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Autores y Compositores
Boyacenses.
Volumen 1.
Apuntaciones para la Historia
de la Música en Boyacá.
“Acción de una polít...
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ING. JOSÉ ROZO MILLÁN
Gobernador de Boyacá
DRA. PAULINA ROZO MILLÁN
Gestora Social
Dr. JUAN CARLOS MARTÍNEZ MARTÍN
Secre...
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Boyacá grata y tierra buena, de nobles y fecundos ingenios, no ha sido esquiva en la
producción de autores y compositore...
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La historia nos ha enseñado que no han sido pocos los padres de nuestra cultu-
ra musical que permanecen en el anonimato...
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“Porque nadie ama lo que no conoce…” Es la frase que hemos acuñado en
la dinámica de las presentes generaciones, porque ...
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Julio Flórez Roa
José J. Dueñas
Francisco Cristancho C.
Luis Martín Mancipe
César Puerto
Jorge Camargo S.
Luis Manuel Pa...
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“Los versos de Flórez llegan al alma por eso su
pueblo le amo, y le ama todavía”.
Nació en Chiquinquirá, el 21 de mayo d...
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“Puntillón”, basando su reclamo en lo escrito en un
libro firmado por José Vicente Ortega Ricaurte y Jetón
Ferro, sobre...
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MIS FLORES NEGRAS
Pasillo
Julio Flórez
Oye: bajo las ruinas de mis pasiones,
y en el fondo de esta alma que ya no alegr...
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El Maestro José J. Dueñas Ramírez, nació en Gua-
yatá en 1903 y murió en Bogotá en el año 1985.
Hijo y nieto de músicos...
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y para estudiantina de obras de compositores co-
lombianos, los cuales tuvieron, como sus propias
obras, el particular ...
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ARRULLO
Canción de Cuna
José J. Dueñas
Duérmete mi niño.
Duérmete mi amor.
Apaga tus ojitos.
Arrorrorro.
Ángeles del ci...
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El Maestro Francisco Cristancho Camargo, nació
en Iza, el 27 de septiembre de 1905. Desde muy
niño demostró sus inclina...
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Moltó, surgió una gran amistad y ambos fueron lla-
mados por el alemán Marek Weber, para que inte-
graran su orquesta a...
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Maestro Francisco Cristancho y su esposa
Sofía Hernández.
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Nació en Soatá el 29 de julio de 1908, en el hogar
formado por Martín Mancipe Latorre y María de Je-
sús Briceño. Muy n...
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Transcribimos algunos apartes y el análisis que
hace su hija María del Pilar: “En nombre de Dios
Todopoderoso, Supremo ...
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Chiquinquirá 1925.
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tetes y marchas fúnebres. Varias de sus obras las
consagró, como homenaje de cariño a su esposa
Aura María Arenas de Pu...
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El torbellino “Fiesta Hogareña” fue interpretado la
primera vez por la Banda Sinfónica de la Policía Na-
cional, bajo l...
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Nació en Sogamoso el 12 de Junio de 1912 en el
seno de una familia de músicos. Su padre Jorge
Camargo Angulo, fue un gr...
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Sus premios y galardones los obtuvo como director
de orquesta, compositor e instrumentista; en 1948,
se encontraba radi...
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CHATICA LINDA (Bambuco)
Jorge Camargo
Ven pacá, más pacá
Venga priesteme su getica
y en después me dirá
si me quere sum...
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En 1938, el Maestro Luis Manuel Parra Caro, fue
nombrado como profesor de la Escuela Urbana de
Sativanorte, al reconstr...
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El Maestro Luis Manuel Parra Caro, es compositor del
Himno de Corrales, el cual fue estrenado durante la
conmemoración ...
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ROMANCE LLANERO
Joropo
Luis Manuel Parra Caro
Como una reina, bajo palmeras
la noche aquella, te vi llanera
prendiste e...
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Nació en Somondoco, el 1 de febrero de 1921, en
la familia formada por Don Otoniel Dueñas y Doña
Patrocinio Perilla. De...
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billista del conjunto, destacándose su voz en “Fusa-
gasugueña”, y las rumbas criollas “Opita” y “Llane-
rita”. En Bogo...
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NEGRITA
Danza
Luis Dueñas Perilla
Negrita,
tú viniste en la noche
de mi amargo penar,
tú llegaste a mi vida
y borraste ...
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Héctor José Vargas Sánchez, nació en Tinjacá, Bo-
yacá, el 4 de julio de 1921; fue bautizado y criado en
Sutamarchán, d...
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lidaron el dueto Martín y Vargas, con el cual dieron
a conocer parte del repertorio del maestro Héctor
Vargas; años más...
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SOY BOYACENSE
Bambuco
Héctor Vargas
Noble es mi ancestro de Nemqueteva.
Saguamanchica, Idacansas,
de Nemequene, de Tisq...
36
Nació en el municipio de Tenza el 17 de Mayo de
1924. Hijo único de Alejandrina Mora y Milcíades
Medina de quien a muy ...
37
Vinculado al Ministerio de Educación Nacional, y
por los traslados que dan a los educadores, vivió en
varias poblacione...
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EL GUAYATUNO
Torbellino
Efraín Medina Mora
Atardecer bonito, atardecer precioso,
lleno de encanto y aroma, fragante pur...
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Este ilustre compositor e intérprete boyacense nació
en Moniquirá, la “Ciudad dulce de Colombia”, el 28
de julio de 192...
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Guabina y el Tiple”, haciéndolo según sus propias
palabras, “Sentir más colombiano que nadie”. El
Maestro Gustavo Motta...
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MONIQUIREÑA
Bambuco
Gustavo Motta Beltrán
Moniquireñita hermosa
porque te muestras tan rara
con tu cara primorosa
dicho...
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tos instrumentos animó muchas reuniones y dio
serenatas, esta práctica le formó musicalmente y
estimuló su vena composi...
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Maestro Raúl Sánchez Niño, como el “Rey de la
bandola en Boyacá”.
A renglón seguido exalta sus capacidades artísticas,
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EL PAÑOLÓN
Bambuco
Raúl Sánchez Niño
Alguien le cantó a la ruana
yo le canto al pañolón
porque es prenda colombiana
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Nació en Firavitoba en el año 1926. Sus padres fue-
ron, Pedro Celestino Amézquita y María de Jesús
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pero no podía abandonar la carrera, por eso viajaba
desde Belencito a Bogotá, para recibir una clase a las
11 de la mañ...
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HIMNO DE LA JUVENTUD
Guillermo Amézquita Nossa
CORO
Alegría somos y salud
esperanza canto y corazón,
y grandeza, fuerza...
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Domingo Hernán Acero Niño, nació en Corrales el
30 de enero de 1927. Hijo de Santiago Acero Torres
(nacido en Corrales)...
HISTORIA DE BAILE Y PERSONAJES REPRESENTATIVOS
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HISTORIA DE BAILE Y PERSONAJES REPRESENTATIVOS

  1. 1. 1
  2. 2. 2
  3. 3. 3 Autores y Compositores Boyacenses. Volumen 1. Apuntaciones para la Historia de la Música en Boyacá. “Acción de una política pública para el desarrollo cultural de Boyacá” Proyectos: “Seamos buenos ciudadanos” y “Docentes actualizados”
  4. 4. 4 ING. JOSÉ ROZO MILLÁN Gobernador de Boyacá DRA. PAULINA ROZO MILLÁN Gestora Social Dr. JUAN CARLOS MARTÍNEZ MARTÍN Secretario de Educación de Boyacá MAESTRO JOSÉ RICARDO BAUTISTA PAMPLONA Secretario de Cultura y Turismo de Boyacá ISBN: 978-958-8394-07-7 Grupo Técnico Investigación – Redacción de textos PABLO EMILIO SANABRIA SALAMANCA Especialista en Pedagogía del Folclor Diseño D.G. ISMAEL MENESES (Diseño de carátula) D.G. EDGAR FERNANDO LEÓN CHAPARRO D.G. JUAN GUILLERMO WALTEROS ALBA Fotografía OFICINA ASESORA DE COMUNICACIONES GOBERNACIÓN ARCHIVOS PARTICULARES PABLO E. SANABRIA S. Partituras FRANCISCO CRISTANCHO S. GERMÁN MORENO S. Corrección de Estilo MG. JULIO ROBERTO SANABRIA SALAMANCA Secretaría de Cultura y Turismo de Boyacá Carrera 10 Nª 19 - 17 Teléfonos: 7426547 - 7423547 - 7423179 Fax: 7426548 Correo: cultura.turismo@boyaca.gov.co Tunja - Boyacá - Colombia Primera edición Julio de 2010 Impresión BUHOS EDITORES LTDA. Diag. 57 No. 7-34 - Barrio Santa Rita Tel. 7442264 Tunja - Boyacá - Colombia Documento de divulgación cultural. No comercial. Prohibida su venta.
  5. 5. 5 Boyacá grata y tierra buena, de nobles y fecundos ingenios, no ha sido esquiva en la producción de autores y compositores que han dejado profundas huellas de su talento en el espectro musical de Colombia. En el propósito de estimular la cultura y exaltar el arte, esta administración ha procurado estimular todas aquellas manifestaciones que enaltezcan nuestro legado cultural y forta- lezcan nuestra identidad, hoy visiblemente afectada por expresiones foráneas. Con esta publicación, que hemos denominado “Apuntaciones para la Historia de la Músi- ca en Boyacá”, pretendemos iniciar una serie de publicaciones orientadas a rescatar las expresiones musicales de nuestro departamento, divulgar nuestros valores terrígenos y despertar en la juventud el interés por las causas propias. Con la presente publicación se aspira a exaltar nuestros valores musicales, rendir home- naje a la pléyade ilustre de nuestros compositores y rescatar del olvido a autores que colmaron una etapa brillante de nuestra tradición musical. Esta publicación, que bien puede considerarse como una especie de álbum de autores y compositores Boyacenses, a favor de ilustrar sobre la vida, expresión artística e ingenio de nuestros compositores, una vez concluida, será fuente obligada de consulta para especialistas y profanos que se interesen por conocer y admirar el talento e inspiración de nuestros coterráneos. Bienvenidas este tipo de publicaciones, que ilustran y recrean a la opinión ciudadana y demuestran que Boyacá sigue marcando la pauta en cuanto al arte, inspiración y patrio- tismo se refiere. JOSÉ ROZO MILLÁN Gobernador de Boyacá
  6. 6. 6 La historia nos ha enseñado que no han sido pocos los padres de nuestra cultu- ra musical que permanecen en el anonimato, muchos han abandonado nuestra tierra o han fallecido llevándose consigo sus producciones, sus experiencias y los secretos de sus virtudes. En otros casos conocemos algunas producciones, nos impactan, nos gustan, pero no sabemos quiénes fueron sus autores y por consiguiente no tenemos cómo hacerles un reconocimiento. Si para quienes hacemos estas reflexiones resulta de vital importancia reco- nocer y valorar a los autores y compositores que hoy llenan el acervo musical de Boyacá, con mayor razón resulta importante que las nuevas generaciones tengan a su alcance las fuentes básicas, para enterarse de los aspectos bio- gráficos de quienes han contribuido con sus manifestaciones artísticas a ca- racterizar nuestro departamento en el orden de lo poético musical. Lo anterior, ratifica nuestra obligación con la Educación Básica de permitirle a niñas, niños, jóvenes y adolescentes, explorar todas las artes y, dentro de ellas, identificar sus gustos, habilidades y destrezas para potenciarlas; tarea difícil que debe ser asumida por el docente, generalmente especialista en solo un campo de la educación artística y, en el peor de los casos, por un docente de otra área; por eso este material les permitirá trabajar el campo de la música, contextualizado en su entorno por nuestros personajes. Un viejo aforismo de la cultura popular nos induce a reflexionar sobre el binomio “conocimiento” y “amor”: “Nadie puede amar lo que no conoce”. En este sen- tido han venido actuando, la Gobernación de Boyacá, la Secretaría de Educa- ción y la Secretaría de Cultura y Turismo del Departamento, permitiéndonos hoy presentar a la luz pública este “Álbum de autores y compositores Boyacenses”, como una contribución para que propios y extraños, niños, jóvenes, adolescen- tes y mayores, tengamos una semblanza inacabada pero fiel, de un grupo de representantes de nuestras manifestaciones musicales en Boyacá, en el marco de los proyectos: “Seamos buenos ciudadanos” y “Docentes actualizados”, atendiendo a la diversidad cultural y regional, aportando un esfuerzo efectivo hacia la identidad, el arraigo y amor por lo nuestro. Adicionalmente, estos textos sirven para que los docentes busquen en su municipio, en su entorno local, los JUAN CARLOS MARTÍNEZ MARTÍN Secretario de Educación de Boyacá artista del presente en cada campo de la educación artística, que lo acompañen en el proceso de formación de los estudiantes, pues aunque este documento harán una enorme recopilación, siempre habrá nuevos artistas y virtuosos en desarrollo, quienes a pesar de no tener un reconocimiento, son los que sostie- nen los procesos culturales en cada rincón del departamento. La compilación que hoy tienen en sus manos, recoge los esfuerzos de cuidado- sas y detalladas consultas de fuentes primarias y secundarias, en textos que van dibujando la personalidad de estos músicos, sus andanzas, gratificaciones y tro- piezos, logrando darnos lo mejor de sus vidas reflejadas en infinidad de bambu- cos, pasillos, guabinas, danzas, rumbas y muchos otros ritmos, cuyas partituras en algunos casos, se conservan en nuestras bibliotecas y centros de documen- tación. Si bien es cierto que todos tenemos habilidades diferentes y cada niña, niño, joven y adolescente tiene sus propias condiciones innatas para alguna de las artes, e incluso algunos pueden no haberlas desarrollado, no quiere decir que no deba conocer ni apreciar lo nuestro. Este volumen 1 del “Álbum de autores y compositores boyacenses”, está para que lo apreciemos y aceptemos, la oportu- nidad de acercarnos a nuestros valores culturales más representativos. Con el lanzamiento de este documento, aspiramos a alcanzar los propósitos que en su momento inspiraron este trabajo: mostrar y exaltar la presencia viva de quienes han contribuido al desarrollo musical de los boyacenses a través del conocimiento de sus producciones y quehaceres, para el desarrollo de la identidad y sentido de pertenencia de sus coterráneos, desde los menores que hoy se encuentran en las aulas de nuestras instituciones educativas, hasta los más desprevenidos lectores interesados en estas temáticas. El fortalecimiento cultural de los pueblos requiere de este tipo de textos, donde se encuentran el pasado y el presente, los argumentos históricos de diversas trayectorias humanas, que han sido los pilares en los cuales descansan las raíces artísticas de nuestra identidad boyacense, fundamentalmente desde la música, ampliamente conocida a través de las interpretaciones de estudianti- nas, grupos musicales, coros y bandas que amenizan las celebraciones y festi- vidades de nuestros pueblos.
