Repaso De MorfologíA

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  • 1. REPASO DE MORFOLOGÍA 1. EL SUSTANTIVO. Se define bajo tres criterios: a) Semántico: es una palabra que designa a seres u objetos. Casa, albañil, lectura, amor. b) Sintáctico: es el núcleo de un sintagma nominal. c) Formal: está compuesto por un lexema y morfemas. El lexema es el que aporta el significado del sustantivo. Los morfemas (gramaticales, derivativos) acompañan al lexema y aportan el género, el número o alteran el significado del sustantivo. Ej.: Libr- o- s. Lect- ur- a. El sustantivo suele ir precedido de los determinantes. Debemos tener cuidado porque hay palabras que pueden ser al mismo tiempo sustantivos y adjetivos según el contexto. Para saber si una palabra funciona como adjetivo o como sustantivo puedes acompañarla de los cuantificadores muy o mucho. Mucho para sustantivo. Muy para los adjetivos. Ej.: Los niños están enfermos. Los enfermos quedaron ingresados. a) El género. Es un morfema o signo gramatical que lleva todo sustantivo. Según sea su género puede ser masculino o femenino. • Morfemas de género masculino: 0, -e, -o. (Farol, monje, niño) • Morfemas de género femenino -a , -esa, -triz. (Institutriz, cicatriz, matriz, cordobesa, abadesa, francesa). Existe concordancia del género y número del sustantivo con el adjetivo: nieve blanca. Un sistema para reconocer el género es colocar un artículo, excepto los nombres que empiezan por a tónica. El águila. El agua. En cuanto al género debemos tener en cuenta: Género común. Es el de aquellos sustantivos que expresan tanto el masculino como el femenino. La diferencia viene dada por el artículo. Testigo, pianista. Género ambiguo. Es el que ofrecen los sustantivos que indistintamente se construyen en masculino o femenino. Mar, azúcar, calor. Género epiceno. Es el propio del sustantivo, masculino o femenino, que sirva para designar a ambos sexos. La serpiente, el gorila, el elefante, el humano. En ocasiones, lo que parece un simple cambio de género conlleva una profunda alteración del significado de la palabra. el orden, la orden, el frente, la frente. b) El número. Es un morfema que nos informa sobre la cantidad: el singular designa la unidad, ya sea individual o colectiva; el plural se refiere a dos o más individuos. El número singular carece de morfema; por tanto hablaremos de morfema cero. El plural posee tres variantes combinatorias: 0, -s, -es. No varían los sustantivos que acaban en –s o –x. Lunes, atlas, análisis. Toman la desinencia –s, como marca del plural, los nombres que en singular terminan en vocal . Casas, bolsos, estuches. Toman desinencia –es los acabados en consonante y en í. Árboles, esquís. c) Clases de sustantivos. Atendiendo a su significado, podemos distinguir varias clases de sustantivos: Comunes / propios. Cuando se refieren a seres u objetos de la misma clase. Si aluden dentro de la misma clase a un ser concreto, particularizado. río / Duero.
  • 2. Individuales / colectivos. Cuando nombran en singular a un solo ser u objeto; Cuando designan a un conjunto: oveja/ rebaño. Concretos / abstractos. Si se refieren a seres u objetos perceptibles a través de los sentidos; cuando los captamos mentalmente, sin que exista referente físico inmediato o directo. Mesa, sombrero / bondad, odio Contables/ incontables. Cuando se pueden contar. No se pueden contar. Mesa, silla / agua, arena. 2. EL VERBO. a) El verbo, núcleo del sintagma verbal. El verbo es, junto con el sustantivo, la categoría gramatical más importante. Se define bajo tres criterios: Funcional. Es el núcleo del sintagma verbal. A su vez, el sintagma verbal, como unidad de función, es el predicado de una oración o proposición. Formal. Posee una estructura formada por un lexema o raíz y uno o varios morfemas gramaticales o desinencias. En toda forma verbal se distinguen dos partes: la raíz y las desinencias. La raíz o el lexema de una forma verbal aporta el contenido léxico, es decir, es la parte que nos informa de la acción que ocurre, y se obtiene restando al infinitivo las terminaciones ar, er, ir. Los morfemas gramaticales o desinencias es la terminación que se añade a una raíz para construir las distintas formas verbales, y nos informa sobre el número, la persona, el modo, el tiempo y el aspecto. Forma verbal Raíz o lexema Morfemas o Información de la desinencias desinencia Comeremos Com- - eremos primera persona, número plural, tiempo futuro, modo indicativo, aspecto imperfectivo En algunas formas verbales aparece una vocal, llamada vocal temática, que no contiene ningún valor significativo y únicamente señala la pertenencia del verbo a una determinada conjugación temática. Semántico. El contenido significativo del verbo es muy complejo, pues puede designar fenómenos diversos: acciones (correr), estados (dormir), procesos (pensar) b) Modo, tiempo, aspecto, voz. El modo. Cuando hablamos del modo nos referimos a la actitud del hablante ante lo que dice. Hay tres modos verbales: Indicativo. El hablante expresa con objetividad un hecho que considera real. Yo he llegado a la ciudad. Subjuntivo. El hablante expone desde su punto de vista personal aquello que considera posible o deseable. Quizá llegue a la ciudad/Ojalá llegue a la ciudad. Imperativo. El hablante apela al oyente para darle una orden o prohibirle algo, y con ello influir en su comportamiento. Venid aquí. El tiempo. Es la capacidad que tiene el verbo para situar la acción en un contexto temporal determinado. Por eso, el verbo expresa nociones que se sitúan en el presente, en el pasado o en el futuro. Pasado: llegué Presente: llego Futuro: llegaré Es frecuente, en algunas ocasiones, que el significado temporal de las formas verbales no se corresponda con el tiempo objetivo. Esto puede deberse a varios factores, como el uso personal, la costumbre o el estilo. Colón descubre América en 1942 (Presente histórico)
  • 3. El mes que viene voy a Lanzarote (Presente con valor de futuro) El aspecto. Si comparamos las formas verbales llegó y llegaba, comprobaremos que la primera expresa una acción ya concluida, mientras que la segunda por el contrario, expresa una acción en desarrollo. El aspecto expresa si la acción del verbo ha acabado o tiene sentido durativo. El aspecto perfectivo se utiliza cuando el hablante considera la acción finalizada. Son perfectivas todas las formas compuestas y el pretérito perfecto simple de indicativo. Ejemplos: comí, he comido, habré comido. El aspecto imperfectivo se utiliza cuando el hablante alude a la acción en su proceso y por tanto no está acabada. Son imperfectivas todas las formas simples, exceptuando el pretérito perfecto simple. Ejemplos: comía, como, comeré. La voz. En una oración, la relación entre sujeto y verbo no siempre es igual. La voz nos indica si el sujeto realiza la acción ( sujeto activo o agente), o sufre la acción que realiza otro (sujeto pasivo o paciente). En el primer caso, decimos que el verbo está en voz activa; cuando el sujeto es paciente, el verbo está en voz pasiva. Ejemplo: El nadador cruzó la bahía (sujeto agente. Voz activa) La bahía fue cruzada por el nadador ( sujeto paciente. Voz pasiva) c) Formas personales y no personales Las formas personales son aquellas que expresan información sobre la persona o personas que realizan la acción. Están presentes en los tres modos que acabamos de explicar y, dentro de ellos, en los diferentes tiempos Las formas no personales son el infinitivo (amar y haber amado), el gerundio (amando, habiendo amado) y el participio (amado). Estas formas no expresan persona y se diferencian entre ellas en el aspecto. El infinitivo y el gerundio son imperfectivos, mientras que el participio expresa el proceso finalizado, perfectivo. Estas diferencias aspectuales son importantes, porque explican las diferentes clases de perífrasis verbales que pueden construirse con las formas no personales. d) Las perífrasis verbales. Son frases verbales que están formadas por dos verbos: uno en forma personal, que ha perdido en parte o totalmente su significado y se comporta como auxiliar, y otro en forma no personal, que aporta el significado: Ej.: Iba paseando por el Retiro. Tengo escrito el resumen. La estructura de la perífrasis: Verbo auxiliar (forma personal) + nexo(preposición o conjunción que) + forma no personal(infinitivo, gerundio o participio) El verbo auxiliar es el encargado de indicarnos el sujeto, el número, el tiempo, etc. Aporta, por tanto, la información de sus morfemas gramaticales. El nexo puede no ser necesario según el tipo de perífrasis. El verbo en forma no personal proporciona el significado. Las perífrasis verbales funcionan en el sintagma verbal predicado como núcleo; los elementos que la constituyen no se pueden separar, ya que su significado debe valorarse en conjunto. Las más frecuentes son: Perífrasis modales. Expresan la actitud del hablante hacia la acción. Pueden ser: 1. Perífrasis de obligación. deber + infinitivo: Debes entregar el libro. haber de + infinitivo: Has de comer más. haber que + infinitivo: Hay que respetar a los demás. 2. Perífrasis de suposición o duda. deber de + infinitivo: Debe de ser el padre.
