Cómo escribir cantos_escriturales
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Cómo escribir cantos_escriturales Cómo escribir cantos_escriturales Document Transcript

  • Cómo escribir cantos escriturales (Primera parte) ¿Qué son los cantos escriturales? Un canto escritural es un canción cuya letra ha sido extraída literalmente de la Escritura. Es un canto basado en uno o varios textos bíblicos al que se la ha puesto melodía y música para ser cantado en privado o en público. Si usted ya ha hecho planes de convertirse en compositor, escribir un canto escritural puede resultarle un buen comienzo debido a que no necesitará crear una letra de la nada para su canción, sino que la podrá tomar directamente de la Palabra de Dios y sumarle a ella una melodía. En este sentido, los cantos escriturales se constituyen en una gran alternativa para aquellos que deseen iniciar su propia Aventura de Componer. La composición de cantos escriturales ha acompañado la historia de la iglesia a lo largo de las décadas. El ejemplo más claro fueron los creyentes del primero siglo que acostumbraban a cantar los Salmos del Antiguo Testamento en sus reuniones. Ellos tenían tal amor por la Palabra que melodizaban ciertos pasajes para incluirlos como parte de la adoración congregacional. En la actualidad los creyentes de hoy hacen lo mismo, pero sin limitarse a cantar textos del Antiguo Testamento, sino que incluyen también del Nuevo. Los cristianos de todas las edades han practicado esta dinámica en su adoración y ahora nosotros podemos continuar con esta enriquecedora tradición si aprendemos a escribir cantos escriturales. Si somos estrictos con el concepto un canto escritural es una canción cuya letra ha sido tomada de forma literal de La Biblia, sin ninguna o poca variación del texto fuente. Ahora, en un sentido más amplio toda canción cristiana (bien escrita por supuesto) es un canto escritural. ¿Por qué? Porque toda canción compuesta por un cristiano debe estar basada en la Palabra y no contradecirla. Si un canto cristiano contradice algún principio de la Escritura ese canto entraría en la categoría de antibíblico. Por lo tanto, aquellos que tenemos el llamado a componer música cristiana debemos ser fieles a la Palabra y ser consecuentes con sus enseñanzas. Nuestros cantos deben ser reflejo de nuestra comprensión de las doctrinas básicas de la fe y de su aplicación práctica a la cotidianeidad de la vida. En este sentido, así como la enseñanza de un predicador debe ser bíblica, las canciones del compositor también. Si no lo son estaríamos ante un compositor cuyas canciones podrían estar rayando con la herejía y deshonrando el Espíritu de la Palabra. Repito: en términos generales toda canción cristiana es escritural; sin embargo, los cantos escriturales a los que me referiré en esta serie son aquellos que caen dentro de la siguiente clasificación: Cantos escriturales propiamente dichos. Son los que toman como letra uno o varios versos de la Escritura respetando totalmente la literalidad del texto según la traducción bíblica que se haya escogido. Se requiere de creatividad y adaptabilidad melódica para escribirlos ya que implica que la letra de la canción será exactamente igual al texto que se ha tomado como base. Ejemplos de ello son: “Te alaben” (escúchelo aquí). Base bíblica: Salmo 67. Del disco: “Celebra al Señor” (Integrity Music) “Más el Dios de toda gracia” (escúchelo aquí). Base bíblica: 1 Pedro 5:10. Del disco: “Alabadle” (Canzion Producciones).
  • Nota: Para que su experiencia al escuchar estos cantos sea más enriquecedora le invito a que los oiga con Biblia en mano y compruebe así su literalidad. Cantos escriturales parafraseados. Son cantos basados en la Escritura donde el compositor sacrifica parte, sino toda la literalidad del texto en pro de la melodía que ha diseñado y de la claridad del mensaje que desea transmitir. Por lo tanto, para lograr que el texto que ha tomado sea más comprensible y se adapte a las estructuras melódicas que ha creado, decide parafrasear el texto y completar así su canción. Estos cantos también podrían llamarse: semiescriturales, debido a que el compositor se toma la libertad de distar de la literalidad del pasaje. Es decir, conserva la esencia del versículo pero no necesariamente las mismas palabras y frases como lo hace el canto escritural propiamente dicho. Ejemplos de ello son: “Al Alto y Sublime” (escúchelo aquí). Base bíblica: Isaías 57:17. Del disco: “Dios altísimo” (Canzion Producciones) “Temprano yo te buscaré” (escúchelo aquí). Base bíblica: Salmo 63. Del disco: “Alabadle” (Canzion Producciones). Nota: Para que su experiencia al escuchar estos cantos sea más enriquecedora le invito a que los oiga con Biblia en mano y compare así ambas letras. Cantos escriturales narrativos. También llamados: cantos de relatos escriturales, son aquellos que narran alguna historia bíblica, ya sea del Antiguo o del Nuevo Testamento. Aquí el compositor parafrasea el relato bíblico hasta conseguir que los rasgos generales de la historia quepan dentro del corto espacio que le permite una canción. Este tipo de cantos son paráfrasis cortas de historias bíblicas donde el ingenio y la creatividad del compositor intervienen para conseguir relatar el pasaje bíblico que escogió como base de su letra. Ejemplos de ello son: “El manto” (escúchelo aquí). Base bíblica: El relato de “La mujer que tocó el manto de Jesús”. Del disco: “Sin afán” (Sígueme Producciones). “Parábola” (escúchelo aquí). Bases bíblica: Parábola “El buen samaritano”. Del disco: “Cara a cara” (Vidal Music). Ahora que ya conoce el concepto básico de lo que es un canto escritural y su clasificación, avancemos y veamos por qué es importante escribirlos.
