• Share
  • Email
  • Embed
  • Like
  • Save
  • Private Content
J.C. Wilder - Serie Hombres S.W.A.T #3 - Besando a Vaquero
 

J.C. Wilder - Serie Hombres S.W.A.T #3 - Besando a Vaquero

on

  • 1,654 views

Ella es una mujer con un plan... ...

Ella es una mujer con un plan...
Desde su infancia, “Pip” Payton Whittier ha amado al vaquero Jeff Diver. Incluso después de haberla humillado públicamente y haberla obligado a dejar la ciudad, él es el hombre al que no puede borrar de su corazón. Nueve años han pasado y Pip ha vuelto a la escena del crimen, su ciudad natal, New Haven, Michigan. Esta vez, está decidida a liberar de su sistema al vaquero, de una vez por todas.
El es un hombre decidido a frustrar todos sus movimientos...
Cuando Vaquero ve a Pip en el bar local, queda impactado por los cambios de su mejor amiga. La chica tímida y dulce ha sido sustituida por una mujer sexy-como-el infierno en tacones de aguja rojos. Hace años compartieron un momento de ternura, que cambió de manera irrevocable su vida. Esta será su única oportunidad para convencerla de que le dé una más, incluso si eso significa que su corazón puede ser aplastado bajo sus zapatos letales de tacón alto.

Statistics

Views

Total Views
1,654
Views on SlideShare
1,654
Embed Views
0

Actions

Likes
0
Downloads
59
Comments
0

0 Embeds 0

No embeds

Accessibility

Categories

Upload Details

Uploaded via as Adobe PDF

Usage Rights

© All Rights Reserved

Report content

Flagged as inappropriate Flag as inappropriate
Flag as inappropriate

Select your reason for flagging this presentation as inappropriate.

Cancel
  • Full Name Full Name Comment goes here.
    Are you sure you want to
    Your message goes here
    Processing…
Post Comment
Edit your comment

    J.C. Wilder - Serie Hombres S.W.A.T #3 - Besando a Vaquero J.C. Wilder - Serie Hombres S.W.A.T #3 - Besando a Vaquero Document Transcript