  • 4. Perífrasis aspectuales. Nos informan sobre el aspecto verbal o desarrollo de la acción, según la acción esté en su comienzo, se esté produciendo o haya finalizado. Se construyen con infinitivo, gerundio y participio: 1. Perífrasis incoativas. Son las que expresan el comienzo de la acción: echar (se) + infinitivo: Juan se echó a llorar. poner (se) + infinitivo: Se puso a hablar de pronto. 2. Perífrasis durativas y progresivas. Dan idea de continuidad y progreso: andar + gerundio: Anda comprando antigüedades (valor durativo). ir + gerundio: Voy corriendo a tu casa (valor progresivo). 3. Perífrasis perfectivas. Expresan una acción acabada: tener + participio: Tengo resuelto el caso. dejar + participio: Han dejado dicho que no salgamos. quedar + participio: Quedó dicho que lo dejaras. traer + participio: Trae ilusionado al equipo. llevar + participio: Lleva leídas muchas novelas. Junto al verbo ser el participio interviene en la llamada voz pasiva: El puente será inaugurado la próxima semana. 5. Irregularidades verbales. Una forma verbal es irregular si su raíz no coincide con la raíz del infinitivo, o si su desinencia no se corresponde con la del verbo modelo. Verbo regular: llamar, vender, subir. Verbo irregular: querer, traducir, poner, caber. • Verbos con cambios en la raíz: pensar (pienso); hacer (haga); ir (voy, iba fui) • Verbos con cambio en la desinencia: estos cambios consisten en añadir una y a la primera persona del singular del presente de indicativo, o en cambiar la desinencia del participio -do por las desinencias -to, -cho, -so. Ejemplos: dar / doy. Decir/ dicho (no decido) Son verbos defectivos los que no tienen su conjugación completa. Por ejemplo: atañer, balbucir, concernir, soler, abolir, agredir, etc. 6. Verbos copulativos y predicativos. Los verbos copulativos son ser y estar; algunas gramáticas incluyen también el verbo parecer. Se denominan así porque funcionan como enlace (de ahí su nombre cópula) entre el sujeto y lo que dice del sujeto, el atributo. Han perdido su contenido significativo para convertirse en nexos; sin embargo, informan sobre el modo, tiempo persona y número. El predicado formado por un verbo copulativo y un atributo se denomina predicado nominal. Los verbos predicativos son aquellos que predican o dicen algo del sujeto. Su presencia es, por sí sola, suficiente para constituir el predicado verbal. Pueden ser: transitivos o intransitivos. Los verbos transitivos son los que llevan un complemento directo, los verbos intransitivos son los que carecen de él. Ejemplos Puse gasolina al coche (transitivo) Nació el mes pasado (intransitivo) Ciertos verbos son siempre transitivos: ver, experimentar, decidir, pensar, coger, decir, levantar, etc. Otros verbos, en cambio, son siempre intransitivos: nacer, faltar, gustar, morir, doler, etc.
  • 5. 3. EL ADVERBIO El adverbio es la clase de palabra que actúa como núcleo del sintagma adverbial, modifica al verbo, a un adjetivo o a otro adverbio. Las funciones sintácticas del adverbio son, aparte de la de núcleo de sintagma adverbial, las de complemento circunstancial del verbo, las de cuantificador, grado o complemento del adjetivo ("muy bueno", "recién hecho") y las de cuantificador de otro adverbio ("bastante lejos"). Algunos adverbios pueden funcionar como predicados dirigidos hacia un sujeto y junto a una cópula verbal ("está divinamente"). Adverbio en español. En la morfología española suelen ser invariables o con una variabilidad muy pequeña (algunos admiten sufijos: cerquita, lejísimos, lejitos). Suele añadir información circunstancial al verbo, y algunos incluso a toda la oración, ya sea de tiempo, de modo, de lugar, de duda, de afirmación o de negación. En esos casos se considera que funciona como modificador a nivel de sintagma verbal ("lo hice fácilmente") o nivel causal ("sinceramente,..."), por lo que algunos adverbios pueden funcionar como marcadores del discurso. Los adverbios de lugar son palabras que sirven para indicar el sitio donde se encuentra algún ser u objeto. Y estos pueden ser: adelante, adonde, ahí, aquí, allí, allá, arriba, cerca, delante, detrás, donde, encima, lejos, etc. El adverbio de modo puede formarse mediante la colocación del sufijo -mente al final de algunos adjetivos. Por ejemplo: rápido (adjetivo) >> rápidamente (adverbio). También pueden formarse compuestos parasintéticos adverbiales agregando el prefijo a- y el sufijo -as: A gatas, a escondidas, a ciegas... Algunos sintagmas preposicionales asimismo han sido lexicalizados como adverbios: a posta > aposta, a penas > apenas, etc. Ambos, tanto el adverbio como el adjetivo pueden ser precedidos por cuantificadores como: "muy" + adv //adj = "muy rápido" // "muy rápidamente" Adverbios y sus categorías. • Adverbios de lugar: aquí, allí, ahí, allá, acá, arriba, abajo, cerca, lejos, delante, detrás, encima, debajo, enfrente, atrás, alrededor, etc. • Adverbios de tiempo: antes, después, pronto, tarde, temprano, todavía, aún, ya, ayer, hoy, mañana, siempre, nunca, jamás, próximamente, prontamente, anoche, enseguida, ahora, mientras... • Adverbios de modo: bien, mal, regular, despacio, deprisa, así, aprisa, como, adrede, peor, mejor, fielmente, estupendamente, fácilmente - todas las que se formen con las terminaciones "mente". • Adverbios de cantidad o grado: poco, mucho, bastante, más, menos, algo, demasiado, casi, sólo, solamente, tan, tanto, todo, nada, aproximadamente... • Adverbios de afirmación: sí, también, cierto, ciertamente, efectivamente, claro, exacto , verdaderamente... • Adverbios de negación: no, jamás, nunca, tampoco... • Adverbios de duda o dubitativos: quizá(s), acaso, probablemente, posiblemente, seguramente... • Adverbios de comparación: mejor, peor, tan, como, igual …
