Afrodita   isabel allende
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Afrodita   isabel allende Afrodita isabel allende Document Transcript

  • Cuentos, Recetas y Otros Afrodisíacos POR Isabel Allende ILUSTRACIONES Robert Shekter RECETAS Panchita Llona PLAZA & JANES EDITORES 1
  • Créditos Director creativo: Lori Barra, TonBo designs Diseñadora: Nathalie Valette Producción: Jan &Eric Martí, Command Z Shane IsemingerDocumentación artística: Carousel Research, NY Fay Torres-yap, Elizabeth Meryman, Leslie Mangold, Laurie Platt Winfrey Tapa Flore, óleo de Ivan Loubennikov Galerie Alain Blondel, París (colección privada) Fotografía de David Allison Contratapa Fotografía de Marcia Lieberman ©1997 Primera edición: octubre, 1997Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización escrita de los titulares del «Copyright», bajo las sanciones establecidas en la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento,comprendidos la reprografia y el tratamiento informático y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo públicos.Derechos exclusivos para España y Latinoamérica Prohibida su venta a los demás países del área idiomática. ©1997, Isabel Allende Editado por Plaza & Janés Editores, S.A. Enric Granados, 86-88, 08008 Barcelona Printed in Spain----Impreso en España ISBN: 84-01-37592-4 — Depósito legal: B.35565-97 Impreso en Printer Industria Gráfica, s. a. Sant Vicenc dels Horts (Barcelona) L 375924 2
  • Dedico estas divagaciones eróticas a los amantes juguetones y, ¿por qué no?, también a los hombres asustados y a las mujeres melancólicas.Su aliento es como miel aromatizada con clavo de olor; Su boca, deliciosa como un mango maduro. Besar su piel es como probar el loto. La cavidad de su ombligo oculta acopio de especias. Qué placeres yacen después, la lengua lo sabe, pero no puede decirlo. Srngarakarika, Kumaradadatta (siglo XII) 3
  • IntroducciónY RONDO CAPRICCIOSO Los cincuenta años son como la última hora de la tarde, cuando el sol se ha puesto y uno se inclinanaturalmente hacia la reflexión. En mi caso, sin embargo, 4
  • el crepúsculo me induce a pecar y, tal vez por eso, en la cincuentena reflexiono sobre mi relación con la comida y el erotismo, las debilidades de la carne que más me tientan, aunque, hélas, no son las que más he practicado.Me arrepiento de las dietas, de los platos deliciosos rechazados porvanidad, tanto como lamento las ocasiones de hacer el amor quehe dejado pasar por ocuparme de tareas pendientes o por virtudpuritana. Paseando por los jardines de la memoria, descubro quemis recuerdos están asociados a los sentidos. Mi tía Teresa, la quese fue transformando en ángel y murió con embriones de alas enlos hombros, está ligada para siempre al olor de las pastillas devioleta. Cuando esa dama encantadora aparecía de visita, con suvestido gris discretamente iluminado por un cuello de encaje y sucabeza de reina coronada de nieve, los niños corríamos a suencuentro y ella abría con gestos rituales su vieja cartera, siemprela misma, extraía una pequeña caja de lata pintada y nos daba uncaramelo color malva. Y desde entonces, cada vez que el aromainconfundible de violetas se insinúa en el aire, la imagen de esa tíasanta, que robaba flores de los jardines ajenos para llevar a losmoribundos del hospicio, vuelve intacta a mi alma. Cuarenta añosmás tarde supe que ése era el sello de Josefina Bonaparte, quienconfiaba ciegamente en el poder afrodisíaco de aquel huidizoaroma que tan pronto asalta con una intensidad casinauseabunda, como desaparece sin dejar trazos para regresarenseguida con renovado ardor. Las cortesanas de la antiguaGrecia lo usaban antes de cada encuentro amoroso paraperfumar el aliento y las zonas erógenas, porque mezclado con el 5
  • olor natural de la transpiración y las secreciones femeninas, alivia lamelancolía de los más viejos y sacude de modo insoportable elespíritu de los hombres jóvenes. En el Tantra, filosofía mística yespiritual que exalta la unión de los opuestos en todos los planos,desde el cósmico hasta el más ínfimo, y en la cual el hombre y lamujer son espejos de energías divinas, violeta es el color de lasexualidad femenina, por eso lo han adoptado algunosmovimientos feministas.El olor penetrante del yodo no me trae imágenes de cortaduras ocirugías, sino de erizos, esas extrañas criaturas del marinevitablemente relacionadas con mi iniciación al misterio de lossentidos. Tenía yo ocho años cuando la mano ruda de unpescador puso una lengua de erizo en mi boca. Cuando visitoChile, busco la oportunidad de ir a la costa a probar de nuevoerizos recién extraídos del mar, y cada vez me abruma la mismamezcla de terror y fascinación que sentí durante aquel primerencuentro íntimo con un hombre. Los erizos son inseparables paramí de ese pescador, su bolsa oscura de mariscos 10 chorreandoagua de mar y mi despertar a la sensualidad. Es así como recuerdoa los hombres que han pasado por mi vida —no deseo presumir, noson muchos— unos por la textura de su piel, otros por el sabor desus besos, el olor de sus ropas o el tono de sus murmullos, y casitodos ellos asociados con algún alimento especial. El placer carnalmás intenso, gozado sin apuro en una cama desordenada yclandestina, combinación perfecta de caricias, risa y juegos de lamente, tiene gusto a baguette, prosciutto, queso francés y vino delRhin. Con cualquiera de estos tesoros de la cocina surge ante míun hombre en particular, un antiguo amante que vuelvepersistente, como un fantasma querido, a poner cierta luz traviesaen mi edad madura. Ese pan con jamón y queso me devuelve elolor de nuestros abrazos y ese vino alemán, el sabor de su boca.No puedo separar el erotismo de la comida y no veo razón parahacerlo, al contrario, pretendo seguir disfrutando de ambosmientras las fuerzas y el buen humor me alcancen. De allí viene laidea de este libro, que es un viaje sin mapa por las regiones de lamemoria sensual, donde los límites entre el amor y el apetito son 6
  • tan difusos, que a veces se me pierden del todo.Justificar una colección más de recetas de cocina o deinstrucciones eróticas no es fácil. Cada año se publican miles yfrancamente no sé quién las compra, porque aún no conozcoquien cocine o haga el amor con un manual. La gente que segana la vida con esfuerzo y reza a escondidas, como usted ycomo yo, improvisamos con las cacerolas y entre las sábanas lomejor posible, aprovechando lo que hay a mano, sin pensarlomucho y sin grandes aspavientos, agradecidos de los dientes quenos quedan y de la suerte inmensa de tener a quien abrazar. ¿Porqué entonces este libro? Porque la idea de averiguar sobreafrodisíacos me parece divertida y espero que para usted tambiénlo sea. En estas páginas intento aproximarme a la verdad, pero nosiempre es posible. ¿Qué se puede decir, por ejemplo, del perejil?A veces hay que inventar...Por tiempos inmemoriales la humanidad ha recurrido a sustancias,trucos, actos de magia y juegos, que la gente seria y virtuosa seapresura en clasificar como perversiones, para estimular el deseoamoroso y la fertilidad. Esto último no nos interesa aquí, ya haydemasiados niños ajenos en el mundo, vamos a concentrarnos enel placer. En un libro sobre magia y filtros de amor, apilado entremuchos textos similares sobre mi escritorio, figuran fórmulasprovenientes del Medioevo y otras anteriores, algunas de las cualestodavía se practican, como clavar con alfileres a un desventuradosapo vivo y luego enterrarlo murmurando conjuros la noche de unviernes. El viernes se supone que es el día de la mujer, los otros seispertenecen al hombre. Encontré, por ejemplo, un encantamientopara atrapar al amante escurridizo, practicado aún en ciertaszonas rurales de Gran Bretaña. La mujer amasa harina, agua ymanteca, salpica la mezcla con saliva, luego la coloca entre suspiernas para darle la forma y el sabor de sus partes secretas, lahornea y ofrece este pan al objeto de su deseo. Antiguamente semezclaban brebajes de sangre —a menudo elixir rubeus o sangremenstrual— y otros fluidos del cuerpo, fermentados en la cuencade una calavera a la luz de la luna. Si el cráneo pertenecía a uncriminal muerto en el patíbulo, mucho mejor. Existe una variedad 7
  • sorprendente de afrodisíacos de este tipo, pero aquí nos con-centramos en aquellos que pueden originarse en una mente y unacocina normales. En nuestros días son escasas las personas contiempo para amasar o que disponen de una cabeza de ahorcado.La finalidad de los afrodisíacos es incitar al amor carnal, pero siperdemos tiempo y energía elaborándolos, mal podremos gozarde sus efectos; por eso no incluimos aquí recetas de largo aliento,salvo en algunos casos forzosos, como nuestros guisos orgiásticos.También hemos ignorado a conciencia las recetas truculentas. Sialguien debe pasar el día confeccionando un guiso de lenguas decanario, no veo cómo podrá dedicarse a juegos eróticos mástarde. La ocurrencia de gastar sus ahorros en una docena de esosfrágiles pajarillos, para luego arrancarles las lenguas sin piedad,mataría mi libido para siempre. Robert Shekter, el creador de lossátiros y ninfas que ilustran este libro, fue piloto en la SegundaGuerra Mundial, pero sus peores pesadillas no son de bombardeosy muertos, sino de un pato distraído que derribó con su escopetade caza. Al acercarse, lo vio aún aleteando y debió torcerle elpescuezo para evitarle más agonía. Desde entonces esvegetariano. Parece que al caer, el pato aplastó una lechuga, asíes que tampoco come ese vegetal. Es muy difícil preparar unacena erótica para un hombre con tales limitaciones. Robert jamáshabría colaborado conmigo en un proyecto que incluyeracanarios torturados.Aletas de tiburón, testículos de babún y otros ingredientes nofiguran aquí, porque no fue posible encontrarlos en lossupermercados aledaños. Si usted necesita recurrir a tales extremospara elevar su libido o las ganas de amar, sugerimos que consultea un psiquiatra o cambie de pareja. Aquí nos referimos sólo al artesensual de la comida y sus efectos en la ejecución amorosa, yofrecemos recetas con productos que pueden ingerirse por víaoral sin peligro de muerte —al menos inmediata— y que ademásson sabrosos. El brócoli, por lo tanto, está descartado. Noslimitamos a afrodisíacos sencillos, como ostras recibidas de la bocadel amante, según receta infalible de Casanova, quien sedujo deeste modo a un par de picaras novicias, o la suave pasta de miel y 8
  • almendras molidas que los elegidos por Cleopatra lamían de suspartes íntimas, perdiendo así el juicio, y también recetas modernascon menos calorías y colesterol. No damos pócimassobrenaturales, porque este es un libro práctico y sabemos cuándifícil es conseguir patas de koala, ojos de salamandra y orina devirgen, tres especies en vías de extinción.La glotonería es un camino recto hacia la lujuria y si se avanza unpoco más, a la perdición del alma. Por eso luteranos, calvinistas yotros aspirantes a la perfección cristiana, comen mal. Los católicos,en cambio, que nacen resignados al pecado original y lasdebilidades humanas, y a quienes el sacramento de la confesióndeja purificados y listos para volver a pecar, son mucho másflexibles respecto a la buena mesa, tanto que han acuñado laexpresión "bocado de cardenal" para definir algo delicioso. Menosmal que a mí me criaron entre los segundos y puedo devorarcuantas golosinas desee sin pensar en el infierno, sólo en miscaderas, pero no ha sido igualmente fácil sacudirme de tabúesrespecto al erotismo. Pertenezco a la generación de mujeres quese casaban con quien primero hubieran "llegado hasta el final",porque una vez perdida la virginidad quedaban desvalorizadas en 9
  • el mercado matrimonial, a pesar de que por lo general suscompañeros eran tan inexpertos como ellas y rara vez podíandistinguir entre virginidad y remilgos. Si no fuera por la píldoraanticonceptiva, los hippies y la liberación femenina, muchas denosotras estaríamos todavía presas en la monogamia compulsiva.En la cultura judeocristiana, que divide al individuo en cuerpo yalma, y al amor en profano y divino, todo lo referente a la sexua-lidad, excepto la reproducción, es abominable. Se llegó al extremode que las parejas virtuosas hacían el amor a través de un huecoen forma de cruz bordado en la camisa de dormir. ¡Sólo elVaticano podía imaginar algo tan pornográfico! En el resto delmundo la sexualidad es un componente de la buena salud, inspirala creación y es parte del camino del alma; no se asocia conculpas o secretos, porque el amor sagrado y el profano provienende la misma fuente y se supone que los dioses celebran el placerhumano. Por desgracia, me demoré treinta años en descubrirlo. Ensánscrito existe una palabra para definir el goce del principio de lacreación, que es similar al goce sensual. En el Tíbet la copulaciónse practicaba como ejercicio espiritual y en el tantrismo es unaforma de meditación. El hombre, sentado en la posición del loto,recibe a la mujer acaballada sobre sus piernas, ambos cuentan susrespiraciones con la mente en blanco y elevan las almas hacia lodivino, mientras los cuerpos se conectan entre sí con tranquilaelegancia. Así da gusto meditar.En la elaboración de este proyecto participaron activamenteRobert Shekter con sus dibujos, Panchita Liona con sus recetas yCarmen Balcells como agente. Participaron pasivamente mediocentenar de autores cuyos textos consulté sin pedir permiso y aquienes no tengo intención de mencionar, porque hacer unabibliografía es un fastidio. Copiar de un autor es plagio, copiar demuchos es investigación. Y participaron inocentemente muchas demis amistades, quienes para complacerme se prestaron a probarlas recetas y contarme sus experiencias, aunque estabanconvencidos que este libro jamás vería la luz.Por pura inclinación poética, se le ocurrió a Robert Shekteracompañar el libro con un disco de música erótica y dividir los 10
  • temas en Cuatro Estaciones, como las de Vivaldi, pero resultó seruna iniciativa confusa. Panchita intentó crear sus platos teniendoen cuenta los productos de cada estación, pero cuando Robert lepidió que además les diera nombres musicales, ella lo mandó aldiablo. Parece que la mayoría de los términos musicales son enitaliano y no se puede llamar a un burrito con chile allegro ma nontroppo. Por lo mismo, si encuentra en estas páginas algunaitalianada musical que pueda haberse escapado, no le déimportancia: responde a un simple capricho de nuestro dibujante.La idea del disco tampoco prosperó porque no pudimos ponernosde acuerdo en el tipo de música que se considera erótica.Panchita se inclinaba por el Bolero de Ravel, Robert por Bach y yopor una tonada de organillo que entró por la ventana una tardede verano cuando... bueno, ésa es otra historia.Robert es un científico. No me permitió trucos de novelista, exigióprecisión. Debí mostrarle la montaña de libros usados para lainvestigación y evaluar la potencia afrodisíaca de las recetas dePanchita con un método de su invención. Recurrimos a voluntariosde ambos sexos y diversas razas, mayores de cuarenta años,puesto que hasta una infusión de camomila estimula a los másjóvenes, lo cual confundiría nuestras estadísticas. Después deinvitarlos a cenar y observar su conducta, medimos y anotamos losresultados. Fueron similares a los obtenidos hace algunos años,cuando trabajaba como periodista y me tocó escribir un reportajesobre la eficacia de la magia negra en Venezuela. Los sujetos quese sabían blanco de ritos vudú, empezaron a desvariar y expulsarhumores demoníacos, les salieron granos en la garganta y se lescayó el pelo, en cambio aquellos que permanecieron en una felizignorancia, continuaron tan prósperos como antes. En el caso deeste libro, los amigos que disfrutaron de los afrodisíacos informadosde su poder, confesaron pensamientos deliciosos, impulsos veloces,arranques de imaginación perversa y conducta sigilosa, pero losque nunca supieron del experimento, devoraron los guisos sincambios aparentes. En un par de ocasiones bastó dejar elmanuscrito sobre la mesa, con el título bien visible, para que supoder afrodisíaco surtiera efecto: los comensales empezaron a 11
  • mordisquearse las orejas unos a otros aun antes que sirviéramos lacena. Deduzco, por lo tanto, que como en el caso de la magianegra, es conveniente advertir a los participantes, así se ahorratiempo y trabajo.Una vez hecho el plan, nos lanzamos cada uno de nosotros a sutarea y a medida que surgían ninfas, sátiros y otras criaturasmitológicas del lápiz de Robert, guisos fabulosos en la cocina dePanchita, cálculos matemáticos en la mente de Carmen y datosde la biblioteca que yo investigaba, a todos nos cambió el ánimo.A Robert le disminuyeron los dolores en los huesos y está pensandocomprarse un bote a vela, Panchita dejó de rezar el rosario,Carmen subió varios kilos y yo me tatué un camarón en el ombligo.Las primeras manifestaciones de lujuria empezaron cuando pro-gramamos el índice de materias. Para el momento en queprobamos los primeros bocados afrodisíacos, ya teníamos todos unpie en la orgía. Robert es soltero, así es que prefiero no preguntarcómo se las ha arreglado. Carmen Balcells adquirió piel deporcelana desde que se da baños semanales en caldito de pollo.El marido de Panchita y el mío andan a saltos y con las pupilasdilatadas sorprendiéndonos tras las puertas. Si estos platos hanlogrado tanto éxito con unos vejestorios como nosotros ¿qué nopodrán hacer por usted?Hacia el final, cuando los colaboradores de este proyectocreíamos haber terminado y estábamos en las últimas revisiones,comprendimos que entre tantos afrodisíacos, desde mariscos conhierbas y especias, hasta camisas de encaje, luces rosadas y salesaromáticas para el baño, había uno, el más poderoso de todos,que no habíamos incluido: los cuentos. En nuestras largas vidas degozadores, Robert, Panchita, Carmen y yo hemos comprobadoque el mejor estimulante del erotismo, tan efectivo como las mássabias caricias, es una historia contada entre dos sábanas reciénplanchadas para hacer el amor, como lo demostró Sheherazade,la portentosa narradora de Arabia, quien durante mil y una nochescautivó a un cruel sultán con su lengua de oro. El hombre regresódel campo de batalla sin previo aviso —error imperdonable que haproducido un sinnúmero de tragedias— y encontró a una de sus 12
  • esposas, la más amada, retozando alegremente con sus esclavos.La hizo decapitar y luego, con clara lógica masculina, decidióposeer cada noche a una virgen y por mano del verdugoejecutarla al amanecer, así ella no tendría ocasión de serle infiel.Sheherazade era una de las últimas doncellas disponibles en aquelreino de pesadilla. No era tanto bonita como sabia y tenía el donde la palabra fácil y la imaginación desbordada. La primeranoche, después que el sultán la violó sin grandes miramientos, ellase acomodó los velos y empezó a contarle una larga y fascinantehistoria, que se extendió durante varias horas. Apenas surgió el pri-mer rayo del alba, Sheherazade calló discretamente, dejando almonarca en tal suspenso, que éste le dio un día más de vida, auna riesgo de que ella le pusiera cuernos en pensamiento, ya quedada la vigilancia no era posible de otro modo. Y así, de cuentoen cuento y noche en noche, la muchacha salvó su cuello de lacimitarra, alivió la patológica incertidumbre del sultán y consiguióla inmortalidad. Una vez que se ha preparado y servido una cenaexquisita, que la secreta tibieza del vino y el cosquilleo de lasespecias recorren los caminos de la sangre y que la anticipaciónde las caricias sonroja la piel, es el momento de detenerse por unosminutos, retardando el encuentro para que los amantes se regalenuna historia o un poema, como en las más refinadas tradicionesdel Oriente. Otras veces el cuento aviva la pasión después delprimer abrazo, cuando se ha recuperado el aliento y algo delucidez y la pareja descansa satisfecha. Es una buena manera demantener despierto al hombre, que tiende a caer anestesiado, ydivertir a la mujer cuando empieza a aburrirse. Esa historia o esosversos son únicos y preciosos: nadie los ha dicho ni los dirá en esetono, a ese ritmo, con esa voz particular o esa intención precisa.No es lo mismo que un video, por favor. Si ninguno de ellos poseetalento natural para inventar cuentos, se puede recurrir al inmensorepertorio estimulante de la literatura universal, desde los másexquisitos textos eróticos, hasta la pornografía más vulgar, siempreque sea breve. Se trata de prolongar el placer leyendo un trozoexcitante, pero corto; el ímpetu amoroso ganado por la cena nodebe malgastarse en excesos literarios. Así puede convertir algo 13
  • tan trivial como el sexo, en una ocasión inolvidable.En mi libro Cuentos de Eva Luna aparece un prólogo que evoca elpoder de la narración, algo que no podría haber escrito si no lohubiera vivido. Pido perdón por la arrogancia de citarme yomisma, pero creo que ilustra lo dicho. Los amantes, Eva Luna y RolfCarié, reposan después de un abrazo encabritado. En la memoriafotográfica de Rolf, la escena es como un cuadro antiguo, en elcual la amada está a su lado sobre la cama, con las piernasrecogidas, un chal de seda sobre un hombro y la piel aún húmedapor el amor. Rolf describe así la pintura:El hombre tiene los ojos cerrados, una mano sobre su pecho y otrasobre el muslo de ella, en íntima complicidad. Para mi esa visión esrecurrente e inmutable, nada cambia, siempre es la misma sonrisaplácida del hombre, la misma languidez de la mujer, los mismospliegues de las sábanas y rincones sombríos del cuarto, siempre laluz de la lámpara roza los senos y los pómulos de ella en el mismoángulo y siempre el chal de seda y los cabellos oscuros caen conigual delicadeza. Cada vez que pienso en ti, así te veo, así nos veo,detenidos para siempre en ese lienzo, invulnerables al deterioro dela mala memoria. Puedo recrearme largamente en esa escena,hasta sentir que entro en el espacio del cuadro y ya no soy el queobserva, sino el hombre que yace junto a esa mujer. Entonces serompe la simétrica quietud de la pintura y escucho nuestras vocesmuy cercanas.----Cuéntame un cuento----te digo.----¿Cómo lo quieres?----Cuéntame un cuento que no le hayas contado a nadie. 14
  • Apología de los Culpables ROBERT SHEKTER En una librería del vecindario, uno de esos lugares con piso de fina madera y sillones antiguos que me recuerdan la casa de mis abuelos, conocí a Robert Shekter. Paso casitodas las mañanas por esa librería, impulsada por sentimientosencontrados. Por una parte me encanta zambullirme en esaatmósfera llena de espíritus literarios y por otra me deprimesobremanera comprobar el número impresionante de nuevostítulos que aparecen a diario. Tanta competencia medescorazona. Para levantar el ánimo, nada mejor que uncapuccino doble inyectado en la vena y una medialuna olorosa,que alivian temporalmente el susto. Me fijé en Robert Shekterdesde el primer momento, porque su perfil es idéntico al de miabuelo, que en paz descanse. Esa nariz aguileña, esos ojos coloracero y esos labios algo crueles me intrigaban y aprendí a amar aese hombre en secreto mucho antes de cruzar la primera palabra.Supongo que él notó mis insistentes miradas y, como el buencaballero suizo que es, se resignó a tomar la iniciativa y saludarme.Así surgió una amistad basada en tazas de café, medialunas y unadiscreta ironía que fluye entre los dos como una corrientepoderosa. Alguien dijo que la conversación es el sexo del alma...Una de aquellas mañanas de café y crujientes calorías, le confeséa mi amigo uno de mis extraños sueños eróticos, en el cual yo erauna matrona de Rubens, sólo que más anciana, saltando desnudacomo un hada obesa en un jardín encantado, donde crecíanespárragos altos como árboles, carnosas callampas, temiblesberenjenas y toda suerte de frutos mórbidos que goteaban unamiel espesa y dorada. También había animales en ese prodigiosolugar: patos a la naranja, faisanes asados, conejos al vino, cerdosal caramelo y uno que otro calamar al ajillo. Mientras yo describíaaquellas alucinaciones de faquir, Robert se secaba discretamenteel sudor de la frente y, tal vez para distraerse, se quitó unas férulas 15
  • que suele llevar en las manos cuando el dolor de las articulacionesse pone insoportable, y con sus dedos tiesos como garras deáguila, cogió un lápiz y dibujó con maravillosa facilidad una ninfagordinflona sobre una servilleta de papel. Así sería mi futuro si nohiciera dieta, admití sonrojándome. Enseguida vi surgir de su lápiz aun sátiro galopante y no hubo necesidad de explicar que, a pesarde la enfermedad que le ha torcido el esqueleto, así se siente élpor dentro. De este modo nacieron sobre aquella servilleta depapel los personajes que habrían de convertirse en protagonistasde estas páginas: las ninfas determinadas y los sátiros traviesos.—¿Por qué tengo estas pesadillas, Robert? Llevo medio siglotoreando a los demonios de la carne y los del chocolate.—Tengo malas noticias, querida. A los setenta y dos yo sigo en lomismo. La tentación sigue, pero la ejecución falla —replicó.De allí la conversación derivó naturalmente hacia el tema de losafrodisíacos, mientras bebíamos otro capuccino y nos burlábamosde mis camisas de dormir transparentes, que cada día resultanmenos efectivas para apartar a mi marido de la computadora, yde las piernas de Robert, que ya no sirven para perseguir mujeres...y tampoco para escapar de ellas. "A fin de cuentas, todo es sexo",suspiró Robert, melancólico. Al hablar de afrodisíacos, mi amigoechó mano a sus conocimientos de medicina y comenzó aelaborar una lista de memoria, pero yo, algo más moderna, recurríal archivo de la librería para buscar textos sobre el asunto.Descubrimos que hay menos información de lo esperado y loatribuimos a que en este fin de milenio la gente ya no jadea enbatallas de amor, prefiere hacerlo en un gimnasio. Pero ésa es unaconclusión precipitada, en realidad sigue existiendo el mismointerés por los afrodisíacos que distinguía a los cocineros deLucrecia Borgia, cuya fama de envenenadora, dicho sea de paso,ha opacado injustamente sus cualidades de gran anfitriona.Apenas Robert y yo comenzamos a indagar entre los amigos yconocidos, nos enfrentamos con una avalancha de consejos. Todoel mundo quería meter mano en el tema y probar las recetas. Mástarde, cuando echamos a andar el proyecto, sobraron voluntariospara devorar los guisos de Panchita con rigor de militantes. 16
  • Después nos llamaban a horas intempestivas para contarnos susproezas eróticas. Sin la amistad de Robert Shekter este libro noexistiría. Sin su humor y su sabiduría, yo sería una abuela formalescribiendo tragedias. PANCHITA LLONA Poco a poco, Robert y yo elaboramos una lista de todo aquello que, según nuestra experiencia y los conocimientos acumulados por siglos en diferentes culturas, podría servir para embellecerla vida amorosa y la vida simplemente. Como es natural, la comidaencabezaba la lista. Apenas la mencionamos pensé en PanchitaLiona, la mejor cocinera que conozco, y de las manos mágicas deRobert surgió una compañera para las ninfas y los sátiros: una brujacon toda su parafernalia de hechicera de la cocina y de los filtrosamorosos. Supongo que debo aclarar que Panchita es mi madre,para que no haya malentendidos. Ya que voy a meterme en esteembrollo, prefiero hacerlo con alguien de mi confianza. En losmuchos años que dura mi amistad con esta espléndida mujer,nunca la he visto servir el mismo plato, a todo le introduce algunavariante y lo adorna con tal originalidad, que en sus manos unvulgar repollo queda transformado en obra de arte, como unikebana, esos arreglos florales del Japón con dos crisantemos y unarama torcida. Es el triunfo de la estética sobre la escasez. Mi madretiene un aire elegante, coqueto e irónico que a primera vistapuede confundirse con distracción frívola. Nada de eso: es de unalucidez prístina. Cuando un tema le interesa, lo estudia con unaconcentración de astrónomo, pero sin mayor alarde, dándonosuna tremenda sorpresa cuando aparece un día convertida enexperta en algo que nadie en la familia sospechaba. Así fue, porejemplo, con el renacimiento italiano, la pintura impresionista y laliteratura del siglo XX. La cocina es uno de sus puntos fuertes. Lebasta probar un plato, por elaborado que sea, para saber al puntoqué ingredientes contiene y en qué proporción, cuánto rato secocinó y cómo ella podría mejorarlo. Así elaboró su famosa torta 17
  • de almendras a partir de una receta que fue secreto de otra fami-lia, guardada como relicario desde los tiempos de la Colonia enChile. Nada escapa a su olfato, sus papilas gustativas y su instintode gran cocinera, ni los recónditos misterios de un bacalao a lavizcaína salido de un fogón campesino en Bilbao, ni los confites dealmizcle servidos en platillos de nácar en un funeral de Damasco, ymucho menos las ingenuas recetas de la nouvelle cuisine, sobretodo la de California, que ella olisquea con ademán sarcástico. Ircon mi madre a un restaurante suele ser una experienciabochornosa. Al entrar recorre las mesas observando los platosajenos, a veces tan de cerca que alarma a los clientes. Lee elmenú con desmesurada atención y atormenta al mozo conpreguntas maliciosas que lo obligan a viajar a la cocina y regresarcon las respuestas escritas. Luego nos induce a todos a pedir algodiferente y cuando llegan las viandas, ella les toma fotos con unamáquina Polaroid que siempre lleva en la cartera. Lo demás esfácil, prueba un bocado de cada plato y ya sabe cómo interpre-tarlo más tarde en su casa. Su arte culinario ha sido un factordeterminante en su destino, soy testigo de ello.Mi madre ha sido la protagonista de un amor de novela. Cuandose enamoró de mi padrastro, el bien ponderado tío Ramón, hacemás de medio siglo, nadie daba un centavo por aquella tortuosarelación. Estaban casados con otros cónyuges, entre ambosjuntaban siete hijos y vivían en el medio más beato y conservadorque es posible imaginar, donde para colmo jamás existió eldivorcio. Chile es el único país de la galaxia donde todavía hoy,asomando al año dos mil, las parejas están legalmente atadas poruna eternidad. Sin embargo, de alguna manera mi madre y el tíoRamón se las arreglaron para compartir la vida y hacer de esaatracción clandestina un romance legendario que los siete hijos,las lenguas envidiosas y las limitaciones de un sueldo defuncionario público, no pudieron arruinar o corromper. Suponemosque el sólido pilar de esa relación fue el feliz equilibrio entre elerotismo y la buena comida, pero en nuestra familia eso jamás semenciona, preferimos decir que ese par de bisabuelos están unidospor una profunda afinidad espiritual. En todo caso, llamé a mi 18
  • madre por teléfono a Chile, la invité a formar parte de nuestroproyecto y, tal como yo esperaba, atrapó la idea al vuelo. Mepareció que al mencionar el término "afrodisíaco" hubo una pausasignificativa al sur del continente americano, pero ella esdemasiado leal para negar un pequeño capricho a su hija.—¡Qué dirán mis amigas del grupo de oración cuando sepan esto!—suspiró.—Nunca lo sabrán, madre. De aquí a que terminemos el libro, yaestarán en la tumba. CARMEN BALCELLS Admito que me aterraba la perspectiva de proponer la idea de un libro de afrodisíacos a Carmen Balcells, la más famosa agenteliteraria del mundo, cuya sola presencia suele causar sudor heladoa los editores y arrebatos de zalamería entre los escritores. Esaseñora ha invertido mucho esfuerzo en mi supuesta "carreraliteraria". Desde el principio, cuando en 1982 le llegó por correo aBarcelona un paquete con el original de mi primera novela, Lacasa de los espíritus, ella concibió planes ambiciosos para mí y congran paciencia ha esperado y sigue esperando que, como el vino,yo madure con gracia. Prueba de su enorme fe es que en cadauna de mis visitas a Barcelona, ella me prepara el plato máscontundente —y afrodisíaco— de su repertorio: el "Cocido deCarmen". Nadie podría narrar con justicia el espectáculo de estamujer con delantal, pañuelo en la cabeza y una retahila dejuramentos a flor de labios, haciendo malabarismos en su cocinacon los cucharones de palo, las ollas de hierro negro, las montañasde ingredientes, los frascos de especias, los ramilletes de hierbas ylos chorros generosos del mejor brandy. Es imposible describir losaromas de sus cacerolas, el sabor de ese caldo levanta-muertos, latextura de los trozos de morcilla, del pollo y la carne que se desha-ce en la boca. En la mesa redonda de Carmen Balcells la vajilla esde fina porcelana, el mantel de lino almidonado, de cabo a rabobordado en conventos de clausura, las copas de cristal cortado 19
  • para escanciar el mejor vino de La Rioja, y las cucharas de pesadaplata antigua, herencia de remotos antepasados. Y después devarias horas de esforzada labor en la cocina, pasamos a la mesa,donde ella extrae con la debida ceremonia de una soperabarrigona los tesoros de su cazuela para llenarnos los platos...Ycomemos hasta que el alma se eleva en suspiros y se renuevan lasvirtudes más recónditas de nuestras aporreadas humanidades,mientras aquella sopa bendita se nos mete en los huesos,barriendo de un plumazo la fatiga de tantas pérdidas acumuladasen el viaje de la existencia y devolviéndonos la sensualidadincontenible de los veinte años. Pero yo vivo en California, dondetodo el mundo se alimenta de kiwi y ricotta y anda trotando por lacalle con una concentración demente, así es que no me acordédel cocido cuando llamé a Carmen a Barcelona paracomunicarle tímidamente que en vez de la gran novela que de míespera desde hace quince años, caería sobre su escritorio unatado de divagaciones sobre la sensualidad y recetas de cocinade mi madre.—Déu meu! —exclamó, no sé si en latín o en catalán, con el mismotono exaltado que habría empleado si Cervantes le hubieraconfiado uno de sus manuscritos. Y con esa legendariagenerosidad, que la distingue entre los tiburones del mundilloliterario, Carmen me ofreció la receta de su extraordinario cocido,como un regalo para los lectores de este libro. Puede encontrarla,naturalmente, en el capítulo sobre las orgías. YO Una noche de enero de 1996 soñé que me lanzaba a una piscina llena de arroz con leche (vea la receta en la sección postres),donde nadaba con la gracia de una marsopa. Es mi dulcepreferido —el arroz con leche, no la marsopa—tanto es así que en1991, en un restaurante de Madrid, pedí cuatro platos de arroz conleche y luego ordené un quinto de postre. Me los comí sin 20
  • parpadear, con la vaga esperanza de que aquel nostálgico platode mi niñez me ayudaría a soportar la angustia de ver a mi hijamuy enferma. Ni mi alma ni mi hija se aliviaron, pero el arroz conleche quedó asociado en mi memoria con el consuelo espiritual.En el sueño, en cambio, nada había de elevado: yo me zambullíay esa crema deliciosa me acariciaba la piel, resbalaba por mispliegues y me llenaba la boca. Desperté feliz y me abalancé sobremi marido antes que el infortunado alcanzara a darse cuenta de loque ocurría. A la semana siguiente soñé que colocaba a AntonioBanderas desnudo sobre una tortilla mejicana, le echabaguacamole y salsa picante, lo enrollaba y me lo comía con avidez.Esta vez desperté aterrada. Y poco después soñé... bueno, no valela pena seguir enumerando, basta decir que cuando le conté a mimadre esas truculencias, me aconsejó ver a un psiquiatra o uncocinero. Vas a engordar, agregó, y así me decidí a enfrentar elproblema con la única solución que conozco para mis obsesiones:la escritura.Después de la muerte de mi hija Paula, pasé tres años tratando deexorcizar la tristeza con ritos inútiles. Fueron tres siglos con lasensación de que el mundo había perdido los colores y un grisuniversal se extendía sobre las cosas inexorablemente. No puedoprecisar el momento en que aparecieron los primeros pincelazosde color, pero cuando comenzaron los sueños de comida supeque estaba llegando al final del largo túnel del duelo y por finemergía al otro lado, a plena luz, con unos deseos tremendos devolver a comer y a retozar. Y así, poco a poco, kilo a kilo y beso abeso, nació este proyecto.En la parte que me toca a mí de este trabajo en equipo, serequiere investigación. No me estoy quejando. He descubierto enla vasta bibliografía a mi alcance más de alguna cosilla que nosospechaba... Escribí estas páginas en una habitación de mi casa,porque al principio no deseaba que los cúmulos de libros conilustraciones explícitas estuvieran expuestas en mi oficina ante losojos de mis virtuosas asistentes y de visitantes ocasionales. Comotampoco deseaba exhibir ese material en mi hogar, lo tenía bajollave, pero a medida que me he familiarizado con todas las 21
  • posturas posibles y otras imposibles para hacer el amor, así comocon cuanto artefacto, filtro, bálsamo, loción, especie, hierba,droga, pluma de avestruz y caramelo en forma fálica que ofrece elmercado, los libros andan sueltos por todas partes y mis nietos,unas criaturas inocentes que aún no alcanzan la edad de la razón,juegan a hacer casitas con ellos, como si fueran los ladrillosperversos de otra torre de Babel. De tanto verlos, ya nada meimpresiona, ni a mis nietos tampoco. Afrodisíacos¿Cómo definir un afrodisíaco? Digamos que es cualquier sustanciao actividad que aguijonea el deseo amoroso. Algunos tienenfundamento científico, pero la mayoría actúa por impulso de laimaginación. Cada cultura y cada persona reacciona ante ellos asu manera. Durante miles de años la humanidad ha ensayadodiferentes posibilidades en la busca incesante de nuevos alicientes,búsqueda que ha conducido a la pornografía y a la creación delarte erótico, tan antiguo como los albores de la pintura rupestre encuevas milenarias. La diferencia entre ambas es cuestión de gusto;lo erótico para uno puede ser pornográfico para otro. Para lospuritanos el Mal estaba en todas partes: cubrían con fundas laspatas de las mesas para evitar malos pensamientos y las señoritasno podían colgar retratos de hombres en las paredes de su cuarto,no fuera a ser cosa que la pintura las espiara cuando se 22
  • desvestían... Se requería muy poco para excitar a esa buenagente. Algunos afrodisíacos funcionan por analogía, como lasostras en forma de vulva o el espárrago de falo; otros porasociación, porque nos recuerdan algo erótico; también porsugestión, porque creemos que al comer el órgano vital de otroanimal —y en algunos casos de otro ser humano, como sucedeentre los antropófagos— adquirimos su fuerza. En general cualquiercosa con nombre francés parece afrodisíaca. No es lo mismo servircallampas con ajo que champignons a la provençale, pan conhuevos de pescado que croque-monsieur au caviar. El mismocriterio se aplica en las lides del amor. Es bueno disponer denombres sugerentes para las diferentes posturas, como los sabiosmanuales eróticos de Asia. No es necesario recordar los auténticos,puede inventarlo y nadie notará la diferencia: Delicada Mariposaen Salto Mortal, Flor de Loto Desmajada en Laguna con Patos yotros por el estilo. Por cierto, no podemos descartar los estimulantesterapéuticos, plantas y hormonas, pero después de probar un buennúmero de ellos, creo que los sensoriales son los más efectivos:juegos atrevidos, masajes, espectáculos, literatura y arte eróticos.Las sociedades patriarcales, es decir, casi todas, menos algunas deindios perdidos en las crónicas de olvidados conquistadores, tienenverdadera obsesión con la virilidad y su símbolo: el falo. Se trata deproducir hijos, varones, por supuesto, para garantizar la sucesión ypreservar el poder de la familia. En toda falocracia los afrodisíacosson muy importantes, dadas las limitaciones del caprichosoapéndice masculino, que suele desmayarse no sólo por debilidaddel propietario, sino también por hastío. Desde que los hombrestuvieron la curiosa idea de basar en ese órgano de su anatomía susuperioridad sobre las mujeres, comenzaron a tener problemas. Leatribuyen poderes desproporcionados; en realidad es más bieninsignificante comparado con un brazo o una pierna. Y en cuantoal tamaño, francamente no se justifican los nombres de armas oinstrumentos que suele recibir, puesto que puede colocarsecómodamente en una lata de sardinas, aunque dudo que alguiendesee hacerlo. Basta mirar bajo el ombligo de un hombre paracalcular cuánta ayuda requiere para mantener la moral en alto, 23
  • de allí proviene el interés por los afrodisíacos.Comer y copular dependen menos de los sistemas digestivo ysexual que del cerebro, como casi todo lo que nos acontece, quees sólo sueño, ilusión, engaño. Shakespeare tiene una frase genialsobre esto, pero no pude encontrarla, lo siento; en cambio puedocitar una de Calderón de la Barca:¡Qué es la vida? Una ilusión una sombra, una ficción. Que toda lavida es sueño y los sueños, sueños son.En lo que se refiere a alimentación y sexualidad, la naturalezaexige un mínimo, bastante simple, destinado a la preservación delindividuo y de la especie; lo demás son ornamentos o subterfugiosinventados por nosotros para festejar la vida. La imaginación es undemonio persistente, el mundo sería en blanco y negro sin ella,viviríamos en un paraíso de militares, fundamentalistas y burócratas,donde la energía hoy invertida en la buena mesa y el buen amorse destinaría a otros fines, como matarnos unos a otros con mayordisciplina. Si nos alimentáramos sólo de frutos silvestres ycopuláramos con inocencia de conejos, nos ahorraríamos muchaliteraturasobre estos temas, millones de árboles escaparían a la fatalidad deconvertirse en pulpa y los siete pecados capitales no incluirían la 24
  • lujuria y la gula, aumentando así de modo significativo el númerode almas en el Paraíso. Pero la naturaleza nos ha dotado —o nosha maldito— con un cerebro insaciable, capaz de imaginar no sólotoda suerte de guisados estupendos y variantes amorosas, sinotambién las culpas y castigos correspondientes. Desde que losprimeros humanos pusieron sobre las brasas un cadáver de cuervoo de rata y luego celebraron aquel ágape con alegresfornicaciones, la relación entre comida y sexo ha sido un temaconstante en todas las culturas. No sabemos si también es así entrelos animales, pero observando a los mapaches que roban elalimento de mi gato, he notado que en las noches de luna llenaaúllan en los tejados imitando los gritos de amor de los felinos delvecindario. Algo tienen esas latas de repugnante pasta depescado que alborota las intenciones de gatos y mapaches porigual.Los afrodisíacos son el puente entre gula y lujuria. En un mundo per-fecto, supongo que cualquier alimento natural, sano, fresco,atractivo a la vista, sabroso y liviano —es decir, las mismas virtudesque uno desea en su pareja— sería afrodisíaco, pero la realidad esbastante más enrevesada. En la búsqueda incansable defortalecer el frágil miembro masculino y curar la indiferencia de lasmujeres distraídas, se llega al extremo de tragar polvo decucarachas. El estudio de las virtudes estimulantes de los alimentoses tan antiguo que se pierde en la noche de civilizaciones enterra-das desde hace siglos. Muchas recetas desaparecieron en losvericuetos de la historia, pero algunas han perdurado en latradición oral. Hace más de dos mil años, hubo un monje taoista enChina, cuya esposa transitó por esta vida afinando su espíritu y sudon de sanadora mediante la práctica amorosa con innumerablesvoluntarios, en tanto su marido tomaba nota de aquellasmaratones y perfeccionaba una dieta para preservar en su inte-gridad la salud, provocar sueños cristalinos y acrecentar la alegríagenital de su mujer. Ella siguió la dieta al pie de la letra, con eximiosresultados. El monje fue también autor de un elixir venenoso a basede mercurio, que al ser ingerido después de una vida demeditación y hierbas, iluminaba la mente y enviaba al espíritu en 25
  • su último viaje astral, dejando el cuerpo inerte, pero invulnerable ala descomposición. Su mujer, discípula fiel, lo tomó también.Y ya que estamos en la China, no puedo dejar de referirme a BanYigui, mencionada en el libro El mono va al Occidente, unasacerdotisa que llegó a ser la más poderosa maestra del Tao.Sostenía esta mujer que la Realidad sólo se alcanzaba a través deéxtasis sexual. Más de mil hombres por año, devotos seguidores,dedicaban sus vidas a la disciplina ritualista para convertir suenergía sexual en energía espiritual y alcanzar la Iluminación, perola mayoría perdía el control ante la belleza de la Maestra, fallabapor el camino y moría de extenuación. Ella absorbía la energíamasculina y se mantenía eternamente bella y joven como unamuchacha de diecisiete. Cuenta la historia que vivió quinientosaños. En otras culturas se recomiendan ayuno y abstinencia paraalcanzar la Iluminación. Sin embargo ayuno y abstinencia tambiénson afrodisíacos, aunque resulta penoso llegar a esos extremos.Durante la Edad Media existía en algunas regiones de Europa latradición de que los novios durmieran tres noches juntos antes de laboda, desnudos y sin tocarse, separados por una espada. En variostextos eróticos se aconseja ayuno total y rigurosa castidad por seisdías como mínimo, para incrementar el deseo. ¿Cómo vencen alos demonios de la carne los santos, anacoretas, gurús, faquires,sacerdotes, anoréxicos y otras personas que practican estasexcentricidades como virtudes?Tal como hay métodos para incitar el deseo, se conocen otros quelo matan. Entre los antiafrodisíacos más seguros está el mal aliento(en este caso no caben eufemismos). Antiguamente los problemasdentales eran inevitables; no había doncella ni galán mayor dequince años, por noble y principal que fuese, que no tuvieradientes carcomidos y encías inflamadas. Muchas sustanciasconsideradas afrodisíacas son sólo aromáticas, astringentes oantisépticas. Otros antiafrodisíacos que vale la pena mencionarson el resfrío común, un hombre desnudo en calcetines, una mujercon rulos para encrespar el pelo, televisión y fatiga común. Haysustancias que se consideran fatales para la libido: la valeriana,que en dosis pequeñas tiene una larga reputación de estimulante 26
  • —antes se mezclaba con cerveza y vino para alegrar a los clientesen los prostíbulos— pero en forma desmedida causa pasmo, sueñoa destiempo, extravío de las ideas y fastidio en el amor. Los bañosde agua helada también son contraproducentes: si se usan paraaturdir a los locos, imagínese cómo congelan la vehemencia deldeseo. Y la lista sigue con el vinagre, cuyas virtudes medicinalesincluyen despertar de los desmayos, pero que también puedecausar vómitos, destemplar los dientes y producir impotenciatemporal, porque enfría la sangre. Antaño se recurría a la infusiónde lechuga bebida al acostarse y a la piedra lumbre bajo lascamas para evitar las poluciones nocturnas y los sueños felices delos muchachos en el servicio militar y en internados religiosos. Apropósito, mis amigos católicos agregan a esta lista la santadevoción de rezar el rosario en la cama, lo cual suele adormeceral más creyente tanto como al más enamorado. Sobre este temasobran ideas contradictorias. El pepino, que por su forma seconsidera erótico en muchas regiones, en otras se utilizaba en losmonasterios para apaciguar el ardor viril de los monjes. No sé si locomían, lo aplicaban en compresas o de otras formas que meexcuso de detallar. Ante la duda, abstente, decía mi abuelo.En estas páginas pretendo ofrecer, como mejor he sabido, unadescripción de los afrodisíacos más comunes. Espero que no faltenen su cocina y den a su vida unos brochazos de sabor y buenhumor, tan añorados en la vorágine del modernismo. Vivimoscorriendo para llegar primero a la muerte. Sólo cabe agregar quesi tiene suerte y estos excitantes dan el resultado esperado, vivirá ymorirá feliz, tal vez de un ataque súbito causado por unacombinación de gula y lujuria, únicos pecados capitales dondecabe cierto estilo, los demás son pura malignidad y quebranto. En la variedad está el sabor 27
  • Es necesario anunciar ahora, a pecho abierto y antes que el lectorsiga perdiendo su tiempo en estas páginas, que el únicoafrodisíaco verdaderamente infalible es el amor. Nada logradetener la pasión encendida de dos personas enamoradas. En esecaso no importan los achaques de la existencia, el furor de losaños, la torpeza física o la mezquindad de oportunidades, losamantes se las arreglan para amarse porque por definición ése essu destino. Pero el amor, como la suerte, llega cuando no lollaman, nos instala en la confusión y se esfuma como nieblacuando intentamos retenerlo. Desde el punto de vista de su valorestimulante es, por lo tanto, lujo de unos cuantos afortunados, peroinalcanzable para quienes no han sido heridos por su dardo. Esonos lleva al segundo afrodisíaco más poderoso: la variedad.La variedad renueva el ardor amoroso una y otra vez. Eso explicala poligamia y la infidelidad, ambas agotadoras. El sabio reySalomón amó —además de la hija del faraón— a muchas mujeresque Jehová desaprobaba, no por la cantidad, sino porque eranextranjeras:Y tuvo seiscientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y susmujeres desviaron su corazón. —1 Reyes 11:3¿Cómo se las arreglaría el anciano Salomón con esamuchedumbre de mujeres? Por muchos afrodisíacos y ayudadivina a su alcance, novecientos es un número epopéyico. Unavez que tuve seis mujeres a tomar el té en mi casa quedé con dolorde cabeza por una semana... ¿Qué haría yo, no digamos connovecientos, sino con dos hombres? Ya no me alcanza el ímpetupara más de un enamorado a la vez, debo buscar otras formas deincorporar sorpresa a mi vida amorosa. Me disfracé con unapeluca platinada y lentes de sol, pues todavía pesan en mí ciertosescrúpulos que una década en San Francisco no ha conseguidoeliminar del todo, y fui a una tienda porno del barrio gay en buscade material didáctico para estas páginas. No me detuvedemasiado en los instrumentos sadomasoquistas, las muñecasinflables —incluyendo una oveja— o los atrayentes vibradores con 28
  • luces fluorescentes, ni siquiera uno que al enchufarse tocaba unvals, como las antiguas cajas de música; me dirigí en línea recta alos estantes con libros, donde procedí a llenar un par de bolsas.Había tal exuberancia para escoger, que sólo la urgencia porcomenzar a leerlos lejos de testigos logró arrancarme de allí. Comomi madre esperaba en casa, traté de ocultar mis adquisicionespara que tanta impudicia no le cortara el resuello, pero muypronto la sorprendí hojeándolos, sentada en su mecedora con unataza de camomila. La conclusión, después de semanas deinteresante lectura, es que cuando no se cambia de pareja, almenos se debe introducir variaciones en la práctica.En las culturas donde el erotismo tiene prestigio de arte, existen pro-lijos manuales ilustrados para quienes se casan y desean transitarcon buen espíritu y éxito por los caminos del amor. La mayoríapone mucho énfasis en las vueltas y revueltas de las posturas,incluso algunas anatómicamente improbables. Sólo los humanospodemos darnos ese gusto, porque somos los únicos mamíferoscapaces de hacer el amor de frente, según dicen, aunqueimagino que un puerco espín debe preferir esa posición y losdelfines, que pasan un tercio de su vida en juegos sensuales,seguro la han descubierto también. Los demás lo hacen rápido ypor detrás, así la hembra puede escapar en caso de peligro. No esnecesario agotar la fantasía, ya que todo está inventado yprobado; basta con tener el ánimo curioso y alguna literaturaerótica sobre la mesa de noche para incorporar variacionesexquisitas a aquello que de otro modo suele convertirse en rutina.Si los libros de cocina son parte de su biblioteca, los de erotismotambién debieran serlo. Entre los más célebres manuales seencuentran el Kama Sutra de India, los libros chinos de almohada ylos shungas del Japón (que fueron escritos e ilustrados en sumayoría por monjes en monasterios) pero hay mucho más; de lavariedad se han ocupado casi todos los pueblos asiáticos, árabes,polinésicos, africanos y otros libres de los estigmas religiosos quecastigan el placer. En Europa, a mediados del siglo XVI, GiulioRomano pintó en las paredes del Vaticano una serie de posturasque luego Pietro Aretino inmortalizó en sus sonetos. Dos siglos más 29
  • tarde todavía se usaban esos dieciséis dibujos como parte de laeducación sexual de los jóvenes aristócratas. Algunas posturas deesos exóticos manuales, sobre todo los de India, resultandemasiado acrobáticas para el gusto burgués: los codos y lasrodillas se flexionan para el lado contrario, la cabeza se voltea enciento ochenta grados y la confusión de brazos y piernas es tal,que sin ayuda de un quiropráctico no me explico cómo puedendesenredarse. Yo ya no logro pasarme las piernas por detrás delcuello, mover las orejas o tocarme la nariz con la punta de lalengua, así es que debo renunciar a buena parte de esascabriolas. Tampoco soy aficionada a trapecios y otros aparatoscircenses; sufro de mareo y ocasionalmente esas piruetas sonmortales, capaces de que uno se trague la lengua o se estranguleen una cuerda.A muchos de nosotros ciertas variantes nos dan susto. Un buenamigo mío, descendiente de herreros cuáqueros, grandote ybarbudo, de profesión poeta y apicultor, fue invitado a cenar, conevidentes intenciones de seducirlo, por una admiradora de susversos y de la miel de sus abejas. Al término de una comidagalante al calor de la chimenea y la tenue luz de unas velasaromáticas, cuando ella descorchaba la segunda botella de vinoy se desabrochaba el tercer botón de la blusa, mi amigo fuediscretamente al baño. Al pasar echó una mirada al dormitorio desu anfitriona para medir las distancias y planear su estrategia;siempre es bueno saber qué terreno se pisa antes de levantar auna mujer en brazos y avanzar a ciegas hacia una camadesconocida. Al asomarse, distinguió luces titilantes, espejos en lasparedes y un trapecio colgando sobre el lecho. Aterrado, el poetaescapó por una ventana y nunca más fue visto por esos lugares. Enuna de sus cartas, este amigo me comentó que la obsesión con lavariedad tiene mucho que ver con la pérdida del talento parasaborear un modesto tomate, con nuestra incapacidad para estaren el mundo sensualmente. En el afán de compensar esascarencias, hay quienes llegan a extremos como aquel inofensivocolumpio, por no mencionar extrañas perversiones. Me contó de sucompadre Tom, quien llevaba siempre consigo una libreta donde 30
  • marcaba rayas verticales, una por cada mujer que había"poseído". ¿Y dónde estaban los nombres? Este cabalgador habíaolvidado anotarlos; ni siquiera las "poseía" en el recuerdo. En suagotadora carrera de seductor de una noche, Tom habíaaprendido menos que otros que han amado sólo a una mujer y lahan "conocido" en todos los sentidos. Es como aquellos comedorescompulsivos, que tragan sin degustar o beben en exceso sindescubrir el misterio de la uva; como los que acumulan convoracidad insaciable sin experimentar jamás la abundancia.Howard Hugues, magnate norteamericano, famoso playboy y unode los hombres más ricos de todos los tiempos, quien cuando muriótenía más dinero que el Producto Nacional Bruto de casi todos lospaíses del mundo, pereció de hambre en un motel de Las Vegas,completamente solo, reducido a piel y huesos, como una sombrade campo de concentración, atestado de gérmenes y bacterias,caminando con cajas de zapatos en los pies, porque las uñas lehabían crecido como garras de mandarín. Murió de pobreza.Pobreza de los sentidos y del espíritu. Unos cuantos rábanosarrancados de la tierra y unos sorbos de agua podrían haberlocurado. ¡Tanto acumular y tan poca abundancia! Vivimosobsesionados con un insaciable apetito de sensaciones cada vezmás fuertes, porque en la prisa por devorarnos todo, hemosdesconectado el cuerpo del alma. Ya no bastan una caricia sutil,el placer de la piel contra la piel o compartir un durazno, exigimosuna exaltación cósmica que nada, ni las drogas, ni la violencia delcine, ni la pornografía más brutal pueden darnos. En la búsquedade alivio para el hastio elevamos la crueldad a categoría de arte ode chiste... (¡Basta! He sido madre por tanto tiempo, que predicarme sale solo.) 31
  • La buena mesaQuienes escriben de cocina provienen naturalmente de una largatradición de refinamiento culinario, han nacido y crecido en sitiosevocativos, como la campiña francesa o una villa de Italia, dondesus madres y abuelas cultivaban un arte tan delicado comosuculento. En la mesa diaria se escanciaba el mejor vino y mientrasel padre con la servilleta amarrada al cuello cortaba solemne elgran pan campesino, sujetándolo contra el pecho como quiendegolla a un rival, la madre dirigía con la mirada el desfile de lasrobustas muchachas de servicio, trayendo de la cocina humeantessoperas de porcelana, bandejas de guisados esenciales, tablas dequesos de la provincia y fuentes con pirámides de frutas y dulces.Eran festines cuantiosos que reunían a la familia en la lentaceremonia de cada comida. En esas mesas, siempre cubiertas pormanteles de damasco almidonados, brillaban las copas de cristal,las alcuzas del aceite más puro de oliva y el vinagre balsámico, losfloreros y candelabros de plata, mudos testigos de varios siglos deexcelente cocina. Tal vez en esos comedores sólo se hablaba deasuntos placenteros, como la textura incomparable del paté dehígado con trufas, el sabor del venado asado, la sensualidad delsoufflé de cerezas y el perfume de aquel nuevo café, enviado delBrasil por un amigo explorador. De tal ambiente, supongo, salen loscélebres cocineros y gourmets, los catadores de vinos, los autoresde libros de cocina y, en fin, los aristócratas de la comida queguían los paladares del ínfimo porcentaje de la humanidad quepuede comer a diario. Temo que no poseo tales credenciales.Vengo de una familia donde el desprecio por los placeresterrenales era una virtud y el ascetismo en las costumbres seconsideraba bueno para la salud. Los únicos valores aceptableseran los de la mente y, en ciertos casos, los del espíritu. Mi abuelo,quien vivía fascinado por los adelantos de la ciencia y latecnología, ignoró olímpicamente el agua caliente y lacalefacción hasta mediados del siglo XX. En su caso se trataba de 32
  • arrogancia —él se situaba por encima de la comodidad y otroscaducos hábitos burgueses— pero otros miembros de nuestro clanadoptaban la misma actitud por razones de santidad, locura,avaricia o simple distracción, como mi abuela. Mientras otrasdamas de su edad y categoría velaban por los detalles hogareñosy el comportamiento de sus herederos, la mía se ocupaba deaprender a levitar. Mis primeros años junto a ella deben haber sidomuy felices, pero en mi memoria prevalece la época posterior a sumuerte, cuando la casa perdió la luz y la alegría. Recuerdo uncaserón sombrío, donde reinaba mi abuelo como un Zeus severo,aunque siempre justo, en medio de incontables parientes,protegidos y empleadas que, como personajes de novela,paseaban en esas habitaciones de techos altos, cada uno con susdramas, pasiones y excentricidades. La ausencia de mi abueladejó un vacío tremendo que hasta el día de hoy, en pleno otoñode mi vida, aún me duele. Era una mujer legendaria, de quien secuentan anécdotas improbables, que pasó su existencia en unplano intermedio entre la realidad y el ensueño, más preocupadade fenómenos extrasensoriales y obras de caridad que de lasgroseras realidades de este mundo. Las labores domésticas o losafanes de la maternidad le interesaban poco, delegaba esasresponsabilidades en las numerosas "nanas", que nunca faltaron asu servicio. Tal como mi abuela se ponía cualquier prenda quetuviera a mano, indiferente a la moda o al clima, igual comía loque le pusieran delante. El tema de los alimentos, como tantosotros concernientes al cuerpo y sus funciones, le resultaba de malgusto, por lo tanto no se mencionaba en su presencia.Eternamente inapetente, se sentaba a la mesa por hábito, con lamente puesta en los traviesos fantasmas que solían visitarla en sussesiones semanales, o concentrada en recibir los mensajestelepáticos de sus amigas espiritistas. En su rostro demasiado pálidodestacaban grandes ojos negros que le daban un aire deausencia, por lo mismo sorprendían su risa fácil y su sentido de laironía. Tal vez porque no la creíamos totalmente humana, jamáspensamos que fuera susceptible de morir, pero un día esa abuelaprodigiosa dio un profundo suspiro de despedida y se fue al otro 33
  • mundo sin explicaciones. Con su partida todos perdimos el rumbo,principalmente su marido, incapaz de perdonarle que lo hubieraabandonado treinta años antes de lo que él había planeado.Después de la muerte de mi abuela le tocó a mi madre, aún muyjoven, separada de su marido y con tres niños pequeños, hacersecargo de esa casona. En el servicio había varias empleadasantiguas poco dispuestas a obedecer sus órdenes y una temiblecocinera, cuyo cargo incluía las ingratas tareas de ahogar a losgatos recién nacidos que poblaban los tejados, torcer el pescuezoa gallinas y patos en el último patio y engordar otras bestias paraluego decapitarlas a mansalva y echar los restos en sus ollas. Esamujer reinaba en la cocina, una habitación espaciosa, oscura, malventilada, con muebles de madera impregnados por la grasa demil cocimientos. De ganchos en el techo colgaban utensilios de unmetal negruzco tan usado, que habían perdido su forma original.Mientras mi abuela estuvo viva, la cocinera tomaba las decisionesen la parte de atrás de la casa, donde habitaban los sirvientes, losniños y los animales. Nadie se habría atrevido a contradecirla ymucho menos hacer un comentario crítico sobre sus dudososguisos. De diario servía contundentes platos de la cocina chilenaque preparados con amor son deliciosos, pero que ella convertíaen mazamorra de internado: legumbres mañana y tarde, rústicascazuelas y sopas, pesados pasteles de papa o maíz, predeciblesestofados de carne y de postre siempre aquel dulce de membrilloelástico como panza de sapo, cuya preparación era unaceremonia estival en la que participaban todas las criadas,enguantadas y con las caras protegidas por pañuelos, revolviendopor turnos el caldero de cobre donde hervía aquella mezcolanza.Si se trataba de agasajar invitados, la cocinera abría de malagana un frasco de castañas en almíbar y se dirigía llave en mano ala bodega para elegir el vino correspondiente a la categoría de losvisitantes. Mi madre, que por uno de esos incomprensiblesaccidentes genéticos había nacido con una sensibilidad refinadaen medio de aquella tribu espartana, quiso imponer algunasmejoras en el estilo de vida, pero la cocinera, que la había 34
  • visto crecer, no estaba dispuesta a recibir sugerencias. Una guerrasorda se estableció entre las dos.Mi madre se esmeraba por modernizar las costumbres de la familia,mientras la otra se aferraba a sus antiguas manías con el apoyotácito de los varones de la casa, quienes no tenían intención decomplicarse la existencia con ideas afrancesadas. En loconcerniente a los alimentos, mi abuelo sostenía posicionesinexpugnables: no probaba nada nuevo; no mezclabaingredientes, había que servirle los huevos de la tortilla española enun plato y las patatas en otro; echaba sal y picante a cucharadasen los guisos antes de probarlos, porque suponía que era buenopara los intestinos; los postres le parecían afeminados y en vez devino tomaba grandes vasos de ginebra con la comida. Cuandouno de mis tíos volvió de la India convertido en faquir, vestido conun taparrabos y masticando cada bocado sesenta veces, miabuelo encontró el pretexto perfecto para no comer en la casa.Salía temprano y no regresaba hasta bien entrada la noche,excepto los domingos, cuando se reunía la familia en unos ágapes 35
  • pantagruélicos. Por un tiempo mi madre intentó hacer cambios,pero terminó vencida por la burla de sus parientes, la desidia de lasempleadas y la tiranía de la cocinera. Se impuso entonces unmenú fijo para la semana, que con ligeras variantes según lasestaciones, servía para todo el año. No había sorpresas, exceptolas empanadas y los pasteles del domingo y los días de fiesta. Aeste regimen se suma el hecho de que me eduqué en colegiosingleses, donde la comida abominable formaba parte del métododidáctico para fortalecer el carácter del alumnado. Había unaconmovedora claridad en los principios morales de los colegiosingleses de entonces. ¡Ah, la sopa de los jueves! Era un líquidoturbio, donde flotaban trozos indeterminados y grises, tal vez lassobras de la cocina de los últimos días. Llevarse cada cucharada ala boca, bajo la mirada compasiva, pero inflexible, de la directorade la institución requería tanto autocontrol, que al terminar meinvadía una satisfacción espiritual sólo comparable al placererótico. Ya lo sé, esto es material de psiquiatra. Basta decir queahora todo lo que como me parece manjar de dioses, excepto laremolacha, que no soporto. Estoy orgullosa de mi odio profundopor la remolacha. Después de todo, hay una ética del odio.En los años siguientes la mansión de mi infancia naufragó en el olvi-do, murieron la feroz cocinera y buen número de misextraordinarios parientes, mi abuelo se fue convirtiendo en unanciano roble torcido y mi madre se casó con un diplomático. Ensu larga trayectoria de embajada en embajada, tuvo al finocasión de desarrollar su genio doméstico, y digo genio porque ensu caso se trata de un talento extremo y espontáneo, sin esfuerzoaparente, que no aprendió por disciplina ni heredó deantepasado conocido. Su casa y su cocina son modelos imposiblesde emular; ni siquiera tengo un complejo al respecto, comocorresponde a hijas de madres así. A su lado aprendí el valor deuna pizca de especias, un chorrito de licor, un pin de sal, una nadade mostaza, un puñado de hierbas, una nube de azúcar flor y otrassubjetivas medidas del arte culinario. Sin embargo, pasaríanmuchos años antes que la cocina dejara de ser un espectáculoconcertado por mi madre y me interesara en un plano personal. 36
  • Eso ocurrió cuando me di cuenta que una de las pocas cosas quehombres y mujeres tenemos en común es el sexo y la comida.Entonces emprendí la aventura de explorar ambos. Fue un largoviaje a través de los sentidos que, eventual-mente, me condujo aidear estas páginas. Cocinando DesnudosA un célebre diseñador de moda le oí decir, mientras ajustaba uninsignificante trapo semitransparente de siete mil dólares sobre loshuesos de una modelo bulímica, que el mejor atavío de una mujeres una sonrisa radiante. A veces es todo lo que se necesita, peropor desgracia yo lo he descubierto algo tarde, después demalgastar mucha vida rabiando frente a mi closet y a una edaden la que no resulta gracioso andar en cueros.Todo lo que se cocina para un amante es sensual, pero muchomás lo es si ambos participan en la preparación y aprovechanpara ir quitándose la ropa con picardía, mientras pelan cebollas ydeshojan alcachofas. Lástima, mi marido es buen cocinero, perono es coqueto. Sería divertido verlo afanado con sus cacerolasmientras lanza piezas de su vestuario por los aires... Le he contadode los adamitas, una secta cristiana del siglo II, cuyos miembros sedesplazaban desnudos con la idea de recuperar la inocencia deAdán anterior al pecado original, pero no es hombre que capteindirectas y hasta ahora no he logrado que se quite los bluyinesgrasientos con que ejerce su incuestionable autoridad en lacocina. Pocas virtudes más eróticas puede poseer un hombre quela sabiduría culinaria. Lo primero que me atrajo de él fue laincreíble historia de su vida —que no tuvo inconveniente en 37
