EL COMENTARIO DE TEXTO LÍRICO
1º FASE: Lectura del texto y comprensión global del texto

2º FASE: Localización y situación...
La literatura

La literatura es el arte que utiliza la palabra como principal medio de expresión. También se llama literat...
presentar otras intenciones secundarias. El escritor utiliza con frecuencia su obra para mostrar situaciones y
problemas q...
•    El lenguaje literario se aparta voluntariamente del lenguaje corriente con el fin de embellecer la
         expresión...
musicalidad, pero es necesario tener en cuenta que la musicalidad en una lengua es producida por factores
particulares que...
Las licencias métricas

Las principales licencias que afectan al cómputo silábico son la sinalefa, la diéresis y la sinére...
Garcilaso de la Vega

La diéresis es asimismo una excepción a la que el autor recurre por razones métricas; suele darse cu...
La magnolia florece delicada y ligera                          B

Cual vellón que en las zarzas enredado estuviera        ...
lenguaje, el escritor se sirve de los recursos estilísticos, que se clasifican en tres grandes categorías, según
a qué asp...
5. Calambur

Falsa separación de las unidades léxicas de la cadena fónica que produce un equívoco o ambigüedad. Así, se
cu...
Rafael Alberti

4. Polisíndeton

Es el recurso contrario al anterior. Consiste en la repetición de conjunciones innecesari...
Es la repetición de construcciones similares en dos o más versos u oraciones:

Compadre, quiero cambiar mi caballo por su ...
g. El instrumento por su utilizador: “Un primer espada”, “el segundo violín”, “El espadón de Loja”
       (Narváez)
    h....
ya no consiente márgenes ni orillas:
                                         inundación será la de mi canto.
            ...
•    Metáfora negativa:

No I, R: No es el infierno, es la calle (Lorca)

No R, I: No es la calle, es el infierno

Es una ...
extranjeras no al alma, a los sentidos:
                                               Marino, gran pintor de los oídos,
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  1. 1. EL COMENTARIO DE TEXTO LÍRICO 1º FASE: Lectura del texto y comprensión global del texto 2º FASE: Localización y situación del texto 1. Autor: Biografía, trayectoria, estilo y obras publicadas 2. Movimiento literario: En el que se inscribe el autor y la obra. Recordar que un autor, generalmente, atraviesa diversas etapas literarias. 3. Momento histórico: En que está escrita la obra. Reconocer y analizar las circunstancias que vivió el autor y cómo estas se relacionan con el texto. 4. Relación del texto con otros parecidos: Sea por el tema, las ideas, el estilo, la época o cualquier variable. Se debe mencionar el título de otras obras o a otros autores que podrían evocarse a partir de la lectura del texto seleccionado. 3º FASE: Análisis de la estructura externa e interna del texto A. Análisis del contenido 1. Tema: Son las grandes preocupaciones que evidencia el autor en el texto. Estos son muy amplios y no solo están relacionados al ámbito literario. También pueden ser de orden social, político, económico, moral, filosófico, antropológico, etc. 2. Ideas: Son los subtemas que se desprenden del texto. Las ideas son específicas y están relacionadas al poema o fragmento. 3. Sentimientos: Qué emociones o sentimientos logra comunicar el autor en el poema. 4. Apartados: Son las partes en las que se estructura el tema. Son los grandes momentos expresados en el texto. A veces coinciden con la división estrófica. B. Análisis de la forma (En esta parte se debe incluir referencias o citas textuales a manera de ejemplos) 1. Género literario 2. La métrica y la versificación 3. Recursos lingüísticos (Uso del lenguaje) 4. Recursos estilísticos • Plano fónico • Plano semántico • Plano morfosintáctico 4º FASE: Conclusión (Coherente e integradora) 1. Relaciones entre fondo y forma, que ya se han desarrollado. 2. Estilo del autor, según lo analizado, qué es lo que más emplea que lo distingue de otros escritores. 3. Relación entre el tema y las ideas expuestas en el texto. 4. Importancia o trascendencia del autor. 5. apreciación personal madura, persuasiva y convincente. 1
