LLANTO DE MUDO-2
Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni...
D . H .     L A W R E N C E           -    ( 1 8 8 5 - 1 9 3 0 )SombrasY si, esta noche mi alma puede encontrarla paz en e...
A L E J A N D R O                   S C H M I D Tconozco algunos trucostrabajo muchas horas tatuando gente en joyland park...
ConclusionesAl findespués de media vidaterminamos sentados frente a un murola línea de ladrillosse quiebra contra el cielo...
Alumbradoese que caminasoporta el látigo de altos centinelasmanchado por el destello de los autospor mordaces ventanashaci...
Grita                  A estos años llegué dandome vuelta                  diciendo yo no fui                  no fui     ...
este viejo consumido por las arrugaseste viejo que parece que mastica sus propios dientes haciendo muecaseste viejo que ti...
decile a ellos que te amendeciles que te den un poco de su caridaddecile a ellos que besen tus piesdeciles que van a sufri...
las avesvuelven a mísus alastraen a dios¡dios vuelve a la tierra!¡la tierra vuelve en sí!amanece                          ...
Una luz perdidaen alguna mirada enceguecida.Algún consuelo en vanopara quien sabe lo que viene,y ríe.Voces de informativoc...
La desesperación cayó en gota,superando toda capacidad de soportar...cada aguda espinaparecía mas intensamente clavada,y c...
Septiembre. Frágil.Desnutrido crío, creciendo.Extraño romper las hojas secas al paso.La gente con frío.El vidrio empañado ...
I V A N          W I E L I K O S I E L E KVIEJOS BUHOS DEL VERANOEL CULTO POR LAS MOSCAS(DELIRIO DE LA MUERTE)VIEJOS BUHOS...
LOS SEGADORES DE LA TARDE         porque todas las almas yacen aquí achatadas de espanto         y también porque no se bo...
ahídelante de mis ojosno estáel vacío aterradorde la angustiasólo hay un vaso de aguay mis dedosapoyados sobre la mesay au...
N I C A N O R          P A R R ASeñoras y señores                             Deben ser procesados y juzgadosEsta es nuest...
Que no fueron poetas populares,                 ¡Que lo van a asustar con poesías!Fueron unos reverendos poetas burgueses....
18
A Jesús el hombre,                   Al que traicionaronquien su Padre hizo                  con un besovivir y morircon d...
“Pero he aquí que El quiso mostrarse, al menos por un momento, al pueblo sufrido y miserable, al pue-blo corrompido por el...
litha koum, y la jovencita se levanta, se sienta y mira a su alrededor, sonriendo extrañada. Tiene aún el ra-mo de rosas b...
“Qué maestro es Jesucristo cuando puede fortificar, consolar y aliviar a un obrero que tiene la vida dura,porque él mismo ...
LA SAETA          ¿Quién me presta una escalera                  para subir al madero,                  para quitarle los ...
“No, no es nada, tirito un poco a causa de esta bendita humedad. Por lo demás, ya llegamos, ya está. No,usted primero. Per...
capaces de morir como él. Claro está que la gente procuró ayudarse un poco con su muerte.Después detodo, fue un rasgo geni...
PROSAS EVANGELICASEn Samaria, muchos han declarado tener fe en él. Él no les ha visto. Samaria se enorgullería, la advened...
cristo no es un camino, ni un principio. cristo no es el amorni la paz humana,cristo es lo que no hacemos, lo que no somos...
“Si alguien me hubiese demostrado que Cristo está fuera de la verdad, y si estuviera realmente estableci-do que la verdad ...
Colaboran en este número:                              Alejandro Schmidt                           María Fernanda Sattler ...
Llanto numero 2
Llanto numero 2
Upcoming SlideShare
Loading in …5
×

Llanto numero 2

518 views
351 views

Published on

Y acá la segunda y última, después nos dispersamos un poco, pero bueno, nos divertimos mucho haciéndolas.
En esta las colaboraciones de Pablo Peisino, Guillermo Goffré y Fede Rubenacker en las tapas, en los textos de A. Schmidt, Diego Cortes, F. Rubenacker, María Fernanda Sattler, Iván Wielikosielek, un poema de Nicanor Parra y un especial extraño sobre Jesús, con textos de Dostoeivsky, Tolstoy y Gorki, Van Gogh, Antonio Machado, Albert Camus, Arthur Rimbaud.
32 páginas, editadas en octubre de 1997, formato 17x22 cms.

Published in: Education
0 Comments
0 Likes
Statistics
Notes
  • Be the first to comment

  • Be the first to like this

No Downloads
Views
Total views
518
On SlideShare
0
From Embeds
0
Number of Embeds
1
Actions
Shares
0
Downloads
5
Comments
0
Likes
0
Embeds 0
No embeds

No notes for slide

Llanto numero 2

  1. 1. LLANTO DE MUDO-2
  2. 2. Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. El Apocalipsis 3, 15-16.
