J.C. Wilder - Serie Hombres S.W.A.T #4 - Amando a Ranger

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Sissy Kolchek es una camarera inteligente que habla con un acento del sur que es más grueso que la miel y tiene una vida que no era tan emocionante como piensan algunos. Como la hija del vagabundo de la ciudad, es cínica sobre los hombres, las relaciones y todo lo eso engloba. Debajo de sus bromas es una mujer que secretamente anhela una familia y un lugar a dónde pertenecer.

Jason "Ranger" Diver es un policía encubierto que ha visto el lado oscuro del amor y no quiere tener nada que ver con eso. Con su estilo de vida caótico, no tiene el tiempo o la inclinación para estar con una sola mujer... sobre todo no con su amiga Sissy. Ha fantaseado con ella desde la escuela secundaria cuando se besaron, y ella sacudió su mundo. Jason ha quedado cautivado por la mujer en que se ha convertido y, mientras su relación crece, se encuentra dividido entre el mayor caso de su carrera y el amor de una buena mujer.

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J.C. Wilder - Serie Hombres S.W.A.T #4 - Amando a Ranger

  1. 1. El Club de las Excomulgadas Agradecimientos Al Staff Excomulgado: Nelly Vanessa por la Traducción, Mdf30y por la Corrección de la Traducción, Taratup por la Corrección, AnaE por la Diagramación y Laavic por la Lectura Final de este Libro para El Club De Las Excomulgadas… nos acompañaron en cada capítulo, y a Nuestras Lectoras que nos acompañaron y nos acompañan siempre. A Todas…. ¡¡¡Gracias!!! J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV A las Chicas del Club de Las Excomulgadas, que 2
  2. 2. El Club de las Excomulgadas Argumento Sissy Kolchek es una camarera inteligente que habla con un acento del sur que es más grueso que la miel y tiene una vida que no era tan emocionante como piensan algunos. Como la hija del vagabundo de la ciudad, es cínica sobre los hombres, las relaciones y todo lo eso engloba. Debajo de sus bromas es una mujer que secretamente anhela una familia y un lugar a dónde pertenecer. Jason “Ranger” Diver es un policía encubierto que ha visto el lado oscuro del amor y no quiere tener nada que ver con eso. Con su estilo de vida caótico, no tiene el tiempo o la inclinación para estar con una sola mujer... sobre todo no con su amiga Sissy. Ha fantaseado con ella desde la escuela secundaria cuando se besaron, y ella sacudió su mundo. Jason ha quedado cautivado por la mujer en que se ha de su carrera y el amor de una buena mujer. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV convertido y, mientras su relación crece, se encuentra dividido entre el mayor caso 3
  3. 3. El Club de las Excomulgadas Prólogo La primera vez que Jason “Ranger” Diver puso sus ojos en Sissy Kolchek no pudo dejar de admirar la forma única en que hacía amigos. Habían pasado tan sólo dos semanas del nuevo año escolar y un simulacro de incendio no programado había vaciado tanto la escuela secundaria como la de primaria, dejando a setecientos estudiantes esperando en el sol de la mañana. El sonido inconfundible de carne encontrando carne seguida de una gran salpicadura había terminado con la charla de los niños. Jace se quedó boquiabierto al ver a Brian Smith, uno de sus compañeros de edificio de la administración, a través de la calle de las escuelas. De pie sobre él en el borde había una niña dolorosamente flaca. Con su larga cabellera blanca-dorada recogida en una trenza desigual y zapatillas unidas con cinta adhesiva plateada, parecía la muñeca de trapo que llevaba su hermana pequeña a todas partes. Sus ojos grandes, grises, lanzaron dagas al húmedo chico de segundo año, con su cara poniéndose roja de ira. — ¿A quién has llamado Prissy Sissy, niño de mamá?— Su acento sureño pesado sonó extrañamente exótico a sus oídos del Medio Oeste. —Si me llamas así de nuevo, te patearé el trasero. Sus ojos se agrandaron. Harding era un matón y un fanfarrón igual que su padre, Big Jim, un exitoso hombre de negocios en la ciudad de New Haven. La mayoría de los niños habían sido objeto de amenazas o mal genio del Junior o de uno u otro, y a Jace le hizo gracia ver que una chica acababa de enfrentarlo, una hazaña incluso que los alumnos mayores no se atrevían a intentar. Sonrió. No se le podría haber ocurrido un chico que lo mereciera más. El hermano gemelo de Jace, Jeff, le dio un codazo. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV clase, sentado en el agua con los pies metidos profundamente en la fuente, frente al 4
  4. 4. El Club de las Excomulgadas — ¿Quién es esa? Él se encogió de hombros. — ¡Srta. Kolchek!— La señora Wolfe, la bibliotecaria de la escuela, corrió hacia la niña. Él hizo una mueca cuando ella tiró de la rubia no muy suavemente quitándola de la fuente. —Ella lo hará ahora. —Dijo alguien detrás de él en voz baja. —Las jóvenes no utilizan ese tipo de lenguaje, señorita. Amenazar a otros con daños corporales es una señal de ignorancia y mala crianza—, la bibliotecaria comenzó a decir. —No querrá que la gente piense que es ignorante, ¿verdad? La chica la miró confundida, con su rostro arrugado en concentración, luego —Bueno, señora, no sé mucho sobre “combatir la mala crianza”, ni nada de eso, pero espero aprender a combatir en la escuela. —Ella miró hacia Brian. —Lo que sí sé es que si me llama cursi de nuevo, le patearé el trasero. Cinco años más tarde A medida que su amistad crecía, Jace llegó a apreciar su estilo de no-sentido en la resolución de problemas. ¡CRASH! El sonido de cristales rotos hizo que Jace se girara hacia la barra. La multitud se separó y alcanzó a ver a un hombre en el suelo. La figura se apretaba la nariz y su camiseta blanca estaba salpicada de sangre mientras miraba a la mujer rubia de pie sobre él. Usando un uniforme ajustado, de poliéster color rosa, de camarera, Sissy blandía una gran bandeja de servir, como si se la fuera a estrellar en la cabeza. Con apenas dieciocho años, los dioses de la pubertad la habían favorecido con la figura de una modelo de 1940. Con pechos grandes, cintura pequeña y caderas bien J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV sonrió. 5
  5. 5. El Club de las Excomulgadas formadas, Sissy encarnaba en gran medida las fantasías sexuales de muchos hombres en New Haven... Jace incluido. Había comenzado a trabajar en el 3C Bar and Grille, y el lugar era más popular que nunca. —Me has roto la nariz. —Brian aullaba de indignación con un tono claramente nasal. —Me tocaste el culo, otra vez.— Ella dejó la bandeja en la barra y le gritó: — Tienes suerte de que sea la única parte del cuerpo que te haya roto. Inténtalo de nuevo y pondré esto “entre” tus piernas cariño y empujaré hasta que llegue a tu garganta. Diez años más tarde fijaba una meta por sí misma, no dejaba que nada la detuviera. ¡CRASH! Jace se estrelló contra la pared con fuerza suficiente para hacer traquetear las ventanas. Fue la fuerza de voluntad lo que le permitió retener su control sobre las ciento treinta libras1 de la voraz mujer que estaba trepando por él como por un árbol. —Tu casa podría caerse alrededor de nuestros oídos esta noche, Sissy. —Jadeó entre profundos, calientes besos. Entonces la rubia medio desnuda se rió mordiéndose su labio inferior. —Sólo si tenemos suerte. Su risa se volvió un gruñido cuando pasó sus uñas sobre su pecho. Se tragó el sonido de su hambre, con su lengua deslizándose en un movimiento tan carnal que le hacía girar la cabeza. 1 59 kilogramos. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV Uno de los rasgos de Sissy más admirables era su determinación. Cuando se 6
  6. 6. El Club de las Excomulgadas Apenas habían logrado llegar a su dormitorio antes de que ella hubiera saltado sobre él como una niña gorda hambrienta de helado. Al ritmo que iba acabaría en el suelo en los siguientes quince segundos si no se ahogaban el uno al otro primero. Agarrando su firme, redondo trasero, Jace se volvió y luego la acomodó en la primera superficie plana disponible. La cómoda. Personalmente, no le importaba donde terminara mientras estuviera dentro de ella cuando llegaran allí. Había fantaseado con hacerle el amor cientos de veces, pero nada lo había preparado para la carrera meteórica de lujuria que venía de catorce años de juegos previos. Se sentía como un bombero con un solo brazo luchando contra un incendio en su casa… no podía estar en todas partes a la vez pero hacía su mejor esfuerzo. besos, exigió su retirada. —Mira lo que estás agarrando pequeña niña. —Ella se mordió el labio inferior. —Puede caerse. —Promesas, promesas. Momentos más tarde, su arma cayó al suelo seguida de su camisa. Sus brazos ni siquiera habían bajado antes que su boca estuviera en sus pezones. El calor se estrelló contra su ingle, y el fascinante deslizamiento de su lengua estaba haciéndole cosas extrañas a su equilibrio. Cuando se movió entre sus piernas ella las envolvió alrededor de él, y él estuvo patéticamente agradecido por el apoyo. Sus manos se cerraron en puños en su pelo, y ella arrastró su cara a la suya. Con un gemido, aplastó su boca contra la de ella, metiendo su lengua en su calor. Sus manos le acariciaron la espalda, las caderas y en todas partes a las que pudiera llegar, memorizando el terreno de sus curvas y la textura de su piel. Cuando llegó la delgada y elástica cintura de sus bragas él arrancó su boca de la de ella. —Estas se tienen que ir. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV Sus dedos inquisitivos se deslizaron debajo de la pistolera de su hombro, y entre 7
  7. 7. El Club de las Excomulgadas Los ojos de gato grises de ella brillaron con una luz somnolienta, y su lengua rosada se movió por sus labios. —Pensé que nunca lo pedirías. Arrastrando sus manos en el borde de la cómoda, Sissy lo liberó y luego se arqueó hacia arriba. Él tiró de sus bragas, y después con descuido las echó por encima de su hombro. Su atractiva, soñadora mirada se encontró con la suya, y su tímida sonrisa hizo hervir su sangre. Cuando ella se quitó la camiseta sin mangas rápidamente se olvidó de respirar. Jace había sido siempre un hombre de chupar, y cada fantasía erótica que había tenido destacaba esos magníficos globos. Su piel color miel era suave como la seda, y las puntas eran de color rosa oscuro. Ya firmes, sus apretados pezones rogaban permanecer allí durante los próximos veinte años. Agarrando sus rodillas, siguió adelante, con el roce de su erección a un ápice de sus muslos. Sus sedosos gemidos enviaron escalofríos por su espalda. Cuando ella se echó hacia atrás sobre sus codos, con su espalda arqueada en una invitación, él no tuvo la intención de dejarlo pasar. Dejando caer la cabeza, llevó un pezón a su boca. Su lamento fue profundo, terrenal, y el sonido envió una vuelta de tuerca de lujuria a su ingle. Él pasó su lengua, mordisqueando y chupando el fondo de su torso antes de caer de rodillas. El olor de su excitación y la vista de sus brillantes pliegues lo hicieron quedarse mudo, y la necesidad de reclamarla borró todo pensamiento racional. En silencio, obligando a su hambre a retroceder, besó lentamente su camino hasta el interior de sus muslos. A centímetros de su meta, jugó sin piedad, negándose a seguir adelante hasta que ella sollozó su nombre. Su apretón se ajustó en su pelo, y se preguntó si ella lo dejaría calvo si no le daba lo que deseaba. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV ser tocados, saboreados. Él quería enterrar su cara en su fragante calor y 8