  7. 7. 7 “Porque nadie ama lo que no conoce…” Es la frase que hemos acuñado en la dinámica de las presentes generaciones, porque no es posible lograr que nuestros aires, autores y compositores permanezcan vivos en el imaginario de la gente cuando no preparamos y dotamos a nuestros niños de verdaderas herramientas para afianzar en ellos el amor por lo nuestro. Desde el Gobierno departamental y con una permanente motivación por par- te del Señor Gobernador, venimos trabajando de manera efectiva y discreta en la construcción del nuevo ciudadano Boyacense. Un nuevo ciudadano con sentido de pertenencia, con valores afincados en el amor y respeto por su región, por su gente, por su cultura que no es otra cosa que el resultado de sus cotidianas vivencias. Un ciudadano respetuoso del ancestro, querendón de su historia, amante de sus tradiciones y admirador de los fieles representantes de la raza Boyacense. El Plan Piloto de Formación Artística de Boyacá creado en este gobierno para dignificar el arte y la cultura y para desarrollar procesos formativos estructu- rados que obedezcan a la construcción y aplicación de una política pública en donde los procesos formativos desplacen a la cultura show, se viene convir- tiendo en una certera herramienta para empoderar a nuestros niños de nuevos JOSÉ RICARDO BAUTISTA PAMPLONA Secretario de Cultura y Turismo de Boyacá valores que le permiten mostrar su potencial humano y formarse integralmente con argumentos sólidos con los que pueda afrontar las sorpresivas avalanchas sociales de los nuevos tiempos. Este trabajo que recopila la historia de nuestra música y en ella el paso de los constructores de versos que al son de bambucos, pasillos, torbellinos y otros aires han proporcionado alegría a nuestras generaciones haciendo que la prosa de sus composiciones se convierta en patrimonio intangible y cómplice de los sentimientos, es un extraordinario recurso para los docentes de las áreas artís- ticas y de literatura por eso su contenido contempla no solamente la biografía de nuestros autores y compositores sino que se incluye un registro sonoro de sus obras y la línea melódica en partituras para que se incluyan en los reper- torios del programa de bandas infantiles y juveniles, las orquestas típicas, el sistema coral y en todos los programas que hoy orienta la Secretaría de Cultura y Turismo de Boyacá a través de los contenidos curriculares del Plan Piloto. Aquí están nuestros autores y compositores en una colección que en varios volúmenes nos permitirán descubrir lo inédito para unos y recordar lo conocido para otros, pero de manera muy especial permitirá dotar nuestras bibliotecas, centros de memoria popular y archivos patrimoniales.
  8. 8. 8 Julio Flórez Roa José J. Dueñas Francisco Cristancho C. Luis Martín Mancipe César Puerto Jorge Camargo S. Luis Manuel Parra Luis Dueñas Perilla Héctor Vargas Efraín Medina Mora Gustavo Motta Raúl Sánchez 11 14 17 20 23 26 29 32 35 38 41 44 Los datos consignados en este texto están autorizados por los autores y las personas que representan sus derechos. Guillermo Amézquita Domingo H. Acero Julio Barón Ortega Juan C. Goyeneche Carlos Martínez Vargas Samuel Malagón Bravo José Jacinto Monroy Carlos Avellaneda Jorge Velosa Reinaldo Monroy Cholo Valderrama José Miguel Zabala Álvaro Suesca Acuña 47 50 53 55 58 61 64 67 70 74 77 80 83
  9. 9. 9 “Los versos de Flórez llegan al alma por eso su pueblo le amo, y le ama todavía”. Nació en Chiquinquirá, el 21 de mayo de 1867, en el seno del hogar constituido por el médico Policar- po María Flórez y doña Dolores Roa. Murió el 7 de febrero de 1923, en Usiacurí (Atlántico). Este poeta, músico y compositor, Chiquinquireño “nació con el don de la poesía y vivió para la poe- sía” escribe Carlos Rodado Noriega, y a los 16 años publicó su primer libro de poesías llamado “Horas”. Fue el fundador de la famosa “Gruta Simbólica”, un escenario de tertulia literaria donde alternó con poetas y antagónicas corrientes literarias, y fue allí donde depuró su genialidad literaria. Su vida trans- currió en la capital del país, donde se ganó la popu- laridad y la fama como “el poeta del pueblo”, y de allí se aparta en 1905, cuando inicia una travesía que lo llevó a Costa Rica, Venezuela, Nicaragua, México, Cuba, y finalmente a España, donde el pre- sidente de la república de Colombia de entonces, Rafael Reyes, le da un cargo diplomático en 1907. En el año 1909, regresa a Colombia, y decide ra- dicarse en Usiacurí (Atlántico), donde encontró la paz que estaba buscando. Allí conformó una fami- lia con Doña Petrona Moreno, con quien compartió los últimos trece años de su vida, y de cuya unión nacieron cinco hijos: Lira, Divina, Cielo, Hugo y León Julio. Muy pocas veces hizo recitales fuera de su refugio en Usiacurí, pero alguna vez estuvo en Panamá, y realizó muchas presentaciones con Emilio Murillo.
  10. 10. 10 “Puntillón”, basando su reclamo en lo escrito en un libro firmado por José Vicente Ortega Ricaurte y Jetón Ferro, sobre la vida bohemia bogotana y algunos as- pectos de la célebre tertulia de la Gruta Simbólica, de la cual se reconoce a Julio Flórez como su fundador. Según este libro, el pasillo “Mis flores negras”, había nacido la misma noche en que un grupo de bohe- mios, acosados por el toque de queda, buscó refugio en casa de Rafael Espinosa Guzmán, y en tal efecto lo cantaron por primera vez Pedro Ignacio Escobar y Luis Galán Gómez, con el acompañamiento pianístico de Emilio Murillo, su compositor. Escribe Vicente Landínez Castro: “Cuentan que cantaba con voz llena y varonil, acompañado de su acostumbrado tiple, sus propias canciones, tan sentidas por el pueblo que las escuchaba siempre arrobado, tales, entre otras, Flores Negras y Noche de Noviembre”. Nadie duda la paternidad de Julio Flórez, del pasillo “Mis flores negras”, ésta ha sido objeto de contro- versias sobre su autoría musical, sobre todo después de que los familiares del Maestro Emilio Murillo lo registraron como producción original del inolvidable Julio Flórez era músico, interpretaba el violín y el ti- ple, comentan sus biógrafos, y no fue “Mis flores negras” su única canción, pero se mantuvo mucho tiempo en el anonimato e inclusive se aseguró que era una obra del folclor ecuatoriano. Investigadores como Hernán Restrepo Duque, ha encontrado que la primera grabación del pasillo “Mis flores negras” o “Flores negras”, como también se le ha llamado, fue hecha por Nicasio Safadi, para la RCA Víctor, más o menos en 1914, con crédito único para Julio Flórez. Según el investigador Orlando del Greco, Carlos Gardel escuchó “Mis flores negras” en Chile con su compañero José Razzano, y la montaron e in- terpretaron con otros repertorios colombianos, lle- vándola al acetato. Han sido muchos los intérpretes de “Mis flores ne- gras”, pero entre los más notables que llevaron en su repertorio este pasillo, se cuentan Juan Arvizu quien la interpretaba en sus programas de la CBS, Carlos Julio Ramírez con una maravillosa versión y grabación que ha servido como modelo, los due- tos: Espinosa y Bedoya, Obdulio y Julián, Garzón y Collazos, el dueto de Antaño, Silva y Villalba, Los Coros Cantares de Colombia, Las Clásicas del Amor, bajo la dirección de Carmiña Gallo y Alberto Upegui, Kirlianit Cortés y nuestro crédito boyacen- se Sandra Esmeralda Rivera, además de algunas versiones instrumentales a cargo de Alfredo Rolan- do Ortiz, Álvaro Dalmar, y León Cardona García. Julio Flórez, es una de las figuras líricas más impor- tantes que ha producido Colombia y por años fue un verdadero ídolo en el ámbito de las letras. A pesar de que el “Poeta del Pueblo”, en toda su obra fue un gran devoto de la poesía necrofílica, dentro de sus producciones, se cuentan algunas con carácter diferente, en todo caso se reconoce su popularidad en todo el continente, especialmente en Colombia. Entre sus obras más famosas está el pasillo can- ción “Flores negras”, y otras no menos importantes como: “Ella”, “Y lo beso en la frente”, “Tanto me odias” y “Góndolas azules”. Adicionalmente se ci- tan otras obras con letra de Julio Flórez y música de otros compositores como: “Hondos pesares” un bambuco con música de Emilio Murillo; “En las tris- tes noches del helado invierno”, una danza con mú- sica de Eduardo Cadavid; “Canción de las Tardes”, música de Emilio Murillo; “Tanto me odias”, música de autor anónimo; y “El enterrador”, bambuco con música de Luis Romero, del cual existen versiones importantes como la del Dueto Antioqueño “Nueva Gente” y el Dueto boyacense “Hoja de Roble”.Doña Petrona Moreno y sus cinco hijos: Lira, Divina, Cielo, Hugo y León Julio.
  11. 11. 11 MIS FLORES NEGRAS Pasillo Julio Flórez Oye: bajo las ruinas de mis pasiones, y en el fondo de esta alma que ya no alegras, entre polvos de ensueños y de ilusiones yacen entumecidas mis flores negras. Ellas son el recuerdo de aquellas horas en que presa en mis brazos te adormecías, mientras yo suspiraba por las auroras de tus ojos, auroras que no eran mías. Ellas son mis dolores, capullos hechos; los intensos dolores que en mis entrañas sepultan sus raíces, cual los helechos en las húmedas grietas de las montañas. Ellas son tus desdenes y tus reproches ocultos en esta alma que ya no alegras; son, por eso, tan negras como las noches de los gélidos polos, mis flores negras. Guarda, pues, este triste, débil manojo, que te ofrezco de aquellas flores sombrías; guárdalo, nada temas, es un despojo del jardín de mis hondas melancolías.
  12. 12. 12 El Maestro José J. Dueñas Ramírez, nació en Gua- yatá en 1903 y murió en Bogotá en el año 1985. Hijo y nieto de músicos, aprendió desde niño las bases del arte musical de su padre Abraham y de su hermano Rafael. Integrante de la banda del pue- blo “La Lira de Oriente” como clarinetista, avanzó en su formación en la Banda del Regimiento Bolívar en Tunja y luego en la Banda Nacional de Música en Bogotá, en plaza que alcanzó por concurso. En la capital se matriculó en el Conservatorio Nacional, donde fue alumno de composición de Guillermo Uribe Holguín, quien contribuyó signifi- cativamente a su formación como músico integral, sin menoscabo de otros compositores de primera línea como Andrés Martínez Montoya y Luis A. Calvo que fueron también sus amigos y mentores. También se formó, bajo la dirección de Gregorio Silva como violonchelista, habiendo sido luego in- tegrante de la Orquesta del Conservatorio y de la Orquesta Sinfónica Nacional; en 1946 fue Director Musical del Conservatorio del Tolima en Ibagué. De regreso en Bogotá se reintegró a la Orquesta Sinfónica Nacional en plaza que conservó hasta que la Orquesta fue disuelta y a partir de enton- ces continuó desarrollando sus dotes en la com- posición de pequeñas obras religiosas y profanas; colaboró en la construcción de arreglos para coros
  13. 13. 13 y para estudiantina de obras de compositores co- lombianos, los cuales tuvieron, como sus propias obras, el particular sello de conjunción de ritmos andinos con el impresionismo en que fue formado. J.J. Dueñas también fue compositor, sobre todo de obras corales, sin embargo, también compuso para formato de orquesta pequeña, lo que en el mundo académico se denomina “social orchestra” u orquesta social. Esta obra fue grabada por su nieto Néstor Dueñas Torres, con músicos de la Orquesta Filarmónica de Bogotá y algunos de la Orquesta Sinfónica de Co- lombia, en la cual, curiosamente, el maestro J.J. Dueñas formó parte como cellista. Estos músicos fueron contratados específicamente para que gra- baran la obra titulada “Minueto en el estilo galante” compuesta por J.J. Dueñas en 1939. La dirección estuvo a cargo del Maestro César Leal, quien hoy estudia su doctorado en Musicología en Estados Unidos, promoviendo la obra del Maestro José J. Dueñas, con muy buenos comentarios como el que se lee a continuación: “Qué obra interesante. A pesar de su influencia europea, el estilo y forma de esta composición revela interesantes caracte- rísticas de la orquesta de salón en Latino América. La instrumentación de esta obra, históricamente es común en algunos países de América Latina y el repertorio es bastante único. Se trata de un reper- torio maravilloso que espera ser redescubierto y estudiado”. Social Orchestra. El Maestro José J. Dueñas, se casó con Soledad Reyes, natural de Guateque y tuvieron tres hijos. Ariel Dueñas, ingeniero químico quien trabajó en Acerías Paz del Río y terminó su vida laboral siendo gerente del Seguro Social seccional Boyacá; sus otros hijos son: Elsa Dueñas, quien estuvo vincula- da al mundo de la TV desde los años 70 hasta los 90, y Néstor, su hijo menor quien murió muy joven. Son cinco nietos: Natalia, Luis Eduardo, Mariana y María Paula Gutiérrez Dueñas y Néstor Dueñas Torres.
