J.C. Wilder - Serie Hombres S.W.A.T #3 - Besando a Vaquero

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Ella es una mujer con un plan...
Desde su infancia, “Pip” Payton Whittier ha amado al vaquero Jeff Diver. Incluso después de haberla humillado públicamente y haberla obligado a dejar la ciudad, él es el hombre al que no puede borrar de su corazón. Nueve años han pasado y Pip ha vuelto a la escena del crimen, su ciudad natal, New Haven, Michigan. Esta vez, está decidida a liberar de su sistema al vaquero, de una vez por todas.
El es un hombre decidido a frustrar todos sus movimientos...
Cuando Vaquero ve a Pip en el bar local, queda impactado por los cambios de su mejor amiga. La chica tímida y dulce ha sido sustituida por una mujer sexy-como-el infierno en tacones de aguja rojos. Hace años compartieron un momento de ternura, que cambió de manera irrevocable su vida. Esta será su única oportunidad para convencerla de que le dé una más, incluso si eso significa que su corazón puede ser aplastado bajo sus zapatos letales de tacón alto.

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J.C. Wilder - Serie Hombres S.W.A.T #3 - Besando a Vaquero

  1. 1. El Club de las Excomulgadas Agradecimientos Al Staff Excomulgado: Nelly Vanessa por la Traducción, Mdf30y por la Corrección de la Traducción, Taratup por la Corrección, AnaE por la Diagramación y Laavic por la Lectura Final de A las Chicas del Club de Las Excomulgadas, que nos acompañaron en cada capítulo, y a Nuestras Lectoras que nos acompañaron y nos acompañan siempre. A Todas…. ¡¡¡Gracias!!! J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III este Libro para El Club De Las Excomulgadas… 2
  2. 2. El Club de las Excomulgadas Argumento Ella es una mujer con un plan... Desde su infancia, “Pip” Payton Whittier ha amado al vaquero Jeff Diver. Incluso después de haberla humillado públicamente y haberla obligado a dejar la ciudad, él es el hombre al que no puede borrar de su corazón. Nueve años han pasado y Pip ha vuelto a la escena del crimen, su ciudad natal, New Haven, Michigan. Esta vez, está decidida a liberar de su sistema al vaquero, de una vez por todas. Cuando Vaquero ve a Pip en el bar local, queda impactado por los cambios de su mejor amiga. La chica tímida y dulce ha sido sustituida por una mujer sexy-comoel infierno en tacones de aguja rojos. Hace años compartieron un momento de ternura, que cambió de manera irrevocable su vida. Esta será su única oportunidad para convencerla de que le dé una más, incluso si eso significa que su corazón puede ser aplastado bajo sus zapatos letales de tacón alto. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III El es un hombre decidido a frustrar todos sus movimientos... 3
  3. 3. El Club de las Excomulgadas Capítulo Uno —Payton Whittier. Te juro que eres una maldita idiota. Si Mike Sawyer me viera de la forma en que tú estás, me gustaría que estuviera en mi cama duro y “dale que te pego”1 hasta el amanecer. —Sissy Kolchek, auto-proclamada experta en relaciones y un regalo de Dios de camarera en Haven, chasqueó las encías. —Si no sacas su arrastrado trasero de aquí y le follas hasta sacarle los sesos entonces yo lo haré. líquido. —Sí, chica. Me revoluciona demasiado. —Sissy se inclinó y le dio un guantazo tan fuerte en la espalda que Pip se deslizó de su taburete en el bar. —Sólo mirar a los hermanos Sawyer me hace sentir más caliente que un día de agosto en Savannah. —Por el amor de Dios, Sistah3, ¿Le darás un descanso a tu vagina? —Se rió la amiga de Pip, Miranda — ¿Tienes una señal en tu cama como la cadena de hamburguesas? ¿Más de mil millones servidas? Pip tosió más duro, sabiendo que la batalla por recuperar el aliento se había perdido momentáneamente. Sissy le sacó la lengua a Miranda mientras frotaba la espalda de Pip. — ¿Lo lograrás? Jadeando, ella asintió. 1 ‘dale que te pego’ expresión que significa sin parar, sin descanso. 2 licor en el que se combinan el dulzor de los huesos de albaricoque con el amargo de las almendras los cuales están acompañados por alcohol puro, azúcar caramelizado y la esencia de diecisiete plantas y frutas aromáticas 3 Apodo cariñoso que utilizan las tres indiscriminadamente... podría significar “hermana” pero no en un uso familiar... como cuando te refieres a tu mejor amiga y la llamas “tía” cuando no es tu tía realmente... J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Pip, en el proceso de beber su cuarto Amaretto sour2, se atragantó con el dulce 4
  4. 4. El Club de las Excomulgadas —Es una buena noticia. —Sissy arrastró las palabras. —No me gustaría ver morir a una virgen. No confiando en su capacidad para hablar, Pip sacudió la cabeza con vehemencia. —Eres una mentirosa, Pip. —Miranda se inclinó sobre el taco de billar, que Pip había rechazado. —Un nerd4 de universidad no hace a una mujer sexualmente confiada. —Sistah, por favor. —Sissy agitó su dedo en dirección a Miranda. —Sólo porque —Cuida tu boca, Sissy-chica. No quiero que ningún rumor circule sobre Johnny y yo teniendo sólo… —hizo movimientos en el aire con las manos —Sexo regular, ya que lo tenemos de todas las clases. Regular, irregular y mi favorito personal, abajo y sucio. —Miranda dio un lujurioso suspiro. —El hombre simplemente no puede mantener sus manos fuera de mí. —Y yo tampoco— Sissy se acercó y pellizcó a su amiga el trasero. —Sólo eres un trozo de… un trozo quemante de amor es lo que eres. —No lo olvides. — Miranda hizo un guiño a Pip. Roanna, la hermana mayor de Miranda, dio un codazo a Pip suavemente. — ¿Estás contenta de estar en casa otra vez? —Lo estoy. —Su voz era ronca, y tuvo que aclararse la garganta varias veces. Robándole una servilleta del bolsillo del delantal de Sissy, Pip secó sus húmedos ojos. —Y no soy virgen. —Tecnicismos —Sissy la despidió con un gesto de la mano. —Sólo porque un raro, con cuello de lápiz, rompió tu cereza5 en la universidad, no cuenta. —Fijó su 4 Un nerd es un cerebrito, el chico inteligente pero poco sociable de la clase, al que le gusta el manga, los videojuegos, y esas cosas... J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III finalmente estés teniendo sexo regularmente no te convierte en la doctora Ruth. 5
  5. 5. El Club de las Excomulgadas mirada aguda sobre Pip. — ¿Cuándo fue la última vez que lo tuviste en toda regla, gritaste-perdiendo-la-cabeza, usaste-su-pelo-como-riendas-para-el-sexo-como-un- caballo? Pip comenzó a toser de nuevo. —Ella quiere decir con un socio y no con un muñeco de goma. —Miranda llegó por su cóctel. —Por el amor de dios hermana, ¿por qué no le preguntas cuál es su posición favorita?— Ro puso los ojos en blanco. negocio. Sissy chasqueó las encías. —Vamos, Pip, dilo. —Probablemente no ha tenido suficiente sexo como para explorar sus opciones. —Miranda se encogió de hombros. Tomándose un momento para recobrarse, Pip se secó los ojos. Conocía cuánta diversión causaría a sus amigas si supieran que todavía era virgen. Su primera experiencia sexual había sido una comedia de errores. Su novio de la universidad, a falta de un término mejor, no había durado el tiempo suficiente para terminar el trabajo. Siendo él mismo virgen también, sus caricias se habían traducido en un despegue prematuro... en sus pantalones. Ella ni siquiera había visto su equipo y mucho menos echado un vistazo. Hablando sobre anti-clímax. Miranda hizo un sonido suave. —Mira, ha sido tan larga que no puede recordarlo. 5 ‘Romper la cereza’ expresión para romper el himen o perder la virginidad. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Vosotras sois como un par de cucharas, siempre cayendo en algún que otro 6
  6. 6. El Club de las Excomulgadas —Bueno, admito que ha pasado un tiempo. —Cuando sus amigas abrieron la boca a la vez, Pip continuó a la carrera para cortarlas. —He estado muy ocupada terminando mi último contrato con Brandyce, y estuve trabajando sesenta horas a la semana hasta el día que me fui. Luego fue la mudanza, lidiar con los encargados de ella, asegurar un amplio espacio de almacenamiento y todas las otras cosas que tenía que hacer antes de mudarme fuera del estado. Simplemente no he tenido el tiempo ni la energía para pensar en citas y mucho menos de hacerlo. — ¿Quién ha dicho algo sobre citas? Pregunté sobre follar. —Sissy recogió las copas de cóctel vacías que estaban sobre la mesa después de apilarlas —Ánimo, jovencita. —Miranda echó su brazo sobre los hombros de Pip. —Tu racha seca ha llegado a su fin ahora que estás en casa. Eres demasiado condenadamente sexy para permanecer célibe por mucho tiempo. —Sólo con un poco de ayuda. Parecía una dama iglesia cuando caminó por la entrada. Sissy puso los ojos en blanco. —Ay —Pip miró a la camarera. —Ahora se ve como una colegiala traviesa—, dijo Ro en tono seco. —Sí, eso la describe correctamente. —Compórtate, Ro. —Miranda asintió hacia Pip. —Sis y yo le dimos una mano amiga, y ahora es la fantasía de cualquier hombre. — Sí, de un pedófilo—, murmuró Ro. Captando la señal, se acercó a la mesa de billar para efectuar su tiro. —Me siento mucho mejor ahora—, dijo Pip hacia el techo. Dejando caer la barbilla, se encontró con la mirada de Sissy sobre ella. —Lo que debí haber hecho fue correr en el momento en que mencionaste hacer un pequeño ajuste o dos. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III cuidadosamente en su bandeja. —Parece que no has estado haciendo eso tampoco. 7
  7. 7. El Club de las Excomulgadas Cruzando los brazos sobre sus pechos, miró a sus amigas. —La última vez que estuve desnuda en público fue hace veintisiete años, y estaba saliendo de una vagina en ese momento. El rebuzno fuerte de risa de Ro causó que la mitad de los chicos del bar de béisbol se voltearan mirando en su dirección. —Maldición, perdí mi oportunidad. —Caminando hacia ellos, tiró del dobladillo de la falda de Pip, hasta que ella palmeó su mano. —Si esa falda fuera más corta serías arrestada por exposición indecente.— Ro seguía sonriendo. —Lo que se traduce en... ¿Cuándo puedo pedirla prestada?— Miranda sonrió. — ¿Por qué? Sería como una correa en mí. —Ro frunció el ceño. —No tengo idea de cómo las mujeres se ponen esto mientras empujan los cajones de la cómoda con su trasero. —Eso es porque has estado usando ropa interior de la abuela, siempre que olvidas lo que es ser una chica— Miranda replicó. Sissy se alejó con su bandeja. —Vosotras dos, no estáis ayudando. —Gritó por encima del hombro. Pip se dio cuenta de que no ayudaban, pero no podía dejar de tirar del dobladillo de su falda. ¿Por qué había dejado que ellas le hicieran esto? A Sissy le encantaba ponerle un poco maquillaje y la mayoría de las veces terminaba en desastre. Su último año en la escuela secundaria había vuelto el pelo de Nanette Braun una sombra extraña de color rubio-verdoso. Sis había afirmado que era porque Nan había ido a nadar a una piscina tratada con cloro, pero Pip no había estado convencida. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Corta eso—, dijo entre dientes. 8
  8. 8. El Club de las Excomulgadas Mirando hacia abajo, a su ropa irreconocible, Pip suspiró. Ro estaba en lo cierto. Parecía una estudiante que estaba más que un poco loca por el profesor. Su blusa sencilla de algodón blanco estaba medio desabrochada, exponiendo el borde de encaje de su sujetador y más de la división de lo que ella sabía que tenía. El dobladillo estaba atado a su cintura exponiendo un trozo de su estómago, una de las varias áreas en las que Pip había trabajado duro para mantener cubiertas en todo momento. Pero no era la parte superior la que le estaba dando ataques. Era su falda... lo que quedaba de ella. La falda azul marino a cuadros, una vez respetable, se había enrollada desde su cintura hasta el dobladillo exponiendo con éxito la mitad de su muslo. A pesar de trasero era demasiado grande para permanecer cubierto por una falda tan corta. Un buen estornudo y la poca dignidad que le quedaba, quedaría abierta a la visión pública. —Esa falda te hace ver por lo menos cinco centímetros más alta. —Miranda llegó a por su copa de vino. — ¿Quién diría que tenías las piernas tan largas? —Eso espero, con toda las caminatas que hice. —Vivir en el centro de Chicago y mantener un coche era tan caro que no se había molestado. Para hacer la mayor parte de todo lo que había necesitado podía ir andando de todos modos, y pagar por el estacionamiento y el mantenimiento era casi más que su renta. —Hablando de caminar...— Ro miró los zapatos de Pip. — ¿Cómo se puede andar en esas cosas? —Con mucho cuidado.— Pip hizo un ademán poco feliz, sacando la pierna. — Tengo una adicción al buen calzado. —Bueno, admitir que tienes un problema es el primer paso. —Ro miró sus propias sandalias, las mismas que había tenido desde la escuela secundaria. —Uno que yo no tengo, supongo. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III que un traje de baño expondría más piel, se sentía positivamente desnuda. Su 9
