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Seguimos caminando diariamente, buscándonos a nosotros mismos entre las ...

Seguimos caminando diariamente, buscándonos a nosotros mismos entre las
experiencias que nos entregan la vida y nuestras propias reflexiones.
Seguimos así descubriendo paso a paso nuestra amble naturaleza Divina
manifiesta en la bondad de nuestra alma, también encontramos en este camino
las penurias propias de un ser finito, frágil y terrenal.
La Poesía nos descubre. Nos lleva a las entrañas de las emociones en un viaje
supremo del lenguaje. Así finalmente la Poesía es una dadiva entregada o
hallada por algunos hombres para el enaltecimiento de la vida, el
conocimiento y la cultura.
Dedico con especial agrado esta obra, primeramente a mis amados Padres por
quienes soy hoy en día, también a aquellos que siempre creyeron en mi y en
mis sueños.
Que se abran entonces las puertas del Cosmos.

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Boris Palma Díaz Boris Palma Díaz Document Transcript

  • “Celestial y Terrenal” Boris Palma Díaz
  • Prólogo Seguimos caminando diariamente, buscándonos a nosotros mismos entre las experiencias que nos entregan la vida y nuestras propias reflexiones. Seguimos así descubriendo paso a paso nuestra amble naturaleza Divina manifiesta en la bondad de nuestra alma, también encontramos en este camino las penurias propias de un ser finito, frágil y terrenal. La Poesía nos descubre. Nos lleva a las entrañas de las emociones en un viaje supremo del lenguaje. Así finalmente la Poesía es una dadiva entregada o hallada por algunos hombres para el enaltecimiento de la vida, el conocimiento y la cultura. Dedico con especial agrado esta obra, primeramente a mis amados Padres por quienes soy hoy en día, también a aquellos que siempre creyeron en mi y en mis sueños. Que se abran entonces las puertas del Cosmos. Boris Palma Díaz Longaví, Chile 2009 Propiedad Intelectual
  • Ausencia Cuando me retire a vuestra memoria mi voz será el silencio mi clamor será la ausencia. Reposaré en los mudos árboles en las hojas que cantan al viento, en la taciturna soledad plantaré mi tienda y me amarrare al aire, a los recuerdos navegare en todas las aguas que llore la tierra. Habrá saciedad de mi en todos los rincones le marcare el camino al caminar de las luces seré el sendero de la piedra y la gota el circulo eterno de la flora celosa. Viviré en los ojos de los pájaros en el murmullo de la playa y la ensenada en el refugio imperecedero de todos los días. Yo llegue a ser la poesía y la poesía llego a ser mi espíritu así como mi espíritu era sol de Dios y luna de simple hombre. Nos devoramos insaciablemente y con vehemencia nos entrelazamos como el bosque y el crepúsculo discurrimos juntos por el mundo sembramos fragancia y abrimos cráteres donde no había cielo. Si me muero algún día que se valla el cuerpo a ser tierra y jardín que se siente el humilde y el niño en mis terrenos. Ahí mismo deberá estar la casa de mis Padres un río, un durazno y un ciruelo que floree. No llores por mi, vida. Cuando las voces se apaguen y se ausenten imperara la voz silente de las palabras que de mi boca rodaron
  • ¿acaso muere el recuerdo acaso fenece el pensamiento? Seguiré viviendo en la vos tronadora de la poesía, mientras halla poesía habrá de mi un tocón vagabundeando entre las estrofas. No llores por mí, vida yo estaré durmiendo en una noche mas larga mas aun así soñare en el sueño de la vida y seré silencio y seré lejanía y seré muda presencia, y árboles y tierra y pájaros y cuentos. Dentro del Cosmos Miramos la Tierra desde arriba, a ella sola abandonada o acompañada por Dios, los ángeles reteniendo los vientos u otras esferas a lo cerca o a lo lejos en el vaso de esa oscuridad. ¿Quién sabrá de nosotros allá afuera y quién sabrá de Dios aquí adentro? Nos miramos entre nosotros y no entendemos al camina al lado, nos miramos al espejo todas las mañanas por que él es sincero y no nos halaga mas de la cuenta, pero no nos reconocemos, ¿quién sabrá de nuestro corazón allá en nuestra mente y quien sabrá de nuestra mente aquí dentro del corazón? Vivo y muero dentro de mi mismo cosmos, Dios y el demonio reclaman sus territorios en los patios de mi humilde casa y yo no concilio el sueño por el ruido de la batalla y camino con ojeras abismales en el rostro y no hablo cuando la hoja me abre los oídos y escucha los sueños y lamentos. Hay un alma de mujer soplando las velas del barco con aliento de montaña y selva y sabor caribe y voz tierra. ¿Qué seria de la corbeta fantasmal sin su mar ni las constelaciones?