  3. 3. D . H . L A W R E N C E - ( 1 8 8 5 - 1 9 3 0 )SombrasY si, esta noche mi alma puede encontrarla paz en el sueño, y sumirse tranquilamente en el olvido,y despertar por la mañana como una flor recién abierta,entonces he estado otra vez en Dios, y he renacido.Y si, cuando transcurren las semanas, en la oscuridad de la luna,mi espíritu ensombrece y apaga, y una suave y extraña sombrase esparce por mis movimientos y pensamientos y palabras,entonces sabré que aún estoy caminandocon Dios, que estamos estrechamente unidos ahora que la luna se oculta.Y si, cuando el otoño sedimenta y enlutasiento el dolor de las hojas cayendo, cayendosobre mi alma y espíritu, sobre mis labios,tan dulces, como el desvanecimiento, o más biencomo la embriaguez de una canción triste y queda,sonando más oscuramente que el ruiseñor volando hacia el solsticioy el silencio de los días cortos, el silencio del año, la sombra;entonces sabré que mi vida circula aúncomo la tierra oscura, y se empapacon el profundo olvido y el lapso de renovación del universo.Y si, en el cambio de las fases de la vida humanacaigo enfermo y en la miseria, y mis muñecasparecen rotas y mi corazón muertoy mi fuerza perdida, y mi vida sólo la cenizade una vida:y todavía, dentro de todo esto, fragmentos de un bello olvido, y fragmentos de renovación,raras flores invernales sobre tallos muertos, y sin embargo nuevas, extrañas florestales como mi vida no había gestado antes, nuevos florecimientos;entonces sabré que todavíaestoy en las manos del Dios desconocido,quebrándome hasta su propio olvido,para enviarme en una nueva mañana, un nuevo hombre. 2
  4. 4. A L E J A N D R O S C H M I D Tconozco algunos trucostrabajo muchas horas tatuando gente en joyland parksoy calvoy gracias a la marina he recorrido el mundono sé pensar lejospero conozco algunos trucoslogré que wade miller me hiciera protagonista de la novela Paso Fatal(san diego-postguerra)por otra partejamás bordaría una odalisca en la espalda de nadie.me gusta ver público todas las nochesno es por dineronola multitud me gustaen las Filipinasme abrieron el vientre con una botella de pilsenpor una nativa que no recuerdo no logro recordarera una mestiza con aceite en el pelohe soportado casi todo-tengo cicatrices norteamericanas en la mente-no es necesario vivir mil años para estar en pazpermíteme que pinteel emblema de la Uniónen tus bícepsy te confirmaré un prejuicio:la piel de los negros es mucho más dura que la de los animales. 3
  5. 5. ConclusionesAl findespués de media vidaterminamos sentados frente a un murola línea de ladrillosse quiebra contra el cieloal borde, el álamo, sacude su instrumentoy abajoentre las sillastréboles y hierbas están sobre la tierraal patio sale una mujery discutes o comprendeso simplemente te abrazasy te olvidasa vecesun ángel te recuerday puedenlos vapores del díabrillar la ruina del corazónen la cerrada nocheno creas en la dulzura del erroren las posibles cabezas del amanecerel muro está más cerca que el consuelomucho másmucho más. 4
  6. 6. Alumbradoese que caminasoporta el látigo de altos centinelasmanchado por el destello de los autospor mordaces ventanashacia pobres callesenumera sus pasosalejándoselo lleva un animal de ecossabe quemientras los ladrones iluminan la ciudadla furia de vivir y vivir contra toda esperanzairá hasta el fin del mundoinútil como un rey antiguoel hombreatraviesa la ciudad de los muertosseñaladomultiplicadopor las lejanas lámparas del Diabloagradeceráun error de tinieblasquedar por un instanteintacto victoriosono importael luchará con su linterna negracon su vela de niño por los campossu sombra peleará y peleará todavía cuando esté hundido en una tumba ajenay regresará descalza la noche a su ceniza estremecida. 5
  7. 7. Grita A estos años llegué dandome vuelta diciendo yo no fui no fui (y había sido, claro) cambió el cuerpo cambiaron las palabras (el mundo no cambió no cambia nunca) y de ahora en adelante giro a la izquierda a la derecha saco mis vísceras al aire (y no y no) no hay donde ir no hay otro tiempo llueve en la luna llueve en el corazón la verdad grita insoportable.ALEJANDRO SCHMIDTNació en 1955 en Villa María, Provincia de Córdoba, Argentina. Publicó los siguientes textos de poesía: Clave Menor (1983), LAsBienaventuranzas (1983), Tajo en la piedra (1984), Elegías y epitafios (1985), Serie Americana (1988) , El Muerto ( 1991), Arder(1991), Dormida, Muerta o Hechizada (1993), Notas de una biografía perdida (en edición Colectiva Desfile de Monstruos, 1993),Entre los muertos (Plaqueta, 1995), La noche volverá (Plaqueta, 1996), Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío (Plaque-ta, 1996), El diablo entre las rosas (1996). Dirigió las revista de divulgación literaria El gran dragón rojo y la mujer vestida de sol(1987-1991. Dirige las colecciones: Alguien Llama (Carpetas de poesía argentina), Palabra Sola (Pliegos de poesía mural),Plaquetas del Herrero. Ha merecido diversos premios por su obra poética. Colabora con diarios y revistas del país y el exterior.El poema “conozco algunos trucos” pertenecen a Serie Americana; “Conclusiones”, “Alumbrado” y “Grita” eran inéditos. 6