  • Cómo escribir cantos escriturales (Segunda parte) La importancia de los cantos escriturales. La vez pasada vimos qué es un canto escritural y las tres clases que hay. En esta oportunidad contestaré la pregunta: ¿Por qué es importante escribir cantos escriturales? Básicamente la respuesta a esta pregunta la encontramos al responder otra: ¿Por qué es importante la Palabra de Dios? Todas las respuestas a esta interrogante tienen su aplicación a los cantos escriturales. En el sentido de que si alguien dice que la Palabra de Dios es importante porque transforma la vida del hombre, entonces los cantos escriturales son importantes también por eso. ¿Por qué? Porque entre la Palabra de Dios y los cantos escriturales no hay diferencia, excepto la musical. Recuerde: un canto escritural son versos bíblicos metodizados. Del mismo modo, quienes digan que la Palabra de Dios es importante porque fortalece la fe del creyente, significa que los cantos escriturales también tienen ese mismo efecto: fortalecer la fe. En este sentido permítame preguntarle: ¿Por qué cree usted que es importante la Palabra de Dios? ¿Por qué significan tanto las Escrituras en su vida? A continuación menciono algunas posibles respuestas: Porque le inspiran. Porque le renuevan. Porque le dan sabiduría. Porque le consuelan. Porque le llenan. Porque le guían. Porque le santifican. Porque le ayudan a orar. Porque le limpian. Porque le alimentan. Etc. etc. Si usted está de acuerdo con todas o algunas de estas razones por las cuales las Escrituras son importantes, entonces podrá comprender que los cantos escriturales son importantes por esas mismas razones; sin embargo, permítame resaltar 3 razones más, a parte de las ya mencionadas, por las cuales es importante escribir cantos escriturales: Los cantos escriturales exaltan la Palabra. Escribir cantos escriturales le da preeminencia a la Biblia. Es una forma de decirle a una congregación el valor que el Libro de Dios tiene para nosotros. Es anunciar por medio de una canción que las Palabras de Dios son dignas de formar parte de nuestras letras. Es una manera de honrar las Escrituras que tanto nos han bendecido y ministrado. Es una señal de agradecimiento al Dios que nos ha concedido el privilegio de tener a nuestro alcance por lo menos un ejemplar de la Biblia. En lo personal siempre me han gustado los cantos escriturales. Al punto que siempre que podía incluía alguno dentro de mi lista de cantos cuando me tocaba dirigir la adoración. Mi convicción siempre ha sido: “La Palabra es la Palabra… ¡Por eso debemos cantarla!” Es decir, la Palabra de Dios es lo más grande que existe en el universo. ¿No dice la Biblia: “El cielo y la Tierra pasarán pero mis palabras no pasarán”? No hay nada más grande que ella. Por eso, cantar cantos escriturales es una forma de testificar a todos: “¡Hey! ¡Oigan este canto! ¡La letra la obtuvimos de la mismísima Palabra de nuestro Dios!”
  • En una ocasión canté en la congregación un canto escritural al que llamábamos de cariño: “Árboles del campo” y que está basado en el texto de Isaías 55:12. No sé si usted alguna vez lo ha escuchado. Es de ritmo rápido y la letra dice: “Con alegría saldrás, serás guiado con paz, montes y collados prorrumpirán en cantos y habrá voz de gozo y los árboles de campo sus manos palmearán”. A esta altura de la canción entrábamos al coro que decía: “¡Árboles del campo palmearán!”, donde hacíamos una pausa y la gente aplaudía dos veces. Hacíamos eso tres ocasiones más y terminábamos diciendo: “¡Al salir con gozo!” El asunto es que una vez uno de los pastores de la iglesia se me acercó y me dijo con voz indignada: “¡Mire Noel! Yo no sé por qué ustedes los del Ministerio de Alabanza cantan ese canto: ´Árboles del campo´. Porque… ¿Cómo es eso que los árboles del campo palmearán? ¿Ah?” Yo le respondí: “Bueno, lo cantamos por el significado que tiene, porque es una canción basada en un texto bíblico”. En ese momento el pastor no me dijo nada, pero unas semanas después se me acercó muy apenado: “Mire Noel, qué gran lección me enseñó usted ese día que me quejé de por qué cantaban la canción ´Árboles del campo´. Usted tiene razón, ¿por qué voy a menospreciar un canto que ha sido extraído de la mismísima Palabra de Dios”. Por lo tanto, cuando usted componga cantos escriturales esté conciente que está dándole a las Escrituras el lugar de preeminencia que se merecen. Los cantos escriturales facilitan la memorización. ¿Le gustaría que los hermanos de la iglesia memorizaran cada semana o por lo menos una vez al mes algún texto bíblico? ¿Le gustaría que ellos fueran diestros en citar las Escrituras cuando conversen o cuando testifiquen? Entonces… ¡Escriba cantos escriturales! El secreto de la memorización es la repetición. Si usted canta uno o varios textos de la Palabra, los miembros de su iglesia estarán memorizando las Escrituras sin siquiera ellos darse cuenta. Los publicistas se basan en el principio de la repetición para diseñar sus comerciales. ¿Lo sabía? Ellos siempre incluyen dentro de sus anuncios de televisión un pequeño eslogan melodizado porque saben que cuando termine el comercial la gente se llevará en sus mentes esa melodía pegajosa y por lo tanto, su