  • Vistámonos juntos de aire, agua y tierra y algún sentimiento, allí estaremos armados con la armadura del tiempo para conversar con nuestros hijos y arreglar el mundo en un saludo. Arreglar el mundo, arreglarse la corbata, arreglarse los cordones, ¿cuál es la diferencia? si todo se hace con las manos como un saludo y del saludo nace la mirada y de la mirada nace la sonrisa y de la sonrisa nace la alegría y de la alegría nacen los recuerdos y el recuerdo es la sombra de los días eternos. ¿Quién sabrá de nuestro corazón allá en nuestra mente y quien sabrá de nuestra mente aquí dentro del corazón? Noche mía La noche vuela solitaria vuela solitaria sin acompañante camina cargada de las huellas del silencio con la voz apagada de las estrellas vuela y canta, con su peinado brillante y bailable. La noche merodea serena y tempestuosa entre los terrenos baldíos y entre los callejones de los gatos y el vuelo borracho de las polillas, aquella es la noche sin prendas claras desvestida de mascaras blancas y cabalgares ruidosos. Ahí va la noche con sus ejércitos amables con sus tiendas de campaña oscuras con el emblema de las luces tímidas del día. Ahí va esa vieja joven mirando desde las terrazas del crepúsculo merodeando en cada sombra de los árboles en cada inseguro pestañeo. Volando va y yo voy tras ella desesperado
  • ojeroso, despeinado con el pijama el cuerpo pegado. Pero la dejo escapar pasar a otros lugares remotos donde se deshace la claridad y reina callado el atardecer. Pero la dejo escabullirse entre todos, a que se amarre a la luna y sea embestida por la señal plateada del lucero. Dejo que dormite eternamente que dormite y ande sonámbula a tropezones con las ampolletas y quemando sus flecos con las velas. Ya se acerca, inevitablemente como todos los días siendo por el grito vaporoso invitada de las teteras y por los ojos rojos de los braseros. Noche de brazos invisibles y boca trasparente, veredas de camas con senderos de sabanas y calles almohadas, noche doncella voladora que corres taciturna y duermes sin sobresalto. Los Versos Tristes Voy a escribir los versos más desgarradores de esta noche lluviosa, escribir que en esta mañana se cae a pedazos la noche que en esta noche de aurora
  • las celestes luces se apagan y se caen en los desiertos. Escribir que mi cabeza sangre llora que se volaron las piernas en el pecho un abismo. Mis ojos son precipicios, a lo lejos desde alto se divisan entre ramas escarlatas riachuelos de amanecidas amargas de noches en velo. Las flores son negras el cielo es negro siempre a sido negro el ayer fue gris el hoy es negro el edén fue blanco mañana quizás no existan los colores. Hay un hacha incrustada en medio de dos cisnes juntando las cabezas, hay un hacha incrustada y flechas clavadas en las alas. Voy a escribir los versos mas desgarradores de esta mañana lluviosa, están lloviendo piedras afiladas sobre el techo quebradizo. Se humedecen rápidamente las paredes de papel, una cortina color arandino encierra ala luz allá afuera. Llueve y nadie canta, los pájaros empapados se esconden en sus nidales. La tierra saturo sus estómagos y regurgita el agua que baño su rostro.
  • Sol cobarde esperanzas cobardes espíritu tímido y autista todo es negro para ti las heridas son negras la sangre es negra el cielo es negro siempre a sido negro. En esta noche de aurora se quiebran las estrellas y muchos ventanales… caen en los desiertos. No hay nadie que se mire en ellos. Porque todo es negro y se apago la luz. Ya seremos viejos Ya seremos viejos ya seremos viejos y daremos vuelta la cabeza se sacudirá la escarcha de nuestros lomos miraremos al postrero pasado y nos recordaremos de los almendros. Porque almendros es infante primavera e infante primavera fue juventud. Nos miraremos de alto sobre las montañas nevadas y nos veremos corriendo en la pampa. Ahí habían muchas silvestres coqueterías y fotos volando por todas partes. Ya seremos viejos y añoraremos este día las alas de fuego extrañaremos las patas de guepardo la cola de pavo real.
  • Antes eran almendras las que caían en el patio hoy los robles regalan su erudita sombra, es porque somos viejos mas viejos que nosotros mismos cuando jóvenes mirábamos a los niños. Porque almendros es infante primavera e infante primavera fue juventud. Relojes de Sangre No es ocioso el tiempo que nos carga las espaldas, va sobre un carruaje de gacelas y leopardos alados, va vestido con trajes invisibles ya arena en los bolsillos y el cabello cano de plata o hilos de seda. Nació en la cuna galáctica del espacio besándolo todo y sabiéndolo todo en si juventud perfecta e infinible. Trajo consigo desde las altas montañas a la soledad prendida al vestido a la vejes agarrada de las faldas como una ramera hambrienta de los hombres. No descansa el tiempo en nuestras tiendas ni dialoga con los reyes en las esquinas de sus gobiernos, ¿ qué bufón lo entretendrá y que ladrón le hurtara nuestros años? Recuerdo muy bien cuando fui niño y niños y nos caíamos en la bicicleta con mi Padre, recordare también cuando fui joven y navegaba en todos los mares y en todas las tierras, pero cómo recordare cuando fui viejo si después el tiempo nos corta y nos dice: “te quiero y hasta luego”. Y ahí llega el plañir y las flores del cementerio y los discursos sobre nuestra bondad por que todo muerto es bueno y llegan las consolaciones de los enemistados y reina el perdón y sojuzga la esperanza en el cielo o en resurrecciones. Pero el agua no envejece ni ala aire le duele la espalda aunque a veces se esconden en los escondrijos, sucios y manchados. La piedra y el viento nos miran desde su lugar privilegiado con mirada displicente y lastimosa, en sus conversaciones por la tarde
  • aparece el hombre sobre la mesa del té corriendo y jadeando con lengua de camello y en la lengua amarrado un reloj y en los parpados sueño y vacías las manos y un corazón extraño. Un anciano y un niño se encontraron en esta calle transitada, se miraron a los ojos apasionadamente y mudas las bocas corrieron juntos bajo el aguacero, el uno cercano a la ausencia después de la vida y el otro cercano a la ausencia después de esta. Así se planta, crecen los duraznos juntos a las amapolas y así nace la humanidad y el cuesco al suelo para engendrar otro árbol y el esqueleto al suelo para nacer el recuerdo o el olvido. Y el tiempo traerá en abundancia barcos repletos de jóvenes e infantes nuevos caídos de entre las madres, los graneros estarán satisfechos de primaveras en la ocasión de nuestro otoño y miraremos el álbum de fotografías para mostrarles a nuestros nietos que no nacimos viejos y fuimos jóvenes y fuimos príncipes y pisábamos los relojes quebrando las horas por que todo era fresco rocío y selvático pecho. El tiempo no nos dirá nada, pasara por nuestro lado callado y sigiloso como huida de culebra, nosotros tampoco le diremos palabra alguna, lo miraremos desde abajo y el nos mirara desde los tejados y sus terrazas altas y caminaremos juntos aunque no queramos y nos amaremos y odiaremos cada efímero y glorioso día. Letras y Recuerdos Voy a inmortalizar a mis queridos En estos cuentos que escribe la pluma mía Pluma mía de pájaros del sol De las aves que emigran desde Júpiter hasta las correntosas olas del corazón. Les robare un instante la vida como un ladrón que les hurta la semilla, para al tiempo de la siega retornarles a sus almacenes una cosecha de recuerdos y tiempo inmutable.