  9. 9. El Club de las Excomulgadas —Eso es porque eres alta. —Miranda se empujó de puntillas para mostrarle el resultado de sus tacones de tiras negros. —Siendo un desafío vertical son más que sólo zapatos. Son una necesidad. —Son muy calientes. —Pip examinó su calzado sexy. — ¿Siete centímetros? —Siete y medio — Miranda miró hacia el bar, donde su novio veía el béisbol con la mitad del Departamento de Policía de Haven. —Me hacen más alta que Johnny, y lo vuelven loco. — Ella dio una pequeña sexy sonrisa, y Pip supo exactamente a qué clase de loco su amiga aludía. sentó en un taburete vacío. — ¿Qué hace a los hombres volverse locos? —Mis… zap… —Bueno la suerte acaba de entrar —Ro interrumpió. — ¿No son los hermanos Diver?— El estómago de Pip se redujo en algún lugar alrededor de sus rodillas. —Oh, sí. —Sissy estalló su chicle. —Siempre puedo decir cuando se presentan porque la temperatura sube unos diez grados. —Dios, ¿quién habría imaginado que iban a estar aquí?— Miranda trató de parecer inocente. —Apestas como mentirosa—, dijo Ro. Congelada en su lugar, Pip sintió como si el suelo estuviera a punto de ceder debajo de ella. Sus rodillas se pusieron débiles, y el ruido a su alrededor se desvaneció bajo el golpeteo de su acelerado ritmo cardíaco. Mientras los recién llegados se unían a sus compañeros en el bar, se dio cuenta que sólo había tres cosas en la vida con las que siempre podía contar. 1 - Su familia era la única en New Haven que mantenía el número de un cirujano plástico en marcación rápida. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Es mi hora de descanso. Ahora puedo charlar en paz. —Sissy regresó y se 10
  10. 10. El Club de las Excomulgadas 2 - A ella nunca le había gustado la sopa crema de puerros. 3 - Y Jeff “Vaquero” Diver era el único hombre que podría hacer que su ropa interior se humedeciera por estar respirando. Intercambiando saludos y palmadas en las espaldas varoniles, Jeff, su hermano gemelo Jason, y su hermano mayor Ryan, ocasionaron que cualquier otro ocupante desapareciera en el fondo. Irradiaban un manto de orgullo, confianza y sentido de quiénes eran que era tan intrínseco en ellos como su origen nativo americano. Con su piel cobriza, facciones cinceladas y pelo negro, el corazón de cada mujer Incluyendo el suyo. Una vez Sissi había comparado a los gemelos con ángeles caídos, pero Pip no los veía así. Los ángeles eran en lo último que pensaba cada vez que veía a su Vaquero. Sexo salvaje... sábanas enredadas... Superaba con creces cualquier pensamiento de divinidad cuando se trataba de él. Vestido con pantalones vaqueros desgastados, camiseta blanca y botas de vaquero maltratadas, era demasiado robusto, muy descaradamente masculino para ser de una inclinación celestial. Divertido, inteligente y tan sexy… era el único hombre que había provocado alguna vez una respuesta en ella además de una de diversión o timidez paralizante. Incluso observarlo desde el otro lado de una concurrida habitación, le quitaba el aliento. Con excepción de sus años en Chicago, no podía recordar un momento en que Vaquero no hubiera sido una presencia en su vida. Su familia todavía vivía al otro lado de la carretera Crimson Sun, en el rancho de los Diver, y prácticamente había crecido en sus respectivos bolsillos. Había pasado la mayor parte de su tiempo libre montando, pescando o simplemente saliendo con los chicos de Frank. Mirando hacia atrás, había sido un momento realmente mágico, y los veranos parecían durar para siempre. Pero el acuerdo tenía sus desventajas también. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III golpeaba solo un poco más duro porque estaban cerca. 11
  11. 11. El Club de las Excomulgadas Ninguno de los chicos Diver la veía como a una mujer, ciertamente no como material potencial de novia. Habiendo conseguido un serio enamoramiento de su Vaquero en la época de la pubertad, había sufrido en silencio mientras él había salido con una chica tras otra, sin darle un segundo vistazo. Finalmente, en su último año, ella había decidido que era suficiente. Si él no iba a tomarla en serio, entonces iba a tener que seducirlo. Ignorando el hecho de que no sabía nada sobre sexo, ella había ido a la casa de Sissy a pedirle prestado alguno de los libros de su madre. Armada con las fantasías de hombres y mujeres corriendo y desmayándose, Pip hizo su movimiento. En una fiesta en casa de un amigo en común, ella lo había atraído al granero con el Pero hablar era la última cosa en su mente. Una vez sola, se había arrojado sobre él, envolviendo sus brazos alrededor de su cuello y besándolo con toda la pasión de una chica en su cuerpo de dieciocho años. ¿Y qué es lo que un hombre hace cuando una mujer dispuesta se lanza a sus brazos? Había respondido como cualquier hombre que tuviera sangre roja y le había devuelto el beso. Y la había seguido besando. Después la había tumbado en un montón de heno fresco y besado un poco más. Por unos brillantes momentos ella había pensado que su sueño estaba a punto de hacerse realidad. Sin duda, un hombre no podía inspirar tanta pasión en una mujer a menos que hubieran sentimientos, emociones fuertes, entre ellos. Un dolor leve se agitó en su pecho e inconscientemente, Pip se frotó una mancha sobre su corazón. Qué estúpida chica había sido. Toda la realidad muy pronto se había entrometido, en la forma de su anfitrión y en un puñado de sus invitados, entre ellos su hermana, Charlotte. Atrapados en el acto, no pudieron negar lo que habían estado haciendo, y ella no había querido hacerlo tampoco. Vaquero la hizo sentir bien, no sólo física sino también J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III pretexto de querer hablar con él. 12
  12. 12. El Club de las Excomulgadas emocionalmente. Nunca la había tratado diferente porque era la hija de la familia más rica de la ciudad ni le había pedido ningún favor. Y, lo más importante de todo, no había tratado de utilizarla como una forma de acercarse a sus hermosas hermanas... o eso había pensado. En su lugar, él se había reído, dejándola sentada en el heno con su vestido arrugado y la paja pegada en su pelo. En lugar de la declaración de amor que ella hubiera querido, le había dicho que había sentido lástima por ella y había querido enseñarle a la niña a besar. Sólo estaban perdiendo el tiempo, y ella no significaba nada para él. había dejado sentada allí y se había ido con su brazo alrededor de Char. La broma había sido definitivamente sobre ella. Mortificada, había evitado Haven y a la mayoría de sus supuestos amigos el resto del verano. Había estado hundida cuando, antes de que finalizara el mes, Vaquero y Char comenzaron a salir caliente y en serio. Para cuando agosto llegó, la palabra matrimonio era utilizada junto con sus nombres. Había sido entonces cuando había sabido que era hora de irse de Haven. Ver al hombre que la había rechazado y que la había vuelto el hazmerreír de la ciudad casarse con otra, era más de lo que podía soportar. Añadiendo que Char que era su hermana y nunca había perdido la oportunidad de frotar su nariz en él, la humillación de Pip estaba completa. A última hora se cambió de universidad, de una en Columbus a otra en el sur de California. Entonces, su único pensamiento había sido poner tantas millas entre ellos como fuera posible. Así que allí estaba ella, nueve años después, justo donde había empezado. Viendo a Vaquero de lejos, sintiéndose como la ingenua de dieciocho años de nuevo. Sólo que esta vez estaba llena de cicatrices de batalla y poco dispuesta a poner su corazón en la línea en busca de su fantasía infantil. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Entonces, como si eso no hubiera sido suficiente humillación para una noche, la 13
  13. 13. El Club de las Excomulgadas Cruzando los brazos sobre su pecho, miró a sus amigas. —Sabíais que iba a venir aquí esta noche. Sissy se encogió de hombros, pero se negó a sostener su mirada. —Podría haberlo mencionado. —No puedo creer que me hayáis hecho esto —siseó Pip. —Por el amor de Dios, han pasado casi diez años. —La voz de Ro era amable. —Me humilló delante de mis amigos. Estaba tan atrapada en la fantasía que fui lo suficientemente tonta como para pensar que él sentía lo mismo. —Un medio sollozo, medio risa fue arrancada de su garganta. —En cambio, me convirtió en la broma y después seleccionó la puerta número dos. Sus amigas intercambiaron una inquieta mirada. — ¿No sería la mujerzuela número dos?— Las palabras de Miranda cayeron planas. — ¿Cuánto tiempo más vas a dejar que eso te gane?— Ro recargó sus puños en sus anchas caderas. —Han pasado nueve años, y todavía tiene poder sobre ti. — ¿Me gane?— Farfulló ella. —Sí, te gane. Permitiste que su mal comportamiento te ahuyentara de tu casa y de tus amigos, ya que no quisiste hacerle frente a lo que pasó. —Ro frunció el ceño en dirección a la barra. —Hubo un tiempo, no demasiado lejano en el pasado, cuando vosotros erais tan cercanos como se podía ser. Y, por la razón que sea, dejaste que se saliera con la suya al haberte tratado como una mierda. —Yo no… J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Ella alzó las manos. 14
  14. 14. El Club de las Excomulgadas —Es tiempo pasado, déjalo ponerse en su lugar. —Sissy miró en dirección a la barra. —Los gemelos siempre se salen con la suya con su mal comportamiento, y ya estoy harta. Miranda pasó su brazo a través de Ro. —Y mientras estás en ello, consigue un poco de ti misma de regreso en el proceso. Pip miró a sus amigas. Sin duda, no estaban pensando... Ro negó. —Nosotras no utilizamos esa palabra. —Tienes que ir a por sus pelotas.— La mirada de Miranda se deslizó hacia Sissy. —Me gusta tu forma de pensar. —Sissy asintió, y levantó las manos chocándolas unas con otras. Aturdida, Pip no estaba segura de qué pensar. Claro que había fantaseado con toda clase de cosas desagradables sucediéndole a él y a su hermana. ¿Qué mujer no lo haría? Pero era una firme creyente del karma y lo que iba se regresaba. No quería participar en infligir deliberadamente dolor a alguien. —Y para que todo el mundo lo sepa…— una mirada maliciosa apareció en los ojos de Miranda, —…no está saliendo con nadie justo ahora. —A la mierda con lo que dices. —Sissy frunció el ceño. —Pensé que estaba saliendo con esa chica del mercado de carne. —No. Era sólo una llamada botín. Desde que rompió con Charlotte ‘la Muerta de Hambre’— Miranda lanzó una mirada inquieta a Pip. —Lo siento chica. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Queréis que me vengue de él. 15
  15. 15. El Club de las Excomulgadas — ¿De verdad crees que no la he llamado así?— Pip hizo las disculpas de su amiga a un lado. —Sistah, por favor. — ¿No se ha puesto serio con nadie desde entonces?— preguntó Ro. —No. Se convirtió en un mujeriego en serie igual que su hermano. El tono de Sissy habló volúmenes. Ella no tenía muy buena opinión de Ranger y el flujo constante de mujeres a través de su cama. Pip siempre pensaba que había una chispa de algo entre él y Sis a pesar de que no parecían sentirlo. Se había preguntado durante mucho tiempo si se habrían relacionado en algún momento y explicar la mala opinión de su amiga sobre el hermano de Vaquero. Bueno, era un mujeriego, pero dentro de todo era un buen tipo. —Y aquí estás, viéndote como una gatita sexual necesitando un rasguño. —Una sonrisa se dibujó en una esquina de la boca de Miranda. —Eres soltera... él es soltero... —Tenemos que hacer algo con su pelo. —Metiéndose el dedo en la boca Sissy miró a Pip. —No más cambios de imagen, Sis. Lo digo en serio. —Retrocediendo, tendió las manos para mantenerla a distancia. Había tenido suficientes tratamientos de belleza por esta vida. —Cobarde. —Sissy movió los dedos, y antes que Pip pudiera eludirla, había arrancado el broche grande de clip del pelo de Pip. La masa pesada de cabello dorado marrón cayó por su espalda. Maldita sea. ¿Por qué no se había cortado el pelo antes de dejar Chicago? —Rayos chica, tienes una melena de pelo. —Ro estaba boquiabierta. — ¿Tienes algún spray para el cabello, Miranda?— Sissy preguntó. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III se habría echado a perder. Era la única razón por la que se le ocurría que podría 16