  8. 8. El Club de las Excomulgadas Sissy no era la clase de mujer que mantenía a un hombre preguntándose qué pasaría. Sus gemidos guturales eran fuertes y abundantes mientras él la complacía con su boca. Sus caderas se alzaron, y sus gritos lo instaron a continuar. Momentos después su cuerpo se apretó alrededor de sus dedos mientras ella llegaba a su clímax contra su lengua. Su control se destrozó. Levantándose, liberó su erección de los confines de sus pantalones y luego se empujó en su interior. La cercanía de su cuerpo lo mantuvo inmóvil y lo único que pudo hacer fue sentir que ella lo rodeaba. El calor de su carne lo penetraba, y los espasmos persistentes de su liberación hicieron que apretara los dientes, en el borde. Los sedosos temblores podrían ser su perdición. Había pasado un tiempo para él, y Tomando profundas, lentas respiraciones pensó que había recuperado el control cuando envolvió sus piernas alrededor de él, haciendo que entrara más profundo. Frenarse ya no era una opción. Con un gruñido, salió y luego se metió más profundo una y otra vez. Sissy se aferró a él, y él la atrajo hacia sí con un codicioso beso. Sus pezones pincharon su pecho mientras las uñas de sus manos se hundían en sus hombros. Rodeado por la sedosa vida de su cuerpo y el perfume de su amor, quiso que la perfección de este momento durara para siempre. En su lugar, él consiguió otros treinta segundos. Después, se inclinó fuertemente contra el tocador y a su cuerpo suave mientras se esforzaba por recuperar el aliento. Con las manos de Sissy perezosamente acariciando su espalda lo único que pudo hacer para permanecer consciente. ¿Cuál era el atractivo de tener sexo de pie? Su cuerpo se sentía como si hubiera corrido una maratón y sus rodillas temblaban. Después de su mediocre desempeño ahora tenía que enfrentar la humillación de caer al suelo cuando ella lo soltara. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV tenía miedo de moverse por miedo a venirse con el primer golpe. 9
  9. 9. El Club de las Excomulgadas Bueno, si alguna vez podía moverse de nuevo. —Por Dios...— Su voz estaba llena de satisfacción. —Eso fue... no sé. No encuentro las palabras. ¿No es la primera vez? Riéndose, ordenó a sus miembros inestables moverse aunque sus piernas estaban tan resistentes como cartón mojado. Le tomó un poco de esfuerzo pero poco a poco se enderezó. No fue hasta que se retiró que una alarma sonó en su cabeza. —No usé nada. —Él miró la evidencia de su lujuria y estupidez. Haber tenido sexo sin condón no era algo que le hubiera sucedido antes. Desde el momento en que había cumplido doce, Pops le había golpeado con sexo seguro en su cabeza. —Oh. —Su mirada de ensoñación cayó a su pene. —Todo está bien. Estoy femeninas. El alivio se apoderó de él, y la besó en la frente. —Eso es un alivio. No creo que ninguno de los dos esté en condiciones de ser padre. —Bien. —Una sonrisa burlona tocó sus labios. —Creo que estamos en la posición perfecta. —Buen punto. —Su sonrisa fue triste. —Vamos Jason Comienzo-rápido. —Ella se deslizó fuera de la cómoda, frotando deliberadamente su cuerpo perfecto en su contra. —Dejaré que tomes una pequeña siesta antes de la segunda ronda. ¿Jason comienzo-rápido? —Eso es frío mujer. —Él le dio a su trasero una pequeña nalgada, y ella se rió. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV tomando la píldora por, bueno...—Sus mejillas se pusieron color rosa. —Cuestiones 10
  10. 10. El Club de las Excomulgadas Obstaculizado por sus vaqueros alrededor de las rodillas, cojeó la corta distancia hasta la cama. Maldita sea, todavía tenía las botas puestas. Sacudiendo la cabeza, se quitó el resto de la ropa. Su único pensamiento había sido desnudarse lo más rápido que pudiera. Sintió la presión de sus generosas curvas en su espalda. Por lo menos había tenido éxito en esa misión. — ¿Qué nombre prefieres?— Ella pasó su lengua por lóbulo de su oreja. — Fuego-rápido Johnson o… Su burla terminó en un chillido cuando él pasó sus piernas debajo de su cuerpo, y cayó sobre su espalda. Con una lasciva sonrisa, la besó, lamió y le hizo cosquillas en cada centímetro de carne expuesta. Sissy trató de evadir sus inquisitivos dedos, pero sus gritos de risa no lo alejaron. Ahora que la tenía, no estaba dispuesto a Muy pronto los movimientos y el retorcerse contra él tuvieron un efecto estimulante en su anatomía. Moviéndose entre sus piernas, su aliento silbó entre sus dientes cuando ella se enganchó sobre su cadera, y él mismo cayó en casa. Cuando comenzó a moverse, ella se arqueó para encontrarse con él, y sus ojos se llenaron de humo, con deseo. —Lo siento, Sis. —Su voz fue ronca. Sus cejas se juntaron. — ¿Por qué? —Por el condón. —Él enterró su rostro en la curva fragante de su cuello. —No estaba pensando bien, y sólo salté sobre ti… —Mmm, chico tonto. —Pasó sus manos por sus costados hasta los dobleces de sus brazos y hombros. — ¿Me he quejado? J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV dejarla ir tan fácilmente. 11
  11. 11. El Club de las Excomulgadas —Lo siento, ¿has dicho algo? —Él rozó los labios de ella. —Mis oídos todavía resuenan por tu interpretación vocal de hace unos minutos. —Su carcajada lo tenía sonriendo como un tonto. —No recuerdo que tú hayas sido precisamente callado, Sr. Diver. —Ella envolvió sus piernas alrededor de él. —Y no tienes idea de lo que es estar...excitado... cuando sabes que sacudí tu mundo. — ¿Es así? Bueno, tal vez debería devolverte el favor... — Aunque todavía había algunas personas que todavía tenían poco aprecio por la J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV diversidad de talentos de Sissy, Jason pensó que a él le gustaba exactamente así. 12
  12. 12. El Club de las Excomulgadas Capítulo Uno Tres semanas más tarde Desde su posición debajo del casco maltratado de un Plymouth Barracuda 1971, Jace tuvo una visión clara del cruce que tenía bajo vigilancia. Living Dolls era uno de los varios clubes propiedad de los hermanos Arroyo Ramírez, un par de maleantes. La investigación había salido a la luz por un informante a sueldo de la policía diciendo que los hermanos estaban metidos en la prostitución. Poco sabían que eso abriría una gigantesca lata de gusanos. Como la mayoría de los delincuentes, los hermanos no se limitaban a un solo cometerían. Durante años los hermanos Ramírez habían conseguido escapar a la ley. Armados con un equipo de abogados muy bien pagados, habían allanado su camino a través y alrededor del sistema judicial con facilidad. El teniente Walker, su comandante en jefe, había descrito a los hermanos como volátiles, y Jace había aprendido rápidamente que era un eufemismo. Volátil era la forma educada de los LT de decir que los hermanos eran una mierda-loca. En cuanto a los criminales, los hermanos no eran exactamente los candidatos a Idiotas. No había tomado una gran cantidad de trabajo descubrir sus crímenes a pesar de que hacían un trabajo adecuado para cubrir sus huellas. No, el problema más grande había sido encontrar pruebas suficientes contra ellos. Los hermanos estaban bien conectados en la ciudad, y contaban con suficientes ciudadanos intimidados como para permanecer en silencio. El club se encontraba en el corazón de Oak Brook, una ciudad de clase baja en los límites de Cleveland, Ohio. El área tenía treinta mil personas, ninguno de los cuales nunca veía nada. Alguien podría hacer un disparo en medio de una calle J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV vicio. Prostitución, drogas y extorsión, nómbralo y probablemente ellos lo 13
  13. 13. El Club de las Excomulgadas llena de gente, pero la probabilidad de recibir una pista sólida era casi nula. Jace había trabajado su parte en las complejas investigaciones, pero nunca había experimentado una donde los ciudadanos trabajaran en su contra. Hasta el momento, él y su compañero, Mateo Ortiz, habían acumulado una larga lista de acusaciones contra los hermanos y la mitad de sus empleados. Por suerte o por desgracia, dependiendo de cómo Jace se sintiera ese día, entre más cavaban más crímenes se descubrían. La patada real se había producido menos de veinticuatro horas antes, cuando habían descubierto que los hermanos estaban vinculados a una organización criminal conocida como Diez Hombres. De acuerdo con los federales, los Hombres no tenían estructura de mando centralizada como en las películas. Menos de veinticuatro horas antes de ser programados para asaltar el club, un jugador clave club y desatado un infierno. En menos tiempo del que tomaba ver El Padrino, el FBI había asumido el mando de la investigación. Su primer acto fue poner el caso en espera indefinida. Como resultado, Jiménez estaba bajo estrecha vigilancia de los federales. Su tarea era construir un caso de homicidio capital contra Jiménez y contra varios miembros de su círculo íntimo, que no estaban contentos de encontrar a los policías locales merodeando en su piscina. Habían expresado su preocupación de que los policías locales comprometerían su caso. Jace soltó un bufido. ¿Comprometieran? Ellos tenían a alguien en el interior de la gente de Jiménez, pero cuando se trataba de los hermanos Ramírez y del club, no se ponían en cuclillas. Si no fuera por el equipo O.B., los federales hubieran entrado a Living Dolls armados sólo con sus penes. Durante semanas, el club había estado bajo vigilancia constante, y todos los que entraban y salían del lugar habían sido identificados. Habían juntado miles de fotografías y cada metro cuadrado del edificio estaba cableado con audio. Si alguien se tiraba un pedo quedaría registrado para la posteridad. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV de Diez Hombres, un hombre llamado Manuel Serrano Jiménez, había llegado al 14
  14. 14. El Club de las Excomulgadas No, esto no tenía nada que ver con su investigación. Todas las posturas se reducían a una sola cosa: los federales nunca jugaban bien con los demás. El Agente Especial a Cargo Tom Stafford era una media prostituta. Cuando una detención era de perfil alto, Stafford era el que recibía la gloria y entregaba los audios a la prensa. Stafford era la versión de los Fed de un perro y un espectáculo de ponis. El agente veía cada caso como una forma de avanzar en su carrera, un medio para un fin y nada más. Era joven, ambicioso y desde la perspectiva de Jace, impulsivo. Después de pasar cinco minutos en presencia del hombre, no había estado impresionado. Recogiendo rápidamente todas las herramientas dispersas, Jace salió de debajo del coche. Mantener la vista en el club era casi tan emocionante como ver una película de chicas. Lo único bueno de ese caso era tener tiempo suficiente para trabajar en la restauración de su coche, mientras seguía recibiendo su cheque de pago al mismo tiempo. Estar en el Barracuda era la excusa perfecta para pasar el rato sin que nadie lo supiera. El golpe-golpe distintivo de un coche atrajo su atención de nuevo al club. Un BMW gris X6 con ventanas opacas entró en una plaza de aparcamiento reservada cerca de las puertas laterales. Momentos después la música se apagó, y un hombre latino salió del coche. Gafas de sol oscuras protegían sus ojos, y Jace alcanzó a ver la pistolera en su hombro debajo de su chaqueta a medida. Después de una discreta exploración del estacionamiento, se dirigió en dirección a Jace. Mateo Ortiz era un detective de la policía de Cleveland con un par de años más de experiencia en trabajo encubierto que Jace. Como parte del equipo de seguridad de Esteban, el detective tenía acceso sin restricciones a todos los rincones de la vida del hombre. Había sido a través de Ortiz que Jace había sido contratado a tiempo J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV Y por lo que podía decir, Stafford se sentía igual por él. 15
  15. 15. El Club de las Excomulgadas parcial como ingeniero de mantenimiento de la barra de lo que fuera necesario hacer. El detective iba vestido con un traje negro que costaba más de lo que Jace probablemente ganaba en un mes. Sintió curiosidad por los antecedentes del hombre ya que era obvio que Ortiz era utilizado para las cosas buenas de la vida. Todo sobre él, desde el coche, que había sido comprado con dinero en efectivo, hasta su ropa, gritaba riqueza. Si Jace no supiera que el hombre era un tipo recto, hubiera sospechado que era un soplón. ¿Qué policía podía permitirse trajes italianos de un par de los grandes cada uno? —Nunca conseguirás poner a correr a ese pedazo de mierda, amigo. —Ortiz estaba sonriendo. — ¿Parezco un tonto de las Naciones Unidas?— Ortiz apoyó las manos en la parte superior de la valla caída y luego saltó sobre ella con la gracia de un perezoso. —Serías la última persona a la que hubiera llamado tonto. —Hizo una mueca cuando Jace se dio cuenta de las manchas de grasa en su camisa. Junto a su compañero, parecía un vagabundo. Por otra parte, Ortiz probablemente pensaba que estar mal vestido era quitarse la corbata. La sonrisa fácil Ortiz se volvió dura. —Tenemos grandes problemas. — ¿Más que los federales? —Sí. Ambos hombres se miraron en el compartimiento del motor abierto. Cualquier espectador podría pensar que estaban discutiendo sobre el coche, aunque Jace dudaba que Mateo supiera distinguir una bujía del tapón de la gasolina. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV — ¿Quieres apostar eso? 16
