Biopolitica de la tortura

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Como pensar, en el uso racional de la Torura como arma silente en la guerra

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Biopolitica de la tortura

  1. 1. Artículos
  2. 2. 6
  3. 3. 7o p e r a , n º 8Biopolítica de la tortura:guantanamizar Irakbenjamín ortega guerra** Artículo recibido el 24 de enero de 2007. Aceptado el 6 de febrero de 2007. El autor es miembro delConsejo Universitario de la Universidad Autónoma de Querétaro. Correo electrónico benorgue_morbus@hotmail.com1 Me veo obligado a aludir este título del filósofo francés Michel Foucault, de su obra: Historia de lasexualidad, tomo I, “La voluntad de saber”, capítulo V, añadiéndole una categoría esencial para discutiren este apartado, la nuda vida. Vinculándola con la biopolítica, categoría histórico-filosófica esencial ensu pensamiento. Consecutivamente examinar así la biopolítica de la tortura circunscrita en un espacio deexcepción, concepto fundamental de esta investigación. En especial, países-exclusión como Irak y Cuba, enparticular, las cárceles-suplicio situadas en Abu Ghraib y la bahía Guantánamo, a partir de la segunda invasióna Irak, el 21 de marzo de 2003 por parte de los ejércitos norteamericano y británico principalmente.Derecho de muerte y podersobre la nuda vida1Muchas veces el Leviatán que es el Estado,el cual vocifera su poder soberano con unlenguaje inefable, entre totalitarismo ydemocracia, pues finge ser un demagogoque nos concede el honor de servirnos,haciendosuyoelsiguientegritobeligerante:mi lenguaje es la sangre, pues otorgo lavida. Tal vez debí reflexionar, otorga lamuerte. Pero, ¿por qué no otorga la vida?Porque no está contenida en su propianaturaleza, aunque se le haya delegadodicha función y porque se ha ideologizadopara sí y para sus ciudadanos, como dueñoabsoluto, dentro de su cinismo tutelar alregir nuestra vida, hasta que nosotros se loimpidamos y le revoquemos ese derechonatural y universal que nos pertenece porla sencilla razón de vivir al amparo de unaexistencia digna de seres humanos. De talsuerte, deviene una pregunta sensible yfilosófica: ¿Hasta qué punto somos rectoresde nuestra vida y muerte? La cual generaotra incógnita aún más controvertida deresponder: ¿Somos capaces de generar lasolidaridad suficiente para evitar que elpoder totalitario del monstruo artificial,que es el Estado, nos engulla ante suvoracidad de exterminio y reducción dela política del hombre?Estas interrogantes se responderán enotro momento. Por lo pronto, retomemosel asunto de otorgar la muerte ya queésta es indispensable para el dominioy supervivencia del soberano, comotambién para sus ciudadanos: “El soberanono ejerce su derecho sobre la vida sinoponiendo en acción su derecho de matar,
  4. 4. 8o reteniéndolo; no indica su poder sobrela vida sino en virtud de la muerte quepuede exigir. El derecho que se formulao ‘de vida y muerte’ es en realidad elderecho de hacer morir o de dejar vivir”(Foucault, 2002:164). Por lo tanto, si alsoberano le pertenecemos porque nosengulle al ejercer y demostrar su podersobre nuestra vida, en esta ambivalenciasobre el derecho de vida o muerte, esen el cual emerge su poderío ante ladeteriorada existencia de seres vivientesporque no está sujeto a concedernos lavida, sólo la muerte está contenida en ély para él. Michel Foucault delibera talsoberanía beligerante: “¿Cómo puede unpoder ejercer en el acto de matar sus másaltas prerrogativas, si su papel mayor esasegurar, reforzar, sostener, multiplicar lavida y ponerla en orden? Para semejantepoder la ejecución capital es a la vez ellímite, el escándalo y la contradicción”(Foucault, 2002: 166-167). Más adelantedisertaremos por qué en la actualidad laejecución capital ya no es su límite. Porlo pronto, aquéllas prerrogativas sólo sonmotivadas para el propio sostenimientodel poder, no de la sociedad misma. Enrelación con la presente investigación, eltema de la tortura ejercida por la policíamilitar norteamericana y mercenariosde distintas nacionalidades, así como dealgunos soldados ingleses, se adecua convigencia al planteamiento del filósofofrancés, es decir, cómo el poder se permitematar, si su obligación principal es la deasegurar la vida misma, el simple hecho devivir (zoé)2. Esto se debe a que el citadoderecho de ‘hacer’ morir o de ‘dejar’vivir, no son circunstancias antagónicas oantitéticas al poder soberano, sino que secorresponden, son concomitantes. Aunquevale la pena resaltar que la coacción a lamuerte sustituye al derecho de vida.En esta perspectiva, la tortura es unejemplo sui generis a estas circunstanciasde inclusión (muerte) y exclusión (vida),oscilando de acuerdo con la voluntaddel poder soberano, estatal o, en susingularidad, del verdugo que diseccionae interroga al torturado en la dialécticadel exterminio.A partir de esto, qué significado tieneel poder en la implicación dialéctica del dar-dándose en la vida y la muerte-. Sivolvemos a Michel Foucault, aduciríaque: “… El poder era ante todo derechode captación: de las cosas, del tiempo, loscuerpos y finalmente la vida; culminabaen el privilegio de apoderarse de ésta parasuprimirla” (Foucault, 2002: 164). Así es,se arroga el derecho de suprimir la vida,más no de concederla, porque ve inevitabledesarrollarse como omnipresencia en2 Se debe entender que el término griego zoé, es el simple hecho de vivir, común a todos los seres vivos:animales, hombres e incluso dioses. La zoé se diferencia del término griego bíos, que es la manera de vivirpropia de un individuo o grupo. Para una mayor precisión a este respecto véase Giorgio Agamben, HomoSacer. El poder soberano y la nuda vida. I, Pre-Textos, 1ª reimpresión, Valencia, 2003, pp. 9-23.
  5. 5. 9o p e r a , n º 8cualquier actividad humana, por eso supoder es soberano. Si entre sus prerrogativasde exterminio se podría situar a la tortura,esto nos demostraría que el derechode captación infame al adjudicarse elpoder para penetrar en la vida, da comoconsecuencia que llegue a arrojarla almargen de la muerte.Sangre, carne y acero, como tambiénla fruición, conforman la naturaleza delverdugo, el cual orilla a la vida hasta suagonía, pues ésta se encuentra en el umbraldel bostezo de la muerte. La tortura seencuentra en la antesala del deceso, porconsiguiente, el motivo de esta reflexiónse justifica a través de la historiología dela infamia, es decir, cuál sería el lugar queocuparía la tortura, sin perder vigenciaen el siguiente rango de las ordalías:“Se le clasifica entre las penas; y es unapena tan grave que, en la jerarquía de loscastigos, la Ordenanza de 1670 la inscribeinmediatamente [antes]3de la muerte”(Foucault, 2000: 47). Inmediatamenteantes de la muerte, así, casi al instante, esla transición que el inquisidor apresura envindicar al poder soberano.Pero regresemos al poder de muerte,antes de explicar el tema que nos interesa,que es la tortura como biopolítica. Porcierto, el poder en la tortura oscila entrela vida y la muerte, pero induce a estamisma y la procura administrando yorganizando la apropiación de la vida,3 El texto originalmente dice después de la muerte. Esto implica una doble inferencia para la experienciapost mortem de la tortura como una prolongación del tormento, ya que después de ser quebrantado el cuerpodel supliciado, aquél no concluye en el patíbulo o la picota, sino que la agonía debe acelerarse y violentarsepara exacerbar el gozo o el temor del pueblo como espectador y posible víctima del poder soberano. Loanterior, se refiere a la tortura clásica como primera inferencia. Por ejemplo, un supliciado después dequemarlo vivo, le esparcían sus cenizas o se le decapitaba y cercenaban sus miembros superiores e inferiores,depositando posteriormente la cabeza donde perpetró el delito. Lo expuesto no intenta ser un complementoa la argumentación de Foucault, pues sólo está retomando la posición de la tortura en la jerarquía de loscastigos de la Ordenanza de 1670 con la finalidad de resaltar el grado de experiencia límite que tuvieron lostormentos en aquella época. Ahora bien, la otra inferencia se traslada a la actualidad para reconocer cómopersiste la tortura posterior al asesinato, como caso particular, sobresale lo sucedido en Abu Ghraib: Losespecialistas de la policía militar, Charles A. Graner y Sabrina Hartman posaron cínicos y gozosos ante elcadáver de Al-Jumaily envuelto en celofán y rodeado por bolsas de hielo con la finalidad de “conservarlopara la foto”, después de ser torturado y asesinado a golpes, ocasionándole una contusión y hemorragiacerebral, las causas médicas de su homicidio. De esta manera, se confirma y analiza cómo la tortura persisteaún después del crimen y la eliminación. Nuevamente se destaca el poderío agazapado sobre la vida paraaniquilarla sin cometer homicidio. Por lo tanto, el supliciado se vuelve homo sacer y su verdugo no es culpablede la “vida” que debe ser exterminada. Porque individuos como el supliciado; el terrorista; los combatientesenemigos, el loco, el homosexual, la prostituta, el indigente;, el campesino ecologista, el activista político, elsocialista, el estudiante pobre, el niño que es abusado sexualmente, la mujer joven y morena, empleada deuna maquiladora que la explota física, económica, psicológica y, sobre todo, sexualmente, cercados por lalógica del poder totalitario en complicidad con los individuos dedicados al crimen organizado, deberían sereliminados sin la menor inmutación, impunidad y, en ciertos casos, con el más pervertido goce. En la lógicade las complicidades son realidades que bien motivan los gobiernos que dicen ser democráticos, pero tienenmás parecido al fascismo. Su empresa es adueñarse de la vida para exterminarla: inclusión y exclusión.