  16. 16. El Club de las Excomulgadas —De ninguna manera. El spray no tocará mi cabeza. —Odiaba la sensación de cosas en su pelo. Además, con su rizado natural no era como si tuviera que preocuparse porque su pelo cayera plano porque no... no importaba cuánto hiciera o pagara a pesar de ser torturado nunca se sometía. —Arréglate. —Blandiendo un tubo de lápiz labial, Miranda puso un poco de color en la boca de Pip de un profundo y rico escarlata para que coincidiera con sus zapatos. —Huele a fresas—, murmuró. siquiera quiso saber lo que estaba haciendo. Antes de la pubertad se había dado cuenta que su gen femenino había pasado de largo. Su madre, una ex reina de belleza, la había enviado a una escuela exclusiva con la esperanza de convertirla en una dama. Decenas de miles de dólares y un ejército virtual de maquillaje, conducta y profesores de etiqueta habían hecho muy poco para suavizar su núcleo de marimacho. Cuando las lecciones de feminización habían terminado, Tatiana Hart-Whittier cambió toda su atención a sus otras hijas. Era raro que Tati admitiera la derrota, pero en el caso de Pip la bandera blanca había sido blandida y la guerra había terminado. —Listo. —Miranda dio un paso atrás para admirar su obra. Pip le dirigió una mirada agria. —Sabéis que os mataré por esto, ¿verdad? —Siempre y cuando consigas varios orgasmos de ello, nuestra muerte no será en vano. —Sissy le dio un abrazo rápido. —Es hora de dejar salir a jugar a tu mujerzuela interior. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Frambuesas. —Miranda sacó otro palo de su bolsa de maquillaje, y Pip ni 17
  17. 17. El Club de las Excomulgadas —Y nadie sabe eso mejor que Sis. — Miranda sonrió. —Es la única mujer en New Haven con tacón alto que ha dejado marcas en el techo de su habitación. — ¿Muy celosas?— Sissy tiró de regreso. Pip sabía que no debía reírse, pero no podía evitarlo. Desde la escuela media, Sissy trataba a los chicos como si fueran un buffet y era una chica muy hambrienta. Con su sonrisa fácil y propensión a la ropa lo más apretada posible, los hombres acudían a ella y ella no tenía que levantar ni un dedo. —Toma tu oportunidad, chica. — Ro tocó el hombro de Pip. —No es el mismo —Y yo no soy la misma chica tonta con estrellas en los ojos, tampoco. —Su tono fue seco. —No te olvides de la parte más importante. Pisa fuerte su corazón con tus tacones de aguja. —Miranda entregó a Pip un taco de billar. —No será un partido hasta que no haya sangre en el suelo. Sissy la tomó por los hombros y la volvió hacia las mesas de billar. —Ve y haz tu tiro, y cuando lo hagas, piensa en Ellen Barkin en el Big Easy6. Ellen Barkin... correcto. A pesar de que se sabía algo mejor que eso, Pip sentía como todos los ojos en el lugar estaban en ella. Tenía hermanos, y cada vez que un grupo de hombres se peleaban por un balón y era televisado, todo ser viviente con un pene tenía que detenerse y mirar. Ella estaba bastante segura de que estaba codificado en su ADN. De pie, junto a la mesa de billar, miraba ciegamente las bolas de colores. Ahora, ¿Eran rayas o lisas? 6 Big Easy, película titulada en español como “Querido Detective”. Un duro detective se encuentra con problemas en la resolución de un caso cuando su camino se cruza con el de la nueva fiscal del distrito, una mujer (Ellen Barkin) obsesionada con seguir los reglamentos al pie de la letra. A pesar de sus diferencias, los dos acceden a colaborar para intentar resolver el caso, iniciando una relación marcada por la pasión y el peligro. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III hombre que conociste hace nueve años. 18
  18. 18. El Club de las Excomulgadas Capítulo Dos —Hermano, si sigues mirando a Payton, que está usando una servilleta por falda, te prenderás en llamas. Molesto por la observación de su hermano gemelo, Jeff tomó su cerveza y bebió un largo trago. No estaba seguro de si estaba más irritado porque había sido atrapado o el hecho de que era por segunda vez. Anteriormente había sido su hermano mayor, Ryan, quien en una rara muestra de afecto fraternal, le había dado —Te estás imaginando cosas. —Igual que el infierno. —Jace sirvió un trago de whisky y después lo empujó hacia su hermano. —Durante la última hora has estado con el ceño fruncido por cada tipo que se acercara a menos de un metro de ella. Ryan asintió en dirección a Pip. —Y con esa ropa los espectadores han sido abundantes. —Vete a la mierda —dijo Jeff. —Este va para las mujeres hermosas. —Jason alzó su vaso en un simulacro de saludo. —Una vez que se dé cuenta de que has estado mirándola como un oso hambriento vendrá aquí y te dará una patada en el trasero... que no es como si no te lo merecieras. Mordiendo de nuevo una maldición, Jeff tomó su trago y se lo bebió todo. El fuego del líquido quemó un camino por su garganta, y él lo estrelló en el cristal de la mesa. Normalmente sólo bebía cerveza, pero esa noche, el licor parecía extrañamente apropiado. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III una palmadita en la espalda y le había dicho que dejara eso. 19
  19. 19. El Club de las Excomulgadas —Tú eres mi hermano gemelo. ¿No se supone que debes cubrirme la espalda? —No con tu vida, muchacho. Las mujeres luchan mucho más sucio de lo que los hombres alguna vez lo hacen. —Jason sonrió. —Trabajo encubierto, mi cara es mi fortuna. —Maldita sea, no me extraña que estés en bancarrota, —Ryan arrastró las palabras. —Será mejor que te busques una mujer rica. —Sí, claro. Como que necesito a otra mujer quejándose—, murmuró. Jeff miró a Ryan y su gesto fue sutil. En los últimos meses había notado un al caso en el que estaba trabajando, pero ahora no estaba tan seguro. Si se trataba de una mujer lo que había causado que su hermano gemelo perdiera la concentración, esa oportunidad era demasiado buena para dejarla pasar. Jeff estaba sonriendo como un tonto. —Entonces, ¿cuál es su nombre, Ranger? Dejar caer el apodo de su infancia era una manera no tan sutil de decirle a Jason que estaban sobre él. —No es así. —Jugueteó con un vaso vacío, inmerso en líquido derramado y haciendo círculos sobre la mesa. Disfrutando del espectáculo de su normalmente tolerante hermano retorciéndose, Jeff se sirvió tres tragos más y luego se recargó de nuevo a ver el espectáculo. Si esperaba el tiempo suficiente, Jace se rompería por su cuenta. Recogió un trago, con la mirada fija en él como si tuviera las respuestas a todas las preguntas de su vida. —Ella no significa una maldita cosa. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III cambio en el comportamiento de su hermano. Originalmente Jeff lo había atribuido 20
  20. 20. El Club de las Excomulgadas ¡Punto! —Famosas últimas palabras. —Ryan levantó su vaso. —Jeff, creo que podría estar fuera de combate. —Así parece. —Jeff tiró de nuevo su copa. —Por Ranger, el primer hijo Diver conquistador de vaginas. —Que te jodan, —murmuró. —Hola, muchachos. —Sissi llegó con una bandeja cargada y una sonrisa La actitud de mal humor de Jace se desvaneció como por encanto. Recostado en su silla, le dio una sonrisa lenta y fácil que Jeff había empleado en más de una ocasión. Un par de esas miradas y las mujeres estaban más que listas para una cabalgata larga y dura. —Muy bien, querida. —La voz de Jason tenía un dejo de suavidad, una señal segura de que estaba buscando anotar. —Mejor ahora que estás aquí, Sissy —Fresh, un policía, compañero y miembro de la Unidad Táctica de los Tres Condados, dijo desde la mesa de al lado. —Eres más fácil a los ojos de estos tontos. —No te atrevas a tratar de coquetear conmigo, Douglas Sawyer. —Dijo ella sacudiendo el dedo en su dirección, la sonrisa de Sissy no se alteró. —No me puedes engañar. Sólo estás interesado en lo que tengo aquí...— Movió sus amplias pestañas. —En mi bandeja de entrada. Fresh se echó a reír y con un giro de sus caderas, Sissy se interpuso entre las piernas estiradas de Jace. Inclinado adelante con una mano en la fresca cerveza, Jeff captó la mirada divertida de Ryan cuando Jason se congeló en su silla en posición vertical. Si Sissi no tenía cuidado su hermano iba a conseguir más que una imagen de sus pechos. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III coqueta. — ¿Cómo estáis esta noche? 21
  21. 21. El Club de las Excomulgadas —Yo no iría tan lejos, hermosa. —dijo Doug. —Si incluso pensara en coquetear contigo, mi novia me haría dormir en el porche. —Como debe. —Sissy se echó a reír. — ¿Listo para otra cerveza, Vaquero? —Todavía no, dame diez minutos. —Captado. —Te ves muy bien esta noche, Sissy. —Jason se dirigió directamente a sus pechos, con su mirada nunca moviéndose más alto que sus pezones. de poner más espacio entre ellos. —Creo que he oído eso una o dos veces.— Miró a Ryan. — ¿Hace frío aquí? Jeff dio una pequeña risa cuando Sissy agarró la barbilla de Jace y tiró de su cabeza hacia arriba. Había estado trabajando ahí desde la escuela secundaria, y estaba bastante seguro de que podía manejar cualquier cosa lanzada contra ella, incluyendo a su hermano hijo-de-puta. —Mamá me advirtió acerca de chicos como tú, Jason Diver. Mientras su sonrisa era seductora, hubo un destello en su ojo que causaba que la mayoría de hombres pensaran dos veces antes de darle cualquier ventaja. Por desgracia para Jace, a pesar de que era un policía de alto rango, cuando se trataba de mujeres no siempre mostraba su mejor juicio. — ¿Y qué te dijo tu madre? —Ella dijo…— Liberando su barbilla, se inclinó más cerca —…que los chicos como tú podrían encantarme para meterse directamente en mi ropa interior. Se humedeció los labios, y Jeff juró que el coeficiente intelectual de su hermano había caído otros diez puntos. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Bueno, ¿No es eso algo dulce?— Sonrió hacia él, pero no hizo ningún intento 22
  22. 22. El Club de las Excomulgadas — ¿En serio?— Su voz era poco más que un susurro ronco. — ¿Cómo estoy haciéndolo, Sis? —Muy bien, cariño. Su lengua se movió hacia fuera para acariciar su labio inferior antes de tomarlo con los dientes. Con la mitad del equipo de tácticas sentado en torno a ellos, Jeff escuchó más de un aliento ser inhalado, incluso el propio. Su labio húmedo lanzó un plop. —Es por eso que me di por vencida y no uso bragas. Me cansé de recogerlas y sobre él. —Nos vemos más tarde... Ranger. —Dijo su apodo de dos sílabas en por lo menos seis, y se fue desfilando hacia la barra. Jeff se rió y dio una palmada a su hermano en el hombro. —Te lo mereciste.— Ya era hora de que una mujer sacara lo mejor de su gemelo. Jace amaba a las damas y ellas lo amaban también, pero Jeff nunca había visto a ninguna persona tomar su juego y darle la vuelta como Sissy lo acababa de hacer. —Que me aspen si no lo hice. —La atención de Ranger fue bloqueada por el poder seductor de las caderas de la camarera. —Es una bomba. Y no es la única. Una explosión de risa masculina llamó la atención de Jeff de nuevo a la fila de mesas de billar. Payton Whittier. Cuando se dio cuenta de que estaba ahí, en carne y hueso, había sentido cómo un solo rayo le había golpeado el pecho. Había pensado en ella un poco con los J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III tener que subírmelas todo el tiempo. —Levantándose, movió la punta de sus dedos 23