  14. 14. 14 ARRULLO Canción de Cuna José J. Dueñas Duérmete mi niño. Duérmete mi amor. Apaga tus ojitos. Arrorrorro. Ángeles del cielo: Arpegios de amor Cantadle al niñito, Nuestro redentor. Flores de los valles, Fragancias de Sión Perfumen la estancia Don está el arrorró. J.J baila con Laly
  15. 15. 15 El Maestro Francisco Cristancho Camargo, nació en Iza, el 27 de septiembre de 1905. Desde muy niño demostró sus inclinaciones musicales, a los ocho años tocaba instrumentos de cuerda y a los 10 musicalizó su primer poema. La historia con- tada por Leonor Martínez Echeverri, en su libro “Francisco Cristancho Camargo”, con ocasión de los cien años del natalicio, describe a un niño que llega a Tunja apenas de ocho años, y un año des- pués siendo ya un músico reconocido en la ciudad, ingresa a la Banda de Música de Boyacá como platillero, alternando sus estudios en la Escuela Normal de Tunja y posteriormente en el Colegio de Boyacá, donde se graduó como bachiller en 1920. En 1922 se traslada a Bogotá donde combina su participación en la “Banda del Regimiento de Ca- ballería Montada” con los estudios musicales en el Conservatorio Nacional que dirigía en ese entonces, el maestro Guillermo Uribe Holguín, adelantando cursos avanzados de teoría, armonía y trombón, este último el instrumento principal en toda su historia musical. Fue amigo de Pedro Morales Pino, quien lo incor- poró a su Estudiantina, como primera bandola. Con ésta y con un grupo de importantes artistas de la época viaja a España en 1929 en representación del gobierno nacional para actuar en la Feria Hispa- noamericana de Sevilla, donde se exponía lo más característico del mundo hispano, representado en productos agrícolas, industriales, libros, música. Terminada la misión todo el grupo, entre los que se encontraban Alejandro Wills y Emilio Murillo, regresa a Colombia, pero Cristancho resuelve que- darse e ingresa al Real Conservatorio de Madrid para adelantar estudios de armonía, contrapunto, composición, instrumentación y dirección musical. Durante dicha permanencia es nombrado trombo- nista de la Orquesta del Conservatorio, así como trompetista de la Banda Nacional de España. Terminados sus estudios en el Conservatorio de Ma- drid se vinculó a la Orquesta “Las estrellas negras”, integrada por 35 músicos todos de raza negra, más adelante se unió a la famosa orquesta de Andrés Moltó, la mejor de España; con su director Andrés
  16. 16. 16 Moltó, surgió una gran amistad y ambos fueron lla- mados por el alemán Marek Weber, para que inte- graran su orquesta a comienzos de 1935, donde el maestro Francisco Cristancho, cumpliendo sus 30 años, interpretó el primer trombón, recorriendo en largas giras la mayoría de los países europeos. Cristancho regresa a Colombia en 1937, contaba con 32 años de edad y muchos de experiencia. En Bogotá organiza la “Orquesta Universal”, con la que deslumbró a la sociedad bogotana, después de su éxito con esta agrupación, fundó la “Orquesta Suda- mérica”, y de la fusión de las dos surgió la “Orquesta Ritmo”, más famosa aun, que llenaba los salones de los hoteles Granada y Embajador de Bogotá. La etapa de sus orquestas finaliza en 1937 cuando crea la “Orquesta Francisco Cristancho”. En ese mismo año fue llamado a integrar la Banda Nacio- nal, como barítono solista y Bombardino. El Maestro Francisco Cristancho Camargo, en 1939 conoce a quien habría de ser su esposa, Sofía Her- nández. Se unieron en matrimonio en 1940 y al año siguiente, nació su primer hijo, Francisco José, y en octubre de 1946, nace su segundo hijo, Mauricio. Entre 1941 y 1947, el Maestro Francisco Cristan- cho, trabajó en la Orquesta Sinfónica de Colombia, que dirigía el Maestro Guillermo Espinosa, y simul- táneamente trabajaba en varias emisoras bogota- nas, donde se desempeñó como Director artístico. En 1947 el presidente Mariano Ospina Pérez lo distingue con el nombramiento ad-honorem como Embajador de la Música Colombiana y en tal con- dición recorre varios países realizando una impor- tante labor de difusión de nuestro folclore. Al crecer la familia, las exigencias económicas se incrementaban, el maestro Cristancho necesitaba una mejor retribución por sus labores. El departa- mento de Boyacá, pensando en brindarle a su banda departamental un director de nivel, invitó al Maestro Cristancho; aquí el director de extensión cultural de Boyacá, Doctor Eduardo Torres Quintero, lo llamó para ofrecerle el trabajo, el que duró seis años. En el almacén del Señor Cervantes, ubicado justo en la esquina de la pulmonía de Tunja, el maestro compartió con sus grandes amigos de colegio tam- bién músicos: Francisco “Pacho” Ruiz (Bandolista), Constantino Martínez Villamarín (Tiplista), Rafael Arias (Guitarrista), Víctor Reyes (Tiplista) y José Manuel Palomino (Requintista). El Maestro Francisco Cristancho, fue además de virtuoso ejecutante de diversos instrumentos, ex- celente y prolífero compositor, entre sus obras se destacan: Los bambucos: “Bochica”, “Bachué”, “Pa’ qué me miró”, “Bacatá”, “Tequendama”, “El Dorado”, “Tisquesusa”, “Miniatura”, “Guatavita”, “Chatica”, “Tocaimuno”, “Coloso”, “Charuto”, “Chicote”, “Festival chibcha”, “Lunares”, “Mon- serrate”; Los pasillos: “Retoños”, “Chía”, “Don cavaquiño”, “Iza”, “El mochilas”, “Para recordar”, “Tan matando un perro”; La Danza: “Santafereña”, “Panoramas”, “Ta’ juertón”; Los torbellinos: “Ende que se jue con otro”, “Torbellino de mi tierra”, y “Que yo te digo que sí”. Muy especialmente cabe destacar que en el año 1939, con motivo del Cuar- to Centenario de la Fundación de Tunja, se aprobó el Himno de la Ciudad Capital, con letra del escritor tunjano Alfredo Gómez Jaime y música del compo- sitor Francisco Cristancho Camargo. Francisco Cristancho Camargo, murió en Bogotá el 9 de febrero de 1977, causando un profundo duelo nacional y recibiendo el homenaje póstumo del Go- bierno Nacional que expidió Decreto de Honores a la memoria del ilustre músico colombiano, firmado por el entonces Presidente Alfonso López Michelsen.
  17. 17. 17 Maestro Francisco Cristancho y su esposa Sofía Hernández.
  18. 18. 18 Nació en Soatá el 29 de julio de 1908, en el hogar formado por Martín Mancipe Latorre y María de Je- sús Briceño. Muy niño, a los 7 años, ingresó a la banda de música de Soatá, dirigida por su padre, quien fue su primer maestro. El Maestro Luis Mar- tín Mancipe, residió en Santa Rosa de Viterbo, por mucho tiempo; allí formó su hogar con Rosa Delia Hernández Álvarez, de cuya unión matrimonial na- cieron Doce hijos: Helena, Luis, Anita, Eduardo, Pi- lar, Jairo, Angelita, Toño, Hernando, Concha, José, y Ricardo. El maestro Luis Martín Mancipe Briceño, adelan- tó estudios de bachillerato en el Colegio de Chi- quinquirá con los padres dominicos, allí con Fray Angélico Grimaldos, mejoró sus conocimientos musicales, fundó la banda del santuario de la Reina de Colombia (Virgen de Chiquinquirá). Es reconocido por haber fundado las bandas musi- cales de Jericó, Tasco, y Santa Rosa de Viterbo; y por haber sido director de banda en los municipios de Soatá, Chita, Chiscas, Boavita, La Uvita, Socha, Duitama, Tutasá, Capitanejo (Santander), y China- vita, tal vez las más importantes para él. En estas ciudades se desempeñó como organista, director de orquestas y conjuntos, como la “Orquesta Me- lodía”, preferida en los bailes de fin de año y los grandes actos solemnes de Boyacá; así mismo se destacó como profesor de música y canto en es- cuelas y colegios. Interpretó el órgano electrónico en la parroquia de San Fernando Rey en la capital del país, y en su juventud manejó la mayor parte de los instrumentos de banda. Fueron sus instrumen- tos favoritos: el piano, el órgano y el inseparable acordeón. Recibió en vida muchas condecoraciones, como la del Club de Leones de Venezuela por su aporte al componerle la música del himno oficial de di- cho club, con letra del reconocido escritor, poeta y
  19. 19. 19 Transcribimos algunos apartes y el análisis que hace su hija María del Pilar: “En nombre de Dios Todopoderoso, Supremo Hacedor, y de su Santí- sima Madre protectora del género humano, quiero dejar en este escrito consignadas algunas instruc- ciones nacidas de mi última voluntad, para que sean cumplidas a cabalidad, después de mi muer- te, si es que la Divina Providencia quiere llevarme a su santo seno en esta ocasión”. Este mensaje de inmensa fe ha sido muy valioso para sus hijos y nietos quienes de alguna manera evocan la senci- llez y firmeza en la forma y en el fondo de practicar su vida cristiana. “Ocurrido mi deceso quiero que mis despojos mor- tales sean inhumados en una bóveda muy sencilla y humilde que dejé dispuesta. Mis exequias serán muy sencillas, sin pompa, pero eso sí, altamente religio- sas. Quiero que me entierren en primer término y si fuere posible, en el cementerio de Santa Rosa de Vi- terbo porque allí pasé la mayor parte de mi juventud y allí formé mi hogar y nacieron mis hijos…” “Antes que ofrenda floral le pido a todos mis familiares y amigos elevar muchas plegarias a Dios por el des- canso de mi alma”. El mensaje es claro: se preparó para descansar en paz previendo desde este mundo su tránsito hacia la eternidad en la forma tranquila y constructiva como fue toda su vida. novelista Boyacense, Fernando Soto Aparicio. Re- cibió la medalla de oro “Villa Republicana” de San- ta Rosa de Viterbo, como elemento sobresaliente de la cultura y bellas artes en el departamento de Boyacá; también recibió varios pergaminos de las municipalidades de Paipa, Duitama, y Santa Rosa de Viterbo, destacándose una especial entrevista en el programa radial “Boyacá canta a Colombia”, bajo la dirección del maestro Carlos Martínez Var- gas. Se reconoce el máximo galardón otorgado por la Sociedad de Autores y Compositores Colom- bianos, SAYCO, consistente en una “Lira de Oro”, concedida en el marco del concurso nacional de bandas de la ciudad de Paipa, en octubre de 1982. El primero de julio de 1983, fue condecorado con la medalla y escudo de oro orden “Sor Francisca Josefa del Castillo”, por la Contraloría General del Departamento de Boyacá, en Tunja, en ceremonia especial llevada a cabo en la Iglesia de San Ignacio. El maestro Luis Martín Mancipe Briceño, movido por su sentimiento y su profundo amor por sus hijos, escribió antes de morir, su “Testamento”, el que se convirtió en un documento familiar muy valioso, donde se interpreta la forma como preten- dió el Maestro Luis Martín Mancipe, que sus hijos y allegados entendieran el verdadero valor de los bienes que a la postre son los que hacen perenne el paso de las personas por este mundo. Al disponer de sus pocas pertenencias, dejó muy clara la destinación de cada una. Interesante la forma como dispuso del compañero de todos los días, su piano: “El piano, compañero de mis cuitas y que considero de mi legítima propiedad, instru- mento que queda en la sala de esta residencia, ocurrido mi deceso, debe pasar a la propiedad de mi querido y legítimo nieto Francisco José Jiménez Mancipe para que siga sus estudios de música y aproveche las dotes que Dios le dio para el divino arte”. A sus hijos les escribe: “Les dejo mis bendicio- nes y agradecimientos pidiéndoles que en todo momento se ayuden mutuamente en la lucha por la vida, trabajando con honestidad y practicando a cada momento la caridad cristiana reflejando así el buen ejemplo que procuré darles como padre”. So- bre sus hijas refleja el alma pura y los sentimientos paternales con los que las formó: “…para poner de relieve sus grandes dotes de mujeres íntegras en todo sentido, virtuosas, sumisas, trabajadoras, cumplidoras de sus deberes cuyo recuerdo y agra- decimiento serán como cinco lámpara votivas que alumbrarán mi alma en la eternidad”. Se destacó como arreglista, instrumentista y es- pecialmente como compositor, su obra supera el millar. Entre las más importantes se destacan los Pasillos: “Mi porvenir”, su primera creación, “Atardecer”, “Leonor”, “Viterbo”, “Mi Chinavita”, “Escopeto”, “No te serenes”, “Jesusito”, “Zic Zac”, “Soñando en Paipa”, “Patico”, y “Recordar”. Los Bambucos: “Silvetti” (El boyacense), “Mi carcaja- da”, “Sotico” dedicado a Fernando Soto Aparicio, “Rondón y sus lanceros”. Los Valses: “Claveles rojos”, “Plegaria”, “Madrecita”, “María Lilia”. Las Guabinas: “Brisas del Chicamocha”, y “Dos al- mas”. Los joropos: “Tardes pamperas”, “Así soy yo”. Las danzas: “Anita”, “María Helena”, “La vio- letera”, “Concha Lucía”, y “María del Pilar”. Las Marchas: “Ciudad del Zaque”, “Leonor primera”, “Entrando a Lima”, “Coronel Rondón”, ”Holmes”, “Cachitas”, “Bélgica”, “Santa Cecilia”, “Mis pas- cuas”, “Esperanza”, “Juanita”, “Pereira”, “Nuevo Gobierno”, “El mono Daniel”, “Mañanita”, “Adelan- te”, “Día feliz”, “Micaele”. Las Marchas fúnebres: “Oración del huerto”, “El Gólgota”, “Triste agonía”, “Dolorosa”. Además de varias Gavotas, Rumbas, Tangos, la obertura “Augusta Holmes”, muchos himnos patrióticos, escolares y bastante música religiosa. El Maestro Luis Martín Mancipe Briceño, murió en Bogotá, el 12 de enero de 1992. De Izquierda a derecha sentados: Ananías Fuentes, Daniel Mancipe Briceño. De pie, de izquierda a derecha: Nebardo Gallo, Domingo Hernán Acero, Luis Martín mancipe, Pedro Camargo, Jorge Mancipe, Eduardo Chávez.