  • Voy a pegar a la hoja a mi Padre para que no muera y siga construyendo casas de madera con un ejercito de topos siguiéndole. Voy a encerrar con regocijo a mi Madre en esta piel de árboles para que no desfallezcan sus brazos y siga regando las plantas de la casa con huestes de mariposas el rostro besándole. Les regalare la vida eterna echa de papel hasta que bajen cabalgando desde arriba con fuego y relampagueo santo, hasta que flameen las bibliotecas en una llamarada triste y purificada. Ingresé a través de un libro en la cámara recóndita de la pirámide, ahí estaba Napoleón en el sarcófago estremeciéndose. Mas regrese con el viento de la mañana con el espíritu asoleado y moreno, tome la pluma y la conciencia para escarbar en el pozo que late y hallar la sombra de Dios en un banquete pequeño de primavera perpetua. Y extendí los tallos de la vida con la tinta enfrascada en el alma mía y me vendí al recuerdo que no perece y me presente delante de la rememoranza para iniciarme en su juventud pletórica y ser fruto y ser luna y ser siempre. El olvido es macabro el recuerdo es vida los cuentos y esta poesía
  • volverán en la amanecida antes o después que bajen cabalgando desde arriba y crepiten los libros en fogata llorosa y purificada. Crepúsculo Existe un tiempo entre el día y la noche al que llamaremos crepúsculo también hay guerra o baile entre luna y sol el día se sumerge en la fuente marina la noche es un vestido que cae sobre las brazas los flecos de la vestidura son los atardeceres cargados de cielo y prisma. Cargados de cielo y prisma las gaviotas se pasean entre las gotas la corbeta blanca va elevando sus banderas llena de especias y árboles. Y va tachando la terneza de las aguas como un Cristo de madera y astiles. Los peces vuelan en el mar los hombres nadan en el viento. Hay un reino mudo que no es el silencio al que llamaremos profundidad oceánica y oscuridad acuosa y corales. La existencia es crepúsculo el olvido es noche el recuerdo día ¡hay, cuan poco dura este crepúsculo! y nos largamos con la noche y vivimos en nuestros hijos todos los días todos los días todos los días.
  • El Pacto Hago un pacto con la poesía, aquella que no es Dios ni demonio aquella que no es el mas alto cielo mi el abismo mas oscuro, aquella no es esto no lo otro, aquella que no es bondad ni malicia, ni flor ni escupo. Allá va la vida a presentarse vasalla delante de esta palabra ella le entregara obsequiosa las entrañas de todas las cosas, también laureles y espadas de madera y doradas preseas y aplausos y abolengo. Esta vida le ofrendara a ella su sangre oscura y clara, los ojos de los girasoles abiertos, el pecho verdoso y la voladora mente de pájaros y tortugas y el insondable corazón del muchacho que sonríe y llora. Te regalo oh poesía la fuerza de esta mocedad, la que es de Dios y hoy vagabundeaba por las plazas, te brindo oh poesía el presente y los días que están guardados para nosotros mañana, y tu , y tu obséquiame el recuerdo, y tu ,y tu obséquiame la gracia de toda palabra. Yo soy la palabra de la piedra y la voz de los árboles, yo soy la exclamación de la lluvia y el decir de la tierra, yo soy el silbido del viento y el mensaje de los ríos. Llámenme grito de piel, lengua de la noche. El amor estuvo entre las espinas. El pan será la estrofa o la prosa, al hambre llamaremos inspiración y habrá abundancia en los almacenes de mi Egipto y Zafenat- Panea seré llamado. Salí nadando del foso vacío con el propio caudal de mis lágrimas, arriba esperaba el rocío y el follaje con los brazos abiertos de los consoladores y había también un paraíso pequeño con niños corriendo y mil amores y no existían hombres buenos pues todos los hombres sólo eran hombres. Nos amaremos apasionadamente poesía, no mirare coquetamente ni a la música dulce ni a los maquillados lienzos, para mi la pintura y la melodía serán sacerdotisas de otros templos. No existirán más besos que los nuestros en nuestra cama y en el camino que siempre nos llama. Sólo nos retiraremos cuando todas las voces de todas las almas se ahoguen en las aguas del frío silencio y nadie alabe ni glorifique a nadie jamás.