  23. 23. El Club de las Excomulgadas años. Se preguntaba si sería feliz o si se habría casado y daría sus besos destructores de almas a otro hombre. Al verla esa noche, se dio cuenta de otra cosa. De lo mucho que la había echado de menos. Siendo niño había dado su amistad con Pip por sentado. Ella había estado siempre cerca con sus enormes ojos verdes y su sonrisa fácil. Era una mañana rara cuando ella no se les unía para el desayuno, y le habían dado la bienvenida como si fuera una de ellos. Y por un tiempo, lo había sido. hombre solo tratando de criar a cinco niños y dirigir un negocio solo. Al crecer, Jeff se había convencido de que si eran ricos sus problemas se desvanecerían como si nunca hubieran existido. Entonces llegó Payton Whittier, el miembro más joven de la familia más rica de New Haven y, al conocerla, sin saberlo, había cambiado su punto de vista para siempre. En su familia ella era la clavija proverbial, nunca muy adecuada en ningún lugar. Sus padres habían tratado de obligarla a cumplir con su imagen de hija perfecta, sin éxito. Haber crecido con cuatro hermanas que habían tenido perfección física y la habían superado en un nuevo nivel, había estado escrito antes de que ella hubiera llegado a la adolescencia. Sus dos hermanas habían participado en concursos de belleza por todo el país, mientras que ella había quedado sola, al cuidado del personal. Podría haber tenido una cuenta para gastos en todas las tiendas de la ciudad, pero nunca tenía una familia que estuviera allí para ella. Después, él había sentido un poco de pena por ella. Dejada a su libre albedrío más a menudo de lo que debería, siempre había sido tranquila y un poco torpe. Si había más de un par de personas presentes había tenido tendencia a desaparecer en el fondo, especialmente cuando se trataba de sus hermanas. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III El dinero siempre había sido algo difícil en su familia ya que Frank Diver era un 24
  24. 24. El Club de las Excomulgadas Mirándola ahora, dudaba que alguna vez fuera a ser pasada por alto otra vez. Su cabello castaño rizado estaba veteado con distintos tonos de rubio, dándole la apariencia de que el sol la había besado. Largos y sueltos, los rizos gruesos rebotaban y brillaban cuando se movía. Era el tipo de cabello que podría fácilmente imaginar repartido en la almohada o envuelto alrededor de sus manos mientras la follaba larga y duramente contra la pared. Su pene se movió. Pip era la última mujer sobre la que debería tener sentimientos sexuales. Había habido un momento en que no habría dudado en confiar en ella sus más profundos, hermana, Char. Ahora no estaba seguro de que no deslizara un cuchillo en su espalda a la mayor brevedad, y él no podía culparla. Ella parecía no haberse dado cuenta de su presencia. Había tres hombres de pie cerca de ella, coqueteando y compitiendo por su atención. Kent McQuire, uno de los hijos de oro de Haven, estaba prácticamente respirando en su nuca. La última vez que Jeff había visto a Kent, el otro hombre estaba esposado en el asiento trasero de una patrulla gritando obscenidades a los agentes que lo habían detenido. Había golpeado a su entonces novia, y ella había llamado a la policía. Cosa curiosa, esa. Tenían un testimonio y una prueba irrefutable, pero menos de una semana más tarde los cargos habían sido retirados. Jeff hubiera apostado su caballo favorito a que la víctima había sido comprada por el querido viejo padre y por su talonario de cheques sin fin de fondos. Nunca le había gustado el baboso cabrón y, cuando Kent deslizó un brazo alrededor de la cintura de Pip, su disgusto aumentó a poco menos que odio. Riendo, Pip se inclinó hacia él por un segundo y luego lo rechazó. Cuando él llegó a ella de nuevo ella meneó la cabeza, enviando sus rizos a bailar. ¿Quién hubiera pensado que, la un poco torpe, Payton Whittier llegaría a ser un golpe de gracia? Tú lo hiciste. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III más oscuros secretos. Pero eso había sido antes de que hubiera salido con su 25
  25. 25. El Club de las Excomulgadas No le gustaba pensar en esa noche caliente de verano, cuando ella lo había atraído al granero. Un minuto ella era la niña con la que había crecido y al siguiente, una mujer de carne y hueso que había sacudido su mundo. No sólo había sentido pánico cuando niño, después de eso nunca había sido capaz de mirarla de la misma manera. Una vez que su mejor amiga le había dado una erección, era imposible actuar con normalidad al día siguiente. Aunque mirándola ahora, Jeff veía poca semejanza entre esa niña y la mujer en que se había convertido. Pero ¿qué en el infierno le había hecho pensar que podría salir al Grille usando para algunos de los hombres de ahí? A pesar de que la mayoría eran policías esa noche, había un buen número de hombres extraños ahí mirándola y poner una hermosa, inocente… Sus pensamientos se descarrilaron cuando Pip se inclinó sobre la mesa para hacer su tiro. Su boca se secó, y buscó a tientas su cerveza. Jason no había exagerando cuando había dicho que su falda parecía una servilleta. La corta, oscura minifalda de cuadros exponía demasiado de sus piernas asesinas. Cada vez que se inclinaba hacia delante, el borde tenía una lenta tendencia al alza en su espalda y todo el oxígeno era arrastrado fuera de la habitación. Oficial de Policía ahogado por minifalda. No era exactamente la forma en que quería terminar su carrera. Su mirada trazó la longitud de sus largas y bien formadas piernas. Haciendo una mueca, Jeff se movió en su silla tratando de encontrar una posición más cómoda. Payton Whittier había despertado unos pocos sentimientos en él, y ninguno de ellos era remotamente fraternal. Obligándose a mirar hacia otro lado, ahogó un gemido. Si la pequeña falda no lo mataba, acababa de descubrir lo que lo haría. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III un traje así? ¿No sabía que vestir de esa manera actuaría como una señal de alerta 26
  26. 26. El Club de las Excomulgadas De color rojo cereza. De cuatro pulgadas7 de alto. Sus tacones de fó-lla-me. Muerte por tacones, de la manera que va... Jason echó hacia atrás la realidad dándole un puñetazo en el brazo. —Lo estás haciendo otra vez. tengo derecho a mirar a Pip de esa forma. — ¿Por qué no? Es sexy. —Es casi nuestra hermana pequeña, y apenas no… — ¿A quién estás tratando de engañar, Vaquero? —Jason le dirigió una mirada cortante. —Tú fuiste al que atraparon jugando al doctor con ella.— Se encogió de hombros. —Estamos muy crecidos y ahora, seamos sinceros, ella es un bombón con un cuerpo malo. —Lo veo. Jason sonrió, totalmente arrepentido. — ¿Qué puedo decir? Me gustan las mujeres. —Bueno, sólo cuida con qué dama estarás a continuación—, gruñó Jeff. —Si te pillo mirando a la equivocada te patearé el trasero. Sintiendo la mirada de alguien sobre él, levantó los ojos al ver que era Ryan. Después de haber pasado los primeros nueve años de su vida en una reserva con su 7 Aproximadamente 10 cm. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Maldita sea, hermano. —Frustrado, Jeff se pasó la mano por el pelo. —No 27
  27. 27. El Club de las Excomulgadas abuelo chamán, Ryan tenía un alto nivel de espectro. Jeff estaba muy seguro de que podía leer la mente, o por lo menos así lo sentía a veces. — ¿Qué, Ry? Algo oscuro brilló en los ojos negros de Ryan pero entonces se fue. Sin decir una palabra, se levantó y se alejó. — ¿Qué fue eso?— Jason no habló con nadie en particular. El sonido de la risa de Pip envió una llamarada de calor directamente a su ingle. Kent estaba prácticamente envuelto a su alrededor otra vez, mirando sus pechos dio la vuelta. Viendo el maldito ascenso de la falda después bajar de nuevo, exhalando. Sólo podía esperar que llevara ropa interior. Su pene creció más duro. Grandes bragas de abuela cubriéndola totalmente. ¿Estaban sus vaqueros temblando? Grandes industriales, blancas, sin recortar. Frustrado, se frotó el mentón. A su pene no le importaba si llevaba ropa interior contra balas. Poner a Pip y ropa interior en la misma frase era suficiente para poner en marcha su libido. Él miró su entrepierna. Maldito tiempo que escogiste para decidir salir a jugar. Con su entrepierna ardiendo y la imperiosa necesidad de golpear a todos los hombres que habían hablado con ella, se dio cuenta que podría haber escogido a la Whittier equivocada, después de todo. ***** Vaquero la seguía mirando. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III como si estuvieran en el menú. Empujándolo lejos, con más fuerza esta vez, ella se 28
  28. 28. El Club de las Excomulgadas Recogiendo su cóctel, Pip vació el vaso. Cuatro años de universidad y cinco años de trabajar a su manera en la cadena alimentaria de Chicago no había hecho nada para matar su deseo no correspondido por él. No es que ella se lo hubiera hecho saber. Moviéndose, se puso en posición. Miranda mencionó que parecía tener algo con sus piernas. Cualquiera que fuera la parte del cuerpo que fuera, definitivamente tenía su atención por lo que podía ser que también la utilizara para su ventaja. Pretendiendo concentrarse en la mesa, llegó a la bola blanca del lado opuesto. Sosteniendo su objetivo se había cumplido, por lo que dio la vuelta y sintió un leve rumor bajo sus pies. Esperaba que fuera su mandíbula. Pasando a la cabecera de la mesa, se dio cuenta que Vaquero estaba de pie. Maldita sea, parecía mucho más grande en vertical... Las palmas de sus manos se pusieron húmedas. Siempre había sido un chico bien parecido, pero como hombre, era el sexo en un palo. Con sus anchos hombros y muy musculoso pecho, no podía dejar de preguntarse cuál sería su aspecto desnudo. ¿Tendría abdominales de seis? ¿De doce? Su hermana lo sabría con creces. Pip se estremeció. Infiernos, incluso su monólogo interior estaba en contra de ella. Sus miradas se enfrentaron, y ella la sintió todo el camino hasta sus pies. Los ojos azul pálido de él, tan sorprendentes contra su piel oscura, atravesaron su carne. Ella experimentó la extraña sensación de ser despojada y quedar desnuda, exponiendo cada pequeño secreto que había luchado por mantener oculto del mundo. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III respiración, rezó porque la falda no entregara su alma y expusiera su trasero. Su 29
  29. 29. El Club de las Excomulgadas Miró hacia otro lado, después, casi inmediatamente, miró hacia atrás. Lo que daría por saber qué estaba pasando detrás de sus ojos sobrenaturales. Lamiéndose los labios, la luz cambió y sus ojos se oscurecieron a un fiero tormentoso azul. Aunque ella nunca había visto esa mirada particular, siendo dirigida a ella antes, su cuerpo reconoció su significado. Lujuria. Los músculos de la parte inferior de su cuerpo se aflojaron, alargándose, y la carne entre sus muslos se puso húmeda. clavó las uñas en la palma de su mano. El pequeño dolor del fuerte tirón la sacó del hechizo que había arrojado sobre ella. Alejándose, con poder femenino, a diferencia de nada de lo que había experimentado nunca, explotó en su intestino. ¿Habría habido un hombre que alguna vez la hubiera mirado con ese hambre, como desnudándola? Ni siquiera cerca. Con manos temblorosas, apenas pudo concentrarse en el diseño de la mesa. Oyó decir algo a Kent detrás de ella, pero a ella no le importaba lo que era. El idiota estaría probablemente mirando su trasero de nuevo. Nunca le había gustado cuando él y su hermano, Rand, se habían juntado en la escuela, y a ella le gustaba mucho menos ahora como adulto. Con un tiro satisfactorio, la bola golpeó su objetivo, enviándola al saquillo de la esquina. Hablando sobre la suerte. Con Jeff mirándola no podía concentrarse y mucho menos jugar un juego apropiado. Viniendo a la mesa para estar directamente frente a Vaquero, su cuerpo vibró con tensión. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Golpeada por la necesidad inexorable de acudir a él, Pip flexionó la mano y 30