mensaje, aumentando así las probabilidades de compra. Del mismo modo, una buena melodía pegada a algunos textos de la Palabra de Dios provocará que los hermanos no olviden ese pasaje bíblico y muy probablemente que lo vivan en su vida diaria. Hace poco entrevisté a Coalo Zamorano, director de alabanza de la iglesia Lakewood en EEUU. La entrevista la publicaré dentro de unos meses como parte de la serie: Conversando sobre composición. El asunto es que mientras conversé con él hablamos de la etapa de su vida donde formó parte de la banda: VCV (Vida, Camino y Verdad), junto con Gadiel Espinoza. La dinámica de esta agrupación era que cantaban puros cantos escriturales o semiescriturales. ¿Con qué propósito? Que los jóvenes memorizaran las Escrituras. Y no sólo eso, además de memorizar la Palabra de Dios a través de sus canciones, los jóvenes también memorizaban la cita bíblica en la que estaban basadas las canciones. En este sentido, VCV en lugar de ponerle de título a una canción: “Sé ejemplo”, la titulaban: “1 Timoteo 4:12-16”. O en lugar de ponerle: “Hónralos”, le ponían: “Efesios 6:1”. “De esta forma…”, dice Coalo, “logramos que muchos jóvenes memorizaran la Palabra y además, las citas bíblicas”. ¿Lo ve? Los cantos escriturales son una excelente herramienta de momorización. Los cantos escriturales estimulan el amor por la Palabra. Quien proponga en su corazón escribir cantos escriturales debe hacerlo con la motivación correcta. No por ahorrarse el tiempo de pensar en una letra o para dar la impresión de que su canción está ungida. No, quien se sienta motivado a escribir este tipo de canciones debe hacerlo a causa del
  • amor que siente por la Palabra de Dios. Si un compositor compone basado en el afecto que tiene por las Escrituras entonces sus canciones producirán ese mismo efecto: sus oyentes se sentirán estimulados a amar y valorar la Biblia. El ejemplo clásico de un compositor cuyo amor por la Palabra desbordó en una canción es el autor del Salmo 119. Este salmo es el más grande del libro de los Salmos y el capítulo más grande de la Biblia. Si usted se diera a la tarea de leerlo y estudiarlo notaría que vez tras vez, a lo largo de sus 176 versículos, se hace mención de la Escritura. Este compositor tenía en tan alta estima la Palabra que escribió un canto exclusivamente sobre ella. Pero para componerlo no le bastaron unas cuantas estrofas, tuvo que escribir estrofa tras estrofa hasta sentir que había dicho todo lo que tenía que decir sobre el Libro que tanto valoraba. Es decir, lo que el salmista hizo a través de su canción fue manifestar el amor que sentía por las Escrituras. Los siguientes versos nos lo demuestran: “¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación. Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, porque siempre están conmigo” (Salmo 119:97-98). Usted y yo podemos imitar el ejemplo del compositor del Salmo 119 si optamos por musicalizar periódicamente pasajes de la Palabra. No por el simple hecho de hacerlo, sino porque realmente amamos el Libro de Dios y anhelamos que otros también aprendan a amarlo como nosotros lo hacemos. Cómo escribir cantos escriturales (Tercera parte) 12 pasos prácticos para escribir cantos escriturales. En esta oportunidad deseo brindarle algunas sugerencias prácticas para que usted mismo pueda escribir cantos escriturales. Aunque para algunos puede resultarles fácil poner melodía y música a algún pasaje bíblico para otros no necesariamente lo será. Por lo tanto, las recomendaciones que a continuación expongo pueden facilitarle esta tarea. 1. Escoja una versión. Antes que se siente a componer un canto escritural le sugiero que escoja la versión bíblica en la cual basará su letra. Como usted sabe hay muchas traducciones de la Biblia, entre ellas: Versión Reina Valera 1960, 1995 y 2000, Dios Habla Hoy, Nueva Versión Internacional, Biblia de las Américas, Biblia en Lenguaje Sencillo, etc. La pregunta crucial aquí es: ¿Desde cuál versión desea componer? Algo que puede ayudarle a responder esta pregunta es: ¿En qué versión estudia usted la Biblia? En mi caso personal mi versión preferida de la Biblia es la Reina Valera 1960. Sí, por extraño que parezca a mí me sigue gustando. Siempre leo la Palabra en varias versiones pero para estudiar y componer esa es mi favorita. Ahora, si el canto que usted va a componer va a mostrarse en público otra pregunta útil sería: ¿Qué versión usan en su congregación cuando estudian la Biblia? Es decir, ¿en qué versión leen la Palabra desde el púlpito? Eso también podría ayudarle a definir la versión de la Biblia en la cual usted compondrá. Hace un tiempo me obsequiaron un Cd de cantos escriturales que las Sociedades Bíblicas Unidas grabaron como apoyo al lanzamiento de la singular Biblia en Lenguaje Sencillo. El Cd se titula: “A viva voz” y en el participan cantantes de la talla de Julissa, Marcos Witt, Ricardo Rodríguez, Recate, Miguel Ángel Guerra, etc. Todas las canciones del disco son inéditas y basadas en pasajes bíblicos en dicha versión. ¿De qué me habló ese Cd de cantos escriturales? Que se puede componer independientemente de la versión de la Biblia que se escoja. Sea reciente o de hace muchos años, usted puede componer en ella.
