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Sinopsis

U

n matrimonio sólo de nombre...
Para salvar su casa, la impulsiva propietaria de una librería,
Alexa María McK...
Índice
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3

Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Sobre la auto...
Capítulo 1
Traducido por Mlle_Janusa, Auroo_J, Vitruski, Lola_20
Corregido por Curitiba

Alexandria María McKenzie se qued...
el desván del apartamento Victoriano y fácilmente calculó que estos no
estaban en venta. Ni siquiera en eBay.
Tenía veinti...
Maggie agarró la copa de vino y tomó un buen trago. Extendió sus largas
piernas en el sillón de cuero negro y enganchó sus...
—¿Qué tipo de lista?
—Una de mis clientas me dijo que ella compró este libro de hechizos de
amor, y cuando hizo la lista d...
—Los Mets tienen corazón y carácter, y necesito un hombre que pueda
arraigarse a los desvalidos. Me niego a dormir con un ...
Alexa suspiró.
—Probablemente no.
Maggie recitó el último mandato.
—Necesita 150.000 dólares disponibles. —La miró—. Neces...
***
Nicholas Ryan tenía una fortuna en sus manos.
Pero para conseguir lo que él quería, necesitaba una esposa.
Nick cree e...
por qué su tío estaba sorprendido. Después de todo, su familia debería
haber
sido
un
anuncio
por
el
control
de
natalidad.
...
No gastaría más tiempo quejándose de la injusticia. Nick decidió hacer una
lista clara de los atributos que necesitaría su...
Que no haya líos implica un matrimonio perfecto.
Pensó en cada mujer con la que había salido en el pasado, cada amiga con
...
Capítulo 2
Traducido por vitruski, Areli97, Mlle_Janusa y Auroo_J
Corregido por Curitiba

N

Ellos compartieron un pasado ...
a la mente imágenes de las profundidades del Mar Caribe en busca de sus
misterios. Un cuadro del paraguas de Sinatra en el...
—Leche. Gracias. —Ella se deslizó con gracia en la silla acolchada, se giró
hacia el escritorio y cruzó las piernas. Su ve...
—¿Además de mis padres? Supongo que no. Pero eso no significa que no
hay parejas felices.
—Tal vez—. Su tono contradijo su...
—No hay necesidad. Un amigo mío es abogado. Aprendí lo suficiente, ya
que le ayudé a estudiar para el examen. ¿Puedo verlo...
Ella soltó un bufido muy poco femenino.
—Quieres una esposa sumisa sin sexo. ¿No has aprendido nada sobre las
mujeres desd...
—¿Y qué si no encajo en todos estas categorías?
—Trabajaremos en eso.

Mientras más pronto aprendiera, mejor.
Nick se habí...
—Hmmm, ¿algo más?
—¿Dónde viviremos?
—En mi casa.
—No voy a renunciar a mi departamento. Pagaré la renta como
normalmente....
—No tienen permitido saber sobre este acuerdo, así que tienen que creer
que estamos locamente enamorados. Tienes que venir...
—Créeme, tampoco estoy feliz sobre esto, pero tenemos que interpretar el
papel si la gente va a pensar que esto es real.
S...
tejido. El profundo broce de su piel como si estuviera tendido en el sol por
horas. La ligereza de un animal en sus movimi...
—¿Cuál?
—Los Yankees, por supuesto. Es el único equipo que gana. Ese es el único
equipo que importa.
Ella respiró hondo e ...
Tocó su cabeza con tentativa.
—No.
—¿Ni siquiera estoy autorizado a usar mi gorra de los Yankees?
—Así es.
—Estás demente ...
Encogió los hombros.
—No te preocupes.
Ella saltaba de un pie a otro y apenas consiguió mantener sus manos
rizándolas en s...
—O un montón de no-hacer.
Él dio una, obvia, risa fingida y se preguntó si ella cogió un brillo sudoroso
en su frente o er...
Él se echó hacia atrás con sorpresa.
—¿Cómo supiste sobre ella?
—Maggie.
—No te preocupes por Gabriella. Me haré cargo de ...
—¿Me escuchaste?
—Sí. Sexo. Te prometo que jamás te encontraras en una situación
incómoda.
—Entonces, ¿estás diciéndome qu...
—No sexo para mí. No sexo para ti. No me importa si es Gabriella o una
desnudista o el maldito amor de tu vida. Si yo no t...
Obviamente, ella no tenía idea de que él era un maestro jugando al póker,
y había pasado los últimos años desahogándose en...
—Sé que el contrato no contiene nuestro nuevo acuerdo. ¿Me das tu
palabra de que te apegarás a los nuevos términos?
—Puedo...
Capítulo 3
Traducido por Mlle_Janusa, LizC (SOS) y Ellie
Corregido por LadyPandora

A

lexa se retorció en su asiento, mie...
padres se acortaba. Jugar a la pareja de enamorados no sería fácil, cuando
ni siquiera podían mantener una conversación de...
La posibilidad le intrigaba.
—¿Por qué estas sonriendo? —le preguntó.
—Nada. ¿Recuerdas todo lo que hablamos?
Dio un suspi...
—Aquí está el desvío hacia la casa de mis padres.
Nick se detuvo en el camino de entrada y apagó el motor. Ambos
estudiaro...
Su aliento silbó mientras ella se acercó y apartó el rizo errante fuera de
sus ojos. La sensación sedosa de su cabello mie...
Alexa se derrumbó en una carcajada. Aisló a sus hermanas gemelas más
jóvenes, empujándolas hacia ella para un abrazo.
—Dej...
—Umm, gracias, Sra. McKenzie. Ha pasado mucho tiempo.
Lance le dio un puñetazo amistoso en el hombro.
—Hey, Nick, no te he...
—¿Puedo tomar champán?
—¿Yo también?
María sacudió su cabeza a las dos chicas suplicando a sus pies.
—Van tomar una espumo...
botella de Chianti7. En el momento en que se retiró de la sala por un
expresso y un Sambuca8, un agradable zumbido tararea...
Jim cruzó sus brazos.
— Te gustan, ¿eh? ¿Cuál de ellos te gusta más?
—Papá…
—Uno de un paisaje. Definitivamente le hace ju...
—Oh, sí. Pensé que era maravilloso.
—Nunca escribió un poema sobre una tormenta. Escribe sobre
experiencias en la vida rel...
—Es romántico, papá —se aventuró Izzy.
Alexa articuló un agradecimiento, pero estuvo de repente cubierta por
ambos flancos...
—Todavía estás molesto porque no te dejaré interpretar a Daddy
Warbucks10.
Se pasó los diez dedos por su cabello e hizo un...
—¡Haz algo, maldita sea! Demuéstrale a mi padre que esto será un
verdadero matrimonio o…
—¿Alexa?
El eco de su nombre flot...
Nick separó su boca de la suya. Aturdida, Alexa miró su rostro en busca
de algún signo de emoción, pero él estaba mirando ...
ninguna otra razón por la cual un beso de Nick Ryan pudiera darle tanto
placer, y sin embargo lastimarla tan profundamente...
—Entiendo por qué quiere que esperemos, Jim. Pero, verá, estoy locamente
enamorado de su hija, y me casaré con ella el sáb...
Dejó salir el aliento rápidamente y estudió su perfil en el destello de los
faros de la calle. Su rostro no mostraba expre...
Y el peso de la responsabilidad y la impotencia que Alexa cargaba sobre
sus hombros.
—Necesito el dinero —dijo simplemente...
—¿Y si eso falla? Volverás justo donde empezaste.
—El valor de la propiedad está en alza, así que siempre puedo venderla. ...
Nick la observó entrar a su apartamento y esperó a que la luz se
encendiera. El bajo ronroneo del BMW era el único sonido ...
cambiarían. Él no pretendía que esta sirena de mujer tuviera ningún poder
sobre él.
Hasta ese beso.
Nick murmuró una larga...
Capítulo 4
Traducido por Susanauribe y Rihano
Corregido por flochi

Nick se movió para tomar su propio vaso de champaña y ...
—Señor, hemos llegado a nuestro destino.
—Gracias. Puede detenerse al frente.
Mientras la limosina subía el largo y estrec...
—Lo eres.
La puerta se abrió y el chofer ofreció su brazo para ayudarla. Ella sacó su
lengua y dejó la limosina con la arr...
La miró admirar los tonos pálidos y neutrales de la cama de postes tamaño
King y los muebles a juego.
—Esto estará bien. M...
Marriage to a Billionaire #1 The Marriage Bargain by Jennifer Probst
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Marriage to a Billionaire #1 The Marriage Bargain by Jennifer Probst

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Para salvar su casa, la propietaria impulsiva de una librería, Alexa María McKenzie, lanza un hechizo de amor. Pero nunca pensaba conjurar al mejor amigo de su hermano mayor, el hombre poderoso que, una vez le rompió el corazón.

El multimillonario Nicholas Ryan no cree en el matrimonio, pero con el fin de heredar la empresa de su padre, necesita una esposa y necesita una rápido. Cuando descubre que la hermana de su amigo de la infancia se encuentra en una situación financiera desesperada le ofrece Alexa una propuesta audaz.

Un matrimonio de conveniencia pero con ciertas reglas: Evitar que se enreden. Mantener las cosas como negocios. No enamorarse. El acuerdo es sólo por un año, por lo que las reglas no debería ser tan difícil de seguir, ¿verdad?

Excepto que el destino tiene una manera de alterar los planes mejor trazados…

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Marriage to a Billionaire #1 The Marriage Bargain by Jennifer Probst