  20. 20. 20 Chiquinquirá 1925.
  21. 21. 21 tetes y marchas fúnebres. Varias de sus obras las consagró, como homenaje de cariño a su esposa Aura María Arenas de Puerto, a sus hijas y a sus nietas, por eso llevan por título sus nombres. Sus composiciones musicales han sido interpretadas por numerosas agrupaciones destacándose, entre otras: Banda Nacional de Colombia, Sinfónica de Vientos de Boyacá, Banda de la Policía Nacional, Orquesta Colombiana dirigida por el maestro Fran- cisco Cristancho Hernández, agrupación los Norte- ños, Estudiantina Boyacá, el trío Santiago de Tunja, el grupo de Cámara Sincopando, Grupo de vientos Son Pinzón, el maestro Oriol Rangel quien las inter- pretó en el programa “Nocturnal Colombiano” de radio Santa Fe, los pianista Beetho Díaz y Eduardo Puerto Arenas, y la mayor parte de las bandas de- partamentales y municipales que han participado en el Concurso Nacional de Bandas, evento que se realiza anualmente en Paipa. De los temas más conocidos se destacan: “El Nor- teño” y “El Espino” (bambucos). “Gratos recuerdos”, “Aura María”, “Matilde”, “Ro- cío”, “Claudia”, “Gilma”, “Elba”, “Judith”, “Ste- lla”, “Constanza”, “Myriam”, “Patricia” (Pasillos). “Ont`a” y “Fiesta hogareña” (Torbellinos). “No me lo digas” (Joropo). “La uvita”, “Horizontes” (Pasodobles). “Luz Ángela”, “Ligia”, “Gladys Ce- cilia” (Valses). “Caricias” (Danza), “Horizontes”, “Bella ilusión”, “Una noche en el mar” (Caprichos). “Deshojando una rosa” (Canción). “Evocación y ofrendas” (Estudios). “A la normal de Granada” (Himno). “Santo es el Señor”, “Junto a ti”, “Señor”, “Señor, yo no soy digno”, “Quédate con nosotros”, “Ven Señor”, “Amor de Dios” (Misas). Y otros te- mas como: “Virgen bendita”, “Vísperas a la Vir- gen”, “Campanas que lloran”, “Noches de Insom- nio”, “Destellos”, “Hasta luego”, “Complacencias”, “Morando”, “Cocacolo” y “Ni una más”. Nació el 5 de Junio de 1910 en la Uvita. Se des- tacó como un excelente compositor, arreglista, in- térprete, experto en instrumentación y director de orquesta; autor de una extensa y diversa obra mu- sical de gran calidad técnica y estética que repre- senta un invaluable legado artístico y constituye un auténtico patrimonio cultural. En 1932 se casó con doña Aura María Arenas Pérez, ella oriunda de Boa- vita, con quien formó una familia de nueve hijos. Inició su formación musical en la Uvita, su pueblo natal y después se trasladó a Bogotá donde recibió clases de los maestros Andrés Rosa, José Vicen- te Chala y del sacerdote alemán Zetler. Ingresó al conservatorio Nacional y complementó sus estu- dios de teoría, solfeo y piano, con el maestro José Tomás Posada, contando con la ayuda de los Pa- dres Salesianos. Como instrumentista ejecutó con maestría el barítono, el acordeón, la flauta traversa y el piano. A partir de 1935 dirigió la banda, los co- ros y la orquesta del Instituto Salesiano de Bogotá. De regreso a Boyacá, organizó las bandas de los municipios de La Uvita y Pesca, de las cuales fue su primer director; luego se radicó en Tunja, vincu- lándose a la Banda del Departamento, la que más adelante llamó Sinfónica de vientos de Boyacá; allí se desempeñó durante 23 años como flautista so- lista, músico mayor y, finalmente, en remplazo del insigne Maestro Francisco Cristancho Camargo, obtuvo el cargo de director, luego de un concurso en el que fueron jurados los afamados Maestros José Roso Contreras, Jesús Pinzón y el folclorista Andrés Pardo Tovar. El maestro Puerto permaneció en el cargo de director hasta su retiro por efectos de jubilación. Su producción musical está integrada por más de 150 temas entre bambucos, pasillos, torbellinos, joropos, valses, danzas, pasodobles, caprichos, canciones, estudios, himnos, misas, trisagios, mo-
  22. 22. 22 El torbellino “Fiesta Hogareña” fue interpretado la primera vez por la Banda Sinfónica de la Policía Na- cional, bajo la dirección del Maestro Manuel Gómez Lagos, en el Teatro Colón de Bogotá, con motivo de la celebración de las Bodas de Oro de la Policía Na- cional; el mismo tema fue grabado por la Orquesta Colombiana dirigida por el Maestro Francisco Cris- tancho Hernández, en el disco “Joyas musicales de Boyacá” y la Estudiantina Boyacá lo grabó en su CD “Reveses”. El joropo “No me lo digas”, se estreno en Julio de 1960 en la inauguración del departa- mento del Meta, allí lo interpretó la Banda de Vientos de Boyacá; también fue grabado por “Los Norteños” y ejecutado por las seis bandas finalistas en el Con- curso Nacional de Bandas de Paipa en 1984, en homenaje al maestro César Alfonso Puerto. El maestro Puerto fue exaltado en varias oportuni- dades como célebre compositor, y recibió home- najes: en el Concurso de Bandas de Paipa, en la Universidad Industrial de Santander, en el Festival del Maestro Luís A. Calvo, en la población de la Uvita, en la Caja de Compensación Familiar de Bo- yacá y en el Instituto de Cultura de Boyacá. Heredaron su talento musical e interpretativo, su hijo Eduardo Puerto Arenas (pianista), sus nietas Piedad Liliana y Luz Helena, y sus nietos Yesid, Néstor y César Eduardo, algunos hacen parte de importantes orquestas, grupos de cámara y otras agrupaciones musicales de prestigio internacional y han actuado como solistas invitados en sinfóni- cas y filarmónicas de otros países. César Alfonso Puerto fue un hombre de gran ta- lento y vocación musical, de admirable trayectoria artística, de gran disciplina y perseverancia en el ejercicio de su profesión. También fue poseedor de indiscutibles valores humanos y de un alma noble, sensible y generosa. El Maestro César Puerto falleció en Duitama el 3 de Abril del 2000, y su obra musical se seguirá divulgando con entusiasmo; para lograr este obje- tivo sus hijos Aura Judith, Eduardo Ignacio, Gilma, Elba Beatriz, Gladys Cecilia, Jairo Alfonso, María Helena, Rosa Stella y María Ligia Puerto Arenas, y sus nietos, yernos y nueras crearon la Fundación Musical César Alfonso Puerto, con sede en Tunja, para impulsar su música y la de otros composito- res colombianos. La primera actividad de la fun- dación fue la producción y lanzamiento del disco compacto “Bella ilusión” que incluye 16 temas del inolvidable maestro.
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  24. 24. 24 Nació en Sogamoso el 12 de Junio de 1912 en el seno de una familia de músicos. Su padre Jorge Camargo Angulo, fue un gran músico, y su madre, Antonieta Spolidore, fue gran pianista y violinista, además es la autora y compositora del bambuco “Los Promeseritos” grabado por el sello “Víctor”, con quien el Maestro Jorge Camargo Spolidore ini- ció sus estudios musicales; fue uno de los nueve hermanos, que recibieron en edad temprana edu- cación musical bajo la dirección de su madre. Por otra parte la herencia musical también viene de su abuelo, Rafael Spolidore, quien interpretaba el vio- lín; su hermana Mercedes, se destacó como una gran soprano y violinista en importantes orquestas. Con la Orquesta Camargo Spolidore, integrada por sus hermanos y dos tías, recorrió la geografía na- cional llevando a las principales ciudades del país, un espectáculo singular por su gran nivel artísti- co, pues lo mismo tocaban un bambuco que una obertura clásica, o una tonada campesina como diferentes arias y trozos vocales del repertorio uni- versal, gracias a su gran capacidad y virtuosismo en la ejecución de varios instrumentos. La Orques- ta Camargo Spolidore, realizó una gira artística que comenzó en Tunja en 1929, y continuó en Bogotá, actuando en sitios exclusivos como el Club Bacatá, y en varios programas radiales, pasando luego a ciudades como Ibagué, Cali, Popayán y Manizales. Con ella también participó en el acto inaugural de la televisión nacional el 13 de junio de 1954, también participaron en la inauguración del Hotel Tequenda- ma, y se vinculó a la emisora Nueva Granada como orquesta de planta. Esta orquesta se mantuvo has- ta cuando falleció su padre, Jorge. Después de trasegar con la Orquesta familiar du- rante gran parte de su juventud, decidió radicarse en la capital del país, donde conformó diferentes orquestas en la época dorada de la radio, y como pianista, acompañó las principales figuras de la canción colombiana, así como artistas internacio- nales que visitaban nuestro país.
  25. 25. 25 Sus premios y galardones los obtuvo como director de orquesta, compositor e instrumentista; en 1948, se encontraba radicado en Medellín, donde logra el primer puesto en el primer concurso sinfónico “Música Colombiana”, organizado por “Fabricato”, participó con su “Rapsodia Colombiana”, una fan- tasía inspirada en los aires y formas musicales del interior, e interpretada por la Orquesta Sinfónica de Antioquia, dirigida por él mismo. Esta obra sinfóni- ca fue incorporada en el archivo de obras universa- les por la BBC de Londres. En 1951, fue distinguido con Mención de Honor por su obra sinfónica “Nuevo Reino de Granada” escrita para gran orquesta, y “Celos Gitanos” una obra escrita para pequeña orquesta. Por la misma época recibió un galardón por su bambuco sin- fónico “Rumorosa”, y en 1956, por sus méritos cívicos, fue reconocido con el galardón paisa “La orden del Clavo”. El Maestro Jorge Camargo Spoli- dore, fue uno de los fundadores, primer presidente y presidente honorario vitalicio de la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia, SAYCO. En el concurso de himnos para el sesquicentenario de Cundinamarca obtuvo el primer puesto con el bambuco “En Monserrate”. Además para orgu- llo de los boyacenses es el compositor de nues- tro himno marcial, cuya letra es del poeta Pedro Medina Avendaño. Incursionó en todos los aires colombianos, como el joropo, pasillos, torbellinos, guabinas, guajiras, y otros muchos, y el bambuco lo motivó a investigar y crear sus diferentes obras musicales. El Maestro Jorge Camargo Spolidore es autor y compositor de un poco más de 200 obras, del folclor colombiano, latinoamericano y música universal. Gracias a su alto nivel como compositor y prolífica producción, fue honrado por los directi- vos de “Funmúsica”, como compositor homena- jeado en el XXIX Festival Mono Núñez del año 2003. Tal vez una de sus obras más conocidas es el bam- buco “Chatica linda”, en homenaje a Beatriz Men- doza, hija de Eduardo Mendoza Reyes y América Reina y prima segunda de Jorge Camargo Spoli- dore, a quien el maestro visitaba con frecuencia cuando vivía en Tunja, llevándole siempre serenata. Su bambuco “Misia Sofía”, lo dedicó a una señora de edad que los ayudó a criar, al fallecer su madre Doña Antonieta Spolidore, dejando a Jorge y sus hermanos muy jóvenes. Por su parte el Bambuco “Pífano”, recuerda el nombre de un perro, fiel com- pañero del maestro Jorge. El Maestro Jorge Camargo Spolidore, se casó con la manizalita Marina Restrepo Jaramillo, con quien tuvo doce hijos, todos ellos herederos del talento musical incomparable de la familia. Días antes de su muerte, fue honrado con un sentido homenaje que le tributa- ron los diferentes artistas del país, en el Teatro Pablo Tobón Uribe de la ciudad de Medellín. Entre sus más importantes obras, destacamos: Del género Vocal: Chatica Linda (Bambuco), Amor (Pasillo), Maldito Amor (Pasillo), Tu Risa (Bam- buco), Ojitos Negros (Bambuco), Mi Canoa y Yo (Bambuco), Serenata (Bambuco), Cuando Seas Mi Mujercita (Bambuco), Cantares (Bambuco), Reconciliación (Pasillo), Mi Tiple (Torbellino), Los Trigales (Bambuco), Lunares (Torbellino), Arroyito (Bambuco), Celos (Bambuco). Del Género Instru- mental: Ruborosa (Bambuco), El Organillo de la Suerte (Bambuco), En el Tequendama (Bambuco), Ilusión (Pasillo), Preludio de Torbellino (Torbellino), La Hilandera (Bambuco), Amuyiaca (Bambuco), Senderito de Flores (Guabina), Que Viva el Señor Alcalde (Bambuco), Tus Ojitos (Bambuco), El Pífa- no (Bambuco), Pesebre de Nochebuena (Bambu- co), Fanny (Pasillo). El Maestro Jorge Camargo Spolidore, muere en Medellín el 29 de enero de 1974.
