo había tentado Satanás cuando se encontraba también en unasituación de debilidad a causa del ayuno. Jesús guarda silencio y no hace nada porque nunca ha hecho algo a favor de símismo y, además, porque no son los hechos prodigiosos los que demuestran quién es élsino el cumplimiento del designio del Padre, manifestado en las Escrituras, como por tresveces lo había expresado a los discípulos en los anuncios de la pasión ( Lc 9, 22; 9, 44-45;18, 31-34). Jesús no condesciende porque detrás de la petición de un signo no siempre seencuentra la voluntad de creer, como en el caso de Herodes que busca sólo saciar sucuriosidad, (Lc 23, 8) o como mucha de la gente que no quiere convertirse (Lc 11, 29-32).No cede a las pretensiones de los presentes a su crucifixión porque su misma muerte ysepultura constituirán un signo evidente de su identidad y porque la preocupación primariano debe ser la de salvar la vida corporal sino la de temer a Dios (Lc 12, 4-5). Esto dicetambién el segundo malhechor. “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso” Pilato por tres veces había reconocido la inocencia de Jesús (Lc 23, 4. l4.22) y sinembargo lo condenó a muerte. Uno de los ladrones crucificados con él proclama suinocencia y reconoce que no debería estar sufriendo tal condena. Se dirige a Jesúsllamándolo por su nombre, lo cual implica una gran cercanía y confianza. Esta confianza semuestra también en el contenido de su súplica que hace ver aquello que el ladrón logradescubrir en aquel que está a punto de morir, reconoce lo que los otros ponían en duda: queJesús era el Cristo y que disponía de poder para salvarse a sí mismo y a los demás. Para san Lucas el “hoy” representa el momento propicio de la salvación. El tiempo delactuar de Dios a favor del hombre. A lo largo del evangelio el “hoy” se repiteconstantemente siempre en relación a Jesús y su obra salvífica: “les ha nacido hoy en laciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor”, dirá el ángel a los pastores (Lc 2,10);el mismo Jesús dirá a sus paisanos en Nazaret: “Esta Escritura que acaban de oír se ha 3
    • cumplido hoy” (Lc 4, 21); ante la curación del paralítico realizada por Jesús todos lospresentes dicen: “hoy hemos visto cosas increíbles” (Lc 5,26); cuando Zaqueo da muestrasde conversión Jesús, que había decidido quedarse en casa suya, dice “hoy ha llegado lasalvación a esta casa” (Lc 19,9) y, finalmente, en la cruz Jesús dice al ladrón “hoy estarásconmigo en el paraíso” (Lc 23,43): De esta manera el malhechor que se burlaba de Jesús yen una situación desesperada lo ha reconocido como salvador y como rey, viene reconocidopor Jesús. Con la respuesta que Jesús da al malhechor se realiza cuanto él mismo habíaanunciado en Lc 12,8: “a todo el que me reconozca delante de los hombres, el Hijo delHombre lo reconocerá también ante los ángeles de Dios”. Jesús, prometiendo al malhechor que estará con él en el paraíso, hace posible denuevo el acceso al lugar del que el hombre había sido expulsado a causa del pecado. Consu promesa Jesús comunica a un pecador el perdón, la unión con Dios y la plenitud de lavida. Tercera palabra “MUJER, AHÍ TIENES A TU HIJO”. DESPUÉS DIJO AL DISCÍPULO: “AHÍ TIENES A TU MADRE”: “Jesús al ver a su madre y junto a ella al discípulo a quien tanto quería, dijo a sumadre: ‘Mujer, ahí tienes a tu hijo’. Después dijo al discípulo: ‘Ahí tienes a tu madre’. Ydesde aquel momento, el discípulo la recibió como suya” (Jn 19, 26-27). El evangelio de san Juan menciona a la Madre de Jesús al inicio de su vida pública(Jn 2,1-12) y al final de la misma. En ninguna de las dos partes se dice su nombre. Maríaviene mencionada como la Madre de Jesús y el mismo Jesús se dirige a ella llamándola‘mujer’. Esto nos hace pensar en la posibilidad de que la Madre de Jesús represente no sólola persona física de María sino un personaje simbólico. Por otra parte, lo mismo sucede conel otro personaje de esta escena en el calvario: “el discípulo amado”, como viene llamado,no se menciona jamás su nombre pero ocupa un lugar importante como testigo de Jesús enel evangelio, depositario y garante de la revelación. El sentido primero de las palabras de Jesús a su Madre y al discípulo es el de unaespecie de testamento por medio del cual instituye una nueva familia: su madre deberá veral discípulo como su hijo y el discípulo considerarla como su Madre. El acto de