  • Translucido El mismo recorrido de siempre Amanecer tendido como una tabla Levantarme siempre hacia el lado derecho Lavarme el rostro para inundar la sobnoliencia Que se apodera de los ojos Con latigazos rojos y casas echas de lagañas. Me peino el carbón que llevo de pelo Me miro minuciosamente al espejo Para reconocerme y odiarme Para ver que sigo siendo el mismo y no vuelo. Salgo de la casa rápidamente Camino por la calle, me saludan yo saludo Me siento estúpido Por que me reconocen el mismo Soy el mismo en esta misma calle. He sido el mismo durante mucho tiempo Y no me harto de esta sombra Ni me arranco el cuerpo Para ser ángel O simplemente una luz deambuladora. Leo un libro y escribo para no sentirme un perro Me traslado en la góndola de la mente nocturna A la inexistencia del mañana Por que ame mi pasado He muerto en mi presente Y renazco en un Mayo ya cercano. Ah, amable y entristecedora soledad mía Que la distancia fuera un vaso de greda Para volverlo añicos. Amados míos, amadas mías Tan lejanos y silenciosos. ¿Qué diferencia hay con la muerte? Allá afuera la noche es un teatro Donde se tejen telarañas con voces y risas,
  • Acá en esta cueva no hay noche ni día El tiempo se apago como una llama muda Las ratas se mueren enflaquecidas. ¡Ven a mi Marco Polo Y llévame con los mercaderes A los puertos de telas aventureras! ¡Qué por bajo mi catre llegara a Narnia! ¿Por qué me condenaste a ser la soledad? ¿Habrá salario para mi mañana? El amor rehúye de mí Como si estuviera arto de mis alabanzas Me escupe el rostro Y se marcha doloroso en las caderas De la mujer. Un ejército de hormigas Esta trepando por mi imperio ruinoso. Es así cada día de esta vida Caminar por mi pueblo amable Caminar por la desgracia, Sigo siendo opaco Sigo siendo mi propio fantasma Un translucido animal Durmiendo sobre los relojes. Mañana ¿qué habrá mañana Para esta escritura? ¿Habrá recuerdo, Habrá buscarla desaparecida, Habrá extensión de sus días, Habrá cenizas, Habrá florecimiento, Habrá melancolía? Mañana, qué habrá mañana para este muchacho? Veo grandiosas puertas abiertas Veo una luz de rayo de luciérnagas
  • Veo una mano misericordiosa El rostro de mis Padres acariciando Veo guerra Veo a Dios Veo a Dios, El vuelve a mirarme Y hablamos sosegados. Gobierno Peluche Se incendian las olas en la hoguera espumosa del mar, en el aire se ahogan los peces Llueve hacia el cielo y se anegan las nubes. Tirita el sol empañando a la luna Beben arena los sedientos camellos del ártico mientras despierto sueño como la alborada se traga a la noche y un pequeño crepúsculo acompaña al lucero. El canal de la mancha es mi reguero. Me atacan enajenados los peluches espinosos hay maseteros plantados en las flores lechos que se acaman sobre hombres versos bosquejando poetas libros viendo televisión. Gobiernan los peluches tiránicamente los árboles corren y orinan a los perros nadan los gatos, se peinan los gorriones. Yo que siempre los tuve de aliados con sus bracitos abiertos y su corazón blando acendrado. Ahora todos los seres humanos en las repisas están arrinconados pintados de colores y empolvados. Cuando de reojo miro por la ventana
  • veo murallas de casas resguardando a una pobre pared, linternas iluminándose con velas a letreros en los espejos leyéndose y a pingüinos tomando café. Ahí viene el Comandante Peluche Magno con su ejercito de ojos acerbos, el tanque peluche y los aviones p-16 ¡ de adorno los humanos a todo quien escuche, desde ahora y para siempre gobiernan los peluches! Ese era su grito de guerra y ya en toda la Tierra se supo que eran mas fuertes por que aunque les sacaran un ojo se cosían otro a la frente. Mar níveo Ah, grandiosas cúspides nevadas Ah, vastedad del silencio dominante voz del silencio que merodea meditabunda en la boca profunda de los precipicios, invisible cuerpo del aire que se escabulle por las cuevas del Himalaya. Ah, tigres y leopardos blancos flores de loto naciendo en el ombligo de los valles olores a jazmín, cabellos adornados con almendras. Ah, crepúsculo hirviente de vítreos colores las hojas son pájaros que se quedaron para siempre en los árboles. Miro desde la cima como se extiende níveo mar de sabias y eruditas montañas el vacío que silba como una flauta de bambú
  • escritos sánscritos que aletean en el llano cielo lamas que navegan por los ríos serenos de sus espíritus. Ah, la vastedad del silencio aldeanas sonrientes entre terrazas de arroz segando amando su camino entre ondulados bosques quizás mañana no nazcan mas y mueran sosegados. La casa donde nací La casa donde nací ya no existe ni el patio de mi madre donde plantaba flores, ni los hoyitos donde caían las polcas cuando jugaba de niño chico. De niño chico porque ahora soy niño grande. Esa casa de tablas delgadas el paraíso de arañitas grises la alameda de algunas conocidas lagartijas. De piso quejosos y crujiente perdición de mis juguetes abismos de caballitos y jinetes. La casa donde nací ya no existe hay terreno baldío, basura amontonada o quizás algunas telefonistas ahí donde estaba mi cama. Me atormente cuando quebraron sus huesos y despeinaron su cabellera, cuando quitaron sus astillosas puertas y la desnudaron vergonzosamente. Ya nadie podrá decir en cien años: aquí nació Boris Palma Díaz aquí jugaba a la pelota en estas calles terrosas
  • y ni pensaba ser poeta porque la pecosa musa recién se criaba en la ensenada. De niño chico quería ser químico para inventar una formula que diera vida a mis juguetes, mezclaba jabón con shampoo en la artesa verdosa y tiraba al remojo a los héroes de goma. Al final todos desaparecieron no se si arrancaron o se cayeron porque los juguetes son raza que se extingue cuando se vuela la niñez. De niño chico miraba con lupa las estrellas y a las bolitas las acercaba a la ampolleta para navegar en su adentro vítreo cristalino. Los ojos de gato las polcas y las estrellas son todas la misma cosa. Eso era en mi casa por donde paseaban las lagartijas. Ahora de niño grande que soy poeta, cada primavera me enamoro de las flores níveas de los ciruelos, me cansa la amanecida y no me arto del rutinario crepúsculo de todas las mismas tardes. La casa donde nací ya no existe ni el patio de mi madre donde plantaba flores, ni los hoyitos donde caían las polcas cuando jugaba de niño chico.