  6. 6. 10pues sólo la capta para suprimirla, y es enesta dialéctica que se reactiva la naturalezaambivalente del poder, donde llegan aconverger vida y muerte para confrontarsey trasladarse en un movimiento de doblesentido, venciendo la mayoría de las veces,la muerte. No obstante, la voluntad delinquisidor delegada al verdugo es la quedecide cuál es la que debe imperar. Másadelante se detallará el sentido, uso yfunción del inquisidor en relación con labiopolítica de la tortura. La barbarie de esadialéctica ha demostrado históricamenteque el ocaso de la vida es la que haimperando como una prerrogativa que se leha querido adjudicar a la degeneración dela vida misma y al proceso de civilizaciónhumana: “Ahora es en la vida y a lo largode su desarrollo donde el poder establecesu fuerza; la muerte es su límite, elmomento que no puede apresar; se torna elpunto más secreto de la existencia, el más‘privado’” (Foucault, 2002: 167).Si lo anterior es cierto, ya que es en lavida donde ahora instala su omnipresenciael poder, puesto que ya se demostró quela procuración de la vida no es una de susprerrogativas, y la tortura es el espectroque concede que tal demostración sea real.En este sentido, tampoco la muerte es sulímite. Bien, tal vez cuando así lo desee,pues si ya ha decidido instalarse en la vida,pero no para procurarla, sino para lo quele sea más conveniente. Para el caso de latortura, la humillación y la muerte sonsus conveniencias en esas captaciones einstalaciones en la vida. Luego, entonces,por mucho que la muerte sea el límiteal poder, éste podrá transgredirlo sinobstáculo alguno, entonces la muerteserá su fin y, la tortura en complicidadcon el cinismo y perversión, serán susmedios. Además, como lo advirtieraFoucault: “… su fuerza y [el] cinismo [sonlo que han] llevado tan lejos sus propioslímites…” (Foucault, 2002: 1647). Sinembargo, qué otra característica podríahaber calificado con precisión al poderde muerte, que el cinismo y su crueldaddeshumanizadora. Por esto mismo, si tieneel derecho de invadir, captar y suprimirla vida, estaríamos refiriéndonos a unabiopolítica del poder, expresado en latortura, como una sus potestades juntocon el exterminio, por ende, el nazismofue un abyecto ejemplo en esa crítica dela tortura.Biopolítica de la torturaEl poder se ha introducido en el cuerpo, seencuentra expuesto en el cuerpo mismo.Michel Foucault. Poder-cuerpo.Microfísica del poderCuando la organización del poder seagazapa sobre el cuerpo viviente, cualinvasión y dominio, se está a mercedde la coacción y el suplicio, inclusivedel exterminio, entonces estaríamosrefiriéndonos a la biopolítica de la tortura.Por lo tanto, es biopolítica porque se estáincluyendo al simple hecho de vivir a lavoluntad del poder político, delegada
  7. 7. 11o p e r a , n º 8a su agente que es el inquisidor, el queinvestiga, el que escudriña las entrañas yla psique. Más adelante detallaremos larelación investigador e inquisidor. Por lopronto, es en la vida natural cuando: “...los mecanismos y… cálculos del poderestatal y la política se [transforman] enbio-política” (Agamben, 2003:11). Si lodiscutido no fuese suficiente, aunque yasabemos que el poder tiene un referenteespacial para demandar su soberanía,y ésta se reclama en la anatomía delcuerpo agonizante del supliciado, elcual está próximo a ser diseccionado,para humillarlo, mutilarlo y obtenerinformación, por eso es anatómica latortura. Precisemos la ejecución de labiopolítica de vida-muerte en la tortura:“… En el espacio de juego así adquirido,los procedimientos de poder y saber,organizándolo y ampliándolo, toman encuenta los procesos de la vida y emprendenla tarea de controlarlos y modificarlos”(Foucault, 2002: 172). Esto también esuna expresión del biopoder, porque es enla tortura cuando se despliega el arsenalde tecnologías para dominar y eliminaral cuerpo, como expresión singular, y alas poblaciones, en su ejemplificacióngeneral. Así, dicha apropiación de la vidaen la tentativa de eliminarla, cicatrizarla odesgarrarla es, de acuerdo con la tortura,una expresión infame de la biopolítica.Ante el advenimiento de lo siniestro,la siguiente argumentación foucaultnianaadquiere vigencia: “Por primera vez enla historia, lo biológico se refleja en lopolítico; el hecho de vivir ya no es unbasamento inaccesible que sólo emerge detiempo en tiempo, en el azar de la muertey su fatalidad; pasa en parte al campode control del saber y de intervencióndel poder” (Foucault, 2002: 172). Sólodesde esta perspectiva se podrá entenderla intervención del poder, al violentarseen la barbarie de la tortura, pues es aquídonde oscila la ambivalencia muerte-vida del poder soberano, sobre esa vidasupliciada que es ya ‘nuda vida’4. Cierto esque Foucault precisó que el poder ahorase instala sobre la vida y la muerte es sulímite, no obstante, la tortura sería en elpeor de los casos sobre violencia y crimen,la expresión más apropiada para demostrartal oscilación. Por ende, la ‘zoé’, el simplehecho de vivir, se vuelve el objetivo deeste poder exterminador, la muerte es ellímite, cierto, pero ésta es una inducciónmacabra para orillar a la vida para tornarsenuda vida y facilitar así su eliminación4 Categoría central en la obra citada de Agamben, la cual en amplio sentido, es la existencia despojada detodo valor político. Asimismo, la acepción utilizada por Agamben es: “… la vida a quien cualquiera puededar muerte pero que es a la vez insacrificable del homo sacer (…). Una oscura figura del derecho romanoarcaico, en que la vida humana se incluye en el orden jurídico únicamente bajo la forma de exclusión (esdecir la posibilidad absoluta de que cualquiera le mate)…” Para una detallada explicación del término esmenester consultar la obra, en especial las páginas siguientes: 18-23; 93-97 y en particular las notas a latraducción, 243-245.
  8. 8. 12con impunidad. Esta anulación del serviviente que ya no vive sino que agonizaante el suplicio, ya que su cuerpo sevuelve parlante ante los dispositivos queinstala el inquisidor en la disección desu carne desollada, ésta emite un alaridoque la sangre recibe en la resonancia deun eco que reverbera en la humillación.Éstas son las improntas de las atrocidadesque posteriormente se detallarán con lastorturas cometidas en las prisiones AbuGhraib y Guantánamo. Por otra parte, siel supliciado llegase a sobrevivir, aunquesea una vida que ‘no merece vivir’, lasconsecuencias son también fatales, ya queemerge el estigma físico, pero sobre todo,el psicológico, y en algunos casos, comolos que vamos a tratar, también repercutenen lo religioso.De la anterior crítica de la tortura seprecisógrossomodolaintervencióndelpoderde vida-muerte en la dialéctica de inclusióny exclusión, para situarla en el patíbulo delinquisidor, que más adelante será detallada.Se debe señalar que el poder de hacer moriro de dejar vivir, son experiencias criminalesque también le corresponden a este análisisde la tortura. Definitivamente, hay querecordar la trascendencia y testimonio deJean Améry, torturado por la Gestapo ydeportadoaAuschwitz,reflexiónrecuperadapor otro judío, Primo Levi, quien viviótambién el infierno concentracionario delos campos nazis:“Quien ha sido torturado lo sigue estando…Quien ha sufrido el tormento no podrá ya encontrarlugar en el mundo, la maldición de la impotenciano se extingue jamás. La fe en la humanidad,tambaleante ya con la primera bofetada, demolidapor la tortura luego, no se recupera jamás” (Levi,2000, 22).Vindicator et inquisitor: laanatomía parlanteEn la producción de saberes que tantointeresó a Michel Foucault, los cualeseran generados por dispositivos de controlque excluían, disciplinaban, reprimíano esterilizaban, inclusive exterminaban,destacó que: “El poder lejos de estorbaral saber, lo produce. Si se ha podidoconstituir un saber sobre el cuerpo,es gracias al conjunto de una serie dedisciplinas escolares y militares (Foucault,1979: 17). Podemos aquí ubicar tambiéna nuestra categoría principal, la biopolíticade la tortura, como dispositivo dela eliminación, la información y lahumillación. Es decir, la tortura produceun ‘saber’, como información, la cualllega a ser irrelevante en ocasiones para laorganización militar, puesto que el cuerposupliciado es escarnio y sirve como mediopara enviar un mensaje a la sociedadiraquí, la intimidación mediatizada por latortura y el gozo. Un saber que tambiénes técnica, por la manera pormenorizadade cómo la policía militar norteamericanadebía aplicar los flagelos a los prisionerosen Abu Ghraib y Guantánamo, como loscasos más difundidos por los medidosde información masiva. Regresando a la
  9. 9. 13o p e r a , n º 8biopolítica de la tortura, que se arrojasobre el cuerpo del cual son conocidas susdebilidades para humillarlo, la religión enlos iraquíes es un aspecto primordial paraellos en lo referente a sus restriccionessexuales, ya que es muy denigrantepadecerlo de manera coactiva y violenta,como la tortura lo produce. Posteriormentese puntualizará esta situación. Un saberque se complace también en la posibleeliminación o sodomización, ya que talcrimen puede, y con muchas posibilidades,quedar impune.Vengar e informar, son también lasesencias que ejerce el verdugo sobre laanatomía parlante del supliciado y, en casode excederse y no conseguir la informaciónprecisa, no importará, pues obtuvoesparcimiento y fruición. Se vindictalo que debe pertenecerle al poderíopolítico norteamericano, el derechode vida o muerte en el cuerpo inermedel iraquí o cualquier individuo que sepresuma terrorista. Información, podery gozo se entrelazan para la obtenciónde supuesta ‘información relevante’ en labiopolítica de la tortura. Se agazapan sobreel simple hecho de vivir del prisionerode guerra o el ciudadano sospechoso deactividades terroristas, despojado de todagarantía individual para que inclusive, seaasesinado por error y exentar de crímenesde guerra a los servicios de inteligencia,se trate de la CIA o el MI5. Como fue elcaso del electricista brasileño Jean Charlesde Menezes que, el 22 de junio de 2005fue asesinado en el metro de Londres desiete tiros en la cabeza. Pero sobre todo,eliminado por las posteriores mentirasdel informe de la policía británica.Asimismo, el joven brasileño estabadesarmado y no vestía una gabardina,en la cual supuestamente escondía lasbombas adheridas a su cuerpo, muchomenos, opuso resistencia al ser sometido.Tampoco fueron comparados sus rasgosfaciales y complejo corporal del presuntoterrorista, con el video que poseía lapolicía, ya que uno de sus elementos nopudo confrontarlos pues estaba orinandocuando Menezes salió del apartamentoque visitaba, más no del que residía. Portanto, las mentiras, la desinformacióny los descuidos fisiológicos tambiénasesinan. La xenofobia como paranoia ylas disculpas como consuelo absurdo, nose hicieron esperar5.¿Sucede que el poder gubernamentalse ejerce como una vindicta y no comojusticia imparcial (tornándose poderío)hacia ciertos estratos (raciales, sociales yreligiosos) de la población internacionalpara eliminarla y despojarla de todoamparo jurídico, y entre las prioridades deéste poder está la biopolítica? Entonces, siel poder político tiende a ser vindicativoen su afanosa guerra contra el terrorismo,supondríamos que: “…el castigo [el5 Indispensable consultar la nota de Francisco Perejil, “El brasileño estaba inmovilizado cuando la policíade Londres le mató en el metro”, ElPaís, año XXX, n.º 10301, 18 de agosto de 2005, p. 5.