  • En este punto deseo dejarle una sugerencia adicional: Más allá de su versión predilecta considere a las personas que cantaran su canto. Con esto quiero decir que si su versión favorita es la Reina Valera 60 y desea escribir un canto para cantarlo en una reunión de jóvenes, entonces trate de usar como base la Nueva Versión Internacional o la Biblia en Lenguaje Sencillo. ¿Por qué? Para que a sus jóvenes les sea más fácil entender la letra de la canción. Sacrifique sus gustos y preferencias con tal de hacer más comprensible el mensaje de su canción. 2. Defina el tipo de canto. En la primera parte de la serie: “Cómo escribir cantos escriturales”, presenté una clasificación que quisiera repasar brevemente. Como usted sabe los cantos escriturales pueden dividirse en: a. Cantos escriturales propiamente dichos: Son los que se escriben tomando como letra uno o varios textos de la Escritura respetando totalmente la literalidad del texto según la traducción bíblica que se haya escogido. b. Cantos escriturales parafraseados: Son los que se basan en la Escritura donde el compositor sacrifica parte, sino toda la literalidad del texto en pro de la melodía que ha diseñado y de la claridad del mensaje que desea transmitir. Estos cantos también podrían llamarse: semiescriturales. Y… c. Cantos escriturales narrativos. También llamados: cantos de relatos escriturales, son aquellos que narran alguna historia bíblica, ya sea del Antiguo o del Nuevo Testamento. En estos el compositor parafrasea el relato bíblico hasta conseguir que los rasgos generales de la historia quepan dentro del corto espacio que permite una canción. En este sentido, luego de que usted haya definido la versión bíblica en la que basará su canción escoja el tipo de canto escritural que compondrá. Usted decide. Ninguno es mejor que el otro. Todos transmiten el mensaje de la Palabra así que es cuestión de que usted se incline por alguno de ellos. Ahora, independientemente del tipo de canto que escoja no se olvide de la flexibilidad. Por ejemplo, si usted decide componer un canto escritural propiamente dicho y durante el proceso nota que es muy difícil respetar la literalidad del texto, entonces no se cierre a la posibilidad que su canto se convierta en semiescritural. Lo mismo sucede si usted desea componer un canto escritural narrativo, donde quiere cantar una historia bíblica. Si durante el proceso no logra que las frases del texto sean literales, vamos, sea flexible y parafrasee. Repito: ningún tipo de canto es mejor que el otro, todos transmiten el mensaje de la Palabra. Por lo tanto, use de la flexibilidad para adaptar la letra a las figuras melódicas y musicales que vaya creando. 3. Escoja el texto. “¡Ah…” pensará alguien, “… eso cualquiera lo puede hacer!” Y efectivamente, cualquiera lo puede hacer. Pero cuando le sugiero que escoja un texto para convertirlo en canción me refiero a elegir uno que signifique algo para usted. Si usted vive un cristianismo saludable puedo asumir que tiene un tiempo devocional diario donde se encuentra con el Señor en oración y en la Palabra. Como usted sabe son en esos momentos de comunión donde él nos habla a través de las Escrituras, ¿verdad? Entonces, esos versículos que él usa para hablarle personalmente son los que usted debe considerar para componer una canción. A lo mejor hay una promesa que el Espíritu Santo le recordó mientras oraba o un pasaje bíblico que el Señor usó para ministrarle profundamente. Bueno, esos versos pueden ser la letra para su canción y a partir de allí comenzar a componer. En algunas ocasiones querrá ponerle música a algún texto que el predicador usó como base para su sermón y en otras escogerá uno porque su iglesia lo necesitará para algún evento. Sea cual sea el caso, lo importante es que el pasaje que escoja como base signifique algo para usted. Si sigue este
  • consejo verá que el proceso de composición no le será una carga, sino un deleite y una experiencia que querrá volver a repetir. 