  • Todo eso es parte del recuerdo rebeldía del olvido como yo, lo seré mañana. El Bosque Luminoso En el atardecer de este día A caminar solo yo iría Por el bosque de frutos luminosos Donde la brisa azucarada S cobija entre los árboles antiguos. Las hojas, son faroles de colores En el baile de las flamas Pupilas del viento. Los piñones en el suelo Encandilan a los insectos Y las almendras centelleantes Entorpecen a los barcos Que exaltados buscan tierra. Les pareciera a los ángeles Las tierras ver llameando A las estrellas volcadas cuerpo a tierra A la asamblea de las luces boreales Tenazmente debatiendo entre un trajinero, Pero es solo el bosque, Pero soy solo yo entrelazado a los filósofos árboles, Pero es solo la luz de los frutos Y la coquetería de sus flores nuevas Que resucitan cada primavera. Ah, el infinible aroma del crepúsculo hirviente El batallón de las sombras Apaga amablemente todas las luces Se duerme el trajinero Se silencia el bosque Se baja el telón de los hombres que imaginan.
  • El Tálamo Que rico el té con canela, Acostado en un tálamo inexistente Contemplando noticias que son de otro mundo En la tele pequeña que incesante pestañea. Que rico el té con canela, Mientras las murallas se desasen Y los globos caen como piedras Me sonríen los relojes Apurando el tiempo A tus ojos de avellana, Apresurando la noche A mi espalda adolorida. Por que decidí amarte y solo ser tuyo Decidí crear un mundo De everest pequeños Y grandiosas hormigas Para quedarme en él un rato Cuando no te tengo Y regresar a ti, Cuando la realidad Sea más dadivosa y florida. Veo que las puertas vuelan Y ya no pestañean clavadas a las paredes, Florece la alfombra Hurtándole a la noche El rocío fresco de las afueras. Es el mundo nuevo Del inexistente tálamo Del inexistente reloj guepardo De las murallas que no son Y los globos que no se desinflan.
  • Que rico el té con canela Té verdadero; sabor verdadero De estas verdaderas noches Y estos veraces fríos. Pero, qué es la realidad Si no estoy contigo Es realidad sombría Realidad egoísta y ladrona, Y allí hállame creando Balanceándome en los arco iris Acamandome en el tálamo inexistente. Paradoja Es primaveral otoño Odiar un amor Amar un odio Arrebol la noche después del agua Quemante hielo Fría pasión Hay recuerdos olvidados Tus fotografías son ventanas. Las hojas secas son del otoño, Es lluvioso verano Huir para hallarse Vivir aquí es morir Morir aquí es vivir mañana Ya pronto llegara esa mañana. Caen las hojas Más solos los árboles quedan.
  • Mis Diamantes MIS DIAMANTES ESTÁN ESCONDIDOS ENTRE ESTAS HOJAS MIS SECRETOS ENREDADOS EN ESTA SELVA VERDOSA, OCULTOS BAÚLES TESOROS Y PIEDRAS PRECIOSAS. LAS LETRAS HERMANADAS DE LA MANO Y LAS PALABRAS TEJIDAS POR EMOCIONES TRASPARENTES, ESTÁN ANCLADAS A LA VIDA MÍA A LOS RECUERDOS MELANCOLÍAS, AL HOY EN DÍA A MIS HOY PLANTADOS EN EL MAÑANA QUE SON EL FUTURO. LA RISA Y EL LLANTO DE MI MOCEDAD SE LA DEBO, A MIS PROPIAS DECISIONES FORJADAS EN LIBERTAD, MAS MI CANTO Y POESÍA SE LOS DEBO AL DÍA A DÍA QUE DIOS ME DA." Poesía LA POESÍA NO BUSCA LA FAMA LAS LUCES DE ESTA TIERRA VESTIDOS ESCANDILANTES NI JOYAS NI CELEBRIDAD A ELLA LE DAS.