  2. 2. La literatura La literatura es el arte que utiliza la palabra como principal medio de expresión. También se llama literatura al conjunto de obras literarias que se han producido en un país, en una lengua o en una época determinada. Características de la literatura La literatura es, ante todo, comunicación: constituye un proceso mediante el cual se transmite una información. Sin embargo, se trata de un tipo de comunicación especial en la que el emisor o autor se comunica artísticamente. Es importante, por lo tanto, saber qué caracteriza a la literatura frente a otros procesos de comunicación y qué diferencia a las obras de carácter literario de otros tipos de textos. Los textos literarios tienen dos características principales: 1. Presentan generalmente un mundo de ficción, donde todo es posible. En efecto, mientras que una noticia o un texto científico informan sobre una realidad, los autores literarios suelen inventar personajes, lugares, acciones... o transforman el mundo según su visión. El autor de este texto, por ejemplo, nos relata sucesos protagonizados por un ser imaginario, una sirena: Supe enseguida, y no hubo otra conversación en Miranda aquella tarde, que esperábamos a una sirena griega, de nombre doña Teodora, a quien le muriera un vizconde portugués que tenía por amigo, y con el dolor quería pasarse a un monasterio que estas féminas tienen sumergido en la laguna de Lucerna, y venía para que mi amo [...] le tiñese las escamas de la cola de luto doble. [...] Y como llegase la hora del teñido, le pasamos a doña Teodora para dentro de la tina una banqueta, de modo que, sentándose en ella, el agua le cubriese solamente la cola colorada, y andando en estos adobos me fijé, tanto por pecador como por curioso, y vi que doña Teodora no tenía ombligo. Merlín y familia, ÁLVARO CUNQUEIRO A través de una obra se puede transmitir un contenido sin correspondencia con la realidad, aunque en último término sí esté vinculado a ella. Debemos tener en cuenta que, aunque la literatura nos acerque hechos, personajes o situaciones que no han existido jamás, están inspirados en lo real. 2. Muestran un uso especial del lenguaje. Aunque el código empleado en la literatura y en el lenguaje corriente es el mismo (la lengua), no se utilizan de la misma manera. El escritor procura dar al texto una forma que atraiga la atención del oyente o del lector. Es lo que se denomina extrañamiento; el autor crea en el lector una sensación de extrañeza porque se comunica de una forma que no es habitual. Ese uso especial del lenguaje es lo que se llama lenguaje literario. El lenguaje literario, por lo tanto, presenta una voluntad estética; es decir, la intención de crear arte a través de la palabra. Para lograrlo, el autor se sirve a menudo del empleo de los recursos estilísticos. Esto ocasiona que, con frecuencia, la literatura exija un esfuerzo para ser interpretada. Finalidad de la literatura La obra literaria, como cualquier otra obra de arte, está hecha para que los oyentes o lectores disfruten con ella. El escritor quiere que se entretengan o se emocionen con lo que él ha escrito. La literatura busca ante todo el placer estético, y ésta es su finalidad principal. Esto no quiere decir que las obras literarias no puedan 2
  3. 3. presentar otras intenciones secundarias. El escritor utiliza con frecuencia su obra para mostrar situaciones y problemas que sirven de enseñanza e incitan a la reflexión y al intercambio de ideas. De esta manera, puede presentar también una finalidad moral, como ha sido frecuente a lo largo de la Historia: Un día, hablando el conde Lucanor con Patronio, su consejero, díjole así: • Patronio, a mí me dicen que unos señores, vecinos míos, que son más poderosos que yo, se están juntando contra mí y que se preparan para hacerme daño; yo no lo creo, ni les tengo miedo, pero por la confianza que me merecéis, quiero me digáis si creéis que debo tomar alguna precaución. • Señor conde Lucanor -respondió Patronio-, para que hagáis lo que creo os conviene, me agradaría mucho que supierais lo que sucedió a la golondrina con los otros pájaros. El conde le preguntó qué le había sucedido. Don Juan Manuel Otra de las funciones de la literatura, que comparte con disciplinas