  1. 1. Página 1
  2. 2. Sinopsis U n matrimonio sólo de nombre... Para salvar su casa, la impulsiva propietaria de una librería, Alexa María McKenzie, lanza un hechizo de amor. Pero nunca pensaba conjurar al hermano mayor de su mejor amiga, hombre poderoso que una vez le rompió el corazón. Evitar que se enreden. Mantener las cosas como negocios. No enamorarse. El acuerdo es sólo por un año, por lo que las reglas no debería ser tan difícil de seguir, ¿verdad? Excepto que el destino tiene una manera de alterar los planes mejor trazados… Página Un matrimonio de conveniencia pero con ciertas reglas: 2 El multimillonario Nicholas Ryan no cree en el matrimonio, pero con el fin de heredar la empresa de su tío, necesita una esposa y una rápido. Cuando descubre que la amiga de infancia de su hermana se encuentra en una situación financiera desesperada, le ofrece a Alexa una propuesta audaz.
  3. 3. Índice Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3 Capítulo 6 Capítulo 7 Capítulo 8 Capítulo 9 Capítulo 10 Capítulo 11 Sobre la autora Página Capítulo 5 3 Capítulo 4
  4. 4. Capítulo 1 Traducido por Mlle_Janusa, Auroo_J, Vitruski, Lola_20 Corregido por Curitiba Alexandria María McKenzie se quedó en la pequeña fogata hecha en casa, en medio del piso de su sala y se preguntó si había perdido oficialmente su mente. El pedazo de papel en su mano contenía todas las cualidades que ella deseaba que su alma gemela poseyera. Lealtad. Inteligencia. Humor. Un fuerte sentido de la familia y amor por los animales. Un buen ingreso. Más de sus ingredientes estaban cocinándose todavía. Un pelo de un miembro varón de la familia, su hermano todavía estaba enojado. Una mezcla de hierbas perfumadas, probablemente para darle un lado tierno. Y un pequeño palo para… bueno, esperaba que eso no quisiera decir lo que temía. Con una profunda respiración, tiró la lista dentro del cubo plateado y lo observó quemarse. Se sentía como una idiota, creando un hechizo de amor, pero no le habían dejado opciones y tenía poco que perder. Cómo la propietaria de una ecléctica librería en una moderna ciudad universitaria al norte de Nueva York, pensó que se le permitía algunos caprichos. Al igual que el envío de una oración a la Madre Tierra para el hombre perfecto. Alexa se acercó y cogió el extintor de incendios, cuando las llamas se elevaron. El humo se levantó y le recordó a la masa de pizza quemada en parte inferior de su horno tostador. Arrugó la nariz, tiró el aerosol en el centro de la alfombra, se fue a buscar vino tinto para celebrar. Su mamá tendría que vender Tara. Su casa familiar. Alexa agarró una botella de Cabernet Sauvignon y pensó sobre su dilema. Su librería estaba hipotecada al puño. La expansión del café tomaría cuidado planearla, y estos no eran diez centavos para cambio. Inspeccionó 4 Preferiblemente uno con $150,000 de sobra. Página E lla necesitaba un hombre.
  5. 5. el desván del apartamento Victoriano y fácilmente calculó que estos no estaban en venta. Ni siquiera en eBay. Tenía veintisiete y probablemente podría vivir con estilo en un condominio, vestir ropas de diseñador y tener una cita cada fin de semana. En vez de eso, recogía perros abandonados y llevaba a un refugio local y compró elegantes bufandas para actualizar sus conjuntos. Ella creía en vivir en la luz de sol, estar abierta a las posibilidades, y seguir su corazón. Desafortunadamente, ninguna de esas características podría salvar la casa de su madre. Tomó un sorbo del vino rojo rubí y reconoció que no quedaba nada que hacer. Nadie tenía dinero suficiente, y en esta ocasión, cuando el recaudador de impuestos viniera, no habría un final feliz. Ella no era Scarlett O’Hara. Y Alexa no creía que hacer un hechizo de amor, como su último recurso, para atraer al hombre perfecto pudiera ayudar. —Ya era tiempo de que abrieras la puerta. Sus esperanzas se desplomaron. Alexa vio a su mejor amiga, Maggie Ryan, y frunció el ceño. —Se suponía que fueras un hombre. Maggie bufó y entró. Sacudió una mano en el aire, destellando uñas color rojo cereza, y se dejo caer en el sofá. —Sí, sigue soñando. Asustaste a tu última cita, entonces no te arreglaré otra vez. ¿Qué pasó aquí? —¿Qué quieres decir con que lo asusté? Creí que él iba a atacarme. Maggie levantó una ceja. —Él se inclinó para darte un beso de despedida. Te tropezaste y caíste sobre tu trasero, y él se sintió como un idiota. Las personas se besan después de una cita, Al. Es algo ritual. Alexa tiró la basura restante en una bolsa y recogió la cubeta. —Él había comido toneladas de ajo en la cena y no lo quería cerca de mí. Página Su boca se abrió de golpe. Dios mío, ¿era él? Miró a sus sucios pantalones deportivos y su camisa recortada y se preguntó si tenía tiempo de cambiarse. Se levantó para hurgar en el armario, pero el timbre sonó otra vez, entonces se acercó, tomó una respiración profunda, y agarró el pomo. 5 El timbre de la puerta sonó.
  6. 6. Maggie agarró la copa de vino y tomó un buen trago. Extendió sus largas piernas en el sillón de cuero negro y enganchó sus botas de tacón en el borde de la maltratada mesa. —Recuérdame otra vez ¿Por qué no has tenido sexo en la última década? —Bruja. —Célibe. Alexa se rindió y se rió. —Está bien, tú ganas. ¿Por qué me estás honrando con tu presencia un sábado en la noche? Te ves bien. —Gracias. Voy a ir con alguien por unos tragos a las once. ¿Quieres venir? —¿A tu cita? Maggie hizo una cara y acabó con el resto de la copa. —Él luce bien. Alexa se dejó caer junto a ella en el sofá y sonrió. —Desearía poder ser como tú, Maggie. ¿Por qué tengo tantas inhibiciones? —¿Por qué no tengo ninguna? —Los labios de Maggie se torcieron con humor de la desaprobación propia, luego apuntó a la cubeta—. Entonces, ¿Cuál es el propósito del fuego? Alexa suspiró. —Estaba creando un hechizo de amor. Para, uh… conseguir un hombre. Su amiga echó la cabeza para atrás y rió. —Está bien. ¿Qué tiene eso que ver con la cubeta? Las mejillas de Alexa flamearon. Ella jamás había llegado tan bajo. —Hice una fogata en honor a la Madre Tierra —susurró. —Oh por Dios. —Escúchame. Estoy desesperada. Aun no he encontrado al Sr. Indicado y otro pequeño problema apareció que tengo que resolver, así que combiné mis dos necesidades en una lista. Página —¿Por qué vas a salir con él? 6 —Tú serás mejor compañía. Él es aburrido.
  7. 7. —¿Qué tipo de lista? —Una de mis clientas me dijo que ella compró este libro de hechizos de amor, y cuando hizo la lista de cualidades que estaba buscando en un hombre, él se apareció. Ahora Maggie lucía interesada. —¿Un hombre apareció en su vida con todas las cosas que ella quería? —Sip. La lista tiene que ser especifica. No puede ser muy general, o supuestamente el universo confunde tus deseos y no manda nada. Ella dijo que si sigues el hechizo, el hombre indicado aparecerá. Los ojos verdes de Maggie destellaron. —Déjame ver el libro. —Hmmm. Enséñame tu lista. Ella señaló hacia la cubeta. —La quemé. —Sabes que tienes otra copia debajo de tu cama. Olvídalo, la encontraré yo misma. Su amiga se dirigió al edredón amarillo canario y metió su mano bajo los cojines. En unos segundos ella sostenía la lista triunfalmente entre sus brillantes uñas rojas y se lamió los labios como si fuera sumergirse en una lujuriosa novela de romance. Alexa se quedó en la alfombra y se desplomó sobre ella. Que la humillación empiece. —Número uno —recitó Maggie—. Un fan de los Mets. Alexa se abrazó a si misma por la explosión. —¿Beisbol? —chilló Maggie. Onduló el papel adelante y atrás en el aire para un efecto dramático—. Maldición, ¿Cómo puedes hacer tu prioridad número uno el beisbol? ¡Ellos no han llegado a la Serie Mundial en años! Es un hecho que en Nueva York hay mas fans de los Yankees que de los Mets, y eso excluye a la mayoría de la población masculina. Alexa apretó sus dientes. ¿Por qué era constantemente bombardeada por su elección de los equipos de Nueva York? Página Alexa lanzó su pequeño libro de cubierta sintética. Sintiéndose menos como una idiota. 7 Nada como otra mujer soltera para hacerte sentir mejor por la búsqueda de un hombre.
  8. 8. —Los Mets tienen corazón y carácter, y necesito un hombre que pueda arraigarse a los desvalidos. Me niego a dormir con un fanático de los Yankees. —No tienes esperanzas. Date por vencida —dijo Maggie—. Número dos: que ame los libros, el arte y la poesía. —Ella hizo una pausa para pensarlo, y se encogió de hombros—. Lo acepto. Número tres: que crea en la monogamia. Muy importante en la lista. Número cuatro: que quiera niños. —Ella miró hacia arriba—. ¿Cuántos? Alexa sonrió a la idea. —Me gustaría tres. Pero me conformo con dos. ¿Debí especificar cuantos en la lista? —Si odia a los perros, ¿cómo podre continuar con el programa voluntario en el refugio? ¿Y si es un cazador? Despierto a la mitad de la noche y encuentro un ciervo muerto viéndome sobre la repisa de la chimenea. —Eres muy dramática. —Regresó Maggie a la lista—. Número siete: que tenga un código moral de ética y crea en la honestidad. Debió haber sido el número uno en la lista, pero qué demonios. No soy una fan de los Mets. Número ocho: un buen amante. —Maggie subió sus cejas—. Esa sería la número dos en mi lista. Pero estoy orgullosa de que el asunto siquiera apareciera. Tal vez no estés tan mal como pensaba. Alexa tragó, el temor se encrespaba en sus entrañas. —Continúa. —Número nueve: tiene que tener un sentido fuerte de la familia. —Tiene sentido… ustedes me recuerdan a los locos Waltons1. Ok, número diez… El reloj sonó. Alexa miró a Maggie leyendo el punto de nuevo. —Creo que estoy leyendo el número diez mal. 1 The Waltons: una serie de televisión norteamericana. La trama se centraba en la vida de una familia del estado norteamericano de Virginia mientras intentaban salir adelante durante los tiempos de la Gran Depresión y Segunda Guerra Mundial. Página Alexa se deslizó en la alfombra para encararla. 8 —No, la Madre Tierra lo entenderá —continuó Maggie—. Número cinco: que sepa comunicarse con una mujer. Esa es buena. Estoy fastidiada de leer libros de Venus y Marte. He pasado por muchas historias y sigo sin tener idea. Número seis: que ame a los animales. —Ella gruñó—. Esa es tan mala como los Mets.
  9. 9. Alexa suspiró. —Probablemente no. Maggie recitó el último mandato. —Necesita 150.000 dólares disponibles. —La miró—. Necesito más detalles. Alexa levantó su barbilla. —Necesito a un hombre que pueda amar, el cual además tenga un extra de 150.000. Y lo necesito rápido. Maggie asintió como si saliera a la superficie de debajo del agua. —¿Para qué? —Para salvar Tara —Sí, la casa de mi madre. Tú sabes, como en la película Lo que el viento se llevó. ¿Recuerdas cómo mi mamá solía bromear sobre necesitar más algodón para pagar las facturas? No te he dicho que mal va todo, Maggs. Mamá quiere venderla y no puedo dejarla. No tienen dinero ni ningún lado a donde ir. Haré cualquier cosa, incluso casarme; igual que Scarlett2. Maggie gimió y cogió su cartera. Sacó su teléfono y marcó algunos números. —¿Qué está haciendo? —Alexa entró en pánico pensando que su amiga no entendería. Después de todo, nunca le había preguntado por un hombre que le resolviera sus problemas antes. Oh, cómo de mal había caído. —Cancelando mis citas. Creo que este nuevo detalle debe ser discutido. Voy a llamar a mi terapeuta, ella es muy buena, discreta y coge citas a medianoche. Alexa se rió. —Eres una gran amiga, Maggie. —Sí, ni que lo digas. 2 Scarlett O´Hara: Protagonista de “Lo que el viento se llevó”. Página —¿Tara? 9 Maggie pestañeó.
  10. 10. *** Nicholas Ryan tenía una fortuna en sus manos. Pero para conseguir lo que él quería, necesitaba una esposa. Nick cree en muchas cosas. Trabajar duro para lograr un objetivo. Controlar la ira y recurrir a la razón cuando un momento se convierte en una confrontación. Y crear edificios. Edificios que sean sólidos y bellos estéticamente. Ángulos suaves y líneas afiladas mezclándose juntas. Los ladrillos y el hormigón y el vidrio que acredite la solidez que la gente anhela en su vida ordinaria. Ese breve momento maravilloso cuando una persona mira a la creación final por primera vez. Todas estas cosas tenía sentido para él. Se dio la vuelta en la cinta andadora y trató de no pensar en fumar. Incluso después de cinco años, cuando la tensión aumentaba, anhelaba un cigarrillo. Molesto por su debilidad cuando el impulso le llegaba, lo eliminaba. Correr le calmaba, sobre todo en su entorno perfectamente controlado. No había voces que interrumpieran su concentración, ni una luz solar abrasadora, sin piedras o gravas que obstaculizaran su camino. Se puso el panel y comenzó la paz constante que lo llevaría hacia una solución. A pesar de que entendía las intenciones de su tío, el sentimiento de traición lentamente carcomía su paz. Al final, uno de los miembros de la familia que amaba sólo lo había usado como un peón. Nick sacudió su cabeza. Debería haber visto esto venir. El tío Earl había pasado sus últimos meses escupiendo la importancia de la familia, y había pensado que la respuesta de Nick era desalentadora. Nick se preguntaba Página Nick tenía el intestino al revés, y su enfermo sentido del humor casi le causó que se le escapara de sus labios una risa. Se levantó de su silla de cuero y se quitó la chaqueta azul marino, corbata de seda a rayas y su camisa blanca como la nieve. Giró su muñeca para desabrochar su cinturón, y rápidamente se cambió en un par de pantalones deportivos grises y camiseta a juego. Metió los pies en sus deportivas Nike Air y entró al gimnasio particular en el interior de su oficina, que había llenado con prototipos, bocetos, fotos inspiradoras, una cinta andadora, algunas pesas, y un bar bien surtido. Pulsó el botón del mando a distancia para el reproductor de MP3. El son de La Traviata llenó la sala y le aclaró la cabeza. 10 Nick no cree en el amor eterno, el matrimonio y la familia. Estas cosas no tenían sentido, y él había decidido no incorporar este tipo de temas sociales en su vida. Por desgracia, el tío Earl había cambiado las reglas.