  • NO SE ENAMORA DE GALVANOS MEDALLAS DIPLOMAS O CORONAS DE LAURELES NI DE APLAUSOS DE SALÓN. NO SE ACOMPAÑA DELORGULLO NI DE VANIDAD, SOLO BUSCA UNA SONRISA UN CORAZÓN SEDIENTO COMO A UNA COPA VACÍA. DAR A ESTA HUMANIDAD ALICAÍDA BELLAS REGALÍAS. EL PRESTIGIO EL RECONOCIMIENTO Y LA ALGARABÍA SI VIENEN ALGÚN DÍA COMO AÑADIDURA SOLO SERÁN RECIBIDAS." Venecia “SI SACAS TUS MANOS DE DEBAJO DE VENECIA, VENECIA SE HUNDE, VENECIA ES AGUA Y ESCALINATAS LLOROSAS, BARCAS ENFLAQUESIDAS Y RESPINGADAS QUE HABREN SURCOS EN LAS CALLES DILUIDAS. TUS CALLEJUELAS, TUS PASAJES RECONDITOS TEMEN AL AGUA, IGUAL QUE TUS GATOS OH VENECIA VESTIDOS DE TELAS ARRANCAN DE ELLA.
  • VENECIA ES UNA CUCHARADA DE AZÚCAR HUNDIÉNDOSE EN EL TÉ DE LOS NAVEGANTES. VENECIA ES MITAD DE SOL, MITAD DE LUNAS DESASIDAS, VENECIA NO SE QUIERE AHOGAR MANOTEA CONSTANTEMENTE PARA NO MOJAR SU CABELLERA. VENECIA ES UN ÁRBOL ELEGANTE EN LAS ORILLAS DEL MAR, QUE CUANDO SUBE MARAVILLOSAMENTE LA MAREA SUELTA SUS GÓNDOLAS HOJAS PARA POLINIZAR PUERTOS LEJANOS. VENECIA, VENECIA, VENECIA, DE BAÑO ETERNO Y ESPEJOS ABUNDANTES, QUE EN LA NOCHE LAS ESTRELLAS DEL CIELO SE TACHONAN EN TUS CALLES." Lloran las luciérnagas" Divaga el silencio entre tu lejanía y mi quietud, hay cobertura de sombras remotas el viento que peina la tierra el callado silencio y los cardos invisibles de tu despedida...en el aire quedaron. Lloran las luciérnagas en la noche este atardecer es nuestra negra aurora ¡hay cadenas ensangrentadas! mujer lejana, con la rosa de nuestro amor te has marchado dejando a mi lado los acres pétalos de recuerdos vuestros mas nada. Lloran las luciérnagas en la noche.
  • Si tú te fueras ¡Hay que si te fueras! nadarían mis pupilas se mojarían los flecos de mis cortinas pestañas, ¡hay que si me abandonaras! se caería mi corazón a la tierra y un sable frío incrustarían en mi pecho y grilletes al asecho abrasarían mi cuello con sus mandíbulas oxidadas destrozando la manzana que en él se hallaba, anudando la respiración y desviando las aguas a mis ventanales ojos. ¡Hay si tú no estas!... te vas aunque tu sombra rebelde se quede atrás, te vas regalándome tu espalda, perdido yo en mi propia casa desollado en la boca un desierto mi frente sangre llorando. Luna punta de uña Ronda en las noches un dedo invisible de fondo de estrellas, solo su uña de candelabros brilla en su punta teñida de esmaltes dorados. La luna es punta de uña en Mayo, punta de uña de Cleopatra
  • punta de uña de Julieta y de Cenicienta antes de las doce. Solo de la noche se ve la punta de su dedo como una sonrisa de dientes brillantes, es la luna enflaquecida invisible es la luna de orillas, la mitad de un anillo de compromiso con el alba. Es un plátano solitario en la frutera de la noche salpicado de uvas estrellas en un mantel de color arándano. Lobo Subceleste "Eres un fuego estremecedor, una llamarada vibrante, eres temblor y cosquilleo exquisito venido de la lejanía. Eres una paloma transparente emigrando hacia los cabos del mundo, hasta una tierra angosta y elegante. Tus palabras rosadas zarpan hacia el sur en navíos de energía pura, trazando en el océano una estela de cuásares subcelestes. Hablar de ti es hablar de un sueño desvestido sin piel, sin envoltorio sin ropaje subyugado por el tiempo. Hablar de ti es referirme ala mañana deseosa que burbujea y destella centelleante tras las montañas oscuras. Creo que somos dos hojas distantes bailando en la noche primaveral, en la oscuridad espesa y abrigadora después del día. No se si las luces flotantes se acercan, o si esta esfera azulada se mueve a ellas cuando bailamos, cuando volamos tomados del viento, del mismo aire amarrados. Eres la lejanía más cercana, una flecha de Luna hundiéndose en mi corazón, eres infinita, libre avecilla en vuelo perpetuos que danzas junto a un joven leopardo bajado del crepúsculo. Somos dos gotas ahogándose en este mar, trazando en el océano un hilo vítreo o una estela de subcelestes cuásares." Dedicado con cariño a mi compañera de letras y colaboradora en el arte Lorena Barragán.
  • Amor inmaterial Si fueras muda, te amaría, te seguiría amando, si te desarraigaran los ojos, aún así te amaría. Aunque podaran tu cabellera extendida y te robaran las cejas y cortaran las pestañas... te amaría. Si fueras avecilla del campo, flamenco o alondra, si tu canción entonara una mariposa nocturna borracha de luz...también te querría. Si la vanidad se vistiera de ti, si se quedase con tu pequeño envoltorio y asaltara tu cuerpo de virgen...la rechazaría, la abandonaría hasta que muriera ahogada. No amo tu pelo quieto y solitario, amo como le haces danzar ondulante y primaveral. No amo tus pupilas tímidas ni inmovibles, amo como las haces tiritar flotantes, como rotan en el sistema de tus ojos. No añoro tu boca de miel, tus labios rosados no los quiero si no exhalan tu voz de cristales quebradizos tus campanales trisados. Amo tu adentro, tu fondo oscuro y luminoso, tu copa de rojo femenino, los puentes hilados de tu cabeza. Si fueras calva te amaría y si tu figura abstracta se mezclara con el viento, aun te querría Valentina.