como la Psicología o la Filosofía, es la del conocimiento. La obra literaria sirve para comprender mejor el mundo, para reflexionar sobre la vida y sobre el ser humano. Permite acceder a situaciones e informaciones a las que no se llega de forma directa o mediante la experiencia personal. Asimismo, la literatura puede presentar una finalidad política o social. Esto ocurre cuando, además de entretener o conmover al lector, el autor pretende modificar su actitud o pensamiento para acercarlo a determinada tesis o transformar el mundo que le rodea. Esto es lo que se conoce como literatura comprometida. A menudo, las obras literarias funcionan también como una catarsis. La catarsis es un sentimiento de liberación o de serenidad suscitado por la vivencia de una obra de arte. El lector puede encontrar reflejados en la literatura sentimientos y pasiones en los que se ve retratado y comprendido. Del mismo modo, el autor puede emplear la escritura para canalizar sus experiencias. Por último, debemos recordar que otra de las finalidades que puede presentar una obra literaria es la de la evasión. La literatura, con su capacidad para crear mundos inexistentes o alternativos, es un medio para escapar de la realidad cuando esta resulta desagradable o incómoda. La finalidad evasiva está muy presente en algunos movimientos culturales, como el Romanticismo. La evasión se puede manifestar literariamente de diversas formas. La obra puede escapar de la realidad mediante el espacio (se sitúa en lugares lejanos o exóticos), mediante el tiempo (se localiza en épocas pasadas que se consideran mejores), etc. El lenguaje literario Los autores de obras literarias intentan captar la atención de la persona que escucha o lee su obra. Y para ello recurren a dos procedimientos básicos: crear una historia que despierte el interés del receptor y utilizar el lenguaje de un modo especial. Características del lenguaje literario Denominamos lenguaje literario al uso especial que de él hacen los escritores y que se caracteriza por su naturaleza artística. 3
  4. 4. • El lenguaje literario se aparta voluntariamente del lenguaje corriente con el fin de embellecer la expresión, de modo que el receptor se sienta atraído no solo por lo que se dice, sino también por la forma del mensaje. • Por ejemplo, la muerte de una persona se transmitiría en una noticia periodística más o menos así: «Ramón Sijé ha muerto hoy en Orihuela». Para expresar sus sentimientos ante ese mismo hecho, el escritor Miguel Hernández emplea, en cambio, un lenguaje literario: En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería. Miguel Hernández En este mensaje el poeta subraya mediante el lenguaje los lazos que le unían al amigo muerto: su pueblo y el mío, se me ha muerto, con quien tanto quería; y además, remarca lo inesperado de la noticia por medio de una comparación: como del rayo. Pero no hay que olvidar que el uso de una forma especial de lenguaje implica que quien la emplea (el escritor) tiene también una forma especial de interpretar. De este modo, el lenguaje literario refleja una manera insólita o diferente de mirar el mundo. • Pero, además, se trata de un lenguaje con gran capacidad evocadora, que tiende a despertar los sentimientos y sensaciones que el lector tiene asociados a las palabras. Blas de Otero dice lo siguiente: Imagine mi horror por un momento que Dios, el solo vivo, no existiera [...] Y que la muerte, oh estremecimiento, fuese el hueco sin luz de una escalera. Blas de Otero Objetivamente en nada se parecen la muerte y el hueco oscuro de una escalera. Sin embargo, el poeta los vincula porque se identifican los sentimientos que ambas realidades provocan (miedo, incertidumbre, misterio, etc.), sentimientos que el autor despierta a través de estos versos. • Por último, se debe señalar que el lenguaje literario a menudo presenta diversos niveles de significación. Así, en este texto de posguerra de Miguel Hernández, se puede entender la palabra casa como un lugar en el que se habita, pero también como el alma del poeta e incluso con la España de su tiempo: Pintada, no vacía: pintada está mi casa del color de las grandes pasiones y desgracias. El verso en español El verso es la menor unidad del poema y constituye una línea. Se puede definir como una cadena fónica rítmica, es decir, como una secuencia de sonidos con ritmo. Los versos se integran en unidades mayores llamadas “estrofas”, las mismas que, a su vez, forman el poema. La característica principal del verso es su 4