    • El Club de las Excomulgadas Agradecimientos Al Staff Excomulgado: Nelly Vanessa por la Traducción, Mdf30y por la Corrección de la Traducción, Taratup por la Corrección, AnaE por la Diagramación y Laavic por la Lectura Final de A las Chicas del Club de Las Excomulgadas, que nos acompañaron en cada capítulo, y a Nuestras Lectoras que nos acompañaron y nos acompañan siempre. A Todas…. ¡¡¡Gracias!!! J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III este Libro para El Club De Las Excomulgadas… 2
    • El Club de las Excomulgadas Argumento Ella es una mujer con un plan... Desde su infancia, “Pip” Payton Whittier ha amado al vaquero Jeff Diver. Incluso después de haberla humillado públicamente y haberla obligado a dejar la ciudad, él es el hombre al que no puede borrar de su corazón. Nueve años han pasado y Pip ha vuelto a la escena del crimen, su ciudad natal, New Haven, Michigan. Esta vez, está decidida a liberar de su sistema al vaquero, de una vez por todas. Cuando Vaquero ve a Pip en el bar local, queda impactado por los cambios de su mejor amiga. La chica tímida y dulce ha sido sustituida por una mujer sexy-comoel infierno en tacones de aguja rojos. Hace años compartieron un momento de ternura, que cambió de manera irrevocable su vida. Esta será su única oportunidad para convencerla de que le dé una más, incluso si eso significa que su corazón puede ser aplastado bajo sus zapatos letales de tacón alto. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III El es un hombre decidido a frustrar todos sus movimientos... 3
    • El Club de las Excomulgadas Capítulo Uno —Payton Whittier. Te juro que eres una maldita idiota. Si Mike Sawyer me viera de la forma en que tú estás, me gustaría que estuviera en mi cama duro y “dale que te pego”1 hasta el amanecer. —Sissy Kolchek, auto-proclamada experta en relaciones y un regalo de Dios de camarera en Haven, chasqueó las encías. —Si no sacas su arrastrado trasero de aquí y le follas hasta sacarle los sesos entonces yo lo haré. líquido. —Sí, chica. Me revoluciona demasiado. —Sissy se inclinó y le dio un guantazo tan fuerte en la espalda que Pip se deslizó de su taburete en el bar. —Sólo mirar a los hermanos Sawyer me hace sentir más caliente que un día de agosto en Savannah. —Por el amor de Dios, Sistah3, ¿Le darás un descanso a tu vagina? —Se rió la amiga de Pip, Miranda — ¿Tienes una señal en tu cama como la cadena de hamburguesas? ¿Más de mil millones servidas? Pip tosió más duro, sabiendo que la batalla por recuperar el aliento se había perdido momentáneamente. Sissy le sacó la lengua a Miranda mientras frotaba la espalda de Pip. — ¿Lo lograrás? Jadeando, ella asintió. 1 ‘dale que te pego’ expresión que significa sin parar, sin descanso. 2 licor en el que se combinan el dulzor de los huesos de albaricoque con el amargo de las almendras los cuales están acompañados por alcohol puro, azúcar caramelizado y la esencia de diecisiete plantas y frutas aromáticas 3 Apodo cariñoso que utilizan las tres indiscriminadamente... podría significar “hermana” pero no en un uso familiar... como cuando te refieres a tu mejor amiga y la llamas “tía” cuando no es tu tía realmente... J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Pip, en el proceso de beber su cuarto Amaretto sour2, se atragantó con el dulce 4
    • El Club de las Excomulgadas —Es una buena noticia. —Sissy arrastró las palabras. —No me gustaría ver morir a una virgen. No confiando en su capacidad para hablar, Pip sacudió la cabeza con vehemencia. —Eres una mentirosa, Pip. —Miranda se inclinó sobre el taco de billar, que Pip había rechazado. —Un nerd4 de universidad no hace a una mujer sexualmente confiada. —Sistah, por favor. —Sissy agitó su dedo en dirección a Miranda. —Sólo porque —Cuida tu boca, Sissy-chica. No quiero que ningún rumor circule sobre Johnny y yo teniendo sólo… —hizo movimientos en el aire con las manos —Sexo regular, ya que lo tenemos de todas las clases. Regular, irregular y mi favorito personal, abajo y sucio. —Miranda dio un lujurioso suspiro. —El hombre simplemente no puede mantener sus manos fuera de mí. —Y yo tampoco— Sissy se acercó y pellizcó a su amiga el trasero. —Sólo eres un trozo de… un trozo quemante de amor es lo que eres. —No lo olvides. — Miranda hizo un guiño a Pip. Roanna, la hermana mayor de Miranda, dio un codazo a Pip suavemente. — ¿Estás contenta de estar en casa otra vez? —Lo estoy. —Su voz era ronca, y tuvo que aclararse la garganta varias veces. Robándole una servilleta del bolsillo del delantal de Sissy, Pip secó sus húmedos ojos. —Y no soy virgen. —Tecnicismos —Sissy la despidió con un gesto de la mano. —Sólo porque un raro, con cuello de lápiz, rompió tu cereza5 en la universidad, no cuenta. —Fijó su 4 Un nerd es un cerebrito, el chico inteligente pero poco sociable de la clase, al que le gusta el manga, los videojuegos, y esas cosas... J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III finalmente estés teniendo sexo regularmente no te convierte en la doctora Ruth. 5
    • El Club de las Excomulgadas mirada aguda sobre Pip. — ¿Cuándo fue la última vez que lo tuviste en toda regla, gritaste-perdiendo-la-cabeza, usaste-su-pelo-como-riendas-para-el-sexo-como-un- caballo? Pip comenzó a toser de nuevo. —Ella quiere decir con un socio y no con un muñeco de goma. —Miranda llegó por su cóctel. —Por el amor de dios hermana, ¿por qué no le preguntas cuál es su posición favorita?— Ro puso los ojos en blanco. negocio. Sissy chasqueó las encías. —Vamos, Pip, dilo. —Probablemente no ha tenido suficiente sexo como para explorar sus opciones. —Miranda se encogió de hombros. Tomándose un momento para recobrarse, Pip se secó los ojos. Conocía cuánta diversión causaría a sus amigas si supieran que todavía era virgen. Su primera experiencia sexual había sido una comedia de errores. Su novio de la universidad, a falta de un término mejor, no había durado el tiempo suficiente para terminar el trabajo. Siendo él mismo virgen también, sus caricias se habían traducido en un despegue prematuro... en sus pantalones. Ella ni siquiera había visto su equipo y mucho menos echado un vistazo. Hablando sobre anti-clímax. Miranda hizo un sonido suave. —Mira, ha sido tan larga que no puede recordarlo. 5 ‘Romper la cereza’ expresión para romper el himen o perder la virginidad. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Vosotras sois como un par de cucharas, siempre cayendo en algún que otro 6
    • El Club de las Excomulgadas —Bueno, admito que ha pasado un tiempo. —Cuando sus amigas abrieron la boca a la vez, Pip continuó a la carrera para cortarlas. —He estado muy ocupada terminando mi último contrato con Brandyce, y estuve trabajando sesenta horas a la semana hasta el día que me fui. Luego fue la mudanza, lidiar con los encargados de ella, asegurar un amplio espacio de almacenamiento y todas las otras cosas que tenía que hacer antes de mudarme fuera del estado. Simplemente no he tenido el tiempo ni la energía para pensar en citas y mucho menos de hacerlo. — ¿Quién ha dicho algo sobre citas? Pregunté sobre follar. —Sissy recogió las copas de cóctel vacías que estaban sobre la mesa después de apilarlas —Ánimo, jovencita. —Miranda echó su brazo sobre los hombros de Pip. —Tu racha seca ha llegado a su fin ahora que estás en casa. Eres demasiado condenadamente sexy para permanecer célibe por mucho tiempo. —Sólo con un poco de ayuda. Parecía una dama iglesia cuando caminó por la entrada. Sissy puso los ojos en blanco. —Ay —Pip miró a la camarera. —Ahora se ve como una colegiala traviesa—, dijo Ro en tono seco. —Sí, eso la describe correctamente. —Compórtate, Ro. —Miranda asintió hacia Pip. —Sis y yo le dimos una mano amiga, y ahora es la fantasía de cualquier hombre. — Sí, de un pedófilo—, murmuró Ro. Captando la señal, se acercó a la mesa de billar para efectuar su tiro. —Me siento mucho mejor ahora—, dijo Pip hacia el techo. Dejando caer la barbilla, se encontró con la mirada de Sissy sobre ella. —Lo que debí haber hecho fue correr en el momento en que mencionaste hacer un pequeño ajuste o dos. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III cuidadosamente en su bandeja. —Parece que no has estado haciendo eso tampoco. 7
    • El Club de las Excomulgadas Cruzando los brazos sobre sus pechos, miró a sus amigas. —La última vez que estuve desnuda en público fue hace veintisiete años, y estaba saliendo de una vagina en ese momento. El rebuzno fuerte de risa de Ro causó que la mitad de los chicos del bar de béisbol se voltearan mirando en su dirección. —Maldición, perdí mi oportunidad. —Caminando hacia ellos, tiró del dobladillo de la falda de Pip, hasta que ella palmeó su mano. —Si esa falda fuera más corta serías arrestada por exposición indecente.— Ro seguía sonriendo. —Lo que se traduce en... ¿Cuándo puedo pedirla prestada?— Miranda sonrió. — ¿Por qué? Sería como una correa en mí. —Ro frunció el ceño. —No tengo idea de cómo las mujeres se ponen esto mientras empujan los cajones de la cómoda con su trasero. —Eso es porque has estado usando ropa interior de la abuela, siempre que olvidas lo que es ser una chica— Miranda replicó. Sissy se alejó con su bandeja. —Vosotras dos, no estáis ayudando. —Gritó por encima del hombro. Pip se dio cuenta de que no ayudaban, pero no podía dejar de tirar del dobladillo de su falda. ¿Por qué había dejado que ellas le hicieran esto? A Sissy le encantaba ponerle un poco maquillaje y la mayoría de las veces terminaba en desastre. Su último año en la escuela secundaria había vuelto el pelo de Nanette Braun una sombra extraña de color rubio-verdoso. Sis había afirmado que era porque Nan había ido a nadar a una piscina tratada con cloro, pero Pip no había estado convencida. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Corta eso—, dijo entre dientes. 8
    • El Club de las Excomulgadas Mirando hacia abajo, a su ropa irreconocible, Pip suspiró. Ro estaba en lo cierto. Parecía una estudiante que estaba más que un poco loca por el profesor. Su blusa sencilla de algodón blanco estaba medio desabrochada, exponiendo el borde de encaje de su sujetador y más de la división de lo que ella sabía que tenía. El dobladillo estaba atado a su cintura exponiendo un trozo de su estómago, una de las varias áreas en las que Pip había trabajado duro para mantener cubiertas en todo momento. Pero no era la parte superior la que le estaba dando ataques. Era su falda... lo que quedaba de ella. La falda azul marino a cuadros, una vez respetable, se había enrollada desde su cintura hasta el dobladillo exponiendo con éxito la mitad de su muslo. A pesar de trasero era demasiado grande para permanecer cubierto por una falda tan corta. Un buen estornudo y la poca dignidad que le quedaba, quedaría abierta a la visión pública. —Esa falda te hace ver por lo menos cinco centímetros más alta. —Miranda llegó a por su copa de vino. — ¿Quién diría que tenías las piernas tan largas? —Eso espero, con toda las caminatas que hice. —Vivir en el centro de Chicago y mantener un coche era tan caro que no se había molestado. Para hacer la mayor parte de todo lo que había necesitado podía ir andando de todos modos, y pagar por el estacionamiento y el mantenimiento era casi más que su renta. —Hablando de caminar...— Ro miró los zapatos de Pip. — ¿Cómo se puede andar en esas cosas? —Con mucho cuidado.— Pip hizo un ademán poco feliz, sacando la pierna. — Tengo una adicción al buen calzado. —Bueno, admitir que tienes un problema es el primer paso. —Ro miró sus propias sandalias, las mismas que había tenido desde la escuela secundaria. —Uno que yo no tengo, supongo. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III que un traje de baño expondría más piel, se sentía positivamente desnuda. Su 9
    • El Club de las Excomulgadas —Eso es porque eres alta. —Miranda se empujó de puntillas para mostrarle el resultado de sus tacones de tiras negros. —Siendo un desafío vertical son más que sólo zapatos. Son una necesidad. —Son muy calientes. —Pip examinó su calzado sexy. — ¿Siete centímetros? —Siete y medio — Miranda miró hacia el bar, donde su novio veía el béisbol con la mitad del Departamento de Policía de Haven. —Me hacen más alta que Johnny, y lo vuelven loco. — Ella dio una pequeña sexy sonrisa, y Pip supo exactamente a qué clase de loco su amiga aludía. sentó en un taburete vacío. — ¿Qué hace a los hombres volverse locos? —Mis… zap… —Bueno la suerte acaba de entrar —Ro interrumpió. — ¿No son los hermanos Diver?— El estómago de Pip se redujo en algún lugar alrededor de sus rodillas. —Oh, sí. —Sissy estalló su chicle. —Siempre puedo decir cuando se presentan porque la temperatura sube unos diez grados. —Dios, ¿quién habría imaginado que iban a estar aquí?— Miranda trató de parecer inocente. —Apestas como mentirosa—, dijo Ro. Congelada en su lugar, Pip sintió como si el suelo estuviera a punto de ceder debajo de ella. Sus rodillas se pusieron débiles, y el ruido a su alrededor se desvaneció bajo el golpeteo de su acelerado ritmo cardíaco. Mientras los recién llegados se unían a sus compañeros en el bar, se dio cuenta que sólo había tres cosas en la vida con las que siempre podía contar. 1 - Su familia era la única en New Haven que mantenía el número de un cirujano plástico en marcación rápida. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Es mi hora de descanso. Ahora puedo charlar en paz. —Sissy regresó y se 10
    • El Club de las Excomulgadas 2 - A ella nunca le había gustado la sopa crema de puerros. 3 - Y Jeff “Vaquero” Diver era el único hombre que podría hacer que su ropa interior se humedeciera por estar respirando. Intercambiando saludos y palmadas en las espaldas varoniles, Jeff, su hermano gemelo Jason, y su hermano mayor Ryan, ocasionaron que cualquier otro ocupante desapareciera en el fondo. Irradiaban un manto de orgullo, confianza y sentido de quiénes eran que era tan intrínseco en ellos como su origen nativo americano. Con su piel cobriza, facciones cinceladas y pelo negro, el corazón de cada mujer Incluyendo el suyo. Una vez Sissi había comparado a los gemelos con ángeles caídos, pero Pip no los veía así. Los ángeles eran en lo último que pensaba cada vez que veía a su Vaquero. Sexo salvaje... sábanas enredadas... Superaba con creces cualquier pensamiento de divinidad cuando se trataba de él. Vestido con pantalones vaqueros desgastados, camiseta blanca y botas de vaquero maltratadas, era demasiado robusto, muy descaradamente masculino para ser de una inclinación celestial. Divertido, inteligente y tan sexy… era el único hombre que había provocado alguna vez una respuesta en ella además de una de diversión o timidez paralizante. Incluso observarlo desde el otro lado de una concurrida habitación, le quitaba el aliento. Con excepción de sus años en Chicago, no podía recordar un momento en que Vaquero no hubiera sido una presencia en su vida. Su familia todavía vivía al otro lado de la carretera Crimson Sun, en el rancho de los Diver, y prácticamente había crecido en sus respectivos bolsillos. Había pasado la mayor parte de su tiempo libre montando, pescando o simplemente saliendo con los chicos de Frank. Mirando hacia atrás, había sido un momento realmente mágico, y los veranos parecían durar para siempre. Pero el acuerdo tenía sus desventajas también. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III golpeaba solo un poco más duro porque estaban cerca. 11
    • El Club de las Excomulgadas Ninguno de los chicos Diver la veía como a una mujer, ciertamente no como material potencial de novia. Habiendo conseguido un serio enamoramiento de su Vaquero en la época de la pubertad, había sufrido en silencio mientras él había salido con una chica tras otra, sin darle un segundo vistazo. Finalmente, en su último año, ella había decidido que era suficiente. Si él no iba a tomarla en serio, entonces iba a tener que seducirlo. Ignorando el hecho de que no sabía nada sobre sexo, ella había ido a la casa de Sissy a pedirle prestado alguno de los libros de su madre. Armada con las fantasías de hombres y mujeres corriendo y desmayándose, Pip hizo su movimiento. En una fiesta en casa de un amigo en común, ella lo había atraído al granero con el Pero hablar era la última cosa en su mente. Una vez sola, se había arrojado sobre él, envolviendo sus brazos alrededor de su cuello y besándolo con toda la pasión de una chica en su cuerpo de dieciocho años. ¿Y qué es lo que un hombre hace cuando una mujer dispuesta se lanza a sus brazos? Había respondido como cualquier hombre que tuviera sangre roja y le había devuelto el beso. Y la había seguido besando. Después la había tumbado en un montón de heno fresco y besado un poco más. Por unos brillantes momentos ella había pensado que su sueño estaba a punto de hacerse realidad. Sin duda, un hombre no podía inspirar tanta pasión en una mujer a menos que hubieran sentimientos, emociones fuertes, entre ellos. Un dolor leve se agitó en su pecho e inconscientemente, Pip se frotó una mancha sobre su corazón. Qué estúpida chica había sido. Toda la realidad muy pronto se había entrometido, en la forma de su anfitrión y en un puñado de sus invitados, entre ellos su hermana, Charlotte. Atrapados en el acto, no pudieron negar lo que habían estado haciendo, y ella no había querido hacerlo tampoco. Vaquero la hizo sentir bien, no sólo física sino también J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III pretexto de querer hablar con él. 12
    • El Club de las Excomulgadas emocionalmente. Nunca la había tratado diferente porque era la hija de la familia más rica de la ciudad ni le había pedido ningún favor. Y, lo más importante de todo, no había tratado de utilizarla como una forma de acercarse a sus hermosas hermanas... o eso había pensado. En su lugar, él se había reído, dejándola sentada en el heno con su vestido arrugado y la paja pegada en su pelo. En lugar de la declaración de amor que ella hubiera querido, le había dicho que había sentido lástima por ella y había querido enseñarle a la niña a besar. Sólo estaban perdiendo el tiempo, y ella no significaba nada para él. había dejado sentada allí y se había ido con su brazo alrededor de Char. La broma había sido definitivamente sobre ella. Mortificada, había evitado Haven y a la mayoría de sus supuestos amigos el resto del verano. Había estado hundida cuando, antes de que finalizara el mes, Vaquero y Char comenzaron a salir caliente y en serio. Para cuando agosto llegó, la palabra matrimonio era utilizada junto con sus nombres. Había sido entonces cuando había sabido que era hora de irse de Haven. Ver al hombre que la había rechazado y que la había vuelto el hazmerreír de la ciudad casarse con otra, era más de lo que podía soportar. Añadiendo que Char que era su hermana y nunca había perdido la oportunidad de frotar su nariz en él, la humillación de Pip estaba completa. A última hora se cambió de universidad, de una en Columbus a otra en el sur de California. Entonces, su único pensamiento había sido poner tantas millas entre ellos como fuera posible. Así que allí estaba ella, nueve años después, justo donde había empezado. Viendo a Vaquero de lejos, sintiéndose como la ingenua de dieciocho años de nuevo. Sólo que esta vez estaba llena de cicatrices de batalla y poco dispuesta a poner su corazón en la línea en busca de su fantasía infantil. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Entonces, como si eso no hubiera sido suficiente humillación para una noche, la 13
    • El Club de las Excomulgadas Cruzando los brazos sobre su pecho, miró a sus amigas. —Sabíais que iba a venir aquí esta noche. Sissy se encogió de hombros, pero se negó a sostener su mirada. —Podría haberlo mencionado. —No puedo creer que me hayáis hecho esto —siseó Pip. —Por el amor de Dios, han pasado casi diez años. —La voz de Ro era amable. —Me humilló delante de mis amigos. Estaba tan atrapada en la fantasía que fui lo suficientemente tonta como para pensar que él sentía lo mismo. —Un medio sollozo, medio risa fue arrancada de su garganta. —En cambio, me convirtió en la broma y después seleccionó la puerta número dos. Sus amigas intercambiaron una inquieta mirada. — ¿No sería la mujerzuela número dos?— Las palabras de Miranda cayeron planas. — ¿Cuánto tiempo más vas a dejar que eso te gane?— Ro recargó sus puños en sus anchas caderas. —Han pasado nueve años, y todavía tiene poder sobre ti. — ¿Me gane?— Farfulló ella. —Sí, te gane. Permitiste que su mal comportamiento te ahuyentara de tu casa y de tus amigos, ya que no quisiste hacerle frente a lo que pasó. —Ro frunció el ceño en dirección a la barra. —Hubo un tiempo, no demasiado lejano en el pasado, cuando vosotros erais tan cercanos como se podía ser. Y, por la razón que sea, dejaste que se saliera con la suya al haberte tratado como una mierda. —Yo no… J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Ella alzó las manos. 14
    • El Club de las Excomulgadas —Es tiempo pasado, déjalo ponerse en su lugar. —Sissy miró en dirección a la barra. —Los gemelos siempre se salen con la suya con su mal comportamiento, y ya estoy harta. Miranda pasó su brazo a través de Ro. —Y mientras estás en ello, consigue un poco de ti misma de regreso en el proceso. Pip miró a sus amigas. Sin duda, no estaban pensando... Ro negó. —Nosotras no utilizamos esa palabra. —Tienes que ir a por sus pelotas.— La mirada de Miranda se deslizó hacia Sissy. —Me gusta tu forma de pensar. —Sissy asintió, y levantó las manos chocándolas unas con otras. Aturdida, Pip no estaba segura de qué pensar. Claro que había fantaseado con toda clase de cosas desagradables sucediéndole a él y a su hermana. ¿Qué mujer no lo haría? Pero era una firme creyente del karma y lo que iba se regresaba. No quería participar en infligir deliberadamente dolor a alguien. —Y para que todo el mundo lo sepa…— una mirada maliciosa apareció en los ojos de Miranda, —…no está saliendo con nadie justo ahora. —A la mierda con lo que dices. —Sissy frunció el ceño. —Pensé que estaba saliendo con esa chica del mercado de carne. —No. Era sólo una llamada botín. Desde que rompió con Charlotte ‘la Muerta de Hambre’— Miranda lanzó una mirada inquieta a Pip. —Lo siento chica. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Queréis que me vengue de él. 15
    • El Club de las Excomulgadas — ¿De verdad crees que no la he llamado así?— Pip hizo las disculpas de su amiga a un lado. —Sistah, por favor. — ¿No se ha puesto serio con nadie desde entonces?— preguntó Ro. —No. Se convirtió en un mujeriego en serie igual que su hermano. El tono de Sissy habló volúmenes. Ella no tenía muy buena opinión de Ranger y el flujo constante de mujeres a través de su cama. Pip siempre pensaba que había una chispa de algo entre él y Sis a pesar de que no parecían sentirlo. Se había preguntado durante mucho tiempo si se habrían relacionado en algún momento y explicar la mala opinión de su amiga sobre el hermano de Vaquero. Bueno, era un mujeriego, pero dentro de todo era un buen tipo. —Y aquí estás, viéndote como una gatita sexual necesitando un rasguño. —Una sonrisa se dibujó en una esquina de la boca de Miranda. —Eres soltera... él es soltero... —Tenemos que hacer algo con su pelo. —Metiéndose el dedo en la boca Sissy miró a Pip. —No más cambios de imagen, Sis. Lo digo en serio. —Retrocediendo, tendió las manos para mantenerla a distancia. Había tenido suficientes tratamientos de belleza por esta vida. —Cobarde. —Sissy movió los dedos, y antes que Pip pudiera eludirla, había arrancado el broche grande de clip del pelo de Pip. La masa pesada de cabello dorado marrón cayó por su espalda. Maldita sea. ¿Por qué no se había cortado el pelo antes de dejar Chicago? —Rayos chica, tienes una melena de pelo. —Ro estaba boquiabierta. — ¿Tienes algún spray para el cabello, Miranda?— Sissy preguntó. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III se habría echado a perder. Era la única razón por la que se le ocurría que podría 16
    • El Club de las Excomulgadas —De ninguna manera. El spray no tocará mi cabeza. —Odiaba la sensación de cosas en su pelo. Además, con su rizado natural no era como si tuviera que preocuparse porque su pelo cayera plano porque no... no importaba cuánto hiciera o pagara a pesar de ser torturado nunca se sometía. —Arréglate. —Blandiendo un tubo de lápiz labial, Miranda puso un poco de color en la boca de Pip de un profundo y rico escarlata para que coincidiera con sus zapatos. —Huele a fresas—, murmuró. siquiera quiso saber lo que estaba haciendo. Antes de la pubertad se había dado cuenta que su gen femenino había pasado de largo. Su madre, una ex reina de belleza, la había enviado a una escuela exclusiva con la esperanza de convertirla en una dama. Decenas de miles de dólares y un ejército virtual de maquillaje, conducta y profesores de etiqueta habían hecho muy poco para suavizar su núcleo de marimacho. Cuando las lecciones de feminización habían terminado, Tatiana Hart-Whittier cambió toda su atención a sus otras hijas. Era raro que Tati admitiera la derrota, pero en el caso de Pip la bandera blanca había sido blandida y la guerra había terminado. —Listo. —Miranda dio un paso atrás para admirar su obra. Pip le dirigió una mirada agria. —Sabéis que os mataré por esto, ¿verdad? —Siempre y cuando consigas varios orgasmos de ello, nuestra muerte no será en vano. —Sissy le dio un abrazo rápido. —Es hora de dejar salir a jugar a tu mujerzuela interior. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Frambuesas. —Miranda sacó otro palo de su bolsa de maquillaje, y Pip ni 17
    • El Club de las Excomulgadas —Y nadie sabe eso mejor que Sis. — Miranda sonrió. —Es la única mujer en New Haven con tacón alto que ha dejado marcas en el techo de su habitación. — ¿Muy celosas?— Sissy tiró de regreso. Pip sabía que no debía reírse, pero no podía evitarlo. Desde la escuela media, Sissy trataba a los chicos como si fueran un buffet y era una chica muy hambrienta. Con su sonrisa fácil y propensión a la ropa lo más apretada posible, los hombres acudían a ella y ella no tenía que levantar ni un dedo. —Toma tu oportunidad, chica. — Ro tocó el hombro de Pip. —No es el mismo —Y yo no soy la misma chica tonta con estrellas en los ojos, tampoco. —Su tono fue seco. —No te olvides de la parte más importante. Pisa fuerte su corazón con tus tacones de aguja. —Miranda entregó a Pip un taco de billar. —No será un partido hasta que no haya sangre en el suelo. Sissy la tomó por los hombros y la volvió hacia las mesas de billar. —Ve y haz tu tiro, y cuando lo hagas, piensa en Ellen Barkin en el Big Easy6. Ellen Barkin... correcto. A pesar de que se sabía algo mejor que eso, Pip sentía como todos los ojos en el lugar estaban en ella. Tenía hermanos, y cada vez que un grupo de hombres se peleaban por un balón y era televisado, todo ser viviente con un pene tenía que detenerse y mirar. Ella estaba bastante segura de que estaba codificado en su ADN. De pie, junto a la mesa de billar, miraba ciegamente las bolas de colores. Ahora, ¿Eran rayas o lisas? 6 Big Easy, película titulada en español como “Querido Detective”. Un duro detective se encuentra con problemas en la resolución de un caso cuando su camino se cruza con el de la nueva fiscal del distrito, una mujer (Ellen Barkin) obsesionada con seguir los reglamentos al pie de la letra. A pesar de sus diferencias, los dos acceden a colaborar para intentar resolver el caso, iniciando una relación marcada por la pasión y el peligro. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III hombre que conociste hace nueve años. 18
    • El Club de las Excomulgadas Capítulo Dos —Hermano, si sigues mirando a Payton, que está usando una servilleta por falda, te prenderás en llamas. Molesto por la observación de su hermano gemelo, Jeff tomó su cerveza y bebió un largo trago. No estaba seguro de si estaba más irritado porque había sido atrapado o el hecho de que era por segunda vez. Anteriormente había sido su hermano mayor, Ryan, quien en una rara muestra de afecto fraternal, le había dado —Te estás imaginando cosas. —Igual que el infierno. —Jace sirvió un trago de whisky y después lo empujó hacia su hermano. —Durante la última hora has estado con el ceño fruncido por cada tipo que se acercara a menos de un metro de ella. Ryan asintió en dirección a Pip. —Y con esa ropa los espectadores han sido abundantes. —Vete a la mierda —dijo Jeff. —Este va para las mujeres hermosas. —Jason alzó su vaso en un simulacro de saludo. —Una vez que se dé cuenta de que has estado mirándola como un oso hambriento vendrá aquí y te dará una patada en el trasero... que no es como si no te lo merecieras. Mordiendo de nuevo una maldición, Jeff tomó su trago y se lo bebió todo. El fuego del líquido quemó un camino por su garganta, y él lo estrelló en el cristal de la mesa. Normalmente sólo bebía cerveza, pero esa noche, el licor parecía extrañamente apropiado. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III una palmadita en la espalda y le había dicho que dejara eso. 19
    • El Club de las Excomulgadas —Tú eres mi hermano gemelo. ¿No se supone que debes cubrirme la espalda? —No con tu vida, muchacho. Las mujeres luchan mucho más sucio de lo que los hombres alguna vez lo hacen. —Jason sonrió. —Trabajo encubierto, mi cara es mi fortuna. —Maldita sea, no me extraña que estés en bancarrota, —Ryan arrastró las palabras. —Será mejor que te busques una mujer rica. —Sí, claro. Como que necesito a otra mujer quejándose—, murmuró. Jeff miró a Ryan y su gesto fue sutil. En los últimos meses había notado un al caso en el que estaba trabajando, pero ahora no estaba tan seguro. Si se trataba de una mujer lo que había causado que su hermano gemelo perdiera la concentración, esa oportunidad era demasiado buena para dejarla pasar. Jeff estaba sonriendo como un tonto. —Entonces, ¿cuál es su nombre, Ranger? Dejar caer el apodo de su infancia era una manera no tan sutil de decirle a Jason que estaban sobre él. —No es así. —Jugueteó con un vaso vacío, inmerso en líquido derramado y haciendo círculos sobre la mesa. Disfrutando del espectáculo de su normalmente tolerante hermano retorciéndose, Jeff se sirvió tres tragos más y luego se recargó de nuevo a ver el espectáculo. Si esperaba el tiempo suficiente, Jace se rompería por su cuenta. Recogió un trago, con la mirada fija en él como si tuviera las respuestas a todas las preguntas de su vida. —Ella no significa una maldita cosa. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III cambio en el comportamiento de su hermano. Originalmente Jeff lo había atribuido 20
    • El Club de las Excomulgadas ¡Punto! —Famosas últimas palabras. —Ryan levantó su vaso. —Jeff, creo que podría estar fuera de combate. —Así parece. —Jeff tiró de nuevo su copa. —Por Ranger, el primer hijo Diver conquistador de vaginas. —Que te jodan, —murmuró. —Hola, muchachos. —Sissi llegó con una bandeja cargada y una sonrisa La actitud de mal humor de Jace se desvaneció como por encanto. Recostado en su silla, le dio una sonrisa lenta y fácil que Jeff había empleado en más de una ocasión. Un par de esas miradas y las mujeres estaban más que listas para una cabalgata larga y dura. —Muy bien, querida. —La voz de Jason tenía un dejo de suavidad, una señal segura de que estaba buscando anotar. —Mejor ahora que estás aquí, Sissy —Fresh, un policía, compañero y miembro de la Unidad Táctica de los Tres Condados, dijo desde la mesa de al lado. —Eres más fácil a los ojos de estos tontos. —No te atrevas a tratar de coquetear conmigo, Douglas Sawyer. —Dijo ella sacudiendo el dedo en su dirección, la sonrisa de Sissy no se alteró. —No me puedes engañar. Sólo estás interesado en lo que tengo aquí...— Movió sus amplias pestañas. —En mi bandeja de entrada. Fresh se echó a reír y con un giro de sus caderas, Sissy se interpuso entre las piernas estiradas de Jace. Inclinado adelante con una mano en la fresca cerveza, Jeff captó la mirada divertida de Ryan cuando Jason se congeló en su silla en posición vertical. Si Sissi no tenía cuidado su hermano iba a conseguir más que una imagen de sus pechos. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III coqueta. — ¿Cómo estáis esta noche? 21