  • 6. 4. EL PRONOMBRE Los pronombres son palabras cuyo referente no es fijo sino que se determina en relación a otras que normalmente ya se han nombrado. Pragmáticamente se refieren con frecuencia a personas o cosas reales extralingüísticas más que a sustantivos del contexto. A esta propiedad de referirse a otros elementos tanto lingüísticos como extralingüísticos se la denomina deíxis; por ejemplo: Pedro no es tan listo como él pensaba; ellos comen mucho. El pronombre en español. En español los pronombres personales expresan obligatoriamente persona, género, número y caso. Los pronombres posesivos expresan lo anterior excepto el caso, y el resto de pronombres generalmente sólo expresan género y número. Generalmente el pronombre no admite adjetivos; la excepción la constituyen los que indican identidad, como mismo en «él mismo», o los números, como en «ellos tres». Por su significado los pronombres del español pueden ser clasificados en: a) Pronombres personales. Son las palabras con las que nombramos a cualquiera de las tres personas gramaticales sin emplear un sustantivo. Se llaman pronombres porque sustituyen o equivalen a un nombre o sintagma nominal. Por ejemplo: «Él canta», donde «Él» hace referencia a una persona (Pedro, Juan, etc.). Pronombres personales tónicos PERSONA SUJETO OBJETO 1ª pers. yo mí, conmigo 2ª pers. tú, vos ti, contigo 3ª pers. él, ella, ello, usted sí, consigo 1ª pers. pl. nosotros, nosotras nosotros, nosotras 2ª pers. pl. vosotros, vosotras vosotros, vosotras 3ª pers. pl. ellos, ellas, ustedes sí, consigo Pronombres personales átonos PERSONA SINGULAR PLURAL 1ª pers. me nos 2ª pers. te os 3ª pers. lo, la, le, se los, las, les, se b) Pronombres reflexivos. Los «pronombres» reflexivos reflejan la acción verbal hacia el sujeto; es decir, el que realiza la acción verbal (sujeto) es el mismo que la recibe (objeto). Técnicamente los reflexivos son anáforas, ya que a diferencia de los pronombres genuinos, requieren un antecedente en el dominio sintáctico local. Las formas de estos reflexivos son:
  • 7. Pronombres personales reflexivos PERSONA SINGULAR PLURAL 1ª pers. me nos 2ª pers. te os 3ª pers. se se Por ejemplo: «Berta se lava las manos», donde «se» hace referencia a Berta, que es también quien hace la acción. c) Pronombres recíprocos. Expresan la reciprocidad de la acción verbal hacia un sujeto plural o múltiple, o se produce a la vez entre dos o más individuos que la ejercen los unos sobre los otros. Las formas de estos pronombres son 3, y solo en plural (ya que el sujeto es siempre plural o múltiple por naturaleza): • Nos, para la primera persona. • Os, para la segunda persona. • Se, para la tercera persona, usted y ustedes. Por ejemplo: «Andrea y yo no nos hablamos», donde «nos» hace referencia a Andrea y a mí mismo. d) Pronombres demostrativos. Los pronombres demostrativos sirven para denotar a un referente variable (persona, animal o cosa). La manera de fijar la referencia de estos pronombres se realiza normalmente según la cercanía o distancia de lo referido o frecuentemente se identifica su referencia en función del antecedente referido previamente en el discurso. Son fuertemente deícticos y sitúan su significado en el espacio y en el tiempo: «este» como más próximo en el espacio y el tiempo al que habla; «ese» como más lejano en el espacio y el tiempo al que escucha, y «aquel» como más lejano en el espacio y el tiempo a ambos. Pueden llevar acento diacrítico para diferenciarse de los determinantes y de los adjetivos demostrativos, únicamente cuando exista ambigüedad. Se exceptúan los de género neutro, ya que únicamente pueden funcionar como pronombres. Las formas de estos pronombres son: Pronombres demostrativos SINGULAR PLURAL masculino femenino neutro masculino femenino Cercanía este, éste esta, ésta esto estos, éstos estas, éstas Distancia ese, ése esa, ésa eso esos, ésos esas, ésas media aquella, aquellos, aquellas, Lejanía aquel, aquél aquello aquélla aquéllos aquéllas Por ejemplo: «Este sabe mucho», donde «Este» hace referencia a alguien (o su representación) que está próximo a quien habla.
  • 8. e) Pronombres posesivos. En la tradición gramatical del español, se distingue entre adjetivos posesivos y pronombres posesivos (aunque en otras lenguas sólo existe un tipo de posesivo, referidos igualmente como pronombres posesivos). En español los posesivos se usan para denotar propiedad, cercanía o relación estrecha con una identidad y una persona gramatical. Tienen la misma forma que los adjetivos posesivos, de hecho, el pronombre posesivo se forma con un artículo más un adjetivo posesivo. Las formas de estos pronombres son: Pronombres posesivos SINGULAR PLURAL masculino femenino neutro masculino femenino UN POSEEDOR (o singular) 1ª el mío la mía lo mío los míos las mías persona 2ª el tuyo la tuya lo tuyo los tuyos las tuyas persona 3ª el suyo la suya lo suyo los suyos las suyas persona VARIOS POSEEDORES (o plural) 1ª lo las el nuestro la nuestra los nuestros persona nuestro nuestras 2ª lo el vuestro la vuestra los vuestros las vuestras persona vuestro 3ª el suyo la suya lo suyo los suyos las suyas persona Por ejemplo: «El nuestro es mejor que el tuyo», donde «nuestro» y «tuyo» hacen referencia a objetos que pertenecen a nosotros y a vos, respectivamente. f) Pronombres relativos. Son pronombres que se refieren a un sustantivo (antecedente) que ya conocemos dentro de la oración (aunque a veces no aparece dentro de ella). Cuando el antecedente (sustantivo o sintagma nominal) aparece en la oración, se llama antecedente expreso. Si el antecedente al que se refiere el relativo no aparece de forma explícita, se le llama antecedente omitido. Como sustituyen a un sustantivo o sintagma nominal, pueden cumplir las mismas funciones sintácticas que éstos. Las formas de estos pronombres son: • Que: puede ir acompañado de artículos o preposiciones. Por ejemplo: «El hombre que me habló era mi tío.» «El chico del que me hablaste se fue.» • Cual, cuales: pueden ir acompañados de artículos o preposiciones. Por ejemplo: «Encontró una piedra en la cual había una inscripción.» «El amigo del cual te hablé, es ingeniero.» «Las puertas por las cuales entramos, estaban rotas.»
