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Había momentos en los que ella no creía que las cosas lograran ser fáciles. Esta noche era uno de esos momentos. …

Había momentos en los que ella no creía que las cosas lograran ser fáciles. Esta noche era uno de esos momentos.
Miranda Stephens miraba por la ventana de la cocina mientras lavaba los platos. Eran casi las nueve de la noche en la víspera de Navidad y una tormenta de nieve había descendido sobre Haven, Ohio…

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  • 1. El Club de las Excomulgadas Agradecimientos Al Staff Excomulgado: Nelly Vanessa por la Traducción, Aretusa por la Corrección de la Traducción, Taratup por la Corrección, a AnaE final de este Libro para El Club De Las Excomulgadas… A las Chicas del Club de Las Excomulgado, que nos acompañaron en cada capítulo, y a Nuestras Lectoras que nos acompañaron y nos acompañan siempre. A Todas…. Gracias!!! J. C. Wilder – Tácticamente Tuya – Men of Swat por la Diagramación y Luna 2604 por la lectura 2
  • 2. El Club de las Excomulgadas H abía momentos en los que ella no creía que las cosas lograran ser fáciles. Esta noche era uno de esos momentos. Miranda Stephens miraba por la ventana de la cocina mientras lavaba los platos. Eran casi las nueve de la noche en la víspera de Navidad y una tormenta de nieve había descendido sobre Haven, Ohio. Las tormentas de nieve no eran desconocidas en esa parte del estado, pero era muy raro tener una tan grande al inicio de la noviembre. "Y algunas personas todavía no creen que el calentamiento global exista". El lamento del viento se oía más que el equipo de música tocando villancicos. El sonido era solitario, frío. “Debes venir esta noche, Randa. Nadie debe estar solo en la Víspera de Navidad.” La voz de Ro resonó en su mente. Su hermana no se daba cuenta que aún cuando Johnny estuviera trabajando, Miranda no estaba sola. Pasó la mano por el bulto de su propio vientre de embarazada. Estaba a días de tener a su primer hijo, a quien había nombrado Maní, y su hijo estaba lejos de ser paciente. Randa no podía recordar la última vez que había dormido más de cuatro horas seguidas. En el momento en que se sentía cómoda, entonces el bebé decidía que ya era hora de correr y salir de su útero. Tiene que ser niño, una niña no podía ser tan activa. —Igual que su padre —murmuró. Hundió las manos en el agua tibia y jabonosa, el calor le tocaba las mejillas cada vez que pensaba en su marido, Johnny. Nunca olvidaría la primera vez que había J. C. Wilder – Tácticamente Tuya – Men of Swat temporada. Por otra parte, el tiempo había estado frío desde el primero de 3
  • 3. El Club de las Excomulgadas puesto los ojos en su futuro esposo. Ella y su hermana, Ro habían llegado al restaurante de su tía situado junto a la estación de policía. Miranda se había hecho cargo del restaurante ya que Ro no era exactamente conocida por su carácter alegre. Por otra parte, no estaba muy segura que Ro cedería tan fácilmente porque todos los hombres guapos con uniforme la intimidaban. Su hermana no dudaría en ir detrás de un ladrón, pero ella se resistía a encarar a un hombre guapo con uniforme. En su primera semana en el negocio todo lo que podía salir mal, había ido mal. La cocina había muerto, por lo que su menú había consistido en ensaladas, bocadillos fríos y café cortado. El jarabe de la máquina de refrescos se había terminado y sólo entonces se habían dado cuenta de que ninguna había ordenado rellenarla. Habían trabado la bandeja de la caja con llave y Ro se había visto obligada a tomar un destornillador para sólo ser capaz de hacer el cambio, por lo que pocos clientes se habían atrevido a entrar por la puerta. Luego, para colmo de males, había estado atendiendo a una