  8. 8. este viejo consumido por las arrugaseste viejo que parece que mastica sus propios dientes haciendo muecaseste viejo que tiene la ropa sucia de color beigeeste viejo que tiene olor a vino en la garganta este viejo despeinadome mira con sus ojos grises hundidos en coloradosostiene un papel con su mano derechatoda sucia y destruidaun papel que pide una ayuda para sobrevivir.me quita la vistaespera una respuestame muestra su perfil, y la luz corta su figurasu piel llena de porosuna nariz aguileñauna barba de dos días, bien blancaigual que su cabeza.le digo que no.él se burla de mí haciendo el mismo gesto que yoy chistando un “no” con sus labios finos y planos,todas las personas a mi lado hacen lo mismole dicen que noalgunas tocan sus ropas para demorarlo pero igual dicen no.todos.semiencorvado y moviendo las piernas como pénduloscamina por el centro de la vereda,se dirige a un banco donde sentadas hay tres mujeres grandesriéndose entre ellas,con sus lentes con sus labios rojos con sus ropas estampadasy ellas estampadas en la ropa,sentadas bajo la sombra de un gran árbol.el viejo sostiene el papel y las mira fijo, una por vez,veo su brazo delgado y lleno de pequeñas arrugas,las tres mujeres lo ignoran por completono lo miran, ni le contestansiguen riéndose.antes de seguir su caminoél mira a ambos costadosmira a la gente que pasa rozando su espaldamira a la gente que lo mira.gira y caminaluego de unos pasos se detienelo observosu cabeza dirige la vista hacia arribayo miroy ahí arriba hay un cristo entre las cúpulas de la catedraly detrás de ese cristo una gran nube blancay detrás de la gran nubeel cielo azul. Federico Rubenacker 7
  9. 9. decile a ellos que te amendeciles que te den un poco de su caridaddecile a ellos que besen tus piesdeciles que van a sufrir en pazdecile a ellos que succionan tu corazóndeciles que no midan la vozdeciles que no te desvistanque te dejen en el suelodeciles lo que ahora no puedo decirlesdecíselos porque no tengo palabrasdeciles que no se escondan en botellas vacíasdeciles que no quiero hablardeciles que son una mierdadecíselo a ellosque se disfrazan con guantes blancosque se masturban en las plazasque aman el arte delante tuyoque aman las palabrasa ellos no les des cariño porque podés depertaruna mañana en su cuarto y sentirte un extrañopero insistí en decirles que cambien sus cabezasdeciles que no los soportodeciles a ellos que escriben en los baresque beban su café de amargurasdeciles que no lloren por vosdeciles que te cuiden cuando estés muertodeciles lo que tengas que decirlesaunque no entiendandeciles que se suicidentotal no valen nada. Federico Rubenacker 8
  10. 10. las avesvuelven a mísus alastraen a dios¡dios vuelve a la tierra!¡la tierra vuelve en sí!amanece Federico Rubenacker 9
  11. 11. Una luz perdidaen alguna mirada enceguecida.Algún consuelo en vanopara quien sabe lo que viene,y ríe.Voces de informativoconvenciendo esclavos,domesticando cachorros de fieras.Sustracción, paréntesis, disimulo,y sus mentes blancasen caras pintadas de negro.Persecución,proyección de imágenes sin sonido,sonido desconectado que da asco.Es hora de encender fuegoy relajarse.La tierra promete nuevos bellos oloresy nuevos verdes ardiendo la pólvora.Mortales gritandola paz en un símboloy lanzando en mis botas.Luego yo,deslizándome en la abejaque clava en mi pupila su aguijón,es mi yugo. María Fernanda Sattler 10
  12. 12. La desesperación cayó en gota,superando toda capacidad de soportar...cada aguda espinaparecía mas intensamente clavada,y cada segundo se eternizaba en su memoria,en su vehículo vital de varios años.Todos parecen esperar, tranquilos,pero ella ya no percibe sus pies cansados,sangrantes, llorosos, hartosde minutos en su cabezay pequeños respiros huidizos en sus venas.El piano sonando suave, delicado,aunque quizás no exista nada bello.Sólo repetición vulgaro simulacros...Nadie le enseño nada.El árbol la abraza, tontoimpávido,sediento,y se va,porque él también se va,porque él también se fue.Todo se va, lo puro, lo bello, lo inocentetodo se torna, en algún puntotortuosamente irrecuperable. María Fernanda Sattler 11
  13. 13. Septiembre. Frágil.Desnutrido crío, creciendo.Extraño romper las hojas secas al paso.La gente con frío.El vidrio empañado con el aliento húmedo.Furia.El sol tomó poder de mi pupila,ya débil, asqueada.Y veo todo.Todo grande, detallado. Perfecto.Venas delgadamente ajustadas,con plástico.- Compraré veneno para ratas -Lapso...roces de cuerpos sudados,violentos, opacos.Quiero oler mentiras. María Fernanda Sattler 12
  14. 14. I V A N W I E L I K O S I E L E KVIEJOS BUHOS DEL VERANOEL CULTO POR LAS MOSCAS(DELIRIO DE LA MUERTE)VIEJOS BUHOS DEL VERANOSON LOS QUE VIENEN A VERTEA LA TARDE RECORTADOS VAN LOS HOMBRESA LA TARDE TODOS TRISTES DE SUCIA DESOLACION URBANAA LA TARDE HAN PLAGADO A LA CIUDAD DE PSICOTICOSEL CULTO POR LAS LARVAS(GUSANOS DE LA MENTE)VIEJOS BUHOS DEL VERANOSON LOS QUE VIENE A VERTEA LA TARDE NADIE VA POR AHI CON SUS SUPLICIOSA LA TARDE LOS HOMBRES SOLO ESTAN CANSADOSA LA TARDE NO PODES HACER OTRA COSA QUE ODIAR UN POCO MAS A TU CIUDADLA VIDA NO TIENE NADA QUE HACER AL CAER LA TARDEVESDIFICIL ES REVENTAR DEL TODORESUCITAR DEL TODOAMAR DEL TODOREPONERSEENAMORARSESUICIDARSE DEL TODOVESDIFICIL ES AMAR A ALGUIEN AL CAER LA TARDEAMARTE A VOS MISMO AL CAER LA TARDETENER ESPERANZAS PARA VOS MISMO AL CAER LA TARDEVOLVER A VER A ALGUIEN MAS QUE ESTA DEL OTRO LADOABSORBER UNA DOSIS DE LUZ CONTRA LOS PAREDONES GRISESENCONTRAR UN POTENTE ROCK AND ROLL DE LOS SENTIDOS AL CAER LA TARDEVESDIFICIL ESCONVIVIR CON LOS BUHOS DEL VERANO ALREDEDOR DE TU CABEZAALREDEDOR DE TU CADAVERALREDEDOR DE TUS RESTOS PICOTEANDO TUS HUESOSALREDEDOR DE TU ESQUELETO LAMIENDO TUS HUESOSALREDEDOR DE TU MUERTE TRITURANDO TUS HUESOSVESDIFICIL ESNADIE HA DOMESTICADO AUN A LOS BUHOS DEL VERANOEL CULTO POR LOS HONGOS(AMOR A LOS DEMENTES)VIEJOS BUHOS DEL VERANOSON LOS QUE VIENE A VERTELA VIDA NO VALE LA PENA DE SER VIVIDA AL CAER LA TARDE. 13
