Intercambio de cartas entre Julio Saguier y Enrique Eskenazi

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  • 1. Intercambio de cartas entre Julio Saguier y Enrique Eskenazi<br />http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1286016<br />Carta de Julio Saguier 26/5/2010 <br />Señor vicepresidente del Directorio de YPF S.A., Don Enrique Eskenazi: <br />Molesto su atención a fin de ponerlo en conocimiento de una inquietud de la sociedad editora del diario LA NACION, cuya presidencia ejerzo. Se trata de la política instrumentada de un tiempo a esta parte por las autoridades de YPF a raíz de lo cual LA NACION ha sido excluida, de manera sistemática, de sus pautas publicitarias de los medios de comunicación del país. <br />Según informaciones oficiosas provenientes de YPF, el motivo de la discriminación sería el malestar que habría ocasionado entre las autoridades de la empresa bajo su dirección alguna cobertura periodística de nuestro diario en relación precisamente con YPF. Se nos ha hecho saber, en tal sentido, que el fastidio estaría referido, en particular, a una serie de notas en las que un columnista del diario se ocupó de las actividades de YPF y a las que la empresa respondió, en octubre último, con una solicitada publicada en todos los diarios de la ciudad de Buenos Aires. Entre ellos, LA NACION. <br />Nos cuesta imaginar que, a partir de la modificación del cuadro societario de YPF, se haya pasado a considerar la publicidad como una herramienta capaz de condicionar al periodismo en sus informaciones u opiniones sobre la empresa avisadora. Es difícil imaginarlo por lo que supone aceptar un criterio de ese calibre. <br />Es difícil imaginar tal hipótesis, porque involucra a una organización con la tradición de liderazgo indiscutido de YPF, cuya estrategia de imagen y comunicación se ha atenido, hasta donde lo hemos sabido siempre, a principios y estilos apropiados a empresas de su jerarquía y actuación en países dotados de tradiciones y de un ordenamiento constitucional como el que está vigente en la República Argentina. <br />El motivo de esta carta es, pues, consultarlo sobre esta ruptura virtual de una relación inalterable de LA NACION con YPF de muchas décadas y de ponerme a su disposición para las aclaraciones que, de su parte, puedan considerarse oportunas. Hace meses frente a las primeras manifestaciones de la situación que motiva esta carta, procuré, sin éxito, comunicarme con su hijo, Sebastián. <br />Como comprenderá, en 140 años de existencia un diario como LA NACION ha atravesado situaciones de naturaleza parecida, que el tiempo resolvió. Pero eso no es óbice para que exprese a usted, con absoluta franqueza, nuestra preocupación y asombro, no ya en lo que concierne a nuestro diario, sino al interés general y a todo lo que todo esto pueda significar en el contexto de tensiones que afectan al país y a la plenitud de una libertad de prensa que, mal podría dudarlo, usted y sus asociados en YPF han de valorar en plenitud. <br />Me pongo, pues, una vez más a su disposición y saludo a usted cordialmente, <br />JULIO SAGUIER Presidente de S.A. LA NACION <br />Carta de Enrique Eskenazi 3/6/2010 <br />Estimado Saguier: <br />Recién el lunes pasado tuve oportunidad de recibir su carta fechada 26 de mayo de 2010. El tono y conceptos vertidos en la misma me sorprendieron tanto como la política que Uds. en los últimos años han implementado contra mí, hiriendo mi honor y el de mi familia. <br />Como lector de su diario desde hace más de 50 años -cuyo prestigio de seriedad periodística es indiscutible- no logro entender lo sucedido. Algunos han traducido el manejo de esta situación como conductas ideológicas y/o antisemitas. Personalmente no lo creo, pero la lectura de las múltiples agresiones gratuitas durante dos años sin pedir una sola aclaración de sus dudas y errores de información sobre YPF, desgraciadamente repetidos, obligó a nuestra compañía a publicar una solicitada en todos los diarios nacionales y casi todos los provinciales referente a esta situación. <br />Luego de haberse completado el acuerdo con YPF describí a Ud., a otro importante periódico nacional y a un grupo de dirigentes políticos nuestros objetivos. Sin embargo, fueron Uds. los únicos elementos disonantes sin causa. Hoy puede verificar analizando los hechos transcurridos el cumplimiento de nuestras metas muy positivas para la Argentina y explicadas