  11. 11. por qué su tío estaba sorprendido. Después de todo, su familia debería haber sido un anuncio por el control de natalidad. Mientras Nick paseaba dentro y fuera de relaciones, una cosa se hizo clara: todas las mujeres querían un matrimonio, y matrimonio significaba enredo. Peleas sobre emociones. Niños separándolos a las peleas, queriendo más atención, necesitando más espacio, hasta que al final terminaban como cualquier otra pareja. Divorcio. Con niños como casualidades. No, gracias. Luego se dio cuenta de que la broma era sobre él. Heredaría la mayor parte de Dreamscape tan pronto como se casara. El matrimonio debía durar un año, con cualquier mujer que eligiera, y un acuerdo prenupcial era aceptable. Si Nick decidía no cumplir los deseos de su tío, perdería el 51%; el balance sería repartido entre los miembros y Nick no sería más que un figurín. En lugar de crear edificios, estaría atrapado en reuniones y políticas corporativas, exactamente lo que no quería hacer con su vida. Y el tío Earl lo había sabido. Así que ahora Nick debía encontrar una esposa. Tocó el interruptor y se inclinó más abajo. Bajó el ritmo y calmó su respiración. Con precisión metódica, su mente cortó a través del vacío emocional y escaneó las posibilidades. Salió del camino, tomó una botella fría de Evian del mini bar y caminó a su silla. Tomó un trago del frío, limpio líquido y puso la botella sudorosa en su escritorio. Esperó unos momentos a reunir sus pensamientos. Luego agarró la pluma dorada y la hizo girar entre sus dedos. Escribió las palabras, cada letra hundida en su propio ataúd personal. Encontrar una esposa. Página Hasta que los abogados leyeron el testamento. 11 Él aumentó la inclinación y ajustó la velocidad mientras sus pensamientos giraban. El tío Earl permaneció tercamente optimista hasta el amargo final en que una mujer salvara la vida de su sobrino. El ataque cardíaco golpeó fuerte y rápido. Cuando los abogados finalmente descendieron como un paquete de buitres ante el aroma del dinero sangriento, Nick pensó que el aspecto legal sería simple. Su hermana, Maggie, había dejado muy claro que no quería tener nada que ver con el negocio. El tío Earl no tenía más parientes. Así que, por primera vez, Nick creía en la buena fortuna. Finalmente, tendría algo propio.
  12. 12. No gastaría más tiempo quejándose de la injusticia. Nick decidió hacer una lista clara de los atributos que necesitaría su mujer, y luego ver si podía pensar en alguna candidata apropiada. Inmediatamente, una imagen de Gabriella apareció, pero aplastó el pensamiento. La impresionante supermodelo con la que había salido recientemente era perfecta para funciones sociales y sexo genial, pero no para matrimonio. Gabriella era una aguda conversadora, y disfrutaba su compañía, pero temía que ya se estuviera enamorando de él. Ella le había insinuado su deseo de tener hijos, lo que era un rompe tratos. No importa cómo edificara las reglas del matrimonio, la emoción lo arruinaría. Ella se había vuelto celosa y demandante, como cualquier esposa normal. Ningún prenupcial le haría frente a su avaricia cuando se sintiera traicionada. Puso la lapicera en el borde izquierdo de la página y escribió su lista. Una mujer que no me ame. Una mujer con la que no desee acostarme. Una mujer que no tenga una familia grande. Una mujer que no tenga animales. Una mujer que no quiera tener hijos. Una mujer que tenga una carrera independiente. Una mujer que viera la relación como un asunto de negocios. Una mujer que no sea demasiado emocional o impulsiva. Una mujer en la que pueda confiar. Nick releyó el resumen. Sabía que alguna de las cualidades era demasiado optimistas, pero si la teoría del universo funcionaba, bien podría escribir todo lo que deseaba. Necesitaba una mujer que viera la relación como una oportunidad de negocios. Quizás alguien que deseara el gran pago. Pretendía ofrecer grandes beneficios, pero quería el matrimonio sólo en nombre. Que no haya sexo implica que no haya celos. Que no haya mujeres emocionales implica que no haya amor. Página Pero hoy estaba desesperado. 12 Tomó otro sorbo de agua y pasó su pulgar en círculos por la superficie rugosa de la tapa de la botella. Había leído una vez que si una persona hacía una lista de las cualidades que admiraba en una mujer, ella aparecía. Nick frunció el ceño ante pensamiento. Estaba casi seguro de que la teoría tenía algo que ver con el universo. Recibir lo que das al cosmos. Alguna mierda metafísica en la que no creía.
  13. 13. Que no haya líos implica un matrimonio perfecto. Pensó en cada mujer con la que había salido en el pasado, cada amiga con la que había intercambiado palabras, cada asociada de negocios con la que hubiera almorzado. No se le ocurrió nadie. La frustración se balanceaba al borde de sus nervios. Era un hombre de treinta años, razonable, atractivo, inteligente, y financieramente seguro. Y no podía pensar ni en una mujer decente con la que casarse. Tenía una semana para encontrar a su esposa. Su teléfono sonó. Nick contestó. —Ryan. —Estoy trabajando en eso. —Creo que la encontré. Su corazón se aceleró. —¿Quién es? Otra pausa. —Tendría que ver sus términos, pero no creo que sean un problema. Ten la mente abierta. Sé que no es tu fuerte. Pero puedes confiar en ella. Chequeó el último ítem en su lista. Un sonido extraño llenó sus oídos como advertencia a oír las siguientes palabras de su hermana. —¿Quién es, Maggs? El silencio cayó en la línea por un momento. —Alexa. La habitación se llenó de una niebla mareante ante el nombre familiar de su pasado. Su único pensamiento flasheó como un mantra en neón vívido, una y otra vez. De ningún maldito modo. Página Una risa estranguló sus labios. Su hermana era la única mujer en el mundo que lograba hacerlo reír de vez en cuando. Incluso si era a expensas suyas. 13 —Nick, soy yo, Maggie. —Se pausó—. ¿Ya encontraste una esposa?
  14. 14. Capítulo 2 Traducido por vitruski, Areli97, Mlle_Janusa y Auroo_J Corregido por Curitiba N Ellos compartieron un pasado lejano, y sintió que se podía confiar en Alexa. Ella no se ajustaba a su idea de la esposa perfecta, pero necesitaba el dinero. Rápido. Maggie permaneció en silencio respecto a la razón, pero pintaba a Alexa como desesperada. Se sentía cómodo con la necesidad de dinero en efectivo: era blanco y negro. No gris. Sin ideas de intimidad entre ellos. Una transacción comercial formal entre viejos amigos. Nick podría vivir con eso. Alargó la mano hacia el intercomunicador para llamar a su secretaria, pero al mismo tiempo que lo hizo la pesada puerta se abrió sin problemas se cerró con un sólido clic. Se dio la vuelta. Unos profundos ojos azules le miraban directamente con un poco de vacilación y con una claridad que le dijo que esta mujer perdería cualquier juego de póquer, ella era brutalmente honesta y sin voluntad de farol. Reconoció su mirada lo suficientemente bien, pero la edad había cambiado los colores a una inquietante mezcla de color aguamarina y zafiro. Le vino Página Pasó por alto el pinchazo profundo de su estómago cuando pensaba en encontrarse con Alexandria McKenzie otra vez. Se preguntó cómo se había criado. Las historias que su hermana compartió con él pintaron un cuadro de una imprudente e impulsiva mujer. Al principio se resistió a la sugerencia de Maggie; Alexa no encajaba en la imagen que necesitaba. Recuerdos de una niña con coletas, obstinada y de espíritu libre atormentaban sus pensamientos, a pesar de que sabía que era dueña de una respetable librería. Todavía pensaba en ella como compañera de juegos de Maggie, aunque él no la había visto en años. Pero el tiempo se estaba acabando. 14 ick miró a su alrededor, satisfecho con el resultado. Su sala de conferencias privada proporcionaba un buen ambiente de negocios, y el ramo de flores frescas que su secretaria había colocado en el centro de la mesa ofrecía un toque personal contra la alfombra de felpa de color vino, el brillo de la rica madera de cerezo, y las sillas de cuero de color mantequilla. Los contratos se colocaron ordenadamente, junto a una bandeja de plata elegante llena de té, café, y una variedad de pasteles. Formal pero amistoso, que reflejaba el tono de su matrimonio.
  15. 15. a la mente imágenes de las profundidades del Mar Caribe en busca de sus misterios. Un cuadro del paraguas de Sinatra en el cielo se extendía muy lejos y un estirado hombre no podía encontrar el principio o al final. Sus ojos se dirigieron a su cabello de color negro como la tinta, que consistía en tirabuzones que caían de sus hombros y enmarcaba su rostro con una naturaleza salvaje que parecía incapaz de domar. Los pómulos altos desataban en una boca enorme. Solía preguntarle si le había picado una abeja, para a continuación reírse a carcajada limpia. La broma era para él. Calientes fantasías masculinas fueron construidas alrededor de una boca como la de ella, y no tenía nada que ver con las abejas. Sólo la miel. Preferiblemente miel caliente y pegajosa que se vertía sobre los labios gruesos y poco a poco pasaban por fuera de la lengua. Sintiéndose algo escalonado, Nick peleó más allá de su desconcierto y se basó en la profesionalidad de ocultar su reacción. Alexandria María McKenzie había crecido muy bien. Un poco demasiado bien para su gusto. Pero no hubo necesidad de hacérselo saber. Le ofreció la misma sonrisa neutra que ofrecía a cualquier socio de negocios. —Hola, Alexa. Ha pasado mucho tiempo. Ella le devolvió la sonrisa, pero no llegaba a sus ojos. Movió sus pies y cerró sus manos. —Hola, Nick. ¿Cómo estás? —Estoy bien. Por favor, siéntate. ¿Puedo servirte algo de café? ¿Té? —Café, por favor. —¿Con leche? ¿Azúcar? Página Se resignó y terminó su inspección. Recordó torturarla cuando se enteró de que tenía que usar un sostén. Le había estado torturando por su descubrimiento desde el principio, y había usado la información de forma inteligente en su contra. Ahora ya no era gracioso. Sus pechos eran tan exuberantes como su boca, y coincidían con la curva de sus caderas. Era alta, casi tan alto como él, y este paquete de tentación femenina vino, todo ello envuelto en un vestido rojo fuego que hacía hincapié en el escote, pegado por encima de sus caderas, hasta llegar al suelo. Las uñas de sus pies de color escarlata se asomaban a través de unas brillantes sandalias rojas. Ella permaneció inmóvil en la puerta de entrada, como si le permitiera deleitarse hasta hartarse antes de que ella se decidiera a hablar. 15 ¡Ah, mierda!
  16. 16. —Leche. Gracias. —Ella se deslizó con gracia en la silla acolchada, se giró hacia el escritorio y cruzó las piernas. Su vestido rojo se subió un poco y le dio a él un vistazo de la piel oliva, suave y en forma. Se concentró en el café. —¿Napoleón? ¿Buñuelos de manzana? Son de la panadería en la calle. —No, gracias. —¿Seguro? —Sí. Nunca sería capaz de comer sólo uno. He aprendido a no tentarme. —Siento lo de tu tío Earl. —Gracias. ¿Te informó Maggie sobre los detalles? —Todo esto parece una locura. —Lo es. El tío Earl cree en la familia, y antes de su muerte estaba convencido de que nunca iba a sentar la cabeza. Por lo tanto, decidió que un fuerte impulso sería por mi propio bien. —¿No crees en el matrimonio? Se encogió de hombros. —El matrimonio no es necesario. El sueño de “para siempre”, es un cuento de hadas. Los caballeros de brillante armadura y la monogamia no existen. Ella se echó hacia atrás por la sorpresa. —¿No crees en hacer un compromiso con otra persona? —Los compromisos son de corta duración. Claro, la gente lo dice en serio cuando se confiesan el amor y la devoción, pero el tiempo erosiona todo lo bueno y deja lo malo. ¿Conoces a alguien que esté felizmente casado? Ella abrió los labios, y luego quedó en silencio. Página Ellos se estudiaron el uno al otro por unos momentos y se alargó el silencio. Ella se tocó la delicada pulsera de oro que rodeaba su muñeca. 16 La palabra tentación salía de sus labios, en una baja y ronca voz que acarició sus oídos. Sus pantalones se apretaron en una muesca y se dio cuenta de su voz acarició otros lugares. Completamente desconcertado por su reacción hacia una mujer con la que no quería ningún contacto físico se centró en la preparación de su café y se sentó frente a ella.
  17. 17. —¿Además de mis padres? Supongo que no. Pero eso no significa que no hay parejas felices. —Tal vez—. Su tono contradijo su acuerdo parcial. —Supongo que hay un montón de cosas en las que no estamos de acuerdo —dijo, y se movió en su asiento y volvió a cruzar las piernas—. Vamos a necesitar algo de tiempo junto para ver si esto va a funcionar. —No tenemos tiempo. La boda tiene que tener lugar a finales de la próxima semana. No importa si nos llevamos bien. Esto es estrictamente un acuerdo de negocios. Ella entrecerró los ojos. —Veo que eres el mismo matón prepotente que me molestaba por el tamaño de mis pechos. Algunas cosas no cambian. Se quedó sin aliento pero ella lo sorprendió cuando sonrió. —Y otras cosas siguen siendo pequeñas. —Su mirada resuelta señaló directamente en el bulto en el centro de sus pantalones. Nick casi escupió el café pero se las arregló para bajar la taza con tranquila dignidad. Una oleada de calor golpeó el estómago al recordar el día en la piscina cuando eran niños. Él había estado tomándole el pelo sin piedad a Alexa sobre los cambios en su cuerpo cuando Maggie se coló detrás de él y le bajó el bañador. Expuesto en todos los sentidos de la palabra, se alejó y fingió que todo el episodio no le molestaba. Pero la memoria seguía estando catalogada como el momento más embarazoso. Hizo una seña a los papeles que tenía delante. —Maggie me dijo que necesitabas una cantidad específica de dinero. Esto sigue siendo un negocio. Una extraña expresión cruzó su rostro. Apretó sus rasgos, y luego dijo: —¿Es este el contrato? Asintió con la cabeza. —Sé que necesitas a tu abogado para que lo examine. Página —Supongo que tienes razón. Algunas cosas siguen siendo las mismas. Otras mantienen en expansión. 17 Centró su atención en la caída de su vestido.