  30. 30. El Club de las Excomulgadas Pretendiendo tener en cuenta el mejor plan de ataque, se inclinó ligeramente y su parte trasera entró en contacto con algo caliente, duro y definitivamente masculino. Ella no tenía que mirar para saber que era él. Reconoció su olor. Jabón, piel caliente y algo almizclado que tiraba de sus sentidos. Se volvió y tomó nota de la tensión de su mandíbula y su mirada oscura. Con los brazos cruzados sobre el pecho, literalmente, se alzaba sobre ella. Hasta cerrar sus ojos que estaban oscuros y ardían con un calor que la puso a temblar directamente hasta el vértice de sus muslos. Ro estaba en lo cierto. Este no era el mismo hombre que había dejado. Tanto había visto. Su mirada bajó a su entrepierna. Lo que hacía todo mucho más duro. Y, si no se equivocaba, estaba enojado con ella... Reduciendo sus ojos, miró hacia él. Si alguien tenía derecho a enfadarse ciertamente no era él. Convocando el fuerte acento del sur de su madre, ella arrastró las palabras, — ¿Te has perdido, forastero? Un músculo de su mandíbula se flexionó. Chico, no le había gustado mucho el comentario. —Tenemos que hablar. —Miró en dirección a Ro, Miranda y Sissy, que los miraban con descarado interés. —A solas. —Lo siento, cariño. —Aleteó la mano, con un movimiento que su madre había perfeccionado cuando aún estaba en la cuna, el alcance de su mano se posó entre sus pechos. — ¿Te conozco? J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III física como emocionalmente era más duro, más distante de lo que alguna vez lo 31
  31. 31. El Club de las Excomulgadas Él se balanceó sobre los talones, y ella sonrió más duro. —Verás, a mi mamá no le hubiera gustado si me hubiera escuchado hablar con un algún extraño vaquero en algún bar de entre todos los lugares. —Poco a poco, mientras caminaba a su alrededor, midiéndolo como si fuera un trozo de carne. — Lo sabes, ¿no? Me recuerdas a alguien que conocí hace mucho tiempo. Él volvió la cabeza como si fuera a hablar, pero ella lo interrumpió. —Por otra parte podría estar equivocada. El tono del vaquero fue tan suave que sólo ella lo escuchó. Un nudo se puso en su estómago, y sus rodillas se volvieron débiles. Aléjate. Aléjate de él... Luego puso su mano en su brazo. La electricidad se disparó a través de su sistema nervioso e hizo cortocircuito en su cerebro. Cada célula de su cuerpo dio un salto a la conciencia como si hubieran estado dormidas y él fuera el único que hubiera podido despertarlas. Sacudida, todo lo que pudo hacer fue permanecer allí y mirar donde su carne se unía. Sus dedos se apretaron en su brazo. La cicatriz de su primer nudillo… ella había estado allí cuando él se había cortado. Apenas tenía diez años, estaba tan aterrada de ver tanta sangre que había gritado muy alto. Ryan había llegado corriendo para poner la venda sobre ella y para decirle a Jeff que volviera al trabajo. La cicatriz pálida de su muñeca era su culpa. Si bien la reparación de la valla lo había distraído, y el cable se había quebrado en su espalda y lo había atrapado. Ella había gritado, solo para pedirle disculpas minutos más tarde. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III — ¿Por los viejos tiempos? 32
  32. 32. El Club de las Excomulgadas Había pasado un sinnúmero de perezosos días de verano viéndolo trabajar con los caballos. Él tenía un suministro ilimitado de paciencia, incluso con el más salvaje de los animales. Estas eran las manos de un hombre que trabajaba duro y jugaba aún más duro. Y pertenecían a un hombre que, alguna vez, la había hecho sentir segura. Especial. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Muy bien— graznó ella. 33
  33. 33. El Club de las Excomulgadas Capítulo Tres Payton Whittier, diosa del sexo. Jeff admiraba el balanceo de sus caderas y su paso fácil mientras la seguía por el estacionamiento. Ya lamentando el impulso que lo había llevado a acercarse a ella. ¿Qué le iba a decir? ¿Si necesitaba un préstamo para comprar el resto de su falda? Era rara la ocasión cuando se encontraba sin palabras. Y, por desgracia, esa era El movimiento sexy de caderas mantuvo su mirada fija en su parte trasera. Ella tenía un trasero que inspiraba sucios, desagradables pensamientos. Cuando se había inclinado sobre la mesa de billar esa falda se le había subido hasta el ángulo perfecto y se había levantado invitándolo a que la tomaran por la espalda. Redonda y regordeta, sería fácil colocarse furtivamente detrás de ella y meter su pene en sus exuberantes nalgas. Pip maldijo. —Maldita sea. — ¿Te has hecho daño?— Deslizando un brazo alrededor de su cintura, la ayudó a recuperar el equilibrio. —No, sólo soy torpe como siempre—, murmuró. —Supongo que debería haber tomado el camino más largo a través de la hierba. Un ligero zumbido fue su única respuesta. Continuando, se dio cuenta de cuan rígida estaba. ¿Qué haría ahora? ¿Rechazarlo o aceptar su ayuda en la grava? Para su sorpresa, ella se relajó contra J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III una de esas veces. 34
  34. 34. El Club de las Excomulgadas él, anclando su brazo alrededor de su cintura. Incluso cuando ella era seis pulgadas8 más bajita que él, caminaron juntos como si hubieran estado haciéndolo por años. Naturalmente si mantenían el paso juntos, no había duda que se golpearían la cadera o lucharían por mantenerse el ritmo. Así que era inútil. Su aroma, una mezcla intrigante de carne delicada con mujer floral y cálida, se envolvió alrededor de él como un abrigo de invierno. Estar tan cerca de ella, sintiendo el suave peso de su pecho y la curva afelpada de su cadera contra su lado sólo servía para confirmar lo que ya sabía. A pesar de que era cerca de la medianoche, el aparcamiento estaba bien iluminado. Tal vez demasiado bien. Él echó una mirada al bulto detrás de su cremallera. Si tenía suerte ella no se daría cuenta de que su pene le estaba dando una ovación de pie. Al llegar a la orilla del estacionamiento, entró en la hierba hacia una pequeña zona de picnic. La guió hacia una vieja mesa de picnic, al abrigo de las ramas caídas de un sauce llorón. Las ramas densas daban la ilusión de privacidad, y estaba patéticamente agradecido por las sombras que ocultaba su, ejem, entusiasmo, por volver a verla. —Es hermoso esto—, dijo. —Estás bromeando, ¿verdad?— Él asintió hacia la barra. — ¿Con ese ruido? —Bueno…— Ella se encogió de hombros, —…si se puede ignorar la música, entonces sí, es hermoso. —Volteó su cabeza hacia atrás, sus rizos de seda cayeron sobre sus hombros. —Me había olvidado de cuántas estrellas había aquí. — ¿No hay ninguna estrella en Chicago?—, bromeó. Ella esbozó una sonrisa hacia él. 8 15 centímetros, más o menos. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Que la deseaba mucho. 35
  35. 35. El Club de las Excomulgadas —No. Exceso de contaminación lumínica. Tienes que salir de la ciudad para ver estrellas como estas. Cuando llegaron a la mesa la soltó, sorprendido por su renuencia a hacerlo. En lugar de sentarse en el banco se dirigió a un extremo y se acomodó en la parte superior de la mesa. Cuando cruzó las largas y preciosas piernas, se obligó a mirar hacia otro lado. —Ha pasado un tiempo, Pip. —Incluso mientras hablaba, se estaba diciendo que se callara. ¿Podría ser un poco más tonto? Quizá la próxima vez le preguntaría —Nueve años. De pie en la oscuridad mirando hacia el lago, no tuvo nada que decir en respuesta. Luchando por algo, cualquier cosa que decir antes de que pudiera formar una oración. —Vaquero. Su voz fue suave, su apodo familiar se convirtió en el llamado de una sirena. Él no pudo evitar darse la vuelta para tomar su siguiente aliento. Ella lo miraba con franca curiosidad. Con la cabeza inclinada hacia la izquierda, hubo un destello de recuerdo de su infancia. Cuando se enfrentaba a algo que ella no entendía, inclinaba la cabeza hacia un lado mientras que su mente ágilmente mordía el problema en cuestión. Al parecer, él era su rompecabezas actualmente. — ¿Sobre qué quieres hablar conmigo? Infiernos, él todavía estaba tratando consigo mismo. Pero con su pene royendo su cremallera, todo en lo que pudo pensar fue en cómo ella se había visto inclinada sobre la mesa de billar. —No estoy seguro. —Su voz fue áspera. —Vienes a un lugar como este vestida como…— Él hizo un gesto de su mano para abarcar su ropa. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III sobre el tiempo. 36
  36. 36. El Club de las Excomulgadas — ¿Ajá?— Pip miró hacia abajo y luego hacia él. — ¿Qué hay de malo en la forma en que estoy vestida? — ¿Qué tiene de malo? ¿Qué tiene de bueno?— Dio una respiración profunda, mirando hacia otro lado. Era mejor centrarse en la frustración de su deseo de subir a la mesa y ponerla por debajo de él. —Las damas no van vestidas de esa manera. —Oh, infiernos no. No me acabas de decir eso. —Ella se echó a reír. No fue una risa o un resoplido entusiasta. Fue una de cuerpo entero, sacando la cabeza, hacia atrás y tomándose el vientre por la risa que comenzaba en la punta de los dedos de — ¿Qué es tan gracioso?— Exigió. —Tú. Eres... eres... tan... divertido. —Se quedó sin aliento. Limpiándose los ojos, siguió riendo. —No puedo creer que me hayas dicho eso. Desconcertado en cuanto a lo que ella pensaba que era tan gracioso, Jeff fijó su mirada en ella. Fría, paciente y sin emociones. —Oh, Dios...— Ella se abanicaba. —Dijiste que ninguna dama se vestía así. Pero se te olvidó algo. Yo no soy una dama. —Ella negó con el dedo a él. —Mi madre te lo confirmará. Podría haberse imaginado que lo tomaría por el camino equivocado. —Pip… — ¿Te acuerdas cuando me enviaron a la escuela femenina? ¿Puedes creer que costó veinte de los grandes su intento de hacerme socialmente más aceptable?— Ella se inclinó hacia él, y él inhaló la dulzura de su perfume liviano. — ¿Tienes alguna idea de a cuanta gente se puede alimentar con esa cantidad?— Ella se enderezó. —No es que lo hubieran donado a algo tan noble como el hambre. —Pip… J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III sus pies y terminaba en la parte superior de su cabeza. 37
  37. 37. El Club de las Excomulgadas —Conociéndolos probablemente parecía que había tenido algo quemado o escondido o grapado. —Ella se estremeció. — ¿Te imaginas? Me pregunto que hicieron con los pedazos que cortaron. Ella estaba borracha. No borracha hasta caerse pero, no obstante, borracha. Tal vez este no era el mejor momento para tener una conversación y sólo debería llevarla a su casa. — ¿Te acuerdas de la graciosa tía loca?— Moviendo sus piernas alrededor, se puso de pie en el banco. —Le encantaba decir que no podías hacer un bolso de seda con una oreja de cerdo. —Alzando los brazos, sonrió. —Claro que parece que —Ah, eso explica la...— Hizo un gesto a su camisa. A Sissi le gustaba dejar que sus bienes hablaran por ellos mismos. —Ya lo sé. ¿No es increíble?— Al tirar del nudo que sostenía su camisa junta, el algodón se separó. —Tengo un escote por primera vez en mi vida. —Dijo golpeando con las manos sus pechos, sacudiéndolos. —Esto es mucho mejor que Navidad. No sé que hace este sujetador, pero compraré acciones de la compañía. Mordiendo de nuevo un gemido, dio un paso más cerca de ella, mucho más que para una simple y justificada conversación. De pie en el banco, con sus pechos al nivel de sus ojos, el impulso de tocarla fue fuerte, tanto así, que metió las manos en los bolsillos delanteros de sus pantalones. Haciendo una mueca, se dio cuenta que no era una idea tan buena con una erección ocupando el poco espacio que había. —Pip… Su voz era dura, más de lo que había previsto. Pero si ella no dejaba de apretar sus pechos estaba a punto de encontrarse a sí misma de espaldas. — ¿Qué?— Ella bajó sus manos a su lado. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III demostró estar bien esta vez. Miranda y Sis me dieron un cambio de imagen. 38