Jesúsconstituye una expresión de su piedad filial y la correspondencia inmediata del discípulo unacto de comunión y de obediencia a Jesús. Pero el episodio tiene un significado másprofundo en la mente del evangelista. La relación de esta escena con la escena de Caná, en la que aparecen, sea la madrede Jesús o sean los discípulos, nos ayuda a profundizar en el significado de lo que sucedeal pie de la cruz. En Caná, debido a la intervención de la Madre de Jesús, el realizó elprimero de sus “milagros” y sus discípulos creyeron en él. Se establece pues una relaciónentre la presencia de María en la fiesta de bodas, el inicio de la misión de Jesús y la fe delos discípulos. Además, el mismo evangelio de Juan menciona que el poder llegar a serhijos de Dios viene de la fe (Jn 1,12). Ahora bien, la acogida de Jesús por medio de la fehace del discípulo, hijo de Dios; la acogida de su madre al pie de la cruz hace del discípulo,hijo de María. Es Jesús que da la capacidad de ser hijos de Dios pero, por su colaboraciónal nacimiento de la fe de los discípulos, la madre de Jesús llega también a ser la madre delos que creen. Esto es lo que el evangelista quiere significar también con este episodio en elCalvario. 4
    • El hecho de que Jesús se dirija primero a su Madre manifiesta su importancia y en lainterpretación de esta escena se ha resaltado mucho el papel de la Madre pero, en realidadla parte activa la lleva el discípulo. Cuarta palabra ELÍ ELÍ, ¿LEMÁ SABAKTANI? QUE QUIERE DECIR: DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO? “Desde el mediodía toda la región quedó sumida en tinieblas hasta las tres de latarde. Hacia las tres gritó Jesús con voz potente: Elí, Elí, lemá sabaktaní? Que quiere decir:Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mt 27,45-46). La oscuridad de la que habla el evangelista nos hace pensar en la profecía de Amós8,9 donde Yahvé dice: “en aquel día yo haré que el sol se ponga al mediodía y que la tierraen pleno día se oscurezca”. En otro texto Amós afirma también que el Día de Yahvé será deoscuridad y no de luz para Israel. El pueblo por el contrario, esperaba que en ese día semanifestara la venganza de Dios contra sus enemigos. El profeta se refiere al arribo deljuicio de Dios para el pueblo que no ha querido escuchar la voz de su profeta. La oscuridades signo de la confusión causada por el actuar contrario de Dios que deja caer al pueblo enmanos de sus enemigos permaneciendo inactivo, más aún, considerando los enemigos delpueblo como medios de su castigo. En este pasaje del evangelio de Mateo, Jesús repite las palabras con las que inicia elSalmo 22 y asume la experiencia de abandono vivida por el salmista: “Dios mío, Dios mío,¿por qué me has abandonado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabrasde mi clamor? Dios mío, de día clamo y no respondes; y de noche, pero no hay para míreposo” (vv.1-2). En el Salmo el abandono se muestra en el hecho de que el propio Dios, que hasalvado a los padres (v.5s) y al cual el orante debe su existencia (v. 10s), está lejano (vv. 2.12-20 y no responde a las invocaciones. Esta ausencia se hace particularmente pesada porel presencia de los enemigos que oprimen y se mofan del orante (vv. 7-9.13-14. 17-19). ConJesús, tal y como viene descrito en Mt. 27, 39-44 sucede algo semejante: los pasantes, lasautoridades e, incluso, los que estaban crucificados con él, lo insultan. La repetición del grito “Dios mío, Dios mío” revela la estrecha relación que el orantetiene con el Dios al que invoca. En el caso de Jesús, esta relación adquiere un sentido máspersonal ya que él lo invoca también como su ‘padre’. Lo testimonian los que se burlan de él(Mt 27,40.43), la oración que hace en el huerto de Getsemaní (Mt. 26,39) y el himno deacción de gracias (Mt 11, 25-27). Esta relación especial de Jesús con Dios, el abandono desus discípulos, las burlas de los presentes, la recapitulación de toda su vida, de la misiónque había venido a cumplir y el mismo sufrimiento de la crucifixión, contribuyen a hacer deeste momento una experiencia terrible. En la oración del huerto Jesús por tres veces había dicho de aceptar la voluntad deDios Padre (Mt 26, 39. 42.44) y por tres veces también había anunciado a sus discípulosque tenía que llegar este momento, pero la tristeza y la angustia que llenaban su alma sontales que se cumplen en si mismo las palabras dichas a los discípulos: “el espíritu estápronto pero la carne es débil”. Jesús experimenta la soledad aplastante del momento de lamuerte, en el cual no se puede dar marcha atrás, aun queriéndolo, porque no se puede 5