  10. 10. 14encierro, la tortura, la eliminación erróneao coactiva son] también una manera deprocurar una venganza que es a la vezpersonal y pública, [ésta característicade la tortura clásica debía servir comoescarmiento social por la presencia delsupliciado ante el patíbulo. Actualmentese realiza en la clandestinidad de un barcoo avión] ya que en la ley se encuentrapresente, en cierto modo, la fuerza físico-política del soberano [en nuestros días,el soberano es ‘sustituido’ por gobiernosdemocráticos usurpados por elites, comoel norteamericano o británico]: ‘Se vepor la definición de la ley misma que notiende únicamente a defender sino ademása vengar el desprecio de su autoridad conel castigo de quienes llegan a violar sudefensa’”. (Michel Foucault, 2000: 53-54. Lo que se encuentra entre comillassencillas corresponde a P. F. Muyart deVouglands, citado por Foucault).En la reproducción de venganzas ypoderes de la biopolítica de la tortura seprecisa que: “Si el suplicio se halla fuerte-mente incrustado en la práctica jurídica[normalizada por los memorandos esta-dounidenses que la justifican] se debe aque es revelador de la verdad y realizacióndel poder. “… Hace también del cuerpodel condenado el lugar de aplicación de lavindicta soberana, el punto de encuentropara una manifestación del poder, la oca-sión de afirmar la disimetría de las fuerzas”(Michel Foucault, 2000: 60). Es por lodescrito que los torturadores indirectos(las elites políticas que la justifican y le-galizan) y agentes directos (los soldados ymercenarios) son ‘inquisidores’, investiganal cuerpo a través de la anatomía: disec-cionan su violencia, poder, gozo y cinismosobre el simple hecho de vivir –zoé– delsupliciado para orillarlo a su posible eli-minación con el disfrute de la impunidad,creando así la figura del homo sacer. ParaFoucault, la tortura se presenta como unrito de investigación y agregamos quetambién de fruición: “Asegura al mismotiempo la manifestación de la verdad y ladel poder [como del gozo]; es el ritual de lainvestigación que termina y la ceremoniapor la que triunfa el soberano. Une a losdos en el cuerpo del supliciado (MichelFoucault, 2000: 61). ¿Si es asegurado eltriunfo del soberano, estaríamos predi-ciendo que lo será también de la venganza,la impunidad, el goce, la xenofobia, elracismo y por supuesto, de la excepción,en fin, de la biopolítica?Históricamente la tortura [quaest˘o,-¯nis, búsqueda] se ha relacionado conla obtención de la verdad, la confesióndel delito. Esto mismo es lo que concedecontenido a su acepción y por tanto, lainsistencia por denominar al torturador,inquisidor, pues ‘inquiere’ y ‘cuestiona’,pero además goza sobre el cuerpo supli-ciado. Expongamos las dos característicashistóricas antes enunciadas:“Así, el jurista del siglo III, Ulpiano,declaraba:Por quaestio (tortura) hemos deentender el tormento y sufrimiento delcuerpo para obtener la verdad. Ni elo
  11. 11. 15o p e r a , n º 8interrogatorio en sí mismo ni el temorligeramente inducido se relaciona enverdad con este edicto. Por lo tanto, puestoque la quaestio debe ser entendida comoviolencia y tormento, éstas son las cosasque determinan su significado.En el siglo XIII, el jurisconsultodedicado al derecho, Azo, dio estadefinición:La tortura es la indagación de laverdad por medio del tormento.Y en el siglo XVII el jurisconsultodedicado al derecho civil, Bocer, decía:La tortura es el interrogatoriomediante el tormento del cuerpo, respectoa un delito que se sabe ha sido cometido,tormento legítimamente ordenado porun juez con el fin de obtener la verdadsobre dicho delito” (Edward Peters, 1987:12-13).Especificadaslasacepcionesintrínsecase historiológicas de la tortura clásica,expresiones del poder, la venganza, comoobtención de la verdad (confesión deldelito), que actualmente es ‘revelaciónde información’ y que poco interesa,es menester agregar que el goce y losnegocios también especifican a la torturacontemporánea.Por último, es imprescindible rea-lizar una analogía entre los individuoscondenados a muerte, los recluidos en uncampo de concentración y los torturadospara exhibir las manifestaciones del podersoberano de vida o muerte. Abandonandoal individuo hacia la nuda vida para oscilaren el umbral de la muerte, despojado decasi todos sus derechos y confirmar así, quela tortura es también un dispositivo de labiopolítica. He aquí la crítica y función dela anatomía del desentrañamiento:“Precisamente porque al estar privadosde casi todos los derechos y expectativasque suelen atribuirse a la existenciahumana, aunque biológicamente todavía semantuvieran vivos, se situaban en una zonalímite entre la vida y la muerte, lo interiory lo exterior, en la que no eran más quenuda vida. Los condenados a muerte y loshabitantes de los campos [y agregaríamosa los supliciados] son, pues, asimiladosinconscientemente de alguna manera alos homines sacri, a una vida a la que sepuede dar muerte sin cometer homicidio(Giorgio Agamben, 2003: 201).Incontinenti, prosigue la manerade como es manipulada la nuda vida, elsimple hecho de vivir, vida biológica yadespojada de cualquier atributo políticoo jurídico: “El intervalo entre la condenaa muerte [aquí también puede ser situadala tortura] y la ejecución delimita, como elrecinto del lager, un umbral extratemporaly extraterritorial, en el que el cuerpohumano es desligado de su estatutopolítico normal y, en estado de excepción,es abandonado a las peripecias másextremas, y donde el experimento, [yla tortura] como un rito de expiación,puede restituirle a la vida (gracia ocondonación de la pena [o la producciónde información o esparcimiento] son -es oportuno recordarlo-manifestacionesdel poder soberano de vida o muerte) o
  12. 12. 16consignarle definitivamente a la muertea la que ya pertenece. Irrumpirá ahora elhorizonte biopolítico ante la infamia delexterminio, la tortura o el experimento:lo que aquí nos interesa especialmentees, sin embargo, que en el horizontebiopolítico que es característico de lamodernidad, el médico y el científico [ypor ende, el inquisidor] se mueven en esatierra de nadie en la que, en otro tiempo,sólo el soberano podía penetrar” (GiorgioAgamben, 2003: 201).‘En esa tierra de nadie’, no se trataya de existencia, sino de ‘organismos’anquilosados que se atrofian y bloqueanprovocándoles transtornos cerebrales ycardio-pulmonares, hipertensión, asfixia,inconsciencia, entre otros6. El inquisidorreivindica al poder soberano en estaanatomía gimiente y agonizante. Estosmismos individuos despojados de todacualidad humana ya no parecen almasque menguan clamando misericordia,pues son degradados como organismosdesentrañados y expuestos en carnes,lípidos y vísceras ante el sarcasmo desus verdugos para luego integrarse alabismo previamente excavado de cenizasy osamentas. Sucumbiendo in extremisinfamis: la zoé ha engullido a la bíos.Ahora, el análisis será conducidohacia la explicación de los instrumentosjurídicos que hicieron posible la aperturadel horizonte biopolítico, y de la de torturacomo su dispositivo en Abu Ghraib yGuantánamo.Sobre el uso correcto dela tortura. De las viejasordenanzas de la muertey el suplicio, a los modernosmemorandos y manualesfascistas del gobiernonorteamericanoSi las viejas ordenanzas del siglo XVIIIfrancés, en especial la de 17507, infamepor las atrocidades que justificaba yprescribía sobre el crimen a la anatomía delculpable y supliciado, ésta resulta ser unamacabra herencia de la justicia armada quepareciera han recibido los memorandosnorteamericanos, como aquel del 1 deagosto de 2002, que legitiman el usocorrecto de la tortura y que más adelantedetallaremos, sólo que más racionales.Aunque no olvidemos que racionalidady barbarie, como también civilización secorresponden. Infortunadamente, fue laAlemania nazi el ejemplo más singularen esta historiología del exterminio. Nosreferíamos a que son más racionales, en elsentido weberiano, es decir, ya no es un6 Si se desea ampliar más acerca de estas secuelas, ya sean psicológicas y somáticas, véase la obra citada deEdwars Peters, pp. 237-239.7 Véase la segunda parte del apartado correspondiente al Suplicio, en la ya citada obra de Michel Foucault,Vigilar y castigar, pp. 38-47.
  13. 13. 17o p e r a , n º 8poder soberano rudimentario, hereditarioo de estamento, sino lo es por el empleodel derecho racional organizado en unaburocracia especializada, es un Estadoracional, mas no un Estado despótico. Noobstante, en la actualidad se potencializa,promueve y organiza demagógicamenteaquella facultad soterrada, el despotismoen su expresión moderna de rogue state,Estado canalla, en una singularidad comolo es la estrategia marcial norteamericanade guerra preventiva.Esto le favorecerá en su interiory exterior, ya que mantendrá oculto ymimetizado el aspecto de rogue state conla careta de la democracia y la libertad.También se beneficiará al interior enrelación con las elites político-militares yeconómicas; al exterior, principalmente alotorgar inmunidad e impunidad legaloide asus milicias norteamericanas, ante diversosestatutos internacionales, destacando entreotras, las convenciones de Ginebra y laCorte Penal Internacional, puesto que losEstados Unidos no son miembros de dichaCorte. Sin omitir a la enorme pléyade demercenarios multiculturales que prestansus servicios de inteligencia y proteccióna los burócratas del imperio decadente,como a los altos mandos del gobierno deGeorge W. Bush8.Ahora bien, si retomamos laexplicación del proceso de racionalizaciónpolítica en las monarquías absolutas ygobiernos despóticos, éstos pretendían lajusticia con apoyo del derecho romanoracionalizado y del derecho canónico,gozando impunemente de su violenciaal delegársela a los verdugos, la cualrepresentaba la voluntad irrevocable delsoberano sobre el pueblo que era su vasallo.Por lo tanto, aquí emerge ese cinismode siempre en la politiquería, ya que loanterior ocurre y se promueve desde laselites políticas de un sistema que dice serdemocrático, como lo es el norteamericano,concediendo todas las dudas que puedansurgir y no desde algún despotismoilustrado europeo del siglo XVIII cuyolema era, todo por el pueblo, pero sinel pueblo. Lo expuesto, no contieneotra significación más que la prematuradispersión del paradigma jurídico-políticode excepción. Lacónicamente, es el actualparadigma biopolítico: inclusión-exclusióncon la que operan la mayoría de losgobiernos en el mundo. Vaya mordaces yvigentes contradicciones históricas9.8 En el devastado país de Irak participan aproximadamente unos 20 mil mercenarios de 50 países. Es decir,que el reclutamiento para el saqueo bélico de la antigua Babilonia, es también geopolítico y, por supuesto,un gran negocio. Véase Sanjuana Martínez, “Guerra mercenaria”, en: Proceso, no. 1437, 16 de mayo de2004, pp. 36-40. También es necesario consultar el artículo de Rubén Moheno, “En Irak, el mayor ejércitoprivado del mundo”, del suplemento “Masiosare”, no. 332, en: La Jornada, año 20, n.º 7069, 2 de mayode 2004, p. 12.9 Sería de gran apoyo consultar de nuevo la obra señalada de Agamben para que se puntualice tal oscilaciónde la significación política y semántica de “pueblo” en dicha dicotomía de exclusión /inclusión. Véanse laspp. 224-229.