joven madre cuyo hijo estaba armado con una taza para sorber leche. Justo cuando la campana sobre la puerta había sonado, el niño había decidido ponerse su taza sobre su cabeza. Sin previo aviso, la tapa se desprendió y Miranda fue rociada con leche fría. Segundos después, Johnny Stephens estuvo a su lado y todo pensamiento coherente salió volando de su cabeza. —Creo que podría utilizar estos. Aturdida, Miranda se quedó mirando el puñado de servilletas que él tenía. Sus mejillas se calentaron y ella agachó la cabeza. Lo sentía a cerca de tres pulgadas de altura. —Gracias. —murmuró. J. C. Wilder – Tácticamente Tuya – Men of Swat Era una farsante. 4
  • 4. El Club de las Excomulgadas —No hay de qué. Luego sonrió y Randa se enamoró. Johnny Stephens era posiblemente el hombre más sexy que había visto nunca. Con poco más de seis pies de altura, con sus facciones duras, nariz recta y pómulos fuertemente grabados, sólo una mujer muerta podría pasar por alto a este hombre. Tenía los ojos azules oscuros y miraban con intensidad, era el tipo de ojos que llamaban la atención de las personas. Su pelo oscuro era de corte militar y acentuaba sus fuertes rasgos. —Sólo quería un café negro para llevar —dijo. —Voy a buscártelo. Sucedió tan rápido que luego no pudo decir exactamente qué pasó. Ella había dado un paso hacia el mostrador y lo siguiente que supo era que estaba cayendo. El rostro de Johnny había sonreído con alarma y se abalanzó sobre ella, pero ya era demasiado tarde. Cayó de espaldas y se lo llevó con ella. La sensación de su cuerpo largo contra el de ella era sin duda agradable. Estaba duro, donde ella estaba suave y el arma de su cinturón se había hundido en su vientre. Pero no era el arma lo que le había llamado la atención. Era algo que estaba más abajo. Era una cierta parte de su anatomía que estaba muy feliz de verla. —Por Dios, Johnny, lo menos que podías hacer es comprar el almuerzo para la dama antes de que volcarla de espaldas. Ahora, años después, Miranda sólo podía reírse del recuerdo. A Johnny le gustaba contar a sus amigos que ella se había enamorado de él primero. Su respuesta era que ella le había hecho perder el equilibrio. J. C. Wilder – Tácticamente Tuya – Men of Swat En pocas palabras, el hombre era ¡CALIENTE! 5
  • 5. El Club de las Excomulgadas Al soltar el tapón del lavabo, el agua caliente comenzó a salir. Había luchado mucho para mantenerse alejada de él. La reputación de Johnny como un hombre que podía encantar las bragas hasta de una monja, no había hecho nada para ayudar a su situación. Ella no quería ser conocida como el sabor del mes de Stephens, poco sabía ella que había dejado lo mejor para el final. Un poco de agua contra su tobillo le llamó la atención. Sorprendida, miró hacia abajo. Ayer mismo Johnny había fijado el fregadero para evitar las goteras y ahora se habían abierto paso de nuevo. —Oh, Dios mío, creo que mi fuente se acaba de romper. *** El Sargento John Stevens, director Senior del equipo SWAT y futuro padre, estaba enojado como el demonio. No sólo era sólo víspera de Navidad y él estaba trabajando... No sólo se suponía que era su noche libre... No sólo estaba haciendo frío y la nieve había perjudicado gravemente su vista, sino que un tonto había disparado contra él. —¿Qué clase de imbécil le disparaba a un oficial de la ley? —Murmuró bajo su aliento. —¡No me atraparán con vida! —La voz del tirador fue apenas perceptible en el gemido del viento. —¿Qué pasa con los días de fiesta que atraen a psicópatas al pueblo? —la voz de Jay Barnes sonaba en el pequeño auricular en el oído de Johnny. —Sólo la suerte, supongo. —Susurró John—. ¿Todavía está en el tráiler? J. C. Wilder – Tácticamente Tuya – Men of Swat Ella frunció el ceño, esta agua no era agua de fregar con jabón. 6
