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Se le vio, caminando entre fusiles,  por una calle larga,  salir al campo frío,  aún con estrellas de la madrugada.  Matar...
Yo pronuncio tu nombre En las noches oscuras Cuando vienen los astros A beber a la luna Y duermen los ramajes De las frond...
Picasso
es un retablo de Andalucía. Un libro donde apenas sí está expresada la Andalucía que se ve, pero donde está temblando la q...
La luna vino a la fragua con su polisón de nardos. El niño la mira,mira. El niño la está mirando.  En el aire conmovido mu...
V erde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Con la sombra en...
… S oledad, ¿por quién preguntas  sin compaña y a estas horas?  Pregunte por quien pregunte,  dime: ¿a ti qué se te import...
 
Debajo de las multiplicaciones  hay una gota de sangre de pato.  Debajo de las divisiones  hay una gota de sangre de marin...
L a aurora de Nueva York  tiene  cuatro columnas de cieno  y un huracán de negras palomas que chapotean en las aguas podri...
Quiero llorar  porque me da la gana como lloran los niños del último banco, porque yo no soy un hombre, ni un poeta, ni un...
En Viena hay diez muchachas, un hombro donde solloza la muerte y un bosque de palomas disecadas. Hay un fragmento de la ma...
… El otoño vendrá con caracolas,  uva de niebla y monjes agrupados,  pero nadie querrá mirar tus ojos  porque te has muert...
“ Prodigio de pasión, de entusiasmo, de tormento, puro y ardiente monumento al amor, en que la primera materia es  ya la c...
T engo miedo a perder la maravilla de tus ojos de estatua, y el acento que de noche me pone en la mejilla la solitaria ros...
A mor de mis entrañas, viva muerte, en vano espero tu palabra escrita y pienso, con la flor que se marchita, que si vivo s...
La noche no quiere venir  para que tú no vengas,  ni yo pueda ir.  Pero yo iré,  aunque un sol de alacranes me coma la sie...
P ero el dos no ha sido nunca un número  porque es una angustia y su sombra,  porque es la guitarra donde el amor se deses...
H e cerrado mi balcón  porque no quiero oír el llanto  pero por detrás de los grises muros  no se oye otra cosa que el lla...
… T enga tu sombra paz,  Busque otros valles,  Un río donde del viento  Se lleve los sonidos entre juncos  Y lirios y el e...
Fita aquel branco galán,  olla seu transido corpo!  É a  lúa  que baila  na  Quintana dos mortos.  Fita seu corpo transido...
Yo vuelvo por mis alas dejadme volver. Quiero morir siendo ayer: Quiero morir siendo amanecer Detalle del  Guernica,  de P...
“ La luz  de la poesía es la contradicción (…) La poesía no quiere adeptos, sino amantes, por eso pone ramas de zarzamora ...
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Federico García Lorca Selección de Poemas// http://cuadernodelasletras.blogspot.com/

  1. 2. “ Federico volvía de la alegría, como de un remoto país , a esta dura realidad de la tierra visible y del dolor visible. El poeta es el ser que acaso carece de límites corporales. Su silencio repentino y largo tenía algo de silencio de río, y en la hora alta, oscuro como un río ancho, se le sentía fluir, pasándole por su cuerpo y su alma sangres , remembranzas, dolor, latidos de otros corazones y otros seres que, eran él mismo en aquel instante, como el río es todas las aguas que le dan cuerpo, pero no límite. La hora muda de Federico era la hora del poeta, hora de soledad, pero de soledad generosa, porque es cuando el poeta siente que es expresión de todos los hombres” Los encuentros, Vicente Aleixandre (1898-1936)
  2. 3. Se le vio, caminando entre fusiles, por una calle larga, salir al campo frío, aún con estrellas de la madrugada. Mataron a Federico cuando la luz asomaba. El pelotón de verdugos no osó mirarle la cara. Todos cerraron los ojos; rezaron: ¡ni Dios te salva! Muerto cayó Federico —sangre en la frente y plomo en las entrañas— ... Que fue en Granada el crimen sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada. “ El crimen fue en Granada”, Antonio Machado
  3. 4. Yo pronuncio tu nombre En las noches oscuras Cuando vienen los astros A beber a la luna Y duermen los ramajes De las frondas ocultas. Y yo me siento hueco De pasión y de música Loco reloj que canta Muertas horas antiguas Yo pronuncio tu nombre En esta noche oscura, Y tu nombre me suena Más lejano que nunca. Más lejano que todas las estrellas Y más doliente que la mansa lluvia (…) “ Si mis manos pudieran deshojar” ,Libro de Poemas (1921)
  4. 5. Picasso