  14. 14. 18En la actualidad, por muy racionaly burocrático que sea el gobiernonorteamericano no le exenta de ser un roguestate. En particular, este proceso racional delas sociedades avanzadas y subdesarrolladas,sólo han creado apariencias en relación consu crecimiento, eficiencia y desarrolloeconómico, social y jurídico de maneramuy precaria. Aquellas prerrogativassociales del poder político se localizanmuy distantes y son incoherentes con laracionalidad que sostienen representar,porque sólo llega a existir en el discursodemagógicodesuspolíticaspúblicas.Dichaeficiencia tecnocrática es ejercida medianteun ‘racionalismo formal’, que es unilateral,determinista y es impuesto como unanormalidad de esa racionalidad desde supropia estructura que omite y excluye a laconfrontación, a la ‘racionalidad negativa’,porque aquel razonamiento formal esunidimensional.Paradójicamente,tambiénes irracional, ya que en dicha irracionalidadse revelan el exterminio y la exclusión,como sus derechos únicos empleados contratoda organización que le resista, puestoque no consiente las contradicciones yconfrontaciones al determinismo uniformede su pensamiento único. Para este caso,no permitirá que la duda sea parte de unproceso de liberación, sólo aquello quees concomitante con sus paradigmas estádentro de la normalidad. Por consiguiente,la razón negativa debe ser un podersubversivo de libertad contra el positivismode la formalidad inclusión-exclusión.Esta lógica de dominación -la positiva-es enunciada por Herbert Marcuse de lasiguiente manera: “Sin embargo, la historiaes todavía la historia de la dominación, yla lógica del pensamiento sigue siendo lalógica de dominación. La lógica formalaspiraba a la validez universal de lasleyes de pensamiento [único]” (HerbertMarcuse, 1969: 156). En lo que se refierea las confrontaciones del pensamientonegativo con el positivo, Marcuse, aduce:“Las tendencias establecidas chocan con loselementos subversivos de la razón, el poderdel pensamiento positivo con el negativo,hasta que los logros de la civilizaciónindustrial avanzada llevan al triunfo dela realidad unidimensional sobre todacontradicción” (Herbert Marcuse, 1969:142). Por último, retomaré un debateentre Hans Cristoph Buch y HerbertMarcuse que fortalecerá lo disertado, enrelación con el despotismo monárquico yla actualidad autoritaria:“Buch: -A este respecto hay unejemplo de doble filo, en el sentido másestricto de la palabra. La introducción de laguillotina por la Revolución Francesa fueun progreso, porque -por muy obsceno quepueda sonar- era humana en comparacióncon los métodos de ejecución habitualesbajo la Monarquía.Marcase: - Así es el progreso en lasociedad burguesa precisamente” (JürgenHabermas, 1980: 184).Hasta aquí se ha tratado de exponergrosso modo la racionalidad formal delrogue state norteamericano.¿Lo mencionado nos sugiere
  15. 15. 19o p e r a , n º 8un retroceso histórico o resultan sersimples coincidencias? Luego entonces,¿hay similitudes, antípodas políticas oeufemismos vergonzosos? A continuaciónse develarán las artimañas fascistas delgobierno estadounidense lo que estaráreforzandolahipótesisenestainvestigación,de que el fascismo viene de arriba, desdelas elites, como anteriormente ya fuejustificado. En consecuencia, esto estaríademostrando sólo vulgares adaptacionesdel poder y de sus necesidades a la épocade la confrontación multipolar a nivelgeopolítico. Los procesos de racionalizaciónfueron originando el desarrollo actual delcapitalismo despiadado, como tambiénsu aspecto violento. En este sentido, elescepticismo nos confronta con la siguienteincógnita: ¿Habrá sido por lo anterior queMax Horkheimer tuvo razón y persiste entenerla, al aseverar que quien no quisierahablar de capitalismo, debería callar en lorelacionado al fascismo?Confabular la tortura legaly sistematizada: memorandosde infamiaSin desviarnos del tema central de esteapartado, regresemos a los instrumentosque legitiman y autorizan el uso correctode la tortura como son los memorandos.Anteriormente ya estábamos esbozandode manera breve, que si las ordenanzasson a los memorandos y manuales detortura de la CIA y el Pentágono, por lotanto, es oportuno analizar desde cuándoestaríamos situando el problema de talautorización.El lobby neofascista discutió yconfabulólatorturalegalenunmemorandodel 1 de agosto de 2002. Dicha ingenieríamacabra no podía originarse más queen la CIA formulando una preguntainquisitoria a los abogados conservadoresde la administración de Bush hijo: “¿Cuánlejos podían llegar en los interrogatorios asospechosos de terrorismo, en particular, deAbu Zubaydah, lugarteniente de Al Qaedaque se resistía a los métodos normales?”(Michael Hirsh, et al., 2004/2005: 14).Cuestionamiento dirigido especialmente alprocurador de justicia de Estados Unidos,Alberto Gonzales, en julio de 2002 anteriora la firma del citado memorando del 1 deagosto de 2002. Detengámonos por unmomento en los éxitos marciales de estepersonaje fascistoide: “En los primerosmeses después del 11/9, Gonzales ayudóa dar forma a algunas de las decisionesmás polémicas de la administraciónde Bush. Entre ellas: crear comisionesmilitares para los juicios de los terroristas,designar ciudadanos de EE.UU. como‘combatientes enemigos’ y hacer casoomiso a las convenciones de Ginebra conrespecto al tratamiento de los prisionerosen Guantánamo…” (Michael Hirsh, etal., 2004/2005: 15). Todo un arquitectodel estado de excepción y la muertelegaloide, tan leal a George W. Bush,como lo fueran en su tiempo, RudolfHess o Martin Bormann a Adolf Hitler.De esta manera, no han sido aquéllos los
  16. 16. 20primeros indicios de fascismo de AlbertoGonzales, está por ejemplo el caso delmexicano Irineo Tristán Montoya, en elcual: “El 16 de junio de 1997, Gonzalesenvió una carta al Departamento de Estadodonde argumentó la justificación del casode Montoya: Ya que el estado Texas no esfirmante de la Convención de Viena sobreRelaciones Consulares, creemos que esinapropiado solicitar que Texas determinesi ocurrió una violación en torno al arrestoy condena” (David Brooks, 2005: 5 deenero, 27). Como bien dice el veteranoperiodista Jim Lobe, citado por DavidBrooks en su artículo que el procuradorGonzales no está solo: “…casi todoslos funcionarios de la Casa Blanca, elDepartamento de Justicia, el Pentágono yla oficina del vicepresidente responsables delos memorandos más controvertidos sobretortura, Poder Ejecutivo e interpretacionesdel derecho internacional son miembrosde la ultraconservadora Federalist Society,dedicada a oponerse a la ideología liberal enlaprofesiónlegalyalaaplicacióndelderechointernacional en el país” (David Brooks,2005: 5 de enero, 27). Una evidencia másde que el proceso de fascistización en lasdemocracias contemporáneas se confabulaen el extremismo de las elites de derechaen los Estados Unidos.Es verdad que la tortura es undispositivo del poder y el conocimiento-como investigación del cuerpo torturado-sobre todo, de la prevención del desastrebélico, como lo ha intentado justificardesvergonzadamente ese extremismode derecha norteamericana, organizadaen la doctrina Bush, es decir, la guerrapreventiva contra el terrorismo. Asimismo,existió un memorando del 25 deseptiembre, antecedente de dicha doctrinapolítico-militar: “…Gonzales y su equipobuscaban forzar los límites legales paraaumentar al máximo los poderes deBush. Dos semanas después del 11/9,un memorando confidencial anterior-bosquejado por [John] Yoo- [aquelabogado conservador del Departamentode Justicia que también estuvo presenteen la connivencia de la tortura legaloidedel 1 de agosto de 2001] apareció en elescritorio de Gonzales, afirmando queno había ‘ningún límite’ efectivo en lospoderes de Bush para responder a losataques. Sorprendentemente -continúa elinforme-, en el memorando decía que Bushpodía desplegar ‘preventivamente’ fuerzasmilitares contra grupos terroristas o paísesque los albergasen, pudiese demostrarse ono su participación en los actos terroristasespecíficos del 11/9” (Michael Hirsh, etal., 2004/2005: 15). No hay lugar a dudasde que este memorando fue el antecedentede la guerra preventiva.Es ahora conveniente retomar losargumentos de André Glucksmann yacitados: “El fascismo contemporáneo ya nosignifica la toma del ministerio del interior[para este caso actual sería la Oficinade Asesoría Legal del Departamento deJusticia] por grupos de extrema derecha,sino la toma de Francia [Estados Unidos]por el ministro del Interior [sustituido
  17. 17. 21o p e r a , n º 8por el Procurador de Justicia, AlbertoGonzales]” (André Glucksmann, 1975:27). Quizá por eso Glucksmann señalabaa esas singulares oligarquías de extremismopolítico, donde el fascismo ya estabaen el Estado. Por lo tanto: ¿La historiatiene vigencias ineludibles que nos hacenpensar en ciclos e intersticios de tiemposque oscilan sólo hacia la insensibilidadde la eliminación del ser humano? En lahistoriología de los exterminios no existenlas coincidencias, sólo las continuidadessiniestras de la sistematización quedesgarran a la humanidad del Otro quetambién se le aniquila al ignorarlo.Si a partir de lo analizado se piensaque se exceden los límites de lo justo,verdadero o razonable en la disertación ydesarrollo de esta investigación, la realidadubica y delimita con refinada precisión loque la sencilla observación aprehende. Losiguiente demostrará que no se trataba deexasperar la sociología del fascismo: “El 9de enero de 2002, John Yoo, de la Oficinade Asesoría Legal del DJ [Departamentode Justicia], redactó un memorando de42 páginas en el que concluye que ni lasconvenciones de Ginebra ni ninguna delas leyes de guerra se aplicaban al conflictoafgano” (John Barry, et al., 2004: 24 demayo,16).Consecutivamente,estaopiniónsería adoptada y secundada por Gonzalesen un memorando fechado el 25 de enerode 2002, es decir: “…Gonzales afirmabaque la nueva guerra terrorista vuelveobsoletas las limitaciones de Ginebrarespecto de los prisioneros enemigos”(Michael Hirsh, et al., 2004/2005:15). Por lo menos, el razonamiento deGonzales opera en una peculiar lógica desilogismos pseudos legales, al despreciarlas disposiciones internacionales de lostratados de Ginebra porque le parecenobsoletas. De tal suerte, es evidente porqué dichas afirmaciones del Procuradorde Justicia se remiten obligatoriamente aHenrich Himmler, el jefe de las SS nazi yel encargado de la maquinaria de opresiónpolítica y de terror. De cualquier manerala racionalidad instrumental emerge enambas situaciones históricas.De la primera, en las manipulacionesde conceptos jurídicos que favorecen a suspolíticas reaccionarias en el poder comola ilegalidad de designar a los prisionerosde guerra, ‘combatientes enemigos’. De lasegundasituación,caracterizadaporHimm-ler,responsabledelproyectodepurificaciónde la nación alemana, además de suautorización en experimentos médicos conprisioneros de guerra, entre otros infamesejemplos de exterminio humano. Enambos existe la aversión jurídica y humana.Retomando el desdén de Gonzales hacia lalegalidad internacional, estas ilegalidadesy manipulaciones jurídicas fascistoides,no son más que las manifestacionesde una ‘tortura sistematizada’ que seanalizará en detalle posteriormente. Enconsecuencia, las fotografías, los videos ylas más de 1800 diapositivas que existenen poder del Pentágono, sólo confirmanlo que con regularidad se está afirmando ydemostrandoalolargodeestainvestigación:
  18. 18. 22Que el gobierno norteamericano no seintimida ante la irrupción criminal de sufascistización en el genocidio y torturade seres humanos, mucho menos, en ladispersión de su terrorismo de Estado,como de la instauración de un espacio deexcepción, donde casi todo le sea posible,siempre y cuando no haya una incómodaevidencia que se filtre a los medios decomunicación para hacer “posible suexistencia”. Es por esto que el cinismomilitar aduciría: “Don’t be afraid, it’s onlybusiness” (Roger Waters, 1988-1991,“What God wants, Part III”, del álbumAmusted to death).No obstante, si se piensa que laspreliminares argumentaciones sonexageradas, precisemos en las propiaspalabras de Alberto Gonzales, los objetivosde exclusión y eliminación, tanto jurídicacomo física en los prisioneros de guerra:“…Como usted lo ha dicho, laguerra contra el terrorismo es un nuevotipo de guerra, escribió Gonzales a Bush.La naturaleza de la nueva guerra da unamayor importancia a otros factores, comola capacidad de obtener informaciónrápidamente de parte de los terroristascapturados para evitar atrocidades contralos ciudadanos de EE.UU. Gonzalesconcluyóentérminosseveros[pornoaducirfascistoides]: A mi juicio, este paradigmahace que las limitaciones de Ginebracon respecto de los interrogatorios de losprisioneros enemigos [¿diplomáticamentese intimidaría si adujera tortura?] seanobsoletas” (John Barry, et al., 2004, 24de mayo, pp. 16-17).El ‘paradigma de lo obsoleto’,persistencia histórica del extremismo dederecha en las elites políticas, económicasy militares norteamericanas consecuenciade medios supralegales, las cuales orillana un ser humano a la muerte, siendoésta el gozo del poder soberano sobrela vida biológica mediante la tortura,utilizando frecuentemente, por ejemplo,la sodomización y humillación religiosacomo ‘dispositivos de información’. Estotambién es reflejo de la constante ilegalidadque la dupla anglo-estadounidense realizainfringiendo la Convención contra latortura de la ONU, ratificada, tal vez coninsolencia por Estados Unidos, así comotambién de la Declaración Universal de losDerechosHumanos,heaquílajustificacióna dicha insolencia gubernamental: “…Este instrumento internacional estableceque ‘ninguna circunstancia excepcional,ya sea un estado de guerra o la amenazade guerra, inestabilidad política internao cualquier otra emergencia pública,puede ser invocada como justificaciónpara la tortura’ y que las órdenes desuperiores ‘no pueden ser invocadas comojustificación de tortura’. Los manualesestadounidenses del ejército tambiéndicen que los soldados tienen prohibidoobedecer cualquier orden superior detorturar a alguien” (Jim Lobe, 2004:12).En lo referente a la Declaración Universalde Derechos Humanos, por lo menoslos primeros 15 artículos son violadosen relación con los prisioneros de guerra
  19. 19. 23o p e r a , n º 8torturados. Por su parte, el art. 5º declaraque: “Nadie será sometido a torturasni penas o tratos crueles, inhumanos odegradantes”, el art. 6º dice: “Todo serhumano tiene derecho, en todas partes,al reconocimiento de su personalidadjurídica” (Jesús Rodríguez y Rodríguez,1998. Tomo I: 111).De esta manera, queda destrozadoel arrogante e ilegal paradigma jurídicofascista del procurador de justicia de losEstados Unidos de América. Lo disertadoalertaqueelparadigmadeAlbertoGonzaleses la instauración de un enorme espaciojurídico de excepción y las leyes PatrióticaI y II son un grave ejemplo de lo descrito.Es decir, están extendiendo su paradigmacual infame horizonte biopolítico, nosólo a supuestas y paranoicas amenazasde guerra o situaciones de emergencia,como justificación a la transgresión yconsecuente eliminación de la vida yel cuerpo humanos del prisionero deguerra para torturarlo y asesinarlo concínica impunidad. Por otra parte, se estáextendiendo la biopolítica del terror blanconorteamericano como ya ha sido reiteradohasta el agobio. Tal es el lamentable casodel Minuteman Project, organizaciónxenofóbica de caza inmigrantes, sobretodo de latinoamericanos, agazapada enuna parte de nuestra frontera norte conEstados Unidos10. Ha sido a través deestos espacios jurídicos de excepción ysupralegalidad, lo que nos remite a fortioria los campos de concentración nazi.Esto también ha sido percibido por elpsicoanalista italiano, Alberto Sladogna:“… El mundo de hoy no es sino un grancampo de concentración, un Auschwitz, aunqueinvisible. Prosigue su acertada tesis: No obstanteque ya no hay banderas svásticas ni un payaso conbigotito -sino que ahora se enarbolan otras banderasy existe otro tipo de payasos-, el afán de exterminiopersiste”11.Breve excurso historiológicode la tortura norteamericanaComo dogma infalible se ha dichoque sin evidencias no hay ciencia. Así,pues, para nuestro caso, se hubieseafirmado que, sin testimonio fotográficono habría historias y mucho menos,torturas. Asimismo, una historia sindemostraciones, hechos concretos, a lavez que comprobables, no sería ciencia,sino ficción. Pero en ocasiones, que hansido continuas, la construcción social de larealidad es elaborada a partir de ideologías,confabulaciones y artimañas, toda una10 Es oportuno resaltar que en los Estados Unidos existen unas 676 organizaciones de odio racial legalizadas.Es decir, que en la clandestinidad su número podría aumentar. Véase José Steinsleger, “¿Racista yo?”, en:La Jornada, año 21, No. 7494, 6 de julio de 2005, p. 18.11 Si se desea profundizar acerca de esta contundente afirmación de Sladogna, véase Ángel Vargas, “Elmundo actual ‘es un Auschwitz, aunque invisible’: Alberto Sladogna”, en: La Jornada, año 20, No. 6916,28 de noviembre de 2003, p. 6A.