  16. 16. El Club de las Excomulgadas —Floater apareció en el Condado de Griggs anoche. —Ortiz se movió al lado del coche, dando la espalda al club. — ¿Mencionaste un altercado entre Esteban y su chofer la semana pasada? Jace juró en voz baja. —Resulta que su conductor, Manny, era uno de los Fed. Jace absorbió la información como un golpe en el estómago. El viernes pasado, cuando regresaba de haber ido por un bocado a su apartamento, había visto a Esteban amenazar con su pistola a su chofer. Dos miembros de su equipo de seguridad habían tomado al aturdido hombre y se habían apresurado a meterlo en el asiento trasero de un sedán oscuro. Al día siguiente, Ramírez se había presentado —Tenían a un agente trabajando encubierto con uno de nuestros sospechosos y ¿No creyeron que podíamos haber necesitado saber eso?— La furia ataba sus palabras. Si hubiera sabido de Manny entonces, tal vez Jace podría haber hecho algo para haber prevenido eso. ¿El qué?, no lo sabía. Mateo se inclinó hacia delante, con sus puños apoyados en el coche. —Ya sabes cómo funcionan esos hijos de puta. Piensan que somos tontos locales… que no podemos encontrar nuestros penes aún con nuestras dos manos. Jace soltó un bufido. Nunca se habían hablado palabras más verdaderas. —Apuesto a que LT dio el soplo. —Walker le masticó al niño bonito de los Fed una nueva. —Su sonrisa se volvió salvaje. —Ellos no quieren jugar en su caja de arena de aquí, pero nosotros somos su única opción. ¿Sabes del caso que estamos construyendo contra Jiménez?— Ortiz sacó una pequeña foto de un bolsillo interior de su chaqueta. —Otra Fed llamada Grace MacNeill ha estado ausente durante ocho meses. Fue vista por última vez en Nueva York donde trabajaba en la casa Jiménez como J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV con un nuevo chofer, y Manny no había vuelto a ser visto desde entonces. 17
  17. 17. El Club de las Excomulgadas niñera. Cuando faltó a una comprobación rutinaria enviaron agentes a su apartamento, y todo el lugar había sido limpiado. Ni siquiera encontramos una horquilla, amigo. Una mujer joven, rubia, lo miró desde la fotografía. Con su cara en forma de corazón y pelo rubio, se parecía un infierno a su hermana menor. Su intestino se cerró. Ella tenía un aspecto familiar en los ojos, uno que había visto por sí mismo diez años atrás. Emocionada y queriendo hacer una marca en el mundo, la foto le había sido tomada probablemente en su primer día con el FBI. Lo sabía, así como le había pasado a él, que eran tomadas cuando eras contratado por el Departamento de Policía de New Haven. —Se parece a mi hermanita. —Gruñó él. Un Ranger de Texas, un Navy SEAL, uno en el FBI y otro en las operaciones encubiertas de la CIA. Sus miradas se encontraron. —De lo que he oído, molestaron a la gente equivocada cuando la buscaron. —Suena como si hubiera disfrutado tomando una cerveza con ellos. —Su mirada se redujo a la foto una vez más. No podía dejar de pensar en su hermana menor. Jace era muy cercano a su familia y ni siquiera podía imaginar lo que los MacNeills estaban pasando. Ocho meses sin saber dónde estaba su hermana tenía que ser un infierno en la tierra. Si ella fuera su hermana ya habría perdido la cabeza. —LT piensa que los federales no tienen nada en concreto sobre su desaparición. Un día estaba allí y al siguiente, era como si no hubiera existido. —Después de todo este tiempo...— Sus palabras se desvanecieron. Ortiz asintió. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV —MacNeill tenía cuatro hermanos mayores con credenciales impresionantes. 18
  18. 18. El Club de las Excomulgadas —Yo también lo creo. Es demasiado peligroso mantenerla con vida durante tanto tiempo. Con dos agentes federales, uno muerto y otro desaparecido y presuntamente muerto, no era de extrañar que los federales llegaran con una mano pesada. Dos de los suyos habían sido bajas, y todos sus asnos estaban en la línea. —Este caso se está convirtiendo rápidamente en un puñado-de-mierda— murmuró. —Eso es un eufemismo. —Ortiz miró su reloj. —Tengo que empezar a moverme. ¿Cuándo entrarás al club otra vez? Jace se embolsó la foto. federales. —Qué suerte—. Sonrió. — ¿Irás a casa, entonces? —Sí, probablemente. LT parece pensar que necesito algo de tiempo libre. —No es broma, has estado trabajando tres semanas consecutivas. Vete a casa, relájate, encuentra a una mujer para que saque tu mente fuera de este lío. —Su compañero siguió hablando mientras él retrocedía. —A mí me gustaría encontrar a una mujer corpulenta agradable a la que le encante cocinar. Podría hacerse cargo de dos apetitos a la vez. Jace hizo señas a medida que la imagen desnuda de Sissy, vestida sólo con un delantal le venía a la mente. Él la rechazó. Ahora no era el momento de pensar en comida, ni en sexo o en Sissy. Todavía tenía otras quince horas por lo menos. Después de asegurar sus herramientas en el maletero del coche, Jace se dirigió directo a su apartamento. En cuanto a alquileres baratos se refería, este lugar no era malo. Estaba relativamente limpio y las ventanas del dormitorio y del salón daban al club, haciendo del seguimiento algo fácil. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV —Esta noche, después estaré de descanso hasta el próximo jueves, gracias a los 19
  19. 19. El Club de las Excomulgadas Asegurando la puerta detrás de él, Jace puso la foto en la encimera de la cocina. El parecido con su hermana era más que un poco inquietante. Igual que Grace, Gemma era también rubia con ojos azules y una dulce sonrisa. Ambas mujeres eran de pastel de manzana y helado de vainilla, aunque MacNeill tenía que ser más dura de lo que parecía como agente. De lo que había leído de Jiménez, no dudaría en matar a alguien simplemente porque era mujer. Era el tipo de persona que le quitaría las alas a las moscas sólo por diversión. Jace se había encontrado cara a cara con él la noche pasada, y la mirada en los ojos del otro hombre habían sido escalofriante, incluso para él. De las pruebas que él y Ortiz habían reunido, los hermanos eran poca cosa en comparación con Jiménez y los Hombres Diez. Entonces, ¿Qué estaba haciendo Su mirada revoloteó a la pared posterior de resina blanca detrás del fregadero. Su portátil de seguridad con cientos de páginas de notas estaba oculta detrás del plástico fino. Su estómago le decía que todavía no había descubierto algo o se estaba perdiendo algo. Con diez años de trabajo en la policía a sus espaldas, escuchaba sus instintos. En más de una ocasión le habían salvado el pellejo. Lo que no explica por qué no le hiciste caso a tus intestinos y tomaste este condenado caso, desde el principio. Soltó un bufido. Bueno, eso no era del todo cierto. Había tomado el caso para poner alguna distancia entre él y Sissy. Las noventa millas2 que los separaban le daría tiempo para pensar. Después de tantos años de descarado coqueteo, ambos sabían que era sólo cuestión de tiempo antes de que la naturaleza siguiera su curso. Y cuando lo hiciera, bueno... Sissy había mentido en cuanto a poner su mundo de cabeza. Lo había derribado de su maldito eje. 2 145 kilómetros. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV Manny, un agente federal, en el equipo de seguridad de Esteban? 20
  20. 20. El Club de las Excomulgadas Espontáneamente, los recuerdos de su única noche juntos se apoderaron de él. Los sonidos que había hecho cuando le había chupado los pezones, su risa, el olor de su piel y la forma codiciosa en que se habían besado... Y cuando ella le había susurrado “te amo” cuando se había ido de la cama. Foto en mano, encendió uno de los quemadores de la estufa de gas. Así que allí estaba, tres semanas más tarde y todavía atado en nudos por dos pequeñas palabras. Eran buenos amigos, y ninguno podía negar la afecto mutuo por el otro. Pero ¿Amor? Nunca había imaginado que sus emociones se extendieran tan profundas. Sosteniendo la foto en la llama abierta, el documento comenzó a echar humo y luego se incendió. El borde se curvó hacia adentro y la cara de Grace MacNeill se y cabeza, pero cuando una camarera de cinco pies3 le había susurrado poco más de dos palabras, había corrido como un cobarde. ¿Qué pasaba con eso? Llevando los restos humeantes de la foto al fregadero, apoyó las manos sobre el mostrador. Su familia inmediata no había tenido suerte cuando se había tratado de amor. Pops había sido el padre de cinco hijos con cuatro mujeres diferentes, sin encontrar nunca un final feliz. No fue hasta que Sophie, la madre de Gemma, había llegado que su padre había pensado en establecerse. Pero sus planes de matrimonio se habían descarrilado cuando Sophie había sido asesinada por un conductor ebrio. A día de hoy, veinte años después, Pops todavía la lloraba. Hacía nueve años, el gemelo de Jace, Jeff también conocido como Vaquero, se había involucrado con una piraña llamada Charlene Whittier. Char había acabado con su cuenta bancaria y lo había humillado delante de todo el pueblo. Después de su dramática salida de su vida, Jeff había sido un hombre cambiado. Su hermano tranquilo pasaba por mujeres como por dulces en Halloween. Negándose a permitir 3 1’52 metros. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV desvaneció hasta volverse negra. Había tenido una pistola apuntando a su corazón 21
  21. 21. El Club de las Excomulgadas que cualquier mujer caminara lo suficientemente cerca como para algo más que un puñado de recuerdos. Incluso Josie y Gem habían tenido sus propios encuentros con la maldición dejando sólo a Jason y a Ryan ilesos. Jace salía tanto como su trabajo se lo permitía, y se apegaba a una dura y rápida regla. Nunca iba a la cama con una mujer más de dos veces. En lo que a él se refería, dos encuentros sexuales podían ser considerados, mientras que tres era un territorio desconocido para él. Sus hermanos lo llamaban el hombre-de-las- prostitutas y no estaban lejos de la verdad. Sus relaciones, si se podían llamar así, eran de corta duración, pero al menos su corazón estaba intacto. Sissy había sido la única mujer que había sido su amiga antes de convertirse en Maldiciendo en voz baja, entró al baño del tamaño de un sello de correos, quitándose la camisa a su paso. Razón por la cual había ignorado sus entrañas y tomado este caso. Por lo general, era al revés, y era donde había hecho su error. Muchos años de recuerdos para compartir, estaban detrás de ellos, y realmente la quería y respetaba. Habían resistido buenos y malos momentos juntos. Tenían una historia. No importaba lo duro que tratara de ponerla en una caja como a las mujeres antes de ella, no había podido. Sissy no era alguien que había recogido para tener sexo y reír un poco. No sólo era una amiga cercana a él, sino también era cercana a su familia. Muchas noches se había sentado a su lado en la mesa con amigos y familiares rodeándolos. Le había enseñado a conducir un coche, y ella lo había inducido a probar los sándwiches de mantequilla de cacahuete y salmuera con eneldo. Había tomado sólo una sola noche de sexo increíble y dos pequeñas palabras para que todo hubiera cambiado. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV su amante. 22
  22. 22. El Club de las Excomulgadas Capítulo Dos Morir debe ser más fácil que esto. Cuando Sissy abrió un párpado, una ráfaga de luz solar envió un dolor punzante a su cráneo. El gemido resultante fue largo y sincero aunque ella fue la única que lo pudo escuchar. Protegiéndose los ojos del sol, se quedó mirando el techo manchado de humedad de su baño. ¿Había algo más patético que morir en el piso del baño de un remolque de mierda? Qué triste manera de poner fin a una vida totalmente espectacular. Podía ver el titular de un periódico ahora. “Camarera local muere en el baño, siendo ¿Um, puaj? “Hermosa camarera muere SOLA, el Gobernador de Ohio declara día de luto.” Ahora, eso es de lo que estoy hablando. Dejó que sus ojos se cerraran a la deriva mientras trataba de concentrarse en otra cosa que no fuera la forma tan mala en cómo se sentía. Su jefa estaría enojada, probablemente como el infierno ahora mismo. Su turno en el Grille debería haber comenzado a las diez, y esa hora ya había llegado y se había ido. Si las náuseas y dolor de cabeza no la mataban entonces Bitsy acabaría con ella. Por otra parte, si ayudaba a Sissy a salir de su miseria al menos su vómito se detendría. Tomando varias respiraciones profundas, se mostró agradecida cuando la necesidad de vomitar disminuyó. Hasta hacía una semana o así se había sentido bien. Su trabajo era físicamente exigente por lo que hacía un esfuerzo para comer J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV consumida por sus gatos.” 23