4. Defina la letra. Cuando haya determinado la versión bíblica, el tipo de canto y el texto que usará como base para su canción, defina la letra. Si lo que desea escribir es un canto escritural propiamente dicho, entonces la letra ya está definida, ¿verdad? Usted sabrá si será uno o varios textos los que usará como base, por lo tanto, lo único que le resta hacer es pasar la letra tal cual está en la Palabra a una hoja de papel para que sobre ella comience a trabajar. Digamos que usted desea escribir un canto semiescritural, entonces le recomiendo que traslade el texto literal de la Palabra a una página en blanco. Sí, cópielo literalmente. Los cantos semiescriturales se escriben a partir del texto literal y a medida que se está componiendo se echa mano del parafraseo para definir la letra. Ahora, si desea escribir un canto escritural narrativo, entonces copie en una hoja de papel los rasgos generales de la historia, incluya las ideas más significativas del pasaje y procure que la letra sea lógica y coherente. En cualquiera de los tres casos cuando traslade los textos a una hoja de papel defina cuántas Estrofas tendrá su canción. Una, dos o tres, usted decide. Lógicamente incluirá un Coro. Pero el número de Estrofas dependerá de cuán amplia es su letra según el número de versos bíblicos que haya escogido como base. Algo curioso de los cantos escriturales es que por lo general se basan en no más de 5 versos. ¡A veces en uno! De igual manera la amplitud de letra la decide el compositor mismo. En este sentido, los cantos escriturales propiamente dichos y los semiescriturales contienen de una a dos Estrofas más un Coro. Pueden tener más pero como dije antes eso dependerá del número de versículos que escoja como base. Si solo escogió un texto probablemente su canción tendrá una sola Estrofa (o Coro). Los cantos que en ocasiones llevan hasta 3 ó 4 Estrofas son los cantos escriturales narrativos debido a lo amplios que suelen ser. Si es primera vez que usted compondrá un canto escritural le sugiero que comience en pequeño, es decir, con uno o dos textos bíblicos máximo. Cuando escriba la letra procure que su única Estrofa (o Coro) contenga entre 4 y 6 líneas con 4 a 8 palabras de prolongación cada una de ellas (1). Más abajo pongo un ejemplo. Las especificaciones que le estoy dando son a manera de recomendación, usted decide si tomarlas o no. El siguiente es un canto escritural basado en dos textos bíblicos, se titula: “¡Oh, cuánto amo yo tu ley!” A mi modo de ver es un buen ejemplo de canto escritural propiamente dicho de una sola Estrofa (o Coro) y cuya letra es corta. Veamos: ¡Oh, cuánto amo yo tu ley!” (Escúchelo aquí) Texto: Salmo 119:97-98. Estrofa (6 líneas): 1. ¡Oh, cuánto amo yo tu ley! (6 palabras) 2. Todo el día es ella mi meditación (7 palabras) 3. Me has hecho más sabios que mis enemigos (8 palabras) 4. Con tus mandamientos (3 palabras) 5. Porque siempre están conmigo (4 palabras) 6. Porque siempre están conmigo/ (4 palabras) Ahora, si usted desea componer utilizando más de 2 versos bíblicos entonces cree Estrofas que contengan 4 a 6 líneas como máximo, cada una de esas líneas con 4 a 8 palabras de prolongación (1). Es decir, forme líneas cortas y Estrofas cortas. Claro, usted decide si son de más, pero esa es mi recomendación. En cuanto al Coro haga lo mismo: trate que contenga 4 a 6 líneas de palabras, cada una de esas líneas con 4 a 8 palabras de prolongación. En el siguiente ejemplo tomo el canto:
  • “Bendeciré a Jehová en todo tiempo”, el cual es otro canto escritural propiamente dicho basado en 4 versículos que nos ilustra cómo puede componerse incluyendo una Estrofa y un Coro. Veamos: “Bendeciré a Jehová en todo tiempo” (Escúchela aquí) Texto: Salmo 34:1-4. Estrofa (4 líneas): 1. Bendeciré a Jehová en todo tiempo (6 palabras) 2. Su alabanza en mi boca estará (6 palabras) 3. En Jehová se gloriará mi alma (6 palabras) 4. Lo oirán los mansos y se alegrarán (7 palabras) Coro (4 líneas): 1. Engrandeced a Jehová conmigo (4 palabras) 2. Y exaltemos a una su nombre (6 palabras) 3. Busqué a Jehová y él me oyó (7 palabras) 4. y de todos mis temores me libró (7 palabras) 5. Escoja un ritmo. El ritmo de una canción es el andamiaje sobre el cual construirá su canción. Por decirlo así, luego de definido el ritmo usted colgará sobre éste la letra, la melodía y los acordes musicales de su composición. Hay tres preguntas importantes que usted debe formularse antes de definir el ritmo de su canción. Primero: ¿Qué tipo de mensaje transmite el texto bíblico que escogió? Por ejemplo, si usted tomó un Salmo que habla sobre alegría y celebración no construirá su canción sobre un ritmo lento como una balada o un bolero, ¿verdad? Aunque hay excepciones esos géneros no son los apropiados para esos temas. Tampoco, si basa su canción en un texto del libro Lamentaciones que habla sobre las calamidades que le siguen a alguien por haberse alejado del Señor no compondrá su canción en un ritmo alegre y festivo. Es decir, usted debe escoger el ritmo de su canción según el sentir que transmite el texto. Si no lo hace su canción causará una sensación de confusión en quienes la escuchen. La segunda pregunta que hay que formularse para escoger el ritmo de su canción es: ¿Qué ritmos son lo que usted más disfruta y le gusta componer? Sí, un compositor