  • 6. El Club de las Excomulgadas —Afirmativo. No se ha movido. —El acento de Jay era quieto—. ¿Cómo lo llevas hombre? —Me estoy congelando las pelotas aquí. —Del infierno hijo, tu esposa está a punto de mejorarse en cualquier momento ¿no? Vas a tener que sostener tus bolas unas pocas semanas de todos modos porque ella no te dejará acercarte con ellas. —El acento del suroeste de Picasso fluyó a través del transmisor como líquida miel. Jay se rió y el estómago de Johnny dio un vuelco. Cada vez que pensaba en el Miranda, era el amor de su vida y había sabido que se casaría con ella desde el momento en que se habían conocido. Por desgracia, le había tomado un tiempo convencerla de ello. —Necesito un favor. Miranda White, el objeto de sus fantasías más candentes, se encontraba al otro lado del mostrador. Vestida con un uniforme de poliéster color rosa brillante, con su figura corta y muy curvilínea había tenido un efecto vigorizante en una cierta parte de su anatomía. Su vestido la cubría desde el cuello hasta la rodilla, pero eso no impedía que tuviera algunos sueños muy indecentes. Con esas curvas y su boca elegante, Miranda había caminado hablando de sexo sobre sus dos piernas espectaculares. Él había dejado volar su imaginación con imágenes de liberar cada una, exponiendo la carne rosa de sus abundantes pechos. ¿Cuántas veces había soñado besarla por todos su cuerpo, teniendo tiempo para encontrar y excitar sus áreas más sensibles? Sus pezones, su vientre, la carne suave y húmeda entre sus muslos... Se aclaró la garganta y apartó las imágenes de Randa desnuda y excitada. Tenía que estar en servicio en menos de una hora y no quería emitir multas con una furiosa erección. J. C. Wilder – Tácticamente Tuya – Men of Swat inminente nacimiento sentía la misma mezcla de temor y de alegría. Su esposa, 7
  • 7. El Club de las Excomulgadas —¿Qué necesitas, nena? —Preguntó. —¿Qué tan bien conoces a Picasso? —Bueno, es un poco solitario, así que no creo que nadie pueda decir que lo conozca bien. —Estoy pensando en pedirle a Picasso que me lleve a la cena de los jubilados la próxima semana. Aturdido, John se echó hacia atrás. ¿Ella quería qué? Su atención estaba fija en el que antes. Miranda, la mujer que había estado persiguiendo durante meses, ¿Deseaba ser la cita de Picasso? Miró a lo largo del mostrador al otro hombre cuya atención estaba pegada a su libro y que metía panqueques en su boca, ajeno a la agitación que había causado. Sobre el cadáver de John le permitiría citarse con Picasso. Johnny Stephens era el único hombre en New Haven que podría hacer feliz a una mujer como Miranda. Ahora tenía que convencerla de ello. Poco sabía que Miranda sería la única mujer que podía hacer de él un hombre feliz. —¿Cuándo fue la última vez que utilizaste tu pene de todos modos? —La voz de Fresh estaba diciendo—. Bueno, con una chica en la misma habitación quiero decir... —Mierda, Emma patearía el trasero de Picasso. —Dijo la voz de Fresh a través del transmisor. Los chicos se rieron entre dientes y Johnny sólo pudo apretar los de él. Había estado en la nieve por más de tres horas y ahora sus miembros se iban entumeciendo poco a poco. Aunque estaba vestido para el clima, las capas de ropa J. C. Wilder – Tácticamente Tuya – Men of Swat salero que ella ahora estaba limpiando y sus mejillas se pusieron aún más rosadas 8