  23. 23. El Club de las Excomulgadas bien y descansar mucho. Como las siestas eran su pasatiempo favorito, no había sido demasiado difícil lograrlo. Siendo verano y con la temporada de vacaciones en plena marcha, había tomado turnos extra para engordar su anoréxica cuenta de ahorros. Pero siempre había trabajado horas extras cuando se las habían ofrecido y nunca había sufrido efectos adversos por ello. Todo comenzó cuando se dio cuenta que se sentía más cansada de lo habitual. Llegaba a casa del trabajo para caer en la cama de cara y aún así se sentía cansada, cuando su alarma sonaba. Originalmente se lo había atribuido a las horas más largas y al clima inusualmente cálido y húmedo, pero ahora no estaba muy convencida. Ninguna excusa podría explicar sus más recientes síntomas: las Usando la pared de apoyo, Sissy logró sentarse. Con una poca maldita suerte probablemente habría pescado alguna enfermedad desconocida para la medicina moderna y la cura sería atroz. Pero si nombraban a la enfermedad con su nombre, entonces se haría famosa. Sus labios temblaron. ¿Y quién había dicho que no había un resquicio de esperanza en vomitar hasta los intestinos? Su mano tembló cuando se apartó el pelo de los ojos. ¿Por qué se sentía tan débil? Cuando lamió sus labios se dio cuenta que su boca sabía como si hubiera estado masticando virutas de lápiz. ¿Se habría olvidado de lavarse los dientes la noche anterior? Cansada, se frotó los cansados ojos. Sólo podía imaginar cómo se veía. Después de realizar hazañas increíbles con sus vómitos, lo mejor que podía esperar era la muerte. Afuera, el sonido de pisadas crujiendo todo el camino de grava llamó su atención. Grandioso. Lo último que necesitaba era un testigo de su humillación. El J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV náuseas. 24
  24. 24. El Club de las Excomulgadas chirrido metálico de la inesperada apertura de la puerta delantera la envió a tener que buscar una toalla para cubrir su raído camisón. —Chica, ¿dónde diablos estás?— La voz de Bitsy retumbó a través del remolque. —Tenías que haber estado en el trabajo hace más de treinta minutos. Con cada paso que su jefa daba, el suelo vibraba a tope debajo de Sissy. La pálida mirada azul de Bitsy se cerró sobre ella como un láser que tronó por el corto pasillo. Sus rizos castaños brillantes estaban medio cubiertos por un pañuelo verde, y llevaba los pantalones de rejilla estándar del uniforme color caqui y una camiseta blanca con el nombre de la empresa xerografiado en el bolsillo. —Me estoy muriendo. —Dijo Sissy con voz ronca. Dios, incluso sonaba — ¿Estás enferma?— La preocupación sustituyó a la molestia en la cara redonda de Bitsy, y su boca se aflojó. —Demonios chica, eres un desastre. ¿Cuánto tiempo has estado así? —Un par de días. Esta mañana ha sido la peor hasta ahora. Bitsy tocó la frente de Sissy. —No tienes fiebre. Un familiar olor asaltó su nariz y las náuseas se precipitaron en ella. Se puso una mano sobre la boca. — ¿Limpiaste la freidora?— Sus palabras sonaron apagadas. —Sí, Butch tenía una cosa familiar y… Sissy captó la mirada de alarma en el rostro de su jefa cuando ella se abalanzó sobre el inodoro. A pesar de que su estómago estaba vacío, el olor a la grasa sucia de la freidora la había hecho sentir mal de todos modos. Una vez que la tormenta pasó, se apartó de la taza del baño. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV patética. 25
  25. 25. El Club de las Excomulgadas Este último episodio de náuseas la había dejado cubierta de sudor y temblando con tanta fuerza que desafiar a la gravedad ya no era opción. Al presionar su mejilla en el suelo del frío linóleo, sintió los pasos de Bitsy mientras se alejaba. Bien, ahora si la habitación dejaba de girar, ella estaría bien. —Te juro que tienes el sentido común que Dios le dio a una cabra.— El sonido de las puertas del armario abriéndose y cerrándose significaba que Bitsy buscaba en la cocina... o tiraba el lugar en pedazos. — ¿Por qué no tienes algo de comer? —Mi jefa es un verdadero agujero. —Hizo una mueca ante el dolor en su garganta. —Ha estado haciéndome ir a trabajar largas horas, y no tengo tiempo para pasar por la tienda. muriendo. —Bitsy se apresuró a regresar, y un paquete de galletas saladas apareció en el piso delante de la cara de Sissy. —Come algunas. —No tengo hambre—, gimió ella. —No te pregunté si tenías hambre, come unas pocas de todos modos. —Sacó una pocas galletitas saladas de la bolsa y las empujó dentro de la mano de Sissy. — Calmarán tu estómago. De mala gana, Sissy mordió una esquina, después hizo una mueca. —Están caducadas. —Como si fuera mi culpa. —Se dirigió hacia la cocina. —Agua—, gruñó ella. —Por supuesto que no, te hará sentir más enferma. — ¿Whisky? J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV — ¡Ja! Sigues siendo una listilla según veo. Es bueno saber que no te estás 26
  26. 26. El Club de las Excomulgadas Tomando la risa de Bitsy como un no, Sissy terminó su galleta y estaba en la segunda cuando regresó. —Me encontré una lata de refresco de limón en el fondo de tu armario. —Su jefa la ayudó a sentarse en posición erguida y empujó un vaso de plástico en la mano de Sissy. —Probablemente está allí desde mil novecientos sesenta. —Siento decepcionarte pero mi remolque no se construyó hasta el setenta y uno. —Bueno, parece mucho más viejo. No podía sentirse molesta con el sarcasmo de Bitsy. Su amiga no era feliz a menos que pudiera oír el sonido de su propia voz. Además, su espinosa personalidad escondía un corazón tan tierno como un puerco espín. Sí, los bits de No. —Sigue comiendo galletas y bebe el refresco o te enfermarás de nuevo—, le ordenó. — ¿Algo más?— Goteó sarcasmo en cada palabra. —Sí, te ves como el infierno. ¿Cuándo fue la última vez que tomaste una ducha? —Mil novecientos setenta y dos, después que el remolque fuera construido—, bromeó ella. Ocultando una mueca, Sissy tomó un sorbo del helado líquido. Por un instante pensó que podría necesitar vomitar de nuevo, pero para su alivio, la bebida se quedó en su vientre. Cuatro galletas y medio vaso de refresco después estaba empezando a pensar que no podría haberse estado muriendo después de todo. —No sé dónde pesqué ese bicho, pero espero no contagiarte. —Tomó otra galleta. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV un pedo viejo eran adorables. 27
  27. 27. El Club de las Excomulgadas —Si lo hicieras, sería un milagro. —Bitsy se rió entre dientes. — ¿Cómo están tus pechos? ¿Se sienten suaves? La cabeza de Sissy dio la vuelta tan rápido que su cuello pareció protestar. — ¿Disculpa? — ¿Cuándo tuviste tu último período? —Bitsy estaba en la puerta con los brazos cruzados sobre su enorme pecho. Si hubiera tenido un cigarro hubiera parecido una versión femenina de Hellboy. Aturdida, todo lo que Sissy pudo hacer fue admirar la otra mujer. ¿Sus pechos? ¿Qué clase de pregunta…? Sissy negó. —Sé lo que estás pensando y no es así. Acabo de tener mi periodo a mediados de junio... Las gruesas cejas con lápiz de Bitsy se dispararon al cielo. —Odio decirte esto, pero estamos a finales de julio, Sissy. Tres semanas... Jace... sin condón... No sólo se coló en tu habitación y saltó sobre ti como un animal en celo… Y pensar que hacía menos de una hora su mayor preocupación era morir. ****** —Creo que necesito un examen de la vista ya, Dr. Campbell. —Sissy se frotó las palmas húmedas en sus pantalones vaqueros. —Simplemente no puedo estar embarazada. He estado tomando la píldora desde... bueno, desde siempre. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV Piensa que estoy embarazada. 28
  28. 28. El Club de las Excomulgadas —Srta. Kolchek, como le he explicado… —Quiero otra prueba—, le espetó ella. El médico se veía con apenas edad suficiente como para salir fuera de noche y mucho menos practicar medicina. — ¿Hay algún otro médico, otro con más edad, hoy aquí? Para su sorpresa, él sonrió. —Si me dieran un dólar por cada vez que alguien insinúa que soy demasiado joven para ser médico, bueno, no estaría trabajando aquí. Sus mejillas se calentaron. —Le puedo asegurar que soy lo suficientemente mayor como para ejercer la medicina, y tengo una montaña de préstamos de la universidad para probarlo. —Su azul púrpura, que es un buen indicador de un embarazo. La prueba sólo confirma más mis conclusiones. Los anticonceptivos orales no son cien por cien efectivos y las dosis se olvidan… —No me he perdido ni una, se lo juro. —Hay otros casos en que los anticonceptivos orales pueden estar comprometidos. —Él miró hacia abajo a sus archivos médicos. —De acuerdo con su historial, estuvo aquí a finales de mayo por bronquitis y en ese momento recibió una prescripción para un antibiótico ¿Correcto? No confiando en su voz, asintió. — ¿Ha leído las instrucciones que vienen con su receta? ¿En concreto la parte sobre el uso de una forma secundaria de control de la natalidad mientras estaba tomando el medicamento? Su estómago se redujo. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV sonrisa se volvió seria. —Durante el examen me di cuenta que su cuello uterino es 29
  29. 29. El Club de las Excomulgadas —El uso de un antibiótico disminuye la eficacia de las píldoras anticonceptivas. —Se quitó las gafas, lo que sólo sirvió para hacerlo parecer aún más joven. —Yo diría que hay un gran número de residentes en New Haven que fueron concebidos de la misma manera, porque su error no es poco común. —Eso no ayuda—, susurró. No creo que ninguno de los dos esté en condiciones de ser padres en este momento. Las palabras de Jace se hicieron eco en su mente, e hizo una mueca. Obviamente había estado equivocada acerca de eso, y había quedado embarazada. Tenía tres semanas de embarazo. Tenía un bollo en el horno. Un niño. Embarazada. Noqueada. Cubriendo su rostro con las manos, Sissy se estremeció. ¿Qué iba a hacer? Habían pasado una noche juntos, y ella no había escuchado de él desde entonces. Lo había visto en el Grille el fin de semana pasado y otras en las que él se había alejado de ella porque había estado demasiado enojada para hablar con él. Su actitud de indiferencia había añadido sólo leña al fuego. Jace era su amigo, y el único hombre que había amado. Con la fuerza de su larga amistad, ella había pensado que podía ser su amante también. Chico, era un idiota ¿O qué? Mientras la tierra se movía para ella, era obvio que él lo veía de otra manera. Para él había sido una aventura de una noche y casi tan significativa como eso. Ahora que la había tenido, se pasaría a pastos más verdes. No era de extrañar que ese fuera su estilo. ¿Por qué se esperaba que fuera diferente con ella? — ¿Sissy? Srta. Kolchek? ¿Estás bien? La suave voz del médico rompió a través de su creciente histeria. Dejó caer sus manos y miró sus ojos muertos. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV Santo Cristo. 30