    • El Club de las Excomulgadas —Yo no iría tan lejos, hermosa. —dijo Doug. —Si incluso pensara en coquetear contigo, mi novia me haría dormir en el porche. —Como debe. —Sissy se echó a reír. — ¿Listo para otra cerveza, Vaquero? —Todavía no, dame diez minutos. —Captado. —Te ves muy bien esta noche, Sissy. —Jason se dirigió directamente a sus pechos, con su mirada nunca moviéndose más alto que sus pezones. de poner más espacio entre ellos. —Creo que he oído eso una o dos veces.— Miró a Ryan. — ¿Hace frío aquí? Jeff dio una pequeña risa cuando Sissy agarró la barbilla de Jace y tiró de su cabeza hacia arriba. Había estado trabajando ahí desde la escuela secundaria, y estaba bastante seguro de que podía manejar cualquier cosa lanzada contra ella, incluyendo a su hermano hijo-de-puta. —Mamá me advirtió acerca de chicos como tú, Jason Diver. Mientras su sonrisa era seductora, hubo un destello en su ojo que causaba que la mayoría de hombres pensaran dos veces antes de darle cualquier ventaja. Por desgracia para Jace, a pesar de que era un policía de alto rango, cuando se trataba de mujeres no siempre mostraba su mejor juicio. — ¿Y qué te dijo tu madre? —Ella dijo…— Liberando su barbilla, se inclinó más cerca —…que los chicos como tú podrían encantarme para meterse directamente en mi ropa interior. Se humedeció los labios, y Jeff juró que el coeficiente intelectual de su hermano había caído otros diez puntos. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Bueno, ¿No es eso algo dulce?— Sonrió hacia él, pero no hizo ningún intento 22
    • El Club de las Excomulgadas — ¿En serio?— Su voz era poco más que un susurro ronco. — ¿Cómo estoy haciéndolo, Sis? —Muy bien, cariño. Su lengua se movió hacia fuera para acariciar su labio inferior antes de tomarlo con los dientes. Con la mitad del equipo de tácticas sentado en torno a ellos, Jeff escuchó más de un aliento ser inhalado, incluso el propio. Su labio húmedo lanzó un plop. —Es por eso que me di por vencida y no uso bragas. Me cansé de recogerlas y sobre él. —Nos vemos más tarde... Ranger. —Dijo su apodo de dos sílabas en por lo menos seis, y se fue desfilando hacia la barra. Jeff se rió y dio una palmada a su hermano en el hombro. —Te lo mereciste.— Ya era hora de que una mujer sacara lo mejor de su gemelo. Jace amaba a las damas y ellas lo amaban también, pero Jeff nunca había visto a ninguna persona tomar su juego y darle la vuelta como Sissy lo acababa de hacer. —Que me aspen si no lo hice. —La atención de Ranger fue bloqueada por el poder seductor de las caderas de la camarera. —Es una bomba. Y no es la única. Una explosión de risa masculina llamó la atención de Jeff de nuevo a la fila de mesas de billar. Payton Whittier. Cuando se dio cuenta de que estaba ahí, en carne y hueso, había sentido cómo un solo rayo le había golpeado el pecho. Había pensado en ella un poco con los J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III tener que subírmelas todo el tiempo. —Levantándose, movió la punta de sus dedos 23
    • El Club de las Excomulgadas años. Se preguntaba si sería feliz o si se habría casado y daría sus besos destructores de almas a otro hombre. Al verla esa noche, se dio cuenta de otra cosa. De lo mucho que la había echado de menos. Siendo niño había dado su amistad con Pip por sentado. Ella había estado siempre cerca con sus enormes ojos verdes y su sonrisa fácil. Era una mañana rara cuando ella no se les unía para el desayuno, y le habían dado la bienvenida como si fuera una de ellos. Y por un tiempo, lo había sido. hombre solo tratando de criar a cinco niños y dirigir un negocio solo. Al crecer, Jeff se había convencido de que si eran ricos sus problemas se desvanecerían como si nunca hubieran existido. Entonces llegó Payton Whittier, el miembro más joven de la familia más rica de New Haven y, al conocerla, sin saberlo, había cambiado su punto de vista para siempre. En su familia ella era la clavija proverbial, nunca muy adecuada en ningún lugar. Sus padres habían tratado de obligarla a cumplir con su imagen de hija perfecta, sin éxito. Haber crecido con cuatro hermanas que habían tenido perfección física y la habían superado en un nuevo nivel, había estado escrito antes de que ella hubiera llegado a la adolescencia. Sus dos hermanas habían participado en concursos de belleza por todo el país, mientras que ella había quedado sola, al cuidado del personal. Podría haber tenido una cuenta para gastos en todas las tiendas de la ciudad, pero nunca tenía una familia que estuviera allí para ella. Después, él había sentido un poco de pena por ella. Dejada a su libre albedrío más a menudo de lo que debería, siempre había sido tranquila y un poco torpe. Si había más de un par de personas presentes había tenido tendencia a desaparecer en el fondo, especialmente cuando se trataba de sus hermanas. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III El dinero siempre había sido algo difícil en su familia ya que Frank Diver era un 24
    • El Club de las Excomulgadas Mirándola ahora, dudaba que alguna vez fuera a ser pasada por alto otra vez. Su cabello castaño rizado estaba veteado con distintos tonos de rubio, dándole la apariencia de que el sol la había besado. Largos y sueltos, los rizos gruesos rebotaban y brillaban cuando se movía. Era el tipo de cabello que podría fácilmente imaginar repartido en la almohada o envuelto alrededor de sus manos mientras la follaba larga y duramente contra la pared. Su pene se movió. Pip era la última mujer sobre la que debería tener sentimientos sexuales. Había habido un momento en que no habría dudado en confiar en ella sus más profundos, hermana, Char. Ahora no estaba seguro de que no deslizara un cuchillo en su espalda a la mayor brevedad, y él no podía culparla. Ella parecía no haberse dado cuenta de su presencia. Había tres hombres de pie cerca de ella, coqueteando y compitiendo por su atención. Kent McQuire, uno de los hijos de oro de Haven, estaba prácticamente respirando en su nuca. La última vez que Jeff había visto a Kent, el otro hombre estaba esposado en el asiento trasero de una patrulla gritando obscenidades a los agentes que lo habían detenido. Había golpeado a su entonces novia, y ella había llamado a la policía. Cosa curiosa, esa. Tenían un testimonio y una prueba irrefutable, pero menos de una semana más tarde los cargos habían sido retirados. Jeff hubiera apostado su caballo favorito a que la víctima había sido comprada por el querido viejo padre y por su talonario de cheques sin fin de fondos. Nunca le había gustado el baboso cabrón y, cuando Kent deslizó un brazo alrededor de la cintura de Pip, su disgusto aumentó a poco menos que odio. Riendo, Pip se inclinó hacia él por un segundo y luego lo rechazó. Cuando él llegó a ella de nuevo ella meneó la cabeza, enviando sus rizos a bailar. ¿Quién hubiera pensado que, la un poco torpe, Payton Whittier llegaría a ser un golpe de gracia? Tú lo hiciste. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III más oscuros secretos. Pero eso había sido antes de que hubiera salido con su 25
    • El Club de las Excomulgadas No le gustaba pensar en esa noche caliente de verano, cuando ella lo había atraído al granero. Un minuto ella era la niña con la que había crecido y al siguiente, una mujer de carne y hueso que había sacudido su mundo. No sólo había sentido pánico cuando niño, después de eso nunca había sido capaz de mirarla de la misma manera. Una vez que su mejor amiga le había dado una erección, era imposible actuar con normalidad al día siguiente. Aunque mirándola ahora, Jeff veía poca semejanza entre esa niña y la mujer en que se había convertido. Pero ¿qué en el infierno le había hecho pensar que podría salir al Grille usando para algunos de los hombres de ahí? A pesar de que la mayoría eran policías esa noche, había un buen número de hombres extraños ahí mirándola y poner una hermosa, inocente… Sus pensamientos se descarrilaron cuando Pip se inclinó sobre la mesa para hacer su tiro. Su boca se secó, y buscó a tientas su cerveza. Jason no había exagerando cuando había dicho que su falda parecía una servilleta. La corta, oscura minifalda de cuadros exponía demasiado de sus piernas asesinas. Cada vez que se inclinaba hacia delante, el borde tenía una lenta tendencia al alza en su espalda y todo el oxígeno era arrastrado fuera de la habitación. Oficial de Policía ahogado por minifalda. No era exactamente la forma en que quería terminar su carrera. Su mirada trazó la longitud de sus largas y bien formadas piernas. Haciendo una mueca, Jeff se movió en su silla tratando de encontrar una posición más cómoda. Payton Whittier había despertado unos pocos sentimientos en él, y ninguno de ellos era remotamente fraternal. Obligándose a mirar hacia otro lado, ahogó un gemido. Si la pequeña falda no lo mataba, acababa de descubrir lo que lo haría. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III un traje así? ¿No sabía que vestir de esa manera actuaría como una señal de alerta 26
    • El Club de las Excomulgadas De color rojo cereza. De cuatro pulgadas7 de alto. Sus tacones de fó-lla-me. Muerte por tacones, de la manera que va... Jason echó hacia atrás la realidad dándole un puñetazo en el brazo. —Lo estás haciendo otra vez. tengo derecho a mirar a Pip de esa forma. — ¿Por qué no? Es sexy. —Es casi nuestra hermana pequeña, y apenas no… — ¿A quién estás tratando de engañar, Vaquero? —Jason le dirigió una mirada cortante. —Tú fuiste al que atraparon jugando al doctor con ella.— Se encogió de hombros. —Estamos muy crecidos y ahora, seamos sinceros, ella es un bombón con un cuerpo malo. —Lo veo. Jason sonrió, totalmente arrepentido. — ¿Qué puedo decir? Me gustan las mujeres. —Bueno, sólo cuida con qué dama estarás a continuación—, gruñó Jeff. —Si te pillo mirando a la equivocada te patearé el trasero. Sintiendo la mirada de alguien sobre él, levantó los ojos al ver que era Ryan. Después de haber pasado los primeros nueve años de su vida en una reserva con su 7 Aproximadamente 10 cm. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Maldita sea, hermano. —Frustrado, Jeff se pasó la mano por el pelo. —No 27
    • El Club de las Excomulgadas abuelo chamán, Ryan tenía un alto nivel de espectro. Jeff estaba muy seguro de que podía leer la mente, o por lo menos así lo sentía a veces. — ¿Qué, Ry? Algo oscuro brilló en los ojos negros de Ryan pero entonces se fue. Sin decir una palabra, se levantó y se alejó. — ¿Qué fue eso?— Jason no habló con nadie en particular. El sonido de la risa de Pip envió una llamarada de calor directamente a su ingle. Kent estaba prácticamente envuelto a su alrededor otra vez, mirando sus pechos dio la vuelta. Viendo el maldito ascenso de la falda después bajar de nuevo, exhalando. Sólo podía esperar que llevara ropa interior. Su pene creció más duro. Grandes bragas de abuela cubriéndola totalmente. ¿Estaban sus vaqueros temblando? Grandes industriales, blancas, sin recortar. Frustrado, se frotó el mentón. A su pene no le importaba si llevaba ropa interior contra balas. Poner a Pip y ropa interior en la misma frase era suficiente para poner en marcha su libido. Él miró su entrepierna. Maldito tiempo que escogiste para decidir salir a jugar. Con su entrepierna ardiendo y la imperiosa necesidad de golpear a todos los hombres que habían hablado con ella, se dio cuenta que podría haber escogido a la Whittier equivocada, después de todo. ***** Vaquero la seguía mirando. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III como si estuvieran en el menú. Empujándolo lejos, con más fuerza esta vez, ella se 28
    • El Club de las Excomulgadas Recogiendo su cóctel, Pip vació el vaso. Cuatro años de universidad y cinco años de trabajar a su manera en la cadena alimentaria de Chicago no había hecho nada para matar su deseo no correspondido por él. No es que ella se lo hubiera hecho saber. Moviéndose, se puso en posición. Miranda mencionó que parecía tener algo con sus piernas. Cualquiera que fuera la parte del cuerpo que fuera, definitivamente tenía su atención por lo que podía ser que también la utilizara para su ventaja. Pretendiendo concentrarse en la mesa, llegó a la bola blanca del lado opuesto. Sosteniendo su objetivo se había cumplido, por lo que dio la vuelta y sintió un leve rumor bajo sus pies. Esperaba que fuera su mandíbula. Pasando a la cabecera de la mesa, se dio cuenta que Vaquero estaba de pie. Maldita sea, parecía mucho más grande en vertical... Las palmas de sus manos se pusieron húmedas. Siempre había sido un chico bien parecido, pero como hombre, era el sexo en un palo. Con sus anchos hombros y muy musculoso pecho, no podía dejar de preguntarse cuál sería su aspecto desnudo. ¿Tendría abdominales de seis? ¿De doce? Su hermana lo sabría con creces. Pip se estremeció. Infiernos, incluso su monólogo interior estaba en contra de ella. Sus miradas se enfrentaron, y ella la sintió todo el camino hasta sus pies. Los ojos azul pálido de él, tan sorprendentes contra su piel oscura, atravesaron su carne. Ella experimentó la extraña sensación de ser despojada y quedar desnuda, exponiendo cada pequeño secreto que había luchado por mantener oculto del mundo. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III respiración, rezó porque la falda no entregara su alma y expusiera su trasero. Su 29
    • El Club de las Excomulgadas Miró hacia otro lado, después, casi inmediatamente, miró hacia atrás. Lo que daría por saber qué estaba pasando detrás de sus ojos sobrenaturales. Lamiéndose los labios, la luz cambió y sus ojos se oscurecieron a un fiero tormentoso azul. Aunque ella nunca había visto esa mirada particular, siendo dirigida a ella antes, su cuerpo reconoció su significado. Lujuria. Los músculos de la parte inferior de su cuerpo se aflojaron, alargándose, y la carne entre sus muslos se puso húmeda. clavó las uñas en la palma de su mano. El pequeño dolor del fuerte tirón la sacó del hechizo que había arrojado sobre ella. Alejándose, con poder femenino, a diferencia de nada de lo que había experimentado nunca, explotó en su intestino. ¿Habría habido un hombre que alguna vez la hubiera mirado con ese hambre, como desnudándola? Ni siquiera cerca. Con manos temblorosas, apenas pudo concentrarse en el diseño de la mesa. Oyó decir algo a Kent detrás de ella, pero a ella no le importaba lo que era. El idiota estaría probablemente mirando su trasero de nuevo. Nunca le había gustado cuando él y su hermano, Rand, se habían juntado en la escuela, y a ella le gustaba mucho menos ahora como adulto. Con un tiro satisfactorio, la bola golpeó su objetivo, enviándola al saquillo de la esquina. Hablando sobre la suerte. Con Jeff mirándola no podía concentrarse y mucho menos jugar un juego apropiado. Viniendo a la mesa para estar directamente frente a Vaquero, su cuerpo vibró con tensión. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Golpeada por la necesidad inexorable de acudir a él, Pip flexionó la mano y 30
    • El Club de las Excomulgadas Pretendiendo tener en cuenta el mejor plan de ataque, se inclinó ligeramente y su parte trasera entró en contacto con algo caliente, duro y definitivamente masculino. Ella no tenía que mirar para saber que era él. Reconoció su olor. Jabón, piel caliente y algo almizclado que tiraba de sus sentidos. Se volvió y tomó nota de la tensión de su mandíbula y su mirada oscura. Con los brazos cruzados sobre el pecho, literalmente, se alzaba sobre ella. Hasta cerrar sus ojos que estaban oscuros y ardían con un calor que la puso a temblar directamente hasta el vértice de sus muslos. Ro estaba en lo cierto. Este no era el mismo hombre que había dejado. Tanto había visto. Su mirada bajó a su entrepierna. Lo que hacía todo mucho más duro. Y, si no se equivocaba, estaba enojado con ella... Reduciendo sus ojos, miró hacia él. Si alguien tenía derecho a enfadarse ciertamente no era él. Convocando el fuerte acento del sur de su madre, ella arrastró las palabras, — ¿Te has perdido, forastero? Un músculo de su mandíbula se flexionó. Chico, no le había gustado mucho el comentario. —Tenemos que hablar. —Miró en dirección a Ro, Miranda y Sissy, que los miraban con descarado interés. —A solas. —Lo siento, cariño. —Aleteó la mano, con un movimiento que su madre había perfeccionado cuando aún estaba en la cuna, el alcance de su mano se posó entre sus pechos. — ¿Te conozco? J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III física como emocionalmente era más duro, más distante de lo que alguna vez lo 31
    • El Club de las Excomulgadas Él se balanceó sobre los talones, y ella sonrió más duro. —Verás, a mi mamá no le hubiera gustado si me hubiera escuchado hablar con un algún extraño vaquero en algún bar de entre todos los lugares. —Poco a poco, mientras caminaba a su alrededor, midiéndolo como si fuera un trozo de carne. — Lo sabes, ¿no? Me recuerdas a alguien que conocí hace mucho tiempo. Él volvió la cabeza como si fuera a hablar, pero ella lo interrumpió. —Por otra parte podría estar equivocada. El tono del vaquero fue tan suave que sólo ella lo escuchó. Un nudo se puso en su estómago, y sus rodillas se volvieron débiles. Aléjate. Aléjate de él... Luego puso su mano en su brazo. La electricidad se disparó a través de su sistema nervioso e hizo cortocircuito en su cerebro. Cada célula de su cuerpo dio un salto a la conciencia como si hubieran estado dormidas y él fuera el único que hubiera podido despertarlas. Sacudida, todo lo que pudo hacer fue permanecer allí y mirar donde su carne se unía. Sus dedos se apretaron en su brazo. La cicatriz de su primer nudillo… ella había estado allí cuando él se había cortado. Apenas tenía diez años, estaba tan aterrada de ver tanta sangre que había gritado muy alto. Ryan había llegado corriendo para poner la venda sobre ella y para decirle a Jeff que volviera al trabajo. La cicatriz pálida de su muñeca era su culpa. Si bien la reparación de la valla lo había distraído, y el cable se había quebrado en su espalda y lo había atrapado. Ella había gritado, solo para pedirle disculpas minutos más tarde. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III — ¿Por los viejos tiempos? 32
    • El Club de las Excomulgadas Había pasado un sinnúmero de perezosos días de verano viéndolo trabajar con los caballos. Él tenía un suministro ilimitado de paciencia, incluso con el más salvaje de los animales. Estas eran las manos de un hombre que trabajaba duro y jugaba aún más duro. Y pertenecían a un hombre que, alguna vez, la había hecho sentir segura. Especial. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Muy bien— graznó ella. 33
    • El Club de las Excomulgadas Capítulo Tres Payton Whittier, diosa del sexo. Jeff admiraba el balanceo de sus caderas y su paso fácil mientras la seguía por el estacionamiento. Ya lamentando el impulso que lo había llevado a acercarse a ella. ¿Qué le iba a decir? ¿Si necesitaba un préstamo para comprar el resto de su falda? Era rara la ocasión cuando se encontraba sin palabras. Y, por desgracia, esa era El movimiento sexy de caderas mantuvo su mirada fija en su parte trasera. Ella tenía un trasero que inspiraba sucios, desagradables pensamientos. Cuando se había inclinado sobre la mesa de billar esa falda se le había subido hasta el ángulo perfecto y se había levantado invitándolo a que la tomaran por la espalda. Redonda y regordeta, sería fácil colocarse furtivamente detrás de ella y meter su pene en sus exuberantes nalgas. Pip maldijo. —Maldita sea. — ¿Te has hecho daño?— Deslizando un brazo alrededor de su cintura, la ayudó a recuperar el equilibrio. —No, sólo soy torpe como siempre—, murmuró. —Supongo que debería haber tomado el camino más largo a través de la hierba. Un ligero zumbido fue su única respuesta. Continuando, se dio cuenta de cuan rígida estaba. ¿Qué haría ahora? ¿Rechazarlo o aceptar su ayuda en la grava? Para su sorpresa, ella se relajó contra J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III una de esas veces. 34
    • El Club de las Excomulgadas él, anclando su brazo alrededor de su cintura. Incluso cuando ella era seis pulgadas8 más bajita que él, caminaron juntos como si hubieran estado haciéndolo por años. Naturalmente si mantenían el paso juntos, no había duda que se golpearían la cadera o lucharían por mantenerse el ritmo. Así que era inútil. Su aroma, una mezcla intrigante de carne delicada con mujer floral y cálida, se envolvió alrededor de él como un abrigo de invierno. Estar tan cerca de ella, sintiendo el suave peso de su pecho y la curva afelpada de su cadera contra su lado sólo servía para confirmar lo que ya sabía. A pesar de que era cerca de la medianoche, el aparcamiento estaba bien iluminado. Tal vez demasiado bien. Él echó una mirada al bulto detrás de su cremallera. Si tenía suerte ella no se daría cuenta de que su pene le estaba dando una ovación de pie. Al llegar a la orilla del estacionamiento, entró en la hierba hacia una pequeña zona de picnic. La guió hacia una vieja mesa de picnic, al abrigo de las ramas caídas de un sauce llorón. Las ramas densas daban la ilusión de privacidad, y estaba patéticamente agradecido por las sombras que ocultaba su, ejem, entusiasmo, por volver a verla. —Es hermoso esto—, dijo. —Estás bromeando, ¿verdad?— Él asintió hacia la barra. — ¿Con ese ruido? —Bueno…— Ella se encogió de hombros, —…si se puede ignorar la música, entonces sí, es hermoso. —Volteó su cabeza hacia atrás, sus rizos de seda cayeron sobre sus hombros. —Me había olvidado de cuántas estrellas había aquí. — ¿No hay ninguna estrella en Chicago?—, bromeó. Ella esbozó una sonrisa hacia él. 8 15 centímetros, más o menos. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Que la deseaba mucho. 35
    • El Club de las Excomulgadas —No. Exceso de contaminación lumínica. Tienes que salir de la ciudad para ver estrellas como estas. Cuando llegaron a la mesa la soltó, sorprendido por su renuencia a hacerlo. En lugar de sentarse en el banco se dirigió a un extremo y se acomodó en la parte superior de la mesa. Cuando cruzó las largas y preciosas piernas, se obligó a mirar hacia otro lado. —Ha pasado un tiempo, Pip. —Incluso mientras hablaba, se estaba diciendo que se callara. ¿Podría ser un poco más tonto? Quizá la próxima vez le preguntaría —Nueve años. De pie en la oscuridad mirando hacia el lago, no tuvo nada que decir en respuesta. Luchando por algo, cualquier cosa que decir antes de que pudiera formar una oración. —Vaquero. Su voz fue suave, su apodo familiar se convirtió en el llamado de una sirena. Él no pudo evitar darse la vuelta para tomar su siguiente aliento. Ella lo miraba con franca curiosidad. Con la cabeza inclinada hacia la izquierda, hubo un destello de recuerdo de su infancia. Cuando se enfrentaba a algo que ella no entendía, inclinaba la cabeza hacia un lado mientras que su mente ágilmente mordía el problema en cuestión. Al parecer, él era su rompecabezas actualmente. — ¿Sobre qué quieres hablar conmigo? Infiernos, él todavía estaba tratando consigo mismo. Pero con su pene royendo su cremallera, todo en lo que pudo pensar fue en cómo ella se había visto inclinada sobre la mesa de billar. —No estoy seguro. —Su voz fue áspera. —Vienes a un lugar como este vestida como…— Él hizo un gesto de su mano para abarcar su ropa. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III sobre el tiempo. 36
    • El Club de las Excomulgadas — ¿Ajá?— Pip miró hacia abajo y luego hacia él. — ¿Qué hay de malo en la forma en que estoy vestida? — ¿Qué tiene de malo? ¿Qué tiene de bueno?— Dio una respiración profunda, mirando hacia otro lado. Era mejor centrarse en la frustración de su deseo de subir a la mesa y ponerla por debajo de él. —Las damas no van vestidas de esa manera. —Oh, infiernos no. No me acabas de decir eso. —Ella se echó a reír. No fue una risa o un resoplido entusiasta. Fue una de cuerpo entero, sacando la cabeza, hacia atrás y tomándose el vientre por la risa que comenzaba en la punta de los dedos de — ¿Qué es tan gracioso?— Exigió. —Tú. Eres... eres... tan... divertido. —Se quedó sin aliento. Limpiándose los ojos, siguió riendo. —No puedo creer que me hayas dicho eso. Desconcertado en cuanto a lo que ella pensaba que era tan gracioso, Jeff fijó su mirada en ella. Fría, paciente y sin emociones. —Oh, Dios...— Ella se abanicaba. —Dijiste que ninguna dama se vestía así. Pero se te olvidó algo. Yo no soy una dama. —Ella negó con el dedo a él. —Mi madre te lo confirmará. Podría haberse imaginado que lo tomaría por el camino equivocado. —Pip… — ¿Te acuerdas cuando me enviaron a la escuela femenina? ¿Puedes creer que costó veinte de los grandes su intento de hacerme socialmente más aceptable?— Ella se inclinó hacia él, y él inhaló la dulzura de su perfume liviano. — ¿Tienes alguna idea de a cuanta gente se puede alimentar con esa cantidad?— Ella se enderezó. —No es que lo hubieran donado a algo tan noble como el hambre. —Pip… J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III sus pies y terminaba en la parte superior de su cabeza. 37
    • El Club de las Excomulgadas —Conociéndolos probablemente parecía que había tenido algo quemado o escondido o grapado. —Ella se estremeció. — ¿Te imaginas? Me pregunto que hicieron con los pedazos que cortaron. Ella estaba borracha. No borracha hasta caerse pero, no obstante, borracha. Tal vez este no era el mejor momento para tener una conversación y sólo debería llevarla a su casa. — ¿Te acuerdas de la graciosa tía loca?— Moviendo sus piernas alrededor, se puso de pie en el banco. —Le encantaba decir que no podías hacer un bolso de seda con una oreja de cerdo. —Alzando los brazos, sonrió. —Claro que parece que —Ah, eso explica la...— Hizo un gesto a su camisa. A Sissi le gustaba dejar que sus bienes hablaran por ellos mismos. —Ya lo sé. ¿No es increíble?— Al tirar del nudo que sostenía su camisa junta, el algodón se separó. —Tengo un escote por primera vez en mi vida. —Dijo golpeando con las manos sus pechos, sacudiéndolos. —Esto es mucho mejor que Navidad. No sé que hace este sujetador, pero compraré acciones de la compañía. Mordiendo de nuevo un gemido, dio un paso más cerca de ella, mucho más que para una simple y justificada conversación. De pie en el banco, con sus pechos al nivel de sus ojos, el impulso de tocarla fue fuerte, tanto así, que metió las manos en los bolsillos delanteros de sus pantalones. Haciendo una mueca, se dio cuenta que no era una idea tan buena con una erección ocupando el poco espacio que había. —Pip… Su voz era dura, más de lo que había previsto. Pero si ella no dejaba de apretar sus pechos estaba a punto de encontrarse a sí misma de espaldas. — ¿Qué?— Ella bajó sus manos a su lado. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III demostró estar bien esta vez. Miranda y Sis me dieron un cambio de imagen. 38
    • El Club de las Excomulgadas — ¿Por qué te quedaste lejos tanto tiempo? Una sombra se deslizó por su cara, y se encogió de hombros. —Me sorprende que incluso lo hayas notado. — Mirando hacia fuera, ella misma se ocupó de acomodarse la camisa. — ¿Qué es una mujer más entre una manada que compite por tu atención?— Se movió de nuevo a su asiento en la mesa. Ouch. La emoción en sus palabras y la postura no podrían haber sido más claras si lo por ella? ¿No sabía que se había sacrificado por la felicidad de ella? No, idiota. Nunca se lo dijiste. —Ah, Pip— Él tocó su mejilla con el dorso de un dedo. Su piel era suave y olía a excitación femenina. —Tú nunca fuiste parte de la multitud para mí. —Seguro que no te sentías así. —Cruzó los brazos sobre su pecho, con su barbilla acercándose. Alerta roja, tormenta que se acerca... —Siempre fuiste especial, Pip. Tan especial que no me atreví a hacer el amor contigo. Sus dedos se posaron sobre el pulso de la base de su garganta. El latido de su corazón se aceleró. —Siempre lo serás. — ¿Especial?— Ella golpeó su mano. —Yo sé por qué soy tan especial para ti, Vaquero. Porque tuve un montón de hermanas. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III hubiera gritado a los cielos. ¿Cómo podía, jamás, haber dudado de sus sentimientos 39
    • El Club de las Excomulgadas —Tienes dos hermanas. Eso no es un montón—, dijo en tono suave. —Muestra lo que sabes—, se burló ella. —Tengo tres hermanas, sobre una de las cuáles tuviste tu ojo siempre ¿no? — ¿Tres? Creo que… Ella no le hizo caso. — ¿Y qué mejor forma de acercarte a mis hermanas que saliendo con la enana de mierda?— El destello de dolor en sus ojos era inconfundible. —Wow, nunca Absorbió el dolor y el auto-odio de sus palabras como un golpe al cuerpo. En su adolescencia había sospechado que había tenido un flechazo con él, y se había sentido halagado. Había sido una gran chica y él la había amado, pero como a una hermana. Luego vino el beso que sacudió su mundo. Los años transcurridos entre los quince y los dieciocho años habían sido enormes y cuando ella había puesto un candado en los labios de él, todos los pensamientos familiares salieron de su cabeza. Al sentir sus curvas suaves, maduras y la manera tímida y dulce en que ella lo había besado, todo en lo que había podido pensar era en lo rápido que podría conseguir estar en su interior. Entonces, ¿qué hizo él cuando Cameron y algunos otros chicos estuvieron sobre ellos? Hizo una cruda broma, luego corrió a tomar una cerveza y se echó unas risas. En lugar de hacer lo correcto la había dejado sentada allí sola, mientras él y sus amigos se habían ido. No sólo la había rechazado públicamente y la había humillado, sino que había destrozado su reputación con su descuido. Su intestino se torció. Qué hijo de puta egoísta había sido. De todas las personas en su vida, él la había conocido mejor que nadie. Había oído docenas de historias acerca de su vida en el hogar de mierda y cómo, una y J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III nadie había pensado en eso. 40
    • El Club de las Excomulgadas otra vez, sus padres elegían las necesidades de sus hermanas antes que las de Pip. Infiernos, Char se había reído al respecto, incluso, en varias ocasiones. Un lamento quemó la parte de atrás de su garganta. En el momento había pensado que había sido la vergüenza lo que había alimentado sus acciones y sólo después, mucho después Pip había abandonado la ciudad y Char le había dado a entender lo que había sucedido. Se había asustado como el infierno. —Muévete. atrás. Deslizándose de la mesa, se movió a su alrededor y se dirigió al Grille. Con los hombros ligeramente encorvados y las manos en puños a los costados, su angustia era dolorosa de ver. No podía dejarla ir, no le gustaba eso. —Pip… —No— se volvió contra él, y sus grandes ojos brillaron con lágrimas. —Fui tan estúpida para hablarte incluso esta noche. Nunca debí haber dejado que te acercaras a tres metros de m… —Cállate, Pip. —Agarrándola por los brazos, la arrastró hacia sí. Atrapando su cuerpo entre el suyo y la mesa, miró ampliamente sus ojos. Esas lágrimas derramadas encendían un dolor físico en su pecho y en algún lugar cerca de su corazón. —No puedes hablar conmigo así. —Ella estaba sin aliento. —Mírame. Levantándola, la puso en el borde de la mesa. Con los ojos muy abiertos y la respiración poco profunda, se vio sorprendida desde su núcleo. Un sentido perverso de satisfacción pasó a través de él. Bueno. Ella parecía tan aturdida como él se sentía. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Pip empujó su pecho, duro, y estuvo tan aturdido que simplemente dio un paso 41