  • 8. El Club de las Excomulgadas térmica no podrían mantener a un hombre caliente por tanto tiempo, especialmente cuando un loco lanzaba algunos disparos sobre su cabeza. —¿Cuál es el problema de este tipo? —Dijo Jay. —La esposa lo dejó y se llevó a los niños. —Dijo Fresh—. Infiernos, sigo tratando de que mi esposa desaparezca. —Es un tiempo de mierda para estar solo en esta época del año. —Comentó Jay. Johnny flexionó los dedos entumecidos. Era el francotirador del equipo, pero en estaba cayendo tan rápido que apenas podía ver a más de tres pies de distancia. —Hey, Fresh, ¿Puedes ver a ese bastardo a…a… través de tu mirilla? —Sus dientes comenzaban a temblar. Había al menos otros quince agentes en la escena, pero él sabía que su única esperanza de tiro no se debía a la capacidad de los segundos francotiradores. —Bastante bien. Tengo una sombra en mis ojos y eso es todo lo que necesito. — Bajó su arma—. ¿Por qué no te relajas, San Stephans? Deberías tomar una siesta mientras los chicos manejan esto. —No hay forma en que seas capaz de enviar la vacuna de todos modos. —Dijo Picasso—. Hace demasiado frío y tu visibilidad debe ser una mierda desde ese ángulo. —No me digas —murmuró Johnny. Lo que más odiaba de esta situación era que no tenía el control. No era la primera vez que tenía que poner su vida en manos de su equipo, y sólo podía esperar que no fuera la última. *** No te asustes, Miranda. Johnny estará en casa en cualquier momento... J. C. Wilder – Tácticamente Tuya – Men of Swat este punto estaba convencido que sería capaz de golpear cualquier cosa. La nieve 9
  • 9. El Club de las Excomulgadas A pesar de que el pensamiento flotaba en su mente sabía que podría no ser el caso. Cuando el equipo táctico lo llamaba podía irse por una hora o una semana. No había ninguna agenda cuando los del Calvary lo llamaban y ella estaba sola en esta ocasión. El teléfono no funcionaba y su teléfono celular no podía captar una señal y conservarla el tiempo suficiente para hacer una llamada. Ella había logrado enviar un mensaje de texto a la lista de distribución de su bebé, lo que incluía a la mitad del equipo táctico y a su hermana, pero dudaba si en realidad había pasado. Antes Con el coche enterrado en la nieve y a tres millas de distancia del vecino más cercano, no era exactamente el tipo de viaje para una mujer en trabajo de parto completo. Otra contracción la golpeó duro y ella se tambaleó. Agarrándose del mostrador de la cocina, utilizándolo para sostenerse. Concentrándose en su respiración, Miranda no supo cuánto tiempo había pasado antes que el dolor comenzara a ceder. Maldita sea su obstinación por no haberse quedado con Ro. Si lo hubiera hecho, no estaría sola, aterrorizada y en trabajo de parto. Bueno, probablemente estaría en el trabajo y todavía tendría miedo pero al menos no estaría sola. Obligándose a moverse lejos del mostrador, cojeó a la sala. Varias horas habían pasado desde que había roto aguas y era una chica ocupada. Se habían mudado a la casa hacía unas semanas y todo estaba en desorden. Su cama estaba en la sala de estar rodeada de un mar de cajas. Ella ya había cubierto con paños de pintor la cama para proteger el colchón nuevo y ahora tenía que añadir unas sábanas y un cobertor. Su kit de parto improvisado estaba en la cama, en una cesta. Ella había tratado de reunir todo lo que pensó que podría necesitar si tenía que dar a luz en casa. Mantas J. C. Wilder – Tácticamente Tuya – Men of Swat de enviar el mensaje había llegado el aviso de pérdida de señal. limpias, toallas, un cuchillo afilado, cordeles, galones de agua dulce, guantes de 10