  5. 5. musicalidad, pero es necesario tener en cuenta que la musicalidad en una lengua es producida por factores particulares que, con frecuencia, son distintos a los que provocan musicalidad en otras lenguas. En español, los factores que confluyen en los versos para producir musicalidad son los siguientes: 1. El ritmo de tono: Tiene que ver con el acento principal de los versos y se define por la llamada “ley de acentos finales”. 2. El ritmo de cantidad: Tiene que ver con la cantidad de sílabas que forman los versos, es decir, con el metro. 3. El ritmo de timbre: Tiene que ver con la relación de los sonidos que se presentan al final de los versos, es decir, con la rima. 4. El ritmo de intensidad: Tiene que ver con la acentuación de cada una de las palabras que forman los versos, es decir, con el acento prosódico. El metro y el acento principal El metro es el número de sílabas que tienen los versos. A las sílabas de los versos se las llama “sílabas métricas”. Sin embargo, el número de sílabas métricas no siempre coincide con el número de sílabas fonológicas. Las sílabas métricas se definen como las sílabas que “suenan” en el verso y su identificación y conteo está vinculado con dos factores: la posición del acento principal, que define la ley de acentos finales, y las licencias métricas Ley de acentos finales • La medida del verso (número de sílabas) se cuenta desde su primera sílaba. Se toma como base el verso que termina en palabra grave. Cabalga Diego Láinez 8 sílabas al buen rey besar la mano 8 sílabas consigo se los lleva 8 sílabas los trescientos hijosdalgo 8 sílabas • Si el verso termina en palabra aguda o monosílaba, se le agrega una sílaba: Cantaban las aves 6 sílabas con el buen pastor 5 +1 = 6 sílabas herido de amor 5 +1 = 6 sílabas Si en la primavera 6 sílabas • Si el verso termina en palabra esdrújula, se resta una sílaba. Tu voz, desvanecida por la ausencia, perdura 14 sílabas más que como una música 8 - 1 = 7 sílabas como otra imagen tuya 7 sílabas • En el ejemplo que se cita a continuación se presentan los tres casos: ¡Granados en cielo azul! 7+1 = 8 Calle de los marineros; =8 ¡qué verdes estás tus árboles! 9 - =8 ¡Qué alegres tienes el cielo! =8 5
  6. 6. Las licencias métricas Las principales licencias que afectan al cómputo silábico son la sinalefa, la diéresis y la sinéresis. La sinalefa Es un fenómeno que se produce cuando una palabra termina en vocal y la siguiente empieza por h o por vocal. Como al recitar el poema esas sílabas se pronuncian unidas, a efectos métricos hay que contarlas como una sola sílaba. Ejemplo: (10 sílabas) Esta noche ha pasado Santiago (10 sílabas) su camino de luz en el cielo. (10 sílabas) Lo comentan los niños jugando (10 sílabas) con el agua de un cauce sereno. Federico García Lorca La sinalefa, por lo tanto, es la fusión en una misma sílaba de dos o más vocales pertenecientes a palabras distintas y se representa con el signo. Se debe tener en cuenta que, en general, la pausa que se produce en el interior del verso no impide la sinalefa. Únicamente la cesura (o pausa media) que aparece en los versos compuestos no permite dicha licencia métrica. La sinalefa puede darse varias veces en el mismo verso y afectar a más de dos palabras. Ejemplo: (8 sílabas) Asia a un lado, al otro Europa Cuando no se realiza la sinalefa, las dos sílabas quedan en hiato, se produce una dialefa. El hiato suele darse si la primera sílaba de la palabra siguiente que empieza por vocal o por h es tónica. En los siguientes versos se observa un ejemplo: (8) ¡Pronto, deprisa, mi reino, (8) que se me escapa, que / huye, (8) que se me va por las fuentes! Emilio Prados Del mismo modo, cuando las conjunciones e o y aparecen en una serie vocálica tampoco suele realizarse la sinalefa. La dialefa es una excepción a la norma métrica general de la sinalefa; cuando esta se produce, las sílabas del verso se cuentan de la misma forma que se haría en la prosa. La diéresis Consiste en pronunciar en dos sílabas (su-a-ve; ru-i-do) las vocales de un diptongo (sua-ve, rui-do), con el consiguiente incremento en la medida del verso. A veces se marca con el signo de la diéresis, como en este ejemplo: (7) Con un manso rüido (7) de agua corriente y clara... 6