  • contarme en nuestro primer encuentro y que inspiró mi quinto libro,El plan infinito— pero realmente me enamoré varias horas mástarde, al verlo preparar una cena para mí. Al día siguiente deconocernos me invitó a su casa. En aquel tiempo él vivía con unosmonstruos que, después supe, eran sus hijos, y una colección demascotas detestables, desde unas ratas neuróticas, que pasabansus míseras existencias enjauladas mordiéndose las colas unas aotras, hasta un perro sin control de esfínteres y un estanque dondeflotaban tristes peces agonizantes. Aquel espectáculo habríaespantado a cualquier mujer normal, pero yo sólo tuve ojos paraese hombre moviéndose con soltura entre sus cacerolas. Muypocas mujeres latinoamericanas han tenido una experienciasemejante, porque en general los machos de nuestro continenteconsideran toda actividad doméstica como un peligro para susiempre amenazada virilidad. Admito: mientras él cocinaba yo lodespojaba mentalmente de sus ropas. Cuando mi anfitriónencendió las brasas de la parrilla y de un cruel hachazo partió uncadáver de pollo por la mitad, sentí una mezcla de pavorvegetariano y primitiva fascinación. Después arrancó del jardínhierbas frescas y seleccionó de un armario varios frascos deespecias, entonces comprendí que me encontraba ante unposible candidato con excelente materia prima, a quien unoscuántos años conmigo convertirían en una joya. Y cuandodescolgó de la pared una especie de cimitarra y con cuatro pasesde samurai transformó una insignificante lechuga en robustaensalada, me flaquearon las rodillas y se me llenó la cabeza deimágenes obscenas. Todavía me ocurre a menudo. Eso hamantenido nuestra relación a punto de caramelo.Las mujeres nos impresionamos con los hombres entendidos encomida, cosa que no ocurre al revés. Un hombre que cocina essexy, la mujer no, tal vez porque recuerda demasiado el arquetipodoméstico. El contraste y la sorpresa son eróticos: una muchachavestida de pandillero y acaballada sobre una motocicleta puederesultar excitante, en cambio un hombre en la misma situación essólo un macho ridículo. Yo jamás admito que sé cocinar, es fatal.Mi amiga Hannah, compositora de esa música de la Nueva Era 38
  • que se escucha en clínicas de belleza y consultorios dentales, y suúltimo marido, son buen ejemplo de lo que sostengo. Durante unbreve tiempo de soltería después de su tercer divorcio, Hannahcontestó uno de esos avisos clasificados del periódico para buscarpareja. Por teléfono el hombre parecía perfecto: se ganaba lavida entrenando perros para ciegos y había ido como voluntario aconstruir escuelas en Guatemala, donde una bala perdida le volóuna oreja. Mi amiga, inexperta en avisos personales y algodesesperada, lo invitó a cenar antes de verlo. (Ni se le ocurra: lascitas a ciegas son muy peligrosas.) Lo apropiado en estos casos esun breve encuentro en un sitio neutro del cual ambos puedanescapar con dignidad, jamás una comida a solas que puedeconvertirse en un largo martirio. Ella esperaba una versión maduradel Che Guevara, pero llegó una réplica de Vincent van Gogh.Nada tiene ella contra la pintura impresionista, a pesar de queprefiere motivos astrológicos para sus paredes, pero aqueldesconocido con los pelos color zanahoria y ojos despavoridos fueuna desilusión. Se arrepintió apenas lo vio. En fin, ya estaba allí y noera cosa de cerrarle la puerta en las narices por cuestión de unaoreja más o menos. Mi amiga no estaba en condiciones deponerse quisquillosa por menudencias, pero ese hombrecillo erapeor de lo imaginado en sus solitarias pesadillas. Había planeadoluz de velas y unas lentas sambas del Brasil, pero no quiso provocariniciativas indeseables en su huésped, de modo que encendiótodas las luces y colocó una de sus composiciones musicales dezumbido de viento y aullidos de coyotes, que tienden a producir unletargo hipnótico. Se saltó la copa de vino preliminar y otras cor-tesías de rigor y lo condujo directamente a la cocina, dispuesta apreparar unos tallarines de última hora, alimentarlo a toda prisa ydespedirlo antes de servir el postre. El hombre la siguió manso, sindar muestras de desencanto, como quien está acostumbrado arecibir un trato más bien brusco, pero una vez en la cocina algocambió en su actitud, respiró hondo, inflando el pecho, se leenderezó el esqueleto y sus ojillos de liebre recorrieron todo,tomando posesión del terreno, conquistándolo. Permítame, dijo, ysin darle oportunidad a Hannah de contradecirlo, le quitó 39
  • suavemente el delantal de las manos, se lo amarró en la propiacintura y la instaló a ella en una silla. Veremos qué hay por aquí,anunció, mientras rescataba de la nevera los ingredientes que ellahabía decidido guardar para el día siguiente y otros en los que nohabía pensado. Van Gogh echó mano de ollas y sartenes como sihubiera nacido entre esas cuatro paredes. Con gracia y destrezainesperadas hizo bailar los cuchillos partiendo verduras y mariscospara dorarlos con mano liviana en aceite de oliva, lanzó lostallarines al agua hirviendo y preparó en un abrir y cerrar de ojosuna salsa traslúcida de cilantro y limón, mientras le contaba a miamiga sus aventuras en Centroamérica. En pocos minutos aquelhombrecillo patético se transformó: sus pelos de payasoadquirieron la fuerza viril de una melena de león y su aire denáufrago se convirtió en serena concentración, mezcla irresistiblepara una mujer como Hannah. El aroma que surgía de la sartén yel borboriteo de la olla empezaron a producir en ella una crecienteanticipación, sintió que le corrían gotas de sudor por la espalda,empapándole la blusa, que se le humedecían los muslos y se lehacía agua la boca, al tiempo que descubría, sorprendida, lasmanos elegantes y las espaldas anchas de aquel hombre. Lasheroicas anécdotas de Guatemala y de los perros para ciegos lellenaron los ojos de lágrimas; la oreja cortada adquirió para ella elvalor de una condecoración de guerra y un deseo irresistible deacariciar la cicatriz la estremeció de la cabeza a los pies. CuandoVan Gogh colocó sobre la mesa una fuente con humeantestallarines a la pescatore, como los llamó, ella suspiró vencida. Sacóde su escondite la botella de vino francés, que pensaba reservarpara otro candidato más meritorio, apagó la luz, encendió lasvelas y puso en el tocadiscos la samba lenta del Brasil. Espérameun momento, anunció con un ronroneo de gata, voy a ponermealgo más cómodo. Y regresó con su traje de cuero negro y susbotas de domadora...Los gourmets, capaces de escoger los platos en francés de unmenú y discutir sobre vinos con el sommelier, inspiran respeto en lasmujeres, respeto que puede transmutarse con facilidad en vorazapetito amoroso. No podemos resistir aquellos que saben cocinar. 40
  • No me refiero a esos chambones ataviados con un gorrohistriónico, que se declaran expertos y con grandes ademaneschamuscan una salchicha en la parrilla del patio, sino a losepicúreos que escogen amorosamente los ingredientes másfrescos y sensuales, los preparan con arte y los ofrecen como unregalo para los sentidos y el alma; esos varones con clase paradescorchar la botella, olisquear el vino y escanciarlo primero ennuestra copa para dárnoslo a probar, mientras describen los jugos,el color, la suavidad, el aroma y la textura del filet mignon en eltono que, creemos, más tarde emplearán para referirse a nuestrospropios encantos. De necesidad, pensamos, esos hombres tienentodos los sentidos afinados, incluso el del humor. Quién sabe... ¡talvez hasta sean capaces de reírse de sí mismos! Cuandoobservamos cómo limpian, aliñan y cocinan los camarones,imaginamos esa paciencia y destreza aplicadas a la tarea dedarnos un masaje erótico. Si prueban delicadamente un trozo depescado para verificar su cocción, temblamos anticipando esesabio mordisco en nuestro cuello. Suponemos que si puedenrecordar cuántos minutos en la sartén soporta una rana, conmayor razón podrán recordar cuántos de cosquilleo exige nuestropunto G, aunque eso no siempre es cierto, en la vida real sueleninteresarles mucho más las piernas de rana que las nuestras.Hace poco me llamó Jason, uno de mis hijastros, desde Nueva Yorkpara anunciarme que había conocido a la mujer de su vida; éstasería la número diecisiete, si llevo bien la cuenta. Necesitabainstrucciones urgentes para la primera cita. Su presupuesto es tanlimitado como su experiencia, de modo que no servía aconsejarleuna buena obra de teatro, un pequeño restaurante marroquí y,para culminar la tarde, un paseo en coche con caballos por elparque y una sesión de jazz en Harlem. Por otra parte, insinuarleque cocinara para ella equivalía a su sentencia de muerte.Entonces me acordé de la torta de chocolate y se me ocurrió queuna ocasión como esa justificaba una pequeña trampa; nosiempre sirve ser honesto, a veces es preferible ser creativo. La tortade chocolate es demasiado complicada para incluirla en miagitada vida, por eso cuando recibo visitas importantes la compro 41
  • en la mejor pastelería de los alrededores, le quito los adornos, lapaso a un plato de nuestra vajilla y luego doy dos vueltas a lamesa del comedor saltando, hasta que se desmaye lo suficientecomo para parecer preparada en casa. Las tortas compradas,como los peinados de peluquería, tienen el sello indisimulable de lamano profesional, pero después de agitarlos con brincos vigorososambos descienden al plano de las chapucerías domésticas.Le dije a Jason que saliera en busca de comida exótica, pero notanto como para que resultara sospechosa. La comida china, porejemplo, es indisimulable. Nadie en su sano juicio pensaría que mihijastro es capaz de preparar wanton o lumpias, pero un platoárabe, de esos que parecen masticados, puede pasar la prueba,sobre todo si al invitar a la chica anuncia que cocinará para ellacon ingredientes afrodisíacos. Una vez fuera de su envoltorio, elfalafel o el shish kebab pierden prestancia y se adaptan dócil-mente a su nueva situación. Le conté de Hannah y su nuevomarido y le sugerí que decorara la mesa, pusiera buena música y,cuando ella tocara el timbre abriera la puerta con la cacerola enuna mano y el cucharón en la otra —la primera impresión suele serdefinitiva—, que la instalara en una silla con un vaso de vino bienhelado y, mientras él fingía cocinar, le hiciera preguntas paradistraerla. Le recordé que se quitara primero los zapatos, como losbudistas en California, y enseguida se desabotonara la camisa,para mostrar los músculos; de algo ha de servirle tanto levantarpesas. A diferencia de los hombres, que piensan sólo en el objetivo,las mujeres nos inclinamos hacia los rituales y procesos. Debíexplicar a Jason que esa ceremonia previa, aunque fuera un actode ilusionismo, era seguramente tan excitante para la joven comotodas sus acrobacias eróticas posteriores. No la apures, le supliqué,saborea con ella el aroma de las velas, la delicadeza de las flores,cada sorbo de vino y bocado de la comida; habla poco y fingeprestar atención a lo que ella dice. A ninguna mujer le interesarealmente lo que hablan los hombres, sólo lo que murmuran. Bailacon ella, así puedes abrazarla sin aparecer como un gorila en celoy, cuando creas que ha llegado el momento de conducirla a unaposición más cómoda, espera. Y sigue esperando un buen rato 42
  • más. No se puede apresurar la cocción de un buen estofado.Juega con ella, le dije a Jason, pensando que la risa es unexcelente afrodisíaco, cosa que este muchacho con aspiracionesliterarias suele olvidar en su desmedido entusiasmo por la tragedia.Y si hay una segunda cita, recuerda que la preparacióncompartida de los alimentos es un preámbulo del amor. Noimporta demasiado que las recetas no sean propiamenteafrodisíacas —desde el punto de vista científico, me refiero—siempre que los brincos y retozos en la cocina lo sean. Juega en lacama y juega con la comida. Grandes autores, desde Henry Milleren sus Trópicos, hasta Pablo Neruda en infinitas metáforas poéticas,han convertido la comida en inspiración sexual. Recuerda alanciano dictador de la novela de García Márquez, El otoño delpatriarca, le dije, quien atraía colegialas a los jardines de supalacio para frotarles las zonas erógenas con los ingredientes de laensalada y luego... ¡Bueno, lee el libro, hijo, por Dios! Escuché unaexclamación de asco en la línea. Jason es demasiado joven paratales sutilezas. Me referí entonces a uno de los textos perdidos porlos rincones de mi casa (G. Legman, Oragenitalism), donde sesugiere algo similar con fresas y bananas, así como servir vino dulceen el mismo sitio, pero evidentemente el autor no pensó en lacomezón. Esto debiera probarlo en sí mismo quien lo propone. Losgalanes de antaño bebían champaña en los botines de lascortesanas y siempre podemos disponer de valles, montes yhendiduras de la anatomía del amante para colocar los bocadosmás sensuales. (Cuidado con la alfombra y las sábanas, Jason,cuesta quitarles las manchas.) Todo esto traté de resumir en unacomunicación de larga distancia, pero mi hijastro contestó queahora ninguna muchacha usa botines, sino botas de combate yque la sonrisa radiante propuesta por el diseñador de moda severía estúpida en una persona joven.No quiero dar la impresión, sin embargo, que yo soy una de esasabuelas capaces de enredarse en velos de odalisca para picarcebolla y de servir la mesa en babuchas turcas meneando elombligo como una danzarina exótica, porque sería una mentirapeligrosa. Podría inducir a otras mujeres a una depresión similar a la 43
  • que me acongoja cuando me comparo con esas amas de casaque figuran en las revistas del hogar, aquellas que usan los restosdel guacamole para máscaras faciales y pintan flores en el papeltoilet. Si alguna vez lo hice —la danza del vientre, me refiero— fueen mi juventud, tal vez al comienzo de una relación amorosa queentonces creía trascendental y que hoy apenas recuerdo, pero yano tengo la misma disposición de antes para hacer el ridículo y, talcomo dice mi madre, si pierdo el tiempo con disfraces ¿quién va avigilar el soufflé? El conjuro de los aromasLa mujer es como una fruta que sólo exhala su fragancia cuandola frotan con la mano. Toma, por ejemplo, la albahaca: a menosque la calientes con los dedos no emite su perfume. ¿Y sabes, porejemplo, que a menos que el ámbar sea entibiado y manipuladoretiene su aroma? Es igual con la mujer: si no la animas con tuscaricias y besos, con mordiscos en sus muslos y abrazos apretados,no obtendrás lo que deseas, no experimentarás placer cuando ellacomparta tu diván, y ellano sentirá afecto por ti. —De El jardín perfumado¿Dónde comienza el gusto y termina el olfato? Son inseparables. Latentación del café no nace en el sabor, que deja un rescoldo dehumo en el recuerdo, sino en esa fragancia intensa y misteriosa debosque remoto. Con los ojos cerrados y la nariz tapada no 44
  • podemos distinguir entre una papa cruda y una manzana, entregrasa y chocolate. La nariz es capaz de detectar más de diez milolores y el cerebro de diferenciarlos, sin embargo para ese mismocerebro suele ser imposible distinguir entre lujuria y amor. El olfatoes, desde el punto de vista de la evolución, nuestro sentido másantiguo. Es preciso, rápido, poderoso, y se graba en la memoriacon tenaz persistencia, de ahí el éxito de los perfumes, cuyosecreto es usar siempre el mismo, hasta convertirlo en un sellopersonal e intransferible, algo que nos identifica. Cleopatra lo sabíay, como todo en ella, lo llevaba al extremo. La brisa anunciaba enlos puertos el arribo de su nave dorada con horas de anticipación,porque transportaba la fragancia de rosas de Damasco con queesa reina hechizante hacía impregnar el velamen. En su célebrevisita a Roma, donde llegó con Cesarión, el hijo habido con JulioCésar, en medio de un formidable escándalo social y político queella ignoró con la natural arrogancia de las faraonas, el perfumede rosas se puso de moda, y todas las mujeres de buena posición,menos Calpurnia, la esposa humillada de Julio César, lo usaban. Aveces quedaba el olor en las calles como una burla egipcia,recordando a los ciudadanos de Roma que su invencible imperiopodía perderse entre las sábanas de una extranjera. En los festinesde los romanos poderosos los esclavos contaban entre sus tareasaromatizar las habitaciones soplando perfumes por ingeniosascañerías de plata y lanzando lluvias de flores desde el techo. Elaroma de rosas, tan costoso como el bálsamo de mirra líquida,pero mucho más erótico, se esparcía sobre los invitados como unaforma de adulación de los partidarios de César o de protesta desus enemigos. Varios siglos más tarde, en los castillos medievales, secubría el suelo con pétalos de flores y hierbas aromáticas paracubrir el hedor a basura y excrementos. Eran los tiempos en quenobles y lacayos se aliviaban del vientre tras las cortinas; elexcusado es un invento muy posterior. Hubo monarcas de Franciaque consumían litros de esencias florales para disimular el hechode que no se bañaron jamás. Otros nobles europeos, que tampocose distinguían por la higiene personal y no disponían de los famososperfumistas franceses, simplemente olían a establo. 45
  • Durante siglos la humanidad ha extremado su ingenio en busca defragancias deliciosas, siempre con la ilusión de crear una capaz deotorgar a quien la usa el poder de la seducción absoluta. En sunovela El perfume, Patrick Suskind trata el tema de maneranotable: el protagonista es un hombre carente de olor propio aquien nadie ama, ni siquiera su propia madre. Obsesionado pordescubrir el bálsamo que lo hará irresistible, aprende la ciencia delos perfumistas y logra destilar el aroma de los cuerpos demuchachas vírgenes para suplir lo que le falta. Tal vez la historia deSuskind es una genial metáfora sobre el carisma... En todo caso, elarte de fabricar perfumes es complejo y difícil como el de destilarvinos. ¿Cómo descubrió la humanidad la forma de atrapar eseespíritu sutil que es el aroma? Tal vez fueron monjes o brujasquienes descubrieron el ámbar entre otras resinas de árbolescuando buscaban plantas mágicas para sus pociones y bálsamos.El ámbar gris, secreción de los intestinos de ciertas ballenas, puedehaber sido un regalo de las sirenas a un navegante de aguas frías.Y debe haber sido un temible guerrero de Gengis Khan, a la cazade un venado por las llanuras asiáticas, quien extrajo porcasualidad del cuerpo del animal una glándula de olor inefable,sin sospechar que ese almizcle, en manos de un alquimista, seconvertiría en el fundamento de elixires exquisitos. Como éstas, hayotras sustancias que mezcladas con flores y especias son la basede casi todas las fragancias comerciales.En el sótano de mi casa en California vive una familia de zorrillos.Durante un par de años emprendimos contra ellos una lucha sincuartel, que incluyó toda suerte de armas menos veneno y bala, seentiende, porque somos gente decente. Colocamos jaulas en sitiosestratégicos, pero llegado el momento de disponer de ellas nadiequiso acercarse y ante la tarea de alimentar a los zorrillos paraevitar que murieran de hambre y de la natural aflicción de loscautivos, terminamos pagando cifras absurdas a un empleado dela Sociedad Protectora de Animales para que resolviera elproblema. El hombre apareció envuelto en un traje de astronauta,cogió las jaulas con un largo gancho, las llevó al jardín y abrió laspuertas desde lejos con un palo imantado. Los zorrillos salieron 46
  • tambaleándose, se sacudieron el pelaje y regresaron de carrera anuestro sótano. Mi hijastro, Harleigh, quien entonces era unadolescente con vocación satánica, todo vestido de cuero negro,cubierto de tatuajes fúnebres y con el cabello color púrpuraerizado como los cuernos de un animal prehistórico, se enteró porla televisión del método empleado por los marinesnorteamericanos para someter al general Noriega. (Imaginemosque fuera al revés: que el ejército de Panamá invadiera los EstadosUnidos para tomar preso al presidente y llevárselo en cadenas parajuzgarlo en su país...) Harleigh nos informó que los marines habíanofrecido un interminable concierto de música rock a todo volumenfrente a la Nunciatura, lugar donde el general Noriega buscórefugió, hasta que el barullo lo obligó a salir con las manos en losoídos. Todos, incluyendo el nuncio apostólico y los vecinos, seestaban volviendo locos. Harleigh dedujo que si Noriega prefiriócumplir condena en una prisión de alta seguridad en vez desoportar el estruendo del rock, tal vez los zorrillos serían de la mismaopinión. Instaló su tocadiscos en las fundaciones de la casa ydurante veinticuatro horas nos torturó con sus ritmos favoritos. Surtióefecto: los anima-lejos se retiraron en fila india, con el raboenhiesto, ofendidos; pero también nosotros estábamos a punto deemigrar a donde fuera. El sistema resultó de corto aliento, porqueapenas calló el ruido, retornaron nuestros huéspedes. Un día, mesesmás tarde, descubrimos que el olor ya no nos molestaba, sino porel contrario, nos parecía excitante, y empezamos a aspirarlo abocanadas. Hoy los zorrillos y mi familia conviven amigablemente.El cuerpo humano, sobre todo durante la excitación sexual, exhalaun olor marítimo similar al de los mariscos y pescados. Tanimportante es olisquearse mutuamente, que en algunas regionesdel mundo la palabra "besar" significa "oler", como afirma DianeAckerman en su extraordinario libro La historia natural de lossentidos. El olor de los genitales y las axilas es un llamado, unmensaje cifrado que viaja directamente al cerebro del otro,activando el sistema de asociación, así como esa serie deasombrosas reacciones físicas y emocionales que nos incitan ahacer el amor. La ciencia ha comprobado recientemente aquello 47
  • que, sin tanto estudio, toda mujer sabe desde hace milenios: que eldeseo amoroso empieza en la nariz.Te acercas a mí con el olordel pasto matinalrecién cortado:mis pezones se endurecen—Haiku de Yuko KawanoTenemos un sensor en la entrada de las fosas nasales que nopercibe olores, sino feromonas, que son, como quien dice,intenciones, un llamado romántico exudado por la piel. A eso serefiere tal vez la majadería popular cuando habla de "alquimia"entre enamorados, esa atracción, a menudo inexplicable, que nosinduce a formar pareja. ¿Por qué nos gusta cierto tipo humano, oalgunos individuos en particular? ¿Qué ven algunas de mis amigasen sus maridos, me pregunto? La culpa la tienen las feromonas,nada más. En la gente sana y desprevenida, el primer impulso deacercamiento lo determinan esos humores imperceptibles a nivelconsciente, pero estrepitosos para las hormonas. Luego prestamosoído a las advertencias de la madre y los consejos de todo elmundo, mientras la mente coloca filtros culturales, estéticos,económicos y otros, hasta que finalmente escogemos alcompañero o la compañera que nos ayudará en la absurda tareade propagar la especie. Cuando los científicos pudieron aislar lasferomonas, surgió la idea de crear un perfume capaz de dotar alusuario de una avasallante atracción física, como la emanada porlos cerdos. Las feromonas en el aliento de los machos de esosanimales son capaces de enloquecer de deseo a las hembras encelo. Por fin el sueño universal de una poción erótica que nos torneirresistibles está al alcance de la ciencia: las feromonas humanassintetizadas en laboratorio se anuncian como el único afrodisíacoinfalible. Una de mis amigas compró un frasquito carísimo conaquella promesa de amor instantáneo, que resultó ser un líquidotransparente, inodoro e insípido como agua. Tal como dictaban lasinstrucciones, mezcló unas gotas con su colonia y salió de paseo.Nada sucedió, ningún transeúnte cayó a sus pies desvariando de 48
  • amor, ella sólo experimentó un deseo arrebatado de comer cerdo.El estudio de las feromonas aún está en pañales, pero los científicosprometen colocar a nuestro alcance las más deliciosassensaciones en el próximo milenio, es decir, cuando seademasiado tarde para mí.En el Tantra hay un capítulo completo dedicado a los diferentesperfumes que, aplicados en partes especiales del cuerpo, exaltanlos sentidos e invitan al amor. El profeta Mahoma, hombre sobrio ysanto, gustaba sin embargo de los perfumes y los recomendaba asus mujeres. En la Biblia las esencias olorosas aparecen a menudo:He perfumado mi cámara Con mirra, áloe y canela.Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana, Hartémonosde amores.—Proverbios 7: 17-18En Los cantos de Bilitis, el poeta y novelista Pierre Louÿs (1870-1925)escribe:Por la noche nos dejaron en una alta terraza blanca, desvanecidosentre las rosas. El sudor tibio nos fluía de las axilas como pesadaslágrimas, bañándonos el pecho. Un agobiador placer lujuriososonrojaba nuestras cabezas inertes. Cuatro palomas cautivas,bañadas en cuatro perfumes diferentes, revoloteaban silenciosassobre nosotros. Gotas de esencia caían de sus alas sobre lasmujeres desnudas. Me corría por el cuerpo el olor de los lirios. ¡Ah,fatiga! Apoyé la mejilla sobre el vientre de una joven, refrescandosu cuerpo con mi cabello húmedo. Mi boca entreabierta seembriagaba con el olor a azafrán de su piel. Lentamente ella cerrólos muslos en torno a mi cuello.Lo que tal vez no sabía Louÿs es que los lirios (Iris pseudocorus) sonvenenosos y no conviene lamerlos de la piel amada. Si notuviéramos tantos prejuicios e inhibiciones, el olor humano en suestado natural —y ¿por qué no? el de los zorrillos— se venderíaembotellado, tal como intentan hacer con las feromonas. ¿A quiénse le ocurrió la idea de los desodorantes vaginales? Es tandisparatado como pretender que los camarones huelan a lavanday las callampas a incienso. Ciertamente no fue a Napoleón 49
  • Bonaparte, quienen sus cartas rogaba a Josefina que no lavara sus partes íntimas enlas semanas previas a su regreso del campo de batalla. DiceCasanova en sus Memorias que hay algo en la habitación de lamujer amada, emanaciones voluptuosas tan íntimas y balsámicas,que, puesto a elegir entre ese aroma y el cielo, el amante novacilaría en escoger lo primero.El sentido del olfato está más desarrollado en las mujeres que en loshombres. Una madre es capaz de reconocer por el olor, con losojos vendados, la ropa de su hijo entre la de veinte criaturas enuna guardería infantil. En ellas el olfato está también más ligado alerotismo, sin embargo los varones son más vulnerables a esa armainfalible que es el olor femenino, tal como sucede entre casi todoslos mamíferos. Ese aroma único y personal de una mujer es comouna flecha certera que cruza el espacio apuntando al instinto másprimitivo del hombre. En francés este sortilegio de fragancias quecada mujer emana se llama cassolette, palabra que otras lenguashan pedido prestada. En El cantar de los cantares, dice el reySalomón a la Sulamita:Tus renuevos son paraíso de granados, con frutos suaves, de flores 50
  • de alheña y nardos; nardo y azafrán, caña aromática y canela,con todos los árboles de incienso, mirra y áloe, con todas lasprincipales especias aromáticas.¡Vaya cassolette el de esa señora! Las mujeres son más sensibles ala peculiar fragancia del cuerpo masculino cuando estánovulando y sus niveles de estrógeno son altos. El olor de latranspiración del hombre influye en los ciclos menstruales de sucompañera de lecho; deduzco que tener las camas separadas noes buena idea. ¡Nada hay tan delicioso como el olor de un niño, nitan excitante como el de un hombre joven! Bueno, a veces noimporta la edad. A poco de conocerlo, Willie me invitó a bailar.Con tacones altos, mi nariz alcanza a la mitad de su esternón y notuve dificultad en identificar su olor como la causa de aquellosgolpes de tambor que sentía en las sienes. Terminó la música y yono podía despegarme de su camisa, olisqueándolo como perroperdiguero. Este hombre inocente sostiene que lo nuestro fue unencuentro de almas... El olor masculino es más fuerte y directo queel de las mujeres, tal vez porque en general no está camuflado porperfumes, sino apenas mitigado por agua y jabón. En algunoscuentos árabes, los audaces aventureros que, arriesgando unamuerte lenta, trepan los muros del palacio para seducir a lasodaliscas de un harén ajeno, por lo general huelen a leche decamella o a dátiles. Y responde la Sulamita a Salomón:Sus mejillas como una era de especias aromáticas, como fragantesflores, sus labios, como lirios que a destilan mirra fragante.Eso me recuerda el olor de mis nietos.Así como el aroma del cuerpo es excitante, del mismo modo lo esel de la comida fresca y bien preparada. Los perfumes de labuena cocina no sólo nos hacen salivar, también nos hacenpalpitar de un deseo que si no es erótico, se parece mucho. Cierrelos ojos y trate de recordar la fragancia exacta de una sartén conaceite de oliva donde se fríen cebollas delicadas, nobles dientesde ajo, estoicos pimientos y tomates tiernos. Ahora imagine cómo 51
  • cambia ese olor cuando deja caer en la sartén tres hebras de aza-frán y enseguida un pescado fresco marinado en hierbas yfinalmente un chorro de vino y el jugo de un limón... El resultado estan estimulante como el más sensual de los efluvios y mil veces másque cualquier perfume de frasco. A veces, al evocar el aroma deun plato sabroso, la nostalgia y el placer me conmueven hasta laslágrimas. Vuelven a mi memoria el sol abrumador de Sevilla y unabandeja de cerámica azul sobre un muro rústico de adobeblanco, repleta de ciruelas maduras, algunas abiertas, ofre-ciéndose lánguidas a los apetitos de un moscardón amarillo, quese lanzaba en picada en esa pulpa indecente. Sevilla es para mí lafragancia dulzona de aquellas ciruelas y de los jazmines que alatardecer llenan el aire de deseos. ... Desde entonces la tierra, el so/, la nieve, las rachas de la lluvia, en octubre en los caminos, todo, la luz, el agua, dejaron en mi memoria olor y transparencia de ciruela: La vida ovaló en una copa su claridad, su sombra, su frescura. ¡Oh beso de la boca en la ciruela, dientes y labios llenos del ámbar oloroso, de la líquida luz de la ciruela! Fragmento de Oda a la ciruela, de Pablo Neruda 52
  • Muerte por PerfumeA fines del siglo X, período en que floreció la más refinada literaturaen Japón, destacaron algunas voces femeninas conextraordinarios cuentos, profundas novelas, poesía inmortal yerotismo. Este cuento fue escrito en la Corte de Heian por la damaOnogoro:Hubo una vez un cortesano infiel que engañó a su amante con tresmujeres diferentes en una noche. Una de las mujeres, sirvienta de laseñora, se lo confesó llorando, y ésta, que ya había tenidosuficiente de las tonterías de su amante, concibió un plan paradeshacerse de él.En la siguiente visita del cortesano, fingiendo una actitud dulce yconfiada, ella le rogó que la acompañara a la cámara donde semezclaban los perfumes, con el pretexto de confeccionar unaroma que fuera exclusivamente de ellos. El cortesano, que sejactaba de ser un conocedor del arte del perfumista, la siguióansioso a la cámara de mármol donde hervían los recipientes delas mezclas, largas tiras de hojas de angélica se secaban colgadasy pétalos de vellorita nocturna entregaban sus aceites bajo lapresión de grandes planchas de hierro.Nunca antes había olido el cortesano tal confluencia de aromas ysus narices se estremecieron con la armonía de arvejillas y violetas,de madreselva y bálsamo de limón y jacinto silvestre. Al pasarcerca del mortero tomó entre los dedos una pizca de polvo denuez moscada y clavo de olor, y aplastó los cristales de la cortezadel árbol de alcanfor, recitando, mientras lo hacía, trozos depoemas que le parecían relevantes, porque, debemos decirlo, 53
  • trozos es todo lo que podía recordar.Ocultando su desprecio ante tanta complacencia de sí mismo, ladama abrazó a su amante con pasión y le prometió una sensaciónenteramente nueva. Intrigado, el cortesano fue fácilmentepersuadido de quitarse la ropa y tenderse sobre una túnica que suamante había colocado en el suelo.La dama comenzó con gotas de lirio y clavo de olor sobre las sie-nes del cortesano, y procedió hacia la blanda hendidura en labase del cuello, que recibió la potente esencia de caléndula. Bajolas axilas puso milenrama y genciana y continuó con sus gentilesatenciones hasta que hubo distribuido fragancias en todo elcuerpo extasiado de su amante.Sin embargo, lo que la dama sabía es que, tal como un exceso deyin se transforma en el principio yang opuesto, así ciertas dosis deesencias de flores curativas y estimulantes pueden tomar unaspecto negativo.Una vez más inclinó sus frascos sobre el cuerpo del cortesano, y lamostaza sumió a su amante en una profunda melancolía sinorigen, y la mimosa lo llenó de temor a la enfermedad y susconsecuencias, y el pino alerce lo convenció del fracaso, y elacebo aguijoneó su corazón con envidioso enojo, y la madreselvatrajo lágrimas de nostalgia a sus ojos.El brezo, añadido en cierta proporción secreta, exageró al extremolos disgustos más mínimos, y el enebro lo desanimó, y la climátide loaturdió, y el olmo lo agobió con deficiencias y la manzana silvestrelo convenció de que era impuro. El botón de castaña le provocó elrecuerdo compulsivo de sus muchos errores, y el sauce le causó elresentimiento de la buena fortuna del prójimo, y el álamo lo hizosudar y temblar de vaqas aprehensiones y el brezo lo convencióque su mente fallaba, y la rosa silvestre lo resignó a la apatía, demodo que ya no le importó si vivía o moría, pero hubiera preferido,de una vez por todas, lo último.Satisfecha de haberlo preparado hasta ese punto, la dama admi-nistró dos toques más de manzana silvestre en sus sienes paraexacerbar el odio de sí mismo. Desvanecido de desprecio por símismo, su 54
  • amante le rogó que le diera una dosis fatal para pagar así todossus crímenes contra ella. La dama, viendo al cortesano vencido ensus brazos, se apiadó de su tormento y puso una gota de acónitoen su lengua impaciente. Y así murió el amante infiel, desnudo yaliviado, y desde la muerte del mismísimo Príncipe luminoso nohubo otro cuerpo tan fragante en su funeral. —The Pillow Boy of theLady Onogoro, recopilado y traducido al inglés por Alison Fell y Ayre Blower A primera vistaLola Montez (1821-1861), la célebre cortesana a cuyos pies dejaronfortunas reyes coronados y banqueros, inventó una sui generisdanza de la tarántula con la cual podía enloquecer de ansiedad ydeseo a los espectadores. Se hacía pasar por una aristocráticabailarina española, aunque de danza nada sabía y de españolanada tenía, pero lo que le faltaba en talento y sangre, lo suplíacon desparpajo. Con la furia de sus castañuelas, el ímpetu de suszapateos y el embrujo de sus mentiras, creó su propia leyenda.(¿Por qué me identifico con esta señora?) En privado, Lola Montezsolía usar los arrebatos de la tarántula como pretexto paradespojarse de sus velos, sin embargo no cometía el error dedesnudarse completamente; prefería lucir sus encantos entre 55
  • nubes de encaje que realzaran su piel y disimularan lasimperfecciones de su cuerpo. En el arte erótico del Japón lospersonajes siempre aparecen con ropajes espléndidos, vestidos degala para hacer el amor. En el lenguaje simbólico de esas pinturaslos pliegues voluptuosos de las túnicas indican pasión, así comoflores y frutas representan los órganos sexuales y los dedos de lospies arriscados, el orgasmo. En India las mujeres nunca se despojande sus joyas ni se quitan el khol de los párpados, porque el tintineode las pulseras y el sombrío llamado de la mirada enredan alhombre en la atracción inefable del misterio. Mi abuelo, que naciócuando no había luz eléctrica en las calles de Santiago y eltransporte colectivo consistía en tranvías tirados por caballos —carros de sangre, los llamaban— pasó impertérrito por la moda dela minifalda, pero ya anciano volteaba con agilidad paravislumbrar un tobillo femenino asomando bajo una larga falda enla época de los hippies. La tentación no está en el desnudo,sostenía, sino en el transparente y el arremangado. De ahí el éxitode la lingerie provocativa, que jamás pasará de moda; bajo losbrutales atavíos sintéticos de algunas muchachas modernas,todavía se encuentran rastros de seda. Hay quienes coleccionancatálogos de prendas íntimas y florece un mercado de ropainterior femenina —preferiblemente usada— para satisfacer lasnecesidades de ciertos fetichistas. Por un error del cartero, me llegóhace poco, en un discreto envoltorio, un calzón de Madonna.Ignoraba que Madonna usara esa prenda. La madre de una demis amigas, viuda de ochenta y un años, se casó en tercerasnupcias con un galán también octogenario. Poco antes de laboda acompañamos a esta señora a comprar lo más esencial desu ajuar: camisas de dormir de encaje, sostenes con plumas decisne en los pezones, bragas con los signos del Zodíaco y undivertido portaligas con luces activadas por una minúscula batería."A mi edad necesito mucha ayuda", comentó la novia.Entre los humanos la atracción comienza de lejos por la vista —losotros sentidos, como el olfato, entran en juego a menor distancia—, por eso recurrimos al maquillaje, peinados, joyas, tatuajes y hastacicatrices decorativas. La teoría de las almas gemelas, la afinidad 56
  • intelectual y el haber sido amantes hipotéticos en previasencarnaciones, es tejido posterior, salvo honrosas excepciones,como mi amigo poeta, aquel que salió huyendo del columpioerótico, quien es capaz de enamorarse por carta de una mujerjamás vislumbrada, pero cuyos poemas tocan su alma. Por logeneral las mujeres se engalanan más, pero los hombres no sonmenos vanidosos; ninguna mujer se atrevería a ostentar las capasimperiales, los penachos y medallas que suelen lucir los militares. EnNíger, en la tribu de los wodaabe, cada año se lleva a cabo unconcurso de belleza masculina. Los hombres jóvenes se acicalan ybailan ante un jurado femenino que selecciona a los másatractivos. Los guerreros se ponen bizcos e inventan morisquetaspara mostrar hasta la última muela, porque el blanco de los ojos yde los dientes se considera el más preciado atributo de hermosura.En este lado del mundo tenemos un equivalente, pero sonmuchachas en bañador, ante un jurado de hombres, quienesponen en evidencia senos y muslos, en vez de dientes y ojos. Laganadora se lleva una corona de piedras falsas y el título de la másbella del universo.La comida también entra por los ojos. La frescura de losingredientes naturales debiera ser suficiente, pero la incansableinventiva humana cocina, mezcla, transforma y decora losalimentos con la misma pasión empleada en el arreglo personal.La asociación entre las formas y colores de los alimentos y los delcuerpo es inevitable. A comienzos del siglo, un afiche francés, quesolía decorar los baños de hombres, mostraba muchachaschupando espárragos con tal sensualidad, que sólo un inocentehabría dejado de percibir la alusión directa. Panchita, quien poneen el aspecto de su mesa tanta coquetería como en su propiovestuario, sostiene que el color de la cena es importante: no debeservirse una sopa de arvejas si el segundo plato también es verde,a menos que se busque un efecto determinado. En Milán fuiinvitada a cenar en casa de una célebre diseñadora de ropa. Enlas paredes del comedor, de espejos oscuros, se reflejaban las sillasy el mantel negros; contra ese fondo lúgubre destacabanmagistrales y radiantes las flores y servilletas amarillas. Sirvieron un 57
  • buffet de arroz y varias clases de curry en tonos de azafrán; inclusoel postre —delicioso mango flambeado— era de ese color.Con el pretexto de destruir las bacterias, en Sudamérica losvegetales se cocinaban hasta reducirlos a mustias sombras de símismos. Recién en los últimos años, por influencia de la cocinaextranjera, que enfatiza el sabor, la textura y las vitaminas,comienzan a servirse crocantes. Hay alimentos tan bellos que no serequiere talento para presentarlos con altivez, pero otros necesitanayuda: un trozo de hígado o un atado de tripas exigen arte paradisimular su aspecto. Las ostras, esas seductoras lágrimas del mar,que se prestan para deslizarlas de boca a boca como besosprolongados, vienen en conchas duras de abrir. También seconsiguen en frascos, pero parecen muestras de tumores malignos,en cambio en las conchas, húmedas y turgentes, sugierendelicadas vulvas. Es un buen ejemplo de la comida que entra porla vista. Desde que comenzó a interesarme la cocina, intenté imitarel genio de mi madre, pero mis platos, aunque sabrosos, siempreparecían rescatados de las fauces del perro. Me ha costado añosaprender a presentarlos con cierta gracia.Prefiero los alimentos en su estado natural y así también me gustanlos varones. Desconfío de adornos innecesarios, de los hombrescon cadenas de oro, bigotes relamidos y uñas con barniz, tantocomo del pollo sofocado por una salsa impenetrable o pétalos deflores navegando en la sopa, pero de vez en cuando es divertidoinnovar: espárragos largos y firmes con dos papas nuevas en labase, dos mitades de durazno con pezones de frambuesa en unlecho de crema chantilly. Recomiendo para los enamoradosdispuestos a perder tiempo en estos detalles, abastecerse de velasen forma de manzana, corazón o Cupido, mantel largo desuntuoso satén, vajilla evocativa (tengo una con dibujos de losfrescos eróticos de Pompeya). En la misma tienda pornográfica deSan Francisco donde compré libros al peso, encontré unashorripilantes copas rojas en forma de zapatos femeninos contacones de estilete. No pude resistirlas. En ellas suelo servir cóctelesque insinúan deleites eróticos sólo por el chiste del envase. Poseotambién un molde en forma de Venus para preparar aspic en las 58
  • noches de lujuria. El aspic es una ingeniosa solución para servir lassobras del día anterior amoldadas. El secreto es prudencia con lagelatina, apenas suficiente para darle forma, pero no tanta comopara darle vida propia.Hablando de gelatina... Mi abuela pasó su existencia flotando porencimade la realidad, pero esa distracción angélica no le impidióprovocar pasiones. Y no me refiero a mi abuelo, quien la amódesesperadamente durante los cien años de su vida, sino a uncasual caballero peruano. Andaba mi abuela, todavía joven, deviaje por Arequipa, blanca ciudad llena de flores de la sierraandina. Se hospedó en una hostería colonial de corredoresumbrosos que invitaban al romance. Aquella noche, cerca de lafuente del jardín donde ella contaba las estrellas y escuchaba lamúsica picara y dulzona de una guitarra que la brisa arrastraba, sele acercó otro viajero. El hombre la había observado de lejosdurante el día y por fin a esa hora reunió el valor suficiente parahablarle. Después de algunas frases galantes, que ella respondiócon su habitual lisura, el seductor la invitó a probar un famoso platode la región. Ya sentados a la mesa, el propio jefe de la cocina sepresentó trayendo una fuente adornada con perifollos y jazmines,al centro de la cual reposaban dos cuyes en jalea. Estos grandes 59
  • ratones, intactos desde las puntas de sus tiesos bigotes hasta lasuñas de sus patitas, envueltos en su mortaja de gelatina vidriosa ytiritona, se movían con cada paso del cocinero comopreparándose para saltar sobre los comensales. Por una vez miabuela aterrizó en este mundo y cayó al suelo con soponcio. Y yaque estamos en el tema de la gelatina, no resisto la tentación decitar unos versos: ¡Oh encanto de la gorda pierna de robustez elefantina que en grasa se desborda ! ¡ Oh majestad divina del muslo rebozado en gelatina! ... Vivan las adiposas adoratrices del esfuerzo nulo, que dejan las odiosas fatigas para el mulo y comen todo lo que agranda el culo. —del Himno a la celulitis, de Enrique SernaDisculpe, desvarío otra vez. La presentación de la mesa, tantocomo el sabor de la comida y la abundancia y calidad de loslicores, determinan el ánimo de los comensales. En La fiesta deBabette, aquella conmovedora película basada en un cuento deIsak Dinesen, la cámara va y viene entre la cocina, donde sepreparan amorosamente los platos, y el comedor, donde los rostrosseveros de esos estoicos habitantes de un mundo distante y heladovan cambiando a medida que el vino y los alimentos se apoderande sus sentidos. En El discreto encanto de la burguesía, Luis Buñuelcrea una atmósfera de creciente ansiedad al mostrar las mesascon espléndidas vajillas y cristales que los actores nunca lograntocar, porque siempre son interrumpidos. Etiqueta 60
  • Cuatro principios fundamentales, grabados a fuego desde la mástierna infancia, sostuvieron mi formación de señorita: siéntese conlas piernas juntas, camine derecha, no opine y coma como lagente. Todos los esfuerzos de mi madre, sin embargo, no fueronsuficientes para hacer de mí una dama: simplemente carecía demateria prima. Mi familia no se ha repuesto de la decepción. A losdiecisiete años, cuando descubrí que abrir las piernas era muchomás interesante que cerrarlas, me dediqué a violar uno a uno losseveros preceptos de mi educación y ahora, pasado el medio siglode vida bien vivida, comprendo que el único que realmente meha servido es caminar derecha. Y no lo digo en un sentidometafórico; para una mujer de metro cincuenta de altura, unapostura erguida y la cabeza en alto es parte de la estrategia desobrevivencia. Si ando agachada, me pisan. En cuanto a comercomo la gente, pronto me di cuenta que eso depende de lalatitud y las circunstancias y que, para alguien que disfruta dehacer el amor comiendo y viceversa, el asunto de los modales esmuy relativo.La mayor parte de la humanidad, por razones prácticas, come conlos dedos. En India se llevan los alimentos a la boca siempre con laderecha, porque la izquierda se usa para enjuagarse en elexcusado; el papel higiénico se considera un asqueroso hábito deeuropeos. La idea de los cubiertos es relativamente nueva y la delos estrictos modales en la mesa todavía más, ambascorresponden a una cultura que se relaciona con el mundo através de la vista y tiene una extraña desconfianza por los otroscuatro sentidos, sobre todo el del tacto. Desde pequeños nosenseñan a respetar la distancia física con otras personas y aignorar nuestro propio cuerpo. Aun antes de aprender a hablar yamarrarnos los zapatos, ya hemos interiorizado la prohibición deexplorar cualquier orificio de nuestra propia anatomía y, porsupuesto, de los demás. ¡Después se nos van fortunas en terapiapara descubrir el poder sanador del tacto! En California, dondevivo, ha comenzado una fiebre de talleres para enseñar lo quecualquier orangután sabe sin clases: tocarse y tocar a los demás. 61
  • Manipular la comida incorpora el sentido del tacto al placerbásico de satisfacer el apetito; comer con las manos permitepercibir el alma de los alimentos antes de consumirlos. Me gustahacer galletas, sentir en los dedos la suavidad de la harina, palparla áspera textura del azúcar, la escurridiza de la mantequilla y elhuevo, juntar la masa, estirarla, cortarla; disfruto del pacientemenester de lavar fresas y champiñones, exprimir un limón o hundirel cuchillo en la firme consistencia de una manzana. La únicacomida que recuerdo es la que he devorado a mano: sandíamadura y maíz tierno en el verano chileno, arepas rellenas deVenezuela, un pollo con canela en Marruecos, mangos silvestres enBali__Al pensar en una comida afrodisíaca descartamos deinmediato la etiqueta: imaginamos una orgía romana al estilo deFellini, en que los comensales se lanzan frutas y dulces por lacabeza, se limpian las manos en el cabello de los esclavos,fornican con los patos asados y se rascan el paladar con plumaspara vaciar el estómago y volver a tragar. O pensamos en aquellainolvidable escena de Tom Jones. Esa simpática comedia inglesafilmada en los años sesenta, en que el héroe y una cortesana,sentados frente a frente ante una mesa estrecha, comparten unacena pantagruélica. La cámara se regocija en las manosdestrozando pollos y mariscos, en las bocas sorbiendo, mascando,chupando, riendo, en los jugos chorreando por barbillas y cuellos,como si esas patas de cangrejo y mórbidas peras fueran lascaricias que se abstienen de mostrar. Más tarde, cuandodescubrimos que la cortesana es en realidad la madre de TomJones, la comida se convierte en una burlona metáfora delincesto.Esas imágenes de abandono y relajo evocan sensualidad, pero aveces los modales correctos resultan, por contraste, excitantes. Lasnormas de conducta en la mesa son básicamente una serie deprohibiciones que para el amante impaciente nada tienen deerótico, pero funcionan como el índice del Vaticano, que por sertan estricto produce el efecto contrario. Varios de mis libros hantenido la suerte inmensa de caer en la lista negra de una sectafundamentalista católica, han sido prohibidos en algunas escuelas 62
  • mormonas y quién sabe por qué otras organizaciones virtuosas,con lo cual ha aumentado notablemente el número de mislectores. Mi abuelo, hombre de firmes convicciones religiosas, seinquietaba cuando las mujeres de su familia se confesaban porquepodía tocarles un cura minucioso que, con santa devoción, lasinterrogara de acuerdo al manual. En ese manual, un largorepertorio de indecencias que circulaba en el patio del colegiocomo texto pornográfico, se enumeraban pecados cuya per-versidad superaba con creces lo que cualquier persona normalsería capaz de imaginar y mucho menos de cometer. Nada mejorpara calentar el vientre y corromper el alma con torcidos deseosque aquellas famosas listas de pecados. En tiempos de la reinaVictoria los súbditos del Imperio británico convirtieron lasapariencias sociales en una filosofía del honor.Todo estaba permitido, mientras no se violara la etiqueta. Esosmaniáticos de los buenos modales cometían en la sombrainnombrables barbaridades y, mientras cultivaban el lenguaje delas flores, proliferaban en la sombra prostíbulos, satanismo y clubesde flagelantes donde se azotaban las nalgas sin misericordia, perono se las nombraba, se llamaban: donde uno se sienta. Nopretendo insinuar que los modales en la mesa conduzcan a talesextremos, por favor. En este caso, como a menudo me ocurre,empiezo a decir algo y se me va la lengua en direccionesinesperadas. Volvamos al tema: se me ocurre que, así como laslistas de pecados excitaban a la rebeldía, la constricción impuestaen la mesa puede tener un efecto estimulante. Hay uncomponente erótico en la formalidad. ¿Dónde si no en la costumbre y ceremonia 63
  • Nacen la inocencia y la belleza? —William B. Yeats (1865-1939)Imaginemos una ocasión especial, tal vez una cena elegante en elcomedor de un palacio renacentista convertido en restaurante oen hotel, como tantos en las viejas ciudades de Europa. Lámparasde lágrimas y candelabros con velas imparten una luz tenue,alfombras mullidas protegen las antiguas maderas del piso,gobelinos de trescientos años cubren las paredes y frescosmitológicos decoran los techos. Ante las mesas redondas cubiertascon largos manteles y decoradas con orquídeas, se sientan loscomensales, de gala, en sillas de respaldos tallados. Rubí y ámbaren las copas, el sonido apagado de las conversaciones gentiles, eltintineo de la plata contra la porcelana... Danzan los mesoneros,sacerdotes de una misa suntuosa, solícitos, irónicos, llevando ytrayendo las fuentes con deliciosos manjares. Una pareja ocupauna de las mesas junto a la ventana. Los pesados cortinajes debrocado están abiertos y a través de los cristales se vislumbran losjardines en sombra, apenas iluminados por una luna tímida. Lamujer, espléndida, va toda de terciopelo color sangre, con loshombros desnudos y dos magníficas perlas barrocas en las orejas.El hombre viste de negro, impecable, con botones de oro en lacamisa. Mantienen las espaldas rectas y la distancia precisa entrela silla y la mesa, sus gestos son controlados, algo rígidos, como si semovieran en una acartonada coreografía, pero a través de susgestos estudiados se percibe la atracción mutua como un ríoturbulento que amenaza con llevarse todo por delante. Bajo elmantel, las rodillas se rozan por azar y ese contacto, casiimperceptible, los golpea como una corriente poderosa; unallamarada iracunda sube por los muslos y enciende los vientres.Nada cambia en sus posturas, pero el deseo es tan intenso, quepuede verse, palparse, como una niebla caliente borrando loscontornos del mundo circundante. Sólo ellos existen. El mesonerose acerca para escanciar más vino, pero no lo ven. Tiemblan. Ellalevanta el tenedor, abre los labios y desde el otro lado de la mesaél adivina el sabor de su saliva y la tibieza de su aliento, siente lalengua de ella moviéndose en su propia boca como un molusco 64
  • sofocante y terrible. Se le escapa un gemido que, de inmediato,disimula tosiendo con discreción y llevándose la servilleta a la cara.Ella tiene la vista fija en la última ostra del plato de su compañero,una vulva hinchada, palpitante, indecente, mojada de lecheoceánica, síntesis de su propio desvarío. Nada revela la turbaciónde ambos. En silencio cumplen con decoro, paso a paso, los ritosprecisos de la etiqueta; pero no oyen las notas del pianistaanimando la noche desde un rincón del salón palaciego, losaturde el estrepitoso huracán del deseo en sus pechos. Fuerzasprimitivas se han desencadenado: tambores y jadeos de guerra,un soplo de selva, de humus, de nardos podridos insinuándose através del aroma delicado de la comida y el perfume femenino;imágenes de carne desnuda, de abrazos crueles, de lanzasinflamadas y flores carnívoras. Sin tocarse, el hombre y la mujerperciben el olor y el calor del otro, las formas secretas de suscuerpos en el acto de la entrega y del placer, las texturas de la piely el cabello aún desconocidas; imaginan caricias nuevas, jamásantes experimentadas por nadie, caricias íntimas y atrevidas queinventarán sólo para ellos. Una fina película de sudor les cubre lafrente. No se miran a los ojos, observan las manos del otro, manoscuidadas que sostienen los cubiertos con gracia, van y vienenentre el plato y los labios, como pájaros. Elevan la copa en unbrindis cargado de intenciones, por un instante las miradas secruzan y es como si se besaran. Arden, aterrados ante la furiaarrolladora de sus propias emociones, ella húmeda, él enhiesto,contando los minutos de aquella cena eterna y, al mismo tiempo,deseando que aquel suplicio se prolongue hasta que cada fibrade sus cuerpos y cada alucinación de sus almas alcance el límitede lo soportable, calculando cuándo podrán abrazarse, dispuestosa hacerlo allí mismo, sobre la mesa, delante de los mozosdanzarines y toda aquella comparsa de fantasmas de gala, ellaboca abajo sobre la mesa, las piernas abiertas, sus nalgas de ninfaexpuestas a la luz de las lámparas vienesas, clamandoobscenidades, él atacándola por detrás entre los pliegues deterciopelo granate, aullando entre platos rotos, manchados decomida, cubiertos de salsa, chorreados de vino, arrancándose la 65
  • ropa a tirones, las perlas barrocas, los botones de oro,mordiéndose, devorándose. Aquella visión es tan intensa, que losdos oscilan al borde de un abismo, a punto de estallar en unorgasmo cósmico. Y entonces dos mesoneros aparecen junto a lamesa, se inclinan ceremoniosos, colocan ante ellos los platoscubiertos y con gestos idénticos levantan las tapas metálicas. Bonapetit, murmuran. Con la punta de la lenguaA pesar de los cúmulos de libros de cocina publicadosanualmente, existe muy poco escrito sobre el sentido del gusto,porque es casi tan difícil definir un sabor como un olor. Ambos sonespíritus con vida propia, fantasmas que aparecen sin serinvocados para abrir una ventana de la memoria y conducirnos através del tiempo a un suceso olvidado. Otras veces los llamamosansiosamente buscando un efecto erótico del pasado y ellos nosenfrentan, en cambio, a nuestra desnuda inocencia. Somosomnívoros, podemos comer cualquier cosa, nos complace lavariedad y pasamos la vida experimentando con diversos sabores,casi todos adquiridos, porque en la infancia sólo toleramos loneutro y lo dulce. Ningún bebé aprecia la mostaza, aunque sonadictos a la coca-cola, y conozco muchos adultos que no hanaprendido a comer caviar. Menos mal, así alcanza para el resto denosotros. Según la ciencia sólo podemos diferenciar cuatrosabores: dulce, salado, amargo y ácido; todos lo demás sonmezcla de ellos con miles de olores diversos. Me asaltan algunasdudas... ¿cómo se clasifican el sabor metálico del miedo, elarenoso de la envidia o el espumante del primer beso? Pero, en fin,respetaré las opiniones de los sabios, en vista de que las míascarecen de respaldo autorizado.El placer de un sabor se centra en la lengua y el paladar, aunque 66
  • a menudo no comienza por allí, sino en el recuerdo. Y parteesencial de ese placer reside en los otros sentidos, la vista, el olfato,el tacto, incluso el oído. En la ceremonia del té en Japón el gustodel brebaje es lo menos importante —en realidad el té esamargo— pero la serena intimidad de las paredes desnudas, lasformas depuradas de los utensilios, la elegancia del ritual, laconcentrada armonía de los gestos de quien ofrece el té, el quietoagradecimiento de quien lo recibe, el olor tenue de la madera y elcarbón, el sonido del cucharón al verter el agua en el silencio de laestancia, todo constituye una celebración para el alma y lossentidos.El sabor se asocia con la sexualidad mucho más de lo que lospuritanos desearían. La piel, los pliegues del cuerpo y lassecreciones tienen sabores fuertes y definidos, tan personalescomo el olor. Poco sabemos de ellos, porque hemos perdido elhábito de lamernos y olisquearnos unos a otros. Aún recuerdo elsabor a goma de mascar, tabaco y cerveza de mi primer beso,hace exactamente cuarenta años, aunque he olvidado porcompleto la cara del marinero americano que me besó. El sentidodel gusto se cultiva, tal como se cultiva el oído para el jazz: libre deprejuicios, con ánimo curioso y sin tomarlo en serio. Una vez, en laépoca de mi juventud en que andaba buscando sabiduríaembotellada, asistí a la charla de un célebre gurú. El hombreprovenía de una familia judía en pleno Nueva York, pero su largaestadía en la India y sus años de estudios y meditación no sólo lohabían convertido en guía espiritual, sino que también le habíanotorgado acento de Calcuta y aspecto de encantador deserpientes. En el transcurso de la conferencia cada neófito recibiódel maestro una uva grande y rosada con instrucción de comerlaen no menos de veinte minutos, mucho más de lo que mi tío faquirempleaba en masticar sesenta veces cada bocado en la mesa demi abuelo. Durante esos interminables veinte minutos toqué, miré,olí, di vueltas en la boca con una lentitud atroz, sudando, yfinalmente me tragué la famosa uva. Diez años después todavíapuedo describir su forma, 67
  • textura, temperatura, sabor y olor; aprendí a comer uvas con uninmenso respeto, que he tratado de aplicar a otros alimentos,aunque, la verdad sea dicha, sin el ojo vigilante del gurú me resultaimposible mantener algo en la boca por más de unos segundos.Me refiero a alimentos, por supuesto. Para otras cosas tengo máspaciencia.Pero volvamos a la comida. Según Panchita, al planear un menúdebemos considerar los diferentes sabores para que secomplementen y se distingan unos de otros sin competir. El ordenen que se sirven los platos influye en la apreciación de los mismos;conviene no entrar de lleno con el guisado más suculento, porquesi se sirve primero, todo lo demás resulta insulso. Un magistralossobuco es siempre el único protagonista, porque anula cualquierplato que se atreva a hacerle frente. Debe servirse precedido poruna discreta ensalada verde y, como final ligero, un helado. Unacena bien pensada es un crescendo que empieza con las notassuaves de la sopa, pasa por los arpegios delicados de la entrada,culmina con la fanfarria del plato principal, al que siguenfinalmente los dulces acordes del postre. El proceso es comparableal de hacer el amor con estilo, comenzando por las insinuaciones,saboreando los juegos eróticos, llegando al climax con elestruendo habitual y por fin sumiéndose en un afable y merecidoreposo. La prisa en el amor deja un escozor de ira en el alma y laprisa en la comida altera los humores fundamentales de ladigestión. Las papilas gustativas, como los órganos mayores y otrosno tan mayores, también se fatigan. En los banquetes yrestaurantes de lujo suele servirse, entre dos platos contundentes,una pequeña porción de sorbete helado agridulce para borrartodo rastro del primero antes de probar el segundo. Latemperatura tiene tanta importancia como la textura y el color, 68
  • todo influye en la sensual experiencia de una comida. Hierbas y especiasEn tiempos en que no existían métodos para preservar losalimentos, las especias eran más valiosas que el oro. Todavía hoy,mientras más caliente el clima de un país, más especias se usan enla cocina popular, porque más rápidamente se produce ladescomposición: el curry se inventó en la India, no en Noruega.Tras las especias fueron rumbo al Oriente piratas, aventureros,comerciantes y conquistadores.Oyendo la reina de Saba la fama que Salomón había alcanzadopor el nombre de Jehová, vino a probarle con preguntas difíciles. Yvino a Jerusalén con un séquito muy grande de camellos cargadosde especias y oro en gran abundancia, y piedras preciosas... —1Reyes 10: 1 y 2No sólo para sazonar los alimentos y fabricar perfumes se hanusado las especias, también para los filtros amorosos. Mezcladascon hierbas aromáticas mejoraban el sabor, no olvidemos que lasfórmulas solían incluir raspaduras de uñas, hiel, excremento devaca y otras delicadezas que son más bien un gusto adquirido. Sialgún efecto tenían en alentar pasiones humanas estas pócimasmágicas, no era por esos horripilantes ingredientes, sino por lashierbas y especias empleadas en su cocción. Se cultivaban en losjardines domésticos y en las huertas de los conventos y monasteriosmás para usos medicinales que culinarios; muchas eran remediospara la impotencia y la esterilidad. Esa sabiduría se ha extinguido,hoy agregamos perejil a la ensalada y azafrán al arroz sinsospechar sus secretas propiedades. Para que las hierbas yespecias afrodisíacas surtan efecto, se recomienda su uso frecuen-te; es ingenuo pretender que a la primera brizna de canela en latarta de manzana se encabrite la libido. Antaño se suponía quetodo alimento novedoso proveniente de orillas remotas poseía 69
  • carga erótica, incluso las primeras patatas importadas del NuevoMundo, y con mayor razón las aromáticas especias del entoncesllamado Lejano Oriente. Pero en estos tiempos en que se haperdido el misterio de la distancia —podemos beber té del Tíbetcon grasa de yak en Texas— poco nos sorprende o excita,exigimos afrodisíacos cada vez más rebuscados: artefactos abatería y espectáculos, vivos o en video, más próximos a lapornografía que al arte del erotismo. Pornografía es método sinimaginación; erotismo es inspiración sin método. (Erótico escuando se usa una pluma; pornográfico cuando se usa la gallina.)Las plantas son afrodisiacos sutiles y, como el amor, actúan sinestruendo, discretamente y a largo plazo. ¿Cómo no tenerlesconfianza si casi toda la farmacopea moderna descansa en ellas?Y, tal como sucede habitualmente en el amor, las más comunes ymodestas son también las más preciosas. No es aconsejableperseguir plantas exóticas, como Cassytha filiformis, Bourveriaovata, Artemesia absinthium y otras, a menos que su obsesión seala botánica, porque por andar en los bosques buscándolas agatas, perderá muchas ocasiones de usarlas. La naturaleza espeligrosa, en su seno oculta toda suerte de alimañas y plantasponzoñosas, fieras iracundas y bandoleros que, disfrazados degeógrafos, suelen acechar a sus víctimas entre los matorrales; noconviene dejarse arrebatar por la curiosidad bucólica, sinoaceptar con gratitud lo que produce su jardín o consigue en elmercado. Vea nuestra lista de hierbas y especias domésticas yprocure que no falten en su cocina junto al aceite puro de olivavirgen (uno de los pocos casos en que la virginidad sirve de algo),el vinagre balsámico, la mejor mostaza, la miel más pura y tantosotros ingredientes fundamentales para realzar sus platos y su vidaamorosa.Las hierbas y especias son el alma de su cocina, no sólo porqueconvierten cualquier plato en un potencial afrodisíaco, sinotambién porque disimulan los errores culinarios. Si huele mal se tapacon curry es el axioma básico de la cocina de la India y enAmérica Latina usamos chile picante con el mismo fin. Sin llegar atales extremos, admito que unas ramas de hierbas frescas o una 70
  • pizca de especias han salvado a menudo mis mediocresexperimentos en la cocina, por eso cultivo las primeras enmaceteros en mi balcón. Entiéndame, no soy una de esas personasque encuentran paz espiritual ensuciándose con tierra. Ni siquieratengo jardín, la naturaleza me gusta en fotografías, pero en estecaso no se requiere talento ni vocación, sólo un poco de tierranoble, de esa que venden en sacos, agua, luz y el resto lo hace elímpetu de la vida. Al mes de plantar las semillas hay suficienteshierbas para todas sus cenas afrodisíacas, para regalar a lasamistades y sobran para darse baños de cilantro o de menta paraaclarar la piel y la conciencia.Cuando Panchita viene de Chile a visitarme, compramos especiasen una minúscula tienda de San Francisco, atendida por unhombre de turbante, con más aspecto de santón del Ganges quede comerciante. Hay algo sigiloso e intangible en la tienda de esehindú. Después de cada visita salimos con la sensación de nohaber estado nunca allí, sino de habernos perdido en los laberintosde la propia imaginación, pero el paquete con la compra esprueba de que la tienda aquella no es pura ilusión. Todo allí espoesía: la mezcla de intensos aromas, el pequeño altar orientadohacia el noroeste donde siempre hay ofrendas de arroz, incienso ypétalos de flores, el tapiz de la pared con elefantes y diosesbordados con hilos de oro, las humildes artesanías de la Indiacubiertas de polvo, que nadie ha comprado en todos estos años.El espectáculo de polvos, hojas, cortezas y semillas, de frascos conlíquidos misteriosos, de la caja con las culebras y de la silenciosafamilia del dueño, todos delgados, morenos y de enormes ojosalucinados deslizándose como sombras chinescas por el fondo dela habitación, compensa plenamente el viaje a esa ciudad y laaventura de encontrar aquel sucucho entre callejuelas estrechas.Con placer reverente el hombre extrae las especias con unacuchara de madera, las pesa en una antigua balanza de bronce ynos las entrega en bolsitas de plástico. Suelen ser más caras que lasdel supermercado, pero no han perdido su poder evocativo, sonmás penetrantes y, deduzco, también más afrodisíacas. EnKatmandú encontré una tienda parecida, aunque mucho más 71
  • angosta y atormentada, donde compré con ambición desmedidamás especias de las que podrían usar varias generaciones de misdescendientes. Me las entregaron en cucuruchos de papel deperiódico y me fui al hotel equilibrando aquel tesoro en los brazos.La mitad se vació en la maleta, perfumando mi ropa para siempre,y el resto todavía está en un cajón de la cocina en sus envoltoriosoriginales. Nopuedo identificar los contenidos y no me atrevo a ponerlos en lacomida, pero los guardo por si en el futuro llegara a mi casa unvisitante del otro lado del mundo capaz de pronunciar susnombres.Hierbas prohibidasLista de hierbas y especias prohibidas, por afrodisíacas, delconvento de las Hermanitas Descalzas de los Pobres, concomentarios de Panchita.Albahaca (Ocinum bacilicum y Ocinum minimum) Huele aalmuerzo dominical en el sur de Italia. Sus hojas aromáticas sonindispensables en toda cocina que se respete. Es más efectivafresca —se agrega al final— pero se puede usar seca durante lacocción de ciertos guisos. En cultos antiguos —-y todavía en elvudú de Haití— la albahaca se asocia con fecundidad y pasión.Alcaparra (Capparis spinosa) Frutos redondos y pequeños, desabor muy fuerte, que la naturaleza ha creado paraacompañamiento perfecto del pescado.(Uno de mis hijos se introdujo una alcaparra por la nariz y hubo queoperarlo para quitársela, experiencia antiafrodisíaca por 72
  • definición.)Alholva o fenogreco (Trigonella foenum-graecum) De hojas algopeludas y semillas amarillas, tiene un olor que resulta repugnantepara las personas con remilgos. Es difícil encontrarla, pero laincluímos porque desde hace siglos se cree en Europa queenciende pasiones bajas y provoca sueños sensuales.Anís (Pimpinella anisum) Es una planta de flores blancas y semillaspequeñas y aromáticas, usada en la fabricación de confites,jarabes, esencias, aliños y licores. Es la base del Pernod, licor demoda en Europa en el siglo XIX, que bebido en exceso, como elajenjo, produce locura y muerte. No se asuste, las semillas no sonmortales. En muchos países del Medio Oriente se usa para incitar alamor de los recién casados y curar la impotencia.Azafrán (Crocus sativa) Especia de color rojo anaranjado, enfilamentos o en polvo, que pinta todo de amarillo —incluso alcocinero, si se descuida— por eso en Asia se usaba para teñir telas.En Tíbet el color azafrán es sagrado. En general es una especiamuy cara, pero para evitar su dejo amargo se usa poca cantidad,apenas dos o tres hebras. Es el condimento indispensable en lapaella y otros platos de España y siempre delicioso con cierta clasede mariscos. Tiene prestigio como estimulante en Oriente.Borraja (Borrago officinalis) Se usa en la cocción de carnes ypescados, así como fresca en ensaladas. El pueblo mapuche enChile la emplea como abortivo: preparan una infusión muy fuerte ybeben varias tazas al día, hasta que sobrevienen calambres yespasmos que, junto con desprender el embarazo, provocanimaginaciones malignas. Con moderación y suerte, sin embargo,induce a la lujuria.Canela (Cinnamomum zeylanicum y Cinnamomum cassia) Seextrae de la corteza del canelo y se usa en barquillas y en polvo,no sólo en dulces, sino también con carnes y diferentes clases decurry en Asia y el Medio Oriente. Es el condimento clásico de lasrecetas de Navidad. La infusión de barquillas de canela serecomienda como medicina para malestares de la menstruación yel embarazo.Cardamomo (Elettaria cardamomum) Viene en semillas, que se 73