    • evitar. El aproximarse inexorable de la muerte física como una consecuencia de los azotes,la coronación de espinas y la crucifixión se agregan a la muerte moral y psicológicaocasionada por la traición de uno de sus amigos, la negación de Pedro, la huida de los otrosy la conciencia de la propia inocencia. El conocimiento anticipado y la aceptación de la propia muerte no disminuyen larealidad del sufrimiento, por el contrario, la plena conciencia de las cosas lo hace másgrande. Si la conciencia de ser culpables nos hace ver que tenemos bien merecido uncastigo y aun así nos aflige la punición y quisiéramos cambiar la realidad, la recepción deuna pena inmerecida y la imposibilidad de evitarla causan más dolor y sufrimiento todavía.De esta manera, la oscuridad con la que el evangelista comienza la descripción de estaescena que narra la muerte de Jesús, indica no sólo un fenómeno cosmológico sino tambiéncuanto le está sucediendo a Jesús. QUINTA PALABRA “TENGO SED” “Después, Jesús, sabiendo que todo se había cumplido, para que también secumpliese la Escritura, exclamó: Tengo sed” (Jn 19,28). El contexto de esta palabra habla del cumplimiento de la Escritura pero no existe unúnico texto al que el pasaje pueda asociarse de manera exclusiva. Siguiendo las referenciasal Salmo 22 encontramos el siguiente texto: “Mi paladar está seco como teja y mi lenguapegada a mi garganta: tu me sumes en el polvo de la muerte” (Salmo 22,16), el cual,aplicado a la situación de Jesús, se puede entender como una referencia a la terrible sedfísica que experimentaba un crucificado. No obstante lo dicho anteriormente, la plena conciencia y dominio de si mismo quedemuestra el Jesús joánico, la clara referencia al Salmo 69,22, que dice: “Por comida medieron hiel, y para mi sed me dieron a beber vinagre” y el hecho de que el evangelistapresente a Jesús tomando este vinagre como cumplimiento de la Escritura, nos hacenpensar no solo en la descripción de una necesidad fisiológica de Jesús, sino también en unsignificado simbólico de la frase “tengo sed”. Si relacionamos esta frase con la petición de Jesús a la Samaritana: “dame de beber”(Jn 4,7), que más que la sed física significa el deseo de que aquella mujer y su puebloacogieran el ‘agua viva’ que les iba a dar, es decir, su palabra y su espíritu, ahora que Jesúsestá a punto de ser elevado, se puede decir que su sed se refiere al deseo de verderramado el Espíritu Santo sobre los creyentes. También, recurriendo a otros Salmos (63,2; 143,6), de los cuales sólo citamos el 142,3: “Tengo sed de Dios, del Dios vivo ¿Cuándoentraré a ver el rostro de Dios?”, la frase dicha por Jesús puede significar su ardiente deseode volver al Padre. Diciendo que estaba sediento y bebiendo el vinagre que le ofrecían, Jesús habíaprácticamente cumplido todo lo que la Escritura decía acerca de él y haciendo esto hacumplido la misión para la que el Padre lo había mandado. Lo ha glorificado llevando a cabola obra que le había encomendado realizar (Jn 17,4); ahora únicamente le faltaba retornar alPadre y ser glorificado por él. Esto último es lo que, entre otras cosas, pide en el capítulo17, en su oración sacerdotal: “Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu hijo para que tu hijo teglorifique” (v.1). “Padre glorifícame tú junto a ti, con la gloria que tenia a tu lado antes que elmundo fuese” (v.5). 6
    • Sexta palabra “TODO ESTÁ CUMPLIDO”. “Jesús gustó el vinagre y dijo: Todo está cumplido. E inclinando la cabeza, entregó suespíritu” (Jn. 19, 29-30). A lo largo del evangelio de Juan Jesús había continuamente insistido que lo que élrealizaba no lo hacía por cuenta propia, sino por encargo del Padre que es su modelo aseguir. Después de la curación del enfermo de la piscina de Betesda, Jesús dice a losjudíos, que lo perseguían y querían matarlo: “En verdad, en verdad os digo que el Hijo nopuede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que hace elPadre, eso también hace el Hijo de igual manera”. (Jn 5,19) y las obras que hace no sonsuyas sino de su Padre, que es quien las hace (Jn 10, 37; 14,10). Esta manera de actuar manifiesta de parte de Jesús una profunda identificación