  7. 7. Garcilaso de la Vega La diéresis es asimismo una excepción a la que el autor recurre por razones métricas; suele darse cuando el poeta necesita una sílaba más para igualar el número de sílabas de un verso con el de los demás de la composición. La sinéresis La sinéresis es el fenómeno opuesto a la diéresis. Consiste en pronunciar en una sola sílaba (o-céa-no, aé- rea) las vocales que formaban un hiato (o-cé-a-no, a-é-re-a). Con esta licencia métrica se reduce la medida del verso. Ejemplo: (11) Aún parece, Teresa, que te veo (11) aérea como dorada mariposa... José de Espronceda (11) Hermosas ninfas, que en el río metidas, (11) contentas habitáis en las moradas. Garcilaso de la Vega Arte mayor y arte menor Según su medida los versos se clasifican en dos tipos: los de arte menor y los de arte mayor. • Versos de arte menor: Son los versos que tienen hasta ocho sílabas métricas. Los más conocidos son los heptasílabos (7) y los octosílabos (8). Yo soy un río / un río / un río / cristalino en la / montaña. • Versos de arte mayor: Son los versos que tienen más de ocho sílabas métricas. Los más conocidos son los eneasílabos (9), los endecasílabos (11) y los alejandrinos (14). Poesía, no me niegues tus dones Por más tiempo. Tengo el oído atento, Los ojos despiertos, abierto el corazón. Los versos de arte mayor que tienen doce o más sílabas se denominan “versos compuestos”. Cada verso compuesto lleva una pausa interior o cesura (que se marca como la estrofa, es decir, con los signos //). Las partes en las que se divide el verso por efecto de la cesura se llaman “hemistiquios”. Por ejemplo, el siguiente verso de César Vallejo queda dividido en dos: “Amada, en esta noche // tú te has crucificado”. La rima En español, la rima es quizás el recurso más importante para conseguir la musicalidad del verso. Consiste en la repetición de sonidos a partir de la última vocal acentuada de cada verso. Para que ocurra dicha repetición debe darse una igualdad total o parcial de los sonidos. En el bosque, de aromas y de música lleno A 7
  8. 8. La magnolia florece delicada y ligera B Cual vellón que en las zarzas enredado estuviera B O cual copo de espuma sobre lago sereno. A Si el acento de la palabra recae en un diptongo, para efectos de la rima solo se considera la vocal abierta del diptongo. Así, palabras como veinte y frente o patria y mañana riman. Clases de rima La rima en español se realiza de diferentes maneras: • Rima consonante. En esta rima se repiten todos los sonidos, es decir, las vocales y las consonantes, a partir de la última vocal acentuada. En el pasadizo nebuloso A Cual mágico sueño de Estambul B Su perfil presenta destelloso A La niña de la lámpara azul. B • Rima asonante. En esta rima se repiten solo los sonidos vocálicos, a partir de la última vocal acentuada. Con lilas llenas de agua a Le golpeé las espaldas. a Y toda su carne blanca a Se enjoyó de gotas claras. a • El verso suelto o blanco. En algunos poemas se presentan versos que no riman con ninguno de los anteriores. Esos versos son llamados “sueltos” o “blancos”. Este concepto no debe confundirse con el de verso libre. • El verso libre. Hasta el siglo XIX, la versificación en la poesía española obedecía a reglas muy estrictas en cuanto a métrica y rima. En cambio, a partir del siglo XX, muchos poetas optaron por el verso libre, que es aquel que no está sujeto ni a normas de métrica ni a normas de rima. Los recursos estilísticos Se llama recurso estilístico a cualquier modificación que realiza un emisor del mensaje literario al lenguaje de uso común para incrementar su expresividad de forma que tal texto, transformado en literario, impresione la imaginación o la memoria del lector o receptor del mismo; la literatura viene a constituir así una especie de “tratamiento de belleza” que recibe el significado y el significante del signo literario para asegurar su perduración en el tiempo y hacerlo recordar más fácilmente, bien por su abundancia de repeticiones o ritmos, bien por su abundancia de asombros o extrañezas. Estos son los dos elementos que en proporción variable se presentan en todo lenguaje literario y constituyen las referencias fundamentales a que puede reducirse todo recurso estilístico: recurrencia y/o diferencia. Mediante operaciones de adición, supresión, transposición y sustitución en la lengua de uso común se crea el lenguaje ‘estilizado’ o literario. Para dar forma artística al 8