  18. 18. —No hay necesidad. Un amigo mío es abogado. Aprendí lo suficiente, ya que le ayudé a estudiar para el examen. ¿Puedo verlo? Deslizó los papeles sobre la madera pulida. Ella buscó en su bolso un par de pequeñas y negras gafas de lectura y las empujó hasta el puente de su nariz. Pasaron los minutos mientras estudiaba en el contrato. Aprovechó la oportunidad para estudiarla. Su fuerte atracción le irritaba. Alexa no era su tipo. Ella tenía demasiadas curvas, era demasiado directa, era demasiado... real. Le gustaba saber que estaba a salvo de cualquier arrebato emocional, si algo no iba a su manera. Incluso cuando Gabby se molestó, siempre se manejaba con moderación. Alexa le daba un miedo terrorífico. Algo en sus entrañas le susurró que no sería fácil de manejar. Ella habló y expuso sus emociones sin pensar. Tales reacciones causaban peligro, caos y desorden. Las últimas cosas que necesitaba en un matrimonio. Una uña rojo cereza golpeteaba el borde de la página en un ritmo tranquilo. Ella levantó la mirada. Nick se preguntó por qué su piel tomó un tono tan pálido cuando se veía tan ruborizada y saludable hace un momento. —¿Tienes una lista de requisitos? —lo dijo como si lo estuviera acusando de un crimen capital en lugar de hacer una lista de bienes y compromisos. Se aclaró la garganta. —Sólo un par de cualidades que me gustaría que mi esposa tuviera. —Ella abrió su boca para hablar pero las palabras no salieron. Parecía luchar para dejarlas salir. —¿Quieres una ama de casa, una huérfana y un robot todo en uno? ¿Eso es justo? Tomó una respiración profunda. —Estás exagerando. Sólo porque me gustaría casarme con alguien con gracia y sentido del negocio, no quiere decir que sea un monstruo. Página Él confiaba en ella. Esos ojos zafiro transmitían determinación y justicia. Su promesa significaba algo. Después de un año, sabía que ella se alejaría sin mirar atrás o con deseo de más dinero. La balanza se inclinaba a su favor. 18 Aunque…
  19. 19. Ella soltó un bufido muy poco femenino. —Quieres una esposa sumisa sin sexo. ¿No has aprendido nada sobre las mujeres desde que tenías catorce? —Aprendí bastante. Por eso es que el tío Earl tuvo que forzarme en una institución que favorece a las mujeres en primer lugar. Ella contuvo el aliento. —¡Los hombres consiguen mucho con el matrimonio! —¿Cómo qué? —Sexo estable y compañerismo. —Después de seis meses los dolores de cabeza empiezan y se enfadan unos a otros hasta las lágrimas. Su boca cayó abierta. La cerró con un rápido chasquido. —Niños… una familia… alguien que te amará en la salud y en enfermedad. —Alguien que gasta todo tu dinero y te regaña cada noche y es una perra sobre limpiar tu desorden. —Estás enfermo. —Estás engañada. Sacudió su cabeza, haciendo que sus sedosos rizos negros cayeran alrededor de su cara, luego se asentaron lentamente. El sonrojo estaba de vuelta en su piel. —Dios, tus padres realmente te arruinaron —murmuró. —Gracias, Freud3. Sigmund Freud: fue un médico neurólogo austriaco, padre del psicoanálisis y una de las mayores figuras intelectuales del siglo XX. 3 Página —Los hombres nunca quieren envejecer. Por eso es que se mantienen persiguiendo a mujeres más jóvenes. 19 —Alguien con quien envejecer.
  20. 20. —¿Y qué si no encajo en todos estas categorías? —Trabajaremos en eso. Mientras más pronto aprendiera, mejor. Nick se había asegurado que ese día ambos aprendieran duras lecciones. Alejó ese recuerdo y se concentró en el presente. —¿Por qué no me dices que buscas en este matrimonio? —Ciento cincuenta mil dólares. Efectivo. Al frente y no al final del año. Se inclinó más cerca de ella, intrigado. —Demonios, es mucho dinero. ¿Deudas de juego? Una pared invisible se estrelló entre ellos. —No. —¿Compras? La ira se encendió en sus ojos. —No es de tu incumbencia. Parte del trato es que no me hagas preguntas de dinero o cómo pretendo usarlo. Página Entonces ella le sonrió y le dijo que lo amaba. Que quería casarse con él. Debió haberle dado algunas palmaditas en la cabeza, decir algo lindo y seguir con su camino. En cambio, su comentario sobre el matrimonio había sido dulce y tentador de una manera que había asustado a la mierda de él. Incluso a los dieciséis, Nick sabía que las relaciones que podían ser siempre hermosas, todas tarde o temprano se volvían horribles. Se había reído, la había llamado un bebé, y la había dejado sola en el bosque. La vulnerabilidad y el dolor en su rostro habían roto su corazón, pero él tuvo que retener la emoción. 20 Sus ojos se estrecharon y se mordió el labio inferior. Nick recordó la primera vez que la había besado, cuando tenía dieciséis años. Como su boca se había presionado contra la de ella, sentirla estremecerse. Sus dedos acariciando suavemente la piel desnuda de sus hombros. El aroma fresco y limpio de las flores y el jabón. Después, sus facciones brillaban con inocencia, belleza y pureza. Esperando la parte del felices por siempre.
  21. 21. —Hmmm, ¿algo más? —¿Dónde viviremos? —En mi casa. —No voy a renunciar a mi departamento. Pagaré la renta como normalmente. La sorpresa se disparó a través de él. —Como mi esposa, necesitaras un guardarropa apropiado. Recibirás un subsidio y tendrás acceso a mi comprador personal. —Usaré lo que quiera, cuando quiera y lo pagaré a mi maldita manera. —Puedo manejar mantener mis codos fuera de la mesa y reírme de sus estúpidas bromas. Pero necesito ser libre para llevar mi propio negocio y disfrutar de mi propia vida social. —Por supuesto. Espero que puedas llevar tu estilo de vida individual. —¿Mientras no te avergüence? —Exactamente. Golpeteó su pie al ritmo de sus uñas. —Tengo algunos problemas con esta lista. —Soy una persona flexible. —Soy muy cercana a mi familia y ellos necesitan una buna razón para creer que me estoy casando de repente. —Sólo diles que nos encontramos después de todos estos años y decidimos casarnos. Alexa puso los ojos en blanco. Página —Vas a ser la anfitriona de mis socios de negocios. Tengo un gran asunto en línea, así que tendrás que llevarte bien con las otras esposas. 21 Luchó contra una sonrisa. Casi disfrutaba la pelea de mentes, al igual que como lo hacía en los viejos tiempos.
  22. 22. —No tienen permitido saber sobre este acuerdo, así que tienen que creer que estamos locamente enamorados. Tienes que venir a la cena para que así podamos hacer el anuncio. Y necesita ser convincente. Él recordó que su padre los había dejado por la botella y los había abandonado a ella y a su familia. —¿Todavía hablas con tu padre? —Sí. —Solías odiarlo. —Solía odiarlo. Hizo las paces. Decidí perdonarlo. Como sea, mi hermano, mi cuñada, mi sobrina y los gemelos todos viven con mis padres. Harán un millón de preguntas y tendrás que ser convincente. Frunció el ceño. Nick pensó que le daría esa pequeña victoria. —Bien. ¿Algo más? —Sí. Tendré una boda real. Sus ojos se estrecharon. —Estaba pensando en un juez de paz. —Yo estaba pensando en un vestido blanco en el exterior acompañada de mi familia y con Maggie como mi dama de honor. —No me gustan las bodas. —Ya los has dicho. Mi familia jamás creerá que me fugué. Tenemos que hacer esto por ellos. —Me estoy casando contigo por razones de negocios, Alexa. No por tu familia. Su mentón se elevó. Hizo una nota mental del gesto. Parecía una advertencia antes de que ella cargara en batalla. Página —Mala suerte. Es parte del trato. 22 —No me gustan las complicaciones.
  23. 23. —Créeme, tampoco estoy feliz sobre esto, pero tenemos que interpretar el papel si la gente va a pensar que esto es real. Sus facciones se tensaron, pero se las arregló para asentir. —Bien. —Su voz goteaba sarcasmo—. ¿Algo más? Se veía un poco nerviosa y le dio un vistazo, entonces se levantó de la silla y empezó a caminar por la habitación. Su enfoque cambio a su parte posterior, balanceándose adelante y atrás, y su cremallera se tensó con incomodidad. Su último fugaz pensamiento racional deshizo su visión. Corta tus pérdidas aquí y ahora y camina hacia la puerta. Esta mujer va a voltear tu vida patas arriba, en diagonal y hacia los lados, y siempre has odiado la casa de la risa. Ah, demonios. ¿Por qué tenía que ser tan endemoniadamente maravilloso? Le dio un vistazo a huertillas mientras él se paseaba. Una vulgar maldición salió de sus labios pero se obligó a echarse atrás. Al crecer, ella solía llamarlo Niño bonito por su cabello dorado. Esos jóvenes rizos han sido domesticados en un corto, conservador corte, pero algunas revoltosas hebras caían de un lado a otro de su frente en una tenaz rebelión. Los colores se habían profundizado con el tiempo, pero recordó su cereal mezclado de Chex, anillos de miel dorada con trigo. Sus rasgos se endurecieron, su mandibular ahora un poco cincelada. Sus dientes perfectos y blancos brillaron durante su breve sonrisa. Sus ojos eran de algún profundo castaño, y sus secretos se mantenían firmemente velados detrás de una pared. Pero su cuerpo… Él siempre estaba activo, pero cuando cruzó la sala, sus elegantes pantalones de tela color avena se movieron y se doblegaran a su voluntad, delineando largas piernas musculosas y tirantes nalgas. El suéter de cuello V canela era a la vez casual y apropiado para un sábado de oficina. Algunas partes eran totalmente inapropiadas. La longitud de cable de sus brazos. Los anchos hombros y el pecho que se extendía y moldeaba en el Página *** 23 Nick luchó contra el aumento repentino de miedo y esperó su respuesta.
  24. 24. tejido. El profundo broce de su piel como si estuviera tendido en el sol por horas. La ligereza de un animal en sus movimientos. Había crecido, y no era un niño bonito. Nick Ryan era todo un hombre apasionado, y todavía la miraba como la pequeña compañera de juegos de Maggie. Cuando sus miradas se cruzaron, no hubo ningún reconocimiento, ninguna apreciación. Sólo una amistad distante que proporcionó alguien de su pasado. Bueno, ella estaba condenada si dejaba que su lengua se arrellanara fuera de su boca, sólo porque era atractivo. Su personalidad todavía apestaba. La gran A para Aburrido. La gran S para Sordo. La gran… Empujó el pensamiento fuera de su mente. Mientras el recuerdo de su primer beso se arrastraba desde el escondrijo de su mente, apostaba que él se había olvidado por completo del momento. La humillación se meneaba a través de sí. No más. ¿En realidad, la Madre Tierra no podría permitir el requisito número uno en su lista? Tomó una profunda respiración y habló: —Una cosa más. —¿Sí? —peguntó. —¿Ves beisbol? —Por supuesto. Su estómago inclinado en tensión. —¿Tienes un equipo favorito? Sonrió. Literalmente sonrió. —Sólo hay un equipo de Nueva York. Alexa luchó más allá de las náuseas y preguntó: Página El hombre ante ella golpeó todo en lo que creía. Esto no era un matrimonio por amor. No, esto era un negocio, puro y simple, y muy frío. 24 Alexa odiaba el hecho de que su presencia la hiciera sentir nerviosa y un poco mareada. Hace una semana que había lanzado un hechizo de amor, y la Madre Tierra la había escuchado. Ella tenía su dinero y podría salvar la casa de su familia. ¿Pero qué demonios había pasado con su lista?
  25. 25. —¿Cuál? —Los Yankees, por supuesto. Es el único equipo que gana. Ese es el único equipo que importa. Ella respiró hondo e infló el vientre. Había aprendido en clase de yoga. ¿Se podría casar con un fan de los Yankees? ¿Podía renunciar a todas sus costumbres y ética? ¿Podría soportar estar casada con un hombre que pensaba que Dios y la monogamia era algo femenino? —¿Alexa? ¿Estás bien? Lo silenció con una respuestas. Si ella se casa. ¿Podría vivir con hacer un sacrificio por mano y pasó, buscando desesperadamente por fuera ahora, no habría otra opción que vender la ella misma, sabiendo que era tan egoísta cómo para su familia? ¿Tenía una opción? Cruzó los brazos en frente de su pecho. —No me digas, eres fan de los Mets. Se estremeció al oír su tono. —Me niego a hablar de beisbol contigo. No podrás usar nada de los Yankees cuando estés conmigo. ¿Entiendes? —No te preocupes, que me la pondré cuando no andes cerca. El silencio se estableció en el cuarto. Se arriesgó a mirar en su dirección. La miró, como si de su cabello hubieran brotado las serpientes de Medusa. —¿Estás bromeando? Página Giró sobre su talón. La impaciencia tallada en las líneas de su rostro. Este hombre no tiene tolerancia con los arrebatos emocionales. Tan caliente como se veía, sería un gran dolor en el culo, tal como había ido creciendo. Probablemente el programaba sus días por minuto. Probablemente no sabía lo que significaba la palabra impulsivo. ¿Podrían vivir en la misma casa un año? ¿Se rasgarían en partes el uno al otro antes de que los 365 días pasaran? ¿Y si los Yankees llegaban a la Serie Mundial este año? Tendría que lidiar con su pésima arrogancia y sonrisas condescendientes. Oh, Dios… 25 —¿Alexa?