  • Barca terca, velas de seda Intente imaginarme con otra mujer, pero ni ella ni aquella me alegraron el mañana ni de tu recuerdo me desvistieron. Intente clausurarte el paso a los bosques de mi mente, confundir mi amor con caminos y laberintos enredadisos, pero cómo arrancarme del aire y esconderme de la Luna? Trate de embaucar a mis sentimientos, de persuadir a los ojos de mi mente a que pasaran por alto tu incontrolable imagen. Ni un día soportaste en la celda del olvido. Tus jóvenes alas revolotearon con frenesí aunque tú no querías ni yo lo pretendiera. Si deseas mi olvido pues inventa otro tiempo que este tiempo no me sirve, pues crea otra lejanía que esta lejanía no duele nada. ¿Cómo deshacerme de mis huellas y esconderme de mis propios ojos? Ni un día soportaste con las alas amarradas en la celda de mis despedidas, vuelves barca terca velas de seda, regresas ave pequeña, te vas, pero quizás a las puertas está el amor. Papeles Rojos Mujer, en el camino subterráneo ofreces papeles rojos tendiendo tu mano y cediendo tu sonrisa con ella iluminando el oscuro camino bajo los caminos bajo los ruidos y bajo la luz, tú, rostro sonriente cabello amable quieto porque en el camino subterráneo ni el viento merodea intruso. Solo hay polillas y algunas goteras y gente que vende, y tu mano extendida que ofrece papeles rojos.
  • Parpadeando o durmiendo ¿Dónde esta el tiempo que se escapo de entre los relojes, qué es de la vida que hemos dejado atrás mientras avanzamos por la calle, qué es esta soledad amable y traicionera que se pega al cuerpo como una piel invisible y un aire inexistente, dónde estas tu y dónde estoy yo entre tantas divagaciones? Será que estas en la mente o en algún otro lugar entremedio del mundo perdida o conversando con algún conocido que no es mi conocido llorando a carcajadas o riendo a mares sola o con el viento parpadeando o durmiendo. Besos bajo la lluvia Me sentí más vivo que un niño, cuando las calles recorrimos bajo la lluvia, éramos dos árboles vagabundos buscando el amparo de otros mudos árboles, pero las nubes nos siguieron en su danza brumosa y tres gotas en tus ojos cayeron y yo bebí de ellas al rodar por tus mejillas y después entre en tu boca para beber tu aliento. Nunca ame tanto la oscuridad y desprecie tanto a la gente, al amparo de tu abrazo, ¿quienes eran aquellos fantasmas que discurrían por nuestras calles? y ¿quienes fueron aquellas sombras que nos despertaron de nuestro Reino del Silencio? Empapado te bese, empapada me besaste y también el agua y nuestros juveniles rostros se besaron y nuestras lenguas bailaron en el remolino de nuestras bocas. Fuimos dos flautas por donde entro el viento de la noche para tocar melodía de pasiones en las veredas del pueblo. Los perros nos ladraron y nos aulló el tiempo con su cara quieta y sus labios presurosos, ya la despedida se acercaba como una naranja madura y se desclavarían nuestros cuerpos en la esquina de la discordia, tú preocupada por los ojos que siempre rondan, yo mas vivo que un niño con su góndola por esta mi pequeña Venecia. En un miércoles lluvioso.
  • Cuentos Breves
  • El Libro, el Túnel y los Jazmines Ya era tarde. Los candelabros de la antiquísima biblioteca resplandecían opacamente entregando una luz amarilla crepuscular amable y sosegada. El bibliotecario había cerrado las puertas del recinto sólo unos pocos minutos después de que se retirara un hombre de traje negro, camisa blanca y corbata verdosa que hojeaba y olía los libros incesantemente. Un silencio reposado se suspendía en el aire. La noche era tan similar a las otras noches, los mismos libros en los mismos estantes, las mismas sillas ocupando las mismas mesas circulares que se mantenían desde la inauguración décadas atrás. Sólo algo le resulto diferente al bibliotecario, un libro distinto en el mueble de la pared. Era un ejemplar antiquísimo, prolijamente empastado, sus tapas color caramelo mostraban un dibujo en relieve de un valle profundo y cautivante. Las hojas eran de un color de amarillo intenso olor a jazmín, grabadas con letras oscuras de algún dialecto desconocido. Tal libro nunca estuvo allí, el abuelo intrigado trataba de recordar y analizar el inventario, una y otra vez llegaba la conclusión misma: ese extraño libro no formaba parte del registro. Cuando lo tomo del mueble sintió un pequeño estremecimiento en el piso de la biblioteca, el mueble crujió, se desplazo levemente hacia la izquierda. Una luz relampagueante de color verde escapo des de atrás del mueble como si saliera de la misma pared de concreto. El hombre se perturbo, con un esfuerzo implacable logro desplazar el pesado mueble y mirar atrás de él, una elegantísima cortina sedosa cubría el espacio del mueble en la pared, en ella estaba bordada la imagen de un imponente y grandioso árbol tras unas lóbregas murallas. El bibliotecario no se detuvo mucho en la belleza insinuante de la imagen, levanto la cortina, tras esta encontró un agujero hexagonal que profundizaba en las entrañas de la pared. Cuando miro por su boca ancha sintió de inmediato el mismo olor a jazmín de las hojas del libro. Ni siquiera se do cuenta cuando ya se hallaba ingresando en el túnel, camino en línea recta por unos cuantos minutos hasta que se topo con una puerta, en la cerradura estaba la llave como si lo esperara desde hace tiempo impaciente. Cuando abrió la puerta sin ninguna dificultad, una luz blanca de alborada lo recibió centelleante y poderosa. Al salir del túnel vio delante de él el dibujo de las tapas del libro materializado en un abismal valle sembrado en jazmines. El cielo resultaba de un color amarillento y flameante como las llamas de una hoguera al aire libre. El abuelo camino por un sendero tejido entre las flores mientras pequeñas luces esféricas discurrían por todos lados. El sendero lo condujo finalmente a una silla mecedora tallada en roble, se sentó en ella para hallar en el descanso la comprensión a cada uno de los sucesos que estaba