  9. 9. lenguaje, el escritor se sirve de los recursos estilísticos, que se clasifican en tres grandes categorías, según a qué aspectos del lenguaje afecten: Recursos fónicos Emplean los sonidos de la lengua con un sentido estético y expresivo, provocando una sensación determinada en el lector. 1. Aliteración Reiteración sistemática de un sonido para producir determinados efectos sensoriales. En el siguiente ejemplo se repiten ciertos sonidos para dar sensación de movimiento suave: Con el ala aleve del leve abanico Rubén Darío 2. Onomatopeya Imitación de un sonido real. La onomatopeya se logra a veces mediante la aliteración. En los siguientes versos, por ejemplo, la reiteración de la s evoca el zumbido de las abejas: En el silencio solo se escuchaba un susurro de abejas que sonaba. Garcilaso de la Vega 3. Cacofonía Combinación de palabras que resulta desagradable al oído, por lo común a causa de la dificultad de pronunciación, de la repetición de sílabas o por la creación involuntaria de una palabra aborrecible al combinarse las sílabas. El artista verbal suele utilizarla para expresar la insuficiencia del lenguaje o para señalar tonos despectivos o decadentes. Un no sé qué que quedan balbuciendo San Juan de la Cruz 4. Reduplicación Repetición más o menos exacta de una palabra o de algunas unidades de ésta en una frase o verso. Caracteriza muchos comienzos de romances: Río verde, río verde... Fonte frida, fonte frida... 9
  10. 10. 5. Calambur Falsa separación de las unidades léxicas de la cadena fónica que produce un equívoco o ambigüedad. Así, se cuenta que Quevedo hizo la apuesta de decirle a la reina que era coja sin que se enterase, para lo cual cogió un clavel y una rosa del jardín por donde ésta se paseaba y se los ofreció diciendo: Entre el clavel y la rosa su majestad es-coja. 6. Palíndromo Frase que puede ser leída en sentido inverso sin sufrir cambios: La ruta no natural Se es o no se es Aire solo sería Si vivo no vivís Amo la pacífica paloma Recursos morfosintácticos Se producen al añadir, suprimir o repetir palabras, o al alterar el orden de las palabras en la oración. A. Recursos por adición o supresión de palabras 1. Epíteto Consiste en emplear un adjetivo que expresa una cualidad propia del sustantivo al que se une: blanca nieve, fiero león. 2. Sinonimia Es una enumeración de términos que tienen un significado común: zángano de colmena, inútil, cacaseno Jaime Gil de Biedma 3. Asíndeton Consiste en omitir conjunciones para producir un efecto de rapidez: noche, sueño, muerte, nada 10
  11. 11. Rafael Alberti 4. Polisíndeton Es el recurso contrario al anterior. Consiste en la repetición de conjunciones innecesarias; produce un efecto de solemnidad, intensidad o lentitud: Vete muy lejos de mi lado, que pobre, y ciego y solitario, a donde yo nunca te vea, y herido, y triste, amo la tierra. José Hierro 5. Elipsis Consiste en la supresión de términos por considerarse que están sobreentendidos. En este ejemplo se suprime el verbo necesito en el segundo verso: Hoy necesito el cielo más que nunca, no que me salve, sí que me acompañe. Claudio Rodríguez B. Recursos por repetición de palabras 6. Anáfora Consiste en la repetición de una o varias palabras al principio de varios versos o enunciados: Duele la cicatriz de la luz, duele en el suelo la misma sombra de los dientes, duele todo, hasta el zapato triste que se lo llevó el río. Vicente Aleixandre 7. Epanalepsis Repetir como final de un verso el primer vocablo con el que comienza el anterior. En prosa, repetir al final de un periodo la expresión o palabra con la que comenzaba el periodo anterior. Mañana le abriremos, respondía, para lo mismo responder mañana. Lope de Vega 8. Epanadiplosis Artificio retórico consistente en empezar y acabar una frase o verso con la misma palabra: ¿Cómo era, Dios mío, cómo era? J. R. Jiménez 9. Paralelismo 11