  30. 30. El Club de las Excomulgadas —Estoy bien. —Bien. ¿Estoy en lo correcto al asumir esto es un embarazo no planeado? Sus labios se sentían entumecidos por lo que asintió. —Le enviaré a su casa un paquete de información, y quiero que la lea toda. Cubre los servicios que están disponibles para usted aquí en la clínica y, sólo para hacérselo saber, no realizamos abortos aquí. —Eso no será necesario. —Sissy puso sus manos protectoramente sobre su nuevo-ser-del vientre con un bebé. —Yo no... no puedo... Esa no es una opción. Él le dio una tranquilizadora sonrisa. creciente blanco de su cabeza. ¿Qué sabía sobre la crianza de un niño? Su propia madre la había abandonado apenas unas semanas después de su decimoséptimo cumpleaños. Si tuviera que describir sus primeros años en una palabra, sería: caos. A los trece se había mudado a New Haven, y ese había sido el primer lugar en que había vivido durante más de seis meses de un tirón. Había empezado a sentirse cómoda aquí cuando un día llegó a casa de la escuela para encontrarse con que Paula se había ido. Le había dejado un par de cientos de dólares y una nota sobre perseguir sus sueños. El legado de Paula Kolchek fue nada más que un par de estropeados pantalones de mezclilla ajustados que fue lo único permanente que le dejó a su hija. Parecía que todo el mundo en Haven conocía la mala reputación de Paula y su predilección por los hombres ricos, cuando se había casado. Sissy había aprendido por las malas que nadie tenía una memoria más larga que una mujer despreciada. Debido a que ella había tenido un gran parecido con su madre, la habían cubierto a ella con la misma brocha llena de alquitrán. Apenas J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV —Necesita vitaminas prenatales...— Sus palabras se perdieron pronto en el ruido 31
  31. 31. El Club de las Excomulgadas había sido besada y los niños seguían llamándola prostituta mientras que los adultos cuchicheaban a sus espaldas. Cuando la pubertad llegó, los chicos de la escuela se incorporaron y ella tomó nota. Literalmente, durante el verano de cara a su segundo año, pasó de una B a una D en su sujetador con apenas diecisiete años. En un principio se había sentido avergonzada por la repentina atención. Sus compañeros mayores comenzaron a invitarla a salir, dejando notas en el local donde trabajaba o llevándole pequeños regalos como caramelos o un mix tapes. Para una chica deseando un lugar donde encajar, la atención fue una experiencia embriagadora. Entonces se dio cuenta que sólo estaban en busca de una aventura fácil en el Hablando de humillación. Había pensado que a los chicos realmente les gustaba y en lugar de eso, se reían a sus espaldas. Cuando se negó a salir con alguno de ellos ya era demasiado tarde. El daño ya estaba hecho. Un hombre despreciado tenía la segunda memoria más larga de cualquier criatura viviente. Fue entonces cuando comenzaron las historias. Un puñado de sus perseguidores más ardientes decidió que si no podían tenerla, simplemente mentirían sobre ella. Una vez que una chica tenía ese tipo de reputación era casi imposible cubrirse. A los veintisiete años, Sissy sabía que ningún hombre decente querría tener nada que ver con ella. Así que cuando ella y Jace habían cedido a la tentación, había pensado que sería diferente con él. Sólo que no lo había sido. Él no era diferente a los chicos en busca de uno rapidito en el asiento trasero. Bueno, había una diferencia, una mayor. Ninguno de ellos le había roto el corazón alguna vez. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV asiento trasero de su coche. 32
  32. 32. El Club de las Excomulgadas Ella puso la palma de su mano sobre su vientre. Y ahora estaba embarazada. Aparte de Paula, que no sabía dónde estaba, Sissy no tenía familia. No tenía a nadie para tomar el relevo en su… ¡Basta! Tomando una respiración profunda, se obligó de nuevo a regresar al presente. No tenía idea de lo que el doctor le había estado diciendo, pero maldita sea, tendría que fingir por ahora. Si había una cosa en la que destacaba era en ocultar su dolor. Veinte minutos después estaba en el coche de Bitsy con una bolsa de plástico llena de vitaminas prenatales y un montón de folletos. — ¿Puedo asumir que la prueba dio positivo?— Bitsy le dio una mirada de — ¿Cómo ya suponías?— Sissy dejó caer la cabeza contra el asiento de vinilo. —Felicidades, mamá. Mamá. Oh, Dios. Ella no estaba preparada para eso. —Entonces, ¿quién es el padre?— Cuando Sissy no respondió, continuó. — Puedo guardar el secreto. Bitsy apenas estaba encontrando las palabras cuando Sissy se echó a reír. —Igual que el infierno. En Haven tenemos tres métodos fiables para hacer correr noticias… teléfono, telégrafo y decirle a Bitsy. —Viciosas mentiras—, dijo Bitsy sin calor. Metiendo la mano en su bolsillo, sacó un cigarrillo del paquete que guardaba allí. —Debido a que te conozco no sólo debió haber sido un muchacho al que nunca miraste más de una vez. Sissy se inclinó y arrebató el cigarrillo sin encender de la boca de su jefa, después lo arrojó por la ventana. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV evaluación. 33
  33. 33. El Club de las Excomulgadas —Ya no puedes fumar aquí. No es bueno para el bebé. —Oh, por amor de Dios. —Bitsy golpeó con su mano el volante. —El maldito niño es del tamaño de una aspirina por lo que no es como si fuera a saber la diferencia. Sissy le dio una mirada fea. —Apenas estás embarazada y ya eres un dolor en el trasero—, murmuró. —Y no lo olvides. —Cruzando los brazos sobre su pecho, se inclinó en el asiento. —Entonces, ¿cuál es el problema contigo y ese muchacho Diver? ¿Están —Esa es una buena pregunta. —Una para la que no tenía respuesta. —Esto no fue uno rapidito de una noche, ¿verdad? Sabes lo que te dije sobre ese muchacho… —Lo sé, Bitsy. Es un jugador, lo entiendo. —Cansada, cerró los ojos. Jace amaba a las mujeres, y nadie lo sabía mejor que ella. — ¿Cuando lo verás? Adormecida, lo único que pudo hacer fue encogerse de hombros. Aún luchaba con la idea de que Jace no fuera diferente a los chicos que trataban de robarse un sentimiento en el trabajo. No era como si se le conociera por ser monógamo. Por lo que sabía había ido directamente de su cama a otra. Se le hizo un nudo en la garganta. Ella no podría tener mucho, pero todavía tenía algo de orgullo. No había manera en el infierno que fuera detrás de él como una mujer desesperada. —Bueno, no importa. —Bitsy le dio unas palmaditas en el brazo. —Frank Diver crió bien a esos chicos. Jace te cuidará bien y al bebé… J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV saliendo? ¿Es en serio? 34
  34. 34. El Club de las Excomulgadas Sissy negó. —No quiero que sienta que tiene que hacer algo. —Vaaale... te escucho, pero ese es su bebé también, así que la mitad de la carga es su… —Mi hijo nunca será una carga—, dijo. Eso es todo lo que Paula había visto en su propia hija, una carga. Dar a luz había sido el precio que había pagado por haber pecado con un hombre casado. —Yo estoy de tu lado, Sissy—. Bitsy tenía esa voz de no-hagamos-tonterías en su voz. —Todo lo que estoy diciendo es que una cosa es ser fuerte e independiente, y otra es dejar que tu orgullo provoque tu caída. Los recuerdos familiares de Paula se hicieron eco en su cabeza. Lo había invocado cada vez que Sissy no podía estar a la altura de sus estándares en constante cambio. Su madre sólo había tenido una meta en la vida y había sido conseguir un marido rico. En consecuencia había ido de hombre en hombre, siempre en busca de aquel que podía hacer sus sueños realidad. Algunos duraban unos meses, mientras que otros ni siquiera ese tiempo. Tarde o temprano, todos se habían alejado, dejándola en una situación peor que antes. Así que allí estaba ella, diez años y medio después, embarazada y sola, igual que su madre. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV ¿Qué eres, estúpida o algo así? 35
  35. 35. El Club de las Excomulgadas Capítulo Tres Frank Diver estaba muerto. Esas cuatro palabras cayeron en su mente como ropa en una lavadora. Le tomó a Sissy cada onza de coraje que pudo reunir conducir por Crimson Sun, el hogar de infancia de Jace. Había pasado muchas horas felices aquí en el rancho, y Frank figuraba en gran medida en algunos de sus mejores recuerdos. Con cada paso todo en lo que podía pensar era en su familia y en cómo debía estar de devastada. Después de dejar la clínica, Bitsy la había arrastrado a la tienda de comestibles antes de regresar a casa. Llevaban las bolsas cuando había recibido la llamada. Su sus palabras. Ella había crecido cruzando el camino de su rancho y el de Frank, o Pops como le gustaba que le llamaran, y había sido un segundo padre para los niños Whittier. El Sun había sido el primer lugar donde Sissy podía recordar sentirse segura cuando había sido niña. Siempre que las cosas se ponían muy locas, furtivamente se dirigía al rancho, porque siempre había algo que hacer o alguien con quien hablar. Ni siquiera le había importado lavar las paredes cuando Pops o uno de los muchachos estaba cerca. Durante todo el verano Sun era el anfitrión de una variedad de eventos como improvisadas barbacoas y campamentos. En el otoño se organizaba un rodeo para recaudar dinero para mantener sus caballos rescatados. Frank era bien conocido y muy respetado en el mundo de los caballos. Su trabajo le había ganado a Sun una reputación sólida en el entrenamiento y la rehabilitación de los caballos que los demás hacía tiempo habían abandonado. En cualquier momento del día o de la noche, podía recibir llamadas para recoger un animal en cualquier parte del estado. Algunos estaban simplemente demasiado lejos y tenían que ser sacrificados inmediatamente. Los que podían ser rehabilitados J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV amiga, Kara Whittier, estaba alterada por lo que le tomó unos momentos descifrar 36
  36. 36. El Club de las Excomulgadas trabajaban con entrenadores para determinar si y cuándo podían ser adoptados en hogares nuevos. En cuanto a los otros, los animales que eran más viejos o estaban muy gravemente traumatizados, pasaban sus días en paz en la vasta extensión de la finca. Pops solía decir que ser gordo, perezoso y amado era la mejor manera de dejar este mundo. Una lágrima resbaló por la mejilla de Sissy, y ella se la limpió. Nadie podía haber llamado a Frank gordo ni perezoso, a pesar de que había sido muy querido. Haven era una ciudad de tamaño decente, con valores de un pueblo pequeño. Cuando alguien fallecía se esperaba que los amigos cercanos y la familia se reunieran para una adecuada despedida al estilo antiguo. Al ver que Pops nunca había sido conocido por extraños el gran número de potenciales visitantes era demasiado para que lo manejara una familia en duelo. Ahí era donde ella entraba. Cuando se trataba de organizar eventos de la comunidad, Sissy era la chica de las cosas-para-llevar. Ella supervisaba la comida y los eventos especiales del Grille. Cada cuarto viernes, de Marzo a Octubre, estaba a cargo de los “Días del Centro”, un evento que atraía a una comunidad de hasta treinta mil personas. Si había podido manejar eso, sin duda podría hacerse cargo de los arreglos. Además, era lo menos que podía hacer por la familia que la había abrazado por completo. Sólo esperaba que cuando viera a Jace, ella no hiciera algo tonto como golpearlo en la cabeza con algo... como su coche. Una ola de calor absorbió el aire de sus pulmones cuando entró por la puerta trasera del cuartito. Una hilera de clavijas sostenía prendas de todas formas y tamaños imaginables, con botas de goma, botas de vaquero y cualquier otro estilo de ellas alineadas prolijamente debajo. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV asombroso. A lo sumo, pasarían unas cuarenta y ocho horas para tener todo listo, 37
  37. 37. El Club de las Excomulgadas Ryan y Vaquero estaban sentados a la mesa de la cocina. Ninguno de los dos parecía saber que estaba allí, y el corazón le dolió al ver el dolor elemental grabado en sus rostros. La casa estaba en silencio, muy quieta, como si la estructura contuviera la respiración esperando el traumático evento que se venía encima. — ¿Estáis tratando de freíros a vosotros mismos o volver la cocina un horno? Si siguen así el diablo podría decidir que el infierno se deberá mudar a New Haven, Nueva York. Ambos se volvieron para mirarla. Ambos parecieron confundidos, como si los hubiera despertado de un profundo sueño. Dejó caer su bolso grande en la tabla y después, encendió el ventilador de techo. Estaba más caliente que el infierno afuera pero el ventilador ayudaría un poco. lanzó directo a gritarme a mi casa para que me levantara. —Tomando dos vasos grandes de la alacena, los rellenó con hielo y agua. —Estuve a punto de no reconocerla sin su mandil atado a su cintura. Había pasado tanto tiempo desde que había visto sus piernas que casi había olvidado que tenía. Poniendo un vaso ante Ryan, le dio a su hombro un apretón suave antes de poner el segundo vaso frente a Vaquero. —Debería haber un punto para nunca, nunca despertarte viendo ese ceño de ella. Me asustó. —Sacudiendo la cabeza, dio media vuelta y se dirigió hacia el lavabo. —Necesitaré un poco de terapia cara para recuperarme de esa vista. —Sis. —La voz de Ry fue un poco más que un ruido sordo. Sosteniendo varias tazas sucias de café que había recogido y llevaba a la pileta, sus manos empezaron a temblar. Tuvo miedo de darse la vuelta porque podría derrumbarse y sólo empeoraría la situación. Dejando la taza sobre el mostrador siguió vaciando el fregadero. — ¿Qué necesitas, cariño? J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV — ¿Pueden creer que me quedé dormida esta mañana? Y la maldita Bitsy se 38