    • El Club de las Excomulgadas —Nunca has sido una estúpida en toda tu vida, Payton Whittier. —Deslizó su rodilla entre sus piernas. Las obligó a abrirse más amplio para abrazar su cadera. — En cuanto a tratar de mantenerte alejada de mí, no sucederá. Una vez que esté dentro de ti, nunca te dejaré ir de nuevo. Cuando su lengua rosada salió como una flecha para lamer sus labios, su control se desmoronó y su capacidad de juntar una frase desapareció. Toda la sangre se agolpó en su ingle, y él le dio un golpe a la carne entre sus muslos. No se pudo resistir cuando le tocó el labio inferior con el pulgar. Fue sólo cuando escuchó su respiración fuerte inhalando que se dio cuenta que había hablado en voz alta. Sus manos revolotearon entre ellos antes de venir a quedarse en sus caderas. —No soy hermosa. —Su voz no fue más que un susurro. —Payton Whittier. —Tomando sus caderas, la acercó al borde de la mesa hasta que su erección quedó ubicada frente a la suave carne entre sus muslos. —No creo que jamás te haya oído decir una mentira antes. —Vaquero...— Su voz se atascó. —Por favor. Sus muslos se apretaron alrededor de sus caderas. Por un momento se quedaron como estaban. Con su mutua excitación aderezando el aire húmedo entre ellos. Mirando hacia su hermoso rostro, el deseo se reflejó en su mirada robándole la respiración. Corriendo sus manos hasta su pecho, pensó que iba a explotar cuando ella llegara a sus hombros. —Payton—, susurró. —Shh. —Ella sacudió la cabeza y envió a bailar a sus malvados rizos. —Sólo quiero una cosa de ti ahora. —Lo que sea. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Hermosa —Él trazó el borde de su labio inferior. —Tan, tan hermosa. 42
    • El Club de las Excomulgadas Doblando sus manos alrededor de su cuello, puso su cara más cerca a la suya. Su aliento era cálido en su boca. —Bésame, Vaquero. Dame un beso como si significara algo. Antes de que su cerebro pudiera procesar completamente lo que había dicho, sus labios tocaron una de las esquinas de su boca. Golpes explotaron en su piel. Su calor la rodeó, y su respiración profunda llevaba su esencia a su cuerpo, a su alma. —Esto es una locura—, susurró. —No es una locura. —Ella cambió, frotando suavemente sus pechos contra la Con el puño de la mano en su pelo, obligó a su cabeza a moverse hacia atrás. Esos ojos llamativos, pálidos, la miraron dejando al descubierto cada nervio y fibra de su ser. —Yo no sé tú, pero…— ella movió las manos sobre el pecho amplio, —…no se siente mal, ¿no? A través de la tela bien lavada de la camisa ella acarició sus duros pezones. Cuando un gruñido sonó en su garganta, todo pensamiento racional voló de su mente. Su mano apretó su pelo y luego su boca estuvo en la de ella. No había ninguna duda o intento de seducción. Sus labios se separaron y él la devoró como hambriento por el toque de su mujer. Sus dedos se clavaron en su carne firme, y lo único que pudo hacer fue aguantar. Vaquero era lo único que la mantenía atada a la tierra y si la dejaba ir, se iría flotando. Cuando su lengua se deslizó a través de ella, tragó y gimió. Mordisqueando su labio inferior, escalofríos se dispararon por su espalda, y su piel se sintió muy apretada. Palpitando por una necesidad más potente que cualquier cosa que hubiera experimentado alguna vez, ella quiso comérselo vivo. Sus manos parecían estar en J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III pared dura de su pecho. —Es inevitable. 43
    • El Club de las Excomulgadas todas partes a la vez, en su espalda, en la base de su espina, bajo sus senos, finalmente, en la parte superior de sus muslos. Desesperado por sentir su piel contra la suya, arrancó la camisa de sus pantalones vaqueros. Su piel era suave y dura, con el calor abrasador en las palmas de sus manos. Él gimió cuando ella tomó las protuberancias pequeñas y apretadas de sus pezones. Rodando sus caderas, metió su erección en su contra y los fuegos artificiales estallaron contra sus párpados cerrados. La carne entre sus muslos latió. —Te tocaré, saborearé tus pezones. todo su cuerpo. Con dedos hábiles rasgó su camisa entonces, quitando su sujetador. Doblado, enterró su rostro entre sus pechos. Calientes besos con la boca abierta corrieron sobre sus pechos antes de que se cerraran sobre su pezón. La sensación era tan exquisita que ella gimió. Las hebras de fuego líquido se dispararon de sus pechos directamente a la carne dolorida entre sus muslos. Sus caderas se movieron al tiempo con su boca. Suspiros, quejidos y gemidos guturales fueron arrancados de su garganta. Si hubiera estado en su sano juicio hubiera estado avergonzada, pero en ese momento, a ella no le importaba si ladraba como un perro, siempre y cuando no se detuviera. Al momento se movió al otro pecho, ella pensó que había salido de su piel. Arqueándose, empujó su pecho contra él. No fue suficiente. Ella lo deseaba con tanta desesperación aún que no tenía palabras. Hizo un túnel con sus dedos por su pelo oscuro y suave, ella gimió. —Por favor. Cuando levantó la cabeza vio sus ojos azules atormentados con el deseo. Deslizando su mano entre ellos, ahuecó su erección a través de sus pantalones vaqueros suavemente. Él gimió cuando ella le acarició la longitud gruesa, a pesar del material. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III A la luz de la sombra su rostro era duro, casi primitivo. Un escalofrío recorrió 44
    • El Club de las Excomulgadas —Tócame. Vaquero. —Voy a hacer algo más que eso—, murmuró. Entre sus piernas, él la presionó hacia abajo contra la mesa de picnic, sin romper el beso. Envolviendo sus piernas alrededor de su delgada cintura, se metió en su contra y ella se quejó al mismo tiempo. Pip deslizó sus manos en sus bolsillos de nuevo para acariciar sus musculosas nalgas. Hizo un sonido bajo, áspero, con su garganta cuando clavó los dedos en su apretado trasero. Sus grandes manos taparon sus pechos, amasando, acariciando ella quiso más, más rápido, más caliente, ahora. Lloviendo besos por su garganta, hizo un sonido áspero como animal… como la otra vez, cuando ella le había apretado el trasero. Sus manos tocaron sus senos, tiernamente, con reverencia. Lamiendo y besando un camino por su estómago, en el momento en que sus manos le tocaron los muslos, ella gritó cuando él encontró la abierta humedad de sus bragas. —Mírame, Payton. El profundo estruendo de su voz era imposible de ignorar. Poco a poco abrió los ojos. Vaquero la veía con un ardor que la hizo temblar. Su conexión era profunda y visceral, como si pudiera ver a través de su piel y entendiera lo que ella necesitaba. Cambiando sus caderas, un dedo se adentró en su carne húmeda, moviéndose en sus pliegues para acariciar su clítoris. Rayos se dispararon por su espalda, y gimió. Nada nunca podía compararse con la magia de sus manos sobre su cuerpo. —Vaquero, no me hagas rogar… ¡ah! Un dedo se hundió en su cuerpo, acariciando, sondeando, penetrando en ella. Un grito de lamento se separó de ella, y él tapó su boca con la suya. Sus bocas se aparearon mientras sus dedos ásperos trabajaban explorando su resbaladiza carne. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III sus pezones. Las sensaciones que despertaba en ella eran nuevas y embriagadoras y 45
    • El Club de las Excomulgadas Un segundo dedo se unió al primero, empujando dentro de la apertura suave. Sollozando ahora, se arqueó sin poder hacer nada; su necesidad de aparearse había tomado el mando de su carne. Su cuerpo estaba húmedo de sudor, y marcado con su olor. Todo lo que Pip pudo hacer fue aferrarse a él. Tomando sus rodillas, las envolvió encima de sus hombros. Su capacidad de respirar fue destruida cuando su boca la cubrió. Su lengua, caliente y húmeda, se arremolinó y chupó su clítoris, y sus manos se volvieron puños en su falda. Sus caderas se resistieron contra su boca, pero se mantuvo quieta. Penetrándola con los amamantando de su carne. En un momento ella se esforzó, gritando su nombre y al siguiente, estuvo volando. Su punto culminante fue duro, limitado con violencia. Espasmos atravesaron su cuerpo y fue lo único que pudo hacer para permanecer consciente. Vagamente, como si estuviera en un sueño, oyó un ruido seco, leve. A pesar de que lo registró lo dejó escapar otra vez. Mientras la estaba tocando, el mundo podría llegar a su fin y a ella no le importa… Manos ásperas la agarraron por la cintura, y ella se cayó de la mesa. Golpeó el suelo duro y antes que pudiera comprender lo que estaba pasando, algo pesado cayó encima de ella y todo aliento la dejó en un apuro. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III dedos, comenzó a presionar al mismo tiempo con su lengua y la boca se siguió 46
    • El Club de las Excomulgadas Capítulo Cuatro Un arma importante en el arsenal de cualquier policía era la memoria muscular. Las largas horas de entrenamiento repetitivo permitían a un oficial reaccionar ante un peligro potencial, muchas veces antes que el cerebro emitiera la alarma. Milisegundos después de haber quitado a Pip de la mesa, el sonido distintivo de balas golpeando la madera se registraron. Volteándose, él intentó tomar el peso de la caída, pero sus piernas enredadas obstaculizaron su movimiento. Habían en su estómago, y todo el aire se había precipitado fuera de su cuerpo. Rodando, él apretó su cara contra la hierba mientras astillas de madera caían a su alrededor. Automáticamente él alcanzó su radio antes de recordar que no llevaba su uniforme. Alcanzando su arma de repuesto, una pequeña Glock que llevaba atada a su tobillo, maldijo. Si bien era ilegal que un civil llevara un arma de fuego en cualquier negocio que vendiera o sirviera alcohol, los agentes de policía estaban exentos. Afortunadamente, la dueña del lugar tenía su propia ley, y había decidido hacer caso omiso de la ley estatal. Ella no permitía que los oficiales llevaran armas de fuego en su lugar a menos que usaran su uniforme. Un buen momento para obedecer las reglas, imbécil. Voces se escucharon y levantó la cabeza. Dos personas, un hombre y una mujer, se encontraba aproximadamente a cien metros de distancia. El hombre estaba gritando y agitando los brazos a la dama. Sin mostrar miedo, ella se puso de nuevo sobre su cara maldiciendo por todo. Él no tenía que escuchar lo que decían. Incluso a esa distancia los había reconocido. Earl Shanks y Darlene Tedrow eran bien conocidos por todos los organismos de aplicación de la ley del condado. Ambos eran alcohólicos, y cuando no estaban J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III aterrizado duro, con su cuerpo parcialmente debajo de él. Su codo se había clavado 47
    • El Club de las Excomulgadas golpeándose el uno al otro o destruyendo su hígado, eran suficientemente agradables. Pero una vez que el vino entraba en escena, el fino barniz de civilización les era despojado y alejado, y ambos eran más malos que depósitos de chatarra. Apenas pasaba una semana sin que la policía no fuera llamada porque los puños habían empezado a volar. Aunque estaba feliz porque no le hubieran disparado, por lo menos ahora sabía que no había sido objeto de algún ataque deliberado. El dolor le explotó en la mandíbula cuando Pip echó la cabeza hacia atrás y se estrelló contra él. Moviéndose a la izquierda, apenas pudo evitar un segundo —Maldita sea, mujer —siseó. —Ya basta. —Suéltame, bas… Cuando retorció las caderas, sólo sus años de entrenamiento en la policía salvaron sus bolas de ser movidas junto con su bazo. Su rodilla pegó con el interior de su muslo izquierdo. — ¿Qué diablos te pasa?— Arrastrando un brazo detrás de su cuello, la inmovilizó. Cuando ella abrió la boca golpeó una mano sobre él. —Es habitual que te agaches cuando alguien dispara un arma en tu dirección. Ella se quedó inmóvil. — ¿Disparar?— Sus palabras fueron murmuradas contra su palma. —Sí, disparar. —Liberándola, rodó sobre su espalda para recuperar el teléfono móvil de su bolsillo. — ¡Déjame ir, cabrón!— Darlene gritó. — ¿Dispararon contra nosotros?— La voz de Pip sonaba débil. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III ataque. 48
    • El Club de las Excomulgadas —No deliberadamente. Están borrachos. —Jeff metió el teléfono su mano. — Llama al 911, y dales la ubicación y diles que tienes un diez-dos en curso. ¿Entiendes? Su gesto fue poco más que un rápido movimiento de cabeza. Cuando él se alejó de ella, ella lo detuvo. —Espera— susurró ella. — ¿Qué vas a hacer? Él le guiñó un ojo. —Es hora de atrapar al malo de la película.— No pudiéndose resistir, se inclinó Rodando a sus pies, se movió detrás del tronco del árbol de sauce para evaluar la situación. Ellos permanecían en medio del pasillo final del estacionamiento de la playa, a un campo de fútbol de distancia. Moverse hacia ellos no sería difícil si iba por el exterior y mantenía la línea de coches aparcados entre ellos. Con su plan en mente, corrió medio agachado, siempre en las sombras lo más posible. — ¡Cállate, Lene! Ese lugar está lleno de policías. Las palabras de Earl fueron susurradas como Jeff sospechaba que estarían. Earl y Darlene no eran nada si no predecibles. —No intentes decirme que… Las palabras de Darlene terminaron con un chillido cuando otro disparo rasgó el aire. Jeff cayó al suelo delante de la camioneta oxidada de Earl. Gracias a las luces de neón de arriba, tenía una visión clara de la situación. —Idiota.— Darlene dio un giro a Earl y su golpe erró. Usaba unos tacones ridículamente altos, tropezando en la grava. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III y capturó su boca rápidamente, en un hambriento beso. —Espera un momento. 49
    • El Club de las Excomulgadas —Maldita sea, mujer, harás que nos maten si no dejas de agarrar mis cosas,— gruñó Earl. —No, es que nadie quiere tocar tu cosa, Earl Shanks,— Darlene cantó. —Yo tampoco. Ah, Darlene, eres una dama. Levantándose, Jeff se agachó en el guardabarros delantero de la vieja camioneta. A la distancia oyó las sirenas dirigiéndose hacia allí. Mientras Earl no apuntara con la pistola a nadie, Jeff simplemente esperaría a que terminara. cárcel. Maldita sea, sí. La puerta enrejada se abrió y se estrelló contra la pared. Varias figuras se lanzaron a través de la apertura en un medio familiar agachado, medio caminar. Ahora comienza la fiesta. —No señor, Earl, —gritó Darlene. —Tu trasero es el que terminará en la cárcel, y esta vez dejaré tu pobre trasero allí. Earl maldijo y se volvió a ella. Años de golpes lanzados a ella habían agudizado sus reflejos, incluso cuando estaba bebida. Ella se agachó y la energía detrás del golpe lo hizo tambalearse. Darlene se rió, y Jeff avanzó hacia adelante. Llegando a la defensa trasera, miró hacia ellos ahora que la distancia era menos. Sería temerario intentar un derribo sin refuerzos. Pero cuando sucediera, estaría a buena distancia. El arma era una 22 semi-automática. Si bien era un arma de pequeño calibre, si la bala golpeaba una arteria era tan letal como su arma de servicio calibre 40. Después de haber estado en casa de Earl en más de unas pocas ocasiones, sabía que J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Hija de puta. Alguien llamó a la policía. —Earl gritó ahora. —Iremos a la 50
    • El Club de las Excomulgadas el hombre tenía problemas acertando la taza del baño cuando meaba, así que era una apuesta segura que no era mejor con un arma de fuego. Por otra parte, la exactitud no era necesaria a esa distancia. Manteniendo su mirada fija en el arma de la mano de Earl, Jeff miró detenidamente sus movimientos, memorizándolos. Los movimientos repetitivos eran fundamentales para derribar a un asaltante armado. Al familiarizarse con los movimientos del asesino, podría conseguir una ventaja al ser capaz de predecir cuál sería su próximo movimiento. movía silenciosamente a su posición entre dos coches. Con su arma de servicio lista, alzó el puño cerrado. —Earl —La voz de Ryan era fuerte y clara. —Soy el Oficial Diver. Deja tu arma y mantén las manos donde pueda verlas. Sorprendida, Darlene saltó y golpeó a Earl. Sacado de equilibrio, se tambaleó y la pistola giró en dirección a Ryan. Jeff salió detrás de la camioneta, y vio la mano de Earl apretarse. El sonido inconfundible de una 22, un pop... pop, pop, rasgó el aire. El cuerpo de Jeff golpeó a Earl y a Darlene abajo, y bajaron en una maraña. La pistola salió volando de la mano de Earl y aterrizó a una distancia segura. Enfurecido, Earl luchó mientras Darlene gritaba con la cabeza ensangrentada. Earl se abalanzó sobre ella, con sus sucios dedos alrededor de su cuello, y Jeff lo paró en seco con un golpe a su mandíbula. Fresh aseguró el arma mientras Jeff conseguía un par de esposas para asegurar a los tortolitos. —Hey, Vaquero —Fresh sonrió. —Tenemos que cambiar tu nombre por el de — Suave. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Un movimiento en el pasillo llamó su atención. Paralelamente a Jeff, Ryan se 51
    • El Club de las Excomulgadas —No, gracias. He sido Vaquero siempre y no respondería a nada más. —Fue entonces cuando vio a Ryan tumbado boca abajo en la grava. Joder... ****** Tres horas más tarde, Pip estaba en su cama, mirando el techo de la casa con piscina de sus padres. Incluso aunque estaba agotada, el sueño nunca había sido más difícil de alcanzar. No era suficiente como para escapar del hombre que le había roto el corazón. Claro que no, ella tenía que hablar con él. Entonces, sólo en una mesa de picnic. ¿A quién tratas de engañar? Tú tuviste sexo. Él no. Recordar la sensación de su suave lengua en su carne era suficiente para volver a encender su deseo. Maldita sea, el hombre sabía besar. Había puesto sus bragas ardiendo la primera vez, pero ¿esa vez? Su cuerpo había estado atrapado en la conflagración. Habían tratado de comerse vivos el uno al otro... Entonces los disparos. Algunas mujeres recibían flores, otras joyas o largas caminatas de la mano de sus amantes. ¿Y qué recibía ella? Disparos y un hematoma gigante en la cadera donde había golpeado el suelo. Nadie dijo jamás que sería fácil. Por un lado estaba agradecida por el escándalo del estacionamiento. Si no era porque los habían interrumpido no le cabía duda que en unos minutos habría conseguido una penetración completa. Sus mejillas se calentaron. Por otro lado, le molestaba que la hubieran interrumpido. ¿Qué les sucedía? Ambas veces que se habían besado, algo había pasado para evitar que fueran más allá. Gimiendo, enterró su rostro en la almohada. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III para complicar las cosas un poco más, casi había tenido sexo con él... en público... 52
    • El Club de las Excomulgadas Habían pasado nueve años entre su primer beso y esa noche. Si tenía que esperar otros nueve años estaba muy segura de que no lo lograría. ¿Sería posible morir de coito-interruptuss? Si no, entonces ella estaba destinada a hacer historia como la primera víctima. Ahora, eso sería una catapulta a la fama. Cuando Vaquero había derribado a la pareja que estaba discutiendo con un impresionante placaje, se había asustado como para quitar un mes a su vida. Había estado en casa sólo veinticuatro horas y su vida ya se había acortado. Nunca se había sentido tan totalmente desamparada como cuando había puesto su cuerpo, esa muestra impresionante de masculinidad que quería explorar como desarrollarse a una distancia segura. ¿Y el pobre Ryan tropezando con sus propios pies? ¿Qué tal había estado eso? Ryan era uno de las personas más elegantes que había conocido jamás, y había sido derribado por gravilla suelta. Riéndose, metió la cara en la almohada. Nunca oiría el final de aquello. Miranda le había dicho que los policías no disfrutaban de nada mejor que acosarse los unos a los otros por sus meteduras de pata y esa sería una buena. Su alegría se desvaneció. Haciendo las bromas a un lado, tropezar le había salvado la vida probablemente. Los últimos disparos se habían enterrado en el reposacabezas de un viejo Buick. Si Ryan no se hubiera caído, las probabilidades de que le hubiera dado en la cabeza hubieran sido muy buenas. Los chicos Diver, eran policías y estaban mucho más seguros en Haven que, por ejemplo, en Columbus. Bueno, a excepción de Ranger. Sissy había mencionado que estaba trabajando encubierto, lidiando con estupefacientes y con delitos de Internet. De los tres hermanos, Ranger había sido el más tranquilo y relajado. Era difícil ver al chico sonriente de su infancia inmerso como elemento criminal veinticuatro horas al día siete días a la semana. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Lewis y Clark, en la línea. Todo lo que pudo hacer fue rezar y mirar la escena 53
    • El Club de las Excomulgadas Ni siquiera podía imaginar el nivel de estrés bajo el que estaba. Rodando a su lado, rozó la almohada bajo su cabeza. Normalmente, podía manejar las tensiones cotidianas sin problemas. Pero ¿del tipo de vida o muerte? No tanto. Entre el momento en que ella había pedido ayuda y cuando los agentes habían llegado al bar, había sentido que habían pasado horas. Lógicamente sabía que habían sido tal vez dos, tres minutos máximo, pero cada uno había durado por lo menos una hora. La mirada en el rostro de Vaquero cuando se dio cuenta de que su hermano no estaba lesionado la hizo sonreír. Después, había vislumbrado al chico que había amado años atrás. No importaba lo que hubiera ocurrido en los años intermedios, el chico estaba enterrado en algún lugar en lo más profundo de él. Y ahora que ella había sido consciente de su presencia, quería ver más. Su sonrisa se desvaneció. ¿No era ésa una de las razones por las que había regresado a casa? ¿Para poner a descansar esa extraña atracción... está bien, esa obsesión ilimitada, que aún albergaba por él? Había sido su primer amor y hasta el momento no había sido capaz de dejarlo atrás, de poderlo olvidar. En las raras ocasiones en que había pensado en citas era su cara la que venía a su mente. ¿Qué clase de locura era esa? Le había pisoteado el corazón y con todo el derecho, debería odiarlo... pero no podía. Oh, había pretendido odiarlo, sin duda, pero había estado mintiéndose a sí misma todo ese tiempo. El recuerdo de sus brazos alrededor de ella, de su boca contra la de ella, la hizo estremecer. Y la forma en que la había, literalmente, tumbando en la mesa de picnic y cubierto su cuerpo con su... wow. Sólo wow. Y pensar, que había tratado de reventarle los testículos. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Pero él estaba bien. Todo el mundo estaba bien. 54
    • El Club de las Excomulgadas Con una medio risa, medio gemido, rodó de nuevo. Si hubiera tenido éxito, ¿Hubiera sido mal uso de propiedad policial? Empujando su cara de nuevo en la almohada, aulló de risa. ¿Sería vandalismo? ¿Por descargar ilegalmente un arma dentro de los límites de la ciudad? Las lágrimas empaparon la almohada antes de arreglárselas para ponerse de nuevo seria. El chico sabía besar... Había estado tan atrapada con su toque que la primera bala no la había registrado. Lamiéndose los labios, todavía podía degustarlo. El calor pasó a través piernas, cerró los ojos y lo vio cuando se inclinó sobre ella. Con su mano separando sus labios húmedos para acariciar su clítoris, pero no había sido su piel la que había sentido. Había sido la suya. Su ancho pecho ondulado con músculos esculpidos, la forma en que su estómago plano se flexionaba cuando ella lo había tocado. Su respiración se volvió superficial mientras su mano escogía el ritmo. Su carne había estado resbaladiza, empapada de excitación. Con su mano libre se ahuecó un pecho. Cuando él había tomado su pezón en la boca ella había pensado que se desmayaría de puro placer. Este era un hombre que sabía complacer a una mujer, no un tonto buscando a tientas su camino alrededor del laboratorio de matemáticas mejor que el cuerpo de una mujer. Su pene se había sentido tan enorme empujando cuando había estado en su contra. ¿Cómo se sentiría dentro de ella? ¿Sería un bruto en la cama, pidiéndole que se rindiera, o sería un amante tierno? Sus dedos probaron su hinchada entrada. ¿Tal vez un poco de ambos? La carne hinchada dio paso, y ella insertó un dedo y luego otro. Y la forma en que su boca la había cubierto, lamido y chupado mientras la había penetrado con sus dedos. Acariciando su clítoris, imitó las relaciones empujando sus dedos dentro y fuera de su vagina. Su respiración comenzó a agitarse, volviéndose más errática antes de que su liberación se estrellara sobre ella con la fuerza de una tormenta de verano. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III de su cuerpo, y se quitó las sábanas enredadas. Deslizando una mano entre sus 55
    • El Club de las Excomulgadas Con su cuerpo todavía palpitante, se acurrucó en torno a una gran almohada con una sonrisa de satisfacción. Se trataba de un nuevo registro para ella, dos orgasmos sólo con unas pocas horas de diferencia. Sólo podía imaginar lo que sería con él dentro de ella, Pip Whittier, medallista de oro en orgasmos. ****** 4:57 am Mirando los números rojos de su reloj de cabecera, Jeff gimió. Había estado durmiendo menos de una hora. Rodó sobre su espalda. Esa tenía que ser la noche A las 8:30 tenía que estar despierto, orientado y en camino. La Unidad Táctica de los Tres Condados se juntaba en el campo de entrenamiento cada dos lunes y hoy estarían participando en un simulacro a gran escala, completo, con rehenes y malos. Normalmente le gustaba el riguroso entrenamiento que implicaba por ser miembro del equipo, pero hoy prefería arrancarse el brazo izquierdo que estar alrededor del equipo pesado, mientras los negociadores hablaban con el asesino en estado de coma. Al ver que había logrado menos de ocho horas de sueño en dos días, le hubiera gustado más que nada pasar su día libre en la cama. Y si Pip estuviera ahí sería aún mejor. Ahogando un gemido, se echó el brazo sobre los ojos. Nunca debería haberla tocado y ciertamente no había tenido derecho a besarla… —Bésame, Vaquero. Dame un beso como si significara algo. La voz de su sirena sonaba en su mente. Siempre había tenido la voz ronca, pero ahora estaba en un maduro cuerpo de mujer. Su pene se movió. Por primera vez en su carrera había perdido el control por completo, tanto de la situación como de su J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III más larga de su vida. 56
    • El Club de las Excomulgadas cuerpo. Él se consideraba primero un policía y segundo un hombre, pero esa noche su pene había superado hábilmente a su cerebro. No era bueno. Había tenido una condenada suerte al haber sido interrumpido. Si no hubiera sido por Earl Rampage borracho la habría desnudado y la hubiera tomado allí, detrás del bar. Con su pene enterrado en su dulce vagina habría sido incapaz de parar hasta que ella le hubiera suplicado clemencia. Y hubieras perdido tu tarjeta de identificación, tu carrera y tu autoestima. Ella no era sólo una chica que hayas recogido en un bar. Se trata de Pip, la chica con la que has crecido. Recordando cómo había comido su pequeña boca caliente hizo poner a su pene lo suficiente duro como para romper el cemento. Sus apretados pezones, los sonidos que había hecho mientras la había chupado se habían combinado para despojarlo de su control. Pero había sido cuando le había lamido la vagina, por la forma en que había movido las caderas y rogado tan lindamente, que lo había enviado a través del borde. Lógicamente, él no había tenido ningún problema en tocarla, besarla, en sentirla en sus brazos. Nueve años se interponían entre ellos y la razón por la que la había rechazado la primera vez era tan cierta hoy como entonces. Lástima que su cuerpo no quería escuchar a su mente. Pateando las sábanas, el aliento se le escapó con un silbido cuando el aire frío acarició su erección. Toda ella era deliciosas curvas y carne flexible esperando a ser saqueada. Pero había sido el toque de timidez de su primer beso lo que lo había despojado de su marcha. La seda de su lengua resbalando contra la suya, tímida al J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Ningún pedazo de trasero valía la pena esa clase de sacrificio. 57
    • El Club de las Excomulgadas principio, luego cada vez más audaz mientras se seguían besando. Si él no lo supiera mejor podría pensar que ella era inocente con los hombres y con el sexo. A pesar de que había tenido esa idea, la había apartado. Ninguna mujer de veintisiete años seguía siendo virgen, por lo menos no que él supiera. Ella podría haber sido tímida al principio, pero se había excitado con rapidez suficiente. Pip no era tímida para comunicar sus necesidades. La forma en que había envuelto sus piernas alrededor de él y hundido sus talones… Joder. fuera satisfecha, brevemente contempló llamar a uno de los números de su móvil. Había unos pocos, bueno, más que unos pocos… que le darían la bienvenida en sus camas en medio de la noche. No esta vez. No sería justo meterse en la cama de otra mujer para quemar simplemente la lujuria que Pip le había despertado. Era a ella y a su cuerpo al que deseaba, no a una mujer sin nombre, sin rostro, en busca de sexo fácil. Agarrando la toalla todavía húmeda de la ducha de antes, enroscó su otra mano alrededor de su pene. Además, no era como si no tuviera suficiente material de fantasía y esta vez, él podría tomar todo el camino a la lógica conclusión. Recostada sobre la mesa, ella puso sus talones en el borde. Abriendo las piernas, metió sus dedos en su crema y entonces comenzó a acariciarse. Sus caderas comenzaron a moverse empujando hacia arriba contra sus dedos mojados. Sus pechos temblaban con cada movimiento. Los pezones gordos como bayas le hacían agua la boca. Sus jugos brillaban en sus dedos y ella arqueó la espalda, pidiéndole en silencio que chupara sus pezones. Demonios, lo que daría para hacer esa escena una realidad. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Sabiendo que el sueño sería difícil, a menos que su necesidad más inmediata 58
    • El Club de las Excomulgadas Su piel brillaba de sudor. Su liberación estaba cerca, pero no tenía intenciones de dejarla volar sola. Quitando su mano, lamió los jugos almizclados de sus dedos. Cubriendo su vagina con su boca, se comió su carne. Sus suspiros se profundizaron, volviéndose gemidos. Sus caderas empujaron hacia arriba contra su lengua. Penetrándola con dos dedos, frotó la almohadilla hinchada de la carne en el interior de su núcleo. Por favor, Vaquero. Haz que me corra... Su cuerpo se apretó y segundos más tarde, su pene se deshizo de su carga en la toalla húmeda. Destellos de luz se encendieron contra sus párpados, y redujo sus golpes, sacando la última gota de su liberación durante el tiempo que pudo. Su fantasía había sido maldita y bastante caliente, y no podía esperar experimentarla en su cama… Jeff anuló la idea antes de que se formara en su totalidad. No importaba lo mucho que la deseara, Pip no era para él. Cuando era niña había estado siempre en busca de un lugar de pertenencia, un lugar seguro y estable, exactamente frente a su casa. Ella se merecía las mismas cualidades en un amante. Estabilidad y una sobreabundancia de amor, alguien que pusiera un anillo en su dedo y acariciara a la increíble mujer que era. Y ese no era él. Se parecía demasiado a su padre como para poder comprometerse con una mujer por el resto de su vida. Con cinco hijos de cuatro mujeres diferentes, Frank había proclamado amar a cada una de ellas. Pero Jeff había sabido desde el principio que no quería vivir el tipo de vida de su padre. Sin embargo, después que Char lo había dejado, había hecho exactamente eso, pasado de una mujer a otra y luego a otra. Cuando había tenido una relación, los primeros meses eran geniales, después una sensación de inquietud venía sobre él, cada vez más fuerte y más persistente hasta que la relación se rompía irremediablemente. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Desgastado, se acurrucó en su lado izquierdo, con el olor del sexo pesado en el aire. 59
    • El Club de las Excomulgadas Si nada más, por respeto a la amistad que habían tenido, no se acercaría a ella. Se merecía a un hombre mejor, y él ya le había hecho daño una vez. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Lastimarla nuevamente era lo último que quería hacer. 60