escribe en los géneros que más le agradan. Usted no está obligado a componer en ritmos en los que no está acostumbrado. Puede hacerlo, pero no es una obligación. Componer en los géneros que uno se siente cómodo no es malo, es totalmente legítimo. A menos que le pidan una canción escritural por encargo donde le especifiquen el género y usted se comprometa a escribirlo entonces sí deberá componer en un ritmo que no necesariamente es de sus predilectos; sin embargo, en términos generales le invito a que componga según los estilos rítmicos que más le gustan y según el carácter del texto que escogió. La última pregunta que usted debe formularse para escoger el ritmo de su canción es: ¿Cuáles son los estilos musicales en los que se mueve su congregación? Esta pregunta es importante si piensa cantar la canción en público. En este sentido, como usted lleva tiempo siendo miembro de su iglesia local entonces ya debería tener una noción del tipo de géneros en los que cantan. El punto aquí es no componer un canto escritural en Rock si su iglesia no está de acuerdo con ese género. O en Ska, Punk o Reggeaton si la gente se va a escandalizar con ello. Componga en los ritmos que usualmente acostumbran a cantar en su iglesia. En términos generales el ritmo que la mayoría de iglesias en Latinoamérica se mueven es el Pop Rock Contemporáneo. ¿Lo sabía? Este género no es ni muy estridente ni muy apagado como para que choque con los gustos y preferencias de las personas. En la actualidad lo cantan tanto niños como ancianos, hombres y mujeres de todo el
  • mundo y se sienten cómodos en adorar al Señor en dicho estilo. En este sentido, un buen punto de partida para definir el ritmo de su canción sería éste género en el que la mayoría de congregaciones está moviéndose. Cómo escribir cantos escriturales (Cuarta parte) 12 pasos prácticos para escribir cantos escriturales. La vez pasada vimos los primeros 6 pasos para escribir un canto escritural. Hablamos de escoger la versión bíblica, definir el tipo de canto, elegir el texto, definir la letra y escoger el ritmo de la canción. En esta ocasión estudiaremos los pasos que nos faltan. Veamos: 7. Melodice el texto. Después de haber visto los pasos anteriores es hora de seguir con el séptimo: melodizar el texto. Sin afán de sonar espiritual le sugiero que cuando tenga en su corazón el deseo de componer un canto escritural pídale al Señor le dé una melodía para el pasaje que ha escogido. Sí, pídaselo, a Dios le gusta dar ese tipo de obsequios. Ahora, independientemente que lo haga recuerde que el acto de crear melodías depende de la voluntad. Es decir, melodizar es una decisión. Por eso, si siente una melodía brotar de su corazón o siente que Dios se la está dando, decida exteriorizarla hasta lograr que calce con la letra y viceversa. Hay dos formas en las que usted puede melodizar un texto: Con un instrumento musical y sin un instrumento musical. Si usted sabe tocar un instrumento, como piano o guitarra, le puede resultar más fácil crear melodías que si lo hace sin ellos. ¿Por qué? Porque todo círculo armónico sugiere círculos melódicos. Sí, los acordes siempre sugieren melodías. En este sentido, quien sabe tocar tiene una facilidad para componer mayor que el que no. Esto no significa que quien no toca está en desventaja. No, simplemente que quien ya toca cuenta con mayores recursos. Por lo tanto, si sabe tocar un instrumento y basado en el ritmo que ha escogido, agrupe algunos acordes para su texto bíblico e identifique melodías que puedan mezclarse con las palabras que ha decidido que formen parte de su letra. Vamos, pruebe y verá que un par de acordes harán saltar dentro de usted algunas figuras melódicas que podrá fusionar a los textos que ha escogido. Cree círculos armónicos y melódicos distintos para la Estrofa y el Coro y poco a poco podrá ir construyendo su canción. Ojo: este proceso puede tardar unos minutos o algunas horas, de igual forma siga adelante hasta conseguirlo. Ahora, si usted no toca ningún instrumento pero desea ponerle melodía a su texto permítame decirle que puede hacerlo. El hecho de que no sepa música no debe impedirle componer. Como recién me enseñó mi amigo Pablo Azael: “Es cierto, no todos pueden tocar un instrumento musical y componer… ¡Pero todos pueden tocar el ´Tarará´!” Y con ´Tarará´ se refería a esa facilidad que todos tenemos para ´tararear´ melodías espontáneas que brotan del corazón. Sí, por eso dije antes que melodizar es un acto de la voluntad, porque crear melodías tienen que ver con exteriorizar eso que nos hace sentir la Palabra y tararearlo en forma de tonaditas hasta convertirlo en melodías estructuradas. En este punto deseo invitarle a dirigirse a la columna derecha del blog, a la sección: “Temas publicados” y allí ingresar a la serie: “El génesis de una canción”, la cual consta de 8 partes. En ella descubrirá formas prácticas para crear melodías sepa o no tocar un instrumento musical. Si desea estudiarla en este instante por favor haga click aquí. 8. Musicalice el texto. Si usted no toca un instrumento musical y ha creado una melodía para un pasaje bíblico lo único que le restaría hacer es buscar un músico que le ayude a completar su canción. Por otro lado, si