  20. 20. 24enajenación de la racionalidad –operaciónausente en los individuos–, que ahora seconciben prisioneros de una sociedaddel espectáculo. Por ende, se argumentacínicamente que sin fotografías no haytorturas ¿para quién?-, aunque el agentede los suplicios esté pisoteando al cuerpoinerme e inerte del prisionero con tal deencubrirlo. Mediante este sencillo sorites,la prisión de Abu Ghraib es real y visiblepara la carne desollada, así también para lagran mayoría de la sociedad iraquí.Abu Ghraib no fue el origen de lamuerte y la tortura, pues: “… desde hacemedio siglo Estados Unidos maneja comoválidos los métodos que ahora salen a laluz por medio de fotografías” (RobertoGarcía, 2004, 20 de junio: 6). Más decincuenta años en el negocio de la anatomíade la tortura, lo cual significa tanto lacreación de una institución como de laprofesionalización del exterminio para lademanda de los suplicios. En lo que serefiere a institución se encuentra la Escuelade las Américas, donde se ha capacitado,técnica y científicamente, a los verdugos dela derecha fascistoide norteamericana encontrainsurgencia, tortura y desapariciónde prisioneros políticos y de guerra, entreotras disciplinas infames del exterminiohumano. Es una actualidad con historia,porque desde hace cincuenta y ochoaños: “Una parte importante de los 61mil militares de 23 países egresadosde la Escuela de las Américas ha sidoidentificada como responsable de matanzas… así como de ejecuciones extrajudiciales,secuestros, colaboración con el narcotráficoyparticipaciónenescuadronesdelamuerte.Dictadores y represores han salido de susaulas: los argentinos JorgeVidela, LeopoldoGaltieri y Roberto Viola, el bolivianoHugo Bánzer, el guatemalteco EfraínRíos Montt, el ecuatoriano GuillermoRodríguez, el mexicano Mario ArturoAcosta Chaparro, el hondureño JuanMelgar Castro, el salvadoreño RobertoD’Aubuisson, los peruanos Juan VelascoAlvarado y Vladimiro Montesinos, elpanameño Manuel Noriega, el chilenoÁlvaroCorbalányelnicaragüenseAnastasioSomoza”. Sin omitir a los: “…45 milsoldados que fueron enviados a la guerrade Vietnam” (Sanjuana Martínez, 2004,12 de diciembre: 49). La gran mayoría deaquellos genocidas egresados que continúancon vida, radican en Estados Unidosgozando de una internacional impunidady protección apoyada por su mecenas delterror. Quién podría negar los beneficios delaglobalizacióndelaeliminación,apartirdeque: “Miles de militares latinoamericanosinvolucrados en torturas o asesinatos ensus países de origen residen en EstadosUnidos y, de alguna manera, conviven conmás de 500 mil refugiados víctimas de esoscrímenes” (Sanjuana Martínez, 2004, 13de junio: 52).Nuevamente reiteramos que AbuGhraib es una historia con actualidad,así como también es consecuencia de laspolíticas históricas de terror gubernamentalnorteamericano, a lo largo de más decincuenta años. Sólo que la CIA y el
  21. 21. 25o p e r a , n º 8Pentágono han innovado y adaptado laracionalidad instrumental fascista quelos distingue hacia la cultura que van aquebrantar, eliminar y ‘xenoprivatizar’para la realización de sus objetivosgeopolíticos. Inicialmente sucedió a travésde la limpieza política, es decir, empezaronpor el comunismo para continuar tras suderrumbe ideológico, con el terrorismoislámico que también fue propiciado yauspiciado por aquellas agencias de lamuerte. Recordemos a dos personajeshistóricos que fueron sus aliados paraluego convertirse en sus adversarios:Saddam Hussein y Osama Bin Laden.Del primero, el gobierno norteamericanolo apoyó en su lucha contra Irán y elexterminio de turcos con armas químicasasistidas por el gobierno fascistoide deEstados Unidos. Del segundo, su luchacontra los soviéticos. El protofascimonorteamericano germinaba para eliminarpaulatinamente al bloque comunistaque, representaba uno de los principalesobjetivos político-económicos de laselites de la ultraderecha norteamericana.Sin embargo, qué diría a este respecto lahistoria de la tortura en Norteamérica:“En 1967, sólo cuatro años después decompilar un manual de tortura para serusado contra algunos blancos soviéticosdestacados, la CIA operaba 40 centros deinterrogatorios en Vietnam del Sur comoparte de su Programa Phoenix, que matóa más de 20 mil sospechosos del Vietcong.En los centros, miles fueron torturadosen busca de información y terminaronasesinados”. Más adelante, Alfred W.McCoy argumenta que esta tortura estuvoorganizada y, por supuesto, supralegalizadaen un folleto instructivo, a saber: “Laexperimentación en tortura de la CIA enlos cincuenta y principios de los sesentafue codificada en un sucinto y secretofolleto instructivo sobre tortura, el manualde “Interrogatorios de ContrainteligenciaKUBARK”, el cual se convertiría en labase de un nuevo método de torturadifundido mundialmente durante lastres siguientes décadas [reasignándole elnombre de Manual Honduras].” En estetenor, con lo siguiente, sin llegar al agobiode la reiteración, se reforzará ese procesode fascistización elitista que surge desdearriba, es decir: “Estas técnicas fueronprimero difundidas a través del programade Seguridad Pública de la Agencia por elDesarrollo Internacional estadounidensepara entrenar a las fuerzas policíacas en Asiay América Latina [regiones continentalesque eran percibidas por el protofascismonorteamericano como semilleros decomunismo, pues fueron percibidas comoun peligro sólo para los norteamericanos]como el frente delantero de defensa contralos comunistas y otros revolucionarios”(Alfred W. Mc Coy, 2004, 3 de octubre: 4)Esta última referencia que sitúa a la torturacomo parte de la administración y políticaspúblicas norteamericanas, la vuelvenuna prerrogativa demagógicamenteindispensable para su sociedad. Culturale históricamente, la tortura –like anamerican way of life–, es ya parte de
  22. 22. 26la seguridad pública que se realiza enprivado: biopolítica del protofascismo.Por ende: “… Es obvio que la prácticasistemática de órdenes venía desde arriba.Lo que resulta notable es la amnesia,ignorancia o hipocresía de quienes vieron enlas aberrantes fotos de Abu Ghraib hechosinsólitos y sin precedentes en la historiade las fuerzas armadas estadounidenses”(Naief Yehya, 2005, 23 de enero:13).Cierto, nunca fue la primera vez, comotampoco ha sido un caso aislado comose quiso demostrar ante la prensa. Es unaorgía de órdenes sistemática y legalizadadesde arriba. Así es como se gesta elproceso de fascistización, desde las elites,con mecanismos como el dispositivo de latortura, en los cuales el alumbramiento alnuevo fascismo ya no es una eventualidadsoterrada, sino una organización delpoder desplegada a partir de las elites paraeliminar desde un individuo incómodo,hasta una sociedad subversiva en busca desu libertad verdadera.Hastaestemomentosehaargumentadocómo fue justificada y autorizada demanera supralegal la tortura, a partir delos memorandos fascistoides, es decir,desde las élites de derecha más radicales.También se ha señalado que no ha sidola primera vez que el gobierno de EstadosUnidos ha autorizado la tortura. AméricaLatina es un infame antecedente de lo queocurrió en Irak o Guantánamo. La elitefascista ha sido evidenciada con algunas delas fotografías menos obscenas de dichashumillaciones y crímenes difundidos en laprensa internacional. Es menester exponer,cierto, pero también analizar objetivamenteestos casos de infamia y tortura ocurridossobre todo en Abu Ghraib para detallarlo que el gobierno norteamericano quiereencubrir con hipócritas disculpas. Empero,no sería suficiente con la denuncia yexposición de los hechos, sino la explicaciónsociológica y jurídica, como tambiénfilosófica de las humillaciones y cómo sepueden referenciar en la actualidad.¿Sería suficiente la retrospectiva paraconfirmar lo que aun persiste y así ratificarla aberración que prevalece y que ha sidoparte del desarrollo imperialista de losEstados Unidos de América? Me refieroa la tortura y a la guerra, prerrogativasintrínsecas en su hegemonía económicay jurídica, las cuales son sistémicas, yaque jamás han sido una circunstancia delos tiempos pasados, mucho menos, sonun asunto coyuntural. En este sentido, elcinismo político y militar norteamericanointentan justificarlos ante el riesgo ine-vitable de su sistema económico, ya queel autoataque12del 11 de septiembre de2001, fue el pretexto, Irak la consecuencia12 Para este caso se podrían citar, entre otras, las aseveraciones del sociólogo Ulrich Beck a este respecto, en suobra: Sobre el terrorismo y la guerra, Barcelona, Paidós, 1ª ed., pp. 38-39: “En un mundo de riesgos globalesla divisa del neoliberalismo, a saber, sustituir la política y el Estado por la economía, pierde rápidamentepoder de convicción. En este sentido, es especialmente simbólica la privatización de la seguridad aérea enEstados Unidos. De este tema se ha hablado hasta ahora con desagrado, pues, en parte, la tragedia del 11de septiembre fue de elaboración casera. Es más, es muy probable que la vulnerabilidad de Estados Unidos
  23. 23. 27o p e r a , n º 8de tal excusa, la cual ha generado superseverante autopoiesis ante la necrosisdel sistema-mundo capitalista. Guerra ycivilización son concomitantes y la torturanorteamericana, principalmente, ha sidoinherente a dicho sistema. Quizá haya nadade novedad en los argumentos anteriores,pero los media nos invadieron bruscamentede atrocidades que siempre han ocurridoy han estado presentes en el beligerantedesarrollo capitalista norteamericano, enlas cuales se podrá comprobar que todala economía de la tortura que se ejercióen Abu Ghraib y Guantánamo, formanparte del propio sistema de tendenciaimperialista y en consecuencia, no ha sidouna situación aislada, coyuntural o, peoraún, una contingencia de indisciplinamilitar de unos cuantos jóvenes sinescrúpulos. A continuación se expondrá eldetalle de las torturas que se desplegaronsobre los prisioneros iraquíes, demostrandoque nunca fueron casos aislados y que laselites norteamericanas tenían conocimientopreciso de todas las torturas, pues ellasmismas las autorizaron.Cinismo y re-conceptualizaciónde la tortura antela evidencia gráficaVerdad es que las fotografías no revelan latortura y peor, que a partir de éstas se hayaoriginado. Con frecuencia exponen loexplícitodelabarbarie,comodemostraciónirrefutable ante la negación del verdugo,porque la anatomía y psique del supliciadoson la evidencia más vergonzosa. Dehecho, esta industria de la investigación,la muerte y la humillación que el gobiernonorteamericano en su historial político ymilitar, siempre hace de esto una situaciónarcana, como también inexistente, hastaque las evidencias emergieron de dichapenumbra política y han reiterado lo queya se conocía desde siempre en su historialbeligerante, reafirmando la intrínsecanaturaleza del gobierno norteamericano:el fascismo. Así fue denunciado por larecién fallecida escritora norteamericanaSusan Sontag, en lo relacionado conel encubrimiento de la realidad: “Elgobierno de Bush y sus defensores se hanempeñado sobre todo en contener undesastre de relaciones públicas -la difusiónde las fotografías- más que enfrentar loscomplejos crímenes políticos y de mandoque revelan estas imágenes. En primerlugar el reemplazo de la realidad con laspropias fotografías” (Susan Sontag, 2004,30 de mayo: 10).No obstante, para el propio gobiernonorteamericano, lo explícito de lasevidencias no le parecían ser torturas, sinocoerciones físicas, maltrato, o en el peorde los casos, ‘interrogatorios incentivos’o ‘armónicos’ al aseverar orgulloso desus virtudes militares, el mayor generalGeoffrey Miller13. Por lo tanto, cómo erael sentir del presidente George Walker13 Resultaría muy interesante reconocer el cinismo beligerante de este personaje, consultando la entrevista