  • muelen para cocinarlas, o en polvo, que pierde el aromarápidamente. En los países árabes se pone en el café paraenriquecer el sabor y estimular la benevolencia entre losamigos. Las semillas se mascan para refrescar la boca, noolvidemos que uno de los peores enemigos del erotismo es el malaliento. En algunos ritos tántricos se usa como símbolo del yoni,genitales femeninos.Cayena Polvo picante hecho con pimiento rojo seco y molido, quees la misma base de la páprika, chile en polvo, tabasco y santakaen Japón. Se usa en poca cantidad, para dar color, sabor y untoque de picante. Si cae en los ojos arde para siempre.Clavo de olor (Caryophyllus aromaticus) Es tan aromático ypicante, que se debe usar con precaución y retirarlo de la comidaantes de servirla, pero el polvo es más suave. Se usa comocondimento en postres, carnes —sobre todo el jamón— y muchosplatos exóticos del Oriente. En Asia y Sudamérica, cuando noalcanza el dinero para pagar un dentista, se coloca un clavo deolor en el diente afectado. No cura, pero alivia el dolor y aturde elentendimiento.Comino (Cuminum cyminum) Son unas semillas diminutas que danun sabor característico a la comida oriental y en general a ¡asrecetas de lentejas y frijoles, y cuyo aceite esencial se usa paralociones balsámicas y filtros de amor.Cúrcuma (Curcuma longaj Viene de la India y tiene gusto un pocoamargo, fragancia sutil e intenso color amarillo. Debe usarse conmano delicada, porque puede anular todos los demás sabores.Curry No es una especia, sino una mezcla de varias: coriandro,cardamomo, cayena, pimienta, jengibre, canela, semillas demostaza, cúrcuma, etc. En la cocina de la India o de Indonesia,por ejemplo, se prepara el curry especialmente para cada guiso —la proporción suele ser un secreto de familia—y siempre se cocinacon aceite o grasa para obtener el máximo de aroma y sabor. EnOccidente nos conformamos con un polvo amarillo que llamamosgenéricamente curry, que se nos presenta en dos opciones: suaveo fuerte. El fuerte es para los valientes.Eneldo (Anethum graveolens) Se usan las hojas y semillas sobre 74
  • todo con pescado. En las casas escandinavas está siemprepresente en la mesa. Las semillas, colocadas en una botella deaceite o vinagre, aromatizan delicadamente, mientras que lashojas son ideales para hacer cosquillas en los pies.Estragón (Artemisia dracunculus) Es mucho mejor fresco que seco.Se puede preservar sumergiéndolo en una botella de vinagre, asíperfuma el vinagre y cuando necesita las hojas las tiene a mano.Jengibre (Zengiber officinalis) Es más sabrosa la raíz fresca, quedura dos o tres semanas en un lugar seco, pero también se puedeadquirir en polvo o en jarabe. Su sabor característico, algo picante,realza dulces, postres, e innumerables guisos exóticos. Nunca faltaen la cocina japonesa, única manera de pasar el sushi, supongo.Los cocineros de Madame du Berry preparaban una mixtura dejemas de huevo y jengibre que inducía a ¡os amantes de estacortesana y al mismo Luis XV a la lujuria desatada.Laurel (Laurus nobilis) A los héroes romanos los coronaban conramas de laurel, símbolo de virilidad. La próxima vez que dancepara su amante, adórnese con una corona de estas hojassagradas. La risa también es afrodisíaca. En la comida el laurel seusa en poca cantidad, apenas una hoja pequeña o media de lasgrandes, porque tiene un sabor muy fuerte, algo amargo.Lavanda (Lavandula vera) Las semillas aromatizan perfumes yjabones, pero también se usaban antiguamente en la cocinacomo afrodisíaco. Son algo amargas y picantes, pueden arruinarsu ensalada, pero realzan una sopa (debe ser colada antes deservirse). Si no desea correr riesgos en su cocina, póngalas en unsachet bajo la almohada donde hará el amor.Menta (Mentha veridis, Mentha rotundifolia y otras variedades) Susabor fresco es popular en dulces y bebidas, pero también se usaen muchos guisos. Para los británicos es la compañera inseparabledel cordero. Shakespeare se refiere a ella, junto a la lavanda y alromero, como estimulante para los caballeros de mediana edad.Crece como maleza, así es que es fácil cultivarla en su jardín. Enalgunos países del Medio Oriente siempre se recibe a loshuéspedes con una taza de té de menta, fuerte, caliente y muyazucarado. 75
  • Mostaza (Brassica nigra y Sinapsis alba) Se puede comprar ensemillas, en polvo y preparada. Cuando indico mostaza en misrecetas, siempre me refiero a las que se consiguen en todas partes,porque supongo que en su calendario erótico hay asuntos másurgentes que la preparación de su propia mostaza. Un antiguoremedio contra la impotencia consistía en frotar mostaza en elmiembro masculino, método de persuasión algo brutal, a miparecer.Nuez moscada (Myristica fragans) Es una nuez dura que se usapara aromatizar pastelería y postres, pero que también realza elsabor de algunos vegetales, como espinaca, y carnes suaves.Viene en polvo, pero es más efectiva recién rallada del frutofresco.Orégano (Origanum vulgare y Origanum onite) No debe faltar ensu cocina. De sabor y aroma fuertes y penetrantes, es típico de lacomida mediterránea. Si echa un puñado en el baño de aguacaliente que comparte con su pareja, es una experiencia erótica.Perejil (Petroselium hortensis) Lo usaban las brujas como uno de losingredientes de la poción mágica para volar. Algunos textos dicenque preparaban un bálsamo para untarse el cuerpo —sobre todo¡as zonas erógenas— cuya finalidad era producir alucinaciones;otros, que frotaban con perejil la fálica escoba de sus vuelosnocturnos. Un tío mío, que había leído sobre las virtudes del perejilen un texto antiguo, intentó ambos métodos, pero hubo unproblema aerodinámico y al lanzarse sobre una escoba desde laterraza del segundo piso, se partió varias costillas. Existen más detreinta variedades comestibles; se usa en carnes, pescados,ensaladas, etc. Su frescura mitiga el olor a cebolla o ajo delaliento. Como el eneldo, sirve para cosquillas y otras cariciassensuales, en vez de las plumas que se usaban antes y que ahoraestán completamente pasadas de moda.Pimienta (Piper nigrum) Declaro que trae alegría a los viudos yalivia la impotencia de los tímidos. Verá que se menciona en casitodas las recetas de este libro, menos ¡os postres. Es mejor triturarlos granos con un molinillo según la necesidad, no sólo paraobtener más sabor, sino también por la ceremonia, pero el polvo 76
  • que se compra en todas partes sirve igual. ¿Sabía que estornudares un placer erótico? Mi abuelo siempre llevaba consigo una cajitade oro con polvos de rapé y tres pañuelos de batista bordados porlas monjas para sus estornudos. Tonga pimienta en la almohada lapróxima vez que atrape a su amante en el lecho y si no resulta, detodos modos pueden hacer el amor sobre la alfombra.Salvia (Salvia officinalis) Es una de las hierbas favoritas para carnesfuertes, como cerdo y animales o aves de caza. Es mucho mejorfresca que seca. Los soldados de la antigua Grecia eran recibidoscon infusión de salvia por sus mujeres, para estimular la fertilidad yperpetuar la raza griega, siempre en peligro de extinción por esamanía suya de seguir a los héroes a la guerra. Tiene un aroma muypenetrante y debe usarse con mesura.Tomillo (Thymus herba-barona y otras variedades) Acompaña congracia las carnes rojas y es prácticamente indispensable en el patéy en varias salsas de vino tinto.Toronjil (Melissa officinalis) Tiene sabor a limón y sirve paramayonesa, recetas que llevan queso fresco y crema, para salsas yensaladas, incluso algunos postres de frutas. En Chile se bebecomo infusión porque se supone que sirve para adelgazar. ¡Si fueraasí de fácil...!Vainilla (Vainilla fragans, Vainilla planifolia y otras variedades) Uncondimento indispensable para dulces, tortas, helados, cremas,café, chocolate, etc. Viene en vainas (o cápsulas) y en extracto oesencia. Si puede elegir, evite la vainilla sintética, de sabor rudo y aveces tóxica. Se ha puesto otra vez de moda el hábito deMadame Pompadour de perfumar su ropa con vainilla; existenlíneas completas de productos para el baño, lociones, cremas yperfumes con este aroma, pero a mí no me gusta oler a postre, seme ocurre que atrae a las moscas. La Orgía 77
  • Creo haber mencionado en alguna parte de este libro a mipadrastro, el incomparable tío Ramón. Una de las curiosastradiciones tribales de Chile es que los niños llaman tío y tía a losamigos de sus padres y, en general, a toda persona diez añosmayor, siempre que pertenezca a la misma clase social. Cuandomi madre nos presentó a su pretendiente, naturalmente los niños lorecibimos con el título de tío, del cual no pudo desprenderse hastahoy. Este tío Ramón fue diplomático por sesenta años. En losdifíciles comienzos de su carrera, cuando aún no se aplacaba lapolvareda del escándalo social provocado por sus amores con mimadre, lo enviaron al Líbano. Allá fue a dar con su nueva mujer ytres niños ajenos, mientras mantenía en Chile a la primera esposa ysus cuatro hijos, todo esto con un módico sueldo de empleadopúblico. De más está aclarar que en nuestro hogar no sobrabadinero y abundaban los inconvenientes, pero el tío Ramón y mimadre estaban determinados a vivir su romance hasta laextenuación.En Beirut habitábamos un apartamento con pisos embaldosados,donde cualquier ruido se magnificaba por el eco de los corredoresy los cuartos semivacíos, muy poco apto para el amor. De vez encuando, inspirado seguramente por los cuatro tomosencuadernados en cuero rojo con cantos de oro de Las mil y unanoches, que ocultaba en su armario bajo llave, o tal vez por losaromas sensuales que subían del mercado y por el viento quesoplaba del desierto, el tío Ramón planeaba con gran cuidadouna fiesta para mi madre, pobre tal vez, pero íntima y gloriosa. Losniños lo veíamos arrastrar al dormitorio el biombo policromado, lasalfombras y los cojines turcos de la sala, enchufar altoparlantes,cubrir la lámpara con pañuelos de seda y preparar misteriososcócteles con cerezas al marrasquino, acompañados por tostadascon caviar, único lujo que podían ofrecerse. Una vez cerrada lapuerta, oíamos los boleros y valses peruanos, cuya finalidad no erasólo animar esa discreta orgía privada, sino sobre todo atenuar laspalabras y suspiros de amor. Entonces mi imaginación sedisparaba. Yo también leía Las mil y una noches. El tío Ramón, en 78
  • su infinita inocencia, no sospechaba que yo había hecho unacopia de la llave de su armario y leía aquellos textos prohibidoscada vez que él salía, lo cual era muy a menudo. ¿Qué sucedíatras esa puerta cerrada? Visiones de lujuria me asaltaban: jardinesde Arabia, fuentes rebosantes de frutas y flores, baños de aguasperfumadas, esclavas, eunucos, odaliscas, atrevidos ladrones ypríncipes cornudos, sexo, aventura, intriga y poesía, todomezclado.Pasaron años, muchos años, sin que yo olvidara esa puertacerrada. Secretamente siempre he deseado que algún amantearrastre los muebles por la casa para crear un rincón exóticodonde hacer el amor conmigo, pero a ninguno se le ha ocurrido, apesar de las incontables indirectas salpicadas por aquí y por allá.Una de mis fantasías eróticas más recurrente es la orgía. En un librosobre el Imperio romano, también bajo llave en el armario del tíoRamón, averigüé que la idea es tan antigua como la humanidad.Con diferentes pretextos, desde fechas religiosas hasta victoriasguerreras, las parrandas privadas y las bacanales públicas servíande válvula de escape a las tensiones cotidianas y los pesares delcorazón. No existía entonces el problema de la sobrepoblación,por el contrario, se trataba de traer cantidades de niños al mundo;la fertilidad era celebrada por todas las civilizaciones antiguas enfestividades orgiásticas. Por unas cuantas horas o días, las reglas yleyes pasaban al olvido y el populacho se volcaba a la calle enalegre mezcolanza de mujeres y hombres, nobles y plebeyos,virtuosos y pecadores. De allí provienen nuestros desteñidos car-navales modernos, que con muy pocas excepciones son tristessimulacros de las bacanales de la antigüedad, cuando eldesenfreno se apoderaba de las almas y había permiso paraembriagarse y fornicar sin medida.Antes del triunfo del cristianismo en Europa no existía el conceptode compasión o de amor al prójimo, a nadie se le habría ocurridotampoco que el sufrimiento físico fuera provechoso para el alma.La idea de negar el placer con el propósito de desarrollar unestado superior de conciencia ya se había formulado, pero notenía gran aceptación popular. La filosofía espartana basada en la 79
  • severidad y la disciplina sólo tuvo adeptos entre guerreros.Epicúreo representaba mejor la tendencia de su tiempo: la tierra ylo que contiene fueron creados por los dioses para el uso y gocede los hombres... bueno, a veces también de las mujeres. En lasculturas griega y romana el placer era un fin en sí mismo, en ningúncaso un vicio que luego fuera necesario expiar. Las clases altasvivían en el ocio, ajenas por completo al sentido de culpa, puestoque el trabajo no era virtud sino fatalidad, indiferentes a la suertede los menos afortunados y rodeadas de esclavos a los cualespodían atormentar a su antojo. En las fiestas romanas, que solíandurar varios días, se derrochaban fortunas en una competenciainacabable por superar las extravagancias de otros anfitriones:desfilaban unos tras otros los platos más exquisitos y novedosos,regados por los mejores vinos; los esclavos cubrían los suelos concapas renovadas de pétalos de flores frescas, rociaban perfumessobre los comensales, limpiaban los vómitos y ofrecían baños —aveces en tinas de vino espumante— masajes y túnicas limpias;músicos, magos, cómicos y danzarines divertían a los participantes;enanos y monstruos hacían piruetas; animales exóticos se exhibíanen jaulas antes de ir a parar a las ollas de los cocineros;gladiadores se batían a muerte entre las mesas y hermosasesclavas drogadas se sometían a toda suerte de infamias. Al final,exhaustos y a menudo enfermos, los invitados regresaban a suscasas a purgarse, sin sospechar que en las cocinas, en los patios,en las calles, en todas partes, los esclavos propagaban en susurrosuna extraña fe que habría de acabar con el mundo tal como elloslo concebían. Esa nueva religión se basaba en amor a otros seres,sobre todo a los más pobres y desdichados, simplicidad en lascostumbres y negación de todo aspecto placentero de la exis-tencia; los sentidos y los apetitos eran trampas satánicas queconducían las almas al infierno y por lo tanto debían serdominados con determinación férrea. Imagino la sorpresa burlonade los ricos romanos cuando oyeron las primeras prédicas de losnuevos fanáticos, deben haberlas considerado apenas unavehemente locura y trataron de impedir el contagio con un buenescarmiento de famélicos leones en el Coliseo. Jamás supusieron 80
  • su repercusión y siguieron riéndose mientras el cristianismo sepropagaba entre los pobres como un incendio incontenible, quefinalmente los arrasó. Habrían de pasar varios siglos deoscurantismo antes que se asentaran las cenizas, se disolviera lahumareda y Europa recuperara el respeto por los sentidos y elgusto por el despilfarro.Durante la Edad Media el arte, el lujo y la belleza se convirtieron enmotivos de sospecha; el deleite pasó a ser fuente de culpa y elpropio cuerpo se transformó en enemigo del alma que albergaba.Sufrir en esta vida era la forma más certera de alcanzar eternoregocijo en la próxima. Grandes santos del cristianismo tuvieroncomo único mérito atormentar sus cuerpos hasta lo inconcebible,como aquellos estilitas que malgastaron sus existenciasencaramados sobre una columna sin cambiar de posición, amenudo con las manos empuñadas de modo que las uñas lescrecían atravesando la carne y apareciendo en el dorso,alimentados de porquerías, sin hablar con nadie ni lavarse,cubiertos de pústulas y gusanos. Los creyentes, pasmados, seinclinaban ante este espectáculo que supuestamente complacíaa Dios. Hubo excepciones, claro está, siempre las hay entre los ricosy los sabios: algunos nobles y prelados de la Iglesia que nuncaabdicaron de la buena mesa y las mujeres hermosas; tambiénviajeros que descubrieron las maravillas del Oriente en las Cruzadasy regresaron con el gusto por las especias exóticas, los perfumes,las ciencias y las artes olvidadas desde los tiempos del Imperioromano, pero esos refinamientos quedaron relegados a unoscuantos sibaritas de las clases dominantes. La gran masa humanavivía en la miseria, la ignorancia y el miedo. El hedonismo de losgriegos y romanos, quienes consideraban el placer como el finsupremo de la existencia, fue remplazado por la sombría creenciade que el mundo es un lugar de expiación, un valle de lágrimasdonde las almas hacen mérito y sufren martirio para ganar unparaíso hipotético. Los antiguos festivales relacionados con lavendimia, la fertilidad, las estaciones o los dioses, pasaron a sersimples comilonas en temporadas de buenas cosechas y las orgíasfueron exabruptos brutales de la soldadesca victoriosa a la hora 81
  • del saqueo. Durante mil años el cristianismo destruyósistemáticamente a los dioses anteriores, borrando sus huellas conmétodos bárbaros, enterrándolos en los sombríos rescoldos de lamemoria, transformándolos en demonios y quemando en lahoguera, acusados de herejes y brujas, a quienes tuvieran la malasuerte de recordarlos. Cuando la Iglesia no pudo suprimir del todolas festividades paganas, las asimiló a su propia liturgia. Así es, porejemplo, cómo los panes fálicos y en forma de genitales femeninosque se usaban en las festividades orgiásticas, tomaron aspectoredondo con una cruz encima y pasaron a llamarse bollos deCorpus Cristi. Pero a veces la deidad destronada no se dejabaavasallar: durante el Carnaval en Trani, Italia, se paseaba por laciudad una estatua de Príapo y su enorme falo de madera eravenerado como Il Santo Membro. Mientras más represión soporta elser humano, más ideas rebeldes emergen en su imaginaciónsupliciada. Hubo una secta cristiana eslávica, los Khlysti, quecelebraban ceremonias orgiásticas donde hombres y mujerescopulaban en representación de la unión divina de Jesús y María,en medio de una borrachera general con cánticos, danzas yflagelaciones. Estos ritos ocurrían después de meses deabstinencia, castidad y ayuno, durante los cuales las parejascasadas dormían en la misma cama sin tocarse. Algunos ritosKhlysti perduraron hasta fines del siglo XVIII; aseguran que Rasputínhabía oído hablar de ellos y adoptó algunas de susexcentricidades.Las orgías han existido siempre, gracias a Dios, incluso en tiemposde la Inquisición o de los puritanos, cuando todo el mundo andabavestido de negro y las paredes se decoraban con lúgubres cruces,pero han sido más brillantes y divertidas en las épocas de la historiaen que el placer se cultivó como un arte. La duquesa María LuisaIsabel du Berry, célebre cortesana, quien vivió y amó en Franciadurante los comienzos del siglo XVIII, convirtió sus propios excesosen moda y sus orgías en eventos sociales. Se casó a los quinceaños con el duque du Berry, quien no resistió los ímpetus 82
  • de su mujer y murió de agotamiento cuatro años más tarde. Era unperíodo galante en que florecieron la conversación en los salones,el refinamiento en el vestuario y el lujo en la decoración; porprimera vez después de muchos siglos de oscurantismo, las mujeresde la aristocracia tenían acceso a la educación. La duquesa duBerry, bella, rica y de carácter explosivo, se lanzó en una carrerade amantes de todos los pelajes, parrandas homéricas yescándalos de dinero que andaban en boca de nobles y ple-beyos. Nada la intimidaba. Su padre, que llegó a ser regente deFrancia y de quien se decía que había tenido amores incestuososcon ella, aplaudía todo lo que la joven viuda ideaba paradivertirse. En sus fiestas el vino corría a raudales y los comensales,desnudos como infantes, copulaban con animales cuando secansaban de hacerlo entre sí. Esta mujer de espíritu rebelde ydesenfadado que pasaría a la historia como una depravada,murió a los veinticuatro años.Pero, en fin, volvamos a mi fantasía erótica. En términos prácticos:¿cómo sería mi propia orgía?, ¿a quiénes y dónde invitaría?, ¿quéofrecería en vez de monstruos, fieras y gladiadores? Sé que nopodría invitar a nadie conocido y después volver a mirarlo a lacara, no en vano pesan sobre mis hombros varios siglos detemperancia cristiana. Tampoco podría llevarse a cabo en mi 83
  • casa, demasiados miembros de la familia y amigos tienen llave dela puerta. De esclavos y fenómenos, nada; sería mal visto enCalifornia. Como diversión habría que recurrir a vídeos y juegosatrevidos, como el strip-póker de los años sesenta, que obliga adesprenderse de una prenda del vestuario cada vez que alguienpierde. A propósito, me contó Robert Shekter que la inspiraciónpara ciertas de sus ilustraciones proviene de una orgía en Suecia, ala cual asistió hace unos cuantos años. En una noche impenetrablede invierno, con un frío polar, llegó invitado a una casa de campoa dos horas de Estocolmo, donde encontró un grupo de personasen torno a un bar bebiendo alcohol, fumando marihuana yhablando de la influencia de Nietzsche en Ingmar Bergman. Nohabía mucho para comer, salvo pescados crudos ahumados,charcutería y una cesta con huevos de codorniz, pero él esvegetariano. Al poco rato la concurrencia entró en calor yempezaron a quitarse la ropa, manosearse y caer unos sobre otrospor los rincones, todo esto con la mayor cortesía y seriedad,respetando los turnos. Después de cada abrazo se metían a unsauna por diez minutos y luego corrían afuera —como expiación,suponemos—, y se revolcaban en la nieve. Robert tenía hambre yfrío y empezó a aburrirse, así es que salió a ver si encontraba unacafetería por los alrededores. Cuando regresó estaban todosvestidos en torno al bar bebiendo, fumando marihuana yhablando de la influencia de Schopenhauer en Ingmar Bergman.¿Qué serviría de comer en mi propia orgía? Si contara con recursosilimitados, pondría a disposición de los comensales fuentes conmariscos crudos y cocidos, carnes, aves y pescados, ensaladas,dulces y frutas, especialmente uvas, que siempre aparecen en laspelículas sobre el Imperio romano. Y setas o callampas, porsupuesto, que son tan afrodisíacas como las ostras. La célebreenvenenadora romana Locusta conocía la popularidad de estosvegetales: por orden de Agripina mató con setas envenenadas alemperador Claudio y después usó la misma receta paradespachar a otros. Era relativamente fácil eliminar enemigos consetas en la confusión de una orgía. Nerón, hombre de escasapaciencia, exigió a Locusta un veneno más poderoso y rápido 84
  • para deshacerse de su madre, pero Agripina había aprendido adesconfiar de la cocina doméstica. Nerón entonces la embarcóen una nave que —curiosa coincidencia— se hundió en la costade Anzio, pero la madre era un hueso duro de roer y sabía nadar.Al final su hijo debió enviar un soldado a matarla con una espada,método algo más tradicional. El tema de las orgías me distrae, nologro concentrarme...Al planear la propia orgía se debe pensar que durará toda lanoche, por lo tanto un buffet no es buena idea: a las pocas horastodo se pone mustio. Pero sin esclavos tampoco se puede ofrecerun desfile ininterrumpido de viandas exóticas frescas de la cocina,a menos que la dueña de casa se dedique a cocinar en vez dedarse gusto y no se trata de eso. En mi caso tal vez deba transarmepor una orgía de modestas dimensiones, como las que el tíoRamón preparaba para mi madre en la época lejana del Líbano.En una bacanal digna de tal nombre se requiere una recetacontundente, afrodisíaca y flexible, que alcance para un númeromás o menos indeterminado de participantes —a estas cosassiempre llega gente de sorpresa— y que sobre para reponerfuerzas a media noche. El único plato que se me ocurre es el guisoafrodisíaco de la tía Burgel, una alegre matrona alemana queanimó muchas páginas de mi tercera novela, Eva Luna. El origende ese guiso se remonta a un viaje memorable que hice, hace másde veinte años, a la isla de Pascua. GUISO AFRODISÍACO DE LA TÍA BURGEL O simple curanto en ollaEl curanto proviene de la Polinesia. Lo comí por primera vez en islade Pascua, donde al anuncio de curanto acuden a la playa, consus instrumentos musicales y sus guirnaldas de flores, todos loshabitantes de la isla, incluyendo los pocos leprosos que aúnquedan. El evento comienza a media mañana, con una fogatapara calentar grandes piedras. Los hombres más jóvenes cavan unhoyo de un par de metros de largo por uno de ancho,amontonando a un lado la tierra extraída; entretanto las mujerespreparan los ingredientes, los niños lavan hojas de banano y todoschacotean y hablan a gritos. Sobre unos mesones de madera se 85
  • apilan los alimentos: un cordero entero trozado y en adobo,salchichas y chuletas de cerdo, pilas de pollos marinados en limóny hierbas, pescados de todas clases, langostas apenas aturdidas,mariscos, papas y maíz. Cuando calculan que las piedras estánbien calientes, a eso de media tarde, las echan al fondo del hoyo,ponen enseguida unas tinajas de barro donde se juntarán loscaldos y jugos del cocimiento, y van apilando encima losingredientes del portentoso curanto. Por último cubren el guiso conpaños limpios mojados y encima varias capas de hojas de banano,que sobresalen del orificio como una manta. Sobre las hojasapalean la tierra que antes excavaron y luego se sientan a esperarque ese paciente calor obre el milagro poco a poco. No se tratade una espera tediosa, porque corre la bebida, pisco con jugo depiña o cocacola tibia con ron, suenan los instrumentos de cuerdasy percusión, cantan, cuentan historias y coquetean sin límite deedad, mientras los escasos turistas alemanes o japoneses tomanfotos del humo en el hoyo y, discretamente, de los leprosos. No sécómo realizan los cálculos para que el punto exacto de coccióndel curanto coincida con la puesta del sol.Isla de Pascua, llamada por los nativos El Ombligo del Mundo, estáa seis horas en jet del punto habitado más cercano: Tahití o lacosta de Chile. Nació del vómito telúrico de los más remotosvolcanes submarinos; es una roca perdida en medio de un océanoinfinito, ausente de los mapas, lejos de todas las vías denavegación. Tres volcanes determinan su materia y su magia. Hayun punto magnético en la isla donde dejan de funcionar los relojesy los instrumentos de medición, las brújulas giran enloquecidas y sepuede ver el horizonte del planeta en un círculo completo:trescientos sesenta grados de mar y cielo y soledad. En las nochesde luna se ven los delfines jugando entre las olas plateadas; en lasnoches sin luna, oscuras como el más negro terciopelo, es posiblecontar las estrellas que aún no han nacido. Durante la puesta delsol, los moais, gigantes de piedra volcánica esculpidos porhechiceros antiguos, se vuelven rojos. A esa hora los jóvenes quitanla tierra con palas y las muchachas levantan cuidadosamente lashojas de banano. Aparecen los paños blancos sin una partícula de 86
  • tierra y al destaparlos una bocanada inmensa de un olormaravilloso recorre la playa. Alrededor del hueco se produce uninstante de silencio, hasta que el vapor se levanta y aparecen lasconchas abiertas de los moluscos y los crustáceos colorados,entonces un inmenso clamor celebra el curanto. Las mujeresmayores, gordas, solemnes, poderosas, sacan las presas y las vancolocando en los platos. Las primeras son para los leprosos, queesperan a cierta distancia. Y así van emergiendo por capas lostesoros de aquel hoyo, empezando por los productos del mar,siguiendo por las carnes y vegetales y terminando, por último, en elcaldo de las marmitas de barro, que se sirve hirviendo en vasitos decartón. Un sorbo equivale a media botella de vodka al seco. Quienha probado ese caldo, esencia concentrada de todos los saboresde la tierra y el mar, no podrá conformarse nunca más con otrosafrodisíacos. Nadie sería capaz de describir el sabor, sólo se hablade su efecto: es una explosión de dinamita en la sangre.Escribí Eva Luna en un apartamento en el corazón de Caracas,donde era imposible hacer un verdadero curanto. Tratando deimaginar una receta que tuviera el poder afrodisíaco del de isla dePascua, se me ocurrió copiar la idea en una olla, ocurrencia nadaoriginal, puesto que otros más expertos ya lo habían intentado conéxito. Este plato no sólo es estimulante por la calidad de susingredientes, lo es sobre todo por la atmósfera de bacanal que lapreparación implica. La euforia comienza mucho antes deprobarlo. Como no pude encontrar una olla de barro del tamañonecesario, compré el recipiente de aluminio más grande queencontré, no tanto ancho como alto, provisto de una buena tapa,y me lancé a la tarea de experimentar una y otra vez, añadiendo yquitando, hasta conseguir un guiso similar al que había probado enisla de Pascua. El curanto en olla requiere la misma laboriosapreparación de los ingredientes que el del hoyo en la tierra, perose cocina rápido, por lo mismo se debe prestar atención especial ala sazón, ya que no se cuenta con el lento trabajo de las piedrascalientes. Esa suave alquimia extrae el espíritu de los ingredientes ylo destila en el caldo. La tierra, las hojas de banano, el humo y eltiempo de cocción le dan al plato pascuense un sabor inimitable. 87
  • En mi cocina de Caracas no quedaba igual, hasta que perdí latimidez y a punta de hierbas y especias logré un dinamitazo similaral del curanto de la playa en isla de Pascua. Así nació la recetaafrodisíaca de la tía Burgel que no me atrevo a ofrecer, porquePanchita tiene una mucho mejor.Una bacanal es algo delicado, por lo tanto invitecuidadosamente. No todo el mundo es apto para desenfrenos.Descarte a los solemnes, a los tontos de capirote, a los muyreligiosos o muy casados, a los hipocondríacos y a losmelancólicos. De los que quedan, seleccione a los de constituciónrobusta y disposición abierta. Para evitar malentendidos,notifíqueles por escrito la hora, el lugar y las condiciones de lafiesta, agregando al pie de la nota el reglamentario RSVP, así sabrácuán abundante deberá ser su curanto; nada más bochornosoque interrumpir una orgía para pedir pizza. Si sus finanzas andancomo las mías, le sugiero que acepte contribuciones: un kilo decalamares, un salmón, salchichas, langostinos, una gallina soltera y,por supuesto, vino en abundancia. A medida que los amigosllegan, páselos a la cocina para que ayuden con los preparativos,allí la fiesta comienza. Con el pretexto de evitar mancharsemientras limpian mariscos, pelan cebollas y pican pollos, puedenempezar temprano a aligerarse de ropa; música alegre y vino sonde rigor, otros afrodisíacos son optativos. CURANTO EN OLLA DE PANCHITATómese una olla grande de barro, de hierro o de aluminio grueso ytapice el fondo con una capa de hojas de espinaca, cebollasmedianas ligeramente doradas y pinchadas con varios clavos deolor, un ramo de hierbas olorosas, sin olvidar el romero y el laurel, yunas cuantas zanahorias escogidas con buen ojo, nabos, pimientosy dientes de ajo. Proceda enseguida a dorar en una gran sartén,con método y entusiasmo, unas chuletas de cerdo ahumadas,pedazos de gallina tierna y descuerada, y salchichón de la mejorcalidad, que luego pondrá en capas ordenadas en la olla,empezando por las chuletas y terminando con el ave. De la nocheanterior habrá dejado remojando garbanzos, que una vez quitado 88
  • el hollejo se meten en una bolsa de malla, para que no se ledesparramen por el guisado. Los garbanzos contribuyen al sabor ya la diversión: si quedan duros, los bacantes pueden jugar adispararlos como proyectiles, y si quedan blandos, son deliciosos yafrodisíacos. Espolvoree sal, pimienta y unas gotas de tabasco ochile picante y vierta media jarra de vino blanco seco. Cubra laolla con un paño limpio, coloque encima varios tomos de laEnciclopedia Británica o un ladrillo para que el vapor no seescape. Déle un hervor fuerte por quince minutos, mientras susinvitados a la orgía se animan con vino y ostras frescas. (La ventajade las ostras, además de su poder estimulante, es que abrirlas seráuna tarea de equipo. No conviene ponerlas en el curanto porquecrudas son mucho mejor.) Al cuarto de hora, destape la olla ycoloque papas medianas limpias y con piel, también pescadocortado en trozos con cabeza y cola —atún, congrio, pez espaday otros de carne suculenta y firme—y culmine con los mariscos,empezando por los de cocción más larga, como cangrejo,camarones, cholgas y terminando en las almejas y los mejillones,todos bien lavados, por supuesto, para que el caldo no se llene dearena. Use tantos mariscos frescos como encuentre, crustáceos ymoluscos en sus conchas, pero omita la langosta porque se notamucho cuando está viva y no se puede poner muerta en la olla.Los calamares contribuyen a la sustancia del caldo, así como eljugo de un limón grande y unas ramitas de cilantro, más granos depimienta y otra jarra completa de vino blanco. Tape la cacerolacomo antes, incluyendo la Enciclopedia o el ladrillo, y cocine pormedia hora más, esta vez a fuego suave.Al destapar la olla saldrá una fragante columna de vapor que seelevará hasta el cielo como una ofrenda sagrada, y luego decomer las presas empezando por las más livianas y terminando porlas costillas de cerdo, se llega al néctar olímpico acumulado alfondo de la olla, esencia y espíritu de todos los ingredientes, biensazonado y caliente, que se bebe con prudencia en jarritos debarro, sabiendo de antemano que intoxica el alma y desata lalujuria para siempre. 89
  • COCIDO PARA ORGÍASÉsta es una sopa de robusto sabor campesino que hace sudar lospárpados y despierta los instintos más bajos, así como el deseo derecitar poesía. Consiste en un caldo de carnes y verduras muyconcentrado, al cual se le echa el paisaje dentro. Este plato,capaz de reconciliar enemigos y devolver la pasión a las almasmás cansadas, es el favorito de Carmen Balcells. Siempre lo sirveen sus orgías. Imposible negarlo, requiere bastante trabajo, perovale la pena. Los privilegiados que han comprobado su efecto,van por el mundo comentando sus virtudes y así se ha extendido lafama de Carmen más allá del horizonte.IngredientesPARA 10 BACANTES6 litros de agua1/2 gallina1 hueso de ternera150 g de tocino veteado200 g de oreja y morrode cerdo1 pata de cerdo1 hueso de jamón de codillo1 nabo1 zanahoria1 ramo de apio2 puerros1 pollo1/2 kg de costilla de ternera400 g de jarrete de ternera500 g de patatas1 col verde1/4 kg butifarra negra200 g de garbanzosSalPARA PELOTAS 90
  • 500 g carne magra de cerdo1 huevo1 diente de ajo2 cucharadas de miga de pan mojado en leche1 ramito de perejil 1 cucharada de harinaPreparaciónEs preciso disponer de una olla muy grande, de una cabidamínima de 10 litros. Se pone a hervir en ella el agua, la gallina, elhueso de ternera, el tocino, la oreja, el morro, la pata de cerdo, elhueso de jamón y las verduras para el caldo: nabo, zanahoria,apio y puerros. También sal, por supuesto. Deje hervir por una hora.Ese tiempo alcanza y sobra para cocer los garbanzos y prepararlas pelotas, que no tienen misterio. Pueden hacerse solamente concarne de cerdo o una mezcla de tres partes de cerdo y una deternera muy melosa. Mezcle la carne picada con el pan remojadoen leche, ajo, perejil picado y un huevo, revuelva y forme pelotasque luego debe pasar por harina. Los garbanzos, que se handejado remojando en agua la noche anterior y se les han quitadolos hollejos, se ponen a cocer en agua fría sin prisa, hasta queablanden. Luego se bota el agua y se hierven por diez minutos másen un poquito de caldo, para que cojan sabor. Manténgaloscalientes. Cuando el caldo ha hervido por lo menos una hora,añada el pollo, la ternera, las pelotas y continúe la cocción por lomenos hora y media más, hasta que las carnes estén blandísimas ytoda la casa huela a paraíso. Cuele el caldo y divídalo en dosollas, una grande y otra mediana. En la grande hierva las patatas yla col y en la otra ponga su caldo bien colado.En una tercera cazuela grande refractaria (puede ser pyrex) condos dedos del caldo para que se mantenga caliente sobre unfuego muy bajo, pero no siga hirviendo, coloque cuidadosamentelos pedazos de gallina (después de quitarles los pellejos y huesosfeos), las carnes cortadas en trozos lo más iguales posibles yordenadas por familias: cerdo, ternera, pecho,jarrete y las pelotas al centro, separando la zona de la carne con 91
  • la del pollo. Puede poner los garbanzos a un lado, o bien en unpocilio separado. Esta misma fuente se llevará a la mesa, por esodebe acomodarla con cierta ambición estética o parecerán losrestos de un espantoso accidente.En el último momento, antes de pasar a la mesa, ponga en elcaldo de las patatas y la col (ya cocinadas) las butifarras negras,que apenas necesitan un hervor. Después que hiervan unosminutos se retiran del caldo y se ponen en la fuente de las carnes,mientras la col y las patatas van en una fuente separada.De más está decir que no hay reglas fijas para una cazuelaafrodisíaca como ésta. Puede echar a volar su imaginaciónagregando chorizo, carnes ahumadas, diferentes verduras y, siquiere darle un toque exótico de América del Sur, yuca y maíztierno. Carmen no se fija en gastos ni en esfuerzos cuando se tratade una orgía. En su afán de excelencia, suele separar el cocido envarias soperas y en una coloca, por ejemplo, el caldo con maíz ypollo picado fino, en otra el caldo con arroz, en otra las verduras,etc. Una vez pasados los efectos de la orgía y antes que los invita-dos se despidan, llévelos a la cocina para que ayuden a lavar lamontaña de trastos que se han usado en el festín. 92
  • Sobre Gustos...La comida, como el erotismo, entra por la vista, pero hay gentecapaz de echarse cualquier cosa a la boca. En Samoa el pulpovivo es un plato delicadísimo. Se lo ponen en la cara, dejan que lostentáculos se enrollen en torno a la cabeza en un involuntarioabrazo, luego muerden el pico del animal y chupan en un largobeso de la muerte, hasta vaciarlo de su contenido. Infortunadoanimal... La primera vez que vi caracoles comestibles pensé que setrataba de una broma. Era una mañana de invierno en la GranPlaza de Bruselas, hace más de treinta años, uno de esos días grisesque parecen alargarse por varias semanas. En una esquina habíaun hombre ofreciendo a los transeúntes papas fritas y caracoles enbolsitas de papel. Fue necesario observar con mis propios ojos a unburgués bigotudo extraer esos gusanos babosos con un palillo desus conchas y llevárselos a la boca, para comprender la naturalezahumana. En Sechuan, al interior de la China, debí escoger midesayuno en un estanque donde se agitaba un enredo deculebras de mar. El cocinero sacó la mía con una horquilla y cincominutos más tarde la presentó en la sopa. Eso fue menostraumático que la serpiente de tierra, una criatura larga de verdesescamas, servida en un plato, rodeada de pimientos picantes ypapas, con la cabeza levantada en posición de ataque. Tenía ungusto muy fuerte, como de pescado añejo. Antes vi al cocineroagitando por la cola un ratón vivo sobre una caja de maderadonde estaban los reptiles; apenas uno se desprendió del tumulto,lo cogió por detrás y le torció el cuello. No me explico cómo se lasarregló para que después de cocinada, la culebra tuviera lacabeza erguida y aquella expresión de ferocidad. La probé porcortesía y me comí los pimientos. En algunas partes de México lashormigas fritas son la golosina predilecta de los niños —dulzonas ypicantes— y en Chile la araña del erizo se considera afrodisíaca,siempre que se coma viva. Se coloca en la punta de la lengua ycuando el inocente bicho camina hacia adentro, es aplastado 93
  • lentamente contra el paladar hasta despachurrarlo. Estasbrutalidades, que romperían el corazón de un vegetariano,resultan eróticas para otros. Hay quienes aprecian un regusto decadáver de pulpo, caracol, serpiente o araña en los besos delcompañero o compañera de francachela.El esquinco es un lagarto de África del Norte al cual, desdetiempos tan remotos como el de los griegos y romanos, se leatribuyen fantásticas propiedades afrodisíacas. El hocico, las patasy, sobre todo, los órganos genitales, se maceraban en vino y secocinaban en un lecho de hierbas. Los persas mezclaban la carnecon perlas molidas y ámbar. También se preparaba un afrodisíacoexquisito con el hippomanes, un trocito de carne tomado de lafrente de un potrillo acabado de nacer, mezclado con sangre dela persona amada. Si la sangre era menstrual, el efecto podía serfulminante. Se sospecha que un brebaje semejante dio a beberCesonia a Calígula para obtener su amor, causándole aquellalocura frenética y arrogante que tantos crímenes le hizo cometer,pero esta explicación es típica de los historiadores, quienes siempreencuentran la manera de culpar a la mujer. En todo caso, el límiteentre los filtros eróticos y los venenos es tan sutil, que a veces seesfuma y más de alguno acaba en la tumba. Actualmente enEstados Unidos y en muchos otros países es ilegal recetar osuministrar filtros, igual como está prohibida la magia llamadanegra. Por un lado la ciencia descalifica la magia como purasuperstición, y por otro la ley la condena por peligrosa.A veces es mejor no preguntar lo que uno está comiendo, a fin decuentas, no tiene mayor importancia. La golosina preferida de mihijo eran las papas fritas untadas en leche condensada y uno demis hermanos cazaba moscas en los vidrios de las ventanas y, paraganarle apuestas a un tío medio sádico que sembró nuestrainfancia de anécdotas perdurables, se las comía vivas. En larefinada gastronomía europea los ríñones al jerez, los sesos enmantequilla, la lengua con nueces, las tripas con tomate y hastalas patas de cerdo son consideradas verdaderas delicias por lospaladares más exigentes, pero todo eso es impresentable en unamesa norteamericana. Antes de la llegada de los blancos con sus 94
  • latas de conserva y sus manías, los esquimales compensaban sudieta con vísceras crudas de foca y caca de oso, ricas fuentes deproteínas, vitaminas y minerales. El cerebro de los monos, dealgunas otras especies animales y de los humanos, contiene unasustancia del más alto poder afrodisíaco, de ahí viene la prácticade comer sesos y probablemente es el origen del canibalismo.Oscar Kiss-Maerth (1914-1990), un monje húngaro que desarrollóuna extraña teoría de la evolución a partir de la antropofagia,pudo comprobarlo personalmente. No sé cómo conseguía lamateria prima para sus experimentos, pero debe haber sidomediante recursos repugnantes, porque al final de sus días sevolvió vegetariano. Ciertos alquimistas medievales pulverizabancerebros de pájaros, sobre todo palomas, y usaban ese polvodisuelto en vino como remedio contra la impotencia. En China yotras regiones de Asia, los sesos de mono vivo son un platillodelicado. Presentan al mono en un canasto estrecho bajo unamesa provista de un agujero en la superficie por donde aparecemedia cabeza, ya trepanada, del animalito. Pero no entraré endetalles porque éste no es un libro de pesadillas, sino de erotismo ycocina. Si usted es de los que cree a pie juntillas en las virtudesmágicas de algo horripilante, sugiero comerlo a solas y sinpregonarlo. 95
  • Caimanes y pirañasEn pleno Amazonas, en el corazón de América del Sur, donde laselva suele ser tan espesa que si uno se aparta un par de metrosdel sendero se pierde en una vegetación venusiana, el mono es unplato muy apreciado. Me tocó verlo ensartado de boca a rabo enun palo, asándose sobre una fogata hasta quedar achicharrado,pero aun así mantuvo su forma de niño. Según la estación, latextura es dura o tierna, pero el sabor es siempre fuerte y dulzón. Laselva es un inmenso laberinto caliente, agobiador, misterioso,donde se puede andar en círculos para siempre. Se oyen pájaros,gritos de animales, pisadas sigilosas, en verdad nunca hay silencio;huele a musgo, a humedad, a veces llegan bocanadas de un olorpegajoso, como a frutas podridas. A los ojos inexpertos todo esverde, pero para el nativo es un mundo diverso y riquísimo: existenlianas que acumulan litros y más litros de agua pura para beber,hongos alucinógenos, hierbas afrodisíacas, resinas cicatrizantes,leche de un árbol que cura la tos, látex para pegar puntas deflechas, en fin: es la mayor reserva biogenética del planeta. Losindios usan un veneno extraído de las plantas que echan al aguapara adormecer a los peces y luego los recogen cuando subenflotando a la superficie; después se los comen sin peligro porque elefecto del veneno desaparece al poco rato. A partir del sitiodonde las aguas del río Negro y del Salomoes confluyen, se llamarío Amazonas, tan ancho como el mar en Normandía, un espejooscuro cuando está en calma, pavoroso cuando estallan lastormentas. El agua del río Negro puesta en un vaso tiene el colorambarino y el sabor delicado de un té fuerte. Al amanecer,cuando el sol asoma tiñendo de rojo el horizonte, salen los delfinesrosados a jugar, de las pocas criaturas del río que no se comen,porque la carne es amarga y la piel inútil, pero los indios todavía losmatan con arpones para arrancarles los ojos y los genitales, queluego convierten en amuletos para la potencia viril y la fertilidad.En ese mismo río de aguas calientes, donde la tarde anterior ví a 96
  • un par de turistas rusos pescar decenas de pirañas, me bañédesnuda. Esos peces de tan mala reputación normalmente noatacan a la gente y, junto a los caimanes, son útiles para limpiar elagua, cumplen la misma función de las aves de rapiña: se comenlos cadáveres. Las pirañas son sabrosas y para algunos paladaresbrasileros, incluso afrodisíacas, pero aquellos turistas de Moscú notenían intención de cocinarlas, las pescaban por deporte ydespués de fotografiarlas las echaban de vuelta al río. Habíaalgunas que mordían el anzuelo varias veces, hasta quedar con lasbocas destrozadas. Como los humanos, que tropezamos variasveces con la misma piedra, las pirañas no aprendían nunca. Enesas mismas aguas hay más de treinta clases de mantarrayas,todas muy peligrosas, y allí vive también la legendaria anaconda,la mayor serpiente de agua, un animal prehistórico que suele llegara los veinte metros de largo. Vive aletargada en el lodo,esperando que pase un pez distraído para obtener su almuerzo.Me aseguraron que no comen gente, pero en Malasia me tocó verla fotografía de una boa abierta en canal con un hombre enteroadentro. No creo que la anaconda amazónica sea másconsiderada que su prima asiática.Los caimanes, otro bocado afrodisíaco de la región, se cazan porla noche. Salí en una canoa con un guía adolescente, un jovenindio que se burlaba de mi ignorancia sin disimulo. Llevábamos unpotente farol a batería, que al encenderlo encandilabamurciélagos y grandes mariposas multicolores, también pirañas,que solían saltar despavoridas dentro del bote. Para devolverlas alagua debíamos cogerlas con cuidado por la cola porque unmordisco de sus terribles mandíbulas podía arrancarnos un dedo. Elindio alumbraba entre las matas y si veía un par de ojillos rojos, selanzaba sin vacilar al agua. Se oía un barullo y medio minuto mástarde reaparecía con un jacaré, caimán amazónico, cogido por elcuello a mano pelada, si era pequeño, y con una cuerda por elhocico si era más grande.En una aldea compuesta, en realidad, por una sola familiaextendida de indios sateré maué, probé por primera vez el jacaré.Bajo un techo común de palma colgaban unas hamacas donde 97
  • descansaban unos pocos indios jóvenes y un anciano centenarioperdido en el humo de su tabaco. Media docena de niñoscorreteaban desnudos y al verme salieron disparados a refugiarsejunto a las mujeres, mientras un par de perros embarrados y en loshuesos acudieron presurosos a olisquearme. Uno de los indios, elúnico que hablaba unas palabras en portugués, me mostró sushumildes pertenencias —flechas, un cuchillo, unas latas vacías queservían como ollas— y me condujo a un pequeño claro en lavegetación donde habían plantado mandioca, esa raíz milagrosaque provee a la población amazónica de harina, tapioca, pan yhasta de un licor para las celebraciones. Por curiosidad meacerqué al fuego que ardía en una esquina bajo el techo común yvi un caimán de metro y medio de largo partido en cuatro comoun pollo, con uñas, dientes, ojos y piel, asándose tristemente. Deunos ganchos colgaban dos pirañas y algo que parecía un ratón,pero después vi la piel y comprendí que era un puercoespín. Probétodo, por supuesto: el jacaré sabía a bacalao seco y recocido, laspirañas a puro humo y el puerco espín a cerdo fosilizado, pero nodebo juzgar la cocina indígena por esta única y limitadaexperiencia. Afrodisíacos BrutalesLa vulva de oveja y las ubres de vaca son excitantes infalibles,según testimonio de Mesalina y otras mujeres de dudosa virtud,pero por solidaridad feminista omitiremos las recetas. Los testículosde ciertos animales, generalmente los que gozan fama deapasionados, tienen la misma reputación en varias culturas. Nadatan apreciado en el Norte de África como los de león, quesupuestamente transmiten fuerza, coraje y poder sexual. Lo mismose creía en Grecia de los de asno, que no sólo se comían, tambiénlos hombres solían llevarlos colgando al cuello como amuleto para 98
  • la virilidad. No siempre se encuentran testículos en el mercado yuna vez en su poder seguramente no sabrá qué hacer con ellos. Enel campo, cuando castran a los toros, ensartan sus partes íntimasen un hierro y las asan al carbón, por lo general en presencia de losex toros, ahora bueyes. En un libro de cocina erótica del siglo XVIIIdescubrí una receta algo más sofisticada: hierva los testículos enagua con sal, déjelos enfriar, quíteles la piel, píquelos finamentepara que no se note lo que son, mézclelos con hígado de vacafrito y picado, cebolla y tocineta frita, aliñe con bastante romero,clavo de olor y canela en polvo, sal y pimienta, cubra con unasalsa espesa de vino y rellene con esto una masa de tarta.Coloque al horno por media hora. Queda asqueroso.La Patagonia argentina y chilena, al sur del sur del continenteamericano, es una extensión inacabable de tierra plana dondeazota el viento y crece con dificultad una vegetación raquítica. Esuna de las mayores reservas de carne del mundo. Los animalespastan sueltos en esa inmensa pampa sin sospechar que su únicopropósito en esta vida es abastecer las industrias de carne, leche y,en el caso de las ovejas, lana. Mi abuelo se ganaba la vidacriando ovejas en la Patagonia para mandar lana a Inglaterra, dedonde a menudo regresaba convertida en chalecos y mantas. Enla época de la esquila se requería mucha mano de obra y loshombres cruzaban por centenares la frontera para trabajar. Losperros arreaban a las aterrorizadas ovejas de los potreros a loscorrales, luego eran vacunadas y pasaban a manos de losesquiladores. Los más expertos cortaban el vellón en un abrir ycerrar de ojos, sujetando al animal con un brazo mientras maneja-ban las grandes tijeras con la otra mano. Las afeitadoras eléctricasno se usaban todavía por esos lados en los tiempos de mi abuelo.Ésa era también la ocasión de marcar y contar el ganado,seleccionar a los sementales y separar a los machos jóvenes,algunos para el matadero y otros, después de caparlos, para queengordaran y siguieran produciendo lana y carne. Losterratenientes y administradores de las haciendas se juntaban paravigilar el trabajo, lucir sus caballos de fina sangre con aperos depura plata y beber. 99
  • Los trabajadores empezaban el día con un trozo de pan conchicharrones (piel, grasa e intestinos fritos) y mate, un té verde yamargo, muy popular en esa región. No ingerían más alimentohasta el atardecer, cuando llegaba la hora del descanso. Alponerse el sol se encendían las hogueras para asar los animales,salían a relucir algunas guitarras y se repartía suficiente licor paraaliviar el alma y calentar los huesos, pero no tanto como paraemborrachar a nadie, puesto que debían comenzar al amanecercon la cabeza despejada. Los testículos de los animales capados,asados al palo, se consideraban deliciosos. Narra Luis Sepúlveda,en su libro Patagonia Express una escalofriante escena en que loshombres, haciendo alarde de machismo, castraban a los corderoscon los dientes, pero nunca vi nada semejante. La esquila era unafaena de hombres, las mujeres no tenían cabida en ese bárbaroritual de la pampa.Esto me recuerda el cuento El carnicero, de la escritora francesaAlina Reyes: había un hombre que cada semana comprabadonde el carnicero testículos de macho cabrío para mantener suextraordinario poder sexual. Sin decir palabra, el carnicero se losentregaba bien envueltos, convencido también de su efectoestimulante, pero sin atreverse a probarlos él mismo, porque, comoescribe Alina Reyes:Aquella parte de la anatomía masculina, tan vilipendiada en todaclase de chistes y comentarios, no obstante exige respeto. De másestá decir que no se puede ir muy lejos sin pisotear terrenosagrado.Es cierto, tratamos esa parte de los hombres con solemnesconsideraciones. En Estados Unidos el caso de John Wayne Bobbithizo historia. Su esposa, harta de violencias y abusos, esperó unanoche que su marido se durmiera y le cortó el pene de un solo tajocon el cuchillo de picar pollos. Sorprendida de su propia virulencia,tomó el automóvil y escapó por la carretera, pero un par de millasmás adelante cayó en la cuenta que llevaba el pedazo de carnesobre la falda. Lo tiró simplemente por la ventana. Cualquierahabría hecho lo mismo. Más tarde los policías recorrieronminuciosamente el camino con linternas hasta encontrar el 100
  • apéndice amputado —jamás se tomarían tales molestias si setratara de un órgano femenino— y lo llevaron en volandas alhospital, donde los médicos lo cosieron de vuelta en su sitio. Losdetalles, con fotos a color y vividas imágenes de televisión,recorrieron el país, cautivando durante meses la imaginación deinnumerables mujeres y provocando una oleada de insomnio en lapoblación masculina. John Wayne Bobbit, como su homónimo,terminó en el cine convertido en estrella. Se especializa enpelículas pornográficas y ahora cualquier curioso puede ver enpantalla grande y tecnicolor aquel patético pepino cruzado decicatrices. Dicen que algunas mujeres sepelean por comprobar personalmente si esta obra de Frankensteinfunciona. Y a propósito ¿recuerda la película japonesa El imperiode los sentidos? Es la historia de una mujer y un hombre cuyapasión sexual los lleva al extremo de encerrarse a hacer el amor sintregua, excluyendo todo lo demás de sus vidas. Buscandosensaciones cada vez más intensas, descubren el juego de queella lo estrangule a él con una bufanda de seda para prolongar laerección. Cada vez aprieta más, cada vez el placer es más largo ybrutal, hasta que finalmente lo mata. Desesperada al comprenderque lo ha perdido, le corta los genitales... La película se basa en lahistoria de Oden Takahashi, quien anduvo cinco días vagando acampo abierto con los genitales del amante asesinado en lasmanos, hasta que la detuvo la policía. En un juicio espectacular,que conmovió al país, la condenaron a sólo cinco años de cárcel.Cuando salió libre volvió a su antiguo oficio de prostituta con granéxito. A pesar de que cobraba diez veces más que sus colegas, los 101
  • hombres viajaban de provincias remotas y hacían fila por horaspara jugar con su bufanda de seda... Sobre ErotismoEn la década de los cuarenta, Anais Nin y Henry Miller sobrevivieronun tiempo escribiendo cuentos eróticos para un hombre que lespagaba por página. Este cliente, que se hacía llamar elColeccionista, permaneció siempre anónimo, llenando deindignada curiosidad a los dos grandes autores que prestaron sutalento y su pluma para satisfacer sus caprichos. Este coleccionistade pornografía no apreciaba el estilo y en repetidas ocasiones lesexigió que "se saltaran la poesía" y se concentraran en el sexo, por-que lo demás no le interesaba. Anaïs Nin le escribió una carta en laque define magistralmente la esencia del erotismo:Querido Coleccionista: Le odiamos. El sexo pierde todo su poder ysu magia cuando es explícito, rutinario, exagerado, cuando es unaobsesión mecánica. Se convierte en un fastidio. Usted nos haenseña-do más que nadie sobre el error de no mezclar el sexo conemociones, apetitos, deseos, lujuria, fantasías, caprichos, vínculospersonales, relaciones profundas que cambian su color, sabor,ritmo, intensidad.No sabe lo que se pierde por su observación microscópica de laactividad sexual, excluyendo los aspectos que son el combustibleque la enciende: intelectuales, imaginativos, románticos,emocionales. Esto es lo que le da al sexo su sorprendente textura,sus transformaciones sutiles, sus elementos afrodisíacos. Ustedreduce su mundo de sensaciones, lo marchita, lo mata de hambre,lo desangra.Si nutriera su vida sexual con toda la excitación y aventura que elamor inyecta a la sensualidad, sería el hombre más potente delmundo. La fuente del poder sexual es la curiosidad, la pasión. 102
  • Usted está viendo su llamita extinguirse asfixiada. La monotonía esfatal para el sexo. Sin sentimientos, inventiva, disposición, no haysorpresas en la cama, debe mezclarse con lágrimas, risa, palabras,promesas, escenas, celos, envidias, todos los componentes delmiedo, viajes al extranjero, nuevos rostros, novelas, historias, sueños,fantasías, música, danza, opio, vino.¿Sabe cuánto pierde por tener ese periscopio en la punta de susexo, cuando podría gozar un harén de maravillas distintas ynovedosas? No hay dos cabellos iguales, pero usted no nospermite perder palabras en la descripción del cabello; tampocodos olores, pero si nos expandimos en esto, usted chilla: ¡Sáltense lapoesía! No hay dos pieles con la misma textura y jamás la luz,temperatura o sombras son las mismas, nunca los mismos gestos,pues un amante, cuando está excita-do por el amor verdadero,puede recorrer la gama de siglos de ciencia amorosa. ¡Quévariedad, qué cambios de edad, qué variaciones en la madurez yla inocencia, perversión y arte...!Nos hemos sentado durante horas preguntándonos cómo es usted,Si ha negado a sus sentidos seda, luz, color, olor, carácter,temperamento, debe estar ahora completamente marchito. Haytantos sentidos menores fluyendo como afluentes al río del sexo,nutriéndolo. Sólo la pulsación unánime del sexo y el corazón juntospuede crear éxtasis. Pájaros y PajarillosCasi todas las aves de caza se consideran afrodisíacas, pero no asípollos, gallinas y pavos domésticos, criaturas melancólicas quenada saben de amor. Estos pájaros pasan sus cortas vidas inmóvilesdentro de unas jaulas atroces, sin más perspectiva visual que lacola de otro bicho semejante, alimentados con harina de 103
  • pescado, saturados de hormonas y engañados por luz artificialpara obligarlos a crecer rápido y poner huevos como obsesio-nados. Apenas alcanzan el peso ideal, los matan. Nada saben dela aventura de cazar un gusano en la tierra o de perseguir a otraave del sexo opuesto. Son tan infelices, que no pueden darfelicidad a nadie. Sin embargo, si usted logra conseguir pollos ypavos de campo, esos que andan picoteando alegres ydespreocupados bajo el sol, también puede incorporarlos a sucocina erótica.Algunas aves que citamos aquí suelen provenir también decriaderos, pero sus carnes morenas y de sabor intenso tienen unsoplo exótico y salvaje capaz de estimular la imaginación humana,sobre todo cuando se preparan con abundantes especias, hierbasy licores. Los pájaros silvestres tienen la reputación de ser másafrodisíacos que sus parientes domésticos. Las palomas también loson, pero qué cristiano va a comer esos animalitos que simbolizanal Espíritu Santo, a menos que esté muriéndose de hambre, comoun amigo mío, exiliado en Canadá, quien salía de noche al parquea cazar palomas dormidas para cocinarlas en una hornillaclandestina en el hotelucho donde vivía. Ese mismo cuarto dealquiler se calentaba con un radiador accionado con monedas,que se introducían por una ranura. Mi amigo descubrió una formamás económica de hacerlo funcionar: compraba chocolates enforma de monedas, vaciaba cuidadosamente el contenido,dejando el papel metálico intacto; se comía el chocolate, llenabade agua el envoltorio y lo ponía en la ventana, donde el frío polarlo congelaba en pocos minutos, quitaba el papel —que volvía ausar de molde— y colocaba la moneda de hielo en lacalefacción. Cada mes el inspector intentaba en vano reparar elaparato... Pobres palomas, son unos pajarracos sin imaginación nimalicia. Una de ellas salió volando del Arca de Noé, después decuarenta días de diluvio universal, y regresó con una rama de olivoen el pico para indicar que ya podían desembarcar, porque habíatierra seca. No sospechaba la infeliz que cocinada en aceite deoliva terminaría sus días. Las palomas no siempre representarontierra fértil para los judíos o paz para los cristianos, antes eran las 104
  • aves asociadas con Afrodita, Astarté y Juno, diosas de lasexualidad. En la mitología de la India representan cópula y vida.Con Panchita habíamos decidido no incluir recetas de palomas eneste libro, para no herir susceptibilidades de personas religiosas nide amantes de la fauna metropolitana, pero no pudimos resistir latentación.A simple vista estos pájaros son todos iguales, pero hay palomastorcazas disfrazadas de perdices, palomas cotorras que molestanal amanecer, palomas turísticas de plazas y catedrales, palomasguerrilleras que defecan en los balcones y, por supuesto, palomasmensajeras. A todas es posible atraerlas con migas de pan yecharles el guante apenas se descuidan para luego meterlas alhorno con esta antigua receta: PALOMAS MENSAJERAS DEL AMORCoja dos palomas mensajeras y tuérzales el cogote sin compasión.Antes que se pongan rígidas y a usted la atormente la conciencia,sumérjalas en agua hirviendo por tres minutos, retírelas y aúncalientes arránqueles las plumas. Páselas por la llama del gas paraquemar las pelusas que quedan pegadas. Corte las patas, lacabeza y saque los interiores por un corte en la barriga. Sóbelas enmantequilla, limón, sal y abundante pimienta y déjelas reposar eljusto sueño de los muertos por veinticuatro horas. Ensarte un clavode olor en un diente de ajo y éste dentro de una cebolla nueva,que a su vez envolverá en una lonja de tocino. (Repita laoperación, porque necesita dos rellenos.) Introduzca las cebollasasí aderezadas dentro de las aves y cierre la abertura con unmondadientes. Vierta encima una copa de buen coñac (caliente)y enciéndalo. Cuando se apague la llama, cocine las palomas pormedia hora al horno caliente, rociándolas de licor y mantequilladerretida al gusto. Sirva con papas dulces y zanahorias glaceadasy, por supuesto, acompañadas por un buen vino blanco.Sugiero que compre sus aves muertas y desplumadas. Hacemuchos años hubo un gallinero al fondo del patio de la casa de miabuelo, peregrina idea que no recomiendo. Después quedesapareció la antigua cocinera, encargada de alimentar y matar 105
  • las aves, éstas murieron de viejas, porque nadie quiso echarseencima la cruel responsabilidad de cocinar a unos seres con loscuales existía relación personal. Cuando dejó de cuidarse elgallinero y el olor atrajo a la policía, un amigo cercano de lafamilia se ofreció para masacrarlas. Era éste un hombronazomoreno con cuello de gladiador y grandes manos de obrero,quien había vivido por años en una extraña secta religiosa y sedecía que le habían lavado el cerebro y el corazón, privándolopara siempre de emociones humanas. El hombre entró al gallinerocon paso de torero y echó una mirada burlona a las somnolientasgallinas, dispuestas en el invariable semicírculo en que transcurríansus monótonas existencias. No sé lo que vio en sus miradas. Salióretrocediendo, esta vez con paso de patinador en hielo, y pidiópapel de periódico y goma de pegar. Pasó la hora siguientefabricando unos cucuruchos de papel para cubrir las cabezas delas gallinas, así no tendrían que presenciar el asesinato sistemáticode sus compañeras mientras aguardaban su turno. Una vez quetodas las aves fueron debidamente encapuchadas, escogió laprimera al azar y se la puso bajo el brazo. Alguien le habíaexplicado el procedimiento: darle media vuelta al cuello y tirar dela cabeza con un movimiento brusco. Así lo hizo, después demuchas vacilaciones y dos cigarrillos, pero lo traicionó su propiafuerza y, ante su horror, le arrancó la piel de la cabeza a su víctima.Con un grito visceral soltó a la desdichada, que corría aleteandoen sus últimos estertores de agonía. Para no verla sufrir más, lacogió de las patas y la azotó contra el suelo, mientras el resto delas gallinas volaban ciegas con sus cucuruchos de papel. Nuestromatarife salió del gallinero con una pulpa ensangrentada entre lasmanos, dio dos pasos de borracho y cayó inerte. No volvió acomer ave por diez años. Las otras gallinas, libradas de su horriblesuerte, murieron plácidas a su debido tiempo, algunas tanancianas que ya no tenían plumas y vagaban desnudastambaleándose por el patio. Esta experiencia me demostró que serequiere un carácter especial para criar su propio alimento.En casa de mi abuelo compraban pavos y un cabrito en setiembrey los engordaban para degollarlos en Navidad, tarea que 106
  • ejecutaba sin asomo de mala conciencia la cocinera. Hasta el díade hoy esa mujer aparece en mis pesadillas con sus cuchillosensangrentados. Por muchos años no pude probar la cenanavideña; esos pavos rellenos y ese chivato asado habíanrecreado durante meses nuestra infancia, eran parte de la familia,devorarlos equivalía a servir a Barrabás, el perro de la casa,rodeado de vegetales y patatas sobre una gran bandeja. (Dehecho, en muchas partes de Asia crían perros para comérselos, mehan asegurado que los cachorritos son una delicia. No tendrían porqué no serlo.)Panchita tiene menos escrúpulos que yo respecto a los animalesdomésticos y es una experta en la preparación de toda clase deaves. En más de una ocasión he visto sobre su mesa un pavointacto, dorado y aromático, reposando entre manzanasacarameladas en una fuente de plata, al cual ella, en el momentocrucial, le quita cuatro mondadientes estratégicamente colocadosy entonces, ante el asombro de los comensales, cae la piel enteray aparece la carne cortada en lonjas perfectas. Su receta para elgallo es infalible. Ese animal, duro como caucho, puede hervir porhoras sin rendirse, por eso mi madre prepara su célebre coq au vincon la gallina más tierna del mercado. Codornices y perdicestambién pasan de vez en cuando por su mesa, unos pájaros deinsignificante aspecto, cuya sustancia no he llegado a probar: medoy por vencida cuando me canso de escupir sus huesitos delástima. El ganso y el pato no los recomiendo, flotan en su propiagrasa y es un enredo cocinarlos en casa, pero Panchita insistió enincluir una de sus recetas porque estas aves son afrodisíacas. Si espor eso, 107
  • también deberíamos tener una de cóndor... El faisán, en cambio,lo omitimos de mutuo acuerdo porque con plumas esimpresionante, pero sin ellas parece un pollo patético, por eso enlos banquetes del Renacimiento lo presentaban con penachos deplumas tapándole el rabo y la cabeza. En la vida moderna no haytiempo para tales refinamientos. Si va a pasar la tarde poniéndoleal pájaro las plumas que le arrancó para hornearlo, no tendráánimo después para gozar de su efecto afrodisíaco. SusurrosEl hombre está más cerca del mono que la mujer, no me cabe lamenor duda. Son más peludos, tienen los brazos más largos y enellos el impulso sexual empieza por la vista, herencia de susancestros, los simios, a quienes la hembra llama durante el períodode celo con un cambio notable en sus partes íntimas, que seinflaman y adquieren la morbosa apariencia de una granadamadura. Por alguna razón, esto es como un semáforo para los 108