  • usted sabe tocar entonces musicalizar no tendría que ser ningún problema. He aquí algunas sugerencias cuando lo haga: Primero: Le recomiendo que cuando musicalice dedique el tiempo suficiente para encontrar los acordes apropiados. Si usted es un músico diestro no debería tomarle mucho tiempo, pero si no lo es puede sentirse tentado a ponerle los acordes que primero encuentre aunque no necesariamente sean lo mejores. No musicalice de prisa. Como músico usted sabe que uno puede poner cualquier acorde y forzar que cace con la melodía; sin embargo, le invito a que ponga los acordes correctos, no cualquiera, sino los indicados. Como dije antes para lograr eso requerirá tiempo. Además, aunque la selección de los acordes puede ser un asunto de gustos y preferencias le sugiero a que no ponga acordes que disuenen de la melodía o que la hagan decaer. No, busque los acordes que más la hagan realzar. Segundo: Le sugiero que cuando musicalice la canción ponga los acordes necesarios. Ninguno más, ninguno menos. Hay compositores que se olvidan lo que en música se llama: ´economía musical´ y saturan de muchos acordes canciones que bien podrían llevar sólo unos pocos y de este modo sonar mucho mejor. Tenga cuidado, no ceda a la tentación de querer impresionar a la gente, ponga los acordes que necesita su canción. Repito: ninguno más, ninguno menos. Recuerde que la canción no es sólo música, es también melodía y letra, por lo tanto, sepa equilibrar la balanza y escoja bien, no sólo los acordes correctos sino los que su canción realmente necesita. Por último: Le recomiendo que cuando musicalice un texto bíblico trate de variar. Por ejemplo, si su canción es breve (como generalmente son los cantos escriturales) suba de tono cada cierta cantidad de repeticiones o busque armonías inusuales que enriquezcan la canción. Con canción breve me refiero a canciones que solo tienen un texto bíblico como base o mejor dicho: una sola Estrofa (o Coro). En este sentido, cuando tenga una canción así frente a usted trate de darle variedad subiendo de tono un par de veces o utilizando arpegios distintos para transmitir cierta sensación de cambio. Claro, esto es solo una sugerencia, depende de la particularidad de cada canto para decidir hacerlo; sin embargo, seguir este consejo puede ayudarle a que el canto escritural sea más atractivo y menos monótono. Lo mismo puede aplicarse a una canción conformada por más de una Estrofa. 9. Sea flexible. Cuando melodice y musicalice la Palabra por favor sea flexible. En algunas ocasiones no será fácil encontrar la melodía adecuada para su letra y viceversa. En esos casos haga uso de la flexibilidad para lograr construir la canción. Con flexibilidad me refiero a que si por alguna razón usted tiene una melodía para su canción y ésta no caza con la letra, entonces modifique la letra en pro de la melodía que ha creado. Sí, hay ocasiones en las que uno debe ceder y buscar componer un canto semiescritural en lugar de uno escritural propiamente dicho debido a lo difícil que puede resultar componerlos; sin embargo, si su visión implica aferrarse a la literalidad del texto y su melodía no caza, entonces haga los cambios necesarios sobre la melodía hasta que la fusión entre letra y melodía sea perfecta. Ahora, no olvide que a veces componer una canción implica más tiempo del que se planea. Por eso, si el proceso de adaptación (de letra a melodía o de melodía a letra) le está costando mucho entonces una buena alternativa es descansar. Usted no tiene por qué terminar una canción en una sentada. Aunque podría lograrlo volver a la canción luego de un descanso puede despejar la mente. En algunas ocasiones uno se encuentra con callejones sin salida y descansar puede abrirle las puertas de la creatividad. Por eso, descansar es una buena alternativa para salir de cualquier bloqueo mental que uno pueda experimentar durante el proceso de composición. Luego de descansar, retome la canción, muy probablemente su mente estará despejada y así podrá continuar hasta encontrar los elementos que darán por concluida su canción.