  • viviendo. Una brisa con gusto a miel paseaba por cada rincón del verdoso lugar. De repente notó en las alturas que bajaba en presurosa carrera un gallardo león de cabellera oscura, el felino siguió corriendo hasta llegar delante de él. Cuando estuvieron frente a frente, el animal abrió su magno hocico…… En la mañana el bibliotecario despertó tendido sobre el mesón en el cual atendía en la biblioteca, junto a él había un pañuelo de seda, un jazmín y un gato lamiéndole el rostro. Las nueve Celestelias La nave salía de la atmósfera terrestre, el manto de nubes y el panorama azul que a la Tierra envolvía sólo eran un poco más altos que el polvo del suelo que pisan todos los hombres. Diez tripulantes en diez asientos remozados para la ocasión, la nave ya antes había sido utilizada para el traslado de diplomáticos desde y hacia Marte cada un año terrestre. No recuerdo muy bien el año, a nadie le importaba el tiempo ni las fechas. Para ese tiempo el planeta de los hombres había sido íntegramente esterilizado, la radiactividad eliminada, la temperatura normalizada, el deshielo controlado, los mares filtrados, la totalidad de los grandes terrenos fueron sometidos a 49 años de descanso. Luego se reutilizaron para el sembradío y cultivo de alimentos y nutrientes. La Tierra se transformo en el invernadero del sistema solar, sólo residían el ella los encargados del trabajo agrícola y los reservistas del Despacho Mundial. Cuando la nave paso junto a Marte notamos el alboroto del lugar, el centro económico y comercial del sistema cayó en crisis tras los impases territoriales con el vecino Tylo. Los grandes políticos y comerciantes desarrollaban sus labores en Marte, así también la gran masa de trabajadores eran empleados de estos magnates. Todos los días debían viajar desde las lunas Jupiterianas hasta el planeta rojo las actividades productivas. Después de cruzar sin imprevisto el anillo de asteroides llegamos a Júpiter. Atravesamos las doce capas gaseosas que envuelven a bet-nimra, el pequeño lugar sólido ubicado al centro del planeta. Allí los cielos y los ríos resultan ser de todos los colores que forman el espectro, los árboles son tan grandiosos que alcanzan a cosquillear las primeras nubes cristalizadas de la noche. Mañana se ocultará la Tierra tras su luna, en bet-nimra florecerán las nueve celestelias que jure para el cabello de la novia. Una flor en cada frasco, nueve flores para nueve frascos para nueve asientos remozados y claro, yo que retorno al planetoide donde me espera mi amada.
  • Jairo y la Princesa subterránea Jairo la vio caminando con la mirada pegada al suelo como si rehuiera de alguna forma, voluntariosamente la vista a las personas y a su entorno. Caminaba esta niña con una simpleza y agilidad propias de las abejas, su edad no superaba los 18 años, rubia de pupilas penetrantes, nariz aguda y caderas ondulantes. Vestía casi andrajosamente unos pantalones deshilachados en los extremos, zapatillas blancas, polera celeste o fucsia sin mangas, el pelo tomado. En la sencillez y timidez que despedía irradiaba también un magnetismo seductor y embriagador que amarro a Jairo hasta los talones. No pensó en nada, solo en seguirla como si un aire hipnótico aplacara su conciencia y lo alentara a una excursión desconocida. Jairo la siguió silenciosamente por las calles de la ciudad, avanzo tras ella temeroso y valiente escondiéndose tras los árboles y los edificios. La niña llego caminando hasta un canal de regadío a las afueras de la ciudad. Entro en él descalza y a medida que avanzaba, su cuerpo se iba sumergiendo paulatinamente dentro de las aguas. Se fue hundiendo hasta que su cuerpo se hundió completamente. Jairo espero verla salir, pero enorme fue su asombro cuando noto que pasado ya un largo periodo la niña aun no regresaba. Entonces entro al canal de la misma forma en que anteriormente la niña lo había echo, poco a poco se fue hundiendo, a cada paso se hundía más y más. Cuando ya no pudo contener la respiración sintió que las aguas iban quedando sobre su cabeza suspendida. Parecía que se hallaba bajo el canal y bajo toda la tierra. Cuando logro apreciar con mayor claridad su entorno, noto maravillado a su alrededor bellas construcciones en piedras preciosas, casas de jade y amatista, calles de crisol y esmeralda. Cerca de aquello vio a la niña completa y elegantemente desnuda sobre una gigantesca flor celeste, y junto a ella se encontraba un hombre de traje negro, camisa blanca y verde corbata, leyéndole un libro. Entonces Jairo se sentó y se quedo ahí para siempre apreciando aquella imagen. Fin
  • “Celestial y Terrenal” Boris Palma Díaz 2009