  26. 26. 26 CHATICA LINDA (Bambuco) Jorge Camargo Ven pacá, más pacá Venga priesteme su getica y en después me dirá si me quere sumercesita. Como yo no haberá quien la quera hasta que se muera linda chatica, déme un besito siquera. Chatica linda cuando te miro ay mesmamente me da un suspiro muy de deveras Tuitos los días me oye rezarle la santa Virgen para implorarle que vos me quera. Llegan las noches y ya ni an duermo las paso en vela como un enjermo que ta penando. Y echo a pensar: si busté me olvida me he de quitar esta puerca vida que toy pasando. Jorge Camargo Spolidore con Beatriz Mendoza (Chatica Linda).
  27. 27. 27 En 1938, el Maestro Luis Manuel Parra Caro, fue nombrado como profesor de la Escuela Urbana de Sativanorte, al reconstruirse en un terreno llamado “El Quintalito”, luego de un deslizamiento que lo destruyó en 1933, precisamente “El Quintalito”, es el nombre original de la conocida guabina “Sative- ña”, su primera composición musical. El Maestro Luis Manuel Parra Caro, se destacó como poeta con humor, pues era dueño de una capacidad en- vidiable para improvisar en verso, capacidad que le valió el reconocimiento como docente, ya que la convirtió en un método de estímulo y enseñanza a través del verso, haciendo agradable y ameno el aprendizaje; por estos méritos fue condecorado con la Medalla de Oro, como uno de los mejores maestros de Boyacá. Otras manifestaciones artísticas como el teatro y la literatura, llamaron la atención del Maestro Luis Manuel Parra Caro, por eso dejó un legado de so- netos y guiones para teatro, como el que cuenta la vida de la Madre Gabriela, fundadora de la comuni- dad de las Hermanas Dominicas Terciarias; y una particular obra poética-pedagógica donde describe en verso la geografía nacional y parte de la historia de Colombia. Su participación en concursos nacionales, siem- pre fue exitosa; cabe destacar el segundo y tercer puesto obtenido en el Concurso Nacional del Bam- buco, en los años 1973 y 1974 respectivamente, donde participó con las obras “Romance Llane- ro” (Joropo) y “Campesinita” (Guabina); en este evento figuró más adelante entre los finalistas, con obras como “El Sarandeo” en ritmo de joropo, y la guabina “Morena la Sativeña”. Por la calidad de sus composiciones, y el nivel poético de sus can- ciones, en el año 1988, la Corporación Concurso Nacional de Bandas de Paipa, le rindió un merecido homenaje; allí se hizo famoso su joropo “Romance Llanero”, que fue interpretado con arreglo especial por todas las bandas participantes. Nació en Corrales, el 30 de abril de 1918. Su voca- ción por la música, la adquirió gracias al ambiente familiar que vivió, ya que de niño, Juanita, una de las empleadas del servicio, interpretaba el tiple y dedicaba coplas a María, su compañera en los ofi- cios domésticos; allí inicia su vocación artística, aprendiendo a construir coplas. También influyó notablemente Julio Daniel, su hermano, recono- cido hombre de letras y miembro de la academia boyacense de historia. Recibió las primeras clases de piano de los padres Jesuitas, quienes lo llevaron interno al Colegio en Albán (Cundinamarca), donde terminó sus estu- dios secundarios, además de estudiar teología, gramática, Latín y Griego; más adelante como autodidacta aprendió a tocar la guitarra, la ban- dola, el tiple, dedicándose especialmente al violín, motivado desde las primeras clases del maestro Pedro Caro Torres, famoso compositor boyacense, nacido en Corrales. “De todo cuanto piensa el alma y siente el corazón, quise condensar en mis canciones todo el afecto que profeso a esta querida tierra boyacense, de la que tantos recuerdos gratos guardo dentro de mí, con aquel solí- cito cuidado con que nuestros antepasados guardaban sus más preciadas joyas en las gavetas de los antiguos bargueños…” Luis Manuel Parra Caro
  28. 28. 28 El Maestro Luis Manuel Parra Caro, es compositor del Himno de Corrales, el cual fue estrenado durante la conmemoración de los 450 años; también es compo- sitor del Himno del Colegio del Rosario de Sativanorte. Si bien la más popular de sus canciones ha sido “La Sativeña” en ritmo de guabina; también se destacan: los Pasillos: “Contrastes de la vida”, “María Victoria”, ”Rocío”, “Evocación”, “Regreso a mi pueblo”, “Consuelito”, “Sabes que te amo” y “Leyva, villa del alma”; Los Bambucos: “La Flor de mis hontanares”, “Corraleñita”, y “Calentanita soatense”; Los Boleros: ”Primaveral”, “Llegó tu primavera”, “Violeta”, “Saucedal” y “Quinceañe- ra”; La Danza: “Lyda”; el Pasodoble: “Sarita”; y “El pachanguero” en ritmo de joropo. La obra del Maestro Luis Manuel Parra Caro, ha sido interpretada por la “Estudiantina Boyacá”, que grabó el joropo “Romance Llanero”, en su primer disco acetato; el Banco Central Hipotecario, grabó con el grupo de la Institución, la guabina “More- nita”; el Cuarteto Médico Colombiano y el Dueto Los Hermanos Carvajal, grabaron “Regreso a mi pueblo”; los Hermanos Orozco incluyeron en su trabajo discográfico “La Sativeña”, cuya letra de características especiales, permite acomodarse fácilmente al gentilicio de cualquier municipio. Su esposa, Lilia Archila de Parra, con esfuerzo y dedicación, logró la edición de un disco compacto, donde registra 20 de sus mejores composiciones, interpretadas por un selecto grupo de artistas na- cionales como el grupo Zabala y Barrera, el Maes- tro Jaime Llano González, los Hermanos Martínez, el Grupo Ensamble Colombiano dirigido por el Maestro Fernando León Rengifo, el Trío Fantasía, y el cantante Néstor Rozo con el acompañamiento del joven arpista Mauricio Carvajal Galvis, talentoso boyacense de renombre nacional e internacional. Con estas palabras, expresa su familia la esencia del Maestro Luis Manuel Parra Caro, el hombre enamo- rado de la poesía, de la vida y la alegría: “Como un sentir un asomo de nostalgia y alegría al escuchar sus composiciones, salpicadas de un fantástico de- rroche de los más puros sentimientos como el amor a su terruño, el amor a la mujer, y el amor de padre, generoso, desprendido, dulce y tierno, haciendo gala de su fértil inspiración y con notas arrancadas desde lo más profundo de su alma, en fechas tan especiales como los cumpleaños o los logros alcan- zados por cada uno de sus hijos.” El Maestro Luis Manuel Parra Caro, murió en Tunja la noche del 29 de agosto del 2000, luego de so- portar una dolorosa enfermedad.
  29. 29. 29 ROMANCE LLANERO Joropo Luis Manuel Parra Caro Como una reina, bajo palmeras la noche aquella, te vi llanera prendiste el fuego, de mi ternura me enamore, me enamore y con locura. (Bis) Enamorado, con fiebre loca bese tus ojos, bese tu boca sentí la llama, de la pasión linda llanera mía, del corazón linda llanera mía, del corazón. Son tus ojazos, primaverales tienes aroma, de morichales eres encanto, eres dulzura eres el sol, luz y fulgor de tu llanura, eres el sol luz y fulgor, de tu llanura. Llanera mía, de ojos que matan besos de fuego, que me arrebatan verdes tus ojos, son mi llanera sedosa así, y negra así tu cabellera, (Bis)
  30. 30. 30 Nació en Somondoco, el 1 de febrero de 1921, en la familia formada por Don Otoniel Dueñas y Doña Patrocinio Perilla. Desde muy niño residió en Fusa- gasugá (Cundinamarca), donde sus aptitudes natu- rales le llevaron a estudiar música, aprendió a tocar flautín, flauta y clarinete con el consagrado músico y compositor Emilio Sierra, y perteneciendo a la banda de la localidad. Por insinuación de su señora madre Doña Patrocinio y el mismo Emilio Sierra, quienes advirtiendo las cualidades artísticas de Luis Dueñas Perilla, le sugirieron que estudiara canto, acatando la sugerencia; a los 21 años de edad se matricula en el Conservatorio, donde recibió clases del reconocido profesor Matías Morro, proyectándose como uno de los mejores tenores líricos de Colombia. Adicional- mente, dedicó sus esfuerzos a estudiar y dominar la armonía y el contrapunto, llegando a ser director de coros. Su primera presentación tuvo lugar en el Tea- tro Colón de Bogotá, en julio de 1942. Desde enton- ces, sus actuaciones fueron una cosecha continua de triunfos. No solo cultivó con esmero la música colombiana, sino que reveló magníficas cualidades para la composición, y nunca abandonó la interpre- tación de la flauta y el clarinete. Un periódico de la capital, destacaba los 20 de vida artística de Luis Dueñas Perilla, hacía mención espe- cial del maestro español Matías Morro, una inolvida- ble figura de la Scala de Milán, quien como mencio- namos fue profesor de Canto de Luis Dueñas Perilla. Este ilustre maestro español, había presentado 20 años antes, a un selecto grupo de su escuela duran- te un recital especial de el Foyer del Teatro Colón; en- tre los integrantes de esta nueva promoción artísti- ca, se contaba con la presencia de un joven inquieto, con magnífico timbre de voz y quien había llegado voluntariamente a buscar la perfección de sus capa- cidades artísticas. Allí en manos del maestro Matías Morro, Luis Dueñas Perilla, fue escalando lugares en panorama nacional artístico, convirtiéndose en uno de sus principales representantes. En los años de oro de la orquesta de Emilio Sierra, tuvo oportunidad de grabar sus primeros discos para la empresa RCA Víctor, allí actuaba como estri-
  31. 31. 31 billista del conjunto, destacándose su voz en “Fusa- gasugueña”, y las rumbas criollas “Opita” y “Llane- rita”. En Bogotá, comenzó a cantar en programas de radio, siempre lo acompañaron las mejores orques- tas, alternando con artistas nacionales y extranjeros de gran prestigio en el momento como Tito Guizar, Juan Arvizu, Imma Sumac, y el Doctor Alfonso Ortiz Tirado, en la emisora Nueva Granada; destacándose la versión de una guabina, con la soprano Mercedes Camargo Spolidore, otra gloria de la música boya- cense. Realizó grabaciones para la RCA Víctor, So- nolux y el Sello Vergara, donde registró por primera vez el pasillo “Tierra Labrantía” de Carlos Vieco. Fue solista de la Orquesta Filarmónica y de la Or- questa Sinfónica de Colombia, así mismo director de coros en importantes empresas de Bogotá, pro- fesor de música y canto en su propia academia de Bogotá y en la academia Boyacense de Música de Tunja, profesor de Técnica Vocal, director de Coros del INCORA, del Banco Cafetero y de Telecom; ade- más artista exclusivo de la emisora Nueva Granada desde 1944 hasta 1961. Luis Dueñas Perilla, siempre fue un defensor del gremio artístico, y en su afán por esta protección, logró que fuera reconocida la labor callada e in- cansable que desarrollaban por aquella época los músicos y cantantes nacionales; lo logró gracias a su permanencia por cinco años al frente de la Sociedad Colombiana de Autores y Compositores Colombianos SAYCO, gran arreglista y compositor. Alternó su vida artística con un cargo administrati- vo en la emisora Nueva Granada. En 1954 adquirió una casa en el barrio Modelo del Norte de Bogotá, donde vivió con su esposa doña Elba y sus hijos. Dentro de las obras importantes para destacar se cuentan: los bambucos “Bajo la luz de la luna” con letra de su madre Doña Patrocinio Perilla, “Saltando matones”, “Adorado tiplecito” que grabaron Garzón y Collazos; “Sublime instante”, y “Adorado tipleci- to”; el Pasodoble “Sonada España” y la Danza “Ne- grita” que lo inmortalizó, no ha perdido vigencia y que tuvo en el dueto “Garzón y Collazos”, una de sus mejores interpretaciones. Sus producciones discográficas fueron pocas relativamente, pero con la Orquesta de Emilio Sierra, interpretó muchos números del repertorio latinoamericano, es de anotar que fue el primero que grabó la canción “Tierra Labrantía” compuesta para Ortiz Tirado, por el maestro Carlos Vieco Ortiz. Cuando sumaba 17 años de vida artística, Luis Dueñas Perilla, viajó a los Estados Unidos, como invitado especial en un certamen folclórico latino- americano, ganándose el público del norte, gracias a su especial personalidad y notables dotes artísti- cas; allí visitó por varios meses los más elegantes sitios nocturnos de Miami, como también las esta- ciones de radio y televisión local. Jaime Rico Salazar, en su maravilloso libro “La canción Colombiana, su historia, sus composito- res y sus mejores intérpretes”, cuenta la historia de “Negrita”, la obra más conocida del Maestro Luis Dueñas Perilla. Un amigo muy cercano a Luis Dueñas Perilla, Arturo Jaramillo, “conto que se la compuso a una novia que tenía cuando estudiaba música en el Conservatorio Nacional. Los padres de la muchacha cuando supieron que Luis era cantante y estudiaba música le hicieron la guerra total y se la llevaron para Zipaquirá, tratan- do de alejarla de él… y en medio de aquella pena sentimental le compuso la canción”... “Separarnos hoy quiere, el destino a los dos, y una pena me brinda nuestra separación… hoy te alejas de mí, hoy se va mi ilusión y toda esta amargura para mi corazón…” La sorpresa viene más adelante, cuan- do fue contratado el Maestro Luis Dueñas Perilla para que cantara una misa de matrimonio, y resultó que la novia era la inspiración de su danza, cau- sando el disgusto del novio que conocía la historia, consiguiendo sacar a Luis Dueñas de la iglesia. Finalmente resta decir que Luis Dueñas Perilla, fue un ejemplo de voluntad, orgullo de los boyacenses y del ambiente musical nacional, y para “el canto”, que lo registra como uno de los mejores intérpretes en cada uno de sus trozos operáticos por ser due- ño de una buena técnica vocal. Hasta sus últimos días se mantuvo fiel a la música colombiana. Murió en Bogotá de un problema car- diaco, el 3 de noviembre de 1977.