  38. 38. El Club de las Excomulgadas —Gracias por venir. —Eso es lo que hacen los amigos, Ry. —Su voz tembló, y sus rodillas se sintieron débiles. Aclarándose la garganta, ella se inclinó para agarrar la cafetera. —No sé cómo infiernos bebéis esta cosa. Es como el aceite de mi coche... Sissy no supo cuánto tiempo había estado parloteando, pero mantenía un flujo constante de tonterías mientras lavaba los platos y limpiaba los mostradores y aparatos. No fue hasta que escuchó la puerta de entrada que dejó que las palabras se desvanecieran. Al oír tacones altos en el piso de madera pulida, sonrió. Sólo había una persona tan loca como para llevar tacones y caminar en un camino de grava, y esa era Kara. rosado alrededor de su delgado cuello, Kara parecía que venía a una reunión con la Sociedad de Damas. Por la disposición exacta de su brillante pelo rubio hasta la punta de sus sandalias de tiras rosas Stuart Weitzman, la ex reina de belleza nunca parecía sudar. A su lado, Sissy se sentía como una vaca gorda. Si no supiera que Kara era una amiga cálida, divertida y leal, la habría odiado. Dándoles unos momentos a solas, ella se ocupó de sacar las bandejas para hornear. No fue hasta que estuvo sobre manos y rodillas con la cabeza metida profundamente en uno de los gabinetes del fondo que Kara habló. —Te lo juro, Sissy, si tu trasero fuera más grande tendría su propio código postal. Oh, no ella no... Mirando las cacerolas con golpes detrás de una olla grande, se las arrebató y después dio una palmada en la mesa con un ruidoso estrépito. Desde su posición en el suelo, Sissy dio a la ex Miss Universo finalista un vistazo helado. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV Vestida con una funda de seda color rosa, con un solo hilo de perlas de marfil 39
  39. 39. El Club de las Excomulgadas —Bueno, apestosa Nancy Drew—, se burló ella. —Si no hubieras comenzado a meterte el dedo en la garganta después de cada comida, entonces su trasero no se vería como el de una niña de diez años. Una de las esquinas de los labios perfectamente pintados de Kara se curvaron. —Puede ser, pero al menos no tengo que comprar mis pantalones en las tiendas de renta de... —Bueno, duh. —Sissy rodó sus ojos. —Todo el mundo sabe que las ex reinas de belleza compran su ropa... o sea, ropa de concurso en el pasillo de Barbie en Walmart. —Oh, infiernos no—, murmuró uno de los chicos. inventario en Big Bernie y Wide, ¿No? Ahí es de donde viene la ropa, ¿correcto? Tomando su mano, Sissy se levantó entonces protegiendo la manicura francesa de su amiga. La suave piel pálida de Kara era tan suave como la nalga izquierda del trasero de un bebé. Esta no era la mano de alguien familiarizada con el trabajo manual. —Esas no son de las uñas postizas baratas que venden por ahí ¿verdad?— Ella levantó la frente. —Bien, porque si me doy cuenta de que hay uñas de plástico en mi comida tendré que patearte el trasero. —Dejó el molde para muffins en el fregadero de agua con los platos limpios. —Ahora ven aquí y lava estas ollas por mí, reina de belleza. Kara se asomó al fregadero como si nunca hubiera visto nada igual. — ¿Lavarlos? ¿A mano? —No, con tus pies—, resopló Sissy. —Infiernos, ¿Cuántos años tienes? Treinta y seis… J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV —Por lo menos me puedo meter en ellas. —Kara estiró su mano a Sissy. —Del 40
  40. 40. El Club de las Excomulgadas —Veintinueve—, le espetó ella. —Eso sí que es patético, Kara. A tu edad y todavía no has aprendido algo útil que no sea darle vueltas a un bastón y la forma de convertir el oxígeno en dióxido de carbono. Ambos Ry y Vaquero se echaron a reír, que sólo se hizo más fuerte cuando Kara les lanzó una mirada sucia. Sosteniendo sus manos en sus caderas, Sissy esperaba el regreso de su amiga. — ¿Ah, sí?— Las mejillas de Kara se volvieron rosadas. —Bueno, bueno, sé lo que eres ¿Pero sabes tú lo que soy yo? No pudiendo ayudarse a sí misma, Sissy se echó a reír. —Maldita sea, Sis. Me atrapas cada vez. La puerta principal se cerró de nuevo, y Gemma, la más joven de los Diver, entró caminando. Sus ojos estaban rojos e hinchados en su rostro demasiado pálido. — ¿Qué está pasando? Vaquero empujó su silla hacia atrás de la mesa. —Kara fue cazada en su propia trampa. — ¿Qué?— Gemma parpadeó. —Significado, que inicié una guerra de palabras y Sissy me dio una buena arrastrada por el piso... otra vez. —Gimió Kara. —Nadie puede hablar esa basura de nuestra Sissy. Una figura alta se movió para colocarse detrás de Gema, y las rodillas de Sissy se pusieron débiles. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV —Oh, eso dolió. 41
  41. 41. El Club de las Excomulgadas —No encontrarás argumentos aquí—, dijo. Ranger. Incluso desde el otro lado de la cocina sintió el impacto de su mirada. Su piel se volvió de gallina sobre sus brazos. Por primera vez, su expresión se cerró en ella y el dolor atravesó su corazón. Se dio la vuelta. —Ven aquí reina de belleza. Te enseñaré a hacer pan. ***** Su vida nunca sería la misma. Jace se paró frente a la ventana de su habitación dejando que los sonidos de la el cumplimiento de su deber, había sido tirado más veces de un caballo de las que podía contar, y saltado del desván del granero en varias ocasiones, y nunca había sido detenido. Nunca había imaginado que un simple mensaje de texto tuviera el poder de ponerlo de rodillas. 911. Instintivamente debió haber sabido que sería malo. Su familia no tenía contacto con él mientras estaba encubierto a menos que fuera urgente. A pesar de que había marcado el número de Vaquero, había esperado que fuera algo menor. Una enfermedad o tal vez un accidente en el rancho y su hermano gemelo quisiera darle un susto. Arrastrando los puños a cada lado de la ventana, dejó que su cabeza cayera hacia adelante. Nunca, jamás habría imaginado que sería Pops. Cuando estaba lejos de casa, Jace siempre se preocupaba de llamar a la finca cada tres días o menos. Incluso con sus hijos mayores, eso no evitaba que Pops se preocupara por ellos. La última vez que había hablado con él había sido hacía un par de días y le había mencionado su preocupación por Gemma. Ella se iría a la J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV noche lo rodearan. Había sobrevivido a una lesión que había amenazado su vida en 42
  42. 42. El Club de las Excomulgadas universidad el mes siguiente, y aún estaba peleando por ir. A pesar de que se había sentido exasperado con su terquedad, Jace había oído el orgullo en sus palabras. Amo a todos mis hijos, pero a ninguno he querido estrangularlos en algún momento. Ser padre es el trabajo más gratificante que he tenido. Un hombre descansa más fácilmente cuando sabe que su legado seguirá vivo después de que se haya ido. Se sentía extraño estar de vuelta en casa sin su padre cerca. La humedad quemó los ojos de Jace mientras una banda alrededor de su pecho se apretaba. Más que nada deseaba haber pasado menos tiempo trabajando y más en el rancho. Una y otra vez se había dicho a sí mismo que habría tiempo para eso más adelante. Bueno, hoy el tiempo se había acabado. Frank había dejado unas poderosas y grandes botas que llenar, y no estaba seguro de estar listo alguna vez para la tarea. Si él pudiera ser sólo una cuarta parte del hombre que su padre había sido entonces estaría haciéndolo muy bien. Una luz se encendió en el desván del cobertizo de herramientas. El granero se había ganado el apodo debido a que el equipo mecánico se almacenaba allí. Era uno de los lugares favoritos de Ryan. Armado con su guitarra, a menudo se escapaba al desván cuando quería algo de privacidad. Después del día que había tenido no era de extrañar que todos se hubieran dispersado a la primera oportunidad. Ryan a la nave, Josie a la biblioteca con la cabeza en un libro, Vaquero se había encerrado en su habitación con su novia, Pip, y Gemma estaba acurrucada en la cama con un oso de peluche de cuatro pies4 de altura que había recibido cuando había tenido tres años. Eso sólo lo dejaba a él. Si quería encontrar consuelo, ¿A dónde podía mirar? A Sissy. 4 1’21 metros. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV Inclinando la cabeza, hizo una mueca cuando el cuello le dio una punzada. 43
  43. 43. El Club de las Excomulgadas Cansado, se dejó caer en la cama. Las posibilidades de que la puerta siguiera abierta para él eran casi nulas. Había jugado su cara de póquer, pero había captado el destello de dolor en sus ojos cuando lo había visto. El resto del día se había convertido en un punto para evitarlo. Había hablado con ella, bueno, había intentado hablar con ella, y sus respuestas habían sido frescas y amablemente dolorosas. Pero no era su enojo que le sorprendía. Si no lo mucho que le había contado, no, lo mucho que necesitaba estar bien con ella de nuevo. Cuando se había enterado de la noticia había sido la primera persona que le había venido a la mente. Era la que se volvía cuando necesitaba un oído, pero ella no había estado allí. Su compenetración se había ido, y su amistad había sido reducida a la de amables extraños. Se pasó las manos por el pelo. Era egoísta e amigos. No fue hasta que la vio en la cocina que se dio cuenta de lo mucho que la echaba de menos. Todo el día había trabajado en la cocina, horneando, cocinando y asignando tareas con la eficiencia de un general. Práctica hasta morir, ella sabía cómo dejar a un lado sus sentimientos y hacer lo que tenía que hacer. Y con cada hora que pasaba trabajando él se sentía aún peor. Con su gran personalidad y mayor sentido del humor, Sissy hacía fácil olvidarse de que le dolía demasiado. Había pasado mucho tiempo aquí en Sun, y ella adoraba a su padre. Perder a Pops había sido un golpe devastador, pero al menos Jace tenía a sus hermanos y hermanas que le ayudarían a pasar a través de ello. Sissy no tenía a nadie. Saliendo de la cama, Jace acechó su armario para conseguir una camisa limpia. Ella podría estar enojada con él, pero no iba a renunciar a ella ahora. Las oportunidades de que ya se hubiera ido a casa eran buenas así que él tendría que J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV ingenuo pensar que podía pasar por alto lo que había ocurrido y volver a ser 44
  44. 44. El Club de las Excomulgadas conducir hasta el lugar. Agarrando sus botas de vaquero favoritas, corrió por la escalera a la cocina. Alguien había dejado la luz encendida de la cocina y sus ojos se agrandaron cuando vio los resultados de la maratoniana sesión de horneo de Sissy. Los muebles estaban llenos de una docena de hogazas de pan casero, bolsas de panecillos, pasteles de frutas y una montaña de panecillos grasosos. Incluso Kara había saltado para ayudar a amasar libras de masa de pan. Se había sorprendido como el infierno cuando supo que tenía un hueso interno en cualquier parte de su cuerpo. Su conocimiento en excelencia culinaria era tener a todos los restaurantes de comida para llevar programados de emergencia en su iPhone. Haciendo caso omiso de su ruidoso estómago, Jace llegó a la puerta sólo para darse cuenta que aún no se había puesto las botas. Arrastrando un hombro contra J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV la pared, vio algo por el rabillo del ojo que lo paró en seco. 45