al inicio de este proyecto a Ud. y sus dos hermanos en dos ocasiones. <br />Por otra parte, considerando la orientación comercial que básicamente tiene su misiva decidí pasarla al Sr. Sergio Resumil, Director de Comunicación e Imagen de YPF para su análisis y respuesta. <br />En Agosto próximo cumplo 60 años de labor empresaria con profundas raíces en mi país. Como estudiante sufrí expulsión de la Universidad, cárcel por meses, fui líder fundador de COPAL y su primer presidente, invitado por la OEA di conferencias en América Latina. Promoviendo nuestro país diserté en Bélgica, Inglaterra y Estados Unidos, construí y aún dirijo cinco fundaciones dedicadas a la excelencia en la cultura y educación, con el INTI fundé un Centro de Investigación que presidí muchos años, condecorado en el exterior, etc., etc. <br />Como final, desde mi punto de vista, la libertad de prensa está asegurada no solo cuando los medios de opinión tienen la valentía de resistir las presiones de los que quieren limitarla, sino y es esencial, la obligación moral y responsabilidad de reconocer las inexactitudes que pueden haberse cometido en algunas publicaciones y que distorsionan la interpretación de los lectores. <br />Cordialmente <br />ENRIQUE ESKENAZI Vicepresidente de YPF S.A. <br />Carta de Julio Saguier 22/6/2010 <br />Señor vicepresidente del Directorio de YPF S.A., Don Enrique Eskenazi: <br />Contesto las líneas que, con fecha 4 del actual, usted me ha dirigido a raíz de la carta que le envié sobre las relaciones entre YPF y LA NACION. <br />Hay dos partes contrastantes con el tono general utilizado tanto en su respuesta personal, que le agradezco, como la que llegó también a mis manos con la firma del señor Director Ejecutivo de Comunicación e Imagen de la empresa. <br />En una de aquellas partes, reconoce usted que no logra entender lo sucedido después de 50 años de leer nuestro diario, " cuyo prestigio de seriedad periodística -afirma- es indiscutible" . Celebro, como no es para menos, esa afirmación. <br />En la otra parte, el señor Resumil deja constancia de que el equipo de comunicación empresaria a su cargo " mantiene una fluida relación profesional, no exenta de debates pero jamás condicionada" con decenas de periodistas de la Redacción de LA NACION. También celebro esas palabras, que objetivan una política invariable de alto profesionalismo de todas las áreas de la Redacción del diario. <br />Ambas afirmaciones son correctas. Tomo nota de que en ellas se haya expuesto en forma abierta, sin reticencias, algo tan revelador del espíritu que trasunta LA NACION en el trato diario con la gente y las instituciones. Ese es el espíritu de sus páginas, se compartan o no la doctrina editorial que exponen y el estilo de las afirmaciones y comentarios de toda índole que se publican sobre la base de un pluralismo militante. <br />Incluso, en la manifestación, volcada por usted, de que haya habido " algunos" que interpretaran actitudes antisemitas en críticas publicadas en relación con el desenvolvimiento de YPF, ha sido oportuno que usted dijera que descree de ellas. Podría, además, haber dicho, en el carácter de lector de cincuenta años de LA NACION, que pocos diarios en el mundo han tenido a través de su historial una posición tan justa y humanitaria en cuestiones raciales como el nuestro. No solo por la condena de LA NACION a las persecuciones sufridas por el pueblo judío en el mundo, sino por el aliento constante otorgado a las contribuciones del judaísmo argentino a la sociedad argentina en su conjunto. <br />Las páginas de nuestro diario han estado permanentemente abiertas a escritores y periodistas judíos, alguno de los cuales, como Alberto Gerchunoff, integra la galería de intelectuales que más valiosos aportes han hecho al periodismo argentino. El Estado de Israel ha encontrado por su parte en LA NACION -como ha sido reconocido en múltiples oportunidades por sus gobernantes y por las organizaciones representativas de la comunidad judía en la Argentina- un diario confiable en cuanto a la ecuanimidad de trato en las cuestiones de carácter internacional que le conciernen. Esto ha abarcado, por cierto, todo lo que se corresponde respecto de las relaciones con nuestro país. De modo que ha hecho usted bien en no haberse plegado a una inferencia que, además de inexacta, ha sido malévola y rechazo por despreciable. Valerse de ella habría sido una utilización capciosa