  • 9. • Quien, quienes: pueden ir acompañados por preposiciones. Por ejemplo: «Los primos de quienes te hablé, viven lejos.» «El empleado a quien me dirigí, no me escuchó.» • Cuyo, cuyos: pueden ir acompañados por algunas preposiciones. Por ejemplo: «El niño a cuyos padres conozco no está.» g) Pronombres numerales. Constituyen el núcleo de un sintagma nominal, e indican la cantidad del sustantivo al que sustituyen. Por ejemplo: "Me sirvió el triple de lo normal" • Pronombres numerales cardinales. Tienen las mismas formas que los determinantes numerales cardinales. Indican la cantidad exacta de un sustantivo, pero el sustantivo no aparece en la oración. Por ejemplo: «Tengo un libro.» --> «Tengo uno.» «El camión cargó treinta sacos.» --> «El camión cargó treinta.» • Pronombres numerales ordinales u ordinarios. Al igual que los cardinales, tienen la misma forma que los determinantes numerales ordinales, y se utilizan para señalar el lugar que un objeto ocupa en una serie ordenada de objetos, animales o personas, pero sin nombrar en la oración a los objetos, animales o personas. Por ejemplo: «Suban al quinto piso» --> «Suban al quinto.» «Llegué en séptimo lugar» --> «Llegué séptimo.» h) Pronombres interrogativos y exclamativos. Son las palabras usadas para preguntar, de manera directa (con signos de interrogación), o indirecta. Ortográficamente se distinguen de los determinantes relativos en que llevan tilde. Usualmente estos pronombres ocupan la posición de núcleo del complementador o del especificador. Los pronombres interrogativos y exclamativos son: Qué: se usa para preguntar algo sobre las cosas. Cuando hay preposición, esta precede al pronombre interrogativo. Por ejemplo: ¿Qué es eso? ¡Qué es eso! ¿Para qué quieres el vaso? No me dijo qué quiere. Quién/es: se usan para hacer una pregunta sobre personas. Cuando se usa preposición, esta precede al pronombre interrogativo. Por ejemplo: ¿Quiénes llamaron? ¿Con quién vas a ir?
  • 10. Me contó con quién va a ir Cuál/es: siempre piden una selección de una lista real o imaginaria. Por ejemplo: ¿Cuál es tu número de teléfono? ¿Cuáles son sus comidas favoritas? Quiero saber cuál es su nombre. Cuánto/s, cuánta/s: se usan para preguntar sobre una cantidad. Por ejemplo: ¿Cuánto tiempo necesitas? ¿Cuántos libros hay en la estantería? i) Pronombres indefinidos. Son aquellos que no tienen término definido, son los que expresan nociones de cantidad, identidad o de otro tipo de manera vaga o indeterminada. Sustituyen a una persona o cosa no concreta o cuya determinación no interesa a los interlocutores. Dado que sustituyen al sustantivo, funcionan como tal. Aunque también pueden funcionar como adjetivos. Las formas que pueden tomar los pronombres indefinidos son varias y muy variadas, algunas de ellas son: Pronombres indefinidos SINGULAR PLURAL masculino femenino neutro masculino femenino uno una uno unos unas alguno alguna algo algunos algunas ninguno ninguna nada ningunos ningunas poco poca poco pocos pocas escaso escasa escaso escasos escasas mucho mucha mucho muchos muchas demasiado demasiada demasiado demasiados demasiadas todo toda todo todos todas varios varias otro otra otro otros otras mismo misma mismo mismos mismas tan, tanto tanta tanto tantos tantas alguien nadie cualquiera cualesquiera quienquiera quienesquiera demás demás Por ejemplo: Otro no lo hubiese hecho (= Otro X no lo hubiese hecho). Cualquiera puede hacerlo (= Cualquier X puede hacerlo). No queda ninguno (= No queda ningún X). Agarra alguno (= Agarra algún X).
  • 11. j) Pronombres reflexivos usados con valor expresivo . Los «pronombres» reflexivos son de hecho elementos anafóricos que se utilizan sin ser necesario su uso, y sirven para enfatizar la acción. Por ejemplo: «Él solito se comió un pollo entero». Podría decirse «Él solito comió un pollo entero», pero la frase pierde fuerza y expresividad. 5. EL DETERMINANTE. Un determinante es cualquier palabra o morfema que se adjunta a un sintagma nominal formando un sintagma determinante situándose junto a él para especificarlo. Existen fundamentalmente cuatro tipos: predeterminantes, actualizadores, cuantificadores e interrogativo-exclamativos. Algunos determinantes pueden posponerse, pero entonces cabe llamarles más bien adjetivos determinativos: "El libro ese". Los determinantes se utilizan para señalar el objeto al que se refieren y delimitar su significado. Los determinantes son unidades gramaticales que permiten o bien limitar el referente potencial de un sintagma nominal (SN), o bien cuantificar este SN. En español, la clase de determinantes incluye el artículo, los demostrativos, los posesivos, los cuantificadores (numerales e indefinidos), así como una serie de elementos léxicos que indican identidad o cantidad: otro, diversos, incontables. Su distribución es siempre prenominal, es decir, preceden a un nombre común, con el que concuerdan en género y número. Los determinantes y el orden de los mismos están restringidos de forma que no puede decirse: *ese su libro, *todas tres personas; al no poder combinarse demostrativos y cardinales o todo y demostrativos, solo pueden hacerlo en un orden determinado: estos tres libros, todos estos años. Los determinantes pueden ser: artículos, demostrativos, posesivos, numerales, interrogativos y exclamativos. Tipos de determinantes Considerando el artículo dentro de una categoría más general, la de los determinantes, pueden dividirse estos en tres tipos, actualizadores, cuantificadores e interrogativos. Los actualizadores presentan al sustantivo núcleo del sintagma nominal y lo ubican en el espacio y en el tiempo. Los cuantificadores, por el contrario, miden al sustantivo núcleo del sintagma nominal. Los interrogativos preguntan por el núcleo del sintagma nominal. Los actualizadores son cuatro: • El predeterminante: todo-a-s, que puede preceder a los demás determinantes y delimita la integridad del sustantivo núcleo del sintagma nominal. • El artículo, que presenta al sustantivo en un espacio y un tiempo concreto (el, la, lo, los, las); • El posesivo, que señala la pertenencia del sustantivo a un elemento de la situación o contexto (mi, tu, su, nuestro, vuestro y sus femeninos y plurales), así como cuyo-a-s, que también funciona como pronombre relativo, y • El demostrativo, que sitúa al sustantivo en un lugar más o menos próximo o lejano (este, ese, aquel y sus femeninos y plurales)
  • 12. 1) Los cuantificadores se agrupan en dos grandes clases: • Los numerales, que miden de forma precisa el sustantivo núcleo del sintagma nominal. Los numerales pueden ser: a) cardinales (correspondientes a la serie de los números reales: un, dos, tres, cuatro... b) ordinales (que señalan precedencia o seguimiento en una lista: primer, segundo, tercer, cuarto...); c) multiplicativos (que multiplican el número del núcleo del sintagma nominal: doble, triple, cuádruple, quíntuple, sextuple, septuple, óctuple, nónuple, décuple, undécuple, dodécuple...), d) divisores o partitivos, que dividen el núcleo del sintagma nominal (medio). e) distributivos, que reparten el núcleo del sintagma nominal (ambos, sendos) • Los extensivos o indefinidos, que lo miden o evalúan de forma imprecisa. Los extensivos cuantifican de forma imprecisa el núcleo del sintagma nominal: algún, cierto, otro, mucho, poco, bastante, etc. • Los interrogativos preguntan por el núcleo del sintagma nominal: qué, cuál libro. 