  45. 45. El Club de las Excomulgadas Capítulo Cuatro Por una fracción de segundo tuvo diecisiete años de nuevo, y Pops lo acababa de atrapar cuando trataba de escaparse de la casa. El objetivo era ver a la hija de diecisiete, que parecía de treinta años, de un vecino. Pero su viejo sabía lo que su segundo hijo estaba haciendo. En la oscuridad había esperado pacientemente, sentado en su sillón favorito, hasta que Jace había hecho su movimiento. Jace sacudió lejos el recuerdo, y estrechó su mirada. La silla mecedora se balanceaba, y estaba claro que podía discernir la forma oscura de la cabeza de su padre. La intensidad familiar de su mirada se movió sobre la cara de Jace y Sacudido, luchó por una explicación lógica, pero no había ninguna. Pops estaba muerto. Él había visto el cuerpo con sus propios ojos. Sin embargo, la silla mecedora se balanceaba, y era a su padre a quien había visto. Alejando la necesidad de alcanzar su arma, el cuello de Jace se erizó mientras se movía hacia el comedor. No fue hasta que estuvo a menos de un pie de distancia que se dio cuenta de que era Sissy. Con las piernas cubiertas por un brazo y la cabeza apoyada contra el respaldo de la silla, Sissy estaba profundamente dormida. En la cintura ella llevaba el improvisado delantal que había formado con una toalla de la cocina y sostenía un molde para tarta que acunaba en los brazos. Su cola de caballo se había caído y su largo cabello dorado estaba esparcido en cascada sobre sus hombros. Se veía agotada, olía a pan de canela y estuvo bastante seguro que nunca había visto nada más hermoso en su vida. El calor pasó a través de su cuerpo para derretir la tensión en su pecho. Por primera vez desde que había llegado a casa se sentía como si pudiera dar una respiración profunda. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV entonces él captó un destello de sonrisa antes de que se perdiera. 46
  46. 46. El Club de las Excomulgadas Jace le quitó el molde de los brazos y luego regresó a la cocina. Cuando la tomó en brazos fue a la vez encantador y humillante cuando ella suspiró y se acurrucó más profundamente en su abrazo. La llevó hasta su dormitorio, y no fue hasta que la depositó en la cama que ella se movió. — ¿Ranger? Le encantaba cómo decía su nombre con esa voz soñolienta y sexy. Su acento sureño era más pesado, si eso podía ser posible, y sus palabras se arrastraban muy ligeramente. De alguna manera, añadía por lo menos cuatro sílabas más hasta que sonaban como 'rainnnnnnn-Juh. —Sí, nena. —Lo hice. —Él le quitó las pantuflas rosas. ¿Por qué no se había dado cuenta de lo delicados que eran sus tobillos? Sus pies eran largos y delgados con las uñas pintadas de oscuro. La luz de la luna captaba el flash de una banda de plata en un dedo del pie. —Te quedaste dormida en la silla, torcida como un pretzel humano. —Odio cuando eso sucede. —Murmuró. —Necesito una ducha. —Más tarde, cariño. Estás agotada y necesitas dormir. Mirando sus pantalones cortos, se preguntó si él podría quitárselos sin despertarla totalmente. Decidiendo que estaría más cómoda sin ellos, le desabrochó un botón y abrió la cremallera. —No te irás a aprovechar de mí. —Escuchó la diversión en sus palabras al hablar. —O por lo menos esperarás hasta que esté despierta ¿verdad? — ¿Cómo podría aprovecharme de buena voluntad? —Todavía estoy enojada como el infierno contigo. —Su bostezo fue profundo y vigoroso. — ¿Me recordarás patearte el trasero mañana? J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV — ¿Tú me llevaste a cuestas? 47
  47. 47. El Club de las Excomulgadas —Claro, te lo recordaré. —Él se tragó un resoplido de risa. —Duérmete ahora, Sissy. Quitándole los pantalones cortos, los dejó doblados en la esquina de la cómoda antes de quitarse sus bóxers y dejarse caer en la cama junto a ella. Cuando llegó a ella, se fundió en él como cera caliente que gotea de una vela. Su cabeza se posó en su hombro lo que le trajo consigo el aroma de canela y vainilla de su pelo. Se sentía bien, sosteniéndola en brazos. ¿Sería amor? ¿Este sentido de regresar a casa que sentía cuando estaban juntos? No lo sabía a ciencia cierta. ¿Qué sabía él sobre el amor? Amaba a su familia, pero nunca le había dicho a una mujer que no fuera su pariente que la amaba. Después de que Sophie hubiera muerto, había pasado los siguientes seis meses con un bebé de cuatro meses, y otros cuatro hijos. Noche tras noche, él y Vaquero se escapaban a las escaleras para sentarse fuera del dormitorio de su padre y escuchar sus ahogados sollozos… Los ojos de Jace se abrieron y el presente regresó de súbito. Se había olvidado por completo de esas noches, que él y Vaquero habían pasado frente a la puerta de su padre. Eso había terminado cuando Ryan los había atrapado y los había llevado a su habitación para acostarse. Maldita sea, incluso ahora los recuerdos de esos largos y oscuros días todavía eran dolorosos. Mirando hacia atrás, no sabía si había sido consciente o no cuando había decidido nunca enamorarse. A los diez años, su razonamiento era que si no amaba a nadie, entonces su corazón nunca podría ser roto. Eso había sido antes de conocer a Sissy. Ausente, se frotó el dolor en el pecho, ubicado sospechosamente cerca de su corazón. ¿Qué demonios sabía un niño de diez años? ****** J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV en una niebla. Recordaba muy bien la lucha de su padre por manejar la hacienda, 48
  48. 48. El Club de las Excomulgadas Antes de que Sissy abriera los ojos supo que tenía un agitado mar por delante. El sudor estalló en su frente cuando su estómago realizó una tirada perezosa. Su mandíbula se apretó mientras mentalmente componía una lista de artículos necesarios para evitar la tormenta que se avecinaba. Las galletas saladas estaban en su bolso. La limonada fría estaba en la bandeja de verduras del refrigerador. Y el componente más importante era privacidad para adorar al dios de la porcelana. Sentada, perdió unos preciosos segundos cuando se dio cuenta que no sabía dónde estaba. Sólo cuando vio el chaleco antibalas negro adornado con la placa de que Jace estaba dormido al otro lado de la cama antes de ponerse en movimiento. Poniéndose una mano en la boca, tropezó por la sala, después por la puerta hasta el cuarto de baño de al lado. Unos minutos más tarde Sissy estaba tirada en el piso del baño. Esta vez no deseó la muerte a pesar de que gozaba imaginando una serie de tormentos que llovían sobre la cabeza dormida de Jace. No era justo que él todavía estuviera en la cama mientras ella estaba congelándose el trasero fuera, en un piso de baldosas frías. Los hombres deberían sufrir igual que… Duro con eso. ¿Quién querría vomitar delante de un hombre con el que había tenido sexo? Eww, no era sexy en absoluto. Sus manos se posaron sobre su inexistente panza. ¿Y ahora qué? Estaba embarazada, y Jace necesitaba que se lo dijera, pero ¿cómo? Sissy estaba bastante segura de que despertarlo y gritarle: “Oye, imbécil, el conejo ha muerto”, no ayudaría. Era demasiado sutil. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV policía se dio cuenta de la cama en la que estaba. Apenas tuvo tiempo de asimilar 49
  49. 49. El Club de las Excomulgadas Necesitaba tiempo para pensar en eso. Su mente seguía enfrentándose a la realidad de que había creado un bebé. Pensar demasiado en cómo decírselo probablemente daría lugar a un colapso. Suspiró. Tal vez era mejor esperar hasta después del funeral. Con la muerte de Frank tenía que estar abrumado… Llamaron a la puerta, y su aliento se volvió un gemido cuando sus náuseas volvieron. — ¿Sissy? Soy Josie. ¿Estás bien? —Sí—. Su voz sonaba como si hubiera pasado la noche fumando cigarros. —Voy a entrar. Antes que pudiera formar una respuesta Josie se metió en la habitación y cerró la orígenes de Josie no estaban tan claramente definidos. Sus facciones poseían unas cejas finamente delicadas, una nariz delgada, ojos grandes y marrones y labios que harían a Angelina sentir vergüenza. Incluso con el cabello castaño oscuro recogido en una descuidada coleta y con una holgada camiseta, se veía joven y fresca. La última vez que Sissy se había sentido fresca había sido en tercer grado. — ¿Qué puedo hacer por ti?— Josie tomó un paño mojado, que puso contra de la parte posterior del cuello de Sissy. —Galletas saladas, galletitas saladas, en mi bolso—, susurró. —Limonada de la bandeja de verduras. —Hecho. Enseguida vuelvo. Después de que se fue, Sissy sacó una toalla grande para cubrirse. Era el segundo día seguido que alguien la encontraba en medio del suelo medio-desnuda. Si esto se mantenía no tendría que preocuparse de decirle nada a nadie, ya que estaría por toda la ciudad antes del viernes. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV puerta. Mientras sus hermanos parecían claramente nativos americanos, los 50
  50. 50. El Club de las Excomulgadas Josie regresó unos minutos más tarde con un paquete de galletitas saladas y una lata de 7UP completada con una pajita. —Aquí tienes. —Gracias. —Ella le dio una leve sonrisa. —No sé lo que me dio esta mañana. Demasiado correr por ahí ayer, supongo. — ¿A quién crees que engañas, Sissy? —Josie se hundió en el suelo a su lado. — ¿Olvidas que estoy a sólo un año de licenciarme en medicina veterinaria? —Grandioso. Así que, médico, ¿Qué? ¿Curando fiebre aftosa de las vacas locas o así?— Su tono era suave. —Bueno, estás echando espuma por la boca...— Su sonrisa fue contagiosa. — decir que fuera ayer por la noche. —Empujó suavemente la pierna de Sissy. — ¿Alguna vez mencioné que mi compañera de piso se encuentra en su segundo trimestre?— Aturdida, Sissy olvidó que estaba bebiendo cuando tragó un poco de aire. La soda se fue por el camino equivocado, y empezó a toser. Josie la agarró del brazo y la ayudó a sentarse antes de golpearla en la espalda. — ¿Tu compañera de habitación es humana?— Sissy se quedó sin aliento. —Sólo hasta que acabó con la cafeína, ahora es el diablo. —Josie resopló. —Así que, ¿De cuánto estás? —Tres semanas. —Cuando Josie empujó una caja de pañuelos en sus manos se dio cuenta que las lágrimas corrían por sus mejillas. —Eres la segunda persona en saberlo. —Dio un suspiro. —Bueno, sin contarme a mí. — ¿No soy afortunada?— Josie se inclinó. —Así que, ¿quién es el papá? J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV ¿Qué es lo que siempre digo? Que podría haber nacido ayer, pero eso no quiere 51
  51. 51. El Club de las Excomulgadas La pregunta le picó a pesar de que Sissy sabía que Josie no significaba ningún daño. Una vez que su embarazo se convirtiera en carne de público la primera pregunta tenía que ser la identidad del padre del bebé. Entonces, seguiría con un refrito de las últimas historias obscenas al hacer las rondas. ¿El hecho de que Jace fuera el único hombre con el que había dormido en años no importaba, porque quien querría la verdad cuando la ficción era mucho más interesante? —No fuiste de las más inteligentes de tu clase, ¿No? Estoy sentada en el baño de tu hermano, y estoy medio desnuda, ¿qué querría decir eso? —Woo hoo, maldita sea, ya era hora. —Ella cantó. —El infierno se ha congelado en New Haven. — ¿Qué se supone que significa eso? — ¿Te acuerdas de mi cumpleaños 12 y de la fiesta en el estanque? —una mirada de burla entró en sus ojos. —Mis amigos se acercaron y... Sissy había recibido su primer beso. ¿Cómo olvidarlo? Habían estado nadando durante toda la tarde y Jace se las había arreglado para llevarla a la sombra bajo el árbol de sauce. Cuando sus brazos se habían puesto a su alrededor, casi no había podido respirar y luego la había besado. Sus labios habían sido fríos, y habían sabido a soda y a tentación. Nunca había sentido algo tan maravilloso como su cuerpo contra el suyo de prisa. En el calor de ese día perezoso de verano cayó locamente enamorada de él. —Vagamente—, mintió. Josie puso los ojos en blanco. —La recuerdas perfectamente. Os vi a los dos bajo el árbol y cuando os fuisteis, parecía que os había alcanzado un rayo. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV Sissy la fulminó con la mirada. 52