    • El Club de las Excomulgadas Capítulo Cinco La paciencia podía ser una virtud, pero la que tenía Payton Whittier para toda su vida se había terminado. Habían pasado cinco días desde el “festín-de-la-uva” con Vaquero, y ella aún no había tenido noticias de él. Si no lo conociera mejor, pensaría que estaba evitándola deliberadamente. Le había llamado a su teléfono móvil y dejado varios mensajes, ninguno de los cuales le había regresado. Al ver su camioneta estacionada en la que el propietario, Karl, había corrido por toda la tienda, él se había escapado. Seis días. Ella miró el reloj de su tablero de instrumentos. Ciento seis horas y diecisiete minutos... no era que ella lo contara ni nada, y su paciencia se había agotado. Al volante de su última pasión, totalmente restaurado, el Aston Martin convertible color rojo sangre de 1969, Pip estaba cantando a todo volumen mientras conducía hacia Haven, como si su pelo estuviera en llamas. Está bien, ella casi había donado un riñón para pagar el coche totalmente, y probablemente lo lamentaría durante el invierno siguiente, pero ahora mismo, le sentaba muy bien. Amorosamente, pasó la mano sobre el asiento de cuero como suave mantequilla. No había otro coche en el mundo que gritara SEXO como éste. Conducir un coche era como tener un nuevo amante. Tomaba algún tiempo y la exploración del paciente para encontrar ese dulce lugar, pero cuando lo hacía... iba viento en popa. O eso era lo que había oído. A pesar de que apenas era pasado el mediodía la temperatura estaba ya cerca de los veintisiete grados. Si ella no estuviera ya irritada por culpa de Jeff, el calor por sí solo la empujaría sobre el borde. Cada vez que su móvil sonaba, saltaba pensando J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III ferretería, había dado una vuelta en U en el estacionamiento. En el momento en 61
    • El Club de las Excomulgadas que podría ser él. No importaba en qué dirección se volviera, algo le recordaba su interludio. Por la noche, sus sueños eran eróticos, tanto así que cuando llegaba la mañana se sentía sexualmente frustrada y más cansada que cuando se había ido a la cama. Payton Whittier, virgen-prostituta. Varias veces se había encontrado a sí misma inventando excusas de por qué él no la había llamado. Una pesada carga de trabajo o que esperaría hasta el fin de semana. Si bien le gustaría pensar que no era el caso, tenía la sensación de que podría ser verdad. La cuestión era ¿por qué? A pesar de que no era la mujer con más experiencia en New Haven, podía decir que él había estado erguido y listo para funcionar. Por otra parte, tal vez no era porque la deseara sino porque había estado a la mano. Frunció el ceño. Su culto al héroe la había golpeado duro cuando Vaquero había golpeado a un chico en la nariz por haberla estado espiando durante el recreo. Era la primera vez que alguien se levantaba por ella y desde ese momento él no podría hacer nada malo. Y aquí estás quince años más tarde y aun amándolo de lejos. Buen trabajo, Whittier. No era que ella no hubiera tratado de desarrollar sentimientos por los demás hombres, porque lo había hecho, o lo hubiera hecho si el sexo opuesto hubiera mostrado mucho más interés en ella. Ella no era la clase de chica por la que los hombres caían sobre sí mismos por acercarse. Sus dos hermanas y su madre habían sido ex reinas de belleza y había visto de primera mano lo que sucedía cuando encendían su encanto. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Tal vez en realidad te está evitando. 62
    • El Club de las Excomulgadas Su madre, Tatiana Hart-Whittier, Tati como ella prefería, era todavía una mujer impresionante. Como ex-Miss Ohio, siempre estaba impecablemente vestida con su peinado y maquillaje listos para la cámara. Entre sus apariciones públicas, las decisiones sobre la vida de sus hijos y sus numerosos compromisos sociales, ella era también una esposa corporativa consumada y se había planteado que sus hijas siguieran sus pasos. Las tres habían participado en concursos para el momento en que podían caminar. Pip sólo sobrevivió unos pocos años antes de que Tati declarara que ella carecía de la gracia, el estilo y la feminidad, por lo que había sido enviada a Char y Kara habían adoptado el estilo de vida superficial, como si hubieran nacido con él... y así parecía. Tati había puesto su mirada en un título de Miss Universo para una de sus hijas. Char cayó fuera de la carrera cuando no ganó Miss Ohio y sus días de reina de la belleza terminaron. Con Kara como su última esperanza, Tati empujó todo mucho más duro. Ella había ganado todos los títulos nacionales pasando después a competir a nivel internacional. Como una de las favoritas para ganar la codiciada corona, Kara se situó en el precipicio de cumplir el sueño de su madre cuando ella simplemente se fue horas antes de que se dieran a conocer a las ganadoras. Nadie supo lo que había pasado, y su hermana se negó a hablar de ello. Devastada por lo que ella consideraba una traición, Tati quiso renegar de su hija mediana, pero su padre no se lo permitió. Al principio Pip pensó que tal vez él las amaba y no era bueno en mostrar sus emociones. Más tarde supo que había estado más preocupado por lo que dirían los demás... Los nombres de la vanidad, eran Benjamin y Tatiana Whittier. Sus hermanos Rand y Duncan habían sido llevados también por las mismas normas imposibles. Rand se estaba preparando para hacerse cargo del negocio familiar, y trabajaba en estrecha colaboración con su padre. Duncan era abogado J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III terminar la escuela. 63
    • El Club de las Excomulgadas en Columbus, un trabajo que detestaba. Si hubiera tenido opción hubiera manejado el huerto de manzanas de su propiedad, pero Benji se lo había prohibido. El trabajo manual estaba por debajo de un Whittier, le había dicho. Y tu fama debía quedar fuera al terminar la escuela. Gracias, muchas gracias. En muchos sentidos, había sido más afortunada que sus hermanos. Una vez que Tati la había retirado del circuito de concursos toda la presión bajo la que había estado simplemente se había escabullido. Por supuesto que sus padres se habían lavado prácticamente las manos de ella, pero al menos no había terminado como sus hermanas, Charlotte, una avara megalómana que se prostituía al mejor postor o Y luego estaba su media hermana, Ahna, sacrificada por la vanidad de su madre. Sobre el papel, Ahna era la media hermana de su madre, pero Pip lo sabía mejor. Existían casi dieciséis años entre Tati y Ahna y, con su abuela habiendo tenido una histerectomía poco después de dar a luz a Tati, era físicamente imposible. Pip se moría por saber por qué su madre les negaba la verdad con tanta vehemencia, aunque no se atrevía a preguntarle. Para una mujer delgada, de aspecto delicado, Tati se convertía en una arpía cuando se le provocaba. Ella negó. Con una familia como la suya ¿Era de extrañar que fuera un desastre? Su estado de virginidad debería ser la menor de sus preocupaciones. ¿Qué pasaría si en este momento, aquí, ahora mismo, fue tan bueno como sería siempre? Qué pensamiento tan horrible. Su sueño siempre había sido muy simple: un lugar de pertenencia, donde encajar, donde no fuera constantemente criticada o degradada. Un hogar y una familia, nada complicado. Por un corto tiempo, había vivido su sueño, y ahora más que nunca, estaba convencida de que en Crisom Sun habría encontrado el deseo de su corazón. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III como Kara, tan perdida y confundida que nunca sabía dónde terminaba todo. 64
    • El Club de las Excomulgadas Quince minutos más tarde cuando atravesaba las puertas del rancho Diver, Pip experimentó la sensación de regresar a casa que había perdido al llegar a casa de sus padres. La antigua casa de campo, con sus blancas tablillas y persianas negras, estaba lejos de la carretera. Dos camionetas y un restaurado mustang estaban estacionados frente a la casa. Deteniéndose, acababa de apagar el coche cuando Frank Dive salió de la casa. A los cincuenta y cinco años, Frank no se veía mucho más viejo que Ryan. Con su pelo corto oscuro, piel cobriza y agudas facciones, se veía muy parecido a como había sido cuando ella se había ido. Tal vez tenía algunas líneas más en la comisura —Hola, forastera. —Sonreía mientras bajaba por las escaleras. Pip acababa de salir de su coche cuando el padre de Jeff se aferró a ella en un abrazo de oso de proporciones épicas. Ella se envolvió alrededor de él como una enredadera, aferrándose a él. Oh, cómo había extrañado a ese querido, querido hombre. Cuando la soltó, ella parpadeó frenéticamente para evitar que sus lágrimas cayeran. —Eres un espectáculo para estos viejos ojos, cacahuete. —Sus dientes blancos brillando contra su piel. —Te ves bien, Frank. —Todavía me siento bien, hasta que salí de la cama en la mañana y mi cadera provocó un alboroto. —Le guiñó un ojo. — ¿Has venido de visita o estás buscando a alguno de mi camada? — ¿Qué te parece a ti?— Ella se echó a reír. —Ahora, estoy en shock. —Sus ojos brillaban. —Vosotros dos no podíais estar separados más de unas pocas horas a la vez. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III de sus ojos, pero sólo se añadían a su rostro ya guapo. 65
    • El Club de las Excomulgadas —Algunas cosas nunca cambian, supongo. —Ella se encogió de hombros, incapaz de borrar la sonrisa de su cara. —Está trabajando en la cerca de la pradera oeste.— Frank señaló una puerta abierta más allá de los graneros. —El ATV nuevo está en el granero. ¿Crees que aún puedas conducir uno, chica de ciudad?— Bromeó. —Hey ahora…— apoyó los puños en las caderas —…sólo porque no tengo paja saliendo de mi pelo no quiere decir que haya olvidado todo. —Toma un vehículo todoterreno, sal por las puertas abiertas y lo encontrarás. — tiempo. —Así lo haré, lo prometo. —Después de un rápido abrazo se dirigió hacia el coche. — ¿Eso quiere decir que nos veremos por ahí?— Gritó. —Eso espero. —Lo saludó. ******* Conduciendo más allá de la cuadra y del primer pajar, se estacionó en el segundo, más pequeño. Era el mayor de los dos graneros y se había convertido en una sala de máquinas. Abriendo la puerta, inhaló el familiar aroma de aceite de máquina y gasolina en el heno. Un banco de trabajo se extendía a largo de la estructura a la derecha. Cientos de herramientas, la mayoría de las cuales no conocía, colgaban de un tablero en la pared. Sonrió. Frank era un purista del orden y si un granero se podía llamar inmaculado, éste lo era. A la izquierda había una variedad de vehículos pequeños para uso agrícola. Dos tractores, uno grande y uno pequeño, y tres ATVs se alineaban perfectamente. Seleccionando el primero se volvió, se acomodó en el asiento y se tomó un momento para volver a familiarizarse con los controles. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Él se rió entre dientes. —La próxima vez, regresa cuando puedas permanecer más 66
    • El Club de las Excomulgadas Gasolina. Freno. Acelerador. Embrague. Girando la llave, sonrió mientras el motor volvía a la vida. Nunca había conducido uno de esos con tacones altos por lo que sería una aventura. Poco a poco, dirigió la máquina al caliente sol, saliendo por la puerta abierta. Para el momento en que había cruzado la pradera y se acercaba a la segunda puerta, sintió El rancho tenía aproximadamente dos mil hectáreas. Más de la mitad estaban arrendados a una pareja de agricultores locales mientras que a una buena parte se le había permitido regresar a la naturaleza. Las doscientas hectáreas más cercanas a la casa eran utilizadas por la familia para el entrenamiento y cría de caballos. Frank, Ryan, los gemelos y, sorprendentemente, Gemma, la más joven de los Diver, tenían una extraña habilidad para calmar incluso a la más salvaje de las criaturas. Gente de todo el país traían a sus caballos aquí para ser entrenados ya que su reputación era insuperable. Con los años habían recibido también a un número de animales rescatados. Los que no podía ser domesticados o eran demasiado viejos para venderse eran dejados en libertad en los pastos para pasar sus últimos días en paz. Gordo y feliz, Frank decía siempre que no era una mala manera de estar. Por encima de la valla y durante todo el camino se veía la casa donde había crecido. Desde la distancia, la mansión Whittier era un lugar espectacular. Situada en una pequeña elevación, la casa de nueve mil metros cuadrados de construcción, de ladrillo erosionado y columnas blancas, era una hermosa propiedad. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III la confianza suficiente como para echar un vistazo alrededor. 67
    • El Club de las Excomulgadas La superficie era de aproximadamente la mitad del tamaño de la de los Diver, lo que no sentaba bien a su padre, Benji. Por años había tratado de convencer a Frank para que le vendiera parte de su terreno, sin éxito. Incluso con Josie en la universidad y Gemma comenzando en el otoño, Frank se había mantenido en lo dicho, aunque la oferta seguía aumentando. Tarde o temprano, su padre sólo podría darse cuenta de que había algunas personas que no podían ser compradas. Por otra parte, conociendo a Frank, probablemente estaba más interesado en arruinarle el día a Benjamin que en obtener una ganancia monetaria. Al pasar los campos de maíz, fue a través de dos pastizales más antes de ver la familiar melodía de Led Zeppelin, que rompía con sus elevados decibelios los oídos. Era un confirmado adicto al rock de los setenta y ochenta, y había renunciado desde hacía mucho tiempo a convertirlo a la música de este siglo. Sin camisa, tenía la espalda hacia ella. Sus anchos hombros brillaban por el sudor, y la cintura de sus jeans estaba húmeda. Un sombrero blanco de vaquero cubría su cabeza, y usaba guantes gruesos de cuero en sus manos para protegerlas. Los pantalones vaqueros desgastados azules se aferraban amorosamente a sus estrechas caderas y nalgas apretadas. La sinfonía de la ondulación de los músculos de su espalda la hechizaron mientras luchaba por doblar un cable. Si él no era la fantasía más erótica de cada mujer, entonces no sabía quién era. No era como si nunca lo hubiera visto sin camisa antes. Lo había hecho cientos de veces, pero eso había sido hacía muchos años y antes del beso. En aquel entonces no había tenido ni idea de lo que significaba que la sostuviera en sus brazos y, para ese momento, demandaba su atención en cuerpo y alma. Ahora era después del beso y todo había cambiado. Todavía apreciaba su genialidad física, pero ahora sabía que tener el cuerpo de su Vaquero duro como la piedra era todo su negocio. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III camioneta de Jeff. Con las puertas abiertas de par en par, la radio tocaba una 68
    • El Club de las Excomulgadas Ahora la pregunta era ¿qué tan rápido podría sacarlo de esos pantalones vaqueros y meterlo en los de ella? Estacionándose junto a su camioneta, había dado sólo unos pocos pasos antes de darse cuenta que sus zapatos favoritos no estaban hechos para pisar a través de los pastos. Sus tacones de aguja de tres pulgadas9 podían ser sexys, pero sobre una superficie blanda era un cómico alivio. Usando el lado de su camioneta para mantener el equilibrio, se abrió paso hacia él. —Hey, Vaquero. —Ella tocó su hombro. —Tengo que hablar… ¡aay! de su camioneta. Elevándose sobre ella, su expresión era dura, casi salvaje, y su cuerpo musculoso no la dejaba moverse. Dando una respiración ruidosa, ella puso su mano sobre su corazón sintiendo el golpeteo irregular contra su palma. El reconocimiento estalló en sus ojos y la soltó tan bruscamente que se tambaleó. Vaquero entró en la cabina de la camioneta y apagó la música. Dando un portazo tan fuerte que el vehículo se balanceó, apoyó las manos en el marco de la puerta y bajó la cabeza. Su pecho se movía y el sudor se vertía de él. —Vaquero… —Maldita sea, mujer. —Rugió. — ¿Tienes alguna idea del daño que pude haberte hecho?— Empujándose de su camioneta, se arrancó el sombrero. Agarrando un pañuelo de su bolsillo, sus movimientos eran agitados mientras se lo pasaba por encima de la cara. —Nunca te acerques sobre un policía así otra vez, ¿lo entiendes? Wow, esta era una parte de él que nunca había visto antes. La había asustado cuando la había fijado con tanta rapidez, y sus rodillas estaban temblando. 9 Siete centímetros y medio. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Su aliento salió en un ahogo cuando se encontró clavada contra la puerta trasera 69
    • El Club de las Excomulgadas —Sí. —Su voz fue débil. —Bueno, bueno. —Él se puso el sombrero en la cabeza de nuevo. La tensión se irradiaba de su postura rígida con su mandíbula apretada y sus manos en puños. Apretar. Relajar. Apretar. Relajar. — ¿Estás bien? Algo cambió en sus ojos y se relajó visiblemente. — ¿No debería preguntártelo yo? cerró sus puños. — ¿Te he hecho daño? Él estaba asustado por ella, por si la había lastimado. La emoción de su voz tiró de su corazón. Ella negó. —Por supuesto que no. —Tendiéndole la mano, esperó a ver si la tomaba. Él lo hizo. —Me alegro. Se quedó tan cerca de ella que sintió el calor saliendo de él en ondas. Su olor familiar estaba mezclado con hierba aplastada y con la tierra caliente bajo sus pies. Aun respirando con dificultad, sus fosas nasales se abrieron. Una luz familiar ingresó a sus ojos, una que su organismo reconoció. Sus pechos se estremecieron y su respiración se profundizó. Sólo sus manos la tocaban, pero de alguna manera, estar tan cerca e invadir el espacio de cada uno era más excitante que todo lo que habían hecho hasta ese punto. — ¿Por qué estás aquí, Payton? —Su voz era un susurro ronco. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Cuando dio un paso hacia ella, se movió hacia atrás sin siquiera pensarlo. Él 70
    • El Club de las Excomulgadas Vaquero le recordaba a un caballo que había llegado años atrás al rancho Diver. Apodado Huracán, había sido maltratado hasta el punto de que su sistema nervioso estaba en un estado constante de lucha o huida. Cuando se sentía amenazado, que era cada vez que un ser humano se le acercaba, su cuerpo era superado por temblores poderosos que lo mantenían inmóvil. Para el ojo humano parecía que estaba temblando, pero para el caballo, era un verdadero infierno. Los temblores que corrían a lo largo del cuerpo de Vaquero eran tan finos, tan pequeños, como los de Huracán. —Pip, realmente no necesito esto ahora mismo. No está bien… — ¿Estar allí cuando es necesario, no es el lema del departamento de policía de New Haven?— Tocándose el bajo vientre, sintió que se le apretaban los músculos cuando ella deslizó su mano por la cintura de sus vaqueros. Dando un suave tirón al dril de húmedo algodón, lo obligó a estar más cerca. —Sabes que lo es. —Su mirada la quemó. — ¿Tú... me necesitas para algo? Sólo para tirarme y follarme como un marinero con permiso para ir a tierra. Dando un paso hacia atrás, tiró de él hacia ella hasta que llegó a la puerta trasera. Se acomodó en ella, presionando su erección en su suave vientre. Algo se movió en la camioneta con un ruido metálico sordo. Mirando hacia abajo, vio que era una pistola de clavos. — ¿Así que eres bueno con esa cosa? Se encogió de hombros, con su mirada sin dejar la de ella. —No es difícil usarla. —Sus muslos entraron en contacto más estrecho con los suyos. Avanzando, deslizó una pierna entre las suyas, y se estremeció. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Creo que sé por qué estoy aquí —dijo. 71
    • El Club de las Excomulgadas —Claro que se sentiría dura para mí. —Poniéndose de puntillas, besó la línea clara de su mandíbula. —No sé sobre ti pero… — su lengua se coló para probar su piel, —…puedo pensar en algunas cosas que sólo piden a gritos ser clavadas. Agarrando su trasero, la levantó hacia él, con su pene cada vez más duro a cada respiración. Con la cabeza inclinada hacia atrás, con la garganta tragando, mientras tomaba grandes respiraciones de aire fresco. —Así que, ¿eres el hombre para el trabajo?— Ella se frotó contra él como un gato hambriento. — ¿Crees que puedas manejar lo que necesito... ser clavada? su erección a través de sus pantalones vaqueros. Acariciándolo, dio un suave zumbido cuando él se empujó contra la palma de su mano. —Querrás ver cómo se maneja. Podría dispararse—, le susurró. —Mmm, suena divertido. —Besando su garganta, su lengua serpenteó, a gusto, la sal de su piel. El más fino chocolate no tenía comparación con Jeff. Podría comérselo con una cuchara. —Tal vez eso es por lo que estoy esperando. —Estás jugando con fuego, Payton Whittier. —Apretó las manos sobre sus hombros y la obligó a alejarse. El calor de su mirada le robó el aliento. Sus pupilas estaban tan grandes que muy poco del azul era visible. —Será mejor que estés segura de que esto es lo que quieres, porque cuando empiezo algo, lo termino. La lujuria se agrupó entre sus muslos. —Eso espero. —Llegando a él, tomó con sus manos su camisa. —Ahora ¿Te podrías callar y ponerte a trabajar? J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Un gruñido fue su única respuesta. Moviendo su mano entre ellos, ella ahuecó 72
    • El Club de las Excomulgadas Capítulo Seis Su cabeza se inclinó, y ambos al se quejaron mismo tiempo que sus labios se encontraron en un beso que chisporroteó. Codicioso, él se comió su boca mientras sus manos destrozaban su ropa hasta que ella quedó sólo en el tanga de encaje que llevaba. Vaquero la levantó sobre sus pies y cuando la piel desnuda de su espalda tocó la puerta trasera calentada por el sol, ella murmuró entre dientes. Sin romper el beso, se volvió y la bajó a la hierba. Todavía llevaba sus Su erección empujó contra su monte, y ella gimió. No esperaba una tan rápida excitación, pero no le importó. Ella lo quería en su interior ahora. —Demonios, eres hermosa —siseó él. Sus dientes capturaron su pezón, y ella gritó. Sus uñas se hundieron en sus hombros mientras él la chupaba, mordía y torturaba deliciosamente. Moviendo sus caderas, rasgó sus vaqueros, abriendo la cremallera y liberando su pene. Vaquero metió la mano entre sus muslos. Con apenas un tirón, le arrancó la tela de sus bragas. ¡Oh, infiernos SÍ! — ¿Te he dicho lo mucho que aprecio tu gusto en los zapatos? —Tengo un armario totalmente lleno —jadeó ella. Pip alcanzó a ver su sonrisa maliciosa antes de que él se sentara entre sus piernas. —Eso estará bien, para comenzar. Ella apenas tuvo tiempo de recobrar el aliento antes de que su boca se encontrara con la de ella. El primer toque de su lengua con su clítoris hizo que su cuerpo se J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III pantalones y el raspado de la mezclilla contra sus muslos internos era emocionante. 73
    • El Club de las Excomulgadas arqueara hacia arriba. Seduciéndola con firmes, seguras estocadas, Vaquero la penetró con un dedo. Él gimió y las vibraciones enviaron ondas de necesidad disparándose hacia arriba. Penetrándola, poco a poco metió un segundo dedo dentro de ella. La sensación embriagadora de ser estirada, llena y follada era demasiado deliciosa para soportar por mucho tiempo. — ¡Ay dios mío! Su orgasmo la golpeó con la fuerza de un camión a alta velocidad, robándole el aliento mientras su cuerpo entraba en órbita. Aún sin aliento, se obligó abrir los ojos mientras Jeff se sentaba. Tenía la mandíbula apretada y el sudor rodaba su ¡Dayum! ¿Esto era lo que se había estado perdiendo? Llegando a él, ella en silencio esperó que él hubiera tomado sus vitaminas esa mañana porque tenía mucho con lo que ponerse al día. Con sus gritos aún resonando en sus oídos, Jeff apretó los dientes mientras luchaba por controlar su necesidad. Cuando había hundido los tacones de aguja en su espalda, había destrozado su tenue control y nada lo satisfaría hasta que él la tuviera debajo de él. Agarrando sus caderas, Jeff palmeó sus nalgas y luego les dio un apretón firme. Ella podría no ser la idea de belleza que tenía la sociedad, pero sus completas, suaves curvas lo mantenían cautivo. Apretando los globos de su culo, pasó su pulgar a lo largo del pliegue entre ellos. Maldita sea su trasero era bueno. Sus ojos se abrieron. Shock y excitación brillaron en sus profundidades esmeraldas. Habría apostado a que nadie la había tocado allí antes que él. Había estado con muchas mujeres y nunca, nunca se había sentido así. Él quería marcar su carne como suya, que se quemara en su cuerpo y nunca dejar que se olvidara de quien estaba penetrándola. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III rostro. Su feroz mirada se encontró con la suya. 74
    • El Club de las Excomulgadas Deslizando su mano entre sus piernas, le acarició los hinchados, húmedos pliegues de su sexo. Avanzando, su mirada no se apartó de la de ella mientras la penetraba con un dedo. Ella gritó, arqueando las caderas sin poder hacer nada. Retirando su dedo, se deslizó dentro de ella otra vez. Su pulgar se encontró con su clítoris y con cada embestida la penetraba más. Metiendo un segundo dedo dentro, apretó los dientes contra el cierre caliente de su cuerpo. Su mano derecha aferraba su muñeca, con sus uñas hundiéndose en su piel. No estaba seguro de si ella estaba tratando de hacerlo ir más lento o de que aumentara la velocidad. De cualquier manera estaba decidido a mantenerla gritando hasta que Doblando los dedos, acarició la almohadilla gruesa, hinchada, de carne justo debajo de sus dedos. Sus caderas se resistieron contra su mano, y sus sedosos gemidos aumentaron en volumen y ferocidad. Retirándose, empujó más profundo, y ella se estremeció. Sus ojos se abrieron de golpe y por primera vez vio su incertidumbre. —Eres virgen. —Su voz fue plana. Aun cuando sus blancos dientes mordisqueaban su labio inferior, ella asintió. Maldita sea. ¿Cómo mierdas alguien permanece virgen hasta bien entrada la veintena? Su vagina se flexionó alrededor de sus dedos, y tocó su clítoris. Ella gimió y rodó sus caderas hacia él. Ningún hombre le había quitado la ropa hasta dejarla desnuda. Él era el primero en llevarla al orgasmo con su boca, con su lengua. Sólo él había chupado sus pezones de frambuesa. Si tienes algún sentido de algo, te alejarías de ella, ahora. El miedo y el deseo pelearon en sus ojos, y su resolución titubeó. Ella estaba totalmente desinhibida y abierta a nuevas sensaciones. Si bien no podía tener J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III se cansara. 75
    • El Club de las Excomulgadas experiencia sexual, ella lo deseaba. Aunque tratara de negarlo, su mojada vagina contaba otra historia. Con el recuerdo de sus gritos de placer y su grueso gusto en la lengua, él supo que era demasiado tarde. Ella ya era de él y lo había sido desde que la había visto en el Grille. Lo único que quedaba por sellar era el trato. Mirando hacia abajo, a su cuerpo casi desnudo, en exhibición, su dulce mirada devoró sus curvas y sus sabrosos pezones. Infiernos, tendría que ser un maldito santo para alejarse de lo que le ofrecía y si había una cosa que no era, era un santo. Alcanzando sus pezones, se los pintó con sus jugos. Tomando sólo unos segundos para admirar su obra, la lamió y chupó para limpiarlos. Cuando levantó la cabeza los picos color rosa casi habían duplicado su tamaño. Envolviendo su mano alrededor de su erección, apretó su pene contra su virginal apertura. Moviendo sus piernas alrededor de su cintura, tomó posesión de su boca. Sus gemidos guturales, de roncos quejidos, sostenían las pocas ataduras que él aún poseía. Rodando sus caderas, poco a poco bajó la cabeza de su pene a su apretada vagina. A pesar de que estaba bien excitada, entrar en ella no fue fácil. La única vez que se había acostado con una virgen estaba en la escuela secundaria y había estado apenas experimentando en ese entonces. Rompiendo el beso, tomó varias respiraciones profundas en un intento por frenar sus salvajes impulsos. Mirando fijamente sus ojos verdes de gato, su pecho se apretó. Confianza. Ella confiaba en él. El calor se amplió a través de su intestino. Cuando él le mordió el labio inferior, sus manos agarraron su trasero. Avanzando, su carne se separó, poco a poco tomándolo centímetro a centímetro. —Es demasiado—, susurró ella. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Retirando la mano, la levantó a su nariz para oler su esencia almizclada. 76
    • El Club de las Excomulgadas —Shh, cariño. Sus pezones le pincharon el pecho, y su respiración fue irregular. Abrazando sus codos debajo de sus hombros, él abrazó su pánico, que había superado el deseo de sus ojos. Sus muslos se apretaron y le clavó las uñas en la parte trasera. Los dardos agudos de dolor mandaron sus todas buenas intenciones al infierno. —Lo siento—, susurró él. Empujando hacia adelante, sintió la frágil barrera ceder. Su pene se hundió en ella, totalmente rodeado por el cierre caliente y húmedo de su cuerpo. Ella gimió y —Jeff —Sus ojos estaban húmedos por las lágrimas. —La parte difícil ha terminado, cariño. Ella movió las caderas. —Seguro que no se siente como si fuera así. Riendo, le besó las mejillas, la boca y la clara línea de su mandíbula. Debajo de él, sintió que su tensión se desvanecía, y su cuerpo se ablandó a su alrededor. Mordiendo su labio inferior, su lengua encontró la de él y lo besó lenta, profundamente. Una ola de calor líquido bañó su pene, y él empezó a moverse, lentamente al principio y luego aumentando la velocidad. Deslizando sus manos hasta sus caderas, le enseñó a moverse y pronto ella estaba corriendo a su encuentro. Sus gritos quemaron sus oídos, y su liberación fue violenta. Sus músculos agarraron su pene mientras él empujaba en ella, una y otra y otra vez. Tirando hacia atrás la cabeza, rugió su satisfacción antes de verterse él mismo en el interior del broche cálido de su cuerpo. Suya... suya... suya... se hizo eco a través de su mente a tiempo con los latidos de su corazón. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III algo primitivo surgió dentro de él. Ella era suya, solamente suya. 77
    • El Club de las Excomulgadas Drenado, se hundió en sus brazos. Había sido un tonto por haberla dejado ir hacía tantos años. Había huido de ella por temor a hacerle daño, que era exactamente lo que había logrado de todos modos. Abrazando su cuerpo tembloroso y acercándolo, inhaló el aroma de su unión. ¿Y su hermana, Charlotte? Ella había ido tras él con una determinación inquebrantable y él la había encontrado intensamente excitante. Al final resultó que la única razón por la que ella había puesto su mirada en él había sido para dañar a Pip y él había caído en la trampa. ¿Podría ser un idiota más grande? Maldita sea, Charlotte... Pip estaba en la cama mirando al techo. ¡Examen sorpresa! ¿Qué era peor?: A. El hombre que amas te llama con el nombre de otra mujer. B. El nombre de otra mujer es tu hermana. C. Todas las anteriores. D. Definitivamente. Ignorando el hecho de que no se había quitado los pantalones o las botas, había perdido prácticamente su virginidad en la parte trasera de una camioneta. Si eso no sonaba como una mala canción country, entonces no sabía lo que lo haría. En comparación con su comportamiento reciente, Earl y Darlene eran lo último en sofisticación. Con un gemido, Pip salió de la cama. Sentía como si la muerte la hubiera calentado en sentido literal y figurado. Tropezando a su cuarto de baño, miró la imagen de su cara en el espejo. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III ***** 78
    • El Club de las Excomulgadas Diablos, no me extraña que hubiera dicho su nombre. Parecía como si hubiera sido montada duro y estuviera mojada. Su cabello rubio estaba enredado y sombras oscuras bajo sus ojos se destacaban sobre su pálida piel. Al tocar sus labios, entornó los ojos. ¿Estaban hinchados? Con la forma en que él la había besado… No. Alejando el recuerdo de la locura de la tarde de ayer, se dirigió a la ducha. Abrió soportarla. Quitándose su sudorosa camisa de dormir, entró en el cubículo. Poniéndose algo de su champú favorito en la mano, lo aplicó en su pelo. El olor familiar de cítricos flotó en el aire. Pequeñas punzadas de malestar se dieron a conocer, con los dolores regresándola de nuevo a esos momentos explosivos con Vaquero. Cuando las lágrimas picaron sus ojos, esta vez las permitió fluir. Ayer había sido a la vez la experiencia más emocionante y terrible de su vida. Ahora sabía lo que significaba ser una mujer en todos los sentidos de la palabra. No podría haber pedido un amante más amable, más suave... bueno, hasta la última parte, cuando había dicho el nombre de su hermana en lugar del suyo. Apretando la mandíbula contra la sensación de expansión hueca en su pecho, alcanzó el jabón. Experimentar la pasión y los momentos de máxima humillación más tarde era más de lo que podía soportar. ¿Estaría todavía enamorado de Charlotte? Pip se estremeció cuando el jabón le picó en un algún lugar primario de su trasero. Dando una respiración profunda, exhaló lentamente a medida que se enjuagaba. Eso era lo que había conseguido por haber hecho el amor… no, seamos realistas… por medio follar en un campo. Mientras ella podría haber estado J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III la puerta transparente, puso la temperatura del agua tan caliente como pudo 79