  • 10. ¡Almacene! Los pasos que hasta el momento he presentado no necesariamente deben ocurrir en ese orden. Muchos pasos son simultáneos el uno del otro. En este sentido el almacenaje debe ir a la par de algunos de ellos. ¿Por qué? Porque cada idea almacenada es un peldaño que se irá sumando a la escalera que le conducirá hasta su meta final: la canción. Mientras avance en el proceso de componer recuerde que habrá ocasiones en las que tendrá que retroceder y retomar ideas pasadas. Por lo tanto, si no las graba, en una grabadora o un teléfono celular, puede resultarle dificultoso componer. El compositor que mientras compone no almacena sus ideas melódicas o armónicas menosprecia peldaños de la escalera. Usted, como constructor de canciones que es, debe comprender que el almacenamiento le irá dando la posibilidad de subir y bajar por esa escalera y de este modo podrá avanzar más eficientemente en la construcción del canto. Créame: almacenar sus ideas puede salvar su casa, digo: su canción. En lo personal me ha pasado que a veces he confiado demasiado en mi retentiva y he dicho: “Mmm… esta idea no la voy a grabar, seguro la recordaré después”, cosa que al final no ha sucedido y he tenido que lamentar el extravío de buenas ideas. Tener un sistema de almacenamiento puede marcar la diferencia en el proceso de composición. Por lo tanto, no lo menosprecie. 11. Componga en equipo. Si no sabe tocar ningún instrumento excepto el ´Tarará´, usted tendrá que recurrir obligatoriamente al trabajo en equipo para completar su canción. Sí, requerirá de un músico que le ayude a musicalizar el pasaje bíblico y la melodía. Sin embargo, cuando hablo de componer en equipo me refiero a que independientemente de que toque un instrumento musical o no, escribir canciones con alguien más puede potencializar su trabajo. Hay un refrán que dice: “Dos cabezas piensan mejor que una”, ¿lo ha oído? Bueno, en el mundo de la composición reza de otro modo: “Dos cabezas pueden componer mejor que una… ¡Y más mucho mejor!” Por lo tanto, no tema escribir canciones con alguien más. Alguien dirá: “Pero yo no tengo compositores con los cuales pueda unirme a componer”. Bueno, pueda que tenga razón, pero le aseguro que eso no es del todo cierto. Por ejemplo, si usted forma parte del grupo de alabanza de su iglesia entonces allí tiene el grupo de compositores con las cuales puede reunirse. “¿Queeé…? ¡Pero nosotros nunca hemos compuesto nada juntos!” ¡Entonces es hora de hacerlo! Le invito a que lea la experiencia de composición que me relató la pastora Reina de Ayala, directora del ministerio de alabanza de la iglesia Comunidad Cristiana de Santa Ana, aquí en el Salvador y compruebe que a pesar de que sus integrantes nunca habían compuesto escribieron su primera canción en equipo. Si usted desea leer este impresionante testimonio por favor haga click aquí. La composición en equipo puede facilitar la creación de cantos escriturales. No sólo si decide hacerlo desde el inicio, sino a medida que vaya avanzando en el proceso. Como dije antes, mientras se compone a veces uno se encuentra con callejones sin salida. Y hay callejones en los que ni el descanso mental contribuye para salir. A veces se necesita de alguien más para poder sacar adelante una canción. Por eso le invito a que no se cierre a la posibilidad de componer en equipo. Sea que haga uso de este recurso antes de iniciar la canción o mientras está dentro del proceso componer con más personas siempre potencializa la creación de cantos. 12. Verifique. Bob Sorge, en su libro: “Exploración de la adoración”, dice que el proceso creativo de una canción tiene cuatro etapas: Preparación, incubación, iluminación y verificación (1). Y cuando se
  • refiere a verificación está hablando a que alguien más escuche la canción a modo de dar un visto bueno a lo que se ha hecho. Me sorprende encontrarme con compositores que escriben canciones y que no las muestran a otros por temor a que los critiquen. Yo comprendo perfectamente ese temor, pero si alguien piensa tomar con seriedad la composición debe hacer uso de las opiniones de los demás para crecer en este arte. El problema de no mostrar un canto escritural a otros radica en que el compositor amateur (como lo somos todos) tiene más probabilidades de que sus cantos no sean tan buenos como él piensa en comparación de aquellos compositores que tienen más experiencia. Por lo tanto, es mejor asegurarse de la calidad de un canto a través de las opiniones de otros. Claro, puede ser que escriba una gran canción a pesar de haberse saltado el proceso de verificación, pero las observaciones de otros hacia nuestras canciones nunca están demás si se espera crear una canción que bendiga al cuerpo de Cristo. La verdad es que todos los cantos en algún momento serán verificados. Si usted piensa mostrar su canción en público siempre tendrá que atravesar esa etapa. Claro, si su canto escritural es para disfrutarlo usted y nadie más, probablemente no sea necesario hacerlo. Pero si va a mostrar su canto en público mi sugerencia es que por iniciativa propia lo muestre a otros para hacerle cualquier tipo de mejoras antes de cantarlo ante otros. La verdad es que la mayoría de canciones siempre necesitan mejoras, hay casos que no, pero eso dependerá de la pericia y experiencia del compositor. Como dije antes: siempre las canciones serán evaluadas, sino por un pequeño grupo de personas por la muchedumbre que oirá la canción. Por eso estoy convencido que es mejor que una canción sea corregida en privado y no en público. Las personas que escucharán su canto escritural deberían disfrutar del producto ya terminado y no cuando a penas está en proceso. Por lo tanto, cuando termine de componer algún canto sométalo a evaluación. Sus padres, cónyuge, líderes o pastores puede ser un instrumento beneficioso a media que usted adquiere experiencia en la Aventura de Componer. Noel Navas.