conla voluntad de su Padre, al punto de llegar a afirmar que su alimento es hacer la voluntaddel que lo ha enviado a llevar a cabo su obra (Jn 4,34) Si Jesús se encuentra entre loshombres es para cumplir una misión y toda su vida se consagra a hacer la voluntad del quelo ha enviado, por eso afirma: “He descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que meenvió. Y esta es la voluntad del que me envió: que de todo lo que Él me ha dado yo nopierda nada, sino que lo resucite en el día final. Porque esta en la voluntad de mi Padre:que todo aquel que ve al Hijo y cree en Él, tenga vida eterna, y yo mismo lo resucitaré en eldía final” (Jn 6, 38-40). Según el evangelio de Juan, Jesús no muere con un “¿Por qué?” (Mt-Mc) ni seabandona simplemente en las manos del Padre (Lc) sino gritando “todo está cumplido”. Estapalabra de Jesús no es un banal todo se acabó ni una constatación negativa de un situacióninsalvable. Lo que pronuncia Jesús en la cruz es la constatación de que cuanto implicaba lamisión recibida había sido realizado y que la entrega de su vida era el último gesto de suobediencia a la voluntad del Padre, asumida plenamente como propia. Por eso no dice ‘todolo que tenía que hacer lo he hecho’ sino que “todo está cumplido”, como para indicar que élsimplemente ha completado durante las tres horas que ha durado la crucifixión lo que lefaltaba para realizar plenamente el plan salvífico de su Padre sobre la humanidad. La muerte de Jesús aparece así como una acción deliberadamente querida. Siguemostrándose dueño de la situación aún en su manera de expirar y con este gesto cumple ensí mismo lo que había dicho en el discurso del Buen Pastor: “Por eso el Padre me ama, porque yo doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadieme la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla denuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre” (Jn 10,17-18). Séptima palabra “PADRE, EN TUS MANOS CONFÍO MI ESPÍRITU” “El sol se oscureció, y el velo del templo se rasgó por medio.. Entonces Jesús lanzóun grito y dijo: Padre, en tus manos confío mi espíritu. Y dicho esto, expiró” (Lc 23, 44-47). 7
    • Jesús “ha perdido todo”: sus discípulos, sus vestiduras; ahora está a punto tambiénde perder irremediablemente la vida pero no es para él motivo de preocupación no se aferraa su vida como a un tesoro sino que se abandona confiado a su Padre realizando en símismo cuanto había enseñado a sus discípulos acerca del abandono en la providencia (Lc12, 22-32). En la Biblia, como en nuestro lenguaje, estar en manos de otro significa estar bajo supoder y disposición. Dios con sus manos ha creado cuanto existe (Sal 8,6), hace justicia(Sal 10,14), guía y sostiene (Sal 139,10). Por eso el salmista afirma: “en tus manosabandono mi vida y me libras. Yahvé, Dios fiel…Me alegraré y celebraré tu amor, pues tehaz fijado en mi aflicción…” (Sal 31, 6-8). En el abandono que Jesús hace de sí mismo enDios hay una novedad radical: No es la relación de un vasallo co su rey, sino la de un hijopara con su Padre. No se abandona a las manos poderosas de Yahvé, el Señor de losejércitos, el rey de las naciones, sino en las manos tiernas y benditas del Padre. Sinembargo, las palabras de Jesús manifiestan no sólo su especial relación con Dios; sontambién la profunda certeza de que la muerte que está sufriendo no es la palabra definitivasobre su historia de hombre y que Dios hará que se levante de la muerte. La última palabra en la cruz no es una palabra de desesperación ni de derrota sinoque viene presentada por Lucas como el acto definitivo por el cual Jesús manifiesta sucompleta confianza en el Padre. Confiando en el dador y fuente de la vida, poniéndose bajosu protección, Jesús sabe que lo que a los ojos de los que lo han llevado a la muerte es unaderrota es en realidad la manera de realizar las profecías del Antiguo testamento sobre elMesías. Así lo ve también San Pedro en su discurso después de Pentecostés (Hch 2,22-36). Lucas también presenta a Jesús como el modelo a seguir para el cristiano no sólo ensu vida sino también en su muerte. De hecho, en la historia del protomártir Esteban,podemos ver que su actitud ante la muerte es idéntica a la de Jesús, con la diferencia quees vez de ponerse en las manos del Padre, él entrega su espíritu a Jesús: Señor Jesús,recibe mi espíritu (Hch 7,59). 8