  26. 26. Tocó su cabeza con tentativa. —No. —¿Ni siquiera estoy autorizado a usar mi gorra de los Yankees? —Así es. —Estás demente —dijo. —Palos y piedras4 . Dime ahora, antes de perder más tiempo. Entonces hizo algo que ella no había visto desde que el matón del barrio se cayó de su bicicleta y estalló en tontas lágrimas femeninas. Finalmente se sosegó, parecía sobre pensar la opción, y establecer una solución. —No usaré nada de los Yankees, pero lo mismo se aplica a ti. Nada de la basura de los Mets. Ni siquiera los quiero ver en una taza de café o en un llavero en mi casa. ¿Los tienes? Estaba a punto de explotar con enojo. De alguna manera, el trato había sido en torno a ella. —Discrepo. No ganamos un Serie desde 1986, así que puedes llegar usar el mío. Consigues suficiente gloria, no necesitas más. La esquina de su labio con un tic. —Lindo trato, pero no soy uno de los Twinkies con los que estas acostumbrada a salir. No Yankees, no Mets. Tómalo o déjalo. —No salgo con Twinkies. 4 Palos y Piedras -(Sticks and Stones): se refiere a un rima infantil: Sticks and stones may break my bones / But words will never hurt me - Palos y piedras pueden romper mis huesos/ Pero las palabras nunca me lastimarán. Página Demonios, se veía bien cuando bajaba su altanería. 26 Nick Ryan rió. No era un atisbo de diversión, o una sonrisa alrededor de sus labios. Esta fue una no-tiene carcajada, profunda y masculino. El sonido llenó la habitación y bombeó con vitalidad. Alexa luchó con su propia sonrisa, sobre todo porque su humor iba dirigido a ella.
  27. 27. Encogió los hombros. —No te preocupes. Ella saltaba de un pie a otro y apenas consiguió mantener sus manos rizándolas en sus puños. Estaban tan condenadamente separados. ¿Cómo pudo parecer tan sabroso? Sin embargo, recuerden que la manzana envenenada de Blancanieves fue ofrecida. —Bueno, ¿quieres dormir en esto o lo que sea que hacen las mujeres cuando no pueden tomar una decisión? Ella mordió su labio, fuerte, y forzó a las palabras a salir. —Bien, tienes un trato. —¿Algo más? Él juntó sus dedos y tomó una respiración. —Quiero hablar contigo acerca de sexo. —¿Sexo? —la palabra cayó de sus labios y se disparó en el aire como un balazo. Parpadeó, pero se negó a mostrar un cambio en su expresión. Saltó de su asiento y cambió de lugar, mientras se paseaba por la alfombra color vino de lujo. —Ya veo, necesitamos ser extremadamente discretos con, uh, nuestras actividades extra curriculares. —¿Discretos? —Sí. Trato con algunos clientes de alta gama, y tengo una reputación que proteger. Por no hablar que los términos del trato se romperían si nuestro matrimonio se viese cuestionado. Creo que es mejor si accedes a permanecer célibe por un año. Es posible, ¿qué piensas? Página —No exactamente. —Hizo una pausa, como si estuviera a punto de abordar un tema muy delicado. Alexa juró que mantendría la calma, no importa lo que diga. Dos podían jugar este juego. Sería una reina del hielo, incluso si verbalmente la torturaba. Tomó una respiración y se deslizó en su silla, luego cogió su copa de café para tomar el preparado. 27 —Supongo que lo cubre.
  28. 28. —O un montón de no-hacer. Él dio una, obvia, risa fingida y se preguntó si ella cogió un brillo sudoroso en su frente o era sólo un efecto de la luz. Dejó de caminar y la observó casi con cautela. De repente, el verdadero significado de sus palabras cayó como fuego en su cerebro y el pararrayos del conocimiento chisporroteó. Nick quiere que sea su esposa perfecta, que incluya una casta cama de matrimonio bajo su astucia. Pero él no mencionó su propio celibato. Maggie tenía derramados todos los detalles sobre Gabriella, así que ella sabía que él estuvo involucrado en una relación. Alexa todavía no entendía porque no quería casarse con su novia, pero su elección no era para que ella la juzgara. Lo único que importaba era el chauvinista, el cerdo macho ante ella y su deseo de poner todo el asunto fuera. Ella sonrió. —Entiendo. Su cara prácticamente se iluminó. —¿Lo haces? —Por supuesto. Si el matrimonio se supone que sea real, ¿cómo luciría encontrarle a tu esposa el rumor de una aventura tan pronto después de la boda? —Exactamente. —Y no deberías de tener que lidiar con las preguntas humillantes cuestionando tu hombría. Si tu esposa está durmiendo con otros, es obvio cual es el problema. Ella no estaba obteniendo nada bueno en casa. Él cambió su peso. Asintió a medias. —Eso creo. —Entonces, ¿qué hay de Gabriella? Página Se sacudió enojada, pero mantuvo su rostro sereno. Nick Ryan quería llegar a acuerdos. Bien. Porque cuando ella cruzó esa puerta, Nicky habría firmado el acuerdo de su vida. 28 Casi.
  29. 29. Él se echó hacia atrás con sorpresa. —¿Cómo supiste sobre ella? —Maggie. —No te preocupes por Gabriella. Me haré cargo de ella. —¿Estás durmiendo con ella? Él se estremeció, luego trató de pretender que no le importaba. —¿Eso importa? Ella levantó las manos a la defensiva. *** Nick se quedó viendo a la mujer delante de él y trató de tragar. Su humeante voz dio pie a imágenes incluso más humeantes de ella desnuda y demandando y... retozando. Dejó salir una maldición y se acercó para obtener más café, tratando de comprar algo de tiempo. Todo su porte gritaba sexo. La inocencia de la juventud se había evaporado y había dejado atrás a una mujer de pura sangre con necesidades de pura sangre. Él se preguntaba qué tipo de hombre satisfacía esas necesidades. Se preguntaba también cuan maduros se sentirían sus pechos en sus manos, o cómo sabrían sus labios bajo los suyos. Qué usaba bajo el ajustado vestido rojo. —Nick. —¿Hmmm? Página Alexa frunció sus labios y se preguntó cómo el hombre intentaría salirse de su tumba recién cavada. 29 —Quiero aclarar el asunto del sexo. Al menos he llenado el punto número uno y el dos. Estoy segura como el infierno que no te amo, y no nos sentimos atraídos hacia el otro. Tú estás diciendo que si quiero tener una noche jovial, no puedo hacerlo. Entonces, ¿Cuáles son las reglas para ti?
  30. 30. —¿Me escuchaste? —Sí. Sexo. Te prometo que jamás te encontraras en una situación incómoda. —Entonces, ¿estás diciéndome que aun pretendes dormir con Gabriella? —Gabriella y yo estamos envueltos en una relación. —Pero no te casaras con ella. Tensión rompió el aire alrededor de ellos. Él tomó unos cuantos pasos lejos, desesperado por algo de distancia. —No es ese tipo de relación. Su sonrisa parecía fácil y genuina. Nick se sintió balanceándose en el borde de algún viaje de poder femenino, y reconoció que estaba perdiendo terreno. Él jugó su mejor mano. —Si tienes a alguien estable en tu vida, resolveremos la situación. Pero los extraños son demasiado peligrosos. Puedo garantizarte que Gabriella sabe cómo guardar un secreto. Ella sonrió entonces. Una deliciosa, sonrisa femenina que prometía placeres más allá de la imaginación y se lo prometía todo a él. Su corazón se detuvo, se pausó, luego continuó latiendo. Fascinado, esperó sus siguientes palabras. —De ninguna manera, bebé. Él luchó por concentración mientras la negación se deslizó de esa suculenta boca. —¿Disculpa? Página Si hubiese cubos de hielo disponibles él los hubiese chupado uno por uno. Su acusación hizo que un extraño calor subiera por su piel. Su tono era suave. 30 —Hmmm, interesante. Entonces, estás diciendo que yo no puedo follar por ahí porque no tengo a nadie estable para follar.
  31. 31. —No sexo para mí. No sexo para ti. No me importa si es Gabriella o una desnudista o el maldito amor de tu vida. Si yo no tengo ninguna diversión, tú tampoco. Tú sólo tendrás lo que salga de este muy apropiado matrimonio de negocios y construir tus edificios. —Ella hizo una pausa—. ¿Entendido? Él lo entendió. Decidió no aceptarlo. Y se dio cuenta que este era un juego, set y partido, y necesitaba ganar. Su sonrisa prometía compasión y comprensión y el dinero que ella necesitaba. —Alexa, entiendo que esto no parece justo. Pero un hombre es diferente. Gabriella tiene una reputación que mantener, también, entonces tú jamás estarás en una mala posición. ¿Lo entiendes? —Sí. —Entonces, ¿aceptarás los términos? —Hemos sido capaces de ponernos de acuerdo en todo lo demás. Nos hemos comprometido. Es solamente un año, y luego puedes irte y tener una maldita orgía por todo lo que me importa. Helados ojos azules lo vieron de regreso con terquedad pura y férrea determinación. —Si tú llegas a tener tus orgías, obtengo las mías. Si tú quieres ser célibe, también lo seré. No me importa acerca de tu mierda de hombres y mujeres y sus diferencias. Si tengo que irme a la cama sola por trescientos sesenta y cuatro noches, también lo harás tú. Y si quieres acción, tendrás que recurrir a tu propia esposa. Ella sacudió la cabeza como un semental que acaba de salir de la puerta. —Y desde que sabemos que no estamos atraídos por el otro, tendrás que encontrar otras formas de aliviar la presión. Usa un poco de creatividad. El celibato debe abrir otros puntos de venta. —Sonrió—. Porque eso es todo lo que vas a obtener. Página Fastidio surgió. Él estrechó sus ojos y la estudió. Luego decidió ir por el cierre. 31 —No.
  32. 32. Obviamente, ella no tenía idea de que él era un maestro jugando al póker, y había pasado los últimos años desahogándose en juegos donde la noche se convertía en día y salido cientos más rico. Como su viejo habito de fumar, el póker lo llamaba y el usaba el vicio por placer, no por ganancias. Se negó a dejarla vencerlo, y sintió la victoria cerca. Fue por la yugular. —¿No quieres se razonable? Bien. El trato se acabó. Dale un beso de despedida a tu dinero. Sólo tendré que manejar la junta por un tiempo. Ella se deslizó de la silla, colgó el bolso en su hombro, y se puso de pie antes que él. —Fue lindo verte de nuevo, Niño Bonito. —Sí, fue lindo. Pasa por aquí alguna vez. No te convierta en una extraña. —No lo haré. —Ella hizo una pausa—. Nos vemos. Ese fue el momento en que Nick supo que estaba equivocado. Muy equivocado. Alexandria María McKenzie podía ganar una partida de póker, no porque mintiera, sino porque estaba dispuesta a perder. Ella también jugaba al vil juego de pollo. Ella se dio la vuelta. Se dirigió a la puerta. Giró el pomo. Luego... —Está bien. —Las palabras salieron de su boca antes de que tuviera tiempo de pensar. Algo le dijo que ella se hubiese ido y no llamaría después para decir que había cambiado de parecer. Y demonios, Alexa era su única candidata. Un año de su vida no era nada comparado con el regalo de un futuro de hacer lo que siempre había soñado. Le dio crédito. Ella ni siquiera se relamió. Ella se dio vuelta y hablo en un fresco tono de negocios. Página Él se pregunto si ella sabía que su apodo burlón lo irritaba y lo hacía querer sacudirla hasta que lo retirara. Incluso cuando niño, lo odiaba, y los años no habían apagado la agudeza del insulto. Como hacía cuando era más joven, apretó los dientes y ocultó la molestia con una sonrisa fácil. 32 Golpe directo.
  33. 33. —Sé que el contrato no contiene nuestro nuevo acuerdo. ¿Me das tu palabra de que te apegarás a los nuevos términos? —Puedo elaborar un documento revisado. —No hay necesidad. ¿Me das tu palabra? Su figura tembló con energía. Nick se dio cuenta que confiaba en él de la misma manera en que él confiaba en ella. Un cosquilleo de satisfacción corrió a través de él. —Te doy mi palabra. —Entonces estoy dentro. Oh, ¿y la disolución del matrimonio después de un año? Mi familia no puede ser herida por esta ilusión. Citaremos diferencias irreconciliables y pretenderemos seguir siendo amigos. Él asintió, su cerebro un poco confuso por su decisión y su cercanía. ¿Era vainilla esa sutil fragancia de su piel? ¿O canela? Vio aturdido, mientras ella dejó caer una tarjeta de presentación en la mesa de madera de cerezo. —Mi dirección en la librería — le dijo—. Te veré esta noche. Aclaró su garganta para responder, pero ya era tarde. Ella se había ido. Página —Bien. Recógeme esta noche a las siete e iremos a ver a mi familia para darles la noticia. Me encargaré de todos los arreglos para la boda. 33 —Puedo vivir con eso.
  34. 34. Capítulo 3 Traducido por Mlle_Janusa, LizC (SOS) y Ellie Corregido por LadyPandora A lexa se retorció en su asiento, mientras el silencio en el negro BMW se extendía entre ellos. Su futuro marido parecía incómodo y eligió concentrar su energía en el reproductor de MP3. Trató de no contraerse cuando finalmente puso una de Mozart. Él de verdad disfrutaba de la música sin palabras. Casi se estremeció de nuevo cuando pensó en compartir la misma residencia que él. Parecía desconcertado por la pregunta. —¿Para comer? Ella contuvo un gemido. —Incluso me conformo con algunos de los viejos clásicos. Sinatra, Bennett, Martin… Él siguió en silencio. —¿Eagles? ¿Beatles? Sólo grita si alguno de estos nombres te es familiar. Sus hombros se pusieron rígidos. —Sé quiénes son. ¿Preferirías a Beethoven? —Olvídalo. Volvieron de nuevo al silencio con un piano de fondo. Alexa sabía que ambos estaban más nerviosos a medida que la distancia a la casa de sus Black Eyed Peas: en español “guisantes negros”, es por eso que él se confunde y pregunta si es para comer. 5 Página —¿Tienes algo de los Black Eyed Peas5? 34 Por. Un. Año. Entero.