  • machos, en caso que anden distraídos. Entre los humanos elestímulo visual es igualmente irresistible, eso explica el éxito de lasrevistas con mujeres semidesnudas. Se ha intentado explotar elmismo negocio editorial dirigido al público femenino, pero lasimágenes de muchachos bien dotados desplegando sus encantosen páginas a todo color han resultado un fiasco; las compranhomosexuales, más que mujeres. Nosotras tenemos el sentido delridículo más desarrollado y además nuestra sensualidad está ligadaa la imaginación y a los nervios auditivos. Posiblemente la únicamanera de que las mujeres escuchemos es si nos susurran al oído. Elpunto G está en las orejas, quien ande buscándolo más abajopierde su tiempo y el nuestro. Los amantes profesionales, y merefiero no sólo a los legendarios, Casanova, Valentino y JulioIglesias, sino también a cantidades de hombres que coleccionanconquistas amorosas para probar su virilidad por el número, ya quepor la calidad es cuestión de suerte, saben que para la mujer elmejor afrodisíaco son las palabras. Los latinos han elevado la lisonjaamorosa a la categoría de arte, gracias a la riqueza incomparablede nuestros idiomas y al inagotable repertorio de canciones,poemas, piropos y frases hechas que los pueblos germánicos oanglosajones jamás se atreverían a usar. De allí proviene la famadel amante latino, capaz de infundir tal calor con su labia, quetoda resistencia femenina se vuelve cera derretida. Es sabido, sinembargo, que suelen perderse en el entusiasmo de su propiaretórica y a la hora de la verdad rara vez saben usar aquellaslenguas de oro para caricias más atrevidas. Cyrano de Bergerac,aquel célebre hombre feo a una nariz pegado, enamoró con lamagia de sus versos a una mujer para que otro la disfrutara. Elamigo se colocaba bajo la luz de la ventana, mientras desde lassombras Cyrano recitaba las seductoras palabras destinadas aganar el corazón femenino. Sin embargo, el amor tiende trampasirónicas y el poeta se enamoró de ella tanto como ella del amigoafortunado, a quien el talento de Cyrano vestía con plumajeprestado. Mal juicio el de nuestro héroe. De haber murmurado susapasionados versos al oído de la muchacha, ella habría apreciadola descomunal nariz como un símbolo erótico. El ritual amoroso se 109
  • parece a las sorpresas de los cumpleaños infantiles: todo se reducea aumentar las expectativas. La finalidad es simple, el orgasmo enun caso y un par de chucherías de plástico o de caramelos en laotra, pero para llegar a ese punto ¡cuántos circunloquios serequieren!Dame mil besos, luego cien, después otros mil, luego cien más,luego mil, después cien; por fin, cuando hayamos sumado muchosmiles, embrollaremos la cuenta para no saberla y para que ningúnenvidioso nos pueda echar mal de ojo cuando sepa que noshemos dado tantos besos. —Roma clásica, Carta de amor de Cátulo aLesbia.Ah, el vicio de las palabras... Una vez escapadas de la boca nopodemos recogerlas. Y cuidado también con la palabra escrita,causa de incontables tragedias que podrían haberse evitado conun mínimo de prudencia. Conozco el caso de una esposa infiel,quien en un viaje escribió dos cartas de amor, una para el marido yotra para el amante. En el apuro de última hora confundió lossobres y las cartas llegaron cambiadas. En su ausencia se tomaronlas medidas necesarias y cuando ella regresó había perdido sufamilia y a su esposo, el único amor verdadero de su vida, el otroera apenas una diversión de los jueves a mediodía. El escándalofue de tal tamaño, que sin proponérselo terminó casada con elamante para acallar las murmuraciones. Pasó los últimos treintaaños de su vida lamentándolo.A la hora brutal del encuentro amoroso, las mismas palabras queempleadas en cualquier otro momento nos parecen groseras,tienen el efecto de atrevidas caricias. Todo está en murmurarlas. Ellenguaje describe, sugiere, excita: las palabras tienen el efecto deun embrujo. En la literatura erótica, cuya finalidad es enardecer lasangre y alborotar los deseos, caben eufemismos, pero notimideces. Nuestra sociedad de consumo ofrece palabrasexcitantes a través de servicios de sexo por teléfono. Una vecinamía, que pesa ciento diez kilos y tiene dos nietos, se gana la vidaen un servicio de éstos. Su trabajo consiste en descifrar las fantasíasde los clientes y, desde el otro lado de la línea, satisfacerlas con laintrepidez de sus frases. Se especializa en hacerse pasar por una 110
  • escolar de doce años, virgen atrevida y curiosa, con quien elcliente puede discutir sus más inconfesables caprichos.También en la comida el lenguaje es afrodisíaco; comentar losplatos, sus sabores y perfumes es un ejercicio sensual para el cualdisponemos de un vocabulario vasto, pleno de gracia, metáforas,referencias, humor, juegos de palabras y sutilezas. ¿Por qué lousamos tan poco? Las mejores páginas de Henry Miller no soneróticas, como se ha pregonado, sino sobre comida. Le sugerí a mivecina una variante de su oficio: un servicio de gula telefónica quelos golosos impenitentes y las personas a dieta, bulímicas oanoréxicas podrían usar. Uno llama y en vez de escuchar los jadeosindecentes de una chiquilla de doce años de nombre Serena oDesirée, recibe la descripción detallada de un buen estofado decordero. Los franceses, obsesionados con la buena vida, no hablande dinero o de política en la mesa, aunque tal vez lo hagan en lacama, prefieren opinar sobre los guisos y los vinos o simplementedisfrutar de su cena en silencio. En Francia se come y se hace elamor con parsimonia, saboreando ambos con religiosa gratitud. EnEstados Unidos, en cambio, se acuñaron las palabras snack yquickie, prácticamente intraducibles, la primera para definir esatendencia a devorar cualquier bocado de pie, con la mano y adeshora, y la segunda para el amor apresurado. Ese pueblotodavía padece de cierta premura adolescente, pero no se puedegeneralizar. Me han contado que los mejores amantes del mundoson los judíos norteamericanos divorciados de Nueva York. De algoha de servir la obsesión con la madre...No es lo mismo pelar un camarón y tragárselo sin ceremoniaalguna, que quitarle la cáscara con placer sibarita comentando sucolor, su forma, su delicado aroma y hasta el crujido de la cáscaraal mordisquearlo.El beso debe ser sonoro. Su sonido, ligero y prolongado, se elevaentre la lengua y el borde húmedo del paladar, producido por elmovimiento de la lengua en la boca y el desplazamiento de lasaliva provocado por la succión.Un beso dado en la superficie de los labios y acompañado por unsonido como el que hacemos para llamar a un gato, no da ningún 111
  • placer. Tal beso está bien para los niños, o para las manos. El besodescrito antes, y que pertenece a la copulación, provoca unavoluptuosidad deliciosa. Te corresponde aprender la diferencia.De El jardín perfumado, traducido al inglés por sir Richard Burton, en 1886.La descripción se aplica casi textualmente al placer de tomar unasopa afrodisíaca, digamos de mariscos, saturada de aromas ysabores del mar. En una mesa de etiqueta nadie serviría este tipode plato, porque no se puede atacar con elegancia y sin ruido,como exigen los buenos modales europeos —no así en otras partesdel mundo, donde un eructo a tiempo se considera unaagradecida expresión de contento— pero es perfecta para losamantes en la intimidad. Esa sopa consagrada merece los mismossonidos entusiastas de los besos del jeque Nefzawi en El jardínperfumado.La música también contribuye a hacer de la comida unaexperiencia sensual, por eso resulta abominable el espectáculo dequienes se sientan a la mesa con el barullo de un partido de fútbolo de las malas noticias por televisión. En los banquetes de antañono faltaban los cuartetos de cuerda en un balcón animando lacena con sus melodías. ¿Existe realmente la música erótica? Éste esun tema muy subjetivo, en discusión 112
  • desde hace siglos, pero hay ciertos instrumentos y ritmos sugerentesque invitan al amor. El repertorio es vasto, desde ciertascomposiciones españolas, con su inconfundible toque árabe ygitano, sus crescendos y grandes finales que imitan la progresióndel encuentro sensual entre dos amantes y el estallido final delorgasmo, hasta la música oriental, con sus profusión de quejidos ymurmullos; el jazz, que es caricia y lamento; los ritmos caribeños, lascanciones románticas y, para los entendidos, incluso algunas ariasde ópera. En cierta ocasión, escuchando a Plácido Domingo en elMetropolitan Opera House una matrona respetable, sentada a milado, emitía arrullos de paloma y se retorcía de tal manera, queotro amante del bel canto la hizo callar. La señora recuperó lacompostura por unos segundos, pero cuando el célebre tenorlanzó un prolongado do de pecho, ella se puso rígida en su sillón,los ojos se le voltearon, comenzó a darse mordiscos en las manos ya lanzar unos breves chillidos de perdición, ante el bochorno detodos los presentes, incluso algunos miembros de la orquesta. Elúnico inmutable fue Plácido Domingo, quien prosiguió con suinterminable do de pecho hasta que la dama en cuestión quedóplenamente satisfecha. El gusto por la música es muy personal y no 113
  • todos asociamos las mismas piezas musicales con las mismasimágenes o recuerdos. A menudo me he preguntado qué placeresextraordinarios renacían en la memoria de aquella señora en laópera... ¿un intrépido profesor de canto, tal vez? Frank Harris (1856-1 931), en Mi vida y mis amores, detalla, con minuciosaprecisión de notario, todos los encuentros eróticos de su vida, másde dos mil, según afirma, aunque en este campo la exageraciónde los interesados suele adquirir proporciones alucinantes. Entre susexperiencias, cuenta una de su temprana adolescencia, cuandoaprovechó un descuido del profesor de órgano para explorar conmano atrevida bajo las faldas de su compañera de estudios ydescubrir, maravillado, que más arriba del borde de la mediahabía una región caliente y suave:Mi curiosidad era más fuerte incluso que el deseo y palpé su sexopor todas partes y se me ocurrió la idea de que era como un higo.Nada muy original; frutas y flores son las metáforas más usadas enla literatura erótica de todos los tiempos para describir esas zonasencantadas.En el caso de la comida los sonidos también pueden serafrodisíacos. Tengo pésimo oído, soy incapaz de tararearCumpleaños feliz, pero puedo evocar sin vacilaciones el chispeardel aceite al freír la cebolla; el ritmo sincopado del cuchillopicando verduras; el borboriteo del caldo hirviente donde dentrode un instante caerán los desdichados mariscos; las nueces alpartirlas y la paciente canción del mortero moliendo semillas; lasnotas líquidas del vino al ser escanciado en las copas; el chocar delos cubiertos de plata, el cristal y la porcelana en la mesa; elmurmullo melodioso de la conversación de sobremesa, los suspirossatisfechos y el casi imperceptible crepitar de las velas queiluminan el comedor. Estos sonidos tienen para mí un efecto casitan poderoso como la voz de Plácido Domingo para esa buenaseñora en la ópera. 114
  • Una noche en EgiptoMi amiga Tabra, quien inspiró el personaje de Tamar en mi novelaEl plan infinito, es en la vida real una viajera incansable y valiente.A veces se pierde por semanas y, cuando empiezo a temer que sela tragó la selva amazónica o se desbarrancó en el Himalaya, mellega por correo una manoseada fotografía de una aldea en IranJaia. Tabra, vestida de gitana, cubierta de pulseras y collares,aparece rodeada de mujeres desnudas y hombres pintarrajeadosenarbolando lanzas, que como única vestimenta llevan calabazascubriéndoles el pene. Cuando regresa trae grandes bultosmarineros repletos de tesoros: telas de los Andes, máscaras deÁfrica, flechas de Borneo, cráneos humanos labrados del Tíbet.Trae, sobre todo, inspiración para su trabajo. Los diseños de susjoyas son una verdadera celebración de la fuerza, belleza y valorde las mujeres en remotos rincones de la Tierra: mujeres del desiertode Rajastán en India, de la jungla en Nueva Guinea, de las aldeasindígenas en Sudamérica, todas unidas por la aspiración común deser bellas y adornarse.Ésta es una carta que me envió en uno de sus viajes en 1990:Estoy en alguna parte del bajo Egipto, necesitaría un mapa parasaber exactamente dónde... Llegué aquí desde el Cairo porquealguien me dijo que era interesante, pero olvidé por qué, no se quéesperaba encontrar en este lugar, tal vez una pequeña aventura.Ya sabes que no viajo de manera científica, prefiero guiarme por laintuición. Se me olvidan fechas, nombres y lugares, apenas mequeda una vaga impresión general, formas y colores que despuésaparecen en mis diseños. En el aeropuerto se me acercó unhombre joven y se ofreció para guiarme. Moreno, guapo, con unasonrisa luminosa y enormes ojos negros, el tipo de hombre que meatrae a primera vista. En Egipto una mujer no puede andar sola sinun guía, no la dejan en paz; acepté porque ese joven me inspiró 115
  • confianza. Le expliqué mi oficio y le pedí que me llevara a verartesanía, piedras preciosas, cuentas para mis joyas. Mahmouddecidió conducirme al único hotel del pueblo para dejar mismaletas y luego llevarme a una pequeña aldea nubia en el límitedel desierto. Así lo hicimos y pronto me encontré en undestartalado automóvil rodeada por cuatro parientes de mi guía,que se sumaron a la expedición. Estoy segura que tú no lo habríasaprobado, Isabel... Me pasó por la mente que no era muy buenaidea pero ya era tarde para retroceder y esos hombres eran tanamables y parecían tan contentos de practicar su inglés conmigo,que descarté mis temores.Fue un viaje agotador, al cabo de unas dos horas vislumbramosuna pequeña aldea blanca brillando contra la arena infinita.Mahmoud anunció que habíamos llegado a la casa de su abueloy condujo el coche a un recinto amurallado que se extendía pormás de un kilómetro, según me explicó. Dentro de los muros debarro seco pintado de azul y blanco había diversas habitaciones,era evidente que allí vivía una familia numerosa. Una pequeñamuchedumbre salió a recibirnos y observarme con curiosidadprimos, tíos, hermanas, sobrinos, muchos niños... ¡Qué confusión!----Bienvenida a nuestra casa. Usted es la primera personaextranjera que pisa esta propiedad----dijo Mahmoud.Pensé que con un poco de suerte, esa podía ser la aventura queyo deseaba. Las mujeres, vestidas de negro y algo tímidas alprincipio, me trajeron dátiles y otras frutas en grandes bandejas yme invitaron a sus casas. Una joven me llevó hasta un arcón paramostrarme su ajuar de novia, todo bordado con un diseño de hojasy flores entrelazadas, que había demorado años en hacer. Otraquiso que viera su máquina de coser y una tercera la gran neverablanca instalada al centro de la sala, el más preciado objeto.Afuera el sol pegaba despiadado, pero entre las paredes de barroel ambiente estaba fresco; una música dulce y melancólica veníade alguna parte y podía oír los cánticos musulmanes de unamezquita cercana. Las mujeres no se cansaban de estudiar mispulseras y acariciar mis brazos, maravilladas de mi piel blanca y elcolor de mi cabello, fue inútil tratar de explicarles que es teñido: 116
  • ellas no hablaban inglés, ni yo árabe. También yo estudiaba sustatuajes y sus adornos de plata, mientras desde cierta distancia loshombres me miraban insistentes, cuchicheando y riendo sindisimulo. Todos los ojos se clavaron en mí cuando abrí la cartera,saqué un espejo y me pinté los labios. Se instalaron en una sala conrígidos muebles alineados contra la pared y fotografías decasamientos y de antepasados coloreadas a mano; las mujeressirvieron té y limonada a los hombres y a mí, pero no se sentaroncon nosotros. Mi guía me dijo que él tenía amigos poderosos enEgipto: cualquier cosa que yo necesitara él podía conseguirla, mifelicidad era lo único que importaba, deseaba que estuvieracontenta en su país y tuviera muchas aventuras ¿no era eso lo queyo buscaba? Se rió y los otros nombres rieron también. Sentí que susojos me quemaban; el calor y el cansancio del viaje se hacíansentir, necesitaba un baño; quise volver al pueblo y a mi hotel,pero tampoco podía ofender a mis anfitriones. Me puse de pie conla intención de despedirme. Noté que los hombres intercambiabanseñas, pero no supe interpretarlas, y me di cuenta que las mujeresse habían retirado una a una, discretamente, dejándome sola. Medirigí a la puerta, afuera había caído la tarde y empezaba arefrescar, calculé que antes de media hora sería de noche y que elcamino de vuelta al pueblo era largo. Salí con paso decidido,apartando a los hombres que se ponían por delante. EntoncesMahmoud y los demás me siguieron al automóvil y, después dediscutir un rato, subieron dos delante y me pusieron atrás, apretadaentre los otros dos. Sentía sus alientos en mis mejillas, sus piernascontra las mías, sus manos tocándome los hombros, los codos, lablusa. Crucé los brazos sobre el pecho.----Es hora de volver a mi hotel----insistí.----Sí, claro que sí----replicó Mahmoud siempre sonriendo----,pero antes queremos mostrarle las dunas.La noche se dejó caer de súbito. El perfil del desierto iluminado porla luna era extraordinario. El camino estaba oscuro y conducíamossin luces; el chofer las encendía cuando sospechaba que veníaotro vehículo en dirección contraria, encandilándolo. Tampocomantenía su canal, íbamos zigzagueando de un lado a otro, pero 117
  • lo mismo hacían los escasos coches que se nos cruzaron. Tuve laimpresión que viajamos por un rato muy larqo y dábamos vueltasen círculos pasando varias veces por el mismo grupo de palmerasy las mismas dunas, pero ya no estaba segura de nada, es fácilperder el rumbo en el desierto.----Estoy muy cansada, Mahmoud, quiero regresar a mi hotel----dije con toda la firmeza posible.----¡Pero si no ha comido nada aún! ¿Qué pensará de nuestra hos-pitalidad? Antes debemos ofrecerle de cenar en mi casa, como esla costumbre.----No, muchas gracias.ara----Insisto. Mi madre ha pasado la tarde preparando comidapara usted.Entonces comprendí que estábamos de nuevo ante el mismo murode barro pintado de azul y blanco, cruzando el mismo portón,ahora iluminado por dos faroles de aceite. El resto estabacompletamente oscuro:se había cortado la electricidad en la aldea, me explicaron. A lolejos titilaba la luz trémula de otros faroles o pequeñas fogatas. Nosdetuvimos ante una de las casas, bajamos y pude por fin estirar laspiernas, estaca mojada de transpiración a pesar del aire fresco dela noche. Los cuatro hombres empezaron a hablar al mismotiempo, discutiendo y gesticulando como si estuvieran enojados,pero no entendí ni una palabra de lo que decían. Por último, tres 118
  • de ellos desaparecieron y Mahmoud me tomó por un brazo,disculpándose por la falta de luz, y me guió por la casa ensombras. Pasamos de un cuarto a otro, recorrimos pasillos que meparecieron interminables, se cerraban puertas a mi espalda, oíapasos y murmullos, pero no vi a nadie. A veces tropezaba con losdinteles y los muebles, pero mi anfitrión me sostenía con firmeza,aunque también con cierta gracia. Llegamos a una habitaciónapenas alumbrada por dos velas pequeñas casi consumidas,donde había una mesa y dos sillas, una junto a la otra. En el aireflotaba un aroma sutil de incienso mezclado con el de la comida ylas especias.----¿Dónde está el resto de la familia? —pregunté.----Ya comieron, estamos solos----replicó Mahmoud retirando la sillapara mí. Me senté, oprimida por la angustia.Sobre la mesa había varias fuentes cuyo contenido era imposibledistinguir en la débil luz de las velas, Mahmoud tomó un plato y mesirvió.----¿Qué es?----Carne.----¿Qué clase de carne?----Hervida.----¿Qué clase de carne hervida?Se tocó el estómago y las costillas en un gesto vago. Necesito verlo que como, especialmente cuando se trata de carne; me gustaexaminar todo cuidadosamente antes de metérmelo a la boca,pero estaba muy oscuro. Mahmoud sacó porciones de las otrasfuentes y las describía al ponerlas en mi plato: pescado del Nilo,queso de cabra, aceitunas negras, higos maduros, huevos,berenjenas frotas, una pasta de garbanzo, yogur. Me lavé lasmanos en un tazón de agua con limón y Mahmoud me las secócon un paño, sus gestos eran lentos como caricias. Las retiré condemasiada brusquedad, tal vez lo ofendí. Probé un bocado y megustó, la carne era de cordero, bien sazonada, tan blanda que sedeshacía antes de mascarla. El hombre, sentado tan cerca que surostro casi tocaba el mío, me observaba comer y comentaba migran belleza. Una vez más me aseguró que él era mi amigo en su 119
  • país, que debía considerarlo mi novio egipcio. Yo nada decía,pero me corría el sudor por la espalda y me temblaban las rodillas.La comida, sin embargo, estaba exquisita y el té----tibio y muydulce, con undejo de menta o de jazmín----era refrescante. Mahmoud tomó unaaceituna y me la dio en la boca, era un poco amarga, perodeliciosa.Luego puso queso y pasta de garbanzos en un trozo de panárabe, comió un poco él y luego me lo pasó, sonriendo encantadocuando lo recibí. El olor del pan recién horneado, aún tibio,mezclado con la fragancia de los guisos, las velas de cera y elincienso era tan intenso que cerré los ojos. Me sentía agobiada,con todos los sentidos exaltados. En voz baja, casi en susurros, élrecitaba una letanía comparándome con la luna y las estrellas deldesierto; mi piel, dijo, era como marfil, nunca había visto una pieltan suave y blanca.----Debo regresar a la ciudad...----¿Tiene un novio en América? ¿Un marido tal vez?--- Sí, tengo un novio muy celoso.¿Cómo no serlo? Yo no dejaría que ningún nombre posara susojos en usted, viviría para amarla y complacerla ¿Por qué esenovio la deja viajar sola?----Ya es muy tarde, Mahmoud, por favor lléveme de vuelta a mihotel.----Pruebe estos vegetales, son de la huerta de mi madre, cocina-dos por su propia mano...Era un guisado de berenjena, distinguí el aroma de nuez moscaday canela, una mezcla exótica. Me serví otra cucharada y algo másde cordero, midiendo por primera vez el tamaño de miimprudencia. Nadie sabía mi paradero, nadie me había visto salircon esos hombres rumbo al desierto, yo podía desaparecer sindejar huellas. Mahmoud me escanció más té. El sonido del líquidoal caer en el vaso era nítido como notas de un instrumento decuerda en el inmenso silencio de la casa oscura. Una de las velasterminó de consumirse en un charco de cera derretida.----¿Ha sido éste un buen día?, ¿un día memorable?, ¿lo ha 120
  • pasadobien?----Quiso saber mi anfitrión, siempre en mi oído.----Sí, gracias, pero ahora me voy.Intenté ponerme de pie, pero me retuvo, casi abrazándome. Unavez más me envolvió con su voz melodiosa describiendo mibelleza, comparándome con las huríes del paraíso de Alá y conestrellas del cine, y asegurándome que no se cansaría nunca demirarme, que podría pasar su vida entera extasiado ante unamujer como yo. Me estaba tomando el pelo, supongo, pero quisecreerle, sus palabras eran balsámicas, nadie me ha dicho nuncaesas cosas. Y seguía hablando y hablando, siempre en el mismotono. ¿Acaso yo no deseaba que él también lo pasara bien?,¿Que éste fuera también para él un día memorable? Su mano seposó en mi cuello y un largo escalofrío me estremeció. Mahmoudinsistió que la cena no había terminado, aún faltaban los dulces.Con gran delicadeza deslizó un pastelillo de pistacho y miel en miboca, sin dejar de acariciarme el cuello, jugueteando con miscollares y aretes, murmurando halagos en su inglés forzado. Pruebeesta delicia turca, suplicó. Era suave, dulce, perfumada a rosas.¿No le apetece fumar?, ¿un poco de hachís, tal vez? La llama dela última vela vaciló unos instantes y luego se apagó del todo. Porla ventana vi la luna alumbrando la noche egipcia. Tomé otrodulce y lo mordí, voluptuosamente... Pecados de la carneHay muchos vegetarianos en este mundo que, a pesar de su colorlívido y su ánimo atribulado, sobreviven y se reproducen de lo másbien. Por otra parte, hay quienes creen a pie juntillas que sólo untrozo de carne, en lo posible goteando sangre, es el único alimentoseguro. Los pueblos cuya dieta contiene muy poca carne, son losque tienen la más alta explosión demográfica y los que hancultivado con más esmero el arte del erotismo, por eso tengo serias 121
  • dudas sobre el verdadero poder afrodisíaco de la carne demamífero. Pero debo mencionarla, en vista de que tantos textosserios prueban lo injustificado de mis dudas. En todo caso, estosplatos son más pesados y con el estómago lleno y en plena laborde digestión, pocos pueden hacer alarde de proezas amatorias. Silos incluye en su menú, sirva porciones pequeñas.Animales de caza (ciervo, jabalí, liebres, etc.) En Nairobi existe unfamoso restaurante donde sirven toda clase de animales de caza,incluso algunos en vías de extinción. Favoritos del menú son losfiletes de búfalo, elefante y avestruz. A menos de contar con uncazador en la familia, de esos que amanecen con la escopeta alhombro, sáltese esta parte, no es para usted. Si lo tiene, procureque no siga cazando, es un deporte malvado, pero si no lograevitarlo y una bestezuela perforada de perdigones aterriza sobre lamesa de su cocina, empiece por colgarla patas arriba por un parde días en un lugar fresco y seco, porque la carne es más sabrosay tierna cuando está a punto de podrirse, justo antes que lapicoteen los pájaros del vecindario y aparezcan los primerosgusanos (faisandé, dicen los franceses con más delicadeza).También he oído que se debe usar guantes de goma al desollarlos,porque los cadáveres de animales salvajes suelen contagiarinfecciones, y además hay que cocinarlos afondo, para evitartriquinosis. Me pregunto si con tales inconvenientes vale la penadegustar una de estas bestias que no venga frigorizada... Consigaanimales de caza en el mercado, limpios y listos para cocinarlos.¿Ha visto desollar una liebre? Es un espectáculo deprimente.Vacuno La parte más delicada y fácil de digerir es el filete. Lositalianos sostienen que la carne cruda es erótica y suelen servirlacortada en torrejas muy finas, casi transparentes con un nombrepintoresco: carpaccio. La idea de la carne cruda es muy antigua,sólo que antes no se conocían sus propiedades eróticas. Lashordas tártaras que invadieron Europa en tiempos del Imperioromano ya la preparaban: ponían los trozos entre el caballo y lamontura y galopaban el día entero, hasta reducir la carne a unapulpa negra de machucones y salada de sudor. Eso dio origen a loque hoy llamamos tártaro (carne cruda molida sabiamente 122
  • aliñada y con una yemacruda encima), que se presta para presentar en los platos enformas traviesas, así como para otros juegos sensuales.Cabra El macho cabrío representa la energía sexual masculina,pero su carne es dura y de fuerte olor. Este animal tiene el curiosohábito de revolcarse en su orina para atraer a la hembra, ¡típicaidea masculina! En vista de ello, los humanos preferimos comernoslas crías tiernas, en pleno estado de encanto e inocencia, pero nosigo con este tema porque Robert Shekter está mirando porencima de mi hombro. (Robert ama tanto a estas bestias, quetiene una granja en los montes alpinos donde acoge cabrasancianas o maltrechas. A su muerte pienso hacer un gran asado einvitar a todos mis editores.)Conejo Es el hermano tonto de la liebre, un animal peludo y tímidoque cuando está vivo provoca simpatía inmediata, pero cocinadotiene el aspecto equívoco del gato de la familia. Tiene un olorfuerte, por eso hay que lavarlo por dentro y por fuera con aguacon vinagre, luego se enjuaga, seca y se perfuma con limón antesde cocinarlo.Cerdo y cordero Olvídelos, no son afrodisíacos.Criadillas Desde tiempos inmemoriales los testículos de algunosanimales tienen Jama de estimulantes. Las mujeres no los comen.Los hombres sí, pero les dan tiritones cuando relacionan elcontenido del plato con su propia anatomía. Freud tiene unnombre para ese complejo, pero no lo recuerdo. En Asia prefieren 123
  • los de mono, en América los de toro, en otras partes los de corderoy macho cabrío. En Estados Unidos se llaman ostras de montaña(Rocky Mountain oysters). Bien cortados y cocinados no parecen loque son, pero de todos modos no lo diga hasta después que susinvitados los hayan tragado.Hígado y riñón El riñón de vacuno o cordero es plato habitual enlos menús de cualquier restaurante francés o español, y salva deldesastre a la cocina inglesa con el facoso steak and kidney pie,una de las pocas recetas originales de la Gran Bretaña quepueden comerse por placer y no sólo por absoluta necesidad.Antiguamente se creía que el centro de la energía y la vida era elhígado, no el corazón, como suponemos ahora, por eso al hígadode ciertos animales se le atribuía poder como estimulante sexual.No a todo el mundo le gusta. Venden extracto en píldoras en lastiendas de medicina natural, para quien desee el beneficio sinpasar el mal rato de masticarlo. En una novela de Philip Roth,Portnoys Complaint, el joven protagonista se masturba con elhígado crudo que su madre tiene reservado para la cena; pero noes necesario llegar a tales extremos, hay otras maneras de aliñarlo. InclasificablesTortuga Es un animal de mar, pero me cuesta incluirlo entre losmariscos o pesca- dos. Yo tengo una tortuga de tierra en mi casa.Es una criatura sin la menor gracia, con una actitud demasiado zenpara mi gusto, por la cual no siento ninguna simpatía especial,pero que tampoco merece terminar en la sopa. Y aunque eseaberrante plan me pasara por la mente, sería difícil llevarlo a cabo,porque la tortuga vive escondida en sitios inimaginables y sóloaparece de vez en cuando, como un lento fantasma. La sola ideade aprovecharuna distracción suya para descabezarla de un machetazo yextraer el cuerpo de su caparazón, me revuelve el estómago. Porsuerte se vende cortada en cubitos y enlatada. La carne verdosaes fea —parece medio podrida— pero se considera más sabrosa yrefinada que la blancuzca. En Taiwan hay restaurantes donde 124
  • tienen tortugas en acuarios y serpientes en cajas. El cliente escoge,el cocinero las decapita en su presencia y vierte la sangre en unlicor fuerte con azúcar. Mientras el cliente bebe este cóctel, elcocinero prepara la tortuga en sopa o la culebra asada, platillostan afrodisíacos, que a menudo hay piezas disponibles en el mismorestaurante —con mujeres incluidas en el menú— para quemar lascalorías.Venus, la diosa del amor, fue representada cabalgando sobre unatortuga; la cabeza erguida del animal simbolizaba un falo. AAfrodita Torne, patrona de las prostitutas en la antigua Grecia, laacompañaba un ganso, cuyo largo cuello era una alegoría,bastante optimista, del miembro masculino. Y Leda abrazada a sulascivo cisne... En todo caso, me parece que se ha estiradodemasiado la mitología. En el Oriente la carne de este animal esmuy apreciada por sus virtudes estimulantes y en la antigüedadera plato obligado en la corte de China: se suponía que, como lasopa de nidos de golondrina, podía encender los apetitosdecadentes del emperador. A propósito, los nidos estos seconsiguen en unas cuevas donde cierta clase de golondrinasponen sus huevos, especialmente en Malasia. Las aves los hacencon algas marinas aglutinadas con una secreción parecida a lasaliva. Para cosecharlos frescos, los nativos trepan en la oscuridadlas rocas resbalosas, apoyándose en palos de bambú. Arriesgan nosólo partirse la nuca en una caída, sino también tropezar conbichos venenosos y golondrinas enfurecidas, pero el negocio eslucrativo porque hay mucho varón inseguro de su virilidad en elmundo. Los nidos se limpian, comprimen y empacan antes demandarlos a los mercados de Asia, donde los clientes paganverdaderas fortunas por unos pocos gramos de este dudosoafrodisíaco.Caracol No sé por qué son tan apreciados, vivos tienen un aspectorepugnante y cocinados saben a ajo y tierra. La fama de eróticosles viene porque semejan al clítoris, que asoma y desaparece deentre los pliegues femeninos, pero esa metáfora me resultaofensiva. Yo no tengo nada que parezca un caracol en mi cuerpoy creo que la mayor parte de mis amigas, tampoco. 125
  • Rana Sólo se comen las patas, que saben a pollo desabrido, poreso las abruman de aliños. Cuando estaba en la escuela me tocó,como a tantos desafortunados niños, descuartizar estos batraciosen la clase de ciencias para comprobar no sé cuál teoría sobre lascorrientes eléctricas. Parece que después de muerto, el bichoseguía saltando, pero no pudimos verificarlo. Pasé la nochesentada en mi cama mirando la oscuridad y pensando en lahorrible experiencia que me aguardaba al día siguiente. Lleguétemprano a la escuela, entré sigilosamente al laboratorio, me robélas ranas y las solté en el jardín. Si usted es de corazón delicado,compre las patas de rana peladas y listas para usarlas (al menoscuatro por persona, o sea dos animalitos asesinados por cadacomensal), porque si va a decapitarlas, cortarles las patas,desmembrarles las piernas y arrancarles la piel, lo más probable esque quede con náuseas y mala conciencia por una semana. Enese caso el valor afrodisíaco de este plato será nulo. El GigolóLos hombres mantenidos pertenecen a una tradición tan antiguacomo las concubinas y las hetairas, pero más callada. Estapráctica, bastante más común de lo que suponemos en este ladodel mundo, llegó a ser parte de la cultura en Asia, donde por sigloslas damas linajudas han empleado jóvenes, apenas disimuladosbajo el título de sirvientes, para satisfacer sus íntimos caprichos.Desde la invención del automóvil, el cargo más común para elgigoló fue el de chofer. En las últimas décadas estos mantenidos,como las geishas, están siendo exterminados por la vorágine delcapitalismo y en su lugar han surgido los llamados profesionalesindependientes. Y sin ir tan lejos, en el siglo XIX el amante oficial,tolerado por el marido siempre que fuera discreto, tenía un nombre 126
  • en Italia: cicisbeo. ¿Y por qué no? Los matrimonios no eranentonces exabruptos románticos, sino arreglos económicos ysociales. El amor no era parte del trato.Una se casa para odiar. Por eso es preciso que un verdaderoamante no hable nunca de matrimonio, porque ser amante esquerer ser amado y querer ser marido es querer ser odiado,escribe en pleno siglo XVII Madeleine de Scudéry. Si los maridostenían amantes —maîtresse en Francia— y muchos tenían unaretahila de hijos ilegítimos, en justicia sus esposas podían buscaramor en otros brazos.Hoy día cualquier mujer capaz de pagar este tipo de serviciopuede contratar por unas horas un amante experto que legarantice placer, higiene y reserva absoluta. Estos jóvenes,generalmente bisexuales, están entrenados en oficios eróticos quela mayor parte de los maridos no logra siquiera imaginar. Sus vidasgiran en torno al instrumento de su arte: el cuerpo, que debenpreservar sano y atrayente. Libres de los afanes del trabajo, deldinero pacientemente habido y por lo tanto escaso, así como dela vanidad del poder o los tormentos de una conciencia culpable,destinan su energía y su tiempo a la sagrada ocupación de losplaceres sensuales. Y digo sagrada porque se remonta a la filosofíataoista, en la cual la relación sexual entre dos personas simboliza launión entre los dioses en el acto de crear el universo, aunque dudoque los gigolós que andan sueltos por Japón o cualquier otro lugardel mundo tentando a las señoras hayan oído hablar del Tao ni decosa que se le parezca.Mi buen amigo Miki Shima, el ilustre doctor japonés al cual recurroante la necesidad de curar dolencias o averiguar lo exótico,sostiene que estos modernos prostitutos de su país suelenmemorizar buena parte de los singas, antiguos manuales eróticos,llamados libros de almohada, porque se guardaban en las cajasde madera lacada que las damas elegantes usaban para apoyarla nuca en la noche sin desarmar el peinado. Las ilustraciones delos singas resultan brutales para quienes no están familiarizados conellas: parejas enredadas en ropa, con laboriosos peinados,expresión de placidez casi idiota en los rostros y provistas de 127
  • enormes genitales amenazantes, copulando en posturas de lo másinteresantes. Una vez que se acostumbra el ojo, los singas son muydidácticos. A pesar de que la mayor parte de las mujeres secontentan con dos o tres variantes clásicas, los gigolós asiáticos delujo están en capacidad de ofrecer el repertorio completo por elprecio adecuado: caballo galopante, flauta de jade, patos delmandarín, golondrinas aparejadas y otras acrobacias de nombresmás largos que no alcancé a anotar durante la conversación. Eldoctor Shima me recordó la importancia de la dieta paramantenerse en forma, lo cual en esa profesión es necesidadimperiosa, y me contó de un maestro de acupuntura de quien élmismo ha aprendido las técnicas más delicadas. El hombre havivido por más de cien años con la dentadura completa y el pelonegro, sin dejar ni un solo día de retozar con alguna muchacha fru-tal, gracias al ginseng, que toma a puñados y a una sopa fabulosacuya receta consiguió Miki Shima para estas páginas: SOPA AFRODISÍACA DEL MAESTRO DE ACUPUNTURAPara dos personas debe colocarse en una bella cazuela de barro,con la debida ceremonia: cuatro trozos de ginseng rojo de Corea,un cuarto de pollo trozado, dos cebollines picados, cuatrorebanadas de jengibre fresco, dos cucharadas de miso rojo oblanco. (En cualquier ciudad más o menos cosmopolita puedeconseguir los ingredientes en mercados orientales.) Ponga a fuegosuave hasta que el pollo se ablande, mientras lee un texto erótico,y al final agregue media taza de sake y seis langostinos crudos, quedeberán hervir sólo cinco minutos para que preserven su potencia.No sólo en Japón pueden las damas ofrecerse el lujo de unamante profesional por hora. Las ejecutivas en viajes de negociosen Europa y Estados Unidos también recurren a ellos, pero de esono se habla en voz alta. Los datos se pasan en susurros.Conocí a uno de estos gigolós en un hotel del aeropuerto deFrancfort, donde yo aguardaba una de aquellas conexiones deavión a la India que salen a horas furtivas. Supongo que laanécdota sería más sabrosa si hubiera sido un joven chino, conlustrosa cola de caballo negra y ojos rasgados, experto en las 128
  • prácticas eróticas del Tao, pero no tuve tanta suerte. En mi casofue un tipo buen mozo, rubio, de edad indefinida, con pantalónvaquero, una mochila a la espalda y una raqueta de tenis. Sus ojosclaros y su aire algo tímido me inspiraron confianza instantánea,parecía un joven universitario. Me preguntó en inglés de dóndevenía y al oír la palabra California sonrió encantado; enseguida meinformó que había nacido en Los Angeles y trabajaba comomodelo para pagar sus estudios. Buscamos una mesa y nosinstalamos a compartir un café y matar el tiempo charlando. Enmenos de diez minutos sugirió que tomara una habitación paradescansar, ya que aún tenía varias horas por delante antes de lasalida del avión, y me ofreció un masaje con aromaterapia y "algomás". Debo haberlo mirado con la blanda expresión de unaabuela inocente, porque volvió a encandilarme con otra de sussonrisas, esta vez sin asomo de timidez, y me aseguró que su tarifade trescientos dólares era la regular en estos casos. Me mostró sinaspavientos un papel que no alcancé a leer, porque no tenía mislentes a mano, pero creo que era el resultado de un examen desangre. No estoy habituada a caricias mercenarias y además mepareció un pecado gastar esa suma de dinero en fines egoístas,habiendo tantísima gente necesitada de caridad en este mundo,así es que decliné su ofrecimiento lo más gentilmente posible y medispuse, en cambio, a invitarlo a comer. Aproveché la ocasiónpara interrogarlo, primero con prudencia por temor a ofenderlo,pero después, cuando fue evidente el orgullo que él sentía por suoficio, con más atrevimiento. Mientras yo procuraba hacer durar misopa y él devoraba una langosta, me contó que no siempre susparroquianos eran mujeres. "En los aeropuertos se destapan los gayporque nadie los conoce. No te imaginas cuántos gerentes decorporaciones y padres de familia solicitan mis servicios", presumió.Prefería a las damas, a pesar de que exigían más dedicación ytiempo, dijo, porque le daban buenas propinas. Me confesó riendoque a menudo ellas no entienden las reglas básicas de este tipo detransacción, olvidan que pagan y se esmeran en causar buenaimpresión; algunas llegan al extremo de fingir placer para nodefraudarlo, engañifa que él debía desenmascarar de inmediato, 129
  • porque su reputación estaba en juego y no podía permitir que unaclienta lo envolviera en ternuras de madre y al final se fuerainsatisfecha. Pronto empezó a aburrirse conmigo y a pasear la vistapor el comedor buscando alguien con mejor disposición ypresupuesto que yo, entonces deslicé con disimulo un billete deveinte dólares sobre la mesa. Lo tomó con tanta elegancia, queme ruboricé por no haberle dado más. Quise saber cómo se lasarreglaba cuando le tocaba en suerte una persona desagradable,una de aquellas queno evocan tentación, sino arrepentimiento, y me respondió quecuando posaba como modelo ante las cámaras del fotógrafohacía su trabajo sin detenerse a analizar sus propias emociones.Esto no era diferente, aclaró, él ofrecía un servicio y la otra personalo compraba: una simple y limpia operación comercial. ¿Y si un díano te funciona... es decir, no puedes hacerlo?, le preguntéturbada. Me miró de reojo, con abierta sorpresa. Para él era comobailar: una destreza, no un impulso. Como ya entonces andaba yocon la idea de este libro en la mente, quise saber si usaba esti-mulantes para mantenerse en forma y confesó que todavía no,pero sus colegas de más edad vivían tragando píldoras y conocíauno que se inyectaba una medicina en el miembro, gracias a lacual podía ejecutar proezas de enamorado, aunque a veces laincomodidad era tan aguda que solía olvidar hasta su propionombre. Me explicó que su método para mantenerse en forma erasimple: trotaba y levantaba pesas porque sin flexibilidad y músculosno había futuro en esa profesión, fumaba marihuana pero nadade tabaco porque a muchos clientes americanos les molestaba elolor, no bebía alcohol durante su trabajo, evitaba la tensión y 130
  • pensaba poco, para no cansarse. O sea, era el compañeroperfecto para unas horas en un aeropuerto. ¿Y en cuanto a lacomida?, le pregunté. ¿Conocía acaso el poder afrodisíaco de losnidos de golondrina? No supo de qué le estaba hablando. Lemencioné mi infalible sopa de callampas salvajes, queadministrada con la debida frecuencia es un afrodisíaco celestial,pero aquel joven no tenía vocación por la cocina y pude ver queel diálogo comenzaba a aburrirlo. Antes que se levantara lepregunté por la raqueta de tenis. "Inspira confianza y si el negocioestá flojo cargo mis palos de golf, que son irresistibles", replicó.Saqué la cuenta que entre la langosta y las propinas más mehubiera valido pagar su honorario. Al menos tendría algoescabroso para contar... Pan, Gracia de DiosNo recomiendo hacer pan, puede convertirse en una pasiónpeligrosa. Hace algunos años compré una máquina sorprendentea la cual por un hueco se le introducía harina, levadura y agua, sele ajustaba un reloj y al día siguiente nos despertaba a la horaexacta la fragancia del pan recién horneado. Cómo sucedíaaquella transmutación, es algo que aún permanece en el misterio.Pronto las consecuencias fueron notorias en la cintura de losadultos y el rechazo inconmovible de los niños por alimentarse conproteínas o vegetales, sólo querían roscas, bollos, trenzas y otrasdelicias. En vista de ello decidimos retirar la máquina de la circu-lación. Estuvo abandonada en el garaje por varios meses, hastaque Harleigh, mi hijastro, el de los tatuajes mortuorios, tuvo la ideade cambiarle unas piezas, ajustarle un par de tornillos y usarla paraconvertir marihuana en galletas de chocolate, que vendía congrandes ganancias en la escuela. Ése fue mi único intento dehacer pan. Como la poesía, el pan es una vocación algomelancólica, cuyo primordial requisito es tiempo libre para el alma.El poeta y el panadero son hermanos en la esencial tarea de 131
  • alimentar al mundo.Si usted insiste en escribir versos y hacer sus propios panes, sálteseeste capítulo, pues no le calza. La gente que necesitaexperimentar todo, aunque sea una sola vez, tarde o tempranocae en la tentación de hacer pan. En esos casos sugierocompensar la deficiente calidad, natural en un principiante,dándole a los panes un aspecto divertido. Con ese fin le regalé ami madre un molde en forma de Il Santo Membro, como suelenllamar en Italia al órgano masculino, no sé si por arrogantes o porburlones. Sin embargo, después de hornearlo, el pan resultódemasiado abultado y mi madre no se ha atrevido a servirloporque teme humillar a los caballeros octogenarios que acuden asu casa a tomar el té. En la cocina erótica el pan es unacompañamiento indispensable —el trigo se considera afrodisíacoy es un símbolo de fertilidad— pero prepararlo consume horas queestarían mejor empleadas en la cama. Aconsejo comprarlo sinculpa en una buena panadería y renunciar drásticamente al artepaciente de amasar, porque no se puede abarcar tanto en estavida.En un cuento de Guy de Maupassant, la joven sirvienta de unacasa burguesa va con su canasto bajo el brazo a comprar el pande cada mañana. Por un ventanuco espía al joven panaderoamasando y se lleva consigo la imagen de sus anchas espaldas,sus brazos poderosos, la piel brillante de sudor y esas manossensuales sobando y sobando la masa con determinación deamante, tal como ella quisiera ser tocada. Y como es cuento deamor, su fantasía se cumple con creces. La vista de uno de esosgrandes panes campesinos me trae el inevitable recuerdo delpanadero de Maupassant y sus manos en la masa y en la carnefirme de la muchacha... Hay manos de manos, unas pesadas ytorpes, otras pequeñas y fuertes, las hay livianas y temerosas, otrasgrandes y gentiles, pero para hacer pan y para hacer el amor, loque importa es la intención que guía a la mano.En Chile el pan más popular se llama marraqueta y tiene forma devulva; en Francia, la baguette, fálica de aspecto, no lo es detemperamento: es modesta, confiable y nunca falla. Se consigue 132
  • en cualquier ciudad civilizada, aunque en ninguna parte resulta labaguette tan crocante por fuera y esponjosa por dentro como enParís. Si el menú indica otra variedad, no haga caso, con unabaguette siempre queda a salvo su reputación, excepto cuandose requiere un pan maleable para platillos exóticos, de esos que secomen con la mano. Su único inconveniente es que, como nocontienegrasa, se pone añeja en cuestión de horas, por eso en Francia lasdueñas de casa respetables la compran dos veces al día. Pero anadie se debe exigir tal dedicación; usted puede resucitar subaguette salpicándola con agua y calentándola en hornoconvencional por unos minutos. Si está fosilizada, remójela en lechey se la da al perro. No se le ocurra colocarla en el microondas, se leparte el alma y su esencia violada se transforma en caucho. Esta noche, como muchas sin amante, voy a hacer pan hundiendo mis nudillos en la masa suave. -----Haiku de Patricia DoneganRecuerdo la cocina de un convento en Bruselas, donde presencié,reverente, la misteriosa cópula de la levadura, la harina y el agua.Una monja sin hábito, con las espaldas de un cargador de muellesy las manos delicadas de una bailarina, preparaba el pan enmoldes redondos y rectangulares, los cubría con un paño blanco 133
  • mil veces lavado y vuelto a lavar, y los dejaba reposar junto a laventana, sobre un mesón de madera medieval. Mientras ellatrabajaba, en otro extremo de la cocina se producía el sencillomilagro cotidiano de la harina y la poesía, el contenido de losmoldes cobraba vida y un proceso lento y sensual se desarrollababajo esas blancas servilletas que, como sábanas discretas, cubríanla desnudez de las hogazas. La masa cruda se hinchaba ensuspiros secretos, se movía suavemente, palpitaba como cuerpode mujer en la entrega del amor. El olor ácido de la masa enfermento se mezclaba con el aliento intenso y vigoroso de lospanes recién horneados. Y yo, sentada sobre un banquillo depenitente, en un rincón oscuro de esa vasta habitación de piedra,inmersa en el calor y la fragancia de aquel misterioso proceso,lloraba sin saber por qué... Criaturas del MarEn su libro De poenitentia decretorum, el obispo Burchard deWorms habla de una curiosa práctica erótica que, por supuesto,llevaba a las pecadoras directo a las pailas del infierno: la mujer seintroducía un pez vivo (pequeño, supongo), por sus partes privadasy, después que moría, lo cocinaba y se lo daba de comer alhombre de sus deseos.Casi todas las criaturas del agua, menos la ballena, las focas y losdelfines, espléndidos mamíferos oceánicos que no merecenterminar en una sartén, son afrodisíacos: anguila, atún, corvina,rodaballo, salmón, sardina, arenque, trucha y la lista sigue y sigue.Los productos del mar son ricos en vitaminas, minerales y proteínas,bajos en grasa, tienen sabor delicioso y un olor que evoca los másíntimos aromas del cuerpo humano. Fugu es tal vez el pez máscontrovertido. Con Panchita tuvimos serias dudas sobre si incluirlo ono en estas páginas, pues no es delicia susceptible de prepararseen casa. Es más, ni siquiera podrá comprarlo, excepto en Japón. 134
  • Contiene un veneno poderoso para el cual no hay antídoto, aunen cantidad mínima paraliza de inmediato el corazón más bravo yvacía los pulmones del menor soplo, causando la muerte. Loscocineros especializados en este pez saben limpiarlo dejandoapenas suficiente ponzoña para inducir algunos de los síntomas yproducir excitación erótica sin causar la muerte. Así y todo, en esepaís mueren cerca de quinientas personas anualmente poringestión de fugu. Nunca quise probarlo; he tenido bastantesangustias en mi vida, no necesito más. Otro afrodisíaco del Japónes el sashimi vivo, cuya descripción debo indicar por rigorcientífico, a pesar de las pesadillas que me asaltan ante elrecuerdo de este plato. (Si usted es fanático amante de losanimales, no siga leyendo este párrafo.) Traen a la mesa unsaludable ejemplar plateado recién sacado del estanque y aúnvivo, que no sospecha su karma y todavía no siente la próximaagonía del condenado. Entonces el cocinero, quien suele tener untrapo blanco amarrado en la frente y una expresión siniestra,saluda a los comensales con una breve reverencia, saca de sucinturón varios cuchillos afilados como navajas, los hace bailotearcon cuatro pases de artes marciales cortando el aire con silbidosde víbora y luego procede a rebanar el pez en láminas finas sincausarle la muerte. Cada trocito es hábilmente retirado con palillosy se saborea con salsa de soya. Con cada tajo el infortunado pezse retuerce como si recibiera un golpe eléctrico.Como contraste con tal crueldad, podemos citar el hermosocuento El pez frío de lady Onogoro, escrito en Japón a comienzosdel siglo XI. Hanako, una joven bella, aunque atolondrada, tenía unamante escrupuloso y pulcro que gustaba de hacer el amor conguantes. Antes de tocarla, el hombre vigilaba personalmente subaño y exigía que ella se fregara con piedra pómez de pies acabeza, se depilara hasta el último vello y enjabonara cuantopliegue y orificio había en su esbelto cuerpo, todo esto sin una solapalabra de afecto o de aprecio por sus encantos. Ahora bien, enel jardín de Hanako había un estanque donde vivía una carpaenorme y venerable. A pesar de sus cuarenta años de existencia,el viejo pez no tenía ninguna de las mañas del meticuloso 135
  • enamorado de Hanako, por el contrario, era fuerte como un atletay lleno de consideración, como deben ser los buenos amantes. Noes raro, por lo mismo, que ella prefiriera su compañía. La joven solíasentarse a la orilla del agua, llamarlo por su nombre, y él subía a lasuperficie a jugar con ella. Una noche, después de recibir lashigiénicas caricias del hombre con guantes, salió al jardín y seechó a la orilla del estanque a llorar. Atraído por los sollozos, elgigante subió del fondo y, acercándose a la mano lánguida quetocaba apenas el agua, le chupó uno a uno los dedos con susfuertes labios. Hanako sintió que su piel se erizaba y unasensualidad desconocida la recorría entera, sacudiéndola hasta laesencia misma de su ser. Dejó caer un pie al agua y el pez besótambién cada dedo con la misma dedicación, y luego la otramano y el otro pie, y enseguida ella puso las piernas en el estanquey la carpa frotó las escamas de plata de su vientre contra la pielde la muchacha. Hanako comprendió la invitación y se dejó caeren el barro del estanque, abierta y blanca como una flor de loto,mientras el atrevido pez rondaba en torno a ella acariciándola ybesándola y obligándola a abrir las piernas y entregarse a suscaricias. El pez le soplaba chorros de agua por las partes mássensibles y así, poco a poco, fue ganando terreno yconduciéndola por las rutas del placer más sublime, un placer queHanako no había tenido jamás en brazos de hombre alguno ymenos, por supuesto, del amante enguantado. Más tarde ambosreposaron flotando contentos en el barro del estanque bajo elescrutinio de las estrellas. (Sólo a una mujer podía ocurrírsele uncuento de esta naturaleza...)Posiblemente la síntesis de todas las delicias que puedenprepararse con pescado, es aquella sopa prodigiosa, labouillabaisse, que según una versión fue ideada por Venus parainducir a Vulcano a nuevas y más ardientes proezas amorosas, ysegún otra, más cristiana, los ángeles se la llevaron a las tres Maríasde los Evangelios. El mejor lugar del mundo para comerla es unode los restaurantes populares del puerto de Marsella. Felices son lossibaritas a quienes se les presenta esa posibilidad en la vida.Personalmente nunca la he tenido; en la única ocasión que 136
  • anduve por Marsella cargaba una mochila a la espalda y nollevaba un centavo en el bolsillo. Por suerte ignoraba entonces laexistencia de aquel prodigio culinario y me sentía afortunada conuna salchicha y un pan. De la bouillabaisse hablo por referencias,por historias de piratas y marineros pasadas de boca en boca, quehan dado la vuelta por siete mares hasta llegar a mis oídos. Sinconocer la auténtica, me conformo con las imitaciones,innecesariamenteteatrales, que suelen aparecer en los menús de los restaurantescosteros. Existen, como es lógico suponer, tantas versiones desopas de pescado como puertos hay en las orillas de cadacontinente; una de las primeras recetas registradas por la historiadata del siglo II, en pleno Imperio romano. En el capítulo de lassopas ofrecemos una, pero Panchita, mujer más determinada queyo, decidió incluir también una verdadera bouillabaisse. Partió aEuropa con el pretexto de obtener el secreto del más eximiococinero que pudiera encontrar. Viajó desde Chile a París yLondres donde se sumió por dos semanas en extravagantes 137
  • compras y enseguida, de paso veloz por Marsella, emprendió laspesquisas para obtener la codiciada receta. Cómo lo logró, esalgo que no revelará mientras su marido viva. Basta decir que laprepara con diversos pescados y después de misteriosos procesosde calor y amor, obtiene una sopa digna de los dioses del Olimpo,una verdadera bomba afrodisíaca. Todo esto con la ventaja deque, si los ingredientes están listos con anterioridad, se prepara enquince minutos. Esta receta es demasiado abundante para unapareja sola, se recomienda para una orgía de seis comensales, nomás porque debe servirse apenas alcanza el hervor preciso. No datiempo para que un grupo mayor de bacantes se organice, secalme y se siente a comer. BOUILLABAISSEEsta sopa se prepara en la costa, porque se necesitan seis clasesde pescado, todos recién sacados del mar, que serán lavados ycortados en grandes trozos sin el menor respeto, descartando lascolas, las cabezas y otras partes que parezcan poco apetecibles alojo pudibundo. En una olla de hierro, negra y fea, deberá freír tresdientes de ajo picado en dos tercios de taza de un buen aceitevegetal. Agregará de un solo gesto tres tomates grandes pelados ypicados, una pizca de azafrán y una cucharadita de azúcar, porpura superstición, porque el sabor no se nota. También sal ypimienta, por supuesto. Vertirá ocho tazas de agua y una de vinoblanco seco, de buena calidad (no crea que porque lo diluye encaldo puede usar cualquier brebaje de ínfima categoría). Estodeberá hervir a todo fuego. Echará enseguida dos tercios de tazamás de aceite y los trozos de pescado, comenzando por los decarne más firme, que hervirán unos diez minutos, y luego los másblandos, que no requieren más de cinco de cocción. Finalmenteservirá esta rústica sopa afrodisíaca en grandes platos decerámica. En Marsella el caldo se sirve separadamente concroutons, pero es un lío: ponga todo junto y acompañe con unbuen pan campesino o la inefable baguette. 138
  • ODA AL CALDILLO DE CONGRIOLa bouillabaisse chilena se llama caldillo de congrio y, con menospretensiones y exigencias, es igualmente afrodisíaca y deliciosa.Como dijo mi madre, no valía la pena ir a Marsella. Para el caldillono se requieren cinco clases de pescados, sólo un buen trozo decongrio, esa enorme anguila de los mares fríos, y la mano diestrade una humilde cocinera o los versos sensuales de un amante dela buena vida. Ésta es la receta del poeta chileno Pablo Neruda: En el mar tormentoso de Chi/e vive el rosado congrio, gigante anguila de nevada carne. Y en las ollas chilenas, en la costa, nació el caldillo grávido a suculento, provechoso. Lleven a la cocina el congrio desollado, su manchada piel cede como un guante y al descubierto queda entonces el racimo del mar el congrio tierno reluce ya desnudo, preparado para nuestro apetito. Ahora recoges ajos, acaricia primero ese marfil precioso, huele su fragancia iracunda, 139
  • entoncesdeja el ajo picado caer con la cebolla y el tomate hasta que la cebolla tenga color de oro. Mientras tanto se cuecen con el vapor los regios camarones marinos a cuando ya llegaron a su punto, cuando cuajó el sabor en una salsa formada por el jugo del océano y por el agua clara que desprendió la luz de la cebolla, entonces que entre el congrio y se sumerja en la gloria, que en la olla se aceite, se contraiga y se impregne.Ya sólo es necesario dejar en el manjar caer la crema como una rosa espesa,y al fuego lentamente entregar el tesoro hasta que en el caldillo se calienten las esencias de Chile, y a la mesa lleguen recién casados los sabores del mar y de la tierra para que en ese plato tú conozcas el cielo. 140
  • Más criaturas del aguaAndrea, una amiga de California, sirena rolliza, hermosa y siemprede buen humor, dice que pelar calamares es una experienciasensual. Debe serlo, para quien guste de manipular cadáveresresbalosos. Andrea es capaz de convertir cualquier actividad enuna aventura erótica. Tomó un curso para nadar con delfines —inocente experiencia que se ha puesto de moda en esta NuevaEra, porque se supone que las vibraciones espirituales de estos ani-males curan diversos males—. En una de las piruetas acuáticas lasirena estuvo a punto de ser violada. Sintió una embestida de toropor el trasero, un beso enorme en el cuello, que la lanzó al fondodel estanque, y enseguida algo así como una manguera debombero convirtiendo en jirones su traje de baño. Dos guardianesla sacaron del agua medio ahogada y mientras el travieso galándaba dos vueltas olímpicas equilibrándose en su cola, ella pata-leaba desnuda en una red ante el asombro de los otrosparticipantes en la clase. Eso pasa por bañarse con desconocidos.Mi amiga no se ha recuperado de esa epifanía: el recuerdo de laportentosa masculinidad del delfín, que reduce al ridículo la decualquier otro mamífero, no la deja dormir.Los moluscos y crustáceos del mar se consideran del más alto valorafrodisíaco, sobre todo las ostras. La palabra afrodisíaco viene deAfrodita, la diosa griega del amor, nacida del mar, después queCronos castró a su padre y lanzó los genitales al agua, una formaalgo rebuscada de fertilización, pero en ese caso funcionó bien yla hermosa Afrodita fue procreada en la espuma de las olas. En lacélebre pintura de Boticelli, El nacimiento de Venus, la diosaemerge del mar sin más vestido que su largo cabello, de pie sobreuna concha de ostión o venera. Los mariscos son deliciosos y norequieren complicados ni largos cocinamientos, muchos se sirvencrudos con pimienta, limón y un poco de cilantro. Además, comorara vez tienen ojos expresivos y voz audible, parece quecarecieran de alma y no da tanta lástima comérselos. En el casode cangrejos y langostas, que van a parar vivos a la olla de aguahirviendo donde mueren en medio de atroces sufrimientos, el 141
  • cocinero merece castigo.Los mariscos, sobre todo los crustáceos, han sido acusados deexceso de colesterol, pero no se preocupe, ésa es otra obsesiónnorteamericana, el resto del mundo no ha oído hablar de ello;menciónelo a un italiano o un francés y verá la cara que ponen. Elmayor inconveniente de los mariscos es que suelen producirreacciones alérgicas y, cuando no están bien frescos envenenan,pero de algo hay que morirse, por último. A veces cuesta sacarlosde las conchas, como las ostras, o padecen de un aspecto algorepugnante, como los pulpos. Los más extraños productos de aguasalada los comí en un viaje en barco, que hice por los mares del surde Chile: choro-zapato, gambas de cola redonda, jaiva mora yjaiva peluda, lapas (el abalón del pobre), culengue, piure ymuchos otros. Navegábamos entre islotes abandonados y costasmitológicas, donde nunca cesa de llover y crece unaextraordinaria vegetación de selva fría. El barco avanzaba unosdías por mar abierto y otros por los canales de un vastoarchipiélago, en dirección a uno de los más hermosos glaciaresazules del mundo, en la bahía de San Rafael. De vez en cuandodivisábamos en las costas abruptas unas aldeas abatidas por lasoledad. El barco atracaba en un muelle mísero, sonando lassirenas como saludo, y acudían los habitantes del pueblo a festejarel único contacto con una realidad remota que, habían oídodecir, se extendía más allá del horizonte. Los primeros en acercarseal barco eran las autoridades con su ropa de domingo: el alcalde;la enfermera, si la había; el pastor evangélico o un sacristáncatólico, que ayudaban a las almas, y la maestra orgullosa, consus escolares de punta en blanco pero llevando los zapatos en lamano, para no ensuciarlos. Los turistas descendíamos por una callede lodo y al punto nos rodeaban los perros flacos y los niños, alprincipio tímidos y luego riéndose, pobres, dignos, de rostrosinolvidables, los pelos tiesos, las manitas ansiosas y ásperas comodulces insectos, los ojos negros enormes y sabios, las mejillaspartidas por la inclemencia de los vientos. Entretanto, los hombressubían a la cubierta llevando sobre la cabeza grandes cestas conmariscos y pescados recién extraídos de las olas. En otras 142
  • ocasiones el barco interrumpía su navegación en medio de aguascolor acero y pronto veíamos salir de la bruma la silueta fantasmalde un bote a remos, que se aproximaba con su cargamento paraabastecer la cocina. Con un sistema de cuerdas y canastos subíanlos mariscos y bajaban el dinero y unas botellas de pisco o de vino,que los pescadores recibían ceremoniosos, con esa inmutablecortesía de los más pobres en Chile. Ese día los turistas nosapiñábamos en la última cubierta, bien abrigados con los toscosponchos y chalecos de lana bruta comprados por el camino, ydevorábamos los mariscos crudos directamente de sus conchas:erizos, machas, ostras. El capitán, un sureño cuadrado y astuto, connombre de pirata griego, repartía bebidas alcohólicas y nosrevelaba los misterios de esos extraños alimentos nunca antesvistos, como el picoroco, que en nada se distingue de una rocasucia. Los conocedores lo identifican por un pico que se asoma devez en cuando y del cual tiran para descabezar el marisco yextraer la carne, blanca y alargada como un trozo de intestino. Locomíamos crudo, bañado en limón, entre dos sorbos de vinoblanco. Se requiere valor. Y a continuación veamos una lista de losmariscos más afrodisíacos.Abalón En Chile llaman loco, tal vez porque lo apalean sinmisericordia para ablandarlo, como antes hacían con lospacientes mentales. Vive en una gruesa concha, adherido a lasrocas, generalmente en aguas frías. Pescarlo no es faenaagradable, es menester sumergirse en el agua helada provisto deuna palanca de hierro para zafar al abalón de la roca. Cocinarlotiene su ciencia y quien no la conoce suele terminar con unpedazo de goma durísimo entre los dientes, pero cuando está bienpreparado es delicioso. Se usa mucho en la cocina china yjaponesa.Almeja y mejillón Son los parientes humildes de las ostras y, comoellas, pueden comerse crudos con limón, pero quedan mejor ensopas, guisos y también horneados brevemente en sus conchas,con queso parmesano rallado, pimienta y unas gotas de vinoblanco. Su forma recuerda los órganos femeninos. En Italia lo llama 143
  • cozza, que también es un nombre para una mujer muy fea.Ostión (o venera) La carne, redonda y blanca, normalmente sevende limpia y lista para cocinarla. Si encuentra las conchas,conviene tener algunas para sus cenas amorosas, porque sirvenpara rellenarlas como las coquilles St. Jacques, tan famosas enFrancia.Calamar y pulpo Estos animales parecen extraterrestres, pero sonuna delicia para quienes aprenden a comerlos. En Españapreparan un guiso de arroz negro con la tinta del calamar, tanerótico, que seria mal visto servirlo a monjas y viudas.Camarón, langostino, cangrejo, langosta y otros crustáceos Sonsabrosos, decorativos y muy afrodisiacos. También son fáciles depreparar —simplemente hervidos o asados— pero a veces hay quetener corazón de hielo para matarlos. A la langosta, por ejemplo,es necesario atarle las patas y zambullirla de cabeza en aguahirviendo, haciendo oídos sordos a sus tenues gemidos, hasta quela caparazón se vuelve roja. Teniendo en cuenta que algunas sondel tamaño de una rata, no es ésta una tarea recomendable paratimoratos ni doncellas. Antes de ofrecer crustáceos a un nuevoamante, averigüe si sufre de alergia. Hace muchos años le servílangostinos a un hombre a quien intentaba seducir, pero la cenano condujo al amor, sino al horror. A los cinco minutos de echarseel primer bocado a la boca adquirió el aspecto de un monstruosoahorcado, se le hinchó la lengua y le colgaba sobre el pecho,mientras se asfixiaba irremisiblemente y un sudor helado corría porsus sienes. 144
  • Erizos El primero que abrió un erizo y se lo puso en la boca debehaber estado muy hambriento. Su aspecto es descorazonador. Secome en Asia y Sudamérica, donde se considera más afrodisíacoque la ostra, pero el resto del mundo lo mira con asco. Es una bolaoscura llena de púas; dentro las lenguas —que no son lenguas sinoórganos genitales— aparecen carnosas, sensuales, del color de losduraznos. Exhalan un olor intenso a mar profundo y algo más... algoindefinible, pero francamente erótico. El sabor es puro yodo y salpara los no iniciados; es bocado de cardenal para los entendidos.Para mí el erizo se relaciona con una experiencia prohibida. Teníaocho años y estando sola en la playa, un pescador salió entre lasolas y me ofreció un erizo. Más tarde me llevó al bosque... pero esaes otra historia.Ostras La hermosa y frívola Paulina Bonaparte fue enviada por suhermano Napoleón en un disimulado exilio a Santo Domingo paraacallar los chismes de su escandalosa conducta en París. En esaisla, el calor, la lejanía y el aburrimiento exacerbaron sus sentidos y,buscando alivio para la lujuria y el despecho, se aficionó a loshombres negros. Esa mujer de malasalud, histérica y mimada, que se bañaba en leche, dormía buenaparte del día y pasaba el resto del tiempo ocupada de suvestuario y su belleza, solía escapar de noche a revolcarse conesclavos en cuartuchos inmundos y comer de sus bocas entrebesos y mordiscos la tosca comida de los pobres, mientras en elcomedor de su palacio el general Leclerc, marido cornudo ycomplaciente, degustaba la refinada cocina y los mejores vinos deFrancia. Paulina regresó a Europa con cuatro esclavas africanaspara su servicio y un negro guapo y fornido, que cada mañana latransportaba en brazos desnuda a la bañera y le daba sudesayuno: ostras frescas y champaña. Las ostras son las reinas de lacocina afrodisíaca, protagonistas de cuanta cena erótica hanregistrado la literatura o el cine. La mejor manera de comerlas escrudas, después de echarles limón para comprobar que esténvivas, porque añejas son muy tóxicas. Las desdichadas seretuercen con el ácido... La carne debe parecer firme e hinchada,de color cremoso, flotando en un líquido transparente y sin mal 145