  24. 24. 28Bush ante la infamia fotográfica: “Lareacción inicial del gobierno consistió enafirmar que el Presidente estaba indignadoy asqueado con las imágenes: como si lafalta o el horror recayera en ellas, no enlo que exponen” (Susan Sontag, 2004,30 de mayo: 10). Precisamente, aquí nointeresa el asco personal e hipócrita quele producen las evidencias fotográficas alpresidente norteamericano, en relacióncon la ilegalidad de la tortura, porqueél mismo lo autorizó. Es por eso que laconfrontación anterior, no es acepciónvalorativa que perjudique la cientificidadde lo investigado, porque ese asco es tanembustero como las disculpas ofrecidaspor el gobernante y las elites militaresfascistoides como elemental trámite depseudo diplomacia y marketing políticoante la sociedad mediatizada. Así, elgobierno norteamericano no reconoceque en estricto sentido, lo sucedido enla prisión de Abu Ghraib sean torturas,retomemos los argumentos del Secretariode Defensa Donald Rumsfeld, citadospor Sontag: “También se evitó la palabratortura. Es posible que los prisioneroshayan sido objeto de maltrato, en últimainstancia de humillaciones: eso era loque más estaba dispuesto a reconocer. Miimpresión es que las acusaciones hastaahora han sido de ‘maltrato’, lo cual meparece que es distinto en sentido técnicoa tortura –afirmó en una conferencia deprensa el ministro de Defensa–.Y por tantono pronunciaré la palabra tortura” (SusanSontag, 2004, 30 de mayo: 10). Estasaseveraciones no son más que la reiteraciónde su cinismo fascista, como tambiénuna farsa, ya que él mismo autorizó lastorturas. Empero, si para el secretario dedefensa las acciones violentas cometidasen su mayoría por mercenarios y soldadosde la policía militar no son torturas, quéson entonces. En estrictu sensu para lalegislación internacional, en particular laConvención contra la tortura y otros tratoso penas crueles, inhumanas o degradantes,en su Parte I, art. 1, nos especifica que:“(…) se entenderá por el término tortura todoacto por el cual se inflija intencionadamente a unapersona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicoso mentales, con el fin de obtener de ella o de untercero información o una confesión, de castigarlapor un acto que haya cometido, o se sospeche queha cometido, o de intimidar o coaccionar a esapersona o a otras, o por cualquier razón basada encualquier tipo de discriminación, cuando dichosdolores o sufrimientos sean infligidos por unfuncionario público u otra persona en el ejerciciode funciones públicas, a instigación suya, o con suconsentimiento o aquiescencia” (Jesús Rodríguez yRodríguez, 1998. Tomo I: 560).De esta manera, se resalta la justifica-ción perniciosa e ideológica de la necesidadde la tortura en las circunstancias excep-que le realizó el semanario Newsweek: “Cuestión de inteligencia”, entrevista al mayor general GeoffreyMiller”, Newsweek. En español, vol. 9, No. 36, México, 27 de mayo de 2004: 50.
  25. 25. 29o p e r a , n º 8cionales, por parte del gobierno fascistanorteamericanoparaelusodesupretendidaseguridad nacional. Ahora, qué legislael art. 2, sección 1, de la Convencióncitada para estas circunstancias de pseudoexcepciones:“En ningún caso podrán invocarsecircunstancias excepcionales, tales como estado deguerra o amenaza de guerra, inestabilidad políticainterna o cualquier otra emergencia pública comojustificación de la tortura” (Jesús Rodríguez yRodríguez, 1998. Tomo I: 560).Así pues, se ha demostrado y reiteradohasta parecer una obstinación, que laautorización de la tortura se ha originadodesde las elites militares, judiciales ypolíticas, lo cual origina la gestación delproceso de fascistización en la democracianorteamericana. Sin embargo, si se piensaque lo mencionado se exagera, qué decretael art. 2 en su parte 3, de la ya señaladaConvención contra la tortura: “No podráinvocarse una orden de funcionariosuperior o de una autoridad pública comojustificación de la tortura” (Jesús Rodríguezy Rodríguez, 1998. Tomo I: 560).No es cosa menor lo que se estáprovocando con lo anterior, sino que seestá instaurando un nomos de excepcióny exterminio a nivel internacional, puesse han trasladado prisioneros de guerra enaviones hacia países donde la tortura es unevento normal.También los barcos-prisiónson utilizados como espacios de excepciónpara interrogar, que es lo de menos, asesinary torturar. Más adelante se detallarán estossucesos. Luego, entonces, este nomos deexcepción ha sido personalizado para el casode la tortura, y generalizado para el asuntodel genocidio. Para lo cual, los gobiernosnorteamericanos hacen absolutamentenada. En este tenor, qué relación tiene parala actualidad, esta cuestión de exclusióny eliminación en el nazismo con lasenunciadas excepciones criminales en elprotofascismo norteamericano. Segúnla lúcida argumentación del filósofoGiorgio Agamben, entrevistado por eldiario español El País, en su interés porentender la actualidad en relación conlo sucedido en Auschwitz, responde queha sido: “Su estructura jurídico-política,lo que hizo posible que sucediera lo quepasó allí. Lo que permitió el horror. Losnazis no hicieron más que servirse de unafigura jurídica [prusiana], la del estadode excepción, para crear un espacio enel que todo estaba permitido, donde nohabía delitos porque no existían leyes. Ycontinúa: Intenté comprender Auschwitzcomo modelo, no como hecho histórico.Yese modelo, el del estado de excepción, esel que se está convirtiendo en norma. Allíestá Guantánamo o están los sin papeles,una teórica excepción que es monedacomún”14.14 Giorgio, Agamben, s.f., s. t., en: http://www.espacioalternativo.org/espai/spip7article.php3?id_article0370Consultada en agosto de 2004.
  26. 26. 30Cierto es que hoy el estado de excep-ción, esa estructura jurídico-político,es la norma, porque como bien lo hademostrado Agamben, hoy el campo deconcentración es el nomos de lo moderno,y los gobiernos fascistoides, como el queactualmente preside George Walker Bush,no es la irregularidad a la historicidadde ese gobierno genocida. Por lo tanto,demostremostécnicamentesilosprisionerosiraquíes han sido maltratados o humillados.En consecuencia, las siguientes revisionesde la tortura nos expresarán que técnicay sistemáticamente fueron humillados,torturados y asesinados en algunos casos.“Guantanamizar Irak”Fue esta la ordenanza del beligerantemayor general Geoffrey Miller al visitarla prisión de Abu Ghraib. Es innegableque lo que realmente estaba vociferandoera la autorización de la sodomización,humillación sexual y religiosa, es decir,consentir la muerte y tortura de losprisioneros iraquíes, al importar el modelofascista de Guantánamo a la cárcel deAbu Ghraib en Irak: “Nosotros vamos a‘Guantanamizar’ la operación. Podemoshacerlo de manera difícil o podemoshacerlo a mi manera” (John Barry y RodNordland, 2004, 10 de mayo: 18). Subicondicional cínica no excluyó alguna delas dos proposiciones, más bien cumplióambas integrándolas al sadismo sexual dela policía militar norteamericana. De talsuerte, cuál es la manera en cómo fuerondespachados los prisioneros iraquíesen Abu Ghraib. Un detallado y críticoartículo del periodista Seymour Hersh,titulado: “Tortura en Abu Ghraib. Lossoldados americanos brutalizaron alos iraquíes. ¿Qué tan lejos llegará laresponsabilidad?”, ofrece el detalle de lacrueldad, los implicados y responsables dedar las órdenes para ejecutar la tortura y elsadismo, los cuales fueron analizados enrelación con el reporte del general AntonioM. Taguba. Dichos abusos ocurrieronentre octubre y diciembre de 2003, enlos cuales se descubrieron numerososcasos de abusos criminales, entre ellossadismo y lujuria, ejecutados por la 372ªCompañía de la policía militar y tambiénpor miembros de la Comunidad deInteligencia Americana.Grosso modo, lo siguiente podría serla antesala de la Guantánamo way of life, yque más adelante se analizará el pormenorde cada una de las humillaciones sufridaspor los ilícitamente llamados combatientesilegales en la prisión de Abu Ghraib. Éstasfueron en general las tecnologías de latortura:“Les rompían linternas químicas y les vertíanel líquido fosfórico sobre los detenidos; desnudosles rociaron agua fría; los golpearon con un palo deescoba y de una silla; amenazaron a los detenidoscon violarlos; se le permitió a un guardia de lapolicía militar darle unas puntadas a un detenidoque fue herido después de ser azotado contra lapared de su celda; sodomizaron a un detenidocon una linterna química y quizá con un palo de
  27. 27. 31o p e r a , n º 8escoba, y usaron perros militares para asustarlos eintimidarlos con amenazas de ataque, e incluso enuna ocasión, un detenido fue mordido”15.En seguida, un breve detalle de lastorturas infligidas en Abu Ghraib:a) Sodomia y abuso sexual. Las primerasfotos que revelaron las torturas en laprisión de Abu Ghraib son relacionadascon el abuso sexual: el sexo oral y lasposturas alusivas a diferentes posicionessexuales, como la vejación de unamontaña humana desnuda, recordandoa las macabras fosas comunes en loscampos de concentración nazi, dondeeran arrojados por una pala mecánica,cual estiércol, al agujero de la ignominia.Por otra parte, los presos iraquíes fueronesposados y ridiculizados con calzonesfemeninos sobre sus cabezas, comotambién eran usadas bolsas negras quecubrían sus rostros, escenificando elpeyorativo mote de cabezas de trapo,exacerbando con desprecio y racismo sucultura. La pose perfecta para provocarla risa perversa de su verdugo, imagenque posteriormente delataría el juegopueril de los carceleros. Reforcemos lascaracterísticas del sadismo y el racismomordaz con lo siguiente. “Disponer alos detenidos, por la fuerza, en variasposturas sexuales explícitas para luegofotografiarlos; forzar a los detenidoshombres, desnudos a usar ropa interiorde mujer; forzar a grupos detenidoshombres a masturbarse mientras se lesfotografiaba y se les grababa en video,colocar una correa o cadena de perroen el cuello de un detenido y hacerque un soldado [Lynndie England]pose con él para la foto; colocarle a undetenido desnudo un saco de arenaen la cabeza, para luego disponerle dealambres en los dedos de manos y piesy en el pene, para simular torturas conchoques eléctricos; un policía militarejecuta un acto sexual con una detenida[existen las secuencias de las fotografíasdonde se le obliga tener sexo oral condos militares a la vez, mientras se lesomete con el cañón de una arma de altocalibre]; utilizar a incontrolables perrosde ataque para atemorizar y morderdetenidos; sodomizar a un detenido conuna lámpara de mano y posiblementeun palo de escoba [ya se demostró quetal posibilidad fue realidad]” (WaldenBello, 2004, 16 de mayo: 27). Peroqué significado tendría fotografiar lasodomía con los prisioneros, WaldenBello lo responde: “El hecho de quese animen a tomar fotos digitalesde sus depredaciones indica que nosienten que están haciendo algo malo.Como lo revela el informe Taguba,muchos soldados consideran el abusoa los detenidos como procedimiento15 Hersh, Seymour M.s.f. Torture at Abu Ghraib. American soldiers brutalized Iraqis. How far up the responsibilitygo? en: http://www.newyorker.com/fact/content/?040510fa_fact Consultada en agosto de 2004.