2) Actualizador es aquel tipo de determinante que sitúa al núcleo del sintagma nominal en el espacio y en el tiempo con mayor o menor precisión, transformándolo de desconocido en conocido o prestándole concreción. Existen tres subtipos: los artículos, los demostrativos y los posesivos. • Artículos. Son determinantes que acompañan al nombre para indicarnos si se trata de un ser conocido o desconocido. Son determinados (el, la, los, las) e indeterminados (un, una, unos, unas). Los artículos, antaño denominados artículos determinados, presentan el núcleo del sintagma nominal, esto es, lo transforman de desconocido en conocido situándolo en el lugar y el tiempo de la enunciación, o sacándolos del pensamiento abstracto para situarlos en la situación ilocutiva. En castellano son los artículos masculinos el y l de las formas de artículo contracto con preposición al y del en singular y los en plural; los femeninos la y el (ante vocal a acentuada, aunque podían ser a y e átonas en la lengua del Cantar de Mio Cid) en singular y las en plural, y los neutros singulares lo y el, que se usan para sustantivar adjetivos (metábasis de sustantivación). • Demostrativos. Acompañan al nombre para indicar su proximidad o lejanía con relación a la persona que habla. Cerca de la persona que habla: este, esta, estos, estas. Cerca de la persona con quien se habla: ese, esa, esos, esas. Lejos de los dos interlocutores: aquel, aquella, aquellos, aquellas. Los demostrativos son el tipo de actualizadores que sitúan en el espacio y en el tiempo de forma más precisa que el artículo los núcleos de sintagma nominal. En castellano son este, esta; ese, esa; aquel, aquella y sus respectivos plurales. Este esta sitúa en el espacio y el tiempo más próximo al hablante; ese esa en el espacio y tiempo más próximo al oyente, y aquel aquella en el espacio y el tiempo más alejando tanto como para oyente como para el hablante. Por eso no podemos decir "este día de ayer" o "aquel día de hoy" ni "aquella tiza que tengo en la mano ahora mismo", por ejemplo.
  • 13. • Posesivos. Acompañan al nombre indicando posesión o pertenencia. Pueden referirse a un solo poseedor (una persona) o a varios poseedores (varias personas). Los posesivos son el tipo de actualizadores que sitúan el núcleo del sintagma nominal como perteneciente a un posesor (mi, tu, su, mis, tus, sus) o varios posesores (nuestro-a, vuestro-a, suyo-a y sus respectivos plurales). También puede incluirse en esta categoría el pronombre relativo cuyo-a-s, una de cuyas múltiples funciones es la de determinante del sustantivo al cual precede y con el cual concuerda en género y número. morfemas de grado superlativo o comparativo; son las formas "más", "menos" y "tan". Cuando se relaciona la cantidad con la de otro término, funcionan como la primera parte (en la proposición principal) del nexo discontinuo que construye una proposición subordinada adverbial comparativa o consecutiva. El segundo término de la correlación es el adverbio como o la conjunción que 6. EL ADJETIVO. El adjetivo o nombre adjetivo (del latín adjectīvus, "que se agrega") es la palabra que acompaña al sustantivo o nombre para determinarlo o calificarlo; expresa características o propiedades atribuidas a un sustantivo, ya sean concretas (el libro verde, el libro grande), ya sean abstractas (el libro difícil). Estos adjetivos acompañan al sustantivo libro y cumplen la función de especificar o resaltar alguna de sus características y se dice que lo determinan, pues, al añadir un adjetivo ya no se habla de cualquier libro, sino precisamente de un libro verde, o de uno grande. El adjetivo es una clase de palabra que funciona ordinariamente como adyacente del nombre sustantivo, esto es, como complemento nominal adjunto que se sitúa delante o después del sustantivo a que se refiere, con el cual concierta en español en género y número. Por significado, señala una cualidad atribuida a un sustantivo, bien abstracta (perceptible por la mente, como en "libro difícil"), bien concreta (perceptible por los sentidos, como en "libro azul"). En cuanto a su morfología, el adjetivo posee en español accidente de género o de número para concordar con el sustantivo del cual es adyacente. Existen adjetivos de una terminación (fuerte, falaz, hábil, débil...) que no experimentan variación de género, aunque sí de número, y de dos terminaciones (bueno/buena, malo/mala, etc.). Dentro de los adjetivos de una terminación, el caso más común es el de los adjetivos finalizados en E como grande, fuerte, triste, insomne, alegre, inmutable, etc. También existen adjetivos que terminan en L (débil, fácil, sutil, fútil, personal); en R (peor, mejor, ulterior, particular); en Z (sagaz, veloz, atroz); pocos en N (común, ruin). Por último también existen adjetivos terminados en I (sefardí). Grados del adjetivo: admite, además, afijos y morfemas de grado superlativo (los sufijos - ísimo, -érrimo). Es determinado asimismo por adverbios cuantificadores que le confieren los otros grados, el comparativo de igualdad (tan), de superioridad (más) y de inferioridad (menos), así como el grado superlativo analítico (muy). Sustantivación del adjetivo: lo sustantivan o transforman en sustantivo el artículo neutro lo ("lo bueno"), el masculino el, el femenino la y la supresión del sustantivo en una lexía habitual: el barco velero = el velero, la j = la letra j, etc. Sintaxis. Desempeña habitualmente cinco funciones diferentes: • Adyacente de un sustantivo ("buen libro grande) • Atributo de un sustantivo a través de un verbo copulativo ("Pedro es, está o parece sano")
  • 14. • Complemento predicativo ("la mujer llegó cansada") • Núcleo de un sintagma adjetivo. "Muy próximo al barrio" • Núcleo de un sintagma preposicional. "Lo acusaron por tonto". Tipos de adjetivos. Se distinguen los siguientes tipos: • El adjetivo explicativo o epíteto expresa una cualidad abstracta o concreta que el sustantivo ya informa, subrayando dicha cualidad; por ejemplo: "Dulce azúcar", "manso cordero", "fiero león". Aparte de ello, este adjetivo siempre se encuentra anterior al sustantivo. • Adjetivo especificativo. El adjetivo especificativo es el que expresa una cualidad necesaria del nombre que lo diferencia de los demás. Suele ir detrás del nombre. El jugador carioca marcó un gol. • Adjetivo calificativo. También pueden distinguirse los adjetivos calificativos, que se limitan a señalar una cualidad. El adjetivo calificativo es el que determina, expresa cualidades o caracteristicas de el sustantivo por ejemplo: el gato grande, el gato pequeño o el gato es muy bonito. • Adjetivo determinante. La gramática tradicional considera a los determinantes, que en español preceden siempre al nombre al que determinan, como adjetivos determinativos. Actualmente existe cierta base empírica para considerar que en un sintagma en el que existe un nombre determinado por un determinado, es éste último el núcleo de un hipotético sintagma determinante. De acuerdo con este enfoque los determinantes actualizan, presentan, cuantifican (miden) o preguntan por el sustantivo núcleo del sintagma nominal, generalmente, aunque no siempre, situándose en posición anterior a éstos. Existen tres clases de determinantes, los actualizadores, los cuantificadores y la de los interrogativos. Contiene indefinido, numeral, demostrativo y posesivo. Sin embargo, las propiedades de substitución del sintagma por un pronombre dependen más del tipo de determinante que del nombre. Por eso se considera que el núcleo es el determinante ya que es quien fija los rasgos en relación a la rección. 