  38. 38. El Club de las Excomulgadas — ¿Por qué te quedaste lejos tanto tiempo? Una sombra se deslizó por su cara, y se encogió de hombros. —Me sorprende que incluso lo hayas notado. — Mirando hacia fuera, ella misma se ocupó de acomodarse la camisa. — ¿Qué es una mujer más entre una manada que compite por tu atención?— Se movió de nuevo a su asiento en la mesa. Ouch. La emoción en sus palabras y la postura no podrían haber sido más claras si lo por ella? ¿No sabía que se había sacrificado por la felicidad de ella? No, idiota. Nunca se lo dijiste. —Ah, Pip— Él tocó su mejilla con el dorso de un dedo. Su piel era suave y olía a excitación femenina. —Tú nunca fuiste parte de la multitud para mí. —Seguro que no te sentías así. —Cruzó los brazos sobre su pecho, con su barbilla acercándose. Alerta roja, tormenta que se acerca... —Siempre fuiste especial, Pip. Tan especial que no me atreví a hacer el amor contigo. Sus dedos se posaron sobre el pulso de la base de su garganta. El latido de su corazón se aceleró. —Siempre lo serás. — ¿Especial?— Ella golpeó su mano. —Yo sé por qué soy tan especial para ti, Vaquero. Porque tuve un montón de hermanas. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III hubiera gritado a los cielos. ¿Cómo podía, jamás, haber dudado de sus sentimientos 39
  39. 39. El Club de las Excomulgadas —Tienes dos hermanas. Eso no es un montón—, dijo en tono suave. —Muestra lo que sabes—, se burló ella. —Tengo tres hermanas, sobre una de las cuáles tuviste tu ojo siempre ¿no? — ¿Tres? Creo que… Ella no le hizo caso. — ¿Y qué mejor forma de acercarte a mis hermanas que saliendo con la enana de mierda?— El destello de dolor en sus ojos era inconfundible. —Wow, nunca Absorbió el dolor y el auto-odio de sus palabras como un golpe al cuerpo. En su adolescencia había sospechado que había tenido un flechazo con él, y se había sentido halagado. Había sido una gran chica y él la había amado, pero como a una hermana. Luego vino el beso que sacudió su mundo. Los años transcurridos entre los quince y los dieciocho años habían sido enormes y cuando ella había puesto un candado en los labios de él, todos los pensamientos familiares salieron de su cabeza. Al sentir sus curvas suaves, maduras y la manera tímida y dulce en que ella lo había besado, todo en lo que había podido pensar era en lo rápido que podría conseguir estar en su interior. Entonces, ¿qué hizo él cuando Cameron y algunos otros chicos estuvieron sobre ellos? Hizo una cruda broma, luego corrió a tomar una cerveza y se echó unas risas. En lugar de hacer lo correcto la había dejado sentada allí sola, mientras él y sus amigos se habían ido. No sólo la había rechazado públicamente y la había humillado, sino que había destrozado su reputación con su descuido. Su intestino se torció. Qué hijo de puta egoísta había sido. De todas las personas en su vida, él la había conocido mejor que nadie. Había oído docenas de historias acerca de su vida en el hogar de mierda y cómo, una y J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III nadie había pensado en eso. 40
  40. 40. El Club de las Excomulgadas otra vez, sus padres elegían las necesidades de sus hermanas antes que las de Pip. Infiernos, Char se había reído al respecto, incluso, en varias ocasiones. Un lamento quemó la parte de atrás de su garganta. En el momento había pensado que había sido la vergüenza lo que había alimentado sus acciones y sólo después, mucho después Pip había abandonado la ciudad y Char le había dado a entender lo que había sucedido. Se había asustado como el infierno. —Muévete. atrás. Deslizándose de la mesa, se movió a su alrededor y se dirigió al Grille. Con los hombros ligeramente encorvados y las manos en puños a los costados, su angustia era dolorosa de ver. No podía dejarla ir, no le gustaba eso. —Pip… —No— se volvió contra él, y sus grandes ojos brillaron con lágrimas. —Fui tan estúpida para hablarte incluso esta noche. Nunca debí haber dejado que te acercaras a tres metros de m… —Cállate, Pip. —Agarrándola por los brazos, la arrastró hacia sí. Atrapando su cuerpo entre el suyo y la mesa, miró ampliamente sus ojos. Esas lágrimas derramadas encendían un dolor físico en su pecho y en algún lugar cerca de su corazón. —No puedes hablar conmigo así. —Ella estaba sin aliento. —Mírame. Levantándola, la puso en el borde de la mesa. Con los ojos muy abiertos y la respiración poco profunda, se vio sorprendida desde su núcleo. Un sentido perverso de satisfacción pasó a través de él. Bueno. Ella parecía tan aturdida como él se sentía. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Pip empujó su pecho, duro, y estuvo tan aturdido que simplemente dio un paso 41
  41. 41. El Club de las Excomulgadas —Nunca has sido una estúpida en toda tu vida, Payton Whittier. —Deslizó su rodilla entre sus piernas. Las obligó a abrirse más amplio para abrazar su cadera. — En cuanto a tratar de mantenerte alejada de mí, no sucederá. Una vez que esté dentro de ti, nunca te dejaré ir de nuevo. Cuando su lengua rosada salió como una flecha para lamer sus labios, su control se desmoronó y su capacidad de juntar una frase desapareció. Toda la sangre se agolpó en su ingle, y él le dio un golpe a la carne entre sus muslos. No se pudo resistir cuando le tocó el labio inferior con el pulgar. Fue sólo cuando escuchó su respiración fuerte inhalando que se dio cuenta que había hablado en voz alta. Sus manos revolotearon entre ellos antes de venir a quedarse en sus caderas. —No soy hermosa. —Su voz no fue más que un susurro. —Payton Whittier. —Tomando sus caderas, la acercó al borde de la mesa hasta que su erección quedó ubicada frente a la suave carne entre sus muslos. —No creo que jamás te haya oído decir una mentira antes. —Vaquero...— Su voz se atascó. —Por favor. Sus muslos se apretaron alrededor de sus caderas. Por un momento se quedaron como estaban. Con su mutua excitación aderezando el aire húmedo entre ellos. Mirando hacia su hermoso rostro, el deseo se reflejó en su mirada robándole la respiración. Corriendo sus manos hasta su pecho, pensó que iba a explotar cuando ella llegara a sus hombros. —Payton—, susurró. —Shh. —Ella sacudió la cabeza y envió a bailar a sus malvados rizos. —Sólo quiero una cosa de ti ahora. —Lo que sea. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Hermosa —Él trazó el borde de su labio inferior. —Tan, tan hermosa. 42
  42. 42. El Club de las Excomulgadas Doblando sus manos alrededor de su cuello, puso su cara más cerca a la suya. Su aliento era cálido en su boca. —Bésame, Vaquero. Dame un beso como si significara algo. Antes de que su cerebro pudiera procesar completamente lo que había dicho, sus labios tocaron una de las esquinas de su boca. Golpes explotaron en su piel. Su calor la rodeó, y su respiración profunda llevaba su esencia a su cuerpo, a su alma. —Esto es una locura—, susurró. —No es una locura. —Ella cambió, frotando suavemente sus pechos contra la Con el puño de la mano en su pelo, obligó a su cabeza a moverse hacia atrás. Esos ojos llamativos, pálidos, la miraron dejando al descubierto cada nervio y fibra de su ser. —Yo no sé tú, pero…— ella movió las manos sobre el pecho amplio, —…no se siente mal, ¿no? A través de la tela bien lavada de la camisa ella acarició sus duros pezones. Cuando un gruñido sonó en su garganta, todo pensamiento racional voló de su mente. Su mano apretó su pelo y luego su boca estuvo en la de ella. No había ninguna duda o intento de seducción. Sus labios se separaron y él la devoró como hambriento por el toque de su mujer. Sus dedos se clavaron en su carne firme, y lo único que pudo hacer fue aguantar. Vaquero era lo único que la mantenía atada a la tierra y si la dejaba ir, se iría flotando. Cuando su lengua se deslizó a través de ella, tragó y gimió. Mordisqueando su labio inferior, escalofríos se dispararon por su espalda, y su piel se sintió muy apretada. Palpitando por una necesidad más potente que cualquier cosa que hubiera experimentado alguna vez, ella quiso comérselo vivo. Sus manos parecían estar en J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III pared dura de su pecho. —Es inevitable. 43
  43. 43. El Club de las Excomulgadas todas partes a la vez, en su espalda, en la base de su espina, bajo sus senos, finalmente, en la parte superior de sus muslos. Desesperado por sentir su piel contra la suya, arrancó la camisa de sus pantalones vaqueros. Su piel era suave y dura, con el calor abrasador en las palmas de sus manos. Él gimió cuando ella tomó las protuberancias pequeñas y apretadas de sus pezones. Rodando sus caderas, metió su erección en su contra y los fuegos artificiales estallaron contra sus párpados cerrados. La carne entre sus muslos latió. —Te tocaré, saborearé tus pezones. todo su cuerpo. Con dedos hábiles rasgó su camisa entonces, quitando su sujetador. Doblado, enterró su rostro entre sus pechos. Calientes besos con la boca abierta corrieron sobre sus pechos antes de que se cerraran sobre su pezón. La sensación era tan exquisita que ella gimió. Las hebras de fuego líquido se dispararon de sus pechos directamente a la carne dolorida entre sus muslos. Sus caderas se movieron al tiempo con su boca. Suspiros, quejidos y gemidos guturales fueron arrancados de su garganta. Si hubiera estado en su sano juicio hubiera estado avergonzada, pero en ese momento, a ella no le importaba si ladraba como un perro, siempre y cuando no se detuviera. Al momento se movió al otro pecho, ella pensó que había salido de su piel. Arqueándose, empujó su pecho contra él. No fue suficiente. Ella lo deseaba con tanta desesperación aún que no tenía palabras. Hizo un túnel con sus dedos por su pelo oscuro y suave, ella gimió. —Por favor. Cuando levantó la cabeza vio sus ojos azules atormentados con el deseo. Deslizando su mano entre ellos, ahuecó su erección a través de sus pantalones vaqueros suavemente. Él gimió cuando ella le acarició la longitud gruesa, a pesar del material. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III A la luz de la sombra su rostro era duro, casi primitivo. Un escalofrío recorrió 44
  44. 44. El Club de las Excomulgadas —Tócame. Vaquero. —Voy a hacer algo más que eso—, murmuró. Entre sus piernas, él la presionó hacia abajo contra la mesa de picnic, sin romper el beso. Envolviendo sus piernas alrededor de su delgada cintura, se metió en su contra y ella se quejó al mismo tiempo. Pip deslizó sus manos en sus bolsillos de nuevo para acariciar sus musculosas nalgas. Hizo un sonido bajo, áspero, con su garganta cuando clavó los dedos en su apretado trasero. Sus grandes manos taparon sus pechos, amasando, acariciando ella quiso más, más rápido, más caliente, ahora. Lloviendo besos por su garganta, hizo un sonido áspero como animal… como la otra vez, cuando ella le había apretado el trasero. Sus manos tocaron sus senos, tiernamente, con reverencia. Lamiendo y besando un camino por su estómago, en el momento en que sus manos le tocaron los muslos, ella gritó cuando él encontró la abierta humedad de sus bragas. —Mírame, Payton. El profundo estruendo de su voz era imposible de ignorar. Poco a poco abrió los ojos. Vaquero la veía con un ardor que la hizo temblar. Su conexión era profunda y visceral, como si pudiera ver a través de su piel y entendiera lo que ella necesitaba. Cambiando sus caderas, un dedo se adentró en su carne húmeda, moviéndose en sus pliegues para acariciar su clítoris. Rayos se dispararon por su espalda, y gimió. Nada nunca podía compararse con la magia de sus manos sobre su cuerpo. —Vaquero, no me hagas rogar… ¡ah! Un dedo se hundió en su cuerpo, acariciando, sondeando, penetrando en ella. Un grito de lamento se separó de ella, y él tapó su boca con la suya. Sus bocas se aparearon mientras sus dedos ásperos trabajaban explorando su resbaladiza carne. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III sus pezones. Las sensaciones que despertaba en ella eran nuevas y embriagadoras y 45
  45. 45. El Club de las Excomulgadas Un segundo dedo se unió al primero, empujando dentro de la apertura suave. Sollozando ahora, se arqueó sin poder hacer nada; su necesidad de aparearse había tomado el mando de su carne. Su cuerpo estaba húmedo de sudor, y marcado con su olor. Todo lo que Pip pudo hacer fue aferrarse a él. Tomando sus rodillas, las envolvió encima de sus hombros. Su capacidad de respirar fue destruida cuando su boca la cubrió. Su lengua, caliente y húmeda, se arremolinó y chupó su clítoris, y sus manos se volvieron puños en su falda. Sus caderas se resistieron contra su boca, pero se mantuvo quieta. Penetrándola con los amamantando de su carne. En un momento ella se esforzó, gritando su nombre y al siguiente, estuvo volando. Su punto culminante fue duro, limitado con violencia. Espasmos atravesaron su cuerpo y fue lo único que pudo hacer para permanecer consciente. Vagamente, como si estuviera en un sueño, oyó un ruido seco, leve. A pesar de que lo registró lo dejó escapar otra vez. Mientras la estaba tocando, el mundo podría llegar a su fin y a ella no le importa… Manos ásperas la agarraron por la cintura, y ella se cayó de la mesa. Golpeó el suelo duro y antes que pudiera comprender lo que estaba pasando, algo pesado cayó encima de ella y todo aliento la dejó en un apuro. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III dedos, comenzó a presionar al mismo tiempo con su lengua y la boca se siguió 46