  15. 15. LOS SEGADORES DE LA TARDE porque todas las almas yacen aquí achatadas de espanto y también porque no se borran de las manos sus hondos recuerdos la ciudad hunde a la tarde entre sus calles y los viejos grillos del verano han desaparecido entre el polvo viejo de los bares han desaparecido además muchos ruidos de la vida y una mujer vieja que maneja la máquina del café está muy sola y no sonríe tras el humo cuando cuela el negro café de la angustia como un llanto porque todas las almas yacen aquí aplanadas de espanto y también porque el rostro de la mujer se rasga en hondos recuerdos los segadores han talado las almas al caer la tarde y es por eso que todas estas almas van así con el ocaso clavado en el hueco de los ojos y con toda la pena en sus manos planas de mendigos y es por eso que sólo quedan aquí amontonados en los bares todos estos hombres y las viejas cigarras del verano han desaparecido junto a muchos ruidos de la vida los ecos del aparato de t.v. a todo volumen los vasos que se chocan las cucharitas de metal contra los pocillos las voces de los muchachos cansados las hojas de los diarios que pasan los hombres aburridos los motores lejanos de los colectivos las pisadas de la gente que se vá por las veredas los segadores han talado los cuerpos y todos estos ojos no caben en un sólo farol de avenida todos estos ojos huecos oscuros que se hunden de ocaso en rostros rasgados todo estos ojos pastillas de luz disueltas en el gas de una mirada los segadores han talado los cuerpos porque el sol se ha trocado en sórdidos faroles amarillos y las almas que yacen aquí sin que se borren sus hondos recuerdos han olvidado el ruido del verano y las cigarras de la vida.IVAN WIELIKOSIELEKNació en 1971 en Villa María, reside en la ciudad de Córdoba. Publicó los siguientes libros de poesía: Versículos (Córdoba, 1994); Tie-rra negra de los muertos (Córdoba, 1995); Almas Mediterráneas (libro de relatos de la ciudad de Córdoba, 1995), Almas MediterráneasII (libro de impresiones y relatos de la ciudad de Córdoba) y Album Doble (Córdoba, 1996, poesía).En 1995 publicó además las siguientes plaquetas: Album, Vilma, A Vilma, Adiós al viejo hospicio y Valia en 1996.Dirige la editorial El Gusano Vencedor. Colabora con diarios y revistas del país. 14
  16. 16. ahídelante de mis ojosno estáel vacío aterradorde la angustiasólo hay un vaso de aguay mis dedosapoyados sobre la mesay aunque gire la cabezade un lado a otroy revise cada rincónde esta habitacióndelante de mis ojosno hay nadani nadiea quien culpary odiaracásólo estoy yoyoy mis manosy mi cabeza. Diego Cortés 15
  17. 17. N I C A N O R P A R R ASeñoras y señores Deben ser procesados y juzgadosEsta es nuestra última palabra. Por construir castillos en el aire—Nuestra primera y última palabra— Por malgastar el espacio y el tiempoLos poetas bajaron del Olimpo. Redactando sonetos a la luna Por agrupar palabras al azarPara nuestros mayores A la última moda de París.La poesía fue un objeto de lujo Para nosotros no:Pero para nosotros El pensamiento no nace en la bocaEs un artículo de perimera necesidad: nace en el corazón del corazón.No podemos vivir sin poesía. Nosotros repudiamosA diferencia de nuestros mayores La poesía de gafas obscuras—Y esto lo digo con todo respeto— La poesía de capa y espadaNosotros sostenemos la poesía de sombrero alón.Que el poeta no es un alquimista Propiciamos en cambioEl poeta es un hombre como todos La poesía al ojo desnudoUn albañil que construye un muro: La poesía a pecho descubiertoUn constructor de puertas y ventanas. La poesía a cabeza desnuda.Nosotros conversamos No creemos en nifas ni tritones.En el lenguaje de todos los días La poesía tiene que ser esto:No creemos en signos cabalísticos. Una muchacha rodeada de espigas O no ser absolutamente nada.Además una cosa:El poeta está ahí Ahora bien, en el plano políticoPara que el árbol no crezca torcido. Ellos, nuestros abuelos inmediatos, ¡Nuestros buenos abuelos inmediatos!Este es nuestro mensaje. Se refractaron y se dispersaronNosotros denunciamos al poeta demiurgo Al pasar por el prisma de cristal.Al poeta Barata Unos pocos se hicieron comunistas.Al poeta Ratón de Biblioteca. Yo no sé si lo fueron realmente.Todos estos señores Supongamos que fueron comunistas,—Y esto lo digo con mucho respeto— Lo que sé es una cosa: 16