1. Actualizador. Los actualizadores presentan al sustantivo núcleo del sintagma nominal, esto es, lo transforman de desconocido en conocido, lo ubican en el espacio y en el tiempo. Los determinantes cuantificadores, por el contrario, miden al sustantivo núcleo del sintagma nominal. Los determinantes interrogativos o interrogadores preguntan por el sustantivo núcleo del sintagma nominal. Los actualizadores son cuatro; el predeterminante todo-a-s, que puede preceder a los demás determinantes y delimita la integridad del sustantivo núcleo del sintagma nominal; el artículo, que presenta al sustantivo en un espacio y un tiempo concreto (el, la, lo, los, las); el posesivo, que señala la pertenencia del sustantivo a un elemento de la situación o contexto (mi, tu, su, nuestro, vuestro, su y sus femeninos y plurales) y el demostrativo, que sitúa al sustantivo en un lugar más o menos próximo o lejano (este, ese, aquel y sus femeninos y plurales ) 2. Cuantificador. Los cuantificadores se agrupan en dos grandes clases, los numerales, que miden de forma precisa el sustantivo núcleo del sintagma nominal, y los extensivos o indefinidos, que lo miden o evalúan de forma imprecisa. Los numerales pueden ser cardinales (correspondientes a la serie de los números reales: un, dos, tres, cuatro...); ordinales (que señalan precedencia o seguimiento en una lista: primer, segundo, tercer, cuarto...); multiplicativos (que multiplican el número del núcleo del sintagma nominal: doble, triple, cuádruple, quíntuple, sextuple, septuple, nónuple, décuple, undécuple...), divisores o partitivos, que dividen el núcleo del sintagma nominal (medio) y distributivos, que reparten el núcleo del sintagma nominal (ambos, sendos)
  • 15. Los extensivos cuantifican de forma imprecisa el núcleo del sintagma nominal: algún, cierto, otro, mucho, poco, bastante, etc. 3. Interrogativo. Son los que se emplean en la oración interrogativa o exclamativa, siempre se antepone al sustantivo y se acentúan. Los adjetivos interrogativos son: Cuál, cuáles, qué, cuánto, cuánta, cuántos. 7. LA PREPOSICIÓN. La preposición es la clase de palabra invariable que introduce el llamado sintagma preposicional. Las preposiciones generalmente tienen la función de introducir adjuntos, y en ocasiones también complementos obligatorios ligando el nombre o sintagma nominal al que preceden inmediatamente con un verbo u otro nombre que las antecede. Tradicionalmente, la gramática del español la ha definido como la parte invariable de la oración que une palabras denotando la relación que tienen entre sí. Preposiciones en español. La lista de preposiciones del idioma español, es: a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, so, sobre, tras´´. A esta lista algunos añaden durante y mediante. La lista oficial de la RAE es a, ante, bajo, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia, hasta, mediante, para, por, pro, según, sin, sobre, tras, vía. De esta serie, las únicas preposiciones tónicas son contra y según, siendo el resto átonas, y no tiene uso actual (es arcaica o de uso anticuado) la preposición cabe, cuyo significado ha sido sustituido por el de la locución conjuntiva junto a. Por otra parte, so, proveniente de la preposición latina sub, es de uso más bien culto y se limita a locuciones conjuntivas como so color de, so capa de, so especie de, so pretexto de, etc. A estas se pueden agregar también allende, con el significado de "al otro lado de", como en "allende el océano"; aquende, con el significado de "a este lado de", como en "aquende los Pirineos"; vía, con el significado de "a través de", como en "fui de París a Roma vía Milan" y pro, con el de "en favor de" como en "vino a Madrid e hizo campaña pro damnificados por el huracán Mitch". Todas las preposiciones son invariables desde el punto de vista morfológico. Locuciones preposicionales. Las llamadas locuciones preposicionales son dos o más palabras que equivalen a una preposición, precisan algunos aspectos de espacio, tiempo y modo que las preposiciones existentes matizan mal: acerca de, al lado de, alrededor de, antes de, a pesar de, cerca de, con arreglo a, con objeto de, debajo de, delante de, dentro de, después de, detrás de, encima de, en cuanto a, enfrente de, en orden a, en pos de, en virtud de, frente a, fuera de, gracias a, a merced de, junto a, lejos de, por culpa de, respecto a, etc. Contracción con el artículo. Estas preposiciones preceden necesariamente a un sintagma nominal. En el caso de las preposiciones "a" y "de" ante el artículo determinado masculino singular "el" forman los artículos contractos "al" y "del", respectivamente. Metábasis de la preposición. Por otro lado, las preposiciones pueden sufrir metábasis, es decir, cambio de función, y volverse conjunciones formando locuciones conjuntivas; en español suele ocurrir algunas veces cuando la preposición va seguida de un verbo en infinitivo:
  • 16. • Al + inf. = Cuando + verbo conjugado: Al cantar el gallo... • De + inf. = Si + verbo conjugado: De venir Pedro... • Con + inf. = Aunque + verbo conjugado: Con ser tan guapo... • Por + inf. = Porque + verbo conjugado: Por venir tarde... 8. LA CONJUNCIÓN. Conjunción, palabra o conjunto de ellas que enlaza proposición, sintagmas o palabras, como su etimología de origen latino explica: cum, ‘con’, y jungo, ‘juntar’; por lo tanto, ‘que enlaza o une con’. Constituye una de las clases de nexos. No debe confundirse con los marcadores del discurso. Forma de las Conjunciones de la Gramática Española. La conjunción es una parte invariable de la lengua que se utiliza para enlazar oraciones y establecer relaciones de jerarquía entre ellas, además de explicar el tipo de relación semántica o de significado que existe entre ellas. Por ejemplo, en Luisa va a trabajar y Raúl se queda en casa se enlazan dos oraciones para construir una mayor, el tipo de relación que hay entre ambas es de igualdad, de forma que se pueden intercambiar, y se suman los significados de ambas. La conjunción sólo tiene significado gramatical y no posee significado léxico; su significado lo adquiere en las relaciones oracionales que puede presentar. Valor aditivo: Luisa compra y vende objetos. Valor de oposición: Carmen trabaja y no todos los días, etc. Hay otros muchos nexos, en su origen preposiciones, que encabezan oraciones y que adquieren valor de conjunción, aunque no tengan forma conjuntiva. A estas construcciones se les llama giros conjuntivos. Por ejemplo: • Al + inf. = Cuando + verbo conjugado: Al cantar el gallo, San Pedro lloró = Cuando cantó el gallo... + • Por + inf. = Porque + verbo conjugado: Por venir tarde, no entró = Porque vino tarde... + • Con + inf. = Aunque + verbo conjugado: Con ser tan listo, no aprobó = Aunque era tan listo... + • De + inf. = Si + verbo conjugado: De llover hoy, nos refugiaremos en el kiosco = Si llueve hoy, nos refugiaremos... + • Para + inf. = Para que + verbo conjugado: Hemos venido para cantar = Hemos venido para que cantemos + Igualmente, existen algunos adverbios y pronombres que pueden funcionar como conjunciones. Si son adverbios, se denominan adverbios conjuntivos, como por ejemplo cuando, mientras, donde, como, así etc. Entre los pronombres, están los llamados pronombres relativos (que, quien-es, el-la-los-las cual-es, cuyo etc.) y pronombres que pueden funcionar en correlaciones distributivas, como uno... otro, etc. Por otra parte, existen determinadas construcciones que agrupan preposiciones, sustantivos, conjunciones y otros elementos a fin de formar las llamadas locuciones conjuntivas, equivalentes a nexos o conjunciones; forman un vasto repertorio que expresa los más curiosos matices: de manera que, así que, a fin de + inf, por más que, pese a que, antes de que, después de que, etc.
