Poemas para declamar
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Poemas para declamar

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Poemas bellos para declamar

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Poemas para declamar Document Transcript

  • 1. EL MATRICIDA (Efraín Alatriste Nava)Sobre el banquillo gris, del acusado,se encuentra un hombre de mirar perdidoy de ver su semblante entristecidoel corazón se siente apesarado.Hundida entre las manos la cabezay sumido en el mar de sus sollozosante la ley brutal y los curiososque mofándose están de su tristeza.Grave y sereno el juez; fruncido el señoimpasible se encuentra en el estradosin embargo en la faz del magistrado,se adivina un pesar jamás domeño.El turno es del fiscal; con voz de truenoante la turba hostil de odio cegadalanza su acusación de hiel cargadacual lanza la serpiente su veneno.¡Ahí lo tenéis señores es la bestia!el hombre sin entrañas el ladinoel ser más despreciable ¡el asesino!que priva de la vida sin molestia.¡Es un chacal! malvado y truculento,un ente sin piedad ¡un MATRICIDA!quien con sus garras arrancó la vidade la mujer que le brindo el sustento.De la mujer que lo veló de niño,de la mujer que lo forjó en su sangre,de esa mujer que como toda madrele arrulló alguna vez en su corpiño.Y cómo le pagó ¡qué cruel delito!que injusticia sin par… que cobardíaarrancarle la vida en forma impíaseñores este ser ¡es un maldito!
  • 2. Es un chacal y al condenarlo en suerteque se cumpla la ley en su personay si Dios su pecado le perdona¡Que la justicia le condene a muerte!Calló el fiscal; la turba enardecidacon rugido feroz gritó al momento¡Muera, muera; pero antes al tormento!¡Que muera el indeseable matricida!Habla por fin el juez desde su estradoimponiendo silencio al ruido hechoy dice: todo ser tiene derechoque hable sobre el asunto el acusado.Anegados los ojos por el llantola faz ajada… hirsuta la cabezajamás he visto tan fatal tristeza,jamás he visto sufrimiento tanto.… ¡Yo soy el asesino la he matado!y lo juro ante Dios… ¡no me arrepiento!si por ello me aplican cruel tormentopor su dicha lo doy por bien empleado.Más mienten los que dicen que con sañaa mi madre maté, ¡miente la plebe!yo la maté sin el dolor más levela maté con amor, y así no daña.La maté con ternura, suavemente… se extinguió su existencia tormentosacual leve palpitar de mariposay abandonó la vida… dulcemente.Dulcemente murió, ¡cuánto la quise!difícil es medir lo que es cariñomaté a quien me arrulló cuando era niñosin embargo es amor; porque lo hice.Cuántos de los hipócritas humanosa quien yo supliqué pidiendo ayuda
  • 3. hoy me escarnecen con terrible duda¡y todavía pretenden ser cristianos!Cómo sufrió mi madre ¡pobrecita!con atroces dolores en el pechoimplorándole a Dios desde su lecho¡sufriendo aquella enfermedad maldita!¡Jamás he de olvidar aquella noche!en que gritando de dolor me dijo¡Mátame por piedad, mátame hijo!y no esperes de mi alma ni un reproche.Yo bendigo tu mano hijo de mi alma,¡Mátame ya!… y dame sepulturayo bien sé que mi mal no tiene cura,¡Mátame por piedad!… dame la calma.Y ese grito salvaje y lastimero,que anhelaba la muerte suplicantetaladraba mi alma a cada instante¡Mátame hijo! ¿Dios mío por qué no muero?Y se ofuscó la luz de mi conciencia,y dejé de ser hijo… ¡fui verdugo!y le arranqué del sufrimiento el yugoyo le quité señores ¡la existencia!Lo demás ya lo saben; qué tortura¡ya no soporto del dolor el peso!y aquí me encuentro ante vosotros presoy es mi única pasión la sepultura.Mas no es la ley quien deberá juzgarme,aunque sí soy culpable de eutanasiano se van a reír de mi desgracia¡No lo harán! porque yo ¡voy a matarme!Una daga sacó de la cinturaque en el pecho clavóse con violenciaal cielo suplicó ¡Señor… clemencia!y se borró en su rostro la amargura.
  • 4. Y así termina la existencia agitade un hombre que de amor es ¡MATRICIDA!y deja en los anales de la vida¡UNA HISTORIA DE AMOR CON SANGRE ESCRITA!QUE ME PERDONE LA CIENCIA (Claudio Martínez paiva)Estoy sólito en mi ranchoMe he quedado solo en mi casa,Ladran los perros afueraComo si vieran fantasmasY alumbran mi pensamientoCandiles de luces malasÁlijones de pájaros negrosLe ponen luto a mi alma.Y es tan grande el sentimientoQue llevo dentro de mi almaQue no lo dicen las cosas,Ni lo explican las palabras.Ocho años tenía… ocho añosEl pobre hijito de mi almaQue despertó una mañanaCon los ojos encendidosY el cuerpecito echando llamas.Me muero nana, decíaMe muero tata, gritabaSiento una sed de martirioSiento un fuego que me abraza.Bese el cachorro en la frenteY lo deje sobre la camaY volé, volé en mi caballo, siete leguas,Siete leguas de distancia