  • 10. El Club de las Excomulgadas látex, goma para limpiar la nariz del bebé y su boca, ropa caliente de bebé como una gorra y una botella de yodo. Lo único que faltaba era su marido... y un hospital... y las drogas, montones y montones de drogas. Los dolores venían más rápido ahora. Concentrándose en poner un pie delante del otro, avanzó contoneándose a la chimenea. Debería haber sabido que estaría en trabajo de parto prematuro esta mañana. El dolor de su espalda la había despertado a las cuatro de la mañana, así que se había levantado en silencio dejando a su conseguir algo de dinero extra y necesitaba el descanso. Ahora que ella no estaba trabajando estaban viviendo con el sueldo de un policía y aun cuando Haven pagaba bien, las horas extraordinarias eran un dinero en efectivo muy útil con un bebé en camino. Recogiendo un tronco, cuidadosamente lo agregó al fuego. Tal vez no deberían haber comprado esa antigua gran casa con granja. Se habían enamorado de ella, incluyendo del porche. Y la habían comprado por capricho. En ese momento la casa ni siquiera había estado a la venta hasta que la propietaria, una viuda, se había enterado que estaba esperando su primer hijo. Literalmente, por la noche, había decidido que sería más feliz viviendo en Arizona con sus hijos y treinta días más tarde, se habían mudado. Tomando asiento, movió los troncos. Era un lugar alegre, con buenos cimientos y suavizadas paredes de yeso. Ella y Johnny tendrían una buena vida aquí, criando a sus hijos, recibiendo amigos y entreteniendo a la familia. Ella reemplazó el tronco en el soporte y lo volvió. El gran árbol de Navidad estaba ante el cuadro de la ventana, el conjunto estaba lleno de luces con chispas de colores por la gran cantidad de adornos y oropeles. Una sonrisa curvó su boca. Sí, J. C. Wilder – Tácticamente Tuya – Men of Swat esposo dormido. Había estado trabajando largas horas las últimas semanas para esta casa sería muy feliz. 11
  • 11. El Club de las Excomulgadas Otra contracción la golpeó tan duro que fue tomada por sorpresa. El piso corrió a su encuentro y ella golpeó su cabeza contra el suelo. El crack sonó a través de su cráneo mientras un grito fue arrancado de sus labios. —¡Johnny, te necesito! *** —¿Cómo estás San Stephens? Respóndeme, muchacho. —La voz estridente de Fresh trajo a Johnny de nuevo a la realidad—. No te duermas, hijo. incluso a sus propios oídos—. No duraré mucho más tiempo aquí. No puedo sentir mis brazos ni piernas. —Mierda —murmuró Jay—. Disparemos a este hijo de puta y saquemos a nuestro hombre de la nieve. —No, es demasiado papeleo. —La voz de Picasso era suave—. Aguanta Stephens, tienes una bella esposa que espera por ti y tienes a tu primer hijo en camino. A pesar de su piel helada debajo del arma táctica, sonrió. La cara de Miranda flotó delante de sus ojos. Con su pelo castaño oscuro y una amplia sonrisa, era la cosa más hermosa que había visto nunca. Incluso con su gran barriga, con los tobillos hinchados y un anormal mal humor aún no podía apartar sus ojos de encima de ella. Nunca olvidaría el momento en que había averiguado que estaba embarazada. Ella había mencionado que su período no había llegado y que había corrido a comprar diez pruebas diferentes de embarazo. La mañana siguiente había utilizado cada una de ellas y todas habían dicho lo mismo. Embarazada. Él había llamado al trabajo y habían pasado el resto del día haciendo el amor. Al J. C. Wilder – Tácticamente Tuya – Men of Swat —Hay que hacer un movimiento ahora, muchachos. —La voz de Johnny era débil, momento en que había puesto su anillo en su dedo había conocido por fin la 12
  • 12. El Club de las Excomulgadas verdadera felicidad. Los chicos se habían burlado de él sin piedad por su matrimonio con Miranda, porque ella era "una de los chicos". Trabajando en Fitzy era su amiga, consejera, compañera de bebida y hermana pequeña. Secretamente estaba bastante seguro de que estaban celosos. Y ella lo había elegido y él había tenido tan buena suerte para llamarla su esposa. —… te sacamos, San Stephens. Tu esposa está en trabajo de parto. —La urgencia en la voz de Jay era inconfundible—. Sólo aguanta y no te muevas. porque Miranda no debía estar lista sino hasta dentro de dos semanas más... —Vete, Barnes. Cúbreme desde el oeste. Picasso sonaba sin