  32. 32. 32 NEGRITA Danza Luis Dueñas Perilla Negrita, tú viniste en la noche de mi amargo penar, tú llegaste a mi vida y borraste la herida de mi pena letal, la ilusión de mi vida, es amarte no más, implorarte el consuelo el calor y el ensueño que jamás pude hallar. (Bis) Separarnos hoy quiere, el destino a los dos, y una pena me brinda, esta separación, hoy te alejas de mí, hoy se va mi ilusión, y todo es amargura, para mi corazón. Negrita, pasarán muchos días muchos años quizás, y grabada en mi vida llevaré yo escondida tu sonrisa inmortal, nadie puede tu imagen, de mi pecho arrancar, adorable y cautiva estarás en mi vida hasta la eternidad. Luis Dueñas Perilla y su prima Rosa Ema Méndez Perilla.
  33. 33. 33 Héctor José Vargas Sánchez, nació en Tinjacá, Bo- yacá, el 4 de julio de 1921; fue bautizado y criado en Sutamarchán, de donde siempre se sintió natal. Hijo primogénito del matrimonio de Adolfo Vargas Sa- nabria y Ana Elisa Sánchez Castellanos. A los cuatro años de edad muere su padre, quedando al cuidado de su abuela materna, quien se encargó de su crian- za en medio de precarias condiciones económicas. Desde edad muy temprana se desempeñó como can- tor de iglesia. En el año 1929, cuando apenas tenía ocho años, se trasladó a Tunja, donde su padrastro trabajaba en el trazado del ferrocarril del nordeste, de allí pasó a Fusagasugá donde empezó él mismo a tra- bajar en los alrededores de la agencia de transporte. Luego se trasladó a Bogotá donde se empleó como ayudante en un almacén de un argentino y más tarde en una ebanistería como taponador. A comienzos de los años treinta fue jornalero en la construcción de la carretera que une a Tunja con Chiquinquirá. Apenas cumplió los dieciséis, se incorporó al ejérci- to, prestando sus servicios en el Batallón Sucre de Chiquinquirá. Finalmente logró su libreta como re- servista del Batallón Guardia Presidencial como cor- netista. Hizo parte de la Policía Municipal de Tunja y a mediados de los años cuarenta, pasó a la Policía Departamental, donde tuvo oportunidad de conocer buena parte de Boyacá. En Cundinamarca, desempe- ñó cargos como registrador municipal del estado civil y como alcalde en varios pueblos y más tarde como jefe de la sala de detenidos del DAS en Bogotá. En un caserío cercano a Soacha, llamado Grana- da, luego de una fiesta a la que fue invitado, quedó enamorado de una niña angelical, fue entonces cuando compuso una de sus primeras obras, el bambuco titulado “Celos”. A mediados de 1951 se realizaba por la emisora “La Voz de Bogotá”, un programa denominado “Mi- crófono Abierto” donde se presentaban artistas en el Teatro San Jorge; se involucró en el elenco al lado de otro de los grandes de la música nacional, Miguel Ángel Martín, y gracias al contacto que tu- vieron con los maestros Garzón y Collazos, conso-Héctor Vargas y Héctor Vargas Jr.
  34. 34. 34 lidaron el dueto Martín y Vargas, con el cual dieron a conocer parte del repertorio del maestro Héctor Vargas; años más tarde, el dueto Martín y Vargas se disolvió, pero el Maestro siguió componiendo. Transcurría el año 1965, cuando entre reuniones, fiestas sociales y familiares, con el conjunto “Los Folclóricos” grabó un disco larga duración, donde plasmó siete temas de su propia autoría, compo- sición e interpretación, una en coautoría, letra del Maestro Héctor Vargas y música de Clemente Cala llamada “Cala Vargas” y cuatro piezas instrumen- tales de Clemente Cala. En su producción musical y poética el maestro Héctor Vargas, cuenta con los bambucos: “Adentro Moniquireña”, “Amanecer Boyacense”, “Anochecer Boyacense”, “Aroma de Pomarrosa”, “Bajo El Sau- zal”, “Boyacá Liberal”, “Caldas”, “Rincón Querido”, “Cantamos para Colombia”, “Celos”, “Con la Venia de San Pedro”, “El Guaquero”, “Fiesta Lengupana”, “Gallo tapado”, “Historia, Raza y Paisaje”, “Indiecita Boyacense”, “La Pajarera Boyacense”, “Lamento Boyacense”, “Mana Florinda”, “Mis Remolachas”, “No metas La Pata”, “¿Qué tiene Moniquirá?”, “Sa- ludo Boyacense a Bogotá”, “Soy Boyacense”, “Va- gos recuerdos”, y “Virgen de Chiquinquirá”; los Tor- bellinos: “Coñoñoco”, “Coplas Sutanas”, “Fiesta de los Reyes”, “Mi Sutanita Adorada”, “Villancicos Bo- yacenses”, “Me Voy p’al Guavio, Señores”, y “Testa- mento Sutano”; los Pasillos lentos: “Dura Experien- cia”, “Confesión de un hombre”, “Humanamente”, “Mi Cosecha”, “Nostalgia Andina” y “Retorno”; los Joropos y Pasajes: “A Villa de Leiva”, “A Villavicen- cio”, “Gallera Sutana”, “La Guerra de los Vargas”, “La Protesta de Vargas”, “Lotería de Boyacá”, “Tro- vero Intruso”, “Valentín Vargas”, y “Hacia el llano”; los Paseos Vallenatos y Porros: “La Leyenda de los Vargas”, “Líder”, “Yéndose los Años”, “Canción a Nacho Vives”, y “Ritmo Caliente (“Cala Vargas”)”; en ritmo de Son Montuno: “Aguinaldo Boyacense”, “Cumpleaños”, y “La Marcianita”; el Valse “Retacito de Suelo Boyacense”; las Marchas y Pasodobles: “Al Estudiante”, “Himno al Colegio Departamental Héctor Julio Gómez de Sutamarchán”, “Mi Gran Colombia”, y “Yo me Caso”; los Boleros: “Amigo”, y “No te engañes”; y las Cuecas: “Negra Huraña” y “Semblanza Bogotana”. El Maestro Héctor Vargas escribió innumerables poemas, dedicados a varios municipios y provincias del departamento con argumentos descriptivos, costumbristas, jocosos, reflexivos, románticos, amorosos, anecdóticos y de protesta e incursionó en temas políticos con 37 composiciones en verso dedicados a la sátira o a la exaltación de algunas personalidades de la vida nacional y regional. Pero tal vez la obra que lo ha hecho más popular es el bambuco “Soy Boyacense” de alto sentido descriptivo, socio-económico y político, iniciado en 1960 y grabado por primera vez en 1965, ins- pirado en el inmenso amor que siempre le profesó a su tierra; hoy el bambuco “Soy Boyacense”, se ha convertido en el himno popular de Boyacá, a través de la ordenanza 008 de 1994. Su música tiene un especial origen, ya que por el afán de grabarlo, tuvo que adaptarle gran parte de la música que años antes le había hecho a “Mana Florinda”, otro bambuco de su inspiración que ha- bía tenido el honor de ser transcrito a partitura por el Maestro Milciades Garavito, razón por la cual siempre le atribuyó a éste la maternidad de Soy Boyacense. El Maestro Héctor José Vargas Sánchez, muere en Chiquinquirá, el 28 de mayo de 1996, pero sus restos reposan, por última voluntad suya, en su adorado Sutamarchán. Sentados de izquierda a derecha: Clemente Cala López (Bandola), Manuel Zambrano (Bandola), Carlos Álvarez (Tiple). De pie de Izquierda a derecha: Héctor Vargas (Pandereta), Guillermo Sánchez (Guitarra), Abdón Tavera (Guitarra).
  35. 35. 35 SOY BOYACENSE Bambuco Héctor Vargas Noble es mi ancestro de Nemqueteva. Saguamanchica, Idacansas, de Nemequene, de Tisquesusa, Quemuenchatocha y el gran Mincúa. Soy boyacense de pura raza. Amo a mi tierra como a mi mama. Siempre de abrigo cargo una ruana hecha en el viejo telar de casa. Y con mi blanco jipa de paja ¡cómo armonizan mis alpargatas! y con maíz hago bebidas gratas con que refresco bien mi garganta. Canto guabinas y torbellinos y un ¡viva! alegre le echo a mi Patria. Sin hablar mucho marco la pauta, si de lecciones siempre se trata. Llevo en mis venas sangre guerrera, pues lo atestigua el Pantano ‘e Vargas. Soy muy sincero, miro de frente: nunca un ataque doy por la espalda. Haciendo coro con los turpiales, que alegres cantan de madrugada, rasgo mi tiple chiquinquireño frente a la alcoba de mi adorada. Surco los campos con el acero hecho de entraña de aquestas tierras y de sus rocas esmeraldinas le doy al mundo preciosas gemas. Lucho incansable contra gobiernos que en su provecho el fisco gastan y cuando triunfo, tan sólo pido un gran aplauso a la democracia.
  36. 36. 36 Nació en el municipio de Tenza el 17 de Mayo de 1924. Hijo único de Alejandrina Mora y Milcíades Medina de quien a muy temprana edad recibió las primeras enseñanzas musicales, pues querían que se convirtiera en Cantor de los actos religiosos de la parroquia, oficio que él mismo venía desempe- ñando desde hacía varios años con un viejo armo- nio. Así fue como muy joven todavía sin cambiar de voz, se convirtió en el Cantor de la Iglesia del municipio de La Capilla, alternando así su trabajo en la escuela; fue allí cuando compuso su primera canción, un bolero dedicado a una compañerita de clase. Ya adolescente se fue a trabajar en la pa- rroquia de Chinavita también como cantor de la Iglesia, ya que los recursos de sus padres no le permitían continuar estudios de Bachillerato. De esta época son sus composiciones: “Vámonos pa` Chinavita”, en ritmo de torbellino y la Rumba Criolla “Nenita Linda”. Con el propósito de adelantar estudios de bachille- rato se trasladó a Tunja, allí consiguió cambiar sus dotes musicales a cambio de alimentación y posa- da con los Padres Franciscanos, con ellos conoció un Piano de verdad, el que practicó en sus horas libres con mucha dedicación. Luego de un tiempo, su padre Milcíades, lo llamó para que se hiciera cargo del Coro de Pachavita, allí compuso el pasillo “Adentro los de Ruana”, un tiempo después regre- sa a Chinavita donde se inspiró para componer el Vals “Eco en la Noche”. Andariego y trashumante llegó a Guayatá, don- de cayó en las redes de Cupido y se casó con la educadora Bertha María Vaca Perilla, en 1946, allí nacieron sus dos primeras hijas: Elma Inés y Dora Elizabeth. Es en Guayatá, cuando inspirado en los bellos paisajes de la región y su enamorado espíri- tu, compuso su obra cumbre y actualmente la más difundida, el torbellino “El Guayatuno”. Soñador de guacas y fortunas viajó a Bogotá creyendo conse- guir allí el triunfo, la fama y el dinero que le eran esquivos y como sucede todavía hoy con muchos coterráneos fracasó en el intento, obligándose a regresar a su querido Boyacá.