  12. 12. Es la repetición de construcciones similares en dos o más versos u oraciones: Compadre, quiero cambiar mi caballo por su casa, mi montura por su espejo, mi cuchillo por su manta. Federico García Lorca C. Recursos por alteración del orden 10. Hipérbaton Consiste en la alteración del orden lógico de las palabras en la oración: Cerca del Tajo, en soledad amena, de verdes sauces hay una espesura. Garcilaso de la Vega Los recursos semánticos Los recursos semánticos son aquellos que afectan al sentido que las palabras adquieren en el texto. Entre ellos, hay un grupo que se basa en el empleo de una palabra en el lugar de otra: los tropos. Los principales tropos son la metáfora, la metonimia y la sinécdoque. La lava parece un cocodrilo que avanza. Las ranas se tiran al estanque como si se echaran al correo. Greguerías, Ramón Gómez de la Serna El 8 es el reloj de arena de los números. El calzador es la cuchara de los zapatos. Greguerías, Ramón Gómez de la Serna 1. Metonimia De "meta": detrás y el gr. "onoma": nombre; tropo que consiste en designar la parte por la parte (pars pro parte) o, como afirma Jakobson, la sustitución de un término por otro que presenta con el primero una relación de contigüidad espacial, temporal o causal, a diferencia de la sinécdoque, en que la relación es de inclusión (pars pro toto, o totus pro parte). Mientras que en la metáfora la relación entre los dos términos es paradigmática (los dos términos pertenecen a campos semánticos diferentes) en la metonimia la sustitución es sintagmática. Existen varios tipos: a. Efecto por la causa: “Mi dulce tormento” (Arniches), por mi mujer. b. La causa por el efecto: “Cuando las estrellas clavan / rejones al agua gris” (Lorca), lo que clavan son rayos en el agua c. La materia por la obra: “Fió... su vida a un leño” (Góngora) = barco d. Continente por contenido: “Tomar una copa de vino” e. Lo abstracto por lo concreto: “La Santidad de Pío IX” (Valle-Inclán) f. Lo concreto por lo abstracto: “Respetar sus canas” (su vejez) “Tener buena cabeza” (inteligencia). “Tener buena estrella” (suerte). “La ágil pluma del periodista” (estilo). Hacéis de la esperanza anatomía (Lope de Vega, hablando de los pleitos. Anatomía significaba también ‘esqueleto’) 12
  13. 13. g. El instrumento por su utilizador: “Un primer espada”, “el segundo violín”, “El espadón de Loja” (Narváez) h. El autor por la obra: “Leyó a Virgilio”. “Compró un Barceló en una subasta” i. El lugar de procedencia por el objeto: “El Burdeos me gusta más que el Montilla” j. El epónimo por la cosa: “Por que es la Virgen de la Paloma” (El día de la fiesta) 2. Sinécdoque Tropo muy frecuentado en el siglo XVIII que consiste en designar un todo entero por una de sus partes (pars pro toto) o viceversa, pero siempre que ambos elementos se relacionen por inclusión y no, como ocurre con la metonimia, por contigüidad (pars pro parte). Existen como en esta varios tipos: a. La parte por el todo: vela por nave, alma por habitante, cabeza por animal... b. El todo por la parte: La ciudad (sus habitantes) se amotinó. c. Palabra más general por la más particular: trabajdor por obrero, felino por tigre. d. El género por la especie: bruto por caballo. e. La especie por el género: “Ganarse el pan” por “ganarse la comida” f. El singular por el plural: “El inglés es flemático, el español colérico” g. El plural por el singular: “Los oros de las Indias” h. La materia por el objeto: “Fiel acero toledano” por espada. i. Lo abstracto por lo concreto “La Caridad es sublime”. “La juventud es rebelde” “Las tropas no respetaron sexo ni edad” j. El signo por la cosa representada: “Mensaje de la Corona” por mensaje del Rey k. La especie por el individuo: “El hombre (los astronautas) fueron a la luna” Si designa a un nombre común por uno propio o viceversa, se denomina antonomasia: Ni un seductor Mañara ni un Bradomín he sido... A. Machado 3. Oxímoron Del griego oxymoron, figura retórica que une en un solo sintagma dos palabras de significado opuesto: Que tiernamente hieres La música callada San Juan de la Cruz 4. Hipérbole Exageración tal que se sale de la realidad. Presenta desproporcionadamente los hechos o las situaciones, características, actitudes, etc. ya sea por exceso (aúxesis) o por defecto (tapínosis): Señor excelentísimo, mi llanto 13