  46. 46. El Club de las Excomulgadas Capítulo Cuatro Un arma importante en el arsenal de cualquier policía era la memoria muscular. Las largas horas de entrenamiento repetitivo permitían a un oficial reaccionar ante un peligro potencial, muchas veces antes que el cerebro emitiera la alarma. Milisegundos después de haber quitado a Pip de la mesa, el sonido distintivo de balas golpeando la madera se registraron. Volteándose, él intentó tomar el peso de la caída, pero sus piernas enredadas obstaculizaron su movimiento. Habían en su estómago, y todo el aire se había precipitado fuera de su cuerpo. Rodando, él apretó su cara contra la hierba mientras astillas de madera caían a su alrededor. Automáticamente él alcanzó su radio antes de recordar que no llevaba su uniforme. Alcanzando su arma de repuesto, una pequeña Glock que llevaba atada a su tobillo, maldijo. Si bien era ilegal que un civil llevara un arma de fuego en cualquier negocio que vendiera o sirviera alcohol, los agentes de policía estaban exentos. Afortunadamente, la dueña del lugar tenía su propia ley, y había decidido hacer caso omiso de la ley estatal. Ella no permitía que los oficiales llevaran armas de fuego en su lugar a menos que usaran su uniforme. Un buen momento para obedecer las reglas, imbécil. Voces se escucharon y levantó la cabeza. Dos personas, un hombre y una mujer, se encontraba aproximadamente a cien metros de distancia. El hombre estaba gritando y agitando los brazos a la dama. Sin mostrar miedo, ella se puso de nuevo sobre su cara maldiciendo por todo. Él no tenía que escuchar lo que decían. Incluso a esa distancia los había reconocido. Earl Shanks y Darlene Tedrow eran bien conocidos por todos los organismos de aplicación de la ley del condado. Ambos eran alcohólicos, y cuando no estaban J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III aterrizado duro, con su cuerpo parcialmente debajo de él. Su codo se había clavado 47
  47. 47. El Club de las Excomulgadas golpeándose el uno al otro o destruyendo su hígado, eran suficientemente agradables. Pero una vez que el vino entraba en escena, el fino barniz de civilización les era despojado y alejado, y ambos eran más malos que depósitos de chatarra. Apenas pasaba una semana sin que la policía no fuera llamada porque los puños habían empezado a volar. Aunque estaba feliz porque no le hubieran disparado, por lo menos ahora sabía que no había sido objeto de algún ataque deliberado. El dolor le explotó en la mandíbula cuando Pip echó la cabeza hacia atrás y se estrelló contra él. Moviéndose a la izquierda, apenas pudo evitar un segundo —Maldita sea, mujer —siseó. —Ya basta. —Suéltame, bas… Cuando retorció las caderas, sólo sus años de entrenamiento en la policía salvaron sus bolas de ser movidas junto con su bazo. Su rodilla pegó con el interior de su muslo izquierdo. — ¿Qué diablos te pasa?— Arrastrando un brazo detrás de su cuello, la inmovilizó. Cuando ella abrió la boca golpeó una mano sobre él. —Es habitual que te agaches cuando alguien dispara un arma en tu dirección. Ella se quedó inmóvil. — ¿Disparar?— Sus palabras fueron murmuradas contra su palma. —Sí, disparar. —Liberándola, rodó sobre su espalda para recuperar el teléfono móvil de su bolsillo. — ¡Déjame ir, cabrón!— Darlene gritó. — ¿Dispararon contra nosotros?— La voz de Pip sonaba débil. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III ataque. 48
  48. 48. El Club de las Excomulgadas —No deliberadamente. Están borrachos. —Jeff metió el teléfono su mano. — Llama al 911, y dales la ubicación y diles que tienes un diez-dos en curso. ¿Entiendes? Su gesto fue poco más que un rápido movimiento de cabeza. Cuando él se alejó de ella, ella lo detuvo. —Espera— susurró ella. — ¿Qué vas a hacer? Él le guiñó un ojo. —Es hora de atrapar al malo de la película.— No pudiéndose resistir, se inclinó Rodando a sus pies, se movió detrás del tronco del árbol de sauce para evaluar la situación. Ellos permanecían en medio del pasillo final del estacionamiento de la playa, a un campo de fútbol de distancia. Moverse hacia ellos no sería difícil si iba por el exterior y mantenía la línea de coches aparcados entre ellos. Con su plan en mente, corrió medio agachado, siempre en las sombras lo más posible. — ¡Cállate, Lene! Ese lugar está lleno de policías. Las palabras de Earl fueron susurradas como Jeff sospechaba que estarían. Earl y Darlene no eran nada si no predecibles. —No intentes decirme que… Las palabras de Darlene terminaron con un chillido cuando otro disparo rasgó el aire. Jeff cayó al suelo delante de la camioneta oxidada de Earl. Gracias a las luces de neón de arriba, tenía una visión clara de la situación. —Idiota.— Darlene dio un giro a Earl y su golpe erró. Usaba unos tacones ridículamente altos, tropezando en la grava. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III y capturó su boca rápidamente, en un hambriento beso. —Espera un momento. 49
  49. 49. El Club de las Excomulgadas —Maldita sea, mujer, harás que nos maten si no dejas de agarrar mis cosas,— gruñó Earl. —No, es que nadie quiere tocar tu cosa, Earl Shanks,— Darlene cantó. —Yo tampoco. Ah, Darlene, eres una dama. Levantándose, Jeff se agachó en el guardabarros delantero de la vieja camioneta. A la distancia oyó las sirenas dirigiéndose hacia allí. Mientras Earl no apuntara con la pistola a nadie, Jeff simplemente esperaría a que terminara. cárcel. Maldita sea, sí. La puerta enrejada se abrió y se estrelló contra la pared. Varias figuras se lanzaron a través de la apertura en un medio familiar agachado, medio caminar. Ahora comienza la fiesta. —No señor, Earl, —gritó Darlene. —Tu trasero es el que terminará en la cárcel, y esta vez dejaré tu pobre trasero allí. Earl maldijo y se volvió a ella. Años de golpes lanzados a ella habían agudizado sus reflejos, incluso cuando estaba bebida. Ella se agachó y la energía detrás del golpe lo hizo tambalearse. Darlene se rió, y Jeff avanzó hacia adelante. Llegando a la defensa trasera, miró hacia ellos ahora que la distancia era menos. Sería temerario intentar un derribo sin refuerzos. Pero cuando sucediera, estaría a buena distancia. El arma era una 22 semi-automática. Si bien era un arma de pequeño calibre, si la bala golpeaba una arteria era tan letal como su arma de servicio calibre 40. Después de haber estado en casa de Earl en más de unas pocas ocasiones, sabía que J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III —Hija de puta. Alguien llamó a la policía. —Earl gritó ahora. —Iremos a la 50
  50. 50. El Club de las Excomulgadas el hombre tenía problemas acertando la taza del baño cuando meaba, así que era una apuesta segura que no era mejor con un arma de fuego. Por otra parte, la exactitud no era necesaria a esa distancia. Manteniendo su mirada fija en el arma de la mano de Earl, Jeff miró detenidamente sus movimientos, memorizándolos. Los movimientos repetitivos eran fundamentales para derribar a un asaltante armado. Al familiarizarse con los movimientos del asesino, podría conseguir una ventaja al ser capaz de predecir cuál sería su próximo movimiento. movía silenciosamente a su posición entre dos coches. Con su arma de servicio lista, alzó el puño cerrado. —Earl —La voz de Ryan era fuerte y clara. —Soy el Oficial Diver. Deja tu arma y mantén las manos donde pueda verlas. Sorprendida, Darlene saltó y golpeó a Earl. Sacado de equilibrio, se tambaleó y la pistola giró en dirección a Ryan. Jeff salió detrás de la camioneta, y vio la mano de Earl apretarse. El sonido inconfundible de una 22, un pop... pop, pop, rasgó el aire. El cuerpo de Jeff golpeó a Earl y a Darlene abajo, y bajaron en una maraña. La pistola salió volando de la mano de Earl y aterrizó a una distancia segura. Enfurecido, Earl luchó mientras Darlene gritaba con la cabeza ensangrentada. Earl se abalanzó sobre ella, con sus sucios dedos alrededor de su cuello, y Jeff lo paró en seco con un golpe a su mandíbula. Fresh aseguró el arma mientras Jeff conseguía un par de esposas para asegurar a los tortolitos. —Hey, Vaquero —Fresh sonrió. —Tenemos que cambiar tu nombre por el de — Suave. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Un movimiento en el pasillo llamó su atención. Paralelamente a Jeff, Ryan se 51
  51. 51. El Club de las Excomulgadas —No, gracias. He sido Vaquero siempre y no respondería a nada más. —Fue entonces cuando vio a Ryan tumbado boca abajo en la grava. Joder... ****** Tres horas más tarde, Pip estaba en su cama, mirando el techo de la casa con piscina de sus padres. Incluso aunque estaba agotada, el sueño nunca había sido más difícil de alcanzar. No era suficiente como para escapar del hombre que le había roto el corazón. Claro que no, ella tenía que hablar con él. Entonces, sólo en una mesa de picnic. ¿A quién tratas de engañar? Tú tuviste sexo. Él no. Recordar la sensación de su suave lengua en su carne era suficiente para volver a encender su deseo. Maldita sea, el hombre sabía besar. Había puesto sus bragas ardiendo la primera vez, pero ¿esa vez? Su cuerpo había estado atrapado en la conflagración. Habían tratado de comerse vivos el uno al otro... Entonces los disparos. Algunas mujeres recibían flores, otras joyas o largas caminatas de la mano de sus amantes. ¿Y qué recibía ella? Disparos y un hematoma gigante en la cadera donde había golpeado el suelo. Nadie dijo jamás que sería fácil. Por un lado estaba agradecida por el escándalo del estacionamiento. Si no era porque los habían interrumpido no le cabía duda que en unos minutos habría conseguido una penetración completa. Sus mejillas se calentaron. Por otro lado, le molestaba que la hubieran interrumpido. ¿Qué les sucedía? Ambas veces que se habían besado, algo había pasado para evitar que fueran más allá. Gimiendo, enterró su rostro en la almohada. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III para complicar las cosas un poco más, casi había tenido sexo con él... en público... 52
  52. 52. El Club de las Excomulgadas Habían pasado nueve años entre su primer beso y esa noche. Si tenía que esperar otros nueve años estaba muy segura de que no lo lograría. ¿Sería posible morir de coito-interruptuss? Si no, entonces ella estaba destinada a hacer historia como la primera víctima. Ahora, eso sería una catapulta a la fama. Cuando Vaquero había derribado a la pareja que estaba discutiendo con un impresionante placaje, se había asustado como para quitar un mes a su vida. Había estado en casa sólo veinticuatro horas y su vida ya se había acortado. Nunca se había sentido tan totalmente desamparada como cuando había puesto su cuerpo, esa muestra impresionante de masculinidad que quería explorar como desarrollarse a una distancia segura. ¿Y el pobre Ryan tropezando con sus propios pies? ¿Qué tal había estado eso? Ryan era uno de las personas más elegantes que había conocido jamás, y había sido derribado por gravilla suelta. Riéndose, metió la cara en la almohada. Nunca oiría el final de aquello. Miranda le había dicho que los policías no disfrutaban de nada mejor que acosarse los unos a los otros por sus meteduras de pata y esa sería una buena. Su alegría se desvaneció. Haciendo las bromas a un lado, tropezar le había salvado la vida probablemente. Los últimos disparos se habían enterrado en el reposacabezas de un viejo Buick. Si Ryan no se hubiera caído, las probabilidades de que le hubiera dado en la cabeza hubieran sido muy buenas. Los chicos Diver, eran policías y estaban mucho más seguros en Haven que, por ejemplo, en Columbus. Bueno, a excepción de Ranger. Sissy había mencionado que estaba trabajando encubierto, lidiando con estupefacientes y con delitos de Internet. De los tres hermanos, Ranger había sido el más tranquilo y relajado. Era difícil ver al chico sonriente de su infancia inmerso como elemento criminal veinticuatro horas al día siete días a la semana. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Lewis y Clark, en la línea. Todo lo que pudo hacer fue rezar y mirar la escena 53