aliento, como si estuviera corriendo. ¿Qué demonios estaba pasando? Poco a poco, Johnny levantó la cabeza y la noche explotó por las armas de fuego. *** Miranda mordió el paño anudado y gritó con los dientes apretados. Los dolores venían apenas con un minuto de diferencia y estaba empapada de sudor. Originalmente se había puesto un camisón de algodón ligero, pero incluso eso era demasiado caliente. Se encontraba en un montón empapado en el suelo. Desnuda, estaba tumbada en su nido de almohadas con las piernas extendidas y sus talones apoyados contra el colchón. La contracción finalmente se alivió y escupió la tela de su boca. —Oh, Maní, —jadeó—. Estarás tan enojado por darte a luz en Navidad. Te sentirás defraudado porque tu cumpleaños y Navidad serán el mismo día. J. C. Wilder – Tácticamente Tuya – Men of Swat ¿En trabajo de parto? Johnny frunció el ceño. Seguramente no había oído bien 13
  • 13. El Club de las Excomulgadas Levantando sus manos sobre su vientre, dejó caer la cabeza hacia atrás, contra las almohadas. No pasaría mucho tiempo ahora. Si ella tenía razón y su trabajo había comenzado la noche anterior, entonces estaba cerca de cumplir veinte horas. Otra contracción comenzó. Oh sí, no había vuelta atrás. Moviéndose hacia abajo, trató de mantener su respiración tranquila sólo para darse por vencida. Su vientre se contrajo con fuerza y ella empujó. Un grito fue arrancado de su alma y todos los músculos de su cuerpo se tensaron para empujar a su bebé al Parecía que habían pasado horas cuando la contracción pasó. Jadeando como si fuera una velocista fuera de forma, sus ojos se cerraron. Estaba tan cansada y lo único que quería era dormir pero no había terminado todavía. Maní estaba decidido hacer su presentación por primera vez en Navidad y Mamá estaba sola a lo largo del paseo. Otra contracción le dio un duro golpe y sin pensarlo se abalanzó. Agarrando sus muslos fuertemente, sus dedos se clavaron en su carne. Sintió salir algo y un chorro caliente de líquido. Abriendo la boca, gritó con toda su alma. Johnny, Jay y Picasso estaban en camino a la puerta de entrada cuando el profano grito sonó desde el interior de la casa. Johnny golpeó la puerta con tanta fuerza que el marco se desencajó y se abrió de golpe, catapultándose a la casa. Con los demás sobre sus talones, hizo un alto arrastrándose por la entrada del salón y los otros dos lo golpearon como un montón de dibujos animados. Los tres hombres, los condecorados agentes de policía, entrenados para el asalto táctico con armas, y tácticas de entrada, se pusieron pálidos al ver a una desnuda Miranda en trabajo completo de parto. J. C. Wilder – Tácticamente Tuya – Men of Swat mundo. 14
  • 14. El Club de las Excomulgadas —No se queden ahí estúpidos hijos de puta, —gritó ella—. Hiervan agua o algo. —Ve a sentarte con tu mujer, San Stephens. —Picasso golpeó a Johnny en la espalda y después se fue de carrera a la cocina con Jay pisándole los talones—. Tengo que lavarme las manos. Johnny corrió a su lado. Subiéndose a la cama, quitó las almohadas del camino para poder abrazarla desde atrás. Apoyado en la cabecera de la cama con su esposa en trabajo de parto en sus brazos, Johnny supo que estaba en casa. —Hola, ahora… —su voz fue temblorosa—. Una alerta avanzada hubiera estado —Dímelo a mí. —Sus ojos estaban muy abiertos y parecía totalmente aterrada, asustada—. Tengo miedo, Johnny. Yo… estoy tan contenta de que estés en casa. —Yo también, cariño. —Le besó la frente. Cualquier persistente temor se desvaneció con sus palabras y una sensación de calma descendió sobre él—. Ahora Randa, traigamos a nuestro bebé al mundo. Horas más tarde, la tormenta se había reducido y el cielo estaba mucho más ligero. Miranda estaba apoyada en su marido y su bebé