  14. 14. ya no consiente márgenes ni orillas: inundación será la de mi canto. Ya sumergirse miro mis mejillas la vista por dos urnas derramada sobre las aras de las dos Castillas... F. de Quevedo 5. Metáfora o traslación Mediante el algoritmo analógico conocido como metáfora se identifica verbalmente algo real (R) con algo imaginario o evocado (i); se identifica, pero no se compara, pues en ese caso sería un símil, recurso diferente y mucho más simple y primitivo. Cuando aparecen los dos términos (real y evocado) estamos ante una metáfora in praesentia (Ullmann) o metáfora impura o imagen. Cuando no aparece el término real, sino sólo el metafórico, estamos ante una metáfora pura. Se usa cuando no existe término propio para la situación, el término propio no tiene la connotación deseada, se quiere evitar la repetición del término propio o se desea hacer palpable lo que se designa o dirigir la atención hacia el significante; en suma, cuando se busca novedad o, por usar la expresión de Novalis, se pretende conceder a lo cotidiano la dignidad de lo desconocido. Mas pues, Montano, va mi navecilla corriendo este gran mar con suelta vela, hacia la infinidad buscando orilla... Fr. de Aldana, Epístola a Arias Montano Alma (R) = Nave (I) Dios (R) = Mar (I) Existen muchos tipos de metáforas. Los principales son los siguientes: • Metáfora simple o imagen: R es i: Tus dientes son perlas • Metáfora aposición: R, i: Tus dientes, perlas de tu boca • Metáfora de complemento preposicional del nombre: R de i: Dientes de perla I de R: Perlas de dientes • Metáfora pura: I [R]: Las perlas de tu boca Se utiliza en la poesía culteranista y en periodos muy cortesanos de la literatura. 14
  15. 15. • Metáfora negativa: No I, R: No es el infierno, es la calle (Lorca) No R, I: No es la calle, es el infierno Es una de las aportaciones técnicas del surrealismo. 6. Paradoja, antilogía o endíadis: Expresión apotegmática o sentenciosa de un enunciado en forma contradictoria: Del tiempo huye lo que el tiempo alcanza... Lope de Vega No sé qué tiene el aldea donde vivo y donde muero que con venir de mí mismo no puedo venir más lejos... Lope de Vega 7. Símil o comparación Destaca el parecido o comunidad de elementos de una cosa con otra, incluyendo la particula como, cual o tal, o bien utilizando el verbo parecer. Es un recurso más elemental y primitivo que la metáfora, según el poeta expresionista Gotfried Behn, y se puede encontrar con frecuencia en las epopeyas clásicas de Homero, Virgilio y en poemas didácticos como el De rerum natura de Lucrecio o la Divina comedia de Dante Alighieri. Su eficacia depende de su originalidad: Cual gusano que va de sí tejiendo su cárcel y su eterna sepultura, así me enredo yo en mi pensamiento... Diego de Silva, Conde de Salinas. Busca, pues, el sosiego dulce y caro como en la oscura noche del Egeo busca el piloto el eminente Faro... Alonso Fernández de Andrada. 8. Sinestesia Tropo emparentado con la enálage que consiste en enlazar dos imágenes o sensaciones percibidas por distintos órganos sensoriales. Aunque es un recurso desarrollado en el Simbolismo y el Modernismo del siglo XIX, se viene usando desde la Antigüedad. Por ejemplo, Virgilio escribió clamore incendunt coelum y en el Siglo de Oro Góngora dijo relámpagos de risas carmesíes: Dos cosas despertaron mis antojos 15
  16. 16. extranjeras no al alma, a los sentidos: Marino, gran pintor de los oídos, y Rubens, gran poeta de los ojos... Lope de Vega En colores sonoros suspendidos oyen los ojos, miran los oídos... Francisco López de Zárate Escucho con los ojos a los muertos... Francisco de Quevedo 9. Personificación o prosopopeya Atribuir cualidades humanas a seres inanimados o irracionales. Muy empleado por los fabulistas. Algo miró después de sí la Muerte... Gabriel Bocángel. 16

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