  • olor. Si las compra en sus conchas, le advierto que abrirlas requierefuerza y destreza. Cómprelas abiertas o cómalas en restaurantes,donde otro se ha dado el trabajo de prepararlas. Son tanapreciadas, que el duque de Lauzun, antes de ser conducido alpatíbulo, se hizo servir ostras con vino blanco, que compartió conel verdugo: "Serviros vos también, porque para ejercer semejanteoficio hace falta coraje", le dijo. El HarénAunque parezca inimaginable, hubo un tiempo anterior a latelevisión. Nací en esa época. Me crié jugando a las casitas conmuñecas de trapo y leyendo todo lo que caía en mis manos,especialmente folletines por entregas que mi abuelo abominaba,pero de alguna manera entraban de contrabando a la casa. Asíleí novelas clásicas e innumerables historias románticas, la mayoríasituadas en épocas pasadas y sitios exóticos. La única que dejóhuella en mi memoria fue la tragedia de un noble inglés a quienpiratas turcos del Mediterráneo le robaron la novia. El autor sedebe haber inspirado en Aimée de Rivery, una muchachafrancesa, prima de Josefina Bonaparte, raptada por pirataslevantinos en alta mar y vendida como esclava en el harén delsultán Abdul Hamid I, a fines del siglo XVIII. Después de muchasaventuras, el héroe de mi folletín descubrió que su amada habíasido comprada para el serrallo del sultán y decidió rescatarla conla complicidad de un comerciante judío, quien gozaba de accesoal patio del palacio para ofrecer sus riquísimas telas, aunquesiempre estrechamente vigilado y separado de las mujeres porbiombos y cortinas. El noble inglés se afeitó la barba y se vistió deodalisca —un capítulo completo estaba dedicado a la descripción 146
  • de babuchas recamadas de perlas, cinturón de oro, pantalonesde seda, chaleco de brocado, velos y joyas— y contoneando lascaderas como una sensual doncella y cubriéndose pudoroso lacara con un velo, logró engañar al gran eunuco negro, máximaautoridad del harén. Una vez dentro del gineceo —otro largocapítulo sobre las fastuosas habitaciones, las mujeres, los baños yjardines— encontró a su novia justo a tiempo para impedir quefuera conducida al lecho del depravado sultán y ambosescaparon saltando murallas y burlando jenízaros, proeza quehabría sido imposible en la vida real, pero que me inició en el viciosin retorno de la exageración y la aventura.¿Qué hombre no ha tenido la fantasía de poseer un harén? ¿Y quémujer con dos dedos de frente no lo considera su peor pesadilla?Digo esto desde la perspectiva de mi edad madura, porque a losdieciocho años, cuando trabajaba copiando estadísticasforestales, solía soñar con ser la cuarta esposa de un árabemillonario que apreciara mi trasero y me permitiera pasar la vidacomiendo chocolates y leyendo novelas. El feminismo me salvó delas trampas de la imaginación. Grandes pintores, como Ingres yDelacroix, idealizaron en sus telas la belleza exótica y secreta deesas mujeres recluidas, como aves de lujo en jaulas de oro, cuyoúnico destino era satisfacer los caprichos de un amo y darle hijosvarones. A mediados del siglo pasado, cuando se abrieron rutasfáciles hacia el Norte de África y Asia, muchos viajeros regresaron aEuropa con cuentos fabulosos que originaron una verdaderaobsesión orientalista en la literatura, las artes y la moda. Tantoatrapó la imaginación varonil la idea del harén, que más de uncaballero con medios económicos intentó comprar esclavascircasianas y llevarlas a Londres o París para iniciar su propia formade poligamia.El gineceo o harén (del árabe, "prohibido" o "protegido") donde lasmujeres vivían aisladas física y espiritualmente a cargo de eunucos,ha existido a lo largo de la historia en muchos sitios, especialmenteen China, India y países árabes, pero el mejor ejemplo fue el GranSerrallo del sultán de Turquía, que llegó a tener más de dos milpersonas entre sus murallas. Cuando las puertas selladas de aquel 147
  • suntuoso palacio fueron finalmente abiertas en 1909, a raíz decambios políticos en ese país, el mundo se enteró que allí habíanvivido miles y miles de mujeres durante más de cuatrocientos años.De ellas no quedó registro. Nadie supo sus orígenes ni guardómemoria de sus muertes, es como si jamás hubieran existido.Alev Lytle Croutier, en su apasionante libro Harem, The WorldBehind the Veil, explica que el harén es el resultado de variastradiciones culturales y religiosas. Según judíos y cristianos, Dios creóal hombre a su propia imagen espiritual; pero la mujer es carne ytentación, un animal dominado por la sensualidad que sólo puedeelevarse a través de un marido. En el sistema patriarcal los hombrestienen la libertad sexual que niegan a las mujeres. El islam impuso lamás estricta separación entre ambos sexos, convirtió a la mujer enprisionera con el argumento de que no se puede confiar en ella: esseductora y promiscua por naturaleza. De este modo se culpa aella de la lujuria que lo caracteriza a él. El harén no se creó paraproteger a las mujeres, como se ha dicho, sino para preservar lamoral de los hombres. Un musulmán puede tener cuatro esposaslegítimas y número ilimitado de concubinas, según sea su fortuna.La fabulosa riqueza y el poder del sultán de Turquía se reflejabanen el Gran Serrallo. En el harén reinaba la madre del sultán y luegoseguían las esposas, las favoritas y finalmente las odaliscas osirvientas. Las de alto rango tenían sus propios criados, eunucos yhabitaciones decoradas con los objetos más exquisitos, el restovivía en dormitorios, pero siempre en la mayor abundancia. El lujotal vez no compensaba el cautiverio, pero lo hacía más llevadero.Algunas mujeres nacían en el palacio, pero en general proveníandel mercado de esclavos, muchas de ellas raptadas o vendidas enla infancia por sus propios padres. 148
  • EI mercado de esclavos era uno de los lugares que más frecuenta-ba. .. Uno entra a este edificio, situado en el barrio más oscuro,sucio y confuso de El Cairo, por una especie de callejón... Al centrode este patio exponen a los esclavos para la venta, en general ennúmero de treinta a cuarenta, casi todos jóvenes, algunos niños. Laescena es por naturaleza repugnante, sin embargo no vi, comoesperaba, el abatimiento y dolor que imaginé observando a losamos quitar completamente la ropa a una mujer----un pesadomanto tejido---- y exponerla ala vista de los espectadores. —William James Muller (1838)Una vez comprada, la mujer desaparecía a los ojos del mundo,olvidaba su familia y pasaba a formar parte del intrincado sistemade jerarquías, favoritismos y conspiraciones del harén. No volvía asalir, excepto en raras ocasiones y siempre cubierta de pies acabeza, incluso con guantes. Su vida transcurría en el ocio y laignorancia, entretenida con juegos infantiles, títeres, adivinanzas,cuentos y paseos por los jardines, lejos de miradas indiscretas. Si eramuy bella, astuta y con suerte, aprendía el arte de agradar a lasultana madre, al gran eunuco y a su amo, engendraba un hijovarón y subía de categoría. Luego pasaba el resto de su cortaexistencia defendiéndose de los intentos de asesinato y tratandode proteger a su hijo para que alcanzara la edad adulta.Cualquier falta conducía a una ejecución sin juicio: el gran eunucovigilaba personalmente el proceso de meterla en un saco ylanzarla al fondo del mar. Una práctica similar —ilegal, peroadmitida por la sociedad— existe todavía en algunos países,donde un padre o un marido puede matar a la mujer paracastigarla si deshonra a la familia. La mayoría de las mujeres en elserrallo, sin embargo, perdía sus días sin pena ni gloria en calidad 149
  • de odalisca. Se ha especulado mucho sobre estas beldadesocultas tras los velos —las doncellas más hermosas del mercado deesclavos se destinaban al sultán— pero poco se ha dicho de lacorta duración de su belleza. Pasaban buena parte del díasentadas de piernas cruzadas, comiendo dulces y fumando opio ytabaco: antes de los veinte años eran gordas, tenían las piernastorcidas y mala dentadura, detalles que no figuran en las fantasíaseróticas sobre el harén; pero no se trata aquí de vilipendiar a esasdesdichadas, sino de hablar de afrodisíacos.Fuera del célebre baño turco (haman), donde podía desbocarsela sensualidad femenina, y de las intrigas, que ocupaban buenaparte de las vidas de esas mujeres, la comida era la actividad másimportante en el harén. Así se inició la tradición culinaria quedistingue a Turquía. Cuenta Alev Lytle Croutier que para alimentaresa muchedumbre de mujeres, niños y eunucos había veintecocinas y ciento cincuenta cocineros encargados de producir unacadena ininterrumpida de guisos de carne y vegetales, quecirculaban en bandejas de plata y bronce, café turco, dulces ypastelillos de todas clases. No se bebía alcohol, prohibido por elislam, pero se servían continuamente líquidos refrescantes:limonada, infusiones, agua con azúcar perfumada y "cevosa", unabebida agridulce hecha de cebada. La berenjena se considerabael mejor afrodisíaco —al sultán se la servían a diario— y todavía hoyen Turquía las buenas esposas se vanaglorian de dominar por lomenos cincuenta recetas de este vegetal. Favoritos de todos eranlos sorbetes, que se preparaban con aromas de especias, flores,frutas y hielo traído a lomo de mula desde las cumbres de lasmontañas, a setenta kilómetros de distancia. A toda hora pasabande mano en mano los platillos de dulces delicados hechos con unapasta de azúcar, sémola, miel, agua de rosas y nueces que hoy seconocen en todo el mundo con el nombre de Delicias Turcas.Como no había mucho que hacer, cada comida se estiraba porhoras mediante una ceremoniosa etiqueta que las odaliscasaprendían desde la infancia. Se comía con los dedos, conelegancia y delicadeza, y después pasaban los criados congarrafas de agua perfumada y toallas bordadas para lavarse las 150
  • manos. Finalmente las mujeres descansaban reclinadas en divanesy cojines fumando nargilés y cigarrillos, a los cuales eran muyadictas. Los platos del sultán eran probados por un eunuco paraevitar que lo envenenaran y lo mismo exigían las más prudentesfavoritas del harén.También en India y China hubo gineceos de gran lujo donde vivíanlas mujeres prisioneras, en medio del lujo más exorbitante. Losemperadores de la antigua China y los nobles que pudierancostearlas, disponían de numerosas esposas, consortes yconcubinas. Hubo un emperador de la dinastía Tang que tuvo dosmil mujeres en su harén y procreó cerca de quinientos hijos. Untrabajo de Hércules... Cada noche, después de la cena, recibía elmenú del harén y escogía una o varias compañeras sin que valie-ran argumentos en contra —nada de distraerse con sus ruiseñoreso jugando mahjong— porque la prosperidad de la nación semedía por el número de hijos que concebía: el deber patrióticoera ineludible. Para garantizar su entusiasmo y buena disposición,contaba con un equipo de médicos, acupunturistas y expertos enafrodisíacos encargados de estimularlo con cuanto métodoexistiera en esa tradición milenaria. La comida era un componenteesencial, no sólo los ingredientes, sino las combinaciones queaumentaban la potencia viril. Más de un cocinero fue decapitadosin preámbulos porque su sopa de nidos de golondrina no surtió elefecto deseado en el emperador. Una vez terminada la cena,ingeridas las yerbas de los médicos, insertadas las agujas delacupunturista de turno y hojeados los "libros de almohada",primorosos manuales en miniatura con explícitas ilustracioneseróticas, aparecía ante el emperador la afortunada —suponemos— esposa o concubina de esa noche. Lo que seguía noera un encuentro privado, sino un asunto de máxima importancia yseguridad para el Imperio, presenciado por varios testigos. Unnotario registraba las veladas amorosas, así podían calcular conexactitud los días de la gestación de cada niño. Si las fechas nocoincidían con los nueve meses habituales en estos casos, lacabeza de la madre acusada de adulterio iba a reunirse con la delcocinero en el patíbulo. De la misma manera se anotaba cada 151
  • bocado del emperador en su orden y cantidad. Con tantasmujeres a su disposición, sólo podía atender a cada una, en elmejor de los casos, una vez al año. Las concubinas permanecían almargen de esta preocupación, pero como eran mujeres jóvenes yociosas no necesitaban alimentos afrodisíacos. ¿En qué otra cosapodían pensar? Se consolaban unas a otras con recursos febriles yla prodigiosa inventiva de los eunucos, capaces de los máximosdesafueros y de darles más placer del que el emperador, contodas sus yerbas milagrosas y sus guisos de tortuga, podíaofrecerles. La castración no abolía el deseo y, si bien no podíantener hijos, a los eunucos se les atribuían extraordinarias dotescomo amantes. Se creía que después que una mujer probaba uneunuco, ningún hombre completo podía satisfacerla. Esta tradiciónno ha llegado hasta los hogares occidentales: los eunucos son muyescasos en este lado del mundo. Sin embargo, la sabiduría chinade los afrodisíacos y la comida erótica no se ha perdido. HuevosEn todas las culturas a los huevos se les atribuyen poderes eróticosy reconstituyentes; se supone que dan bríos a los viejos, curan laindiferencia y regeneran el vientre seco de las mujeres infértiles. EnEl jardín perfumado, un negro llamado Mimún —¡cuán orgullosoestaba de su hazaña!— estuvo practicando el juego del amor porsesenta días sin hartarse, porque sólo se alimentó de yemas dehuevo y pan. No hay que ser un genio para ver la relación entre loshuevos y la fertilidad, por eso siempre han sido los favoritos de lacocina erótica, desde el caviar, minúsculos huevos de pescadocuyo valor en el mercado los hace aún más afrodisíacos, hasta elenorme huevo de avestruz, capaz de alimentar a una familiacompleta. En Chile existe la tradición de comer huevos "a la ostra", 152
  • es decir crudos, como estimulante de la virilidad y para componerel cuerpo y recuperar la memoria al despertar de una borrachera.Después que di a luz a cada uno de mis hijos, mi suegra mepreparaba un batido diario de cerveza con huevos crudos y miel,antiguo tónico casero de gran prestigio para la lactancia. Yo lobebía obediente, sin fijarme en las calorías ni en el hecho irre-futable de que me estaba volviendo amarilla y las rodillas apenasme sostenían. Para devolver el vigor a los hombres decaídos, enalgunos pueblos de Europa los atosigan de yemas crudas batidascon coñac, exactamente la misma poción que usamos en Chilepara lavarnos el cabello. Los huevos se prestan para toda clase dejuegos traviesos: duros se pueden echar a rodar en la cama;revueltos se sirven sin tenedor en la palma de la mano; conmerengue se cubren los senos para que los lama el amantegoloso...La forma más noble de preparar los huevos para un encuentroerótico es también la más clásica y simple: una omelette, es decir,una manera elegante y francesa de servir huevos revueltos coninnumerables variantes, desde hierbas del jardín y especias, hastaverduras y carnes picadas. Para una buena omelette se necesitauna sartén de hierro grueso, donde los huevos se cocinen parejos ydespués se desprendan sin dolor. Tal como un peluquero cuida sustijeras, un cocinero cuida su sartén y no permite que se use paraningún otro fin. Jamás se lava, sólo se limpia con un paño, y amedida que transcurre su noble vida, se va tornando oscura ysabia.En el mismo Jardín perfumado donde Mimún hacía como losconejos, el piadoso jeque Nefzawi, quien no había oído hablar delcolesterol, dedica varios párrafos al poder afrodisíaco de loshuevos:Quien se alimente por varios días de huevos cocidos con mirra,canela y pimienta, verá aumentado el vigor de su erección y sucapacidad para el coito, su miembro estará tan túrgido queparecerá que nunca podrá volver a su estado de reposo. (¡QueAlá en su grandeza lo preserve hasta el día de la resurrección!Quien desee operar una noche completa y, debido al súbito 153
  • deseo no ha podido hacer los preparativos antes mencionados,podrá recurrir a lo siguiente: freirá un buen número de huevos engrasa fresca y mantequilla, y cuando estén bien cocidos, losmezclará con miel. Si come lo más que pueda de esto, con unpedazo de pan, podrá acariciar y consolar por toda la noche.(Con la ayuda de Alá. Que El vierta sus bendiciones en su Profeta ynos otorgue salvación y misericordia.)Los huevos de codorniz —pequeños, con manchas oscuras y sincolesterol— se venden como afrodisíacos. Su tamaño los haceideales para hors d oeuvre y para decoración. Personalmenteprefiero el caviar, por supuesto, y se me ocurren mil maneraspornográficas de servirlo, pero como es tan caro, sólo lo como enocasiones especiales, cuando debo recurrir a excesos de astucia ysensualidad para lograr el objetivo amoroso que me ocupa.También suelo probarlo invitada en viajes de primera clase. No esfácil juguetear con caviar en un vuelo comercial: la azafatasiempre está vigilando. Como alternativa más modesta, tambiénme gusta un huevo crudo, servido en el ombligo de mi amado,con cebollines picados, pimienta, sal, limón y una gota detabasco, pero este último ingrediente no siempre puedo usarlo: mihombre es alérgico al picante. El caviar es uno de los afrodisíacosmás caros del mundo, casi tanto como los famosos nidos degolondrina, célebres en China. Se extrae de la hembra (lógica-mente) del esturión, no del centurión, como creía yo en mijuventud. Este pez de mares fríos, uno de los animales más antiguosdel planeta, suele alcanzar hasta cuatro metros de largo. El preciodel caviar varía según la 154
  • calidad y ésta se mide por la escasez, de acuerdo a la ley naturalde que mientras más difícil es obtener algo, más empeño ponemosen desearlo. Los granos más grandes, llamados beluga, son los máscaros y provienen de las hembras de mayor tamaño. La calidadsuperior de beluga prácticamente no se conoce fuera de Rusia, esconsumida en su totalidad por los jerarcas políticos y el balletBolshoi. Ossetra son los huevos medianos y sevruga los máspequeños. En las factorías rusas se emplea un "catador", cuyohígado adquiere con el correr del tiempo la invulnerabilidad delacorazado Potemkin. Este experto prueba el caviar paraclasificarlo y determinar cuánta sal se le agrega; como loscatadores de vino, lo paladea y enseguida lo escupe. Habráalgunos adictos, sin embargo, que devoran cantidades fabulosasde este intenso manjar entre grandes sorbos de té caliente. Soberano Estímulo para la LujuriaUna de la más notables monarcas de todos los tiempos fueCatalina de Rusia (1729-1796). Esta princesa alemana —casadamuy joven con el gran duque Pedro, heredero del trono de Rusia, 155
  • hombre feo, glotón, cobarde, violento y bastante imbécil—encontró la forma de enviudar joven con la ayuda de cincoapuestos oficiales del ejército, los hermanos Orloff. Convertida enemperatriz de Rusia reinó por medio siglo con puño de hierro.Hablaba cuatro idiomas, apoyaba a los artistas c intelectuales deEuropa, con varios de los cuales intercambió copiosacorrespondencia, pero no toleraba en su propio reino ninguna delas ideas modernas que aplaudía afuera. Tuvo muchos amantesoficiales —entre ellos el célebre Potemkin, genio político yverdadera eminencia gris tras el trono— e incontables compañerosde una noche cuyos nombres no registró la historia. La leyenda laacusa de ser tan insaciable en el lecho, que llegó a acostarse consu caballo, para lo cual ella misma diseñó un arnés de dondecolgaban al animal, pero se me ocurre que esto no es más que unchisme malintencionado. Tenía prodigiosa vitalidad y buena salud;hasta el último de sus sesenta y siete años de vida se levantaba alas cinco de la madrugada a trabajar y muy tarde en la nochetodavía le sobraba energía para retozar con el favorito de turno.Su desayuno consistía en té con vodka y una omelette de caviar.Una omelette recién preparada puede ser un canto para el espíritusólo comparable al sonido de la flauta del faquir, ante el cual laserpiente sube del canasto, vertical y poderosa. En las calles de laIndia vi, desde una distancia prudente, varios de esosencantadores de cobras y siempre pensé que si tienen ese podercon una culebra ¿qué no podrán levantar con su musiquita? Talvez por eso los turistas de edad provecta ofrecen propinas espe-ciales para que les toquen la flauta. (No sé por qué esto merecuerda el faro de San Francisco. Cada vez que anuncianneblina, hay algunos visitantes masculinos que se acercan al faro,porque cuando echan a sonar la lúgubre sirena para advertir a losbarcos del peligro, la vibración despierta sus instintos amorosos.)Pero volvamos a la perfecta omelette afrodisíaca: OMELETTE DE LA EMPERATRIZPara dos personas enamoradas se requieren cinco huevos reciénpuestos por una gallina virgen, media taza de caviar beluga, si es 156
  • posible traído del mar Báltico, cuatro lonjas finas, pero suculentas,de salmón ahumado de Noruega, mantequilla fresca de campo,cebollines picados, sal, pimienta, dos cucharaditas de cremaácida y, por supuesto, pan tostado. Con delicadeza se quiebranlos huevos en un recipiente de porcelana fina —por elegancia yninguna otra razón— y se baten ligeramente con sal y pimienta. Secalienta la mantequilla en la sartén sagrada de todo buencocinero y apenas comienza a tomar un colorcillo de pielcaribeña, se vierten los huevos. Cuando la omelette está mediococida por debajo, se desprende con infinita suavidad,susurrándole para convencerla, porque si se violenta pierde suencantadora disposición; se colocan dentro los cebollines y elsalmón y se dobla por la mitad, como quien cierra un libro. Parasoltarla del todo, los expertos mueven la sartén con un vaivénsincopado de buen bailarín y luego, de un brusco golpe demuñeca, la lanzan por los aires y la recogen volteada, así se dorabien por ambos lados, pero cada vez que lo he intentado me caeen la cabeza. Esas piruetas son puro exhibicionismo, al hacer unaomelette, como al hacer el amor, cuenta más el cariño que latécnica. Sírvala en los platos más bellos que consiga, previamentecalentados al horno. Coloque encima el caviar y al lado el pancrujiente recién tostado y la crema agria. Después de una nochede amor, éste es el desayuno indicado para seguir amándose sintregua el resto del día. Frutos ProhibidosEn la literatura erótica el sexo oral recibe a veces el nombre defrutos prohibidos, pero no es el caso analizar aquí lasincongruencias del lenguaje y la pacatería. Basta recomendarcomo estupendos afrodisíacos tanto los frutos prohibidos comootros permitidos, que a continuación enumeramos por puro afánpreciosista.Almendra En la mitología la almendra surge de la vulva de la diosa 157
  • Cibeles, pero no creo que eso sea motivo de alarma. Almendra,leche, miel... ¿no evoca Las mil y una noches y al Cantar de loscantares? Se asocia con pasión y fertilidad, es el componente mássensual de la pastelería árabe. En Italia se usaba como medicina yexcitante amoroso, tal vez de ahí proviene la costumbre de ofreceralmendras antes de la comida para acompañar el cóctel. Suaroma, penetrante, persistente, a veces ligeramente amargo, sesupone que excita a las mujeres y por eso se usa con deleite paracremas, jabones y lociones de masaje.Avocado En algunas partes se considera un vegetal, pero enrealidad es un fruto que los aztecas llamaban "ahuacatl", quequiere decir testículo. Es, sin embargo, un fruto "femenino", detextura suave y sabor delicado, que evoca sensualidad más en lasmujeres que en los hombres. Fue llevado a Europa por losconquistadores españoles, quienes se encargaron de propagar suJama de estimulante al punto que los sacerdotes católicos loprohibían a sus feligresas en el confesionario. Contiene tantascalorías, que prefiero usarlo para decorar los platos, para máscarasde belleza y para algunos juegos traviesos.Banana Se asocia con energía erótica en el Tantra y es el símbolofálico por excelencia, aunque no sé a qué hombre le gustaríatenerlo amarillo con manchas. Creo que de afrodisíaco sólo tienela forma, pero eso es mejor que nada...Coco En India se cree que aumenta la calidad y cantidad delsemen y cura enfermedades de las vías urinarias. A una bebidahecha con leche de coco, miel y especias, se le atribuyenpropiedades estimulantes, pero pueden ser las especias, más queel coco, las responsables de tal efecto.Dátil Contiene muchas vitaminas y calorías, un puñado de ellosequivale a una comida completa, da energía y aumenta lapotencia viril y la coquetería en las mujeres, razones de sobra paraser uno de los pilares de la dieta de África y el Medio Oriente,donde nunca falta en las alforjas de las caravanas de camellos porel desierto. Con el jugo fermentado de la corona del árbol del dátilse prepara un licor afrodisíaco llamado vino de palma.Durazno y albaricoque Tal vez las más sensuales de todas las frutas, 158
  • por su perfume delicioso, su textura suave y jugosa y su colorencarnado, representación elocuente de las partes íntimas de lamujer. El durazno es originario de China, donde se cultiva desdehace más de dos mil años. Shakespeare conocía su mágicareputación y en Sueño de una noche de verano las hadas lo usancomo afrodisíaco.Ciruela Como el durazno, se usa en el arte chino como símbolo delas partes íntimas de la mujer. A pesar de que la he olvidado continúo comiendo una ciruela tras otra... —Haiku de James TiptonFresa y frambuesa Delicados pezones frutales que, en el código delerotismo, invitan al amor. Son el complemento ideal de lachampaña en los rituales del cortejo, como decía la bella yfíivola Paulina Bonaparte.Granada Llegó a Europa junto con la invasión de los árabes. Enalgunos textoseróticos de Oriente se le atribuyen virtudes afrodisíacas y se asociaconceremonias de fertilidad, de allí proviene la tradición de usar los 159
  • granos enfiestas nupciales, tal como en Occidente se usa arroz. En Greciaera lafruta ceremonial en los ritos dionisíacos, junto con uva e higos.Higo En la antigua Grecia esta fruta era uno de los alimentossagrados asociados con la fertilidad y el amor físico. En China seregalaba a los novios y en Europa se considera afrodisíaca por suforma y color; en algunas partes llaman higo a la vulva, en otra alos homosexuales.Mango Como tantas otras frutas tropicales, es de olor y saborintenso. La pulpa anaranjada, rica en vitaminas, es la base demuchos platos en Asia y Polinesia, donde se considera un alimentomasculino, por su forma de testículo, asociación algo exagerada,teniendo en cuenta el tamaño de los mangos.Manzana Es el símbolo de la tentación.Y mandó Jehová Dios al hombre diciendo: De todo árbol delhuerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y delmal no comerás, porque el día que de él comieres, cierta-mentemorirás. —Génesis 2:16-17Pero la serpiente convenció a la mujer y ésta a su compañero yambos comieron y ahí empezaron los problemas de la parejahumana. No dice la Biblia, sin embargo, que el fruto fuera unamanzana. Se supone que los padres de la Iglesia —célibes ymisóginos— escogieron la manzana como el fruto prohibidoporque al cortarla por la mitad aparecen las semillas dispuestas enforma de vulva, parte de su anatomía que la malvada Eva usópara tentar al bueno de Adán. Más adelante en la historia laSulamita le canta a Salomón:Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas, por-queestoy enferma de amor. —Cantares 2:5De todos modos, la fama de la manzana en las lides del amor esuniversal. Se usaba en muchas pociones mágicas filtros yencantamientos. Los licores de manzana, como el calvados y lasidra, son estimulantes y se cree que rejuvenecen.Membrillo Junto con la manzana y la granada, es la fruta simbólicade Afrodita, la diosa del éxtasis sexual y la juventud. 160
  • Pera Favorita del arte erótico por su forma de cuerpo femenino,contiene vitaminas y iodina. La ensalada de peras en lonjas finas,berros frescos y nueces peladas es una forma interesante decomenzar una cena amorosa, entre otras cosas, porque puedecomerse con los dedos y tiene un olor delicioso.Uva Ninguna orgía que se precie de serlo puede carecer de uvas,la fruta asociada con el placer, la fertilidad, Dionisio, Príapo, Baco ycuanto dios alegre existe en todas las tradiciones, porque de lauva se hace el vino y sin vino cualquier intento de orgía se torna enfastidio colectivo.Pistacho Es un pequeño fruto muy popular en toda Asia, que semenciona en la Biblia y en escritos persas y árabes. Las mujeres enlos harenes consumían con determinación pasteles de almíbar conpistacho para mantener sus formas redondas y sus hoyuelos, queentonces eran apetecibles y hoy lamentablemente son pura grasay celulitis.Sé lo que está pensando, abnegado lector o lectora: ¿por quéesta lista interminable? ¿No puede esta mujer acaso resumir en unsolo etcétera? No, no puedo. Usted puede saltarse laenumeración, si así lo decide, pero el rigor científico me obliga aser exhaustiva. Si un día este libro se publica, pretendo alcanzarfama de primera autoridad mundial en afrodisíacos. Vendrán detodos los rincones de la Tierra a consultarme y si me quedo viuda,no me faltarán pretendientes. Otros deliciosos AfrodisíacosCafé (Coffea arabica, Coffea liberica, Coffea robusta y otrasvariedades) Debiera estar entre las hierbas y especias, pero 161
  • considero que, como el chocolate, merece capítulo aparte. Excitapor la cafeína, un alcaloide de efecto poderoso, por eso losmormones —que tampoco beben alcohol— no lo prueban.En cambio, en muchos países musulmanes, sobre todo entre losárabes, donde el Corán prohibe el alcohol y otros estimulantes, elcafé es de rigor. Para quienes padecemos el vicio, antes de laprimera dosis matutina no podemos presentarnos a la vida. El valorafrodisíaco del café es dudoso. En Estados Unidos el fanatismo hallegado al extremo de que proliferan carromatos vendiendoespresso en cada esquina, pero la líbido de ese pueblo no esparticularmente notable. Tan sofisticado es el negocio del café,que se ha desarrollado un idioma especial, similar al antiguolenguaje de las flores. Mi preferido es el Cap-grande-decaf-soy-non-fat-wet-cin-choc, nombre que se recita de un solo impulso yque significa: capuccino descafeinado, mitad espuma y mitadleche de soya descremada, con canela y chocolate. Para lositalianos, inventores del capuccino, esto es, por supuesto, unaherejía.Té Se conoce en India y China varios siglos antes de Cristo, primerocomo medicina y luego como bebida refrescante, pero no llegó aEuropa hasta comienzos del siglo XV11, llevado por mercaderesholandeses. En el siglo XVIII era bebida corriente en Inglaterra,donde Thomas Twining empezó a venderlo por peso. Twining deLondres y la costumbre de beber esta infusión a las cinco de latarde existe hasta el día de boy en ese país. En 1773 los colonos enNorteamérica tiraron al mar cargamentos de té, como protestacontra los impuestos y la falta de garantías políticas, iniciando así laguerra de independencia de los Estados Unidos contra Inglaterra.Desde entonces los norteamericanos beben poco té (y lo prefierenhelado). Se cultiva principalmente en climas calientes y húmedosde Asia y existen innumerables variedades, cuyo valor afrodisíacodepende de la fe del consumidor. Té con especias, leche y muchoazúcar, llamado chai, es popular en India, mientras que en Rusia sebebe (en vaso, nunca en taza) con limón, azúcar y en invierno unchorro de brandy. La refinada ceremonia del té en japón, cha- 162
  • noyu, se considera un arte gestual y una forma de meditación deacuerdo a los principios del Zen: armonía, respeto, pureza ytranquilidad. Estos cuatro principios, en apariencia opuestos a lasensualidad, pueden llegar a ser la esencia de la misma, pero paraello se debe recorrer dos veces el camino completo de lossentidos.Chocolate (Theobroma, que quiere decir "fruto de los dioses")¿Quién dijo que el chocolate no es uno de los nutrientesfundamentales en la dieta humana?A mí me parece más alimenticio que los frijoles y el brócoli, pormencionar algunos. Era la bebida sagrada de los aztecas, serelacionaba con la diosa de la fertilidad Xochiquetzal y sólo loconsumía la nobleza. El cruel conquistador de México, HernánCortés, lo probó en la corte del emperador Moctezuma y pocodespués lo introdujo en España, donde tanta era su fama deafrodisíaco, que las mujeres lo bebían a escondidas. Es tan adictivoy excitante como el café —contiene el alcaloide theobromine—pero además se le atribuye simbolismo en los ritos del cortejoromántico. ¿Qué mujer no ha visto sus defensas desplomarse anteuna caja de chocolates? El sabor, tan popular en Europa yAmérica, no es igualmente apreciado en Asia o África. En unviaje al interior de la India no pude encontrar chocolate y padecítal tormento de privación, que ahora entiendo el drama de losdrogadictos.Miel La miel, néctar de Afrodita, dorado tesoro de la tierra,resultado del alma de las flores y el trabajo de las abejas, haservido para endulzar la vida mucho antes del descubrimiento delazúcar. Su sabor y aroma dependen de las flores donde han libado¡as aladas obreras. Su reputación como afrodisíaco es extensa: losnovios van de "luna de miel" y en muchas culturas es parte de laceremonia y del ágape matrimonial. El alto contenido de vitaminasB, C y minerales del polen estimula ¡a producción de hormonassexuales. Reaviva instantáneamente a los amantes agotados,porque el cuerpo la absorbe en un tiempo mínimo. Avicena, elcélebre médico árabe, cuyas recetas se usaron por varios siglosdurante la Edad Media, recomendaba miel con jengibre para la 163
  • impotencia. Se usa en la preparación de dulces sensuales,mezclada con nueces, coco, leche de camella o de cabra,huevos, especias, etc. Se supone que la saliva de las bellas huríesdel Paraíso de Alá, así como las secreciones femeninas duranteciertos días del ciclo menstrual, saben a miel. Atila, quien creía apie juntillas en su poder estimulante, bebió tanto hidromiel el día desu boda que se murió de un paro cardíaco, para regocijo de susenemigos y posiblemente también de su novia. El rey Salomón lecanta a su amada: Como panal de miel destilan tus labios, oh esposa mía; miel y leche hay debajo de tu lengua; y el olor de tus vestidos como el olor del Líbano. —Cantares 4:11Si no se le ha ocurrido todavía, aquí tiene un dato: la miel tibiasobre el cuerpo se presta para muchos juegos eróticos. Cleopatrapreparaba una mezcla de miel y almendras pulverizadas paraembellecer su piel. Julio César y Marco Antonio engordaron a sulado, no sólo porque abandonaron la ruda vida de los cuartelespor los lánguidos placeres de la corte egipcia, sino porque seaficionaron a lamer el postre de la copa íntima de esa reinaseductora. Nouvelle CuisineLa última moda culinaria es la nouvelle cuisine, que de nueva tienepoco, porque son los mismos ingredientes de siempre, pero encombinaciones más étnicas, como me la definió un chef en NuevaYork. Supongo que se refería a la influencia asiática ylatinoamericana, ignoradas hasta hace poco en la mayor parte deEuropa y Norteamérica. También es más ligera, con menos grasa ycalorías, y las porciones son más pequeñas, aunque cuestan más 164
  • caras porque requieren decoración. En los platos muy adornadosalguien metió los dedos, dice mi madre. Si sirviéramos nouvellecuisine en casa, daría la deplorable impresión de que no alcanzóla comida. Desconfío de esos restaurantes modernos donde elmozo —un atleta con aros de pirata en las orejas y tatuajes en lasmanos— se presenta por su nombre de pila y me trata como si yoquisiera venderle una Biblia. Es seguro que allí me servirán nouvellecuisine. Si no tengo la opción de escapar, me enfrento a un menúexhaustivo, donde cada plato está descrito en el rebuscado len-guaje de un aspirante a crítico literario. Por lo general elijo lo másbarato, con la esperanza de que sea también lo más simple, peroinvariablemente me sirven la creación de un sicótico. Mi humildepescado viene disfrazado de sombrero y al apartar los flecos dezanahoria, las plumas de apio, lospétalos de flores y el velo de cebolla, queda muy poca trucha. Dalástima desbaratar esa obra de arte y cuando por fin me decido ahincarle el tenedor, todo se desmorona y un rábano en forma deabeja aterriza en mi regazo. Quedo con la sensación de no habercomido suficiente y haber pagado demasiado. No es como losmesones vascos o las taquerías mejicanas, que por un preciodiscreto aturden por cuatro o cinco días. La nouvelle cuisine puedeser interesante, pero en lo referente a la comida —y también a los 165
  • hombres— prefiero sabores más robustos y aspectos más sencillos,como un honesto pescado que no se avergüenza de su desnudez.Eso sí: que esté muerto. Me horrorizan los alimentos que se mueven,por eso evito la gelatina y las ostras, pero ésta es una manía quedebo combatir: muchos animales del recetario afrodisíaco llegan ala mesa apenas desvanecidos. Una vez, en un restauranteescandinavo, me sirvieron una especie de culebra de mar —anguila, creo que se llamaba la infortunada— que sufrió un breveataque de epilepsia cuando intenté meterle un cuchillo. Se meescapó un grito y el mozo, quien en ese instante servía el vino, soltóla botella. El ideal es que la comida esté bien muerta, pero quehaya superado el rigor mortis. Y nada con ojos, por favor, aunqueestén cerrados. Nada hay tan pavoroso como la mirada suplicantede un animal entero sobre una bandeja. Ya que se han dado eltrabajo de asesinarlo ¿por qué no lo decapitan también?Mis objeciones contra los tomates convertidos en rosas, las patatascon apariencia de ruiseñor y otros eufemismos de la nouvellecuisine, no significan que me incline por los platos con aspecto demazamorra de preso, como los del colegio inglés donde adquirí elestómago estoico que me caracteriza, o que prefiera lasdecoraciones brutales de la cocina popular. Esos cochinillosasados en España con una manzana en el hocico y un ramito deperejil en el culo, merecen un réquiem. Bastante pecado es matara los animales, no hay necesidad de humillarlos además. QuesosEl queso es leche con bacteria y todo lo demás es ilusión. Laprimera vez que vi fabricar queso fue en una hacienda al interiorde Venezuela, caliente como el Sáhara, en un galpón insalubredonde seis vacas aguardaban distraídas su turno para ser 166
  • ordeñadas, rumiando pasto y espantando moscas con el rabo.Parte de la leche, destinada al bien llamado "queso de mano", semezclaba con cuajo, el calor multiplicaba la bacteria y apenas ellíquido se cortaba era filtrado en un gran colador. El suero iba adar directamente a las cochineras, que quedaban allí mismo, esoexplicaba el olor, que no era sólo a caca de vaca. El resto pasabaa bateas redondas donde don Maurizio, un zambo gigantesco conel torso desnudo, sudando y cantando, sumergía el brazo hasta laaxila y revolvía a conciencia. Don Maurizio, gran artífice del queso,disponía de una radio a batería sintonizada a una estación dondejoropos, salsas y rancheras le indicaban el tiempo para convertir elcuajo en queso; la medida era tan exacta, que siempre elresultado era idéntico. Después me ha tocado visitar queserasindustriales computerizadas, donde la higiene es equivalente a lade un quirófano y los establos huelen a bosque de pinos; a lasvacas les han puesto tantas hormonas que mugen con voz desoprano y una sola de ellas puede producir suficiente leche comopara llenar la célebre bañera de Cleopatra, sin embargo, losquesos no me parecen tan perfectos ni tan sabrosos comoaquellos de don Maurizio. El hombre los amoldaba en panesredondos, los dejaba descansar a la sombra y a las pocas horasestaban listos para venta y consumo. Después de extraerles lasmoscas, que solían venir adheridas a la superficie, lo comíamoscon cachapas, unas tortillas calientes de maíz tierno recién salidasdel rescoldo. Es uno de mis recuerdos más gratos de ese arduoperíodo de inmigrante en tierra ajena. Y ese "queso de mano"debe haber sido afrodisíaco, porque me basta evocar su sabordelicado y el sudor deslizándose por los fornidos brazos de reyafricano de don Maurizio, para sentir impulsos adúlteros.Hay quesos para todos los gustos, el sabor y la consistencia son casiinfinitos, sería imposible enumerarlos todos. Cada región tiene susfavoritos, en Suiza se come el mejor gruyere y emmenthal, en Italiael parmesano y gorgonzola, el gouda en Holanda. En unpremeditado acto de glotonería durante su infancia, mi hermanoPancho peló un queso gouda de buen tamaño como si fuera unamanzana y lo devoró pacientemente hasta la última migaja; 167
  • creímos que moriría de indigestión irremediable, pero ha vivido enplena salud por cincuenta años. Pocos recuerdos más coloridos ysensuales tengo que el mercado de los quesos y las flores en laépoca de los tulipanes en Amsterdam... En Inglaterra es muypopular el cheddar y el stilton, de vetas grises y verdes, que se sirvea cucharadas empezando por el centro del queso, acompañadopor un vaso de sherry. En Francia, donde cada provincia produceuna variedad importante de quesos deliciosos, ninguna comidaque se precie de serlo puede terminar sin una bandeja con variasclases, servidos antes del postre y acompañados por el mejor vinotinto robusto y aromático de la casa. Algunos, como el gruyeretardan tres o cuatro meses en estar a punto y su calidad dependede la distribución regular de sus agujeros. El conocedor escoge elbrie del día palpándolo como si se tratara de fruta y el camambertpor el olor, que indica su maduración. Este queso fue inventadopor una campesina francesa en el siglo XVIII, cuya estatua presidela pequeña aldea de Camambert. Mi abuelo, que adoraba estequeso, pero su médico se lo había prohibido, lo compraba sigilosoy lo escondía en el armario de su ropa. A veces el olor era tannauseabundo que no se podía entrar a su habitación.Se cree que los quesos secos y de sabor fuerte, como elparmesano, son más estimulantes, pero también algunos suaves,como el de cabra y la mozzarela tienen una reputación similar. Apropósito de parmesano y mozzarela, ingredientes esenciales deuna buena pizza, es el momento de recomendarlos para quienesdeseen las sensuales posaderas de una doncella de Rubens o deBotero. Al comienzo de la década de los setenta en Chile hice unabreve incursión en el teatro con un par de comedias musicales.Una de ellas, Los siete espejos, contaba con un cuerpo de balletde varias mujeres bellas, jóvenes y gordas que, a modo de corogriego, contaban la historia entre bailes y risas. Era la época deTwiggy, esa modelo inglesa con aspecto de sobreviviente decampo de concentración, que aparecía en las tapas de lasrevistas de moda con sus piernecillas de lástima, sus zapatonesortopédicos y su cara de hambre. Por una de esas aberracioneshistóricas se convirtió en el ideal femenino de la década y no hubo 168
  • mujer que no aspirara a ser un gusano andrógino como la famosaTwiggy. Las gordas de Los siete espejos se convirtieron en undesafío a la estética, un canto a la abundancia. Supe deinnumerables espectadores que asistieron varias veces al teatronada más que para aplaudir a aquellas obesas coristas. Esasmujeres, que habían alcanzado su olímpico volumen gracias albuen diente y la vida sedentaria, cada noche debían saltarse lacena y brincar como libélulas durante dos horas sobre el escenario.El resultado fue que comenzaron a bajar de peso de maneraalarmante. El director de la compañía salvó la obra del desastrecolocando un aviso en el foyer: "Se ruega no traer flores para lasgordas. Traigan pizza."Si consideramos que su único ingrediente es leche, de afrodisíaconada tiene el queso, pero cuando se acompaña con pan, vino yamable conversación, el efecto es como si lo fuera. Si Non e Vero...Las trufas, una rara delicia, son en realidad unos insignificanteshongos que cerdos y perros entrenados olisquean y desentierran.Según sabios antiguos, el abuso de ellas engendra melancolía,pero son tan escasas y valiosas y se sirven en cantidades tanmíseras, que nadie podría intoxicarse con ellas, en cambio bastaun soplo de su intenso perfume para vencer el hastío en amores ylevantar los miembros simplemente desmayados. No puedencultivarse, crecen de acuerdo a misteriosas leyes vegetales quedeterminan tamaño, color y fragancia. Cada vez hay menosterrenos silvestres adecuados para la existencia de las trufas, demodo que el precio ha alcanzado los mismos niveles del caviar y eloro. Y a propósito de oro, ¿sabía que en ciudades como HongKong puede beber un pequeño café expreso con polvos de oro?En la plaza San Marcos, en Venecia, puede costarle lo mismo sin eloro. Madame du Berry, el marqués de Sade y Luis XIV consumían 169
  • trufas con fe irrefutable en sus virtudes íntimas y Rasputín lasprescribía al zar para espesar la sangre y fortalecer el linaje. Unareceta del tiempo de los Borgia reza:Tómese una trufa limpia de tierra y excremento, suavícesefrotando-la con óleo fragante, envuélvase en fina cinta de grasade marrano y póngase al calor hasta que, derretida la grasa,exude la trufa su esencia.Napoleón las comía antes de enfrentarse con Josefina en lasbatallas amorosas del dormitorio imperial, en las cuales, no está demás decirlo, siempre salía derrotado... Los científicos —¿cómo seles ocurren estos experimentos, digo yo?— han descubierto que elolor del hongo activa una glándula en el cerdo que produce lasmismas feromonas presentes en los seres humanos cuando songolpeados por el amor. Es un olorcillo a sudor con ajo querecuerda el metro de Nueva York.Hace algunos años invité a cenar, con intención de seducirlo, claroestá, a un escurridizo galán, cuya fama de buen cocinero meobligaba a esmerarme con el menú. Decidí que una omelette detrufas salpicada con una nubecilla de caviar rojo al servirla (el grisestaba lejos de mis posibilidades), constituía una invitación eróticaobvia, algo así como regalarle rosas rojas y el Kama Sutra. Busquélas trufas por cielo y tierra y cuando finalmente di con ellas, mimodesto presupuesto de inmigrante en tierra ajena no alcanzópara comprarlas. El dependiente de la tienda de delicatessen, unitaliano tan inmigrante como yo, me aconsejó olvidarme de ellas.—¿Para qué no lleva callampas, en vez? —preguntó, mientras yomiraba desamparada esos fragmentos negruzcos como caca deconejo, que a mis ojos brillaban como diamantes.—No es lo mismo, las trufas son afrodisíacas.—¿Son qué?—Sensuales —dije, para no entrar en detalles.Debo haberme ruborizado, porque el hombre salió de detrás delmostrador y se me acercó con una sonrisa extraña. Imaginaba,supongo, que yo era una ninfómana dispuesta a frotarme las zonaserógenas con sus trufas.—Románticas —murmuré cada vez más colorada. 170
  • —¡Ah! ¿Para un hombre? ¿Su novio, su marido?—Bueno, sí...Al punto la sonrisa perdió el sarcasmo y se tornó cómplice; volviótras el mostrador y produjo un frasco pequeño, como de perfume.—Olio d oliva aromatizato al tartufo bianco —anunció en el tonode quien saca un as de la manga—. Aceite de oliva con olor atrufas —aclaró.Y enseguida puso en una bolsa de plástico unas cuantas aceitunasnegras, con la indicación de lavarlas bien para quitarles el sabor,picarlas en trocitos y marinarlas un par de horas en el aceitetrufado.—¡Tan romántico como las trufas y mucho más barato! —measeguró.Así lo hice. La omelette quedó perfecta y cuando el exquisitogalándetectó el inconfundible olorcillo y preguntó sorprendido siaquellos pedazos oscuros eran trufas y dónde diablos las habíaconseguido, hice un gesto vago que él interpretó comocoquetería. Devoró la omelette mirándome de soslayo con unaexpresión turbia, que entonces me pareció irresistible, pero ahora,vista con el desprendimiento de la edad, me resulta más biencómica. Me alegra haberle dado aceitunas. Su reputación degalán era tan exagerada como la de las trufas.Y como estamos hablando de aceite de oliva trufado, ha llegadoel momento de ofrecer mi receta de emergencias. Desde quecumplí diecinueve años he estado casada cada día de mi vida,excepto tres meses de parranda entre un divorcio y el segundomarido. Eso significa que he tenido aproximadamente 16.425ocasiones de sacar de tino a algún hombre. La creación de esta 171
  • sopa no es cosa del azar, sino de la necesidad. Es un afrodisíacoprácticamente infalible, que preparo después de alguna peleafuerte, como una bandera de tregua que me permite hacer laspaces sin humillarme demasiado. A mi contrincante le basta olerlapara entender el mensaje. SOPA DE LA RECONCILIACIÓNIngredientes2 tazas de caldo (carne, pollo o verdura)1 taza de champiñones frescos 1/2 taza de callampasportobello picadas(o 1/4 taza secas) 1/2 taza de callampas porcinipicadas (o 1/4 taza secas) 1 diente de ajo3 cucharadas de aceite de oliva1 cucharada de aceite de oliva trufado1/4 taza de oporto2 cucharadas de crema agria Sal y pimientaPreparaciónSi no encuentro callampas frescas y debo recurrir a las secas, lasremojo en media taza de un buen vino tinto hasta que se esponjenalegremente, mientras me bebo el resto del vino con toda calma.Luego pico el ajo por el puro gusto de olerme los dedos, porqueigual podría usarlo entero, y lo frío junto a las callampas ychampiñones en el aceite de oliva, revolviendo con fervor porunos cuantos minutos, no los he contado, pero digamos cinco.Agrego el caldo, el oporto y el aceite de oliva trufado, no todo,dejo un par de gotas para ponerme detrás de las orejas, no olvide-mos que es afrodisíaco. Aliño con sal y pimienta, y cocino a fuegosuave con la olla tapada hasta que las callampas se ablanden y lacasa huela a paraíso.Al final lo trituro en la licuadora; esto es lo menos poético delcocinamiento, pero inevitable. Debe quedar con una textura algogruesa, como de lodo, con un perfume que hace salivar y llama aotras secreciones del cuerpo y del alma. Me coloco mi mejor 172
  • vestido, me pinto las uñas de rojo y sirvo la sopa decorada concrema agria en platos calientes. El espíritu del vinoNéctar de los dioses, consuelo de los mortales, el vino es unmaravilloso brebaje que tiene el poder de alejar laspreocupaciones y darnos, aunque sea por un instante, la visión delParaíso. No se puede negar el poder afrodisíaco del vino: encantidad moderada dilata los vasos sanguíneos, llevando mássangre a los genitales y prolongando la erección, desinhibe, relajay alegra, tres requisitos fundamentales para una buena ejecución,no sólo en la cama, también en el piano. En mi lejana juventudcreía que los vinos blancos se servían de día y los tintos de noche.Más tarde alguien quiso rescatarme de la ignorancia y me ofreciósu versión: los vinos blancos son para las mujeres y los tintos para loshombres, herejía capaz de provocar un síncope mortal en unenólogo. Estamos hablando de un arte antiguo y alambicado alcual se han dedicado innumerables volúmenes a lo largo de siglos;sería una blasfemia intentar resumirlo en un par de frases. Me hacostado varias décadas aprender algunos principios mínimos; departida admito mi ignorancia. En los restaurantes caros suelo oler elcorcho, masticar el primer sorbo con expresión de profundaconcentración y luego devolver la botella con el pretexto de ciertaacidez, eso siempre impresiona al mesonero y me gana algo derespeto. La verdad es que tengo mala cabeza para el alcohol y ala segunda copa me aligero de ropas y salgo dando brincos a lacalle. La parte teórica de este capítulo no fue difícil, solicité elconsejo de expertos y consulté media docena de libros, pero laparte práctica me costó más de un resfrío. Mis vecinos creen quepertenezco a una secta eufórica y nudista.Siempre quise disponer de una bodega de vinos. No me refiero a 173
  • seis botellas al fondo de un closet, como lo que tengo, sino a unsótano frío, oscuro y bordado de telarañas, con una puerta demadera con tres cerraduras cuyas llaves colgaran de mi cintura,donde se guardaran durante años botellas de vinos exquisitos.Imagino la ceremonia de descender con una vela al vientre de latierra para buscar el complemento perfecto que realce la cenacon el amante... bueno, puede ser también con el marido. Esatradición existió en mi familia. No me refiero a los amantes sino a labodega. Hubo una en casa de mis abuelos y otra en la de mimadre. Una vez al año se viajaba especialmente a las famosasviñas de Macul y Concha y Toro para adquirir el vino endamajuanas de quince litros, luego se vertía en botellas que mimadre sellaba con cebo de vela derretido y marcaba con uncódigo misterioso antes de guardarlas en el sótano. Allí reposabanen la oscuridad y el silencio; rara vez se abría una que tuvieramenos de cinco años. Ése fue el vino diario de mi niñez, pero paralas grandes ocasiones se recurría a la producción seleccionada delos mejores viñedos chilenos. En una de las tantas misionesdiplomáticas de su marido, mi madre vivió en Turquía. En aquellostiempos Ankara no era la ciudad cosmopolita que hoy es yresultaba difícil conseguir algunos productos, entre ellos, vino decalidad, pero mi madre siempre ha tenido misteriosos contactos.Un diplomático francés le reveló el secreto mejor guardado de suembajada, algo que horrorizaría a un sommelier, pero que sacó ami madre de apuro en muchas ocasiones: se vierte el gollete deuna botella de vino tinto mediocre y se reemplaza por oporto, sevoltea un par de veces, se deja reposar y se sirve en una garrafade cristal. Para el vino blanco se procede en igual forma usandojerez del más seco. Agregó aquel buen amigo que siempre sesirven los vinos buenos primero y los malos al final, cuando ya nadienota la diferencia, como indica el Evangelio según san Juan. Elprimer milagro de Jesús ocurre en Caná de Galilea, durante unaboda a la que asiste con su madre y sus discípulos. En la mitad dela fiesta se le acerca María y le dice que se ha terminado el vino,entonces Jesús manda llenar seis tinajas con agua y cuando lossirvientes escancian el líquido en los vasos, descubren que es vino. 174
  • Y al probarlo, el maestresala dice:Todo hombre sirve primero el buen vino y cuando ya han bebidomucho, entonces el inferior, mas tú has reservado el buen vinohasta el final.Esto es justamente lo que recomiendan los entendidos. En todocaso, no se trata aquí de hacer trampa, sino de dar algunasindicaciones en limpia conciencia, así es que vamos al grano, digoa la uva.Investigación reciente demuestra que el vino bebido con mesura yregularidad reduce el desgaste del corazón, permitiéndonos asímorir de cáncer. El folklore sostiene que "disuelve la grasa de lacomida y lava las venas"; verdad comprobada por la medicinamoderna: eleva los niveles de HDL y limpia las arterias. En Francia,donde se bebe diez veces más vino que en Estados Unidos y secome cuatro veces más grasa animal y carne roja, el índice decolesterol es notablemente menor y la incidencia de ataques alcorazón es una de las más bajas del mundo, después de Japón.Además de vivir mejor, los franceses se dan el gusto de vivir máslargo. Este "descubrimiento" —llamado la paradoja francesa— haproducido una nueva generación de consumidores de vino tintoen Estados Unidos, pero hasta ahora no se ven resultados. Tal vezno es el vino solamente lo que prolonga la salud sino la forma debeberlo; los franceses comen sentados, con calma y gozan decada bocado. Ver a una pareja de burgueses en un bistró deprovincia es una lección: lo hacen ritualmente, en silencio,concentrados en sus platos y sus copas, ausentes del resto deluniverso. Su menú es variado, las porciones pequeñas y no comena deshora. En la paradoja francesa hay una palabra clave:moderación.Existen volúmenes completos dedicados a una sola clase de vino,en caso que usted desee profundizar en este tema, pero aquí sólocabe una pincelada de información general. Todos los vinos sonsensuales, incluso el llamado litreado en Chile, un brebaje de ínfimacategoría que se vende suelto y que, como único consuelo de lospobres, tiene su equivalente en la mayor parte del mundo. Lavariedad de vinos es infinita, determinada no sólo por las regiones 175
  • donde se produce, los tipos de uva y el proceso de fermentación,sino por el año y hasta la hora de la cosecha. La madera del barril,la temperatura, el humor y el amor de quienes lo fabrican, losespíritus que rondan por la noche en las cuevas donde el vinoduerme, todo afecta el producto final.Los vinos realzan el sabor de la comida. Escoger el adecuado paracada plato es una ciencia y un arte, se han creado programas decomputación para resolver la duda en menos de un segundo. Laspapilas gustativas seaturden con facilidad. No conviene servir cócteles antes de lacomida, excepto vermut, champaña, oporto o jerez, porquedespués es imposible saborear lo que sigue; el vino debe irprecedido y seguido por otros productos de la uva. Antaño sólo losvinos europeos —sobre todo franceses— eran aceptables, perohoy se puede servir sin bochorno una botella de California, Chile,Sudáfrica, Australia y otras regiones. Las rígidas reglas respecto aqué vino servir con cuál plato también se han ablandado y ya noes obligación acompañar siempre el cordero con un bordeauxfrancés, a veces también sirve un rioja español o un merlot deCalifornia, pero todavía en las mesas elegantes se colocan variascopas porque se ofrece más de un vino, cada unocuidadosamente escogido según el plato que acompaña. Lo ideales servir siempre el blanco primero y luego dos o tres variedades detinto si sus invitados lo merecen. Al seleccionar los tintos convieneque sean del mismo tipo o región, Bordeaux con Bordeaux, porejemplo. En este caso recomiendan escanciar el vino más joven 176
  • primero, seguido por el de más edad, o el de mejor calidad. Apesar del consejo de aquel diplomático en Turquía, un buenanfitrión francés reserva siempre para el final de la cena el mejortinto, que se sirve con los quesos, antes del postre. Pero cuidadocon aplicar estas reglas en una cena amorosa porque de tantolibar, el amante fogoso se quedará dormido en la mesa.Sabemos que usted no es un experto, si lo fuera no leería estaspáginas, por eso nos atrevemos a decir que la mayoría de los vinospuede clasificarse en cinco categorías: blancos ligeros, blancoscon cuerpo, rosado (rosé), tintos ligeros y tintos robustos. Losproductos del mar se sirven con vino blanco —las ostras siemprecon chablis— porque, debido a una reacción química que no valela pena detallar, mezclados con vino tinto dejan un sabor amargo.El vino blanco realza también las aves y los guisos de vegetales,que siendo delicados, por lo general no resisten el impacto del vinotinto, aunque hay excepciones, todo depende de la salsa. Buenejemplo es el coq au vin, que se prepara y se acompaña con vinorojo burgundy. Las demás carnes rojas quedan bien con vino tinto,la habilidad consiste en elegir el adecuado: mientras máscontundente el plato, más robusto el vino, teniendo siempre encuenta la salsa y la forma de preparación. El misterio consiste enencontrar el equilibrio entre la bebida y la comida: suave consuave, ligero con ligero, fuerte con fuerte, dulce con dulce. Heaquí algunos ejemplos grosso modo:Vino blanco ligero Pescado y mariscos.Vino blanco con cuerpo Aves delicadas, ternera, pescados fuertescomo atún o salmón, sesos y otros interiores del animal de textura ysabor suave.Vino tinto ligero Cordero, vacuno, cerdo, pasta italiana, interioresde animales como riñón, hígado o tripas, aves fuertes y legumbres.Vino tinto robusto Animales de caza como venado, jabalí, liebre eincluso algunas aves como pato silvestre, ciertas carnes rojas máspesadas y estofados contundentes.Vino tinto con cuerpo de la mejor calidad Quesos.Arruinan el gusto de la mayoría de los vinos Platos picantes como 177
  • curry.Vino rosé bien frío Almuerzos sencillos, picnic, cenas livianas entardes de verano.La comida típica de otras regiones conviene servirla lógicamentecon la bebida del mismo origen: sake, té, cerveza, etc. Si tienedudas, pregunte en una licorería al comprar el vino. Hoy existenboutiques del vino donde un experto puede ayudarlo aseleccionar las mejores botellas para su menú. LicoresTodos los pueblos, incluso aquellos que por razones religiosas loprohíben, conocen las propiedades medicinales del alcohol. Antesque se conocieran otros antisépticos o se desarrollara la anestesia,se usaban bebidas alcohólicas para desinfectar heridas y paraaturdir a los pacientes antes de una intervención dolorosa. Su peordefecto es que convertido en vicio destruye a quien lo bebe y sumayor virtud es que en cantidad moderada produce ilusión defelicidad y levanta el ánimo para el festejo. Buscamos una y otravez el alivio temporal del alcohol para escapar por un rato de laansiedad de la existencia. No somos los únicos, hay algunosanimales y aves que se emborrachan con frutos fermentados. En elverano vienen pájaros azules a estrellarse contra los vidrios de micasa, mareados por los pequeños frutos rojos de un arbusto quecrece en los alrededores. La primera bebida alcohólica de lahistoria fue el hidromiel, vino dulce hecho de miel, que se usaba enEuropa hasta el siglo XVIII. Fueron los árabes, con su refinadacultura, quienes desarrollaron la técnica de la destilación yllamaron al espíritu del vino alkuhul. El pueblo consumía cerveza,tosca y fuerte; el vino, con mayor contenido alcohólico y delicadosabor, era lujo de las clases privilegiadas.En la antigüedad figuraban en lugar predominante del culto,Dionisos y Baco, los dioses griego y romano del vino, el éxtasis y el 178
  • erotismo, quienes tuvieron su equivalente en casi todas lasmitologías panteístas. En su honor se celebraban fiestas orgiásticasen las que el populacho se volcaba a la calle para embriagarse ycopular sin restricciones. En el Antiguo Testamento las ciudades deSodoma y Gomorra fueron destruidas como castigo por suscostumbres algo libertinas: orgías, incesto, adulterio y otras diver-siones ofensivas a Dios. Esta es una de las muchas partes de laBiblia que no me dejaban leer en el colegio. Por la descripción,parece que Jehová, harto de tanta chacota, lanzó el equivalentea un bombardeo atómico para acabar con ellas, pero hay otrasversiones que responsabilizan a Abraham y sus ejércitos. Antes demanifestar su cólera, Jehová envió dos ángeles mensajeros paraadvertir a Lot, el único hombre justo de los alrededores. El par deángeles estuvo a punto de caer en manos de una enardecidaturba de sodomitas, pero Lot logró protegerlos escondiéndolos ensu casa y ofreciendo a los asaltantes sus propias hijas paradistraerlos. He ahí un anfitrión ejemplar. Antes que cayera la ira deDios sobre la ciudad, los mensajeros le ordenaron que escaparacon su familia sin mirar hacia atrás. La mujer de Lot, vencida por lacuriosidad o la nostalgia, se dio vuelta y quedó convertida enestatua de sal. Finalmente, después de numerosas aventuras, Lot ysus dos hijas encontraron refugio en una cueva. En vista que nohabía otros hombres disponibles para que entrara en ellas deacuerdo a la costumbre de toda la Tierra, las chicasemborracharon a Lot y, como se decía antes de la invención de lapildora, "se aprovecharon" de él. Una familia algo extraña, perosupongo que en casos desesperados nadie se fija en detalles. 179
  • Según la Biblia lo hicieron por dos noches consecutivas sin que elpadre se enterara de lo ocurrido. Ambas concibieron, dandoorigen a las tribus moabita y amonita. Éste es uno de los pocoscasos en que un hombre embriagado hasta la inconscienciarealiza tal hazaña, porque mucho alcohol desmaya el miembro,produciendo impotencia temporal, y sumerge a su dueño en lastinieblas de la melancolía. En estos casos siempre se cita aShakespeare, por supuesto. A la pregunta de un personaje deMacbeth sobre las consecuencias de la bebida, otro responde:¡Cáspita, señor! Una nariz colorada, sueño y orina. ¿La lujuria, señor,lo mismo provoca que la aleja, porque provoca el deseo, peroimpide la ejecución.En otra parte de este libro, no recuerdo cuál, menciono la sangrefresca de serpiente disuelta en aguardiente con azúcar, unestimulante de gran prestigio en Taiwan y otros países de Asia. EnChina echan en un vaso con sake caliente unas cuantos bebés decucaracha y lo beben al seco, de un solo trago. Según unejemplar del periódico San Francisco Chronicle de fines del siglopasado, los chinos malayos inmigrantes bebían sangre de serpientede cascabel. Le abrían un tajo en la cola y, mientras uno sostenía 180
  • al animal por la cabeza y lo estrujaba para vaciarlo, otro seacostaba en el suelo y chupaba la sangre entre sorbo y sorbo dewhisky. Un cóctel muy afrodisíaco, para quien guste de lo exótico.Me contó mi amigo Miki Shima que estuvo en las montañas deColorado, a ocho mil pies de altura, sentado en torno a unafogata a la luz de la luna, con un frío sideral, donde le sirvieron unmenú de salchichas de alce e hígado crudo de búfalo marinadoen cerveza, todo bien regado por una bebida llamada Black Dog,hecha con aguardiente, jugo de tabaco y pólvora. Al primer sorbode este brebaje se le pasó el frío, al segundo recuperó la memoriade las nostalgias más antiguas y al tercero, cuando su cerebroestaba a punto de explotar, comenzaron las visiones fantásticas detodas las mujeres hermosas que había deseado en su vida. Una delas más terribles batallas de la guerra del Pacífico entre Chile, Perúy Bolivia en el siglo pasado, fue la del Morro de Arica, uninexpugnable acantilado que los soldados chilenos conquistarontrepando por las rocas con cuchillos corvos entre los dientes y,según reza la leyenda, drogados con una mezcla de aguardientey pólvora similar al Black Dog. En algunas prisiones de Sudaméricalos hombres se embriagan con pájaro verde, un brebajepreparado con alcohol y disolvente de pintura, que finalmenteconduce a la locura y la muerte.Como casi todo en este mundo, los licores también pasan demoda. Dice en sus memorias el director de cine español, LuisBuñuel, que la receta del martini perfecto se hace con un rayo deluz pasando a través de la botella de vermut para tocar apenas laginebra. Del martini tan popular en los años sesenta y setenta,pasamos por una década de vino blanco, que ha culminado enlos noventa en el kirsch. Cualquiera sea la moda, el recipiente escasi tan importante como el contenido. La más fina champaña envaso de cartón sabe igual a ese ponche verde de los bailes de laescuela, en cambio un vino mediocre en copa fina sube decategoría. Es como las mujeres, en quienes la ropa determina laclase económica y a veces, no siempre, la clase social. En ciertasceremonias tántricas se usan cálices en forma de vulva, llamadosarga, pero no es necesario tanto refinamiento para servir sus 181
  • cócteles. Buen cristal es suficiente.Ajenjo Licor verde extraído de la planta del mismo nombre(Artemisia absinthium) al cual se le agregan hierbas, con Jama depoderoso afrodisíaco desde la época de los griegos, pero tantóxico que en 1915 se prohibió en Francia y luego en otros paísesdel mundo. Causa espasmos musculares y gástricos y su consumofrecuente lleva a la parálisis y la muerte. Se servía con un poco deagua y azúcar para mitigar el sabor amargo. En el siglo XIX era labebida favorita de los intelectuales y artistas en la place Pigalleporque se suponía que convocaba a las musas. En Inglaterra, encambio, se usaba en los clubes de flagelación, deporte muypopular entonces.Anís Popular en Francia y España, es un líquido transparente que almezclarse con agua adquiere un aspecto lechoso. El célebreanisette Marie Brizard fue creado en la ciudad de Burdeos en 1 755por una mujer de ese nombre, conocida por su buen corazón.Dicen que salvó la vida de un pobre hombre durante unaepidemia y que en pago éste le confió al oído el secreto parafabricar ese licor. La mujer se hizo rica y dedicó buena parte de sufortuna a las obras de caridad. La marca Marie Brizard aún existeen esa ciudad. Similar al ajenjo en sabor, pero menos tóxico, es labase de varios licores afrodisíacos, como Pernod, Ricard, Pastis y ellicor nacional de griegos y turcos: arak.Amaretto Se prepara con almendra, es de sabor dulce y fuerte; seusa como digestivo y en la preparación de cócteles y postres. Sureputación erótica se debe a la almendra, fruto mitológico surgidodel vientre de una diosa, como ya mencionamos.Benedictine El nombre viene de sus inventores, los monjesbenedictinos de una abadía de Francia, castos varones, quienesseguramente no sospecharon que habían contribuido con otroafrodisíaco a la larga lista de tentaciones que debe soportar lahumanidad.Calvados Originario de Normandía, es un licor de manzana, intensoy aterciopelado como todo buen brandy, al cual se le atribuye elmismo poder estimulante que a esa fruta. Antaño se usabatambién como tónico para preservar la juventud. 182