  28. 28. 32operativo estándar (SOP, por sus siglasen inglés), mientras otros afirman queno hay SOP alguno” (Walden Bello,2004, 16 de mayo: 27). Verdad es quela tortura es algo tan cotidiano para losejércitos norteamericanos, que ya tienenmanuales y procedimientos operativosestándares aprobados por altos mandos.Continuemos en destacar sólo algunosde estos procedimientos militares detortura.b) Impedir el sueño. Evitar el sueño a losprisioneros iraquíes es una tortura letalya que no se necesitan armas o derramarsangre, es una sutil inducción de terroral prisionero. Es decir, es una torturadonde no hay violencia física inmediata,pero sí tiene consecuencias posterioresirreversibles en el sistema nerviosocentral. Las consecuencias pueden serfatales, puesto que se deforma o pierdela personalidad, hay alucinaciones,complejos psicóticos violentos en sucomportamiento. En suma, la psiquees destrozada paulatinamente16.c) El Vietnam. Las fotos de las torturascometidas en Abu Ghraib trasciendenmás allá de la argumentación elitista dela ignorancia o la omisión voluntarias.Estos sucesos no son casos aislados deindisciplina militar, son viejas técnicasque recuperan su contemporaneidad enla violencia física que ejerce el verdugo,ya sea hombre o mujer. Ninguna torturaes, en amplio sentido, un simple juegotonto para evitar la ociosidad de lapolicía militar. Expliquémonos: “Laahora famosa fotografía de un prisioneroiraquí desnudo, encapuchado, paradosobre una caja con alambres conectadosa sus dedos de manos y pies y penese ha convertido en un símbolo delos abusos de presos en Irak que elPentágono argumenta fue cometida porunos cuantos soldados indisciplinados,pero veteranos militares dicen que lograbado en esta foto no es invento de laimaginación de unos cuantos sino unatécnica de interrogatorio conocida comoEl Vietnam, empleada en ese conflictoanterior” (Jim Cason y David Brooks,2004, 20 de mayo: 31). Luego, entonces,la tortura, costumbre de la disciplinamilitar norteamericana forma parte dela capacitación castrense, o por lo menos,durante sus invasiones colonialistasautorizadas por las elites en el poder. Lastorturas en sus diferentes perversionesjamás son espontáneas, pues estántotalmente autorizadas por altos mandos.A este respecto, André Glucksmannmanifestó: “Durante la guerra de Argelia[bien puede ser hoy Irak] la torturafue producto del capricho de generalesperdidos o elementos incontrolados:fue la pieza maestra de la estrategiaelaborada por el ejército francés [ingléso norteamericano para nuestro caso].16 Para tener una precisión sobre estos trastornos y algunos ejemplos de este tipo de tortura véase, BlancaValdés “Impedir el sueño, tortura letal”, en Milenio Diario, año 5, No. 1597, mayo 15 de 2004, p. 30.
  29. 29. 33o p e r a , n º 8En una guerra de liberación nacionalpor el ejército imperialista debe, paramantener el terreno, conquistar ala población, y para conquistar a lapoblación emplea a fondo el terrorismo(André Glucksmann, 1975: 29).Como se puede observar, quedanrefutadas las suposiciones de los casosaislados o la imaginación sádica de losmilitares, así como su indisciplina aldesplegar la biopolítica de la tortura. Estassemejanzas también fueron denunciadashace más de treinta años por el filósofofrancés.Sodomización, pornografía ytortura sexual:tecnologías enel rito del suplicioLa vergüenza, que en el sexo es una pasiónviolentaVoltaire. Comentario sobre el libro De losdelitos y de las penas de Cesare Beccaria“El sexo es, a un tiempo, acceso a lavida del cuerpo y a la vida de la especie.Es utilizado como matriz de las disciplinasy principio de las regulaciones”. …Pero también se convierte en tema deoperaciones políticas, de intervencioneseconómicas (mediante incitaciones o frenosa la procreación), de campañas ideológicasde moralización o de responsabilización: sela hace valer como índice de fuerza de unasociedad, revelando así tanto su energíapolítica como su vigor biológico” (MichelFoucault, 2002: 176-177). Trasgresiónfinalmente, violentar al cuerpo en laintimidaddesusexualidadcontodalaveniade los altos mandos militares conducidospor manuales y especificaciones de cómodeberían ser torturados y humillados,incluso asesinados. En consecuencia, no esmás que biopolítica del poder, exterminiopersonalizado, esto es realmente la tortura.Lo inmaculado en la sexualidad debía serviolada, no importaba el objeto transgresoro inquisidor, según sea el objetivo porejecutar: gozo o investigación. No haysacrilegio, sólo esparcimiento pornográficoy euforia. La tortura se ha vuelto inclusiveun souvenir, el progreso tecnológicotambién ha beneficiado a las ordalíasdel verdugo: la foto o el video hacen delsuplicio y la muerte, un recuerdo personalo, un grotesco obsequio para los amigos oenemigos. Por tal motivo, en las antiguascivilizaciones, también era necesaria unaevidencia de humillación, para lo cualeran cercenados cabezas y órganos sexualesdel pueblo derrotado como trofeos detriunfo, puesto que eran parte del botín.Así, la expresión del poderío hacia elexterminio de las poblaciones enteras,serían reclamadas por la encarnación de labiopolítica en voz y voluntad inexpugnabledel emperador: ¡Exterminadlos a todos!17.17 Se está aludiendo a Merenptah, el sucesor de Ramsés II, en su triunfo de una batalla contra los libios.Véase Elías Canetti, Masa y poder, Madrid, Alianza, 4ª reimpresión, 1999, pp. 65-66.
  30. 30. 34Dejemos por un momento losexterminios en las civilizaciones antiguasy regresemos a la actualidad de lashumillaciones sexuales en Abu Ghraib.Exultante gritó la soldado raso LynddieEngland: “He’s getting hard”, esto sucedíamientras dos detenidos desnudos, uno deellos se estaba masturbando frente a otro derodillas con su boca abierta18. Esto formaparte del testimonio y declaraciones de loque presenció el especialista de la policíamilitar, Matthew Wisdom y que incluyó elgeneral Antonio M. Taguba en su reporte,destacado por el periodista SeymourHersh. Esta vejación de intenciónhomosexual que estaban padeciendolos prisioneros, formaba parte de lasdisposiciones de ablandamiento de losdetenidos, pues los altos mandos sabíanque aquello afectaría su posición religiosa.Orgulloso de sus deberes, el sargento depersonal, Ivan L. Frederick II, le espetóa Wisdom que observó furtivo: “Miralo que hacen esos dos animales cuandolos dejas solos por dos segundos”19. Lastorturas sexuales con referencia psicológicay física no terminaron ahí, continuaron lassimulaciones de sexo oral y masturbación.De hecho, en una foto que hicieron“clásica” los medios de comunicaciónpor su degradación, aparece LynddieEngland caracterizándose como unasimpática jovencita que disfruta lo quehace, balanceando un cigarrillo en suboca, levantando su pulgar izquierdo enseñal de It’s cool -fenomenal, está fregón- yapuntando con sus dedos hacia los penes deprisioneros desnudos, pero encapuchados,en especial, uno que se está masturbando.Ciertamente, en el artículo 12 del “Con-venio de Ginebra relativo al trato de losprisioneros de guerra”, en lo referente a laprotección general de los prisioneros deguerra, declara al respecto: “Los prisionerosde guerra se hallan en poder de la potenciaenemiga [Estados Unidos de América],pero no de los individuos o cuerpos de latropa que los hayan aprehendido” (JesúsRodríguez y Rodríguez, 1998, T. III:814). Trágicamente todo se ha incitado ala inversa, pues el gobierno norteamericanoha desplegado todo un enorme dispositivode exterminio, cual guerra ilegal contraIrak, ocasionando una reacción en cadenade crímenes de guerra y atrocidades ilega-les por parte de los ejércitos invasores y,del otro frente, una creciente guerrillaurbana y atacantes suicidas. Ahora bien,indistintamente si cada brutalidad delconflicto bélico estuviera tipificada enun sistema jurídico, eso no acortaría ladistancia entre barbarie legal o ilegal, sinoque dicha bifurcación no existiría, ya quesiempre coincidirían en el acto mismo dela barbarie.Los manuales de la tortura se van ade-cuando a la cultura que piensan eliminar,por eso los inquisidores del cuerpo sabían18 Ibíd., Seymour M. Hersh, Torture at Abu Ghraib…19 Ibíd., Seymour M. Hersh, Torture at Abu Ghraib…
  31. 31. 35o p e r a , n º 8exactamentecómodoblaralosmusulmanes,desgraciadamente, es una táctica más detortura. Es cierto que muchas mujeresy hombres musulmanes torturados convejaciones sexuales, hubiesen preferido lamuerte. Para la activista Medea Benjamin,fundadora y directora de la ONG GlobalExchange, a este respecto manifestó que:“… en una sociedad musulmana, la viola-ción ‘es peor que la muerte’, y añadió: ‘Sise sabe que fueron violadas, muchas veceslo que les pasa a ellas es que un miembrode la familia las asesina, por la gran ver-güenza que tiene la familia. Es muy difícilque hablen’” (Sanjuana Martínez, 2004,16 de mayo: 38). Existe otro particulartestimonio que recaba Medea Benjamín,el de Haj Medi al Jamel, en el cual sufamilia fue detenida y secuestrada en unade tantas redadas fascistas del ejércitonorteamericano y mercenario. En dichoasalto domiciliar, su padre falleció. Lasdisculpas no se hicieron esperar, peroAl Jamemel no las aceptó y decidió de-nunciar las atrocidades, pero trataron desilenciarlo con una cínica compensaciónde 2 mil dólares. Él insistía en denunciarasistiendo a un cuartel cercano y esta fue laexperiencia que padeció al ser interrogadopor un militar acerca de unas explosiones:“… puso su mano bajo mi barbilla y meechó al suelo. Por un rato me aplastó yme dijo que si vomitaba me tenía quetragar el vómito. Luego me pegó con sumano y me pateó. Después me dijo que sirechazaba contestar sus preguntas, me iba air muy mal. Posteriormente lo condenaríaa un pornográfico escarmiento: ‘Voy atomar fotos de tu esposa, tu madre y tuhermana desnudas, luego las voy a colocaren el satélite como una película porno’. Laúltima vez que me pegó, me desmayé y yano puedo recordar nada más” (SanjuanaMartínez, 2004, 16 de mayo: 39).Por fortuna de la vida personal deHaj Medi al Jamel y de su familia, exceptopor el asesinato de su padre, fue sólo unaamenaza posterior a una golpiza y, máxime,un escrupuloso interrogatorio incentivode información procesable, por aludir alfascistoide Geoffrey Miller. Empero, mejordemos lugar a sus propias palabras conrespectoalaanteriortortura,locualresaltarádicha personalidad fascista y cínica: “Nohay vileza en nuestra organización, nadieviola los procedimientos deliberadamente.Pero sí cometemos errores razonables”(Dehghanpisheh, 2004, 27 de mayo:50). Según esta disertación fascista, latortura como el exterminio iraquí sonracionalmente justificados20. Es decir, laorganización tecnológica de la eliminación,20 Tal fue el caso de la devastada cuidad de Faluya, ocurrida oficialmente el 8 de noviembre de 2005, en loreferente con el exterminio iraquí. Allí fue ejecutada una ofensiva nombrada “Operación Furia Fantasma”,que tenía como objetivo principal la captura o asesinato del líder de Al Qaeda en Irak, Abu Muab AlAzarqaui, el cual no se concretizó. Ya que otro de los objetivos de la Operación Fantasma que, por cierto,tiene un parecido de mote y violencia con la Blitzkrieg (la guerra relámpago) nazi, cuando Hitler decidióinvadir Polonia el 1 de septiembre de 1939. Se presumió que ahí sí derrotaron a toda la resistencia en casidos semanas, nuevamente las macabras coincidencias. De hecho, sus objetivos políticos, “la instauración de