dormía envuelto en una manta, abrazado contra su pecho. Johnny estaba profundamente dormido con un brazo alrededor de ella y la otra estaba protectoramente sobre el paquete que dormía abrigado en sus brazos. A pesar de que estaba totalmente agotada todavía no se podía dormir. Estaba muy contenta. Mirando hacia abajo a la hija perfecta en sus brazos sentía como si su corazón fuera a estallar de felicidad. Afortunadamente para ellos, Picasso había recibido entrenamiento como EMT1 en la Infantería de Marina y había recibido a su pequeña Sophie con un mínimo 1 esfuerzo. Con Jay como su muy animando J. C. Wilder – Tácticamente Tuya – Men of Swat bien. EMT: Técnico de Emergencias Médicas o Técnico en ambulancia, son términos que se utilizan en algunos países para referirse a un médico proveedor de servicios de urgencia. 15
  • 15. El Club de las Excomulgadas porrista y teniendo a Johnny a su lado, no podía imaginar una más perfecta Navidad. J. C. Wilder – Tácticamente Tuya – Men of Swat FIN 16
  • 16. El Club de las Excomulgadas Men of Swat 01 –Placer Táctico El Oficial de Policía y S.W.A.T. John Stephens del equipo de francotiradores está loco por la deliciosa Miranda White. Ella es sexy y con curvas en todos los lugares correctos, y John ha tenido calientes fantasías con desgarrar el uniforme de poliéster de camarera de ella de su cuerpo exuberante y mostrarle para que son A pesar que Randa está enamorada en secreto hacía tiempo de un guapo policía, era una lástima que él fuese un ligón en serie. Como propietario de una empresa respetada, no tiene planes en ser conocida en toda la ciudad como el Condimento del Mes de Stephens. Sus planes cambian cuando, después de una caída rápida en su piscina con John, se da cuenta que negar su atracción por él es lo último que puede hacer. Estar con Johnny era un placer y la mujer que lo negase debería ser... 02- Maniobra Táctica La eficiente y experta asistente de oficina Emma Taylor está a solo unos días de dejar su puesto de trabajo temporal en New Haven, New York, para regresar a su seria, solitaria y segura vida, en Columbus. Las posibilidades de volver a ese pequeño sueño son casi nulas, juega con la idea de atraer a la ciudad y a su cama a un chico malo durante una semana de salvaje sexo sin inhibiciones. Según el rumor local, Jay Barnes es una dínamo en la cama. Tal vez es el hombre para mostrarle lo que es una “O J. C. Wilder – Tácticamente Tuya – Men of Swat realmente las esposas. 17
  • 17. El Club de las Excomulgadas grande” y liberar a la mujer salvaje en su interior, mientras que él está con ella. El condecorado Oficial SWAT Jay, le echa una mirada a la curvilínea Emma y sabe que la quiere en su cama. En un fin de semana candente encerrado en su apartamento descubre a la mujer de sus sueños - literalmente, y pronto se da cuenta que dejarla ir es la última cosa que quiere hacer. Pero mientras él está pensando en “para siempre”, ella está pensando en “olvídalo”. Ayudar a superar las conmociones de su profesión y convencer a Emma de que está lista 02.5- Tácticamente Tuya Había momentos en los que ella no creía que las cosas lograran ser fáciles. Esta noche era uno de esos momentos. Miranda Stephens miraba por la ventana de la cocina mientras lavaba los platos. Eran casi las nueve de la noche en la víspera de Navidad y una tormenta de nieve había descendido sobre Haven, Ohio… J. C. Wilder – Tácticamente Tuya – Men of Swat para cambiar su forma de chico malo viene como algo de lo más inusual 18
  • 18. El Club de las Excomulgadas Si deseas saber más de Nuestros Proyectos o ayudarnos a realizarlos http://elclubdelasexcomulgadas.bogspot.com J. C. Wilder – Tácticamente Tuya – Men of Swat Visítanos!!! 19

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