    • Jesús “ha perdido todo”: sus discípulos, sus vestiduras; ahora está a punto tambiénde perder irremediablemente la vida pero no es para él motivo de preocupación no se aferraa su vida como a un tesoro sino que se abandona confiado a su Padre realizando en símismo cuanto había enseñado a sus discípulos acerca del abandono en la providencia (Lc12, 22-32). En la Biblia, como en nuestro lenguaje, estar en manos de otro significa estar bajo supoder y disposición. Dios con sus manos ha creado cuanto existe (Sal 8,6), hace justicia(Sal 10,14), guía y sostiene (Sal 139,10). Por eso el salmista afirma: “en tus manosabandono mi vida y me libras. Yahvé, Dios fiel…Me alegraré y celebraré tu amor, pues tehaz fijado en mi aflicción…” (Sal 31, 6-8). En el abandono que Jesús hace de sí mismo enDios hay una novedad radical: No es la relación de un vasallo co su rey, sino la de un hijopara con su Padre. No se abandona a las manos poderosas de Yahvé, el Señor de losejércitos, el rey de las naciones, sino en las manos tiernas y benditas del Padre. Sinembargo, las palabras de Jesús manifiestan no sólo su especial relación con Dios; sontambién la profunda certeza de que la muerte que está sufriendo no es la palabra definitivasobre su historia de hombre y que Dios hará que se levante de la muerte. La última palabra en la cruz no es una palabra de desesperación ni de derrota sinoque viene presentada por Lucas como el acto definitivo por el cual Jesús manifiesta sucompleta confianza en el Padre. Confiando en el dador y fuente de la vida, poniéndose bajosu protección, Jesús sabe que lo que a los ojos de los que lo han llevado a la muerte es unaderrota es en realidad la manera de realizar las profecías del Antiguo testamento sobre elMesías. Así lo ve también San Pedro en su discurso después de Pentecostés (Hch 2,22-36). Lucas también presenta a Jesús como el modelo a seguir para el cristiano no sólo ensu vida sino también en su muerte. De hecho, en la historia del protomártir Esteban,podemos ver que su actitud ante la muerte es idéntica a la de Jesús, con la diferencia quees vez de ponerse en las manos del Padre, él entrega su espíritu a Jesús: Señor Jesús,recibe mi espíritu (Hch 7,59). 8
    • Jesús “ha perdido todo”: sus discípulos, sus vestiduras; ahora está a punto tambiénde perder irremediablemente la vida pero no es para él motivo de preocupación no se aferraa su vida como a un tesoro sino que se abandona confiado a su Padre realizando en símismo cuanto había enseñado a sus discípulos acerca del abandono en la providencia (Lc12, 22-32). En la Biblia, como en nuestro lenguaje, estar en manos de otro significa estar bajo supoder y disposición. Dios con sus manos ha creado cuanto existe (Sal 8,6), hace justicia(Sal 10,14), guía y sostiene (Sal 139,10). Por eso el salmista afirma: “en tus manosabandono mi vida y me libras. Yahvé, Dios fiel…Me alegraré y celebraré tu amor, pues tehaz fijado en mi aflicción…” (Sal 31, 6-8). En el abandono que Jesús hace de sí mismo enDios hay una novedad radical: No es la relación de un vasallo co su rey, sino la de un hijopara con su Padre. No se abandona a las manos poderosas de Yahvé, el Señor de losejércitos, el rey de las naciones, sino en las manos tiernas y benditas del Padre. Sinembargo, las palabras de Jesús manifiestan no sólo su especial relación con Dios; sontambién la profunda certeza de que la muerte que está sufriendo no es la palabra definitivasobre su historia de hombre y que Dios hará que se levante de la muerte. La última palabra en la cruz no es una palabra de desesperación ni de derrota sinoque viene presentada por Lucas como el acto definitivo por el cual Jesús manifiesta sucompleta confianza en el Padre. Confiando en el dador y fuente de la vida, poniéndose bajosu protección, Jesús sabe que lo que a los ojos de los que lo han llevado a la muerte es unaderrota es en realidad la manera de realizar las profecías del Antiguo testamento sobre elMesías. Así lo ve también San Pedro en su discurso después de Pentecostés (Hch 2,22-36). Lucas también presenta a Jesús como el modelo a seguir para el cristiano no sólo ensu vida sino también en su muerte. De hecho, en la historia del protomártir Esteban,podemos ver que su actitud ante la muerte es idéntica a la de Jesús, con la diferencia quees vez de ponerse en las manos del Padre, él entrega su espíritu a Jesús: Señor Jesús,recibe mi espíritu (Hch 7,59). 8