  52. 52. El Club de las Excomulgadas Sus mejillas le quemaron. — ¿No…? —Cuando Pops llamó a todos a comer se enojó porque Jace... no quería... salir del a… agua. —Josie se rió tan fuerte que le faltó el aire. La incredulidad burbujeó y Sissy ya no pudo mantener su risa a raya. Habían sido tan jóvenes en ese entonces. Jace había tenido diecisiete años, casi un hombre y ya demasiado viejo para ella. A los quince, ella ya tenía un cuerpo que daba a los chicos una idea equivocada. En ese día en particular había lucido un bikini rosa de su mamá con la esperanza de llamar la atención de cierto chico... y había funcionado. —La-la-la-la-la. —Josie sujetó sus manos sobre sus orejas. —No necesito escuchar lo que sucede en los pantalones de mi hermano. —Bueno, no fue esa vez... —Basta, demonio. —Josie le dio un codazo. —Se siente como si hubiera sido hacía una vida, ¿No?— Murmuró Sissy. —No estoy segura que reconozca a la chica que era en ese entonces. —Yo lo haría. —Josie bajó su mano a la de Sissy. —La reconocería en cualquier lugar. Conmovida, apretó la mano de su amiga. —Entonces, ¿qué hizo mi hermano el mayor cuando se lo dijiste? Sissy miró hacia otro lado. —Oh, Sissy. No se lo has dicho todavía, ¿verdad? —Susurró. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV —Bueno, tal vez algo importante ocurrió. —Ella arrastró las palabras. 53
  53. 53. El Club de las Excomulgadas —Sólo me enteré ayer. —Le dijo sobre Bitsy y su loca carrera a la clínica. — Acabábamos de salir cuando Kara me dio la noticia deprisa y corriendo. Ni siquiera he tenido tiempo de dejar que se hunda en mí, así que no he podido volcarme en él. —Tienes razón. Tal vez sea mejor esperar unos días hasta que, bueno, ya sabes. —Sus ojos castaños se llenaron de lágrimas. —Pops hubiera estado encantado, Sissy. — ¿Lo crees? Ella asintió. —A mi gran y fuerte papá se le caía la baba cuando tenía un bebé en sus brazos. Las lágrimas picaron sus ojos y agarró un pañuelo de papel antes de entregar la caja a Josie. —Más que nada. —Bien. —Josie se secó los ojos. —Mi sobrino será el más afortunado bebé en el mundo, con vosotros como padres. Pero…— Ella le dio una mirada seria — …espero que hagas de mi hermano un hombre honesto. — ¿Casarnos?— El estómago de Sissy bajó. Apenas podía comprender que estaba embarazada y mucho menos había pensado en la palabra… M. El matrimonio no es para gente como tú, Sissy Kolchek... —Sé lo que estás pensando. —Josie juntó los pañuelos húmedos y luego los arrojó a la papelera. —Mis hermanos tienen esta idea en sus malditas cabezas. — Ella puso los ojos en blanco. —Pops nunca tuvo ni un poco de suerte en el amor, y mis tres hermanos han jodido cualquier relación que han tenido. No he podido meterles en sus gruesas cabezas que no es una maldición. Sino que es porque son unos cabezas de chorlitos-egoístas. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV —Dijo ella. —Pero, quieres al bebé de Ranger, ¿verdad? 54
  54. 54. El Club de las Excomulgadas Sissy se echó a reír. —Pops me dijo que había amado a todas y cada uno de nuestras madres y no porque llevaran a sus hijos. La madre de Ryan se había negado a casarse con él y ni la madre de nacimiento de los gemelos ni la mía habían estado dispuestas a sentar la cabeza. —Su sonrisa fue dulce y triste. —La mamá de Gema fue la única interesada en un “Felices para siempre”. No me acuerdo mucho de ella, sólo tenía cinco años cuando murió. Apoyada en Josie, susurró. —Si no hubiera estado viviendo aquí, entonces, hubiera estado feliz de estar con Paula. —Bahía de San Luis—, Sissy rodó sus ojos. —Louisiana. —MisSissyppi. —Es lo mismo. —Josie estaba sonriendo ahora. —Necesito que me prometas algo, Sis. Prométeme que serás paciente con mi hermano. Habéis sido amigos desde hace mucho tiempo para que sepas que es terco casi al punto de la estupidez y… Una explosión de golpes fuertes en la puerta del baño las hizo gritar. — ¿Quién está acaparando el cuarto de baño?— Era Pip. —Sólo nosotras Pollo—, Josie lo dijo con un falsete chillón. La puerta se abrió, y Pip entró llevando una camiseta de fútbol de los Steelers, y una sonrisa soñolienta. Su cabello rubio estaba desarreglado, y lucía un mordisco J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV —Y por eso, agradezco que hayas estado viviendo en Saint Louis… 55
  55. 55. El Club de las Excomulgadas de amor en el cuello. — ¿Qué me he perdido?— Les disparó cuando vio la extraña ropa de Sissy. — ¿Estás usando una toalla? —Si ¿Tienes un chupetón?— Tiró Sissy de regreso. Pip se volvió hacia el espejo. —Oh, Señor. —Golpeó su mano sobre la marca. —Debe ser una picadura de mosquito. — ¿Picadura de un mosquito?— Josie aulló de risa. —Debe ser uno mutante. No penséis que no he visto uno lo suficientemente grande como para llevar botas de cowboy—, Sissy arrastró las palabras. —Ahora Pip miró a Josie y se encogió de hombros. — ¿Quién sabía que Sissy podría ser tan modesta?— —No me culpéis si os quedáis ciegas. Poniéndose de pie, Sissy dejó caer la toalla y les presentó su extremo posterior. A pesar de que llevaba tanga no le ocultaba nada. Ambas mujeres gritaron cuando ella se quitó la escasa parte superior y se subieron una sobre otra en su prisa por salir por la puerta primero. Cobardes. No podía esperar a asustarlas cuando tuviera su vientre abultado por el bebé. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV salir de aquí. Tengo que tomar una ducha. 56
  56. 56. El Club de las Excomulgadas Capítulo Cinco Después de la ducha, Sissy se dio cuenta de que no tenía ropa que ponerse. Cruzando los dedos para que Jace todavía estuviera dormido, abrió la puerta. Lo último que quería era una confrontación. Sus hombros cayeron. Jace estaba al pie de la cama, hurgando en un bolso grande estilo militar. Su espalda estaba vuelta hacia ella lo que le permitía una vista espectacular de su musculosa espalda y de su apretado trasero. A los quince años había pensado que era el chico más guapo que había visto nunca. En aquel entonces no había tenido ni idea de cómo se vería a los veintinueve. hombre. Sus manos eran grandes y callosas por trabajar en el rancho, y sus hombros y pecho amplios. Con una cintura estrecha y piernas musculosas por años de montar a caballo, Jace tenía el tipo de cuerpo con el que la mayoría de las mujeres sólo podían soñar. Obligándose a apartar la mirada, se ajustó la toalla envuelta alrededor de su cuerpo. Lástima que ya no pudiera disfrutar de sus sueños. — ¿Por qué no me enviaste a casa anoche?— Hizo una mueca por lo duras que sonaron sus palabras. —Estabas agotada, y no creí que ponerte tras el volante fuera la mejor opción.— Él le lanzó una mirada por encima del hombro. —Y viendo que te habías extenuado por habernos ayudado, no me pareció cortés… — ¿Cortés? ¿Quién diría que estaba en presencia de un caballero? Chica, no vayas allí... Él se volvió hacia su cara. 5 1’82 metros. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV Con seis pies y tres pulgadas5 de duro y musculoso hombre, era su idea de 57
  57. 57. El Club de las Excomulgadas —Sissy, sé que estás enojad… — ¿Te parece?— Viendo que sus pantuflas sobresalían por debajo de la cama, se apresuró a recuperarlas. Jace no le hizo caso. —Y tienes todo el derecho a estarlo. Fui un completo idiota… —Estás siendo demasiado amable. —Agarrando sus zapatos, ella comenzó a buscar sus pantalones cortos. Lo único que quería era su ropa para poder salir como una endemoniada fuera en el Dodge. Mostrando su frustración en su rostro, él cayó al borde de la cama. maduros? —Oh, así que ahora, ¿Ya deseas tener madurez?— Poniendo sus puños en las caderas, ella lo niveló con una mirada. — ¿Por qué? ¿Te golpearon en la cabeza o algo así? —Ay, mujer. —Él se frotó el estómago como si ella lo hubiera golpeado. Con su vientre plano, como de tabla de lavar, con sus abdominales marcados… Tierra a Sissy... ¡Concéntrate! —Para sentir dolor tienes que tener emociones. —Viendo sus pantalones cortos en el tocador, dejó escapar un suspiro de alivio. —Tengo sentimientos, Sissy. —Sí, dos. —Murmuró. —Y los utilizaste cuando tenías cinco años. —Dándole la espalda, tomó sus pantalones cortos, después se los puso bajo la toalla. —No sé si estoy más enojada contigo o conmigo—, murmuró. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV — ¿No puedes poner a un lado tu enojo para hablar de esto como dos adultos 58
  58. 58. El Club de las Excomulgadas — ¿Por qué estarías enojada contigo misma? —Porque fui tan tonta como para caer en la cama contigo, Jace. —dijo ella. — Ya ves, en realidad pensé que eras un buen tipo y que hacer el amor conmigo sería tan importante como lo fue para mí. — ¿Por qué no se podía poner sus pantalones cortos más rápido? Seguramente no había ganado veinte libras6 de la noche a la mañana... —Lo fue... es importante Sissy. Parecía sincero, pero ella no podía debilitarse. Cuando se trataba de Jace sus instintos no estaban en su mejor momento. —Sí, era importante. —Se burló ella. —Importante porque querías tener sexo. Maldita sea, ¿qué pasaba con sus pantalones cortos?... oh. Una gran parte de la toalla se arrugó en su espalda. Después de darle un tirón poniéndose sus pantalones cortos, se dio la vuelta para mirarlo. —Noticias de última hora, no leo mentes. Tal vez, si el teléfono no fuera Kryptonita para tu especie… —Así que ¿Estás enojada porque no te llamé?— Él dio unas palmaditas en la cama como si fuera a invitarla a sentarse con él, y ella no le hizo caso. —Sissy, he estado en una misión… —No me trates de manipular o de darme cualquiera de tus mediocres excusas. — Ella sacudió la cabeza. —Los dos sabemos dónde estuviste el fin de semana pasado. Aquí, en New Haven. Me parece que tuviste muchas oportunidades para hablarme entonces. Él permaneció en silencio. 6 9 kilogramos. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV —Oh, vamos, ahora. Sabes que no fue así. 59
  59. 59. El Club de las Excomulgadas —Pensé que Jace Diver era un hombre mejor que los tontos que me habían tomado por el culo esperando que me quitara la ropa interior. —Ella le lanzó una mirada mordaz. —No lo eres. De hecho, creo que eres peor. Por lo menos cuando un hombre te agarra el culo te mira a la cara cuando lo hace. Su expresión se tornó dura y la ira se encendió en sus ojos azules. No le importaba lo furioso que estuviera porque estaba decidida a decírselo. —Ni siquiera me concedes la misma cortesía que a una extraña de la calle. Llámame tonta, ¿Llamaste a tus amigos y les dijiste que ya te habías logrado acostar con la cachonda de Sissy Kol…? Él se tambaleó sobre sus pies, con su rostro torcido de rabia. Ella se movió hacia adelante hasta que quedó cara a cara. — ¿Lo es? —Has ido demasiado lejos, Sissy. —Sí, hace tres semanas. Claro que sí. Por un momento se quedaron mirándose el uno al otro, reacios cada uno a dar el primer paso. Mirando fijamente sus fríos ojos, Sissy se preguntó qué había pasado con el hombre del que ella había estado tan orgullosa de llamar amigo. Se horrorizó cuando las lágrimas picaron sus ojos. —Sis. —Su voz fue suave, curiosa, y tenía una dulzura en sus ojos que no había estado allí antes. — ¿Te acuerdas de lo que me dijiste cuando me levanté por la mañana? No voy a llorar... —Estaba dormida, y no te dije nada. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV —Es suficiente. 60
  60. 60. El Club de las Excomulgadas —Dormida o no, me hablaste, como lo hiciste anoche. —La ternura y la nostalgia de su voz fueron inconfundibles. No caigas en la trampa, Kolchek. —No te hablé esa noche, ni tampoco anoche. —Dijo ella bajo. —Pero lo hiciste. Y esa mañana me dijiste que me amabas. En el fondo de su mente, algo cambió. Un vago recuerdo de alguien trepando sobre ella en la cama... el olor de su piel... le había tocado el rostro... besándola en los labios... Ella miró hacia otro lado. —No, no lo hiciste. —Le tomó la barbilla y la obligó a volver la cabeza. — Puedes estar inconsciente, y todavía no mentir acerca de amar a alguien, ya que entiendes el poder de esas dos palabras. Ella le dio una palmada en la mano, y él la soltó. —Me voy de aquí. —Me asustaste como el infierno aquella mañana. Sissy se congeló. ¿Asustarlo? ¿Él era un policía, un miembro del equipo S.W.A.T. y ella lo había asustado? ¿Cómo? No se dio cuenta de que había hablado en voz alta hasta que él le respondió. —Lo sé, es tonto ¿no? Pero en las últimas tres semanas he tenido exactamente los mismos pensamientos una y otra vez. —Su sonrisa fue irónica. —Prefiero enfrentar un enjambre de hombres locos con armas que tratar de lidiar con mis emociones. No soy bueno en eso... en expresarme. —Se dejó caer sobre la cama. — Todo en lo que pude pensar fue en huir. J.C. Wilder - Amando a Ranger - Serie Men of Swat IV —Te mentí. 61

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