  18. 18. Que no fueron poetas populares, ¡Que lo van a asustar con poesías!Fueron unos reverendos poetas burgueses. La situación es ésta:hay que decir las cosas como son: Mientras ellos estabanSólo uno que otro Por una poesía del crepúsculoSupo llegar al corazón del pueblo. Por una poesía de la nocheCada vez que pudieron Nosotros propugnamosSe declararon de palabra y de hecho La poesía del amanecer.Contra la poesía dirigida Este es nuestro mensaje,Contra la poesía del presente Los resplandores de la poesíaContra la poesía proletaria. Deben llegar a todos por igualAceptemos que fueron comunistas La poesía alcanza para todos.Pero la poesía fue un desastreSurrealismo de segunda mano Nada más, compañerosDecadentismo de tercera mano. Nosotros condenamosTablas de viejas devueltas por el mar. —Y esto sí que lo digo con respeto—Poesía adjetiva La poesía de pequeño diosPoesía nasal y gutural la poesía de vaca sagradaPoesía arbitraria La poesía de toro furioso.Poesía copiada de los librosPoesía basada Contra la poesía de las nubesEn la revolución de la palabra Nosotros oponemosEn circunstancias de que debe fundarse La poesía de la tierra firmeEn la revolución de las ideas. —Cabeza fría, corazón calientePoesía de círculo vicioso Somos tierrafirmistas decididos—Para media docena de elegidos: Contra la poesía de café“Libertad absoluta de expresión”. La poesía de la naturaleza Contra la poesía de salónHoy nos hacemos cruces preguntando La poesía de la plaza públicaPara qué escribirían esas cosas La poesía de protesta social.¿Para asustar al pequeño burgués?¡Tiempo perdido miserablemente! Los poetas bajaron del Olimpo.El pequeño burgués no reaccionaSino cuando se trata del estómago. 17
  19. 19. 18
  20. 20. A Jesús el hombre, Al que traicionaronquien su Padre hizo con un besovivir y morircon dolor Al que coronaron con espinasPorque todo el queconoce y enseña Al que crucificaronla Verdad, junto a dos ladronesvive y muerecon dolor Al que negaronAl que los demonios Al que pudo no sufrir,no pudieron tentar pero lo hizocon nada sobre la tierra para cumplir su misiónAl que bendijo Al que con su muertea los pobres, se hizo inmortaly a los que sufrenen vida, Al Hijo del hombre,por creer y practicar que fue entregado y muertola Verdad. por el hombre, al que vino a salvarAl hombre que trajola espada A Jesús que ardepara luchar contra el demonio eternamente en los corazonesAl que caminó A vos y a los que te siguieronsobre el agua fielmente por lo que creíany curó a los enfermos a todos los que ardieronAl que dio de comer y arderán en la Pasióna la multitudcon cinco panes queremos el Valory dos pescados para consumirnos en ese FUEGO.Al que hechoa los vendedoresdel temploAl que conociósu destino trágicoy lo aceptó,como un hombre,como un dios 19
  21. 21. “Pero he aquí que El quiso mostrarse, al menos por un momento, al pueblo sufrido y miserable, al pue-blo corrompido por el pecado, pero al que El ama inocentemente. La acción se desarrolla en España, enSevilla, en la época más terrible de la Inquisición, cuando cada día llameaban las hogueras en el país pa-ra mayor gloria de Dios, y cuando, En ingentes autos de fe Quemaban a los terribles herejes. ¡Oh! No es así como El prometió volver, al fin de los tiempos, con toda su gloria celestial, súbitamen-te, “tal como un rayo que brille de oriente a occidente”. No, El quiso visitar a sus hijos precisamente en unlugar donde crepitaban las hogueras de los herejes. En su misericordia infinita volvió entre los hombresbajo la forma que tenía durante los tres años de su vida pública. Helo aquí descendiendo hacia las callesardorosas de la ciudad meridional donde precisamente en la víspera, en presencia del rey, de los cortesa-nos, de los caballeros, de los cardenales y de las más encantadoras damas de la corte, el inquisidor ge-neral hizo quemar un centenar de herejes, ad majorem Dei gloriam. Apareció dulcemente, sin hacerse no-tar, y cosa rara, todos le reconocieron. Explicar la razón de ello será uno de los más bellos pasajes de mipoema. Atraído por una fuerza irresistible, el pueblo se agolpa a su lado y lo sigue, silencioso; pasa pormedio de la muchedumbre con una sonrisa de infinita compasión. Su corazón está lleno de amor, sus ojosdespiden la luz, la ciencia, la fuerza, que resplandecen y despiertan el amor de los corazones. El les tien-de los brazos, los bendice, una virtud saludable emana de su contacto y hasta de sus vestiduras. Un vie-jo, ciego desde su infancia, exclama entre la muchedumbre: “¡Señor, cúrame y te veré!” Cae una costrade sus ojos, y el ciego ve. El pueblo vierte lágrima de alegría y besa la tierra que pisa. Los niños lanzanflores a su paso, se canta y se exclama: “¡Hossana!” ¡¡Es El, debe ser El!!, exclaman, ¡¡No puede ser otroque El!! Se detiene ante el atrio de la catedral de Sevilla en el momento en que se lleva un pequeño fére-tro blanco en el que descansa una niña de siete años, la hija única de un noble. La muerta va cubierta deflores. —El resucitará a tu hija— exclama la muchedumbre a la madre llorosa—. El sacerdote que iba delan-te del ataúd mira perplejo y frunce el entrecejo. De pronto, resuena un grito, y la madre se arrodilla a suspies: “¡Si eres Tú, resucita a mi hija!” y le tiende los brazos. Se detiene el cortejo, depositan el ataúd so-bre el empedrado de la calle. El la contempla con lástima, su boca exclama dulcemente una vez más: Ta- 20