  • Champaña Es la reina indiscutible de los vinos, indispensable en losfestejos. Es un vino blanco espumante de la región de Champagneen Francia, que se produce con éxito en otras partes, pero sólo elauténtico puede llevar ese nombre. En 1806, Barbara NicolePonsardin, viuda de un banquero de apellido Clicquot, dedicó lafortuna heredada del difunto a desarrollar la champaña queproducían sus viñedos y que se hizo famosa en el mundo con elnombre de Veuve Clicquot. La champaña se bebe siempre encompañía y en momentos de celebración, tal vez por eso actúacomo afrodisíaco aun sin proponérselo. Espumante y liviana, sebebe sin pensarlo y embriaga más que el vino, porque gracias a lasburbujas el alcohol entra rápidamente a ¡a corriente sanguínea. Seconsidera un vino "femenino" y se supone que tiene más efectoerótico en las mujeres que en los hombres. En las fiestas de laantigua Roma imperial, llenaban piscinas de vino burbujeante,donde hombres y mujeres retozaban desnudos. La champañafabricada exclusivamente con uva chardonnay es la más seca yapreciada.Coñac, brandy o armagnac Enrique IV de Francia lo puso de modacomo afrodisíaco, la idea se divulgó rápidamente y pronto loscaballeros empezaron a tomar una copa antes de irse a la cama,como precaución en caso que esa noche su esposa no tuvieradolor de cabeza. Así se originó la costumbre de terminar unabuena cena con un cigarro y una copa de coñac obrandy, ritual en el cual las mujeres no participaban. Batido conazúcary yemas de huevo es un tónico formidable para la depresión de losembarazos y de los días de lluvia.Grand Marnier Es un coñac francés con sabor a naranja, muysimilar al curaçao, una bebida dulce fabricada con cáscara denaranjas amargas en la isla caribeña del mismo nombre. Losholandeses que colonizaron la isla atribuían la sensualidad de lasbellas mulatas a este licor y se encargaron de exportarlo al restodel mundo con grandes ganancias.Jerez y oporto Vinos fuertes y dulces, muy populares en España,que se sirven a todas horas, menos con la comida. Antiguamente 183
  • era el preferido de las damas por su textura delicada, pero hoy lasdamas beben vodka y andan en motocicleta.Kirsch A base de cereza, está muy de moda para aromatizarchampaña o vino blanco, la bebida de los elegantes. El poderafrodisíaco de esta mezcla descansa más que nada en la festivareputación de la champaña y seguramente en el color rosado delcóctel, un placer para la vista.Parfait Amour Raro licor perfumado a lavanda que se servía enalgunos prostíbulos refinados de Francia porque se creía queestimulaba la libido en forma instantánea. Pasó de moda, perotodavía puede encontrarlo, en caso que desee impresionar a supareja en una noche especial.Vodka Como muchos licores fuertes —whisky, ginebra, pisco, etc.—no es particularmente afrodisíaco, excepto en cantidadesmoderadas por el efecto desinhibidor del alcohol, pero lo incluimosen esta lista porque es el complemento indispensable del caviar.¿Quién no ha hecho el amor después de un preámbulo de caviarcon vodka helada? Filtros de amorLa lista de afrodisíacos es mucho más larga de lo que imaginabacuando comencé a escribir estas páginas y ya empieza afastidiarme el tema... (De tanto ocuparme de la gula y la lujuria,temo volverme anoréxica y frígida.) Me he enterado, por ejemplo,que el regaliz, que chupaba como caramelo en mi infancia, estácargado de estrógeno y la zarzaparrilla, que bebía como refresco,de testosterona. Los indios mejicanos la han usado siempre pararestablecer el ardor viril de los deprimidos y desesperados. Despuésde burlarse por siglos de la sabiduría indígena, hoy los científicosextraen de ella la hormona masculina, no imagino con quépropósito, porque testosterona ya hay demasiada en este mundo. 184
  • Existen estimulantes de gran renombre en polvo, líquido o cápsulas,desde el popular extracto de avena verde y el famoso ginseng,cuya soberana eficacia para fortalecer el sistema inmunológico,apaciguar los nervios y estimular las hormonas es cosa sabida en laChina, hasta la cantárida (Cantharis vesicatoria), una especie decucaracha pulverizada que produce una arrogante ereccióninicial, pero también irrita sin piedad las vías urinarias y puedeconducir a una agonía sin retorno. Según El libro de los venenos deAntonio Gamoneda:Sobrevienen grandísimos accidentes a los que toman cantáridas,porgue sienten una gran corrosión en casi todas aquellas partesque desde la boca hasta la vejiga se extienden, y se les representaen el gusto un cierto sabor de pez o de licor de cedro. Padecenmuchos desmayos, hastíos y vahídos de cabeza, de suerte que secaen del estrado y desvarían.Se cuenta que el marqués de Sade fue a parar con sus huesos a lacárcel por dar caramelos con cantáridas a ciertas damas deconducta ligera, invitadas a una de sus orgías. Una de ellas estuvoa punto de morir y las otras se cayeron del estrado y desvariaron.Los filtros de amor se conocen en todas las culturas desde tiemposantiguos. Cuenta mi amigo acupunturista, el sabio doctor MikiShima, que en los sucuchos misteriosos del barrio chino en SanFrancisco o Nueva York, se puede conseguir el reputado polvo decuerno de rinoceronte, muy apreciado en Asia como infalibleafrodisíaco. Esa fama ha costado la vida a millares de esospaquidermos, exterminados sin clemencia para quitarles el cuerno.Aseguran que es tan tóxico para el cerebro humano, que unapizca de ese polvo basta para convertir la memoria en magma yconducir el alma por caminos astrales, de modo que si usted lotoma sin efectos secundarios, seguramente le vendieron otra cosa.Algunos usuarios lo ingieren y otros más atolondrados se pican lapiel y frotan una minúscula cantidad, no tanta como para producirla muerte, pero suficiente para que el deseo se derrame por lasangre hasta la última fibra y levante la lujuria, aun de los ancianos.Este método me recuerda el célebre caso, registrado en los analesde la medicina moderna, de un hombre convertido en estatua por 185
  • la rigidez de sus articulaciones, a quien atacaron cuarenta y sieteabejas en el pecho y a la semana andaba a saltos y genuflexiones,sin rastro de la enfermedad. También he sabido que se enderezanlas deformidades de los huesos con excremento de murciélago ynidos de avispa, que dicho sea al pasar, también tienen virtudesafrodisíacas. El polvo de rinoceronte ayuda en la técnica llamadakabbazah (del árabe "sujetar"), que algunas mujeresexperimentadas utilizan para conducir a su amante al Paraíso deAlá mediante apretones y succión con los músculos de sus partesíntimas. Lenguas maliciosas le atribuían este raro talento a Dianade Poitiers (1499-1566), de quien se enamoró perdidamente el reyEnrique II de Francia, a pesar de que ella tenía veinte años más.Esta sabia mujer, aceptada por todos como la amante oficial,ocupó el lugar de la soberana hasta la muerte del rey y se suponeque mantuvo sus músculos genitales firmes y bien entrenados hastasu edad madura. Nada exige el kabbazah del varón, cuyo papeles completamente pasivo, salvo deseo prolongado que si le faltade natura, el cuerno de rinoceronte pulverizado se lo presta.Los bebedizos para el amor no son sólo resabios de la antigüedad,sino próspero comercio moderno. Recuerdo que en Venezuela misamigos, algunos de ellos profesionales que trabajaban con las mássofisticadas computadoras, visitaban discretamente las tiendas desantería para adquirir amuletos de buena suerte, proteccióncontra el mal de ojo y pócimas con diferentes propósitossentimentales. Las hay para curar los celos desmedidos, averiguarla infidelidad, recuperar el favor de los indiferentes, ablandar laresistencia de las mujeres púdicas, alejar al amante que se hadejado de desear y castigar a quien nuestro corazón ansia, peronos hace sufrir. En pleno centro, entre los edificios de acero y cristalde las grandes corporaciones, es posible mandar a hacer untrabajo para atraer el amor. Con una prenda de ropa, pelos, uñascortadas o escritura del puño y letra de la persona que se deseaconquistar, el brujo o la bruja fabrican un muñeco que luegosometen a diversos encantamientos. Pero debemos concentrarnosen las plantas comunes, no en los ejemplos de fábula. Existenplantas afrodisíacas como el yohimbe (Pausinytalia yohimbe) que 186
  • se obtiene de la corteza de un árbol en Camerún, en venta entiendas de herbalistas y artículos pornográficos, con la advertenciade que es veneno y una sobredosis puede provocar vehementestemblores, alucinaciones angustiosas y algunos síntomas digestivosinsufribles. La marihuana y el hachís, también estimulantes eróticos,se consideran inocuos en varias partes del mundo, pero en otrasestán prohibidos porque relajan la moral, inducen a la pereza,desinhiben y vacían el corazón de sus angustias, síntomas que lasautoridades no ven con buenos ojos. La marihuana se conocíacomo estimulante en toda la Europa antigua, desde los griegoshasta los vikingos, y en buena parte de Oriente, sobre todo enChina y Arabia, así como entre los indios de América del Norte ydel Sur. Hoy es todavía una de las drogas más usadas, incluso —omás bien dicho, sobre todo— en los países donde es ilegal. Lacocaína, otra sustancia prohibida, es un alcaloide derivado de lashojas del arbusto de la coca, que también excita la imaginación ylos sentidos. Es adictiva y, cuando la acompañan la soledad y lapobreza, tiene consecuencias trágicas para la vida. Las hojas decoca, en cambio, masticadas con paciencia, ayudan a los indiosdel altiplano de Bolivia y Perú a soportar los rigores de sus destinos yel hambre de cinco siglos.En los ritos tántricos de la India se usaba una mezcla de hachís conmiel y ámbar gris. Este culto, perseguido por más de dos mil años,es anterior al hinduismo y se asemeja al yoga en que ambos ponenénfasis en la respiración y los asanas, pero el Tantra exploratambién las posibilidades del erotismo como camino hacia lailuminación. La idea es transformar la libido en energía espiritual.Desde el punto de vista de una abuela que aún no renuncia a lospecados de la lujuria y la fantasía, uno de los aspectos másinteresantes es la variedad de ejercicios tántricos destinados aprolongar la tensión antes que el hombre alcance el climax,garantizando así el placer de la mujer y la unidad de la pareja. Esuna lástima el escaso número de adeptos al Tantra por estoslados... En fin, nada se saca con lamentarse, es preferible hacercomo la zorra de Esopo, que cuando no alcanza las uvas, diceque de todos modos no le interesan porque están verdes. Mi 187
  • experiencia con este tipo de sensualidad se limita a un par deguantes. Una vez, hace muchos años, tuve que comprar guantesen un otoño frío de Venecia. Entré a un sucucho estrecho como uncloset, donde se exhibían, en un delicado escaparate de cristal,guantes de la más fina confección. El dependiente —o tal vez eldueño de la tienda— era un hombrecillo relamido, con un bigotede mago y traje oscuro con chaleco. Tomó mis manos en las suyascomo si sostuviera una paloma herida, con tan amoroso cuidadoque sentí un corrientazo por todas mis fibras y los vellos se me eri-zaron. Una oleada de perfume dulzón me dio en las naricescuando se inclinó sobre mis manos. Creí que iba a besarlas y tuveun instante de pánico, pero se limitó a mirarlas de cerca, un ratolargo, como quien estudia un diamante. Luego las volteó de modoque mis dorsos descansaban en sus palmas, secas y muy calientes,como panes recién horneados. Su índice recorrió, con ligereza ylentitud insoportables las líneas de mi destino, palparon las yemasde mis dedos, trazaron un círculo de fuego en torno a mismuñecas. La sangre se me agolpó en las sienes y él se dio cuentaal instante, porque pudo sentirla palpitando en las venas de mipulso. Levantó los ojos y me miró sin sonreír. Los dos sabíamos; creoque dejamos de respirar por un tiempo eterno, hasta que yo nopude soportarlo más y desvié la cara, abochornada. Murmuró algoen italiano, que a mis oídos sonó como una declaración de amor,pero pudo haber sido el precio de los guantes. Por fin, reacio, mesoltó para buscar en una gaveta un par de guantes de gamuzacolor sepia, tan suaves como la panza de una ardilla. Y entonces,con deliberada parsimonia comenzó a ponérmelos, dedo a dedo,mirándome a los ojos, deteniéndose en cada articulación,jadeando, con los labios húmedos. Yo tenía veintitrés años y esecaballero debe haber contado con unos sesenta, pero nuestrasedades se borraron y ambos entramos en el limbo eterno de losamantes ilusorios. Han pasado treinta años y todavía recuerdo conprecisión absoluta lo que viví en aquellos minutos. No he olvidadoni el tono exacto de los guantes, ni el aroma floral de su perfume, nila suavidad perversa de sus manos acariciando las mías, ni menos,por supuesto, mi terrible excitación. Desde entonces miro mis 188
  • manos con simpatía, porque las veo con los ojos de ese hombre.Supongo que eso es Tantra.Existen innumerables plantas cuyos efectos se fundamentan en lamagia más que en la ciencia, como la tenebrosa raíz demandrágora. Era éste uno de los ingredientes más utilizados en losfiltros de amor de la Edad Media y el Renacimiento. Debíacosecharse al pie de los patíbulos, porque se creía que brotaba dela tierra a causa del esperma de los ahorcados y de los sometidosal suplicio de la rueda. Decían que gritaba cuando la tocaba elfilo de un cuchillo y quien oyera aquel gemido perdía el rumbo porel resto de sus días. En su comedia La mandrágora, Maquiaveloutilizó los mitos sobre esta planta diabólica para desarrollar suteoría:EI origen del movimiento y del cambio de las cosas mundanasparte de los apetitos y de las pasiones.El argumento es clásico: un anciano casado con una mujer jovendesea descendencia, de lo cual se vale un galán para burlar almarido y seducir a la mujer. El joven convence al viejo de que laraíz de la mandrágora, arrancada de noche por un perro negro,asegurará la fertilidad de su mujer, tal como sucedió con unaindeterminada reina de Francia. Lo previene, sin embargo, contrael veneno poderoso de la mandrágora: quien primero tengacomercio sexual con la mujer morirá irremisiblemente dentro deocho días. El marido acepta que ella lo haga primero con el joven,disfrazado de vagabundo, para que éste absorba la ponzoña dela planta, y así salvar su propia vida. El fin justifica los medios,concluye el gran florentino del Renacimiento; todos quedancontentos: el viejo ignora sus cuernos, la mujer descubre el placer yel galán embustero consigue su propósito.La mayor parte de los estimulantes eróticos de uso popular sevenden sin receta médica y son legales, a pesar de que algunosencierran graves peligros, como las cantáridas. En casosdesesperados unas cucharadas de ginseng en la sopa o elcontenido de un par de cápsulas de hierbas chinas en la ensaladano hacen daño. Muy poca gente se muere a causa de lamedicina natural. 189
  • Filete de culebra de pantano, Pon a hervir y cocer en el caldero Ojo de tritón y dedo de rana, Lana de murciélago a lengua de perro, Lengüeta de víbora y aguijón de lución. Pata de lagarto y ala de lechuza, Escama de dragón, diente de lobo, Momia de bruja, fauces y vorágine Del tiburón apresado del mar salado, Raíz de cicuta arrancada en la noche, Hígado de judío blasfemante Bilis de cabra y tiras de tejo Cortadas durante un eclipse lunar, Nariz de turco y labios de tártaro, Dedo de niño estrangulado al nacer, Parido por una ramera en la cuneta, Enfríalo con la sangre de un mandril, Con lo que el maleficio estará firme y seguro. —Filtro mágico de las brujas de Macbeth, Shakespeare (1606) El Lenguaje de las FloresAntaño las flores, entre sus numerosos encantos, tenían la tarea detransmitir sutiles mensajes amorosos, pero en la prisa del siglo XXeste arte se ha convertido en una lengua muerta. No creo queconvenga resucitarla. Es como el sánscrito, no hay con quienhablarlo. Por si el lector o la lectora de estas páginas es proclive adesvarios, dedico aquí unos párrafos al lenguaje de las flores. Miexperiencia es que en el mundo occidental no vale la penaafanarse con detalles tan delicados como éste, porque las más delas veces pasan totalmente desapercibidos. Los métodos drásticos 190
  • dan mejores resultados.La simbología de las flores alcanzó su apogeo a mediados del sigloXIX, en tiempos de la reina Victoria en Inglaterra, pero no tuvo allísu origen, sino en Turquía, donde se utilizaba para enviar mensajesamorosos cifrados en el harén. Lady Mary Wortley Montagu, quienvivió en ese país de 1716 a 1718 como esposa del embajadorbritánico, introdujo el lenguaje de las flores en Inglaterra. Allí sedesarrolló en las décadas posteriores hasta convertirse en unaepidemia romántica tan sofisticada, que era posible mantener unalarga correspondencia sin una sola palabra escrita usando diversascombinaciones en un ramo. Las damas ponían gran cuidado en laelección del papel para sus esquelas, porque incluso las florespintadas podían contener intenciones. Un pañuelo bordado conpensamientos era indicación de que ella nunca olvidaría alenamorado, con rosas, una promesa de amor. Si la aguja creabacon maestría la flor del membrillo, el destinatario podíaconsiderarse afortunado, porque indicaba fidelidad total para elresto de la vida. Se llegó al punto de que la orientación del lazo enun ramo determinaba si los sentimientos se referían al donante o alreceptor; la mano con la cual se presentaba o aceptaba la ofertacambiaba el designio, así como el lugar del cuerpo escogido porla mujer para lucirlas: mientras más cerca del corazón, másreceptividad al amor. De allí proviene la tradición de regalarorquídeas antes de una fiesta; la dama elige el lugar dondeprenderla, ya sea en la cadera, la cintura, el cabello o el pecho. Esuna costumbre abominable: no hay vestido que luzca bien conese adefesio encima. Si las flores se entregaban o se recibíaninvertidas, con los tallos hacia arriba, el sentido eracompletamente opuesto. Así, si un galán se presentaba con unramo de tulipanes con un lazo a la izquierda, que significandeclaración de amor, y ella lo devolvía con las flores hacia abajo,no había ni la menor esperanza para el pretendiente: el rechazoera inapelable. No en todos los casos era tan dramática lainterpretación, dependía del tipo de flores. Las anémonas, porejemplo, representan olvido, pero un ramo cabeza abajo no setraducía como añoranza, y un jacinto, que desde los tiempos de la 191
  • mitología griega habla de dolor, o una caléndula, que tambiénencarna el sufrimiento, no se convertían en júbilo. Pero ya nadietiene tiempo para tales enredos y suponemos que si usted haalcanzado la etapa de cocinar afrodisíacos para su pareja, noimporta con cuál mano entregue la rosa roja ni donde decidaprenderse la camelia. Bastan unas nociones básicas: el color rojoanuncia pasión, el blanco pureza, el rosado ternura, el amarilloolvido, el morado modestia (pero ahora también es el color de lasfeministas). Para un Victoriano hubiera sido una torpeza regalarflores amarillas a quien deseaba conquistar, sin embargo hoy lasflores son tan costosas que apreciamos el gesto sin fijarnos endetalles.Todavía me acuerdo emocionada de la última vez que alguien metrajo flores: un sediento girasol envuelto en papel de periódico enmanos de mi nieto de cinco años.Las margaritas silvestres, que deshojábamos en la infancia paradescubrir si el pelirrojo que vivía en la esquina nos amaba,significan inocencia. Antes se creía que estas humildes flores,bebidas con regularidad, podían amansar la locura triste y rehacerlos espíritus dispersos. El narciso es, lógicamente, la flor de lavanidad y el egoísmo. Obtiene su nombre de la leyenda griega deNarciso, un pastor enamorado de su propio reflejo en el agua,quien murió ahogado al tratar de besarlo. Además de presumido,tonto. La amapola —flor del opio— significa alivio al dolor, placertemporal, consuelo de corto aliento, pero para los inglesestambién representa, por su color, la sangre de los caídos en laguerra. Los geranios, que rara vez se incluyen en un ramo por suolor amargo, según el color indican tristeza, desilusión, consuelo yotros sentimientos más bien inútiles. El helio-tropo, cuyo nombre engriego significa "con la cabeza vuelta hacia el sol", proclamasinceridad y devoción en el amor; se regala como promesa o ale-gato de fidelidad en caso de ser sorprendido en pasossospechosos. Los 192
  • lirios anuncian un mensaje. Esta flor es interesante, en algunasculturas del Medio Oriente y el Mediterráneo se asocia por suforma con los genitales femeninos, tal como ocurre con laorquídea, pero también es la flor de la pureza, de la Virgen María ydel emblema de Francia (Fleur-de-lis). La flor de la lavanda seinterpreta como desconfianza. Las violetas y los jazmines, cuyosaromas poseen tales virtudes afrodisíacas —sobre todo por lanoche— que pueden convertir a la más virtuosa de las doncellasen insaciable ninfómana, en el lenguaje de las flores simbolizanmodestia las primeras y elegancia, discreción y gracia lassegundas. También el olor del nardo es irresistible para las mujeres,aunque resulta nauseabundo para la mayoría de los hombres. Laslilas representan humildad, pero desde el Renacimiento se leatribuyen a estas flores el poder de excitar a los varones; yo lastuve en mi jardín por años y jamás supe que por culpa de ellas elcartero albergara intenciones lascivas... Para los Victorianos,incapaces de admitir pensamientos lujuriosos ante una dama, laslilas indicaban también la primera aproximación al amor; eran unaforma de tantear el terreno antes de una declaración másexplícita, que bien podía consistir en un ramo de rosas blancas,pureza, seguido de inmediato por otro de rosas rojas, amor. Nuncajuntas, porque denotaban separación y muerte, como los destinosde Tristán e Isolda o Romeo y Julieta. Por último, después deformalizar el noviazgo, si el pretendiente era muy atrevido podíaofrecer a la muchacha ramas floridas de almendro para expresarsin ambajes su exaltada pasión. 193
  • Según el lenguaje clásico de las flores, el nomeolvides significaamor verdadero y recuerdo. Cuenta una leyenda austríaca quedos enamorados caminaban a lo largo del Danubio, cuando lamuchacha (caprichosa, evidentemente) vio una pequeña flor azulflotando en el agua y quiso tenerla de inmediato. El joven se lanzóal río para buscarla, pero lo atrapó la corriente y empezó aahogarse. Con sus últimas fuerzas alcanzó la flor y se la lanzó a sunovia diciéndole "no me olvides". Para mí, sin embargo, siempreserá la flor del exilio. Cuando me tocó en suerte abandonar mipaís, después del golpe militar de 1973, pude llevar muy pocascosas conmigo. En Chile quedaron mi abuelo, mi suegra —a quienamaba con rara devoción—, mis amigos, los recuerdos de familia yel paisaje incomparable de mi patria. Como la mujer de Lot alescapar de Sodoma, la consigna fue no mirar hacia atrás, pero¿quién puede dejar la casa donde nacieron sus hijos sin darle unaúltima mirada? No sabía aún que cortaba de un brutal hachazomis raíces, que iría secándome como un árbol mutilado y que sóloun incansable ejercicio de la memoria impediría que, como lamujer de Lot, me convirtiera en estatua de sal. En el fondo de lamaleta llevaba una bolsa con tierra de mi jardín, con la intenciónde plantar un nomeolvides en ese país desconocido donde debíacomenzar otro destino. No me olvides, ruega quien se va... Por esoescogí aquella flor delicada para simbolizar mi exilio, por su nombrey nada más. Pero no prosperó en el clima exuberante del Caribe yaquel nomeolvides se fue muriendo de a poco, a medida quecrecía mi nostalgia. De La Tierra con AmorLa estatua del dios griego Príapo, hijo de Afrodita, se erguía —literalmente— en todos los huertos y jardines como custodio de lafertilidad y la agricultura y como protector contra ladrones. Amenudo la representación de la deidad se reducía, o mejor dicho 194
  • se expandía, en la forma de un enérgico falo, llamado olisbokolice.Hoy día muy poca gente puede darse el lujo de cultivar sus propiosvegetales y tampoco hay humor ni espacio para un diosescandaloso en el jardín, pero todavía, entre las cenizas de lamemoria colectiva, el éxito en las cosechas sigue relacionadoíntimamente con el erotismo y la fertilidad de los seres humanos. Elculto se ha perdido en la historia, aunque todavía en ciertospueblos mediterráneos los hombres llevan amuletos fálicoscolgados al cuello, para preservarse del mal de ojo.El sabor, los nutrientes y el poder afrodisíaco de los vegetales guar-dan relación directa con su frescura. (No puedo decir que tambiénel atractivo sexual en las personas depende de su frescura, porquesería una de esas metáforas ofensivas: en este fin de siglo sesupone que a toda edad debemos ser sensuales, una proposiciónagobiadora, como diría mi madre.) Volviendo a los vegetales, elideal es arrancarlos de la tierra y correr con ellos a la olla, peropara la mayoría de nosotros, criaturas urbanas, eso resultaimposible. La tendencia moderna es comprar en cantidad yguardar los productos perecibles apretujados en la nevera,método justificable cuando se trata de alimentar a una familia,pero suponemos que si usted tiene interés en la cocina erótica esporque ya se ha liberado de los niños, aún no tiene abuelos a sucargo y dispone de cierta paz de espíritu para regodearse con losingredientes. Ninguna mamma italiana usaría un calabacín mustioo un tomate arrugado, ¡imagínese qué dirían sus vecinos!Sugerimos imitar a estas infatigables matronas cuando se trata derecetas afrodisíacas; compre los vegetales frescos en el mercado,escójalos con cuidado para que estén a punto y si no encuentra loque busca, no caiga en la tentación de reemplazarlo por algoenlatado, más prudente es cambiar el menú.En los juegos de la comida y del erotismo se prefieren, por razonesobvias, las formas fálicas y redondas: zanahorias y duraznos; lastexturas pulposas y húmedas, como tomates y avocados; loscolores sensuales de la piel y las cavidades más íntimas —granadasy fresas— y los olores persistentes, como de mangos o de ajos.Muchos vegetales usados y abusados en la literatura erótica 195
  • deben su reputación de afrodisíacos sólo a su aspecto. He leídouna docena de cuentos de colegialas y novicias pecando conpepinos... Me extraña que no hayan sido prohibidos por decretoreligioso, medida de precaución que los sultanes de Arabiaimponían en sus harenes. A los hombres no les gustan que loscomparen. Otros vegetales recuerdan formas femeninas, redondosy mórbidos como senos o nalgas. Nadie en su mayoría de edad,que haya sostenido un tomate fresco en la palma de la mano y lohaya mordido, llenándose la boca mientras el jugo escurre por labarbilla y el cuello, escapa a la tentación de compararlo con otrosplaceres orales. Nuestro artista, Robert Shekter, es uno de esosvegetarianos irreductibles, pero al menos a él no lo anima un rigorpuritano. Robert trata a las verduras con la apasionada devociónque otros dedican a las ostras. Lo he visto morder una humildezanahoria con lascivia de glotón legendario y sé que en casos deapuro, cuando lo visita Annette, la mujer de sus sueños eróticos,prepara de su propia mano una auténtica ratatouille francesa, unade las recetas de vegetales más estimulantes del repertorioculinario universal. AFRODISIACO VEGETARIANO DE SHEKTERRobert coge berenjenas (cuatro por cada uno de los otroscomponentes del guiso), cebollas, pimientos, tomates, ajo, 196
  • coriander, perejil, albahaca, laurel, pimienta cayena, etc.; cortaestas verduras en rodajas con toda la destreza que sus dedosartríticos le permiten; fríe la berenjena en aceite de oliva por cincominutos mientras tararea 0 sole mio; agrega lo demás, cubre lacacerola con una tapa y lo cocina a fuego muy suave por unahora. Entretanto se da una ducha, se pone su mejor camisa yrecibe a Annette con una rosa entre los dientes. Luego destapa laolla, revuelve bien y deja reposar su infalible ratatouille por diezminutos antes de servirla. También es deliciosa fría a la mañanasiguiente, para reponer fuerzas. Vegetales AfrodisíacosPido perdón por los errores y omisiones de esta lista. Después deconsultar varios volúmenes concluyo que no existe acuerdorespecto al poder estimulante de los vegetales. Mala noticia paralos vegetarianos.Ajo No puede faltar en la cocina. Se supone que es una plantasagrada, erótica, medicinal y reconstituyente, por eso se daba alos atletas en las olimpíadas de Grecia. Se le atribuyen tantaspropiedades curativas —incluso en casos de cáncer— que sevende en cápsulas para quienes no soportan el sabor. Se ha usadocomo afrodisíaco desde tiempos inmemoriales y su únicacondición es que, como en el caso de la cebolla, lo coman ambosamantes porque el olor impregna hasta la piel. A mí no memolesta, por el contrario: nada me excita tanto como el ajo en lasmanos de un hombre que cocina. (Y a propósito, hoy se sabe quela sustancia química que causa el olor del ajo está presentetambién en las secreciones íntimas femeninas.)Alcachofa De quien anda en muchos amoríos, se dice que tiene"corazón de alcachofa", porque reparte hojas a diestra y siniestra.Este vegetal se come con la mano y lentamente; hay algo ritual enel proceso de desnudar a la alcachofa quitándole las hojas una auna para untarlas en un aliño de aceite, limón, sal y pimienta, ycompartirlas con el amante. 197
  • Apio La marquesa de Pompadour inventó una sopa de apio paraencender a Luis XV cuando el fuego de la pasión se reducía atristes cenizas, pero en realidad su buen nombre como afrodisíacoviene del tiempo de los griegos y romanos.Arroz Es un símbolo de fertilidad. Cuando con la mayor inocenciase lanza arroz a los novios a la salida de la iglesia, muy pocos sabenque el gesto representa ¡a eyaculación y el semen. Menos mal...Respecto a la condición afrodisíaca del arroz hemos sostenido,con Kobert y Panchita, discusiones tan bizantinas como las delnúmero de ángeles que cabe en la punta de un alfiler. Unosopinamos que es imposible excitar a nadie con un plato de arroz,pero mi madre sostiene que la mejor prueba de la efectividad deeste grano es la sobrepoblación de China.Berenjena Se supone que viene de la India y que llegó a Europacon la invasión de los árabes en España. Se considera excitante,sobre todo preparada con otros ingredientes eróticos, tales cornoajo, cebolla, pimiento y numerosas especias. En Turquía hay unareceta clásica llamada Imam Bayildi, cuyo origen se remonta a unimam que cayó al suelo desvanecido de placer cuando suconcubina le sirvió este plato. Suponemos que se repuso delsoponcio con nuevos bríos. En Bali, en cambio, los hombres no laprueban porque creen que mata el deseo, prueba sobrada deque el erotismo es cosa de ilusión y fe, más que de anatomía.Berros Son unas hojitas de aspecto inocuo y sabor algo picante,que los romanos llamaban "desvergonzada" por sus supuestaspropiedades estimulantes. Crecen cerca de aguas servidas, poreso se recomienda lavarlos muy bien antes de incorporarlos a laensalada.Cebolla Fundamental en todas las cocinas, desde la más eróticahasta la más casta. Es originaria de Asia. Caldeos, egipcios,romanos, griegos y árabes la consideraban afrodisíaca antes quelos europeos supieran de su existencia. Asegura el jeque Nefzawien El jardín perfumado (siglo XV]), que el miembro de Abou elHeiloukh permaneció erecto durante treinta días sin interrupciónporque comió cebollas.Callampa Por su aspecto, color y olor, recuerda la cabeza de un 198
  • pene atrofiado. Bastante atrofiado. Mientras más simple supreparación, más intenso el sabor. Basta freirla en un poco deaceite de oliva con ajo, pimienta, sal y unas cucharadas de vino yluego servirla con pan tostado, como preámbulo para una sesiónamorosa algo improvisada. No siempre alcanza el tiempo parauna producción faraónica. (Vea nuestra receta de la Sopa de laReconciliación.)Endibias, escarola, lechuga En algunos textos europeos seconsideran estimulantes todas las variedades de lechuga. En otrasregiones, en cambio, la infusión de las hojas es calmante yantiafrodisíaca.Espárrago Los de tallo grueso, pálidos de color y con la punta entrerosa y morada son los más afrodisíacos. Parecen falos anémicos. Elespárrago de color verde es más popular, pero de aspecto menoserótico. En El jardín perfumado figuran varias recetas para resucitarel entusiasmo del amante agotado:Quien hierve espárragos y luego los fríe en grasa, agregandoyemas y condimentos en polvo, y come este plato cada día, verásus deseos y su poder considerablemente fortalecidos.Lo mejor de este vegetal es su simpleza: de la olla a la boca de losenamorados. Deben quedar firmes —a nadie le gusta su vegetalmustio—, para ello conviene cocinarlos atados con las puntas paraarriba, así se cuece bien la base, que es más dura y quedan laspuntas crocantes. Se come, por supuesto, con ¡a mano, untadosen mantequilla derretida con sal. ¿Quién no entiende ¡a metáfora?Espinaca Originaria de Persia, rica en vitaminas y minerales,fortalece el cuerpo y las ansias de amar.Frijoles Para los teutones y romanos era estimulante y la florsimbolizaba el placer sexual. La sopa de frijoles tuvo tal reputaciónde erótica, que fue prohibida en el siglo XVII en el convento de lasmonjas de San Jerónimo para evitar excitaciones inoportunas, peroesa fama se ha perdido desde que las monjas se despojaron delhábito.Garbanzo En El jardín perfumado, el joven Abou el Heidja cumplela epopéyica tarea de desflorar a ochenta vírgenes en una solanoche, gracias al ímpetu obtenido previamente por una suculenta 199
  • cena de garbanzos, carne, cebollas y leche de camella. Lo dudo,nunca hubo tantas vírgenes disponibles. Excepto por la leche decamella, éstos son algunos de los ingredientes del célebre cocidocatalán de mi agente, Carmen Balcells.Maíz Planta sagrada entre los indios de América, simboliza fertilidady abundancia. Mientras más pobres los pueblos indígenas, másextraordinaria es su creatividad culinaria en torno al maíz.Nabo Se puede decir que, junto a la cebolla y el ajo, es elafrodisíaco de los pobres. Este humilde vegetal es un excelentealimento.Pepino Parece que ¡o único erótico es su forma. Hay controversiasobre sus virtudes, mientras en algunas regiones se consideraestimulante, en otras es un antiafrodisíaco.Pimiento y/o chile picante Es universalmente consideradoafrodisíaco, especialmente el de color rojo y sabor picante, rico enel alcaloide capsiacina. Varían su sabor y nombre de una región aotra; es el fiero componente de todos esos platos exóticos quedejan la boca en llamas y estimulan la imaginación y el apetitopara el amor.Puerro Antiguamente en Roma y en Grecia se le atribuía valorafrodisíaco, posiblemente por su forma fálica. El emperador Nerónlo tomaba en sopa diariamente para mejorar su voz, pero no hayevidencia de que tuviera el menor efecto en su caso.Tomate Originario de América, debiera estar catalogado entre lasfrutas. Los españoles lo llevaron a Europa con el nombre de"manzana peruana" y "manzana del amor". Su pulpa roja, jugosa ysensual sembró escándalo; se confiaba tanto en su poderestimulante que se pagaban fortunas por un tomate. Las mujeresvirtuosas lo rechazaban, no así las otras, que podían culpar de suspecadillos al irresistible tomate.Trigo Es el más antiguo y leal alimento de la humanidad y como el 200
  • arroz, representa la fertilidad. La forma la espiga se considerafálica, lo cual prueba que la imaginación humana no tiene límites.Antiguamente se horneaba pan en forma de genitales para lasceremonias dionisíacas. No es mala idea...Trufa También llamada testículo de la tierra, tiene un olor y un saborintenso, por eso se usa en muy poca cantidad. De probadareputación como afrodisíaco, se considera indispensable en lacocina tradicional francesa, especialmente en el foie-gras y en lapreparación de ciertas carnes y aves.Zanahoria Esta raíz, vulgarmente llamada "consuelo de viuda",empezó a cultivarse en Europa en el siglo XVII y fue llevada aAmérica por los primeros colonos ingleses. Por su contenido envitamina A y su forma se le atribuye el poder de exaltar la lujuria,pero en honor a la verdad: no conozco a nadie que se excite conuna zanahoria (me refiero al comerla, por supuesto). Colomba en la NaturalezaY ya que estamos hablando de bucólicos vegetales, viene acuento la historia verídica de una amiga mía cuyo nombre deboomitir, porque si no me mata. Digamos que se llamaba Colomba.Era ella entonces una joven rubicunda, de abundantes carnesrosadas y pecosas, con luenga cabellera de ese color rojizo que elTiziano puso de moda durante el Renacimiento y que hoy seobtiene en un frasco. Sus delicados pies de ninfa apenas sostenían 201
  • las gruesas columnas de sus piernas, sus nalgas tumultuosas, losperfectos melones de sus pechos, su cuello con dos papadassensuales y sus redondos brazos de valkiria. Como a menudosucede en estos casos, mi rolliza amiga era vegetariana. (Por evitarla carne, esa gente se llena de carbohidratos.) Colomba tenía unprofesor de arte en la universidad que no podía despegarle lavista, locamente apasionado por su piel de leche, su cabello vene-ciano, sus rulos, los hoyuelos que asomaban por las mangas y otrosque él imaginaba en el tormento de sus noches insomnes en ellecho matrimonial, junto a una esposa alta y seca, una de aquellasmujeres distinguidas a quienes la ropa siempre les cae bien sobrelos huesos. (Las detesto.) El pobre hombre puso sus conocimientosal servicio de su obsesión y tanto le habló a Colomba de El raptode las sabinas de Rubens, El beso de Rodin, Los amantes de Picassoy La bañista de Renoir, tantos capítulos de El amante de ladyChatterley le leyó en voz alta y tantas cajas de bombones pusosobre su regazo, que ella, mujer al fin, aceptó una invitación a unalmuerzo campestre. ¿Puede haber algo más inocente que eso? ¡Ah! Pero el profesor no era persona capaz de dejar pasar unaoportunidad como aquella. Trazó sus planes como lo hubierahecho Maquiavelo. Dedujo que ella no aceptaría jamásacompañarlo a un hotel en la primera cita y tal vez no habría unasegunda: debía jugar sus cartas en un solo golpe magistral. Sólocontaba con una Citroneta, uno de esos automóviles de latónpintado que Francia puso al alcance de la clase media en los añossesenta, un vehículo con aspecto de cruce entre lata de galletas ysilla de ruedas, donde sólo un contorsionista enano podría hacer elamor. Seducir a una persona del tamaño de Colomba en unaCitroneta hubiera sido del todo imposible. El picnic ofrecía unasolución romántica y práctica a la vez. Su estrategia consistía enatacar las defensas de su alumna por el lado más débil: laglotonería. Averiguó con mil pretextos y circunloquios los platosfavoritos de su amada y, sin permitir que el asunto delvegetarianismo lo amilanara, llenó un primoroso canasto congolosinas afrodisíacas: dos botellas del mejor vino rosado bien frío,huevos duros, pan campesino, quiche de callampas, ensalada de 202
  • apio y aguacate, alcachofas cocidas, maíz tierno asado,aromáticas frutas de la estación y toda clase de dulces. Comorefuerzo, en caso de necesitar recursos extremos, llevaba unapequeña lata de caviar beluga, que le había costado el sueldo dela quincena, un frasco de castañas confitadas en almíbar y dospitos de marihuana. Hombre meticuloso —signo Virgo— llevótambién un almohadón, una manta y un repelente de insectos.En una esquina de la plaza de los Libertadores lo aguardabaColomba, toda vestida de muselina blanca, coronada por unsombrero de paja italiana adornado con un ancho lazo de seda.De lejos parecía un velero y de cerca también. Al verla, el profesorsintió desaparecer el peso de los años, el recuerdo de sudistinguida esposa y el temor a las consecuencias; nada existía eneste mundo sino aquella carne deliciosa envuelta en muselina, quetemblaba con cada movimiento, provocándole una lujuria salvajecuya existencia él mismo ignoraba. Era, después de todo, unacadémico, un hombre de letras, un estudioso del arte, un marido,un teórico. De lujuria, hasta entonces nada sabía. Colomba trepóa duras penas a la frágil Citroneta, que se inclinó peligrosamente ypor un momento pareció que las ruedas estaban enterradas parasiempre en el asfalto, pero después de unos cuantos corcoveos elnoble vehículo se puso en marcha y echó a rodar en dirección alas afueras de la ciudad. Por el camino hablaron de arte y decomida, más de lo segundo que de lo primero. Y así, embelesadoscon la conversación y con aquel mediodía espléndido, llegaronpor fin al lugar que el profesor había previamente escogido, unhermoso potrero de pasto verde junto a un riachuelo orillado desauces llorones. Era un lugar solitario, sin otros testigos de susamores que los pajarillos en las ramas de los sauces y una vacadistraída que masticaba flores a cierta distancia. Saltó el profesorde la Citroneta y Colomba, con cierta dificultad, descendiótambién. Mientras él, diligente, se afanaba estirando la manta a lasombra, acomodando la almohada y desplegando los tesoros desu canasto, su alumna se había quitado los zapatos y daba saltitostemerosos a la orilla del arroyo. Era una visión encantadora.No demoró mucho el profesor en instalar a Colomba sobre la 203
  • manta, semirreclinada en el almohadón, y extender ante ella lassabrosas viandas del canasto. Escanció el vino para refrescarla y lequitó la cáscara a un huevo cocido, que luego se lo dio a morder,jugueteando con los dedos de sus pies regordetes al tiempo querecitaba:Este niñito compró un huevito, este niñito lo peló, éste le echó lasal, este niñito lo revolvió ¡y este gordito cochino se lo comió!Colomba se retorcía muerta de la risa y el profesor,envalentonado, procedió a darle una a una todas las hojas de unaalcachofa y cuando se hubo comido dos completas, le suministróla quiche de callampas y luego las fresas y enseguida los higos y lasuvas, sin dejar de embromarla con toquecitos por aquí y por allá yde recitarle, sudando de impaciencia, los más apasionados versosde Pablo Neruda. A ella la cabeza le daba vueltas entre el sol, elvino, los versos y un pito de marihuana que él encendió apenas ter-minaron los últimos granos de caviar, ante la mirada impávida dela vaca, que se había acercado a la escena. En eso estabancuando aparecieron las primeras hormigas, que el profesor estabaesperando con ansiedad: era el pretexto que necesitaba. Leaseguró a Colomba que detrás de las hormigas inevitablementeaparecían abejas y mosquitos, pero nada debía temer, para esocontaban con el líquido repelente. No quería, sin embargo,manchar de insecticida su precioso vestido... ¿No recordabaacaso la célebre pintura impresionista Déjeuner sur ¡herbé, esepicnic donde las mujeres aparecían desnudas y los hombresvestidos? No, Colomba no sabía de qué le hablaba, de modo queél tuvo que describirlo en detalle, aprovechando para abrir uno auno los botones del vestido de muselina. Resumiendo, digamos quemuy pronto Colomba estaba despojada de sus velos y el solacariciaba las líquidas colinas de su cuerpo voluptuoso. Con losdedos ella se ponía en la boca las castañas confitadas, sinpreocuparse del hilo de almíbar que le corría de la barbilla a lossenos, hilo que el profesor miraba desorbitado, jadeando, hastaque no pudo resistirlo por más tiempo y se lanzó sobre esamontaña de carne luminosa y palpitante, dispuesto a lamer eldulce y todo lo demás a su alcance, arrancándose la ropa a 204
  • tirones, como poseído, hasta quedar también en cueros. Colombase retorcía de cosquillas, ahogada de la risa —nunca había vistoun hombrecillo tan flaco y peludo, con un pepino tan atrevidobajo el ombligo— pero no abría las piernas, al contrario, se defen-día con unos empujones coquetos que, viniendo de ella,resultaban verdaderas trompadas de elefante.Por último logró zafarse del torpe abrazo del profesor de arte yechó a correr, provocándolo y riéndose, como esas mitológicascriaturas de los bosques que siempre aparecen acompañadas porfaunos. Y fauno parecía el profesor tratando de alcanzarla.Entretanto la vaca, que no era vaca sino toro, decidió quebastaba de chacota en su potrero y echó a trotar tras losenamorados, quienes al verse embestidos por ese enorme animal,salieron corriendo como almas que se lleva el diablo a buscarrefugio en un bosque cercano.Habrían de pasar varias horas antes que el toro se alejara losuficiente como para que los desafortunados excursionistas, 205
  • desnudos y temblorosos, pudieran regresar. El efecto de lamarihuana, el vino, las cosquillas y la comida se había esfumadohacía muchísimo rato. Colomba, histérica, profería insultos yamenazas, mientras el profesor, aterrado y tapándose el mustiopepinillo a dos manos, intentaba inútilmente tranquilizarla conversos de Rubén Darío. Al llegar al lugar donde habían dejado elpicnic, vieron que les habían robado toda la ropa y también laCitroneta. Junto al sauce llorón donde trinaban los pajarillos sóloquedaba el sombrero de paja italiana... Devorando el Mundo Nací con la boca abierta... entrando a este mundo jugoso de duraznos y limones y sol maduro y esta rosada y secreta carne de mujer, este mundo donde la cena está en el aliento del desierto sutil en las especias del mar distante que flotan en el sueño tarde en la noche. Nací en alguna parte entre el cerebro y la granada saboreando las texturas deliciosas de cabello y manos y ojos, nací del guisado del corazón, del lecho infinito, para caminar sobre esta tierra infinita. Quiero alimentarte con las flores de hielo de esta ventana de invierno, los aromas de muchas sopas, el perfume de velas sagradas que por esta casa de cedro me persigue. 206
  • Quiero alimentarte con la lavanda que se desprende de ciertos poemas, y la canela de manzanas asándose, y el placer simple que vemos en el cielo cuando nos enamoramos. Quiero alimentarte con la tierra acre donde coseché ajos, quiero alimentarte de memorias surgiendo de los troncos de álamo cuando los parto y del humo de piñones que se junta en torno a la casa en una noche quieta, y los crisantemos en la puerta de la cocina. —Fragmento. James Tipton (1995) FinalmenteApetito y sexo son los grandes motores de la historia, preservan ypropagan la especie, provocan guerras y canciones, influyen enlas religiones, la ley y el arte. La creación entera es un procesoininterrumpido de digestión y fertilidad; todo se reduce aorganismos devorándose unos a otros, reproduciéndose, muriendo,fertilizando la tierra y renaciendo transformados. Sangre, semen,sudor, ceniza, lágrimas y la incurable imaginación poética de lahumanidad buscando significado...Después de dar un par de vueltas completas por el mundo de losafrodisíacos, descubro que lo único que en verdad me excita es elamor. Pero seguramente en estas páginas he dado la impresión deque no soy romántica y, por lo tanto, carezco de autoridad parahablar de ese frenesí. Nada de eso. Por desgracia pertenezco altipo de persona que cree en el amor a primera vista y, para colmo,se casa. Oscar Wilde dijo que "el amor es un malentendido mutuo". 207
  • En la cincuentena de mi existencia observo mi pasado y, enjusticia, debiera estar en pleno acuerdo con Wilde, sin embargo nome he puesto del todo cínica y todavía puedo perder la cabezapor un hombre (soy heterosexual, pero no fanática), dadas lascondiciones adecuadas, como palabras murmuradas al oído ybuena mano para masajes. Jamás me he enamorado conprudencia, siempre ha sido un relámpago que me ha dejadomedio chamuscada, pero la experiencia y la buena suerte me hanayudado a mantener la llama de la pasión ardiendo más allá delos seis meses que normalmente dura el capricho a primera vista.En general me quedo con el hombre de turno por un tiempoconsiderable. Esta tendencia a las relaciones largas no esmasoquismo o falta de imaginación de mi parte, sino prudencia. Esun problema cambiar de pareja: hay que inventar nuevasestrategias para encontrarse a horas inusitadas, comprar ropainterior sexy para disimular la celulitis, hacerse cargo de lasfantasías eróticas del otro y todas esas tonterías. Es un fastidio y enla mayoría de los casos, no vale la pena. Los viejos amantes soncómodos, como las pantuflas. En mi edad provecta he descubiertoel placer de estar casada con las pantuflas. Cuando el marido y elamante son la misma persona, tal vez se pierde buena parte de ladiversión, pero hay más tiempo para ver películas. Me gusta verpelículas... y el matrimonio no está mal tampoco. Me enamoré demi actual compañero por razones románticas, había estadoviviendo en castidad por mucho tiempo, dos o tres semanas, meparece; pero me casé con él por razones puramente prácticas:necesitaba una visa para permanecer en Estados Unidos. Todoresultó bien, es fácil convivir con este hombre que cocina como unchef y habla español (sería terrible estar obligada a pelear y hacerel amor en una lengua extranjera; me sentiría ridícula jadeando eninglés). La pasión vehemente parece ser mi estado natural, peromuy pronto el pobre diablo atrapado en la relación se torna pálidoy empieza a perder peso. Esa es una de las razones por las cualesme interesé en el tema de los afrodisíacos: tenía la esperanza deque con una dieta adecuada mi marido podría sobrevivirme enpleno vigor y buena salud. Durante un año —lo que me he 208
  • demorado en escribir estas páginas— he preparado cada una delas recetas afrodisíacas que figuran a continuación y puesto enpráctica casi todo lo dicho en los diferentes capítulos, menos elcolumpio y una que otra postura del Kama Sutra que resultainadecuada a mi edad. Ha sido un año feliz, porque para queflorezca el erotismo no bastan los guisos estimulantes, también esindispensable crear un ambiente donde se regocijen los espíritus yno haya lugar para palabras adversas, humores melancólicos niquebrantos.Gula y lujuria, que tantas locuras nos hacen cometer, tienen elmismo origen: el instinto de sobrevivencia. El vínculo entre lacomida y el goce sensual es lo primero que aprendemos al nacer.La sensación del bebé prendido del pezón, inmerso en el calor y elolor de su madre, es puramente erótica y deja una huellaimborrable para el resto de la vida. Desde la lactancia hasta lamuerte, la comida y el sexo tienen la misma garra. En la madurez,cuando digerir y hacer el amor se convierten en tareas, la mentese aleja a regañadientes de la mesa y de la cama; pero hayalgunos seres capaces de llegar hasta el último día de una larga yfructífera existencia con el mismo apetito por los placeresterrenales de la juventud. Esos ancianos formidables, comoAbraham, Amo, Picasso, Dagas, Chagüí y millones de abuelassilenciosas que, por su condición femenina, no han pasado a lahistoria, me producen una tremenda envidia. ¿Existe una relaciónentre la creatividad y el erotismo? Espero que sí. El profundoregocijo que siento después de comer bien y hacer el amoramando, invariablemente se refleja en mi trabajo, como si elcuerpo, agradecido, destinara lo mejor de su energía a dar alas ala escritura.No sé cómo será con los hombres, pero con las mujeres no hayafrodisíaco que valga sin el ingrediente indispensable de lasimpatía que, llevado a la perfección, es amor. Espero que no mefalte en el futuro. Y cuando ya no pueda hacer el amor, no porindiferencia mía, sino por los tropiezos de encontrar quien deseehacerlo con una bisabuela, espero seguir gozando al menos de lacomida y de los recuerdos... 209
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  • Recetas Afrodisíacas DE PANCHITA (con comentarios míos)Mi madre es una señora de estilo clásico y tendencia a la moderación. Al crearestas recetas tuvo la prudencia de probarlas una a una; durante mesesagonizó con cada cucharadita de mantequilla y ramo de perejil, en un afándesproporcionado de alcanzar la perfección. Después me tocó ponerlas enla computadora y en el proceso confieso que hice unos pequeños cambios. Allídonde Panchita indicaba tres gotas de licor, yo puse un chorro, porque en miexperiencia cianuro es lo único que en tres gotas produce efecto. Tal vez es unproblema generacional: en la época de mi madre los caballerosreaccionaban con estímulos sutiles, pero en la mía lo nacen sólo agarrotazos. Aclarar este punto me parece muy importante porque no le di aPanchita oportunidad de leer el texto final. Cualquier error, por lo tanto, no esresponsabilidad suya, sino enteramente mía. Si alguna receta no le resulta,paciente lectora o lector, prefiero que mi madre no lo sepa. A su edad no loresistiría. Escríbame y yo le mandaré las humildes excusas del caso. 212
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  • Salsas Y OTROS FLUIDOS ESENCIALES Las manos expresan nuestras intenciones: acarician, confortan, castigan, trabajan. La buena mano para hacer una salsa es como la buena mano para dar un masaje, un atributo valioso y escaso.Las salsas sensuales, esas que el amante atesora en secreto junto a los gestos más íntimos y atrevidos, requieren imaginación. 214
  • Todo cocinero sabe que los errores y lo dudoso se tapan con salsa (si es real-mente feo, como el pulpo, se sirve a media luz). Una buena salsa es funda-mental en muchas recetas y en el caso de su cocina afrodisíaca ofrece opor-tunidad de usar hierbas, especias, licores y otros ingredientes provocativos.Nuestra lista es larga, pero no se asuste, tarde o temprano puede servirle. Miamigo, el médico japonés Miki Shima, suele regalarme muestras de sus hierbasorientales. Cuando supo de este libro se interesó de inmediato en el tema y, conuna de sus corteses reverencias, me ofreció una bolsa de frascos con nombresimpronunciables, potentes afrodisíacos de África, China, India y otros lugaresque evocan misterio, para mezclar con las recetas de Panchita. Antes de incluirlosen este libro, decidí ponerlos a prueba con alguna persona de mi confianza, sinembargo mi marido, quien aceptó servir de conejillo de experimentación paralas recetas culinarias, no demostró el mismo entusiasmo por los remedios deldoctor Shima. Con gran disimulo logré suministrarle al desayuno una cucharadade Green Magma (extracto del jugo de plantas de cebada verde y arroz salvaje) ytres cápsulas de Ba Wei Di Huang Wan (Rehmannia cocida, Cornus, Dioscorea,Hoelen, Alisma, Aconite procesado, Canela y Moutan, vaya a saber uno qué diablos estodo eso), pero al día siguiente fue imposible repetir la dosis porque andabamuy agitado, con palpitaciones, temblores en las rodillas y visión difusa. Nodistinguía las luces de los semáforos y se cayó dos veces de la escalera. Llaméal sabio acupunturista para preguntarle discretamente si se trataba de lossíntomas de un ataque al corazón, pero me aseguró que no. Las hierbas sonmuy sanas, dijo. En vista de la reacción de Willie, no serán incluidas aquí,aunque a veces abro las cápsulas y espolvoreo el contenido en las salsas y aliñosde Panchita para incrementar su potencia erótica. Si no me excedo y la salsa essabrosa, casi no se nota. Es difícil preparar una salsa sólo para dos personas, porque la mitad suelequedar adherida a la olla o en el colador. Por eso las recetas de este capítulo sonalgo más abundantes, pero lo que sobra no se pierde, siempre tiene destino enjuegos sensuales. Se me ocurren varios, pero supongo que a usted también, asíes que no vale la pena entrar en detalles. Muchas salsas se pueden guardar enun recipiente plástico tapado en la nevera, pero yo las prefiero frescas porque lapreparación me encanta. Hacer una salsa con buenos ingredientes es comohacer el amor con un experto. Casi todos los sentidos entran en juego: debe seratractiva a la mirada, como el rostro de la persona amada, sabrosa como un 215
  • beso, suave como las partes más íntimas y debe tener un aroma único,intransferible, como la piel. Una vez Panchita sugirió una salsa de hierbas finas para el pavode Navidad. Mezcló vino blanco, jugo de cebolla, ajo y un manojo discretode hierbas en la licuadora. Percibí cierta timidez en esa receta y,aprovechando un descuido suyo, agregué otro gran puñado de hierbas ysalpiqué unos cuantos aliños en polvo. Además tuve la infortunada ideade inyectar la salsa con una jeringa en diferentes presas del pavo, apesar de la oposición de mi madre, quien prefería marinarlo de unamanera más tradicional. El resultado fue desastroso: una vez asado elpájaro, la carne adquirió un sospechoso tono verduzco y nadie quisoprobarla. El uso irreverente de tantas especias y hierbas produjo tambiénun extraño olor. Aprendí ese día que el aroma de una salsa debe ser sutil ybien definido, demasiados ingredientes resultan en confusión y anulan elencanto. En otra oportunidad, tratando de repetir de memoria una recetade mi suegra, se me pasó la mano con la esencia de menta en la salsa deun postre; olía a pasta dentífrica y el sabor del bavarois desapareció,agobiado por la menta. El sabor es, por supuesto, lo más importante, lafinalidad de la salsa es realzar las virtudes de otros alimentos, como quiendice levantar la moral a los platos tímidos, pero si el ingrediente principales arrogante, la salsa debe limitarse a acompañarlo con recato, sincompetir. Este es el caso del curry y los picantes, que dejan unincendio en la boca y uno no sabe qué está comiendo. Lo mismo seaplica a las salsas dulces para postres y frutas. En esos casos convieneusar poca cantidad y en lo posible no verterla encima, sino extenderla enel plato antes de poner lo demás. Las salsas son como las telas, debentener una textura precisa. Hay algunas suaves y fluidas como seda(bechamel, velouté) y otras consistentes como lino (pesto) o gruesas altacto como un buen tweed inglés (boloñesa, chutney). En la cocinamoderna las salsas son ligeras, a veces parecen simples caldostransparentes; ya no se trata de sepultar la comida bajo un mantoapabullante que impida reconocer su identidad. La obsesión del colesterolha creado un pánico irracional ante la mantequilla y la crema, queamenaza con arruinar la buena cocina, pero en el caso de las salsas hasido beneficioso. En vez de grasa se usan novedosos licores, especias yhierbas, que hoy se consiguen en todas partes y antes fueron lujos desibaritas. En el mercado existen extractos que pueden servir de basepara una salsa original o enriquecer el sabor de otras, desde un caldo enlata y una sopa cremosa 216
  • y espesa, hasta un cubo de sabor concentrado. Yo los uso cuando nadie está mirando, incluso enreemplazo de la sal, pero para Panchita eso equivale a hacer trampa. Si usted no es de esas personasque destilan sus propios licores, extraen sus esencias y preparan sus caldos, use los que ofrece elmercado sin dejarse atormentar por la culpa, hay pecados peores. Existen millones de salsas y usted puede mejorarlas, cambiarlas e inventar las suyas tan prontocomo le pierda el miedo a la cocina y a los ingredientes. ¿Qué importa equivocarse? Nadie estaráfilmando sus errores. Yo las invento en la inspiración del momento y nunca puedo repetirlas, por eso nofiguran aquí. Panchita, mucho más rigurosa, ha seleccionado sus salsas básicas, casi infalibles 217
  • y de usos múltiples. En lo referente a las salsas, como en el amor, hay que guiarse por la intuición y no por manuales. No tema agregar o reemplazar un ingrediente o dos, siempre que mantenga la proporción de grasa, harina, líquidos y/o huevos. Supongo que usted no tiene obsesión por la exactitud, tampoco cuenta con una pesa de cocina y, como la mayoría de las personas normales, mide más o menos a ojo, por eso en general las recetas no están en gramos y onzas, sino en cucharadas y tazas. Cuando Panchita dice una "pizca" se refiere a la cantidad que cabe pinchándola entre dos dedos —el pulgar y el índice, lógicamente—, o en la punta de un cuchillo. Hemos numerado las recetas para ubicarlas fácilmente. Encontrará las salsas dulces en el capítulo de los postres. Salsas frías y aliños Estas recetas son para dos personas en cantidad generosa o para cuatro concierta avaricia. No puede imaginarse cómo se simplifica el trabajo con un procesador dealimentos (mini food processor). 218
  • Nro.1 MAYONESA CASERA Es una salsa fría básica. La venden en todos los supermercados, incluso desgrasada (¿de qué estará compuesta?), pero es más sabrosa y sana hecha en casa. Antiguamente prepararla era un fastidio; en cada familia había alguien con "buena mano" y los demás no lo intentaban. Se suponía que si una mujer estaba menstruando, la mayonesa se le cortaba y después había que acomodarla con mil melindres utilizando una papa cocida. En los años de mi abuela se batían las yemas a mano con un tenedor, incorporando el aceite gota a gota, tarea que podía consumir una media hora de ejercicio aeróbico, contraindicado para un encuentro erótico porque provoca mal humor. Para el método de Panchita bastan dos o tres minutos y el resultado es igual de sabroso, pero más liviano. La primera vez que la hice, incorporé el aceite demasiado rápido yIngredientes1 huevo grande se cortó, además salpiqué la cocina hasta el techo. Recuerde que debe3/4 taza de aceite hacerlo lentamente. Ahora las tapas de las licuadoras tienen un orificio1/2 cucharadita de jugo para facilitar este tipo de cosas.de limón1 cucharadita de mostaza(optativo)1/2 cucharadita de azúcarSal y pimienta Preparación Coloque todos los ingredientes en la licuadora menos el aceite y el azúcar. Bata por 10 segundos a velocidad baja. Destape y agregue 2 cucharadas de aceite y el azúcar. Bata otros 10 segundos y junte el contenido con una espátula. Bata y agregue de a poco el resto del aceite. En un minuto la mayonesa estará espesa y lista para servir. Variaciones Esta mayonesa se puede variar agregándole 3 cucharadas de pimentón rojo dulce (en lata) o 3 cucharadas de ketchup y una de whisky (salsa americana). También se le puede agregar 3 cucharadas de perejil o cilantro y estragón picado (salsa verde). Si necesita una consistencia más firme, agregue 2 hojas de colapez disueltas en muy poca agua y casi fría. 219
  • Nro.2 SALSA TÁRTARAIngredientes Para carnes frías, huevos y ensaladas.3/4 taza de mayonesa1 huevo duro Preparación Remoje la gelatina en vino. Pique1/2 sobre de gelatina2 cucharadas de vino muy fino el huevo duro, cebollines, pepino,blanco perejil y estragón. Junte con la mayonesa y2 cucharadas de verifique la sazón de sal y pimienta. Derrita alcebollinesescabechados calor la gelatina, enfríela y agréguela a la1 pepino mediano mayonesa y a los aliños. Bata bien y la salsaescabechado 1 cucharada quedará firme para cualquier uso.de perejil picado 1cucharada de estragón 1cucharadita de mostazaSal y pimienta de cayena Nro.3 ALIÑO FRANCÉSSe prepara en la licuadora o en un Ingredientesfrasco tapado bien sacudido y sirve para 1/4 de taza de aceite de oliva 3 cucharadas de vinagrerealzar sus ensaladas. de estragón 1 cucharada de azúcarPreparación 3 cucharadas de jugo de limónPonga todo en un frasco tapado y agite y naranja mezcladosbien. 1/2 cucharadita de salsa inglesaGuarde en la nevera hasta el momento 1/2 cucharadita de mostazade servir. 1 pizca de jengibre molido Sal Nro.4 PEBREIngredientes Una salsa muy popular en Chile y otros países lati-4 chiles verdes picantes noamericanos para acompañar carnes, pescados,(en Chile se llaman ají)1/4 taza de jugo de vegetales, etc. No la intente si el picante le asusta.limón 1/4 taza de aceitevegetal Preparación1 cucharada rasa de sal Abra los chiles y retire las pepas y nervios. Píquelos2 cucharadas de cebollínpicado a mano y déjelos por 1 /2 hora cubiertos de jugo de2 cucharadas de limón y sal. Cuele y agregue todos los demás aliños ycilantro picado verduras. Guarde en frasco tapado en la nevera hasta2 cucharadas de perejilpicado el momento de usarlo.3 cucharadas de vinagre 220
  • Nro.5 GUACAMOLE Salsa mejicana de avocados (o aguacate) que en ese país siempre se pone sobre la mesa. Cuando sobra pescado del día anterior, improvise un platillo afrodisíaco agregándole esta salsa para servirlo frío. No se puede guardar, porque se pone oscura, por eso la preparo poco antes de usarla. También sirve como hors d oeuvre para untar tostadas, papas fritas o tortillas crujientes. Ingredientes Preparación 2 avocados grandes maduros Guarde los avocados sin pelar hasta el final. Junte 1 cebolla blanca pequeña muy picada los demás ingredientes y déjelos macerar por una 1 chile verde picado fino hora. Antes de servir agregue la yema disuelta en 2 tomates regulares pelados, picados, sin pepas ni jugo jugo de limón. Añada los avocados recién pela- 2 cucharadas de aceite de oliva dos, ligeramente machacados con un tenedor. 1 yema de huevo batida Esta precaución final es para que el guacamole no 1 cucharada de jugo de limón 1 cucharadita de salsa inglesa oscurezca. Guarde en lugar fresco. Worcestershire Sal Para alcachofas y espárragos, dos verduras afrodisíacas, no sólo por su contenido, sino por el aspecto erótico y el gusto de comerlas con los dedos. Por desgracia esta salsa no se puede guardar. Es aromática y deliciosa. Si le sobra de la cena, úsela en novedosos preliminares del amor, suponemos que no necesita instrucciones para eso. Nro.6 SALSA LIGERAIngredientes Preparación1/2 queso crema batido Bata el queso crema con el jugo de toronja y2 cucharadas de jugo el vinagre. Agregue perejil, menta y eneldo.de toronja1 cucharada de vinagre Sazone con sal y mostaza. En el momento dede manzana servir agregue la clara de huevo bien batida1 cucharada de perejil (como para merengue).picado fino1 cucharada de mentapicada fina1 cucharada de eneldo picado1 clara de huevo batidaSal y mostaza 221
  • Nro.7 SALSA TURCA Ingredientes Para ave fría. 3 rebanadas gruesas de pan de molde sin corteza 1 yogur batido Preparación 1 taza de nueces peladas y Desmenuce el pan en el yogur. molidas Coloque todos los ingredientes 1/3 taza de aceite de oliva 2 ajos pelados y machacados en la licuadora. Debe quedar una 1/2 taza de perejil picado salsa espesa. Si es necesario 1 cucharada de orégano fresco aclararla use más aceite de oliva. 1 cucharada de albahaca picada Sal y pimienta Nro.8 MEDITERRÁNEAPreparación IngredientesJunte todo y deje que se impregnen los 1/2 taza de mayonesa 1/2 taza de pulpa de tomatessabores 2 horas antes de servir. Retire y 3 cucharadas de aceitunasagregue la jalea de grosellas. Agregue negras picadasmuy poca sal y algo de pimienta. 2 dientes de ajo machacado 1 cucharadita de licor de anísRevuelva bien y enfríe antes de 1 cucharada de vinagreservir. de estragón 1 cucharada de cebolla rallada 1 cucharada colmada de jalea de grosellas Sal y pimienta 222
  • Nro.9 SALSA PICANTE Los platos más simples, como ensalada de papas o de pasta, huevos duros y pescado frío, adquieren un airecillo erótico con estaIngredientes salsa.1 taza de camarones pequeños, Preparaciónpelados y cocidos Fría en manteca la cebolla, ajo, páprika, comino,2 rebanadas de pan blanco1 taza de leche orégano. Remoje el pan en leche por 5 minutos y1 cebolla mediana picada fina agregue a lo anterior. Aliñe con salsa picante y sal.1/2 cucharada de manteca Cocine unos minutos hasta que espese. Pase por un1/3 taza de aceite vegetal1 diente de ajo machacado colador o por la licuadora. Cocine a fuego suave,1/2 cucharadita de páprika agregando de a poco el aceite y los camarones. Déle4 gotas de salsa picante el toque final de licor, para acentuar el gusto.1 cucharada de ron (u otrolicor fuerte no dulce)Sal, comino y orégano Nro.10 SALSA HUANCAINATípica de Bolivia y la sierra peruana, esta salsa se usa caliente o fría sobre papas cocidas,decoradas con hojas de lechuga fresca. También con maíz tierno, huevos duros y algunas avesde carne blanca. Ingredientes Preparación 1/2 taza de ricotta Coloque todos los ingredientes juntos en la licuadora hasta formar una 100 g de queso de cabra pasta homogénea. 1 taza de aceite de oliva 3 cucharadas de cebolla rallada 2 cucharadas de crema espesa 1 cucharadita de salsa picante líquida 1/3 taza de jugo de limón 1 diente de ajo muy machacado 1 cucharadita de ralladura de naranja 1 cucharadita de mantequilla de maní Sal y pimienta blanca 223