  32. 32. 36no aplica con seres humanos, muchomenos si se relaciona con los crímenesciviles iraquíes, porque son parte de losfamosos daños colaterales. Pues se refiere aobjetos verificables, al deducir que debenasimilar su-estar-muertos, y es deberdel fascismo geopolítico su eliminacióninmediata: descargar municiones, bombas,misiles, gases y granadas de maneraquirúrgica y anatómica sobre el cuerpo yla población. Sólo así se evitarían menoserrores razonables. He aquí otra expresiónfascista y cínica a este respecto, en relacióncon la masacre en Faluya en palabras delgeneral norteamericano Tommy Franks:“No contamos los cadáveres” (ColinBrown y Laurance Jeremy, 2004: 38),pues el interés del fascismo marcial es laprecisión en la eliminación humana. Enconsecuencia verificarán, de acuerdo aesta infame racionalidad, la efectividad delporvenir funesto insuperable: el exterminio.Cotejando y aniquilando las propiedadescuantificables y controlables del errorcientífico de los daños colaterales, masno del genocidio iraquí. Por eso surgen ycontabilizan errores en la administraciónde la tortura, la guerra y el cinismo. Lamuerte de los civiles es ya mimesis sobreun error razonable en una racionalidadcínica. De acuerdo con los silogismosfascistas, no existirían el genocidio o lalimpieza étnica o racial, sino toda unaorganización sistemática para privar, ocultaro justificar el error, pues sólo se obedecenórdenes castrenses superiores. De cualquiermanera, la serpiente muerde su propia colaal enredarse en falacias fascistas. Con certerarazón lo expresóTheodor W. Adorno a esterespecto: “La apariencia se hace total en lafase en que la irracionalidad y la falsedadobjetiva se esconden tras la racionalidady la objetiva necesidad [de la justificaciónen el equívoco inevitable]” (Theodor,W. Adorno, 1984: 236). Ésta es, pues,la cientificidad fascista norteamericana.De hecho, siguiendo la lógica de estapolítica de extrema derecha, el progresoy la democracia son cuantificables por laprecisión de las ofensivas inteligentes quepatean culos. De este modo, todos loscuerpos reventados, tanto de los invasoresde la libertad y la democracia” fascistoide, no fueron posibles. Sólo provocaron que la insurgencia sefortaleciera en el futuro. No obstante, lo más desafortunado fue el genocidio que arroja una conservadoracifra de entre mil 500 ó mil 600 víctimas civiles, que para el fascismo norteamericano sólo representan “bajasde la resistencia”. ¿Acaso la eliminación de civiles no cuentan? Así como también los 200 mil desplazados,consecuencia de las redadas y operaciones bélicas. La arenga marcial del teniente coronel Mike Ramos no sehizo esperar: “Aquí hay todo un cargamento de pateadores de traseros. (…) ‘la libertad y la democracia’ seimpondrán en Fallujah en cuestión de días”, Kim Sengupta “Comienza EU la muy demorada batalla pararecuperar Fallujah”, La Jornada, año 21, No. 7258, 8 de noviembre de 2004: 26. Además, es indispensableresaltar el contexto de la reconstrucción de la ciudad, como el de la opinión iraquí posterior a este ataque delas fuerzas norteamericanas, las cuales les ofrecían 4 mil dólares para la recuperación de sus viviendas, véaseel artículo de Edgard Wong: “La insurgencia vuelve a crecer en Faluya”, El País, año XXX, No. 10268, 16de julio de 2005: 7. Como también el detallado artículo de Sanjuana Martínez, “‘Genocidio’ en Faluya”,Proceso, No. 1469, 26 de diciembre de 2004: 44-47.
  33. 33. 37o p e r a , n º 8como de los iraquíes, sólo limitarían elprogreso del capitalismo, mejor dicho,del imperialismo y, en consecuencia,aquéllas atrocidades sólo serán sus erroresrazonables en la racionalidad instrumentaldel imperialismo económico. En suma, laesencia en la eficacia de la economía deguerra para su racional desarrollo, es lano contabilidad de los cadáveres que éstaproduce.Retomando el tópico de la biopolíticade la tortura autorizada por la duplaWashington-Londres, los insultos verbales,las golpizas y las posiciones estresantes, asícomo la violación y humillación sexualsabían de la vulnerabilidad sexual que podíaocasionar sobre los iraquíes: “La torturaencarna la violación de otro individuo. Lanaturaleza sexual de estos actos muestraque los torturadores comprenden el papelcentral de la sexualidad para la identidadde sus víctimas”. En este sentido, “… lapornografía del dolor que muestran estasimágenes es de naturaleza vouyerista.Se representa el abuso para la cámara.Es público, teatral, y cuidadosamenteescenificado” (Joanna Bourke, 2004, 30de mayo: 12). Cierto es, cuidadosamenteescenificados para el gozo pornográfico yde sodomía en los soldados de la policíamilitar, como bien aduce la investigadoracanadiense Joanna Bourke: “Estas imáge-nes obscenas tienen su contraparte enla peor pornografía sadomasoquista noconsentida. Está erotizado el infligir eldolor” (Joanna Bourke, 2004, 30 de mayo:12). Más bien, la tortura y la humillaciónestán sodomizadas, pues el erotismo noimplica violentar la sexualidad, muchomenos, quebrantar su intimidad. Es decir,el erotismo desea y pretende acceder einteriorizarse en la sexualidad e intimidadde su amante con el consentimiento delamor y el enamoramiento, es la certeza deestar abierto-adentro para él o ella, mas node la transgresión, corrupción, violacióno tortura. Entonces, si la intimidad es loprivado, lo inescrutable, hasta que se lehaya concedido a uno la confianza delamigo o del amante, sólo así se puedeacceder sin dañar. No obstante, también sepuede conseguir la admisión mediante laviolencia, por eso se insiste, no pueden sertorturas eróticas o erotizadas. Asimismo,la intimidad y el intimar, son un estaradentro, sin embargo, esta interioridadpuede corromperse en relaciones depoder, como lo es el sadomasoquismo y,la intimidación para infundir miedo. Porlo tanto, ese estar adentro pudo pene-trarexitosamente en el prisionero(a) iraquí.De esta manera, la tortura sexualizadalogra su objetivo: “El interrogatorioincentivo o el armonioso –cínicamenteasegura Geoffrey Miller–, son las manerasmás efectivas de obtener información útilprocesable. Yo diría que obtenemos de un25 a 30 por ciento más de información.Lo hacemos más rápidamente y tenemosuna mayor validación de la informaciónque conseguimos” (Dehghanpisheh,2004, 27 de mayo: 50). Hay que resaltarque a este dispositivo o proceso deadministración gerencial-marcial del
  34. 34. 38fascismo norteamericano de la tortura,le hizo falta la supervisión, aunque síla contiene, sólo que al halcón-gallinade Miller se le olvidó mencionarla. Esgerencial-administrativo, puesto que sedeben resaltar los aspectos administrativosde la tortura: interrogatorio intensivo;información útil procesable; porcentajesde la producción –de la muerte y latortura–, y finalmente, la validación dela información-suplicio que se obtiene.Resumidamente, una administracióntotalitaria de los cuerpos.Además, la gravedad de los otrosobjetivos de la tortura pornográfica son,comenzando con el factor concupiscente:la humillación sexual, homosexual, lasodomización anal, el aparente y real sexooral, y las violaciones sexuales a mujeresarrestadas en las redadas por parte de losmilitares norteamericanos principalmente.En segundo lugar está el aspecto religioso,en el cual consiguieron penetrar enabstracto al prisionero, al inducirlo a ladesobedienciasexual.Así,aliniciarelaccesoal cuerpo supliciado, el aspecto concreto,se ocasiona la otra degradante mediación,la subjetiva, el quebrantamiento de su fe alcorromper las restricciones del Islam en losaspectos del cuidado de la perversión en lasexualidad. Desgraciadamente, en algunassituaciones, ambas se correspondieron parahumillar, torturar y asesinar. Estas sonlas localizaciones de la tortura, las cualesaseveran y confirma que jamás han sidotorturas eróticas. Por eso, aún adquierevigencia la citada argumentación deFoucault, al sostener que: “El sexo es, a untiempo, acceso a la vida del cuerpo [y porsupuesto, a la subjetividad] y a la vida de laespecie” (Michel Foucault, 2002: 176).Queda demostrado que el poderíonorteamericano no se detiene ante elfascismo. Al contrario, se goza y si poresto se tiene aún el prejuicio de que es unaexageración, a continuación se analizaránmás evidencias.Sexy-interrogadoras operras calientes del infiernoII-Misión GuantánamoEl título para la presente sección esobra del humor negro del investigadorNaief Yehya, pues éstas no son más que:“…innovaciones que ha aportado la actualguerra contra el terrorismo, aparte de laamplia documentación masturbatoriaque ha producido Abu Ghraib para losaficionados del masoquismo…” (NaiefYehya, 2005, 20 de feberero: 11). Además,Lynddie England no fue la única cínicasexo-servidora a disposición de los altosmandosdelapolicíamilitarenAbuGhraib.En la cárcel de Guantánamo tambiénocurrieron humillaciones sexuales con lafinalidad de la degradación religiosa de losprisioneros, he aquí una experiencia de eseestar adentro que ya fue explicado:“Desde hace tres años, Hani Hanjour unsaudiata de 21 años se encuentra detenido en la BaseNaval de Guantánamo. Su delito: haber estudiadodurante tres meses de 1997 en una academia para

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