  35. 35. padres se acortaba. Jugar a la pareja de enamorados no sería fácil, cuando ni siquiera podían mantener una conversación de dos minutos. Ella decidió intentarlo de nuevo. —Maggie dice que tienes un pez. Esa observación la premió con una mirada escalofriante. —Sí. —¿Cuál es su nombre? —Pez. Ella parpadeó. —¿Ni siquiera le diste un nombre? —No me gustan los animales —dijo. —¿Por qué? ¿Te dan miedo? —Por supuesto que no. —Tenías miedo de que pudiéramos encontrar una serpiente en los bosques. ¿Recuerdas cómo no te acercaste, y te inventaste alguna excusa para irte? El aire en el auto pareció bajar unos grados. —No tenía miedo, simplemente no me importaba. Te dije que no me gustan los animales. Ella dio un bufido, y luego se acomodó en silencio. Puso una cruz a otra cualidad de su lista. La Madre Tierra asqueaba. Alexa decidió no hablarle a su futuro marido sobre el refugio humanitario de animales. Cuando tenían exceso de reservas, siempre acogía animales extra en su casa hasta que había espacio de nuevo. Algo le dijo que a Nick le daría un ataque. Si alguna vez le superaba la suficiente emoción como para que perdiese el control. Página —¿No sabes que los animales tienen sentimientos, al igual que las personas? 35 —¿Cometí un crimen?
  36. 36. La posibilidad le intrigaba. —¿Por qué estas sonriendo? —le preguntó. —Nada. ¿Recuerdas todo lo que hablamos? Dio un suspiro de sufrimiento. —Sí. Repasamos a todos los miembros de tu familia detalladamente. Sé sus nombres y antecedentes generales. Por el amor de Dios, Alexa, solía jugar en tu casa cuando éramos más jóvenes. Se preguntó si sería posible quemarse por el frío que él emanaba. —No. Se quedó esperando por más, pero no obtuvo respuesta. —¿Qué tal tu madre? ¿Se volvió a casar? —No. No quiero hablar de mis padres. No tiene sentido. —Maravilloso. ¿Qué se supone que le diremos a mi familia sobre eso? Preguntarán. Sus palabras estaban fragmentadas. —Diles que mi padre está descansando en México y que mi madre está fuera, en algún lugar con su nuevo novio. Diles lo que quieras. No estarán en la boda, de todos modos. Ella abrió su boca pero su mirada de advertencia le dijo que la conversación había terminado. Genial. Simplemente adoraba su charlatanería. Alexa apuntó hacia la señal de la siguiente calle. Página —Tú sólo querías las galletas con chispas de chocolate de mi madre. Y te encantaba torturarnos a tu hermana y a mí. Además, eso fue hace años. No has tenido nada que ver con ellos en la última década. —Se esforzó de nuevo para morder la amargura, pero la facilidad con la que Nick había derramado su pasado sin mirar atrás la dejó un poco molesta—. Hablando de eso, nunca mencionas a tus padres. ¿Has visto a tu padre últimamente? 36 Ella resopló.
  37. 37. —Aquí está el desvío hacia la casa de mis padres. Nick se detuvo en el camino de entrada y apagó el motor. Ambos estudiaron la Victoriana casa blanca. Incluso desde el exterior, la estructura irradiaba una amable calidez desde cada pilar blanco clásico hasta el envolvente porche agraciado. Sauces llorones rodeaban los bordes del césped, inclinados, casi como una protección. Grandes ventanales con postigos verdes salpicaban el frente. La oscuridad ahora cubría con un velo los síntomas de abandono debido a las dificultades financieras. Esto ocultó la pintura blanca descascarada en las columnas, el paso de grietas en la parte superior del patio y el techo desgastado. Ella dio un profundo suspiro mientras el hogar de su infancia se hundía a su alrededor como una manta reconfortante. —Parece que hubieras pisado una mierda de perro. Su expresión neutral resbaló. La comisura de su boca respingó una pulgada. —Hmmm, Maggie dijo que escribías poesía. —Se supone que debemos estar locamente enamorados. Si sospechan que es de otra manera, no puedo casarme contigo, y mi madre haría de mi vida un infierno. Así que haz una buena actuación. Oh, y no tengas miedo de tocarme. Te prometo que no tengo piojos. —No tengo miedo a… 6 Dockers: marca de ropa, se refiere en este caso a pantalones. Página Ella le echó una mirada. Su rostro estaba cerrado, sus ojos distantes. Él lucía moderno y casual en sus Dockers khaki6, camiseta blanca Calvin Klein, y náuticos de cuero. Su cabello decolorado por el sol estaba domesticado perfectamente, a excepción de un rizo obstinado sobre su frente. Su pecho llenaba la camisa muy bien. Un poco demasiado bien para su gusto. Obviamente, levantaba pesas. Se preguntó si él tendría el estómago como una tableta de chocolate, pero el pensamiento hizo cosas malas en su propia barriga, por lo que rechazó la idea y se concentró en su problema inmediato. 37 —¿Estamos listos? —preguntó él.
  38. 38. Su aliento silbó mientras ella se acercó y apartó el rizo errante fuera de sus ojos. La sensación sedosa de su cabello mientras se deslizaba entre sus dedos le agradó. La expresión de asombro en su rostro la tentó a continuar la caricia, deslizando el dorso de su mano por su mejilla con un movimiento lento. Su piel se sentía, a la vez, suave y áspera al tacto. —¿Ves? No es gran cosa. Sus labios se apretaron con lo que ella pensaba que era enfado. Obviamente, Nick Ryan no la miraba como una mujer adulta, más bien como a un ser humano asexual. Como una ameba. Ella abrió la puerta y cortó su respuesta. —Hora del espectáculo. Nick trató de acurrucarse, pero sus hermanas se negaron a consentirlo. Isabella y Genevieve se lanzaron en sus brazos por un gran abrazo, charlando a la vez. —¡Felicidades! —¡Bienvenido a la familia! —Izzy, te dije que él resultaría ser maravilloso. Que alucinante es esto, ¿no? ¡Amigos de la infancia y ahora marido y mujer! —¿Ya tienen fecha para la boda? —¿Puedo estar en la fiesta nupcial? Parecía como si Nick estuviera a punto de saltar por encima de la entrada y escaparse. Página No tenían que preocuparse de tocar el timbre. Su familia salió por la puerta uno por uno, hasta el porche delantero desbordado con sus chillonas hermanas y dos varones evaluadores. Alexa había llamado con anticipación para avisar de su compromiso. Había venido con la historia de haber estado viendo a Nick a escondidas, haber tenido un romance relámpago y un compromiso impulsivo. Exageró su pasado para que sus padres creyeran que habían estado en contacto a través de los años como amigos. 38 Él murmuró algo entre dientes y la siguió.
  39. 39. Alexa se derrumbó en una carcajada. Aisló a sus hermanas gemelas más jóvenes, empujándolas hacia ella para un abrazo. —Dejen de asustarlo, chicas. Finalmente conseguí un novio. No arruinen esto por mí. Se rieron. Una doble visión de dos chicas de dieciséis años, con cabello chocolate, ojos marinos, y largas piernas delgadas estaba ante ella. Una tenía aparato, la otra no. Alexa apostaba a que sus maestros estaban agradecidos por la distinción. Sus hermanas estaban llenas de picardía y les encantaba jugar el juego de intercambiarse. Un grito demandante atrajo su atención. Ella levantó el ángel rubio a sus pies y cubrió a su sobrina de tres años con besos. —¡Hola, Nick! Él sonrió de vuelta. —Hola, Taylor. —Aprobación otorgada —dijo Alexa. Instó a Nick otra vez—. Permitirme hacer el resto de las presentaciones. Mis hermanas gemelas, Isabella y Genevieve, ahora son adultas y están fuera de los pañales. —Ignoró el doble gemido y sonrió—. Mi cuñada, Gina, y conoces a mi hermano Lance y a mis padres. Todos, este es Nick Ryan, mi prometido. Ni siquiera tropezó con la palabra. Su madre tomó las mejillas de Nick y le dio un sonoro beso. —Nicky, como has crecido. —Abrió sus brazos en señal de bienvenida—. Y eres tan apuesto. Alexa se preguntó si eso era un toque rojo en las mejillas de Nick, luego rechazó la idea. Se aclaró la garganta. Página Taylor lo miró por encima con la atención cuidadosa que sólo un niño exuda. Nick esperó su juicio con paciencia. Entonces su rostro se rompió en una sonrisa radiante. 39 —Taylor, la Alborotadora —dijo—, ven a conocer a Nick Ryan. Tío Nick para ti, pequeñaja.
  40. 40. —Umm, gracias, Sra. McKenzie. Ha pasado mucho tiempo. Lance le dio un puñetazo amistoso en el hombro. —Hey, Nick, no te he visto en siglos. Escuché que ahora serás parte de la familia. Felicidades. —Gracias. Su padre se acercó y le tendió la mano. —Llámame Jim —dijo—. Recuerdo que solías torturar a mi niña en muchas ocasiones. Creo que su primera palabrota oficial salió teniéndote en mente. —Creo que todavía tengo ese efecto —dijo Nick con ironía. Alexa se echó a reír. —Sigue siendo un hombre, Gina. Créeme, va a ponerse del lado de Lance en todo momento. Lance agarró a su esposa y envolvió sus brazos alrededor de su cintura. —Las probabilidades están cambiando, nena. Finalmente llegó otro hombre a la casa para batallar contra todos los síndromes premenstruales. Alexa le dio un puñetazo en el brazo. Gina golpeó el otro. María chasqueó la lengua. —Lancelot, los hombres no hablan así con damas alrededor. —¿Qué damas? María le dio un manotazo en la parte trasera. —Todo el mundo dentro. Vamos a brindar con champán, comer y luego tomarnos un buen expresso. Página —Ahora, tal vez, tendré a alguien para igualar las posibilidades por aquí — dijo ella. Sus ojos verdes brillaban—. Puedes conseguir ser superado en número en las reuniones familiares. 40 Su padre se echó a reír. Gina escapó del brazo de Lance para darle un gran abrazo.
  41. 41. —¿Puedo tomar champán? —¿Yo también? María sacudió su cabeza a las dos chicas suplicando a sus pies. —Van tomar una espumosa sidra de manzana. Compré una botella para esta ocasión. —¡Yo también! ¡Yo también! Alexa sonrió a la niña de ojos brillantes en sus brazos. —Está bien, chiquitina. Jugo de manzana para ti también. Con el flujo constante de gastos médicos por la condición de su corazón, el orgullo de la familia los había llevado a rechazar cualquier ayuda de otros. Saber que su hija sacrificó su integridad para rescatarlos les rompería el corazón. Nick la miró con una extraña expresión en el rostro, como si tratara de descifrar algo. Sus dedos estaban apretados como si intentara evitar tocarlo. —¿Estás bien? —preguntó ella. —Estoy bien, entremos. Ella caminó dentro y trató de no sentirse herida por sus cortantes palabras. Él ya le había advertido que no le gustaban las familias numerosas. No debería tomar sus acciones como algo personal. Ella tensó su barbilla a propósito y lo siguió. Las horas pasaron con abundante lasaña italiana, pan de ajo fresco con queso e hierbas, y una Página ¿Podría sacar esto adelante? Lanzar un hechizo de amor para conocer a un hombre sin nombre, sin rostro, con el dinero suficiente para rescatar a su familia era una cosa. Nick Ryan en carne y hueso era otra. Si sus padres se enteraran que había hecho un matrimonio negociado para salvar la casa, nunca la perdonarían. Ni a ellos mismos. 41 Puso a su sobrina en el suelo y observó su carrera a la cocina para entrar emocionada. El calor abrazador de su clan se asentó alrededor de ella como una capa difusa, y luchó contra los nervios que saltaban en su vientre.
  42. 42. botella de Chianti7. En el momento en que se retiró de la sala por un expresso y un Sambuca8, un agradable zumbido tarareaba en su sangre, impulsado por la buena comida y la buena conversación. Miró a Nick cuando él mismo se instaló a su lado en el sofá desgastado de color beige a una distancia prudencial. La miseria grabada fuera de sus rasgos. Él escuchó cortésmente, rió en los momentos adecuados, e hizo un perfecto trabajo pareciendo un caballero. Excepto que no la miró a los ojos, se apartó de ella cuando trató de tocarlo y no actuó en absoluto como el enamorado prometido que se suponía iba a ser. Jim McKenzie tomó un sorbo de su expresso con un comportamiento distraído. —Así que, Nick, háblame de tu trabajo. El rostro de su padre se iluminó. —Maravilloso lugar para comer. A María siempre le encantaron los jardines de allí. —Hizo una pausa—. Así que, ¿qué piensas de las pinturas de Alexa? Ella ocultó una mueca de dolor. Oh, Dios, esto estaba mal. Muy mal. Su pintura era un intento fútil de la expresión artística, y la mayoría estuvo de acuerdo en que apestaba. Pintaba más por su propia terapia que por el “¡guau!” de otros. Se maldijo por no dejarlo recogerla en su apartamento en lugar de su librería. Como un consejero alcohólico, Jim se enfocaba en las debilidades, como un buitre entrenado y ahora perfumado de sangre. Nick mantuvo la sonrisa. —Son fantásticos. Siempre le he dicho que podría colgarlos en una galería. Chianti: es uno de los vinos tintos italianos más prestigiosos y conocidos en el mundo. Sambuca: es un licor dulce y fuerte basado en el anís, típico de Italia y más concretamente del Lacio. 7 8 Página —No, está bien. —Nick giró el rostro a su padre—. Dreamscape es una empresa de arquitectura que diseña edificios en el Hudson Valley, hemos diseñado el restaurante japonés en la parte superior de la montaña en Suffern. 42 —Papá…
  43. 43. Jim cruzó sus brazos. — Te gustan, ¿eh? ¿Cuál de ellos te gusta más? —Papá… —Uno de un paisaje. Definitivamente le hace justicia al panorama. El pánico coqueteó con su zumbido ligero mientras su padre captaba la tensión entre ellos y se alejó como un depredador. Ella le dio crédito a Nick por intentarlo, pero estaba acabado antes de empezar. El resto de su familia como siempre, observaban como comenzaba el proceso. —No pinta paisajes. Las palabras quedaron volando en el aire como un cañonazo. La sonrisa de Nick nunca vaciló. —No, lo siento, papá, no te he puesto al corriente. Ahora estoy pintando paisajes de montañas. —Odias los paisajes. —Ya no. —Alcanzó a decir alegremente—. Tengo una nueva apreciación por los paisajes desde que conozco a un arquitecto. Su comentario sólo provocó un bufido antes de que él continuara. —Así que, Nick. ¿Fan del béisbol o fútbol? —Las dos cosas. —Gran temporada para los Giants, ¿eh? Estoy esperando por otra Super Bowl9 en Nueva York. Oye, ¿has leído el nuevo poema de Alexa? —¿Cuál? —El de la tormenta. Super Bowl: partido final del campeonato de la National Football League (NFL), principal campeonato profesional de fútbol americano en los Estados Unidos, que enfrenta a los campeones de la Conferencia Nacional (NFC) y la Conferencia Americana (AFC). 9 Página Ella luchó contra el pánico. 43 —Está intentando hacer paisajes. Cariño, ¿no se lo dijiste?