  5. 6. es un retablo de Andalucía. Un libro donde apenas sí está expresada la Andalucía que se ve, pero donde está temblando la que no se ve. Y ahora lo voy a decir, un libro anti-pintoresco, anti-folklórico, anti-flamenco. Donde no hay ni una chaquetilla corta ni un traje de torero, ni un sombrero plano, ni una pandereta; donde las figuras sirven a fondos milenarios y donde no hay más que un solo personaje grande y oscuro como un cielo de estío, un solo personaje que es la Pena que se filtra en el tuétano de los huesos y en la savia de lo árboles, y que no tiene nada que ver con la melancolía, ni con la nostalgia, ni con ninguna aflicción o dolencia del ánimo, que es un sentimiento más celeste que terrestre; pena andaluza que es una lucha con la inteligencia amorosa con el misterio que la rodea y no puede comprender (…) Federico García Lorca Conferencia-recital sobre el Romancero gitano (1926)
  6. 7. La luna vino a la fragua con su polisón de nardos. El niño la mira,mira. El niño la está mirando. En el aire conmovido mueve la luna sus brazos y enseña, lúbrica y pura, sus senos de duro estaño. Huye luna, luna, luna. Si vinieran los gitanos, harían con tu corazón collares y anillos blancos(…) Dibujo de García Lorca
  7. 8. V erde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda, verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, las cosas la están mirando y ella no puede mirarlas(…) Dibujo del poeta
  8. 9. … S oledad, ¿por quién preguntas sin compaña y a estas horas? Pregunte por quien pregunte, dime: ¿a ti qué se te importa? Vengo a buscar lo que busco, mi alegría y mi persona. Soledad de mis pesares, caballo que se desboca, al fin encuentra la mar y se lo tragan las olas. No me recuerdes el mar, que la pena negra, brota en las tierras de aceituna bajo el rumor de las hojas. ¡Soledad, qué pena tienes! ¡Qué pena tan lastimosa! Lloras zumo de limón agrio de espera y de boca (…)
  9. 11. Debajo de las multiplicaciones hay una gota de sangre de pato. Debajo de las divisiones hay una gota de sangre de marinero. Debajo de las sumas, un río de sangre tierna. Un río que viene cantando por los dormitorios de los arrabales, y es plata, cemento o brisa en el alba mentida de New York. Existen las montañas, lo sé. Y los anteojos para la sabiduría, Lo sé. Pero yo no he venido a ver el cielo. Yo he venido para ver la turbia sangre, la sangre que lleva las máquinas a las cataratas y el espíritu a la lengua de la cobra(…)
  10. 12. L a aurora de Nueva York tiene cuatro columnas de cieno y un huracán de negras palomas que chapotean en las aguas podridas. La aurora de Nueva York gime por las inmensas escaleras buscando entre las aristas nardos de angustia dibujada. La aurora llega y nadie la recibe en su boca porque allí no hay mañana ni esperanza posible… Dibujo de García Lorca
  11. 13. Quiero llorar porque me da la gana como lloran los niños del último banco, porque yo no soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja, pero sí un pulso herido que sonda las cosas del otro lado. Quiero llorar diciendo mi nombre, rosa, niño y abeto a la orilla de este lago, para decir mi verdad de hombre de sangre matando en mí la burla y la sugestión del vocablo. No, no, yo no pregunto, yo deseo, voz mía libertada que me lames las manos. En el laberinto de biombos es mi desnudo el que recibe la luna de castigo y el reloj encenizado. Así hablaba yo. Así hablaba yo cuando Saturno detuvo los trenes y la bruma y el Sueño y la Muerte me estaban buscando. Me estaban buscando allí donde mugen las vacas que tienen patitas de paje y allí donde flota mi cuerpo entre los equilibrios contrarios. (…) Dibujo del poeta
  12. 14. En Viena hay diez muchachas, un hombro donde solloza la muerte y un bosque de palomas disecadas. Hay un fragmento de la mañana en el museo de la escarcha. Hay un salón con mil ventanas. ¡Ay, ay, ay, ay! Toma este vals con la boca cerrada. Este vals, este vals, este vals, este vals, de sí, de muerte y de coñac que moja su cola en el mar. Te quiero, te quiero, te quiero, con la butaca y el libro muerto, por el melancólico pasillo, en el oscuro desván del lirio, en nuestra cama de la luna y en la danza que sueña la tortuga…
  13. 15. … El otoño vendrá con caracolas, uva de niebla y monjes agrupados, pero nadie querrá mirar tus ojos porque te has muerto para siempre. Porque te has muerto para siempre, como todos los muertos de la Tierra, como todos los muertos que se olvidan en un montón de perros apagados. No te conoce nadie. No. Pero yo te canto. Yo canto para luego tu perfil y tu gracia. La madurez insigne de tu conocimiento. Tu apetencia de muerte y el gusto de tu boca. La tristeza que tuvo tu valiente alegría. Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, un andaluz tan claro, tan rico de aventura. Yo canto su elegancia con palabras que gimen y recuerdo una brisa triste por los olivos. PICASSO