  • 17. Existe además un grupo de conjunciones correlativas que aparecen en dos partes, de forma correlativa, una parte en la primera proposición unida y otra parte por lo general encabezando la segunda: "Hasta tal punto le tenía antipatía, que vino para matarlo". En español, las conjunciones se clasifican en propias e impropias. Conjunciones propias son las que unen oraciones o elementos del mismo nivel sintáctico, grupo nominal o adjetivo, como son las conjunciones coordinantes o coordinativas: y, ni, pero, sino...: Luis caminaba triste y pensativo. Conjunciones impropias son las que enlazan oraciones dependientes, como son las locuciones o partículas subordinantes: cómo, cuándo, que, porque, para que... Las conjunciones subordinantes degradan la oración en que se insertan y la transponen funcionalmente a una unidad de rango inferior que cumple alguna de las funciones propias del sustantivo, del adjetivo o del adverbio: Dijo que vendría. Lo hizo porque quiso. Las conjunciones, según los distintos tipos de relaciones o enlaces oracionales que presentan, pueden adquirir valores significativos diversos, y se clasifican en dos tipos: coordinantes o subordinantes. a) Conjunciones coordinantes o coordinativas. Las conjunciones coordinantes son: consecutivas, coordinadas o coordinantes, copulativas, adversativas, disyuntivas, explicativas y distributivas. • Conjunciones copulativas Las conjunciones copulativas sirven para reunir en una sola unidad funcional dos o más elementos homogéneos e indican su adición. Son: y, e, ni, que. "Y" es la conjunción más usada en la lengua coloquial: Sergio ‘y ’ Daniel pasean; se repite frecuentemente en el lenguaje infantil, como expresión sucesiva de enunciados: El perro es mi amigo ‘y’ lo quiero mucho ‘y’ juega conmigo. Este uso pleonástico se mantiene en la lengua popular de las narraciones, y como recurso expresivo intensificador. Se emplea e cuando la palabra siguiente empieza por i o hi, para evitar la cacofonía: Se reunieron ‘e’ hicieron los trabajos. Vinieron los padres ‘e’ hijos. La conjunción ni equivale a y no y señala la adición de dos términos, pero implica que sean negativos: No hizo los trabajos ‘ni’ estudió. A fin de marcar la expresividad, se antepone a veces a todos los términos unidos: ‘Ni’ tengo trabajo ‘ni’ dinero. La conjunción copulativa que es de uso arcaizante, aunque también figura en locuciones con valor intensificador: Y tú llora ‘que’ llora. Lo mismo da que da lo mismo. • Conjunciones adversativas Las conjunciones adversativas son las que contraponen dos oraciones o términos sintácticos. La contrariedad puede ser parcial o total; la parcial expresa una corrección o restricción en el juicio de la primera oración, de modo que la coordinación es restrictiva: mas, pero, aunque. Existe una serie de conjunciones que proceden de formas lingüísticas más extensas y que se han gramaticalizado total o parcialmente que se usan como nexos adversativos: sin embargo, empero, con todo, a pesar de, no obstante, más bien, excepto, salvo, menos... Si hay incompatibilidad entre las dos oraciones coordinadas de manera que la afirmativa excluya totalmente a la negativa, la coordinación es exclusiva: sino, sino que, antes bien, al contrario: No lo hizo Juan ‘sino’ Pedro. Las conjunciones adversativas más utilizadas son sin embargo, pero y sino: Iría contigo ‘pero’ no puedo; mas está reducida a la lengua escrita y principalmente a la lengua literaria y expresa una corrección más suave que pero: Hizo un juramento, ‘mas’ en vano; empero pertenece al
  • 18. estilo literario afectado; pero y mas, pueden encabezar una cláusula con sentido enfático. ¡’Pero’, Juan, si tú no estabas! • Conjunciones disyuntivas Las conjunciones disyuntivas indican alternancia exclusiva o excluyente: o, u, se coloca entre los términos que indican la alternancia o antepuesta a cada uno de ellos: Llamó Pedro o Juan. Se emplea u cuando precede a una palabra iniciada por o u ho: Lo hará uno ‘u’ otro, también para evitar la cacofonía. Otras veces, o indica que los términos unidos son equivalentes y sirven para designar una misma realidad: Todo ocurrió ‘o’ sucedió en un momento. • Conjunciones explicativas Son aquellas que unen proposiciones que expresan lo mismo, pero de distinta forma, a fin de explicarse mutuamente. Son por lo general giros aislados entre comas como o sea, esto es, es decir, mejor dicho, es más: Se fue al otro mundo, es decir, se murió. • Conjunciones distributivas Las conjunciones distributivas indican distribución o alternancia; repiten los términos: o... o,tanto...como..; ejemplo: son tantos como nosotros. b) Conjunciones subordinantes o subordinativas Las conjunciones subordinantes se dividen en tres grandes grupos: • las que introducen subordinadas sustantivas. • las que introducen subordinadas adjetivas, también llamadas de relativo (que en vez de conjunciones son en realidad pronombres relativos) • las que introducen subordinadas adverbiales, tanto si introducen proposiciones circunstanciales como si introducen proposiciones lógicas. Las conjunciones subordinantes o subordinativas que introducen subordinadas sustantivas introducen oraciones que desempeñan las funciones propias de un sintagma nominal (sujeto, atributo, complemento directo, complemento indirecto, suplemento, complemento del nombre). Las conjunciones sustantivas se clasifican según la función que la oración sustantiva desempeñe dentro de la oración principal. Se utiliza que, conjunción completiva, para la función de sujeto y de complemento directo: Me molestó ‘que’ no me lo dijeras; Dijo ‘que’ lo haría. A veces, se emplea que con alguna preposición, por ejemplo en función de suplemento: Él se convenció ‘de que’ era importante. También se emplea si para las interrogativas indirectas: "Me pregunto si vendrá". También pueden utilizarse pronombres y adverbios interrogativos: "Me preguntó cómo vendrían". "Me preguntó cuántos vendrían". Las proposiciones subordinadas adjetivas van introducidas por pronombres relativos (que, quien, el cual, cuyo y sus variantes), que desempeñan al mismo tiempo una función sintáctica dentro de la proposición subordinada que introducen. Estos pronombres relativos pueden ir precedidos de preposición o no. "El libro que me prestaste era muy bueno". "El libro de que me hablabas era bueno." Dentro de las adverbiales existen generalmente dos grupos de conjunciones que introducen proposiciones subordinadas: las que introducen proposiciones circunstanciales de tiempo, modo, lugar y comparación, y las que indican operaciones o relaciones lógicas entre la proposición subordinada y la proposición principal como son la causa, la consecuencia, la consecuencia inesperada o no deseada llamada concesión, la finalidad y la condición.