    • El Club de las Excomulgadas haciendo el amor, todo el tiempo él se había estado imaginando a otra mujer en sus brazos. Sus rodillas, incapaces de soportar su peso, cedieron y ella se deslizó por la pared de la ducha. El agua se vertió sobre ella mientras comenzaba a sollozar. ¿Sería tan absolutamente repulsiva que ningún hombre podía amarla? Era una buena persona, amable, que disfrutaba del trabajo de caridad y quería a los animales. Pobre, pobre, Payton. Viéndose de la forma en que se ve, ningún hombre la deseará. Tenemos que asegurarnos que tenga una buena educación para que pueda mantenerse. Vaquero había elegido a Char porque su hermana era todo lo que ella no era. Hermosa... De una manera demasiado madura, de una forma exagerada... Talentosa... Si puede llamar a mover pompones y empujar sus pechos en los rostros de los hombres elegibles talentosa... Emocionante... Bueno, en las raras ocasiones que podía hacer una conversación inteligente sobre moda y, sobre, moda... ¿Muy celosa? El sonido de la voz de Miranda sacudió a Pip de su fiesta de compasión. Lo que tenía que hacer era reducir la velocidad y conseguir una perspectiva de la situación. ¿Qué haría cualquier mujer que se precie cuando se enfrentaba a un grave problema con el sexo opuesto? Ir en busca de un oído comprensivo, por supuesto. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III La voz de su madre en su mente era como echar sal en una herida abierta. 80
    • El Club de las Excomulgadas Y si da la casualidad que el oído comprensivo estaba adjunto a la mujer que hacía los mayores rollos decadentes de canela de la ciudad, que así fuera. Apurándose y saliendo de la ducha, se puso algo de ropa cómoda y se agarró el pelo hacia atrás en una cola de caballo mojada. Apenas recordando agarrar su bolso, salió corriendo por la puerta cuando el sol alcanzaba su punto máximo en el horizonte. ****** Quince minutos más tarde, aparcó el coche detrás del restaurante de Fitzy. Como no quería encontrarse con nadie conocido, se dirigió a la puerta de atrás. El colgaban del aire e inhaló profundamente. Su estómago gruñó como respuesta. Un cartel pintado a mano sobre la puerta proclamaba: “Cuidado con todos los que entren aquí, podría haber dragones...” Debajo de ese, otro cartel decía: “Piensan que los humanos son crujientes y tienen buen gusto con salsa de tomate.” Sonriendo, golpeó con los nudillos la puerta. —Está abierto. Pip entró en la fragante cocina y dejó que los olores mezclados de los rollos y el café recién hecho la envolvieran en un manto de alegría. Nada podía ser tan malo, no cuando los famosos rollos de canela Fitzy estaban a la mano. Roanna White estaba en su puesto habitual en la parrilla. Con una espátula en una mano y una taza de café en la otra, se veía fuerte y segura. La otra mujer era mayor que Pip por un par de años, y ella siempre había pensado en ella como en una hermana. —Oye forastera, ¿dónde has estado escondida? J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III aroma a canela, de los rollos de Ro, le pateó el trasero, tocino y café recién hecho 81
    • El Club de las Excomulgadas Con la vista de la amplia sonrisa de Ro, Pip estalló en lágrimas. Haciendo caso omiso de la conmoción que ahuyentó la bienvenida de la cara de su amiga, se metió en la cabina que entre risas llamaban como la Mesa del Chef. Cubriendo su rostro, sollozó como si nunca se fuera a detener. — ¿Estás bien? La voz de Ro sonaba desde algún lugar encima de su cabeza. No pudiendo hablar, Pip sólo pudo asentir. Bajando sus manos, las lágrimas aún corrían por sus mejillas. Resopló con La otra mujer le entregó un rollo de toallas de papel. — Entonces, ¿por qué estás…? — ¿Qué diablos está pasando aquí?— Shirley, la camarera de la mañana, entró por las puertas de vaivén que llevaban al comedor. —Pude oír a alguien llorando todo el camino al frente. —Es ella. —Ro golpeó a Pip en la espalda. Shirley puso los ojos en blanco. —Puedo ver eso, Ro, no estoy ciega y mi oído es bastante bueno. —No me ha dicho lo que sucede. —Ro tenía el ceño fruncido. —Oh, infiernos, cariño, eso es fácil. —Shirley desfiló hacia la máquina de café. —Esos lloriqueos gritan problemas con los hombres. —Llenando un vaso con la humeante bebida, la puso sobre la mesa frente a Pip. — ¿No es cierto, cariño? Ella asintió, sin confiar en sí misma para hablar. Tomando un puñado generoso de toallas, se secó el rostro aunque las lágrimas todavía caían. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III fuerza. 82
    • El Club de las Excomulgadas —Bueno, has venido al lugar correcto. —Shirley le dio un reconfortante apretón en el hombro. —Sabemos cómo manejar crisis emocionales, ¿no, jefa? —Oh, señor. —Ro sacó su teléfono móvil del bolsillo de su pantalón. Pulsando un botón, se lo acercó al oído. Después de unos momentos, dijo: —Miranda, tenemos un código tres en el restaurante. ***** sintió un poco mejor. Con un grasiento rollo de canela en una mano y un fajo de toallas de papel en la otra, estaba lista para su fiesta de charla con sus amigas. Su amiga usaba un vestido de algodón arrugado y tenía su pelo como una nube oscura, enredada en su cabeza. Al ver que su amiga estaba recién comprometida, Pip no tuvo ninguna duda de que había pasado una noche salvaje en brazos de su sexy novio oficial de policía. —Estoy aquí. ¿Quién tiene la crisis?— Analizando la sala, sus ojos se agrandaron al ver a Pip. —Oh Dios mío, esto es serio. —Te lo dije— murmuró Ro. —Ahora sólo deja que la hermana Miranda maneje todo, Pip. Voy a hacer que te sientas mejor en poco tiempo. —Doblándose sobre la mesa, arrojó una bolsa de lona gruesa en la parte superior. —He traído suministros. Con una gigantesca porción de pasta de rollo de canela dulce en su boca, Pip vio la bolsa. — ¿Qué tipo de suministros? J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Al momento en que Miranda se dirigió a través de la puerta de atrás, Pip se 83
    • El Club de las Excomulgadas —Para el tipo de problemas que dan los hombres, por supuesto. —Shirley arrastró las palabras. — Voy a buscar la licuadora. —Voy por el hielo. —Ro tomó una jarra de plástico y se fue a la fábrica de hielo. —Sé que te has ido por un tiempo pero es hora de que vuelvas a familiarizarte con una de las muchas largas tradiciones de aquí, en el restaurante. —Miranda abrió la bolsa y metió su brazo dentro. —Cuando una ha sufrido un grave retroceso en el campo de batalla del amor, nunca es demasiado pronto para pedir refuerzos. Chocolate. —Sacó una caja de trufas envuelta en papel dorado y atado con una cinta de color rojo oscuro. —Cuidado, estas se encontraban en el congelador, y no —Te quiero. —Pip sacrificó sus toallas de papel como una mujer que se ahoga. Moviendo una pequeña bolsa de cosméticos, la arrojó sobre la mesa. —Maquillaje para cubrir los daños al terminar. —Metió el brazo en la bolsa de nuevo. —Y lo más importante, traje a un par de amigas que me encantaría que conocieras. Pip se echó a reír cuando su amiga levantó dos botellas de tequila. —Buenos días, José y José. Chico, me alegro de verles. —No sé si te acuerdas de esto, pero cuando Fitzy era dueña del lugar, comenzó una tradición conocida como margaritas de medianoche—, dijo Miranda. — Cuando una angustiada amiga apareció en su puerta, ella la llevaba a la cocina y llamaba a todas sus amigas cercanas. Con conmiseración y margaritas pateatraseros, la angustiada mujer se iba con un zumbido asesino y un plan para poner derecho a su marido. —Ha salvado docenas de matrimonios. —Shirley colocó la licuadora en la mesa más cercana. —A pesar de que nunca estaba segura de sí era la amistad o las margaritas las que hacían el truco. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III quiero que te rompas un diente. 84
    • El Club de las Excomulgadas —Así que una vez que se hizo cargo del comedor, fue una tradición que no pudo dejar morir. —Ro dejó una jarra grande de hielo junto a la licuadora. —El único cambio que hicimos fue que no tenía por qué ser la media noche de margaritas. Son buenas a cualquier hora del día. —Y gracias a la estrecha relación con el departamento de policía de al lado, hemos cambiado el nombre a “Código de Tres”, el código de la policía para los arrestos. —Miranda sonrió. — ¿No es lindo? —Esto será divertido. —Shirley enchufó la licuadora. —Ha pasado un largo —Son sólo las 6:30 de la mañana—, dijo Pip. — ¿Qué?— Cruzó una mirada de alarma frente a Ro. —Muévete Sistah, ya vamos seis horas tarde. —Tú lo has dicho. —Miranda movió en un contenedor gigante de plástico la mezcla de margarita de la bolsa de maravillas de María. —Gafas, por favor, Shirley. —Marchando. La puerta trasera se abrió de nuevo y Sissy entró. — ¿Llego demasiado tarde? —Por supuesto que no, es sólo el principio. —Ro empujó de nuevo la parrilla. —Sistah, ¿qué llevas puesto?— Los ojos de Pip se agrandaron cuando vio lo que estaba impreso en los pantalones cortos de dormir de su amiga. — ¿Son esos perros salchicha? —No tuve tiempo de cambiarme. Cuando Miranda se llamó con un código tres, supe que tenía que apurarme. —Sus mejillas se sonrojaron y sus ojos brillaron con J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III tiempo desde que hemos hecho esto. 85
    • El Club de las Excomulgadas diversión. —Traje mi equipo de manicura. —Sostenía una caja de color rosa brillante. —Bueno, clavé un clavo esta mañana. —Vio a Shirley con una falta de definición mientras pasaba a Sissy una bandeja con gafas. —Me ha estado volviendo loca. —Soy tu chica. —Cuando la mirada de Sissy aterrizó en el papel dorado y en la caja de chocolates en el centro de la mesa, se unió a Pip en la mesa. —Oh, bueno, el guardadito del chocolate de emergencia. la licuadora. — ¿Estás bien, muñeca?— Sissy se inclinó sobre la mesa y tomó la mano de Pip. — Sí, creo que sí. —Entonces, ¿qué está pasando? Dilo, chica. —Con una taza de café en una mano y un rollo grande de canela en la otra, Shirley chocó con la cadera a Sissy y luego se deslizó a Pip. —Bueno… —Todavía no, nos falta una, ¿no es cierto?— Sissy la interrumpió. —Tenemos que esperar unos pocos minutos más. —O eso, o tendrás que contar la historia dos veces. —Miranda puso una cantidad generosa de tequila en la licuadora. — ¿Quién más…? —Voy a necesitar un poco de sal, Ro. —Miranda miró la provisión de hielo, el licor y la mezcla de margarita en la licuadora. Agregó más tequila. Mucho más tequila. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Recién salido de mi congelador. —Miranda vertió la mezcla de margarita en 86
    • El Club de las Excomulgadas —Estoy en ello. —Ro pasó corriendo. —A quién estamos esperando… La puerta se abrió de nuevo, y Pip parpadeó cuando su hermana Kara caminó entrando. Incluso a esa hora temprana de la mañana era la imagen de la perfección. Con su cabello dorado recogido en una cola de caballo y la cara sin maquillaje, era exquisita. Por otra parte, ¿qué esperaba de una concursante de Miss Universo con deserción escolar? — ¿Llego tarde?—, Preguntó. Cuando su mirada se posó en su hermana, sonrió. —Por desgracia. Las cejas de Kara se arquearon. —Es una emergencia cuando la inquebrantable Payton Whittier necesita un buen llanto. —Sacó una botella de tequila de su voluminoso y rosado bolso para ejercitarse. —Es algo bueno que haya traído un extra de licor entonces. ¿Quién podría estar deprimida por mucho tiempo con amigas como la suyas? —Estamos listas para el despegue, Houston. Miranda golpeó la parte superior de la licuadora, después pulsó un botón. El zumbido ahogó cualquier posible conversación hasta que la primera ronda de margaritas estuvo lista. —Un cóctel para nuestra damisela en apuros. —Miranda le pasó el vaso a Pip con un broche de oro. —Ahora dinos, ¿En qué se ha enredado tu ropa interior? —Déjame adivinar. Se trata de un oficial de policía determinado. —Kara le guiñó un ojo a Pip. —Ahora habla para que pueda sentarme. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III — ¿Eres tú la que tiene la crisis? 87
    • El Club de las Excomulgadas —Su nombre empieza con C. —Shirley arrastró las palabras. —Y rima con Wow… Qué chico.10 Pip tomó un trago saludable de su helado cóctel. Si bien estaba fuerte, le entró con bastante facilidad. Miranda debió haber perdido su vocación de ser camarera. Infiernos, agrégale algo de fresas y llámalo un batido. Así de bueno estaba. — ¿Cómo lo has adivinado, Shirl?— Ro aceptó un vaso de su hermana. — ¿Eres psíquica ahora? —Cálmense todas—, dijo Sissy. —Vamos a escuchar, chicas. el momento en que terminó con sus travesuras en la parte trasera de su camioneta y con Vaquero utilizando el nombre de su hermana, estaba llorando otra vez. —Hijo de puta. —Juró Sissy. —Pip, tal vez no lo oíste bien. —Miranda habló con suavidad. Ella negó. —Lo escuché tan claro como el día. —Eso no suena como él. —Dijo Kara. —Siempre ha sido uno de los chicos más agradables de la ciudad. —Sí. —bufó Shirley. —Tú los ves agradables a todos. Algunos te follarían más rápido de lo que se puede decir: “Esta noche me duele la cabeza.” —Estás tan amargada, Shirl. —Miranda arrugó la nariz. — ¿Hay alguien lista para la siguiente ronda? Casi todo el mundo dijo que sí. 10 Juego de palabras, empieza por C y rima con wow, lo habéis adivinado Cowboy, aquí traducido como “Vaquero” J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Después de tomar otro trago, Pip les contó lo que había sucedido en el Grille. En 88
    • El Club de las Excomulgadas —Maldita sea, Pip— gruñó Ro. —Tienes que poner a ese muchacho derecho. No dejes al hombre faltarte al respeto. —Sin ánimo de ofender, Ro, pero, ¿cuándo fue la última vez que tuviste una cita? —dijo Shirley. —Eso no significa nada. —Se quejó Ro. —Querida— Shirley llegó a través de la mesa a la mano de Pip. —Ahora escucha… — ¿Shirley?— Una voz masculina llamó desde el comedor. — ¿Dónde diablos —Por el amor de Dios, Clyde—, gritó la camarera. — ¿No nos escuchas teniendo una conversación seria aquí? Ya sabes condenadamente bien donde está la cafetera. Sírvetelo tú mismo. —Fitzy estaría saliéndose de su tumba si viera cómo estás tratando a sus clientes—, refunfuñó. —No, si supiera que eras tú, Clyde. —Sissy arrastró las palabras. —Sabes muy bien que Fitzy no está muerta—, disparó Miranda por su espalda. —Está descansando al lado de una piscina en San Agustín. Luego llegó el sonido de cristales rotos. —Uy. —Maldita sea, Clyde. —Ro se levantó de un salto. —No habrás roto mi vajilla, viejo. —Ella entró en el comedor, gritando con todos sus pulmones. Miranda se echó a reír cuando llenó los vasos de todo el mundo. —Beban señoras. Tenemos mucho más licor que recorrer antes de cancelar nuestro código tres. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III está mi café? 89
    • El Club de las Excomulgadas —Aquí, aquí. —Pip ya estaba sintiendo los efectos del licor, pero bebió más de todas formas. No era que ella tuviera que estar en ningún lugar. No tenía trabajo... no tenía novio... —Pip. —Kara puso su mano en el brazo de su hermana. —Sé que has tenido sentimientos por Jeff desde la escuela secundaria, pero tal vez vosotros juntos ya no sois una buena opción. —Pffft. ¿Qué tenía él en común con Charlotte ‘la Ramera’?— Se burló Pip. — ¿Consejos de moda? ¿Cómo sostener tus pechos juntos con cinta para crear una — ¿Puedes hacer eso?— Shirley miró su pecho plano. —Aquí he estado comprando sujetadores especiales durante todo este tiempo. ¿Quién sabía que todo lo que necesitaba era un poco de cinta adhesiva? —No es como que él la amara o algo. —Sissy abrió su caja de manicura. — Realmente no sé por qué salieron, pero, seamos sinceras, no sólo la dejó, sino que la humilló en el proceso. Es un hombre orgulloso, y todo el maldito pueblo sabe lo que pasó. —Suena familiar. —Pip levantó su copa en un brindis burlón. —Tienes un punto. —Miranda apoyó una cadera en la mesa de preparación. —No hay ninguna excusa para decir el nombre de la mujer equivocada durante el acto sexual. —Sissy rodó sus ojos. —Lo que tienes que hacer es que te desee. Cualquier chica de doce años aprende a hacer girar la cabeza de un hombre y a mantenerla girada. —Debo haberme perdido esa lección. —Pip sorbió por la nariz. — ¿Cómo te las has arreglado para crecer con ‘Ramera’ y no haber aprendido cómo atraer a un hombre?— Los ojos de Miranda estaban muy abiertos por la incredulidad. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III óptima división? 90
    • El Club de las Excomulgadas —No estuve exactamente cerca. —Ella dio otro trago, dándole la bienvenida al adormecimiento lento que se extendía a través de su cuerpo. —No es que sea una de las más bonitas de la familia. —Oh, para, para, eso no es tan cierto. —Kara deslizó su brazo por sus hombros y se los apretó. —Mamá, Char y la tía Graciela confiaban en ti, ¿no?—, ella suspiró. —Es un milagro que no todos vuelvan a ser asesinos en serie. Riendo y llorando al mismo tiempo, Pip sólo pudo mover la cabeza. Kara se inclinó y le susurró: —Oh, hermana, cómo te hemos hecho daño. Nadie debe escuchar a Char. Ella es una vaca celosa y una mezquina en eso. Y nuestra mamá, también. — Suspiró. —Nunca me importó lo que dijera acerca de mí, excepto con éste. —Ella abrazó a Pip con un solo brazo. —Ella no es de piel gruesa como yo. —Char siempre fue una perra con Pip—, dijo Miranda. —Tantas veces he querido golpearla en la cabeza. Ahora, deseo haberlo hecho. —Únete a la multitud. —Pip dio un suspiro. —No es demasiado tarde para rectificar esa situación—, murmuró Ro. —No conoces a Char si no has querido pegarle con un palo un par de veces. Esa miserable podría hacer jurar al Papa. —Kara puso su vaso de margarita en las manos de su hermana. —Ahora termina tu bebida. —Shirley, ¿dónde diablos está mi desayuno?— El grito estridente de Clyde sonó desde el comedor. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Infiernos, está llorando otra vez—, anunció Ro. — ¿Qué haremos con ella? 91
    • El Club de las Excomulgadas — ¡Maldita sea, Clyde!— Shirley se levantó. — ¿No puedes ver que estamos planeando una guerra aquí? —Y estamos perdiendo. —Cantó Miranda. —Aquí. —Agarró Ro un molde grande para hornear de rollos de canela y se dirigió a la puerta de vaivén. —Cortesía de la casa, pan y café gratis si alguien quiere hacerlo. La cocina está cerrada. Pip escuchó la sartén aterrizar en el mostrador con un choque seguido por una maldición de Clyde. Llevándose una mano a la boca, le tomó todo lo que tenía no —Maldita mujer tonta—, bramó. — ¡Me tiraste el café encima y casi llegó a mis pelotas! —Infiernos, Clyde. —Shirley llamó. —No has visto tus bolas desde 1975. Tu esposa está muy segura de que están enterradas con Jimmy Hoffa. Muriéndose de risa, Pip supo que esto había sido lo correcto. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III reírse histéricamente. 92
    • El Club de las Excomulgadas Capítulo Siete —Cinco cero siete. Jeff tecleó el micrófono en su hombro. —Cinco cero siete. —Tenemos un diez dieciséis en el veintisiete veintiuno en Main. —la voz del operador sonó apagada a través del altavoz. —Recibí una llamada de Clyde, err, fuera investigado. ¿Un diez hasta dieciséis? ¿En el restaurante? —Copiado, en camino. Frenando, encendió las luces de su coche e hizo un cambio de sentido en medio de Main Street. Conociendo a Clyde, una denuncia por ruido podría ser una camarera que había dejado caer una bandeja o una pelea en toda regla. Miró su reloj. Era las 9:30 de un viernes por la mañana, y Fitzy’s estaría atascado, lleno de clientes recogiendo bolsas de rollos de canela de Ro. Sonrió. Lo más grave que podía ocurrir sería que saliera corriendo y los comensales se levantaran y se fueran. Haciendo destellar los faros, desaceleró por un semáforo en rojo. Por desgracia, un diez dieciséis no necesitaba el uso de luces ni sirenas. —Cuatro noventa y cuatro a cinco cero siete—, se escuchó a través de la radio. —Continúa, noventa y cuatro. — ¿Y ahora qué diablos estaba haciendo Johnny en la radio a esa hora? — ¿Puedes cambiar al canal tres? J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III eh, un treinta y siete quien reportó un diez dieciséis en la cocina y le gustaría que 93
    • El Club de las Excomulgadas —Copiado. —Jeff movió el dial de su radio al canal de retorno que usaban para la información no urgente. —Continúa, noventa y cuatro. —Cero siete, podría tener alguna información sobre el dieciséis. —Adelante. —A las cero seis treinta horas mi-pronto-a-ser-mujer recibió una llamada de su hermana reportando un código tres en progreso. Jeff frunció el ceño. ¿Qué demonios…? ¿Una persona había sido arrestada esa — ¿Qué? —Un código tres en curso—, repitió Johnny. — ¿Alguien siendo arrestado?—, Preguntó Jeff. —Cero siete, un código tres de charla en el restaurante—, dijo él. ¿Qué demonios significa eso? —No te estoy siguiendo, noventa y cuatro. —Un código tres es.... Oh infiernos. Encuéntrame en el restaurante. Te lo explicaré, noventa y cuatro, fuera. —Copiado. Más confundido que nunca, Jeff encendió sus luces. El tráfico se abrió como el mar rojo y apretó el acelerador, con la curiosidad quemando sus entrañas. Tal vez tenía razón y la novia de Johnny habían sido llamada para prestar su ayuda en una crisis con los rollos de canela. Pero eso no explicaba la queja dieciséis. Unos minutos más tarde llegó a un punto delante de la estación de policía. El estacionamiento de Fitzy’s estaba repleto de coches, el doble de lo que en realidad J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III mañana? Él afinó su micrófono. 94
    • El Club de las Excomulgadas podrían caber. Docenas más de personas estaban en Main Street y el tráfico se encontraba en un punto muerto. Para su sorpresa, los que estaban en el carril para entrar en el restaurante habían optado por encender sus luces de peligro para luego abandonar sus coches y así lograr llegar al restaurante a pie. Un movimiento corrió por su ventana, y reconoció a Selma de la oficina de correos. —Cinco cero siete—, respondió el operador. —Necesito un cinco siete inmediato enfrente del dos veinte. El tráfico está en un punto muerto, y tengo treinta y siete en el camino. Dejando encendidas sus luces rojas y azules, dejó el coche patrulla. Yendo a su maletero, tomó su chaleco naranja de tráfico y cuatro conos de color naranja. Vadeando el tráfico, puso los conos para bloquear los carriles de la acera de cada dirección. A pesar de que los lugares de aparcamiento eran limitados, los conductores habían creado sus propios lugares, sin preocuparse por bloquear el tráfico. Sacando su silbato, entró en el mar de coches. Después de unos minutos muy largos y de una gran cantidad de bocinazos y denuncias de irregularidades y más de unas pocas maldiciones, un carril se comenzó a desplazar muy lentamente. En ese punto tomaría cualquier progreso que pudiera manejar. El fuerte estruendo de la bocina de un coche lo hizo darse la vuelta. Un Cadillac de color rosa brillante conducido por un penacho de pelo de color gris evitó golpearlo antes de pararse a su lado. ¿Qué demonios le pasaba a estas personas? ¿No se daban cuenta de que más oficiales resultaban heridos dirigiendo el tráfico que ningún otro oficial de turno? Mordiendo de nuevo un gruñido, se acercó al lado del conductor para ver a Ruth Ann Montgomery, su maestra de segundo grado. Trató de sonreír a pesar de que sabía que probablemente parecía más una mueca. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Copiado, cero siete. 95
    • El Club de las Excomulgadas —Sra. Montgomery—, habló con dientes apretados. — ¿No me ve aquí de pie dirigiendo el tráfico? La maestra de edad avanzada, jubilada, con unos desvanecidos ojos azules lo fulminó con la mirada. —Es mejor que vigiles ese tono, Jeffrey Diver— . Negó con un huesudo dedo hacia él. —Puedes ser agente de policía, pero sólo acuérdate de quién salvó tu pequeño trasero cuando dejaste caer la rana en el vestido de Kelly Whistler. Tanto molesto como avergonzado, se tragó una maldición. —Tengo que ir a mi cena de inmediato—, dijo. — ¿Por qué crees que entré en el carril de vuelta? —Este ya no es un carril de giro, señora. Es un carril para atravesar. Parece que hay algo sucediente en el restaurante y… —Ya vi que sí. —La señora Montgomery le dio una sonrisa dentada que nunca le había visto. — La señora Ro está regalando rollos de canela y café hasta que se agoten. Jeff miró a la mujer de edad avanzada. — ¿Rollos gratis? — ¿Algo está mal con su oído, muchacho? Eso es lo que he dicho. Los rollos de canela de Roanna deberían ser un pecado por saber tan bien como lo hacen. —Se rió. —Ahora bien, si tiene la amabilidad de quitarse de mi camino, yo podría estacionar y… —No señora, es necesario que dé la vuelta a la manzana y puede aparcar detrás de la estación de policía. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Sra. Montgomery, tiene que moverse ahora… 96
    • El Club de las Excomulgadas —Soy una mujer de edad y simplemente no puedo caminar tan lejos. ¿Tu papá te enseñó a escuchar a los ancianos? — Señora…— La barbilla de la Sra. Montgomery bajó y lo miró por encima de sus gafas. Maldita sea, ¿por qué lo hacía sentir como si tuviera once años y hubiera mirado debajo de la camisa de una chica? —Ahora, quítate de mi camino. Ella lo derribó, y el motor rugió. Sus neumáticos chirriaron en protesta, y Jeff se el gran Cadillac rosa chocó contra el tráfico. Una camioneta llena de niños y una mujer de aspecto acosado pararon en seco, y el conductor hizo sonar su bocina. —Hijo de puta—, gruñó. —Cuidado, Vaquero, el público siempre está escuchando. Se dio la vuelta para ver a Jay Barnes, uno de los cabos del segundo turno y al comandante del equipo SWAT. — ¿Son mis refuerzos?— Su voz sonó recortada. —Efectivamente. —La sonrisa de Jay fue fácil. —Perfecto, tengo algunos traseros que patear. —Quitándose el chaleco, se lo arrojó a su amigo. —Casi he sido golpeado dos veces en los últimos cinco minutos aquí. —Es una lástima que la civilización se derrumbe cuando hay comida es gratis en juego. —Su sonrisa se hizo más amplia. —Mantendré mi arma a la mano. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III vio obligado a saltar para evitar ser atropellado. Su corazón latió con fuerza cuando 97
    • El Club de las Excomulgadas ¿Rollos gratis? Jeff caminó a través del laberinto de coches mientras se dirigía a la entrada del restaurante. ¿Creía ella que había acertado con los números de la lotería o algo así? ¿Había este maldito pueblo perdido su cordura? —Policía, a un lado, por favor. Quejándose, la gente se movió para darle paso. Al estar situado junto a la estación, él había pasado más horas en Fitzy’s de lo que quería contar. Las hermanas White dirigían un apretado barco impecable, de buena comida, a precios razonables y con un servicio rápido y habían conseguido darle una reputación a su Aturdido por el espectáculo que veían sus ojos, no estuvo seguro de si quería entrar sin un traje para Materiales Peligrosos. El lugar era un caos total. Cada silla puesta estaba ocupada y la gente estaba de pie de tres en tres hasta el fondo del mostrador. Cada superficie plana estaba llena de tazas sucias, servilletas arrugadas, platos apilados y bandejas para hornear diezmadas. Fitzy’s no era muy grande y como mucho cabían cincuenta sentados. En ese momento al menos dos veces esa cantidad de personas estaban hacinadas en el interior, convirtiendo el lugar en uno para permanecer de pie. Clyde, junto a Kent y Ralph de la peluquería de la esquina, estaban detrás del mostrador pasando café. Karl, de la ferretería, estaba ocupado llenando cestas con café fresco y filtros. La música fuerte brotaba de la ventana, parcialmente abierta, para servir. La puerta deslizante de metal había sido derribada a mitad del camino. Abriéndose paso entre la multitud, Clyde lo sorprendió cuando llegó al mostrador. —Me alegro que estés aquí, Oficial Dive. —Él hinchó el pecho. —Las chicas de allá atrás han estado llorando y gritando algo feroz por horas hasta ahora. — ¿Qué están haciendo?— Jeff tenía que gritar para hacerse oír por encima del estruendo. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III restaurante para que fuera el lugar para comer en New Haven. 98
    • El Club de las Excomulgadas —No tengo idea, pero están haciendo todo tipo de estragos. —El hombre negó. —Es una maldita vergüenza eso es lo que es. — ¡Mantengan el orden! Reconoció la voz de Ro. La ventana de servir se abrió con un golpe contundente y una olla grande de panecillos recién hechos salió volando. Clyde se volteó para tomar la bandeja, después gritó cuando se quemó las manos. —Mujer loca, la bandeja está caliente. —Bramó. — ¡Tómala como un hombre, Clyde!— La cara de Ro apareció en la ventana. Su viejo tonto—— Sus ojos se abrieron cuando vio a Jeff. — ¡Chicas, Po-Po está en la casa!— Su brazo se estiró, y la ventana se cerró con un golpe. ¿Po-Po? ¿Desde cuándo Ro utilizaba el argot de la calle? Rumbo a la puerta de la cocina, Jeff escuchó la ventana de servicio abriéndose de nuevo y él se agachó. Otra bandeja de rollos salió volando, golpeó el mostrador y luego se deslizó, golpeando las tazas y los vasos antes de detenerse delante de un hombre con una larga barba blanca y un vientre grande. — ¡Diez puntos por el aterrizaje, Ro!— Gritó y animó a la multitud. Jeff golpeó la puerta de vaivén con la palma de su mano. Se abrió, y entró en la cocina. Si pensaba que el restaurante era un desastre, no era nada en comparación con la cocina. El área grande de preparación, en el centro de la habitación, era obviamente la zona cero para el motín. Toda la superficie plana estaba cubierta de harina, con gotas de masa y salpicaduras de color marrón oscuro que sólo podía asumir que eran canela. —Qué demonios está pasando… J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III cabello castaño estaba revuelto, y sus mejillas estaban rojas. —Se que será difícil, 99
    • El Club de las Excomulgadas Algo se lanzó sobre él y se agachó de forma automática para llegar a su pistola. Sobre su cabeza un rollo golpeó la puerta como un símbolo desordenado. Por un segundo se quedó colgado antes que la gravedad tomara el control y lo enviara a deslizarse por la puerta dejando una franja de glaseado blanco a su paso. Levantándose, miró a las ocupantes de la habitación. Una de ellas había tirado una pasta sobre él, un oficial de la ley. — ¿Qué demonios está pasando aquí?—, rugió. Miranda se sentó en el borde de la mesa de preparación y al sonido de su voz, se se desvaneció cuando lo vio. —Tú—, gruñó. Se deslizó fuera de la mesa y para su consternación, siguió su camino hasta que aterrizó como un montón en el piso. —Nunca has podido arreglártelas con el licor—, Shirley arrastró las palabras. Levantó su copa como si fuera a brindar por su amiga caída. — ¿Está borracha?—, preguntó él. — ¿A las 9:30 de la mañana? —Claro que sí, ¿hay un mejor momento?— Resopló Ro. —Es un código de tres, pequeño. Todas nos pusimos manos a la obra. Sissy salió a trompicones del frigorífico cargada con unos bloques grandes de queso crema. — ¿Qué es eso, Ro? Todas con manos en... ¿el pene? Miranda se levantó del suelo y las damas se echaron a reír. —Ella dijo... pene— . Shirley aulló. —Estás borracha—, dijo él. —Wow—, dijo Ro sin expresión. —Es increíble que no seas detective todavía. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III volteó. Cubierta con manchas de color marrón y blanco de pies a cabeza, su sonrisa 100