  22. 22. litha koum, y la jovencita se levanta, se sienta y mira a su alrededor, sonriendo extrañada. Tiene aún el ra-mo de rosas blancas que habían depositado en su ataúd. La muchedumbre turbada, grita y llora. En aquelmomento pasa por la plaza el cardenal inquisidor general. Es un viejo casi nonagenario, con el rostro en-juto y los ojos hundidos en los que aún brilla una chispa. No lleva ya el pomposo vestido con el que se pa-voneaba ayer ante el pueblo mientras se quemaba a los enemigos de la Iglesia romana. Lleva ahora suviejo y grosero hábito. Sus lúgubres auxiliares y la guardia del Santo Oficio le siguen a una respetuosa dis-tancia. Se detiene ante la muchedumbre y observa desde lejos. Lo ha visto todo, el féretro depositado an-te El, la resurrección de la muchacha, y su rostro se ha ensombrecido; frunce las espesas cejas y sus ojosbrillan con un resplandor siniestro. Le señala con el dedo y ordena a los guardias que lo detengan. Tangrande es su poder y el pueblo está tan acostumbrado a someterse, a obedecerle temblando, que la mu-chedumbre se aparta inmediatamente ante los esbirros. En medio de un silencio mortal, éstos le agarrany se lo llevan. Como un solo hombre, el pueblo se inclina hasta la tierra al paso del viejo inquisidor que lebendice silenciosamente y prosigue su camino. El prisionero es conducido al sombrío y viejo edificio delSanto Oficio donde se le encierra en una estrecha celda abovedada. El día muere; llega la noche, una no-che de Sevilla, cálida y sofocante. El aire está embalsamado de laureles y limoneros. De pronto, en las ti-nieblas, se abre la puerta del calabozo, y el inquisidor aparece con una antorcha en la mano. Viene solo,la puerta se cierra tras él. Se detiene en el umbral, mira detenidamente el Santo Rostro. Por fin, se apro-xima; deja la antorcha sobre la mesa y le dice: —¿Tú eres Tú?— y al no recibir respuesta, añade rápidamente—: No digas nada, cállate; además¿qué podrías decirme? Demasiado lo sé. No tienes derecho a añadir ni una palabra más a lo que has di-cho. ¿Por qué has venido a molestarnos? Bien sabes Tú que nos molestas. ¿Pero sabes lo que ocurrirámañana? Ignoro quién eres y no quiero saberlo. Tú, o solamente su apariencia; pero mañana te condena-ré y serás quemado como el peor de los herejes, y ese mismo pueblo que hoy te besaba los pies se pre-cipitará mañana a una indicación mía para alimentar tu hoguera. ¿Lo sabes Tú? Quizás —añadió el viejopensativo sin apartar los ojos de su prisionero”. Fragmento del poema relatado por Iván Karamazof a su hermano Alioscha, en el cap. V “El Inquisidor General” del libro quinto, de la primera parte, del libro LOS HERMANOS KARAMAZOF de Fedor Dostoievsky (1821-1881). 21
  23. 23. “Qué maestro es Jesucristo cuando puede fortificar, consolar y aliviar a un obrero que tiene la vida dura,porque él mismo es el gran hombre del dolor, que conoce nuestras enfermedades, que ha sido llamado élmismo el hijo del carpintero aunque fue el hijo de Dios, que ha trabajado treinta años en un humilde tallerde carpintero para cumplir la voluntad de Dios, y Dios quiere que a imitación de Cristo, el hombre lleve unavida humilde sobre la tierra, no aspirando más que a cosas elevadas, plegándose a la humildad, apren-diendo en el Evangelio a ser dulce y humilde de corazón”. Vincent Van Gogh (1853-1890) Fragmento de una carta dirigida a su hermano desde la cuenca del Borinage (Bélgica), donde Van Gogh predicaba el Evangelio Cristiano en una desola región de mineros que extraían carbón en condiciones infrahumanas.“- Jesús era libre, Buda también: los dos se hicieron responsables de los pecados del mundo y voluntaria-mente cautivos de la vida terrestre; y nadie, absolutamente nadie, ha ido más lejos. Mientras tú...; noso-tros...¡vamos!. Tratamos de liberarnos de nuestros deberes hacia el prójimo, sin darnos cuenta que es,precisamente, lo que nos hace hombres; sin este sentimiento viviríamos como bestias”. Recuerdo de un monólogo de León Tolstoi (1828-1910) redactado por Máximo Gorki (1868-1936) en su libro “Tres Rusos”. 22
  24. 24. LA SAETA ¿Quién me presta una escalera para subir al madero, para quitarle los clavos a Jesús el Nazareno? SAETA POPULAR ¡Oh, la saeta, el cantaral Cristo de los gitanos,siempre con sangre en las manos,siempre por desenclavar!¡Cantar del pueblo andaluz,que todas las primaverasanda pidiendo escaleraspara subir a la cruz!¡Cantar de la tierra mía,que echa floresal Jesús de la agonía,y es la fé de mis mayores.¡Oh, no eres tú mi cantar!¡No puedo cantar, ni quieroa ese Jesús del madero,sino al que anduvo en la mar! Antonio Machado 23
  25. 25. “No, no es nada, tirito un poco a causa de esta bendita humedad. Por lo demás, ya llegamos, ya está. No,usted primero. Pero le ruego que se quede un momento todavía conmigo, y que me acompañe. Aún noterminé. Tengo que continuar. Continuar, eso es lo difícil. Mire usted, ¿sabe por qué lo crucificaron a aquelotro, a aquel en quien tal vez usted piensa en este momento? Bueno, había muchas razones para hacer-lo. Siempre hay razones para asesinar a un hombre. En cambio, resulta imposible justificar que viva. Poreso, el crimen encuentra siempre abogados, en tanto que la inocencia, sólo a veces. Pero, junto a las ra-zones que nos explicaron muy bien durante dos mil años, había una muy importante de aquella espanto-sa agonía. Y no sé por qué la ocultan tan cuidadosamente. La verdadera razón está en que él sabía, sí,él mismo sabía que no era del todo inocente. Si no pesaba en él la falta de que se lo acusaba, había co-metido otras, aunque él mismo ignorara cuáles. ¿Las ignoraba realmente, por lo demás? Después de to-do él estuvo en la escena; él debía haber oído hablar de cierta matanza de los inocentes. Si los niños deJudea fueron exterminados, mientras los padres de él lo llevaban a lugar seguro, ¿por qué habían muer-to, sino a causa de él? Desde luego que él no lo había querido. Le horrorizaban aquellos soldados san-guinarios, aquellos niños cortados en dos. Pero estoy seguro de que, tal como era él, no podía olvidarlos.Y esa tristeza que adivinamos en todos sus actos, ¿no era la melancolía incurable de quien escuchabapor las noches la voz de Raquel, que gemía por sus hijos y rechazaba todo consuelo? La queja se eleva-ba en la noche. Raquel llamaba a sus hijos muertos por causa de él, ¡y él estaba vivo!Sabiendo lo que sabía, conociendo profundamente al hombre —¡ah, quién hubiera creído que el crimenno consiste en hacer morir como en no morir uno mismo!