  • Nro.11 SALSA DE NUECES Para ave, pescados y como aliño para ensaladas de pasta fría. Ingredientes Preparación 1 taza de nueces machacadas Remoje el pan en el caldo por 10 (peladas, queda más fino) minutos y después estrújelo. Júntelo con 4 rebanadas de pan de molde sin orillas todos los demás ingredientes y bata bien. 1 taza de caldo concentrado Si queda muy espeso, agregue un chorrito de ave (1/2 cubo) de aceite de oliva. 4 cucharadas de crema espesa Sal, pimienta y nuez moscada Nro. 12 RAVIGOTE Muy buena para carnes frías. No tema, puede ponerle casi todas las hierbas frescas que encuentre. Éste es uno de los pocos casos en que la exageración se aplaude. Ingredientes Preparación1 cucharadita de menta picada En el procesador eléctrico muela1 cucharadita de perejil picado todas las verduras. Agregue la yema1 cucharadita de eneldo picado de huevo. Poco a poco vierta el1 cucharadita de cilantro picado1 cucharadita de estragón picado aceite hasta que se forme una1 cucharadita de perifollo picado mayonesa verde. Aliñe con anís, sal1 cucharadita de apio picado y pimienta.1 cucharadita de albahaca picada1 cucharadita de berros picados1 cucharada de alcaparras picadas1 cucharada de limón1 yema de huevo1/2 taza de aceite de oliva1/4 cucharadita de mostaza1/4 cucharadita esencia de anísSal y pimienta 224
  • 225
  • Nro. 13 SALSA AGRIDULCEEs más suave y discreta que la típica salsa agridulce de la cocina china. Sirvepara acompañar fiambres de cerdo y ave.Ingredientes Preparación2 cucharadas de Diluya la mostaza en el yogur. Junte con lasmostaza mermeladas y el licor. Revuelva bien.1/2 yogur natural1 pizca de sal1 cucharada demermeladade naranjas1 cucharada demermeladade cereza1 copita de vodka Nro. 14 ESPUMA DE NARANJASEs un recurso rápido para sacar de apuros. Huevos duros, espárragos, alcacho-fas y otros vegetales se visten de fiesta con esta salsa. Preparación Bata la crema con el azúcar, hasta que tome consistencia. Agregue la yema y demás ingredientes revolviendo suave para que no baje la mezcla. Queda muy bien sobre unaIngredientes1 taza de crema espesa ensalada de papas y cebollas cocidas.1 cucharadita de azúcar1 yema de huevo1 cucharada de jugo decebolla1/2 naranja, ralladura yjugo1/2 cucharadita dejengibreSal y pimienta verde 226
  • Nro. 15 COSTA BRAVA Para ensaladas verdes y pescado frío. Ingredientes Preparación1 cucharada de aceite de Junte todos los ingredientes 1/2 horaoliva antes de usar la salsa.2 cucharadas de cremaespesa1/2 taza de ricotta1/4 taza de aceitunasverdespicadas finas 1/4 taza depepino (sin pepas)picado fino1 cucharada de cebollarallada1 cucharada de mentapicada1 cucharada de limón1 pizca de ralladura delimón1 pizca de polvos de ajoPimienta negra y sal Nro. 16 SALSA DE TRES MINUTOS En el amor y en la cocina no es bueno apurarse mucho, pero a veces no hay tiempo para el Kama Sutra completo. Esta salsa rápida acompaña perfectamente al cerdo, jamón, chuletas o lomo deIngredientes cerdo, antes de hornearlo. La combinación de ingredientes para esta salsa parece cosa de locos —como las anchoas con leche1/2 cucharadita de mostaza 1/2 condensada con que se deleitaba mi hijo en lataza de yogur natural 1 cucharada infancia— pero le aseguro que queda sabrosa.de jugo de toronjao limón 1 cucharada de dulcede damasco 1 copita de vodka Preparación Disuelva la mostaza en el yogur. Junte con el dulce y el licor. Revuelva bien. ¡Imposible más fácil! 227
  • Nro. 17 SALSA VERDE Para ensalada de pasta fría, pescado, carnes frías y fiambres. Ingredientes Preparación Muela las yemas duras 1 taza de espinacas cocidas con un tenedor (mejor aún en el 3 yemas de huevo duras procesador), agregue el aceite, luego el 4 cucharadas de aceite de oliva 1/2 taza de yogur natural yogur, y las espinacas. Agregue el 2 cucharadas de vinagre vinagre, el ajo y las hierbas. Sazone aromático con mostaza, sal y pimienta al gusto. 1 diente de ajo machacado Si le queda muy espesa, puede 1 taza de hojas frescas de estragón, eneldo, borraja, y cebollín picados y aclararla con un poco del agua con mezclados que coció las espinacas. 1 pizca de nuez moscada (es mejor fresca y rallada, pero si no la consigue, también sirve en polvo) Mostaza, sal y pimienta Nro. 18 SALSA ERÓTICADijimos que los huevos son afrodisíacos, ¿recuerda? Aquí tiene una salsa que abusa deellos. También sirve para reemplazar la mayonesa en algunos casos.Ingredientes Preparación1/2 taza de mayonesa Muela los huevos con un tenedor, alíñelos, mez-2 huevos duros cle bien con la mayonesa y olvídese del colesterol.2 cucharadas de aceite de oliva1 cucharada de vinagrearomático 1 cucharadita de estragónfresco picado fino 1 cucharadita de jugo delimón 1 cuchara de cebollín picadomuy fino 1 pizca de páprika(o 1 cucharadita de mostaza) Sal 228
  • Salsas calientes Hay salsas calientes y frías, pero en el primer caso se pueden usar tibias y en el segundo a temperatura ambiente. Como en el amor, los extremos son peligrosos. Esto libera un tiempo precioso, porque permite dejar la salsa preparada con cierta anticipación, esperando discreta en la olla sin tapa (si cubre la salsa cuando está caliente, el vapor acumulado aclara la consistencia). La regla general en la preparación de las salsas es cocinarlas a fuego muy suave, revolviéndolas continuamente con cuchara de madera y con la misma amorosa tenacidad con que se acarician los amantes. Si se descuida y se forman grumos, cuélela o pásela por la máquina licuadora. Si empieza a separarse o cortarse, se puede arreglar con unas cucharadas de crema espesa batida. Y si se le corta del todo, tírela a la basura y empiece de nuevo. Si llevan queso o crema, se agregan al final. Para impedir que hierva, es indispensable hacer la salsa en olla de doble fondo al vapor. Las hierbas frescas pueden atarse en un ramo para después retirarlas con mayor facilidad. Las recetas están calculadas para 4 o 5 porciones. Nro. 19 SALSABECHAMEL También se llama salsa blanca. Este formidable invento francés es la base de salsas calientes. Resígnese: tiene que aprenderlo. A la Ingredientes salsa básica puede agregarle especies (pimienta, jengibre, nuez 1 cucharada colmada de moscada, curry, etc.), o hierbas frescas picadas, que se incorporan mantequilla al final para que mantengan su aroma (tomillo, perejil, romero, 1 cucharada rasa de harina 1 taza de leche Sal y pimienta estragón, toronjil), o una cucharada de licor dulce (jerez, oporto, vino marsala), u otros sabores (ralladura de limón, concentrado de carne, cebollín, pimientos asados, nueces, tomate, callampas, ajo machacado, etc.). Preparación Derrita la mantequilla en una cacerola y agregue la harina. Revuelva hasta que se forme una masa homogénea. Agregue la leche de a poco revolviendo siempre para evitar que se formen grumos. Añada los condimentos y retire del fuego. 229
  • Nro.20 SALSA AL JEREZPara acompañar ave o cordero.Ingredientes Preparación1/2 taza de higos secos molidos 1/2 taza de hongos Remoje los higos y hongos en el licor por 2 ho-secos ras. Fríalos en mantequilla. Agregue de a pocomolidos la harina de maíz disuelta en el caldo. Hierva a1 cucharada de mantequilla 1 copa de jerez 1 tazade caldo de ave 1 cucharada de harina de maíz 3 fuego suave por 15 minutos. Sazone con whisky,cucharadas de crema 1 cucharada de whisky Sal y sal y pimienta verde. Antes de servir incorporepimienta verde suavemente la crema. Nro.21 SALSA DE ROQUEFORTEste queso con vetas azules, que huele abota de soldado, es un ingrediente magnífico Ingredientespara realzar ciertos platos. Esta salsa sirve, 3 cucharadas de queso roquefortsobre todo, para tallarines y ñoquis, pero 3 cucharadas de crematambién puede acompañar —fría o 3 cucharadas de apiocaliente— ciertos pescados y verduras picado fino 1 cucharada de mantequillasalteadas o cocinadas al vapor. Por razones 2 cucharadas de vino blancoobvias, no use nada que contenga queso 1 yema de huevoroquefort en juegos eróticos. Sal y pimienta Preparación Bata la crema con el roquefort. Agregue la mantequilla, el apio, sal y pimienta y revuelva. Caliente en olla de doble fondo sin que hierva. Bata la yema con el vino blanco y agréguela revolviendo bien hasta que espese. 230
  • Nro. 22 SALSA AROMÁTICA Para carnes de todas clases, menos la humana, y para sencillos tallarines italianos (con orégano o albahaca frescos en vez del cilantro y el laurel) Esta salsa no sirve para masajes, a mucha gente le salen ronchas.Ingredientes 1 taza de champiñones frescos picados Preparación 1/2 taza de caldo de vacuno 1 cucharada de aceite de oliva 1 diente de ajo Fría los champiñones y el ajo en el aceite machacado de oliva. Agregue la pulpa de tomates, el 1 taza de pulpa de tomates caldo y los condimentos. Cocine por 15 naturales 3 cucharadas de crema ácida minutos a fuego suave. Sirva caliente, 2 cucharadas de cilantro agregando la crema ácida al final. picado fino 1 hoja de laurel Sal y pimienta (si usa caldo concentrado en cubos, tenga cuidado al agregar la sal) Nro. 23 PESTO AMARANTA Pesto es un nombre genérico que incluye muchas variantes. Se inventó en Italia para las pastas, sobre todo calientes, pero los norteamericanos, tan amigos de comerlas frías en ensaladas, lo emplean como aliño. También se puede usar con mariscos o para agregar un par de cucharadas a una sopa aburrida, dándole al punto más personalidad. (Dura varios días en la nevera.) Aquí ofrecemos una receta más o menos básica, pero usted puede agregar hierbas y condimentos o reemplazarlos por otros de su preferencia. El pesto es como hacer el amor: bastan las instruc-Ingredientes ciones básicas, el resto es pura improvisación.1/2 taza de almendras peladas y molidas2 cucharadas de pasas rubias1/2 taza de caldo1 diente de ajo machacado 1cucharada de aceite vegetal Preparación3 cucharadas de queso Remoje con anterioridad las pasas en el caldo. Agregue el parmesano rallado3 cucharadas de orégano diente de ajo frito en aceite. Junte con las almendras, fresco picado orégano, comino, páprika y sal. Al momento de retirar del1/2 cucharadita de comino fuego agregue el queso rallado.1/2 cucharadita de páprika 231
  • Nro. 24 SALSA CORALINAPara toda clase de pescados calientes. Tiene un color rosado intenso, un aroma íntimo y un saborligeramente picante, en resumen, es francamente sensual.4 langostinos (camaronesgrandes) cocidos y picados 1 taza de caldo de Preparaciónpescado Disuelva la maicena en el caldo frío y hierva1 cucharada de maicena revolviendo hasta que espese. Agregue los(harina de maíz) mariscos, vodka, soya y perifollo. Pase el pimen-2 cucharadas de vodka1 cucharada de salsa de soya 1 pimentón rojo tón por el colador y júntelo con el resto. Aliñede lata 1 cucharada de perifollo con páprika, sal y ajo en polvo. Cocine unos(perejil crespo) picado Sal, coriandro, páprika y minutos para que se impregnen los sabores.ajo enpolvo (optativo) Nro. 25 SALSA MIKONOS También llamada nogada griega, es una salsa afrodisíaca que puede usarse para carnes y algunos pescados. En Sudamérica hay una receta similar para acompañar lengua de vacuno. Preparación Desmigaje el pan y remójelo en la Ingredientes leche. Fría el diente de ajo en el aceite. 3 rebanadas de pan de molde Junte el pan y leche, ajo, nueces, 1 taza de leche albahaca y cebollín. Aliñe con sal y 1 taza de nueces molidas 1 diente de ajo machacado pimienta. Cocine 5 minutos hasta que 2 cucharadas de aceite de oliva espese. Sirva caliente con los 1/2 taza de albahaca y cebollín pistachos enteros a último minuto. (Si fresco picados Sal y pimienta 1 puñado de pistachos pelados le queda muy espesa puede aclararla enteros con aceite de oliva.) 232
  • Nro.26 SALSA MARINERATambién se puede hacer con almejas y otros mariscos de concha. En una emergencia puede usarlosenlatados, pero siempre son mejores frescos. Esta salsa sirve para acompañar pescados, pasta,omelette de hierbas finas, budines o soufflés de verduras. ¡Todos los ingredientes, menos maicenay sal, son afrodisíacos! Adviértaselo al amante antes de servir la salsa. Preparación Fría la cebolla y el ajo en aceite. Agregue el tomate y pimentón molido. Espese el caldo con la maicena y junteIngredientes con lo anterior. Agregue los mejillones,1 taza de mejillones cocidos 1 taza de romero, perejil, ralladura y jugo decaldo de verduras 1/2 taza de cebollapicada limón, sal y pimienta entera. Hiervapluma 3 cucharadas de aceite vegetal suavemente por 10 minutos para quediente de ajo machacadocucharadas de concentrado se impregnen los sabores.de tomates1 pimentón rojo de lata molido 1cucharada de maicena Ralladura y jugode 1/2 limón Romero y perejil picadoSal y pimienta entera Nro.27 SALSA DE VINO Blanco o Tinto La de vino blanco se usa para aves, pescados y verduras de sabor delicado, la de tinto para carnes rojas y vegetales. Ingredientes Preparación 1 taza de caldo (de ave o Derrita la mantequilla a fuego suave. Agregue la harina y pescado si usa vino blanco; cocine por 2 minutos. Añada el caldo caliente de a de carne si usa vino tinto) 1 cucharadas de mantequilla poco, revolviendo sin cesar. Agregue el vino y el licor. 1 cucharada de harina Naturalmente, la salsa se aclara. Cocine revolviendo 1/4 taza de vino blanco hasta que espese un poco. Verifique los aliños. Si quiere (o tinto) 2 cucharadas de jerez espesarla puede ponerle crema batida sin que hierva. Sal, ajo en polvo y pimienta 2 cucharadas colmadas de crema batida (optativo) 233
  • Nro.28 SALOME Para ave, cordero y ternera. Puede servir también para disimular testículos. Me refiero, por supuesto, a los del animal, que suelen servirse asados o fritos en mantequilla dorada. Preparación IngredientesRemoje las ciruelas en vino por 2 horas. Muela en 1/2 taza de ciruelas secasla licuadora las ciruelas escurridas, la manzana deshuesadas 1/2 manzana verde 1/2 taza de vino tinto 1pelada y el caldo de ave. Aliñe con sal y pimienta. taza de caldo de ave 3Caliente en una olla pequeña y en el momento de cucharadas de crema espesaservir agregue la crema. Sal y pimienta Nro.29 CHUTNEY DE MANGO Para llevar un soplo del Lejano Oriente a su mesa, este chutney es ideal. Sírvalo con verduras y para acompañar carnes rojas, lentejas o garbanzos. Ingredientes Preparación 1 mango verde Pele y corte el mango en cubos pequeños. 1 cucharada de coriandro en Corte el pimiento en cubitos. En una sartén fría polvo (semillas secas de cilantro) 1 cucharada de comino ligeramente el pimiento y el mango con todas seco en las especies, no más de 5 minutos. Ponga todo polvo 1 cucharada de cúrcuma (se en la licuadora con la miel y el agua y revuelva conoce también como turmeric) en polvo 1/2 cucharadita bien. Si parece muy seco, agregue más agua. de cayenna en polvo 1 cucharada de curry en polvo Ponga sal al gusto. Puede servirse de inmediato 1 pimiento verde o guardarlo en un frasco en la nevera (no más de 2 cucharadas de miel 2 cucharadas de aceite una semana). 1/2 taza de agua (aproximadamente) Sal (necesita muy poca sal) 234
  • Nro.30 CURRY RÁPIDOEn India el curry es parte integral de la preparación de muchos guisos. Se originó ante la necesidadde preservar la comida por varias horas en un clima caliente y húmedo. El curry no es en realidaduna salsa que se añade al final sino parte de la preparación de los guisos, pero conviene tener unareceta fácil para engalanar cualquier carne, pescado o vegetales, cuando desee improvisar un menúafrodisíaco de última hora, o disimular algo que se le quemó. Preparación Fría el ajo machado y el curry en aceite por 2 minutos. Agregue el licor y el limón. Retire del fuego. AliñeIngredientes con sal, pimienta y comino. Vierta lentamente la1 taza de crema (para una crema, preservando el calor sin que hierva. Si usa salsa de menos calorías, bechamel que se ha guardado en la nevera por puede reemplazar por 1 taza de salsa bechamel preparada varios días, deberá mezclarlo con un batidor de con leche descremada) mano o eléctrico.1 cucharada de aceite1 diente de ajo machacado1 cucharadita de polvo de curry1 cucharada de jerez o vino blanco1 cucharadita de jugo de limónSal, pimienta, una pizca de comino 235
  • Hors d’ Oeuvres PRIMEROS COSQUILLEOS Y MORDISCOS Son a la mesa lo que los besos son para los enamorados, una muestra delicada de lo que vendrá más tarde, cuando se entre en confianza. Se sirven para acompañar un cóctel o una copa de vino blanco antes de pasar a la mesa y, en algunos casos, cuando la ansiedad por amarse es tal que no hay tiempo para perder, 236
  • pueden reemplazar la comida. 237
  • Conozco un playboy varias veces divorciado cuyo único talento culinario son hors d oeuvres, queprepara con laboriosidad de monje y mantiene siempre frescos en una nevera en el dormitorio. Los sirve aliniciar la seducción y para recuperar fuerzas entre dos retozos. Panchita ha escogido para esta secciónalgunos de reconocido valor afrodisíaco. Las cantidades alcanzan para dos enamorados eufóricos yglotones, o para cuatro de temperamento lánguido. 238
  • CONCHAS EN SALSA Los mejillones son vistosos —recuerdan los órganos sexuales femeninos- apetecibles y fáciles. En Sudamérica se consideran la ostra del pobre. Preparación Lave y cepille bien los mejillones en agua fría y cocínelos por 10 minutos en agua, vino y la rodaja de limón. Retire, cuele y enfríe. (El caldo que sobra es muy afrodisíaco, guárdelo; puedeIngredientes dárselo a su amante cuando empiece a flaquear a medianoche.)1 kg de mejillones en sus Despegue los mejillones de la concha para que sea fácil comerlos conchas sin ensuciar el sofá. Haga una salsa verde mezclando la mayonesa1/2 taza de vino blanco 1/2 con todas las hierbas picadas. Aliñe cada marisco con un poco detaza de agua 1 rodaja de limónorégano fresco 3 cucharadas de salsa y sírvalos en sus conchas sobre una fuente adornada conmayonesa cuartos de limón.1 cucharada de cibulet (o cebollín) picado fino2 cucharadas de picadillo muy fino de cilantro, perejil y apio NUECES DE ADÁN No sé por qué tienen este nombre tan absurdo. Se pueden hacer con cualquier ave, son ideales para reciclar las sobras del día anterior. Esta es sólo una sugerencia, imagine otras con frutas afrodisíacas según la estación. Preparación Si usa fruta enlatada, séquela en un papel Ingredientes absorbente. Moje la fruta en licor y 2 tazas de pavo o cualquier ave revuélquela en las nueces molidas. cocida cortada en cubos Ensarte un trozo de ave y uno de fruta en 1 taza de durazno o damasco fresco o en cada mondadiente. lata cortado en cubos 3 cucharadas de nueces molidas 1/2 vasito de ron de Jamaica 239
  • HIGOS DEL VIUDOEstos bocaditos incitan a pecar y siempre parecen pocos. Todo el mundo apreciala sensualidad de la mezcla dulce y picante... Preparación180 g de queso manchego, Corte el queso en cubos de 1 cm y páselos por (semiduro, puede ser queso la salsa picante. Pínchelos y clávelos en una de cabra) manzana o una toronja. Coloque al centro de un1 cucharada de salsa picante n° 9 (vea la receta en la plato redondo y rodee de higos pelados y corta- sección Salsas y aliños) dos en cuartos.4 higos grandes maduros1 manzana grande o una toronjaPinchos para cóctel ROLLITOSSe puede preparar con un par de días de anticipación y guardarlo en la nevera.Estos rollos quedan bien con torrejas finas de jamón o de pavo ahumado. Aquíofrecemos un relleno de queso y pimiento rojo, pero use la imaginación para otras variedades, por ejemplo: pasta de huevos, alcachofas con mayonesa, y los n° 7, 10 y 11 de laIngredientes sección Salsas y aliños. En vista que requiere4 rebanadas finas de pavoo de jamón 1/2 paquete premeditación y más trabajo, esta receta es(130 g) de queso crema abundante, así puede servirle en varias oportu-2 cucharadas de mantequilla 2 nidades, preferiblemente con diferentes amantescucharadas de crema 100 g depimentón rojo en lata 1 para que no se note la reiteración.cucharada de limón 1cucharada de vodka o pisco PreparaciónSal y pimienta Prepare el relleno mezclando el queso crema con mantequilla, crema, pimiento rojo molido, limón, licor, sal y pimienta. Cubra las torrejasde jamón o pavo y enróllelas como un cilindro. Si lo desea, puede usar dife-rentes rellenos para cada uno. Guarde los rollos en la nevera envueltos en papelde aluminio. Para servir córtelos (como si fueran salchichas) en trozos de 1 cmde espesor. 240
  • PICA PICA DE CAMARONES Son vistosos, eróticos y fáciles de preparar.Ingredientes Preparación 10 camarones medianos Cocine los camarones en el vino con pelados y limpios laurel, sal y limón por 10 minutos a 1/2 taza de vino blanco 1/2 hoja de laurel 1 fuego suave. Retire, cuele y enfríe. Lostrocito de cáscara de limón y sal Salsa para untar (ver recetas camarones se sirven ensartados en unn° 1, 5 y 8 de Salsas y pincho con la salsa de su elección.aliños) CIRUELAS FRIVOLAS ¿Recuerda lo que dijimos del valor Ingredientes afrodisíaco de las ciruelas? 6 ciruelas secas sin carozo 1/2 taza de jerez o vino blanco seco Preparación 1 cucharada de nueces picadas 1 Remoje las ciruelas en jerez por unas pizca de nuez moscada recién rallada horas, luego séquelas con un papel 3 lonjas delgadas de tocineta Palitos absorbente. Rellénelas con un poco de de cóctel nuez aliñada con nuez moscada. Corte las lonjas de tocineta a lo largo y envuelva las ciruelas en estas tiras. Hornee a temperatura alta por 8-10 minutos. 241
  • TENTACION DE SALMON Ideal para acompañar vodka bien helada. Puede guardarse varios días en la nevera. Ingredientes Preparación 1/2 taza de salmón ahumado Bata todo en la procesadora hasta obtener una desmenuzado y sin espinas 80 g de pasta lisa. Enfríe por lo menos una tarde para queso crema 1 cucharada de mayonesa 1 cucharada de que se impregnen los sabores. Coloque en un mantequilla 1 cucharadita de whisky pocillo y si le alcanza el presupuesto, decórelo 1 cucharadita de jugo de limón Sal y con una capita de caviar rojo; sirva rodeado de pimienta papas fritas o galleticas. APIO AL ROQUEFORTLa frescura del apio compensa el sabor fuerte del queso y resulta delicioso para quien guste delroquefort. (Yo lo prefiero con queso suave de cabra, que se considera afrodisíaco en los Alpes.) Ingredientes Preparación 2 tallos de apio 50 g de queso Limpie de hilachas los tallos de apio y roquefort 1 cucharada de córtelos en vainitas de 5 cm de largo. mantequilla 1 cucharada de apio picado Remoje el apio en agua fría por 2 horas 1 cucharada de coñac para que se ablande. Retírelo, séquelo con 2 cucharadas de cebollines papel absorbente. Junte todos los demás picados muy fino Poca sal y pimienta ingredientes en la procesadora para formar una pasta. Rellene los trozos de apio y cubra con cebollín picado. Enfríe antes de servir. 242
  • CHAMPIÑONES FESTIVOSSi consigue aceite de oliva aromatizado con trufas, ésta es la oportunidad de usarlo. Media cucharaditale dará a estos champiñones el toque perfecto, pero si no lo tiene, también quedan exquisitos. Ingredientes 8 champiñones de tamaño Preparación Lave los champiñones en agua corriente para mediano que suelten arenilla. Retire los tallos. Remoje los champiñones Jugo de 1/2 limón 1/2 cucharada de y sus tallos por 10 minutos en agua con limón. Retire, séquelos mantequilla y revuélquelos en la mantequilla derretida. Cocínelos sólo 3 mi- 2 cucharadas de paté de nutos a fuego fuerte. Retírelos sobre un papel absorbente y hígado enfríe. Pique la parte tierna de los tallos y revuélvalos con el paté, 1 cucharadita de crema Sal y pimienta 1 cucharadita de la crema y sazone con sal, pimienta y aceite trufado. Con la aceite de manga de decorar rellene los champiñones y sírvalos tibios o oliva trufado (optativo) enfriados en la nevera. 243
  • ENTRANDO EN CALOR &n el caso de las sopas seaplica un criterio similar al de las salsas: son como lospreámbulos del amor y debenprepararse teniendo en cuenta todos los sentidos: vista, aroma, sabor, textura y, en algunos casos, sonido. &n Occidente es de mala educación inclinarse sobre el plato y nacer ruido al sorber la sopa, pero en Oriente seria un desaire para el anfitrión comerla con lacuchara en la punta de los dedos, sin entusiasmo ni pasión. 244
  • Los buenos modales —cualesquiera que sean los apropiados en el lugar geográ-fico donde uno se encuentre— son útiles, permiten convivir sin ultrajarse unos aotros. La tentación casi irresistible de cometer un asesinato por cuestión demodales, estuvo a punto de arruinar mi existencia cuando apenas había cum-plido veinte años. En uno de mis primeros trabajos mi jefe no tiraba la cadena enel baño... Pero volvamos a la comida y a la sopa. Cuidado con los remilgos: asícomo la libertad para murmurar palabrotas es parte esencial del abrazoamoroso, también sorber con ruido lo es para gozar una sopa a solas con suamante. No se puede celebrar en su plenitud una sopa contundente sin aspa-vientos: chupar, mojar el pan, suspirar y gemir y hasta lamer el plato si la calidadlo amerita. ¿Acaso se hace el amor con etiqueta? La sopa no puede sermenos. Una real sopa es al cuerpo lo que la paz es al alma. También en las sopas, como en las salsas, puede dar libre curso a la inspi-ración y su instinto para cocinar. No es necesario ceñirse a las instrucciones, eneste caso las recetas son apenas un punto de partida, una ventana a la inspira-ción. Para quien posea ese raro talento, rayano en la genialidad, para hacer unaexcelente sopa, no hay dos que resulten iguales. Cada creación es única, aun-que suele haber aproximaciones. La receta en este caso es como la partiturapara el músico: cada quien la interpreta según su propio espíritu y habilidad. Aldestapar la cacerola y hundir el cucharón en aquel brebaje, debe haber una solaconstante: la deliciosa sorpresa de probar algo siempre novedoso. El proceso dehacer una buena sopa pasa por las mismas etapas de hacer bien el amor, enambos casos se trata de sumergirse en el placer sensual de mezclar, oler, pro-bar, lamer, agregar, abstenerse, dudar, ponerle más... Estas recetas de Panchitame han acompañado desde que me casé —hace como dos mil años—, perono les tengo demasiado respeto y espero que tampoco lo tenga usted. Lafilosofía de la cocina es como la del juego: si no divierte, olvídelo. No se trata dealcanzar la perfección, sino de reírse por el camino. Para el éxito de sus sopas, conviene imitar una de las rutinas culinarias dePanchita. No se asuste al leer lo que sigue, es menos traumático de lo que pare-ce. De vez en cuando, digamos una vez al mes, ella prepara los caldos esen-ciales que le servirán como base para las sopas y que, una vez colados y fríos,guarda en frascos o botellas. Si los piensa usar en la semana, los pone en la neve-ra, pero si quiere preservarlos más tiempo, los congela. Cuando se siente incli-nada a servir una de sus cocciones sensuales, saca el frasco, deshiela el 245
  • contenido y, poniéndose su sombrero de bruja, se lanza a inventar otra sopa. También los usacomo bases de salsas, aspid, jugo para hornear pescado o mariscos, etc. Estos caldos muyconcentrados (fonds o fumés los llaman en Francia, stock en Inglaterra y Estados Unidos), seconsideran fundamentales en la buena cocina. Antiguamente se hacían en ollas especiales ytoda cocinera contaba con una máquina para triturar huesos, carnes, vegetales y mariscos,muy similar a las que se exhiben en el Museo de la Inquisición. Ahora la cocción es másbreve si cuenta con una olla a presión, pero no es requisito indispensable. Venden, porsupuesto, caldos en lata, en polvo o en cubitos para sacar de apuros en una emergencia,pero carecen de valor afrodisíaco y en general son pura sal, sodio y sabor artificial. Producencáncer, dicen mis amigos macrobióticos. Sin embargo, debo admitir que guardo una reservasecreta de estas aberraciones culinarias escondidas en el fondo de mi despensa, para sazonarcuando mi madre no está mirando. Al hacer sus propios caldos concentrados usted puede usaringredientes que normalmente tiraría a la basura, como conchas de mariscos, huesos delpollo, pezuña de cerdo, vegetales añejos, sobras de los cortes de carne, interiores de animales,cabezas y colas de pescado, y mucho más. Al ver a mi madre haciendo sus caldos descubrolos fundamentos de su personalidad. En el fondo se parece mucho a la bruja creada por RobertShekter, con sus medias a rayas amarillas levitando alegremente en un lugar intermedio entreel mundo, con sus cacerolas y pecados, y el cielo, donde sube el aroma de las buenas obras.Así quisiera recordarla siempre: inclinada sobre su humeante caldero, con un brillo traviesoen las pupilas, lanzando ingredientes en el agua hirviendo, envuelta en los vaporesafrodisíacos de sus cocciones. A continuación indicamos los cuatro caldos fundamentales de Panchita: carne, pollo,pescado y vegetales. Deben guardarse en frascos separados y marcados (indique también lafecha). Cuatro caldos clásicosLas cantidades son mayores porque no vale la pena hacer sólo la porción que se usará en unencuentro amoroso, por mucho que los amantes sean grandes comedores. ¿Recuerda esaescena magistral de García Márquez, en Cien años 246
  • de soledad, cuando dos glotones epopéyicos, Aureliano Segundo y una delicada profesora decanto apodada injustamente La Elefanta, se miden en un torneo de resistencia para probar cuálde los dos es capaz de comer más? Durante tres días devoran vacas, pollos, pavos, racimoscompletos de bananas, cajas de huevos y litros de café, hasta que Aureliano se desmorona, alborde de la muerte, mientras ella sigue comiendo con finura, sin perder el ritmo de ladigestión. ¿De qué estábamos hablando? Ah, de los caldos. En el antiguo caserón donde pasémi primera infancia, había "ollas brujas" fabricadas por mi abuelo para ahorrar combustible. Dentrode un arcón, relleno con lana y crin, se colocaban apretadamente por la mañana dos ollashirviendo con caldos y guisos, luego se cerraba la tapa del mueble. En la oscuridad y la tibieza delarcón, se cocinaban los alimentos sin prisa durante horas y por la tarde estaban listos para serviren la mesa. Si usa una olla a presión, reduzca el líquido y el tiempo de cocción a la mitad. Si usauna cacerola corriente, tápela bien y hierva a fuego lento. Antiguamente se dejaba la olla en laparte de atrás de la estufa a carbón o a leña, donde los ingredientes se fundían en un lentoproceso de alquimia, transformándose poco a poco en un elixir esencial. Mientras más lenta lacocción, mejor el sabor, pero ya nadie tiene tiempo para pasar el día vigilando el caldo,especialmente si puede hacerlo en una hora o menos usando una olla a presión. Si desea un caldo transparente, no mezcle huesos cocidos y otros crudos. Al principio deberetirar con una cuchara la espuma que se forma en la superficie. Cuidado con la sal, recuerdeque al hervir se reducirá el líquido y puede quedarle salado, es mejor ponerla al final. Si calculaque se está secando mucho, agregue agua o vino blanco. Después lo cuela en un paño y lo dejaenfriar. Si piensa congelarlo, coloque en la nevera por algunas horas, hasta que solidifique lagrasa en la superficie, y retírela antes de poner el líquido en los frascos. En caso de guardarloen la nevera sin congelar, no quite la grasa, porque sirve de aislante y protección hasta elmomento de usarlo. Esta explicación es apabullante. Al escribirla, yo misma me asusté, pero en realidad es mássimple de lo que suena. Panchita hace sus caldos automáticamente, igual como teje sin mirar lospalillos. 247
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  • CALDO DE CARNEEs el más lento y complicado de los caldos, pero también es el que se usa menos. Serecomienda usar carne flaca, porque la grasa lo opaca. Se pueden aprovechar restos decarne, huesos, interiores de animales, etc., pero si no tiene nada de eso, compre lo siguiente: Ingredientes Preparación en olla normal Ponga la carne 1 kg de carne de costilla y los huesos en una olla grande, agregue 8 tazas (tapapecho) cortada en trozos de agua fría y deje remojando un par de horas, 1 cola de buey partida 2 huesos de vacuno con mientras hace el amor o aprovecha el tiempo para médula (pídale al carnicero preparar otros platos. Hierva por 1/2 hora. Retire que los corte en trozos, la espuma con una espumadera. Agregue todo lo porque si trata de hacerlo demás. Hierva por 3 horas a fuego tranquilo, usted con un hacha, puede volarse un dedo) mientras usted se dedica a otras labores más 2 cebollas grandes cortadas en interesantes que vigilar el caldo, pero verifique de cuatro vez en cuando el líquido, agregando un poco de 8 dientes de ajo 4 tallos de apio 1 zanahoria grande agua si es necesario. Cuele en un paño, enfríe y partida si va a congelarlo, retire la grasa de la superficie. en trozos Laurel, tomillo, romero, coriandro, sal y pimienta en Preparación en olla a presión Ponga la granos carne y los huesos en la olla a presión. Cuando suene el silbato baje el fuego al mínimo. Hierva por 1 hora. Agregue las verduras y aliños y hierva por 1/2 hora más. Cuele en un paño, enfríe y desgrase. 249
  • CALDO DE POLLO u otras aves Puede usar restos de ave cocinados o crudos, es decir: patas, cuellos, alas, esqueletos, interiores (hígados y corazones). También puede usar esqueleto y huesos cocidos de pavo, pollo u otras aves. Si no tiene, compre: Ingredientes Preparación en olla normal 1 pollo entero, trozado Ponga la carne en una olla, cubra con 8 (incluyendo patas, cuello y tazas de agua y hierva por media hora. vísceras) 2 zanahorias grandes en Retire la espuma. Agregue los demás pedazos ingredientes y hierva a fuego suave 2 tallos de apio por 1/2 hora. Cuele en un trapo, 1 cebolla trozada 1 pimiento verde trozado enfríe, desgrase y guarde en frascos, 1 puerro como indicamos para el caldo de 2 dientes de ajo carne. Laurel, tomillo, perejil, 4 clavos de olor, comino, sal y pimienta Preparación en olla a presión Ponga todo en la olla con 4 tazas de agua. Después que suene el silbato, hierva a fuego bajo por media hora. Cuele, enfríe, desgrase. CALDO DE PESCADOEs el más afrodisíaco de todos los caldos. En su preparación puede usar restos de pescado,cabeza y cola, crudos. También sirven las conchas de camarones, langostinos y otros crustáceos,crudas o cocidas. Si no tiene, compre:Ingredientes Preparación en olla normal Hierva2 cabezas y 2 colas de pescado 1 el pescado en agua por 15 minutos.cebolla picada en cuatro 1 Quite la espuma. Agregue el resto de loszanahoria picada en trozos ingredientes, incluyendo el vino. Hiervagrandes1 trozo de apio por 45 minutos en la olla tapada. Cuele y2 dientes de ajo enfríe.1 taza de vino blanco seco3 tazas de aguaCáscara de limón y jugo de Preparación en olla a presión 1 limón grande Laurel, Ponga todo en la olla a presión y hiervaperejil, cilantro, porpimienta, sal 30 minutos. Cuele y enfríe. 250
  • CALDO DE VEGETALESLos vegetales que sobren de esta cocción, después de colar el caldo, no se usarán para juegos eróticos,sino para una deliciosa salsa. Páselos por la licuadora y agrégueles una taza de callampas picadas yfritas en mantequilla y una cucharadita de limón. Pero volvamos a su caldo. Puede usar todos losvegetales que no alcanzó a usar en la semana, aunque no estén muy frescos, pero si bien lavados, o biencompre lo siguiente: Ingredientes Preparación en olla normal 1 puerro picado en trozos Cocine a fuego suave por 1 hora en olla tapada. grandes 1 cebolla cortada en cuatro Cuele en un trapo, enfríe. 1 nabo cortado en torrejas 2 calabacines medianos Preparación en olla a presión cortados Cocine a fuego suave por 1/4 de hora. Cuele y 4 dientes de ajo enfríe. 2 zanahorias grandes picadas 4 tallos de apio 1 taza de callampas o champiñones 2 tomates grandes partidos 1 pimiento rojo o verde picado en trozos grandes Laurel, tomillo, romero, albahaca, Una pizca de pimienta, comino y páprika 251
  • ConsoméEs una sopa transparente y liviana como un beso en la frente, ideal para preceder un plato principalcontundente. Para obtener un caldo transparente se echa una clara y su cáscara triturada cuando aúnestá hirviendo. Las impurezas se adhieren y es fácil retirarlas con una espumadera. Cuando entibia elcaldo, se cuela colocando un paño de cocina sobre el colador. Para dar consistencia a un consométransparente agregue una cucharada de gelatina sin sabor disuelta en el mismo caldo. CONSOMÉ DE BACOLo llaman así porque se recomienda para componer el cuerpo después de una parranda (y para darfuerzas a los enamorados a medianoche).PreparaciónDebe servirse muy caliente, así es que conviene poner dos 2 tazas de caldo de carne 1 cucharada de cebollatazones en el horno mientras prepara el consomé. Derrita la rallada 1 diente pequeñomantequilla y dore la cebolla y el ajo por 2 minutos a fuego de ajo machacadomediano. Agregue el caldo, verifique el aliño y hierva, 1 cucharada deagregue el jerez y retire del fuego. Quiebre un huevo en cada mantequilla 2 huevostazón. Vierta de inmediato el caldo encima y sirva. 2 cucharadas de jerez Sal y pimienta negra entera LEVANTAMUERTOS Ingredientes También llamado caldo de Lázaro, es lo que 4 tazas de caldo de carne bien usamos en mi familia para curar resfríos. Con colado 1/2 cucharadita de curry 1 mayor razón anima a los amantes decaídos. copita de jerez 1 pizca de comino (en polvo) Unas gotas de tabasco Preparación 4 cucharadas de arroz cocinado 1 cucharada de pasas corinto Aliñe el caldo con el curry disuelto en un poco de agua caliente. Añada tabasco y comino y verifique la sazón de sal y pimienta. Sirva caliente acompañado de arroz mezclado con pasas previamente remojadas en el mismo caldo. 252
  • VIDA NUEVADigamos que la pelea no fue de las peores, que no amerita mi infalible sopa de la reconciliación y queun caldito modesto puede contribuir a mejorar los ánimos. En ese caso esta receta sirve. Es tambiénun acompañamiento liviano, que se prepara en menos de diez minutos, para platos contundentes. Preparación Ingredientes Hierva el consomé con el tarragón. En una 2 tazas de caldo de vegetales sartén salte los champiñones en aceite por 2 (puede ser enlatado o de minutos. Agregue el vino marsala, tape la sartén cubos concentrados, si no y cocine a fuego suave por 5 minutos. Vierta cuenta con el caldo preparado en casa) sobre el consomé caliente. Retire del fuego y 1 taza de champiñones picados deje enfriar por I minuto, mientras bate la yema en rebanaditas (más o con la crema. Junte todo. Verifique el aliño y menos 5 champiñones grandes) sirva de inmediato. 1/4 taza de vino marsala 1 cucharadita de tarragón fresco picado fino 2 cucharadas de aceite de oliva 1 yema de huevo 2 cucharadas de crema Sal y pimienta CALDO DORADO No es lo mismo que ¡a sopa de cebollas. Este consomé es un preámbulo delicado para caricias más atrevidas. Ingredientes Preparación 4 tazas de caldo de carne Dore en el aceite la cebolla, ajo, clavo de olor, sal caliente 2 cebollas medianas y pimienta negra. Agregue el caldo, el licor y la picadas pluma salsa Perrins. Hierva por 10 minutos. Retire el ajo 1 diente de ajo Sal y pimienta y el clavo de olor, pase todo por la licua-dora. negra entera 1 clavo de olor Ponga queso rallado en cada tazón en el 1 chorrito de aceite vegetal momento de llevar a la mesa. 4 cucharadas de oporto Unas gotas de salsa Perrins 2 cucharadas de queso gruyere rallado 253
  • CONSOMÉ NAPOLITANO Ingredientes Preparación 4 tazas de caldo de ave Caliente el consomé hasta que hierva. Agregue los 1 cucharadita de jalea en polvo fideos como lluvia y baje el fuego. Cocine 5 2 yemas de huevo batidas y minutos. Agregue la gelatina colada disuelta en 1/2 mezcladas lentamente con el caldo taza del mismo consomé y al final las yemas 1/2 taza de fideos muy finos batidas sin que hierva el consomé. Cocine 3 (cabello de ángel) 2 minutos a fuego suave y antes de servir añada en cucharadas de perejil fresco picado 4 cucharadas de cada tazón perejil picado y queso parmesano. queso parmesano rallado CONSOMÉ AL JEREZMuy suave, es un caldo discreto para acompañar platos principales fuertes, como aves decaza, conejo o carne. Siempre lo sirvo en tazones chinos con cucharas de loza y si miacompañante necesita un estímulo extra, quiebro un huevo crudo en el plato antes de verter elcaldo muy caliente. Preparación Ingredientes Remoje las pasas en el jerez por 1/2 hora. 3 tazas de caldo de carne Hierva el caldo con el curry por 3 minutos y 4 cucharadas de arroz cocido agregue todo lo demás. 1/3 taza de jerez 1/2 cucharadita de curry en polvo 1 cucharada de pasas Unas gotas de tabasco 254
  • QUITAPENASConsuela la aflicción en los sepelios y divorcios, por eso lleva este nombre. El hígado esafrodisíaco, pero tiene un sabor fuerte, que no todo el mundo tolera. El de ave es mássuave. 4 tazas de caldo de ave 1 taza Preparación de patata rallada 1/2 taza de Hierva el caldo con la patata rallada hígados de ave por 5 minutos. Agregue todo lo fritos en mantequilla y demás, verifique la sal y hierva 5 picados 3 cucharadas de vino marsala minutos más. o jerez 1 cucharada de salsa Perrins o Worcestershire 1 pizca de tarragón en polvo CONSOMÉ REAL Ingredientes Fácil y rápido, ideal para los amantes apurados. 4 tazas de caldo de ave 2 yemas de huevo 2 cucharadas de almendras Preparación tostadas y picadas Bata las yemas con 1/2 taza de caldo. Hierva el 1 cucharada de mantequilla resto del caldo. Retire del fuego. Incorpore las 2 cucharaditas de coñac o yemas revolviendo bien y cocine a fuego suave brandy (optativo) 2 cucharadas de crema por 3 minutos sin que se le corten. Agregue (optativo) todos los demás ingredientes, menos la crema. Sirva los platos. Ponga una cucharada de crema en cada uno, sin revolver. 255
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  • Sopas Calientes Si tiene caldos caseros en su nevera, es muy fácil improvisar una cena afrodisíaca: el plato principal será una sopa contundente, acompañada por una ensalada, buen pan, queso, vino y de postre un bombón de chocolate o un sorbete, dos elementos auxiliadores que conviene tener siempre en su cocina para emergencias. Después de esta cena, con el estómago liviano y buen humor, podrán retozar alegremente durante el resto de la noche. Esto lo aprendí cuando preparé un menú afrodisíaco completo y al final, luego de cocinar toda la tarde, servir la cena y limpiar la cocina, estaba exhausta y si hubiera aparecido Gregory Peck en el esplendor de su juventud, yo me habría conformado con un casto masaje en la espalda. En esa oportunidad preparé una sopa de callampas salvajes (llamada, por razones obvias, sopa de la reconciliación, cuya receta se encuentra bajo el título "Si non e vero"...) que dejó a mi pareja en un estado de euforia superior al que normalmente producen las mejores hierbas chinas de mi amigo, el acupunturista japonés. A la sopa de callampas siguieron salmón con alcaparras en salsa de vino blanco, escoltado por alcachofas rellenas y puntas de espárragos, ensalada césar y mousse de chocolate. Me quedé dormida junto al lavaplatos, abrazada a un estropajo, mientras el hombre del momento, que no era Gregory Peck, desgraciadamente, me esperaba en el dormitorio sacando un puzzle. Pero ya no cometo ese error. Ahora me dedico a la sopa el día anterior —añeja es más sabrosa— y me sobra energía para hacer la ensalada y el amor. CREMA DE ALCACHOFAIngredientes2 alcachofas Sencilla y sabrosa, el único fastidio es raspar las hojas, pero debe adquirir1 yogur natural (8 onzas) práctica en eso, porque los fondos de alcachofa rellenos con la pulpa de2 tazas de caldo de ave2 cucharaditas de mantequilla las hojas son muy eróticos.1 rodaja de limón Sal y Preparación Cocine las alcachofas en agua con el limón hasta que sepimienta ablanden y las hojas se desprendan fácilmente (30-40 minutos). Cuando entibien, saque la pulpa de las hojas con una cuchara. Quite con un cuchillo la pelusa de los fondos. Ponga la pulpa y los fondos en la licuadora con el caldo y el yogur. Agregue sal y pimienta a gusto. Caliente y sirva con una pelotita de mantequilla en cada tazón. 257
  • SOPA DE ALMEJAS Puede hacerse también con mejillones y otros mariscos de conchas, o con una mezcla de mariscos frescos o congelados. El efecto es admirable, nadie creería que la preparó en menos de 10 minutos. Ingredientes Preparación 2 tazas de caldo de pescado 1 Fría el ajo en mantequilla en una olla. Agregue el taza de mariscos cocidos sin caldo de pescado. Remoje el pan en el caldo. conchas, frescos o Hierva batiendo fuerte para deshacer el pan congelados 1 diente de ajo machacado completamente. Agregue todo lo demás. Hierva 1 cucharadita de mantequilla por 5 minutos, verifique la sazón y sirva caliente. 1/2 copa de vino blanco 2 cucharadas de perejil y cilantro picados 2 rebanadas de pan blanco sin orillas Sal y páprika CREMA ALICANTEIngredientes ¡Muy afrodisíaca!2 tazas de caldo de pescado 1/2cebolla pequeña 1 puerro mediano(sólo la Preparación parte blanca) 1/2 taza de Corte el puerro en rodajas finas y fríalo en mantequillacamarones pelados sin que se dore. Agregue la harina y cocine hasta y cocidos 6 ostiones que se dore. Vierta el caldo caliente de a poco ycocidos 1 cucharada de harina1 cucharada de aceite de oliva revuelva para que no se formen grumos. Cocine2 cucharadas de crema fresca hasta conseguir una sopa de consistencia claraPáprika, romero, pimienta y sal (10 minutos). Agregue los mariscos y aliños, hierva otros 5 minutos. Antes de servirla añada la crema sin que hierva. 258
  • SOPA DE CEBOLLASÉsta es una versión sencilla de la célebre sopa francesa. Va al horno en pocillos de cerámica refractaria con pany queso. Por sí sola es un plato principal.PreparaciónFría las cebollas en aceite hasta que se doren, 3 tazas de caldo de carnepero que no se quemen porque se ponen amar- 2 cebollas medianas picadas pluma (juliana)gas. Agregue el caldo y los demás ingredientes, 1 pizca de clavo de olor en polvomenos el queso y el pan, cocine por 10 minutos. 1 pizca de azúcarPonga en pocillos de cerámica: una torreja de 1 chorrito de aceite vegetal Unas gotas de salsa Perrinspan, vierta el caldo hirviendo encima, espolvoree 4 cucharadas de queso gruyereel queso y ponga al horno por 10 minutos. o parmesano rallado 2 torrejas de pan blanco tostado SOPA GRAN COMILONA Los garbanzos se consideran afrodisíacos en casi todas las culturas. En mi infancia en Chile eran un plato muy modesto y jamás figuraban en unaIngredientes mesa elegante o en un menú de restaurante. Bien preparados son1 taza de garbanzos cocidos deliciosos; la bronca es pelarlos, así es que si piensa darse esa molestia, (Se remojan en agua durante la noche y se cuecen en agua haga doble cantidad y guarde la mitad congelada. Esta sopa también se hasta que se ablanden, más puede hacer con frijoles y lentejas, que no son afrodisíacos, pero son muy o menos 1 hora. En una sabrosos. emergencia pueden usarse enlatados.)2 tazas de caldo de ave o carne Preparación1/2 taza de leche1 zanahoria pequeña rallada Fría en aceite la cebolla, el ajo, y la zanahoria por 2 minutos, añada los2 cucharadas de cebolla garbanzos pelados (no hay vuelta: debe quitarles el hollejo, pero basta picada fina remojarlos un rato para que lo suelten con facilidad) y los demás1 diente de ajo machacado1 cucharada de aceite de oliva ingredientes, menos el jamón. Hierva por 5 minutos. Pase todo por1/4 taza de vino blanco la licuadora para hacer una crema suave y sirva la sopa caliente.2 cucharadas de jamón Decore los platos con el jamón picado. (Si no tiene problema con las picado fino calorías, cambie el jamón por trocitos de longaniza o de tocinoSal, pimienta, comino fritos.) 259
  • BISQUE RÁPIDA DE CANGREJO Ingredientes También se puede hacer con langosta u otros crustáceos, 1/2 taza de carne cocida de frescos o congelados. cangrejo u otro crustáceo 2 tazas de caldo de pescado 1 rebanada de pan blanco Preparación sin orillas Remoje el pan en la leche y deshágalo. Fría en aceite el 2 cucharadas de crema 1/3 taza de leche tomate y el pimiento picados, aliñe con sal, tomillo y 1 cucharada de aceite 1 tomate pelado y polvo de ajo, agregue el pan y el marisco. Cocine por 2 sin semillas 1 pimiento rojo de lata Sal, minutos para que se impregnen los sabores. Vierta el pimienta, ajo en polvo y una pizca de tomillo caldo de pescado y hierva suavemente por 5 minutos con la olla tapada. Pase por la licuadora, añada la crema y sirva caliente. SOPA DE PESCADOIngredientes Muy sana y sabrosa, puede servirse como plato 1/4 kg (o 2 trozos medianos) principal, acompañada de una ensalada. Esta receta de un buen pescado, preferiblemente corvina, alcanza para 4 platos, porque suponemos que congrio o róbalo 1/4 kg de mariscos sin después del primer abrazo los amantes pueden concha necesitar otro golpe afrodisíaco. (almejas, mejillones, etc.) 2 calamares limpios cortados en torrejas Preparación 4 tazas de caldo de pescado Hierva por 15 minutos el caldo con todos los 1/2 taza de vino blanco 2 tomates medianos pelados y ingredientes, menos el pescado y los mariscos. sin semillas 1 zanahoria mediana, pelada y Agregue lo demás y cocine por 10 minutos más. cortada en rodajas gruesas 1 patata grande pelada y cortada en rodajas gruesas 1/4 taza de cebolla picada 1 diente de ajo machacado 1/2 taza apio picado fino 1 cucharada de salsa de soya 1 hoja de laurel, sal, pimienta 260
  • SOPA DE ZANAHORIAAntigua receta árabe que todavía es la favorita de los hombres que aspiran a lucirse en el amor. Ingredientes Preparación 2 zanahorias grandes Pele la zanahoria y córtela en rodajas finas. Póngalas 2 tazas de caldo de verdura a hervir en una olla tapada con el caldo y todos los 1 cucharadita de miel 4 cucharadas de crema demás ingredientes menos la miel y la crema, hasta 1 clavo de olor que se ablanden (10-15 minutos). Pase todo por la 1 palito de canela licuadora. Vuelva a la olla para calentar sin que 1 trozo de jengibre (o 1/2 cucharadita de hierva. Agregue la miel y la crema, revuelva y sirva jengibre en polvo) 1 pizca de de inmediato. (Para un toque exótico puede cardamomo 1 pizca de nuez reemplazar 1/2 taza de caldo por 1/2 taza de jugo de moscada Sal, pimienta naranja.) Sopas fríasCasi todas pueden prepararse con anticipación, son incluso más sabrosas cuando han pasado la nocheen la nevera, especialmente el gazpacho. Estas recetas son para dos personas, pero si tiene una orgía oquiere dejar algo para componer el cuerpo al día siguiente de un cita, doble las cantidades. ISLA MARGARITA Ingredientes Es muy sensual, pero no se puede guardar, porque 1 avocado grande maduro se oscurece en cuestión de horas y adquiere un color 2 camarones grandes pelados lodo verdoso, nada apetecible. y cocidos 1 vaso pequeño de jugo de toronja 1/2 limón (el jugo) 1 taza de Preparación caldo de ave desgrasado 1 cucharadita de Muela todo en la licuadora y sirva la sopa bien salsa de soya Sal, pimienta y unas gotas fría, adornada con un camarón en cada plato. de tabasco 261
  • GAZPACHO Es una sopa fría de tomates, típica de España, para la cual hay muchas recetas, pero ésta es de preparación muy simple. Ingredientes Preparación4 tomates grandes maduros, pelados y sin Ponga todo en la licuadora menos el cilantro y el semillas huevo, bata bien, déjela enfriar en la nevera hasta el1 lata pequeña de jugo de tomate natural 1 pepinillo en escabeche momento de llevarla a la mesa. Se adornan los platos 1 cucharada de cebolla rallada con cilantro y el huevo picado fino. 1 cucharada de ketchup2 cucharadas colmadas de mayonesa 1 cucharada de vinagre 1 huevo cocido 2 cucharadas de cilantro picado Sal, páprika y ajo en polvo HOLYDAY DE MANZANA Ingredientes No se preocupe, no sabe a postre. En realidad 1 manzana grande verde, la manzana casi no se nota. pelada y cortada en rodajas 1 cucharada de mantequilla 1 taza de caldo de verdura 1/2 Preparación cucharadita de polvos de Fría la manzana en la mantequilla. Agregue curry el caldo de verdura y el curry. Cocine por 5 1 pizca de canela en polvo 1 yogur natural (aproximadamente minutos y deje enfriar. Agregue el yogur (o la 8 onzas) o bien 2 cucharadas de crema) y el azúcar. Pase por la licuadora y crema 1 pizca de azúcar Sal verifique la sal. Sirva bien fría. 262
  • VICHYSSOISEMuy popular en Francia, esta sopa de patatas frías ha dado la vuelta al mundo. Es una sopacampesina, contundente y sencilla, que en invierno suele servirse caliente. Usted debe darle sutoque personal con alguna hierba o especie de su preferencia. Cámbiela sin miedo, siempre resultabien.Ingredientes Preparación1 puerro mediano (sólo la parte blanca) Fría en mantequilla por 2 o 3 minutos el puerro, la picado fino patata y la cebolla. Agregue el caldo y hierva a fuego1 patata grande pelada y cortada en cubos mediano hasta que se ablande la patata, más o menos1 cucharada colmada de 10-15 minutos. Deje que se enfríe, luego pase por la mantequilla licuadora para que quede muy cremosa y suave.2 cucharadas de cebolla rallada2 tazas de caldo de carne, ave Sazone con sal, pimienta y una pizca de polvo de ajo. o verdura Agregue la crema agria revolviendo con cariño. Sirva1 pizca de tarragón en polvo Sal, bien fría decorada con hojas de menta.pimienta y ajo en polvo 1/3 taza decrema agria 4 hojas frescas de menta BRISA DE PEPINOSEs una sopa original, fresca y de bajas calorías, lo cual no es frecuente en la cocina afrodisíaca. Se meocurre que una sopa como ésta refrescaba a los amantes impetuosos de Las mil y una noches...Ingredientes Preparación1 pepino grande pelado y Pase todo por la licuadora para molerlo, menos picado el cilantro. Sirva la sopa bien helada y adorne2 cebollines picados los platos con las ramas de cilantro.1 taza de caldo de verduras 1cucharadita de miel Sal y pimientaverde 1 yogur natural desgrasado(aproximadamente 8 onzas)1 ramita de eneldo fresco2 ramitas de cilantro fresco 263
  • Entradas JUEGOS AMOROSOS,HOJA A HOJA, BESO ABESO ¿Qué pasó con la sencilla ensalada de hojas verdes de antaño? Parece haber desaparecido, derrotada por los alardes de la nouvelle cuisine. Ha sido destronada por unas combinaciones esotéricas que incluyen ingredientes inusitados como mango, pulpo o fideos chinos, aliñadas con salsa teriyaki y queso roquefort. 264
  • Hasta hace poco, la noble ensalada era una sencilla composición de hojas frescas de lechuga y unaliño purísimo de vinagre, aceite, sal y en algunos casos pimienta. Y me refiero a pimienta sinceremonias, nada de coreografías con un artefacto de medio metro de largo que el mesonero giraaparatosamente por encima de las cabezas de los comensales. Esa ensalada es elacompañamiento perfecto de todos los platos fuertes de este libro y de algunas sopas contun-dentes, no es necesario complicarse con ideas más sofisticadas. Sin embargo, a continuaciónofrecemos algunas entradas para el almuerzo de aquellos amantes que se juntan en secreto amediodía, para quienes deseen una cena liviana antes de hacer el amor o deseen exhibir su habilidadculinaria con un menú más elaborado. Si este es su caso y opta por la variedad, use porciones muypequeñas. Amantes hinchados y somnolientos no pueden lucirse en el amor con proezasacrobáticas. 265
  • MOUSSE DE CANGREJO Y AGUACATECasi todas las mousses —o espumas— se hacen con la misma receta básica, sólo cambia el ingrediente queles da el sabor, en este caso cangrejo y avocado. La mousse es una manera discreta de entrar en lospreámbulos del menú y del amor, se puede preparar con cierta anticipación y es liviana. Esta receta de doscolores, además de ser elegante, tiene la ventaja de que se hace con anticipación y así usted puede recibiral amante sin sobresaltos culinarios de última hora. Ingredientes 1 taza de salsa blanca 1/2 Preparación taza de mayonesa 1 taza de pulpa de cangrejo Mezcle la salsa blanca fría con la mayonesa. Disuelva bien el colapez o la cocida y deshecha 1 avocado gelatina en el agua con jerez hirviendo. Vierta sobre lo anterior (colada) y mediano maduro 1 cucharadita revuelva bien. Separe en dos partes. A una mitad le agrega el cangrejo de jugo de limón 3 hojas de aliñado con sal, pimienta, limón y salsa picante. A la otra mitad le pone el colapez (o 3 cucharaditas de gelatina avocado molido con la crema, pimienta, sal y limón. en polvo sin sabor) 1 Pase un poco de aceite de oliva por las paredes y el fondo de un molde, taza de crema 3 coloque la mousse de cangrejo y aplástela con una cuchara para emparejarla. cucharadas de agua 3 cucharadas de jerez 1 Vierta cuidadosamente la mousse de aguacate encima y reparta bien para que no pizca de salsa picante Sal quede aire, pero sin que se mezclen. Ponga a la nevera por 2 horas hasta que y pimienta endurezca. Desmolde y sirva adornada con hojas de lechuga y rodajas de limón. 266
  • SUSPIRO DE ALCACHOFA Ésta es una de las pocas recetas de mousse que no lleva salsa blanca. Queda liviana y original.Ingredientes Preparación 2 alcachofas cocidas Hierva las alcachofas por lo menos 30 minutos, hasta que las hojas se desprendan 1/2 taza de crema (o 1/2 lata de leche evaporada sin con facilidad. Escurra bien toda el agua. Enfríe. Saque la pulpa de las hojas con una azúcar) cuchara, limpie los fondos y muela todo. Aliñe con sal y pimienta. Disuelva la gelatina Sal y pimienta o el colapez en un poquito de agua hirviendo. 11/2 cucharadita de gelatina Bata la crema hasta que espese. Si usa leche evaporada, debe estar bien fría, casi sin sabor (o 11/2 hoja de colapez) helada, antes de batirla. Junte todo en la licuadora y mezcle por unos segundos para formar una crema homogénea. Coloque en dos moldes individuales enmantequillados, lleve a la nevera por 2 horas, desmolde y sirva sobre una salsa de su elección (n° 1, 2, 3,6 o 16.) HABANERA DE LANGOSTINOS Ingredientes Preparación 1 taza de langostinos medianos Corte la toronja por la mitad. Retire la parte cocidos comestible. Revuelva los langostinos, los gajos 1 manzana cortada en cubos 1 toronja en gajos pelados 1 toronja entera pelados y cortados de la otra toronja, manzana, 1 cucharada de nueces picadas nueces y hierbas. Rellene con esta ensalada las 2 cucharadas de cilantro, dos mitades de toronja y guarde al frío. perifollo y menta picados Antes de servir junte todos los elementos de Para la salsa: la salsa bien batidos y viértala sobre la ensalada en 2 cucharadas de yogur natural 2 cucharadas el momento de servir. Al final dé un toque de de jugo de limón 1 cucharada de miel de abejas 1/4 cucharadita de mostaza 1 pimienta negra recién molida. cucharada de aceite vegetal Pimienta negra recién molida 267
  • PERAS AL ROQUEFORT Debe prepararse momentos antes de servir, porque las peras se oscurecen. Ingredientes Preparación 1 pera por persona Corte las peras por la mitad a lo largo. 1/2 limón Retire pepas y fibra, ahuecando el centro. 1 cucharada de miel Salsa de roquefort (n° 21) fría Alíñelas con una mezcla de miel, limón, Pimienta blanca muy poca sal y pimienta. Colóquelas 1/2 taza de nueces molidas boca abajo en la fuente redonda formando estrella. Bañe con la salsa roquefort fría y decore con una lluvia de nueces molidas. SEVICHEPlato peruano de pescado o mariscos crudos marinados en limón, que se ha hecho famoso y hoy andadando la vuelta al mundo con diversos nombres. Todos los ingredientes son afrodisíacos, es liviano peroda mucha energía. Se sirve frío, por lo menos 6 horas después de prepararlo, para que el limón cocine elpescado. Esta receta alcanza para 4-6 porciones pequeñas, pero si quiere un efecto afrodisíaco, sólodejará contentos a dos.Preparación IngredientesCorte el pescado en cubos, eliminando piel y nervios. 1/2 kg de corvina (o cualquier pescado de carne blanca yLave los langostinos o camarones en agua salada y firme) 1/4 kg de langostinos oséquelos. Si son grandes, pártalos en trozos. Coloque camarones pelados y limpios 2por capas en un recipiente de loza o cristal el cebollas medianas cortadaspescado, el marisco, las cebollas y el pimiento en plumas bien finas 1 taza de jugo de limón 1/4 taza de jugopicante. Cubra con el jugo de limón y naranja con de una naranjaun poco de sal. Tape y ponga en la nevera. Cada agria (optativo) 1 pimientohora revuelva para que todo el pescado se impregne verde picante cortado en rodajas finas y sin semillasen el jugo, durante por lo menos 6 horas. Sirva Sal y salsa picante (optativo) 1sobre hojas de lechuga y acompañe con las rodajas camote dulce grande cortadode camote. El sabor picante y agrio del seviche en 6 rodajascombina muy bien con la textura y el sabor dulce delcamote. 268
  • ENSALADA DE LAS ODALISCAS Tiene una presentación colorida y es fresca y novedosa.Ingredientes Preparación1 cebolla blanca grande cortada en Remoje la cebolla cortada en agua caliente con rodajas finas vinagre, sal y tabasco por 10 minutos. Hierva 31 taza de agua hirviendo2 cucharadas de vinagre minutos. Retire y séquelas en un papel absorbente. de estragón Coloque en la fuente de servicio las cebollas y2 naranjas peladas y cortadas naranjas mezcladas. Guarde al frío. Prepare un aliño en rodajas finas 4 cucharadas dejugo de con el jugo de naranja, licor, miel y aceite. Vierta sobre naranja natural la ensalada y adorne con las hojas de menta y las1/2 cucharada de miel de abejas 1/2 aceitunas.cucharadita de Grand Marnier2 cucharadas de aceite de oliva 4aceitunas negras para adornar 4 hojasde menta fresca Sal, pimienta blanca yunas gotas de tabasco CALIFORNIANA DE ESPINACAS Ingredientes Muy fresca y original.1/2 kg de espinacas crudas sinsus tallos Preparación1/2 taza de ricotta 1/2 taza de nueces trozadas 3 lonjas de Lave y seque las espinacas. Píquelas. Mézclelas tocino (50 g) con la ricotta desmenuzada y los trozos de piña.picado Tueste en el grill o al horno el tocino y las1/2 taza de piña picada 3 nueces. Agréguelos a la ensalada. Prepare un cucharadas de aceite de oliva 1 cucharada de vinagre de aliño con el aceite, vinagre, mostaza, sal yestragón pimienta. Viértalo sobre la ensalada en el1/2 cucharadita de mostaza Sal y momento de servir. pimienta blanca 269
  • DE LAS ISLAS GRIEGAS ¿Recuerda lo que dijimos de las berenjenas? Son afrodisíacas en el Mediterráneo y eran obligatorias en los harenes de Turquía. Haga la prueba con esta receta... Ingredientes Preparación 2 berenjenas medianas 1 diente de ajo machacado Corte las berenjenas en cuatro trozos vertica- 1 cucharada de jugo de limón les. Salpíquelas con limón, sal, ajo, pimienta y 1 taza de callampas frescas perejil. Déjelas por 1 hora al fresco. Tuéstelas en partidas 2 cucharadas de aceite de oliva la parrilla por 15 minutos. Fría las callampas, el 1 cucharada de aguardiente ajo machacado y el pimentón en aceite. Agregue de uva la salsa de tomates, el aguardiente y cocine 5 mi- 4 cucharadas de salsa de tomate 1/2 pimentón rojo en tiritas nutos más. Retire y vierta esta salsa sobre las 2 cucharadas de perejil picado berenjenas. Sirva frío con yogur (optativo). Sal marina y pimienta negra 4 cucharadas de yogur natural (optativo) BARILOCHE4 endivias partidas a lo largo 1 pechuga Preparaciónde ave cocida Coloque en la fuente las endivias y los gajos de toronja1 toronja (los gajos pelados) formando estrella. Corte la carne en dados y colóquela al centro. En la licuadora haga una salsa con todos losPara la salsa2 cucharadas de aceite de oliva demás ingredientes. Aliñe la ensalada con esta salsa y4 cucharadas (75 g) de queso decore con tiras de pimiento rojo. crema1/2 taza de yogur natural 1 cucharaditade miel1 cucharada de vodka2 cucharadas de vinagre de estragón1/4 cucharadita de mostaza 1/2pimiento rojo en lata Sal y pimienta 270
  • COCTEL DE CAMARONES Para que esto luzca como es debido necesita copas anchas o, mucho mejor, recipientes especiales de cristal que se colocan sobre un nido de hielo molido. Acuérdese que los afrodisíacos también entran por la vista. Ingredientes 1 taza de camarones Preparación cocidos 1 avocado molido y aliñado Coloque en las copas el puré de avocado. Agregue los con limón, sal y pimienta camarones. Revuelva los otros ingredientes, incluyendo la 1 manzana mediana pelada manzana rallada y con esa salsa cubra los camarones. y rallada Adorne con una rodaja de limón o unas hojas de menta. 1/2 taza de salsa de tomate 1 cucharada de aceite 1 cucharadita de jugo de limón 1 cucharadita de salsa inglesa Perrins 1 cucharadita de mostaza Sal, pimienta PAPAS SERRANASEsta entrada se inspira en un plato del altiplano boliviano. Es tan contundente como una comida completa.Para dos amantes discretos puede preparar la mitad de la receta, seguida por una sopa y un postre.Ingredientes Preparación2 tazas de papas recién cocidas Muela las papas antes que enfríen. Haga un aliño en la2 huevos duros pelados y licuadora con aceite, limón, crema, cebolla, ajo, mostaza, chiles, cortados en cuartos 2 cucharadas de crema sal y pimienta. Viértalo sobre las papas y amase bien. Coloque 1 tacita de jugo de limón de esta masa en un molde aceitado, presione y enfríe. Pica Antes de servir vuelque la mezcla sobre la fuente de1 tacita de aceite vegetal servicio. Adorne la superficie con trozos de huevo duro y2 cucharadas de cebolla rallada1/2 cucharadita de mostaza aceitunas. Rodée con tomates rebanados aliñados con sal,2 chiles verdes (picantes) aceite de oliva, tomillo y salvia.1 diente de ajo machacado1 cucharada de tomillo picado1 cucharada de salvia picada3 tomates maduros en rebanadasSal y aceite de oliva para aliñar 271
  • CREOLE Ingredientes Preparación 1 taza de arroz cocido al Deje aparte los gajos de naranja y la banana. Mezcle todo lo azafrán demás menos la salsa. Aceite un molde y presione la 1 taza de zanahoria rallada 1 naranja pelada y en gajos 1 ensalada dentro. Ponga en la nevera por 1 hora y desmolde banana 1 cucharadita de en la fuente de servicio. Vierta encima la salsa espuma de mantequilla naranja y decore alrededor alternando gajos de naranja derretida 1 cucharada de pasas de con trozos de banana. Exótica y decorativa, es ideal para Corinto remojadas en ron esas tardes calientes del verano que invitan al amor. 1 cucharada de coco rallado 2 cucharadas de mayonesa 1/4 cucharadita de canela en polvo Unas gotas de tabasco Salsa espuma de naranja (n° 14) SALPICÓN DE PRIMAVERAPuede variar los ingredientes, ésta es una ensalada que permite usar la imaginación y lassobras de la nevera. Queda igualmente sabrosa con ave, carne fría, camarones y diferentesverduras. Ingredientes Preparación 120 g de salmón ahumado Junte todos los ingredientes en una ensaladera. desmenuzado Vierta encima aliño francés (n° 3) poco antes de 1 lechuga finamente picada 1 servir. zanahoria mediana cocida picada en cuadritos 1 tomate pelado sin pepas picado 1/2 taza de arvejas nuevas 1 huevo duro partido en cuatro 272
  • ENSALADA CHILENAMuy simple, se prepara con dos vegetales afrodisíacos: tomate y cebolla.Ingredientes Preparación2 cebollas medianas Pique la cebolla pluma y póngala a remojar en agua caliente con vinagre3 tomates por 1/2 hora. Escurra y seque con papel absorbente. Pele los tomates yPimiento o chile picante fresco 2 ramos de perejil fresco Sal, pártalos a lo largo en gajos. Pique el pimiento picante y mezcle con lapimienta, aceite y vinagre cebolla y el tomate, aliñe con sal, pimienta, aceite. Corone con perejil. ENSALADA DE APIOPreparaciónRemoje las pasas en una taza de agua de té. Escurra y seque. Pique el apio y ponga en agua fría por 1/2hora. Escurra. Pele y pique la manzana. Échele jugo de limón para que no se ponga oscura. Pele y piqueel avocado. Junte todo. Verifique la sal.Ingredientes4 tallos de apio sin hilachas1 avocado pequeño1/2 taza de almendras en láminas, tostadas 1 manzanaverde 1/2 taza de pasas rubias 1/2taza de mayonesa 1 cucharadita dejugo de limón 273
  • Platos PrincipalesKAMA SUTRA... ¡BUENO, MÁS O MENOS! Este es el momento en que entramos de lleno en materia culinaria. No tema. Nadie es perfecto, hasta los mejores cocineros cometen errores, lo importante es no admitirlo jamás. Poseo una vasta experiencia en catástrofes culinarias, puedo ofrecer datos prácticos que Panchita jamás aprobaría. Su consigna es la ejecución impecable y honesta, la mía es la chambonada creativa. Trate usted navegar entre estos dos extremos en la medida de su talento. 274