  • 19. Las que introducen proposiciones subordinadas adverbiales circunstanciales pueden ser meras conjunciones, adverbios conjuntivos, giros conjuntivos o locuciones conjuntivas y pueden indicar • Tiempo (cuando, al + inf., mientras, después de que, antes de que, no bien, así que, de que, en cuanto, apenas, luego, luego que, cuando, antes que, después que, mientras que, en tanto, siempre que, ahora que, desde que, hasta que, una vez que...). • Lugar (donde, adonde, por donde, en donde, desde donde...) • Modo (como, según, conforme, como si, de la forma, manera, suerte, modo que). • Comparación (tan... como; más... que; menos... que). En este último caso se utilizan nexos discontinuos o correlativos. Las que introducen proposiciones subordinadas adverbiales lógicas pueden indicar: • Causa (porque, ya que, por + inf., etc.) • Consecuencia, esto es, implicación o seguimiento lógico (así que, por tanto, pues, conque, así pues, de forma, manera, modo o suerte que) • Concesión, esto es, consecuencia inesperada o no deseada, esto es, complicación (aunque, por más que, a pesar de que, con todo, antes bien, bien que, con + inf., pese a que, etc.) • Finalidad, aplicación (para que, a fin de que, con el cometido, intención o propósito de que, a fin de + inf., etc.). • Condición (si, caso que, en el caso de que, de + inf., como, con tal que, puesto caso que, supuesto que, a menos que, siempre y cuando etc..) 9. LA INTERJECCIÓN. Definición de interjección. Las interjecciones suelen ser palabras o frases cortas y se emplean principalmente en el lenguaje oral, y en el escrito que reproduce el lenguaje oral, muchas veces como expresión expletiva de desahogo o explosiones de emotividad, a menudo de modo casi reflejo. Pueden formar sintagmas enteros interjectivos por su núcleo (¡Caramba!, ¡Ay de mí!) o bien ser otro tipo de sintagmas más o menos gramaticalizados como interjecciones (¡Por Dios!) Estructuralmente, se clasifican en su mayor parte como un tipo de oración unimembre averbal de carácter interjectivo. Esto porque sólo posee un término (a saber, la palabra o frase corta que existe) y carece de un verbo conjugado. Clasificación de interjecciones: Interjecciones propias. Las Interjecciones propias se componen de una única palabra comprendida entre signos de admiración o de interrogación: • ¡AH! — que expresa asombro, comprensión de lo oído, sorpresa, placer. • ¡OH! — que expresa asombro, admiración. • ¡AY! — que expresa dolor. Es una interjección que puede ser seguida de una expresión confirmatoria, por lo que cabe integrarla en una oración; pero como las interjecciones forman una unidad en su entonación oral, se separa con una coma: ¡Ay!, ¡cómo me duele! • ¡GUAY! — que expresa advertencia o amenaza:
  • 20. ¡Guay, que se nos vienen encima! • ¡EH! — que expresa rechazo, desaprobación de lo excesivo, sorpresa. • ¡HEY! — que expresa llamado de atención, saludo. • ¡HUY! — que expresa asombro, sorpresa por algo insólito. • ¡PUAJ! — que expresa asco, fuerte desagrado. • ¡HOLA! — que expresa bienvenida, saludo, satisfacción por el encuentro con la persona a quien es dirigido. • ¡OJALÁ! — que expresa un deseo de que algo se realice. Sería una palabra de origen árabe, proveniente de los tiempos históricos en que el sur de la península ibérica estaba ocupada por los moros, siendo contracción de inch alá, equivalente a Dios lo quiera. Es una palabra que frecuentemente no es empleada como interjección, incorporándose a una oración: Ojalá que no llueva. • ¿EH? — siendo una forma interrogativa, expresa duda de haber comprendido lo oído, o una solicitud de que se repita algo que no fue atentamente escuchado; y también se emplea en el contexto de un discurso, como una suerte de consulta acerca de si se ha comprendido lo expresado, o si se está de acuerdo con ello. Es una de las pocas interjecciones que eventualmente pueden intercalarse en una oración, con ese sentido: Camina con cuidado para no caerte; ¿eh? .... pero es de mala educación ¡ouch!:expresa dolor de algo. Interjecciones impropias. Interjecciones impropias — que no son interjecciones idiomáticamente originarias, sino sustantivos, verbos o adverbios, que ocasionalmente son empleados como interjecciones, por su significación usual: ¡socorro!, ¡diantre!, ¡caracoles!, ¡caramba!, ¡diablos!, ¡recórcholis! Interjecciones de expresión. Interjecciones de expresión — que son locuciones usuales, que son empleadas igualmente como interjecciones: ¡mi madre!, ¡Dios santo!, ¡ay de mí! Las interjecciones presentan algunas peculiaridades en su empleo idiomático: Generalmente se emplean en forma aislada, como una expresión de entonación independiente; pero cuando se incorporan en una oración lo común es que aparezcan al principio: ¡ay!, ¡qué dolor! Cuando se insertan en una oración quedan estrictamente fuera de su secuencia, como si fueran un paréntesis: Lloró la niña, ¡ay!, ¡cómo sufría! Algunas asumen la forma de expresiones no idiomáticas, u onomatopéyicas, (que imitan sonidos): ¡Puáj!, ¡chit!, ¡plásh!, ¡páf!, ¡pif! Algunas se unen frecuentemente a los nombres propios, en la forma de los vocativos o expresiones que se emplean para llamar o atraer la atención: ¡Eh, Ernesto! También se unen a diversas clases de partículas, en diversas expresiones exclamativas: ¡Ay del que se anime a contrariarlo! ¡Guay con los que se le acerquen!