  44. 44. —Oh, sí. Pensé que era maravilloso. —Nunca escribió un poema sobre una tormenta. Escribe sobre experiencias en la vida relacionadas con el amor o la pérdida. Nunca ha escrito un poema de la naturaleza, al igual que nunca ha pintado un paisaje. Alexa resopló el resto de su sambuca, ignoró el café expreso, y esperó que el licor la alcanzara hasta el fin de la noche. —Umm, papá, acabo de escribir uno sobre una tormenta. —¿En serio? ¿Podrías recitarlo para nosotros? Tu madre y yo no hemos escuchado algunos de tus nuevos trabajos. Ella tragó. compartiré —Pero le permitiste a Nick verlo. El malestar rasgó en sus entrañas, y rezó por escapar. Sus palmas se humedecieron aún más. —Sí. Bueno, Nick, será mejor que nos vayamos. Ya es tarde y tenemos un montón de planes para la boda que hacer. Jim puso los codos sobre sus rodillas. El corrillo se detuvo y se lanzó a matar. El resto de la familia miraba esperando la muerte inminente. La mirada comprensiva en el rostro de su hermano le dijo que no pensaba que hubiera una boda por mucho tiempo. Envolvió sus brazos alrededor de la cintura de su esposa como si reviviera su propio horror cuando había anunciado que estaba embarazada y se iban a casar. Taylor estaba ocupado con sus Legos e hizo caso omiso de la crisis. —Quería preguntarte acerca de la boda —dijo Jim—. La tiene planeada para de aquí a una semana. ¿Por qué no darnos a todos un tiempo para conocer a Nick y darle la bienvenida a la familia? ¿Por qué tanta prisa? Nick trató de salvarlos a ambos. —Entiendo, Jim, pero Alexa y yo hablamos sobre esto y ninguno de los dos queremos una fiesta por todo lo alto. Hemos decidido que queremos estar juntos y empezar nuestra vida de inmediato. 44 Lo Página —Bueno, todavía está en el modo de creación. absolutamente tan pronto como esté perfeccionado.
  45. 45. —Es romántico, papá —se aventuró Izzy. Alexa articuló un agradecimiento, pero estuvo de repente cubierta por ambos flancos. —Estoy de acuerdo. —María sostenía un limpión entre sus manos mientras permanecía de pie en la puerta de la cocina—. Vamos a disfrutar de la boda. Nos encantaría hacerte una fiesta de compromiso en la que Nick pueda conocer al resto de la familia. Sólo que no hay tiempo para que todo el mundo aparezca el sábado. Todos tus primos se la perderán. Jim se levantó. —Entonces, está arreglado. Pospondrán la fecha. María asintió. —Excelente idea. —Por supuesto, querida. Lo arrastró por el pasillo y lo empujó hacia el dormitorio. La puerta osciló parcialmente cerrada. —Has echado todo a perder —susurró ella con furia—. ¡Te dije que fingieras, pero eres malísimo y ahora mis padres saben que no estamos enamorados! —¿Qué soy malísimo? Estás actuando como si esta fuera una estúpida obra que hubieras preparado para los vecinos. Esta es la vida real, y estoy haciéndolo lo mejor que puedo. —Mis obras no son estúpidas. Hemos hecho un montón de dinero en boletos de entrada. Pensé que Annie era excelente. Él soltó un bufido. —Ni siquiera sabes cantar y te contrataste a ti misma como Annie. Página —Cariño, ¿te puedo ver en el dormitorio por un segundo? 45 Alexa agarró la mano de Nick.
  46. 46. —Todavía estás molesto porque no te dejaré interpretar a Daddy Warbucks10. Se pasó los diez dedos por su cabello e hizo un ruido profundo en su garganta. —¿Cómo demonios me metiste en estos ridículos asuntos? —Es mejor que salgas con algo rápido. Dios, ¿no sabes cómo tratar a una novia? Actuaste como si yo fuera una amable desconocida. ¡No es de extrañar que mis padres sospechen! —Eres una adulta ahora, Alexa, y él todavía interroga a tus novios. No necesitamos su permiso. Nos casamos el sábado y si a tus padres no les gusta, mala suerte. —¡Quiero que mi padre me lleve por el pasillo! El dolor se filtró por un momento a medida que la verdad de su difícil situación golpeaba con toda su fuerza. Este jamás sería un verdadero matrimonio, y algo se arruinaría para siempre una vez que el anillo de Nick se deslizara en su dedo. Siempre había soñado con el amor eterno, vallas pintadas de blanco, y toneladas de niños. En cambio, consiguió dinero contante y sonante, y un marido que educadamente la toleraba. Que la condenen si su sacrificio fallaba por su incapacidad a fingir suficiente emoción ante sus padres. Se puso de puntillas y agarró la parte superior de las mangas de su camiseta. Sus uñas se clavaron en la tela y en su carne. —Es mejor que arregles esto —dijo entre dientes. —¿Qué quieres que haga? Ella parpadeó. Sus labios temblaban mientras soltaba las palabras entre dientes. Daddy Warbucks: Personaje de la tira cómica Little Orphan Annie. inspiró un programa de radio en 1930, adaptaciones cinematográficas de RKO en 1932 y de Paramount en 1938 y un musical de Broadway, Annie, en 1977. Annie lo llama “Daddy”, y es su benefactor, de ahí que lo compara con él, ya que es un hombre rico y poderoso. 10 Página —¡Es lo mejor que voy a conseguir ahora mismo! 46 —¡No es ni siquiera una boda real!
  47. 47. —¡Haz algo, maldita sea! Demuéstrale a mi padre que esto será un verdadero matrimonio o… —¿Alexa? El eco de su nombre flotó desde el pasillo hasta la puerta abierta, era la voz suave y preocupada de su madre comprobando si estaban bien. —Tu madre está viniendo —dijo él. —Lo sé; probablemente nos oyó discutir. ¡Haz algo! —¿Qué? —¡Lo que sea! La respiración salió de golpe de sus pulmones y se balanceó a medida que sus pies la aplacaban. Esperaba un beso preciso y controlado, para mostrar con tranquilidad a su madre que eran amantes. En su lugar obtuvo uno ardiente, lleno de testosterona y de pura energía sexual. Obtuvo unos labios cálidos fundidos sobre los suyos. Sus dientes mordisquearon. Su lengua se enterró en su interior y se lanzó entrando y saliendo con absoluto dominio, doblándole la espalda sobre su brazo para tomar hasta la última gota de su voluntad. Ella aguantó y se lo dio todo de vuelta. Voraz por su tacto, se emborrachó bajo su olor almizclado y su sabor, se deleitó bajo la dura longitud de su cuerpo a medida que un calor animal se elevaba entre ellos y los empujaba al límite. Gimió profundamente en su garganta. Él deslizó sus dedos por su cabello para sostener quieta su cabeza mientras continuaba su sensual invasión. Sus senos de pronto se sentían pesados y llenos, y un calor líquido se encendió entre sus muslos. —Alexa, yo... ¡oh! Página La agarró por la cintura, arrastró su cuerpo contra el suyo, y agachó la cabeza. Sus labios aplastaron los de ella, así como sus manos se envolvieron a su alrededor con fuerza, de modo que estuvieron pegados el uno contra el otro, cadera con cadera, muslo con muslo, pecho con pecho. 47 —¡Muy bien!
  48. 48. Nick separó su boca de la suya. Aturdida, Alexa miró su rostro en busca de algún signo de emoción, pero él estaba mirando a su madre. —Lo siento, María. —Su sonrisa era torcida y totalmente masculina. María se rió y miró a su hija, aún acunada entre los fuertes brazos. —Perdón por interrumpir. Ven con nosotros cuando estén listos. Un gélido temor se deslizó por su espalda. Si se reía de ella otra vez, cancelaría todo el asunto. Si él se reía… Sus brazos la soltaron, entonces retrocedió. El silencio se encrespó entre ellos como una pesada ola ganando velocidad y preparándose para arremeter. —Creo que resolvimos nuestro problema —dijo. Ella no respondió. —¿No era esto lo que querías? Elevó su mentón y ocultó cada una de las complicadas emociones que se retorcían como serpientes en su estómago. —Supongo que sí. Él se detuvo, entonces se estiró hacia ella. —Será mejor que presentemos un frente unido. Cinco dedos se cerraron alrededor de los suyos con una elegante fuerza que hizo que sus ojos se humedecieran. Luchó contra esto y decidió que probablemente estuviera en modo síndrome premenstrual. No había Página Se estremeció. Esperaba ver una niebla de pasión. En vez de eso, los ojos castaños estaban alertas. Su rostro parecía tranquilo. Si no fuera por la dura longitud presionándose contra su muslo, Alexa pensaría que el beso no le había afectado. Se sintió arrastrada hacia otro tiempo y otro lugar, algún lugar profundo en el bosque, donde sus pensamientos fueron hablados libremente y su confianza destrozada. Aquel primer roce de esos labios sobre los suyos, el olor a colonia de muchacho en su nariz, el toque apacible de sus dedos en sus caderas mientras la sostenía. 48 Alexa escuchó los pasos alejándose. Lentamente, la mirada de Nick bajó hasta ella.
  49. 49. ninguna otra razón por la cual un beso de Nick Ryan pudiera darle tanto placer, y sin embargo lastimarla tan profundamente. —¿Estás bien? Ella apretó los dientes y sonrió tan brillantemente que podría haberse escapado de un anuncio de pasta dental. —Por supuesto. A propósito, brillante idea. —Gracias. —Sólo no te quedes frío como un cadáver otra vez ahí afuera. Imagina que soy Gabriella. —Jamás podría confundirte con Gabriella. —No me refería a… —Olvídalo. —Lo dirigió nuevamente hacia la sala—. Perdón por la interrupción, chicos. Creo que deberíamos irnos, se hace tarde. Todos se acercaron para despedirse. María besó su mejilla y le guiñó un ojo en señal de aprobación. —Puede que no me guste tanta prisa —le susurró—, pero ya eres una mujer adulta. Ignora a tu padre y haz lo que te diga tu corazón. Su garganta se sintió apretada al oírlo. —Gracias, mamá. Tenemos mucho que hacer esta semana. —No te preocupes, cariño. Estaban casi en la puerta cuando Jim hizo un último intento. —Alexandria, lo menos que podrías hacer es aplazar la boda unas semanas, por la familia. Nick, estoy seguro de que estás de acuerdo… Nick apoyó una mano en el hombro de su padre. La otra sujetaba firmemente a su prometida. Página —Estoy segura de que tienes razón. Pero tú tampoco eres ninguna fantasía para mí, Chico Guapo. 49 La cortante observación le dolió, pero se negó a mostrar debilidad.
  50. 50. —Entiendo por qué quiere que esperemos, Jim. Pero, verá, estoy locamente enamorado de su hija, y me casaré con ella el sábado. Realmente deseamos su bendición. Todos se quedaron en silencio. Incluso Taylor dejó su balbucear para observar la escena ante ella. Alexa esperó la inevitable explosión. Jim asintió. —De acuerdo. ¿Puedo hablar a solas contigo un momento? —Papá… —Sólo un minuto. Se despidieron de todos y subieron al coche. —¿Qué quería mi padre? Nick condujo a través de la entrada a la casa y se concentró en el camino por delante. —Estaba preocupado acerca de quién pagaría la boda. La culpa la asaltó en olas masivas. Había olvidado completamente los gastos de la boda. Por supuesto, su padre probablemente asumió que él pagaría, aunque los tiempos hayan cambiado. De pronto su frente se sintió sudorosa. —¿Qué le dijiste? Nick la miró. —Me negué a permitir que pague, y le dije que si hubiera hecho lo que él quería y pospusiera la boda un año, aceptaría su dinero. Pero como apresurar la boda fue decisión nuestra, insistí en pagarla yo. Entonces hicimos un trato. Él pagará su esmoquin y el de tu hermano. Yo pagaré los vestidos de todas las chicas, incluyendo el tuyo, y el resto de la boda. Página Alexa contuvo su preocupación mientras hablaba con Izzy y Gen acerca de los vestidos para las damas de honor. Vio la seria expresión de Nick mientras escuchaba a su padre. Después de unos minutos, ambos se saludaron, y Jim lucía derrotado cuando le dio un beso de despedida. 50 Nick siguió a Jim hasta la cocina.
  51. 51. Dejó salir el aliento rápidamente y estudió su perfil en el destello de los faros de la calle. Su rostro no mostraba expresión, pero su gesto le llegó al corazón. —Gracias —susurró. Él se estremeció, como si esa palabra lo hubiera golpeado. —No es necesario. Jamás lastimaría a tus padres. Nadie tiene el dinero suficiente como para pagar por una boda en una semana. Y entiendo el orgullo familiar. Nunca los privaría de eso. —Pareces trastornada por nuestra pequeña treta de esta noche. —Odio mentirle a mi familia. —¿Entonces por qué lo haces? Un incómodo silencio se asentó entre ellos. Nick continuó: —¿Qué tanto quieres este dinero? No pareces demasiado entusiasmada con la idea de casarte conmigo. Estás mintiéndole a tu familia y celebrando una boda falsa. ¿Todo esto para expandir tu negocio? Podrías conseguir un préstamo bancario como hace la mayoría de los negocios. Hay algo que no cuadra. Las palabras comenzaron a elevarse, y ella casi le dijo la verdad. La enfermedad de su padre poco después de su regreso. La falta de seguro médico para pagar las estrambóticas cuentas. La lucha de su hermano para ir a la facultad de medicina mientras mantenía a una nueva familia. Las interminables llamadas de recaudadores hasta que su madre no tuvo más opción que vender su casa, ya muy hipotecada. Página La grave voz rompió el silencio y sus cavilaciones. 51 Alexa contuvo las emociones mientras viajaban en silencio. Miró fijamente a través de su ventana a la oscuridad. Su oferta sugería una verdadera relación entre ellos, y hacía que deseara más. Ella debería haber presentado a su familia un amor verdadero, no una falsificación. Las mentiras de esa noche se presionaron contra ella mientras se daba cuenta de que había hecho un trato con el diablo por dinero. Dinero necesario para salvar a su familia. Pero aun así, simple dinero.