  53. 53. El Club de las Excomulgadas Ni siquiera podía imaginar el nivel de estrés bajo el que estaba. Rodando a su lado, rozó la almohada bajo su cabeza. Normalmente, podía manejar las tensiones cotidianas sin problemas. Pero ¿del tipo de vida o muerte? No tanto. Entre el momento en que ella había pedido ayuda y cuando los agentes habían llegado al bar, había sentido que habían pasado horas. Lógicamente sabía que habían sido tal vez dos, tres minutos máximo, pero cada uno había durado por lo menos una hora. La mirada en el rostro de Vaquero cuando se dio cuenta de que su hermano no estaba lesionado la hizo sonreír. Después, había vislumbrado al chico que había amado años atrás. No importaba lo que hubiera ocurrido en los años intermedios, el chico estaba enterrado en algún lugar en lo más profundo de él. Y ahora que ella había sido consciente de su presencia, quería ver más. Su sonrisa se desvaneció. ¿No era ésa una de las razones por las que había regresado a casa? ¿Para poner a descansar esa extraña atracción... está bien, esa obsesión ilimitada, que aún albergaba por él? Había sido su primer amor y hasta el momento no había sido capaz de dejarlo atrás, de poderlo olvidar. En las raras ocasiones en que había pensado en citas era su cara la que venía a su mente. ¿Qué clase de locura era esa? Le había pisoteado el corazón y con todo el derecho, debería odiarlo... pero no podía. Oh, había pretendido odiarlo, sin duda, pero había estado mintiéndose a sí misma todo ese tiempo. El recuerdo de sus brazos alrededor de ella, de su boca contra la de ella, la hizo estremecer. Y la forma en que la había, literalmente, tumbando en la mesa de picnic y cubierto su cuerpo con su... wow. Sólo wow. Y pensar, que había tratado de reventarle los testículos. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Pero él estaba bien. Todo el mundo estaba bien. 54
  54. 54. El Club de las Excomulgadas Con una medio risa, medio gemido, rodó de nuevo. Si hubiera tenido éxito, ¿Hubiera sido mal uso de propiedad policial? Empujando su cara de nuevo en la almohada, aulló de risa. ¿Sería vandalismo? ¿Por descargar ilegalmente un arma dentro de los límites de la ciudad? Las lágrimas empaparon la almohada antes de arreglárselas para ponerse de nuevo seria. El chico sabía besar... Había estado tan atrapada con su toque que la primera bala no la había registrado. Lamiéndose los labios, todavía podía degustarlo. El calor pasó a través piernas, cerró los ojos y lo vio cuando se inclinó sobre ella. Con su mano separando sus labios húmedos para acariciar su clítoris, pero no había sido su piel la que había sentido. Había sido la suya. Su ancho pecho ondulado con músculos esculpidos, la forma en que su estómago plano se flexionaba cuando ella lo había tocado. Su respiración se volvió superficial mientras su mano escogía el ritmo. Su carne había estado resbaladiza, empapada de excitación. Con su mano libre se ahuecó un pecho. Cuando él había tomado su pezón en la boca ella había pensado que se desmayaría de puro placer. Este era un hombre que sabía complacer a una mujer, no un tonto buscando a tientas su camino alrededor del laboratorio de matemáticas mejor que el cuerpo de una mujer. Su pene se había sentido tan enorme empujando cuando había estado en su contra. ¿Cómo se sentiría dentro de ella? ¿Sería un bruto en la cama, pidiéndole que se rindiera, o sería un amante tierno? Sus dedos probaron su hinchada entrada. ¿Tal vez un poco de ambos? La carne hinchada dio paso, y ella insertó un dedo y luego otro. Y la forma en que su boca la había cubierto, lamido y chupado mientras la había penetrado con sus dedos. Acariciando su clítoris, imitó las relaciones empujando sus dedos dentro y fuera de su vagina. Su respiración comenzó a agitarse, volviéndose más errática antes de que su liberación se estrellara sobre ella con la fuerza de una tormenta de verano. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III de su cuerpo, y se quitó las sábanas enredadas. Deslizando una mano entre sus 55
  55. 55. El Club de las Excomulgadas Con su cuerpo todavía palpitante, se acurrucó en torno a una gran almohada con una sonrisa de satisfacción. Se trataba de un nuevo registro para ella, dos orgasmos sólo con unas pocas horas de diferencia. Sólo podía imaginar lo que sería con él dentro de ella, Pip Whittier, medallista de oro en orgasmos. ****** 4:57 am Mirando los números rojos de su reloj de cabecera, Jeff gimió. Había estado durmiendo menos de una hora. Rodó sobre su espalda. Esa tenía que ser la noche A las 8:30 tenía que estar despierto, orientado y en camino. La Unidad Táctica de los Tres Condados se juntaba en el campo de entrenamiento cada dos lunes y hoy estarían participando en un simulacro a gran escala, completo, con rehenes y malos. Normalmente le gustaba el riguroso entrenamiento que implicaba por ser miembro del equipo, pero hoy prefería arrancarse el brazo izquierdo que estar alrededor del equipo pesado, mientras los negociadores hablaban con el asesino en estado de coma. Al ver que había logrado menos de ocho horas de sueño en dos días, le hubiera gustado más que nada pasar su día libre en la cama. Y si Pip estuviera ahí sería aún mejor. Ahogando un gemido, se echó el brazo sobre los ojos. Nunca debería haberla tocado y ciertamente no había tenido derecho a besarla… —Bésame, Vaquero. Dame un beso como si significara algo. La voz de su sirena sonaba en su mente. Siempre había tenido la voz ronca, pero ahora estaba en un maduro cuerpo de mujer. Su pene se movió. Por primera vez en su carrera había perdido el control por completo, tanto de la situación como de su J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III más larga de su vida. 56
  56. 56. El Club de las Excomulgadas cuerpo. Él se consideraba primero un policía y segundo un hombre, pero esa noche su pene había superado hábilmente a su cerebro. No era bueno. Había tenido una condenada suerte al haber sido interrumpido. Si no hubiera sido por Earl Rampage borracho la habría desnudado y la hubiera tomado allí, detrás del bar. Con su pene enterrado en su dulce vagina habría sido incapaz de parar hasta que ella le hubiera suplicado clemencia. Y hubieras perdido tu tarjeta de identificación, tu carrera y tu autoestima. Ella no era sólo una chica que hayas recogido en un bar. Se trata de Pip, la chica con la que has crecido. Recordando cómo había comido su pequeña boca caliente hizo poner a su pene lo suficiente duro como para romper el cemento. Sus apretados pezones, los sonidos que había hecho mientras la había chupado se habían combinado para despojarlo de su control. Pero había sido cuando le había lamido la vagina, por la forma en que había movido las caderas y rogado tan lindamente, que lo había enviado a través del borde. Lógicamente, él no había tenido ningún problema en tocarla, besarla, en sentirla en sus brazos. Nueve años se interponían entre ellos y la razón por la que la había rechazado la primera vez era tan cierta hoy como entonces. Lástima que su cuerpo no quería escuchar a su mente. Pateando las sábanas, el aliento se le escapó con un silbido cuando el aire frío acarició su erección. Toda ella era deliciosas curvas y carne flexible esperando a ser saqueada. Pero había sido el toque de timidez de su primer beso lo que lo había despojado de su marcha. La seda de su lengua resbalando contra la suya, tímida al J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Ningún pedazo de trasero valía la pena esa clase de sacrificio. 57
  57. 57. El Club de las Excomulgadas principio, luego cada vez más audaz mientras se seguían besando. Si él no lo supiera mejor podría pensar que ella era inocente con los hombres y con el sexo. A pesar de que había tenido esa idea, la había apartado. Ninguna mujer de veintisiete años seguía siendo virgen, por lo menos no que él supiera. Ella podría haber sido tímida al principio, pero se había excitado con rapidez suficiente. Pip no era tímida para comunicar sus necesidades. La forma en que había envuelto sus piernas alrededor de él y hundido sus talones… Joder. fuera satisfecha, brevemente contempló llamar a uno de los números de su móvil. Había unos pocos, bueno, más que unos pocos… que le darían la bienvenida en sus camas en medio de la noche. No esta vez. No sería justo meterse en la cama de otra mujer para quemar simplemente la lujuria que Pip le había despertado. Era a ella y a su cuerpo al que deseaba, no a una mujer sin nombre, sin rostro, en busca de sexo fácil. Agarrando la toalla todavía húmeda de la ducha de antes, enroscó su otra mano alrededor de su pene. Además, no era como si no tuviera suficiente material de fantasía y esta vez, él podría tomar todo el camino a la lógica conclusión. Recostada sobre la mesa, ella puso sus talones en el borde. Abriendo las piernas, metió sus dedos en su crema y entonces comenzó a acariciarse. Sus caderas comenzaron a moverse empujando hacia arriba contra sus dedos mojados. Sus pechos temblaban con cada movimiento. Los pezones gordos como bayas le hacían agua la boca. Sus jugos brillaban en sus dedos y ella arqueó la espalda, pidiéndole en silencio que chupara sus pezones. Demonios, lo que daría para hacer esa escena una realidad. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Sabiendo que el sueño sería difícil, a menos que su necesidad más inmediata 58
  58. 58. El Club de las Excomulgadas Su piel brillaba de sudor. Su liberación estaba cerca, pero no tenía intenciones de dejarla volar sola. Quitando su mano, lamió los jugos almizclados de sus dedos. Cubriendo su vagina con su boca, se comió su carne. Sus suspiros se profundizaron, volviéndose gemidos. Sus caderas empujaron hacia arriba contra su lengua. Penetrándola con dos dedos, frotó la almohadilla hinchada de la carne en el interior de su núcleo. Por favor, Vaquero. Haz que me corra... Su cuerpo se apretó y segundos más tarde, su pene se deshizo de su carga en la toalla húmeda. Destellos de luz se encendieron contra sus párpados, y redujo sus golpes, sacando la última gota de su liberación durante el tiempo que pudo. Su fantasía había sido maldita y bastante caliente, y no podía esperar experimentarla en su cama… Jeff anuló la idea antes de que se formara en su totalidad. No importaba lo mucho que la deseara, Pip no era para él. Cuando era niña había estado siempre en busca de un lugar de pertenencia, un lugar seguro y estable, exactamente frente a su casa. Ella se merecía las mismas cualidades en un amante. Estabilidad y una sobreabundancia de amor, alguien que pusiera un anillo en su dedo y acariciara a la increíble mujer que era. Y ese no era él. Se parecía demasiado a su padre como para poder comprometerse con una mujer por el resto de su vida. Con cinco hijos de cuatro mujeres diferentes, Frank había proclamado amar a cada una de ellas. Pero Jeff había sabido desde el principio que no quería vivir el tipo de vida de su padre. Sin embargo, después que Char lo había dejado, había hecho exactamente eso, pasado de una mujer a otra y luego a otra. Cuando había tenido una relación, los primeros meses eran geniales, después una sensación de inquietud venía sobre él, cada vez más fuerte y más persistente hasta que la relación se rompía irremediablemente. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Desgastado, se acurrucó en su lado izquierdo, con el olor del sexo pesado en el aire. 59
  59. 59. El Club de las Excomulgadas Si nada más, por respeto a la amistad que habían tenido, no se acercaría a ella. Se merecía a un hombre mejor, y él ya le había hecho daño una vez. J.C. Wilder - Besando a Vaquero - Serie Men of Swat III Lastimarla nuevamente era lo último que quería hacer. 60

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