—, puesto día y noche frente a su crimen inocen-te, se le hacía demasiado difícil sostenerse y continuar. Era mejor terminar, no defenderse, morir, para noser el único en vivir y para ir a otra parte en que tal vez lo sostendrían. Y no lo sostuvieron. Él se quejopor eso, y por añadidura lo censuraron. Sí, fue el tercer evangelista según creo, el que comenzó a supri-mir su queja. “¿Por qué me has abandonado?” Era un grito sedicioso, ¿no es cierto? Entonces acudierona las tijeras. Observe usted, por lo demás, que si Lucas no hubiera suprimido nada, apenas se habríaechado de ver la cosa. En todo caso, no habría ocupado un lugar tan importante. De esta suerte, el cen-sor proclamaba lo que proscribe. El orden del mundo también es ambiguo.El orden del mundo no impide que él, el censurado, no haya podido continuar. Y, querido amigo, sé biende lo que hablo. Hubo un tiempo en que a cada minuto yo no sabía cómo podría llegar a siguiente. Sí, eneste mundo podemos hacer la guerra, simular el amor, torturar a nuestros semejantes, aparecer en los pe-riódicos, o sencillamente, hablar mal del vecino, mientras tejemos. Pero en ciertos casos continuar, tan só-lo continuar, es algo sobrehumano. Y él no era sobrehumano, puede usted creerlo. Él grito su agonía, ypor eso lo amo, amigo mío. Murió sin saber.Lo malo es que nos dejó solos, para continuar, pasare lo que pasare, aún cuando estemos metidos en lamazmorra estrecha, sabiendo a nuestra vez lo que él sabía, pero incapaces de hacer lo que él hizo e in- 24
  26. 26. capaces de morir como él. Claro está que la gente procuró ayudarse un poco con su muerte.Después detodo, fue un rasgo genial aquello de decirnos: “Vosotros no sois resplandecientes; eso es un hecho. Y bien,no vamos a contar cada detalle. Lo liquidaremos todo de un golpe en la cruz”. Pero mucha gente se subeahora a la cruz únicamente para que se la vea desde más lejos, aun cuando sea necesario patear al quese encuentra en ella desde hace tanto tiempo. Demasiada gente decidió prescindir de la generosidad pa-ra practicar la caridad. ¡Oh, qué injusticia, que injusticia se hizo con él y como siento oprimido el corazón!Vamos, ya empiezo otra vez, me pongo a abogar. Perdóneme usted, comprenda que tengo mis razones.Mire, unas calles más allá hay un museo que se llama Nuestro Señor del Desván. En su época, los hom-bres situaron sus catacumbas bajo los tejados. Que quiere usted, aquí los sótanos se inundan. Pero hoy,tenga usted la seguridad que su Señor, el de ellos, no está ya ni en el granero ni en el sótano. En lo mássecreto de su corazón lo pusieron presidiendo un tribunal, y entonces ellos pegan y pegan; y sobre todo,juzgan, juzgan en su nombre. Sin embargo, él hablaba tiernamente a la pecadora: “Yo tampoco te conde-no”; pues bien, eso no tiene importancia alguna. Ellos condenan, no absuelven a nadie. En nombre delSeñor, éstas son tus cuentas. ¿Del Señor? Él no pedía tanto, amigo mío. Él quería que lo amaran, nadamás. Claro está que hay gentes que lo aman, aun entre los cristianos, pero puede contárselas con los de-dos de la mano. Por lo demás, él lo había previsto. Tenía cierto sentido del humor. Pedro, usted sabe,aquel miedoso, Pedro, pues, renegó de él: “No conozco a ese hombre... No sé lo que quieres decir, etc.”Verdaderamente exageraba. Y entonces él hizo un juego de palabras: “Sobre esta piedra* edificaré mi igle-sia.” No se podía llevar más lejos la ironía, ¿no le parece? Pero no, ellos aún triunfan. “Vosotros veis, éllo dijo.” En efecto, él lo dijo y conocía muy bien la cuestión. Y luego partió para siempre, dejándolos juz-gar y condenar, con el perdón en la boca y la sentencia en el corazón”.* Pierre en francés significa igualmente “Pedro” y piedra. ALBERT CAMUS - (1913-1960) Fragmento de “LA CAIDA” - 1956 25
  27. 27. PROSAS EVANGELICASEn Samaria, muchos han declarado tener fe en él. Él no les ha visto. Samaria se enorgullería, la advenediza, la pér-fida, la egoísta, más rígida observadora, de su ley protestante que Judá de las antiguas tablas. Allí la riqueza univer-sal permitía pocas discusiones inteligentes. El sofisma, esclavo y soldado de la rutina, había dejado allí, después dehaberles halagado, muchos profetas degollados.Lo que dijo la mujer en la fuente, era algo siniestro: “Vos sois un profeta: sabéis lo que he hecho”.Las mujeres y los hombres creían en los profetas. Ahora se cree en el hombre de estado.A dos pasos de la ciudad extranjera, incapaz de amenazarla materialmente, si era tenido por profeta, puesto que allíse había mostrado tan singular, ¿qué habría hecho?.Jesús no pudo decir nada en Samaria.El aire ligero y encantador de Galilea; los habitantes