  • 5. Siete puñales de puntaMetidos en mi gargantaY el grito de mi hijo adentro,Agua nana, agua tata.Le expliqué al doctor el casoY se acomodó en su butacaMe miro de arriba abajoY me dijo:¡Señor lo siento mucho!Pero la senda que va a ese ranchoEs muy mala y me va a estropear el auto.El médico no venía… el médico no veníaNo porque fuera mala la senda que va a mi ranchoSi no porque no tenía con que pagarle a la ciencia.Siete leguas, siete leguas de distanciaAhí comprendí yo, entoncesQue la ciencia, no es tan cienciaCuando no tiene conciencia.¡Porque en esos mismos caminosPor donde muchos médicos no andan,Cruza a galopes la muerteY va y viene la desgracia!Me ordenó que le compraraAl pasar por la boticaUn frasco de limonadaY trajera a mi enfermoCuando la fiebre pasara.Yo regrese a mi ranchoIgual que regresaría todo padreEn iguales circunstanciasEl corazón en los labiosY la tristeza en el almaLa fiebre, duro poquito
  • 6. La fiebre duró poquitoY se me fue una mañanaEntre el canto de zarzalesY el suave aclarar del alba.Yo abrazaba a mi hijo, lo besabaAsí se me fue mi hijoAsí murió mi hijitoCon la frente, muy heladaY yo sin voz ni dineroParado junto a mi casa.Así… así la tierra lo aguardaCon las manos sobre el pechoAcuñando mi desgraciaSin vida su cuerpecitoYa de la fiebre descansa.Estoy, sólito en mi ranchome he quedado solo en mi casa,ladran los perros afueraComo si vieran fantasmasY alumbran mi pensamientoCandiles de luces malas,Y al filo de media nocheMi cuchillo cabo de plataLa única plata del pobreQue no le sirve pa´ nadaY medito mi venganzaY por eso grito al mundoQue me perdone la ciencia,No me culpen si mañana,Me gritan que soy bandido.O un mal hombre sin entrañas,Nací buey y me hacen pumaSoy cordero y me ponen garras.¡Dios! ¡Dios! Todo poderosohas que despunte el alba
  • 7. y arranca de mi pechoeste grito, este grito que me mata:agua nana, agua.. agua tata.LA CAIDA DE LAS HOJAS (MARCOS RAFAEL BLANCO BELMONTE)¡Matrimonio feliz! miran dichososcorrer por el jardín a sus dos hijos,son de plata sus risas infantilesy son de oro sus rizosque vuelan agitados por los aires.Descansan, luego un grito provocadory el juego se reanudacon más entusiasmo y más ahínco.Algunas veces el uno en brazos del otro cae.¡Cómo se quieren los dos niños!Ella es fresca, robusta y apiñonada,él, es un tanto pálido y raquítico,pero ambos son iguales en amarse,iguales en su eterno regocijo,iguales en bondad y hermosura,iguales en espíritu.Una mañana, cuando alegres ambos correteaban,fueron sorprendidos por una extraña visita,era un lejano tío, médico de gran fama,que al llamado del padre fue solícito,porque le despertaban sobresaltos,la delicada complexión del niño.El médico lo toma entre sus brazos,lo examina, lo auscultay sus carrillos besando con ternuralo autoriza a continuar el juego interrumpido.
  • 8. Jugaban a ocultarse,la hermanita había hecho en la alcoba su escondrijoy en tanto su hermanito la buscaba,ella escuchó el pronóstico del tío.-Amarga es la verdady me lastima tener que decirla,pero es preciso,este dulce calor de primaveradefiende su organismo,le hace bien el aroma de las floresy de los ramajes el oxígeno,¡Ah! pero a la caída de las hojascuando esos tilosla calzada alfombren de hojas secas,tened resignación, morirá el niño!Pasó la jubilante primavera,pasó el fecundo y caluroso estío,a las primeras rachas otoñalesaquel ser enfermizodemostró que el doctor no se engañaba,fue perdiendo los bríos para jugar,mostrando desaliento,al comer era nulo su apetito,y una triste mañanaya su lecho abandonar no quiso.Los padres permanecen largas horascontemplando a su pálido enfermito,que es el ser de su ser,que es toda su alma.¿Toda? ¿ Y la niña?El otro ser queridoque adora con pasión al dulce hermano,¿Qué es de su alma de niña, lo mas íntimo?
  • 9. A este recuerdo se preguntaron ambos¿Dónde está la niña? ¿Dónde se ha ido?que no acude a las voces del enfermoque la extraña y la llama casi a gritos?Va la madre en su buscay la encuentra vagando en el jardínbajo los tilos,en los troncos apoya una escalera,y con el rostro abatido, pero con el paso firmesube y baja de ella,lleva un hilo en la mano derecha y una agujay con afán solícito, va ensartando las hojasque del otoño al ósculo han caído,y los vuelve a ensartar en los ramajes.Desde que amaneció venciendo el frío,se entregó a su labor,el jardinero que asombrado la vio,nada le dijo,pero la madre al verle le pregunta:-¿Qué hace mi bien querido?y la niña angustiada le responde:-Oí lo que una vez dijo mi tío,ya empieza la caída de las hojas..ayúdame mamá, yo te lo pido,que no se alfombre de hojas la calzadapara que no se muera mi hermanito.