  37. 37. 37 Vinculado al Ministerio de Educación Nacional, y por los traslados que dan a los educadores, vivió en varias poblaciones del Valle de Tenza como: Tenza, Sutatenza, y Guateque, oportunidad que aprovechó para enseñar y difundir su música, principalmente en colegios y escuelas. Pero fue en Sutatenza, don- de nacieron dos hijos más: Henry Humberto y Elsa Yolanda, y en el que encontró la mejor oportunidad de ejercitar su vocación, ya que coincidió con la fundación de las Escuelas Radiofónicas por el sa- cerdote José Joaquín Salcedo, quién lo llamó para que colaborara como instructor radiofónico de mú- sica, emitiendo conciertos en piano por la emisora “Radio Sutatenza”, simultáneamente conformando una de las mejores Bandas de Vientos de la época. Mientras cumplía su labor educativa con el campe- sinado, compuso varios temas institucionales para infundir buenas costumbres y mejores niveles de vida en el campo, como: “El Sorbito de Agua” que invita a construir el acueducto casero, “El Fogón en Alto” para comodidad en la preparación de los alimentos, “La Empresa Familiar” para el buen manejo de los recur- sos, y “Mi Casita” para construir un albergue digno. Nuevamente el Ministerio de Educación Nacional, se encargó de hacer que se trasladara con su fa- milia, esta vez a Guateque, pero dada la cercanía a Sutatenza, pudo seguir atendiendo por un tiempo más sus compromisos con la Escuelas Radiofóni- cas y dictar clases en los colegios de la localidad. En Guateque nacieron sus últimos hijos: Efraín Al- berto y Guillermo Antonio, completando así una fa- milia con seis hijos, pero manteniendo su actividad productiva como autor y compositor, ya que fueron muchas las composiciones musicales que seguía escribiendo e interpretando en el piano, el violín, el acordeón, la trompeta, el saxofón, o la Tuba. Después de Guateque y animado por el deseo de dar educación Universitaria a sus hijos, la familia se trasladó a Tunja, vinculándose como profesor del Colegio de Boyacá. En 1970 fue llamado para traba- jar en el proyecto, “Institutos de Enseñanza Media Diversificada INEM”, fue así como se vinculó con el “INEM Francisco de Paula Santander” en Bogotá, donde conformó la Banda Experimental de la insti- tución, reconocida por sus participaciones exitosas en el concurso Nacional de Bandas en Paipa. Su labor pedagógica en el INEM la compartió con el Colegio Distrital Jhon F. Kennedy, donde traba- jó hasta su retiro en 1988. Su inventario musical comprende cerca de 215 composiciones de varia- dos ritmos como: Pasillo, Torbellino, Bolero, Joro- po, Marcha, Vals, Cumbia, Merecumbé, Pasodoble y algunos divertimentos clásicos. Aunque su obra no ha tenido aún la fortuna de una buena difusión cabe destacar que algunos títulos se han interna- cionalizado siendo interpretados por grupos musi- cales y arreglos corales en otros países. Otros temas además de los ya nombrados son: “Lluvia de Estrellas”, “Primor”, “Elmita”, Faride”, “Nenesal”, “Trío Sutatenza”, “Indomable Zipa”, “El Agasajo”, “Pajarito Buitrago”, “Florilegio”, “Ceibas del Súnuba”, “Cerrito Somondocano”, “El Mirlo Cantor”, “Mi Costanera”, “El Lunar de Claudia”, “El Campesino”, “El Morocho”, “María Isabel”, “Suta- tenza”, “Corazón Colombiano”, entre otros. En el ocaso de su existencia recibió merecido re- conocimiento a su labor pedagógica musical por parte de: Integración Boyacense, en acto celebrado en el Salón Rojo del Hotel Tequendama, Comfaboy en el Club Boyacá de Tunja, La Gobernación de Boyacá le impuso La Cruz de Boyacá en grado de Comendador, el municipio de Tenza lo condecoró en reconocimiento a su Himno y otras composicio- nes, el municipio de Guayatá destacó su genialidad como compositor con ocasión de los 50 años del torbellino “El Guayatuno”. Sus últimos años transcurrieron primero en Tenza y luego en La Capilla en su querido Boyacá, agobiado por la diabetes que le redujo a una silla de ruedas. Sin embargo esto no fue obstáculo para que siguie- ra escribiendo y musicalizando sus poemas, hasta el pasillo que él tituló como “El Último” manifestan- do que no componía más. Finalmente vino su fallecimiento el 9 de Diciembre de 2008, rodeado del cariño y el aprecio de la gente de los pueblos y de los campos a quienes les cantó toda su vida.
  38. 38. 38 EL GUAYATUNO Torbellino Efraín Medina Mora Atardecer bonito, atardecer precioso, lleno de encanto y aroma, fragante puro y hermoso, me diste tu pañuelito, diciendo que me querías, bajando ayer por la loma. Con sonrisa coquetona. Cuando me fui a despedir, lleno de intensa amargura, los pajaritos cantando, lloraban mi desventura. El sol apagó la luz, vino la noche serena, profunda como el dolor, y negra como mi pena. Ay, ay, ay que dolor, adiós, mi dulce amor. Ay, ay, ay que dolor, me muero sin tu amor. En Guayatá yo tengo, un gran rosal florido, para cubrirte de flores, chinita de mis amores, un luciente cafetal, un ranchito recogido, y pajaritos cantores. Que cantan nuestros amores. Para hallar mayor placer, felicidad y contento, tan solo falta tu amor, hoy causa de mi tormento. Para distraerte allí, nenita de mis amores tengo un lago cristalino, con peces de mil colores. Ay, ay, tienes que ir, allí, para vivir; ay, ay, para vivir, los dos, hasta morir. Atardecer bonito, atardecer precioso, tendremos toda la vida, con luz de varios colores, y así paloma querida, pensar en nuestros amores, cuando la tarde declina. Y el sol arde en la colina.
  39. 39. 39 Este ilustre compositor e intérprete boyacense nació en Moniquirá, la “Ciudad dulce de Colombia”, el 28 de julio de 1924. Fue su ciudad natal la que le dió su inspiración y dulzura que refleja en sus canciones y su voz de verdadero ruiseñor; voz armónica y lírica que se escuchó por mucho tiempo en los escenarios nacionales e internacionales, acompañado del tiple, su instrumento favorito. De la unión Sacramental de Gustavo Motta Beltrán y Sonia Serrano Izquierdo, nacieron una mujer y cinco hombres: Álvaro, Jorge, Gustavo, Fabio, Sonia y Carlos. En Bogotá adelantó sus estudios de solfeo y canto en el Conservatorio Nacional de Música, con profesores de talla nacional e internacional como José Tomás Posada y Marcell Stambar. Posteriormente perfec- cionó la técnica vocal con las profesoras Susana de Rotter (Alemana) y Ramona Sunn (Filipina), convir- tiéndose en el primer tenor boyacense en los años 70. Grabó dos discos de larga duración con la disque- ra “Philips Colombia”, titulados “Promesa campe- sina” y “El pañolón”, además de varios compactos no comerciales para la Flota Mercante Grancolom- biana S.A. donde prestó sus servicios. También grabó el poema “Carta de John Fitzgerald Kennedy a sus hijos”, musicalizado por el profesor José Do- mingo Álvarez y patrocinado por el Colegio Marillac de las hermanas Vicentinas. Con su insuperable y característica voz de tenor, hizo parte de importantes agrupaciones corales a cape- lla, como la “Coral Madrigal”, dirigida por Susana de Rotter, y “Madrigalistas de Colombia”, dirigida por los profesores José Antonio Rincón y Santiago Bel- za. Igualmente, en sus viajes a diferentes países del mundo siempre dejó muy en alto el nombre de Co- lombia, especialmente en Canadá y Estados Unidos. Durante su vida musical realizó recitales de canto en la Televisión Nacional, el Teatro Colón y el Claus- tro de San Ignacio en la capital del departamento de Boyacá, en el marco del Festival Internacional de la Cultura; también actuó en los festivales de la Guabina que se realiza en Vélez (Santander), siendo condecorado por esta población con la “Orden de la
  40. 40. 40 Guabina y el Tiple”, haciéndolo según sus propias palabras, “Sentir más colombiano que nadie”. El Maestro Gustavo Motta Beltrán, recibió distinciones como la condecoración otorgada por la fundación Emilio Sierra, de Fusagasugá, y el homenaje de los moniquireños durante el Encuentro Nacional de la Palabra y la Música en el año 1997.Con su primer LP que llamó “Promesa campesina”, en honor a un bambuco de otra gloria de la música boyacense, el maestro Raúl Sánchez Niño, pudo ingresar al es- cenario disquero, permitiendo que sus seguidores lo escucharan en toda su plenitud, como cantante. El Maestro Gustavo Motta, fue catalogado como “Un tesoro oculto”, a pesar de sus cualidades como Tenor, la crítica lo catalogaba como el cantor que poseía la Voz más pura y educada, y oírle era un placer de los dioses. Con estas palabras pre- sentaba el LP de Gustavo Motta Beltrán, Enrique Santos Montejo “Calibán”: “Para el público que va a oírles en este disco Polydor-Philips, será gratísi- ma revelación la de este tenor, que habría triunfado en cualquier escenario europeo. Tal vez el aleja- miento de Gustavo de toda la publicidad le ha man- tenido en la sombra, pero llegó el momento para él. Reme-moraremos con este disco y en la voz de Gustavo Motta al inmortal bambuco, al pasillo, la guabina, los corridos y rumbas que hicieron la gloria de Pedro Morales Pino, Jerónimo Velasco, Emilio Murillo, antecesores de Gustavo y Raúl”. Siempre prefirió incluir en su repertorio, las compo- siciones de grandes maestros de la música colom- biana como José Alejandro Morales, Juan Francis- co Reyes, Jorge Villamil y su amigo y compañero Raúl Sánchez Niño, compositor boyacense nacido en Tuta. Pero merecen especial mención algunas de sus obras, como: los bambucos “Moniquireña”, “Muchacha Color Canela”, “Mi Veleñita”; el pasi- llo “Quiero”; el Vals “A una niña bonita”; el bolero “Como me gustas” y la danza “Sueño Lejano”. Los periódicos nacionales registraron consterna- dos la muerte del Maestro Gustavo Motta Beltrán; así comentó su amigo Ricardo Motta Vargas en el periódico “El Tiempo”, el 8 de agosto de 2003: “Difícil aceptar el fallecimiento repentino en Virginia (E.U.), mientras disfrutaba sus vacaciones, del tenor y compositor boyacense Gustavo Motta Beltrán, la voz lírica y armoniosa, durante décadas de Boyacá y Santander… Se marchó para siempre Gustavito, como le decía su gente por su amabilidad y simpa- tía, pero su simiente musical seguirá morando en las generaciones que valoran nuestro folclor.” Su deceso ocurrió en la ciudad de Virginia Beach (Estados Unidos), el 3 de julio de 2003.
  41. 41. 41 MONIQUIREÑA Bambuco Gustavo Motta Beltrán Moniquireñita hermosa porque te muestras tan rara con tu cara primorosa dichoso tu piel besara. si es que no sabes amar aquí está quien te lo enseña pues es dichoso encontrar con una moniquireña. pues es dichoso encontrar con una moniquireña. (Bis) Pero te pido una cosa que no aprendas a olvidar porque el néctar y la rosa no se pueden separar y si acaso es mi fortuna que me llegues a querer te querré como a ninguna si no me haces padecer. (Bis) Y si acaso es mi fortuna que me llegues a querer te querré como a ninguna si no me haces padecer. Te querré como a ninguna si no me haces padecer.