    • El Club de las Excomulgadas Jeff se sorprendió cuando se dio cuenta que Kara estaba encaramada en un estante sobre el lavabo. Por lo general ella siempre estaba perfecta, pero ni aun ella había escapado de la ira de la masa. A pesar de que llevaba un delantal, había más harina en su ropa y una mancha de polvo oscuro en la mejilla. En una mano tenía una botella de tequila, que levantó en un descuidado saludo. —Estoy, muchas gracias, borracha y muy feliz por eso… Con el estruendo de la radio y la locura, tanto en el comedor como en la cocina, Jeff se dio cuenta de que había llegado a un nuevo nivel de locura. Llegando a la — ¿Tienen alguna idea de los estragos que han causado?—, dijo. —Lo mismo podría decirse de ti, agente Amigo. — . Kara lo miró plana. —Mi culo, mi hermoso culo de mujer.— Sonó una voz femenina desentonada desde el cuarto de los platos, y Pip llegó bailando. Vestida sólo con pantalones cortos y un sujetador de algodón fino, cantaba en voz baja mientras bailaba, con su cuerpo ondulando de una manera sensual que envió calor directamente a su ingle. Su piel suave de bebé brillaba de sudor y estaba salpicada de manchas de color blanco y marrón. Su cabello era un desordenado y enredado asunto apilado en su cabeza y estaba fijado con... ¿Era eso un termómetro? Cuando tropezó con él, automáticamente se extendió hacia ella. — ¿De dónde salió este muro?— Se rió ella. Olía a vainilla y canela y se la podría haber comido. Poco a poco, alzó la cabeza hacia atrás y miró su cara. Sus ojos se abrieron, y su boca redondeada dijo un silencioso O. —Espero que todas vosotras os deis cuenta del dolor de cabeza que le habéis causado a esta ciudad—, dijo él. —El tráfico está atascado, tu restaurante se fue a la basura y tengo todo el derecho a arrestaros a todas por conducta desordenada, J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III radio, arrancó el enchufe para detener a Fergie a mediados de su trino. 101
    • El Club de las Excomulgadas ebriedad en público y obstrucción del tráfico. —Con cada palabra, su voz aumentaba de volumen hasta que quedó en poco menos que un grito. — ¿Qué tenéis que decir al respecto? El restaurante se quedó en silencio como los clientes del frente. Los únicos sonidos eran el estruendo intermitente de las bocinas de los coches en la calle. — ¿Qué tenemos que decir al respecto?— La voz de Sissy era arrastrada. Dejando caer los bloques de queso sobre la mesa, tomó un tubo de metal que parecía una pistola de masilla. — ¡No tienes derecho a hablarnos así! glaseado blanco salió disparada para golpearlo de lleno en el pecho. Las borrachas mujeres se pusieron histéricas, y Miranda estuvo en el suelo otra vez. Mirando hacia abajo al queso crema glaseado en sus medallas y su camisa, él frunció el ceño. Maldita sea, este era su último uniforme limpio. —Tengo algo que decir. —Pip dio un paso abajo. Hundiéndole un dedo en el pecho, que quitó la crema del tejido de su camisa. La puerta trasera se abrió y Johnny entró seguido de Jay, Fresh y Picasso, otro miembro del equipo SWAT. —Maldita sea—, juró Picasso, un hombre de muy pocas palabras. — ¿Me he perdido el rodaje de Iron Chef? Ro rió pero Jeff no miró en su dirección. Con la mirada fija en Pip, habló. — ¿Y bien? Las emociones cambiaron en su rostro como un caleidoscopio. Con las manos hechas puños en sus caderas, ella lo miró de arriba abajo, después la subió de nuevo. De repente palideció y se obligó a acercarse a él cuando la agarró del brazo. —Habla. Quiero saber qué diablos pas… J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Cuando golpeó el émbolo, Jeff empujó Pip a un lado mientras una corriente de 102
    • El Club de las Excomulgadas —Voy a vomitar—, jadeó. Antes de que él pudiera responder, ella se inclinó y vomitó sobre sus botas. Inclinando la cabeza hacia atrás, él cerró los ojos. Esto se estaba poniendo cada vez mejor y mejor. ****** No. No me quiero mover. la boca seca, y sus dientes tenían algo pegado. ¿Cómo había sucedido eso? ¿Alguna persona la había sujetado y rellenado su boca con una bola de pelo? Poco a poco los hechos del Margarita Mayhem regresaron a su mente. Rollos de canela... margaritas... Haz eso, montones y montones de margaritas... Su estómago rodó. Bueno, no más de eso. Lo último que quería era vomitar… Espera, ya había hecho eso... en los pies de Vaquero. Gimió. Levantando un brazo, lo colocó sobre sus ojos. Cuan totalmente humillante. Ya era bastante malo que hubiera estado completamente perdida a las nueve de la mañana, pero que la policía hubiera sido llamada, luego ser atrapada sin camisa... bailando... vomitando... Gimiendo, negó ligeramente. ¿Cómo iba a ser capaz de enfrentarlo otra vez? Tal vez, si el universo había terminado de usarla para su cómico alivio, se quedaría en estado de coma y no tendría que enfrentarlo por diez... tal vez quince años. —Puede ser que te ayude a ponerte de pie del suelo. Evita que la sala se mueva. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Pip estaba en posición plana sobre su espalda con los brazos hacia afuera. Tenía 103
    • El Club de las Excomulgadas La inesperada voz la hizo sentarse demasiado rápido. Estrellas destruyeron su visión mientras su cerebro se estrellaba contra su cráneo. Rodando a la derecha, enterró su cabeza en una almohada mientras sus gemidos suaves hacían que el dolor pasara a través de su cabeza. —Reduce la velocidad, tigre. No había duda de la diversión en la voz de Vaquero. ¿Por qué estaba él ahí? Por cierto, ¿Donde era aquí? Suavemente, abrió un ojo. Oscuras sábanas de color azul con una franja estrecha letras blancas. Estaba en la casa de Jeff. En su cama. — ¿Tienes tu arma a mano?— Ella habló en voz baja, queriendo solamente tirar de las sábanas sobre su cabeza y esconderse hasta que él se fuera o ella se muriera, lo que ocurriera primero. —Sí. —Él se rió entre dientes. —Pero lo que estás pensando, no puede ser tan malo.— —Oh, sí que puede. No sabes lo que estoy pensando. —Abriendo el otro ojo, ella lo espió en la silla mecedora a su derecha. Sus pies estaban desnudos, y se apoyó en el borde de la cama. —Vomité en tus zapatos... en público. —Sí. —Él hizo una mueca. —Eso no fue divertido. Podría haber sido siempre peor, sin embargo. Podrías haber vomitado en mi coche. — ¿No fue así?— Ella frunció el ceño. —Tengo un recuerdo distinto sacando mi cabeza por la ventana como un perro grande. —Lo hiciste bien. —Su sonrisa estuvo de regreso. —Pero no era mi coche. Era la camioneta de Picasso. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III de madera gris pulido... piso... bolsa de lona color negro con “SWAT” en grandes 104
    • El Club de las Excomulgadas Pip maldijo, y Jeff se rió. —Él nunca me lo perdonará. —Eso no es cierto. Él te perdonará, pero nunca dejará que lo olvides. —Todavía estaba sonriendo. —Es posible que quieras pensar en comprarle un bono regalo para coches en el lavado de Ron o algo así. —No es tan divertido—, murmuró. Cerrando los ojos, hundió su rostro en la almohada de nuevo. El crujido de los pisos de madera fue su única advertencia antes de que la cama se moviera. Abriendo un ojo, miró el sólido muslo bien vestido de Jeff. Sus ojos se llenaron de lágrimas. —Estoy tan avergonzada. —Hey ahora. —Tocándola con una mano tibia en su hombro. —No tienes nada de qué avergonzarte… —Correcto, de nada en absoluto. —Sus palabras fueron amortiguadas por la almohada. —Vomité sobre ti. —Bueno, llevaba mis botas tácticas, y son resistentes al agua. —Su mano acarició su espalda en largas y lentas caricias. —Simplemente usé una manguera. —Me viste en sujetador—, se lamentó. —Cariño, te he visto con sujetador antes. —Sus manos se deslizaron debajo de su pelo revuelto y se lo movió a un lado. —De hecho…—comenzó a frotar sus hombros, — si no recuerdas, he visto tus magníficos pechos. Ella se estremeció. ¿Cómo iba a olvidarlo? Era todo en lo que había pensado durante las últimas veinticuatro horas. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Puede no ser divertido, pero tú lo eres. 105
    • El Club de las Excomulgadas —He probado tus pezones. Su voz ronca desató una ola de nostalgia. —He tenido mi pene dentro de ti. Su aliento era cálido contra la nuca de su cuello. Los dedos de Payton apretaron las sábanas. —He probado tu excitación… La boca de Jeff le tocó el hombro trayendo consigo una ráfaga de deseo puro, sin era un desastre, tanto física como emocionalmente. —Necesito una ducha. Sin mirarlo, ella se movió hacia el lado opuesto de la cama. Poniéndose de pie, luchó con las náuseas y la sala se movió, por lo que se arrastró por el pasillo hasta el baño. Con su pelo asemejando un desordenado pajar y con su pálida piel lechosa, sus ojos verdes parecían enormes en comparación. En algún momento alguien le había quitado los pantalones cortos porque estaba vestida sólo con su ropa interior y una camiseta azul marino. Siendo una chica más grande, Pip se dio cuenta de lo apretada que estaba a través de sus pechos, y podía ver claramente el contorno de sus pezones. ¿Qué había pasado con su ropa? Y aún más desconcertante, ¿Quién la había desnudado? Alejándose del espejo, abrió la mampara de la ducha. Sus manos temblaban cuando llegó a los grifos. Volteándose sobre el agua, se quitó la ropa mientras el agua caliente salía. La casa de los Diver era vieja, muy vieja, y tomó unos minutos para que el agua caliente viajara desde el sótano hasta el segundo piso. De pie bajo el tibio rocío, se obligó a enfrentar unas duras verdades, siendo la primera que había perdido la razón. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III adulterar. Ella no quiso saber nada más que darse la vuelta y quitarse la ropa, pero 106
    • El Club de las Excomulgadas La segunda, era que seguía enamorada de él. Sus hombros cayeron. Tal vez siempre había estado enamorada de él. Ya no lo sabía más. Pero, qué sabía ella si alguna vez había tenido la esperanza de encontrar algún tipo de felicidad en su vida, ya era hora de dejarlo ir. Lavando su pelo, reconoció el olor del champú, el mismo que Jeff utilizaba. Su labio inferior tembló. Aunque ella no estaba bien versada en relaciones, entendía que lo que habían tenido había sido especial. Las posibilidades de que alguna vez amara a alguien más de la forma en que lo que amara lo suficiente por los dos. No iba a sacrificar sus sueños, porque el hombre que amaba no la deseaba. Bueno, él la deseaba sexualmente... El recuerdo de sus manos sobre ella, su boca en sus pezones era suficiente para despertar su necesidad. Deslizando sus manos con jabón por sus pezones, cortó su respiración. Aunque tal vez no la deseaba para ser siempre felices, la deseaba sexualmente y, por ahora, en ese momento, era suficiente. ¿La semana que viene? ¿Quién sabía? Saliendo de la ducha, se envolvió en una toalla grande color marrón. Encontrando un tubo de pasta de dientes, se limpió los dientes lo mejor que pudo con sólo su dedo. Después de pasar un peine a través de su pelo, agarró su ropa descartada y abrió la puerta. La sala estaba vacía y el silencio era pesado. Tal vez podría escabullirse sin encontrarse de nuevo… No hubo suerte. Dormido, estaba tumbado en la cama, con la cabeza apoyada sobre almohadas y tenía una taza de té sobre el estómago. Ella sonrió. Él se había J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III amaba a él eran casi nulas. Si tenía suerte, entonces tal vez encontraría un hombre 107
    • El Club de las Excomulgadas acordado que prefería el té al café. Con cuidado, le quitó la taza y se encontró de pie al lado de su cama. De puntillas sobre su tocador, ella sacó un par de pantalones cortos y una camiseta gris. Metiéndose en ellos, se dirigió a la puerta. — ¿Qué estás haciendo?—, su voz era ronca por el sueño. —Tomándote prestada algo de ropa. Espero que no te importe. —Cógela toda. —Su sonrisa era libertina, y su corazón tartamudeó. — ¿Pero cuál es el punto? Sólo voy a quitártela a los cinco segundos después de que te la Su pulso se aceleró cuando se levantó y caminó hacia ella. —Tenemos que hablar… —Más tarde. Él le tapó la boca con la suya, y ella se perdió. Sus besos fueron lentos, y trabajaron en su cuerpo como una droga. Quitándose la ropa, ella envolvió sus brazos alrededor de su cuello, apretando su cuerpo al suyo. A través de la toalla le tomó el pecho. Su pulgar jugó con la punta endurecida. La toalla húmeda se soltó entonces, deslizándose hasta el suelo. Él todavía estaba completamente vestido, y ella se sintió decadente, sexy en sus brazos. Quitando su agarre, él se quitó la camisa antes de bajarse la cintura de sus vaqueros. Continuaron besándose, tocándose como si no tuvieran ninguna prisa. Ayer por la tarde había sido una necesidad animal. Esto, esto era algo más profundo, más íntimo. Después que se quitó los pantalones, su cuerpo, todo caliente, perfectamente esculpido en cada pulgada, la hipnotizó. —Te quiero en mi cama. —Susurró contra su boca. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III hayas puesto. 108
    • El Club de las Excomulgadas —Sí— susurró ella cuando mordió su oreja. Caminando hacia atrás, sintió la cama contra la parte posterior de sus rodillas. Hundiéndose en el edredón de felpa, él la siguió hacia abajo. Extendiéndose a su lado, le besó en los labios de nuevo. Sus ojos azules parecían tormentosos en los de ella, y fue todo lo que pudo hacer para evitar que le abriera las piernas y le pidiera que la tomara. Como si supiera sus pensamientos, sonrió. Tomando sus pechos, los lamió con su lengua. Chupando las apretadas puntas hasta que estuvieron mojadas y duras. Ella gimió. Llegando a él, se acurrucó a su lado con todo su palpitante pene. Sus acarició su longitud caliente desde la raíz hasta la corona. Un suave siseo se deslizó entre sus labios y sus ojos se medio cerraron. El oír el sonido que había hecho fue suficiente para llegar a su necesidad. El deseo empapó su ya húmeda y excitada carne. Después de un momento, su mano se cerró sobre la de ella obligándola a detenerse. Su aliento salió en un apuro cuando la rodó sobre su espalda. Besó a fondo su vientre antes de poner su boca donde más la necesitaba. Su lengua era suave mientras él la rodaba en su carne. Olas de necesidad pasaron a través de su cuerpo. —Por favor, Vaquero. Te necesito en mi interior. Cuando se levantó para estirarse a su lado otra vez, ella gimió. Estaba tan cerca… Su boca cubrió la de ella, su lengua lamió la suya y probó su excitación. Sus manos se cerraron en puños en su pelo y se devoraron uno al otro. Su mano se posó en su vientre luego se movió a su vagina. Partiendo su labio inferior, le acarició el clítoris y ella gimió. —Estás mojada para mí. —Murmuró contra su boca. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III caderas se resistieron, y se empujó en su mano. Maravillada por la sensación de él, 109
    • El Club de las Excomulgadas Sin palabras separó más las piernas, dándole un mejor acceso. Él deslizó el dedo por su cuerpo, acariciándola, jugueteando. Su pulgar se centró en su clítoris, y ella jadeó y se retorció debajo de él. Como un paño suave, con movimientos constantes frotó su necesitada carne. Sus caderas comenzaron a moverse, meciéndose al ritmo constante. Su cuerpo se apretó por el esfuerzo de su liberación. —Por favor, Vaquero. Por favor. —Ella gimió. Bajando la cabeza, tomó un pezón en su boca y se lo chupó profundamente. Destellos de luz explotaron contra sus párpados y su cuerpo se dio a la fuga. Olas de liberación corrieron a través de ella y se arqueó contra su mano mientras Poco a poco volvió a entrar en su cuerpo mientras Vaquero la penetraba. Levantando su cuerpo en sus brazos, la empujó hasta que su pene se ajustó con firmeza a su carne. — ¿Por qué yo, Pip?— Él movió sus caderas, y el suave empuje la hizo jadear. — ¿Por qué soy tu primer amante? Porque tú eras el único al que siempre deseé. No podía decirlo, ahora no. Todavía no. Ella sólo quería esta última vez juntos. Moviendo sus manos arriba por su espalda, levantó la cabeza para darle un beso. Capturando su labio inferior con su boca, ella chupó la sabrosa carne. Gimiendo, su cuerpo se movió contra el suyo. Estaba lento y profundo y ella sentía cada centímetro de su delicioso pene entrando y saliendo. Ella sintió que se estaba frenando, que algo había cambiado en las últimas veinticuatro horas, algo más grande. El tiempo se detuvo fuera de la puerta del dormitorio cuando la llevó a la liberación una y otra vez. Con su boca en sus pezones. Besando, tocando su cuerpo y su corazón. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III sollozaba de puro placer. 110
    • El Club de las Excomulgadas Rodó, llevándosela con él hasta que estuvo encima de él. Pasando sus manos por su pecho, la sentó. Cuando su pene se hundió aún más en su carne, sus ojos se abrieron. —Móntame, Payton. —Su voz era ronca y gutural. —Llévame contigo. Colocando sus manos en su pecho, sus miradas se encontraron. Poco a poco se levantó, con su carne moviéndose a lo largo de la suya. Su aliento silbó entre los dientes y se movió, tentativamente al principio y luego con creciente confianza. Sus ojos se volvieron tormentosos, y sus dedos se clavaron en sus caderas. Estaba cerca, Esta vez se trataba de él, del hombre que amaba y que amaría siempre. Apretando alrededor de él, se inclinó y lo besó. —Payton. —Él se quedó sin aliento, con sus caderas empujando hacia arriba mientras ella se movía hacia abajo. —Sí, mi amor. —Ella se movió más rápido, con los sonidos de carne contra carne y con su respiración pesada en la habitación. Una ola de liberación lenta rodó sobre ella, con su vagina ordeñándolo con espasmos. Él se incorporó y ella se abrazó a él. Enterrando su cara en su garganta, se deleitó con su ronco grito cuando él se corrió. Sus caderas bombeaban hacia arriba sacando su liberación también. Sus corazones golpeaban en sus pechos, y se quedaron vinculados de esa forma elemental y primitiva. Pip habría sido feliz de no moverse de nuevo. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III muy cerca ya. 111
    • El Club de las Excomulgadas Capítulo Ocho Él la amaba. Jeff hundió su cara el pelo enredado de Pip y aspiró el olor de su champú. Su cuerpo era suave contra el suyo, y su respiración era profunda y regular. Shock, felicidad, terror y alegría enturbiaban su mente con un dejo de confusión. Nunca había creído en la idea de una alma gemela. Habiendo crecido con un desfile constante de mujeres en la vida de su padre, a todas las cuales Frank juraba compromisos. Estaba feliz por ellos, pero cuando habían utilizado tanto el término “alma gemela”, había rodado sus ojos. Estando aquí con Payton cómodamente en sus brazos, se encogió cuando se acordó de su respuesta. Wow, compañera de alma, ¿eh? Ella debe ser el infierno de un creyente. Ambos hombres se habían enojado con su sarcástica respuesta. Jay había ido incluso tan lejos como para agarrarlo de la camisa y hacerlo chocar contra un muro. Si Johnny no se hubiera interpuesto entre ambos Jeff y Jay hubieran terminado suspendidos por haberse peleado. Déjalo ir, Jay. ¿Qué esperas cuando sale con mujeres como Charlotte Whittier? Es un chico con un trasero apretado, un día despertará muy bruscamente y cuando suceda, tú y yo seremos los primeros en felicitarlo por llegar a la edad adulta. Su cara le quemó. Las palabras de Johnny lo habían cortado en lo más profundo. No sólo su amigo era un miembro fundamental del equipo SWAT, y había sido el FTO de Jeff cuando había sido contratado. Levantaba la vista a Johnny no sólo como mentor, sino como amigo. Desde entonces, su amistad con ambos hombres había sido afectada en cierta medida. Cuando estaban en el campo ponían de lado sus diferencias, pero las palabras se mantenían entre ellos como una roca en la carretera. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III haber amado, Jeff se había reído cuando Johnny y Jay habían anunciado sus 112
    • El Club de las Excomulgadas Cerrando los ojos, pasó su mano por la curva de la cadera de Pip. Ahora sabía que tanto Jay como Johnny estaban en lo cierto. El amor y la lujuria eran tan similares como las naranjas y la sal. La besó en el hombro. Maldita fuera su obstinada arrogancia. Él la había lastimado y lo asumiría el resto de su vida, se lo compensaría a ella de alguna manera. Simplemente con estar extendido al lado de ella, su nivel de satisfacción estaba fuera de serie. Cada respiración era más dulce y cada toque de su mano era un regalo que estaba agradecido de recibir. Sonriendo y poniendo los ojos en blanco al mismo tiempo, apretó la boca contra su hombro para evitar reír a carcajadas. Cada vez que habían hecho el amor se había olvidado de usar un condón. No sólo eso era la primera vez para él, sino que mostraba lo mucho que ella había sacudido su mundo. El calor creció en su intestino y puso su mano en la parte inferior de su vientre. ¿Podría estar llevando a su hijo? Deslizando su mano al sur, lo sorprendió la forma en que el pensamiento de su embarazo lo hacía sentir. Le gustaban los niños pero nunca había pensado en tener ninguno. Infiernos, nunca había pensado en que se enamoraría y allí estaba, enamorado y sin poder dormir a causa de ella. Pip siempre había querido hijos. Cuando eran niños ella lo hacía jugar a las casitas con ella y había gemido todo el tiempo. ¿Ahora? La idea de establecerse en una casa con esta increíble mujer hacía a su intestino cantar. Frank les había dicho a todos sus hijos que cuando llegaba el momento de sentar cabeza, podrían escoger unas pocas hectáreas y construir su casa. Y él conocía el lugar perfecto para una casa, jardín y juegos para los niños y los perros. Jeff metió su mano entre sus piernas. Sus caderas se presionaron hacia atrás, a su pene. El sonido soñoliento hizo que cosquillas pasaran por su espalda. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Genial, ahora sonaba como Jay y Johnny, como un poeta sin una causa. 113
    • El Club de las Excomulgadas Meciendo sus caderas, su erección creció acariciando la costura de sus nalgas. Ella lo apretaba más firmemente que antes. Con cada movimiento de su mano, su ronco murmullo se hacía más fuerte. Cuando su mano la cubrió, él sabía que estaba despierta. Abriendo sus muslos, la penetró lentamente. Sus tejidos inflamados lo abrazaron, y él exhaló. No hablaron, no con palabras por lo menos. Su amor lo decía todo. ***** la mañana, pero tenía que irse antes de que él se despertara. Cobarde. Sí, era una cobarde. Cuando se había unido a él en la cama la noche anterior nunca había soñado que hacer el amor sería tan... tan íntimo. Había sido mucho más que simple lujuria y había tocado una parte de ella que siempre había sido cuidadosa de esconder de él. Él la había tocado, como si la hubiera amado, deseado como un hombre ama a una mujer. Jeff estaba todavía durmiendo. Sus rasgos eran indistintos en la oscura habitación, pero cada uno hacía un tajo en su corazón, en su alma, como hacía mucho tiempo. Cada centímetro de su cuerpo era perfecto. Hombros anchos, brazos musculosos, vientre plano, con un paquete de seis en sus abdominales, alto y firme trasero y piernas musculosas de haber corrido millas para su examen de aptitud. Tenía que escribirle una carta al comandante del equipo SWAT. El requisito de rigor físico había esculpido al hombre perfecto. Recogió la ropa que había tirado la noche anterior, hizo un uso rápido del cuarto de baño antes de bajar a la planta baja. El amplio salón estaba vacío, y estuvo agradecida por ello. Si tenía que caminar con vergüenza prefería no tener testigos. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Una de las cosas más difíciles que había hecho era dejar la cama de Jeff. Era por 114
    • El Club de las Excomulgadas Ranger, Ryan y Frank estarían, probablemente, afuera trabajando duro y Gemma estaría probablemente todavía en la cama. Entrando en la espaciosa cocina, se movió con rapidez. No le importaría si ella cogía prestado el camión de la granja para llegar a casa. Dejaría una nota, después de sobornar a uno de los jardineros, para devolverlo más tarde ese mismo día. El corazón le dolió. No sabía cuándo o si pondría un pie aquí de nuevo. — ... No entiendo cómo esto pudo haber sucedido.— Era Frank. —Me gustaría tener una respuesta. —La segunda voz no era familiar. —Esta es una enorme cantidad de dinero, y estoy buscando respuestas aún. No puedo decirte —Sentirlo no me ayudará, Don. Pip frunció el ceño ante el tono brusco. Frank era el hombre más tranquilo, adorable que había conocido nunca. Incluso cuando los muchachos se habían metido en problemas, lo que habían hecho con gran regularidad, nunca lo había oído hablar con voz cortada o irritada. —No hay una maldita manera de que pueda conseguir esa cantidad de dinero en efectivo en los próximos treinta días—, dijo Frank. ¿Estarían los Dive en problemas? —Haré todo lo que esté a mi alcance para ayudarte a asegurar el financiamiento. Tomaré de mi herencia… —No, Don. No puedes hacer eso. Conseguiré algo. —Tal vez puedas vender una parte de tus tierras… —No. Doscientos años de posesión, no seré el que comience a venderla ahora. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III cuanto lo siento… 115
    • El Club de las Excomulgadas Inquieta, Pip retrocedió. No podía imaginar que los Diver no vivieran aquí en el rancho. Su cadera chocó con una de las sillas del comedor y se estremeció ante el ruido que hizo. —Vaquero, ¿eres tú?— Llamó Frank. —Uh, no, señor. Soy Pip. —Dijo. —Estaba yéndome. —Ven aquí un momento, cacahuete. Sólo por un momento. Con pies de plomo entró en la cocina. Frank y un extraño estaban sentados en la mesa de la cocina con docenas de papeles esparcidos por la superficie. El recién —Buenos días. —Ella esbozó una ensayada sonrisa en su rostro. —Dios mío. —Frank abrió mucho los ojos. — ¿Qué llevas puesto? Pip se miró los pantalones ajustados y la camiseta demasiado pequeña. Cruzó los brazos sobre su pecho. —Tuve que pedir prestado algo de la ropa de su hijo. Me temo que no es de mi tamaño. Sus ojos oscuros brillaron. —Oí que tuviste un accidente ayer. —Sí, es una forma de decirlo. —Sus mejillas se calentaron. —Pip, este es Don Kingston. —Apuntó al extraño. —Encantada de conocerle, Kingston. Ves mamá, esas lecciones de etiqueta han dado sus frutos. — ¿Y usted es señorita…? J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III llegado la miró con franca curiosidad. 116
    • El Club de las Excomulgadas —Whittier. —dijo Frank antes de que ella pudiera hacerlo. —Payton es la cría más joven de los Whittier.0 Los ojos de Don se abrieron con sorpresa que rápidamente se convirtió en placer. —Srta. Whittier, no tiene idea de cuan estoy emocionado de conocerla. —Se levantó y le tendió la mano. Ladeando la cabeza, Pip lo estudió mientras se daban la mano. Había algo muy familiar en este hombre. —No personalmente. —Tomó un maletín de cuero marrón. —Probablemente conoció a mi padre, Langdon Kingston, era el abogado de aquí, en New Haven. Una imagen de un viejo, majestuoso caballero de pelo gris y trajes muy caros le vino a la mente. Si recordaba bien, había oído hablar a su abogado Benji de haber fallecido y de necesitar encontrar un sustituto de inmediato. —Me acuerdo de él. Fue el abogado de mi padre durante muchos años. Siento su pérdida, Sr. Kingston. —Don, por favor, llámame Don. —Cerró la boca, y le hizo un gesto distraído. —Ah, aquí está. —Sacó un sobre grueso de su maletín. —Tengo una pregunta muy importante para usted, Srta. Whittier. Creo que tiene una hermana mayor, Ahna. ¿Correcto?— Pip luchó por mantener su expresión impasible mientras los cabellos de la parte posterior de su cuello se erizaban. La presencia Ahna en Haven no podía haber sido de más de treinta días en total y eso había sido hacía veinte años. ¿Qué podría este hombre querer con ella? —Lo siento, Sr. Kingston. ¿Puedo preguntarle de qué se trata? —No estoy en libertad de decírselo exactamente, Srta. Whittier. Tras la muerte de mi padre fui designado para aclarar cualquier negocio restante y clasificarlo en J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III — ¿Nos conocemos? 117
    • El Club de las Excomulgadas sus archivos—, indicó el sobre. —He encontrado algunos documentos que son de vital importancia con respecto a su medio hermana, Ahna. Medio hermana. Que Ahna fuera conocida por alguien de fuera de la familia era noticia, pero ¿Conocerían su verdadera relación con Tati también? Ella miró a Frank. —Puedes confiar en él, cacahuete. Conozco a este muchacho desde que usaba pañales. —Frank le dio a Don unas palmaditas en el brazo. —Él no es el hijo de puta egoísta que era su padre, eso es seguro. demasiado molesto por el comentario. —Estoy impresionado, Don. Tú eres la única persona fuera de la familia que sabe que Ahna es mi media hermana y no mi tía. —Bueno, la documentación era muy completa y por eso necesito tu ayuda. Estoy trabajando contra un plazo, y no hay más tiempo que perder en detectives privados. — ¿Contrataste a un detective? —Lo hice, y regresó con las manos vacías. —Puso su mano en el sobre. —Lo que encontré en los archivos de mi padre puede cambiar la vida de tu hermana para mejor. —Sonrió. —Y tengo que decirlo, estoy contento de que seas la primer Whittier en no tratar de negar su existencia. Eso no era sorprendente en absoluto. Tati se negaba a reconocer su existencia y después de la muerte de su madre la niña había sido despedida. Había sido sólo cuando Pip había presionado a Tati que había admitido que Ahna había sido llevada a lo que había llamado “un centro de rehabilitación para niños con problemas”. Era curioso, pero no se acordaba que su media hermana tuviera algo más que no fuera ser muy tímida y temerosa hasta de su propia sombra. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III El otro hombre se sonrojó y miró hacia otro lado a pesar de que no parecía 118
    • El Club de las Excomulgadas —Tal vez, Don, es el momento de presentarla al mundo. —Sonrió. —Entiende que no sólo puedo darle su dirección o número de teléfono a un desconocido. —Por supuesto. —Él asintió. —Si le pudieras dar esto a ella a la mayor brevedad posible, estaría para siempre en deuda contigo. — ¿Has oído eso, Frank? Un abogado en deuda conmigo. —Ella sonrió. —Chico —Frank negó, —No tienes idea de lo que acabas de dejar entrar, Don. El abogado estaba sonriendo mientras le entregaba el sobre a Pip. —Yo me ocuparé de ella. —Bueno, ahora que eso está arreglado. ¿Vaquero está todavía dormido?— Frank preguntó. —Creo que sí. Mi coche está en el restaurante. ¿Puedo pedirte prestado el Big Red para llegar a casa? —Tú no querrás tomar esa cosa. Es asquerosa. —Frank se levantó y tomó un juego de llaves de un gancho de la puerta de atrás. —Toma mi camión. —Gracias, Frank. —De repente se sintió un poco triste, lo que la sorprendió y ella misma lanzó sus brazos alrededor de su cuello y le dio un fuerte abrazo. —Te lo devolveré en unas pocas horas. —Eres una dulce chica, cacahuete. —Su voz fue áspera. —No podría amarte más, si hubieras sido uno de mis propios hijos. —Frank, me dejaste ser una de los tuyos, y te estaré eternamente agradecida. Besándolo en la mejilla, salió corriendo por la puerta. ****** J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Mi información de contacto está ahí dentro. 119
    • El Club de las Excomulgadas Al entrar en el camino, Pip notó un Mercedes azul, convertible, aparcado en el camino circular de la parte delantera de la casa. A Tati no le gustaba que nadie se estacionara en el frente. Decía que hacía a la casa verse común. ¿Común? ¿Cómo qué? ¿Una casa real donde la vivía gente? Sacudiendo la cabeza, siguió, después de aparcar su vehículo al lado del garaje para diez coches. Tati tenía algunas ideas extrañas a veces. Al salir del coche, se dirigió a la casa de huéspedes. —Payton Whittier, ¿dónde has estado?— La voz de Tati cortó a través del aire Se imaginó que su familia estaría tomando el desayuno al aire libre como era su costumbre, todos los días. Después de discretamente deslizarse el sobre en la cintura de sus pantalones cortos, se dirigió hacia el jardín para hacer frente a su familia. A pesar de que preferiría sentarse y tener una rabieta que haría sentir orgulloso a un niño de dos años, pegó la más amplia, extraña sonrisa que pudo manejar. —Buenos días a todos. Con Tati al pie de la mesa y su padre a la cabeza, parecían como algo salido de un comercial de jabón de principios de siglo. Su madre, incluso, llevaba un enorme sombrero, más adecuado para Lo Que el Viento se Llevó, que para un desayuno en el jardín. Pip arrebató un croissant de la bandeja de pan. — ¿Has dormido bien, mamá? Quiero ganarme un Oscar por esta actuación. —Oh, no particularmente. —Ella agitó una mano de lirio blanco. —Pero tú sabes de mis problemas para dormir. Y de tus problemas alimenticios, de drogas, de dependencia al alcohol... —Sí, Madre… J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III como acero afilado. 120