y frívola de la aberración moral y política que es el antisemitismo. <br />Como presidente de la sociedad editora de LA NACION asumo, como lo han hecho mis predecesores, una política firme de respeto y de apoyo a nuestros redactores y colaboradores cualquiera sea el poder que se movilice para atacarlos e intimidarlos. Esa política, como es natural, llega hasta el límite en que alguien presentara pruebas fehacientes e irrefutables que introdujeran en nuestro ánimo la decisión de cancelar una confianza de aquella naturaleza, propia de un diario de nuestro carácter e indispensable en el ejercicio muchas veces azaroso de la actividad periodística. <br />En este punto advierto que ha habido en nuestra correspondencia epistolar una diferencia de criterios, que seguramente nada dice de nosotros, pero sí del conflicto entre las empresas que nos involucran. Fíjese: usted ha debido apelar a un adverbio endeble para el caso -" sugestivamente" - al insinuar una relación entre las notas publicadas sobre YPF con la firma de uno de nuestros serios y más prestigiosos colaboradores y la ruptura con un servicio informativo de éste con el que nada tiene que ver, conviene aclararlo, el diario cuya sociedad editora presido. <br />Usted entra en ese punto en el resbaladizo terreno del juzgamiento de intenciones -propio, por lo demás, de los tribunales de conciencia, no de los tribunales de Derecho-, pero las notas que al parecer han provocado su incomodidad comenzaron a publicarse antes de esa ruptura, según se ha encargado de aclarar a nuestro diario ese colaborador. <br />Además, se ha publicado en LA NACION sobre vuestra empresa un editorial que ha sido descalificado por el señor Director de Comunicación e Imagen de YPF en su respuesta. ¿Necesita de mi afirmación de que ese editorial ha sido producto de una libre interpretación de hechos en el espacio reservado al ideario doctrinario de un diario de cuyo prestigio usted no duda, sentimiento del que por mi parte no tengo tampoco razones para dudar? En esa misma línea cabe rechazar como inaceptable y contraria al historial del diario la idea de que LA NACION se haya propuesto instrumentar acción alguna contra usted y su familia. <br />En ningún momento, tampoco se ha pretendido desacreditar la larga trayectoria del Grupo Petersen. Lo que ha estado en tela de juicio desde la perspectiva de LA NACION ha sido el significado de su incorporación a YPF. <br />De igual modo debo decir que sólo una lectura deficiente de mi carta del 26 de mayo pudo haber llevado al ánimo de nadie la interpretación de que ella tenía una motivación " comercial" y no de principios. Tal vez podamos ponernos de acuerdo en que las acciones de índole comercial pueden afirmar o debilitar el orden de valores de la vida de acuerdo con la conducta que los sistematice. <br />No sería necesario escribir una sola línea para convencer a LA NACION de una convicción que ha sostenido durante 140 años de existencia: la libertad de empresa. De modo, pues, que ha sido irrelevante en la respuesta del funcionario aplicado a cuestiones de imagen en YPF que con espontaneidad ha tenido a bien escribirme, la mención de ese punto. <br />En lo que insisto, sí, es que se ha hecho a LA NACION pasible de una política de discriminación publicitaria como consecuencia de haber preservado ella una independencia editorial e informativa de la que se siente orgullosa, a pesar de los costos que eso conlleva en particular en algunos tiempos del país. Y en esto, insisto, está en juego la libertad de prensa. O sea, uno de los baluartes estratégicos del orden constitucional argentino. <br />La gravedad, entonces, del tipo de decisiones adoptada por YPF está en relación directa con el contexto general que prevalezca en el país en una circunstancia dada. <br />Ni aun en las más adversas de las situaciones a las que ha estado sometida por los vaivenes de la política y de las cuestiones sociales, LA NACION ha dejado de aferrarse a los principios que consagran su identidad de toda la vida. Eso no le ha impedido dejar siempre las puertas abiertas al diálogo y la reflexión compartida con quienes no piensan como ella. <br />Un lector de cincuenta años tan calificado como usted ha tenido tiempo suficiente para verificarlo y adoptar en la hora apropiada del caso los comportamientos a que ello invita. <br />Reciba el cordial saludo de, <br />JULIO SAGUIER Presidente de S.A. LA NACION <br />