  42. 42. 42 tos instrumentos animó muchas reuniones y dio serenatas, esta práctica le formó musicalmente y estimuló su vena compositiva. Luego de adelantar los estudios de secundaria en Tunja, viajó a Bogotá en 1948, en busca de traba- jo, el cual encontró no como empleado sino como empresario. Fue allí donde durante más de treinta años administró su propio “Restaurante Raúl”, ubi- cado en la calle 58 con carrera 15, donde servían platos típicos de óptima calidad y se disfrutaba de los aires nacionales interpretados por el grupo “Cuerdas Boyacenses” organizado y dirigido por el propio maestro Raúl, con esta agrupación viajó a los Estados Unidos para representar a Colombia y grabó tres discos larga duración. En el “Restaurante Raúl”, conoció y compartió con dos ilustres figuras de la música colombiana: Oriol Rangel y Francisco José Cristancho Hernández, quienes se convirtieron en los más fieles divul- gadores de su música; este escenario le permitió también consolidar una amistad con quien impul- saría sus actividades musicales, el insigne perio- dista Enrique Santos Montejo (Calibán), quien en muchas ocasiones se refirió laudatoriamente, en su acreditada columna “Danza de las Horas”, del periódico “El Tiempo”, a la originalidad de las obras de Raúl Sánchez Niño y a su destreza como bando- lista. Con el maestro Francisco Cristancho Hernán- dez y su orquesta, la maestra Ruth Marulanda y el grupo IZA, grabó un disco larga duración donde se incluyen sus mejores canciones. El maestro Oriol Rangel, escribió frente a su versión de “El Pañolón”, una dedicatoria por demás signifi- cativa: “Para mi querido amigo Raúl Sánchez, esta partitura sacada de sus sentimientos y copiada por Oriol Rangel. Sus bambucos, son sinceros, de pura tierra colombiana; por eso me atrevo a copiarlos y a tocarlos con toda mi alma de colombiano”. El también compositor Boyacense, Carlos Eduar- do Vargas Rubiano, en su columna del diario “El Tiempo”, publicada en julio de 1977, reconoce al El maestro Raúl Sánchez Niño nació en Tuta, el 26 de septiembre de 1926, en el hogar de don Marco Tulio Sánchez y doña María Niño, siendo sus her- manos Tulia, Manuel, Alberto, Gustavo y Nahir. En su pueblo natal creció en medio del ambiente mu- sical campesino de la región y adquirió el dominio del tiple, la bandola y la guitarra. El Maestro Raúl, consolidó una familia con Paulina Forero, su esposa que lo acompaña desde hace más de 53 años, quien como él mismo lo reconoce, ha sido no solo fuente de inspiración para algunos de sus más lindos boleros, sino su soporte y fortaleza en todas las empresas que juntos emprendieron. Sus hijos, Raúl, Gloria y Patricia, heredaron del maestro el oído musical y su gusto por lo autóctono. Raúl Sánchez Niño, es de los reconocidos autores y compositores boyacenses considerados como un verdadero valor cultural musical, a pesar de no haber tenido las oportunidades desde niño para acceder a una formación musical digna de sus cualidades y aptitudes. Pero como joven inquieto que fue, siempre tuvo la curiosidad y la iniciativa para conocer e interpretar magistralmente el tiple y la bandola, solo viendo a los más destacados ejecutantes de estos instrumentos musicales, que hacían la vida bohemia de su pueblo natal. Con es-
  43. 43. 43 Maestro Raúl Sánchez Niño, como el “Rey de la bandola en Boyacá”. A renglón seguido exalta sus capacidades artísticas, y narra con estas palabras una noche de tertulia donde Raúl interpretó magistralmente la Bandola: “Y Raúl Sánchez, un artista y compositor boyacense nos dio la otra noche la grata oportunidad de es- cuchar este instrumento, divinamente interpretado por él y acompañado de sus camaradas musicales, Emiro Noguera en el tiple, Gilberto Murillo en la Gui- tarra, Gustavo Motta en el tiple y con su exquisita voz el médico Jaime Ordóñez al tiple y Antonio Cabrera, otro mago de la guitarra. Forman ellos el ya famoso conjunto “Cuerdas boyacenses”. En la reunión a que hace referencia Carlos Eduardo Vargas, hace mención especial al estreno del bam- buco dedicado especialmente a Hernando Sánchez Castillo, “Hersan”, música y letra de Raúl Sánchez Niño, maravillosamente interpretado por Gloria y Pa- tricia, dos hijas del compositor. Finalmente, Carlos Eduardo Vargas Rubiano, expresa su complacencia por lo sucedido en la reunión, con estas palabras: “Ojalá y como van las cosas, muy pronto podamos asistir todos juntos y revueltos, a otra tenida musical maravillosa donde este gran artista y gallardo expo- nente del liberalismo boyacense” (Sic). A este prolífico compositor e intérprete boyacen- se, se le reconocen más de 200 obras musicales de todos los géneros desde bambucos, pasillos y guabinas, hasta boleros, rumbas y joropos. Las más conocidas de su producción musical son: “EL Pañolón”, “Promesa campesina”, “Oriol Rangel”, “Venga pa’ca mijita”, “Mis querencias”, “Campesi- no”, “Tuta”, “Muchachita Boyacense”, “Paipanita”, “La Taba”, “Conquista campesina”, y “Campesino contento”, entre otras. Al maestro Raúl Sánchez Niño, se le debe la auto- ría cultural, de “El Tutanito”, una obra musical que rescató y llevó a la grabación discográfica, junto a su grupo “Cuerdas Boyacenses”, pues los directos autores fueron los tutanitos, Roberto Monguí y Ri- cardo Suárez. No cabe duda que el Maestro Raúl Sánchez Niño, es uno de los más representativos hijos de esta hermosa tierra boyacense, en la cual, como dice su canción “… yo quiero allí pasar mi vejez, para mí no habrá dicha mayor, que encontrarme en sus lares, cuando me llame el Señor, Oh tierra boyacen- se paraje de ensoñación…”
  44. 44. 44 EL PAÑOLÓN Bambuco Raúl Sánchez Niño Alguien le cantó a la ruana yo le canto al pañolón porque es prenda colombiana orgullo de mi nación lo lleva la cortesana lo luce la sociedad es propio de gente sana aunque de él hable alguien mal. A las muchachas del campo todo les podrá faltar to´a la ropa de adebajo pero el pañolón jamás porque así como la ruana es también tradicional ellas lo llevan de cama cuando p´a fiesta se van. Falda negra y jipi japa alpargatas con galón una camisa rosada la enagua y el pañolón es de lo que más se ufana la muchacha en mi región y es de admirar, con qué emoción lo luce ella lo mismo, en un festival, una reunión o en misa el día domingo. (Bis) Gustavo Motta Beltrán (Guitarra), Raúl Sánchez Niño (Bandola) y Emiro Noguera (Tiple).
  45. 45. 45 Nació en Firavitoba en el año 1926. Sus padres fue- ron, Pedro Celestino Amézquita y María de Jesús Nossa; de ocho hermanos, Guillermo es el menor de los varones. Está casado con María Luisa Aguirre, na- cida en Tunja, con quien conformó una familia cuyos hijos son: Guillermo José, Pedro Enrique, Gabriel de Jesús, y Luisa. La vena musical la hereda de su ma- dre María de Jesús que siempre estaba cantando con una voz envidiable; también de su tío Salvador, reco- nocido albañil, que tenía su equipo de muchachos al- bañiles como hijos adoptivos, con la única condición que fueran músicos, pues él tocaba la bandola. Guillermo Amézquita se crió en Firavitoba donde hizo hasta cuarto de primaria. Fue un muchacho de alpar- gata y calzones cortos, jugador de fútbol, a las escon- didas, y en las llantas de los carros apostando carre- ras, en una época donde no había ni siquiera radio. Resultó en Bogotá donde sacó el bachillerato del Ministerio, validándolo luego en el Colegio Sale- siano de Tunja; de niño se volvió una especie de juguete del pueblo, cantando las misas en latín, acompañando al cantor de la iglesia don Aníbal Ca- margo, quien era primo legítimo del ex-presidente Alberto Lleras Camargo. A los siete años y siendo párroco su señoría Felipe Santiago Cuervo, empezó como acólito cantando. Su vocación lo llevó al Conservatorio de la Univer- sidad Nacional en 1950, donde luego de presentar los exámenes, comenzó una nueva etapa. Allí re- cibió clases de órgano, del profesor Luis Eduardo Rangel, quien era primo del Maestro Oriol Rangel. Su profesor de canto fue el suizo, Marcel Stanm- pbach, gran pianista, nacido en Berna (Suiza), que había estudiado en Francia e Italia, y había llegado en 1950 a la Universidad Nacional para ser profe- sor de canto superior y director de coros, donde permaneció hasta 1955. El Maestro Guillermo Amézquita, recién casado y como ya manejaba el idioma francés, optó a un pues- to para enseñar en la naciente Acerías Paz del Río; du- rante cinco años interrumpió sus estudios de canto,
  46. 46. 46 pero no podía abandonar la carrera, por eso viajaba desde Belencito a Bogotá, para recibir una clase a las 11 de la mañana, y por la noche regresaba en un bus que gastaba cinco horas de Bogotá a Tunja. La experiencia en Acerías Paz del Río, le permitió desarrollar su nivel de Francés, ya que fueron vin- culados muchos franceses profesionales, cuyos hijos generaban un problema y a quienes el Maestro Guillermo Amézquita tuvo que atender, organizando escuelas de alfabetización, fundando el Colegio de Acerías Paz del Río “Nuestra señora de Belencito”, y administrando el plan de estudios francés. Regresa a Tunja en 1961 como cantor de la Cate- dral, ingresando como profesor de la Normal de Va- rones. Estando allí, en 1967, se presentó la vacante para dirigir la Academia de música, allí reemplazó a la destacada pianista, doña Aura Moncada, luego de la postulación al cargo que hiciera el doctor Eduardo Torres Quintero, quien se desempeñaba como direc- tor de extensión cultural del departamento. El Maestro Guillermo Amézquita, se especializó en Sistema Orff con la misión alemana y el Ministerio de Educación Nacional; en sistema Dalcroze con la Organización de Estados Americanos OEA y el Ministerio de Educación; y en Rítmica Dalcroze en Carnegie – Mellon University de Pittsburgh (Alema- nia). Se destacan sus conciertos y recitales como tenor, acompañado por grandes pianistas como: Aura Moncada, Marcel Stanmpbach, Efraín Medina Mora, el Maestro Organista Jaime Llano González, y numerosas giras nacionales de conciertos con el respaldo musical del Maestro Oriol Rangel. Además de sus estudios musicales y especializa- ciones, se suma la Licenciatura en Ciencias de la educación filosofía y letras, profesión que marcó su producción musical de carácter didáctico, entre la que se cuenta la serie “Mi primera música”, de- bidamente aprobada por el Ministerio de Educación Nacional, para su implementación en las escuelas de educación básica y media, la cual sugería textos expresamente redactados para los alumnos de bá- sica primaria; y el método para flauta “los caminos del cuarteto”, que en forma didáctica incorporaba el aprendizaje de las flautas dulces (Soprano, Con- tralto, Tenor y Bajo). Asesoró la creación, producción y grabación profe- sional para la oficialización del himno del departa- mento de Boyacá y de la ciudad de Tunja. Su obra musical contempla los himnos para el Co- legio de Santa María de la Antigua, de Nuevo Colón, del Barrio Asís de Tunja, de la Institución Educativa ”Silvino Rodríguez” de Tunja, y el Colegio Romero Hernández de Tibaná, entre otros; igualmente un sinnúmero de obras de carácter religioso.
  47. 47. 47 HIMNO DE LA JUVENTUD Guillermo Amézquita Nossa CORO Alegría somos y salud esperanza canto y corazón, y grandeza, fuerza y emoción, porque somos ¡si! la juventud. El ser joven siempre es hermoso, en cualquier etapa de la vida, joven es quien dé y nada pida, porque el joven siempre es generoso. ¡Juventud Feliz! En nuestras manos, estará el destino de la tierra, si la unión y afecto nos aferra, al trabajo y obramos como hermanos. Ni países, razas ni colores, nos impidan núnca nuestra meta; “Libertad y amor que comprometa, que acabe guerras y terrores”. Conservemos fuerzas sin el vicio, ni las drogas, triste en vida muere, todo joven débil que adquiere, adicción, manías y suplicio. Lo que somos siempre derramemos: alegría, risas y belleza. ¡Desterremos siempre la tristeza Al hacer que todos nos amemos!.
  48. 48. 48 Domingo Hernán Acero Niño, nació en Corrales el 30 de enero de 1927. Hijo de Santiago Acero Torres (nacido en Corrales) y Raquel Niño Vargas (nacida en Floresta), siendo el tercero de ocho hermanos: Raúl Antonio, Ana Irene, Domingo Hernán, Julio Roberto, Carmen Judith, Raquel, Jorge y Álvaro. Fueron sus padres quienes le heredaron la vena mu- sical, ya que interpretaban instrumentos de cuerda, pero especialmente ese talento es evidencia de las calidades musicales de sus tíos maternos, oriundos de Floresta, que vivían en la vereda de Tobasía, quie- nes se destacaron como concertistas de guitarra, especialmente Don Juan Niño. Domingo Hernán, se inició como acólito en la iglesia de su pueblo natal, siendo párroco el padre Trinidad Salce- do, quien se convirtió en su protector, pero fue Jorge Torres quien lo inició en la música, cantando villancicos en época de navidad, allí en la iglesia de Corrales. Con el Padre Trinidad Salcedo, se desplazó al Cocuy el Maes- tro Domingo Hernán y allí se matriculó en la Academia Ramírez, de la cual era Rector Santos María Pinzón. El deseo de sus protectores y en especial Monseñor Medrano, era que Domingo Hernán siguiera la carrera del sacerdocio, y viendo la vida bohemia donde las serenatas y los eventos familiares absorbían la vida del Maestro Domingo Hernán, intercedió con monseñor Crisanto Luque para que fuera admitido en el Semina- rio de Miranda, cerca a Málaga, en el departamento de Santander, y donde era Rector el Padre García Herre- ros. Efectivamente fue aceptado, pero su vocación era otra; por eso esta experiencia se convirtió en un encie- rro completo; se aguantó menos de dos años, pues el régimen estricto y los trámites para poder obtener una salida lo aburrieron. Por eso se regresó al Cocuy, donde retomó la dirección de la banda municipal. La insistencia de Monseñor Medrano para que Domingo Hernán estudiara en el seminario, lo llevó a Pamplona, con el Padre Briceño, donde superada una entrevis- ta, fue aceptado, pero al poco tiempo aprovechando las vacaciones regresa al Cocuy, donde lo esperaba la parranda y una novia. Pudo más la vida bohemia y contra los deseos de Monseñor Medrano, no regreso al seminario, y siguió con la música.

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