    • El Club de las Excomulgadas —Bueno, mira lo que ha traído el gato. Otro cadáver. El exagerado acento sureño de Charlotte rompió a través de la piel de Pip como un cristal roto. De pie en la puerta, su hermana mayor estaba perfectamente bien vestida como de costumbre. Con su vestido de seda de Donna Karan y sus zapatos perfectamente adaptados. Con el pelo recogido en un simple moño y grandes diamantes, demasiado llamativos para ser usados tan temprano, envueltos alrededor de su delgado cuello y muñeca, se veía como en una casa en las telenovelas de la tarde. —Bueno, no es un espectáculo. —Char dio un corte con su cabeza para mirar la Pip miró a Tati. No podía dejar de preguntarse cómo su madre permitía que su hija se sentara en el asiento generalmente reservado para las esposas o amantes. Si su padre tenía corazón, que lo dudaba, estaba bastante segura de que amaba más a Char que a su propia esposa. — ¿Qué estás haciendo aquí?— Sus palabras llegaron más nítidas de lo que había previsto, pero el tacto estaba fuera de su punto. Char acababa de poner el tacón de sus Jimmy Choo en los nervios de Pip, y estuvo a segundos de abrir una lata de Whup en el trasero de su hermana. —He vuelto a casa, pequeña hermana. Para quedarme. —Con una mirada de satisfacción en sus ojos carbón, Pip pensó que parecía un pequeño gato Cheshire. — ¿Me extrañaste? —Uh, ajá. —Pip se inclinó, y la falsa sonrisa de su hermana desapareció. —Pero he estado trabajando en mi objetivo y la próxima vez, no fallaré. —Ya está. —Kara llegó volando de la casa y echó sus brazos alrededor de Pip. —Ayer fue tan divertido. Entonces, dime, ¿Solucionaste todo con tu hombre? —Uh… J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III punta de su pie antes de tomar su habitual asiento a la izquierda de su padre. 121
    • El Club de las Excomulgadas —Payton Whittier, ¿por qué parece que acabas de salir de la cama?— La profunda voz de Benji interrumpió su fría mirada con un escalofrío por su espalda. —Te ves como una prostituta. No dejes que te lastime. —Algunas de nosotras sabemos más que otras. —Ella brilló una sonrisa con dientes a Char. — ¿A quién le importa? —Kara se inclinó y le robó a Char una mimosa directo de su mano. — ¿Desde cuándo ser una prostituta es un crimen en esta familia? Aquí viene... —Seguramente está haciendo una broma, padre —susurró ella. —No hay un hombre en New Haven, que miraría dos veces a Piggy... digo Payton. —Yo no estaría tan segura de eso, Ramera, es decir, Char. —Kara sonrió y deslizó su brazo a través de Pip. —No sólo él la miraría una, dos y tres veces, apenas quitándole los ojos de encima por mucho tiempo, ahora. —Bueno, si se ha estado acostando por ahí, no se ve muy feliz por eso. —Char olió. —Probablemente él no fue nada bueno… —Señoras, de verdad. —Benji frunció el ceño. —Si no pueden conducirse como unas buenas jóvenes mujeres entonces necesitan tener su discusión en otro lugar. —Hay una noticia de última hora. —Kara se echó a reír. —Pops piensa que hay señoras en la casa Whittier. El teléfono móvil de Benji sonó, y la mirada de alivio que cruzó su rostro hubiera sido cómica si no fuera tan patético. Corrió a la casa como si su mejor caja de puros cubanos estuviera quemándose. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Char estrechó la mirada, que aterrizó en Kara para luego trasladarla a Pip. 122
    • El Club de las Excomulgadas —Payton, ¿No te hubieras podido…— Tati le dio una mirada fría, —…limpiar un poco antes de regresar a casa? Sólo podemos esperar que nadie te haya visto vagando de esa forma. —Mamá está a la carga de nuevo—, Kara susurró al oído de Pip. —En realidad Madre, como si a alguien le importara si Pip caminaba con vergüenza por la mitad de Main. No con una hermana como la nuestra. —Como si… —Rió Char. —Conociendo a nuestra hermanita probablemente salió a la ruta 3 y recogió algunos borrachos. —No, seguramente no. —Tati miró a su hija menor. —Lo sé, era el padre de Rob Martin. —La mirada de Char lanzó dagas a los dos. —Él ha estado tratando de meterse en mis pantalones desde que tenía diecisiete años. —Sí, salvo que se metió en tu ropa interior, y no quiso salir de nuevo. —Kara aulló de risa. Pip se estremeció. Si el señor Martin hubiera sido su única opción estaría muy feliz de morir virgen. En el cumpleaños dieciocho de Char, Tati envió a Pip por más bebidas, y él tentó su entrepierna mientras ella tenía la cabeza en el refrigerador. —Sólo porque todavía le dolía cuando le di una bofetada en mi último año—, dijo Tati. —Simplemente no ha superado que tu padre llegó y se puso a mis pies. —Madre, lo siento pero a veces simplemente no es acerca de ti— le espetó Pip. Tati sólo parpadeó. —Y en cuanto a ti, querida hermana, siento decepcionar tus intereses más lascivos, pero no, no fue el Sr. Martin. No es que sea de tu incumbencia. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Eso fue la semana pasada, Char. —Dijo Pip. 123
    • El Club de las Excomulgadas —Bravo, querida. —Murmuró Kara. —Ten cuidado, mamá. Creo que Piggy ha estado sumergiéndose en tu vodka. — Su voz era como fresco carbón. — ¿Por qué necesitaría licor cuando todo lo que tengo que hacer es andar con los tontos para escapar de la realidad? Recogiendo una mimosa, ella se la echó encima. —Pequeña brujita— siseó Char. Cansada y triste como no se había sentido en su vida, Pip se dirigió a la casa de la piscina. Pero antes de que bajara al patio, Char había saltado de su silla y la había agarrado del brazo. — ¿Quién es él?— Cavó sus afiladas uñas en su brazo, pero Pip no hizo ni una mueca de dolor. —Como he dicho, no es de tu… —Mentirosa—, le espetó Char. —Nadie en New Haven querría ir a la cama con una cerda como tú. Eres repugnante. Mirando la bonita cara de su hermana, Pip se sorprendió de lo que vio. Ira, la ira profunda, celos y lo más sorprendente de todo, el miedo. ¿Por qué no se había dado cuenta de lo fea que era su hermana antes? —Vaya. —Pip sacudió la cabeza. —Me siento tan mal por ti, Charlotte. Realmente crees que tu valor reside entre tus muslos, ¿no? Charlotte se tambaleó hacia atrás como si hubiera sido golpeada. —Eso es tan triste y tan sin sentido. Ya sabes, por si no lo has intentado, podrías ser una mujer increíble, Char. —Pip se quitó las garras de su hermana de su brazo. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Eso es original. —Kara arrastró las palabras. 124
    • El Club de las Excomulgadas —No eres más que otra prostituta de bailes reventada, que va rodando por la vida tan rápidamente como puede, con la esperanza de que nadie se dé cuenta de cuánto miedo tiene. — ¿Qu…qué te dijo?— Tati preguntó. —Oh, cállate, madre. —Kara suspiró. —Has perdido la cabeza, Piggy. Tú eres la fea. —Escupió Char. —Ningún hombre te querrá y sólo estás celosa porque yo soy hermosa y… —No he perdido nada en absoluto. —Pip Sonrió. —De hecho, creo que por fin —Ve chica.— Kara tomó la botella de champán y la levantó como si fuera a brindar por su hermana. Con Char gritando obscenidades y su madre sirviéndose un vodka con hielo, Pip las calló a todas y cerró la puerta de la casa de huéspedes a sus espaldas. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III encontré algo que he estado buscando todo el tiempo. 125
    • El Club de las Excomulgadas Capítulo Nueve Derrame cerebral. Vaquero se quedó en la irregular parte superior de la mesa de la antigua cocina. Ni siquiera podía hilar esa palabra en una frase con el nombre de su padre. Todo en él se rebelaba contra la idea de eso. Frank Diver, muerto por un derrame cerebral. trabajaba con uno de los potros poco después del mediodía. Incluso sabiendo que había sido declarado muerto cuando la ambulancia había llegado, había una parte de él aún se negaba a aceptar que su padre se había ido. Ryan estaba sentado en el otro extremo de la mesa mirando algo que sólo él podía ver. Una taza grande de café, olvidada, estaba cerca de su codo y un sándwich sin tocar con los bordes del pan ya encrespado, se encontraba frente de él. Su expresión era distante y la mayoría de la gente podría pensar que él no sentía nada acerca de la muerte de su padre, pero Jeff lo sabía mejor. En las profundidades de sus ojos negros veía el dolor y la rabia quemándolo. Ranger estaba sentado a la derecha, con Gemma en su regazo. Gemma sólo tenía dieciocho años y era la bebé de la familia. Había estado llorando de vez en cuando, por horas, ahora sin señales de detenerse en algún momento pronto. El sonido de su angustia hacía difícil para cualquiera de ellos mantener la compostura. Sissy y Kara habían llegado al momento en que se habían enterado. Ambas estaban ahora amasando una montaña de pan en la mesa. Él frunció el ceño. Era curioso, no tenía ni idea de que Kara pudiera ni hervir agua y mucho menos hacer pan. Con su imagen perfecta, la mayoría de la gente asumía que ella evitaría el trabajo manual a toda costa, incluido él mismo. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Él y Ryan habían estado allí cuando su padre se había derrumbado mientras 126
    • El Club de las Excomulgadas — ¿Alguien quiere más café? ¿Agua tal vez?— La voz suave rompió el pesado silencio. Su voz acarició sus nervios. Él no había tenido ni idea de que ella estaba aún en la ciudad hasta que había llamado a la casa principal de Pip cuando no había respondido su móvil. Char le había respondido, y le había prometido que su hermana lo llamaría. En cambio, ella se había presentado hacía varias horas, y su teléfono todavía no había sonado. Gem sólo resopló. ¿Qué había visto alguna vez en ella? Era hermosa, pero nadie podía atribuirse el mérito de lo que la genética le había dado. Sus ojos eran duros y fríos como los de su padre, y llevaba demasiado maquillaje. Su mirada pasó por encima de sus pantalones caros de seda y camisa. Ella nunca se había sentido cómoda en un rancho de trabajo. Llevaba bastantes diamantes como para estrangular a una vaca, y apostaría su testículo izquierdo que los había conseguido todos sólo para traerlos ahí. Pobre chica, bien vestida y sin nadie a quien impresionar. —Querido, ¿por qué me estás mirando? —Ella se movió con inquietud. — ¿Tengo algo en mi cara? ¿Demasiado maquillaje, tal vez? —No. Estás bien, Char. —Haciendo retroceder su silla, miró a Ryan. —Daré de comer a los caballos. — ¿Necesitas ayuda? —Ranger le preguntó. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —No, gracias. —Dijeron Ryan y Ranger. 127
    • El Club de las Excomulgadas —No, tú eres necesario… —Estoy bien. Hay seguir adelante y ayudar. —Gem saltó a sus pies. Sus ojos eran demasiado brillantes y su maquillaje estaba manchado, pero al menos había dicho más de dos palabras juntas. —Creo que iré a golpear un poco de masa de pan. —Corrió hacia Sissy y Kara. —Bueno, hagamos eso. —Dijo Ryan. Los tres subieron a la vez, pero antes de que pudieran moverse, sonó el teléfono. Congelado, se quedó mirando el teléfono inalámbrico en el centro de la mesa como Ranger levantó el teléfono y miró la pantalla de identificación de llamadas. —Es Josie. —Su voz era baja. Al pulsar el botón del altavoz, tragó audiblemente. —Josie. —Ranger. Cuánto tiempo sin charlar. Papá dijo que estabas trabajando encubierto. ¿Qué estás haciendo en casa? El dolor, tan agudo como para robar su aliento, laceró el pecho de Jeff. Escuchar la alegría en la voz de su hermana y saber que su mundo estaba a punto de estrellarse alrededor de sus orejas era casi más de lo que podía soportar. Una lágrima corrió por el rostro de Ranger, y los ojos de Ryan se entrecerraron. Hombres de acero, mi trasero. Ni uno solo de ellos podía formar las palabras suficientes para decirle a su hermana de su padre se había ido. — ¿Hola? ¿Te he perdido? Ella se adelantó y quitó el teléfono de la mano del Ranger. —Josie, soy Gem. Tienes que venir a casa, hermanita. —Gemmie. —Ella se echó a reír. —No puedo volver a casa, tengo clases. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III si fuera una serpiente venenosa. Gem se lanzó a Ryan, y él bajo el brazo. 128
    • El Club de las Excomulgadas —Es papá, Jos... Escuchar a Gemma, la bebé de su padre, sonando tan compuesta y adulta hizo que sintiera como un golpe en su estómago. — ¿Qué…?— Josie respiró profundo. —Gem, ¿Está enfermo? —Se ha ido, Jos. Tuvo un derrame cerebral y falleció cerca del mediodía. —No… estás tomándome el pelo… ¿no? Acabo de hablar con él ayer… Esto no puede estar pasando. —El pánico causó que sus palabras salieran todas juntas. que… El grito de angustia de Josie fue uno que Jeff supo que nunca olvidaría. Fue profundo y primario, como si se hubiera roto desde lo más profundo de su alma. Ese grito le dio voz a la devastación que todos ellos sentían. Ninguno de ellos podía imaginar un mundo sin su padre siendo más grande que la vida, pero ahora tendrían que averiguarlo por su cuenta. ***** Pip estaba acurrucada en su silla favorita, cerca de las puertas francesas abiertas. A pesar de que debía cerrar las puertas y encender el aire acondicionado, no lo hizo. Después de la fea escena con su familia esa mañana, había tomado una ducha caliente y luego se había ido a la cama y dormido todo el día. —Y ahora son las 2 de la mañana, y yo estoy despierta. —Su voz sonó en la quietud de la noche. Había perdido todo el día y para colmo, se había quedado varada. Su coche estaba todavía en el restaurante, y todos los demás estaban en la cama. Suspiró. No importaba donde estuviera su coche cuando no estaba donde quería estar. En la cama. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Josie, soy Ryan. Estaré allí para recogerte en un par de horas, así que necesito 129
    • El Club de las Excomulgadas Con Vaquero. Una sonrisa bailó en su rostro. ¿Qué haría si ella se acercaba y subía a su dormitorio por la ventana? ¿Estaría sorprendido? ¿O de mal humor porque lo había despertado? A ella no le importaría siempre y cuando la dejara quedarse un tiempo con él. Su intento a medias por limpiar el aire entre ellos y averiguar donde se encontraban había sido frustrado por el apetito del uno por el otro. En el fondo sabía que Vaquero era de los buenos. Él nunca se olvidaba de los cumpleaños y si alguien tenía necesidad de él, iría a la enésima potencia para prestar su asistencia. Sissy le había dicho que uno de los principales objetivos de su capacitarlos en cómo hacer que sus hogares fueran más seguros y cómo evitar convertirse en víctimas de delitos. Era una de las muchas razones por las que lo amaba. Cuando se trataba de Vaquero y Char, bueno, todavía le escocía. La mayoría de los hombres se sentían atraídos por su aspecto y su hermana era preciosa aunque sólo fuera exteriormente. Ella era también una maestra de la manipulación y si no quería que nadie viera su verdadero rostro, no lo hacían. Pip suponía que era el aspecto de una fantasía. Hermosa, rubia y sexy con tetas gigantes, su hermana representaba a esa mujer perfecta y los hombres acudían a ella. No Pip. Ella era la marimacho. Se había sentido siempre como un patito en una familia de cisnes, pero cuando estaba en casa de los Diver, se había sentido siempre bienvenida. Frank le había enseñado a montar a caballo mientras que Ryan le había enseñado a disparar un arco y una flecha como un nativo en el momento en que ella había tenido ocho años. Ranger le había enseñado cómo manejar un cuchillo sin cortarse. Josie le había enseñado a nadar y Gemma, la más joven, cómo reírse fuertemente. Y luego estaba Vaquero. Él le había enseñado la lección más importante de todas, a amar. Él siempre te aceptó como eres, Pip. Igual que su familia. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III trabajo era el servicio comunitario. Había trabajado con los residentes, para 130
    • El Club de las Excomulgadas —Payton. Ella saltó cuando la voz de Rand salió de la oscuridad. — ¿Rand? ¿De dónde vienes?— Se enderezó en su silla cuando su alta silueta surgió de las sombras. —Acabo entrar. Supongo que no me escuchaste. —Se cambió de un pie al otro, con su mirada no encontrándose con la suya. Un malestar le picó la espalda. Su hermano, arrogante, seguro de sí mismo nunca dudaba en hacerle frente a algo. Así que, ¿Por qué estaba actuando de forma estaba claramente afectado. Sus ojos oscuros brillaban con lágrimas, y su boca era una línea dura. —Pip, Vaquero llamó a la casa buscándote. Dijo que no has respondido tu teléfono móvil. —Maldita sea. —Suspiró Pip. —Está en mi coche en el restaurante. Había olvidado todo sobre él… —Payton, Frank Diver falleció esta tarde. — ¿Qué?— Aturdida, repitió sus palabras en su mente hasta que tuvieron sentido. —No, Rand. Lo acabo de ver esta mañana en la mesa de la cocina. El sobre... ¿Muerto? Tengo que llamar a Ahna. Esto no puede estar pasando... Su agarre se apretó y la sangre de sus venas se convirtió en hielo. Un rugido sordo llenó sus oídos. Tenía los labios en movimiento, pero ella no podía oír lo que J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III tan extraña? Cuando bajó a agacharse y le tomó la mano, Pip se cuenta de que 131
    • El Club de las Excomulgadas decía. Frank no podía estar muerto. Esto tenía que ser un horrible error. No él, no Frank. Sollozos fuertes, desgarradores rompieron a través de su adormecimiento. Cuando Rand la sacó de la silla y la llevó a sus brazos, se dio cuenta que eran sus ruidos los que se escuchaban. Agarrando su camisa de seda, se aferró a él mientras un millón de cosas pasaban por su mente. Frank vendando sus cortes. Enseñándole a montar un jamelgo viejo y gris llamado Jester. Riéndose de sus chistes malos y regañándola por caminar por las vigas del techo del granero. Igual que por la mañana diciéndole que siempre había pensado en ella como en —Vaquero. —Se empujó de los brazos de Rand. —Tengo que ir con él. — Dándole la espalda, ella negó, tratando de borrar la sensación borrosa, desconectada... —No puedo pensar. —Vístete. —Rand la tomó por los hombros y la empujó hacia el dormitorio. — Te llevaré allí. —Gracias— susurró. Mientras se alejaba, lo oyó decir algo como, — ¿No es para lo que son los hermanos?— Pero su mente estaba demasiado desconcertada. Una cosa a la vez, chica. Una cosa a la vez. ****** Pareció pasar una eternidad antes de que se detuvieran delante de la casa de los Diver. Todas las luces estaban encendidas y por un momento se preguntó si podría incluso entrar por la puerta. La idea de que Vaquero la necesitaba fue lo que le dio la fuerza para poner un pie delante del otro. Con Rand a su lado, ella entró en la casa. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III una hija. 132
    • El Club de las Excomulgadas Ryan estaba solo en la sala de estar, con un brazo apoyado en la repisa de la chimenea Fieldstone. Estaba de pie tan quieto, que Pip supo que no los había oído entrar. No fue hasta que le tocó el brazo que la miró. —Se ha ido, Pip. Esas tres palabras, tan bruscas y tan definitivas, la quemaron hasta los huesos. Las lágrimas llenaron sus ojos, y asintió poco a poco. —Ya lo echo de menos. —Yo también. —Una leve sonrisa tocó su boca. —Vaquero está arriba y todos Con un profundo suspiro, se apartó de la chimenea. —Estaba a punto de ir a buscar a Josie a la escuela. — ¿Quieres que me encargue de eso, Ryan? —Rand habló en voz baja. —Estaría feliz de hacerlo y tú podrías quedarte aquí con tu familia. Poco a poco, como si no estuviera acostumbrado a alguien le ofreciera ayuda, Ryan asintió. —Gracias, Rand. Te lo agradezco. Pip se escabulló, subiendo las escaleras. Oyó la ducha y vio que la puerta de Ranger estaba abierta. Adivinando que Vaquero estaría en la cama, se deslizó por la puerta entreabierta, a su calma, en su débilmente iluminada habitación. —Vaquero—, susurró. —Ya estoy aquí. Cuando llegó a la cama una risita decididamente femenina se lo impidió. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III los demás están en la cocina. 133
    • El Club de las Excomulgadas —Un poco tarde, no, hermanita. —Escuchó el susurro de las sábanas y entonces la luz de noche se encendió. Char bostezó y se estiró. — ¿No es tarde para una visita? Charlotte estaba en la cama de Vaquero. Aturdida, poco a poco tomó nota de su entorno. Las prendas de vestir de Char esparcidas en el suelo y su hermana desnuda vistiendo sólo los diamantes y una sonrisa. Pip inclinó la cabeza y miró fijamente a su hermana. — ¿Sorprendida?— La frente de Char se arqueó. —Vamos, Piggy. No hace falta una vez que yo volviera?— Su risa era suave, burlona. —Me refiero a mírate, y mírame. ¿A quién crees que elegirá? —Obviamente, no a ti. —Pip Sonrió. — ¿Qué? —Char cubrió su confusión con una risa suave. —Pobrecita, simplemente no quieres admitir el… —Oh, estoy más que feliz de admitir la verdad, Charlotte. —Pip rió luego se subió hasta quedar en el borde de la cómoda. — ¿Tú y Vaquero? No es probable. — ¿Qué es tan gracioso?— Le espetó. —Tú y tu farsa son bastante graciosos. —Se encogió de hombros. —No estás engañando a nadie, Char, a mí menos que a nadie. Cada vez que Vaquero y yo estamos horizontalmente termino viéndome como si hubiera rodado por un campo. Él me desordena el pelo. Me muerde y me lame y me chupa por todos los lugares por los que puede llegar. Simplemente no es feliz a menos que toque cada centímetro de mi cuerpo, así que no hay manera de que acabes de tener sexo con mi hombre... porque tu cabello está arreglado como una patena. Aturdida, Char la miró. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III ser un genio para saber que lo has arruinado. ¿De verdad crees que puedes retenerlo 134
    • El Club de las Excomulgadas —Así que saca tu flaco trasero de la cama de mi novio antes de que te tire por la ventana.— Dando a su hermana una sonrisa triunfal, saltó de la cómoda, y luego se encontró con un poco húmedo, pero deliciosamente familiar, pecho masculino. —Novio, ¿eh? —Vaquero se rió entre dientes. —Me gusta cómo suena. —A mí también. —Pip deslizó sus brazos alrededor de su cintura y le sonrió. — ¿No es la parte donde me levantas en brazos? —Ah, cierto. —Fácilmente, él la tomó en sus brazos ganándose un chillido de Pip. —Vamos, pequeña chica. Tenemos mucho que discutir. —No dejes que la puerta se golpeé cuando salgas Char. —Gritó por encima de su hombro. Vaquero se la llevó a uno de los dormitorios de invitados y pateó la puerta cerrándola detrás de ellos. Poco a poco, la soltó y la puso sobre sus pies. Tomando su mano, ella lo llevó a la cama donde se acurrucaron juntos, con los miembros entrelazados, y su cabeza descansando sobre su hombro. Contenta con el simple placer de estar juntos, lloraron uno en los brazos del otro hasta que el sueño superó a ambos. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —No podéis... o sea...— Char farfulló. 135
    • El Club de las Excomulgadas Epílogo Una semana más tarde. —Amaba a mi padre, pero tenía tanto miedo de llegar a ser como él. Sorprendida por el inesperado sonido de la voz de Vaquero, Pip se irguió, casi con su cabeza pegando en la cocinilla. Balanceándose sobre las rodillas, levantó la mirada hacia el hombre que amaba, y que estaba en la puerta de la cocina. En la última semana habían pasado por tanto, con el funeral y la desgarradora tarea de querido a su lado, con la mano en la suya. —Tu padre era maravilloso… —Lo era. Era un hombre cariñoso, generoso y que no podía permanecer fiel a una mujer. Entró en la cocina y se dejó caer en una silla como si estuviera tan agotado que no pudiera moverse más. Su corazón se rompió, como lo había hecho tantas veces, al ver su devastado rostro. Todos ellos, toda la familia Diver, había tenido la misma mirada en sus rostros en un momento u otro. —Sabía que, excepto Ranger, todos tenemos diferentes madres. —Arrastrando sus codos a sus rodillas, desvió la mirada, dejándola fijamente en sus manos sin llegar a verlas. —Sí. —Era la única cosa que no podía dominar. Las mujeres eran su debilidad, y fue de una a otra a otra. Creo que, a su manera, amó a todas, pero dejó un montón de corazones rotos a su paso. Todas las mujeres que amó terminaron odiándolo al final, y yo nunca, nunca quise que eso sucediera, le sucediera a nadie que amara. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III tratar de darle sentido a algo tan sin sentido. Y a pesar de todo, Vaquero la había 136
    • El Club de las Excomulgadas Incluyéndote a ti. Las palabras no dichas flotaron en el aire entre ellos. —Es por eso por lo que te comprometiste con Char. —Su voz fue casi irreconocible. —Sí. —Ella alzó la cabeza y vio su familiar sonrisa de medio lado que envió un rayo de calor a través de su pecho. —Me diste un susto del infierno aquella noche en el granero. Con un beso destruiste todo lo que pensé que había planeado para mi vida. —Fue una patada que me regresó al comienzo, y me enfrentó a reevaluar lo que sabía que era verdad acerca de mí mismo. Todo, porque cuando te besé, supe que una vez sola, nunca sería suficiente. Pip comenzó a temblar. —Así que mentiste. —Lo hice. No quería verte salir herida por mi incapacidad de permanecer fiel, por lo que me entró pánico. —Suspiró y luego se pasó la mano por el pelo. —Y, al hacerlo, hice lo que había estado tratado de evitar. —Rompiste mi corazón. —Ya lo sé. —La pena teñía su voz. —Y pasaré el resto de mi vida tratando de compensártelo. —El resto de...— Su estómago cayó. — ¿Qué estás diciendo?— Susurró. —Que te amo y que quiero pasar el resto de mi vida contigo. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III — ¿Cómo? 137
    • El Club de las Excomulgadas Arrancándose los guantes de goma que se había puesto para limpiar el horno, Pip se encontró tirada en el piso de la cocina envuelta en sus brazos. Aferrada a sus anchos hombros, enterró la cara en su cuello para inhalar su familiar olor. — ¿Estás seguro de que quieres hacer las paces?— Su voz fue ahogada. Sus brazos se apretaron alrededor de ella. —Infiernos sí. Nómbralo, nena. Es tuyo. —Dime siempre la verdad. —Levantando la cabeza, sus miradas se encontraron. —Y nunca iremos a la cama enojados. Él se rió, después le dio un beso en la mejilla, en el mentón. —No sé cómo podría seguir enojado contigo, Pip. — ¿Incluso después del gran arreglo de cuentas con la Pastelería Haven?— Ella enredó sus dedos en su pelo. —Bueno, eso estuvo un poco por encima. Colocando un dedo sobre sus labios, ella lo hizo callar. —Y lo más importante, nunca dejes pasar un día sin decirme que me quieres.— Su voz tembló ligeramente. Un calor de lujuria se deslizó a su mirada. Tomando su mano, la apartó de su boca. —Te amo Payton Elizabeth Whittier. —Sus labios temblaban. — ¿Te quedarás conmigo y serás mi chica? J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Hecho. 138
    • El Club de las Excomulgadas —Sí, seré tu chica. —Pip se echó a reír, con su corazón lleno a rebosar. — ¿Significa eso que me mantendrás clavada a ti? Sus cejas se movieron con una mirada de lascivo simulacro. —Cada vez que quieras, Pip. En cualquier momento en absoluto. — ¿Qué crees que Frank diría sobre esto? ¿Sobre nosotros? Vaquero sonrió. —Sé exactamente lo que diría: Te tomó bastante tiempo, hijo. Pensé que necesitaría —Tu padre era un hombre inteligente. —Lo era. Su cabeza se recargó en la de ella y un segundo antes de que sus labios se tocaran, Pip escuchó una distante, pero familiar risa. Frank definitivamente lo había aprobado. Fin J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III darte un golpe en la cabeza si te tardabas mucho más tiempo. 139
    • El Club de las Excomulgadas Men of Swat 01 –Placer Táctico El Oficial de Policía y S.W.A.T. John Stephens del equipo de francotiradores está loco por la deliciosa Miranda White. Ella es sexy y con curvas en todos los lugares correctos, y John ha tenido calientes fantasías con desgarrar el uniforme de poliéster de camarera de ella de su cuerpo exuberante y mostrarle para que son realmente las A pesar que Randa está enamorada en secreto hacía tiempo de un guapo policía, era una lástima que él fuese un ligón en serie. Como propietario de una empresa respetada, no tiene planes en ser conocida en toda la ciudad como el Condimento del Mes de Stephens. Sus planes cambian cuando, después de una caída rápida en su piscina con John, se da cuenta que negar su atracción por él es lo último que puede hacer. Estar con Johnny era un placer y la mujer que lo negase debería ser... 02- Maniobra Táctica La eficiente y experta asistente de oficina Emma Taylor está a solo unos días de dejar su puesto de trabajo temporal en New Haven, New York, para regresar a su seria, solitaria y segura vida, en Columbus. Las posibilidades de volver a ese pequeño sueño son casi nulas, juega con la idea de atraer a la ciudad y a su cama a un chico malo durante una semana de salvaje sexo sin inhibiciones. Según el rumor local, Jay Barnes es una dínamo en la cama. Tal vez es el hombre para mostrarle lo que es una “O grande” y liberar a la mujer salvaje en su J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III esposas. 140
    • El Club de las Excomulgadas interior, mientras que él está con ella. El condecorado Oficial SWAT Jay, le echa una mirada a la curvilínea Emma y sabe que la quiere en su cama. En un fin de semana candente encerrado en su apartamento descubre a la mujer de sus sueños - literalmente, y pronto se da cuenta que dejarla ir es la última cosa que quiere hacer. Pero mientras él está pensando en “para siempre”, ella está pensando en “olvídalo”. Ayudar a superar las conmociones de su profesión y convencer a Emma de que está lista 02.5- Tácticamente Tuya Había momentos en los que ella no creía que las cosas lograran ser fáciles. Esta noche era uno de esos momentos. Miranda Stephens miraba por la ventana de la cocina mientras lavaba los platos. Eran casi las nueve de la noche en la víspera de Navidad y una tormenta de nieve había descendido sobre Haven, Ohio… J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III para cambiar su forma de chico malo viene como algo de lo más inusual 141
    • El Club de las Excomulgadas 03 - Besando a Vaquero Ella es una mujer con un plan... Desde su infancia, “Pip” Payton Whittier ha amado al vaquero Jeff Diver. Incluso después de haberla humillado públicamente y haberla obligado a dejar la ciudad, él es el hombre al que no puede borrar de su corazón. Nueve años han pasado y Pip ha vuelto a la escena del crimen, su ciudad natal, New Haven, Michigan. Esta vez, está todas. Él es un hombre decidido a frustrar todos sus movimientos... Cuando Vaquero ve a Pip en el bar local, queda impactado por los cambios de su mejor amiga. La chica tímida y dulce ha sido sustituida por una mujer sexy-como-el infierno en tacones de aguja rojos. Hace años compartieron un momento de ternura, que cambió de manera irrevocable su vida. Esta será su única oportunidad para convencerla de que le dé una más, incluso si eso significa que su corazón puede ser aplastado bajo sus zapatos letales de tacón alto. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III decidida a liberar de su sistema al vaquero, de una vez por 142
    • El Club de las Excomulgadas Próximamente Amando a Ranger J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III J.C. Wilder - Serie Men of Swat IV 143
    • J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III El Club de las Excomulgadas 144
    • El Club de las Excomulgadas Si deseas saber más de Nuestros Proyectos o ayudarnos a realizarlos http://elclubdelasexcomulgadas.bogspot.com J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Visítanos!!! 145