  14. 16. “ Prodigio de pasión, de entusiasmo, de tormento, puro y ardiente monumento al amor, en que la primera materia es ya la carne, el corazón, el alma del poeta en trance de destrucción”
  15. 17. T engo miedo a perder la maravilla de tus ojos de estatua, y el acento que de noche me pone en la mejilla la solitaria rosa de tu aliento. Tengo pena de ser en esta orilla tronco sin ramas; y lo que más siento es no tener la flor, pulpa o arcilla, para el gusano de mi sufrimiento. Si tú eres el tesoro oculto mío, si eres mi cruz y mi dolor mojado, si soy el perro de tu señorío, no me dejes perder lo que he ganado y decora las aguas de tu río con hojas de mi otoño enajenado. Dibujo de Lorca
  16. 18. A mor de mis entrañas, viva muerte, en vano espero tu palabra escrita y pienso, con la flor que se marchita, que si vivo sin mí quiero perderte. El aire es inmortal. La piedra inerte ni conoce la sombra ni la evita. Corazón interior no necesita la miel helada que la luna vierte. Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas, tigre y paloma, sobre tu cintura en duelo de mordiscos y azucenas. Llena pues de palabras mi locura o déjame vivir en mi serena noche del alma para siempre oscura. Dibujo del poeta
  17. 19. La noche no quiere venir para que tú no vengas, ni yo pueda ir. Pero yo iré, aunque un sol de alacranes me coma la sien. Pero tú vendrás con la lengua quemada por la lluvia de sal. El día no quiere venir para que tú no vengas, ni yo pueda ir. Pero yo iré entregando a los sapos mi mordido clavel. Pero tú vendrás por las turbias cloacas de la oscuridad. Ni la noche ni el día quieren venir para que por ti muera y tú mueras por mí. García Lorca
  18. 20. P ero el dos no ha sido nunca un número porque es una angustia y su sombra, porque es la guitarra donde el amor se desespera, porque es la demostración de otro infinito que no es suyo y es las murallas del muerto y el castigo de la nueva resurrección sin finales. Los muertos odian el número dos, pero el número dos adormece a las mujeres y como la mujer teme la luz la luz tiembla delante de los gallos y los gallos sólo saben volar sobre la nieve tendremos que pacer sin descanso las hierbas de los cementerios(…)
  19. 21. H e cerrado mi balcón porque no quiero oír el llanto pero por detrás de los grises muros no se oye otra cosa que el llanto. Hay muy pocos ángeles que canten, hay muy pocos perros que ladren, mil violines caben en la palma de mi mano. Pero el llanto es un perro inmenso, el llanto es un ángel inmenso, el llanto es un violín inmenso, las lágrimas amordazan al viento y no se oye otra cosa que el llanto
  20. 22. … T enga tu sombra paz, Busque otros valles, Un río donde del viento Se lleve los sonidos entre juncos Y lirios y el encanto Tan viejo de las aguas elocuentes, En donde el eco como la gloria humana ruede, Como ella de remoto, Ajeno como ella y tan estéril. Halle tu gran afán enajenado El puro amor de un dios adolescente Entre el verdor de las rosas eternas; Porque este ansia divina, perdida aquí en la tierra, Tras de tanto dolor y dejamiento, Con su propia grandeza nos advierte De alguna mente creadora inmensa, Que concibe al poeta cual lengua de su gloria Y luego le consuela a través de la muerte.
  21. 23. Fita aquel branco galán, olla seu transido corpo! É a lúa que baila na Quintana dos mortos. Fita seu corpo transido negro de somas e lobos. Nai: a lúa está bailando na Quintana dos mortos. ¿Quén fire potro de pedra na mesma porta do sono? ¡É a lúa! ¡É a lúa na Quintana dos mortos! ¿Quen fita meus grises vidros cheos de nubens seus ollos? ¡É a lúa! ¡É a lúa na Quintana dos mortos! Déixame morrer no leito soñando con froles d'ouro. Nai: a lúa está bailando na Quintana dos mortos. Santiago de Compostela, Galicia FGL de “Seis poemas galegos”
  22. 24. Yo vuelvo por mis alas dejadme volver. Quiero morir siendo ayer: Quiero morir siendo amanecer Detalle del Guernica, de Pablo Picasso
  23. 25. “ La luz de la poesía es la contradicción (…) La poesía no quiere adeptos, sino amantes, por eso pone ramas de zarzamora y erizos de vidrio para que se hieran por su amor las manos que la buscan. “

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