  • En el encuentro amoroso hay diversos preámbulos, que comienzan con el pri-mer impacto de las feromonas pasando de la nariz al cerebro con el urgente lla-mado de la especie, y culminan en las batallas de los adolescentes en el asientotrasero de un automóvil, donde justamente cuando se abandonan las precau-ciones para zambullirse en los abismos de la lujuria desatada, aparece un policíacon una linterna a enfriar los ánimos. Más adelante en la vida se repiten lasmismas ceremonias de apareamiento, como una danza ritual de flamencos.Estos precalentamientos ya no suceden en el asiento de un coche, sino detrásde la fotocopiadora en la oficina. El hombre por lo general los abrevia todo loque las circunstancias permiten, pero si posee un mínimo de inteligencia y cul-tura, prolonga los preámbulos para conquistar a su compañera: las hembrashumanas son bastante quisquillosas al respecto. Así lo aconseja el autor deEl jardín perfumado al gran visir de Túnez: 275
  • Visir: (¿Que la bondad de Alá caiga sobre ti! que si deseas experimentar una cópulaagradable, una que otorgue igual satisfacción a placer a ambas partes, es necesarioretozar con la mujer y excitarla con mordiscos, besos y caricias. Dala vueltas en lacama, ponía a veces sobre su espalda, otras sobre su vientre, hasta que veas en susoíos que ha llegado el momento del placer...El equivalente en la cocina de estos retozos previos en la cama son bocaditos, ensaladas, sopas yentradas. En Italia sería también la pasta y en España las suculentas tapas, incluyendo tortilla depapas con chorizo, que se consideran anticipo y no fundamento. Sin embargo, una vezejecutados los pasos de la danza de flamencos que lleva a los amantes a un punto sin retroceso,es el momento de mostrar el verdadero talento de los ejecutantes. Los manuales eróticosdedican el noventa por ciento de sus consejos prácticos a los preámbulos y cubren con unacortina de encaje lo que sigue, no por discreción, sino porque una vez cruzado ese últimoumbral, explotan las compuertas de la razón y ya no hay manual que valga. Francamente,conozco pocas personas capaces de hacer el amor con un manual de instrucciones junto a laalmohada. Así describe Pablo Neruda en un soneto la culminación sensual: ... y el fuego genital transformado en delicia corre por los delgados caminos de la sangre hasta precipitarse como un clavel nocturno, hasta ser a no ser sino un rayo en la sombra.En la cocina, el equivalente del nerudiano fuego genital transformado en delicia, es el platoprincipal. Así como el orgasmo es la apoteosis del encuentro amoroso, el momento supremo delcanto de la especie, así también el plato de fondo es el broche de oro de un almuerzo o una cena.Lo anterior y el postre son complementos encantadores, parte necesaria de la liturgia de la mesa,pero sólo en el plato principal se prueba el temple de quien cocina. Hablo en singular, a pesar deque un banquete suele constar de varios platos homéricos, porque éstas son recetas eróticas y yahemos indicado que con el estómago a reventar no hay Casanova que valga.Salvo que se indique lo contrario, estas recetas alcanzan para dos enamorados de buen diente y aveces sobra para un refuerzo al amanecer. 276
  • Productos del Mar CONGRIO DE LA CALETACongrio es una anguila de mar de carne blanca muy fina. Se cocina al horno de manera sencilla con mantequilla,mucho limón y poca sal. En Chile se come en sopa (caldillo de congrio), rebozado en harina y frito o cocinado alvapor con diversas salsas, ya sea frío o caliente. Si compra un pescado entero pida que le saquen la piel y cortenla cola y cabeza, las cuales podrá aprovechar para hacer un fumet (vea en el capítulo de sopas) baseindispensable para una buena salsa. Preparación Lave el pescado, divídalo en presas y séquelo. En una fuente de Ingredientes horno ponga la cebolla, el aceite y pimentón en polvo y dore por 5 1/2 kg de congrio limpio minutos. Coloque encima el pescado rociado con vino, limón, sal 1/2 taza de vino blanco y pimienta. Cocínelo a horno fuerte por 10 minutos. Retire del 1 cebolla en rodajas finas horno y ponga encima peloticas de mantequilla, queso rallado y 1/2 tacita de aceite vegetal perejil. Rocíelo con su jugo, vuelva al horno y cocine por 5 minutos 1 limón, el jugo 1/4 taza de queso rallado más. Déjelo reposar al calor unos momentos antes de servir para 1 cucharada de mantequilla que se impregne de los sabores. Acompañe con papas al vapor y 1/2 cucharada de pimentón unas ramitas de perejil. rojo en polvo 1 cucharada de perejil picado Sal y pimienta 277
  • PESCADO A LA NEWBOURGPuede prepararse con congrio, corvina, trucha, róbalo o cualquier pescado fino. Con esta recetatambién puede aprovechar sobras de pescado cocido.PreparaciónCocine el pescado suavemente al vapor con 2 presas de pescado de carnepoca sal (10-15 minutos). Caliente la mantequi- blanca 4 cucharadas de caldo de pescadolla, crema, yogur, y yemas ligeramente batidas 1 cucharada de whiskyen olla de doble fondo. Cocine a fuego suave sin 1/2 taza de yogur naturalque hierva y revolviendo siempre. Cuando es- 1/2 taza de crema 2 yemaspese agregue de a poco el licor mezclado con el 1 cucharada de mantequillajugo del pescado, aliños y ralladura de limón. 1/2 cucharadita de ralladuraCubra el pescado y cocine a fuego suave por 5 de limón Sal y páprikaminutos más. CORVINA A LA CREMAPuede hacerse con salmón, congrio u otros pescados de carne firme.Ingredientes Preparación1/2 taza de almendras Lave el pescado y séquelo. Alíñelo con sal, pimienta y limón. fileteadas, peladas y tostadas Póngalo en una fuente refractaria enmantequillada. Rocíe con el1/2 kg de corvina vodka. Cúbralo de pelotitas de mantequilla y ramas de romero (la parte central) 2 ramitasde romero fresco 1/2 copita de fresco. Tápelo con papel de aluminio y cocine en hornovodka 2 cucharadas de mediano entre 20 y 25 minutos. Retire del horno y antes demantequilla 1/2 taza de crema servir añada la crema, nuez moscada y almendras tostadas.1 limón, el jugo 1 pizca de nuezmoscada Sal y pimienta blanca Coloque en el horno otros 5 minutos, sin el papel de aluminio. 278
  • MERLUZA DIANA Si su presupuesto no alcanza para un pescado muy fino, no es razón para privarse de un guiso afrodisíaco.Ingredientes Preparación1/2 kg de merluza (u otro Aliñe el pescado con sal, pimienta y coloque en una asadera pescado similar) 1 cucharada con peloticas de mantequilla. Saque los gajos (sin hollejo) de lade mantequilla 1/2 toronja Sal ypimienta toronja, ponga los pedazos sobre el pescado y exprima1 huevo encima todo el jugo que queda en la cáscara. Cocine a fuego1/2 taza de mayonesa casera 50 mediano por 20-25 minutos. Está listo cuando la carne seg de queso ricotta fresco desprende fácilmente del espinazo. Retire, enfríe y colóquelo2 cebollitas enescabeche en la fuente de servicio. Muela en la licuadora la ricotta,1 cucharadita de alcaparras mayonesa, limón, alcaparras y cebollitas. Aclare con el jugo del1 limón pescado para formar una salsa suave, verifique la sazón y1/2 cucharadita de cilantro picado Sal y pimienta viértala sobre el pescado. Adorne con huevos duros y ensalada de berros. 279
  • ROBALO AL CURRYPlato fino y contundente para fortalecer a los amantes exigentes.Preparación IngredientesHierva 15 minutos el agua, la cebolla, zanahoria, 2 presas de róbalo lavadas yramo de olores, pimienta negra y sal. Frote la presas sin piel 1/2 cebolla pequeña partidade pescado con limón y póngalo en una olla. Vierta en cuatrosuavemente sobre ellas el agua hirviendo. Cocine 1/2 zanahoria en rodajas 1 taza depor 15 minutos a fuego muy suave. Retire el agua 1 cucharada de aceite de oliva 1/2pescado cuidando que no se rompa y guarde al cucharada de vinagre 1/2 limón,calor. Cuele el caldo y guárdelo para la salsa. el jugo 1 ramito de hierbas Derrita la mantequilla y añada el curry, vinagre, aromáticas Pimienta negra entera y salmanzana y azúcar. Revuelva bien, agregue la harina ycocine 5 minutos a fuego suave. Sin dejar de Para la salsarevolver añada de a poco el caldo de pescado, la 1 cucharadita de mantequilla 1 cucharadita de polvos curry 1/2leche de coco y el coco rallado y cocine a fuego manzana ácida pelada ysuave 10 minutos más. Verifique la sazón y ya sin ralladahervir, pero caliente. Añada la crema semibatida con 1 pizca de azúcar morena 1 cucharadita de harinala yema. Se sirve el pescado cubierto con esta salsa 1 yema cruday acompañado de arroz pilaf. 1/2 taza de leche de coco 2 cucharadas de crema 2 cucharadas colmadas de coco rallado El jugo en que se coció el pescado Sal y pimienta 280
  • TRUCHAS RELLENAS¿Es su amante uno de esos pescadores impenitentes? Lo más probable es que suúnico trofeo sean unas truchas más bien patéticas. Con esta receta puede convertirlasen motivo de placer.Preparación 2 truchas medianas limpias, sin cabeza niLave bien el pescado, séquelo y alíñelo con colalimón, sal y pimienta. Haga una pasta en la limón, el jugo 100 g de jamónprocesadora moliendo jamón, pepinillo, cucharadas de mantequillaapio y cebollín. Agregue la yema y la crema. 1/2 taza de cremaRellene con esta pasta las truchas y junte los 1 yema crudabordes con mondadientes de madera. 1/2 copita de vino blanco seco 1 rodaja de piña enlatada 1 pepinillo en escabecheEnmantequille una asadera y coloque el (pequeño) 1 cucharada de apio picadopescado rociado con el vino. Cocine en muy fino 1/2 cucharada de cebollínhorno medio 15 minutos. Retire, vierta picadoencima el resto de la crema y cocine 5 1 cucharada de perejil picado Sal y pimientaminutos más a fuego suave. Sirva calientesalpicada de perejil fresco. 281
  • SALMÓN NEPTUNO Fácil, rápido, liviano y muy estimulante, éste es el plato ideal para los enamorados impetuosos. Recuerde que la pasta debe quedar al dente porque si se recuece es como comer gusanos.Ingredientes Preparación1/2 kg de salmón fresco 1/4 kg de fideos cabello Aliñe el pescado con sal, pimienta. Una cucharada de jugo dede limón y un poco de aceite de oliva y ponga encima la rama de ángel4 cucharadas de aceite de oliva 2 cucharadas de eneldo. Si no tiene una olla especial para cocinar al vapor, másjugo de limón vale que la compre pronto, pero por el momento puederama de eneldo fresco improvisar con un colador grande sobre una olla con agua. Sólocucharadas de cilantro1 tomate grande el vapor debe llegar al pescado. Cocínelo por 15 minutos3 cucharadas de cebollín aproximadamente, debe quedar casi crudo por dentro. picado Mientras se cocina el pescado, ponga a hervir una olla con 8Sal y pimienta tazas de agua, 1 cucharada de aceite y sal para la pasta. Pique el tomate en cuadritos, el cebollín finamente y el cilantro. Retire el pescado del colador, quite el eneldo, y corte el salmón en trozos pequeños. Ponga a hervir el cabello de ángel por unos minutos, para que quede al dente. Retire del fuego, cuele bien. Mezcle con lo demás y aliñe con 1 cucharada de aceite de oliva, 1 cucharada de limón, sal y pimienta al gusto. 282
  • LANGOSTA PARK AVENUEÉsta es una forma muy sencilla para preparar la reina de los mares, pero como la langosta escara, sugiero que lea bien la receta. Ingredientes Preparación 1 langosta limpia Corte la langosta en medallones y dórelos en el aceite 1/2 taza de caldo de por ambos lados. Retírelos de la sartén. En el mismo pescado 1/2 taza de jerez aceite fría la cebolla hasta que quede transparente, 4 cucharadas de coñac agregue el tomate picado, polvo de ajo y perejil. 2 cucharadas de Revuelva bien y sobre estas verduras ponga la langosta mantequilla 4 cucharadas de aceite de con el caldo y los licores. Aliñe con sal y pimienta. Tape la oliva 2 cucharadas de sartén y cocine por 20 minutos a fuego suave. Retire los cebolla picada medallones. Pase por la licuadora lo que quedó en la fina sartén más la mantequilla para obtener una salsa, 2 tomates pelados sin pepas 1 cucharada de bañe los trozos de langosta y sirva. perejil picado 1 pizca de ajo en polvo Sal y pimienta de cayena CALAMARES LUCULUS Cuando quiera comerlos en su tinta, pídalos en un restaurante. Esta receta es fácil y exquisita. Preparación 4 calamares medianos Remoje el pan en leche. Fría la cebolla con el ajo, sal, limpios 1/2 taza de nuez moscada y pimienta. Junte con la espinaca. espinaca cocida 1/2 taza de camarones cocidos 1/2 Agregue el pan bien deshecho en la leche y la yema. taza de leche Revuelva bien. Agregue los camarones picados y la 2 rebanadas de pan sin mantequilla. Cocine 5 minutos revolviendo hasta corteza obtener una pasta. Rellene con eso los calamares (sólo 1 yema de huevo 3 cucharadas de aceite tres cuartas partes). Cierre la abertura con un 2 cucharadas de mantequilla mondadientes y fríalos uno a uno en aceite bien caliente. 1 cucharada de cebolla Sirva acompañado de tomates en rebanadas. picada 1 ajo machacado 1 pizca de nuez moscada Sal y pimienta blanca Rebanadas de tomate para decorar 283
  • CAMARONES AL AZAFRÁN Recuerde que el azafrán es considerado un poderoso estimulante en Oriente. Ésta es una receta de mis amigas Francesca y Marisa, quienes enseñan cocina italiana a los ingenuos turistas americanos en Milán.Ingredientes Preparación8 camarones grandes pelados y Fría los mariscos en mantequilla con sal y limpios 1/4 kg de pasta farfala (en pimienta. forma de corbatitas o mariposas) 1/2 taza de queso mascarpone Al fondo de la fuente donde servirá la pasta, bata el (si no lo encuentra, puede queso con una cuchara y agregue de a poco el usar queso crema muy azafrán hasta obtener una crema amarilla homogénea. fresco) 1/2 cucharadita de azafrán en polvo 1 cucharadita de aceite de Añada sal, pimienta, ajo y páprika, revuelva bien. oliva 1 cucharada colmada de Cocine la pasta en 8 tazas de agua caliente. Cuélela mantequilla Sal, pimienta, una pizca de (debe quedar al dente). Agregue el aceite y revuelva. páprika y otra de ajo en polvo Vierta de inmediato sobre el queso y revuelva bien. Ponga encima los mariscos y sirva al instante. 284
  • FALSA PAELLAUna verdadera paella se prepara en una sartén especial (paellera), idealmente sobre lasbrasas, y toma horas de ardua labor limpiando mariscos y picando los demás ingredientes.Es labor de amor y paciencia. No vale la pena hacerla para dos personas. Ésta es unaimitación que sacaría ronchas a cualquier español legitimo —¡que me perdone!— peroque igualmente sirve como preámbulo al amor porque todos los ingredientes sonafrodisíacos. Ingredientes Preparación 2 tazas de mariscos pelados crudos Fría en una sartén la cebolla hasta que quede mezclados (calamar, camarones, transparente, pero no dorada. Agregue las especias y ostiones, almejas, etc.) 6 mejillones en sus conchas fría 1 minuto más. Agregue los mariscos —menos los taza de arroz blanco mejillones— el tomate picado y el ajo. Cocine por 5 tazas de caldo de pescado minutos revolviendo de vez en cuando. Añada el (concentrado o hecho en casa) caldo, espere que hierva y espolvoree encima el arroz. 1 tomate pequeño picado en Baje el fuego y tape la sartén. Cocine por 15 minutos. cuadritos Ponga encima los mejillones y el pimiento rojo 3 cucharadas de aceite de oliva 1 pizca de cúrcuma cortado en tiras, para decorar. Tape de nuevo la 1 pizca de azafrán 1 pizca de sartén y cocine por 5-10 minutos más. Verifique si el páprika 1 cucharada de cebolla arroz está bien cocido, retire del fuego, destape su picada fina 1 diente de ajo machacado Sal y falsa paella y deje que se seque al aire por 2 pimienta y pimiento rojo minutos antes de servirla. para decorar 285
  • Aves PATO CON DURAZNOIngredientes En general el pato se cocina con temor porque suele quedar duro como1 pato (de kilo y medio, más o caucho o navegando en su propia grasa, pero si dispone de tiempo, ésta es menos), cortado en presas una receta segura. No vale la pena hacer medio pato. De esta receta1 lata de 250 g de durazno al jugo (en mitades) comen 4-6 personas, pero puede servirse como único plato para dos2 cucharadas de jugo de limón enamorados con buen apetito, dispuestos a saborearlo lentamente y4 cucharadas de aceite vegetal reponer fuerzas más tarde con las sobras.1/2 taza de jerez u otro vino dulce 1 taza de caldo de ave 1 hoja Preparación de laurel 1 diente de ajo Lave el pato. Séquelo, frótelo con limón y dore las presas en una cacerola machacado 1 cucharada de azúcar Sal y pimienta con aceite muy caliente con azúcar. Agregue el caldo caliente, el jugo de durazno, el licor, el ajo y los aliños. Cocine tapado por una hora, vigilando para que no se pegue. Retire las presas y colóquelas en un pyrex. Quite el laurel de la salsa y desgrásela. La mejor forma es enfriarla hasta que la grasa endurezca y luego quitarla con una cuchara. Adorne el pato con los duraznos cortados en gajos, vierta la salsa encima, tape la fuente con papel de aluminio y ponga en horno caliente por 15 minutos antes de servir. 286
  • MOLE DE POLLOIngredientes4 muslos de pollo1 taza de vino blanco Conviene hacerlo el día anterior, así queda1 taza de agua más sabroso y a usted le sobra tiempo para inventar otros1 banana pequeña1/4 pimiento rojo recursos eróticos el día de la cita. Se sirve con arroz y con1/4 pimiento verde frijoles (optativo).1/4 taza de tomates pelados y cortados 1 cucharada de manísalado Preparación y machacado 1 cucharada de Hierva el pollo en vino y agua, con sal,almendras pimienta y laurel, en la cacerola tapada, por 20 minutos. peladas y picadas 1 cucharada depasas rubias Retire el laurel. Cuele el caldo. Quite la piel a los remojadas en caldo 1 diente de ajo 1 muslos de pollo y póngalos de vuelta en la cacerola o enhoja pequeña de laurel 1/4 cebolla una sartén grande. Ponga en la licuadora el caldo y todosgrande 1 pizca de jengibre, sal y los ingredientes menos almendras, maní y pasas. Cubra pimienta 40 g de chocolate amargoblando el pollo con la salsa y cocine 45 minutos a fuego suave. Al día siguiente agregue las almendras, las pasas y el maní antes de calentar y llevar a la mesa. Ingredientes POLLO ALEGRE 2 tazas de carne de pollo cortada en trozos grandes Preparación 2 cucharadas de aceite de oliva Fría el tocino y los trozos de pollo en aceite 2 tajadas de tocino ahumado hasta que se doren. Añada el maíz, ajo, vinagre picado y cocine por 1 /4 de hora a fuego suave. Retire y diente de ajo pelado y picado coloque la carne en un pyrex. Bata el jugo que tomates grandes pelados quedó en la olla con el yogur. Aliñe con sal y y cortados en rebanadas nuez moscada. Eche este jugo sobre la carne. 1 taza de granos de maíz fresco Cubra con las hojas de espinaca y tape con las 1 cucharada de vinagre al rodajas de tomate. Cocine al horno por 15 mi- estragón nutos. El guiso lucirá verde con el rojo de los 1 yogur natural 1/2 taza de crema espesa tomates encima. 1/2 kg de espinacas frescas, sin tallo Sal y nuez moscada 287
  • PAVO DEL HARÉN Como este libro es para dos amantes, no incluimos la preparación de un pavo relleno, que alcanza para una familia completa; pero media pechuga de pavo queda deliciosa con esta receta. Preparación Ingredientes Fría en aceite el pavo, nabo, 1/2 pechuga de pavo cortada en cuatro zanahoria, cebolla, apio, sal y 1 taza de agua 1/2 zanahoria pimienta. Agregue el agua y 1/4 cebolla 1/2 tallo de apio hierva por 45 minutos con la 1/4 nabo Sal y pimienta 1 taza cacerola tapada. Retire, cuele de nueces molidas 1 diente de ajo, pelado y el caldo y aparte las verduras. machacado Elimine los huesos y deje 1/4 taza de perejil picado sólo la parte comestible del (las hojas) 1 rebanada gruesa de pan de pavo. Remoje el pan en la taza molde sin corteza de caldo. Mezcle en la 2 cucharadas de aceite de oliva licuadora junto con el perejil, Aceitunas negras y rebanadas de tomate para decorar ajo y nueces. Forme una salsa espesa aclarada con aceite de oliva. Cubra con esta salsa la carne del pavo y acompañe con rodajas de tomate y aceitunas negras. GALLINA VALENTINOIngredientes Preparación1 pechuga entera de gallina En una olla mezcle la mantequilla con la harina,joven cuando se dore agregue la crema y el caldo revol-1 cucharada de harina 1 cucharadade mantequilla viendo para que no se formen grumos. Agregue a1/2 taza de crema la salsa la pechuga de gallina cortada en cuatro,1/2 taza de caldo caliente 1/4 taza aliñada con sal y pimienta. Cocine por 1/2 horade maní tostado 1 yema1/2 cucharadita de salsa Perrins en olla tapada a fuego lento, volteando las presas1 cucharada de pimentón de vez en cuando. Retire del fuego. Disuelva las cocido y picado yemas en un poco de leche y agréguelas con el 4 cucharadas de kalúa pimentón, el licor de chocolate, la salsa picante y la (licor de chocolate) 1/2 cucharadita de salsa picante salsa Perrins. Cocine 10 minutos más a fuego muy suave revolviendo. Este plato es mejor reca- lentado al día siguiente. 288
  • GALLINA DEL BUEN ROMANCE Es fácil, pero debe prepararse el día anterior.Ingredientes Preparación1 pechuga de gallina Divida la pechuga en dos, frótela con vinagre y déjela1 cucharadita de vinagre 4 reposar por 15 minutos. Lávela en agua fría y alíñelacucharadas de mantequilla1 1/2 tazas de leche con sal, pimienta y 1 cucharada de mantequilla1/4 cebolla rallada sin jugo derretida. Ponga los dos trozos en la nevera hasta el1/2 puerro picado día siguiente. Fría la cebolla y el puerro en el resto de la1 cucharadita de harina mantequilla. Dore en esa misma grasa las presas.4 cucharadas de jerez Agregue la leche y cocine a fuego lento por media hora.1 pizca de nuez moscadaSal y pimienta blanca Cuando se ablanden retírelas. Agregue la harina al jugo de la cocción y cocine a fuego suave, revolviendo, para formar la salsa. Aliñe con nuez moscada y el jerez. Vierta la salsa sobre las presas y sirva con arroz con azafrán y pasas. 289
  • COQ AU VIN Ingredientes Receta clásica que debiera hacerse con 1 pollo mediano gallo, pero la experiencia indica que una1 taza de caldo concentrado gallina o un pollo fortachón resultan de gallina 2 cucharadas de aceite de oliva mejor. Este plato es más sabroso 1 cucharada de mantequilla reposado, incluso hecho el día anterior. 1 cebolla mediana picada Alcanza para 4-6 personas y no vale la2 zanahorias tiernas cortadas en rodajas pena hacer menos cantidad ya que se1/2 taza de callampas secas remojadas en el puede guardar en la nevera o congelar. caldo con anterioridad1/2 taza de tocino cortado en dados 2 dientes de ajo machacados Preparación 1 ramo de hierbas aromáticas Corte el pollo en presas eliminando 1 cucharada de mantequilla cogote y alas. Fría en aceite el tocino, la 2 cucharadas rasas de harina2 tazas de champiñones frescos rebanados cebolla, zanahoria y ajo (5 minutos). 1 taza de cebollitas perlas Agregue las cebollitas perlas, el laurel y 2 cucharadas de coñac el ramo de hierbas. Agregue las presas, 1 hoja de laurel imprégnelas con coñac y enciéndalo.2 tazas de vino tinto (preferiblemente burgundy) Cuando se apague la llama agregue el 1 cucharada de miel de palma vino, las callampas secas, el caldo y la (oscura para crêpes) Sal y pimienta miel. Cocine a fuego fuerte hasta que el líquido se reduzca a 1 1/2 tazas. Haga una pasta con la harina y la mantequilla y agréguela de a poco. Junte con el pollo y los champiñones, sal y pimienta al gusto. Cocine 10 minutos más a fuego suave para que se impregnen los sabores. Antes de servir retire el exceso de grasa de la superficie. Acompañe el guiso con crustones de pan frito. 290
  • PERDICES EN ESCABECHEIngredientes Así las preparaba mi abuela y no fallaban.1/2 taza de aceite de oliva Es un plato frío contundente y afrodisíaco1/2 taza de caldo de ave concentrado 1 cucharadita de azúcar que puede hacerse con uno o dos días de antici-6 cebollas pequeñas cortadas pación y llevar de la nevera a la mesa o a la en cuatro 1/4 taza de coñac cama.1 cucharada de vinagre2 clavos de olor2 hojas de laurel Preparación1 trozo de cáscara de naranja 1/2 Amarre las patas y alas de las perdices para quecucharadita de pimienta no se desbaraten al cocinarlas. Frote las aves connegra entera1 tazón de granos de uva 1 racimo de coñac y sal. Fría las cebollas en aceite con azú-uvas rosadas para car hasta que se doren, pero sin quemarlas. decorar Sal Agregue la cáscara de naranja, clavos de olor, laurel, resto del licor, caldo, vinagre, pimienta negra. Revuelva las perdices en este encebolla- do y cocine por 15 minutos. Añada las uvas peladas y cocine otros 15 minutos. Apague el fuego y deje enfriar. Las perdices quedarán en jalea. Antes de servirlas (frías) retire la cáscara de naranja, el laurel y los clavos de olor. Acomode en una fuente y decore con el racimo de uvas. 291
  • Carnes rojasCORDERO CON ESPINACAS YALBARICOQUESA pesar de que el cordero no se considera afrodisíaco, otros ingredientes deesta receta lo son. Resulta una delicia la mezcla del sabor ligeramente amargo de la espinaca y el dulce aroma de los albarico-Ingredientes ques. Éste es un preámbulo perfecto para iniciar1/2 kg de pulpa de cordero una conversación íntima sobre el placer de los cortada en cubos grandes sentidos. Alcanza bien para dos y puede acom-1/2 kg de hojas de espinaca lavadas y sin tallos pañarse con un sencillo arroz blanco.1 lata pequeña de albaricoques1 diente de ajo Preparación1 taza de caldo1/2 taza de crema Fría la carne y el ajo en el aceite hasta que se1 cucharada de aceite vegetal doren. Agregue el caldo. Cocine en una cacerola1 cucharadita de harina tapada hasta que se ablande (45-60 minutos).1 cucharada de mantequilla1/2 cucharadita de ralladura de Retire, coloque en un pyrex o, mejor aún, en limón una fuente de barro y cubra con las hojas deSal, pimienta, nuez moscada espinacas. Derrita la mantequilla en una cacerola pequeña o una sartén. Agregue la harina y revuelva bien a fuego suave. Añada el jugo de los albaricoques y cocine por 2 minutos. Retire del fuego. Aliñe con sal, pimienta, ralladura de limón y nuez moscada. Agregue la crema, revuelva bien y tape las espinacas con esta salsa. Cubra con papel de aluminio, decore con los albaricoques y coloque al horno por 20 minutos. 292
  • FILETE BELLE EPOQUE La salsa es deliciosa y el filete, si no se recuece, nunca falla. Compre la mejor carne, en este caso es una buena inversión que le dará dividendos más tarde. Ingredientes Preparación 2 filet mignon grandes En una cacerola hierva el vino, la cebolla y la1 cucharadita de aceite zanahoria por 15 minutos. Póngalo en la licua- de oliva 2 tazas de buen vino tinto dora con los hígados y anchoas. Devuelva a la 1/2 zanahoria cortada fina cacerola y cocine 15 minutos más, revolviendo. 1/2 cebolla cortada fina Corte el fuego. Agregue la crema. Revuelva y 2 hígados de pollo 3 filetes de anchoa mantenga caliente con el mínimo de calor. 2 cucharadas de crema Entretanto fría los filetes por ambos lados Sal, pimienta y ajo en polvo en una sartén bien caliente con muy poco aceite. Se trata de que queden dorados por fuera y rojos por dentro. Vierta la salsa encima y sirva de inmediato. LOMO EN CHAMPAÑA Una botella de champaña es mucha cantidad para dos amantes normales. Siempre sobra y una vez destapada la botella se van las burbujas y la champaña queda convertida en un líquido amarillo sin alma ni personalidad. Use las sobras en esta receta. Como se hace rápido, puede tener todo listo y, después de entrar en calor con caricias, champaña y algunos hors d oeuvre, van los dos a la cocina y preparan el guiso en 20 minutos.Ingredientes2 bifes de lomo sin grasa 1cucharada de aceite de oliva 1 Preparacióndiente de ajo Caliente bien el aceite. Ponga a dorar los bifes1 ramo de hierbas surtidas por un lado. Aliñe con sal y pimienta. Déles vuelta y dórelos por el otro1/2 taza de tomates pelados y lado. Agregue las pasas, las hierbas, el ajo y la champaña. Cocine 15 picados 1/2 taza dechampaña minutos en la sartén tapada. Agregue los tomates. Cocine 5 minutos más.2 cucharadas colmadas de Sirva. pasas grandes (rubias y sin semillas)Sal y pimienta negra gruesa 293
  • FILETE ORIENTAL Ingredientes Es rápido, fácil y no falla. Se sirve sobre 1/2 kg de filete de vacuno cortado en tallarines al ¿ente o arroz blanco. lonjas finas 2 cucharadas de aceite 1 diente de ajo picado Preparación 1/2 cebolla Fría las lonjas de carne en aceite caliente y 1/2 taza de champiñones picados retírelas de la sartén. En el mismo aceite finos 1/2 taza de pimiento rojo picado fino fría la cebolla, el ajo, el apio, el jengibre y el 1/2 taza de apio picado fino pimiento por 6-8 minutos. Agregue los 5 cucharadas de salsa de soya champiñones y cocine por 10 minutos a 1 cucharadita de polvos de curry (menos si es picante) fuego mediano. Aliñe con salvia, 6 láminas de jengibre fresco estragón, soya, curry. Junte con la carne (o 1 cucharadita en polvo) y sirva. 1 cucharadita de estragón picado 1 cucharadita de salvia picada CONEJO PICANTE No sirva conejo a los amantes de los gatos, se espantan. Ésta es una antigua re- ceta del Perú. Un conejo entero, por flaco que sea, es mucho para dos personas, pero será difícil que le vendan menos. Esta re- ceta alcanza para 4-6 personas. Puede guardarIngredientes1 conejo grande cortado en presos 2 cebollasmedianas ralladas o picadas finas 2cucharadas de manteca 1 Preparacióncucharada de aceite de Frote el conejo con limón y póngalo aoliva 1 taza de caldo 1/2 remojar en un recipiente con 2 tazas de aguacopa de jerez y oporto 1/2 por 6 horas. Retírelo y séquelo bien. Fría lastaza de nueces molidas Eljugo de 2 limones 1 presas en manteca hirviendo con cebollas,cucharadita de salsa sal, páprika y la salsa picante. Cuando laspicante presas estén doradas, agregue el caldo y el licor. Tape la cacerola y cocine a fuego suave por 1 hora. 294
  • HAMBURGUESAS DE CONEJO Esta receta nació de unas sobras de liebre salvaje. En una visita al campo, mi abuelo salió de caza y regresó con media docena de esos animalitos. Una vez descuerados y extraídos los perdigones, quedó bastante menos para comer, pero de todos modos sobró para inspirar estas hamburguesas. Pueden hacerse con pollo, pato, pavo y otras carnes afrodisíacas.Preparación IngredientesPique la tocineta y fríala en el aceite. Agregue la carne molida, 2 tazas de conejo cocinado y molidopan remojado en leche y aliños. Mezcle la crema con las 1/2 taza de pan de molde remojado en lecheyemas semibatidas. Agréguelas cocinando a fuego suave y 3 lonjas delgadas de tocinorevolviendo por 5 minutos. Retire y enfríe. Forme con las 1 cucharadita de aceite vegetal 2 cucharadas de mantequillamanos 4 pequeñas hamburguesas. Páselas por pan blandarallado fino. Fríalas en mantequilla 5 minutos por cada lado. 1/2 taza de cremaColóquelas en un pyrex al horno fuerte por otros 5 minutos 2 yemas crudaspara que se hinchen. Sirva con la salsa de su preferencia y 1/2 taza de pan rallado Sal, una pizca de mostaza yacompañe con champiñones dorados en mantequilla con ajo. pimienta blanca 1 taza de salsa de jerez (n° 38) o de salsa al vino tinto(n° 36) 295
  • CIERVO AL ROMERO No siempre se consigue este tipo de carne, a menos que tenga un amigo cazador, pero hay épocas del año en que suele haber en las carnicerías. La receta es para 6 personas y en realidad no conviene preparar menos. Se puede guardar unos días en la nevera. Si desea producir una impresión imborrable en su pareja, acompañe el ciervo con manzanas rellenas. Preparación1 kg de la mejor parte del ciervo (pulpa) sin hueso 3 Corte la carne en cubos grandes y dórela en elcucharaditas de aceite aceite de oliva. Agregue todos los ingredientes de oliva 3 cebollas secos y revuelva hasta que se dore. Añada elmedianas cortadas vino tinto y el oporto. Hierva a fuego lento por en cuartos 1/4 cucharaditade clavo 1/2 hora con la olla tapada. Para evitar que se de olor molido 1 cucharada queme, conviene colocar un aislador entre lade sal 1/4 cucharadita de olla y el fuego. Retire y suavemente agregue lacanela en polvo crema.1 ramo de romero Si desea acompañarlo con manzanas al (aproximadamente 6 hojas) horno, necesita una manzana verde por perso-1/2 taza de oporto na. Quite una tapita en la parte superior y con2 tazas de vino tinto1/2 taza de crema espesa una cuchara saque todas las semillas, dejando un hoyo al centro, que rellenará con una mezcla de jalea de grosellas o cerezas, algo de vino dulce, azúcar, canela y una pizca insignificante de clavo de olor en polvo. Estas manzanas sirven para acompañar muchas carnes, téngalas en mente... 296
  • RIÑÓN MONTMARTRE Para quien gusta Preparación 1/2 kg de riñón de ternera 4 Limpie el riñón de nervios y grasa, córtelo en cucharadas de vinagre 2 tajaditas. Remoje en agua con vinagre por 1 /2 hora. cucharadas de mantequilla 1 Retírelo y séquelo con toalla absorbente. Fría diente de ajo molido 1 cucharada de perejil picado en una sartén con mantequilla, ajo, perejil, 2 cucharadas de cebollín cebollín, sal y pimienta. Apenas cocidos (10 mi- (ciboulette) nutos), dejar caer el vino blanco y la salsa 1/2 copa de vino blanco seco 1 cucharadita de salsa Perrins Perrins (o extracto de carne). No debe hervir o extracto de carne Sal y porque se pone duro. Sirva con arroz. pimienta blanca SESOS A LA ITALIANA Hemos dicho que el cerebro de ciertos animales es considerado muy afrodi- síaco en varias culturas. Esta receta del sur de Italia tiene la ventaja de que no se nota lo que uno está comiendo. Si debe comprar el cerebro entero y si pesa más de loIngredientes indicado aquí, duplique la receta y organice1/2 kg de sesos de vaca2 huevos una pequeña orgía, porque esto no se puede1 cucharada de queso guardar. parmesano rallado 1/2cucharadita de cilantro picado Preparación1/2 taza de pan rallado 1/2 Limpie bien los sesos y póngalos a hervir portaza de aceite de oliva 1 5 minutos. Cuele y quite la piel, corte en trozoslimón Sal, pimienta negra de unos 5 cm de largo. Bata los huevos ligera- mente, agregue 2 cucharadas de agua fría, queso, cilantro, sal, pimienta. Pase los sesos por ese batido, revuelque en pan rallado y fría por ambos lados hasta que se dore. Sirva con arroz y el limón cortado en cuatro. 297
  • OSSOBUCO DE LOS ALPESÉste es uno de los platos más contundentes de la cocina universal. A la médula del hueso se leatribuyen toda clase de propiedades alimenticias y eróticas. En olla a presión se cocina sólo en45 minutos.Ingredientes Preparación6 presas de ossobuco Dore la carne en el aceite caliente. Agregue las cebollas y las1 cucharada de harina zanahorias. Salpique con harina y cocine hasta que se dore. Añada2 cucharadas de aceite vegetal3 cucharadas de puré de vino y agua hirviendo hasta la altura de la carne y el vino. Aliñe con sal tomates y pimienta. Agregue el puré de tomates, perejil y ajo. Cocine a fuego2 cebollas picadas suave por 90 minutos (45 en olla a presión). Cuide que no se le1 diente de ajo machacadoRalladura de 1/2 naranja seque y sacuda la cacerola de vez en cuando para que no seRalladura de 1 limón pegue. Retire los trozos de carne en una fuente honda y guárdelos2 zanahorias cortadas en al calor. Agregue a la salsa la ralladura de naranja y limón y redondelas cocine 10 minutos más. Pase la salsa por la coladera y viértala1 ramito de perifollo y perejil picados sobre la carne. Se sirve con papas cocidas o arroz graneado.1 copa de vino blanco seco Sal y pimienta 298
  • Platos VegetarianosUn plato fino, de buena presencia y muy afrodisíaco, pero costoso. No necesitausar caviar beluga, puede ser uno más barato. No deje de advertir al amante lo complicado, caro y afrodisíaco que es este plato y el pago que espera —en carne— por los gastos y las molestias. PASTA DE ESPÁRRAGOS Y CAVIAR Preparación Ponga a hervir 8 tazas de agua con una cuchara- Ingredientes da de aceite y sal. Cocine los tallarines para que 1/2 libra de tallarines queden al dente. Entretanto cocine los espárra- 50 g de caviar (el mejor que gos al vapor por 5 minutos (deben quedar fir- pueda pagar, incluso puede ser caviar rojo) mes) . Córtelos en trozos de 3 cm de largo apro- 2 cucharadas de aceite de oliva 1 ximadamente. Rocíelos con 1 cucharada de huevo duro molido 1 cucharada de aceite. Retire los tallarines del fuego y cuélelos. alcaparras 6 espárragos verdes pequeños 1 taza de salsa ligera (n° 6) Mézclelos con la salsa y los espárragos en una fuente previamente calentada al horno, para que no se le enfríe. Espolvoree encima el huevo duro molido, las alcaparras y finalmente ponga el caviar en un montoncito al centro. Decore con 1 limón partido en cuatro a los lados de la fuente. Sirva de inmediato. 299
  • TALLARINES CON ALCACHOFA Este plato se prepara en 10 minutos. Lo recomiendo para componer el cuerpo de los amantes cansados está saturado de ingredientes afrodisíacos. También sirve como ensalada al día siguiente.1/4 kg de tallarines1 taza de alcachofas marinadas en aceite (picadas) 1 frasco pequeño de pimiento rojo1 queso de cabra suave (60 g)6 aceitunas grandes (negras o verdes) 1/4 taza de piñones (optativo)2 tomates grandes maduros1/3 taza de aceite de oliva2 cucharadas de albahaca fresca picada fina Sal y pimienta negra 300
  • PreparaciónCaliente el aceite, el jugo de las alcachofas y los pimientos en una sartén pequeña.También los piñones, en caso de usarlos. Cocine los tallarines al dente, mientras pica eltomate y las aceitunas. Junte con las alcachofas picadas. Escurra el agua de los tallarinesv en la misma olla caliente revuelva todos los ingredientes, incluyendo el queso de cabra CALABACINES ALCURRY Se hace rápidamente y el resultado es exótico. Si bautiza este guiso con algún nom- bre oriental sacado de Las mil y una noches, puede producir una tremenda impre- sión sin esfuerzo. Sirva con arroz blanco o, para un efecto más erótico, con arroz con azafrán. Ingredientes Preparación 4 calabacines medianos 1 Corte los calabacines por la mitad a lo largo. Caliente cucharada de aceite 1/2 el aceite y fríalos rápidamente por ambos lados. cebolla rallada 1/2 zanahoria rallada 1/2 taza Retírelos de la sartén. En el mismo aceite fría por 5 de crema minutos la cebolla, zanahoria, coco rallado, curry y 1cucharadita de curry dátiles. Agregue la leche de coco (o el vino dulce) y en polvo 2 cucharadas de coco hierva a fuego lento por 10 minutos. Coloque los rallado calabacines en la salsa y cocine por 10 minutos más. 1/2 taza de leche de coco Corte el fuego. Añada la crema y sirva. (o de vino dulce) 4 dátiles cortados en tiras 301
  • BERENJENAS DEL SHEIKÉsta es una de las antiguas recetas estimulantes que todo buen amante debeconocer. Es para dos personas, pero recomiendo hacerla doble...Ingredientes Preparación1 berenjena grande o 2 Corte la cebolla pluma y pique el ajo, fríalos medianas1 cebolla ligeramente en el aceite de oliva. Agregue el clavo de4 cucharadas de aceite de oliva olor, azúcar, sal y pimienta. Tape la sartén y cocine a2 tomates fuego suave por 3 minutos. Entretanto parta la1 diente de ajo berenjena y los tomates en rodajas gruesas y1 pizca de clavo de olor en polvo 1 cucharadita de caliente el horno fuerte (400 °C). Ponga en unazúcar pyrex enmantequillado una capa de berenjenas,3 cucharadas de queso cubra con parte de la mezcla de cebolla y ajo, parmesano o gorgonzola rallado espolvoree la mitad del queso, enseguida coloque losSal, pimienta, mantequilla tomates, el resto de la cebolla y el resto del queso. Ponga unas pelotitas de mantequilla en la superficie, cubrael pyrex con papel de aluminio y hornee por media hora. Quite el papel y deje enel horno caliente hasta que la berenjena esté blanda (más o menos 10 minutosmás). Se sirve con arroz.PINCHOS DE PUNJABInspirados en el aroma y el sabor de la India. Puede variar los vegetales a sugusto. Alcanza para 4 pinchos grandes.[Preparación IngredientesLave, seque y corte los vegetales en trozos gran- 1 frasco de corazones de alcachofa marinados endes, póngalos alternadamente en los pinchos y aceite (6-7 onzas) 1rocíelos con un poco del aceite de las alcachofas cebolla pequeña 1/2y jugo de limón. Caliente el horno (350 °C) y pimiento rojo 1/2 pimiento verde 1hornee los pinchos por 20 minutos. Sírvalos calabacín mediano 6bañados en la salsa de curry. champiñones grandes 4 trozos de tofu (en cubos) 1/2 limón Salsa curry rápido (n° 30) 302
  • RISOTTO DE LORI¡Todos los ingredientes son afrodisíacos! Con esta receta Lori Barra, la mujer que hizo eldiseño gráfico de este libro (todo queda en familia) sedujo a mi hijo, arrancándolo así de lasgarras de la soledad después de un triste divorcio... Preparación Caliente el caldo. Retire del fuego. Ponga 3 cucharadas de aceite y 1 de mantequilla en una sartén, fría la cebolla, el ajo, los champiñones y las callampas. Póngalo en un plato separado. En la misma sartén ponga el resto del aceite y la mantequilla, fría ligeramente el arroz, agregue el romero, la nuez moscada y el caldo de a poco, a fuego suave, revolviendo de vez en cuando. Cocine por unos 20 minutos y enseguida incorpore las callampas y champiñones a la sartén. Revuelva, vierta el resto del caldo y cocine por 10 minutos más revolviendo. Cuando el arroz esté blando (no debe1 taza de arroz arborio quedar seco), vierta 1/2 taza de vino tinto, el aceite trufado y1 taza de champiñones picados1 taza de callampas portobello cocine unos minutos más. Verifique la sal. Retire del fuego, picadas agregue el queso rallado y sirva caliente.3 tazas de caldo de verdura2 cucharadas de mantequilla4 cucharadas de aceite de oliva3 cucharadas de cebolla picada fina1/2 taza de queso parmesano fresco rallado 1 cucharada de ajo rallado 1cucharadita de aceite de oliva trufado (optativo) 1 cucharada deromero picado 1/2 cucharadita de nuez moscada rallada (fresca) Sal 303
  • Postres FINAL FELIZ Después de una cena eróticaque, cucharada a cucharada, ha conducido a los amantes a través de los preámbulos y juegos amorosos hasta ellecho, debe haber un finalfeliz: el postre. Un postrecorona la orgía íntima: manqos flambeados con ron o profiteroles rellenos conframbuesas a cubiertos por un manto aterciopelado de chocolate... 304
  • En los restaurantes de lujo suele haber un cocinero especializado sólo en dulces, un afortunadociudadano que pasa sus días entre aromáticas especias, crema fresca, frutas, tartas, pasteles, esdecir, justamente lo que desearía hacer yo para ganarme la vida. Los postres son a la mesa loque los conciertos barrocos son a la música: un arte delicado. Pero el azúcar es fatal, engorda,pica los dientes y arruina la piel, por no mencionar diabetes, colesterol y otras enfermedades queno se notan a simple vista, pero a la larga resultan aterradoras. Aprenda a preparar postres congracia y ofrecerlos con sentimiento, pero trate de no probarlos. El azúcar, como las caricias,una vez tomado el gusto, se convierte en adicción. Juegue con la cuchara revolviendo el dulceen su plato hasta que pierda todo atractivo, tírelo disimuladamente bajo la mesa —convienetener un perro para estos casos— o simplemente no se sirva y dígale a su pareja que reservasu porción para juegos eróticos posteriores. Nada hay tan afrodisíaco como la mousse auchocolat sobre la piel, pero procure que sea la suya, porque si la aplica a otro, tendrá quelamerla y contiene muchas calorías. Después de jugar con el postre en la cama, prepare unbaño para dos, bien caliente y con sales aromáticas, ponga buena música, encienda velas y sirvachampaña en una sola copa. (Todo esto, tan fácil de describir, nunca me resulta en la vida real: seme enfría el agua del baño y se duerme mi compañero mientras yo trato de quitar el chocolate delas sábanas.)Los dulces son una debilidad que he combatido duramente en una guerra sin cuartel iniciadaapenas tomé conciencia de que tenía dientes. Es un vicio peor que el alcohol o las drogas,porque es legal, no se considera pecado y puede cometerse en público. Cada bombón en laboca se desliza sin transición a las caderas y luego se paga la culpa en incontables dietas ygimnasios. Nací en un tiempo equivocado; ¿en qué quedó aquel sabio refrán de que "la gordura esparte de la hermosura"? Mi lugar está en las telas de algún pintor impresionista, junto a ninfasgordinflonas; o en los versos de un poeta árabe, entre robustas odaliscas alimentadas de miel ynueces; o en las páginas de un autor Victoriano cuya fantasía erótica fueran las redondasposaderas de una mujer complaciente, que él acariciara con una pluma de pavo real. Ya lo sé, lasplumas, como el incienso, pasaron de moda desde la década de los sesenta, pero no se hadescubierto aún nada para reemplazarlas. ¿Qué diablos hago en California en este fin desiglo? Aquí todo el mundo vive obsesionado con la salud y la belleza; a las seis de lamadrugada mis vecinos corren por las calles aunque nadie los persiga, en pantalones cortosy con unos aparatos en las muñecas para medir los sobresaltos del corazón. Creo quemientras 305
  • más palpitaciones por minuto, más grasa se elimina y músculo se desarrolla, pero no estoysegura, porque a pesar de que mi corazón vive al galope, no tengo un solo músculo visible enmi anatomía. Este capítulo del libro ha sido el más difícil para mí. Sueño con postres por lasnoches y paso los días estudiando las recetas, mientras mi madre las prepara en la cocina y elresto de la familia las goza. Desde hace meses no pruebo dulces de ninguna clase, peropienso en ellos sin cesar. No debo quejarme, a la mayor parte de mis amigas cincuentonas lespasa lo mismo con el sexo... Con un poco de suerte, pronto seré admitida al círculo 306
  • de autoflagelantes de mi barrio. (A propósito, hace unas semanas apareció en San Francisco un aviso en elperiódico solicitando sádicos y masoquistas para una película pornográfica. Se presentaron cuatro sádicos ysesenta y nueve masoquistas.) Creo inútil complicarse la existencia preparando postres, ya tiene ustedbastante con los impuestos, ahorre energía para la ejecución amorosa, ¿no es ése el propósito de unacena afrodisíaca? Recuerde que en este caso el hábito hace al monje: la presentación del postre es másimportante que el sabor. Cualquier cosa mejora bañada en licor y más aún si le enciende un fósforo, oservida en una copa alta, decorada con crema chantilly. Si busca un efecto más audaz, piense en formasevocativas, por ejemplo: una banana y un par de bolas de helado colocadas estratégicamente. Tengasiempre en la casa algo de fruta fresca o enlatada, helados, sorbetes, chocolate para hacer una salsa ygalletas para adornar, con eso sale de apuro si no hubo tiempo para afanarse con las recetas dePanchita que, por lo demás, no son laboriosas. Salsas, Cremas y DulcesLas salsas dulces por lo general son cristalinas y a menudo llevan glucosa, o jarabe de goma. Sepreparan con frutas frescas o en conservas, con mermeladas y otros ingredientes afrodisíacos, comomiel, chocolate, café y especias. Se pueden guardar varios días bien tapadas en la nevera. Las cremasllevan leche o crema y a menudo se espesan con yemas o maicena (harina de maíz muy fina). Cuandose usan huevos hay que tener cuidado con la temperatura de los líquidos, que deben estar calientes perono hirviendo, para que la crema espese sin cortarse. Las que llevan crema fresca no pueden guardarsemás de dos o tres días. 307
  • CREMA INGLESA Gustard Esta crema es la base de muchas otras, así es que nadie que se respete puede ignorarla. Tiene la textura sedosa de la piel muy joven, un hermoso color marfil y el sabor delicado que se puede cambiar agregando licores de almendra, naranja, etc., aromas como café o chocolate, o bien especias como vainilla, canela, clavo de olor y otros.Ingredientes 2 tazas de leche 4 yemas 1/2 taza de azúcar 1 pedazo de cáscara de limón Preparación Caliente la leche, el azúcar y la cáscara de limón sin hervir, en una olla de doble fondo, sobre el agua, no dentro, para que la temperatura sea adecuada. Bata bien las yemas. Saque el equivalente a 1/2 taza de la leche caliente y viértalo de a poco en las yemas, revolviendo todo el tiempo. Incorpore a la mezcla anterior y cocine revolviendo siempre, hasta que espese. Retire del fuego, quite la cáscara de limón, aromatice a su gusto con licores, especias, etc., y deje enfriar, revolviendo de vez en cuando para que no se forme nata. Puede guardarse en la nevera por varios días. SABAYÓN Es una crema de licor que suele servirse sobre helados o sola, en copas pequeñas con unas galleticas.Ingredientes5 yemas de huevo Preparación1/2 taza de azúcarpulverizado Bata las yemas con el azúcar hasta que se vean casi blancas.1 taza de vino marsala (u otro vino blanco Batiendo siempre, agregue de a poco el vino blanco. Pongadulce) 1/4 taza de licor al fuego en un olla de doble fondo y bata constantementedulce con un batidor de mano (preferiblemente eléctrico) hasta(kirsch, ron, curaçaoo lo que tenga) obtener una mezcla homogénea y espesa. Debe aumentar de volumen casi al doble. Agregue el licor. Bata 5 minutos más y sirva caliente en copas de inmediato. (No se puede guardar.) 308
  • SALSA DE CHOCOLATE Es otra salsa básica indispensable. Cualquier helado vulgar, servido en una copa, bañado en salsa de chocolate y coronado por una nuez o una cereza al marrasquino, se convierte en un postre de lujo. Puede perfumarla con vainilla, licor de frutas, esencia de almendra, etc. Además esta salsa es muy afrodisíaca, sobre todo cuando se lame en los dedos del amante. Ingredientes 200 g de chocolate amargo 3/4 taza de agua 1/2 taza de azúcar 1 cucharada colmada de mantequilla Preparación Disuelva el chocolate con el azúcar y el agua en una ollita de doble fondo, sobre el vapor. Revuelva y cuide que no se queme. Cuando obtenga una salsa espesa y homogénea agregue la mantequilla y aromatice a su gusto. CREMA DE MOCCA Como la de chocolate, esta salsa sirve para vestir de fiesta algún postre en un apuro.Ingredientes1/4 taza de café bien Preparación concentrado 1 yema de huevo Bata la yema con el azúcar y el café. Cocine 1 cucharada de azúcar hasta que espese en una olla de doble fondo, 1 cucharada de chocolate sobre agua hirviendo. Retire del fuego y agre- rallado gue el chocolate, revuelva para disolverlo bien y 1/2 taza de crema fresca añada la crema. Puede servirse fría o caliente. 309
  • MIEL DE FRAMBUESA Ideal para helados y crêpes rellenas con crema2 tazas de frambuesas 1 chantilly o ricotta. Las frambuesas son frutastaza de azúcar 1/2 sensuales y frágiles, no deben hervir nunca,cucharadita de glucosa 1/4taza de agua excepto al hacer conserva. Preparación Haga un almíbar espeso con el azúcar, la glucosa y 1/4 taza de agua. Deje enfriar. Pase las frambuesas por la licuadora. Junte con el almíbar.SALSA DE MANZANAPreparación IngredientesCaliente a fuego suave la compota o salsa de 1 taza de salsa de manzana (Cómprela en frasco o en lata.manzana con todos los demás ingredientes Puede ser compota dehasta que hierva. Retire del fuego. Deje enfriar. manzana de bebé.) 1 cucharadita de canela 1 pizca de clavo de olor molido 1 pizca de jengibre molido 2 cucharadas de azúcar pulverizado 1 naranja grande, ralladura y jugoSALSA DEMIEL PreparaciónIngredientes Disuelva la maicena en agua fría, cocine a fuego1 taza de agua caliente suave, agregue la miel, mantequilla y ralladura de1 cucharada de maicena limón. Bata hasta obtener una salsa suave.1/2 taza de miel2 cucharadas de mantequilla1 cucharadita de ralladura de limón 310
  • SUSPIRO DE BANANAIngredientes Preparación1 manzana pelada y sin pepas Ponga todo en la licuadora y bata bien. Sirva de1 banana inmediato sobre un bizcocho impregnado con2 claras de huevo3 cucharadas de azúcar almíbar. Esto no puede esperar mucho porque1 cucharada de jugo de limón la banana se pone oscura.2 cucharadas de ronSALSA DE VINO TINTOEs diferente al sabayón. Se sirve caliente sobre Ingredientesun bizcocho esponjoso o helados, especialmen- 1/2 taza de un buen vino tinto 1/2 taza de aguate de vainilla o canela. 4 cucharadas de azúcar 2 cucharadas de mantequilla 1 cucharada de maicenaPreparación 1 palo de canelaPonga todo menos la mantequilla en una cace- 1 trozo de cáscara de limónrola y haga hervir a fuego suave por 4 minutos, 1 pizca de salrevolviendo. Retire del fuego. Quite el palo decanela. Agregue la mantequilla y revuelva paraque se disuelva. Sirva caliente.SALSA DE ALBARICOQUEIngredientes También se puede hacer con durazno y otras2 tazas de albaricoque en frutas enlatadas. Acompaña muy bien panque- almíbar, en lata, sin el jugo ques, crêpes, bizcochos, tostada francesa, hela-1/2 taza de jerez (o de licor de naranja) dos, etc.1 pizca de sal1 cucharadita de jugo de limón Preparación Mezcle todo en la licuadora. Cocine al vapor (olla de doble fondo) hasta que hierva. Sirva bien caliente. 311
  • SALSA DE RON La inventaron los ingleses para el famoso plum pudding, o budín de ciruelas, una verdadera bomba de calorías. Usted puede usarla para otros postres menos letales. Ingredientes Preparación 3 huevos más 1 yema Ponga todo en una cacerola de doble fondo 4 cucharadas de agua sobre agua hirviendo y cocine revolviendo 4 cucharadas de azúcar constantemente hasta obtener una salsa 4 cucharadas de ron espesa. Sirva inmediatamente. Postres Estas recetas son para dos amantes de temperamento dulce, dispuestos a gozar el postre con delicadeza y calma. Hemos tratado de ofrecer recetas afrodisíacas, fáciles y rápidas, pero no podemos omitir una muestra de crêpes, soufflé y mousse porque ningún cocinero que se respete puede ignorar esas obras maestras. DELICIA DE DURAZNO IngredientesSon evocativos: parecen senos. 1 durazno grande maduro y pelado 2 bolas de sorbete heladoPreparación de limónParta el durazno por la mitad y retire el 2 cerezas al marrasquino 1carozo. Coloque cada mitad en una copa de cucharada de licor de marrasquino 1 copa deboca ancha. Ponga encima una bola de champaña rosadasorbete, adorne con las cerezas y un pocodel licor de las mismas, rellene las copas conchampaña y sirva de inmediato. 312
  • PERAS BORRACHASEra el postre preferido de mi santa tía Teresa, quien a pesar de su alma cristalina,adquiría un brillo coqueto en la mirada cuando le servían estas peras. Ingredientes Preparación 1 pera grande, madura y Ahueque el centro de las peras e pelada, partida por la mitad imprégnelas con limón para que no se 1/2 limón, jugo y ralladura 2 cucharadas de queso ricotta oscurezcan. Rellénelas con una mezcla 1 cucharada de miel de ricotta, miel, ralladura de limón y nuez 1 pizca de nuez moscada moscada. Manténgalas en la nevera. Con 2 cucharadas de azúcar 1 vaso de vino tinto el vino, el azúcar y la canela haga un 1 palito de canela almíbar espeso y perfumado. Vacíe el vino caliente sobre las peras heladas y sirva de inmediato. COPA TROPICALRápida y exótica. 1 mango maduro pelado y sin carozo 1 banana en trozosPreparación 1 taza de crema espesaMuela en la licuadora todos los ingredientes, 2 cucharadas de azúcarmenos las frambuesas. Congele por 2 horas. 1/2 taza de frambuesasRetire y bata de nuevo en la licuadora. Sirva muy 2 cucharadas de licor de Cassishelada, en copas, coronadas de frambuesas. 313
  • TAJ MAHAL Ya sabe que el azafrán es afrodisíaco, pero ¿sabia que también se usa en postres? Preparación 2 manzanas rojas 1/4 Hierva hasta punto de caramelo claro, agua, azúcar, taza de agua jugo de naranja y azafrán. Añada las manzanas 1 taza de azúcar peladas, sin pepas y partidas en cuartos. Cocine a 2 cucharadas de jugo de naranja fuego suave por 10 minutos volteándolas para que 1 pizca de azafrán en polvo tomen color parejo. Retírelas, deje entibiar y rocíe con (o 3 hebras) Grand Marnier. Acomode las manzanas en copas 2 cucharadas de Grand Marnier altas. Adorne con crema chantilly (crema fresca 4 cucharadas de crema batida con azúcar impalpable y vainilla). chantilly MANZANAS HECHICERAS Ingredientes Éste es un postre que les gusta a todos los hombres y se 2 manzanas grandes rojas prepara fácilmente. peladas 2 cucharadas de leche condensada Preparación 2 cucharaditas de azúcar 1 Remoje las manzanas por 10 minutos en agua fría con limón. copita de jerez 1 cucharada de Enmantequille dos pyrex individuales y esparza azúcar en su mantequilla 1 cucharada de jugo de limón interior. Saque el carozo de las manzanas y coloque cada una en Cáscara de limón, canela y su recipiente. Rellénelas con leche condensada, limón, canela clavo de olor y clavo de olor. Humedezca las peras con el licor y con un2 guindas y 2 palitos de canela para adornar trozo de mantequilla. Tape cada pyrex con papel plástico transparente. Cocine en el microondas por 7 minutos. Retire, entibie y adorne con una guinda y algo de canela. Evite la nevera para que no se endurezca la mantequilla. 314
  • SENO DENOVICIAEl nombre verdadero es pecho de monja, pero por razones literarias hemosescogido algo más sugerente.[Preparación IngredientesBata las claras firmes y de a poco agregue el azú- 1 taza de ciruelas secas picadas finas 4 claras 4car cernido. Añada la esencia de vainilla y sua- cucharadas de azúcar envemente las ciruelas picadas. Coloque en un polvo 1/4 cucharadita demolde enmantequillado y hornee (fuego mode- esencia de vainillarado) por 1 hora. Se sirve con crema inglesa ocon crema chantilly.MADAME BOVARYLa frívola heroína de Flaubert inspiró este postre.Ingredientes Preparación1 taza bien colmada de Retire el carozo de las guindas. Júntelas con el cerezas, fresas, frambuesas y resto de la fruta y el azúcar y hiérvalas por 8 mi- grosellas mezcladas3 cucharadas de azúcar nutos. Retire, cuele, reserve el jugo y deje2 cucharadas de kirsch enfriar. Bata el queso con un tenedor y agregue1 cucharadita de ralladura de la ralladura de limón y las galletas molidas. limón Agregue el jugo de la cocción y el kirsch for-3 cucharadas de queso crema4 galletas de champaña molidas mando una crema blanda. Coloque una base de1/2 banana esta crema en copas y cúbrala con la fruta roja antes de servir. Parta la banana en rodajas y adorne con ellas su postre. 315
  • CREMA CATALANA Existe una gran cantidad de variantes; daremos la más fácil de hacer y que no falla. Debe hacerla temprano. Preparación En cacerola de doble fondo caliente la crema 2 tazas de crema 6 yemas con el azúcar blanca y la vainilla. El agua no debe hervir fuerte. 2 cucharadas rasas de azúcar Agregue las yemas batidas revolviendo sin cesar. Retire cuando la 1 cucharada bien colmada de crema espese y enfríe en la nevera (8 minutos). Cuando está bien azúcar rubia 1/4 cucharadita de vainilla helada espolvoree encima, hasta los bordes, el azúcar rubia. Coloque lafuente sobre otra con hielo picado. Ponga a horno fuerte con el fuego arriba para que secaramelice el azúcar (2 o 3 minutos). Retire y vuelva a helar hasta el momento de servir. ESPUMA DE VENUS Postre fresco de verano que saca de apuros. Ingredientes Preparación 1 banana Pele las frutas y ponga todo en la licuadora, menos 1/2 manzana las rodajas de limón. Bata fuerte por 3 minutos. 1/2 naranja, el jugo 1 kiwi pelado Coloque la crema en copas altas y decore con la 1 clara de huevo rodaja de limón en el borde de la copa. 4 cucharadas de azúcar 1 cucharada de licor de menta 2 rodajas finas de limón 1/2 limón, el jugo 316
  • BOMBA DEL CARIBE Esta receta es muy abundante para dos personas, pero puede servirle para una pequeña orgía. Ingredientes Preparación 1/2 piña fresca con sus hojas, Vacíe la piña, corte la parte comestible en cubos y cortada vertical guarde la base al fresco. Junte los cubos de piña 1 mango mediano picado en cubos con el mango, la mandarina y la guayaba, 1 banana en rodajas agregue la banana mojada en jugo de limón para 1 mandarina (en gajos) que no se oscurezca y sazone todo con azúcar y 1/2 taza de guayaba licor. Rellene el fondo de la piña con helados y 3 cucharadas de azúcar Jugo de 1/2 limón cubra con la fruta. Espolvoree coco rallado 2 cucharadas de licor de encima. Sirva de inmediato o ponga en el curaçao congelador para que no se derrita el helado. 1 taza de helados de vainilla 2 cucharadas de coco rallado CARLOTA DE LOS AMANTES ¡Saturada de afrodisíacos: chocolate, nueces, café, licor, huevos!Preparación IngredientesParta el chocolate y derrítalo en cacerola de 4 galletas champaña (o bizcochos secos) molidas 2 huevosdoble fondo con 2 cucharadas de agua. 1 barrita de chocolate amargoAgregue el azúcar y la mantequilla. Bata (75 g)bien agregando las yemas una a una. 2 cucharadas de nueces molidasCocine 5 minutos y retire. Bata las claras 2 cucharadas de azúcar 2firmes e incorpórelas al chocolate, junto con cucharadas de mantequilla 1/2las nueces. Agregue suavemente el café, el tacita de café negrocoñac y las galletas. Coloque en dos copas concentrado 1 cucharada de coñacanchas y decore con crema chantilly. 317
  • MOUSSE AU CHOCOLATEs el postre afrodisíaco por excelencia, de rigor en los buenos restaurantes y unainvitación formal al amor. Hay muchas versiones de este postre; aquí daremos la mássencilla. Si se le desmorona, no haga comentarios, finja que quedóexactamente como pretendía y lo sirve en copas. Si ni así queda presentable,úselo como loción para masajes sensuales.Ingredientes170 g de chocolate amargo Preparación3 cucharadas de café fuerte Disuelva a fuego suave el chocolate en el café. Agregue las2 huevos, yemas y claras yemas, revuelva y cocine por 2 minutos. Retire, deje enfriar y batidas separadas 1/2taza de crema espesa 1 agregue las claras, la crema, la vainilla y el licor. Ponga a helar encucharada de licor de copas que puede decorar a su gusto. naranjas Unas gotas devainilla BAVAROIS DEL MORO El bavarois consiste en un merengue con claras de huevo batidas, almíbar, gelatina y un perfume liquido (café concentrado, limón, chocolate) o un puré semiespeso de frutas o nueces. Su resultado depende de las proporciones y de que elIngredientes batido sea firme, preferiblemente utilizando la batidora eléctrica.3 claras Se enfría en un molde en la nevera varias horas y antes de1 1/2 tazas de azúcar desmoldar se pasa por agua caliente, para que caiga fácilmente1/4 taza de agua3 cucharaditas llenas de en la fuente de servicio. Use su imaginación para hacer gelatina en polvo 1/2 taza diferentes bavarois, aquí le damos un ejemplo.de crema espesa batida1 tacita de café concentrado Preparación1 cucharada de chocolate Haga un almíbar con agua, azúcar y unas gotas de esencia de amargo Esencia de vainilla vainilla y ron. Bata las claras firmes (a nieve). Vacíe de a poco ely ron almíbar a las claras y bata suavemente hasta que enfríe.Deshaga la gelatina en el café y chocolate caliente. Vacíelo sobre las claras utilizando uncolador . Finalmente agregue la crema revolviendo suavemente. Vacíe la mezcla enmoldes individuales previamente mojados y hiele. Para servir el bavarois, desmóldelo ycúbralo con crema inglesa. 318
  • CRÊPES Son panqueques tan finos que a veces parecen transparentes. El batido —de la consistencia de una crema clara— se puede perfumar con algún licor. Para que las crêpes resulten fácilmente deben ser hechas en la panquequera o sartén bien caliente, apenas untada con mantequilla o aceite. Utilice una cucharada grandeIngredientes de batido para cada crêpe. Apenas se desprenda (1 minuto) se voltea para1 huevo1 taza de leche que se cocine por el otro lado. Si la primera crêpe sale gruesa, añada algo3 cucharadas colmadas más de leche al batido. Es recomendable hacer el doble de esta receta y de harina guardar las que no se utilicen en la nevera, envueltas en papel de1/2 cucharada rasa de azúcar1 pizca de sal 1/2 cucharada aluminio, para uso posterior. Incluso pueden congelarse. Esta es la recetade vodka básica para 10 unidades. (pisco, ron u otro licor) Preparación Bata todo junto en la licuadora hasta que desaparezcan los grumos. Deje repo- sar el batido tapado, por media hora. Caliente la panquequera con muy poca mantequilla o aceite (conviene utilizar un pincel). Vierta una cucharada grande de batido y mueva para que se esparza la mezcla. Apenas despegue (1 minuto) voltee para cocinarla por el otro lado. 319
  • CRÊPES SUZETTELas encontrará en todos los grandes restaurantesinternacionales. Se sirven flambeadas, lo cual de por sí es unespectáculo muy estimulante. No son tan complicadas si tienetodo preparado antes.Ingredientes Preparación6-8 crêpes Mantenga las crêpes tibias. En una pequeña sartén, caliente la 50 g de mantequilla mantequilla. Agregue paulatinamente el azúcar, la mitad del coñac y 50 g de azúcar vainillada la mitad del Grand Marnier. Agregue el jugo de naranja y la1/2 naranja, jugo y ralladura4 cucharadas de Grand Marnier ralladura. Hierva moviendo la sartén a temperatura alta por 1 minuto. 4 cucharadas de coñac (Triple Se obtiene un almíbar espeso. Reduzca el calor al mínimo y dobleSec) las crêpes en cuatro. Páselas por el almíbar una a una hasta que queden bien impregnadas. Vierta encima el resto del licor caliente y acerque un fósforo. Sirva cuando la llama se apague. Toda esta operación es fascinante, hágala cerca de la mesa para seducir a su invitado. CRÊPES NOEL Ingredientes 6 crêpes 3 cucharadas de queso crema 3 cucharadas de ricotta 4 cucharadas de azúcar 1 cucharada de ralladura de limón 1 pizca de nuez moscada 1 taza de guindas en lata con su jugo 2 cucharaditas de maicena 4 cucharadas de licor de guindas (kirsch) 320
  • SIBARITA Ingredientes Estas deliciosas crêpes son un verdadero6 crêpes concentrado de afrodisíacos.2 tazas de higos frescospelados 4 cucharadas de Preparaciónazúcar en Deshaga con un tenedor los higos. Junte con elpolvo 4 cucharadas denueces azúcar, nueces, coñac y nuez moscada. Rellenemolidas con esta pasta los panqueques dándoles forma2 cucharaditas de coñac cuadrada. Póngalos en la fuente de servicio y1 pizca de nuez moscada les da un golpe de microondas por 1 minuto.6 cucharadas de crema . Retire y adorne con crema chantilly antes dechantilly servir. SORPRESA ZUCOFF Es una omelette flambeada al ron que usted puede variar al gusto según los caprichos de su imaginación y las sobras que tenga en la nevera. Ingredientes Preparación 3 huevos enteros Cocine 3 cucharadas de mantequilla con la miel 1 clara de huevo por 3 minutos. Agregue los dátiles y pasas. 1 cucharada de mantequilla 1 cucharadita de harina blanca Cocine otros 3 minutos vigilando que no se 1 pizca de sal pegue. Retire y guarde al calor. Bata las claras a 2 cucharadas de dátiles, sin nieve y agregue las yemas una a una. Incorpore pepas y partidos 2 cucharadas de pasas rubias la harina y una pizca de sal, batiendo 2 minutos. de California, remojadas en Caliente 1 cucharadita de mantequilla a fuego agua y sin pepas fuerte en una sartén pequeña. Vierta en ella el 4 cucharadas de miel batido y revuelva con un tenedor desde el cen- 3 cucharadas de mantequilla 1 copita de ron tro hacia las orillas. Despegue con una espátula los bordes de la omelette y baje el calor. Cuando dore el fondo, deslícela en un plato. Cúbrala con la mezcla de dátiles y pasas. Dóblela en dos, lleve a la mesa y sólo entonces vierta sobre ella el ron previamente calentado y enciéndalo. 321
  • SOUFFLE DE DAMASCOToda cocinera teme el soufflé porque suele quedar medio crudo al centro obajarse apenas sale del horno. Éste es delicado de sabor y seguro, bueno... todolo seguro que podemos estar en esta vida.Preparación IngredientesBata el azúcar con la mantequilla hasta formar 3 huevos, separada clara de yemauna crema. Agregue las yemas y bata 2 minutos 1 cucharada grande demás. Agregue la mermelada y el pan rallado. mantequillaFinalmente añada las claras batidas firmes como 2 cucharadas de azúcar 4 cucharadas de pan ralladopara merengue. Coloque la preparación en un (o migas de galletas en polvo) 4molde de doble fondo enmantequillado. Pueden cucharadas de mermelada deser moldes individuales puestos sobre un pyrex albaricoquecon un poco de agua. Hornee 15 minutos a calormoderado. Sirva caliente con salsa de damascos. ARROZ CON LECHE DEL CONSUELO ESPIRITUAL ¿Recuerda mi sueño del arroz con leche al principio de este libro? No puedo imaginar un postre más sensual... Esta receta es para ocho personas normales, pero me parece un crimen reducirla. Yo soy capaz de devorarla sin parpadear en una sola sesión, no veo por qué sería diferente en su caso, lectora o lector. Si llegara a 1/2 taza de arroz sobrar, puede guardarlo en la nevera y si el buen humor le alcanza, use los 10 tazas de leche 2 tazas de azúcar restos para cubrir a su amante de pies a cabeza con este lujurioso arroz con leche 1 palo de canela y luego lamerlo lentamente. En una ocasión así las calorías se justifican. 1 cucharada de canela en polvo 1 trozo de cáscara de limón 4 tazas de agua tibia Preparación Remoje el arroz en el agua tibia por media hora. Cuélelo. Ponga a hervir el arroz con la leche y el palo de canela hasta que ablande, más o menos media hora. Agregue el azúcar y la cáscara de limón y continúe el hervor a fuego muy suave, revolviendo de vez en cuando para que no se pegue, hasta que espese, alrededor de media hora más. Colóquelo en una fuente, enfríelo en la nevera y, antes de servir, espolvoree encima la canela en polvo. FIN 322