le recibieron con una alegría curiosa: le habían visto, sacudidopor la santa cólera, tratar a latigazos a los cambistas y a los mercaderes de caza del templo. Milagro de la juventudpálida y furiosa, creyeron. Sentó su mano en las manos cargadas de anillos y en la boca de un oficial. El oficial es-taba de rodillas en el polvo: y su cabeza era bastante agradable, aunque medio calva.Los coches pasaban por las estrechas calles de la ciudad; había bastante movimiento por este barrio; parecía quetodo tuviera que estar contento en exceso, aquella noche.Jesús retiró su mano: tuvo un movimiento de orgullo infantil y femenino. “Vosotros en cuanto no veis milagros, nocreéis en nada”.Jesús todavía no había hecho milagros. En una boda, en una sala dispuesta para comer, verde y rosa, había habla-do con cierta altivez a la Santísima Virgen. Y nadie había hablado del vino de Caná en Carfarnaum, ni en el merca-do ni en los muelles. Tal vez los ciudadanos.Jesús dijo: “Vete, tu hijo está curado”. El oficial se fue, como quien se lleva un botiquín ligero, y Jesús siguió por lascalles menos frecuentadas. Las corregüelas anaranjadas y las borrajas mostraban un brillo mágico entre las baldo-sas. Al final vio a los lejos la pradera polvorienta, y los ranúnculos y las margaritas pidiéndole merced al día.Bethsaida, la piscina de las cinco galerías, era un lugar enojoso. Como si fuese un siniestro lavadero, siempre aho-gado por la lluvia y enmohecido; los mendigos se agitaban sobre los peldaños interiores empalidecidos por los res-plandores de los temporales precursores de los relámpagos infernales, bromeando respecto sus ojos azules ciegos,sobre las vendas blancas o azules que rodeaban sus muñones. Lugar de colada cuartelera o baño popular. El aguaera siempre negra y ningún enfermo caía allí, ni en sueños.Fue allí donde Jesús cometió la primer acción grave, con enfermos infames. Era un día de febrero, marzo o abril enel que el sol de las dos de la tarde dejaba que se extendiera una gran címbara de luz sobre el agua sepultada. Allíabajo, lejos tras los enfermos, hubiese podido ver todo lo que ese rayo de luz despertaba de brotes, cristales y gu-sanos con su claridad, parejo a un ángel blanco recostado sobre su costado que removiera todos los reflejos infini-tamente pálidos.Entonces todos los pecados, hijos ligeros y tenaces del demonio, que para los corazones un poco sensibles, hacíanestos hombres más espantosos que los monstruos, querían lanzarse al agua. Los enfermos descendían, dejando debromear; pero con ansiedad.Los primeros en entrar, salían curados, decían. No. Los pecados les rechazaban hacia los escalones y les obligabana buscar otros puestos: pues su demonio sólo puede quedarse en los lugares donde la limosna es segura.Jesús entró inmediatamente después del mediodía. Nadie lavaba ni hacía bajar a los animales. La luz en la piscinaera amarilla como las últimas hojas de las viñas. El divino Maestro de apoyaba contra una columna: miraba a los hi-jos del pecado; el demonio le sacaba la lengua en su idioma; y reía o negaba.El paralítico se levantó, pues había permanecido recostado, y se marchó, y fue con un paso singularmente firme quele vieron cruzar la galería y desaparecer por la ciudad, los condenados. ARTHUR RIMBAUD - 1854-1891 26
  28. 28. cristo no es un camino, ni un principio. cristo no es el amorni la paz humana,cristo es lo que no hacemos, lo que no somos capaces de sentircristo no es la verdad que el hombre cree tener,cristoson las cosas bellas que no están en nuestros sueños, ni en nuestros cuerpos,ni en la tierrani en el cielocristo es nuestra alma. 27
  29. 29. “Si alguien me hubiese demostrado que Cristo está fuera de la verdad, y si estuviera realmente estableci-do que la verdad está fuera de Cristo, hubiera preferido quedarme con Cristo antes que con la verdad”. Fedor Dostoievsky (1821-1881) - Fragmento de una carta enviada desde las cárceles de Siberia, donde se encontraba recluido.También les dijo: ¿Acaso se trae la luz para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No es paraponerla en el candelero?.Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a la luz.Si alguno tiene oídos para oir, oiga.Les dijo también: Mirad lo que oís; porque con la medida con que medís, os será medido, y aún se osañadirá a vosotros lo que oís.Porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene, se le quitará. San Marcos 4, 21-25. 28
  30. 30. Colaboran en este número: Alejandro Schmidt María Fernanda Sattler Iván Wielikosielek Javier Goffré Ilustración de tapa: “Atrapado” - Pablo Peisino Ilustración de contratapa: “Autorretrato” - Federico Rubenacker Ilustración retiro de tapa: Guillermo Goffré otras publicaciones: - poemas de un sufrido hijo de puta -Charles Bukowski - pájaros negros - Pablo Peisino -Diego Cortés - habitación vacía - Diego Cortés - llanto de mudo-1 - suplemento Antonín Artaud en preparación: - gotas de miel sobre un cuchillo - Gustavo Ponce- los perros duermen enterrados en el pasto de las plazas - Federico Rubenacker - todas las armas bajo la almohada - Diego Cortés - niño azul - Diego Cortés- Federico Rubenacker llanto de mudo ediciones córdoba - octubre 1997 Correspondencia: Talcahuano 939 - Bª Residencial América - C.P. 5012 - Córdoba Impreso en: Página’s - Colón 2415 Local B - A. Alberdi - Tel.: 808114

×