  52. 52. Y el peso de la responsabilidad y la impotencia que Alexa cargaba sobre sus hombros. —Necesito el dinero —dijo simplemente. —¿Lo necesitas? ¿O lo quieres? La idea de que la viera en el papel de mártir para salvar a Tara la llenaba de humillación. No, sería mejor si pensara en ella como una insensible mujer de negocios. Por lo menos así la resentiría y mantendría su distancia. Sólo el estar cerca de él la encendía como un cohete, y se condenaría a sí misma antes de tomar el segundo lugar detrás de su preciosa Gabriella. Ella trataría con el diablo bajo sus propios términos. Alexa recurrió a su reserva interior y desplegó la segunda fase de mentiras de esa noche. —¿Realmente quieres saber la verdad? —Sí. Quiero saberlo. —Tú creciste rodeado de dinero, Chico Guapo. El dinero apacigua mucho la desdicha y el estrés. Estoy harta de luchar como mi madre. No quiero esperar otros cinco años antes de poder expandir mi librería. No quiero tener que lidiar con los intereses de los bancos y las deudas. Utilizaré el dinero para construir una cafetería en BookCrazy y convertirla en un éxito. Página Alexa no tenía otra opción. Tenía que cultivar su odio hacia ella. Si él creía que tenía mal carácter, la dejaría sola, y entonces podría regresar con su orgullo intacto y su familia unida. Se negaba a fomentar su compasión o aceptar su caridad. Si le decía la verdad acerca de su familia, el resto de sus defensas se rompería. Incluso podría intentar darle el dinero libremente, y entonces ella estaría para siempre en deuda con él. 52 Cerró los ojos ante la provocación. Él quería creer que ella era egoísta y superficial. En ese momento se dio cuenta de que necesitaba todas las defensas contra este hombre. Su beso había quebrantado todas las ilusiones de neutralidad entre ellos. Esos labios sobre los suyos la habían estremecido hasta el fondo de su alma, al igual que aquella primera vez en el bosque. Nicholas Ryan rompía sus muros y la dejaba vulnerable. Luego de una semana de convivencia, ella estaría comiendo de su mano.
  53. 53. —¿Y si eso falla? Volverás justo donde empezaste. —El valor de la propiedad está en alza, así que siempre puedo venderla. Y pondré el exceso en una sólida cartera financiera. Podré adquirir una pequeña casa y estar segura para el momento en que nuestro matrimonio se disuelva. —¿Por qué no pides 200.000 dólares? ¿O incluso más? ¿Por qué no me exprimes cada centavo? Se encogió de hombros. —Supuse que ciento cincuenta serían suficientes para darme todo lo que quiero. Si hubiera pensado que me darías más dinero, lo habría pedido. Después de todo, quitando el tener que lidiar con mi familia, es un trato bastante fácil. Sólo tengo que aguantarte a ti. Cuando el coche se detuvo en el edificio de su apartamento, abrió la puerta y tomó su bolso. —Te invitaría a subir, pero creo que nos veremos lo suficiente durante el próximo año. Él asintió. —Buenas noches. Estaré en contacto. Tendré a los encargados de la mudanza preparados para cuando estés lista. Haz lo que quieras con la boda, sólo dime dónde y cuándo debo aparecer. —De acuerdo. Adiós. —Adiós. Alexa entró a su apartamento, cerró la puerta, y se deslizó con la espalda sobre la madera hasta que su trasero golpeó el piso. Entonces lloró. Página La declaración debería haber sido un cumplido. La humillación la quemaba, pero supo que había obtenido la distancia que tan desesperadamente necesitaba. Por supuesto, el precio era su carácter. Pero se recordó a sí misma el objetivo y se mantuvo en silencio. 53 —Supongo que eres más lógica de lo que yo pensaba.
  54. 54. Nick la observó entrar a su apartamento y esperó a que la luz se encendiera. El bajo ronroneo del BMW era el único sonido que rompía el silencio. Su enfado por que lo admitiera todo descaradamente le molestaba. ¿Por qué le importaba que ella sólo quisiera el dinero? Era el motivo perfecto para conseguir que ambos pasaran el próximo año sin inconvenientes. Debía mantener la distancia. Sus padres causaron que un peligroso anhelo despertara en su interior. Aplastó rápidamente la emoción, pero la idea de aún mantener algún enfermo rayo de esperanza por una familia normal lo fastidiaba. Esa imagen se grabó a fuego en su mente y causó estragos en su concentración. Había pasado la mayor parte de la noche intentando lograr que se agachara para darle otra mirada furtiva. Como si fuera un adolescente lujurioso. La luz del apartamento se encendió, y él aceleró hacia el camino. Su temperamento lo mordía como un pit bull hambriento. Ella lo molestaba profundamente. Al igual que su familia. Recordaba lo adorable que era su madre. Recordaba la culpa de haber deseado que su propia madre desapareciera y lo dejara con María McKenzie. Recordaba el viejo dolor de estar fuera de control en un mundo que no fue hecho para que un niño esté solo. Le hacía recordar cosas que había prometido nunca desenterrar. Matrimonio. Niños. Conexiones que causaban un dolor que nadie merecía. Había erigido fuertes muros para que Alexa no hallara ningún momento de debilidad. Si sospechaba que la deseaba de cualquier manera, las reglas Página Él había querido sujetarla y probar el sabor detrás de esos carnosos labios rubíes. Quería introducir su lengua profundamente y tentarla a jugar. El suave material de sus jeans presumía las curvas de su trasero y el vaivén de sus caderas. La camisa a botones rosa vibrante lucía lo suficientemente conservadora, hasta que ella se inclinó hacia delante y Nick vislumbró el pálido encaje rosa abrazando sus senos. 54 Quizá era la forma en que ella había lucido esta noche. Había recogido su cabello, y unos pocos y testarudos rizos negros escapaban de las horquillas para caer a través de sus mejillas y cuello. La piel parecía tibia al toque, ligeramente sonrosada por el placer de estar rodeada de su familia. Ella sonreía tan fácilmente, sus labios se veían llenos y relajados.
  55. 55. cambiarían. Él no pretendía que esta sirena de mujer tuviera ningún poder sobre él. Hasta ese beso. Nick murmuró una larga maldición. Recordaba cómo su aliento se aceleró y sus ojos se abrieron ampliamente. Esa maldita camisa finalmente se abrió lo suficiente para que pudiera divisar la tersa piel encerrada en encaje rosa. Había estado listo para apartarla, hasta que ella lo sostuvo al oír la llamada de su madre. No era su culpa el haber cedido ante el instinto para salvar su engaño. Hasta que su caliente y húmeda boca se abrió contra la suya. Hasta que su dulce sabor inundó sus sentidos, y los desesperantes aromas a vainilla y especias lo hicieron querer aullarle a la luna. Finalmente había averiguado que ella encaraba el sexo de la misma manera en que encaraba la ira: sin reservas, sin restricciones. Demandante. Pero ella nunca lo sabría. Se había asegurado de ocultar su rostro tras una máscara de indiferencia, aunque su maldita erección lo delatara como un mentiroso. No importaba. Nick se negaba a romper las reglas. Alexa era una mujer que vivía en la luz y que jamás sería feliz con el trato que él mismo se había hecho cuando era un niño. Un año era suficiente. Sólo esperaba resurgir de él en una sola pieza. Página Él estaba bien jodido. Y no de una buena manera. 55 Apasionadamente.
  56. 56. Capítulo 4 Traducido por Susanauribe y Rihano Corregido por flochi Nick se movió para tomar su propio vaso de champaña y silenciosamente le brindó al éxito. Ahora poseía por completo Dreamscape Enterprise. Estaba a punto de ir tras una oportunidad única en la vida y no necesitaba el permiso de nadie. El día había pasado sin una complicación. Tomó un largo trago del Dom Perignon y se preguntó por qué se sentía como una mierda. Su mente regresó al momento en que el sacerdote los convirtió en marido y mujer. Los ojos zafiros llenos con puro miedo y pánico mientras se inclinaba para darle el beso necesario. Pálida y abatida, sus labios temblaron bajos los suyos. Supo que no se debía a la pasión. Al menos no esta vez. Se recordó que ella sólo lo quería por el dinero. Su habilidad para pretender que era inocente era peligrosa. Se burló de sus propios pensamientos al alzar su copa nuevamente y beberse el último trago de champaña. El conductor de la limosina bajó el vidrio tintado un centímetro. Página Alexandria Maria McKenzie ahora era su esposa. 56 N ick se volteó para ver a su novia durmiendo. Su cabeza descansaba contra la puerta de la limosina. Su tocado se había caído, y el encaje blanco desarreglado yacía en el suelo a sus pies. Los rizos de Raven estaban revueltos en todas las direcciones y escondían sus hombros desnudos de la vista. La copa de champaña en el portavasos permaneció intacta, las burbujas se habían desvanecido. Un brillante diamante de dos quilates estaba en su dedo y disparaba los brillos de luz de los últimos rayos del sol que moría. Labios voluptuosos y de color rubí estaban entreabiertos para dejar que saliera y entrara el aire. Un delicado ronquido estable se alzaba en el aire durante cada exhalación.
  57. 57. —Señor, hemos llegado a nuestro destino. —Gracias. Puede detenerse al frente. Mientras la limosina subía el largo y estrecho camino, Nick gentilmente sacudió a su novia para despertarla. Ella se movió, roncó y colapsó de nuevo en el sueño. Nick reprimió una sonrisa y comenzó a susurrar. Luego se detuvo. Se deslizó de nuevo en su viejo papel de atormentador con una confortable facilidad, se inclinó y gritó su nombre. Ella se enderezó de golpe. Sus ojos abiertos con miedo, alejó su pesada melena de sus orejas y miró a todo el encaje blanco como si ella fuera Alicia en el País de las Maravillas bajando por el hoyo del conejo. —Oh, Dios mío, lo hicimos. Ella lo miró fijamente. —No hiciste nada más en esta boda que hacerte notar. Trata de organizar cada último detalle en sólo siete días y me sentaré y te veré colapsar. —Te dije que te consiguieras un Juez de Paz. Alexa bufó. —Típicamente masculino. No levantaste un dedo para ayudar y chillas inocente cuando eres desafiado. —Roncas. Su boca se abrió. —¡No ronco! —Lo haces. —No lo hago. Alguien me lo hubiera dicho. —Estoy seguro de que tus amantes no querían ser echados de la cama. Eres malhumorada. —No lo soy. Página —Todavía no, pero es nuestra luna de miel. Estaría feliz de obligarte si estás de ánimo. 57 Él le entregó sus zapatos y tocado.
  58. 58. —Lo eres. La puerta se abrió y el chofer ofreció su brazo para ayudarla. Ella sacó su lengua y dejó la limosina con la arrogancia de la Reina Elizabeth. Él ahogó otra risa y la siguió. Alexa se detuvo en el bordillo de la acerca. La observó asimilar las líneas arquitectónicas de la mansión, la cual se asemejaba a una villa Toscana. La arenisca terracota creaba una imagen de elegancia casual, y sus altos muros y largos ventanales reflejaban un aura de historia. Un enorme césped verde abrazaba la entrada y llevaba a la casa, luego se extendía por acres en un alegre abandono. Coloridos geranios se derramaban de cada ventana para imitar la vieja Italia. La parte superior de la casa se abría a un balcón de hierro forjado el cual contenía sillas, mesas y un jacuzzi entre los árboles frondosos. Ella abrió su boca como si fuera a comentar, luego la cerró de golpe. —¿Qué piensas? —preguntó. El placer se disparó por él ante el evidente placer de ella. —Gracias. La diseñé yo mismo. —Parece vieja. —Esa fue mi intención. Prometo que tengo toda la plomería necesaria dentro. Ella negó con su cabeza y lo siguió dentro. Pisos de mármol brillaban debido al pulimiento y los techos de catedral creaban una ilusión de espacio y elegancia. Grandes y aireadas habitaciones salían desde la escalera en espiral del centro. Nick le dio una propina al conductor y cerró la puerta detrás de él. —Vamos, te mostraré los alrededores. A menos que quieras desvestirte primero. Ella agarró un puñado del material de gasa y levantó su cola. Sus pies con medias se asomaban desde debajo. —Guía. Página —Es despampanante —dijo—. La casa más hermosa que he visto. 58 Ella inclinó su cabeza.
  59. 59. La miró admirar los tonos pálidos y neutrales de la cama de postes tamaño King y los muebles a juego. —Esto estará bien. Muchas gracias —dijo. La miró fijamente por un momento mientras la formalidad latía entre ellos. —Sabes que estarás atrapada aquí por al menos dos días, ¿cierto? Usamos el trabajo como una excusa para no ir a una luna de miel, pero no puedo aparecer en la oficina hasta el lunes. Las personas van a chismosear. Ella asintió. —Puedo utilizar la computadora para mantenerme al día. Y Maggie dijo que ayudaría. Él se dio la vuelta. —Ponte cómoda y encuéntrame abajo en la cocina. Cocinaré algo para la cena. —¿Cocinas? Página —Mi habitación está en el fondo del pasillo. Tengo una oficina privada pero hay un computador libre en la biblioteca que puedes usar. Puedo ordenar cualquier otra cosa que necesites. —Abrió una de las puertas—. Te he dado una habitación con baño privado. No estaba seguro de tu gusto así que siéntete libre de redecorar. 59 Él la llevó a un tour completo. La cocina completamente equipada presumía un brillante centro de acero inoxidable y cromo, pero Nick se había asegurado de que la habitación mantuviera el calor del que una abuela italiana estaría orgullosa. Una isla de pesada madera cortada sostenía canastas llenas de frutas frescas y dientes de ajo, hierbas hundidas en botellas llenas de aceite de oliva, pastas secas y tomates rojos y maduros. La mesa era de cedro grueso con sillas cómodas y macizas. Una selección de vinos se asomaba en un estante de acero. Las puertas de vidrio llevaban de la cocina a la terraza interior, completa con muebles de mimbre, estantes y vasijas de margaritas derramándose por la habitación. En vez de coloridas pinturas, fotografías en blanco y negro ocupaban el espacio de la pared, y mostraban un despliegue de arquitectura de todo el mundo. Nick disfrutó la expresión de ella mientras admiraba cada centímetro de su espacio. Él la llevó por las escaleras hacia las habitaciones.

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